Lunes, 02 Diciembre 2019 06:28

Nostalgia presente (II)

 Jóvenes en resistencia a la agenda neoliberal en Seattle hace 20 años lucharon con la consigna: "Otro mundo es posible".Foto tomada de YouTube

A 20 años de la gran rebelión contra la globalización corporativa que estalló en Seattle el 30 de noviembre de 1999, sus canciones, consignas e internacionalismo hoy están presentes en la lucha político-electoral y de justicia social de Estados Unidos, donde tal vez la corriente más dinámica de las fuerzas antineoliberales se atreve a llamarse socialismo democrático.

Pero tal vez el mayor legado de Seattle es el potencial –y la necesidad– de la solidaridad global entre norte y sur dentro de un movimiento de justicia (ver primera parte: https://www.jornada.com.mx/2019/ 11/25/mundo/029o1mun ).

Esa oposición al modelo corporativo de la globalización en Seattle tenía sus antecedentes en diversas luchas en otras partes del mundo –la insurgencia zapatista en Chiapas, Sudáfrica, Filipinas, Corea, India– pero en América del Norte nació en respuesta a la propuesta del tratado de libre comercio que hoy día aparentemente está por ser sustituido por otro que es en esencia más de lo mismo.

De hecho, se puede decir que la lucha contra el TLCAN –definido como el candado de las políticas neoliberales– no sólo fue la primera en tener una dimensión trinacional, sino que los diversos actores sociales nunca antes habían logrado abrir el tema de la política económica internacional como asunto clave en el debate popular en los tres países. Hasta entonces, estos tratados, convenios y acuerdos neoliberales siempre se habían hecho en lo oscurito.

Después de Seattle, las cumbres neoliberales buscaron sesionar en lugares remotos o detrás de fortalezas para defenderse de los que se insistía serían beneficiados. La Organización Mundial de Comercio se refugió en Doha para la siguiente ronda (aunque la organización ha estado mortalmente herida desde Seattle, tanto por la dentro y fuera). La Cumbre de las Américas sesionó en Quebec en abril de 2001 en una sede protegida por el muro antiguo (3.8 kilómetros de largo por 3 metros de altura) que rodea parte del centro histórico y miles de agentes de seguridad. El concepto medieval de protección de los representantes del hemisferio que ocasionó una respuesta igualmente medieval: los activistas construyeron enormes catapultas de madera que rodaron hacia el muro y cuando se dio la orden de ataque –provocando tensión con los agentes de seguridad del otro lado– las catapultas abrieron fuego lanzando ositos de peluche.

Los movimientos altermundistas en este país continuaron nutriendo el potencial de una nueva solidaridad internacionalista real entre sectores del pueblo estadunidense y sus contrapartes en otros países, algo sin precedente, frente a un enemigo común: las fuerzas neoliberales trasnacionales que estaban aplicando las mismas políticas contra los pueblos en el norte y en el sur.

La ira, pero también el festejo de la resistencia que marcan esos nuevos encuentros en las calles se podían oír en la música en las calles. Rage Against the Machine era de los grupos más escuchados en Seattle (https://open.spotify.com/track/21Mq0 NzFoVRvOmLTOnJjng?si=MrDgMm 2pRFK_y_v96-9fxw ), y poco después en la Cumbre del G8, en Génova, donde una de las voces esenciales del altermundismo marcó la resistencia que tanto asustó a las cúpulas (https://www.youtube.com/watch?v=qurdD37ofk4 ; https://www.youtube.com/watch?v=lwRED_-8nVc ).

Esas canciones y cantantes, el toque de miles de tambores y cacerolas, se siguen escuchando. Después de un intermedio en Estados Unidos provocado por el 11-S, la resistencia feroz a la agenda neoliberal continuó, sorprendiendo a todos aquí con el breve pero poderoso estallido de Ocupa Wall Street en 2011 (con nuevas canciones y viejos cantantes https://open.spotify.com/track/2Vj9p2Ah XNLHdKP8rHS476?si =mWuWomRlTdqSapLu0s7bGA ) con veteranos de Seattle educando a nuevas generaciones y hoy día una mayoría de los jóvenes dicen favorecer el socialismo, lo que para ellos significa justo lo opuesto al neoliberalismo.

Ahora los jóvenes están advirtiendo a los demás que ante la sentencia de muerte para el planeta que representa el orden neoliberal actual, se requiere una rebelión bajo la misma consigna que retumbó en Seattle hace dos décadas: Otro mundo es posible.

Publicado enSociedad
Luis Emiro Valencia Sánchez: Un hombre en dos siglos y dos siglos en un hombre

…esta vida sigue hasta la línea final pues el 25 de marzo ¡cumplí 91 años! La gran experiencia, atravesar dos siglos maravillosos y complejos,
¡qué mejor! Estoy muy lúcido y produciendo.

 

Hubo una época cultora de las grandes batallas, las familias, los heraldos –casi siempre negros– los reyes, los imperios, las conquistas. A tal exaltación se le antepuso una nueva forma de ver lo cotidiano, como una película fotográfica que, hasta entonces invisible revelaba en un cuarto oscuro –mediante líquidos y al calor de una luz roja– lo mundano, lo de a pie, las revueltas, los desposeídos, los marginales, los héroes que formaban la historia humana, de la otra humanidad, la misma. Luis Emiro Valencia se mantuvo activo en el ejercicio del pensar y de la militancia al lado de ‘los de ruana’. Gustaba citar a Ortega & Gasset para afirmar las acciones de vida, desde el ser y las circunstancias y así llevó la vida que vio, vivió e hizo.

La cita con la que inicia esta breve nota permite ver la fascinación que sentía por su vida: desde la pizarra y la tiza hasta el computador. Recuerdo lo maravillado que quedó al conocer el libro de Eric Hobsbawm, Cómo cambiar el mundo, pues entendía en aquél una forma de estar atento a la historia y al tiempo de haberla construido. Por otra obra del mismo autor, Extremes. the short twentieth century 1914-1991, tuvo la perpleja certeza de haber atravesado dos siglos.

Luís Emiro Valencia Sánchez, no nació un 25 de marzo de 1922. Nadie nace el día de su santo. A tal hecho le antecedió, le determinó la vida de su madre Carlina Sánchez y su padre Tulio H. Valencia, quienes soportaron la muerte de su primer hijo de dos años en el marco de un viaje a Panamá y Estados Unidos, entre 1920 y 1921. Hecho sobrecogedor, subsanado por el nacimiento del maestro Luis Emiro. De la quiebra económica del padre durante la crisis de 1929 devino el inicio de una vida austera para el maestro al lado de doña Carlina y también su primer contacto con la vida sindical ya que su madre, trabajadora de la Compañía Fosforera de Colombia, lideraba el sindicato con la asesoría del anarco-sindicalista Juan de Dios Romero. Ella llevaba a casa las cajillas de fósforos y la lija para pegar en el borde de la misma. El maestro colaboraba en esta tarea y su dedo índice quedaba pelado por repetir la operación. Cuando era el momento de entregar lo producido, debían cruzar la Sabana de Bogotá hasta la fábrica y allí podía relacionarse y ver a la gente humilde integrada a la caravana.

Es Carlina Sánchez, según comentaba el maestro, quien le inculca la pasión por el conocimiento que comenzó memorizando “El Credo”, previamente explicado y el poema, soneto del poeta cubano Elías Calixto Pompa que se llama “Estudia “ y que mantengo fresco en mi memoria. Este poeta tiene una trilogía de sonetos que sigue con “trabaja” y “descansa”…

Luego de efectuar estudios secundarios con los hermanos cristianos, la Escuela Industrial y la Escuela Nacional de Comercio, ingresó a la Universidad Nacional de Colombia, graduándose en la primera generación de la Facultad de Economía fundada por Antonio García Nossa, su maestro desde 1940 ‘hasta siempre’, según me escribía. A este periodo él llamó su ‘época dorada’. Se aproxima a Jorge Eliécer Gaitán y a un grupo de jóvenes liberales con ideas socialistas sin adscripción a la nomenclatura soviética, en pleno auge, pues según su entender, el socialismo era un humanismo no un dogma. De este grupo se consideró el amanuense de las reuniones, esmerado en comprender para transformar.

Poco a poco fue encontrando cierta identificación y a la vez singularidad dentro de su historia. En cierta ocasión buscaba entre fotografías una en particular, una donde él se encuentra al lado de Antonio García y del abogado y políglota chocoano Diego Luis Córdoba. “El indio, el negro y el blanco”, me dijo el maestro Valencia, resaltando la fuerza pluricultural, pluriétnica de la imagen.

Consumado lector, devora la obra de Marx y Engels mediante grupos de estudio, dentro y fuera de la universidad. Lee a Weber, Hegel, David Ricardo, Adam Smith, Friedrich List, Stuart Mill, Saint Simon, los filósofos de la ilustración y la obra de Lenin. También gustaba de la literatura y la poesía, como un espejo de la vida y de lo íntimo.

En 1961 gana el premio de ensayo Hispanoamericano Casa de las Américas por su análisis económico de los dos primeros años de la Revolución Cubana. Esto le permite compartir con Fidel Castro durante dos días. Vivencia recogida en notas –que tuve el privilegio de transcribir– y que, pasadas unas décadas y con plena vigencia, publica en 2009 bajo el título 48 horas con Fidel.

Sus conocimientos y andanzas, además de esta breve proximidad al Comandante, así como a Ernesto Guevara, Salvador Allende y Jorge E. Gaitán, permite entenderlo como un hombre inmiscuido en asuntos de primer nivel de importancia para el país y para el continente.

En su prolongado accionar social y político, se mantuvo como pionero de la economía solidaria y la acción comunal en Colombia, buscando la formación de conciencia crítica desde abajo, para que confluyera con la acción política democrática, no representativa ni participativa sino ‘participante’, como gustaba resaltar. Una democracia popular en ejercicio permanente. Es por esto que fungió como vicepresidente de la Unión Patriótica –UP– al lado de Bernardo Jaramillo Ossa.

Y vivió el maestro Luis Emiro el asesinato de su copartidario Jorge E. Gaitán, el asesinato del revolucionario liberal llanero Guadalupe Salcedo –a quien llevó a ver en Bogotá una película sobre el líder mexicano Emiliano Zapata, asesinado por orden del presidente Venustiano Carranza–, vivió el entusiasmo nacionalista del cardenismo mexicano, conoció a Quintín Lame, líder indígena caucano. Vivió el fervor de la Revolución Cubana y sus efectos colaterales, como la crisis de los misiles y el boom del movimiento insurgente centroamericano y colombiano. Sobrevivió al genocidio de sus copartidarios de la UP y la debacle del llamado ‘socialismo real’, derivado de la caída de la Unión Soviética. Apoyó y reflexionó críticamente sobre las posibilidades ya en el siglo XXI y mediante vía democrática, del Frente Sandinista de Liberación Nacional en Nicaragua, así como del pseudo-socialismo venezolano, pioneros del ciclo progresista latinoamericano, que hoy entre yerros, aciertos y la ofensiva de la derecha, promete reverdecer.

En sus últimos años asesoró en temas de economía solidaria a la Alcaldía de Bogotá y documentó desde su militancia autocrítica, la Vida, pasión y muerte de la Unión Patriótica, en espera de ser publicado. Con noventa y un años, me escribió al respecto: A Venezuela he ido varias veces en búsqueda de testimonios para el trabajo sobre la UP y otras metas. Terminé 30 testimonios que están para corrección de estilo y hacen parte del libro, pues mi intención es que encuentren los lectores otras visiones y vivencias, además del texto histórico-social propio. Es un testimonio y un legado que considero importante y será polémico.

Luis Emiro Valencia no murió un 14 de noviembre de 2018. Su vida continúa como afortunado acontecimiento para quienes le acompañamos y aprendimos de su amistad y su inteligencia. Este tributo es ínfimo ante las circunstancias parteras de su vida y que el maestro privilegiaba para explicar los dos siglos en que vivió y los dos siglos que vivieron en él.

Publicado enEdición Nº263
Miércoles, 27 Noviembre 2019 05:55

Develan más de 140 líneas de Nazca en Perú

Develan más de 140 líneas de Nazca en Perú

La enorme figura tallada de un mono con la cola enroscada en espiral; imágenes geométricas inmensas de un cóndor y un colibrí; una araña gigantesca: las líneas de Nazca en Perú —de dos mil años de antigüedad— han asombrado y desconcertado a los observadores modernos desde que fueron vistas desde el aire, por primera vez, el siglo pasado.

Ahora se han descubierto otras 143 imágenes grabadas en una planicie desértica en la costa, aproximadamente a 400 kilómetros al sureste de Lima, la capital de Perú. Los investigadores japoneses que las encontraron combinaron el trabajo de campo con las herramientas tecnológicas más modernas: fotografía satelital, escaneo tridimensional y, en un caso, la inteligencia artificial.

De acuerdo con el grupo de investigadores de la Universidad de Yamagata, los grabados, o geoglifos, recién descubiertos representan formas humanas y una gran variedad de animales, incluyendo camélidos (un grupo de mamíferos entre los que se encuentran las llamas y las alpacas), gatos, peces y serpientes.

La semana pasada, la universidad declaró que las formas, algunas de las cuales se cree que datan de al menos el año 100 a. C., fueron identificadas principalmente en el lado occidental de la zona, mediante trabajo de campo (recolección de restos de loza, piedras y tierra) y análisis de escaneos en alta resolución. Las figuras de mayor tamaño miden más de 90 metros.

Uno de los geoglifos fue descubierto como resultado de la colaboración entre el equipo de investigación de la universidad y Watson, el sistema de inteligencia artificial de IBM.

Cuando la universidad e IBM Japón analizaron la información recolectada con el programa Watson Machine Learning Community Edition, identificaron varios candidatos de figuras “biomorfas”. La universidad dijo que los investigadores eligieron una de esas imágenes y, después de realizar exploraciones en el terreno en 2019, descubrieron una figura humana de cinco metros que estaba de pie, cuya existencia se desconocía hasta ese momento.

Las líneas de Nazca abarcan un área de aproximadamente 450 kilómetros cuadrados y se cree que fueron grabadas en la tierra entre el año 500 a. C. y 500 d. C. Las formas se pueden ver mejor desde el aire y es imposible distinguir muchas de ellas al nivel del suelo.

La UNESCO ha declarado las líneas de Nazca un Patrimonio de la Humanidad que da testimonio de “la cultura, la tradición y las creencias religiosas y mágicas”, las habilidades artísticas y técnicas, y los sistemas de uso de la tierra de las sociedades precolombinas de Sudamérica.

Masato Sakai, profesor de antropología cultural y arqueología andina, quien dirigió el equipo de investigación, habló en un video acerca del descubrimiento y destacó la importancia de que estos trazos enigmáticos sean más visibles para garantizar su supervivencia.

“Lo más importante no es el descubrimiento en sí”, dijo Sakai, agregando que las líneas se “enfrentaban a una crisis de destrucción”.

“Deben someterse a un proceso de limpieza”, comentó. “Si se hacen visibles por completo, serán protegidas como un patrimonio cultural importante”.

En 2014, activistas de Greenpeace dejaron marcas en el sitio protegido después de entrar en la zona para montar un mensaje que fomenta el uso de energías renovables. Y, hace casi dos años, de acuerdo al ministro de Cultura de Perú en ese momento, una persona fue arrestada por dañar tres líneas de los geoglifos con un camión que se desvió deliberadamente de la carretera Panamericana, que atraviesa el sitio arqueológico. Todas las obras de Nazca fueron creadas eliminando la capa superior más oscura de la tierra para revelar la arena blanca que está por debajo.

Los descubrimientos recientes están clasificados en dos categorías que tienen tamaños y propósitos distintos.

De acuerdo con la universidad, el grupo figurativo, que representa imágenes animales y antropomórficas, incluye figuras que por lo general abarcan menos de 50 metros. El otro grupo, el de figuras más abstractas y geométricas, incluye imágenes mucho más grandes. La mayor de ellas mide más de 100 metros de longitud.

Parte de la fascinación con las líneas de Nazca proviene del misterio de su función.

En Chariots of the Gods?, un éxito de ventas de 1968, el autor suizo Erich von Däniken sugirió que las figuras quizá sirvieron como marcas de aterrizaje para extraterrestres.

Pero los arqueólogos creen que algunos de los grabados tenían una función en rituales astronómicos. El equipo de la Universidad de Yamagata aseguró que las figuras geométricas representaban lugares donde la gente celebraba ceremonias en las que se rompían piezas de cerámica. Por otra parte, se cree que las imágenes figurativas, más pequeñas, que se descubrieron en zonas cercanas a caminos o pendientes, eran marcas de viaje, “diseñadas para ser vistas”.

Los investigadores planean usar otro sistema de IBM, llamado PAIRS, para organizar la información recolectada durante los últimos diez años y realizar más trabajo en el terreno para hacer un mapa de los geoglifos.

Asimismo, esperan resolver los misterios que siguen existiendo en torno a las antiguas e inmensas figuras y formas.

“A partir de un entendimiento más profundo y detallado sobre el lugar en el que se encuentran las figuras y el momento en el que fueron utilizadas”, afirmó la universidad, “los investigadores buscan obtener un panorama más claro de las personas que hicieron y usaron estos geoglifos”.

26 noviembre 2019  

(Con información de The New York Times)

Dilan Cruz, nueva víctima de la violencia de Estado

Y el temido desenlace se impuso. Este lunes 25 de noviembre en horas de la noche el cuerpo de Dilan Cruz, joven que apenas estaba empezando a vivir los años felices de la vida, los de la imaginación, la rebeldía, la creación, los del compartir desinteresado con todos los suyos, los de rumba y amores pasajeros y no tanto, los de mirar la vida en azul, no resistió las consecuencias del impacto recibido por un disparo de esas armas de “prevención” con que “contienen” los “agentes del orden” la protesta ciudadana, esa misma que dicen estar protegida por las leyes que resume la Constitución Nacional.

Dylan, quien de manera desprevenida participaba en una acción colectiva el pasado sábado 23 del mes en curso en Bogotá a la altura de la Avenida 19 con Carrera 4, y como todos los videos lo confirman no portaba arma alguna ni estaba amenazando la vida de nadie ni era motivo de inseguridad alguno, fue atacado por un policía del Esmad, los mismos que de manera reiterada son denunciados por la actitud violenta con que se interponen ante los actos de reclamo, de protesta, de exigencia de cambio y de vida digna que en unas ocasiones lideran estudiantes, en otras trabajadores, pero también campesinos o indígenas.

Su actitud violenta, y la forma como están preparados para proteger el “orden” y la “santa propiedad privada”, quedó nuevamente en evidencia cuando uno de ellos propinó el reciente 21 de noviembre una violenta patada, con golpe de karate, en el rostro de una joven que en medio de una acción de protesta reclama en solidaridad con un compañero que estaba siendo atacado por el Esmad. Patada premeditada, con fuerza, potencia que puede dejar lesiones de diverso tipo.

Es una actitud de ataque, no de prevención ni de contención, que desde siempre deja huellas de dolor y sangre en las protestas a donde llegan. La memoria de los estudiantes y activistas en general recuerdan con fuerza el vil asesinato de Nicolás Neira (Bogotá, Primero de Mayo de 2005, Carrera 7 x 18), un joven que como Dilan apenas despuntaba a la vida; registro en la memoria que también se extiende a Óscar Salas (Bogotá, 8 de marzo de 2006) quien cursaba estudios en la Universidad Distrital.

Los indígenas asesinados producto del exceso de fuerza con que actúan los “agentes del orden”, además de la decena de lesionados por disparos de gases lacrimógenos accionadas en línea directa contra sus humanidades, así como de disparos no convencionales (cápsulas recargadas de balines), como por golpes contundentes con fuerza potenciada por el odio que parecen inyectarles en los cursos donde los forman, o en las “motivaciones” de que son objeto momentos antes de entrar en acción, desnudan a todas luces por qué y para qué fueron creados en 1999 por el gobierno de Andrés Pastrana, y la manera como han cumplido con tal propósito.

En todos estos casos de asesinatos y lesionados, unos graves y con secuelas para toda la vida, otros que no dejan impedimento físico, la sociedad demandó justicia y reclamó castigo por un tiempo pero luego parece que la paquidermia de una justicia que cuando queda en manos de las Fuerza Pública poco prospera. Pero ahora todo indica que las cosas serán distintas: la sociedad colombiana, conmocionada por un despertar sin precedentes no aguanta más las injusticias del poder y entre ellas los excesos de sus cuerpos de choque. Esa sociedad hoy llora ante el Hospital Universitario San Ignacio la muerte de un joven que apenas empezaba a gozar la vida y además de reclamar justicia al adelantar juicio imparcial sobre quien recaiga la culpa por lo sucedido (que debería extenderse al mando directo de quien accionó el arma, estableciendo claridad sobre las motivaciones impartidas antes del suceso) también demanda poner punto final a un cuerpo que como el Esmad no protege a la sociedad sino que la ataca y violenta, creando un ambiente de odio que solo extiende bases para el contraataque y hasta para la venganza.

Ante estas evidencias, una voz debe ganar eco en todo el país: ¡Desmonte del Esmad y de todo grupo policial, militar y de choque que atente contra los derechos humanos!

 


Recuadro

 

Esmad (1999-2019)

Secuela de muerte

 

Noviembre 8 de 2001. Carlos Giovanni Blanco, estudiante de Medicina de la Universidad Nacional había recibido un disparo de arma corta en el pecho durante una protesta reprimida por el ESMAD.

Noviembre 20 de 2002. Jaime Acosta, a sus 18 años, de la Universidad Industrial de Santander participaba por primera vez en una protesta estudiantil. Los estudiantes vieron caer a Jaime Acosta, pálido y con un hueco en el pecho. Se murió a la entrada de la universidad. Le disparó un miembro del ESMAD que nunca identificaron.

Mayo 1 de 2005. Nicolás Neira murió en un hospital de Bogotá, después de recibir una paliza por tres agentes. Tenía quince años.

Septiembre 22 de 2005. Jhonny Silva Aranguren, estudiante de Química de la Universidad del Valle, fue asesinado por el ESMAD tras el ingreso de ese cuerpo policial a la institución académica. En medio de un corte de luz se genera una persecución en el campus. Mientras Jhonny intentaba huir, recibió un disparo en la nuca que le quitó la vida.

Marzo 8 de 2006. Óscar Leonardo Salas de 20 años estudiante de cuarto semestre de lingüística de la Universidad Distrital de Bogotá. En medio de una manifestación el estudiante se desplomó sin vida después de que una canica le destrozara el ojo y le llegara hasta el cerebro.

Julio del 2010. Jhonny Silva el estudiante de la Universidad del Valle, cayó asesinado en Cali de un balazo durante un enfrentamiento contra el ESMAD

2010. Durante un paro de transportadores en Bogotá, un joven de 20 años llamado Edgar Bautista le reclamó a un agente del Esmad por haber golpeado a una niña. La respuesta fue dispararle a quemarropa un gas lacrimógeno en el pecho.

Noviembre 10 de 2011. Belisario Camayo Guetoto, un indígena del Cauca que se había unido con otras personas que exigían recuperar sus tierras usurpadas murió en enfrentamientos con la policía de un disparo de fusil.

2013. Durante el paro agrario el campesino Víctor Alberto Triana Benavides recibió una golpiza que terminó quitándole la vida en un hospital de Facatativá.

Abril 11 de 2015. Siberston Guillermo Pavi Ramos de 19 años de edad, fue asesinado por la fuerza pública en medio de las acciones de Recuperación de la madre tierra, en el departamento del Cauca.

Abril 21 de 2016. Miguel Angel Barbosa murió a causa del impacto de una granada de gas lacrimógeno lanzada por el ESMAD en medio de la represión a estudiantes de la Universidad Distrital en la sede tecnológica de Ciudad Bolívar.

Mayo 19 de 2016. Brayan Mancilla, niño de 12 años, muere al recibir un proyectil en su cabeza por parte del ESMAD. El niño transitaba por el lugar cuando se realizaba un desalojo forzado a una familia que habitaba el sector.

Junio 12 de 2016. Naimen Lara y un mototaxista fueron asesinados. Los efectivos agredieron a quienes se estaban movilizando en contra del cierre del hospital de tercer nivel de Chiriguaná y dispararon contra el docente Naimen Lara pasando una de las motos sobre un mototaxista.

Junio 2 de 2016. Gersai Ceron, Wellington Quibarecama Nequirucama y Marco Aurelio Diaz, fueron asesinados por el ESMAD en el cuarto día del Paro nacional agrario, en la zona de Las Mercedes en Cauca.

Julio 12 de 2016. Luis Orlando Saiz, constructor, murió tras recibir una granada propinada y dirigida hacia su rostro por el ESMAD en medio de las protestas del paro camionero en el departamento de Boyacá sobre la vía Tunja – Duitama.


El odio policial

No es solo el Esmad, cuerpo de choque del establecimiento, es el cuerpo policial y militar como conjunto el que está formado con un espíritu antisocial, con la consideración de que todo aquel que exprese ideas contra el gobierno es un subversivo y como tal hay que tratarlo.

Evidencia de ello fue la acción desatada el 19 de agosto de 2011 y por medio de la cual la policía acabó con la vida de Diego Felipe Becerra, joven grafitero que en el momento de los hechos se aprestaba a realizar un mural en Bogotá, en la calle 116 con la Avenida Boyacá.

Como es de memoria pública, luego de los hechos la Policía, con espíritu de cuerpo trató de negar lo sucedido, sindicando al asesinado por porte ilegal de armas.


 

Artículos relacionados

Sigamos luchando en memoria de Nicolás Neira
Martes, 08 Mayo 2018

Psicología, brutalidad policial y construcción de paz en Colombia
Miércoles, 07 Marzo 2018

Hasta pronto, Miguel Ángel
Viernes, 03 Junio 2016

¿Por qué es necesario desmontar el Esmad?
Jueves, 26 Mayo 2016

El uniforme no da derecho
Miércoles, 21 Marzo 2012

Crece estigmatización juvenil. Bogotá, Incinerando la vida
Miércoles, 11 Febrero 2009

El Escuadrón que es necesario disolver
Jueves, 20 Noviembre 2008

“¡Nos mataron al gatito, nos lo mataron!”. El asesinato del estudiante Oscar Leonardo Salas Angel*
Sábado, 22 Abril 2006

Indiferencia hacia la Bogotá joven. La situación en Usme, Ciudad Bolívar y San Cristóbal
Sábado, 18 Marzo 2006

Publicado enColombia
A treinta años de la caída del Muro de Berlín. ¿Qué nos dejó el evento?

En Berlín, faltaban pocos minutos para las siete de la tarde cuando Günter Schabowski, funcionario del Partido Comunista de la República Democrática de Alemania (RDA), terminó de leer un comunicado significativo, pero al no ser de aplicación inmediata, carecía de espectacularidad.

Hacía meses que los países del bloque comunista en Europa Oriental venían tomando medidas de distensión y en ese marco Schabowski anunció un cambio: los alemanes de la RDA podrían viajar a la Alemania capitalista “sin trámite previo”. De repente un periodista preguntó “¿A partir de cuándo?”. El funcionario que no había leído previamente el texto completo del decreto titubeó. Primero buscó atolondradamente los datos y, como no los encontró, respondió: “Enseguida”.

Aún sin celulares ni conectividad global, la noticia atravesó el mundo como un rayo: “¡Cayó el Muro de Berlín!”. Uno de los lugares más peligrosos del planeta; la frontera donde capitalismo y comunismo habían confrontado durante décadas por la hegemonía mundial y, por eso mismo, estaba siempre al borde del estallido nuclear, había dejado de existir.

Esa noche, cientos de alemanes de uno y otro lado escalaron ese muro que durante 28 años había separado Berlín oriental y occidental, ese símbolo de la Guerra Fría largamente citado en las novelas de espionaje de John Le Carré o Ian Fleming y que aparecía en películas memorables como Octopussy (1983), con Roger Moore interpretando a James Bond, el personaje de Fleming o El espía que vino del frío (1965), basada en una novela de Le Carré) y actuada por Richard Burton.

A partir de la noticia, familias enteras pasaron de uno al otro lado de la Puerta de Brandenburgo. Algunos rompían pedazos de hormigón y se los llevaban de recuerdo. Los ossies (como se denominaba despectivamente a los berlineses orientales) que llegaban a la RFA recibía 100 marcos de regalo (50 dólares de la época) pero pronto descubrieron que Berlín Occidental estaba bien aprovisionado, pero era carísimo y con ese dinero no se podía adquirir casi nada. En cambio, los occidentales que también cruzaron el muro para curiosear Berlín Oriental compraban libros, discos y muchas otras cosas, a menos de la tercera parte de lo que pagaban en el sector capitalista.

Aquel 9 de noviembre de 1989 se cerró un ciclo abierto en 1945, cuando la Alemania nazi, derrotada, fue dividida y ocupada por los vencedores. El sector oriental estaba controlado por la Unión Soviética y el occidental por Estados Unidos, Francia y Reino Unido. Berlín tenía una situación particular ya que estaba situada dentro de la zona de ocupación soviética, pero internamente reproducía el mismo esquema Este /Oeste. En agosto de 1961 el gobierno de la RDA erigió una pared entre ambos, con el argumento de que, desde Berlín occidental, se incitaba a sus ciudadanos a la fuga. El muro se extendió unos 120 kilómetros y tenía 3,60 metros de altura, una nimiedad si se piensa en el que levantó Estados Unidos contra México de 3.180 kilómetros y una altura que va de 5,5 a 9,1 metros. En cuanto al muro entre Israel y territorios palestinos, mide unos 800 kilómetros con un promedio de 7 metros de altura y características altamente inexpugnables. 

También las cifras de muertos por estos “muros de la vergüenza” estremecen. En plena Guerra Fría, muchos alemanes orientales intentaron llegar al oeste de formas muy osadas: hubo quienes cruzaron a nado por los ríos que bordeaban la pared; otros intentaron burlar la prohibición viajando en globos aerostáticos o dentro del baúl camuflado de un auto. En 28 años, 41.000 personas lograron llegar a Berlín Occidental y 136 perdieron la vida en el intento. En cambio, en la frontera méxico-norteamericana en un solo año (2017) murieron tres veces más: 412 personas según la Organización Internacional de Migraciones. Y el número va en aumento, sin contar con el sufrimiento de hijos pequeños separados de sus padres y otras violaciones a los derechos humanos.

El cambio en el orden mundial que significó la caída del muro todavía hoy sigue impactando. Paulatinamente medio siglo de Estado de Bienestar entró en su ocaso. Desde los ámbitos académicos y mediático se instaló la idea de que el Estado era un obstáculo y la iniciativa privada una panacea. Creció el poder de las multinacionales y la injerencia de lo económico/financiero por sobre lo político y lo productivo.

Dos años después, con el colapso de la URSS, un acervo importante de teorías, valores e ideas defendido durante décadas por una parte importante de la sociedad del siglo XX quedó, como mínimo descalificado. Las utopías de transformar colectivamente la realidad para alcanzar un mundo igualitario, sin hambre ni explotación, más justo y pacífico fue reemplazado por un discurso de individualismo impiadoso, por la teoría del crecimiento indefinido y por la compulsión al consumo.

Hoy, 30 años después, vemos la cara descarnada de aquellas esperanzas. Hay muchas preguntas, pero basta una: aquel “mundo libre” que se prometía ¿era éste donde 26 millonarios tienen la misma riqueza que 3.800 millones de personas?

* Autora de “Todo lo que necesitás saber sobre la Guerra Fría” Editorial Paidós.

Publicado enInternacional
Sábado, 02 Noviembre 2019 17:24

Y después de todo... EL PERDÓN

Y después de todo... EL PERDÓN

 

“Un hombre a quien no conocí personalmente,
el flaco Jaime Bateman Cayón, dijo en una ocasión que el M-19
era una cadena de afectos.
Ah, tenía razón el samario aquel,
pues en el Eme se tejieron sueños y esperanzas
a partir de los afectos.
Y estos –los sueños y los afectos– siguen vigentes”.

Javier Correa

“Fabio Alejandro nos devuelve en esa implacable máquina
del tiempo que se llama la memoria, en la que siguen vivos
a dentelladas, el dolor de los cuerpos afligidos en el potro;
de los cuerpos, porque decir hermano, es decir compañero, amigo, yo soy tú y viceversa; somos uno en la búsqueda de la justicia social y de la paz; somos todos, y dos, y más, en el empeño”.

Matilde Eljach

“Solo el perdón nos redime
de la muerte y la tortura”.

Jerónimo

 La artista colombiana Doris Salcedo, en el Hay Festival en Cartagena de Indias (Colombia), este año. Daniel Mordzinski

La artista colombiana, una de las más influyentes de América Latina, utilizará el dinero para su serie de instalaciones 'Actos de duelo', con las que rinde homenaje a las víctimas de la violencia

Considerada una de las artistas más influyentes de América Latina, creadora y a la vez activista por los derechos humanos y la paz, la colombiana Doris Salcedo (Bogotá, 1958) ha sido elegida ganadora de la primera edición del Nomura Art Award, el premio de mayor dotación económica del mundo del arte contemporáneo: un millón de dólares (unos 900.000 euros). El galardón, convocado por el grupo de servicios financieros japonés Nomura Holdings, Inc. con el fin de apoyar total o parcialmente la financiación de proyectos que de otro modo resultarían difíciles de llevar a término, anunció el nombre de Salcedo en una ceremonia celebrada este pasado miércoles en Shanghái. La artista, por su parte, adelantó que utilizará el dinero para sufragar los costes de sus Actos de duelo, una serie de instalaciones en la que lleva inmersa desde 1999, concebidas en recuerdo de los asesinados en el conflicto armado de su país y de todas las comunidades víctimas de la violencia.

La elección de Salcedo, realizada por un “jurado independiente e internacional” en el que destacan nombres como el de Max Hollein, director del Metropolitan Museum of Art de Nueva York, y Yuko Hasegawa, directora artística del Museo de Arte Contemporáneo de Tokio, se debe a la “importante significación cultural de su producción”, según anunció Nomura en una nota de prensa. “Es una noticia totalmente inesperada”, respondió Salcedo, “y me llena de una abrumadora humildad y gratitud por la generosidad y la responsabilidad que conlleva tan grande honor. Producir objetos capaces de honrar la memoria de las víctimas de la violencia requiere de grandes inversiones de tiempo y organización, a veces con numerosos colaboradores. Gracias a este premio, ahora seré capaz de avanzar mucho más rápido de lo que esperaba con un proyecto que es importante para mí, y que espero que tocará a muchas personas”.

La noción de duelo forma parte intrínseca del motor creativo de Salcedo. Como medio para la catarsis, sus obras buscan implicar no solo al espectador, sino al ciudadano en su sentido más abarcador para, a modo de acto simbólico, expiar el sufrimiento derivado de la violencia, entendida también en toda su amplitud. Esta idea de la atrocidad remite en muchos de sus trabajos al dolor provocado por el conflicto que se prolonga en Colombia desde 1960, y que ha afectado a millones de personas, muchas de ellas mujeres que han sufrido abusos sexuales. Sobre ellas versa uno de sus más recientes proyectos, Fragmentos, un espacio arquitectónico de arte y memoria en Bogotá o, como ella lo denomina, un "contramonumento" cuyos suelos se forjaron con 37 toneladas de armas fundidas entregadas por las FARC. Este centro compone una de las tres piezas artísticas que se acordó erigir tras los acuerdos de paz entre el Gobierno de Colombia y la guerrilla, y se ha convertido desde su apertura a principios de año en un agente activo por la memoria y el debate sobre el proceso de paz. “Lo primero que pensé cuando me llamaron para pedirme el encargo fue: ‘No”, explicó la artista a El País Semanal el pasado enero. “No quería trabajar con un material que ha causado tanto dolor. Decidí que no iba a emprender nada, pero cambié de opinión. Entendí que no compartía la forma en que se planteaba. Pensé que las armas no debían ser monumentalizadas. Destruí esa noción. No podía construir una obra jerárquica porque no buscamos una versión única de la historia”.

Recientemente, la colombiana, que fue nombrada a principios de 2019 doctora Honoris Causa de la Universidad Complutense, en Madrid, también ha trabajado en Pensilvania con familias separadas en la frontera de EE UU. Su último proyecto dentro de los Actos de duelo, titulado Quebrantos, vuelve nuevamente a buscar el contacto y la participación del público, convertido así en una herramienta más del hecho artístico. En plena plaza de Bolívar de Bogotá, el mismo lugar que acoge su espacio de Fragmentos, Salcedo ensalzó a los 500 líderes y activistas colombianos asesinados desde la firma del acuerdo de paz en 2016 hasta hoy. Usando fragmentos de vidrio como material, centenares de voluntarios escribieron los nombres de 165 de esos defensores de los derechos humanos sobre el suelo, en una suerte de ritual colectivo que intentaba expresar el luto y llamar a su superación. Tres años atrás, en 2016, Salcedo desplegó en ese mismo enclave una enorme lona blanca a modo de mortaja, una "acción de paz" que tituló Sumando ausencias, y en cuya construcción participaron 10.000 personas. “Llevo 30 años inmersa en el duelo, sobreviviéndolo”, apuntó la artista en la citada entrevista con EPS. “No se puede salir del túnel, pero encuentras héroes en el camino, aquellos que sufrieron nos arrojan luz”.

Por Silvia Hernando

Madrid 31 OCT 2019 - 18:00 COT

 

Video relacionado:

Quebrantos... reescribiendo los nombres de los ausentes

https://youtu.be/NvKK-iWEfI4

Publicado enCultura
La muerte de Marielle salpica a Bolsonaro  

Según el portero del condominio donde vivían Bolsonaro y el acusado por el asesinato, el presidente habría autorizado el ingreso de un supuesto cómplice del acusado poco antes del crimen.

 

Son conocidos desde hace mucho los vínculos de uno de los hijos de Jair Bolsonaro, el hoy senador Flavio, con las “milicias”, como son conocidos los bandos integrados por policías, militares retirados y hasta bomberos, y que dominan, a base de la violencia extrema, vastas áreas de Rio de Janeiro y municipios vecinos.

Son frecuentes y extremamente violentas las disputas con narcotraficantes por el control de territorio, frente a la visible ineficacia, cuando no complicidad, de las fuerzas policiales.

Es igualmente conocida la admiración del actual presidente por esas bandas criminales. Buen ejemplo de eso se registró en sus tiempos de diputado nacional: Bolsonaro llegó a ofrecerse, en una frase de humor más que dudoso, para despachar algunos milicianos a Bahia, cuando la provincia vivía un brote de asaltos.

El ex policía militar de Rio Fabricio Queiroz, mano derecha de Bolsonaro a lo largo de décadas y estrechamente vinculado a su hijo Flavio, facilitó siempre el acceso del hoy senador y hasta el año pasado diputado provincial en Rio a milicianos y vice-versa. Flavio distribuyó varios cargos de asesor de su despacho de diputado a familiares de notorios milicianos. Queiroz retenía la mayor parte de los sueldos de esos supuestos asesores, la mayoría de los cuales jamás aparecieron en el trabajo, y se sospecha que ese dinero era reenviado al hoy senador.

Como para subrayar esa cercanía, en el condominio de Barra da Tijuca, un barrio de nuevos ricos de Rio donde está la casa de Bolsonaro, vivía, a metros de distancia, el ex policía militar Ronnie Lessa, preso por sospechoso de ser el autor de los disparos que asesinaron a la entonces concejala de Rio Marielle Franco y su asistente y chofer, Anderson Gomes.

Hay fotos de los dos vecinos, Bolsonaro y Lessa, imágenes que, más que sugerir, indican fuerte cordialidad entre ambos.

Nunca antes, sin embargo, había surgido – siquiera en insinuaciones vagas – alguna cercanía entre Bolsonaro y el crimen que sacudió a la opinión pública brasileña y cuyos mandantes nunca fueron identificados.

En la noche del pasado martes el programa Jornal Nacional, de la red Globo de Televisión, el de mayor audiencia en Brasil, contó en un reportaje que el portero del condominio donde Bolsonaro y Lessa tienen casas había declarado que alrededor de las cinco y diez de la tarde del 14 de marzo del año pasado un Renault Logan se acercó a la portería diciendo que iba a la casa de número 58, del entonces diputado y actual presidente.

Luego de llamar pidiendo que se autorizara la entrada del visitante, el ex policial militar Elcio Queiroz, se le permitió al conductor ingresar al condominio. Acorde a lo que el portero declaró en dos testimonios prestados a la policía, la voz que autorizó era la de “don Jair”. Por las cámaras internas de vigilancia, el portero vio que el visitante se dirigía a la casa de número 65, donde vivía el ex policía militar Ronnie Lessa. Volvió a llamar a “don Jair”, que lo tranquilizó diciendo saber a qué casa iba el visitante.

Horas después, Lessa y Queiroz salieron del condominio y fueron a cumplir su misión, asesinar a Marielle Franco.

El Jornal Nacional destacó que había una evidente e innegable contradicción entre el testimonio del portero y Jair Bolsonaro: el entonces diputado estaba en la Cámara, en Brasilia, y además de firmar el libro de presencia sacó varias fotos con admiradores.

No se informó si el portero llamó a la casa de Bolsonaro o solamente a “don Jair”. La pregunta es justificada, porque podría haber sido una llamada al celular de Bolsonaro.

La reacción del actual presidente superó todos sus anteriores brotes de furia y agresividad. En una transmisión por Facebook de 23 minutos y 47 segundos realizada desde la alta madrugada de Arabia Saudita (diez de la noche en Brasil) un Bolsonaro transpirado y ruborizado de furia atacó a la Globo, amenazando con no renovar su concesión que vence en 2022, al actual gobernador de Rio Wilson Witzel y rehusó, entre palabrotas y menciones a las “canalladas” de la Globo, cualquier vínculo con el asesinato de Marielle Franco y su motorista.

Concretamente, no hay, al menos por ahora, ninguna base justificable para que se sospeche de la existencia de ningún vínculo. Llama la atención, en todo caso, la desproporcionada reacción del presidente. Por más que sean harto conocidas tanto su desequilibrio emocional como su agresividad sin límites, nunca antes Bolsonaro había ofrecido espectáculo tan furioso, al borde del descontrol.

Por involucrar el nombre del presidente de la República, será necesaria una autorización del Supremo Tribunal Federal para que sean iniciadas investigaciones. Pero ayer mismo el Ministerio Público ya se pronunció, defendiendo el archivo del caso por inconsistencias en las declaraciones del portero, cuya identidad no fue revelada, a la policía.

Bolsonaro, a su vez, oredenó al ministro de Justicia, el ex juez Sergio Moro, que la policía federal se encargue del tema. Se olvidó, el señor presidente, que tal decisión no depende de él. Ni de su ministro. Hay que esperar qué decide la corte suprema.  

Publicado enInternacional
 En las imágenes, dos escenas del filme.. Abajo, De Niro y Joe Pesci; a la derecha, el actor de Analízame y Pacino.Foto Ap

Promueven en Nueva York The Irishman, su primera película como trío

 

Nueva York. Entran a la sala como tres viejos amigos revitalizados por su mutua compañía.

Martin Scorsese entra primero, luego Al Pacino, después Robert De Niro. Les sigue un pequeño ejército de publicistas y asistentes que se esfuma rápidamente. Durante la conmoción del momento, Scorsese recuerda con entusiasmo A Matter of Life and Death (Escalera al cielo), de Michael Powell y Emeric Pressburger, y le recita diálogos de este clásico a un extasiado Pacino.

Su película de tres horas y media, The Irishman (El irlandés), también lidia majestuosamente con temas de vida y muerte. Al igual que la fantasía de Powell y Pressburger sobre el paso al más allá, el filme reflexiona sobre una vida –la del sicario de la mafia convertido en socio de Jimmy Hoffa, Frank Sheeran (De Niro)–, aunque con menos certeza de que haya un juicio final.

En la solemne épica de Scorsese sobre el crimen organizado, el tiempo es uno de los temas principales. En una conversación llena de reflexiones sobre el pasado y la incertidumbre ante el futuro, el tiempo es algo que está en las mentes del poderoso trío. The Irishman fue realizada por leyendas de Hollywood setentonas completamente conscientes de que ya no tienen una vida por delante.

"Como dicen en la película, va a pasar. Todos somos humanos. Vamos a morir", afirma Scorsese. "La naturaleza contemplativa de esto tiene que ver con la acumulación de detalles. Es bueno para nuestra cultura poder tomarnos el tiempo y vivirlo. Puede gustarte o disgustarte, pero las cosas pasan demasiado rápido ahorita. Vemos el resultado de eso en lo que sucede en nuestro país. Recibimos una cita sin contexto. La gente está demasiado ocupada. Es hora de tomarse un tiempo".

Llevó años reunir a Pacino, De Niro y Scorsese. The Irishman es su primera película como trío, algo que de por sí da al filme una sensación de momento histórico.

Un giro al género del crimen organizado

La película fue impulsada desde un principio por De Niro. El actor se sintió atraído por el libro de Charles Brandt sobre Sheeran, I Heard You Paint Houses, y vio el potencial de dar un giro más meditabundo al género del crimen organizado con el cual él, Scorsese y Joe Pesci (quien interpreta al don de la mafia Russell Bufalino en la película) están tan vinculados. Tomó más de una década hacerlo, y entonces adquirió fuerza gracias a los mejores efectos digitales de rejuvenecimiento, que estiraron las interpretaciones de los actores décadas, y al apoyo financiero de Netflix. La cinta costó 159 millones de dólares.

Pero para ellos, la larga espera valió la pena.

"No pude haber pedido nada más. Punto. Es todo", expresa De Niro.

“Realmente fue un tipo de situación excepcional. Fue chistoso. Marty ahí, Bob. También fue fácil. Es lo que hacemos”, agrega Pacino.

Simetría fonética

Sus nombres juntos tienen gran simetría fonética, pero sería difícil encontrar tres personas más distintas en cuanto a ritmo. La feroz verbosidad de Scorsese no ha amainado con los años; él es el puntillista. Pacino, siempre ansioso por improvisar, es el impresionista. El más taciturno, De Niro, el minimalista.

Scorsese y De Niro, por supuesto, han colaborado a lo largo de los años en nueve largometrajes, pero habían pasado 24 desde su cinta anterior, Casino. Pacino, pese a las probabilidades, nunca había trabajado con Scorsese. Compara la experiencia con caminar la cuerda floja, “sólo que Marty era la red; nada malo iba a pasarme”.

Sí estuvieron cerca de trabajar juntos en el pasado.

"Al, yo siempre quise trabajar contigo. Nos conocimos por medio de Francis Coppola", señala Scorsese. “Para entonces surgieron otros proyectos, no tenía el caché o cierto tipo de historias; tú ya habías cubierto el terreno, como en Caracortada o Atrapado por su pasado.

“La (película) grande que yo quería hacer –habían muchas– era la de Modigliani”, dice Pacino en referencia a una película biográfica sobre el pintor y escultor judío italiano que no llegó a realizarse.

Scorsese admite que ese era un buen guion, pero le recuerda a Pacino que pasó demasiado tiempo en los años 80 luchando para que los estudios lo apoyaran.

"Lo que pasó es que toda la industria cambió", explica Scorsese. “Estrenamos Toro salvaje nueve o 10 días antes de que el mismo estudio, UA, lanzara La puerta del cielo, la cual se vino abajo por una crítica de The New York Times y fue el fin del llamado cine auteur de Estados Unidos”.

Scorsese prosigue recordando lo difícil que fue para él conseguir hacer La última tentación de Cristo. El rodaje se canceló unas semanas antes de comenzar. “Lo tomé como una voz que me gritaba ‘¡Vete de Los Ángeles!’ Así que volví a Nueva York y empecé de nuevo.

"Yo vi esa en el (cine) Ziegfeld. ¡Increíble! Ya no existe más el lugar", afirma Pacino.

Debate sobre la industria actual

The Irishman es la segunda película de Scorsese este año con Netflix y, como el director ha proclamado repetidas veces, el servicio de streaming era el único dispuesto a producirlas. Su consternación con Hollywood, cada vez más dominada por el taquillazo, ha sido un punto focal en el estreno del filme y lo ha llevado a un debate más amplio sobre la industria actual.

Scorsese cree vehementemente que el cine debe hacer más que serenar a los fans. “Todo ha sido complacer al auditorio en lugar de desafiarlo. Retar un poco –quizá más que eso– enriquece al público y a nuestros niños. No hagan el público adolescente o infantil. Está frente a ustedes”, asegura Scorsese mientras Pacino y De Niro asienten con la cabeza.

Netflix proyectará The Irishman en cines por un periodo exclusivo de tres semanas, incluyendo en el Teatro Belasco de Broadway. En México tendrá su estreno en salas el 15 de noviembre. A partir del primero de diciembre podrá verse vía streaming. Se anticipa que sea una de las contrincantes más fuertes esta temporada de premios, y que dé a Netflix otra oportunidad de alzarse con el Óscar a la mejor película.

La cinta es decididamente más sombría y elegíaca que Buenos muchachos y Casino, y emerge de las propias reflexiones de vida del trío. "Puede estar en diálogo con esos filmes", señala Scorsese. “Buenos muchachos está en un nivel y Casino lo lleva a otro. Ese nivel termina, en cierto modo, al final de la segunda. Es el final de esa era y de ese entusiasmo por el mundo”.

Más que esas películas, The Irishman sugiere un mundo lejos de la avaricia, la brutalidad y la corrupción: un mundo perdido para sus personajes, pero no para De Niro, Pacino y Scorsese. Cuando se juntan realmente no hablan mucho de cine. "Hablamos de nuestros hijos", afirma De Niro. "Se trata de vivir, realmente", dice Scorsese.

“‘¿Cómo consigo un doctor en esta ciudad?’”, agrega Al Pacino entre risas.

"Esa es la otra cosa", exclama Scorsese. "Doctores, medicinas. ¡Está eso también! ¡Ay, no!"

Publicado enCultura
 Madres de falsos positivos, víctimas de ejecuciones extrajudiciales a manos del Ejército colombiano, hablaron en tribunal de paz JEP

15 familiares de víctimas de ejecuciones extrajudiciales comparecieron en el Tribunal de Paz y exigieron investigar a funcionarios del Gobierno

 

“Llevo 15 años en la lucha por la verdad”, "llevo 10, 11…" "Vinimos a decir que nuestros hijos, hermanos, esposos no eran guerrilleros, ni criminales". "Que los militares que los ejecutaron no están diciendo la verdad, y que nosotras estamos recibiendo amenazas". Las voces de los familiares de las ejecuciones extrajudiciales de Soacha, el asesinato sistemático de civiles que eran presentados después como guerrilleros caídos en combate y uno de los hechos más vergonzosos para el Ejército de Colombia, se escucharon en el Tribunal de Paz este jueves. Sus relatos se fueron sumando como un coro de injusticias acumuladas durante muchos años.

Cada vez que narraban sus historias y alguno se quebraba o apretaba el cuerpo para contener el llanto, algunos de los oyentes a esa audiencia inédita bajaban la cabeza. Colombia conoce sus casos pero no lo que soportaron estas familias después del asesinato de sus hijos. Eran las víctimas, pero pedían perdón por llorar.

Tras la firma del acuerdo de paz, 162 militares —desde soldados hasta generales— han acudido a este tribunal a contar voluntariamente su participación en este caso llamado 03 o Muertes ilegítimamente presentadas como bajas en combate por agentes del Estado. Buscan beneficios jurídicos a cambio de entregar información y reparar. Esta vez les correspondía a las víctimas hacer observaciones al caso que lleva la justicia.

“Vinimos a decirle a la JEP que los militares no están diciendo la verdad. No queremos pañitos de agua tibia, queremos saber quiénes son las cabezas, esclarecer los hechos, limpiar el nombre de nuestros hijos”, dijeron antes de comenzar la audiencia. Después, rezaron tomadas de las manos. Pedían fuerzas para relatar una vez más lo vivido y solicitarle al tribunal que llame también a civiles para que declaren, incluidos los expresidentes Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos, presidente y ministro de Defensa, durante la época de las ejecuciones.

“Aquí hay algo mucho más grande. Hay que mirar el papel del Cuerpo Técnico de Investigaciones; escuchar también a Medicina Legal (instituto forense del país). Es muy raro que sea la misma médica forense la que haya firmado los documentos de todos estos muchachos o que el CTI haya hecho levantamientos a muchachos con botas nuevas y al revés”, comenzó con aplomo Jaqueline Castillo, después de contar cómo mataron a su hermano Jaime Castillo y ella viajó a rescatar el cuerpo de una fosa común.

Cada víctima intervino con la imagen de su hijo al costado. Como su fortaleza. “Vengo a contar quién era”, repetían. Aún recuerdan con dolor cuando el expresidente Uribe dijo que estos eran delincuentes y él tuvo que rectificar sus palabras bajo orden judicial. El clamor compartido de las madres es que las investigaciones lleguen a niveles más altos, que se establezcan las responsabilidades en la cadena de mando, no solo a quienes dispararon; y que se investigue también la desaparición forzada de la que fueron víctimas sus familiares.

Un fenómeno nacional

“El caso de los jóvenes de Soacha ilustra un fenómeno nacional. Hoy sabemos que ocurrió en todo el país, menos en la isla de San Andrés. Al menos 2.248 personas fueron ejecutadas de esta forma y creemos que la cifra se queda corta. Todo esto es gracias al coraje de ustedes”, les dijo, empática, la magistrada Catalina Díaz a las madres.

Fueron relatos desoladores y revelaron el espíritu humilde de todas las víctimas. Jóvenes que aceptaban trabajos para ayudar a su familia o incluso, vaya paradoja, soñaban con ser soldados. No es extraño. En los barrios más pobres de Colombia entrar al Ejército o a la policía es la vía más expedita para tener un ingreso económico. Y ante la falta de acceso a la universidad, en un país donde un semestre puede costar 2.000 dólares, esa era la única aspiración. De ese caldo de inequidad se valían los reclutadores que los engañaron.

Las madres revelaron también lo que han padecido buscando justicia durante estos años, cómo fueron ellas las propias investigadoras, cómo excavaron para exhumar a sus hijos y contaron los hechos absurdos de los que han sido víctimas. “Como en Colombia no te dan trabajo si no tienes la libreta militar, mi otro hijo tuvo que entrar a prestar el servicio militar”, contó Rubiela Giraldo, otra de las madres. “Ahora está enfermo. Dice que siente rabia y asco por portar el uniforme de quienes mataron a su hermano”. Por eso pidieron que sus familiares estén exentos del servicio militar, que en Colombia es obligatorio.

También recordaron que ellas siguen pagando deudas millonarias por tener los restos de sus hijos en los cementerios. “Si los militares hicieron vaca (reunieron dinero) para matarlos, entonces que junten plata para pagar las deudas de los cementerios”. Exigieron que el Ejército reanude un proyecto de mausoleo que les había prometido. Hubo también revelaciones macabras, como la de Luz Marina Bernal quien dijo que a su hijo se lo entregaron sin brazos ni piernas; o como la existencia de un falso positivo que está desaparecido, además de las amenazas de muerte que han recibido por denunciar.

La audiencia también sirvió para recordar a sus familiares con ternura. Sus sueños truncados: de ser cantantes, veterinarios, de entrar a la universidad, de comprar una casa. Y sobre todo, lo que han perdido las familias con su muerte: “Jony Duvián era el payaso, el que nos hacía reír. Después de que me lo mataron en mi casa ya no se baila. Todo eso murió”, dijo Zoraida Isabel Muñoz. Y al final, hubo espacio para la ironía a través de redes sociales: “Aquí terminan nuestras intervenciones. Gracias por soportar nuestros relatos. Pero este es su país”.

Lo que sigue

El proceso que sigue se avizora largo. La Jurisdicción Especial para la Paz priorizó 6 regiones de Colombia y aún falta más investigación sobre otros batallones del Ejército. En el caso 03 Muertes ilegítimamente presentadas como bajas en combate por agentes del Estado, los magistrados tendrán que contrastar las versiones de los militares; recabar más información y llamar a otros comparecientes. Algunos civiles han solicitado acogerse al Tribunal.

“Nuestra tarea es enorme pero no vamos a ahorrar ningún esfuerzo en la contrastación lo que han dicho, con los reclamos que ustedes tienen, cruzar la información que venga de la justicia ordinaria. Pero aunque nos duela como sociedad, es mejor reconocer lo que pasó para que no se repita”, agregó la magistrada, Catalina Díaz.

Sobre la petición de llamar a Uribe y Santos a declarar, el magistrado Oscar Parra aclaró que la Jep no tiene jurisdicción para juzgar a expresidentes. “Ahora bien- dijo- todo tipo de solicitudes en un proceso judicial tienen que ser analizadas y contestadas. Estas serán valoradas por la Sala de Reconocimiento de la JEP en el momento pertinente”.

Por Catalina Oquendo

Bogotá 18 OCT 2019 - 11:52 COT

Publicado enColombia