Jueves, 23 Agosto 2018 07:34

Nicaragua: la falacia de la soberanía

Nicaragua: la falacia de la soberanía

Daniel Ortega ha rechazado de manera tajante, y haciendo uso de la vieja retórica antimperialista, la creación del grupo de trabajo integrado por 12 países miembros de la Organización de los Estados Americanos (OEA), y presidido por Canadá, para contribuir a la búsqueda de soluciones pacíficas y sostenibles a la situación que se registra en Nicaragua.


El canciller nicaragüense ha recordado, como no se oía desde hace mucho tiempo, que la OEA no es más que el Ministerio de Colonias de Washington, y ha dicho que los integrantes de esa comisión que conforma y dirige Estados Unidos en el afán de seguir interviniendo en los asuntos internos de Nicaragua desde la OEA no son bienvenidos a nuestro país, por tanto, no serán recibidos en nuestro suelo patrio.


Esas manifestaciones de virtud herida, no se corresponden con lo que ha sido la política del Frente Sandinista a lo largo de los pasados 40 años, desplantes retóricos de por medio. En 1978, la OEA formó un grupo de trabajo similar integrado por tres países, los propios Estados Unidos, República Dominicana y Guatemala, cuyos integrantes llegaron a Nicaragua en plena insurrección de septiembre de ese año, en calidad de mediadores. Y en representación del FSLN, como miembro del Grupo de los Doce, participé en las negociaciones con el gobierno de Somoza, conducidas por ellos.


Estas negociaciones fracasaron, porque Somoza le dio largas a la propuesta de un plebiscito en el que se votaría si se quedaba o no en el poder; pero pocos meses después, en mayo de 1979, ya no la comisión de la OEA, sino nada más uno de sus integrantes, el diplomático del Departamento de Estado William G. Bowdler, regresó para remprender las pláticas, ahora con quienes éramos los miembros designados de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, y nos reunimos con él en Costa Rica y en Panamá. Ortega era miembro de la Junta.


La Dirección Nacional del FSLN, donde también estaba Ortega, respaldaba esas negociaciones directas con Estados Unidos, destinadas a facilitar la salida de Somoza lo más pronto posible, mientras el pueblo combatía en todo el territorio nacional. Y se llegó a acuerdos concretos: Somoza renunciaba y se iba de Nicaragua con su familia y allegados más íntimos sin pagar por sus graves culpas, responsable de delitos de lesa humanidad.

Y se convino, además, que una vez depurada, y con una nueva jefatura, la Guardia Nacional, el ejército de la familia a la que echábamos del poder, pasaría a ser parte de unas fuerzas armadas en las que entraría también la guerrilla del FSLN, formando ambas entidades un Estado Mayor Conjunto equilibrado. Las cosas no llegaron a ser así porque al negarse a renunciar el vicepresidente Urcuyo, una vez Somoza exiliado en Miami, todo se descarriló y la Guardia Nacional terminó desbandándose, y rindiéndose. Pero aquellos fueron los acuerdos.


El régimen no acepta hoy intervenciones extranjeras contrarias a la soberanía nacional, entre ellas el calendario electoral elaborado por la OEA, que culminaría con unas elecciones adelantadas para los primeros meses de 2019. Ya Ortega lo había aceptado, según testimonio del secretario general Luis Almagro, pero ahora se desdice, obnubilado por su victoria militar frente a una rebelión desarmada, alegando que adelantar las elecciones contradice la Constitución Política. Lo cual es falso.


La guerra civil que a lo largo de los años 80 enfrentó a los sandinistas con los contras, terminó gracias a las gestiones de paz del presidente de Costa Rica, Óscar Arias, encauzadas mediante el proceso de Esquipulas, en el que participaron los presidentes de todos los países centroamericanos. La meta era poner fin a los conflictos armados en Nicaragua, El Salvador y Guatemala.


Se llegó a acuerdos trascendentales, el primero de los cuales se firmó el 7 de agosto de 1987, precisamente en la ciudad de Esquipulas, en Guatemala, en el que se establecía el compromiso de celebrar elecciones libres y democráticas, bajo la supervisión de la OEA y de las Naciones Unidas.


Y Ortega aceptó más. En la cumbre de presidentes centroamericanos de Costa del Sol, El Salvador, celebrada el 14 de febrero de 1989, se comprometió a reformar la Constitución para adelantar a febrero las elecciones programadas para noviembre de 1990, con lo cual acortó su propio periodo.


No fue injerencia en los asuntos soberanos de Nicaragua la de los presidentes centroamericanos. Tampoco fue injerencia la de la OEA al desplegar una numerosa misión de observadores a lo largo de todo el periodo electoral de 1990.


Si la soberanía de Nicaragua está herida de muerte es por algo muy diferente: el tratado del Gran Canal Interoceánico, firmado en junio de 2013, y que entrega por 100 años el país al aventurero chino Wang Ying, salido de la nada. Este tratado inaudito, convertido en ley, fue publicado en inglés en el diario oficial, y sigue vigente. Un día, ojalá no lejano, deberá ser derogado.


Masatepe, agosto 2018
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Identifican descendiente directo de dos especies humanas extintas

A partir de un hueso de 1.5 centímetros, descubren a hija de una neandertal y un denisovano

 

Érase una vez, hace unos 50 mil años, que una neandertal y un denisovano tuvieron una hija... Un minúsculo fragmento de huesos reveló que estas dos especies de la línea de los humanos, ahora extintas, se reprodujeron.


“Es la primera vez que se identifica un descendiente directo de estos dos grupos”, señaló Viviane Slon, del Instituto Max-Planck de Antropología Evolucionista de Leipzig, en Alemania, coautora del estudio publicado este miércoles.


Los denisovanos y los neandertales se separaron hace 400 mil-500 mil años, convirtiéndose en dos especies distintas del género Homo.


Los neandertales desaparecieron hace alrededor 40 mil años. Se desconoce el motivo exacto. Los denisovanos también se extinguieron, pero no se sabe cuándo.


Sin embargo, pruebas de ADN demostraron que ambos dejaron parte de su herencia al Homo sapiens. Las poblaciones asiáticas y amerindias comparten menos de uno por ciento de su material genético con los denisovanos y los aborígenes de Australia o los papúes de Nueva Guinea hasta 5 por ciento.


Asimismo, todos los humanos modernos, excepto los africanos, tienen en su genoma aproximadamente 2 por ciento de ADN legado por los neandertales, lo que demuestra que se pudieron haber producido cruces entre estas especies en un pasado lejano.


La existencia de un descendiente de estas dos especies fue revelada tras el hallazgo de un hueso de 1.5 centímetros, tan pequeño que los científicos no podían decir a primera vista si pertenecía a un homínido o a un animal.

En las montañas de Altai

Descubierto en 2012 en una cueva de las montañas de Altai en Siberia, cerca de la frontera actual entre Rusia y Mongolia, Denny, como lo llamaron los investigadores, pertenecía a una hembra de al menos 13 años, que existió hace alrededor de 50 mil años.


La cueva donde murió Denny ya era famosa porque ahí se encontraron por primera vez restos fósiles del hombre de Denisova. Se trataba de fragmentos de una falange auricular perteneciente a una niña de unos siete años, que demostraron la existencia de este primo del Homo sapiens.


Al analizar a Denny, los genetistas lograron distinguir los cromosomas que la joven heredó de su padre y de su madre. Para ellos no cabe duda: su madre era una neandertal y su padre un denisovano.


“Al principio pensé que había un error en las pruebas”, admitió Svante Pääbo, investigador del Instituto Max-Planck de antropología evolucionista y coautor del estudio publicado en la revista Nature.


Cuando se fueron de África, los neandertales se dispersaron por Europa y el oeste de Asia, mientras los denisovanos se dirigieron hacia el este de Asia.


“Posiblemente los neandertales y los denisovanos no se vieron muchas veces. Pero cuando ocurría, todo apunta a que no tenían prejuicios los unos con los otros”, afirmó Svante Pääbo, quien identificó por primera vez al hombre de Denisova.


“Seguramente se reproducían con frecuencia, mucho más de lo que pensábamos, si no, no habríamos tenido tanta suerte”, concluyó el especialista.

Prisioneros de EE.UU. inician huelga nacional por “el fin de la esclavitud moderna”

Prisioneros de todo Estados Unidos se preparan para iniciar una huelga nacional para reivindicar mejores condiciones de vida, mayor acceso a recursos y “el fin de la esclavitud moderna”. Se espera que prisioneros de al menos 17 estados participen en protestas pacíficas coordinadas, huelgas de hambre, interrupciones laborales y boicots a las tiendas de las cárceles, desde hoy hasta el 9 de setiembre, cuando se cumple el 47º aniversario de la revuelta de la prisión de Attica, un hecho ocurrido en 1971, cuando los reclusos tomaron la cárcel para denunciar las condiciones inhumanas que se registraban en las instalaciones y que terminó cuando agentes de la policía estatal armados allanaron la prisión y dispararon indiscriminadamente más de 2.000 cargas de municiones. Finalmente, 39 hombres perdieron la vida: 29 reclusos y diez guardias. Visite democracynow.org/es para acceder a más información sobre la huelga de prisiones nacional.

 

21 AGO. 2018 

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Domingo, 19 Agosto 2018 10:26

¿20 años no son nada?...

¿20 años no son nada?...

¡No le crean a Gardel, el Mudo Inmortal! Hoy, al cumplir 90, puedo afirmar por experiencia propia y no sólo como historiador, que dos décadas pueden ser decisivas. Los 20 años que van desde 1789 hasta 1809, desde la toma de la Bastilla hasta la ocupación de toda Europa menos Inglaterra por el imperio napoleónico destrozaron los cimientos de las monarquías y crearon las condiciones para la independencia en este continente y para la consolidación de la de Estados Unidos.Ya en otro siglo, los 23 años posteriores a la muerte de Lenin, en 1923, fueron aún más importantes, pues en ellos fracasaron las revoluciones en Hungría, Austria, Alemania y el norte de Italia. La Unión Soviética (URSS) quedó aislada; triunfó en la URSS la burocracia dirigida por Stalin que acabó con el partido de Lenin y con las conquistas sociales de 1917, Stalin llevó a los comunistas alemanes a la alianza con los nazis en la lucha contra los socialistas, dividiendo y debilitando a los obreros y facilitando el triunfo de Hitler, no hizo efectivo el pacto de ayuda militar mutua con Checoeslovaquia que le habría permitido aplastar al nacer la potencia militar alemana, firmó el Pacto Ribbentrop-Molotov con los nazis y, descabezando al ejército rojo y mediante el terror, favoreció la agresión hitlerista, traicionó la revolución española, disolvió al Partido Comunista polaco acusándolo de trotskismo y entregándolo a Hitler y, en 1942 acabó de un plumazo con la Internacional Comunista para dar garantías a los imperialismos occidentales mientras la guerra dejaba a la URSS vencedora, desangrada y destruida.

 

En esos 20 años Stalin enterró la revolución socialista rusa, cambió el carácter de la URSS y de los partidos comunistas, que dejaron de ser revolucionarios e independientes, convirtió al Kremlin en una fuerza contrarrevolucionaria mundial que en Yalta y Potsdam se dividió el mundo con los imperialistas y que después buscó convivir pacíficamente con ellos. El desastre político y cultural fue inmenso.

 

Burlando los esfuerzos y los sacrificios de millones de personas que querían acabar con el capitalismo incluso al costo de sus vidas, los grandes partidos comunistas de Occidente reconstruyeron el Estado capitalista en alianza con la derecha y, siguiendo el ejemplo de Stalin, educaron a sus seguidores en el nacionalismo y en la aceptación de los valores burgueses y en la idea de que el capitalismo es reformable. La población soviética salió de la guerra desmoralizada, despolitizada, atomizada y odiando el seudomarxismo escolástico inventado por la casta de los sacerdotes-burócratas.

 

Los que nacimos en 1928, y en la adolescencia optamos por la lucha contra la opresión y la desigualdad, esperábamos, por el contrario, que la caída del nazifascismo abriría un rápido y corto proceso de liberación mundial que despertaría las energías revolucionarias de los oprimidos por el stalinismo. El pensamiento es conservador al igual que la esperanza, pues ambos proyectan al futuro lo que conocimos, las mejores tendencias y experiencias del pasado convertidas en deseos o previsiones. Aún inmaduros, no comprendimos la complejidad del nuevo mundo surgido de la guerra y de la descolonización, ni contamos con que los plazos de la historia son mayores que los tiempos de nuestra vida.

 

El resultado de las luchas revolucionarias contra el viejo mundo pronto fue visible: los grandes partidos socialistas y comunistas se hicieron socialdemócratas o social-liberales y desaparecieron o están moribundos. El stalinismo se hundió junto con la Unión Soviética y queda sólo en las mentes de burócratas y tecnócratas de la política. Por su parte, el capitalismo, triunfante a escala mundial, vive una profunda crisis, pero produce dirigentes del nivel de Trump, mientras que el único método de interpretación de este proceso caótico sigue siendo el marxismo que muchas veces sustituimos por un superficial impresionismo o por el pragmatismo de la actividad.

 

Hoy, ya en mis 90, sigo con la voluntad intacta y tengo la misma seguridad de que el capitalismo, así como nació hace 600 años morirá, como murieron todos los sistemas sociales anteriores, pero lamento no haber dedicado más tiempo a escribir porqué los nuevos tiempos exigen más reflexión.

 

Esta es una fase terrible de la historia. La catástrofe ecológica es prácticamente irreversible, las especies muertas no renacerán y se necesitarán muchos años para que una civilización superior pueda regenerar el ambiente. Una guerra nuclear, cualquiera que sea su resultado, empeorará la situación del planeta y reducirá ulteriormente las posibilidades de una rápida reconstrucción. El egoísmo llevó a una concentración cada vez más aberrante de la riqueza y, por consiguiente, a la creación de enormes masas de miserables que los opresores intentarán reprimir y que, si logramos imponer un cambio social, deberán ser organizadas con medios escasos –y con un material humano deformado por el hedonismo y los valores putrefactos del régimen apenas muerto– en comunas autogestionarias libremente asociadas.

 

Pese a todo mantengo inalterable mi esperanza en la capacidad creativa de nuestra especie y pienso que las terribles adversidades sacarán de ella lo más noble, las tendencias a la solidaridad y al comportamiento colectivo.

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Colombia: la lucha de las mujeres afrocolombianas contra el sistema de despojo capitalista, patriarcal, colonialista y racista

Astrid Cuero, feminista afrocolombiana, fue invitada en el seminario de Otros Mundos A.C. titulado “Defensa del territorio y Lucha antipatriarcal: Cuerpo, Territorio y Trabajo”, organizado el 1 de mayo 2018 en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México.

“Lo que más conozco es la experiencia del Pacífico colombiano, en la costa occidental de Colombia. Es un territorio selvático con salida al mar, con mucha diversidad y muchos recursos naturales, donde la minería ha tenido una función esencial dentro del capitalismo y la economía extractivista.


Este territorio está habitado por una población afrocolombiana e indígena. Desde los años 1990 ha sido objeto de la presencia de multinacionales, en especial mineras como la AngloGold Ashanti (de capital sudafricano). Este territorio está siendo disputado por muchos actores, incluso armados, porque allí también se siembran cultivos ilícitos como la cocaína, la amapola, la mariguana, en complicidad con el estado.
Es un territorio disputado por las guerrillas y por paramilitares que han sido pagados por narcotraficantes como por las empresas multinacionales. Esto ha generado una situación de destierro en las poblaciones afrocolombianas. Los hombres negros han sido los que han sido más asesinados en todo el conflicto en el pacífico colombiano. En particular las mujeres negras son las que quedan sobreviviendo y resistiendo, intentando reconstruir su vida. Han sufrido violencias de todo tipo porque aparte de que destruyen a sus familias, matan a sus esposos y sus compañeros, también han sido violadas y violentadas por los actores armados, sobre todo militares y paramilitares.


Además, muchas de ellas han sido desplazadas, desterradas de sus territorios, han tenido que llegar a las ciudades con sus hijos, para intentar sobrevivir, enfrentándose a condiciones de pobreza y de racismo. Es una lucha muy profunda y muy dura contra un sistema que es patriarcal, y capitalista, pero que también es racista. Es fundamental darnos cuenta de ese racismo estructural que las mujeres negras tienen que enfrentar para sobrevivir y defender sus territorios. Algunas han podido seguir intentando defender su territorio desde sus lugares, pero a muchas les ha tocado salir.


Mujeres como Francia Márquez (Premio Goldman 2018) y Marilyn Machado, entre otras, hacen parte de todo un proceso de comunidades negras y de la Red de movilización de mujeres afrodescendientes por el cuidado de la vida y los territorios ancestrales, quienes no se definen como feministas pero están ejerciendo un feminismo negro. Estas mujeres negras que han defendido la vida, el territorio y la relación integral que existe entre la naturaleza y el humano, son mujeres que no se definen como feministas, pero que en sus practicas políticas están generando una vida alternativa al sistema de despojo capitalista, patriarcal, colonialista y racista.”

 

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Gran pesquisa en EU halla pruebas contra 300 curas pederastas

Presentan informe de mil 400 páginas sobre casos de agresión a menores ocurridos en casi todas las diócesis de Pensilvania

 

Más de mil menores de edad fueron víctimas, durante décadas, de abuso sexual encubierto por la Iglesia católica en Pensilvania, reveló este martes una gigantesca investigación judicial en Estados Unidos que halló evidencia creíble contra más de 300 curas.


La investigación, considerada la más exhaustiva en la Iglesia católica estadunidense, provocó la inculpación de dos sacerdotes, aunque la mayoría de los crímenes ocurrió hace tanto tiempo que los delitos ya prescribieron y muchos de los abusadores han muerto.


Las indagatorias se realizaron durante 18 meses, y revelaron un “encubrimiento sistemático” de los abusos por parte de funcionarios eclesiásticos en Pensilvania y el Vaticano.


Los investigadores, quienes escucharon a decenas de testigos y revisaron más de medio millón de documentos de casi todas las diócesis de Pensilvania, creen que “el número real” de niños abusados “alcanza miles”, incluidos los casos de los que tuvieron miedo a denunciar o cuyos archivos se perdieron.


“La mayoría de las víctimas eran niños, pero también hubo niñas. Algunos eran adolescentes, muchos eran prepúberes. Algunos fueron manipulados con alcohol o pornografía”, señaló el informe de mil 400 páginas sobre el abuso sexual de menores ocurrido en casi todas las diócesis del estado de Pensilvania, a excepción de dos.


“Algunos fueron forzados a masturbar a sus atacantes, o fueron manoseados por ellos. Otros fueron violados”, pero en todos los casos hubo jerarcas eclesiásticos “que prefirieron proteger a los abusadores y a su institución por encima de todo”, apuntó el informe redactado por un gran jurado al que le fueron entregadas las conclusiones de la investigación.


Un cura violó a una niña de siete años en un hospital luego de que fue operada para extirparle las amígdalas. Otro niño tomó un vaso de jugo y se despertó al día siguiente con el ano sangrando y sin memoria de lo ocurrido, precisó el informe.


“Para muchas víctimas este informe del gran jurado hace justicia”, dijo a la prensa el fiscal general de Pensilvania, Josh Shapiro.


“A raíz del encubrimiento, casi cada instancia de abuso que hallamos es demasiado antigua como para presentar cargos”, se lamentan en el documento. Aunque menciona a dos curas que a raíz de la investigación han sido indiciados: uno está denunciado por eyacular en la boca de una niña de siete años y el otro por agredir sexualmente a dos niños durante años, hasta 2010. Además, advierte que puede haber más encauzamientos en el futuro.


“Estamos enfermos por todos los crímenes que no serán castigados ni compensados. Este informe es nuestro único recurso. Tanto a los depredadores sexuales como a aquellos que los encubrieron, vamos a llamarlos por sus nombres y describiremos lo que hicieron.”


El gran jurado propuso varias medidas, como reformar la ley para alargar el plazo de prescripción de los delitos de abuso sexual contra menores, dar más tiempo a las víctimas para presentar demandas civiles y endurecer la legislación que obliga a reportar los abusos.


Entre 5 mil 700 y 10 mil sacerdotes católicos han sido denunciados por acoso sexual en Estados Unidos, pero sólo un par de cientos han sido juzgados, condenados y sentenciados por sus crímenes, según la organización no gubernamental Bishop Accountability.


Desde el estallido de la crisis por denuncias de pedofilia, la Iglesia católica estadunidense ha gastado más de 3 mil millones de dólares en acuerdos con las víctimas, señala Bishop Accountability; la organización identificó acuerdos con 5 mil 679 supuestas víctimas, un tercio de las 15 mil 235 denuncias que los obispos recibieron hasta 2009. Una estimación sugiere que en el país hay 100 mil personas violentadas

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Miércoles, 15 Agosto 2018 07:13

Por qué el dólar preocupa tanto

Por qué el dólar preocupa tanto

Los investigadores del Conicet analizan la historia social y cultural de la moneda del Norte. Papeles verdes que condensan sentidos políticos y económicos y, en la actualidad, funcionan como termómetro de la dinámica cotidiana del país.

 

El dólar “trepa por las nubes”, “se estaciona” y “se mantiene estable”; “vuelve a escalar” y “explota”. Ninguna estrategia logra atenazarlo, está “indomable”, “escurridizo”, “caprichoso”. Esta batería de adjetivos y verbos es empleada en el discurso mediático toda vez que intentan describirse las características y las acciones que definen el comportamiento de los papeles verdes. El consenso legitima el valor y las representaciones sociales de una moneda que –no conforme con medir los intercambios en Estados Unidos– también funciona como referencia de la economía y la política en países semiperiféricos. En Argentina, los billetes del Norte se constituyeron en un auténtico termómetro social y permiten calcular la eficacia de las decisiones del gobierno de turno.


Los argentinos ahorran, hacen sus cuentas e invierten pensando en el dólar. Pero, ¿desde hace cuánto? ¿Por qué es tan popular? ¿Solo constituye un medio de intercambio, o bien su popularidad emerge gracias a la cantidad de significados y sentidos que condensa en el marco de la relación entre ciudadanos y Estado? A estos interrogantes responden Ariel Wilkis y Mariana Luzzi. Wilkis es decano del Instituto de Altos Estudios Sociales (Idaes), doctor en Sociología e investigador del Conicet. Es autor de los libros The Moral Power Of Money (Standford University Press) y El laberinto de las finanzas. Nuevos estudios sociales de la economía (Editorial Biblos). Luzzi, por su parte, es doctora en Sociología, investigadora del Conicet y profesora en la Universidad Nacional de General Sarmiento. Publicó –junto a Carla Del Cueto– Transformaciones en la estructura social de la Argentina, 1983-2008.


Ambos son especialistas en sociología del dinero y las finanzas y, en la actualidad, concentran sus esfuerzos en la publicación de un libro que versará sobre la historia cultural y social de los usos del dólar en Argentina. El material pretende arrojar nuevas pistas para comprender cómo los retratos de Benjamin Franklin, Abraham Lincoln y George Washington se volvieron tan famosos en el país. Aquí, un adelanto al respecto.


–¿Qué abordaje propone la sociología del dinero?


Mariana Luzzi: –En las últimas décadas, la sociología volvió a interesarse en fenómenos y prácticas económicas que habían pertenecido a los intereses de la disciplina en sus inicios. De hecho, aunque se trata de un área a priori novedosa, a fines del siglo XIX ya había sido abordada por los padres fundadores del campo. Una de las obras más importantes de Georg Simmel fue Filosofía del dinero, de la misma manera que Max Weber se interesó por los orígenes del capitalismo y Émile Durkheim por la división del trabajo. El objetivo, desde aquí, es preguntarse qué es eso que llamamos dinero, cómo circula, cuáles son sus usos legítimos e ilegítimos y cuáles sus representaciones sociales.


Ariel Wilkis: –Los problemas clásicos de la sociología –el poder, la jerarquía, el estatus– pueden ser explorados a partir del dinero. Si la ciencia económica lo define a partir de su transparencia y neutralidad, la ciencia social produce un movimiento inverso, al analizar cómo las prácticas monetarias contribuyen y producen esas diferencias morales y jerárquicas. Esto es: puede funcionar como un punto de entrada para comprender las dinámicas sociales.


–En este sentido, ¿por qué a los argentinos les interesa tanto lo que ocurre con los dólares? ¿En toda Latinoamérica sucede lo mismo?


M. L.: –Si bien Argentina no constituye ninguna excepción, es cierto que nos preocupa mucho lo que sucede con el dólar. En el país, por ejemplo, hace cuarenta años que el mercado inmobiliario está dolarizado y eso no ocurre necesariamente en otras latitudes con historias y trayectorias económicas parecidas. Además, funciona como reserva de valor primordial y como medida de referencia respecto a las monedas nacionales. Pienso que el dólar interesa tanto porque conjuga prácticas económicas, significados y relaciones políticas. Más allá del poder de compra real que cada ciudadano tenga, también opera como un termómetro tanto del estado de la economía así como de las políticas económicas que implementan los gobernantes de turno. Y todo eso hace que su cotización se comunique con la misma asiduidad con que se transmiten los datos del tiempo y el estado del tránsito.


A. W.: –El dólar es una institución política. Cuando los ciudadanos piensan su relación con la moneda también reflexionan acerca de su vínculo con el Estado. Y coincido con Mariana, es un termómetro de la vida social y política: no solo porque los actores financieros tienen capacidad para presionar a los gobiernos a través de mercados cambiarios sino porque también los habitantes, en sus prácticas cotidianas, leen el escenario de poder a partir de lo que acontece con el dólar.


–No obstante, aunque “la fiebre del dólar” parece estallar este año, la ciudadanía se preocupa por la salud de la moneda del Norte desde hace bastante.


M. L.: –Tal cual, en el pasado también formaba de las agendas mediáticas; el asunto es que no aparecía de manera continua. Entre fines de 1950 y principios de 1960, o bien, entre 1975 y 1980, constituyeron dos períodos en que la temática tuvo una cobertura considerable por parte de la prensa. Su emergencia depende de los contextos y el presente (con corridas cambiarias, disminución de reservas y devaluaciones constantes) es muy favorable para que nos preocupemos.


A. W.: –Con la popularización del dólar en Argentina, a principios de los sesenta, no solo la prensa sino también la publicidad comienza a referirse a la moneda y se instala su presencia en los medios de comunicación masiva. Desde aquí, la temática interpela no solo a los “hombres de negocios” sino también a todos aquellos lectores que empiezan a observar cómo funciona el mercado y reciben un discurso pedagógico. Así, los periodistas especializados y los economistas explican al público en qué consiste cada concepto.


–De modo que el asunto del dólar ya constituye un problema desde 1960.

 

A. W.: -Sí, claro, en aquella época los diferentes actores económicos ya habían instalado la necesidad del ahorro y el juego de la especulación vinculada a la moneda extranjera. El dólar constituye un problema crónico a los ojos de nuestro país desde hace más de 50 años. Aunque se trata de un mercado pequeño –ya que no posee el volumen suficiente como para despertar tanta importancia– nadie podría negar que es muy relevante.


–¿Es posible dejar de pensar en los dólares? ¿Cómo quebrar el consenso y la legitimidad de estos papeles extranjeros que valen y significan tanto?


M. L.: –La pregunta, tal vez, no sea tanto si es posible desprendernos de la moneda de Estados Unidos, sino más bien comprender cómo devino en un objeto tan fundamental para pensar las prácticas sociales, económicas y políticas. Nuestra investigación sobre el dólar en Argentina implica un análisis extendido, pues si bien su presencia no tuvo siempre la misma magnitud, su cronicidad es un elemento a destacar. De este modo, si la temática del dólar no es nueva, quizás, los problemas económicos de nuestro país no se vinculen de modo directo con los dólares sino con una redistribución más equitativa de los ingresos.


A. W.: –Se tiende a pensar que cuando los individuos consigan crear un instrumento financiero que les brinde mejores rendimientos que la moneda de Estados Unidos se logrará “desdolarizar” las mentes de los argentinos. No obstante, desde mi perspectiva, esta hipótesis es errónea en la medida en que los sujetos no son seres racionales ni maximizadores de ganancias sino que establecen una relación política con el dólar. De hecho, si los ciudadanos no abandonan el dólar es porque les permitió un aprendizaje de autonomía y escape respecto a sus relaciones con el Estado. Por este motivo, nuestro país conforma una cultura dolarizada.


–En definitiva, su importancia radica en que no solo permite invertir.


M. L.: –Por supuesto, justamente esa es nuestra hipótesis. Si solo sirviera a tales efectos sería fácilmente reemplazable por el primer bono que funcione y brinde confianza en la gente. El asunto es que el dólar cumple un montón de funciones, más allá de la tradicional y transparente de operar como medio de intercambio.


A. W.: –En esta línea, la presencia del dólar no puede ser –solo– leída a partir de variables macroeconómicas, sino que existe un proceso específico de aprendizajes sedimentados que, en definitiva, termina por explicar cómo una moneda externa a un país se expande de la manera en que lo hizo.


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Fals Borda. Un ser humano hicotea y sentipensante

A diez años de su muerte es momento de recordar-lo, de volverlo a pasar por el corazón para traerlo a la memoria y reivindicar su obra.


El 12 de agosto de 2008 fallecía uno de los grandes del pensamiento latinoamericano, el sociólogo colombiano Orlando Fals Borda. La noticia me pilló en el aeropuerto de Medellín regresando a España, el obituario no tuvo mucho eco al otro lado del charco. O al menos no el que uno pensaría que merecía un personaje de la talla de Fals Borda.


El doctor Fals Borda era un hombre-hicotea por su saber soportar los golpes de la vida, enfrentarlos y superarlos, imitando a ese quelonio que se encierra en su caparazón para resistir y re-existir mientras siente y piensa, para volver a salir como un ser sentipensante que une corazón y cabeza para juntar acción y pensamiento.


Nació en Barranquilla el 11 de julio de 1925 y falleció en Bogotá el 12 de agosto de 2008. Considerado el padre de la sociología en Colombia, era doctor en Sociología Latinoamericana por la Universidad de Florida (EE.UU.) llegando a ocupar, en el periodo 1959-1967, la decanatura de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia, primera en toda América Latina que él mismo contribuyó a fundar junto a, entre otros, Camilo Torres Restrepo, cura católico de la Teología de la Liberación y miembro del grupo guerrillero Ejército de Liberación Nacional (ENL).


Su propósito era “crear una escuela de sociología sembrada en las realidades colombianas, mediante la observación y la catalogación metódica de los hechos sociales locales, aunque sin perder de vista la dimensión universal de la ciencia”, tal como se recoge en el prólogo del libro “La violencia en Colombia: estudio de un proceso social”, en colaboración con Germán Guzmán Campos y Eduardo Umaña Luna, que fue y sigue siendo, casi seis décadas después, un hito en la manera de abordar el estudio de la violencia en el país. Desde la sociología ejerció una gran labor como comunicador, destacándose como un estudioso de la realidad social con un enorme interés por los procesos de cambio social.


Su actividad política, muy cercana a los ideales del grupo M-19, le costó ser perseguido y detenido, tal vez porque, como también consta en el prólogo citado, abordó “situaciones y problemas sociológicos peculiares del medio colombiano, aun a costa de rasgar velos, tocar áreas prohibidas y desafiar la ira de intereses creados.”


Fals Borda invita, como dice Sánchez Lopera, “a continuar el alegre desorden de las jerarquías” convocándonos a resistir frente a la fuerza de los imperios para “conmocionar la colonia que aún hoy nos habita”. El sociólogo colombiano era un amante del mundo de las palabras, creía que sus contrastes y malinterpretaciones provocaban “cismas ideológicos”. Así decía de la palabra “subversión”:


“es una de aquellas que no se entienden sino para referirse a actos que van en contra de la sociedad, y por lo tanto designa algo inmoral. Sin embargo, llega el momento de preguntarse: ¿cuál es la realidad en que se mueve y justifica la llamada subversión? ¿Qué nos enseña sobre este particular la evidencia histórica? ¿Qué nos dicen los hechos actuales sobre los “subversores”, “antisociales” y “enemigos de la sociedad”?

Una vez que se estudian las evidencias y se analizan los hechos, aparece aquella dimensión de la subversión que ignoran los mayores y los maestros, que omiten los diccionarios de la lengua y que hace enmudecer a los gobernantes: se descubre así cómo muchos subversores no pretenden “destruir la sociedad” porque sí, como un acto ciego y soberbio, sino más bien reconstruirla según novedosas ideas y siguiendo determinados ideales o “utopías” que no acoge la tradición. Como lo observaba Camus, el rebelde es un hombre que dice no, pero que no renuncia a su mundo y le dice sí, por cuanto en ello va el sentido de la conciencia de su lucha. Esta falta de congruencia consciente con la tradición puede ser muy positiva, y hasta constructiva. ¿No ocurre a veces que la falta de moral y el sentido encubierto de la destrucción se hallan precisamente en la tradición?”


Sus aportes para que la investigación social sirviera también para la transformación de la realidad se concentran en su método de Investigación-Acción-Participación que él consideraba una escuela metodológica y como un “paradigma alterno al desarrollismo norteamericano y al positivismo cartesiano”. Ya que para él, estos últimos eran “orientaciones ideológico-científicas que van hacia el ocaso.”


Su pensamiento y su acción son tan actuales hoy como cuando los escribió y los puso en marcha. Fue un transformador de las ciencias sociales que creía en la gente común, que estaba en contra del desarrollismo impuesto y que promovía que los subversores se unieran en su diversidad para buscar el cambio socioeconómico profundo que Colombia necesitaba y sigue demandando.


Para Fals Borda, como para muchas y muchos pensadores críticos latinoamericanos, la práctica antecede a la teoría “El problema de la relación entre el pensar y el actuar se resuelve reconociendo una actividad real de las cosas a la cual sólo se adviene por la práctica que, en este sentido, es anterior a la reflexión; allí se demuestra la verdad objetiva, que es la materia en movimiento.”


Destaca en la obra de Fals Borda esa manera suya de escribir los cuatro textos sobre la costa Caribe colombiana, su tierra y objeto de parte de sus investigaciones centradas en lo que se podría llamar la otra historia de la costa o la historia de la otra costa, ya que no se dedicó a escribir sobre lo más reconocido, sea en lo territorial, lo intelectual o lo cultural, sino sobre las otras y los otros, los secundarios o menos reconocidos. Esos volúmenes de “Historia doble de la costa” los redactó “en dos estilos o canales diferentes de comunicación”. Las páginas pares (a la izquierda) recogen “el relato, la descripción, el ambiente, la anécdota”, mientras que las impares (derecha) dan cuenta de la interpretación teórica respectiva, los conceptos, las fuentes y la metodología” de lo que aparece en las páginas enfrentadas.


El propio autor recomienda cómo leer esos “canales” comunicativos: “La lectura de cada canal puede hacerse de corrido independientemente, desde el principio hasta el final del libro. Sin embargo, la experiencia seguida por los lectores del primer tomo indica que es más productivo y pedagógico leer cada capítulo completo de un canal, seguido de la lectura de su contraparte del otro canal”.


Otra cosa que llama la atención es que, al indagar en esos otros territorios y en otras personalidades, recuperara al hasta ahora único, y olvidado, presidente negro de Colombia, Juan José Nieto “un niño fornido, de piel cetrina clara (o trigueña oscura), ojos zarcos verdosos, nariz recta y amplia, labios finos, cejas arqueadas y cabello negro medio rizado (…) Tanto la parentela de Nieto como la de Gil eran pobres. En ninguna de las dos figuraban poderosos señores ni funcionarios virreinales. Pero tampoco ninguno de sus miembros estaba sujeto a esclavitud ni servidumbre. Eran mestizos, mulatos, zambos, tercerones, cuarterones, quinterones, tentes-en-el-aire y blancos libres que, como sus descendientes en el mismo vecindario hoy —donde no existe el latifundio— vivían principalmente de la agricultura.”


El pensador barranquillero siempre buscó hacer que el hombre anduviera por caminos no vislumbrados, lo que “le hace pensar y le hace dudar, y así adquiere, quizá por primera vez, la conciencia de su condición vital. Esta conciencia es subversiva. Además, como la rebelión implica esta conciencia, y aquella en sí misma es constructiva, el subversor rebelde adquiere una actitud positiva hacia la sociedad.”


Siempre será un buen momento para evocar su memoria y su discurso, así como su “defensa del uso declarado de la imaginación y de la ideología en las pesquisas científicas.”

 

12AGO2018

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Evo Morales: esperamos que López Obrador mire hacia el sur

He estado más de 12 años en la presidencia, pero hay resultados.

Hicimos un gran cambio de un Estado colonial a uno plurinacional.

Nacionalizamos los recursos, recuperamos las empresas que dejan mucha utilidad para el pueblo.

Hemos parido programas sociales que distribuyen la riqueza, por ejemplo, la nacionalización del agua y de la luz.



Son pasadas las seis de la tarde. Han transcurrido más de 12 horas desde que Evo Morales, presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, comenzó su gira por varias comunidades del país. El avión presidencial acaba de aterrizar en el aeropuerto de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB) en Cochabamba. Nada más desembarcar, el mandatario le da a La Jornada una entrevista.


El presidente Evo está interesado en lo que pasa en México a raíz del triunfo de Andrés Manuel López Obrador. Cuidadoso, dice con ironía, que él pensó que, con sus amenazas y su muro, el Trump –como le llama al mandatario estadunidense– fue el mejor jefe de campaña de AMLO.


A continuación, algunos aspectos de la entrevista, en la que habló de su repostulación en 2019, el balance de su gobierno y la ola conservadora en América Latina.


–Presidente: se acaban de realizar elecciones en México. Triunfó Andrés Manuel López Obrador. ¿Qué opinión le merece el futuro gobierno?


–No tengo por qué meterme en políticas internas de otros países, pero se ve como un presidente electo progresista, del pueblo. Pero es él quien tiene que decir. Al momento, yo pensé que el mejor jefe de campaña para López Obrador ha sido el Trump, con sus amenazas, con su muro... Pero bueno, finalmente es un Estado soberano. Esperamos que mire hacia el sur.


–Usted tomó posesión por primera ocasión el 22 de enero de 2006 ¿Por qué pensar en repostularse nuevamente en 2019?


–Usted sabe dónde vivo. Entré al Chapare, en la zona del Trópico de Cochabamba, para mejorar la economía, para sobrevivir con mi papá. Lamento mucho que mi padre me abandonó muy joven. Mi madre igual. Tenía muchas ganas de estudiar. Me dediqué a la agricultura casi 10 años. Pero iba a ser dirigente sindical. No quería serlo, porque estaba mejorando mi economía personal. Finalmente acepté. Ahí estaba la base militar de Estados Unidos, ahí mandaba la DEA. No había soberanía para Bolivia.


“Cuando llegué a la zona del Trópico en Cochabamba nunca pensé ser dirigente, menos presidente. En mi experiencia siempre digo: el cargo no se busca, el cargo nos busca. Eso pasó conmigo, sindicalmente, políticamente.


“En las elecciones nacionales de la Federación, en 1997, fui propuesto para ser diputado. Lo rechacé. No quería, pero me obligaron. Ese año fui el diputado con más votación de toda Bolivia. Y se presenta esta situación de ser presidente y juramos el 22 de enero de 2006. Garantizamos la refundación de Bolivia mediante la Asamblea Constituyente, y, gracias a la unidad del pueblo boliviano, derrotamos a los separatistas y golpistas. Consolidamos el proceso democrático, el proceso de cambio.


“Yo he estado más de 12 años de presidente. Pero hay resultados. Hicimos un gran cambio de un Estado colonial a un Estado Plurinacional. Económicamente nacionalizamos los recursos, recuperamos las empresas que dejan mucha utilidad para el Estado, para el pueblo. Hemos parido junto al pueblo boliviano programas sociales que distribuyen la riqueza, por ejemplo la nacionalización del agua, de la luz y de otros servicios. En 2005 ganamos las elecciones con 54 por ciento de votos. Fuimos ratificados con 64 por ciento. En la última elección tuvimos 62 por ciento. A pesar de eso la derecha nos acusa de dictadura.


Los movimientos sociales se plantean continuar con nuestra revolución. Y para eso quieren que Evo siga al frente. Quieren que termine las grandes obras. Nunca había soñado ser presidente, y como tal, hacer estos cambios junto al pueblo boliviano.


–Pero la oposición objeta su repostulación a la presidencia el año que viene. Argumenta que hubo un referendo y que en éste se decidió que no podía usted repostularse.


–¿Qué fue el referendo? Fue una consulta para modificar la Constitución. El referendo dijo no, y no se va a modificar la Constitución, aunque la oposición hizo su campaña con base en la mentira. La derecha usó mujeres, inventó niños. ¡Hubo tanta mentira! Pero también hay una interpretación constitucional que permite la repostulación y una sentencia que la avala. Y es el pueblo el que pide continuar con esta revolución democrático-cultural.


“¿Qué quiere la derecha? Volver al pasado. El pueblo no quiere volver al pasado. ¿Qué quiere la derecha? Echar atrás las conquistas sociales. La derecha dice ‘los pobres, sálvense como puedan’. No quiere que haya políticas sociales, programas, bonos, rentas.”


–En América Latina hay una ofensiva muy vigorosa de la derecha. El presidente Lula fue encarcelado; la presidenta Dilma fue destituida; en el proceso de Ecuador se está persiguiendo al presidente Correa. ¿Llegará esa ola conservadora a Bolivia?


–Yo estoy en manos del pueblo. Por primera vez, la gloriosa Central Obrera Boliviana, en su congreso ordinario, decide que Evo sea su candidato a la presidencia. Es un hecho histórico. Nunca ha habido eso en toda la historia boliviana. Pero además tenemos el pacto de unidad campesino-indio boliviano. Me acaban de informar que ha habido un acto proclamando la ratificación de Evo como presidente. Entonces, dudo que pueda presentarse algo así.


Pero van a intentar algo. No creo que haya golpe militar, pero intentarán una convulsión nacional. No van a poder dar un golpe congresal, porque tenemos dos tercios en la Cámara de Senadores y también en la de Diputados. Aquí no puede pasar un golpe judicial. Entonces, la embajada (de Estados Unidos) busca cómo convulsionar el país. Pero han fracasado, fracasado y fracasado, porque estamos con la verdad. Es la gran ventaja que tenemos.


–En las elecciones de 2019, poco más de 40 por ciento de los votantes van a ser jóvenes menores de 35 años. Van a votar por primera vez quienes nacieron con la guerra del agua (2000), quienes aprendieron a hablar durante la guerra del gas (2002), los que fueron a la escuela por primera ocasión cuando Evo llegó a la presidencia (2006). ¿Esa nueva generación tendrá idea de cómo era Bolivia antes de Evo y la diferencia que hay entre la Bolivia de antes de Evo y la de ahora?


–Yo siento que tienen mucha conciencia. No sé en qué porcentaje. Pero siento que las nuevas generaciones son muy visionarias, muy comprometidas con su país.


“Nuestra gran debilidad es la clase media. A veces pienso en si hay que hacer una clase media con dignidad, tener una clase a medias.


“Pero también hay –no sé si es 10 por ciento– quien no entiende que un campesino, un dirigente sindical, un indio, sea presidente. Ellos dicen: nosotros hemos estudiado para dominar a los indios, para mandar a los indios. Ese es el complejo que tienen.”


Casa grande


–Su gobierno acaba de construir una nueva sede de gobierno: la Casa Grande del Pueblo. Presentan este enorme edificio en el centro de La Paz como una obra que va a ayudar a no tener que rentar oficinas públicas, como una muestra de modernidad. Sin embargo, la oposición los acusa de edificar una obra innecesaria.


–Mira, las anteriores construcciones de la gente indígena se hicieron en los años 1200 a 1300. Ya pasaron muchos años desde entonces, más de 500. Y ahora, por eso, los indígenas, el movimiento social, construimos este edificio tan grande, sede de gobierno.


La juventud quiere modernidad. Pero, además, yo estoy casi seguro de que en tres o cuatro años recuperamos nuestra inversión de 35 millones de dólares. Hemos sido un Estado inquilino. Gastábamos 20 millones de dólares al año en los inquilinatos. Ya no lo vamos a hacer. El Estado debe dejar de ser inquilino. Vamos a dejar de ser un Estado mendigo y limosnero.
Respeto y admiración a La Jornada


Gracias por su entrevista. Gracias por venir hasta Cochabamba para este pequeño mensaje. Como siempre, tengo mucho respeto y admiración por La Jornada. Desde que era dirigente sindical, y ahora como presidente del Estado Plurinacional, nos ha dado mucha cobertura para expresar libremente lo que pensamos, lo que sentimos. Muchas gracias por acompañarnos en todo este proceso de lucha en Bolivia.
Evo Morales

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Sábado, 04 Agosto 2018 07:21

Los crímenes de Estados Unidos

Los crímenes de Estados Unidos

Cuando el mundo se escandalizó durante las décadas de 1960 y 70 ante la sangrienta guerra de Vietnam muchos intelectuales, artistas, escritores y políticos comenzaron una campaña de concientización internacional sobre lo que significaba ese conflicto. Vietnam era un ejemplo –recordar otros como Argelia, el África Subsahariana– de que los países occidentales no habían abandonado su vocación colonialista, lesiva de la autodeterminación de los pueblos, y que Washington estaba preparado para asumir su hegemonía internacional a cualquier precio, contando para ello con la colaboración de las viejas potencias coloniales. 

La Guerra de Vietnam precipitó la militancia de grandes sectores de la juventud y el movimiento feminista, potenciados por el Mayo Francés y su impacto global. Engendró una contracultura y un nuevo clima ideológico que se concretó, entre otras cosas, en una nueva forma de comprender al derecho internacional y de evaluar críticamente la política exterior de las potencias metropolitanas.


El filósofo y matemático inglés Bertrand Russell, crítico de esos desvaríos imperialistas y sus inadmisibles genocidios, promovió en 1966 la conformación de un tribunal internacional para juzgar los delitos de lesa humanidad que Estados Unidos perpetraba sobre las poblaciones vietnamitas, a las cuales bombardeaba con Napalm, quemando vivos a campesinos y aldeanos; o rociando cientos de miles de hectáreas con dioxinas, el terrible Agente Naranja (elaborado por las gigantescas corporaciones Monsanto y la Dow Chemical) que desfoliaba a la jungla tropical y diezmaba toda forma de vida expuesta a ese químico. Hoy en Vietnam siguen naciendo niños con malformaciones congénitas debido a los millones de toneladas de ese agente arrojadas desde aviones estadounidenses a lo largo y ancho del país.


Si bien el Tribunal Russell fue de enorme importancia propagandística, sus alcances prácticos fueron nulos en términos de resultados jurídicos efectivos. Los procesos llevados a cabo en su seno contra la política exterior norteamericana apenas quedaron en declaraciones retóricas. Incluso cuando años más tarde –en 1974– se reeditó el Tribunal Russell II para condenar la injerencia, torturas y desapariciones propiciadas por Washington en América Latina los resultados no fueron diferentes. Así, el Tribunal Russell-Sartre quedó asociado a una época concreta de la historia del siglo XX. Aquella gran iniciativa humanista fue perdiendo peso y visibilidad entre la opinión pública mundial, incluso entre los sectores más movilizados y críticos de la intelectualidad internacional.


Ante esta perspectiva, un pequeño grupo de intelectuales, escritores y analistas políticos argentinos nos reunimos el año pasado y concluimos que era necesario crear una herramienta de carácter internacionalista para reforzar la memoria histórica y hacer visibles los crímenes que sin pausa se suman en la política exterior de Washington, años tras año, por diversos métodos y con diferentes justificaciones y en los más apartados rincones del planeta.


Fue de esta manera que junto a la analista internacional y periodista Telma Luzzani, la escritora Stella Calloni y el novelista y ensayista Alejo Brignole, elaboramos una serie de ideas que dieron forma al Día Internacional de los Crímenes Estadounidenses Contra la Humanidad. Juntos también redactamos una Declaración Mundial Contra los Crímenes Estadounidenses a la Humanidad, en donde expresamos una condena colectiva al avasallamiento de la legalidad internacional por parte de EE.UU., advirtiendo sobre las amenazas a la paz mundial que comportaba la política imperialista de Estados Unidos y las catástrofes humanitarias creadas a causa de la misma, principalmente en Medio Oriente y especialmente en Siria.


También debatimos sobre las diferentes fechas emblemáticas de los crímenes norteamericanos y finalmente escogimos al 9 de Agosto como la elegida señalada para la efemérides. Fue un día como ese, de 1945, cuando la Casa Blanca ordenó arrojar una segunda bomba atómica sobre Nagasaki pese a que el holocausto nuclear sin precedentes que había arrasado con Hiroshima ya era conocido por el gobierno estadounidense. Estamos convencidos de que esa fecha, el 9 de Agosto, posee un significado muy claro que denuncia el carácter criminal de la política exterior seguida por Washington.


La efemérides ya cuenta con adhesiones internacionales de las más diversas procedencias: artistas como el cantautor Silvio Rodríguez, Mariela Castro, Gerardo Hernández y el poeta y ensayista cubano Roberto Fernández Retamar; Chico Buarque, Frei Betto y Carola Proner en Brasil; o el filósofo italiano Gianni Vattimo son, entre muchos otros, algunos de los nombres que ya se unieron a esta iniciativa. El Premio Nobel Adolfo Pérez Esquivel la apoyó desde su mismo lanzamiento y el presidente de Bolivia, Evo Morales, adhirió al día como un compromiso humanista y político insoslayable.


Se ha abierto un camino. Debemos internacionalizar en todos los continentes esta fecha para crear una herramienta mundial de concientización y acción práctica para combatir la sistemática violación del derecho internacional y los derechos humanos que el gobierno de Estados Unidos perpetra en todo el mundo. También hay que romper el cerco mediático que la prensa oligopólica alza cuando se expresan verdades incómodas para el imperio. Gracias a las redes sociales y a la prensa comprometida e independiente sabemos que será posible realizar esta labor, que pretendemos sea no sólo conmemorativa sino también educativa y organizativa en la búsqueda de una conciencia crítica ante el flagelo que, con sus más de mil bases militares diseminadas por todo el planeta y su gigantesco presupuesto militar, el imperialismo norteamericano produce en todo el mundo. Este 9 de Agosto en Santa Cruz de la Sierra, con la presencia del presidente Evo Morales, se producirá el lanzamiento internacional de la campaña.

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