Mark Goff, fotógrafo acreditado del Festival de Woodstock, aparece en un autorretrato de 1969. En esa época trabajó para un periódico clandestino en Milwaukee. Algunas docenas de imágenes captadas por Goff, fallecido en noviembre pasado, se exhiben medio siglo después.Foto Ap

Entre el 15 y el 18 de agosto de 1969 tuvo lugar, en la localidad de Bethel, Nueva York, el mítico, emblemático y legendario Festival de Woodstock. Medio siglo después, la pregunta obligada es: ¿Qué queda de ese hito histórico?

El Festival de Woodstock fue un gran, un masivo encuentro revolucionario que no dejará de llamar la atención y provocar la admiración de la gente, haya pasado el tiempo que sea. ¿No es acaso un acto revolucionario una reunión de casi medio millón de jóvenes a lo largo de más de tres días, en donde se prescindió de la presencia de ejército, policía o cuerpo de seguridad alguno o de mecanismos de vigilancia, control o censura? Después de 50 años de celebrado ¿se sabe de algún homicidio, feminicidio, violación o cualquier forma de abuso sexual o violencia que haya tenido lugar ahí? ¡Ninguno! La masa asistente a ese festival, (protagonista del más grande portazo de la historia), tomó, en los hechos, el control de su situación, de su vida; dejó que la libertad y creatividad, arriba y abajo del escenario, fluyeran sin tapujo alguno. En muchos sentidos dio la razón a filosofías anarquistas y comunistas en general: las autoridades y el Estado son el peor obstáculo para una vida plena y humana. "La nación de Woodstock", como en su momento se le llamó, los hizo a un lado, fue libre.

Para cuando el festival se desarrolló, Los Beatles (unos de los grandes ausentes) habían sintetizado en tres palabras su concepción global del mundo: amor, saber, sí (Love, Know, Yes). En 1968 esa idea había quedado plasmada en la película de dibujos animados El submarino amarillo, ubicada en el paraje utópico llamado Pimientilandia (Pepperland). Pues bien, el Festival de Woodstock intentó exitosamente llevar a la realidad esos tres principios: 1. Amar: se trataba de dar y recibir el afecto de/a todo individuo que allí se encontrara, a partir del hecho de que cualquier persona es, primero que nada, un sujeto del amor y como tal debería ser tratado. 2. Saber, conocer, comprender el mundo para transformarlo de raíz. La comprensión y el conocimiento como la transformación y como un acto mismo de libertad. 3. Decir que sí. Aceptar que en la vida se tienen deseos placenteros en el plano sexual, estético, intelectual y que la vida debe ser búsqueda y satisfacción de los mismos. Responder afirmativamente a las propuestas de satisfacción de los placeres, elaborarlas, satisfacerlas construir otras nuevas.

Tres conceptos románticos radicales y revolucionarios que encontraron su lugar en la materialidad del festival de Woodstock.

Esa búsqueda de sensibilidades ilimitadas tuvo su eje rector en los músicos que ahí se presentaron. La mayoría ya tenía años inundando el ambiente con sus propuestas. Otros, aun desconocidos, se dieron a conocer al mundo, como Joe Cocker y su voz rasposa profunda, Santana y sus fusiones rockero-caribeño-blueseras. Ahí estuvieron la sicodelia de Jefferson Airplane y Grateful Dead; los increíbles malabarismos guitarreros de Alvin Lee con Ten Years After; los llamados a la libertad de Richie Havens y de una Joan Baez embarazada de seis meses; Jimi Hendrix con su celebérrima interpretación del himno de Estados Unidos, desgarrando en el aire el patriotismo belicista gringo; The Who, Canned Heat, Janis, The Band, Mountain, CSNY, Creedence, Sly Stone, Johnny Winter ¡¡¡¡Tssssssss!!! Toda la propuesta musical de esos tres días constituyó un despedazamiento del hipócrita esteticismo pequeño-burgués.

No fue un acto de diversión ni mucho menos de entretenimiento, fue una poderosa escalada de producción artística, de realización humana a través de la música.

Por todo esto, el festival de Woodstock constituye un punto nodal de esa revolución mundial ocurrida hace cinco décadas. El posmodernismo actual y las visiones pesimistas del mundo argumentarán que se fracasó, que la utopía quedó en frustración y que la libertad no es posible. A esto contrapongo un lacónico ¡Vencimos! ¡En Woodstock alcanzamos la victoria! Ninguna revolución puede completar todas las tareas y objetivos que se propone, toda revolución tiene contenido el germen de su opuesto: la contrarrevolución. Desde luego, ésta ocurrió y echó para atrás muchas conquistas de esos tiempos, pero nunca pudo ni podrá desmantelar el mundo de la imaginación, de la creatividad artística, de la subjetividad liberadora. Como alguna vez mi amigo Gritón, célebre pintor dijera: las muchas o pocas libertades de que gozamos en la actualidad no pueden entenderse sin aquellas jornadas revolucionarias; es motivo de gran satisfacción haber sido partícipe de ellas, y lo más importante ¡No hay nada de lo que haya que arrepentirse!

Woodstock vive…

Por Julio Muñoz Rubio, investigador del CEIICH-UNAM y coordinador de los libros A medio siglo del Sargent Pepper’s y John Lennon, un humanista subversivo.

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Sábado, 10 Agosto 2019 05:43

El robo del álbum de la historia mundial

Comunidad zapatista La Garrucha, Chiapas. Foto Mario Olarte

UN CRIMEN DE CUELLO BLANCO DEL EMPORIO GETTY

El botín del robo cibernético más cuantioso del planeta está depositado en los bancos de Mark Getty y los sótanos secretos de Wall Street. Y no se trata de una película de ciencia ficción por estrenar, sino del silencioso, pero criminal jaqueo de lesa humanidad diseñado para convertir las imágenes y audiovisuales pertenecientes al dominio público del patrimonio de la historia mundial en propiedad privada para luego ser comercializadas en el imperio monopólico más tóxico del mundo corporativo en perjuicio de más de siete mil millones de seres humanos.

Y es que el álbum de la historia con millones de imágenes, diseños gráficos, ilustraciones y documentos históricos pertenecientes a emblemáticas colecciones o archivos culturales, artísticos y religiosos que se han producido a nivel mundial a lo largo de varios siglos, fueron robadas y sustraídas de sus archivos mediante la complicidad de Google, Facebook y las redes sociales. Se trata de imágenes de la historia mundial pertenecientes, principalmente, al dominio público, que ahora fueron monopolizadas y convertidas ilegalmente en propiedad privada para ser comercializada por la familia del billonario Mark Getty por medio de sus corporaciones dedicadas a la piratería terrorista digital de imágenes que son comercializadas fraudulentamente: Getty Images, Inc, Getty Images (US) “Getty US” y License Compliance Services, Inc (LCS).

Así, estas corporaciones ladronas de imágenes, literalmente se han apropiado digitalmente de la historia mundial y consumado con ello, el robo más escandaloso del patrimonio histórico, cultural y artístico del planeta del que se tenga memoria. Aquí́ se encuentran atrapadas las imágenes adquiridas en los principales archivos militares, revolucionarios, de movimientos políticos y sociales, de la Librería del Congreso de EU, universidades y bibliotecas. Las colecciones y álbumes sustraídos al patrimonio de la humanidad y en especial a cada país, son incalculables e invaluables en toda su magnitud. Pero ahí podemos observar cómo se lucra con las obras de Diego Rivera, Siqueiros, Orozco o todo sobre las culturas indígenas. También destacan el Holocausto, la Revolución Mexicana, la Revolución de Cuba o imágenes de Pancho Villa, Emiliano Zapata, Gandhi, Abraham Lincoln, Martin Luther King y miles de personajes de la historia iconográfica de cada país que ahora son comercializadas como mercancías que son exhibidas en el internet, universidades y centros culturales como parte del monopólico imperio del mundo de las imágenes robadas y agregadas a la fortuna de Getty.

Ante estas flagrantes violaciones a los derechos de los ciudadanos y pueblos del mundo a conservar sus imágenes dentro del dominio público y respetar las leyes de propiedad intelectual, la firma de abogados de CixxFive en base a el Acta de Protección del Consumidor de Washington, (Washington Consumer Protection Act) ha presentado una demanda legal colectiva en la United States District Court Western District, Washington, con el fin de frenar las acciones monopólicas fraudulentas en contra de millones de personas a nivel mundial, al despojarlos de imágenes del dominio público que forman parte de la historia universal y de su propia identidad nacional. Además del dinero pagado a Getty. Este poderoso imperio pirata audiovisual, incluye también obras musicales, caricaturas, material robado de libros antiguos o modernos, donde aparecen personajes con obras como las de Darwin, Einstein, Shakespeare, Miguel Ángel, Marx, Ho-Chi-Min, Dickens, Lenin, Buda, Che Guevara, García Márquez Galeano y miles más, pertenecientes al mundo del arte y la cultura universal. Además de imágenes religiosas de todos los tiempos.

También archivos periodísticos e impresos culturales de publicaciones aparecidas en la información mundial desde que se inventó la imprenta han sido asaltados y robados mediante sus conexiones con agencias de noticias y despachos de prensa convertidos en mercancía para satisfacer la avaricia y voracidad de las corporaciones del barón cibernético, Mark Getty.

Tribunal Internacional contra la propiedad privada ilegal. Inexplicablemente, a pesar de las contundentes e inapelables evidencias de estas violaciones cometidas por los ladrones de imágenes, encabezadas por las corporaciones de Getty en contubernio con los gigantes del Internet, casi nadie los ha denunciado legalmente, a pesar de que son millones de víctimas a nivel mundial que han sido dañadas por los crímenes cometidos contra el patrimonio de la humanidad. Ni gobiernos, organizaciones, universidades, iglesias o individuos han alzado la voz para frenar esta práctica que les obliga a pagar a las mafias de estas corporaciones por los derechos de propiedad intelectual que en verdad corresponden al dominio público.

Sin embargo, en 2016, Getty fue demandado por la agencia de noticias independiente Zuma Press, por apropiarse de más de 47 mil imágenes que fueron utilizadas sin su autorización con fines lucrativos. El juicio sigue su curso legal. Contradictoriamente, a pesar de las múltiples violaciones cometidas por las corporaciones de Getty, éste tiene un ejército de abogados para demandar a los que caigan en sus trampas digitales. Ellos se dieron el lujo de amenazar con demandar a la fotoperiodista Carol Highsmith por utilizar una de sus propias fotos en su sitio digital, ignorando que Highsmith en julio de 2016 había demandado a sus patrones por mil millones de dólares por explotar, sin su autorización, una licencia para utilizar su colección adquirida en donación por la Librería del Congreso de Estados Unidos. En la larga lista de agravios y violaciones cometidas por las corporación de Getty existen resistencias y demandas como la del fotoperiodista Daniel Morel por 1.2 millones de dólares por apropiarse de imágenes sobre el terremoto de Haití en 2010. Ello con el contubernio de la agencia de noticias France Press, una empresa socia del magnate.

Estos referentes son sólo una pequeña evidencia de la reacción contra la apropiación transformadora criminal del dominio público convertida en propiedad privada en beneficio de un imperio que ha crecido silenciosamente. Falta mucho para hacer justicia y obligar a Getty a devolver las riquezas que pertenecen al dominio público de la humanidad, así como los millones de dólares que su corporación ha recibido de quienes han sido sus víctimas: la comunidad internacional y todos los países que han sido engañados por el magnate.

Con la demanda en su contra se tiene la oportunidad de revalorar lo perdido en base de una defensa organizada para llevar a los tribunales todas las querellas necesarias para defender a sus pueblos y ciudadanos afectados. Esto, independientemente de los delitos ocultos y secretos en evasión de impuestos, lavado de dinero, construcción fraudulenta de filiales y todo lo concerniente al monopolio establecido para apuntalar la riqueza de la familia Getty desde su central de Inglaterra conectada con los principales bancos del mundo y su conexión especulativa con Wall Street.

Se trata de una gran telaraña de actividades de alta tecnología criminal en asociación para enriquecerse con el trabajo creativo y productivo de la comunidad mundial del arte y la cultura, en beneficio de la ambición más egoísta e insana del planeta en materia del patrimonio de la humanidad.

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Carlos U. Vigueras dirige el Laboratorio de Nuestro Futuro México-EU. Este escrito fue editado por el Museo Casasola y enviado a Ojarasca por el autor.

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Bolsonaro, cada vez más enfrentado a los militares

Julio fue un mes traumático en las relaciones entre el presidente Jair Bolsonaro y las Fuerzas Armadas brasileñas.

Comenzó con un plato fuerte: el 5 de ese mes el vicepresidente Hamilton Mourão concedió una entrevista a la revista Crusoé, en la que reveló haber recibido un pedido del presidente para "actuar con mayor moderación", a la vez que rechazaba "la desconfianza del presidente en los militares que estarían interesados en tomar el poder".

Esos días Bolsonaro felicitó a su vice por haber estado una semana sin hablar con la prensa, ya que las declaraciones de Mourão, o la atención que recibe por parte de los medios, suelen molestarle.

El enfrentamiento principal saltó el 19 de junio, cuando se conmemora el aniversario del nacimiento de Santos Dumont (pionero de aviación brasileña), que la Fuerza Aérea celebra todos los años en Brasilia.

Sorprendió la ausencia del presidente, que algunos explicaron por el incidente de la detención en Sevilla, España, de un miembro de la comitiva de Bolsonaro que se dirigía a Japón para participar de la cumbre del G20, en un aparato de la fuerza aérea portando cocaína.

Sin embargo, Bolsonaro no sólo dejó plantados a la cúpula militar sino a los embajadores de Japón, Ucrania y Estados Unidos, todos ellos aliados cercanos de su Gobierno, para participar en el ceremonia del Día Nacional del Fútbol, también en Brasilia. Del acto castrense tampoco participó Mourão ni el ministro de Defensa.

El mismo día, en el ya tradicional Café de la Mañana, con los medios, Bolsonaro atacó al gobernador de Maranhão, Flavio Dino, miembro del Partido Comunista de Brasil (PCdoB).

Por el modo como lo hizo, se trató de un ataque a todos los nordestinos, la región más pobre de Brasil que vota masivamente por Lula y contra la ultraderecha que representa el presidente.

Agregó que los gobernadores del Nordeste "intentan todo el tiempo a través de la desinformación, manipular a los votantes". Fue interpretado como un ataque racista, ya que en la región predomina la población afro. El ataque a Dino fue justificado por algunos, por su actitud tibia respecto a la cesión de la base de cohetes de Alcántara (en su estado) a los EEUU.

Las reacciones no se hicieron esperar. Al día siguiente todos los gobernadores del Nordeste, firmaron una nota donde expresan "sorpresa e indignación profunda" con las declaraciones de Bolsonaro.

Ese día, en una entrevista en el conservador O Estado de São Paulo, el general de Luiz Eduardo Rocha Paiva condenó las declaraciones del presidente señalándolas como "antipatriotas" e "incoherentes", por dividir al país.

Rocha Paiva es un destacado militar, ahora en la reserva, que fue comandante de la Escuela de Comando y del Estado Mayor del Ejército, y secretario de general del arma. Además respaldó con vigor el golpe de Estado de 1964, por lo que sus pares lo tienen en gran estima.

El presidente no perdió la ocasión para contraatacar. Acusó al prestigioso general de ser un aliado del gobernador comunista y agregó una ofensa gratuita: "Inadvertidamente descubro una sandía, un defensor de la guerrilla de Araguaia".

"Sandía" es el nombre que se da entre los militares a los que, sin decirlo, simpatizan con la izquierda: verdes por fuera y rojos por dentro. La guerrilla de Araguaia fue la principal lucha armada en la selva durante la dictadura.

Dentro y fuera de los cuarteles hubo gran malestar. El redactor jefe de la página Defesanet, Nelson Düring, dijo que el ataque a Rocha Paiva era "una ofensa ignominiosa y deshonrosa", y relata una serie de ofensas anteriores recibidas por las Fuerzas Armadas, que no habían trascendido.

El editorial lo considera "el último de una serie de desaciertos entre la presidencia y los comandos militares".

El mismo día 21, el gurú de Bolsonaro, el profesor Olavo de Carvalho, que reside en EEUU, difundió un video con ataques muy fuertes a los militares que rodean al presidente. Se interpretó que el video estuvo inspirado por uno de los hijos del mandatario, Carlos Bolsonaro, que en esos momentos estaba en Virginia visitando a su referente ideológico.

Una respuesta más dura aún provino del hermano del insultado, el general Paulo Ricardo da Rocha Paiva. Una carta abierta pone el dedo en las principales diferencias de los uniformados con el presidente. Dice que lo votó pese a unas declaraciones que fueron una "señal roja", cuando dijo que "Alcántara es para ustedes", en referencia a los EEUU.

Sin medias palabras, denuncia el "acoplamiento militar automático con el Tío Sam y la OTAN", abandonando a los aliados de la región sudamericana. El tono del extenso escrito del general retirado es fuerte, frontal y por momentos agresivo, cargado de adjetivos peyorativos. Bolsonaro no tuvo más remedio que dar marcha atrás y guardar silencio, lo que evidencia que los cuarteles no lo están mirando con buenos ojos.

Las razones de semejantes deslices del presidente son más oscuras aún. La antropóloga Isabela Oliveira Kalil, en una extensa entrevista en el diario Valor, sostiene que una parte de la base social de Bolsonaro se siente defraudada y exige un gobierno más derechista aún.

Un estudio etnográfico en la zona metropolitana de Sao Paulo, focalizado en los comportamientos conservadores, muestra que entre los varones de 40 a 45 años hay mucha disconformidad porque observan que Bolsonaro no se comporta como extrema derecha, razón por la cual lo votaron.

El principal punto de insatisfacción es que esperaban una liberalización mayor en la tenencia de armas.

Antes de terminar el mes, el presidente tuvo otro desliz verbal que le puede costar caro. Aseguró que sabe cómo desapareció el padre del actual presidente de la Orden de Abogados de Brasil durante la dictadura militar.

Se trata de Fernando Santa Cruz, padre de Felipe Santa Cruz, desparecido luego de haber sido detenido por agentes del régimen en 1974. Las declaraciones de Bolsonaro pueden constituir delito, ya que dice conocer cómo se produjo un crimen que está encubriendo.

El desgaste que viene sufriendo Bolsonaro obedece a que una porción de la sociedad, que coincide con las posiciones más ultras de sus hijos y de su gurú (Olavo de Carvalho), le exigen una posición más derechista aún. En tanto, las colisiones con los militares puede ser el principal factor de deterioro de la apoyatura de un presidente que lleva poco más de medio año en el cargo.

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Jueves, 01 Agosto 2019 08:39

La marca bicentenaria

Exposición fotográfica “El testigo”, Jesús Abad Colorado,  Claustro San Agustín, Universidad Nacional, 2019.

En el rastro arrogante y violento del poder, es una constante histórica: en Colombia la disidencia y la oposición se pagan con la vida. En otras palabras, el poder no perdona. Y los hechos así lo constatan: Muy temprano, el 25 de septiembre de 1828, los opositores al proyecto bolivariano intentaron matar a su gestor, el Libertador Simón Bolívar.

En 1855, el general José María Melo, última expresión del Ejército Bolivariano y de sus ideales, cabeza del levantamiento de los artesanos por un gobierno que defendiera la economía popular, es desterrado hacia Panamá con otros 200 de quienes hicieron parte del gobierno o del ejército por él dirigido, entre abril y diciembre de 1854.

El 15 de octubre de 1914, instigados por el –Cardenal primado de Colombia, a punta de hacha, dos sicarios asesinaron a Rafael Uribe Uribe, General liberal en la “Guerra de los mil días”, y única voz opositora en el órgano legislativo de entonces.

Treinta y cuatro años después, el 9 de abril de 1948, bajo la descarga a revólver de un sicario, cayó asesinado Jorge Eliécer Gaitán, quien llevaba sobre sí el signo de presidente, el que de acuerdo a todos los vaticinios sería refrendado como tal en las elecciones por realizarse en 1950.

El 6 de junio de 1957, fue asesinado Guadalupe Salcedo, el desmovilizado jefe guerrillero liberal del Llano. Y, más cerca en años, otro líder guerrillero, Carlos Pizarro, también desmovilizado, sufrió el mismo destino, el 26 de abril de 1990. Un mes antes de que el poder repitiera el método con Pizarro, el 22 de marzo de 1990 cae abatido Bernardo Jaramillo, dirigente y candidato presidencial por la Unión Patriótica. Igual suerte corrieron miles de sus copartidarios –entre senadores, concejales y activistas en general.

En los años 1991-2000, son asesinados cientos de exguerrilleros desmovilizados de la fracción del Eln (Corriente de Renovación Socialista), y del Partido Revolucionario de los Trabajadores, el Ejército Popular de Liberación y el M-19, que habían negociado la paz con el gobierno de César Gaviria. En ese periodo también son asesinados cientos de líderes populares vinculados a organizaciones sociales como la Coordinadora Nacional de Movimientos Cívicos, A Luchar, el Frente Popular,  la Anuc (Línea Sincelejo), el Cric y los sindicatos.

A pesar de la puja y la noticia diaria con expectativa por largos años en la Mesa de Oslo-La Habana, los Acuerdos de paz Gobierno-Farc no cambiaron la constante histórica.


Luego de firmados, y hasta la fecha, van asesinados ciento catorce exguerrilleros y 31 de sus familiares. Se denuncia que los atentados proseguirán como parte un plan para asesinar a todos los mandos medios con capacidad de sostener una conexión popular, campesina y municipal – un discurso de reivindicación popular radical– y reconstruir y dirigir la otrora estructura armada. La lista que dibuja la mano del poder, con su carácter violento y excluyente, con su odio para toda aquella persona o proyecto histórico que lo intranquiliza o desafía, podría extenderse hasta la náusea, si es que el asco con la constante del poder ya no arqueó el estómago de quien lee esta nota, pero… paremos ahí.

Paramos y nos miramos para intentar recordar por qué olvidamos ese carácter del poder; para intentar comprender el porque la sociedad colombiana aún no supera la peste del olvido. Una marca letal, ante la cual ni siquiera actuamos como en Macondo: marcando cada cosa para recordar su oficio. En este caso, familia X (gobernantes asesinos), familia Y (gobernantes asesinos) y familia Z (gobernantes asesinos), y así, también hasta sentir el vómito.

Ese olvido, esa amnesia de dos siglos de violencia, muerte y exclusión, nos impide como sociedad recordar que la única alternativa que tenemos para girar la realidad de nuestro país, para que Colombia sea de todos y deje de ser de unos pocos, es la acción mancomunada, identificando con nombres y apellidos los integrantes de una clase, que pese a su poder y minoría, ha controlado el poder económico en Colombia a lo largo de dos siglos, y usufructa la existencia, acción y venta del narcotráfico, impidiendo la felicidad de las mayorías, hundiendo al país en el rincón del desastre social.

Acción de identidad, hermandad y clase que debe estar acompañada de un proceder social con decisión de construir un país otro a través de miles de experiencias solidarias, cooperativas, con economía incluyente, donde el interés común prevalezca sobre lo particular, y donde la movilización ciudadana con base y fortalecimiento territorial por doquier, de paso al emplazamiento del poder minoritario en cada localidad, y desnudado en su real carácter sea relegado de los espacios que hasta ahora monopoliza.

Un proceder constituyente, que a través de una deslegitimación y acusación a los monopolizadores de la tierra y la riqueza nacional, como de los politiqueros y funcionarios corruptos, abra una dualidad de poderes, erija y ponga en marcha decenas de experiencias de incidencia frente a las sedes del Ejecutivo o de gobierno propio, ya sean locales, municipales y de otro orden, a través de las cuales la democracia resulte real, dejando de ser simbólica –del ínfimo voto– para transformarse en un ejercicio integral de vida colectiva. En una cotidianidad donde economía, política, cultura, medio ambiente, administración de lo público, etcétera, pase a ser reto, deliberación y decisión de mayorías. Así, desde la acción ciudadana, emplazando al poder tradicional, nacerá otro país en el curso de numerosas jornadas, que llevarán o forzarán a una refrendación institucional.

Este es el reto de quienes desde la realidad comunal, social y la llamada sociedad civil aspiran a otro país, donde la capacidad productiva honesta sin enriquecimientos ilícitos y la dignidad de las mayorías sea el faro que guíe al gobierno, en cabeza de miles pero como representación y vocería real y asamblearia de millones en distintos puntos.

En la página rota, de quienes hasta hace poco estaban en armas, tal vez como expresión de la recuperada memoria que en Macondo volvió a su lugar algún día, mandos de su Estado Mayor, así como mandos medios y la guerrillerada, han optado por replegarse. Por resguardar sus vidas. Y aún sin confirmación absoluta, sumergirse en una nueva etapa –ahora, como víctimas– o, reincidentes alguna parte de ellos, de la prolongada guerra que parece extenderse sobre Colombia, como su signo determinante en estos dos siglos de vida republicana.

Quienes así proceden, son parte de la misma gente alzada en armas que negoció hace poco la paz con el gobierno de Santos, y que desoyendo los consejos de su dirigente-fundador, de no entregar las armas sino en un ciclo de diez años, y en la medida que se fueran cumpliendo los acuerdos firmados con el gobierno para una paz justa, en una manifestación de amnesia absoluta renunciaron a ellas en menos de dos años.

Ahora parece que recobran la memoria. ¿Tarde? ¿Errado?

Si así es, y dado que el Eln, a pesar de su disposición para el diálogo, prosigue en armas sin poder acordar un cese bilateral de fuegos a “término fijo”, y dado que hay otros núcleos menores de connacionales también armados, a izquierda y derecha, entonces hay que constatar que la guerra intestina prolongará su sombra. ¿Hasta cuándo? La amnesia no permite precisar su momento final, pero la utopía sí permite indicar que bajo el impulso de la Colombia distante y con lutos, solo la acción decidida del conjunto de la sociedad civil dará el verdadero veredicto por una paz integral, que aun no está en la mente y el sentir de la Colombia metropolitana.

Publicado enColombia
Martes, 30 Julio 2019 10:38

La marca bicentenaria

Exposición fotográfica “El testigo”, Jesús Abad Colorado,  Claustro San Agustín, Universidad Nacional, 2019.

En el rastro arrogante y violento del poder, es una constante histórica: en Colombia la disidencia y la oposición se pagan con la vida. En otras palabras, el poder no perdona. Y los hechos así lo constatan: Muy temprano, el 25 de septiembre de 1828, los opositores al proyecto bolivariano intentaron matar a su gestor, el Libertador Simón Bolívar.

En 1855, el general José María Melo, última expresión del Ejército Bolivariano y de sus ideales, cabeza del levantamiento de los artesanos por un gobierno que defendiera la economía popular, es desterrado hacia Panamá con otros 200 de quienes hicieron parte del gobierno o del ejército por él dirigido, entre abril y diciembre de 1854.

El 15 de octubre de 1914, instigados por el –Cardenal primado de Colombia, a punta de hacha, dos sicarios asesinaron a Rafael Uribe Uribe, General liberal en la “Guerra de los mil días”, y única voz opositora en el órgano legislativo de entonces.

Treinta y cuatro años después, el 9 de abril de 1948, bajo la descarga a revólver de un sicario, cayó asesinado Jorge Eliécer Gaitán, quien llevaba sobre sí el signo de presidente, el que de acuerdo a todos los vaticinios sería refrendado como tal en las elecciones por realizarse en 1950.

El 6 de junio de 1957, fue asesinado Guadalupe Salcedo, el desmovilizado jefe guerrillero liberal del Llano. Y, más cerca en años, otro líder guerrillero, Carlos Pizarro, también desmovilizado, sufrió el mismo destino, el 26 de abril de 1990. Un mes antes de que el poder repitiera el método con Pizarro, el 22 de marzo de 1990 cae abatido Bernardo Jaramillo, dirigente y candidato presidencial por la Unión Patriótica. Igual suerte corrieron miles de sus copartidarios –entre senadores, concejales y activistas en general.

En los años 1991-2000, son asesinados cientos de exguerrilleros desmovilizados de la fracción del Eln (Corriente de Renovación Socialista), y del Partido Revolucionario de los Trabajadores, el Ejército Popular de Liberación y el M-19, que habían negociado la paz con el gobierno de César Gaviria. En ese periodo también son asesinados cientos de líderes populares vinculados a organizaciones sociales como la Coordinadora Nacional de Movimientos Cívicos, A Luchar, el Frente Popular,  la Anuc (Línea Sincelejo), el Cric y los sindicatos.

A pesar de la puja y la noticia diaria con expectativa por largos años en la Mesa de Oslo-La Habana, los Acuerdos de paz Gobierno-Farc no cambiaron la constante histórica.


Luego de firmados, y hasta la fecha, van asesinados ciento catorce exguerrilleros y 31 de sus familiares. Se denuncia que los atentados proseguirán como parte un plan para asesinar a todos los mandos medios con capacidad de sostener una conexión popular, campesina y municipal – un discurso de reivindicación popular radical– y reconstruir y dirigir la otrora estructura armada. La lista que dibuja la mano del poder, con su carácter violento y excluyente, con su odio para toda aquella persona o proyecto histórico que lo intranquiliza o desafía, podría extenderse hasta la náusea, si es que el asco con la constante del poder ya no arqueó el estómago de quien lee esta nota, pero… paremos ahí.

Paramos y nos miramos para intentar recordar por qué olvidamos ese carácter del poder; para intentar comprender el porque la sociedad colombiana aún no supera la peste del olvido. Una marca letal, ante la cual ni siquiera actuamos como en Macondo: marcando cada cosa para recordar su oficio. En este caso, familia X (gobernantes asesinos), familia Y (gobernantes asesinos) y familia Z (gobernantes asesinos), y así, también hasta sentir el vómito.

Ese olvido, esa amnesia de dos siglos de violencia, muerte y exclusión, nos impide como sociedad recordar que la única alternativa que tenemos para girar la realidad de nuestro país, para que Colombia sea de todos y deje de ser de unos pocos, es la acción mancomunada, identificando con nombres y apellidos los integrantes de una clase, que pese a su poder y minoría, ha controlado el poder económico en Colombia a lo largo de dos siglos, y usufructa la existencia, acción y venta del narcotráfico, impidiendo la felicidad de las mayorías, hundiendo al país en el rincón del desastre social.

Acción de identidad, hermandad y clase que debe estar acompañada de un proceder social con decisión de construir un país otro a través de miles de experiencias solidarias, cooperativas, con economía incluyente, donde el interés común prevalezca sobre lo particular, y donde la movilización ciudadana con base y fortalecimiento territorial por doquier, de paso al emplazamiento del poder minoritario en cada localidad, y desnudado en su real carácter sea relegado de los espacios que hasta ahora monopoliza.

Un proceder constituyente, que a través de una deslegitimación y acusación a los monopolizadores de la tierra y la riqueza nacional, como de los politiqueros y funcionarios corruptos, abra una dualidad de poderes, erija y ponga en marcha decenas de experiencias de incidencia frente a las sedes del Ejecutivo o de gobierno propio, ya sean locales, municipales y de otro orden, a través de las cuales la democracia resulte real, dejando de ser simbólica –del ínfimo voto– para transformarse en un ejercicio integral de vida colectiva. En una cotidianidad donde economía, política, cultura, medio ambiente, administración de lo público, etcétera, pase a ser reto, deliberación y decisión de mayorías. Así, desde la acción ciudadana, emplazando al poder tradicional, nacerá otro país en el curso de numerosas jornadas, que llevarán o forzarán a una refrendación institucional.

Este es el reto de quienes desde la realidad comunal, social y la llamada sociedad civil aspiran a otro país, donde la capacidad productiva honesta sin enriquecimientos ilícitos y la dignidad de las mayorías sea el faro que guíe al gobierno, en cabeza de miles pero como representación y vocería real y asamblearia de millones en distintos puntos.

En la página rota, de quienes hasta hace poco estaban en armas, tal vez como expresión de la recuperada memoria que en Macondo volvió a su lugar algún día, mandos de su Estado Mayor, así como mandos medios y la guerrillerada, han optado por replegarse. Por resguardar sus vidas. Y aún sin confirmación absoluta, sumergirse en una nueva etapa –ahora, como víctimas– o, reincidentes alguna parte de ellos, de la prolongada guerra que parece extenderse sobre Colombia, como su signo determinante en estos dos siglos de vida republicana.

Quienes así proceden, son parte de la misma gente alzada en armas que negoció hace poco la paz con el gobierno de Santos, y que desoyendo los consejos de su dirigente-fundador, de no entregar las armas sino en un ciclo de diez años, y en la medida que se fueran cumpliendo los acuerdos firmados con el gobierno para una paz justa, en una manifestación de amnesia absoluta renunciaron a ellas en menos de dos años.

Ahora parece que recobran la memoria. ¿Tarde? ¿Errado?

Si así es, y dado que el Eln, a pesar de su disposición para el diálogo, prosigue en armas sin poder acordar un cese bilateral de fuegos a “término fijo”, y dado que hay otros núcleos menores de connacionales también armados, a izquierda y derecha, entonces hay que constatar que la guerra intestina prolongará su sombra. ¿Hasta cuándo? La amnesia no permite precisar su momento final, pero la utopía sí permite indicar que bajo el impulso de la Colombia distante y con lutos, solo la acción decidida del conjunto de la sociedad civil dará el verdadero veredicto por una paz integral, que aun no está en la mente y el sentir de la Colombia metropolitana.

Publicado enEdición Nº259
Normandía, ¿el día en que todo cambió?

Hay sucesos que marcan la historia y el presente de la humanidad. La Segunda Guerra Mundial, sin duda, es uno de ellos. Acá un recorrido a vuelo de pájaro sobre el verdadero vencedor en esa contienda entre imperios, y con la URSS en un interregno de vencer el fascismo y no permitir ser arrinconada por el resto de Aliados. Una confrontación que le costó a la humanidad más de 60 millones de víctimas.

 

Hace ya 75 años, el 4 de junio de 1944, en el marco de la Segunda Guerra Mundial, sucedió el desembarco más poderoso de la historia, los Aliados (estadounidenses, canadienses y británicos) desembarcaron en forma sorpresiva en las playas francesas de Normandia, mientras los alemanes los esperaban más al norte, en el paso de Calais.

Los historiadores, prensa y academia, consideran este hecho como el principio del fin del régimen nazi, relegando a segundo lugar la participación soviética –una manera de decir que el imperialismo de los Estados Unidos fue el triunfador.

No tiene nada de raro que los medios de comunicación sostengan que el desembarco de Normandía o invasión a Francia, fue el hito que derrotó a los nazis; pero si se examina con cuidado y sin pasión alguna la historia de la Segunda Guerra Mundial, se concluye que fueron los ejércitos soviéticos los principales actores de la derrota nazi.

Tampoco son casuales las respuestas de los franceses a una encuesta secuencial sobre el tema, realizada a lo largo de 10 años.
 

La encuesta recogía la siguiente pregunta:

¿Cuál es la nación que más ha contribuido a la derrota de Alemania en 1945?


Como puede deducirse, los cambios de percepción de los franceses sobre el papel desempeñado por la URSS en este inmenso suceso varian. Una cosa aprecian cuando la URSS aún existe y otra cuando desaparece (1991). Criterio en el cual también pesa, así puede ponderarse, el resurgimiento de Rusia como imperio y del zar Putin como su líder.

Según el criterio recogido en la encuesta, el papel de la URSS fue supuestamente secundario, y no contribuyó al triunfo sobre el nazismo, a lo cual sí aportaron los Aliados con la invasión a Normandia en 1944. Pero, ¿esto fue así?

Al valorar estos sucesos no debe olvidarse el empantanamiento de las tropas de los EE.UU. en Italia en 1943. Pero tampoco que Churchill hizo todo lo posible para que la operación Overlod, nombre clave de la invasión a Normandía,  no se llevara a cabo, por cobardía, para que no les sucediera a los británicos lo ya ocurrido en la Primera Guerra Mundial, cuando invadieron Turquía, con el desastroso desembarco de sus tropas en Galípoli.

Pero sobre todo porque no quería abrir el segundo frente, propuesto por los soviéticos a los Aliados, para atenazar a los nazis y derrotarlos. Churchill lo que quería era quemar tiempo para que los soviéticos se desgastaran enfrentados a los alemanes, y luego actuar quedándose con Europa. Pero como todo el mundo sabe eso no sucedió y los soviéticos repelieron a los alemanes, y en la contraofensiva el Ejército Rojo avanzó hasta Berlín.

Los sucesos históricos no dejan duda. Debido a los problemas estratégicos de los Aliados, que no habían podido avanzar hacia Berlin, Churchill y Roosevelt le piden a Stalin que desplegara una ofensiva de invierno en el Frente Oriental, lo que hicieron los soviéticos, y así el Ejército Rojo ocupó Varsovia y Prusia Oriental, para instalarse a 150 km de Berlín.

Aprovechando el cambio en el terreno de guerra, los Aliados también se movilizaron sobre Berlín, pero mientras estos se enfrentaron a 26 Divisiones armadas alemanas en su avance sobre territorio nazi, los soviéticos tuvieron que hacerlo contra 170 Divisiones.

 

 



El inmenso costo humano

Las víctimas sufridas por la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial superaron veinte veces las de los Estados Unidos y el Reino Unido combinadas. Lo cierto es, sin más, que fue el Ejército Rojo quien ganó la guerra contra la Alemania Nazi. Las fuerzas soviéticas fueron responsables de tres cuartas partes de las bajas alemanas. De un total de 13.488.000 soldados muertos o capturados, 10.748.000 procedían del Frente Oriental. La Unión Soviética sufrió al menos 23 millones de víctimas.

No se trata de una competencia sobre quién mató más soldados nazis, en esa brutal guerra donde hubo de todo por parte de todos los actores involucrados, el asunto es en dónde estuvo centrado el peso de la guerra.

El desembarco en Normandía, y el recorrido de las tropas aliadas hacia Berlín, también fue una pugna inter-imperialista, en la que los británicos no querían quedar como imperialistas de segundo orden, detrás de los EEUU, y estos con su poderío abrogarse el triunfo en el reparto del mundo. Los canadienses, pese a sus deseos, quedaron con premio de consolación. Y todos ellos contra la Unión Soviética, socialista en ese entonces.

Publicado enEdición Nº259
Puerto Rico: furgón de cola de la nación más poderosa del mundo

Un 45 por ciento de la población de Puerto Rico es pobre, mientras que en EE.UU el promedio nacional llega al 12. La deuda pública de la isla está en manos de capitalistas norteamericanos y los residentes del estado 51º de la Unión pagan impuestos federales sin recibir los beneficios del federalismo.

 

La escena y su desenlace político pueden parecer de ficción en EE.UU. Pero no, porque se trata de Puerto Rico, un estado libre asociado cuyo status encubre una forma de colonialismo desde 1952. La escena consistió en 250 mil personas que exigieron en las calles de San Juan, su capital, la renuncia del gobernador Ricardo Rosselló Nevares. El desenlace será su salida del poder, prevista para el 2 de agosto. La isla que se autogobierna con una soberanía limitada – dependería del Congreso de Estados Unidos para declararse independiente – es el furgón de cola de un país cuyo presidente le da la espalda. Lo confirman las consecuencias del huracán María que arrasó con personas y bienes en septiembre de 2017. El peor en casi un siglo. Donald Trump no solo negó la cantidad real de víctimas. También acusó a las cuestionadas autoridades locales de su pronunciada crisis económica, agravada por el fenómeno climático.

La historia desmiente al magnate. Un 45 por ciento de la población de Puerto Rico es pobre, mientras que en EE.UU el promedio nacional llega al 12. La deuda pública de la isla – de unos 72 mil millones de dólares – está en manos de capitalistas norteamericanos y los residentes del estado 51º de la Unión pagan impuestos federales sin recibir los beneficios del federalismo. Además, los portorriqueños le han puesto el cuerpo a todas las guerras que Estados Unidos ha desparramado por el mundo. Sirvieron en sus ejércitos cientos de miles, desde la Segunda Guerra Mundial hasta las excursiones bélicas por Irak y Afganistán. Sus muertos se cuentan por decenas.

Las principales empresas de servicios en Puerto Rico son de EE.UU: Mc Donalds, Kentucky, Home Depot, farmacias CVS, entre otras. La gestión de Rosselló Nevares – según el Centro de Periodismo Investigativo local – estimuló las ganancias de “multinacionales como Monsanto y promovió la ley de Zonas de Oportunidad que reduce el pago de contribuciones a inversionistas”. Los chats misóginos y homofóbicos del gobernador renunciante que le costaron el cargo, más la corrupción que se le atribuye a su administración, explican su salida. Pero no la responsabilidad de Estados Unidos en la deriva de Puerto Rico. Rosselló Nevares podría tener que responder en la Justicia por los presuntos delitos de “depravación, malversación de fondos públicos, negligencia en el cumplimiento del deber y aprovechamiento ilícito de trabajos o servicios públicos” según el mismo sitio periodístico.

En abril pasado, Francisco Martínez, un veterano economista de la Universidad de Puerto Rico aportó cifras clave sobre el deterioro social de la isla durante un simposio. Dijo que el 55 % de las mujeres jóvenes de entre 18 y 24 años están por debajo del nivel de pobreza y también el 50 % de los hombres. Un dato adicional corrobora el panorama: Misisipi, el estado más pobre de EE.UU tiene un ingreso anual promedio por hogar de 42.009 dólares mientras que la isla apenas llega a 19.775, según el mismo Martínez. Trump no pagó demasiados costos políticos por esto. Incluso se atrevió a decir que su gobierno “ha hecho un gran trabajo” en la isla para sacarla de su crisis económica.

El presidente fue todavía más lejos cuando negó las cifras con la cantidad de muertos que dejó el huracán María. En ese sentido se pareció bastante a Rosselló Nevares. El 28 de agosto de 2018, el gobernador de Puerto Rico tuvo que rendirse ante las evidencias que presentó un estudio de la Universidad George Washington. Las víctimas fatales ya no eran 64 como él había informado y sí 2.975.

María de Lourdes Santiago es la actual vicepresidenta del Partido Independentista Puertorriqueño. En su cuenta de Twitter escribió el viernes: “Salir de Ricky (por el gobernador Rosselló Nevares) para tener a Wanda (Vázquez Garced, su sucesora) es como curarse de dengue para contraer chicungunya”. Para esta dirigente opositora “la opción de estadidad y la anexión, no son atractivos para los EE.UU”. Aunque parece que mucho menos es la alternativa independentista. Las grandes corporaciones estadounidenses serían las primeras en oponerse – como lo han hecho hasta ahora – porque gozan de exenciones impositivas por haberse instalado en la isla y pagan salarios más baratos que en otros estados.

El costado militar tampoco es una cuestión menor en esta relación asimétrica de la nación más poderosa del planeta y su estado libre asociado más pobre. Según un informe de la cadena Telesur que cita la opinión del periodista local Luis De Jesús Reyes, Puerto Rico siempre fue “un enclave geoestratégico en las pretensiones de EE.UU de mantener su control militar en el Caribe y América Latina”. Estados Unidos llegó a tener seis bases militares, incluyendo la naval más grande del mundo fuera de su territorio: Roosevelt Roads, que cerró definitivamente en 2004 después de que se abriera en 1943. Pero la más cuestionada por sus consecuencias sobre el medio ambiente con la utilización de material radioactivo que elevó los índices de cáncer fue la de Vieques. Estaba en una isla que pertenece al archipiélago de Puerto Rico. EE.UU tuvo que retirarse en 2003 después de que los vecinos de la base empezaron una campaña de agitación tras el asesinato del joven viequense David Sanes Rodríguez. Era un soldado que hacia guardia cuando el 19 de abril de 1999 dos bombas cayeron a su alrededor.

La ubicación estratégica de la isla ha sido más que una ventaja, un problema para su progreso e integración a EE.UU. Si a ello se le suma la política en piloto automático de Washington, un gobierno como el de Rosselló Nevares – el primer gobernador que renuncia por la presión popular -, calamidades como el huracán María y los informes lapidarios de Amnistía Internacional sobre la situación social, Puerto Rico es un bote a la deriva en el mar de las Antillas. Según El Nuevo Día – el diario local de mayor circulación - a dos años del desastre climático, el Partido Nuevo Progresista todavía en el gobierno le pidió a la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (Fema, por sus siglas en inglés) que despache a la isla miles de toldos azules de fibra reforzada. Serían para reemplazar a los casi 30 mil que hay en malas condiciones. Todavía siguen colocados en las casas donde había techos que voló el huracán.

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Atentado contra líder del Paro Cívico de Buenaventura

Como campanada fatídica resuena en el ambiente de Buenaventura la noticia con la que amaneció la ciudad: con seis disparos que impactaron su humanidad trataron de asesinar, en horas nocturnas del jueves 25 de julio, al integrante del Comité del Paro Cívico Carlos Alberto Tobar. Tras el atentado Carlos Alberto fue trasladado a la clínica Santa Sofía en la que recibe atención en cuidados intensivos.

 

Un suceso acaecido justo el día en que Colombia y varias ciudades de otros países organizan marchas y manifestaciones en rechazo al asesinato sistemático de líderes sociales y defensores de derechos humanos.

 

El Comité del Paro Cívico, organización a la que está vinculada la víctima del atentado, se manifestó repudiando la acción violenta

 

La organización cívica que sostuvo un paro de 22 días en 2017 y reúne a más de cien organizaciones comunitarias, cívicas y sindicales, denunció en un documento ante Colombia y el mundo el atentado criminal, y exige con valentía al gobierno de Iván Duque y a los organismos estatales de protección y seguridad, concretar el deber constitucional de proteger y garantizar la vida de los colombianos, y parar la masacre de líderes sociales, de defensores de derechos humanos, y defensores de acuerdos de paz de La Habana.

 

Carlos Alberto Tobar, quien es ampliamente conocido en el ámbito social y comunitario de Buenaventura, hace parte activa del Movimiento Cívico e integra la Mesa de Acceso a la Justicia, Víctimas, Protección y Memoria del Paro Cívico, y labora, paradójicamente, con el programa de Atención a las Víctimas, de la Secretaría de Convivencia para la Sociedad Civil de la Alcaldía Distrital.

 

Mientras la gente apenas se sacude del estupor y el lógico temor que despierta este tipo de acciones, en una ciudad que en los últimos 10 meses ha visto el incremento de los índices de violencia a los niveles más críticos de 2013 y 2014, se suscita una inquietante preocupación entre líderes sociales que intercambian ideas a través de redes sociales, por la pretensión de algún sector de desconocer la vinculación de la víctima a la Organización del Paro Cívico, como si con esto se quisiera negar su carácter de líder social y mermarle así importancia a la acción violenta contra su vida.

El hecho es, sin duda, la confirmación de que la violencia se ensaña una vez más contra Buenaventura, cuya población aún recuerda con dolor el asesinato del también líder del Paro Cívico Temístocles Machado ocurrido en enero de 2018.

 

En este contexto, cobra todavía más valor el clamor del pueblo de Buenaventura, que junto a Colombia entera se alza para defender a sus líderes sociales y para reclamar con valentía y sobradas razones el derecho de vivir con dignidad y en paz.

Buenaventura, 26 de julio de 2019

 

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Construcción naval y el ascenso de China

Hay muchas clases de industrias. Existen las que son capaces de transformar toda una economía. Y después están las que permiten construir imperios.

Entre las primeras se encuentra, por supuesto, la industria automotriz, que transformó la matriz industrial de los países productores y hasta el espacio urbano. Pero entre las segundas se encuentra la industria naval.

A mediados del siglo XIX, Inglaterra ocupaba una posición de indiscutible liderazgo en materia de construcción naval. Sus astilleros y diques secos sobre la ribera del río Clyde invadieron el mercado mundial de barcos. Eric Hobsbawn, en su magistral libro Industria e Imperio, explica cómo hasta llegaron a imponer las normas sobre producción naval en todo el planeta. El predominio de Reino Unido en esta industria duró todo un siglo. El imperio británico fue el hermano gemelo de esta hegemonía en la industria naval.

Japón arrebató a Reino Unido el liderazgo en la construcción naval en los años de la década de los 50. A principios del siglo XX la industria siderúrgica nipona alcanzó estándares mundiales y la industria naval pudo beneficiarse de sus adelantos y productividad. Para el Imperio del Sol Naciente la construcción naval era emblemática en su carrera para alcanzar y superar a las potencias occidentales. El conglomerado Mitsubishi llegó a convertirse en el primer productor de barcos del mundo. Esa empresa también fabricó el avión de combate Zero, la aeronave que más se produjo en toda la Segunda Guerra Mundial. Ese conflicto bélico retrasó el ascenso japonés, pero no lo pudo detener.

Pero un nuevo gigante apareció en Asia, y Japón perdió el liderazgo en la construcción naval. En la década de los años 70, Corea del Sur se convirtió en el líder mundial en materia de producción de barcos. A mediados de los años 70 sus gigantescos astilleros en Ulsan eran los de mayor capacidad en el mundo para procesar placa de acero. Sus grandes roladoras podían dar forma a las inmensas placas y producir cualquier tipo de barco.

La preeminencia coreana se fue agotando y dejó de existir en 2005. Ese año China consagró a la industria naval como prioridad estratégica. El objetivo explícito de su décimo primer plan quinquenal (2006-2010) era el de convertir a la industria naval china en el líder mundial para 2020.

La industria china ya se había desarrollado en múltiples direcciones y el despliegue de la construcción naval también tenía como objetivo utilizar la enorme capacidad instalada ociosa de la industria acerera. Hasta el año 2004 China mantuvo unos 17 diques secos en operación. Pero en 2005 comenzó un ambicioso programa de inversiones que le permitió contar en 2012 con más de 124 diques secos de gran capacidad. La producción de barcos de todo tipo aumentó de manera espectacular: cargueros a granel y de contenedores, buques tanque y buques para transportar gas natural o licuado (LPG).

Entre los años 2000 y 2010 la parcela del mercado mundial de barcos controlada por China pasó de 25 a 50 por ciento, para beneplácito de las autoridades en Pekín. Pero entre 2005 y 2015 el exceso de capacidad de la flota naviera (de carga) mundial se duplicó (pasando de 600 a mil 200 millones de toneladas). Es como si en 2005, 23 por ciento de la flota existente hubiera sido redundante.

Los aranceles impuestos por Washington en su guerra comercial con Pekín no podrán corregir esta situación. La expansión del sector de construcción naval se llevó a cabo con fuertes subsidios del gobierno, y aunque eso es bien conocido el mecanismo de solución de controversias de la OMC no es un canal adecuado para frenar esa política de China. Toma demasiado tiempo y los resultados son más bien débiles para industrias del tamaño de la construcción naval. Además, hoy la industria naval china depende más de esquemas de financiamiento que de subsidios del gobierno. Y si bien muchos bancos son controlados por el Estado, demostrar que sus créditos son subsidiados es todavía más complicado.

En 2018 la empresa china Cosco se convirtió en la tercera empresa naviera en el mundo. El proyecto geoestratégico de la nueva Ruta marítima de la seda (que complementa el componente terrestre de esa iniciativa) permitirá asegurar las rutas marítimas a través de las cuales China adquiere 70 por ciento de sus importaciones de energéticos. El nuevo imperio busca por todos los medios consolidar las bases de su expansión futura.

La industria naval china puede frenarse por una recesión mundial que deprima el comercio y la demanda de barcos a escala global. Pero aun en ese caso, China puede recurrir a la expansión de su flota militar y así mantener ocupados sus astilleros y monumentales diques secos. No estará produciendo mercancías, con lo cual su rendimiento no se podrá medir en términos de ganancias y parcelas de mercado. Pero estará generando empleos, lo que es una de las preocupaciones clave de Pekín. Quizás lo más importante es que estará apuntalando la expansión militar naval del nuevo imperio.

Twitter: @anadaloficial

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Eduardo Esparza, sin título (Cortesía del autor)

Ayer


Los movimientos anticoloniales que estallaron en 1781 en El Socorro y en 1810 en Santafé de Bogotá, no brotaron espontáneos, aunque la historiografía tradicional, y por ende la oficial, les han dado esa apariencia de espontaneidad. Fueron producto de años de preparación y de acumulación de motivos hacia una meta común: la Independencia.


No tuvieron, los movimientos independentistas, un carácter ideológico colectivo hasta las conspiraciones que se dieron en progresión continental durante los últimos años de la primera década del siglo XIX. Las rebeliones preliminares en el Nuevo Reino de Granada seguían el patrón de las vividas en otras regiones de América del Sur: la negativa a pagar impuestos de guerra, adicionales a los ya estatuidos, y la exigencia por parte de campesinos y artesanos de que se les permitiera comerciar libremente sus productos en el territorio, sin las restricciones de movimiento que les imponían las medidas de la Corona Española para favorecer el monopolio del comercio en las colonias ejercido por empresas peninsulares como la Compañía Guipuzcoana de Caracas, por ejemplo.


En su informe extenso y documentado de 1790 al Virrey Ezpeleta sobre el estado del Virreinato de la Nueva Granada, el economista criollo, escritor y precursor de la Independencia, Pedro Fermín de Vargas, hace descripción detallada de la situación económica en agricultura, población, comercio, industria y vías. Diagnostica los problemas y plantea soluciones.


“Se deja, pues, conocer (dice en una primera conclusión) cuán liberal ha sido la naturaleza con estos dominios del Rey, y que a nada que se fomentase la industria en ellos, competirían con los mejores del resto de la América. Una mano sabia, que, conociendo todos los recursos de que es capaz esta colonia, se aplicase con tesón a promover los ramos de agricultura, comercio y minas, tendría la satisfacción de ver floreciente el Reino en pocos años, y en estado de pagar con usura los cuidados que debe al soberano por su conservación”. Más adelante, Vargas anota en forma implícita la causa original de los movimientos pre-independientes en el Nuevo Reino de Granada:


“Es verdad que de cuando en cuando se han hecho algunos esfuerzos para componer los caminos. El Excelentísimo señor don José de Solís, Virrey que fue de este Reino, promovió cuanto estuvo de su parte la abertura del camino de Carare, la carrera de Vélez al río de La Magdalena, con la mira de dar salida pronta a las harinas del Reino. La Compañía de emprendedores que se formó en aquella época hubiera conseguido las grandes utilidades que se había propuesto si el Virrey sucesor” (Messía de la Zerda) “no hubiera variado de ideas y abierto el puerto de Cartagena a las harinas inglesas, que en un momento arruinaron la compañía y dieron un golpe mortal a nuestra agricultura”.


El promotor de la Compañía de emprendedores, y el más rico de sus socios, era don Jorge Miguel Lozano de Peralta, Alférez Real de Santafé y Sargento Mayor de las Milicias del Nuevo Reino, que posteriormente compraría el título de Marqués de San Jorge. Don Jorge Miguel fue el vasallo más rico del reino, dueño de la Dehesa de Bogotá (que abarcaba el noventa por ciento del territorio de la Sabana de Bogotá) y de Molinos en Villa de Leyva, donde, como lo dice Pedro Fermín de Vargas en su informe, se producían las harinas de mejor calidad en el mundo, de las cuales una buena parte se exportaba a Europa y a las colonias inglesas de Norte América. La competencia de las harinas inglesas, en efecto, arruinó a muchos de los socios de la Compañía de emprendedores, y puso en aprietas al señor Lozano de Peralta, y a miles de agricultores. Lozano pudo sostenerse gracias a su fortuna fabulosa y a la variedad de negocios de agricultura y ganadería facilitados por la vasta extensión de su Dehesa; pero no le perdonó al Virrey Messía aquella medida arbitraria contra los intereses de los agricultores criollos. Comenzó a cultivar dentro de sí un sentimiento rencoroso de rebeldía hacia el dominio español. Esa rebeldía se manifestó en actitudes como renunciar al título de Alférez Real (que lo hacía el segundo personaje en importancia del reino, después del Virrey) y al de Sargento mayor de las Milicias, además de enfrentarse en el cabildo de Santafé con chapetones pura sangre y retarlos a duelo. Posteriormente, al recibir el título de Marqués de San Jorge, por el cual debía pagar una suma nada despreciable al tesoro de su Majestad, solicitó a la Real Audiencia pasaporte para viajar a Madrid a efectuar el pago de su título nobiliario, pero la audiencia le negó el permiso, y en consecuencia el marqués rehusó pagar si no era en Madrid. En represalia, la Audiencia lo despojó del título. El marqués venía conspirando con criollos de Santafé y propietarios de tierras en la provincia de Tunja, en especial del Socorro, San Gil , Guanentá y Vélez. Apoyó con dinero y armas la rebelión de Galán, y participó sin remilgos en la intentona de artesanos e intelectuales el 10 de junio de 1781 para derribar el gobierno colonial. La Real Audiencia reunió pruebas de las actividades subversivas del marqués, quien por su lado envió a la Corte cartas en las que acusa a los oidores y al Virrey Caballero y Góngora de hurtar los fondos públicos y de otros delitos productivos. La Corte atendió las imputaciones de la Real Audiencia contra el Marqués de San Jorge y ordenó su prisión. Fue detenido en 1784 y enviado a las mazmorras de Bocachica en Cartagena, desde donde siguió conspirando hasta su muerte en 1793, dicen que causada por envenenamiento. El noble criollo había cumplido con su papel de precursor de la Independencia y con abrir el camino a las siguientes generaciones, que tuvieron como líderes a Francisco de Miranda, Antonio Nariño y Simón Bolívar.


El que los actos independentistas de la generación del marqués de San Jorge (la generación precursora) hayan sido minimizados por los historiadores, o sencillamente desconocidos, no les quita la importancia enorme que tuvieron, ni hace menos interesante y significativa la metamorfosis de personajes que, partiendo de un interés económico, terminaron incursos en una convicción ideológica y política en cuyo empeño no vacilaron en ofrendar su libertad, sus vidas y sus fortunas.


Otra figura clave en la formación del pensamiento independentista y libertario, fue el sabio gaditano José Celestino Mutis. De él no hablaremos en este artículo porque su papel formador y revolucionario en la gesta de la independencia está reconocido y exaltado.


La lucha por la independencia, principiada en 1780 con los levantamientos de Charalá y Mogotes, se prolongó, en lo que atañe a Colombia, por treinta y nueve años, entre conspiraciones, golpes insurgentes, contragolpes realistas, victorias y derrotas de los patriotas (1810-1814), reconquista española (1815) Guerra magna de Liberación (1816-1819), hasta culminar, con la brillante y épica campaña libertadora de la Nueva Granada en 1819, el 7 de agosto, en el Puente de Boyacá. Ahí concluye nuestro pasado.


Hoy


Nuestro presente comienza, sin solución de continuidad, el 8 de agosto y se hace visible a plenitud, con la creación de la República de Colombia en el Congreso Constituyente de Cúcuta en 1821.


Es un presente que nace embarazado, con dos mentalidades opuestas en su vientre, concebidas en el curso de las dos primeras décadas del siglo diecinueve. Esas mentalidades, como las describe Antonio Nariño en su discurso de instalación del Colegio Electoral en 1813, son las de aquellos que pelean por la libertad, y los que pelean por el poder. Mentalidades antagónicas, se enfrentarán, aun antes de que nazca el presente, y marcarán nuestra historia hasta la actualidad.


Si alguien, en los días inaugurales de la República, se hubiera preguntado cómo sería nuestro futuro, habría encontrado la respuesta precisa en dos discursos. En el primero (Angostura 15 de febrero, 1819) el Libertador Simón Bolívar avizora un futuro de prosperidad y felicidad basado en la multiplicidad de riquezas con que la naturaleza ha bendecido estos territorios recién nacidos a la luz de la libertad, pero advierte que para el logro de esa felicidad es indispensable “un gobierno eminentemente popular, eminentemente justo, eminentemente moral, que encadene la opresión, la anarquía y la culpa. Un gobierno que haga reinar la inocencia, la humanidad, la paz. Un gobierno que haga triunfar, bajo el imperio de leyes inexorables, la igualdad y la libertad”. El Libertador Antonio Nariño, en el discurso de defensa ante el Senado (Bogotá, 14 de mayo de 1823) dice al concluir su análisis de las causas que ocasionaron la ruina de las repúblicas de Grecia y de Roma: “¿Qué debemos, pues, esperar de nuestra República si comienza por dónde las otras acabaron? Al principio del reino de Tiberio, dice un célebre escritor, la complacencia, la adulación, la bajeza, la infamia, se hicieron artes necesarios a todos los que quisieron agradar; así todos los motivos que hacen obrar a los hombres los apartaban de la virtud, que cesó de temer partidarios desde el momento en que comenzó a ser peligrosa. Si vosotros, señores, al presentaros a la faz del mundo como legisladores, como jueces, como defensores de la Libertad y la virtud, no dais un ejemplo de la integridad de Bruto, del desinterés de Foción, y de la Justicia severa del Tribunal de Atenas, nuestra libertad va a morir en su nacimiento. Desde la hora en que triunfe el hombre atrevido, desvergonzado, intrigante, adulador, el Reino de Tiberio empieza y el de la Libertad acaba”.


Por desgracia las premoniciones sombrías de Nariño se cumplieron. Para conseguir una república “eminentemente popular, eminentemente justa, eminentemente moral”, como la pedía Simón Bolívar, se necesitaba, y se necesita, que en su gobierno prevalecieran ciudadanos eminentemente virtuosos, eminentemente justos, eminentemente morales; pero predominaron los complacientes, los aduladores, los ruines, los infames, los que aman el poder y no la libertad. Los hipócritas, los ambiciosos, los avaros se adueñaron de la república y apagaron la voz del ciudadano. El reino de Tiberio se impuso sobre el reino de la Libertad. Nuestra república ha vivido doscientos años de violencia implacable de los poderosos sobre los débiles. Las voces que se han alzado contra la desigualdad, la inequidad, la injusticia, la inmoralidad, han sido acalladas a sangre y fuego. En el siglo diecinueve los pretextos políticos fueron entre los que defendían el centralismo o el federalismo, y los pretextos económicos entre la oligarquía feudal terrateniente y la de comerciantes que auspiciaban el libre cambio, contra los artesanos industriosos que abogaban por el proteccionismo para su trabajo, el que de verdad producía la riqueza nacional. Los gobiernos que intentaron ser eminentemente populares, es decir, eminentemente democráticos (Simón Bolívar, José María Melo, Tomás C. de Mosquera, Rafael Núñez) fueron combatidos a muerte y malogrados por la oligarquía sanguinaria que ha detentado el poder a toda costa. Igual sucedió en el Siglo XX con los gobiernos progresistas de Rafael Reyes y Alfonso López Pumarejo.


Sin embargo, a lo largo, ancho y profundo de estos doscientos años de aparente vida republicana, la lucha de los ciudadanos amantes de la libertad, de la paz, del progreso en igualdad, y los torrentes de sangre inocente derramados y que continúan derramándose por los propagadores del oscurantismo y de la violencia, no han sido un fracaso. Bolívar decía que el aprendizaje de la libertad requería tiempo y sufrimiento. Después de doscientos años de sufrimiento los colombianos hemos aprendido el valor de la libertad y con esa enseñanza irreversible vamos a empezar a construir el país, que entonces parecía fantástico, soñado por el Libertador en su discurso de Angostura. Tenemos ya la experiencia, el sufrimiento, las herramientas democráticas, y la decisión para trasladar a las manos de sus legítimos dueños, los ciudadanos, el poder que la oligarquía corrupta, corruptora y excluyente, ha detentado en los doscientos años pasados.


Mañana


Si me preguntan cómo veo el futuro, responderé con las mismas palabras que expresaron dos centurias atrás Simón Bolívar y Antonio Nariño. Podemos adoptar la organización administrativa más perfecta, las leyes más justas, instituir el federalismo o el centralismo, dotar de autonomía a las regiones, concebir una constitución que establezca, como lo proclamó José Martí, “un gobierno con todos y para el bien de todos”; mas, para hacer que todo eso funcione, el requisito indispensable está en la calidad de las personas que se escoja para gobernar. Las instituciones no actúan solas, no son autocompetentes. Su calidad operativa no es intrínseca, dependerá de la calidad de los operadores. El espectáculo de corrupción que hoy contemplamos, y que hemos tolerado pasivamente; el saqueo a los erarios municipales, el despilfarro en obras inútiles, la negligencia en el cuidado de los bienes públicos, el narcotráfico, el lavado de dinero, el atropello escandaloso a los Derechos Humanos, el asesinato de líderes sociales, el crimen organizado, esas atrocidades no ocurren porque las instituciones sean corruptas, sino porque están en manos de corruptos. La conclusión es obvia. Mañana no será mejor que hoy si los ciudadanos no entienden su deber de examinar con calma, con atención, si la persona por quien van a depositar su voto es digna de confianza. Si con nuestro voto ciego seguimos favoreciendo a los corruptos, las cosas no mejorarán en el futuro.


Por supuesto no se pueden perder de vista los factores globales, políticos y económicos, que hoy se mueven en un clima de tensión y de un arsenal tenebroso de armas nucleares que podría garantizar la desaparición de la humanidad en pocos minutos. En ese caso, ya no tendríamos que preocuparnos de nada.