Sábado, 07 Diciembre 2013 08:24

Mandela y Fidel

Mandela y Fidel

La muerte de Nelson Mandela precipitó una catarata de interpretaciones sobre su vida y su obra, todas las cuales lo presentan como un apóstol del pacifismo y una especie de Madre Teresa de Sudáfrica. Se trata de una imagen esencial y premeditadamente equivocada, que soslaya que luego de la matanza de Sharpeville, en 1960, el Congreso Nacional Africano (CNA) y su líder, precisamente Mandela, adoptan la vía armada y el sabotaje a empresas y proyectos de importancia económica, pero sin atentar contra vidas humanas. Mandela recorrió diversos países de Africa en busca de ayuda económica y militar para sostener esta nueva táctica de lucha. Cayó preso en 1962 y poco después se lo condenó a cadena perpetua, que lo mantendría relegado en una cárcel de máxima seguridad, en una celda de dos por dos metros, durante 25 años, salvo los dos últimos años en los cuales la formidable presión internacional para lograr su liberación mejoraron las condiciones de su detención. Mandela, por lo tanto, no fue un "adorador de la legalidad burguesa", sino un extraordinario líder político cuya estrategia y tácticas de lucha fueron variando según cambiaban las condiciones bajo las cuales libraba sus batallas. Se dice que fue el hombre que acabó con el odioso "apartheid" sudafricano, lo cual es una verdad a medias. La otra mitad del mérito les corresponde a Fidel y la Revolución Cubana, que con su intervención en la guerra civil de Angola selló la suerte de los racistas al derrotar a las tropas de Zaire (hoy, República Democrática del Congo), del ejército sudafricano y de dos ejércitos mercenarios angoleños organizados, armados y financiados por EE.UU. a través de la CIA. Gracias a su heroica colaboración, en la cual una vez más se demostró el noble internacionalismo de la Revolución Cubana, se logró mantener la independencia de Angola, sentar las bases para la posterior emancipación de Namibia y disparar el tiro de gracia en contra del "apartheid" sudafricano. Por eso, enterado del resultado de la crucial batalla de Cuito Cuanavale, el 23 de marzo de 1988, Mandela escribió desde la cárcel que el desenlace de lo que se dio en llamar "la Stalingrado africana" fue "el punto de inflexión para la liberación de nuestro continente, y de mi pueblo, del flagelo del apartheid". La derrota de los racistas y sus mentores estadounidenses asestó un golpe mortal a la ocupación sudafricana de Namibia y precipitó el inicio de las negociaciones con el CNA que, a poco andar, terminarían por demoler al régimen racista sudafricano, obra mancomunada de aquellos dos gigantescos estadistas y revolucionarios. Años más tarde, en la Conferencia de Solidaridad Cubana-Sudafricana de 1995 Mandela diría que "los cubanos vinieron a nuestra región como doctores, maestros, soldados, expertos agrícolas, pero nunca como colonizadores. Compartieron las mismas trincheras en la lucha contra el colonialismo, subdesarrollo y el "apartheid"... Jamás olvidaremos este incomparable ejemplo de desinteresado internacionalismo". Es un buen recordatorio para quienes hablan de la "invasión" cubana a Angola.

 

Cuba pagó un precio enorme por este noble acto de solidaridad internacional que, como lo recuerda Mandela, fue el punto de inflexión de la lucha contra el racismo en Africa. Entre 1975 y 1991, cerca de 450.000 hombres y mujeres de la isla pararon por Angola jugándose en ello su vida. Poco más de 2600 la perdieron luchando para derrotar el régimen racista de Pretoria y sus aliados. La muerte de ese extraordinario líder que fue Nelson Mandela es una excelente ocasión para rendir homenaje a su lucha y, también, al heroísmo internacionalista de Fidel y la Revolución Cubana.

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Jueves, 05 Diciembre 2013 07:58

Karl Marx, 130 años después de su muerte

Karl Marx, 130 años después de su muerte

El 14 de marzo de 1883 fallecía en Londres una de las figuras más trascendentales de la historia contemporánea. Karl Marx ocupa un lugar fundamental en la historia del socialismo internacional junto a otros grandes del socialismo, como su inseparable Engels o sus rivales Proudhon y Bakunin. Marx no sólo fue fundamental por lo que significó para el socialismo en la época que vivió, sino por lo que su ideología dio al movimiento obrero en el siglo XX. Y aún hoy sigue dando.


Karl Marx nació el 5 de mayo de 1818 en la localidad prusiana de Tréveris. De ascendencia judía, en el seno de su familia bebió de las corrientes más avanzadas de la época. En su infancia se relacionó con las obras de Voltaire, Kant y los grandes filósofos de la Ilustración. En 1835 comenzó sus estudios de filosofía y literatura, si bien los años universitarios del joven Karl no fueron muy brillantes. Alejado de las aulas, Marx era más amigo de las salidas. Su padre le obligó a trasladarse a Berlín, donde tomó verdadero interés por la filosofía y la historia. En esta etapa comenzó Marx a conocer la obra de los grandes de la filosofía alemana: Hegel, Feuerbach, Bauer, etc. Así, se convierte en un convencido hegeliano de izquierdas. En Colonia comienza a colaborar con La Gaceta Renana y hace sus primeras incursiones en la política.


Pero la Prusia del momento comenzó a ser peligrosa para Marx, que se traslada a París y conoce a Pierre-Joseph Proudhon. También por aquellos años conoció al anarquista ruso Mijaíl Bakunin. El padre del anarquismo Proudhon causa gran impresión en Marx. La importancia de la Revolución francesa como punto de inflexión en la historia se convierte para Marx en algo fundamental. Así, la más importante amistad de Marx llegó también en París. Allí conoció a Friedrich En¬gels, que se convirtió en su inseparable pareja política. En ese tiempo, discuten con otros grandes hegelianos de la izquierda, como Feuerbach o el propio Max Stirner, que está de¬sarrollando su gran obra, El único y su propiedad.


Los puntales del capitalismo


Marx y Engels comienzan a sintetizar las grandes corrientes socialistas del momento. Leen y critican el liberalismo de David Ricardo y Adam Smith; analizan a Saint Simon, Fourier y Proudhon; y desmenuzan la obra de Feuerbach alrededor de la religión. Aunque Marx había publicado textos anteriores, como La cuestión judía en 1843, entre las grandes obras primigenias estarían Manuscritos económicos y filosóficos, en 1844, y El manifiesto comunista, escrito para la Liga de los Comunistas. En ellos ya se vislumbra un Marx determinista, analista del mundo natural y de la evolución de las fuerzas productivas, que le permitió vislumbrar el nacimiento de una nueva etapa. En Las tesis sobre Feuerbach analiza la alienación económica (partiendo de la alienación religiosa) como uno de los puntales del capitalismo para controlar a los trabajadores.


El análisis de la Revolución francesa y sus consecuencias, así como el devenir histórico en ese país, los analiza en obras como La lucha de clases en Francia o El 18 brumario de Luis Bonaparte. La crítica a Proudhon la realiza a través de su Miseria de la filosofía, contestación a la obra del anarquista Sistema de las contradicciones económicas o Filosofía de la miseria. El manifiesto comunista es el gran libro que precede a las revoluciones democráticas de 1848. Los análisis que realizan tanto Marx como Engels de la obra de Hegel o de otros socialistas les sirven para desarrollar sus conceptos de materialismo dialéctico, materialismo histórico y lucha de clases.


Aunque la obra cumbre de Marx y Engels es, sin duda, El Capital. Escrita en varios tomos, es una de las obras cumbres del socialismo internacional. Su aportación al análisis y a la evolución de las sociedades es realmente enciclopédica y base del entendimiento del marxismo. Otro de los grandes momentos de la vida de Marx es su implicación en el na-cimiento de la Asociación Inter¬na¬cional de los Trabajadores (AIT), como entidad internacional para poder unir a los trabajadores de todo el mundo contra la explotación capitalista. Marx fue uno de los iniciadores e impulsores.


Pero el método y la forma de organización con los que Marx y En¬gels quieren dotar a la internacional chocan con la realidad del modo de funcionamiento de las sociedades obreras de distintos países. En Fran¬cia, el movimiento obrero es de claro tinte proudhoniano, mientras que en España las tesis de Bakunin, basadas en la descentralización y la organización horizontal, triunfan frente al marxismo.

 

La Comuna de París significó para Marx la plasmación de que su modelo determinista no funcionaba. Pero lejos de significar un fracaso para el marxismo, el modelo voluntarista de intentar cambiar la situación no por evolución natural, sino forzando dicho cambio, comienza a hacerse presente en el movimiento obrero. Cuestión que ya habían adoptado hacía mucho tiempo los anarquistas y que les vale para adelantarle en España, Ita¬lia, parte de Francia, zonas de Sui¬za y algunos lugares de Rusia, así como en amplias zonas de Amé-rica. Los seguidores de Marx van adaptándose a las circunstancias de su lugar y sólo en Inglaterra (aunque con muchos matices) y en Alemania (no sin críticas de Marx y Engels) el marxismo se hace con la mayoría del movimiento obrero.


Cuando Marx murió en 1883 había dejado un acabado compendio de obras y un modo de análisis de la historia. Pero nunca una teoría de la historia como intentaron plasmar muchos de sus seguidores (por ejemplo, Stalin).


Como dijo Ramsay MacDonald en su obra Socialismo, "Marx no aportó nada al socialismo como teoría, sino que hizo como el jardinero que selecciona entre un conjunto de plantas aquellas que ha de utilizar, cultivándolas, protegiendo su crecimiento y ofreciéndolas para que el mundo las admire". La obra de síntesis de Marx sirvió para generar un movimiento que marcó el devenir de la historia de la humanidad, en el que posiblemente el propio Marx hubiese sido una víctima.

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Miércoles, 04 Diciembre 2013 08:00

Honduras y honduras de América Central

Honduras y honduras de América Central

La desintegración de los pueblos centroamericanos se demoró algo más que la de sus congéneres de América del Sur. Tras el asesinato de José Antonio de Sucre y la muerte de Simón Bolívar, la Gran Colombia dejó de existir (1821-30). Poco después, las Provincias Unidas de América Central estallaron en cinco pedazos (1823-38).


Frente a la política imperial que el secretario de Estado John Kerry acaba de calificar de superada (Doctrina Monroe, 1823), sólo México pudo, a duras penas, defender su integridad territorial. Porque en 1836 el imperio le arrebató Texas, y en 1848 la mitad del territorio nacional.
La voluntad política y el patriotismo impidieron que México tuviera su capital en Washington. Anhelo que, de todos modos, empezó a revertirse con la firma del Tratado de Libre Comercio (1994) y la subordinación al Comando Norte del Pentágono (por sus siglas en inglés USNC, 2002).


Implícitamente, la jurisdicción del USNC va del río Bravo a Tierra del Fuego. Así es que, para empezar, México y los países de América Central son vistos como área de seguridad nacional de Estados Unidos. De su seguridad nacional. Algo que a la distancia y en proyección luce más inquietante que los intentos de anexión de los países centroamericanos por el efímero imperio de Agustín de Iturbide (1821-23).
En 1781, cuando el gobernador Bernardo de Gálvez derrotó a los ingleses en la batalla de Pensacola (Florida), profetizó: El yanqui es un ser hipócrita, falso y desvergonzadamente rapaz. Las ideas del gobierno popular, de democracia y de comercio libre que proclama no tienen más objeto que desconocer los derechos de los demás, engañar al mundo con falsas promesas, y obtener provecho propio.


Sigue: Mammón es el Dios de la Nueva Fenicia o la Nueva Cartago de América, abigarrada mezcla de puritanos hipócritas, aventureros sin ley, demagogos audaces y mercaderes sin conciencia (Gregorio Selser, Cronología de las intervenciones extranjeras en América Latina, México, Ceama, tomo I, p. 45).


Gálvez no era populista ni demagogo. Era español, monárquico, y apenas contaba 21 años. Pero lo que importa subrayar es que en Pensacola luchó Francisco de Miranda, precursor de la emancipación hispanoamericana. Quien junto con el guayaquileño José María de Antepara publicará 30 años después en Londres el libro South American emancipation.


Por los caminos misteriosos del Señor, la obra de Miranda y Antepara llegó a manos del constitucionalista hondureño José Cecilio del Valle. Del Valle creía prematuro el proyecto de emancipación. Sin embargo, el impacto continental del Grito de Dolores le hizo cambiar de opinión.
A finales de 1810, Del Valle postuló la creación de una Confederación Hispanoamericana. Y en 1821, al tiempo de celebrar la independencia de México, se opuso a que Guatemala, su patria amada (que incluía a Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica), fuera anexada al imperio de Iturbide.


Escribió Del Valle: "... la identidad de sentimientos no produciría los efectos de que es capaz, si continuaran aisladas las provincias de América sin acercar sus relaciones, y apretar los vínculos que deben unirlas... Chile ignora el estado de Nueva España, y Guatemala no sabe la posición de Colombia. La América se dilata en todas las zonas, pero forma un solo continente. Los americanos están diseminados por todos los climas, pero deben formar una familia" (Plan de la Unión Americana, El Amigo de la Patria, Guatemala, 1822).


Al año siguiente, los cinco países se desligaron de México, constituyendo una federación llamada Provincias Unidas de América Central. A todo esto, sin que la Doctrina Monroe se diera por enterada, el guante blanco de Londres intervenía en los pleitos de aldea: el conservador Del Valle ganó la elección, pero los liberales, falseando los cómputos, designaron al salvadoreño Manuel José Arce primer presidente de la federación.


Vacilante con respecto a la independencia y enemigo del federalismo, Arce embistió contra las autonomías de las Provincias Unidas. Con todo, resulta interesante recordar que a su paso por Guatemala (1823), el argentino Bernardo de Monteagudo (lugarteniente de San Martín y secretario de Bolívar) leyó los escritos de José Cecilio del Valle. Poco después, desde Lima, le escribió manifestando que el Libertador estaba de acuerdo con aquel artículo sobre la unión americana, y que "...en él veía a uno de los más fuertes defensores de la libertad en el nuevo mundo".


Otro hondureño insigne y bolivariano, Francisco de Morazán, empuñó durante 10 años el poder de la federación centroamericana. No tuvo éxito. Así como los yanquis durante la guerra contra los sandinistas en el decenio de 1980, Londres consiguió que los indígenas de la Costa Atlántica (mosquitos) luchasen a favor de su majestad británica y los mezquinos intereses locales.


Morazán fue fusilado el 15 de noviembre de 1842, "...en el aniversario de la independencia cuya integridad procuré mantener". A 190 años de la creación de la Federación Centroamericana, y 180 de la muerte del gran José Cecilio del Valle, la situación continúa igual o peor que entonces.

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Transgénicos, devastación y crímenes de lesa humanidad

Veintidós jueces, personalidades y expertos de doce países, designados por la secretaría internacional del Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP), escucharon durante 10 días el resumen de cientos de testimonios de organizaciones y comunidades de todo el país sobre devastación ambiental, contaminación transgénica del maíz, destrucción de la soberanía alimentaria y represión a los que se resisten al atropello a sus derechos, sus culturas, sus territorios, sus bosques, ríos y formas de organización.


Fueron días intensos y los dictámenes quitan el aliento. Es mucha la devastación, más vista en conjunto. Pero también es notable y llena de ánimo, ver el esfuerzo y dedicación de miles de personas y cientos de comunidades y organizaciones rurales y urbanas para mostrar sus realidades, documentar atropellos que sufren y al mismo tiempo mantener su capacidad de resistir, encontrar formas de no dejarse avasallar y más allá, incluso en el dolor rescatar la alegría de la vida, de ser campesinas, campesinos, pueblos indios, vecinos y vecinas solidarias, cuidadores del maíz, de la milpa, de los bosques, de las plazas, de las asambleas, de sus culturas y formas económicas y políticas autogestionarias.


En la audiencia Violencia contra el maíz, la soberanía alimentaria y la autonomía, el jurado sentenció que por los riesgos ambientales, a la salud y económicos a que se somete al centro de origen global del maíz, así como a la bases del sustento de los pueblos que lo crearon y legaron para bien de la humanidad, y a la seguridad alimentaria mundial, se debe prohibir la experimentación, liberación y circulación del maíz transgénico en México. Consideraron también los testimonios de organizaciones mayas de la península de Yucatán, que mostraron cómo la siembra de soja transgénica destruye la apicultura y el ingreso de miles de familias campesinas, para favorecer a unos pocos empresarios agrícolas y a Monsanto. La soja transgénica mata las abejas por el aumento de agrotóxicos y contamina el polen con transgénicos,

 

impidiendo la exportación de miel. Además, promueve la devastación de bosques para abrir campos de soja que puedan ser fumigados desde aviones, causando gran contaminación química, enfermedades y envenenamiento de tierra y aguas. El jurado recomendó eliminar también la producción de soja transgénica.


Se basaron en la consideración de agravios a pueblos, ambiente y seguridad alimentaria nacional e internacional, pero además en los documentos presentados por científicos y agricultores, mostrando que existen opciones probadas para producir suficiente maíz sin usar transgénicos, y que se puede sembrar una variedad de cultivos, incluso soya no transgénica, en la península. Quedó demostrado que si el gobierno procede con la siembra de maíz transgénico en México (un crimen histórico por amenazar 10,000 años de historia y el futuro del maíz en su cuna y en el mundo) no es para cubrir ninguna necesidad de la población, ni de agricultores grandes que pueden sembrar híbridos no transgénicos, sino exclusivamente para favorecer a las trasnacionales Monsanto, Pioneer, Dow y Syngenta.


También en la audiencia Devastación ambiental y derechos de los pueblos, se dictaminó que esa devastación es parte de la acción del estado para favorecer los intereses corporativos en lugar del interés público, en varios casos en conjunto con acciones represivas ilegales de las propias corporaciones, como las mineras. El jurado consideró testimonios sobre destrucción del sistema hídrico nacional, contaminación y devastación ambiental por minería, represas, autopistas, urbanización salvaje, basureros, explotación petrolera, industrial y de agroquímicos, entre otros. Declaran: Condenamos enérgicamente al Estado mexicano por la desviación de poder que ha provocado la devastación ambiental del país. Los delitos presentados son encuadrables además en la categoría de crímenes de lesa humanidad, tal y como están definidos en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, en tanto se verifican en el marco de un ataque generalizado y sistemático en contra de la población civil mexicana. (www.afectadosambientales.org)


La audiencia sobre represión a los movimientos sociales, fue otra demostración de ello. Se presentaron 42 casos, históricos y actuales, cuyas víctimas fueron pueblos y organizaciones que resisten justamente los hechos denunciados en otras audiencias.


Philippe Texier, ex magistrado de la Suprema Corte de Justicia de Francia y miembro del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU, con 40 años de experiencia en el TPP, declaró que la situación de violación de derechos que viven pueblos y comunidades en México ha sido casi invisibilizada, tanto por la prensa como por la diplomacia internacional, lo cual debe cambiar. Antoni Pigrau, reconocido jurista del Estado español y otro de los 22 jueces que participaron en las sesiones del TPP en México, agregó que existen indicios abrumadoramente afirmativos de que sucesivos gobiernos y actores privados en México han incurrido en violaciones al Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, del cual México es signatario. Para comprender el vasto significado de estas declaraciones, recordemos que esta Corte tiene como misión juzgar crímenes de genocidio, guerra y de lesa humanidad.


En 2014 habrá audiencias temáticas del TPP sobre feminicidios, migración, violencia contra periodistas y desinformación, guerra sucia. Muchas comunidades y organizaciones ya preparan audiencias complementarias para documentar más casos, todo lo cual abonará el expediente general a juzgar en 2014.

 

Por más información: tppmexico.org


*Investigadora del Grupo ETC

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Sábado, 30 Noviembre 2013 08:39

Acusaron a líderes chinos en España

Acusaron a líderes chinos en España

El ex presidente Jiang Zemin, de 87 años, el ex primer ministro Li Peng, de 86, y otros tres jerarcas del Partido Comunista Chino fueron acusados por torturas, desplazamientos forzosos y campañas masivas de esterilización.

 

El principio de justicia universal vuelve a poner en un aprieto al gobierno español frente a China. La Audiencia Nacional puso en busca y captura al ex presidente del gigante asiático Jiang Zemin, de 87 años, y al ex primer ministro Li Peng, de 86, y otros tres miembros de la cúpula del Partido Comunista Chino (PCCh), por represión en el Tíbet. En un auto hecho público el martes pasado, el tribunal aceptó los argumentos de las organizaciones pro tibetanas querellantes, que piden el interrogatorio de los cinco en España. Las órdenes se librarán a través de Interpol.


La Sección Cuarta de lo Penal de la Audiencia revocó un auto del pasado abril en el que el juez Ismael Moreno desestimaba la petición de diversas asociaciones defensoras de los derechos humanos en la región autónoma que ordenaba la detención de los antiguos líderes chinos entre finales de los '80 y la década de los '90 del siglo pasado. En el pasado, las autoridades chinas calificaron de "pura invención" el caso de la Audiencia Nacional, que arrancó en 2008. La embajada china en Madrid no opinó sobre la decisión judicial, pero el gobierno chino convocó al embajador español en Beijing para expresarle su malestar por el fallo judicial, al que calificó de "absurdo".


La decisión de la Justicia española, de evidentes implicaciones diplomáticas, afecta también a Qiao Shi, jefe de la seguridad china y responsable de la policía armada popular; Chen Kuiyan, secretario del PCCh en Tíbet entre 1992 y 2001, y Peng Peiyun, ministra de Planificación Familiar en los '80. Ninguno de ellos está formalmente acusado de delito alguno.


La investigación deriva de una querella interpuesta en 2006 por el Comité de Apoyo al Tíbet, la Fundación Casa del Tíbet y un particular, el sherpa Thubten Wangchen, de nacionalidad española. En ese escrito se denuncia "una serie de acciones conjuntas" del gobierno chino para "eliminar la propia idiosincrasia y existencia del propio país tibetano". Entre estas medidas destacan la ley marcial, desplazamientos forzosos, campañas masivas de esterilizaciones, torturas de disidentes, y traslados a la región de contingentes de ciudadanos chinos para dominar y eliminar a la población autóctona.


El ex presidente Hu Jintao también está imputado como sospechoso, aunque de momento no se ha pedido su arresto. Cuando la Justicia sumó el nombre de Hu a la querella, en octubre, el Ministerio de Relaciones Exteriores chino dijo que el tema tibetano es un asunto interno y confió en que España manejaría la cuestión de forma adecuada. El sistema legal español reconoce el principio de justicia universal, bajo el cual los sospechosos de genocidio pueden ser juzgados fuera de sus países.


Probablemente el caso más famoso de este tipo fue el que afectó al ex dictador chileno Augusto Pinochet en 1998. La realidad indica que las investigaciones rara vez terminan en juicios o condenas, pero sí suelen provocar más de un rompedero de cabeza diplomático a Madrid. Países como Israel y la propia China han expresado en reiteradas ocasiones su malestar con la Justicia española por erigirse en una especie de justiciero internacional.


Los querellantes sostenían que las declaraciones de distintos testigos ante el juzgado de Ismael Moreno, la información judicial enviada por Canadá, Bélgica y Suecia y las resoluciones de la ONU sobre el Tíbet apuntaban directamente a la cúpula del PCCh como responsable del genocidio y por ello pedían su detención. Sin embargo, ni el fiscal ni el juez Moreno lo veían igual: para ellos las diligencias practicadas hasta ahora no permitían deducir la participación de Jiang Zemin, Li Peng y sus adláteres en los supuestos crímenes contra la humanidad.


No es la primera vez que la Sección Cuarta revoca la decisión del juez instructor de no investigar a los líderes chinos. El pasado 10 de abril, el tribunal presidido por la magistrada Angela Murillo reabrió la querella por genocidio interpuesta por el Comité de Apoyo al Tíbet contra el ex presidente chino Hu Jintao porque uno de los querellantes, Thubten Wangchen, es de nacionalidad española y porque las autoridades chinas no han emprendido ningún tipo de investigación sobre los hechos objeto de la querella.


Alan Cantos, director del Comité de Apoyo al Tíbet –principal organización querellante–, recibió con "satisfacción" el auto judicial pero admitió la dificultad que entraña la detención de figuras tan relevantes a nivel político. "No es fácil que se produzcan las detenciones, pero es mucho", dijo Cantos a Associated Press. "Los imputados están encerrados en su propio país, apuntados con el dedo de una corte competente y es una forma de que no se vayan de rositas", es decir, que no evadan sus responsabilidades.

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Jueves, 28 Noviembre 2013 16:04

¿Para qué sirven los museos?

En el siglo XIX solo existieron tres museos en Colombia: el Museo Nacional (Bogotá), el Museo de Antioquia (Medellín), y la Quinta de San Pedro Alejandrino (Santa Marta). En realidad no fueron visibilizados. En el siglo XX, desde la década 30, a partir de la fundación del Museo Natural del colegio de los hermanos de La Salle, se difundió la necesidad de los museos a partir de la discusión sobre la identidad nacional.

 

A lo largo del siglo pasado se fundaron museos. Según datos aproximados, en el país existen 393 museos en servicio, 173 de ellos en las ciudades capitales, y 220 en otros municipios; se cuentan 30 en proceso de creación, y algunos cerrados por falta de financiación.

 

De los 32 departamentos que tiene el país, en 25 hay museos; en las ciudades capitales se localiza el 44 por ciento de los museos y el 56 restante en las otras ciudades.

 

De los museos actuales el 52 por ciento son públicos, y el 48 restante privado o de particulares. Las universidades poseen 39 museos, 28 públicos y 11 privados; de comunidades religiosas son 44 museos, los museos "particulares" suman 109.

 

Quince museos son del Banco de la República, 12 están auspiciados por las gobernaciones, 70 por las alcaldías, y 17 por las casas de la cultura.

 

Por departamento los museos están distribuidos así: Cundinamarca, incluyendo Bogotá, 73, Antioquia 67, región Caribe 47, zona cafetera con 35, santanderes con 34, Valle con 33, Cauca y Nariño 29, Boyacá 27, Tolima y Huila 26, Amazonia 8 y Orinoquia 5.

 

Por ciudades grandes: Bogotá 57 museos, Medellín 23, Cali 12 y Barranquilla 6.

 

En Colombia existe una proporción de por lo menos 130.000 personas por museo, en Asia y África es del orden de 200.000, y en los países llamados desarrollados es de 20.000 personas por museo, siendo la media de 40.000 personas por museo, es decir en Colombia hay déficit de museos.

 

Desde el punto de vista de su tamaño tal vez el Museo Nacional de Colombia clasificaría como mediano, con sus 13.000 metros cuadrados (el Museo de Louvre en París tiene 160.000 metros cuadrados, la comparación resulta algo ociosa). Los demás son pequeños museos. Esto se calcula teniendo en cuenta los museos del mundo que oscilan entre 40.000 a 60.000 de superficie.

 

Entonces, 7.400 millones de pesos de presupuesto del ministerio de Cultura para los museos públicos es algo pírrico, que no se compadece con las necesidades de cultura de la población, por eso fue desproporcionada la propuesta del senador Lozano de proponer un proyecto de ley que el Senado aprobó para conseguir recursos oficiales de "hasta" 40.000 millones de pesos para el Museo de Arte Moderno de Bogotá cuando los demás museos de este país languidecen en la tristeza, inercia y abandono. La conclusión de la controversia fue buscar un Compes para museos.

 

Es válida entonces la pregunta ¿para qué sirven los museos? Dada toda la situación descrita, y en la poca estima que los tiene el poder establecido. Los museos están vinculados directamente con la memoria histórica y social de un pueblo y país, pues por ellas se construye la memoria colectiva, entendiendo grosso modo por memoria la capacidad de conservar y actualizar informaciones pasadas, que pueden volverse objeto comunicativo a través del lenguaje escrito o hablado.

 

La memoria se construye según el grupo social determinado, y le dan sentido propio al pasado, al presente y proponen el futuro, y como otros han dicho la memoria es campo de disputa en cuanto a las relaciones de poder.

 

En un país como Colombia, en donde gran parte de su historia y de su memoria se ha hecho en la guerra, pues ella es destructiva y también constructiva, aparece el museo como parte de la conservación.

 

El museo o los museos deben contener, como depositarios de la memoria nacional, los elementos básicos de su identidad: la memoria prehispánica u originaria; la memoria colonial ya como subyugación ya como construcción; la memoria patriótica; la memoria republicana o memoria-nación y la memoria de los tiempos que corren, digamos democrática, ciudadana y popular. El Museo Nacional de Colombia tiene más o menos este esquema y el Museo del Caribe de Barranquilla lo tiene en el sentido de la identidad regional.

 

Los museos están conformados por dos elementos: monumentos y documentos, sin embargo en la actualidad se habla de monumento/documento, o el gran texto de cultura de un pueblo.

 

Los museos pueden ser de arte, científicos, antropológicos, de tecnología, y también se consideran museos a los centros científicos, planetarios, jardines botánicos, zoológicos, acuarios, viveros, sitios arqueológicos e históricos, archivos, bibliotecas y los institutos de conservación. Sin duda alguna, en la actualidad los museos se conciben como lugares dinámicos, centros culturales vivos, interactivos, de encuentros, menos elitistas y "acartonados". Entonces, los museos sirven para mantener vivía la memoria de un pueblo, de un país, región o ciudad, y están hechos –o debe estarlo– para ser vistos y disfrutados por todos, Los museos en el país sean grandes o pequeños, de arte o etnográfico o de colecciones entremezclan lo pedagógico, patriótico y cívico. Si esto es válido, entonces debería de existir una política pública para estos espacios y una concepción de todos los involucrados en los museos para hacer de ellos memoria viva para todas y todos.

 

Notas de referencia:
Informe Sistema Nacional de cultura, OEI, 2010
Los museos en Colombia: siglo XX, una aproximación, Betancur/Muñoz/Ruiz, 2010.
Ministerio de Cultura, Diccionario de museos de Colombia.
Museo, memoria y nación, Gonzalo Sánchez y María Emma Wills, compiladores, museo Nacional de Colombia, 2000.

 

Publicado enEdición N°197
Jueves, 31 Octubre 2013 08:21

Robert Redford y la ética del activismo

Robert Redford y la ética del activismo

Robert Redford mira hacia atrás, hacia los años del activismo estudiantil contra el Gobierno de EE.UU. y su política en la Guerra de Vietnam, para retratar la situación ahora, o mejor dicho, para hacer la radiografía de la generación de los jóvenes del mundo occidental, buscar sus motivaciones, calcular su fuerza y, sobre todo, preguntarse si son un posible relevo hoy. Lo hace en su película Pacto de silencio (The Company you Keep), un thriller que dirige y protagoniza y con el que recupera la memoria de los Weatherman, conocidos también como The Weather Underground, una organización radical de izquierdas de los setenta que llegó a poner bombas en edificios públicos, asegurándose de que no moriría nadie en esas acciones.

 

El actor y director, que ha reunido un reparto de auténtico lujo para esta película -Susan Sarandon, Julie Christie, Nick Nolte, Brendan Gleeson, Shia LaBeouf, Richard Jenkins...- propone al espectador una reflexión acerca del uso de la violencia, la necesidad de buscar la verdad y la importancia de mantener la esperanza en la posibilidad del cambio. Son cuestiones que surgen de la historia de Jim Grant, un abogado especializado en derechos civiles, que tiene que abandonar a su hija y su vida de los últimos treinta años, cuando un periodista desvela su auténtica identidad, la de un antiguo radical antibelicista de los setenta, fugitivo buscado por asesinato (en esta ficción hay un muerto en una de las acciones de los Weatherman).


Movimientos estudiantiles

 

"Tengo la sensación de que América siempre quiere resolver las cosas muy deprisa, sin pensar en los costes o las consecuencias, o en cómo eso afecta a las vidas de las personas. Y yo cada vez estoy más y más interesado en las zonas grises, donde las cosas no son nada fáciles de cuantificar", dijo recientemente el veterano actor y director refiriéndose a esta película y a aquel grupo estudiantil. Son declaraciones de una entrevista donde reconocía que, aunque no participó en aquellos movimientos en su juventud, siempre simpatizó con ellos.
La postura de Redford en Pacto de silencio es clarísima. Hay que pelear, hay que luchar por lo que creemos, hay que involucrarse en la creación de un mundo mejor y son los jóvenes los que deben liderar esa batalla. Pero el mensaje se tropieza con algunos enemigos a lo largo del camino y uno de los peores es el que él mismo crea al enfrentar su personaje con el que interpreta Shia LaBeoauf, el de Ben Shepard, uno de los periodistas más aborrecibles del cine de los últimos años.


Pensado para ser el hombre que toma el relevo del personaje principal, Redford presenta a Shepard como un reportero de periódico local, muy ambicioso y absolutamente carente de ninguna ética del periodismo. Compra información con total naturalidad, miente, hace promesas falsas... "Ahora me explicó por qué el periodismo ha muerto", es una de las frases que al comienzo de la historia le dedica el personaje de Jim Grant. La intención es llevar a este joven periodista por un recorrido de reconocimiento de la verdad hasta convertirle en el 'relevo' y en el símbolo de la nueva generación de luchadores democráticos. El problema es que cuando el proceso ha terminado, ya no hay tiempo para empatizar con el personaje.


La posibilidad de cambiar el mundo


El discurso de Redford es ineficaz justamente por esa pérdida de pulso cinematográfico, sin embargo, sí funciona desde otros ángulos. Pacto de silencio es una reivindicación de la solidaridad, el trabajo en equipo y, sobre todo, la lealtad. Los miembros de aquel grupo radical jamás se han delatado unos a otros, siempre se han respetado y han sido capaces de discutir civilizadamente las estrategias de acción. Algunos han desistido de sus sueños, pero otros aún creen en ellos.


"Yo sigo creyendo en la posibilidad de cambiar el mundo", sentencia Mimi Lurie, la activista a la que da vida Julie Christie, una actriz que, por cierto, siempre ha dejado constancia de su postura progresista. En la película, es el personaje determinante, el que finalmente debe decidir. Es una mujer que ha apostado por mantenerse en la lucha a pesar del paso de los años. "Es también una fugitiva, pero cree que entregarse sería como colaborar con las fuerzas contra las que luchaba; sería como aceptar sus convenciones -dice-. Mucha gente podría pensar que es estrecha de miras, cuando lo cierto es que ve mucho más allá. Ha elegido lo que cree que va a ser la manera más efectiva de operar, mientas que la mayoría de las personas siguen lo que les mandan. Esa es la verdadera estrechez de miras. Al final lo que tiene es una integridad descomunal. Diría que es una integridad 'dolorosa' porque la integridad es un asunto doloroso".

 

"Comerciar honradamente con marihuana es un delito, pero lo de las preferentes es legal". Así define este personaje el mundo que desprecia y que quiere cambiar, un mundo al que también se enfrenta Redford desde su postura de cineasta, desde la que formula -con más o menos efectividad- preguntas necesarias. "Pensé que ésta era una buena historia y que ofrecía la oportunidad de ver el interior de un acontecimiento que es parte de la historia americana", afirma y añade: "Por otro lado, tenía a muchos amigos que estuvieron involucrados en aquellos movimientos. Vi lo que estaba ocurriendo, podía ver lo bueno de todo ello. La razón por la que la gente era tan apasionada era porque había una corriente entonces..."


Aquí, Redford recupera la memoria de aquellos estudiantes que lucharon para terminar con la guerra de Vietnam, los presenta como alternativa posible hoy, y, con ellos, además rememora los versos de la canción de Dylan que dieron nombre a ese grupo radical: "You don't need a weather man / to know which way the wind blows" ("No necesitas al hombre del tiempo para saber de qué lado sopla el viento").

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"Hay que 'desdiabolizar' a Chávez para entender su obra"

En una de las conversaciones que Ignacio Ramonet mantuvo con Hugo Chávez, le preguntó cuánto tiempo duraba un discurso de un presidente francés. Ramonet responde que, en ocasiones extraordinarias como en una campaña electoral, podía durar hasta una hora. "Yo necesito al menos cuatro horas sólo para arrancar", respondió el Presidente venezolano. Del gusto por el monólogo sacaron más de 100 horas de conversación, a partir de las cuales Ramonet escribió Hugo Chávez. Mi primera vida, el libro que ahora publica en España la editorial Debate.

 

Chávez, el presidente que juró "trascender el capitalismo por la vía del socialismo y más allá, en democracia", se ha convertido en todo un símbolo de los procesos de cambio que están aconteciendo en América Latina. Pero Ramonet no le trata en su obra como dirigente de la Revolución Bolivariana que impulsó cuando llegó al Gobierno en 1998. En su lugar, prefiere explicar quién era Chávez antes de convertirse en un símbolo universalmente conocido, qué infancia tuvo, cómo se formó el líder que, después de fracasar en una rebelión militar, no paró de ganar elecciones hasta que murió el 5 de marzo de 2013.

 

En su libro ha retratado a Hugo Chávez en su primera vida, hasta que gana las elecciones de diciembre de 1998 y forma el primer gobierno. ¿Cuáles son las claves de su biografía que le permitieron llegar a ser presidente?

Chávez es un enigma, un líder muy excepcional. No hace falta ser politólogo para darse cuenta de que se sale de la norma de todos los líderes latinoamericanos. Desde Fidel Castro no ha habido un dirigente capaz de replantear la problemática latinoamericana como lo ha hecho Chávez. El objetivo del libro es ir a buscar las fuentes que explican esto, la explicación de la fábrica Chávez.

 

Cuatro rasgos de su niñez explican este fenómeno. En primer lugar, y como poca gente sabe, Chávez tuvo una infancia pobre. Fue un niño campesino y vendedor de dulces por las calles. Para él la pobreza es un estado al que no tiene miedo y que, a la vez, la entiende como una profunda injusticia en un país tan rico. La segunda clave es que él, desde niño, tiene el deseo de ser un artista, quiere ser pintor y poeta, es creativo. Tercero, es un buen alumno, un "empollón". Siempre fue el primero en la escuela primaria, en la secundaria y en la academia militar. Obviamente, es un niño que tiene un cociente intelectual fuera de la norma. La otra clave es su pasión por el deporte y la cultura del esfuerzo que aprende con él.

 

Hasta los 18 años no entra en contacto con la política, que la descubre en la Academia Militar. En realidad, lo que él conoce bien desde pequeño es la historia popular de Venezuela contada por su abuela, que tiene una importancia capital en su vida. Ante todo, ha sido siempre un autodidacta. Tiene formación académica y al mismo tiempo sabe hacer de todo con sus manos, debido a su pasado campesino y su carrera militar. Puede cultivar maíz y reparar un tanque. Cuando empieza a interesarse por la política su línea principal es el nacionalismo, la idea de que Venezuela ha sido un gran país, el libertador de América Latina. De ahí que él se apegue a la figura de Simón Bolívar. En cierta medida, Chávez se ve como el Bolívar del siglo XXI, el que va hacer la segunda liberación de América Latina.

 

Chávez rompe con las formas clásicas de la izquierda en América Latina.

Chávez no viene de la tradición de los partidos, surge precisamente cuando se hunden los partidos tradicionales. Su movimiento V República nace en torno a los movimientos sociales y populares. Es un militar que se somete a las elecciones y llega al Gobierno con un proyecto de regeneración política. Cuando gana las elecciones aún no se define como socialista y no lo hará hasta 2003 o 2004, después del golpe de Estado de la oligarquía. En un principio, se define como alguien que quiere poner a Venezuela de pie, que quiere un Estado más justo, una regeneración política. Aunque pasa a acuerdos con los partidos políticos de izquierda tradicionales, no viene de ellos, viene del movimiento social, como vinieron Evo Morales, Rafael Correa y Lula en cierta medida.

 

¿Cómo consigue levantar el entusiasmo y el reconocimiento de las clases populares venezolanas?

Se hace popular de la noche a la mañana. Pasa de ser absolutamente desconocido a ser totalmente popular en unos segundos. Esto ocurre cuando lidera la rebelión militar y sale a la televisión, hablando en directo. Hace una intervención para decirles a sus compañeros que siguen combatiendo que se rindan. En esa intervención, que todo el país está mirando, él dice dos cosas que impactaron a todos los venezolanos. La primera, es que él asume personalmente la responsabilidad de la rebelión. En ese tiempo, ningún político asumía la responsabilidad de sus desmanes, todos echaban las culpas a los demás. Así, aparece como un hombre honesto. El segundo elemento es el "por ahora" que pronuncia, que indica que tiene la intención de volver a intentarlo.

Cuando ya está en la cárcel surgen por todo el país pintadas en las paredes de "Viva Chávez". En el carnaval que llegó pocas semanas después, muchas familias visten a sus niños con el uniforme militar y la boina roja que le caracterizaban. Se hace popular por su aspecto, pues se parece a un venezolano, cosa que nunca le había ocurrido a ningún dirigente del país. Él es mezclado de indio, de negro y de europeo, las tres raíces venezolanas. Habla como un venezolano, con franqueza y sencillez. La gente vio en él un reflejo de lo que podríamos imaginar como el pueblo ideal de Venezuela.

 

Retrata en el libro una faceta poco conocida de Chávez, la del intelectual que nunca paró de leer y formarse teórica y políticamente. ¿Qué clase de intelectual era?

Chávez es ante todo una persona a la que le gusta leer y también un autodidacta. Mientras se forma en la Academia Militar prepara un doctorado que nunca presentó, pero escribe una tesis sobre las transiciones, en la que presta especial atención a la española. Evidentemente, como muchos autodidactas, tiene una formación un poco caótica: lee en función de los libros que encuentra. Entre ellos están las obras de Marx, de Lenin, del Che Guevara o de teóricos de la Revolución Cristiana. Además, tiene la suerte de tener unos profesores de gran calidad. Se forma con ellos y pasa a ser profesor en la universidad de teoría y práctica militar. Poco a poco, va conformando una concepción bien precisa de lo que debe ser un gobierno que esté al servicio del país.

 

Mientras está preso después de la rebelión militar, transformó la cárcel en una especie de universidad. Trajo profesores para que impartieran cursos de lectura, exposiciones sobre los libros... Utilizan la cárcel como una facultad complementaria. Siempre iba con dos o tres libros bajo el brazo y varios lápices. Sorprendentemente, le gustaba mucho Nietzsche, siempre citaba el Zaratustra.

 

Le han acusado de haber dado un excesivo papel a los militares en el Gobierno.

Es verdad. Él viene del Ejército, es un hombre que conoce muy bien las Fuerzas Armadas. Para él la Academia Militar es la principal escuela de su vida, de su formación política y como líder. Evidentemente, él considera que el Ejército venezolano es corrupto, vendido, alienado, al servicio del imperialismo, mandado por oficiales norteamericanos instalados en el Estado Mayor. Pero en ese mismo Ejército es donde él va construyendo diversas estructuras de apoyo para la rebelión militar.

 

Después de salir de la cárcel, Chávez decide ir a las elecciones, contra el criterio de muchos de sus compañeros que seguían apostando por la vía militar. Entra en el juego democrático pero apoyándose en el Ejército, que lo pone al servicio del pueblo, utilizando todos sus recursos e infraestructuras para las políticas sociales. En los países del Sur, donde una gran parte de las administraciones públicas no funcionan, el Ejército es una institución eficaz. Se apoya en ellos, sí, pero cuando va a constituir su primer gobierno lo hace en base a los partidos de izquierda existentes, los que le habían apoyado y los que no. No hay miliares prácticamente en ese tiempo en el ejecutivo. Además, es el mismo Ejército el que le da un golpe de Estado en 2002.

 

Vemos su lucidez revolucionaria y democrática cuando designa a su sucesor, Nicolás Maduro. Podría haber elegido a un militar, que era lo más sencillo. Pero él elige la vía más difícil, elige a un civil y a uno que no tiene ni siquiera una gran responsabilidad en el partido. Porque sabe que la continuidad de la Revolución pasa porque los militares obedezcan a un civil.

 

Los medios de comunicación han jugado un importante papel en la oposición a Hugo Chávez, tanto en Venezuela como en el resto del mundo. Todas las grandes empresas y conglomerados de la comunicación han intentado desprestigiarle. ¿Cómo explica este fenómeno?

Ocurre lo mismo en otros países con procesos semejantes, los medios también están atacando a Correa, a Evo Morales, a Cristina Fernández y a Lula y Dilma. Venezuela, al ser el primer país, se convirtió en el ejemplo de "el Gobierno quiere controlar a los medios".

 

Cuando Chávez triunfa en 1998 los dos partidos que han gobernado alternativamente en Venezuela desde hace 40 años se derrumban. Tras perder los comicios con resultados catastróficos, los conservadores de Copei y los socialdemócratas de Acción Democrática pierden todo el prestigio. Entonces, la función de la oposición es asumida por los medios de comunicación, los grandes periódicos y televisiones.

 

Son los medios los que impulsan el golpe de Estado contra Chávez en 2002. La televisión manipula las imágenes indicando que tiradores chavistas disparan contra la manifestación de la oposición. Esto hace que muchos militares digan "¡No podemos permitir que Chávez dispare al pueblo!" y se unan al golpe de Estado. Más tarde se demostró que los tiradores eran mercenarios a sueldo de los golpistas. En ese momento, asume el poder una junta civil con todos los grandes empresarios del país, se nombra presidente el jefe de la patronal y todos los dueños de los medios están de por medio y son felicitados por los golpitas. 48 horas después Chávez vuelve al poder. Y, aunque estos medios son los que han fomentado el golpe, no los cierra. Como demócrata convencido, les deja seguir con su labor. Estos medios han continuado conspirando hasta hoy. Son todos violentamente antichavistas. Lo que ha hecho Chávez ha sido desarrollar alternativas, como la televisión pública o los medios comunitarios.

 

El País tituló en España el día en que derrocaron a Chávez "La caída de un caudillo". La palabra caudillo tiene en España un sentido muy concreto. ¿Cómo se puede calificar de caudillo a Chávez? ¡Es absurdo! Precisamente en este país, donde los militares hicieron caer la República.

 

Una vez que ha muerto, ¿qué Venezuela ha dejado Chávez?

Es una Venezuela muy diferente a la que le vio llegar al poder. Es una Venezuela en la que 10 millones de ciudadanos han salido de la pobreza y que ya no tiene analfabetismo. Es una Venezuela que tiene el mayor número de estudiantes en las aulas de las escuelas y universidades de todos los países latinoamericanos. Es el país que ha creado un sistema público de salud, que no existía. Es un país que gracias a las misiones ha repartido bienestar entre toda la población. Es un país que este año va a distribuir 325.000 viviendas a las familias más humildes. Un país que ha creado un sistema de pensiones para aquéllos que no han podido cotizar durante años, como los trabajadores informales y las amas de casa. Es un país lleno de obras de infraestructuras: están construyendo ferrocarriles, metros y aeropuertos. Es un país que construye un Estado del Bienestar y paga su deuda social, utilizando los recursos del petróleo para tratar de elevar a la sociedad a un nivel de ciudadanía que corresponde a una potencia, como quería Chávez. Este es el país que deja Chávez.

 

¿Es un país sin problemas? Pues no, eso no existe. Aunque la prensa dé siempre una imagen caótica de Venezuela, sus ciudadanos nunca han vivido mejor que ahora. De hecho, mucho de los beneficiarios de estas medidas sociales hoy ya se ven como clase media y la clase media ya no vota de la misma manera que las clases populares. Electoralmente, vamos a ver cómo cambian las cosas.

 

¿Por qué su figura es tan difícil de comprender desde Europa, aún para las personas progresistas?

¿Quién es Chávez? Es el hombre que le ha dado un golpe de Estado al presidente de la Internacional Socialista, Carlos Andrés Pérez. Evidentemente, toda la socialdemocracia se ha solidarizado con él. Cuando gobernó Venezuela fue depuesto en su segundo mandato al tener que ser juzgado por corrupción. Una parte de su dinero sirvió para ayudar a muchos partidos socialistas, entre ellos el PSOE.

 

¿Carlos Andrés Pérez era un socialista? Probablemente tanto como Mubarak, que también era presidente de la Internacional Socialista. O tan socialista como Ben Alí, que fue vicepresidente. Un socialista que ha sido uno de los dirigentes más corruptos de la historia de Venezuela, un hombre que condujo una represión brutal contra la izquierda venezolana siendo ministro de Interior con Rómulo Betancourt. Era un socialista que no tenía nada de socialista. El problema de Chávez ha sido explicarle a los socialdemócratas europeos que el verdadero progresista era él y no este dirigente corrupto que sólo servía a la oligarquía y que fue quien introdujo el paquete neoliberal que llevó a la insurrección de 1989, el Caracazo. Para mucha gente Chávez no puede ser de izquierda porque se opuso a un socialdemócrata.

 

El agotamiento del modelo bipartidista salido de la transición que vino después de la caída de la dictadura militar, escándalos de corrupción en los partidos, crisis económica, el aumento de la brecha entre pobres y ricos producida por políticas neoliberales, un país ahogado por la deuda y unos gobiernos obedientes al FMI. Esto es Venezuela a principios de los 90. Un escenario similar, salvando enormes distancias, al que hay en algunos países del sur de Europa. ¿Es posible que en Europa irrumpan también nuevas fuerzas políticas que rompan con el modelo como lo hicieron en América Latina?

 

Hay algunas organizaciones políticas de izquierda, críticas con la situación que hay en Europa, que están empezando a mirar los modelos latinoamericanos. Alexis Tsipras, el líder de la Syriza griega, es un hombre que no esconde su admiración por Chávez y lo ha citado en varias ocasiones. En Francia, Melenchon dirige el Frente de Izquierdas y no esconde que admira a Hugo Chávez. Evidentemente no se trata de imitar a Chávez, porque las realidades son muy diferentes. Pero hay cada vez más similitudes.

 

La crisis es el pretexto para desmantelar el Estado del Bienestar. Chávez es la demostración de que se puede reconstruir este Estado del Bienestar, que se puede creer en ello. No se trata de imitar lo que se hace en América Latina, pero sí inspirarse en algunas soluciones a las que se ha llegado allí. ¿Para qué estamos votando a presidentes si cuando salen elegidos se limitan a levantar el teléfono y preguntar a Bruselas qué hay que hacer? Allí también sufrieron esta crisis de democracia. Una de las funciones del libro es desdiabolizar a Chávez para entender su obra.

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Viernes, 25 Octubre 2013 08:46

Cumbre Nacional mujeres y paz

Cumbre Nacional mujeres y paz

Desde el pasado 23 de octubre unas quinientas mujeres de todo el país, provenientes en espacial de las zonas más abandonadas por el Estado, se reúnen en el centro de Bogotá en la "Cumbre Nacional Mujeres y Paz", cuyos resultados se enviarán a la mesa de negociaciones que en La Habana sostienen el Gobierno nacional y la guerrilla de las farc.


En el primer día de sus sesiones, las asistentes presentaron varias de sus experiencias o vivencias, acaecidas especialmente en las zonas de conflicto, donde han tenido que enfrentarse a los grupos armados sin más armas que la unidad de ellas y sus voces.
Si Karina es gestora de paz, ¿sus víctimas que somos?


Una de las asistentes, proviniente del Urabá antioqueño, denunció que fue víctima en cinco ocasiones de alias Karina. "Ella me desplazó siempre de donde estuviera", explicó, y aseguró que sus tierras, pequeñas y humildes, siempre se perdieron, "Sin embargo ella es hoy gestora de paz y en ese caso, nosotras que somos? Deberíamos se Nobel de Paz. Además ella solo dijo lo que al Presidente de ese momento –Uribe– le convenía", explicó.


La "Mechuda"


Quizás la expositora más aplaudida, hasta la ovación, fue Esther, una mujer de unos 22 años, proveniente de Valle encantado, Montería –Córdoba. Con un lenguaje fresco, acompañado de una abundante y larga cabellera negra, crespa, y su sonrisa que explotaba en su cara con frecuencia, se presentó: "yo soy la mechuda... como me dicen en mi tierra", y contó cómo "Un día 'patepalo', al que ustedes conocen como como don Berna, ordenó, y así se hizo, recoger a todos los jóvenes de los municipios vecinos. Rápidamente las mujeres, bajo la organización de mi mamá y la mía, llegamos al campamento de ese paraco y le dijimos que nos devolviera a nuestros jóvenes".


Su relato conmovió a todo el auditorio, y la "peluda" terminó contando como el "patepalo" no tuvo más alternativa que entregarlos. Después habló de los créditos bancarios y la situación de la mujer campesina. Al terminar, siempre con su descomplicada actitud, sonrió y dijo –al tiempo que levantada los hombros–: "Bueno, eso era lo que quería contarles". Entonces, todas las mujeres, sin vacilar, se pusieron de pie y la ovacionaron hasta la emoción.


Alix María, excombatiente.


En medio del escenario y de la tarde, se presentó una mujer apoyada en un bastón: "Soy Alix María Salazar, ex combatiente del M-19", y comenzó su relato. Contó como en la insurgencia también existe la discriminación y que son pocas las mujeres que llegan a cargos de mando. También la forma como tenía que mantener una actitud de "siempre ser capaces" para que los hombres no pensaran que no podíamos. "En esa época no se discutió nunca las diferencias de género y cuando llegó la negociación solo una mujer nos representó. Después, ya en la vida civil, también nos tocó duro porque la única alternativa fue que las compañeras tuvieron que regresar a sus hogares paternos. Pero lo peor es que tras la aplicación de la nueva Constitución, hoy nos damos cuenta que nada cambió"


Conclusiones


El 25 de octubre la organización del evento presentará las conclusiones de la Cumbre, al mismo tiempo que las enviarán a la mesa de negociaciones de La Habana, con el fin de ponerlas a consideración para el punto seis de refrendación, implementación y verificación de los acuerdos.


La Cumbre es una iniciativa de nueve organizaciones con el apoyo técnico, financiero y logístico del Sistema de las Naciones Unidas en Colombia y otras organizaciones de mujeres. En ella participan representantes de organizaciones feministas, de derechos humanos, grupos étnicos campesinas, de víctimas, estudiantiles, juveniles, ambientalistas, de las comunidades LGBTI, empresarias, iglesias, gremios, representantes de los partidos políticos, medios de comunicación, deportistas y todas las organizaciones que tengan propuestas o aportes para los diálogos de paz que cursan en La Habana.


Panelista y moderadoras


Entre el grupo de mujeres que han estado al frente del proceso se encuentran, además de las expositoras ya nombradas en este relato, las periodistas María Alejandra Villamizar y Jineth Bedoya Lima, Catalina Ruiz Naranjo, la politóloga Laura Gil, la abogada y docente de la universidad de los Andes Julieta Lemaitre Ripoli y la politóloga y socióloga María Elvira Naranjo.


Como panelistas internacionales participan Bety Bigonbe (negociadora de paz del conflicto interno de Uganda), Socorro Gómez (Brasil, presidenta desde 2008 del Consejo Mundial por la Paz), Manuela Mesa (España, directora del Centro de Educación e Investigación para la Paz), Elizabeth Porter (Australia, autora del libro "La experiencia y el papel de las mujeres en perspectiva internacional") y Sarah Taylor (Estados Unidos, experta en política de género, paz y seguridad).

 

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Edward Said: la muerte de un intelectual público

Hace 10 años (y un mes) –25 de septiembre– murió en Nueva York Edward W. Said (1935-2003). Prolífico académico palestino, uno de los fundadores del poscolonialismo, un intelectual público par excellence, crítico literario y musical, militante por la causa de su pueblo y por la justicia para todos los desposeídos, el principal representante del mundo árabe en las entrañas del imperio.


Preocupado por vincular la teoría con la práctica y la cultura con la política, en su opus magnum, Orientalismo (1978), haciendo conexiones entre estos ámbitos explicaba cómo mediante las técnicas narrativas el Occidente produjo al Oriente para poder someterlo. En Cultura e imperialismo (1993) extendía su argumento a otras partes del mundo. En todos los casos condenaba a los colonizadores y celebraba la resistencia de los colonizados.


Después de los atentados del 9/11, cuando la pereza intelectual y la miseria de la teoría (el choque de las civilizaciones, etcétera) se aliaron con el poder en una nueva ola belicista y colonial, su postura fue un oasis de la razón. Se oponía a las malinterpretaciones de Medio Oriente y a la erosión de la democracia con la guerra al terror. Su independencia e insumisión se reflejaban mejor en la compleja cuestión palestina: cuando creyó que Yasser Arafat –a quien acompañó por décadas– traicionó a su propio pueblo al firmar los acuerdos de paz de Oslo (1993) no dudó en denunciarlo y condenar el Versalles palestino.


Se negó a formar parte de la nueva élite política y administrativa que tachó de corrupta y autoritaria. Apoyó las intifadas, de las que la segunda también fue en contra de las autoridades palestinas. Sus libros fueron vedados en los territorios autónomos: mostraban la realidad de la imparable colonización israelí, criticaban a nuestro Papa Doc (¡sic!).


Sea desde la cátedra o desde la calle, Said cuestionaba los discursos dominantes y provocaba discordias. Instintivamente estaba del otro lado del poder, junto al débil y no representado. Cómo uno de sus grandes mentores, Theodor W. Adorno, odiaba igualmente a todos los sistemas. Se consideraba el único verdadero seguidor de Adorno, e incluso el último intelectual judío –¡sic!– ( Ha'aretz, 18/9/00).
Parecía incansable –batallaba con leucemia durante 12 años– y siempre optimista: el trabajo intelectual y político no tendría sentido si uno fuera pesimista ( Electronic Intifada, 10/3/03), pero después de la invasión a Irak, decidió retirarse y dedicarse a otro de sus amores: la música (era un dotado pianista).

 

Junto con su amigo, el conductor argentino-israelí Daniel Barenboim, se centró en la West-Eastern Divan Orchestra, un foro de encuentro para los músicos árabes e israelíes, un proyecto que les valió en 2002 el Premio Príncipe de Asturias.


Para él, la música siempre era un poco subversiva y él actuaba como un verdadero intelectual de disonancia.


Barenboim anotaba que Said era un alma musical en el sentido más profundo: le gustaba formular ideas y conclusiones mediante la música y ver ésta como un reflejo de ideas que tenía sobre otras cosas ( Music quickens time, 2009).


Cuando lo encontró la muerte escribía su siguiente libro – Sobre el estilo tardío (2003), editado y publicado póstumamente– donde, como solía, tejía conexiones entre música, literatura y política.


Tomando prestado el término el estilo tardío ( Spätstil) de Adorno y su análisis de la última época de Beethoven (la Novena Sinfonía, Missa Solemnis, seis cuartetos para cuerdas, etcétera), ofrecía una mirada original de la obra y vida de Strauss, Mozart, Genet, Mann, Britten, Visconti o Lampedusa.


Dejaba también pistas para comprender su propia postura: frente a Jean-Paul Sartre (uno de sus maestros), que nunca dijo nada sobre los derechos de los palestinos temiendo las acusaciones de antisemitismo, evocaba a Jean Genet, una de las pocas figuras públicas que en los años 70 y 80 se atrevieron a apoyar la lucha palestina (subrayando de paso que este compromiso estuvo vinculado con su orientación sexual y consciencia de marginalidad que le generaba la empatía con los oprimidos, véase también: La homosexualidad y su potencial político, en: La Jornada, 30/8/13).


Un intelectual público –como Genet que en su época tardía también se convirtió en uno– no puede tener miedo, y Said no temía a nada y a nadie.


Así, Enzo Traverso, con razón, en el comienzo de su nuevo libro – ¿Dónde están los intelectuales? (2013)– lo pone como ejemplo de valentía y congruencia, recordando la famosa foto del profesor palestino aventando piedras a los soldados israelíes (3/7/00).
Según Traverso, una de las razones del ocaso de los intelectuales públicos (siendo Said uno de los últimos de su especie) es el poder de los medios que confiscaron el debate intelectual.


En el mismo sentido va Henry Giroux, apuntando al poder concentrado del dinero que destruye los espacios públicos; para él, Said era también un ejemplo de lucha por la educación desvinculada del mercado, un proponente de la pedagogía pública de estar despierto –una metáfora central de Said– que fomentaba la consciencia y revelaba los mecanismos del poder ( The disappearance of public intellectuals, en: Counterpunch, 8/10/12).


Suena Beethoven, los cuartetos de cuerdas tardíos ( The late string quartets, Deutsche Grammophon, 2003).


En Polonia ya es la mitad del otoño, todo está cubierto de hojas caídas, amarillentas y amarronadas que el viento se lleva por donde quiera; debajo de los árboles se apilan las castañas, símbolo de la estación (como en la portada del disco).


Edward W. Said se iba en el mismo tiempo y escenario, también ya en el otoño de su vida creativa, pero como bien apunta Michael Wood –editor de su último libro– lejos aún de la verdadera época tardía.


En el décimo aniversario de su muerte, qué mejor homenaje que la música: sirve para soñar, pero también para mantenerse despierto. Cavatina se convierte en Fuga y llega al Finale.
* Periodista polaco

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