Gobierno y FARC logran acuerdo para una “reforma rural integral”

Después de seis meses de negociaciones y nueve ciclos de pláticas, el gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) lograron un acuerdo sobre la “reforma rural integral” con la que pretenden “construir un nuevo campo”, una vez pactada la pacificación total, anunciaron hoy ambas partes en un comunicado.

 

Este es el primero de cinco puntos de una agenda que las partes comenzaron a negociar el 19 de noviembre en el Palacio de Convenciones de La Habana, donde los gobiernos de Noruega y Cuba han fungido como “garantes” del proceso de diálogo y los de Venezuela y Chile como “acompañantes”.

 

La consolidación del pacto sobre la reforma agraria tiene una significativa relevancia para la solución del conflicto político militar colombiano, en virtud de que en 1964 fue la principal demanda planteada por las FARC al lanzarse a la lucha armada.

 

El anuncio sobre el convenio fue dado a conocer a la prensa por el diplomático cubano Carlos Fernández de Cossío durante una conferencia de prensa a la que acudieron miembros de las dos delegaciones negociadoras.

 

Restituir a víctimas del despojo

 

“El acuerdo sobre desarrollo agrario busca que se reviertan los efectos del conflicto y que se restituya a las víctimas del despojo y del desplazamiento forzado”, dijo el representante del gobierno de Cuba.

 

Los 15 puntos del acuerdo alcanzado hoy abarcan temas que van desde el acceso y uso de la tierra hasta las garantías jurídicas de la propiedad, la comercialización de mercancías agrícolas y las políticas alimentarias.

 

“Lo que hemos convenido en este acuerdo será el inicio de las transformaciones radicales de la realidad rural y agraria de Colombia con equidad y democracia. Está centrado en la gente, el pequeño productor, el acceso y distribución de tierras, la lucha contra la pobreza, el estímulo a la producción agropecuaria y la reactivación de la economía del campo”, señalaron las partes negociadoras en un comunicado conjunto.

 

“Busca que el mayor número de habitantes del campo sin tierra o con tierra insuficiente, puedan acceder a ella, mediante la creación de un fondo de tierras para la paz”, indicaron.

 

Para garantizar ese fin, “el gobierno nacional formalizará progresivamente, con sujeción al ordenamiento constitucional y legal, todos los predios que ocupan o poseen los campesinos en Colombia”.

 

Asimismo, se pactó la creación de “mecanismos para solucionar conflictos de uso y una jurisdicción agraria para la protección de los derechos de propiedad con prevalencia del bien común”; paralelamente se trabajará en “la actualización del respectivo catastro, buscando seguridad jurídica”.

 

El tema agrario es el primer punto de lo que al inicio del diálogo las partes denominaron “acuerdo general para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”.

 

En el comunicado conjunto, el gobierno colombiano y las FARC subrayaron que “uno de los principios que guían estas conversaciones es que ‘nada está acordado hasta que todo esté acordado’. Esto quiere decir que los acuerdos que hemos ido construyendo están condicionados a que lleguemos a un acuerdo sobre la totalidad de la agenda y, también, que en la medida en que se avance en la discusión se puedan ajustar y complementar los acuerdos sobre cada uno de los subpuntos”.

 

Las delegaciones explicaron que en los seis meses que llevan las pláticas en La Habana han hablado de otros asuntos no directamente relacionados con el tema del campo, que allanan el camino para cubrir el resto de la agenda.

 


“Queremos destacar que en estos seis meses de conversaciones no solamente hemos discutido el tema agrario. En este lapso se dio vida al proceso de conversaciones, se convino la manera de trabajar en plenaria, comisiones o por separado y se pusieron en marcha distintos mecanismos de participación y consulta ciudadana para recibir propuestas y opiniones de ciudadanos y organizaciones sociales. Estos mecanismos y procedimientos de trabajo y participación ya están en marcha, por lo que esperamos que hacia adelante avancemos con mayor celeridad en la búsqueda de acuerdos”.

 

En el documento agradecieron “a los miles de colombianos y colombianas, y organizaciones sociales que nos han hecho llegar sus propuestas y opiniones sobre los puntos de la agenda a través de los foros, la página web o los formularios que están disponibles en alcaldías y gobernaciones. Todas y cada una de estas propuestas han sido recibidas por las delegaciones en La Habana”.

 

Por separado, los representantes del gobierno y de las FARC hicieron comentarios adicionales sobre la concluida fase de negociación.

 

El jefe de la delegación gubernamental, Humberto de la Calle, dijo que lo pactado hasta ahora permite transformar de forma radical la realidad rural del país, así como impulsar cambios para cerrar la brecha entre el país rural y el urbano. En cuanto a los procedimientos jurídicos que se prevén, el funcionario destacó que “los propietarios legales nada tienen que temer”.

 

Iván Márquez, el número dos en el mando guerrillero, dijo que no obstante haber concluido el primer tema, quedaron pendientes “algunas salvedades puntuales, que necesariamente tendrán que ser retomadas antes de la concreción final del acuerdo” general.

 

Los delegados entraron a partir de hoy en un receso que terminará el 11 de junio, cuando inicie la discusión del segundo punto de la agenda general, relativa al tema de la participación política.

 

Desde Bogotá, el presidente Juan Manuel Santos escribió en su cuenta de Twitter: “celebramos, de veras, este paso fundamental en La Habana hacia un acuerdo para poner fin a medio siglo de conflicto. Continuaremos el proceso con prudencia y responsabilidad”.

 

Saludo internacional

 

Los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Ecuador saludaron el acuerdo logrado en Cuba por los colombianos. El presidente venezolano, Nicolás Maduro, calificó el pacto de “señal histórica hacia la paz” y destacó la “voluntad de trabajo” de Santos.

 

Antes de que se difundieran los términos del primer acuerdo, el vicepresidente Joe Biden, quien hoy inició una visita a Bogotá, elogió el proceso de diálogo por su “seriedad” y “diseño”. Más tarde, el embajador estadunidense en esta capital Michael McKinley, manifestó su satisfacción por este primer acuerdo, y calificó el avance de “alentador”.

 

En tanto, el jurista Jorge Eliécer Molano, quien representa a las víctimas de ejecuciones extrajudiciales conocidas como “falsos positivos”, informó que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos investiga 140 casos en los que están involucrados integrantes de las fuerzas armadas gubernamentales. Estos “falsos positivos” se refieren a jóvenes civiles abatidos por las fuerzas militares presetntados como gurilleros caídos en combate.


 

Las Farc y el gobierno logran un acuerdo para una "Reforma rural integral"


Este es el texto del acuerdo logrado por las FARC y el Gobierno sobre el tema agrario:

 

"Hemos llegado a un acuerdo sobre el primer punto de la Agenda contenida en el "Acuerdo General para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera".

 

Acordamos denominarlo "Hacia un nuevo campo colombiano: Reforma rural integral"

 

En el próximo ciclo de conversaciones, presentaremos el primer informe periódico de la Mesa.

 

Hemos construido acuerdos sobre los siguientes temas:

 

• Acceso y uso de la tierra. Tierras improductivas. Formalización de la propiedad. Frontera agrícola y protección de zonas de reserva.

 


• Programas de desarrollo con enfoque territorial.

 


• Infraestructura y adecuación de tierras.

 


• Desarrollo social: salud, educación, vivienda, erradicación de la pobreza.

 


• Estímulo a la producción agropecuaria y a la economía solidaria y cooperativa. Asistencia técnica. Subsidios. Créditos. Generación de ingresos. Mercadeo. Formalización laboral.

 


• Políticas alimentarias y nutricionales.

 

Lo que hemos convenido en este acuerdo será el inicio de trasformaciones radicales de la realidad rural y agraria de Colombia con equidad y democracia. Está centrado en la gente, el pequeño productor, el acceso y distribución de tierras, la lucha contra la pobreza, el estímulo a la producción agropecuaria y la reactivación de la economía del campo.

 

Busca que el mayor número de habitantes del campo sin tierra o con tierra insuficiente, puedan acceder a ella, mediante la creación de un Fondo de Tierras para la Paz.

 

El Gobierno Nacional formalizará progresivamente, con sujeción al ordenamiento constitucional y legal, todos los predios que ocupan o poseen los campesinos en Colombia.

 

Se crean mecanismos para solucionar conflictos de uso y una jurisdicción agraria para la protección de los derechos de propiedad con prevalencia del bien común.

 

Está acompañado de planes en vivienda, agua potable, asistencia técnica, capacitación, educación, adecuación de tierras, infraestructura y recuperación de suelos.

 

El acuerdo busca que se reviertan los efectos del conflicto y que se restituyan las víctimas del despojo y del desplazamiento forzado.

 

Incluye la formación y actualización de la información rural para la actualización del respectivo catastro, buscando seguridad jurídica y mejor y más eficiente información.

 

Pensando en las futuras generaciones de colombianos, el acuerdo delimita la frontera agrícola, protegiendo las áreas de especial interés ambiental.

 

Buscando un campo con protección social, erradicar el hambre a través de un sistema de alimentación y nutrición.

 

Lo convenido hasta ahora forma parte de un acuerdo más amplio que esperamos lograr en los próximos meses el cual contiene seis puntos. A partir del siguiente ciclo de conversaciones que se inicia el 11 de junio, comenzaremos la discusión del segundo punto de la Agenda incluido en el "Acuerdo General" de La Habana, denominado Participación Política.

 

Uno de los principios que guían estas conversaciones es que "nada está acordado hasta que todo esté acordado". Esto quiere decir que los acuerdos que hemos ido construyendo, están condicionados a que lleguemos a un acuerdo sobre la totalidad de la Agenda y, también, que en la medida en que se avance en la discusión se puedan ajustar y complementar los acuerdos sobre cada uno de los sub puntos.

 

Queremos destacar que en estos 6 meses de conversaciones no solamente hemos discutido el tema agrario. En este lapso se dio vida al proceso de conversaciones, se convino la manera de trabajar en plenaria, comisiones o por separado y se pusieron en marcha distintos mecanismos de participación y consulta ciudadana para recibir propuestas y opiniones de ciudadanos y organizaciones sociales. Estos mecanismos y procedimientos de trabajo y participación ya están en marcha, por lo que esperamos que hacia adelante avancemos con mayor celeridad en la búsqueda de acuerdos.

Resaltamos el aporte de la Oficina de Naciones Unidas en Colombia y el Centro de Pensamiento Para la paz de la Universidad Nacional en la organización de los foros que se han realizado en Bogotá sobre los temas Agrario y de Participación Política.

 

También incorporamos los aportes de las mesas regionales organizadas por las Comisiones de Paz del Senado y la Cámara de Representantes de Colombia.

 

Agradecemos a los miles de colombianos y colombianas, y organizaciones sociales que nos han hecho llegar sus propuestas y opiniones sobre los puntos de la Agenda a través de los foros, la Página Web o los formularios que están disponibles en alcaldías y gobernaciones. Todas y cada una de estas propuestas han sido recibidas por las delegaciones en La Habana. En la Mesa de Conversaciones se acordó y puso en marcha un procedimiento para recibirlas ordenadamente, clasificarlas y tenerlas disponibles en medio electrónico.

 

Queremos agradecer de manera especial a Cuba y Noruega, países garantes de este proceso, por su permanente apoyo y por el ambiente de confianza que propician.

 

La presencia de sus representantes en La Mesa de conversaciones es factor fundamental para el desarrollo de las mismas. Igualmente agradecemos a Chile y Venezuela, países acompañantes, a quienes las delegaciones informan periódicamente sobre la marcha de los diálogos.

 

Estos cuatro países conforman un grupo de naciones amigas del proceso que valoramos de manera especial, al igual que agradecemos las expresiones de apoyo de otras naciones, organismos y líderes internacionales que fortalecen la confianza en el camino que estamos transitando".

 

Fuente: Rebelión

 

Publicado enColombia
En cristiano: ¡sin tierra no hay eucaristía!

Para entender la perspectiva bíblica con respecto a la tierra, vale la pena hacer el ejercicio de traducir el comienzo del libro del Éxodo en clave colombiana, así: “Dijo Dios: Bien vista tengo la aflicción de mi pueblo en Colombia y he escuchado el clamor que le arrancan sus opresores internos; conozco muy bien sus sufrimientos. He venido a librar a ese pueblo de la mano de sus verdugos y a conducirlo a una tierra buena y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel (…). Así pues, el clamor de ese pueblo ha llegado hasta mí y he visto la opresión con que les oprimen. Mi pueblo será liberado de esa opresión” (Éxodo 8, 7-10). Llamo la atención sobre los términos claves en el texto citado, “Opresores-oprimidos-opresión-liberación”.

 

Esos cuatro conceptos –opresor, oprimido, opresión y liberación–, que se corresponden exactamente con las categorías de análisis de la teoría sociológica actual para referirse a los pueblos empobrecidos y a su proyecto político, son el hilo conductor de la historia del pueblo de Israel. Desde el segundo libro de la Biblia, el Éxodo, narración de una gesta heroica libertaria del pueblo sirio-palestino al final del reinado de Ramsés II en el siglo 13 antes de Cristo, pasando por los profetas de los siglos 8 y 7 antes de Cristo, hasta Jesús de Nazaret y la práctica anti-imperial que de él derivan las primeras comunidades de los tres primeros siglos de nuestra era, hay un indicador constante de libertad cristiana: la vida en paz conectada al tema de la propiedad de la tierra.

 

Repasemos algunos episodios para constatar esa tesis: el primero, la ya mencionada liberación de hace 33 siglos, narrada por el libro del Éxodo, tiene como núcleo de las aspiraciones libertarias del pueblo la re-conquista del derecho a la tierra; una hermenéutica simple del texto deja ver varios momentos: el pueblo, eminentemente pastoril, tiene tierra y ésta es poseída con equidad, es decir, ningún connacional es privado del derecho a ella; en un segundo momento se da un despojo: la tierra les es quitada como política legitimada por la monarquía impuesta en su territorio y por las monarquías vecinas; el pueblo sin tierra pierde todo derecho a la vida y todos los derechos que a éste –primordial– son connaturales; se deshace la unidad popular y el pueblo se deslíe en el exilio. Finalmente, la epopeya: el pueblo empieza a convocarse, y busca liderazgos, y evoca una fuerza trascendente que lo convoque y reunifique; encuentra que el Yahveh-Dios en quien ha creído, siempre ha estado de su parte. Deja el pueblo que esa fe yahvista le hable; Yahveh le dice, justamente, que le va a llevar de la opresión a la liberación y que la señal de ésta será la re-conquista de la tierra.

 

En los profetas del siglo octavo antes de Cristo es reiterado el tema de la tierra y de sus frutos. Amós, por ejemplo, cultivador de higos que predica en el reinado de Jeroboam II –época en la que el reino del Norte se expande y enriquece en medio de grandes lujos que insultan la miseria de los oprimidos y el culto se vacía de contenidos y se hace cómplice de la opresión–, denuncia el ultraje de los campesinos que son “pisoteados” y “suprimidos” y anuncia que “la tierra se va a estremecer”, es decir, que las leyes de su posesión y dominio serán subvertidas1. En lenguaje épico, el profeta dibuja el nuevo ordenamiento del mundo judío: “vienen días en que el arador empalmará con el segador / y el pisador de la uva con el sembrador; / destilarán mosto los montes / y todas las colinas se derretirán. / Entonces haré volver a los deportados de mi pueblo Israel; / reconstruirán las ciudades devastadas, / y habitarán en ellas, / plantarán viñas y beberán su vino, / harán huertas y comerán sus frutos. / Yo los plantaré en el suelo / y no serán arrancados nunca más / del suelo que yo les di, / dice Yahveh, tu Dios”2.

 

Oseas profetiza en tiempo de los últimos reyes de Israel, entre los años 743 a 724 antes de Cristo, tiempos revueltos en los que se dan conquistas asirias, asesinato de 4 reyes en 15 años, corrupción religiosa y moral, desplazamiento de la tierra por fuerzas invasoras extranjeras. Anuncia el profeta que el Israel despojado y humillado volverá a su tierra: “los hijos de Yahveh vendrán azorados de occidente, / azorados vendrán desde Egipto, como un pájaro / como paloma desde el país de Asiria; / y yo los asentaré en sus casas”3.

 

Miqueas, campesino como Amós, profetiza a finales del siglo 8 antes de Cristo, cuando el pueblo retorna del destierro; es por eso que habla en simultáneo de las promesas para el futuro y del juicio a los opresores despiadados: “Ustedes que detestan el bien y aman el mal / que arrancan la piel de encima de los pobres / y la carne de sobre sus huesos, (…) / ustedes sembrarán y no segarán”4. “Voy a reunir a mi pueblo todo entero, recogeré al resto de Israel; los agruparé como ovejas en el aprisco, como rebaño en medio del pastizal, y no tendrán miedo de nadie”5.

 

Aunque en los evangelios canónicos –Mateo, Marcos, Lucas y Juan–, siete u ocho siglos después de los profetas, no aparece ninguna alusión directa de Jesús a la tierra, sí aparecen alusiones explícitas, poéticas y radicales, a la liberación del pueblo y a la ruina del imperio con todas sus políticas, como ésta de Lucas: “El Señor me ha ungido y me ha enviado a anunciar la buena noticia a los pobres y a proclamar la liberación a los oprimidos”6. Jesús actualiza en su praxis la misma vena libertaria de su madre, la campesina María, quien, en un momento clave de su existencia, se apropió del canto libertario de una profetisa de varios siglos atrás7 para decir: “alabo al Dios mi salvador que dispersa a los soberbios de corazón y derriba a los poderosos de sus tronos; que levanta a los humildes, colma de alimento a los hambrientos y a los ricos los despide vacíos”.

 

La eucaristía de los seguidores de Jesús hasta comienzos del siglo tercero de nuestra era reproducía, exactamente, ese espíritu de 13 siglos de luchas por el derecho a la tierra y por todos los derechos: se reunían en las casas, comían y bebían sin distinciones de procedencia económica o social, recordaban el espíritu de Jesús que los mantenía juntos y pactaban acciones en contra de todas las políticas excluyentes y opresoras del imperio8. Tanto así que uno de los líderes de aquella espiritualidad predicó y escribió “la tierra que sobrepasa tu necesidad de ser ya no te pertenece más”. Esta teoría cristiana y esta praxis podría denominarse hoy deslegitimación cristiana de la concentración de la tierra en pocas manos.

 

Las comunidades cristianas de hoy en Colombia, partícipes insoslayables en las conversaciones nacionales por la paz, al problematizar la posesión de la tierra, sólo tienen un camino de fidelidad a lo que inspira y da razón de ser a su existencia: defender litúrgica, teológica y políticamente, venga de donde viniere, la iniciativa de la creación de “zonas de reserva campesina – ZRC” que aseguren la decisión consensuada de eliminar las causas del conflicto en el país, camino único para construir una paz sustentable, firme y duradera9.

 

* Teólogo, promotor de “Comunión sin fronteras” Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.


1 Amós, capítulos 8 y 9.
2 Amós 9, 13 – 15.
3 Oseas 11, 10 – 11.
4 Miqueas 3, 2; 6, 15;
5 Miqueas 2, 12.
6 Lucas 4, 18 - 19
7 La profetisa Ana: 1er. Libro de Samuel 2, 1- 10
8 Ver: COX, Harvey, “El futuro de la fe”, 2009.
9 Ver: “Las tierra de la ira”, Álvaro Sanabria Duque. En: desde abajo, abril 20 – mayo 20 de 2013.

Publicado enEdición 191
Sábado, 25 Mayo 2013 10:38

Julio Flórez: el poeta del pueblo

Julio Flórez: el poeta del pueblo

Nos emociona para siempre el hombre, el poeta que soñó para su tumba este epitafio: Julio Flórez, colombiano.

Eduardo Carranza

 

Se cumplen 90 años de la muerte de Julio Flórez, acaecida el 7 de febrero de 1923 en Usiacurí, Atlántico, y quien había nacido 56 años atrás –1867–, en la ciudad de Chiquinquirá, Boyacá.

 

Quien descollara años después por su lírica, era una persona de provincia, de familia liberal poco acomodada, que llega a la capital del país, donde la opresión política a la que fue sometido alimenta su rebeldía contra el orden cultural imperante. Con los años y las experiencias vividas se consuma como un impenitente que no se deja encasillar por la Iglesia ni por la política. El cansancio y la melancolía, junto con su rebeldía, fueron elementos de su creación literaria como expresión de su tiempo: las guerras civiles, como las de 1885 y la de los Mil Días, pero también la pérdida de Panamá.

 

Por su escritura e irreverencia con el poder, fue llamado depravado, morboso, blasfemo y ateo. Fue condenado al ostracismo por sus consideraciones políticas, y por presión del Presidente Rafael Reyes fue obligado a vagar, sin rumbo fijo, por Centroamérica y Europa.

 

Para entender a Flórez se deben revisar las guerras civil que una y otra vez desangran el país y enfrentan al pueblo contra el pueblo, para beneficio de una casta; para comprenderlo se debe tomar en cuenta el hambre que padecen las mayorías del campo, y con todo ello, comprender el sufrimiento que embarga al pueblo.

 

Así, con este contexto, se puede entender el sufrimiento de Flórez por su país y por los desposeídos. De ahí que su público preferido sean las sirvientas, los lustrabotas, los indígenas y campesinos, las lavanderas de los ríos, el chino de los mandados, el “indio de la zorra”, el de los caballos, y los “nieblunos”, casta de pobres rumbo a la ruina. Los artesanos, sastres, modistas, ebanistas, talabarteros, los colonos y los pescadores llevaban sus poemas a otras regiones del país, y también a otros países. Sus versos se cantaban en esa incomunicada, semicolonial y feudal Colombia. Por eso ese pueblo olvidado lo consideró su poeta.

 

Fue excomulgado por el obispo de Bogotá por considerar blasfemos sus versos, “La muerte de José Asunción Silva”, leído el día del entierro del suicida:

 

“Lejos de las paredes envejecidas
Que guardan el silencio del campo santo,
Lejos de las plegarias, lejos del llanto,
Se ven las sepulturas de los suicidas.
[…] Bien hiciste en matarte: sirve de abono
Y, a la tierra fecunda. Si no hay clemencia
Para ti, nada importa: ¡yo te perdono!”.

 

Pero no sólo esto. Fue censurado por Miguel Antonio Caro, cuando en 1885, en una velada de caridad en el teatro Colón, Flórez quiso leer un poema titulado ¡Oh, poetas!:

 

“¡Nosotros, los cansados de la vida,
Los pálidos, los tristes,
Los que vamos sin rumbo en el mar hondo
De la duda, entre escollos y entre sirtes”.

 

Su popularidad era inocultable. Sus poemas no solo se publicaban en revistas y periódicos sino también en almanaques, postales, y hojas sueltas. Era un intelectual que no cuadraba dentro de lo que se suponía que era un intelectual, y por ello decían que no era poeta sino trovero popular, el “poeta de las sirvientas”.

 

Sin duda, era otra de las maneras en que el poder se vengaba de su pluma irreverente y no sometida. Pero él no la dejaba secar. Cuando conoció Bogotá en todas sus facetas –las guerras, el acomodamiento, la miseria, la discriminación social–, sufrió de pesimismo que él mismo describió: “Me cansé de encontrar mezquindad en todas partes, fealdad moral, pocioncillas peores que las grandes pasiones, de ahí el inmenso pesimismo de mi obra conocida”.

 

Pesimismo al que también contribuyó el régimen represivo de Arístides Fernández –el cabo de la policía elevado a gran señor– Ministro de justicia: en los clubes, o bares populares no se podía hablar de política so pena de ir a parar al panóptico, como le sucedió a Flórez y a su amigo, el músico Emilio Murillo. A ese personaje le escribió unos versos, que en parte dicen:

 

Al chacal de mi patria


“Lástima que mi estrofa a ti descienda
Y tenga que azotar tus desnudeces,
Porque, di: ¿no es verdad que no mereces
Tanto, en esta fatídica contienda?”

 

Sin embargo, se consideran los siguientes versos como una verdadera declaración de la manera de pensar y sentir la vida por parte del colombiano:

 

Todo me llega tarde

 

Todo nos llega tarde ¡hasta la muerte!
nunca se satisface ni se alcanza la dulce posesión de una esperanza
cuando el deseo acósanos más fuerte.

 

Todo puede llegar, pero se advierte
que todo llega tarde: la bonanza,
después de la tragedia; la alabanza, cuando está ya la inspiración inerte.

 

La justicia nos muestra su balanza
cuando los siglos en la historia vierte
el tiempo mudo que en el orbe avanza.

 

Y la gloria, esa ninfa de la suerte,
sólo en las viejas sepulturas danza.
¡Todo nos llega tarde, hasta la muerte!

 

Julio Flórez fue fundador de La Gruta Simbólica, con poetas como Diego Uribe, Maximiliano Grillo, Luis María Mora, Roberto Mac-Douall, Clímaco Soto Borda, Enrique Álvarez Henao y Víctor M. Londoño. La anécdota de su fundación refleja la condición política del momento: siete amigos fueron detenidos por andar charlando, en horas de la noche, por la calle, caminar y charla sin salvoconducto, sabiendo que el país estaba en estado de sitio. Logran no ser llevados a la cárcel sino a la casa de un amigo, donde pasaron la noche en tertulia literaria, tomando vino moscatel.

 

Entre los poetas de su corriente fue el más pesimista de todos, pues todos ellos bohemios por gusto, sentimiento y política, hablan del desengaño, la amargura, mezclados con arrebatos místicos y bellezas ideales, no solo de los amores sino de la sociedad y la condición que les tocó vivir. Flórez era más romántico que modernista, cuando el capitalismo alzaba vuelo en el país y, por lo tanto, se suponía que lo romántico no tenía sentido.

 

Su trabajo literario está recopilado en diez libros: Horas (1883), Casta de lotos y manojo de Zarzas (1906), Cardos y lirios (1907), Fronda lirica (1910), Gotas de ajenjo (1909 –publicado en 1943), Oro y ébano (publicado en 1943), Haz de espinas, Flecha roja, y De pie los muertos; también aparece Mi retiro, Año harmónico y La voz del río. En todo caso, otros muchos poemas quedaron por ahí volando, unos con música de pasillo o bambuco, varios con firma de otros artistas de Colombia y del extranjero. Tuvo la literaria influencia del español Gustavo Adolfo Bécquer y del francés Víctor Hugo.

 

Su libro más famoso “Gotas de Ajenjo”, agrupa versos aún hoy recordados. Como no traer a la memoria su inmortal pasillo, letra y música,

 

“Mis flores negras”:

 

“Oye; bajo las ruinas de mis pasiones,
En el fondo de esta alma que ya no alegras,
Entre polvo de sueños y de ilusiones
Brotan entumecidas mis flores negras”.

 

Pero también, esa belleza de poema-canción, titulado “Tus ojos”:

 

“Ojos indefinibles, ojos grandes,
Como el cielo y el mar, hondos y puros;
Ojos como las selvas de los Andes:
Misteriosos, fantásticos y obscuros”.

 

Sus poemas más famosos –además de lo ya relacionados– todavía recordados hoy: La araña, A mi madre, Abstracción, Resurrecciones, Ley implacable, ¿Ves esa vieja?, Idilio eterno, y Boda negra. Sin olvidar los versos recogidos en su último libro “Oro y Ébano”, un trabajo más elaborado.

 

Como cualidad que puede lograr el escritor, el literato, el poeta, Julio Flórez también logró representar la colombianidad, ya que sus versos resumen el sentimiento del pueblo que habitaba el país, como su esperanza, pero también la rebeldía, melancolía y pasión. Y el pueblo se identificó con él. Cuando fue coronado de laureles en Usiacurí –Atlántico–, lo hicieron reconociéndolo como el poeta nacional popular. Según Rafael Maya, “Todos veían en Flórez a un especie de iluminado y de profeta, que sabia decir salvajemente sus amores, y que cantaba con abundancia tropical cosas que estaban en el corazón de todo el mundo, pero que nadie vertía de manera tan evidente e inmediato como aquel hombre de finos mostachos y de ojos incurablemente tristes, que manejaba la retórica del dolor y de la desesperación con insuperable precisión dramática”.

 

Y en su verso lo reafirma el poeta:

 

En el monte

 

“[…] A mi patria, sumida en sus tristezas,
Mi lira de oro y ébano le di,
Ella a mi no me ha dado ni riquezas,
Ni honores, no, pero su llanto sí”.

 

Referencias:


Julio Flórez, “Todo nos llega tarde”, Gloria Serpa-Florez de Kolbe, Planeta, Bogotá, 1994.
Julio Flórez, “Obra poética”, Ed. Minerva, Bogotá, 1970.
Julio Flórez, “Cuadernillos de poesía”, Ed. Panamericana, Bogotá, 1997.
Julio Flórez, “Poesía escogida”, Ancora Ed., Bogotá, 1988 (prólogo y selección de Harold Alvarado Tenorio).

Publicado enEdición 191
Otro Día de los Caídos en el país de las guerras sin fin

En una extraordinaria pero poco publicitada audiencia de supervisión, el comité de servicios armados del Senado analizó la “Ley de Conflicto Armado, el uso de la fuerza militar y la Autorización de 2001 para el Uso de la Fuerza Militar” (AUMF, por sus siglas en inglés). La AUMF es la ley aprobada en el Congreso el 14 de septiembre de 2001, tres días después de los atentados de al-Qaeda contra Estados Unidos.


El senador independiente de Maine, Angus King, inició su interrogatorio a los funcionarios militares de la siguiente manera: “Señores, he estado aquí tan solo cinco meses, pero esta es la audiencia más sorprendente y la más perturbadora en la que he participado. Ustedes básicamente han redactado una nueva Constitución”.


A la afirmación del senador King le siguieron las preguntas del senador republicano de Carolina del Norte Lindsey Graham. Graham, que ha estado en el Senado durante muchos años, recientemente solicitó que el sospechoso de los atentados de Boston (un ciudadano estadounidense acusado de un crimen violento en suelo estadounidense) fuera declarado “combatiente enemigo”, lo que implicaría negarle sus derechos constitucionales. Los funcionarios interrogados respondieron afirmativamente a las preguntas de Graham: “¿Coinciden conmigo en que, en lo que refiere al terrorismo internacional, estamos ante una batalla mundial? ¿Estarían de acuerdo conmigo en que el campo de batalla es el que elija el enemigo y que podría ser cualquier lugar del planeta, de modo que tenemos que estar alertas y preparados para poder actuar?”. El subsecretario de Defensa para Operaciones Especiales, Micheal Sheenan, respondió afirmativamente, y aclaró: “Vigilamos a diario las amenazas a nivel mundial y estamos preparados para actuar”.


El mensaje del Pentágono fue claro: el mundo es un campo de batalla.


La AUMF establece, en una parte: “el Presidente está autorizado a usar toda la fuerza necesaria y adecuada contra los países, organizaciones o personas que determine que han planificado, autorizado o cometido los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, que colaboraron con ellos, o que protegieron a dichas organizaciones o personas, para evitar que en el futuro dichos países, organizaciones o personas cometan actos de terrorismo internacional contra Estados Unidos”.


Tan solo un miembro del Congreso votó en contra del proyecto de ley de 2001, Barbara Lee, demócrata de California, quien afirmó desde la Cámara de Representantes: “Estoy convencida de que la acción militar no evitará futuros actos de terrorismo internacional contra Estados Unidos. Es un asunto muy complejo. Se aprobará esta resolución, a pesar de que todos sabemos que un presidente puede librar una guerra sin necesidad de la misma. Por más difícil que sea esta votación, algunos de nosotros debemos apelar al uso de la restricción. Nuestro país aún está llorando a las víctimas de los atentados. Algunos de nosotros debemos decir: ‘Reflexionemos por un momento y pensemos bien en las repercusiones de las medidas que adoptaremos hoy para que esto no se vuelva incontrolable’”.


Sin duda, el senador independiente de Maine Angus King piensa que las cosas se salieron de control, al igual que el periodista Jeremy Scahill, cuyo nuevo libro “Dirty Wars” se subtitula: “The World is a Battlefield” (el mundo es un campo de batalla). Scahill me dijo: “El concepto de que el mundo es un campo de batalla no es algo que se me ocurrió a mí. Es una doctrina, más concretamente una doctrina militar denominada ‘preparación operativa del campo de batalla’, que considera que el mundo en su totalidad es el campo de batalla. Y lo que sostiene es que hay países donde se puede prever, donde si las fuerzas armadas prevén que es probable que ocurra un conflicto o que se puede desatar una guerra, se pueden enviar soldados a esos países por adelantado para preparar el campo de batalla. Y en los gobiernos de Bush y de Obama el mundo efectivamente ha sido considerado un campo de batalla”. La película “Dirty Wars”, basada en el libro de Scahill y dirigida por Richard Rowley, se estrena en los cines de Estados Unidos en el mes de junio.


Casi doce años más tarde de haber sido aprobada, la Ley de autorización de uso de la fuerza militar continúa en vigor y le otorga al gobierno de Obama y al Pentágono carta blanca para declarar guerras, ocupar países, matar gente con aviones no tripulados, no sobre la base de su culpabilidad, sino como resultado de un análisis remoto de los “modos de vida” de los sospechosos. Mientras estas guerras son cada vez más ocultas, se vuelve cada día más importante que los periodistas vayan donde está el silencio para para hacer que quienes están el poder rindan cuentas de sus actos.


Es por eso que el gobierno de Obama parece estar librando una guerra de baja intensidad contra los periodistas en Estados Unidos: los vigila para descubrir sus fuentes protegidas y persigue informantes apelando a la ley de espionaje. Mientras tanto, más de 100 prisioneros de la base estadounidense en Guantánamo están en huelga de hambre y sus vidas corren peligro. La mayoría no ha recibido acusación formal y se ha ordenado su liberación. Sin embargo, permanecen en esa especie de campo de concentración sin ninguna esperanza de que su situación cambie.


Si bien para muchos el Día de los Caídos no es más que un fin de semana largo, será conmemorado con muchas ceremonias solemnes. Las muertes más recientes de ciudadanos estadounidenses en Afganistán fueron las de dos soldados de la isla de Guam: el Sargento Eugene M. Aguon, de 23 años de edad, y el soldado Dwayne W.Flores, de 22 años. Ambos murieron el 16 de mayo por el estallido de un artefacto explosivo casero. A estas muertes se suman las de cientos de soldados y veteranos de guerra que se suicidan, y cuya cifra supera a la de los soldados muertos en combate. Estas muertes no son informadas por el Pentágono. Al 20 de mayo, el Departamento de Asuntos de Veteranos de Guerra tenía registradas 873.000 solicitudes de beneficios pendientes, de las cuales 584.000 estaban pendientes desde hacía más de 125 días.
Thomas Paine escribió el 21 de marzo de 1778 en la edición de su publicación denominada The Crisis: “Si hay un pecado superior a todos los demás es el de la guerra deliberada y ofensiva. Quien inicia una guerra abre las puertas del infierno y abre la vena que hace que una nación muera desangrada”.

 

Publicado el 24 de mayo de 2013

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
© 2013 Amy Goodman
Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enInternacional

Un documento confidencial del ejército salvadoreño de la década de los 80 podría ser el eslabón perdido que confirma el involucramiento de las fuerzas armadas en actividades de escuadrones de la muerte, como torturas y desapariciones forzadas durante la guerra civil.

 

El Libro Amarillo –así se titula en la portada– es el informe elaborado presuntamente por el Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Armada (EMCFA), el ente élite operativo del ejército, cuyas iniciales se ven claramente inscritas en cada una de las 270 páginas del documento y que confirmaría su carácter oficial.

 

El documento, del cual La Jornada posee una copia, contiene mil 975 nombres y fotografías de opositores izquierdistas detenidos o buscados, ordenados alfabéticamente. Incluye la organización guerrillera a la que supuestamente pertenecían, el seudónimo utilizado y qué función realizaban.

 

En la portada, alguien ha escrito a mano: “sacar fotocopias y ponerlo en el boletinero, para que conozcan a sus enemigos”.

 

El informe está fechado 6 de julio de 1987, pero recoge nombres desde finales de la década de los 70, y por eso se entiende que su origen no es en 1987, sino que ese año fue su última actualización.

 

Muchos de los detenidos que aparecen en el informe fueron asesinados por los captores, sostuvieron activistas de derechos humanos, pero sus restos nunca fueron encontrados y engrosan ahora la lista de más de 8 mil desaparecidos en el conflicto civil.

 

La guerra, que dejó 75 mil muertos, comenzó en 1980 y finalizó con los acuerdo de paz en 1992, suscrito por el gobierno y la entonces guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), ahora partido político, en el gobierno tras ganar los comicios de 2009.

 

Muchas de las fotografías del informe revelan claramente que han sido tomadas en los cuarteles militares o policiales donde habían sido llevados los detenidos.

 

“Los no identificados, Fase C, son incluidos a efecto de que cualquier unidad que logre obtener información sobre cualquier individuo de estos, lo haga llegar al C-II del EMCFA, para la correspondiente aplicación”, se lee en la página cuatro.

 

No son nuevas las acusaciones que el ejército y los cuerpos de seguridad de la época estuvieron involucrados en torturas y ejecuciones sumarias típicas de escuadrones de la muerte. Reporteros como Craig Pyes, del Alburquerque Journal o Allan Nairn, de The Progressive, dieron cuenta en los 80 de ese nexo, además de una montaña de testimonios dados por víctimas.

 

Pero no había aparecido un listado del ejército que registrara a los sospechosos de “terroristas” que iban capturando o estaban persiguiendo, y mucho menos que ese informe evidenciara las desapariciones forzadas.

 

El libro fue aparentemente descubierto hace unos tres años, por alguien que lo encontró escondido mientras se mudaba de una casa en San Salvador. Lo entregó a una organización civil.

 

“Este documento nos da la evidencia de que el ejército y los cuerpos de seguridad persiguieron y asesinaron sistemáticamente a muchos opositores”, explicó a La Jornada Carlos Santos, presidente de la Asociación Salvadoreña de Sobrevivientes de Tortura (ASST).

 

Santos ha investigado una treintena de casos de personas encontradas en el Libro Amarillo, quienes posteriormente fueron torturadas y desaparecidas.

 

Uno de esos casos es el de Carminda Lizbeth Castro, de 22 años, capturada en febrero de 1982.

 

Ella era de la Resistencia Nacional, una de las cinco fracciones que componían al FMLN, contó a La Jornada su padre, el poeta Ricardo Castrorrivas.

 

El nombre y la foto de Carminda aparecen en el Libro Amarillo, con el código C-142, señal inequívoca de que era buscada por los militares o que ya había sido encontrada.

 

“Llegaron a traer a Carminda como llegaban los escuadrones: hombres de civil fuertemente armados”, agregó el Castrorrivas.

 

Posteriormente, los padres de Carminda supieron que estuvo detenida en la policía nacional. Esa unidad, junto con la guardia nacional y la policía de Hacienda fueron desmanteladas con los acuerdos de paz de 1992, precisamente por su participación en graves violaciones a los derechos

humanos.
“Pasamos 30 años sin saber nada, y ahora ese libro es el testigo número uno de que los militares la tuvieron”, afirmó Castrorivas, cuyo perfil también aparece en el informe, por ser él un militante del Partido Comunista desde los años 60.

 

Santos comparó listados de opositores desaparecidos durante el conflicto, publicados por organismos como Naciones Unidas, y encontró que 200 de esos nombres están en el documento confidencial del ejército.

 

La Jornada también cotejó algunos listados de desaparecidos en manos del Comité de Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos (Codefam), y también encontró coincidencias con el dossier castrense.

 

Ese es el caso de Abel Enrique Orellana, de 25 años, estudiante de medicina capturado por agentes de la guardia nacional y soldados del regimiento de caballería el 18 de agosto de 1981. El nombre y la foto de Abel están en el Libro Amarillo, con el código O-41.

 

Una búsqueda aleatoria y preliminar del listado de desaparecidos de Codefam arrojó más nombres: Nemesia Aguillón de Juárez, desaparecida el 20 de octubre; Rogelio Segundo Alfaro, el 16 de julio; Gilberto Alvarado Guardado; el 1º de diciembre, y José Alberto Arévalo Paz, el 7 de noviembre.

 

Además, entre el 5 y el 10 de agosto de 1981 un grupo de 13 salvadoreños fue detenido en Honduras por militares de ese país, según denunció en 2004 el Comité de Familiares de Detenidos y Desaparecidos de Honduras (Codefah).

 

Entre los capturados y posteriormente desaparecido está Jorge Enrique Jiménez Argueta, enlistado en el Libro Amarillo con el código J0-5, según pudo verificar este diario. Eso supone la estrecha relación mantenida por los organismos de inteligencia de los militares de ambas naciones, en su lucha contra lo que consideraban el comunismo internacional.

 

Jorge era el esposo de Carminda, quien había estado viviendo en Honduras en ese año, junto a su marido, pero ella regresó a El Salvador semanas antes del operativo militar de los hondureños, contó su padre.

 

“Los desaparecidos están en realidad muertos, a unos los asesinaban allí (en los cuarteles), luego de torturarlos, a otros se los llevaban y los tiraban en otros lugares”, afirmó Miguel Montenegro, director de la no gubernamental Comisión de Derechos Humanos de El Salvador (CDHES).

 

El Libro Amarillo “nos ayudaría a saber dónde están, los militares han sido los responsables, las capturas han sido documentadas en el libro”, agregó.

 

Sin embargo, el general retirado Mauricio Ernesto Vargas restó importancia al documento, tras analizar una versión digital mostrada por este periódico.

 

“En mis 32 años de carrera militar, nuca supe de ningún libro amarillo”, refutó el militar.

 

Añadió que el informe mostrado no corresponde con el estilo ni forma de los usados por el ejército.

 

“Me parece como un listado de nombres, una lista casi intrascendente, eso no es inteligencia (…) eso es como un cuaderno, anillado en forma muy artesanal”, añadió el oficial, que en los 80 comandó la tercera brigada de infantería.

 

¿Cómo se explica entonces que muchos de esas personas enlistadas terminaran desaparecidas? Vargas dijo que ellos pudieron haber muerto en combate.

 

La Jornada intentó entrevistar y mostrar el documento al coronel retirado Reynaldo López Nuila, que fungió como director de la policía nacional a finales de los 80.

 

Pero el oficial dijo brevemente, por teléfono: “yo de esa época no quiero saber absolutamente nada”.

 

“Pero los familiares de las víctimas sí quieren saber de eso, quieren saber dónde están los restos de sus seres desaparecidos”, comentó Benjamín Cuéllar, director del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas.

Publicado enInternacional
Marcha en silencio en contra de la impunidad

Miles de uruguayos salieron ayer a las calles de Montevideo para reclamar el fin de la impunidad. Bajo la consigna “En mi patria no hay justicia, ¿quiénes son los responsables?”, marcharon hacia la sede de la Corte Suprema de Justicia en reclamo de castigo para los responsables de crímenes cometidos durante la dictadura militar 1973-85. La Marcha del Silencio se hace cada 20 de mayo, en conmemoración del asesinato en esa fecha, en 1976, de Zelmar Michelini y Gutiérrez Ruiz, y de los militantes tupamaros Rosario Barredo y William Whitelaw, quienes fueron secuestrados en Buenos Aires. Este año, la marcha estuvo marcada por los últimos fallos de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), que declaró inconstitucional la norma interpretativa de la Ley de Caducidad y apartó de la investigación por causas de delitos de lesa humanidad a la jueza Mariana Mota. La Justicia uruguaya se había pronunciado en febrero pasado contra una norma aprobada en 2011 que impedía la prescripción de los delitos cometidos por uniformados durante los años de plomo, por lo que aquellos crímenes podrían quedar impunes y las causas, archivadas. Además, el propio presidente de la SCJ, Jorge Ruibal Pino, había expresado meses atrás que los casos que prosperaran se iban a chocar contra una muralla al llegar al Supremo.

 

Las entidades organizadoras insistieron en que se avanzó poco en el esclarecimiento de lo ocurrido, renovaron su reclamo en favor de la verdad y la justicia y cuestionaron el comportamiento de la SCJ, frente a cuya sede cerró la marcha con un cacerolazo. “No queremos que la condena quede circunscripta solamente a la SCJ, porque hay otros responsables,como los ex presidentes Julio María Sanguinetti, Luis Alberto Lacalle y Jorge Batlle, por ser los personeros más visibles, pero en Uruguay hay una cultura de la impunidad”, expresó Ignacio Errandonea, integrante de la organización Familiares de Desaparecidos. “Luego de avances y compromisos de la población, en esta última etapa la Suprema Corte de Justicia resuelve un retroceso en el proceso que llevó a los procesamientos de varios de los responsables de la tortura, y al traslado de la jueza Mariana Mota. Pero también hay retroceso por la incidencia de actores políticos que quieren que no se haga justicia en nuestro país”, explicó Washington Beltrán, integrante de la Comisión de Derechos Humanos de la central sindical PIT-CNT.

 

Para Macarena Gelman, nieta del poeta argentino Juan Gelman, la Marcha del Silencio estuvo signada por lo ocurrido recientemente en relación con los procesos judiciales. “Más allá de los operadores individuales, desde la dictadura hasta ahora, la Justicia no ha hecho un papel acorde al espíritu democrático del país”, enfatizó. Además, resaltó que el recientemente fallecido dictador argentino Jorge Rafael Videla fue enjuiciado con las garantías del caso y sentenciado a cadena perpetua, y destacó que en Argentina los familiares tuvieron la oportunidad de que se hiciera justicia, y la sociedad la tranquilidad de que el torturador muriera cumpliendo su pena. “Cuando Ruibal Pino dijo que se van a chocar con una muralla, por fin dice las cosas por su nombre. Ese es el tipo de pensamiento que hay que combatir”, concluyó.

 

En relación con la muerte de Videla y el estado de los juicios a los responsables de la última dictadura en Argentina, Rafael Michelini, senador del Frente Amplio e hijo del diputado asesinado en Buenos Aires en 1976 Zelmar Michelini, dijo que el ex dictador argentino fue el símbolo del horror y del Plan Cóndor. “Lo de Videla es perverso y termina con él una etapa. En la Argentina se ha avanzado más en el tema de la Justicia y casi todos los represores responsables de crímenes de lesa humanidad están presos”, agregó, trazando un paralelismo con lo que ocurre en Uruguay.

 

En su decisión de febrero pasado, la SCJ declaró la inconstitucionalidad de los dos primeros artículos de la Ley 18.831, que restablecieron el “pleno ejercicio de la pretensión punitiva del Estado para los delitos cometidos por la aplicación del terrorismo de Estado hasta el 1º de marzo de 1985”, considerados de lesa humanidad. El principal argumento esgrimido fue que la ley penal no puede aplicarse retroactivamente. La ley de “imprescriptibilidad” de los casos de violaciones a los derechos humanos en la dictadura uruguaya, declarada ahora inconstitucional, había sido promovida por el gobierno del FA, aunque con alguna disidencia interna entre sus distintas facciones. También había sido cuestionada por la oposición política con el argumento de que desconoció dos pronunciamientos populares, que en 1989 y 2009 optaron por mantener la ley que a la salida de la dictadura amnistió a los policías y militares que participaron en secuestros, violaciones y asesinatos de opositores durante el régimen de facto. La SCJ había expresado que a partir de ese momento las causas judiciales abiertas en las que hubiera militares procesados por delitos cometidos durante la dictadura debían ser archivadas, al entenderse que prescribieron. La senadora Lucía Topolansky, dirigente y esposa del presidente José Mujica, había manifestado que por el fallo quedaba planteada la posibilidad de realizar un juicio político a los jueces de la Corte.

Publicado enInternacional
No hay paz sin justicia: la condena de Ríos Montt en Guatemala

El ex Presidente de Guatemala Efraín Ríos Montt fue condenado a prisión el viernes pasado. Fue un acontecimiento muy importante, ya que es la primera vez en la historia que el ex Presidente de un país es juzgado por genocidio en un tribunal de su propio país. Más de tres décadas después de haber asumido el poder mediante un golpe de Estado, el ex dictador guatemalteco de 86 años de edad, que desató una campaña de asesinatos contra su propio pueblo con el apoyo de Estados Unidos, fue sometido a juicio, acusado de genocidio y de crímenes de lesa humanidad y condenado a 80 años de prisión. El juicio fue el resultado de la iniciativa y el esfuerzo de tres valientes mujeres guatemaltecas: una jueza, una fiscal general y una ganadora del Premio Nobel de la Paz.


 
Después de que se anunciara el veredicto del juicio contra Ríos Montt, Rigoberta Menchú me contó que a su hermano Patrocinio lo quemaron vivo en la región Ixil y que nunca hallaron sus restos. En la entrevista, también me contó cómo su familia fue asesinada sistemáticamente: “Lo de mi madre nunca se esclareció exactamente; si está en una fosa común o si fue comida por animales. Lo más probable es que si no es ella la que fue comida por animales, después de ser torturada, humillada, seguramente estará en una fosa común, muy cerca del área Ixil. Porque nosotros en realidad somos parte del área Ixil, aunque hablamos el maya quiché. Igualmente, mi padre fue quemado vivo en la Embajada de España el 31 de enero del año 80. Por eso es que entiendo mucho el dolor de la gente que juzga a Ríos Montt."


 
Rigoberta Menchú recibió el Premio Nobel de la Paz en 1992 “en reconocimiento de su labor por la justicia social y la reconciliación étnico-cultural, basada en el respeto de los derechos de los pueblos indígenas”. Menchú continuó contándome la historia de la destrucción de su familia: "En el año 83 fue fusilado mi hermano Víctor, Víctor Menchú. Fue fusilado en Uspantán, igualmente muy cerca del área Ixil. Mi hermano huyó con sus tres hijos a la montaña. Mi cuñada había sido degollada y él sobrevivió con sus tres hijos. Después de varios meses lo capturaron, lo trajeron al pueblo de Uspantán y a Víctor lo encarcelaron en el pueblo, pero a los tres hijos los confinaron en un destacamento militar que se llamaba Chajul. Mis dos sobrinas murieron de hambre en el destacamento y mi hermano Víctor fue fusilado. Hasta la fecha no encontramos los restos de Víctor."


 
Según la Comisión para el Esclarecimiento Histórico, que llevó a cabo una investigación exhaustiva de las tres décadas de genocidio en Guatemala, al menos 200.000 personas fueron asesinadas en ese período. Rigoberta Menchú entabló una de las demandas iniciales contra los responsables del genocidio, que dio lugar al juicio que culminó con la condena de Ríos Montt.


 
Claudia Paz y Paz es la primera Fiscal General mujer de Guatemala. Fue nombrada en diciembre de 2010 y ha sido muy elogiada por su persecución de los responsables de cometer crímenes de lesa humanidad. La jueza del caso también es una mujer, Yassmin Barrios. En un país en el que históricamente quienes desafían a los que están en el poder son asesinados, Paz y Paz y Barrios demostraron un valor admirable.


 
El periodista Allan Nairn, que ha cubierto el conflicto en Guatemala desde el comienzo de la década del 80, así como también otros conflictos en otras partes del mundo, siguió de cerca el juicio. A mediados de abril, otro tribunal de Guatemala ordenó que se archivara el caso, supuestamente bajo la influencia del actual Presidente Otto Pérez Molina. Nairn informó desde la ciudad de Guatemala: “La jueza Yassmin Barrios y la fiscal general Claudia Paz y Paz afirman que van a impugnar la orden de archivar el caso, algo extraordinario”. El juicio prosiguió y, finalmente, Ríos Montt fue hallado culpable. Nairn sostuvo tras conocer el veredicto: “La jueza Barrios fue la que estuvo directamente involucrada en la causa, ella dirigió el juicio. Ella tuvo que pronunciar el veredicto. Cada noche, al salir del tribunal, llevaba un chaleco antibalas. Los jueces y los fiscales de la causa recibieron amenazas de muerte. En un caso, un fiscal fue amenazado de muerte y la persona que lo amenazó colocó una pistola sobre la mesa y le dijo: ‘Sé dónde están tus hijos’. Hace falta mucho valor para llevar a cabo un juicio como este”.


 
La Premio Nobel de la Paz y referente indígena guatemalteca, Rigoberta Mechú, afirmó: "Esta sentencia es histórica. Es grande. La sentencia de Ríos Montt... Esperamos más de 33 años para que hubiera justicia en Guatemala y queda claro que una paz sin justicia, una paz sin verdad no es paz; es la paz de los victimarios. Un punto que hace muchos años que hemos señalado”. El veredicto es verdaderamente histórico porque proviene de un tribunal nacional de Guatemala. Menchú mencionó que la Corte Penal Internacional no podría haberse ocupado del caso: “Se creó el Tribunal Penal Internacional, pero ese Tribunal Penal Internacional no juzgó a los genocidios ya cometidos, sino que tendría que esperar nuevos genocidios... Eso no es posible...pensar que un Tribunal debe esperar que se cometan genocidios para juzgarlos. Por eso la sentencia contra Ríos Montt significa un enorme desafío para la humanidad. Yo creo que es un gran desafío para todos los países que deben sentir vergüenza porque permitieron el genocidio en Guatemala."


 
Allan Nairn iba a declarar en el juicio. Una entrevista que realizó en 1982 atrajo mucha atención internacional. Habló ante la cámara con el “Mayor Tito”, quien afirmó que familias enteras de pobladores indígenas trabajaban con la guerrilla. Los soldados de Tito le dijeron a Nairn que mataban sistemáticamente a esos pobladores civiles. Resulta que “Tito” no es otro que el actual Presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina. Nairn considera que la condena de Ríos Montt podría significar la apertura de un posible procesamiento contra Pérez Molina y otros: “Un último argumento jurídico es que el mandato que emitió la jueza, la orden que le dio a la Fiscal General, la orden de la Jueza Barrios a la Fiscal General Paz y Paz de seguir investigando a todos los implicados en los crímenes de Ríos Montt podría incluir a funcionarios estadounidenses, porque los agregados militares de Estados Unidos en Guatemala, la gente de la CIA que estaba allí ayudando a la unidad G2 de inteligencia militar, los funcionarios encargados de formular las políticas en Washington, la gente como Elliott Abrams y los altos funcionarios del gobierno de Reagan estuvieron directamente involucrados y fueron cómplices del ejército de Guatemala. Les suministraban dinero, armas, apoyo político, inteligencia. Ellos podrían ser acusados en virtud del derecho internacional y del derecho nacional de Guatemala. La justicia y la Fiscal General tendrían derecho a solicitar su extradición de Estados Unidos. Además, en el proceso de investigación podrían solicitar documentos de Estados Unidos, porque seguramente hay informes exhaustivos y registros de las comunicaciones del Ejército de Guatemala interceptadas por el Departamento de Seguridad Nacional durante ese período. También hay informes que aún están clasificados sobre qué estaban haciendo exactamente la CIA y la DIA [Agencia de Inteligencia de la Defensa], la Casa Blanca y el Departamento de Estado con Ríos Montt y con otros comandantes, gente como, bueno, antes de Ríos Montt, el General Benedicto Lucas García, y después Pérez Molina. De modo que, tanto el Presidente Pérez Molina como ex funcionarios estadounidenses son ahora posibles blancos de una investigación penal de estos crímenes de genocidio y de lesa humanidad en Guatemala”.


 
Más allá de lo que suceda de ahora en adelante, al alejarse de la violencia y la impunidad, Guatemala le ha dado un ejemplo al mundo. Como afirma Nairn “los Mayas de Guatemala alcanzaron un nivel de civilización superior al de Estados Unidos”.


 
--------------------------------------------------------------------------------

 

Publicado el 17 de mayo de 2013
 
Amy Goodman

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
 

Publicado enInternacional
Cabos sueltos en la historia sobre Goulart

Desde Río de Janeiro

 

La Comisión de la Verdad decidió exhumar los restos de João Goulart, el presidente derrocado por un golpe militar el 1964 y que murió exiliado en la provincia argentina de Corrientes el 6 de diciembre de 1976. La familia, que desde 2006 pide reiteradamente que se investigue la verdad de la muerte de Goulart, dice que hay razones consistentes para creer que él fue envenenado. La versión oficial de los peritos argentinos es tan corta como absurda: 'enfermedad'. No aclara qué tipo de enfermedad. Vale recordar que en 1976 Argentina vivía su propio infierno bajo la dictadura de Jorge Rafael Videla, el general genocida. No había razón para tener mayor cuidado a la hora de registrar lo que causó la muerte de un ex presidente constitucional derrocado doce años antes en el vecino Brasil.

 

Goulart era vigilado noche y día por los servicios argentinos, atendiendo a pedidos de sus pares brasileños. Querían saber cada paso del hombre que pretendió impulsar reformas de base en Brasil y terminó barrido por un golpe que entronizó a los militares en el poder a lo largo de una larga noche que duró 21 largos años.

 

Goulart, un progresista que quiso llevar a cabo una reforma agraria profunda, universalizar la educación pública laica y gratuita, estrechar lazos del país con el resto del continente y controlar la ganancia de rapiña de las multinacionales, terminó exiliado primero en Uruguay y, luego del golpe de 1973, buscó abrigo en el interior de Argentina. Heredero de una familia de poderosos hacendados en Brasil, tenía tierras en la provincia de Corrientes.

 

Al decidir abrazar el pedido de los hijos del presidente muerto, la Comisión de la Verdad se lanza en la más importante de sus investigaciones. Hay muchos cables sueltos en esa historia, y ahora surge la posibilidad de aclarar un panorama de tinieblas.

 

Al día siguiente de la muerte de Goulart, el entonces dictador brasileño, general Ernesto Geisel, autorizó que sus restos fuesen sepultados en Brasil, a condición de que no se realizara ninguna autopsia. Empezaron ahí las sospechas: el presidente muerto era uno de los nombres más sonoros en la lista del Plan Cóndor, el macabro operativo que reunía a los servicios de inteligencia de las dictaduras de Chile, Argentina, Paraguay, Bolivia, Uruguay y Brasil para perseguir, reprimir y liquidar opositores en sus territorios. El Cóndor se formalizó en 1975, pero fue a partir del golpe de Argentina, en marzo de 1976, que sus acciones se multiplicaron.

 

En mayo de aquel año fueron secuestrados y muertos en Buenos Aires dos nombres de proa de la resistencia uruguaya, el senador Zelmar Michelini y el diputado Héctor Gutiérrez Ruiz. Los dos fueron sacados de sus habitaciones del hotel Liberty, en plena avenida Corrientes, el mismo en que Goulart se hospedaba cuando iba a la capital argentina. El había salido dos días antes.

 

En junio, el general Juan José Torres, un militar boliviano de espíritu abierto y generoso, un izquierdista que había presidido su país por un corto y esperanzado año –entre octubre de 1970 y agosto de 1971– hasta ser derrocado por el siniestro Hugo Bánzer, fue muerto en la silla de un peluquero de barrio, en una ciudad de provincia, a unos 100 kilómetros de Buenos Aires.

 

En agosto, un dudoso accidente mató, en la ruta que une Río y San Pablo, a Juscelino Kubitschek, un demócrata que presidió Brasil entre 1955 y 1960, creó Brasilia, trajo la industria automovilística al país y era extremamente popular.

 

En septiembre, fue asesinado en Washington el ex canciller de Salvador Allende, Orlando Letelier, voz poderosa e incansable en las denuncias contra las barbaridades de Augusto Pinochet. Y en diciembre murió, también en Argentina y "de enfermedad", Goulart, último presidente constitucional antes de que se implantara la dictadura en Brasil.

 

Esa formidable secuencia de muertes puede sonar a cualquier cosa menos a coincidencia. La eficacia del Plan Cóndor estaba comprobada. Lo que llama la atención en la decisión de exhumar los restos de Goulart es el nuevo rumbo y la clara profundización de los trabajos de la Comisión de la Verdad en Brasil.

 

La iniciativa cuenta con la aprobación de la presidenta Dilma Rousseff, que pasó a exigir más osadía de la Comisión y determinó que se pusieran todos los esfuerzos necesarios para aclarar la participación del país en el Plan Cóndor.

 

Son décadas de indiferencia de la sociedad brasileña sobre su pasado, desde el retorno de la democracia, en 1985. De poco valieron, en ese sentido, los movimientos iniciados en las presidencias de Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) y Lula da Silva (2003-2010), ambos perseguidos por la dictadura.

 

Pues hay señales de que ahora, con Rousseff, la primera mujer que preside el mayor país latinoamericano y que, más que persecución, padeció cárcel y tortura, Brasil buscará la verdad que sigue sepultada en una tierra oscurecida e indigna, la del olvido cobarde y cómodo.

Publicado enInternacional
Ríos Montt, culpable de genocidio y delitos de lesa humanidad

Por haber ordenado, supervisado y permitido la destrucción parcial de un grupo étnico de Guatemala, el pueblo ixil, diezmado hasta en 5.5 por ciento de su población total (mil 771 indígenas) durante los 17 meses que gobernó de facto en 1982 y 1983, el general Efraín Ríos Montt fue declarado culpable de genocidio y violación a los deberes con la humanidad. En total, su sentencia suma 80 años de prisión.

 

Se ordena la inmediata detención por la naturaleza de los delitos y se ordena el ingreso directamente a prisión. Cuando la juez Yasmin Barrios, quien presidió la audiencia, terminó de leer la resolución de los magistrados, en la sala del tribunal primero de alto riesgo de Guatemala, se desató el pandemónium. Las primeras fotografías que empezaron a circular por Internet de la escena muestran a un Ríos Montt que se quita los audífonos, por primera vez sin la máscara de la sonrisa que exhibió a lo largo del juicio, el cual empezó el pasado 19 de marzo, con una mirada de desconcierto.

 

El muro de la impunidad en Guatemala, que padeció un conflicto armado de tres décadas con un registro de más de 200 mil muertes y ningún imputado hasta la fecha, había registrado una visible fractura.

 

Y más aún, en sus conclusiones, la magistrada adelantaba que este episodio, con toda su fuerza histórica, es apenas un primer capítulo. Dijo en el momento climático de su intervención: El reconocimiento del delito de genocidio afecta a todos los guatemaltecos. Al reconocer la verdad ayuda a sanar las heridas del pasado. La aplicación de la justicia es un derecho que asiste a las víctimas. Estos hechos no deben volver a repetirse, porque el pueblo de Guatemala desea vivir en paz.

 

Acto seguido ordenó: El tribunal ordena al Ministerio Público que continúe la investigación en contra de las demás personas que pudieran haber participado en los hechos que se juzgan.

 

Y en ese momento, a casi dos horas de haberse iniciado la sesión final del juicio por genocidio, se soltó el pandemónium en la sala, que había sido abarrotada desde las primeras horas de la mañana. Centenares de indígenas de todas las etnias, activistas de la sociedad civil, defensores de derechos humanos, prensa, cineastas, políticos, diplomáticos y familiares, tanto de las víctimas en los años de la guerra como de los militares juzgados, prefirieron esperar horas dentro de la sala que perder su lugar y su oportunidad de vivir aquellos minutos.

 

¡Cordura, cordura!, pedía la juez. Una nube de periodistas bloqueaba la vista del acusado, quien acababa de ser sentenciado en un proceso judicial de dimensiones históricas. Ríos Montt es el primer ex jefe de Estado sentenciado por genocidio en Latinoamérica. Quizá en el mundo.

 

En la sala, entre el público que se movía agitado, gritaba de júbilo o, en el caso del sector que ocupaban los familiares y simpatizantes de Ríos Montt, proferían amenazas por lo bajo, se escucharon gritos de advertencia: ¡Se va, se fue!

 

La juez Barrios ordenaba: El señor acusado no puede abandonar la sala, sus abogados no pueden llevarse al imputado, sus escoltas no lo pueden sacar de la sala, porque la sentencia es en firme.

 

Acto seguido, la juez pidió que se llamara de inmediato a la comisaría de la policía más cercana para que se trasladaran de inmediato a la torre de tribunales para detener al general imputado de genocidio. Y ante la insistencia de la defensa de desacatar la orden judicial y sacar del lugar al atarantado militar, la juez tuvo que recurrir a una advertencia: Señores abogados, no obstruyan la acción de la justicia.

 

La escena, que se transmitió completa en los canales livestream de Internet que pusieron a disposición de los navegantes de todo el mundo las organizaciones querellantes, mostraba de manera sorprendente la fragilidad del sistema judicial del país centroamericano. La juez, ya con visos de desesperación ante la debacle que se anticipaba, pedía por el micrófono el auxilio de los integrantes de la Procuraduría de Derechos Humanos, ya que los elementos de seguridad del órgano judicial se habían hecho invisibles. Que hagan una valla para evitar que se vaya, hay que evitar una posible fuga. Nadie se lo puede llevar, que los agentes de seguridad controle las dos entradas, clamaba la juez.

 

Yasmin Barrios, presidenta del tribunal primero A de mayor riesgo, quien presidió la audienciaFoto Xinhua

 

Y a la prensa hiperactiva, que contribuía al caos, le pedía: Háganse para atrás, porque el acusado necesita aire para respirar.

 

Minutos después se recuperaba el control. La Policía Nacional ingresó al recinto y escoltó al general declarado culpable de genocidio hacia las patrullas que le esperaban en la calle. Y a bordo de una, en medio de un convoy con las sirenas abiertas, se lo llevaron. Preso, hacia el cuartel de Matamoros. Antes, Ríos Montt logró lanzar un par de declaraciones. Dijo que apelaría la sentencia y que todo era una farsa internacional.

 

Así, la sala se fue vaciando. Primero fueron desalojados los familiares y simpatizantes de Ríos Montt, del general José Mauricio Rodríguez, ex jefe de inteligencia militar, coacusado y absuelto en esta misma sesión, empujado en su silla de ruedas. Luego salieron los asistentes que acudieron en apoyo del Ministerio Público y a la parte querellante. Pero antes de que los indígenas salieran de la sala, sin gritos, bajando la cabeza, pronunciaron al unísono: "¡Tantixh! (gracias, en ixil). Desde la tribuna, la juez les envió un emocionado abrazo.

 

La sesión había iniciado a las cuatro de la tarde, cuando los ministros Barrios, Patricia Bustamante y Pablo Xitimul ingresaron a la atiborrada sala del tribunal.

 

Acto seguido la juez hizo un apretado repaso, que le tomó cerca de dos horas, de los peritajes presentados por los querellantes, sobrevivientes de las masacres en los municipios de Santa María Nebaj, San Gaspar Chajul y San Juan Cotzal en los 17 meses que gobernó Ríos Montt a principios de los 80.

 

Al efectuar el análisis doctrinario del delito de genocidio y confrontarlo con la prueba producida en el debate, con lo dicho por los hombres y las mujeres ixiles de la región, se comprobó hasta la saciedad que eran comunidades civiles dedicadas a la agricultura. Quedó comprobado en forma objetiva que la población del grupo ixil en las aldeas fue objeto de asesinatos, masacres, torturas, degradación, violaciones masivas, desplazamiento forzoso, traslado de niños de un grupo a otro. Los juzgadores estamos totalmente convencidos de la intención de la destrucción física del grupo ixil. Se produjeron delitos constitutivos del genocidio.

 

Para esta conclusión fue fundamental el análisis especializado de los planes operativos generados durante el régimen de Ríos Montt, el Plan Victoria 82, los planes Firmexza 82 y 83 y el Plan Operativo Sofía.

 

Según el perito Rodolfo Robles Espinosa, que analizó los documentos militares, el alto mando, ente éste Ríos Montt, tuvo el dominio del hecho y podían detener los ataques a la población civil de sus subordinados. El Estado avaló la existencia del enemigo interno, existiendo operaciones de combate, planificación y control. Demostró la responsabilidad del jefe de la organización.

 

Por lo tanto, concluyeron los juzgadores, el acusado tuvo conocimiento de todo lo que estaba ocurriendo y no lo detuvo, a pesar de tener el poder de evitar su perpetración.

Publicado enInternacional
Lunes, 06 Mayo 2013 06:12

El secuestro que falló por el lujo

El Achille Lauro era un crucero italiano salido del infierno. Bautizado en honor al presidente de la compañía que llegó a ser su propietaria, el barco –su quilla fue levantada en 1939– sufrió una explosión a bordo en 1965, se incendió en 1972, chocó con un carguero en 1975 y volvió a incendiarse en 1981.

 

Luego, en octubre de 1985, cuando se dirigía al puerto israelí de Ashdod con más de 400 vacacionistas y tripulantes a bordo, fue secuestrado por cuatro palestinos armados cuyo propósito inicial era abrir fuego sobre soldados israelíes al tocar tierra.

 

El plan salió horriblemente mal. Frente a la costa de Siria los asaltantes perdieron los estribos con quien menos se hubiera imaginado: un anciano pensionista judío estadunidense condenado a una silla de ruedas, Leon Klinghoffer. Uno de ellos lo mató de dos disparos y ordenó a la tripulación tirarlo por la borda con todo y silla.

 

Cuando el Achille Lauro arribó a Puerto Said y los hombres armados se rindieron por órdenes del líder del Frente de Liberación de Palestina, Abu Abbas, al cual pertenecían, yo estaba junto con muchos otros periodistas en el muelle. Vimos algo horripilante: la sangre de Klinghoffer aún manchaba el costado del barco.

 

Fue una tragedia, dijeron los palestinos, pero ¿acaso los israelíes no habían enviado a su milicia libanesa asesina a los campos de Sabra y Chatila, tres años antes, en una "operación" en la que hasta mil 700 palestinos fueron masacrados? No era un paralelismo que el mundo estuviera dispuesto a aceptar. El cruel asesinato de Leon Klinghoffer indignó hasta a naciones que habían tratado de apoyar la causa palestina.

 

En torno al secuestro se tejieron muchas historias míticas. Pero ahora la viuda de Abu Abbas, Reem Nimer, ha escrito su propio relato, próximo a publicarse, de la vida de su marido y del ataque al Achille Lauro. Mujer tan leal a la causa palestina que alguna vez trató de vengar la "traición" del régimen de Assad a los palestinos volando en pedazos el ministerio sirio de defensa, en Damasco –proeza que los rebeldes anti Assad repitieron en forma más espectacular el año pasado–, Nimer revela en su relato nuevos e intrigantes detalles acerca de la travesía fatal del Achille Lauro, y no sólo porque uno de los secuestradores, Bassam Ashkar –quien supuestamente entrenó más tarde a los rebeldes que atacaban a las fuerzas de ocupación estadunidenses en Irak– le dio su propia versión de la historia en Beirut.

 

En ese tiempo Ashkar tenía apenas 17 años. Abu Abbas concibió el secuestro al contemplar el puerto de Argel. Quedó impactado por lo fácil que sería atacar Israel por mar, más que desde Líbano, Siria o Jordania, y envió a los cuatro palestinos a hacer dos travesías de entrenamiento en el crucero en el curso de 11 meses. Reem Nimer nada sabía de los planes; sólo se dio cuenta de la participación de su esposo al ver un folleto promocional de los cruceros del Achille Lauro en el departamento donde vivían, en Túnez.

 

Según la investigación de Nimer, y su entrevista con Ashkar el año pasado, los cuatro hombres se disfrazaron de pasajeros latinoamericanos ricos. Lejos de "sorprender" a los secuestradores, los tripulantes fueron alertados por el olor de gasolina en el barco. “Antes de abordar –escribe Nimer en el manuscrito que me dio hace unos días–, las armas estaban escondidas en el tanque de un automóvil estacionado en territorio italiano. Olían a gasolina, y eso levantó sospechas entre los encargados del mantenimiento. Los cuatro jóvenes palestinos, que sufrían por el mismo olor dentro de sus camarotes, sacaron las armas para secarlas con una secadora de pelo.”

 

Los tripulantes abrieron la puerta no porque sospecharan, sino porque querían dar fruta de cortesía a los pasajeros. Descubiertos con sus armas, éstos decidieron de inmediato secuestrar el barco.

 

Abu Abbas dijo más tarde a su esposa que su intención era “llevar a cabo una operación honorable contra el ejército israelí… quería que llegaran a Ashdod, no que lucharan contra los pasajeros a bordo”. Más tarde les gritó a los cuatro: "¿Por qué demonios arreglaron las armas sin echar cerrojo a la puerta primero?"

 

Pero Reem Nimer tiene otra explicación. “Los jóvenes se acobardaron cuando llegó la hora de morir. Venían de los campamentos palestinos de Jordania y Siria, y nunca en la vida habían visto nada tan lujoso como lo que experimentaron en el Achille Lauro... De la noche a la mañana, esos chicos de la calle se veían tomando champán en fiestas al lado de la alberca, rodeados de hermosas italianas en bikini. Antes… siempre habían sonreído a la muerte, pues nunca vieron un día de confort en su vida… (Ahora), comenzaron a entender que había lujos de los que nunca supieron. De pronto la vida comenzó a tener un significado dulce.”

 

Hoy eso no importa mucho. Cuando juntaron a los pasajeros, "Klinghoffer hizo tanto ruido a bordo que les metió un susto tremendo a los atacantes. Entraron en pánico, lo mataron y lo arrojaron por la borda".

 

Es una frase incómoda. ¿En verdad los palestinos estaban "muertos de miedo" (sic) por un anciano discapacitado?

 

Fue un acto despreciable que no sólo indignó a Occidente –la familia de la víctima demandó a la OLP por millones de dólares–, sino que, según Abbas, "fue un desastre financiero y político para la causa palestina". Ese crimen lo persiguió por el resto de sus días. Y cuando murió bajo custodia estadunidense, en un campo de prisioneros de Bagdad, luego de la invasión de 2003 a Irak, todo lo que el mundo recordó de Abbas fue a un inválido llamado Leon Klinghoffer. A nadie le interesó saber cómo fue que un hombre al parecer saludable murió en manos estadunidenses.

 

El Achille Lauro continuó haciendo travesías sin pena ni gloria, y en 1994 volvió a incendiarse frente a la costa de Somalia. Esta vez se hundió para siempre bajo las olas.

 

Traducción: Jorge Anaya

Publicado enInternacional