ALAIAMLATINA, 09/01/2014.- Hace apenas mes y medio el grupo artístico El Kolectivo denunció la acción del gobierno que destruyó sus murales que pretendían recuperar la memoria colectiva sobre la gesta del 9 de enero de 1964. Los muchachos declararon que la "indignación, rabia, tristeza nos envuelve al ver pisoteado nuestro esfuerzo por salvar nuestra memoria histórica pero volveremos más fuertes y entusiasmados para defenderla". Aquella gesta - cuyo cincuentenario conmemoramos hoy - sigue siendo el grito de guerra del pueblo panameño y de la juventud. Es el símbolo del proyecto de Nación y recoge lo más noble de nuestro patriotismo.


Desde la invasión militar norteamericana de 1989, los sectores más oscurantistas del país han querido borrar de la memoria colectiva de la nación la gesta heroica de nuestra juventud. En medio de esta lucha ideológica, en 2013 apareció un movimiento por el rescate del 9 de enero como fecha de reflexión nacional. El gobierno fue obligado a respetar la fecha heroica que cumple hoy su cincuentenario


En enero de 1964, decenas de miles de voces se levantaron al unísono exigiendo la desocupación militar norteamericana del suelo panameño. A la cabeza de esa protesta se colocó el movimiento estudiantil. No fue casual, ni espontáneo. Desde principios de la década de 1940 – con la creación de la Federación de Estudiantes de Panamá (FEP) y del Frente Patriótico de la Juventud - los estudiantes asumieron un papel creciente en la vida política del país.


El 9 de enero de 1964, una delegación estudiantil del Instituto Nacional salió con una misión precisa y concreta: Izar el pabellón nacional en la escuela secundaria de Balboa, enclavada en la antigua Zona del Canal. La marcha pacífica de los institutores fue rechazada violentamente por la Policía de la Zona.


Frustrados, los estudiantes retrocedieron siendo golpeados por una Policía extranjera. En momento alguno los valientes 'aguiluchos' perdieron la compostura y supieron proteger la bandera mancillada por los agresores. Cuando la noticia de lo ocurrido recorrió las calles de la ciudad de Panamá surgió un sentimiento de indignación y orgullo patrio.


El ocupante que había reprimido la marcha pacífica de un grupo estudiantil se sentía prepotente detrás de la zona amurallada. La respuesta fue rápida y contundente. De cada rincón del país, apareció un pueblo dispuesto a contribuir -aunque sólo fuese con su presencia – a reivindicar la afrenta. El gobierno acuarteló a la Guardia Nacional para evitar enfrentamientos. En cambio, EEUU procedió en forma opuesta. Movilizó primero a la Policía de la Zona e, inmediatamente, desplegó a su Ejército acantonado en sus bases militares. Las tropas ocuparon posiciones estratégicas e iniciaron un operativo de limpieza basado en tácticas letales de guerra urbana.


Carlos Pérez M. describe en la revista TAREAS Nº146 (enero-abril 2014) la confusión que imperaba entre las instancias militares de EEUU, el gobierno de la Zona del Canal y la Embajada de ese país en esos días de enero. El gobernador ("¡de qué!") de la Zona quería conservar su autoridad, mientras que los militares del Comando Sur se impusieron 'de facto'. Al mismo tiempo, la Embajada perdió el control sobre la situación. El operativo militar desordenado e irresponsable de EEUU dejó como secuela 23 mártires panameños que el país honra permanentemente desde hace 50 años.


Su sacrificio, como lo señala Raymundo Gurdián, fue la plataforma sobre la cual se negociaron los Tratados del Canal Torrijos Carter (1977) que puso fin a la ocupación colonial de EEUU en Panamá. Según Adolfo Ahumada, citado por Celestino Araúz, se convocó a una manifestación relámpago en los predios de la Universidad de Panamá. "Más de mil estudiantes salimos entonces por la (vía) Transístmica, encabezados por los dirigentes de la Unión de Estudiantes Universitarios y de la Federación de Estudiantes de Panamá". Eduardo Flores señala que el 10 de enero se celebró una Asamblea en el Paraninfo de la Universidad de Panamá "donde después de un análisis se aprobó un manifiesto y una marcha a la Presidencia". En el manifiesto se pidió la ruptura de relaciones con EEUU.


Los dirigentes universitarios que encabezaron esa columna fueron Floyd

 

 

Britton, Víctor Avila, Adolfo Ahumada, César Arosemena y Simón Liepsik. Además, Rolando Armuelles, Moisés Carrasquilla, Euribiades Herrera, Adán Castillo Galástica, Honorio Quezada y José Hurtado. Curiosamente, un periodista norteamericano, reputado agente de la CIA, Jules Dubois, citado por Araúz, confirma las credenciales de los dirigentes estudiantiles. Para EEUU, sin embargo, los estudiantes no eran los héroes que los panameños reconocemos. Eran los enemigos que la máquina propagandística de la CIA tenía que destruir.


"Volveremos más fuertes" es, sin duda, el grito de cada generación de jóvenes que han escalado hasta las cimas más altas en el proceso de construcción de la Nación panameña. ¿Quién se hubiera imaginado que una juventud rebelde pondría fin a esa absurda pretensión de Washington - en colusión con nuestros entonces dirigentes políticos, en aquella fría y oscura noche del otoño norteamericano (18 de noviembre de 1903), cuando el secretario de Estado norteamericano, John Hay, y el francés Bunau Varilla, firmaron un Tratado - que pretendía convertir a Panamá en semicolonia a perpetuidad?


Por Marco A. Gandásegui, hijo, profesor de Sociología de la Universidad de Panamá e investigador asociado del Centro de Estudios Latinoamericanos Justo Arosemena (CELA) www.marcoagandasegui14.blogspot.com, www.salacela.net

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Jueves, 02 Enero 2014 08:04

Dos horas más con Fidel

Dos horas más con Fidel

Hacía un día de primaveral dulzura, anegado por esa luz refulgente y ese aire cristalino tan característicos del mágico diciembre cubano. Llegaban olores del océano cercano y se oían las verdes palmeras mecidas por una lánguida brisa. En uno de esos "paladares" que abundan ahora en La Habana, estaba yo almorzando con una amiga. De pronto, sonó el teléfono. Era mi contacto: "La persona que deseabas ver, te está esperando en media hora. Date prisa." Lo dejé todo, me despedí de la amiga y me dirigí al lugar indicado. Allí me aguardaba un discreto vehículo cuyo chófer puso de inmediato rumbo hacia el oeste de la capital.


Yo había llegado a Cuba cuatro días antes. Venía de la Feria de Guadalajara (México) donde estuve presentando mi nuevo libro Hugo Chávez. Mi primera vida (1), conversaciones con el líder de la revolución bolivariana. En La Habana, se estaba celebrando con inmenso éxito, como cada año por estas fechas, el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano. Y su director Iván Giroud tuvo la gentileza de invitarme al homenaje que el Festival deseaba rendirle a su fundador Alfredo Guevara, un auténtico genio creador, el mayor impulsor del cine cubano, fallecido en abril de 2013.


Como siempre cuando arribo a La Habana, había preguntado por Fidel. Y a través de varios amigos comunes le había transmitido mis saludos. Hacía más de un año que no lo veía. La última vez había sido el 10 de febrero de 2012 en el marco de un gran encuentro "por la Paz y la preservación del Medio Ambiente", organizado al margen de la Feria del libro de La Habana, en el que el Comandante de la revolución cubana conversó con una cuarentena de intelectuales (2).


Se abordaron, en aquella ocasión, los temas más diversos empezando por el "poder mediático y la manipulación de las mentes" del que me tocó hablar en una suerte de ponencia inaugural. Y no se me olvida la pertinente reflexión que hizo Fidel al final de mi exposición: "El problema no está en las mentiras que los medios dominantes dicen. Eso no lo podemos impedir. Lo que debemos pensar hoy es cómo decimos y difundimos nosotros la verdad."
Durante las nueve horas que duró esa reunión, el líder cubano impresionó a su selecto auditorio. Demostró que, a sus entonces 85 años de edad, conservaba intacta su vivacidad de espíritu y su curiosidad mental. Intercambió ideas, propuso temas, formuló proyectos, proyectándose hacia lo nuevo, hacia el cambio, hacia el futuro. Sensible siempre a las transformaciones en curso del mundo.


¿Cuán cambiado lo hallaría ahora, diecinueve meses después? Me preguntaba yo a bordo del vehículo que me acercaba él. Fidel había hecho pocas apariciones públicas en las últimas semanas y había difundido menos análisis o reflexiones que en años anteriores (3).


Llegamos. Acompañado de su sonriente esposa Dalia Soto del Valle, Fidel me esperaba a la entrada del salón de su casa, una pieza amplia y luminosa abierta sobre un soleado jardín. Lo abracé con emoción. Se le veía en estupenda forma. Con esos ojos brillantes cual estiletes sondeando el alma de su interlocutor. Impaciente ya de iniciar el diálogo, como si se tratase, diez años después, de proseguir nuestras largas conversaciones que dieron lugar al libro Cien horas con Fidel (4).

Aún no nos habíamos sentado que ya me formulaba infinidad de preguntas sobre la situación económica en Francia y la actitud del gobierno francés... Durante dos horas y media, charlamos de todo un poco, saltando de un tema a otro, como viejos amigos. Obviamente se trataba de un encuentro amistoso, no profesional. Ni grabé nuestra conversación, ni tomé apunte alguno durante el transcurso de ella (5). Y este relato, además de dar a conocer algunas reflexiones actuales del líder cubano, sólo aspira a responder a la curiosidad de tantas personas que se preguntan, con buenas o malas intenciones:¿cómo está Fidel Castro?


Ya lo dije: estupendamente bien. Le pregunté por qué aún no había publicado nada sobre Nelson Mandela, fallecido hacía ya más de una semana. "Estoy en ello, me declaró, terminando el borrador de un artículo (6). Mandela fue un símbolo de la dignidad humana y de la libertad. Lo conocí muy bien. Un hombre de una calidad humana excepcional y de una nobleza de ideas impresionante. Es curioso ver como los que ayer amparaban el Apartheid, hoy se declaran admiradores de Mandela. ¡Qué cinismo! Uno se pregunta, si unicamente tenía amigos ¿quién entonces metió preso a Mandela? ¿Cómo el odioso y criminal Apartheid pudo durar tantos años? Pero Mandela sabía quienes eran sus verdaderos amigos. Cuando salió de prisión, una de las primeras cosas que hizo fue venir a visitarnos. ¡Ni siquiera era todavía presidente de África del Sur! Porque él no ignoraba que sin la proeza de las fuerzas cubanas, que le rompieron el espinazo a la élite del ejército racista sudafricano en la batalla de Cuito Cuanavale [1988], y favorecieron así la independencia de Namibia, el régimen del Apartheid no se hubiese derrumbado y él se hubiera muerto en la cárcel. ¡Y eso que los sudafricanos poseían varias bombas nucleares, y estaban dispuestos a utilizarlas!"


Hablamos después de nuestro amigo común Hugo Chávez. Sentí que aún estaba bajo el dolor de la terrible pérdida. Evocó al Comandante bolivariano casi con lágrimas en los ojos. Me dijo que se había leido, "en dos días", el libro Hugo Chávez. Mi primera vida. "Ahora tienes que escribir la segunda parte. Todos queremos leerla. Se lo debes a Hugo", añadió. Ahí intervino Dalia para señalarnos que ese día (13 de diciembre), por insólita coincidencia, se cumplían 19 años del primer encuentro de los dos Comandantes cubano y venezolano. Hubo un silencio. Como si esa circunstancia le confiriera de pronto una indefinible solemnidad a nuestra visita.


Meditando para sí mismo, Fidel se puso entonces a recordar aquel primer encuentro con Chávez del 13 de diciembre de 1994. "Fue una pura casualidad, rememoró. Me enteré que Eusebio Leal lo había invitado a dar una conferencia sobre Bolívar. Y quise conocerlo. Lo fui a esperar al pie del avión. Cosa que sorprendió a mucha gente, incluido al propio Chávez. Pero yo estaba impaciente por verlo. Nos pasamos la noche conversando." "Él me contó, le dije, que más bien sintió que usted le estaba haciendo pasar un examen..." Se echa a reír Fidel: "¡Es cierto! Quería saberlo todo de él. Y me dejó impresionado... Por su cultura, su sagacidad, su inteligencia política, su visión bolivariana, su gentileza, su humor... ¡Lo tenía todo! Me di cuenta que estaba frente a un gigante de la talla de los mejores dirigentes de la historia de América Latina. Su muerte es una tragedia para nuestro continente y una profunda desdicha personal para mí que perdí al mejor amigo...

"
"¿Vislumbró usted, en aquella conversación, que Chávez sería lo que fue, o sea el fundador de la revolución bolivariana?" "Él partía con una desventaja: era militar y se había sublevado contra un presidente social-demócrata que, en realidad, era un ultraliberal... En un contexto latinoamericano con tanto gorila militar en el poder, mucha gente de izquierda desconfiaba de Chávez. Era normal. Cuando yo conversé con él, hace hoy pues diecinueve años, entendí inmediatamente que Chávez se reclamaba de la gran tradición de los militares de izquierda en América Latina. Empezando por Lázaro Cárdenas [1895-1970], el general-presidente mexicano que hizo la mayor reforma agraria y nacionalizó el petroleo en 1938..."


Hizo ahí Fidel un amplio desarrollo sobre los "militares de izquierda" en América Latina e insistió sobre la importancia, para el comandante bolivariano, del estudio del modelo constituido por el general peruano Juan Velasco Alvarado. "Chávez lo conoció en 1974, en un viaje que efectuó a Perú siendo aún cadete. Yo también me encontré con Velasco unos años antes, en diciembre de 1971, regresando de mi visita al Chile de la Unidad Popular y de Salvador Allende. Velasco hizo reformas importantes pero cometió errores. Chávez analizó esos yerros y supo evitarlos."


Entre las muchas cualidades del Comandante venezolano, subrayó Fidel una en particular: "Supo formar a toda una generación de jóvenes dirigentes; a su lado adquirieron una sólida formación política, lo cual se reveló fundamental, después del fallecimiento de Chávez, para la continuidad de la revolución bolivariana. Ahí está, en particular, Nicolás Maduro con su firmeza y su lucidez que le han permitido ganar brillantemente las elecciones del 8 de diciembre. Una victoria capital que lo afianza en su liderazgo y le da estabilidad al proceso. Pero en torno a Maduro hay otras personalidades de gran valor como Elías Jaua, Diosdado Cabello, Rafael Ramírez, Jorge Rodríguez... Todos ellos formados, a veces desde muy jóvenes, por Chávez."


En ese momento, se sumó a la reunión su hijo Alex Castro, fotógrafo, autor de varios libros excepcionales (7). Se puso a sacar algunas imágenes "para el recuerdo" y se eclipsó luego discretamente.


También hablamos con Fidel de Irán y del acuerdo provisional alcanzado en Ginebra el pasado 24 de noviembre, un tema que el Comandante cubano conoce muy bien y que desarrolló en detalle para concluir diciéndome: "Irán tiene derecho a su energía nuclear civil". Para en seguida advertir del peligro nuclear que corre el mundo por la proliferación y por la existencia de un excesivo número de bombas atómicas en manos de varias potencias que "tienen el poder de destruir varias veces nuestro planeta".


Le preocupa, desde hace mucho, el cambio climático y me habló del riesgo que representa al respecto el relanzamiento, en varias regiones del mundo, de la explotación del carbón con sus nefastas consecuencias en términos de emisión de gases de efecto invernadero: "Cada día, me reveló, mueren unas cien personas en accidentes de minas de carbón. Una hecatombe peor que en el siglo XIX..."


Sigue interesándose por cuestiones de agronomía y botánica. Me mostró unos frascos llenos de semillas: "Son de morera, me dijo, un árbol muy generoso del que se pueden sacar infinitos provechos y cuyas hojas sirven de alimento a los gusanos de seda... Estoy esperando dentro de un momento a un profesor, especialista en moreras, para hablar de este asunto."


"Veo que no para usted de estudiar", le dije. "Los dirigentes políticos, me respondió Fidel, cuando están activos carecen de tiempo. Ni siquiera pueden leer un libro. Una tragedia. Pero yo, ahora que ya no estoy en la política activa, me doy cuenta de que tampoco tengo tiempo. Porque el interés por un problema te lleva a interesarte por otros temas relacionados. Y así vas acumulando lecturas, contactos, y pronto te das cuenta de que el tiempo te falta para saber un poco más de tantas cosas que quisieras saber...

"
Las dos horas y media pasaron volando. Empezaba a caer la tarde sin crepúsculo en La Habana, y el Comandante aún tenía otros encuentros previstos. Me despedí con cariño de él y de Dalia. Particularmente feliz por haber constatado que sigue teniendo Fidel su espectacular entusiasmo intelectual de siempre.

Notas


(1) Ignacio Ramonet, Hugo Chávez. Mi primera vida, Debate, Barcelona, 2013.
(2)http://www.cubadebate.cu/noticias/2012/02/11/nueve-horas-de-dialogo-con-el-lider-de-la-revolucion/
(3) Léase, en particular, Fidel Castro: "Las verdades objetivas y los sueños" Cubadebate, La Habana, 14 de agosto de 2013. http://www.cubadebate.cu/fidel-castro-ruz/2013/08/14/las-verdades-objetivas-y-los-suenos/
(4) Titulo de la edición cubana de Fidel Castro. Biografía a dos voces, Debate, Barcelona, 2006.
(5) Todas las citas de Fidel Castro en este artículo son de memoria; no son textuales. Se trata de una reconstrucción a posteriori basada en los recuerdos del autor. En ningún caso pueden atribuirsele tal cual a Fidel Castro.
(6) Fidel Castro, "Mandela ha muerto ¿Por qué ocultar la verdad sobre el Apartheid?", Cubadebate, 18 de diciembre de 2013. http://www.cubadebate.cu/fidel-castro-ruz/2013/12/19/articulo-de-fidel-mandela-ha-muerto-por-que-ocultar-la-verdad-sobre-el-apartheid/
(7) Léase, en particular: Alex Castro et alii, Fidel, fotografías, Ediciones Boloña, La Habana, 2012.

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En el EZLN, "hemos cometido errores... errores grandísimos"

SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, Chis. (Proceso).- Veinte años después del alzamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), Chiapas parece igual... pero es distinto: en las últimas dos décadas tuvo seis gobernadores que no sólo han hecho muy poco para abatir la pobreza, sino que se dedicaron a arrinconar a las comunidades zapatistas.


Nicolás, miliciano del EZLN desde sus orígenes, niega cuando se le pregunta si el zapatismo llegó a su fin: "No sabemos hasta dónde vamos a llegar. Supimos hacer el comienzo y no sé a dónde va a llegar, pero seguimos caminando".

A finales de este 2013, a punto de cumplirse el vigésimo aniversario del alzamiento armado de los indígenas chiapanecos, el espíritu navideño llega a San Cristóbal impuesto en forma de una pista de hielo y de un árbol artificial adornado con propaganda del gobernador Manuel Velasco. Visitan la ciudad miles de turistas, quienes llegaron para festejar el año nuevo. El ambiente es de fiesta.


Pero no son los únicos que quieren celebrar. En las regiones Selva, Norte y Altos, en los 29 municipios autónomos rebeldes los zapatistas también se preparan para conmemorar la declaración de guerra de 1994.


A la fiesta de los 20 años del EZLN la prensa no fue invitada, anunció el subcomandante Moisés en un comunicado difundido el jueves 19. Analistas del fenómeno zapatista consideran que esto puede deberse a la posibilidad de que haya cambios en la dirigencia indígena, donde podrían aparecer figuras nuevas.


"No entendemos a Peña Nieto"


Nicolás se formó desde muy joven en las filas de EZLN. Tiene experiencia en la lucha armada –la cual tuvo que dejar por razones de salud, secuelas de su participación en los combates de 1994– y ahora se aplica en tareas de organización con otras agrupaciones sociales.


"El zapatismo no está debilitado porque es una transformación, y aunque muchos quieren más balazos eso ya no lo queremos. Por eso nos preparamos para esa transformación en medio de ese remolino del poder del dinero. No entendemos lo que está haciendo Peña Nieto y no nos interesa. Nosotros tenemos nuestro pequeño mundo, nuestra autonomía y vamos a seguir. Para eso es nuestra escuelita, para entender y enfrentar la realidad, para prepararnos y conseguir lo que no nos quisieron dar en el cambio. Pero no vamos solos, hay muchos pensamientos valiosos", sostiene.


En estos días de finales de 2013 en los cinco Caracoles –con sus respectivas Juntas de Buen Gobierno que mandan sobre los 29 municipios autónomos rebeldes zapatistas– tiene lugar el segundo de tres cursos de la Escuelita Zapatista. En el primero, en agosto pasado, al cumplirse 10 años de los Caracoles, hubo mil 500 alumnos. Para los dos últimos, cerca de 5 mil.


Con la Cátedra Tata Juan Chávez Alonso y la Marcha del Silencio de diciembre de 2012 –en la que participaron 40 mil zapatistas–, el EZLN reapareció públicamente tras una pausa de seis años, cuando Marcos encabezó La Otra Campaña entre 2005 y 2006. Para mucha gente, sobre todo para el gobierno federal, este largo paréntesis fue la señal del principio del fin del zapatismo.


Nicolás argumenta: "Políticamente ya no salimos en los medios. Piensan que estamos acabados. Pero no estamos cruzados de manos. Nos estamos preparando y quizá vayan a echarnos bombazos... Por eso aún están los paramilitares.


"Estamos evaluando los errores y también construyendo otra forma de vivir. Hay críticas de que (el EZLN) ya no representa el mundo indígena campesino como en el 94, pero no queremos ser vanguardia; nos corresponde cambiar este pensamiento en otra forma de actuar."
En su primera entrevista con un medio, admite que en estos 20 años el EZLN ha cometido errores, como caer en el autoritarismo y no escuchar a otras organizaciones y personas que también quieren la transformación del país.


Pero también habla de los avances: "Claro que hemos cometido errores, errores grandísimos, pero ya son nuestros propios errores, ya no es el error que viene de afuera, sino tropiezos porque no sabemos conducir y otras cosas. Pero estamos practicando con la asesoría de muchas personas".

 

–¿Cuáles son esos errores?


–Los que siempre se cometen porque somos muy autoritarios. Debemos escuchar la palabra de otros. Escuchar y sacar conclusiones, decir lo que pensamos y hacerlo. No hay que imponer muchas cosas porque no debe ser así. Eso pasa, no crean que porque es una lucha por la autonomía no se cometen errores. Hay muchas formas de tomar decisiones. Entonces, debemos aprender."


–¿Cuáles son los avances en estos 20 años?


–Muchos. Uno de ellos: mantenerse vivo, porque constantemente están los bombazos de la propaganda, de los programas sociales, llegan láminas y muchas otras tentaciones. Pero seguimos vivos, tenemos la autonomía y la base sigue siendo zapatista.


Nicolás no duda en señalar que para ellos está claro que el objetivo es fortalecer la autonomía, porque, como muchas otras organizaciones y grupos sociales, están excluidos del sistema. "Estamos fuera de todo el juego del sistema. Seas güero, moreno, indígena, mujer, homosexual, estudiante, no estamos adentro. Por eso hay que empezar desde donde está nuestro centro. Ya estamos en acción, sin dinero pero organizándonos. Nos está costando pero ya estamos actuando como zapatistas".


Indica que para los zapatistas está claro que ellos no caben en el proyecto de Enrique Peña Nieto con las reformas que aprobó recientemente el Congreso de la Unión.


"Quizá no se haya dicho en un comunicado, pero nosotros tenemos bien identificado que no tenemos lugar en el sistema. Pero ellos, los que están en el poder, son actores, son seres humanos. Entonces, ¿por qué nosotros no podemos empezar a serlo? Si podemos entender, podemos trabajar; si vamos a trabajar, podemos transformarnos", puntualiza.


Destaca que la autonomía es parte de ese largo proceso de aprendizaje en el zapatismo: "Los municipios autónomos no se hicieron en un año. Fue una preparación de persona por persona, por familia. Lo grande en esto es que se supo mantener en secreto. Se necesita hacer esto, vámonos capacitándonos y pensemos en otra forma, porque no les entendemos lo que están haciendo y vemos que no nos va a beneficiar.

 

"Vamos a empezar ese proceso y de eso vamos a sacar una conclusión: ¿Cuáles son nuestras debilidades? ¿Es por dinero? ¿Necesitamos a los poderosos para poder vivir? No. Hay cosas que podemos empezar con nuestras propias manos, nuestros propios talentos.


"Tenemos nuestra ciencia. Somos albañiles, campesinos, carpinteros, soldadores... y nos preguntamos por qué no lo hacemos. Hay que enfocar las cosas, ir cambiando el pensamiento. Eso es lo que estamos tratando de hacer dentro y fuera de la organización."


–Tal como está la situación del país, ¿cree que el zapatismo seguirá existiendo y avanzando?


–No sabemos hasta dónde vamos a llegar. Supimos hacer el comienzo, no sé a dónde va a llegar pero seguimos caminando, sin sectarismos. Hay muchos grupos. Todos somos mexicanos, nos corresponde por derecho y por mexicanos.


"No entendemos para qué son las reformas de Peña Nieto ni nos interesa, porque nosotros no tenemos cabida en ese mundo del poder. Tampoco en el gobierno de Calderón, donde hubo miles de muertos por la guerra contra el narco.


"No entendimos lo que hizo. Lo que sí entendemos es que son todos los poderes los que están en ese remolino: son los narcos, Los Zetas, todos los que juegan con el dinero. Y quien pagó las consecuencias fue la gente, pero desgraciadamente la gente tampoco reacciona.


"Hubo ese movimiento del poeta (Javier) Sicilia que salió a decir lo que pasaba, hubo quien lo escuchó, pero quienes ganaron fueron los medios, Televisa y TV Azteca."


–¿Siente que el zapatismo está olvidado después de estos 20 años, que se le ha marginado en sus regiones?


–Sí, por varios factores. De pronto fue la luz muy grande y luego vino la ofensiva gubernamental; los medios fueron la pieza más importante de todo este golpeteo político, y la izquierda se distanció también de nosotros porque hay mucha confusión de la misma izquierda que ahora firmó el Pacto por México.


"Hay mucha confusión en la gente. Eso ha pasado. Pero nosotros no estamos confundidos. Al Estado le va a costar mucho trabajo acabarnos, porque llevamos adentro la raíz del cambio, como fue con Hidalgo, Villa y Zapata. Podemos hacerlo sin que intervenga el poder del dinero. Eso es lo que entendemos."


El maestro


El domingo 22 de diciembre el subcomandante Marcos emitió el comunicado Rebobinar 2: De la muerte y otras coartadas. En él cuestiona a diversos actores y organizaciones en torno a lo que se ha dejado de hacer en estas dos décadas y responde a las críticas sobre su actuación.


"Quiero decir, yo siento (y hablando con otros compas sé que no es sólo mi sentimiento) que la cuenta que tengo que darle a nuestros muertos es qué se ha hecho, qué falta y qué se está haciendo para completar lo que motivó esa lucha. Probablemente esté equivocado, y alguien me diga que el sentido de toda lucha es perdurar en la historiografía, la historia escrita o hablada, porque es el ejemplo de los muertos, su biografía administrada, la que motiva a los pueblos a luchar, y no las condiciones de injusticia, de esclavitud (que es el nombre real para la falta de libertad), de autoritarismo.


"No fue el ansia de perdurar, sino el sentido del deber lo que nos colocó aquí para bien o para mal, la necesidad de algo hacer frente a la injusticia milenaria, esa indignación que sentimos como la característica más contundente de 'humanidad'. No pretendemos lugar alguno en museos, tesis, biografías, libros", señala Marcos en su texto.


Inquiere: "La evaluación que nos interesa y afecta ¿es la de afuera o la de la realidad? ¿La medida de nuestro éxito o fracaso está en lo que de nosotros aparezca en los medios de paga, en las tesis, en los comentarios, en los 'pulgares arriba', en los libros de historia, en los museos? ¿O en lo logrado, lo fallado, lo acertado, lo pendiente?".


Y se responde: "Quiero decir, nosotros (y [email protected] como nosotros, muchos, muchas, [email protected]) luchamos por ser mejores y aceptamos cuando la realidad nos dice que no lo hemos logrado, pero no por eso dejamos de seguir luchando. Porque no es que acá no honremos a nuestros muertos. Lo hacemos, sí. Pero es que luchando lo hacemos. Todos los días, a todas horas. Y así hasta que miremos el suelo, primero al mismo nivel, luego hacia arriba, cubriéndonos con el paso compañero".


–¿Qué es Marcos para los zapatistas? –se le pregunta a Nicolás.


–Nuestro maestro. Es un blanco con pensamientos como muchos de ustedes. Nos enseñó que tenemos derechos que no nos han permitido, nos levantó de la oscuridad para darnos un lugar en este país que no nos quieren dar. Ese es Marcos.


Nicolás, quien participó en los enfrentamientos de enero de 1994 en la Selva Lacandona, señala que el camino del zapatismo ya no es el de las armas como hace 20 años, sino la organización social y la transformación del pensamiento.


"Hasta la fecha sentimos el zapatismo como algo muy grande que nos eleva el pensamiento y la coordinación con otros pensamientos que antes no existían. Esto nos trajo la preparación de muchos años. Nos preparamos más sobre la historia de nuestro país, analizamos nuestra situación con mucho cuidado hasta cambiar nuestro pensamiento.


"Necesariamente este pensamiento lo tuvimos que aprender no en una escuela, no en una universidad, sino entre sacrificios, en los caminos que hemos andado con errores y con la muerte de compañeros y que los llevamos en el corazón. Muchos de nosotros, indígenas y no indígenas, que participamos el 1 de enero tenemos muy enraizada la defensa del pensamiento zapatista, el que nos enseñó a ver que el sistema nos está matando, explotando, arruinando, nos está haciendo a un lado en muchos aspectos. No nos enseñaron a ser héroes ni nada de eso. Aquí aprendimos que somos muchos seres humanos y no nos toman en cuenta porque este país, como todo el mundo, está controlado por el poder del dinero, que constantemente está en cambio."
Autonomía

Nicolás mira en la autonomía de las comunidades zapatistas uno de los principales activos de la organización. A partir de ésta es como, dice, se puede avanzar y enfrentar el sistema económico excluyente.


"Pensamos, como muchas otras organizaciones, que la solución es la autonomía.


"Después del levantamiento armado el EZLN dio autonomía a otras organizaciones, a otros grupos en el país, y la oportunidad de decirle al mundo que todos estamos enfrentando a este poder capital del dinero. Eso nos enseñó el zapatismo, que se puede vivir construyendo otro mundo, un mundo donde tengan cabida las personas que estamos fuera de ese poder. La autonomía es nuestra fuerza principal."


–Si desde el principio el zapatismo comenzó a trabajar la autonomía, ¿por qué no la vimos?


–Porque era otra etapa en la transformación. Cuando me preguntan por qué entré al zapatismo, no era sólo para agarrar el arma, sino para aprender muchas cosas, la historia del país. Venimos de comunidades donde no hay preparación, sin leer ni escribir.


"Nuestra escuela fue en este lado, fue en el zapatismo. Por eso si una mujer de una comunidad aprendió a hablar, a expresarse, a decir cosas, a sentir lo que siente como antes no lo hacía, pues no se le va a olvidar. Está enraizado y por mucho que se haya alejado, no se olvida. Eso es lo que está pasando con el zapatismo y es lo que nos han enseñado: hemos identificado quién es el que nos está dañando y cómo vamos a enfrentarlo."


 

Lanza EZLN nuevo llamado a la rebeldía


OVENTIC, Chis. (proceso.com.mx).- El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) celebró el alzamiento de armas de 1994 manifestando su propósito de fortalecer la autonomía de sus pueblos y con un nuevo llamado a la rebeldía.


A 20 años del levantamiento armado, el EZLN acusó al gobierno federal de mantener una estrategia de guerra en su contra y de querer quitarles las tierras que recuperaron desde entonces.


Ante varios miles de invitados y cientos de integrantes de comunidades de base, a nombre de la dirigencia zapatista, la Comandanta Hortencia leyó un comunicado donde insistió en la lucha por mantener la autonomía y el autogobierno:


"Estamos aprendiendo a gobernarnos de acuerdo a nuestras formas de pensar y de vivir. Estamos tratando de avanzar, de mejorar y fortalecer entre todos, a hombres, mujeres, jóvenes, niños y ancianos. Como hace 20 años, dijimos ya basta.


"Existimos y aquí estamos. Hace 20 años no teníamos nada, ningún servicio de salud y educación que sea de nuestro pueblo.
"No existía ningún nivel de autoridad que sea del pueblo. Ahora tenemos nuestros propios gobiernos autónomos. Bien a o mal que se haya hecho, pero es la voluntad del pueblo".


A las 10 de la noche del 31 de diciembre, luego de que se rindieran honores a la bandera nacional y la zapatista, la Comandanta Hortencia, a nombre del EZLN, aseguró que ya no habrá marcha atrás en la autonomía.
"Esa construcción de la autonomía y práctica de la democracia

sigue su marcha y nadie la podrá detener. Estamos compartiendo nuestra experiencia con las nuevas generaciones de niños y jóvenes. Estamos preparando a nuestros pueblos a resistir y gobernar. En nuestros pueblos y zonas zapatistas ya no mandan los malos gobernantes, ni mandan y manipulan los partidos.

"Desde hace 20 años botamos a la basura a los partidos políticos. Estamos tratando de mejorar nuestros sistemas de salud, educación y gobierno. Estamos claros que falta mucho por hacer, pero sabemos que nuestra lucha avanzará".


Dijo que los zapatistas han aprendido a resistir en estos años el encarcelamiento y asesinato a través de grupos de choque respaldados por los tres niveles de gobierno.


"Es una verdadera guerra de exterminio. Hay decenas de miles de soldados que están ocupando las tierras que nos pertenecen
A pesar de tantas maldades aprendimos a sobrevivir y resistir de manera organizada", sostuvo la Comandanta.


Hortencia, una mujer tsotsil que en las últimas celebraciones ha sido puesta al frente para hablar a nombre del EZLN, dijo que los zapatistas tienen que seguir organizándose para fortalecer la rebeldía, el autogobierno y la resistencia frente a la estrategia gubernamental de debilitarlos.


"Los zapatistas tenemos que trabajar y organizarnos más. Ya no sólo se trata de resistir sino organizar la resistencia en todos los niveles. Piensan que con su estrategia van a calar la estrategia, pero se equivocan. Aquí estamos y aquí seguiremos".


Manifestó que las armas del EZLN son ahora la resistencia, la rebeldía, la verdad, la justicia y la razón que está de su lado.


"Es el tiempo de fortalecer y globalizar la resistencia y la rebeldía. Nuestra lucha tiene su causa justa", insistió Hortencia a nombre del EZLN.
A la celebración realizada en el caracol de Oventic que duró todo el día y parte de la noche en medio de la niebla y la brizna constante, asistieron miles de jóvenes de casi todos los estados del país y de otros países que asistieron a los dos cursos de la escuela zapatista.


A ellos la Comandanta Hortencia les pidió tomar en cuenta la experiencia en autonomía y autogobierno del EZLN y reconocer que si se pueden aplicar en otros lados.


La ceremonia política terminó poco antes de la medianoche en medio de vivas al EZLN, a los subcomandantes Marcos, Moisés y Pedro -este último murió en 1994- y con los himnos nacional y zapatista.

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Martes, 31 Diciembre 2013 07:39

Zapatismo: la riqueza de la dignidad

Zapatismo: la riqueza de la dignidad

En la comunidad Emiliano Zapata, en el caracol Torbellino de Nuestras Palabras, 30 familias zapatistas trabajan en colectivo. Poseen en común un cafetal, huertos de hortalizas y unas 350 cabezas de ganado. Sus pobladores no reciben apoyos gubernamentales de ningún tipo, pero su nivel de vida es mucho mejor que el de los poblados priístas a su alrededor.


En la comunidad hay una pequeña tienda comunal cuyas ganancias se destinan a las obras que el pueblo necesita. Allí, como en todas las otras regiones rebeldes, los recursos de las cooperativas sirven para financiar obras públicas como escuelas, hospitales, clínicas, bibliotecas o tuberías de agua.
Por todo el territorio rebelde florece un sistema autónomo de bienestar basado en una reforma agraria de facto que privilegia el uso comunitario de tierras y recursos naturales, en el trabajo colectivo y en la producción de valores de uso, y en prácticas de comercio justo en el mercado internacional.
En las zonas de influencia zapatista se ha ido derrotando la ley de San Garabato, que dicta que los campesinos deben comprar las mercancías que n

 

ecesitan caro y vender sus productos barato. Sucede con frecuencia que los coyotes (intermediarios comerciales abusivos) se ven obligados a pagar a las bases de apoyo rebeldes por sus cosechas, ganado y artesanías precios más altos que los que ofrecen a los pobladores no organizados. Las cooperativas zapatistas han adquirido un verdadero enjambre de vehículos automotores para trasladarse y transportar su producción.


En las comunidades rebeldes se ha generado conciencia ambiental. En ellas se practica la agroecología y se ha ido desterrando el uso de fertilizantes químicos. Se efectúan trabajos para proteger los suelos. Hay una preocupación genuina y generalizada por conservar bosques y selvas.


Como señalan los autores del libro Luchas muy otras: zapatismo y autonomía en las comunidades indígenas de Chiapas: los retos de la sustentabilidad en la reproducción comunitaria subraya la tensión entre la necesidad de subsistir dentro de del esquema socioeconómico existente y el proyecto de transformación de dicho esquema. Lo que allí se perfila es, más que un modelo económico zapatista, un proceso endógeno y diverso de las prioridades de las comunidades, como alternativa al sometimiento a la lógica aplanadora del capital trasnacional.

En los 27 municipios zapatistas no se bebe alcohol ni se siembran estupefacientes. Se ejerce justicia sin intervención gubernamental. Más que en el castigo, se pone el acento en la rehabilitación del infractor. Las mujeres han conquistado posiciones y responsabilidades poco frecuentes en comunidades rurales.


La red de infraestructuras comunes en educación, salud, agroecología, justicia y autogobierno, que los insurgentes han construido al margen de las instituciones estatales, funciona con su propia lógica, plural y diversa. Las comunidades zapatistas han formado cientos de promotores educativos y sanitarios, y de técnicos agropecuarios, de acuerdo con su cultura e identidad.

 


Todo esto se ha logrado porque los zapatistas se gobiernan a sí mismos y se autodefienden. Construyen la autonomía sin pedir permiso, en medio de una campaña permanente de contrainsurgencia. Resisten el hostigamiento perenne de 51 destacamentos militares, y de programas asistenciales que buscan dividir a las comunidades en resistencia ofreciéndoles migajas.


Sin embargo, a fines de este año se desató una campaña de difamación que asegura que nada de esto es cierto. Falsamente, se asegura que los zapatistas viven peor hoy que hace 20 años, que destruyen el medio ambiente y que dividen a las comunidades. Se trata del último episodio de una guerra sucia tan antigua como el levantamiento mismo.


Las calumnias no se sostienen. Cen¬tenares de testimonios públicos dan cuenta de que las acusaciones contra los rebeldes nada tienen que ver con la realidad que los difamadores difunden. Por ejemplo, el pintor Antonio Ortiz, Gritón, estuvo en la comunidad de Emiliano Zapata entre el 11 y 16 de agosto de este año, en el marco de la escuelita zapatista, y documentó su vivencia en un conmovedor relato que subió a Facebook. Le sorprendió encontrar que 30 familias indígenas poseían 350 cabezas de ganado. Él fue parte de un grupo de mil 700 personas que, en agosto de este año, asistieron a la primera escuelita zapatista.

 

También estuvieron allí Gilberto López y Rivas y Raúl Zibechi, quienes, en las páginas de La Jornada, compartieron sus reflexiones. Lo mismo hizo la periodista Adriana Malvido en Milenio, o la bailarina Argelia Guerrero en publicaciones alternativas. Todos constataron de manera directa cómo viven, trabajan, se educan, se curan y piensan las comunidades zapatistas.


Durante casi una semana, los mil 700 invitados fueron trasladados, hospedados y alimentados por sus anfitriones a las comunidades en las que vivieron. Cada uno fue acompañado por un cuadro zapatista que respondió a sus preguntas e inquietudes sobre su historia, lucha y experiencia organizativa, y les tradujo de las lenguas indígenas al español. Esta experiencia se está repitiendo este fin de año y se repetirá al comenzar 2014.


Una iniciativa educativa de esta magnitud, que supone una pedagogía distinta de la tradicional, sólo puede sostenerse sobre la existencia de comunidades con una base material capaz de albergar a los invitados, de una organización con la destreza y disciplina para operar un proyecto tan ambicioso, y miles de cuadros políticos con la formación para explicar su vida cotidiana y su propuesta de transformación social.


Desde abajo, los zapatistas están cambiando el mundo. Su vida es hoy muy diferente a la que tenían hace 20 años. Es mucho mejor. A lo largo de las últimas dos décadas, se han dado a sí mismos una vida digna, liberadora, llena de sentido, al margen de las instituciones gubernamentales. No lo están haciendo en unas cuantas comunidades aisladas, sino en centenares de ellas, establecidas en un amplio territorio. Hay, en este laboratorio de transformación política emancipadora, mucho que aprender y que agradecer.


Twitter: @lhan55

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La rebeldía, patrimonio de la humanidad; hay que celebrarlo siempre: vocero del EZLN

En vísperas del vigésimo aniversario del levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), el subcomandante Marcos sostuvo en un comunicado: La rebeldía no es patrimonio exclusivo de los neozapatistas. Lo es de la humanidad. Y eso es algo que hay que celebrar. En todas partes, todos los días y a todas horas. Porque la rebeldía es también una celebración.


El vocero rebelde considera el valor de las vidas y biografías de quienes han luchado, y las opone acerbamente al papel de los gobiernos del periodo: "Los criminales de la clase política mexicana que han mal gobernado estas tierras seguirán siendo, para quienes padecieron sus desmanes, criminales impunes. No importa cuántas líneas se paguen en los medios ídem; ni cuánto se gaste en espectaculares en las calles, en la prensa escrita, en radio y televisión. De los Díaz (Porfirio y Gustavo) a los Calderón y Peña, de los Castellanos y Sabines a los Albores y Velasco, sólo media el balconeo (vía redes sociales, porque en los medios de paga siguen siendo 'personas responsables y maduras') de la ridícula frivolidad de los 'júniors'".


Pero advierte que "el mundo es redondo y en el continuo sube y baja de la política de arriba se puede pasar, en poco tiempo, de la portada del Hola, al 'se busca criminal peligroso'; de los trajes militares talla extragrande al exilio temeroso y manchado de sangre; de la francachela del diciembre entreguista a...la historiografía, sostiene, se nutre de individualidades; la historia aprende de pueblos.


Dedica especial atención a los medios de comunicación de paga y juzga conmovedor el esfuerzo de los contrainsurgentes "que trabajan en ellos para tratar de dar argumentos a los pocos lectores-escuchas-videntes 'contras' que les quedan". Sin embargo, les ofrece "algunos tips" para sus informaciones: "Si las condiciones de las comunidades indígenas zapatistas están igual que hace 20 años y nada se ha avanzado en su nivel de vida, ¿por qué el EZLN –como lo hizo en 1994 con la prensa de paga– se 'abre' con la escuelita para que la gente de abajo vea y conozca directamente, sin intermediarios?"


Y ya que interroga, expresa: ¿Por qué en el mismo periodo se redujo exponencialmente el número de lectores-escuchas-videntes? de dichos medios. Ustedes preguntan qué ha hecho el EZLN por las comunidades indígenas. Y nosotros estamos respondiendo con el testimonio directo de decenas de miles de nuestros compañeros y compañeras. Ahora ustedes, los dueños y accionistas, directores y jefes, respondan: ¿Qué han hecho en estos 20 años por los trabajadores de los medios, uno de los sectores más golpeados por el crimen prohijado y alentado por el régimen a quien tanto adoran?


El subcomandante Moisés había precisado días atrás que no se admitirá a la prensa en las conmemoraciones zapatistas. Ahora Marcos pregunta: ¿Qué han hecho para que el ser trabajador de los medios sea un orgullo que no cueste la pérdida de la libertad o la vida al ser honesto? ¿Pueden decir que su trabajo es más respetado por gobernantes y gobernados que hace 20 años? ¿Qué han hecho contra la censura impuesta o tolerada? ¿Pueden decir que sus lectores-escuchas-televidentes están mejor informados que hace 20 años? ¿Pueden decir que tienen más credibilidad que hace 20 años?


Marcos reflexiona sobre la veracidad de las biografías: ¿Qué queda de una vida? Poco o mucho, dependiendo de los fragmentos que en la memoria colectiva imprimió esa vida, si bien suele suceder que lo que realmente importa no aparece en los medios de comunicación ni se puede medir en encuestas.


Apunta que, con Internet y equivalentes, los mitos biográficos redondean sus falacias y se reconstruye la historia de una vida con algo que poco o nada tiene que ver con la historia real. "¿No le dan escalofríos que, tal vez, en el futuro Carlos Salinas de Gortari será 'el visionario que entendió que vender a una nación era además de un negocio familiar un acto de patriotismo moderno, y no el líder de una banda de traidores?" Ernesto Zedillo Ponce de León, ¿el hombre de Estado? ¿o uno de los autores intelectuales, con Emilio Chuayffet y Mario Renán Castillo, de la masacre de Acteal? Felipe Calderón Hinojosa, "un 'valiente' (para que otros murieran) y no un sicópata que se robó el arma (la presidencia) para sus juegos de guerra". Y Enrique Peña Nieto, "culto e inteligente ('bueno, es ignorante y tonto pero hábil', es el nuevo perfil que se le construye"), y no un analfabeta funcional.


El subcomandante Marcos concluye: Es territorio zapatista, es Chiapas, es México, es Latinoamérica, es la Tierra. Y es diciembre de 2013, hace frío como hace 20 años y, como entonces, hoy una bandera nos cobija: la de la rebeldía.


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Domingo, 29 Diciembre 2013 08:42

Tareas pendientes en materia de DD.HH.

Tareas pendientes en materia de DD.HH.

A la hora de los balances de cierre de año, sin duda, el tema de los derechos humanos es una temática que en Chile seguirá presente mientras las víctimas de los atropellos ocurridos durante la dictadura que encabezó Augusto Pinochet (1973-1990) no sientan de verdad que llegaron la verdad y la justicia. En septiembre pasado, mes en que se conmemoraron 40 años desde que los militares tomaran el poder por la fuerza, el país se polarizó una vez más entre los cada vez menos visibles pinochetistas y quienes rechazan el horror vivido en el país, sector al cual se han sumado las nuevas camadas de la derecha chilena, que arrinconada bajo ese manto de desprestigio perdió por paliza las elecciones presidenciales y quedó en minoría en el Congreso.


En este escenario, la presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), Lorena Pizarro, al comentar a los medios su análisis de este 2013, advirtió que "es el tiempo" de comenzar a responder frente a las demandas de verdad y justicia, tras largos años de transición. De esta forma, afirmó que este año en particular la conmemoración de los 40 años del golpe de Estado significó una gran remezón en la conciencia nacional.
Pizarro, quien vivió el horror en carne propia, aseguró que la tenacidad de quienes han sido parte de las demandas de las agrupaciones de derechos humanos tuvo grandes logros en avanzar para crear conciencia respecto de lo que significó la vulneración de derechos durante la dictadura. Sin embargo, señaló tajantemente que entre las tareas pendientes está conocer el presunto el rol de civiles en las violaciones a los DD. HH.


"Son muchas las tareas pendientes, porque un país que vive 23 años de transición, con 20 años de ellos por una coalición (Concertación) y luego con la Alianza (de derecha), creemos que ya es tiempo de empezar a vivir en una democracia verdadera, y eso significa que la deuda es enorme, porque durante estos largos años, al no tener en el centro los derechos de las personas, se acrecienta la injusticia, la deuda ha crecido demasiado, por lo tanto ya es tiempo de resolverlo", sostuvo.


Junto a ello, la histórica dirigente afirmó que la consigna del "nunca más" es más fundamental que nunca. "Tenemos una tarea gigante, los violadores de los derechos humanos han envejecido, la demanda de verdad y justicia se tiene que materializar ahora, porque si no se nos va a pasar el tiempo y ellos van a morir de viejos, como lo hizo el dictador (Augusto Pinochet) en la absoluta impunidad."


Volviendo al balance, Lorena Pizarro dijo que "el principal avance para la causa de la verdad, la justicia y la lucha contra la impunidad fue el remezón nacional este año en el contexto de la conmemoración de los 40 años del golpe. Esto no se dio en forma mágica, esto tiene que ver con el entendimiento, nivel de conciencia y de conocimiento que tuvo la inmensa mayoría de la población de lo que fue el golpe, tiene que ver con que se ha avanzado y se ha materializado una lucha demasiado larga, con poca voluntad política por parte de las autoridades para enfrentar el tema".


En relación con los logros que esperan obtener el año que viene, con Michelle Bachelet a la cabeza de La Moneda, Pizarro aseguró que "esperamos que las voluntades políticas materialicen aquel derecho que está escrito y que Chile ha firmado en reiteradas ocasiones, sin duda que debiera ser distinto si no tenemos a la derecha en el poder, sin duda hoy hay que hacer lo que no se hizo en estos 23 años, tenemos toda la fuerza para demandar verdad y justicia".


Agregó que "hoy resulta injustificable no avanzar en el enjuiciamiento de civiles y militares que están impunes, en terminar con el penal Punta Peuco, en terminar con la aplicación de la Ley Antiterrorista, en terminar con los presos políticos mapuches, tenemos toda la fuerza para demandar el respeto a los derechos humanos".


Finalmente señaló que "todo lo que fue la planificación, la colusión genocida, toda esa desestabilización que se estableció en el gobierno de Salvador Allende para justificar el golpe, tuvo participación además de civiles chilenos y extranjeros, de destacados sujetos que han participado de la política y será el Poder Judicial el que tiene que investigar y desenmascarar aquella parte de la impunidad que hoy está presente en el país".


A pesar de la lentitud de los juicios, la Justicia avanza. Esta semana, por ejemplo, ocho ex miembros del Ejército de Chile fueron condenados en primera instancia por los homicidios calificados de 14 personas en el llamado caso Caravana de la Muerte.
El juez Leopoldo Llanos impuso penas que van desde 3 a 15 años de cárcel a los ex militares, según su grado de responsabilidad en los asesinatos perpetrados el 19 de octubre de 1973 en Antofagasta.


Los sentenciados a 15 años y un día son Sergio Arredondo González, Marcelo Moren Brito, Juan Chiminelli Fullerton y Patricio Ferrer Ducaud.
Pablo Martínez Latorre fue condenado a cinco años y Pedro Espinoza Bravo, Luis Felipe Planco Gallardo y Emilio de la Mahotiere González a tres años.
Gonzalo Santelices Cuevas fue absuelto por falta de participación en los hechos.


La Caravana de la Muerte, uno de los casos de violaciones de los derechos humanos más emblemáticos en Chile, fue una comitiva militar dirigida principalmente por el entonces general Sergio Arellano Stark, que recorrió el país después del golpe militar del 11 de septiembre de 1973, ejecutando prisioneros políticos.


El fallo del juez Llanos determinó que el 19 de octubre, cuando la delegación de militares que se trasladaba en helicópteros llegó a la norteña ciudad de Antofagasta, el "oficial delegado (...) dispuso que 14 prisioneros políticos debían ser retirados de la Cárcel Pública (...) y trasladados a la Quebrada El Way".

Agregó que una vez que se produjo el traslado, "los prisioneros fueron separados en grupos de tres o cuatro y llevados frente a un paredón (...) y ejecutados por miembros de la comitiva del oficial delegado y personal militar de la zona, mediante diferentes ráfagas de fuego, provenientes de las armas que portaban".Las personas fusiladas se encontraban procesadas por la Fiscalía Militar, sin que aún se hubiese dictado sentencia en contra de ellas.


Llanos ordenó que el Estado y los condenados deberán pagar indemnizaciones a los familiares de las víctimas por concepto de daño moral.

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Sábado, 28 Diciembre 2013 08:10

¿Está Kalashnikov en el infierno?

¿Está Kalashnikov en el infierno?

Siempre tuve debilidad por Mijail Timofeyévich Kalashnikov, quien murió poco antes de Navidad. Cuando lo conocí, sus ojos siberianos tenían la mirada alerta de un lobo; era desenvuelto, duro, desvergonzado. Tenía que serlo, supongo.


Quien había dado su nombre al rifle más famoso del mundo –que yo había visto en Líbano, Siria, Irak, Egipto, Palestina, Libia, Argelia, Armenia, Azerbaiyán Bosnia, Serbia, Yemen– debía tener una respuesta a la pregunta obvia: ¿cómo podía Kalashnikov justificar toda la sangre que seres humanos derramaban por cortesía de su diabólica invención?


"Verá usted –dijo–, todos esos sentimientos proceden de que uno de los bandos quiere liberarse por medio de las armas. Pero en mi opinión, el bien es el que prevalece; así será después de que yo haya muerto. Y vendrá el tiempo en que mis armas ya no se utilizarán ni serán necesarias".


Ahora ese hombre –una figura pequeña y cuadrada que hace 12 años, cuando lo conocí, tenía cabello gris bien peinado y unos cuantos dientes de oro– ha partido de veras hacia el cielo de los armeros, luego de pasar algunos de sus últimos días en la fábrica de armas que aún dirigía a la increíble edad de 94 años, en la ciudad de Izhevsk, en el centro de Rusia. Y justo al día siguiente, los rebeldes de la República Centroafricana aparecieron en nuestras pantallas de televisión blandiendo sus rifles automáticos Kalashnikov AK-47: AK por Automat Kalashnikova, 47 por 1947, fecha en que fue fabricado por primera vez.


La historia de Kalashnikov es bien conocida. Herido en la batalla de Bryansk, en 1941, yacía en una cama del hospital, ponderando la pregunta de un compañero paciente. "Un soldado en la cama de junto preguntó: '¿Por qué nuestros soldados sólo tienen un rifle por cada dos o tres, cuando los alemanes tienen armas automáticas?' Y entonces diseñé uno. Yo era un soldado y creé una ametralladora para soldados".


Mijail Kalashnikov estaba bien consciente del estatus místico de su arma. "Cuando conocí al ministro de Defensa de Mozambique –me contó–, me mostró la bandera de su país, que lleva la imagen de una subametralladora Kalashnikov. Y me dijo que cuando los soldados de liberación volvían a sus aldeas, bautizaban a sus hijos como 'Kalash'. Me parece que es un honor, no sólo un éxito militar. Es un éxito en la vida que haya personas bautizadas en mi honor, en honor de Mijail Kalashnikov".


No le mencioné que el Hezbolá libanés también había incorporado su maldita arma en su estandarte; el rifle forma la ele de Alá en la escritura árabe de la bandera amarilla y verde.

Sin embargo, es obvio que Kalashnikov había pensado mucho en su papel en el mundo –y en la muerte– y que deseaba, creo, alguna absolución. "No es mi culpa que el Kalashnikov se haya vuelto muy conocido en el mundo y usado en muchos lugares donde hay conflicto. Creo que la culpa es de las políticas de esos países, no de los diseñadores de armas. El hombre nació para proteger a su familia, sus hijos, su mujer. Pero quiero que sepa usted que, aparte de armamentos, he escrito tres libros en los que trato de educar a nuestros jóvenes para que muestren respeto a su familia, a los ancianos, a la historia..."


El viejo soldado sacó una edición en inglés de su libro –From a Stranger's Doorstep to the Kremlin Gates, una amena lectura, llena de patriotismo y abnegación– y me la dedicó con lápiz azul.


Kalashnikov, que aún llevaba sus dos medallas de Héroe del Trabajo Socialista, me contó una historia extraña. Un mayor del ejército saudita le preguntó si alguna vez se le había ocurrido cambiar de religión. Según las normas cristianas, usted es un gran pecador, le dijo el saudita. Es responsable de la muerte de miles, incluso decenas de miles en todo el globo. Desde hace mucho le tienen preparado un lugar en el infierno.


En realidad Kalashnikov era un musulmán, insistió el mayor. Cuando su tiempo en la Tierra llegara a su fin, Alá lo recibiría como héroe porque la misericordia de Alá es infinita.


Y entonces, ¿está Kalashnikov en el cielo o el infierno? Por supuesto, en aquella ocasión le pregunté qué diría Dios en verdad de él cuando muriera. "Nos educaron en tal forma que probablemente soy ateo –respondió. Pero algo existe..."


The Independent
Traducción: Jorge Anaya

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Martes, 24 Diciembre 2013 07:39

Zapatismo: veinte años después

Zapatismo: veinte años después

En las élites mexicanas soplan aires similares a los que corrían hace 20 años. Al igual que hoy le sucede a Enrique Peña Nieto, Carlos Salinas de Gortari se sentía entonces invencible. Su proyecto para reformar México de manera autoritaria y vertical avanzaba sin mayores obstáculos, y se publicitaba como la superación de mitos y atavismos históricos. Había puesto ya los cimientos de un poder transexenal. Sus índices de aprobación en la opinión pública se encontraban por las nubes.


Las reformas al artículo 27 constitucional, que privatizaron el ejido y abrieron el paso a la concentración de la tierra en el campo, se aprobaron sin mayores contratiempos. Lo mismo sucedió con la modificación del artículo 130, que concedió derechos políticos al clero. Al firmar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) se anunció una era de abundancia, progreso y bienestar.

El salinismo se creía eterno. No había más reformas que la suyas. No tenía frente a sí una oposición capaz de resistir su embate. El Partido de la Revolución Democrática (PRD) perdió abrumadoramente las elecciones intermedias de 1991, y más de 300 de sus militantes fueron asesinados. En los vertederos políticos se discutían asuntos como el de cambiar el nombre del país, argumentando que los organismos financieros internacionales lo identifican como México, y el TLCAN fue firmado con este nombre.


El surgimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en enero de 1994 trastocó drásticamente ese panorama. Descarriló el proyecto trasexenal del salinismo, dinamitó el presidencialismo autoritario, puso en el centro de la agenda pública la cuestión indígena, desenmascaró como una farsa el proyecto gubernamental de combate a la pobreza, abrió espacios para que una amplia variedad de fuerzas políticas y ciudadanas bloqueadas políticamente se expandieran, obligó la ciudadanización del Instituto Federal Electoral (IFE), sentó las bases para la reforma política de 1996, acabó con el reinado de los dos bloques político-culturales hegemónicos y oxigenó el debate público sobre el destino del país.


El alzamiento zapatista ganó, en muy poco tiempo, una enorme legitimidad social, que le fue reconocida política y jurídicamente, primero en los Diálogos de la Catedral, y después en la Ley para el Diálogo, la Conciliación y la Paz digna en Chiapas. Esa adhesión a su causa no fue ajena a los devastadores efectos de las reformas modernizadoras del salinismo entre amplios sectores de la población. Muchos damnificados vieron a los insurgentes como sus vengadores. Los rebeldes justificaron el levantamiento armado, en parte, en la contrarreforma al 27 constitucional y la firma del TLCAN.


El surgimiento del zapatismo no frenó el ciclo de reformas neoliberales, pero sus promotores se vieron obligados a retardarlas. Aunque hizo evidente una crisis de representación política en la que la sociedad no cabe en el régimen, y fue un factor real para empujar la alternancia política, no tuvo la fuerza suficiente para limitar la partidocracia. Tampoco pudo ocupar un lugar permanente en la mesa política nacional.
Esto fue palpable en al menos tres ocasiones distintas. Primero, en 1996, con el incumplimiento gubernamental de los acuerdos de San Andrés y la firma de los acuerdos de Barcelona, mediante los cuales se pactó una nueva reforma política que propició un reparto real del poder entre los tres principales partidos. Esta negociación reforzó el monopolio partidario de la representación política, dejó fuera de los espacios institucionales a muchas fuerzas políticas y sociales no identificadas con estos partidos, y conservó prácticamente intacto el poder de los líderes de las organizaciones corporativas de masas.


Segundo, en 2001, en lo que es el antecedente del actual Pacto por México, PRI, PAN y PRD votaron unificados en el Senado una caricatura de reforma indígena que convirtió en letra muerta los Acuerdos de San Andrés, cerrando la posibilidad de que el EZLN y sus aliados se insertaran en la vida política nacional de otra manera.


Y, tercero, a mediados de 2005 y a lo largo de 2006 el zapatismo impulsó, a través de la otra campaña, una iniciativa política no partidaria, no electoral, que puso en el centro la participación popular para promover, desde abajo y a la izquierda, un proceso de cambios políticos de corte anticapitalista. El proyecto fue bloqueado por la represión gubernamental a los habitantes de San Salvador Atenco y la incomprensión de la izquierda institucional.


A pesar de estos bloqueos, el EZLN sigue siendo una vigorosa fuerza transformadora y una indiscutible referencia para un amplio archipiélago de organizaciones sociales del país. Sin pedir permiso, los alzados se gobiernan a sí mismos, ejercen justicia, se encargan de la salud y la educación de su población, y ejercen el derecho a la autodefensa. Hace apenas un año, el 21 de diciembre de 2012, mostraron su músculo al movilizar, en silencio, 40 mil bases de apoyo, de manera ordenada y disciplinada. En agosto, 2 mil simpatizantes provenientes de casi todas las entidades de la República asistieron a la escuela zapatista, una formidable experiencia pedagógica. Al terminar el evento, centenares de representantes de los pueblos indios de todo el territorio nacional efectuaron, junto con la comandancia rebelde, la cátedra Juan Chávez, un momento central en la reconstrucción del Congreso Nacional Indígena.


A 20 años de su irrupción pública, el zapatismo sigue siendo una novedad política dotada de un enorme vigor. Lo que es profundamente original en esta fuerza, escribió el ensayista Tomás Segovia, es que, no obstante ser una rebelión armada, sigue teniendo fielmente los rasgos de una protesta social y no los de una revolución política. Esa protesta ha puesto en entredicho la legitimidad del poder. Ha evitado convertirse en partido político y quedar atrapado entre las redes de la política institucional.


La rebelión zapatista se reivindica a sí misma desde la soberanía popular, y no reconoce intermediarios para su ejercicio. Es expresión genuina de una sociedad que reflexiona sobre sí misma y sobre su destino, que se da sus propias normas y, al hacerlo, se autoinstituye.


Twitter: @lhan55

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Hace casi 20 años, despertamos con la rebeldía zapatista

Compañ[email protected]:


Hace casi 20 años, nos despertamos con la noticia de que los indígenas mayas del estado de Chiapas se habían levantado en armas en contra del mal gobierno del inefable Carlos Salinas de Gortari. A partir de ahí, grandes movilizaciones y un diálogo no siempre fácil se desarrolló con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

De manera fundamental, una nueva generación salió entonces a las calles y se identificó con la rebeldía zapatista. Fueron [email protected] los que marcaron una buena parte de las movilizaciones que se desarrollaron en esa primera fase de la lucha zapatista.


La insurrección zapatista del 1 de enero había cimbrado la conciencia nacional. Efectivamente, como dijo José Emilio Pacheco: "Cerramos los ojos para suponer que el otro México desaparecería al no verlo. El primero de enero de 1994 despertamos en otro país. El día que íbamos a celebrar nuestra entrada en el primer mundo retrocedimos un siglo hasta encontrarnos de nuevo con una rebelión como la de Tomochic. Creímos y quisimos ser norteamericanos y nos salió al paso nuestro destino centroamericano. La sangre derramada clama poner fin a la matanza. No se puede acabar con la violencia de los sublevados si no se acaba con la violencia de los opresores" (José Emilio Pacheco, La jornada, 5 de enero).


La izquierda mexicana y mundial se encontraba en ese momento en un aparente callejón sin salida. El 11 de noviembre de 1989, comenzaron a caer, como pinos de boliche, las llamadas "democracias populares" (República Democrática de Alemania, Checoeslovaquia, Hungría, Bulgaria, Polonia, Rumania, Albania). En 1991, la Unión de República Socialistas Soviéticas se "desmerengó" y, más allá de lo que cada quien pensábamos de ese proceso, lo que no se puede negar es que, en la práctica, su derrumbe abrió paso a la llegada de un capitalismo salvaje dirigido por una mafia criminal.


En América Latina, el 25 de febrero de 1990, los sandinistas pierden las elecciones y se inicia no sólo el proceso de despojo en contra de los campesinos nicaragüenses, lo mismo que el final del cooperativismo, sino que también se desarrolla una dinámica de corrupción entre los dirigentes sandinistas. Todavía pesaba que uno de los fundadores del sandinismo y figura emblemática de la revolución, Tomás Borge, hubiera realizado un libro-alabanza-libelo —disfrazado de entrevista a Carlos Salinas de Gortari— titulado "Dilemas de la modernidad".


El 16 de enero de 1992, se firman los acuerdos de Chapultepec que ponen fin a la guerra en El Salvador, sin que una serie de demandas centrales del pueblo pobre se hayan conquistado, en especial, el derecho a la tierra. En medio de ese proceso, el señor Joaquín Villalobos ("dirigente" del FMLN), quien ya cargaba sobre sus hombros la terrible decisión de matar al gran poeta Roque Dalton, le entrega su AK-47 a Carlos Salinas de Gortari.


Después de esto, se buscó ubicar todo en el marco institucional, de la democracia representativa.Todos abogaban por una izquierda que se limitara a ser cliente respondón del Estado capitalista.


En medio de la euforia anticomunista y de los coloquios en los que se pregonaba el fin de la historia y la llegada de un nuevo orden mundial, alguien describió bien la época que vivíamos e hizo una afirmación que le dio sentido a nuestra necedad: Eduardo Galeano, quien escribió un texto memorable: "En Bucarest, una grúa se lleva la estatua de Lenin. En Moscú, una multitud ávida hace cola a las puertas de McDonald's. El abominable muro de Berlín se vende en pedacitos, y Berlín Este confirma que está ubicado a la derecha de Berlín Oeste. En Varsovia y en Budapest, los ministros de Economía hablan igualito que Margaret Thatcher. En Pekín también, mientras los carros de combate aplastan a los estudiantes. El Partido Comunista Italiano, el más numeroso de Occidente, anuncia su próximo suicidio. Se reduce la ayuda soviética a Etiopía y el coronel Mengistu descubre súbitamente que el capitalismo es bueno. Los sandinistas, protagonistas de la revolución más linda del mundo, pierden las elecciones: Cae la revolución en Nicaragua, titulan los diarios.Parece que ya no hay sitio para las revoluciones, como no sea en las vitrinas del Museo Arqueológico, ni hay lugar para la izquierda, salvo para la izquierda arrepentida que acepta sentarse a la diestra de los banqueros. Estamos todos invitados al entierro mundial del socialismo. El cortejo fúnebre abarca, según dicen, a la humanidad entera.


Yo confieso que no me lo creo. Estos funerales se han equivocado de muerto". (Eduardo Galeano: El niño perdido a la intemperie).


La insurrección zapatista del 1 de enero abrió un nuevo ciclo de confrontaciones sociales. La capacidad de trasmitir su mensaje, que era y es el de los condenados de la tierra, abrió una brecha para poder re-andar el camino en la búsqueda de una práctica emancipadora.


El pensamiento libertario zapatista abrió un gran hoyo en el aparentemente sólido edificio ideológico del poder del capital, y permitió que por ahí se expresaran viejas buenas ideas y nuevas buenas ideas.


En medio de la mayor euforia de la clase dominante; cuando se levantaban las copas de champagne para brindar por nuestro ingreso al primer mundo (el 1 de enero entraría en vigor el Tratado de Libre Comercio); cuando el priísmo estaba más seguro, en tanto había logrado "destapar" a su candidato sin que se dieran grandes fisuras en su interior; cuando las 15 familias más ricas del país festejaban la capacidad que habían tenido los mecanismos de control para dominar a los "jodidos" (como le gusta decir de los pobres, al zar de la televisión privada: Emilio Azcárraga Milmo); se dio el levantamiento de los pueblos zapatistas. Escogieron esa fecha como para demostrar que la memoria no había sido derrotada por una modernidad excluyente.


Ni el gobierno y los partidos de derecha, ni la izquierda o los sectores democráticos, teníamos la menor idea de que algo semejante iba a suceder. Sabíamos del rencor que se venía agolpando en el pecho de una manera soterrada, pero no pensábamos que se podría expresar de esta manera.


Empezamos a tratar de comprender. Por supuesto, no sólo no siempre entendíamos a cabalidad el conjunto de la nueva gramática de la rebeldía zapatista, sino que muchas ideas nos eran ajenas y, muchas veces, las malinterpretamos.


Lo más importante es que el 1 de enero fue una bocanada de aire fresco. Salimos a las calles no sólo para exigirle al gobierno parar la guerra, sino para evidenciar que todos los cantos al fin de la historia eran, antes que nada, vacíos discursos ideológicos.


La idea de que NO todo estaba perdido fue clave para comprender que, al final, esa rebelión no era sino una grieta por donde podíamos ver que todavía había muchas luchas por delante. Que la historia no sólo no había terminado, sino que era, todavía, una-muchas páginas en blanco.
Ahora podemos agregar que, para nosotros, la insurrección zapatista no es una efeméride, un evento que corre el peligro de ser deglutido por el carácter omnívoro del capitalismo. Que, a pesar de los intentos llevados a cabo por los medios de comunicación, el zapatismo no forma parte de la sociedad del espectáculo.


El zapatismo ha sido un proceso, efectivamente, lleno de varios momentos luminosos pero, antes que nada, ha sido un proceso ininterrumpido de luchas, acciones, experiencias que, encadenadas entre sí, han constituido una nueva práctica de la izquierda de abajo.


Entonces, a pesar de las veces que los comentaristas y analistas —que confunden su ilusión con la realidad— han dado por muerto al zapatismo, éste no sólo ha continuado sino que ha ido generando nuevos procesos sociales.


A lo interno, con el desarrollo de la autonomía (auténtico proceso de auto-organización sin paralelo en la historia, por lo menos de manera tan profunda y prolongada) y la construcción de nuevas relaciones sociales, es decir, de nuevas formas de vida. Y hacia afuera, al no buscar hegemonizar u homogeneizar ni dirigir a otros movimientos sociales.


Ubicándose siempre al lado de los perseguidos, humillados y ofendidos, en especial, de los más perseguidos, más humillados y más ofendidos.
No en función de la defensa en abstracto de la patria o de la nación, sino en función de los seres humanos que,viviendo abajo y más abajo, son considerados como prescindibles o como simple carne de cañón que no merece ninguna otra cosa que ir atrás de sus dirigentes siempre tan dispuestos a decirles cuándo levantar la mano. Esos seres humanos que son la esencia fundamental de la patria o de la nación.


Si alguien le preguntara a un zapatista: ¿Cuáles han sido tus mejores años? Éste contestaría: "los que vendrán". Porque algunas de las cosas más importantes que nos ha mostrado el zapatismo es su permanente voluntad de lucha, su capacidad organizativa y su convicción —a prueba de todo, incluso de la incomprensión de [email protected]— de que vamos a ganar.


Si la rebeldía zapatista —de la cual queremos ser cómplices— no es una fecha, ni un cumpleaños, ni un acontecimiento, ni algo petrificado, dogmático o terminado, entonces, es algo que se arma, se construye, se cimienta todos los días.


Si otros quieren darse por derrotados porque consideran que ya se perdió "la madre de todas las batallas", ése es su derecho. [email protected] preferimos la visión de que, como decían los estudiantes franceses del mayo de 1968: "esto no es más que el inicio, el combate continúa".
Mucha agua ha corrido bajo el puente desde el 1 de enero de 1994. Y muchos los ataques de los señores del dinero, la clase política y sus palafreneros, "intelectuales" de pacotilla que desde el primer día fueron contratados para una misión imposible: denigrar con cierta credibilidad a los pueblos zapatistas y a su ejército. Las plumas verde olivo se ofrecieron al mejor postor, desde el líbelo Nexos hasta lo que hoy es su espejo: el diario La Razón. Todos ellos han acogido a varios tinterillos proclives a exhibirse como lo que son: mercenarios que escriben con la mano derecha y cobran con la izquierda

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El impulso vital que venía de abajo fue escuchado y entendido sólo por una parte de toda la izquierda mexicana. La que no sufre de esa enfermedad del cuello que es la tortícolis, producto de tener la cabeza y la mirada siempre volteando hacia arriba, suspirando por un poder que —aunque nadie de ellos se ha dado cuenta— ya no existe, que es un holograma.


Por nuestro lado, los que mantuvimos el planteamiento rebelde de la Otra Izquierda decidimos, con la ayuda del ejemplo de los pueblos zapatistas, mantenernos abajo y a la izquierda. Empeñados en construir otra realidad, donde los mecanismos comunitarios de auto-organización sean el motor de las transformaciones prácticas y teóricas. Al lado de quienes viven en los sótanos y la planta baja del edificio capitalista.
Para lograr esa construcción fue necesario estar [email protected] a reaprender muchas cosas, como lo veremos más adelante.

 

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En ese proceso en el que "el educador debe ser educado" reaprender ha sido fundamental.
Desde luego, el camino no ha sido fácil. Varios paradigmas teóricos del pensamiento de izquierda fueron puestos en cuestión:
La idea de una vanguardia que dirige desde el exterior al movimiento social.
La idea de que la teoría es algo exclusivo de los pensadores universitarios.
La idea de que la clase obrera es la única clase revolucionaria.
La idea de que lo que importa en el concepto lucha de clases, es el segundo elemento y no el primero.
La idea de que la diversidad y la diferencia es un estorbo para luchar juntos.
La idea de que el Estado es el único instrumento que se puede utilizar para cambiar de manera duradera las condiciones de vida y la organización social del pueblo

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La idea de que luchamos por una revolución socialista a la que se le debe firmar un cheque en blanco, dejando de lado las mal llamadas luchas minoritarias (indígenas, mujeres, homosexuales, lesbianas, otros amores, punks, etcétera).


La idea de la izquierda —que también tiene un pensamiento único— de que quien no cuadre en su visión es un enemigo.


Frente a esa crisis de paradigmas hemos comenzado a construir un pensamiento muy Otro. Lo primero ha sido romper con esa visión de que la política es una tarea que únicamente pueden acometer los especialistas. Que se trata de un discurso lleno de secretos arcanos no apto para la población en general.


Descubrimos poco a poco que existe otra teoría: la que nace del seno de los movimientos de verdad, aquéllos que no son golondrinas que no hacen verano. Que es ahí en las comunidades, los barrios, los ejidos, los pueblos, donde la gente comienza a reflexionar sobre el significado de tomar en sus manos el control de sus destinos y, a partir de ahí, a elaborar una teoría producida por ella misma.


Esa irrupción de los "peatones de la historia", como dicen los compañeros zapatistas, ha puesto en crisis a más de uno de los que se piensan a sí mismos como los poseedores del pensamiento político, de los que tienen "respuestas" para todo lo que pasa en el mundo, producto de una lectura profunda... de los periódicos. Desde luego, como siempre sucede, ningún pueblo les hace caso.

Las y los indocumentados de la política, los que no tienen papeles ni títulos universitarios son los que, desde hace ya varios años, están haciendo la verdadera teoría política.


La gran pregunta para los que se reivindican como organizaciones de vanguardia y para los que se consideran "formadores de opinión" es saber si van a tener la modestia de escuchar esas voces. Si van a ser capaces de bajar el volumen del estruendo que producen sus teorías, casi siempre producto de diseños analógicos, que son válidas para cualquier momento de la historia, es decir, para ninguno.


Aprender a escuchar solamente se logra cuando uno se calla. ¿Será posible que después de tantos años de hablar, la izquierda tenga la capacidad para callarse y escuchar? Las voces que vienen de abajo, aunque de pocos decibeles, son claras y nítidas. Solamente es indispensable inclinarse un poco y prestar atención.


Y, entonces, nos daremos cuenta que desde lo más profundo de la sociedad mexicana, cual torrente, están brotando tal nivel de ideas y pensamientos como los que hoy vemos en la Escuelita Zapatista. Si aguzamos el oído para mirar tendremos que reconocer que sí, es cierto, las nuevas generaciones de zapatistas son mucho más lúcidas y capaces que aquéllas que hicieron la insurrección. Las múltiples voces de las bases de apoyo zapatistas nos confirman que, a pesar del importante esfuerzo de su jefe militar y vocero, sólo logró trasmitirnos un pálido reflejo de lo que estaba pasando en territorio zapatista.


La riqueza de esa experiencia nos ha dado nuevas herramientas prácticas y teóricas. Es responsabilidad nuestra que su uso sea fructífero. Sabemos que no ha sido fácil, y estamos lejos de haberlo logrado, pero lo estamos intentando, realmente intentándolo. Y hoy podemos decir que aquí estamos.


Que no nos rendimos, que no nos vendemos, que no renegamos. Que, sin duda, nos hemos equivocado, pero hemos logrado preservar el fuego y separar la ceniza. Que ese fuego es hoy apenas un llama, a lo mejor una llamita, pero que todos los días es alimentado con dos cosas: las acciones destructivas de un poder neoliberal excluyente y rapaz que nos obliga a mantenernos en el imperativo categórico de eliminarlo, y la voluntad inquebrantable de lo que somos.


Todos los días con nuestra práctica y pensamiento velamos esa llama o llamita, que representa nuestra voluntad de luchar en contra de la explotación, el despojo, la represión y el desprecio, es decir, en contra de la esencia del capitalismo.


Que hacemos nuestras las siguientes palabras, que ustedes pronunciaron en el festival de la Digna Rabia:


"Permítanos contarles: El EZLN tuvo la tentación de la hegemonía y la homogeneidad. No sólo después del alzamiento, también antes. Hubo la tentación de imponer modos e identidades. De que el zapatismo fuera la única verdad. Y fueron los pueblos los que lo impidieron primero, y luego nos enseñaron que no es así, que no es por ahí. Que no podíamos suplir un dominio con otro y que debíamos convencer y no vencer a quienes eran y son como nosotros pero no son nosotros. Nos enseñaron que hay muchos mundos y que es posible y necesario el respeto mutuo...


"Y entonces lo que queremos decirles es que esta pluralidad tan la misma en la rabia, y tan diferente en sentirla, es el rumbo y el destino que nosotros queremos y les proponemos...


"No todos somos zapatistas (cosa que en algunos casos celebramos). Tampoco somos todos comunistas, socialistas, anarquistas, libertarios, punks, skatos, darks, y como cada quien nombre su diferencia..."
(Fragmentos del discurso del Subcomandante Insurgente Marcos: "Siete vientos en los calendarios y geografías de abajo").
Esa concepción nos interpela para ir formulando una respuesta. A continuación daremos unas ideas, que desde luego solamente son una reflexión inicial.

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"En la Sexta no decimos que todos los pueblos indios se entren al EZLN, ni decimos que vamos a dirigir obreros, estudiantes, campesinos, jóvenes, mujeres, otros, otras, otroas. Decimos que cada quien tiene su espacio, su historia, su lucha, su sueño, su proporcionalidad. Y decimos que entonces echemos trato para luchar juntos por el todo y por lo de cada quien y cada cual. Por echar trato entre nuestras respectivas proporcionalidades y el país que resulte, el mundo que se logre esté formado por los sueños de todos y cada uno de los desposeídos.


"Que ese mundo sea tan abigarrado, que no quepan las pesadillas que vivimos ninguno, ninguna, ningunoa, de abajo.


"Nos preocupa que en ese mundo parido por tanta lucha y tanta rabia se siga viendo a la mujer con todas las variantes de desprecio que la sociedad patriarcal ha impuesto; que se siga viendo como raros o enfermos o enfermoas y raroas a las diversas preferencias sexuales; que se siga asumiendo que la juventud debe ser domesticada, es decir, obligada a "madurar"; que los indígenas sigamos siendo despreciados y humillados o, en el mejor de los casos, enfrentados como los buenos salvajes a los que hay que civilizar.


"Vaya, nos preocupa que ese nuevo mundo no vaya a ser un clon del actual, o un transgénico o una fotocopia del que hoy nos horroriza y repudiamos. Nos preocupa, pues, que en ese mundo no haya democracia, ni justicia, ni libertad".

"Entonces les queremos decir, pedir, que no hagamos de nuestra fuerza una debilidad. El ser tantos y tan diferentes nos permitirá sobrevivir a la catástrofe que se avecina, y nos permitirá levantar algo nuevo. Les queremos decir, pedir, que eso nuevo sea también diferente".


(Fragmentos del discurso del Subcomandante Insurgente Marcos: "Siete vientos en los calendarios y geografías de abajo")

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¿Qué escribiríamos si hoy tuviéramos la pretensión de decir qué es lo que nos muestra la experiencia zapatista?


Cada vez que un hombre, una mujer, un niño o un anciano base de apoyo zapatista habla de su lucha, de su autonomía, de su resistencia hay una palabra que se repite con insistencia: organización. Pero ¿Cómo llegar a ella? El problema no se resuelve utilizando la palabra como una especie de "ábrete sésamo", buena para todo.


Tampoco se puede simplemente elevar a modelo lo que ellos mismos nos dicen que no es un modelo. Que ellos lo han hecho así, pero que otros modos habrá.


Si rechazamos el pensamiento único de la derecha, es imposible pensar que ahora vamos a implantar una especie de pensamiento único de la izquierda de abajo.


No, de lo que se trata es de aprender de las experiencias diarias que vamos trabajando. Y esas experiencias aunque semejantes no serán iguales. Pero, ¿habría algo que nos permitiera orientarnos en ese sinuoso camino?


Sí, hay varias cosas, por lo menos eso creemos [email protected]


Ubicarnos siempre al lado de los condenados de la tierra.


No mirar para arriba, pero tampoco para abajo. Buscar siempre echar miradas de complicidad a los lados, es decir adonde pertenecemos, a abajo.


Privilegiar la escucha al discurso. Dar oportunidad a que el abajo hable y nos diga lo que él sabe.


Entender que es inevitable que desde el poder y sus medios se van a realizar labores de linchamiento en contra de aquellos [email protected] que desentonan, que no se cuadran ni cuadran: en contra de los rebeldes.


Rehuir la tentación de dirigir los movimientos. Esto siempre provoca vértigo. Siempre surge la pregunta de cómo se van a expresar los que luchan, la población que abajo habita, si no hay quien les dirija. Pues la respuesta siendo sencilla tiene una gran complejidad aceptarla: por ellos mismos.


Respetar las formas organizativas que cada quien se dé, aunque nos parezcan tortuosas y desesperadamente lentas. Cada quien su modo.
No perseguir las coyunturas que de arriba nos imponen, sino trabajar para crear nuestras propias coyunturas. Mover el tablero de la política quiere decir no respetar las reglas de lo "políticamente correcto". Aspiramos a ser "políticamente incorrectos".


Trabajar y construir en la diferencia. Generando espacios habitables donde las mujeres no sean hostigadas por el simple hecho de ser mujeres. Donde se acepte las diversas preferencias sexuales. Donde no se imponga una religión pero tampoco el ateísmo. Donde se promueva el encuentro de los diversos, de los [email protected]


Donde no nos auto limitemos porque la polis es mucho más complicada que la selva. Muchos han dicho que los zapatistas pueden hacer lo que hacen porque su sociedad no es compleja. Pero que en las grandes urbes vivimos una sociedad compleja que impide la posibilidad de que la gente tome el control de su destino. Eso ha sido teorizado, tanto desde la derecha como en la izquierda. Este "argumento" contiene dos estupideces: pensar que los pueblos zapatistas conforman una sociedad simple. Quien dice eso nunca ha pisado territorio zapatista, donde casi cada compañ[email protected] es un municipio autónomo. Simplemente hay que recordar que en una Junta de Buen Gobierno conviven compañ[email protected] que hablan hasta cuatro idiomas diferentes. La otra estupidez es achicar a los pueblos de las grandes ciudades y expropiarles su capacidad de decisión, por un problema técnico: la dificultad en la comunicación. Digo, esos mismos son los que cantan las glorias del Internet y las redes sociales.


En fin, éstas son solamente algunas ideas. Ni son todas y muy probablemente no sean las mejores.


La cuestión es que si como dicen algunos: la historia nos muerde la nuca, debemos voltearnos y comerle la nuca a la historia. Claro, todo esto hecho con gran serenidad y paciencia.


En ese proceso surgirán muchas experiencias de las cuales aprender. Aquí sí que "florecerán cien flores", que representen cien o más formas de organización diversa. No hay límites más que los que nos pongamos nosotros mismos.


En las palabras que recordamos de [email protected] compañ[email protected] del EZLN durante el festival de la Digna Rabia, se ubica lo fundamental de lo que sería la nueva buena nueva: Sí, es verdad que el pueblo unido jamás será vencido, pero siempre y cuando se entienda que será en la diversidad que se construya el gran [email protected] que este país y el mundo necesita.


Por nuestro lado, finalmente, queremos decir que desde el 1 de enero de 1994 decidimos que nuestro futuro estaba al lado de [email protected] [email protected] y compañ[email protected] zapatistas. Que no fuimos de los que buscaron simplemente tomarse la foto en el momento en que los medios de comunicación, y los que siempre persiguen la moda, acechaban a los dirigentes zapatistas, en especial al Subcomandante Insurgente Marcos.
Y hoy, casi 20 años después de su gran insurrección y 20 años después de que supimos que su rebelión era también la de [email protected], les decimos compañ[email protected] zapatistas: aquí estamos, aquí seguiremos, buscando caminar con ustedes, hombro con hombro, como parte de la Sexta.

Les decimos que, efectivamente, [email protected] también tenemos un objetivo muy modesto: cambiar la vida, cambiar el mundo.


Por todo lo anterior y por muchas otras razones y sinrazones, un grupo de hombres, mujeres, niñ@s, [email protected], [email protected], hemos decidido organizarnos, porque hemos entendido que la rebeldía organizada es uno de los caminos, para [email protected] el más importante, que sí nos llevan a donde queremos ir.


No a construir un camino único y sin obstáculos, sino uno donde nos encontremos a [email protected] [email protected] y podamos trabajar [email protected] sin que eso quiera decir que les digamos: "vengan a éste, el bueno es éste". Porque después de veinte años estamos aprendiendo que los caminos se hacen andando, en la acción y no en debates teóricos sin raíces prácticas.


Desde las visiones zapatistas del mundo, de México y de la vida, buscamos generar un marco común, un refugio habitable a nuestra rebeldía, una casamata que sea un punto de apoyo para poder continuar con nuestra labor del viejo topo (o mejor: de un escarabajo llamado Don Durito de la Lacandona) que corroe los cimientos del capital.


Por eso, [email protected], rebeldes e [email protected], manifestamos nuestra voluntad de caminar junto a [email protected] zapatistas y nuestro deseo de ser sus compañ[email protected] Les decimos que vamos a poner todo el empeño en ello y que, efectivamente, en la larga noche que ha sido lo que algunos llaman día, tarde que temprano "noche será el día que será el día".


Afuera ya no es medianoche... ya se mira el horizonte.


México, diciembre de 2013.

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Mandela ha muerto ¿Por qué ocultar la verdad sobre el Apartheid?

Quizás el imperio creyó que nuestro pueblo no haría honor a su palabra cuando, en días inciertos del pasado siglo, afirmamos que si incluso la URSS desaparecía Cuba seguiría luchando.


La Segunda Guerra Mundial estalló cuando, el 1ro. de septiembre de 1939, el nazi-fascismo invadió Polonia y cayó como un rayo sobre el pueblo heroico de la URSS, que aportó 27 millones de vidas para preservar a la humanidad de aquella brutal matanza que puso fin a la vida de más de 50 millones de personas.


La guerra es, por otro lado, la única actividad a lo largo de la historia que el género humano nunca ha sido capaz de evitar; lo que llevó a Einstein a responder que no sabía cómo sería la Tercera Guerra Mundial, pero la Cuarta sería con palos y piedras.


Sumados los medios disponibles por las dos más poderosas potencias, Estados Unidos y Rusia, disponen de más de 20 000 —veinte mil— ojivas nucleares. La humanidad debiera conocer bien que, tres días después de la asunción de John F. Kennedy a la presidencia de su país, el 20 de enero de 1961, un bombardero B-52 de Estados Unidos, en vuelo de rutina, que transportaba dos bombas atómicas con una capacidad destructiva 260 veces superior a la utilizada en Hiroshima, sufrió un accidente que precipitó el aparato hacia tierra. En tales casos, equipos automáticos sofisticados aplican medidas que impiden el estallido de las bombas. La primera cayó a tierra sin riesgo alguno; la segunda, de los 4 mecanismos, tres fallaron, y el cuarto, en estado crítico, apenas funcionó; la bomba por puro azar no estalló.


Ningún acontecimiento presente o pasado que yo recuerde o haya oído mencionar, como la muerte de Mandela, impactó tanto a la opinión pública mundial; y no por sus riquezas, sino por la calidad humana y la nobleza de sus sentimientos e ideas.


A lo largo de la historia, hasta hace apenas un siglo y medio y antes de que las máquinas y robots, a un costo mínimo de energías, se ocuparan de nuestras modestas tareas, no existían ninguno de los fenómenos que hoy conmueven a la humanidad y rigen inexorablemente a cada una de las personas: hombres o mujeres, niños y ancianos, jóvenes y adultos, agricultores y obreros fabriles, manuales o intelectuales. La tendencia dominante es la de instalarse en las ciudades, donde la creación de empleos, transporte y condiciones elementales de vida, demandan enormes inversiones en detrimento de la producción alimentaria y otras formas de vida más razonables.


Tres potencias han hecho descender artefactos en la Luna de nuestro planeta. El mismo día en que Nelson Mandela, envuelto en la bandera de su patria, fue inhumado en el patio de la humilde casa donde nació hace 95 años, un módulo sofisticado de la República Popular China descendía en un espacio iluminado de nuestra Luna. La coincidencia de ambos hechos fue absolutamente casual.
Millones de científicos investigan materias y radiaciones en la Tierra y el espacio; por ellos se conoce que Titán,

una de las lunas de Saturno, acumuló 40 —cuarenta— veces más petróleo que el existente en nuestro planeta cuando comenzó la explotación de este hace apenas 125 años, y al ritmo actual de consumo durará apenas un siglo más.


Los fraternales sentimientos de hermandad profunda entre el pueblo cubano y la patria de Nelson Mandela nacieron de un hecho que ni siquiera ha sido mencionado, y de lo cual no habíamos dicho una palabra a lo largo de muchos años; Mandela, porque era un apóstol de la paz y no deseaba lastimar a nadie. Cuba, porque jamás realizó acción alguna en busca de gloria o prestigio.


Cuando la Revolución triunfó en Cuba fuimos solidarios con las colonias portuguesas en África, desde los primeros años; los Movimientos de Liberación en ese continente ponían en jaque al colonialismo y el imperialismo, luego de la Segunda Guerra Mundial y la liberación de la República Popular China —el país más poblado del mundo—, tras el triunfo glorioso de la Revolución Socialista Rusa.


Las revoluciones sociales conmovían los cimientos del viejo orden. Los pobladores del planeta, en 1960, alcanzaban ya los 3 mil millones de habitantes. Parejamente creció el poder de las grandes empresas transnacionales, casi todas en manos de Estados Unidos, cuya moneda, apoyada en el monopolio del oro y la industria intacta por la lejanía de los frentes de batalla, se hizo dueña de la economía mundial. Richard Nixon derogó unilateralmente el respaldo de su moneda en oro, y las empresas de su país se apoderaron de los principales recursos y materias primas del planeta, que adquirieron con papeles.


Hasta aquí no hay nada que no se conozca.


Pero, ¿por qué se pretende ocultar que el régimen del Apartheid, que tanto hizo sufrir al África e indignó a la inmensa mayoría de las naciones del mundo, era fruto de la Europa colonial y fue convertido en potencia nuclear por Estados Unidos e Israel, lo cual Cuba, un país que apoyaba las colonias portuguesas en África que luchaban por su independencia, condenó abiertamente?


Nuestro pueblo, que había sido cedido por España a Estados Unidos tras la heroica lucha durante más de 30 años, nunca se resignó al régimen esclavista que le impusieron durante casi 500 años.


De Namibia, ocupada por Sudáfrica, partieron en 1975 las tropas racistas apoyadas por tanques ligeros con cañones de 90 milímetros que penetraron más de mil kilómetros hasta las proximidades de Luanda, donde un Batallón de Tropas Especiales cubanas —enviadas por aire— y varias tripulaciones también cubanas de tanques soviéticos que estaban allí sin personal, las pudo contener. Eso ocurrió en noviembre de 1975, 13 años antes de la Batalla de Cuito Cuanavale.


Ya dije que nada hacíamos en busca de prestigio o beneficio alguno. Pero constituye un hecho muy real que Mandela fue un hombre íntegro, revolucionario profundo y radicalmente socialista, que con gran estoicismo soportó 27 años de encarcelamiento solitario. Yo no dejaba de admirar su honradez, su modestia y su enorme mérito.


Cuba cumplía sus deberes internacionalistas rigurosamente. Defendía puntos claves y entrenaba cada año a miles de combatientes angolanos en el manejo de las armas. La URSS suministraba el armamento. Sin embargo, en aquella época la idea del asesor principal por parte de los suministradores del equipo militar no la compartíamos. Miles de angolanos jóvenes y saludables ingresaban constantemente en las unidades de su incipiente ejército. El asesor principal no era, sin embargo, un Zhúkov, Rokossovski, Malinovsky u otros muchos que llenaron de gloria la estrategia militar soviética. Su idea obsesiva era enviar brigadas angolanas con las mejores armas al territorio donde supuestamente residía el gobierno tribal de Savimbi, un mercenario al servicio de Estados Unidos y Sudáfrica, que era como enviar las fuerzas que combatían en Stalingrado a la frontera de la España falangista que había enviado más de cien mil soldados a luchar contra la URSS. Ese año se estaba produciendo una operación de ese tipo.


El enemigo avanzaba tras las fuerzas de varias brigadas angolanas, golpeadas en las proximidades del objetivo adonde eran enviadas, a 1 500 kilómetros aproximadamente de Luanda. De allí venían perseguidas por las fuerzas sudafricanas en dirección a Cuito Cuanavale, antigua base militar de la OTAN, a unos 100 kilómetros de la primera Brigada de Tanques cubana.


En ese instante crítico el Presidente de Angola solicitó el apoyo de las tropas cubanas. El Jefe de nuestras fuerzas en el Sur, General Leopoldo Cintra Frías, nos comunicó la solicitud, algo que solía ser habitual. Nuestra respuesta firme fue que prestaríamos ese apoyo si todas las fuerzas y equipos angolanos de ese frente se subordinaban al mando cubano en el Sur de Angola. Todo el mundo comprendía que nuestra solicitud era un requisito para convertir la antigua base en el campo ideal para golpear a las fuerzas racistas de Sudáfrica.


En menos de 24 horas llegó de Angola la respuesta positiva.


Se decidió el envío inmediato de una Brigada de Tanques cubana hacia ese punto. Varias más estaban en la misma línea hacia el Oeste. El obstáculo principal era el fango y la humedad de la tierra en época de lluvia, que había que revisar metro a metro contra minas antipersonales. A Cuito, fue enviado igualmente el personal para operar los tanques sin tripulación y los cañones que carecían de ellas.


La base estaba separada del territorio que se ubica al Este por el caudaloso y rápido río Cuito, sobre el que se sostenía un sólido puente. El ejército racista lo atacaba desesperadamente; un avión teleguiado repleto de explosivos lograron impactarlo sobre el puente e inutilizarlo. A los tanques angolanos en retirada que podían moverse se les cruzó por un punto más al Norte. Los que no estaban en condiciones adecuadas fueron enterrados, con sus armas apuntando hacia el Este; una densa faja de minas antipersonales y antitanques convirtieron la línea en una mortal trampa al otro lado del río. Cuando las fuerzas racistas reiniciaron el avance y chocaron contra aquella muralla, todas las piezas de artillería y los tanques de las brigadas revolucionarias disparaban desde sus puntos de ubicación en la zona de Cuito.


Un papel especial se reservó para los cazas Mig-23 que, a velocidad cercana a mil kilómetros por hora y a 100 —cien— metros de altura, eran capaces de distinguir si el personal artillero era negro o blanco, y disparaban incesantemente contra ellos.


Cuando el enemigo desgastado e inmovilizado inició la retirada, las fuerzas revolucionarias se prepararon para los combates finales.
Numerosas brigadas angolanas y cubanas se movieron a ritmo rápido y a distancia adecuada hacia el Oeste, donde estaban las únicas vías amplias por donde siempre los sudafricanos iniciaban sus acciones contra Angola. El aeropuerto sin embargo estaba aproximadamente a 300 —trescientos— kilómetros de la frontera con Namibia, ocupada totalmente por el ejército del Apartheid.


Mientras las tropas se reorganizaban y reequipaban se decidió con toda urgencia construir una pista de aterrizaje para los Mig-23. Nuestros pilotos estaban utilizando los equipos aéreos entregados por la URSS a Angola, cuyos pilotos no habían dispuesto del tiempo necesario para su adecuada instrucción. Varios equipos aéreos estaban descontados por bajas que a veces eran ocasionadas por nuestros propios artilleros u operadores de medios antiaéreos. Los sudafricanos ocupaban todavía una parte de la carretera principal que conduce desde el borde de la meseta angolana a Namibia. En los puentes sobre el caudaloso río Cunene, entre el Sur de Angola y el Norte de Namibia, comenzaron en ese lapso con el jueguito de sus disparos con cañones de 140 milímetros que le daba a sus proyectiles un alcance cercano a los 40 kilómetros. El problema principal radicaba en el hecho de que los racistas sudafricanos poseían, según nuestros cálculos, entre 10 y 12 armas nucleares. Habían realizado pruebas incluso en los mares o en las áreas congeladas del Sur. El presidente Ronald Reagan lo había autorizado, y entre los equipos entregados por Israel estaba el dispositivo necesario para hacer estallar la carga nuclear. Nuestra respuesta fue organizar el personal en grupos de combate de no más de 1 000 —mil— hombres, que debían marchar de noche en una amplia extensión de terreno y dotados de carros de combate antiaéreos.


Las armas nucleares de Sudáfrica, según informes fidedignos, no podían ser cargadas por aviones Mirage, necesitaban bombarderos pesados tipo Canberra. Pero en cualquier caso la defensa antiaérea de nuestras fuerzas disponía de numerosos tipos de cohetes que podían golpear y destruir objetivos aéreos hasta decenas de kilómetros de nuestras tropas. Adicionalmente, una presa de 80 millones de metros cúbicos de agua situada en territorio angolano había sido ocupada y minada por combatientes cubanos y angolanos. El estallido de aquella presa hubiese sido equivalente a varias armas nucleares.


No obstante, una hidroeléctrica que usaba las fuertes corrientes del río Cunene, antes de llegar a la frontera con Namibia, estaba siendo utilizada por un destacamento del ejército sudafricano.


Cuando en el nuevo teatro de operaciones los racistas comenzaron a disparar los cañones de 140 milímetros, los Mig-23 golpearon fuertemente aquel destacamento de soldados blancos, y los sobrevivientes abandonaron el lugar dejando incluso algunos carteles críticos contra su propio mando. Tal era la situación cuando las fuerzas cubanas y angolanas avanzaban hacia las líneas enemigas.


Supe que Katiuska Blanco, autora de varios relatos históricos, junto a otros periodistas y reporteros gráficos, estaban allí. La situación era tensa pero nadie perdió la calma.


Fue entonces que llegaron noticias de que el enemigo estaba dispuesto a negociar. Se había logrado poner fin a la aventura imperialista y racista; en un continente que en 30 años tendrá una población superior a la de China e India juntas.


El papel de la delegación de Cuba, con motivo del fallecimiento de nuestro hermano y amigo Nelson Mandela, será inolvidable.


Felicito al compañero Raúl por su brillante desempeño y, en especial, por la firmeza y dignidad cuando con gesto amable pero firme saludó al jefe del gobierno de Estados Unidos y le dijo en inglés: "Señor presidente, yo soy Castro".


Cuando mi propia salud puso límite a mi capacidad física, no vacilé un minuto en expresar mi criterio sobre quien a mi juicio podía asumir la responsabilidad. Una vida es un minuto en la historia de los pueblos, y pienso que quien asuma hoy tal responsabilidad requiere la experiencia y autoridad necesaria para optar ante un número creciente, casi infinito, de variantes.


El imperialismo siempre reservará varias cartas para doblegar a nuestra isla aunque tenga que despoblarla, privándola de hombres y mujeres jóvenes, ofreciéndole migajas de los bienes y recursos naturales que saquea al mundo.


Que hablen ahora los voceros del imperio sobre cómo y por qué surgió el Apartheid.

Fidel Castro Ruz
Diciembre 18 de 2013
8 y 35 p.m.

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