Jueves, 28 Noviembre 2013 16:04

¿Para qué sirven los museos?

En el siglo XIX solo existieron tres museos en Colombia: el Museo Nacional (Bogotá), el Museo de Antioquia (Medellín), y la Quinta de San Pedro Alejandrino (Santa Marta). En realidad no fueron visibilizados. En el siglo XX, desde la década 30, a partir de la fundación del Museo Natural del colegio de los hermanos de La Salle, se difundió la necesidad de los museos a partir de la discusión sobre la identidad nacional.

 

A lo largo del siglo pasado se fundaron museos. Según datos aproximados, en el país existen 393 museos en servicio, 173 de ellos en las ciudades capitales, y 220 en otros municipios; se cuentan 30 en proceso de creación, y algunos cerrados por falta de financiación.

 

De los 32 departamentos que tiene el país, en 25 hay museos; en las ciudades capitales se localiza el 44 por ciento de los museos y el 56 restante en las otras ciudades.

 

De los museos actuales el 52 por ciento son públicos, y el 48 restante privado o de particulares. Las universidades poseen 39 museos, 28 públicos y 11 privados; de comunidades religiosas son 44 museos, los museos "particulares" suman 109.

 

Quince museos son del Banco de la República, 12 están auspiciados por las gobernaciones, 70 por las alcaldías, y 17 por las casas de la cultura.

 

Por departamento los museos están distribuidos así: Cundinamarca, incluyendo Bogotá, 73, Antioquia 67, región Caribe 47, zona cafetera con 35, santanderes con 34, Valle con 33, Cauca y Nariño 29, Boyacá 27, Tolima y Huila 26, Amazonia 8 y Orinoquia 5.

 

Por ciudades grandes: Bogotá 57 museos, Medellín 23, Cali 12 y Barranquilla 6.

 

En Colombia existe una proporción de por lo menos 130.000 personas por museo, en Asia y África es del orden de 200.000, y en los países llamados desarrollados es de 20.000 personas por museo, siendo la media de 40.000 personas por museo, es decir en Colombia hay déficit de museos.

 

Desde el punto de vista de su tamaño tal vez el Museo Nacional de Colombia clasificaría como mediano, con sus 13.000 metros cuadrados (el Museo de Louvre en París tiene 160.000 metros cuadrados, la comparación resulta algo ociosa). Los demás son pequeños museos. Esto se calcula teniendo en cuenta los museos del mundo que oscilan entre 40.000 a 60.000 de superficie.

 

Entonces, 7.400 millones de pesos de presupuesto del ministerio de Cultura para los museos públicos es algo pírrico, que no se compadece con las necesidades de cultura de la población, por eso fue desproporcionada la propuesta del senador Lozano de proponer un proyecto de ley que el Senado aprobó para conseguir recursos oficiales de "hasta" 40.000 millones de pesos para el Museo de Arte Moderno de Bogotá cuando los demás museos de este país languidecen en la tristeza, inercia y abandono. La conclusión de la controversia fue buscar un Compes para museos.

 

Es válida entonces la pregunta ¿para qué sirven los museos? Dada toda la situación descrita, y en la poca estima que los tiene el poder establecido. Los museos están vinculados directamente con la memoria histórica y social de un pueblo y país, pues por ellas se construye la memoria colectiva, entendiendo grosso modo por memoria la capacidad de conservar y actualizar informaciones pasadas, que pueden volverse objeto comunicativo a través del lenguaje escrito o hablado.

 

La memoria se construye según el grupo social determinado, y le dan sentido propio al pasado, al presente y proponen el futuro, y como otros han dicho la memoria es campo de disputa en cuanto a las relaciones de poder.

 

En un país como Colombia, en donde gran parte de su historia y de su memoria se ha hecho en la guerra, pues ella es destructiva y también constructiva, aparece el museo como parte de la conservación.

 

El museo o los museos deben contener, como depositarios de la memoria nacional, los elementos básicos de su identidad: la memoria prehispánica u originaria; la memoria colonial ya como subyugación ya como construcción; la memoria patriótica; la memoria republicana o memoria-nación y la memoria de los tiempos que corren, digamos democrática, ciudadana y popular. El Museo Nacional de Colombia tiene más o menos este esquema y el Museo del Caribe de Barranquilla lo tiene en el sentido de la identidad regional.

 

Los museos están conformados por dos elementos: monumentos y documentos, sin embargo en la actualidad se habla de monumento/documento, o el gran texto de cultura de un pueblo.

 

Los museos pueden ser de arte, científicos, antropológicos, de tecnología, y también se consideran museos a los centros científicos, planetarios, jardines botánicos, zoológicos, acuarios, viveros, sitios arqueológicos e históricos, archivos, bibliotecas y los institutos de conservación. Sin duda alguna, en la actualidad los museos se conciben como lugares dinámicos, centros culturales vivos, interactivos, de encuentros, menos elitistas y "acartonados". Entonces, los museos sirven para mantener vivía la memoria de un pueblo, de un país, región o ciudad, y están hechos –o debe estarlo– para ser vistos y disfrutados por todos, Los museos en el país sean grandes o pequeños, de arte o etnográfico o de colecciones entremezclan lo pedagógico, patriótico y cívico. Si esto es válido, entonces debería de existir una política pública para estos espacios y una concepción de todos los involucrados en los museos para hacer de ellos memoria viva para todas y todos.

 

Notas de referencia:
Informe Sistema Nacional de cultura, OEI, 2010
Los museos en Colombia: siglo XX, una aproximación, Betancur/Muñoz/Ruiz, 2010.
Ministerio de Cultura, Diccionario de museos de Colombia.
Museo, memoria y nación, Gonzalo Sánchez y María Emma Wills, compiladores, museo Nacional de Colombia, 2000.

 

Publicado enEdición N°197
Jueves, 31 Octubre 2013 08:21

Robert Redford y la ética del activismo

Robert Redford y la ética del activismo

Robert Redford mira hacia atrás, hacia los años del activismo estudiantil contra el Gobierno de EE.UU. y su política en la Guerra de Vietnam, para retratar la situación ahora, o mejor dicho, para hacer la radiografía de la generación de los jóvenes del mundo occidental, buscar sus motivaciones, calcular su fuerza y, sobre todo, preguntarse si son un posible relevo hoy. Lo hace en su película Pacto de silencio (The Company you Keep), un thriller que dirige y protagoniza y con el que recupera la memoria de los Weatherman, conocidos también como The Weather Underground, una organización radical de izquierdas de los setenta que llegó a poner bombas en edificios públicos, asegurándose de que no moriría nadie en esas acciones.

 

El actor y director, que ha reunido un reparto de auténtico lujo para esta película -Susan Sarandon, Julie Christie, Nick Nolte, Brendan Gleeson, Shia LaBeouf, Richard Jenkins...- propone al espectador una reflexión acerca del uso de la violencia, la necesidad de buscar la verdad y la importancia de mantener la esperanza en la posibilidad del cambio. Son cuestiones que surgen de la historia de Jim Grant, un abogado especializado en derechos civiles, que tiene que abandonar a su hija y su vida de los últimos treinta años, cuando un periodista desvela su auténtica identidad, la de un antiguo radical antibelicista de los setenta, fugitivo buscado por asesinato (en esta ficción hay un muerto en una de las acciones de los Weatherman).


Movimientos estudiantiles

 

"Tengo la sensación de que América siempre quiere resolver las cosas muy deprisa, sin pensar en los costes o las consecuencias, o en cómo eso afecta a las vidas de las personas. Y yo cada vez estoy más y más interesado en las zonas grises, donde las cosas no son nada fáciles de cuantificar", dijo recientemente el veterano actor y director refiriéndose a esta película y a aquel grupo estudiantil. Son declaraciones de una entrevista donde reconocía que, aunque no participó en aquellos movimientos en su juventud, siempre simpatizó con ellos.
La postura de Redford en Pacto de silencio es clarísima. Hay que pelear, hay que luchar por lo que creemos, hay que involucrarse en la creación de un mundo mejor y son los jóvenes los que deben liderar esa batalla. Pero el mensaje se tropieza con algunos enemigos a lo largo del camino y uno de los peores es el que él mismo crea al enfrentar su personaje con el que interpreta Shia LaBeoauf, el de Ben Shepard, uno de los periodistas más aborrecibles del cine de los últimos años.


Pensado para ser el hombre que toma el relevo del personaje principal, Redford presenta a Shepard como un reportero de periódico local, muy ambicioso y absolutamente carente de ninguna ética del periodismo. Compra información con total naturalidad, miente, hace promesas falsas... "Ahora me explicó por qué el periodismo ha muerto", es una de las frases que al comienzo de la historia le dedica el personaje de Jim Grant. La intención es llevar a este joven periodista por un recorrido de reconocimiento de la verdad hasta convertirle en el 'relevo' y en el símbolo de la nueva generación de luchadores democráticos. El problema es que cuando el proceso ha terminado, ya no hay tiempo para empatizar con el personaje.


La posibilidad de cambiar el mundo


El discurso de Redford es ineficaz justamente por esa pérdida de pulso cinematográfico, sin embargo, sí funciona desde otros ángulos. Pacto de silencio es una reivindicación de la solidaridad, el trabajo en equipo y, sobre todo, la lealtad. Los miembros de aquel grupo radical jamás se han delatado unos a otros, siempre se han respetado y han sido capaces de discutir civilizadamente las estrategias de acción. Algunos han desistido de sus sueños, pero otros aún creen en ellos.


"Yo sigo creyendo en la posibilidad de cambiar el mundo", sentencia Mimi Lurie, la activista a la que da vida Julie Christie, una actriz que, por cierto, siempre ha dejado constancia de su postura progresista. En la película, es el personaje determinante, el que finalmente debe decidir. Es una mujer que ha apostado por mantenerse en la lucha a pesar del paso de los años. "Es también una fugitiva, pero cree que entregarse sería como colaborar con las fuerzas contra las que luchaba; sería como aceptar sus convenciones -dice-. Mucha gente podría pensar que es estrecha de miras, cuando lo cierto es que ve mucho más allá. Ha elegido lo que cree que va a ser la manera más efectiva de operar, mientas que la mayoría de las personas siguen lo que les mandan. Esa es la verdadera estrechez de miras. Al final lo que tiene es una integridad descomunal. Diría que es una integridad 'dolorosa' porque la integridad es un asunto doloroso".

 

"Comerciar honradamente con marihuana es un delito, pero lo de las preferentes es legal". Así define este personaje el mundo que desprecia y que quiere cambiar, un mundo al que también se enfrenta Redford desde su postura de cineasta, desde la que formula -con más o menos efectividad- preguntas necesarias. "Pensé que ésta era una buena historia y que ofrecía la oportunidad de ver el interior de un acontecimiento que es parte de la historia americana", afirma y añade: "Por otro lado, tenía a muchos amigos que estuvieron involucrados en aquellos movimientos. Vi lo que estaba ocurriendo, podía ver lo bueno de todo ello. La razón por la que la gente era tan apasionada era porque había una corriente entonces..."


Aquí, Redford recupera la memoria de aquellos estudiantes que lucharon para terminar con la guerra de Vietnam, los presenta como alternativa posible hoy, y, con ellos, además rememora los versos de la canción de Dylan que dieron nombre a ese grupo radical: "You don't need a weather man / to know which way the wind blows" ("No necesitas al hombre del tiempo para saber de qué lado sopla el viento").

Publicado enInternacional
"Hay que 'desdiabolizar' a Chávez para entender su obra"

En una de las conversaciones que Ignacio Ramonet mantuvo con Hugo Chávez, le preguntó cuánto tiempo duraba un discurso de un presidente francés. Ramonet responde que, en ocasiones extraordinarias como en una campaña electoral, podía durar hasta una hora. "Yo necesito al menos cuatro horas sólo para arrancar", respondió el Presidente venezolano. Del gusto por el monólogo sacaron más de 100 horas de conversación, a partir de las cuales Ramonet escribió Hugo Chávez. Mi primera vida, el libro que ahora publica en España la editorial Debate.

 

Chávez, el presidente que juró "trascender el capitalismo por la vía del socialismo y más allá, en democracia", se ha convertido en todo un símbolo de los procesos de cambio que están aconteciendo en América Latina. Pero Ramonet no le trata en su obra como dirigente de la Revolución Bolivariana que impulsó cuando llegó al Gobierno en 1998. En su lugar, prefiere explicar quién era Chávez antes de convertirse en un símbolo universalmente conocido, qué infancia tuvo, cómo se formó el líder que, después de fracasar en una rebelión militar, no paró de ganar elecciones hasta que murió el 5 de marzo de 2013.

 

En su libro ha retratado a Hugo Chávez en su primera vida, hasta que gana las elecciones de diciembre de 1998 y forma el primer gobierno. ¿Cuáles son las claves de su biografía que le permitieron llegar a ser presidente?

Chávez es un enigma, un líder muy excepcional. No hace falta ser politólogo para darse cuenta de que se sale de la norma de todos los líderes latinoamericanos. Desde Fidel Castro no ha habido un dirigente capaz de replantear la problemática latinoamericana como lo ha hecho Chávez. El objetivo del libro es ir a buscar las fuentes que explican esto, la explicación de la fábrica Chávez.

 

Cuatro rasgos de su niñez explican este fenómeno. En primer lugar, y como poca gente sabe, Chávez tuvo una infancia pobre. Fue un niño campesino y vendedor de dulces por las calles. Para él la pobreza es un estado al que no tiene miedo y que, a la vez, la entiende como una profunda injusticia en un país tan rico. La segunda clave es que él, desde niño, tiene el deseo de ser un artista, quiere ser pintor y poeta, es creativo. Tercero, es un buen alumno, un "empollón". Siempre fue el primero en la escuela primaria, en la secundaria y en la academia militar. Obviamente, es un niño que tiene un cociente intelectual fuera de la norma. La otra clave es su pasión por el deporte y la cultura del esfuerzo que aprende con él.

 

Hasta los 18 años no entra en contacto con la política, que la descubre en la Academia Militar. En realidad, lo que él conoce bien desde pequeño es la historia popular de Venezuela contada por su abuela, que tiene una importancia capital en su vida. Ante todo, ha sido siempre un autodidacta. Tiene formación académica y al mismo tiempo sabe hacer de todo con sus manos, debido a su pasado campesino y su carrera militar. Puede cultivar maíz y reparar un tanque. Cuando empieza a interesarse por la política su línea principal es el nacionalismo, la idea de que Venezuela ha sido un gran país, el libertador de América Latina. De ahí que él se apegue a la figura de Simón Bolívar. En cierta medida, Chávez se ve como el Bolívar del siglo XXI, el que va hacer la segunda liberación de América Latina.

 

Chávez rompe con las formas clásicas de la izquierda en América Latina.

Chávez no viene de la tradición de los partidos, surge precisamente cuando se hunden los partidos tradicionales. Su movimiento V República nace en torno a los movimientos sociales y populares. Es un militar que se somete a las elecciones y llega al Gobierno con un proyecto de regeneración política. Cuando gana las elecciones aún no se define como socialista y no lo hará hasta 2003 o 2004, después del golpe de Estado de la oligarquía. En un principio, se define como alguien que quiere poner a Venezuela de pie, que quiere un Estado más justo, una regeneración política. Aunque pasa a acuerdos con los partidos políticos de izquierda tradicionales, no viene de ellos, viene del movimiento social, como vinieron Evo Morales, Rafael Correa y Lula en cierta medida.

 

¿Cómo consigue levantar el entusiasmo y el reconocimiento de las clases populares venezolanas?

Se hace popular de la noche a la mañana. Pasa de ser absolutamente desconocido a ser totalmente popular en unos segundos. Esto ocurre cuando lidera la rebelión militar y sale a la televisión, hablando en directo. Hace una intervención para decirles a sus compañeros que siguen combatiendo que se rindan. En esa intervención, que todo el país está mirando, él dice dos cosas que impactaron a todos los venezolanos. La primera, es que él asume personalmente la responsabilidad de la rebelión. En ese tiempo, ningún político asumía la responsabilidad de sus desmanes, todos echaban las culpas a los demás. Así, aparece como un hombre honesto. El segundo elemento es el "por ahora" que pronuncia, que indica que tiene la intención de volver a intentarlo.

Cuando ya está en la cárcel surgen por todo el país pintadas en las paredes de "Viva Chávez". En el carnaval que llegó pocas semanas después, muchas familias visten a sus niños con el uniforme militar y la boina roja que le caracterizaban. Se hace popular por su aspecto, pues se parece a un venezolano, cosa que nunca le había ocurrido a ningún dirigente del país. Él es mezclado de indio, de negro y de europeo, las tres raíces venezolanas. Habla como un venezolano, con franqueza y sencillez. La gente vio en él un reflejo de lo que podríamos imaginar como el pueblo ideal de Venezuela.

 

Retrata en el libro una faceta poco conocida de Chávez, la del intelectual que nunca paró de leer y formarse teórica y políticamente. ¿Qué clase de intelectual era?

Chávez es ante todo una persona a la que le gusta leer y también un autodidacta. Mientras se forma en la Academia Militar prepara un doctorado que nunca presentó, pero escribe una tesis sobre las transiciones, en la que presta especial atención a la española. Evidentemente, como muchos autodidactas, tiene una formación un poco caótica: lee en función de los libros que encuentra. Entre ellos están las obras de Marx, de Lenin, del Che Guevara o de teóricos de la Revolución Cristiana. Además, tiene la suerte de tener unos profesores de gran calidad. Se forma con ellos y pasa a ser profesor en la universidad de teoría y práctica militar. Poco a poco, va conformando una concepción bien precisa de lo que debe ser un gobierno que esté al servicio del país.

 

Mientras está preso después de la rebelión militar, transformó la cárcel en una especie de universidad. Trajo profesores para que impartieran cursos de lectura, exposiciones sobre los libros... Utilizan la cárcel como una facultad complementaria. Siempre iba con dos o tres libros bajo el brazo y varios lápices. Sorprendentemente, le gustaba mucho Nietzsche, siempre citaba el Zaratustra.

 

Le han acusado de haber dado un excesivo papel a los militares en el Gobierno.

Es verdad. Él viene del Ejército, es un hombre que conoce muy bien las Fuerzas Armadas. Para él la Academia Militar es la principal escuela de su vida, de su formación política y como líder. Evidentemente, él considera que el Ejército venezolano es corrupto, vendido, alienado, al servicio del imperialismo, mandado por oficiales norteamericanos instalados en el Estado Mayor. Pero en ese mismo Ejército es donde él va construyendo diversas estructuras de apoyo para la rebelión militar.

 

Después de salir de la cárcel, Chávez decide ir a las elecciones, contra el criterio de muchos de sus compañeros que seguían apostando por la vía militar. Entra en el juego democrático pero apoyándose en el Ejército, que lo pone al servicio del pueblo, utilizando todos sus recursos e infraestructuras para las políticas sociales. En los países del Sur, donde una gran parte de las administraciones públicas no funcionan, el Ejército es una institución eficaz. Se apoya en ellos, sí, pero cuando va a constituir su primer gobierno lo hace en base a los partidos de izquierda existentes, los que le habían apoyado y los que no. No hay miliares prácticamente en ese tiempo en el ejecutivo. Además, es el mismo Ejército el que le da un golpe de Estado en 2002.

 

Vemos su lucidez revolucionaria y democrática cuando designa a su sucesor, Nicolás Maduro. Podría haber elegido a un militar, que era lo más sencillo. Pero él elige la vía más difícil, elige a un civil y a uno que no tiene ni siquiera una gran responsabilidad en el partido. Porque sabe que la continuidad de la Revolución pasa porque los militares obedezcan a un civil.

 

Los medios de comunicación han jugado un importante papel en la oposición a Hugo Chávez, tanto en Venezuela como en el resto del mundo. Todas las grandes empresas y conglomerados de la comunicación han intentado desprestigiarle. ¿Cómo explica este fenómeno?

Ocurre lo mismo en otros países con procesos semejantes, los medios también están atacando a Correa, a Evo Morales, a Cristina Fernández y a Lula y Dilma. Venezuela, al ser el primer país, se convirtió en el ejemplo de "el Gobierno quiere controlar a los medios".

 

Cuando Chávez triunfa en 1998 los dos partidos que han gobernado alternativamente en Venezuela desde hace 40 años se derrumban. Tras perder los comicios con resultados catastróficos, los conservadores de Copei y los socialdemócratas de Acción Democrática pierden todo el prestigio. Entonces, la función de la oposición es asumida por los medios de comunicación, los grandes periódicos y televisiones.

 

Son los medios los que impulsan el golpe de Estado contra Chávez en 2002. La televisión manipula las imágenes indicando que tiradores chavistas disparan contra la manifestación de la oposición. Esto hace que muchos militares digan "¡No podemos permitir que Chávez dispare al pueblo!" y se unan al golpe de Estado. Más tarde se demostró que los tiradores eran mercenarios a sueldo de los golpistas. En ese momento, asume el poder una junta civil con todos los grandes empresarios del país, se nombra presidente el jefe de la patronal y todos los dueños de los medios están de por medio y son felicitados por los golpitas. 48 horas después Chávez vuelve al poder. Y, aunque estos medios son los que han fomentado el golpe, no los cierra. Como demócrata convencido, les deja seguir con su labor. Estos medios han continuado conspirando hasta hoy. Son todos violentamente antichavistas. Lo que ha hecho Chávez ha sido desarrollar alternativas, como la televisión pública o los medios comunitarios.

 

El País tituló en España el día en que derrocaron a Chávez "La caída de un caudillo". La palabra caudillo tiene en España un sentido muy concreto. ¿Cómo se puede calificar de caudillo a Chávez? ¡Es absurdo! Precisamente en este país, donde los militares hicieron caer la República.

 

Una vez que ha muerto, ¿qué Venezuela ha dejado Chávez?

Es una Venezuela muy diferente a la que le vio llegar al poder. Es una Venezuela en la que 10 millones de ciudadanos han salido de la pobreza y que ya no tiene analfabetismo. Es una Venezuela que tiene el mayor número de estudiantes en las aulas de las escuelas y universidades de todos los países latinoamericanos. Es el país que ha creado un sistema público de salud, que no existía. Es un país que gracias a las misiones ha repartido bienestar entre toda la población. Es un país que este año va a distribuir 325.000 viviendas a las familias más humildes. Un país que ha creado un sistema de pensiones para aquéllos que no han podido cotizar durante años, como los trabajadores informales y las amas de casa. Es un país lleno de obras de infraestructuras: están construyendo ferrocarriles, metros y aeropuertos. Es un país que construye un Estado del Bienestar y paga su deuda social, utilizando los recursos del petróleo para tratar de elevar a la sociedad a un nivel de ciudadanía que corresponde a una potencia, como quería Chávez. Este es el país que deja Chávez.

 

¿Es un país sin problemas? Pues no, eso no existe. Aunque la prensa dé siempre una imagen caótica de Venezuela, sus ciudadanos nunca han vivido mejor que ahora. De hecho, mucho de los beneficiarios de estas medidas sociales hoy ya se ven como clase media y la clase media ya no vota de la misma manera que las clases populares. Electoralmente, vamos a ver cómo cambian las cosas.

 

¿Por qué su figura es tan difícil de comprender desde Europa, aún para las personas progresistas?

¿Quién es Chávez? Es el hombre que le ha dado un golpe de Estado al presidente de la Internacional Socialista, Carlos Andrés Pérez. Evidentemente, toda la socialdemocracia se ha solidarizado con él. Cuando gobernó Venezuela fue depuesto en su segundo mandato al tener que ser juzgado por corrupción. Una parte de su dinero sirvió para ayudar a muchos partidos socialistas, entre ellos el PSOE.

 

¿Carlos Andrés Pérez era un socialista? Probablemente tanto como Mubarak, que también era presidente de la Internacional Socialista. O tan socialista como Ben Alí, que fue vicepresidente. Un socialista que ha sido uno de los dirigentes más corruptos de la historia de Venezuela, un hombre que condujo una represión brutal contra la izquierda venezolana siendo ministro de Interior con Rómulo Betancourt. Era un socialista que no tenía nada de socialista. El problema de Chávez ha sido explicarle a los socialdemócratas europeos que el verdadero progresista era él y no este dirigente corrupto que sólo servía a la oligarquía y que fue quien introdujo el paquete neoliberal que llevó a la insurrección de 1989, el Caracazo. Para mucha gente Chávez no puede ser de izquierda porque se opuso a un socialdemócrata.

 

El agotamiento del modelo bipartidista salido de la transición que vino después de la caída de la dictadura militar, escándalos de corrupción en los partidos, crisis económica, el aumento de la brecha entre pobres y ricos producida por políticas neoliberales, un país ahogado por la deuda y unos gobiernos obedientes al FMI. Esto es Venezuela a principios de los 90. Un escenario similar, salvando enormes distancias, al que hay en algunos países del sur de Europa. ¿Es posible que en Europa irrumpan también nuevas fuerzas políticas que rompan con el modelo como lo hicieron en América Latina?

 

Hay algunas organizaciones políticas de izquierda, críticas con la situación que hay en Europa, que están empezando a mirar los modelos latinoamericanos. Alexis Tsipras, el líder de la Syriza griega, es un hombre que no esconde su admiración por Chávez y lo ha citado en varias ocasiones. En Francia, Melenchon dirige el Frente de Izquierdas y no esconde que admira a Hugo Chávez. Evidentemente no se trata de imitar a Chávez, porque las realidades son muy diferentes. Pero hay cada vez más similitudes.

 

La crisis es el pretexto para desmantelar el Estado del Bienestar. Chávez es la demostración de que se puede reconstruir este Estado del Bienestar, que se puede creer en ello. No se trata de imitar lo que se hace en América Latina, pero sí inspirarse en algunas soluciones a las que se ha llegado allí. ¿Para qué estamos votando a presidentes si cuando salen elegidos se limitan a levantar el teléfono y preguntar a Bruselas qué hay que hacer? Allí también sufrieron esta crisis de democracia. Una de las funciones del libro es desdiabolizar a Chávez para entender su obra.

Publicado enInternacional
Viernes, 25 Octubre 2013 08:46

Cumbre Nacional mujeres y paz

Cumbre Nacional mujeres y paz

Desde el pasado 23 de octubre unas quinientas mujeres de todo el país, provenientes en espacial de las zonas más abandonadas por el Estado, se reúnen en el centro de Bogotá en la "Cumbre Nacional Mujeres y Paz", cuyos resultados se enviarán a la mesa de negociaciones que en La Habana sostienen el Gobierno nacional y la guerrilla de las farc.


En el primer día de sus sesiones, las asistentes presentaron varias de sus experiencias o vivencias, acaecidas especialmente en las zonas de conflicto, donde han tenido que enfrentarse a los grupos armados sin más armas que la unidad de ellas y sus voces.
Si Karina es gestora de paz, ¿sus víctimas que somos?


Una de las asistentes, proviniente del Urabá antioqueño, denunció que fue víctima en cinco ocasiones de alias Karina. "Ella me desplazó siempre de donde estuviera", explicó, y aseguró que sus tierras, pequeñas y humildes, siempre se perdieron, "Sin embargo ella es hoy gestora de paz y en ese caso, nosotras que somos? Deberíamos se Nobel de Paz. Además ella solo dijo lo que al Presidente de ese momento –Uribe– le convenía", explicó.


La "Mechuda"


Quizás la expositora más aplaudida, hasta la ovación, fue Esther, una mujer de unos 22 años, proveniente de Valle encantado, Montería –Córdoba. Con un lenguaje fresco, acompañado de una abundante y larga cabellera negra, crespa, y su sonrisa que explotaba en su cara con frecuencia, se presentó: "yo soy la mechuda... como me dicen en mi tierra", y contó cómo "Un día 'patepalo', al que ustedes conocen como como don Berna, ordenó, y así se hizo, recoger a todos los jóvenes de los municipios vecinos. Rápidamente las mujeres, bajo la organización de mi mamá y la mía, llegamos al campamento de ese paraco y le dijimos que nos devolviera a nuestros jóvenes".


Su relato conmovió a todo el auditorio, y la "peluda" terminó contando como el "patepalo" no tuvo más alternativa que entregarlos. Después habló de los créditos bancarios y la situación de la mujer campesina. Al terminar, siempre con su descomplicada actitud, sonrió y dijo –al tiempo que levantada los hombros–: "Bueno, eso era lo que quería contarles". Entonces, todas las mujeres, sin vacilar, se pusieron de pie y la ovacionaron hasta la emoción.


Alix María, excombatiente.


En medio del escenario y de la tarde, se presentó una mujer apoyada en un bastón: "Soy Alix María Salazar, ex combatiente del M-19", y comenzó su relato. Contó como en la insurgencia también existe la discriminación y que son pocas las mujeres que llegan a cargos de mando. También la forma como tenía que mantener una actitud de "siempre ser capaces" para que los hombres no pensaran que no podíamos. "En esa época no se discutió nunca las diferencias de género y cuando llegó la negociación solo una mujer nos representó. Después, ya en la vida civil, también nos tocó duro porque la única alternativa fue que las compañeras tuvieron que regresar a sus hogares paternos. Pero lo peor es que tras la aplicación de la nueva Constitución, hoy nos damos cuenta que nada cambió"


Conclusiones


El 25 de octubre la organización del evento presentará las conclusiones de la Cumbre, al mismo tiempo que las enviarán a la mesa de negociaciones de La Habana, con el fin de ponerlas a consideración para el punto seis de refrendación, implementación y verificación de los acuerdos.


La Cumbre es una iniciativa de nueve organizaciones con el apoyo técnico, financiero y logístico del Sistema de las Naciones Unidas en Colombia y otras organizaciones de mujeres. En ella participan representantes de organizaciones feministas, de derechos humanos, grupos étnicos campesinas, de víctimas, estudiantiles, juveniles, ambientalistas, de las comunidades LGBTI, empresarias, iglesias, gremios, representantes de los partidos políticos, medios de comunicación, deportistas y todas las organizaciones que tengan propuestas o aportes para los diálogos de paz que cursan en La Habana.


Panelista y moderadoras


Entre el grupo de mujeres que han estado al frente del proceso se encuentran, además de las expositoras ya nombradas en este relato, las periodistas María Alejandra Villamizar y Jineth Bedoya Lima, Catalina Ruiz Naranjo, la politóloga Laura Gil, la abogada y docente de la universidad de los Andes Julieta Lemaitre Ripoli y la politóloga y socióloga María Elvira Naranjo.


Como panelistas internacionales participan Bety Bigonbe (negociadora de paz del conflicto interno de Uganda), Socorro Gómez (Brasil, presidenta desde 2008 del Consejo Mundial por la Paz), Manuela Mesa (España, directora del Centro de Educación e Investigación para la Paz), Elizabeth Porter (Australia, autora del libro "La experiencia y el papel de las mujeres en perspectiva internacional") y Sarah Taylor (Estados Unidos, experta en política de género, paz y seguridad).

 

Publicado enColombia
Edward Said: la muerte de un intelectual público

Hace 10 años (y un mes) –25 de septiembre– murió en Nueva York Edward W. Said (1935-2003). Prolífico académico palestino, uno de los fundadores del poscolonialismo, un intelectual público par excellence, crítico literario y musical, militante por la causa de su pueblo y por la justicia para todos los desposeídos, el principal representante del mundo árabe en las entrañas del imperio.


Preocupado por vincular la teoría con la práctica y la cultura con la política, en su opus magnum, Orientalismo (1978), haciendo conexiones entre estos ámbitos explicaba cómo mediante las técnicas narrativas el Occidente produjo al Oriente para poder someterlo. En Cultura e imperialismo (1993) extendía su argumento a otras partes del mundo. En todos los casos condenaba a los colonizadores y celebraba la resistencia de los colonizados.


Después de los atentados del 9/11, cuando la pereza intelectual y la miseria de la teoría (el choque de las civilizaciones, etcétera) se aliaron con el poder en una nueva ola belicista y colonial, su postura fue un oasis de la razón. Se oponía a las malinterpretaciones de Medio Oriente y a la erosión de la democracia con la guerra al terror. Su independencia e insumisión se reflejaban mejor en la compleja cuestión palestina: cuando creyó que Yasser Arafat –a quien acompañó por décadas– traicionó a su propio pueblo al firmar los acuerdos de paz de Oslo (1993) no dudó en denunciarlo y condenar el Versalles palestino.


Se negó a formar parte de la nueva élite política y administrativa que tachó de corrupta y autoritaria. Apoyó las intifadas, de las que la segunda también fue en contra de las autoridades palestinas. Sus libros fueron vedados en los territorios autónomos: mostraban la realidad de la imparable colonización israelí, criticaban a nuestro Papa Doc (¡sic!).


Sea desde la cátedra o desde la calle, Said cuestionaba los discursos dominantes y provocaba discordias. Instintivamente estaba del otro lado del poder, junto al débil y no representado. Cómo uno de sus grandes mentores, Theodor W. Adorno, odiaba igualmente a todos los sistemas. Se consideraba el único verdadero seguidor de Adorno, e incluso el último intelectual judío –¡sic!– ( Ha'aretz, 18/9/00).
Parecía incansable –batallaba con leucemia durante 12 años– y siempre optimista: el trabajo intelectual y político no tendría sentido si uno fuera pesimista ( Electronic Intifada, 10/3/03), pero después de la invasión a Irak, decidió retirarse y dedicarse a otro de sus amores: la música (era un dotado pianista).

 

Junto con su amigo, el conductor argentino-israelí Daniel Barenboim, se centró en la West-Eastern Divan Orchestra, un foro de encuentro para los músicos árabes e israelíes, un proyecto que les valió en 2002 el Premio Príncipe de Asturias.


Para él, la música siempre era un poco subversiva y él actuaba como un verdadero intelectual de disonancia.


Barenboim anotaba que Said era un alma musical en el sentido más profundo: le gustaba formular ideas y conclusiones mediante la música y ver ésta como un reflejo de ideas que tenía sobre otras cosas ( Music quickens time, 2009).


Cuando lo encontró la muerte escribía su siguiente libro – Sobre el estilo tardío (2003), editado y publicado póstumamente– donde, como solía, tejía conexiones entre música, literatura y política.


Tomando prestado el término el estilo tardío ( Spätstil) de Adorno y su análisis de la última época de Beethoven (la Novena Sinfonía, Missa Solemnis, seis cuartetos para cuerdas, etcétera), ofrecía una mirada original de la obra y vida de Strauss, Mozart, Genet, Mann, Britten, Visconti o Lampedusa.


Dejaba también pistas para comprender su propia postura: frente a Jean-Paul Sartre (uno de sus maestros), que nunca dijo nada sobre los derechos de los palestinos temiendo las acusaciones de antisemitismo, evocaba a Jean Genet, una de las pocas figuras públicas que en los años 70 y 80 se atrevieron a apoyar la lucha palestina (subrayando de paso que este compromiso estuvo vinculado con su orientación sexual y consciencia de marginalidad que le generaba la empatía con los oprimidos, véase también: La homosexualidad y su potencial político, en: La Jornada, 30/8/13).


Un intelectual público –como Genet que en su época tardía también se convirtió en uno– no puede tener miedo, y Said no temía a nada y a nadie.


Así, Enzo Traverso, con razón, en el comienzo de su nuevo libro – ¿Dónde están los intelectuales? (2013)– lo pone como ejemplo de valentía y congruencia, recordando la famosa foto del profesor palestino aventando piedras a los soldados israelíes (3/7/00).
Según Traverso, una de las razones del ocaso de los intelectuales públicos (siendo Said uno de los últimos de su especie) es el poder de los medios que confiscaron el debate intelectual.


En el mismo sentido va Henry Giroux, apuntando al poder concentrado del dinero que destruye los espacios públicos; para él, Said era también un ejemplo de lucha por la educación desvinculada del mercado, un proponente de la pedagogía pública de estar despierto –una metáfora central de Said– que fomentaba la consciencia y revelaba los mecanismos del poder ( The disappearance of public intellectuals, en: Counterpunch, 8/10/12).


Suena Beethoven, los cuartetos de cuerdas tardíos ( The late string quartets, Deutsche Grammophon, 2003).


En Polonia ya es la mitad del otoño, todo está cubierto de hojas caídas, amarillentas y amarronadas que el viento se lleva por donde quiera; debajo de los árboles se apilan las castañas, símbolo de la estación (como en la portada del disco).


Edward W. Said se iba en el mismo tiempo y escenario, también ya en el otoño de su vida creativa, pero como bien apunta Michael Wood –editor de su último libro– lejos aún de la verdadera época tardía.


En el décimo aniversario de su muerte, qué mejor homenaje que la música: sirve para soñar, pero también para mantenerse despierto. Cavatina se convierte en Fuga y llega al Finale.
* Periodista polaco

Publicado enInternacional
Jueves, 24 Octubre 2013 11:11

Pasado y vigencia de las luchas sociales

Pasado y vigencia de las luchas sociales

Entre los territorios más nombrados de Bogotá, con eco sobre todo el país, está el de Ciudad Bolívar. En éste, como en otras periferias urbanas, persiste la ausencia de trabajo digno –lo que transforma al rebusque, de solución temporal a regla para sobrevivir–, la minería destruye sus montañas y reduce el paisaje a un triste espectáculo de arenas movidas y cimas peladas, cuencas y microcuencas viven un lento pero persistente proceso destructivo y de muerte, y las miles de familias desplazadas que sin tregua continúan asentándose en él experimentan en carne propia que entre la democracia de palabra y la de hecho existe un gran trecho.

 

En esta parte de la ciudad, como en otras localidades donde se concentran los negados de siempre, a pesar de todo lo que ofrecen quienes detentan el poder desde siempre, se percibe con facilidad que la ciudad ha sido planeada desde hace décadas por unos pocos, de acuerdo a sus intereses y su modelo de control y dominio.

 

        

La localidad, algunas organizaciones...

 

El caso de Ciudad Bolívar es resultado de la injusticia hecha modelo territorial. Millares de historias de vida entrecruzadas por el conflicto social y armado, que a pesar de sus pesares se han tejido en forma de organización comunitaria, resistencia al miedo y a la exclusión. Senda de memoria y presente que tiene como resonancia el Paro Cívico local de 1993, donde la creatividad popular y la dignidad de sus habitantes desencadenaron logros y aire renovado tras las esperanzas de una vida mejor, sellando nuevas agendas de lucha las que incluso hoy se retoman y marcan un horizonte en el devenir del activismo local.

 

Horizonte hoy señalado y marcado por en procesos de articulación barrial, donde las comunidades parten de la dura realidad que viven para pronunciarse, organizarse y emplazar a los gobiernos de turno, amplificadora condición que toma cuerpo, por ejemplo, en la Mesa Técnica del barrio La Estancia y en el Comité de Vida Digna. El primero, proceso organizativo comunal que desde hace varios años encamina la lucha por mejores condiciones de vida de un importante sector de la Localidad 19 de Bogotá, con temas como vivienda, cultura, deporte, y la inversión prioritaria para la población que vive en zonas de alto riesgo. El segundo, Comité con agendas como recuperación integral de quebradas, soberanía alimentaria, movilidad, vías, espacios públicos, titulación de predios, educación y cultura.

 

Esfuerzo organizativo y reivindicativo que se vio fortalecido en los pasados meses de agosto y septiembre, en el marco del paro nacional agrario, al concretarse la coordinación de las nueve veredas que son parte de esta Localidad, coordinación que fortaleció los lasos de unidad, defensa del territorio rural, de la producción campesina y oposición férrea a la expansión del basurero Doña Juana, este último aspecto ratificado en la encuesta aplicada por el colectivo Vida Digna a los pobladores de Mochuelo Bajo.

 

Encuesta en la cual, de los 472 preguntados(as) por el principal problema de la localidad, 209 de estos que el mismo es el basurero Doña Juana; para enfatizar que las comunidades de Ciudad Bolívar desconocen cualquier actor que pretenda imponer la continuidad de megaproyectos de muerte.

 

La esperanza

 

Escenarios comunitarios valiosos que defienden el territorio, la vida, el agua, el alimento, lo público, al campesinado, al joven y las comunidades, abriendo camino entre los obstáculos del formalismo institucional, la cooptación, la paquidermia en la inversión estatal y la acción de las llamadas "fuerzas oscuras".

 

Como diría Antonio García respecto a los comuneros "no conocían a Rousseau, ni a Montesquieu... pero lo cierto es que dieron una batalla decisiva contra el absolutismo que obligaron al soberano a pactar y compartir con ellos su soberanía". De igual manera, las organizaciones comunitarias de esta parte del territorio distrital pueden allanar la unidad social y de acción, así como la unidad de gobierno y la unidad política en contravía del sectarismo y grupismo que debilita los logros del movimiento social, ganando la iniciativa por medio de la cual se puede emplazar al gobierno local y distrital para que escuchen y apliquen las agendas comunitarias, soporte de un gobierno de verdad participativo y democrático.

 

Proceso de liderazgo comunitario inaplazable, que requiere de su expansión geográfica y social, donde las agendas conjuntas se articulen con procesos distritales y nacionales que redunden en el emplazamiento de las fuerzas de dominación que mantienen la injusticia y la desigualdad en el territorio nacional.

 


 

 

Recuadro


Los impactos que genera la industria extractiva dentro del Parque Industrial y Minero*

 

Aire. La explotación minera produce sustancias tales como material particulado, gases de combustión (monóxidos y dióxidos de carbono, producto del tipo de material empleado, además los diferentes tipos de hornos (Hoffman, fuego dormido, Colmena y Árabe) generan contaminantes que se mezclan con el aire creando un factor de riesgo para la salud de trabajadores y habitantes de la zona.

Los productos contaminantes que generan este tipo de industrias son: oxido de carbono, de azufre, vapores, material particulado y olores desagradables.

Agua. Debido a que la mayoría de las industrias se encuentran fuera del perímetro de servicio público de alcantarillado, las aguas residuales provenientes de las unidades sanitarias, cocinas , etc., son dispuestas en pozos sépticos o a las quebradas cercanas: quebrada Trompeta, Caño Grande, etcétera.

Tan solo 8 de las industrias visitadas cuentan con pozo séptico, el resto realizan vertimiento directo a las quebradas.
Suelo. Las actividades industriales como tal siempre ocasionan un impacto en la medida en que se le da un cambio al uso del suelo. En esta clase de industria –debido al uso de aceites y combustibles para el funcionamiento y lubricación de la maquinaria– se presentan derrames.

En la actividad de descapote y extracción del material las características del suelo tienen un proceso de cambio.
Existe deterioro de vías de acceso por circulación de vehículos pesados afectando el aire por la presencia de partículas y de ruido para los trabajadores y personas que habitan en esta zona

Población. Existe una población expuesta determinada por los trabajadores, y algunas familias que habitan como celadores o como habitantes vecinos expuestos 24 horas continuas.

Los terrenos prácticamente son de uso industrial, de transformación de arcilla (ladrilleras); se observa cercas naturales (quebradas y bosques), zonas de invasión en las partes altas, algunos de los habitantes no aceptan la presencia de las ladrilleras y lo viven como una amenaza a la salud.

Fauna y flora. Se observa la presencia de bosques de eucaliptos que según refieren los industriales fueron sembrados por ellos hace más o menos 20 años; hay alteraciones generales en detrimento del ecosistema principalmente de las especies nativas de la zona. Existe un área demarcada por cada una de estas, sin algunas tienen cercas vivas. Presencia de perros en las diferentes industriales los cuales actúan como celadores del predio.

Salud. Se desconoce qué tipo de enfermedades prevalentes se presenta en los trabajadores expuestos; refieren que los trabajadores están inscritos a una ARS y algunos al régimen contributivo y cada uno es libre de elegir su EPS. El Hospital Vista Hermosa genera un programa de seguimiento en programas de bioseguridad, seguridad industrial e higiene.

*Tomado de (Evaluación de los impactos generados por el Parque Industrial Minero) Hospital Vista Hermosa.

 


 

 

Recuadro 2


Clasificación por tipo de unidades extractivas y transformadoras de arcilla en las localidades 4, 5, 18 y 19 del Distrito Capital

 

TipoHornoProducciónEmpleo por horno
Zonas donde se presenta
Costo en millones de pesos
Chircal artesanalFuego dormido< 600 tamaño4 - 5Molinos del sur< 10
Chircal mecanizadoÁrabe

600 - 2.500 Ton / año

7 - 15Mochuelo< 25
Pequeña industriaColmena - baúl600 - 2.500
Ton / año 
16 - 25San Cristóbal100 - 150
Mediana industriaHoffman5.000 - 10.00026 - 40Usme, Mochuelo, Soacha250 - 350
Gran industriaTúnel60.000- 120.000> 40Usme, Soacha2.000 - 4.000
Publicado enEdición N°196
Martes, 22 Octubre 2013 08:44

Luis Eduardo Aute: "Cuba es familia"

Luis Eduardo Aute: &quot;Cuba es familia&quot;

"Cuba es familia" me dijo el cantautor español Luis Eduardo Aute cuando le recordé quién yo era, de dónde venía. Fue en 2009, en el Concierto por la paz, en La Habana, la última vez que le había visto, un año antes había sido testigo de su visita a la sede de La Jiribilla, pero no hay dos sin tres, como él mismo me dijo y lo reencontré en México, celebrando sus 70 años con un concierto maravilloso en el Hay Festival de Xalapa, que me hizo evocar amigos que creen, como yo, que algunas de sus canciones están entre las mejores del mundo.

 

Hablamos del azar, de la foto en el malecón habanero que está en la portada de su más reciente disco, El niño que miraba el mar, ese que precisamente había presentado la noche antes junto con El niño y el basilisco, el audiovisual que acompaña a esta producción discográfica.
Luego charlamos sobre su música, su pintura, el amor, el humor, de lo aberrado de un sistema que nos ha habituado a percibir como normalidad la corrupción. "El capitalismo es un sistema construido sobre la corrupción, eso no quiere decir que en otros sistemas no haya personas corruptas, pero el capitalismo es un sistema corrupto en sí mismo", decía.


Sobre todo, hablamos de Latinoamérica, donde se siente como en casa y donde, según él está el futuro y me hacía notar: "En Europa no nos entendemos unos con otros, ustedes tienen un patrimonio incalculable, una lengua común", luego añadió más argumentos e insistía, "si hay futuro es en América Latina, todo lo demás son centros comerciales con goteras".


"Sin Cuba nada de esto habría existido, me afirmaba, la América Latina de hoy sin la Revolución Cubana no habría existido, sería otra cosa, no sé qué, pero no sería la América Latina de hoy. La Revolución Cubana marca un antes y un después en la historia contemporánea, con dificultades y con todo tipo de batallas perdidas, que no la guerra, a partir de la Revolución Cubana América Latina no es el patio trasero de los EE.UU. y eso es gracias a Cuba, a esa Revolución que se da en el sitio más inesperado, allí donde jamás Marx hubiera pensado que en una islita perdida en el Caribe iba a suceder un momento histórico que fuera a cambiar el rumbo del continente".


Hablamos de su última visita a Cuba, a Gibara, su paso breve por La Habana y cómo por esa razón no pudimos vernos nuevamente en la revista. Gracias, le dije cuando terminamos de conversar. Me respondió nuevamente: "Cuba es familia" y añadió: "La Jiribilla es familia".
Luis Eduardo Aute (Manila, 13 de septiembre de 1943) es un músico, cantautor, director de cine, pintor y poeta español. Aunque es principalmente conocido como cantautor, también destaca como pintor y como director de cine.

 

Por Yinett Polanco

22 OCTUBRE 2013

Publicado enInternacional
Theotonio dos Santos: &quot;Vuelve el clima de querer saber más y discutir&quot;

Fue uno de los fundadores de Clacso y sigue siendo un animador de los congresos de sociología. Theotonio dos Santos, que en los '60 desarrolló su teoría de la relación de América latina con el capitalismo mundial, dialogó con Página/12 en la casa que fue la peña de los Parra sobre su historia y acerca de por qué hoy la polémica volvió a ser intensa.

 

Desde Santiago

 

Sopla un viento fresco en la tarde de Santiago de Chile. Una ventaja es que el viento se llevó el smog y la cordillera queda visible ahí atrás, hermosa. En la calle Carmen, a la vuelta de la Universidad Católica Cardenal Silva Henríquez, está la casa que perteneció a los Parra. Una habitación era de Violeta, que se suicidó a los 49 años, en 1967. La casa entera fue una peña cultural y política muy activa en los años '60 y sobre todo luego de 1970, cuando asumió el gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende. El sociólogo brasileño Theotonio dos Santos, entonces exiliado en Chile, era uno de los habitués de este lugar que recuerda como "muy bonito, muy agradable, con un contenido emocional muy fuerte".

 

–¿Cantaban?

–Claro.

 

–¿Y tomaban?

–Por supuesto. Víctor Jara también estuvo acá. Con una presencia muy fuerte. Vine a Chile en 1966 como exiliado. Estuve dos años clandestino en Brasil. Como estaba condenado a 15 años de prisión, me pareció complicado escapar de la cárcel. Tenía un buen esquema clandestino en Polop, Política Operaria, donde nuestra presidenta Dilma Rousseff inició su militancia. Hicimos algunas tentativas contra la dictadura.

 

–¿Estabas en Chile cuando asume Allende en 1970?

–Desde 1966 hasta seis meses después del golpe. Estuve refugiado en la Embajada de Panamá, que era la última en tener guardias chilenas del lado de afuera. Un pequeño departamento de cien metros cuadrados con 350 personas. Nos numeramos todos y hacíamos turnos para sentarse. Nos sentábamos y nos parábamos por turno. Después presté mi casa a la embajada. Era más grande.

 

–¿Hicieron extraterritorial a tu casa?

–Sí. Después salimos los últimos nueve y montaron allí un centro de tortura. Yo iba a vender la casa, pero el gobierno la expropió. En Domingo Cañas. Hoy es un memorial en homenaje a los muertos y torturados.

 

–Muchos de los chilenos están sorprendidos y no tienen una explicación de por qué ahora proliferan los memoriales y además se habla del gobierno de Allende.

 

–El rol de la represión es el terror, porque no se puede reprimir a todos. Al final la dictadura mantuvo su presencia en el sistema de poder, incluso con el dictador como senador. El temor era la vuelta del golpe y eso generó un tremendo cuidado. Ese proceso lo vivimos en la década del '80.

 

–¿Es por un cambio generacional?

–Una parte no vivió la dictadura y se siente más libre. Mucha gente hoy es más abierta, más relajada. En Brasil los exiliados volvimos en 1979 con la amnistía, pero aún había dictadura. Recién en 1989, cuatro años después del comienzo de la democracia y luego de la nueva Constitución, tuvimos elecciones directas.

 

–¿Qué análisis hacés hoy de Allende 1970-73?

–Edité un libro en Venezuela con artículos escritos y publicados en la revista Chile Hoy en esa época. Recogí todo eso. El proceso chileno fue un momento de un crecimiento popular y los dirigentes no tenían tanta claridad de hasta dónde se podía ir. Entre 1964 y 1970 el gobierno de Eduardo Frei llegó a un cierto nivel de reformas. La gente quería ir más lejos. Por eso no se podía producir un avance real sin tocar los intereses de los grandes capitalistas, y los grandes monopolios nacionales e internacionales. En el sector minero, por ejemplo, Allende hizo una nacionalización avanzada, tomando en cuenta las ganancias excepcionales. El punto es que nadie votó en contra. Ni la derecha ni la democracia cristiana. O sea que había una enorme presión moral masiva en favor de la medida. En el caso de la industria muchos capitalistas abandonaron sus empresas y los trabajadores descubrieron que podían regirlas. Se paga en Harvard para aprenderlo, pero hay gente que sabe hacerlo. Los japoneses, por caso, utilizaron la experiencia de sus propios sindicatos para dinamizar el circuito productivo de las fábricas.

 

–¿Y qué funcionó mal?

–La respuesta de la derecha se fue organizando también, para endurecerse. Sobre todo luego de que no funcionara el cerco económico, algo severo porque Chile depende incluso de importaciones para abastecerse de alimentos. A veces con menos productos atiendes a más gente si hay un proceso de distribución de ingresos, cosa que ocurrió. Pero lo que más sensibilizó fue la apertura de gestión y de participación, con grandes manifestaciones de masas y una extraordinaria alegría. El proceso ganaba cada vez más fuerza y eso generó la preparación del golpe.

 

–¿Lo conociste personalmente a Salvador Allende?

–Yo tenía mucha relación con Clodomiro Almeyda y otros compañeros de la dirección del Partido Socialista. Lo conocí a Allende, pero poco. Lo entrevistamos en la revista. Era un tipo simpático, pero muy de la generación de los ''30, con una postura muy formal. Con buena formación.

 

–Senador, tres veces candidato a presidente antes de ganar en la cuarta, como después sucedería con François Mitterrand y Lula...

–Con una gran facilidad de comunicación. La formalidad se entiende en su momento final. Avisó al pueblo chileno que no saldría vivo.

 

–De conversaciones con amigos de Allende uno puede sacar la conclusión de que el suicidio no fue una decisión del momento. Ya lo había resuelto antes.

–Mira, cuando se suicidó Getúlio Vargas, un amigo brasileño coincidió con Allende, que en 1954 era senador, en un viaje a China, y él le preguntó detalles.

 

–¿Estás hablando de Flavio Tavares, que era dirigente estudiantil y luego fue periodista?

–Exactamente. Cuando Vargas se suicidó, una revista publicó un artículo llamado "El suicidio como arma política". El suicidio sería la demostración de que no hay posibilidad de acuerdo frente a la violencia de la derecha. Por eso la figura de Allende es y será cada vez más una expresión de alternativa frente a la derecha.

 

–¿No fue un suicidio romántico, en el sentido de que Allende decidió encarnarse en la Historia?

–El romanticismo es un instrumento de los pueblos. La burguesía en su fase revolucionaria fue romántica. Ahora no tiene mucho, porque tiene lo que quiere. La voluntad es un gran elemento del romanticismo. Se entrega a los pueblos la idea de que su lucha es una decisión definitiva.

 

–Estamos hablando de una personalidad sin cultura de la violencia.

–Bueno, en general las organizaciones populares y los trabajadores no recurren a la violencia, al contrario de la terrible violencia de las clases dominantes ante la posibilidad de perder mucho y la pelea por conservar lo que tiene. La clase trabajadora, en cambio, lucha por algo que pretende alcanzar. No tiene ese sentido patrimonial de los ricos, que naturalizan la pobreza y ven como normal defender el patrimonio y los valores propios. En Chile la derecha puede aparecer con cierto respeto por los instrumentos legales, pero en la realidad muy dura y muy violenta. "El golpe era necesario", decían. "No somos brutos ni violentos." Y explicaban con una pretendida racionalidad: "Tenemos que reaccionar ante la dictadura del proletariado". Cuando Chile vivía en democracia, ¿no? Y no había un ejército frente al Ejército, aunque hubiera sectores que buscaran contar un poder de fuego propio. Luego las propias Fuerzas Armadas se comprometieron dentro de Chile y fuera del país para liquidar a cualquier militar que apareciera como una alternativa a su poder. Así fue el asesinato del general chileno Carlos Prats y del boliviano Juan José Torres.

 

–Dirigentes políticos y académicos aún dicen: "Theotonio fue profesor mío". ¿De qué?

–Enseñaba una introducción a las ciencias sociales. Era gente muy joven. También dicté cursos de posgrado y muchas, muchísimas charlas. Los alumnos eran en general de muy buena calidad. Claro, el ambiente llevaba a la gente a buscar instrumentos para pensar, porque el proceso era muy desafiante.

 

–Sin que uno busque trasladar épocas, ¿cuál es el nivel de interés actual?

–Crece todo el tiempo. En los '80 o '90 el interés bajó. Parecía que para privatizar sólo había que conocer las técnicas. Desde el 2000 hay una inquietud creciente y vuelve el clima de querer saber más, de discutir, de debatir. Esta juventud actual, como ve una cierta derrota de la izquierda en períodos anteriores, se identifica con aspiraciones y al mismo tiempo tiene cierta idea de que necesita ir más lejos. Cuando digo más lejos me refiero a criticar lo que existe, a construir nuevos liderazgos... Y entonces estamos frente a personas que quieren construir su propia vida. Mi hija de 10 años me dijo: "Papi, déjame vivir mi vida".

 

–¿Y tu respuesta?

–Que no es tan fácil, pero que tiene derecho.

 

–Al mismo tiempo, Theotonio, en Sudamérica vivimos el neoprogresismo, como dice Ignacio Ramonet.

–Hablamos de gobiernos de centroizquierda o más a la izquierda, como en el caso de Bolivia, Venezuela o Ecuador. Es parte del proceso de hacerse cargo. El riesgo es, después de un período de Estados corruptos y sin capacidad de regulación, adaptarse a las viejas formas y alentar el desinterés. Pero cuando eso ocurre las nuevas generaciones advierten falta de eficacia. Es clave reducir la distancia entre el aparato burocrático y la población, para que sea parte del proceso de innovación y de decisiones.

 

–No debe ser fácil en un país con la magnitud de Brasil, por ejemplo.

–Sí, pero hay elementos que facilitan políticas comunes. El 98 por ciento tiene televisión, un instrumento muy bien manejado por la derecha.

 

–Bien manejado, pero sin éxito político electoral.

–Claro, porque manejan tesis que no dan en la realidad. El riesgo, de cualquier manera, es que por ejemplo el PT gana, pero no tiene mayoría electoral propia y debe recurrir a partidos tradicionales. No son el viejo coronelismo sino clase media o profesionales que ganan prestigio como para dirigir a la población. Sin embargo, son patrimonialistas con el Estado. La izquierda no logró crear una mayoría suficientemente organizada y activa para sostener un proceso de transformación más radical. Si sólo rascás el sistema, vas a terminar perdiendo autoridad.

 

–Rascando no ganás mientras tanto mayor legitimidad popular.

–El sector miserable de Brasil, de menos de 100 dólares de ingreso por mes, tuvo un gran cambio por la política de becas. Representaron 40 millones. Este sector primero está agradecido por ese cambio y entonces aparece la derecha y quiere tentarlo. Pero no cuaja. Ahora, cuando ya tenés comida mínima y compraste heladera querés más. Entre los obreros hubo una mejoría del sueldo mínimo. Se sienten gratificados por los cambios y forman una nueva clase media con trabajadores calificados. Son otros 40 millones. Los 80 millones totales crean una mayoría que vivió un mejoramiento importante. Atención, eso sí, a las deudas personales de quienes están contentos y quieren más. Quieren un mejor sistema de transporte o un sistema de salud que los atiendan. Por eso la exigencia de mayores servicios sociales. En Brasil las manifestaciones de junio comenzaron protestando por la tarifa de transporte, pero siguieron con la salud.

 

–¿Cuál es la recepción de los brasileños ante el programa de llegada de médicos cubanos?

–Nuestra academia forma elites corporativas que se reproducen para esa misma élite. Los médicos en Brasil, bajo la influencia de ese sistema, forman especialistas sin que quieran atender los problemas del grueso de la población, de situaciones muy inmediatas, que dependen de prevención y de aspectos sanitarios. No formamos médicos para esto. Los cubanos se especializaron sobre todo desde el '80 en formar clínicos generales para prevenir y para atender necesidades inmediatas. Como quieren ganar dinero no quieren ir a trabajar donde viven sectores populares. Los cubanos ya atienden a 70 países, no sólo sobre la base de la formación sino de la innovación en biotecnología. Es un gran tema: en los Estados Unidos la derecha más conservadora paralizó la actividad del gobierno en protesta por los intentos de reforma, incluso leve, de la política de salud pública. Resulta que el Estado existe para atender necesidades de la gente y no sólo para desviar recursos hacia el uno por ciento que vive a costa del resto, ¿no es cierto? El corporativismo es corriente incluso entre gente de izquierda, del mismo modo que generó irritación entre sectores de clase media que sectores pobres pudieran vivir en construcciones bonitas diseñadas por Oscar Niemeyer, que eran baratas porque se basaban en un sistema industrial. El problema es que a veces una parte de las franjas medias no sólo quiere consumir más sino que quiere una base institucional que le garantice lo que consiguió. Un texto de Trotsky sobre la Revolución Rusa dice que las revoluciones son conservadoras. Cuando la gente avanzó y siente que va a perder lo que consiguió, tiende a ser más conservadora. Al mismo tiempo, la gente busca instrumentos para garantizar el avance logrado. Por eso los choques en el sistema representativo. Porque en medio de las elecciones no hay mecanismos suficientes de participación.

 

–En 2009 le pedí a Eric Hobsbawm, al final de una entrevista, que me recomendara dos libros. Primero mencionó El 18 Brumario, de Carlos Marx. Luego Anna Karenina, de Leon Tolstoi.

–Yo empiezo con un libro que no es fácil de leer, pero vale la pena: El Capital, de Carlos Marx. Abre horizontes. Y si vamos a un plano literario diría que Guerra y paz, de Leon Tolstoi, es muy importante porque da una dimensión de la grandiosidad del proceso histórico. Es clave tener la noción de que la subjetividad humana es parte de un universo que la trasciende y la incluye.

 

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enInternacional
Viernes, 11 Octubre 2013 08:24

Chile: golpes, plebiscitos, continuidades

Chile: golpes, plebiscitos, continuidades

Las últimas escenas lo dicen todo: cuando por fin en la madrugada se confirman los resultados del plebiscito del 5 de octubre de 1988 en que se decidía la permanencia o no de Augusto Pinochet en el poder y estalla el júbilo, los líderes oposicionistas, nuevos políticos profesionales, sólo se vuelcan a las cámaras; nadie se acerca ya a René (Gael García Bernal) un ejecutivo de publicidad, con historia del exilio en México, autor de la campaña por el NO, que ponía fin a la dictadura. Bañado en multitudes, pero en silencio, René abandona el centro de campaña; se percibe lo que está por venir: las esperanzas traicionadas y el cambio que dejaba todo (casi) igual. Así acaba la película No, de Pablo Larraín (2012). En el guión original los políticos de la Concertación triunfante se ponían además a dividir los mapas electorales. Ya era redundante.

 

El filme –según los que vivieron aquellos acontecimientos– transmite bien el clima de la época y del plebiscito del cual se acaban de conmemorar los 25 años. Se queda corto en algunos aspectos, pero tiene un potencial crítico por ejemplo en los grotescos retratos de los pinochetistas (las juntas de campaña por el SÍ, ¡el diálogo en el patio de Los Naranjos, de La Moneda!), o en el final que indica cómo el triunfo se convertiría en una derrota y estafa (en el final se ve también cómo las superficiales estrategias de marketing de René se traspasan a los nuevos tiempos, marcados por el consumismo y los viejos patrones de acumulación).

 

El precio de la (pactada) transición fue la prolongación del modelo económico y social neoliberal. Los gobiernos de la Concertación –sobre todo los socialistas, de quienes se esperaba lo contrario– han hecho lo menos posible para desmantelar este legado. Dejaron su candado, la Constitución de 1980 (ya en 1989, tras otro plebiscito y las reformas que sólo legitimaron esta Carta Magna, se vendió el triunfo del año anterior; en 2005 Ricardo Lagos sustituyó además la firma del dictador por la suya); no derogaron la democracia restringida y el sistema binominal (que garantiza la alternancia entre los pinochetistas y la Concertación); no revisaron las privatizaciones de empresas estatales; no cambiaron la feroz legislación laboral; tampoco tocaron los principales pilares del capitalismo chileno: los sistemas privados de educación, salud y pensiones.

 

Mientras el NO a Pinochet era también el NO al sistema económico injusto, en realidad triunfó el SÍ. Prevaleció la visión de Chile como un país ganador, como rezaba el lema de la franja oficialista, una nación que piensa en su futuro y en el éxito de su modelo, sin acordarse de que éste estaba sustentado en la violencia, los infrasalarios y la miseria de la mayoría (Este es un sistema en que cualquiera puede ser rico. ¡Ojo! No todos. Cualquiera, dice en la película un spin-doctor de la campaña del SÍ). Con la Concertación la brecha entre ricos y pobres incluso aumentó.

 

La práctica de gobernar con justificaciones y actuar a medida de lo posible en el tema de la justicia y los derechos humanos dejó a este conglomerado deslegitimado y herido a muerte; hoy la llamada Nueva Mayoría –viejos conocidos más el Partido Comunista (PC)– pretende catapultarlo otra vez al poder (con Michelle Bachelet al frente).

 

Es de notar que entre las causas del aislamiento del PC en la democracia, aparte de los errores de lectura de la realidad nacional en los años 80 y la deliberada exclusión de toda la izquierda radical por las dos fuerzas hegemónicas, fue su postura respecto del plebiscito (El Clarín, 5/10/13).

 

Sus dirigentes y activistas estaban convencidos de que todo estaba arreglado y votar sería sólo legitimar el fraude (en la película así piensa por ejemplo la ex pareja de René). Sólo al final cambiaron de opinión.

 

Hoy los comunistas, con candidaturas de algunos nuevos líderes sociales como Camila Vallejo (su papá, Reinaldo, actor, aparecía en los espots del NO), pretenden hacer la diferencia, pero la ambigüedad del programa bacheletista sabe más a continuidad.

 

Si bien el presidente Sebastián Piñera (RN) votó por el NO, la abanderada del oficialismo Evelyn Matthei (UDI) apoyó el SÍ; según el mandatario saliente esto fue un grave error de ella, aunque no le quita lo inteligente y lo valiente ( El Mostrador, 19/9/13).

 

Ya hace unos meses, en una verdadera muestra de inteligencia y valentía, la misma candidata reveló que hizo la campaña por el SÍ porque... quería que ganara el NO y votó por Pinochet porque... sabía que iba a ganar la oposición ( La Nación, 22/7/13).

 

La cara de su padre, el general golpista Fernando Matthei, que en 1988 salió a reconocer la derrota del dictador (que ya tenía preparado un autogolpe para tal eventualidad, La Jornada, 4/2/13), indicaba sin embargo que las apuestas en su familia y en otros círculos pinochetistas eran bien diferentes.

 

Finalmente, el régimen presionado –y animando desde el principio a realizar el plebiscito– por la administración de Reagan, que financió también la campaña opositora ( El Mostrador, 7/10/13), cedió.

 

Como bien han señalado varios críticos, la pe­lícula, igual que muchas narraciones oficiales, crea la impresión de que la victoria fue posible sólo gracias a una hábil campaña publicitaria que logró transmitir un mensaje positivo con su lema La alegría ya viene (aunque hubo también momentos más profundos o conmovedores, como la cueca sola con esposas, madres o hermanas de muertos y/o desaparecidos), cuando el marketing fue sólo un instrumento y Pinochet fue vencido no gracias a los espots, sino a los años de resistencia y lucha de mujeres y hombres que poco a poco perdían el miedo, se volcaban a las calles, se apropiaban por ejemplo del cacerolazo (una protesta inventada por la burguesía) y minaban al régimen.

 

Todo parte de una historia que continuó siendo incómoda incluso bajo la Concertación, y que no se veía en la televisión (y apenas ahora se presenta en Las imágenes prohibidas).

 

*Periodista polaco

Publicado enInternacional
De cuando un premier británico pensó en matar británicos

No era un don nadie: llegó a pensarlo el ex premier laborista Gordon Brown, según una autobiografía explosiva de quien fuera su asesor personal y miembro de su círculo íntimo, Damian McBride (Power Trip: A Decade of Policy, Plots and Spin, Kindle Edition, 2013). Preocupado por la crisis bancaria de octubre de 2008, el primer ministro británico temía la ruptura de la ley y el orden por las masas y buscaba cómo impedirla. La BBC dio a conocer algunas citas del libro de McBride (www.bbc.co.uk, 21-9-13).

 

El autor, que renunció en el 2009 cuando se descubrió que procuraba difamar a políticos conservadores para abrirle camino a su jefe, cuenta que en octubre del 2008 se reunió con Brown antes de que éste anunciara la nacionalización parcial de los bancos británicos y que le manifestó muy agitado: "Si los bancos cierran sus puertas y los cajeros automáticos no funcionan y la gente va a Tesco (una cadena de supermercados) y no le aceptan las tarjetas de crédito, todo explotará. Si no puede comprar comida o gasolina o medicamentos para los hijos, la gente romperá las vidrieras y tomará lo que necesite. Y tan pronto vean esto por televisión todos pensarán que está bien, eso es exactamente lo que tenemos que hacer ahora. Será la anarquía. Es lo que puede ocurrir mañana".

 

Comenta McBride: "Era extraordinario ver a Gordon tan poseído por los riesgos de lo que debía hacer y a la vez totalmente convencido de que había que tomar acciones decisivas inmediatamente". ¿Habrá que imponer el estado de sitio –se preguntaba Gordon– "sacar el ejército a la calle, cómo hacer para que vuelva a imperar el orden?" Y comparaba la situación con la crisis de los misiles en Cuba.

 

Las crisis económicas son así: provocan el terror de los funcionarios encargados de proteger a quienes las provocan. Algo similar le ocurrió en septiembre del 2008 al entonces secretario de Hacienda de EE.UU., Hank Paulson: advirtió que el gobierno estadounidense podría verse obligado a recurrir a la ley marcial si no se salvaba a Wall Street del colapso crediticio (The Global Economic Crisis: The Great Depression of the XXI Century, Michel Chossudovsky and Andrew Gavin Marshall editors, 2010). Nada de eso ocurrió: la presión de notorios intereses doblegó a los gobiernos y Parlamentos de ambos países y sacaron de apuros a los bancos con sumas ingentes de dinero.

 

...¿Alguien habrá pensado en EE.UU., incluso antes del cierre parcial de su administración, en posibles levantamientos o rebeliones por la crisis económica, como en su momento lo hicieron Gordon Brown y Hank Paulson? Imposible saberlo y mucho menos probarlo. Sólo que hay hechos llamativos. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) ordenó la adquisición de 1600 millones de proyectiles, incluidas las balas llamadas "hollow-point" de carácter expansivo: producen una perforación de un diámetro axial mayor que las corrientes y maximizan el daño producido en los órganos humanos (www.forbes.com, 11-3-13). Distintas convenciones internacionales prohíben su uso en los conflictos bélicos. ¿Contra quién pensará utilizarlas el DHS? Los agentes de este departamento no están encargados de llevar a cabo operativos comandos en Libia o Somalia, sino de mantener el orden y cuidar la seguridad interior del país. Durante los períodos de combates más encarnizados en Irak, el ejército estadounidense disparaba menos de seis millones de balas mensualmente (www.belfasttelegraph.co.uk, 10-1-11). Es decir, esta compra del DHS le permitiría sostener una guerra de más de 20 años. "En EE.UU.", subraya Forbes.

 

La revista señala que el DHS adquirió además vehículos blindados de gran potencia que fueron traídos de vuelta de Irak y Afganistán. Según Ken Jorgustin, especializado en el tema, se trata de "un número indeterminado de Mine Resistant Ambush Protecter (MRAP) para servicio en las calles de EEUU. (//modernsurvivalblog.com, 6-9-12). Los blindados MRAP pueden resistir la explosión de las minas que aplasten y salir airosos de una emboscada gracias al armamento que poseen.

 

Forbes pregunta por la razón de estas compras: "Es absolutamente inconcebible que la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, esté planeando un golpe de Estado contra el presidente Obama y el Congreso para autoproclamarse Líder Suprema de Estados Unidos". Ciertamente. Pero la pregunta sigue en pie: ¿para qué este exceso de poderosos instrumentos de guerra si sólo se trata del orden interno? La revista para multimillonarios opina: "Comprar 1600 millones de proyectiles y desplegar vehículos blindados es algo completamente contrario a lo que 'seguridad nacional' realmente significa". ¿Entonces?

Publicado enInternacional