Las heridas del paramilitarismo siguen abiertas en Colombia. Y una serie de televisión llamada Tres Caínes, que intenta mostrar la vida de los fundadores de este fenómeno, los hermanos Fidel, Vicente y Carlos Castaño, ha echado sal al duelo de las 250.000 víctimas del paramilitarismo, según cifras oficiales.

 

Desde el pasado 4 de marzo, todas las noches, miles de colombianos ven en sus televisores cómo los hermanos Castaño toman venganza del asesinato de su padre a manos de la guerrilla de las FARC. La serie domina los índices de audiencia y sigue al éxito que tuvo dentro y fuera de Colombia Escobar, el patrón del mal, que retrataba al narcotraficante más peligroso del país, Pablo Escobar.

 

Este tipo de series se han convertido últimamente en una tendencia y en un producto de exportación, con una receta que mezcla la ficción con la realidad del bajo mundo. Pero esta receta se ha topado esta vez con la reacción airada de las víctimas, expertos y periodistas, que consideran que estos programas afectan la dignidad de quienes han padecido el conflicto armado colombiano. La principal queja es que, al menos en su arranque, la dolorosa historia del paramilitarismo está contada desde el lado de los victimarios, lo que, en su opinión, termina por legitimar los crímenes cometidos por estos delincuentes contra civiles inocentes.

 

El creador de la serie, el colombiano Gustavo Bolívar, ha defendido su guión afirmando que se basa en investigaciones, entrevistas y testimonios extraídos del proceso Justicia y Paz, el sistema que se aplica en Colombia desde 2006 a los desmovilizados de grupos armados ilegales. También ha dicho que las víctimas aparecerán más adelante en la historia. “Muchos creen que la televisión es la causante de la violencia en Colombia. De hecho llegan a la postura simplista de culpar a los escritores de lo que pasa”, ha escrito Bolívar en su blog ante la polémica.

 

A medida que la serie ha ido subiendo de audiencia han crecido las críticas. Ha provocado, por ejemplo, que el actor Julián Román, que interpreta a Carlos Castaño, se disculpara con las víctimas tras recibir una carta de familiares de desaparecidos, en la que le decían que “cada acción que ustedes representan, como ficción, los familiares de los desaparecidos forzadamente, la vivimos en carne propia una y otra vez”. Román, sin embargo, respondió que estas series buscan generar un diálogo para “fortalecernos como sociedad”.

 

La protesta de las víctimas no ha quedado ahí. Un centenar de ellas protestó frente a las instalaciones del canal privado RCN, dueño de la serie, y le enviaron una carta a sus directivos pidiéndoles que la retiraran y que les dejaran contar su versión porque creen que Tres Caínes no corresponde a la realidad. “El paramilitarismo no es un producto de venganzas y pasiones personales y las consecuencias de su accionar, que ha dejado millones de familias desplazadas y cientos de miles de hombres y mujeres asesinadas, desaparecidas, torturadas y masacradas, no son el resultado de una decisión aislada y solitaria de los hermanos Castaño”, dice la carta de las víctimas.

 

Omar Rincón, crítico de televisión, ha escrito en el diario El Tiempo que la producción del programa merece un diez, pero que “hay que contar la realidad sin celebrar a los violentos”.

 

La polémica también se trasladó a las redes sociales donde surgió la iniciativa Noen3caines. En Facebook el grupo tiene más de 12.000 seguidores que apoyan una campaña de mensajes directos a las compañías que anuncian sus productos en el programa para que retiren su publicidad. La campaña la crearon expertos en marketing que, cansados de los contenidos violentos de las producciones colombianas, imitaron una similar que logró la retirada de los anunciantes del programa español La Noria, tras emitir una polémica entrevista con la madre de un menor condenado por encubrir el asesinato de Marta del Castillo, previo pago de 10.000 euros (casi 13.000 dólares).

 

Desde que se lanzó Noen3caines cinco compañías han retirado su publicidad.Por ejemplo, la empresa chilena Falabella, publicó un mensaje en Twitter apoyando la causa, lo que el guionista Bolívar ha calificado de doble moral, ya que esa empresa se anunció en la serie sobre Pablo Escobar. Por su parte, Fernando Gaitán, creador de la popular Betty la fea y ahora vicepresidente de RCN, ha dicho que la decisión de los anunciantes estaría censurando una serie que no pretende ser la “memoria histórica del paramilitarismo”.

 

No es la primera vez que una producción sobre narcoviolencia genera controversia en Colombia. Habrá que ver si los que la critican logran dejarla sin anunciantes, si el rating les da la razón a sus creadores o si los televidentes inconformes optan, sencillamente, por cambiar de canal.

 

Por Elizabeth Reyes L. Bogotá 29 MAR 2013 - 02:41 CET

 

Publicado enColombia

ALAI AMLATINA, 26/03/2013.- En los tres primeros meses de 2013, varios dirigentes sociales que defienden los derechos de sus comunidades han sido asesinados o secuestrados, mientras se pone en marcha una política de criminalización, difamación y represión.

 

La lucha de hombres y mujeres, jóvenes y niños durante los últimos años se ha intensificado en Guatemala, por la defensa de los derechos individuales y colectivos; diferentes comunidades se han organizado para exigir el cumplimiento de los convenios nacionales e internacionales, el respeto a la madre tierra, y el cese al saqueo y contaminación de las empresas hidroeléctricas, mineras y cementeras, así como la lucha por defender los derechos de la clase trabajadora.

 

La demanda colectiva y la resistencia por la defensa de la vida se ha hecho evidente desde diferentes expresiones; la organización en las comunidades se intensifica para rechazar una vez más los trabajos de exploración y explotación minera en diferentes regiones del país, ya que contaminan el ambiente, destruyen la madre tierra, contaminan y roban el agua, y despojan a las comunidades de sus tierras.

 

Hombres y mujeres de diferentes regiones del país exigen que el Estado cumpla con lo establecido en los convenios nacionales e internacionales y que los llamados “padres de la patria” (los diputados) legislen a favor de la mayoría de la población. Los pobladores de San José del Golfo, Santa Cruz Barillas, San Juan Sacatepéquez, Santa María Xalapán, entre otras comunidades, resisten y se manifiestan en defensa de la vida y de sus tierras, también demandan la aprobación de la iniciativa de Ley 4084 de Desarrollo Rural Integral.

 

Durante los últimos meses, los estudiantes normalistas de todo el país se han sumado a la lucha por defender el derecho a la educación después del anuncio de las autoridades del Ministerio de Educación de que se cambiará el pensum de la carrera magisterial por un Bachillerato en Ciencias y Letras con Orientación Educacional, y luego una carrera técnica a nivel superior.

 

En las diferentes manifestaciones sociales, en defensa de la vida, se exige el cumplimiento de los artículos 1 y 2 de la Constitución Política de la República de Guatemala, y también el artículo 3, que señala textualmente: Derecho a la Vida : El Estado garantiza y protege la vida humana desde su concepción, así como la integridad y la seguridad de la persona.

 

En los primeros tres meses del 2013 se han incrementado las políticas de criminalización y represión de las luchas por la defensa de la vida; hombres y mujeres han sido perseguidos e intimidados por empresas mineras, hidroeléctricas, en los que se incluyen periodistas, columnistas y trabajadores de empresas que saquean los territorios; se ha evidenciado una política de difamación y de acusaciones falsas contra organizaciones y dirigentes sociales; dirigentes campesinos, indígenas y sindicalistas han sido perseguidos e incluso asesinados. Veamos algunos ejemplos.

 

Mes de enero

 

La dirigencia del Comité de Unidad Campesina -CUC- fue atacada el 24 de enero después de que líderes comunitarios de San Antonio Las Trojes solicitaran su presencia para que medien en el conflicto generado por la construcción de un pozo mecánico de parte de la municipalidad y la empresa Cementos Progreso, en esa localidad.

 

Cuando la delegación salía del lugar fue interceptada por un grupo de personas que están a favor de la empresa de Cementos Progreso, que, con machetes en mano, amenazaron a la comisión del CUC integrada por Daniel Pascual y otras compañeras y compañeros. El grupo agresor está respaldado por el actual Consejo Comunitario de Desarrollo -COCODE-, que los pobladores de la comunidad de San Antonio las Trojes lo han señalado como ilegítimo porque fue integrado por la Empresa Cementos Progreso y un grupo de sus trabajadores durante el estado de prevención que se decretó en San Juan Sacatepéquez en el año 2008.

 

Los pobladores de las 12 comunidades de San Juan Sacatepéquez han realizado denuncias en contra de personas que defienden los intereses de la cementera y que de forma constante criminalizan la lucha de las comunidades que defienden su territorio. Entre las personas denunciadas están: Mariano Noj y Luis Tepeu, éste último representante de la gremial de empresarios indígenas GUATEMAYA, adscrita a la cámara Empresarial de Comercio y Servicios (Cecoms).

 

Segundo mes

 

El día martes 26 de febrero, a eso de las 9 de la noche, fue localizado sin vida Tomas Quej, líder del caserío Moxanté, Purulha, Baja Verapaz, de 34 años de edad, integrante de la Coordinadora Nacional Indígena y Campesina -CONIC-. El cuerpo fue localizado, con impactos de balas en el pecho y en la cabeza, en la comunidad Chirretzaaj, en la periferia de Cobán a unos 112 kilómetro de Moxanté.

 

Tercer mes

 

El viernes 8 de marzo fue asesinado Carlos Hernández miembro de la Coordinación Campesina Nuevo Día, de la Coordinadora de Organizaciones Populares, Indígenas, Iglesias, Sindicales y Campesinas de Oriente (COPISCO) y del comité ejecutivo del Frente Nacional de Lucha. Dicho asesinato se produjo en Camotán, Chiquimula. Hernández fue conocido como defensor de la madre tierra y por su lucha constante en contra de las empresas mineras.

 

El lunes 11 de marzo fue asesinado Jerónimo Sol Ajcot, en la aldea Chacayá, Santiago Atitlán, Sololá. Seis hombres, fuertemente armados y encapuchados, salieron a su camino y le dieron muerte con arma de fuego, cuando Sol Ajcot salía de su casa de habitación, para dirigirse a su trabajo en la finca Valparaíso, Chicacao del departamento de Suchitepéquez.

 

Jerónimo Sol Ajcot, de 68 años de edad, era miembro de la junta directiva de la Asociación Maya Tzutujil de Agricultores de Santiago Atitlán, integrante de la Coordinadora Nacional Indígena y Campesina -CONIC-. Sol Ajcot, desde el año pasado, había recibido amenazas de muerte, por parte de personas desconocidas. La denuncia fue realizada en su momento, sin que hasta ahora se investiguen y esclarezcan los hechos.

 

El martes 12 de marzo, a eso de las 11:30 de la noche, tres hombres fuertemente armados intentaron ingresar en la casa de habitación de Rubén Mazariegos Vásquez, Secretario General de los Sindicatos de Salud Pública Nacional y Vicepresidente de la Unidad de Acción Sindical y Popular UASP, ubicada en Monserrat, zona 4 de Mixco. Con la intervención de la seguridad privada de Rubén Mazariegos, el intento de asesinato fue frustrado. Es de considerar que la UASP ha intervenido y repudiado el modelo extractivo, ha denunciado actos de corrupción fundamentalmente la evasión fiscal de grandes empresarios del país.

 

El viernes 15 de marzo, a las 7:30 de la mañana, fue capturado Rubén Herrera, cuando estaba saliendo de su casa. Herrera es conocido como defensor de derechos humanos, miembro de la coordinación de Alianza por la Defensa de los Recursos Naturales de Huehuetenango -ADH- del Consejo de Pueblos de Occidente – CPO-. Rubén Herrera fue detenido por la orden emitida en el proceso número 65/2012 del Juzgado de Santa Eulalia de abril de 2012, en el que se acusa a 23 líderes comunitarios de Barillas por la supuesta quema, el día 9 de marzo de ese año, de una maquinaria propiedad de la empresa Hidro Santa Cruz, subsidiaria de Ecoener-Hidralia Energía.

 

El domingo 17 de marzo fueron secuestrados cuatro líderes de Santa María Xalapán. Dos de ellos, Rigoberto Aguilar y Roberto López, fueron localizados con golpes y señales de tortura, según sus denuncias, mientras que el secretario del Parlamento Xinca, Expectación Marcos, apareció muerto dentro de un vehículo. El presidente del Parlamento Xinca y Mayordomo de la comunidad indígena de Santa María Xalapán, Roberto González, apareció el siguiente día en el municipio de Chimaltenango, después que lo dejaran abandonado en un hotel del municipio.

 

Los cuatro líderes comunitarios regresaban a sus viviendas luego de participar en el proceso de la consulta comunitaria realizada en la aldea El Volcancito, San Rafael Las Flores, Santa Rosa. Los dirigentes campesinos fueron secuestrados por una docena de hombres fuertemente armados en la noche del domingo 17 de marzo, a la altura del lugar conocido como Pino Dulce Mataquescuintla.

 

Jueves 21 de marzo: A través de un comunicado, el Movimiento Sindical, Indígena y Campesino Guatemalteco -MSICG-, condenó las amenazas de muerte contra María Teresa Chiroy Pumay, Secretaria de Actas y Acuerdos del Sindicato de trabajadores del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social –STIGSS- organización afiliada al MSICG. Señalaron que dichas amenazas fueron recibidas a través de mensajes de texto en donde se hacia alusión directa a sus actividades sindicales. Se producen en el marco de los logros obtenidos por los diferentes sindicatos -IGSS- que permitieron dejar sin vigencia las reformas al Régimen de Pensiones impulsadas por las actuales autoridades, detuvieron los procesos de terminación de contratos de trabajo contra los y las trabajadoras del IGSS y posibilitaron declarar la inconstitucionalidad parcial en el caso concreto del régimen disciplinario antisindical del IGSS.

 

Los ataques no son aislados ya que han sido dirigidos contra hombres y mujeres líderes que luchan por la reivindicación de los derechos individuales y colectivos y denuncian, de forma constante, el saqueo de los bienes naturales que realizan las transnacionales, en complicidad con el Gobierno que ha impulsado políticas de represión y criminalización a la lucha organizada.

 

En informe presentado, en octubre de 2012, por la Unidad de Protección a Defensoras y Defensores de Derechos Humanos - Guatemala ONG (UDEFEGUA), señala que de enero a octubre de 2012 se registraron 254 hechos de ataques a defensoras y defensores de derechos humanos.

 

Entre las principales observaciones y recomendaciones de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, correspondiente al año 2012, se señala que las agresiones siguen afectando particularmente el trabajo de la defensa de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales y de los pueblos indígenas, todos relacionados con la explotación de recursos naturales y falta de consulta e información a las comunidades afectadas.

 

Además, el informe expresa preocupación ante un posible uso desproporcionado de figuras penales como resistencia, terrorismo y asociación ilícita, ante las protestas de comunidades indígenas y campesinas involucradas en conflictos de tierras; asimismo, destaca la participación de actores no estatales en prácticas que podrían generar vulnerabilidad o ataques directos a las defensoras y defensores de derechos humanos, además se registra la aparición de comentarios racistas y violentos en medios de comunicación y redes sociales en los que se califica como terroristas criminales a las defensoras y defensores de derechos humanos.

 

Al referirse a la explotación de recursos naturales en territorios indígenas, la Alta Comisionada subraya que es fundamental abordar las situaciones a partir de los derechos de los pueblos indígenas, en particular del derecho a la propiedad colectiva de la tierra, del consentimiento libre, previo e informado y del derecho de establecer su propio concepto de desarrollo, en el marco de la libre determinación.

 

Por Rocizela Pérez Gómez es periodista de la CLOC/Vía Campesina en Guatemala.

Publicado enInternacional
Viernes, 22 Marzo 2013 08:12

Hugo Chávez: "Se me va la vida..."

Hugo Chávez: "Se me va la vida..."

La brisa marina lamía como siempre la piel suave y gris de las palmas reales; altas, gráciles y de torneados troncos, con sus más de veinte metros, que son el árbol nacional de Cuba. Sus penachos de hojas largas adornan las avenidas de acceso y las vías y alrededores del Centro de Investigaciones Médicas y Quirúrgicas (Cimeq) en La Habana, hospital a donde llegó Hugo Chávez tras otro diagnóstico con un más alto escalón de gravedad y con el pecho aprisionado por sus presentimientos.

 

Con protección personal de guardia curtido en seguridad y tareas internacionalistas, en una de las salas con lámparas y tecnología de punta para biopsias, cirugías y cuidados intensivos, reposa y cavila el presidente Chávez: "Los médicos me han dicho hoy que me quedan, máximo, dos meses de vida. Sus rostros estaban serios, sombríos, pero con expresión sincera. Hay pesar, hay dolor notorio en todo el equipo. Han luchado sin descanso para vencer la enfermedad que me consume desde hace dos años. Por meses, a través de la mirada electrónica en todas y cada una de las tres operaciones practicadas, y la cuarta que por razón de Estado me acaban de realizar a todo riesgo –no practicable ni considerada para un paciente común–, con sus diagnósticos positivos, las radioterapias y quimioterapias, parecían lograr victoria, controlaban el cáncer, pero al final no pudieron. Este 11 de diciembre, luego de una operación que tomó más de seis horas, en la cual me tuvieron que reanimar varias veces por culpa de una hemorragia interna que complicó la operación, los médicos hallaron que las células portadoras del cáncer siguen y llegan hasta los pulmones.

 

"Esta lucha entre la salud y la enfermedad, entre la vida y la muerte, ha sido dolorosa, compleja. Por momentos sentí la imposibilidad de soportar los dolores, pero he resistido. Todo se hace y se puede por el pueblo y el poder como instrumento. El poder y el liderazgo en cuya lectura y estudio de los textos clásicos he dicho, tomé ventaja a los demás alféreces de mi curso en la Academia Militar.

 

"El equipo médico se dedicó de tiempo completo a mi atención, aplicaron todo el saber y tecnología acumulada por la sociedad cubana, con amor y persistencia, confiados en que saldríamos adelante, aunque sin dejar de ser realistas, ante las sorpresas que podría traer la enfermedad, y al final, heme aquí, postrado, escuchando su voz triste, aunque sincera. Cumplen así mi exigencia: 'no me oculten nada que esté sucediendo con mi cuerpo'.

 

"Cala, como hielo hay un frío que recorre tu cuerpo cuando escuchas esas palabras: 'máximo dos meses de vida'. Hay frío y hay tristeza porque ahora se que no podré realizar todos los sueños, todos los proyectos necesarios para hacer de Venezuela una potencia y una patria llena de justicia.

 

"Ahora toca arreglar todos los detalles de gobierno, de la Fuerza Armada y del PSUV para garantizar que la revolución que iniciamos con el triunfo electoral del 6 de diciembre de 1998 permanezca, se ahonde, llenando de esperanza y bienestar a nuestro pueblo. Organizar los detalles de todo aquello que dependa de mi para que la patria de Bolívar continúe liderando la integración continental, por soberanía, en lucha contra sus enemigos.

 

"Los compañeros cubanos, Fidel, Raúl, enterados de la noticia del equipo médico, han venido y con su experiencia en tantas batallas preguntan por mi voluntad: '¿quieres seguir aquí o deseas regresar a Venezuela?' No tuve dudas en el instante de responder: 'deseo regresar y pasar estos últimos días en mi patria'. Y así se hizo. El 18 de febrero, tras 70 días en el Cimeq, con toda la disposición médica requerida, regresé.

 

"Ahora estoy en Caracas, en el hospital militar Dr. Carlos Arvelo. Aquí, los recuerdos agolpan mi cerebro. Viene uno y otro y otro. ¡Qué bella y fértil fue mi vida! ¡Qué batallas lideramos! ¡Cuántas satisfacciones!. El ejército, el amor a mi pueblo, no volver las armas contra él, servir como un soldado, volver a las raíces, luchar como Bolívar, llenos de dificultades pero superándolas".

 

Recuerdos. "Llega hasta mi aquel Samán de Güere, bello e inmenso árbol de nuestra identidad nacional, protegidos por su sombra, apenas siendo capitán, junto a mis compañeros Felipe Acosta Carles (†), Jesús Urdaneta Hernández, Rafael Baduel, cuando el 17 de diciembre de 1982, en memoria del Libertador, juramos seguir luchando por la patria, liberarla de sus opresores. Allí fue que constituimos el Movimiento Bolivariano 200, nuestro primer esfuerzo por articularnos en forma conspirativa dentro del ejército, asesorados y con el estímulo de los compañeros del Partido de la Revolución Venezolana (PRV) y su experiencia guerrillera y clandestina.

 

"Han transcurrido solo 31 años desde aquel bello momento, y ¡cuánto hemos logrado! Hoy la patria es otra, y los sueños siguen, son vigentes, y se realizarán, ya hay un pueblo movilizado para hacer la obra".

 

"Trato de no desaprovechar estos últimos días de vida. Ahora, en Caracas, he podido recibir de manera más recurrente los informes del equipo de gobierno. Doy mis opiniones y en algunos casos continúo decidiendo, pero lo que más afana es cómo dejar todo, cada detalle del gobierno, claro, definido, no sea que algunas decisiones indispensables queden sin tomar por falta de información o indicaciones precisas.

 

"Pero más allá de mi disposición y voluntad, luego de varios días en Venezuela, la enfermedad me ataca una y otra vez, unas veces en los pulmones, ahogándome, otras en los riñones, otras en el corazón. Una infección respiratoria me ahoga, y no logran controlarla. No hay descanso para mi equipo médico que trata que estos días finales sean suaves, sin dolor. Mi cuerpo resiste, cansado, pero todavía aguanta.

 

"Hay amor en todo lo que hace el equipo médico. Hacen todo lo que pueden, y yo trato de organizar los por menores de gobierno necesarios para que al final mi ausencia no sea traumática. ¿Hubo exceso de liderazgo? Ahora el equipo de gobierno está más unido y cohesionado, ahora tienen que hablar y organizar entre ellos todos los detalles de la vida del país para que los enemigos no puedan romper lo que hemos construido".

 

Recuerdos. "Las imágenes de nuestro hacer durante estos años se agolpan una y otra vez. Vuelvo al cuartel, a las discusiones con mis compañeros del MB-200, discutiendo el alzamiento contra Carlos Andrés Pérez que ha asesinado al pueblo. Veo a Miraflores y nosotros allí, tratando de romper su defensa, con ese tanque sin municiones. La operación fue bien diseñada pero fallamos al no lograr que las armas llegaran al pueblo. Perdimos en la acción militar pero vencimos en la acción política. Allí quedó sembrada la rebeldía y la esperanza. Y cumplimos. Volvimos y vencimos. ¡Qué derrota les propinamos el 6 de diciembre de 1998, no la esperaban, sorprendimos.

 

"Y desde esa fecha, cuanto aprendí, cuánto fue necesario maniobrar para cambiar el Estado, para ajustarlo a las necesidades de nuestro pueblo. En 1999 le propinamos una y otra derrota: primero vencimos en el referendo, si o no, para citar a la Asamblea Nacional Constituyente; luego los derrotamos en las votaciones para elegir los dignatarios de la Asamblea, donde conseguimos 120 delegados de 131 posibles. En pocos meses se diseña la nueva Constitución, aprobada finalmente el 30 de diciembre. ¡Que final de año, ese!

 

"Una y otra vez los sorprendimos. Bolívar vivió de nuevo y llenó la patria de energía. ¡Que satisfacción! Empezamos el año con la Cumbre de la Opep en Caracas, y la mejora en los precios del petróleo. Un año después Alí sería aceptado como su Secretario General. En las megaelecciones del 2000 volvieron a probar el polvo de la derrota: soy reelegido y quedamos con mayoría absoluta en la Asamblea Nacional. En las gobernaciones también vencimos, aunque con algunos lunares.

 

"La gestión de Alí fue importante. Los dineros fluyeron en mejor cuantía y permitieron mejorar los salarios de los trabajadores. Fueron días de inmensas satisfacciones. Empezamos la construcción de nuestra agenda internacional, plural, antiimperialista, con Rusia, China e Irán como países fundamentales para consolidarla. Pero al tiempo que avanzábamos empezaron las componendas golpistas. El 2001 mostraron sus intenciones, aunque fracasaron. Casi un año después lanzan su paro patronal, bloquean Pdvsa, me secuestran, se declaran dueños del gobierno, pero el pueblo los derrotó y, para su sorpresa, me puso de nuevo en Miraflores.

 

"¡Qué batalla la que dio el pueblo en aquellos días! ¡Y cuánto aprendimos! Una vez en Miraflores no ahorré minutos, pedí explicaciones de todo lo sucedido, revise videos, pregunté por los soldados y oficiales que más se movieron para derrotar el golpe, y tomé medidas para formar una guardia personal sin vicios, que pudiera formar directamente yo".

 

"¿Cuánto tiempo ha trascurrido desde que regresé a la patria? ¿Estoy despierto o sueño? Ahora vuelven los médicos, me explican que la infección pulmonar no cede y que tendré que respirar a través de una cánula traqueal. Me siento cansado, los sedantes alivian el dolor pero me agotan de manera intensa. Acá veo a mis hijas y madre. Tratan de disimular su tristeza al verme cada vez más impedido, pero no alcanzan a ocultar esa sombra de tristeza que cubre sus miradas. No doy muestras de vencimiento. Resisto".

 

Recuerdos. "Logramos revivir el odio contra el imperialismo, y cuánto les dolió esto. Sus planes fueron derrotados una y otra vez, y en Mar de Plata, en ese noviembre de 2005, logramos el cénit de esta lucha, cuando quebramos el Alca, el corazón de su agenda de control y sometimiento regional. Vendrían después el Alba, Unasur, la aceptación en Mercosur y la Celarc, tras la Patria Grande. Uno a uno pilares para una integración como la soñó Bolívar. Integración solidaria, aplicando una agenda abierta y desinteresada con todos los países necesitados de nuestro brazo hermano, en especial Cuba, San Vicente y las Granadinas, Antigua y Barbuda, Nicaragua, Honduras, Haití. ¡Cómo les duele que la solidaridad sea sincera, abierta, sin condicionamientos ¡El capitalismo no entiende de eso!"

 

Sueños y realizaciones. "Ahí quedan los proyectos por desarrollar, el socialismo del siglo XXI, el poder comunal, el multilateralismo, el fortalecimiento del nuevo poder que supere al del capitalismo, para lo cual es necesario estrechar acciones y proyectos con Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Cuba, Argentina, Brasil. Ningún país por sí sólo puede quebrar al capitalismo, ninguno., pero sí podemos mostrar senderos, como lo hicimos durante varios años cuando recuperamos para el pueblo la empresa de teléfonos y comunicación, la de energía, la de acero, las de televisión e información, algunos bancos, y muchas otras. Recorrimos nuestro propio camino, cimentamos una nueva institucionalidad, pusimos a andar las misiones, acercamos el Estado a los barrios, a la gente, a los siempre negados, aunque no tuvimos capacidad para, en forma colectiva, quebrar la parsimonia de la burocracia, el amiguismo, el clientelismo, la corrupción, sin los cuales los logros de la Revolución Bolivariana hubieran sido más evidentes. Tampoco logramos quebrar el poder, la hegemonía del capital financiero, lo que nos impidió profundizar aún más la revolución. Ni tampoco pudimos quebrar su poder corruptor, con el dólar paralelo y todos sus estragos económicos y sociales. El afán consumista que no cede en nuestra sociedad, ni el derroche de energía, sin consideración del medio ambiente. Revolución cultural, he ahí un reto al que no se le puede dar mucho tiempo. Será otra batalla por dar, pero que la tendrán que liderar otros".

 

"Qué difícil es estar inmóvil, cómo te duele todo el cuerpo, hasta que el mismo dolor te adormece los músculos, y te sientes un poco más tranquilo. Sueños, sueños, trato de vencer la pesadez de mi cuerpo, pero la droga me adormece.

 

"¿Cuántos días habrán pasado desde que regresé de Cuba? ¿Cuántos me quedarán de vida? Hoy logré discutir con Maduro y Diosdado, a través de un iPad's que me facilitaron, las medidas a tomar por estos días en el campo político, cómo prepararse para las elecciones que vendrán, cómo profundizar la relación cívico-militar, cómo tensionar todos nuestros equipos, y cómo motivar aún más a nuestro pueblo para esta nueva batalla que se acerca. ¿Existirá algún otro país que haya experimentado tantas elecciones en tan poco tiempo? Difícil que exista, pero nosotros hemos dado la talla, y de nuevo la daremos cuando Maduro lidere la campaña presidencial que vendrá. Vencerá, marcará la pauta de la transición.

 

"La última campaña electoral, de tres meses, fue dura. Mi cuerpo me pesaba pero había que someterlo a la dura prueba de las manifestaciones y el duro trabajo que implica toda su preparación, analizar las maniobras de la oposición, estudiar los planes de los enemigos, hacerle seguimiento a las encuestas, en fin, tensionar cuerpo y cerebro para poder entender y actuar ante los sucesos, y salir airosos. Y lo logramos. No importó el agua ni el sol, ahí estuve, dispuesto, soportando fuertes dolores que por momentos me impedían hablar con mayor énfasis y extensión, como siempre lo hice, y moverme con mayor ligereza, alegrando cada acto donde el pueblo concurría confiado en el triunfo. Y así fue, los vencimos, de nuevo vencimos, pero la exigencia me dejó deshecho. De nuevo el cáncer atacó, y tuve que regresar a los tratamientos a Cuba.

"Los médicos me habían advertido de los riesgos de una nueva recaída, pues mi cuerpo ya estaba desgastado por tanta cantidad de corticoides, de cirugías e intervenciones complementarias, por eso tuve que designar a Maduro, por eso se tomaron previsiones, aunque afanados por los sucesos, que impidieron que la sorpresa final, la agonía y la muerte, nos llevaran a una parálisis y a un desmoronamiento de la base radical del pueblo. Ahora todo está decidido y puedo morir sin la tristeza de la derrota. Soy soldado, me he batido, y he vencido, aunque también he quedado en el campo de batalla".

 

Para su memoria y biografía interna desde los versos sencillos de Martí queda para Nuestra América ...Yo tengo un amigo muerto / Que suele venirme a ver / Mi amigo se sienta, y canta, / Canta en voz que ha de doler.

 

Publicado enEdición 189
Viernes, 22 Marzo 2013 08:04

Chavéz: la realidad de un mito

Chavéz: la realidad de un mito

Hace unos pocos meses, cuando todo el mundo especulaba sobre la enfermedad y el verdadero estado de salud de Hugo Chávez, el escritor colombiano William Ospina causó polémica al afirmar que el líder venezolano estaba a las puertas de la mitología. Desde luego, en el sentido de Ospina, y en el nuestro, el mito aquí no se refiere a esa etapa previa a la filosofía que ha impuesto las lecturas eurocéntricas, ni tampoco a las cosmovisiones de las miles de culturas del mundo que han estudiado los antropólogos. Nos referimos a una realidad, a un símbolo actuante, efectivo, a un aura, a una estela que se queda en el tiempo, etcétera., que crea una persona alrededor de sí, en su entorno, ya sea por su origen, por sus obras o por su legado. Y en el caso de Hugo Chávez, eso fue precisamente lo que ocurrió.

 

El pensador ruso Aleksei Losev (1998), parte de la base de que el mito es una categoría del pensamiento y de la vida, trascendentalmente necesario, "es la realidad auténtica y concreta al máximo". El mito, para quien lo vive, no es pues una falsa conciencia o una falsa representación de la realidad, es una realidad viviente, material, que se cala en la vida diaria de las personas, que alumbra el sentido del mundo, de la praxis, de los fines de la acción humana; el mito es algo que condiciona nuestras vidas, que se hace presente en ellas, es algo que llevamos puesto, como somatizado. El mito no es "el ser ideal sino la realidad material vitalmente sentida y creada".

 

Pero, ¿cómo se crea el mito?, ¿dónde tiene su origen, por ejemplo, Chávez como mito? El mito en este caso se crea en vida, toma forma por el personaje. Y es creado inconscientemente, pues nadie puede elegir convertirse en un mito o no, esto es algo que le sobreviene. Son los actos y las obras mismas las que van produciendo de manera paulatina su génesis. En el caso de Chávez, el mito empieza con una acción heroica cualificada: el intento de Golpe de Estado al gobierno de Carlos Andrés Pérez. No es una acción cualquiera sino que tiene una pretensión ética: la lucha por la dignidad, la justicia, la libertad, la autonomía nacional. Pero ésta acción heroica, moralmente cualificada, se va grabando en el pueblo, en las masas. Y así se da un segundo paso: un proceso de identificación con el héroe, pues este encarna, no una quimera, sino las necesidades vitales mismas del pueblo o de una parte de él; él héroe los representa. En tercer lugar, el proceso autopoiético (auto-productor del mito), cuando ha logrado la adhesión, la identificación, lleva a la conexión de la nueva realidad mítica con mitos del pasado: es una forma de legitimar el nuevo mito. Por eso Chávez legitimó su proyecto ético de sociedad con la identificación con héroes como Miranda, Bolívar, Martí, El Ché. Y esto hizo que el mito se cualificara más y adquiriera aval histórico. En este caso, los muertos se pusieron al servicio de los vivos, la historia legitima el presente, legitima el proyecto, legitima más el mito: los héroes del pasado inspiran al héroe de hoy: Bolívar y su proyecto de unidad latinoamericana legitima el proyecto del Alba.

 

En todo este proceso, el nuevo héroe, el nuevo mito, comienza a exaltar su nueva lucha, muestra sus fracasos como victorias, muestra que el proyecto tiene en sí mismo algo de providencial que ni aún un golpe de estado auspiciado con participación del Imperio puede impedir su realización, la concretización de la Revolución Bolivariana; muestra una especie de triunfo anticipado garantizado por la fuerza del mito mismo. Todo esto sucedió con Hugo Chávez. Él ya era un mito en vida para muchos, no porque él lo hubiera decidido, sino porque el mito había sobrevenido como acontecimiento, como resultado de un cúmulo de eventos. En este caso, lo que empezó como una acción heroica, con un momento fundacional, lo que se corroboró con 14 años de gobierno, consolidó un mito que se fortalece más con lo trágico. No se puede negar: lo trágico juega un papel fundamental en el mito. Es así en los mitos más conocidos de la antigua Grecia, pero también lo es la muerte de Bolívar, la de Martí, la de El Ché, la de Camilo Torres. La muerte trágica de Chávez lo convierte en un mártir, y ser mártir es casi una condición del héroe, de lo heroico, pues implica el sacrificio, el desprendimiento, el darlo todo por los ideales, por el pueblo, por las ideas consideradas justas.

 

Muchos se asombraron al ver los ríos de gentes que acompañaron al Comandante, en su último paseo por una populosa avenida caraqueña, gentes venidas de todo el país, muchos latinoamericanos y más de 30 Jefes de Estado, comparable a la despedida de líderes religiosos, principalmente, cuando no a la partida de los millonarios acumuladores de capital o estrellas del cine o del Jet Set.

 

Lo curioso, es que si se repasa la vida del Coronel Hugo Chávez Frías, se entiende que poseía un carisma que hasta sus propios detractores admiraban y comentaban; desde la Escuela de Cadetes Chávez figuraba y sobresalía entre los demás, luego alcanza la presidencia constitucionalmente por 14 años, hasta que irrumpió la muerte. La curiosidad que despertó entre los contradictores la presencia de la multitud despidiendo a su líder, se entiende en la medida que no pudieron o no quisieron ver la realidad de un Chávez capaz de mantener a una audiencia por más de 9 horas, o de ver una Caracas vertida de púrpura cuando de acompañarlo se trataba. Cuando la intentona de Golpe, que pareció más un chiste montado por unos cuantos burgueses capaces de sobornar a unos cuantos, el país se conmocionó y sobrevino una crisis que fue contenida únicamente ante la voz del camarada que sabía como llegarle a su pueblo. Y aquí es necesario resaltar un cuarto aspecto. El mito Chávez no es posible sin su carisma. Entendido éste como nos lo recuerda Max Weber en Economía y sociedad: "la cualidad, que pasa por extraordinaria [...], de una personalidad, por cuya virtud se le considera en posesión de fuerzas sobrenaturales o sobrehumanas, o por lo menos específicamente extra-cotidianas y no asequibles a cualquier otro, o como enviados de dios, o como ejemplar y, en consecuencia, como jefe, caudillo, guía, o líder". Eso era y es aún Chávez para la mayoría de las clases populares de Venezuela, así se lo representaron.

 

La realidad que funda el mito, el de Chávez, se refuerza con la muerte. Otra cosa es la venda que muchos se impusieron en sus ojos para no querer ver la realidad o el milagro que se estaba dando en Venezuela, que trascendió las fronteras y se extendió a Ecuador, Argentina, Bolivia, Nicaragua y a otras partes del mundo, pues el socialismo del siglo XXI no era sólo una propuesta latinoamericanista, también era tercermundista. Los medios, particularmente los colombianos, y los que el propio Chávez denominó los de los ejes del imperio, trataron de ocultar esa realidad, y entonces trataron de construir un comediante, un Jefe de Estado que improvisaba rancheras, que era callado por un rey que caza elefantes y que mantiene a su país en la peor crisis de los últimos tiempos, un personaje que se persignaba en el recinto de la ONU y que afirmaba que Bush había dejado una estela de azufre, un payaso que retaba a su entonces homólogo colombiano, el supuesto mesías, dando albergue a miembros de las farc-ep.

 

Pero siendo el mito una realidad, la imagen que quisieron construir las élites derrotadas, añejas en su propia podredumbre, los medios que sustentaban esas élites, los poderes avenidos del narco-capital, los títeres y conmilitones de un imperio que cada vez muestra más y mayores debilidades, esa imagen sucumbió y se impuso la que tienen millones de venezolanos, los desposeídos, el pueblo llano, los tradicionalmente excluidos, los de abajo, los subalternos, la que tienen los visionarios de una Latinoamérica co-construida bajo los preceptos de la solidaridad responsable, la cooperación entre las naciones, la imagen del mito padre, libertador e integrador, esa es la que se impuso, en la medida que concretiza la realidad de muchos, de millones de personas que realmente ven y vieron en Chávez un verdadero milagro. Sí, Chávez movilizaba, era como si supiera lo que alguna vez dijo Sorel, el teórico de la violencia: las masas se mueven no por la razón o la ciencia, sino por los mitos.

 

Los detractores del mito quisieron mostrar una Venezuela en crisis, anotando que Pdvsa dejó de producir petróleo, que la producción interna decayó notablemente, que los índices de importación de alimentos aumentaron de manera considerable, que la economía muestra altos índices de inflación, que no sembró el petróleo. que muchos venezolanos –generalmente los dueños de capital–, debieron salir de su país y asentarse, como los sin patria cubanos, en la cálida y fértil Miami.

 

Son simples palabras. La realidad se impone y el mito entonces aparece y se fortalece, cuando la propia ONU y la Unicef muestran que bajo el gobierno de Chávez los índices de escolarización alcanzaron un 93%, que más de dos millones de jóvenes estudian en la universidad, así como el aumento de atención y asistencia médica, que la tasa de natalidad disminuyó en un 50%, que la tasa de pobreza pasó de un 42,8% a un 26,5% y la tasa de extrema pobreza de un 16,6% en 1999 a un 7% en 2011. Esta es la realidad del mito que no se impone sólo con su muerte, sino que sobreviene gracias a un modelo económico, político y social fundado en la justicia social y la solidaridad, particularmente sobre aquellos que más lo necesitan. Los mitos son populares, duraderos, contienen y guardan anhelos y verdades, deseos, utopías: así como El Ché, Gaitán, Allende, por eso, y pesé al deseo de muchos, con Chávez simplemente se comprueba la identificación de millones de personas con un ser capaz de trascender a su propia realidad para volverse, desde mucho antes de su muerte, en un verdadero mito.

 

Sir. Francis Bacon, el filósofo inglés, padre de la filosofía experimental, decía que "La muerte nos abre el camino de la fama", pero habría que agregarle, no sólo de ella, sino también de la inmortalidad, y de hecho, mucho más, cuando esa muerte refuerza un mito, uno que es una realidad viviente y que puede ser el motor de la construcción de la utopía, del diseño y la configuración de nuevas realidades.

 

J. MAURICIO CHAVES-BUSTOS, Filósofo y escritor.

DAMIÁN PACHÓN SOTO, Profesor de Teorías y Filosofía Política, Universidad Santo Tomás y Nacional de Colombia


El decisionismo de los gestos

 

Por Alberto Verón


No sé que estarán pensando Slavoj Zizek, Toni Negri, Diego Maradona, Emir Kusturica, Sean Penn. Al menos para mí y algunos otros inadaptados de nuestra generación, la figura de Hugo Chávez representará la de un extraño personaje lleno de condecoraciones en el pecho, de timbre caribeño y voz marcial que ascendió al mundo de lo público acompañado por las cámaras de la televisión que mostraron, al principio de la década de los noventa, un joven militar que hablaba en términos políticos y que exhortaba al rescate de la palabra “patria” de las manos de las antiguas cúpulas políticas tradicionales latinoamericanas, representadas en el nombre de Carlos Andrés Pérez, a quien dio un golpe de estado despuntando la década de los años noventa.

 

Pero con el tiempo, ese mismo militar que despertaba la desconfianza de quienes lo asociaban en su rol con la de aquellos dictadores de los años setenta en el cono sur empezó a realizar unos gestos inéditos que recordaban a los de Fidel Castro en los sesenta o Perón en los cincuenta. Para quienes nacimos acostumbrados a una clase política cuyos gestos, eran los de unos gerentes que trataban a sus gobernados con la distancia y desconfianza que los jefes tratan a sus trabajadores, el de Chávez fue un lenguaje caliente, emotivo, cercano, y cuando uno observaba su rostro, se encontraba con el del mulato caribeño apasionado y no el del criollo blanco ansioso de ser reconocido por sus “pares blancos” del hemisferio norte. Chávez, poseedor de eso que Weber llamó el “carisma”, una mezcla de astucia innata popular y atrevimiento aventurero se empezó a ganar la simpatía de toda una generación que sentía una tristeza melancólica por los mitos revolucionarios de izquierda, de líderes mesiánicos, que en el ostracismo de una vida sometida a la visión de mundo individualista norteamericana, guardaba nostalgia por un discurso disidente.

 

Así de nuevo, bajo el nombre de “Chavismo” se construyó un sentimiento más emocional que filosófico, fundamentalmente anti-hegemónico, que puso en el centro del debate político a América Latina y que en respuesta al llamado “fin de la historia” o “fin del comunismo” de finales de los años ochenta puso en escena el “otro mundo es posible”, un sentimiento que no era precisamente el que representaba a los triunfantes Reagan, Thatcher, “Chicago boys” y “neoliberales” sino que contrariamente disentía y realizaba empatías con los proscritos del discurso reinante: el llanero, el afrodescentiente, el habitante de las periferias.

 

¿Fue decisionista Chávez? No sé. Se lo dejo a los estudiosos de la política. Pienso que tomó partido, habló a nombre de ese “pueblo” latinoamericano olvidado, de tez oscura o morena o indígena y se vistió de ellos, de los más pobres y se apalancó en ese lenguaje redentor y mesiánico de izquierda que se creía “muerto y enterrado” y lo volvió a sacar, y se lo tiró en el rostro al llamado “Imperio”, y atacó a las grandes y pequeñas burguesías y propietarios venezolanos y con esas acciones se ganó su odio. Fue esa su decisión. Pero con ella, con sus gestos, equivocados unos, acertados otros, nos puso a pensar, nos sacó del tedio de reverenciar lo impuesto e instituido e hizo del actuar político algo cercano y humano. Falta saber si como en V de Venganza, “V” seremos muchos.

.

 

Publicado enEdición 189
Viernes, 22 Marzo 2013 06:49

Un ocho de marzo inolvidable

Salí a dar un paseo para despejar mi mente, pues había estado todo el día corrigiendo unos textos, caminé un rato y de pronto me di cuenta que en casi todas las esquinas por las que había pasado había alguien vendiendo flores, luego noté también algunos escolares con hermosos ramos de rosas y un inusual movimiento en los almacenes, entonces me pregunté: ¿qué celebran hoy? La asocié con una fecha familiar (un cumpleaños) y de pronto, una sonrisa irónica se dibujó en mi cara: mañana es ocho de marzo, “día de la mujer”, y recordé que, poco a poco, los últimos años esta fecha se me fue desdibujando y ya no me importó que la celebraran o no.

 

Todo tiene que ver con el hecho de que el mercado se la apropió. Una fecha que en su momento fue reivindicativa para las mujeres, pues nos recordaba que éramos una fuerza de trabajo inmensa y fundamental para el desarrollo de los países y que, por lo tanto, teníamos derecho a ser tenidas en cuenta en este mundo patriarcal, exigir ser bien remuneradas y tener posibilidades de prepararnos y ocupar cargos de dirigencia.

 

Este era el sentido profundo de este día. Pero el capital no podía perdonar tamaño atrevimiento, así que ayudado por los medios de comunicación a su servicio convirtió esta fecha en otro carnaval para su beneficio y la mayoría de lugares cotidianos fueron inundados por esta fiebre del consumo, tanto, que ya casi nadie recuerda hoy por qué se celebra el día de la mujer en esta fecha, ocho de marzo, y volvimos a asociar a la mujer con la delicadeza, la sumisión, la ternura y la obediencia. Así se logró banalizar el único día que merecía ser recordado y conmemorado en el largo camino de la mujer en pos de su reconocimiento como alguien fundamental en el desarrollo humano.

 

Es una maniobra que consolidaron con el paso de los años. En un país en donde la guerra tomó un lugar privilegiado, las mujeres también pasamos a dolernos más de la cuenta, pues nuestros hijos, nuestros compañeros y nosotras mismas fuimos siendo presas de su acechanza, las mujeres de las clases populares llevaron y llevan la peor parte, pues son ellas las que regularmente ponen los muertos.

 

Para ellas y para todas las que aún recuerdan el 8 de marzo como la conmemoración de la valentía y el arrojo femeninos y porque este recuerdo no debe perderse, quiero contar una historia que sin ser ficción lo parece y con ella pretendo renovar el compromiso de la mujer luchadora, de la que sin dejar atrás su ternura, su delicadeza se muestra fuerte ante las adversidades y se organiza y organiza a los suyos para defenderse.


 

Vaca muerta*

 

 

Es la historia de una maestra, me la contó ella misma en uno de esos paseos que hacía en vacaciones, éste fue a las maravillosas tierras del Chocó y allí estaba ella, una Paisita muy alegre y habladora, Alba, ese era su nombre. Cuando le conté que escribía, quien sabe qué esperanza cruzó por su mente y ahora yo estoy cumpliendo con la promesa que desde mi corazón selló el final de su relato:

 

Alba nació por allá en los años 70 en un pueblo de Antioquia, era la quinta de diez hermanos, estudió en la normal y se graduó de maestra a los 17 años. El día del grado su papá le dijo: “Bueno Albita hasta aquí te acompaño yo, ahora te toca seguir por tu cuenta, yo aún tengo otros cinco hijos por educar”. La nombraron maestra de primaria, en otro pueblo, lejos del suyo. En esa zona arreciaba la violencia pues empezaban a aparecer los primeros grupos de autodefensas combatiendo a la guerrilla y por supuesto también estaba el ejército. Era maestra de escuela rural. Pronto tuvo que empezar a convivir con la zozobra. Al principio llegaron grupos de hombres armados que ella poco a poco fue identificando como de un bando u otro, bien porque ellos lo decían o bien por su comportamiento. Hacían reuniones y luego se marchaban. A veces, a unas pocas horas llegaba el siguiente grupo y ella tenía que recibirlos, como los “únicos”. Después de tres meses ella los bautizó a todos como “los hombres de la guerra”, pues eran una amenaza vinieran de donde vinieran. Tuvo que restringir las correrías con los niños, ella, que amaba tanto la naturaleza; luego ni siquiera podía salir del salón. Enviaba a un pequeño, “al más listo”, un chico de vivaces ojos, delgado, que había aprendido a no ser percibido, que parecía un pequeño fantasma, para que le avisara si podía ir al baño. Cuando la jornada terminaba corría cuanto podía escoltada por algunos de sus estudiantes para salvar los dos mil metros que la separaban de la casa de Mercedes la campesina que la alojaba y que la había prevenido suficientemente sobre “lo peligroso que era encontrarse con esos hombres, mi niña, y sobretodo siendo tan bonita como tú”. Mercedes tenía una tienda, era una ventaja, mucha de la información pasaba por allí. De ahí al pueblo cercano eran cuarenta minutos a buen paso. Alba los recorría todos los viernes al principio, luego acordaría el día anterior con los niños, que se convirtieron en sus cómplices, cuándo faltaría a la escuela para bajar al pueblo y mantener informados a sus padres sobre la situación “para que no se afanen”. Así despistó una y otra vez las columnas de hombres. Pero también decidió entrenarse para enfrentar la guerra. En vacaciones de mitad de año compró ropa de hombre de un color gris indefinible, unas pesas, para los pies y unas botas de número grande, (así la pisada sobre la tierra del camino se hacía profunda y parecía la de un hombre). Todas las mañanas de esas vacaciones se enfundó las botas y las pesas y caminó largas distancias con ellas con cronómetro en mano, pues la idea era reducir a veinticinco los minutos que gastaba de donde Mercedes al pueblo, hasta que lo logró. También entrenó su vista para ver hombres, animales u objetos en movimiento entre los árboles a una distancia suficiente. En casa de Mercedes continuó su entrenamiento, su olfato se afinó en las semanas subsiguientes y, según ella afirmó, podía oler el sudor de los hombres cuando se avecinaban.

 

En agosto, escuchó el rumor que se iba a trasladar un batallón a tan solo tres kilómetros de la escuela. Sintió ganas de abandonarlo todo, pero la suerte de sus niños que sufrían también el acoso de la guerra se lo impedía.

 

Un día que los niños pidieron salir a “echar cometa”, y ante la insistencia de que el encierro los aburría ella accedió a ir a un potrero en frente de la escuela. Cuando tomaron un descanso para comer, ocurrió lo inesperado, todos sintieron un movimiento inusual entre los árboles, los niños como movidos por un resorte rodearon a Alba y ella recogió como pudo sus pequeños y corrió de regreso al a escuela, no bien habían traspasado la puerta cuando se oyeron los primeros disparos. Muchos disparos, mientras ella y sus pequeños se tendían en el piso y procuraban no moverse. Fue larga la confrontación. Cuando ya no se oyó más el tiroteo, Alba pidió a su vigía (¿recuerdan? su alumno más listo) para que le avisara si no había peligro para salir. Está muy oscuro, informó el pequeño, no se ve nada y entonces se quedaron a dormir apretujados unos contra otros para darse calor. Al día siguiente, la joven maestra decidió enviar a su niños a casa, “tomando muchas precauciones” y voló donde Mercedes. Mercedes la abrazó y le dijo: tienes que correr mi niña, corre todo cuanto puedas; anoche escuché a esos hombres que te iban a apostar, que te iban a dar de regalo al primero que te alcanzara. Alba corrió a su cuarto tomó la bolsa de viaje siempre lista, se colocó la ropa de hombre color gris indefinible y las pesas y sus botas, luego pidió a Mercedes dos gaseosas que vació en el inodoro dejando un poco de líquido en una de ellas, colocó las botellas con sus tapas sobre una de las mesas de la tienda, abrazó a Mercedes y se marchó. Tomó un atajo, por un viejo cementerio que quedaba en lo alto de una loma, que la misma Mercedes le había revelado, cuando llegó allí volteó a mirar hacia la casa de la campesina y vio una columna de siete hombres que arribaban, miró su reloj, marcaba el minuto 12, sudaba copiosamente y sentía un leve dolor en el costado, apretó el paso y solo lo pausó cuando tocó la pared de la primera casa del pueblo. Veinte, marcaba su reloj.

 

Del pueblo a su pueblo, un abrazo infinito de sus padres y luego a Medellín a solicitar traslado por amenaza contra su vida, y a pasar una carta a la gobernación pidiendo protección para la gente de la vereda, sobre todo para “sus niños”. Un mes después regresaría donde Mercedes por el resto de sus cosas, escoltada por su padre, “a un viejo no creo que se atrevan a hacerle nada” había dicho y terco como era la acompañó.

 

Mercedes le contó lo que había sucedió el día de su huida: “Como a las quince minutos que te fuiste llegaron y preguntaron por la maestra y yo les dije que hacía “poquitico” que se había ido, ellos miraron a la mesa y vieron las dos gaseosas, tenía sed dijo uno de ellos y se rió, yo dije que por ahí unos cinco minutos y luego les dije que se comieran una gallinita, me tocó sacrificar la “cumba”, y unos plátanos asados, “para entretenerlos mi niña”, y así había logrado que nunca la alcanzaran. Las dos mujeres se abrazaron y lloraron. Alba regresó con su padre y luego se fue para Medellín y ahora trabaja en una comuna. Desde hace algunos años trabaja con una organización que ayuda a los desplazados que llegan desde los campos y pueblos, tiene un club de pequeños lectores en homenaje a sus niños que tuvo que abandonar.

 

* Esta historia hace parte de un libro inédito que lleva por nombre: Una semana de cuentos de mi autoría.

Publicado enEdición 189
"Viva la vida, viva la alegría!!!": Bernardo Jaramillo Ossa*

El 22 de marzo de 1990 fue asesinado el presidente de la Unión Patriótica y candidato presidencial Bernardo Jaramillo Ossa. Han trascurrido 23 años desde su magnicidio, tiempo suficiente para tener claro que su crimen correspondió a una política oficial, a la relación Estado – paramilitares, donde las "tareas sucias" les correspondían a estos últimos.

 

Durante los años trascurridos desde su crimen la violencia estatal ni paraestatal ha cesado. No hay tranquilidad ni paz en el país, pero en medio del terror hay que sacar tiempo para la memoria. No olvidar, ni permitir que se borre el esfuerzo de miles de personas por hacer de Colombia un territorio donde se pueda vivir en justicia y felicidad, donde la riqueza nacional llegue a todos, con suficiencia, para que el bienestar no sea una quimera.

 

En la lucha contra el olvido, publicamos un pequeño fragmento del libro: Vida, pasión, muerte y legado de la Unión Patriótica-UP en perspectiva de solución política del conflicto histórico-social armado en Colombia, autoría de Luis Emiro Valencia, de próxima publicación por el sello Desde Abajo.

 

Vida

 

Bernardo Jaramillo Ossa nació el 2 de septiembre de 1955 en Manizales. Realizó sus estudios de primaria en el colegio Antonia Santos, la Escuela Anexa y la Escuela Santander, y sus estudios de bachillerato en el Técnico Central y en el Instituto de Manizales, donde terminó en 1974. Estando en el bachillerato, Bernardo conoció a Rubén Castaño, dirigente comunista de Manizales, a quien se refería como su padre político. En julio de 1981 terminó su carrera de abogado en la Universidad de Caldas con una tesis de grado sobre los problemas sociales de la repartición de tierras en Urabá: "Castigo de un delito o sanción contra la recuperación de tierras". Días después viajó a dicha población.

 

Pasión

 

Por petición de los bananeros en los años sesenta se instaló la base militar La Maporita. En 1976 el gobierno nacional decidió designar alcaldes militares en los municipios bananeros, lo que estuvo acompañado de aumento en las detenciones arbitrarias, allanamientos sin orden judicial, amenazas a dirigentes sindicales y de cooperativas, desapariciones y asesinatos, todo esto durante la vigencia del Estatuto de Seguridad del gobierno de Julio César Turbay, que le otorgó facultades al Ejército que, aunque iban en contra de los derechos establecidos en la Constitución de 1886, estaban protegidas jurídicamente.

 

Este era el contexto de Urabá cuando el Partido Comunista le propuso a Bernardo Jaramillo viajar a la región. Bernardo aceptó, se instaló en Apartadó sin recibir salario y abrió una oficina de abogado que amuebló con el dinero de un chance que se ganó. Desde 1981 y durante los siguientes seis años, alternó su trabajo en la oficina de abogado y las asesorías a los sindicatos con sus funciones de Personero del municipio; además, era el dirigente principal del Partido Comunista y luego de la Unión Patriótica. Realizó trabajos de organización en las fincas y cascos urbanos, carnetizó a los militantes, creó células y sindicalizó obreros. El resultado "de 350 militantes que había en 1981, se pasó a unos 5.000 en 1986, y para 1988 la cifra ya bordeaba los 9.000".

 

El asesinato de Jaime Pardo Leal y la candidatura presidencial

 

El 11 de octubre de 1987 Bernardo Jaramillo se encontraba en Manizales cuando por una noticia en la radio se enteró que Jaime Pardo Leal1 había sido asesinado. Al día siguiente viajó a Bogotá y fue nombrado presidente de la UP –sólo cinco días antes había sido nombrado vicepresidente. El 25 de octubre se realizó el VI Pleno de la UP, Bernardo fue ratificado como presidente del movimiento e ingresaron a su Dirección Nacional nuevos miembros como Diego Montaña Cuéllar, Luis Emiro Valencia y Jaime Corena, quienes se convirtieron en un valioso apoyo para Bernardo en las líneas de la solución política del conflicto armado y la paz democrática. El 17 y 18 de febrero de 1989, en la instalación del Encuentro Nacional por la Paz en Ibagué, planteó, de cara a otras posturas que "la solución es política". El lanzamiento de su campaña presidencial la hizo el 8 de octubre de 1989 en Apartadó-Urabá, el lugar que años atrás le había permitido convertirse en un líder de la UP.

 

Su pensamiento, nuestro legado

 

Después de la ruptura del Pacto Internacional del Café, Bernardo responsabilizó, en primer lugar, al gobierno estadounidense por propiciarlo –con el objetivo de proteger a tres compañías estadounidenses tostadoras de café–; y en segundo lugar fustigó al Gobierno Nacional y a la Federación Nacional de Cafeteros por haberse negado a reconocer el problema que generaba la ruptura del Pacto y las consecuencias negativas que traería en el futuro inmediato para Colombia. En ese sentido, afirmaba que la responsabilidad de la crisis económica debía ser asumida por la oligarquía liberal y conservadora que se encargaba de manejar la política cafetera del país. Para remediar esta situación, propuso varias medidas: 1. Buscar un acuerdo internacional entre los países productores con el objetivo de lograr la fuerza necesaria para negociar un nuevo Pacto que no beneficiara solamente a los Estados Unidos; 2. Disminuir el gasto público sin detener las obras sociales en el Eje Cafetero; 3. El uso del crédito interno para reactivar programas dirigidos a los productores de café; 4. Acudir a créditos, a través de los bancos de fomento, para la sustitución de cultivos y así aprovechar la crisis para superar el modelo de monocultivo y monoexportación; 5. El fortalecimiento de las cooperativas de productores.

 

Muerte

 

El 22 de marzo de 1990 llegó al Puente Aéreo en Bogotá, acompañado de su esposa Mariela Barragán2, para tomar un avión hacia Santa Marta, lugar donde lo esperaba un sicario quien disparó con una subametralladora mini Ingram a través de un periódico, cayendo gravemente herido. Ninguno de los intentos por recuperar sus signos vitales por parte del equipo médico surtieron efecto; Bernardo Jaramillo Ossa murió a las 10:00 am. Se realizaron entierros simbólicos de Bernardo, protestas y manifestaciones en varias ciudades del país. El sicario era Andrés Gutiérrez Maya, menor de edad, quien había viajado desde Medellín esa misma semana. Fue llevado al Hospital de Kennedy con cinco heridas de bala, propinadas por los escoltas de Bernardo. En el Hospital se implementaron fuertes medidas de seguridad para evitar algún atentado en su contra. El 2 de enero de 1992 el sicario fue asesinado en Medellín junto a su padre. Sus cuerpos fueron encontrados en el baúl de un Mazda 323.

 

En 1999 la Fiscalía dio a conocer que los responsables del asesinato de Bernardo eran el Cartel de Medellín, en particular Gustavo Adolfo Mesa Meneses, «El Zarco», y los hermanos Fidel y Carlos Castaño Gil. El 15 de abril del 2001 un juez especializado de Bogotá inició un juicio contra los sindicados. Hace unos años había aparecido un testigo, llamado el "testigo 45", quien aseguró que los asesinatos de José Antequera, Bernardo Jaramillo y Carlos Pizarro estaban relacionados. También aseguró que Carlos Castaño coordinaba el entrenamiento de los sicarios encargados de asesinar a los líderes. Carlos Castaño también interfería en las decisiones del DAS sobre los escoltas de las víctimas, estos tenían la función de matar al sicario después que cumplieran con su compromiso (El Tiempo, 2001). En sentencia del 28 de noviembre de 2001, el Juzgado Séptimo Penal del Circuito Especializado de Bogotá condenó a Carlos Castaño a 22 años y a Fidel Cataño a 18 años de cárcel por el delito de homicidio agravado de Bernardo Jaramillo Ossa. En la misma sentencia absolvió a Gustavo Adolfo Mesa Meneses.

 

En marzo de 2010 un fiscal de la Unidad de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, teniendo en cuenta que el asesinato de Bernardo hizo parte de un ataque generalizado hacia los militantes de la UP, que la acción se llevó a cabo con conocimiento y que fue una acción sistemática, es decir, que hubo un plan concertado para asesinarlo, declaró que el de Bernardo es un crimen de lesa humanidad, por lo que la acción penal no prescribirá.

 

* Con la colaboración de Marya Hinira Sáenz Cabezas.

1 Jaime Pardo Leal primer candidato presidencial de la U.P., nació en Ubaque, municipio de Cundinamarca, el 28 de marzo de 1941, estudió derecho en la Universidad Nacional de Colombia, fue líder estudiantil y más adelante sindical con la fundación de Asonal Judicial. Fue Magistrado del Tribunal Superior de Bogotá, profesor de derecho penal en la Universidad Nacional y candidato a la presidencia por la UP.

2 Se conocieron a finales de 1998 y fue su compañera desde entonces.

Publicado enEdición 189
Irak: diez años de matanzas, torturas y expolio para enriquecer a multinacionales

La monstruosa maquinaria bélica de matanzas y abusos que la Administración Bush puso en marcha hace hoy diez años para destruir el régimen de Sadam Husein y apoderarse de Irak ha dejado un legado tan ponzoñoso como su génesis de mentiras y destrucción: la tortura sistemática es práctica corriente del Servicio Contraterrorista de Irak (CTS), la corrupción y el nepotismo se han establecido como forma de gobierno del régimen aliado de EEUU, y las multinacionales que acudieron al olor de la guerra se han lucrado inmensamente gracias al conflicto, en el que han perecido entre 112.000 y 122.000 civiles, según los cálculos meticulosos y conservadores de la ONG Iraq Body Count.

 

Una investigación del Financial Times acaba de concluir que Washington se ha gastado al menos 138.000 millones de dólares en contratos a grandes empresas implicadas en seguridad privada, logística y reconstrucción en Irak. Y que la compañía que más se ha beneficiado de ese maná de fondos públicos ha sido KBR, exsubsidiaria de la corporación Halliburton que dirigiera Dick Cheney antes de convertirse en vicepresidente de Bush y en el mayor promotor de la invasión ilegal que devastó el país.

 

KBR se ha embolsado hasta ahora no menos de 39.500 millones de dólares, con lo que encabeza muy destacada el ranking de multinacionales enriquecidas en la contienda, puesto que las dos que la siguen (las kuwaitíes Agility y Kuwait Petroleum Corp.) sólo han sacado 7.400 y 6.300 millones de dólares, respectivamente. A continuación, y también con contratas astronómicas, siguen grandes compañías estadounidenses especializadas en la privatización de las Fuerzas Armadas, como Dyncorp, que se ha llevado 4.100 millones por entrenar a la nueva Policía iraquí, o Triple Canopy (1.800 millones), una de las mayores empresas militares privadas, integrada por ex comandos especiales de la Delta Force.

 

Pero la iniquidad es mucho más infame de lo que esas cifras nos enseñan. El informe difundido en 2011 por la comisión parlamentaria sobre la contratación privada en las campañas bélicas de Irak y Afganistán estimó que esas empresas de servicios militares habían defraudado o despilfarrado unos 60.000 millones de dólares desde 2001, además de haber estado muchas de ellas (como Blackwater) implicadas en algunos de los más espantosos crímenes de guerra.

 

A lo largo de este decenio, la reputada organización norteamericana de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch (HRW) ha estado alertando una y otra vez a la Casa Blanca y al Pentágono sobre las barbaridades cometidas por las tropas estadounidenses y británicas en Irak, sin que Washington ni Londres se hayan dignado a castigar a los culpables. En su último informe, difundido ayer, HRW hace un repaso de los más graves de esos abusos impunes, que empezaron en 2003 cuando la Administración Bush envió a los equipos de interrogatorio de la base de Guantánamo a aplicar en Irak las mismas técnicas de tortura, por orden del entonces secretario de Defensa, Donald Rumsfeld.

 

A partir de ese momento, las torturas se generalizaron en los centros de detención en Irak, como se demostró tras el escándalo de la prisión de Abu Ghraib, junto a Bagdad, y el descubrimiento de las cárceles secretas de la CIA, conocidas como “agujeros negros”. HRW documentó en enero de 2005 que las violaciones de los derechos humanos cometidas por los militares estadounidenses desde el mismo inicio de la invasión habían servido como precedente para que las nuevas Fuerzas de Seguridad de Irak practicaran sistemáticamente la tortura y el maltrato de los detenidos.

 

Todo ello hizo reaccionar al Congreso de EEUU, que aprobó la Ley de Tratamiento del Detenido en 2005, pero la Casa Blanca hizo caso omiso de su propio legislativo y a finales de 2007 la Fuerza Multinacional de ocupación dirigida por el Pentágono seguía teniendo a 24.514 presos sin cargos ni procedimiento judicial, a menudo sin prueba ninguna contra ellos. En los años siguientes, la mayoría de esos detenidos fueron entregados a la custodia de las fuerzas iraquíes pese a que Washington sabía que practicaban torturas de forma rutinaria.

 

Wikileaks reveló en 2010 cientos de cables secretos que demostraban que el Ejército de EEUU conocía esa práctica continuada de torturas por parte de las Fuerzas de Seguridad iraquíes y no sólo no intervino para ponerle freno, cuando hubiera podido hacerlo, sino que continuó transfiriéndoles prisioneros. Ese año y el siguiente, HRW siguió denunciando los abusos en cárceles secretas como el cínicamente denominado Camp Honor, en la Zona Verde de Bagdad, sin obtener ninguna respuesta del Gobierno que se arroga el derecho de juzgar el estándar democrático de todos los demás países del mundo.

 

La última información fidedigna sobre estrategia perversa es de este mismo mes de marzo. El muy neoliberal Wall Street Journal informa de que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) está reforzando su apoyo al terrible CTS iraquí para “llenar el vacío dejado por el Ejército de EEUU” en la lucha contra los grupos presuntamente afiliados a Al Qaeda.

 

Han pasado diez años y la CIA vuelve a tomar las riendas de una supuesta “guerra contra el terrorismo” que en realidad no hizo más que sembrar el terror en gran parte del planeta. Y hoy, décimo aniversario de ese horror, los cuatro jinetes del apocalipsis de las Azores (Bush, Blair, Aznar y su anfitrión, Barroso) siguen jactándose de haberlo desencadenado.

Publicado enInternacional
El juicio a Ríos Montt enfrenta a Guatemala con el horror de los ochenta

 Guatemala 18 MAR 2013 - 22:22 CET Después de una lucha de años, contra viento y marea, los familiares de las víctimas de las brutalidades del exgeneral Efraín Ríos Montt podrán ver este martes en el banquillo, juzgado por crímenes contra la humanidad, al hombre que marcó la segunda mitad del siglo XX en Guatemala. Tiene 86 años. Sin descartar aún que los abogados logren un nuevo aplazamiento con alguna treta legal, el juicio enfrentará a Guatemala con el espanto de la guerra contra los movimientos izquierdistas en los años 80. Lo que comienza este martes, 19 de marzo, es un relato, por fin en sede judicial, de los traumas que aún sangran en el país centroamericano.

 

El 23 de marzo de 1982, un grupo de oficiales jóvenes del Ejército de Guatemala, cansados de la corrupción imperante en la cúpula militar que detentaba el poder y cuya brutalidad había dejado al país aislado del contexto internacional, depuso al sanguinario general Romeo Lucas García y elevó al poder a un general retirado de 55 años llamado Efraín Ríos Montt.


 
Sin que los “jóvenes oficiales”, en su mayoría tenientes y capitanes, lo sospecharan, su decisión de aupar a Ríos Montt abría un capítulo de la historia de Guatemala que estaría marcado por la errática personalidad del viejo general. Fue jefe del Estado durante 16 meses. Pero su protagonismo político en el pequeño país centroamericano ha durado tres décadas, hasta que el 14 de enero de 2012, entregó su acta de diputado y se retiró de la vida política.

 


El breve mandato de Ríos pasará a la historia como un periodo de represión indiscriminada contra la población civil que “servía de sustento” a la subversión izquierdista. La doctrina de la tierra arrasada, versión del “quitarle el agua al pez” que los franceses aplicaron en Argelia y los norteamericanos perfeccionaron en Vietnam, se convirtió en el primer mandamiento de los Ejércitos latinoamericanos de los años setenta y ochenta. En Guatemala, oficiales argentinos formados en las academias francesas llegaron a ser asesores muy valorados.

 

Los informes citados por organizaciones humanitarias estiman que durante el mandato de Ríos Montt, unos 10.000 guatemaltecos, en su mayoría indígenas, fueron víctimas de ejecuciones extrajudiciales y sus cuerpos sepultados en fosas comunes o dejados a merced de las aves de rapiña. La represión feroz obligó al campesinado a buscar refugio en campamentos mexicanos. Hubo más de 100.000 desplazados. El informe de la CEH documenta 448 aldeas literalmente borradas del mapa.


 
No obstante, en el juicio señalado para hoy, Ríos Montt y el que fuera su jefe del temido servicio de inteligencia (la G-2), José Mauricio Rodríguez Sánchez, solo deberán responder por 15 masacres ocurridas en el área conocida como Triangulo Ixil (Quiché, norte). Los hechos costaron la vida a 1.771 personas. De acuerdo con el informe de los forenses, “un 43% de los esqueletos exhumados corresponden a niños de entre cero y 12 años y más del 50%, a mayores de 50 años”.

 


Antes de entregar el poder a los civiles en 1985, el Ejército destruyó todos los documentos “comprometedores”, lo que impide determinar con exactitud el alcance de la represión y la responsabilidad de los mandos. Pero los informes sobre la Recuperación de la Memoria Histórica (Remhi), del malogrado obispo Juan Gerardi, y el de la Comisión de Esclarecimiento Histórico (CEH), patrocinada por la ONU, permiten una aproximación a lo ocurrido.


 
Al respecto, los defensores de Ríos Montt, que no niegan la “existencia de las víctimas”, insisten en que no hay manera de probar que la orden de exterminio emanara del entonces jefe de Estado. La Fiscalía, por su parte, argumenta que los sindicados no pueden eludir su responsabilidad, “porque como máximas autoridades de las fuerzas castrenses eran informados de los operativos desarrollados por el Ejército”.

 


La cadena de mando estaba encabezada por Ríos Montt, en su calidad de jefe del Estado y Comandante General del Ejército; Óscar Humberto Mejía Víctores, ministro de Defensa; y Héctor Mario López Fuentes, jefe del Estado Mayor Presidencial. Estos dos últimos se han librado de ser enjuiciados por razones de salud.


 
El auge de Ríos Montt, el hombre que, guste o no, marca la historia de la Guatemala de la segunda mitad del Siglo XX, hay que buscarlo en la ausencia de líderes, exterminados por los militares, y en la corrupción con que estos manejaron el país desde las más altas instancias de poder.


 
A principios de los 80, Guatemala atravesaba una situación de guerra interna. En Nicaragua, los sandinistas habían derrocado al dictador Anastasio Somoza. Las guerrillas salvadoreñas demostraban una fortaleza que hacía viable su ascenso al poder. En Guatemala, los rebeldes ejercían dominio sobre amplios territorios, particularmente en el altiplano de población mayoritariamente indígena.

 


Como contrapartida, las sucesivas dictaduras militares, disfrazadas de democracia por medio de elecciones amañadas, estaban totalmente agotadas. La corrupción y la brutalidad de la represión, que alcanzó una de sus cotas más altas con el salvaje asalto a la Embajada de España el 31 de enero de 1980, hacía que el régimen, totalmente aislado del mundo, se tambaleara. La operación para salvar a Guatemala precisaba de un líder carismático, capaz de dar un golpe de timón a la nave del Estado, totalmente a la deriva.


 
Para el analista Gustavo Berganza, el contexto histórico es determinante en la deriva político-represiva de Efraín Ríos, quien sufrió la presión de la administración de Ronald Reagan para salvar a Centroamérica del comunismo internacional. Y lo hizo con medios limitados. Estados Unidos le había quitado toda la ayuda militar, por la apuesta del anterior mandatario, Jimmy Carter, en favor de los derechos humanos. Esto permitió a los militares tener una gran autonomía a la hora de enfrentar a la guerrilla. “El hecho de no depender de los militares estadounidenses, como sucedió en El Salvador, hizo que la guerra en Guatemala tomara derroteros diferentes, con asesores israelíes y argentinos. Estos últimos, auténticos maestros de la represión en el continente”, enfatiza.

 


Para el historiador José Cal, “fue durante los Gobiernos de Romeo Lucas García (1978-1982) y de Efraín Ríos Montt (marzo de 1982 a agosto de 1983) cuando la represión alcanzó su clímax, con ataques directos a las poblaciones civiles. El avance de la guerrilla era evidente. Había creado una base social en estas comunidades, mientras que otras poblaciones se oponían a los controles que el Ejército ejercía sobre ellas. Esto permitió el exterminio masivo de poblaciones y la represión generalizada a cualquier manifestación de oposición política”.


 
Con respecto al resultado del juicio, el historiador cree que “fruto de la presión internacional”, lo más probable es una condena, aunque recuerda que, por el otro lado, hay poderes fácticos, como la Asociación de Veteranos Militares de Guatemala (Avemilgua) que anuncian, recurriendo incluso a la amenaza abierta, que no permitirán la prisión de oficiales “que salvaron a Guatemala de la amenaza del marxismo”.


 
Gustavo Berganza señala que, de alguna manera, es un despropósito el que solo se procese a Ríos Montt, a quien se le carga toda la responsabilidad de 36 años de guerra. “Él no es el único causante de las 50.000 muertes por las que se le sienta en el banquillo”.

Publicado enInternacional
Domingo, 17 Marzo 2013 06:11

Cambio de piel

Cambio de piel

En su primer encuentro con la prensa luego de la elección del jesuita Jorge Mario Bergoglio como Papa de la Iglesia Católica Apostólica Romana, su vocero también jesuita Federico Lombardi descartó como viejas calumnias de la izquierda anticlerical, difundidas por un diario caracterizado por las campañas difamatorias, las alegaciones sobre el desempeño del ex provincial de la Compañía de Jesús durante la dictadura argentina y sobre todo, el papel que desempeñó en la desaparición de dos sacerdotes que dependían de él, Orlando Yorio y Francisco Jalics. Al mismo tiempo, medios y políticos argentinos de oposición incluyeron la nota “Un ersatz”, publicada aquí al día siguiente de la elección papal, entre las reacciones del kirchnerismo por la entronización de Bergoglio. También un sector del oficialismo prefirió aclamarlo como “Argentino y peronista” (la misma consigna con que cada septiembre se recuerda a José Rucci) y negar los hechos incontestables.

 

La reconciliación

 

Desde Alemania, donde Jalics vive retirado en un monasterio, el provincial jesuita germano dijo que el sacerdote se había reconciliado con Bergoglio. En cambio el anciano Jalics, hoy de 85 años, aclaró que se sentía reconciliado con “aquellos acontecimientos, que para mí son asunto terminado”. Pero aún así reiteró que no haría comentarios sobre la actuación de Bergoglio en el caso. La reconciliación, para los católicos, es un sacramento. En palabras de uno de los mayores teólogos argentinos, Carmelo Giaquinta, consiste en “perdonar de corazón al prójimo por las ofensas recibidas” 1, con lo cual sólo indica que Jalics ya perdonó el mal que le hicieron. Esto dice más de él que de Bergoglio. Jalics no niega los hechos, que narró en su libro Ejercicios de meditación, de 1994: “Mucha gente que sostenía convicciones políticas de extrema derecha veía con malos ojos nuestra presencia en las villas miseria. Interpretaban el hecho de que viviéramos allí como un apoyo a la guerrilla y se propusieron denunciarnos como terroristas. Nosotros sabíamos de dónde soplaba el viento y quién era responsable por estas calumnias. De modo que fui a hablar con la persona en cuestión y le expliqué que estaba jugando con nuestras vidas. El hombre me prometió que haría saber a los militares que no éramos terroristas. Por declaraciones posteriores de un oficial y treinta documentos a los que pude acceder más tarde pudimos comprobar sin lugar a dudas que este hombre no había cumplido su promesa sino que, por el contrario, había presentado una falsa denuncia ante los militares”. En otra parte del libro agrega que esa persona hizo “creíble la calumnia valiéndose de su autoridad” y “testificó ante los oficiales que nos secuestraron que habíamos trabajado en la escena de la acción terrorista. Poco antes yo le había manifestado a dicha persona que estaba jugando con nuestras vidas. Debió tener conciencia de que nos mandaba a una muerte segura con sus declaraciones”.

 

En una carta que escribió en Roma en noviembre de 1977, dirigida al asistente general de la Compañía de Jesús, padre Moura, Orlando Yorio cuenta lo mismo, pero reemplazando “una persona” por Jorge Mario Bergoglio. Nueve años antes que el libro de Mignone y 17 años antes que el de Jalics, Yorio cuenta que Jalics habló dos veces con el provincial, quien “se comprometió a frenar los rumores dentro de la Compañía y a adelantarse a hablar con gente de las Fuerzas Armadas para testimoniar nuestra inocencia”. También menciona las críticas que circulaban en la Compañía de Jesús en contra de él y de Jalics: “Hacer oraciones extrañas, convivir con mujeres, herejías, compromiso con la guerrilla”. Jalics también cuenta en su libro que en 1980 quemó aquellos documentos probatorios de lo que llama “el delito” de sus perseguidores. Hasta entonces los había conservado con la secreta intención de utilizarlos. “Desde entonces me siento verdaderamente libre y puedo decir que he perdonado de todo corazón.” En 1990, durante una de sus visitas al país, Jalics se reunió en el instituto Fe y Oración, de la calle Oro 2760, con Emilio Fermín Mignone y su mujer, Angélica Sosa. Les dijo que “Bergoglio se opuso a que una vez puesto en libertad permaneciera en la Argentina y habló con todos los obispos para que no lo aceptaran en sus diócesis en caso que se retirara de la Compañía de Jesús”. Todo esto no lo dice Página/12, sino Orlando Yorio y Francisco Jalics. ¿Quién quiere destruir la Iglesia, entonces? Cada tomo de mi Historia Política de la Iglesia en la Argentina incluye una advertencia: “Estas páginas no contienen juicios de valor sobre el dogma ni el culto de la Iglesia Católica Apostólica Romana sino un análisis de su comportamiento en la Argentina entre 1976 y 1983 como ‘realidad sociológica de pueblo concreto en un mundo concreto’, según los términos de su propia Conferencia Episcopal. En cambio, su ‘realidad teológica de misterio’ 2 sólo corresponde a los creyentes, que merecen todo mi respeto”.

 

En defensa de la tradición

 

La calificación de este diario por el vocero de Bergoglio como de izquierda anticlerical revela la continuidad de arraigadas tradiciones. Es lo mismo que el ahora pontífice hizo hace 37 años con sus sacerdotes, aunque entonces implicaba un grave peligro. Las acusaciones contra Bergoglio fueron formuladas por primera vez antes de que existiera Página/12. Su autor fue Mignone, director del órgano oficial de la Acción Católica, Antorcha, fundador de la Unión Federal Demócrata Cristiana y viceministro de Educación en la provincia de Buenos Aires y en la Nación. Ninguno de esos cargos podía alcanzarse sin la bendición episcopal. En su libro Iglesia y dictadura, de 1986, Mignone escribió que los militares limpiaron “el patio interior de la Iglesia, con la aquiescencia de los prelados”. El vicepresidente de la Conferencia Episcopal, Vicente Zazpe, le reveló que poco después del golpe la Iglesia acordó con la Junta Militar que antes de detener a un sacerdote las Fuerzas Armadas avisarían al obispo respectivo. Mignone escribió que “en algunas ocasiones la luz verde fue dada por los mismos obispos” y que la Armada interpretó el retiro de las licencias a Yorio y Jalics y las “manifestaciones críticas de su provincial jesuita, Jorge Bergoglio, como una autorización para proceder”. Para Mignone, Bergoglio es uno de los “pastores que entregaron sus ovejas al enemigo sin defenderlas ni rescatarlas”.

 

Dos décadas después encontré por azar las pruebas documentales que Mignone no conoció y que confirman su enfoque del caso. Que Bergoglio haya ayudado a otros perseguidos no es una contradicción: lo mismo hicieron Pío Laghi e incluso Adolfo Tortolo y Victorio Bonamín.

 

Cronos

 

En estas páginas se profundizó el caso cuatro años antes de que el kirchnerismo llegara al gobierno. La primera nota, publicada en abril de 1999, “Con el mazo dando”, decía que el flamante Arzobispo porteño “según la fuente que se consulte es el hombre más generoso e inteligente que alguna haya vez haya dicho misa en la Argentina o un maquiavélico felón que traicionó a sus hermanos en aras de una insaciable ambición de poder. Tal vez la explicación resida en que Bergoglio reúne en sí dos rasgos que no siempre van juntos: es un conservador extremo en materias dogmáticas y posee una manifiesta inquietud social. En ambos aspectos se parece a quien lo designó al frente de la principal diócesis del país, el papa Karol Wojtyla”. El concepto es el mismo que expresé el jueves cuando la fumarola blanquiceleste conmovió a todas las hinchadas, de La Quiaca a Tierra del Fuego. Aquella nota contraponía la versión de Mignone con la de Alicia Oliveira, abogada del CELS y amiga de Bergoglio, cuya hermana trabajaba en la villa de Flores junto con la hija de Mignone y con los dos curas. “Les dijo que tenían que levantarse y no le hicieron caso. Cuando los secuestraron, Jorge averiguó que los tenía la Armada y fue a hablar con Massera, a quien le dijo que si no pone en libertad a los sacerdotes, yo como Provincial voy a denunciar lo que pasó. Al día siguiente aparecieron en libertad.” También incluía la refutación de un sacerdote de la Compañía de Jesús: “La Marina no se metía con nadie de la Iglesia que no molestara a la Iglesia. La Compañía no tuvo un papel profético y de denuncia, a diferencia de los palotinos o los pasionistas, porque Bergoglio tenía vinculación con Massera. No son sólo los casos de Yorio, Jalics y Mónica Mignone, de cuyo secuestro la Compañía nunca formuló la denuncia pública. Otros dos curas, Luis Dourrón, que luego dejó los hábitos, y Enrique Rastellini, también actuaban en el Bajo Flores. Bergoglio les pidió que se fueran de allí y cuando se negaron hizo saber a los militares que no los protegía más, y con ese guiño los secuestraron”. Ese sacerdote, que murió hace seis años, era Juan Luis Moyano Walker, quien había sido íntimo amigo de Bergoglio. A raíz de la nota, Bergoglio me ofreció su propia versión de los hechos, en la que aparecía como un superhéroe. Tanto él como Jalics, a quien llamé por teléfono a su retiro alemán, me pidieron que atribuyera sus declaraciones a un sacerdote muy próximo a cada uno de ellos. Bergoglio dijo que vio dos veces a Videla y otras dos a Massera. En la primera reunión con cada uno, ambos le dijeron que no sabían qué había ocurrido y que iban a averiguar. “En la segunda reunión, Massera estaba fastidiado con ese jovencito de 37 años que se atrevía a insistir.” Según Bergoglio, tuvieron este diálogo:

 

“–Ya le dije a Tortolo lo que sabía –dijo Massera.

–A monseñor Tortolo –corrigió Bergoglio.

–Mire Bergoglio... –comenzó Massera, molesto por la corrección.

 

–Mire Massera...–le respondió en el mismo tono Bergoglio, antes de reiterarle que sabía dónde estaban los sacerdotes y reclamarle por su libertad”.

 

Me limité a transcribir lo que Bergoglio dijo, con la atribución que me pidió. Pero hasta hoy no me parece verosímil ese diálogo con uno de los gobernantes más poderosos y más crueles, que lo hubiera hecho desaparecer sin ningún escrúpulo. Ambos tenían en común la relación con Guardia de Hierro, el grupo de la derecha peronista en el que Bergoglio militó en su juventud y al que Massera le designó un interventor a partir del golpe, con el propósito de sumarlo a su campaña por la herencia del peronismo. En 1977 la Universidad jesuítica del Salvador recibió como Profesor Honorario a Massera, quien objetó a Marx, Freud y Einstein, por cuestionar el carácter inviolable de la propiedad privada, agredir el “espacio sagrado del fuero íntimo”, y poner en crisis la condición “estática e inerte de la materia”. Massera indicó que la Universidad era “el instrumento más hábil para iniciar una contraofensiva” de Occidente, como si Marx, Freud y Einstein no formaran parte de esa tradición. Bergoglio se cuidó de subir al estrado ese día, de modo que nadie ha visto una foto suya con Massera. Pero es inimaginable que el dictador haya recibido la distinción sin que la ceremonia fuera autorizada por el provincial jesuita que delegó la gestión diaria en una asociación civil conducida por Guardia de Hierro, pero retuvo su conducción espiritual. Luego, Massera fue invitado a exponer en la universidad jesuítica de Georgetown, en Washington. El sacerdote irlandés Patrick Rice, quien pudo dejar la Argentina luego de ser secuestrado y golpeado, interrumpió esa conferencia exigiendo explicaciones sobre los crímenes de la dictadura. Según Rice, el provincial estadounidense no hubiera invitado a un personaje semejante sin la aprobación, o el pedido, del provincial argentino. Estos hechos comprobables desmienten el diálogo fantasioso en el que el jovencito Bergoglio desafía al amo de la ESMA.

 

Una muerte cristiana

 

En 1995, un año después que el libro de Jalics se publicó El Vuelo, donde el capitán de fragata Adolfo Scilingo confiesa que arrojó a treinta personas aún vivas al mar desde aviones de la Armada y la Prefectura, luego de drogarlas. Además dice que ese método fue aprobado por la jerarquía eclesiástica por considerar el vuelo como una forma cristiana de muerte, y que los capellanes de la Armada consolaban a quienes volvían perturbados de esas misiones, con parábolas bíblicas sobre la separación de la cizaña del trigo. Impresionado, retomé una investigación que había iniciado años antes sobre la isla del Tigre “El Silencio”, en la que la Armada escondió a 60 detenidos-desaparecidos para que no los encontrara en la ESMA la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Era propiedad del Arzobispado de Buenos Aires y allí celebraban su graduación los seminaristas que egresaban cada año y descansaba los fines de semana el cardenal Juan Aramburu. El sacerdote Emilio Grasselli la había vendido al grupo de tareas de la ESMA, que la compró con un documento falso a nombre de uno de sus prisioneros. Pero no había visto los títulos de propiedad hasta que Bergoglio me dio los datos precisos sobre el expediente sucesorio de Antonio Arbelaiz, el solterón administrador de la Curia que figuraba como dueño. Esto muestra que con aquel episodio no tuvo relación. Arbelaiz hizo testamento a favor de la Curia, que es donde fue a parar el dinero que la Armada le pagó a Grasselli por la isla, donde los 60 prisioneros pasaron dos meses encadenados. Parece el camino típico de una operación de lavado: Arbelaiz vende a Grasselli que vende a la ESMA que compra con un documento falso y la hipoteca se levanta pagándole a la Curia, que es la heredera de Arbelaiz. En uno de sus testimonios judiciales, Bergoglio reconoció que habló conmigo sobre el secuestro de Yorio y Jalics. Pero dijo que nunca oyó hablar de la isla “El Silencio”. Siempre el doble juego, la admisión privada y la negativa pública.

 

Por la espalda

 

Durante la investigación encontré por azar en el archivo del ministerio de Relaciones Exteriores una carpeta con documentos que a mi juicio terminan con la discusión sobre el rol de Bergoglio en relación con Yorio y Jalics. Busqué una escribana que certificó su ubicación en el archivo, cuyo director de entonces, ministro Carlos Dellepiane, los guardó en la caja fuerte para impedir que fueran robados o destruidos. La historia que cuenta esa carpeta suena familiar. Al quedar en libertad, en noviembre de 1976, Jalics se marchó a Alemania. En 1979 su pasaporte había vencido y Bergoglio pidió a la Cancillería que fuera renovado sin que volviera al país. El Director de Culto Católico de la Cancillería, Anselmo Orcoyen, recomendó rechazar el pedido “en atención a los antecedentes del peticionante”, que le fueron suministrados “por el propio padre Bergoglio, firmante de la nota, con especial recomendación de que no se hiciera lugar a lo que solicita”. Decía que Jalics tuvo conflictos de obediencia y una actividad disolvente en congregaciones religiosas femeninas, y que estuvo “detenido” en la ESMA junto con Yorio, “sospechoso contacto guerrilleros”. Es decir, los mismos cargos que le habían formulado Yorio y Jalics (y que corroboraron muchos sacerdotes y laicos que entrevisté): mientras aparentaba ayudarlos, Bergoglio los acusaba a sus espaldas. Es lógico que este hecho de 1979 no alcance para una condena legal por el secuestro de 1976. El documento firmado por Orcoyen ni siquiera fue incorporado al expediente, pero perfila una línea de conducta. Sumar al Director de Culto Católico de la dictadura a una conspiración contra la Iglesia sería demasiado. Por eso, Bergoglio y su portavoz callan sobre estos documentos y prefieren descalificar a quien los encontró, preservó y publicó.

 

1 Carmelo Giaquinta: “Reconciliándonos con nuestra Historia”, organizado por el Proyecto “Setenta veces siete” y Editorial San Pablo, en la 36ª Feria Internacional del Libro, Salón Roberto Arlt, 8 de mayo de 2010.

2 Conferencia Episcopal Argentina (CEA), Plan Nacional de Pastoral, Buenos Aires, 1967, p. 14, cfr. Luis O. Liberti, Monseñor Enrique Angelelli. Pastor que evangeliza promoviendo integralmente al hombre, Editorial Guadalupe, Buenos Aires, 2005, p. 164.

Publicado enInternacional

El 5 de marzo, tras la noticia del fallecimiento de Hugo Chávez, aparecieron unos tuits –entre los más de 800 mil mandados en las primeras 24 horas de su muerte– que subrayaban que éste “moría el día del 60 aniversario de la muerte de Stalin”; visibles en las páginas web al lado de varios comentarios del mainstream sobre lo sucedido se fundían con ellos y volvían parte de la maquinaria mediática.


Estos mensajes no fueron los primeros ni los únicos en notar aquella coincidencia histórica, pero tomando en cuenta quienes tuiteaban y retuiteaban –miembros de la dictadura mediática global– más que una observación inocente, eran un reflejo de toda la estrategia de desinformación y demonización de Chávez –la sintetizó perfectamente Eduardo Galeano (Aporrea, 11/1/2013)– implementada por la mayoría de los medios (destacaban El País y la Sociedad Interamericana de la Prensa, SIP). Sus enemigos inmediatamente resaltaron aquel detalle, ya que raras veces veían otras comparaciones, igualándolo por años sin ningún rigor ni tregua con Stalin, Hitler o Mussolini: lo hacía sobre todo la prensa estadunidense (por ejemplo Newsweek, 11/2/2009), pero también los políticos como Rumsfeld (Ap, 3/2/2006) o los gerentes regionales del imperio como Uribe (Cables Wikileaks-embajada de Estados Unidos en Bogotá, 6/12/2007).


Mucha tinta se ha derramado sobre el populismo de Chávez y de cómo logró “cautivar los mentes de sus seguidores”; poca sobre la sicología de los anti-chavistas que lo hicieron un bogeyman y veían en él la encarnación de todos los males. Lo pintaban de autoritario, dictador, déspota, tirano. El linchamiento mediático consistía también en que todo lo que aparecía sobre él era negativo, sus fallas exageradas, los logros ignorados, su posición y la de sus seguidores –“la chusma borracha de petróleo”– malinterpretada y menospreciada. Para los ricos y poderosos Chávez era un “zambo ignorante” y a la vez un “demonio”, medio negro, medio indio; difamándolo personificaban en realidad su miedo de los millones de pobres que estaban detrás de él, le daban una forma y lo convertían en un blanco de sus ataques.


La prensa opositora –como el caraqueño El Universal– nunca se pudo decidir si Chávez era “fascista” o “comunista”; lo fustigaba igual por sus “rasgos de Führer” y “tendencias estalinistas”. Los medios internacionales retomaban esta contradictoria campaña poniéndole a la vez una camisa roja y otra parda, llegando a menudo como el antichavismo venezolano a los niveles demenciales del odio. Esto ocurría incluso en los países como Polonia, donde se supone que somos más sensibles al significado de las historias detrás de los nombres de Stalin y Adolfo Hitler.
Estas comparaciones destruían el lenguaje del debate público, relativizaban las más grandes atrocidades de la humanidad, oscurecían la naturaleza de los conflictos en Venezuela y afectaban la política: si Chávez era igual que ellos, el mundo con mayor facilidad toleraba excesos antidemocráticos de la oposición e incluso alentaba el golpismo, “justificado” por el fin de contrarrestar el “totalitarismo chavista”.


Según la llamada “ley de Godwin” que se refiere a los debates en Internet, a medida de que la discusión se alarga, aumenta la probabilidad de que aparezca una comparación a Hitler o a los nazis; quien la use primero, pierde el debate (es.wikipedia.org/wiki/Ley_de_Godwin). Dicho enunciado que pretende evitar el uso de comparaciones inapropiadas –y que debería aplicar a cualquier debate– podría incluir también a Stalin; esa sería, ya más allá de Internet, la conclusión tras observar la “discusión” en torno al líder bolivariano.


Mientras más se alargaba (fueron 14 años), los “argumentos” de los antichavistas se concentraban más en las comparaciones generadas por fobias; también ahora la mayoría de las necrologías y editoriales –ni hablar de los comentarios en redes sociales y tuits– carecen de apego a la realidad (“Chávez deja un país sumergido en crisis, con la economía en escombros”) y menosprecian a sus seguidores (“narcotizados por su culto y desorientados”). Según algunos destacados antichavistas, “son las mismas muchedumbres que lloraban en los funerales de Franco o Stalin” (¡sic!).


Chávez también usaba un lenguaje brusco, pero, como apunta Horacio González, el sociólogo argentino, de manera mucho más graciosa y estricta logró combinar las historias del pasado con la contemporaneidad, desafiando a los dueños del poder mundial; también le gustaba “jugar con los grandes nombres de la historia”, dándole por ejemplo, una nueva vida a Bolívar ( Página/12, 6/3/2013).


Jacques Rancière, el filósofo francés, en uno de sus formidables ensayos – Los nombres de la historia ( The names of history, Minneapolis, 1994)–, preocupado por las “palabras” del pasado, apunta que una palabra como “Napoleón” nombra fenómenos más allá de la vida o carrera de un individuo. Detrás de ella están las vidas de los millones “sin nombre” que hicieron posible su carrera, crecieron con ella o que fueron aniquilados en su desarrollo; es un deber político y científico devolverles su legítimo lugar en la historia (resuena aquí un enfoque benjaminiano).


“Chávez” también –por sus propios méritos– se volvió un gran “nombre de la historia”; los millones de los “sin nombre” que hicieron posible su carrera, que pelearon por su gobierno y lo defendieron recobrando su dignidad, saben el verdadero orden y la adecuada compañía de otros nombres con quienes entra en la historia.


Él ya les devolvió su legítimo lugar; ahora ellos le darán una nueva vida.

 

Por Maciek Wisniewski, eriodista polaco

Publicado enInternacional