Amalia Solórzano “contiene y simboliza a las mujeres de México, y mucho más allá de sus fronteras”, dijo el escritor uruguayo Eduardo Galeano al recibir el premio que lleva el nombre de la luchadora social, defensora de la soberanía nacional y esposa del general y ex presidente Lázaro Cárdenas, durante una ceremonia efectuada anoche en el Palacio de Minería.


“Gracias a lo que hizo Cárdenas, acompañado sobre todo por su mujer, el petróleo se convirtió en una bandera de la soberanía mexicana. Amalia fue la coautora de esta grandiosa obra de dignidad nacional”, agregó Galeano, acompañado en la mesa por Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, ex candidato presidencial y cabeza del Centro Lázaro Cárdenas y Amalia Solórzano, que por segunda vez otorga el premio, el cual fue entregado el año pasado a Luiz Inacio Lula da Silva, ex presidente de Brasil.


En la mesa estaban, además, entre otros, el jefe de Gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, el jefe de Gobierno electo, Miguel Ángel Mancera; el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, José Narro; el poeta Juan Gelman; la actriz Ofelia Medina, y la feminista Marta Lamas, quien también recibió el galardón.


Historias de mujeres



Galeano, quien la tarde del 5 de noviembre encabezará la lectura de su nuevo libro, Los hijos de los días (Siglo XXI), en un encuentro con estudiantes y público en general en Ciudad Universitaria, agradeció la generosidad de los organizadores del segundo Premio Amalia Solórzano de Cárdenas 2012, sobre todo a Cuauhtémoc Cárdenas.


De inicio, rindió homenaje “al hombre que Amalia amó”, ambos “mitades de un solo cuerpo”, y leyó un fragmento de un texto escrito hace años que reflejaba parte de la figura del general, quien como presidente “gobernó escuchando”, andando el país y no prometía lo que no iba a cumplir, porque “como hombre de palabra, hablaba muy poco”.


El autor de Las venas abiertas de América Latina recordó el enojo y amenaza de las trasnacionales petroleras y las potencias extranjeras, luego de la “insolente” nacionalización. “Es bueno recordarlo hoy que hay quienes quieren borrar sus caminos y quemar su memoria, ahora más presente que nunca, el hombre que hizo que el petróleo mexicano fuera mucho más que una mercancía”. Pero la noche de ayer, Galeano quería contar historias de mujeres: mexicanas, bolivianas, argentinas, de otros países. Y las contó, pero antes recordó palabras del viejo Antonio (personaje o “especie de otro yo” del subcomandante Marcos): “Cada persona es tan grande como el enemigo que elige, y tan pequeña como el miedo que siente”.


Retomó entonces la figura de Amalia Solórzano, porque “contiene y simboliza a las mujeres de México, y mucho más allá de sus fronteras”. Y contó la historia de las que quizá crearon las pinturas rupestres, porque después de todo ellas permanecían en las casas, cuevas de entonces. Trazos de tan delicada manera, figuras llenas de gracia, líneas “que se escapan de la roca y se van al aire”.
Si las santas y no los santos hubieran escrito los Evangelios, siguió contando, ellas hubieran consignado que san José era el único con “cara larga” mientras los demás sonreían ante el resplandesciente niño Jesús recién nacido. “Es que yo quería una nena”, habría dicho san José, dijo Galeano y recibió uno de los muchos aplausos de la velada.


Recordó que son femeninos los símbolos de la Revolución francesa, como mujeres desnudas, gorros frigios y banderas al viento. Pero los derechos proclamados fueron los “del hombre”. Y cuando la militante revolucionaria Olimpia de Gouges propuso la declaración de los derechos “de la mujer”, la decapitaron.


Contó que en 1837, en Nicaragua, un gobierno conservador legalizó el aborto si la vida de la mujer corría peligro. Pero casi 200 años después el gobierno revolucionario sandinista lo prohibió “y condenó a las mujeres que lo practican a la cárcel o al cementerio”. Es, dijo, un gobierno surgido de una revolución en un país pequeño y pobre que había demostrado que era posible desafiar al imperio estadunidense.


“Hay que tener mucho cuidado con considerarse de izquierda, de derecha, tener mucho cuidado con el nombre que se le da a las cosas: revolucionario, no revolucionario. Se puede ser un dictador en casa y un ardiente revolucionario en algún acto público, agitando banderas rojas.”


Galeano contó historias de las mujeres de la Revolución Mexicana, que llevaban “la cocina a cuestas”, seguían a los hombres en las batallas, llevaban al bebé “prendido en la teta” y tomaban el arma cuando su pareja caía. Viajaban en los techos de los vagones, dentro de los cuales iban hombres y caballos. “Sin ellas, la Revolución mexicana no hubiera existido, pero ninguna cobró pensión”.


Mencionó a algunas guerreras, muchas disfrazadas de hombres, otras, pocas, sin ocultar su género. Juana Ramona, La Tigresa; Carmen Vélez, La Generala.


Un día Galeano vio a la boliviana Domitila Barrios, su amiga y quien murió hace poco, levantar la mano en una asamblea de mineros, donde era la única mujer, y decir: “Nuestro enemigo principal es el miedo, y lo tenemos adentro”.


Tiempo después la encontró con otras cuatro mujeres en una huelga de hambre en la plaza principal de La Paz, en demanda de la caída del dictador Hugo Bánzer. La gente se burlaba de ellas, pero al pasar de los días se les juntaron 50, 500, 5 mil, 50 mil, medio millón de personas. Y la dictadura cayó. “¡Ellas no estaban equivocadas, el equivocado era el miedo!”, dijo Galeano.

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Martes, 23 Octubre 2012 20:05

El día de Colón en el país de Colón

El 12 de octubre es la fecha para que Europa festeje y América llore. Ellos dicen que nos descubrieron, como si nosotros fuésemos un fenómeno de la naturaleza, como si nosotros no fuéramos conscientes de nuestra existencia hasta que ellos nos la hicieron notar. Aquí nunca hemos necesitado espejos para reconocer que existimos. Que ellos lo piensen no es lo más terrible; el desastre está en que los americanos también lo creamos. Los americanos nos vemos a través de la mirada del invasor.

Seamos piadosos con los saqueadores. Con un esfuerzo de nuestra amplia imaginación, adoptemos por un momento su posición. Con nuestros pies descalzos puestos en sus botas pudiéramos hablar de ciertos descubrimientos. Y lo que ellos realmente descubrieron fueron tesoros, tierras fértiles, mercancía, riquezas incontables que solventaron el afianzamiento del capitalismo. Su mirada estrecha sólo encontró objetos y recursos. Allí donde había gente, cultura, religión, Europa veía artículos de uso. Ojos invasores encandilados ante la abundancia, como si esta no tuviera dueño. Un continente compitiendo entre sí para tomar la porción más grande del botín.

Qué destino el nuestro

Nos bautizamos con sus nombres lejanos, nombres judíos, latinos y anglos. Practicamos las religiones que ellos nos impusieron con su aburrida catequesis. Adoramos a sus dioses moribundos y sus santos indolentes. Sujetaron nuestra lengua con su gramática y la aprendimos bien para que entiendan nuestros insultos –aunque preferimos usar la lengua para besar y cantar. Nos envolvemos con sus vestidos, nos organizaron a su medida y nos empequeñecimos al tamaño de su moral.

No soy nasa ni wayúu ni mapuche ni tupí; no soy un nativo americano mas soy americano. Desde aquel amargo 12 de octubre, este continente es cosa diferente de lo que era: es la nueva casa para todos los pueblos del mundo. Mi bella madre América fue violada por mi canalla padre español; somos los criollos, los hijos bastardos; tal es mi linaje de vástagos abusados, herederos de la infamia hasta que de ella nos libraron nuestros rebeldes cuando cometieron el justo crimen del parricidio.

Nuestra verdadera historia, la que verdaderamente podemos llamar nuestra y es la que narra el destino en nuestras propias manos, comenzó hace 200 años, cuando de nuestro pueblo esclavo surgieron hombres y mujeres libres. Sólo a partir de allí podemos iniciar el relato de la historia americana –antes de esto hay otra historia que debe ser recuperada y tejida a la nuestra. Lo que esos viejos rebeldes lograron con la independencia política de nuestras comarcas fue la fundación de una nueva América. Si bien nuestras independencias son una libertad parcial hecha a la medida del pensamiento europeo –como ha sido siempre, ellos piensan y nosotros hacemos–; si bien la independencia no es aún libertad, sus luchas abrieron el camino a ella. Para completar aquella proeza, nosotros, las gentes de hoy, debemos persistir en nuestra lucha y nuestro trabajo en el campo político, económico, cultural e incluso religioso.

América debe pensarse a sí misma. De este suelo nutritivo a todas las semillas también brotaran vigorosas filosofías. Debemos romper con las taras y los paradigmas que el colonizador implantó en nosotros. Cuando nos emancipemos de ellas como sociedades y como individuos, ganaremos mayor carácter en nuestras identidades. Es posible que en esa búsqueda encontremos nuestra medida del tiempo, o decidamos nuestro propio nombre y nuestra propia forma de organización. ¿Por qué vivir en un calendario defectuoso que inventó Roma en lugar de la lectura exacta de las estrellas que hicieron los pueblos precolombinos? ¿Por qué seguir llamándonos con el nombre de un navegante florentino? ¿Por qué continuar dividiendo nuestros pueblos en Estados? ¿Por qué concentrarnos en ciudades con moldes extranjeros?

Aquellas y otras aceptaciones nos acarrearon la historia escrita por mano ajena; sin embargo, llevaremos nuestro nombre de América y contaremos los años y las eras como se lleva una cicatriz sobre la piel. Nuestras fronteras –quizá ni haga falta borrarlas– se desdibujan finalmente como polvo bajo los pies de quienes las cruzan cotidianamente como si no estuvieran ahí. Ellas existen para remarcar nuestras similitudes, como juego didáctico de la imaginación, a lo sumo como ejercicio protocolario. Nuestros límites son débiles –y deben serlo aún más– para mantener a raya nuestros abrazos. Y acerca de nuestro urbanismo, yo me lo tomo con mayor seriedad y replico la queja del uruguayo Pedro Figari: “Las urbes se han hibridizado. Hay parises, madrides, romas, vienas y hasta berlines por estas comarcas, en tanto que la ciudad americana, de pura cepa, y aun de media cepa, está por verse; y hasta parece ser de realización utópica”1.

Es tiempo de que América sea descubierta por los americanos; y en cuanto suceda, esta será la tierra donde se cumplan las utopías. Unirnos los pueblos americanos, romper con los meridianos de poder colonizadores, romper con el lazo que tantas veces ha sido nudo en nuestro cuello ¡Cambiar nuestro centro, crear muchos centros en nuestra América! Nuestras letras deben ser libres, nuestro arte debe ser libre, nuestra filosofía debe ser libre; nuestra política, nuestra economía, y aprender nuestra historia primero.

Nuestra independencia no puede ser una simple administración política manipulada por algunas familias de buen nombre que trafican mafiosamente con el seudopoder robado al pueblo. Nos negamos a una independencia con soberanía de cartón para pose ante las cámaras y vitrinas, para la presunción de la oligarquía criolla; una independencia endeble cuando el poder se sustenta ahora sobre la economía. América debe enseñarle al mundo el orden estricto: es la política lo que debe gobernar la economía; es la filosofía el punto de partida de toda política verdadera y debe ser el amor el empuje de nuestra filosofía.

Basta de conocer a la Amazonas por Nat Geo, al Caribe por agencias de turismo, a la Patagonia por postales y revistas, a México por telenovelas tediosas, a las Antillas por los informes meteorológicos ¿Por qué sabemos más de Miami que de Quito, por qué sabemos más de París que de Rio, por qué sabemos más de Londres que de Santiago? América debe ampliar su diálogo; nuestras naciones, nuestros pueblos, deben conocerse todavía más, intercambiar todavía más, problematizar nuestra realidad común.

Homenaje a lo nuestro

Si queremos celebrar a nuestros rebeldes, olvidemos el patriotismo anual con sus perezosas fechas festivas y las fachadas tricolores. Por su memoria, por sus vidas, por nuestro futuro, continuemos la lucha por la libertad. Creer que somos libres es el peor error de nuestro tiempo, error que nos encadena de vuelta al servicio de nuevas coronas y bandas de poder ¡El mayor homenaje a nuestros héroes esta en superarlos!

El invasor moderno ya no necesita cruzar el océano para llegar a nosotros; el invasor de hoy está en nuestra propia tierra, presionando sobre nuestras fronteras; intenta despojarnos incluso de nuestro nombre común, apropiárselo para el solo. Pero hoy también ese invasor, que se mantuvo puro y se cuidó de conservar sus rasgos étnicos intactos, está padeciendo de lo que hace más extraordinaria a América: el mestizaje. Ni siquiera el avance arrasador de las 13 colonias fue incapaz de mantenerse intacto. En el seno de las metrópolis yanquis continúan creciendo sus minorías; en sus propias tierras se amalgaman cientos de pueblos del mundo; los castizos se resisten a ver contaminada su gran nación pero ignoran que este mundo no está hecho para purezas. El mestizaje salvará a Estados Unidos.

Hasta tal día somos lo que acordamos en llamar América Latina, término de eurocentrismo desfachatado e impreciso ¿Se entenderá un ciudadano afrancesado de Quebec con un francés isleño de Martinico, tanto o más que como lo haría un hispanohablante cubano? En el lenguaje aún hacen falta mil batallas de emancipación, nuestro nombre nace de la ambición hegemónica de los países subdesarrollantes. Debemos incluir a los otros pueblos también colonizados y de habla anglosajona; debemos nombrar a los pueblos originales dueños eternos de estas tierras y esta agua; debemos hallar un nombre que nos describa más allá de los referencias lingüísticas y de la falsa genética de una raza desaparecida; debemos encontrar un nombre que no reseñe las lenguas romances sino el espíritu de nuestras palabras, alzar la vista hasta lo más lejano del horizonte cultural de nuestra patria grande; tenemos el desafío de hallar un nombre que describa al conjunto multicolor de naciones cuyo pasado no viene únicamente de Europa porque viene también de África, del Medio e incluso del Lejano Oriente, y, cómo no, una voz enterrada y silenciada aquí mismo en nuestro suelo que no espera ser exhumada, pues ella sube por las raíces de los árboles y se despliega con la agitación del viento cuando mece sus copas.

Parece ilógico que este llamado a la unión latinoamericana surja desde el país de Colón, el país que está sumido en el peor conflicto interno de la región, conflicto que a la vez nos ha atrasado y nos ha truncado parcialmente la participación en importantes dinámicas de Latinoamérica; un conflicto que tiene como mayor mal propiciar la intervención del Tío Sam. O quizás es precisamente esta realidad lo que le exige a este desprestigiado país que replique los deseos americanistas de grandes figuras y pueblos ejemplares del pasado y el presente continental.

¿Y qué será América para el mundo? Como el autor de la raza cósmica, “creemos en nuestra América no tanto por lo que es sino porque los otros han traicionado el propósito universal, humano. Y nuestra América, especialmente ante el fracaso yankee, es la única esperanza del hombre. ¡Ay de las gentes, todas, si también fracasamos nosotros!”2.

No deseamos la derrota ajena; nuestro triunfo es el triunfo humano. No seremos una sola voz americana sino la sinfonía donde armonizarán todas las notas, todos los instrumentos. No queremos ser un continente monocromo; queremos el contraste de todas las pieles; ser puerto libre para todos los mitos, todos los cuentos, todas las danzas, todas las comidas. Somos el continente que le enseñará al mundo que el ser humano se enriquece cuando lo comparte todo.

Recordar no es resucitar el pasado. No buscamos revancha ni justicia porque sabemos que no les alcanza para pagar el daño. Queremos ser arquitectos del mundo y robar su admiración. Ante el viejo y el nuevo colonizador, América continuará resistiendo a su extinción, y luchando por su libertad y su autonomía. Ante un mundo occidentalizado y dividido, América propone un mundo sensible y fraterno. Quien rompa este contrato será deglutido. “Sólo la antropofagia nos une”3. ¡Abrir nuestras fronteras para que bailen nuestros pueblos en la fiesta de la revolución!

1 Pedro Figari. “El gaucho”, publicado en la revista Pegaso 10, abril de 1919.
2 José Vasconcelos. “Palabras iniciales”, publicado en la revista La Antorcha 1, abril de 1931.
3 Oswald de Andrade. “Manifiesto antropófago”, publicado en Revista de Antropofagia 1, mayo de 1928.

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Martes, 23 Octubre 2012 19:49

Festival de Britalia

Es recurrente entre las bandas entrevistadas en la sección “Abajo y a la izquierda –Rock y Rap de resistencia en Bogotá”–, la mención del Festival Popular por la Vida de Britalia, evento organizado por colectivos de base del suroccidente de Bogotá. Para conocer sobre sus orígenes y el desarrollo del Festival, conversé con Mauricio Castellanos, figura cimera del trabajo popular en Kennedy, militante de causas sociales y líder indiscutible de las comunidades de esta parte de la ciudad.

Mauricio Castellanos: Empecé a tener vínculos con lo social desde muy joven, desde mi época de estudiante en el Colegio Inem de Kennedy. En un primer momento me integré a un grupo estudiantil denominado G-15, que hacía parte de la Unión de Estudiantes de Secundaria (UNES), y en 1982 participé de un curso de periodismo con dirigentes estudiantiles de los colegios de la localidad, y como resultado de ello se publicó el periódico ‘8 y 9 de Junio’1. Ya para ese momento recurríamos a la música como elemento para acercar a los muchachos a los mítines que realizábamos a la salida de los colegios, así que invitábamos a un grupo de música andina que se llamaba Los Toyos. En esos años fui un activista de izquierda, pero no el activista convencional. Me gustaba el rock y me muevo con los llamados ‘colinos’. Incluso, con algunos compañeros llegamos a constituir un colectivo que se llamó Amor y Paz, cosa que no es bien vista por la izquierda tradicional, muy conservadora y moralista, y fue ese el motivo por el que nos excluyeron del partido comunista.

A los jóvenes de Kennedy que disfrutábamos con el rocanrol nos gustaba echarnos una pasadita por la Discoteca Ovni, ubicada en inmediaciones del Almacén Ley, que los domingos de 2 de la tarde a 8 de la noche programaba los famosos ‘rocolos’, rumbas de rock y sonidos juveniles. El ingreso costaba 35 pesos, pero uno retacaba con el portero y lograba entrar por 15 o 20. Kennedy era un mundo nuevo, y la juventud prevalecía en todos los barrios, particularmente en el centro de Kennedy, donde se movían diversos parchecitos de pelados que venían de barrios como Timiza, Carimagua, Banderas, Socorro y Britalia, entre otros. Con algunos amigos nos reuníamos en cercanías del Almacén Caravana, otros en la esquina de Foto John, la Papelería la Pantera Rosa o El Cuatro. Otros, por los lados del Parque Revolución, en el barrio Tequendama. Ahí se ubicaban los llamados ‘sabáticos’, jóvenes de gustos más pesados en la música.

Digamos que ellos fueron los primeros metaleros. Se vestían con ropa oscura, chaquetas de cuero, abrigos largos de paño, algunos con botas punteras. Era usual que estos parches bajaran hasta la Media Luna, un humedal de los lados de Timiza, hasta donde llegábamos con grabadoras y el vinito que siempre comprábamos en Cafam, a 67 pesos la botella. Por esos tiempos no había los conciertos o toques de hoy sino que proyectaban películas de bandas de rock en función de doblete (dos películas) hacia la medianoche en los teatros del centro, como el Faenza, el Coliseo o el Metropol. Como era tanto el parche de Kennedy, hubo un tiempo en que las proyectaron en el teatro Iris.

El antecedente del “Festival Popular por la Vida de Britalia” es, sin duda, la llegada en 1978 de la comunidad de las monjas de San Javier o javerianas al sector, y la posterior fundación del Centro de Promoción y Cultura (CPC) de Britalia. Para 1987 se había creado el Comité de Erradicación del Basurero de Gibraltar, basurero ubicado a espaldas de Britalia y Patio Bonito, problema muy sentido por los vecinos en virtud de ser un factor de problemas de salud. La Asociación de Juntas de Acción Comunal acordó un paro cívico que se llevó a cabo el 4 de marzo de 1988. Como resultado, se firma un “acta de acuerdo” entre la comunidad y la Alcaldía.

Sin embargo, la Alcaldía incumplió y no quitó el basurero en la fecha acordada, lo que motivó la idea de hacer un festival ambiental que a la vez fuera un acto de protesta. El 14 de agosto de 1988 se realiza entonces el Carnaval Ecológico y Cultural en medio de las celebraciones de los 450 años de la fundación de Bogotá, bajo el lema ‘Britalia también es capital’. El festejo fue un éxito, con más de 2.000 participantes, y es este evento lo que definirá las características del carnaval en el futuro: música, comparsas de niños, de jóvenes, de ancianos, zanqueros, grupos de danzas y protesta social.

En 1990, las monjas organizan el Carnaval por la Vida como rechazo al asesinato de pelados en eso que se denomina “limpieza social”, período muy severo de crímenes contra jóvenes de barrios populares, y nosotros los jóvenes del barrio hacemos las Olimpíadas Britalia 90, con el apoyo de la junta de acción comunal de Gran Britalia y Ciproc2. No recuerdo de quién fue la idea, pero se nos ocurrió invitar una banda de rock que se llamaba Minga Metal, unos chicos que habíamos conocido en la Casa de la Cultura de Kennedy y que habían logrado posicionar en las emisoras juveniles de la época uno o dos temas que fueron éxito, una presentación que gustó mucho a la comunidad. Es éste el momento en el cual unimos los eventos del barrio con la música rock. Ya en ese entonces Kennedy era un hervidero de bandas de rock: Las Ovejas Negras, Hades y un largo etcétera.

Para 1992 se conmemora lo que se denominó América 500 Años. Nosotros decimos, ¿cuáles 500 años? América tiene miles de años. ¿Cuál encuentro de dos mundos? Aquí lo que hubo fue una masacre y la destrucción de los pueblos ancestrales, un despojo salvaje. El concepto era claro. Nosotros no celebramos el saqueo y la devastación de nuestros pueblos. Esta coyuntura nos permite hacer unidad con la gente del CPC en eventos que buscaban darles otro sentido a los 500 años de invasión y exterminio, y realizamos el carnaval América Miles de Años, en que, a través de actividades culturales, deportivas y foros, nos opusimos a tal celebración y se nos facultó para que ampliáramos y extendiéramos el trabajo social y cultural a barrios como Villas de Kennedy, Villa de la Torre, Almenar, Calarcá, Villa Nelly y otros.

En este año, Richard Díaz, del grupo de teatro Máscatela, de Patio Bonito, trajo a los Redskin al barrio. Él se hablaba con David Moreno, uno de los fundadores de ese movimiento, y los invitó. Así que ellos aparecieron el domingo 12 de octubre a las 6 de la tarde, a la salida de misa. Llegaron a una procesión que presidía el párroco Pablo Emilio Moreno –imaginen una celebración cristiana con velas y cirios, y una cruz al frente–, por los indígenas, afros y demás mártires de la invasión europea. Recuerdo ahora la imagen de algo más de 40 muchachos rapados, parados en el atrio de la iglesia con chaquetas de aviadores o camufladas, con yines bota tubo, botas militares, cordones rojos y parches con símbolos comunistas y nombres de bandas (desconocidas para nosotros) de Ska y Punk. A más de que venían con algunos punqueros, que con sus crestas retadoras causaron estremecimiento entre las camanduleras del barrio. Este fue el comienzo de un vínculo que permitió que muchas bandas del naciente Ska, Punk y Rock militante, pasaran por los festivales de Britalia.

Paradójicamente, el primer evento conjunto con los Redskin no se realizó en Britalia sino en Villa de la Torre, un barrio contiguo que por esos años se estaba originando sobre el Humedal de la Chucua de la Vaca. Los muchachos organizaron un concierto encima de la plataforma de una tractomula, ante un público perplejo de vecinos cautelosos que siguieron el evento desde las puertas de sus casas. Tocaron Anarka, Desarme, Skandalo Oí, Justicia Natural y Papá Montero. ¡Un concierto inaudito en la mitad de un gran potrero!”.

M.C.: Para 1995 ya se habían cimentado el Carnaval, al que cada año le dábamos un nombre distinto. Entonces se acordó fijarle una sola identidad, que sería Carnaval Popular por la Vida, y ahí empieza una época muy dinámica de eventos político-culturales. Por ahí pasaron bandas hoy ya clásicas, como Pequeña Nación, Skampida, Alerta Camarada (unos peladitos de 15 años muy vivaces con la hoz y el martillo pintados en sus guitarras), Furibundo Serna, Desarme, Zona de Distención, Kolkana Soviet, La Extrema, Insumisión, Ritmo Rebelde, etcétera. Los vecinos se formaron poco a poco como un público que valoraba el Ska, el Punk, el Reggae, la música andina y los demás ritmos que tocaban los muchachos. En particular, se valoraban las letras de sus canciones, que denunciaban los asesinatos de líderes sociales, el paramilitarismo, los altos costos de los servicios públicos, las agresiones de Estados Unidos a los pueblos del mundo y otras lacras sociales.

Ahora, si usted me pregunta por qué esa música se avivó desde aquí, no le tengo una respuesta concluyente. Tal vez, el hecho de que estuvieran las monjas en los eventos era lo que les daba confianza a los padres de familia, o tal vez el hecho de que fuéramos más abiertos a las nuevas propuestas, cosa que no ocurría en otros barrios donde la gente era muy conservadora, pero también ayudaba el que los organizadores de los eventos fuéramos adultos, ya que eso generaba confianza en los vecinos. En otros barrios fueron los propios jóvenes quienes organizaron sus conciertos, muchas veces con la intransigente oposición de los mayores.

Con los años fuimos aprendiendo el manejo del sonido, la traída de los artistas, el montaje de la tarima, la propaganda, hasta consolidar lo que tenemos hoy día. No puedo terminar sin agradecerles a los muchachos que siempre estuvieron dispuestos a apoyar las actividades culturales del barrio. Nunca cobraron por sus presentaciones y nos entregaron su arte con total generosidad. Gracias, pelados.

1 Fecha en que se conmemora el asesinato de líderes estudiantiles en 1929, 1954 y años 60 y 70.
2 Fundación Centro de Investigación y Promoción Comunitaria (Ciproc), ubicado en el barrio Socorro, de la localidad de Kennedy, fundada en 1981.

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“En el barrio hay tres días de carnaval”
Entre Monocucos, Marimondas, Negritas Puloy, María Moñitos, Viudas Alegres, Gusanitos, Coyongos, Toritos, Garabatos y demás movimientos como el paloteo, el reconocido Carnaval de Barranquilla fue este año representado, del 3 al 5 de octubre, por más de dos mil participantes de la comunidad del colegio distrital Marco Tulio Fernández, de la ciudad de Bogotá

Desde hace ya más de 17 años, este colegio es reconocido en la localidad de Engativá por su proyecto “Carnaval”, una estrategia pedagógica transversal al currículo, inscrito en la Secretaria de Educación del Distrito en el Proyecto de Cultura Festiva, en la modalidad de carnavales locales y en representación inicialmente de comparsas y ahora de carnavalitos, que cuenta en su haber con un sinnúmero de presentaciones artísticas, haciéndoles tributo a los carnavales más representativos de Colombia.

En medio de la algarabía, los escuadrones populares de estudiantes, docentes, administrativos, padres, amigos y conocidos, a punta de bulla, letanías, a pulmón suelto, acompañados por los tambores folclóricos y de paz, lograron conquistar la atención de los desprevenidos transeúntes, vecinos del sector, estudiantes de otras instituciones, que difícilmente pudieron resistirse a la tentación de unirse a esta celebración y comprender por qué, con sus cuerpos y también con sus pancartas, le gritaban “NO a la violencia y SÍ a la vida”, NO al maltrato a la mujer, NO al matoneo, No a la droga, NO a la indiferencia.

Ahora que ha vuelto la discusión por la posición que ocupamos mundialmente con las pruebas internacionales en educación, vale la pena retomar una serie de aspectos asociados como la inversión en educación, frente al gasto en el conflicto armado, las reformas a la Ley General de Educación que gradualmente fueron afectando los currículos abiertos e integrales que desde la primera infancia aportaban capacidades intelectuales, creativas, artísticas, de movimiento, y demás teorías más que aplicadas y evaluadas en otros países que le apuntaron a esas políticas en educación.

Por todo esto, el proyecto “Carnaval”, en el colegio Marco Tulio Fernández, recoge tres aspectos fundamentales: el pedagógico, el convivencial y el cultural, que dan respuestas de calidad educativa en un orden diferente de las pruebas estandarizadas, por los contextos que le pertenecen. Colombia, un país tan rico y diverso en todos sus aspectos, nos aporta contenidos suficientes de todo orden para encontrar respuestas a las manifestaciones que los niños, los jóvenes, las familias y las comunidades que nos rodean expresan hoy día, de la escuela y de los colegios, especialmente del sector público.

Se cometerían errores si sólo se tratara de copiar las expresiones de determinado carnaval de Colombia. La grandeza de nuestro trabajo ha consistido en contextualizarlo a esas necesidades que hoy se reclaman desde lo educativo; que aportan nuevas relaciones de convivencia, que construyen nuevas expresiones culturales. La comunicación, el arte y la expresión son caminos que brindan confianza entre las comunidades educativas que lo escogen como opciones de calidad escolar; desde una óptica social incluyente, en contra de la violencia, con propuestas ambientalistas, de vida; donde abundan el brillo, el colorido, el derecho a expresarse, a soñar, reír, sentir la alegría y la esperanza de vivir en su colegio por lo menos día a día, año a año, de manera más comprometida consigo mismo, con los suyos, con aquello que lo rodea y en forma mas comprensiva con lo que actualmente observa de su país y del mundo.

Con absoluta confianza, un colectivo de maestros en coro con nuestras comunidades seguirá cantando “En el barrio hay tres días de carnaval”.


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Lunes, 15 Octubre 2012 06:46

Reflexiones sobre finales y pérdidas

Reflexiones sobre finales y pérdidas
´El cineasta venezolano Alejandro García Weidemann se propuso reflexionar sobre los últimos días en la vida de un anciano en Patas arriba, film de ficción que se exhibió en el 29º Festival de Cine de Bogotá. Su punto de partida estuvo vinculado a que, en esta etapa de su vida, fallecieron personas muy queridas como su padre, su abuelo y otras personas mayores. “Eso me llevó a reflexionar sobre la vida y la muerte, pero sobre todo, cómo estuvo uno con ellos en los últimos meses, en los últimos días y cómo fue la relación”, comenta García Weidemann a Página/12. Patas arriba comienza con el último día en la vida de un anciano. Aquél en que la familia decide que debe internarlo en un hospicio porque está muy grave. Y es el mismo día en que el hombre decide escaparse, porque su sueño es navegar un velero y morir en altamar hacia Brasil, de donde era su difunta esposa. Para este menester, cuenta con la complicidad de su nieta de 6 años. “Entonces, este contraste entre un hombre de la tercera edad y la niña permite ver cómo en ambos extremos de la vida, lo lúdico y la fantasía juegan una papel primordial en la vida de uno. Y en la etapa intermedia, se ve cómo el adulto con esta cuestión de raciocinio y de reglas va coartando, va transformando a esta niña, va quitándole lo lúdico, y solamente en la vejez es cuando se vuelve a recuperar este aspecto”, analiza el director, quien se propuso que el espectador reflexione sobre cómo se relacionan con las personas antes de morir y cómo va a ser esa despedida. “Creo que debería ser mucho más tranquila, de poder reconocer los logros y el recorrido de la persona querida a lo largo de su vida y menos un lamento porque se haya ido”, opina el realizador.


Otra ficción sobre finales, en este caso más general, contiene el largometraje Crónica del fin del mundo, del colombiano Mauricio Cuervo. A diferencia de lo que puede presumirse, este film no aborda catástrofes naturales, invasiones extraterrestres ni revelaciones metafísicas, sino que indaga en cómo el fin del mundo puede llegarle a buena parte de la gente de manera cotidiana. “En algún punto, el film pregunta: Si el mundo se fuera a acabar, yo, ¿qué haría? Entonces, parto de un personaje que decide decirle a la gente querida las verdades que no les dijo en su vida, se propone llamarlas y contarles lo que piensa porque eso le va a dar sentido en los últimos días. Pero también está lo otro: la gente puede reflexionar sobre los mundos que perdió”, comenta Cuervo. Es que la muerte de un ser querido, la separación de la familia y el abandono también marcan un fin del mundo de las personas. “Crónica... parte de la obsesión que nos han metido a través de los medios con el fin del mundo en 2012. Pero es un drama con visos de comedia intimista de una familia que se enfrenta, por un lado, a esa obsesión del fin del mundo y, por otro lado, a mundos que ha perdido o que se desbaratan”, completa su idea. “Evidentemente, uno sabe que esa bola mediática va creciendo, entonces quise ver qué pasa con eso. No creo en el fin del mundo, pero en el fondo hay un sentimiento que nos dice: ¿Qué pasaría si se acaba el mundo? ¿Y qué podemos hacer con eso?”, reflexiona el director colombiano, quien reafirma la idea de que esto sucede por un asunto mediático. “Los humanos somos muy frágiles, siempre estamos previendo finales, y el mundo se está acabando desde que comenzó. Siempre está ese sentimiento ahí porque la vida es muy frágil. Y creo que cada vez somos más conscientes de la fragilidad en conjunto, del planeta y todo eso. Es imposible abstraerse de eso”, considera Cuervo.


El festival también está presentando una amplia programación de documentales. Uno de ellos es Marcelo Yuka: no caminho das setas, de la cineasta brasileña Daniela Broitman. El hombre del título es un músico y activista social que siempre estuvo preocupado por los temas sociales y sus letras siempre tuvieron críticas sobre este aspecto. Y en los años ’90 formó una banda muy conocida en su país, llamada O Rappa. Hasta que llegó lo peor: en un supuesto asalto, un grupo de delincuentes le disparó nueve tiros a Yuka, en una calle de Río de Janeiro, producto del tipo de violencia que sucedía en aquella época. “Entonces, fue muy irónico porque Marcelo hablaba de eso y le pasó. Le sucedió aquello por lo que luchaba para que no aconteciera. El condenaba a los bandidos, pero hablaba de que la desigualdad social causaba la violencia y, por lo tanto, había que acabar con esa desigualdad”, dice Broitman sobre Yuka. Durante un tiempo, pasó una fase muy dura, en la que intentó suicidarse ya estaba muy mal porque quedó parapléjico, pero nunca dejó la música. “Le daba energía, ánimo y creatividad para seguir el camino por la lucha”, recuerda la cineasta. Y después de muchos años, cuando empezó a mejorar, Yuka empezó a hacer un trabajo tan digno como necesario en las cárceles, llevando películas y libros para los presos. “El respeto que tienen por él me sorprendió muchísimo. Cuando llegamos ahí era un locura, gritaban, estaban haciendo mucho barullo y Marcelo Yuka sacó el micrófono, y se produjo un silencio total. No se oyó más nada, apenas él”, señala la directora, quien destaca que a través de la historia de Yuka se ve también la de su ciudad, Río de Janeiro, “porque él es un carioca que ama mucho a su ciudad, no es que sólo critica”.


Otro de los films presentados en el Festival de Bogotá fue En la ventana – Diario de una mujer joven, de la colombiana Ana María Salas, que abarca el período de su vida entre 2005 y 2007; es decir, entre sus 24 y sus 27 años (actualmente tiene 31). No es la primera vez que Salas realiza un diario filmado: el primero fue Frente al espejo y comprendió el período 2002-2005. Entonces, En la ventana es una suerte de continuación. El film parte de relatos de su vida para indagar en cómo son las etapas de la existencia para cualquier persona. “No me interesaba tanto contar mi vida porque no tiene más interés que otra, o tiene el mismo interés que cualquier otra vida, sino que buscaba esa mirada, esa observación y esa reflexión que puedo tener a partir de elementos muy cercanos e inmediatos de lo que me sucede a mí”, explica la directora. El film está contado como si Salas estuviera escribiendo un diario, pero filmado. “Es una especie de subgénero que todavía no se conoce muy bien. Hay muy pocos y la particularidad es que no tiene una narración en la que uno construya una historia sino que son presentes. O sea, son momentos de la vida en el momento en que suceden, no voy hacia el pasado.” Como a esta directora le interesa reflexionar sobre el paso del tiempo, esta película, en particular, es sobre el ciclo de la vida a través de personajes: “Algunos que nacen, otros que están creciendo, mi abuela que estaba enferma y muere. A través de esos fragmentos en presente busqué reflexionar sobre cómo pasa el tiempo, y también sobre las estaciones, ya que va de un invierno a otro invierno durante dos años”, concluye Salas.

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Sábado, 06 Octubre 2012 07:20

Hobsbawm: lecciones de un maestro

Hobsbawm: lecciones de un maestro
A mediados de los 90, Eric Hobsbawm estuvo entre nosotros, en Brasil, para el lanzamiento de su libro The Age of Extremes (Editorial Schwarcz, 1994), publicada en español como Historia del siglo XX. Estábamos a pocos años del fin del corto siglo XX, marcado por la caída del muro de Berlín, ocurrida en 1989. Testigo del tiempo que historiaba, el viejo y buen maestro nos ofreció una fina síntesis dialéctica acerca de lo que estaba por venir: “Nosotros, socialistas, somos responsables por algo que no queríamos. Nosotros humanizamos el capitalismo cuando lo que queríamos era destruirlo”. ¿Podría haber mejor síntesis del corto siglo XX? No creo. La Revolución Rusa que, según el maestro, iniciara el siglo, abría un periodo histórico de grandes esperanzas y movilizaciones en lucha por transformaciones, justicia e igualdades sociales. Los Diez días que estremecieron al mundo, expresión de John Reed –el reportero que experimentó el calor de los acontecimientos de aquella revolución–, proyectaron de hecho en todo el siglo la idea de que era posible transformar el mundo: en fin, que la Revolución estaba en el horizonte histórico de lo posible.


La terminación de la Segunda Guerra consagró, inclusive en el plano geopolítico, una bipolaridad donde el socialismo mostraba su fuerza imponiendo –aun fuera de sus fronteras geográficas– condiciones de vida que humanizaron el capitalismo. El estado de bienestar, que la democracia europea reivindica para sí es, en gran parte, el resultado de la amenaza real de una transformación socialista en territorio de Europa Occidental, como bien lo percibieron los estrategas estadunidenses en su iniciativa del Plan Marshall. Bertlucci lo percibió en su Novecento.


Eric Hobsbawm, con su fino análisis dialéctico no solamente leía el pasado en el presente, sino que proyectaba el futuro cuando nos alertaba –en aquella misma ocasión–, con una pregunta osada para la época, de cara al clima de euforia de que daban cuenta los ideólogos del fin de la historia –entonces y aún ahora– con certeza acerca de la victoria del capitalismo frente a la caída del muro. Se preguntaba Hobsbawm: “¿Qué será de la humanidad cuando ya no se hable de socialismo?” La pregunta hoy ya no parece el delirio de un viejo historiador riguroso pero posicionado delante de las cuestiones de su tiempo. La social-democracia cayó junto con el muro y los 200 años de historia de lucha de los pobres contra los ricos para conquistar derechos se volvieron –en los últimos 20 años– en lucha de los ricos para acabar con aquellos derechos. La crisis europea de hoy muestra sobradamente que dejado a sí mismo el capitalismo muestra toda su fase bárbara que, para nosotros, los latinoamericanos, africanos y asiáticos, no es nada nuevo, pero sí para los europeos.


Que los indignados se inspiren en la dignidad de ese intelectual y se transformen en una fuerza política capaz de humanizar el mundo, tal como él ayudó con sus análisis y compromiso político.


Por Carlos Walter Porto-Gonçalves, profesor de la Universidad Federal Fluminense de 63 años

Traducción: Ruben Montedónico

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Jueves, 04 Octubre 2012 07:17

Posmanifiestos (estratégicos)

Posmanifiestos (estratégicos)
Después del Manifiesto comunista (1848), Marx profundiza sus estudios de la economía burguesa, pero no abandona la política: pensando en mejores estrategias para el triunfo del proletariado escribe La lucha de clases en Francia (1850) y El 18 brumario de Luis Bonaparte (1852). Sin embargo, como subrayan varios estudiosos, su teoría política (y de la izquierda en general) es un proyecto incompleto. Lo estratégico en él muchas veces se limita a lo que pretendía con el Manifiesto: educar al proletariado en el comunismo científico (que no era poco).


También Daniel Bensaïd (1946-2010) subraya que Marx tenía estas cuestiones “poco desarrolladas” y “ambiguas” y, escribiendo sobre la estrategia (“la base en que nos juntamos, organizamos y educamos a nuestros miembros; un proyecto para abolir el poder de la burguesía”), parte de otros autores –Lenin, Trotsky, Luxemburgo o Gramsci– que trataron de llenar el vacío (La politique comme art stratégique, París, 2011).


Para él –contrariamente a Hardt, Negri o Holloway– el poder y su toma son centrales, y la ola izquierdista en América Latina confirmó su relevancia (The return of the strategy, 2007). No sin problemas: según Raúl Zibechi los movimientos sociales fueron sobrepasados por los estados progresistas y carecen de estrategia. Lo peor es que (desde Marx) la izquierda no tiene cosas claras para dar un debate: ¿cuánta energía poner en el Estado o en lo electoral, y cómo usar estas herramientas para la transformación social? (Rebelión, 11/9/12).


Bensaïd evoca la visión de Lenin y subraya la necesidad de un partido como una herramienta para implementar la estrategia: “la política sin partido acaba en una política sin política” (Leaps! Leaps! Leaps! Lenin and politics, 2002).


La meta es el comunismo. Para él no es el nombre de un nuevo régimen o un sistema de producción, sino de un “movimiento”, que va más allá del orden establecido; es una “hipótesis estratégica” (The powers of communism, 2009).


Después de 1848 Marx subraya que la revolución y el paso al comunismo sólo serán el producto de una crisis. Trata de entender su naturaleza, pero no desarrolla su teoría definitiva.


Bensaïd anota que para Marx las crisis eran “inevitables, pero no insalvables”; jamás habló de una crisis final. “La cuestión es saber a qué precio y a costa de quién pueden ser resueltas. La respuesta no pertenece a la crítica de la economía política, sino a la lucha de clases” (Las crisis del capitalismo, Madrid, 2009).


En el Manifiesto, escrito en el contexto de la “crisis comercial” de 1847, Marx ubica su origen en la sobreproducción; luego, a partir de los Grundrisse (1857), privilegia la ley de la caída de la tasa de ganancia.


Frente a la crisis de hoy los marxistas están divididos entre las teorías subconsumistas (hay demasiada ganancia y el problema es su distribución) y aquella ley (el problema es la incapacidad de generar suficiente plusvalía).


No es lo de menos: de esto dependen las estrategias para la construcción de un mundo nuevo. No es lo mismo si la crisis es arreglable con la intervención del Estado (según algunos subconsumistas) o si la caída de la tasa de ganancia abre la posibilidad a un derrumbe sistémico (aunque por ejemplo Grossman nunca decía que era automático y lo vinculaba con la lucha de clases) o explica la aparición de crisis cíclicas donde el Estado no hace diferencia (véase la entrega pasada: La Jornada, 9/9/12).


La misma tasa de ganancia es una controversia: según Andrew Kliman (y otros), cae; según Michel Husson, amigo de Bensaïd, sube. Husson dice que incluso da igual, “ya que la lógica del capitalismo simplemente va en contra de la humanidad”. Y la división entre los subconsumistas y los teóricos de la caída de la tasa de ganancia (a los que –injustamente– tilda de “marxistas vulgares”) es inútil: “son dos caras de la misma moneda”. En cambio propone centrarse en la estrategia anticapitalista enfocada en las luchas concretas de los trabajadores, reparto de riqueza y demandas transitorias (Le capitalisme sans anesthésie. Études sur le capitalisme contemporain, la crise mondiale et la stratégie anticapitaliste, París, 2011).


Seguramente hay que ir debatiendo “sumando” y no “restando”, buscando plataformas comunes.


¿Qué tal la transición al otro sistema? Para muchos sonará demasiado general, pero Marx en el Manifiesto ya habló de un caso así: el paso del feudalismo al capitalismo, viéndolo igual como un sistema histórico y transitorio.


Lo recuerda Zibechi y añade que poco aprendimos de aquella historia, pero que sería útil ahora, entrando según Wallerstein en una época de transición, que en parte explicaría también la falta de la claridad en la izquierda (nota bene: es curioso como esta visión del ocaso capitalista coincide con algunos proponentes de la caída de la tasa de ganancia: Michael Roberts, Crisis or breakdown?).


Su resultado y la forma de una nueva sociedad poscapitalista dependerán sólo del balance de fuerzas y de la acción consciente del proletariado global heterogéneo que hoy está pagando por la crisis.


El manifiesto que pondría en el centro la “hipótesis estratégica” del comunismo y ofrecería una estrategia para esta transición queda aún por escribir.



Maciek Wisniewski, periodista polaco

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Miércoles, 03 Octubre 2012 08:54

Eric Hobsbawm

Eric Hobsbawm
El lunes pasado murió en Londres el historiador Eric Hobsbawm. Tenía 95 años. Permaneció activo y escribiendo casi hasta el final de sus días.

Hobsbawm nació en Alejandría (Egipto) en 1917, de una familia judía. Su padre era súbdito del imperio británico, y su madre, del imperio austro-húngaro. La pareja había terminado por marcharse a Egipto porque Austria y Gran Bretaña estaban en guerra, y no podían vivir tranquilos ni en un país ni en el otro. Cuando terminó la Primera Guerra Mundial, los Hobsbawm se fueron a vivir a Viena, y en 1931 emigraron de allí a Inglaterra, a tiempo para esquivar el ascenso de Hitler y su anexión de Austria. En otros pocos años, Hobsbawm ingresaría al ejército británico, mientras sus vecinos de infancia en Viena simpatizaron con el fascismo y lucharon del lado de Hitler. El gran historiador retendría siempre un escepticismo mordaz frente a cualquier nacionalismo, así como un rechazo profundo a todo imperialismo.

Criado en el momento más grave de la historia europea –la era entre la Primera Guerra Mundial y la Segunda– y fogueado en ese caldero, Hobsbawm se convirtió en una de las conciencias más severas del siglo XX. “He vivido –dice en sus memorias– casi todo el siglo más extraordinario y más terrible de la historia de la humanidad.”

Pero cuando hice referencia a la severidad de Hobsbawm no quise insinuar que el hombre haya carecido de alegría. Lo conocí una sola vez, en una cena en casa de Agnes Heller, hace casi veinte años, y no fue mi impresión. Pero más allá de esa clase de apreciación superficial y subjetiva, la vitalidad y exuberancia de Hobsbawm quedan retratadas en el hecho de que, además de su labor incansable de historiador e intelectual público, Eric Hobsbawm se dio todavía el lujo de ser el crítico de jazz de New Statesman, firmando con el seudónimo de Francis Newton.

Ese dato por sí solo sugiere no nada más una buena capacidad de gozo, sino también una veta lúdica. Pero hay todavía más: Hobsbawm fue un miembro siempre fiel –demasiado fiel, dirían algunos– del Partido Comunista, pero incluso ahí su labor tuvo elementos subversivos. Por ejemplo, estuvo entre los que rescataron y pusieron en circulación los Grundrisse, de Carlos Marx, cuyas discusiones elegiacas de los pueblos primitivos ofrecían una crítica implícita a los pesados ideales burocráticos, cientificistas y modernizadores del comunismo soviético y también del maoísta.

De forma parecida, otros de sus trabajos rescataban la dignidad e inventiva de personajes, clases, tendencias y grupos que no eran del gusto tradicional de los miembros del PC, con su vanguardismo, su desdén por todo lo “primitivo” y lo campesino, y su insistencia en la dictadura del proletariado. Así, Hobsbawm publicó textos, considerados casi de inmediato “clásicos”, acerca del bandidaje rural como resistencia política, y también acerca de “rebeldes primitivos”. Su tesis doctoral, de la Universidad de Cambridge fue sobre el socialismo fabianista, que era otra corriente heterodoxa y “utópica” desde el punto de vista de las vanguardias comunistas.

De modo que si hablé antes de severidad no fue porque Hobsbawm haya sido rígido ni falto de sentido del humor –basta leerlo para darse cuenta de lo contrario–, sino porque fue un hombre que siempre se encargó de pensar y sopesar la historia mundial, y con miras a intervenir en ella, siempre desde a una política de lo posible.

De hecho, se puede decir que Hobsbawm era un hombre que cargaba con la historia. El pensamiento histórico era en él una responsabilidad y no únicamente un gusto (aunque le haya dado gustos) ni un mero impulso de satisfacer su curiosidad, aunque haya saciado también mucha curiosidad.

Eso le imprimía al hombre gravedad y severidad, y yo diría también que hizo de él una figura incómoda.

Imagino que Hobsbawm habrá sido incómodo en el Partido Comunista, con sus simpatías por rebeldes primitivos, socialistas “utópicos”, o por el Partido Comunista Italiano. Hobsbawm fue, junto con otros dos grandes historiadores ingleses, E.P.Thompson y Raymond Williams, un admirador de Antonio Gramsci, lo cual siempre resultaba incómodo.

Pero Hobsbawm fue también incómodo para los que no éramos comunistas: publicó, con introducción suya, una nueva edición del Manifiesto Comunista pocos años después de la caída del muro de Berlín, por ejemplo, como reto y recordatorio. Y, contrario a la generación posmodernista, insistía en valor de la verdad histórica por encima de la retórica del historiador, e invirtió enorme esfuerzo en producir su propio grand récit de la historia del capitalismo, aun cuando haya aceptado la bancarrota de las vanguardias y del vanguardismo.

En su autobiografía, Eric Hobsbawm dice que no será recordado como genio, sino como testigo privilegiado –no tenía, según él, el talento ni un Rousseau ni un San Agustín. “Lo único que busco –escribió– es comprensión histórica: no acuerdos ni simpatía ni aprobación.”

Hombre incómodo e intelectual de enorme talento y responsabilidad, ha fallecido una de las grandes conciencias del siglo XX.

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Luis Emiro Valencia, 9 de abril 2012
Luis Emiro Valencia, ex Vicepresidente de la Unión Patriótica, a sus 90 años, con base en testimonios desconocidos hasta ahora, el suyo propio y el soporte en archivos y documentos inéditos, culmina una rigurosa tarea de investigación social como contribución para esclarecer la historia política real de la UP y, de aspectos, de su atroz exterminio. A través de 20 testimonios de dirigentes como Bernardo Jaramillo Ossa, Diego Montaña Cuéllar y Jaime Pardo Leal, y documentos hasta ahora inéditos, Luis Emiro enriquece y rescata la verdad histórica hasta ahora oculta de este importante proyecto político de la izquierda colombiana. La UP fue víctima de inaudita destrucción, como respuesta del sistema dominante a las propuestas de paz democrática con progreso colectivo, sin exclusiones.

Con un trabajo que adelanta desde hace más de un año, por terminar en octubre próximo para su publicación el 22 de marzo del 2013, a 23 años del magnicidio contra Bernardo Jaramillo Ossa, candidato a la Presidencia propuesto por la UP, que Luis Emiro analiza dentro de la violencia institucional y las réplicas sociales, inmersa en el proceso deliberado, atroz y brutal, de genocidio, masacres, torturas, desarraigo, exilio y persecución contra los dirigentes y militantes de la UP. Con el soporte en sus propias vivencias y participante en la preparación programática y organización de la UP que constituyó una aspiración popular y democrática con perspectiva de nuevo poder, por los años 88, 89 y 90 del siglo XX, fortalecida mediante alianzas en varias instancias institucionales y populares en función de cambios fundamentales. Luis Emiro, da un paso en recuperar la historia real del conflicto con la visión y propósito de superar la amnesia colectiva. Con el «Fondo de ediciones desde abajo», presentará «Vida, pasión y muerte de la Unión Patriótica en la perspectiva de la solución política del conflicto, que para la interpretación y análisis denomino histórico-social armado en Colombia».

Su trabajo traza una reconstrucción histórica a fondo y detalle de la UP, desde sus orígenes hasta su destrucción y eclipse, que tiene testimonios de Jaramillo, Montaña, y voz en las vivencias de Jaime Corena, Gloria Cuartas, José Antequera (hijo), Mariela Barragán, Guillermo Banguero, Álvaro Salazar, Oscar Dueñas, Sebastián González y Daniel García Peña –Comisionado oficial del Gobierno para la Paz en 1996-1998. Sin excluir, documentos de algunos políticos que actualmente están en otros campos partidistas, como Angelino Garzón, hoy Vicepresidente de la República. Contiene 10 capítulos que señalan los antecedentes y contextos históricos, políticos, sociales e institucionales del conflicto que lleva cerca de medio siglo, con un análisis de sus causas y efectos y sus impactos en la sociedad y el pueblo víctima que no son casuales. Son causales de la injusticia y exclusión social crónica que aqueja al país desde la Colonia.

En el archivo de la UP y el personal, Luis Emiro cuenta con los documentos inéditos y las publicaciones que animaron y hacen vigente esta posición estratégica de paz negociada que formuló la Dirección de la UP. Recuerda como quehacer: “Frente al conflicto armado y la guerra en Colombia, la UP tuvo como estrategia y política fundamental y como posición doctrinaria y programática: la solución política al conflicto armado, con tesis que están en plena vigencia. Y el lema: de campaña, “Venga esa mano País” así lo reflejó”.

Y es ante todo contundente: “Todo lo planteado está vigente y por resolver, como el mensaje histórico de José Antonio Galán el Comunero, Jorge Eliécer Gaitán el Caudillo del Pueblo y los héroes y mártires de la Unión Patriótica, además del ejemplo heroico y sufrido del pueblo colombiano en todos los tiempos.

La dinámica y el potencial en desarrollo político y electoral de la UP por los años 80 y 90 del siglo XX, se manifestó en el acceso a ciertas instancias de gobierno y representación en el Congreso, Asambleas, Municipios y el crecimiento organizado de su militancia de base y amplitud de alianzas. Su propuesta política se estructuró en un concepto de paz democrática con progreso colectivo, sin exclusiones. Tiene la base de una respuesta política integral a las complejas y reales causas sociales y económicas del conflicto histórico y social colombiano. Su potencialidad y objetivos claros y transparentes, alarmaron al sistema tradicional del poder hegemónico y dominante. Causa determinante para que mediante los magnicidios y genocidios planeados se hiciera abortar el potencial de los sueños políticos y democráticos de la UP e impedir la culminación del proyecto renovador, eliminar su presencia política y electoral, por sustracción física de sus gentes, que facilitó más adelante la cancelación de su personería jurídica por el Consejo Electoral.

Los testimonios grabados y filmados, no sólo recogen información de quienes pertenecieron a la Dirección Nacional de la UP, sino de algunos militantes, ex alcaldes, dirigentes regionales y familiares de víctimas, en uno de los episodios de “un conflicto que como los volcanes hace y tiene explosión y lava en la crónica guerra que nos agrede colectivamente” sentencia Luis Emiro en una de sus respuestas.
desdeabajo –da–: Con más de siete intentos de concertar la paz, hoy de nuevo es noticia buscar acuerdos con las Farc-EP y el ELN. ¿Qué diferencia ve ahora con el ayer de la UP en el escenario político?
Luis Emiro Valencia –LEV–: Es claro, que no ha habido soluciones de fondo, en cuanto no puede disfrazarse como tales las precarias agendas de diálogo y conciliación manipuladas por varios Gobiernos, dizque en representación del Estado.

–da–: Entonces, sigue vigente la búsqueda. ¿Qué características tenía la plataforma sobre «paz democrática y duradera» de la UP?
–LEV–: Una plataforma moderna, democrática de carácter y naturaleza política, socioeconómica y cultural con mecanismos participantes, y de referentes con respeto a la vida y los Derechos Humanos y fundamentales en el propósito de una democracia orgánica real, no formal y demagógica: política, económica, social, bio-ambiental, educativa y cultural. Con el lema “¡Venga esa mano…!”, este Programa democrático y moderno de cumplimiento posible, fue aprobado en la Plenaria del II Congreso Nacional de la UP Septiembre 7, 8 y 9 de 1989 que estuvo reunido en Bogotá.

–da–: ¿Cómo llegó la UP a esa definición estratégica?
–LEV–: Tras una decisión estratégica de las farc que la concibió como instrumento para la representación y fin del bipartidismo excluyente, y en esa función la acordó con el Gobierno Betancur, la UP ganó dinámica, una vez superadas las situaciones, condiciones y contradicciones internas y con los aliados, que condujeron al expreso deslinde de los dogmas en función de una línea con autonomía democrática y propuesta de paz concertada…

–da–: …¿contradicciones y deslinde, dice?
–LEV–: Sin jamás hacer “macartismo”, es en el contexto de la nueva UP: democrática, autónoma y libertaria, socialista (no socialdemócrata), que en forma abierta y pública se propone su desvinculación con las Farc-EP, su partera, separándose además del dogmatismo, manipulación y control estratégico del PCC, implícito en la tesis de la “combinación de todas las formas de lucha”.

–da–: En un país, este, la UP y realidad política, ¿cuál fue la relación que estableció?
–LEV–: El tema transversal de la investigación es la interpretación y análisis sobre el territorio, la tierra, el poder y la violencia.

–da–: Cuatro elementos…
–LEV–: Cuatro que se perfilan desde los orígenes prehispánicos. La desigualdad está presente desde las culturas originarias y su situación en la Conquista, Colonia y República Señorial, hasta hoy.

–da–: ¿Mediante cuál mecanismo?
–LEV–: El texto identifica, explica y prueba la dramática concentración de la tierra, el poder, la riqueza, los procesos del desarraigo de los campesinos y su diáspora o desplazamiento forzado y la presencia violenta y el sicariato paramilitar, manipulado por el latifundismo, la agroindustria, las economías de enclave y parte de la institucionalidad, como la bananera en Urabá, Chocó y Llanos Orientales; hasta la tarea coludida entre los paramilitares y sectores del ejército y demás manifestaciones de la multiviolencia…

–da–: ¿“Multiviolencia” histórica y del conflicto?
–LEV–: …Estas manifestaciones de brutalidad, que no sólo se contraen a la guerra sino a la aplicación sistemática de la cultura de lo bárbaro y atroz. Así, con el propósito deliberado de infundir terror para producir el control territorial. Y, cumplir con el despojo y el robo de la tierra mediante la violencia. Todo, como medio de ejercer el poder omnímodo y el control institucional.

–da–: ¿Qué papel juega la forma de propiedad de la tierra?
–LEV–: ¡Como uno de los ejes del conflicto!, sólo basta leer la historia no sólo la colombiana. El problema de la tierra lo adorno con un cuento gracioso para despertar la curiosidad: es la narración sobre el Colón perdido en la inmensidad del mar en su viaje a Cipango en búsqueda de especias. Cuando, ya sin esperanza, escucha el grito del marinero andaluz, Triana ¡tierra! Palabra que con 4 vocales y 2 consonantes, identifican en nuestro idioma una gran tragedia. Luego, vino el encubrimiento brutal de las culturas autóctonas del territorio que hoy es América. Sin embargo, ese es otro cuento también trágico.

–da–: Tragedia. ¿Cómo decirla en pocas palabras?
–LEV–: La violencia no se manifiesta solo en los actos de guerra y el enfrentamiento militar que tiene naturaleza histórico-social y política inscrita en el enfrentamiento entre las guerrillas y el Estado representado en sus gobiernos dominantes que controlan o detentan el poder real, hegemónico. No es un “caso” del aquí y ahora, como pretenden eludir las responsabilidades los causantes y usufructuarios del desastre. Favorecidos en la amnesia de la sociedad, abonada por el monopolio de la conectividad a través de los medios masivos de comunicación públicos y privados y su mensaje con sesgo: no sólo el terror corresponde a la lucha guerrillera producto de la guerra.

–da–: ¿Con cuáles elementos usted los contradice?
–LEV–: Colombia pasa por una acumulación y gama de inequidades e iniquidades múltiples, que tienen expresión en la crónica crisis social que genera y causa el conflicto y sus violencias. El modelo socioeconómico del país, refleja en medio de sus crisis un relativo crecimiento económico cíclico con enorme subdesarrollo y atraso social: con carencia de tierra para los campesinos, desempleo crónico y ocupación improductiva de la economía popular, carencias en la salud, educación, movilidad, servicios básicos, oportunidades, etc.
–da–: Carencias insolubles durante un largo tiempo.
–LEV–: Y sobre todo, de un largo insistir en la salida militar tipo pax romana, entrega, rendición, pues a la postre se trata en el fondo de que todo cambie pero que todo siga igual, como señaló Lampedusa en el Gatopardo. Es necio y de pensamiento torpe el interés en negar el conflicto o acentuar el neocolonialismo guerrerista, como la aplicación del Plan Colombia que financian los Estados Unidos y su logística de guerra.

–da–: ¿Neocolonialismo guerrerista, largo insistir y Pax romana como estrategia?
–LEV–: Estrategia que conducirá ineludiblemente a que el conflicto, como un incendio mal apagado, siempre reproduce de sus escombros, rescoldos y cenizas la nueva llamarada para una nueva guerra. Esto es nuestra historia…

–da–: …escombros, llamarada y fuegos, ¿cuáles destaca?
–LEV–: Desde nuestro origen e identidad, José Antonio Galán el Comunero y luego Simón Bolívar, el Libertador. En otra mirada y época, llamarada en la lucha de Guadalupe Salcedo, cuya biografía y la insurrección de la guerrilla del Llano (1949-1957) de Orlando Villanueva acaba de publicarse, incluye la entrega al Gobierno cívico-militar del General Rojas Pinilla y el posterior asesinato del amnistiado jefe guerrillero, mediante la traición, igual como el Común en 1781. Desde el ayer, la respuesta histórica levantó en los años 80 con la presencia de las Farc-EP, ELN, M-19, entre otras expresiones del conflicto que ya no parece dialéctico sino pendular.

–da–: ¿Qué hubiera hecho la UP en el evento de que hubiese accedido al poder?
–LEV–: Esta investigación histórico-social trata de mostrar y demostrar cómo la UP se proponía construir, colectiva y democráticamente, en la realidad y no en el papel o los discursos electorales, un nuevo Estado. Una nueva sociedad, con base en la solución política concertada del conflicto histórico-social armado de Colombia. Esta posición de paz concertada tuvo ratificación pública en el Congreso sobre la Paz que realizó el 17 de febrero de 1987 en Ibagué.

Publicado enEdición 184
Ocupas celebran aniversario con Wall Street bajo sitio

Nueva York, 17 de septiembre. Wall Street fue puesto bajo sitio en un día de acciones de protesta, desobediencia civil, baile y música de Ocupa Wall Street para celebrar el aniversario de su nacimiento, aunque quien ocupó la periferia completa de Wall Street fue la policía, para impedir que los manifestantes “ocuparan” esa famosa calle, símbolo del mundo financiero de este país.


Justo como ocurrió hace un año, incluso antes de iniciar sus acciones, esta mañana a las siete, el movimiento Ocupa ya había logrado su objetivo gracias a la policía y las autoridades: Wall Street quedó ocupado.


Durante toda la mañana contingentes organizados en torno a los grandes temas de Ocupa –deuda, medio ambiente, educación y salud–, formados por todo tipo de integrantes (Ocupa Fe –de religiosos–, veteranos de guerra por la paz, sindicalistas y trabajadores, estudiantes, entre otros) realizaron lo que llamaron “remolinos” alrededor del perímetro de seguridad con la bolsa de valores en el centro, avanzando de manera simultánea desde diversos puntos, a paso veloz, para encontrarse entre sí (y mostrar simbólicamente las interrelaciones entre temas y sectores), lo que provocó cierta alarma entre miles de policías.


Algunos estaban encabezados por bandas de percusión y metal, otros por títeres y banderas de todo tipo, pero, como fue un cumpleaños, también había globos, mantas con mensajes de felicitación y hasta una gran piñata que decía: “las entrañas de la bestia”.


Ahí también estaba la brigada de las abuelas por la paz, otros que se identifican como “pacifistas encabronados”, los que iban bailando por las calles, y pancartas en las que se leía: “yo soy Espartaco” y “ayuden a despertar a todos los demás”.


También había integrantes de los Ocupa de Vermont, de Virginia, de Oakland, Los Ángeles, Houston y más. Con ellos llegaban mensajes de cumpleaños desde varias partes del país. A la vez, varios recordaron que esta lucha se inspira y forma parte de otras luchas en Europa, el mundo árabe, Chile, México, Canadá. De hecho, la Fundación Don Sergio Méndez Arceo envió un saludo a los Ocupa en ocasión de su primer aniversario.


Al final del día ya había unos 180 arrestos, muchos realizados de manera arbitraria, que se ejecutaron con acciones policiacas diseñadas más bien para intimidar que para detener a “delincuentes” o para mantener el “orden” (había policías de una “unidad para control del desorden”).


La abrumadora presencia de elementos de la policía a pie, a caballo, en motos, patrullas, camiones y helicópteros para proteger las sedes de bancos, de la bolsa de valores, de empresas financieras de Wall Street –o sea, las instituciones del uno por ciento– ante varios cientos de civiles desarmados, comprometidos con actos de no violencia (no se reportó ninguna actuación violenta de ellos) manifestándose a nombre del “99 por ciento”, fue tal vez la imagen que más captura lo que sucedió hoy.


Hasta el símbolo de la fortaleza de la industria financiera, el toro de Wall Street (que está al final de Broadway) estaba cercado por completo con barreras de seguridad resguardadas por policías asignados a su protección ante bandas de metal, globos, bailarinas, estudiantes, trabajadores, clero, veteranos y otras “amenazas” que circulaban por esa zona.


Entre los primeros arrestados esta mañana se encuentra el ex obispo George Packer, de la famosa y poderosa Iglesia Trinity, que vigila la boca de Wall Street, con muchos más clérigos, veteranos de la paz y otros activistas detenidos en momentos de desobediencia civil para cerrar Broadway y otras calles.


Algunas de estas escenas evocaron una imagen del mural de Diego Rivera en Bellas Artes: El hombre controlador del universo, creada hace 80 años para colocarse en el Rockefeller Center de esta ciudad, señaló a La Jornada el antropólogo Charles Goff, de Cuernavaca, quien documentaba el día de protestas en Nueva York. En su parte superior izquierda el mural muestra policías a caballo reprimiendo una manifestación de trabajadores que demandan justicia económica en Wall Street, con el pico de la Iglesia Trinity al fondo.


Esta noche, Plaza Libertad (parque Zuccotti), sede de la famosa acampada de los Ocupa, un año después se volvió a llenar bajo estricta seguridad para asegurar que no pasaran materiales para acampar. En ese lugar se celebraron asambleas populares y foros con la utilización del “micrófono del pueblo” o “micrófono humano” para evaluar el día y considerar el futuro de este movimiento, mientras esperaban ser expulsados del parque por la policía.


No se sabe cuál será el futuro de Ocupa, tema de gran debate dentro y fuera de sus filas, pero no cabe duda de que fue el nacimiento de una nueva generación de activistas y un renacimiento para otras generaciones de luchadores sociales, que tendrá un efecto multiplicador a lo largo y ancho del país de aquí en adelante.


El eco de este movimiento retumba contra los viejos muros y edificios de la zona financiera, y obviamente –midiendo el despliegue de seguridad pública– continúa provocando alarma entre los más poderosos de este país.

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