Sábado, 27 Abril 2019 06:25

Vientos de crisis en Cuba.

Cubanos hacen fila en La Habana para comprar alimentos, el 4 de abril / Foto: Afp, Yamil Lage

Desde hace meses los cubanos lidian con largas colas para adquirir artículos de primera necesidad, mientras las autoridades realizan nuevos recortes y adelantan proyectos de urgencia en el frente económico. La Habana llama a prepararse para lo peor.

A mediados de la década del 90, todos los domingos bien temprano, mi padre y yo salíamos en bicicleta rumbo a la “tumba” que cultivábamos a las afueras de mi ciudad natal. Eran casi treinta quilómetros sumando los viajes de ida y de vuelta, primero por carretera y luego siguiendo un terraplén eternamente enlodado del que partían senderos que se internaban en el monte firme de marabú.


Uno de ellos conducía a nuestra parcela (o “tumba”, en el lenguaje local). Eran sólo unas cuantas decenas de metros cuadrados arrancados a los zarzales a fuerza de hacha y machete, en los que mi padre sembraba calabazas, yuca e incluso algo de arroz; yo, desde las contadas fuerzas de mis 13 o 14 años, hacía como que lo ayudaba.


Cuba sufría la crisis económica provocada por la caída del “socialismo real” y la desaparición de la Unión Soviética. “Período Especial en Tiempo de Paz” era el nombre formal de esa etapa de carencias extremas, en la que los cortes de electricidad superaban las 20 horas diarias, el transporte funcionaba en su mínima expresión y conseguir el alimento cotidiano resultaba una odisea.


Aún no sé cómo mi familia consiguió salir adelante. Que lo lograra dependió en buena medida de aquel huerto en donde mi padre exprimía las fuerzas que le quedaban luego de trabajar durante la semana como constructor improvisado. Entre continuar enseñando topografía en un instituto politécnico y marcharse a una microbrigada con la esperanza de levantar su casa al cabo de cinco o diez años, él había tenido clara su elección. Pero mientras se convertía en realidad ese sueño, era necesario superar el día inmediato; muchas veces lo hicimos gracias a lo cosechado en nuestra “tumba”.


TIEMPOS DIFÍCILES.


El “período especial” nunca tuvo una proclamación oficial. Lo más parecido a tal acto fue un discurso pronunciado por Fidel Castro en enero de 1990 durante la clausura de un congreso sindical. En la ocasión, admitió la posibilidad de “que los problemas fueran tan serios en el orden económico (…) que nuestro país tuviera que enfrentar una situación de abastecimiento sumamente difícil”.


Meses más tarde, el 29 de agosto, una nota publicada en los principales diarios anunciaba severas restricciones en el consumo de combustible, alimentos y otros productos, y la paralización de todas las inversiones no relacionadas con el turismo o la defensa.


El desplome de la economía tuvo dramáticas consecuencias sociales, sobre todo a partir de 1993, cuando la “despenalización” del dólar abrió las puertas a la desigualdad. No por casualidad, las tiendas en divisas (N de E: que aceptan moneda extranjera) fueron el blanco predilecto de la ira popular durante el llamado Maleconazo, la inédita manifestación de habaneros a la que debió enfrentarse Fidel en agosto de 1994.


Por entonces, calor y escasez demostraron ser una combinación extremadamente peligrosa, a tal punto que por años el gobierno ha hecho lo indecible para evitar los apagones en los meses más tórridos, a la par que ha incrementado las actividades recreativas y ha estabilizado el abasto de bienes de consumo. En esas circunstancias, sólo una urgencia muy perentoria justifica decisiones como las anunciadas a comienzos de este mes por el presidente Miguel Díaz-Canel y el general de Ejército Raúl Castro, quien en su condición de primer secretario del partido sigue siendo la primera figura del poder en la isla. Aunque en sus intervenciones ante la Asamblea Nacional del Poder Popular ambos resaltaron que el país se “halla en muchas mejores condiciones para superar cualquier dificultad”, entre la ciudadanía el optimismo no alcanza cotas tan elevadas.


Desde hace meses los cubanos han vuelto a lidiar con largas colas para adquirir diversos artículos. Las mayores aglomeraciones tienen lugar ante las tiendas donde se vende el pollo congelado, principal fuente de proteína de que disponen los isleños. Pese a su elevado precio (el valor de un quilogramo supera los ingresos diarios de quienes perciben el salario estatal promedio), decenas y hasta cientos de personas pasan horas a las afueras de los establecimientos, no siempre con éxito.


Similares tensiones se registran en todo el ámbito comercial. Luego de haber iniciado 2019 con marcadas reducciones presupuestarias, a finales de marzo el Ministerio de Economía y Planificación anunció nuevos recortes en las partidas de divisas para compras en el exterior (casi dos tercios de las cuales se destinan a alimentos y combustible). Ya durante las sesiones extraordinarias de la Asamblea Nacional, el presidente Díaz-Canel detalló la difícil coyuntura enfrentada por las finanzas nacionales y llamó a lograr el “autoabastecimiento territorial”, una suerte de autarquía criolla en la que los municipios deberían ser capaces de producir la mayoría de los alimentos que consumen. Además, convocó a elevar la eficiencia en el turismo y los servicios profesionales, y a fomentar nuevas exportaciones dentro de un programa concebido en tres etapas que se extenderán hasta 2030.


Sobre el papel, parecen respuestas lógicas a un escenario complejo y lleno de variables que escapan al control de La Habana; mas el asunto es que, casi treinta años atrás, propuestas muy similares conformaron la estrategia de los máximos dirigentes, con éxito limitado, como dan fe las circunstancias actuales.


BAJO ASEDIO.


En 1989, cerca del 85 por ciento del comercio exterior cubano tenía como contrapartes a la Unión Soviética y a las naciones de Europa oriental. Durante la década siguiente, los esfuerzos se concentraron en diversificar los intercambios, tanto con gobiernos como con corporaciones extranjeras. Sin embargo, a comienzos de los años dos mil, luego del ascenso al poder de Hugo Chávez y otros mandatarios progresistas de América Latina, esos impulsos renovadores perdieron fuelle. En sus últimos años al frente del aparato estatal, Fidel Castro volvería a apostar por una alianza estratégica con un socio preferencial (Venezuela) y vínculos especialmente estrechos con un corto número de estados afines (China y Rusia, los más importantes). Hacia 2008, Caracas y Beijing concentraban más de la mitad del comercio exterior de la isla, con la república bolivariana como principal cliente para su catálogo exportador de servicios profesionales y la nación asiática asumiendo el rol protagónico en la provisión de equipamientos y materias primas.


Consciente de la fragilidad de tal esquema de desarrollo, a partir de 2011 Raúl Castro se embarcó en una campaña de reformas agrupadas bajo el genérico nombre de “actualización”. La ampliación de los alcances del sector privado, la promulgación de una ley más liberal para la inversión extranjera y la derogación de prohibiciones arcaicas dieron un segundo aire a la economía, que tras el comienzo del “deshielo” pudo por fin renegociar su abultada deuda exterior y retomar la senda de discretos crecimientos del Pbi (con el añadido de lograrlo sin depender de nuevos créditos).


Para la especulación queda la duda de qué derroteros hubiera seguido Cuba de no haber ascendido al poder Donald Trump, firme defensor de la política de sanciones contra La Habana. Con ella retribuye el apoyo que le proporcionaron las principales fortunas de la comunidad cubanoamericana durante las presidenciales de 2016 (cuando “maniobraron” para inclinar a su favor el colegio electoral del estado de Florida, el cuarto con mayor número de compromisarios). A más largo plazo, el magnate neoyorquino busca asegurar un compromiso similar durante los comicios de 2020.


Sólo desde este punto de vista puede comprenderse la decisión de activar el problemático título III de la ley Helms-Burton (véase Brecha, 5-IV-19), al amparo del cual los tribunales norteamericanos quedarían facultados para sancionar a empresas de otros países que “trafiquen con propiedades de ciudadanos estadounidenses”, y las limitaciones impuestas al envío de remesas hacia la isla. La primera medida intenta cortar el flujo de inversión extranjera que necesita el país (al menos 2 mil millones de dólares al año, según cálculos oficiales); la segunda, hacer otro tanto con una fuente de recursos que recientemente un think tank norteamericano cifró en alrededor de 57 mil millones de dólares, de 2008 a la fecha.


Luego de perder los cientos de millones de dólares que reportaba la participación de sus especialistas en el programa Más Médicos para Brasil, con la colaboración en Venezuela operando en números rojos (los vitales pagos en combustible han llegado a interrumpirse en ocasiones, lo que ha obligado a realizar compras en Argelia y Rusia a precios de mercado) y sin conseguir que el turismo reporte los ingresos que urgen las arcas estatales, tanto Díaz-Canel como Raúl Castro son conscientes de la necesidad de “estar preparados para la peor variante (porque) la situación podría agravarse en los próximos meses”.


Tal coyuntura causa desvelos en los despachos del Palacio de la Revolución y en los del Centro Internacional de Negocios de la exclusiva barriada de Miramar, pero mucho más entre los ciudadanos comunes. Cuando días atrás un periódico provincial alertó que “si en determinado horario del día se agotara el combustible establecido para la jornada, habría que comenzar a quitar la corriente en algún circuito”, no pocos tragaron en seco. Un cuarto de siglo después, los recuerdos de la etapa más difícil del “período especial” laten con incómoda vigencia en la memoria colectiva; mi padre, incluso, sigue empleando la vieja bicicleta con la que cada domingo iba a su “tumba”.

Por Amaury Valdivia
26 abril, 2019

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En Milán, cientos de personas participaron de la celebración del 74 aniversario de la liberación del fascismo. Imagen: EFE

En el gobierno hay quienes se niegan a recordar el fin de la dominación nazi-fascista

Este 25 de abril, en el llamado “Día de la Liberación”, Salvini y otros representantes de la Liga no participaron de la conmemoración.

El 25 de abril es una de las fiestas nacionales más sentidas por el pueblo italiano porque el llamado “Día de la Liberación” recuerda el fin de la dominación nazi-fascista de Italia ocurrida en 1945. Si bien la dominación nazi-fascista no terminó ese día, se recuerda esa fecha porque empezaron a retirarse nazis y fascistas del norte de Italia, particularmente de la llamada República de Saló o República Social Italiana, fundada en 1943 por inspiración de Benito Mussolini.


Pero este año, cuando se celebraba el 74 aniversario de esa retirada, ocurrió un hecho inédito. Un exponente del gobierno italiano, el actual vice primer ministro y ministro del Interior, Matteo Salvini de la derechista Liga, decidió no asistir a ninguna de estas celebraciones que se hicieron en el país, argumentando que tenía otras cosas que hacer. Y esa otra cosa era la inauguración de una nueva jefatura de policía en Corleone, un pueblito de Sicilia tristemente célebre por el poder que en algún momento tuvo allí la mafia siciliana o Cosa Nostra. La actitud de Salvini, calificada como un desaire y un ataque a la historia de Italia y para los sobrevivientes de campos de concentración y todos los que murieron allí y en la guerra, fue justificada por el ministro diciendo que “fascismo y comunismo no volverán nunca más” mientras “hoy los peligros reales son la mafia y el terrorismo”. Por eso fue a inaugurar la nueva comisaría.


Salvini, que se la pasa hablando de los peligros que significan para Italia la llegada de inmigrantes, esta vez puso su dedo acusador contra las mafias, cosa que evidentemente le pareció más conveniente en este momento para ofuscar la derrota del fascismo. Pero él raramente menciona en sus discursos a las tres mafias principales de Italia –Cosa Nostra de Sicilia, ‘Ndrangheta de Calabria y la Camorra de Nápoles– que son realmente peligrosas y significan un poder económico y de influencias muy difundido gracias al tráfico de drogas –especialmente cocaína de América latina– , a las coimas, a la corrupción en general, a las inversiones que hacen para blanquear sus capitales ilegales, entre otras cosas. Estas mafias –algunas de las cuales existen desde fines de 1800– han sobrevivido a todos los gobiernos y son un peligro real para el país, no los inmigrantes, como Salvini en cambio le hace creer a la gente ingenua cada día. El ministro del Interior Salvini, por lo demás, no ha tomado medidas importantes contra estas mafias hasta ahora.


En cuanto al 25 de abril, no fue sólo Salvini el que no participó de la conmemoración. Tampoco se vieron en las decenas de actos a lo largo y ancho del país, los demás ministros de la Liga que forman parte del actual gobierno. Y todo esto llevó a una lectura muy clara de parte de los analistas, que atribuyeron a Salvini la “magia” de haber hecho revivir en muchos la añoranza del fascismo y el deseo de no reconocer el 25 de abril como un triunfo.


De hecho, grupos de neofascistas hicieron una breve manifestación el 24 de abril en Milán, a dos pasos de Piazzale Loreto -un lugar simbólico de la Segunda Guerra porque en 1944 fueron fusilados allí por los fascistas, 15 miembros de la Resistencia, y en 1945, fueron expuestos en el mismos lugar los cuerpos asesinados de Mussolini y otros 18 dirigentes de su gobierno- desplegando un cartelón de varios metros que decía “Honor a Benito Mussolini” y cantando consignas fascistas. El hecho duró pocos minutos pero fue lo suficientemente impresionante como para ser publicado por todos los medios. Otras manifestaciones similares, aunque de menor envergadura, produjeron los neofascistas en otras ciudades.


Ante estos hechos, el discurso que el presidente de la República Sergio Mattarella hizo en el acto conmemorativo en Vittorio Veneto (norte de Italia) fue claro y significativo. “Festejar la 25 de abril significa celebrar el retorno de Italia a la libertad y la democracia después de 20 años de dictadura, de privación de las libertades fundamentales, de opresión y persecuciones. Significa recordar el fin de una guerra injusta, trágicamente combatida al lado de Hitler. Una guerra desencadenada para afirmar la tiranía, la voluntad de dominio, la superioridad de la raza, el exterminio sistemático”, dijo. La Resistencia y la liberación del nazifascismo representa para Italia “un nuevo renacimiento” en el cual la nación “ha re-encontrado su propia dignidad”, agregó.


Las ceremonias de conmemoración el 25 de abril empezaron temprano este jueves y la primera de ellas fue la colocación de una corona de laureles por parte del presidente Mattarella en la tumba al soldado desconocido en el Altar de la Patria, ubicado en el centro de Roma. El presidente luego viajó a Vittorio Veneto. “La Resistencia es un fecundo depósito de valores morales y civiles. Nos enseña que hoy como entonces, hay necesidad de mujeres y hombres libres y orgullosos que no bajen la cabeza frente a quien con la violencia, con el terrorismo, con el fanatismo religioso, quisiera volver a épocas oscuras imponiéndonos un destino de terror y odio”, añadió Mattarella en el acto de Vittorio Veneto. “El 25 de abril vio la luz una Italia que repudia la guerra y se compromete activamente por la paz”, concluyó. Una Italia que pone sus cimientos en la dignidad humana, el respeto de los derechos políticos y sociales, el repudio del racismo y de las discriminaciones. No fue así en las dos décadas fascistas”.


Junto al presidente en el Altar de la Patria estuvo presente la alcaldesa de Roma, Virginia Raggi (M5S) el primer ministro Giuseppe Conte, quien después se dirigió a las Fosas Ardeatinas, el lugar donde fueron fusilados por los nazis 335 personas inocentes el 24 de marzo de 1944, como venganza por la muerte de 33 soldados alemanes el día antes en un atentado en las calles de Roma. De esta matanza de inocentes participó el agente de la Gestapo Erich Priebke, que vivió varias décadas en Bariloche, escapando de la persecución, pero que en 1994 fue descubierto y poco después extraditado de Argentina a Italia, donde fue procesado y condenado a la cárcel de por vida. Murió en 2013.


A diferencia de Salvini y los suyos, el otro viceprimer ministro y exponente del Movimiento Cinco Estrellas (M5S), Luigi Di Maio, decidió ponerse del lado de la Resistencia, es decir de los que resistieron a la dominación nazi-fascista. Di Maio, que es también ministro de Trabajo, participó de las celebraciones organizadas por la Comunidad Judía en la sinagoga de Roma, un inmenso templo ubicado frente al río Tíber, junto al Ministro de Justicia, Alfonso Bonafede, también él del M5S. “El coraje no tiene un color político –dijo Di Maio–. Por lo cual hoy damos el justo, merecido y sentido agradecimiento a quien ha tenido el coraje de oponerse, sacrificando la propia vida, a algo terriblemente equivocado como el nazi-fascismo”.

Pese al amenazador acto del miércoles de los neofascistas en Milán –muchos de ellos pertenecientes a furiosos grupos de hinchas de fútbol–, marchas de militantes y simples ciudadanos antifascistas se llevaron a cabo en todo el país, levantando carteles con leyendas como “Hoy como ayer, antifascistas”, “La Resistencia no ha terminado. Levanta tu cabeza y lucha por la vida”, “Combate el miedo. Destruye el fascismo”. Más de 70.000 participaron en la marcha organizada en Milán por el ANPI (Asociación Nacional de Partisanos de Italia) mientras en Bolonia, se repartió pan mientras se marchaba, en solidaridad con los pobres e inmigrantes, mientras un coro de niños cantaba canciones de la Resistencia.

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Identifican fósiles del mamífero más grande que ha pisado la Tierra

Llamado Simbakubwa, sus restos, de 23 millones de años de antigüedad, fueron hallados en Kenia y atribuidos a una especie más pequeña


Era como un león, pero siete veces más grande, y gracias a las investigaciones sobre los restos hallados en Kenia, de 23 millones de años de antigüedad, los paleontólogos por fin han podido bautizarlo: Simbakubwa kutokaafrika (Gran león de África), uno de los mayores mamíferos que jamás haya pisado la Tierra.


El león pesaba unos mil 500 kilogramos y era capaz de atacar a animales de la talla de elefantes e hipopótamos, según los resultados de la investigación publicada este jueves en el Journal of Vertebrate Paleontology.


Los restos hallados son un fragmento de su mandíbula inferior, que contiene un diente canino, un premolar y un molar, entre otros, así como diversos huesos.


“Teniendo en cuenta el tamaño de los dientes, Simbakubwa era un hipercarnívoro”, explicó Matthew Borths, de la universidad estadunidense de Duke y autor principal del estudio.
Esos restos fueron hallados hace décadas, y atribuidos durante todos esos años a una especie más pequeña, el Hyainailouros napakensis.


Estaban depositados en el Museo Nacional de Nairobi. Según las más recientes investigaciones, que permitieron determinar que era otra especie, el animal murió relativamente joven, y su mandíbula es mucho más grande que la de un león de talla adulta actual.


Con sus caninos podía desgarrar carne, y sus molares le permitían romper huesos, señaló un comunicado que hace un resumen del estudio.
Simbakubwa vivió hace 23 millones de años, al inicio del periodo Mioceno. Las condiciones que permitían la existencia de animales de ese tamaño se prolongaron durante millones de años, precisaron los investigadores.

Jueves, 18 Abril 2019 07:05

Erotizar y liberar la sociedad.

Erotizar y liberar la sociedad.

Recordando a Marcuse 40 años después de su muerte.

 

A Rubén Jaramillo Vélez, introductor de la Escuela de Frankfurt en Colombia.

 

Hace 40 años, en 1979, falleció el pensador alemán Herbert Marcuse. No sólo fue uno de los filósofos más importantes de la llamada primera generación de la Escuela de Frankfurt, sino uno de los autores que inspiraron la Revolución de mayo del 68 en Francia. En esta nota recordamos su legado.

 

En una carta del 12 de mayo de 1948 Herbert Marcuse le escribía a Heidegger: “sería imposible explicar el hecho de que un hombre como tú, capaz de comprender la filosofía occidental como ningún otro, pudiera ver en el nazismo una renovación espiritual de la vida en su completud”. Este malestar de Marcuse con el autor de Ser y tiempo por su affaire con el nazismo, nos lleva 20 años atrás cuando Marcuse lo conoció en Friburgo, y cuando embrujado por Ser y tiempo- como muchos otros- veía de manera positiva la analítica de la existencia heideggeriana.


Ya en los años treinta, Marcuse pensó en realizar su habilitación docente con su investigación La ontología de Hegel y la fundamentación de una teoría de la historicidad, y si bien él mismo había desechado la posibilidad de ser profesor, luego salió a la luz que Heidegger “bloqueó la habilitación docente de Marcuse”, como lo trae a colación Rolf Wiggerhaus en su monumental La Escuela de Fráncfort. A decir verdad, Marcuse tras conocer y estudiar la primera edición de los Manuscritos económico-filosóficos de Marx, en 1932, ya había iniciado la separación teórica de Heidegger, pues consideraba que su lectura no profundizaba en las condiciones históricas concretas en las cuales existe el individuo. En pocas palabras, que a su analítica de la existencia le faltaba concreción.


Desde esa época Marcuse mantuvo un vivo interés por el pensamiento de Hegel, de Marx, al cual sumó su pasión crítica por Freud. Esto se verá en dos de las obras más importantes del pensador berlinés. En efecto, en 1941 apareció en inglés publicada la obra Razón y revolución. Hegel y el surgimiento de la teoría social. En ella se encuentra no sólo una de las mejores exposiciones del pensamiento de Hegel, sino algunos de los motivos que acompañarán su pensamiento posterior: la idea de la abolición del trabajo, que él analiza en Marx, y su crítica del totalitarismo social. Frente a esto último decía: “la forma de sociedad existente logra un orden universal sólo a través de la negación del individuo” y “el ataque al pensamiento crítico independiente forma parte del control totalitario”.
En Razón y revolución Marcuse sostiene: “el más alto grado de desarrollo de las fuerzas productivas coincide con el más alto grado de opresión y de miseria”. Y es justamente la certeza de que el alto grado de productividad de la sociedad capitalista, junto a fenómenos como la automatización de la producción, pueden satisfacer las necesidades humanas y favorecer el tránsito hacia una sociedad sin represión, donde el ser humano pueda desarrollar todas sus potencialidades y realizar su libertad plena. Ésta idea es desarrollada en su magnífico libro Eros y civilización. Una investigación filosófica sobre Freud de 1953.


Este libro, considerado por el propio autor como una contribución a la filosofía del psicoanálisis parte de la tesis de Freud según la cual la civilización se basa necesariamente en la represión de los instintos. Esa represión constante es la que produce el malestar en la cultura. Sin embargo, la tesis que sostiene Marcuse, es que es posible ir más allá de Freud, y postular una civilización que permita la liberación del principio del placer- subyugado por el capitalismo industrial avanzado-, y elimine la represión excedente (lo que implica conservar un mínimo de represión necesaria, aspecto que, como he mostrado en mi texto Crítica, psicoanálisis y emancipación. El pensamiento político de Herbert Marcuse, es uno de los más problemáticos de su planteamiento). ¿Cómo se logra esto? Marcuse cree que el capitalismo que ha sometido la libido y la ha puesto al servicio del trabajo, de las actividades útiles y productivas, minando a la vez la libertad del hombre e impidiendo la felicidad humana, contiene en sí mismo las posibilidades de emancipación y liberación. La respuesta está en la automatización: “la automatización amenaza con hacer posible la inversión de la relación entre el tiempo libre y el tiempo de trabajo, sobre la que descansa la civilización establecida, creando la posibilidad de que el tiempo de trabajo llegue a ser marginal y el tiempo libre llegue a ser tiempo completo”.


De tal manera que la alta productividad y la automatización permitiría la creación de una sociedad del tiempo libre donde el hombre puede tener todas las necesidades satisfechas, por consiguiente, la represión se torna innecesaria. De esta forma, se produciría una liberación del cuerpo reprimido, se posibilitaría la liberación de las energías sexuales, la erotización de todo el cuerpo más allá de la genitalidad, y la liberación de la sensualidad y de la naturaleza de la lógica del dominio instrumental.


Desde luego, esta transformación implica crear nuevos valores y formas de vida, a la vez que exige una conversión de la racionalidad tecnológica en una nueva racionalidad científica y de la gratificación. Se hace necesaria una “razón libidinal” que transforme el trabajo en juego y “organizar la producción y la distribución de tal manera que se emplee el menor tiempo posible para poner todas las necesidades al alcance de todos los miembros de la sociedad”.


Marcuse postuló estas cuestiones sólo en el campo teórico, pero estaba consciente de que eran posibles de acuerdo a las tendencias del capitalismo de su época. Hoy sabemos que muchas de sus ideas son realizables, al menos parcialmente: el actual capitalismo tiene un alto desarrollo técnico, una alta productividad y cada vez más sectores de la producción se automatizan sustituyendo al ser humano, de ahí que el desempleo parece una tendencia inevitable de la actual civilización. En estas condiciones, es posible reducir las horas de trabajo a la semana a unas 25 o 30 horas, reducciones que ya se han iniciado en los países del Norte de Europa. Desde luego, realizar las ideas de Marcuse requiere también una necesaria redistribución de la riqueza, la eliminación de la pobreza y la satisfacción de las necesidades básicas.


Es, realmente, en los años sesenta cuando Marcuse logra un gran reconocimiento. La publicación en 1964 de su libro El hombre unidimensional le dio fama mundial. En este libro, y teniendo en mente sobre todo la sociedad americana, describe lo que él llama la Sociedad Industrial Avanzada, como una sociedad de la administración total sobre la vida, con un alto nivel productivo, pero, ante todo, como un orden que logra minar y contener las posibilidades de liberación desatadas por el mismo sistema. En este sentido, la sociedad unidimensional elimina cualquier oposición política a la misma, integra al individuo, le crea falsas necesidades y organiza su libertad, de tal manera que éste llega a sentirse verdaderamente libre. Desde luego, es una libertad ilusoria, pues “la libre elección de amos, no suprime ni a los amos ni a los esclavos”. Esta sociedad también manipula el arte y pone la cultura al servicio de la sociedad represiva existente. Ya desde los años 30 Marcuse había hablado el “carácter afirmativo de la cultura”, con lo cual sentaba parte de las bases de la crítica de las “industrias culturales” que realizaron Adorno y Horkheimer en Dialéctica de la Ilustración. Son con estos dispositivos como la sociedad crea un hombre unidimensional, plenamente adaptado y con una aparente “conciencia feliz”.


Uno de los análisis más interesantes y vigentes que hace Marcuse en este libro es el del “lenguaje funcionalizado”. Allí sentenció: “Orwell predijo hace mucho que la posibilidad de que un partido político que trabaja para la defensa y el crecimiento del capitalismo fuera llamado ‘socialista’, un gobierno despótico ‘democrático’, y una elección dirigida ‘libre’, llegaría a ser una forma lingüística y política familiar”. En este lenguaje, la guerra se convierte en paz, el terrorismo internacional de los Estados en ayuda humanitaria, el desplazamiento en migración interna, una reforma tributaria en ley de financiamiento, etc. Es decir, el lenguaje empieza a formar parte de la manipulación política, se convierte en un general que das órdenes. Por eso, dijo Marcuse, los “mass-media” constituyen la “mediación entre sus amos y los servidores”.


El lenguaje se torna, entonces, en un arma de guerra contra las posibilidades de cambio y en un instrumento de control y manipulación mental. Igualmente, el uso de siglas oculta el contenido, la utilización reiterada de un adjetivo al lado de un sustantivo esconde los otros significados del sustantivo, por ejemplo, en la expresión seguridad democrática la gente olvida que toda seguridad implica algo de represión y vigilancia, y la hace ver como si fuera un acuerdo, un consenso, de todos. En fin, lo que enseña Marcuse- mucho antes que Ernesto Laclau- es que los conceptos, y los universales, como libertad, igualdad, etc., son campos de batallas, de lucha política.


Fue en El hombre unidimensional donde Marcuse mostró que el proletariado había sido integrado a la sociedad, razón por la cual ya no era una clase revolucionaria. Ahora la revolución requería de la participación de los proscritos, los extraños, los nuevos ‘bárbaros’ de la sociedad, es decir, de todos aquellos que no había sido cooptados por el sistema: los explotados, “y los perseguidos de otras razas, y de otros colores, los parados y los que no pueden ser empleados […] su vida es la necesidad más inmediata y la más real para poner fin a instituciones y condiciones intolerables”. De esta manera, ambientalistas, jóvenes, intelectuales, estudiantes, hippies, mujeres, negros, desempleados, inmigrantes, pasaron a formar parte del sujeto revolucionario; ellos eran, en sí mismos, proyectiles contra la sociedad represiva. Hay que aclarar, sin embargo, contra lecturas reduccionistas, que Marcuse nunca prescindió de la clase obrera como sujeto para la revolución: él simplemente ensanchó la base social de la misma y ahora la revolución la deben hacer “todas las clases dependientes contra el capital”, o lo que él llamó “la Nueva Izquierda”. Así aparece en su texto Contrarrevolución y revuelta de 1972, donde sostiene: “mi deseo es que este libro sea ampliamente leído. Para mí significa una rectificación necesaria de mi obra”.


Por eso, el cuestionamiento que Marcuse hizo al uso de los instintos sexuales en la monogamia, para la procreación; el llamado a la erotización de la sociedad, su apuesta por una liberación de la naturaleza, el rescate de la fantasía, la imaginación, la sensualidad; así como la convicción de que los estudiantes eran la negación erótico-política de la sociedad capitalista, cristalizaron en la revolución de mayo del 68 donde Marcuse fue, junto a Sartre, Marx, Mao Zedong, un referente fundamental. Mayo del 68 convirtió a Marcuse en un “ídolo de estudiantes en rebelión”, según dice el citado Rolf Wiggerhaus.


Por mi parte, creo que de los autores de la primera Escuela de Frankfurt fue Marcuse el que mantuvo un mayor compromiso político hasta el final de su vida. No dio virajes hacia la teología como Horkheimer, ni se centró en la estética como Theodor Adorno. Fue fiel a sus intuiciones iniciales y mantuvo la convicción de que “la historia es el reino de la posibilidad en el reino de la necesidad”. Por eso, hoy cuarenta años después de su fenecimiento físico, vale la pena retomar parte de su obra y ponerla a hablar con la contemporaneidad.

Por: Damián Pachón Soto

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Los dientes de 'Homo luzonensis' hallados en la cueva de Callao (Filipinas) CALLAO CAVE ARCHAEOLOGY PROJECT

Descubierto el 'Homo luzonensis', un misterioso homínido que vivió hace 67.000 años

La cueva de Callao, en Filipinas, es una enorme cavidad con siete cámaras, pero lo más interesante está muy cerca de la entrada. Allí se han desenterrado 13 huesos y dientes que, según sus descubridores, pertenecen a un nuevo miembro de nuestro propio género al que han bautizado Homo Luzonensis y que vivió hace al menos 67.000 años en la isla de Luzón.


El hallazgo obliga a cambiar los libros de texto —otra vez—, pues la lista de miembros del género Homo que habitaban la Tierra en este periodo pasa de los cinco conocidos (neandertales, denisovanos, hobbits de Flores, erectus y sapiens), a seis.


Todos estos homininos son una familia variopinta de primates unidos por lazos de parentesco más recientes que con los otros homínidos vivos, como los chimpancés o los bonobos. Cada uno representó un experimento evolutivo más o menos exitoso. Todos se han extinguido menos uno, el Homo sapiens, quien cada vez que encuentra un nuevo pariente se pregunta por qué ellos desaparecieron y nosotros no.


El humano de Luzón es un enigma. Es imposible saber cómo era su rostro, pues no hay fragmentos de cráneo, ni qué estatura tenía, porque el único hueso disponible que podía tallarle, el fémur de un muslo, está partido. Los restos hallados, el primero una falange hallada en 2007 que data de hace 67.000 años, y el resto hallados entre 2011 y 2015 con una antigüedad de al menos 50.000 años, pertenecieron a dos adultos y un niño. Sus dientes, dos premolares y tres molares, son muy pequeños, parecidos a los de un humano actual o a los del Homo floresiensis, el hominino asiático de un metro de estatura y cerebro de chimpancé que vivió en la isla indonesia de Flores en la misma época. En cambio, los huesos de manos y pies son mucho más primitivos, comparables a los de los australopitecos que vivían en África dos millones de años antes y cuyas extremidades estaban adaptadas para vivir colgados de los árboles.


“Si miras cada uno de estos rasgos por separado los encontrarás en una u otra especie de Homo, pero si coges el paquete completo no hay nada similar, por eso esta es una nueva especie”, explica Florent Détroit, paleoantropólogo del Museo Nacional de Historia Natural de París y coautor del estudio que describe la nueva especie, publicado este miércoles por la revista científica Nature. Ha sido imposible extraer ADN de los restos, lo que aumenta el misterio sobre su origen.


“Este hallazgo va a generar un enorme debate”, opina el paleoantropólogo del CSIC Antonio Rosas. “No es fácil evaluarlo porque hay muy pocos fósiles, pero hay base para proponer que sea una nueva especie. Lo que está claro es que ratifica que la diversidad de nuestro género es increíble y está en la antítesis de ese modelo lineal que representa a una especie de primate tras otra hasta culminar en los sapiens”, señala. Para Rosas lo más importante es que esta especie demuestra un camino alternativo de evolución al nuestro caracterizado por el aislamiento.


Luzón ha estado rodeada por mar desde hace dos millones y medio de años. El humano hallado en la cueva de Callao tuvo que cruzarlo, nadie sabe cómo. Es lo mismo que hizo el hombre de Flores para llegar a su propia isla, donde fabricaba herramientas de piedra tan sofisticadas como las de los sapiens. En Cagayan, un valle cercano a la cueva filipina, se han hallado herramientas de piedra que delatan la presencia de homininos hace al menos 700.000 años, por lo que es posible que se tratase de los luzonensis. Es en este punto se abren al menos tres diferentes posibilidades sobre su origen.
La más plausible es que esta especie descienda del Homo erectus, el primer hominino que salió de África y pobló Asia hace 1,8 millones de años. Todos los humanos actuales venimos de otra oleada de Homo sapiens muy posterior que salieron de África hace unos 70.000 años.


El luzonensis sería un descendiente de los erectus que llegaron a lo que hoy esChina. Al igual que su congénere de Flores habría evolucionado durante decenas de miles de años aislado con las presiones evolutivas que eso supone, lo que posiblemente le transformó en un humano de dimensiones más pequeñas que sus ancestros. Esta posibilidad la apoya el tamaño de los dientes y también el del metatarso de la mano, cuyas dimensiones coinciden con las de los negritos —explica Détroit—, humanos actuales que viven en Filipinas, Malasia y las islas Andamán que no suelen superar el metro y medio de estatura. Es este un dato inquietante si se suma otra evidencia reciente: los jarawa de Andamán tienen un 1% de ADN de otra especie de Homo sin identificar, fruto de un cruce hace miles de años.

La segunda opción es que luzonensis provenga de una oleada que salió de África antes que erectus, posiblemente de australopitecos. No hay fósiles para sostener esta hipótesis, pero puede argumentarse por la morfología frankensteiniana del luzonensis. Una tercera opción, defendida por Chris Stringer, investigador del Museo de Historia Natural de Londres, es que los Homo de Luzón y Flores descienden de un antepasado común local que surgió en la isla de Sulawesi, donde se han hallado herramientas de piedra de unos 110.000 años.


El polémico paleoantropólogo estadounidense Erik Trinkaus opina que ninguna de las opciones es plausible y asegura que luzonensis era un individuo enfermo, lo mismo que se dijo en su día del hobbit de Flores. “Es una rareza que debe ser considerada en el contexto del Pleistoceno, en el que eran muy abundantes las malformaciones”, explica. Puede que no sea algo tan descabellado dado el nuevo paradigma desvelado por la genética en el que neandertales, sapiens y denisovanos se cruzaron y tuvieron hijos fértiles. “El debate está demasiado polarizado, no creo que el Homo floresiensis sea un Homo sapiens patológico, pero sí que tiene patologías, algo que tampoco es de extrañar si estás hablando de una población aislada, con altos niveles de endogamia y que sufre además un proceso de enanismo insular que afecta a procesos de crecimiento general, sobre todo cuando se ha visto que las hibridaciones entre especies producen patologías”, apunta María Martinón, directora del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana.


Los hobbits de Flores desaparecieron hace 50.000 años, justo cuando el Homo sapiens llegó a Asia. La mayoría de los restos óseos de luzonensis tienen justo esa antigüedad mínima, lo que abre un último misterio sobre si los sapiens tuvieron algo que ver en la desaparición de estos dos parientes lejanos que ya no están aquí para explicar su historia.

Por NUÑO DOMÍNGUEZ
10 ABR 2019 - 16:45 COT

 

¿En la era del perdón o de la agresión?

Las reclamaciones de disculpa y de indemnización por atrocidades cometidas en las relaciones entre pueblos o países fueron frecuentes a lo largo del siglo XX. Son ejemplo de ello las iniciativas de Alemania en el caso del holocausto y de Estados Unidos en el caso de los japoneses estadounidenses presos durante la Segunda Guerra Mundial. El siglo XXI ha sido particularmente insistente en la exigencia (no siempre atendida) de reclamaciones de disculpa por crímenes, atrocidades y violencias cometidas en el pasado más o menos lejano en el contexto del colonialismo europeo.

En ocasiones, las reclamaciones de disculpa se acompañan de la solicitud de reparaciones o indemnizaciones. He aquí algunos ejemplos. En 2004, el Gobierno alemán reconoció la atrocidad cometida contra el pueblo de Namibia, el genocidio de 65.000 personas de etnia herero que se habían rebelado contra el colonizador en 1904. En 2018, el gobierno de Namibia exigía la solicitud formal de disculpas y la reparación financiera por el mal cometido, lo que fue rechazado por el gobierno alemán. En 2008, en visita a Libia, el por entonces primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, pidió formalmente disculpas al pueblo libio por las "profundas heridas" causadas por los treinta años de la colonización italiana y prometió una inversión de 5000 millones de dólares como compensación. Poco tiempo después, Libia era invadida y destruida por las "fuerzas aliadas" de las que Italia formaba parte. En 2014, la Comunidad del Caribe aprobó una propuesta de la Comisión de Reparaciones a fin de impartir justicia a las víctimas del genocidio, la esclavitud, el tráfico de esclavos y el apartheid racial considerados por la Comisión como crímenes contra la humanidad. La propuesta estaba dirigida a los principales países esclavistas en la región (Holanda, Reino Unido y Francia), pero abarcaba potencialmente a otros países. Se trataba de una propuesta muy amplia que incorporaba un plan de acción con las siguientes dimensiones: perdón formal, repatriación, programa de desarrollo de los pueblos nativos, instituciones culturales, salud pública, erradicación del analfabetismo,programa de promoción de los conocimientos africanos, rehabilitación psicológica, transferencia de tecnología. En 2015, en visita a Jamaica, David Cameron, entonces primer ministro de Reino Unido, excluyó cualquier posibilidad de reparación. Dos años antes, el mismo David Cameron, en visita a la India, reconocía que la masacre en 1919 de 1000 indios desarmados que protestaban contra el colonialismo británico había sido "profundamente vergonzosa", pero no pidió formalmente disculpas ni accedió a pagar indemnizaciones. Presionado por una acción judicial, en 2013 Reino Unido accedió a pagar 2600 libras a cada uno de los 5.000 kenianos, integrantes del movimiento Mau Mau, presos y torturados en la década de 1950 por su resistencia contra el colonialismo británico y a "lamentar sinceramente” lo sucedido. Sin embargo, cerca de 44.000 kenianos vienen exigiendo la misma indemnización por los malos tratos recibidos en el periodo colonial. En 2017, Emmanuel Macron, entonces candidato a la presidencia de la república de Francia, reconoció que la colonización de Argelia había sido un crimen contra la humanidad.


Más recientemente, al señalar los quinientos años de la colonización de México, el presidente Andrés Manuel López Obrador solicitó al rey de España y al papa que pidieran formalmente disculpas por las atrocidades cometidas contra los pueblos indígenas durante el periodo colonial, comprometiéndose a hacer lo mismo como descendiente de los colonizadores. La petición fue terminantemente rechazada por el Estado español, pero el Gobierno de Cataluña se apresuró a reconocer los abusos, las muertes de millones de personas y la destrucción de culturas enteras cometidas por el colonialismo español. Más recientemente aún, el pasado 4 de abril, el Gobierno belga pidió disculpas a los "mestizos belgas", miles de niños hijos de padre belga y madre congoleña, nacidos al final de la colonización belga (entre 1940 y 1950), que fueron sustraídos a las familias e internados compulsivamente en orfanatos y a veces enviados a Bélgica.


¿Cuál es el significado de este movimiento de justicia histórica que, de hecho, se ha ramificado? En la actualidad incluye la reclamación de la devolución de los objetos de arte traídos (¿con qué derecho?) de las colonias europeas y exhibidos en los museos del Norte global. También incluye la devolución de tierras, por ejemplo, en Zimbabue y más recientemente en Sudáfrica con referencia al periodo del apartheid, una forma específica de colonialismo, y también en Australia. Los argumentos jurídicos o éticos en uno u otro sentido no parecen servir de mucho. Obviamente no se trata de encontrar razones para responsabilizar a las generaciones actuales de los países colonizadores por los crímenes que han cometido. El problema es político y emerge como resultado de un conjunto de factores de los cuales el más importante es la coexistencia de la independencia política con la continuidad de la dependencia colonial. Las luchas de liberación colonial en América Latina (siglo XIX) y en África y Asia (siglo XX) tenían por objetivo luchar por la justicia histórica, devolver los territorios a sus pueblos y permitirles construir un futuro propio.


Lo cierto es que nada de esto sucedió, como quedó patente de la manera más dramática en la primera liberación colonial, la de Haití, en 1804. Las condiciones impuestas a los esclavos liberados para superar el aislamiento internacional al que se vieron sometidos fueron brutales (tan brutales como las condiciones del ajuste estructural que el FMI sigue imponiendo impunemente en el Sur global) y el resultado es bien patente en el Haití de hoy. Kwame Nkrumah, primer presidente de Ghana, denunció brillantemente la continuidad de la dependencia colonial en 1965 al acuñar el término neocolonialismo, una realidad tan vigente entonces como hoy. El pillaje de los recursos naturales que caracterizó al colonialismo continúa hoy, llevado a cabo por empresas multinacionales del Norte global con la complicidad de las élites locales que, en el caso de América Latina, son descendientes de los colonos. La reclamación de la justicia histórica no es más que una forma adicional de legitimar la lucha contra la injusticia y la desigualdad que siguen caracterizando las relaciones entre los países centrales y los países periféricos. Y cuando la respuesta se traduce en meras reclamaciones de disculpa, sean estas aceptadas o no, no pasan de rituales legitimadores de quien los exige o acepta para que todo siga igual. Es decir, el colonialismo no terminó con las independencias políticas. Terminó solo el colonialismo de ocupación territorial por una potencia extranjera. No obstante, continúa hoy bajo otras formas, algunas más brutales que las del colonialismo histórico. Tal y como la esclavitud continúa hoy bajo la forma vergonzosa del "trabajo análogo al trabajo esclavo", para usar la terminología de la ONU, el colonialismo continúa hoy no solo en forma de dependencia económica, sino también en forma de racismo, xenofobia, apartheid racial, brutalidad policial contra la juventud negra, islamofobia, "crisis de los refugiados", "guerra contra el terrorismo", asesinatos de líderes sociales en lucha por la defensa de sus territorios contra la invasión de las empresas mineras, de extracción de madera o de agricultura industrial, desastres ambientales contra poblaciones desechables, viviendo en lugares asumidos como "zonas de sacrificio", etc.


En el caso de América latina, en el que las independencias fueron conquistadas por los descendientes de los colonizadores, la continuidad del colonialismo asumió una forma específica, el colonialismo interno al que fueron sometidos los pueblos indígenas y los pueblos de matriz africana, descendientes de esclavizados. Los "modelos de desarrollo" de los últimos 150 años han ignorado sistemáticamente los intereses, las aspiraciones y las culturas de estos pueblos.


Si López Obrador insiste en cualquier variante de estos modelos no puede sorprenderse si, en lugar de disculpas, los pueblos indígenas le exigen respeto efectivo por sus culturas y territorios, así como el abandono de megaproyectos y de políticas neoextractivistas una vez rechazados por las poblaciones después de ser previamente consultadas de manera informada y de buena fe. Al reclamar disculpas al colonizador y al comprometerse su gobierno en el mismo proceso, López Obrador trae algo nuevo a la polémica sobre la justicia histórica. Asume la estatura de una sinceridad política trágica en el sentido de la tragedia griega. Se mueve en el filo de una navaja que lo puede desequilibrar hacia la caída en el propio movimiento de levantarse. Sabe, quizá mejor que nadie, que presenta hoy el máximo de conciencia social posible de un modelo de desarrollo de vocación antisocial destinado a crear rentabilidades que en gran proporción irán a los bolsillos de intereses capitalistas globales. Sabe que el capitalismo de hoy, dominado por el capital financiero, solo acepta negociar los términos del saqueo si el pillaje no se cuestiona. Sabe que, con una u otra variante, este modelo fracasó en otros países de América Latina en tiempos muy recientes (Brasil, Argentina, Ecuador, Venezuela). Tiene al norte un muro imperial, vergonzoso, demasiado sólido para derretirse con la sangre de quien intenta pasar a través de él. En él está depositada la esperanza que queda en un continente desgarrado por el imperialismo estadounidense y europeo con la complicidad de las élites locales que nunca toleraron que las clases populares, los de abajo, soñaran con el fin del colonialismo. En estas condiciones, quien es responsable de la esperanza lo es también de la frustración. La respuesta del rey de España no fue un buen presagio. Pero también es verdad que de un rey de nada no se puede esperar todo.

Traducción de Antoni Aguiló

 

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 Mandíbula izquierda de un fósil descubierto en Perú, considerado ancestro de las ballenas y los delfines, que se calcula vivió hace 42.6 millones de años. Por tener cuatro extremidades, pezuñas y cola ancha se cree que el cetácero caminaba y era buen nadador.Foto Afp

Los cetáceos, grupo que incluye ballenas y delfines, se originaron en el sur de Asia hace más de 50 millones de años de un pequeño antepasado de cuatro patas y pezuñas. Investigadores informan sobre el descubrimiento de una antigua ballena con cuatro extreminades, hallada en sedimentos marinos de 42.6 millones de años a lo largo de la costa de Perú, lo que da una nueva perspectiva de la evolución de estos mamíferos y su dispersión a otras partes del mundo.

De acuerdo con los investigadores, la presencia de pequeños cascos en la punta de los dedos de manos y pies de la ballena y su morfología de cadera y extremidades sugieren que podría haber caminado por la tierra. Por otro lado, las características anatómicas de la cola y los pies, incluidos los apéndices largos y probablemente palmeados, similares a una nutria, indican que también era un buen nadador, según los autores, cuyo trabajo se publica este jueves en Current Biology.

"Este es el primer registro indiscutible de un esqueleto de ballena cuadrúpedo para todo el Océano Pacífico, probablemente el más antiguo de América y el más completo fuera de India y Pakistán", dice Olivier Lambert, del Real Instituto Belga de Ciencias Naturales.

Hace algunos años, el coautor del estudio, Mario Urbina, del Museo de Historia Natural-UNMSM de Perú, descubrió un área prometedora para excavar fósiles en el desierto costero del sur peruano, llamada Playa Media Luna. En 2011, un equipo internacional, que incluyó a Francia, Italia, Países Bajos y Bélgica organizó una expedición de campo, durante la cual excavaron los restos de una ballena antigua que desde entonces han llamado Peregocetus pacificus. Significa "la ballena viajera que llegó al Pacífico".

"Al cavar alrededor de los huesos del afloramiento, nos dimos cuenta rápidamente de que este era el esqueleto de una ballena cuadrúpeda, con ambas extremidades anteriores y las posteriores", dice Lambert. Con la ayuda de microfósiles, las capas de sedimento donde se colocó el esqueleto se dataron con precisión en el Eoceno medio, hace 42.6 millones de años.

Se movió por agua y tierra

Los detalles anatómicos del esqueleto permitieron inferir que el animal era capaz de maniobrar su gran cuerpo (hasta cuatro metros de largo, con la cola incluida), tanto en tierra como en agua. Por ejemplo, las características de las vértebras caudales (en la cola) recuerdan a las de los castores y las nutrias, lo que sugiere una contribución significativa de la cola durante la natación.

La era geológica de la nueva ballena de cuatro extremidades y su presencia a lo largo de la costa occidental de Sudamérica apoyan firmemente la hipótesis de que los primeros cetáceos llegaron al Nuevo Mundo a través del Atlántico Sur, desde la costa occidental de África hasta Sudamérica, informan los investigadores.

Las ballenas habrían sido asistidas en su viaje por las corrientes de la superficie hacia el oeste y por el hecho de que, en ese momento, la distancia entre los dos continentes era la mitad de lo que es hoy.

Los científicos sugieren que, sólo después de haber llegado a América del Sur, las ballenas anfibias emigraron hasta llegar a América del Norte.

El equipo internacional continúa estudiando los restos de otras ballenas y delfines de Perú. "Seguiremos buscando en localidades con capas tan antiguas, e incluso más, que las de Playa Media Luna, para que los cetáceos anfibios más viejos puedan descubrirse en el futuro", concluye Lambert.

 

De qué se trata realmente la gran marcha del retorno

A un año de la Marcha del Retorno en la Franja de Gaza.

Los objetivos de las protestas de la Gran Marcha del Retorno, que comenzaron en Gaza el 30 de marzo del año pasado, son poner un fin al sofocante cerco israelí e implementar el derecho al retorno de los refugiados palestinos que hace 70 años fueron expulsados de sus hogares y pueblos en la Palestina histórica.


Pero estas protestas encierran mucho más que algunas pocas demandas, especialmente si se tiene en cuenta el alto costo humano asociado con ellas.


De acuerdo al Ministerio de Salud de Gaza, más de 250 personas han sido asesinadas y 6.500 heridas, incluyendo niños, doctores y periodistas.


Más allá de la desproporcionada cobertura mediática sobre “cometas incendiarias” y jóvenes cortando de forma simbólica las alambradas que los han cercado por largos años, la marcha ha sido mayoritariamente no violenta. A pesar de ello, Israel ha asesinado y lisiado manifestantes con impunidad.


Una comisión de investigación de derechos humanos de la Onu descubrió el mes pasado que Israel podría haber cometido crímenes de guerra contra los manifestantes, resultando en la muerte de 189 palestinos en el período que va del 30 de marzo al 31 de diciembre de 2018.


La investigación encontró “motivos razonables para creer que francotiradores israelíes dispararon contra niños, médicos y periodistas, aun cuando eran claramente identificables como tales”, según reportó la Bbc.


Muchos medios de comunicación, sin embargo, todavía no entienden lo que realmente significa para los palestinos la Gran Marcha del Retorno.


Un informe del Washington Post intentó ofrecer una respuesta. El artículo, cínicamente titulado “Gazans have paid in blood for a year of protests. Now many wonder what it was for” (“Los gazatíes han pagado con sangre por un año de protestas. Ahora muchos se preguntan para qué”), cita selectivamente a heridos palestinos que, al parecer, sienten que sus sacrificios fueron en vano.


Aparte de brindar una plataforma a las tropas israelíes para culpar a Hamas por la marcha, de un año de duración, el largo informe termina con estas dos citas:


La Marcha del Retorno “no consiguió nada”, de acuerdo a uno de los palestinos lesionados.


“Lo único que puedo sacar en limpio es que hizo que alguna gente prestara atención”, dijo otro.


Si el Washington Post prestara atención, se habría dado cuenta de que el clima entre los palestinos no es de cinismo ni desesperanza.


El Post debería preguntarse: si la marcha “no consiguió nada”, ¿por qué todavía protestan los gazatíes? ¿por qué no ha sido puesta en cuestión la naturaleza popular e inclusiva de la marcha?


“El derecho al retorno es más que una posición política”, dijo Sabreen al-Najjar, la madre de la joven médica palestina Razan al-Najjar, quien, el 1 de junio de 2018, fue asesinada por un disparo del ejército israelí mientras intentaba ayudar a manifestantes palestinos heridos. Es “más que un principio: envuelta en él, y reflejada en la literatura y el arte y la música, está la esencia de lo que significa ser palestino. Está en nuestra sangre”.


En efecto, ¿qué es la Gran Marcha del Retorno sino un pueblo tratando de recuperar su papel, ser reconocido y escuchado en la lucha por la liberación de Palestina?
Lo que está ausente de la discusión sobre Gaza es la psicología colectiva detrás de este tipo de movilización y el por qué es esencial para cientos de miles de personas sitiadas redescubrir su poder y entender su verdadera posición, no como víctimas sin esperanza, sino como agentes de cambio en su sociedad.
La lectura superficial o la tergiversación de la Marcha del Retorno hablan mucho sobre la subestimación general del rol del pueblo palestino en su lucha por libertad, justicia y liberación nacional, que ya lleva un siglo.


La historia de Palestina es la historia del pueblo palestino, porque ellos son las víctimas de la opresión y el principal canal de resistencia, comenzado por la Nakba –la creación de Israel sobre las ruinas de pueblos y aldeas palestinas en 1948–. Si los palestinos no hubieran resistido, su historia habría concluido en ese entonces, y también ellos habrían desaparecido.
Quienes increpan a la resistencia palestina, o quienes, como el Post, no logran entender el valor subyacente detrás de un movimiento popular y sus sacrificios tienen poco entendimiento sobre las ramificaciones psicológicas de la resistencia –el sentido de empoderamiento colectivo y esperanza que se extiende entre la gente–. En su introducción a Los condenados de la tierra, de Frantz Fanon, Jean Paul Sartre describe la resistencia, como fue apasionadamente defendida por Fanon, como un proceso a través del cual “un hombre se re-crea a sí mismo”.
Durante 70 años, los palestinos se han embarcado en un viaje de re-creación de su ser. Han resistido, y su resistencia, en todas sus formas, ha moldeado un sentido de unidad colectiva, a pesar de las numerosas divisiones que han sido levantadas entre la gente.


La Marcha del Retorno es la última manifestación de la continua resistencia palestina.


Es obvio que las interpretaciones elitistas sobre Palestina han fallado –los Acuerdos de Oslo se han revelado como un vano ejercicio de clichés vacíos, destinado a mantener el dominio político estadounidense en Palestina, así como en el resto de Oriente Medio.


Pero la firma de esos acuerdos en 1993 rompió la relativa cohesión del discurso palestino, debilitando y dividiendo así al pueblo palestino.


En la narrativa sionista israelí, los palestinos son descritos como lunáticos a la deriva, como un inconveniente que dificulta el camino del progreso –una descripción que regularmente define la relación entre todo poder colonial occidental y los nativos colonizados que se resisten.


Dentro de algunos círculos políticos y académicos israelíes, los palestinos sólo “existen” para ser “depurados”, para hacer lugar para un pueblo diferente, más merecedor. Desde la perspectiva sionista, la “existencia” de los nativos es meramente temporal. “Debemos expulsar a los árabes y tomar su lugar”, escribió el padre fundador de Israel, David Ben Gurión.
La asignación al pueblo palestino de los roles de dislocado, desheredado y nómade, sin considerar las implicaciones éticas y políticas de esa percepción, ha presentado erróneamente a los palestinos como un colectivo dócil y sumiso.


Por ello, es imperativo que desarrollemos un entendimiento claro de los significados detrás de la Gran Marcha del Retorno. Cientos de miles de palestinos en Gaza no arriesgaron sus vidas durante el último año simplemente porque requieren provisiones médicas y alimenticias urgentes.


Los palestinos lo hicieron porque entienden la centralidad de su lucha. Sus protestas son una declaración colectiva, un grito de justicia, un último reclamo para recuperar su narrativa como pueblo –todavía resistente, todavía poderoso y todavía esperanzado después de 70 años de Nakba, 50 años de ocupación militar y 12 años de sitio implacable.
* Periodista, escritor, editor de Palestine Chronicle y doctor en estudios palestinos por la Universidad de Exeter. El título original de esta columna es “‘The Essence of Being Palestinian’: What the Great March of Return is Really About”. Traducción y título de Brecha.

Por Ramzy Baroud
5 abril, 2019

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 Jorge Menéndez, ministro de Defensa uruguayo. AFP

El presidente reacciona a un escándalo relacionado con delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura



El ministro de Defensa de Uruguay, Jorge Menéndez, su viceministro y tres generales, entre ellos el nuevo jefe del Ejército, José González, han sido destituidos este lunes por el presidente Tabaré Vázquez, en un nuevo episodio de una crisis institucional con pocos precedentes en el país rioplatense y que se produce en pleno año electoral. La suerte de los altos funcionarios y militares se definió tras un nuevo escándalo relacionado con un caso de violación de los derechos humanos cometido durante la dictadura uruguaya (1973-1985).


El contenido de las actas de un tribunal militar, reveladas el fin de semana por el periodista Leonardo Haberkorn, señalaron que un coronel Jorge Silveira confesó la desaparición de María Claudia García de Gelman, nuera del poeta Juan Gelman —detenida en 1976, primero en Argentina y luego en Uruguay— mientras estaba embarazada de su hija, Macarena, que fue dada en adopción. Además, otro destacado represor, el teniente coronel José Nino Gavazzo, reconoció que arrojó a las aguas del río Negro al guerrillero tupamaro Roberto Gomensoro en 1973 y que mintió al respecto a la justicia civil.


A pesar de estas confesiones, el tribunal militar (o Tribunal de Honor) celebrado el año pasado, integrado por siete generales, consideró que estos hechos no constituían una afrenta al honor de los militares encausados. Los uniformados, sin embargo, fueron sancionados por haber permitido que otro militar, el coronel Juan Carlos Gómez, fuese tres años a la cárcel por el asesinato de Gomensoro, cuando sabían que era inocente. En 2013, Gómez fue finalmente declarado inocente.


En alguno de los vericuetos de la compleja justicia militar, los altos responsables del Ministerio de Defensa no vieron las crudas confesiones incluidas en las actas y las dejaron pasar, lo cual ha desatado las iras del presidente y ha costado el cargo a todos ellos.


Las confesiones de Gavazzo y Silveira son excepcionales en Uruguay, donde un férreo pacto de silencio entre militares ha hecho imposible esclarecer la mayoría de los casos de muertos y desaparecidos de la dictadura. En estos años, algunos militares fueron a la cárcel por guardar silencio (ahora se sabe que hasta siendo inocentes) y nunca se resquebrajó el muro.


El nuevo comandante en jefe del Ejército, José González, nombrado hace quince días, dejará también el cargo, así como otros tres generales, todos integrantes del jurado militar que consideró conforme al honor de la institución las desapariciones relatadas por los militares. Anteriormente había sido cesado Guido Manini Ríos, ex número uno del ejército uruguayo, por sus duras críticas a la justicia civil y al gobierno.


La fiscalía ha abierto una investigación sobre lo sucedido en los tribunales militares, que deberían haber comunicado la existencia de hechos delictivos a instancias superiores cuando se produjeron las confesiones. Se deberá aclarar si funcionarios públicos (incluidos militares), incurrieron en omisiones.


Los principales dirigentes del izquierdista Frente Amplio (FA), la coalición de partidos gobernante, saludaron la contundencia de Vázquez después de un fin de semana agitado, durante el cual las bases del FA exigieron cambios en el Ejército. Desde la oposición, varios dirigentes también reclamaron que lo sucedido tuviera consecuencias políticas.


"Yo lo cargué al vehículo, yo manejé el vehículo, lo llevé al lugar, lo bajé, lo puse en un bote, lo tiré del bote. Yo solo", habría dicho el exrepresor José Gavazzo —actualmente en prisión domiciliaria— sobre la desaparición de Gomensoro. Estas confesiones podrían no ser las únicas y ahora las actas del juicio militar serán examinadas con lupa.

Por Magdalena Martínez
Montevideo 1 ABR 2019 - 20:14 COT

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Perspectivas al final de la segunda década del siglo XXI

En el presente artículo vamos a repasar por los acontecimientos políticos y sociales que marcan la pauta económica de la primera parte del siglo. Un referente es lo acontecido en la misma etapa en los siglos XIX y XX para ver si estamos o no ante una señal auspiciosa. Lo que está claro es que se está ante un horizonte conflictivo que no tiene señales de acabar pronto. 

Algunos referentes de inicios de siglo XIX y XX


Al final de la segunda década del siglo XIX, las repúblicas americanas culminaban la etapa final de sus luchas por la independencia española y España entraba en una espiral de debilitamiento hegemónico frente a la industrial Gran Bretaña y el liberalismo económico. De otro lado, los Estados germánicos, bajo la influencia de Federico List, impulsaban una unión aduanera, la primera de su tipo. La visión industrialista de List subyacía a sus críticas al liberalismo británico y los británicos, frente a España, se encargaron de equipar y financiar a las tropas independentistas de Bolívar. Los ferrocarriles a vapor de agua eran la tecnología del progreso y reducían las distancias. Las migraciones masivas de España hacia América latina y de Gran Bretaña hacia Estados Unidos marcaron huella.


Al final de la segunda década del siglo XX, en 1919, se firmó el Tratado de Versalles y se fundó la primera organización multilateral: la Liga de las Naciones, con su oficina de inteligencia económica, junto con la Organización Internacional del Trabajo y la Organización Mundial de la Salud. La revolución rusa había triunfado en noviembre de 1917 y la revolución mexicana estaba en plena lucha. Se estaba en los albores de la deflación de 1920 y del estancamiento europeo de la década de 1920. En China los europeos estaban consolidando Shanghái como un gran centro comercial y Japón había establecido en la Península de Corea un poder militar. Estados Unidos se había instalado en el Istmo de Panamá con el Canal recién inaugurado y todos los imperios europeos fueron derrotados en la I Guerra Mundial, salvo Gran Bretaña que comenzaría su declive como país altamente endeudado con los Estados Unidos. El motor a combustión con combustible fósil era la tecnología del progreso. Aviones, automóviles y barcos reducían las distancias. Las migraciones masivas de post guerra desde Europa hacia el continente Americano marcaron a la mayor parte de los países.


Las guerras y el mundo al que entramos


El final de la segunda década del siglo XXI se caracteriza por el debilitamiento de los organismos multilaterales ante un resurgimiento de nacionalismos localizados en Europa, Estados Unidos y en menor medida en América Latina. Las guerras, que debían ser prevenidas por la Liga de las Naciones, y luego por Naciones Unidas hoy son imprevisibles. Tras la proclama del fin de la historia de Fukuyama, lo que se observa es que hay más guerras en simultáneo que nunca en la historia pero que tienen una forma diferente. Son luchas entre sectores de oprimidos y opresores, en algunos casos religiosas. Todas son en espacios geográficos donde hay petróleo o gas y en todas está involucrado Estados Unidos de alguna manera.
1) La segunda guerra del Congo (1998–2003) que se inició en el siglo XX en un área donde hay riqueza petrolera y minera lleva desde 1998 tres millones de muertos y continúa con menor intensidad con la presencia de 113,000 fuerzas de paz bajo el auspicio de Naciones Unidas desde el 2003.


2) La guerra civil siria desatada tras la invasión occidental a Irak y al mismo tiempo de la Primavera Árabe del 2011. Tiene como actores a grupos políticos y religiosos y a gobiernos como Estados Unidos, Rusia, Turquía, Israel. Lleva 365,679 personas muertas a febrero del 2019. (Syrian Observatory for Human Rights).


3) La guerra de Irak, que se inició en el 2003 con una invasión occidental bajo el argumento falso que habían armas de destrucción masiva. Ha provocado, hasta inicios del 2019, 288,000 muertos.


4) La guerra de Afganistán, iniciada en el 2001, poco después del ataque a las Torres Gemelas en Nueva York y otros blancos, por un grupo de 19 árabes saudíes asociados a Al Qaeda, grupo paramilitar religioso. Lleva 100,000 muertos hasta febrero del 2019 entre los de Afganistán y los civiles muertos en Pakistán.
5) La Guerra de Boko Haram, cuyo nombre significa “la occidentalización es un sacrilegio”, que comenzó cuando se fundó el grupo en Nigeria en el 2002, poco después de los ataques de Al Qaeda en Estados Unidos. Se desarrolla en un país rico en petróleo con una mala distribución del ingreso y con un proyecto de surtir a Europa a través de un oleoducto que atraviese África. La consecuencia de esta guerra es el desplazamiento de 2 millones de personas.


6) La guerra Civil de Yemen, iniciada con la Primavera Árabe, que fue una lucha por la permanencia en el poder del presidente electo ʿAlī ʿAbd Allāh Ṣāliḥ. Luego entraron a la lucha Al Qaeda, apoyando a los rebeldes Houthi, y del otro lado Arabia Saudí, con el respaldo de Estados Unidos al gobierno del presidente Hadi, que sucedió a As Salih en el 2015. Es un país rico en gas natural y minerales diversos. Llevan 80,000 muertos desde el 2015 según Yemen for the Armed Conflict Location and Event Data Project (ACLED).


7) El conflicto de Ucrania, que se inició en el 2013 cuando el presidente pro-ruso de Ucrania, Viktor Yanukovich, rechazó el acuerdo de asociación con la Unión Europea a favor de lazos más estrechos con Rusia. Kiev, la capital ucraniana, estalló en protestas callejeras y los manifestantes establecieron un campamento permanente en la Plaza de la Independencia. Los enfrentamientos entre la policía (pro rusa) y los manifestantes (pro europeos) se volvieron cada vez más violentos. El Acuerdo de la Asociación entre Ucrania y la Unión Europea se firmó en marzo del 2014 bajo la presidencia de Oleksandr Turchínov. En el proceso, se desató la violencia entre los sectores pro rusos y los pro europeos, lo que llevó a que las fuerzas de seguridad del gobierno abrieran fuego contra los manifestantes. La reacción violenta que se produjo en febrero del 2014 barrió a Yanukovich del poder, y él huyó a Rusia. Al mismo tiempo, en febrero del 2014 el ejército ruso invadió la Península de Crimea para asegurar la salida rusa al Mar Negro, donde se encuentran las bases navales rusas del Mediterráneo; estallando una guerra que lleva 13,000 muertos y que ha convertido a Ucrania en la frontera entre Rusia y Europa. El tema es el gas, los gasoductos que pasan por allí, y quién los controla. Una característica de todas estas guerras es que las empresas siguen operando mientras la guerra avanza. La guerra permanente es un nuevo rasgo de la economía internacional.


Migración y capacidad de absorción


La consecuencia de la Primavera Árabe y las intervenciones de Occidente en Libia, Irak y Egipto han dejado una estela de inmigrantes que intentan escapar de sus países para descansar de la guerra y trabajar. Lo más cercano es Europa, lo que ha llevado posiblemente a uno de los desplazamientos masivos más significativos de la historia moderna. Del año 2000 al 2017, el número total de migrantes aumentó casi 50%: de 173 a 258 millones de personas. La mitad de este aumento ocurrió en países desarrollados, mientras que la otra mitad tuvo lugar en países en desarrollo, según Naciones Unidas. En América Latina, los desplazamientos están asociados a cambios de gobierno sin elecciones o intentos forzados de cambio, como en Honduras, Haití, y Venezuela, pero también, en general, a muy poco crecimiento económico e insuficiencia de empleo.


La falta de crecimiento de las economías desarrolladas adonde se dirige la mitad de los migrantes ha dado lugar a sentimientos nacionalistas similares a los existentes en la década de los años 1930, esta vez culpando a los musulmanes. La diferencia es que la existencia de musulmanes radicales armados e ideologizados como un pueblo oprimido por Occidente los convierte en actores en el conflicto armado no solo en la zona sur del Mediterráneo, sino al norte. Esto es una diferencia sustantiva con los años 30. Este es un componente nuevo de la economía internacional por el impacto de las remesas internacionales en las economías de origen.


El cuadro (1) recorre 66 años de crecimiento económico de economías maduras, de 1950 a 2016. Lo que muestra es que, en primer lugar, las economías que menos crecieron desde 1950 fueron Gran Bretaña, Estados Unidos y Dinamarca. En segundo, lugar muestra como después de la crisis de 1974 el crecimiento se redujo aún más en comparación con la primera etapa, 1950-1975. La diferencia es que entre la primera y segunda etapas, el promedio de la primera etapa de todas las economías maduras era superior al crecimiento americano; en la segunda etapa el promedio del crecimiento es igual al promedio de la economía mayor. Es decir, hay una migración masiva hacia las economías desarrolladas que tienen tasas de crecimiento bajas y a Estados Unidos en especial, que la tiene más baja que el resto. Esto produce las reacciones sociales fascistas, cargadas de odio, racistas, xenófobas, que se observan en el discurso estadounidense pero también en las reacciones populistas de derecha europeas con las consecuencias sobre el proteccionismo y guerras comerciales.


El motor real del crecimiento


El escaso crecimiento de las economías maduras ha sido activado por dinámicas internas, con la posible excepción de Alemania donde el peso externo es muy alto. La tecnología de la década de los años 20 se agotó en los años 70 y desde entonces se viene esperando un cambio en la energía con la que se mueven los vehículos. Lo que ha ocurrido, mientras tanto, en estos cincuenta años es que emergió la inteligencia artificial que nos permite no movernos y estar conectados con otro lugar en tiempo real vía el Whatsapp y Skype así como por Hangouts de Google, entre los más conocidos. Esto hace que la sociedad esté más informada aunque no más comunicada, necesariamente. También permite que no se deban de hacer y en esa medida es un vehículo de meta-transportación virtual.


A pesar de eso, crece el número de vehículos de transporte con tecnología cada vez más avanzada para comodidad del pasajero. Lo más avanzado será el vehículo que sea literalmente auto-móvil, sin chofer. Ese vehículo eléctrico, o energizado por hidrógeno, será limpio y no calentará el ambiente. La competencia está en quien sacará estos vehículos al mercado más pronto. El funcionamiento de éstos va de la mano con lo dicho al inicio, sobre la telemática. La competencia es quién saca la red 5G antes y la coloca en el mercado. Todo indica que la empresa Huawei la tiene lista y la está vendiendo, mientras Estados Unidos sabotea todo ese esfuerzo para no quedarse atrás. Esa es la explicación lógica de la guerra comercial que hasta ahora les cuesta a los consumidores americanos 165,000 millones de dólares y que impacta sobre el 38% de las importaciones estadounidenses (2).
La competencia por los autos limpios sin chofer y con tecnología 5G es por el momento el futuro inmediato para reactivar las economías maduras. Todo indica que esto lo viene ganando China, sin embargo, (ver artículo de Armando Negrete en esta edición) América Latina dentro de este juego continúa siendo la despensa, donde China invierte para asegurar materias primas, entre ellos, el litio y las tierras raras pero también petróleo y gas. En este, la competencia espacial con Estados Unidos en el continente es muy fuerte.

Finalmente


El mundo está marcado por guerras en zonas de producción de petróleo y gas. Estas son ahora un rasgo de los tiempos y no eventos pasajeros. Son guerras que duran más que las guerras mundiales y que tienen millones de muertos pero que no generan un cambio tecnológico significativo como para sacar a Estados Unidos de su trayectoria declinante de crecimiento. El futuro tecnológico está comprometido con el transporte y la telemática para hacer dicho transporte más cómodo y eficiente en términos de energía. La competencia por esto en la forma de vehículos eléctricos o a hidrogeno, sin chofer, es posible, siempre y cuando el control de la tecnología de redes 5G esté en las mismas manos occidentales que los vehículos. La competencia parece estar inclinada a favor de China y eso ha motivado una guerra comercial costosa para Estados Unidos, cuyo déficit externo ha crecido en este año pasado. El proteccionismo va acompañando las migraciones indeseadas mientras Estados Unidos busca colocar a la economía en declive en una posición de líder mundial, sin éxito en ninguno de los campos. Su déficit externo es mayor y su desprestigio aumenta (3).


Las guerras ocurren en espacios donde hay petróleo y gas, lo que indica que no está echada la suerte de los combustibles fósiles todavía a pesar de los efectos adversos que tienen. La guerra comercial con China no se inició el año 2018, ni tampoco la competencia por la red 5G. La resistencia a la migración tampoco es un fenómeno reciente. Lo que está pasando es que se vienen acentuando las tendencias y las radicalizaciones de derecha se van fortaleciendo conforme éstas se agudizan. Zizek (4) nos dice que cuando hay frustración política en la izquierda, esa población vira hacia el extremo de la derecha en búsqueda de respuestas reales. Eso es lo que está pasando. En medio de esto, el crecimiento tanto de Europa como de Estados Unidos está más debilitado que antes. Los países orientales sentirán también el efecto de la desaceleración occidental, pero en un horizonte cinco veces más alto de crecimiento del PIB que Occidente (1.4% vs 6.4%). América Latina va a tener que escoger bien con quién comerciar y cómo desarrollarse porque los modelos pensados en mercados próximos están, por el momento, terminados sin una transformación productiva, que por ahora no está a la vista.

Por Oscar Ugarteche
Alainet


Notas


(1) Alan Freeman, “The sixty-year downward trend of economic growth in the industrialised countries of the world”, GERG working paper No.1, 2019, University of Manitoba.
(2) The impact of the 2018 trade war on U.S. prices and welfare, Mary Amiti, Stephen J. Redding and David E. Weinstein, Discussion Paper DP13564, Published 02 March 2019, Centre for Economic Policy Research, London.
(3) “Donald Trump won little applause during Munich Security Conference — and Ivanka wasn’t too pleased”. “UN members laugh at Trump after claim his administration has ‘accomplished more than almost any in US history”. “Trump’s North Korea summit failed because he doesn’t understand what Kim Jong Un really wants”.
(4). Slavoj Žižek, Problemas en el paraíso. Del fin de la historia al fin del capitalismo. Traducción de Damià Alou. Editorial Anagrama. Barcelona
Artículo publicado originalmente en la Revista América Latina en Movimiento Nuevas pistas de la economía mundial

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