Argentina condena a 50 años de cárcel al dictador Videla por el robo de bebés
Dieciséis años después de que las Abuelas de la Plaza de Mayo denunciaran la “apropiación sistemática” de los nietos desaparecidos durante la dictadura, un tribunal integrado por dos hombres y una mujer les dio ayer la razón. El dictador Jorge Rafael Videla, de 86 años, el hombre que gobernó Argentina desde 1976 a 1981, fue condenado a 50 años de cárcel. Y su sucesor, tras la guerra de las Malvinas, Reynaldo Bignone, de 84 años, a 15 años de prisión. Además, fueron condenados también los altos mandos militares Jorge El Tigre Acosta, a 30 años y Antonio Vañek, a 40. En total, fueron 11 los acusados, de los cuales quien obtuvo la pena menor fue la única mujer, Inés Susana Colombo, condenada a cinco años.


Hasta ahora se habían condenado en Argentina a unas 25 personas por apropiación de menores. Pero se trataba de casos concretos en los que el acusado respondía por su propio delito. Lo que las Abuelas han intentado probar en esta causa es que los 500 robos de niños que ellas estiman que se perpetraron en la dictadura militar (1976-1983) obedecieron a un plan sistemático diseñado desde la cúpula del Estado. Y así lo reconoció la sentencia al considerar que se ejerció el “terrorismo de Estado” mediante “la práctica sistemática y generalizada de sustracción, retención y ocultamiento de niños menores de 10 años”, bajo un “plan general de aniquilación”.

 
Los imputados habían asumido en sus declaraciones que hubo apropiaciones, pero las achacaron a la decisión particular de mandos medios o inferiores que actuaban por su cuenta y riesgo. Ayer, escucharon impávidos la sentencia. Cuando la jueza María del Carmen Roqueta, presidenta del tribunal, leyó que la condena de Videla era de 50 años, en la sala, repleta de familiares de desaparecidos, se escucharon gritos y aplausos.


“Es verdad que no hemos encontrado una orden escrita que pruebe que hubo un plan, pero la reconstrucción de varios elementos nos llevó a la conclusión de que hubo un plan sistemático”, indica Alan Lud, abogado de las Abuelas. “A pesar de que Videla dijo que las apropiaciones solo se produjeron en la Capital Federal y la provincia de Buenos Aires, en realidad se registraron también en otras provincias. Otra prueba es que había oficiales y médicos destinados al cuidado de las mujeres embarazadas, para que se garantizara que se produzca el parto… Eso tenía que haberlo decidido alguien”. Ese alguien, llámese Videla (1976-1981) o Bignone (1982-1983), nunca reconoció la legitimidad del tribunal. En sus últimas palabras de defensa, Videla alegó que las presas eran terroristas y que usaban a sus bebés como escudos humanos.
 

En este juicio se abordaron los casos de 35 nietos, de los cuales solo 20 se prestaron a declarar. Durante el año y medio en que se han prolongado las sesiones de la vista oral, muchas abuelas confiaban en que alguno de los encausados asumiera su culpa y, sobre todo, revelase el paradero de algunas de las personas desaparecidas. Pero no fue así.


Desde que se inició el juicio en 1996, ya murieron varios de los acusados, como el dictador Emilio Eduardo Massera, fallecieron también algunas abuelas, se jubilaron los abogados que iniciaron la causa y el letrado que representa ahora a las Abuelas, Alan Lud, de 31 años, no había nacido cuando se perpetraron los robos de bebés. Desde entonces, 105 nietos han recuperado su identidad biológica gracias, en buena parte, a la búsqueda de las Abuelas.

 
Muchas de ellas celebraron ayer abrazadas la satisfacción de haber vivido al menos para ver cómo se hacía justicia. “Videla estaba cumpliendo ya cadena perpetua tras una sentencia de 1985”, explicó el letrado de las Abuelas. “Pero el Código Penal argentino establece que a partir de un número determinado de años en prisión se puede acceder a la condicional. Si la condena hubiese sido de 25 años o inferior, podría haber accedido a ella. Pero al ser de 50 años, su petición de libertad condicional será denegada”.

 “Muchos de ellos aún siguen dando misa”

 
F. PEREGIL
 
Victoria Montenegro, de 36 años, hija de padres desaparecidos, cree que el juicio contra el plan sistemático de robo de bebés ha dejado en evidencia la participación que tuvo la Iglesia en los hechos. “Todavía muchos de ellos siguen dando misa, y eso es lo que más perturba. Yo soy creyente y creo en la Iglesia, pero hay personas que han hecho muchísimo daño. En mi caso, mi apropiador me contó que a mí me retiraron de una comisaría de la provincia de Buenos Aires. Había varios bebés, todos hijos de desaparecidos, cuidados por monjas. De hecho, a mí me bautizó en el cuartel Campo de Mayo un cura, no castrense, sabiendo plenamente que mis apropiadores no eran mis papás”.
 
“La apropiación vino desde el Estado. Todos sabemos lo que es la cadena de mando y nadie en el Ejército se apropia de un bebé y lo cría porque tiene ganas. Pero además de eso, se produjo la colaboración de un montón de personas que también aportaron para que existiera ese manto de impunidad y para que 36 años después todavía estemos buscando nietos”, añade Montenegro. Colaboró desde el que tomaba la inscripción en silencio en el registro civil y todos los que callaron e ignoraron las denuncias de nuestros familiares. Colaboraron los curas que bendecían las armas y les daban fuerzas a los hombres antes de los vuelos de la muerte”.
 
“Cuando estábamos a tientas y no sabíamos a dónde acudir, la Iglesia católica no nos ayudó en nada; al contrario, estuvo en contra”, recuerda la vicepresidenta de las Abuelas de la Plaza de Mayo, Rosa Roisinblit, de 92 años. “Pero otras iglesias cristianas sí que colaboraron”.


Por Francisco Peregil Buenos Aires 6 JUL 2012 - 11:14 CET


Sábado, 09 Junio 2012 07:13

Legalizan honrar la dictadura

Legalizan honrar la dictadura
La Justicia chilena autorizó ayer un acto de homenaje al ex dictador Augusto Pinochet, previsto para mañana en el Teatro Caupolicán, en el centro de Santiago, Chile. Militantes de derechos humanos anticiparon que se concentrarán en el lugar y convocaron a una manifestación en contra de la ceremonia.


La Novena Sala de la Corte de Apelaciones dio luz verde al acto luego de denegar una apelación aprobada en primera instancia e interpuesta por la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), informó esta tarde el diario estatal La Nación en su edición online. Tras conocer el fallo, el abogado René López, portavoz de los organizadores, calificó el acto como cultural y, si bien dijo que esperaba que no se produzcan incidentes, apeló a la autoridad y a Carabineros para que actúen en resguardo de los asistentes. En tanto, el abogado Boris Paredes, de la AFDD, lamentó la resolución y comentó que el acto es una provocación por hacer una apología a la dictadura.


El criticado acto está convocado por la Corporación 11 de Septiembre, que lleva su nombre en alusión al día del golpe de Estado que encabezó Augusto Pinochet –quien estuvo al frente de un gobierno de facto en Chile entre 1973 y 1990, período en el que se persiguió y torturó a decenas de miles de militantes políticos, sindicales y sociales, de los cuales unos dos mil murieron y más de mil fueron desaparecidos– con el apoyo del gobierno de Estados Unidos y derribó al gobierno constitucional del presidente Salvador Allende. En su organización, han participado directamente, además de ex uniformados, miembros de grupos ultraderechistas y condenados por delitos de lesa humanidad como el ex jefe operativo de la policía pinochetista, Alvaro Corbalán.


La presidenta de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, Alicia Lira, llamó a los chilenos a congregarse frente al teatro Caupolicán con mensajes de condena al hecho y las fotos de los asesinados por el régimen pinochetista. “Debemos estar presentes con las fotos de los rostros de nuestros familiares, sean detenidos desaparecidos, sean ejecutados políticos, pero también de los miles de personas que sufrieron las hambrunas, los allanamientos, la tortura”, expresó, citada por Prensa Latina. Por su parte Mireya García, vicepresidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, criticó las declaraciones del vocero oficial, Andrés Chadwick, quien señaló que el gobierno no favorecía, pero tampoco podía impedir el homenaje.

“El traje de la democracia le queda grande”, dijo Lorena Pizarro, presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD) en relación con el gobierno de Sebastián Piñera que, según ella, no quiso evitar el homenaje al que rotuló como una acción política del pinochetismo fascista y criminal más duro.
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Domingo, 03 Junio 2012 06:31

Brasil y el largo camino hacia la Verdad

 Brasil y el largo camino hacia la Verdad
Por estos días empezó a trabajar, en Brasil, la Comisión de la Verdad, nombrada por la presidenta Dilma Rousseff en una ceremonia cercada de formalismos y solemnidad. Para empezar, ella invitó al acto a los cuatro ex presidentes de la redemocratización del país, para dejar claro que su intención ha sido la de instaurar una política de Estado, y no apenas de gobierno. Estaban José Sarney –actual presidente del Senado y quien, a lo largo de la dictadura militar que sofocó a mi país entre 1964 y 1985 integró el partido de respaldo político al régimen–, Fernando Collor de Mello, catapultado del poder en 1992 luego de un juicio por corrupción en el Congreso.


Pero estaban también Fernando Henrique Cardoso, que en 1995 pidió perdón, en nombre del Estado, a los torturados, exiliados, presos, asesinados y desaparecidos por la dictadura, además de haber determinado el pago de indemnizaciones a las víctimas y a los familiares, y Lula da Silva, del PT, el primer partido declaradamente de izquierdas a llegar al poder. La Comisión tendrá dos cortos años para investigar un sinfín de crímenes cometidos por agentes públicos durante la larga noche del terrorismo de Estado implantado luego del golpe cívico-militar de 1964. No habrá punición a los culpables. La Suprema Corte brasileña ratificó, en 2010, la validad de una esdrújula Ley de Amnistía decretada en 1979, y que dispuso –en plena dictadura– la autoamnistía a militares y agentes policiales.


Si comparado a lo ocurrido en Chile, Uruguay y, principalmente, Argentina, queda claro que el proceso brasileño viene siendo mucho más lento, débil y frustrante, principalmente para los que creen que mientras haya impunidad no habrá justicia, y que, sin justicia, no habrá plena democracia.


De todas formas, también es justo recordar que aquí mismo, en Argentina, hubo vueltas y pausas, hasta que el país pudiese asumir, en 2003, la vanguardia en ese proceso de rescate y recuperación de su pasado.


Además, y pese a toda la demora y al poco espacio que se vislumbra para la plena aplicación de la Justicia, el proceso brasileño sirvió para empezar a agitar, aunque todavía de manera muy puntual, áreas de silencio y de sombra en la sociedad.


Le costó a Dilma, en primer lugar, aguantar la insolente prepotencia de la insubordinación de los militares retirados. Ese movimiento amainó, pero está lejos de terminar. Ahora mismo, un general retirado, Leonidas Pires Gonçalves, que ocupó el Ministerio del Ejército en el primer gobierno civil luego de la dictadura –la presidencia de Sarney– dijo, al criticar duramente la Comisión de la Verdad, que si se da el caso, las fuerzas armadas podrán reasumir sus responsabilidades.


No hay, que se sepa, ningún diagnóstico clínico atestando que el veterano militar sufre, a sus 91 años, de los males de la demencia senil. Por lo tanto, hay que creer que está lúcido al hacer semejante amenaza.


Habrá, por supuesto, más amenazas de ese calibre. Los militares retirados, al amparo sorprendente del silencio omiso de los en actividad, no pierden oportunidad para manifestar su plena insatisfacción frente a lo que califican de “revanchismo”.


Una de las reacciones, que por cierto cuenta con amplio respaldo de sectores reaccionarios que hasta ahora vivían más bien en silencio –el silencio cómodo y seguramente interesado de la complicidad con la impunidad–, es el anuncio, por parte de integrantes del Club Naval, de la instalación de una comisión de la verdad paralela. O sea, militares retirados harán su propia investigación sobre lo que dicen ser los crímenes practicados por los subversivos, que es como todavía clasifican a los que se levantaron contra la dictadura.


Lo realmente curioso es lo que ocurre al otro lado, es decir, entre los que defienden no sólo la labor de la Comisión de la Verdad, como la necesidad de buscar medios y espacios que se haga justicia.


En los más diversos puntos del mapa brasileño, el Ministerio Público, a través principalmente de fiscales jóvenes, que en su inmensa mayoría siquiera habían nacido durante los años más negros del terrorismo de Estado, piden apertura de juicios contra notorios asesinos y torturadores, ignorando la Ley de Amnistía. Hasta ahora, todas esas iniciativas fueron derrotadas por los tribunales, que argumentan que, con la validad de esa ley anacrónica está asegurada la impunidad de los denunciados.


La secuencia de causas abiertas por las diferentes delegaciones regionales del Ministerio Público, en todo caso, insinúan que el proceso no cesará.


Otro fenómeno jamás experimentado antes –y que los argentinos conocen bien– es el del “escrache”, como se dice aquí, o el “esculacho”, como se dice en Brasil.


En los últimos dos meses, se repiten movilizaciones de jóvenes –siempre los jóvenes que no han padecido la dictadura, lo que quita a sus acusadores el argumento de “revanchismo”– frente a domicilios de torturadores, violadores, secuestradores y asesinos. Distribuyen folletos y fotos, advirtiendo a atónitos vecinos que en su mismo edificio vive un tipo que fue criminal y que se ampara en la impunidad asegurada por una legislación vergonzosa.


Algo es algo. Todavía es una movilización limitada, casi quijotesca, casi sin espacio en los medios de comunicación. Exactamente como empezaron, hace unos treinta y pocos años, las movilizaciones pidiendo el fin de la dictadura, el regreso de los exiliados y la recuperación de la democracia.

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Günter Grass frente al castigo a Grecia
Esta vez, Günter Grass sí ha escrito un poema, y no solo un artículo en versos. Es un poema épico, pues ante una lucha estamos. La de Grecia por Europa, y la de Europa por su alma, que esta puede acabar perdiendo si expulsa a los griegos del euro, y quién sabe si de la Unión Europea.


Quizás este poema cause menos polémica que el anterior, Lo que hay que decir, en el que se opuso a un ataque israelí contra Irán. No fue ese mensaje el que hizo prender la pólvora de los intolerantes sino su denuncia del arsenal nuclear de Israel y de que toda crítica a ese país se tache de “antisemitismo”.


Pese a no ser el maltrato a Grecia tema fácil para ponerlo en versos, la calidad literaria de este último poema es muy superior: “Maldecirán los dioses a coro lo que te pertenece pero sin tu permiso no se podrá expropiar el Olimpo”. Mas, ¿quiénes son estos dioses? No “la clac de los comisarios”, quizás sí “el mercado”, y la patria del propio autor, que quieren que cada griego venda hasta su propia camisa. Al menos la morada de los dioses no está en venta.


Es el poema de un viejo alemán decepcionado con su país y con Europa, que denuncia el sufrimiento y las presiones a las que se está sometiendo a Grecia, y que lleva a cuestas el peso de la historia que muchos se quieren quitar de encima o enterrar en el olvido, y que porta, sobre todo, como decía en un anterior verso, “un estigma imborrable”, el del Holocausto.


Quiere recordarnos que los nazis invadieron Grecia en la Segunda Guerra Mundial (después de que los italianos fracasaran), y que ahora muchos alemanes la quieren fuera del euro, junto a algunos en los mercados que seguramente ya están haciendo dinero con esta especulación. Que otros europeos expoliaron los bienes culturales de la antigüedad griega, que lucen hoy en el Museo Británico en Londres, o en el Pérgamo de Berlín. Que aquella tierra es la cuna de la filosofía; e inventora de la democracia. Que en nombre de la seguridad, como nos pasó a los españoles, los aliados de la OTAN dieron por buena la dictadura de los coroneles. Y que ahora quieren condenarla a que se suicide, como a Sócrates.


Pero también nos recuerda que Europa sería menos sin Grecia. Y que, si los griegos lo quieren, podrán proseguir su sueño europeo. En realidad no trata de la vergüenza de Europa, sino de la falta de ella.

La vergüenza de Europa

Günter Grass


    Aunque próxima al caos, por no agradar al mercado, lejos estás de la tierra que tu cuna fue.
    Lo que con el alma buscaste y creíste encontrar
    hoy lo desechas, peor que chatarra valorado.
    Desnuda en la picota del deudor, sufre una nación a la que dar las gracias era antaño lo más natural.
    País condenado a ser pobre, cuya riqueza
    adorna cuidados museos: botín por ti vigilado.
    Los que invadieron con armas esa tierra bendita de islas llevaban, con su uniforme, a Hölderlin en la mochila.
    País tolerado ya apenas, a cuyos coroneles
    toleraste un día en calidad de aliados.
    País sin ley al que el poder, que siempre tiene razón, aprieta el cinturón más y más.
    Desafiándote viste de negro Antígona, y en el país entero hoy lleva luto el pueblo cuyo huésped eras.
    Pero, fuera de ese país, el cortejo de parientes de Creso ha acumulado en tus cámaras cuanto brillaba dorado.
    ¡Bebe de una vez, bebe! grita la clac de los comisarios, pero airado te devuelve Sócrates su copa a rebosar.
    Maldecirán los dioses a coro lo que te pertenece, pero sin tu permiso no se podrá expropiar el Olimpo.
    Sin ese país te marchitarás, Europa, privada del espíritu que un día te concibió.

(Tomado de El País)
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El 67 aniversario de la victoria sobre el nazi fascismo

Ningún hecho político puede ser juzgado fuera de la época y las circunstancias en que tuvo lugar. Nadie conoce siquiera el uno por ciento de la fabulosa historia del hombre; pero gracias a ella, conocemos sucesos que rebasan los límites de lo imaginable.

 
El privilegio de haber conocido personas, incluso sitios en los que se llevaron a cabo algunos de los sucesos relacionados con la histórica batalla, incrementaba el interés con que esperaba este año la conmemoración.

 
La colosal hazaña era fruto del heroísmo de un conjunto de pueblos que la revolución y el socialismo habían unido y entrelazado para poner fin a la brutal explotación que el mundo había soportado a lo largo de milenios. Los rusos estuvieron siempre orgullosos de haber encabezado aquella revolución, y de los sacrificios con que fueron capaces de llevarla a cabo.

 
Este importantísimo aniversario de la victoria no podía ser comprendido bajo el signo de una bandera y un nombre diferente al que presidió el heroísmo de los combatientes de la Gran Guerra Patria. Quedaba algo sin duda intocable e imborrable: el himno bajo cuyas inolvidables notas millones de hombres y mujeres desafiaron la muerte, y aplastaron a los invasores que quisieron imponer mil años de nazismo y holocausto a toda la humanidad.

 
Con esas ideas en la mente, disfruté las horas que dediqué al desfile más organizado y marcial que pude imaginar nunca, protagonizado por hombres formados en las universidades militares rusas.

 
Los yankis y los ejércitos sanguinarios de la OTAN seguramente no podían imaginarse que los crímenes cometidos en Afganistán, Iraq y Libia; los ataques a Pakistán y Siria; las amenazas contra Irán y otros países del Medio Oriente; las bases militares en América Latina, África y Asia; podrían llevarse a cabo con absoluta impunidad, sin que el mundo tomara conciencia de la insólita y descabellada amenaza.

 
¡Qué pronto se olvidan los imperios de las lecciones de la historia!

 
La técnica militar exhibida en Moscú el 9 de mayo, mostraba la impresionante capacidad de la Federación Rusa para ofrecer respuesta adecuada y variable a los más sofisticados medios convencionales y nucleares del imperialismo.

 
Fue el acto que esperábamos en el glorioso aniversario de la victoria soviética sobre el fascismo.
 

Fidel Castro Ruz
 Mayo 10 de 2012
 8 y 14 p.m.
 

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Lunes, 07 Mayo 2012 07:05

¿Apenas empieza?

¿Apenas empieza?
“Estoy aquí porque quiero acabar con el imperialismo”, le contesta un manifestante de Ocupa Wall Street a un reportero de un noticiero de televisión local de Nueva York que preguntaba sobre la amplia gama de “temas” que congregaron a miles el 1º de mayo. ¿Y cómo va eso?, le preguntó el reportero audaz. “Bastante bien”, le respondió el joven afroestadunidense con amplia sonrisa.


De repente aquí se vale afirmar cosas que antes estaban fuera del debate público –hasta lo que se oye ingenuo e inocente, como “cambiar el mundo/país”, derrotar el imperialismo, luchar por justicia, dignidad, paz y libertad. El debate, hasta hace poco, era reducido a propuestas pragmáticas y peticiones bien elaboradas que se presentan ante los poderosos, quienes, con todo gusto, escuchaban e invitaban a foros, talleres y seminarios para abordar todos los temas, y así dar la impresión de que en este país el juego está abierto a todos (si se portan bien).


Pero al surgir el movimiento Ocupa –como ocurrió con la rebelión popular en Wisconsin hace unos meses y, unos años atrás, con las movilizaciones masivas de inmigrantes o con el movimiento altermundista que surgió en Seattle– tembló la cúpula por la sola razón de que los opositores decidieron no jugar en el tablero oficial, o sea, rehusaron jugar el juego y aceptar sus reglas.


“Ocupa está de regreso”, fue el titular en medios por todo el país, en voces esperanzadas de jóvenes y veteranos de luchas sociales, en voces alarmadas por algunas autoridades, después de que decenas de miles respondieron a la convocatoria de Ocupa Wall Street a festejar “un día por el 99 por ciento” el 1º de mayo, y con ello rescatan los fantasmas de la historia de los rebeldes de este país, incluidos los inmigrantes de hace un siglo y los de hoy. Expulsado de sus campamentos y de las primeras planas durante el invierno, Ocupa mostró que sigue ocupando parte del debate nacional.


Estas voces no reaparecieron sólo por un día; están por todas partes todo el tiempo o, como ellos dicen, “todo el día, toda la semana, ocupa Wall Street”. Y ahí mero, en Wall Street, se oyen todos los días nuevas palabras. “Soy un ocupa, soy el jardinero, soy el estudiante, soy el gay… Soy un ocupa, muéstrame respeto. Yo deseo que muera todo este sistema corrupto”, se escucha de boca de un joven en las escalinatas del monumento a Washington frente a la Bolsa de Valores en Nueva York, mezcla de poema y discurso (después se descubre que sus padres fueron militares que murieron en Afganistán). A su lado, otro afirma ante una bola de turistas y empleados: “estamos perdiendo la paciencia con la opresión, nos vamos a levantar, estamos hartos del futuro que nos ofrecen, estamos perdiendo la fe en este sistema”, y otra voz advierte: “no es aceptable la complacencia en una crisis”, y denuncia los efectos de los medios y los juegos de video, y los Facebook y más, sañalando que éstas son las “armas de distracción masiva”. Todo esto desde lo que llaman la “jaula de libre expresión”, una sección bordada por barreras de metal donde las autoridades permiten no más de 25 manifestantes para su “libre expresión” en esta zona, donde todos los días jóvenes y viejos recitan estos mensajes.
Algunos dicen, incluso aliados progresistas, que todo está escasamente enfocado, muy “idealista”, muy disperso y que no puede llegar muy lejos. Pero parece que para las cúpulas es alarmante y potencialmente peligroso.


El despliegue masivo de policías en decenas de ciudades el 1º de mayo de nuevo ofreció comprobación visible. Pero también lo muestran las “alertas” emitidas por varias empresas y organizaciones, advirtiendo sobre posibles “amenazas” a la tranquilidad pública. Por ejemplo, el servicio de seguridad de la sede mundial de la Organización de Naciones Unidas en Nueva York emitió una alerta a sus miles de empleados: “manifestantes de Ocupa Wall Street están llamando a que los trabajadores realicen una huelga general (el primero de mayo)… y también solicitan que estudiantes se sumen a su protesta y boicoteen clases ese día. Además, la policía de Nueva York ha alertado que podría haber planes para interrumpir el tráfico en algunos de los puentes, túneles y ferries…” ¡Uy, qué susto!


¿Qué provoca tal alarma? El hecho es que todos, TODOS, saben que el mensaje básico de Ocupa es innegable: el 1 por ciento ha concentrado la riqueza a un nivel sin precedente desde 1928, mientras 99 por ciento de la población –y sobre todo los trabajadores– han visto el fin de lo que se llamaba el sueño americano. Por eso, el vocabulario introducido por Ocupa se ha vuelto parte del diálogo nacional a todos los niveles y se ha integrado en los medios, en la política, en la academia, en todas partes, desde la Casa Blanca hasta esquinas olvidadas del país.


Noam Chomsky afirma que Ocupa es la primera respuesta organizada a “la guerra de clase y la guerra contra los jóvenes también”, librada por la cúpula empresarial durante los últimos 30 años a través de las políticas neoliberales en Estados Unidos, las mismas que se aplicaban al tercer mundo, y que justo lo que comparte Ocupa con la primavera árabe es que “ambos son respuestas a las repercusiones de los programas neoliberales”.


Algunos dicen que todo esto se está dispersando y no tiene futuro por no jugar sobre el tablero de la política nacional; otros dicen que el futuro depende de que este movimiento logre transformar ese tablero. Podría ser el fin, pero también, como dicen algunos, podría ser sólo un aviso de que el “inicio se está acercando”.

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Lunes, 30 Abril 2012 07:39

Renacimiento

Renacimiento

En todo el mundo se celebra el primero de mayo, menos en su lugar de nacimiento: Estados Unidos, hasta que primero los inmigrantes y ahora Ocupa Wall Street hicieron recordar ese suceso de indignación.
 

Esta semana, inmigrantes, sindicalistas, estudiantes y el movimiento Ocupa evocan a los mártires de Chicago, cuya lucha se conmemora en todo el mundo como el Día de los Trabajadores. Con banderas por la legalización de inmigrantes, el derecho a la educación y salud para todos, y en defensa de los derechos laborales, este primero de mayo se realizarán marchas y mítines en varias ciudades del país al celebrarse “un día para el 99 por ciento”, o sea, para los de abajo.
 

Que la historia sea evocada es algo extraordinario en este país que, tal vez más que cualquier otro, se distingue por su amnesia. Los inmigrantes resucitaron al primero de mayo a mediados de la década pasada, cuando millones se movilizaron ese día en demanda del respeto, la legalización y la dignidad. Con ello, desde sus diversos orígenes en decenas de puntos alrededor del mundo regresaron la memoria de esta lucha al país donde nació.
 

Noam Chomsky escribió recientemente que “la gente parece saber lo del primero de mayo en todas partes menos donde se originó, aquí en Estados Unidos. Eso es porque los que tienen el poder han hecho todo lo posible por borrar su significado real… Hoy hay una nueva conciencia, nutrida por la organización de Ocupa Wall Street en torno al primero de mayo, y su relevancia para la reforma y tal vez la revolución eventual”.
 

El origen del primero de mayo fue una huelga general nacional que estalló ese día en 1886 en Estados Unidos, con cientos de miles de trabajadores por todo el país en demanda de la jornada laboral de ocho horas. El 2 de mayo de ese año, en una fábrica en Chicago que había expulsado a sus trabajadores, la policía abrió fuego contra los obreros y en respuesta se convocó a un “mitin de la indignación” en la Plaza Haymarket el 4 de mayo, la cual fue pacífica hasta que provocadores generaron un ambiente tenso y alguien –hasta la fecha nadie sabe quién– arrojó una bomba que mató a varios, incluidos siete policías. Las autoridades acusaron a los líderes del movimiento, los cuales eran anarcosindicalistas. Fueron detenidos, fueron enjuiciados y ejecutados; ahora son recordados como los mártires de Chicago.
 

Sindicatos y movimientos sociales por todo el mundo difundieron el mensaje de esta lucha y en Estados Unidos movimientos radicales festejaron la herencia de esta rebelión, sobre todo el Partido Comunista en los años 30 y 40, hasta que el macartismo logró sofocar la memoria. En tanto, oficialmente, el llamado Día del Trabajo en Estados Unidos se marca el primer lunes de septiembre de cada año.
 

Por ello, que esta fecha reaparezca es una hazaña sorpresiva. “El primero de mayo será un grito de emergencia nacional en más de cien ciudades sobre las condiciones económicas en Estados Unidos… otro paso importante en el crecimiento de un movimiento de resistencia popular en la última superpotencia mundial. El primero de mayo, el movimiento Ocupa, el movimiento de derechos inmigrantes, el movimiento laboral y el movimiento estudiantil marcharán en el país y se organizarán en solidaridad por la justicia económica. Somos el 99 por ciento”, declaró Ocupa a los medios esta semana.


Douglas Schoen, director de una encuestadora reconocida que trabaja para el Partido Demócrata, afirmó recientemente que el movimiento Ocupa, aun con menos visibilidad en las calles, “ha tomado control del debate político en Estados Unidos en este año electoral”. Afirma que más allá de que su presencia ha generado un amplio dialogo público, los demócratas y sus aliados han hecho que la injusticia económica –el tema introducido por Ocupa– esté en el centro de su mensaje electoral. En su artículo en The Daily Beast/Newsweek, Schoen indicó que las acciones de Ocupa continúan presionando el debate formal, y que el primero de mayo se mostrará si esto continuará creciendo. “No se equivoquen; el impacto de Ocupa Wall Street ya ha sido considerable y el movimiento permanece como una fuerza clara que tendrá que ser reconocida en la elección general y, muy probablemente, por el futuro visible”, concluye.
 

Con el llamado de Ocupa, sindicatos e inmigrantes, algo nuevo brota de algo viejo. El primero de mayo, por definición, es algo que está directamente vinculado a un movimiento que buscaba, en 1886, rescatar algo básico, una medida de autodeterminación de la vida de los trabajadores. También es un momento que involucra la eterna lucha por los derechos laborales, los inmigrantes, también contra la represión y la respuesta del gran capital; o sea, todo lo que está presente hoy día. A la vez es un rescate de la larga tradición radical estadunidense, del anarquismo, el movimiento comunista, de diversos movimientos sociales, desde los de derechos civiles, antiguerra, por derechos de los gays y de la mujer, y el de los estudiantes, como el altermundista, de repente todos reconociendo a los otros bajo el lema: “somos el 99 por ciento”.
 

Tal vez no sea más que una muestra de posibilidades, tal vez es ya algo que será cooptado por este sistema brillante que logra absorber estas expresiones una y otra vez, y convertirlas en comercio (camisetas, la música, la moda, etcétera). Pero tal vez es un renacimiento. La historia no sólo es un recuerdo, sino que se vuelve parte del presente, y con ello asoma, una vez más, la posibilidad de que “otro Estados Unidos es posible”.
 

A fin de cuentas, ese futuro era el que estaban forjando los mártires de Chicago, y tal vez está por comprobarse de nuevo, este primero de mayo, que todos los que luchan por todos nunca mueren, sino renacen cada vez que se retoma esa lucha.
 

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Gaitán. Antología de su pensamiento social y economía

 

 

Edición 2012. Formato: 17 x 24 cm, 344 páginas
P.V.P:$30.000 ISBN:978-958-8454-53-5

 

Reseña:

La actividad histórica de Jorge Eliécer Gaitán no puede aquilatarse sin hacer inmersión profunda en su calidad humana, su pensamiento y su acción. Estos grandes valores subjetivos, enmarcados en las necesidades objetivas de la sociedad en la cual desarrolló su personalidad, constituyen los elementos esenciales para interpretar la poderosa figura de Gaitán en el contexto histórico de Colombia.

 

 

Sobre Luis Emiro Valencia:

https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/26467-dignidad-y-humanismo-socialista.html

http://www.elespectador.com/impreso/cuadernilloa/bogota/articuloimpreso-dos-gaitanistas-carga

 

 

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“Fidel Castro peleó por un futuro mejor”
Llevaba menos de un mes de graduada en la Universidad de La Habana cuando en 1987 la enviaron como corresponsal de guerra a Angola para cubrir la misión internacionalista que Cuba llevaba adelante en tierras africanas. Sin embargo, su labor allí no fue lo que conmovió a Fidel Castro sino el trabajo condensado en Después de lo increíble, una serie de crónicas sobre la reedición del viaje que un puñado de jóvenes emprendieron, a bordo del Granma, para acabar con la dictadura de Fulgencio Batista. “Me hubiera gustado hablar contigo para contarte”, le dijo el líder revolucionario a Katiuska Blanco Castiñeira en el primer encuentro que mantuvieron en 1993. Y comenzaron las narraciones del comandante, que culminarían en un libro que compila sus memorias.

De paso por Buenos Aires para presentar en la Feria del Libro los dos primeros tomos (de un total de cuatro) de Fidel Castro Ruz: guerrillero del tiempo, la periodista cubana destaca una anécdota especial: “Cuando iban navegando desde México a Cuba al Che le falta el aire, entonces se percatan de que los medicamentos estaban debajo del armamento”, cuenta la escritora.

La mujer de ojos pequeños y rasgados recibe a Página/12 en la residencia del embajador cubano, Jorge Lamadrid Mascaró. Su voz tenue y susurrante se abre paso entre el ruido de los autos que llega desde la calle, y de las aspas de un helicóptero que pasa rasante sobre la casona de Belgrano. Cuando se impone ante el bullicio, menciona Los sueños de Fidel, una crónica de Jorge Timossi, periodista argentino que trabajó junto a Jorge Masetti en Prensa Latina. “La gente puede pensar que son cuestiones a las que Fidel aspiraba, pero en realidad se trata de sus sueños verdaderos, y entre las cosas que soñaba, pensaba en el Che vivo. Fue la crónica más bella que se escribió cuando Fidel cumplió 70 años”, subraya Blanco Castiñeira mientras su mirada se enciende.

–En esos mundos oníricos, al momento de comenzar su investigación sobre la vida de Fidel Castro, soñó que lo entrevistaba.
–Todo eso tenía que ver con el no haber ido nunca a su casa. Soñé que estaba en un lugar muy boscoso, lleno de floresta, como en una selva, donde lo entrevistaba. La primera visita a su casa, en 2009, fue casi familiar.

–¿De qué hablaron en esa oportunidad?
–De las cosas más cotidianas. Hablamos de comida, porque él es un cocinero muy reconocido. También de su preocupación por la preservación del planeta y de la especie; de historia, política y tradiciones. Poquito antes de que se publicara el libro, hablamos del Universo, el origen de la materia o el Big Bang. Y, al mismo tiempo, de la producción de los alimentos y de los precios en el mundo.

–Mientras hacían una parada en Holguín antes de viajar a Birán, su ciudad natal, para festejar sus 70 años, Fidel invitó a Gabriel García Márquez a cenar. ¿Recuerda esa noche?
–Fidel se ocupó de poner las tarjetitas que indicaban dónde se sentaba cada uno o los ingredientes de los garbanzos que íbamos a comer al día siguiente. Era a la manera gallega, recordando lo que se comía en su casa. Alguien me contó una vez que era un hombre que hacía las cosas de corazón, hasta el final; que le ponía su vida a cada mínima cosa.

–Para las entrevistas le encargó que preparara “un cuestionario inquisitorio”.
–Sentí que me estaba diciendo que no fuera complaciente. Fidel ha sido un hombre que ha tratado de preservar el espacio de la intimidad familiar de la vida pública. Eso no sólo es un acto de valentía sino de inteligencia.

–¿Cómo fue trabajar con él? ¿Intervino durante la producción del libro?
–Es un hombre delicado y respetuoso. Nuestro equipo de trabajo preparó los capítulos, después de estructurar los temas, y él enmendó sus partes. Nunca hizo correcciones sobre las mías; el libro tiene muchos comentarios sobre su niñez. Me recuerda mucho la manera de trabajar de (Honoré de) Balzac, de quien se decía que trabajaba de noche y corregía los originales una y otra vez. Fidel es la búsqueda de la perfección de la línea en belleza y esencia. Trata de ser justo al hablar de un compañero porque sabe que su palabra pesa y lo que diga va a quedar en la historia. Le gusta mucho el detalle en temas históricos.

–Y volcó esa búsqueda de la precisión en su formación militar.
–El podía batir (derribar) un plato, de perfil, desde 600 metros, con mira telescópica. En México trataron de compensar la carencia de armamentos con la efectividad del disparo. El Che era uno que también tenía buena puntería.

–El vio en el Che a un hombre con cualidades especiales.
–Frank País era jefe del movimiento en Santiago de Cuba, desde donde apoyaba a la guerrilla en la sierra. En un momento matan a Josué, su hermano. Entonces la guerrilla le envía una carta manuscrita de condolencias que dan a firmar a todos los compañeros. Alguien le pregunta a Fidel qué grado le ponían al Che. “Ponle comandante”, pidió. Así se convierte en el segundo comandante de la guerrilla cubana, después de Fidel. De alguna manera, desde el principio, Fidel avizoró en el Che un hombre con unas características excepcionales.

–¿En qué etapa de la vida de Fidel usted descubre esa semilla de inconformismo que germinaría más tarde en el revolucionario?
–Su primera rebelión se produce en la casa de una familia de ascendiente haitiano. Fue una etapa donde pasó hasta hambre física por el mal uso de una maestra, que hacía ahorros excesivos del dinero que enviaban sus padres para que se sostuvieran él, Ramón y Angelita, sus hermanos. Su padre enviaba 40 pesos, por cada uno de sus hijos, que en aquella época era una fortuna. Su mamá decide llevarlos de regreso a Birán. En una parte del libro, Fidel cuenta que había llegado la época del armisticio (risas). En Santiago querían ponerle disciplina férrea. Un maestro abusó de él y le dio una bofetada. Otra vez, mientras estaba buscando la manera de ser el primero en merendar para batear, el profesor le metió un coscorrón. Ahí se insubordinó y le dio patadas al maestro. Uno percibe que fue una persona que no concebía la injusticia, el maltrato, el atropello. Ante eso nunca se mantuvo impasible, ni siquiera de niño.

–¿Qué otras razones lo llevaron a rebelarse?
–El desea que las cosas cambien al ver que sus amigos de la infancia se habían perdido en el camino de la vida, en la estrechez económica de la época, en las no luces que brindaba la sociedad cubana para los campesinos. Un poquito antes de asaltar el (cuartel) Moncada, y sin decirle a nadie, regresa a la escuelita de Birán a despedirse. Mientras está preso escribe una carta y en un fragmento muy hermoso dice: “Han pasado veinte años y mi escuelita un poco más vieja, mis pasos más pesados. Las miradas de asombro de los niños, como siempre, y nada más. Todo se ha mantenido igual desde que nació la República. Y todavía tenemos una noción de justicia”. Su deseo de revolucionar al país nace del alma, del cariño y el amor por los más humildes; de ser solidarios con los sectores más desprotegidos de la región y del mundo.

–Solidaridad que demostró en sus constantes reclamos de independencia y soberanía en América latina.
–No sé si acá en Argentina se conoce, pero una de las causas que Fidel lleva al Congreso de estudiantes, y que quería que coincidiera con la 9ª Conferencia Pa- namericana, donde se firma la carta de fundación de la OEA, es la devolución de las islas Malvinas a la Argentina. Está también la devolución del canal de Panamá, la Independencia de Puerto Rico y la lucha contra las dictaduras de (Anastasio) Somoza, en Nicaragua, y (Rafael) Trujillo, en República Dominicana.

–¿Qué aporta su libro al actual escenario de crisis e incertidumbre mundial?
–Esperanza y deseos de luchar. Desde siempre, Fidel tuvo la voluntad de pelear por un destino mejor para las grandes mayorías. Quizá por eso es tan amado por multitudes y tan odiado por minorías. Su posición siempre ha sido favorecedora del consumo y no del consumismo. Los hombres deben tener techo, ropa y comida para vivir. Pero deben hallar la plenitud de la existencia no en la posesión de las cosas sino en el disfrute del conocimiento, la belleza, las manifestaciones del arte. Este libro tiene, primero que todo, el valor humano. No estoy buscando narrar la historia de Cuba sino que Fidel cuente desde su vida, experiencia y recuerdos lo que ha vivido y cómo lo ha registrado su memoria. Hubo alguien que dijo que es el último gigante de la historia que queda entre nosotros. Es como Bolívar, San Martín, Hidalgo, José Martí o Benito Juárez. Ha sido un revolucionario que ha visto cumplir sus sueños y ha vivido muchos años para verlo. Siempre lo comparo con el tule, un árbol de México con un tronco desmesurado; dicen que unas cincuenta personas tratan de abarcarlo con los brazos y no lo consiguen.

–¿Por qué escribió Fidel Castro Ruz: guerrillero del tiempo?
–Porque es necesario para la batalla actual de la humanidad; para tratar de corregir el mundo de las guerras; para conseguir la paz en el mundo y la equidad social, que es la única que puede traer la paz porque la paz no puede ser la del camposanto, sino la de la felicidad de la gente. Lo único que puede salvar a la humanidad es corregir el rumbo y que las sociedades privilegien el conocimiento y una vida de armonía con la Pachamama, como decían los aymaras. Fidel tiene historias que narrar que pueden ser de mucha utilidad para los tiempos venideros, para que la gente se una y luche por la preservación de la especie.
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El escenario continental e internacional en el que tuvo proyección la vida de Gaitán
Hasta hoy sin rectificación, las diferentes vanguardias políticas del continente limitaron a Gaitán a un efecto sólo dentro del límite de la política en Colombia. Sin embargo, en días del luctuoso 1948, Gaitán constituía un referente o era un interlocutor sin frontera. Fue el caso de un Fidel universitario (Cuba) en cita frustrada, de Rómulo Gallegos (Presidente de Venezuela 1947-nov/1948, depuesto en un golpe) y de Haya de la Torre (a la postre, presidente victorioso en 1982, pero desconocido por el Ejército el mismo día de su elección). Con la Parca inoportuna, Nuestra América quedó sin Martí y perdió a Gaitán. Dos discontinuidades en la acumulación de lucha para nuestro mejor futuro.

El asesinato de Gaitán no solo “jodió” a Colombia, sino que varió el panorama del continente. Una alteración con crimen que entre los años 48 y 59 permitió al poder tradicional consolidar bastiones e influencias en la región. A diferencia de 1946 cuando el liberalismo con dos candidatos (Gaitán y Gabriel Turbay) perdió contra el conservador Mariano Ospina; con un Gaitán vivo –jefe único liberal contra Laureano–, cercano al triunfo presidencial (1950) y su gobierno; las figuras de Rómulo Betancourt jefe de Acción Democrática en Venezuela, AD –la socialdemocracia internacional–, y Alberto Lleras –partido liberal en Colombia– no hubieran tenido escenario libre durante esos años decisivos del primer largo quinquenio en los cincuentas, para la conciliación de América con los Estados Unidos, y que sin Gaitán, dispusieron hasta el 1 de enero de 1959, cuando toparon con la Revolución cubana. Un tiempo que permitió al imperio responder, las nuevas situaciones de poder y a Cuba con iniciativa ofensiva, como invadir Dominicana y el Plan Cóndor de las dictaduras del Cono Sur.

Con referencia a notorios impactos políticos del mundo, que este cuadro presenta con brevedad, resulta que no fueron solo los acontecimientos en Colombia los que marcaron la infancia y la educación del Tribuno Popular. Aunque pasa sin la mención necesaria, destaca en la historia de nosotros los americanos, la situación y sus efectos en los fines del siglo XIX y los albores del siglo XX. El viraje de la situación global. Esa metamorfosis en el poder político y económico del mundo, que fue producto del ascenso y cañón a punto, de la I Flota de los Estados Unidos en ascenso; contra España1, Francia y el Reino Unido. Garra con la ventaja en ciernes del proteccionismo y hacia un papel de “gendarme” del continente. Un puño que tuvo su despliegue inicial, en el conflicto con Venezuela frente al cual, el general Cipriano Castro irguió a su pueblo el 9 de diciembre de 1902 “contra la planta indolente del extranjero”.

La variación internacional
y el marco de una nueva situación continental


Tras la pérdida por parte de Inglaterra de su papel de dominación colonial y en los mares, que España al final no dispuso ni tuvo a mano, con los últimos años del siglo XIX, sesionó la Conferencia Panamericana en 1889-1890 con sede en Washington. Por estos años y los comienzos del XX, sin dejar fuera los surgimientos obreros en México, Buenos Aires, Santiago de Chile, con repercusión tuvieron lugar los siguientes hechos: 1. La última oportunidad de reimpulso de la herencia bolivariana en su escenario de la Colombia Grande2. 2. La intervención de la Flota estadounidense contra la acción final victoriosa de la independencia cubana frente a España en 1898, y por la ocupación del territorio de Puerto Rico. 3. La dictadura reeleccionista de Porfirio Díaz en México que dio origen en 1910, al comienzo de la Revolución mexicana. 4. El bloqueo en 1902, por una fuerza naval tripartita: Inglaterra-Alemania-Italia –con la aprobación anticipada de Teodoro Roosevelt–, a los puertos venezolanos. 5. La separación y creación en el Istmo durante noviembre de 1903, de una Panamá como un estado diferente y bajo la tutela estadounidense.

Con el tiempo, Gaitán conoció en Europa novedades contradictorias de la historia, (fascismo/nazismo) con su espacio abierto para crecer e influir al mundo, en parangón con el estrago de nuestros recursos y los desarrollos por la identidad de nuestro continente que corría en sus venas de moreno mestizo.

Aunque no es costumbre destacar, con su poética y literatura, en el remesón dado por el Modernismo que puso en el pensamiento las nociones culturales, ideológicas y sociales, y deudos de la dimensión y enlace con el Caribe, que tuvo y tendría con lucidez el Apóstol José Martí, hasta caer en el fragor de la Independencia por Cuba y su repercutir en Puerto Rico. Independencia que tuvo entre todas las del continente, la victoria –frustrada,– más difícil y posterior: hasta 1898, y de plena soberanía y República libre de la Enmienda Platt del yanqui, sólo hasta 1933. Un trancón, por tanto, por la intervención a última hora de los Estados Unidos, que negó a los mambises su último avance; tal como si Bolívar no hubiera podido tocar las calles del entonces Santafe de Bogotá.

Justo en esa década del 30, diferente, que tuvo un mapa de surtida convulsión social –sin las noticias inmediatas– el mundo político e intelectual de Gaitán y desde nuestra América, sin descontar la influencia de la preguerra y sus pivotes en Italia y Alemania, recibió el impacto, o tuvo información y lectura, ante todo, de la preocupación intelectual y política que desde el universo inca marcó José Carlos Mariátegui. Con los puntales de fundación del Partido Socialista del Perú, y entrega de los Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, que recalcaron la particularidad cultural del continente y el cosmos y la característica mestiza, popular, e india de nuestro sujeto político, en la mayoría o en regiones de todos los países3. Días de brega sobre los protagonismos no solo obreros y campesinos en las alzas revolucionarias de los pueblos, sino, de los diversos actores políticos que actúan desde el ayer en nuestra América.

En otra síntesis, son estos otros seis grandes hechos que impactaron la década y a sus protagonistas:

1. Para las simpatías necesarias en la construcción de su fuerza por el poder, Gaitán como un profesional penalista hizo las defensas de varios militares. Diferente y con arrojo, arengó y alegó condena en el Congreso contra el coronel Cortés Vargas quien disparó contra los obreros en la Masacre de las Bananeras. Un militar de uniforme sin brillo, a diferencia, como si tuvieron los oficiales de una revolución militar que en junio de 1932, protagonizó la fuerza aérea de Chile bajo el mando pasajero del coronel Marmaduke Grove, y que proclamó una «república socialista» pasajera. Episodio que también tocó al joven Salvador Allende, como bandera y contenido para comprometer su vida.

2. Por fin, con la caída del tirano, general, y dictador Gerardo Machado (1925-1933), Cuba alcanzó la plena soberanía: Tras un decreto por iniciativa de Antonio Guiteras, Ministro de Gobernación y de Guerra y Marina, anuló la Enmienda que daba ‘permiso’ a los Estados Unidos para ocupar a voluntad la Isla. Además, decretó la jornada de ocho horas, intervino intereses estadounidenses y designó la primera mujer alcalde. El embajador Summer Welles no pudo evitar este giro- El ascenso de Guiteras en sus cortos 100 días, que meses antes dirigió en el Oriente la toma del pueblo de San Luis, tuvo origen en una Huelga General victoriosa que no pasó por alto en el continente.

3. Con sonido hasta el día de hoy, no lejos, por el mar somos frontera, en Nicaragua cuyo suelo tuvo las señas del filibustero Walker y de la intervención militar directa yankee por 20 años –de 1912 a 1923–, y el apoyo de la US Marine Corps para intentar la gobernabilidad de los gobiernos siguientes, el general Augusto César Sandino con campesinos en armas, desde 1926 hasta 1933, y sin aceptar la rendición que en junio de 1927 propuso en carta “…usted es el patriota que pretender ser” el capitán J.D.Hatfield, obligó a las tropas extranjeras a abandonar su patria. Uno de sus hombres fue Farabundo Martí quien cayó ejecutado por la insurrección de 1932 en El Salvador.

4. Con la elección del general Lázaro Cárdenas (1934-1940) y el retomar de la reivindicación por la reforma agraria que acompañó de inmediato con la entrega de armas a los campesinos, México volvió a ocupar las agendas políticas del continente y de conversación en Bogotá.

5. Varios factores rompieron en 1924 el nudo a la inconformidad y conspiración militar, en el estado de Rio Grande do Sul, cuando surgió el capitán Luiz Carlos Prestes organizador de la Columna con su nombre –y a la postre organizador del partido comunista del Brasil–, que recorrió veinticinco mil kilómetros a través de trece estados durante dos años y tres meses. Aunque sin triunfo fue al exilio en 1927. Prestes y su Columna dejaron simpatías de largo tiempo en las filas militares. Así, en las elecciones de 1930 ratificaron la victoria de Getulio Vargas, exgobernador de Rio Grande, tras quince días de disturbios que por iniciativa y a favor de una república oligárquica desconocía ese resultado.

6. Temprano en su definición ante el hombre y el mundo, con Las ideas Socialistas en Colombia su Tesis de Grado, Gaitán estuvo acorde con los surgimientos obreros en esta América y su maduración con nuevos partidos políticos y organismos sindicales que, a la par en la década, con la Segunda República española 1931-1933 y el triunfo del Frente Popular febrero/1936 –en triste fin– tuvieron el mayor despliegue antes de la II Guerra que dejó el mapa del capitalismo. En uno de los baluartes por nación en la lucha temprana, desde la inspiración socialdemócrata, José Emilio Recabarren encabezó la fundación del partido comunista chileno que ya en 1920, no solo en planos mínimos de organización, pegó con repercusión política.

Notas

1 Reino de España y su invasión contra América, de hegemonía colonial y de intervencionismo europeo junto con Inglaterra en la cúspide de los comercios y sus rutas, que tuvo a Venecia, Génova, Holanda, las ciudades alemanas de la Hansa, Portugal, Italia, Francia y Bélgica; como antecedentes
2 Los nombres de Eloy Alfaro –hoy, “inspirador de la Revolución en Ecuador”–, de Marcelino Cáceres frente a frente en guerra civil contra los intereses de la Casa Mercantil Dreyfus en 1895 –con memoria actual del Cacerismo en las comunidades incas–, y de Cipriano Castro –en acuerdo con el general Rafael Uribe Uribe para ir a tomar el poder en Caracas y Bogotá– y juntos con Alfaro y Cáceres retomar el ideal de Bolívar, que perdió por esos días a José Martí. Con márgenes de polémica, fue ese un primer anticipo del papel constante con expresiones de generales y jefes militares en diferentes países, que asumen vanguardia de sus pueblos, con acciones y banderas nacionalistas y de acusación de la corrupción y entrega nacional por parte de los partidos tradicionales. En la lista, y con polémica, Prestes, Cárdenas y Perón –actuales hasta hoy–, Vargas, Caamaño y la conducción actual del proceso Bolivariano.
3 Por esos días, Mariátegui fue semilla de la crítica a la ortodoxia y el actuar vertical en el análisis, y desde la lejanía, de la Internacional Comunista, Komintern. Organismo que convocó los ideales marxistas en un principio, pero que devino en su fabricar de conceptos sobre todas las cosas. Intento de una respuesta global que en la etapa de postguerra de José Stalin, repisó errores y equivocaciones frente al continente y la conducción del primer estado socialista y de la bipolaridad mundial.





 
Publicado enEdición 179