Evo Morales: esperamos que López Obrador mire hacia el sur

He estado más de 12 años en la presidencia, pero hay resultados.

Hicimos un gran cambio de un Estado colonial a uno plurinacional.

Nacionalizamos los recursos, recuperamos las empresas que dejan mucha utilidad para el pueblo.

Hemos parido programas sociales que distribuyen la riqueza, por ejemplo, la nacionalización del agua y de la luz.



Son pasadas las seis de la tarde. Han transcurrido más de 12 horas desde que Evo Morales, presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, comenzó su gira por varias comunidades del país. El avión presidencial acaba de aterrizar en el aeropuerto de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB) en Cochabamba. Nada más desembarcar, el mandatario le da a La Jornada una entrevista.


El presidente Evo está interesado en lo que pasa en México a raíz del triunfo de Andrés Manuel López Obrador. Cuidadoso, dice con ironía, que él pensó que, con sus amenazas y su muro, el Trump –como le llama al mandatario estadunidense– fue el mejor jefe de campaña de AMLO.


A continuación, algunos aspectos de la entrevista, en la que habló de su repostulación en 2019, el balance de su gobierno y la ola conservadora en América Latina.


–Presidente: se acaban de realizar elecciones en México. Triunfó Andrés Manuel López Obrador. ¿Qué opinión le merece el futuro gobierno?


–No tengo por qué meterme en políticas internas de otros países, pero se ve como un presidente electo progresista, del pueblo. Pero es él quien tiene que decir. Al momento, yo pensé que el mejor jefe de campaña para López Obrador ha sido el Trump, con sus amenazas, con su muro... Pero bueno, finalmente es un Estado soberano. Esperamos que mire hacia el sur.


–Usted tomó posesión por primera ocasión el 22 de enero de 2006 ¿Por qué pensar en repostularse nuevamente en 2019?


–Usted sabe dónde vivo. Entré al Chapare, en la zona del Trópico de Cochabamba, para mejorar la economía, para sobrevivir con mi papá. Lamento mucho que mi padre me abandonó muy joven. Mi madre igual. Tenía muchas ganas de estudiar. Me dediqué a la agricultura casi 10 años. Pero iba a ser dirigente sindical. No quería serlo, porque estaba mejorando mi economía personal. Finalmente acepté. Ahí estaba la base militar de Estados Unidos, ahí mandaba la DEA. No había soberanía para Bolivia.


“Cuando llegué a la zona del Trópico en Cochabamba nunca pensé ser dirigente, menos presidente. En mi experiencia siempre digo: el cargo no se busca, el cargo nos busca. Eso pasó conmigo, sindicalmente, políticamente.


“En las elecciones nacionales de la Federación, en 1997, fui propuesto para ser diputado. Lo rechacé. No quería, pero me obligaron. Ese año fui el diputado con más votación de toda Bolivia. Y se presenta esta situación de ser presidente y juramos el 22 de enero de 2006. Garantizamos la refundación de Bolivia mediante la Asamblea Constituyente, y, gracias a la unidad del pueblo boliviano, derrotamos a los separatistas y golpistas. Consolidamos el proceso democrático, el proceso de cambio.


“Yo he estado más de 12 años de presidente. Pero hay resultados. Hicimos un gran cambio de un Estado colonial a un Estado Plurinacional. Económicamente nacionalizamos los recursos, recuperamos las empresas que dejan mucha utilidad para el Estado, para el pueblo. Hemos parido junto al pueblo boliviano programas sociales que distribuyen la riqueza, por ejemplo la nacionalización del agua, de la luz y de otros servicios. En 2005 ganamos las elecciones con 54 por ciento de votos. Fuimos ratificados con 64 por ciento. En la última elección tuvimos 62 por ciento. A pesar de eso la derecha nos acusa de dictadura.


Los movimientos sociales se plantean continuar con nuestra revolución. Y para eso quieren que Evo siga al frente. Quieren que termine las grandes obras. Nunca había soñado ser presidente, y como tal, hacer estos cambios junto al pueblo boliviano.


–Pero la oposición objeta su repostulación a la presidencia el año que viene. Argumenta que hubo un referendo y que en éste se decidió que no podía usted repostularse.


–¿Qué fue el referendo? Fue una consulta para modificar la Constitución. El referendo dijo no, y no se va a modificar la Constitución, aunque la oposición hizo su campaña con base en la mentira. La derecha usó mujeres, inventó niños. ¡Hubo tanta mentira! Pero también hay una interpretación constitucional que permite la repostulación y una sentencia que la avala. Y es el pueblo el que pide continuar con esta revolución democrático-cultural.


“¿Qué quiere la derecha? Volver al pasado. El pueblo no quiere volver al pasado. ¿Qué quiere la derecha? Echar atrás las conquistas sociales. La derecha dice ‘los pobres, sálvense como puedan’. No quiere que haya políticas sociales, programas, bonos, rentas.”


–En América Latina hay una ofensiva muy vigorosa de la derecha. El presidente Lula fue encarcelado; la presidenta Dilma fue destituida; en el proceso de Ecuador se está persiguiendo al presidente Correa. ¿Llegará esa ola conservadora a Bolivia?


–Yo estoy en manos del pueblo. Por primera vez, la gloriosa Central Obrera Boliviana, en su congreso ordinario, decide que Evo sea su candidato a la presidencia. Es un hecho histórico. Nunca ha habido eso en toda la historia boliviana. Pero además tenemos el pacto de unidad campesino-indio boliviano. Me acaban de informar que ha habido un acto proclamando la ratificación de Evo como presidente. Entonces, dudo que pueda presentarse algo así.


Pero van a intentar algo. No creo que haya golpe militar, pero intentarán una convulsión nacional. No van a poder dar un golpe congresal, porque tenemos dos tercios en la Cámara de Senadores y también en la de Diputados. Aquí no puede pasar un golpe judicial. Entonces, la embajada (de Estados Unidos) busca cómo convulsionar el país. Pero han fracasado, fracasado y fracasado, porque estamos con la verdad. Es la gran ventaja que tenemos.


–En las elecciones de 2019, poco más de 40 por ciento de los votantes van a ser jóvenes menores de 35 años. Van a votar por primera vez quienes nacieron con la guerra del agua (2000), quienes aprendieron a hablar durante la guerra del gas (2002), los que fueron a la escuela por primera ocasión cuando Evo llegó a la presidencia (2006). ¿Esa nueva generación tendrá idea de cómo era Bolivia antes de Evo y la diferencia que hay entre la Bolivia de antes de Evo y la de ahora?


–Yo siento que tienen mucha conciencia. No sé en qué porcentaje. Pero siento que las nuevas generaciones son muy visionarias, muy comprometidas con su país.


“Nuestra gran debilidad es la clase media. A veces pienso en si hay que hacer una clase media con dignidad, tener una clase a medias.


“Pero también hay –no sé si es 10 por ciento– quien no entiende que un campesino, un dirigente sindical, un indio, sea presidente. Ellos dicen: nosotros hemos estudiado para dominar a los indios, para mandar a los indios. Ese es el complejo que tienen.”


Casa grande


–Su gobierno acaba de construir una nueva sede de gobierno: la Casa Grande del Pueblo. Presentan este enorme edificio en el centro de La Paz como una obra que va a ayudar a no tener que rentar oficinas públicas, como una muestra de modernidad. Sin embargo, la oposición los acusa de edificar una obra innecesaria.


–Mira, las anteriores construcciones de la gente indígena se hicieron en los años 1200 a 1300. Ya pasaron muchos años desde entonces, más de 500. Y ahora, por eso, los indígenas, el movimiento social, construimos este edificio tan grande, sede de gobierno.


La juventud quiere modernidad. Pero, además, yo estoy casi seguro de que en tres o cuatro años recuperamos nuestra inversión de 35 millones de dólares. Hemos sido un Estado inquilino. Gastábamos 20 millones de dólares al año en los inquilinatos. Ya no lo vamos a hacer. El Estado debe dejar de ser inquilino. Vamos a dejar de ser un Estado mendigo y limosnero.
Respeto y admiración a La Jornada


Gracias por su entrevista. Gracias por venir hasta Cochabamba para este pequeño mensaje. Como siempre, tengo mucho respeto y admiración por La Jornada. Desde que era dirigente sindical, y ahora como presidente del Estado Plurinacional, nos ha dado mucha cobertura para expresar libremente lo que pensamos, lo que sentimos. Muchas gracias por acompañarnos en todo este proceso de lucha en Bolivia.
Evo Morales

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Sábado, 04 Agosto 2018 07:21

Los crímenes de Estados Unidos

Los crímenes de Estados Unidos

Cuando el mundo se escandalizó durante las décadas de 1960 y 70 ante la sangrienta guerra de Vietnam muchos intelectuales, artistas, escritores y políticos comenzaron una campaña de concientización internacional sobre lo que significaba ese conflicto. Vietnam era un ejemplo –recordar otros como Argelia, el África Subsahariana– de que los países occidentales no habían abandonado su vocación colonialista, lesiva de la autodeterminación de los pueblos, y que Washington estaba preparado para asumir su hegemonía internacional a cualquier precio, contando para ello con la colaboración de las viejas potencias coloniales. 

La Guerra de Vietnam precipitó la militancia de grandes sectores de la juventud y el movimiento feminista, potenciados por el Mayo Francés y su impacto global. Engendró una contracultura y un nuevo clima ideológico que se concretó, entre otras cosas, en una nueva forma de comprender al derecho internacional y de evaluar críticamente la política exterior de las potencias metropolitanas.


El filósofo y matemático inglés Bertrand Russell, crítico de esos desvaríos imperialistas y sus inadmisibles genocidios, promovió en 1966 la conformación de un tribunal internacional para juzgar los delitos de lesa humanidad que Estados Unidos perpetraba sobre las poblaciones vietnamitas, a las cuales bombardeaba con Napalm, quemando vivos a campesinos y aldeanos; o rociando cientos de miles de hectáreas con dioxinas, el terrible Agente Naranja (elaborado por las gigantescas corporaciones Monsanto y la Dow Chemical) que desfoliaba a la jungla tropical y diezmaba toda forma de vida expuesta a ese químico. Hoy en Vietnam siguen naciendo niños con malformaciones congénitas debido a los millones de toneladas de ese agente arrojadas desde aviones estadounidenses a lo largo y ancho del país.


Si bien el Tribunal Russell fue de enorme importancia propagandística, sus alcances prácticos fueron nulos en términos de resultados jurídicos efectivos. Los procesos llevados a cabo en su seno contra la política exterior norteamericana apenas quedaron en declaraciones retóricas. Incluso cuando años más tarde –en 1974– se reeditó el Tribunal Russell II para condenar la injerencia, torturas y desapariciones propiciadas por Washington en América Latina los resultados no fueron diferentes. Así, el Tribunal Russell-Sartre quedó asociado a una época concreta de la historia del siglo XX. Aquella gran iniciativa humanista fue perdiendo peso y visibilidad entre la opinión pública mundial, incluso entre los sectores más movilizados y críticos de la intelectualidad internacional.


Ante esta perspectiva, un pequeño grupo de intelectuales, escritores y analistas políticos argentinos nos reunimos el año pasado y concluimos que era necesario crear una herramienta de carácter internacionalista para reforzar la memoria histórica y hacer visibles los crímenes que sin pausa se suman en la política exterior de Washington, años tras año, por diversos métodos y con diferentes justificaciones y en los más apartados rincones del planeta.


Fue de esta manera que junto a la analista internacional y periodista Telma Luzzani, la escritora Stella Calloni y el novelista y ensayista Alejo Brignole, elaboramos una serie de ideas que dieron forma al Día Internacional de los Crímenes Estadounidenses Contra la Humanidad. Juntos también redactamos una Declaración Mundial Contra los Crímenes Estadounidenses a la Humanidad, en donde expresamos una condena colectiva al avasallamiento de la legalidad internacional por parte de EE.UU., advirtiendo sobre las amenazas a la paz mundial que comportaba la política imperialista de Estados Unidos y las catástrofes humanitarias creadas a causa de la misma, principalmente en Medio Oriente y especialmente en Siria.


También debatimos sobre las diferentes fechas emblemáticas de los crímenes norteamericanos y finalmente escogimos al 9 de Agosto como la elegida señalada para la efemérides. Fue un día como ese, de 1945, cuando la Casa Blanca ordenó arrojar una segunda bomba atómica sobre Nagasaki pese a que el holocausto nuclear sin precedentes que había arrasado con Hiroshima ya era conocido por el gobierno estadounidense. Estamos convencidos de que esa fecha, el 9 de Agosto, posee un significado muy claro que denuncia el carácter criminal de la política exterior seguida por Washington.


La efemérides ya cuenta con adhesiones internacionales de las más diversas procedencias: artistas como el cantautor Silvio Rodríguez, Mariela Castro, Gerardo Hernández y el poeta y ensayista cubano Roberto Fernández Retamar; Chico Buarque, Frei Betto y Carola Proner en Brasil; o el filósofo italiano Gianni Vattimo son, entre muchos otros, algunos de los nombres que ya se unieron a esta iniciativa. El Premio Nobel Adolfo Pérez Esquivel la apoyó desde su mismo lanzamiento y el presidente de Bolivia, Evo Morales, adhirió al día como un compromiso humanista y político insoslayable.


Se ha abierto un camino. Debemos internacionalizar en todos los continentes esta fecha para crear una herramienta mundial de concientización y acción práctica para combatir la sistemática violación del derecho internacional y los derechos humanos que el gobierno de Estados Unidos perpetra en todo el mundo. También hay que romper el cerco mediático que la prensa oligopólica alza cuando se expresan verdades incómodas para el imperio. Gracias a las redes sociales y a la prensa comprometida e independiente sabemos que será posible realizar esta labor, que pretendemos sea no sólo conmemorativa sino también educativa y organizativa en la búsqueda de una conciencia crítica ante el flagelo que, con sus más de mil bases militares diseminadas por todo el planeta y su gigantesco presupuesto militar, el imperialismo norteamericano produce en todo el mundo. Este 9 de Agosto en Santa Cruz de la Sierra, con la presencia del presidente Evo Morales, se producirá el lanzamiento internacional de la campaña.

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Afro Netto, frente a un mural en la fachada de una casa en el centro de Palenque

Colombia tiene 86 comunidades indígenas, 12 familias lingüísticas, 10 lenguas aisladas y dos de origen de africano, como la que se da en San Basilio de Palenque
"Necesitamos mucho más trabajo", dice el artista y líder social Afro Netto (Andris Padilla Julio). "Muchas veces la cultura se debilita porque la gente se va"
"Colombia tiene una deuda histórica con las poblaciones excluidas", dice Carolina Jiménez, directora adjunta de Investigación para las Américas de Amnistía Internacional

 En la entrada de San Basilio de Palenque, un burro atado con una soga vieja mira a un grupo de visitantes con extrañeza, un niño juega con un palo y un grupo de mujeres corta fruta con un cuchillo de filo inmenso. El calor es abrasador y tanto el burro como los humanos buscan cobijo en la sombra en una maniobra de vida o muerte. Los palenqueros caminan despacio por las calles sin asfaltar y, a lo lejos, se oyen frases sueltas acompañadas del sonido de los tambores. De pronto, una lengua extraña (la palenquera) y las vestimentas africanas anuncian que estamos ante un municipio poblado por descendientes africanos. Palenque fue el primer pueblo libre de América Latina.


Un grupo de esclavos liberados y huidos establecieron su fortín en esta zona del norte de Colombia en el siglo XVII. La desbandada desde Cartagena de Indias y su lucha contra las tropas españolas tejieron el inicio de su leyenda rebelde y de su resistencia admirable. Hoy, este pueblo de unos 4.500 habitantes afrocolombianos lucha por subsistir y no caer en el olvido.


"Necesitamos mucho más trabajo", dice el artista y líder social Afro Netto (Andris Padilla Julio). "Muchas veces la cultura se debilita precisamente por eso, porque mucha gente se va de Panlenque por cinco o diez años a buscar trabajo para enviar plata al pueblo. Algunos no retornan por miedo a perder lo que han conseguido o porque encontraron una nueva vida por allá. Todo esto hace que se debilite la cultura palenquera", dice resignado y con una cadencia triste.


Colombia es el tercer país americano con mayor población de descendientes africanos después de EEUU y Brasil, según un censo realizado en el año 2005. Presentes en todo el país, pueblan mayormente los departamentos de Chocó, San Andrés y Providencia, Bolívar, Valle y Cauca. Sin embargo, la falta de trabajo y de oportunidades ha hecho que estas comunidades se hayan visto obligadas a desplazarse a las grandes ciudades del país: Cartagena de Indias, Cali, Barranquilla, Medellín y Bogotá.


"Muchos jóvenes se van del pueblo a estudiar cuando terminan la secundaria. Se van a Cartagena, a Barranquilla, a Santa Marta o a Bogotá. Ahora mismo, algunos también se están dedicando al deporte, al boxeo y al fútbol", puntualiza Netto.


"Yo no toco muy bien el tambor", dice un chico de poco más de 18 años mientras da vida a la piel y la madera con las yemas de sus dedos. "Los que se quedaron en Palenque tocan mejor que yo. Yo me fui a estudiar a Cartagena". Como él, muchos otros jóvenes abandonan estas pequeñas poblaciones que probablemente estarían casi vacías si no llega a ser por el turismo.


Afro Netto tiene 26 años, un grupo de música llamado Kombilesa-mi y hace dos años se presentó a las elecciones municipales "para dar voz a su pueblo". Y es exactamente eso lo que intenta hacer con la música y con un centro social que trabaja con unos 50 niños. Con apenas tres años, los niños tocan el tambor y siguen el ritmo con sus pies diminutos.


"Decidí presentarme a esas elecciones porque me doy cuenta de las cosas. Lo primero que veo es que no hay quien hable de nuestro pueblo a nivel municipal. Y lo segundo es que hay cosas como la educación y la sanidad que no llegan a toda la comunidad", dice el líder social. "Mi intención era poder hablar por toda esa gente, hablar para que se desarrolle nuestro pueblo. Luchar por Palenque".


A pesar de los carteles, de la música y de su empeño, Netto no fue elegido concejal por el partido ASI, Alianza Social Independiente. "Obtuve buenos resultados, pero no gané. Ahora me han escogido para consejero de Identidad, Patrimonio y Cultura de la junta directiva del Consejo Comunitario de Ma Kankamaná de San Basilio de Palenque, que es como el Gobierno local", añade con orgullo y desechando la idea de volver a presentarse a más elecciones.


De la frente y las mejillas de Netto caen borbotones de sudor justo al terminar un pequeño concierto improvisado. Hace mucho calor, pero nos explica hasta dónde ha llevado su música y las ganas que tiene de que el mundo conozca esta pequeña rareza colombiana. "Canté con Kase. O en Bogotá en un festival en el que se mezclaban varios estilos musicales", recuerda este hito de su grupo, que lleva en marcha desde 2011.
Colombia tiene 86 comunidades indígenas diferentes, tiene 12 familias lingüísticas, 10 lenguas aisladas y dos de origen de africano, como la que se da en San Basilio de Palenque y la raizal.


Y para que todo esto no muera, para que esa música siga sonando y la resistencia legendaria no se quede sin representantes, los palenqueros necesitan acción política. "Llevamos mal la victoria de Duque. En Palenque queríamos a Petro. Pensábamos que con Petro se podrían haber cambiado más cosas porque su ideal es más cercano al pueblo. Él sí que conocía las dificultades de la gente de estas comunidades. Veremos lo que pasa".


"La realidad es que hay varias colombias", dice tajante Carolina Jiménez, directora adjunta de Investigación para las Américas de Amnistía Internacional. "Colombia tiene una deuda histórica con las poblaciones excluidas. A esos grupos, aislados de manera histórica, es muy probable que se les agreguen ahora la población migrante venezolana que está en una situación de gran desventaja porque no podrán formar parte de la economía formal", apunta Jiménez.


"Si vas a las zonas más afectadas por el conflicto y ves las situación de las poblaciones indígenas y de las comunidades afrocolombianas (como Palenque), se puede ver de manera todavía más acentuada (en comparación con las grandes ciudades) esos procesos de exclusión histórica", añade Jiménez. Efectivamente, en Palenque parece que el tiempo se detuvo y que su atmósfera marrón y calurosa permanecerá así eternamente.

Por Cristina Armunia Berges - Palenque (Colombia)

01/08/2018 - 21:08h

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Miércoles, 01 Agosto 2018 07:51

Santos, preso de sus propias paradojas

Santos, preso de sus propias paradojas

Mientras el mundo aplaude el pacto de paz que terminó con una rebelión armada de más de medio siglo, en Colombia acumula un saldo rojo en las encuestas en parte por la negociación que lideró con la ya disuelta guerrilla FARC.

Juan Manuel Santos se acomoda la corbata lo mejor que puede. “Nada es perfecto”, se excusa. Y pocas frases englobarían tan bien el mandato del presidente que ganó la paz para perder la popularidad en Colombia.


En una de sus últimas entrevistas antes de dejar el poder el 7 de agosto en manos del opositor de derecha Iván Duque, Santos parece atrapado en las paradojas después de ocho años de mandato.


Mientras el mundo aplaude el pacto de paz que terminó con una rebelión armada de más de medio siglo, en Colombia acumula un saldo rojo en las encuestas en parte por la negociación que lideró con la ya disuelta guerrilla FARC. Además, Duque llegó al poder con la promesa de modificar el pacto que arrancó lágrimas de felicidad al mandatario saliente. Y que de paso le otorgó el Nobel de Paz en 2016.


Y aunque el expresidente Alvaro Uribe –su jefe en el gobierno cuando fue ministro de Defensa y mentor político de Duque– lo llama traidor, Santos cree que al final lo que hizo fue ejecutar con éxito sus políticas.
Santos, de 66 años, se defiende: deja un país sin la que fue la guerrilla más poderosa de América, con reducciones históricas de secuestros y homicidios, y avances en infraestructura y en la lucha contra la pobreza y la inequidad.


Incluso hoy espera que el régimen de Nicolás Maduro caiga lo más pronto en Venezuela, pese a que recibió y agradeció su ayuda en los exitosos diálogos con las FARC y las negociaciones en curso con el también grupo insurgente del ELN. Santos se va con la satisfacción de haber “hecho todo lo que se pudo”, y se permite darle un consejo a Duque, su antiguo aliado: “Haga lo correcto así sea impopular”.


–¿Falló en su búsqueda de una paz completa para Colombia?


–Lo que estamos entregando, y lo dicen todos los organismos internacionales, es una paz muy completa, muy profunda, el acuerdo con las FARC no tiene precedente en ningún otro país. Ahora con el ELN seguimos negociando, hemos avanzando mucho, vamos a ver si antes del 7 de agosto podemos firmar un cese al fuego, así sea temporal y un acuerdo marco, pero estamos en plenas negociaciones”.


–¿Tiene algo que reprocharle a la ex guerrilla a casi dos años de la firma de la paz?


–Se quejan mucho de que el Estado no ha cumplido. El Estado sí ha cumplido; sí hay retrasos, hay aspectos que en el Congreso se han modificado, pero en términos generales, lo dicen todos los organismos internacionales, los verificadores, este acuerdo se ha cumplido en una forma muy rápida, la implementación va bien, lo que pasa es que ellos también están haciendo política, eso es comprensible y bienvenido.


–¿Es posible la rendición de Otoniel, el mayor capo y líder del Clan del Golfo, antes del 7 de agosto?


–Ellos habían dicho que estaban listos a someterse y en los dos o tres últimos días, los abogados dicen que están en trámites, vamos a ver qué deciden. La ley de sometimiento ya se aprobó, está todo listo, la fiscalía está lista y ellos vienen insistiendo en eso hace algún tiempo. Vamos a ver si antes de una semana hacen algo o si prefieren esperar al próximo gobierno.


–Usted defendió un cambio de enfoque en la lucha antidrogas. ¿En qué alternativas piensa?


–Hay que tener unos enfoques más pragmáticos en materia de salud pública, de darles alternativas a los campesinos (cultivadores de coca) y ser más efectivos contra las mafias y contra el lavado de activos y contra los activos que se generan en un negocio como el narcotráfico.


–¿La legalización es la única alternativa?


–No es la única. Ya se está legalizando en muchos países. Hay países como Portugal que han tenido un enfoque pragmático y muy efectivo, pero este es un tema que tiene que resolverse a nivel multilateral. Un país solo no puede ganar la guerra contra las drogas.


–Y si se forma un bloque de países, ¿podría ser una opción?


–Pues si los países lo aceptan, por supuesto.


–Uribe lo considera su adversario. ¿No teme una cacería judicial después de dejar el poder?


–Espero que no, porque eso sería algo que no aceptaría el país. Creo que el país ya está demasiado polarizado, el propio presidente electo Duque me dijo aquí, en este palacio: ‘mire, yo voy a continuar las políticas que creo que están funcionando, voy a corregir las que no están funcionado y voy a tener algunos proyectos e iniciativas mías, y no voy a gobernar con espejo retrovisor’. Todo eso me pareció lógico, conveniente, y espero la pueda cumplir, porque esa es la actitud que debe tener todo gobernante.


–¿Va a defender su legado?


–El legado se defiende solo, ahí están los resultados. La paz está ahí, las FARC son partido político, ahí está. Y la paz la va a seguir defendiendo el pueblo colombiano, porque es que la paz no es mía, ni es de mi gobierno, es de todos los colombianos. Es el bien más preciado que puede tener cualquier sociedad y los colombianos tienen que defender la paz y la van a defender.


–¿A qué se va a dedicar?


–No voy a dedicar a defenderme en las redes sociales. En la parte académica sí, tengo muchísimas ofertas, me gusta. Voy a dedicarme a escribir. He sido periodista más que político durante mi vida. Voy a dedicarle más tiempo a mi familia, que es tal vez la más sacrificada en esta vida pública.

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“El movimiento de mujeres en Argentina y América Latina es heredero del 68”

Hace 50 años el mundo era un volcán en ebullición. Por lo general, 1968 es recordado por las revueltas estudiantiles en ciudades como París, Praga y Berlín, aunque fue un momento bisagra también en nuestro continente, tanto en ámbitos urbanos como rurales. Raúl Zibechi acaba de publicar 1968 en América Latina, un libro en el que recupera precisamente aquellos desbordes desde abajo vividos en diversos territorios de la región, y que resultan fundamentales para entender el presente. Las raíces del feminismo y los movimientos campesinos e indígenas en el ‘68, los sentidos de esa verdadera revolución global y la vigencia de las luchas emancipatorias en las periferias de las grandes ciudades. La necesidad de mirar la historia en perspectiva, para celebrar lo sembrado y profundizar el trabajo militante.

¿Por qué este libro ahora, siendo que hay tantos libros del ‘68 más centrados en Europa? ¿Qué te decidió a escribirlo?


Lo que me motivó a escribir este libro fueron dos ideas básicas. Por un lado, el eurocentrismo, ya que cuando se piensa en el 68, se piensa en mayo y en París. Y el 68 fue una revuelta que a nivel global cambió el mundo, como plantea Wallerstein, pero que además tuvo su epicentro en Vietnam, en lo que fue la ofensiva del Têt, que derrota por primera vez en la historia a las fuerzas armadas imperiales, las más poderosas del mundo. Eso me parecía importante colocarlo fuera de París y fuera de Europa, a nivel mundial, concretamente en América Latina y desde los movimientos de abajo. Y la segunda cuestión, que en la historia cada tanto tiempo se produce una institucionalización de la memoria, en la cual los grandes eventos, los grandes patriarcas ocupan un lugar central, y lo que queda al costado no se visualiza como importante. Por ejemplo, en Argentina, los movimientos populares indígenas aparentemente no existieron en esa época, o los campesinos de las Ligas Agrarias, si bien sabemos que existieron, a nivel de la memoria militante no aparecen en un lugar destacado. En ese mismo sentido, yo tengo un enorme respeto por el Cordobazo y por la figura de Agustín Tosco, pero el Cordobazo fue mucho más que Tosco y Elpidio Torres. Fue un proceso nacional de unas 15 puebladas en los años siguientes y en todo el país, pero además fue de un protagonismo muy de base, de los obreros de taller, de las mujeres en la fábrica y también fuera de la fábrica. El libro un poco busca poner en un lugar destacado los procesos que normalmente no tienen ese grado de visualización y, por lo tanto, no se congelan en la memoria como los protagonistas principales.


En la primera parte analizas un conjunto de experiencias latinoamericanas de desborde desde abajo , que tienen su génesis en un ciclo que no se ciñe al año 68, sino que es parte de un proceso más prolongado e invisible. Más allá de los contextos específicos, ¿qué las emparenta entre sí y por qué resultan actuales?


Las emparenta una cuestión básica y es que son experiencias de abajo, que surgen en la cotidianidad de la resistencia y la convivencia de lo popular indígena afro. Me dediqué a buscar información, entre otras, sobre la experiencia del campamento Nueva La Habana, en Santiago de Chile, protagonizado por el MIR. Encontré que el campamento de Nueva La Habana no era muy distinto de lo que hoy podían estar haciendo los zapatistas o los mejores grupos territoriales ex piqueteros en Argentina. Fue una experiencia alucinante de salud, educación y producción de poder popular y fue en los primeros años de la década del 70. Quiero recalcar algo: a veces pensamos que lo que pasó en el ciclo piquetero en Argentina es la novedad. Sí, sí, por supuesto que hay novedad, pero hay también historia. Tanto en este caso como en los restantes, quería recapitular alguna de esas historias que me parecen importantísimas como antecedente y como ejemplo de lo que empezó a pasar en una época. En los ´60 y ´70 se comienzan a construir otros mundos, en la misma tónica que hoy hacen los sin tierra, los sin techo, los zapatistas, y muchos movimientos más, como las fabricas recuperadas y los bachis, que no esperan que se haga la revolución para empezar a construir relaciones sociales de otro tipo. Entonces me parece que aquí hay un punto de inflexión importante, y es que los procesos históricos son procesos largos. Creo que esta idea de crear mundos nuevos, o mundos otros, ya empieza en germen en los ‘60 de forma muy clara, y eso es lo que quería destacar en esas experiencias.


¿En qué sentido las luchas del movimiento feminista y las resistencias indígenas contemporáneas tienen una de sus raíces en el ‘68 como proceso?


Jorge Zabalza plantea que en el MLN Tupamaros había una presencia importante de mujeres, como en todos los grupos armados, más que en otras instancias de partidos de izquierda o movimiento sindical, y él marca un matiz que me parece muy importante: esas mujeres eran valoradas en la medida que tenían un comportamiento masculino, que eran valientes, que agarraban los fierros y que daban órdenes. Ese fue quizás el precio para tener un protagonismo, pero a partir de ahí el peso de las mujeres fue creciendo. Creo que hoy el movimiento de mujeres en Argentina y en América Latina es heredero del ‘68, las raíces profundas están ahí, en ese cambio en el papel de las mujeres, y creo que también en esos años, un poco después, pero influido por esos años, empieza el camino de un feminismo popular, plebeyo, indígena y negro en América Latina. En el libro destaco el caso de Villa El Salvador en Perú, donde la lideresa del lugar era María Elena Moyano, quien creó la Federación Popular de Mujeres de Villa El Salvador (FEPOMUVES), un barrio ocupado que hoy tiene medio millón de habitantes y es realmente una ciudad. María Elena Moyano era una mujer pobre y negra, de la periferia de Lima, una mujer extraordinaria que terminó siendo asesinada por Sendero Luminoso en 1992. Me parecía importante destacar esta experiencia como un feminismo nuestro, latinoamericano, distinto al primer feminismo que aterrizo en América Latina a principios de los ‘80, muy eurocéntrico y académico, de mujeres blancas profesionales. A partir de aquí hay muchas inflexiones: las Bartolinas y todas las corrientes populares, ANAMURI en Chile, CONAMURI en Paraguay… y así multiplicaríamos los feminismos populares, hasta el gran encuentro de Morelia del 8 de marzo de este año, convocado por las mujeres zapatistas. Ahí hay un arranque de estos múltiples feminismos comunitarios, negros, plebeyos, populares e indígenas, que tenemos hoy en América Latina y que, a mi modo de ver, enriquecen este movimiento.


Mencionaste a estos feminismos plebeyos y se nos hicieron presentes Marielle Franco y Berta Cáceres. ¿Te parece que el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado implican hoy una guerra contra las mujeres?


Totalmente. Creo que hay una guerra contra las mujeres y contra los jóvenes pobres, porque son los sujetos anticapitalistas por excelencia. Marx planteaba que el proletariado no tiene nada que perder salvo sus cadenas, a mí me parece que definir desde ese lugar al proletariado, a las y los anticapitalistas, es mucho más útil que una versión muy abstracta, muy teórica, que es lo que solemos hacer los militantes cuando decimos “clase obrera es quien vende su fuerza de trabajo”. ¿Quiénes son hoy los que no tienen nada que perder salvo sus cadenas? Las mujeres de clase media para abajo y los jóvenes de las periferias urbanas. Y ambos son víctimas de un fenómeno que es el narco. Al hablar del complejo del narco refiero a la alianza de lo que llamamos narcotráfico con partes del Estado, como la policía, sectores del poder judicial y bandas que giran en torno a ellos, que tienen como objetivo principal a las mujeres y los jóvenes pobres. Este complejo del narco -que Rita Segato lo ha trabajado bastante, si bien desde otra perspectiva, pero convergemos- implica una refuncionalización del patriarcado, porque son bandas muy patriarcales, muy machistas, muy caudillistas y sumamente violentas. Yo me hago una preguntan: ¿dónde estarían esos chicos si no existiera el narco? Porque son los que no tienen lugar en esta sociedad, son los que el modelo extractivo margina y no les da futuro. En la época de Agustín Tosco, los jóvenes y las mujeres de los sectores populares emigraban del campo o de las pequeñas ciudades a la gran ciudad y, al cabo de una generación de trabajo industrial o comenzando en la construcción, o en el empleo doméstico, tenían una cierta perspectiva de vida ascendente. Hoy en día estos chicos tienen, respecto a sus padres, una performance de vida descendente. Y esto me parece importante tener en cuenta para explicar por qué el narco arraiga en esos lugares. En Uruguay, que hoy tenemos niveles de violencia superiores a Argentina, más de la mitad de los feminicidios son provocados por policías, soldados y guardias de seguridad privada. Quiere decir que hay ahí un núcleo duro de la violencia contra las mujeres que esta intimidante ligada a la institución para-militar o militar policial del Estado.


Hay otro proceso que mencionas y recuperas en el libro, que es el de las comunidades eclesiales de base y la teología de la liberación, que tienen en nuestro presente una presencia importante en muchas de las organizaciones y movimientos populares. Veíamos una tensión en el imaginario de cierta izquierda, que intenta equiparar esa experiencia con el planteo de la Iglesia como institución y del Papa como referencia global. ¿Cómo lees ese vínculo y en qué medida difieren los procesos?


Las comunidades eclesiales de base surgen a contrapelo de la institución eclesial, surgen como una experiencia de iglesia popular y de sectores populares involucrados en procesos de transformación. Tuvieron una masividad descomunal: 80.000 comunidades en Brasil, decenas de miles en toda América Latina, millones de personas que tomaron la experiencia en sus manos y transformaron la práctica eclesial. En Argentina se dio a partir de los sacerdotes del tercer mundo, con los curas villeros, de los cuales Carlos Mugica es una expresión, no es la única. Eso permitió que después viniera una reflexión teológica que es la teología de la liberación, pero no es que la Iglesia impulsó la teología de la liberación, y la teología de la liberación impulsó las comunidades, es al revés. Las comunidades eclesiales de base empezaron por una necesidad popular que había, y por personas concretas o militantes vestidos con sotana, da lo mismo. Como Camilo Torres en Colombia, como Juan Carlos Scannone en Argentina, como los curas villeros que mencioné, en una experiencia que sectores de la institución no tienen más que bendecir porque eran millones de personas que se les escapaban. Yo miro las cosas de abajo para arriba, creo que el arriba tiene una influencia, pero el arriba no tuvo más remedio que aceptar lo que estaba pasando. Como sucede en tantas situaciones en la historia, este fue un cambio importante. Recordemos que el grueso de los movimientos populares tuvo alguna influencia de las comunidades eclesiales de base. En Brasil, por ejemplo, la CUT, el PT y el MST surgen muy vinculados a la experiencia de las comunidades, y además recordemos que el imperio, en el Documento de Santa Fe II, menciona que la teología de la liberación es uno de sus enemigos prioritarios, más que el comunismo, más que la guerrilla que ya estaban derrotados en ese entonces. Por lo tanto, hay un cambio importante, una experiencia relevante que en algún momento se cruza con la educación popular, porque los participantes de las comunidades eclesiales de base y los que practicaron educación popular en los ‘70 eran más o menos los mismos. Ahí tenes una riqueza de experiencias maravillosa.


Te preguntamos porque acá entre los movimientos populares es una discusión abierta el papel de Bergoglio a nivel global. ¿Cuál es la lectura que haces de la intervención del papa Francisco en los diferentes conflictos de América Latina?


El papel de Bergoglio, si lo comparamos con los papas anteriores, es un papel positivo, y punto. Aunque algunos como Leonardo Boff hoy sean francisquitas, yo creo que la experiencia de vida y personal de Francisco no tiene nada que ver con las comunidades eclesiales de base ni con los curas villeros, si bien algunos de ellos me han dicho que el Papa los apoya. Me parece muy bien, pero es otra experiencia. Bergoglio no viene de la matriz de Scannone, de Dussel, del Padre Mujica, de los curas del Tercer Mundo. Bergoglio viene del núcleo duro de la institución iglesia con una vertiente distinta, por que Francisco se forma intelectualmente en un sector de la iglesia que no es fascista, que dentro de la institución tienen un guiño favorable a los movimientos en un momento en el cual la iglesia necesita limpiar su imagen. Mi análisis de Francisco no es negativo, es más bien positivo, pero creo que hay que ser muy cuidadoso, en el sentido en que no viene de esa corriente, esa corriente es ajena a Francisco. Otra cosa es que esa corriente hoy simpatice con Francisco porque estuvo en el congelador, o si prefieren, en el Purgatorio, durante mucho tiempo y fue perseguida, pero eso no quiere decir que sean lo mismo. Puede haber ciertas confluencias, pero yo no comparto las opiniones de Evo Morales, ni de los sin tierra, ni de otros movimientos con respecto a Francisco, en Argentina saben a qué me refiero. Creo que está muy bien, podemos hacer alianzas puntuales con Francisco, pero sin confundir los puntos. No me sirve decir que Francisco es heredero o que tuvo algo que ver con las comunidades eclesiales de base porque no tuvo nada que ver.


En estos días está habiendo un debate muy fuerte en torno a la necesidad de que se apruebe el proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo. La Iglesia como institución, y algunos representantes de ella en los barrios populares como los curas villeros, salieron a posicionarse en contra. ¿Cómo ves esta tensión entre la Iglesia y la irrupción de los feminismos que plantean la soberanía sobre los cuerpos?


Aquí se mezclan varias cosas que me gustaría brevemente explicar. Por un lado, la lucha de las mujeres por la interrupción del embarazo es muy importante y muy justa. Segundo, después que se aprueba la ley aparecen otros problemas, que miden la relación de fuerza en la sociedad. En Uruguay tenemos una ley aprobada, pero hay muchos médicos y hay departamentos enteros en los que no se puede abortar porque hay objeción de conciencia. Por otro lado, aquí la iglesia y sus operadores están haciendo lo posible, no solo porque no se apruebe, sino por dividir al campo popular que apoya esta iniciativa. No podemos olvidarnos que durante los gobiernos de Cristina no se aprobó esta ley ni se discutió. Acá hay intereses muy profundos en que la ley se discuta, en que aparezca este debate, y ahí evidentemente la iglesia juega a dividir.


En el libro afirmas en clave vivencial y autocrítica “fuimos una generación rebelde pero eurocéntrica”, y rescatas a Fausto Reinaga y Abdias do Nascimento, dos figuras poco conocidos por una izquierda que, muchas veces ha sido racista y eurocéntrica ¿Qué tienen para enseñarnos en la construcción de un pensamiento y un mundo otro?


Fausto Reinaga es más conocido que Abdías do Nascimento. En Bolivia es muy conocido, al punto que la vicepresidencia que dirige Álvaro García Linera ha publicado recientemente sus obras completas. Fausto tiene la gran virtud de hacer en los ‘60 un viraje hacia el pensamiento indígena, y luego hacia el pensamiento amautico, que es el pensamiento cósmico aymara quechua. Si hablabas de Reinaga en el ’70, cuando empecé con 19 años la militancia, te decían “me estás hablando en chino”, ya que nosotros apoyábamos al Che, al ELN, al gobierno de Torres, sabíamos de Tupac Amarú, pero no de la existencia de Tupac Katari y todo lo que era ese pensamiento tan rico. Para nosotros el sujeto era la clase obrera y no existía el mundo indígena. Creo que es importante rescatar a Fausto y todo el indigenismo, y me parece que el Manifiesto de Tiwanaku, del año 1973, es una pieza político-ideológica importante, escrita por indígenas aymaras, primera generación de indígenas alfabetizados, y urbanizados, profesores, maestros y estudiantes que lo redactan. A mí siempre me gusta hacer el juego con las Tesis de Pulacayo, de 1946, de la Federación de Trabajadores Mineros de Bolivia, un manifiesto muy importante, pero eurocéntrico, en la onda de la Internacional, que valora a los aymaras y a los campesinos quechuas como pequeñoburgueses, cosas que yo hubiera compartido en esos años, y que es muy eurocéntrico en su análisis. El Manifiesto Tiwanaku es una pieza fundamental, en el libro lo pongo entero porque creo que las y los militantes deben conocer estas cosas. Y con Abdías do Nascimento mi encuentro pasó en una situación que no podía haber sido de otra manera. Hace unos años estuve en Timbau, una de las 17 favelas del complejo de la Maré, de los más grandes de Río de Janeiro. Allí una amiga tiene un teatro negro. Posteriormente estuve en otra favela de Brasilia, en esta ocasión pequeñita, pero también de población negra, y un amigo me empieza a hablar de Abdías Do Nascimento, que creó en los años ‘40 el teatro experimental negro, el TEM. Esta experiencia negra y marginal había ocurrido 20 años antes de la educación popular de Paulo Freire. Abdías empieza a hacer el teatro negro porque vio que cuando en los años ‘40 iba al teatro y aparecía un negro en escena, era un blanco pintado haciendo de negro. Frente a esto, Abdías empieza a hacer teatro con negros, y el teatro experimental negro es un espacio de formación, de educación, de desalienación colectiva, como diría Silvia Rivera. Era necesario también recuperar esa experiencia. Y más recientemente después de escribir el libro, me llega la historia de Carolina María del Jesús, una escritora negra, favelada, cartonera y muy pobre. En los ‘60 Carolina vendió muchos más libros que Jorge Amado o Clarice Lispector, a quienes yo he leído mucho, pero no sabía que había una mujer que vendió un millón de ejemplares de su primer libro, que es una cifra alucinante. Me parece que esas experiencias que están en el sótano, en el subsuelo, son las que es importante recuperar. Cuando tenés una olla con leche y queda la nata arriba, es lo único que ves. Es necesario revolverla y sacar a la superficie las cosas que han quedado abajo, subordinadas o invisibles. Fausto, Abdías, el feminismo plebeyo… era importante remover estas experiencias y volver a ponerlas en circulación.


Por último, subyace en el libro un diálogo con las periferias urbanas, con esos territorios signados por la violencia pero que a la vez cobijan saberes, haceres y sentires plebeyos, que tienen que ver con los ámbitos rurales y con esa migración que se mixtura en las grandes ciudades para construir y ensayar formas comunitarias de producir y reproducir la vida. ¿Consideras que en estas realidades se tejen otros mundos?


Creo que esos otros mundos están pululando en todas las periferias. Tenemos 100 bachilleratos populares, 400 fábricas recuperadas, casi 200 revistas comunitarias de estas que censa AReCia, la Asociación de Revistas Culturales e Independientes de Argentina, con millones de lectores, eso es la periferia del sistema de comunicación. Eso es fundamental y eso es el futuro, con un cambio con respecto a los ‘60, ya que en los ‘60 estas experiencias eran marginales, mientras que hoy son minoritarias, pero ya no marginales. Cuando te digo 100 bachis, o 400 fábricas o 200 revistas autogestivas, estoy hablando de un mundo que no es mayoría, pero que ya no es un mundo marginal. En estos 50 años hay que ver ese proceso y ver que se ha avanzado enormemente. Alguien me puede decir: “bueno, de los 100 bachis, de las 400 fábricas, algunos funcionan más o menos bien, otros no”. Sí, sí, pero están. Son la posibilidad de que creemos algo nuevo y ahí es donde está el futuro de una sociedad diferente a la actual. Por eso mi optimismo no es un optimismo ciego, sino un optimismo que viene de una reflexión sobre la experiencia y de observar de que en esos otros mundos están surgiendo lo nuevo. Cuando Darío Aranda plantea que los mapuches de Argentina recuperaron en 30 años 100.000 hectáreas, uno podría decir, “en la Patagonia 100.000 hectáreas no son nada”, pero son 100.000 y eso va creciendo. El gran temor de las clases dominantes es que esto que es minoritario, mañana en una situación de crisis -una crisis que es inevitable-, se multiplique. De hecho, ya se está multiplicando, aunque todavía muy lentamente. Este es el punto en el que estamos: pasamos de lo marginal a lo minoritario y ya somos una masa crítica. Cuando uno mira la historia en perspectiva, no hay motivos para la tristeza ni la depresión, sino para celebrar, para la alegría y para profundizar el trabajo.

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Así se negoció la paz con las FARC en Colombia

El Gobierno desclasifica los documentos del proceso que empezó en La Habana en 2012


La paz en Colombia fue una mera “exploración” durante años. Esa palabra indica que, pasara lo que pasara, solo se trataba una tentativa en medio de la guerra. Con ese propósito de tanteo mutuo, a finales de febrero de 2012 se citaron en Cuba una delegación del Gobierno de Juan Manuel Santos y una representación de las FARC, entonces la guerrilla más antigua y poderosa de América.

"En el marco del encuentro exploratorio que se desarrolló en La Habana entre el Gobierno nacional y las FARC-EP con el ánimo de explorar la posibilidad de poner fin al conflicto armado interno en Colombia, el Gobierno identificó los siguientes puntos en la discusión, que podrían constituir una fórmula para la terminación del conflicto". Así comienza el primer documento de esa fase de las negociaciones, que de manera informal habían arrancado en 2010 y desembocaron en la firma de los acuerdos de paz en 2016. Esta semana los archivos de ese proceso quedarán desclasificados y recopilados en una colección de 10 tomos que representan la memoria de una etapa decisiva para la historia de Colombia.

Por parte del Ejecutivo de Juan Manuel Santos acudieron a La Habana, entre otros, Sergio Jaramillo, Frank Pearl y Enrique Santos. La organización insurgente envió a un grupo en el que figuraban Mauricio Jaramillo, El Médico, Marcos Calarcá, desde el pasado viernes congresista en la Cámara de Representantes, y Ricardo Téllez. El sábado 25 de febrero las dos delegaciones emitieron las primeras conclusiones, a las que ha tenido acceso EL PAÍS. El Estado colombiano, que prometió mantener las condiciones de confidencialidad, propuso cinco asuntos de discusión: el desarrollo agrario y la pobreza rural; la participación política; el desarme, la desmovilización y la incorporación a la vida civil de los combatientes; la seguridad; y la verdad, justicia, reparación con garantías de no repetición. Las FARC presentaron un folio con 12 puntos de conversación, que incluían la protección de los derechos humanos, la explotación de los recursos naturales y distintas reformas.

Entre el 17 y el 19 de marzo de 2012 las dos partes volvieron a verse en la misma ciudad y pactaron una "hoja de ruta para la construcción de un acuerdo marco". En un tercer documento se fijaron los seis ejes centrales de los acuerdos, que, además de lo planteado inicialmente por el Gobierno, instaban a afrontar el problema de las drogas y el narcotráfico. Ese texto esbozaba también los mecanismos de acompañamiento, observación internacional y verificación, en las que resultaron clave Naciones Unidas y los países garantes, Cuba, Noruega, Chile y Venezuela. También quedaron negro sobre blanco algunas reglas del juego. Por ejemplo, que "en la discusión sobre el desarrollo del acuerdo marco se entenderá que nada está acordado hasta que todo esté acordado" o que "el inicio de la implementación de todos los compromisos contenidos en el acuerdo final será simultánea".

En medio quedan más de seis años de desencuentros, retrasos, obstáculos, tensiones políticas, un referéndum que rechazó los acuerdos por la mínima, la modificación de lo pactado y finalmente la firma de la paz. Las FARC son hoy un partido político, la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, y tienen garantizados 10 escaños en el Congreso durante dos legislaturas. Sus 13.003 guerrilleros se han desmovilizado, entregaron las armas y se encuentran en fase de reinserción en la sociedad. La Jurisdicción Especial para la Paz, el tribunal encargado de juzgar los crímenes de la guerra, recibió las críticas del presidente electo, Iván Duque, y de su partido, el Centro Democrático, aunque ya ha sentado en el banquillo a la cúpula del antiguo grupo insurgente, encabezada Rodrigo Londoño, Timochenko.


El fin de una guerra de más de medio siglo, como enfatizó Santos, es "irreversible". No obstante, los próximos años serán cruciales para determinar la estabilidad de los acuerdos a largo plazo. La llamada Bilbioteca del proceso de paz, explica la oficina del Alto Comisionado, da cuenta de "los detalles y documentos más importantes" de la negociación. Algunos fueron guardados en secreto "con el fin de mantener en reserva decisiones que de ser públicas hubiesen podido enfrascar a las partes en discusiones innecesarias y entorpecer el avance de las discusiones". Aun así, ahora el Gobierno considera "de vital importancia que Colombia y el mundo conozcan la historia, descrita al pie de la letra, a través discursos, comunicados, actas, declaraciones, fotografías, datos y detalles de los dos años de conversaciones exploratorias, de los sucesos tras el plebiscito y las rondas de discusiones con los voceros del sí y del no, y de los dos años del camino recorrido para que la organización armada de las FARC hiciera su tránsito a la legalidad".

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El Arte de la Política: Las tres Estratagemas del Triunfo

1. El Arte de la Política

El arte de la política, al igual que el arte de la guerra, tiene sus leyes de triunfo. Quién no obedece su mandato, naufraga. Contrario al sentido común, esas leyes (sociales) tienen una fuerza comparable a las del universo físico. Lo que varía es el tiempo de aplicación de su determinismo. El impacto de la gravitación, por ejemplo, es inmediato. En el mundo político, en cambio, las repercusiones de las formas patológicas de relacionarse con la realidad –dogmatismo, ignorancia, sectarismo, narcisismo, verticalismo extremo-- frecuentemente se manifiestan desfasadas en el tiempo: dependiendo del poder de las contradicciones en juego, particularmente, de la fuerza de las clases sociales y de los Estados involucrados. De todas formas, sólo permiten éxitos breves en la política. La pronta implosión económica-política del proyecto corporativo-populista de Trump, el desastre de la dictadura bonapartista reaccionaria de Maduro y el fracaso autocrático de Daniel Ortega-Rosario Murillo, son algunos de los innumerables ejemplos históricos respectivos.


2. Triunfo y Elasticidad


Los líderes y movimientos políticos tienen que ser conscientes en todo momento, que actúan bajo reglas superiores a sus propios deseos e intenciones. Tienen que subordinarse al macrosistema nacional y geopolítico, tal como un capitalista tiene que subordinarse a las leyes de la crematística (economía mercantil) de mercado. El control de las desviaciones subjetivistas mencionadas en la Realpolitik es esencial en la lucha para llegar al gobierno. Y sigue siendo esencial, cuando el sujeto de transformación, es decir, el flamante gobierno, se convierte en administrador de la Nueva Normalidad. Los decisores de la nueva ortodoxia (gobierno) tienen que seguir entonces la eterna lógica de la lucha por el poder: consolidar el triunfo temporal de la conquista con su estructuración institucional duradera. Eso por dos razones: a) el triunfo electoral deja intactos los poderes fácticos, entre otros, el gran capital, las corporaciones mediáticas, las Fuerzas Armadas y la hegemonía geopolítica (monroeísmo); b) esos poderes fácticos son elásticos (resilient) en el sentido de la física, es decir, tienen la propiedad mecánica de recuperar su forma original cuando se elimina la fuerza exterior que la altera.


3. Vanguardia igual a Centro


Los intentos de descarrilar al nuevo gobierno no sólo se activan desde la elasticidad reaccionaria de las élites desplazadas, sino también desde los conglomerados de biblioburros (intelectuales), oportunistas y movimientos con "infantilismo radical izquierdista" (Lenin), motivados en parte por narcisismo, en parte por intereses utilitaristas. En este polígono de fuerzas, una vanguardia gubernamental contemporánea sólo puede constituirse, desligándose de la ultraizquierda y de la derecha. Esto es valido tanto en la Patria Grande capitalista, como en la China socialista. En la fase actual de defensa estratégica de la democracia en América Latina y hasta que se genere una fuerza de transición post capitalista y/o se disuelva el Imperio monroeista, la ecuación dominante de la praxis gubernamental es evidente: la posición de vanguardia es igual a la del centro. Se trata de la célebre aurea mediocritas de los romanos, o, en palabras del canciller alemán Bismarck, del "arte de lo posible". Asumir esta posición no garantiza automáticamente el triunfo final del proyecto histórico iniciado. Pero es, sin duda, la condición imprescindible para iniciar la odisea hacia la nueva sociedad.


4. Conquistar el Sol


La esencia de toda política es la lucha por el poder. En las sociedades de clase, el Estado es la principal fortaleza del sistema dominante, es decir, el centro de gravitación operativo de su dinámica y cohesión. Es el centro gravitacional operativo, porque el centro estructural lo constituye la clase dominante. Toda transformación real significativa requiere, por lo tanto, el control de ese centro operativo, aun cuando sólo es posible ocuparlo parcialmente. Una analogía astronómica ilustra didácticamente el problema. Para modificar la órbita de la tierra es necesario modificar el centro de masas del sistema, el sol, porque es el astro que regula su dinámica. No hay otra forma de hacerlo. Para la esfera política esto significa, que un actor que no quiere conquistar el Estado, o al menos el gobierno --que es un subsistema del Estado-- no es un actor político serio, sino un simulador o iluso.


5. Ladrando a la Luna


Pifias anarcoides, como que la "lucha por cambiar el mundo" no debe ser centrada "en la toma de poder del estado" (J. Holloway); anacronismos como demandar un gobierno de "obreros y campesinos" (algunos "trotskistas"); mistificaciones seudo-religiosas de la represión como "victorias de la mano de Dios" (R. Murillo) y los comic strips (tiras cómicas) sobre "caracoles" y "redes de redes", divulgados por académicos oportunistas y mediocres, no son más que propuestas quijotescas que siembran ilusiones sobre las leyes de movimiento y la esencia de lo político. Se trata de avatares, que ladran a la luna para distraer del sol. Ardides de mercadotécnica pro domo (en beneficio propio) de una filosofía, política y "ciencia" social criolla castrada, que defienden franquicias y clientelas cautivas del mercado político.


6. El poder: llave del universo político


No hay aspecto del universo físico ni social, que no esté dominado por el poder o la fuerza. Abstraer de esa propiedad universal del cosmos y no convertirla en centro de análisis de las sociedades de clase, hace imposible toda comprensión científica de la realidad. Su intelección (comprensión) mediante esta determinante universal es metodológicamente fácil con la definición del poder hecha por Max Weber: "Poder es la capacidad de imponer su voluntad a otros, aunque sea en contra de la voluntad de ellos".


En la sociedad humana el poder existe en cuatro formas principales: la política, la militar, la económica y la cultural. La funcionalidad de cada una de esas modalidades del poder es específica: en la política se trata de coordinar y dirigir relaciones sociales; lo militar se refiere a la coerción y/o destrucción física del adversario; la razón de ser de la economía (capitalista) es la obtención de ganancias (plusvalor) y la función de la cultura es la integración/comunicación social. Toda relación humana contiene esas cuatro modalidades del poder (fuerza), aunque, generalmente, una de ellas predomina. Esa forma predominante define la clase lógica a la cual la relación social pertenece.


Las cuatro modalidades o formas de poder son interactivas y la preeminencia de una forma de poder puede cambiar a otra, al cambiar las circunstancias en que la relación existe. Una relación de "amor" (cultural), por ejemplo, puede deteriorarse y convertirse en relación militar, es decir, caracterizada por la violencia física. Ese cambio cualitativo en las relaciones sociales en función del poder es semejante al "cambio de fase" en sistemas físicos y químicos y puede ser analizado con beneficio heurístico (de comprensión) en analogía a éstos.


7. Lo posible - Bismarck


Las tres estratagemas que todo movimiento, partido o líder político debe respetar para triunfar, se derivan de la praxis política (Bismarck), de las ciencias militares (Clausewitz) y de la epistemología científica (Marx). La política es "el arte de lo posible" (Die Kunst des Moeglichen), no de lo soñado o deseado valoricamente o intelectualmente, decía Bismarck. Y tiene toda la razón. Es la correlación de fuerzas reales en las cuales se pretende implementar un proyecto histórico, la que determina todos sus aspectos de implementación, como las alianzas posibles y necesarias, tácticas y estrategia, formas de poder a utilizar, etcétera. Los Campos Elíseos del intelectual son sus escritorios. Ahí puede soñar filantrópicamente y mejorar el mundo. El campo de batalla de la realpolitik es el ajedrez del poder.


8. El campo de batalla - Clausewitz


Las ciencias militares, olímpicamente despreciadas por la ignorante "izquierda" contemporánea, son el mejor modelo de razonamiento pedagógico sobre el poder, que la educación política puede encontrar. No carga con las ilusiones generales y manipulaciones clasistas de las "ciencias" sociales, sino expresa la esencia de la sociedad mediante sus fuerzas determinantes. No utiliza condones semánticos y eufemismos como otros géneros comunicativos, sino opera, como dice el barrio bravo de Tepito, con "la Neta". El oficial prusiano Carl von Clausewitz ha sistematizado esa ciencia mediante conceptos como la batalla decisiva, el centro de gravitación, la guerra de atrición y la definición clásica del arte de la guerra: "Los factores espacio, tiempo, fuerza son la base de toda acción militar…El arte operativo de la guerra consiste en emplear las fuerzas adecuadas, en el lugar adecuado, en el momento adecuado". No requiere mayor discusión, que este software operativo es tan vigente para la praxis militar, como para la política y empresarial. Al igual que el caveat del coronel, de que una mala paz es mejor que una buena guerra, y que al adversario vencido no hay que humillarlo, porque esto equivaldría a poner las semillas de la próxima guerra.


9. La Madre de todas las Batallas - Marx


La célebre onceava tesis de Karl Marx sobre Feuerbach, de que los filósofos sólo han interpretado el mundo de diferente manera, pero que de lo que se trata es "transformarlo", le ha causado a muchos filósofos y estudiantes dolores de cabeza. Si consideramos que la mayoría de los filósofos no son científicos, es decir, no usan la metodología científica, y que muy pocos logran escapar del "círculo hermenéutico" (Gadamer) de sus valores y de su privilegiada existencia profesoral burguesa, entonces no sorprende su dificultad con la tesis trascendental del materialismo científico de Marx. Pese a que, a fondo, la relación entre filosofía y transformación de la realidad es evidente. La filosofía es un software del mundo virtual, cuyas elucubraciones sólo pueden realizarse mediante: a) un sujeto social realmente existente, es decir, las clases sociales y/o el Estado y, b) el modus operandi de estos: el poder. Lo demás son mistificaciones.


10. Cuarta Transformación e Illuminati


Lo dicho anteriormente tiene gran actualidad, porque con cada llegada al poder de un nuevo gobierno se acercan cantidades de illuminati filosóficos y educativos, junto con los inevitables mercaderes, que quieren dirigir el proceso. Ante esos oportunistas es necesario insistir, que los hegemónes del cambio no deben ser los biblioburros, los filósofos y académicos, sino las auténticas vanguardias y cuadros de base que forjaron las condiciones para la transición.

 

Viernes, 20/07/2018

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Santos-Uribe, Duque y Uribe: cuestión de pedigrí.

Después de la elección de Iván Duque como presidente el pasado 17 de junio, muchos se han preguntado cuáles son sus diferencias con Santos, y la correlativa relación que tendrá con Uribe. La respuesta es muy simple: es cuestión de talante, de personalidad. Más precisamente, es cuestión de pedigrí. Sí, como en los perros, es decir, de progenie, antecedentes, pergaminos, procedencia. Estos términos son importantes en una sociedad jerárquica, hidalga y aristocrática como la nuestra, fiel heredera del amor por los títulos que nos legó España. 

Juan Manuel Santos no sólo tiene raíces entre los flamantes próceres que hicieron nuestra independencia frente a los españoles -para luego empezar a reproducir el intra-exotismo, el racismo y el colonialismo interno que sus antepasados habían practicado en estas tierras de indios y manchados de sangre- sino que en sus raíces genealógicas cuenta hasta con un presidente de la República, Eduardo Santos. Como esas élites, adquirió la experiencia que da los siglos en el arte de gobernar esta inerme República. Santos ya lleva décadas en la política colombiana, ocupando los más altos cargos del Estado; Santos proviene de nuestras familias oligarquicas más poderosas… en resumen, tiene pedigrí.


Iván Duque es sólo un rastacuero, entendiendo esa palabra en el sentido que Rubén Darío le dio en su ensayo de 1906 titulado La evolución del rastacuerismo. El rastacuero es el recién venido, el afortunado, el mismo que simula ser lo que no es, precisamente porque no tiene experiencia, los medios, los títulos y la alcurnia. Darío se refería con esa expresión a quienes viajaba a Paris, en nuestra época de “galicismo mental” como decía Juan Valera, y luego volvían al país balbuceando francés, importando e impostando las maneras y las modas, con el fin de escenificarse socialmente, obtener prestigio y maravillar a los incautos de la sabanera Atenas suramericana. Fue el escritor José María Vergara y Vergara el que escenificó magistralmente este modus operandi o, lo que es lo mismo, la suerte del rastacuero, en su texto Las tres tazas (de chocolate, café y té): “Casimiro Viñas fue llamado Casimiro de la Vigne, y como no tenía antes sobrenombre alguno, le quedó este para secula seculorum. El mozo era de talento y se hizo el bobo; se estuvo un semestre enfadándose cada vez que le quitaban su ridículo apellido y le daban su elegante apodo. Los otros muchachos por llevarle la contraria no le llamaban sino de la Vigne. Al fin del semestre fingió el bribón de Casimiro que aceptaba el apodo por darles gusto y comenzó a firmar con él. He aquí como logró bautizarse a su gusto. Provisto de aquel apellido, de una buena figura y un carácter simpático, ha penetrado en todos los salones de lo que se llama entre nosotros alta sociedad”.


Guardadas las proporciones, lo mismo le pasó a Iván Duque. Se juntó con el patrón de la política colombiana, recibió la bendición, y el mismo se creyó que podía ser presidente. Y lo logró. Como Casimiro, tuvo que simular: no alcurnia, sino que podía gobernar un país. Tuvo que convencerse de que trabajar en una oficina del BID o ejercer poco tiempo como senador, lo avalaban para ser un estadista de talla mundial. Como Casimiro, Duque está dotado de una “buena figura y un carácter simpático”, que incluso le permite hacer monerías, sin sonrojarse, en el exterior. El efecto de tal operación, es que Duque pasó- como Casimiro- de ser un absoluto desconocido, a simular ser un gobernante de talla; pasó del anonimato a tener que ejercer el rastacuerismo y a escenificarse socialmente, ante las vigilantes aristocracias y la comunidad internacional, como un “hombre de estado”.


Santos, a diferencia de Duque, ha sido toreado en “varias plazas”, como se dice en esta taurina República maltratadora de animales. Se “las sabe todas”, como se dice coloquialmente. Por eso, cuando Uribe lo señaló con su dedo (inquisidor, la mayoría de las veces), cometió algo más que un error de cálculo: cometió un atentado contra sí mismo. Como era de esperarse, un tipo con pedigrí como Juan Manuel, jamás permitiría que un “capataz de finca” ocultara y oscureciera su mandato, su oportunidad histórica como presidente. Por eso, puso manos a la obra, y poco a poco se fue deslindando de los toldos uribistas. El uribismo, como es natural, se sintió traicionado y zaherido en sus ya diezmados principios.


Santos, por su parte, se dedicó a mejorar las relaciones internacionales con Ecuador, Venezuela y Europa. Mejoró la imagen internacional del país, y como un “estadista de talla” se supo vender muy bien a la comunidad internacional donde adquirió respeto y donde aún hoy lo admiran tanto como a Mujica. Si bien su gobierno fue neoliberal hasta los tuétanos, y vendepatria como los anteriores, hay que reconocerle que se la jugó por el propósito de la paz. Sin duda, Santos pasará a la historia por su Nobel de paz, pero más que eso, porque intentó hacerlo todo para sacar adelante el proceso con las FARC. Y quienes sufrimos la derrota con Mockus en el año 2010, tenemos que reconocer que logró crear un aire de paz, respirable, durante estos últimos 5 años. Así lo percibimos quienes hemos crecido en la violencia en este país. Estos últimos años han sido más tranquilos, hubo menos muertos; menos madres de policías, civiles y guerrilleros, sufriendo. Santos logró con la política, con su talante, lo que Uribe no pudo en 8 años con su guerrerista y macartizadora seguridad democrática. De ahí que quienes votamos por Santos en el año 2014, para evitar que Uribe volviera al poder, nos podemos dar por bien servidos, porque, en últimas, hizo aquello para lo cual fue elegido: tratar de sacar avante las negociaciones de la Habana.


Es esto lo que no perdona el uribismo. Les carcome el rencor y la envidia. Ortega y Gasset definía el rencor como impotencia, envidia, donde al adversario se lo aniquila “con la intención”, y donde se llega a creer que él no tiene “ni un adarme de razón ni una tilde de derecho”. El rencor en este caso está asociado con el re-sentimiento, ese sentimiento que se vuelve contra sí, que atiborra, debilita el propio cuerpo, el propio sentir. El resentimiento está conectado con el concepto anterior, porque es impotencia y envidia. Ese resentimiento está representado en Uribe y su séquito, en su ira y su odio contra quienes los apartaron del poder; frente a quienes se sobrepusieron a sus miserias y mediocridades, pues es cualidad del resentido sentirse desvalorado y menospreciado por quien ha escalado y ha subido más allá que él. Ellos no soportaron los logros de la paz de Santos, sus premios, su Nobel, sus reconocimientos, su imagen internacional. Hoy quieren desconocer todo lo hecho, simplemente para regresar el país al estado de antes: a la finca que ellos siempre han soñado con su cortedad de miras y sus egoístas intereses.


Iván Duque, un títere bien elegido por Uribe, para que no le pase como antes, pues “de la experiencia se aprende”, como decían las abuelas, ha heredado y es el portavoz legítimo de ese resentimiento. Y no tiene alternativa: debe seguir al pie de la letra las órdenes del padre, su omnímoda autoridad. Uribe, para decirlo en términos de Freud, es el “ideal del yo” de Duque, y frente al cual no puede rebelarse, pues sabe lo que le “corre pierna arriba” con el Centro Democrático. Aunque, si Duque fuera listo como su antecesor, traicionaría a Uribe y lograría mayorías en el congreso a punta de mermelada, pues en este país, los liberales, los conservadores, Cambio Radical, las sectas cristianas en el congreso, etcétera, se venden al mejor postor. De esta manera, lograría gobernabilidad. Pero es poco probable que esto ocurra, pues a diferencia de Santos, a Duque le falta talante y talento, personalidad, libido imperandi. connatus y voluntad de poder, de ser. Es más, le falta vocación histórica, pues puede pasar sin pena ni gloria sólo como un presidente con ceguera autoimpuesta que no se percató que la sociedad colombiana había cambiado y que la imagen internacional del país, con sus obligaciones adquiridas, no se podían echar por la borda.


Frente a la autoridad de Uribe, Duque es impotente, sumiso; se arrastra reptilmente ante sus patrones, cabizbajo, sin altivez, sin talante. Su vacío, su vacuidad, la misma que constituye al rastacuero simulador, debe llenarla con el espectáculo, obedeciendo bien y dejándose llevar por las “fuerzas extrañas” que lo rodean. Y, para terminar, permítaseme una boutade, mejor, una tontería: en los noventa, en la famosa novela “En cuerpo ajeno”, protagonizada por Amparo Grisales, el joven cuerpo de Danilo Santos, estaba poseído por el anciano espíritu del gran actor Julio Medina; en la Colombia del 2018, el de su presidente, no tan esbelto como el de Danilo, lo está por el espíritu maligno y resentido de su jefe político…habrá que esperar a que los espectros no destruyan al portador y a la insensible República.

 

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Migas de pan de 14.400 años cuestionan el origen de la agricultura

Investigadoras españolas hallan restos de pan elaborado milenios antes del cultivo de los cereales

 

El pan se inventó antes que el trigo cultivado. Investigadoras españolas han identificado restos de pan hecho hace 14.400 años, varios milenios antes de que los cereales fueran domesticados. El hallazgo da un revolcón al relato dominante sobre el origen de un alimento tan básico para la historia de muchas civilizaciones y el de la propia agricultura.

El descubrimiento se ha producido en el desierto Negro, en el nordeste de Jordania. En un hogar de una pequeña aldea, los científicos hallaron miles de restos orgánicos de origen vegetal. La mayoría pertenecían a un tubérculo acuático emparentado con la chufa. En menor cantidad, también identificaron semillas de avena, cebada o escaña, un trigo silvestre. Pero lo más llamativo eran 24 pequeños trozos churruscados.


"¿Tienes tostadora en casa? Pues estos 24 son muy parecidos a los restos de pan que se quedan en ella", dice la investigadora de la Universidad de Copenhague y principal autora del estudio, Amaia Arranz-Otaegui. "Al microscopio binocular [el óptico convencional] se ve que hay algo diferente, como incrustaciones. Pero con el microscopio electrónico de barrido [que usa haces de electrones en vez de luz], se ve que son células vegetales, células de granos de cereal", añade la investigadora del University College de Londres (UCL) y coautora de la investigación, Lara González Carretero.


El estudio, publicado en la revista PNAS, lo describe como un pan plano, sin levadura, ácimo, hecho de harina y agua. Al microscopio se puede observar una estructura similar, aunque menos inflada, que la de muchos panes actuales. Los vanos, los espacios huecos, apenas ocupan el 16%, frente al 40% - 70 % de los actuales con levadura. Se parecería más a un pan pita que a uno de molde. La datación por radiocarbono considera a este pan como el más antiguo de los encontrados. Hasta ahora, ese puesto lo tenía un pan encontrado por la propia González en Çatalhöyük, un yacimiento de la meseta de Konya, en la actual Turquía. Según sus estimaciones, tendría unos 9.000 años. El identificado ahora fue cocinado unos cinco milenios antes.


Las migas de pan de 14.400 años fueron halladas por un equipo de arqueólogos de la Universidad de Copenhague en Shubayqa 1, uno de los yacimientos más antiguos de la cultura natufiense, presente en todo el Oriente Próximo, desde el norte del actual Irak hasta la península del Sinaí, en el moderno Egipto. "Los natufienses fueron los últimos cazadores recolectores [en Oriente Próximo] antes de la llegada de los agricultores del Neolítico", recuerda Arranz-Otaegui, que ha participado en las excavaciones del desierto Negro durante cuatro años. Aquel pueblo ya tenía perros domesticados, habían abandonado la vida nómada y contaban con piedras, morteros y toda una industria lítica para, entre otras cosas, hacer pan.


Sin embargo, el cultivo consciente de los cereales necesarios para obtener harina exigiría un proceso de domesticación que no se producirá hasta unos milenios más tarde. Así que los natufienses hacían su pan plano con granos de cereales silvestres en un proceso que debía ser muy costoso. "El trigo actual se descascarilla casi solo, en los silvestres la cobertura está diseñada para protegerlo y después había que molerlo, amasarlo, cocerlo... Todo apunta a que el pan se hacía en ocasiones, quizá para un uso simbólico o ritual, pero esto es difícil de demostrar", comenta la arqueóloga de la Universidad de Copenhague.


De hecho, la presencia de cereales, pan y otros posibles derivados de la harina como las gachas es pequeña si se compara con otros vegetales o carnes hallados en el yacimiento. Apenas el 20% de la dieta de aquellas personas dependía de los cereales que recolectaban. Ese porcentaje irá aumentando a medida que avance la agricultura.


"El pan exige un proceso intensivo en mano de obra que incluye el descascarillado, la molienda de los cereales, el amasado y el horneado. Que esto se hiciera antes de los métodos agrícolas sugiere que era considerado algo especial y el deseo de hacer más de esta comida especial probablemente contribuyera a la decisión de empezar a cultivar cereales", opina el director de la tesis de González, el profesor de la UCL Dorian Fuller. Y con el cultivo de los cereales, se generalizó la agricultura, la acumulación de alimento, la primera explosión demográfica, las primeras ciudades, las estructuras sociales...

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“Te transformas en una mujer usable, desechable”

En el 2002, con 17 años, llegó a España vendida por 300 euros por una red de trata que operaba desde Rumania. Pasó por 40 prostíbulos. Logró salir cinco años después, una vez que la consideraron descartable. Se define como una “combatiente” contra la trata. Tomó conciencia de la esclavitud a la que la sometieron a partir del descubrimiento de lecturas feministas.

 

“La gente en general repite el discurso proxeneta porque le llega por todas partes: los medios de comunicación ponen como referentes a supuestas mujeres que es como que hacen el papel de Pretty Woman, la película que tanto daño ha hecho con la romantización de la violencia, de la prostitución, del putero. Y creo que a nuestra sociedad nos toca replantearnos que la prostitución, aunque nos quieran vender que tiene rostro de mujer, es un mundo de hombres”. Así habla Amelia Tiganus. Es rumana, pero se expresa en perfecto español. A España llegó hace 16 años vendida por 300 euros para ser explotada en 40 prostíbulos durante cinco años. Sobrevivió y lo cuenta. Llana, franca, directa. Desmenuza en esta entrevista cómo fue captada, de qué forma funciona el sistema prostituyente en España y cómo hizo para salir: “Me dejaron marchar porque no daba más de mí y eso no importaba porque después de cinco años habían hecho un montón de plata. Y además en la puerta había tres nuevas (chicas) de 18 añitos recién cumplidos”.


–¿De dónde es Amelia?


–Nací en 1984, en Galati, al este de Rumania. Una ciudad industrial. Una familia de clase obrera, soy la mayor de dos hermanas. Y bueno mi vida era como la de cualquier otra en esa situación. A destacar mi buen nivel de estudio y mi deseo de ser profesora o médica, también que nunca pasé por necesidades económicas. Quizás esas necesidades sí las sufrí a nivel emocional porque dentro del núcleo familiar era una situación generalizada. Quizás porque es una sociedad… que ha pasado por la época del comunismo, de vivir en dictadura y tanto mujeres como hombres tenían unos horarios, eran unas dinámicas bien marcadas y se quedaba como al margen la vida afectiva, el valor de lo afectivo. Entonces nos hemos criado, en mi generación y las que vivieron en esas épocas de cambio, en esas dinámicas de ausencia de afecto parental.


–¿Qué pasó? ¿Cuál fue el desencadenante, cómo cae en la explotación sexual?


–Bueno, yo siempre digo que eso lo vi con la perspectiva del tiempo y tuve herramientas para analizar lo que había vivido… Llevo 16 años en España. El desencadenante, lo que cambió mi vida fue el haber sufrido a los 13 años una violación múltiple. Eran chicos del barrio, conocidos. En la calle, volviendo del colegio me rodearon y empezaron a insistir y eso se desencadenó en una violación múltiple. Pero eso no fue lo peor porque fue un hecho muy traumático pero que mi mente lo guardó en un rincón y siento que se borró de mi memoria, lo peor fue lo que vino después cuando mi entorno no supo responder a aquello quizás por miedo o por faltas de herramientas…


–¿Le contó a sus padres?


–No le conté a mis padres porque tenía mucha vergüenza, miedo a defraudarles, no quería que sintieran vergüenza ni que pusieran en duda lo que sucedió…


–Pensaba que la podían culpar de algo…


–Sí, pensaba, porque eran muy conservadores, y me crié con esa idea de que si a una mujer le pasa algo así es porque no ha tenido el suficiente cuidado o porque ha estado vestida de alguna manera. Ese mensaje lo tenía muy bien incorporado. Pero sí de cara hacia afuera se difundió y se me marginó. Primero, y más importante, las notas bajaban porque ya no rendía, decían que me había vuelto una vaga y no vieron los indicadores. Tampoco el vecindario, que se dedicaba a señalarme, a decir que era una puta. Esos padres de mis amigas no les dejaban hablar conmigo porque decían que les iba a ocurrir lo mismo…


–Entonces, sus padres se enteraron.


–Sí. Seguramente les agarró mucho dolor, lo pienso ahora pero en ese momento me sentí bastante defraudada por su actuación. Pues me vi totalmente marginalizada por una sociedad, muy vulnerada. Entonces en esa situación, en donde además las violaciones se volvieron sistemáticas porque me perseguían, tenía dos opciones: una era suicidarme por no aguantar todo eso y otra era asumir que eso era así, que yo era una puta. Y adquirí esa falsa salvación, me agarré de esa idea… A partir de ese momento pensé “bueno, no pasa nada, me acuesto con todos” pero también para evitar las situaciones de mayor violencia, para sobrevivir, un mecanismo de defensa.


–¿Cuánto tiempo duró eso?


–Esto desde los 13 hasta los 17 y medio. Y a los 17 y medio fue cuando me empezaron a hablar de ir al Estado Español a ejercer la prostitución para en unos años, tener una casa, un coche. Me ponían de ejemplo a otras chicas que venían de ahí, que eran muy queridas y admiradas, porque dentro del sistema eres lo que tienes, el valor que tienes. Y me ilusioné mucho, me lo creí y dije que sí. Tenía 17 años, era menor de edad y ese hombre me vendió por 300 euros. Tenía un prostíbulo en Alicante, en donde enseguida cumplí la mayoría de edad. Fue así como llegué al Estado Español y al sistema prostibulario.


–¿Y con sus padres, nunca más?


–En esa ecuación mis padres se quedaron de lado porque yo intenté sobrevivir a mi manera, a los 16 años empecé a trabajar en la fábrica, sacar adelante mi vida y se quedaron en un lugar secundario.


–¿Repensó ese consentimiento que supuestamente dio a esa edad?


–Claro. Lo más llamativo es que yo no me identifiqué como víctima de trata hasta hace cuatro años. O sea, siete años después de salir del sistema prostituyente, sin apoyo –luego lo conseguí porque nadie se salva solo—, en tremenda soledad. Yo durante todo este tiempo pensé que como di mi consentimiento, sin pensar cómo lo di, tengo que apechugar. La revictimización que siempre o casi sufrimos las mujeres.Y me di cuenta de que era víctima de trata por el feminismo…


–¿Cómo llegó al feminismo?


–De casualidad, empezando a leer. Fue un momento de abrir los ojos, darme cuenta que todas las preguntas que me fueron rondando por la cabeza, todo tenía un sentido, una explicación y entonces pude ponerle palabras a lo vivido. Pude entender mi historia y sacarla de lo personal a lo político, y así entender que parte de mi historia personal formaba parte de un gran entramado que arroja en la prostitución a millones de mujeres en todo el mundo. Y luego empecé a estudiar sobre la trata y fue al conocer el Protocolo de Palermo cuando me di cuenta de que yo había sido víctima de trata primero porque di ese “consentimiento” siendo menor de edad y segundo, aunque no hubiera sido menor de edad, en una condición de vulnerabilidad como la que estaba, tampoco. Por eso pienso que el consentimiento es un término muy tramposo porque no se puede demostrar.


–Dijo alguna vez que los prostíbulos son campos de concentración.


–Sí, después de escuchar a Sonia Sánchez que dijo que “la prostitución es un campo de concentración a cielo abierto”, empecé a reflexionar sobre eso, a hacer conexiones y entonces empecé a pensar qué era la prostitución dentro de los prostíbulos, que era lo que yo conocía. He pasado por más de 40 prostíbulos durante los cinco años que fui explotada en el Estado Español. Y tener los sentidos puestos en sobrevivir las 24 horas del día; estar expuesta a ver pornografía (películas) las 24 horas del día y como forma de tortura, como mandando un mensaje muy claro de “para esto estás y sirves”; tener que hacer fila para todo, para cambiar las sábanas, para comer, para entrar a las habitaciones con los puteros. También la desconexión total con la sexualidad, con el deseo, simplemente un acto mecánico para dominar. Ser en función de lo que los otros te demandan porque primero pierdes la identidad, te transformas en una mujer usable, desechable; en un cuerpo y podes resistir a todo eso a través de un mecanismo de desviación porque es cuando se quiebra tu humanidad.


–¿Cuándo pensó por primera vez en irse, escaparse?


–La primera vez fue a las tres semanas de llegar al Estado Español cuando me di cuenta que el proxeneta que me había comprado no cumplía con su parte porque me había dicho que después de pagar la deuda que había acumulado por pasaporte, el viaje, las ganancias se iban a repartir un 50 y un 50. Pero me di cuenta que después de pagar esa deuda, de ese 50 por ciento que me tenían que dar a mí, me quitaban el alojamiento, las sábanas. Me habían dicho primero que era para ganar mucho dinero y sacar a tiro en dos años, y si no lo cumplía era porque no me esforzaba lo suficiente. También hay un sistema de multas por no cumplir los horarios, por no estar a las cinco en punto en las salas cuando se abría la puerta (ahí entraban los puteros y estábamos en filas otra vez). Por tardar más en habitaciones, por masticar chicles, por contestar mal a un putero. Entonces todo eso de la libertad de elección no es cierto: no puedes tratar mal a un putero porque el proxeneta va a perder la clientela y porque ese (el prostituyente) le dirá a otros que ahí hay chicas complicadas. Y me di cuenta como me quedaba sin nada. Lo que me quedaba era para sobrevivir y seguir enganchada a la droga y el alcohol. Nos enganchamos a eso para poder resistir y sobrevivir.Y a las tres semanas cuando me doy cuenta de todo eso, porque era aun bastante lúcida, decidí escaparme en el día en que tuve el pasaporte en la mano (me lo habían sacado el primer día. Me dijeron que tenían una caja fuerte porque las chicas me lo podían robar). Pero me devolvieron el pasaporte un día que el proxeneta recibió el llamado de un policía avisándole que esa noche iba a haber una redada: esa noche teníamos todas el pasaporte en mano y las que parecían menores de edad no estaban esa noche. Y lo que hice fue pedirle a algún putero que me llevara a otro prostíbulo. Y la gente me decía “si tú estabas tan mal, ¿por qué te fuiste a un prostíbulo?”. Primero, queda claro que no quería volver a Rumania y segundo, estaba en un país totalmente desconocido, no hablaba el idioma. Desconocía mis derechos. Y todavía pensaba que eso era posible, que yo ganara ese dinero para solucionar mi vida. Y acabé en otro prostíbulo. Y de ahí en otro y otro porque trabajan en red y cada 21 días renuevan para tener chicas nuevas, para tener mercancía siempre variada y nueva para que los puteros no se aburran. Y el sistema era el mismo: explotar. Estuve cinco años. Tardé cinco años porque me resistía a salir sin llevarme nada. Tenía dolor de salir de eso sin llevarme nada y me prometía un año más, otro año más hasta llegar a los cinco. Autoengañarme.


–¿Cómo salió?


–Salí. Un día me senté en una silla y pensé que no quería que nadie más me tocara. Y me aguanté dos semanas. Me hacían muchas presiones porque acumulaba deudas con el club. Pero estaba totalmente bloqueada, intentaba pensar pero no tenía herramientas para hacerlo. Le pedí a un putero que me llevara a su casa a cambio de sexo. Y yo pensé que esa sería una manera de buscar un trabajo, poder pagar un alquiler. Fue así, pero me dejaron marchar porque después de todas esas insistencias era simplemente que no daba más de mí y eso no importaba porque después de cinco años habían hecho un montón de plata. Y además en la puerta había tres nuevas de 18 añitos recién cumplidos, con mis mismas ilusiones.


–¿Qué dice la ley española de la prostitución?


–Es alegal. Es decir, es una nube que beneficia a proxenetas, al Estado. Significa que no está penalizada ni para quien ejerce ni para quien explota –los puteros–. Está perseguido el proxenetismo, lo único que de una manera tramposa, hay prostíbulos en las carreteras, cada vez más pisos. No persigue el rufianismo ni el proxenetismo coactivo. Y volvemos al consentimiento, es decir, si una mujer consiente –sin tener en cuenta la vulnerabilidad– ser explotada, no pasa nada.


–¿Hay presiones para legalizar?


–Muchísimas, cuando ejercer la prostitución no es ilegal. ¿Y a quién beneficia? A los proxenetas porque quieren convertir la explotación sexual en explotación laboral. Y de esa ecuación quien gana es el proxeneta porque se convierte en empresario que explota. Y hay muchísima presión y el lobby proxeneta a nivel global. Y la gente en general repite el discurso proxeneta porque le llega por todas partes: los medios de comunicación ponen como referentes a supuestas mujeres que es como hacer el papel de Pretty Woman, la película que tanto daño ha hecho con la romantización de la violencia, de la prostitución, del putero. Y creo que a nuestra sociedad nos toca replantearnos que la prostitución, aunque nos quieran vender que tiene rostro de mujer, es un mundo de hombres. A mí cuando me preguntan que es la prostitución, respondo que es un mundo masculino. Para poder analizar hay que ver el sistema, hay que hablar del Estado que permite que exista y que lucra con ello porque en el Estado Español el dinero que mueve la trata está incluido en el cálculo del PIB desde 2014. Después están los proxenetas y los tratantes: cuando cae alguna red, siempre caen los extranjeros. Los intocables son los poderosos.


–Las chicas son también en general extranjeras…


–Sí porque las que estamos en situación de prostitución y trata, se retroalimentan y solapan. El 90 por ciento son países de origen de las redes de trata.Y luego está el gran invisibilizado que es el putero.


–El cliente, le decimos acá…


–Pero decirle cliente es eximirle de responsabilidad porque cliente podemos ser cualquiera y compramos y ahí se acaba. Y lo llamamos allí “putero” y aquí, “prostituyente”. Pero lo llamamos así porque es el hombre que paga para acceder al cuerpo de una mujer, no es cualquier cliente.


–¿Cuál es su sueño ahora?


–Tengo muchos, gracias al universo no he perdido la capacidad de soñar ni de perder las esperanzas. Mi sueño es que esta sociedad pueda abrir los ojos y pensar sobre qué modelo de Estado, de sociedad queremos. Se supone que si luchamos porque nuestros derechos como mujeres estén asegurados, es inocente pensar que legalizando la prostitución nos pueden garantizar eso porque el mismo acto en sí es discriminatorio hacia todas las mujeres porque pone a disposición de los hombres en lugares físicos en donde las mujeres que están ahí son convertidas en hoyos, en mujeres utilizables y desechables.


–¿Cómo vive hoy?


–Yo llevo mi activismo desde feminicidio.net y cuando hablo lo hago en nombre de una organización… no soy yo sola, tengo un equipo multidisciplinario detrás. Lo primero que hacemos es ir contra los feminicidios en el Estado Español, los del sistema prostitucional (prostituyente). Desde el año 2010 hasta hoy, tenemos documentados 42 casos. Seguramente habrán sido más. Lo que hacemos es rastrear las noticias de los periódicos y a través de eso hacemos informes. Un dato muy importante para destacar del informe es que la gran mayoría de estas 42 mujeres han sido asesinadas por puteros. La gran mayoría provenían de países de origen de las redes de trata (Europa del Este, Rumania y Ucrania. En América Latina, Brasil, República Dominicana. En Asia, China. En África, Nigeria), todos los puntos en donde las mujeres fuimos convertidas en materia prima para ser explotadas. También que esos asesinatos son llevados a cabo con gran odio, dejando en evidencia la misoginia. Es como si esos puteros hubieran hecho una declaración, como si el cuerpo de esas prostitutas fuera el campo de batalla de la misoginia, violencia contra todas las mujeres. Dentro de la organización coordino el proyecto de sensibilización, formación y prevención de prostitución, trata y violencia sexual. Me dedico a dar talleres, sensibilizar, a hacer activismo.

 

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