Para derrotar a la extrema derecha, la izquierda debe abrazar un Brexit socialista e internacionalista

La Unión Europea consagra el Thatcherismo en el continente: la creencia de que puede ser reformado desde dentro es engañosa.

 

 


2019-07-17 15:41:00

Paul Mason ha hecho una importante contribución al debate desde la izquierda en relación al Brexit. Esta aportación es importante porque Mason es el mayor europeísta dentro de la izquierda militante. La UE es esa anti-democrática y capitalista organización que se ha convertido en un pilar de la globalización y la capitana de la desigualdad.

Su artículo contenía el habitual macartismo de culpabilizar a quienes se oponen a la UE. El ataque de Mason a Eddie Dempsey, un sindicalista antifascista, es un clásico ejemplo de ello. Es imprescindible que nos movamos más allá de este tipo de politícas de la izquierda.
Mason tiene razón al argumentar que existe una amenaza de una reacción desagradable de la derecha. Pero la verdad es que esta amenaza se intensificará si se abandona el Brexit. La decisión de abandonar la UE se tomó en un referéndum con la votación más numerosa de la historia británica.

Esto no fue ciertamente la expresión de una política de extrema derecha, sino la visión establecida de millones de votantes laboristas y conservadores. Si votar no puede producir un cambio, entonces nuestra política está en crisis. Apoyamos la prioridad de la democracia. En las últimas elecciones, los dos partidos principales se presentaron en manifiestos que prometían respetar el resultado del referéndum. El voto de Ukip fracasó y el de los Laboristas se reactivó. Es la falta de voluntad de la clase dominante al llevar a cabo el Brexit, y no el propio Brexit, lo que está llevando a la ira popular.

También es cierto que la izquierda no ha podido articularse ni hacer campaña en torno a una visión democrática de renovación nacional. Parte del problema es que el euroescepticismo en el seno laborista desde una postura más izquierdista, inicialmente encarnado por Barbara Castle, Tony Benn, Michael Foot y Jeremy Corbyn, ha sido sofocado por las responsabilidades del liderazgo, mientras que la derecha euroescéptica del partido, ejemplificada en Hugh Gaitskell, Denis Healey, Peter Shore y Ernest Bevin, fueron eclipsados por la progresiva globalización de la tercera vía. El resultado ha sido una ausencia de liderazgo para posibilidades democráticas y socialistas en el Brexit desde dentro del Partido Laborista, que se ha materializado en un rechazo a los votantes del Brexit que apoyan a los laboristas, al calificarlos de “xenófobos y racistas”. Respaldamos su voto y las posibilidades socialistas que se abren a través del restablecimiento de la soberanía democrática.

El argumento de Mason es que es una falacia autocumplida en el sentido de que abandona el terreno de la disputa democrática sobre el significado del Brexit y luego denuncia a todos los que no están de acuerdo con él como si le hiciesen el juego al fascismo. Mason ha adoptado la táctica de Hillary Clinton de reducir a los votantes del Brexit a un “saco de deplorables”. Eso da lugar a que la extrema derecha pueda reclamar sus afectos políticos.

Nuestro segundo punto es que siempre que la izquierda socialdemócrata ha adoptado una política pro-UE en Europa, ha sido diezmada. En Francia casi ha desaparecido, en Holanda y Bélgica ahora es marginal, en Alemania el Partido Socialdemócrata va por detrás de Alternativa para Alemania (AfD) en las urnas, y en Italia las fuerzas combinadas de las grandes tradiciones comunistas y socialistas no pudieron reunir ni la mitad de los votos del Movimiento Cinco Estrellas, cuyo lema era “vete a la mierda”.

La parálisis colectiva de la izquierda continental, particularmente su ala socialdemócrata, es una advertencia sobre el coste de abandonar las posibilidades de cambio democrático dentro del estado nación. Existen severas restricciones sobre lo que se puede lograr dentro de la UE y los votantes de la clase trabajadora lo saben.

La alternativa a esta historia estuvo representada brevemente por el Partido Laborista de Corbyn en las últimas elecciones generales, cuando el partido se comprometió a “respetar el resultado del referéndum” y propuso políticas que eran claramente contrarias a las limitaciones del Tratado de Lisboa. Esto ha sido posteriormente amenazado por la deriva hacia el remain (a favor de permanecer en la Unión Europea). El Partido Laborista podría haber liderado una campaña democrática a favor del Brexit, pero se ha negado a hacerlo. Nuevamente, las consecuencias de esto favorecen inevitablemente a la derecha.

El consenso emergente en torno a la postura remain, liderado por el Partido Laborista, se basa en la noción de la tercera vía en la que el objetivo principal de nuestra política es preservar y proteger las operaciones sin fricción del capitalismo. El capitalismo, sin embargo, es un sistema económico vorazmente duradero y robusto que no requiere del cuidado o de la protección constitucional. La democracia, por el contrario, es el mejor medio para resistir su dominio y eso no es posible dentro de las limitaciones de la UE. Esta postura conduce a una política de decepción o a la inevitable traición. Tampoco puede ser descrita como una “narrativa de esperanza”. Es más una promesa vacía que lleva al desencanto.

Esto se relaciona con el tercer engaño de la izquierda pro-UE; su negativa a reconocer la imposibilidad de reformar la propia UE. Han construido una posición en torno a “permanecer y reformar” (Mason) o “revuelta y transformación” (el gabinete en la sombra de Clive Lewis hacia el gobierno) que es claramente imposible dentro de las estructuras de los Tratados de Maastricht y Lisboa.

La UE se basa en los tratados y la máxima autoridad del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas (TJCE) para resolver disputas. Los tratados se basan en la prioridad de las “cuatro libertades” (de circulación de mercancías, de personas, servicios y capitales) y las normas del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Transformar estos tratados en una dirección socialista es ciertamente imposible. Al menos 15 gobiernos socialistas tendrían que ser elegidos simultáneamente, incluso para iniciar un cambio en el tratado, y el requisito de “consenso” en cualquier convención subsiguiente, y de ratificación unánime, permite el veto de cualquier estado miembro. La experiencia de Syriza en Grecia es una prueba fehaciente de la desesperanza del enfoque de “permanecer y reformar”. Mason informó bien sobre ese asunto. 

Su argumento de que el Thatcherismo en un país es malo es evidentemente correcto, pero yerra en no ver que el Thatcherismo en un continente sería claramente peor. Por eso nos oponemos a la UE.Existe una profunda distinción entre globalización e internacionalismo. El movimiento obrero y la izquierda en general, sería prudente al recordarlo. La UE es una fuerza globalizadora que subordina el trabajo al capital y la democracia al derecho de los tratados. No debemos agradecer nuestros derechos laborales o estado de bienestar a la UE, sino a la lucha política del movimiento obrero durante más de un siglo. Su argumento de que el Thatcherismo en un país es malo es obviamente correcto, pero no ve que el Thatcherismo en un continente sea claramente peor. Por eso nos oponemos a la UE.

Estamos viviendo un interregno, un período que Antonio Gramsci describió como un momento en el que “la crisis consiste precisamente en el hecho de que lo viejo muere y lo nuevo no puede nacer: en este interregno se verifican los fenómenos morbosos más variados”. Uno de esos fenómenos morbosos es el compromiso de la izquierda con el mercado único, la unión aduanera y la soberanía del Tribunal de Justicia; hacia la eternidad capitalista de la UE. Por el contrario, instamos a una política basada en la democracia, las reformas económicas radicales y el internacionalismo.

La forma de derrotar a la extrema derecha es que la izquierda abarque un Brexit internacionalista y democrático.

 

the full brexit

The Full Brexit es un grupo a favor de la salida de Reino Unido de la Unión Europea formado por Maurice Glasman, Costas Lapavitsas, Mary Davis, Chris Bickerton, Wolfgang Streeck y Richard Tuck. Artículo publicado en Newstatesman: To defeat the far right, the left must embrace a socialist and internationalist Brexit, publicado con permiso por El Salto.

Publicado enInternacional
Lunes, 08 Julio 2019 06:11

¡Gol!

La futbolista Megan Rapinoe, cocapitana de la selección femenil estadunidense de futbol (que este domingo se proclamó campeona del mundo Francia 2019), ha acusado a Donald Trump de ser "racista" y "sexista".Foto Ap

"No voy a ir a la chingada Casa Blanca", había afirmado Megan Rapinoe, la cocapitana de la selección estadunidense antes de que su equipo ganara la Copa Mundial y ella fuera premiada como la jugadora estrella en ese concurso que culminó este domingo. Ella anotó el gol del triunfo, como muchos otros para conquistar este lugar supremo del futbol soccer, pero a lo largo de este campeonato mundial también ha goleado al presidente de Estados Unidos una y otra vez.

 

La futbolista estadunidense más famosa del mundo ha sido severa en sus críticas al mandatario y sus políticas. Ha declarado en múltiples ocasiones que lo considera un "racista" y un "sexista", y en días recientes se ha burlado de que el presidente seguramente tenía mejores cosas que hacer que criticarla. Afirmó, en torno a una invitación a la Casa Blanca, que "no voy a ser falsa, estar con el presidente, quien claramente está en contra de tantas de las cosas que defiendo, y de tantas de las cosas que realmente soy".

 

Pero quien ha, con humor, comentado que es "una protesta caminante", no empezó su enfrentamiento contra injusticias ahora. De hecho, fue la primera persona blanca que se arrodilló durante el himno nacional de EU antes de un partido en protesta contra la injusticia racial y la violencia policiaca en 2016, al sumarse a los actos de protesta detonados por el mariscal de futbol americano Colin Kaepernick ese mismo año. Explicó entonces que por “ser una estadunidense gay, sé lo que significa ver la bandera y no tenerla protegiendo todas las libertades… Es imperativo tener a personas blancas que apoyen a personas de color sobre esto”. La federación de futbol de Estados Unidos prohibió a los jugadores arrodillarse, pero Rapinoe continuó expresándose al rehusar cantar el himno y poner su mano sobre su corazón antes de los partidos de esta Copa Mundial.

 

Rapinoe se ha expresado públicamente sobre todo tipo de injusticias, particularmente en defensa de los derechos de la comunidad gay y la igualdad de género. Ella junto con todas las 28 integrantes de la selección registraron una demanda legal contra la federación de futbol soccer de Estados Unidos por discriminación en pago y recursos (la selección ganó la última copa mundial en 2015 y la de 1999).

 

Comentó en entrevista con The Guardian hace un par de años que “necesitamos una conversación más amplia en este país sobre la igualdad y el respeto en general –especialmente con la elección reciente (de Trump) y la narrativa subsecuente que emana de la Casa Blanca ahora”. Durante esta Copa, respondió después de ser acusada de ser "anti-estadunidense": criticar las injusticias en EU es ser “muy americano”.

 

Trump, hace dos semanas, en medio de la Copa, dijo que invitaría al equipo, pero opinó que no era apropiado que Rapinoe proteste durante el himno nacional. Dos días después el presidente le advirtió no "faltarle el respeto a nuestro país, a la Casa Blanca o a nuestra bandera".

 

Otras integrantes del equipo han expresado que no acudirán a la Casa Blanca para ser festejadas por este presidente, y es posible que todo el equipo se niegue. Ali Krieger, otra estrella del equipo, tuiteó hace un par de semana que “en torno del tuit del ‘presidente’ hoy, sé que se enoja ante mujeres a quienes usted no puede controlar o manosear, pero yo estoy con @mPinoe [Rapinoe] y me quedaré alejada también. No apoyo a este gobierno ni su ataque contra los ciudadano LGBTQ, migrantes y nuestros más vulnerables”.

 

No estarán solas. Durante este régimen, varios equipos deportivos profesionales han rechazado la invitación a la Casa Blanca, incluyendo los Golden State Warriors después de que ganaron el campeonato de basquetbol profesional, y cuyas estrellas y su técnico deploraron y criticaron las políticas de Trump, incluyendo contra migrantes en 2017 y 2018. Las Águilas de Filadelfia tampoco fueron a la Casa Blanca después de ganar el Supertazón el año pasado. Son parte, a la vez, de una noble historia de atletas estadunidenses que se ha sumado a las luchas por la justicia social y política, incluyendo figuras como Muhammad Ali, los atletas olímpicos que levantaron su puño en las Olimpiadas de 1968 en México, de Jackie Robinson, Billie Jean King y tantos más.

 

¡Goooool!

Publicado enInternacional
Domingo, 07 Julio 2019 05:51

El gran naufragio

El gran naufragio

La economía brasileña en problemas: antecedentes, debilidades y fortalezas

 

Prever uno o más futuros posibles para Brasil es hoy particularmente difícil por dos razones: una de ellas se debe al contexto internacional, actualmente en desplazamiento; la otra se debe al choque político que el país atraviesa desde la elección de un presidente que desea romper con el pasado de una forma particularmente brutal y muchas veces incoherente.

El contexto internacional es cada vez más inestable, marcado por el ascenso de China y el declive relativo de Estados Unidos, los cambios brutales en las “reglas de juego” que hasta hace poco gobernaron la globalización del comercio, la desaceleración del crecimiento del comercio internacional y la adopción de medidas proteccionistas, la transformación de la tecnología y el surgimiento de la inteligencia artificial y de la automatización, y la probabilidad significativa de una crisis financiera internacional.

A medida que pasan los meses, la política económica propuesta por el nuevo gobierno se enfrenta a un rechazo cada vez mayor, ya sea de parte del Congreso o del propio pueblo brasileño. Por momentos, esta política económica se muestra incoherente debido a declaraciones intempestivas –tanto del núcleo cercano al presidente (familia, consejeros) como de ministros incompetentes– que contradicen lo dicho por el ministro de Economía o el vicepresidente. Así, sufre de un déficit de racionalidad, esto es, una incapacidad manifiesta para implementar un programa económico controvertido, liberal pero cojo. De hecho, las líneas generales hasta ahora conocidas muestran los gérmenes de múltiples dilemas entre soberanía, liberalismo e intervencionismo, capaces tanto de revivir oposiciones entre aquellos que apoyaron la llegada de Bolsonaro a la presidencia como de animar a los movimientos sociales.

UNA ECONOMÍA PREDOMINANTEMENTE RENTISTA.

Así anunciado, este subtítulo puede sorprender o incluso chocar. No hace mucho tiempo, en 2007, Brasil era presentado no sólo como una de las economías más poderosas del mundo, sino como una especie de El Dorado para los inversores extranjeros. Contrariamente a lo que se pueda haber escrito en el pasado, Brasil no es una economía emergente. A largo plazo, su Pbi per cápita no se está aproximando al de los países avanzados; creció ligeramente en el período entre 2004 y 2013 bajo las dos presidencias de Lula y la primera de Rousseff. El Pbi per cápita con relación al de Estados Unidos fue aproximadamente el mismo en 1960 y en 2016, mientras que el de Corea del Sur, que parte de un nivel inferior, supera al de Brasil en 1990 y alcanza el 50 por ciento del de Estados Unidos en 2016, de acuerdo al Banco Mundial.

Hay que destacar que en Brasil el comportamiento de los empresarios es fundamentalmente rentista, con algunas excepciones. Prefieren, en principio, consumir, invertir en productos financieros o incluso en la producción de materias primas, en lugar de hacerlo en la industria, en la innovación y en los llamados servicios dinámicos.

Las consecuencias son:

  1. Una tasa de inversión muy baja.
  2. Un nivel de productividad del trabajo en la industria brasileña también bajo (véase tabla 1).
  3. Una tendencia al estancamiento económico del Pbi per cápita desde los años noventa.

 

Con un crecimiento tan bajo, la movilidad social se muestra reducida: la probabilidad de que el hijo de una persona pobre sea pobre cuando alcance la edad adulta es muy alta, a menos que una política voluntaria de redistribución de la renta sea puesta en práctica por el gobierno: aumento del salario mínimo mayor al crecimiento de la productividad del trabajo, políticas diversas de asistencia a los más pobres como Bolsa Familia, pago de pensiones indexadas a los campesinos pobres y a los discapacitados –incluso cuando no hayan contribuido.

En gran parte gracias a las políticas sociales, hasta 2014 ocurrió una ligera caída en las desigualdades a nivel de los ingresos de la fuerza de trabajo. Con la crisis económica y la política de austeridad decidida por el segundo gobierno de Rousseff, seguida por la de Temer a partir de 2016, esas desigualdades pasaron a subir nuevamente.

El declive de la desigualdad en la renta de trabajo durante las dos presidencias de Lula y la primera de Dilma fue acompañado por un aumento en la desigualdad de la renta personal, al contrario de lo que afirmaron los discursos oficiales. Esto fue demostrado por economistas que usaron no sólo los datos proporcionados por la Encuesta Nacional por Muestra de Hogares (Pnad por sus siglas en portugués), sino además las informaciones del impuesto a la renta de las personas (Irpf) para los deciles más ricos. Así, de acuerdo con los cálculos de Morgan,1 el coeficiente de Gini no sufrió la caída anunciada.

Por otro lado, la disminución de la pobreza entre 2002 y 2004 fue considerable. Entre 2002 y 2013, el número de hogares pobres disminuyó de forma pronunciada en relación con el total de hogares y el de hogares en la indigencia disminuyó del 10 al 5,3 por ciento. La metodología para medir la pobreza cambió en noviembre de 2015. De acuerdo a las estimaciones de la investigadora brasileña Sonia Rocha, la pobreza aumentó de 13,8 por ciento en 2014 a 16 por ciento en 2015 y la indigencia, de 3,4 a 4,2 por ciento. Ese aumento continuó en 2016 y en 2017 según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística.

DE LA DESINDUSTRIALIZACIÓN… 

La desindustrialización de Brasil es prematura. En América Latina, este fenómeno llegó mucho antes que en los países avanzados; de ahí el uso del adjetivo “precoz”, utilizado cuando el ingreso per cápita corresponde a la mitad del de los países avanzados al iniciarse el proceso de desindustrialización.

El Pbi real per cápita de la industria de Brasil no alcanzó el nivel de 1980, pero en Estados Unidos aumentó en más de un 60 por ciento en el mismo período. El peso relativo de la industria manufacturera en el Pbi pasó de 24 por ciento en 1980 a 13 por ciento en 2014 y 10 por ciento en 2017.2 La participación de la industria manufacturera brasileña en la industria manufacturera mundial (en términos de valor agregado) fue de 2,7 por ciento en 1980, de 3,1 por ciento en 2005 y de 1,8 por ciento en 2016, según el Instituto de Estudios para el Desarrollo Industrial brasileño.3 En China, esta proporción pasó de 11,7 por ciento en 2005 a 24,4 por ciento en 2016. Por lo tanto, mientras disminuye relativamente en Brasil, aumenta considerablemente en China.

Las exportaciones de manufacturas están en caída en términos relativos en Brasil, pasando de representar el 53 por ciento del valor de las exportaciones en 2005 al 35 por ciento en 2012, en favor de las exportaciones de materias primas agrícolas y mineras. Recién en febrero de 2016 pudieron crecer debido a una fuerte desvalorización del real en 2015 y a la baja en el precio de los productos. El peso de su valor en las exportaciones mundiales de productos industriales pasó de 0,8 por ciento a 0,61 entre 2005 y 2017.

… A LA CRISIS.

La desindustrialización precoz se debe a la falta de una política cambiaria destinada a contrarrestar la apreciación de la moneda y al aumento de los salarios por encima de la productividad del trabajo –que, de hecho, ha sido muy débil–, así como a la relativa ausencia de una política industrial que se oponga a ciertos efectos perniciosos sobre la competitividad.

El aumento de los precios de las commodities en los últimos años, la suba significativa del volumen de exportaciones y la entrada de capital extranjero en Brasil tuvieron como efecto la apreciación de la moneda brasileña en términos reales en comparación con el dólar (véase tabla 2). Esta apreciación fue más o menos combatida en la primera presidencia de Dilma. Además, ocurrió una depreciación acentuada en 2015. La valorización de la moneda nacional tiene efectos perversos, que los economistas generalmente denominan “enfermedad holandesa” o “dutch disease”. Las políticas de esterilización de liquidez causadas por este tipo de bonanza pueden combatirla, pero no fueron aplicadas sistemáticamente, excepto de forma irregular en la primera presidencia de Rousseff.

La valorización de la tasa de cambio a mediano plazo, intercalada con devaluaciones más o menos significativas, no fue compensada por esfuerzos en pos de aumentar la productividad laboral. No sólo el aumento de la productividad del trabajo en la industria manufacturera fue muy modesto (y desigual, dependiendo de los sectores, de la dimensión de las empresas y de su nacionalidad), sino que fue acompañado de fuertes aumentos salariales por lo menos en las escalas más bajas. A causa de la enorme desigualdad de renta, esos aumentos son justificados desde un punto de vista ético. Pero si no son acompañados por una política industrial destinada a aumentar la productividad y ocurren junto con una apreciación de la moneda nacional, sobreviene una caída de la competitividad del tejido industrial. La abundancia de divisas provenientes de la venta de materias primas permitió que parte de la demanda fuera satisfecha por el crecimiento de las importaciones.

La competitividad de la industria manufacturera, el sector más expuesto a la competencia internacional, se deterioró durante este período. A pesar del menor costo en moneda local de las importaciones de bienes de capital y de los productos intermedios, el aumento en el costo unitario del trabajo amputó la rentabilidad. El impacto total sobre los precios los hizo más rígidos, debido al aumento de la competencia internacional en los sectores expuestos. En consecuencia, el impacto en la rentabilidad de las empresas (véase tabla 3) anunció la crisis de 2014 y, especialmente, de 2015 y 2016.

En resumen, la apreciación de la moneda nacional debilitó el tejido industrial, redujo la rentabilidad de las empresas de la industria manufacturera y promovió la inversión en actividades rentistas, lo que explica así el bajo nivel de inversión en actividades productivas en el mediano plazo, especialmente si se lo compara con el de los países asiáticos. Esta fue la levadura de la crisis.

CRECIMIENTO SIN ALIENTO Y DÉFICIT DE RACIONALIDAD.

El nuevo presidente hereda una situación económica contradictoria: por un lado, buenos puntos de partida, pero, por otro, una situación social muy deteriorada, una inserción internacional problemática y cierta incapacidad de recuperación luego de la crisis de 2015-2016.

A fines de 2018 algunos puntos de partida parecían positivos, había un pequeño déficit en el saldo de cuenta corriente: –0,7 por ciento del Pbi; un saldo primario de presupuesto (o sea, sin contar los pagos por concepto de deuda pública) de –2,3 por ciento del Pbi. Aquí la crisis enmascara, sin embargo, un déficit nominal todavía muy elevado: –7,3 por ciento del Pbi debido al peso de los pagos de la deuda, una tasa moderada de inflación (3,75 por ciento al año para el Ipc); elevadas reservas internacionales (375.000 millones de dólares) formadas principalmente por los ingresos de capital, especialmente de la inversión extranjera directa (79.000 millones en 2018).

Previamente, la restricción externa fue levantada gracias a la bonanza proporcionada por la venta de materias primas y la entrada de inversión extranjera directa. El aumento del poder de compra fue satisfecho a través de las importaciones, en detrimento de la producción doméstica. Esta se mostró incapaz de superar las restricciones competitivas impuestas por la globalización comercial, además de estar sujeta al deterioro de sus costos unitarios de trabajo. La reprimarización de la economía con el ascenso de las actividades rentistas contuvo tres aspectos: uno positivo, ya que hizo posible un aumento en el poder de compra; otro negativo, porque rompió el tejido industrial en sus ramos más dinámicos y preparó así la crisis futura; finalmente, el tercer aspecto también fue negativo, porque la riqueza capitalista pasó a venir de la renta y no de la explotación de la fuerza de trabajo. La reprimarización, una ilusión de riqueza, crea un tipo de capitalismo cada vez más dependiente del precio de las materias primas, un capitalismo incapaz de revolucionar las prácticas de producción.

CONCLUSIÓN.

América Latina nunca conoció un milagro económico. La reprimarización de sus economías, así como su consecuente desindustrialización precoz, acarreó consigo más vulnerabilidad. La pobreza disminuyó, pero la renta relativa de los estratos medio-bajo y medio se redujo, lo que eventualmente generó frustración. Después de declinar en el sur y en el centro del país, con los dos primeros gobiernos de Lula y el primero de Dilma, la violencia volvió a aumentar significativamente. Los sectores más ricos se enriquecieron y, cuando vino la crisis, los partidos progresistas fueron fácilmente usados como chivo expiatorio. Se dijo entonces que eran ellos los responsables de impedir el enriquecimiento de los más ricos y de haber permitido el empobrecimiento relativo de una gran parte de las clases medias. Además, fueron acusados, tal como lo habían sido los otros partidos, de haber permitido y participado de la gangrena de la corrupción.

Es posible que las reformas planificadas no puedan ser implementadas y que los conflictos de intereses conduzcan a reformas profundamente edulcoradas. Los gritos de alarma ya pululan en las revistas financieras. El crecimiento sólo vendrá de esas reformas, dicen. Sin ellas, el país se va a hundir en la crisis. El problema es que muchas de esas reformas liberales ya fueron emprendidas, como la del mercado de trabajo. Y sin embargo, la tasa de crecimiento continúa muy baja y cada día que pasa se hace una previsión aun más baja del crecimiento futuro.

En realidad, Brasil paga un precio muy caro por los errores de la política económica de Lula y de Dilma Rousseff, por el liberalismo sin contenido social de Temer y ahora de Bolsonaro. El peso de este último, sin embargo, es de orden completamente diferente en relación con los errores anteriormente señalados. Brasil paga un precio alto debido a la manipulación de las instituciones, debilitadas por años de dictadura, por expulsar a Rousseff de la presidencia y por la imposición actual de una política más dura de liberalización económica. Subsiste la esperanza de evitar los efectos insalubres de los escándalos de corrupción, pero este punto está lejos de ser alcanzado.

El déficit de racionalidad aumenta. ¿Hasta dónde irá? ¿Qué vendrá después? ¿Un impeachment del vicepresidente apoyado por los militares? ¿La salida del presidente apoyado por las sectas religiosas? ¿El retorno de la izquierda?

 

1. Marc Morgan, 2018, “Falling inequality beneath extreme and persistent concentration: new evidence for Brazil combining national account, survey and fiscal data”, Wid, Working paper, número 12 , págs 1-78.

2. Instituto de Estudios para el Desarrollo Industrial, 2018, “Indústria e o Brasil no futuro”, pág 22.

3. Ídem, pág 25.

 

Por Pierre Salama. Economista, profesor emérito de la Universidad de París XIII e investigador de las economías latinoamericanas.

Artículo publicado originalmente en Outras Palavras, Brecha lo reproduce con autorización.

Publicado enEconomía
Martes, 25 Junio 2019 06:22

Fútbol: una revolución

Fútbol: una revolución

Una novedosa y súbita pasión acaba de brotar entre los franceses: el fútbol femenino. Sin duda, las imágenes televisivas de esta actual Copa Mundial, tanto de las futbolistas como del magnetizado público, han contribuido en parte a esta afición. El equipo francés de jugadoras es filmado casi paso a paso: entrenamientos, trayectos, salida de los vestidores, entrada al campo de juego entre las ovaciones del estadio, goles y el ‘‘ola” público importado de México para festejar el match.

Los comentarios que suscita este entusiasmo no se hicieron esperar. Cada persona tiene su opinión personal y de-sea exponerla. Lo mismo niños y niñas de cinco y siete años, cronistas deporti-vos, editorialistas de diarios y revistas, políticos, sociólogos, siquiatras, femi-nistas, cómicos, imitadores o machosempedernidos.

Las niñas se pintan los colores azul, blanco y rojo de la bandera francesa en las mejillas, sonríen, gritan su admiración por las distintas futbolistas, nuevas heroínas de la sociedad francesa.

Los adultos expresan su fervor con vehemencia o con serenidad según su carácter, su tendencia a la exaltación o la imagen de seriedad pontifical que buscan presentar ante los otros.

Las feministas exigen respeto por las jóvenes jugadoras y vigilan el lenguaje los cronistas a quienes se exige poner atención a sus palabras y evitar cualquier asomo de ironía ante los ‘‘pases” de una u otra de las chicas… pues el término passe en francés tiene el ambiguo significado de un comercio sexual. Los políticos exclaman ‘‘¡victoria!” incluso ante el autogol de la campeona del equipo, acaso con la intención de atribuirse el triunfo y ungirse de gloria como es su costumbre ante cada éxito obtenido en la sociedad. Sociólogos y siquiatras analizan con minucia los nuevos avances de la liberación femenina gracias al fútbol. El presidente francés, Emmanuel Macron, desciende al área de juego y se pasea entre las futbolistas platicando con una y otra. Los cómicos bromean procurando abstenerse de un machismo arcaico. Viejos o jóvenes machos comprenden que cualquier mofa está de más y puede volverse contra ellos mismos.

Cierto, hay diferencias notables entre el futbol practicado por un equipo masculino o por uno femenino. Lo más asombroso es que esta diferencia es quizás la principal razón del enorme éxito obtenido ante un vasto público de espectadores seducidos por la novedad del espectáculo. Los fans conocen cada detalle de las proezas de sus campeones, los Neymar, Messi, M. Bappé, y, ahora, descubren que las mujeres logran hazañas equivalentes aunque con otro estilo. Los jugadores masculinos tienen tal vez más fuerza física, pero las jugadoras compensan esta diferencia con un suplemento de fineza, de habilidad y, también, de gracia. Sobre todo, ellas dan con más fuerza la impresión de estar ahí, en el estadio, para jugar y no para hacer la guerra. Ellas ríen, incluso cuando no consiguen meter el gol. Lloran también, pero a menudo de alegría. Conservan su sentido de la elegancia incluso cuando corren, se tropiezan o caen, y evitan el ridículo de algunos peinados y cortes de pelo estrafalarios de los exhibicionistas jugadores masculinos. Todo esto proporciona una admirable frescura a este deporte que no parecía cesar de caer en la triste y aburrida tendencia al encierro en la monotonía de las cuentas bancarias, donde la cuestión más discutida era la cifra de las sumas astronómicas ganadas por las estrellas del futbol.

Con justa razón, numerosos comentadores se plantean la cuestión del dinero. Es asombroso constatar que las mejores campeonas femeninas reciben un salario 10 veces, cien veces, mil veces inferior al que reciben sus colegas masculinos. Este hecho, semejante a lo que sucede en tantas otras actividades donde los salarios son desiguales según el sexo al cual se pertenece, constituye una injusticia e, incluso, un escándalo que no debería durar mucho tiempo en una sociedad que se pretende democrática.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enSociedad
Libra: mercantilización disfrazada de criptomoneda

En el siglo XXI, los teléfonos móviles han sustituido a las bayonetas como herramienta bélica-comercial. Dada la capacidad de las tecnologías digitales para extenderse por todo el globo, hay que poner el foco en la utilidad geopolítica que pueda tener Libra, la moneda controlada por Facebook.

 

 

En un claro ejercicio de contorsionismo publicitario, la firma que explota la infraestructura digital sobre la que se erigen las sociedades contemporáneas ha lanzado una “moneda global”, llamada Libra, con el fin de “empoderar a billones de personas.” Ciertamente, este era un acontecimiento esperado: tras haber disrumpido la vida política de los ciudadanos con la retórica de conectar a la humanidad, el ethos humanitarista de Facebook ha arribado en la industria financiera, quien desde hace algunas décadas ostenta el papel de intermediario central en la economía capitalista

Gracias a una suerte de monedero digital diseñado para intercambiar dinero, el cual ha recibido el nombre de Calibra, la compañía que lo controla afirma que pueda dar respuesta a uno de los grandes problemas que sufren los llamados “unbanked”: el acceso a los servicios financieros (restringido debido a cuestiones geográficas, burocráticas o económicas de los países pobres). La tecnología como el blockchain no requiere que los bancos centrales, u otras instituciones financieras, intervengan en los pagos. Por este motivo es descentralizada: los negocios no tienen que estar mediados por los bancos, quienes imponen elevados costes para llevar a cabo transacciones monetarias. Los estratos más pobres de África están de suerte: seguirán careciendo de cajeros, y ya no digamos de control sobre las finanzas públicas, pero al menos tendrán una cuenta en Facebook. ¿Nos encontramos ante un “nuevo bien público mundial”, en palabras de David Marcus (CEO de Libra), o ante un movimiento hacia delante de la clase dominante?

De un lado, aunque algunos estudios defienden que la introducción de las criptomonedas puede tener un impacto positivo en el sector financiero y desarrollar una infraestructura para llegar a las personas en condiciones de pobreza, asentar el debate sobre este argumento tiende a pasar por alto dos cuestiones importantes. La primera, como señalan voces tan poco heterodoxas como las del Financial Times, es que la mayoría de las características que componen las cadena de bloques no se encuentran presentes en Libra. ¡Es una criptomoneda que no es una criptomoneda! La segunda es la vinculación entre la tecnología y la agenda neoliberal. Brett Scott, autor del libro The Heretic's Guide to Global Finance, resumía de manera cristalina su pensamiento tecnocrático al afirmar que los problemas de acceso bancario pueden ser entendidos como disfuncionalidades del sistema capitalista a solucionar mediante inversión privada o como un cambio sociológico que requiere de educación o instituciones locales para ser revertido, y no de los mercados financieros. Al promover estos últimos, Facebook también reduce el margen de acción de los antiguos y obsoletos acuerdos constitucionales firmados por los estados.

Ninguna concesión al poder performativo de este discurso corporativo: tras la crisis financiera de 2008, un escándalo de una envergadura bastante mayor al de Cambridge Analytica, tanto los bancos centrales como el modelo de acumulación sin producción de mercancías se pusieron en entredicho. El lenguaje emotivo en torno al bitcoin o las criptomonedas (la aplicación más desarrollada de la tecnología blockchain) ha venido a rescatar (o disrumpir) el sistema financiero. Facebook, incrustado en los ubicuos dispositivos de dos mil doscientos millones de usuarios (Instagram tiene algo menos de la mitad), se acaba de postular para llevar a cabo esta hazaña. Y no está solo.

Entre los veintisiete Founding Fathers que desplegarán semejante infraestructura digital se encuentran compañías de pagos (Visa, Mastercard o Paypal), gigantes tecnológicos (ebay, Uber o su competidor Lift y Spotify), empresas de telecomunicaciones (Vodafone, quien ha iniciado el despliegue precomercial de 5G en España), de blockchain (Xapo Holdings Limited, entre cuyo órgano asesor se encuentra el exsecretario del Tesoro Larry Summers, quien ya trabajó con la segunda personas más importante de Facebook —Sheryl Sandberg— durante aquella época), firmas de capital riesgo (Andreessen Horowitz, que en 2012 entregó 2.000 millones de dólares a Facebook para comprar una compañía de realidad virtual llamada Oculus) y un también un puñado de instituciones sin ánimo de lucro para camuflar sus planes ante la opinión pública (Creative Destruction Lab, entre cuyos “mentores” destaca Elizabeth Caley, directora de la fundación Chan Zuckerberg Initiative). Desde luego, esto es lo más parecido a lo que los teóricos del Estado patrios definirían como un “bloque histórico” llamado a superar la “coyuntura” contemporánea.

Parece sencillo de entender que estos capitalistas desarrollarán todo tipo de aplicaciones user-friendly (como la de Spotify) para enviar monedas digitales o hacer transferencias a través de Messenger o Whatsapp. Una vez privatizada y mercantilizada la infraestructura de las comunicaciones, lo cual pone en jaque cualquier noción de democracia, como hemos observado recientemente en algunos procesos electorales, Facebook quiere expandirse hacia cada vez más áreas de la vida de las persona. También alumbrar la forma más depurada de lo que David Harvey ha dado en llamar “acumulación por desposesión [de activos económicos]”. Qué duda cabe de que cuenta con la tecnología a su alcance para llevarlo a cabo.

Este doble movimiento de Facebook es extremadamente poderoso y sigue la última moda en Silicon Valley: mercantilizar los datos de los usuarios. Evgeny Morozov lo resumía de la siguiente forma: “la apuesta a largo plazo de Facebook implicaría una economía digital donde los datos y los servicios digitales estén completamente mercantilizados”. Este modelo de negocio, añadía, podría ser tan rentable como aquel en el que los imperativos de la publicidad contribuyeron a alejar esos mismos datos de otros mercados. Basta un sencillo ejercicio de lógica para comprender que una empresa, en el foco de los legisladores anti-monopolio, quiera diversificar su modelo de negocio, cobrar directamente por la prestación de servicios y enarbolar el argumentario de que no manipula las conciencias políticas para ganar dinero vendiendo publicidad a cualquier anunciante republicano. Al parecer, la forma más pura de la mercancía, gracias a su cualidad fetichista, no genera tantos problemas de cara a la opinión pública.

Por otro lado, si nos fijamos en el modo en que se desarrolla la competencia en la economía global podemos comprender otro de los motivos por los que Facebook ha puesto en marcha Libra. En China, el hecho de que una red social ofrezca un sistema de pago no supone novedad alguna. El pago a través de WeChat (el programa de mensajería y redes sociales de Tencent con más de 1.000 millones de usuarios activos) o de Alipay (Alibaba) se encuentra ampliamente implementado en el país, hasta el punto en que incluso es posible entregar limosnas a los vagabundos mediante un código QR. De hecho, Tencent lanzó su propia moneda virtual mediante QQ Coin en 1999.

Probablemente, la armada de estrategas en asuntos públicos que Facebook tiene en plantilla hayan asesorado a Mark Zuckerberg de que se presente ante los reguladores estadounidenses, o directamente ante Donald Trump, como una poderosa arma de contención del gigante chino. No es ninguna novedad que las corporaciones de Silicon Valley, o la de Wall Street y Hollywood, sean herramientas valiosas para la política exterior estadounidenses (estas primeras jugaron un importante rol diplomático durante el primer mandato de Barack Obama en países como México, Siria o Iraq), sino que el enemigo a batir en este caso sea tan poderoso como China; y más aún, teniendo en cuenta su rápida expansión hacia África mediante fuertes inversiones en infraestructura y la creación de instituciones financieras propias, las cuales emplea como soft power mientras lleva a la realidad la estrategia llamada One Belt, One Road.

En el siglo XXI, los teléfonos móviles han sustituido a las bayonetas como herramienta bélica-comercial. Estos pueden emplearse para acabar con la regulación de los mercados bancarios y financieros de las regiones, sea africanas o asiáticas, o directamente para atraer al resto de monedas hacia el núcleo irradiador del dólar. Como señala un estudio reciente, los países africanos carecen de la capacidad para crear infraestructuras de datos robustas (este el nuevo subdesarrollo) y, como resultado, emplean teléfonos móviles para entregar el salario a los trabajadores, pagar las facturas domésticas o son utilizados por pequeñas empresas para efectuar transacciones comerciales internacionales. ¿Por qué le habrán llamado libra, dando lugar a especulaciones sobre una posible guerra de divisas, cuando quieren decir reafirmar el enorme poder del dólar?

Que la información sobre las transferencias de dinero, una relación social según Marx, se hayan almacenado en el libro de cuentas de los bancos sin que el Estado pudiera auditarlo es un suceso tan antiguo como el renacimiento italiano, pero dada la capacidad de las tecnologías digitales para extenderse por todo globo, la utilidad geopolítica que pueda tener esta moneda en control de Facebook no es baladí. Aunque para ello deba convencer a los usuarios de que la utilicen (probablemente con algún incentivo económico), a los legisladores y a otros países.

En relación a este último punto, Zuckerberg viajó a Sudáfrica en 2013 para reunirse con distintos líderes regionales y propuso desplegar redes gratuitas de internet (llamadas Freebasics) para que la economía de los países desfavorecidos fuera más eficientes. Esta política de desarrollo privada significa que, una vez haya conectado a su infraestructura al 60 por ciento de la población que en 2020 seguirá desconectada, llámese red social o moneda virtual, tendrá la capacidad de controlar e influir en la manera que estas naciones (poco soberanas) acceden al resto de servicios en la economía digital. Un trabajo académico exponía de manera clara la intención de este tipo de iniciativas filantrópicas por parte de los capitalistas digitales (el que siempre ha sido el objetivo principal de la política yanqui): “la dominación global.”

Por último, esta suerte de superestructura erigida sobre el sistema financiero tiene el objetivo de colocar a Facebook en el rol de algo así como un banco central, pero del capital social, como lo definía un estudio publicado hace unos meses, e implementar un modelo de gobernanza neoliberal centralizado, no en el Estado, sino en una corporación estadounidense. Sus conclusiones, foucaultinas en grado máximo, nos resultan esclarecedoras: “cuando el capitalismo digital convierte las interacciones humanas mundanas en producción biopolítica, las corporaciones gobiernan estas interacciones para maximizar sus ganancias y tomar decisiones sobre temas políticos fundamentales; Facebook puede gobernar y disciplinar a los usuarios de manera efectiva; estas plataformas digitales desarrollan aparatos de gobierno y legitimación cuasi-constitucionales”.

Los mercados financieros sustituyeron a los parlamentos y determinaron las políticas fiscales de los Gobiernos europeos una vez la crisis se hizo evidente, lo cual supuso un tremendo ataque a la democracia liberal. Facebook tiene una solución para ambos problemas: imponer sus propios mercados, basados en los datos, y establecer mecanismos de control más autoritarios que los de cualquier banco central. ¿O alguien espera que, en una economía aún inmersa en una enorme crisis, toda esa información que Facebook tiene sobre los ciudadanos sea utilizada para algún fin distinto al de aplicar recetas de austeridad, privatizar de manera inteligente los servicios públicos o dictaminar el comportamiento de las administraciones públicas? Ante esta realidad catastrófica, a uno sólo le queda recordar que Pedro Sánchez se presentó a las elecciones con un corazón (era el “me gusta” de Instagram) junto al logo de su partido. 

 

Publicado enEconomía
Insólito "nacionalismo" del "GAFAT" de Silicon Valley

Ante el cataclismo del globalismo neoliberal brota todo tipo de nacionalismos: político/económico/étnico/religioso y ahora hasta la variante tecnológica del GAFAT (Google/ Apple/Facebook/Amazon/Twitter).

Chris Hughes, cofundador de Facebook, aboga la fractura de la triada monopólica Facebook/WhatsApp/Instagram, pero advierte que "la atomización de Facebook o de otras trasnacionales tecnológicas de EU pudiera ser un problema a la seguridad nacional, ya que los avances en la inteligencia artificial requieren inmensas cantidades de datos y poder computacional cuando solamente trasnacionales como Facebook, Google y Amazon pueden procurar tales inversiones" (https://bit.ly/2LCGzOU).

La connivencia del Pentágono y el GAFAT es circular: desde su génesis del DARPA/ARPANET hasta la rama Defense Innovation Board (DIB) que preside el israelí estadunidense Joshua Marcuse, donde se encuentran los principales dirigentes de las joyas estratégicas de Silicon Valley que tienen como finalidad, sino destruir a sus competidores más eficientes de China, por lo menos contenerlos.

Sheryl Sandberg, ejecutiva de Facebook, comentó que la fractura de la triada Facebook/WhatsApp/Instagram debilitaría a EU en su batalla tecnológica con China, mientras Pekín no hará lo mismo con sus empresas tecnológicas (https://cnb.cx/2Ywd0jF).

Según Sherisse Pham, la restricción de la empresa tecnológica china Huawei por Google a su sistema operativo Android, debido a la "lista negra" de Trump por pretextos de "seguridad nacional", es un "tremendo golpe", ya que Huawei tenía contemplado colocarse como "la primera marca de teléfonos inteligentes a finales de 2020" (https://cnn.it/2HvcAo5).

Las empresas de EU no podrán vender los celulares Huawei sin licencia del gobierno.Huawei depende de los servicios GOOGLE para sus dispositivos como el sistema Android y Google Play.

Un grave problema para Huawei y su cadena de suministros es el retraso en todo el mundo de los servicios de su tan temido 5G (http://tiny.cc/8vm46y).

La guerra tecnológica de Trump/Google contra Huawei tomó un dramático vuelco nacionalista cuando en China los usuarios empiezan a boicotear los productos de EU (https://bit.ly/2HR1LeH).

Conor Sen –columnista de Bloomberg y gerente de portafolios de New River Investments de Atlanta– sustenta que "Silicon Valley contempla las virtudes (sic) del nacionalismo" ante la alternativa de su atomización, cuando el GAFAT "proclamará que son clave para la seguridad nacional de EU contra sus rivales como China" (https://bloom.bg/2HyHlbO).

Para Conor Sen la era de las joyas estratégicas de Silicon Valley no habían crecido con este nuevo "género de cultura nacional" ya que la "era del Internet de Silicon Valley coincidió con el pico de la globalización" cuando el objetivo se centraba en "conectar al mundo y hacer las fronteras nacionales menos importantes".

Hoy las fronteras "nacionales" han regresado con sus muros inexpugnables.

el columnista comenta que no es gratuito que Amazon haya instalado su segunda matriz de "Norteamérica" al norte de Virginia, "cerca del FBI (¡mega-sic!), el Pentágono y otros centros de espionaje".

Así las cosas, según Conor Sen,"el gobierno y la seguridad nacional se están convirtiendo en un círculo pleno para Silicon Valley".

sen concluye que "la industria tecnológica de EU puede decidir que abrazar el nacionalismo estadunidense y acoplarse con la administración Trump representa su mejor opción".

La realidad es que, en la fase de acelerada desglobalización en los dos ejes anglosajones –desde el Brexit hasta el trumpismo y su "proteccionismo nacionalista económico"–, la catástrofe del globalismo neoliberal hizo resucitar las características de supervivencia de la aplastante mayoría del planeta que se expresan en sus caleidoscópicos nacionalismos.

Lo único que hacen las joyas estratégicas del GAFAT de Silicon Valley es cambiarse de piel ante el ascenso geoestratégico irresistible de China y Rusia para dejar atrás su caduco globalismo neoliberal por la modalidad del "nacionalismo tecnológico".

AlfredoJalife.com

Facebook: AlfredoJalife

Vk: alfredojalife

Publicado enInternacional
La república de Facebook emite su propia moneda

Cuando Marco Polo viajó a China (1295) se sorprendió de un invento inaudito: el papel moneda. Así, el viajero veneciano dedicó un capítulo entero de su libro a transmitir a la nobleza europea la buena nueva. El papel de aquella insólita moneda se fabricaba con la corteza del árbol de la seda, que ya seca y aplanada tenía una textura como de tela de algodón, aunque de color negro. Descrito el objeto físico, Marco Polo detallaba cómo operaba ese dinero tan improbable: "La factura de este papel moneda es autentificada con tanta ceremonia como si fuera de oro o plata pura... y de esta manera recibe completa autenticidad como dinero. El acto de falsificación se castiga con pena de muerte... Todos los vasallos [del Gran Khan] lo reciben sin titubeos, porque... pueden disponer de él para comprar las mercancías que requieran, como perlas, joyas, oro o plata. Con ella, digo, se puede conseguir cualquier artículo".

El papel moneda era, así, una cosa fantástica –casi inconcebible. Y es que los mercaderes europeos de la época, provenían de pequeñas repúblicas que dependían de su comercio exterior. Los estados que avalaban y defendían a esos comerciantes no tenían el poder para garantizar una moneda que no estuviera hecha de un material que tuviera un valor intrínseco. Por eso, la moneda estaba hecha de oro, plata o hierro, por ejemplo, y su peso y pureza determinaban su valor.

Bien. Pues ayer Facebook anunció que emitirá su propia moneda, que será conocida como libra. El fenómeno me es casi igual de asombroso de lo que fue para Marco Polo el papel moneda. Una empresa trasnacional (Facebook) ha lanzado una moneda propia, que tendrá circulación a escala planetaria. Si entiendo bien, la libra facebookeana funcionará mediante una aplicación en el teléfono inteligente y los clientes podrán comprar libras usando otras monedas de pago. Adquirida la libra facebookeana, el tenedor podrá transferir dinero a cualquier otro usuario sin costo alguno, tan fácil y velozmente como si se tratara de un mensaje de Whatsapp.

Facebook tiene hoy 2.4 mil millones de usuarios, poco menos de un tercio de la población mundial. Muchos de esos usuarios no tienen cuentas bancarias, por lo que se calcula que esta nueva moneda será muy socorrida como forma de pago, especialmente por migrantes trasnacionales, que además no tener cuentas bancarias, pagan cuotas elevadas a las compañías como Western Union o Elektra. Con la moneda facebookeana se acabarán esas cuotas y se terminarán, además, los días de espera para recibirlas. El traspaso será, en vez, instantáneo y gratis (aparte del costo que tendrá comprar libras).

La iniciativa de Facebook está siendo resistida por la banca tradicional, que con ella podría perder cualquier cantidad de dinero. Hay también algo de nerviosismo respecto de las implicaciones que pueda tener la libra para las monedas tradicionales, como el dólar, el peso o la libra esterlina. Con razón. No hay ningún país del mundo que tenga una población del tamaño de la de los usuarios de Facebook. Quizá la libra facebookeana reduzca la circulación de las monedas tradicionales –como sucedió con el oro y la plata cuando entró el papel moneda; que esas monedas sirvan para respaldar el valor de la nueva moneda, pero que poco a poco dejen de ser instrumento principal de transacción.

En el caso de México, ¿cuáles serán las consecuencias? Quién sabe, pero quizá sean considerables. En 2018 ingresaron al país 33 mil millones de dólares en remesas (cerca de 3 por ciento del PIB). Ese dinero es objeto de toda clase de tasaciones y ha sido la base de importantes de negocios, como Banco Azteca y Elektra. Sin embargo, los migrantes mexicanos todos usan Facebook y Whatsapp. Es de suponerse que todos ellos se aficionarán a la moneda de Facebook para hacer envíos y dejar así de pagar cuotas por las transferencias. Si eso sucediera, disminuirá además la compra del peso mexicano y habrá menos cambio de moneda en los bancos. En otras palabras, se fortalecerá la presencia de Facebook en la vida socoeconómica del país.

Sin duda, como Marco Polo, aún no entendemos lo que significaría vivir en una economía de esa naturaleza, formar parte de la república mundial de Facebook.

Por otra parte, está ya asegurada la obsolescencia de la visión que existe de las redes sociales formada desde la política interna del país –resumida en la fórmula obradorista de "las benditas redes sociales". Esa fórmula no describe ni remotamente la naturaleza de las implicaciones políticas, sociales o económicas de las redes sociales y el nacionalismo que estamos viviendo; es, en realidad, un espejismo.

México está montado en un proceso de integración económica mundial que avanza y toca cada vez más aspectos de nuestra vida social. La política nacional está, en ese sentido, desfasada. En la era de la república de Facebook, adoptar el nacionalismo del siglo XX es adoptar la política del avestruz.

Enlaces Patrocinados
Más De La Red

Publicado enEconomía
Guerra global de tarifas de EU y guerra financieracontra China de Trump

Si Trump está blofeando en su "guerra global de tarifas", pues ya se metió en serios problemas que le pueden afectar uno de sus pilares con el que pretende relegirse: la economía, que empieza a sufrir los estragos de tantos frentes abiertos.

Trump, dotado de un inventario total de 6 mil 185 bombas atómicas (https://bit.ly/2IbPFNG) y el segundo ejército más poderoso del mundo detrás de Rusia (https://bit.ly/2CbHXjy), ha militarizado el comercio. Con Japón "negocia" su déficit comercial a cambio del paraguas nuclear estadunidense (https://bit.ly/2Qvwm5I).

Con su vecino y presumible "socio comercial" en el T-MEC estancado (y pésimamente negociado por Luis Videgaray y Enrique Peña), amenaza con iniciar tarifas deletéreas a partir del 5 de junio con el fin de chantajear en forma electorera el delicado contencioso de la migración, que se ha constituido en una crisis regional desde Centroamérica, pasando por México, hasta el sur de Estados Unidos, en particular Texas, hoy bajo la férula del Partido Republicano, donde Trump plantea construir sus 330 kilómetros de muro detenidos por orden judicial, cuando el estado de la "única estrella" se mexicaniza a pasos acelerados, como ocurrió con California.

Un día después de que Trump amenazó a México con sus sádicas tarifas –cuando en forma contradictoria días antes había derogado los aranceles del acero y el aluminio–, China aplicó nuevas tarifas hasta por 25 por ciento a bienes estadunidenses con valor por 60 mil millones de dólares y en represalias a la duplicación de tarifas de Trump a bienes chinos con valor de 200 mil millones de dólares.

Como China no está manca,también anunció que planea colocar en la lista negra “algunas empresas foráneas y a individuos (sic) que considere perniciosos a sus intereses (https://bbc.in/2W5ysdD)”.

La guerra mercantil que libra Trump puede sonar insignificante ante la verdadera guerra tecnológica que ha iniciado contra Huawei, que lleva gran delantera en lo referente al 5G, no se diga la gran batalla geoestratégica de Estados Unidos para detener los dos vitales proyectos de Pekín: 1) La autarquía tecnológica de "China 2025", y 2) las magnificentes tres rutas de la Seda: la continental, donde entra el aniquilamiento de Irán como uno de sus principales puntos de tránsito; la marítima, donde no hay que olvidar los múltiples atentados sincronizados en la isla de Sri Lanka, uno de sus puntos de trayecto, y la del Ártico (https://bit.ly/2TA9RNe).

El mismo Steve Bannon, supremo estratega de Trump, confesó que la golpiza tecnológica de Estados Unidos a Huawei, que incluye la humillación de la barbárica detención bajo fianza de la hija de su dueño en Canadá (https://bit.ly/2EePRtn), "equivalía a 10 guerras comerciales" contra China ( https://bit.ly/2MakpDU ). Justamente en su entrevista a SCMP, Bannon amenazó con expulsar del mercado de capitales de Wall Street a las empresas y bonos de China.

En forma coincidente, la revista globalista The Economist mueve el espectro de una guerra financiera de Estados Unidos contra China, en particular contra sus joyas tecnológicas como Alibaba, que tiene una capitalización de mercado de 400 mil millones de dólares y cuyas acciones "están listadas solamente en Estados Unidos" (https://econ.st/2MlgGDv).

El temor de Alibaba no es menor y empieza a considerar "deslistarse" de Nueva York para asentarse en Hong Kong: ejemplo que sería imitado por otras empresas chinas que buscarían "depender menos de las finanzas de occidente".

Precisamente SCMP, propiedad de Alibaba en Hong Kong, refiere que Dai Xiang-long, anterior gobernador del Banco Central de China, juzga que existe "poca probabilidad para un arreglo" cuando se reúnan Trump y el mandarín Xi al margen de la cumbre del G-20 en Japón (https://bit.ly/2EM8Uwa).

Sin contar el arsenal de armas letales que aún posee China bajo la manga –entre ellas los "minerales de tierras raras"–, de aquí a la cumbre del G-20 el 28 de junio en Osaka, Japón, Trump –quien, a mi juicio, se ha encajonado sin saber cómo salir de su agujero– usará todos sus trucos de legendario negociador inmobiliario y de casinero, donde el dueño siempre gana. Not anymore.

www.alfredojalife.com

Facebook: AlfredoJalife

Vk: id254048037

Publicado enInternacional
 Una mujer cambia el vestuario de maniquíes en una tienda de Sao Paulo. NACHO DOCE REUTERS

Las familias echan el freno en el gasto y compran marcas más baratas para ahorrar. En la mayor ciudad del país, São Paulo, cierran más tiendas de las que abren

Matos ha visto cómo en los últimos meses bajaba el movimiento en su peluquería canina, localizada en un barrio central de São Paulo: los clientes han empezado a reducir gastos en sus animales domésticos, a los que llevan a lavar y cortar el pelo cada vez menos. “Algunos dueños, que traían el perro una vez por semana, empezaron a venir cada 15 días. Otros, solo una vez al mes. Con el estancamiento económico, la clase media tiene poco dinero, la gente tiene que ahorrar”, dice Matos. Es el fiel reflejo de una economía, la brasileña, se encuentra inmersa en una parálisis que ha obligado a los brasileños a rehacer sus cuentas bajo tiempos más modestos. La cifra de contracción del PIB en el primer trimestre —del 0,2%— confirma lo que la población siente en su día a día: el dinero circula en menor intensidad y hay que buscarse la vida para hacer más con menos. A los empresarios como Matos no les queda otra que adaptarse.


Valter Luiz Sanchez, socio y gerente de un bar en el barrio paulista de Vila Mariana, también ha sentido la disminución de clientes. “Empezamos el año optimistas con el cambio de Gobierno, pero no surte efecto. Todo el mundo está recortando gastos y lo primero que eliminan son las salidas y las comidas fuera”, explica. En lo que va de año, las cosas siguen igual que estaban: algunos meses han sido buenos y otros, horribles. “Por lo menos me salen las cuentas”, dice. Sin embargo, para bajar los gastos, el empresario ha decidido reducir la plantilla y cambiar el menú en un intento por atraer nuevos clientes: ha la Intención de Consumo de las Familias, recogida por la Confederación Nacional de Comercio de Bienes, Servicios y Turismo (CNC), muestra una reducción del 1,7 % en mayo respecto al mes anterior, la tercera seguida. El estancamiento de las ventas —que solo han aumentado un 0,3 % en el primer trimestre con relación al anterior— también está teniendo consecuencias: por primera vez desde el inicio de la tímida recuperación económica, hoy se vuelven a cerrar más tiendas de las que se abren. Tanto en centros comerciales como en las calles de São Paulo, los cierres son visibles: al menos 39 tiendas han echado el candado entre enero y marzo.


La cifra parece pequeña, pero es un termómetro realista de la trayectoria de la economía brasileña en los tres primeros meses del año y muestra un cambio de dirección, según el economista Fabio Bentes, de la central sindical CNC. “En el último trimestre del año pasado hubo un período de mucho optimismo con el resultado de las elecciones. Se abrieron casi 5 000 establecimientos comerciales y existía la expectativa de que se produciría un choque que aceleraría el crecimiento. Pero no se ha confirmado y, a pesar de que el índice de confianza de los empresarios sigue siendo alto, el cierre de tiendas es un indicador más real”, explica.


En abril se han registrado casi 130 000 nuevos empleos formales en Brasil, pero los datos de empleo en las empresas minoristas siguen sin ser halagüeños: en los tres primeros meses del año se han eliminado 101 000 puestos de trabajo en empresas de venta detallista. “Detrás del deterioro del sector hay un desempleo que crece más de lo esperado este año y una inflación también más alta y contaminada principalmente por el aumento del precio de los alimentos. Al ser un producto de primera necesidad, si sube, el consumidor tiene que sacrificar bienes durables y servicios más superfluos”, afirma Bentes. Además, agrega el economista, la dificultad del Gobierno de Jair Bolsonaro de construir pactos ha paralizado los planes reformistas, como la del sistema de pensiones, y ha devuelto a los empresarios y consumidores un sentimiento de cautela.


Todo vale para reducir gastos en tiempos de vacas flacas. Los productos de marcas blancas —las pinturas Leroy Merlin o los alimentos Qualitá y Taeq, del Grupo Pão de Açúcar, por ejemplo—, que se venden un 20% más baratos que los de la competencia, están ocupando cada vez más espacio en los carros de la compra, las farmacias y las tiendas de material de construcción. “Son bienes cuyo consumo empieza a crecer en momentos de inseguridad política y económica”, dice Neide Montesano, presidenta de la Asociación Brasileña de Marcas Propias y Tercerización (Abmapro). “Los productos con marca propia nunca han tenido tanta importancia en Brasil como en los últimos dos años”, comenta Montesano, que calcula un crecimiento del 10% en las ventas del sector desde julio del año pasado. “Desgraciadamente, crecemos con la crisis del país”, concluye.


Algunos economistas, como el desarrollista José Luis Oreiro, profesor de la Universidad de Brasilia, subrayan la elevada probabilidad de que Brasil entre en recesión técnica —dos trimestres seguidos de contracción— en el segundo trimestre del año. Otros, como el jefe de análisis económico del banco Itaú, Mário Mesquita, también tienen dudas sobre el próximo trimestre. Pero creen que de mayo a junio, el gigante sudamericano regresará —por poco— a la senda del crecimiento económico. El banco Itaú calcula un levísimo avance del 0,1% en la actividad en ese periodo, pero resalta que los datos de mayo son aún preliminares.


Esta semana, el consenso de los analistas ha vuelto a reducir —aunque por la mínima— la estimación de crecimiento de la economía brasileña para este año: la media de los pronósticos de las instituciones financieras se ha reducido del 1,24% al 1,23%, según el estudio Focus divulgado por el banco central. Para 2020, el pronóstico se mantiene en el 2,5%. Mientras las reformas no salen del papel, el consumo no termina de repuntar y los índices no avanzan mucho, la mayor economía de América Latina sigue en compás de espera.

Por Heloísa Mendonça
31 MAY 2019 - 19:11 COT

Publicado enInternacional
¿Por qué se desacelera la inflación en Venezuela, a pesar de su crisis económica?

El país suramericano experimenta una tendencia a la baja en la variación del índice de precios al consumidor en el primer cuatrimestre de este año. 

El Banco Central de Venezuela (BCV) rompió esta semana el silencio sobre los principales indicadores económicos del país sudamericano, y en medio de las cifras que confirman la profunda recesión, un dato fue soslayado en los titulares de la prensa internacional: en abril, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) se ubicó en 33,8%.


De hecho, esa cifra está por debajo del registro de marzo pasado, que se ubicó en 34,8%, con lo cual el índice inflacionario regresó a dos dígitos en la variación mensual, después de que enero y febrero cerraran con 196,6% y 114,4%, respectivamente.


Ya mucho antes de la divulgación de las cifras del ente emisor, firmas económicas privadas adelantaban un "freno" en el acelerado proceso de hiperinflación, mientras que el Consejo Nacional del Comercio y los Servicios de Venezuela (Consecomercio) ratificaba el "rezago" de precios en varios productos y servicios.


Un reflejo de ese fenómeno fue el rubro de 'alimentos y bebidas no alcohólicas', detallado en la variación mensual del BCV en lo que va de año: en enero escaló a 204%, y en abril descendió a 29,3%. Algo similar ocurrió con la medición de hoteles y restaurantes, que pasó de 238,3% en enero a 38% en abril.
¿Cómo pasó?


Para el economista y ex ministro de Comercio Exterior, Jesús Faría, uno de los factores que incidía en la velocidad hiperinflacionaria era la especulación en la compra y venta ilícita de divisas.


Sin embargo, refiere que ese escenario cambió cuando el BCV autorizó la compra y venta de dólares para los bancos privados mediante mesas de cambio, cuyas transacciones incluyen reportes diarios de las operaciones, que luego el ente emisor promedia y publica como tasa oficial.


A criterio de Faría, esa medida ha permitido al BCV frenar el marcaje ilegal del precio del dólar paralelo, una "excusa reiterada de los comerciantes" para subir los precios.


"Lo que estamos observando en los últimos meses es el esfuerzo del Estado en la aplicación de nuevas políticas macroeconómicas que hacían falta" para equilibrar el mercado, agrega.
Otro aspecto clave es el encaje legal aplicado al sistema bancario. La medida vigente obliga a la banca a congelar en el BCV, a modo de reserva, parte de los depósitos. Esto limita el exceso de liquidez (bolívares), ayudar a "estabilizar" la cotización ilegal del dólar paralelo, e impide el alza indiscriminada de los precios.


Un informe gubernamental, citado por La Iguana, señala que la implementación del encaje atenuó "el incremento de la liquidez monetaria" y ha permitido la "consecuente desaceleración de la hiperinflación".


No se puede cantar victoria


Aunque en frío la cifras apuntan hacia una ralentización progresiva de la hiperinflación, alguien que gana salario mínimo en Venezuela no puede aún cantar victoria, pues la limitación del dinero circulante, sumado a la galopante especulación en "precios dolarizados" y el acaparamiento de productos básicos para su reventa al doble o triple de su costo original, golpea todavía con fuerza el poder adquisitivo de la población.


A pesar de que algunos precios no han aumentado con la misma proporción de 2018 (año en que la inflación acumulada se ubicó en 130.000%), la remuneración básica fijada en 40.000 bolívares mensuales, siete dólares al cambio oficial, es insuficiente para adquirir la mayoría de los rubros prioritarios.


"Es una lamentable consecuencia del freno momentáneo de la hiperinflación: ha habido una pérdida significativa del ingreso de los trabajadores", comenta a este medio el economista e investigador social, Oscar Forero.


Los economistas consultados creen que intentar detener la hiperinflación es uno de los pasos clave que ha venido dando el Ejecutivo para el "reordenamiento del mercado", pero no debe ser el único. Faltan otras medidas para recuperar la productividad nacional y la capacidad del compra.


Forero añade que uno de los aspectos que actualmente eleva los costos de los productos es la disponibilidad al combustible, que impacta directamente en el traslado de los alimentos y otros productos.


"En Táchira y Mérida (región andina) por la dificultad de conseguir la gasolina, los comerciantes que trasladan mercancía hacia el centro u oriente del país le suman al precio final lo que pagan en combustible", relata Forero.


Objetivo: no perder lo avanzado


El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, informó a finales del año pasado que uno de los propósitos de su Gobierno en el primer semestre de 2019 era "detener la inflación".
Faltando poco para despedir los primeros seis meses del año, Faría considera que la meta es mantener la desaceleración inflacionaria lograda hasta ahora.


No obstante, las sanciones de EE.UU. contra Venezuela amenazan en boicotear ese logro. "Sin duda, el bloqueo norteamericano ha acelerado el colapso de la economía venezolana", expresa Forero, quien cree que sin las acciones de Washington el proceso hiperinflacionario "no fuese tan profundo" en la actualidad.


A juicio de Faría, las medidas coercitivas unilaterales que aplica Washington contra Caracas es el "arma económica por excelencia para causar hiperinflación".


Detalla que el bloqueo, según cálculos oficiales, le ha costado al país más de 65.000 millones dólares: "Son recursos que el país ha podido utilizar para atender las necesidades de la población y disminuir el impacto inflacionario".


Esa cifra se suma a las pérdidas de 350.000 millones de dólares en producción de bienes y servicios, entre 2013 y 2017, lo que equivale a 8.400 y 12.100 dólares por cada venezolano, según un estudio publicado por el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag).


Aún con ese panorama cuesta arriba, el Ejecutivo ha dicho que los siguientes meses "serán claves para ir recuperando poco a poco la actividad económica en Venezuela", según reza un documento reseñado por medios locales.


Por ahora, la atención se centra en que la cifra de hiperinflación al cierre de 2019 no culmine en el cálculo de 10.000.000% hecho por el Fondo Monetario Internacional (FMI). O que por lo menos la tendencia siga a la baja para beneficio de todo el país: "Creo que se podrá lograr, pese a las sanciones", vaticina Faría.

Por Manuel Palma

Publicado: 31 may 2019 20:53 GMT

Publicado enEconomía
Página 1 de 30