Un patio que quiere seguir siendo trasero

En la evidente disputa económica y militar al interior del capitalismo, Estados Unidos enfrenta a diferentes potencias, obligándolo a consolidar nuevas formas de injerencia en nuestro continente para contener a China y a Rusia. ¿Cuál será la opción que tomarán los gobiernos latinoamericanos frente a este panorama? ¿Continuaremos con el patio trasero?


La principal característica de las relaciones entre Estados Unidos y América Latina deriva del colapso de las burguesías nacionales. Primero en Argentina y ahora en Brasil, las principales clases dominantes que merecieron ese nombre fueron desarticuladas por una pinza formada por el irresistible avance de los monopolios globales y las clases obreras que dejaron de percibirse como actores subalternos.

En el lugar de aquellas burguesías fue emergiendo un sector de empresarios enriquecidos con la especulación financiera en el casino global, gentes cuyo único sentido en la vida es la acumulación rápida de dinero para esconderlo en paraísos fiscales y utilizarlo en cualquier lugar del mundo para satisfacer caprichos y vanidades.

La inexistencia de estas clases nacionales con intereses propios, ora coincidentes ora divergentes de los grandes centros de poder, tuvo tres consecuencias mayores.

La primera es la desaparición de cualquier proyecto nacional, incluso del sentido mismo de nación. En otros tiempos, durante el período de sustitución de importaciones que siguió al fin de la Segunda Guerra Mundial, la burguesía industrial (poderosa en Argentina y en Brasil, mediana en México y más débil en el resto de los países) orientó las políticas exteriores. Los casos de Perón y de Vargas, hablan por sí solos de la búsqueda de un desarrollo como naciones más allá de los dictados del imperio.

La segunda es la aparición de nuevas burguesías “plebeyas” nacidas durante los gobiernos progresistas, que llenan el hueco dejado por las burguesías nacionales. El caso más destacado es el de Venezuela, donde la llamada boliburguesía se amalgama entre altos mandos militares, funcionarios estatales de primer rango y sectores de las viejas burguesías.

Su gran problema es que, como toda burguesía naciente, necesita apelar a una versión actualizada de la “acumulación originaria”, concepto de Marx para describir cómo nace el capital del robo y la expoliación. Su fortaleza es, a su vez, su debilidad. Para legitimar su corrupción rampante, debe destinar recursos a neutralizar al campo popular a través de subsidios y traspases de fondos disfrazados de políticas sociales. El punto débil aparece cuando los recursos escasean por la caída de los precios de los productos exportables que lubricaron la gobernabilidad.

La tercera es consecuencia de las dos anteriores y es el núcleo de la coyuntura actual. La debilidad estructural de quienes deberían defender algo que alguna vez conocimos como “intereses nacionales”, facilita los modos imperiales de dominación. Observamos que el Pentágono ya no necesita, salvo excepciones, desplegar flotas y aviones para derribar gobiernos, como hizo en la primera mitad del siglo hasta, digamos, la última intervención en Haití forzando al presidente Aristide a tomar el camino del exilio.

Ahora los modos de intervención son mucho más sutiles e indirectos. Al punto que, sobre la superficie, no existirían conflictos mayores entre Washington y América Latina, con la excepción de Venezuela. En los otros casos, Honduras y Paraguay, el imperio se limitó a mirar para otro lado cuando las fuerzas locales expulsaron por la vía “legal”, aunque ilegítima, a los presidentes Zelaya y Lugo. No tuvo la menor necesidad de intervenir.

Esto no quiere decir que Washington observe de brazos cruzados lo que sucede en su patio trasero. Interviene y mucho, pero de modo muy diferente. El caso de Brasil es el más transparente. Apoyó a la nueva derecha militante, formada en instituciones vinculadas a la derecha estadounidense. Esta derecha fue capaz de ganarle la calle a las izquierdas. Lo demás fue casi natural: promover la destitución de Dilma Rousseff, dejar que un verdadero corrupto desgobierne el país y sacar del medio al único líder que podría encarar un proyecto diferente.

A falta de burguesías con intereses nacionales, Washington cuenta en cada país con núcleos dóciles, interesados en apoyarse en el imperio para ocupar espacios de poder que, en el largo plazo, beneficiarán con creces a sus promotores. En el caso brasileño, el Pentágono está consiguiendo tres objetivos estratégicos: recuperar el control de la base satelital de Alcántara, neutralizar el programa de cazas de quinta generación con la sueca Saab y enlentecer hasta paralizar la construcción del primer submarino nuclear. Todo eso operando por lo bajo, a través de terceros que son los que dan la cara, como el juez Sergio Moro que procesó a Lula, y Kim Kataguiri, el líder del Movimiento Brasil Libre.

Hay un tema mayor, aunque bien sutil, que se escapa a este análisis y a las capacidades que hoy tenemos las izquierdas de comprender la realidad. Me refiero a las iglesias pentecostales. Salvo en México, donde el catolicismo es fuerza imbatible, en varios países como Colombia, Guatemala y Brasil (además de Chile y Uruguay), las iglesias evangélicas juegan un papel en el ascenso de las derechas duras. No es ni puede ser casualidad. Es una construcción de larga duración que comenzó a mediados del siglo pasado, que arraigó en algunos pequeños países centroamericanos y fue potenciada durante la Guerra Fría como forma de combatir a las comunidades eclesiales de base y a la teología de la liberación.

El último punto se relaciona con los objetivos inmediatos del gobierno de Donald Trump. Una vez domesticado el patio trasero, y sabiendo que cuenta con una cohorte de gobernantes sumisos, se trata ahora de usarlos como peones en su estrategia geopolítica consistente en contener a China y cercar a Rusia. Días atrás la agencia Reuters aseguraba que Donald Trump planea “exhortar a los líderes de América Latina durante la Cumbre de las Américas para que cooperen con EEUU en el ámbito comercial, en detrimento de China” (Sputnik, 7 de abril de 2018).

La Cumbre se celebrará en Lima del 13 al 14 de abril y los analistas estiman que los voceros de los Estados Unidos presionarán a los gobiernos de la región para que opten por los productos de su país y reduzcan las compras provenientes de Asia. Es la misma política que está aplicando con los países europeos. Puede chantajear a Brasil, por ejemplo, con las tasas impuestas a las importaciones de acero de este país.

Desde 2013 China es el primer socio comercial de Brasil, desplazando a Estados Unidos. Un viraje que siempre anuncia cambios mayores. La incógnita es qué camino tomarán las clases dominantes de una región que parece empeñada en seguir siendo el patio trasero del imperio.

Publicado enEdición Nº245
Unasur: trascendente derrota de la integración sudamericana

La retirada de seis de los doce miembros de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), coloca el proceso de integración regional, que ya vivía un agudo período de parálisis, a la defensiva y sin posibilidades de reactivarse a corto plazo.


Es una victoria de EEUU, una derrota de los progresismos y de las izquierdas de la región, que no supieron pisar el acelerador cuando aún era posible.


El tratado constitutivo fue firmado el 23 de mayo de 2008 en Brasilia pero los primeros pasos se dieron ya en 2004 a instancias del gobierno de Luiz Inazio Lula da Silva. Está integrado por los doce países independientes de Sudamérica, que suman 400 millones de habitantes. La Unasur se propone construir una identidad y una ciudadanía sudamericanas en el marco de la integración regional que, a diferencia de otras instancias, trasciende lo económico para abarcar todos los aspectos de la vida de las naciones.


Se dotó de varios organismos, como el Consejo de Jefes y Jefas de Estado, un consejo de ministros y un parlamento. Cuenta también con consejos sectoriales, siendo el más importante el Cosiplan (Consejo Suramericano de Infraestructura y Planeamiento), heredero de la IIRSA (Iniciativa de Integración de la región Surameriana), que está focalizado en la construcción de redes de infraestructura, transportes y telecomunicaciones, para impulsar el desarrollo social y económico.


Entre las ambiciones de la Unasur figura la creación de una moneda suramericana, en la misma dirección que el euro en la Unión Europea. El Consejo de Defensa Suramericano es una de las creaciones más notables del organismo regional, ya que pretende no sólo promover la cooperación militar defensiva, sino la construcción de equipos y tecnologías propias para dotar a la región de autonomía en el campo de la defensa. Este consejo había sido definido como la "OTAN suramericana", una propuesta que choca con los intereses estratégicos de EEUU en la región.


Esa iniciativa había partido del presidente Lula y fue anunciada por el coronel Oswaldo Oliva Neto (uno de los cuadros estratégicos más importantes de su Gobierno), durante un seminario sobre temas de interés conjunto de Brasil y la Unión Europea en 2006. Se trataba, por un lado, de impedir una aventura militar o la presión de terceros países sobre la región. Pero también promovía la "defensa de las riquezas naturales del continente", como las reservas de petróleo, agua y biodiversidad.
La suspensión de la participación de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay y Perú alegando la acefalía del organismo, puede ser el golpe de gracia a la Unasur. La crisis se arrastra desde enero de 2017, cuando el expresidente de Colombia, Ernesto Samper, dejó la Secretaría General del organismo. Argentina ostenta la secretaría pro tempore y propuso como reemplazo a su embajador en Chile, Octavio Bordón, pero la designación fue rechazada por Bolivia y Venezuela.


Encuentro varias razones para explicar la crisis de la integración regional, ancladas en una coyuntura especial que agudiza las dificultades estructurales.
La primera es el profundo viraje político en los principales países de Suramérica. En pocos años se produjeron cambios que llevaron a los gobiernos de Brasil y Argentina, los dos principales impulsores de la Unasur, a fuerzas políticas que no tienen mayor interés en promover la integración. En paralelo, los gobiernos de Bolivia y Venezuela han quedado aislados en América del Sur y han perdido capacidad de iniciativa.


La segunda son las evidentes presiones del gobierno de Donald Trump, defendidas abiertamente en la reciente cumbre de Lima. En efecto, antes de la VIII Cumbre de las Américas, que transcurrió en Lima del 13 al 14 de abril del 2018, el gobierno de EEUU se empeñó en presionar a los asistentes para que tomaran distancias de Rusia y China porque esos países serían perjudiciales para América Latina.


Como señaló el economista peruano Oscar Ugarteche, Washington consiguió que el eje de la agenda para muchos países de la región se centrara en cerrar filas contra Venezuela. "La mitad de los países presentes están más preocupados por la agenda interamericana contra Venezuela que por la agenda regional contra la corrupción".
El viraje político regional y las presiones de EEUU explican en gran medida la decisión de seis países de abandonar la Unasur, colocando así un punto final a la más importante experiencia de integración. Deberá pasar un buen tiempo y profundas crisis, antes de que vuelvan a existir condiciones para lanzar nuevas iniciativas en esa dirección.


La tercera son los errores cometidos por los gobiernos progresistas que fueron los principales impulsores de la Unasur. Como señala el historiador uruguayo Gerardo Caetano, estos gobiernos "fueron mucho más integracionistas en la oposición que en el gobierno".


Por un lado, fueron muy tímidos a la hora de tomar iniciativas reales y realistas para avanzar en la integración y, sobre todo, pusieron por delante los pequeños intereses nacionales a los de la región suramericana. Por ejemplo, Brasil y Argentina nunca dejaron de litigar por el comercio bilateral, buscando satisfacer los intereses de los grupos de presión industriales aunque eso terminó paralizando numerosos proyectos.


Por otro lado, hubo proyectos que nunca salieron del papel, aunque parecían grandiosos. Talvez pocos recuerden el anuncio realizado para construir un Gasoducto del Sur, idea genial que debía llevar hidrocarburos desde Venezuela hacia Brasil y Argentina, quebrando la tendencia a la exportación para moverse hacia un desarrollo endógeno. Como otros proyectos, nunca salió del papel, así como la proyectada refinería que la venezolana PDVSA debía construir en la costa del Pacífico del Ecuador.


Pero hay un cuarto aspecto que me parece central. Una integración regional como la que promovía Unasur, integral, multifacética y multisectorial, debe ser una cuestión de Estado, no sólo de Gobiernos ni, menos aún, de ideologías. Para ello debe ser aceptada y consensuada por toda la sociedad, para que los procesos de integración sigan adelante más allá de los vaivenes políticos. Así fue como se construyó la Unión Europea fundada en 1993 y la Organización de Cooperación de Shanghái creada en 1996, por mencionar organismos que sobrepasan las coyunturas.

Publicado enEconomía
Miércoles, 11 Abril 2018 06:05

Trump se bajó de la cumbre americana

Trump se bajó de la cumbre americana

El mandatario estadounidense canceló lo que hubiese sido su primera visita a la región para, en su lugar, evaluar la posibilidad de una respuesta militar a Siria por el presunto ataque con armas químicas, el sábado, en Guta Oriental.

 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció ayer que no concurrirá a la octava Cumbre de las Américas que se desarrollará el viernes y el sábado en Lima. Con esa decisión, el mandatario canceló lo que hubiese sido su primera visita a la región para, en su lugar, evaluar la respuesta estadounidense a Siria por el presunto ataque con armas químicas el sábado en Guta Oriental.


“El presidente permanecerá en Estados Unidos para supervisar la respuesta estadounidense a Siria y vigilar los acontecimiento globales”, explicó ayer por la mañana Sarah Sanders, vocera de la Casa Blanca, en un comunicado en el que confirmó que Trump no irá a Lima ni tampoco a Bogotá, a donde debía seguir su viaje por la región.


El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció ayer que no concurrirá a la octava Cumbre de las Américas que se desarrollará el viernes y el sábado en Lima. Con esa decisión, el mandatario canceló lo que hubiese sido su primera visita a la región para, en su lugar, evaluar la respuesta estadounidense a Siria por el presunto ataque con armas químicas el sábado en Guta Oriental.


“El presidente permanecerá en Estados Unidos para supervisar la respuesta estadounidense a Siria y vigilar los acontecimiento globales”, explicó ayer por la mañana Sarah Sanders, vocera de la Casa Blanca, en un comunicado en el que confirmó que Trump no irá a Lima ni tampoco a Bogotá, a donde debía seguir su viaje por la región.
PUBLICIDAD


La ausencia de Trump –y su reemplazo por el vicepresidente Mike Pence– significará la primera oportunidad, desde 1994, cuando empezaron estos encuentros, en que Estados Unidos no estará representado en la cumbre por su máxima autoridad.


El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, también anunció ayer que no acudirá al encuentro de mandatarios americanos porque, según dijo, había sido retirada la seguridad a la delegación de Venezuela y, por esa razón, permanecerá en su país. La ausencia del presidente venezolano y de su par estadounidense quita a la Cumbre dos figuras claves, entre quienes se esperaban cruces que, se suponía, levantarían la temperatura de las deliberaciones.


El viaje de Trump a Lima, el primero a la región desde su asunción a comienzos de 2017, iba a seguir por Bogotá, donde mantendría un encuentro bilateral con Juan Manuel Santos. Pence irá a Lima pero no a la capital colombiana.


El presidente estadounidense prometió el lunes responder de manera contundente al presunto ataque químico registrado en Siria que le adjudica al gobierno de Bashar Al Asad y dijo que tomaría una decisión en las próximas horas sobre cuál sería esa represalia. “No podemos dejar que esto ocurra en este mundo, especialmente cuando, gracias al poder de Estados Unidos, tenemos la capacidad de pararlo”, recalcó el mandatario.


Dos organizaciones apoyadas por Estados Unidos denunciaron que al menos 42 personas murieron el sábado último en la localidad rebelde de Duma, a las afueras de Damasco, con síntomas de haber sufrido un ataque químico.


Tanto Estados Unidos como sus aliados (Francia y Gran Bretaña) dijeron estar preparados para actuar contra Siria, sin depender del apoyo de las Naciones Unidas.


“Trump se saltea la Cumbre. Otro desaire más en una larga lista de desplantes hacia la región”, dijo Christopher Sabatini, experto en relaciones internacionales de la Universidad de Columbia en Nueva York. Ya desde la campaña que lo llevó a la Casa Blanca, el magnate se ha mostrado hostil, desde el discurso, con los países de América latina y se profundizó en los últimos días al desplegar a miles de oficiales de la Guardia Nacional a custodiar la frontera con México. Pero, más aún, otros analistas ven su ausencia como una jugada poco estratégica. “Que Trump no vaya a Latinoamérica es una pérdida para la administración estadounidense, especialmente cuando Washington quiere presentarse como un socio preferencial frente a China”, explicó Jason Marczak, director del centro sobre Latinoamérica del Atlantic Council. En comparación, el presidente chino Xi Jinping visitó tres veces la región desde 2013. “¿Cómo podemos presentarnos como una alternativa creíble a China cuando nuestro presidente ni siquiera puede aparecer en el foro principal?”, se preguntó Sabatini.


Sin Trump y sin Maduro, con 34 países presentes, le tocará a Pence el lugar de poco amigable en el bloque y desgranar los temas que ponen en guardia a la región: políticas inmigratorias, acuerdos comerciales, globalización.


Aunque en su historia de 14 años la Cumbre no logró avances significativos en muchos terrenos, sí consiguió que el bloque sancionara la llamada cláusula democrática, que excluye a gobiernos que violaran los términos constitucionales y que se convirtió en la Carta Democrática de la Organización de Estados Americanos (OEA) hoy vigente. La cumbre también sirvió de telón de fondo para un marcado acercamiento entre Estados Unidos y Cuba, emblemas de la Guerra Fría en América durante 50 años.


La ausencia de Venezuela se debe a que lo dispuso el gobierno peruano de Pedro Pablo Kuczynski, caído luego por supuesta corrupción y sustituido por Martín Vizcarra, con apoyo de Estados Unidos y de los países que forman el Grupo de Lima, que hace un seguimiento de la crisis venezolana. Constituye una verdadera paradoja que la sede de un encuentro en el que la corrupción será tema a debatir sea Perú, que tiene a sus últimos cuatro mandatarios –Kuczynski, Ollanta Humala, Alejandro Toledo y Alan García– con procesos judiciales abiertos en todos los casos por irregularidades durante sus respectivas gestiones.


Para algunos analistas, las conversaciones de los más de 30 mandatarios restantes corren el riesgo de caer en la intrascendencia, aunque el anfitrión Vizcarra buscará seguramente de evitar que todo se convierta en una de cumbre con declaraciones de papel.


Las deliberaciones serán en el Centro de Convenciones de Lima, en el distrito San Borja, y las faltas de Trump y Maduro hacen crecer las presencias, por el peso geopolítico de sus países, de los mandatarios de Canadá, Justin Trudeau; Brasil, Michel Temer; México, Enrique Peña Nieto; Argentina, Mauricio Macri; Colombia, Juan Manuel Santos, y Chile, Sebastián Piñera.

 

Publicado enInternacional
EE UU y China se adentran en una guerra comercial a gran escala

Las dos mayores economías del mundo se retan con aranceles a productos por valor de 50.000 millones de dólares cada uno. Trump y Xi Jinping se han mostrado próximos en otros terrenos, pero la disputa económica transcurre por otro cauce.

 

Los bombardeos apenas han comenzado, pero la guerra ya ha sido declarada. Estados Unidos ha anunciado aranceles sobre la importación de 1.300 productos chinos por valor de 50.000 millones de dólares y China ha contratacado poniendo sobre la mesa su propia lista, por un montante similar. La Bolsa se resiente y las industrias afectadas en cada lado del Pacífico contienen el aliento, aunque las consecuencias del enfrentamiento de las dos mayores economías del mundo son globales. Dicen que en las peleas de elefantes, la que más sufre es la hierba que hay debajo.

La relación entre Washington y Pekín es compleja. Donald Trump siente debilidad por los líderes autoritarios y ha expresado sus simpatías por Xi Jinping, de quien elogió su decisión de perpetuarse en el poder mediante una reforma constitucional. Ambos líderes, además, han conseguido coordinarse en un conflicto tan envenenado como el norcoreano, aceptando China subir la presión sobre Pyongyang y dando lugar a una posible cumbre histórica entre el presidente estadounidense y Kim Jong-un para negociar la desnuclearización de su hermético país. Pero la promesa trumpista de reducir el déficit comercial discurre por otro cauce y el republicano no está dispuesto a ceder.


El Gobierno norteamericano detalló el martes la lista de 1.300 productos chinos sometidos a aranceles del 25% y que apunta a bienes de alto valor añadido, como los aparatos electrónicos, la maquinaria industrial o los productos químicos y farmacéuticos. A las pocas horas, el Gobierno chino respondió con una lista con el mismo gravamen para solo 106 productos estadounidenses pero del mismo montante económico, ya que suponen las joyas de la exportación: aviones, automóviles, productos químicos, soja. China no especificó cuándo entrarán en vigor sus tasas y las condicionó a los movimientos de Washington, que difícilmente cambiará de parecer.


EE UU es el segundo mayor exportador del mundo pero su déficit comercial (la diferencia entre lo que importa y vende al exterior) alcanzó los 556.000 millones de dólares (452.000 millones de euros) en 2017, el máximo desde 2008. China está detrás del grueso de este desfase, con 375.200 millones, y aprovecha unas reglas de juego que Washington no ve justas. Además de operar con unos estándares laborales y sociales lejanos a los de EE UU, Trump les acusa del robo sistemático de propiedad intelectual y de adueñarse de tecnología ajena.


“No estamos en una guerra comercial con China, esa guerra se perdió hace muchos años por las personas tontas o incompetentes que representaban a EE UU”, dijo Trump en Twitter. “Ahora tenemos un déficit comercial de 500.000 millones al año, con robo de propiedad intelectual de 300.000 millones. ¡No podemos permitir que continúe!”, agregó.El régimen chino limita estrictamente los sectores en los que los extranjeros pueden invertir en el país e impone la asociación con una empresa local en otros. EE UU asegura que las empresas estadounidenses son forzadas a entregar su tecnología a los rivales locales a cambio de tener acceso al potente mercado, algo que Pekín niega. Washington, la UE y Japón sumaron fuerzas contra China en la cumbre de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Buenos Aires el pasado diciembre.


Víctimas colaterales


Pero esta vez Trump actúa solo, activando una guerra comercial que en una economía globalizada deja víctimas colaterales más allá de las potencias implicadas. Hace unas semanas, en su giro proteccionista, llegó a anunciar aranceles al acero de socios como la Unión Europa, Canadá y México, aunque luego los eximió.Con la publicación de la lista, China ha querido dejar claro cuáles serán sus cartas si Trump opta por la vía dura. También espera que la nada arbitraria selección de productos obligue al presidente estadounidense a buscar una solución negociada: la mayoría de importaciones en la diana, especialmente la soja o los coches, se producen en Estados de mayoría republicana.


“Ningún intento de poner a China de rodillas a través de amenazas e intimidación ha tenido nunca éxito y tampoco lo tendrá en esta ocasión”, aseguró el portavoz del Ministerio de Exteriores, Geng Shuang, informó AFP. China, dijo, está dispuesta a dialogar en materia comercial, “pero la oportunidad de consultas y negociación ha sido omitida por EE UU una y otra vez”, en referencia a las varias solicitudes recientes que el país ha enviado a Washington a través de la OMC.


Wilbur Ross, secretario de Comercio de EE UU, quitó hierro a la escalada arancelaria y dijo el gravamen chino tendrá muy poco efecto, ya que solo representa el 0,3% del Producto Interior Bruto (PIB).


La ofensiva ya ha empezado. En los últimos días, China y EE UU ya han oficializado subidas de aranceles a mercancías por 6.000 millones de dólares (3.000 por cada banda) que incluyen los impuestos al acero y aluminio chinos de Washington, por un lado, y la carne de cerdo, ciertas frutas, vino y tubos de acero que impuso Pekín, por otro. Son cifras mínimas teniendo en cuenta que el comercio bilateral alcanzó el año pasado los 630.000 millones. Pero la entrada en vigor de esta segunda ronda de tarifas supondría agudizar el conflicto.

 

AMANDA MARS / XAVIER FONTDEGLÒRIA
Washington / Pekín 5 ABR 2018 - 01:43 COT

Publicado enEconomía
Trump eleva la tensión con China al anunciar aranceles de 60.000 millones

El presidente de EEUU deja fuera de sus medidas proteccionistas a la Unión Europea, que evalúa la situación con cautela y prudencia y que este viernes dará a conocer su postura


El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acercó hoy la posibilidad de una guerra comercial con China al anunciar la imposición de aranceles por valor de hasta "60.000 millones de dólares" a muchas importaciones chinas, y exigió que el déficit comercial de Washington con Pekín se reduzca un 25%.


El Gobierno de Trump también prevé anunciar en los próximos meses restricciones a la inversión china en Estados Unidos, además de demandar al gigante asiático ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) por sus supuestas prácticas discriminatorias.

"Hay un tremendo robo de propiedad intelectual, cientos de miles de millones de dólares cada año", aseguró Trump al firmar una orden que instruye a su Gobierno a imponer esas medidas.


Los aranceles, que según la Casa Blanca podrían afectar a unos 1.300 tipos de productos chinos, suponen la medida más dura que el Gobierno de Donald Trump ha impuesto hasta ahora a China, y el gigante asiático ya ha amenazado con posibles represalias.


"Nuestro déficit (con China) es el mayor déficit de ningún país en la historia del mundo, está fuera de control", aseguró Trump.


Agregó que los aranceles podrían afectar a productos chinos por valor de "alrededor de 60.000 millones de dólares", una cifra superior a los 50.000 millones de dólares adelantada poco antes por la Casa Blanca, algo que pareció sorprender a su propio secretario de Comercio, Wilbur Ross, presente en el acto.


El presidente dijo que, en paralelo a esa medida, ha exigido a China que reduzca el déficit que tiene Estados Unidos respecto al gigante asiático, que Trump cifró en unos 500.000 millones de dólares anuales.


"He pedido a China reducir el déficit en 100.000 millones de dólares, eso sería el 25% (del total) o quizá incluso más. Tenemos que hacerlo", indicó Trump.


"Estamos hablando con China y metidos en una negociación muy grande. Veremos dónde nos lleva, mientras tanto, vamos a tomar esta medida", añadió Trump, que no aclaró si, en el caso de que Pekín cumpla sus demandas sobre el déficit, se replanteará la imposición de los aranceles.


La oficina del representante estadounidense de Comercio Exterior, Robert Lighthizer, tendrá ahora 15 días para publicar una lista de productos afectados por los aranceles, que podrían incluir unos 1.300 tipos de bienes, desde zapatos y ropa hasta aparatos de tecnología punta.


Una vez publicada esa lista, habrá un periodo de comentarios públicos de 30 días antes de que los aranceles entren en vigor, según la Casa Blanca.


Por otra parte, Trump dará 60 días al Departamento del Tesoro para decidir cómo restringir la inversión china en Estados Unidos debido a sus prácticas de "distorsión del mercado", en palabras de Peter Navarro, asesor comercial del presidente estadounidense.


Los aranceles son el resultado de una investigación de Lighthizer, que concluyó que China daña los derechos de propiedad intelectual de las empresas tecnológicas estadounidenses, porque fuerza a esas entidades a transferir su tecnología a compañías chinas como requisito para hacer negocios en ese país.


"La tecnología es probablemente la parte más importante de nuestra economía", aseguró Lighthizer en un acto en la Casa Blanca, en el que acusó a China de "robo cibernético" de la propiedad tecnológica estadounidense.


Además, Estados Unidos planea demandar a China ante la OMC por sus supuestas "prácticas discriminatorias a la hora de otorgar licencias tecnológicas", según la oficina del representante exterior de Comercio.


China, que es el segundo socio comercial de Estados Unidos por detrás de la Unión Europea (UE), advirtió hoy de que tomará "todas las medidas necesarias" para no salir perjudicado por las medidas de Trump.


El anuncio de hoy se suma a los polémicos aranceles globales al aluminio y al acero anunciados por Trump, que también afectan a Pekín y se calculan en 33.000 millones de dólares.


El Gobierno de Trump anunció hoy que eximirá de esos aranceles globales a la UE, Australia, Argentina, Brasil y Corea del Sur, además de a sus socios del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), Canadá y México.


Cautela en la UE


La Unión Europea (UE) se mostró hoy prudente ante el anuncio de Estados Unidos de que el bloque comunitario estará exento al menos temporalmente de los aranceles a los metales y anunció que presentará su postura mañana tras debatir esta noche durante la cumbre de líderes en Bruselas.


"Mientras esperamos la decisión de EEUU sobre si exime a la UE de los aranceles al acero y al aluminio, he decidido trasladar el debate hacia más tarde esta noche. Presentaremos nuestra posición en detalle mañana", dijo el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, en una breve rueda de prensa tras la primera sesión de trabajo de los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintiocho.


También el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, instó a esperar a conocer los detalles de la decisión estadounidense, aunque afirmó que, de confirmarse la excepción, esta sería una "buena noticia".


"Creo que EEUU y Europa, que son dos caras de la misma moneda, no deban dar lugar a una guerra comercial. Nosotros no somos el peligro para el acero americano, es el exceso de capacidad de producción chino", afirmó en una rueda de prensa.


Los jefes de Estado y de Gobierno, que siguen reunidos en una cena de trabajo en la que también se abordarán las negociaciones comerciales con otros países, han guardado en su mayoría silencio pese al anuncio de Lighthizer.


Entre los que pocos que se ha pronunciado, el canciller austríaco, Sebastian Kurz,afirmó en la red social Twitter que está "feliz por la excepción anunciada para la UE" y subrayó que "una guerra comercial nos hubiera perjudicado a todos".


El primer ministro danés, Lars Lokke Rasmussen, dijo que es "razonable que la UE esté exenta de unos aranceles basados en razones de seguridad nacional dado que la UE y EEUU son aliados estrechos" y subrayó que deberían colaborar para resolver "el auténtico problema del exceso de capacidad".
Más cauto se mostró el primer ministro belga, Charles Michel, quien señaló en rueda de prensa que "la hipótesis de las exenciones está abierta, pero hay que saber si está sujeta a condiciones".


A su llegada a la cumbre, buena parte de los jefes de Estado y de Gobierno de la UE aseguraron que esperaban quedar exentos de los aranceles tras las gestiones hechas esta semana en Washington por la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström.


La representante de la Comisión Europea, que tiene la competencia para las negociaciones comerciales comunitarias, se reunió este martes y miércoles con el secretario de Comercio de EEUU, Wilbur Ross, a quien transmitió que la UE, como aliado que no supone una amenaza para la seguridad nacional de EEUU, debería estar exenta.


La UE defiende que el gran problema del sector acerero mundial es el exceso de capacidad de producción de China, cuyas empresas reciben masivos subsidios públicos, e insiste en que debe buscarse una solución en la Organización Mundial del Comercio.


Los Veintiocho en su conjunto son el mayor exportador de acero a EEUU, con unos cinco millones de toneladas, según la patronal europea acerera Eurofer, y entre ellos Alemania es la principal proveedora, con un 3 % del total de importaciones que recibe el país (casi 36 millones de toneladas en 2017).

 

WASHINGTON
22/03/2018 21:06 Actualizado: 22/03/2018 21:06

 

Publicado enInternacional
Edward Snowden afirma que Facebook es una “empresa de vigilancia”

Edward Snowden, ex analista de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés), se ha hecho eco de la reciente polémica por la violación de datos masiva que se realizó por parte de Cambridge Analytica, una firma de análisis de datos para procesos electorales, a través de Facebook, y ha tildado a la compañía de Mark Zuckerberg de ‘empresa de vigilancia’.


A través de su cuenta de Twitter, el también director de Free of the Press Foundation aseguró: Las empresas que ganan dinero recolectando y vendiendo registros detallados de sus vidas privadas fueron una vez descritas claramente como “empresas de vigilancia”. Su rebautizo como “redes sociales” es el engaño más exitoso desde que el Departamento de Guerra se convirtió en el Departamento de Defensa.


Como informamos anteriormente, una publicación realizada por la periodista Carol Cadwalladr, del medio The Guardian, mostró las declaraciones de Christopher Wylie, ex empleado de Cambridge Analytica, quien asegura que esta firma recopiló datos sensibles de los usuarios de Facebook para crear anuncios personalizados en pro de favorecer la tendencia política de Donald Trump durante las elecciones presidenciales de 2016.


Snowden ha aprovechado este histórico robo de información para sugerir que Facebook gana dinero recopilando y vendiendo los registros detallados de la vida privada de las personas. Si tenemos en cuenta que los datos personales de más de 50 millones de usuarios estadounidenses fueron estudiados a nivel psicológico para crear anuncios individuales con el fin de promover una tendencia política, las declaraciones de Snowden no resultan tan aberradas.


Además, Facebook actualmente enfrenta procesos legales en diversos países de la Unión Europea, donde incluso ha recibido multas millonarias por recolectar datos sobre ideologías, sexo, gustos personales, navegación y creencias religiosas sin dar información clara a los usuarios sobre el uso que se le dará a los mismos.


La polémica a la que actualmente se enfrenta Facebook comenzó el pasado viernes, cuando la compañía anunció que la cuenta de Cambridge Analyticaestaba suspendida por violar sus políticas de privacidad. Al parecer, esta firma utilizó sin autorización los datos de los usuarios de la red social para desarrollar un software de predicción de la intención de voto del electorado, con el fin de influir en su decisión final.


La publicación de The Guardian, muestra pruebas de Cambride Analytica y Global Science Research (GSR), pagaron a 270.000 usuarios para hacerse pruebas de personalidad con fines académicos. Pese a ello, ambas entidades recopilaron datos sensibles de los usuarios a través de Facebook, ampliando su alcance a más de 50 millones de usuarios de EE.UU.

Aliados de EEUU: entre el vasallaje y el miedo a la libertad

La debilidad y la falta de rumbo son los peores consejeros durante las crisis sistémicas. Es lo que se refleja en las reacciones de algunos aliados de EEUU a la imposición de aranceles al acero y al aluminio por parte del Gobierno de Donald Trump.

La Unión Europea y Brasil, por poner apenas dos ejemplos, no han sido capaces de hacer otra cosa que pedir, y hacer lobby, sin la menor firmeza.
Hasta ahora hubo declaraciones y pocas acciones concretas. Más allá de las opiniones que se tengan sobre los anunciados aranceles del 25% al acero y del 10% al aluminio, resulta interesante observar cómo se posicionan los diversos países, para concluir que muchos reaccionan sin verdadera convicción, intentando poner paños tibios por temor a un empeoramiento de las relaciones.


Los que se consideran aliados, sólo esperan que Trump los excluya de los aranceles. La Casa Blanca decidió no imponer impuestos al acero proveniente de Canadá y México, que representan el 16% y el 11% de las importaciones de Washington, siendo el primer y el tercer proveedor. La medida de excepción se sostiene en que son dos países vecinos de EEUU que mantienen una fuerte alianza, a través del TLCAN.


Sin embargo, deja fuera a Brasil, segundo proveedor de acero a EEUU, abasteciendo el 13% de sus importaciones. China, que aparecía como el objetivo de Trump, apenas representa el 3% de las importaciones de acero estadounidense. Lo más curioso es que Brasil exportó 2.600 millones de dólares en productos siderúrgicos semiacabados al país del norte, pero para elaborarlos debió importar mil millones de dólares de carbón desde allí. Una paradoja, porque las siderúrgicas brasileñas instaladas en suelo estadounidense emplean a más de 70.000 trabajadores.


Ante lo que consideran como un maltrato de su "aliado", los empresarios brasileños, las asociaciones industriales y los congresistas, dedicaron seis meses a recorrer despachos en Washington para convencer de los "sólidos vínculos económicos y políticos entre ambos países".


La Brazil Industries Coalition es el principal grupo de empresarios siderúrgicos trabajando en Washington. Se muestra muy cautelosa e intenta no irritar a Trump con reacciones fuera de tono, según enseña un artículo del diario O Globo. Más aún, está convencida que Brasil deberá hacer concesiones. Una de ellas consiste en la asociación entre la aeronáutica Embraer y la Boeing, y la otra será con el etanol de maíz estadounidense, mucho menos rentable que el etanol de caña de azúcar brasileño de mayor rendimiento y menor costo.

Publicado enInternacional
Miles de alumnos de EEUU alzan la voz por un mayor control en la venta de armas

Decenas de miles de estudiantes salieron el miércoles a las calles en todo Estados Unidos o se concentraron en sus escuelas en señal de dolor por la matanza perpetrada el pasado 14 de febrero en un instituto de Parkland, en el sur de Florida, y en demanda de un mayor control en la venta de armas.

 

Al cumplirse un mes del tiroteo, estudiantes de más de 3.000 centros educativos de todo el país dejaron sus clases y se concentraron en los campus e instalaciones o marcharon por las calles para reclamar a la autoridades acciones concretas para restringir el acceso a las armas de fuego.


La masiva participación y protesta tuvo su acto central a las 10:00 hora local durante el paro de 17 minutos de duración, uno por cada vida segada en la matanza perpetrada en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas, de Parkland.


Unos 3.000 alumnos y profesores de esta escuela de Florida se concentraron en el campus en memoria de las víctimas y para pedir a los legisladores cambios efectivos a las leyes de control de armas.


"Es muy emocionante. Mi corazón está roto y está siendo muy duro, pero estoy orgullosa de la acción de estos estudiantes", dijo Carla Madeiros, madre de una alumna del centro, para añadir que "no hay lugar para las armas automáticas y tiene que haber un cambio" en las leyes.


Alumnos del cercano colegio West Glades se sumaron a la concentración en Parkland bajo el lema de "No más rifles", un mensaje de protesta que resonó contundente en todo el país en rechazo a las permisivas leyes actuales de control de armas.


Los alumnos que abarrotaban las gradas y el campo de deportes del colegio de Parkland entonaron con emoción "Shine", el himno que ellos mismos compusieron en señal de duelo por la muerte de 14 estudiantes y tres adultos en el tiroteo.


"Lo que pasó fue horrible", señaló Gloria de Jesús, madre de otro estudiante en referencia a la masacre que perpetro Nikolas Cruz, de 19 años, quien disparó indiscriminadamente con un fusil de asalto en este centro educativo.


A Parkland se acercaron personas de todas partes de la nación, como una joven conmocionada de Pensilvania que entregó a los familiares de las víctimas del tiroteo un retrato de cada uno de los asesinados.


En el camino desde la escuela hasta el parque Pine Trails, el estudiante Liam Kiernan aseguró que "nunca se había sentido tan fuerte y entusiasmado" y se mostró conmovido por la "resistencia" de toda la comunidad.


"Sólo podemos mirar hacia delante", dijo el joven mientras caminaba hacia el parque donde el día posterior a la masacre tuvo lugar la vigilia en recuerdo a las víctimas.


Muchos alumnos, como en Nueva York, salieron pronto a las calles para mostrar pacíficamente su rechazo a la violencia por armas de fuego en los colegios y llamar al Congreso de EEUU a que actúe de manera decisiva para aprobar leyes que endurezcan el acceso a las armas.


En Washington, centenares de estudiantes se concentraron frente a la Casa Blanca y al Capitolio con pancartas y con gritos de "Basta es basta" ("Enough is enough") y "¿Cuántos más?".


Líderes demócratas salieron al encuentro de los jóvenes para conversar con ellos sobre sus reivindicaciones de un mayor control de armas.
Las voces airadas de muchos alumnos y líderes comunitarios culpan de la escalada de ataques armados en colegios a la inacción de los legisladores, más pendientes de "enviar mensajes de solidaridad y pesar por las víctimas" que por generar un cambio real con nuevas leyes, señaló su página web el grupo Women's March Empower, organizadora de la protesta.


Esta jornada histórica jalonada por las protestas de miles de estudiantes se sintetizaba en la demanda escrita en uno de los carteles que se agitaba en Parkland: "!Las oraciones y condolencias no son suficiente! Nuestros funcionarios del Gobierno necesitan actuar ya o renunciar a su puesto".


Una de las principales reclamaciones de numerosos estudiantes, padres, profesores y líderes comunitarios es la prohibición de la venta de armas de asalto como el fusil semiautomático AR-15 usado en la matanza por Cruz, exalumno de Marjory Stoneman Douglas.


Cruz, autor confeso de la matanza, afronta 17 cargos por intento de asesinato en primer grado y otros 17 por asesinato premeditado en primer grado, delitos que un gran jurado le imputó la semana pasada.

 

Publicado enInternacional
Miércoles, 14 Marzo 2018 06:07

FMI y las cripto

FMI y las cripto

La directora del FMI, Christine Lagarde, pide que se regulen las criptomonedas. A través del blog del organismo, exhortó a los gobiernos y bancos centrales a colaborar en el desarrollo de regulaciones para evitar que se conviertan en “un nuevo vehículo importante para el lavado de dinero y la financiación del terrorismo”. La funcionario señaló que la tecnología detrás de las criptomonedas, como el Blockchain, “es un avance emocionante que podría ayudar a revolucionar los campos más allá de las finanzas, como impulsar la inclusión financiera al proporcionar métodos de pago nuevos y de bajo costo a quienes carecen de cuentas bancarias”. Sin embargo, sostuvo que debe comprenderse “el peligro que conlleva la promesa de estos activos, que generalmente se crean de forma descentralizada y sin necesidad de un banco central”. “Esto da a las transacciones de criptoactivos un elemento de anonimato”, alertó Lagarde. “El rápido crecimiento de los criptoactivos, la volatilidad extrema en sus precios y sus conexiones mal definidas con el mundo financiero tradicional podrían fácilmente crear nuevas vulnerabilidades”, concluyó.

Publicado enEconomía
Guerra comercial: Trump deja ver la debilidad de EEUU

La decisión de Donald Trump de desatar una guerra comercial con aranceles para el acero y el aluminio, con el argumento de que "son buenas y fáciles de ganar", está mostrando las debilidades de EEUU, una nación que impulsó una globalización que ahora se le vuelve en contra, por el envejecimiento de su industria.


El presidente pretende recuperar puestos de trabajo y a la vez reducir el déficit comercial de su país, que asciende a la fabulosa cifra de 566.000 millones de dólares, el mayor en siete años. La mayor brecha comercial es con China, con la cual el déficit se ubicó en los 375.100 millones de dólares, lo que representa un aumento anual del 8,1%.


El segundo lugar en el déficit comercial de EEUU lo ocupa México, miembro junto a Canadá del TLCAN, que están en la mira del presidente. Desde que Trump llegó a la presidencia, el 20 de enero de 2017, el Departamento de Comercio duplicó sus investigaciones para una eventual aplicación de derechos compensatorios por prácticas de dumping.


Imponer 25% de aranceles al acero y 10% al aluminio, como anunció días atrás, puede provocar un mayor aislamiento de Washington, en particular entre sus aliados europeos que están estudiando medidas de "reciprocidad" que gravarían las importaciones comunitarias desde EEUU. En una marcha atrás inevitable, se informó que Canadá y México estarían exentos de los aranceles sobre las importaciones de acero y aluminio, si firman un nuevo Tratado de Libre Comercio de América del Norte.
Es fácil y es popular decir que las prácticas comerciales de sus competidores roban empleos estadounidenses, pero el retorno al proteccionismo es uno de los virajes más complejos en el escenario global actual, encuentra trabas externas e internas y tiene escasa utilidad.


Es cierto que hay una sobreproducción de aluminio y acero en el mundo, en particular por la expansión de la producción de China. En 2016 China produjo el 51% del acero del mundo, pero en 2000 no llegaba a un tercio. Mientras todos los grandes países redujeron su producción de acero, China la duplicó desde comienzos de siglo. Algo similar sucede con el aluminio: EEUU fue un importante productor hasta 2005, siendo rebasado con creces por China que ya produce la mitad del aluminio del mundo.


Las tendencias históricas y de larga duración no se pueden revertir con algunas tasas a la importación. Aquí aparecen algunos problemas de las medidas que quiere imponer el Gobierno de Estados Unidos, que lo harán retroceder cuando empiece a sentir los daños que provocará su política.


La primera cuestión a tener en cuenta es que China no será la principal afectada por esas medidas, sino los aliados más cercanos de Washington. Estados Unidos es el mayor importador de acero del mundo, con 20 millones de toneladas anuales, por 24.000 millones de dólares. El principal abastecedor es Canadá, con el 17% del total, seguido de cerca por Corea del Sur y Brasil. Por el contrario, China es apenas el undécimo exportador de acero a EEUU. Aliados importantes como Japón, Alemania y Taiwán, serán también perjudicados por las medidas anunciadas.


La política comercial no tiene que dañar a los aliados estratégicos de ningún país, porque de ese modo estaría socavando su propia política económica, que debe estar subordinada a los objetivos centrales del país.


El segundo problema es que el proteccionismo puede abrir más grietas aún en el interior de EEUU. Orrin Hatch, jefe republicano del Comité de Finanzas del Senado, protestó el 1 de marzo porque "los aranceles sobre el acero y el aluminio son un aumento de impuestos que el pueblo estadounidense no necesita y no puede permitirse".


La división interna en Washington tiende a agravarse con estos anuncios y empieza a afectar de lleno al Partido Republicano. El consejero económico de Trump, Gary Cohn, podría presentar su dimisión y las presiones en su propio partido no dejan de crecer, incluyendo al líder de la Cámara de Representantes, Paul Ryan.
El presidente de la central sindical AFL-CIO, Richard Trumka, dijo que el anuncio de aranceles al acero y aluminio es un "paso positivo" para proteger empleos en EEUU, y muestra por primera vez a un presidente que "no sólo habla del tema, también toma medidas".


Es evidente que las guerras comerciales no son tan "fáciles de ganar" como había previsto Trump. Un editorial de Global Times le recordó a Trump, con bastante ironía, que el presidente George W. Bush en 2002 impuso aranceles para proteger a las empresas estadounidenses de acero, lo que provocó fuertes protestas de la Unión Europea. "Los aranceles aseguraron los puestos de trabajo de 20.000 trabajadores estadounidenses, pero hicieron que 200.000 personas perdieran sus empleos. La administración Bush finalmente abolió los aranceles en 2003 después de que la OMC falló en contra de EEUU".


Por último, mientras EEUU se pelea con medio mundo, incluyendo a sus más cercanos aliados, China apuesta por más libre comercio y más globalización.
El funcionario aseguró que China "garantizará la competencia justa entre empresas nacionales y extranjeras de forma integral", en un contrapunto completo a las medidas anunciadas por Trump. Con su política de apertura, el dragón apuesta a ganar cada vez más aliados y dejar en el aislamiento a su principal oponente en el terreno económico.


Es imposible tapar el sol con un dedo. Hace años EEUU dejó de ser la superpotencia que contenía el 50% de la producción mundial de bienes, luego de la Segunda Guerra Mundial. Hoy se trata de una nación endeudada, dividida y atravesada por pesados conflictos sociales. Ya no es el punto de referencia económico y político que fuera algún día para los países occidentales.

Publicado enEconomía