Lunes, 05 Marzo 2018 06:52

Sincronía

Sincronía

Puede parecer una mera casualidad que Donald Trump declare una guerra comercial prácticamente al mismo tiempo que Putin anuncia que tiene un enorme arsenal nuclear y de gran alcance.


Para Trump, una guerra comercial es buena y fácil de ganar. Putin dice que tiene un enorme arsenal y emprendería de inmediato un ataque nuclear a cualquier escala si Rusia es agredida.


La práctica sincronía de estos actos no entraña una conspiración; son un indicio de las contradicciones de esta etapa histórica y la manera en la que se expresan las fuerzas de poder en el mundo.


El libre comercio como política e ideología se ha extendido en el marco de la globalización durante tres décadas. Entendamos ésta, sólo como una referencia básica, como la integración internacional del comercio, las inversiones y la tecnología, sobre todo la vinculada con la información.


Sus objetivos declarados no corresponden con los resultados observados. Es una fuente creciente de conflictos por el control de los mercados, de las ganancias y del proceso de acumulación de capital. También se manifiesta con pugnas cada vez más fuertes en el campo de la distribución de la riqueza y del ingreso que se genera. La guerra en sus diversas formas es un elemento del conflicto existente.


El impulso del libre cambio no es un proceso llano y ha estado plagado de disputas en el campo del comercio, como ocurre, por ejemplo, cuando un país usa el dumping (práctica de vender un producto por debajo del costo para conseguir más mercado) o con las devaluaciones que abaratan los bienes y servicios en el exterior.
Las pugnas entre China y Estados Unidos por este tipo de medidas son bien conocidas y han significado la aplicación de diversas sanciones en los años recientes. El acero es un caso en cuestión y el objeto, junto con el aluminio, de la guerra declarada por Trump.


China ha producido acero en exceso y bajado su precio. Las tarifas impuestas pretenden proteger a los productores estadunidenses y a los trabajadores del sector.
Las políticas públicas suelen aparecer como evidentes cuando se formulan y se aplican; Trump lo ha propuesto así con su reforma tributaria. Pero sus consecuencias son una cuestión más compleja y no necesariamente las que se pretendían originalmente. En ocasiones, incluso, provocan mayores distorsiones.


Las políticas proteccionistas son muy antiguas. Sirven para propósitos específicos y por algún tiempo. La sustitución de importaciones en Alemania en el siglo XIX para combatir las consecuencias del libre cambio británico, es un ejemplo exitoso en general.


Aquello fue diferente de las políticas desarrollistas aplicadas en países como México a partir de la segunda posguerra. Crearon, sí, industrias, pero también mayores precios para los consumidores y ganancias extraordinarias para los productores. A la hora de abrir el comercio y las inversiones a partir de la década de 1980 el impacto fue muy grande y generó nuevas fricciones.


Las medidas que pretende aplicar Trump tendrán un recorrido a lo largo de la actividad productiva, del proceso de formación de los precios y en la creación de empleo en Estados Unidos. Se suman a las medidas proteccionistas anunciadas a principio de este año sobre las lavadoras y los paneles solares.


En el caso del acero subirán los precios para los usuarios, sean productores o consumidores de los bienes en cuestión. El secretario de comercio Wilbur Ross apareció en los medios con una lata de cerveza en la mano para explicar que el alza en su precio será imperceptible. Cuando conviene trivializar las cosas no hay límites.
Las tarifas afectarán también a otras naciones cuya industria está estrechamente relacionada en términos geográficos, como ocurre en México. Trump dijo que quiere también aplicar otras formas de impuestos a las importaciones en la frontera. La renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que ha sido un proceso trompicado (vaya coincidencia en los términos), sigue, pues, en un plano incierto.


Guerra en el comercio y guerra nuclear. Son dos propuestas de dimensiones ciertamente distintas, pero no por ello disociadas. Convendría atender a su sincronicidad y su significado político.


Hay una cierta correspondencia en el origen mismo de las posturas de dos personajes con las características de Trump y Putin; esa suerte de machismo, bravuconería, autoritarismo y exhibición ostensible del poder.


Esa es sólo la superficie del fenómeno que observamos. Lo que hay debajo es la materia de interés primordial. Y eso que está debajo surge a veces a borbotones, con modos particulares de violencia, en entornos y lugares distintos.

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EU: ningún país se salvará del arancel en acero y aluminio

El presidente estadunidense, Donald Trump, no considera ninguna exención a la medida de aranceles al acero y el aluminio que entrará en vigencia esta semana, confirmó ayer el secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, en el programa This Week de la cadena ABC.

"La decisión obviamente es de él, pero de momento, hasta donde yo sé, él está hablando del trazo grueso. No lo he oído describir exenciones en particular hasta ahora", señaló Ross.

El funcionario restó importancia al impacto de las medidas contra la economía estadunidense. Son otros países "los que tienen el dinero en el bolsillo. Tienen mucho que perder", insistió.

Trump provocó temores de una guerra comercial internacional el jueves pasado cuando anunció aranceles de 25 por ciento para el acero importado y 10 por ciento para el aluminio.

El viernes aseguró que "las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar".

En tanto, Kevin Brady, el principal legislador republicano estadunidense, que supervisa la política comercial, declaró en la Ciudad de México que todo el acero y el aluminio comercializados justamente deben ser excluidos, especialmente los de los socios del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Indicó a la prensa que incluso se podría considerar a otros países.

El legislador se reunió ayer con la ministra canadiense de Relaciones Exteriores, Chrystia Freeland. El representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, también llegó a la Ciudad de México.

El tema de los aranceles "estaría al frente y en el centro" durante una reunión hoy entre Freeland, Lighthizer y el secretario de Economía de México, Ildefonso Guajardo, indicó Brady.

Por su parte, el jefe negociador adjunto de México en el TLCAN, Salvador Behar, aseguró a periodistas que el asunto de los aranceles "no ha contaminado el ambiente, aunque es un irritante para México, por supuesto, y de muchos otras naciones".

Agregó que el equipo mexicano ha dejado claro que el país tendrá que reaccionar en caso de que se le impongan aranceles, "independientemente de la negociación" del tratado.

Para el jefe negociador de Canadá la amenaza arancelaria ha hecho más complejas las negociaciones. Ese país es el principal proveedor de acero y aluminio de Estados Unidos.

De su parte, el representante de Estados Unidos, Bill Pascrell, el principal representante demócrata en el sector comercial de la Comisión de Medios y Arbitrios de la cámara baja, expresó que "no tenemos un gran déficit comercial con Canadá. ¿Qué estamos haciendo? Si no podemos hacer una excepción allí, ¿cómo vamos a conseguir un acuerdo en el TLCAN?", subrayó.

En un reporte oficial de ta-reas, este lunes el primer ministro Li Keqiang señaló que China se opone al proteccionismo y respalda la solución de las disputas comerciales mediante la negociación, pero defenderá "con resolución" sus intereses y derechos legítimos.

Respecto de la renegociación del TLCAN, de acuerdo con la Secretaría de Economía Guajardo, Freeland y Lighthizer tendrán hoy reuniones bilaterales y anunciarán el cierre y los posibles avances de la séptima ronda.

Sobre las reglas de origen del sector automotriz, los jefes técnicos negociadores planean retomar la discusión en una cit intermedia.

El jefe mexicano de la negociación técnica del TLCAN, Kenneth Smith Ramos, señaló que el regreso a Washington del responsble del contenido regional automotriz de Estados Unidos, Jason Bernstein, impidió avanzar en la mesa de ese tema.

La SE informó que a las 14:15 horas los representantes de los tres países darán a conocer los resultados en una conferencia.

La octava ronda será en Washington durante los primeros días de abril.

 

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Donald Trump alienta una guerra comercial; son fáciles de ganar

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar, después de que su plan de fijar aranceles a las importaciones de acero y aluminio generó críticas globales y una caída generalizada de los mercados bursátiles mundiales.

El mandatario se dijo seguro de ganar la guerra comercial que se avizora. Cuando un país está perdiendo miles de millones de dólares en comercio virtualmente con cada país con el que tiene negocios, las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar, escribió en Twitter. También anunció que impondrá impuestos recíprocos para nivelar el intercambio comercial; 800 mil millones (de dólares) de déficit comercial no dejan otra opción.

Trump redobló su apuesta por el proteccionismo al adelantar el jueves que la próxima semana se anunciará de manera formal un plan para aplicar aranceles de 25 por ciento al acero y de 10 por ciento al aluminio para castigar prácticas comerciales que, según él, engordan el déficit y roban empleos estadunidenses. El aviso lo hizo mientras se realiza en México la séptima ronda de renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en Ciudad de México.

El secretario de Comercio, Wilbur Ross, señaló que la imposición de tarifas tendrá amplios efectos domésticos, pero su impacto será insignificante y calificó de histeria las reacciones iniciales.

Toda esta histeria es mucho ruido y pocas nueces, dijo en televisión, mientras enseñaba latas de productos emblemáticos como cerveza Budweiser, Coca-Cola y sopa Campbell’s.

“Esta es una lata de Campbell’s Soup. Hay alrededor de 2.6 centavos de valor de acero. Si eso sube 25 por ciento eso es alrededor de seis décimas de un centavo sobre el precio de la lata de Campbell’s Soup”, dijo. Es insignificante, aseguró.

Mientras hacía estas declaraciones las bolsas caían y se escuchaban diversas amenazas de represalias de grandes socios comerciales de Estados Unidos y advertencias de organismos internacionales multilaterales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización Mundial de Comercio (OMC). La Unión Europea apuntó a la posibilidad de adoptar contramedidas.

Europa ha elaborado una lista de productos estadunidenses a los que aplicará aranceles si Trump sigue adelante con su plan. Impondremos aranceles sobre Harley-Davidson, sobre el Bourbon y los jeans Levis, dijo el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, a la televisión alemana. Francia indicó que los aranceles serían inaceptables y China instó a Trump a mostrar contención.

Funcionarios no precisaron si los aranceles incluirán las importaciones de Canadá y México, socios de Washington en el TLCAN, que se encuentra en una fase de renegociación.

Canadá, el mayor proveedor de acero y aluminio a Estados Unidos, dijo que tomará represalias si resulta afectado por estas medidas. El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, dijo que cualquier arancel sobre las importaciones de acero y aluminio será absolutamente inaceptable y se comprometió a seguir tratando el asunto con funcionarios estadunidenses.

ArcelorMittal, el mayor productor de acero del mundo, no ha cambiado sus planes para invertir mil millones de dólares en una nueva línea de producción en México, a pesar de la incertidumbre sobre los términos de intercambio comercial en América del Norte, dijo el viernes Ricardo Bussey, director de Asuntos Corporativos de ArcelorMittal México. La firma señaló en un comunicado que está evaluando el posible impacto global de un eventual arancel estadunidense al acero.

El FMI dijo que las restricciones a esas importaciones no sólo perjudicarán a Estados Unidos, sino también a otras economías. El director general de la OMC, Roberto Azevedo, expresó la preocupación por los planes de Washington y advirtió que la posibilidad de una escalada es real, como lo hemos visto por las respuestas iniciales de otros. Una guerra comercial no favorece los intereses de nadie, aseveró.

Estados Unidos importa 20 millones de toneladas de acero al año, por 24 mil millones de dólares, lo que lo hace el mayor importador del mundo, según datos del ministerio alemán de Economía.

Las amenazas de Trump se suman a una serie de decisiones y planes proteccionistas que caracterizan a su gobierno. Entre ellos figura la renegociación del TLCAN, vigente desde 1994, que Trump considera nefasto, y la retirada de Estados Unidos del acuerdo de libre comercio TPP que su antecesor Barack Obama había suscrito con otros 11 países del área Asia Pacífico.

Desde que entró a la Casa Blanca el 20 de enero de 2017 y hasta el 26 de febrero pasado, el Departamento de Comercio abrió 102 investigaciones para la eventual aplicación de derechos compensatorios o antidumping, 92 por ciento más que un año antes.

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El libre comercio, religión de Estado de la Unión Europea

Para la mayoría de los economistas, sobre todo dentro del ámbito universitario, existe una creencia que se perpetúa hace más de medio siglo y que, entre los más ortodoxos, es rayana en la idolatría: la creencia en las bondades universales del libre comercio. Para ellos, no se trata de una hipótesis de trabajo que deba confrontarse a realidades de terreno que varían de acuerdo al lugar y al momento, sino de un dogma de fe. Si por lo menos esta teoría diera solamente lugar a coloquios de eruditos, no habría motivo alguno para otorgarle una importancia particular. Es pasar de la teoría a la práctica lo que plantea un problema: el libre comercio ha abandonado efectivamente los pies de página de las publicaciones especializadas para convertirse en un principio de organización de las relaciones económicas y sociales a escala planetaria. Esta palanca política ha sido minuciosamente construida tras la Segunda Guerra Mundial.


Todo comenzó con la producción intelectual de numerosos think tanks estadounidenses masivamente financiados por las grandes empresas con la finalidad de poner en cuestión el paradigma keynesiano estigmatizado por Friedrich Hayek, autor de Camino de servidumbre, publicado en 1944 en Estados Unidos, y premio Nobel de Economía en 1974. Esta cruzada ideológica prosiguió con la colonización de los departamentos de Economía de las universidades y con la marginalización de las voces disidentes. Una vez elaborado y predigerido este nuevo pensamiento, lo único que faltaba era inyectarlo en las sociedades. De esta tarea se encargó el aparato mediático con, en primera línea, los periodistas económicos y los “expertos” de todo tipo. Se reunían las condiciones para que la globalización neoliberal se presentara a la opinión pública no solo como natural e inevitable, sino también como algo eminentemente deseable.


Las instituciones multilaterales desempeñaron un papel capital en la santuarización de estas tesis y en la puesta bajo tutela de los gobiernos. El libre comercio se convertió así en el dogma oficial del FMI, del Banco Mundial, de la OMC y de la OCDE. Sin embargo, fue la Unión Europea (UE) el agente más activo de la traducción de este dogma en políticas concretas, tanto en su seno como en las relaciones con el resto del mundo. Los tratados europeos sirvieron de constitución común, tomando la forma de una especie de religión de Estado, en un conjunto geográfico de cerca de treinta países y de unos 500 millones de ciudadanos en la parte más rica del planeta.


Para poner en marcha este proyecto, la UE dispone de un brazo operativo: la Comisión Europea, quien impulsa sin parar medidas cuyo principio activo es el libre comercio. Este activismo parece no obstante haber alcanzado sus límites en razón de la resistencia de las sociedades. Donald Trump, por lo menos verbalmente, ha desdiabolizado la palabra “proteccionismo” y su campo semántico. Otro elemento perturbador del libre comercio: el 16 de mayo de 2017, el Tribunal de Justicia de la UE publicó un dictamen (que sentará un precedente) exigiendo que el tratado de libre comercio UE-Singapur suscrito en 2013 no sea ratificado solamente por el Consejo Europeo (los Estados) y el Parlamento Europeo, sino que sea al mismo tiempo sometido a los Parlamentos nacionales, incluso regionales en el caso de Bélgica.
La irrupción de los Parlamentos nacionales en lo que era una actividad reservada exclusivamente a las instituciones comunitarias es una concesión que apunta a neutralizar a los críticos de los tratados de libre comercio. Y puede ser también un indicio de la duda que comienza a instalarse en algunos de sus devotos…

 

Bernard Cassen
Fundador de ATTAC y director general de 'Le Monde diplomatique'
03/03/2018

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Miércoles, 28 Febrero 2018 06:01

Un acuerdo comercial sin consenso

Un acuerdo comercial sin consenso

La Confederación Europea de Sindicatos y Centrales Sindicales del Cono Sur expresaron su rechazo a “un tratado que perjudica a los países de menor desarrollo relativo”. Sucede a un duro cuestionamiento de centrales industriales del Mercosur.

 

Los sindicatos del Mercosur y la Unión Europea expresaron su rechazo al acuerdo de libre comercio que negocian los gobiernos de los bloques regionales. “No aceptaremos el acuerdo en las actuales condiciones ya que se perfila como un tratado que perjudica a los países de menor desarrollo relativo a ambos lados del Atlántico en su industria nacional, en la promoción de la producción y del trabajo decente”, advierte el comunicado que lleva la firma de Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur y la Confederación Europea de Sindicatos. Las advertencias realizadas por los gremios se suman así a la inusual manifestación conjunta elevada a las autoridades negociadoras desde las principales cámaras industriales de los cuatro países sudamericanos. La dura declaración empresaria firmada por la Unión Industrial Argentina y la CNI de Brasil exige transparencia en las negociaciones, la preservación de los mecanismos de protección para los sectores afectados por la apertura comercial y el reconocimiento de las diferencias de desarrollo entre ambos bloques.


La CGT y las dos CTA forman parte del espacio gremial sudamericano que se manifestó en contra del acuerdo, pero las tres centrales argentinas emitieron además su propio documento cuestionando las negociaciones birregionales que tienen lugar en Asunción. “La firma es la sentencia de muerte de nuestra industria nacional”, afirmaron al advertir las transformaciones negativas que tendrá para sectores sensibles. Un estudio realizado por el Observatorio de Empleo, Producción y Comercio Exterior que depende de la UMET estimó que el proceso de desregulación y reducción de aranceles previstos en el tratado pone en riesgo 11 de cada 100 empleos en actividades fabriles nacionales. Los puestos argentinos en peligro son 186 mil. Las pérdidas estarán concentradas en metalmecánica, calzado, textil, marroquinería, muebles, autopartes, química y automotores.


Las declaraciones conjuntas de sindicatos y cámaras empresarias expresando su rechazo al acuerdo de libre comercio coincidieron con el nuevo intento de ambos bloques por cerrar las negociaciones. La semana pasada la secretaria de Estado de Comercio española, María Luisa Poncela, afirmó que “estamos en un punto muy cercano a cerrar el acuerdo, aspiramos a cerrarlo en las próximas semanas”. Con el fracaso de las negociaciones de diciembre en Buenos Aires, la fecha tentativa para la firma del acuerdo se postergó a marzo. El renovado apuro de los negociadores busca anticiparse a las elecciones en Brasil ya que una eventual victoria del precandidato del PT, Lula da Silva, podría frustrar los consensos alcanzados tras el advenimiento de los gobiernos de Mauricio Macri y Michel Temer.


“No aceptaremos el acuerdo en las actuales circunstancias y condiciones, ya que no se perfila un auténtico acuerdo de asociación justo y equilibrado”, considera el texto firmado por los sindicatos europeos y sudamericanos. “Ante las declaraciones públicas de los gobiernos sobre su voluntad de finalizar la negociación en las próximas semanas, la Unión Europea aún no ha finalizado el estudio de impacto sobre sus sectores sensibles y los países del Mercosur ni siquiera han comenzado estudios análogos que permitan tomar medidas de protección productiva, de mitigación en materia de empleo y dislocación socioeconómica y acciones de resiliencia propias de la transformación comercial y productiva que este Acuerdo implica”, advierte el texto que también está acompañado por centrales sindicales bolivianas y venezolanas.

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Jueves, 22 Febrero 2018 06:13

China tropieza en Sudamérica

China tropieza en Sudamérica

Brasil decidió suspender la construcción del proyectado tren bioceánico (del Atlántico al Pacífico) que estaba destinado a ser una pieza clave en el comercio de la región con China. Los argumentos para la suspensión parecen poco sólidos, mientras se polariza el debate sobre las verdaderas razones de la decisión.


La propuesta de construir una conexión terrestre entre la zona industrial de Sao Paulo, la más importante de América Latina, y el Océano Pacífico, forma parte de los proyectos conocidos como Integración de la Infraestructura de la Región Suramericana (IIRSA), establecida en el año 2000 y ahora nombrada Cosiplan en el marco de la Unasur. La iniciativa regional cuenta con más de 150 proyectos finalizados y 400 en ejecución, sumando 200.000 millones de dólares de inversiones.


El uruguayo Juan Notaro, directivo de Fonplata (del Fondo de Desarrollo de la Cuenca del Plata), una de las instituciones financiadoras de la IIRSA, estima que la red ferroviaria planeada para unir puertos del Pacífico y el Atlántico y atravesar el territorio de Bolivia "puede ser el gran 'hub' del desarrollo de los países de América del Sur. Esta obra, integrada con la hidrovía, la red de carreteras, los aeropuertos y otros medios de transporte, le imprimiría un dinamismo enorme a la economía sudamericana".


En septiembre de 2017 se llevaron a cabo reuniones del Grupo Operativo Bioceánico (GOP) que reúne autoridades de Bolivia, Perú, Brasil, Paraguay yUruguay para trabajar en el desarrollo del tren y "buscar el trazado más favorable con vistas al desarrollo económico y social en base al planeamiento territorial ecológico".


Ya estaba incluso anunciado el trazado, que uniría el puerto de Santos, en Brasil para atravesar luego Bolivia desde Puerto Suárez, La Paz, para salir a Perú y finalizar el recorrido en el puerto de Ilo. El vicepresidente peruano Martín Vizcarra, dijo durante la reunión del GOP en Cochabamba (Bolivia), que "este proyecto es el eje de desarrollo de toda la zona central de América del Sur".


El embajador de China en Bolivia, Wu Yuanshan, destacó que el Eximbank, el Banco Industrial y Comercial de China (ICBC) y el Banco de China tenían intenciones de apoyar el proyecto a través de créditos. El diplomático aseguró que China está "muy interesada" en la iniciativa boliviana y que "quiere colaborar, apoyar y trabajar" con los países interesados en la conexión férrea bioceánica y que el gobierno estaría dispuesto a financiar la obra con hasta 40.000 millones de dólares.


Habiendo financiación e interés de las partes, sorprendió que el 1 de febrero el gobierno de Brasil decidiera desistir de la iniciativa. Jorge Arbache, viceministro de Planeamiento para Asuntos Internacionales, dijo a Reuters que la vía férrea era demasiado costosa y enfrentaba desafíos de ingeniería "absurdos".


La vía férrea fue anunciada por el presidente Xi Jinping en 2014 durante una visita a Brasil, con el objetivo de acelerar las exportaciones de soja y mineral de hierro con un costo menor al evitar el Canal de Panamá. "El proyecto se ha detenido porque es extremadamente costoso", dijo Arbache, y agregó que "la vía férrea no está en la agenda del gobierno".


Los argumentos resultan insatisfactorios, aún teniendo en cuenta la difícil situación económica que atraviesa Brasil. La prensa oficialista china reaccionó con un duro editorial del diario Global Times. La decisión de Brasil de suspender la construcción del ferrocarril para las exportaciones con destino a China a través de Perú, ha provocado un acalorado debate en un momento en que algunos países están vigilantes sobre la inversión china, citando preocupaciones de seguridad nacional. La mayor preocupación es si la decisión marca un cambio en la actitud de Brasil hacia la inversión china.


El artículo destaca que siendo 2018 un año electoral den Brasil, la decisión tiene sin duda matices políticos. Destaca que China es un gran inversor en el país, que la actitud de Pekín debe "seguir siendo paciente y confiada" pero que deben ser más cuidadosos en sus inversiones de grandes proyectos de infraestructura analizando la capacidad de reembolso de la deuda que contraen sus socios.


Varios aspectos deben ser tenidos en cuenta. Por un lado, el gobierno de China parece muy molesto con la decisión de Brasil. A tal punto que la embajada en Brasilia envió inmediatamente un comunicado a Global Times aclarando que en 2014 China, Brasil y Perú habían alcanzado un consenso para la construcción de la vía férrea. Agrega que el informe final sobre la viabilidad del proyecto se ha completado y que están satisfechos con el trabajo de la consultora china. Aún así, finaliza diciendo que "las compañías chinas respetan la voluntad de los países involucrados y cooperarán en las obras pertinentes".


Por otro lado, el Gobierno de Evo Morales alcanzó un acuerdo con de Suiza para asesoramiento técnico, en diciembre pasado, con el objetivo de que el proyecto atraviese Bolivia, algo que no estaba contemplado en el proyecto original. El país andino tiene enorme interés en este emprendimiento que le daría la ansiada salida al mar, interés que el Gobierno peruano también comparte.


El proyecto boliviano tiene ventajas económicas: el recorrido en tren y luego en barco desde algún puerto peruano implica ahorrar tiempo, pasando de los 58 días que insume el recorrido marítimo desde Santos a China, a sólo 38 días. Según el Banco Mundial, el costo promedio de un contenedor desde un puerto de Brasil hasta China es de 2.323 dólares, mientras que en Perú cuesta de media 890 dólares y en Chile asciende a 910 dólares.


Pero se trata de un tema geo-político, no económico, y la llave la tiene Brasil. A la inestabilidad política y la crisis, deben sumarse las opciones que está tomando el gobierno de Michel Temer. La mejor muestra de su creciente alineamiento con Estados Unidos es el proceso de fusión entre Boeing y Embraer, que se acerca a una absorción de la segunda por la primera. Las negociaciones indican que la aeronáutica estadounidense pretende llevar toda la cadena productiva de Embraer a su país, anulando décadas de esfuerzos por desarrollar un polo industrial y tecnológico propio.


Incluso la fuerza aérea de Brasil ha dado su visto bueno a la fusión, que puede poner el riesgo el acuerdo con la sueca Saab para desarrollar y fabricar en conjunto los cazas Gripen de quinta generación. Todo indica que el proyecto del tren bioceánico puede correr el mismo destino que el complejo militar-industrial brasileño, que nunca termina de cuajar por la sumisión de sus gobiernos a las estrategias de Washington.

 

05:48 22.02.2018(actualizada a las 05:50 22.02.2018)

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Frank Ackerman y la economía para el peor escenario

La teoría económica neoclásica asume que los agentes económicos son racionales y están bien informados. Además, supone que en nuestro mundo los llamados eventos extremos casi no ocurren y, por tanto, pueden ser ignorados. Este supuesto es uno de los pecados originales de la teoría económica neoclásica, y va de la mano con la creencia de que la incertidumbre no existe.

Por eso decía John Maynard Keynes que los economistas se han asignado una tarea inútil que consiste en afirmar, en medio de una tormenta, que cuando concluya la tempestad el mar estará nuevamente en calma.

El economista Frank Ackerman acaba de publicar un importante libro cuyo título puede traducirse como Economía para el peor escenario (Londres: Anthem Press). El subtítulo de ese texto informa sobre su alcance: Eventos extremos en el clima y las finanzas. Y es que el punto de partida de Ackerman es el hecho de que los eventos extremos en los mercados financieros se han hecho cada vez más frecuentes, y en eso se parecen a los trastornos climáticos que hoy se repiten con mayor asiduidad e intensidad.

Para empezar, Ackerman nos recuerda que la teoría económica neoclásica está obsesionada por lo que acontece en el equilibrio o en su vecindad. Y en ese contexto uno de sus supuestos más importantes es que los eventos discretos que rodean el punto de equilibrio tienen una distribución normal (en forma de campana). Esencialmente, eso quiere decir que podemos ignorar la presencia de eventos extremos, que aquí definimos de manera poco rigurosa como aquellos acontecimientos que se encuentran lejos del promedio. En términos un poco más técnicos, se puede decir que los eventos que están a más de cuatro desviaciones estándar del promedio pueden ser ignorados tranquilamente.

Una de las virtudes de la exposición de Ackerman es que, mediante ejemplos sencillos, permite aclarar conceptos que son a la vez complejos y relevantes. Y los ejemplos le sobran para demostrar que esos eventos extremos son mucho más frecuentes de lo que la teoría tradicional nos quiere hacer creer. En efecto, las crisis financieras, los huracanes cada vez más poderosos y las ondas de calor más intensas tienen la peculiaridad de presentar su fea cara de manera recurrente, a diferencia de lo que el dogma de la distribución normal implica. Y para profundizar en el análisis, Ackerman propone un enfoque alternativo basado en la llamada ley potencial, según la cual la probabilidad de que ocurra cierto evento es inversamente proporcional a algún exponente o potencia de la magnitud del evento. Más allá de los detalles técnicos, la conclusión es que los eventos peligrosos son más frecuentes de lo que se piensa.

¿Por qué son más frecuentes los eventos extremos? Ackerman ofrece varias explicaciones. En materia de eventos climáticos, la respuesta está asociada al hecho de que la inestabilidad aumenta al acercarnos a ciertos umbrales críticos. Por ejemplo, la mayoría de los científicos considera que el umbral de un incremento de 1.5 grados centígrados en la temperatura global promedio ya fue rebasado y que a partir de ese punto los eventos extremos, como huracanes fuerza cinco en la escala Saffir-Simpson, serán cada vez más frecuentes.

En el ámbito de los mercados financieros, la inestabilidad se incrementa porque muchos títulos y activos (de papel) que son intercambiados carecen de un referente claro en la economía real. Su precio depende cada vez más de las expectativas de los agentes y es más vulnerable frente a eventos como el comportamiento de rebaño y las corridas irracionales. Además, Ackerman nos recuerda que la desregulación que se introdujo en los recientes decenios es una fuente adicional de inestabilidad y volatilidad. La crisis de 2008 es, desde luego, un ejemplo sobresaliente de la dificultad que experimenta la teoría convencional para dar cuenta de la presencia de eventos extremos. Y hoy los episodios de colapsos relámpago (flash crash) propiciados por las transacciones de alta velocidad y el empleo de algoritmos para (supuestamente) reducir riesgos están agravando la volatilidad. El resultado es que los eventos extremos se están haciendo cada vez más frecuentes.

¿Qué hacer frente a este escenario? Frank Ackerman aconseja abandonar el uso de herramientas tradicionales como el análisis costo-beneficio, que supone asignar un precio a todo lo que tiene valor, además de asumir que podemos lidiar con la incertidumbre suponiendo simplemente que el futuro será como el pasado. Al final del día, lo que se necesita es asumir una postura más cercana (aunque no idéntica) al principio de precaución. En realidad no existen los datos rigurosos para medir la probabilidad de que surja un evento extremo. Pero como sus efectos son tan devastadores, nadie debe ignorarlos. La conclusión es que estos eventos y sus consecuencias están regidos por mecanismos que no tienen nada que ver con una supuesta eficiencia de los mercados y su mítica capacidad de ajuste automático. Para reflexionar sobre todo esto, la lectura del libro de Ackerman es indispensable.

Twitter: @anadaloficial

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Venezuela transa 735 millones de dólares en el primer día de lanzamiento del petro

Este miércoles comienza la preventa del petro, una criptomoneda distinta a todas las demás: creada por el gobierno venezolano con respaldo en sus reservas de oro y petróleo.

 

Tal y como se informó al presentar el funcionamiento de la moneda, se emitirán unos 100 millones de Petros. Su valor estará respaldado por la cotización del crudo del país. Eso sí, a diferencia del bitcoin, aquí de momento no se permite la minería casera para impulsar la divisa.


El mandatario venezolano, Nicolás Maduro, resaltó que esta iniciativa pone a Venezuela "en la vanguardia de las criptomonedas" y anunció que la intención de compra en la preventa ya alcanza los 735 millones de dólares en las primeras 20 horas.


"Ya lo tenemos en nuestras manos, arrancamos por lo alto, tremendo golpe, un bombazo", dijo Maduro en cadena de radio y televisión, tras recalcar que las tecnologías utilizadas para garantizar la seguridad de las operaciones impedirán la acción de "'hackers', narcotraficantes, lavadores de activos".


Maduro anunció la creación de la Tesorería de Criptoactivo y ordenó la certificación de más de 5.000 personas para explotar el petro en el país, previa inscripción en el blockchain nacional: "el petro anuncia un nuevo tiempo económico", indicó. El Superintendente Carlos Vargas, por su parte, destacó que las máquinas utilizadas para la minería digital son de fabricación china y ensambladas en Venezuela.


Autorización de compras


A partir de este martes las empresas públicas Petróleos de Venezuela (Pdvsa), Pequiven y la Corporación venezolana de Guayana (CVG) harán un porcentaje de sus compras de insumos mediante el nuevo mecanismo: "deben realizar sus transacciones de compra-venta de suministros a través del petro desde ya", indicó Maduro.


El combustible para las aerolíneas y todos los servicios turísticos del país también podrán pagarse mediante la criptomoneda venezolana, así como los servicios consulares en todo el mundo y la gasolina que se surte en las estaciones de la frontera colombo-venezolana.

 

Publicado: 20 feb 2018 23:36 GMT | Última actualización: 21 feb 2018 07:11 GMT

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El Falcon Heavy, el cohete más potente del mundo, inicia su primer vuelo rumbo a Marte



SpaceX tiene como ambicioso objetivo "transportar humanos al espacio y recuperar la posibilidad de hacer misiones tripuladas a la Luna o Marte"

 

El gigantesco cohete Falcon Heavy, de la empresa privada SpaceX, inició hoy desde el Centro Espacial John F. Kennedy en Cabo Cañaveral (Florida) su primer vuelo, rumbo a Marte, en el que colocará en el espacio un automóvil eléctrico Tesla.


El cohete, de 70 metros de alto y con capacidad para transportar más de 66 toneladas, despegó a las 15.45 hora local (20.45 GMT) de la plataforma LC-39A, la misma desde la que despegaron los cohetes de las misiones Apolo con destino a la Luna (1961-1972).


Miles de personas contemplaron el lanzamiento desde las áreas habilitadas para ello en el Centro Kennedy, se sumaron con entusiasmo a la cuenta atrás y se abrazaron al comprobar el éxito de la operación, mientras se escuchaba la canción de David Bowie Space Oddity.


Dos minutos y medio después del despegue, los dos cohetes laterales se separaron y 30 segundos más tarde la cápsula con el Tesla Roadster, con un maniquí llamado Starman al volante, se alejó del tercer proyectil y quedó al descubierto.


Una de las principales preocupaciones del presidente de Space X, Elon Musk, se centraba en el minuto posterior al despegue, cuando el cohete soportó la máxima presión aerodinámica.


Otro de los retos del lanzamiento era lograr el triple aterrizaje de los tres cohetes aceleradores de los que consta el Falcon Heavy, para ser reutilizados en futuras misiones, un procedimiento que SpaceX ya consiguió con uno de sus cohetes, el Falcon 9, y que hoy repitió con, al menos, dos de los tres.


El coste de una misión del Falcon Heavy es de 90 millones de dólares y la capacidad de carga que puede transportar varía desde las 66 toneladas si el destino es la órbita de la Tierra a las 17 toneladas si el objetivo es Marte. SpaceX tiene como ambicioso objetivo "transportar humanos al espacio y recuperar la posibilidad de hacer misiones tripuladas a la Luna o Marte".

Sábado, 13 Enero 2018 07:09

Herejes o ignorantes: la econocracia

Herejes o ignorantes: la econocracia


Las propuestas para reformar la economía anunciadas por un notable grupo de académicos críticos provocan una ácida respuesta de los neoclásicos, que opinan que son sólo lloriqueos de keynesianos agraviados


Hecho: los estudiantes de las facultades de Ciencias Económicas de muchas partes del mundo protestan por el enfoque de la enseñanza, alejado de la realidad. Hecho: entre los responsables de la larga crisis económica figuran, junto a los golfos apandadores que estafaron y los reguladores que no regularon, las ideas falsas económicas que hicieron creer a los ciudadanos que estaban seguros y que no se volverían a cometer los abusos del pasado. Hecho: la aplicación de las teorías de la “austeridad expansiva” que inventaron algunos economistas convirtieron una crisis cíclica más en la Gran Recesión.


¿Están los tres hechos concatenados? Hay economistas críticos que sostienen que sí. A principios del siglo XVI Lutero cambió el mundo cuando clavó sus 95 tesis a favor de una reforma de la iglesia católica a las puertas de una capilla. Imitándole, hace aproximadamente un mes un grupo de economistas muy notables (entre ellos, por ejemplo, Steve Keen, autor de La economía desenmascarada, o Mariana Mazzucato, autora de El Estado emprendedor) presentaron en un acto en el University College de Londres el documento “33 tesis para una reforma de la disciplina de la economía”, y luego se trasladaron a la sede de la London School of Economics, donde lo pegaron a la puerta, blandiendo un martillo hinchable.


Entre los presentes estaba Larry Elliott, responsable de la sección de Economía del periódico The Guardian, que ha escrito un artículo en él (“¡Herejes bienvenidos! La economía necesita una nueva reforma”), en el que se describen las principales ideas defendidas por los economistas críticos. A saber:


- La economía necesita su propia Reforma, igual que la iglesia católica hace 500 años.

- La economía ortodoxa cree tener todas las respuestas. Las matemáticas se utilizan para mistificar la economía. La economía neoclásica se ha convertido en un sistema de creencias incuestionado. Hereje todo aquel que pone en tela de juicio su credo de los mercados autocorrectores y consumidores racionales.
- Es irónico el monopolio intelectual de la economía neoclásica, que hace de la competencia el centro de su pensamiento. Domina la enseñanza, la investigación, la asesoría política y el debate público.

- Las revistas científicas siguen en manos del viejo establishment de los economistas.

- La economía ha de hacer más por alentar el pensamiento crítico y no premiar simplemente la memorización de teorías.

- La economía no es una ciencia formal. Una ciencia formal implica probar una hipótesis con la evidencia disponible. Si la evidencia no apoya la teoría, un físico o un biólogo desecharía esa teoría y trataría de agenciarse otra que funcionase empíricamente. La economía no funciona así.

- La economía tiene que aprender de otras disciplinas [hay quien dice que es la ciencia social matemáticamente más avanzada pero la más atrasada humanamente].
Victoria Chick, profesora emérita de Economía en el University College de Londres, resumió todo en tres frases: “La corriente dominante en economía tiene el sello distintivo de ciertas religiones. Creen que poseen la verdad. Pero lee por ti mismo y piensa por tu cuenta. Ha habido cambios y puede volver a haberlos”.


Pocas semanas después de este artículo llegaba la respuesta en España a través de otro publicado por un profesor del departamento de Economía en el University College de Londres y doctor en Economía por la Universidad de California, San Diego. Eran expresivos tanto su título como el lugar en que lo publicó su autor, Antonio Cabrales: “¿Econo-ignorantes o algo peor?”, en el blog Nada es Gratis, que hoy goza de autonomía pero que fue creado en 2009 por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), entre cuyos patronos están el Banco de España, Caixabank, BBVA, Bancos Sabadell y Popular, Fundación ACS y Ramón Areces, Iberdrola, Grupo March, Telefónica, ... Se puede decir que en Nada es gratis publica habitualmente una buena parte del mejor establishment de los economistas españoles.


¿Qué dice Cabrales, un economista que participa en el proyecto Core, para rediseñar el currículo básico de economía?:


- Critica amargamente el artículo de Larry Elliott (“infame articulillo”) por estar lleno de fake news, y por repetir de “manera goebbelsiana una cantinela que recorre las redes”: los economistas son una banda de neoliberales que se dedican a hacer teorías abstractas sin ningún respeto por la realidad.
- Quien reitera esta idea es, en el mejor de los casos, un ignorante (un econo-ignorante) y quizá algo peor. Alguien mal informado puede hacer caso a los econo-ignorantes.
- Desde los años 90 la economía es una ciencia empírica. “O sea que los econo-ignorantes no han leído una revista científica de economía en el último cuarto de siglo al menos”.
- Dense un paseo por cualquiera de las revistas de economía y muestren a los “críticos” una selección aleatoria de lo que verdaderamente hacemos. Podrán concluir que la ciencia económica es actualmente más empírica, tiene mayor credibilidad, está menos aislada del resto de las ciencias sociales y, por tanto, es más útil que nunca.
- No somos una banda de teóricos abstractos dispuestos a defender el libre mercado por encima de lo que sugiere la evidencia.


Hace unos años, cuando Antonio Cabrales presentó en Nada es gratis el Proyecto Core, dio la palabra a una de sus mayores impulsoras, Wendy Carlin, catedrática del University College de Londres, que había escrito un sugerente artículo en el Financial Times: la actual podría ser una edad de oro para la economía; los avances recientes en la teoría, la historia económica y los métodos cuantitativos han proporcionado herramientas para abordar los acuciantes problemas de la desigualdad de oportunidades, la inestabilidad financiera o el cambio climático. Sin embargo, ¿por qué a pesar de ello los economistas tienen tan mala prensa?: porque perdieron el tren de 2008 (el inicio de la Gran Recesión) y porque algunos economistas abogaron por políticas que contribuyeron a la aparición de la crisis y exacerbaron el desempleo resultante y la inseguridad económica. Estos fracasos pueden atribuirse a la complacencia entre los economistas ante la doctrina de que la economía de mercado poco regulada se haría cargo de sí misma.


El jefe de Economía de The Guardian recuerda que cuando sorpresivamente llegó el Brexit los ciudadanos no se creyeron los males que pronosticaban los economistas del Tesoro británico, el Fondo Monetario Internacional, el Banco de Inglaterra o la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico, todos ellos pura ortodoxia. Hay neoclásicos que opinan que protestas (“activismo”, lo denominan) como las protagonizadas por Keen, Mazuccato, Ha-Joon Chang, Kate Raworth, Elliott y otros son sólo lloriqueos de keynesianos agraviados. Es más profundo. Lo que es seguro es que el avance científico sólo progresa a través de debates como éste.
Autor


Por Joaquín Estefanía
Fue director de El País entre 1988 y 1993. Su último libro es Estos años bárbaros (Galaxia Gutenberg)

 

10 de Enero de 2018

Publicado enEconomía