Camiones moviendo contenedores en el puerto de Shanghai

 

Nueva York

 

La economía de Estados Unidos arrancó el año anotándose un incremento mensual del 9,6% en el déficit comercial, que ascendió en enero hasta los 48.500 millones de dólares. Es la brecha más alta entre las importaciones y las exportaciones en cinco años. La tendencia al alza supone un nuevo reto para el presidente Donald Trump, que puede alimentar su retórica proteccionista.

El objetivo del magnate republicano de reducir el déficit está creando una atención especial en Wall Street hacia el indicador que publica cada mes el Departamento de Comercio. El valor total de las importaciones fue de 240.600 millones, un 2,3% de incremento. Se explica por una mayor entrada de productos de consumo desde China, como teléfonos móviles y productos textiles.

El dato refleja que las exportaciones rondaron los 192.100 millones. También crecieron, aunque a un ritmo de solo el 0,6%. El impulso llegó del lado de los envíos de coches y camiones, petróleo y de soja. Por países, el déficit con China creció un 12,5% en enero, hasta los 31.300 millones. El incremento mensual con México fue superior del 20%, hasta los 5.500 millones.

El alza del déficit comercial está en línea con el consenso de mercado, que anticipaba una brecha de 48.800 millones. El dato de diciembre queda en los 43.300 millones. Es la brecha más amplia desde marzo de 2012, cuando el déficit fue de 50.200 millones. El secretario de Comercio, Wilbur Ross, advierte que será agresivo a la hora de garantizar que se respetan las reglas de juego.

El incremento del déficit tendrá, sin duda, un efecto lastre en el rendimiento general de la economía de EE UU. El cuarto trimestre se cerró con una tasa anualizada de expansión del 1,9%, que en el mejor de los escenarios podría mantenerse durante los tres primeros meses de 2017. La apreciación reciente del dólar hace las exportaciones menos competitivas aunque también abarata las compras de productos extranjeros.

La reducción del déficit comercial fue uno de los caballos de batalla de Donald Trump en pasada campaña a las presidencia. Peter Navarro, nombrado por el presidente para el consejo nacional de Comercio, un órgano de nueva creación dependiente de la Casa Blanca, insiste que el objetivo para conseguirlo es lograr que los acuerdos comerciales firmados con sus socios sean más “equilibrado”.

 

 

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Lunes, 06 Marzo 2017 06:14

El plan rupturista de las izquierdas

El plan rupturista de las izquierdas

Después de la claudicación de Alexis Tsipras ante los prestamistas, las izquierdas griegas y catalanas se unieron para encontrar un camino alternativo a la austeridad impuesta por las políticas neoliberales.


El mito de la paz social y el bienestar económico ya no sostiene a Europa. Esta idea que cada vez con mayor fuerza circula de punta a punta del continente no son solo los nacionalismos de extrema derecha quienes la defienden sino también economistas, politólogos y activistas de izquierda como los miembros de la European Research Network on Social and Economy Policy (Erensep). Esta red independiente fundada el año pasado en Salónica, Grecia, con base en la Escuela de Estudios Africanos y Orientales de la Universidad de Londres, reúne a expertos de diversos campos con el objetivo de fomentar el debate político y buscar alternativas a las doctrinas neoliberales de ajuste que rigen Europa.


La Erensep nació en Grecia, como no podía ser de otra manera. Intentando reponerse del trauma que para muchos supuso la firma del tercer memorándum de la Troika por Alexis Tsipras y la subsiguiente pérdida de derechos sociales y soberanía a costa del compromiso con los acreedores, un grupo impulsado por el profesor de Economía de la Universidad de Londres y ex diputado de Syriza, Costas Lapavitsas, se dispuso a demostrar que existe otro camino. “La red pretende ser un generador de ideas concretas para la izquierda europea con sustento académico. En Grecia ya nadie compra grandes discursos si realmente no están basados en algo que les dé credibilidad. Syriza llegó al gobierno con muchas propuestas y mucha fuerza pero sin tomarse demasiado en serio lo que se estaba proponiendo”, explica Sergi Cutillas, uno de los fundadores de Erensep, red que cuenta entre sus miembros con un numeroso grupo de académicos y activistas catalanes. “Al partir de sustento teórico y de investigación, la propuesta del cambio pierde frivolidad, se llega ahora a algo más maduro que la idea ingenua de que lo queremos todo: estar dentro del euro y sin austeridad”, afirma Cutillas. “Ahora toca el paso de madurez, cuando se asume que no hay salidas fáciles”.


A mediados de febrero en Atenas el profesor Costas Lapavitsas junto a compañeros de la Erensep presentaron las bases de su proyecto alternativo para una economía griega sostenible fuera de la Eurozona, y el cine en el que lo hicieron rebalsó de gente. “Había la sensación de que quizas se volvía a generar algo”, cuenta emocionado Sergi Cutillas, quien también estuvo allí para aportar su visión como miembro de la Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda en Barcelona y como experto invitado en la Comisión de la Verdad constituida en Grecia en 2015 para examinar la legalidad de su deuda.


La primera parte del dossier presentado plasma un análisis de economía histórica, en el cual se disecciona qué es la Eurozona y la UE, así como el recorrido hecho hasta llegar al Euro, “una historia más crítica que la edulcorada que nos cuentan, esa de que después de la Segunda guerra mundial había que unirse”, aclara Cutillas. “En realidad, después de la guerra hubo varios intentos de unidad monetaria y en todos ha sucedido algo similar a lo que pasa ahora con el Euro: Alemania se niega a funcionar como ancla monetaria para el resto de países, forzando a devaluar la moneda de otras economías fuertes como Francia, Inglaterra o Italia. Pero para que funcione un sistema monetario tiene que haber cooperación, sustentada sobre todo en la moneda más importante, que es la que cuando los demás están sufriendo debe actuar en su economía doméstica para quitar presión a los otros”, detalla el economista.


En este origen desigual y basado en los intereses de las potencias, los expertos del grupo fundado en Grecia sustentan el primero de sus argumentos en contra de la Eurozona. Cutillas explica que, en esta coyuntura y con el consentimiento de los sindicatos, el gobierno alemán fue bajando los salarios de los trabajadores para aumentar su competitividad. “Mientras los vecinos suben los sueldos en paralelo al ascenso de la productividad, en Alemania se sube la productividad pero se bajan los sueldos. En términos macroeconómicos esto significa que ellos producen más cantidad y más barato mientras nuestra estructura económica se va deteriorando, lo cual genera un desequiibrio en la balanza comercial. En el sur importamos mucho y exportamos menos, es decir, nos endeudamos y llegamos al desastre que tenemos ahora”, explica Cutillas.


Ante este mapa económico descompensado, las alternativas son dos, según la red Erensep: la salida del euro o ganar competitividad dentro de la Eurozona y, para lograrlo, deprimir salarios. “Quieres ser más competitivo pero en el camino te estás cargando una generación entera y nadie te garantiza que esa devaluación interna no haya destrozado la sociedad”, asegura el economista catalán. “Estamos en este drama, preguntándonos cuánto más podrán aguantar las democracias del sur, sin dejar de ser democracias. Porque las rebajas salariales, la austeridad, las reformas laborales como la del PP (Partido Popular que gobierna en España) hay que ver hasta cuándo permiten que haya democracia”.


Los participantes de esta red de economistas, sociólogos, politólogos y activistas de izquierdas están convencidos de que dentro de la arquitectura del euro, controlada por la banca privada y donde los estados económicos más fuertes tienen una preminencia absoluta es imposible la unión por unos objetivos comunes. “La UE ha sido siempre un compendio de tratados en los que nunca un país ha asumido costes de otro si no le beneficiaba”, concluye Cutillas.


Basados en un análisis institucional y de economía política exhaustivo los integrantes de Erensep llegaron a la conclusión de que es posible salir de la Zona euro poniendo en marcha las capacidades fiscales y financieras estatales, las únicas a las que, además, por jurisdiccion tienen acceso los ciudadanos. “Aún los Estados tienen capacidades de actuar en el campo fiscal y en el financiero, aún no hemos delegado eso a la UE. La estructura burocrática de la UE es de unos 25 mil empleados, ¿la de cualquier Estado cuántos tiene? ¿Dos millones? Las burocracias estatales son muchos más potentes que las de la Unión”, advierte Sergi Cutillas. “Quien diga que la UE es la solución institucional, no sabe que, aparte de no contar con una estructura democrática, tampoco tiene el presupuesto ni el personal ni las dinámicas políticas para construir a corto plazo la salida de la crisis”, añade el economista.


En cuanto a la sostenibilidad económica de Grecia –el primer país al que dedicó su investigación la red de expertos– la primera medida que proponen es la potenciación de los servicios y sectores productivos que detectaron con un alto índice multiplicador de empleo y exportación. “Grecia tiene un sector secundario muy precario y el reto es el de volver a industrializar el país de forma sostenible”, apunta Cutillas.


En paralelo al fortalecimiento de la capacidad productiva, fiscal y financiera del Estado, el informe presentado en Atenas recoge la necesidad urgente de una reducción de la deuda griega antes de que llegue, como pronosticó el FMI, al 300% del PIB. “Salir del euro es necesario pero no suficiente, también hay que disminuir la deuda, y la mejor manera de hacerlo es a través de una auditoría como la que hicimos en 2015, transparente, con la participación de la ciudadanía griega, donde se rechacen las deudas ilegales e insostenibles socialmente”, explica quien fue uno de los miembros de la Comisión que examinó la deuda helena ante la firma del segundo rescate financiero.


La red de investigación por una economía sostenible y soberana más allá de la tutela de la Zona euro, empezó por Grecia pero no piensa detenerse allí. El ala catalana de Erensep está trabajando ya en el caso de España, consciente de que lo planteado para su vecino del sur también podría aplicarse a este país, pero aún sin los datos sectoriales suficientes para tener el proyecto cuadrado.


La industrialización y la banca pública son las dos patas más importantes sobre las cuales tiene que pararse, en opinión del grupo de expertos, todo Estado que quiera ser independiente del euro. “La banca si es pública puede responder a criterios de desarrollo y no solamente de beneficio, puede canalizar el crédito en educación y en mejora del capital humano”, concluye quién con otras 70 personalidades de 19 países europeos provenientes de diferentes formaciones de izquierdas como Podemos, Esquerra Unida, Bloqueo de Grieta portugués, Parti de Gauche y NPA franceses, Unidad Popular y Antarsya en Grecia, la izquierda radical danesa, y la de Chipre, Eslovenia, Bosnia, Países Bajos, Alemania o Hungría firmaron el manifiesto ‘Los retos de la izquierda en la Zona euro’, un llamamiento a reunir el coraje de desobedecer las órdenes de la vieja Europa.

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Trump, riesgo para la economía global, advierte Fitch Ratings

Cambios en trato comercial, disminución de flujos de capital y remesas, riesgos para la calificación

Las primeras semanas de la administración de Donald Trump han sido más que de retórica. El presidente estadunidense representa un riesgo de escala global para las condiciones económicas y la solvencia de los gobiernos. Y, en ese entorno, México es uno de los cinco países que más problemas afronta: por la relación comercial, el flujo de capitales desde esa nación, los límites a la migración y las remesas, consideró Fitch Ratings.


Los principales riesgos para la calificación a la solvencia de los países incluyen la posibilidad de cambios perjudiciales en las relaciones comerciales, la disminución de los flujos internacionales de capital, los límites de la migración que afectan las remesas y la confrontación entre dirigentes políticos y funcionarios estadunidenses que contribuyen a la volatilidad de los mercados financieros, apuntó la firma este viernes.


La materialización de esos riesgos afectaría el crecimiento económico y añadiría presión a las finanzas públicas de los países, comentó.


El riesgo económico y financiero de la retórica y las medidas anunciadas por el nuevo gobierno estadunidense es global, como mencionó Fitch. Pero, por ahora, cinco países los que más han quedado expuestos a la forma de conducir el gobierno del empresario inmobiliario y presentador de televisión.


Los países que corren mayor riesgo de sufrir cambios adversos en los fundamentos de la calificación de solvencia son aquellos con estrechos vínculos económicos y financieros con Estados Unidos que están bajo escrutinio debido a desequilibrios financieros existentes o a percepciones de prácticas injustas en sus relaciones bilaterales, añadió.


Canadá, China, Alemania, Japón y México han sido identificados explícitamente por la administración estadunidense como naciones que han tenido arreglos comerciales o políticas cambiarias que merecen atención, pero es poco probable que la lista termine allí, agregó.


De hecho, recordó que el cambio de estable a negativa en la perspectiva de calificación de la deuda de México, en diciembre pasado, reflejó en parte una mayor incertidumbre económica y la volatilidad de los precios de los activos financieros tras la elección estadunidense del 8 de noviembre.


El gobierno de Washington ha abandonado el Acuerdo Transpacífico, confirmado una renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (que incluye a Estados Unidos, Canadá y México), reprendido y amenazando con sanciones a compañías estadunidenses que invierten en el extranjero y acusado a algunos países de manipular el tipo de cambio para sacar ventaja comercial, enumeró Fitch.


El impacto total de esas iniciativas no se conocerá por algún tiempo y dependerá de las negociaciones entre múltiples partes y acontecimientos imprevistos. En pocas palabras, mucho puede cambiar, pero el tono agresivo de la retórica de la administración estadunidense no presagia un fácil periodo de negociación ni sugiere que haya mucho margen para el compromiso, aseguró.


La forma en que hoy están integradas las cadenas de suministro globales, en particular en la producción de bienes manufacturados, implica que acciones tomadas en Estados Unidos (por ejemplo, para llevar a ese país plantas automotrices) limitarán los flujos comerciales de algunos países, con efecto en cascada sobre otros, planteó.


En tanto, los controles de inmigración más estrictos y las posibles deportaciones podrían tener efectos significativos en los flujos de remesas, dado que Estados Unidos tiene la población de inmigrantes más grande del mundo, expuso Fitch. Datos del Banco Mundial confirman que Estados Unidos y México comparten el mayor corredor global de migración y cuentan con los mayores flujos bilaterales de remesas.


A la vez, los países que reciben inversión directa de Estados Unidos corren el riesgo de ser objeto de medidas comerciales punitivas. La lista de éstos es larga, debido a que las compañías estadunidenses representan casi un cuarto del inventario de inversión extranjera directa mundial. Las naciones con el mayor volumen de inversión estadunidense en manufactura son Canadá, Reino Unido, Países Bajos, México, Alemania, China y Brasil, mencionó Fitch.

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Viernes, 03 Febrero 2017 06:57

El año de la Gran Muralla

El año de la Gran Muralla

Es posible que 2017 sea recordado en la historia como el año de la Gran Muralla. ¿Por qué? Porque Donald Trump, el nuevo presidente de Estados Unidos, está decidido a edificar una monumental barrera de protección en la frontera con México para impedir, según él, la “invasión” de los inmigrantes ilegales venidos del “peligroso Sur”...


Al mandatario estadounidense, alguien debería recordarle lo que la Historia precisamente enseña: que casi nunca esas ciclópeas fortificaciones detuvieron nada. ¿No construyeron acaso los chinos, en la antigüedad, la impresionante Gran Muralla para detener a los mongoles? ¿No elevó el Imperio romano, en el norte de Inglaterra, el colosal Muro de Adriano para rechazar a los bárbaros de Escocia? Es conocido, en ambos ejemplos históricos, que los gigantescos vallados fracasaron. Los mongoles pasaron, y también los manchúes, y los caledonianos... Como seguirán pasando, hacia Estados Unidos, los mexicanos, los centroamericanos, los caribeños, los musulmanes... En la eterna dialéctica militar del escudo y la espada, la respuesta a la Gran Muralla de Donald Trump serán los miles de túneles subterráneos que probablemente los parias de la tierra ya están perforando...


Pero es que, además, surge otra contradicción. Por una parte está el anunciado Plan de inversiones de Trump de un “millón de millones de dólares” en obras públicas para reconstruir, como en un nuevo New Deal, las infraestructuras, aeropuertos, carreteras, puentes y túneles en todo el país. Lo cual debe relanzar la actividad económica, el crecimiento y, sobre todo, crear millones de empleos. Pero, por otra parte, ya hay pleno empleo en Estados Unidos... Bajo el presidente Barack Obama se crearon doce millones de puestos de trabajo (1). La paradoja es que, en realidad, hace falta mano de obra... Y faltará todavía más si Donald Trump expulsa, como prometió, a once millones de trabajadores inmigrantes ilegales... ¿Quién construirá la Gran Muralla, los puentes, las carreteras y los túneles?


Otro problema: las estadísticas oficiales estadounidenses señalan que el índice de jubilados por trabajadores activos no cesa de aumentar. O sea, como en todas las sociedades desarrolladas, el número de personas de la tercera edad crece más rápido que el de jóvenes. Consecuencia: las cinco primeras ocupaciones que ofrecerán más empleo en la próxima década son las siguientes: ayudantes de cuidado personal, enfermeros, ayudantes del hogar y auxiliares sanitarios, trabajadores del sector de la comida rápida y vendedores en comercios al por menor. Todas actividades duras y mal pagadas, trabajos clásicos de los inmigrantes. Si se alza la “Gran Muralla” en Estados Unidos, ¿quién los ejercerá?


Otro aspecto del problema: las migraciones nunca se realizan por capricho. Son el resultado de guerras o conflictos, de desastres climáticos (sequías), de la demografía, de la urbanización acelerada del Sur, de la explotación, de la mutación económica (disminución del campesinado), de los saltos tecnológicos y de los choques culturales. Hechos sociológicos que están empujando a la gente de los países pobres –sobre todo a los más jóvenes– a emigrar en busca de mejor vida. Hechos que están por encima del control de cualquier político y que un Muro puede quizás frenar, pero no podrá detener ni desvanecer.


Además, si Donald Trump está obsesionado con los inmigrantes latinos, que vaya preparándose para las otras “invasiones” que vienen. El África subsahariana, por ejemplo, contaba en el año 2000 con 45 millones de personas de entre 25 y 29 años, que es la edad en la que más se emigra. Hoy los subsaharianos de esa edad ya son 75 millones y, en 2030, serán 113 millones... El Banco Africano de Desarrollo estima que, de los 12 millones de subsaharianos que ingresan cada año en la fuerza laboral, apenas 3 millones encuentran empleo formal. El resto –o sea, 9 millones de jóvenes cada año...– constituye una reserva cada vez mayor de migrantes potenciales... En la India, cada mes, un millón de jóvenes cumplen 18 años y muchos sueñan con emigrar (2)...


Aunque la “Gran Muralla” de Donald Trump hay que entenderla también en sentido metafórico, pues significa, asimismo, una barrera de aranceles para dificultar el acceso de productos extranjeros al mercado interior: con tasas anunciadas del 45% sobre las importaciones provenientes de China y del 35% para las de México... O sea, proteccionismo comercial duro, que fue uno de los ejes centrales de la campaña electoral. Y que es el verdadero significado de la elección del nuevo Presidente de Estados Unidos, quien arrancó su primera semana en el poder con un gesto hacia los votantes de la clase obrera que le ayudaron a ganar el 8 de noviembre pasado y que se sienten perjudicados por las deslocalizaciones industriales. Trump cumplió su promesa y firmó un decreto para retirar a Estados Unidos del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TTP, Trans-Pacific Partnership), un acuerdo con once países de la cuenca del Pacífico promovido por Barack Obama. También anunció que renegociará el tratado de libre comercio con México y Canadá (NAFTA, por sus siglas en inglés) (3).


Todo ello significa una derrota de la globalización neoliberal, del libre mercado y de las deslocalizaciones. Basta con ver, sobre este tema, el berrinche interminable y el pataleo permanente contra Donald Trump de todos los partidarios del ultraliberalismo. Empezando por los grandes medios de comunicación dominantes, que ahora arremeten sin tregua –cosa inaudita– contra el propio presidente de Estados Unidos como si de Chávez se tratara. Léase, por ejemplo, en España, el incontrolable furor anti-Trump del neoliberalísimo diario El País.


En este año en el que se celebra el centenario de la revolución bolchevique de octubre 1917, la “gran sacudida” que Donald Trump está imprimiendo en los asuntos internos estadounidenses y en la geopolítica internacional no deja, pues, de estremecer al mundo. En algunas cosas para bien, en muchas otras para mal.

Por Ignacio Ramonet, periodista y escritor. Director de ‘Le Monde Diplomatique’ en español


03 Feb 2017

 

NOTAS:


(1) El presidente Obama ha dejado una tasa de paro del 4,7%, un nivel cercano al pleno empleo.
(2) Todas las estadísticas provienen del semanario The Economist, número especial “The World in 2017”, Londres, diciembre de 2016.
(3) El NAFTA, que une Canadá, Estados Unidos y México en una sola área comercial, se aprobó en 1994 siendo presidente de Estados Unidos el demócrata Bill Clinton, esposo de Hillary Clinton. Donald Trump ha afirmado que no se retirará del acuerdo, por ahora, sino que quiere renegociarlo.

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Viernes, 03 Febrero 2017 06:42

Brexit con doce principios y un objetivo

Brexit con doce principios y un objetivo

El White paper tiene algo de hoja de ruta y prenda de paz tanto para los otros 27 miembros de la UE como para el 48,2 por ciento de los británicos que votaron a favor de permanecer en el bloque. En otras palabras, separación sí, hostilidad no.


En un nuevo round preliminar de la gran batalla del Brexit, el gobierno británico publicó su Papel Blanco (White paper), documento oficial en el que detalla los principales objetivos de la negociación con la Unión Europea. El ministro para el Brexit, David Davis, señaló que el gobierno busca conjugar un Reino Unido independiente y global con una nueva y ambiciosa relación con la Unión Europea. “Esto se basa en 12 principios con un objetivo: la construcción de un vínculo positivo, contructivo y de mutuo beneficio entre el Reino Unido y la UE”, señaló Davis.


Este nuevo lenguaje diplomático británico busca apaciguar años de beligerancia verbal y mostrar que el gobierno sigue abierto al mundo. El título del White paper tiene algo de hoja de ruta y prenda de paz tanto para los otros 27 miembros de la UE como para el 48,2% de los británicos que votaron a favor de permanecer en el bloque: “The United Kingdom’s exit from and new partnership with the European Union White Paper” (La salida del Reino Unido y la nueva empresa común con la Unión Europea). En otras palabras, separación sí, hostilidad no.


Este giro lingüístico es un paso necesario pero no suficiente. El White paper detalló los mismos principios que Theresa May había especificado en su discurso del 17 de enero calificado unánimemente como un “hard Brexit” (separación completa de la UE para recuperar el control inmigratorio). El documento confirmó que el Reino Unido renuncia a los dos mecanismos económicos del bloque: el “mercado único europeo” y la Unión Aduanera. El primero da plena libertad a las empresas de un país para operar en un mercado de más de 500 millones de personas: la unión aduanera regula el comercio con el resto del mundo. En su lugar aspira a llegar a un acuerdo con el bloque europeo que le dé la máxima inserción posible en la UE.
El White paper enfatiza que este objetivo es de “interés mutuo” señalando que en 2015 el Reino Unido exportó unas 230 mil millones de libras en bienes y servicios a la UE (288 mil millones de dólares) e importó unas 290 mil millones de libras (363 mil millones de dólares). “No se trata de unir dos sistemas divergentes sino de encontrar el mejor modo de aprovechar y mantener el sistema y los marcos de referencia que hoy en día permiten el pleno intercambio comercial y económico del Reino Unido y la Unión Europea. Deseamos que la UE sea un éxito político y económico”, señaló Davis.


Pero consciente de la complejidad de la negocación, el White paper expresa el deseo de tener un “acuerdo provisorio” en caso de que no se llegue a una solución definitiva cuando se completen los dos años establecidos por el Tratado Europeo a partir de la activación del artículo 50. Los objetivos que plantea el White Paper son una vara que permite al parlamento evaluar la política del gobierno. La otra vara es el proyecto de ley aprobado el miércoles por amplia mayoría (498 votos a favor y 114 en contra) en la primera fase de su tránsito parlamentario. El proyecto autoriza a la primer ministro a activar el artículo 50, pero tiene todavía que atravesar varios escalones en la Cámara de los Comunes y los Lores antes de ser sancionado como ley.


La oposición propuso unas 60 páginas de enmiendas al escuetísimo texto del proyecto aprobado el miércoles que consta de dos cláusulas y 137 palabras. Las enmiendas impulsadas por los principales partidos de oposición –laboristas, nacionalistas escoceses y liberal-demócratas– buscan un mayor escrutinio parlamentario, la consulta a los gobiernos autónomos de Escocia, Gales e Irlanda del Norte, una votación sobre el acuerdo final que incluye la posibilidad de solicitar un nuevo referéndum y una evaluación del impacto de las negociaciones sobre diferentes aspectos de la vida británica (medio ambiental, igualdad, finanzas públicas).


Estas enmiendas necesitan el apoyo de ambas cámaras (comunes y Lores). A menos que haya fuertes fisuras en el interior de los conservadores y un cambio de posición del laborismo que decidió en su mayoría apoyar al gobierno, la ley se aprobaría tal como salió el miércoles. Una vez atravesado el parlamento y activado el artículo 50 comienza la parte más delicada: la negociación.


En su declaración ante el comité parlamentario del Brexit esta semana el ex embajador ante la UE, Ivan Rogers, quien perdió el puesto en enero por asegurar que la negociación podría prolongarse 10 años, reafirmó que sería un proceso de “una escala descomunal” y que terminaría en más de una ocasión a los “puñetazos” (fist-fighting)


El diplomático advirtió que la UE va a exigir por el Brexit un pago de entre 40 y 60 mil millones de euros (43 mil y 63 mil millones de dólares) y que Bruselas no está dispuesta a pactar un acuerdo de transición. “Muchos parten de la premisa, quizás equivocada, de que el Reino Unido no se atreverá a salir de las negociaciones porque terminarían sin un acuerdo preferencial y con un acceso restringido a la UE “, dijo Rogers.


Una de las áreas en las que más podría perder el Reino Unido es en el sector financiero, una de las columnas del sistema económico británico de los últimos 30 años. Según un reciente documento interno de la UE, los servicios financieros de la City representan el 40% de los activos europeos y sus bancos suministran más de un billón de libras en préstamos al bloque. “Tenemos que persuadirlos de que le conviene a la misma UE llegar a un acuerdo, pero no va a ser tan fácil cuando nuestro servicio diplomático está abrumado y no del todo listo para una negociación extremadamente compleja”, señaló Rogers.


Nunca se pueden descartar las sorpresas, pero todo parece indicar que el gobierno podrá activar el artículo 50 en la reunión de la Unión Europea en Malta el 9 de marzo. A partir de allí comienza otro combate que dependerá mucho de la Diosa Fortuna.


En un año cargado con la incertidumbre de Donald Trump la UE tiene un pesado calendario electoral que va a coincidir con las primeras fintas de la negociación. Seis días después de la reunión en Malta, Holanda va a las urnas: el candidato nacionalista de ultraderecha sigue liderando las encuestas. El turno electoral de Francia en abril es igualmente incierto: nadie descarta un triunfo en segunda vuelta de Marie Le Pen. Las elecciones en Italia deberían ser en mayo del año próximo, pero tras la renuncia de Mateo Renzi en diciembre nadie descarta elecciones anticipadas. El turno de Alemania es en septiembre.


Con este panorama la Fortuna que Maquiavelo rescataba tanto como causante del cambio histórico tendrá plenas posibilidades de expresarse en las negociaciones del Brexit.

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Miércoles, 01 Febrero 2017 07:24

El alma cubana sobrevive al fantasma de Trump

El alma cubana sobrevive al fantasma de Trump

En La Habana no se respira pesimismo. Hay dudas sobre cuál será el accionar del republicano, sobre todo a nivel económico y tras el restablecimiento de relaciones. Cuba necesita inversiones extranjeras, afirman los expertos.


No hay pesimismo en Cuba. La muerte de Fidel a fines de noviembre y la llegada de Donald Trump al gobierno de Estados Unidos el 20 de enero, parecen no haber cambiado esencialmente el espíritu y las esperanzas cubanas. Hay discusiones, hay peleítas entre la gente como en todos lados. Pero aquí tienen un toque de ironía y de buen humor. Se discute por el precio de una guayaba. Se pelea por el paso en una bocacalle llena de taxis de los años 50 y 60, donde se escucha al conductor de uno de ellos decirle sonriendo a un motociclista: “¿Querías pasar primero? Pues hubieras llegao antes. Te quedaste dormio...” Pero no hay insultos. Y hasta se dan un golpecito en la espalda, bromeando como si fueran amigos.


¿Qué pasará en Cuba ahora que un republicano del calibre inusitado de Trump llegó a la Casa Blanca?, muchos se preguntan. Pero sin demasiada ansiedad. Una medida, aprobada de común acuerdo por el gobierno de Barack Obama y de Raúl Castro pocos días antes de la asunción de Trump, parece haber querido eliminar todos los pretextos posibles que podrían haber facilitado que el nuevo presidente se las agarre también con Cuba –como con México– por el tema de los migrantes. El acuerdo, firmado el 12 de enero, estuvo dirigido a garantizar “una migración regular y ordenada” hacia Estados Unidos y eliminó la llamada “política de pies secos-pies mojados” –migrantes que llegan por tierra legalmente y migrantes que lo hacen por mar ilegalmente– y el programa de admisión provisional en EE.UU. para profesionales cubanos de salud que trabajaban en terceros países. Según el gobierno cubano, este acuerdo permitirá evitar el tráfico y la trata de personas así como las violencias que las políticas de otros gobiernos estadounidenses estimularon, provocando la muerte de numerosas personas en el mar que separa Cuba de Miami, tal como está sucediendo desde hace algunos años en el Mediterráneo. Cuba recibirá a los migrantes ilegales repatriados por Estados Unidos y éste se compromete a seguir recibiendo 20.000 inmigrantes cubanos por año.


Pero las dudas sobre el accionar de Trump siguen pendientes, sobre todo a nivel económico. ¿Mantendrá el bloqueo a Cuba que Obama intentó eliminar después de más de 60 años?


Que Cuba tiene necesidad de inversiones extranjeras lo aseguran los expertos. De hecho en muchos lugares se verifican serios problemas con el agua –en La Habana está racionada y muchos edificios tienen que tener tanques y cisternas para acumularla– y con la electricidad –aunque ahora no hay tantos apagones, también está racionada, incluso en zonas turísticas–. La producción de azúcar ha bajado de poco más de 8 millones de toneladas en la década del 80 a 1,6 millones en 2015/2016, no ha habido modernización tecnológica y la mayoría de los alimentos que se consumen son importados. De hecho el turismo –unos 4 millones de turistas por año– se ha transformado en una fuente importante de ingresos. El estado cubano ha hecho acuerdos con empresas españolas, entre otras, con las cuales mantiene hoteles en las zonas turísticas. El acuerdo vale 10 años. Al concluir, los hoteles pasan a manos del estado cubano exclusivamente. Sin embargo esto no basta. Pero de ahí a aceptar una maniobra económica manejada por Trump en este sentido, hay una gran diferencia.


El otro tema es saber cuánto cambiará o ha cambiado Cuba desde la muerte de Fidel y qué pueden significar esos cambios para el futuro.


“La figura de Fidel empezó a decaer desde que se retiró del gobierno –contó Edel, profesor de historia. Cuando se murió llevaba casi 10 años apareciendo sólo de vez en cuando en televisión”.


“Raúl ha hecho algunos cambios para favorecer a las familias, como por ejemplo permitir la apertura de pequeños negocios particulares, o restaurantes u hospedajes, dándoles a los cubanos la posibilidad de vivir mejor”.


El dolor por la muerte del líder lo llevan dentro. Y se lo ve en la larga cola que cada día se hace en el cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba (al este de la isla), para visitar el lugar donde el líder de la revolución quiso ser enterrado, debajo de una piedra gigante que dice simplemente “Fidel” y frente a la tumba imponente de otro líder de la historia cubana, José Martí. En la tumba y monumento al Che Guevara, en Santa Clara (centro del país), el desfile también es imponente, pero esta vez sobre todo de extranjeros: canadienses, chinos, japoneses, argentinos y algunos pocos estadounidenses. Han pasado mucho años desde que el Che fue asesinado en Bolivia (1967), pero su imagen está por todas partes, en toda Cuba, con el lema “Hasta la victoria siempre”.


No falta sin embargo quien lanza críticas al gobierno de Raúl Castro. “Mi hijo es ingeniero informático. Ha elaborado un programa y lo quiso patentar en Cuba. Pero aquí se lo tiene que dar al estado. No es justo. Por eso lo hizo patentar en España a través de otras personas –contó Julimar, el padre del ingeniero–. Y mi hijo no trabaja como ingeniero y no quiere hacerlo aquí. En cambio se dedica a los turistas, los lleva de aquí para allá como guía en La Habana, y se gana en un día lo que ganaría por mes trabajando para el gobierno” (unos 25 euros). Los precios de los alimentos para los cubanos son fijos y mucho más bajos que en Europa o en Argentina. Aunque a menudo en los mercados no se encuentra lo que se busca. Los cubanos están acostumbrados a comprar lo que hay, no lo que quisieran. Tienen vales de alimentos duraderos como porotos o arroz, por familia o por persona. Y también vales para las carnes, ya que no pueden superar una cierta cantidad semanal.


Pero pese a la muerte del líder y a las dudas por Trump, los cubanos no han perdido la alegría, el buen humor, las bromas, la solidaridad. Se ven pocos niños por la calle. A los chicos se los ve al entrar o salir de la escuela o en los patios internos durante el recreo. Todos con uniformes: minifalda color bordó, verde, azul, según las escuelas, para las chicas, pantalones de esos colores para los barones. Y camisa blanca para todos. El pelo recogido para la chicas parece una regla estricta. “El nivel de escolaridad en Cuba es comparable al de los países desarrollados” recordó un taxista en Santa Clara. Tiene razón. Según la Unesco, en efecto, “en América Latina y el Caribe sólo Cuba alcanzó los objetivos globales de la Educación para Todos en el periodo 2000-2015”. En el último decenio, Cuba ha alcanzado cifras notables en materia de alfabetización y educación primaria, logrando niveles cercanos al 97% de su población juvenil. La alfabetización de adultos ha llegado al 100%, dijo la Unesco. La educación es gratis para todos, incluso la Universidad. Lo mismo sucede con la salud.


Un lugar de reunión para jóvenes y adultos son las plazas públicas donde funciona casi exclusivamente Internet, que uno puede conseguir comprando una tarjeta que dura una hora. En casa son poquísimos los que tienen wifi. Y las plazas son lugares de encuentro donde por la noche, además, hay casi siempre música.


La música, otro factor fundamental de esta cultura, por supuesto no falta ni faltará, pase lo que pase. Hasta en los más impensables lugares hay grupos de cinco, de siete músicos con guitarras, trompetas, percusiones varias, bongós, entonando las más bellas canciones caribeñas. Cada restaurant tiene su grupo, cada plaza, cada rincón famoso como el Floridita, el bar que frecuentaba en La Habana el periodista y escritor estadounidense Ernest Hemingway –que vivió en Cuba entre 1944 y 1960–, donde ahora casi no se puede circular por la cantidad de gente que se empuja para entrar y donde el grupo musical del local está apretujado en un rincón. Pero no por eso deja de tocar.


La solidaridad sigue siendo normal en Cuba. Es la moneda cotidiana como en muchos otros países latinoamericanos. La gente se ayuda, se apoya, y no importa si son cubanos o no. Como en el caso de una turista que se estrelló contra el pavimento en una calle de Santiago de Cuba mientras caminaba. Al menos 6 personas se detuvieron para ayudarla y ofrecieron llamar al hospital. Entre los taxistas también se ayudan, algunos son legales y otros no. Pero eso a ellos no les importa. Se pasan los clientes sin problema. Y la gente en la calle trata de llevar a los turistas a comedores privados, con tres o cuatro mesas, donde cocina la tía o el vecino de enfrente.


Qué pasará de ahora en más es difícil preverlo. Pero, como dice un amigo periodista y cubano, “si el alma cubana ha sobrevivido a los españoles, a los yanquis, a los soviéticos, sobrevivirá también a lo que venga”.


En el Museo de la Revolución, en La Habana, donde se conservan documentos, fotos, armas y hasta el barco Granma con el que los revolucionarios viajaron de México a Cuba para empezar lo que sería el golpe definitivo contra el dictador Fulgencio Batista, hay una sala en la que aparecen cuatro personajes titulada “El rincón de los cretinos”: el primero es Batista, seguido de los ex presidentes estadounidenses Ronald Reagan, George Bush padre y George Bush hijo. Ya hay quien se pregunta si el próximo será Trump.

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Sábado, 28 Enero 2017 07:10

China y Estados Unidos: ¿socios?

China y Estados Unidos: ¿socios?

Casi todos los políticos, periodistas y analistas políticos describen las relaciones entre China y Estados Unidos como una competencia hostil, especialmente en Asia oriental. Yo no estoy de acuerdo. Pienso que entre lo central de la agenda política de ambos países está alcanzar un acuerdo de largo plazo. El hueso duro de roer que los contiene es quién de los potenciales socios es el perro que manda.


Cuando Donald Trump afirma que quiere hacer que Estados Unidos sea grandioso de nuevo, para nada se halla fuera del consenso general en Estados Unidos. Usando palabras diferentes y propuestas políticas diferentes, esta fútil ambición es compartida por Hillary Clinton, Barack Obama y aun Bernie Sanders, y por supuesto por los republicanos. Es compartida también por los ciudadanos más ordinarios. ¿Quién se anima a decir que Estados Unidos debería conformarse con ser el número dos?


Cuando en 1945 Estados Unidos derrotó definitivamente a su gran rival, Alemania, se dispuso a asumir el papel de potencia hegemónica en el sistema-mundo. El único obstáculo era el poderío militar de la Unión Soviética. El modo en que Estados Unidos abordó el asunto de este obstáculo fue ofrecer a la Unión Soviética el estatus de socio menor en el sistema-mundo. Nos referimos a este arreglo tácito como los Acuerdos de Yalta. Ambos lados negaron que hubiera arreglo alguno, y ambos lados lo implementaron a fondo.


Estados Unidos sueña con implementar un arreglo semejante al de Yalta, con China. China se burla de esta idea. Considera que los días de hegemonía estadunidense ya pasaron, creyendo que Estados Unidos ya no cuenta con la fuerza económica para apuntalar ese estatus. También considera que la desunión interna de Estados Unidos lo hace impotente en la arena política. Por el contrario, China busca imponer un arreglo tipo Yalta donde Estados Unidos sea el socio menor. La analogía más cercana sería la relación posterior a 1945 entre Gran Bretaña y Estados Unidos.


China considera que lenta, pero seguramente, su fuerza económica crecerá imparable en las décadas venideras. Considera que puede lastimar el bienestar económico estadunidense mucho más de lo que Estados Unidos puede dañar a China. Además, piensa que atraerá a otros asiáticos que resienten haber vivido, por lo menos los últimos dos siglos, en un mundo dominado política y culturalmente por los europeos.


Es seguro que el análisis de China tiene dos puntos débiles. Tal vez China sobrestima el grado en que puede continuar dominando, a nivel mundial, la superioridad productiva. Y le asalta el temor de que el país pudiera desgarrarse, como ha ocurrido con frecuencia en la historia china. Un arreglo con Estados Unidos podría minimizar el impacto de estos riesgos para China.


Y en cuanto a Estados Unidos, un día la realidad tocará fondo y el papel de socio menor podría ser mejor que quedarse sin arreglo alguno. A este respecto, Trump puede acelerar el proceso. Él ladrará, amenazará e insultará, pero no hará de Estados Unidos un país hegemónico de nuevo. En este sentido, el régimen de Trump desengañará a más estadunidenses que cualquier versión sobria de la misma ambición, como aquella representada por la presidencia de Obama.


En cualquier caso, la danza oculta entre China y Estados Unidos –la no declarada búsqueda de una sociedad– permanecerá siendo la actividad geopolítica en el sistema-mundo de las décadas venideras. Todos los ojos deberían estar puesto en esto. De un modo o de otro, China y Estados Unidos terminarán siendo socios.


Traducción: Ramón Vera Herrera

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Miércoles, 25 Enero 2017 06:42

Trump sepultó el cadáver del ATP

Trump sepultó el cadáver del ATP

El hierático ATP ya estaba agónico antes de las elecciones presidenciales de EU y sólo faltaba el anuncio de su defunción oficial, cuyas exequias ofició ahora el presidente 45 Trump.

Antecedentes: desde hace tres años advertí, cuando Trump ni aparecía en el radar, que el Senado de EU había aniquilado al mortinato ATP (https://goo.gl/yRELxK).

Justamente fue el ala progresista del Partido Demócrata en el Senado la que había bloqueado los dos tratados mercantilistas del simulador Obama y su legendaria duplicidad: el ATP y la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversiones (TTIP, por sus siglas en inglés). Fue cuando pregunté si en el “México neoliberal itamita” los “adherentes fast track al ATP estadunidense por la vía de la hostil y subrepticiamente latinófoba Alianza del Pacifico” estaban "conscientes de que su genuflexión" había sido pospuesta "por lo menos tres años".

En medio de las tendencias de la desglobalización, el año pasado postulé el "Epílogo de la era Obama: revuelta global contra su secreta triada neoliberal financierista (ATP/TTIP/TISA)" (https://goo.gl/PqzxC8).

Luego apunté que los "Tres tratados secretos de EU", mejor dicho, del fracasado Obama, tenían destinatarios geoestratégicos: “ATP vs China, TTIP vs Rusia, y TISA vs el mundo (https://goo.gl/rrLhRQ)”.

Finalmente, hace exactamente un año expuse el “masoquismo del México neoliberal itamita”: el menos remunerado de la ATP, según el Banco Mundial (https://goo.gl/JxOVw8)” y refrendé “la evidencia de que “el México neoliberal itamita” no aprende de sus estruendosos fracasos mercantilistas, como el TLCAN y el ATP” cuando el destino de la tormenta perfecta develó el espejismo del neoliberalismo global.

El problema en el “México neoliberal itamita” es que acaban creyendo sus alucinaciones y no están acostumbrados a los cantos de sirenas de la crítica cartesiana cuando carecen de las herramientas de la dialéctica que alienta la antítesis.

Por desgracia, tuve la razón histórica ante los lubricados turiferarios por el sistema desinformativo y sentencié hace un año, a guisa de epitafio, que “tal sería el ‘México neoliberal itamita’ del ‘futuro’: más mediocre y catatónico que nunca y maquillado por las telenovelas hilarantes del ‘ Mexico’s Moment’ y ‘SavingMexico’”.

No me complace para nada haber tenido razón.

Hechos: al primer día de su trabajo oficial, Trump cumplió su promesa de liquidar el ATP, mediante una fulminante "orden ejecutiva", prerrogativa que elude al Congreso.

Trump busca otorgar empleo a la desahuciada clase media descalabrada por la globalización financierista, mediante el renacimiento manufacturero –que pasaría del outsourcing (deslocalización) al insourcing (relocalización)– y la inversión gigantesca de un billón de dólares en infraestructura, con entonaciones nostálgicas de la reaganomics: disminución de las regulaciones y los impuestos, según la polémica “curva Laffer (https://goo.gl/wyM1vH)”. Hasta el NYT, que suele ser el máximo vociferante anti-Trump, admite que el ATP era “cismático (https://goo.gl/MbRMZV)”.

Nunca faltan las cifras alegres de los interesados apologistas del lobby mercantilista de Wall Street y los 12 países firmantes, entre ellos el “México neoliberal itamita”: el ATP representaba 28 billones de dólares: 40 por ciento del PIB global y una tercera parte del comercio mundial.

No era ningún secreto exhibir que EU se llevaría la tajada del león debido a su ventaja competitiva tecnológica en un sinfín de servicios: finanzas, ingeniería, software, educación, aspectos legales, tecnología de la información, patentes, marcas, etcétera.

El supremo defecto antihumano del ATP era el advenimiento de un clandestino "gobierno mundial" controlado por las mega-trasnacionales israelí-anglosajonas de “bajos salarios (https://goo.gl/h537ZO)”.

Ya antes el NYT había aceptado que el ATP no beneficiaría los empleos en EU que, además, está(ba) a punto de entrar a la polémica automatización/robotización que seguirá afectando la dispar correlación de fuerzas entre las beneficiadas finanzas y los alicaídos empleos (https://goo.gl/M7y0qM).

The Financial Times, portavoz del fallido neoliberalismo global hoy en franca putrefacción, detecta que el TPP-exit (por las siglas del tratado en inglés) "se gesta después de una advertencia de Trump a los ejecutivos de las trasnacionales de EU de no mover su producción al extranjero", y a quienes adelantó la creación de un “muy alto impuesto fronterizo (https://goo.gl/hqwsdv)”.

Empezó el desmantelamiento del "obamismo mercantilista", lo cual para Trump significa "una gran cosa para el trabajador estadunidense".

La tónica de Trump es negociar tratados bilaterales comerciales "justos" que generen empleo e industria en EU.

Para el pugnaz senador republicano de Arizona John McCain, el TPP-exit es un "grave error" que colisiona con la política de libre mercado durante décadas del Partido Republicano, agregando que ello beneficiaría a China, mientras "envía una señal perturbadora de la retirada de EU en la región Asia-Pacífico".

Ni vale la pena preguntar qué advendrá de la putrefacta APEC, en la que se clavó el locuaz Fox con una carga de desastres a cuestas: desde el extinguido Plan-Puebla-Panamá, pasando por sus seis quiméricas refinerías en Centroamérica, hasta la hilarante/delirante "enchilada completa" migratoria de su efímero canciller.

De acuerdo con una representante de ATTAC –movimientoaltermundista antifinancierista internacional (https://goo.gl/VyZDPM)–, con la triada geoestratégica del ATP/TTIP/TISA, "lo que ha pretendido EU es frenar a las economías emergentes y al BRICS" cuando “EU ha intentado acelerar su crecimiento a costa de otras economías (https://goo.gl/mMgTZ8)”.

Por cierto, el muy popular en las huestes laborales senador Bernie Sanders apoyó el TPP-exit de Trump, ya que “sólo beneficia a las trasnacionales (https://goo.gl/aHDpp2)”.

Para WP, portavoz del establishment anti-Trump, el TPP-exit “cambia el papel de EU en la economía mundial (https://goo.gl/GzeHdm)”.

Los ultraglobalistas están desconsolados, como el Chicago Boy Eswar Prasad, ex funcionario del FMI, quien alucina que "EU perderá su capacidad para mantener su influencia y liderazgo en la economía mundial y en los asuntos políticos".

Para Richard Haass, presidente del CFR, el TPP-exit "levanta preguntas fundamentales sobre la confiabilidad en EU" y "deja a nuestros aliados y socios comerciales tambaleando. Crea oportunidades estratégicas para China".

Por cierto, China impulsa su propio acuerdo regional económico (RCEP, por sus siglas en inglés) de 16 países, que incluye a India y Japón (https://goo.gl/cdCscV).

Conclusión: ¿cuál será el precipicio de la hilarante Alianza del Pacífico (México, Chile, Perú y Colombia) sin su director estadunidense de orquesta? Los regionalismos, al unísono de la demografía migratoria, vencieron ya a la cruel globalización financierista: tendencia que detecté hace 10 años (https://goo.gl/4eK4sM).

Hoy el zeitgeist es geoestratégico, lo cual no entienden los fracasados negociadores mercantilistas del “México neoliberal itamita” y su modelo oligofrénico.

El comercio de EU se militarizó: una de las señales del cambio tectónico de paradigma.

www.alfredojalife.com

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Los huérfanos de la globalización neoliberal

Era el camino inevitable, que superaba todo lo que la historia había vivido hasta entonces. El libre comercio, la apertura de los mercados nacionales, el fin de los Estados nacionales, la libre circulación de los capitales, la desterritorialización de las inversiones: en la globalización neoliberal desembocaba inexorablemente el movimiento histórico de universalización de las relaciones capitalistas, iniciado hace varios siglos.


Vivíamos ese momento privilegiado de mercantilización del mundo, frente al cual desaparecían las alternativas, todas restringidas, nacionales, anti-mercantiles, desaparecerían las regulaciones que obstaculizaban a la libre expansión del capital. Países de América Latina habían actuado a contramano de esa tendencia global irreversible, hasta que en Argentina y en Brasil se retomaba el camino de la globalización neoliberal y el futuro volvía a abrirse para esos países.


La elección de Hillary Clinton venía a coronar ese futuro, con un neoliberalismo renovado, teniendo a Macri y a Temer como protagonistas. Todo estaba listo para que la historia de América Latina retomara el camino equivocadamente abandonado por la vía del populismo. En este momento Hillary Clinton estaría desfilando por las pasarelas políticas de la región usando su look neoliberal sacado del closet y celebrada por los gobiernos de Macri y de Temer. Chile había declarado que el TPP (Acuerdo Transpacífico) era el acuerdo del siglo. México había jugado todo su destino en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.


De repente, el voto de salida de Gran Bretaña de la Unión Europea anunciaba que algo estaba fuera del orden mundial previsto.


Enseguida, Donald Trump gana y anula la participación de EE.UU.en el TPP, así como desiste del Tratado de Libre Comercio con Europa y cuestiona el Tratado con México y Canadá.


La brújula de los neoliberales se atasca. El futuro ya no es lo que sería. Justo quienes les habían vendido ese futuro, lo niegan y vuelven al proteccionismo, que decían que estaba superado definitivamente. Salen de los acuerdos de libre comercio que anunciaban que era el destino obligado. Retornan a la defensa de los empleos dentro del país, cuando explotaban mano de obra barata de afuera como el camino de mejorar la concurrencia.


Total, el futuro ya no es lo que fue. Volvió a estar abierto. Lo que se decía que era superado vuelve con fuerza. Lo que se prometía como el destino inexorable, dejó de ser.


Los que han atado su destino a la globalización neoliberal, se quedaron huérfanos. El canciller José Serra prometía llevar a Brasil al TPP, que ahora no existe más. Argentina y Brasil trataron de debilitar los espacios de integración regional, en función del retorno a la subordinación a los EE.UU. Ahora, al igual que a México, se les cierran las puertas. (A Argentina ya le costó el amargo cierre de la exportación de limones. A México le cuesta todo: inversiones, empleos, remesas desde EE.UU.)


No hay destino obligatorio para la humanidad. El futuro está abierto, será decidido por las vías que los pueblos decidan, democráticamente. ¿Por qué no Argentina, Brasil y México, con gobiernos soberanos, deciden próximamente reencauzar sus políticas externas y ampliar y reforzar los procesos de integración latinoamericana, estrechamente articulados a los Brics? ¿Por qué no?

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Trump firma el decreto para sacar a EEUU del acuerdo comercial TPP

El presidente de EEUU promete a las grandes empresas recortes "masivos" de impuestos y eliminar regulaciones


El presidente de EEUU, Donald Trump, firmó este lunes en el Despacho Oval una orden ejecutiva para sacar al país del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), del que forman una docena de naciones.


El TPP fue negociado por el Gobierno del expresidente Barack Obama, que hizo de ese acuerdo una de sus prioridades en materia comercial y dentro de su estrategia para profundizar los lazos con la región de Asia-Pacífico. El TPP, promovido por Estados Unidos, implica a otros 11 países a ambos lados del Pacífico (Japón, Australia, Nueva Zelanda, Malasia, Brunei, Singapur, Vietnam, Canadá, México, Perú y Chile) que representan el 40% del PIB mundial.


Poco después de ganar las elecciones del pasado 8 de noviembre, Trump anticipó en un vídeo que una de sus primeras acciones tras ser investido presidente el 20 de enero sería emitir una "notificación de intención" para retirar al país del TPP, acuerdo del que dijo que "es un desastre potencial" para EEUU. Durante la campaña electoral, tanto Trump como su rival demócrata por la Presidencia, Hillary Clinton, mostraron su oposición al TPP.


El TPP, cuya negociación llevó más de seis años y se firmó a comienzos de 2016, está en proceso de ratificación en los parlamentos de los países firmantes para su entrada en vigor. Pese a la promesa de Trump de sacar a EEUU del pacto, algunos de sus miembros han señalado su disposición a continuar con él.


"Hemos estado hablando sobre esto durante mucho tiempo", dijo Trump tras firmar la orden ante la presencia del vicepresidente, Mike Pence; su jefe de gabinete, Reince Priebus, y dos de sus asesores más cercanos, Steve Bannon y su yerno Jared Kushner. La retirada del país del TPP es "una gran cosa para los trabajadores estadounidenses", enfatizó Trump.


Tras el acto de hoy en el Despacho Oval, el influyente senador republicano y excandidato presidencial John McCain emitió un comunicado en el que denuncia que la decisión de salir del TPP es "un error grave" con "consecuencias duraderas para la economía estadounidense" y la "posición estratégica" del país en Asia-Pacífico.


El mandatario, que tomó posesión del cargo el pasado viernes, ha proseguido este lunes con la adopción de medidas, entre las que también figuran una orden para congelar la contratación de empleados en la Administración federal. "Excepto para el Ejército", ha matizado durante el acto, en el que ha estado acompañado de asesores y del vicepresidente, Mike Pence.
Un tercer decreto firmado este lunes recupera la denominada política Ciudad de México, que prohíbe el uso de fondos gubernamentales para subvencionar a grupos u ONG que practiquen o asesoren sobre el aborto en el extranjero.
Reunión con empresarios


Antes de la firma, el flamante presidente estadounidense ha mantenido una reunion con directivos de las principales industrias norteamericanas, como Lockheed Martin, Ford y Tesla o Johnson&Johnson, a las que prometió recortes "masivos" de impuestos para las empresas y la clase media, además de eliminar regulaciones y promover un comercio "justo" con los demás países.


Según Trump, esos impuestos bajarán hasta un rango de entre el 15% y el 20%, frente al 35%, "o probablemente más, 38%" actual. "Creemos que podemos reducir las regulaciones en un 75%, tal vez más", sostuvo también el presidente.
Trump argumentó que el "problema" con las regulaciones actuales es que "no puedes hacer nada", al citar en concreto el caso de las protecciones medioambientales, y agregó que el asunto "está fuera de control".


El mandatario también lanzó una advertencia a las empresas que estén pensando en localizar su producción fuera de EEUU: "Vamos a imponer un impuesto fronterizo muy grande sobre el producto cuando llegue, lo cual creo que es justo".

Por otro lado, Trump señaló que actualmente no hay libre comercio, ya que, a su juicio, EEUU es el único que facilita la entrada a productos extranjeros, mientras que "si quieres vender algo a China y otros países, es muy, muy difícil". "Así que no llamo a eso libre comercio. Lo que queremos es comercio justo, comercio justo", enfatizó el presidente.

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