Viernes, 03 Febrero 2017 06:42

Brexit con doce principios y un objetivo

Brexit con doce principios y un objetivo

El White paper tiene algo de hoja de ruta y prenda de paz tanto para los otros 27 miembros de la UE como para el 48,2 por ciento de los británicos que votaron a favor de permanecer en el bloque. En otras palabras, separación sí, hostilidad no.


En un nuevo round preliminar de la gran batalla del Brexit, el gobierno británico publicó su Papel Blanco (White paper), documento oficial en el que detalla los principales objetivos de la negociación con la Unión Europea. El ministro para el Brexit, David Davis, señaló que el gobierno busca conjugar un Reino Unido independiente y global con una nueva y ambiciosa relación con la Unión Europea. “Esto se basa en 12 principios con un objetivo: la construcción de un vínculo positivo, contructivo y de mutuo beneficio entre el Reino Unido y la UE”, señaló Davis.


Este nuevo lenguaje diplomático británico busca apaciguar años de beligerancia verbal y mostrar que el gobierno sigue abierto al mundo. El título del White paper tiene algo de hoja de ruta y prenda de paz tanto para los otros 27 miembros de la UE como para el 48,2% de los británicos que votaron a favor de permanecer en el bloque: “The United Kingdom’s exit from and new partnership with the European Union White Paper” (La salida del Reino Unido y la nueva empresa común con la Unión Europea). En otras palabras, separación sí, hostilidad no.


Este giro lingüístico es un paso necesario pero no suficiente. El White paper detalló los mismos principios que Theresa May había especificado en su discurso del 17 de enero calificado unánimemente como un “hard Brexit” (separación completa de la UE para recuperar el control inmigratorio). El documento confirmó que el Reino Unido renuncia a los dos mecanismos económicos del bloque: el “mercado único europeo” y la Unión Aduanera. El primero da plena libertad a las empresas de un país para operar en un mercado de más de 500 millones de personas: la unión aduanera regula el comercio con el resto del mundo. En su lugar aspira a llegar a un acuerdo con el bloque europeo que le dé la máxima inserción posible en la UE.
El White paper enfatiza que este objetivo es de “interés mutuo” señalando que en 2015 el Reino Unido exportó unas 230 mil millones de libras en bienes y servicios a la UE (288 mil millones de dólares) e importó unas 290 mil millones de libras (363 mil millones de dólares). “No se trata de unir dos sistemas divergentes sino de encontrar el mejor modo de aprovechar y mantener el sistema y los marcos de referencia que hoy en día permiten el pleno intercambio comercial y económico del Reino Unido y la Unión Europea. Deseamos que la UE sea un éxito político y económico”, señaló Davis.


Pero consciente de la complejidad de la negocación, el White paper expresa el deseo de tener un “acuerdo provisorio” en caso de que no se llegue a una solución definitiva cuando se completen los dos años establecidos por el Tratado Europeo a partir de la activación del artículo 50. Los objetivos que plantea el White Paper son una vara que permite al parlamento evaluar la política del gobierno. La otra vara es el proyecto de ley aprobado el miércoles por amplia mayoría (498 votos a favor y 114 en contra) en la primera fase de su tránsito parlamentario. El proyecto autoriza a la primer ministro a activar el artículo 50, pero tiene todavía que atravesar varios escalones en la Cámara de los Comunes y los Lores antes de ser sancionado como ley.


La oposición propuso unas 60 páginas de enmiendas al escuetísimo texto del proyecto aprobado el miércoles que consta de dos cláusulas y 137 palabras. Las enmiendas impulsadas por los principales partidos de oposición –laboristas, nacionalistas escoceses y liberal-demócratas– buscan un mayor escrutinio parlamentario, la consulta a los gobiernos autónomos de Escocia, Gales e Irlanda del Norte, una votación sobre el acuerdo final que incluye la posibilidad de solicitar un nuevo referéndum y una evaluación del impacto de las negociaciones sobre diferentes aspectos de la vida británica (medio ambiental, igualdad, finanzas públicas).


Estas enmiendas necesitan el apoyo de ambas cámaras (comunes y Lores). A menos que haya fuertes fisuras en el interior de los conservadores y un cambio de posición del laborismo que decidió en su mayoría apoyar al gobierno, la ley se aprobaría tal como salió el miércoles. Una vez atravesado el parlamento y activado el artículo 50 comienza la parte más delicada: la negociación.


En su declaración ante el comité parlamentario del Brexit esta semana el ex embajador ante la UE, Ivan Rogers, quien perdió el puesto en enero por asegurar que la negociación podría prolongarse 10 años, reafirmó que sería un proceso de “una escala descomunal” y que terminaría en más de una ocasión a los “puñetazos” (fist-fighting)


El diplomático advirtió que la UE va a exigir por el Brexit un pago de entre 40 y 60 mil millones de euros (43 mil y 63 mil millones de dólares) y que Bruselas no está dispuesta a pactar un acuerdo de transición. “Muchos parten de la premisa, quizás equivocada, de que el Reino Unido no se atreverá a salir de las negociaciones porque terminarían sin un acuerdo preferencial y con un acceso restringido a la UE “, dijo Rogers.


Una de las áreas en las que más podría perder el Reino Unido es en el sector financiero, una de las columnas del sistema económico británico de los últimos 30 años. Según un reciente documento interno de la UE, los servicios financieros de la City representan el 40% de los activos europeos y sus bancos suministran más de un billón de libras en préstamos al bloque. “Tenemos que persuadirlos de que le conviene a la misma UE llegar a un acuerdo, pero no va a ser tan fácil cuando nuestro servicio diplomático está abrumado y no del todo listo para una negociación extremadamente compleja”, señaló Rogers.


Nunca se pueden descartar las sorpresas, pero todo parece indicar que el gobierno podrá activar el artículo 50 en la reunión de la Unión Europea en Malta el 9 de marzo. A partir de allí comienza otro combate que dependerá mucho de la Diosa Fortuna.


En un año cargado con la incertidumbre de Donald Trump la UE tiene un pesado calendario electoral que va a coincidir con las primeras fintas de la negociación. Seis días después de la reunión en Malta, Holanda va a las urnas: el candidato nacionalista de ultraderecha sigue liderando las encuestas. El turno electoral de Francia en abril es igualmente incierto: nadie descarta un triunfo en segunda vuelta de Marie Le Pen. Las elecciones en Italia deberían ser en mayo del año próximo, pero tras la renuncia de Mateo Renzi en diciembre nadie descarta elecciones anticipadas. El turno de Alemania es en septiembre.


Con este panorama la Fortuna que Maquiavelo rescataba tanto como causante del cambio histórico tendrá plenas posibilidades de expresarse en las negociaciones del Brexit.

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Miércoles, 01 Febrero 2017 07:24

El alma cubana sobrevive al fantasma de Trump

El alma cubana sobrevive al fantasma de Trump

En La Habana no se respira pesimismo. Hay dudas sobre cuál será el accionar del republicano, sobre todo a nivel económico y tras el restablecimiento de relaciones. Cuba necesita inversiones extranjeras, afirman los expertos.


No hay pesimismo en Cuba. La muerte de Fidel a fines de noviembre y la llegada de Donald Trump al gobierno de Estados Unidos el 20 de enero, parecen no haber cambiado esencialmente el espíritu y las esperanzas cubanas. Hay discusiones, hay peleítas entre la gente como en todos lados. Pero aquí tienen un toque de ironía y de buen humor. Se discute por el precio de una guayaba. Se pelea por el paso en una bocacalle llena de taxis de los años 50 y 60, donde se escucha al conductor de uno de ellos decirle sonriendo a un motociclista: “¿Querías pasar primero? Pues hubieras llegao antes. Te quedaste dormio...” Pero no hay insultos. Y hasta se dan un golpecito en la espalda, bromeando como si fueran amigos.


¿Qué pasará en Cuba ahora que un republicano del calibre inusitado de Trump llegó a la Casa Blanca?, muchos se preguntan. Pero sin demasiada ansiedad. Una medida, aprobada de común acuerdo por el gobierno de Barack Obama y de Raúl Castro pocos días antes de la asunción de Trump, parece haber querido eliminar todos los pretextos posibles que podrían haber facilitado que el nuevo presidente se las agarre también con Cuba –como con México– por el tema de los migrantes. El acuerdo, firmado el 12 de enero, estuvo dirigido a garantizar “una migración regular y ordenada” hacia Estados Unidos y eliminó la llamada “política de pies secos-pies mojados” –migrantes que llegan por tierra legalmente y migrantes que lo hacen por mar ilegalmente– y el programa de admisión provisional en EE.UU. para profesionales cubanos de salud que trabajaban en terceros países. Según el gobierno cubano, este acuerdo permitirá evitar el tráfico y la trata de personas así como las violencias que las políticas de otros gobiernos estadounidenses estimularon, provocando la muerte de numerosas personas en el mar que separa Cuba de Miami, tal como está sucediendo desde hace algunos años en el Mediterráneo. Cuba recibirá a los migrantes ilegales repatriados por Estados Unidos y éste se compromete a seguir recibiendo 20.000 inmigrantes cubanos por año.


Pero las dudas sobre el accionar de Trump siguen pendientes, sobre todo a nivel económico. ¿Mantendrá el bloqueo a Cuba que Obama intentó eliminar después de más de 60 años?


Que Cuba tiene necesidad de inversiones extranjeras lo aseguran los expertos. De hecho en muchos lugares se verifican serios problemas con el agua –en La Habana está racionada y muchos edificios tienen que tener tanques y cisternas para acumularla– y con la electricidad –aunque ahora no hay tantos apagones, también está racionada, incluso en zonas turísticas–. La producción de azúcar ha bajado de poco más de 8 millones de toneladas en la década del 80 a 1,6 millones en 2015/2016, no ha habido modernización tecnológica y la mayoría de los alimentos que se consumen son importados. De hecho el turismo –unos 4 millones de turistas por año– se ha transformado en una fuente importante de ingresos. El estado cubano ha hecho acuerdos con empresas españolas, entre otras, con las cuales mantiene hoteles en las zonas turísticas. El acuerdo vale 10 años. Al concluir, los hoteles pasan a manos del estado cubano exclusivamente. Sin embargo esto no basta. Pero de ahí a aceptar una maniobra económica manejada por Trump en este sentido, hay una gran diferencia.


El otro tema es saber cuánto cambiará o ha cambiado Cuba desde la muerte de Fidel y qué pueden significar esos cambios para el futuro.


“La figura de Fidel empezó a decaer desde que se retiró del gobierno –contó Edel, profesor de historia. Cuando se murió llevaba casi 10 años apareciendo sólo de vez en cuando en televisión”.


“Raúl ha hecho algunos cambios para favorecer a las familias, como por ejemplo permitir la apertura de pequeños negocios particulares, o restaurantes u hospedajes, dándoles a los cubanos la posibilidad de vivir mejor”.


El dolor por la muerte del líder lo llevan dentro. Y se lo ve en la larga cola que cada día se hace en el cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba (al este de la isla), para visitar el lugar donde el líder de la revolución quiso ser enterrado, debajo de una piedra gigante que dice simplemente “Fidel” y frente a la tumba imponente de otro líder de la historia cubana, José Martí. En la tumba y monumento al Che Guevara, en Santa Clara (centro del país), el desfile también es imponente, pero esta vez sobre todo de extranjeros: canadienses, chinos, japoneses, argentinos y algunos pocos estadounidenses. Han pasado mucho años desde que el Che fue asesinado en Bolivia (1967), pero su imagen está por todas partes, en toda Cuba, con el lema “Hasta la victoria siempre”.


No falta sin embargo quien lanza críticas al gobierno de Raúl Castro. “Mi hijo es ingeniero informático. Ha elaborado un programa y lo quiso patentar en Cuba. Pero aquí se lo tiene que dar al estado. No es justo. Por eso lo hizo patentar en España a través de otras personas –contó Julimar, el padre del ingeniero–. Y mi hijo no trabaja como ingeniero y no quiere hacerlo aquí. En cambio se dedica a los turistas, los lleva de aquí para allá como guía en La Habana, y se gana en un día lo que ganaría por mes trabajando para el gobierno” (unos 25 euros). Los precios de los alimentos para los cubanos son fijos y mucho más bajos que en Europa o en Argentina. Aunque a menudo en los mercados no se encuentra lo que se busca. Los cubanos están acostumbrados a comprar lo que hay, no lo que quisieran. Tienen vales de alimentos duraderos como porotos o arroz, por familia o por persona. Y también vales para las carnes, ya que no pueden superar una cierta cantidad semanal.


Pero pese a la muerte del líder y a las dudas por Trump, los cubanos no han perdido la alegría, el buen humor, las bromas, la solidaridad. Se ven pocos niños por la calle. A los chicos se los ve al entrar o salir de la escuela o en los patios internos durante el recreo. Todos con uniformes: minifalda color bordó, verde, azul, según las escuelas, para las chicas, pantalones de esos colores para los barones. Y camisa blanca para todos. El pelo recogido para la chicas parece una regla estricta. “El nivel de escolaridad en Cuba es comparable al de los países desarrollados” recordó un taxista en Santa Clara. Tiene razón. Según la Unesco, en efecto, “en América Latina y el Caribe sólo Cuba alcanzó los objetivos globales de la Educación para Todos en el periodo 2000-2015”. En el último decenio, Cuba ha alcanzado cifras notables en materia de alfabetización y educación primaria, logrando niveles cercanos al 97% de su población juvenil. La alfabetización de adultos ha llegado al 100%, dijo la Unesco. La educación es gratis para todos, incluso la Universidad. Lo mismo sucede con la salud.


Un lugar de reunión para jóvenes y adultos son las plazas públicas donde funciona casi exclusivamente Internet, que uno puede conseguir comprando una tarjeta que dura una hora. En casa son poquísimos los que tienen wifi. Y las plazas son lugares de encuentro donde por la noche, además, hay casi siempre música.


La música, otro factor fundamental de esta cultura, por supuesto no falta ni faltará, pase lo que pase. Hasta en los más impensables lugares hay grupos de cinco, de siete músicos con guitarras, trompetas, percusiones varias, bongós, entonando las más bellas canciones caribeñas. Cada restaurant tiene su grupo, cada plaza, cada rincón famoso como el Floridita, el bar que frecuentaba en La Habana el periodista y escritor estadounidense Ernest Hemingway –que vivió en Cuba entre 1944 y 1960–, donde ahora casi no se puede circular por la cantidad de gente que se empuja para entrar y donde el grupo musical del local está apretujado en un rincón. Pero no por eso deja de tocar.


La solidaridad sigue siendo normal en Cuba. Es la moneda cotidiana como en muchos otros países latinoamericanos. La gente se ayuda, se apoya, y no importa si son cubanos o no. Como en el caso de una turista que se estrelló contra el pavimento en una calle de Santiago de Cuba mientras caminaba. Al menos 6 personas se detuvieron para ayudarla y ofrecieron llamar al hospital. Entre los taxistas también se ayudan, algunos son legales y otros no. Pero eso a ellos no les importa. Se pasan los clientes sin problema. Y la gente en la calle trata de llevar a los turistas a comedores privados, con tres o cuatro mesas, donde cocina la tía o el vecino de enfrente.


Qué pasará de ahora en más es difícil preverlo. Pero, como dice un amigo periodista y cubano, “si el alma cubana ha sobrevivido a los españoles, a los yanquis, a los soviéticos, sobrevivirá también a lo que venga”.


En el Museo de la Revolución, en La Habana, donde se conservan documentos, fotos, armas y hasta el barco Granma con el que los revolucionarios viajaron de México a Cuba para empezar lo que sería el golpe definitivo contra el dictador Fulgencio Batista, hay una sala en la que aparecen cuatro personajes titulada “El rincón de los cretinos”: el primero es Batista, seguido de los ex presidentes estadounidenses Ronald Reagan, George Bush padre y George Bush hijo. Ya hay quien se pregunta si el próximo será Trump.

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Sábado, 28 Enero 2017 07:10

China y Estados Unidos: ¿socios?

China y Estados Unidos: ¿socios?

Casi todos los políticos, periodistas y analistas políticos describen las relaciones entre China y Estados Unidos como una competencia hostil, especialmente en Asia oriental. Yo no estoy de acuerdo. Pienso que entre lo central de la agenda política de ambos países está alcanzar un acuerdo de largo plazo. El hueso duro de roer que los contiene es quién de los potenciales socios es el perro que manda.


Cuando Donald Trump afirma que quiere hacer que Estados Unidos sea grandioso de nuevo, para nada se halla fuera del consenso general en Estados Unidos. Usando palabras diferentes y propuestas políticas diferentes, esta fútil ambición es compartida por Hillary Clinton, Barack Obama y aun Bernie Sanders, y por supuesto por los republicanos. Es compartida también por los ciudadanos más ordinarios. ¿Quién se anima a decir que Estados Unidos debería conformarse con ser el número dos?


Cuando en 1945 Estados Unidos derrotó definitivamente a su gran rival, Alemania, se dispuso a asumir el papel de potencia hegemónica en el sistema-mundo. El único obstáculo era el poderío militar de la Unión Soviética. El modo en que Estados Unidos abordó el asunto de este obstáculo fue ofrecer a la Unión Soviética el estatus de socio menor en el sistema-mundo. Nos referimos a este arreglo tácito como los Acuerdos de Yalta. Ambos lados negaron que hubiera arreglo alguno, y ambos lados lo implementaron a fondo.


Estados Unidos sueña con implementar un arreglo semejante al de Yalta, con China. China se burla de esta idea. Considera que los días de hegemonía estadunidense ya pasaron, creyendo que Estados Unidos ya no cuenta con la fuerza económica para apuntalar ese estatus. También considera que la desunión interna de Estados Unidos lo hace impotente en la arena política. Por el contrario, China busca imponer un arreglo tipo Yalta donde Estados Unidos sea el socio menor. La analogía más cercana sería la relación posterior a 1945 entre Gran Bretaña y Estados Unidos.


China considera que lenta, pero seguramente, su fuerza económica crecerá imparable en las décadas venideras. Considera que puede lastimar el bienestar económico estadunidense mucho más de lo que Estados Unidos puede dañar a China. Además, piensa que atraerá a otros asiáticos que resienten haber vivido, por lo menos los últimos dos siglos, en un mundo dominado política y culturalmente por los europeos.


Es seguro que el análisis de China tiene dos puntos débiles. Tal vez China sobrestima el grado en que puede continuar dominando, a nivel mundial, la superioridad productiva. Y le asalta el temor de que el país pudiera desgarrarse, como ha ocurrido con frecuencia en la historia china. Un arreglo con Estados Unidos podría minimizar el impacto de estos riesgos para China.


Y en cuanto a Estados Unidos, un día la realidad tocará fondo y el papel de socio menor podría ser mejor que quedarse sin arreglo alguno. A este respecto, Trump puede acelerar el proceso. Él ladrará, amenazará e insultará, pero no hará de Estados Unidos un país hegemónico de nuevo. En este sentido, el régimen de Trump desengañará a más estadunidenses que cualquier versión sobria de la misma ambición, como aquella representada por la presidencia de Obama.


En cualquier caso, la danza oculta entre China y Estados Unidos –la no declarada búsqueda de una sociedad– permanecerá siendo la actividad geopolítica en el sistema-mundo de las décadas venideras. Todos los ojos deberían estar puesto en esto. De un modo o de otro, China y Estados Unidos terminarán siendo socios.


Traducción: Ramón Vera Herrera

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Miércoles, 25 Enero 2017 06:42

Trump sepultó el cadáver del ATP

Trump sepultó el cadáver del ATP

El hierático ATP ya estaba agónico antes de las elecciones presidenciales de EU y sólo faltaba el anuncio de su defunción oficial, cuyas exequias ofició ahora el presidente 45 Trump.

Antecedentes: desde hace tres años advertí, cuando Trump ni aparecía en el radar, que el Senado de EU había aniquilado al mortinato ATP (https://goo.gl/yRELxK).

Justamente fue el ala progresista del Partido Demócrata en el Senado la que había bloqueado los dos tratados mercantilistas del simulador Obama y su legendaria duplicidad: el ATP y la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversiones (TTIP, por sus siglas en inglés). Fue cuando pregunté si en el “México neoliberal itamita” los “adherentes fast track al ATP estadunidense por la vía de la hostil y subrepticiamente latinófoba Alianza del Pacifico” estaban "conscientes de que su genuflexión" había sido pospuesta "por lo menos tres años".

En medio de las tendencias de la desglobalización, el año pasado postulé el "Epílogo de la era Obama: revuelta global contra su secreta triada neoliberal financierista (ATP/TTIP/TISA)" (https://goo.gl/PqzxC8).

Luego apunté que los "Tres tratados secretos de EU", mejor dicho, del fracasado Obama, tenían destinatarios geoestratégicos: “ATP vs China, TTIP vs Rusia, y TISA vs el mundo (https://goo.gl/rrLhRQ)”.

Finalmente, hace exactamente un año expuse el “masoquismo del México neoliberal itamita”: el menos remunerado de la ATP, según el Banco Mundial (https://goo.gl/JxOVw8)” y refrendé “la evidencia de que “el México neoliberal itamita” no aprende de sus estruendosos fracasos mercantilistas, como el TLCAN y el ATP” cuando el destino de la tormenta perfecta develó el espejismo del neoliberalismo global.

El problema en el “México neoliberal itamita” es que acaban creyendo sus alucinaciones y no están acostumbrados a los cantos de sirenas de la crítica cartesiana cuando carecen de las herramientas de la dialéctica que alienta la antítesis.

Por desgracia, tuve la razón histórica ante los lubricados turiferarios por el sistema desinformativo y sentencié hace un año, a guisa de epitafio, que “tal sería el ‘México neoliberal itamita’ del ‘futuro’: más mediocre y catatónico que nunca y maquillado por las telenovelas hilarantes del ‘ Mexico’s Moment’ y ‘SavingMexico’”.

No me complace para nada haber tenido razón.

Hechos: al primer día de su trabajo oficial, Trump cumplió su promesa de liquidar el ATP, mediante una fulminante "orden ejecutiva", prerrogativa que elude al Congreso.

Trump busca otorgar empleo a la desahuciada clase media descalabrada por la globalización financierista, mediante el renacimiento manufacturero –que pasaría del outsourcing (deslocalización) al insourcing (relocalización)– y la inversión gigantesca de un billón de dólares en infraestructura, con entonaciones nostálgicas de la reaganomics: disminución de las regulaciones y los impuestos, según la polémica “curva Laffer (https://goo.gl/wyM1vH)”. Hasta el NYT, que suele ser el máximo vociferante anti-Trump, admite que el ATP era “cismático (https://goo.gl/MbRMZV)”.

Nunca faltan las cifras alegres de los interesados apologistas del lobby mercantilista de Wall Street y los 12 países firmantes, entre ellos el “México neoliberal itamita”: el ATP representaba 28 billones de dólares: 40 por ciento del PIB global y una tercera parte del comercio mundial.

No era ningún secreto exhibir que EU se llevaría la tajada del león debido a su ventaja competitiva tecnológica en un sinfín de servicios: finanzas, ingeniería, software, educación, aspectos legales, tecnología de la información, patentes, marcas, etcétera.

El supremo defecto antihumano del ATP era el advenimiento de un clandestino "gobierno mundial" controlado por las mega-trasnacionales israelí-anglosajonas de “bajos salarios (https://goo.gl/h537ZO)”.

Ya antes el NYT había aceptado que el ATP no beneficiaría los empleos en EU que, además, está(ba) a punto de entrar a la polémica automatización/robotización que seguirá afectando la dispar correlación de fuerzas entre las beneficiadas finanzas y los alicaídos empleos (https://goo.gl/M7y0qM).

The Financial Times, portavoz del fallido neoliberalismo global hoy en franca putrefacción, detecta que el TPP-exit (por las siglas del tratado en inglés) "se gesta después de una advertencia de Trump a los ejecutivos de las trasnacionales de EU de no mover su producción al extranjero", y a quienes adelantó la creación de un “muy alto impuesto fronterizo (https://goo.gl/hqwsdv)”.

Empezó el desmantelamiento del "obamismo mercantilista", lo cual para Trump significa "una gran cosa para el trabajador estadunidense".

La tónica de Trump es negociar tratados bilaterales comerciales "justos" que generen empleo e industria en EU.

Para el pugnaz senador republicano de Arizona John McCain, el TPP-exit es un "grave error" que colisiona con la política de libre mercado durante décadas del Partido Republicano, agregando que ello beneficiaría a China, mientras "envía una señal perturbadora de la retirada de EU en la región Asia-Pacífico".

Ni vale la pena preguntar qué advendrá de la putrefacta APEC, en la que se clavó el locuaz Fox con una carga de desastres a cuestas: desde el extinguido Plan-Puebla-Panamá, pasando por sus seis quiméricas refinerías en Centroamérica, hasta la hilarante/delirante "enchilada completa" migratoria de su efímero canciller.

De acuerdo con una representante de ATTAC –movimientoaltermundista antifinancierista internacional (https://goo.gl/VyZDPM)–, con la triada geoestratégica del ATP/TTIP/TISA, "lo que ha pretendido EU es frenar a las economías emergentes y al BRICS" cuando “EU ha intentado acelerar su crecimiento a costa de otras economías (https://goo.gl/mMgTZ8)”.

Por cierto, el muy popular en las huestes laborales senador Bernie Sanders apoyó el TPP-exit de Trump, ya que “sólo beneficia a las trasnacionales (https://goo.gl/aHDpp2)”.

Para WP, portavoz del establishment anti-Trump, el TPP-exit “cambia el papel de EU en la economía mundial (https://goo.gl/GzeHdm)”.

Los ultraglobalistas están desconsolados, como el Chicago Boy Eswar Prasad, ex funcionario del FMI, quien alucina que "EU perderá su capacidad para mantener su influencia y liderazgo en la economía mundial y en los asuntos políticos".

Para Richard Haass, presidente del CFR, el TPP-exit "levanta preguntas fundamentales sobre la confiabilidad en EU" y "deja a nuestros aliados y socios comerciales tambaleando. Crea oportunidades estratégicas para China".

Por cierto, China impulsa su propio acuerdo regional económico (RCEP, por sus siglas en inglés) de 16 países, que incluye a India y Japón (https://goo.gl/cdCscV).

Conclusión: ¿cuál será el precipicio de la hilarante Alianza del Pacífico (México, Chile, Perú y Colombia) sin su director estadunidense de orquesta? Los regionalismos, al unísono de la demografía migratoria, vencieron ya a la cruel globalización financierista: tendencia que detecté hace 10 años (https://goo.gl/4eK4sM).

Hoy el zeitgeist es geoestratégico, lo cual no entienden los fracasados negociadores mercantilistas del “México neoliberal itamita” y su modelo oligofrénico.

El comercio de EU se militarizó: una de las señales del cambio tectónico de paradigma.

www.alfredojalife.com

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Los huérfanos de la globalización neoliberal

Era el camino inevitable, que superaba todo lo que la historia había vivido hasta entonces. El libre comercio, la apertura de los mercados nacionales, el fin de los Estados nacionales, la libre circulación de los capitales, la desterritorialización de las inversiones: en la globalización neoliberal desembocaba inexorablemente el movimiento histórico de universalización de las relaciones capitalistas, iniciado hace varios siglos.


Vivíamos ese momento privilegiado de mercantilización del mundo, frente al cual desaparecían las alternativas, todas restringidas, nacionales, anti-mercantiles, desaparecerían las regulaciones que obstaculizaban a la libre expansión del capital. Países de América Latina habían actuado a contramano de esa tendencia global irreversible, hasta que en Argentina y en Brasil se retomaba el camino de la globalización neoliberal y el futuro volvía a abrirse para esos países.


La elección de Hillary Clinton venía a coronar ese futuro, con un neoliberalismo renovado, teniendo a Macri y a Temer como protagonistas. Todo estaba listo para que la historia de América Latina retomara el camino equivocadamente abandonado por la vía del populismo. En este momento Hillary Clinton estaría desfilando por las pasarelas políticas de la región usando su look neoliberal sacado del closet y celebrada por los gobiernos de Macri y de Temer. Chile había declarado que el TPP (Acuerdo Transpacífico) era el acuerdo del siglo. México había jugado todo su destino en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.


De repente, el voto de salida de Gran Bretaña de la Unión Europea anunciaba que algo estaba fuera del orden mundial previsto.


Enseguida, Donald Trump gana y anula la participación de EE.UU.en el TPP, así como desiste del Tratado de Libre Comercio con Europa y cuestiona el Tratado con México y Canadá.


La brújula de los neoliberales se atasca. El futuro ya no es lo que sería. Justo quienes les habían vendido ese futuro, lo niegan y vuelven al proteccionismo, que decían que estaba superado definitivamente. Salen de los acuerdos de libre comercio que anunciaban que era el destino obligado. Retornan a la defensa de los empleos dentro del país, cuando explotaban mano de obra barata de afuera como el camino de mejorar la concurrencia.


Total, el futuro ya no es lo que fue. Volvió a estar abierto. Lo que se decía que era superado vuelve con fuerza. Lo que se prometía como el destino inexorable, dejó de ser.


Los que han atado su destino a la globalización neoliberal, se quedaron huérfanos. El canciller José Serra prometía llevar a Brasil al TPP, que ahora no existe más. Argentina y Brasil trataron de debilitar los espacios de integración regional, en función del retorno a la subordinación a los EE.UU. Ahora, al igual que a México, se les cierran las puertas. (A Argentina ya le costó el amargo cierre de la exportación de limones. A México le cuesta todo: inversiones, empleos, remesas desde EE.UU.)


No hay destino obligatorio para la humanidad. El futuro está abierto, será decidido por las vías que los pueblos decidan, democráticamente. ¿Por qué no Argentina, Brasil y México, con gobiernos soberanos, deciden próximamente reencauzar sus políticas externas y ampliar y reforzar los procesos de integración latinoamericana, estrechamente articulados a los Brics? ¿Por qué no?

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Trump firma el decreto para sacar a EEUU del acuerdo comercial TPP

El presidente de EEUU promete a las grandes empresas recortes "masivos" de impuestos y eliminar regulaciones


El presidente de EEUU, Donald Trump, firmó este lunes en el Despacho Oval una orden ejecutiva para sacar al país del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), del que forman una docena de naciones.


El TPP fue negociado por el Gobierno del expresidente Barack Obama, que hizo de ese acuerdo una de sus prioridades en materia comercial y dentro de su estrategia para profundizar los lazos con la región de Asia-Pacífico. El TPP, promovido por Estados Unidos, implica a otros 11 países a ambos lados del Pacífico (Japón, Australia, Nueva Zelanda, Malasia, Brunei, Singapur, Vietnam, Canadá, México, Perú y Chile) que representan el 40% del PIB mundial.


Poco después de ganar las elecciones del pasado 8 de noviembre, Trump anticipó en un vídeo que una de sus primeras acciones tras ser investido presidente el 20 de enero sería emitir una "notificación de intención" para retirar al país del TPP, acuerdo del que dijo que "es un desastre potencial" para EEUU. Durante la campaña electoral, tanto Trump como su rival demócrata por la Presidencia, Hillary Clinton, mostraron su oposición al TPP.


El TPP, cuya negociación llevó más de seis años y se firmó a comienzos de 2016, está en proceso de ratificación en los parlamentos de los países firmantes para su entrada en vigor. Pese a la promesa de Trump de sacar a EEUU del pacto, algunos de sus miembros han señalado su disposición a continuar con él.


"Hemos estado hablando sobre esto durante mucho tiempo", dijo Trump tras firmar la orden ante la presencia del vicepresidente, Mike Pence; su jefe de gabinete, Reince Priebus, y dos de sus asesores más cercanos, Steve Bannon y su yerno Jared Kushner. La retirada del país del TPP es "una gran cosa para los trabajadores estadounidenses", enfatizó Trump.


Tras el acto de hoy en el Despacho Oval, el influyente senador republicano y excandidato presidencial John McCain emitió un comunicado en el que denuncia que la decisión de salir del TPP es "un error grave" con "consecuencias duraderas para la economía estadounidense" y la "posición estratégica" del país en Asia-Pacífico.


El mandatario, que tomó posesión del cargo el pasado viernes, ha proseguido este lunes con la adopción de medidas, entre las que también figuran una orden para congelar la contratación de empleados en la Administración federal. "Excepto para el Ejército", ha matizado durante el acto, en el que ha estado acompañado de asesores y del vicepresidente, Mike Pence.
Un tercer decreto firmado este lunes recupera la denominada política Ciudad de México, que prohíbe el uso de fondos gubernamentales para subvencionar a grupos u ONG que practiquen o asesoren sobre el aborto en el extranjero.
Reunión con empresarios


Antes de la firma, el flamante presidente estadounidense ha mantenido una reunion con directivos de las principales industrias norteamericanas, como Lockheed Martin, Ford y Tesla o Johnson&Johnson, a las que prometió recortes "masivos" de impuestos para las empresas y la clase media, además de eliminar regulaciones y promover un comercio "justo" con los demás países.


Según Trump, esos impuestos bajarán hasta un rango de entre el 15% y el 20%, frente al 35%, "o probablemente más, 38%" actual. "Creemos que podemos reducir las regulaciones en un 75%, tal vez más", sostuvo también el presidente.
Trump argumentó que el "problema" con las regulaciones actuales es que "no puedes hacer nada", al citar en concreto el caso de las protecciones medioambientales, y agregó que el asunto "está fuera de control".


El mandatario también lanzó una advertencia a las empresas que estén pensando en localizar su producción fuera de EEUU: "Vamos a imponer un impuesto fronterizo muy grande sobre el producto cuando llegue, lo cual creo que es justo".

Por otro lado, Trump señaló que actualmente no hay libre comercio, ya que, a su juicio, EEUU es el único que facilita la entrada a productos extranjeros, mientras que "si quieres vender algo a China y otros países, es muy, muy difícil". "Así que no llamo a eso libre comercio. Lo que queremos es comercio justo, comercio justo", enfatizó el presidente.

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Lunes, 23 Enero 2017 06:33

La batalla del Brexit recién empieza

La batalla del Brexit recién empieza

Con un año de elecciones clave en cuatro países centrales al proyecto paneuropeo (Holanda, Francia, Alemania e Italia), la salida de Gran Bretaña del bloque es un problema que desconoce fronteras.



La batalla del Brexit no conoce escenarios o fronteras. En Londres, Bruselas, Frankfurt o Davos la primera ministro Theresa May y los líderes europeos intercambian diariamente golpes, fintas, treguas y amenazas. El excéntrico canciller británico Boris Johnson no duda en comparar a la Unión Europea con un campo de concentración y el Financial Times titula, medio en broma y bastante en serio, “a case for not mentioning the war”.


Nadie piensa en una guerra, pero la belicosidad del lenguaje diplomático global reinante, que incluye entre sus solistas a Donald Trump y Vladimir Putin, inquieta a muchos europeos que no olvidan las dos grandes guerras del siglo XX y más de dos milenios de contiendas tribales, ancestral espíritu humano que parece haber asomado su cabeza desde el estallido financiero de 2008.


En este marco se inscribe el desacompasado diálogo europeo. En la cumbre de los ricos en Davos el jueves Theresa May buscó suavizar ante los inversores su anuncio de un “Hard Brexit” con promesas de amistad, unidad y plena apertura al mundo. Apenas terminó su discurso, Mark Rutte, primer ministro de Holanda, que enfrenta sus propias huestes ferozmente antieuropeas, le advirtió que al elegir el control de la inmigración del Brexit el Reino Unido “va a pagar un alto precio por dejar el mercado más grande del mundo”. No importa, le contestaron al unísono desde Londres varios ministros de May, con el de finanzas Philip Hammond a la cabeza: si la Unión Europea le cierra las puertas al Reino Unido, los británicos, cambiarán su “modelo económico” y bajarán a nada sus impuestos corporativos para birlarle al continente europeo la inversión extranjera, es decir, para ser más paraíso fiscal de lo que son hoy. Según Tax Justice Network, la City de Londres es uno de los principales paraísos fiscales del mundo: la amenaza británica es convertir a todo el Reino Unido en una gigantesca nación offshore si la Unión Europea no se atiene a las demandas de Theresa May.


El discurso pro-globalización de la primera ministra en Davos es parte de este ajedrez que usa objetivos estratégicos y modelos de país como peones a ser sacrificados en pos de una ventaja táctica. “Somos instintivamente una gran nación comercial. Queremos tener la libertad de llegar a acuerdos comerciales con viejos amigos y nuevos aliados en el mundo. Hemos iniciado conversaciones con Australia, Nueva Zelandia e India”, propuso May a los inversores. El ministro de finanzas alemán Wolfang Schbaule, terror de Grecia en 2015, le respondió desde Frankfurt con despectiva ironía. “Solo se puede tomar en serio esta pretensión de ser una potencia con vocación global si deja de amenazar con la eliminación salvaje de impuestos para atraer multinacionales”.


La cacofonía de 28 líderes europeos hablando al mismo tiempo es, por momentos, ensordecedora. El negociador europeo para el Brexit Guy Verhofstadt usa un tono sombrío para criticar la estrategia de May en el diario británico The Guardian diciendo que “es una ilusión sugerir que el Reino Unido puede abandonar la Unión Europea, pero conservar las mejores partes del proyecto europeo, por ejemplo, tener aranceles cero del mercado único europeo, sin aceptar las obligaciones que esto supone” El presidente de la Comisión Europea, el luxemburgués Jean Claude Juncker, ex comandante en jefe de una de las grandes estructuras offshore de la UE, predice que las negociaciones serán “muy, pero muy difíciles” porque los planes de May son “aislacionistas, extremistas e irrealizables”.


Los medios británicos y europeos se suman al coro de cada día. El martes Theresa May anuncia el Hard Brexit que querían los pro-brexit: control de la inmigración, salida del mercado único europeo y tratados comerciales con el resto del mundo, algo que saca al Reino Unido de la Unión Aduanera que exige una política arancelaria común. La mayoría de la prensa británica, abrumadoramente pro-brexit, celebra como si acabara de caer Berlín al fin de la Segunda Guerra Mundial. “Acero de la Nueva Dama de Hierro”, publica el ultraconservador Daily Mail con una caricatura de una desafiante May en la tapa y un subtítulo que advierte “si nos ofrecen un acuerdo negativo nos retiramos y se lo haremos pagar”. El Daily Express se pregunta en tono bélico, “who is next to leave the EU?” (¿Quién es el próximo en abandonar la Unión Europea?)


En el continente no se quedan atrás. El Die Welt Germano hablan de la “Little Britain” en alusión al famoso programa británico que parodia a la nación como una banda de isleños limitados, prejuiciosos y pajueranos. El Der Spiegel acusa a May de ser puro “I want, I want, I want” sin darse cuenta que toda negociación implica un toma y daca. Además le advierte que está “automutilándose”. En Italia, La Repubblica titula: “Brexit, el Reino Unido construye un muro”. No es la única alusión a una entente Trump-May. En Francia el Le Monde señala que el apoyo de Trump al Brexit “es recibido con júbilo por May que quiere cerrar filas con su aliado favorito”.


El martes May dijo exactamente lo contrario al afirmar –en contra de lo que había dicho un día antes Trump– que no quiere que el Brexit dispare la desintegración de la Unión Europea, pero en el ruido reinante la retórica diplomática queda ahogada por la desconfianza y el clamor nacionalista. A pesar de que la apuesta de May va por el lado del “Hard Brexit”, hubo un resignado alivio en muchos dirigentes europeos que saludaron el módico de certeza que ofrecía para enfocar las negociaciones después de meses de silencio y ambigüedad de los británicos. Pero la mínima buena voluntad existente se desmoronó con el torpe soplido del canciller Boris Johnson. “Si el presidente Hollande quiere administrar castigos corporales a quien elige escaparse, un poco a la manera de una película de la Segunda Guerra Mundial, no creo que avancemos mucho”, dijo Johnson.


El presidente Francois Hollande había dicho que abandonar la Unión Europea tendría un costo, pero en este áspero presente el oportunismo, la mala fe y, a veces, el malentendido ordenan los intercambios. El jueves el canciller francés Jean-Marc Ayrault le contesta a Johnson que “no se trata para nada de castigar al Reino Unido”. En Londres Downing Street tiene que asegurar que el canciller “no estaba diciendo de ninguna manera que los europeos eran nazis”.


En este clima político, diplomático y mediático, con un año de elecciones clave en cuatro países centrales al proyecto paneuropeo (Holanda en marzo, Francia en abril, Alemania en setiembre, Italia en cualquier momento) el problema no es solo “Little Britain” sino también “Little Europe”: cada uno defendiendo su terruño. Si el proyecto paneuropeo nació de poner el objetivo estratégico de paz y unidad por encima de los enfrentamientos tácticos y nacionales, el siglo XXI se inclina cada vez más en la dirección opuesta.


Entre los empresarios y la city cunde la alarma. El derrumbe económico británico que vaticinaban los que estaban a favor de permanecer en la UE no se produjo, pero los empresarios y la City recuerdan que las negociaciones no han comenzado porque el gobierno de May no activó el artículo 50 del Tratado Europeo. En otras palabras, el impacto es débil porque el Brexit todavía no empezó. Pero la élite industrial y financiera están poniendo en marcha sus planes de contingencia. Esta semana el HSBC y el UBS comenzaron a cumplir su promesa de mudar unos 2500 puestos de trabajo a París y el Goldman Sachs ha parado muchos proyectos de inversión que ponen fin a su expansión en la capital británica. París, Frankfurt y Nueva York están a la caza de este éxodo financiero. Por su parte, la multinacional Toyota, que emplea a tres mil británicos, señaló al Financial Times que está analizando su futuro. “Ahora que vemos la dirección que ha adoptado la primer ministro del Reino Unido, creo que es hora de considerar, junto con nuestros socios y proveedores, cómo puede sobrevivir nuestra compañía”, señaló el CEO Takeshi Uchiyamada.


Un comentarista británico, Simon Jenkins, ve todo como un peligroso partido de poker lleno de bluffs y trampas. Según Jenkins, Theresa May tuvo que mostrar esta primera carta nacionalista porque no tenía margen de maniobra, pero en definitiva irá del “Hard Brexit” hacia un “Soft Brexit” . “Habrá un acomodamiento. El dinero habla y se hará sentir. Pero la realidad es que el Brexit tendrá costos”, dice Jenkins. En un muy interesante artículo en El País el autor de “La España vacía”, Sergio del Molino, suena bastante más apocalíptico al comparar a la actual Unión Europea con el ImperioAustrohúngaro que se desmoronó con la Primera Guerra Mundial. “Salvando todas las distancias los europeos de hoy corremos el riesgo de ser los austríacos de ayer. Quizás algunos historiadores revisen dentro de 50 o 100 años aquella UE y concluyan que no estaba tan mal y que, como los austrohúngaros de 1919, fuimos tan idiotas como para enrocarnos en nuestras naciones provincianas para demoler desde ellas algo que podría haber funcionado y que, indudablemente, había hecho nuestro continente algo mejor y más vivible.”

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Trump desprecia a la OTAN y Alemania: empieza la seducción a Putin

Esta vez no fue con sus letales tuits, con los que tiene amedrentado al desfalleciente “México neoliberal itamita”, sino mediante sonoras entrevistas a dos medios conservadores muy bien seleccionados – The Times británico y el alemán Bild– que Trump sacudió el alicaído andamiaje europeo, a unos días de su juramento como presidente número 45 de Estados Unidos (EU), en franca decadencia doméstica y global.

Luego de que Marine Le Pen, puntera en la elección francesa, acudió a la Torre Trump en Nueva York, el casi presidente 45 de EU pronunció la oración fúnebre de la OTAN –a la que denostó de "obsoleta"–, conminó a otros países europeos a seguir el ejemplo del Brexit y criticó a la atribulada canciller alemana Angela Merkel por su "catastrófico error" de haber recibido a un millón de inmigrantes, mientras anhela establecer "buenos arreglos con Rusia" con el fin de “reducir el depósito de armas nucleares (https://goo.gl/Zj2lxO)”.

En contrapunto a su actitud hostil contra el “México neoliberal itamita”, Trump desea un tratado comercial expedito con Gran Bretaña (GB), lo cual expone la alianza sempiterna de EU y GB contra el ascenso alemán desde la Primera Guerra Mundial, que se prolongó 30 años después en la Segunda Guerra Mundial, y ahora prosigue contra la supremacía geoeconómica teutona.

Muy ingenua, Merkel nunca entendió la duplicidad de Obama, quien por un lado la engatusaba y por otro enviaba a su generador de caos regional y global, el israelí-húngaro-británico-estadunidense George Soros, a desestabilizar el euro y a minar por dentro las estructuras civilizatorias europeas mediante el flagelo migratorio, cuyos efectos deletéreos detectó mejor que nadie el premier de Hungría, Viktor Corban.

En Europa no ocultan su temor por la dislocación trasatlántica (https://goo.gl/PgI68B).

Trump no disimula que favorece la balcanización europea estilo Brexit. Ya en una ocasión preguntó a Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, cuál sería el próximo país en abandonar la Unión Europea (UE).

Trump alega que EU pierde 800 mil millones de dólares al año en su comercio con la UE, un "vehículo de Alemania", a la que exige "reciprocidad" y con la que amaga una guerra comercial.

Sin la "obsoleta OTAN", Europa queda desamparada, sin cobertura nuclear y a merced del oso ruso.

GB, dotada de arsenales nucleares, ya no pertenece más a la EU desde el Brexit y sólo queda Francia con su disuasiva forcede frappe atómica.

Recuerdo que en una ocasión Newton Gingrich, a quien la revista Der Spiegel califica de "confidente" de Trump en su reciente entrevista, durante el proceso electoral consideró que una de las tres capitales de los países bálticos era un suburbio de San Petersburgo.

En su entrevista (https://goo.gl/1W8uS1), Gingrich fustiga a los apparatchiks de Bruselas que se volcaron insensatamente por Hillary.

Merkel se equivocó al apostar por Obama y luego, en forma impúdica, por la derrotada Hillary.

Más allá de las dos derrotas de Merkel en Siria y Ucrania, su peor error fue haber apostado por la agónica globalización financierista, en su desprecio a los nacionalismos –como el de Grecia, a la que humilló–, y en su postura soberbia durante el G-20 en la cumbre de 2014 en Brisbane (Australia), cuando fulminó contra el "anacronismo" del zar Vlady Putin y sus caducas "esferas de influencia" del siglo XIX.

El problema con la malhadada canciller Merkel radica en su rusofobia que heredó, comprensiblemente, cuando Alemania del Este estaba ocupada por la URSS, lo cual trasmutó en su insensato sometimiento a EU, en especial con Obama, que jugó doble con ella.

Merkel nunca se dio por enterada de la legendaria perfidia británica, que la empina por tercera vez en 103 años. ¿No hay geoestrategas en la admirable Alemania?

Breitbart, portavoz de Trump, lo enuncia sin tapujos: "Trump muestra su musculatura contra los pilares del orden de la posguerra", lo cual causó perplejidad, conmoción y rabia en Alemania, la UE y la OTAN (https://goo.gl/qpuaX4).

Sin gastos militares creíbles, la UE prosperó –llegó a ser la primera superpotencia geoeconómica global con la otrora divisa omnipotente, el euro, que hoy se ha derrumbado y cotiza a la par del dólar– gracias al paraguas nuclear de EU frente a la URSS y luego frente a su balcanizada sucesora Rusia.

Hoy Trump exige la retribución europea cuando EU se agobió con su despilfarro militar.

¿Qué tan tarde es para que la UE opere una "defensa común" que nunca le permitió EU?

El canciller galo, Jean-Marc Ayrault, apela al antídoto de la "unión" frente al Brexit y el trumpismo coligados, mientras Merkel considera que ahora “el destino europeo se encontraba en sus manos (https://goo.gl/PFHNSW)”.

Sahra Wagenknecht, líder de la oposición alemana del importante partido de izquierda Die Linke, se pronunció por la disolución de la OTAN y la creación de un "sistema colectivo de seguridad que incluya a Rusia", en entrevista al medio alemán Deutschlandfunk: "La OTAN se encuentra en una posible vía muerta", y remató que las declaraciones de Trump "divulgaron despiadadamente los errores y omisiones del gobierno federal de Alemania" (https://goo.gl/xP94qJ).

A menos que exista un futuro reparto del féretro de Europa entre EU y Rusia en aras del G-2, por lo pronto, un "sistema colectivo de seguridad" de ambos implícitamente los hermana militarmente en el teatro europeo extensivo hasta Medio Oriente.

The New York Times (NYT), que se volcó por Hillary, abulta lo que considera los aspectos negativos de Trump y dramatiza la "incertidumbre mundial" de los otrora aliados de EU (https://goo.gl/4cRvYO). Resalta más la negatividad del NYT, que se ha vuelto un vulgar vehículo de "propaganda negra" que niega el cambio del paradigma global cuando el acercamiento de Trump y Putin tanto en materia petrolera (vía Tillerson, de Exxon Mobil) como nuclear: desarme a cambio de levantar sanciones.

El probable acuerdo entre EU y Rusia define la piedra de toque de la nueva arquitectura global, sustentada por las armas nucleares, a la que se deberán adaptar los principales jugadores geopolíticos del planeta.

El asunto de China es diferente y merece tratamiento especial, cuando Rusia se volvió el centro del juego geoestratégico tripolar. Rusia se posiciona en relativa equidistancia de EU y China. Hoy Rusia opera todavía más cerca de China, mientras se acerca a EU, en la fase de Trump, ya sin la hostilidad de los Bush/Clinton y Obama.

A la inversa de Nixon/Kissinger en la década de los 70 –quienes cautivaron a China contra la ex URSS–, 46 años después Trump intenta seducir a Putin con todo incentivo para alejarlo de China.

El escollo de Trump contra China es que Xi estableció una "estratégica alianza", como la publicitan, con Putin, en la fase de resurrección de Rusia, y que se ignora si abarca el trascendental nivel militar nuclear.

A mi juicio, that is the name of the new game: a lo que el "mundo", en especial, los principales jugadores, se tendrá que ajustar y realinear ante la vertiginosa dinámica del nuevo orden geoestratégico tripolar y su tectónico cambio de paradigma.

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Miércoles, 18 Enero 2017 06:39

¿Desdolarización de la economía mundial?

¿Desdolarización de la economía mundial?

Introducción: desde los acuerdos de Bretton Woods, a mediados del siglo XX, el dólar ha sido indiscutiblemente la moneda de referencia de la economía mundial. Se construyó un sistema financiero internacional por y para la economía estadunidense con el dólar como estandarte hegemónico.


De esta manera, y hasta hoy, el dólar se ha convertido en la principal moneda internacional tanto de reserva como para los intercambios comerciales, de divisas y el resto de transacciones financieras.


La hegemonía del dólar es un privilegio y una asimetría de poder en favor de la economía estadunidense respecto del resto de economías del mundo. Un poder que se manifiesta en innumerables beneficios para el capital en el sistema financiero y en las relaciones comerciales con el exterior.


Esta hegemonía se incrementó aún más en los años 80 con el crecimiento y la expansión financiera global, así como con la expansión territorial del capital productivo y su nueva división internacional del trabajo y una nueva estructura internacional del comercio.


En palabras claras: el nuevo orden económico mundial neoliberal pivotó sobre la hegemonía del dólar en el mundo.
Indicios para la discusión sobre la hegemonía del dólar. Actualmente el dólar mantiene su posición hegemónica y es, con diferencia, la moneda más utilizada en el mundo. Sin embargo, distintos hechos han acaecido desde comienzos del siglo XXI que vislumbran la posibilidad de transformaciones en la economía global y el sistema financiero internacional que desplacen relativamente el poder central del dólar.


Por un lado, la entrada en juego del euro, moneda con un área económica detrás que tiene un peso en el mundo, en términos de PIB y comercio, equivalente a Estados Unidos. Aunque el euro no ha sido el contrapeso frente al dólar esperado por los más optimistas, su presencia y crecimiento le ha restado algo de protagonismo como moneda de reserva y en el comercio internacional.


Por otro lado, la presencia de los países emergentes (Brics), especialmente de China, cuya importancia de su moneda comienza a reflejar los cambios que se están sucediendo en la economía global. En este sentido, ha habido un progreso en distintos mecanismos, liderados por China, de cooperación financiera y de intercambios comerciales y financieros sin utilizar el dólar que abre espacios regionales en el sistema financiero a favor de otras monedas, especialmente el yuan.
En este sentido, cabe destacar la importancia que ha tenido el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura.


Además, estamos en plena transición geoeconómica: aparecen bloques comerciales regionales que buscan tener relaciones económicas en monedas propias. Se abre una nueva época económico-financiera.


Algunos datos relevantes sobre estos indicios. Aunque estaríamos muy a los inicios de la existencia de un verdadero contrapeso en el sistema financiero que discuta la hegemonía del dólar, la evidencia de los datos bien interpretados puede mostrar indicios de cambios en este sentido.


En cuanto a moneda de reserva internacional que tienen los distintos bancos centrales de los países, el dólar ha visto disminuir su importancia. Si en 2000 representaba como moneda de reserva 72 por ciento del total, actualmente representa 63 por ciento.


El peso del dólar en la cesta de monedas que determina el valor de los derechos especiales de giro (DEG) del Fondo Monetario Internacional. El valor del dólar ha caído levemente; unos 2 puntos porcentuales, en la última década.
Pero más importante es en este sentido la inclusión en la cesta del yuan (efectiva a partir del 1º de octubre de 2016). No tanto por el peso que restará al dólar, sino por lo que significa en cuanto al reconocimiento de confianza del mundo capitalista a una moneda de una economía de la envergadura de China. Es un paso muy importante para un futuro papel determinante del yuan frente al dólar en el sistema monetario internacional.


El yuan se usa como moneda de reserva en 40 bancos centrales.


En cuanto a las divisas intercambiadas a escala mundial, si en 2001 el dólar tenía un peso de 45 por ciento de todos los intercambios, en 2010 éste había caído a 42.5 por ciento, aumentando hasta 2016 a 43.8 por ciento.
Vale la pena volver a destacar aquí la fuerte irrupción del yuan con un peso superior a 2 por ciento en la actualidad, siendo en 2010 de 0.45 por ciento.


Otro dato: el comercio Sur-Sur cada vez es más importante a escala mundial: pasó de suponer 6 por ciento en 1985 a 24 por ciento en 2010; mientras el comercio Norte-Norte retrocedió a 38 por ciento.


Un dato importante es el uso de las distintas monedas en la facturación del comercio internacional. Una aproximación a este dato es la moneda utilizada en el crédito documentario, principal fuente de financiación de las operaciones de comercio internacional. Aquí el yuan ha tenido un avance espectacular en detrimento especialmente del dólar. Si en 2012, del total de operaciones, el yuan representaba 1.89 por ciento y el dólar 85 por ciento; en 2015 el yuan había aumentado enormemente su peso hasta 9.43 por ciento, mientras el dólar caía a 79.73 por ciento.


El dólar también ha perdido peso en el comercio exterior de la Unión Europea (UE). Si en 2010 52 por ciento de las importaciones (extra UE) y 34 por ciento de las exportaciones se realizaban en dólares, en 2015 estos porcentajes han caído a 42 por ciento y 27 por ciento respectivamente.


Conclusiones. El dólar sigue estando muy presente, en forma dominante, en las transacciones económicas internacionales. Sin embargo, sí se debe constatar la emergencia de nuevas monedas que comienzan a tener un rol cada vez más protagónico en la economía mundial, como moneda de reserva o de intercambio comercial. La transición geoeconómica sigue su curso. En estos últimos años, la desdolarización de la economía mundial ha comenzado a dar sus primeros pasos. Por ahora, no ha puesto en peligro la hegemonía del dólar, pero sí ha demostrado que existen alternativas, sólidas y eficaces. Veremos qué sucede en la próxima década.


Por Francisco Navarro y Alfredo Serrano*

*Economistas, investigadores del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica.

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Xi advierte en Davos de que no hay vencedores en una guerra comercial

El presidente chino se presenta en el Foro Económico Mundial como el líder de la globalización

 

En un discurso que en cualquier otra época hubiera podido compartir casi cualquier presidente de Estados Unidos y en claro contraste con los postulados que defiende el presidente electo Donald Trump, Xi Jinping ha hecho de su estreno en el Foro de Davos la plataforma desde la que erigirse en el líder mundial de la globalización y el libre comercio. Xi advirtió que “nadie sale vencedor de una guerra comercial” y descartó que su país vaya a emprender una guerra de divisas, ahora que el nuevo equipo de Trump empieza a quejarse de la fortaleza del dólar.


Nadie parece defender en estos momentos de descontento social y resaca de la crisis financiera la globalización con tanto entusiasmo como el presidente chino y a ello dedicó buena parte de su discurso inaugural de la edición 2017 del Foro Económico Mundial (WEF, en sus siglas en inglés). “Muchos de los problemas que ahora tiene la economía global no proceden de la globalización”, apuntó Xi en su discurso, para el que contó con ayuda del teleprompter. “La crisis financiera no fue resultado de la globalización sino de la falta de regulación adecuada y la búsqueda de beneficios a toda costa”, recalcó. El líder chino desgranó en su intervención los beneficios aportados por la globalización aunque reconoció que es un “arma de doble filo” que ha agravado la brecha entre ricos y pobres, entre el norte y el sur. “Los chinos suelen decir que los dátiles crecen en arbustos espinosos. Nada es perfecto”, afirmó Xi.


El primer presidente chino en acudir a Davos defendió un nuevo modelo de crecimiento inclusivo, con la innovación como principal motor, e incidió en la necesidad de adoptar un enfoque coordinado entre los países. “Hemos de promover la liberalización del comercio y la inversión diciendo no al proteccionismo. Porque nadie saldrá vencedor de una guerra comercial”, advirtió Xi en clara alusión a los mensajes proteccionistas que ha lanzado el presidente electo Trump. “Nos guste o no, la economía global es el gran arbusto del que no podemos escapar. Cada uno debe elegir el mejor camino y el ritmo que se adapte a sus necesidades”, insistió.


“Apostaremos por una red de acuerdos comerciales libres y abiertos”, apuntó, en clara referencia al Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés) aprobado por la saliente Administración de Barack Obama –aunque aún no ratificado por el Congreso—y con el que EE UU pretendía aislar comercialmente a China. Y aunque lo mencionó de pasada, a nadie en la sala se le escapó su compromiso a “no vamos a lanzar una guerra de divisas”.


Horas antes, el único delegado no oficial de la Administración de Trump desplazado al WEF, Anthony Scaramucci, asesor económico de Trump durante la campaña que le acompañará a la Casa Blanca, advirtió en una intervención que las autoridades estadounidenses deben “tener cuidado” con la fortaleza del dólar, después de que Trump considerara que la moneda es en estos momentos “demasiado fuerte”. El renminbi se depreció el año pasado casi un 7% frente al dólar, como consecuencia de una salida masiva de capitales extranjeros del país.


Xi volvió a recuperar el papel de líder de los países emergentes y reclamó un mayor peso de las economías en desarrollo en los foros de gobernanza global y recabó los mayores aplausos de la sala cuando defendió la vigencia del acuerdo de París contra el cambio climático y la necesidad de implementarlo.


Nadie quería perderse el discurso de Xi en el Foro Económico Mundial (WEF, en sus siglas en inglés). Ni el aun vicepresidente de EE UU, Joe Biden, ni el número dos del Fondo Monetario Internacional (FMI), David Lipton, ni los centenares de ejecutivos, economistas y periodistas que abarrotaban la sala principal del Centro de Congresos como en pocas ocasiones. El líder chino era perfectamente consciente de la clase de público que acude a estos encuentros y lanzó su propio anzuelo. “En los próximos ocho años, China importará productos y servicios por ocho billones de dólares, aprobará proyectos de inversión extranjera por 650.000 millones e invertirá 750.000 millones en el exterior. Además, 700 millones de turistas viajarán al extranjero”.


“China mantendrá las puertas abiertas a la inversión, no las cerraremos. Esperemos que también lo hagan los demás”, concluyó.

 

Davos (Suiza) 17 ENE 2017 - 14:04 COT

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