Lunes, 23 Enero 2017 06:33

La batalla del Brexit recién empieza

La batalla del Brexit recién empieza

Con un año de elecciones clave en cuatro países centrales al proyecto paneuropeo (Holanda, Francia, Alemania e Italia), la salida de Gran Bretaña del bloque es un problema que desconoce fronteras.



La batalla del Brexit no conoce escenarios o fronteras. En Londres, Bruselas, Frankfurt o Davos la primera ministro Theresa May y los líderes europeos intercambian diariamente golpes, fintas, treguas y amenazas. El excéntrico canciller británico Boris Johnson no duda en comparar a la Unión Europea con un campo de concentración y el Financial Times titula, medio en broma y bastante en serio, “a case for not mentioning the war”.


Nadie piensa en una guerra, pero la belicosidad del lenguaje diplomático global reinante, que incluye entre sus solistas a Donald Trump y Vladimir Putin, inquieta a muchos europeos que no olvidan las dos grandes guerras del siglo XX y más de dos milenios de contiendas tribales, ancestral espíritu humano que parece haber asomado su cabeza desde el estallido financiero de 2008.


En este marco se inscribe el desacompasado diálogo europeo. En la cumbre de los ricos en Davos el jueves Theresa May buscó suavizar ante los inversores su anuncio de un “Hard Brexit” con promesas de amistad, unidad y plena apertura al mundo. Apenas terminó su discurso, Mark Rutte, primer ministro de Holanda, que enfrenta sus propias huestes ferozmente antieuropeas, le advirtió que al elegir el control de la inmigración del Brexit el Reino Unido “va a pagar un alto precio por dejar el mercado más grande del mundo”. No importa, le contestaron al unísono desde Londres varios ministros de May, con el de finanzas Philip Hammond a la cabeza: si la Unión Europea le cierra las puertas al Reino Unido, los británicos, cambiarán su “modelo económico” y bajarán a nada sus impuestos corporativos para birlarle al continente europeo la inversión extranjera, es decir, para ser más paraíso fiscal de lo que son hoy. Según Tax Justice Network, la City de Londres es uno de los principales paraísos fiscales del mundo: la amenaza británica es convertir a todo el Reino Unido en una gigantesca nación offshore si la Unión Europea no se atiene a las demandas de Theresa May.


El discurso pro-globalización de la primera ministra en Davos es parte de este ajedrez que usa objetivos estratégicos y modelos de país como peones a ser sacrificados en pos de una ventaja táctica. “Somos instintivamente una gran nación comercial. Queremos tener la libertad de llegar a acuerdos comerciales con viejos amigos y nuevos aliados en el mundo. Hemos iniciado conversaciones con Australia, Nueva Zelandia e India”, propuso May a los inversores. El ministro de finanzas alemán Wolfang Schbaule, terror de Grecia en 2015, le respondió desde Frankfurt con despectiva ironía. “Solo se puede tomar en serio esta pretensión de ser una potencia con vocación global si deja de amenazar con la eliminación salvaje de impuestos para atraer multinacionales”.


La cacofonía de 28 líderes europeos hablando al mismo tiempo es, por momentos, ensordecedora. El negociador europeo para el Brexit Guy Verhofstadt usa un tono sombrío para criticar la estrategia de May en el diario británico The Guardian diciendo que “es una ilusión sugerir que el Reino Unido puede abandonar la Unión Europea, pero conservar las mejores partes del proyecto europeo, por ejemplo, tener aranceles cero del mercado único europeo, sin aceptar las obligaciones que esto supone” El presidente de la Comisión Europea, el luxemburgués Jean Claude Juncker, ex comandante en jefe de una de las grandes estructuras offshore de la UE, predice que las negociaciones serán “muy, pero muy difíciles” porque los planes de May son “aislacionistas, extremistas e irrealizables”.


Los medios británicos y europeos se suman al coro de cada día. El martes Theresa May anuncia el Hard Brexit que querían los pro-brexit: control de la inmigración, salida del mercado único europeo y tratados comerciales con el resto del mundo, algo que saca al Reino Unido de la Unión Aduanera que exige una política arancelaria común. La mayoría de la prensa británica, abrumadoramente pro-brexit, celebra como si acabara de caer Berlín al fin de la Segunda Guerra Mundial. “Acero de la Nueva Dama de Hierro”, publica el ultraconservador Daily Mail con una caricatura de una desafiante May en la tapa y un subtítulo que advierte “si nos ofrecen un acuerdo negativo nos retiramos y se lo haremos pagar”. El Daily Express se pregunta en tono bélico, “who is next to leave the EU?” (¿Quién es el próximo en abandonar la Unión Europea?)


En el continente no se quedan atrás. El Die Welt Germano hablan de la “Little Britain” en alusión al famoso programa británico que parodia a la nación como una banda de isleños limitados, prejuiciosos y pajueranos. El Der Spiegel acusa a May de ser puro “I want, I want, I want” sin darse cuenta que toda negociación implica un toma y daca. Además le advierte que está “automutilándose”. En Italia, La Repubblica titula: “Brexit, el Reino Unido construye un muro”. No es la única alusión a una entente Trump-May. En Francia el Le Monde señala que el apoyo de Trump al Brexit “es recibido con júbilo por May que quiere cerrar filas con su aliado favorito”.


El martes May dijo exactamente lo contrario al afirmar –en contra de lo que había dicho un día antes Trump– que no quiere que el Brexit dispare la desintegración de la Unión Europea, pero en el ruido reinante la retórica diplomática queda ahogada por la desconfianza y el clamor nacionalista. A pesar de que la apuesta de May va por el lado del “Hard Brexit”, hubo un resignado alivio en muchos dirigentes europeos que saludaron el módico de certeza que ofrecía para enfocar las negociaciones después de meses de silencio y ambigüedad de los británicos. Pero la mínima buena voluntad existente se desmoronó con el torpe soplido del canciller Boris Johnson. “Si el presidente Hollande quiere administrar castigos corporales a quien elige escaparse, un poco a la manera de una película de la Segunda Guerra Mundial, no creo que avancemos mucho”, dijo Johnson.


El presidente Francois Hollande había dicho que abandonar la Unión Europea tendría un costo, pero en este áspero presente el oportunismo, la mala fe y, a veces, el malentendido ordenan los intercambios. El jueves el canciller francés Jean-Marc Ayrault le contesta a Johnson que “no se trata para nada de castigar al Reino Unido”. En Londres Downing Street tiene que asegurar que el canciller “no estaba diciendo de ninguna manera que los europeos eran nazis”.


En este clima político, diplomático y mediático, con un año de elecciones clave en cuatro países centrales al proyecto paneuropeo (Holanda en marzo, Francia en abril, Alemania en setiembre, Italia en cualquier momento) el problema no es solo “Little Britain” sino también “Little Europe”: cada uno defendiendo su terruño. Si el proyecto paneuropeo nació de poner el objetivo estratégico de paz y unidad por encima de los enfrentamientos tácticos y nacionales, el siglo XXI se inclina cada vez más en la dirección opuesta.


Entre los empresarios y la city cunde la alarma. El derrumbe económico británico que vaticinaban los que estaban a favor de permanecer en la UE no se produjo, pero los empresarios y la City recuerdan que las negociaciones no han comenzado porque el gobierno de May no activó el artículo 50 del Tratado Europeo. En otras palabras, el impacto es débil porque el Brexit todavía no empezó. Pero la élite industrial y financiera están poniendo en marcha sus planes de contingencia. Esta semana el HSBC y el UBS comenzaron a cumplir su promesa de mudar unos 2500 puestos de trabajo a París y el Goldman Sachs ha parado muchos proyectos de inversión que ponen fin a su expansión en la capital británica. París, Frankfurt y Nueva York están a la caza de este éxodo financiero. Por su parte, la multinacional Toyota, que emplea a tres mil británicos, señaló al Financial Times que está analizando su futuro. “Ahora que vemos la dirección que ha adoptado la primer ministro del Reino Unido, creo que es hora de considerar, junto con nuestros socios y proveedores, cómo puede sobrevivir nuestra compañía”, señaló el CEO Takeshi Uchiyamada.


Un comentarista británico, Simon Jenkins, ve todo como un peligroso partido de poker lleno de bluffs y trampas. Según Jenkins, Theresa May tuvo que mostrar esta primera carta nacionalista porque no tenía margen de maniobra, pero en definitiva irá del “Hard Brexit” hacia un “Soft Brexit” . “Habrá un acomodamiento. El dinero habla y se hará sentir. Pero la realidad es que el Brexit tendrá costos”, dice Jenkins. En un muy interesante artículo en El País el autor de “La España vacía”, Sergio del Molino, suena bastante más apocalíptico al comparar a la actual Unión Europea con el ImperioAustrohúngaro que se desmoronó con la Primera Guerra Mundial. “Salvando todas las distancias los europeos de hoy corremos el riesgo de ser los austríacos de ayer. Quizás algunos historiadores revisen dentro de 50 o 100 años aquella UE y concluyan que no estaba tan mal y que, como los austrohúngaros de 1919, fuimos tan idiotas como para enrocarnos en nuestras naciones provincianas para demoler desde ellas algo que podría haber funcionado y que, indudablemente, había hecho nuestro continente algo mejor y más vivible.”

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Trump desprecia a la OTAN y Alemania: empieza la seducción a Putin

Esta vez no fue con sus letales tuits, con los que tiene amedrentado al desfalleciente “México neoliberal itamita”, sino mediante sonoras entrevistas a dos medios conservadores muy bien seleccionados – The Times británico y el alemán Bild– que Trump sacudió el alicaído andamiaje europeo, a unos días de su juramento como presidente número 45 de Estados Unidos (EU), en franca decadencia doméstica y global.

Luego de que Marine Le Pen, puntera en la elección francesa, acudió a la Torre Trump en Nueva York, el casi presidente 45 de EU pronunció la oración fúnebre de la OTAN –a la que denostó de "obsoleta"–, conminó a otros países europeos a seguir el ejemplo del Brexit y criticó a la atribulada canciller alemana Angela Merkel por su "catastrófico error" de haber recibido a un millón de inmigrantes, mientras anhela establecer "buenos arreglos con Rusia" con el fin de “reducir el depósito de armas nucleares (https://goo.gl/Zj2lxO)”.

En contrapunto a su actitud hostil contra el “México neoliberal itamita”, Trump desea un tratado comercial expedito con Gran Bretaña (GB), lo cual expone la alianza sempiterna de EU y GB contra el ascenso alemán desde la Primera Guerra Mundial, que se prolongó 30 años después en la Segunda Guerra Mundial, y ahora prosigue contra la supremacía geoeconómica teutona.

Muy ingenua, Merkel nunca entendió la duplicidad de Obama, quien por un lado la engatusaba y por otro enviaba a su generador de caos regional y global, el israelí-húngaro-británico-estadunidense George Soros, a desestabilizar el euro y a minar por dentro las estructuras civilizatorias europeas mediante el flagelo migratorio, cuyos efectos deletéreos detectó mejor que nadie el premier de Hungría, Viktor Corban.

En Europa no ocultan su temor por la dislocación trasatlántica (https://goo.gl/PgI68B).

Trump no disimula que favorece la balcanización europea estilo Brexit. Ya en una ocasión preguntó a Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, cuál sería el próximo país en abandonar la Unión Europea (UE).

Trump alega que EU pierde 800 mil millones de dólares al año en su comercio con la UE, un "vehículo de Alemania", a la que exige "reciprocidad" y con la que amaga una guerra comercial.

Sin la "obsoleta OTAN", Europa queda desamparada, sin cobertura nuclear y a merced del oso ruso.

GB, dotada de arsenales nucleares, ya no pertenece más a la EU desde el Brexit y sólo queda Francia con su disuasiva forcede frappe atómica.

Recuerdo que en una ocasión Newton Gingrich, a quien la revista Der Spiegel califica de "confidente" de Trump en su reciente entrevista, durante el proceso electoral consideró que una de las tres capitales de los países bálticos era un suburbio de San Petersburgo.

En su entrevista (https://goo.gl/1W8uS1), Gingrich fustiga a los apparatchiks de Bruselas que se volcaron insensatamente por Hillary.

Merkel se equivocó al apostar por Obama y luego, en forma impúdica, por la derrotada Hillary.

Más allá de las dos derrotas de Merkel en Siria y Ucrania, su peor error fue haber apostado por la agónica globalización financierista, en su desprecio a los nacionalismos –como el de Grecia, a la que humilló–, y en su postura soberbia durante el G-20 en la cumbre de 2014 en Brisbane (Australia), cuando fulminó contra el "anacronismo" del zar Vlady Putin y sus caducas "esferas de influencia" del siglo XIX.

El problema con la malhadada canciller Merkel radica en su rusofobia que heredó, comprensiblemente, cuando Alemania del Este estaba ocupada por la URSS, lo cual trasmutó en su insensato sometimiento a EU, en especial con Obama, que jugó doble con ella.

Merkel nunca se dio por enterada de la legendaria perfidia británica, que la empina por tercera vez en 103 años. ¿No hay geoestrategas en la admirable Alemania?

Breitbart, portavoz de Trump, lo enuncia sin tapujos: "Trump muestra su musculatura contra los pilares del orden de la posguerra", lo cual causó perplejidad, conmoción y rabia en Alemania, la UE y la OTAN (https://goo.gl/qpuaX4).

Sin gastos militares creíbles, la UE prosperó –llegó a ser la primera superpotencia geoeconómica global con la otrora divisa omnipotente, el euro, que hoy se ha derrumbado y cotiza a la par del dólar– gracias al paraguas nuclear de EU frente a la URSS y luego frente a su balcanizada sucesora Rusia.

Hoy Trump exige la retribución europea cuando EU se agobió con su despilfarro militar.

¿Qué tan tarde es para que la UE opere una "defensa común" que nunca le permitió EU?

El canciller galo, Jean-Marc Ayrault, apela al antídoto de la "unión" frente al Brexit y el trumpismo coligados, mientras Merkel considera que ahora “el destino europeo se encontraba en sus manos (https://goo.gl/PFHNSW)”.

Sahra Wagenknecht, líder de la oposición alemana del importante partido de izquierda Die Linke, se pronunció por la disolución de la OTAN y la creación de un "sistema colectivo de seguridad que incluya a Rusia", en entrevista al medio alemán Deutschlandfunk: "La OTAN se encuentra en una posible vía muerta", y remató que las declaraciones de Trump "divulgaron despiadadamente los errores y omisiones del gobierno federal de Alemania" (https://goo.gl/xP94qJ).

A menos que exista un futuro reparto del féretro de Europa entre EU y Rusia en aras del G-2, por lo pronto, un "sistema colectivo de seguridad" de ambos implícitamente los hermana militarmente en el teatro europeo extensivo hasta Medio Oriente.

The New York Times (NYT), que se volcó por Hillary, abulta lo que considera los aspectos negativos de Trump y dramatiza la "incertidumbre mundial" de los otrora aliados de EU (https://goo.gl/4cRvYO). Resalta más la negatividad del NYT, que se ha vuelto un vulgar vehículo de "propaganda negra" que niega el cambio del paradigma global cuando el acercamiento de Trump y Putin tanto en materia petrolera (vía Tillerson, de Exxon Mobil) como nuclear: desarme a cambio de levantar sanciones.

El probable acuerdo entre EU y Rusia define la piedra de toque de la nueva arquitectura global, sustentada por las armas nucleares, a la que se deberán adaptar los principales jugadores geopolíticos del planeta.

El asunto de China es diferente y merece tratamiento especial, cuando Rusia se volvió el centro del juego geoestratégico tripolar. Rusia se posiciona en relativa equidistancia de EU y China. Hoy Rusia opera todavía más cerca de China, mientras se acerca a EU, en la fase de Trump, ya sin la hostilidad de los Bush/Clinton y Obama.

A la inversa de Nixon/Kissinger en la década de los 70 –quienes cautivaron a China contra la ex URSS–, 46 años después Trump intenta seducir a Putin con todo incentivo para alejarlo de China.

El escollo de Trump contra China es que Xi estableció una "estratégica alianza", como la publicitan, con Putin, en la fase de resurrección de Rusia, y que se ignora si abarca el trascendental nivel militar nuclear.

A mi juicio, that is the name of the new game: a lo que el "mundo", en especial, los principales jugadores, se tendrá que ajustar y realinear ante la vertiginosa dinámica del nuevo orden geoestratégico tripolar y su tectónico cambio de paradigma.

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Miércoles, 18 Enero 2017 06:39

¿Desdolarización de la economía mundial?

¿Desdolarización de la economía mundial?

Introducción: desde los acuerdos de Bretton Woods, a mediados del siglo XX, el dólar ha sido indiscutiblemente la moneda de referencia de la economía mundial. Se construyó un sistema financiero internacional por y para la economía estadunidense con el dólar como estandarte hegemónico.


De esta manera, y hasta hoy, el dólar se ha convertido en la principal moneda internacional tanto de reserva como para los intercambios comerciales, de divisas y el resto de transacciones financieras.


La hegemonía del dólar es un privilegio y una asimetría de poder en favor de la economía estadunidense respecto del resto de economías del mundo. Un poder que se manifiesta en innumerables beneficios para el capital en el sistema financiero y en las relaciones comerciales con el exterior.


Esta hegemonía se incrementó aún más en los años 80 con el crecimiento y la expansión financiera global, así como con la expansión territorial del capital productivo y su nueva división internacional del trabajo y una nueva estructura internacional del comercio.


En palabras claras: el nuevo orden económico mundial neoliberal pivotó sobre la hegemonía del dólar en el mundo.
Indicios para la discusión sobre la hegemonía del dólar. Actualmente el dólar mantiene su posición hegemónica y es, con diferencia, la moneda más utilizada en el mundo. Sin embargo, distintos hechos han acaecido desde comienzos del siglo XXI que vislumbran la posibilidad de transformaciones en la economía global y el sistema financiero internacional que desplacen relativamente el poder central del dólar.


Por un lado, la entrada en juego del euro, moneda con un área económica detrás que tiene un peso en el mundo, en términos de PIB y comercio, equivalente a Estados Unidos. Aunque el euro no ha sido el contrapeso frente al dólar esperado por los más optimistas, su presencia y crecimiento le ha restado algo de protagonismo como moneda de reserva y en el comercio internacional.


Por otro lado, la presencia de los países emergentes (Brics), especialmente de China, cuya importancia de su moneda comienza a reflejar los cambios que se están sucediendo en la economía global. En este sentido, ha habido un progreso en distintos mecanismos, liderados por China, de cooperación financiera y de intercambios comerciales y financieros sin utilizar el dólar que abre espacios regionales en el sistema financiero a favor de otras monedas, especialmente el yuan.
En este sentido, cabe destacar la importancia que ha tenido el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura.


Además, estamos en plena transición geoeconómica: aparecen bloques comerciales regionales que buscan tener relaciones económicas en monedas propias. Se abre una nueva época económico-financiera.


Algunos datos relevantes sobre estos indicios. Aunque estaríamos muy a los inicios de la existencia de un verdadero contrapeso en el sistema financiero que discuta la hegemonía del dólar, la evidencia de los datos bien interpretados puede mostrar indicios de cambios en este sentido.


En cuanto a moneda de reserva internacional que tienen los distintos bancos centrales de los países, el dólar ha visto disminuir su importancia. Si en 2000 representaba como moneda de reserva 72 por ciento del total, actualmente representa 63 por ciento.


El peso del dólar en la cesta de monedas que determina el valor de los derechos especiales de giro (DEG) del Fondo Monetario Internacional. El valor del dólar ha caído levemente; unos 2 puntos porcentuales, en la última década.
Pero más importante es en este sentido la inclusión en la cesta del yuan (efectiva a partir del 1º de octubre de 2016). No tanto por el peso que restará al dólar, sino por lo que significa en cuanto al reconocimiento de confianza del mundo capitalista a una moneda de una economía de la envergadura de China. Es un paso muy importante para un futuro papel determinante del yuan frente al dólar en el sistema monetario internacional.


El yuan se usa como moneda de reserva en 40 bancos centrales.


En cuanto a las divisas intercambiadas a escala mundial, si en 2001 el dólar tenía un peso de 45 por ciento de todos los intercambios, en 2010 éste había caído a 42.5 por ciento, aumentando hasta 2016 a 43.8 por ciento.
Vale la pena volver a destacar aquí la fuerte irrupción del yuan con un peso superior a 2 por ciento en la actualidad, siendo en 2010 de 0.45 por ciento.


Otro dato: el comercio Sur-Sur cada vez es más importante a escala mundial: pasó de suponer 6 por ciento en 1985 a 24 por ciento en 2010; mientras el comercio Norte-Norte retrocedió a 38 por ciento.


Un dato importante es el uso de las distintas monedas en la facturación del comercio internacional. Una aproximación a este dato es la moneda utilizada en el crédito documentario, principal fuente de financiación de las operaciones de comercio internacional. Aquí el yuan ha tenido un avance espectacular en detrimento especialmente del dólar. Si en 2012, del total de operaciones, el yuan representaba 1.89 por ciento y el dólar 85 por ciento; en 2015 el yuan había aumentado enormemente su peso hasta 9.43 por ciento, mientras el dólar caía a 79.73 por ciento.


El dólar también ha perdido peso en el comercio exterior de la Unión Europea (UE). Si en 2010 52 por ciento de las importaciones (extra UE) y 34 por ciento de las exportaciones se realizaban en dólares, en 2015 estos porcentajes han caído a 42 por ciento y 27 por ciento respectivamente.


Conclusiones. El dólar sigue estando muy presente, en forma dominante, en las transacciones económicas internacionales. Sin embargo, sí se debe constatar la emergencia de nuevas monedas que comienzan a tener un rol cada vez más protagónico en la economía mundial, como moneda de reserva o de intercambio comercial. La transición geoeconómica sigue su curso. En estos últimos años, la desdolarización de la economía mundial ha comenzado a dar sus primeros pasos. Por ahora, no ha puesto en peligro la hegemonía del dólar, pero sí ha demostrado que existen alternativas, sólidas y eficaces. Veremos qué sucede en la próxima década.


Por Francisco Navarro y Alfredo Serrano*

*Economistas, investigadores del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica.

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Xi advierte en Davos de que no hay vencedores en una guerra comercial

El presidente chino se presenta en el Foro Económico Mundial como el líder de la globalización

 

En un discurso que en cualquier otra época hubiera podido compartir casi cualquier presidente de Estados Unidos y en claro contraste con los postulados que defiende el presidente electo Donald Trump, Xi Jinping ha hecho de su estreno en el Foro de Davos la plataforma desde la que erigirse en el líder mundial de la globalización y el libre comercio. Xi advirtió que “nadie sale vencedor de una guerra comercial” y descartó que su país vaya a emprender una guerra de divisas, ahora que el nuevo equipo de Trump empieza a quejarse de la fortaleza del dólar.


Nadie parece defender en estos momentos de descontento social y resaca de la crisis financiera la globalización con tanto entusiasmo como el presidente chino y a ello dedicó buena parte de su discurso inaugural de la edición 2017 del Foro Económico Mundial (WEF, en sus siglas en inglés). “Muchos de los problemas que ahora tiene la economía global no proceden de la globalización”, apuntó Xi en su discurso, para el que contó con ayuda del teleprompter. “La crisis financiera no fue resultado de la globalización sino de la falta de regulación adecuada y la búsqueda de beneficios a toda costa”, recalcó. El líder chino desgranó en su intervención los beneficios aportados por la globalización aunque reconoció que es un “arma de doble filo” que ha agravado la brecha entre ricos y pobres, entre el norte y el sur. “Los chinos suelen decir que los dátiles crecen en arbustos espinosos. Nada es perfecto”, afirmó Xi.


El primer presidente chino en acudir a Davos defendió un nuevo modelo de crecimiento inclusivo, con la innovación como principal motor, e incidió en la necesidad de adoptar un enfoque coordinado entre los países. “Hemos de promover la liberalización del comercio y la inversión diciendo no al proteccionismo. Porque nadie saldrá vencedor de una guerra comercial”, advirtió Xi en clara alusión a los mensajes proteccionistas que ha lanzado el presidente electo Trump. “Nos guste o no, la economía global es el gran arbusto del que no podemos escapar. Cada uno debe elegir el mejor camino y el ritmo que se adapte a sus necesidades”, insistió.


“Apostaremos por una red de acuerdos comerciales libres y abiertos”, apuntó, en clara referencia al Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés) aprobado por la saliente Administración de Barack Obama –aunque aún no ratificado por el Congreso—y con el que EE UU pretendía aislar comercialmente a China. Y aunque lo mencionó de pasada, a nadie en la sala se le escapó su compromiso a “no vamos a lanzar una guerra de divisas”.


Horas antes, el único delegado no oficial de la Administración de Trump desplazado al WEF, Anthony Scaramucci, asesor económico de Trump durante la campaña que le acompañará a la Casa Blanca, advirtió en una intervención que las autoridades estadounidenses deben “tener cuidado” con la fortaleza del dólar, después de que Trump considerara que la moneda es en estos momentos “demasiado fuerte”. El renminbi se depreció el año pasado casi un 7% frente al dólar, como consecuencia de una salida masiva de capitales extranjeros del país.


Xi volvió a recuperar el papel de líder de los países emergentes y reclamó un mayor peso de las economías en desarrollo en los foros de gobernanza global y recabó los mayores aplausos de la sala cuando defendió la vigencia del acuerdo de París contra el cambio climático y la necesidad de implementarlo.


Nadie quería perderse el discurso de Xi en el Foro Económico Mundial (WEF, en sus siglas en inglés). Ni el aun vicepresidente de EE UU, Joe Biden, ni el número dos del Fondo Monetario Internacional (FMI), David Lipton, ni los centenares de ejecutivos, economistas y periodistas que abarrotaban la sala principal del Centro de Congresos como en pocas ocasiones. El líder chino era perfectamente consciente de la clase de público que acude a estos encuentros y lanzó su propio anzuelo. “En los próximos ocho años, China importará productos y servicios por ocho billones de dólares, aprobará proyectos de inversión extranjera por 650.000 millones e invertirá 750.000 millones en el exterior. Además, 700 millones de turistas viajarán al extranjero”.


“China mantendrá las puertas abiertas a la inversión, no las cerraremos. Esperemos que también lo hagan los demás”, concluyó.

 

Davos (Suiza) 17 ENE 2017 - 14:04 COT

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Theresa May optó por ir a fondo con el divorcio

“No queremos conservar pedazos de nuestra participación en el bloque. El Reino Unido está abandonando la Unión Europea”, dijo la primera ministra, quien buscó edulcorar un poco su mensaje con promesas de amistad y continuidad.

Criticada por eurófobos y eurófilos de su propio partido, crucificada por la renuncia del ex representante británico ante la Unión Europea (UE), tildada de Theresa “Maybe”, la Hamletiana primer ministro británica eligió la ruta de un “Hard Brexit” en la negociación con la UE. Adiós al Single Market (mercado común), a la Unión Aduanera, a la Corte Europea de Justicia, prioridad absoluta para el control de la inmigración. “No estaremos la mitad afuera y la mitad adentro, no buscaremos un acuerdo de asociación con la Unión Europea, no queremos conservar pedazos de nuestra participación en el bloque. El Reino Unido está abandonando la Unión Europea”, dijo May ayer en un discurso ante diplomáticos, ministros y periodistas.
La primer ministro buscó endulcorar un poco su mensaje duro con promesas de amistad y continuidad. “Nuestro voto a favor de abandonar la Unión Europea no fue un rechazo de los valores que compartimos, ni un deseo de distanciarnos de nuestros amigos y vecinos europeos. Queremos una nueva relación igualitaria entre una Gran Bretaña independiente con vocación global y nuestros amigos y aliados de la Unión Europea”, dijo la primer ministro.


Como “prueba” de esta amistad, May señaló que el gobierno garantizará los subsidios agrícolas de la UE, incorporará la legislación europea a la del Reino Unido para que el parlamento británico decida luego qué leyes mantener y cuáles derogar, seguirá compartiendo información en temas de seguridad y respetará los derechos de los dos millones de europeos que viven en el país bajo la premisa de que sucederá lo mismo con el millón de británicos que reside en el continente.
El discurso dejó en claro que el Reino Unido buscaría un acuerdo provisorio con la UE que le permita extender la negociación más allá de los dos años que estipula el Tratado Europea a partir de la activación del artículo 50, puntapié inicial de la negociación. May buscó calmar otro frente de tormenta prometiendo que habría un voto en el parlamento sobre el acuerdo final. “Otra manera de dar la certeza que quiero que todos tengan sobre este proceso, es confirmar que el gobierno someterá el acuerdo a la votación de ambas cámaras”, dijo May.


A siete meses del referendo que sorprendió al mundo con la decisión de los británicos de abandonar el bloque europeo, el discurso de May aportó sustancia a las negociaciones que comenzarán este año. En la conferencia de prensa posterior, May no aclaró el alcance de la votación en el parlamento, aunque sugirió que se trataría más de aceptar o rechazar el acuerdo que de volver a los brazos de la Unión Europea. En términos de la Unión Aduanera May pareció buscar el “to have the cake and eat it”, expresión inglesa para el que quiere todo, “comer la torta y que siga intacta”. “Quiero que el Reino Unido pueda negociar sus propios acuerdos comerciales, pero también quiero un comercio libre de aranceles con el resto de Europa. No quiero estar limitada por el arancel común europeo para los acuerdos que haga con otros bloques. Pero quiero un acuerdo aduanero con la Unión Europea. Estoy abierta a distintas posibilidades al respecto”, dijo May.


La primer ministro no se privó de lanzar una advertencia a la UE: si hay una postura dura europea en la negociación del Brexit, el Reino Unido está dispuesto a convertirse en un paraíso fiscal. “El Reino Unido quiere seguir siendo un buen amigo y vecino de la Unión Europea. Pero hay algunas voces que quieren negociar un acuerdo que castigue al reino Unido y desaliente a otros países a tomar su camino. Prefiero no tener un acuerdo de Brexit a tener un mal acuerdo. Si eso sucediera, seguiríamos comerciando con la Unión Europea, tendríamos acuerdos de libre comercio con el resto del mundo y la libertad de tener una política impositiva competitiva para atraer inversiones y compañías extranjeras. Si somos excluidos del acceso al mercado común, seríamos libres de cambiar las bases del modelo económico británico”, señaló May.
En otras palabras el Reino Unido estaría dispuesto a comerciar con la UE en base a las reglas que rigen para todos los países miembro de la Organización Mundial del Comercio (OMC) si le ofrecen un “bad Brexit”. Esto implicaría que en vez del actual arancel cero y plena libertad comercial con los otros 27 miembros de la UE, el Reino Unido y el bloque europeo se impondrían aranceles comerciales a las distintas áreas de intercambio, abriendo el camino a una potencial guerra comercial.

En este caso, el Reino Unido se dedicaría a reducir al máximo el impuesto corporativo para absorber la inversión extranjera convirtiéndose en un paraíso fiscal al estilo de la República de Irlanda. Según el índice de opacidad financiera de Tax Justice Network (Red de Justicia Fiscal) el Reino Unido es el actor más importante del mundo de los paraísos fiscales, pero la propuesta de May significaría otra vuelta de tuerca que podría marcar el comienzo del fin del atribulado Estado de Bienestar británico. “Es imposible para un Paraíso Fiscal de estas características generar la recaudación que requiere un estado de bienestar moderno. El precio de la caída de la recaudación debido a esta búsqueda de una ventaja impositiva competitiva es el desmantelamiento del Estado de Bienestar. En concreto es una amenaza al acceso universal a la salud, la educación, la jubilación, el seguro social”, señaló a este diario Alex Cobham, director de Tax Justice Network.


El estado de Bienestar británico fue la creación intelectual de un Liberal, Lord William Beveridge, y la realización concreta del Partido Laborista en la posguerra. En los rangos conservadores siempre existió una nostalgia por el laissez faire de la pre-guerra en el que las prestaciones sociales dependían del sector privado y voluntario, es decir, las organizaciones de Caridad. Hong Kong, bajo gobierno británico hasta 1997, estaba más cerca de los sueños conservadores que el Reino Unido.


El Brexit puede convertirse en una vía regia para este desmantelamiento. Pero todavía falta para eso. Si uno suma los dos años de negociaciones a partir de la invocación del artículo 50, el acuerdo transicional posterior que quisiera Theresa May y la aprobación de ambas cámaras parlamentarias del acuerdo final, el proceso durará un mínimo de cinco años. Con Donald Trump, una economía global estancada y tanta incertidumbre, ¿quién puede decir donde estará en cinco años?

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China desembarca en Davos dispuesta a consolidar su poder frente a Trump

Pekín negoció que el presidente Xi Jinping inaugure este martes el Foro Económico Mundial

 

Davos (Suiza) 17 ENE 2017 - 01:07 COT


El presidente chino, Xi Jinping, inaugura este martes el Foro Económico Mundial (WEF en sus siglas inglesas) de 2017 en la estación suiza de Davos. No será solo una deferencia de la organización hacia el primer presidente chino que acude a la reunión anual por excelencia del capitalismo global. Es una intervención largamente negociada y pergeñada para hacerla coincidir, por expreso deseo de Pekín, con la semana de la toma de posesión del nuevo presidente de Estados Unidos. Xi llega a Davos dispuesto a consolidar el papel de China en la economía mundial y su propio liderazgo de cara al congreso que el Partido Comunista celebra en otoño.


Fuentes de la junta de administradores del WEF han confirmado a EL PAÍS que las negociaciones con el Gobierno de Pekín “se llevan desarrollando desde hace unos seis meses” con la petición expresa de que el Foro se celebrara la misma semana de la inauguración de la nueva presidencia estadounidense, lo que les permitía preservar, además, la celebración del Año Nuevo chino, el día 28. Eso implicaba que la participación de la Administración estadounidense sería de muy bajo perfil pero “solo los chinos pueden hacer algo así”, apuntan esas mismas fuentes. La tradicional soirée con que los Schwab, los fundadores del foro, despiden a sus invitados ha debido adelantarse al viernes y no al sábado como suele ser habitual.

Aunque se espera que la élite empresarial estadounidense abandone Davos un día antes, el jueves 19, para poder asistir a las distintas celebraciones de la toma de posesión de Donald Trump. El riesgo de un enfrentamiento directo entre China y el próximo Gobierno estadounidense es real y creciente. Alguien lo ha comparado con una trama propia de Agatha Christie: la narración desvía la atención hacia un suceso de menor calado mientras el asesinato se produce en otro lado. Aunque Trump y su equipo han puesto el acento en las simpatías del presidente electo hacia el líder ruso Vladímir Putin, la gran amenaza para la estabilidad mundial es el creciente riesgo de enfrentamiento entre China y EEUU, como apunta la consultora de riesgos Eurasia, en su informe sobre los retos globales para 2017.


Tanto Trump como los cargos y asesores que ha nombrado se muestran dispuestos a presionar a Pekín en una larga batería de cuestiones económicas y de seguridad y han puesto en duda la llamada política de “una sola China”, lo que desencadenaría una grave crisis con Pekín. Puede ser el mayor cambio en la política exterior estadounidense desde la presidencia de Richard Nixon, cuando, para aislar a Rusia, entonces la Unión Soviética, apostó por abrir las relaciones con China. Hoy el viaje se presenta en sentido contrario pero con consecuencias mucho mayores para el resto del mundo.


Ahora que Trump cuestiona los acuerdos comerciales y que impulsa el “América primero”, China se erige como abanderada de la globalización y el libre comercio, en una muestra más de lo sorprendentes que son estos tiempos. Xi llega a Davos con una numerosa delegación empresarial, encabezada por las mayores fortunas del país: el presidente del grupo Alibaba, Jack Ma, y el del grupo Dalian Wanda, Wang Jianlin, con fortunas estimadas en 34.500 y 30.500 millones de dólares, respectivamente, según Bloomberg.


“China alcanzará pronto a EEUU como potencia económica, así que interpreto que el presidente Xi piensa explicar cómo el país ejercerá ese liderazgo de manera responsable”, apuntaba la semana pasada a los medios el presidente del WEF, Klaus Schwab. “China todavía es básicamente una potencia regional asiática, no una potencia mundial”, sostiene uno de los habituales de Davos Nariman Behravesh, economista jefe de IHS, una empresa de análisis de riesgos. “Aunque claramente está adoptando un papel más enérgico en este sentido”.


El viaje del presidente chino también tiene importantes claves internas. Xi, dicen los expertos de Eurasia, “será extremadamente sensible a los retos contra su país en un momento en el que todos los ojos están puestos en su liderazgo”. El Partido Comunista chino celebra este otoño su 19º congreso en el que Xi Jinping espera consolidar y reforzar su liderazgo como nunca antes ha tenido un dirigente chino desde Mao Zedong. En esas circunstancias, Xi no puede permitirse aparecer como un líder internacional débil, lo que eleva el riesgo de sobrerreacción en política exterior.


Pekín también quiere calmar las dudas sobre el crecimiento. El elevado endeudamiento de la economía (235% del PIB), el frenazo en la demanda interna y la subida de tipos de interés en Estados Unidos han provocado una fuerte salida de capitales de China, que han forzado al banco central a empeñar buena parte de sus reservas en contener la caída de su moneda, hasta situar las reservas por debajo de los 2,5 billones de dólares desde los alrededor de 3,8 billones que llegó a registrar en 2015, según datos del Instituto de Finanzas Internacionales.


La presencia del presidente chino ha eclipsado las importantes ausencias de los líderes mundiales este año en Davos. Ni la canciller Angela Merkel, ni su homólogo francés, ni buena parte de los líderes latinoamericanos –con la excepción del presidente colombiano, Juan Manuel Santos—, ni el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, asistirán este año a la cita suiza, donde destaca la ausencia –tras años de protagonismo—de los grandes banqueros centrales.

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Espionaje británico sabotea acercamiento de Trump con Rusia: ¿la CIA vs el Pentágono?

Después de las mendacidades sobre las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein –que no existieron y sólo sirvieron de coartada para saquear el petróleo de Iraq–, las 17 agencias de espionaje de EU –al unísono del MI6 británico y el Mossad israelí– quedaron lisiadas y desacreditadas, no se diga por las cábalas del 11/9 y el control cibernético global del National Security Agency (NSA) que reveló Snowden, asilado en Rusia.


En un clásico operativo de inmundicia triangulada, el portal BuzzFed difundió a destiempo un fétido documento, verdadero libelo sin evidencias, donde Trump queda como vulgar títere de Putin, quien supuestamente lo chantajea con inexistentes videos comprometedores de depravación sexual (Kompromat) inspirados por el Marqués de Sade.


El israelí-italiano-estadunidense Jonah Peretti, es cofundador de BuzzFeed y The Huffington Post, vinculado a Soros.


El libelo fue redactado en forma filantrópica (sic) por el ex espía británico del MI6 en Moscú, Cristopher Steele, hoy escondido, financiado por el Partido Demócrata y un sector del Partido Republicano anti-Trump: consultor de Orbis Business (sic) Intelligence, subcontratada por la mancillada consultoría Fusión GPS que se alquila sin escrúpulos (https://goo.gl/V7DEjv).


El pestilente libelo fue entregado al pugnaz senador John McCain: supremo promotor de las guerras, vistas como negocio, desde Ucrania hasta Siria, y cuya fundación Reform Institute es financiada por el rusófobo George Soros (https://goo.gl/2FTtcP).


McCain, quien obstruye el acercamiento entre EU y Rusia, obsequió la explosiva bomba al atribulado James Comey, director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), en coordinación con el influyente congresista mormón (¡Ojo!) del Partido Demócrata, Harry Reid, quien se jubila estos días, no sin antes cobrarse facturas.


Gran Bretaña, en su reacomodamiento con China mediante el Brexit, busca sabotear el acercamiento de Trump con Putin, que la dejaría en la orfandad geopolítica y rezagada en su otrora relación especial con EU.


Hoy los congresistas bipartidistas anti-Trump y los multimedia controlados por Soros reclaman la decapitación del director de la FBI, quien reveló los nauseabundos correos de Hillary, mientras ocultó el libelo rusófobo del espionaje británico (https://goo.gl/c5Ul21).


Trump se defiende en Twitter de lo que califica una cacería de brujas y, después de criticar a sus enemigos de enfermos, arremetió contra las agencias de espionaje que nunca debieron permitir la filtración de falsas noticias (fake news) al público. Uno de los últimos golpes contra mí. ¿Estamos viviendo en la Alemania nazi? ¡Uf!


El católico conservador Pat Buchanan, ex consejero prominente de Nixon, Ford y Reagan, delínea la titánica batalla de Trump contra los rusófobos y arguye que la última embestida de McCain dificulta la distensión de EU y Rusia (https://goo.gl/YMDKzP).


Todas las huellas conducen al minotauro Soros, quien apostó en Hillary, como Haim Saban de la dupla desinformativa Univisión/Televisa con severos problemas financieros por carencia de credibilidad ciudadana.


Glenn Greenwald –que se dio a conocer por su santa alianza cibernética con el icónico Snowden– fulmina que “el Deep State (Estado Profundo) fue a la guerra con el presidente electo, usando acusaciones sin verificar, mientras los demócratas gozan (https://goo.gl/MmBg2E)”.


En el portal Breitbart, portavoz de Trump, Virgil maneja en 3 reportajes la percepción de las huestes supremacistas WASP.En su ilustrativo segundo reportaje aduce la venganza del Deep State y “su campaña permanente contra Trump (https://goo.gl/eru3SR)”.


Virgil señala que las antenas del Deep State de EU en Israel advirtieron a su contraparte israelí de no confiar en Trump.
El problema aquí es que el primer ministro Netanyahu, con la espada de Damocles sobre su cabeza por presuntos sobornos criminales, se alió con Trump contra Obama.


La insuperable duplicidad de Obama forma parte del operativo del Deep State, según Virgil.


Obama juega tres bandas, que incluye la refundación del Partido Demócrata, donde los impresentables Clinton han sido liquidados, y busca controlar con su fundación Organizing for Action (¿lubricada por su aliado Soros?) ¡Como abundan las espurias fundaciones no lucrativas en EU!


La conexión del espionaje israelí es interesante, no se diga los vínculos con el Kremlin de tres multimillonarios judíos-rusos del grupo Alfa, que dejo en el tintero (https://goo.gl/muzzrz).


Como en el frontón, las paredes multimediáticas del eje Israel/GB juegan un papel determinante en sus rebotes con el jugador estadunidense y su espionaje global.


A mi juicio, no es correcto el uso del concepto Deep State –columna vertebral del poder conspicuo y/o opaco– que Greenwald y Virgil confunden con el establishment, más burocrático, peleado a muerte con Trump, mediante sus adscritos y lubricados multimedia.


El Deep State está tan fracturado como todas las estructuras del andamiaje estadunidense y hoy asistimos a una batalla épica de la CIA –controlada por los Bush y su grupo mormón que apoyan a Hillary y Obama– contra el Pentágono que no desea ir a una guerra que sabe no va a ganar contra Rusia.


Un sector proHillary de los hiperactivos multimedia británicos pone en jaque la legitimidad de Trump y vaticina como altamente probable que sea enjuiciado, el ominoso impeachment al estilo Watergate, lo cual llevaría a una “ruptura cataclísmica en el seno del Partido Republicano, sin precedente en la historia de la política de EU (https://goo.gl/pJORlF)”.


Los intereses en juego son muy elevados y el Comité de Espionaje del Senado, encabezado por Richard Burr, del Partido Republicano (sic), anunció una investigación bipartidista de los presuntos contactos de Trump y/o sus aliados con el Kremlin.


Trump tiene tremendos escollos de parte del humillado establishment dinástico de los Bush/Clinton, no se diga de Obama, que se epitomizan en el furibundo rechazo a su reacomodamiento con Rusia en un G-2.


El flamante asesor de Seguridad Nacional, Tte.Gral. Michael Flynn, anterior director de la DIA expulsado por Obama durante su purga de generales, prepara la llamada telefónica de Trump a Putin, después de su juramento como presidente número 45.


Como vaticiné, Rusia invitó a Trump a las charlas de paz sobre Siria, para mejorar la relación bilateral fracturada por Hillary y Obama (https://goo.gl/ZG03HJ).


Peligra la vida de Trump, quien externó su voluntad de levantar las sanciones contra Rusia (https://goo.gl/HUiLCM), pecado capital para los rusófobos que lucran con la industria de las guerras permanentes, y para reunirse ya con su homólogo ruso hábilmente posicionado con China.


A Trump le urge resquebrajar la alianza estratégica de Rusia y China: grave error legado por Hillary y Obama.


EU se disloca y aloca en su interior, en una preocupante guerra civil entre rusófobos y rusófilos, mientras Rusia, en su era de resurrección con el zar Vlady Putin, se volvió el doble centro físico y geoestratégico de gravedad de la estabilidad global y del inevitable nuevo orden tripolar: el G-3 de EU/Rusia/China.


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Inteligencia norteamericana reconoce en su informe el fin de la unipolaridad

ALAI AMLATINA, 12/01/2017.- Los últimos años estuvieron impregnados del debate sobre qué características tomaba la política mundial a partir de la posguerra fría. La mayoría de los grandes analistas del mundo académico político angloamericano no dejaba dudas que nos desplazábamos hacia la conformación de un mundo unipolar dominado por los EEUU. Las evidencias de la invasión a Afganistán y a Irak, fundamentadas durante el gobierno de George W Bush (h) en un documento bajo el nombre Proyecto para un Nuevo Siglo Americano, no dejaban margen para debatir. Esto, agravado también por la crisis política del sistema político occidental y la anglosajonizacion de las Relaciones Internacionales, que repiten los discursos "científicos" de los gurúes, ya sean por dar ejemplos Kaplan, Kagan, Nye, Fukuyama, etc.

En el año 2008 sacamos entre varios expertos un Diccionario Latinoamericano de Seguridad y Geopolítica (1), donde con mucha soledad advertíamos que nos dirigíamos hacia un mundo multipolar a contramano de los gurúes y además, mientras existía una gran expectativa mundial por el nuevo Presidente de los EEUU, decíamos que nada señalaba un cambio de la política exterior con respecto a Bush (h).

Hoy, a menos de 10 días de dejar la Presidencia Obama (el Premio Nobel de la Paz que bombardeo 7 países en menos de 6 años), de paso, aprovechamos para decir que ser Nobel de la Paz no implica ninguna garantía. Alfred Nobel fue el inventor de la dinamita. El Presidente Wilson aplicó la diplomacia del dólar en el Caribe, T. Roosevelt la política del garrote y Kissinger el llamado "Plan Cóndor" y todos fueron Premios Nobel. O sea, que lo de Obama es una confirmación una vez más, que hay que mirar de reojo cuando un presidente norteamericano es Premio Nobel.

A pesar que empezó con promesas de retirar a su país de conflictos internacionales tras el mandato de Bush (h), Obama deja el cargo habiendo mantenido a la nación norteamericana en conflicto durante más tiempo que cualquier otro presidente de los Estados Unidos.

Expandió las guerras aéreas y el uso de las fuerzas especiales en todo el mundo. El número de países que cuentan con fuerzas especiales norteamericanas desplegadas ha crecido desde los 60 en 2009 hasta los 138 en 2016 (el 70 %de los países del mundo), según los datos del Mando de Operaciones Especiales de EEUU.

Para analizar el legado del Presidente Obama, el Consejo de Relaciones Exteriores de los EEUU (CFR, por sus siglas en ingles), que se especializa en política exterior y asuntos internacionales del país, presentó datos sobre los ataques aéreos lanzados sobre países extranjeros. Solo en el 2016, el gobierno de Obama arrojó al menos 26171 bombas.

Mientras la mayoría de los bombardeos se produjeron en Siria e Irak, las bombas estadounidenses alcanzaron Afganistán, Libia, Yemen, Somalia y Pakistán, siete de los países musulmanes más grandes.

Durante los ocho años de mandato de Obama, su gobierno no solo ordenó numerosos ataques aéreos, sino que también alcanzó una cifra record de venta de armas desde la segunda guerra mundial, llegando a los 265.471 millones de dólares (2).

Todo lo explicitado nos lleva a comprender un hecho importantísimo que ha ocurrido el pasado 9 de enero de 2017 bastante desapercibido y que nos parece central. El Consejo Nacional de Inteligencia de los EEUU en su Informe de Inteligencia para el nuevo presidente de los EEUU, Trump, reconoce en forma implícita el fracaso de la diplomacia de guerra de Obama, y nuestro lejano Diccionario (seguramente tomado como "ensayo político ideológico" por parte de la mayoría del arco "científico neutral" argentino) se halla en total sintonía, con el Informe del 9 de enero. Si habría juicio por mala praxis en las ciencias sociales, muchos de los monstruos sagrados tambalearían. Esto no significa una ironía vulgar, sino una profunda reflexión que debemos realizarnos todos desde las ciencias sociales y el mundo universitario sobre el devenir y acontecer del sistema mundo.

Durante casi dos décadas, Global Trends Report del Consejo Nacional de Inteligencia (3) ha estado dando forma a conversaciones estratégicas dentro y fuera del gobierno de los EEUU. Desde que el Primer Informe Tendencias Mundiales fuera lanzado en 1997, un nuevo Informe se publica cada cuatro años después de las elecciones en EEUU.

/Tendencias Globales/constituye un importante y estratégico Informe de la evaluación de los servicios de inteligencia de las fuerzas -y elecciones- que configuran el mundo durante las próximas dos décadas.

La última edición del Informe "Tendencias Globales: paradojas del progreso" del Consejo Nacional de Inteligencia, fue presentada el 9 de enero de 2017, explorando tendencias y escenarios en los proximos20 años.

Fundamental para su comprensión y pertinencia han sido las reuniones en todo el mundo con una amplia gama de interlocutores, incluyendo funcionarios de gobiernos, empresarios, académicos, representantes de la sociedad civil y otros, en los talleres e intercambios. Allí se examinan las prospectivas de la economía, la demografía, la ecología, la energía, la salud, la gobernabilidad, la identidad y la geopolítica y es vital entender sus consecuencias para la paz y la seguridad del mundo.

El NIC cristaliza las ideas extraídas de estas reuniones así como de una amplia investigación condensada en el Informe Tendencias Mundiales que se publica cada cuatro años, entre el día de la elección presidencial de EEUU y el día de la inauguración.

En líneas generales, el Informe del 9 de enero alerta sobre un futuro "cercano oscuro y difícil" debido al aumento de hostilidades entre Naciones en niveles no vistos desde la Guerra Fría, a medida que se desacelera el crecimiento global, se erosiona el "orden” posterior a la segunda guerra mundial y a la potenciación de los nacionalismos en los marcos de la globalización.

La incertidumbre sobre EEUU, junto a un "Occidente que mira hacia adentro" y el debilitamiento de los derechos humanos internacionales y los estándares de prevención de conflictos, animarán a Rusia y China a poner a prueba la influencia norteamericana”, dice el Informe.

Y agrega, "...estos retos estarán bajo el umbral de la guerra caliente, pero generarán riesgos profundos de errores de cálculo".

Rusia y China aparecen ya como actores a disputarle influencia reconociendo pérdida de hegemonía, así como conflictos regionales, terrorismo y aumento de la desigualdad.

El organismo ha publicado el 9 de enero -repetimos- el Informe de 226 páginas y alerta "que el nuevo panorama mundial está poniendo fin a la época de dominación estadounidense que siguió a la guerra fría" y que, por lo tanto, los próximos cinco años "pondrán a prueba la resiliencia de los EEUU". Por otro lado, el NIC prevé un crecimiento del populismo en el terreno político a nivel mundial, lo que "representara una amenaza para el liberalismo”. Aquí agregamos que no distinguen en el informe a partidos xenofóbicos que aparecen en Europa de nacionalismos regionales de preservación de la soberanía, como ocurre en Irán o pueden tomar nuevamente fuerza en América del Sur.

Más que nunca debemos buscar desde la Patria Grande un Poder Ético Político Estratégico y la tensión que ya convive con nosotros es /Patria Grande en serio o la nada/. Aquí reside nuestro /por-venir/, al decir de Manuel Ugarte.

Notas

(1) Barrios Miguel Ángel (Director), Diccionario Latinoamericano de Seguridad y Geopolítica. Biblos, BsAs, 2008.

(2) https://intereconomia.com/economia/mundo

(3) https://www.dni.gov/index.php/about/organization /national-intelligence-council-global-trends

Miguel Ángel Barrios. Argentina- es doctor en educación y en ciencia política. Autor de reconocidas obras sobre América Latina.

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Los cuatro escenarios de guerra y/o paz de Kissinger

En el primer Foro Oslo del Premio Nobel de la Paz participaron los dos máximos geoestrategas vivientes de Estados Unidos (EU): el israelí-alemán-estadunidense Henry Kissinger (93 años) y el polaco-canadiense-estadunidense Zbigniew Brzezinski (88 años), con el tema EU y la paz mundial después de la elección presidencial (https://goo.gl/LtgX3n).

Ya revisé la postura involutiva de Brzezinski, quien ha pasado de la unipolaridad de EU a un G-2, que China rechazó, y ahora no tiene más remedio, pese a su sicopatológica rusofobia, que aceptar el reacomodo global de un G-3: EU/Rusia/China (https://goo.gl/JFxEQl).

Donald Trump –quien se inclina por un etéreo G-2 de EU y Rusia, mientras adopta una postura hostil contra China– recibió con bombo y platillo a Kissinger, polémico ex asesor de Seguridad Nacional de Nixon y Ford.

Kissinger insinúa un sutil G-2 de EU con Rusia, sin incorporar a China a un G-3 (https://goo.gl/mxIu9i). Intenta operar la misma ruptura de 1971, pero esta vez a la inversa, cuando atrajo a China a una alianza subrepticia con EU frente a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, lo cual, como reconoce en sus voluminosos libros, otorgó "profundidad estratégica" a China y a EU, para que éste se apoderase de Medio Oriente.

Hoy Kissinger, ¡46 años más tarde!, parece apoyar una alianza de EU y Rusia, esta vez, contra China. En su reciente ponencia en Oslo, diagnostica "la lamentable (sic) condición del sistema internacional" (https://goo.gl/5SG60z) simbolizada por la competencia latente entre cuatro cosmogonías del orden mundial: 1. El orden europeo de Westfalia de 1648 (¡de hace 365 años!); 2. El islámico (¡supersic!); 3. El chino, y 4. El estadunidense.

El trípode de su "orden global" se basa en "las leyes internacionales, el balance de poder y la soberanía".

Se desprende que Rusia forma parte del orden europeo de Westfalia que exalta la "soberanía nacional": resultado de la guerra de 30 años entre católicos y protestantes.

Emite la perogrullada de que ninguna de las cuatro cosmogonías de su "orden mundial", título de su más reciente libro (https://goo.gl/ZNKYx8), "goza de legitimidad universal" cuando "cada modelo es tentado a maniobrar para sus ventajas regionales (¡supersic!) o globales". Arguye que "una batalla entre regiones (¡supersic!) puede ser aún más destructiva de lo que ha sido la batalla entre naciones", a partir de lo cual deduce "cuatro escenarios", como "posibles catalizadores para una conflagración a gran escala" o "sujetos para la búsqueda de la paz".

Su secuencia llama la atención.

Primer escenario: deterioro de las relaciones de EU y China, que sucumben en la "Trampa de Tucídides" y que la "historia determina entre el poder en turno (EU) y el poder ascendente que lo desafía (China)".

En el epílogo de su libro Sobre China (https://goo.gl/P1dUjl), Kissinger concluye en el "Memorándum Crowe" la inevitabilidad de una guerra entre Washington y Pekín, como sucedió –y sigue sucediendo mediante el Brexit que rechaza la superpotencia geoeconómica de Alemania en la Unión Europea– entre Londres y Berlín en la Primera Guerra Mundial.

Ya había abordado la metáfora geopolítica de "la Trampa de Tucídides" (https://goo.gl/4GIhm7).

Segundo escenario: "ruptura de las relaciones entre Rusia y Occidente (sic) que resulta de la paradoja de la incomprensión mutua entre culturas paralelas (¡supersic!)".

La "cultura" rusa es europea –basta visitar el Museo del Hermitage en San Petersburgo, asistir al Ballet Kirov y abrevar de su prodigiosa literatura (Pushkin, Dostoievski, Tolstói, etcétera)–, y muy superior a la estadunidense: excrecencia de la matriz europea cuando los zelotes neoconservadores straussianos, ya no se diga los Bush/Clinton/Obama, han exorcizado todo lo que tenga que ver con Rusia, lo cual epitomiza un suicidio cultural de "Occidente" (whatever that means).

La esquizofrenia de la falaz taxonomía "cultural" y su nociva propaganda con "técnica Hasbara" en EU –intoxicado por el "entretenimiento" hollywoodense y sus multimedia que controlan Soros/Haim Saban– coloca a Japón, con su respetable "cultura" singular, en ese "Occidente", mientras anatemiza a Rusia. "Entretenimiento" no es cultura.

Tercer escenario: "continuo debilitamiento de la relevancia (sic) estratégica de Europa debido a la pérdida de un sentido de misión global".

Nadie más que Gran Bretaña (GB) y su "relación especial" con EU –antes del Brexit y el trumpismo– contribuyeron al "debilitamiento" deliberado de Europa, que incluye nolens volens a Rusia: summum civilizatorio de la prodigiosa cultura "occidental" desde el Renacimiento humanista.

El problema de la otrora "relación especial" de GB y EU fue haber perpetrado su suicidio con la cataclísmica globalización financierista del thatcherismo/reaganomics que abandonó su quintaescencia humanista.

Cuarto escenario: "escalada del conflicto en Medio Oriente en una búsqueda competitiva por la hegemonía entre los países árabes sunitas y la revolucionaria (sic) Irán".

Vale la pena rememorar que las dos potencias nucleares anglosajonas, EU/GB, se han consagrado a amarrar navajas en Medio Oriente: como en la guerra de Irán e Irak cuando vendían armas a ambas partes para que se degollaran, no se diga ahora con los esquemas de balcanización de Israel (https://goo.gl/jIhLhS).

Ya que Kissinger cita a Emmanuel Kant en su famoso libro de La paz perpetua, se recuerda que uno de los máximos filósofos modernos de "Occidente" en su libro seminal Crítica de la razón pura del siglo XVIII, consideraba al islam de su época, ya en su decadencia (según el "padre de la sociología", Ibn Khaldun, del siglo XIV) como una "religión de paz", lo cual suena hoy inverosímil, debido a la propaganda israelí-anglosajona de demonización.

Hoy la fuerza del islam es demográfica –mil 600 millones de feligreses esparcidos en 57 países– pero carece lamentablemente de rumbo geoestratégico.

Kissinger admite la prevalencia "contemporánea" del "interés nacional", curiosamente, un concepto que ignora el “México neoliberal itamita”.

Sustenta que en el "mundo interconectado de hoy, el interés nacional debe conectarse con y estar limitado por una visión de orden mundial". En el “México neoliberal itamita”: ni una ni otra...

A nivel nuclear, acepta implícitamente la tripolaridad de EU/China/Rusia y su "especial obligación para prevenir que las armas nucleares se vuelvan convencionales".

Concluye, igual que su más reciente libro, que "el mundo debe adaptarse al sistema de Westfalia o a su renovación" y cuya alternativa sería el caos, por lo que aconseja sus recetas unilaterales a las cuatro grandes superpotencias globales: 1. A EU: que reconozca que el "mundo enfrenta un cambio tectónico (¡supersic!) en la estructura global"; 2. A China: que la "eminencia es hasta cierto grado tanto relativa como condicional" –en su hermenéutica, significaría no provocar a EU a una guerra nuclear–; 3. A Rusia: el "respeto que busca debe permitir estructuras verdaderamente soberanas a lo largo de sus fronteras" –lo cual, EU no permite a México–, y 4. A Europa: la "diversidad es circunstancial", pero "la política necesita de una visión" –cuando EU nunca dejó prosperar en forma autónoma sus estructuras civilizatorias.

Falta ver ahora que piensan en Rusia y China.

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La dimisión del embajador británico en la UE demuestra que Reino Unido busca un Brexit radical

El embajador saliente representaba la esperanza de un compromiso negociado con los Estados miembros sobre las condiciones de salida de la UE

Rogers fue acusado de dejar caer a David Cameron al no presionar más duro para obtener más concesiones de la UE en las vísperas del referéndum

Tim Barrow, diplomático de carrera, ocupará el cargo de Rogers

La dimisión del embajador de Reino Unido en la Unión Europea es vista en ambos lados del cada vez más ancho Canal de la Mancha como un recordatorio de que Reino Unido se dirige a un Brexit radical.


Empujado o decidido a saltar, Sir Ivan Rogers era algo más que un mero representante del Gobierno británico en Bruselas. Era la mejor esperanza de Reino Unido para lograr un acuerdo negociado con los otros Estados miembro sobre los términos de la salida de la UE.


Para los más radicales en Westminster, la renuncia será recibida como un regalo de Navidad de última hora. La derecha ha acusado desde hace tiempo a Rogers de ofrecer "poco más que muerte y pesimismo" al centrarse en las diferencias entre lo que ellos creen que se podría lograr con una resuelta negociación británica y lo que los otros 27 quieren.


Theresa May ha nombrado este miércoles a Tim Barrow, diplomático de carrera, como el nuevo embajador británico para la Unión Europea en sustitución de Rogers. La decisión significa que ha ignorado las solicitudes desde dentro del partido para que nombrase a una figura que apoyase completamente el Brexit.


Barrow fue embajador de Reino Unido en Moscú hasta 2015 y en el mes de marzo del año siguiente sucedió a Sir Simon Gass como director político en el Ministerio de Exteriores.


Rogers, antiguo secretario particular del tory proeuropeo Kenneth Clarke, fue acusado de abandonar a David Cameron al no presionar más duro para obtener concesiones de la UE en vísperas del referéndum. Un nuevo libro sobre esta etapa afirma que Rogers amenazó con dimitir en varias ocasiones durante el difícil proceso.


Las informaciones de que el hombre británico en Bruselas había advertido recientemente de que las negociaciones de salida de la UE podrían alargarse durante una década pueden haber sido la gota que haya colmado el vaso, tanto para los exasperados ministros como para los presionados altos funcionarios, q ue no creen que saldrán ganando si el tiempo les da la razón.


Pero que los euroescépticos no se hayan sorprendido por su dimisión no significa que no tenga consecuencias. La noticia se recibió con consternación por muchos expertos en asuntos europeos, que ven la dimisión de Rogers como una señal de que Reino Unido ya no está interesado en escuchar las malas noticias, a pesar de sus consecuencias.


"Los euroescépticos radicales le criticaron por informar a Cameron de los límites de lo que podía pedir en su renegociación, pero dijo la verdad: que los 27 no estaban dispuestos a dar más de lo que ofrecían", explica Charles Grant, director del Centre for European Reform.


"Aquellos que dicen la verdad no siempre son bien vistos y, por ello, Ivan se convirtió en una figura impopular en amplios sectores del partido tory (conservador). Es lógico preguntarse si Rogers habría dimitido si no hubiese sentido que había perdido la confianza del Gobierno", añade el experto.


El establishment proeuropeo es desdeñado por los partidarios del Brexit como otro grupo de expertos incapaz de imaginar los beneficios de la independencia. Sin embargo, Rogers era visto en Bruselas como uno de los representantes británicos más euroescépticos en las últimas décadas. Un equipo de negociación británico más seguro debería, en teoría, haber estado contento de contar en sus filas con un experto que fuese capaz de ver dónde estaba el margen de maniobra.


"Ningún otro cargo, asesor o representante cercano al Gobierno británico se acerca a la experiencia de Ivan en la UE", señala Grant. "Fue uno de los pocos en el Gobierno que entendió cómo trabaja la Unión Europea y qué piensan otros líderes europeos. Theresa May y sus ministros echarán mucho de menos su experiencia", añade.


"En términos de conocimiento y experiencia en la UE, Sir Ivan Rogers no tiene igual", dice el excomisario de Comercio de la UE, el británico Peter Mandelson. "Su dimisión es una seria pérdida para nosotros en Bruselas". "Nuestra negociación no irá a ninguna parte si nuestros representantes se engañan a sí mismos sobre la inmensa dificultad y los retos a los que se enfrenta Reino Unido en la implementación de la decisión del referéndum".
Parece como si Rogers hubiese sido perseguido no por el crimen de deslealtad, sino por ser demasiado negativo y no ver las oportunidades que, según May, están a la vuelta de la esquina. Abundan los indicios de que los euroescépticos británicos seguirán viviendo en un planeta completamente diferente que el resto del mundo en 2017, no digamos ya en Europa continental.


El martes, el think tank de Michael Gove, Change Britain, afirmó que lejos de destruir comercio, abandonar la unión aduanera europea crearía 400.000 empleos al abrir oportunidades no reconocidas hasta ahora en el resto del mundo. Esta es una afirmación calificada de "fantasiosa" por la organización con la que compite, Open Europe.


En este contexto, Rogers representaba una tendencia peligrosa al intentar superar la división. Para políticos de ambos lados, ahora será un poco más fácil gritar al otro en lugar de buscar intereses comunes.


Grant concluye: "Los socios de Reino Unido lo tomarán como un signo de que el gobierno de May se dirige hacia un Brexit duro que pone la soberanía por encima de la integración económica con la Unión Europea".

theguardian
Traducido por Javier Biosca Azcoiti

 

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