Theresa May optó por ir a fondo con el divorcio

“No queremos conservar pedazos de nuestra participación en el bloque. El Reino Unido está abandonando la Unión Europea”, dijo la primera ministra, quien buscó edulcorar un poco su mensaje con promesas de amistad y continuidad.

Criticada por eurófobos y eurófilos de su propio partido, crucificada por la renuncia del ex representante británico ante la Unión Europea (UE), tildada de Theresa “Maybe”, la Hamletiana primer ministro británica eligió la ruta de un “Hard Brexit” en la negociación con la UE. Adiós al Single Market (mercado común), a la Unión Aduanera, a la Corte Europea de Justicia, prioridad absoluta para el control de la inmigración. “No estaremos la mitad afuera y la mitad adentro, no buscaremos un acuerdo de asociación con la Unión Europea, no queremos conservar pedazos de nuestra participación en el bloque. El Reino Unido está abandonando la Unión Europea”, dijo May ayer en un discurso ante diplomáticos, ministros y periodistas.
La primer ministro buscó endulcorar un poco su mensaje duro con promesas de amistad y continuidad. “Nuestro voto a favor de abandonar la Unión Europea no fue un rechazo de los valores que compartimos, ni un deseo de distanciarnos de nuestros amigos y vecinos europeos. Queremos una nueva relación igualitaria entre una Gran Bretaña independiente con vocación global y nuestros amigos y aliados de la Unión Europea”, dijo la primer ministro.


Como “prueba” de esta amistad, May señaló que el gobierno garantizará los subsidios agrícolas de la UE, incorporará la legislación europea a la del Reino Unido para que el parlamento británico decida luego qué leyes mantener y cuáles derogar, seguirá compartiendo información en temas de seguridad y respetará los derechos de los dos millones de europeos que viven en el país bajo la premisa de que sucederá lo mismo con el millón de británicos que reside en el continente.
El discurso dejó en claro que el Reino Unido buscaría un acuerdo provisorio con la UE que le permita extender la negociación más allá de los dos años que estipula el Tratado Europea a partir de la activación del artículo 50, puntapié inicial de la negociación. May buscó calmar otro frente de tormenta prometiendo que habría un voto en el parlamento sobre el acuerdo final. “Otra manera de dar la certeza que quiero que todos tengan sobre este proceso, es confirmar que el gobierno someterá el acuerdo a la votación de ambas cámaras”, dijo May.


A siete meses del referendo que sorprendió al mundo con la decisión de los británicos de abandonar el bloque europeo, el discurso de May aportó sustancia a las negociaciones que comenzarán este año. En la conferencia de prensa posterior, May no aclaró el alcance de la votación en el parlamento, aunque sugirió que se trataría más de aceptar o rechazar el acuerdo que de volver a los brazos de la Unión Europea. En términos de la Unión Aduanera May pareció buscar el “to have the cake and eat it”, expresión inglesa para el que quiere todo, “comer la torta y que siga intacta”. “Quiero que el Reino Unido pueda negociar sus propios acuerdos comerciales, pero también quiero un comercio libre de aranceles con el resto de Europa. No quiero estar limitada por el arancel común europeo para los acuerdos que haga con otros bloques. Pero quiero un acuerdo aduanero con la Unión Europea. Estoy abierta a distintas posibilidades al respecto”, dijo May.


La primer ministro no se privó de lanzar una advertencia a la UE: si hay una postura dura europea en la negociación del Brexit, el Reino Unido está dispuesto a convertirse en un paraíso fiscal. “El Reino Unido quiere seguir siendo un buen amigo y vecino de la Unión Europea. Pero hay algunas voces que quieren negociar un acuerdo que castigue al reino Unido y desaliente a otros países a tomar su camino. Prefiero no tener un acuerdo de Brexit a tener un mal acuerdo. Si eso sucediera, seguiríamos comerciando con la Unión Europea, tendríamos acuerdos de libre comercio con el resto del mundo y la libertad de tener una política impositiva competitiva para atraer inversiones y compañías extranjeras. Si somos excluidos del acceso al mercado común, seríamos libres de cambiar las bases del modelo económico británico”, señaló May.
En otras palabras el Reino Unido estaría dispuesto a comerciar con la UE en base a las reglas que rigen para todos los países miembro de la Organización Mundial del Comercio (OMC) si le ofrecen un “bad Brexit”. Esto implicaría que en vez del actual arancel cero y plena libertad comercial con los otros 27 miembros de la UE, el Reino Unido y el bloque europeo se impondrían aranceles comerciales a las distintas áreas de intercambio, abriendo el camino a una potencial guerra comercial.

En este caso, el Reino Unido se dedicaría a reducir al máximo el impuesto corporativo para absorber la inversión extranjera convirtiéndose en un paraíso fiscal al estilo de la República de Irlanda. Según el índice de opacidad financiera de Tax Justice Network (Red de Justicia Fiscal) el Reino Unido es el actor más importante del mundo de los paraísos fiscales, pero la propuesta de May significaría otra vuelta de tuerca que podría marcar el comienzo del fin del atribulado Estado de Bienestar británico. “Es imposible para un Paraíso Fiscal de estas características generar la recaudación que requiere un estado de bienestar moderno. El precio de la caída de la recaudación debido a esta búsqueda de una ventaja impositiva competitiva es el desmantelamiento del Estado de Bienestar. En concreto es una amenaza al acceso universal a la salud, la educación, la jubilación, el seguro social”, señaló a este diario Alex Cobham, director de Tax Justice Network.


El estado de Bienestar británico fue la creación intelectual de un Liberal, Lord William Beveridge, y la realización concreta del Partido Laborista en la posguerra. En los rangos conservadores siempre existió una nostalgia por el laissez faire de la pre-guerra en el que las prestaciones sociales dependían del sector privado y voluntario, es decir, las organizaciones de Caridad. Hong Kong, bajo gobierno británico hasta 1997, estaba más cerca de los sueños conservadores que el Reino Unido.


El Brexit puede convertirse en una vía regia para este desmantelamiento. Pero todavía falta para eso. Si uno suma los dos años de negociaciones a partir de la invocación del artículo 50, el acuerdo transicional posterior que quisiera Theresa May y la aprobación de ambas cámaras parlamentarias del acuerdo final, el proceso durará un mínimo de cinco años. Con Donald Trump, una economía global estancada y tanta incertidumbre, ¿quién puede decir donde estará en cinco años?

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China desembarca en Davos dispuesta a consolidar su poder frente a Trump

Pekín negoció que el presidente Xi Jinping inaugure este martes el Foro Económico Mundial

 

Davos (Suiza) 17 ENE 2017 - 01:07 COT


El presidente chino, Xi Jinping, inaugura este martes el Foro Económico Mundial (WEF en sus siglas inglesas) de 2017 en la estación suiza de Davos. No será solo una deferencia de la organización hacia el primer presidente chino que acude a la reunión anual por excelencia del capitalismo global. Es una intervención largamente negociada y pergeñada para hacerla coincidir, por expreso deseo de Pekín, con la semana de la toma de posesión del nuevo presidente de Estados Unidos. Xi llega a Davos dispuesto a consolidar el papel de China en la economía mundial y su propio liderazgo de cara al congreso que el Partido Comunista celebra en otoño.


Fuentes de la junta de administradores del WEF han confirmado a EL PAÍS que las negociaciones con el Gobierno de Pekín “se llevan desarrollando desde hace unos seis meses” con la petición expresa de que el Foro se celebrara la misma semana de la inauguración de la nueva presidencia estadounidense, lo que les permitía preservar, además, la celebración del Año Nuevo chino, el día 28. Eso implicaba que la participación de la Administración estadounidense sería de muy bajo perfil pero “solo los chinos pueden hacer algo así”, apuntan esas mismas fuentes. La tradicional soirée con que los Schwab, los fundadores del foro, despiden a sus invitados ha debido adelantarse al viernes y no al sábado como suele ser habitual.

Aunque se espera que la élite empresarial estadounidense abandone Davos un día antes, el jueves 19, para poder asistir a las distintas celebraciones de la toma de posesión de Donald Trump. El riesgo de un enfrentamiento directo entre China y el próximo Gobierno estadounidense es real y creciente. Alguien lo ha comparado con una trama propia de Agatha Christie: la narración desvía la atención hacia un suceso de menor calado mientras el asesinato se produce en otro lado. Aunque Trump y su equipo han puesto el acento en las simpatías del presidente electo hacia el líder ruso Vladímir Putin, la gran amenaza para la estabilidad mundial es el creciente riesgo de enfrentamiento entre China y EEUU, como apunta la consultora de riesgos Eurasia, en su informe sobre los retos globales para 2017.


Tanto Trump como los cargos y asesores que ha nombrado se muestran dispuestos a presionar a Pekín en una larga batería de cuestiones económicas y de seguridad y han puesto en duda la llamada política de “una sola China”, lo que desencadenaría una grave crisis con Pekín. Puede ser el mayor cambio en la política exterior estadounidense desde la presidencia de Richard Nixon, cuando, para aislar a Rusia, entonces la Unión Soviética, apostó por abrir las relaciones con China. Hoy el viaje se presenta en sentido contrario pero con consecuencias mucho mayores para el resto del mundo.


Ahora que Trump cuestiona los acuerdos comerciales y que impulsa el “América primero”, China se erige como abanderada de la globalización y el libre comercio, en una muestra más de lo sorprendentes que son estos tiempos. Xi llega a Davos con una numerosa delegación empresarial, encabezada por las mayores fortunas del país: el presidente del grupo Alibaba, Jack Ma, y el del grupo Dalian Wanda, Wang Jianlin, con fortunas estimadas en 34.500 y 30.500 millones de dólares, respectivamente, según Bloomberg.


“China alcanzará pronto a EEUU como potencia económica, así que interpreto que el presidente Xi piensa explicar cómo el país ejercerá ese liderazgo de manera responsable”, apuntaba la semana pasada a los medios el presidente del WEF, Klaus Schwab. “China todavía es básicamente una potencia regional asiática, no una potencia mundial”, sostiene uno de los habituales de Davos Nariman Behravesh, economista jefe de IHS, una empresa de análisis de riesgos. “Aunque claramente está adoptando un papel más enérgico en este sentido”.


El viaje del presidente chino también tiene importantes claves internas. Xi, dicen los expertos de Eurasia, “será extremadamente sensible a los retos contra su país en un momento en el que todos los ojos están puestos en su liderazgo”. El Partido Comunista chino celebra este otoño su 19º congreso en el que Xi Jinping espera consolidar y reforzar su liderazgo como nunca antes ha tenido un dirigente chino desde Mao Zedong. En esas circunstancias, Xi no puede permitirse aparecer como un líder internacional débil, lo que eleva el riesgo de sobrerreacción en política exterior.


Pekín también quiere calmar las dudas sobre el crecimiento. El elevado endeudamiento de la economía (235% del PIB), el frenazo en la demanda interna y la subida de tipos de interés en Estados Unidos han provocado una fuerte salida de capitales de China, que han forzado al banco central a empeñar buena parte de sus reservas en contener la caída de su moneda, hasta situar las reservas por debajo de los 2,5 billones de dólares desde los alrededor de 3,8 billones que llegó a registrar en 2015, según datos del Instituto de Finanzas Internacionales.


La presencia del presidente chino ha eclipsado las importantes ausencias de los líderes mundiales este año en Davos. Ni la canciller Angela Merkel, ni su homólogo francés, ni buena parte de los líderes latinoamericanos –con la excepción del presidente colombiano, Juan Manuel Santos—, ni el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, asistirán este año a la cita suiza, donde destaca la ausencia –tras años de protagonismo—de los grandes banqueros centrales.

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Espionaje británico sabotea acercamiento de Trump con Rusia: ¿la CIA vs el Pentágono?

Después de las mendacidades sobre las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein –que no existieron y sólo sirvieron de coartada para saquear el petróleo de Iraq–, las 17 agencias de espionaje de EU –al unísono del MI6 británico y el Mossad israelí– quedaron lisiadas y desacreditadas, no se diga por las cábalas del 11/9 y el control cibernético global del National Security Agency (NSA) que reveló Snowden, asilado en Rusia.


En un clásico operativo de inmundicia triangulada, el portal BuzzFed difundió a destiempo un fétido documento, verdadero libelo sin evidencias, donde Trump queda como vulgar títere de Putin, quien supuestamente lo chantajea con inexistentes videos comprometedores de depravación sexual (Kompromat) inspirados por el Marqués de Sade.


El israelí-italiano-estadunidense Jonah Peretti, es cofundador de BuzzFeed y The Huffington Post, vinculado a Soros.


El libelo fue redactado en forma filantrópica (sic) por el ex espía británico del MI6 en Moscú, Cristopher Steele, hoy escondido, financiado por el Partido Demócrata y un sector del Partido Republicano anti-Trump: consultor de Orbis Business (sic) Intelligence, subcontratada por la mancillada consultoría Fusión GPS que se alquila sin escrúpulos (https://goo.gl/V7DEjv).


El pestilente libelo fue entregado al pugnaz senador John McCain: supremo promotor de las guerras, vistas como negocio, desde Ucrania hasta Siria, y cuya fundación Reform Institute es financiada por el rusófobo George Soros (https://goo.gl/2FTtcP).


McCain, quien obstruye el acercamiento entre EU y Rusia, obsequió la explosiva bomba al atribulado James Comey, director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), en coordinación con el influyente congresista mormón (¡Ojo!) del Partido Demócrata, Harry Reid, quien se jubila estos días, no sin antes cobrarse facturas.


Gran Bretaña, en su reacomodamiento con China mediante el Brexit, busca sabotear el acercamiento de Trump con Putin, que la dejaría en la orfandad geopolítica y rezagada en su otrora relación especial con EU.


Hoy los congresistas bipartidistas anti-Trump y los multimedia controlados por Soros reclaman la decapitación del director de la FBI, quien reveló los nauseabundos correos de Hillary, mientras ocultó el libelo rusófobo del espionaje británico (https://goo.gl/c5Ul21).


Trump se defiende en Twitter de lo que califica una cacería de brujas y, después de criticar a sus enemigos de enfermos, arremetió contra las agencias de espionaje que nunca debieron permitir la filtración de falsas noticias (fake news) al público. Uno de los últimos golpes contra mí. ¿Estamos viviendo en la Alemania nazi? ¡Uf!


El católico conservador Pat Buchanan, ex consejero prominente de Nixon, Ford y Reagan, delínea la titánica batalla de Trump contra los rusófobos y arguye que la última embestida de McCain dificulta la distensión de EU y Rusia (https://goo.gl/YMDKzP).


Todas las huellas conducen al minotauro Soros, quien apostó en Hillary, como Haim Saban de la dupla desinformativa Univisión/Televisa con severos problemas financieros por carencia de credibilidad ciudadana.


Glenn Greenwald –que se dio a conocer por su santa alianza cibernética con el icónico Snowden– fulmina que “el Deep State (Estado Profundo) fue a la guerra con el presidente electo, usando acusaciones sin verificar, mientras los demócratas gozan (https://goo.gl/MmBg2E)”.


En el portal Breitbart, portavoz de Trump, Virgil maneja en 3 reportajes la percepción de las huestes supremacistas WASP.En su ilustrativo segundo reportaje aduce la venganza del Deep State y “su campaña permanente contra Trump (https://goo.gl/eru3SR)”.


Virgil señala que las antenas del Deep State de EU en Israel advirtieron a su contraparte israelí de no confiar en Trump.
El problema aquí es que el primer ministro Netanyahu, con la espada de Damocles sobre su cabeza por presuntos sobornos criminales, se alió con Trump contra Obama.


La insuperable duplicidad de Obama forma parte del operativo del Deep State, según Virgil.


Obama juega tres bandas, que incluye la refundación del Partido Demócrata, donde los impresentables Clinton han sido liquidados, y busca controlar con su fundación Organizing for Action (¿lubricada por su aliado Soros?) ¡Como abundan las espurias fundaciones no lucrativas en EU!


La conexión del espionaje israelí es interesante, no se diga los vínculos con el Kremlin de tres multimillonarios judíos-rusos del grupo Alfa, que dejo en el tintero (https://goo.gl/muzzrz).


Como en el frontón, las paredes multimediáticas del eje Israel/GB juegan un papel determinante en sus rebotes con el jugador estadunidense y su espionaje global.


A mi juicio, no es correcto el uso del concepto Deep State –columna vertebral del poder conspicuo y/o opaco– que Greenwald y Virgil confunden con el establishment, más burocrático, peleado a muerte con Trump, mediante sus adscritos y lubricados multimedia.


El Deep State está tan fracturado como todas las estructuras del andamiaje estadunidense y hoy asistimos a una batalla épica de la CIA –controlada por los Bush y su grupo mormón que apoyan a Hillary y Obama– contra el Pentágono que no desea ir a una guerra que sabe no va a ganar contra Rusia.


Un sector proHillary de los hiperactivos multimedia británicos pone en jaque la legitimidad de Trump y vaticina como altamente probable que sea enjuiciado, el ominoso impeachment al estilo Watergate, lo cual llevaría a una “ruptura cataclísmica en el seno del Partido Republicano, sin precedente en la historia de la política de EU (https://goo.gl/pJORlF)”.


Los intereses en juego son muy elevados y el Comité de Espionaje del Senado, encabezado por Richard Burr, del Partido Republicano (sic), anunció una investigación bipartidista de los presuntos contactos de Trump y/o sus aliados con el Kremlin.


Trump tiene tremendos escollos de parte del humillado establishment dinástico de los Bush/Clinton, no se diga de Obama, que se epitomizan en el furibundo rechazo a su reacomodamiento con Rusia en un G-2.


El flamante asesor de Seguridad Nacional, Tte.Gral. Michael Flynn, anterior director de la DIA expulsado por Obama durante su purga de generales, prepara la llamada telefónica de Trump a Putin, después de su juramento como presidente número 45.


Como vaticiné, Rusia invitó a Trump a las charlas de paz sobre Siria, para mejorar la relación bilateral fracturada por Hillary y Obama (https://goo.gl/ZG03HJ).


Peligra la vida de Trump, quien externó su voluntad de levantar las sanciones contra Rusia (https://goo.gl/HUiLCM), pecado capital para los rusófobos que lucran con la industria de las guerras permanentes, y para reunirse ya con su homólogo ruso hábilmente posicionado con China.


A Trump le urge resquebrajar la alianza estratégica de Rusia y China: grave error legado por Hillary y Obama.


EU se disloca y aloca en su interior, en una preocupante guerra civil entre rusófobos y rusófilos, mientras Rusia, en su era de resurrección con el zar Vlady Putin, se volvió el doble centro físico y geoestratégico de gravedad de la estabilidad global y del inevitable nuevo orden tripolar: el G-3 de EU/Rusia/China.


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Inteligencia norteamericana reconoce en su informe el fin de la unipolaridad

ALAI AMLATINA, 12/01/2017.- Los últimos años estuvieron impregnados del debate sobre qué características tomaba la política mundial a partir de la posguerra fría. La mayoría de los grandes analistas del mundo académico político angloamericano no dejaba dudas que nos desplazábamos hacia la conformación de un mundo unipolar dominado por los EEUU. Las evidencias de la invasión a Afganistán y a Irak, fundamentadas durante el gobierno de George W Bush (h) en un documento bajo el nombre Proyecto para un Nuevo Siglo Americano, no dejaban margen para debatir. Esto, agravado también por la crisis política del sistema político occidental y la anglosajonizacion de las Relaciones Internacionales, que repiten los discursos "científicos" de los gurúes, ya sean por dar ejemplos Kaplan, Kagan, Nye, Fukuyama, etc.

En el año 2008 sacamos entre varios expertos un Diccionario Latinoamericano de Seguridad y Geopolítica (1), donde con mucha soledad advertíamos que nos dirigíamos hacia un mundo multipolar a contramano de los gurúes y además, mientras existía una gran expectativa mundial por el nuevo Presidente de los EEUU, decíamos que nada señalaba un cambio de la política exterior con respecto a Bush (h).

Hoy, a menos de 10 días de dejar la Presidencia Obama (el Premio Nobel de la Paz que bombardeo 7 países en menos de 6 años), de paso, aprovechamos para decir que ser Nobel de la Paz no implica ninguna garantía. Alfred Nobel fue el inventor de la dinamita. El Presidente Wilson aplicó la diplomacia del dólar en el Caribe, T. Roosevelt la política del garrote y Kissinger el llamado "Plan Cóndor" y todos fueron Premios Nobel. O sea, que lo de Obama es una confirmación una vez más, que hay que mirar de reojo cuando un presidente norteamericano es Premio Nobel.

A pesar que empezó con promesas de retirar a su país de conflictos internacionales tras el mandato de Bush (h), Obama deja el cargo habiendo mantenido a la nación norteamericana en conflicto durante más tiempo que cualquier otro presidente de los Estados Unidos.

Expandió las guerras aéreas y el uso de las fuerzas especiales en todo el mundo. El número de países que cuentan con fuerzas especiales norteamericanas desplegadas ha crecido desde los 60 en 2009 hasta los 138 en 2016 (el 70 %de los países del mundo), según los datos del Mando de Operaciones Especiales de EEUU.

Para analizar el legado del Presidente Obama, el Consejo de Relaciones Exteriores de los EEUU (CFR, por sus siglas en ingles), que se especializa en política exterior y asuntos internacionales del país, presentó datos sobre los ataques aéreos lanzados sobre países extranjeros. Solo en el 2016, el gobierno de Obama arrojó al menos 26171 bombas.

Mientras la mayoría de los bombardeos se produjeron en Siria e Irak, las bombas estadounidenses alcanzaron Afganistán, Libia, Yemen, Somalia y Pakistán, siete de los países musulmanes más grandes.

Durante los ocho años de mandato de Obama, su gobierno no solo ordenó numerosos ataques aéreos, sino que también alcanzó una cifra record de venta de armas desde la segunda guerra mundial, llegando a los 265.471 millones de dólares (2).

Todo lo explicitado nos lleva a comprender un hecho importantísimo que ha ocurrido el pasado 9 de enero de 2017 bastante desapercibido y que nos parece central. El Consejo Nacional de Inteligencia de los EEUU en su Informe de Inteligencia para el nuevo presidente de los EEUU, Trump, reconoce en forma implícita el fracaso de la diplomacia de guerra de Obama, y nuestro lejano Diccionario (seguramente tomado como "ensayo político ideológico" por parte de la mayoría del arco "científico neutral" argentino) se halla en total sintonía, con el Informe del 9 de enero. Si habría juicio por mala praxis en las ciencias sociales, muchos de los monstruos sagrados tambalearían. Esto no significa una ironía vulgar, sino una profunda reflexión que debemos realizarnos todos desde las ciencias sociales y el mundo universitario sobre el devenir y acontecer del sistema mundo.

Durante casi dos décadas, Global Trends Report del Consejo Nacional de Inteligencia (3) ha estado dando forma a conversaciones estratégicas dentro y fuera del gobierno de los EEUU. Desde que el Primer Informe Tendencias Mundiales fuera lanzado en 1997, un nuevo Informe se publica cada cuatro años después de las elecciones en EEUU.

/Tendencias Globales/constituye un importante y estratégico Informe de la evaluación de los servicios de inteligencia de las fuerzas -y elecciones- que configuran el mundo durante las próximas dos décadas.

La última edición del Informe "Tendencias Globales: paradojas del progreso" del Consejo Nacional de Inteligencia, fue presentada el 9 de enero de 2017, explorando tendencias y escenarios en los proximos20 años.

Fundamental para su comprensión y pertinencia han sido las reuniones en todo el mundo con una amplia gama de interlocutores, incluyendo funcionarios de gobiernos, empresarios, académicos, representantes de la sociedad civil y otros, en los talleres e intercambios. Allí se examinan las prospectivas de la economía, la demografía, la ecología, la energía, la salud, la gobernabilidad, la identidad y la geopolítica y es vital entender sus consecuencias para la paz y la seguridad del mundo.

El NIC cristaliza las ideas extraídas de estas reuniones así como de una amplia investigación condensada en el Informe Tendencias Mundiales que se publica cada cuatro años, entre el día de la elección presidencial de EEUU y el día de la inauguración.

En líneas generales, el Informe del 9 de enero alerta sobre un futuro "cercano oscuro y difícil" debido al aumento de hostilidades entre Naciones en niveles no vistos desde la Guerra Fría, a medida que se desacelera el crecimiento global, se erosiona el "orden” posterior a la segunda guerra mundial y a la potenciación de los nacionalismos en los marcos de la globalización.

La incertidumbre sobre EEUU, junto a un "Occidente que mira hacia adentro" y el debilitamiento de los derechos humanos internacionales y los estándares de prevención de conflictos, animarán a Rusia y China a poner a prueba la influencia norteamericana”, dice el Informe.

Y agrega, "...estos retos estarán bajo el umbral de la guerra caliente, pero generarán riesgos profundos de errores de cálculo".

Rusia y China aparecen ya como actores a disputarle influencia reconociendo pérdida de hegemonía, así como conflictos regionales, terrorismo y aumento de la desigualdad.

El organismo ha publicado el 9 de enero -repetimos- el Informe de 226 páginas y alerta "que el nuevo panorama mundial está poniendo fin a la época de dominación estadounidense que siguió a la guerra fría" y que, por lo tanto, los próximos cinco años "pondrán a prueba la resiliencia de los EEUU". Por otro lado, el NIC prevé un crecimiento del populismo en el terreno político a nivel mundial, lo que "representara una amenaza para el liberalismo”. Aquí agregamos que no distinguen en el informe a partidos xenofóbicos que aparecen en Europa de nacionalismos regionales de preservación de la soberanía, como ocurre en Irán o pueden tomar nuevamente fuerza en América del Sur.

Más que nunca debemos buscar desde la Patria Grande un Poder Ético Político Estratégico y la tensión que ya convive con nosotros es /Patria Grande en serio o la nada/. Aquí reside nuestro /por-venir/, al decir de Manuel Ugarte.

Notas

(1) Barrios Miguel Ángel (Director), Diccionario Latinoamericano de Seguridad y Geopolítica. Biblos, BsAs, 2008.

(2) https://intereconomia.com/economia/mundo

(3) https://www.dni.gov/index.php/about/organization /national-intelligence-council-global-trends

Miguel Ángel Barrios. Argentina- es doctor en educación y en ciencia política. Autor de reconocidas obras sobre América Latina.

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Los cuatro escenarios de guerra y/o paz de Kissinger

En el primer Foro Oslo del Premio Nobel de la Paz participaron los dos máximos geoestrategas vivientes de Estados Unidos (EU): el israelí-alemán-estadunidense Henry Kissinger (93 años) y el polaco-canadiense-estadunidense Zbigniew Brzezinski (88 años), con el tema EU y la paz mundial después de la elección presidencial (https://goo.gl/LtgX3n).

Ya revisé la postura involutiva de Brzezinski, quien ha pasado de la unipolaridad de EU a un G-2, que China rechazó, y ahora no tiene más remedio, pese a su sicopatológica rusofobia, que aceptar el reacomodo global de un G-3: EU/Rusia/China (https://goo.gl/JFxEQl).

Donald Trump –quien se inclina por un etéreo G-2 de EU y Rusia, mientras adopta una postura hostil contra China– recibió con bombo y platillo a Kissinger, polémico ex asesor de Seguridad Nacional de Nixon y Ford.

Kissinger insinúa un sutil G-2 de EU con Rusia, sin incorporar a China a un G-3 (https://goo.gl/mxIu9i). Intenta operar la misma ruptura de 1971, pero esta vez a la inversa, cuando atrajo a China a una alianza subrepticia con EU frente a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, lo cual, como reconoce en sus voluminosos libros, otorgó "profundidad estratégica" a China y a EU, para que éste se apoderase de Medio Oriente.

Hoy Kissinger, ¡46 años más tarde!, parece apoyar una alianza de EU y Rusia, esta vez, contra China. En su reciente ponencia en Oslo, diagnostica "la lamentable (sic) condición del sistema internacional" (https://goo.gl/5SG60z) simbolizada por la competencia latente entre cuatro cosmogonías del orden mundial: 1. El orden europeo de Westfalia de 1648 (¡de hace 365 años!); 2. El islámico (¡supersic!); 3. El chino, y 4. El estadunidense.

El trípode de su "orden global" se basa en "las leyes internacionales, el balance de poder y la soberanía".

Se desprende que Rusia forma parte del orden europeo de Westfalia que exalta la "soberanía nacional": resultado de la guerra de 30 años entre católicos y protestantes.

Emite la perogrullada de que ninguna de las cuatro cosmogonías de su "orden mundial", título de su más reciente libro (https://goo.gl/ZNKYx8), "goza de legitimidad universal" cuando "cada modelo es tentado a maniobrar para sus ventajas regionales (¡supersic!) o globales". Arguye que "una batalla entre regiones (¡supersic!) puede ser aún más destructiva de lo que ha sido la batalla entre naciones", a partir de lo cual deduce "cuatro escenarios", como "posibles catalizadores para una conflagración a gran escala" o "sujetos para la búsqueda de la paz".

Su secuencia llama la atención.

Primer escenario: deterioro de las relaciones de EU y China, que sucumben en la "Trampa de Tucídides" y que la "historia determina entre el poder en turno (EU) y el poder ascendente que lo desafía (China)".

En el epílogo de su libro Sobre China (https://goo.gl/P1dUjl), Kissinger concluye en el "Memorándum Crowe" la inevitabilidad de una guerra entre Washington y Pekín, como sucedió –y sigue sucediendo mediante el Brexit que rechaza la superpotencia geoeconómica de Alemania en la Unión Europea– entre Londres y Berlín en la Primera Guerra Mundial.

Ya había abordado la metáfora geopolítica de "la Trampa de Tucídides" (https://goo.gl/4GIhm7).

Segundo escenario: "ruptura de las relaciones entre Rusia y Occidente (sic) que resulta de la paradoja de la incomprensión mutua entre culturas paralelas (¡supersic!)".

La "cultura" rusa es europea –basta visitar el Museo del Hermitage en San Petersburgo, asistir al Ballet Kirov y abrevar de su prodigiosa literatura (Pushkin, Dostoievski, Tolstói, etcétera)–, y muy superior a la estadunidense: excrecencia de la matriz europea cuando los zelotes neoconservadores straussianos, ya no se diga los Bush/Clinton/Obama, han exorcizado todo lo que tenga que ver con Rusia, lo cual epitomiza un suicidio cultural de "Occidente" (whatever that means).

La esquizofrenia de la falaz taxonomía "cultural" y su nociva propaganda con "técnica Hasbara" en EU –intoxicado por el "entretenimiento" hollywoodense y sus multimedia que controlan Soros/Haim Saban– coloca a Japón, con su respetable "cultura" singular, en ese "Occidente", mientras anatemiza a Rusia. "Entretenimiento" no es cultura.

Tercer escenario: "continuo debilitamiento de la relevancia (sic) estratégica de Europa debido a la pérdida de un sentido de misión global".

Nadie más que Gran Bretaña (GB) y su "relación especial" con EU –antes del Brexit y el trumpismo– contribuyeron al "debilitamiento" deliberado de Europa, que incluye nolens volens a Rusia: summum civilizatorio de la prodigiosa cultura "occidental" desde el Renacimiento humanista.

El problema de la otrora "relación especial" de GB y EU fue haber perpetrado su suicidio con la cataclísmica globalización financierista del thatcherismo/reaganomics que abandonó su quintaescencia humanista.

Cuarto escenario: "escalada del conflicto en Medio Oriente en una búsqueda competitiva por la hegemonía entre los países árabes sunitas y la revolucionaria (sic) Irán".

Vale la pena rememorar que las dos potencias nucleares anglosajonas, EU/GB, se han consagrado a amarrar navajas en Medio Oriente: como en la guerra de Irán e Irak cuando vendían armas a ambas partes para que se degollaran, no se diga ahora con los esquemas de balcanización de Israel (https://goo.gl/jIhLhS).

Ya que Kissinger cita a Emmanuel Kant en su famoso libro de La paz perpetua, se recuerda que uno de los máximos filósofos modernos de "Occidente" en su libro seminal Crítica de la razón pura del siglo XVIII, consideraba al islam de su época, ya en su decadencia (según el "padre de la sociología", Ibn Khaldun, del siglo XIV) como una "religión de paz", lo cual suena hoy inverosímil, debido a la propaganda israelí-anglosajona de demonización.

Hoy la fuerza del islam es demográfica –mil 600 millones de feligreses esparcidos en 57 países– pero carece lamentablemente de rumbo geoestratégico.

Kissinger admite la prevalencia "contemporánea" del "interés nacional", curiosamente, un concepto que ignora el “México neoliberal itamita”.

Sustenta que en el "mundo interconectado de hoy, el interés nacional debe conectarse con y estar limitado por una visión de orden mundial". En el “México neoliberal itamita”: ni una ni otra...

A nivel nuclear, acepta implícitamente la tripolaridad de EU/China/Rusia y su "especial obligación para prevenir que las armas nucleares se vuelvan convencionales".

Concluye, igual que su más reciente libro, que "el mundo debe adaptarse al sistema de Westfalia o a su renovación" y cuya alternativa sería el caos, por lo que aconseja sus recetas unilaterales a las cuatro grandes superpotencias globales: 1. A EU: que reconozca que el "mundo enfrenta un cambio tectónico (¡supersic!) en la estructura global"; 2. A China: que la "eminencia es hasta cierto grado tanto relativa como condicional" –en su hermenéutica, significaría no provocar a EU a una guerra nuclear–; 3. A Rusia: el "respeto que busca debe permitir estructuras verdaderamente soberanas a lo largo de sus fronteras" –lo cual, EU no permite a México–, y 4. A Europa: la "diversidad es circunstancial", pero "la política necesita de una visión" –cuando EU nunca dejó prosperar en forma autónoma sus estructuras civilizatorias.

Falta ver ahora que piensan en Rusia y China.

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La dimisión del embajador británico en la UE demuestra que Reino Unido busca un Brexit radical

El embajador saliente representaba la esperanza de un compromiso negociado con los Estados miembros sobre las condiciones de salida de la UE

Rogers fue acusado de dejar caer a David Cameron al no presionar más duro para obtener más concesiones de la UE en las vísperas del referéndum

Tim Barrow, diplomático de carrera, ocupará el cargo de Rogers

La dimisión del embajador de Reino Unido en la Unión Europea es vista en ambos lados del cada vez más ancho Canal de la Mancha como un recordatorio de que Reino Unido se dirige a un Brexit radical.


Empujado o decidido a saltar, Sir Ivan Rogers era algo más que un mero representante del Gobierno británico en Bruselas. Era la mejor esperanza de Reino Unido para lograr un acuerdo negociado con los otros Estados miembro sobre los términos de la salida de la UE.


Para los más radicales en Westminster, la renuncia será recibida como un regalo de Navidad de última hora. La derecha ha acusado desde hace tiempo a Rogers de ofrecer "poco más que muerte y pesimismo" al centrarse en las diferencias entre lo que ellos creen que se podría lograr con una resuelta negociación británica y lo que los otros 27 quieren.


Theresa May ha nombrado este miércoles a Tim Barrow, diplomático de carrera, como el nuevo embajador británico para la Unión Europea en sustitución de Rogers. La decisión significa que ha ignorado las solicitudes desde dentro del partido para que nombrase a una figura que apoyase completamente el Brexit.


Barrow fue embajador de Reino Unido en Moscú hasta 2015 y en el mes de marzo del año siguiente sucedió a Sir Simon Gass como director político en el Ministerio de Exteriores.


Rogers, antiguo secretario particular del tory proeuropeo Kenneth Clarke, fue acusado de abandonar a David Cameron al no presionar más duro para obtener concesiones de la UE en vísperas del referéndum. Un nuevo libro sobre esta etapa afirma que Rogers amenazó con dimitir en varias ocasiones durante el difícil proceso.


Las informaciones de que el hombre británico en Bruselas había advertido recientemente de que las negociaciones de salida de la UE podrían alargarse durante una década pueden haber sido la gota que haya colmado el vaso, tanto para los exasperados ministros como para los presionados altos funcionarios, q ue no creen que saldrán ganando si el tiempo les da la razón.


Pero que los euroescépticos no se hayan sorprendido por su dimisión no significa que no tenga consecuencias. La noticia se recibió con consternación por muchos expertos en asuntos europeos, que ven la dimisión de Rogers como una señal de que Reino Unido ya no está interesado en escuchar las malas noticias, a pesar de sus consecuencias.


"Los euroescépticos radicales le criticaron por informar a Cameron de los límites de lo que podía pedir en su renegociación, pero dijo la verdad: que los 27 no estaban dispuestos a dar más de lo que ofrecían", explica Charles Grant, director del Centre for European Reform.


"Aquellos que dicen la verdad no siempre son bien vistos y, por ello, Ivan se convirtió en una figura impopular en amplios sectores del partido tory (conservador). Es lógico preguntarse si Rogers habría dimitido si no hubiese sentido que había perdido la confianza del Gobierno", añade el experto.


El establishment proeuropeo es desdeñado por los partidarios del Brexit como otro grupo de expertos incapaz de imaginar los beneficios de la independencia. Sin embargo, Rogers era visto en Bruselas como uno de los representantes británicos más euroescépticos en las últimas décadas. Un equipo de negociación británico más seguro debería, en teoría, haber estado contento de contar en sus filas con un experto que fuese capaz de ver dónde estaba el margen de maniobra.


"Ningún otro cargo, asesor o representante cercano al Gobierno británico se acerca a la experiencia de Ivan en la UE", señala Grant. "Fue uno de los pocos en el Gobierno que entendió cómo trabaja la Unión Europea y qué piensan otros líderes europeos. Theresa May y sus ministros echarán mucho de menos su experiencia", añade.


"En términos de conocimiento y experiencia en la UE, Sir Ivan Rogers no tiene igual", dice el excomisario de Comercio de la UE, el británico Peter Mandelson. "Su dimisión es una seria pérdida para nosotros en Bruselas". "Nuestra negociación no irá a ninguna parte si nuestros representantes se engañan a sí mismos sobre la inmensa dificultad y los retos a los que se enfrenta Reino Unido en la implementación de la decisión del referéndum".
Parece como si Rogers hubiese sido perseguido no por el crimen de deslealtad, sino por ser demasiado negativo y no ver las oportunidades que, según May, están a la vuelta de la esquina. Abundan los indicios de que los euroescépticos británicos seguirán viviendo en un planeta completamente diferente que el resto del mundo en 2017, no digamos ya en Europa continental.


El martes, el think tank de Michael Gove, Change Britain, afirmó que lejos de destruir comercio, abandonar la unión aduanera europea crearía 400.000 empleos al abrir oportunidades no reconocidas hasta ahora en el resto del mundo. Esta es una afirmación calificada de "fantasiosa" por la organización con la que compite, Open Europe.


En este contexto, Rogers representaba una tendencia peligrosa al intentar superar la división. Para políticos de ambos lados, ahora será un poco más fácil gritar al otro en lugar de buscar intereses comunes.


Grant concluye: "Los socios de Reino Unido lo tomarán como un signo de que el gobierno de May se dirige hacia un Brexit duro que pone la soberanía por encima de la integración económica con la Unión Europea".

theguardian
Traducido por Javier Biosca Azcoiti

 

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Sábado, 24 Diciembre 2016 07:37

La copa menstrual amenaza la regla de oro

La copa menstrual amenaza la regla de oro

Las multinacionales que hacen negocio con los úteros a través de compresas y tampones, también ocultan alternativas más económicas, saludables y respetuosas con el medio ambiente como la copa menstrual.

Las primeras compresas llegaban a España de la mano de las revistas del corazón allá por los sesenta, mientras que los anuncios de tampones empezaron a aparecer en los noventa. La industria está a día de hoy metida en todos los úteros que pueden pagar sus productos. A una media de 17 unidades sanitarias por menstruación durante 38 años de promedio, resulta que una sola mujer usa 7.752 compresas y tampones en su vida. Este hecho no solo genera toneladas de residuos, también asegura miles de millones de dólares a multinacionales como la estadounidense Procter&Gamble, dueña de Evax, Tampax y Ausonia.


Pero no es cuestión de culpabilizar a las mujeres, sino de poner el foco en este tipo de multinacionales que se dedican a decir a las mujeres a qué huelen las nubes y a ocultar alternativas más respetuosas con el medio ambiente y más saludables. Alternativas como la copa menstrual, de la que ellos no quieren oír hablar porque no son rentables en el mercado.


La ocultación de alternativas


“Recuerdo que hace unos cinco años, en una de las secciones del programa El Hormiguero en la que comentaban objetos ‘raros’ de teletienda sacaron una copa menstrual y empezaron a ridiculizarla entre risas”, explica en una entrevista para esta revista la ginecóloga y profesora de la Universidad de Granada, Enriqueta Barranco, para ilustrar cómo los poderes económicos han mercantilizado la menstruación. Durante el programa, el presentador Pablo Motos espetó: “¡Pero a qué degenerado se le ha ocurrido eso!”; mientras que otro de los conductores, Damián, bromea: “el chupito preferido de Drácula”; la sección colma la indecencia cuando otro de ellos dice: “Con Diva Cup (el nombre del modelo) ya no tendrás que levantarte cada dos horas por la noche para darle la vuelta a la compresa”.


Son cinco hombres en escena mofándose de algo de lo que no tienen ni idea. “Los anuncios de tampones y compresas venían después del programa. ¡Estaban comprados! Desde entonces ya no se ve El Hormiguero en mi casa”, añade Barranco, quien no tiene reparo en señalar que muchas actividades de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) están financiadas por estas multinacionales.


Queda bien claro en artículos como este, publicado en abril de 2001 en el portal especializado DMedicina: “Con el fin de llenar este vacío informativo y eliminar mitos y tabúes relacionados con la higiene femenina, la SEGO y Tampax han creado un programa de formación dirigido a profesionales de la medicina y usuarias de tampones”. Una agresiva estrategia de marketing en la que se imprimieron 800.000 folletos y que se desarrolló por aquel entonces para evitar el pánico ante la aparición del Síndrome del Shock Tóxico (SST).


Sobre esto, la portavoz de SEGO en ese momento decía que “en realidad, [el SST] tiene más relación con la higiene que con el tampón en sí. Por eso insistimos en el cambio frecuente de tampones”. No sólo incitaban a usarlos, sino a usarlos mucho, cuantos más mejor.


La historia: el poder de la rentabilidad


La copa menstrual es un invento del siglo XIX, el Museo de la Menstruación y Salud de la Mujer en Maryland (EE UU.) asegura que ya existían modelos desde 1867. Para conocimiento de Pablo Motos, la primera patente es de los años 30 y el “degenerado” que la inventó fue una mujer, Leona W. Chalmers. Se trataba de un recipiente fabricado con caucho vulcanizado, tal y como explican desde la cooperativa catalana Femmefleur formada por Eva Polio, Laida Memba, Cris Torres y Clara Guasch.


Cuatro mujeres que impulsan la iniciativa “La Copa Menstrual”, primera distribuidora en España. En su web, cuentan que al tiempo que la copa empezó a difundirse, apareció en escena Earle Haas, que patentó una empresa con un nombre muy conocido hoy en día: Tampax. A partir de aquí, “se vivió un largo silencio sobre el tema”, explica Femmefleur, que asegura que en 1963 dejó de fabricarse, sobre todo porque no era rentable. Dos décadas más tarde, en 1987 apareció en el mercado la copa menstrual de látex, reutilizable y en dos tamaños, cuyo éxito marcó el inicio del camino que llevó al año 2000, cuando se fabricó la primera copa de silicona.


Comparativa entre copa, tampones y compresas


Seis residentes de Matrona de los Hospitales Universitarios 12 de Octubre, La Paz, Fuenlabrada y la Fundación Alcorcón han llevado a cabo una revisión bibliográfica en inglés, español, francés y portugués sobre el efecto del uso de la copa menstrual para la higiene menstrual femenina en comparación a otros métodos. El resultado ha sido que la copa menstrual es mejor que los tampones y las compresas frente a la sequedad vaginal, el olor, el confort, la actividad física y la duración; mientras que los mayores temores aparecen por las fugas y por la dificultad de saber cuándo hay que cambiarla, “inconvenientes que desaparecen con el manejo habitual del producto”, indican.


Estas expertas concluyen que la copa menstrual, frente a otros métodos, disminuye las alteraciones de la flora y el PH vaginal; las infecciones vulvo-vaginales; las alergias; las alteraciones dérmicas; el coste económico; el impacto medioambiental y, además, no hay casos descritos del Síndrome del Shock Tóxico, favorece el conocimiento del cuerpo y es compatible con métodos anticonceptivos y práctica de relaciones sexuales.


En este sentido, y gracias a una encuesta vía redes sociales, esta revista cuenta con algunos testimonios de mujeres que explican su experiencia con la copa menstrual. Para conocimiento de los machos de El Hormiguero, todas son positivas, mientras que otras que aún no la usan aseguran que les falta información o, sin probarla aún, no confían en el método:
“Llevo utilizándola desde hace seis años y no la cambio por nada. Ya no sólo porque contribuyo con el medio ambiente, sino porque es saludable para mí”. Laura


“Soy mujer y hago todo el activísimo que puedo a favor de la copa por razones económicas, ecológicas y de la pura experiencia menstrual. Me cambió totalmente la percepción de la menstruación y del ciclo. Lo que más me sorprendió fue la poquísima cantidad de sangre que en realidad expulsamos y que no huela mal en absoluto cuando no está mezclada con químicos”. Anónimo.


“Llevo un tiempo usándola y estoy encantada. Me resulta muy cómoda. Además es ecológica y no usas cosas blanqueadas con lejía. No notas nada y económicamente es un acierto”. Carolina


“Me ha cambiado la vida, no puedo imaginarme el volver a usar tampones y/o compresas. Además de ecológica, barata y bonita (tengo una morada), resistente y cómoda. Ojalá la hubiese descubierto justo cuando me bajó la regla. Incalculable el dinero que me habría ahorrado”. Lau


“Yo no la uso. Me lo he planteado alguna vez, pero no me apetece nada utilizarla. Suelo sangrar mucho y pienso en cómo tendría que hacer para limpiarla cuando esté fuera de casa. Tati. A lo que otra usuaria, contesta, en el mismo hilo del foro:: “¡Qué va! Imposible. Yo sangro muchísimo y nunca me he rebosado la copa”. Lau


“Honestamente, ni había oído hablar de ella hasta que hace unos meses empecé a ver algunos anuncios por internet y me sonó a estafa. Al leeros hoy, me están entrando dudas, parece que sí existe en realidad y que merece la pena probarla”. Amada.


La información es la clave


Hace no mucho, trascendió a los medios que la CUP de Manresa planteó unos talleres públicos sobre la menstruación y las opciones de sangrado. “¡Qué barbaridad!”, “¡qué guarrería!” gritaban los tertulianos –seis hombres y dos mujeres– de La Marimorena, programa del canal 13TV, de la Conferencia Episcopal.


“Por favor, es que estamos en el siglo XXI”, decía una de ellas; “se puede defender el medio ambiente sin usar la copa”, decía la otra; “nos quieren adoctrinar”, seguían los demás hombres; pero, sin duda, la intervención de oro vino de la mano del periodista Jaime González que, entre risas, dijo: “A mí me parece que esto es una auténtica cochinada, producto de una señora que ha perdido en este momento el oremus. Esto viene de la típica pirada a la que estamos dedicando demasiado espacio”.


Una de las que según González está “pirada” es Gemma Tomàs i Vives, concejala de la CUP en Manresa. “Pensamos que estaría bien que fuera la Administración pública y municipal quien los impartiera para facilitar la empatía entre los jóvenes”, explica en una entrevista para esta revista, al tiempo que asegura que nunca pensaron que esto tendría repercusión mediática. “Creemos que es muy importante que las mujeres conozcamos nuestro cuerpo. El contacto con la sangre menstrual nos facilita este conocimiento. Tenemos que romper el tabú. Hablar de la menstruación y de todos los efectos que producen las hormonas sobre nuestros cuerpos. Tendría que ser normal entre mujeres, y también tendría que serlo hablarlo con los hombres. Que sepan cómo nos sentimos, cómo es”, cuenta. Sin embargo, los talleres, que se demuestran más que necesarios después de ver las reacciones al mismo, no se han realizado, de momento.


Entre las “degeneradas” que inventaron la copa, las “típicas piradas” que quieren hablar de la menstruación, la “cochinada” de usar alternativas a los tampones y compresas y la “barbaridad” y “guarrería” de todo este tema, está claro que lo que falta es cultura y que el objetivo de muchos es ridiculizar a las mujeres y hacerlas sentir sucias. Lo que ocurre es que lo que hemos perdido no es el oremus, sino el miedo.


La copa menstrual como fuente de información


“La ’regla’ es un objeto de medida exacta y el ciclo menstrual y la menstruación es la menos regla de la reglas”, explica la ginecóloga y profesora de la Universidad de Granada Enriqueta Barranco, para quien esta palabra debería dejar de utilizarse. “Nos han metido en la cabeza que la menstruación tiene que ser algo certero, cada 28 días; de lo contrario, estamos enfermas”, señala.

Y la enfermedad, conlleva el consumo de fármacos, por lo que todo apunta a que esta construcción de la realidad está velada para sacar beneficio. “La población no tiene ni idea de lo que es la menstruación” y el uso de la copa menstrual “ayuda a su conocimiento”, asegura. Esta ginecóloga y profesora también tiene facetas investigadoras; ha llevado a cabo un estudio junto a otras dos compañeras con la colaboración de 100 mujeres, que gracias a la copa, han podido donar su sagrado menstrual para su análisis. Entre los resultados, han descubierto que la media menstrual de sangrado es de 170 cm cúbicos, “el doble de lo que se cree, que son 80 cm cúbicos”, explica.

Otra de las conclusiones del estudio es que la sangre menstrual contiene niveles considerables de tóxicos procedentes de productos cosméticos, como parabenos (ácido para-hidroxibenzoico), que en la sangre corriente son invisibles y que afectan a la salud de la mujer. Sin embargo, pese a esta información tan relevante, Barranco asegura que están encontrando muchos problemas para sacar la investigación en medios científicos: “Si hubiéramos encontrado tóxicos en la leche materna, estaría ya publicado, pero al ser sangre menstrual, no. Sigue habiendo muchos prejuicios”.

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Domingo, 18 Diciembre 2016 06:01

Escalada diplomática con días contados

Escalada diplomática con días contados

Las relaciones bilaterales alcanzan en estos días su punto más ríspido desde la caída del bloque soviético y algunos medios locales ya hablan del comienzo de una Guerra Fría 2.0. Pero el mes que viene puede cambiar el juego.


La relación conflictiva entre Washington y Moscú escaló rápidamente en las últimas horas luego de que el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, acusara al gobierno ruso de haber intervenido en los últimos comicios a través de ataques cibernéticos y prometiera represalias contra Rusia por esa acción. El tono y los términos usados por el mandatario saliente no dejan lugar a interpretaciones: “Creo que no hay duda de que, cuando cualquier gobierno extranjero intenta lograr un impacto en la integridad de nuestras elecciones, debemos actuar. Y lo haremos, en el momento y lugar que nosotros elijamos. En parte puede ser explícito y publicitado, en parte no”, dijo Obama el viernes, en respuesta a un informe de inteligencia que apunta contra hackers bajo el ala del Kremlin. Así, las relaciones bilaterales alcanzan en estos días su punto más ríspido desde la caída del bloque soviético y algunos medios locales ya hablan del comienzo de una Guerra Fría 2.0.
Sin embargo, la sucesión de gobierno que tendrá lugar en los Estados Unidos el mes que viene puede cambiar el juego. Lejos del tono belicoso de Obama, el presidente electo Donald Trump, que asumirá el 20 de enero, parece dispuesto a refundar de cero el vínculo. Sólo así puede entenderse la nominación del CEO de ExxonMobil, Rex Tillerson, un hombre de excelente vínculo con el gobierno ruso, como secretario de Estado, a cargo de la diplomacia. No parece importarle, tampoco, si en el camino a hacer buenas migas con Moscú debe tensionar su relación con el establishment militar: esta semana desestimó las denuncias de ciberespionaje contra Rusia, aún cuando existen informes de tres agencias de inteligencia federales que indican que sí existió esa intervención. “¿Pueden imaginarse si los resultados de la elección hubiesen sido otros y NOSOTROS hubiésemos jugado la carta de la CIA y Rusia? Lo hubiesen llamado una teoría conspirativa”, tuiteó después.


El informe de inteligencia asegura que quienes ingresaron en los sistemas del Partido Demócrata y del equipo de campaña de Hillary Clinton para robar información que luego se distribuyó a través de Wikileaks y otros sitios de internet son dos grupos de hackers vinculados con el gobierno ruso; y que esos mismos grupos (bautizados Oso cariñoso y Oso bonito) también accedieron a documentos del Partido Republicano pero decidieron no publicarlo, lo que demostraría que existió una intención de beneficiar a Trump. Según ese documento, el objetivo final no era necesariamente conseguir que fuera electo pero sí desgastar la legitimidad de Clinton en caso de que llegara a la presidencia y causar confusión y desconfianza en el sistema electoral norteamericano. “Es ridículo. No lo creo, para nada”, respondió Trump en una entrevista.


El reporte fue confeccionado por la CIA y, luego de algunos días, recibió el respaldo del FBI y del Director Nacional de Inteligencia, el funcionario encargado de supervisar a las dieciséis agencias federales que forman parte del sistema de inteligencia en los Estados Unidos. Sin embargo, desde el Congreso, legisladores del Partido Republicano denuncian que no tuvieron acceso a él: “Pedí ser informado y me dijeron que no, así que no sé qué es lo que está pasando”, se quejó el senador Ron Johnson (Wisconsin), que encabeza el Comité de Seguridad Nacional y Asuntos del Gobierno de la cámara alta. En la cámara de representantes, David Nunes, jefe del Comité de Inteligencia (y miembro del equipo de transición de Trump), también manifestó su “honda preocupación de que la intransigencia a la hora de compartir información con el Congreso pueda deberse a una manipulación de esa información con fines políticos”.


Obama sí tuvo acceso al documento y decidió que las evidencias que existen son suficientes para escalar la relación bilateral en los últimos días de su mandato. La respuesta de los Estados Unidos por el ataque cibernético será “proporcional” y “significativa”, aseguró. Para el presidente norteamericano, el informe es categórico en demostrar que los hackers actuaron desde Rusia y “no pasan muchas cosas allí sin que se entere Vladimir Putin”. Según aseguró en la conferencia de prensa que dio el viernes antes de comenzar sus últimas vacaciones en el cargo, el mandatario dijo que “esto sucedió en los más altos niveles del gobierno ruso”. La respuesta desde Moscú no tardó: el vocero presidencial Dmitri Peskov sostuvo públicamente que consideraba “indecentes” las acusaciones “sin sustento” de Washington. “Los Estados Unidos deben dejar de hablar de eso o mostrar alguna prueba finalmente, de lo contrario parece bastante improbable” la acusación, dijo.


Curiosamente, Trump, el hombre al que muchos temen como imprevisible, aparece como un deus ex machina justo a tiempo para desactivar una escalada que, con otro hombre (o mujer) en la Casa Blanca tendría una perspectiva más compleja. El conflicto está, de todas formas, lejos de una resolución: el establishment militar y de inteligencia de los Estados Unidos sigue líneas profundamente grabadas que exceden al gobernante de turno; y el Congreso puede marcarle al presidente electo la cancha (y Rusia es un tema en el que los demócratas podrían encontrar puntos en común con sus pares republicanos para limitar el poder presidencial). Sin embargo la apuesta del presidente electo puede rendir frutos: una sociedad con Moscú allanaría el camino para una solución pronta a la guerra en Siria, estabilizaría el mercado energético mundial y enviaría una señal poderosa a China, otra potencia con la que las relaciones están tensas.


Sin dudas, avanzar en ese sentido tendrá consecuencias, con repercusiones en todo el mapa, empezando por Europa, eterno tablero del ajedrez entre Washington y Moscú. Más allá de lo que se acuerde respecto a los países bálticos, la anexión de Crimea o las defensas misilísticas de la OTAN (por mencionar tres asuntos en los que Trump deberá ceder posición en pos de un acuerdo amplio con Putin), en el fondo se trata de reconocer, nuevamente, a Rusia como un par y darle un asiento en la mesa donde se toman las grandes decisiones. Es el precio a pagar para concluir, antes de que empiece, la Guerra Fría 2.0, cuya primera batalla tuvo lugar en el territorio menos esperado: el homeland virtual. Ningún precio parece demasiado alto ante la alternativa de encaminarse a un conflicto en el que Estados Unidos carecería del arma más poderosa que tuvo en este último cuarto de siglo: la certeza de una victoria.

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Miércoles, 14 Diciembre 2016 07:05

Coqueteo de Trump con Putin

Coqueteo de Trump con Putin

Hace un mes evoqué el "choque tectónico" de Trump que tendría co­mo objetivo geoestratégico el acercamiento con Putin para la probable alianza de un G-2: “reajusta los capitales globales, como se notó con el rebote espectacular de los mercados, en los que salen favorecidas farmaceúticas y petroleras (en detrimento de la energía alternativa) y reacomoda las alianzas a escala global (https://goo.gl/JI345U)”.

Tal prospectiva resultó correcta con el nombramiento del director de Exxon Mobil, el texano Rex Tillerson, de 64 años, como secretario de Estado del "petrolero" Trump que (en)marca el coqueteo con Putin, lo cual es afianzado el mismo día con la designación del ex gobernador texano (sic) Rick Perry, de 66 años, como jefe del Departamento de Energía, quien favorece la extracción de hidrocarburos fósiles en detrimento de la energía alternativa (https://goo.gl/D0j42I).

En Rusia están felices con el nombramiento del texano Tillerson, galardonado con el Premio de la Amistad en Rusia, lo cual apunta a la normalización de las relaciones entre Trump y Putin y al levantamiento de las inoperantes sanciones (https://goo.gl/KNw2em).

Muchas cosas sucedieron tras bambalinas y al aire libre antes del audaz nombramiento: emisarios privados de Trump acudieron al Kremlin, mientras la empresa estatal petrolera rusa Rosneft, a cargo de Igor Sechin –de 56 años e íntimo de Putin, también del clan de San Petersburgo–, (https://goo.gl/9FB9ie) vendía 19.5 por ciento de sus acciones a la extraña empresa hierática anglo-suiza Glencore (https://goo.gl/4IJMZm) y a la Autoridad de Inversiones de Qatar por 11 mil millones de dólares, lo cual, según FT, representó "un triunfo para Putin" y su "programa de privatización", pese a las sanciones financieras y tecnológicas (https://goo.gl/TbWxA7)”.

Glencore es el "segundo mayor comercializador independiente de petróleo en el mundo" y la compra de una parte de Rosneft será financiada por el banco italiano (sic) Intesa Sanpaolo.

Rosneft alcanza una dimensión global después de su compra de un puerto y una refinería en India y, ahora, con la adquisición de un importante campo gasero en Egipto por mil 600 millones de dólares (https://goo.gl/h2irxW).

El maridaje de Rosneft con Exxon Mobil tendrá un efecto multiplicador geoestratégico.

Rosneft, según FT, "es la mayor empresa rusa y la mayor firma petrolera en el mundo, con una producción de 5.5 millones de barriles al día, la mitad de Arabia Saudita", mientras el mismo Trump se ha encargado de la publicidad de Exxon Mobil como la máxima empresa de Estados Unidos (EU), lo cual exalta el libro de Steve Coll: El imperio privado (sic) de Exxon Mobil y el poder de EU (https://goo.gl/UrsL2u).

Si Exxon Mobil fuera un país su economía equivaldría al lugar 40 del mundo: "un gigante cuyos actos comportan implicaciones geopolíticas", cuando “Tillerson puede ser considerado como la cabeza de dicho Estado, con 270 mil millones de dólares de ingresos, operaciones en 58 países, y 75 mil 300 empleados, frente a los 34 mil del Departamento de Estado (https://goo.gl/fMFTbb)”.

Lo mismo solía decir yo de Pemex antes de su extinción por los entreguistas del “México neoliberal itamita”: "Pemex no es una empresa. Pemex es un país.Pemex es México".

Si Cheney/Condy Rice/ Baby Bush promovieron los intereses petroleros de Halliburton y Chevron mediante sus guerras en Medio Oriente, ahora toca el turno de Exxon Mobil, que había descolgado un acuerdo por 500 mil millones de dólares con Putin/Sechin, lubricados por Tillerson, que incluía el desarrollo del Ártico en su fase de deshielo, antes de la imposición de las sanciones por el contencioso de Crimea (https://goo.gl/XzoStO).

No fue gratuita la alharaca con­tra el supuesto hackeo ru­so y su "interferencia" que favoreció a Trump, según la CIA, feudo de Daddy Bush y de dos mormones: Brent Scowcroft, ex asesor de Seguridad Nacional con Ford y Daddy Bush, y Mitt Romney, quien no consiguió el puesto de Tillerson.

Los servicios de inteligencia de EU, a escala doméstica y foránea, se encuentran tan divididos como su mismo país: los Clinton acusan a la FBI de su inesperada derrota y ahora la CIA imputa a los hackers rusos el triunfo de Trump.

Las patadas de ahogado de la desacreditada CIA fueron desechadas por "ausencia de evidencia concluyente" por la máxima agencia de espionaje de EU, la Oficina del Director del Espionaje Nacional (ODNI, por sus siglas en inglés), que supervisa a la comunidad de espionaje de 17 (sic) agencias estadunidenses (https://goo.gl/tfOAOX).

Lo real es que el nombramiento del texano Tillerson, íntimo de Sechin y Vlady Putin, marca un cambio de paradigma geoestratégico que también fractura al viejo establishment dinástico de los Bush y los Clinton, quienes, a juicio de los geoestrategas del Kremlin, deseaban una tercera guerra mundial nuclear contra Rusia.

La reacción de los pugnaces ru­só­fobos del caduco establish­ment no se ha hecho esperar, y cuatro senadores prominentes del disfuncional Partido Republicano –el líder de la mayoría del Senado Mitch McConnell, John McCain, Lindsey Graham y Marco Rubio– han fustigado con furia inusitada la llegada de Tillerson, a quienes se han sumado sus homólogos demócratas, como el polémico israelí-estadunidense Chuck Schumer (muy cercano a George Soros y a los Clinton), al abogar por una investigación bipartidista sobre la presunta interferencia rusa, curiosamente a una semana de la votación final del Colegio Electoral, cuando el recuento de votos en Wisconsin/Michigan/Pensilvania resultó un fracaso y, al contrario, benefició aún más a Trump (https://goo.gl/7zeqWT).

The Washington Post, portavoz del anacrónico establishment bélico, augura que el nombramiento de Tillerson sería bloqueado en el Congreso (https://goo.gl/Gqskhn), mientras el irascible Keith Olbermann alega un "golpe de Estado de Rusia en EU" permitido por los "traidores" republicanos cuando “estamos en guerra con Rusia (https://goo.gl/IXMC5p)”. ¡No, bueno!

Los delirios de Olbermann reflejan el audaz acercamiento de Trump con Putin: "el fin de EU como país independiente. No habrá un pacífico (sic) cambio de poder, será una usurpación, y el usurpador carece de validez, no tiene credibilidad y no tiene autoridad según la Constitución". ¡Uf!

Al desahuciado Partido Demócrata sólo le queda deslegitimar la presidencia de Trump, quien con un solo tuit de advertencia desmontó el fracaso de la industria bélica de Lock­heed Martin, vinculada a los Clinton, con su fallido programa de aviones F-35 (https://goo.gl/SloqdT).

El mismo "día petrolero" de Trump con sus temerarios nombramientos de los texanos Tillerson y Perry, el zar Vlady Putin visitaba Japón, mientras caía Alepo, lo cual trastocará la geopolítica de Medio Oriente, donde se encuentran los máximos yacimientos de hidrocarburos del mundo.

El nuevo orden mundial –un G-2 por lo pronto, en espera de que Putin coloque a China en un G-3– se gesta entre EU y Rusia mediante la ecuación petrolera: el acuerdo Trump&Tillerson/Putin&Sechin cuando a destiempo y sin previsión el desahuciado y desaseado “México neoliberal itamita” regaló sus hidrocarburos, el principal error geoestratégico de su Historia desde El Álamo (https://goo.gl/V9HYC8).

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Donald Trump quiere jugar la 'carta china' de Nixon, pero a la inversa

Los planes del presidente electo de enfrentarse a China por el comercio y la cuestión de Taiwan destruirían 45 años de relaciones entre EEUU y China

 

Donald Trump está generando tensión otra vez con China por el tema de Taiwan. Así, el presidente electo de Estados Unidos está introduciendo un peligroso elemento de incertidumbre e imprevisibilidad en las relaciones entre Washington y Pekín, lo contrario a lo que los presidentes estadounidenses intentan hacer en sus relaciones con superpotencias rivales y potencialmente hostiles.


El cuestionamiento público de Trump a la ya arraigada política de “una sola China”, según la cual Washington acepta que Taiwan es parte de China, es un puñal en el agitado corazón de las relaciones entre Estados Unidos y China, que quedaron establecidas por la famosa apertura a China de Richard Nixon y su reunión con Mao Zedong en 1972, que marcó el rumbo del vínculo entre los dos países.


Mientras por un lado irrita a China, Trump está a la vez fomentando una agitación triangular al fortalecer su vínculo con Rusia. Su elección del amigo de Vladímir Putin y consejero delegado de Exxon Mobil, Rex Tillerson, como secretario de Estado es el último indicio de los tiempos que vienen. Trump está jugando la carta china de Nixon pero a la inversa. Su enfoque podría resumirse de la siguiente forma: hazte amigo de Rusia, hazte el duro con China.


La intención de Trump de alterar el balance de poder mundial y tirar los dados estratégicos de forma tan radical anticipa una nueva era de incertidumbre en las relaciones internacionales. Podría potencialmente afectar las crisis actuales y los conflictos inminentes, desde Siria y Ucrania hasta el Tíbet y el Ártico, donde las empresas petroleras de Estados Unidos y Rusia comparten intereses.


Tampoco se puede subestimar la importancia simbólica que tiene para los líderes comunistas chinos la reunificación con Taiwan, el último baluarte de los nacionalistas de Chiang Kai-shek durante la guerra civil que sobrevino tras la derrota de Japón en 1945. Para ellos, Taiwan es una provincia renegada y su soberanía no es negociable.


Las declaraciones de Trump del domingo, en las que vincula la aceptación de la política de “una sola China” con otras cuestiones problemáticas, como el comercio y la supuesta manipulación del tipo de cambio de divisas, son alarmantes para Pekín.


En s u réplica más dura hasta la fecha, Geng Shuang, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, dijo que “el crecimiento estable y continuo de las relaciones entre Estados Unidos y China sería imposible” si Trump insiste con ese enfoque. “Esperamos que el nuevo gobierno de Estados Unido trate las cuestiones relacionadas con Taiwan de forma apropiada y prudente,” afirmó Geng.


No puede decirse que Trump y la prudencia vayan de la mano. Lejos de calmar los temores de Pekín, luego de tener una llamada telefónica protocolaria a la presidenta de Taiwan, Trump intensificó el conflicto deliberadamente. Quizá Trump estaba intentando justificar su metida de pata anterior, quizás sintió que le herían el orgullo. Comentan que dijo que a él nadie le dice con quién puede o no hablar por teléfono.


O quizá fue una forma de avisar a China que a menos que se equilibre la balanza de comercio y empleo, Estados Unidos revisaría todos los aspectos de la relación bilateral, incluida la seguridad regional, el desarrollo militar chino y la cooperación ante la amenaza del programa de armas nucleares de Corea del Norte.


“China nos está perjudicando mucho con la devaluación, cobrándonos impuestos cuando nosotros no se los cobramos, construyendo fortalezas gigantes en medio del mar del Sur de China, algo que no deberían estar haciendo, y, francamente, al no ayudarnos en nada con el problema de Corea del Norte,” dijo Trump. “Allí está Corea del Norte con sus armas nucleares, y China podría solucionar ese problema y no nos está ayudando en nada".


Los líderes chinos, desde el presidente Xi Jinping hacia abajo, aún no han decidido cómo tratar a Trump. Es evidente que los exabruptos de Trump tras ganar las elecciones los han cogido por sorpresa. Los medios de comunicación estatales y los analistas favorables al Gobierno son cada vez más agresivos en sus respuestas. Pero parece que los líderes del partido todavía esperan que las aguas se calmen cuando Trump sea investido.


El tiro por la culata


Pero puede ser que se estén equivocando. Trump ya está metido en una guerra furiosa con sus propios servicios de inteligencia, especialmente la CIA, y con los congresistas demócratas y republicanos moderados. Hay pocas razones para creer que se comportará de forma más comedida con su principal blanco durante la campaña, China, al menos a corto plazo.


Pero en la aparente locura podría haber escondido un método. Al acercarse a Rusia, Trump podría estar queriendo perjudicar a China. Es exactamente la misma estrategia que utilizaron Nixon y Henry Kissinger, su consejero de Seguridad Nacional, para cortar las alas a la Unión Soviética durante la Guerra Fría, pero a la inversa. Según esta lectura, Trump estaría jugando la carta rusa contra Pekín.


Los riesgos de que le salga el tiro por la culata son enormes. Xi no es un líder que vaya a apaciguar a Trump. China tiene su propia relación pragmática y de negocios con Rusia. No será fácil alejar a estos dos países el uno del otro. Y, en todo caso, China no reconoce los reclamos de Trump respecto de la supuesta manipulación de divisas y presuntos impuestos injustos. Y, además, está Taiwan.


Xi podría decidir combatir el fuego con más fuego. Las amenazantes maniobras militares aéreas de China cerca de Taiwan y las islas Ryukyu durante el fin de semana, las segundas en dos semanas, provocaron una rápida movilización de las fuerzas aéreas taiwanesas y japonesas. No está probada la conexión entre este episodio y las provocaciones verbales de Trump. Pero podría haber una relación. En esta nueva era de incertidumbre, nadie sabe lo que viene.

 

Simon Tisdall
13/12/2016 - 20:12h
Traducción de Lucía Balducci

Publicado enInternacional