Viernes, 16 Septiembre 2016 05:46

Merkel y Hollande ven a Europa en crisis

Merkel y Hollande ven a Europa en crisis

Junto a la canciller alemana, el presidente francés advirtió sobre la necesidad de tratar con lucidez la situación continental, que definió como una crisis que cuestiona la existencia y los fundamentos del armado regional.

 

La cumbre de la Unión Europea (UE) llega hoy a Bratislava con la promesa del eje franco-alemán de trabar acuerdos con el resto del bloque en propuestas vinculadas con seguridad, economía y defensa. Angela Merkel y François Hollande manifestaron su deseo de concretar una agenda de trabajo y una hoja de ruta en común con el resto de los países. En una entrevista en París junto a la dirigente alemana, el presidente francés advirtió sobre la necesidad de ser lúcidos con la situación que vive Europa, una crisis que, consideró, pone en cuestión la existencia y los fundamentos del armado regional.

Para eso, aseguró, hace falta mirar de frente las razones que empujaron a los británicos a salirse de la UE en el referéndum del 23 de junio, pero también se debe ser consciente de las inquietudes en el resto de países por el control de las fronteras o la migración. Merkel puso el acento en su voluntad de responder a las fricciones que se dieron en los últimos meses en el seno de la Unión entre países del norte y del sur, y entre los del este y del oeste.


Los mandatarios definieron a su vez las prioridades. Para Hollande, empiezan por la seguridad interior y exterior, asunto en el que los ministros de Interior de ambos países prepararon propuestas para que todos los socios comunitarios trabajen de forma más coordinada, por ejemplo, para descifrar las comunicaciones codificadas de los grupos terroristas.


En pos de aunar esfuerzos, Francia, Alemania y la Comisión Europea (CE) enarbolaron una serie de ideas en el área de defensa. París y Berlín anunciaron, después de los atentados de los últimos meses, su intención de reforzar el papel militar de la UE. Bajo ese espíritu, sugirieron el armado de un fondo de financiación europeo o la creación de un cuartel general para fuerzas en operaciones exteriores.


El ministro italiano de Relaciones Exteriores, Paolo Gentiloni, también propuso una estrategia de defensa común del bloque. “El reforzamiento de la defensa europea es un elemento clave de la estrategia global de la UE”, escribió Gentiloni en el portal Politico. Asimismo, el jefe de la diplomacia italiana reclamó que esa propuesta sea objeto de debate durante la cumbre de Bratislava.


La segunda gran prioridad es una apuesta por las nuevas tecnologías y la transición energética como fuentes de crecimiento económico y de empleo, para lo cual se prevé ampliar el plan de inversiones al que da nombre el presidente de la CE, Jean-Claude Juncker. “Necesitamos una agenda clara para la transición digital”, afirmó la canciller alemana, que a modo de ejemplo recordó el objetivo de que en 2020 el wifi debe estar disponible en todas partes.


Como tercera prioridad se encuentra dar esperanza a la población para el futuro, en particular a los jóvenes, y demostrar que los europeos son capaces de ser portadores de valores. Para Hollande hay que subrayar lo que representa Europa en ese sentido, ya que es la primera potencia económica del mundo, con un modelo social que muchos envidian y una cultura compartida. Merkel, por su parte, hizo hincapié en que tiene que haber una promesa de empleo y de prosperidad para los jóvenes y para que eso pase, entre otras cosas, Europa debe ser un continente abierto al mundo y orgulloso de sus conquistas.


En respuesta a las críticas por tomar decisiones unilaterales con implicaciones para todos sus vecinos –como la acogida de refugiados–, la canciller explicó que se van a discutir las iniciativas que París, Berlín y Bruselas diseñaron las últimas semanas. “Ahora –señaló– la idea es ampliarlo a los otros Estados de la UE con los que queremos trabajar con un método incluyente. No queremos dejar a nadie en la zanja.” Para conseguirlo, sostuvo, son fundamentales la economía y la cohesión de la sociedad europea.


En su opinión, Europa atraviesa una crisis, un momento decisivo. “Creo que necesitamos una agenda clara”, insistió la mandataria, y consideró que debilidades y tareas deben afrontarse de forma conjunta. Existe la voluntad de trabajar más rápidamente y con objetivos más precisos, señaló Merkel, quien aprovechó la ocasión para saludar el discurso pronunciado esta semana por el presidente de la CE, Jean-Claude Juncker, sobre el estado de la UE.


El miércoles, el político luxemburgués pidió redoblar el multimillonario programa de inversiones para estimular la economía. Con respecto al Brexit, Hollande dijo que podría derivar en una crisis fundamental en Europa. “Conocemos los desafíos. Sabemos lo que está en juego”, dijo. Con referencia al plan de seguridad señaló: “Tenemos que proteger a los europeos”.
El deseo de fortalecer el bloque se manifestó en destacados políticos europeos, como el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, quien espera que de la cumbre en Bratislava surjan importantes impulsos para brindar una mayor cohesión y capacidad de acción a la UE. “Espero de la comunidad de los 27 una señal clara de que vamos a seguir unidos pese a los problemas y los temas controversiales”, afirmó Schulz a la revista alemana Der Spiegel. Si se considera la situación actual, eso ya sería un éxito, subrayó el político socialdemócrata alemán.

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Jueves, 15 Septiembre 2016 06:09

Venezuela no preside el Mercosur

Venezuela no preside el Mercosur

Argentina, Brasil y Paraguay firmaron un comunicado y emplazaron a Caracas a cumplir con sus obligaciones. Uruguay se abstuvo “para salvar el organismo y evitar su parálisis”, dijo el vicecanciller José Luis Cancela.

 

Los fundadores del Mercosur, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, asumieron ayer la presidencia rotativa del bloque en lugar de Venezuela, y advirtieron con suspender al país petrolero si no cumple con sus obligaciones.


Un comunicado de la Cancillería brasileña dio cuenta de la noticia, y reveló que los países fundadores del bloque emplazaron a Caracas y adoptaron una declaración conjunta sobre el tema. Sin embargo, alegando que las decisiones en Mercosur se toman por consenso y respetando las normas de funcionamiento, el gobierno de Nicolás Maduro desconoció la medida y dijo que no tolerará violaciones a los tratados del grupo.


En tal sentido, la canciller venezolana Delcy Rodríguez remarcó que su país está en ejercicio pleno de la presidencia. En contraste, la oposición venezolana celebró la sanción como una derrota del mandatario socialista. “Maduro fue derrotado por Mercosur, la comunidad internacional hoy está clara sobre la realidad (de Venezuela), donde se violan los derechos humanos y no hay democracia’’, dijo Luis Florido, presidente de la Comisión de Política Exterior del Parlamento, de mayoría opositora.


La declaración firmada por los ministros de Relaciones Exteriores señala que la presidencia del Mercosur en el actual semestre será ejercida mediante la coordinación entre Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. En consecuencia, los cuatro países podrán adoptar las decisiones necesarias en materia económico-comercial y en otros temas esenciales para el funcionamiento del Mercosur, así como en las negociaciones comerciales con terceros países o con bloques de países, precisa el comunicado. Además, advierte al gobierno de Maduro, que enfrenta una severa crisis económica por la caída de los precios del petróleo, que su país será suspendido del Mercosur el 1º de diciembre si no adopta el conjunto de sus acuerdos y normativas jurídicas. Entre los que Caracas tiene pendiente aparecen el Acuerdo de Complementación Económica nº 18, que trata sobre libre circulación de bienes, así como el Protocolo de Promoción y Protección de Derechos Humanos y el Acuerdo sobre Residencia de Nacionales de los Estados Partes del Mercosur.


La presidencia rotativa fue ejercida por Uruguay en el primer semestre y en el segundo le habría correspondido a Venezuela, según el orden alfabético que rige en el Mercosur para esos traspasos. Concluido su período, en junio pasado, Uruguay se negó a continuar ejerciendo la presidencia del Mercosur, que Venezuela decidió asumir pese al rechazo explícito de tres de los miembros del bloque. La crisis se produce en un momento delicado para el bloque sudamericano, que relanzó las negociaciones de un tratado de libre comercio con la Unión Europea.


Según la nota, firmada por el canciller brasileño, José Serra, “el acuerdo entre los fundadores del Mercosur fue adoptado con espíritu de preservación y fortalecimiento del bloque, de modo de asegurar una solución de continuidad al funcionamiento de sus órganos y mecanismos de integración, cooperación y coordinación”. Otro comunicado, pero de la Cancillería paraguaya, pone el acento en el reclamo a Venezuela para que cumpla las obligaciones asumidas en su protocolo de adhesión al ente regional. “Esta declaración refleja los pasos para asegurar el equilibrio de derechos y obligaciones en el proceso de adhesión de Venezuela, atento a que este país no ha incorporado normativa esencial del Mercosur en su legislación nacional”, indicó el vicecanciller Rigoberto Gauto.


Por su parte, el vicecanciller de Uruguay, José Luis Cancela, dijo ayer en Montevideo que la abstención de su país en la declaración emitida por los miembros fundadores del bloque tiene como fin salvar el organismo y evitar su parálisis. “Si Uruguay no se abstenía, el Mercosur hubiera entrado en una parálisis”, afirmó el canciller en una rueda de prensa. La abstención de Uruguay, dijo, estuvo en consonancia con la postura que ha tenido desde que se desató la crisis por el traspaso de la presidencia, ya que no fue ni es el criterio del país suspender a Venezuela como miembro pleno del bloque, que según advirtió es una premisa defendida por algunos miembros del bloque. En ese sentido, Cancela especificó que Uruguay no tiene una aproximación sancionatoria hacia el país caribeño sino más bien una cooperativa. Además, recordó que la declaración emitida el martes instaba a Venezuela a incorporar cerca de 300 normas para cumplir cabalmente con sus obligaciones como miembro pleno del Mercosur, puesto que en los cuatro años que lo integró, no pudo hacerlo.


Por otro lado, Serra afirmó la semana pasada: “Venezuela vive bajo un régimen autoritario, no democrático. Un país que tiene presos políticos no puede ser un país democrático’’. Las tensiones crecieron en los últimos días tras la detención en Venezuela del periodista chileno-venezolano Braulio Jatar. “Estamos muy preocupados por la reciente multiplicación de detenciones arbitrarias en Venezuela, como la del periodista Braulio Jatar, ocurridas en detrimento del debido proceso legal y en claro incumplimiento de las libertades y las garantías fundamentales’’, afirmó Serra el martes. La canciller venezolana, Delcy Rodríguez, tildó esas declaraciones de descaradas e inmorales. Serra afirmó además que la situación dificulta aún más el diálogo entre el gobierno y la oposición, indispensable para superar la crisis política, económica, social y humanitaria que afecta a Venezuela.


El Mercosur atraviesa una de sus peores crisis, solo equiparable a la que generó la suspensión de Paraguay en 2012 luego de un juicio parlamentario que destituyó al presidente de izquierda Fernando Lugo. Fue precisamente en ese período que Argentina, Brasil y Uruguay aprobaron el ingreso de Venezuela, al que se oponía Asunción.

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Miércoles, 14 Septiembre 2016 06:40

¿Francia entierra el TTIP?

¿Francia entierra el TTIP?

La historia de la liberalización comercial a nivel mundial no es muy larga. Desde la posguerra se sucedieron diferentes rondas de negociaciones multilaterales al amparo de los Acuerdos generales sobre aranceles y comercio (GATT). Pero el momento decisivo vino con la ronda Uruguay, que culminó con los Acuerdos de Marrakech (1994) y el nacimiento de la Organización Mundial de Comercio.


El objetivo del lobby mundial de grandes empresas multinacionales y centros financieros se logró ampliamente en 1995. No sólo se obtuvo la reducción de aranceles y la casi desaparición de las restricciones cuantitativas para todo tipo de productos, sino que también se consiguió ampliar lo que se llamó la agenda de los acuerdos comerciales. En efecto, la cobertura de dichos acuerdos había quedado restringida a lo que fue su tema medular desde 1947: aranceles, cuotas, subsidios y prácticas comerciales desleales. Pero en Marrakech se introducen otros temas en la agenda: inversiones, requisitos de desempeño, propiedad intelectual, compras de gobierno y servicios financieros, entre otros. Junto con la intervención activa del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, la OMC terminó por consolidar los dogmas del Consenso de Washington en la segunda mitad de los años noventa. Se impuso la privatización de todo tipo de servicios públicos (desde la salud y educación) y se restringió la aplicación de políticas para el desarrollo industrial y agrícola.


Hoy la liberalización comercial a escala global es un hecho. Los promedios arancelarios a nivel mundial no son altos y las restricciones cuantitativas no son un obstáculo importante al comercio. Pero como si la tarea estuviera inacabada, Estados Unidos ha promovido dos grandes proyectos de tratados comerciales, el Acuerdo Trans-Pacífico y el Acuerdo Trans-Atlántico sobre comercio e inversiones (TTIP por sus siglas en inglés). El objetivo de estos tratados ya no es reducir los aranceles y extirpar lo que queda de los sistemas de cuotas. Su finalidad es consolidar y fortalecer los instrumentos que utilizan las grandes corporaciones que dominan el comercio internacional para extender su poder oligopólico.


Obama ha puesto todo su empeño por sacar adelante estos dos acuerdos comerciales, casi como si se tratara de su legado presidencial. Pero la controversia ha rodeado los dos proyectos. De hecho, Francia acaba (el 30 de agosto) de asestar lo que podría ser el golpe terminal en contra del TTIP. Después de apoyar la iniciativa del TTIP desde 2013, el gobierno de François Hollande ha decidido abandonar las negociaciones a partir de este mes. El anuncio lo hizo su secretario de comercio Fekl Matthias y las razones invocadas se vinculan con la intransigencia estadunidense en materia de solución de controversias, energía, salud, servicios públicos y cultura.


Sin embargo, Francia no tiene el poder para detener las negociaciones. La Comisión europea en Bruselas conserva el poder para continuar las pláticas con Estados Unidos todo el tiempo que juzgue necesario. Este es otro ejemplo absurdo de como la soberanía de los países europeos ha sido gravemente comprometida por la arquitectura de la integración en el viejo continente. Todavía en la cumbre de junio pasado los jefes de estado de la Unión Europea ratificaron el mandato de Jean-Claude Junker para proseguir las negociaciones del TTIP. Por eso el anuncio francés no parece haber impresionado demasiado a la comisionada europea sobre comercio, Cecilia Malmström, quien ya ha declarado que las negociaciones continuarían y ha reafirmado la meta irrealista de concluir un acuerdo antes de fin de año.


Pero es un hecho que las negociaciones se encuentran en mal estado. El TTIP tiene mucho apoyo todavía, pero el anuncio de Fekl se hace eco de las declaraciones del vice-canciller alemán, Sigmar Gabriel, en el sentido de que de facto las negociaciones ya han fracasado. Aún si la Comisión europea logra mantener el tren de negociaciones sin descarrilarse, el ritmo tendrá que ser más lento.


Las objeciones que hoy señala el gobierno francés frente al TTIP tienen que ver con la falta de transparencia en las negociaciones, así como con los temas de solución de controversias (en paneles de arbitraje privado), medio ambiente y salud pública. Es posible que el gobierno francés esté endureciendo el tono frente al TTIP por la presión que enfrenta de cara a las elecciones presidenciales de 2017. De cualquier modo, rechazar el TTIP es un paso en la dirección correcta. Pero al mismo tiempo que anuncia la oposición al acuerdo transatlántico, el gobierno francés mantiene su apoyo al Tratado de libre comercio entre Europa y Canadá (CETA, por sus siglas en inglés), firmado en 2013 y que debe ser ratificado por la mayoría de países europeos para entrar en vigor en 2018. La opacidad en las negociaciones, la cláusula de solución de controversias con tribunales privados y las deficiencias en materia ambiental y estándares sociales son también la marca del CETA. Son los mismos defectos del TTIP: ¿por qué no rechazarlo también?


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Sólo China puede salvar a la centroizquierda latinoamericana y a Cuba

1. Venezuela: Batalla decisiva del Continente


Hay guerra entre América del Norte y América del Sur. Su objetivo estratégico es la destrucción de los gobiernos socialdemócratas (centro-izquierda) y del Socialismo del Siglo 20, de Cuba. Brasil y Argentina, los dos países más poderosos de América del Sur, ya sucumbieron. En la sala de espera, la recuperación imperial de El Salvador, Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Bolivia y Cuba. La doctrina de dominación imperialista de James Monroe se va imponiendo a la doctrina de soberanía nacional de Simón Bolívar. Sin caer en la simplona teoría del dominó se puede cuantificar el horizonte de tiempo, en que Washington recuperará el control completo del hemisferio occidental. Analizando la correlación de fuerzas hemisféricas y la geopolítica global, la hipótesis fundada es, que el primer gobierno socialdemócrata caerá dentro de dos años y el último en unos tres lustros. La batalla decisiva de la contienda hemisférica, la que decide la guerra continental, se libra en Venezuela. Es el "teatro de operaciones" continental; comparable a Siria en la guerra global Washington-Rusia, y el Mar meridional en la guerra global Washington-Beijing. Si cae Venezuela, caerán los demás gobiernos mencionados.


2. Guerra de clases y superpotencias


La conflagración es doble. Es guerra de clases entre las oligarquías criollas y las corrientes socialdemócratas tipo New Deal (Roosevelt). Y es guerra geopolítica entre el neofascismo anglo-sionista (neocons), representado por sus títeres Obama, Clinton, Trump, y las potencias del emergente sistema global multipolar, China y Rusia. Si se derrumba Venezuela, Washington acelerará el desmontaje de todos los avances soberanos alcanzados por los gobiernos criollos rooseveltianos ---por ejemplo, la primera Escuela Antiimperialista de las Fuerzas Armadas de América Latina, inaugurada por Evo Morales el 17 de agosto, en un acto de inaudita valentía antiimperialista; el ALBA, etc.--- y, particularmente, la cooperación geoestratégica con Rusia y China. Washington está perdiendo la carrera configuradora de la nueva arquitectura global multipolar, ante Rusia y China: particularmente en lo económico y lo militar, donde no puede competir con los avances en comunicación, computación y radares cuánticos de China y los misiles hipersónicos de Rusia, ante los cuales no tiene defensas. A la luz de esta situación, el neofascismo tratará con todos los medios a su alcance, mantener América Latina en su actual estado balcanizado y dominado.


3. El problema de la batalla decisiva en Venezuela


Si la batalla por el control del Estado venezolano es la batalla decisiva por la defensa de los gobiernos de centro-izquierda, Cuba y la autonomía estratégica bolivariana, entonces es deber moral de todo antiimperialista, ayudar a evitar que el Estado venezolano caiga en manos de los monroeístas. El problema para ganar esta batalla es que la conducción del Estado venezolano está en manos de dos figuras patéticamente ineptas: un Rasputín político (Maduro) que se comunica con el más allá y sabe tanto de la dialéctica de la realidad, como un burro de la física cuántica; y un Rasputín económico (Alfredo Serrano Mancilla) importado de la manada de Podemos, cuya distopía económica es la burla viva de las ciencias económicas. Juntos, son la encarnación del "Elogio de la Locura" de Erasmo de Rotterdam. Y, dicho sea de paso: teniendo Venezuela tan extraordinarios economistas como Felipe Pérez Martí y Víctor Álvarez, entre otros, es el colmo del malinchismo (neocolonialismo intelectual) y una verguenza nacional, que el gobierno venezolano usa un alquimista importado, en lugar de los excelentes científicos patrióticos del país.


4. China en la Batalla Decisiva por América Latina


Cuando mis amigos chinos me piden evidencia empírica de que Washington trata de subvertir a escala hemisférica los legítimos intereses (económicos) de China, les digo que tengan paciencia. Que más allá de escaramuzas en México y Argentina, no ha llegado el momento de la ofensiva general. Que Washington está en una fase preparatoria, en la que tiene que destruir los gobiernos socialdemócratos y sustituirlos por gobiernos neoliberales-monroeístas, porque necesita los Estados como falange del ataque general. Ha avanzado mucho en esta precondición logística de la ofensiva continental abierta contra China. De ahí, que con las tres potencias más grandes de América Latina bajo su control, plus el desarme de las FARC y la ausencia total de un nuevo líder secular como Fidel en la Patria Grande, pronto veremos medidas mucho más drásticas en el roll back imperial, que hasta ahora. El cáncer avanza aunque no aparece todavía en las radiografías.


5. China Marshall Plan vs Rasputinismo tropical


La batalla decisiva continental, que se libra en Venezuela, no puede ganarse con el Rasputinismo tropical en el poder, ni sin un salto cualitativo en la política económica, anclado en una nueva programática económica y recursos financieros frescos por el orden de unos 50 mil millones de dólares. Excepto el capitalismo financiero occidental, sólo China podría aportar este crédito o stand-by letter. Si quiere salvar a sus intereses geoestratégicos en América Latina, a los gobiernos socialdemócratas y la alianza orgánica que ha disfrutado con ellos en los últimos años, le queda un sólo camino: hablar en Caracas con los dueños del circo, no con sus payasos: las fracciones militares de Padrino López y Rodriguez Torres. Debe ofrecerles el China Marshall Plan, directo o vía los BRICS, condicionándolo a la sustitución del equipo Maduro en enero/febrero, 2017, y el cambio de la alquimia económica actual por un programa político-económico científico de salvación nacional.


6. Maridaje insólito: el Buda de la Fortuna y la Revolución de los Claveles


Si China o los militares venezolanos no muestran la audacia para un movimiento de realpolitik geopolítica de este tipo, con la calidad estratégica mostrada por Vladimir Putin en Siria y en Crimea ---o si China juzga que América Latina no vale la pena para enfrentarse a Washington--- entonces, los gobiernos de centroizquierda y la herencia del Socialismo del Siglo 20 de Cuba, no se van a salvar de la embestida monroeista. Y China, en el 40ª aniversario de la muerte de Mao, y el 100 aniversario de la fundación del Partido Comunista de China, habrá perdida la oportunidad histórica de servir a los pueblos de América Latina y la humanidad entera.

Lunes, 12/09/2016 01:55 PM

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Amenazas y debilidades en el regionalismo postneoliberal

ALAI AMLATINA, 24/08/2016.-Hace un par de semanas escribía sobre como América latina se había convertido en la principal región en la construcción de la multipolaridad en el Sistema Internacional. En esa construcción, sin duda alguna, jugaba un papel fundamental las nuevas orientaciones políticas y económicas que emanaban de lo que venimos denominando como regionalismo postneoliberal. Estos procesos de integración debían ayudar a consolidar los grandes cambios políticos, económicos y sociales acaecidos durante la última década, sin embargo, podemos observar que durante el último año, los procesos de integración regional y concertación política surgidos de la orientación política en la región durante la última década y media, están también en disputa.

El primero de los factores a tener en cuenta es el del cambio en la correlación de fuerzas en la región. El retorno de fuerzas políticas de derechas a algunos países de la región ha afectado sin ningún tipo de dudas al equilibrio de poder en la misma. Argentina y Brasil, las dos economías más grandes de América del Sur, han cambiado durante el último año a sus respectivos gobiernos. A esto podemos unir la difícil situación que atraviesa Venezuela a nivel interno, que ha impedido que Venezuela siga ejerciendo el liderazgo en la construcción regional tal y como lo había hecho durante la década anterior

Estos cambios al interior de los países, han tenido sus efectos en buena parte de los procesos de integración postneoliberal en la región. La UNASUR está sufriendo un debilitamiento paulatino y deliberado por parte de algunos países.Hasta hace poco tiempo, la UNASUR, era el principal mecanismo que apoyaba al mantenimiento del orden democrático y constitucional en los países de la región, habiéndose quedado actualmente en un segundo plano ante los intentos desestabilizadores en Venezuela y la destitución de Dilma Rousseff. La UNASUR a través de la Secretaría General ha levantado la voz, sí, pero ya no ha contado con el apoyo unánime del resto de los Presidentes.

Por su parte, el MERCOSUR, parece querer volver a sus orígenes. Aquellos orígenes que en 1991 estaban claramente marcados por el auge del neoliberalismo en la región. Muestra de esto ha sido la paralización durante varias semanas del traspaso de la Presidencia Pro Témpore (PPT) a Venezuela, el retorno a la negociación del Tratado de Libre Comercio (TLC) con la Unión Europea (UE) y la cada vez mayor sintonía con la Alianza del Pacífico. La CELAC, el foro que consigue aglutinar a todos los países del continente con las excepciones de EEUU y Canadá, también sufrió con la inasistencia de ciertos líderes a la última Cumbre presidencial que se celebró en enero de este año en Quito.... Acontecimientos que, si bien no buscan derrumbar los procesos, sí bajar su perfil o su orientación política.

El segundo de los factores que puede estar detrás de este debilitamiento de los procesos de integración es el marcado carácter intergubernamental de los mismos. Es cierto que la supranacionalidad de todas las instituciones se ha mostrado perjudicial cuando no existen las condiciones sociales, económicas y políticas de cohesión entre los países. Sin embargo, junto con el intergubernamentalismo para la toma de decisiones que afectan a la soberanía de cada uno de los países, es necesaria la creación y fortalecimiento de otras instituciones de carácter supranacional en aquellos ámbitos en que la heterogeneidad de los países no ponga en riesgo a la soberanía nacional.

Este tipo de instituciones ayudarían a construir ciertos mecanismos de irreversibilidad relativa que permitan lidiar con los intentos de debilitamiento de alguno de los países miembros. Algunas de las instituciones que se hacen necesarias en la región son: el Banco del Sur y del Fondo del Sur; mecanismos para la resolución de controversias a nivel regional y que no estén al servicio de los grandes capitales; creación de una Agencia Pública de Calificación que no esté a merced de los intereses especulativos; el fortalecimiento del comercio intrarregional con mecanismos propios como el SUCRE; y la ampliación o profundización de los proyectos y las empresas grannacionales.

Estas instituciones, a su vez, ayudarían a avanzar en otro de los grandes déficit de la integración postneoliberal y que constituye el tercer factor identificado de debilidad: la falta de integración productiva regional y concreción de una inserción diferente en la economía mundo. Se ha conseguido romper con el sofisma de la apertura comercial como punta de lanza de la integración regional, y en los discursos políticos han abundado las referencias al cambio de la matriz productiva y la complementariedad productiva entre los países de la región. Sin embargo, la realidad es que no se ha conseguido avanzar sustancialmente en la ruptura del modelo primario exportador y dejar atrás la tradicional División Internacional del Trabajo que ha condenado a los países de la región a su posición periférica.

La integración o complementariedad productiva, así como ciertas instituciones supranacionales, permitirían la creación de resistencias frente al intento de /tabula rasa/ que persiguen los gobiernos neoconservadores en la región. Es rompiendo con las lógicas de la dependencia como se construye soberanía. La complementariedad productiva a nivel regional, frente a la competencia y el comercio desigual extraregional, deben cimentar la construcción de un verdadero polo de poder en la región, ya no sólo a nivel político, sino acompañado de un fortalecimiento equilibrado del rol de los países de la región en la economía mundial.

23/08/2016

- @Sergio_MartinC

Unidad de Debates Económicos (UDE) de CELAG

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Viernes, 15 Julio 2016 08:01

Brasil padece el ajuste

Michel Temer, presidente provisional de Brasil, en problemas.


La economía de Brasil sigue mostrando un fuerte deterioro, al registrar una contracción del 5,3 por ciento en los últimos doce meses, en la medición de mayo. Así lo informó el Banco Central brasileño, que mes a mes confirma el proceso de recesión notable que atraviesa el principal socio comercial de la Argentina. El impacto para el mercado interno argentino no es menor, puesto que la situación de Brasil frena las exportaciones industriales, principalmente de vehículos automotores. Las dificultades de la actividad económica brasileña comenzaron a principios de 2015, cuando el equipo económico lanzó un programa de ajuste ortodoxo con devaluación, suba de la tasa de interés y recorte del gasto público, medidas que terminaron generando el estancamiento de la demanda agregada con mayores presiones para el proceso inflacionario. El paquete económico brasileño no fue muy distinto al implementado en los últimos meses por la gestión de Cambiemos, que avanzó con una megadevaluación con ajuste del dólar del 60 por ciento, el aumento de 10 puntos de la tasa de interés de referencia en moneda local y la reducción de las erogaciones estatales con recorte de subsidios. El resultado tampoco fue muy distinto para el mercado local, con una economía que pasó de crecer del 2,4 por ciento a caer alrededor del 1 por ciento y una inflación que casi se duplicó, pasando del 26 a 45 por ciento interanual en menos de seis meses.


En 2015, la economía brasileña había registrado un retroceso del 3,8 por ciento, al tiempo que los principales consultores del mercado de ese país estiman para 2016 una nueva contracción del 3,3 por ciento. La economía no es la única dificultad del principal socio comercial del país, sino que pasa por una importante tensión política, en la que se suspendió por 180 días a la presidenta Dilma Rousseff y se está evaluando la remoción definitiva de la mandataria.


Además de la fuerte caída del PIB, se observa una elevada inflación en Brasil, que en 2015 cerró por primera vez en la última década en dos dígitos (10,7 por ciento). El Banco Central brasileño aplica un programa de metas de inflación, por lo que se ve constantemente obligado a subir la tasa de interés de referencia en moneda local, que ya se ubicó en 14,25 por ciento anualizada, uno de los niveles más elevados de las últimos diez años. La propuesta ortodoxa de metas de inflación es otra de las medidas económicas que el nuevo Gobierno de la Argentina pretende replicar. Federico Sturzenegger, el presidente del BC, anunció que el país ingresará formalmente al esquema de metas de inflación en septiembre, aunque en los últimos meses ya viene intentando controlar el proceso inflacionario a través de la tasa del manejo de la tasa de interés con operaciones de mercado abierto. Los resultados no fueron los esperados por los funcionarios

 

 

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Miércoles, 15 Junio 2016 06:37

Brexit: el voto histórico

Brexit: el voto histórico

El 23 de junio los pueblos del Reino Unido votarán sobre una de las disyuntivas de mayor importancia en su historia reciente: ¿debe o no el Reino Unido permanecer en la Unión Europea? El debate se ha polarizado y las implicaciones político-económicas de esta decisión van más allá de las fronteras europeas.

Las encuestas indican que la opinión en favor de una salida o Brexit, como se le ha ido llamando al combinar las palabras "Britain" y "exit" ha ido ganando terreno. Las empresas encuestadoras fallaron en sus pronósticos el año pasado sobre las elecciones en el Reino Unido (UK, por sus siglas en inglés), pero hoy la tendencia en favor de la Brexit es un hecho contundente. La repulsión a permanecer en la UE se fortalecerá seguramente por la publicación este lunes en The Sun, el tabloide londinense de mayor circulación de un espectacular llamado a votar por la Brexit.

¿Cuál será el efecto de una decisión en favor de la Brexit sobre el estancamiento y la prolongada crisis que hoy sufre la economía europea y el propio Reino Unido? Dicha crisis en Europa se ha agravado por la aplicación de una política macroeconómica que se apoya en la austeridad fiscal, más reformas estructurales neoliberales y una inyección de liquidez que no puede transformarse en crédito para la producción y el consumo. El impacto de la Brexit es incierto, pero muchos indicadores apuntan en la dirección de una mayor desestabilización para la economía europea. Ciertamente la decisión de abandonar la Unión Europea será un golpe a la ya muy discutida credibilidad de la Comisión en Bruselas y a las medidas promovidas activamente por Alemania.

Más allá de estos aspectos políticos están los datos duros sobre la crisis bancaria en Europa. La integración financiera entre los mercados europeos y lo que acontece en la City londinense es estrecha y serían muchas las repercusiones de una eventual salida. La espina dorsal del sistema bancario descansa en la capacidad de los bancos para acceder a mercados profundos con fácil acceso a una mayor liquidez. Hoy el flujo de préstamos interbancarios en Europa sigue estando perturbado por la fuerte desconfianza sobre el estado real de sus hojas de balance. Muchos bancos italianos y españoles, por ejemplo, se mantienen en una situación de gran fragilidad, para decirlo en términos diplomáticos, y sus esfuerzos para obtener fondos y apuntalar su estructura no están dando buenos resultados. La Brexit tendría el efecto de agravar esta desconfianza porque aumentará la incertidumbre mientras se rescribe el régimen regulatorio sobre transacciones con el Reino Unido.

En la actualidad se discute el sistema europeo unificado de pagos (SEPA, por sus siglas en inglés). El SEPA propone armonizar y estandarizar operaciones de bancos y cámaras de compensación para todos los países de la UE. La Comisión en Bruselas señala que tendría enormes beneficios (unos 227 mil millones de euros) en términos de acceso a líneas de crédito y mayor liquidez. Una salida de la UE podría excluir a los bancos ingleses de la fiesta y añadir desventajas a las operaciones en libras esterlinas en el mediano plazo.

Por el lado de los flujos comerciales, la Brexit también tendría efectos importantes. El resto de la Unión Europea mantiene un saldo positivo en la balanza comercial con el Reino Unido de 100 mil millones de euros. Si el pronóstico de muchos analistas sobre la reducción de la tasa de crecimiento en el Reino Unido se cumple, las exportaciones de la UE tenderán a disminuir, lo que no implica nada bueno para las economías de Europa continental.

Los que impulsan la Brexit argumentan que las aportaciones del Reino Unido al presupuesto de la Unión Europea es un dispendio absurdo que sólo sirve para alimentar a la euro-burocracia. La aportación asciende a 14 mil millones de euros, pero el Reino Unido recibe de Bruselas unos 7 mil millones de euros en forma de subsidios agrícolas y para desarrollo regional. La brecha en el presupuesto europeo tendrá que llenarse con un aumento de las aportaciones de Alemania principalmente. El "ahorro" para el Reino Unido es una parte marginal de su PIB. Además, la salida de la UE acarrearía costos importantes para la economía del Reino Unido porque muchos planes de inversión podrían ser reconsiderados.

Este tema de los flujos de inversión no puede ser ignorado. En la actualidad el Reino Unido recibe unos 23 mil millones de euros anuales de inversión extranjera directa. Pero muchas encuestas sobre grupos corporativos revelan que 72 por ciento de los inversionistas europeos acuden al Reino Unido precisamente porque tiene acceso al mercado de la UE. De romperse este vínculo, los inversionistas podrían desviar sus capitales hacia otros destinos.

La Brexit cerraría la puerta a una participación eficaz en favor de reformas al sistema de integración europeo. En el corto plazo fortalecerá las tendencias del populismo de derecha que ya representan una amenaza a la estabilidad en Europa y en el mundo entero, incluidos los desplantes de Trump en Estados Unidos.

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Alejandro Nadal
El 23 de junio los pueblos del Reino Unido votarán sobre una de las disyuntivas de mayor importancia en su historia reciente: ¿debe o no el Reino Unido permanecer en la Unión Europea? El debate se ha polarizado y las implicaciones político-económicas de esta decisión van más allá de las fronteras europeas.

Las encuestas indican que la opinión en favor de una salida o Brexit, como se le ha ido llamando al combinar las palabras "Britain" y "exit" ha ido ganando terreno. Las empresas encuestadoras fallaron en sus pronósticos el año pasado sobre las elecciones en el Reino Unido (UK, por sus siglas en inglés), pero hoy la tendencia en favor de la Brexit es un hecho contundente. La repulsión a permanecer en la UE se fortalecerá seguramente por la publicación este lunes en The Sun, el tabloide londinense de mayor circulación de un espectacular llamado a votar por la Brexit.

¿Cuál será el efecto de una decisión en favor de la Brexit sobre el estancamiento y la prolongada crisis que hoy sufre la economía europea y el propio Reino Unido? Dicha crisis en Europa se ha agravado por la aplicación de una política macroeconómica que se apoya en la austeridad fiscal, más reformas estructurales neoliberales y una inyección de liquidez que no puede transformarse en crédito para la producción y el consumo. El impacto de la Brexit es incierto, pero muchos indicadores apuntan en la dirección de una mayor desestabilización para la economía europea. Ciertamente la decisión de abandonar la Unión Europea será un golpe a la ya muy discutida credibilidad de la Comisión en Bruselas y a las medidas promovidas activamente por Alemania.

Más allá de estos aspectos políticos están los datos duros sobre la crisis bancaria en Europa. La integración financiera entre los mercados europeos y lo que acontece en la City londinense es estrecha y serían muchas las repercusiones de una eventual salida. La espina dorsal del sistema bancario descansa en la capacidad de los bancos para acceder a mercados profundos con fácil acceso a una mayor liquidez. Hoy el flujo de préstamos interbancarios en Europa sigue estando perturbado por la fuerte desconfianza sobre el estado real de sus hojas de balance. Muchos bancos italianos y españoles, por ejemplo, se mantienen en una situación de gran fragilidad, para decirlo en términos diplomáticos, y sus esfuerzos para obtener fondos y apuntalar su estructura no están dando buenos resultados. La Brexit tendría el efecto de agravar esta desconfianza porque aumentará la incertidumbre mientras se rescribe el régimen regulatorio sobre transacciones con el Reino Unido.

En la actualidad se discute el sistema europeo unificado de pagos (SEPA, por sus siglas en inglés). El SEPA propone armonizar y estandarizar operaciones de bancos y cámaras de compensación para todos los países de la UE. La Comisión en Bruselas señala que tendría enormes beneficios (unos 227 mil millones de euros) en términos de acceso a líneas de crédito y mayor liquidez. Una salida de la UE podría excluir a los bancos ingleses de la fiesta y añadir desventajas a las operaciones en libras esterlinas en el mediano plazo.

Por el lado de los flujos comerciales, la Brexit también tendría efectos importantes. El resto de la Unión Europea mantiene un saldo positivo en la balanza comercial con el Reino Unido de 100 mil millones de euros. Si el pronóstico de muchos analistas sobre la reducción de la tasa de crecimiento en el Reino Unido se cumple, las exportaciones de la UE tenderán a disminuir, lo que no implica nada bueno para las economías de Europa continental.

Los que impulsan la Brexit argumentan que las aportaciones del Reino Unido al presupuesto de la Unión Europea es un dispendio absurdo que sólo sirve para alimentar a la euro-burocracia. La aportación asciende a 14 mil millones de euros, pero el Reino Unido recibe de Bruselas unos 7 mil millones de euros en forma de subsidios agrícolas y para desarrollo regional. La brecha en el presupuesto europeo tendrá que llenarse con un aumento de las aportaciones de Alemania principalmente. El "ahorro" para el Reino Unido es una parte marginal de su PIB. Además, la salida de la UE acarrearía costos importantes para la economía del Reino Unido porque muchos planes de inversión podrían ser reconsiderados.

Este tema de los flujos de inversión no puede ser ignorado. En la actualidad el Reino Unido recibe unos 23 mil millones de euros anuales de inversión extranjera directa. Pero muchas encuestas sobre grupos corporativos revelan que 72 por ciento de los inversionistas europeos acuden al Reino Unido precisamente porque tiene acceso al mercado de la UE. De romperse este vínculo, los inversionistas podrían desviar sus capitales hacia otros destinos.

La Brexit cerraría la puerta a una participación eficaz en favor de reformas al sistema de integración europeo. En el corto plazo fortalecerá las tendencias del populismo de derecha que ya representan una amenaza a la estabilidad en Europa y en el mundo entero, incluidos los desplantes de Trump en Estados Unidos.

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El sueño de la razón, los transgénicos y la biología sintética

 

Se pueden hacer muchas interpretaciones sobre lo que trasmite el grabado de Goya “El sueño de la razón produce monstruos”, incluso algunas opuestas entre sí. Sin descartar otros significados, para mí la frase es una buena alegoría de la tecno-ciencia dominante: sus sueños producen monstruos y basada en la razón lineal y unívoca que la caracteriza, los trata de construir, lo que muchas veces logra, a despecho de sus impactos. Aunque el uso de la palabra “ciencia” en este caso es demasiado generoso. Se trata en realidad de tecnologías que pueden ser muy sofisticadas, pero que se desarrollan con un objetivo cerrado de antemano: la producción de ganancias para las grandes empresas que las poseen, para lo cual eliminan de la consideración factores de duda y complejidad, o sea, niegan principios fundamentales de toda ciencia.

 

Un ejemplo muy claro de esta lógica reducidora son los cultivos transgénicos. Con veinte años en el mercado, las estadísticas oficiales de Estados Unidos, primer y principal productor de transgénicos en el mundo, muestran que las semillas son más caras, que la productividad es menor que los híbridos que ya existían, que han aumentado brutalmente el uso de agrotóxicos en la siembra y los residuos de éstos en alimentos, aguas y suelos, con graves impactos en la salud y el medio ambiente. Todas las semillas transgénicas están patentadas, por lo que la contaminación con esos genes se convierte en un delito para las víctimas –y en negocio para las empresas. La investigación y desarrollo de un evento transgénico cuesta en promedio 136 millones de dólares estadounidenses, mientras que producir una semilla híbrida cuesta en promedio 1 millón de dólares.

 

Aunque cada semilla producida en laboratorio, se basa en las variedades creadas por campesinos e indígenas desde hace miles de años, esos procesos industriales desplazan, erosionan y contaminan las miles de variedades que campesinas y campesinos producen cada año, adaptadas a miles de microclimas, situaciones geográficas, variaciones por cambio climático, necesidades y gustos locales, que siguen estando en libre circulación entre quienes las crearon y muchos más y que son la base de la alimentación de la mayoría de la población mundial.

 

Son muy pocas las empresas que controlan todos los cultivos transgénicos que se plantan comercialmente en el mundo (Monsanto, Syngenta, DuPont-Pioneer, Dow, Bayer, Basf ) y como están en proceso de fusiones, serán aún menos. Son las mismas que controlan más de dos terceras partes del mercado global de semillas híbridas y de agrotóxicos. Por ello, aunque los transgénicos sean peores que los híbridos que ya existían, como son más caros y generan más dependencia y más ventas de agrotóxicos, las trasnacionales insisten en imponerlos.

 

Para que una tecnología llegue al mercado, no es necesario que sea buena, ni siquiera útil, simplemente que los que la controlan tengan el poder económico, político y si hace falta, de corrupción, para que así sea. Pero pese a las ingentes cantidades de dinero que la industria biotecnológica ha gastado en propaganda, mercadeo, cabildeo o corrupción para hacer leyes a su favor, no ha logrado que la mayoría de la gente los apoye, ni siquiera que sea indiferente. En todo el mundo, la mayoría de las personas contestan que prefieren no comer transgénicos. Es un hecho muy importante, han invadido los mercados, pero no han logrado colonizarnos la mente.

 

Los transgénicos son una tecnología inexacta y ya obsoleta, aunque las empresas insisten en plantarlos en nuestros países, para seguir sacando ganancia de los productos que ya tienen. Pero la industria biotecnológica y los laboratorios financiados por ellas han desarrollado en los últimos años otras tecnologías, que tratan de desligar públicamente de los transgénicos, para evadir tanto regulaciones como la resistencia de la gente.

 

La mayoría de estas nuevas biotecnologías se engloban en el campo de la biología sintética, que es la construcción en laboratorio de secuencias genéticas sintéticas para rediseñar, “editar” sistemas biológicos o sintetizar genomas completos, es decir construir organismos vivos, pero sintéticos. Esta última parte no ha pasado de microorganismos pequeños, como virus, pero industriales pioneros como Craig Venter, ya han construido artificialmente todo el genoma de una bacteria y existen varios proyectos para ensamblar sintéticamente organismos mucho más complejos.

 

A diferencia de los transgénicos, en los que al principio eran pequeñas empresas que invertían, en la industria de la biología sintética entraron desde el inicio los pesos pesados: las mayores empresas globales petroleras, químicas, farmacéuticas, de agronegocios. La mayoría de la industria se dedicó al principio a tratar de modificar el metabolismo de microorganismos para que produjeran combustibles a partir de biomasa, lo cual lograron hacer en laboratorio, pero les resultó difícil escalarlo. Por ello, usando las mismas técnicas, se dedican ahora a la manipulación del metabolismo de bacterias y levaduras para sintetizar compuestos de alto valor agregado, como principios farmacéuticos, saborizantes y fragancias.

 

Ya existen en producción o en camino versiones de biología sintética de artemisa, vainilla, azafrán, pachuli, vetiver, aceite de coco y de rosa, stevia, gingseng, entre otros. La industria los presenta como “naturales” porque son producidos en tanques por microbios vivos modificados. Nada se ha investigado sobre los impactos ambientales de estos microbios transgénicos 2.0, ni que sucederá cuando escapen de los tanques a los ecosistemas, mucho menos qué impactos tendrán en la salud los productos derivados. Lo que sí se sabe es que casi todas las sustancias botánicas que la industria de la biología sintética reemplaza o proyecta reemplazar, son actualmente producto del trabajo de millones de campesinas y campesinos en diferentes partes del mundo, para quienes esta cuidadosa labor de recolección y cultivo significa su única fuente de ingresos.

 

Las empresas de agronegocios y transgénicos están avanzando también en la utilización de biología sintética para manipular otras plantas y cultivos. Por ejemplo, existe la tecnología para crear malezas que sean más susceptibles a los agrotóxicos, ya que uno de los topes de los cultivos transgénicos es el surgimiento ya muy expandido de “supermalezas”, que son resistentes a sus agrotóxicos. De esta forma, podrían usar aún más.

 

Al igual que con los transgénicos, las empresas aseguran que la biología sintética es una panacea para atender los problemas de hambre, salud y medio ambiente. Por el contrario, está a la vista que lo que quieren con estas nuevas tecnologías es renovar sus ganancias reciclando sus transgénicos obsoletos y desplazando producciones campesinas.

 

La biología sintética avanza muy rápidamente y prácticamente sin ningún control, en agricultura y también en otros campos, con impactos económicos, ambientales, de salud, potencialmente muy graves. La posición del Grupo ETC es pugnar por una moratoria inmediata a la biología sintética, como mínimo para conocer y discutir sus posibles impactos. El tema ya está en discusión en el Convenio de Diversidad Biológica de Naciones Unidas (que se reunirá en México en diciembre 2016), pero es solamente a partir de las protestas de la gente, los movimientos, comunidades y organizaciones, que atenderán esta demanda.

 

De fondo, además del cuestionamiento a esta nueva tecnología, necesitamos construir una crítica colectiva que no sea solamente frente a cada tecnología por separado, sino a la matriz tecno-científica dominante.

 

 

Miércoles, 18 Mayo 2016 06:42

Crisis y mutaciones del capitalismo

Crisis y mutaciones del capitalismo

La crisis global que explota en 2007 no es un pequeño tropiezo en la historia del capital. Es un terremoto de magnitud inusitada que alterará las formas de organizar la producción y el consumo para siempre. Las transformaciones que le están asociadas tocan las estructuras del Estado y de la plataforma de acumulación de riqueza que han caracterizado el movimiento del capital desde hace más de 200 años.


El anterior podría parecer un enunciado aventurado. Después de todo, la historia que nos cuentan los economistas tradicionales, en sus diversos colores, desde los más conservadores hasta los que visten el ropaje del llamado keynesiano, la crisis no es más que el resultado de una desafortunada combinación de eventos, casi un accidente. Para los conservadores la crisis se genera por errores en el manejo de la política económica. Por ejemplo, en Estados Unidos este grupo sostiene que fueron las hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac (patrocinadas por el gobierno) las que precipitaron la crisis de las hipotecas sub-prime. Y aunque los datos desmienten esta tesis, el dogma del mal gobierno se perpetua. El corolario es que no hay nada malo con el capitalismo.


Para los keynesianos y acompañantes, la raíz de la crisis se encuentra en una deficiente demanda agregada. Por ejemplo, economistas como Brad Delong y Joseph Stiglitz sostienen de manera explícita desde 2009 que la débil demanda agregada global es la causa fundamental de la crisis.


Los argumentos en contra de la austeridad fiscal van en la misma dirección. Las ganancias de los capitalistas dependen entonces de que los trabajadores gasten más. El estancamiento de los salarios es nocivo para el proceso de inversiones y cuando eso sucede el Estado debe entrar al quite estimulando la demanda. En la parte baja del ciclo económico, cuando las familias ahorran más y gastan menos, los keynesianos sostienen que el gobierno debe gastar más. La austeridad agrava el problema de la deficiente demanda agregada.


Pero la falta de confianza es otro problema: con la incertidumbre los agentes prefieren no despegarse de su dinero. Por eso se necesitó una postura heterodoxa en materia de política monetaria. Pero como no ha dado el resultado esperado, la interpretación keynesiana es que esa postura no ha restaurado el crecimiento porque se llegó al límite de tasas de interés cero.


Olvidan que el mismo keynes manifestó serias dudas sobre la efectividad de una política monetaria no convencional. La incertidumbre sobre el futuro devenir de la economía, señaló en su Teoría general en 1936, será el factor determinante y no habrá política monetaria que la pueda cambiar. De todos modos los economistas keynesianos y algunos neoclásicos que les acompañan en una parte del razonamiento insisten en la necesidad de mantener una política de flexibilidad monetaria no convencional.


Muchos llegan hasta el grado de proponer que se autorice el despegue del helicóptero monetario. Esta es una vieja idea que implica inyectar el influjo de dinero directamente al público, como manera de incentivar la demanda agregada. Por ejemplo, en una versión extrema esto implicaría acreditarle directamente en sus cuentas a la población una cierta cantidad de dinero. Pero después del festín de sobrendeudamiento que acompañó a la crisis, lo más probable es que los agentes busquen usar ese dinero extra para pagar deudas y no para irse de compras.


Frente a la narrativa de la deficiencia de la demanda agregada comienza a surgir una interpretación distinta basada en los datos sobre el desempeño de las economías capitalistas en los últimos 50 años. Varios investigadores han demostrado que en los casos de las fuertes recesiones de 1974-75 y 1980-82 en Estados Unidos, la relación salarios reales/tasa de ganancia se mantuvo en niveles altos. Es decir, la recesión no habría sido provocada por una caída de los salarios con respecto a la tasa de ganancia, sino al contrario. El trabajo de referencia es de Guglielmo Carchedi y Michael Roberts, y su conclusión choca de frente con la interpretación sobre las raíces de la crisis que ya se ha convertido en una especie de narrativa dominante.


Lo anterior no significa que la demanda agregada no ha sido deficiente. Es un hecho que el crecimiento de los salarios reales se estancó desde principios de la década de los años 1970. Pero hay una pregunta que el análisis convencional prefiere ignorar: ¿por qué dejaron de crecer los salarios a partir de esos años? La hipótesis más fuerte es que la caída en la tasa de ganancia que experimentó el capital desde los años 60 llevó a una ofensiva en contra del trabajo. Eso se tradujo en una acometida en contra de sindicatos y en un endurecimiento anti salarial.


Pero todavía queda otra pregunta fundamental. ¿Por qué cayó la tasa de ganancia? Esta es la interrogante más importante, la Robert Heilbroner consideraría esencial para abordar una reflexión sobre la lógica del capitalismo y las mutaciones que vendrán en el futuro cercano. Regresaremos sobre este tema.


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Sobre la libertad de información y otros mitos

Un importante grupo informativo prohíbe a sus periodistas asistir a los programas de televisión de una conocida cadena y, además, despide a otro periodista de una radio que pertenece a dicho grupo, por informar que familiares del consejero delegado de ese grupo aparecían en los “papeles de Panamá”, a lo que se había referido también la cadena de televisión... Hechos como estos hacen recordar una realidad tan evidente como inexplicable, pero recurrentemente, olvidada: todos los medios de comunicación tienen dueño, con excepción de los medios de propiedad pública, cuyo «dueño» es el partido de turno en el poder. Son empresas y funcionan como empresas, es decir, no tienen una función social –aunque la cumplen–, sino que deben generar beneficios a sus dueños y servir a los intereses de esos mismos dueños o de quienes representan esos dueños. Mantienen la idea –muchas veces la ficción- de que existe libertad de expresión, pero es la libertad de expresión de los dueños de los medios de comunicación (y de sus socios, cómplices, accionistas o contratantes de publicidad), no la libertad de expresión del ciudadano común, que rara vez tiene acceso a ellos.

 

Los periodistas son empleados que deben cumplir las órdenes de los dueños del medio de comunicación que les contrata y paga, sean de radio, prensa, televisión, agencias noticiosas o de cualquier otro formato en la plataforma que sea. Como personas que reciben un salario, tienen la obligación de ajustarse a la política de la empresa, a riesgo de ser despedidos. Cuando se lee una noticia o un comentario, debe recordarse el verso de Bertolt Brecht en la Ópera de los cuatro cuartos: «Mackie, ¿quién paga la cuenta?». Sólo es posible entender el modelo de prensa existente en un país si se conoce quiénes son los dueños de los medios de comunicación y a qué intereses responden.

 

El control de los medios de comunicación es una cuestión estratégica en toda sociedad, pues a través de estos medios se puede manipular el pensamiento de una mayoría social y «crear» ideologías. La manipulación informativa, a través de los medios de comunicación, ha sido copiosamente estudiada. Noam Chomsky, en su obra Ilusiones necesarias. Control de pensamiento en las sociedades democráticas, realizó un pormenorizado estudio de la manipulación informativa de hechos en los medios de comunicación de EEUU, demostrando que esos medios informativos, en realidad, no informaban, sino que elaboraban las noticias de forma que sostuvieran la posición del gobierno de EEUU o de las grandes corporaciones que controlan el poder real en ese país. «En resumen –expresa Chomsky–, los principales medios de comunicación [...] son grandes empresas que “venden” públicos privilegiados a otras empresas. No podría constituir una sorpresa el hecho de que la imagen del mundo que presentan reflejara las perspectivas y los intereses de los vendedores, de los compradores y del producto».

 

Los directivos de los medios de comunicación, sigue diciendo Chomsky, «pertenecen a las mismas elites privilegiadas» y es «poco probable que los periodistas que penetran en el sistema se abran camino salvo si se pliegan a estas presiones ideológicas». Esta realidad ya la había descrito Carlos Marx en La ideología alemana, obra en la que afirmaba: «Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes de cada época; o dicho de otro modo, la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante». Para poder ejercer ese «poder espiritual», las clases dominantes necesitan controlar los medios de comunicación de masas, control que, hoy, está alcanzando cotas inimaginables.

 

Dado su carácter estratégico, las clases dominantes han puesto históricamente gran empeño en controlar la información, de forma que exista libertad de expresión, pero que sea «su» libertad de expresión. O una libertad de expresión dentro de un orden, que jamás cuestione las estructuras de dominio económico y político que defienden. Dicho de otra manera, que exista una apariencia de libertad de expresión, no una libertad de expresión real y accesible a todos los ciudadanos. Este interés por controlar, manejar y dirigir la información ha llevado a la creación de grandes conglomerados de medios informativos, un proceso que es paralelo al de concentración de la riqueza en pocas manos. Puede, incluso, hacerse una ecuación: a mayor concentración de poder en grupos minoritarios, mayor concentración de medios de comunicación controlados, directa e indirectamente, por esos grupos minoritarios.

 

El conocido diario estadounidense The Washington Post fue adquirido en 2013 por el dueño de Amazon, Jeffrey P. Bezos. El principal accionista de The New York Times, propiedad de la familia Ochs Sulzberger, es el multimillonario mexicano Carlos Slim, con el 19% de las acciones. La empresa es dueña de otras 40 publicaciones, entre ellas International Herald Tribune y The Boston Globe. El Grupo Time Warner de EEUU es dueño de CNN, una de las mayores cadenas de televisión del mundo, que transmite en inglés y en español (CÑN). Es, además, dueña de Chilevisión y CNN Chile, de las revistas Time, Sports Ilustrated, People, Fortune, Money Magazine y del Grupo Expansión, de México, dueño, a su vez, de nueve revistas. El conglomerado alemán Bertelsmann posee 52 canales de televisión y 29 emisoras de radio y «[c]ada día los lectores de Gruner+Jahr tienen la opción de escoger entre 500 revistas en distintos medios en más de 30 países». El Grupo Bertelsmann España es dueño, a través de Atresmedia, de Antena Tres, La Sexta y Onda Cero, en el campo audiovisual y posee doce revistas, entre ellas Muy Interesante, Geo y Autopista, así como las editoriales Alfaguara y Taurus. RCS Mediagroup, conglomerado empresarial italiano, posee los diarios Corriere della Sera, La Gazzetta dello Sport y Corriere Economia –entre otros– en Italia y es dueño de El Mundo, Marca y Expansión en España. En total, un centenar de medios de comunicación. E l Grupo El Comercio, en Perú, controla el 78% de la prensa. “Si se produce una concentración de medios como se está produciendo en el Perú, y esos medios tienen además una línea política muy clara, entonces allí hay una amenaza potencial muy grande contra la democracia”, advirtió Mario Vargas Llosa, a quien nadie puede acusar de comunista. En Brasil, el Grupo Globo controla el 45,2% de la audiencia televisiva y el 73,5% de publicidad, además de poseer 38 canales de pago. Globo ha encabezado la campaña para derribar a la presidenta Dilma Roussef.

 

Un dato común une a los dueños de conglomerados de medios de comunicación, sean de la nacionalidad que sean: son todos familias o grupos multimillonarios, que comparten el propósito común de defender el sistema económico que les ha permitido alcanzar la condición de multimillonarios. Comparten una ideología común, ideología que sostienen y defienden desde sus medios de comunicación. De esa guisa, sus líneas informativas tienden a preservar el establishment y a desinformar, por una parte, y atacar, por otra, a los gobiernos, grupos, asociaciones, partidos, etc., que promueven ideas progresistas o de izquierda que atacan los fundamentos del sistema. Por esa vía se llega a otro aspecto, no menos medular, pues afecta el corazón de la libertad de expresión: si una vasta mayoría de medios de comunicación defiende el mismo sistema, el pluralismo desaparece. La sociedad se ve saturada de noticias con el mismo o similar contenido o ideología, de forma que se produce una ficción de libertad, negada por el hecho de que esa vasta mayoría de medios coincide en los mismos presupuestos ideológicos. El control pasa desde escoger qué tipos de programas se difunden, hasta seleccionar qué tertulianos o «expertos» son invitados a «impartir su sabiduría». Estamos, así, ante el engaño perfecto y EEUU es el modelo a seguir. Noam Chomsky es una celebridad internacional, pero ninguno de los grandes medios informativos estadounidenses suelen abrirle sus espacios. Chomsky puede decir lo que quiera, pero sus mensajes quedan depositados en los rincones, de forma que la gran mayoría de ciudadanos se ve condenada a escuchar la misma «música», un día sí y otro también. Como ha indicado un informe de la Organización de Estados Americanos.

 

“uno de los requisitos fundamentales de la libertad de expresión es la necesidad de que exista una amplia pluralidad en la información y opiniones disponibles al público... Cuando las fuentes de información están seriamente reducidas en su cantidad, como es el caso de los oligopolios... se limita la posibilidad de que la información que se difunda cuente con los beneficios de ser confrontada con información procedente de otros sectores limitando, de hecho, el derecho de información de toda la sociedad.”

 

Las limitaciones a la libertad de expresión no provienen únicamente de la concentración de los medios de comunicación en pocas manos y en que esas manos defiendan un sistema monocolor, sino también de la dependencia de estos medios de los anunciantes. Es de público conocimiento que los medios masivos de comunicación dependen, fundamentalmente, de la cantidad de anunciantes que puedan captar. El círculo se cierra comprendiendo que, en cada país, los mayores anunciantes suelen ser las grandes empresas y el Estado. Las clases dominantes no necesitan cerrar con violencia o con decisiones judiciales un medio de comunicación discrepante. Les basta con negarles cualquier tipo de publicidad para que mueran solos. En España no hay un solo diario de izquierda o progresista en formato de papel. Ese espectro informativo, como el televisivo, lo copan casi enteramente las fuerzas conservadoras.

 

Afortunadamente, Internet ha abierto espacios de difusión de ideas que han permitido prosperar y proliferar a miles de diarios, revistas y canales informativos discrepantes, que han roto, puede que para siempre, el monopolio ejercido sobre la información por las clases dominantes. Hoy es posible informarse ampliamente sin depender de los medios de comunicación masivos, aunque éstos sigan ejerciendo una presión insoportable sobre amplias capas de las sociedades.

 

Como puede colegirse, es fácil hablar de libertad de expresión y difícil que tal derecho sea debidamente respetado o sea puesto efectivamente en práctica. También es fácil confundir la libertad de expresión con el hecho de subirse a un banco, en Hyde Park, en Londres, y desahogarse sobre uno o varios temas que gusten o disgusten. La libertad de expresión es eso, pero es muchísimo más que eso. Desde muy antiguo, el control de la información ha sido considerado una cuestión esencial por los grupos en el poder, pues controlar la información es controlar las mentes y quien controla las mentes no necesita de ejércitos. Necesita tertulianos. Pero, como ha expresado la Corte Interamericana de Derechos Humanos, «una sociedad que no está bien informada no es plenamente libre». En esas desinformaciones vivimos y en la manipulación nos ahogan.

 

Augusto Zamora R., Profesor de Relaciones Internacionales, autor de Política y geopolítica para Rebeldes, Irreverentes y Escépticos, Colección Foca, Ediciones Akal, de próxima aparición.

 

 

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