Retrato  F.T. Marinetti

“Nosotros cantaremos a las grandes masas agitadas por el trabajo, por el placer o por la revuelta: cantaremos a las marchas multicolores y polifónicas de las revoluciones en las capitales modernas, cantaremos al vibrante fervor nocturno de las minas y de las canteras, incendiados por violentas lunas eléctricas; a las estaciones ávidas, devoradoras de serpientes que humean; a las fábricas suspendidas de las nubes por los retorcidos hilos de sus humos; a los puentes semejantes a gimnastas gigantes que husmean el horizonte, y a las locomotoras de pecho amplio, que patalean sobre los rieles, como enormes caballos de acero embridados con tubos, y al vuelo resbaloso de los aeroplanos...” Esto y más escribió Filippo Tommaso Marinetti (1867-1944) en su Manifiesto futurista de 1909, y acaso esta proclama, capte y refleje como nada ese impulso nunca visto en la historia humana con que el capital se lanzó de lleno a la industrialización imparable, ya recién descubierto el petróleo, su fórmula secreta.

 

El maravilloso mundo que se avecinaba para la humanidad a inicios del siglo XX, mediante la innovadora combinación de capital, petróleo y tecnología, se vio, sin embargo, casi de inmediato interrumpido por su sentido inverso. Y esos tres supuestos pináculos del progreso, el confort y la vida convertida en sueño, se utilizaron en cambio para la destrucción masiva, la magnificación de la fuerza y el genocidio nunca visto en la historia del planeta Tierra. La relativa era pacífica que surgió con la posguerra volvió a animar por medio siglo las expectativas de un futuro lleno de plenitudes fincadas en el mercado, las innovaciones científico tecnológicas y el uso de los combustibles fósiles (petróleo, gas y uranio), especialmente tras la caída de la Unión Soviética, la otra cara de la civilización industrial, convertida en el bastión mundial de una quimera colectivista que se volvió un infierno. El capitalismo entraba de lleno como la única opción de una civilización tecnocrática y materialista basada en el individualismo, la competencia, la corporación, el confort, el consumismo y una necia necesidad de dominar y explotar la naturaleza. El mejor de los mundos posibles. Marinetti renacía de sus cenizas.

 

Hoy, Los papeles de Panamá culminan, son el último eslabón de una cadena de sucesos que tras casi una década colocan las ilusiones del capital en pleno descrédito. Toda civilización se mueve en el tiempo, a través de la historia, en la medida en que es capaz de mover la imaginación de los individuos en torno a expectativas de vida. La falsa conciencia opera entonces como el mecanismo que mueve las energías individuales, las cuales, articuladas, genneran los procesos societarios que hacen que las sociedades se muevan. El capitalismo ha sido el motor de la civilización moderna o inndustrial y sus fuegos artificiales, luces y luminarias los impresionantes avances tecnoeconómicos y el bienestar y connfort que ofrecen. Pero cada vez queda más al descubierto una realidad distinta. La fórmula por la que apuesta el capitalismo no sólo se queda corta, sino que da señales de fatiga, decadencia y aun de ineficacia y perversidad. Los enormes aparatos creadores de ideología que bombardean día y noche las mentes humanas por todos los rincones del planeta se están volviendo disfuncionales. La civilización moderna aparece cada día como una gigantesca maquinaria dedicada a la doble explotación que realiza una minoría de minorías sobre el trabajo humano y el trabajo de la naturaleza. Una explotación que se adereza, oculta, desvanece, maquilla e incluso justifica por todos los medios posibles. El capitalismo no sólo no cumple con las expectativas de bienestar, equidad, justicia, seguridad y democracia que siempre pregonó, sino que a los ojos de los ciudadanos del mundo aparece como un mecanismo indetenible que parasita y depreda. En este nuevo panorama el Estado va quedando al descubierto como la instancia dedicada a defender, legitimar, justificar o imponer los intereses del capital corporativo, en el brazo al servicio de la concentración y acumulación de riquezas. Las figuras de los grandes plutócratas, que idealizan y alaban revistas, programas de televisión, películas y medios digitales e impresos, desde Walt Disney o Henry Ford hasta Steve Jobs, Bill Gates o Carlos Slim, se van desplomando y sustituyendo por los cientos de empresarios corruptos en pleno contubernio con criminales y mafias políticas. El mercado, concebido como la vara mágica de la innovación, el desarrollo y el progreso, se va delineando por la fuerza de los hechos en un escenario brutal de competidores sin escrúpulos o corruptos y en un inexorable perfeccionamiento de los monopolios. El mundo se ha ido convirtiendo en un gran casino y el devenir del mismo en una guerra despiadada entre el capital y el Estado de un lado y la humanidad y la naturaleza del otro.

 

El mundo ficción que ha construido el capital se resquebraja. Antes de Los papeles de Panamá aparecieron la gran crisis financiera de 2008 y el rescate de los bancos quebrados con los impuestos de los ciudadanos, el espionaje masivo, el lavado de dinero, las trampas de VKW y los actos corruptos de reyes, presidentes, primeros ministros, cardenales y obispos, magnates y ejércitos, la comprobación científica de la inequidad social y económica, la megaconcentración de las riquezas, la injusticia agraria mundial, la depredación despiadada de la naturaleza, el peligroso desequilibrio del ecosistema global y los cambios del clima, el gasto bélico y la amenaza nuclear. La tecnología, el petróleo y el mercado conducidos por la racionalidad del capital han creado un mundo más, no menos, peligroso e injusto. Quedan de testimonios irrefutables los datos duros derivados de estudios. Los 62 seres más ricos del mundo (de los cuales sólo nueve son mujeres) poseen una riqueza igual a la de 3 mil 600 millones de otros miembros de la especie (Oxfam Internacional), situación que se agravó entre 2010 y 2015. Por otra parte, tres investigadores suizos develaron, tras el análisis de la base de datos ORBIS 2007, que lista 37 millones de empresas, que un grupo de solamente mil 318 corporativos y bancos domina la mayor parte de la economía mundial (New Scientist, 19/10/2011). Ello mientras, tras dos décadas de reuniones mundiales, no se logra detener el calentamiento del planeta que la triada mercado/tecnología/petróleo, la civilización moderna, ha generado.

 

 

Publicado enSociedad
Privatización de la guerra por trasnacionales de EU: ex coronel del Pentágono Larry Wilkerson

El ex coronel Larry Wilkerson fustigó que los intereses de las trasnacionales se habían adueñado del aparato de seguridad de Estados Unidos (EU), al haber puesto bajo su control al complejo militar industrial: hoy es más pernicioso de lo que imaginó Eisenhower. Increpó el papel de Lockheed Martin en abastecer armas a los regímenes represivos de Medio Oriente y de incrementar deliberadamente las tensiones en la península coreana con el fin de aumentar sus ingresos (http://goo.gl/G3ysjh).


Wilkerson no es un personaje cualquiera: fue director ejecutivo del ex secretario de Estado general Colin Powell durante la presidencia de Baby Bush. Refiere un escrito de 1935 del mayor general Smedley Butler La guerra es una estafa (https://goo.gl/IhQZkR), el marino más condecorado de su generación, quien criticó la maquinaria de guerra de EU que libra sus guerras más para asegurar las ganancias de las trasnacionales de lo que lo hace para asegurar y proteger el American Way of Living.


¡El coronel comenta que su visión hoy no se encuentra lejos de la teoría de Butler de hace 81 años! Wilkerson sugiere que la expansión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte con Bill Clinton –después de que Baby Bush y James Backer habían asegurado a Mijail Gorbachov y luego a Boris Yeltsin que no avanzarían ni un milímetro (¡supersic!) al Este– se debió a las presiones de Lockheed Martin, Raytheon y Boeing, así como de otros, con el fin de incrementar su red de potenciales ventas de armas. ¡Los mercaderes globales de la muerte!


Asevera que a partir de la mitad del siglo XX, “el complejo militar industrial de EU ha pasado de ser una simple manufacturera de armas para acoplarse con los think tanks” –al unísono de organizaciones no lucrativas legales y exentas de impuestos– que promulgan el ambiente bélico y pretenden ser imparciales, con editoriales y propuestas de política que apoyan la agenda de la infraestructura militar-industrial y que son seguidas a pie juntillas por el Congreso y la rama ejecutiva.


Afirma que existe proclividad en el Congreso para bendecir seguido la utilización de la fuerza debido al dinero que obtienen de los contratistas y cabilderos de defensa. Vienen las incendiarias frases nodales: En muchos aspectos ahora son los intereses privados quienes se benefician mayormente del uso de nuestra fuerza militar, sea con contratistas privados de seguridad que están todavía desparramados en Irak o Afganistán, o mediante los principales contratistas de defensa como Lockheed Martin.


El crítico portal Salon cita al periodista australiano Antony Loewenstein, quien detalla cómo EU privatizó sus guerras en Irak y Afganistán: Existen 30 mil contratistas militares que trabajan para el Pentágono en Afganistán y que superan a los soldados en una proporción de tres a uno. Existen miles más en Irak (http://goo.gl/SJp277).


Wilkerson arremete contra Hillary Clinton, quien declaró que es tiempo para EU de comenzar a pensar en Irak como una oportunidad de negocios para las trasnacionales de EU (http://goo.gl/uPZMZp), con el fin de beneficiar a JP Morgan y a ExxonMobil.


No constituyen ningún secreto las fétidas conexiones de Hillary con la industria del gas y el petróleo, en paralelo a las trasnacionales armamentistas de la muerte (http://goo.gl/PQCozR).


Wilkerson es muy severo con Dick Cheney, el pugnaz vicepresidente de Baby Bush, quien fue a la guerra con el fin de hacer dinero para Halliburton (http://goo.gl/cXMmXt). ¿De allí provendrá el axioma bélico de los neoconservadores straussianos sobre la guerra permanente; es decir, los ininterrumpidos ingresos de los mercaderes de la muerte como Lockheed Martin, Raytheon y Boeing?


El coronel sentencia sin tapujos que somos los mercaderes globales de la muerte. Hemos privatizado (¡supersic!) la última función pública: la guerra.


El feroz portal Zero Hedge colocó en relieve una declaración del temerario coronel de que “el imperio estadunidense se encuentra en un grave problema cuando EU sigue la trayectoria clásica del declive de los imperios, por lo que necesita pasar a una transición de ser una de las máximas potencias para enfocarse más en estrategias de cooperación internacional (http://goo.gl/O0EVRr)”.


¿Qué sabe el coronel que no sepamos?


Sus axiomas son demoledores: La historia nos dice que probablemente estemos acabados cuando el resto del mundo está despertando al hecho de que EU es: 1. Estratégicamente inepto y 2. No es más el poder que solía ser. Y que la tendencia se intensificará.


Los síntomas internos del declive son notorios: La concentración de la corrupción y el papel desproporcionado de los intereses financieros –lo cual es más que obsceno en las primarias de EU, donde los rebeldes de ambos partidos, Bernie Sanders y Donald Trump, simbolizan a mi juicio el canto de cisne del imperio estadunidense.


Wilkerson comenta que los imperios al final concentran su fuerza militar como el todo (sic) y el final de todo (sic) el poder... y finalmente usan más fuerzas mercenarias que fuerzas ciudadanas cuando los imperios al final quiebran ética y moralmente... y se arrojan a los brazos de los banqueros y los financieros que conducen el imperio: cuando los imperios declinan no pueden siquiera gobernarse a sí mismos. ¡Tremendo!


Sobre la negociación nuclear de EU con Irán arremetió que el ex vicepresidente Dick Cheney había enloquecido al oponerse y haber exhibido una insana postura paranoide (http://goo.gl/Ewfyc0).


Divulga que hoy existe una ruptura entre el abordaje bélico de la CIA y el Pentágono en Siria que juzga se debe más bien a la ignorancia (http://goo.gl/R5tZ9b). ¡Otra señal más de la decadencia!


EU sigue siendo el número uno en la venta de armas del mundo con más de 50 por ciento del mercado controlado (http://goo.gl/sWM5S1). En forma aterradora, el Estado racista/ apartheid de Israel era en 2014 el séptimo exportador mundial de armas, detrás de Gran Bretaña, Alemania y Francia.


La industria de ciberseguridad es hoy uno de los principales pilares de la venta armamentista donde descuellan Intel (http://goo.gl/cVXZNq) –ingresos: 55 mil 400 millones de dólares, vinculado a Fundación Clinton y a NSA–, Lockheed Martin (http://goo.gl/nIoPDY) –ingresos: 46 mil 132 millones, vinculado a Fundación Clinton, a la hija de Cheney y NSA–, Northrop Grumman (http://goo.gl/QIT9m2) –ingresos: 23 mil 526 millones, vinculado a NSA, BlackRock y a CFR–, Raytheon (http://goo.gl/1CNr32) –ingresos: 23 mil 347 millones, vinculado a BlackRock y NSA–, Boeing (http://goo.gl/mA5FHt) –ingresos: 96 mil 114 millones, vinculada a NSA, a Fundación Clinton y a CFR– y General Dynamics (http://goo.gl/ykvyW9) –ingresos: 30 mil 852 millones de dólares, vinculado a NSA.


¡Todo queda en familia!


Según el Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (Sipri, por sus siglas en inglés), el gasto militar global aumentó a 1.7 millones de millones (trillones en anglosajón) de dólares en 2015. EU dilapida 36 por ciento de todo el presupuesto total de armas en el mundo. Esta cifra, a mi juicio, está subestimada, ya que el Pentágono oculta otro tanto de su gasto militar en I&D de las Universidades (https://goo.gl/QnMjCw).


El negocio militar sigue siendo uno de los principales del planeta, detrás del petróleo y el narcotráfico.


www.alfredojalife.com
Twitter: @AlfredoJalifeR_
Facebook: AlfredoJalife
Vk: id254048037

Publicado enInternacional
Yannis Stavrakakis, politólogo griego y su tesis sobre la "posdemocracia”

 

“Desde la antigua Grecia, la deuda fue instrumento de dominación y siempre muy brutal”

 

Para el científico griego, la deuda externa y el predominio de las fuerzas del mercado en la política transforman las instituciones y los lazos sociales y reemplaza la soberanía popular por la soberanía del mercado.

 

 

–Usted retoma el concepto de “posdemocracia” como categoría de análisis vigente. De acuerdo a esta perspectiva, ¿cómo es posible reactivar los mecanismos democráticos?

 

–El término “posdemocracia” surge en la última década en sociología y en teoría política para comprender conceptualmente y marcar críticamente las patologías contemporáneas de la democracia liberal, sobre todo en relación a las condiciones que establece el capitalismo tardío. En este tipo de regímenes el aspecto formal de las instituciones democráticas permanece intacto: por ejemplo, las elecciones se desarrollan normalmente para las transiciones de un gobierno a otro. Aún así, la magnitud del debate electoral se transforma en un espectáculo controlado, manejado por expertos y regulado por los medios de comunicación dominantes, donde se tratan temas seleccionados por ellos y donde la ciudadanía queda reducida a un papel pasivo. Entonces, cuando se intenta realizar un verdadero cambio (como en Grecia en 2015) los gobiernos se dan cuenta de que el alcance de sus movimientos está muy restringido por las –supuestamente independientes– instituciones supranacionales (el Banco Central Europeo, el FMI, etc.). En este sentido, la política en tiempos posdemocráticos se forma cada vez más por la interacción entre los gobiernos electos y por las instituciones de élite, así como por los organismos que representan mayoritariamente intereses comerciales. Este predominio de las fuerzas del mercado en la política no es considerado escandaloso, como lo fue en el pasado, algo que debía ser camuflado de alguna forma ahora de ninguna manera se esconde. Esto es abiertamente abrazado y, de hecho, las instituciones públicas quedan subordinadas a esta dinámica. La nueva gestión pública, en este sentido, ha buscado reformar las instituciones –hospitales, universidades, etc.– de acuerdo a los lineamientos del sector privado. Entonces, posdemocracia significa “democracia sin demos”, como indicó Jacques Rancière, donde el pueblo desaparece de la escena política y su papel en la toma de decisiones es reemplazada por una aristocracia tecnocrática, y donde la soberanía popular es reemplazada por la soberanía de mercado. En otras palabras, el “pueblo” es registrado en la esfera política como la “población”, como un conjunto numérico de individualidades a ser administrado y disciplinado biopolíticamente. Cuando las resistencias emergen, cuando las nuevas subjetividades democráticas y populares se formulan, sus demandas son denunciadas y desacreditadas bajo la etiqueta del peligroso e irresponsable “populismo”. Si la defensa de las instituciones democráticas y los intereses populares hoy lleva el nombre de populismo, entonces quizás el populismo necesita ser tomado y canalizado en direcciones progresistas.

 

–¿Se puede trazar una delimitación geopolítica de acuerdo a estos conceptos?

 

–Obviamente el término “posdemocracia” fue formulado por Colin Crouch y otros sobre la base de la experiencia europea. No hay duda, sin embargo, que captura una dinámica global, visible en una variedad de países y regiones. Es por esto que se verifica tal amplitud del uso de “posdemocracia” y “pospolítica”. Siendo suficientemente flexibles desde su inicio, los términos se reúnen cada vez más para describir los fenómenos políticos en diversas regiones del mundo, por fuera del contexto del oeste europeo donde esta terminología surgió originalmente. Al mismo tiempo, la crisis global que comenzó en 2008 y fue, especialmente localizada en Europa, ha puesto de relieve, a través de la implementación de ciertas medidas de austeridad draconianas en el sur de Europa, una profundización adicional de la orientación posdemocrática. Hoy Europa parece estar frente a un nuevo desafío: ¿Cómo se puede evaluar el establecimiento y consolidación –a través de la crueldad– de una sociedad de deuda neoliberal? ¿Esto es el signo de una profundización de la posdemocracia, o bien significa un pasaje más allá de la posdemocracia? Si así fuera, ¿en qué se convirtió exactamente? Aunque no existan respuestas conclusivas, están instalándose y quizás sea tiempo de comenzar a plantear algunas preguntas. Para comprender completamente nuestra situación hay que tener en cuenta que el neoliberalismo alemán no se debe confundir con el laissez-faire, con el resultado de un orden natural espontáneo (la mano invisible del mercado), sino, como Foucault ha destacado, con una vigilancia permanente, actividad e intervención. Esta intervención es de una naturaleza particular, muy diferente de, por ejemplo, el Estado de Bienestar: su objetivo –a menudo con inmensa brutalidad– es condicionar el marco para una posible economía de mercado que interviene en la población y reforma el propio lazo social. Como algunos comentaristas lo han señalado, este es el estatismo sin Estado, estatismo a favor de la mercantilización, acompañado por la liquidación de toda la regulación del mercado y las relaciones laborales, etc. De nuevo, este movimiento no es particular de Europa. Por ejemplo, América Latina se está acercando ahora a este modelo. Chile es el ejemplo que ha vivido una brutal imposición de un sistema similar desde 1970. Estas son dinámicas globales y sólo pueden abordarse a nivel global.

 

–¿Esto significa que el Estado se reduce a la administración de la deuda?

 

–Desde la antigua Grecia, la deuda fue un instrumento de dominación y explotación, siempre uno muy brutal. No debemos olvidar que el establecimiento de la democracia de Atenas está relacionada con la cancelación de la servidumbre por deudas, con Solón de Seisachteia. También sabemos que la deuda funciona para establecer y reproducir relaciones de dependencia colonial. En muchas coyunturas históricas las relaciones de deuda estructuran el lazo social, sobredeterminando los modos particulares de dominación económica y política. Cuando esto sucede –y sucede porque la deuda funciona simultáneamente como una fuerza económica, política y moral– es porque produce y condiciona tipos particulares de subjetividades individuales y colectivas, manipulando la dinámica psicosocial de la culpa, la vergüenza y el sadismo, y allí es cuando hablamos de “sociedades de deuda”. En décadas recientes, por ejemplo, el péndulo entre los dos espíritus de capitalismo típicos de la modernidad –el primer espíritu weberiano del ascetismo asociado a una “sociedad de la prohibición” y el segundo espíritu de consumo asociado a una “sociedad de disfrute ordenado”– ha tomado una forma marcada por una dialéctica entre el estímulo del crédito y la estigmatización de la deuda. En el caso de Grecia contemporánea –que no es un caso aislado– vimos cómo las fuerzas institucionales promueven a su vez todas estas opciones. Al principio, antes de la crisis, la acumulación de deuda estaba permitida e incluso se propagó en el marco del “espíritu consumista” del capitalismo; luego, las mismas instituciones elevaron la deuda a niveles patológicos, para ser castigados con formas de servidumbre posmodernas. Estas lógicas fueron aplicadas tanto a nivel subjetivo como a nivel estatal. En cualquier caso, la acumulación de la deuda, así como el castigo del endeudamiento, constituyen momentos antitéticos del mismo mecanismo, y sólo queda la construcción subjetiva al servicio de la jerarquía social. Entonces, cuando el lazo entre los dos falla, incluso la cancelación de la deuda y el perdón de la deuda son llamados para sostener el orden social. Para volver a Grecia, muchos años después de la crisis, la troika también ha aceptado procesos de reestructuración de la deuda. Esta cancelación de la deuda (parcial) ha fallado a la hora de hacer alguna diferencia real en la viabilidad a largo plazo de la deuda griega o en la situación actual del pueblo griego. Las promesas de una gestión más soportable de la deuda todavía se utilizan como un futuro señuelo. Esta es la razón por la cual la experiencia argentina sigue siendo tan importante: porque la reestructuración de deuda no era un soporte publicitario, o una concesión parcial ofrecida a cambio de una continuidad de las relaciones de dependencia. Al contrario, fue masiva y fue impuesta por un gobierno democrático-popular afirmando su independencia.

 

–¿Por qué sostiene que es necesario estudiar las políticas de- sarrolladas en América del Sur?

 

–Justamente porque estas políticas fueron inicialmente introducidas en América del Sur, las primeras resistencias también fueron articuladas en esta región. Así, el fin de la dictadura de Pinochet en Chile, el colapso del pacto de Punto Fijo en Venezuela y el fracaso del neoliberalismo patrocinado por el FMI en Argentina confluyen en una serie de proyectos políticos que han redirigido el equilibrio del poder hacia la participación popular en el proceso de toma de decisiones, facilitando la incorporación socioeconómica de los sectores empobrecidos y regulando los efectos de la globalización neoliberal.

 

–Algunos comentaristas han calificado esta tendencia como “progresista”, de “izquierda” o “populismo inclusivo”, con el objetivo de distinguir su perfil y sus implicancias políticas de la extrema derecha o del “populismo excluyente” propio de la experiencia europea.

 

–Mi opinión en el asunto es que la mayoría de los movimientos de extrema derecha, nunca fueron, estrictamente hablando, populistas, y no deberían ser descritos como tales: su principal punto de referencia es la “nación” –no en un sentido anticolonial, sino en un sentido étnico, incluso racista del término– y su principal adversario no es el uno por ciento de los ricos mundiales, sino el otro étnico: el refugiado, el inmigrante, etc. De todos modos, la distinción entre la derecha, el populismo excluyente (el modelo europeo) y la izquierda, el populismo inclusivo (el modelo Sudamericano), ha sido un primer paso, importante, en registrar el potencial democrático de las demandas populares y de los movimientos y partidos que las representan. Lo que también es interesante es que la crisis económica europea y los efectos de su gestión neoliberal han dislocado el tradicional sistema de partidos en países como Grecia, España y Portugal, haciendo posible la emergencia de otros partidos. Se plantean dos situaciones: La primera, donde los países europeos –especialmente los que integran la Zona Euro– están más limitados en sus opciones debido a la avanzada de la integración trasnacional, algo que limita severamente el poder de sus negociaciones y sus chances de desafiar mínimamente la hegemonía liberal paneuropea (por ejemplo, la transformación del rotundo NO del referéndum griego de julio 2015, en un nuevo acuerdo memorando con la troika). Creo que sólo una tendencia igualitaria que abarcase a una gran variedad de países europeos podría revertir esta situación. Dicho de otro modo, únicamente si España y otros países siguen a Grecia y a Portugal habrá algún tipo de esperanza. El segundo de- safío, es que estos proyectos deben reflexionar sobre las limitaciones de proyectos similares en América del sur, los cuales debieron enfrentar las recientes derrotas electorales como en el caso de Argentina y Venezuela. ¿Es posible aprender de sus logros y también de sus fracasos, más evidentes en el caso venezolano? ¿De su incapacidad para introducir un modelo económico sustentable? ¿De su fracaso a la hora de reemplazar liderazgos carismáticos por una creciente participación de las instituciones? ¿De sus dificultades cultivando un nuevo ethos democrático político y nuevos tipos de deseo y consumo capaces de disminuir nuestra dependencia de la globalización neoliberal?

 

–Entonces, ¿se podría pensar una salida regional también para América del Sur?

 

–Este es un enorme desafío para todas las fuerzas que se oponen al neoliberalismo posdemocrático. Por supuesto, no debemos olvidar que el problema –la falta de coordinación transnacional– siempre ha estado allí y es obviamente muy difícil de hacer frente. Del mismo modo, un “internacionalismo” basado en la ONU a menudo ha demostrado ser impotente y el problema de la deuda es un buen ejemplo de ello. De alguna manera, las fuerzas posdemocráticas institucionales pueden moverse con eficacia entre la orquestación de la acción transnacional y, al mismo tiempo, la manipulación de las sensibilidades nacionales, cuando resulte necesario. La vieja estrategia colonialista de “divide y reinarás” es siempre útil. En contraste, la larga historia de los movimientos de resistencia ha demostrado que es extremadamente difícil de articular el pensamiento y la acción simultánea a nivel nacional e internacional. Sin embargo, algunas medidas tales como la aprobación en la ONU del marco legal para los procesos de reestructuración de deuda soberana –impulsada por Argentina– tienen impacto en cualquier parte del mundo.

 

–¿Qué consecuencias trae la neutralización del antagonismo político propio de la posdemo- cracia?

 

–En efecto la orientación posdemocrática margina el antagonismo político, priorizando una perspectiva tecnocrática de las cuestiones en juego y pretendiendo una falta de alternativa. ¡Lo más importante no es seguir las prescripciones universales de las políticas neoliberales, sino que hay que disfrutar de ellas! Sin embargo, los efectos secundarios de este tipo de políticas –usualmente impuestas bajo el pretexto de reducir una deuda artificialmente inflada– incluyen desempleo masivo, un colapso de los salarios, las pensiones y las prestaciones sociales, una pérdida de derechos sociales y laborales, una espiral descendente de la movilidad social y una expulsión de los ciudadanos de la toma de decisiones. A continuación, surgen necesariamente la indignación y la protesta. La necesidad de cuestionar y criticar, junto con la necesidad de limitar la concentración del poder en manos de élites irresponsables. John Keane habló sobre lo que llama las “democracias monitoreadas”, que es un uso pragmático de los procedimientos democráticos, basados en una presión pública para combatir la concentración de un poder inexplicable. Aquí los mecanismos de representación de la sociedad civil se combinan con formas novedosas de monitoreo público del ejercicio del poder y del control de la corrupción. Sin embargo, esto no debe confundir nuestras prácticas democráticas y convertirlas en un marco meramente defensivo. Si la democracia está reducida a una variedad de monitoreos y mecanismos de control que lidian con un poder que es visto como ilegítimo, entonces la “soberanía popular”, la base de nuestra tradición democrática, será perdida para siempre en lugar de ser rejuvenecida. Mi miedo es que la implicancia última del argumento de la “democracia monitoreada” puede ser la legitimación indirecta de una teoría elitista, incluso del retorno al liberalismo oligárquico. En esto debemos ser claros, la democracia supone un autogobierno en el nivel más básico: se trata de un reclamo por la igualdad de derechos y la participación en la toma de decisiones que implica a la totalidad de los ciudadanos. Sin embargo, no podemos esperar a que los ciudadanos estén siempre alerta, dispuestos a dedicar su tiempo y energía en debatir y decidir sobre todas las cosas. Es por eso que los griegos antiguos establecieron un conjunto de premios para la participación y un conjunto de castigos para quienes no participaban en la vida democrática pública. Sabemos, además, por Maquiavello que una dificultad aquí tiene que ver con el deseo: en oposición al deseo de los ricos y poderosos, que es un deseo de “más y más”, el deseo del pueblo, de los marginados y oprimidos es un deseo definido negativamente. El pueblo primero desea “no ser dominado”, ciertamente desean no serlo de una manera brutal, antidemocrática y poco digna. Es por esto que las luchas populares enfrentan dificultades en el establecimiento de sus metas y, paradójicamente, tienden a aceptar los objetivos de sus adversarios. Es decir, cuando un pueblo previamente empobrecido y excluido recupera, por ejemplo, un estatus de clase media, puede suceder que llegue a negar su situación pasada y empiece a comportarse de una manera jerárquica, elitista y excluyente.

 

–En otra entrevista usted señaló que los regímenes políticos europeos son débiles porque el mercado ocupa un lugar central, pero como ninguna persona puede enamorarse del mercado esto se debilita fácilmente. Sin embargo, los vaivenes de la economía muestran que el mercado también enamora.

 

–Si nos concentramos en las regiones que mencionamos, Europa (con su crisis económica centrada especialmente en el sur) y América del sur, podemos decir que viven una trayectoria similar pero con una disposición distinta de las etapas históricas. Europa, por ejemplo, se enfrenta a una crisis parecida a la que llevó al default en Argentina. Con el dominio del ordoliberalismo alemán basado en el chantaje y la extorsión, en un “consentimiento” forzado, donde la deuda funciona como el instrumento principal de disciplina subjetiva y colectiva. Mientras que en Argentina, luego de haber pasado por el colapso de un sistema construido en torno a la deuda y la coerción, y luego habiendo reconstruido su economía y la democracia, actualmente parecen haberse olvidado las dificultades del pasado y se volvieron a abrazar las promesas de un futuro dominado por un consumo neoliberal imaginario. Es decir que muchos sectores en Argentina han optado por un retorno a la “normalidad”, un regreso al capitalismo tardío. No hay nada de extremadamente inusual en todo esto. Como sabemos gracias Jacques Lacan, la gente desea lo que le falta. El objeto que cumple esta función no es eterno ni fijo, está histórica y culturalmente determinado. Lo más importante, también puede cambiar entre el ámbito público y el privado. En su libro Circunstancias cambiantes, Albert Hirschman ha demostrado cómo nuestra vida puede seguir un ritmo circular, pasando por períodos de una intensa participación pública inspirada en ideales altruistas, o por una despolitización extrema en los períodos en los cuales el interés individual y la realización personal tienen prioridad.

 

 

Publicado enPolítica
El capitalismo contra la democracia en Europa y América Latina

Empecemos con la cita de un ensayo sobre la democracia burguesa en Rusia, escrito en 1906, tras la derrota de la primera revolución rusa:

 

Es sumamente ridículo creer que existe una afinidad electiva entre el gran capitalismo, tal como se importa actualmente a Rusia y como se conoce en Estados Unidos (...), y la ‘democracia’ o la ‘libertad’ (en todos los significados posibles de la palabra); la verdadera pregunta debería ser ¿cómo es ‘posible’ que estos conceptos existan, a largo plazo, bajo la dominación capitalista? 


¿Quién es el autor de este lúcido comentario? ¿Lenin, Trotsky o, quizás, Plekhanov? Es de hecho Max Weber, el conocido sociólogo burgués. Aunque jamás desarrolló tal idea, está sugiriendo que hay una contradicción intrínseca entre el capitalismo y la democracia. 

 

La historia del siglo xx parece confirmar esa opinión: muy a menudo, cuando el poder de las clases dominantes se veía amenazado por el pueblo, la democracia era puesta a un lado como un lujo que no podía permitirse y reemplazada por el fascismo —Europa en las décadas de 1920-30— o las dictaduras militares en Latinoamérica en las décadas de 1960-70.

 

Afortunadamente, éste no es el caso de Europa y Latinoamérica en la actualidad; sin embargo, hemos experimentado, en particular durante las últimas décadas con el triunfo del neoliberalismo,una democracia de baja intensidad, una democracia sin contenido social que se ha convertido en recipiente vacío. Cierto, aún tenemos elecciones, pero parecería que hay un solo partido, el Partido del Mercado Unido, con dos variantes que tienen sólo diferencias limitadas: la versión neoliberal de la derecha y la versión socioliberal de centro-izquierda.

 

El debilitamiento de la democracia es particularmente visible en el funcionamiento oligarca de la Unión Europea, donde el Parlamento tiene poca influencia, mientras que el poder se encuentra asido con fuerza por las manos de órganos no elegidos, tal como la Comisión Europea o el Banco Central Europeo. De acuerdo con Giandomenico Majone, profesor en el Instituto Europeo de Florencia y uno de los teóricos semioficiales de la Unión, el continente necesita “instituciones no mayoritarias”; es decir, “instituciones públicas que, a propósito, no sean responsables hacia los electores ni hacia los oficiales electos”: éste representa el único camino para protegernos de “la tiranía de la mayoría”. En dichas instituciones, “cualidades como la experiencia, el conocimiento, la discreción profesional y la coherencia (...) son mucho más importantes que la responsabilidad democrática directa”. Apenas puede imaginarse una apología más descarada de la naturaleza oligarca y antidemocrática de la Unión.

 

Con la actual crisis económica, la democracia ha descendido a sus niveles más bajos. En un editorial reciente, el diario francés Le Figaro escribió que la presente situación es excepcional, y esto explica por qué los procedimientos democráticos no pueden ser siempre respetados; cuando los tiempos normales vuelvan podremos restablecer una legitimidad democrática. Tenemos por tanto una especie de “estado de excepción” económico/político en el sentido que Carl Schmitt le atribuía. Pero ¿qué soberano tiene el derecho de proclamar, de acuerdo con Schmitt, el estado de excepción? Durante algún tiempo después de 1789 y antes de la proclamación de la República Francesa, en 1792, el rey tenía el derecho constitucional al veto. Cualquiera que fuesen las resoluciones de la Asamblea Nacional y los deseos y las aspiraciones de la población gala, la última palabra pertenecía a su majestad.

 

Actualmente, en Europa el rey no es un Borbón o un Habsburgo sino el capital financiero, aliado a los grandes capitales industriales. Todos los gobiernos europeos actuales son funcionarios de ese monarca absolutista, intolerante y antidemocrático. Ya de derecha, “centro-extremo” o seudoizquierda, ya conservadores, democristianos o socialdemócratas, todos sirven fanáticamente el derecho al veto de su majestad. La total y absoluta soberanía en la Europa actual supone por tanto el mercado financiero global. Los mercados financieros dictan a cada país los salarios y las pensiones, los recortes del gasto social, las privatizaciones, y el índice de desempleo. Hace algún tiempo, designaban de modo directo a los líderes de gobierno (Papademos en Grecia y Mario Monti en Italia), seleccionando supuestos “expertos”, fieles sirvientes suyos.

 

Veamos de cerca a algunos de estos “expertos” todopoderosos. ¿De dónde vienen? Mario Draghi, titular del Banco Central Europeo, es antiguo gerente de Goldman Sachs; Mario Monti, antiguo miembro de la Comisión Europea, fue asesor de Goldman Sachs. Monti y Papademos son miembros de la Comisión Trilateral, un club muy selecto de políticos y banqueros que deciden qué hacer y cuáles medidas tomar. El presidente de la Comisión Trilateral Europea, Peter Sutherland, se desempeñó como integrante de la Comisión Europea y gerente de Goldman Sachs; el vicepresidente de la Comisión Trilateral, Vladimir Dlouhy, otrora ministro checo de Economía, es asesor de Goldman Sachs para Europa del Este. En otras palabras, los “expertos” a cargo de salvar Europa de la crisis solían trabajar para uno de los bancos directamente responsables de la crisis hipotecaria en Estados Unidos. Esto no indica una conspiración para entregar Europa a Goldman Sachs; sólo ilustra la naturaleza oligarca de la elite “experta” que gobierna la Unión.

 

Los gobiernos de Europa son indiferentes a la protesta pública, las huelgas, las manifestaciones masivas y la opinión o los sentimientos de la población; están atentos —y en extremo— sólo a la opinión y los sentimientos de los mercados financieros, sus empleados y las agencias de notación. En la seudodemocracia europea, consultar a la gente vía plebiscito es herejía peligrosa o, peor aún, crimen contra el Santo Mercado. El gobierno griego, encabezado por Syriza, la Coalición de la Izquierda Radical, fue el único que tuvo el valor de organizar una consulta popular.

 

El referéndum griego fue respecto no sólo a factores económicos y sociales fundamentales sino, también y en primer plano, a la democracia. El 61.3 por ciento del “no” supuso un intento por desafiar el veto Real de las finanzas. Esto pudo haber constituido un primer paso hacia la transformación de Europa, de una monarquía capitalista a una república democrática; sin embargo, las instituciones europeas oligarcas de hoy tienen tolerancia escasa por la democracia. Dichas instituciones penaron de inmediato al pueblo griego por su insolente intento de rechazar el austericidio. La deudocracia está de vuelta en Grecia para vengarse; impone un brutal programa de medidas económicamente recesivas, socialmente injustas y humanamente insostenibles. La derecha alemana fabricó este monstruo y lo forzó sobre el pueblo de Grecia con la complicidad de los falsos “amigos” de ésta (Hollande, Renzi y otros).

 

En Latinoamérica, la democracia continúa enfrentando fuertes embates por el capital. Tras las dictaduras, trabajadores del campo y de la ciudad asediaron de nuevo su tiranía, recetada en fuertes dosis de neoliberalismo durante la llamada década perdida, y más adelante aún: se trató de la ofensiva de las clases dominantes en respuesta a la situación económica global y a la existencia de procesos de construcción de poder popular, que conduce al ejercicio de la democracia desde abajo. Ante las decisiones elaboradas en pequeños comités empresariales, y acatadas por gobiernos serviles, campesinos, indígenas y trabajadores pusieron en pie organizaciones populares tendentes a otorgar capacidad de veto a las movilizaciones sociales a principios de siglo, en diversos países de la región. La guerra del agua y la del gas en Bolivia entrañan expresiones nítidas del ascenso experimentadas por la movilización popular. Ésta fue una conquista de la democracia ejercida desde abajo, que visibilizó la profunda conexión entre el aspecto social y el ejercicio de la democracia directa.

 

Una vez más, la marcha del capital pudo cuestionarse sólo desde la movilización popular, desde asambleas populares que encontraron nuevos sujetos y regiones para la movilización. El ascenso de la democracia popular fue capaz de trazar una estela que avanzó desde la protesta (por ejemplo, el estallido argentino de 2000-2001), conquistó capacidad de veto, respecto a determinadas políticas neoliberales (Bolivia, Ecuador, Argentina), e impulsó la llegada de nuevos gobiernos en toda la región. Ello colocó nuevas condiciones en la relación entre democracia, participación popular y justicia social. Con distintos grados y matices, la llegada de estos movimientos y de nuevos gobiernos suscitó procesos de democratización de las estructuras institucionales (proyectos de presupuesto participativo en centros urbanos), e incluso más allá de éstas en procesos de autogestión territorial (comunidades zapatistas, autogestión de fábricas y recursos naturales), procesos de redistribución de la riqueza y, en los casos más radicales, dinámicas de expropiación de recursos estratégicos al gran capital (como en Bolivia y Venezuela). Muchos de éstos evidenciaron que la profundización de la democracia, desde una visión participativa y comunitaria, y la justicia social se relacionan con la existencia de potentes movimientos sociales y de organizaciones populares (comunas, asambleas, consejos, sindicatos) tendentes a tomar en sus manos el control de un territorio o de alguna función social como la seguridad.

 

Sin embargo, el capitalismo no fue derrotado en la región. En toda Latinoamérica, las derechas se reorganizaron, con distintas estrategias acordes con la correlación de fuerzas existente y la historia política de cada país. Los ejemplos más significativos durante este periodo se hallan en Paraguay, Honduras y Venezuela, pero también en Ecuador, Brasil y México. En 2009, Manuel Zelaya fue destituido como presidente de Honduras por la Suprema Corte de Justicia, acusado de traición a la patria. En el fondo, la traición fue del gran capital, vulnerador de la voluntad popular ante la trayectoria de un gobierno que tomó relaciones con Petrocaribe, se unió a la Alianza Bolivariana para América y presentó la iniciativa de impulsar una asamblea constituyente a través de un plebiscito. En Paraguay (2012), el gobierno de Lugo fue víctima de un golpe de Estado parlamentario, organizado mediante un proceso de destitución articulado por el Senado. Este cuerpo legislativo acusó al Ejecutivo en turno de inducir un clima de violencia entre las fuerzas públicas y un intento de toma de tierras por campesinos. Evidentemente, ello implicó un enorme revés para la democracia y la vuelta al gobierno del reaccionario Partido Colorado.

 

Los casos de Paraguay y de Honduras ejemplifican cierta diversificación estratégica por las derechas latinoamericanas. A diferencia del periodo anterior, y ante una correlación de fuerzas menos favorable, se valen de la manipulación mediática (muchas veces con control monopólico de los grandes medios de comunicación, como en Venezuela y México) e institucional para derribar gobiernos electos democráticamente, que incluso no mostraron rasgos de radicalidad comparable con los gobiernos de Venezuela o Bolivia. Desde luego, Venezuela ha sido uno de los blancos preferidos, pues al imperialismo resulta insoportable que un gobierno de izquierdas controle una de las mayores reservas de petróleo. La situación ha dado lugar a la aparición de diversas derechas, algunas recalcitrantes, ligadas de modo directo con los segmentos más reaccionarias de las clases dominantes estadounidenses (Tea party), y otras con un perfil más suave y democrático. Ambas corrientes han intentado, como en otros países de la región, arrancar a la izquierda algunas de sus esenciales banderas de la lucha democrática. Desde la muerte de Chávez —la gran fortaleza, pero también la gran debilidad del proceso bolivariano—, la derecha ascendió en los planos político y electoral, aprovechando y provocando escenarios de inflación y de tendencia a la dolarización de la economía y canalizando ciertos ámbitos de descontento social.

 

Respuestas más radicales pueden observarse en el caso de México. Los monumentales fraudes electorales de 1988 y de 2006 expresaron el consenso y la alianza entre las clases dominantes del país y el imperialismo estadounidense. En 2006, el candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador levantó un discurso que halló, en el horizonte social-liberal de Lula, un ejemplo para su proyecto de gobierno, lejos de Hugo Chávez y Evo Morales. Pese al perfil profundamente moderado de su propuesta de gobierno, los grandes capitales decidieron cancelar el proceso por la fuerza, efectuando un fraude obsceno y desatando, como respuesta a la ilegitimidad del proceso, la llamada guerra contra el narcotráfico, que ha cobrado más de 150 mil vidas en los últimos años. En este periodo es posible identificar, como en Europa, personajes que conectan el control financiero con funciones gubernamentales vitales para el capital financiero. Agustín Guillermo Carstens Carstens, actual gobernador del Banco de México, fue uno de los principales artífices de la estrategia económica y financiera del gobierno de Felipe Calderón en 2006; no por casualidad, en el periodo anterior fungió como importante directivo del Fondo Monetario Internacional.

 


 

Mientras la crisis empeora y la indignación pública se incrementa, hay una tentación creciente entre varios gobiernos por distraer la atención pública hacia un chivo expiatorio: los inmigrantes. Así, extranjeros indocumentados, inmigrantes no comunitarios, musulmanes y gitanos son presentados como la amenaza principal de la Unión Europea. Esto permite por supuesto muchas oportunidades para partidos racistas, xenófobos, semifascistas o abiertamente fascistas que proliferan y son ya, en varios países, parte del gobierno —una seria amenaza a la democracia en el continente.

 

La única esperanza es la creciente aspiración por una Europa que vaya más allá de la competición salvaje, las brutales políticas de austeridad y las eternas deudas por pagar. Otra Europa es posible: una democrática, ecológica y social. Pero ésta no se alcanzará sin un esfuerzo común de las poblaciones europeas que traspase las fronteras étnicas y los estrechos límites del Estado-nación.

 

Lejos de creer que la batalla de la democracia contra el capital ha sido ganada en Latinoamérica, estamos convocados a observar que el capital conserva buena parte de su poder en la región y que ello representa una amenaza constante en el campo político. Tampoco podemos olvidar los delicados acontecimientos de Ecuador (cuando Correa fue retenido por un contingente de policías) y Bolivia (cuando a Evo Morales no se permitió aterrizar en Francia y Portugal ante el rumor de que Snowden fuera a viajar con él), así como la existencia de bases militares. Hay una necesidad apremiante de profundizar la democracia mediante la construcción de poder popular; un ejemplo muy significativo al respecto son las comunas generadas en Venezuela desde 2009. Es importante remodelar los Estados desde una visión que sobrepase y rompa con los designios de la democracia liberal y los dictados del gran capital. Las experiencias conquistadas en las asambleas constituyentes resultan fundamentales, sin perder de vista la necesidad de construir poder popular más allá de sus formas estatales, generando un puente y vínculo entre lo democrático y lo comunitario, como demuestran diversas experiencias en la actualidad, para repensar los horizontes anticapitalistas y comunistas de nuestro siglo.

 

Sin duda, la baja en el precio de las commodities y del petróleo afecta gravemente la base de las políticas de redistribución de estos gobiernos, y tiende a aumentar las condiciones de inflación y a otorgar condiciones para ataques económicos y políticos por los grandes capitales del continente, aliados del imperialismo estadounidense. Coincidimos en la idea de defender frente al imperialismo a gobiernos elegidos de modo democrático, apoyando las medidas tendentes a profundizar la democracia y la equidad. Sin embargo, es fundamental distinguir las disidencias que emergen desde el campo de las derechas y las provenientes de manera legítima desde el campo popular y la izquierda. La conciencia y organización populares, necesarias para barrer a la derecha del continente, sólo pueden provenir de procesos de autoorganización, donde la pluralidad y el debate hacen parte de la creatividad revolucionaría.

 

En otras palabras, nuestra esperanza por el futuro está en la indignación popular y los movimientos sociales, expandidos en particular entre la juventud y las mujeres en diversos países. Para estos movimientos, resulta cada vez más evidente que la lucha por la democracia es una contra el neoliberalismo y —en un último análisis— el mismo capitalismo, un sistema inherentemente antidemocrático, como Max Weber señaló hace más de 100 años.

 

 

Post Scriptum

 

La inmigración a Europa de cientos de miles de refugiados, víctimas de los conflictos del Medio Oriente —y de las intervenciones imperialistas—, ha provocado en muchos gobiernos reacciones histéricas, xenófobas y racistas; el caso más brutal lo representa el ultraderechista de Hungría, pero está lejos de ser el único. Por otro lado, los atentados terroristas de ISIS en París han servido de pretexto para que la seudosocialista administración gala imponga un estado de excepción, suspendiendo las garantías constitucionales. En las elecciones regionales en Francia, el Frente Nacional se proyecta como el primer partido en el país, en tanto que los organismos de derecha y centro-izquierda retoman las temáticas racistas e islamófobas de Marine Le Pen. Hay por fortuna focos de resistencia de la izquierda radical en Portugal, Grecia, Estado español, Inglaterra y otros territorios, pero predominan en la Unión Europea el desastre neoliberal y la ofensiva de fuerzas fascistas y racistas. Ambos representan tendencias profundamente antidemocráticas.

 

Al mismo tiempo, la victoria de Macri y la derecha en Argentina, los desastrosos resultados del Partido Socialista Unido de Venezuela, que colocan un escenario donde el parlamento es dirigido por la derecha, y el juicio iniciado contra Dilma en Brasil constituyen la apertura de un nuevo periodo en el que, a la crisis económica y el reflujo de las movilizaciones y los gobiernos de izquierda, se suma una ruptura política que amenaza de manera contundente la estabilidad de la izquierda en Latinoamérica. Este viraje, desde luego, debe impulsar la más amplia unidad contra la escalada golpista, sin olvidar la urgencia de generar una visión crítica en torno al transformismo experimentado por algunos gobiernos progresistas, como el del PT en Brasil, que se han aproximado a posiciones social-liberales, reproduciendo patrones económicos extractivistas y rentistas, y que hoy parecen llegar a un callejón sin salida. Los acontecimientos mencionados profundizan de modo simultáneo la reorganización de la derecha y el asedio a la democracia conquistada por las movilizaciones en las últimas décadas. Pese a esas condiciones, sectores significativos de las mayorías del continente presentan una conciencia que confronta abiertamente al neoliberalismo, y en cierta medida al propio capitalismo. Con seguridad, esta energía hará frente a la salida autoritaria formulada por las derechas y el imperialismo estadounidense, pues no todo está dicho en el continente.

 

 

*Revista Memoria (México)

 

 

 

Publicado enPolítica
Viernes, 25 Marzo 2016 07:23

Hacer negocios

Hacer negocios

Cincuenta y cinco años después de la incursión anticastrista en Bahía de Cochinos, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, culmina con una visita a Cuba su política de parsimonia hacia América Latina, y sigue viaje a Argentina donde, en el cuadragésimo aniversario del golpe militar, un gobierno proempresarial retorna el país al redil financiero.

 

En el mensaje inaugural de su presidencia, en enero de 2009, Barack Obama resumió el motivo central de su política exterior: “Tendemos la mano abierta si estás dispuesto a aflojar tu puño”. Y ésa ha sido la línea de su política hacia América Latina, junto con una evaluación acertada de las crisis, las supuestas amenazas a la seguridad nacional de Estados Unidos y la conveniencia de dejar que los vecinos arreglen a su manera sus disputas domésticas.


Cuando Obama llegó a la Casa Blanca la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, o Alba, nacida cuatro años antes, estaba en su auge con un enfoque de mini guerra fría (casi dos décadas después de terminada la Guerra Fría), según el cual en las Américas había dos bandos irreconciliables: los lacayos del imperialismo yanqui y los adalides de una nueva independencia.


“Cuando asumí la presidencia, en la primera Cumbre de las Américas a la cual asistí Hugo Chávez era todavía la figura dominante en la conversación”, recordó Obama en una extensa entrevista con la revista The Atlantic. “Y temprano tomamos la decisión muy estratégica de que, en lugar de inflar a Chávez como un adversario gigante de tres metros de altura, le daríamos la dimensión adecuada. Nos dijimos: ‘No nos gusta lo que pasa en Venezuela, pero no es una amenaza para Estados Unidos’.”


Siete años más tarde, Chávez es un ícono y su sucesor Nicolás Maduro sigue alertando regularmente sobre los planes imperialistas para invadir Venezuela o derrocar su gobierno por otros medios. No obstante lo cual, Venezuela necesita de Estados Unidos, donde coloca alrededor del 40 por ciento de sus depreciadas exportaciones petroleras, y de donde proviene casi el 40 por ciento de las importaciones, incluidos alimentos, que consumen los venezolanos. Visto desde Estados Unidos, Venezuela ha bajado a cuarto o quinto proveedor de petróleo, de unos 60 mil barriles diarios en 1990 a menos de 35 mil, o menos del 10 por ciento del petróleo que importa.


La parsimonia de Obama en su política hacia América Latina incluyó el aguantarse las diatribas, enfocándose en cambio en las relaciones reales de comercio, tráfico de drogas, migraciones y lucha contra el terrorismo. “Cuando vi a Chávez, le estreché la mano y él me dio una crítica marxista de la relación de Estados Unidos con América Latina”, recordó refiriéndose al ejemplar de Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano, que el entonces presidente venezolano le regaló en abril de 2009 en Trinidad y Tobago. “Y yo tuve que sentarme allí y escuchar la arenga de hora y media de Ortega contra Estados Unidos”, continuó, esta vez en referencia al presidente de Nicaragua, quien de guerrillero ha pasado a ser presidente por tres lustros. “Pero el estar allí, sin tomar todo eso demasiado en serio, porque realmente no era una amenaza para nosotros, ayudó a neutralizar el sentimiento antiestadounidense en la región.”


Refiriéndose a acciones militares emprendidas por el ex presidente Ronald Reagan, como por ejemplo la invasión de Granada en 1989, dijo que “es difícil argumentar que nos ayudaron a moldear los acontecimientos mundiales, aunque sirvieran para ganar puntos políticos dentro de Estados Unidos. O en el caso Irán-Contras en el cual apoyamos paramilitares derechistas y en nada contribuyó a realzar nuestra imagen en América Central y, en definitiva, tampoco tuvo éxito”, añadió, apuntando a que el gran enemigo de Reagan, Daniel Ortega, sigue siendo presidente en Nicaragua.


En resumen, la política del presidente Obama hacia América Latina ha sido, y es, la de que si un conflicto interno en Bolivia o en Venezuela o en Honduras no representa una amenaza directa y grave a la seguridad nacional, ¿para qué vas a meterte? Dejalos que se las arreglen entre ellos a su manera, y sigamos haciendo negocios.

 

AL COSTADO.

 

Durante su presidencia, hasta ahora, Obama ha visitado Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Jamaica, Panamá, Trinidad y Tobago una vez cada uno, y cinco veces ha viajado a México. En el conjunto de la política internacional de Estados Unidos, la región ha seguido en el segundo plano que ha tenido históricamente. Si uno busca referencias a América Latina en los debates de los actuales candidatos presidenciales, la escasez induce con certeza a apostar que América Latina y el Caribe seguirán al costado. El giro fundamental, y de mayores consecuencias históricas, en la política internacional de Obama ha sido el reconocimiento de que el conflicto de Oriente Medio ya no es la prioridad mayor, y que el futuro económico que interesa a Washington emerge en Asia, con avances prometedores en África y América Latina. El Oriente Medio, en la visión obamiana, es una región de la cual es mejor mantenerse alejado y que, gracias a la pujanza del sector energético de Estados Unidos, pronto tendrá un peso ínfimo en la economía de este país.


Obama llegó a la presidencia con la promesa de que terminaría la intervención militar en Irak y haría todo lo posible por concluirla en Afganistán. Las dos han probado que, tras el gasto de miles de millones de dólares y la pérdida de miles de vidas de soldados estadounidenses, los conflictos no se resuelven y quizá se agravan por la presencia washingtoniana. Ambas aventuras han probado, asimismo, que tras la retirada estadounidense son los locatarios los que tienen que resolver sus disputas.


Aunque ha sido prolífico en el uso de drones (aviones robot) para liquidar terroristas desde el aire, el presidente es reacio a enviar tropas de Estados Unidos a nuevas intervenciones militares. De ahí que las alertas de invasión que suenan en Caracas resulten ridículas en Washington.


En cambio, Obama, que nació en el año en que un mini ejército instruido, armado, financiado y transportado por la Agencia Central de Inteligencia intentó derrocar a Fidel Castro, gana esta semana muchos puntos entre los latinoamericanos con su visita a Cuba. El cuco castrista también se ha evaluado en su dimensión real, y al tiempo que empresarios estadounidenses y empresarios cubanos atropellan en la búsqueda de negocios, un presidente de Estados Unidos pisa la isla por primera vez en casi noventa años. La misma isla donde las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, el grupo guerrillero más grande y más antiguo de América Latina, negocian con auspicio cubano la paz con el gobierno de Colombia.


“Nadie podría calificarla como una gran política exterior, pero al menos la diplomacia regional de Obama merece elogio, y bien podría ganarse el respeto de una América Latina antes desencantada”, dijo a Brecha Larry Birns, director del Consejo de Asuntos Hemisféricos. “Se requirió bastante coraje político para que la Casa Blanca iniciara lo que ha resultado ser un cambio sustancial: la creación de una auténtica política hacia Cuba en remplazo de lo que había sido una política muy rígida, mantenida durante décadas.” De todos modos, recordó, Obama “sigue exhibiendo un grado de persistencia mientras desencuaderna las rigideces de su política contra La Habana. Como si quisiera aplacar a los cubanos anticastristas de Miami, Obama ha reforzado lo que ya ha sido una rígida política de Washington en materia de derechos humanos”.


Peter Hakim, presidente emérito del Diálogo Interamericano, opinó que las visitas de Obama a Cuba y Argentina son,“superficialmente, similares. Quiere reconstruir las relaciones después de un considerable período de hostilidad y Cuba representa un vuelco histórico para Estados Unidos destinado a eliminar el último retazo de su política de Guerra Fría, a menudo tenebrosa, hacia América Latina”, señaló.


Pero la continuidad de esos cambios, según Hakim, requerirá que Estados Unidos “finalmente levante su despreciado embargo comercial, y que el gobierno cubano haga más para abrir su política y economía, incluida la aceptación de las normas internacionales de derechos humanos, libertad de prensa e imperio de la ley”.

 

AFINIDADES

 

La visita a Argentina es “un asunto más sencillo”, continuó Hakim. “Obama quiere mostrar que, después de años de ignorar a Argentina, Estados Unidos puede restablecer una relación productiva con un gobierno menos belicoso, que maneje su economía de forma más responsable y que sea más predecible.”


Aunque un viaje de este tipo se planifica durante meses, sin duda la decisión reciente del gobierno del presidente Mauricio Macri de aceptar un arreglo con los llamados “fondos buitre” añade buenos aires a la visita de Obama.


Amnistía Internacional, por su parte, apuntó que “la visita histórica del presidente Obama a Cuba y Argentina brinda una oportunidad de oro para enfocar algunos de los problemas mayores que los tres países tienen en materia de derechos humanos”. En resumen, según AI, esos problemas son: en Estados Unidos el maltrato de los inmigrantes, en Cuba la falta de libertad de expresión y en Argentina la represión contra dirigentes sociales. “Si los presidentes Obama, Castro y Macri no discuten los asuntos cuestionables de derechos humanos en sus países, y no se ponen de acuerdo para dar pasos significativos que lleven a mejoras sustanciales, pasarán a la historia como gobernantes que eligieron ignorar el sufrimiento de millones de personas en lugar de ser los catalizadores del cambio”, dijo Erika Guevara Rosas, directora de AI para las Américas.


Decenas de académicos y activistas de los derechos humanos han pedido al gobierno de Estados Unidos la apertura de los archivos donde se guardan documentos relacionados con la “guerra sucia” durante la cual decenas de miles de personas fueron torturadas, desaparecidas o asesinadas.


El viaje de Obama “ocurre en momentos decisivos para la región”, señaló Cecilia Nahón, ex embajadora de Argentina en Estados Unidos. “Después de una década de exitosas políticas de crecimiento inclusivo que sacaron a millones de latinoamericanos de la pobreza, el panorama económico global desfavorable y las políticas de ajuste en la región ponen esos logros, conquistados con esfuerzo, en serio riesgo.”


“El viaje es el último paso en la estrategia del gobierno de Obama para fortalecer la influencia de Estados Unidos en la región después de una década de debilitamiento de su liderazgo”, añadió Nahón. “El apuro de Macri por aplicar una agenda fuertemente alineada con Estados Unidos, que ya ha debilitado la relación de Argentina con la región y otros países emergentes, ha proporcionado a Obama la plataforma que buscaba para ir al Sur.”


Para Adam Isacson, experto en política de seguridad regional en la Oficina de Washington para América Latina, o Wola, la gira de Obama “nos dice mucho acerca de su agenda para la región en lo que resta de su mandato”.
“Una visita es un paso histórico para descongelar las relaciones con un adversario de larga data”, dijo Isacson. “La otra es un abrazo rápido a un nuevo gobierno pro empresarial y pro Estados Unidos.”


“El subtexto es: ‘preferimos el modelo económico y político de Mauricio Macri, pero estamos dispuestos a dialogar con todos’”, añadió. “El gobierno de Obama propone que el diálogo, los contactos, más que el aislamiento y las admoniciones, pueden espolear gradualmente a los regímenes para que den más espacio a la democracia. Cuba es una prueba de esta hipótesis pero, dado que los cambios que se esperan son graduales, el debate no acabará cuando Obama deje la Casa Blanca en 11 meses.”

Publicado enInternacional
EU: Cuba, la única dueña de su destino.

Los presidentes Barack Obama y Raúl Castro ratificaron ayer el inicio de una nueva relación entre Estados Unidos y Cuba, al cabo de una histórica reunión en la que también coincidieron en que persisten sus desacuerdos.

 

Obama celebró un nuevo día en sus vínculos, tras más de medio siglo de hostilidades. E incluso fue aún más lejos al afirmar que el asunto de los derechos humanos ya no será un obstáculo en ese diálogo.

El objetivo del diálogo sobre derechos humanos no es que Estados Unidos le dicte a Cuba cómo debe gobernarse, sino asegurarnos de que tenemos una conversación franca, honesta sobre este tema, y de que podamos aprender los unos de los otros, señaló Obama en la rueda de prensa posterior, que fue transmitida en directo por la televisión cubana.

Ahí, Castro destacó que debemos aprender el arte de convivir de forma civilizada con nuestras diferencias, y exigió una vez más el cese del bloqueo, así como la devolución de Guantánamo.

Nos oponemos a la manipulación política y al doble rasero sobre los derechos humanos. Cuba tiene mucho que decir y mostrar al mundo, advirtió Castro, quien habitualmente no ofrece conferencias de prensa.

Obama, quien ayer por la tarde sostuvo un encuentro con empresarios, aseveró: el embargo se va a terminar; cuándo, no puedo estar del todo seguro, pero creo que este camino por el que vamos continuará más allá de mi administración.

Con la frase buenas tardes en español arrancó Obama su participación en la rueda de prensa conjunta celebrada después de que ambos mandatarios sostuvieron un encuentro en el Palacio de la Revolución, donde recibió honores correspondientes a su investidura.Hace medio siglo, la imagen de un presidente de Estados Unidos aquí en La Habana hubiera sido inimaginable, pero es un nuevo día entre nuestros dos países, dijo Obama, el primer presidente estadunidense en viajar a Cuba en 88 años.

El último en hacerlo fue el republicano Calvin Coolidge, en 1928, y lo hizo a bordo de un barco de guerra, lo que fue evocado el pasado domingo por el propio Obama a su llegada.

Ayer afirmó que la nueva política de Estados Unidos hacia Cuba está guiada por un objetivo primordial:avanzar el interés mutuo de ambos países, incluyendo mejorar la vida de los cubanos y estadunidenses. Por eso estoy aquí.

Destacó que después de cinco décadas muy difíciles, las relaciones entre Washington y La Habana no se transformarán de la noche a la mañana.

Expuso que hemos podido conversar sobre los derechos humanos... y mientras discutimos estas diferencias, creemos que podemos seguir avanzando en vencer los desacuerdos, este es el caso de los pasados 15 meses.

El jefe de la Casa Blanca, quien elogió el espíritu de apertura de Castro, se refirió de este modo al inicio del proceso de normalización entre ambas naciones, cuando los presidentes Castro y Obama revelaron su decisión de restablecer relaciones diplomáticas el 17 de diciembre de 2014.

Continuamos teniendo importantes diferencias, incluyendo en (materia de) democracia y derechos humanos. El presidente Castro y yo hemos mantenido conversaciones muy francas y sinceras sobre estos temas, añadió el mandatario estadunidense, quien resaltó que tras la reanudación de relaciones bilaterales, en julio de 2015, ahora discuten estas diferenciasdirectamente.

Tenemos dos sistemas diferentes de gobiernos, dos economías diferentes. Y tenemos décadas de profundas diferencias, tanto bilateral como internacionalmente, recordó Obama, quien se mostró en favor de moverse para delante, no mirar hacia atrás.

Hizo énfasis en que su gobierno no ve a Cuba como una amenaza para Estados Unidos, y afirmó: El destino de Cuba no será decidido por Estados Unidos ni por ninguna otra nación. Cuba es soberana y su futuro será decidido por los cubanos, no por nadie más.

Y si bien manifestó su confianza en que su visita marque un nuevo capítulo en la historia de las relaciones, declaró que su gobierno seguirá defendiendo los principios básicos en los que cree, vaya donde vaya. Estados Unidos cree en la democracia, en la libertad de expresión. La libertad de reunión y la libertad de culto no sólo son valores estadunidenses, sino valores universales, afirmó Obama, quien aclaró que se iba a extender más en su exposición que su anfitrión, el primero que habló en la conferencia.

El presidente estadunidense insistió: El objetivo del diálogo de los derechos humanos no es que Estados Unidos dicte a Cuba cómo deben gobernarse ellos mismos, sino asegurarnos de que tenemos una conversación franca y sincera sobre este asunto.

El presidente estadunidense, Barack Obama, realizó ayer un recorrido por el memorial de José Martí.

Se mostró una vez más en favor de levantar el bloqueo a Cuba, pero recordó que no depende de él, sino del Congreso de su país, que está en manos de los republicanos, a los que llamó una vez más a cesar esa medida.Igual que continúo haciendo un llamado al Congreso para que levante el embargo comercial, he hablado con el presidente Castro sobre los pasos que instamos a que dé Cuba para mostrar que está preparada para hacer más negocios, incluyendo que permita más empresas conjuntas y que compañías extranjeras empleen a cubanos directamente, recalcó.

A su vez, Castro se pronunció por “concentrarnos en lo que nos acerca y no en lo que nos separa. Coincidimos en que nos queda por delante un largo y complejo camino por recorrer, pero lo importante es que hemos comenzado a dar pasos.

Eso implica aceptar y respetar las diferencias y no hacer de ellas el centro de las relaciones, concentrarnos en lo que nos acerca y no en lo que nos separa... Derrumbar un puente es fácil; reconstruirlo sólidamente es una tarea mucho más larga y difícil, agregó.

Recordó la hazaña de la nadadora estadunidense Diana Nyad, quien el 2 de septiembre de 2013 logró a la edad de 64 años cruzar a nado y sin jaula protectora contra los tiburones el estrecho de Florida. “Esta proeza contiene un fuerte mensaje que debería servirnos de ejemplo para las relaciones bilaterales... si ella pudo, entonces nosotros también podremos”, afirmó.

No obstante, insistió en que lo más relevante es haber dado los primeros pasos para cimentar una relación de nuevo tipo sin precedente en la historia de ambos países, y también refirió que durante la plática no se pudo abordar la situación de desestabilización en Venezuela, al tiempo que respaldaron el proceso de paz en Colombia.

 

Los acuerdos

 

Castro destacó los acuerdos suscritos entre ambas naciones desde que comenzó el deshielo en diciembre de 2014, y anunció otros que firmarán sobre cooperación en materia agrícola, así como la colaboración contra enfermedades como el zika y el cáncer.

Obama, además, resaltó el progreso en los acuerdos de colaboración suscritos hasta el momento, lo que a su juicio refleja la disposición de ambos países por continuar fomentando estos nexos.

Además, celebró la decisión de Cuba de eliminar el gravamen de 10 por ciento al dólar estadunidense, anunciada el pasado jueves por el canciller cubano Bruno Rodríguez.

Al mismo tiempo, consideró que este tipo de demostraciones pueden generar más oportunidades para desarrollar el comercio y la creación de empresas conjuntas.

De igual forma se refirió a la ampliación de los intercambios educativos, en materia de telecomunicaciones, los negocios en línea, la protección de los océanos, el cambio climático, el desarrollo biotecnológico, la transferencia de tecnología en el campo de la salud, la energía renovable y la lucha contra el narcotráfico, entre otros.

Los dos países rompieron relaciones en 1961, dos años tras el triunfo de la revolución de Fidel Castro, y han tenido duros enfrentamientos desde entonces. La enemistad ideológica y las hostilidades de Estados Unidos contra la isla pusieron al mundo al borde de una guerra nuclear en 1962, debido al despliegue de misiles soviéticos en la isla.

 

Homenaje a Martí

 

Obama inició la segunda jornada de su visita a Cuba con un homenaje al héroe nacional José Martí (1853-1895), ante cuyo monumento depositó una ofrenda floral, en lo que la agencia Dpa describió como señal del respeto a la independencia de Cuba.

En un mensaje enviado a los cubanos a través de Facebook, dijo: “He venido a La Habana a tender mi mano amistosa al pueblo cubano.

“Estoy aquí para enterrar el último vestigio de la guerra fría en América y para construir una nueva era de entendimiento que ayude a mejorar la vida de los cubanos”, aseguró en su texto, que difícilmente leerán la mayoría de los cubanos debido al acceso muy limitado a Internet en la isla.

Obama, quien viajó a la isla acompañado por su esposa Michelle, sus hijas Malia y Sasha, así como una amplia comitiva que incluye a 40 legisladores demócratas y republicanos, dirigirá un mensaje hoy al pueblo cubano desde el Gran Teatro de La Habana, se reunirá con disidentes y asistirá a un partido de beisbol, para después viajar a Argentina.

 

Publicado enInternacional
Miércoles, 09 Marzo 2016 06:24

Tres documentos que pueden cambiar el mundo

Tres documentos que pueden cambiar el mundo

Tres documentos promovidos por EE.UU. aspiran a cambiar el entramado de relaciones entre estados y del mundo privado a nivel global.

 

El Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP) y el Acuerdo de Comercio de Servicios (TISA) son "los tres documentos sobre los que se asienta la estrategia de EE.UU.", escriben los periodistas del diario ruso 'Kommersant' Leonid Krutakov y Alekséi Makushkin.


Los tres documentos están cambiando fundamentalmente el marco del derecho internacional y del mercado de capitales, "lo que sugiere un futuro sin la ONU, la OMC, el Banco Mundial y el FMI", reza el artículo.


Los periodistas opinan que se trata de una respuesta de Washington a la nueva política de regionalización –por ejemplo la ASEAN o los BRICS–: "La humanidad ha entrado en una nueva era en la que compiten directamente megaproyectos de integración que la conciencia pública identifica como la lucha entre un mundo unipolar y otro multipolar".


La preparación de los textos de estos acuerdos se desarrolla completamente de espaldas a la sociedad. El secretismo es garantizado estrictamente por los representantes de las grandes empresas estadounidenses y el gobierno del país.
Además, existe una serie de desacuerdos graves entre EE.UU. y la UE sobre el acuerdo TTIP, entre los cuales figuran las diferencias normativas en materia de productos farmacéuticos, medio ambiente, tecnologías de información, alimentos y protección laboral, explica el artículo.


Por ejemplo, para el Reino Unido lo más alarmante es la posibilidad de privatización de los sistemas nacionales de salud y de los servicios públicos por parte de las grandes corporaciones estadounidenses, mientras que a Alemania y a Francia les preocupa la diferencia de las leyes laborales con EE.UU., sostienen los periodistas.


El TPP y el TTIP no son solo herramientas para crear zonas de libre comercio, sino que "regulan todo el complejo de la relaciones (no solo comerciales) que surgen en el curso de las actividades humanas, incluidas la política monetaria, inversiones, práctica judicial, cuestiones de secreto comercial, servicios de información, educación, salud y seguridad nacional". "El TPP y el TTIP cambian la cooperación interestatal", concluyen.


Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP)


El Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés) es un tratado de libre comercio multilateral fuertemente promovido por EE.UU. y negociado en secreto entre 12 naciones que bordean el océano Pacífico y que componen el 40% del PBI mundial: EEUU, México, Perú, Chile, Japón, Vietnam, Singapur, Brunei, Malasia, Australia y Nueva Zelanda.


De acuerdo con los documentos filtrados, los 12 países están tratando de eliminar todas las barreras al comercio, incluidas las leyes que garantizan la seguridad alimentaria, la protección de la agricultura y la privacidad de la información de los ciudadanos. El acuerdo no solo abarca temas comerciales, sino también aspectos sobre la libertad de Internet, los derechos de autor, la protección de patentes o la salud.


Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP)


La esencia de la asociación transatlántica es la eliminación de barreras aduaneras, ecológicas o sociales que impiden la libre circulación de mercancías y servicios en el territorio de EE.UU. y la UE.


Sus defensores argumentan que el acuerdo sería beneficioso para el crecimiento económico de los países europeos, fomentaría la creación de empleo y aumentaría la libertad económica. Sin embargo, quienes protestan contra el acuerdo afirman que con el tratado aumentaría el poder de las grandes empresas mientras se reducirían los niveles de protección social y medioambiental.


Acuerdo de Comercio de Servicios (TISA)


El acuerdo internacional sobre el comercio de servicios (TISA, por sus siglas en inglés) está siendo elaborado entre medio centenar de países, según reveló Wikileaks. Este tratado secreto "impondrá a todos los firmantes cláusulas que benefician a las grandes corporaciones multinacionales en detrimento de la soberanía y de los intereses públicos de cada país", según se desprende de la filtración.


El tratado TISA pretende regular de manera supranacional servicios de salud, agua, financieros, telecomunicaciones y transporte, entre otros. Además, exige que haya "transparencia", lo que, en realidad, se traduce en la obligación de los países de presentar proyectos de ley internos antes de que sean aprobados para determinar su viabilidad, informa el portal dedicado a las filtraciones. EE.UU. y la UE son los principales impulsores de este pacto que afecta a 50 países y a un 68,2% del comercio mundial de servicios.

Publicado enInternacional
La muerte de la clínica y el malestar del médico

El paradigma dominante de atención médica basado en su mercantilización ha modificado profundamente el trabajo médico. La introducción del aseguramiento, público o privado, como mecanismo de financiamiento y de la competencia entre administradores de fondos y prestadores públicos y privados, ha alterado a fondo la lógica del trabajo médico y el lugar de la práctica clínica en la atención. El poder médico con sus implicaciones problemáticas ha sido subordinado a los intereses del complejo médico-industrial-asegurador, compuesto por empresas médicas, la industria farmacéutica y biotecnológica, de tecnología médica y aseguradoras.


Esto significa que ahora es a los médicos a los que se busca controlar, disciplinar y normar. Si antes el acto clínico se conducía por el médico hoy éste ha sido convertido en fuerza de trabajo para generar ganancias del complejo médico-industrial-asegurador o para bajar costos en las instituciones públicas. Algunos investigadores han llamado a este proceso la taylorización del trabajo médico clínico, que consiste en estandarizar la actuación de los médicos clínicos ante el paciente. Las manifestaciones de ello son muchas y variadas.


Entre otras están la regulación del tiempo permitido para cada acto médico; el establecimiento de protocolos de atención uniformados e inflexibles; la sustitución de la anamnesis por un formulario de preguntas cerradas para llenar el expediente clínico electrónico; el remplazo de la exploración física por baterías de exámenes de laboratorio y de gabinete, etcétera.

Esto significa que hoy hay poco espacio para escuchar la percepción y el sentir del paciente. Antes la experiencia, percepciones, sentires y situación de la persona en búsqueda de alivio de su malestar fue conducido por el médico-clínico hacia una visión compleja del malestar, ciertamente excluyendo otras dimensiones del desasosiego del paciente.


Actualmente, la actuación del médico frente al paciente está ubicada en el terreno de las pugnas por la gananciay de la búsqueda por bajar costos. En esta nueva constelación el paciente está en el último y el médico en el penúltimo peldaño de la jerarquía, ambos con pocos recursos de poder frente a los grandes jugadores del complejo médico-industrial-asegurador.


El nuevo lugar del médico se expresa de muchas maneras. La presión por acortar el tiempo de contacto con el paciente y la estandarización de su práctica conspiran para quitarle la posibilidad de aplicar su conocimiento y convierte su práctica en una rutina mecánica y poco estimulante. Para resolver este problema los gerentes de la atención proponen fijar incentivos monetarios en función del desempeño cuantitativo dejando de lado la calidad del mismo.


El médico, víctima de la idea de que lo que interesa es ganar más, lo acepta. Sin embargo, es a la vez una forma de precarizar el trabajo médico llevada a su máxima expresión en el sector privado, donde se paga sólo por servicios prestados o a destajo. En el sector público la precarización también asume otra forma complementaria, que son los contratos temporales con salarios más bajos y sin las prestaciones de ley usados especialmente en el contexto del Seguro Popular.


En el sector público la competencia entre los prestadores tiene el mismo resultado aunque los estímulos puedan ser para la unidad de prestación de servicios. El pago a este prestador en función de un tabulador. basado en Grupos de Diagnóstico Relacionados, ha llevado a la selección de pacientes rentables en perjuicio de los no-rentables e incluso de su franca exclusión.


La ideología de la buena medicina como el uso de medicamentos de última generación y la alta tecnología, promovida por la industria, a veces en connivencia con los médicos, favorece la generación de ganancias y encarece la atención innecesariamente. Genera, además, iatrogenias que evitaría un buen manejo clínico.


Estos elementos redundan en una deficiente atención en las instituciones públicas, situación que impulsa la migración a la atención privada y a la contratación de seguros médicos privados. La mayoría de ellos corresponde a seguros colectivos concedidos a los altos funcionarios de los sectores público y privado o a los grandes sindicatos, constituyendo un círculo vicioso donde se transfieren recursos públicos a las aseguradoras y al sector prestador privado sea como gasto directo o vía la exención en el pago de impuestos.


Nos debe quedar claro que la práctica clínica y los médicos son víctimas de esta nueva lógica del sector salud.
En memoria de Joel Herrera Ronquillo, incansable luchador social y político
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enSociedad
Obama llegará a Cuba el 21 de marzo: la Casa Blanca

El presidente Barack Obama coronará su histórica iniciativa de restablecer relaciones con Cuba al viajar a la isla el próximo 21 de marzo, en lo que será la primera visita presidencial estadunidense en 88 años, y con la cual busca consolidar sus avances para desmantelar una política de aislamiento de más de medio siglo.


Obama viajará a La Habanacon su esposa, Michelle, el 21 y 22 de marzo, donde se reunirá con el presidente cubano, Raúl Castro, después de que ambos sorprendieron al mundo a finales de 2014 al anunciar su acuerdo de restablecer relaciones diplomáticas y promover el comercio y otros intercambios.


El próximo mes viajaré a Cuba para promover nuestro progreso y los esfuerzos que pueden mejorar la vida del pueblo cubano, escribió hoy Obama en su cuenta de Twitter, después de que la Casa Blanca anunció oficialmente el viaje en un comunicado de prensa.


Las declaraciones del presidente y su equipo subrayaron las preocupaciones estadunidenses sobre los derechos humanos en Cuba y las diferencias que existen entre ambos gobiernos. Obama reiteró que éstas se presentarán directamente con su contraparte.


Ben Rhodes, asesor asistente de seguridad nacional de la Casa Blanca, comentó a reporteros que se reunirá con el presidente cubano, pero no espera un encuentro con Fidel Castro. A la vez, informó que Obama se reunirá con activistas de la sociedad civil y cubanos de varias esferas, y que seguramente buscará una oportunidad para dirigirse al pueblo cubano.


Rhodes indicó que aunque reconocen algunos avances en la isla, francamente, siempre vamos a tener diferendos con este gobierno porque tienen un sistema político diferente. Insistió en que el gobierno cubano puede mejorar las condiciones para el pueblo cubano y ser parte de la evolución de la isla.


Los avances en la relación desde que Obama y Castro anunciaron sus intenciones incluyen la reapertura de sus respectivas embajadas, la ampliación de viajes e intercambios de negocios; Washington retiró a Cuba de su lista de estados que patrocinan el terrorismo, se anularon los límites en el envío de remesas y se anunciaron una serie de iniciativas empresariales en turismo, telecomunicaciones y manejo de tarjetas de crédito, y apenas la semana pasada se anunció un acuerdo para restablecer vuelos directos entre ambos países. Esta semana la secretaria de Comercio de Estados Unidos, Penny Pritzker, y una delegación de contrapartes cubanos encabezada por el ministro de Comercio, Rodrigo Malmierca, se reunieron en Washington para ampliar estas relaciones.


Pero todo esto se ha hecho de acuerdo con órdenes ejecutivas de Obama, ya que el bloqueo económico permanece en vigor, y sólo el Congreso puede levantarlo, algo que por ahora es casi imposible por el control de la legislatura que tienen los republicanos.


El viaje, justo en una coyuntura electoral presidencial en este país, de inmediato se volvió tema en la pugna política. Como era de esperarse, los dos precandidatos presidenciales republicanos cubanoestadunidenses condenaron el anuncio. El senador Ted Cruz dijo que Obama, en su viaje, actúa como un apologista del régimen cubano y que era un error. El senador Marco Rubio afirmó que como presidente jamás visitará la isla de sus padres si no es una Cuba libre y acusó que el régimen cubano es tan opresivo como siempre.


Pero la vieja posición anticastrista es cada vez más minoritaria en este país, tanto en círculos políticos como empresariales.
Más aún, por primera vez la mayoría de estadunidenses (54 por ciento) tiene una percepción favorable de Cuba, según una encuesta anual de Gallup sobre el tema difundida esta semana. En 1996, el primer año en que sondeó este tema, sólo 10 por ciento opinaba favorablemente de la isla.


El abogado José Pertierra, experto en la relación Cuba-Estados Unidos y participante en varios momentos y asuntos claves en la historia de esta relación (perseguidor legal del terrorista Posada Carriles y abogado de Elián González, entre otras), comentó a La Jornada que el viaje tiene implicaciones más allá de lo simbólico, porque Obama desea que el giro en la política sea irreversible. Por lo tanto, el objetivo del viaje y más es afincar las decisiones del 17 de diciembre de 2014, y las que han seguido y seguirán hasta que salga de la Casa Blanca. Entre éstas, está buscar que Cuba no sólo pueda comprar de Estados Unidos, sino que pueda vender productos, requisito de cualquier relación bilateral normal entre dos países.
La idea de Obama es desmoronar lo más posible el bloqueo, para que ya casi no quede nada cuando por fin lo levanten, concluyó Pertierra.


Peter Kornbluh, director del proyecto sobre Cuba en el National Security Archive, y coautor, con William LeoGrande, del libro Diplomacia encubierta con Cuba: Historia de negociaciones secretas entre Washington y La Habana (publicado en español por el Fondo de Cultura Económica y presentado esta semana en la Feria del Libro en La Habana, consultar, dijo a La Jornada que el viaje no sólo es histórico, sino importante para que Obama logre consolidar los cambios que ha promovido, y dejar esto como parte de su legado.


Indicó que Obama sólo tiene 10 meses más en la Casa Blanca y por eso decide hacer el viaje ahora. Resaltó que con ello presionará para levantar el bloqueo al generar mayor presión entre el Congreso y la sociedad estadunidense.


Creo que esta es la iniciativa más popular de Obama durante su presidencia y la que tendrá las implicaciones históricas más importantes, consideró Antonio González, del Instituto William C. Velázquez, que impulsó uno de los primeros esfuerzos entre las organizaciones latinas para cambiar la política estadunidense hacia Cuba en 1996. González dijo que Obama ha iniciado un proceso de curación de una herida de 60 años, y lo logró sin el apoyo del Congreso.


Consideró que aunque es legítimo el argumento de Obama de que insistirá en mejorías en materia de derechos humanos en la isla, el presidente también debe entender que tiene que ofrecer un quid pro quo que incluya que Estados Unidos deje de enviar fondos a programas de asistencia de la Usaid y el Fondo Nacional de la Democracia (NED) para los llamados disidentes en Cuba, poner fin a Radio Martí, cerrar y devolver la base de Guantánamo, así como suspender la Ley de Ajuste Cubano, que permite el ingreso de inmigrantes cubanos sin papeles y alimenta la fuga de cerebros de la isla, entre otros.

Publicado enInternacional
Lunes, 01 Febrero 2016 08:43

De la Ocde y otros demonios

De la Ocde y otros demonios

La Ocde publicó el pasado 10 de diciembre un estudio acerca del sistema de salud y el 20 de enero otro acerca del mercado laboral y políticas sociales de nuestro país en lo que respecta al 2015. Con estos informes ya son 162 los estudios que desde su conformación en 1961 esta organizació realiza sobre Colombia. El primero, que data de noviembre de 1998, versó sobre la educación vocacional.


En los últimos años estos estudios han evaluado metódicamente los diversos factores de la vida colombiana en el sector financiero, judicial, educativo, etcétera; todo ello con miras a una posible adhesión de nuestro país a dicha organización, para lo cual debe cumplir con decenas y centenares de exigencias, las que han motivado al establecimiento a propiciar la concreción de una serie de reformas en el Estado que de mirarse por separado pueden pasar desapercibidas, pero al detallarlas de conjunto nos puede dejar boquiabiertos e indignados. Podemos encontrar las siguientes características en los estudios mencionados al principio


Qué dice de la salud


Los estudios desarrollados por la Ocde en Colombia la llevan a confirmar que en nuestro país, desde 1990 y hasta la fecha, la cobertura en salud entre los sectores más empobrecidos ha crecido en un 97 por ciento. Crecimiento fundamentado con mayor impacto en las zonas rurales marginadas, lo que se traduce en atención más equitativa.


Para poder profundizar en la calidad de este servicio, la Organización llama la atención sobre la sustentabilidad financiera del mismo, 'recomendando' para lograrlo el control de los precios en los servicios de salud y en las Entidades Promotoras de Salud (Eps) las cuales trabajan más como empresas privadas –sin un compromiso real con los usuarios, los proveedores y los trabajadores–, buscando más el beneficio particular y la acumulación de ganancias que servir como entidades encargadas de ofrecer una prestación eficiente y eficaz de salud, lo que en últimas es su misión.


En igual perspectiva llama a garantizar en los próximos años más exigencia y actuación transparente en las Eps e Ips, enfocadas en un sistema de salud con resultados óptimos para los sectores populares, que sean sostenibles y libres de corrupción. Asimismo, la necesidad de cambiar los sistemas de pagos en cuanto a los primeros niveles de atención se refiere, aumentando la cantidad de especialistas en prevención y en manejo de enfermedades crónicas, tales como la diabetes y el cáncer, que aquejan a gran cantidad de población.


En este sentido, la Ocde plantea recomendaciones como la transparencia y la atención de las Eps e Ips, llamándolas a innovar en infraestructura y capacitación del personal en el sector rural, pues una de las consecuencias del conflicto armado reposa en el abandono de esta parte de la geografía nacional por parte del Estado.


Y cómo vamos en lo social...


En cuanto a los temas sociales, laborales y de migración, esta organización reconoce que Colombia registra grandes avances en temas de disminución del desempleo y crecimiento económico, atrayendo inmigración desde países vecinos. Pese a esto, aún predominan la economía informal y la subcontratación laboral, con una desigualdad de ingresos que resulta alarmante, con altos índices de extrema pobreza. Preocupación persistente a pesar de que la pobreza extrema disminuyó del 16 al 9 por ciento, a la par que la pobreza multidimensional (que integra aspectos tales como la educación, la salud, acceso a servicios públicos, el trabajo, la vivienda y las condiciones de vida de niños y jóvenes) se redujo de 49 al 25 por ciento entre los años 1993-2013.


En cuanto al mercado laboral, el informe evidencia como problema fundamental para la economía el denominado autoempleo. Los datos son escandalosos: el 52 por ciento de la población trabaja bajo esa modalidad, porcentaje del cual el 83 lo ejerce en el sector informal –sin contar en su mayoría con ningún tipo de seguridad social–; esto sin mencionar el fuerte problema de tercerización laboral, en donde con contratos definidos a 3 o 6 meses se tiene mayor riesgo de volver a caer en el desempleo, con los cual las empresas, a través de bolsas de empleo, evitan pagar primas y prestaciones laborales.


Economía concentrada y desigual. Continuando con su estudio, la Ocde recuerda que el coeficiente de Gini se encuentra actualmente en 0,56 (en donde 0 es una equidad total en nivel de ingresos y 1 su completo acaparamiento). Realidad que tiene como soportes, los bajos niveles de educación –que generan esa brecha sustancial entre desigualdad de ingresos– y pobreza, llevado de la mano de procesos de corrupción y clientelismo con los cuales la redistribución de ingresos es casi nula


Según esta organización, una política para corregir la dualidad del mercado laboral descansa, por ejemplo, en la ley de formalización y generación de empleo del 2010 y la reforma tributaria del 2012. Propone, asimismo, profesionalizar el sector productivo de acuerdo con la fuerza de trabajo disponible, y prestar atención al "elevado salario mínimo", facilitar la inscripción de empresas y afiliación de trabajadores a la seguridad social, aumento de incentivos para formalizarse y cotizar al sistema de salud, entre otros.


En lo social, la Ocde destaca la crisis de violencia política vivida durante estos últimos años en Colombia, con 20 sindicalistas asesinados entre el 2014 y más de 300 miembros del movimiento social atacados, amenazados y hostigados a lo largo de estos años. Extraño llamado de atención, pues en este aspecto no plantea ninguna 'recomendación', como si fuera un asunto de segundo plano, primando lo económico sobre la crisis social que crece dramáticamente en los últimos dos años.


La crisis de las pensiones...


La Ocde propone un mejoramiento en materia del sistema de pensiones, pues el que existe tiene muy poca cobertura. También asegura que debería eliminarse la competencia entre el plan público de prestación definida y el privado de contribuciones definidas. Debería, asimismo, aumentarse la tributación de las pensiones, lo cual podría ser una fuente de recursos para mejorar los programas de protección de las personas de la tercera edad. La pensión mínima debería desligarse del salario mínimo. El periodo mínimo de cotización debería reducirse, y el salario de referencia fundamentarse en un mayor número de años. La edad de jubilación de los hombres y las mujeres debería igualarse, y su evolución ligarse a los cambios en la expectativa de vida.


También 'recomienda' incrementar el gasto público en programas de política social dirigidos a los pobres y vulnerables. Destinar recursos adicionales particularmente a medidas que mejorarían el impacto de las políticas sociales hoy vigentes (por ejemplo, ampliar la cantidad y calidad de los recursos educativos, como complemento de la mayor asistencia escolar generada por Familias en Acción).

¿Cómo vamos?


Durante los últimos años nuestro país ha invertido inmensos recursos para ajustar sus políticas e instituciones a los cánones de la Ocde, pese a lo cual el informe aquí retomado desnuda que aún le falta mucho para clasificar e integrarse a la dinámica mundial de los países desarrollados o en camino de serlo. Ellos los denominan "Los países de las buenas prácticas" a pesar de varios de ellos estar sumidos en tremendas crisis, además de que no pocos de sus dirigentes están incursos en procesos judiciales por corrupción. Pero así y todo, sabiendo que "las buenas prácticas" a las que aluden es la ortodoxia neoliberal, vale la pena adentrarnos un poco en lo arriba tratado. Veamos:


En el caso de la salud, los problemas son más graves que lo recordado por este informe, pues la realidad recuerda de manera sistemática un proceso mucho más rapaz de privatización y negación de este derecho, a lo largo y ancho del territorio nacional.


Casos como la liquidación del Seguro Social y las sistemáticas negligencias de las Eps y del régimen subsidiado que, basadas en una lógica de mercado, reducen por debajo de cuerda el gasto en la atención bajo la excusa de prescripciones médicas; esto de la mano con su metódico desfinanciamiento a lo largo y ancho del país: casos como el del Hospital Universitario del Valle, la Clínica Minerva y la alerta amarilla por la crisis hospitalaria en el Valle del Cauca y Santander, así lo demuestran.


Situaciones como el deceso de Rubiela Chibará el martes 19 de enero en Bogotá (http://www.desdeabajo.info/colombia/item/28023-llamaron-al-cti-pero-les-enviaron-el-esmad.html) que muere en plena vía producto de un paro cardiaco luego de esperar por meses una cita para una operación de una dolencia del corazón nos demuestra lo retrasados que estamos en el derecho a la salud y a la vida.


Y este es solo un ejemplo. En una ciudad en donde según la Ocde el avance en el sistema de salud es significativo (http://www.desdeabajo.info/ediciones/item/28019-logros-descalabros-y-retos.html), el burgomaestre de turno notifica una reducción del 40 por ciento en esta materia a pesar de que la cantidad de salas de urgencias solo llega a 91 (para una ciudad con aproximadamente 8 millones de habitantes) de las cuales 55 son privadas y las restantes 41 pertenecientes a la red pública de hospitales. Salas, en especial las públicas, con graves problemas de hacinamiento pues tienen una sobreocupación, según la Personería, del 88 por ciento, como lo confirman en exceso los hospitales San Blas y el Tunal con el 305 por ciento, lo que evidencia una desigualdad abismal a la hora del acceso integral a un derecho fundamental como es el de la salud, producto de la dichosa ley 100 de 1993.


Si del sector laboral hablamos, la tase de desempleo hasta noviembre del 2015 se encuentra en 7,3%, disminuyendo un 3,6% en relación a los últimos 9 años, sin embargo, la tercerización laboral hace que muchos sean los trabajos inconsistentes, con contratos de entre 3 y 6 meses, lo que representa para el empleador el no pago de cesantías, pensiones y primas vacacionales, obligando además a asumir ese gasto al empleado y, considerando que tan solo cerca del 35 por ciento de la población en edad para jubilarse recibe una pensión, la situación laboral para las colombianas y los colombianos es precaria. Cerca del 90 por ciento del gasto en pensiones va dirigido al 20 por ciento más acaudalado, y menos del 6 por ciento a los pobres, sumado a esto la imposibilidad, ante este tipo de contratos, de sindicalización y de huelga. Esto si es que llega a contar con un contrato, pues el trabajo informal en el país pesa de manra importante sobre la economía, quedando estos trabajadores informales con un sistema de seguridad social y laboral casi nulo o paupérrimo.


Esta realidad es la que hace necesaria una reforma integral para incrementar la cobertura y conseguir que el sistema laboral sea más equitativo y sostenible, pensando más que en estándares internacionales en la equidad en condiciones de salud y sistemas de seguridad social para todos los ciudadanos, con posibilidades viables de accesibilidad a pensiones, pues actualmente pensionarse es casi un sueño, en parte por la edad necesaria para ello (57 años para las mujeres y 62 para los hombres) y en parte por la cotización de 1.300 semanas de trabajo, lo que equivaldría a 25 años seguidos en un país donde solamente el 33 por ciento de la población paga sus pensiones y cesantías. ¿Qué sucederá cuando la Ocde logre su propósito de incrementar la edad de jubilación, llevando para mujeres incluso hasta los 62 años y para los hombres hasta los 65?


Ante la magnánima 'propuesta' de la reforma tributaria en consdieración por el gobierno nacional, en relación al "elevado salario mínimo" que tiene Colombia. De nuevo la Ocde parte de estándares internacionales de sus 34 países afiliados, muchos de los cuales tienen unas condiciones de vida y seguridad social mejores que los países denominados "en vía de desarrollo". Esta reforma tributaria contempla entre otras cosas el mantenimiento del 4 x mil, el fin de la devolución del 2 por ciento en el IVA con pago de tarjetas crédito y débito, el incremento del IVA hasta el 19 por ciento –como paso hacía el 23 por ciento, que incluso llegan a cancelar en algunos países–. Es decir, que las mayoría continúen cargando con el peso tributario a través del consumo diario mientras los más ricos siguen excentos en líneas tan importantes como la especulación en bolsa o la cancelación por renta, la cual pretenden extenderla incluso hasta aquellos que ganan un poco más de dos salarios mínimos.


Mientras todo esto ocurre, en la cotidianidad del país se vive el aumento de la gasolina en 78 pesos –pese al desplome del precio del petróleo–, quedando en 7.896 el galón; un incremento, desde el mes de febrero, en 200 pesos al Transmilenio, 150 pesos al metro de Medellín y se espera el aumento en las tarifas del MIO en Cali; sumado esto al aumento gradual que afectó, durante el año que terminó, al gas natural vehicular en 292 pesos; el incremento al índice de precios al consumidor en 4 décimas, quedando en un 6,8 por ciento, subiendo de manera exorbitante los alimentos y bebidas no alcohólicas de un 0,9 por ciento en el 2013 a un 4,7 por ciento en el 2014, para finalizar en un 10,9 por ciento al finalizar el 2015.


Sumado a todo lo anterior (por si les parece poco) el salario mínimo para el año en curso solo fue incrementado en $ 45,105, quedando en 689,455 a pesar de la recomendación de la Ocde de que sea menor; salario mínimo que no alcanza para que una familia viva ni sobreviva. ¿Cómo será cuando la Ocde logre su propósito de favorecer mucho más a los dueños del capital?


En cuanto a la propuesta de la Ocde de propiciar el reintegro y retorno al mercado laboral criollo de personas especializadas que radican fuera del país –que según la Forbes alcanza el 3.3 por ciento del total de la población colombiana, profesionales en su mayoría–, Colciencias desde el año pasado implementa un plan denominado "Es tiempo de volver" con el cual busca que más de 200 profesionales nacionales, vinculados a universidades como Harvard y Oxford regresen a investigar y con ello potenciar los centros investigativos colombianos. Sin embargo, a pesar de que muchos regresaron junto con cónyuges e hijos, poco les han solucionado para que empiecen a laborar La desazón en lo que impera acá.


En ultimas, dígalo la Ocde o la vecina que hace empanadas en la esquina, nos encontramos en un problema de tamañas proporciones en todas las materias anteriormente mencionadas, por lo cual debemos cuestionarnos sobre qué hacer ante todo ello. Sin tapujo alguno, y ante nuestra precaria realidad, la cual no es necesario que la recuerde una organización internacional: para alcanzar parámetros de vida digna para toda aquella persona que habita el territorio nacional, es indispensable trastocar el actual orden económico y social, auspiciador de concentración de la riqueza y del empobrecimiento de las mayorías nacionales.

Publicado enColombia