Por qué la clase trabajadora votó al partido del brexit

La noticia más llamativa de las elecciones británicas de este pasado jueves 12 de diciembre es que la mayoría absoluta en el Parlamento Británico conseguida por el Partido Conservador no se habría producido sin el voto masivo de amplios sectores de la clase trabajadora británica a este partido, una situación semejante a la que ocurrió en EEUU en las elecciones presidenciales de noviembre de 2015, que dieron como resultado la victoria de Trump. La predecible respuesta del establishment mediático liberal español ha sido atribuir la victoria del Partido Conservador a un rechazo del programa del Partido Laborista, percibido como excesivamente izquierdoso (el editorial de El País del 14.12.19 lo definió como paleoizquierdista), alentando a las fuerzas progresistas a que aprendan de lo ocurrido y vuelvan al centro (que quiere decir al socioliberalismo).

Los datos, sin embargo, no confirman esta lectura de lo ocurrido. En realidad, las encuestas fiables afirmaban que la gran mayoría de las propuestas del Partido Laborista eran valoradas positivamente por la mayoría de la población. Según la encuesta de YouGOV (compañía altamente reputada en círculos de análisis de opinión), el 64% de la población estaba de acuerdo, por ejemplo, en subir los impuestos sobre la renta a las personas que ganan anualmente más de 80.000 libras (equivalentes a más de 95.000 euros). A su vez, el 56% estaba a favor de la nacionalización de los ferrocarriles y de las compañías de agua de energía y de gas (medida definida como antigualla por el articulista neoliberal de El País Xavier Vidal-Folch); el 54% estaba a favor de que los trabajadores y empleados de una empresa ocuparan un tercio del órgano ejecutivo de una empresa; el 81% apoyaba un aumento del gasto público sanitario de un 4,3%; un 73% apoyaba un crecimiento del salario mínimo a 10 libras esterlinas por hora (unos 12 euros); un 59% estaba a favor de un New Green Deal, y así un largo etcétera. No es creíble, por lo tanto, que el programa del Partido Laborista asustara a la población. Asustó a las clases pudientes, pero no a las clases populares.

¿Cuál, pues, fue la causa? Fue el Brexit, esto es, salir o no de la Unión Europea. Este fue el tema central de la campaña y la población lo sabía. Y el candidato conservador se centró casi exclusivamente en resaltar que llevaría a cabo la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE), tal y como la población había votado en el referéndum del 23 de junio de 2016. Aquel día la sorpresa fue que la mayoría de la clase trabajadora votó a favor de salir de la UE. En realidad, el resultado entonces fue bastante equilibrado, con la mitad de la población de renta superior a favor de la permanencia, y con la mitad de la población de renta inferior en contra (el resultado global fue de un 51,9% de la población en contra de continuar en la UE, y de un 48,1% a favor de continuar en ella). Pero fue interesante ver que, dentro de la clase trabajadora, los que más favorecieron el Brexit fueron los parados y los que no tenían trabajo. En aquel referéndum se vio, así pues, una relación directa entre nivel de renta y apoyo a la permanencia en la UE. A más renta, mayor apoyo a dicha permanencia.

¿Por qué la clase trabajadora votó a favor del Brexit en el referéndum de 2016 y ahora ha apoyado al partido del Brexit?

La explicación más frecuente de este comportamiento en el referéndum (explicación que se ha sido dada también por algunos teóricos de izquierdas) es que las clases menos educadas votaron en contra de la permanencia y las más educadas votaron a favor. Tal visión –derivada de los trabajos sobre capital humano de Bourdieu en Europa y Lipset en EEUU– está muy generalizada en los círculos del establishment político-mediático del país y refleja un cierto desprecio hacia aquellos sectores de la población que no comulgan con la sabiduría convencional de dicho establishment (que estaba a favor de la permanencia en la UE), que son definidos como ignorantes o poco educados y carentes de cultura (el famoso capital humano).

El comportamiento electoral de la clase trabajadora es lógico y predecible

Pero no estamos ante una cuestión de capital humano. Veamos el porqué del rechazo a la UE. Y para ello hay que tener en cuenta que el proyecto de establecer la Unión Europea no ha sido popular entre las clases trabajadoras de la Europa Occidental. Solo hay que recordar que en prácticamente todos los países europeos donde se sometió a referéndum la fallida Constitución Europea (Francia, Países Bajos y Luxemburgo), la clase trabajadora votó en contra de forma muy mayoritaria. En Francia, el 79% de trabajadores manuales, el 67% de los trabajadores de servicios y el 98% de los trabajadores sindicalistas votaron en contra; en los Países Bajos lo hizo el 68% de los trabajadores; y en Luxemburgo el 69% de los trabajadores. Y lo que es también interesante es que en países donde no hubo referéndums pero se preguntó a la población qué hubiera votado en caso de haberlo se registraron cifras similares: en Alemania, el 68% de los trabajadores manuales y el 57% de los trabajadores de servicios estaban en contra de aquella constitución; en Dinamarca lo estaban el 72% de trabajadores manuales; y en Suecia lo estaban el 74% de trabajadores manuales y el 54% de los trabajadores de servicios. Y toda la evidencia existente muestra que esta animosidad hacia la UE no ha descendido. Al contrario, ha aumentado. Y lo que es también interesante es que las asociaciones patronales, el gran capital y las clases medias de renta alta y media alta (profesionales con educación superior) estaban entonces, y continúan estando ahora, a favor de la UE.

Repito, ello tiene muy poco que ver con el nivel de capital humano y con los que sostienen la tesis de que la clase trabajadora no está dotada de tal capital y, por lo tanto, es más vulnerable a ser engatusada por demagogos o figuras semejantes. Y si analizamos los datos en la distribución de las rentas vemos dos cosas. Una es que en cada uno de estos países –incluyendo el Reino Unido– ha habido un claro descenso desde que se fundó la UE del porcentaje de las rentas derivadas del trabajo sobre el total de rentas (siendo este hecho incluso más acentuado en los países de la Eurozona), hecho que se debe a la imposición de las políticas neoliberales (y digo imposición pues no estaban en sus programas electorales) por parte de los partidos gobernantes. El descenso de esta masa salarial fue el reflejo de un descenso de la estabilidad y de la calidad de los puestos de trabajo para la mayoría de los trabajadores, un descenso en el que la desregulación de la movilidad del capital y de la fuerza del trabajo que ha caracterizado el establecimiento de la UE jugó un papel clave.

Pero este descenso no fue uniforme, pues junto al aumento de las rentas derivadas del capital hubo un crecimiento de los salarios del sector profesional asalariado de alto nivel educativo, acentuándose todavía más la polarización social, siendo la clase media alta cosmopolita uno de los sectores beneficiados de tal movilidad y globalización (europeización), un fenómeno que afectó muy negativamente la calidad de vida y el bienestar de las clases populares, puesto que al deterioro de su salario y condiciones de trabajo, se añadía la destrucción y pérdida de la protección social como consecuencia de los recortes de sus derechos sociales (con los recortes del gasto público social) resultado del neoliberalismo imperante en las instituciones europeas. Es totalmente lógico (y nada tiene que ver con su supuesta falta de cultura o educación) que tales clases trabajadoras estén en contra de la globalización económica y contra la Unión Europea, y que tengan miedo de que los inmigrantes les quiten su puesto de trabajo (o que les abaraten el sueldo, pues es conocido que el empresario se aprovecha de tener trabajadores inmigrantes para bajar los salarios de su empresa).

Añádase a ello que otro elemento clave de su inseguridad es el miedo a perder su identidad. El nacionalismo es la respuesta identitaria previsible frente al internacionalismo de la globalización liberal. Hoy, el liberalismo, la ideología dominante, y la democracia liberal están deslegitimados en los sectores más victimizados por la aplicación de las políticas públicas neoliberales. Por lo tanto, era lógico y predecible que ganara el Brexit en el Reino Unido, algo que podría ocurrir en otros países también. De ahí que, como ya se ha indicado, sea comprensible el surgimiento de un nacionalismo identitario que representa el deseo de que no se diluya la identidad de uno, y todavía más si se ve a los inmigrantes como una variable que daña su seguridad. Así pues, el racismo y el clasismo no son la causa, sino la consecuencia de dicha inseguridad. Para revertir lo primero hay que resolver lo segundo. De lo que incluso amplios sectores de las izquierdas no parecen ser conscientes es que el auge de la ultraderecha no es consecuencia de un aumento del racismo, del nacionalismo y del machismo. Este aumento es la consecuencia y el síntoma de la principal causa: la inestabilidad e inseguridad de los sectores más vulnerables de la población. Sin ir más lejos, en Suecia surgió un partido de ultraderecha a partir de la aplicación que las derechas liberales y conservadoras hicieron de legislación neoliberal, la cual causó un gran deterioro del mercado laboral, origen del gran crecimiento de la ultraderecha.

Y esto explica en gran parte el Brexit. El establishment británico (desde la City al gran mundo empresarial, pasando por las clases medias profesionales) estaba a favor de la UE, mientras que gran parte de la clase trabajadora estaba en contra. El Partido Conservador ganó en partes del Reino Unido donde nunca antes lo habían hecho, ciudades y regiones con mayoría de clase trabajadora industrial (incluidas las cuencas mineras) del norte y oeste de Inglaterra (que habían votado a favor del Brexit). Ha sido, pues, una protesta de las víctimas del neoliberalismo, que las ha dañado. Parece paradójico que hayan votado al partido que ha llevado a cabo tales políticas, pero la gran astucia de Boris Johnson ha sido, precisamente, presentarse como el antiestablishment, incluso contra su partido, el Partido Conservador. Trump también se presentó (y ganó) como la voz del antiestablishment, tanto del Partido Republicano como del Partido Demócrata, y esa es la razón por la que lo votaron grandes sectores de la clase trabajadora.

Podría ocurrir el Brexit en otros países de la UE

La ideología neoliberal ha sido la dominante en las instituciones de gobernanza de la UE, desde el Consejo Europeo hasta el Banco Central Europeo, pasando por la Comisión Europea y el Parlamento Europeo. Y como era predecible, su aplicación a lo largo de esta comunidad ha tenido un impacto muy negativo en la calidad de vida y el bienestar de sus clases populares. La evidencia es clara. En un reciente estudio del profesor Javier Arregui, del UPF-JHU Public Policy Center, documenta y analiza quién ha ganado y quién ha perdido con el establecimiento de la UE (“Ganadores y perdedores en el proceso de integración: repensando la Unión desde una perspectiva de ciudadanía europea”), corroborando los resultados de estudios anteriores: las desigualdades sociales han crecido en prácticamente todos los Estados de la UE, con un aumento en el crecimiento de las rentas de las clases más pudientes a costa de un descenso en las rentas de las clases populares. Este es el fruto del neoliberalismo, que ha sido promovido por los mayores medios de información españoles durante todos estos años, los mismos que ahora acusan al Partido Laborista de tener un programa económico y social extremista -supuesta causa de su derrota-, silenciando que la principal causa fue la ambivalencia que este partido mostró hacia el Brexit. Mientras tales medios continúan aconsejando la aplicación de las políticas públicas neoliberales, que están causando el gran rechazo hacia la Unión Europea que ellos mismos han promovido. La única solución hubiera sido un cambio de 180º de las políticas realizadas por el establishment de la UE, lo cual es improbable que ocurra en un futuro próximo. En realidad, dicho establishment se está moviendo más y más hacia la derecha. La pérdida de legitimidad es inevitable, abriéndose un futuro muy incierto. Así de claro.

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El Banco de México recorta la previsión de crecimiento para 2019 hasta situarla en negativo

La institución también rebaja la proyección para 2020 a una horquilla de entre el 0,8% y 1,8

El Banco de México ha recortado este miércoles la previsión de crecimiento del PIB para 2019 hasta situarla por primera vez en números negativos. El informe trimestral rebaja las perspectivas para este año de un intervalo de entre 0,2% y 0,7% a uno de entre -0,2% y 0,2%. Para 2020, el banco vaticina una recuperación, aunque esta también será menor a la prevista al colocarla en una horquilla de entre 0,8% y 1,8%, por debajo del intervalo de 1,5% y 2,5% antes previsto. La institución cita una "debilidad de mayor magnitud y duración a la anteriormente prevista" y la "menor actividad automotriz" en el país para justificar la rebaja. 

El recorte sitúa a la segunda mayor economía latinoamericana, por detrás de Brasil, ante un posible decrecimiento, aunque la institución evita hablar de recesión en su informe. Esta semana, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) publicó unas cifras revisadas que confirmaban que el país había entrado en recesión durante el primer semestre del año. Varios organismos internacionales han advertido ya de la debilidad económica del país y han ido revisando a la baja sus proyecciones en paralelo a un empeoramiento del panorama doméstico y mundial. El Fondo Monetario Internacional rebajó en octubre la proyección hasta el 0,4%, cinco décimas menos que en la estimación anterior.

La incertidumbre es el principal elemento del cuadro que pinta el banco central. La relación entre Estados Unidos y el país latinoamericano es uno de los puntos que despierta mayor preocupación. En primer lugar, la ratificación por parte del Congreso de EE UU del TMEC, el nuevo acuerdo comercial de Norteamérica, se puede retrasar todavía más, lo que puede afectar los niveles de inversión. Además, el Gobierno de Donald Trump puede tomar decisiones que agraven las tensiones comerciales, como sucedió en junio con el sorpresivo anuncio que pretendía imponer aranceles para todas las importaciones mexicanas, una amenaza que finalmente no se llevó a cabo. 

El Banco de México señala, además, otros elementos de riesgo doméstico: una posible reducción de la calificación de la deuda de la petrolera estatal Pemex, de la que ya han advertido las empresas calificadoras, y el debilitamiento de la producción automotriz. Este sector ha dado señales de cansancio con una caída del 2,6% en vehículos fabricados de enero a octubre, según cifras de la industria. Las finanzas públicas son otro foco rojo. La institución apunta al riesgo de un gasto presupuestario para 2020 menor al esperado. En 2019, la política de austeridad del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador provocó retrasos en el ejercicio del presupuesto.

El jarrón de agua fría de la institución monetaria llega apenas un día después de la presentación de un plan de obra pública con el que el Gobierno espera relanzar la inversión y, como dijo el billonario Carlos Slim hace una semana, dar una "sacudida" a la economía. De todos modos, el Ejecutivo empieza a replantearse algunas decisiones tomadas al principio del sexenio como la de no aumentar impuestos hasta la segunda mitad del mandato. El subsecretario de Hacienda, Gabriel Yorio, ha abierto la puerta este miércoles a adelantar una posible reforma fiscal en caso de no recaudar la cantidad prevista en el presupuesto. 

De cara a 2020, la recuperación se prevé "más gradual que lo anticipado". Esto se debe a una posible ralentización de la producción industrial de EE UU y a su efecto sobre las exportaciones manufactureras en México, el gran motor de la industria del país latinoamericano. Solo en 2021 se podría alcanzar datos de crecimiento superiores al 2% en el mejor de los casos. El banco advierte, en cualquier caso, del "alto grado de incertidumbre" que rodea a estas previsiones, aunque concluye que la economía "continuará enfrentando un entorno complejo". 

México 27 NOV 2019 - 17:12 COT

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Miércoles, 20 Noviembre 2019 05:58

La repentina devoción de Bolsonaro por China

La repentina devoción de Bolsonaro por China

La realidad es un hueso duro de roer para las mentes dogmáticas. Tan duro que al presidente Jair Bolsonaro le llevó un año entero comprender que no le conviene entablar una disputa con China, su principal socio comercial.

Un año atrás, durante la campaña electoral, Bolsonaro dijo que China pretendía comprar su país y que se comportaba como un predador que quiere dominar sectores cruciales de la economía de Brasil.

Días atrás, en el marco de la cumbre del grupo BRICS realizada en Brasilia, se produjo un completo viraje en su relación con el dragón: "Vamos a tratar cada vez más con mayor respeto y cariño los gestos del Gobierno chino". Su ministro de Economía, Paulo Guedes, anunció conversaciones para crear un "área de libre comercio" con China.

Para comprender este viraje de la diplomacia brasileña, que comenzó el año estrechando lazos con Washington y lo termina en brazos de Pekín, hay que repasar algunos hechos que impactaron en los dirigentes del Gobierno y en el propio presidente.

El viraje mencionado no sólo abarca cuestiones diplomáticas, sino que se focaliza en el comercio, que las partes se comprometieron a desarrollar "en pie de igualdad". Por su parte, Xi Jinping destacó la importancia que China otorga a "la influencia de Brasil en América Latina y el Caribe", lo que llevó al presidente chino a proponer una alianza global estratégica entre ambas naciones.

En el encuentro previo a la cumbre de los BRICS entre Xi y Bolsonaro, este dijo que "China hace cada vez más parte del futuro de Brasil". Agregó: "China es nuestro principal socio comercial y con todo mi equipo y el empresariado brasileño, queremos no sólo ampliar sino diversificar nuestras relaciones comerciales". Ambos mandatarios firmaron nueve acuerdos en áreas como comercio, agricultura y seguridad.

Bolsonaro visitó China a fines de octubre y enseñó la primera parte de su viraje. Se mostró entusiasmado porque del intercambio comercial de casi 99.000 millones de dólares, en 2018, hay un superávit de casi 30.000 millones para Brasil. Algo que ningún otro país del mundo puede ofrecerle.

Lo cierto es que luego de su visita, las petroleras chinas CNOOC y CNODC fueron las únicas que participaron en la subasta de los bloques petroleros del campo presal, con los cuales el Gobierno pensaba ingresar fondos frescos para resolver una parte de sus problemas. A mi modo de ver, este es el aspecto central que explica el viraje brasileño.

A comienzos de noviembre, Brasilia puso a subasta cuatro bloques petroleros, a 800 kilómetros de la costa debajo de una capa de sal, por lo que recibe el nombre presal. A la subasta se inscribieron catorce empresas, incluyendo las más importantes del sector en el mundo, pero las únicas que fueron presentadas el día marcado, fueron las de la estatal Petrobras en consorcio con dos empresas chinas con participación minoritaria.

La subasta se realizó el 6 de noviembre y fue un fracaso ya que pretendía recaudar 106.000 millones de reales (26.500 millones de dólares ), pero recibió apenas 70.000 millones (17.500 millones de dólares). Dos de las áreas ni siquiera recibieron propuestas y la totalidad de las grandes multinacionales occidentales huyeron de la subasta aunque las reservas comprobadas aseguraban un negocio exitoso.

Mientras la británica BP, la francesa Total, las estadounidenses Chevron y Exxon Mobil, la malaya Petronas y la anglo-holandesa Shell se abstuvieron, las estatales chinas dieron un paso al frente y mostraron su interés por seguir invirtiendo en Brasil. Algunos analistas estimaron que estas empresas huyeron de lo que denominan "riesgo Bolsonaro", caracterizado por la inestabilidad de su Gobierno y la falta de certeza de que los contratos que firmen se mantengan en el futuro.

El periodista Josias de Souza, en Folha de Sao Paulo, estima que el Gobierno se vio forzado a dar la espalda a los discursos más ideologizados de su canciller y que ahora "ruega a los chinos que compren las empresas estatales, los aeropuertos, los ferrocarriles, los puertos y toda suerte de emprendimientos de infraestructura".

De Souza sostiene que hay hasta 200 proyectos sobre la mesa. "Días atrás Brasil mendigaba una pequeña participación de estatales chinas en la subasta de petróleo cuando las grandes petroleras del mundo decidieron abstenerse".

El 70% de las exportaciones de Brasil a China son soja, mineral de hierro y petróleo, mientras le compra productos manufacturados entre los que destacan plataformas de explotación de petróleo, motores, generadores y circuitos de telefonía.

Semejante estructura del comercio bilateral es una muestra del tipo de países que mantienen esa alianza: una nación industrializada que ofrece tecnologías avanzadas y una nación desindustrializada que apenas puede vender productos primarios sin valor agregado.

La segunda cuestión que termina de acercar a Brasil con China es el tema ambiental, ya que Pekín defiende la soberanía de cada país en el tema. Recordemos que países de la Unión Europea como Francia y Alemania, reprocharon a Brasil por los incendios en la Amazonia. Este es un tema muy delicado para los militares brasileños que siempre sospecharon que los países del norte pretenden ocupar la selva para preservarla, en una actitud neocolonial que no están dispuestos a tolerar.

La declaración final de la cumbre de los BRICS no abordó la delicada situación de la región latinoamericana, pero abordó el tema ambiental desde el lugar preferido por ambos gobiernos.

Por lo tanto, se hizo hincapié en la importancia de la frase que sigue a la sentencia, dejando claro que otras naciones y organismos internacionales no deben interferir en la política pública interna.

Es evidente que el Gobierno de Bolsonaro empieza a sentirse más cómodo con Xi Jinping que con sus pares occidentales. La suma de un comercio exterior exitoso y las coincidencias diplomáticas están generando un clima de entendimiento que un año atrás parecía imposible.

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Bolsonaro entierra sus críticas y alaba la relación bilateral con China al recibir a los BRICS

Las divergencias sobre Venezuela y Bolivia se cuelan en la cumbre de los grandes exponentes del mundo emergente, un club cada vez más dispar en lo económico

Brasil acoge la primera gran cumbre internacional de la era Bolsonaro. El presidente brasileño ha sustituido su frecuente retórica anticomunista por alabanzas y la promesa “de ampliar y diversificar la relación” bilateral con Pekín al recibir, este miércoles en Brasilia, a su homólogo chino Xi Jinping. A ellos se unirán el ruso Vladímir Putin, el indio Narendra Modi y el sudafricano Cyril Ramaphosa en la cumbre de los BRICS —los cinco exponentes del mundo emergente—, que continúa el jueves. La visita de Bolsonaro a Taiwán, durante la pasada campaña electoral, y su acusación de que China está comprando Brasil, que tanto enfadaron a Pekín, son capítulo cerrado. Aunque los BRICS se reúnen para hablar sobre todo de negocios, las crisis de Bolivia y Venezuela se han colado en la agenda.

El ultraderechista Bolsonaro ha recibido a Xi mientras la Embajada de Venezuela en Brasilia se convertía en escenario de un pulso por el control de la legación cuando representantes de Juan Guaidó entraron de madrugada al edificio, que seguía en manos de leales a Nicolás Maduro. Un recordatorio de que la defensa de uno u otro bando en los conflictos regionales amenaza la relación entre algunos socios de los BRICS, sobre todo entre Bolsonaro, que apoya a Guaidó y el cambio en Bolivia, y Rusia y China, que respaldan a Maduro y a Evo Morales. El Gobierno brasileño se apresuró en reconocer a la senadora opositora Jeanine Áñez como legítima presidenta interina el martes en sustitución del exiliado Morales.

En ese contexto ha comenzado la cumbre cuyo primer acto ha sido la confirmación de que la relación Brasil y China inaugura una nueva fase. Ambas partes son conscientes de que se necesitan porque, como explica el analista Oliver Stuenkel, de la Fundación Getulio Vargas, “China no tiene autosuficiencia alimentaria y energética y no dejará de depender de Brasil y en general, de América Latina para las materias primas”. Añade que la postura de Bolsonaro no es tan relevante para los chinos porque ellos miran a muy largo plazo. De todos modos, el brasileño ha tenido una especie de acto de contrición al afirmar ante Xi que “China debe ser tratada con cariño, respeto y consideración porque todos tenemos qué ganar”. Xi, por su parte, ha apostado por una relación "basada en el respeto mutuo con Brasil como plataforma hacia América Latina, que junto con China son los principales mercados emergentes". Antes le había agradecido que en la polémica por los incendios de la Amazonia en agosto defendiera la soberanía brasileña del bosque tropical. Ambas partes encauzaron la reconciliación en una visita de Bolsonaro a Pekín.

La cumbre fue convocada con objetivos modestos y, a diferencia de anteriores ediciones, no irá seguida de una cumbre regional de jefes de Gobierno. El motivo es Venezuela, según Stuenkel. “Bolsonaro quería invitar a Guaidó, pero los otros [BRICS] le ofrecieron invitar a todos los presidentes regionales menos a representantes venezolanos. Brasil se negó”, asegura. Eso, unido a la suspensión de la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), que Chile canceló por las protestas, han restado contenido al viaje a Latinoamérica de los presidentes de China, India, Rusia y Sudáfrica.

Un grupo que crece a muy diferentes velocidades

Los caminos de lo geopolítico y lo económico, siempre tan entrelazados, a veces —solo a veces— divergen. La evolución reciente de los BRICS es un caso de manual de la excepción que confirma la regla: tras la década dorada de crecimiento de principios de siglo, el grupo de países que hace tiempo tomó la alternativa de Occidente en la sala de máquinas de la economía mundial —el punto de quiebre fue 2007, cuando los emergentes igualaron a los países avanzados con el 50% del PIB global cada bloque—, observan en la distancia aquellos tiempos de vino y rosas en los que parecía que el verbo que les daba nombre pronto quedaría corto. Y ven cómo desde una de las atalayas del análisis económico mundial, la calificadora S&P, ponen incluso en duda la vigencia del ya famoso acrónimo acuñado por Jim O’Neill, expresidente de Goldman Sachs, en los albores de la década de 2000. "La trayectoria divergente de largo plazo entre los cinco países debilita el valor analítico de los cinco como un grupo económico coherente", subrayaban los técnicos de la calificadora en una reciente nota para clientes.

Los BRICS —quintaesencia de los emergentes— han esquivado la mayor amenaza que pesaba sobre sus cabezas hace dos años, cuando trataban de alzar el vuelo y temían que una subida generalizada de tipos en los países ricos golpease a sus siempre volátiles monedas y encareciesen su deuda denominada en dólares. En esas llegaron, sin embargo, las ansias proteccionistas de Donald Trump, un golpe que está pasando factura especialmente a China, objeto de las iras proteccionistas del republicano, y que se ha sumado a su trayectoria de desaceleración que ha llevado el crecimiento a su punto más bajo en 27 años. India, por su parte, siempre señalada como uno de los posibles ganadores de la diatriba entre las dos mayores potencias —a río revuelto...—, apenas ha podido sacar tajada hasta ahora. Pero ambos son los grandes triunfadores del grupo, con crecimientos que, aunque picando a la baja, despiertan las envidias del resto: a pesar del paulatino enfriamiento, ambas economías cerrarán 2019 con una expansión cercana al 6%.

La realidad luce bien distinta en Rusia, Brasil y Sudáfrica, países que aprovecharon solo parcialmente el boom de las materias primas, han sufrido los rigores de la recesión y la inestabilidad política —Moscú fue la excepción en ese apartado—, y solo ahora afrontan un intento de remontada que se está prorrogando durante mucho más tiempo de lo previsto. El crudo, anclado en el entorno de los 60 dólares, no es una buena noticia para Rusia, uno de los mayores productores del mundo; y Brasil, que la semana pasada cosechó un sonoro fracaso en una subasta que prometía llevarle al Olimpo petrolero —y que solo logró atraer la atención de la estatal Petrobras con una pequeña ayuda de dos firmas chinas—, ve cómo las promesas de rápido crecimiento de Bolsonaro se van largas al filo de su primer año de mandato. Quizá, como señalaba recientemente Bloomberg, O'Neill se equivocó y, en vez de Brasil y Sudáfrica, habría acertado más con Indonesia y Vietnam, cuya trayectoria se asemeja más a la esperada para los BRICS.

En términos comparativos, en cambio, los males son menos: a pesar de los pesares, el bloque emergente suma, una década después del sorpasso, el 60% del PIB global y los BRICS, la tercera parte del total. El consuelo viene por el lado del frenazo de las economías más desarrolladas, abonadas al estancamiento con cada vez más tintes de secularidad, salvo honrosas excepciones —EE UU, Australia, el este de Europa y, en los últimos años, España—. Y por que, pese al estancamiento económico de sus miembros no asiáticos, su peso en los órganos de gobernanza global no ha dejado de ganar terreno desde la popularización de un concepto, BRICS, cada vez más cerca de la obsolescencia.

Por Naiara Galarraga Gortázar  / Ignacio Fariza

Brasilia / Madrid 13 NOV 2019 - 13:37 COT

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Soja, palma, azúcar... Monocultivos para que crezca el dinero, no para alimentar

Estos tipos de monocultivos son un ejemplo de cómo el agrocapitalismo especula con las tierras de los pueblos del globo sur. 

 Los campos ya no siembran alimentos. Las grandes extensiones de tierra del planeta se vuelven uniformes. El huertito de aquel pequeño campesino autónomo se extingue ante el despliegue de un imperio agrario que se extiende por todo el globo sur. Las plantaciones hace tiempo que dejaron de dar comida para los pueblos. Ahora, las semillas, homogéneas, se cultivan como monedas. Esta realidad es fruto de un modelo de negocio ligado a grandes rasgos a los monocultivos, cuyos impactos están generando problemas sociales y medioambientales en los territorios del globo sur.

El aceite de palma, la soja –el oro rojo–, la caña de azúcar o el maíz son algunos ejemplos de estos productos recogidos en el libro Los monocultivos que conquistaron el mundo (Akal) de las periodistas Nazaret Castro, Aurora Moreno y Laura Villadiego. Se trata, en cualquier caso, de materias primas que han cambiado de manera radical la vida de las sociedades campesinas y han derivado en multitud de problemas medioambientales, fruto de la deforestación que se requiere para su siembra intensiva.

En cierta medida, todo se remonta al momento en el que el colonialismo llegó a América, cambiando las estructuras socioeconómicas de las poblaciones que había en el continente. “Aunque ya existía un comercio internacional, ese fue el primer momento en el que se destinaron enormes cantidades de terreno a una producción que iba a ser consumida en otro lugar, en este caso en Europa”, explica Nazaret Castro. Pero este sistema de plantaciones al que Eduardo Galeano calificó de “monarcas agrícolas” se fue transformando hasta culminar en el siglo XX, tras la denominada Revolución Verde, en un modelo agroindustrial donde los cultivos, más que para alimentar, sirven para especular.

En una coyuntura en la que la agricultura está altamente financiarizada, la palma, la soja –la cual está detrás de los incendios de este verano en la Amazonia– o la caña de azúcar son lo que las autoras del libro denominan como “materias primas fléxibles”, es decir, las flex crops, cuyas utilidades en diversos sectores, más allá del alimentario, se prestan como un elemento atractivo para los inversores. Es decir, la alta demanda de los productos en los dispares mercados propician que sean productos capaces de superar los riesgos y la volatilidad de los precios.

“El aceite de palma es el caso paradigmático. Está en la mitad de los productos que encontramos en el supermercado, no es sólo en los ultraprocesados comestibles, sino también en cosméticos, pinturas, shampoo y inciensos y otros productos. Por supuesto, también los conocidos agrocombustibles”, enfatiza Castro. Todo ello en un mercado que, según añade Aurora Moreno, está “muy concentrado en pocas empresas” que poseen prácticamente todo el control de la producción, “desde la plantación hasta el supermercado”.

El 90% de las calorías que se consumen en el mundo proceden de tan solo una treintena de variedades de especies de alimentos

Ahora mismo la agricultura no está dirigida a recoger comida, está dirigida a recoger dinero. El sistema está enfocado a ello”, comenta Laura Villadiego, que, de una forma incisiva, carga contra un modelo en el que lo “fundamental no es sobrevivir, sino que un puñado de empresas tengan beneficios”. Este sistema de negocio tiene un impacto directo en el estilo de alimentación mundial, en tanto que el crecimiento de las plantaciones de monocultivos ha ido en detrimento de la biodiversidad de especies vegetales –también animales– derrumbando la pluralidad de especies que se puede consumir. Tanto es así, que el 90% de las calorías que se consumen actualmente en el mundo proceden de tan solo una treintena de variedades, según detalla la publicación.

“La visión más clara para entender la pérdida de biodiversidad es en una zona llena de vegetación, de selva, en la que se ve multitud de tipos de vegetación, aves y otros animales. Pues, justo al lado de ello, se encuentra un terreno grande en el que sólo se siembra un tipo de planta, perfectamente alineada y a siete metros una de otra. Esto visualmente se aprecia más, pero también se percibe con la subida de temperatura, ya que hay menos sombras”, narra Moreno.

Estas plantaciones son, quizá, como un cáncer en los bosques que acaban con la vida en todas sus formas. Tanto, que las especies de animales y plantas no son las únicas damnificadas. La agroindustria que se extiende por el cono sur asiático, americano y africano supone también una amenaza para las tradiciones de los pueblos campesinos que a menudo se ven desposeídos de sus territorios y de sus modos de supervivencia. "A fin de cuentas —puntualiza Castro—, es un proceso de proletarización del campesinado, que deja de tener autonomía y se ve obligado a trabajar en condiciones análogas a la esclavitud en estas plantaciones”.

El uso de fertilizantes termina infectando las fuentes de agua, lo que deriva en multitud de enfermedades dermatológicas y estomacales

La contaminación del agua es otro problema derivado del agribusiness. El uso de fertilizantes termina infectando las fuentes de agua más cercanas de las poblaciones agrícolas, lo que deriva en multitud de enfermedades dermatológicas y estomacales. “Además hay un impacto sobre las mujeres, ya que estas, debido a la división sexual del trabajo, son las encargadas de proveer agua a los hogares. Al contaminarse los ríos más cercanos, deben trasladarse a otras zonas lejanas para el suministro”, matiza Castro.

Soberanía alimentaria

Las soluciones fáciles no son soluciones. El camino hacia la soberanía alimentaria no es sencillo y la lucha contra este sistema que de manera indirecta está presente en las vidas cotidianas de las sociedades industriales se presta tan complicado como utópico. Sin embargo, las acciones individuales pueden marcar un camino a seguir antes de conseguir una legislación fuerte que consiga apretar el cinturón a los monarcas del agroliberalismo.

La elección de un consumo de cercanía puede ser un grano de arena que ayude a liberar a los pequeños agricultores de las cárceles de monocultivos. Sin embargo, las acciones potentes que cambien todo deben manar de las instituciones. “Si solamente dependemos de las nuestras decisiones de compra es imposible que estos cambios sean realmente profundos”, recalca Villadiego, que pone el foco en los gobiernos y sus contradicciones legislativas.

25/10/2019 07:40 Actualizado: 25/10/2019 11:14

Por ALEJANDRO TENA

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El FMI alerta de los riesgos para la banca por la fortaleza del dólar

La sobrevaloración del billete verde vuelve a poner en riesgo los balances de los bancos en medio de un clima de especulación creciente en los mercados cambiario y de deuda, según el informe financiero del organismo internacional, que avisa también de que España mantiene niveles de endeudamiento corporativo aún altos.

 

Cuando una línea aérea mexicana adquiere a su rival brasileña financia su compra con dólares obtenidos desde bancos no estadounidenses. “Es sólo un ejemplo de la hegemonía del billete verde en las transacciones internacionales” que monopoliza múltiples acuerdos empresariales de fusión o adquisición entre dos contendientes mercantiles sin pasaporte americano. De esta manera tan gráfica explican Claudio Raddatz y Adolfo Barajas, autores del capítulo del Global Financial Stability Report, el informe financiero del FMI, las serias consecuencias que, a su juicio, puede provocar la sobrevaloración del dólar en los mercados cambiarios, y que el consenso de los analistas privados sitúa en un 18% por encima de su valor estimado.

Pero, “¿qué ocurre si un banco no estadounidense, de repente, se queda corto de billetes verdes? Es lo que ocurrió entre bambalinas, durante la crisis de 2007-2008, en medio de una súbita demanda de firmas americanas que reclamaban con urgencia financiación en dólares para aportar liquidez a sus negocios o delegaciones en el exterior. O para afrontar desembolsos propios. Para prevenir el colapso, dicen Raddatz y Barajas, la Reserva Federal nutrió al sistema con más de medio billón de billetes en circulación, a través de fondos de emergencia con los que satisfizo la petición de otros bancos centrales, a los que envió esa cantidad a modo de suministro monetario urgente.

Lo recuerdan en un blog oficial del Fondo en el que ofrecen más detalles del daño colateral que podría desencadenar en los distintos modelos financieros internacionales la fortaleza inusitada del dólar en el último bienio, impulsada por una nueva reedición de la política de dólar fuerte (apaciguada durante el doble mandato de George W. Bush y de Barack Obama) decidida por la Administración Trump. Para atestiguar a continuación que la historia vuelve a tener visos de ser reincidente.

Los activos en dólares de los bancos no estadounidenses alcanzaron en el ecuador del pasado ejercicio los 12,4 billones de dólares frente a los 9,7 billones que atesoraban en 2012. Cifra comparable, a precios actuales de mercado, a los niveles que mantenían en los años que precedieron a la crisis. “La proliferación del dólar reverbera y expande los costes asociados a su encarecimiento en toda la arquitectura financiera internacional” afirma el informe del Fondo. En un clima, aún, en el que las tasas de endeudamiento privado, de empresas no financieras y hogares, y público (servicios de deuda soberana), no invitan al optimismo precisamente.

En contraste con los bancos de EEUU, alertan Raddatz y Barajas, el resto de entidades financieras no tienen acceso estable a una base de depósitos en dólares. De hecho, operan con límites claros, enfatiza el informe de estabilidad financiera del Fondo. “Así que, deben extremar la prudencia al acudir a fuentes de financiación a corto plazo, ante previsibles, potenciales y volátiles cambios en la evolución de las divisas, con objeto de garantizar sus préstamos comerciales y los créditos que solicitan diariamente a otras entidades bancarias” resaltan estos autores. Porque en caso de que sus líneas de prestación monetaria y crediticia sean insuficientes, tendrán que acudir a instrumentos como los foreign currency swaps que son más caros y pueden provocarles episodios de stress (tensiones) en sus balances por la acumulación de activos tóxicos.

Los analistas del Fondo también vinculan la volatilidad en los mercados cambiarios, con el dólar como referente intratable, a las embestidas de las disputas comerciales, que han contagiado a los mercados de capitales, han generado desconfianza en el sentimiento empresarial, con caídas de los flujos de mercancías, servicios e inversiones, y que conducen a la economía mundial a un escenario de “contracción sincronizada” con el dinamismo más moderado desde el estallido de la Gran Depresión de 2008. “Con 15 billones de dólares de deuda en los parqués financieros bajo rentabilidades negativas”, advierte. Esta fase de pérdida de atractivo por la adquisición de deuda afecta a aseguradoras, fondos de pensiones e inversores institucionales que derivan sus carteras hacia valores de mayor riesgo, pero con menos liquidez. O a refugios recurrentes como el oro o el franco suizo.

Ante esta tesitura, el FMI recomienda a los gobiernos medidas que reduzcan las vulnerabilidades. Centradas, sobre todo, en aplicar prudencia macroeconómica y en fortalecer los instrumentos de supervisión financiera. Y, en concreto, en activar mecanismos de demanda para equilibrar sus mercados inmobiliarios (la vivienda es el principal factor de endeudamiento de las familias) y en facilitar herramientas de acceso convenientes, con estabilidad económica, a empresas y bancos a la financiación del exterior. Por ejemplo, contribuyendo a rebajar la alta tensión arancelaria en los mercados, reduciendo el grado de incertidumbre en sus mercados y ofreciendo garantías frente a las vulnerabilidades de sus sistemas bancarios.

Un asunto nada baladí, porque el FMI alerta sobre los cada vez más intensos movimientos especulativos. El intenso baile de divisas que se libra en los mercados monetarios en el último año y medio, con el dólar en su valor más alto de 2019 desde finales de agosto, encierra un caso de doping. La sustancia estimulante es una vieja conocida de la crisis de 2008: los productos estructurados. De alto riesgo, identificados entonces como los activos tóxicos que precipitaron el quebranto de los sistemas financieros.

Tesis que corrobora el Banco Internacional de Pagos (BIS) en su informe del segundo trimestre de este año, en el que constata que el volumen diario de contratación en el negocio inversor y mercantil del intercambio de monedas entre los meses de abril y junio creció en un 29%, impulsado por la efervescencia de los derivados, especialmente swaps, lo que catapultó las operaciones en este mercado hasta cotas nunca antes registradas en un periodo trimestral: más de 6,6 billones de dólares. Un tamaño similar a la suma de los PIB de Japón y de España. Y una cantidad muy alejada de los 5,1 billones del segundo trimestre del año precedente.

Este ambiente de oscilaciones se ha trasladado también al mercado de bonos. “El nivel de deuda especulativa en riesgo es significativo en varios países, debido a sus todavía elevados niveles de endeudamiento soberano y corporativos”. Apartado en el que cita a China, Francia, España y Reino Unido, que “migraron” activos tóxicos de sus sistemas bancarios “en los momentos de mayor adversidad de la crisis financiera”. A juicio del Fondo, “el deterioro de la calidad crediticia es palpable en China y Reino Unido”, acentuada por las dudas en torno al Brexit y “focalizada en sus multinacionales”, mientras “Francia y España se mantienen a resguardo” por los exigente requerimientos de higiene del Sistema Monetario Europeo. En conjunto, en EEUU, Reino Unido, China, Japón y las cuatro mayores economías del euro, el montante de la deuda corporativa en riesgo alcanza los 19 billones de dólares, casi el 40% de su total acumulado, que podría entrar en peligro “en 2021, bajo otro escenario financiero adverso”.

No es la única mención que realiza sobre España. El estudio del FMI admite que la deuda familiar “se ha moderado” y que los precios inmobiliarios “han caído en términos reales”. A diferencia de mercados como el británico o el estadounidense, donde han superado con creces los niveles previos a la crisis. Al igual que la corrección del endeudamiento empresarial, aunque de menor intensidad. Porque dice que el componente especulativo de esta deuda privada, la corporativa, va en aumento y supera el 50% de sus vencimientos futuros. Como Italia y Reino Unido. Y, junto a Francia, ha saltado hasta las cotas que registraban en los años que precedieron a la quiebra de Lehman Brothers.

En general, el Fondo ensalza la fiabilidad alcanzada por las normas de unión bancaria y de supervisión en la zona del euro. Pero alerta a sus autoridades sobre “la debilidad de los bancos de pequeña y mediana dimensión” si las tensiones financieras se acentúan. Por lo que recomienda a sus socios que “extremen” la precaución, pese a operar con una regulación “robusta y rigurosa” y les insta a “ampliar el perímetro supervisor” a entidades financieras no bancarias que actúan de intermediarias en el sistema crediticio, en especial, las que tienen como clientes a grandes compañías, a vigilar su “exposición tanto a firmas inmobiliarias como a este tipo de instituciones prestatarias”, exigiéndoles provisiones de capital y de gestión adecuadas o dirigiendo sus exámenes de stress hacia los bancos que prestan a sectores o industrias con altos listones de riesgo corporativo.

 

15/10/2019 12:54 Actualizado: 16/10/2019 14:42

Por DIEGO HERRANZ

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 El presidente Vladimir Putin en una reunión en Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos.Foto Ap

Sucedió al día siguiente lo que escribí: "Un escenario consiste en la quizá tardía reconciliación del gobierno central de Bashar al Assad con los secesionistas kurdos siempre y cuando pospongan su elusiva independencia" (https://bit.ly/2BanSdb), al unísono del retiro de mil soldados de EU que serán trasladados a Irak.

Según el Pentágono, existe un acuerdo del gobierno central sirio y las "fuerzas apoyadas por Rusia" que brindarán protección a los acorralados kurdos (https://bit.ly/2IQY5Ll).

Parece montaje que el ejército de EU haya sido blanco de la artillería turca (https://bit.ly/35swGZQ), lo cual quizá sirvió de coartada para facilitar la invasión. Suena inconcebible que Turquía ataque a EU.

Todo está sincronizado con el Nuevo Condominio ruso-estadunidense en el Medio Oriente –que sustituye al caduco acuerdo británico-galo de Sykes-Picot de hace 103 años–: al sexto día de la operación turca en Siria, el zar Vlady Putin arribó en forma triunfal a Arabia Saudita, su primera visita en 12 años (https://bit.ly/2IQ8FSW).

Ni Rusia ni Arabia Saudita necesitan del petróleo del otro, por lo que es probable que su cooperación sea eminentemente geopolítica y militar cuando los sistemas misilísticos de "defensa (sic)" vendidos profusamente por EU a Arabia Saudita fracasaron estruendosamente frente a los drones y misiles lanzados presuntamente por los guerrilleros medievales hutíes de Yemen. Lo peor es que los sauditas no controlan el sistema "defensivo" que les vendió EU (https://bit.ly/2MGC8zP).

La realpolitik, mezclada de cómica teatralidad de Trump lo llevó a tuitear que no tenía problema en que el gobierno central de Siria "proteja a los kurdos", pero que también pueden ser "Rusia, China o Napoleón Bonaparte (sic)" (https://bit.ly/32hSvt8). ¿Lo de "Napoleón" es alusión al presidente galo Macron?

Las ditirámbicas "sanciones" de Trump y el envío del vicepresidente Mike Pence a Turquía parecen una cortina de humo para apaciguar la fuerte oposición de demócratas y republicanos –que incluyen a sus aliados "evangelistas" (https://bit.ly/2VIon7Gx).

Un dato ominoso que pone en alto riesgo a Europa es el escape de los yihadistas de las cárceles: "liberados" por los kurdos sirios, según Trump, quien criticó a quienes pretenden que EU iría a una guerra contra Turquía, "miembro de la OTAN" (https://bit.ly/2VIG2fJ).

El ejército turco conquistó toda la región fronteriza de 120 kilómetros: desde Tal Abyad hasta el oeste de Ras al-Ain.

El sultán neo-otomano Erdogán no se ve muy preocupado al salir de viaje a Azerbaiyán (https://bit.ly/2OJ7NmW) –donde participará en la séptima cumbre del Consejo Túrquico (https://bit.ly/2VIFHJK), en referencia a los pueblos del añejo Turkestán– cuando publicitó que desde 2018 (sic) tenía un "acuerdo con EU (sic)" para ocupar Manbij, al este del río Éufrates.

En la disputa por el control de la estratégica ciudad de Manbij, que atraviesa la carretera M4 (https://bit.ly/2ITfL9s) –cerca de la relevante ciudad de Alepo, puerta dorada a la provincia de Idlib–, entre los turcos y la nueva alianza del gobierno central sirio con los atribulados kurdos, finalmente Trump se decidió por entregársela en forma espectacular a Rusia (https://bit.ly/35y68GL) que creará una zona de amortiguamiento entre los rivales– lo que asienta mi hipótesis sobre el condominio ruso-estadunidense.

Turquía ya controla la estratégica carretera M4 a 30 kilómetros del sur de su frontera con Siria (https://bit.ly/33qAgBYx).

¿Será la carretera M4, paralela a la frontera de Turquía, la nueva frontera impuesta a Siria por Ankara con bendición de EU?

Un día antes del arribo del zar Vlady a Arabia Saudita, Imran Khan, primer ministro de Pakistán –único país islámico sunnita que posee alrededor de 160 bombas nucleares, y con óptimas relaciones con China–, visitó Irán para intermediar en su conflicto con Arabia Saudita (https://bit.ly/33vf2TC).

¿Se configura en el Gran Medio Oriente el eje norteño no-árabe conformado por Turquía/Irán/Pakistán (https://bit.ly/2AObv6V) que sustituye al sur alicaído, bajo la égida del Nuevo Condominio ruso-estadunidense?

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Lunes, 07 Octubre 2019 06:50

Una recesión manufacturera global

Una recesión manufacturera global

Comienza octubre y la recesión mundial del sector manufacturero se hace realidad. Los índices PMI de actividad manufacturera de la mayoría de las principales economías están por debajo de 50, el umbral para la expansión o la contracción. Son solo encuestas a directivos empresariales a los que se pregunta sobre producción, ventas, empleo, etc. Pero los PMI han sido indicadores razonablemente precisos de la producción industrial y manufacturera reales, cuyos datos estadísticos suelen llegar algo más tarde.

En septiembre, el PMI manufacturero de la Eurozona cayó a su nivel más bajo desde la crisis de la deuda del euro de 2012, liderado por Alemania pero seguido por los demás. En eso ha quedado el éxito del reinado de Mario Draghi como presidente del BCE.

En Japón, la historia es similar. El “espíritu” de los grandes fabricantes de Japón cayó a su nivel más bajo en más de seis años en el tercer trimestre, según una encuesta clave realizada por el Banco de Japón. Y el PMI manufacturero de Japón ha vuelto al nivel de contracción del sector visto por última vez en la mini recesión de 2016.

Incluso los Estados Unidos ya están en una recesión manufacturera. El PMI manufacturero de Markit está por encima de los 50, pero es un nivel más bajo que en 2016. Y el PMI manufacturero del ISM de EEUU cayó  en septiembre a su nivel más bajo desde la Gran Recesión en 2009.

Y, por supuesto, el sector manufacturero británico pre-Brexit ya se ha “hundido”, para usar la frase del primer ministro Boris Johnson los últimos meses.

Para completar el G7, el PMI de Canadá también está por debajo de 50.

Y no solo se contrae el sector manufacturero del G7. Los siguientes países están registrando contracciones en su actividad manufacturera: Malasia, México, Nueva Zelanda, Polonia, Rusia, Singapur, Sudáfrica, Corea del Sur, Suecia, Suiza, Turquía, Taiwán

Y los siguientes países tienen una caída anual en la producción manufacturera: Australia, Brasil, Canadá, Chile, Francia, Alemania, Grecia, Italia, Japón, Países Bajos, Portugal, Corea del Sur, Turquía, el Reino Unido y también los EEUU.

Y en cuanto a las principales economías de más rápido crecimiento del mundo, China e India, ambas están experimentando sus tasas de crecimiento del PIB real más lentas de más de una década, mientras que sus sectores manufactureros están justo por encima de la línea de flotación.

La crisis en el sector manufacturero es en parte el resultado de la desaceleración general de la inversión en las economías capitalistas y en parte el resultado de la intensificación de la guerra comercial entre las dos economías manufactureras más grandes del mundo: China y los Estados Unidos. La guerra comercial está actuando como un desencadenante de una recesión manufactuera en todo el mundo.El comercio mundial ya se estaba desacelerando antes de que estallara la guerra comercial y ya había provocado victimas a nivel mundial: por ejemplo, Argentina y Turquía.

Ambos han sufrido un colapso catastrófico en la producción, la inversión extranjera y el valor de sus monedas. Turquía está sumida en una profunda recesión general. Argentina se ha visto obligada a incumplir sus enormes pagos de deuda externa. A medida que el país se dirige a las elecciones generales este mes, los tenedores de bonos están tratando desesperadamente de encontrar formas de evitar una 'reducción' sustancial de sus activos.

Pero hasta ahora, la recesión se limita al sector manufacturero. Y la fabricación constituye no más del 10-40% de la mayoría de las economías. El llamado sector de servicios -que incluye servicios minoristas, servicios financieros, servicios comerciales, bienes raíces, turismo, 'industrias creativas', etc.-, continúa manteniendo la cabeza por encima del agua en la mayoría de las economías del G20. No hay una economía del G20 con un PMI de servicios inferior a 50.

Por eso una economía como Grecia, que fue devastada por la recesión mundial y la crisis de la deuda del euro, ahora puede experimentar un modesto crecimiento anual del PIB del 2%. Los servicios de turismo y ocio, un componente clave de la economía griega, continúan expandiéndose. Pero una tasa de crecimiento del 2% no es mucho después de una contracción del 25% durante la crisis. La recuperación griega ha sido débil. Cinco años después del climax de la depresión de 1933, el PIB per cápita de los Estados Unidos había aumentado en un 35 por ciento. Cinco años después del colapso argentino de 1998-2002, el PIB per cápita aumentó en un 45 por ciento. Pero de 2013 a 2018, el PIB per cápita de Grecia aumentó en menos del 6 por ciento. De hecho, Oxford Economics predice que Grecia no recuperará sus niveles de PIB anteriores a la crisis hasta 2033. Si no hay una crisis global mientras tanto. Y si el sector de servicios globales entra en crisis, Grecia volverá a caer en recesión.

La pregunta es si el sector de servicios será arrastrado por las manufacturas a una depresión. Algunos dicen que no, porque la fabricación manufacturera es un sector mucho más pequeño.

Pero ese argumento no reconoce que muchos sectores de servicios dependen de las manufacturas para su propia expansión. El contagio de las crisis manufacturas generalmente ha sido significativo en recesiones anteriores. Si el crecimiento del empleo mundial se debilita o se frena, el poder adquisitivo de los trabajadores disminuirá y el sector servicios comenzará a sufrir también. El empleo depende de la disposición de las empresas capitalistas a invertir y expandirse. Y la inversión y la expansión dependen de la rentabilidad esperada de la inversión. Los capitalistas la calculan a partir de la rentabilidad actual, a menos que se arriesguen.

Por lo tanto, ¿qué está pasando con los beneficios a nivel global? Bueno, los economistas de JP Morgan acaban de publicar un análisis completo de los beneficios globales (desafortunadamente este informe no está disponible al público). Y creen que los beneficios globales en el segundo trimestre de 2019 se han estancado. Cada uno de los 10 sectores que componen el mercado total muestra una fuerte desaceleración en el crecimiento de los beneficios, y la mitad experimentó contracciones directas de los beneficios durante el año pasado (particularmente materias primas y telecomunicaciones). Incluso en aquellos sectores que aún tienen un crecimiento positivo de los beneficios: minorista, IT, finanzas y servicios públicos, el crecimiento de los beneficios está cayendo rápidamente.

JPM ha llegado a la ‘sorprendente' conclusión (que la teoría marxista y la evidencia empírica previa podría haberles facilitado) de que "el descenso en el crecimiento global durante el año pasado ha coincidido con una desaceleración igualmente impresionante de los beneficios empresariales".

El estancamiento de los beneficios empresariales a nivel mundial todavía no es tan malo como en la mini recesión de 2016, o por supuesto en la Gran Recesión o la caída anterior de 2001-2, pero está acercándose. En particular, JPM señala que el crecimiento de los beneficios ha disminuido a cero porque los márgenes de ganancias se están reduciendo; en otras palabras, los costes de la mano de obra (más trabajadores y salarios más altos) no están siendo compensados por un mayor valor, la tasa de plusvalía está disminuyendo. un resultado que JPM cree que "ha precedido históricamente el comienzo de la dinámica de una recesión".

JPM señala la guerra comercial como el desencadenante y señala que el sentimiento empresarial (los PMI) está cayendo en el sector manufacturero debido a la reducción de los beneficios, y no al revés. Pero la guerra comercial "también podría ser un presagio ominoso de ganancias más débiles por venir".

Como predice la teoría marxista, la desaceleración o caída de los beneficios eventualmente significará una disminución de la inversión empresarial, y JP Morgan está de acuerdo. “La caída de los beneficios y el sentimiento empresarial están afectando a las inversiones de capital.El crecimiento global de la inversión de capital se ha desacelerado sustancialmente desde un máximo de seis años en 2017 hasta casi un estancamiento a partir del 2T de 2019.Es probable que también sea un factor que contribuya en elretrocesomás recientedel crecimiento del empleo.El riesgo es que la desaceleración del crecimiento de los salarios laborales pesa negativamente sobre el gasto del consumidor, que luego se refleja en los beneficios y la contratación de las empresas ” . Exactamente.

JPM sigue siendo optimista, en el sentido de que el crecimiento de la productividad cambiará las cosas. Pero eso parece una ilusión si la inversión sigue cayendo.

En el pasado, he resaltado algunos otros indicadores clave (además de los beneficios) que pueden predecir una recesión. El más famoso es la llamada curva de rendimiento invertida en bonos. He explicado cómo funciona en un artículo anterior. Baste decir ahora que cuando la curva de rendimiento de los bonos se invierte (y el rendimiento de los bonos con vencimiento más largo cae por debajo de los rendimientos de los bonos a corto plazo) y se mantiene invertido, se produce una recesión en el plazo de un año. La curva estadounidense se ha mantenido invertida desde mayo.

Otro indicador es el precio de los metales industriales, particularmente el cobre, un metal que se usa en todos los ámbitos de producción. Una caída en su precio indicaría una desaceleración en la inversión y la producción en muchas industrias. En la mini recesión de 2016, el precio del cobre cayó a alrededor de $ 200 / lb. En la Gran Recesión, cayó a $ 150 / lb. Habiendo aumentado a $ 320 / lb a principios de 2018, ahora ha vuelto a caer a $ 250 / lb.

La economía capitalista mundial ha entrado ya en una recesión manufacturera, pero hay indicadores importantes de que el resto de la economía se verá arrastrada pronto.

Por 5/10/2019

Michael Roberts

es un reconocido economista marxista británico, que ha trabajador 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession

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Yuri Borísov, vice primer ministro de Rusia, se reune con el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, el 5 de octubre en Caracas. Foto: Reuters.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, reafirmó hoy la unidad entre la nación bolivariana y Rusia, expresada en convenios de colaboración, con vistas a avanzar en la recuperación económica del país sudamericano.

"Es una verdadera cooperación estratégica, con 264 acuerdos en múltiples áreas que buscan el desarrollo compartido y la sincera hermandad entre nuestros pueblos", escribió el jefe de Estado venezolano en la red social Twitter.

Tras el encuentro de copresidentes de la Comisión Intergubernamental de Alto Nivel entre ambos países, celebrado este sábado, el vicepresidente sectorial para el Área Económica de Venezuela, Tareck El Aissami, junto al primer viceministro ruso, Yuri Borísov, suscribieron nuevos acuerdos en materia energética, tecnológica, económica, agrícola y militar.

Maduro aseveró en tal sentido, que la nación sudamericana tiene la asesoría de Rusia para ganar la batalla económica a la cual está sometida.

Durante la reunión, el primer viceministro ruso informó que el comercio entre Venezuela y su país aumentará en 150 millones de dólares en lo que resta de 2019.

Resaltó a su vez, que el país sudamericano es importante para la nación euroasiática en materia comercial, y reafirmó el compromiso de la Federación Rusa con el mejoramiento de la calidad de vida de los venezolanos a través de los envíos de medicamentos y productos de primera necesidad.

Por otra parte, El Aissami ratificó que la relación de intercambio y respeto entre las naciones se afianzó aún más con la visita de Maduro a Rusia, por invitación de su homólogo Putin, la cual convirtió a la Federación Rusa en uno de los más importantes socios comerciales y aliados políticos de Venezuela.

De acuerdo con el vicepresidente sectorial la reunión se traduce el día de hoy en grandes proyectos en el sector energético, con inversiones rusas en Venezuela por el orden de los cuatro mil millones de dólares, así como un importante crecimiento en el intercambio comercial en el sector agrícola.

La nación euroasiática suministrará al país sudamericano un millón 500 mil vacunas para la gripe y cinco millones de medicinas, así como también importantes alianzas en la producción de insulina, resaltó el vicepresidente venezolano.

"Nuestro Gobierno siempre abrirá las puertas a todas las empresas inversionistas rusas que desean trabajar en el país, en aras de fortalecer la cooperación empresarial y el desarrollo en ambas naciones", enfatizó El Aissami.

Señaló también que la reunión permitirá construir un sistema político, económico, social, cultural y financiero más justo, al tiempo que resaltó la consolidación de la cooperación entre ambos países en los últimos 20 años, producto de la visión estratégica del comandante Hugo Chávez (1954-2013).

6 octubre 2019

(Con información de Prensa Latina)

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Paz para el pueblo y guerra para la selva: la deforestación en Colombia aumenta tras el fin de la guerrilla

Las cifras de la tala ilegal venían mejorando hasta que el gobierno de Santos comenzó a negociar el acuerdo de paz

La ausencia de las FARC ha creado un vacío aprovechado por quienes se apoderan de la selva para actividades como la minería, la ganadería y el cultivo de coca

En 2016 se perdieron 179 mil hectáreas de bosque en Colombia, cifra que ha ido a más en los siguientes años

El acuerdo de paz que firmó el gobierno de Juan Manuel Santos con las FARC el 24 de noviembre de 2016 fue un hito para la sociedad colombiana, desangrada por 52 años de conflicto. También fue un punto de inflexión para las selvas de un país que, tras una década de mejoras en la tasa de deforestación, perdió ese año una superficie de bosque comparable a la de Toledo, Guipúzcoa o Almería: 179.000 hectáreas.

Según los datos del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), el ritmo de la deforestación en la Amazonia colombiana y otras reservas forestales del país llevaba diez años bajando de forma casi ininterrumpida. Pero en 2016 la tasa comenzó a acelerar de nuevo, con una subida de 44% en la superficie deforestada de ese año y otra del 23% en la del siguiente. La ganadería, el oro, la madera y la coca protagonizan gran parte del aumento de un fenómeno que, según los datos del IDEAM, es la principal fuente de gases de efecto invernadero de Colombia (debido al CO2 que se libera al talar los árboles). Por no hablar del daño irreversible al hábitat de las comunidades indígenas, además de la dramática pérdida en biodiversidad y recursos hídricos.

De acuerdo con el profesor y consultor medioambiental Manuel Rodríguez Becerra, que en 1993 fue el primer ministro de Medioambiente de Colombia, para entender lo ocurrido hay que distinguir entre el año del acuerdo de paz y lo que vino después. Según él, el aumento de la deforestación durante 2016 se explica por la negociación con las FARC, un momento en que el Gobierno quiso alejar fuentes de conflicto: "La mayor tolerancia que hubo ese año con las FARC les permitió aumentar la deforestación para los cultivos de coca". 

Paradójicamente, Rodríguez Becerra también atribuye el incremento del 2017 a las FARC, aunque esta vez el motivo fue su retirada de la zona. "Una vez hecho el proceso de paz el gobierno de Santos no tomó el control efectivo del antiguo territorio de las FARC y algunas regiones se convirtieron en tierra de nadie y comenzaron los procesos de apropiación". La explicación es la siguiente: en su último año, las FARC aprovecharon la tregua negociadora para aumentar las plantaciones de coca, pero en la década anterior habían ejercido de vigilantes impidiendo que los campesinos deforestaran. Entre otros motivos, porque así dificultaban el acceso del ejército colombiano a su área.

Terminado el miedo a una represalia de las FARC, en 2017 llegaron los grandes capitales. Como dice Rodríguez Becerra, "se puede ver claramente el tamaño de los deforestadores, porque en tres meses talan hasta 1.500 hectareas en áreas perfectamente trazadas y hacer eso significa una capacidad grande, tener mucho dinero".

Según Brigitte Baptiste, que hasta julio dirigió el Instituto Humboldt para la Investigación sobre la Biodiversidad de Colombia, uno de los factores de la impunidad de los responsables es la falta de claridad de los títulos de propiedad. A principios de los años 40, explica, "se instituyó un mecanismo para proteger a los campesinos y fue que tras 20 años de ocupación, si presentaban pruebas de desarrollo productivo, eran reconocidos como propietarios".

"Lo que era una ley con buena intención acabó convirtiéndose en un incentivo para el robo de tierras del Estado", concluye Baptiste. Agrega que hay procesos históricos de ocupación que aún no han sido resueltos, con comunidades agrícolas viviendo hace décadas en reservas forestales sin títulos: "Sólo los cafeteros fueron apoyados por el Estado con títulos claros desde principios del siglo XX, por eso casi no hay conflictos en tierras cafeteras".

Al abuso de la ley se añade la falta de reacción estatal por la dificultad de hacer valer la ley en un territorio con escasa implantación de las fuerzas de seguridad. "Las autoridades regionales no tienen personal o están cooptadas por los ilegales", resume Baptiste. "Y tampoco es que puedan hacer mucho, si tratas de llegar sin respaldo a una zona donde se está deforestando, no tienes ninguna opción de salir vivo".

La alternativa a castigarlos con la ley es eliminar los incentivos económicos de la deforestación. La venta de la coca ilegal ya está prohibida, pero el veto se podría extender a la ganadería de tierras deforestadas. Una medida elemental, según Baptiste, "que algunos congresistas y senadores resisten pidiendo hacer un punto de corte para que solo afecte a lo deforestado a partir del año 2016". Sostiene: "Me da la idea de que quienes lo piden están envueltos en la corrupción".

Según Rodrigo Botero, de la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible, la responsabilidad de muchos poderes públicos se hace evidente cuando hacen llegar servicios como carreteras o electricidad a tierras no formalizadas, "generando un estímulo a la apropiación de tierras que luego son incorporadas a la frontera agropecuaria".

Pero también hay motivos para el optimismo. A principios de 2018, un grupo de niños y jóvenes ayudados por la ONG DeJusticia presentaron una demanda contra el Estado colombiano exigiendo que les garantizase una vida libre de catástrofes medioambientales. Un año después, la Corte Suprema les dio la razón, exigiendo al Gobierno cumplir con sus promesas de frenar la deforestación en la Amazonia colombiana. 

Los activistas esperan que la presión del fallo contribuya a que el nuevo gobierno de Iván Duque acelere la dotación de recursos para capturar y castigar a los responsables de la deforestación. Tras los aumentos de 2016 y 2017, el ritmo de deforestación mejoró en 2018. Aunque sigue en niveles catastróficos, las 197.000 hectáreas del año pasado representan una reducción de 10% con relación al 2017. Según Baptiste, el Gobierno ha desplegado recientemente fuerzas en algunas zonas y ha habido señales de control en el Amazonas pero aún es pronto para saber si 2019 confirmará la tendencia con nuevas bajas. "Como la deforestación es una actividad tan estacional, hay que esperar a que termine la temporada de lluvia, en las próximas semanas veremos en los satélites si sigue aumentando o no".

Por Francisco de Zárate

30/09/2019 - 22:03h

Publicado enColombia