El capitalismo contra la democracia en Europa y América Latina

Empecemos con la cita de un ensayo sobre la democracia burguesa en Rusia, escrito en 1906, tras la derrota de la primera revolución rusa:

 

Es sumamente ridículo creer que existe una afinidad electiva entre el gran capitalismo, tal como se importa actualmente a Rusia y como se conoce en Estados Unidos (...), y la ‘democracia’ o la ‘libertad’ (en todos los significados posibles de la palabra); la verdadera pregunta debería ser ¿cómo es ‘posible’ que estos conceptos existan, a largo plazo, bajo la dominación capitalista? 


¿Quién es el autor de este lúcido comentario? ¿Lenin, Trotsky o, quizás, Plekhanov? Es de hecho Max Weber, el conocido sociólogo burgués. Aunque jamás desarrolló tal idea, está sugiriendo que hay una contradicción intrínseca entre el capitalismo y la democracia. 

 

La historia del siglo xx parece confirmar esa opinión: muy a menudo, cuando el poder de las clases dominantes se veía amenazado por el pueblo, la democracia era puesta a un lado como un lujo que no podía permitirse y reemplazada por el fascismo —Europa en las décadas de 1920-30— o las dictaduras militares en Latinoamérica en las décadas de 1960-70.

 

Afortunadamente, éste no es el caso de Europa y Latinoamérica en la actualidad; sin embargo, hemos experimentado, en particular durante las últimas décadas con el triunfo del neoliberalismo,una democracia de baja intensidad, una democracia sin contenido social que se ha convertido en recipiente vacío. Cierto, aún tenemos elecciones, pero parecería que hay un solo partido, el Partido del Mercado Unido, con dos variantes que tienen sólo diferencias limitadas: la versión neoliberal de la derecha y la versión socioliberal de centro-izquierda.

 

El debilitamiento de la democracia es particularmente visible en el funcionamiento oligarca de la Unión Europea, donde el Parlamento tiene poca influencia, mientras que el poder se encuentra asido con fuerza por las manos de órganos no elegidos, tal como la Comisión Europea o el Banco Central Europeo. De acuerdo con Giandomenico Majone, profesor en el Instituto Europeo de Florencia y uno de los teóricos semioficiales de la Unión, el continente necesita “instituciones no mayoritarias”; es decir, “instituciones públicas que, a propósito, no sean responsables hacia los electores ni hacia los oficiales electos”: éste representa el único camino para protegernos de “la tiranía de la mayoría”. En dichas instituciones, “cualidades como la experiencia, el conocimiento, la discreción profesional y la coherencia (...) son mucho más importantes que la responsabilidad democrática directa”. Apenas puede imaginarse una apología más descarada de la naturaleza oligarca y antidemocrática de la Unión.

 

Con la actual crisis económica, la democracia ha descendido a sus niveles más bajos. En un editorial reciente, el diario francés Le Figaro escribió que la presente situación es excepcional, y esto explica por qué los procedimientos democráticos no pueden ser siempre respetados; cuando los tiempos normales vuelvan podremos restablecer una legitimidad democrática. Tenemos por tanto una especie de “estado de excepción” económico/político en el sentido que Carl Schmitt le atribuía. Pero ¿qué soberano tiene el derecho de proclamar, de acuerdo con Schmitt, el estado de excepción? Durante algún tiempo después de 1789 y antes de la proclamación de la República Francesa, en 1792, el rey tenía el derecho constitucional al veto. Cualquiera que fuesen las resoluciones de la Asamblea Nacional y los deseos y las aspiraciones de la población gala, la última palabra pertenecía a su majestad.

 

Actualmente, en Europa el rey no es un Borbón o un Habsburgo sino el capital financiero, aliado a los grandes capitales industriales. Todos los gobiernos europeos actuales son funcionarios de ese monarca absolutista, intolerante y antidemocrático. Ya de derecha, “centro-extremo” o seudoizquierda, ya conservadores, democristianos o socialdemócratas, todos sirven fanáticamente el derecho al veto de su majestad. La total y absoluta soberanía en la Europa actual supone por tanto el mercado financiero global. Los mercados financieros dictan a cada país los salarios y las pensiones, los recortes del gasto social, las privatizaciones, y el índice de desempleo. Hace algún tiempo, designaban de modo directo a los líderes de gobierno (Papademos en Grecia y Mario Monti en Italia), seleccionando supuestos “expertos”, fieles sirvientes suyos.

 

Veamos de cerca a algunos de estos “expertos” todopoderosos. ¿De dónde vienen? Mario Draghi, titular del Banco Central Europeo, es antiguo gerente de Goldman Sachs; Mario Monti, antiguo miembro de la Comisión Europea, fue asesor de Goldman Sachs. Monti y Papademos son miembros de la Comisión Trilateral, un club muy selecto de políticos y banqueros que deciden qué hacer y cuáles medidas tomar. El presidente de la Comisión Trilateral Europea, Peter Sutherland, se desempeñó como integrante de la Comisión Europea y gerente de Goldman Sachs; el vicepresidente de la Comisión Trilateral, Vladimir Dlouhy, otrora ministro checo de Economía, es asesor de Goldman Sachs para Europa del Este. En otras palabras, los “expertos” a cargo de salvar Europa de la crisis solían trabajar para uno de los bancos directamente responsables de la crisis hipotecaria en Estados Unidos. Esto no indica una conspiración para entregar Europa a Goldman Sachs; sólo ilustra la naturaleza oligarca de la elite “experta” que gobierna la Unión.

 

Los gobiernos de Europa son indiferentes a la protesta pública, las huelgas, las manifestaciones masivas y la opinión o los sentimientos de la población; están atentos —y en extremo— sólo a la opinión y los sentimientos de los mercados financieros, sus empleados y las agencias de notación. En la seudodemocracia europea, consultar a la gente vía plebiscito es herejía peligrosa o, peor aún, crimen contra el Santo Mercado. El gobierno griego, encabezado por Syriza, la Coalición de la Izquierda Radical, fue el único que tuvo el valor de organizar una consulta popular.

 

El referéndum griego fue respecto no sólo a factores económicos y sociales fundamentales sino, también y en primer plano, a la democracia. El 61.3 por ciento del “no” supuso un intento por desafiar el veto Real de las finanzas. Esto pudo haber constituido un primer paso hacia la transformación de Europa, de una monarquía capitalista a una república democrática; sin embargo, las instituciones europeas oligarcas de hoy tienen tolerancia escasa por la democracia. Dichas instituciones penaron de inmediato al pueblo griego por su insolente intento de rechazar el austericidio. La deudocracia está de vuelta en Grecia para vengarse; impone un brutal programa de medidas económicamente recesivas, socialmente injustas y humanamente insostenibles. La derecha alemana fabricó este monstruo y lo forzó sobre el pueblo de Grecia con la complicidad de los falsos “amigos” de ésta (Hollande, Renzi y otros).

 

En Latinoamérica, la democracia continúa enfrentando fuertes embates por el capital. Tras las dictaduras, trabajadores del campo y de la ciudad asediaron de nuevo su tiranía, recetada en fuertes dosis de neoliberalismo durante la llamada década perdida, y más adelante aún: se trató de la ofensiva de las clases dominantes en respuesta a la situación económica global y a la existencia de procesos de construcción de poder popular, que conduce al ejercicio de la democracia desde abajo. Ante las decisiones elaboradas en pequeños comités empresariales, y acatadas por gobiernos serviles, campesinos, indígenas y trabajadores pusieron en pie organizaciones populares tendentes a otorgar capacidad de veto a las movilizaciones sociales a principios de siglo, en diversos países de la región. La guerra del agua y la del gas en Bolivia entrañan expresiones nítidas del ascenso experimentadas por la movilización popular. Ésta fue una conquista de la democracia ejercida desde abajo, que visibilizó la profunda conexión entre el aspecto social y el ejercicio de la democracia directa.

 

Una vez más, la marcha del capital pudo cuestionarse sólo desde la movilización popular, desde asambleas populares que encontraron nuevos sujetos y regiones para la movilización. El ascenso de la democracia popular fue capaz de trazar una estela que avanzó desde la protesta (por ejemplo, el estallido argentino de 2000-2001), conquistó capacidad de veto, respecto a determinadas políticas neoliberales (Bolivia, Ecuador, Argentina), e impulsó la llegada de nuevos gobiernos en toda la región. Ello colocó nuevas condiciones en la relación entre democracia, participación popular y justicia social. Con distintos grados y matices, la llegada de estos movimientos y de nuevos gobiernos suscitó procesos de democratización de las estructuras institucionales (proyectos de presupuesto participativo en centros urbanos), e incluso más allá de éstas en procesos de autogestión territorial (comunidades zapatistas, autogestión de fábricas y recursos naturales), procesos de redistribución de la riqueza y, en los casos más radicales, dinámicas de expropiación de recursos estratégicos al gran capital (como en Bolivia y Venezuela). Muchos de éstos evidenciaron que la profundización de la democracia, desde una visión participativa y comunitaria, y la justicia social se relacionan con la existencia de potentes movimientos sociales y de organizaciones populares (comunas, asambleas, consejos, sindicatos) tendentes a tomar en sus manos el control de un territorio o de alguna función social como la seguridad.

 

Sin embargo, el capitalismo no fue derrotado en la región. En toda Latinoamérica, las derechas se reorganizaron, con distintas estrategias acordes con la correlación de fuerzas existente y la historia política de cada país. Los ejemplos más significativos durante este periodo se hallan en Paraguay, Honduras y Venezuela, pero también en Ecuador, Brasil y México. En 2009, Manuel Zelaya fue destituido como presidente de Honduras por la Suprema Corte de Justicia, acusado de traición a la patria. En el fondo, la traición fue del gran capital, vulnerador de la voluntad popular ante la trayectoria de un gobierno que tomó relaciones con Petrocaribe, se unió a la Alianza Bolivariana para América y presentó la iniciativa de impulsar una asamblea constituyente a través de un plebiscito. En Paraguay (2012), el gobierno de Lugo fue víctima de un golpe de Estado parlamentario, organizado mediante un proceso de destitución articulado por el Senado. Este cuerpo legislativo acusó al Ejecutivo en turno de inducir un clima de violencia entre las fuerzas públicas y un intento de toma de tierras por campesinos. Evidentemente, ello implicó un enorme revés para la democracia y la vuelta al gobierno del reaccionario Partido Colorado.

 

Los casos de Paraguay y de Honduras ejemplifican cierta diversificación estratégica por las derechas latinoamericanas. A diferencia del periodo anterior, y ante una correlación de fuerzas menos favorable, se valen de la manipulación mediática (muchas veces con control monopólico de los grandes medios de comunicación, como en Venezuela y México) e institucional para derribar gobiernos electos democráticamente, que incluso no mostraron rasgos de radicalidad comparable con los gobiernos de Venezuela o Bolivia. Desde luego, Venezuela ha sido uno de los blancos preferidos, pues al imperialismo resulta insoportable que un gobierno de izquierdas controle una de las mayores reservas de petróleo. La situación ha dado lugar a la aparición de diversas derechas, algunas recalcitrantes, ligadas de modo directo con los segmentos más reaccionarias de las clases dominantes estadounidenses (Tea party), y otras con un perfil más suave y democrático. Ambas corrientes han intentado, como en otros países de la región, arrancar a la izquierda algunas de sus esenciales banderas de la lucha democrática. Desde la muerte de Chávez —la gran fortaleza, pero también la gran debilidad del proceso bolivariano—, la derecha ascendió en los planos político y electoral, aprovechando y provocando escenarios de inflación y de tendencia a la dolarización de la economía y canalizando ciertos ámbitos de descontento social.

 

Respuestas más radicales pueden observarse en el caso de México. Los monumentales fraudes electorales de 1988 y de 2006 expresaron el consenso y la alianza entre las clases dominantes del país y el imperialismo estadounidense. En 2006, el candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador levantó un discurso que halló, en el horizonte social-liberal de Lula, un ejemplo para su proyecto de gobierno, lejos de Hugo Chávez y Evo Morales. Pese al perfil profundamente moderado de su propuesta de gobierno, los grandes capitales decidieron cancelar el proceso por la fuerza, efectuando un fraude obsceno y desatando, como respuesta a la ilegitimidad del proceso, la llamada guerra contra el narcotráfico, que ha cobrado más de 150 mil vidas en los últimos años. En este periodo es posible identificar, como en Europa, personajes que conectan el control financiero con funciones gubernamentales vitales para el capital financiero. Agustín Guillermo Carstens Carstens, actual gobernador del Banco de México, fue uno de los principales artífices de la estrategia económica y financiera del gobierno de Felipe Calderón en 2006; no por casualidad, en el periodo anterior fungió como importante directivo del Fondo Monetario Internacional.

 


 

Mientras la crisis empeora y la indignación pública se incrementa, hay una tentación creciente entre varios gobiernos por distraer la atención pública hacia un chivo expiatorio: los inmigrantes. Así, extranjeros indocumentados, inmigrantes no comunitarios, musulmanes y gitanos son presentados como la amenaza principal de la Unión Europea. Esto permite por supuesto muchas oportunidades para partidos racistas, xenófobos, semifascistas o abiertamente fascistas que proliferan y son ya, en varios países, parte del gobierno —una seria amenaza a la democracia en el continente.

 

La única esperanza es la creciente aspiración por una Europa que vaya más allá de la competición salvaje, las brutales políticas de austeridad y las eternas deudas por pagar. Otra Europa es posible: una democrática, ecológica y social. Pero ésta no se alcanzará sin un esfuerzo común de las poblaciones europeas que traspase las fronteras étnicas y los estrechos límites del Estado-nación.

 

Lejos de creer que la batalla de la democracia contra el capital ha sido ganada en Latinoamérica, estamos convocados a observar que el capital conserva buena parte de su poder en la región y que ello representa una amenaza constante en el campo político. Tampoco podemos olvidar los delicados acontecimientos de Ecuador (cuando Correa fue retenido por un contingente de policías) y Bolivia (cuando a Evo Morales no se permitió aterrizar en Francia y Portugal ante el rumor de que Snowden fuera a viajar con él), así como la existencia de bases militares. Hay una necesidad apremiante de profundizar la democracia mediante la construcción de poder popular; un ejemplo muy significativo al respecto son las comunas generadas en Venezuela desde 2009. Es importante remodelar los Estados desde una visión que sobrepase y rompa con los designios de la democracia liberal y los dictados del gran capital. Las experiencias conquistadas en las asambleas constituyentes resultan fundamentales, sin perder de vista la necesidad de construir poder popular más allá de sus formas estatales, generando un puente y vínculo entre lo democrático y lo comunitario, como demuestran diversas experiencias en la actualidad, para repensar los horizontes anticapitalistas y comunistas de nuestro siglo.

 

Sin duda, la baja en el precio de las commodities y del petróleo afecta gravemente la base de las políticas de redistribución de estos gobiernos, y tiende a aumentar las condiciones de inflación y a otorgar condiciones para ataques económicos y políticos por los grandes capitales del continente, aliados del imperialismo estadounidense. Coincidimos en la idea de defender frente al imperialismo a gobiernos elegidos de modo democrático, apoyando las medidas tendentes a profundizar la democracia y la equidad. Sin embargo, es fundamental distinguir las disidencias que emergen desde el campo de las derechas y las provenientes de manera legítima desde el campo popular y la izquierda. La conciencia y organización populares, necesarias para barrer a la derecha del continente, sólo pueden provenir de procesos de autoorganización, donde la pluralidad y el debate hacen parte de la creatividad revolucionaría.

 

En otras palabras, nuestra esperanza por el futuro está en la indignación popular y los movimientos sociales, expandidos en particular entre la juventud y las mujeres en diversos países. Para estos movimientos, resulta cada vez más evidente que la lucha por la democracia es una contra el neoliberalismo y —en un último análisis— el mismo capitalismo, un sistema inherentemente antidemocrático, como Max Weber señaló hace más de 100 años.

 

 

Post Scriptum

 

La inmigración a Europa de cientos de miles de refugiados, víctimas de los conflictos del Medio Oriente —y de las intervenciones imperialistas—, ha provocado en muchos gobiernos reacciones histéricas, xenófobas y racistas; el caso más brutal lo representa el ultraderechista de Hungría, pero está lejos de ser el único. Por otro lado, los atentados terroristas de ISIS en París han servido de pretexto para que la seudosocialista administración gala imponga un estado de excepción, suspendiendo las garantías constitucionales. En las elecciones regionales en Francia, el Frente Nacional se proyecta como el primer partido en el país, en tanto que los organismos de derecha y centro-izquierda retoman las temáticas racistas e islamófobas de Marine Le Pen. Hay por fortuna focos de resistencia de la izquierda radical en Portugal, Grecia, Estado español, Inglaterra y otros territorios, pero predominan en la Unión Europea el desastre neoliberal y la ofensiva de fuerzas fascistas y racistas. Ambos representan tendencias profundamente antidemocráticas.

 

Al mismo tiempo, la victoria de Macri y la derecha en Argentina, los desastrosos resultados del Partido Socialista Unido de Venezuela, que colocan un escenario donde el parlamento es dirigido por la derecha, y el juicio iniciado contra Dilma en Brasil constituyen la apertura de un nuevo periodo en el que, a la crisis económica y el reflujo de las movilizaciones y los gobiernos de izquierda, se suma una ruptura política que amenaza de manera contundente la estabilidad de la izquierda en Latinoamérica. Este viraje, desde luego, debe impulsar la más amplia unidad contra la escalada golpista, sin olvidar la urgencia de generar una visión crítica en torno al transformismo experimentado por algunos gobiernos progresistas, como el del PT en Brasil, que se han aproximado a posiciones social-liberales, reproduciendo patrones económicos extractivistas y rentistas, y que hoy parecen llegar a un callejón sin salida. Los acontecimientos mencionados profundizan de modo simultáneo la reorganización de la derecha y el asedio a la democracia conquistada por las movilizaciones en las últimas décadas. Pese a esas condiciones, sectores significativos de las mayorías del continente presentan una conciencia que confronta abiertamente al neoliberalismo, y en cierta medida al propio capitalismo. Con seguridad, esta energía hará frente a la salida autoritaria formulada por las derechas y el imperialismo estadounidense, pues no todo está dicho en el continente.

 

 

*Revista Memoria (México)

 

 

 

Publicado enPolítica
Viernes, 25 Marzo 2016 07:23

Hacer negocios

Hacer negocios

Cincuenta y cinco años después de la incursión anticastrista en Bahía de Cochinos, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, culmina con una visita a Cuba su política de parsimonia hacia América Latina, y sigue viaje a Argentina donde, en el cuadragésimo aniversario del golpe militar, un gobierno proempresarial retorna el país al redil financiero.

 

En el mensaje inaugural de su presidencia, en enero de 2009, Barack Obama resumió el motivo central de su política exterior: “Tendemos la mano abierta si estás dispuesto a aflojar tu puño”. Y ésa ha sido la línea de su política hacia América Latina, junto con una evaluación acertada de las crisis, las supuestas amenazas a la seguridad nacional de Estados Unidos y la conveniencia de dejar que los vecinos arreglen a su manera sus disputas domésticas.


Cuando Obama llegó a la Casa Blanca la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, o Alba, nacida cuatro años antes, estaba en su auge con un enfoque de mini guerra fría (casi dos décadas después de terminada la Guerra Fría), según el cual en las Américas había dos bandos irreconciliables: los lacayos del imperialismo yanqui y los adalides de una nueva independencia.


“Cuando asumí la presidencia, en la primera Cumbre de las Américas a la cual asistí Hugo Chávez era todavía la figura dominante en la conversación”, recordó Obama en una extensa entrevista con la revista The Atlantic. “Y temprano tomamos la decisión muy estratégica de que, en lugar de inflar a Chávez como un adversario gigante de tres metros de altura, le daríamos la dimensión adecuada. Nos dijimos: ‘No nos gusta lo que pasa en Venezuela, pero no es una amenaza para Estados Unidos’.”


Siete años más tarde, Chávez es un ícono y su sucesor Nicolás Maduro sigue alertando regularmente sobre los planes imperialistas para invadir Venezuela o derrocar su gobierno por otros medios. No obstante lo cual, Venezuela necesita de Estados Unidos, donde coloca alrededor del 40 por ciento de sus depreciadas exportaciones petroleras, y de donde proviene casi el 40 por ciento de las importaciones, incluidos alimentos, que consumen los venezolanos. Visto desde Estados Unidos, Venezuela ha bajado a cuarto o quinto proveedor de petróleo, de unos 60 mil barriles diarios en 1990 a menos de 35 mil, o menos del 10 por ciento del petróleo que importa.


La parsimonia de Obama en su política hacia América Latina incluyó el aguantarse las diatribas, enfocándose en cambio en las relaciones reales de comercio, tráfico de drogas, migraciones y lucha contra el terrorismo. “Cuando vi a Chávez, le estreché la mano y él me dio una crítica marxista de la relación de Estados Unidos con América Latina”, recordó refiriéndose al ejemplar de Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano, que el entonces presidente venezolano le regaló en abril de 2009 en Trinidad y Tobago. “Y yo tuve que sentarme allí y escuchar la arenga de hora y media de Ortega contra Estados Unidos”, continuó, esta vez en referencia al presidente de Nicaragua, quien de guerrillero ha pasado a ser presidente por tres lustros. “Pero el estar allí, sin tomar todo eso demasiado en serio, porque realmente no era una amenaza para nosotros, ayudó a neutralizar el sentimiento antiestadounidense en la región.”


Refiriéndose a acciones militares emprendidas por el ex presidente Ronald Reagan, como por ejemplo la invasión de Granada en 1989, dijo que “es difícil argumentar que nos ayudaron a moldear los acontecimientos mundiales, aunque sirvieran para ganar puntos políticos dentro de Estados Unidos. O en el caso Irán-Contras en el cual apoyamos paramilitares derechistas y en nada contribuyó a realzar nuestra imagen en América Central y, en definitiva, tampoco tuvo éxito”, añadió, apuntando a que el gran enemigo de Reagan, Daniel Ortega, sigue siendo presidente en Nicaragua.


En resumen, la política del presidente Obama hacia América Latina ha sido, y es, la de que si un conflicto interno en Bolivia o en Venezuela o en Honduras no representa una amenaza directa y grave a la seguridad nacional, ¿para qué vas a meterte? Dejalos que se las arreglen entre ellos a su manera, y sigamos haciendo negocios.

 

AL COSTADO.

 

Durante su presidencia, hasta ahora, Obama ha visitado Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Jamaica, Panamá, Trinidad y Tobago una vez cada uno, y cinco veces ha viajado a México. En el conjunto de la política internacional de Estados Unidos, la región ha seguido en el segundo plano que ha tenido históricamente. Si uno busca referencias a América Latina en los debates de los actuales candidatos presidenciales, la escasez induce con certeza a apostar que América Latina y el Caribe seguirán al costado. El giro fundamental, y de mayores consecuencias históricas, en la política internacional de Obama ha sido el reconocimiento de que el conflicto de Oriente Medio ya no es la prioridad mayor, y que el futuro económico que interesa a Washington emerge en Asia, con avances prometedores en África y América Latina. El Oriente Medio, en la visión obamiana, es una región de la cual es mejor mantenerse alejado y que, gracias a la pujanza del sector energético de Estados Unidos, pronto tendrá un peso ínfimo en la economía de este país.


Obama llegó a la presidencia con la promesa de que terminaría la intervención militar en Irak y haría todo lo posible por concluirla en Afganistán. Las dos han probado que, tras el gasto de miles de millones de dólares y la pérdida de miles de vidas de soldados estadounidenses, los conflictos no se resuelven y quizá se agravan por la presencia washingtoniana. Ambas aventuras han probado, asimismo, que tras la retirada estadounidense son los locatarios los que tienen que resolver sus disputas.


Aunque ha sido prolífico en el uso de drones (aviones robot) para liquidar terroristas desde el aire, el presidente es reacio a enviar tropas de Estados Unidos a nuevas intervenciones militares. De ahí que las alertas de invasión que suenan en Caracas resulten ridículas en Washington.


En cambio, Obama, que nació en el año en que un mini ejército instruido, armado, financiado y transportado por la Agencia Central de Inteligencia intentó derrocar a Fidel Castro, gana esta semana muchos puntos entre los latinoamericanos con su visita a Cuba. El cuco castrista también se ha evaluado en su dimensión real, y al tiempo que empresarios estadounidenses y empresarios cubanos atropellan en la búsqueda de negocios, un presidente de Estados Unidos pisa la isla por primera vez en casi noventa años. La misma isla donde las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, el grupo guerrillero más grande y más antiguo de América Latina, negocian con auspicio cubano la paz con el gobierno de Colombia.


“Nadie podría calificarla como una gran política exterior, pero al menos la diplomacia regional de Obama merece elogio, y bien podría ganarse el respeto de una América Latina antes desencantada”, dijo a Brecha Larry Birns, director del Consejo de Asuntos Hemisféricos. “Se requirió bastante coraje político para que la Casa Blanca iniciara lo que ha resultado ser un cambio sustancial: la creación de una auténtica política hacia Cuba en remplazo de lo que había sido una política muy rígida, mantenida durante décadas.” De todos modos, recordó, Obama “sigue exhibiendo un grado de persistencia mientras desencuaderna las rigideces de su política contra La Habana. Como si quisiera aplacar a los cubanos anticastristas de Miami, Obama ha reforzado lo que ya ha sido una rígida política de Washington en materia de derechos humanos”.


Peter Hakim, presidente emérito del Diálogo Interamericano, opinó que las visitas de Obama a Cuba y Argentina son,“superficialmente, similares. Quiere reconstruir las relaciones después de un considerable período de hostilidad y Cuba representa un vuelco histórico para Estados Unidos destinado a eliminar el último retazo de su política de Guerra Fría, a menudo tenebrosa, hacia América Latina”, señaló.


Pero la continuidad de esos cambios, según Hakim, requerirá que Estados Unidos “finalmente levante su despreciado embargo comercial, y que el gobierno cubano haga más para abrir su política y economía, incluida la aceptación de las normas internacionales de derechos humanos, libertad de prensa e imperio de la ley”.

 

AFINIDADES

 

La visita a Argentina es “un asunto más sencillo”, continuó Hakim. “Obama quiere mostrar que, después de años de ignorar a Argentina, Estados Unidos puede restablecer una relación productiva con un gobierno menos belicoso, que maneje su economía de forma más responsable y que sea más predecible.”


Aunque un viaje de este tipo se planifica durante meses, sin duda la decisión reciente del gobierno del presidente Mauricio Macri de aceptar un arreglo con los llamados “fondos buitre” añade buenos aires a la visita de Obama.


Amnistía Internacional, por su parte, apuntó que “la visita histórica del presidente Obama a Cuba y Argentina brinda una oportunidad de oro para enfocar algunos de los problemas mayores que los tres países tienen en materia de derechos humanos”. En resumen, según AI, esos problemas son: en Estados Unidos el maltrato de los inmigrantes, en Cuba la falta de libertad de expresión y en Argentina la represión contra dirigentes sociales. “Si los presidentes Obama, Castro y Macri no discuten los asuntos cuestionables de derechos humanos en sus países, y no se ponen de acuerdo para dar pasos significativos que lleven a mejoras sustanciales, pasarán a la historia como gobernantes que eligieron ignorar el sufrimiento de millones de personas en lugar de ser los catalizadores del cambio”, dijo Erika Guevara Rosas, directora de AI para las Américas.


Decenas de académicos y activistas de los derechos humanos han pedido al gobierno de Estados Unidos la apertura de los archivos donde se guardan documentos relacionados con la “guerra sucia” durante la cual decenas de miles de personas fueron torturadas, desaparecidas o asesinadas.


El viaje de Obama “ocurre en momentos decisivos para la región”, señaló Cecilia Nahón, ex embajadora de Argentina en Estados Unidos. “Después de una década de exitosas políticas de crecimiento inclusivo que sacaron a millones de latinoamericanos de la pobreza, el panorama económico global desfavorable y las políticas de ajuste en la región ponen esos logros, conquistados con esfuerzo, en serio riesgo.”


“El viaje es el último paso en la estrategia del gobierno de Obama para fortalecer la influencia de Estados Unidos en la región después de una década de debilitamiento de su liderazgo”, añadió Nahón. “El apuro de Macri por aplicar una agenda fuertemente alineada con Estados Unidos, que ya ha debilitado la relación de Argentina con la región y otros países emergentes, ha proporcionado a Obama la plataforma que buscaba para ir al Sur.”


Para Adam Isacson, experto en política de seguridad regional en la Oficina de Washington para América Latina, o Wola, la gira de Obama “nos dice mucho acerca de su agenda para la región en lo que resta de su mandato”.
“Una visita es un paso histórico para descongelar las relaciones con un adversario de larga data”, dijo Isacson. “La otra es un abrazo rápido a un nuevo gobierno pro empresarial y pro Estados Unidos.”


“El subtexto es: ‘preferimos el modelo económico y político de Mauricio Macri, pero estamos dispuestos a dialogar con todos’”, añadió. “El gobierno de Obama propone que el diálogo, los contactos, más que el aislamiento y las admoniciones, pueden espolear gradualmente a los regímenes para que den más espacio a la democracia. Cuba es una prueba de esta hipótesis pero, dado que los cambios que se esperan son graduales, el debate no acabará cuando Obama deje la Casa Blanca en 11 meses.”

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EU: Cuba, la única dueña de su destino.

Los presidentes Barack Obama y Raúl Castro ratificaron ayer el inicio de una nueva relación entre Estados Unidos y Cuba, al cabo de una histórica reunión en la que también coincidieron en que persisten sus desacuerdos.

 

Obama celebró un nuevo día en sus vínculos, tras más de medio siglo de hostilidades. E incluso fue aún más lejos al afirmar que el asunto de los derechos humanos ya no será un obstáculo en ese diálogo.

El objetivo del diálogo sobre derechos humanos no es que Estados Unidos le dicte a Cuba cómo debe gobernarse, sino asegurarnos de que tenemos una conversación franca, honesta sobre este tema, y de que podamos aprender los unos de los otros, señaló Obama en la rueda de prensa posterior, que fue transmitida en directo por la televisión cubana.

Ahí, Castro destacó que debemos aprender el arte de convivir de forma civilizada con nuestras diferencias, y exigió una vez más el cese del bloqueo, así como la devolución de Guantánamo.

Nos oponemos a la manipulación política y al doble rasero sobre los derechos humanos. Cuba tiene mucho que decir y mostrar al mundo, advirtió Castro, quien habitualmente no ofrece conferencias de prensa.

Obama, quien ayer por la tarde sostuvo un encuentro con empresarios, aseveró: el embargo se va a terminar; cuándo, no puedo estar del todo seguro, pero creo que este camino por el que vamos continuará más allá de mi administración.

Con la frase buenas tardes en español arrancó Obama su participación en la rueda de prensa conjunta celebrada después de que ambos mandatarios sostuvieron un encuentro en el Palacio de la Revolución, donde recibió honores correspondientes a su investidura.Hace medio siglo, la imagen de un presidente de Estados Unidos aquí en La Habana hubiera sido inimaginable, pero es un nuevo día entre nuestros dos países, dijo Obama, el primer presidente estadunidense en viajar a Cuba en 88 años.

El último en hacerlo fue el republicano Calvin Coolidge, en 1928, y lo hizo a bordo de un barco de guerra, lo que fue evocado el pasado domingo por el propio Obama a su llegada.

Ayer afirmó que la nueva política de Estados Unidos hacia Cuba está guiada por un objetivo primordial:avanzar el interés mutuo de ambos países, incluyendo mejorar la vida de los cubanos y estadunidenses. Por eso estoy aquí.

Destacó que después de cinco décadas muy difíciles, las relaciones entre Washington y La Habana no se transformarán de la noche a la mañana.

Expuso que hemos podido conversar sobre los derechos humanos... y mientras discutimos estas diferencias, creemos que podemos seguir avanzando en vencer los desacuerdos, este es el caso de los pasados 15 meses.

El jefe de la Casa Blanca, quien elogió el espíritu de apertura de Castro, se refirió de este modo al inicio del proceso de normalización entre ambas naciones, cuando los presidentes Castro y Obama revelaron su decisión de restablecer relaciones diplomáticas el 17 de diciembre de 2014.

Continuamos teniendo importantes diferencias, incluyendo en (materia de) democracia y derechos humanos. El presidente Castro y yo hemos mantenido conversaciones muy francas y sinceras sobre estos temas, añadió el mandatario estadunidense, quien resaltó que tras la reanudación de relaciones bilaterales, en julio de 2015, ahora discuten estas diferenciasdirectamente.

Tenemos dos sistemas diferentes de gobiernos, dos economías diferentes. Y tenemos décadas de profundas diferencias, tanto bilateral como internacionalmente, recordó Obama, quien se mostró en favor de moverse para delante, no mirar hacia atrás.

Hizo énfasis en que su gobierno no ve a Cuba como una amenaza para Estados Unidos, y afirmó: El destino de Cuba no será decidido por Estados Unidos ni por ninguna otra nación. Cuba es soberana y su futuro será decidido por los cubanos, no por nadie más.

Y si bien manifestó su confianza en que su visita marque un nuevo capítulo en la historia de las relaciones, declaró que su gobierno seguirá defendiendo los principios básicos en los que cree, vaya donde vaya. Estados Unidos cree en la democracia, en la libertad de expresión. La libertad de reunión y la libertad de culto no sólo son valores estadunidenses, sino valores universales, afirmó Obama, quien aclaró que se iba a extender más en su exposición que su anfitrión, el primero que habló en la conferencia.

El presidente estadunidense insistió: El objetivo del diálogo de los derechos humanos no es que Estados Unidos dicte a Cuba cómo deben gobernarse ellos mismos, sino asegurarnos de que tenemos una conversación franca y sincera sobre este asunto.

El presidente estadunidense, Barack Obama, realizó ayer un recorrido por el memorial de José Martí.

Se mostró una vez más en favor de levantar el bloqueo a Cuba, pero recordó que no depende de él, sino del Congreso de su país, que está en manos de los republicanos, a los que llamó una vez más a cesar esa medida.Igual que continúo haciendo un llamado al Congreso para que levante el embargo comercial, he hablado con el presidente Castro sobre los pasos que instamos a que dé Cuba para mostrar que está preparada para hacer más negocios, incluyendo que permita más empresas conjuntas y que compañías extranjeras empleen a cubanos directamente, recalcó.

A su vez, Castro se pronunció por “concentrarnos en lo que nos acerca y no en lo que nos separa. Coincidimos en que nos queda por delante un largo y complejo camino por recorrer, pero lo importante es que hemos comenzado a dar pasos.

Eso implica aceptar y respetar las diferencias y no hacer de ellas el centro de las relaciones, concentrarnos en lo que nos acerca y no en lo que nos separa... Derrumbar un puente es fácil; reconstruirlo sólidamente es una tarea mucho más larga y difícil, agregó.

Recordó la hazaña de la nadadora estadunidense Diana Nyad, quien el 2 de septiembre de 2013 logró a la edad de 64 años cruzar a nado y sin jaula protectora contra los tiburones el estrecho de Florida. “Esta proeza contiene un fuerte mensaje que debería servirnos de ejemplo para las relaciones bilaterales... si ella pudo, entonces nosotros también podremos”, afirmó.

No obstante, insistió en que lo más relevante es haber dado los primeros pasos para cimentar una relación de nuevo tipo sin precedente en la historia de ambos países, y también refirió que durante la plática no se pudo abordar la situación de desestabilización en Venezuela, al tiempo que respaldaron el proceso de paz en Colombia.

 

Los acuerdos

 

Castro destacó los acuerdos suscritos entre ambas naciones desde que comenzó el deshielo en diciembre de 2014, y anunció otros que firmarán sobre cooperación en materia agrícola, así como la colaboración contra enfermedades como el zika y el cáncer.

Obama, además, resaltó el progreso en los acuerdos de colaboración suscritos hasta el momento, lo que a su juicio refleja la disposición de ambos países por continuar fomentando estos nexos.

Además, celebró la decisión de Cuba de eliminar el gravamen de 10 por ciento al dólar estadunidense, anunciada el pasado jueves por el canciller cubano Bruno Rodríguez.

Al mismo tiempo, consideró que este tipo de demostraciones pueden generar más oportunidades para desarrollar el comercio y la creación de empresas conjuntas.

De igual forma se refirió a la ampliación de los intercambios educativos, en materia de telecomunicaciones, los negocios en línea, la protección de los océanos, el cambio climático, el desarrollo biotecnológico, la transferencia de tecnología en el campo de la salud, la energía renovable y la lucha contra el narcotráfico, entre otros.

Los dos países rompieron relaciones en 1961, dos años tras el triunfo de la revolución de Fidel Castro, y han tenido duros enfrentamientos desde entonces. La enemistad ideológica y las hostilidades de Estados Unidos contra la isla pusieron al mundo al borde de una guerra nuclear en 1962, debido al despliegue de misiles soviéticos en la isla.

 

Homenaje a Martí

 

Obama inició la segunda jornada de su visita a Cuba con un homenaje al héroe nacional José Martí (1853-1895), ante cuyo monumento depositó una ofrenda floral, en lo que la agencia Dpa describió como señal del respeto a la independencia de Cuba.

En un mensaje enviado a los cubanos a través de Facebook, dijo: “He venido a La Habana a tender mi mano amistosa al pueblo cubano.

“Estoy aquí para enterrar el último vestigio de la guerra fría en América y para construir una nueva era de entendimiento que ayude a mejorar la vida de los cubanos”, aseguró en su texto, que difícilmente leerán la mayoría de los cubanos debido al acceso muy limitado a Internet en la isla.

Obama, quien viajó a la isla acompañado por su esposa Michelle, sus hijas Malia y Sasha, así como una amplia comitiva que incluye a 40 legisladores demócratas y republicanos, dirigirá un mensaje hoy al pueblo cubano desde el Gran Teatro de La Habana, se reunirá con disidentes y asistirá a un partido de beisbol, para después viajar a Argentina.

 

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Miércoles, 09 Marzo 2016 06:24

Tres documentos que pueden cambiar el mundo

Tres documentos que pueden cambiar el mundo

Tres documentos promovidos por EE.UU. aspiran a cambiar el entramado de relaciones entre estados y del mundo privado a nivel global.

 

El Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP) y el Acuerdo de Comercio de Servicios (TISA) son "los tres documentos sobre los que se asienta la estrategia de EE.UU.", escriben los periodistas del diario ruso 'Kommersant' Leonid Krutakov y Alekséi Makushkin.


Los tres documentos están cambiando fundamentalmente el marco del derecho internacional y del mercado de capitales, "lo que sugiere un futuro sin la ONU, la OMC, el Banco Mundial y el FMI", reza el artículo.


Los periodistas opinan que se trata de una respuesta de Washington a la nueva política de regionalización –por ejemplo la ASEAN o los BRICS–: "La humanidad ha entrado en una nueva era en la que compiten directamente megaproyectos de integración que la conciencia pública identifica como la lucha entre un mundo unipolar y otro multipolar".


La preparación de los textos de estos acuerdos se desarrolla completamente de espaldas a la sociedad. El secretismo es garantizado estrictamente por los representantes de las grandes empresas estadounidenses y el gobierno del país.
Además, existe una serie de desacuerdos graves entre EE.UU. y la UE sobre el acuerdo TTIP, entre los cuales figuran las diferencias normativas en materia de productos farmacéuticos, medio ambiente, tecnologías de información, alimentos y protección laboral, explica el artículo.


Por ejemplo, para el Reino Unido lo más alarmante es la posibilidad de privatización de los sistemas nacionales de salud y de los servicios públicos por parte de las grandes corporaciones estadounidenses, mientras que a Alemania y a Francia les preocupa la diferencia de las leyes laborales con EE.UU., sostienen los periodistas.


El TPP y el TTIP no son solo herramientas para crear zonas de libre comercio, sino que "regulan todo el complejo de la relaciones (no solo comerciales) que surgen en el curso de las actividades humanas, incluidas la política monetaria, inversiones, práctica judicial, cuestiones de secreto comercial, servicios de información, educación, salud y seguridad nacional". "El TPP y el TTIP cambian la cooperación interestatal", concluyen.


Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP)


El Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés) es un tratado de libre comercio multilateral fuertemente promovido por EE.UU. y negociado en secreto entre 12 naciones que bordean el océano Pacífico y que componen el 40% del PBI mundial: EEUU, México, Perú, Chile, Japón, Vietnam, Singapur, Brunei, Malasia, Australia y Nueva Zelanda.


De acuerdo con los documentos filtrados, los 12 países están tratando de eliminar todas las barreras al comercio, incluidas las leyes que garantizan la seguridad alimentaria, la protección de la agricultura y la privacidad de la información de los ciudadanos. El acuerdo no solo abarca temas comerciales, sino también aspectos sobre la libertad de Internet, los derechos de autor, la protección de patentes o la salud.


Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP)


La esencia de la asociación transatlántica es la eliminación de barreras aduaneras, ecológicas o sociales que impiden la libre circulación de mercancías y servicios en el territorio de EE.UU. y la UE.


Sus defensores argumentan que el acuerdo sería beneficioso para el crecimiento económico de los países europeos, fomentaría la creación de empleo y aumentaría la libertad económica. Sin embargo, quienes protestan contra el acuerdo afirman que con el tratado aumentaría el poder de las grandes empresas mientras se reducirían los niveles de protección social y medioambiental.


Acuerdo de Comercio de Servicios (TISA)


El acuerdo internacional sobre el comercio de servicios (TISA, por sus siglas en inglés) está siendo elaborado entre medio centenar de países, según reveló Wikileaks. Este tratado secreto "impondrá a todos los firmantes cláusulas que benefician a las grandes corporaciones multinacionales en detrimento de la soberanía y de los intereses públicos de cada país", según se desprende de la filtración.


El tratado TISA pretende regular de manera supranacional servicios de salud, agua, financieros, telecomunicaciones y transporte, entre otros. Además, exige que haya "transparencia", lo que, en realidad, se traduce en la obligación de los países de presentar proyectos de ley internos antes de que sean aprobados para determinar su viabilidad, informa el portal dedicado a las filtraciones. EE.UU. y la UE son los principales impulsores de este pacto que afecta a 50 países y a un 68,2% del comercio mundial de servicios.

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La muerte de la clínica y el malestar del médico

El paradigma dominante de atención médica basado en su mercantilización ha modificado profundamente el trabajo médico. La introducción del aseguramiento, público o privado, como mecanismo de financiamiento y de la competencia entre administradores de fondos y prestadores públicos y privados, ha alterado a fondo la lógica del trabajo médico y el lugar de la práctica clínica en la atención. El poder médico con sus implicaciones problemáticas ha sido subordinado a los intereses del complejo médico-industrial-asegurador, compuesto por empresas médicas, la industria farmacéutica y biotecnológica, de tecnología médica y aseguradoras.


Esto significa que ahora es a los médicos a los que se busca controlar, disciplinar y normar. Si antes el acto clínico se conducía por el médico hoy éste ha sido convertido en fuerza de trabajo para generar ganancias del complejo médico-industrial-asegurador o para bajar costos en las instituciones públicas. Algunos investigadores han llamado a este proceso la taylorización del trabajo médico clínico, que consiste en estandarizar la actuación de los médicos clínicos ante el paciente. Las manifestaciones de ello son muchas y variadas.


Entre otras están la regulación del tiempo permitido para cada acto médico; el establecimiento de protocolos de atención uniformados e inflexibles; la sustitución de la anamnesis por un formulario de preguntas cerradas para llenar el expediente clínico electrónico; el remplazo de la exploración física por baterías de exámenes de laboratorio y de gabinete, etcétera.

Esto significa que hoy hay poco espacio para escuchar la percepción y el sentir del paciente. Antes la experiencia, percepciones, sentires y situación de la persona en búsqueda de alivio de su malestar fue conducido por el médico-clínico hacia una visión compleja del malestar, ciertamente excluyendo otras dimensiones del desasosiego del paciente.


Actualmente, la actuación del médico frente al paciente está ubicada en el terreno de las pugnas por la gananciay de la búsqueda por bajar costos. En esta nueva constelación el paciente está en el último y el médico en el penúltimo peldaño de la jerarquía, ambos con pocos recursos de poder frente a los grandes jugadores del complejo médico-industrial-asegurador.


El nuevo lugar del médico se expresa de muchas maneras. La presión por acortar el tiempo de contacto con el paciente y la estandarización de su práctica conspiran para quitarle la posibilidad de aplicar su conocimiento y convierte su práctica en una rutina mecánica y poco estimulante. Para resolver este problema los gerentes de la atención proponen fijar incentivos monetarios en función del desempeño cuantitativo dejando de lado la calidad del mismo.


El médico, víctima de la idea de que lo que interesa es ganar más, lo acepta. Sin embargo, es a la vez una forma de precarizar el trabajo médico llevada a su máxima expresión en el sector privado, donde se paga sólo por servicios prestados o a destajo. En el sector público la precarización también asume otra forma complementaria, que son los contratos temporales con salarios más bajos y sin las prestaciones de ley usados especialmente en el contexto del Seguro Popular.


En el sector público la competencia entre los prestadores tiene el mismo resultado aunque los estímulos puedan ser para la unidad de prestación de servicios. El pago a este prestador en función de un tabulador. basado en Grupos de Diagnóstico Relacionados, ha llevado a la selección de pacientes rentables en perjuicio de los no-rentables e incluso de su franca exclusión.


La ideología de la buena medicina como el uso de medicamentos de última generación y la alta tecnología, promovida por la industria, a veces en connivencia con los médicos, favorece la generación de ganancias y encarece la atención innecesariamente. Genera, además, iatrogenias que evitaría un buen manejo clínico.


Estos elementos redundan en una deficiente atención en las instituciones públicas, situación que impulsa la migración a la atención privada y a la contratación de seguros médicos privados. La mayoría de ellos corresponde a seguros colectivos concedidos a los altos funcionarios de los sectores público y privado o a los grandes sindicatos, constituyendo un círculo vicioso donde se transfieren recursos públicos a las aseguradoras y al sector prestador privado sea como gasto directo o vía la exención en el pago de impuestos.


Nos debe quedar claro que la práctica clínica y los médicos son víctimas de esta nueva lógica del sector salud.
En memoria de Joel Herrera Ronquillo, incansable luchador social y político
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Obama llegará a Cuba el 21 de marzo: la Casa Blanca

El presidente Barack Obama coronará su histórica iniciativa de restablecer relaciones con Cuba al viajar a la isla el próximo 21 de marzo, en lo que será la primera visita presidencial estadunidense en 88 años, y con la cual busca consolidar sus avances para desmantelar una política de aislamiento de más de medio siglo.


Obama viajará a La Habanacon su esposa, Michelle, el 21 y 22 de marzo, donde se reunirá con el presidente cubano, Raúl Castro, después de que ambos sorprendieron al mundo a finales de 2014 al anunciar su acuerdo de restablecer relaciones diplomáticas y promover el comercio y otros intercambios.


El próximo mes viajaré a Cuba para promover nuestro progreso y los esfuerzos que pueden mejorar la vida del pueblo cubano, escribió hoy Obama en su cuenta de Twitter, después de que la Casa Blanca anunció oficialmente el viaje en un comunicado de prensa.


Las declaraciones del presidente y su equipo subrayaron las preocupaciones estadunidenses sobre los derechos humanos en Cuba y las diferencias que existen entre ambos gobiernos. Obama reiteró que éstas se presentarán directamente con su contraparte.


Ben Rhodes, asesor asistente de seguridad nacional de la Casa Blanca, comentó a reporteros que se reunirá con el presidente cubano, pero no espera un encuentro con Fidel Castro. A la vez, informó que Obama se reunirá con activistas de la sociedad civil y cubanos de varias esferas, y que seguramente buscará una oportunidad para dirigirse al pueblo cubano.


Rhodes indicó que aunque reconocen algunos avances en la isla, francamente, siempre vamos a tener diferendos con este gobierno porque tienen un sistema político diferente. Insistió en que el gobierno cubano puede mejorar las condiciones para el pueblo cubano y ser parte de la evolución de la isla.


Los avances en la relación desde que Obama y Castro anunciaron sus intenciones incluyen la reapertura de sus respectivas embajadas, la ampliación de viajes e intercambios de negocios; Washington retiró a Cuba de su lista de estados que patrocinan el terrorismo, se anularon los límites en el envío de remesas y se anunciaron una serie de iniciativas empresariales en turismo, telecomunicaciones y manejo de tarjetas de crédito, y apenas la semana pasada se anunció un acuerdo para restablecer vuelos directos entre ambos países. Esta semana la secretaria de Comercio de Estados Unidos, Penny Pritzker, y una delegación de contrapartes cubanos encabezada por el ministro de Comercio, Rodrigo Malmierca, se reunieron en Washington para ampliar estas relaciones.


Pero todo esto se ha hecho de acuerdo con órdenes ejecutivas de Obama, ya que el bloqueo económico permanece en vigor, y sólo el Congreso puede levantarlo, algo que por ahora es casi imposible por el control de la legislatura que tienen los republicanos.


El viaje, justo en una coyuntura electoral presidencial en este país, de inmediato se volvió tema en la pugna política. Como era de esperarse, los dos precandidatos presidenciales republicanos cubanoestadunidenses condenaron el anuncio. El senador Ted Cruz dijo que Obama, en su viaje, actúa como un apologista del régimen cubano y que era un error. El senador Marco Rubio afirmó que como presidente jamás visitará la isla de sus padres si no es una Cuba libre y acusó que el régimen cubano es tan opresivo como siempre.


Pero la vieja posición anticastrista es cada vez más minoritaria en este país, tanto en círculos políticos como empresariales.
Más aún, por primera vez la mayoría de estadunidenses (54 por ciento) tiene una percepción favorable de Cuba, según una encuesta anual de Gallup sobre el tema difundida esta semana. En 1996, el primer año en que sondeó este tema, sólo 10 por ciento opinaba favorablemente de la isla.


El abogado José Pertierra, experto en la relación Cuba-Estados Unidos y participante en varios momentos y asuntos claves en la historia de esta relación (perseguidor legal del terrorista Posada Carriles y abogado de Elián González, entre otras), comentó a La Jornada que el viaje tiene implicaciones más allá de lo simbólico, porque Obama desea que el giro en la política sea irreversible. Por lo tanto, el objetivo del viaje y más es afincar las decisiones del 17 de diciembre de 2014, y las que han seguido y seguirán hasta que salga de la Casa Blanca. Entre éstas, está buscar que Cuba no sólo pueda comprar de Estados Unidos, sino que pueda vender productos, requisito de cualquier relación bilateral normal entre dos países.
La idea de Obama es desmoronar lo más posible el bloqueo, para que ya casi no quede nada cuando por fin lo levanten, concluyó Pertierra.


Peter Kornbluh, director del proyecto sobre Cuba en el National Security Archive, y coautor, con William LeoGrande, del libro Diplomacia encubierta con Cuba: Historia de negociaciones secretas entre Washington y La Habana (publicado en español por el Fondo de Cultura Económica y presentado esta semana en la Feria del Libro en La Habana, consultar, dijo a La Jornada que el viaje no sólo es histórico, sino importante para que Obama logre consolidar los cambios que ha promovido, y dejar esto como parte de su legado.


Indicó que Obama sólo tiene 10 meses más en la Casa Blanca y por eso decide hacer el viaje ahora. Resaltó que con ello presionará para levantar el bloqueo al generar mayor presión entre el Congreso y la sociedad estadunidense.


Creo que esta es la iniciativa más popular de Obama durante su presidencia y la que tendrá las implicaciones históricas más importantes, consideró Antonio González, del Instituto William C. Velázquez, que impulsó uno de los primeros esfuerzos entre las organizaciones latinas para cambiar la política estadunidense hacia Cuba en 1996. González dijo que Obama ha iniciado un proceso de curación de una herida de 60 años, y lo logró sin el apoyo del Congreso.


Consideró que aunque es legítimo el argumento de Obama de que insistirá en mejorías en materia de derechos humanos en la isla, el presidente también debe entender que tiene que ofrecer un quid pro quo que incluya que Estados Unidos deje de enviar fondos a programas de asistencia de la Usaid y el Fondo Nacional de la Democracia (NED) para los llamados disidentes en Cuba, poner fin a Radio Martí, cerrar y devolver la base de Guantánamo, así como suspender la Ley de Ajuste Cubano, que permite el ingreso de inmigrantes cubanos sin papeles y alimenta la fuga de cerebros de la isla, entre otros.

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Lunes, 01 Febrero 2016 08:43

De la Ocde y otros demonios

De la Ocde y otros demonios

La Ocde publicó el pasado 10 de diciembre un estudio acerca del sistema de salud y el 20 de enero otro acerca del mercado laboral y políticas sociales de nuestro país en lo que respecta al 2015. Con estos informes ya son 162 los estudios que desde su conformación en 1961 esta organizació realiza sobre Colombia. El primero, que data de noviembre de 1998, versó sobre la educación vocacional.


En los últimos años estos estudios han evaluado metódicamente los diversos factores de la vida colombiana en el sector financiero, judicial, educativo, etcétera; todo ello con miras a una posible adhesión de nuestro país a dicha organización, para lo cual debe cumplir con decenas y centenares de exigencias, las que han motivado al establecimiento a propiciar la concreción de una serie de reformas en el Estado que de mirarse por separado pueden pasar desapercibidas, pero al detallarlas de conjunto nos puede dejar boquiabiertos e indignados. Podemos encontrar las siguientes características en los estudios mencionados al principio


Qué dice de la salud


Los estudios desarrollados por la Ocde en Colombia la llevan a confirmar que en nuestro país, desde 1990 y hasta la fecha, la cobertura en salud entre los sectores más empobrecidos ha crecido en un 97 por ciento. Crecimiento fundamentado con mayor impacto en las zonas rurales marginadas, lo que se traduce en atención más equitativa.


Para poder profundizar en la calidad de este servicio, la Organización llama la atención sobre la sustentabilidad financiera del mismo, 'recomendando' para lograrlo el control de los precios en los servicios de salud y en las Entidades Promotoras de Salud (Eps) las cuales trabajan más como empresas privadas –sin un compromiso real con los usuarios, los proveedores y los trabajadores–, buscando más el beneficio particular y la acumulación de ganancias que servir como entidades encargadas de ofrecer una prestación eficiente y eficaz de salud, lo que en últimas es su misión.


En igual perspectiva llama a garantizar en los próximos años más exigencia y actuación transparente en las Eps e Ips, enfocadas en un sistema de salud con resultados óptimos para los sectores populares, que sean sostenibles y libres de corrupción. Asimismo, la necesidad de cambiar los sistemas de pagos en cuanto a los primeros niveles de atención se refiere, aumentando la cantidad de especialistas en prevención y en manejo de enfermedades crónicas, tales como la diabetes y el cáncer, que aquejan a gran cantidad de población.


En este sentido, la Ocde plantea recomendaciones como la transparencia y la atención de las Eps e Ips, llamándolas a innovar en infraestructura y capacitación del personal en el sector rural, pues una de las consecuencias del conflicto armado reposa en el abandono de esta parte de la geografía nacional por parte del Estado.


Y cómo vamos en lo social...


En cuanto a los temas sociales, laborales y de migración, esta organización reconoce que Colombia registra grandes avances en temas de disminución del desempleo y crecimiento económico, atrayendo inmigración desde países vecinos. Pese a esto, aún predominan la economía informal y la subcontratación laboral, con una desigualdad de ingresos que resulta alarmante, con altos índices de extrema pobreza. Preocupación persistente a pesar de que la pobreza extrema disminuyó del 16 al 9 por ciento, a la par que la pobreza multidimensional (que integra aspectos tales como la educación, la salud, acceso a servicios públicos, el trabajo, la vivienda y las condiciones de vida de niños y jóvenes) se redujo de 49 al 25 por ciento entre los años 1993-2013.


En cuanto al mercado laboral, el informe evidencia como problema fundamental para la economía el denominado autoempleo. Los datos son escandalosos: el 52 por ciento de la población trabaja bajo esa modalidad, porcentaje del cual el 83 lo ejerce en el sector informal –sin contar en su mayoría con ningún tipo de seguridad social–; esto sin mencionar el fuerte problema de tercerización laboral, en donde con contratos definidos a 3 o 6 meses se tiene mayor riesgo de volver a caer en el desempleo, con los cual las empresas, a través de bolsas de empleo, evitan pagar primas y prestaciones laborales.


Economía concentrada y desigual. Continuando con su estudio, la Ocde recuerda que el coeficiente de Gini se encuentra actualmente en 0,56 (en donde 0 es una equidad total en nivel de ingresos y 1 su completo acaparamiento). Realidad que tiene como soportes, los bajos niveles de educación –que generan esa brecha sustancial entre desigualdad de ingresos– y pobreza, llevado de la mano de procesos de corrupción y clientelismo con los cuales la redistribución de ingresos es casi nula


Según esta organización, una política para corregir la dualidad del mercado laboral descansa, por ejemplo, en la ley de formalización y generación de empleo del 2010 y la reforma tributaria del 2012. Propone, asimismo, profesionalizar el sector productivo de acuerdo con la fuerza de trabajo disponible, y prestar atención al "elevado salario mínimo", facilitar la inscripción de empresas y afiliación de trabajadores a la seguridad social, aumento de incentivos para formalizarse y cotizar al sistema de salud, entre otros.


En lo social, la Ocde destaca la crisis de violencia política vivida durante estos últimos años en Colombia, con 20 sindicalistas asesinados entre el 2014 y más de 300 miembros del movimiento social atacados, amenazados y hostigados a lo largo de estos años. Extraño llamado de atención, pues en este aspecto no plantea ninguna 'recomendación', como si fuera un asunto de segundo plano, primando lo económico sobre la crisis social que crece dramáticamente en los últimos dos años.


La crisis de las pensiones...


La Ocde propone un mejoramiento en materia del sistema de pensiones, pues el que existe tiene muy poca cobertura. También asegura que debería eliminarse la competencia entre el plan público de prestación definida y el privado de contribuciones definidas. Debería, asimismo, aumentarse la tributación de las pensiones, lo cual podría ser una fuente de recursos para mejorar los programas de protección de las personas de la tercera edad. La pensión mínima debería desligarse del salario mínimo. El periodo mínimo de cotización debería reducirse, y el salario de referencia fundamentarse en un mayor número de años. La edad de jubilación de los hombres y las mujeres debería igualarse, y su evolución ligarse a los cambios en la expectativa de vida.


También 'recomienda' incrementar el gasto público en programas de política social dirigidos a los pobres y vulnerables. Destinar recursos adicionales particularmente a medidas que mejorarían el impacto de las políticas sociales hoy vigentes (por ejemplo, ampliar la cantidad y calidad de los recursos educativos, como complemento de la mayor asistencia escolar generada por Familias en Acción).

¿Cómo vamos?


Durante los últimos años nuestro país ha invertido inmensos recursos para ajustar sus políticas e instituciones a los cánones de la Ocde, pese a lo cual el informe aquí retomado desnuda que aún le falta mucho para clasificar e integrarse a la dinámica mundial de los países desarrollados o en camino de serlo. Ellos los denominan "Los países de las buenas prácticas" a pesar de varios de ellos estar sumidos en tremendas crisis, además de que no pocos de sus dirigentes están incursos en procesos judiciales por corrupción. Pero así y todo, sabiendo que "las buenas prácticas" a las que aluden es la ortodoxia neoliberal, vale la pena adentrarnos un poco en lo arriba tratado. Veamos:


En el caso de la salud, los problemas son más graves que lo recordado por este informe, pues la realidad recuerda de manera sistemática un proceso mucho más rapaz de privatización y negación de este derecho, a lo largo y ancho del territorio nacional.


Casos como la liquidación del Seguro Social y las sistemáticas negligencias de las Eps y del régimen subsidiado que, basadas en una lógica de mercado, reducen por debajo de cuerda el gasto en la atención bajo la excusa de prescripciones médicas; esto de la mano con su metódico desfinanciamiento a lo largo y ancho del país: casos como el del Hospital Universitario del Valle, la Clínica Minerva y la alerta amarilla por la crisis hospitalaria en el Valle del Cauca y Santander, así lo demuestran.


Situaciones como el deceso de Rubiela Chibará el martes 19 de enero en Bogotá (http://www.desdeabajo.info/colombia/item/28023-llamaron-al-cti-pero-les-enviaron-el-esmad.html) que muere en plena vía producto de un paro cardiaco luego de esperar por meses una cita para una operación de una dolencia del corazón nos demuestra lo retrasados que estamos en el derecho a la salud y a la vida.


Y este es solo un ejemplo. En una ciudad en donde según la Ocde el avance en el sistema de salud es significativo (http://www.desdeabajo.info/ediciones/item/28019-logros-descalabros-y-retos.html), el burgomaestre de turno notifica una reducción del 40 por ciento en esta materia a pesar de que la cantidad de salas de urgencias solo llega a 91 (para una ciudad con aproximadamente 8 millones de habitantes) de las cuales 55 son privadas y las restantes 41 pertenecientes a la red pública de hospitales. Salas, en especial las públicas, con graves problemas de hacinamiento pues tienen una sobreocupación, según la Personería, del 88 por ciento, como lo confirman en exceso los hospitales San Blas y el Tunal con el 305 por ciento, lo que evidencia una desigualdad abismal a la hora del acceso integral a un derecho fundamental como es el de la salud, producto de la dichosa ley 100 de 1993.


Si del sector laboral hablamos, la tase de desempleo hasta noviembre del 2015 se encuentra en 7,3%, disminuyendo un 3,6% en relación a los últimos 9 años, sin embargo, la tercerización laboral hace que muchos sean los trabajos inconsistentes, con contratos de entre 3 y 6 meses, lo que representa para el empleador el no pago de cesantías, pensiones y primas vacacionales, obligando además a asumir ese gasto al empleado y, considerando que tan solo cerca del 35 por ciento de la población en edad para jubilarse recibe una pensión, la situación laboral para las colombianas y los colombianos es precaria. Cerca del 90 por ciento del gasto en pensiones va dirigido al 20 por ciento más acaudalado, y menos del 6 por ciento a los pobres, sumado a esto la imposibilidad, ante este tipo de contratos, de sindicalización y de huelga. Esto si es que llega a contar con un contrato, pues el trabajo informal en el país pesa de manra importante sobre la economía, quedando estos trabajadores informales con un sistema de seguridad social y laboral casi nulo o paupérrimo.


Esta realidad es la que hace necesaria una reforma integral para incrementar la cobertura y conseguir que el sistema laboral sea más equitativo y sostenible, pensando más que en estándares internacionales en la equidad en condiciones de salud y sistemas de seguridad social para todos los ciudadanos, con posibilidades viables de accesibilidad a pensiones, pues actualmente pensionarse es casi un sueño, en parte por la edad necesaria para ello (57 años para las mujeres y 62 para los hombres) y en parte por la cotización de 1.300 semanas de trabajo, lo que equivaldría a 25 años seguidos en un país donde solamente el 33 por ciento de la población paga sus pensiones y cesantías. ¿Qué sucederá cuando la Ocde logre su propósito de incrementar la edad de jubilación, llevando para mujeres incluso hasta los 62 años y para los hombres hasta los 65?


Ante la magnánima 'propuesta' de la reforma tributaria en consdieración por el gobierno nacional, en relación al "elevado salario mínimo" que tiene Colombia. De nuevo la Ocde parte de estándares internacionales de sus 34 países afiliados, muchos de los cuales tienen unas condiciones de vida y seguridad social mejores que los países denominados "en vía de desarrollo". Esta reforma tributaria contempla entre otras cosas el mantenimiento del 4 x mil, el fin de la devolución del 2 por ciento en el IVA con pago de tarjetas crédito y débito, el incremento del IVA hasta el 19 por ciento –como paso hacía el 23 por ciento, que incluso llegan a cancelar en algunos países–. Es decir, que las mayoría continúen cargando con el peso tributario a través del consumo diario mientras los más ricos siguen excentos en líneas tan importantes como la especulación en bolsa o la cancelación por renta, la cual pretenden extenderla incluso hasta aquellos que ganan un poco más de dos salarios mínimos.


Mientras todo esto ocurre, en la cotidianidad del país se vive el aumento de la gasolina en 78 pesos –pese al desplome del precio del petróleo–, quedando en 7.896 el galón; un incremento, desde el mes de febrero, en 200 pesos al Transmilenio, 150 pesos al metro de Medellín y se espera el aumento en las tarifas del MIO en Cali; sumado esto al aumento gradual que afectó, durante el año que terminó, al gas natural vehicular en 292 pesos; el incremento al índice de precios al consumidor en 4 décimas, quedando en un 6,8 por ciento, subiendo de manera exorbitante los alimentos y bebidas no alcohólicas de un 0,9 por ciento en el 2013 a un 4,7 por ciento en el 2014, para finalizar en un 10,9 por ciento al finalizar el 2015.


Sumado a todo lo anterior (por si les parece poco) el salario mínimo para el año en curso solo fue incrementado en $ 45,105, quedando en 689,455 a pesar de la recomendación de la Ocde de que sea menor; salario mínimo que no alcanza para que una familia viva ni sobreviva. ¿Cómo será cuando la Ocde logre su propósito de favorecer mucho más a los dueños del capital?


En cuanto a la propuesta de la Ocde de propiciar el reintegro y retorno al mercado laboral criollo de personas especializadas que radican fuera del país –que según la Forbes alcanza el 3.3 por ciento del total de la población colombiana, profesionales en su mayoría–, Colciencias desde el año pasado implementa un plan denominado "Es tiempo de volver" con el cual busca que más de 200 profesionales nacionales, vinculados a universidades como Harvard y Oxford regresen a investigar y con ello potenciar los centros investigativos colombianos. Sin embargo, a pesar de que muchos regresaron junto con cónyuges e hijos, poco les han solucionado para que empiecen a laborar La desazón en lo que impera acá.


En ultimas, dígalo la Ocde o la vecina que hace empanadas en la esquina, nos encontramos en un problema de tamañas proporciones en todas las materias anteriormente mencionadas, por lo cual debemos cuestionarnos sobre qué hacer ante todo ello. Sin tapujo alguno, y ante nuestra precaria realidad, la cual no es necesario que la recuerde una organización internacional: para alcanzar parámetros de vida digna para toda aquella persona que habita el territorio nacional, es indispensable trastocar el actual orden económico y social, auspiciador de concentración de la riqueza y del empobrecimiento de las mayorías nacionales.

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La rivalidad entre Rusia e Irán remodela el mercado del gas en Eurasia

Mientras EEUU y la UE mantienen las sanciones contra el gas ruso, liberan a Irán de un largo embargo, intentando empujarles a una cruenta batalla por los mercados energéticos del mundo. Embarazosa situación para dos Estados que hasta hoy han mantenido una cordial desconfianza y cooperación forzadas por el dolor común de ser víctimas de la prepotencia del Occidente.


Sin embargo, Rusia podrá estar tranquila. A pesar de que Irán es la primera reserva mundial de gas (el 18,2% del total) no podrá competir, a corto plazo, con los eslavos por los siguientes motivos:

 

  • .Su escasa producción: 172,6 mil millones de metros cúbicos (mc) en 2014.
  • .La elevada demanda interna, por lo que Irán incluso importa 10 mil millones de mc de gas al año de Turkmenistán.
  • .Su insignificante papel en el comercio mundial de gas: tan sólo un 1% del total (2014).
  • .Instalaciones deficientes. Irán necesitará al menos 100 mil millones de dólares de inversión extranjera para renovar sus equipos y construir nuevos gaseoductos.
  • .La dificultad de extraer el 60% de su gas por encontrarse en el yacimiento de Pars Sur —el más grande del mundo—, que está en las profundidades de las aguas del Golfo Pérsico, donde justamente trabajan las dos gigantes compañías rusas: Lokoil y Gasprom. Desde este campo, Teherán pretendía construir el gaseoducto Irán-Irak-Siria para enviar su gas a Europa, e impedirlo es uno de los objetivos de la guerra de Arabia, Israel y la OTAN contra Siria.
  • .Las presiones de EEUU, Arabia Saudí e Israel a posibles clientes del gas iraní como Bahréin, Omán, Kuwait, Irak, Pakistán o India, para que congelasen los proyectos negociados con Teherán.


La cooperación de los rivales


Las relaciones 'gasíferas' ruso-iraníes se remontan al año 1971, cuando la Unión Soviética construyó el primer gaseoducto iraní en Astará, para recibir el gas iraní en la República Socialista de Azerbaiyán.


Después de sufrir —ambos— una inesperada metamorfosis en sus sistemas políticos durante décadas, Moscú y Teherán pusieron en marcha El Foro de Países Exportadores de Gas (FPEG) que integra a 18 Estados que suman el 62,3% de las reservas mundiales de gas.


Desde FPEG acuerdan los precios para influir sobre el mercado global de energía, y coordinan sus estrategias. Así, congelaron sus disputas sobre las enormes reservas de hidrocarburo marino del Mar Caspio. Rusia e Irán forzaron la suspensión del 'proyecto occidental' de gaseoducto submarino Trans-Caspio, que planeaba conectar Turkmenistán —la cuarta reserva mundial del gas—, con Europa desde Azerbaiyán, atravesando las aguas del Caspio. El motivo oficial: "el Mar Caspio carece de un estatus jurídico".

Europa, la línea roja de Moscú


Para la República Islámica, tener a Europa de cliente no sólo significará ganar muchos euros, sino también garantizar su seguridad nacional. Sin embargo, los iraníes deben de superar unas difíciles barreras para conseguirlo:

1. Poder utilizar el territorio turco para sus gasoductos. Aunque, este país es el feudo del gas ruso, y a pesar de las fechorías anti-rusas de Erdogan —como derribar el avión Su-24—, los castigos de Vladimir Putin no incluyen el suministro de gas a este país. Además, los turcos no van a contribuir al expansionismo iraní, todo lo contrario: han creado una alianza estratégica con Arabia Saudi para impedir el avance de Irán en Irak y en Siria. El atentado contra el avión ruso sucedió justo un día después de la visita de Putin a Irán, el 24 de noviembre del 2015, que fue considerada por Teherán como "la visita más importante en la historia de la República Islámica". Allí trazaron sus estrategias tanto para Siria como para el mercado de gas. Ahora el Sultán turco busca desesperadamente nuevos proveedores en Qatar, Turkmenistán e incluso en el enemigo azerbaiyano, al negarse Irán a venderle más gas, quizás por falta de capacidad tecnológica.


2. Poder inyectar gas en las tuberías azerbaiyanas con destino a Europa es una cuestión para ser estudiada.


3. Poder acortar el tiempo de renovar sus instalaciones para exportar servicios de Gas Natural Comprimido (CNG), abastecer a Europa de Gas Natural Licuado (GNL), y así superar la inseguridad de las rutas de transito de las tuberías.


Hasta entonces, Teherán planea vender su gas barato desde el estratégico puerto de Chah Bahar en el Golfo Pérsico, por donde pasará la Nueva Ruta de Seda china. Además, terminará de diseñar su política para convertirse en el referente gasístico de Oriente Próximo y del resto de Asia; y de paso, crear un hub gasístico.


Moscú no podía quedarse atrás: ha anunciado incrementar sus producciones en un 40% hasta el 2035, con el fin de hacerse también con el mercado asiático. El disgusto de Irán no podía ser mayor: Rusia recoge el proyecto del gaseoducto Turkmenistán-Afganistán-Pakistán-India (TAPI), el mismo proyecto que fue uno de los principales motivos de la guerra líquida de la OTAN en Afganistán y de su ocupación.


Así, tumbaron el plan del gaseoducto Irán- Pakistán- India que iba a elevar la posición geopolítica de Irán en la región y que había sido desmontado por EEUU en 2009. Los rusos han ofrecido a Nueva Delhi ejecutar el plan, y además financiarlo. Compañías ruso-chinas ya explotan el crudo de la provincia afgana de Sar-e Pul. ¿Será por eso que EEUU amplía el 'Arco de Crisis' a Asia Central?


La entrada de Irán en el comercio de energía, al principio, afectará al mercado del petróleo, pero no al de gas. Aun así, ante la nueva situación, Moscú emprende una nueva política: busca más proyectos para exportar su gas, su tecnología y su conocimiento para encontrar el gas oculto. Está dirigiendo, por ejemplo, la explotación del gas del 'campo israelí' de Leviatán (nombre de la bestia marina bíblica).


Ahora, la duda de Teherán es considerar a Rusia como un rival o mimarle como un socio vecino —es, a su vez, su margen de seguridad—; o bien, considerarla como una amiga en el Consejo de Seguridad de la ONU, con capacidad de impedir un ataque militar de EEUU, Israel o Arabia a Irán.


Y, si una superpotencia de gas como Irán no podrá sustituir a Rusia en Europa, ¿por qué España sueña con hacerlo?

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La disputa entre dos modelos de integración regional

ALAI AMLATINA, 28/01/2016.- Con un cuadro de la serie de las Manos de Guayasamín de fondo, y tras haber recibido a los representantes de los 33 países que componen la CELAC, Rafael Correa Delgado dio inicio a la IV Cumbre. El ahora ex presidente pro témpore del organismo comenzó su discurso haciendo alusión a esas manos "de dolor, de protesta, de impotencia" que reflejaban la historia de los pueblos latinoamericanos y del Caribe. Exhortó a la CELAC a cambiar el significado de las manos, para que reflejasen "alegría, prosperidad y esperanza". Ese fue, precisamente, el mensaje de fondo de la Cumbre: fortalecer la unidad de las naciones que componen la CELAC para mejorar sustancialmente las condiciones de vida de sus ciudadanos.

Correa recorrió casi todos los temas que, posteriormente, surgieron en el Debate general de los Presidentes y Jefes de Estado y de Gobierno. En primer lugar destacó, como el resto de los representantes, sin excepción, que la región está atravesando una situación económica y financiera muy desfavorable, como consecuencia de la caída del precio de los commodities y de la preeminencia de matrices productivas poco diversas, entre otros factores. Instó, por lo tanto a redoblar los esfuerzos por distribuir la riqueza de forma más equitativa, en un continente extremadamente desigual, y redoblar esfuerzos para intensificar la integración. En segundo lugar, manifestó su deseo de que la CELAC vaya progresivamente reemplazando a la OEA, por considerarla más anacrónica que nunca y, sin decirlo abiertamente, hipócrita. En este sentido, Correa recordó que la sede de este organismo se encuentra en Nueva York, en un país que "incumple abiertamente su carta fundacional" y que no ha ratificado ninguno de los acuerdos multinacionales en materia de Derechos Humanos. Afirmó, por lo tanto, que el desarrollo es un problema político, una consecuencia de la orientación de las decisiones de los gobiernos respecto de las distintas dicotomías que el capitalismo impone: élites o pueblos, mercado o sociedad, finanzas o producción. Por supuesto, destacó los logros de su país en la mejora de indicadores sociales y económicos y mencionó también el esperado fin del conflicto armado en Colombia como un logro del trabajo mancomunado de los países de la región.

Tras varias horas de reuniones bilaterales entre los distintos países comenzó el esperado Debate de Presidentes y Jefes de Estado y de Gobierno, donde cada representante expuso su parecer sobre los ejes temáticos que habían sido consensuados con anterioridad, en la Cumbre de Cancilleres de la CELAC en noviembre del pasado año en Quito. Éstos eran: 1) La reducción de la pobreza y las desigualdades; 2) el fortalecimiento de la educación, la ciencia, la tecnología y la información; 3) el consenso sobre políticas medioambientales y contra el cambio climático; 4) la gestión de financiamiento para el desarrollo enfatizando la infraestructura y la conectividad y, 5) el desarrollo y el potenciamiento del bloque regional. Todos los mandatarios se refirieron a estos temas, aunque cada uno, en los 6 minutos previstos de disertación, ahondó en algunos de manera particular.

Los representantes de los Estados caribeños, que en su mayoría disertaron al final, fueron enfáticos en la solicitud de ayuda a la Comunidad para combatir graves problemas que aquejan a esa región: Antigua y Barbuda, Jamaica, Barbados, Belice y otros señalaron que el sistema financiero liderado por los países centrales está ahogando sus economías y que la CELAC debe diseñar estrategias para matizar la capacidad de injerencia del poder financiero internacional. También solicitaron mayores esfuerzos por parte del bloque para conseguir incrementar inversiones y financiamiento para infraestructura, combate a las epidemias como el dengue y el zika, y para contrarrestar de manera eficiente los efectos adversos del cambio climático que golpea a esos países mediante catástrofes naturales. Asimismo, fueron frecuentes las alusiones de los países centroamericanos al problema migratorio, ya sea desde su rol como países con fuerte población migrante o como países de tránsito.

Los representantes de los países sudamericanos introdujeron algunos otros componentes al debate, componentes que, de algún modo, pusieron de manifiesto los disensos políticos importantes entre algunos bloques al interior de la CELAC. Fue, particularmente el pedido del Ministro de Relaciones Exteriores de Haití lo que catapultó los desacuerdos más significativos. Lener Renauld solicitó a la CELAC que enviase una misión técnico-política a su país para ayudar a resolver el grave problema político derivado de las pasadas elecciones presidenciales. Señaló que la OEA en su momento había enviado una misión para observar las elecciones, y que ésta seguía en el país, en carácter de misión técnica, para evaluar la situación. Correa señaló entonces que habría que ver qué es lo que una comitiva de la CELAC podría aportar en dicha situación dado que ya había un organismo multilateral trabajando en Haití; sin embargo, dejó claro que si un país miembro estaba solicitando ayuda a la CELAC, correspondía atenderla. Mientras la Presidenta de Chile, Michelle Bachelet apoyó de manera inmediata la moción de Correa, la vicepresidenta de Argentina, Gabriela Michetti, consideró que no había que superponer esfuerzos y que la presencia de la misión de la OEA en Haití ya era suficiente y que, eventualmente, el tema podría tratarse "online", a lo que Correa respondió: "somos 33 países que tenemos que ponernos de acuerdo".

El Presidente de Ecuador reiteró en varias oportunidades más la importancia del hecho de que la Comunidad no podía hacer oídos sordos al pedido de uno de sus miembros, aunque no terminara de aclararse qué podría aportar la CELAC siendo que la OEA estaba tomando cartas en el asunto o, como dijo el vicepresidente uruguayo, Raul Séndic, que dudaba de la capacidad de la CELAC para aportar en esta circunstancia. Finalmente se acabó consensuando que la CELAC enviaría una misión compuesta por los cancilleres de Ecuador, Uruguay, Bahamas y Venezuela, aunque quedó en evidencia que existen diferencias importantes en cuanto a la idoneidad de la ONU para resolver problemas específicos de la región latinoamericana y caribeña. Lo que está en el fondo de este debate es la disputa por los modelos de integración regional para América Latina. La CELAC y la Unasur son dos casos paradigmáticos de una nueva estructura institucional regional con una clara impronta antiimperialista, que dan cuenta de las transformaciones vividas en este siglo XXI en la región. La OEA, comandada históricamente por EEUU, que hoy tiene como portavoz y presidente a Luis Almagro pugna por no perder protagonismo mientras continua su labor de erosionar los procesos de cambio vinculados a la defensa de los intereses de los sectores más vulnerables de las sociedades latinoamericanas.

Otro aspecto a destacar del debate tiene que ver con las medidas que se han de tomar para abordar los problemas económicos de la región que, como todos los representantes señalaron, afectan especialmente a los segmentos más vulnerables de la población. En este sentido, José Manuel Santos de Colombia fue el único que mencionó la palabra "austeridad", mientras otros que implementan políticas de corte neoliberal -como Argentina, Paraguay, Perú o México- sólo mencionaron o hicieron recuentos de políticas sociales más o menos exitosas. Algunos discursos, como el del liberal Jimmy Morales, de Guatemala, o el de Michetti, fueron un compendio de buenas intenciones (combate a la corrupción, al narcotráfico, pobreza cero, etc.) pero sin ningún tipo de alusión a lo que se estaba haciendo al respecto o cómo se pensaba alcanzar esas metas. Santos fue el único que "blanqueó" que la estrategia era el ajuste. "Austeridad inteligente", o "con corazón" según sus palabras, ya que no tienen que afectar demasiado al empleo ni a la calidad de vida de los más vulnerables, y bregó por la implementación de políticas sociales focalizadas que, aunque "difíciles, son necesarias".

La respuesta del bloque posneoliberal vino directo desde Ecuador. El Presidente Correa salió al cruce de su par colombiano cuestionando la efectividad de la austeridad y el ajuste como vía para equilibrar cuentas sin afectar la calidad de vida de la población más vulnerable. Estuvo más en sintonía con la propuesta de Nicolás Maduro de centrar esfuerzos, en 2016, para elaborar e implementar un Plan Económico Táctico Anticrisis en la región para incrementar los flujos comerciales, la solidaridad entre los pueblos y complementar las economías regionales. El razonamiento es inverso: no hay que ajustar sino que hay que diversificar la matriz productiva a partir de un esfuerzo regional conjunto de cooperación e interconexión económica sin sacrificar políticas sociales integrales.

Si bien Correa intervino luego de varias disertaciones para comentar algún aspecto en su calidad de presidente pro témpore, lo cierto es que el mandatario ecuatoriano se destacó como el más radical en sus posturas y el que apuntó certeramente a tocar los temas que evidenciaban las diferencias. Ello no quiere decir que los demás sean moderados, sólo que primó, entre la mayoría, el discurso previsible (al menos en las reuniones abiertas). Los consensos fueron abrumadores en torno al apoyo del proceso de paz en Colombia, al combate al crimen organizado y al narcotráfico, la mejora de la legislación migratoria y ambiental, y los importantes avances en la relación entre Cuba y EEUU.

Lo que dejó la IV Cumbre de la CELAC -ahora con su presidencia pro témpore en República Dominicana- es el consenso absoluto sobre su importancia regional, al menos en el mediano plazo. Aun así, y a pesar de algunas intervenciones que hicieron hincapié en la diversidad dentro de la unidad, es evidente que hay gobiernos que la consideran una herramienta vital para el desarrollo y la unidad de los pueblos y otros no tanto. De todos modos, la correlación de fuerzas en la CELAC sigue siendo favorable a las líneas políticas que le dieron origen y, quizás por ello, ha primado el consenso en los temas más relevantes.

@mcvollenweider

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Viernes, 11 Diciembre 2015 06:48

"Duele ver el panorama político del Mercosur"

"Duele ver el panorama político del Mercosur"

Evo Morales estuvo en la despedida de Cristina Fernández el miércoles por la tarde: junto a la presidenta saliente descubrieron un busto de Néstor Kirchner en la Casa Rosada, idéntico al ex mandatario, según dice con una sonrisa el líder de Bolivia. Morales resalta la confianza única que tuvo con ambos políticos.


Más tarde, el popular presidente del vecino país hizo lo que tanto le gusta: junto a su equipo de gobierno jugó al fútbol con residentes bolivianos en Argentina. Mauricio Macri también se dio cita en las instalaciones de Boca y participó del partido. En política, los gestos hablan por sí solos.


Ayer por la mañana, antes de acudir a la ceremonia de investidura de Macri, Morales concedió una entrevista a Página/12 en una sala de un hotel porteño. Con un trato afable y tranquilo, rasgos en su ADN, el mandatario dice que es su deseo crear confianza con el nuevo inquilino de la Casa Rosada porque los pueblos argentino y boliviano se necesitan mutuamente.
Mirando en perspectiva al Mercosur, Morales desliza una pena. "Nos sentimos solos con Maduro como líderes antiimperialistas... duele ver el panorama político regional."


–¿Qué evaluación hace de la llegada al poder en Argentina de Mauricio Macri, tras 12 años de gobiernos progresistas?


–En Unasur tenemos una cláusula en temas democráticos, por eso respetamos al presidente que gana y nos ponemos a trabajar en conjunto. Puede haber diferencias ideológicas o programáticas, pero cada país tiene su particularidad. Con Néstor y Cristina hemos creado una confianza única para trabajar entre ambos países, en cualquier momento nos comunicábamos por teléfono. Me acuerdo que antes de Néstor no había estabilidad económica ni política, sólo escuchaba cambios de presidentes y el pueblo movilizado. Sin embargo, esa gestión ha dado estabilidad económica, política y social. Tengo muchos recuerdos de Néstor, de momentos difíciles que vivimos en Bolivia, por ejemplo, con el proceso constituyente. Con Cristina ha habido mucha confianza, colaboración, inversión, coincidencias en eventos internacionales, en las cumbres y por eso ayer (por anteayer) vine a acompañarla en su despedida de la Presidencia... duele, ¿no? Fue un acto muy importante. Con el nuevo presidente tengo el deseo de crear confianza; la misma se gesta con sinceridad y diálogo, pensando siempre en nuestros pueblos. Nunca tuve amistad con él, y queremos construir una amistad, porque nuestros pueblos se necesitan mutuamente. Algo podemos aportar para Argentina. Bolivia después de mucho tiempo se ha levantado. Estamos mucho mejor que antes, y no solamente podemos colaborar como países, sino también compartir experiencias de trabajo.


–¿Tiene prevista


una reunión con Macri para tratar los acuerdos bilaterales?


–No, todavía no está prevista. Sólo vengo al traspaso de mando, y a conocernos. Decirle gracias porque vino al partido que jugábamos con los bolivianos. Después de que organice el gabinete, veremos los temas pendientes por el bien de nuestros países.


–¿Conversó con Cristina Fernández?


–Fui al acto de descubrimiento del busto de Néstor, que es idéntico a él. La invité a Bolivia, le dije que ahora va a estar con tiempo, puede venir a dar conferencias, soy muy admirador de su línea política de liberación y de sus intervenciones. Me lo imagino así. Acá en Argentina hace diez años sepultamos el ALCA con Fidel, Hugo, Néstor, eso es defender las políticas de nuestros pueblos de América latina.


–¿Le preocupa que se vean señales de cambio en la región, por ejemplo, la derrota electoral de Maduro en las parlamentarias del domingo pasado y el pedido de impeachment contra Dilma?


–Me preocupa y debemos ocuparnos para liberarnos de la guerra económica. La crisis del sistema capitalista tiene efectos en todo el mundo y debemos enfrentarla en conjunto. Bolivia ha enfrentado distintas guerras económicas. Cuando llegué al gobierno, permanentemente algunos medios de comunicación, que los llamo medios de conspiración, decían en base a mentiras: corralito o corrida bancaria. También decían que Evo iba a presentar su plan nacional de desarrollo con ahorros del pueblo, y que la gente iba a retirar su dinero. Yo sostenía reuniones con los banqueros y les explicaba que ellos podían causar convulsión social con mentiras, y que los empresarios van a perder y Bolivia va a perder finalmente. En 2008, algunos empresarios intermediarios compraban arroz barato a los pequeños productores y hacían su stock con fines políticos. Estos señores hicieron faltar el arroz; luego lo intentaron con la carne, el azúcar, la harina. Antes EE.UU. le regalaba la harina a Bolivia, y después le quiso vender. Esa es una agresión económica. Los fondos buitre son una agresión económica del imperio. Una vez le dije a Maduro que mantiene a dos países, Venezuela y Colombia. El combustible tan barato sale de contrabando; está bien la subvención, pero con cierto límite.


–El gobierno venezolano cerró pasos fronterizos. Pero el problema parece ser el hartazgo que tiene la población al hacer colas en los supermercados para conseguir productos básicos y la economía que no repunta...


–Hubo un 40 por ciento de voto duro antiimperialista en Venezuela, pese a las colas, la falta de alimentos, la inflación. (N.de la R: el chavismo obtuvo 40,8 por ciento y la MUD 56,2 por ciento de los sufragios).


Ahora los empresarios le han planteado a la Asamblea cambiar la ley de Trabajo, quitar las leyes sociales; y aquí empieza la lucha de los trabajadores. Pero felizmente nuestros pueblos son antiimperialistas.


–El 21 de diciembre se realiza una cumbre del Mercosur en Paraguay. ¿Cómo ve al bloque sudamericano con estos cambios en marcha?


–Nos sentimos solos con Maduro, me duele mucho ver este panorama político regional. Pero sé que los trabajadores no solamente de Bolivia y de América latina van a acompañar. Tampoco estamos asustados. Mire el ejemplo de Cuba, que estuvo décadas sola en América latina. Si al imperio no le dan resultado estas guerras económicas, usa la política de amenazas, pero por suerte ya no hay más golpes de Estado. Hay una confrontación ideológica.


–Mencionó a Maduro, pero también está Correa. Ecuador forma parte de la Unasur.


–Al margen de las diferencias ideológicas que tenemos los presidentes de Unasur, primero debemos debatir la economía regional. Compartir lo que tenemos como países, porque no podemos depender totalmente de la economía norteamericana o del mercado europeo o del asiático. Recuerde el 2008, cuando Estados Unidos tenía serios problemas financieros. Entonces debemos ampliar nuestro mercado regional.


–En el caso de Brasil, a la crisis económica se le suma la crisis política o es a la inversa...


–Es un golpe parlamentario en ciernes. Ya hubo un golpe en el Congreso de Paraguay, y ahora está pasando en Brasil. Respetamos, son constituciones distintas, a veces importadas; pero son los grupos oligárquicos los que detentan el poder político.


–Algunos aliados de Dilma Rousseff parecen poco confiables.


–Tal vez en algunos países por ganar las elecciones se incorpora a la mal llamada centroderecha o la centroizquierda. Para mí se es antiimperialista o imperialista. Cuando para ganar incorporamos algunos centros, éstos no tienen definición ideológica ni disciplina orgánica.


–¿Cuánto aportan los medios de comunicación a la mencionada confrontación?


–En Bolivia no tengo oposición, sólo medios de comunicación; la derecha boliviana no tiene nada que festejar en mi país y viene a festejar a Argentina, o va a Venezuela.


–Pero han surgido nuevos liderazgos, como por ejemplo Soledad Chapetón, que le arrebató al Movimiento al Socialismo la alcaldía de El Alto.


–Entiendo, también nosotros cometemos errores. Nuestro candidato era malo.


–Según un sondeo conocido esta semana, un 53 por ciento está en contra de modificar la constitución para permitir una nueva reelección presidencial. ¿Cuál será la respuesta de su gobierno si en el referéndum de febrero les va mal?


–Nunca creí en los sondeos. En 2005, cuando gané las elecciones presidenciales, todos las encuestas decían que iba a ganar con el 32 por ciento, y gané con el 54 por ciento. En 2009, dijeron que iba a ganar con el 48 por ciento, y fue del 62 por ciento. Hay una contradicción en el sondeo de ahora: un 68 por ciento apoya a mi gestión, pero un 53 por ciento rechaza la reforma constitucional. Estamos seguros de que vamos a ganar, porque queremos un período más para continuar con la agenda patriótica, garantizando las inversiones. Lo mejor es consultar al pueblo: si el pueblo me quiere, sigo, si no, lo respetamos. Es lo más democrático.


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