Domingo, 21 Junio 2015 06:08

Brasil procura socios

Brasil procura socios

Todavía se comenta en Brasil que la reciente visita oficial de la presidenta Dilma Rousseff a México, luego de intensas negociaciones que tomaron meses de trabajo de diplomáticos y funcionarios de ambos países, podrá ser el inicio de la más osada ofensiva comercial brasileña de los últimos 25 años. La expectativa sigue fuerte: funcionarios y dirigentes del sector privado tanto de México como de Brasil mantienen diálogo permanente, y la perspectiva es que pronto empiecen a surgir los primeros pasos que conduzcan a lo proyectado, o sea, que el comercio bilateral se multiplique por dos en un plazo no demasiado largo.


Desde un primer momento, el gobierno de Dilma Rousseff trató de dejar claro que no se trataba de un viaje del cual regresaría con acuerdos que traerían resultados inmediatos. Al contrario: aclaró que se trata de una acción de largo plazo, ambiciosa pero realista. Y es con esa perspectiva que gobierno y sector privado siguen trabajando en Brasil, tratando de diseñar una estrategia que sea beneficiosa para ambos países, y principalmente que sea viable.


Ese movimiento que busca acercar las dos principales economías latinoamericanas podrá significar una nueva etapa en las relaciones regionales, luego de años de letargia y desinterés, excepto en algunos casos puntuales, como los acuerdos automotrices.


Queda por ver si esta vez los dos países sabrán entender que, más allá del intercambio comercial y del cruce de inversiones, la única y verdadera integración entre pueblos y naciones se da cuando abarca lo que realmente identifican a México y Brasil, como el campo de las artes y de la cultura.


Mientras no se alcanza esa etapa, es interesante observar que el movimiento bilateral de acercamiento coincide con un momento delicado de las relaciones comerciales brasileñas con sus dos principales socios latinoamericanos, Venezuela y Argentina.


De hecho, Argentina es, hoy por hoy, el principal socio regional, y Venezuela, el segundo. Son dos casos muy distintos, pero que enfrentan momentos especialmente delicados.


Venezuela, por su crisis interna, vive crecientes problemas a la hora de honrar sus compromisos con los exportadores brasileños. Es el segundo mayor mercado regional para nuestros productos, y por ser un país que importa prácticamente todo –de medicinas a pollos, de vehículos a insumos agrícolas e industriales– permanece incólume entre las prioridades de la política externa brasileña. El problema es cómo adecuar las inmensas dificultades para que los exportadores cobren dentro de plazos soportables, frente a la escasez de divisas del gobierno de Nicolás Maduro.


Con Argentina, la preocupación –además del problema de envío de divisas al exterior– es otra: luego de haber sido considerado por años un ejemplo de éxito de la integración creada por el Mercosur, el intercambio comercial entre los dos países experimenta una etapa de fuerte retracción.


Esta vez, a las dificultades tradicionales –las barreras impuestas de manera intempestiva por el gobierno argentino a bienes y productos brasileños, el incumplimiento de convenios y acuerdos bilaterales– se suma otro factor: la recesión que afecta a los dos lados de la frontera, con más énfasis en Brasil.
Solamente en los cinco primeros meses de 2015 el comercio bilateral retrocedió 19 por ciento en comparación con idéntico periodo del año pasado. El sector más afectado en Brasil es el de la industria automovilística. Entre enero y mayo hubo una reducción de 23 por ciento en el valor de vehículos exportados a nuestros vecinos.


Pero ese es sólo un sector. En el cómputo general, a lo largo de los últimos cuatro años (2011-2014) las ventas de productos brasileños al mercado argentino disminuyeron 38 por ciento. En términos redondos, de casi 23 mil millones a poco más de 14 mil millones de dólares.


Frente a ese cuadro, se hace más comprensible que, en el ámbito latinoamericano, Brasil y México busquen un acercamiento inédito. No se trata que el cuadro preocupante se restrinja a Brasil: los mexicanos también tienen sus problemas, que están lejos de ser pocos. Y tanto uno como otro sabrán mantener sus actuales lazos preferenciales sin que eso signifique, necesariamente, mantenerse distantes.


Es muy difícil encontrar justificativos para que con tantos puntos de coincidencia, que van –vale reiterar– de sus culturas, quizá las más ricas y diversificadas de nuestra América, a las economías, que son las más fuertes y de mayor potencial, pasando, por supuesto, por el peso político de cada uno, Brasil y México hayan tardado tanto en mirarse el uno al otro.


Claro está que los dos países seguirán enfrentando sus problemas apremiantes, los gobiernos mantendrán sus distancias ideológicas, y no cambiarán sus diferentes proyectos de país.


Pero Brasil, como México, busca socios. Y no está mal que se entiendan.

Publicado enEconomía
Domingo, 21 Junio 2015 05:39

Rusia consolida su sociedad con China

Rusia consolida su sociedad con China

En un discurso en el principal foro económico del país, celebrado en San Petersburgo esta semana, el presidente Vladimir Putin precisó que "aunque se pronosticó una profunda crisis económica en Rusia, eso no sucedió", y puntualizó que los indicadores macroeconómicos, como la cotización del rublo, se lograron estabilizar.


Ante miles de empresarios y altos cargos de diversos países como el primer ministro de Grecia, Alexis Tsipras, el mandatario ruso delineó el futuro del desarrollo económico de su país. Al hacerlo, Putin dedicó poco espacio a los tradicionales socios occidentales, a los que culpó del inicio de la crisis en Ucrania, y afirmó que China es el principal socio económico y con el que esperan alcanzar un intercambio comercial de 200 mil millones de dólares en los próximos años.


En efecto, durante la segunda jornada de este encuentro, que comenzó este jueves y termina hoy, la comisión intergubernamental chino-rusa celebró 29 proyectos de inversión por valor de 20 mil millones de dólares. Entre los que se destaca, la firma de un acuerdo entre la empresa estatal de ferrocarriles rusos Russian Railways y la estatal China Railway Group para la puesta en marcha de un tren de alta velocidad que una Moscú con la ciudad rusa de Kazán, separadas por 770 kilómetros. Un desarrollo que según la compañía rusa costaría 388 millones de dólares, y que sería el primer paso para unir ambos países.


De todas formas, la firma de este memorándum es sólo el corolario actual de una convergencia que estas dos grandes potencias han profundizado desde el año pasado, con la firma de acuerdos millonarios y una retórica de aliados prioritarios.


Vladimir Putin realizó una visita oficial a China en mayo del 2014, donde firmó con su par chino Xi Jinping un acuerdo de venta de gas por 38 mil millones de metros cúbicos anuales al país asiático durante 30 años. Según el presidente de Gazprom, la compañía rusa operadora, Alex Miller, en términos de dinero el contrato ascendía a 400 mil millones de dólares. Más adelante, cuando en mayo de este año, Rusia celebró la victoria contra las tropas nazis con un histórico desfile en la Plaza Roja, el mandatario chino Xi Jinping fue uno de los pocos en asistir al encuentro. En este caso, ambos líderes firmaron otra treintena de acuerdos, con epicentro en el proyecto de La ruta de la seda, uno de los mayores anhelos chinos para el desarrollo de las economías de Oriente y la principal vía para llegar a Europa.


No obstante esta integración entre dos superpotencias, estos acuerdos deberían ser tomados con cautela. El investigador de Ciencias Políticas de la UNED (España) Rubén Ruiz Ramas, afirma que se trata de "movimientos geopolíticos realizados en un contexto de tensión, en el que Rusia quiere colocar a China como un farol más en la partida que se está jugando con el resto de los países, sobre todo cuando hay un aislamiento de Moscú por parte de Estados Unidos y Europa".


Por su parte, el director de la Escuela de Estudios Asiáticos de Rusia, Alexey Maslov, afirma que "ya no existen desconfianzas entre Rusia y China", y describe el vínculo como "una asociación estratégica y duradera". Sin embargo, también señala que "la nación asiática no podrá sustituir la pérdida de mercados occidentales y tampoco podrá proveer todos los productos que se importaban de esta región". En cambio destaca que, "como parte de una política más flexible de China, Rusia ha mejorado las relaciones con países como Vietnam, Mongolia y la India, convirtiéndose en un actor activo en esa región".


Otro de los ámbitos de asociación más estrecho es el militar. En la primera publicación de un libro de doctrina militar del país asiático, en el capítulo de cooperación con otras naciones, el que la encabeza es Rusia. En efecto, este año, por primera vez, ambos países realizarán ejercicios militares conjuntos en las aguas del Mediterráneo, cambiando el escenario que se repetía desde el 2012, cuando se llevaban a cabo en aguas del Pacífico cercanas a las costas de Rusia y China. Esta alianza ha despertado recelos en Occidente, no en vano durante el Foro Económico de San Petersburgo, el presidente Putin ha insistido en que la alianza ruso-china no se hace contra nadie, y que "no crearán un bloque militar similar a la OTAN". Sí, por otra parte, la industria militar rusa ha vendido piezas de armamento de calibre superior a China. Según citó el periódico ruso Komersant, el director ejecutivo de la compañía rusa de armamento Rosobornexport, Anatoli Isikin, dijo que Beijing firmó un contrato para adquirir sistemas de defensa antiaérea S-400, convirtiéndose en el primer comprador de este tipo de armamento.


La convergencia implica también áreas donde no hay acuerdos visibles, por ejemplo en lo relativo a libertades civiles. Un caso es el control a las Organizaciones No Gubernamentales. El gobierno chino se encuentra en pleno proceso de reglamentación de una nueva ley. De aprobarse, se prohibirá que estas instituciones reciban fondos procedentes del país y sus trabajadores deberían ser contratados a través de una agencia del Estado. Más importante aún, se prohibirán las actividades que sean consideradas un peligro para la seguridad nacional, la unidad, la solidaridad y que ataquen la moralidad social China.


La normativa perece un calco de las recientes leyes instrumentadas en Rusia, principalmente la denominada "agentes extranjeros", que puede prohibir la actividad de ONG consideradas de esta manera por recibir fondos del exterior y realizar actividades políticas poco claras. Lo mismo sucede con la ley de antipropaganda gay, que prohíbe "la promoción de relaciones sexuales no tradicionales entre minorías".


Analizando este comportamiento en cuanto al respeto de las normas democráticas, Maslov lo resume de la siguiente manera: "Rusia es más Asia que Europa". Señala que Rusia y China se encuentran emparentadas por "sistemas rígidos de poder, el estricto control de la expresión pública (incluido Internet), y la aplicación de nuevas organizaciones políticas".


En tanto que para Ruiz Ramas, aunque en el caso de Rusia se trata de un sistema híbrido y en el de China, de carácter autoritario, reconoce que desde Occidente, en muchos casos, "se ha pretendido utilizar las ONG para impulsar valores democráticos, pero finalmente se utilizaron para divulgar intereses" de determinados sectores.


Este próximo lunes, los ministros de Exteriores de la Unión Europea se reunirán en Luxemburgo para decidir si prorrogan las sanciones aplicadas contra Moscú. Según consignó la agencia EFE, diplomáticos del bloque ya acordaron esta decisión el pasado miércoles y los altos cargos solo deberán estampar su firma. Ante ese escenario y con una economía que sin caer en una crisis profunda se contraerá este año en un 2 por ciento, Vladimir Putin necesitará que los acuerdos firmados con China avancen más rápido de las palabras a los hechos.

Publicado enInternacional
Epílogo de la era Obama: revuelta global contra su secreta triada neoliberal financierista (TPP/TTIP/TISA)

Las revueltas globales/regionales/locales contra el neoliberalismo global hoy son polimorfas y se manifiestan en forma directa –tanto en la Cámara de Representantes de EU contra la Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés) como en el Parlamento Europeo contra su similar trasatlántico (TTIP, por sus siglas en inglés)– o en forma indirecta en las urnas –Syriza(Grecia)/Podemos(España)– o en forma furtiva con las filtraciones de Wikileaks contra el Tratado de Comercio de los Servicios (TISA, por sus siglas en inglés).


De los tres esquemas neoliberales mercantilistas/financieristas (que por comodidad señalaré por sus siglas en inglés: TPP/TTIP/TISA) el más secreto y pernicioso a leguas es TISA, el menos conocido por el público.


A propósito, el México neoliberal itamita fue incrustado en los tres esquemas irredentistas del saliente Obama sin consulta ciudadana y a espaldas de su ignaro Congreso disfuncional.


El supremo ideólogo de los tres esquemas neoliberales, cada vez más financieristas que mercantilistas, es Robert Zoellick –prominente funcionario y banquero–, quien los utiliza con finalidad geoestratégica para preservar la hegemonía global de EU (http://goo.gl/TVzt2u).


The New York Times ( NYT) titula con amargura que Los líderes empresariales reaccionan con consternación (¡supersic!) por la derrota (sic) de la enmienda comercial que había solicitado Obama por fast-track (http://goo.gl/EaQqQ6).


Mediante el fast -track, el Congreso puede aprobar o rechazar el TPP en paquete, pero no puede modificar su contenido. ¡Vaya seudodemocracia!


NYT considera que el desaire a los líderes de los negocios en EU fue mayor del que le propinaron a Obama los legisladores de la Cámara de Representantes, en su mayoría del partido Demócrata (¡supersic!) sumados a algunos tránsfugas del Partido Republicano: ¡302 en contra; 126 a favor!


A 18 meses de su despedida, Obama se disfrazó de inversionista de Wall Street, que quizá haya sido siempre su verdadera personalidad –se recuerda que en forma asombrosa rescató a los bucaneros banqueros y abandonó a los despojados ciudadanos después de la grave crisis financiera de 2008, que dejó muchas huellas y llagas–, y fue vapuleado sin reverencia por la mayoría insurgente del Partido Demócrata, presionada como nunca por sus electores, que no desea perder los próximos comicios en forma masoquista.


Todavía no está totalmente derrotado, pero se tambalea en sus entrañas el TPP, pornográficamente publicitado contra China, que incorpora a EU y a otros 11 países de la cuenca del Pacífico, entre ellos el México neoliberal itamita.


El TPP otorga(ba) irrestricto poder supranacional a las voraces trasnacionales y a sus controladores (los megabancos de Wall Street) con licencia secreta y permisiva para delinquir contra los consumidores y descuartizar el ambiente sin miramientos.
El espejismo de controlar 40 por ciento de la economía global, mediante el TPP, no convenció a los sindicatos (¡todavía se mueven!), ambientalistas y microempresarios de medicamentos genéricos, el núcleo que apuntaló la fronda del Partido Demócrata, quienes recordaron la derrota histórica que sufrieron tanto los empleados (con sus salarios), en especial del alicaído sector manufacturero, como los ciudadanos (desde la clase media hasta los miserables) hace dos décadas con el TLCAN que provocó una creciente desigualdad.


Los legisladores solamente tuvieron derecho a leer el TPP en un cuarto secreto (¡supersic!) de lectura sin "poder copiar o tomar notas (http://goo.gl/cF1ARu)". ¡Increíble!


Alguien podrá impugnar, no sin razón, que en el México neoliberal itamita –cosignatario del cataclísmico Tlcan, y vasallo, quizá sin saberlo, del triple esquema secreto TPP/TTIP/TISA– sus ignaros congresistas sufragan sin siquiera leer una línea de las enmiendas.


El portal Storm Clouds Gathering arremete contra las cláusulas ultrasecretas del TPP y sus oscuros tribunales comerciales extrajudiciales –que pueden nulificar leyes de cualquier país miembro (incluyendo al México neoliberal itamita) por árbitros no-elegidos– en los que las trasnacionales son colocadas a nivel de países mutilados de su añeja "soberanía (http://goo.gl/MSZV9M)".


Mediante gobernadores monetaristas centralbanquistas y árbitros extrajudiciales, el neoliberalismo financierista ha sometido a la democracia y ha avasallado a los venales políticos.


¿Cuál es la razón por la cual los ciudadanos, ya no se diga los emasculados legisladores de ningún lado, no tienen derecho a conocer siquiera el contenido de los tratados que afectan su existencia?


Ya que los derechos de propiedad intelectual están cubiertos por el TPP, las implicaciones para el futuro de la Internet son muy graves –(nota: a lo que alerté en Bajo la Lupa; http://goo.gl/wDU8SR): no se trata de comercio. Tampoco de empleos. Se trata de poder. Del poder de las trasnacionales anglosajonas controladas por los megabancos de la plutocracia de Wall Street y la City/Londres.


Mientras en la matriz operativa de los tres esquemas neoliberales financieristas han reverberado las protestas en el seno de su Cámara de Representantes estadunidense, su gemelo simbiótico trasatlántico TTIP confronta una tempestad ciudadana que obligó al Parlamento Europeo a posponer su votación sine die, debido a las profundas divisiones políticas que ha provocado, a lo que da mucho vuelo el portal europeo DeDefensa (http://goo.gl/OwYFBb).


Según Nick Dearden, director de Global Justice Now, "la mayoría de los europeos no desea la instalación de tribunales secretos (¡supersic!) de arbitraje (http://goo.gl/FC88hj)" que constituyen en realidad la imposición de un sistema judicial privado (¡supersic!) que da vuelta al sistema europeo de protección de los derechos humanos.


El rechazo ciudadano en Europa ha sido abrumador. El sitio europeo Stop-TTIP (http://stop-ttip.org/es/) se ha colocado como su punta de lanza con más de 2 millones de firmas.


Hasta la oficina del NYT en Estrasburgo admite que el Parlamento Europeo no aprobará jamás (¡supersic!) el TTIP.


Como si la Unión Europea necesitara de mayores problemas a los geopolíticos (Ucrania) y geoeconómicos (Grecia) que ostenta, ahora la nueva democracia ciudadana del siglo XXI colisiona con su oscurantista plutocracia ¬tecnificada.


A reserva de profundizar ulteriormente, el pernicioso TISA, que manejaría 70 por ciento de los servicios globales desde los bancarios pasando por la salud hasta el transporte –cuyo secreto contenido en el ámbito financiero ha sido expuesto por Wikileaks (http://goo.gl/UBO6Yv)–, otorga ominosamente "el monopolio del dinero a los bancos privados en forma permanente (http://goo.gl/Q617lN)".


Al saliente cuan irreconocible por sus votantes Obama se le tambalea el TPP, se le derrumba el TTIP y se le escurre de las manos el TISA.


El obediente México neoliberal itamita se encuentra implicado en los tres fracasos de Obama.


Retorna la eterna lucha entre el oscurantismo tiránico y la luminosidad de la democracia ciudadana.


http://alfredojalife.com
@AlfredoJalifeR_
https://www.facebook.com/AlfredoJalife
http://vk.com/id254048037

Publicado enInternacional
Latinoamérica crecerá un 0,4% y bordea la recesión

El Banco Mundial retrasa un año el repunte de la región, tras proyectar un crecimiento del 0,4% en 2015. Rebaja la expansión global al 2,8% y al 4,4% para los países en desarrollo

 

La proyección que hace el Banco Mundial para las economías de América Latina es preocupante. Ahora rebaja de manera drástica su previsión de crecimiento hasta ponerla a solo cuatro décimas de la línea roja este 2015, lo que significa que la actividad se estancará prácticamente antes de repuntar al 2% en 2016 y al 2,7% en 2017. Es, además, un ritmo de expansión cuatro puntos porcentuales menor de lo que se proyecta para las economías en desarrollo.


El pesimismo domina. Hace solo seis meses, el organismo que apoya a los países más retrasados proyectaba un repunte del crecimiento del 1,7% para Latinoamérica este año. Sin embargo, ahora dice que quedará a la mitad de camino del 0,9% con el que se cerró 2014, lo que significa que el repunte se aplaza y será más lento. La previsión que se dio en enero para 2016 era del 2,9%, casi un punto más alto. Lo elevaba al 2,8% para el siguiente ejercicio, medio punto menos.


El problema lo resume el Banco Mundial de la siguiente manera. Los países de América del Sur están teniendo dificultades del lado de la demanda interna, por la débil confianza de los inversores, las sequías generalizadas y el abaratamiento de las materias primas. En el caso de Brasil se añade como agravante el daño que está haciendo el escándalo en Petrobras, explicó Kaushik Basu, su economista jefe.


La mayor economía de la región se contraerá un 1,3% este año, frente a la previsión de crecer un 1%, y eso arrastra al resto en la región. La moderación del crecimiento en China explica también este fuerte retroceso. La contracción será más profunda en Venezuela, del 5,1% este año, frente al 4% de 2014 y al 2% que se dijo en enero. La previsión es que la recesión se modere al 1% en 2016.


En las proyecciones para Argentina, los técnicos del organismo proyectan un crecimiento del 1,1% en el ejercicio en curso, el doble que hace un año. La previsión que se hizo hace seis meses fue de una contracción del 0,3%, por lo que se mejora en su caso. Los relatores explican que este cálculo es ahora más completo porque cuentan con datos que no tenían a manos en el último informe.


La situación en México la califica de "frágil" al referirse al clima de negocio. Estados Unidos hace, sin embargo, de sustento y eso le permitirá crecer un 2,6% este año, una proyección que está en línea con lo que anticipó en enero. La esperanza es que la contracción vivida en la economía estadounidense a comienzos de año sea transitoria y eso tire del crecimiento también en el vecino del sur hasta el 3,2% en 2016.


La economía mexicana es de las que hace de motor de la región, en su caso por ser también de las tres más grandes. En términos relativos, los países que más crecen son Panamá, donde espera se mantenga a un ritmo del 6,2% este 2015, y Perú, con el 3,9% antes de retomar el 5% en 2016. En el grupo de las economías que más rinden están también Bolivia, con el 4,8%, y Guatemala, con el 4%.


Colombia crecerá un 3,5% este año, según la nueva estimación del Banco Mundial, aunque en este caso es casi un punto inferior a la que se anticipó en enero y eso explica también que, junto a Brasil, se haya tenido que rebajar el conjunto de la proyección para América Latina. Es el país, de hecho, que se pone como ejemplo para reflejar esta "compleja transición" que afronta todo el subcontinente.


Expansión decepcionante


El Banco Mundial señala que esta adaptación a la nueva era de bajos precios en el petróleo y las materias primas plantea una dificultad importante para el conjunto de las economías en desarrollo, combinado con el alza en los costes de la financiación. "Este 2015 será el cuatro año consecutivo de crecimiento decepcionante", afirman los relatores del organismo, que proyectan una expansión del 4,4%.


"Abróchense el cinturón porque habrá baches por delante", advierte el economista jefe, aunque vea una mejoría gradual en el horizonte. Para el año próximo la actividad económica de los emergentes repuntaría al 5,2%. De ahí subiría dos décimas porcentuales en 2017. El temor del organismo es que el alza de tipos en EE UU dañe a los países que están mostrando más vulnerabilidades.


Para el conjunto de la economía global, la proyección se rebaja al 2,8%, dos décimas menos de la que anticipó en enero. De ahí repuntaría medio punto en 2016 gracias al impulso del bajo coste de la energía. Esto se explica también por un análisis más optimista de Europa, gracias a los estímulos, junto a una expansión del 2,7% en EE UU. Las economías avanzadas crecerán un 2% este año y un 2,4% en 2016.


Aplazar el alza de tipos


Pero el Banco Mundial advierte que una "apreciación excesiva" del dólar por un "alza prematura" de los tipos de interés en EE UU podría trastocar estas proyecciones si acaba afectando a la recuperación de la mayor economía del mundo. "Los efectos serán adversos para sus socios comerciales", anticipa. Es uno de los argumentos del Fondo Monetario Internacional para pedir que se aplace el alza de tipos.


Como dijo la semana pasada Christine Lagarde desde el FMI, el economista Kaushik Basu aconseja a la Reserva Federal que se "espere mejor" a comienzos de 2016 para marcar el inicio del proceso de normalización de la política monetaria en EE UU. "Las señalas que llegan de la economía son mixtas", precisó. Aún así, admite que la Fed empezará a elevar el precio del dinero este año.


Las dos instituciones coinciden al insistir por todo esto en que el crecimiento de las economías en desarrollo no puede depender solo de EE UU como motor y tampoco pueden ser tan vulnerables ante ella. La recuperación en la zona euro es aún insuficiente. La proyección que hace el Banco Mundial es del 1,5%, más optimista que el 1,1% que anticipó hace seis meses. De ahí repuntará al 1,8% en 2016.

Publicado enEconomía
Martes, 09 Junio 2015 07:40

El dragón en el patio trasero

El dragón en el patio trasero

La gira del primer ministro chino Li Keqiang por Brasil, Colombia, Perú y Chile comenzó a plasmar las promesas que hiciera el presidente Xi Jinping a principios de este año en el Foro China-Celac. El dragón pisa fuerte en el ex patio trasero estadounidense, apostando a la infraestructura, la industrialización y los acuerdos financieros.

 

La gira del primer ministro Li Keqiang por Brasil, Colombia, Perú y Chile comenzó a plasmar las promesas que hiciera el presidente Xi Jinping a principios de este año en el Foro China-Celac. El dragón pisa fuerte en el ex patio trasero estadounidense, apostando a la infraestructura, la industrialización y los acuerdos financieros para reorganizar el mapa económico de la región.


"China está dispuesta a profundizar su cooperación con América Latina y el Caribe para que aprendamos mutuamente una de la otra y abrir juntos un nuevo camino de la Asociación de Cooperación Integral China-América Latina y el Caribe, anunciada por el presidente Xi Jinping en julio pasado", indicó el primer ministro Li Keqiang durante una conferencia en la sede de la Cepal en Santiago, el lunes 25, al cerrar su gira por cuatro países de la región.


En la apertura del primer Foro China-Celac, el 8 de enero en Beijing, el presidente Xi Jinping había anunciado la intención de China de duplicar el comercio bilateral y aseguró que en la próxima década va a invertir 250.000 millones de dólares en la región, no sólo para la extracción de materias primas, como hasta ahora, sino en inversiones infraestructurales, proyectos de tecnología e investigación y desarrollo.


En su reciente viaje a Brasil, el primer ministro firmó con la presidenta Dilma Rousseff un amplio paquete de inversiones por 53.000 millones de dólares (prácticamente el Pbi de Uruguay). Li prosiguió luego a Colombia, Perú y Chile, los tres países que integran la Alianza del Pacífico y tienen una relación estrecha con Estados Unidos, donde desplegó iniciativas comerciales que tienden a modificar la pauta actual, centrada en la exportación de commodities, y lanzó la primera plaza financiera del yuan en América Latina (véase nota de Ariel Noyola).
Un día antes de que comenzara la gira de Li, el viceministro de Comercio chino, Tong Daichi, aseguró que China "está comprometida a diversificar el comercio con los países latinoamericanos y a importar productos de mayor valor agregado" (El País, 18-V-15). Para los países de la región, escasamente industrializados, o en proceso de desindustrialización, como Brasil, la oferta china es una tentación.


Los cuatros países que el primer ministro visitó presentan un esquema de comercio exterior con China muy similar. Brasil exportó 40.000 millones de dólares al país asiático en 2014, tres cuartas partes fueron hierro y soja, y el resto petróleo, celulosa y azúcar. El 95 por ciento de las exportaciones de Colombia hacia el dragón fueron minerales, petróleo y café. Cobre, hierro y plomo sumaron el 63 por ciento de las exportaciones de Perú hacia China y el 70 por ciento de las exportaciones chilenas fueron cobre (El País, 19-V-15).


Por eso la promesa de diversificación y la de invertir en infraestructura resulta tan atractiva para una región que, hasta ahora, no había logrado trascender la rígida división internacional del trabajo que la coloca, con excepciones parciales como Brasil y Argentina, como exportadora de materias primas. Los productos primarios representaron en 2013 un 73 por ciento de las exportaciones de la región a China, según la Cepal.


INFRAESTRUCTURA E INDUSTRIA. En Brasil, Dilma Rousseff y Li firmaron 35 acuerdos en materia de comercio, inversiones en los sectores financieros, automotor, telecomunicaciones, energía, acero, industria alimentaria, minería, gas y petróleo. Se reanudan las exportaciones de carne de Brasil a China y se acordó iniciar los estudios para la construcción del ferrocarril que unirá los océanos Atlántico y Pacífico, además de la venta de aviones brasileños Embraer para la compañía Tianjin Airlines.


La construcción del ferrocarril es el proyecto más ambicioso, ya que plantea unir Porto do Açu (estado de Rio de Janeiro) con un puerto peruano, pasando por Minas Gerais y Mato Grosso hasta Porto Velho, para luego atravesar la cordillera andina. Unos 5 mil quilómetros y un presupuesto que puede alcanzar los 12.000 millones de dólares. Es la más importante pero no la única obra de infraestructura con financiación china.


Además se firmó un memorando para la compra de 24 barcos para transportar mineral de hierro de Brasil a China, se financian proyectos de Petrobras por 7.000 millones de dólares, se acordó el desarrollo conjunto de satélites, la instalación de un complejo siderúrgico en Mara-nhao (estado del nordeste), se llegó a un acuerdo entre Eletrobras y China Three Gorges Corporation para la megausina hidroeléctrica de Tapajós, entre otros proyectos de infraestructura.


El primer ministro chino adelantó la creación de un fondo bilateral de "cooperación productiva" de 20.000 millones de dólares, que apoyará emprendimientos en sectores como siderurgia, cemento y vidrio (Valor, 19-V-15). Se trata de inversiones que van bastante más allá de las obras de infraestructura, prioridad para ambos países en el terreno comercial. Li Keqiang fue claro al señalar que su país no sólo pretende seguir importando materias primas, sino "instalar fábricas y líneas de producción, garantizando más empleo a los ciudadanos locales" (Valor, 20-V-15).


En ese sentido, mencionó el interés chino en invertir en una planta de fabricación y mantenimiento de vagones de metro, y la automovilística Chery anunció la inversión de 700 millones de dólares en una planta en Jacareí (San Pablo), luego de haber inaugurado hace nueve meses otra fábrica a la que destinó 500 millones.


El proyecto estrella, sin duda, es la ferrovía al Pacífico.Por ese camino se exportarán la soja y el mineral de hierro brasileños, pero también productos industriales que cruzarán la cordillera en los dos sentidos, abaratando los costos, ya que se acortarán los días de transporte. "Nos gustaría cooperar para reducir los costos de la infraestructura en Brasil", dijo Li (Valor, 20-V-15).


TRES CORREDORES PARA CHINA. La infraestructura regional enfrenta innumerables problemas, pero el principal, sobre todo para Brasil, es la salida al Pacífico, que supone atravesar la Cordillera de los Andes. Los dos mayores proyectos, la ferrovía Atlántico-Pacífico y el Canal de Nicaragua, tienen a China como protagonista. Se trata de proyectos que benefician a los grandes productores y empresas multinacionales, pero detrás de ese dato es evidente que "los chinos están reorganizando el comercio y la infraestructura de la región" (Carta Maior, 19-V-15).


Según el economista Theotonio dos Santos, la política china consiste en "usar el excedente económico colosal que tienen para crear una economía mundial que atienda no sólo las necesidades chinas, sino que también sirva para un desarrollo planetario, para que salgamos de esa posición subordinada que tenemos dentro de la economía mundial. Eso en interés de China y en interés nuestro" (Carta Maior, 19-V-15).


Este es uno de los grandes atractivos de la posición china. Como señala el profesor de la Universidad de Boston Kevin Gallagher, autor de estudios sobre la relación China-América Latina, "si se consigue construir un tren de alta velocidad que funcione y facilite el comercio con América Latina, de modo inclusivo y sin perjudicar el ambiente, China tendrá todo para convertirse en la nueva 'amante' de América Latina" (BBC Brasil, 19-V-15).


El primer ministro Li destacó que "con el fin de satisfacer las necesidades de China y de los países latinoamericanos", China defiende "la construcción conjunta de tres corredores para logística, energía eléctrica e información, de manera que se logre la interconexión del continente sudamericano" (Xinghua, 19-V-15). Aseguró que las empresas chinas están dispuestas a asociarse con las sudamericanas para la construcción de los tres corredores, "a través del fortalecimiento de la cooperación en la construcción ferroviaria, la trasmisión de energía eléctrica de alta tensión y las redes inteligentes de suministro de electricidad, así como la tecnología de Internet y de las telecomunicaciones móviles de próxima generación".


América del Sur tiene graves problemas de interconexión física entre los 12 países que la integran. En ese sentido, Oliver Stuenkel, profesor de relaciones internacionales en la Fundación Getúlio Vargas, de San Pablo, estima que "el dinero chino es la única chance de integrar físicamente América Latina" (El País, 19-V-15). La afirmación puede parecer exagerada, pero si se revisan los proyectos de integración de las últimas décadas que no se concretaron por falta de fondos (empezando por el Gasoducto del Sur), su afirmación cobra sentido.


Más aun, algunos analistas sostienen que China está interesada en fomentar la industrialización de la región. Elias Khalil Jabbour, investigador del patrón asiático de desarrollo y profesor en la Universidad Estatal de Rio de Janeiro, sostiene que China al invertir en América Latina tiene como objetivo "enfrentar a su enemigo estratégico, que es Estados Unidos". Jabbour resalta que China actúa de forma diferente de otros actores globales, como el Fmi o el Banco Mundial, que "se entrometen en la política interna de los países que reciben sus préstamos" (Opera Mundi, 20-V-15).


Por su parte, Rafael Gonçalves Lima, licenciado en relaciones internacionales por la Universidad de Campinas y máster en relaciones internacionales por la Universidad de Jilin (China), sostiene que las propuestas del primer ministro Li "encajan con la gran estrategia de China", que considera a América Latina como "un área vital para los intereses a largo plazo de China, ya sea por su atractivo mercado interno o por su riqueza en energía, minerales, alimentos y otros recursos esenciales para el éxito del desarrollo chino" (Diario del Pueblo, 22-V-15).


Pero no todo es economía. La búsqueda de la multipolaridad es una de las banderas diplomáticas de China que, en los hechos, converge con la estrategia de varios países latinoamericanos (véase nota de Xulio Ríos). Se trata de relaciones por fuera de la lógica del mercado, lo que pone las relaciones China-América Latina en un lugar bien distinto al que siguió Occidente durante cinco siglos.


ACUMULACIÓN SIN DESPOSESIÓN. El economista estadounidense Giovanni Arrighi, en su monumental trabajo Adam Smith en Pekín, sostiene que el crecimiento chino se produce sobre bases bien diferentes al occidental. A diferencia del proceso de "acumulación por desposesión" que caracteriza al capitalismo occidental, según David Harvey, que pasa por la expropiación de campesinos y trabajadores, en la historia de China se registra un crecimiento que moviliza los recursos humanos por encima de los otros, a la vez que "protegía en vez de destruir la independencia económica y el bienestar de los productores agrícolas".1


A este tipo de crecimiento que no expropia a los productores, Arrighi lo denomina "acumulación sin desposesión", que estima puede ser un referente para los pueblos del Tercer Mundo, y aun para aquellos desarrollados golpeados por la crisis y un sistema financiero voraz. Por un lado, China parece comprender mejor las necesidades de los países del Sur. A su paso por Colombia, Li propuso dos proyectos de infraestructura que fueron muy bien recibidos por el presidente, Juan Manuel Santos.


El primero, dijo Santos, permitirá desarrollar la Orinoquia, al oriente del país, donde se prevé construir una carretera que bordeará el río Meta hacia Venezuela, y hacer navegable ese río, lo que facilitaría el desarrollo agropecuario. El segundo es el puerto de Buenaventura, el más importante del Pacífico colombiano. Con apoyo de China, se planea darle "una nueva vida" a esa ciudad. "Que Buenaventura se convierta en un polo de desarrollo es algo muy importante para nosotros" (El País, 22-V-15).


Si China tiene éxito en promover la "acumulación sin desposesión", asegura Arrighi, es probable que "esté en condiciones de contribuir decisivamente al surgimiento de una comunidad de civilizaciones auténticamente respetuosa hacia las diferencias culturales".2 Puede ser una gran oportunidad para la región latinoamericana de superar cinco siglos de colonialismo, subordinación y dependencia.


1. Adam Smith en Pekín, Akal, Barcelona, 2007, pág 379.
2. Ídem, pág 403.


Un viraje de largo aliento


El ciclo extraordinario de precios altos de los commodities llegó a su fin. En gran medida porque China crece menos (de 10 a 11 por ciento anual pasó a "apenas" 6 o 7 por ciento). Pero sobre todo porque aquel crecimiento llegó a una meseta y comienza a estancarse. Un crecimiento basado en exportaciones de productos intensivos en trabajo y de calidad media-baja no puede sostener el desarrollo del dragón asiático. Entre otras cosas porque tres cimientos de ese crecimiento tienden a evaporarse: "los salarios aumentan, la conciencia ambiental crece y las políticas demográficas empiezan a hacer mella en la hasta ahora inagotable oferta laboral" (El País, 31-V-15).


Como señala el último estudio de la Cepal, ahora China se propone seguir creciendo a partir de la economía del conocimiento, inversión en capital humano, tecnología e innovación.1 Se trata de desarrollar industrias de punta en sectores que aún presentan retrasos, como información, biomedicina, transporte por ferrocarril y robótica. Tiene todas las condiciones para hacerlo. De hecho, en energías renovables y trenes de alta velocidad viene mostrando un excelente desempeño.


Para América Latina es la oportunidad de oro de modificar su inserción en el mercado mundial como exportadora de materias primas y de ensamblaje de manufacturas. En 2013, cinco productos de la región representaban el 75 por ciento de las exportaciones, mientras en 2000 eran sólo el 47 por ciento. La inversión extranjera directa de China, entre 2010 y 2013 se dirigió en un 90 por ciento a minería e hidrocarburos.
Ahora se trata de diversificar las exportaciones a China. Pero ese paso ineludible debe complementarse con una mayor presencia de empresas chinas en las industrias (automotriz, electrónica, agroindustria), y articularse con empresas locales para "fortalecer cadenas de valor regionales, ayudando a elevar los reducidos niveles de comercio intrarregional que caracterizan a América Latina y el Caribe", indica la Cepal.


Si esta posibilidad se concreta, la región latinoamericana y China saldrán fortalecidas, se establecerá una verdadera alianza estratégica y la integración dejará de ser una declaración de intenciones.


1. "América Latina y el Caribe y China. Hacia una nueva era de cooperación económica", Santiago, 2015.


La plaza financiera del yuan en América Latina


Por Ariel Noyola Rodríguez

La instalación de la primera plaza financiera del yuan en Santiago de Chile, pactada durante la visita del primer ministro Li Keqiang, promete iniciar una serie de inversiones en tecnología para impulsar la industrialización periférica y comenzar a disminuir la influencia del dólar en los países del Cono Sur.

Las relaciones económicas entre China y América Latina están sufriendo tensiones crecientes. Por efecto de la deflación (caída de precios) a escala mundial, la región sudamericana paga las consecuencias de exportar a China sobre todo materias primas. Sin embargo, la instalación de la primera plaza financiera del yuan en América Latina, en Santiago de Chile, pactada durante la visita del primer ministro Li Keqiang, promete iniciar una serie de inversiones en tecnología para, de este modo, impulsar la industrialización periférica y comenzar a disminuir la influencia del dólar en los países del Cono Sur.


Durante su visita a Brasil, Colombia, Perú y Chile, Li Keqiang abonó la influencia de China en América Latina a través del impulso dado a dos objetivos fundamentales: la transformación del mapa económico de la región para apuntalar el protagonismo de Asia-Pacífico, y el desembarco del yuan en territorio sudamericano a través de Santiago de Chile como plataforma.


El primer objetivo está previsto que sea desarrollado junto con los gobiernos de Brasil y Perú: la construcción de una red ferroviaria de más de 5 mil quilómetros que conectará los océanos Atlántico y Pacífico, a fin de aumentar los montos y la velocidad de los intercambios comerciales con China.
La "ruta de la seda" sudamericana será una alternativa para el tránsito de mercancías por el Canal de Panamá (y al mismo tiempo complementará las capacidades del Canal de Nicaragua, de próxima implementación.

En ambos canales destaca el financiamiento provisto por China, producto tanto de su interés por garantizar el suministro de recursos naturales de carácter estratégico (petróleo, metales, minerales), como por los vínculos comerciales privilegiados que mantiene con Managua y las economías sudamericanas, incluso por delante de Estados Unidos y Europa.


Sin embargo, el incremento de los flujos de comercio e inversión entre China y la región latinoamericana, sobre todo a partir del ingreso de la primera a la Organización Mundial de Comercio en 2001, no guarda hasta el momento ninguna relación con el uso incipiente del yuan.
Mientras que el comercio con China se multiplicó 22 veces entre 2000 y 2014, según las estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, a partir de 2009 únicamente con Brasil y Argentina se establecieron acuerdos tipo "swap" (permutas de divisas) para impulsar las operaciones en yuanes entre empresas (a través de los bancos centrales). Ni siquiera los principales exportadores de hidrocarburos y minerales a la región Asia-Pacífico, como Venezuela y Perú, lograron construir vínculos de cooperación financiera con Pekín.


De ahí la importancia del segundo acuerdo alcanzado durante la gira de Li Keqiang: Chile, el primer país sudamericano que reconoció a China en el ámbito diplomático hace 45 años y que suscribió un tratado de comercio en 2005, ahora será protagonista del lanzamiento de la primera plaza financiera del yuan en América Latina, gracias a la adopción de tres acuerdos clave.


En primer lugar, el gobierno chileno recibió la autorización de las autoridades regulatorias chinas para participar en el Programa Chino de Inversores Institucionales Extranjeros Calificados en Renminbi. Con ello, los bancos, fondos de pensiones, compañías de seguros y fondos mutuos de origen chileno podrán invertir un monto límite de hasta 50.000 millones de yuanes (8.100 millones de dólares) en el mercado de capitales de China.


En segundo lugar, se acordó la apertura del segundo banco de liquidación de la "moneda del pueblo" (renminbi) en el continente americano (el primero se instaló en América del Norte, en Canadá). A través de una inversión inicial de 189 millones de dólares y bajo la supervisión del Banco de Construcción de China (Ccb, por sus siglas en inglés), Chile y el gigante asiático disminuirán los costos de sus transacciones (operaciones de crédito, pagos por concepto de comercio exterior, etcétera) y facilitarán la conversión entre sus divisas.


El Ccb es una entidad global que en los últimos años ha llevado a cabo operaciones por más de 7 billones de yuanes para más de 19 mil clientes fuera de China. Ya con varias sucursales abiertas en Chile, ahora pretende ampliar sus servicios financieros al resto de los países sudamericanos.


Y en tercer lugar, finalmente, se concretó la firma de una línea de crédito swap de divisas entre el banco central de Chile y el Banco Popular de China por un monto de 22.000 millones de yuanes (3.500 millones de dólares), que permitirá, por un lado, amortiguar los efectos de la volatilidad del dólar sobre los flujos de comercio e inversión y, por otro lado, ayudará a que el peso chileno y el yuan ganen terreno en la facturación de sus intercambios bilaterales.


"Esperamos que la cooperación Chile-China en materia financiera pueda contribuir a la cooperación industrial y de inversiones entre China y toda América Latina", sentenció Li Leqiang durante su visita Su declaración pone de manifiesto la creciente preo-cupación en amplios sectores de la izquierda latinoamericana por el tipo de relación que se ha cultivado hasta ahora con el dragón: exportaciones e influjos de capital concentrados en productos y actividades de la industria extractiva.


Es que después de la caída de los precios de las materias primas y la brusca desaceleración de los mercados emergentes, es evidente que la musculatura de China no es suficiente para detonar la reactivación económica en los países del Cono Sur.


Pese a todo, el gobierno chino se declara dispuesto a dar un paso más en los términos de sus vínculos económicos con los países latinoamericanos. Citando a los poetas Pablo Neruda y Xin Qiji, el primer ministro de China sostuvo en la sede de la Cepal que "nada podrá detener el río de la aurora" y que "sus aguas corren hacia el Oriente".


Para triunfar en esa encomienda consideró urgente aumentar las inversiones en tecnología para contribuir a la creación de cadenas regionales de alto valor agregado que transformen el modelo de crecimiento de la región sudamericana.


En ese sentido, la instalación de la primera plaza financiera del yuan en América Latina se ha convertido de facto en el laboratorio de un enorme desafío para los líderes de Pekín: por un lado, hacer posible la industrialización periférica y, por otro lado, fortalecer la internacionalización del yuan con el apoyo de los gobiernos de Sudamérica.

*Economista egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. En Uruguay exclusivo para Brecha.

Publicado enInternacional
Europa, América Latina y el Caribe: reforzar convergencias

Bruselas acoge a partir de este lunes un nuevo encuentro entre las y los líderes de Europa y América Latina y el Caribe, señal positiva de la voluntad compartida de reforzar puentes y consolidar vínculos que tienen profundas raíces en nuestro pasado y portentosas posibilidades para el futuro.


Actualmente, la Unión Europea mantiene pactos comerciales con 26 países de América Latina y el Caribe, lo que la convierte en el socio extrarregional con la mayor red de convenios de comercio en la región, seguida por Estados Unidos, que mantiene acuerdos de libre comercio con 11 países.


Si bien la Unión Europea continúa siendo el segundo mercado de destino (después de Estados Unidos) para las exportaciones regionales, desde 2010 se ha visto desplazada por China como la segunda fuente de origen de sus importaciones.

Paralelamente, la participación de América Latina y el Caribe en el comercio exterior del bloque sigue siendo muy modesta, tanto en bienes como en servicios: en 2013 la región fue destinataria de 6.6 por ciento de las exportaciones de bienes de la Unión Europea al resto del mundo y el origen de sólo 5.7 por ciento de sus importaciones. Más aún, las exportaciones de la región hacia el bloque comunitario siguen concentrándose en materias primas y derivados de bajo contenido tecnológico.
El diálogo de políticas entre las instituciones más representativas de Europa y de América Latina y el Caribe abordará una rica agenda de temas birregionales y mundiales. Será una ocasión para subrayar la importancia de la cooperación entre la Unión Europea y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), marcada por la complejidad y la rapidez de los cambios tecnológicos, económicos, sociales, ambientales y culturales en marcha. Estamos ciertos de que este diálogo suscitará iniciativas orientadas a los ciudadanos, encaminadas a fomentar la innovación para el crecimiento sostenible, asegurar una educación de calidad para todos, garantizar la seguridad y combatir el cambio climático.


La reciente década y media muestra una diferencia significativa en la dinámica de crecimiento entre ambas regiones. Mientras la Unión Europea creció en promedio 0.8 por ciento en el periodo 2003-2014, América Latina y el Caribe lo hicieron a una tasa media de 3.6 por ciento. Asimismo, esta región, después de registrar una caída de –1.3 por ciento en 2009, se recuperó rápidamente y se expandió 6.1 por ciento en 2010, con un promedio de 3.4 por ciento entre 2010 y 2014. El bloque europeo, por su parte, tuvo una contracción en 2009 de –4.5 por ciento y ha mostrado tasas de crecimiento bajas desde entonces, con un promedio de 0.7 por ciento entre 2010 y 2014.


En medio de un cambio del contexto externo, caracterizado por el fin del superciclo de las materias primas, la creciente volatilidad y costos financieros, y limitaciones a la demanda agregada doméstica en varios países, la región muestra una significativa desaceleración. Por su parte, Europa, apuntalada por estímulos monetarios significativos, ha iniciado una lenta recuperación en su dinámica de crecimiento.


Así, ambas regiones enfrentarían un periodo, de duración incierta, de lento crecimiento y de renovadas presiones para aumentar su competitividad. En este escenario, con sus similitudes y diferencias, resulta urgente y necesario que América Latina y Europa articulen esfuerzos para encarar la desigualdad, garantizar derechos sociales universales y asegurar la centralidad de la dignidad de los ciudadanos. Son todas dimensiones donde ya existe un rico intercambio de experiencias, lecciones aprendidas y buenas prácticas.


Esta cumbre, donde estarán representados 61 países (un tercio de los estados miembros de las Naciones Unidas y casi la mitad de los integrantes del Grupo de los 20, G20), será uno de los mayores foros mundiales a celebrarse antes de que la comunidad internacional apruebe los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Por ello los resultados de la concertación birregional adquieren una dimensión protagónica a la hora de discutir las nuevas formas de organizar nuestros estados, economías y sociedades.

Por Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal)

Publicado enEconomía
Reduciendo la demanda de "drogas de sangre" en las Américas

En Washington hubo caras de asombro cuando, hace poco, Colombia anunció la suspensión de la fumigación aérea. La fumigación ha sido durante mucho tiempo una de las armas que utiliza la campaña de ambos países contra el narcotráfico, pero es un arma controvertida, y el gobierno de Juan Manuel Santos, uno de los más estrechos aliados de Estados Unidos en América Latina, decidió que era suficiente. Los expertos predicen que la decisión hará que se extienda aún más el cultivo de coca. La producción ya se ha incrementado porque, en su intento de lograr un acuerdo de paz con las FARC, el gobierno ha bajado la guardia en varias regiones del país donde la guerrilla mantiene especialmente activa en el narcotráfico.


Aunque la decisión puede revocarse, debería ser un aviso para las autoridades estadounidenses, acostumbradas desde siempre a centrar sus esfuerzos en la oferta más que en la demanda que impulsa el narcotráfico. Si a eso se le une la investigación que llevan a cabo las fuerzas policiales sobre la posibilidad de que altos miembros del gobierno y el ejército de Venezuela hayan facilitado el tráfico ilegal de drogas, los brotes de violencia y corrupción en Centroamérica y el Caribe y los conflictos relacionados con las drogas en varias zonas de México, es evidente que las estrategias actuales no parecen eficaces a la hora de reducir ni mucho menos eliminar la plaga de las drogas. Mientras tanto, países enteros están en peligro.


El interés tradicional de Estados Unidos ha sido ofrecer incentivos económicos para reducir la oferta. Programas unilaterales como la Ley de Preferencia Comercial Andina y la Ley de Promoción del Comercio Andino y Erradicación de Drogas prometían el acceso al mercado estadounidense a cambio de la cooperación en la lucha contra las drogas. La ayuda directa era relativamente abundante y el proceso de certificación, muy criticado, exigía el apoyo en las operaciones antidrogas como requisito para recibir esa ayuda. Ahora, sin embargo, los programas comerciales unilaterales han desaparecido para ser sustituidos por acuerdos de libre comercio más amplios, y el volumen de ayuda que proporciona Estados Unidos a la región disminuye cada año. Además, nuevos actores con abundantes recursos, como China, han reducido la influencia de EEUU y, por ende, su capacidad de impulsar sus políticas.


La región ha experimentado grandes cambios. Algunos países como Bolivia, Ecuador y Venezuela, rechazan cooperar con Estados Unidos en la lucha contra las drogas y no parecen muy preocupados por las consecuencias económicas, gracias a la generosidad china; desde el punto de vista político, plantar cara al imperio es un triunfo para su causa. Otros, incluidos países amigos como Colombia y México, han observado con atención las tendencias dentro del propio Estados Unidos, incluyendo las campañas para la legalización de la marihuana en Colorado, Washington y el Distrito de Columbia. Estos y otros países de América Latina y el Caribe se preguntan por qué se les sigue pidiendo que hagan lo que consideran el trabajo sucio, con menos incentivos, acosados y sin recursos suficientes, después de décadas de pedir a Estados Unidos que haga algo para reducir la demanda de drogas, lo cual debilita sus propios gobiernos democráticos a ojos vistas.


La raíz del problema está en los millones de norteamericanos y europeos comunes y corrientes que consumen drogas
La demanda insaciable de Estados Unidos y otros consumidores ricos es lo que mueve el narcotráfico. El dinero obtenido de forma ilícita enriquece y provee de armas a los cárteles. Los funcionarios estadounidenses trabajan con diligencia, pero la raíz del problema está en los millones de norteamericanos y europeos comunes y corrientes que consumen drogas. Para muchos, consumir drogas ha dejado de acarrear un estigma social. No es más que algo que se supone que "todo el mundo hace" en algún momento de su vida. Las campañas educativas en los colegios suelen centrarse solo en las repercusiones físicas y neurológicas del consumo, además del posible efecto que puede tener en el futuro el uso descuidado de las redes sociales.


Pero el consumo de drogas no es un delito sin víctimas, sobre todo en el caso de las drogas más adictivas y destructivas que se encuentran en el mercado. Los daños pueden ser importantes en mayores costes sanitarios, deterioro de las facultades mentales en la escuela y el trabajo, y en vidas malogradas. Cualquiera familiarizado con los efectos del alcoholismo conoce las trágicas consecuencias que pueden tener incluso las sustancias legales, no solo para quienes las consumen sino para sus seres queridos.


Ha llegado el momento de probar algo que ha demostrado su éxito en el comercio de diamantes: hay que empezar a hablar de las drogas de sangre, que contribuyen a la muerte, la corrupción, el caos y la pérdida de oportunidades económicas en toda la cadena de suministro, desde los países productores hasta los consumidores, pasando por los países de tránsito. Reducir la demanda de esas sustancias disminuiría esos efectos. Pero la reducción de la demanda depende de decisiones personales tomadas cada día por millones de consumidores, que en general piensan poco —y se preocupan menos aún— en las repercusiones que tienen sus actos sobre otras personas más allá de las fronteras de su país.


Por desgracia, no podemos seguir ignorando todas esas consecuencias. Lo mismo sucedió en un momento dado con los diamantes procedentes de zonas de conflicto en África, pero una información eficaz ha ayudado, si no a eliminar el problema, al menos a controlarlo. Es posible que a veces sea más sencillo presionar a los países productores para que corten el flujo de drogas, pero la máxima responsabilidad es de quienes demandan el producto. Hace ya mucho tiempo que se debían haber reconocido y abordado la causa y el efecto.


Por Eric Farnswoth, vicepresidente de Americas Society / Council of the Americas en Washington DC. Lo expresado aquí es en carácter personal.

Twitter @ericfarns


Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia

Publicado enSociedad
El pacto secreto TiSA quitará a los Estados el control digital de los datos de sus ciudadanos

Los documentos confidenciales revelados por Wikileaks sobre el Anexo de Comercio Electrónico del Acuerdo de Comercio de Servicios, muestran que 50 países van a deslocalizar a través de las fronteras la información personal de la ciudadanía, en aplicación de la doctrina neoliberal a los datos informáticos, poniendo en peligro las garantías nacionales de su privacidad


Cuanto más se examina el contenido del Trade in Services Agreement (TiSA) que medio centenar de países negocian a escondidas, más se comprende por qué esos gobiernos pretenden que permanezca en secreto incluso cinco años después de su entrada en vigor. Por ejemplo, si su Anexo sobre Comercio Electrónico es aplicado internacionalmente, los Estados perderán el control sobre dónde se almacenan y cómo se utilizan los datos de sus ciudadanos.

Una conclusión en la que coinciden expertos economistas y juristas consultados por Público, uno de los diez medios de comunicación de otros tantos países —desde Australia a Uruguay y de Islandia a Turquía— que ha colaborado con Wikileaks en una nueva exclusiva mundial: la filtración de 17 documentos internos que constituyen las actas de esa negociación secreta para establecer un tratado de comercio de servicios todavía más antidemocrático y neoliberal que el TTIP entre Estados Unidos y la Unión Europea.


El Artículo 2 del citado Anexo sobre Comercio Electrónico del TiSA, titulado "Movimiento de Información" o "Flujos de Información a través de Fronteras", establece sin ambages en su primer punto que "ningún partícipe [país firmante del acuerdo] podrá impedir a un proveedor de servicios que transfiera, acceda, procese o almacene información, incluida información personal, dentro o fuera del territorio de ese partícipe, cuando esa actividad se efectúa en conexión con la gestión del negocio de ese proveedor de servicios".

Es decir, el acuerdo secreto prohíbe categóricamente cualquier restricción en el flujo de datos personales de los ciudadanos a través de las fronteras, ya que vuelve a insistir en esa libre exportación de la información en su punto quinto: "Los partícipes no impedirán a los proveedores extranjeros de comercio electrónico, ni a los clientes de dichos proveedores, transferir información internamente o a través de fronteras, acceder a la información públicamente disponible o acceder a su propia información almacenada en el extranjero".

Y todo ello es reforzado aún más en el Artículo 9, que establece que ningún país firmante podrá requerir a un proveedor de servicios que use instalaciones informáticas localizadas en su territorio para procesar y almacenar los datos de los usuarios, como condición para operar en ese país.

Esta deslocalización de la información personal de los ciudadanos, en aplicación de la doctrina económica neoliberal a los datos informáticos, es francamente peligrosa porque la localización territorial de la información es a menudo imprescindible para garantizar la privacidad de los datos digitales o incluso asegurar la libertad de expresión, respetada en unos países y perseguida en otros.


Más aún, esta hiperliberalización del flujo internacional de la información personal de los ciudadanos de los países firmantes (incluidos todos los de la UE, representados por la Comisión Europea en una negociación secreta que cede a los deseos de EEUU, Canadá, Australia o incluso Suiza) está en conflicto con las propias normativas internas de la Unión Europea y la OCDE. Ambas organizaciones "prevén restricciones en la transferencia al extranjero de datos privados como uno de los métodos para que las compañías de servicios proporcionen un adecuado sistema de protección de la privacidad a los ciudadanos de los países" miembros, explica el abogado de Wikileaks Tamir Israel.

Los servicios secretos occidentales conocen tan bien la importancia crucial de la localización territorial de los datos que están permanentemente tratando de redirigir estratégicamente el tráfico de Internet hacia naciones o jurisdicciones amigas para asegurarse un acceso directo a esa información. Eso es lo que han practicado las agencias de inteligencia como la estadounidense NSA para desencadenar un espionaje masivo de la ciudadanía, tal como reveló el exanalista de la CIA Edward Snowden.

Precisamente por eso, el marco de normativas de la UE y de la OCDE sobre comercio electrónico, permite a los países bloquear las transferencias de datos a otros países donde no hay suficientes garantías de respeto a la privacidad de la información personal. Pero el TiSA no da margen ninguno a ese tipo de restricciones, algo que entra en conflicto directo con los compromisos internacionales de muchos de los países que participan en la negociación secreta de ese acuerdo y que son firmantes de las Privacy Guidelines de la OCDE actualizadas en 2013, de la Data Protection Directive de la UE, o de ambas.

Tanto es así que, tras la filtración de los documentos en Wikileaks, la eurodiputada Viviane Reding –exvicepresidenta de la Comisión y actualmente miembro de la Comisión de Comercio Internacional de la Eurocámara– ha reconocido al periódico italiano L'Espresso (uno de los principales socios colaboradores en esta exclusiva) que "los auténticos desafíos se plantean en el capítulo de Comercio Electrónico, que también ha sido filtrado. El documento muestra que varios de los participantes en el TiSA querrían socavar la privacidad de los datos con cláusulas multifunción, limitar la neutralidad de la Red con diversas excepciones y deshacer los estándares con exenciones universales de seguridad nacional".

No obstante, Reding sostiene que "por muchas puertas de atrás que intenten abrir nuestros socios, estoy decidida a cerrarlas todas. La protección de datos no es una barrera comercial, sino un derecho fundamental no negociable (Artículo 39 del Tratado de Funcionamiento de la UE y Artículo 8 de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión).

Pero vamos a necesitar a muchas Reding para hacer frente al asalto combinado contra nuestros derechos de todas las potencias económicas y políticas del neoliberalismo.

Publicado enEconomía
Lunes, 08 Junio 2015 06:23

Todo se sube hasta la nube

Todo se sube hasta la nube

La nube o cloud tiende a ser el sitio de almacenamiento de datos de toda la información en el mundo. Las grandes compañías ya se disputan el mercado. A Amazon ya le generó, durante el año pasado, ingresos por 4.400 millones de euros y encabeza el ranking.


Internet está en las nubes. En el sentido literal. La vida cotidiana en la red de cualquier usuario que escuche música en Spotify, envíe un mensaje de WhatsApp o de una empresa que maneja millones de megas depende cada vez más de servidores remotos que almacenan y procesan una cantidad ingente de información: la nube. Ya sea el Barça para gestionar una venta masiva de camisetas o Netflix para ofrecer sus películas a millones de usuarios, la nube se ha convertido en el principal factor de desarrollo en Internet. Eric Schmidt, de Google, definió recientemente el futuro de la red como un mundo "dominado por los teléfonos inteligentes, una red muy rápida y la nube". A mediados de abril, Amazon anunció por primera vez los resultados de su división que se dedica a la nube, Amazon Web Services (AWS), que le ha generado unos ingresos de 4400 millones de euros en 2014, con un crecimiento interanual del 50 por ciento. Para The Economist, estos datos demostraban que "la nube ha alcanzado la mayoría de edad".


La nube (los informáticos prefieren la voz inglesa cloud) permite a los particulares acceder a sus datos desde cualquier dispositivo. A las empresas les ayuda a ofrecer una cantidad mayúscula de información con muy poca infraestructura, así como almacenar y procesar esos datos a mayor velocidad y menor costo. Sin embargo, también tiene sus problemas: no es una decisión sencilla ceder la información sensible a un tercero, por muy protegida que esté, y la seguridad. Por muchas medidas que se tomen, el que todos los datos estén en un mismo lugar los convierte en un botín muy jugoso. El caso más extremo fue el llamado celebgate; en 2014, unos hackers entraron en la nube de Apple y se hicieron con miles de fotos íntimas de famosas.

Los gigantes de Internet se disputan el jugoso y creciente mercado –que la consultora estadounidense Gartner ha valorado en 136.000 millones de euros para 2015– en el que ya han entrado los particulares, las pymes, las administraciones, o grandes compañías como BBVA o Mapfre. Por ahora, Amazon es de lejos la principal empresa, con un 28 por ciento de cuota del mercado en 2014, frente a un 10 por ciento para Microsoft y un 7 para IBM. El siguiente paso, según Gartner, será el Internet de las cosas: objetos (neveras, televisores, móviles, tabletas, coches...) conectados a través de la nube. Según esta consultora, en 2020 habrá 26.000 millones de objetos conectados a la red. "La nube es un habilitador del Internet de las cosas", corrobora Guillem Veiga, responsable de Amazon Web Services para España.


Las grandes compañías de la nube ofrecen diferentes tarifas según la rapidez de acceso a los datos y tienen servicios, llamados de congelador, a través de los que un número inmenso de información puede conservarse a un precio muy bajo, con la única desventaja de que la velocidad de procesamiento es un poco más lenta. Ramón Arbós, de la consultora Deloitte, añade: "La nube ha ayudado a crear muchas startups y tiendas virtuales porque pueden empezar enseguida y con poco presupuesto". Para Veiga, de Amazon, la clave del crecimiento de la nube se basa tanto en la cantidad de información almacenada como en la flexibilidad: por ejemplo, una empresa como la turística Airbnb no necesita los mismos gigas en verano que en temporada baja.


En las tres dimensiones, la nube se traduce en las llamadas granjas de servidores, inmensos centros de almacenamiento de datos. Aunque gran parte de esta información es confidencial, Isaac Hernández, el ejecutivo de Google explica que esta compañía, por ejemplo, dispone de 14 centros de datos en todo el mundo y que cualquier información está almacenada en, por lo menos, 5 de ellos para que, en caso de desastre, no se pierdan. Desde que Edward Snowden revelara el espionaje masivo, Hernández explica que "han intensificado las medidas de seguridad" y, sobre todo, de encriptamiento.

50 países pactan en secreto un tratado aún más antidemocrático y neoliberal que el TTIP

Wikileaks filtra el contenido de las negociaciones clandestinas entre medio centenar de gobiernos para establecer un acuerdo mundial secreto de comercio internacional de servicios que estará por encima de todas las regulaciones y normativas estatales y parlamentarias, en beneficio de las corporaciones


El secretista tratado de libre comercio TTIP entre EEUU y la UE parecía imbatible como Caballo de Troya de las multinacionales. Pero en realidad es casi una cortina de humo para tapar la verdadera alianza neoliberal planetaria: el Trade in Services Agreement (TiSA), un acuerdo todavía más antidemocrático de intercambio de servicios entre medio centenar de países, incluida España, que no sólo se está negociando en el más absoluto de los secretos sino que se pretende que siga clasificado, oculto al conocimiento público, durante otros cinco años cuando ya haya entrado en vigor y esté condicionando el 68,2% del comercio mundial de servicios. 

El nivel de encubrimiento con el que se elaboran los artículos y anexos del TiSA –que cubren todos los campos, desde telecomunicaciones y comercio electrónico hasta servicios financieros, seguros y transportes– es incluso superior al del Trans-Pacific Partnership Agreement (TPPA) entre Washington y sus socios asiáticos, para el que se prevén cuatro años de vigencia en la clandestinidad. Sin embargo, Público ha accedido –gracias a su colaboración con Wikileaks–, en exclusiva para España, a los documentos originales reservados de la negociación en curso, donde queda patente que se está construyendo un complejo entramado de normas y reglas diseñadas para evadir las regulaciones estatales y burlar los controles parlamentarios sobre el mercado global.

Los asociados periodísticos de Wikileaks que participan junto a Público en esta exclusiva mundial son: The Age (Australia), Süddeutsche Zeitung (Alemania), Kathimerini (Grecia), Kjarninn (Islandia), L'Espresso (Italia), La Jornada (México), Punto24 (Turquía), OWINFS (Estados Unidos) y Brecha (Uruguay).


Además, el TiSA es impulsado por los mismos gobiernos (EEUU y los de la UE) que impusieron el fallido modelo financiero desregulado de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y que provocaron la crisis financiera global de 2007-2008 (el crash del casino bursátil mundial simbolizado por el hundimiento de Lehman Brothers) que arrastró a las economías occidentales y todavía estamos pagando tras casi un decenio de austeridad empobrecedora, recortes sociales y rescates bancarios. Y lo que precisamente trata de imponer este nuevo pacto neoliberal mundial es la continuidad e intensificación de ese sistema, en beneficio desorbitado de las grandes compañías privadas transnacionales y atando las manos de gobiernos e instituciones públicas.

Esos objetivos son evidentes en la intención de mantener el tratado secreto durante años, puesto que así se impide que los gobiernos que lo ejecutan tengan que rendir cuentas ante sus parlamentos y ciudadanos. También es patente la intención fraudulenta de esa negociación clandestina por su descarada violación de la Convención de Viena sobre la Ley de Tratados, que requiere trabajos preparatorios y debates previos entre expertos y académicos, agencias no gubernamentales, partidos políticos y otros actores... algo a todo punto imposible cuando la elaboración de un acuerdo se efectúa en estricto secreto y a escondidas de la luz pública.

Por el momento, los gobiernos implicados en la negociación secreta del TiSA son: Australia, Canada, Chile, Colombia, Corea del Sur, Costa Rica, Estados Unidos, Hong Kong, Islandia, Israel, Japón, Liechtenstein, México, Nueva Zelanda, Noruega, Pakistán, Panamá, Paraguay, Perú, Suiza, Taiwán, Turquía y la Comisión Europea, en representación de los 28 países miembros de la UE, pese a ser un organismo no electo por sufragio universal. Además, entre los socios hay tres paraísos fiscales declarados, que participan activamente en la elaboración de los artículos, especialmente Suiza.


Los textos de la negociación secreta del TiSA que ahora desvela Wikileaks muestran que lo que se pretende es eliminar todos los controles y obstáculos para la liberalización global de los servicios financieros, suprimiendo todo límite a sus instituciones y cualquier restricción a sus productos innovadores, a pesar de que fueron precisamente esos inventos financieros, como los derivados o los CDS (credit default swaps) –auténticas apuestas sobre posibles quiebras–, los que generaron la burbuja bursátil mundial que al estallar en 2007-2008 destruyó los fundamentos económicos de las potencias occidentales y obligó al rescate de esas entidades con cientos de miles de millones en fondos públicos.

Hace un año, Wikileaks ya filtró una pequeña parte de la negociación del TiSA (el anexo referido a Servicios Financieros, a fecha 19 de junio de 2014), pero hasta hoy no se había tenido acceso a las actas de las negociaciones secretas sobre todos los aspectos que cubrirá el futuro acuerdo: Finanzas (lo acordado a 23 de febrero de 2015), Telecomunicaciones, Comercio Electrónico, Transporte Aéreo y Marítimo, Distribución y Envíos, Servicios Profesionales, Transparencia, Movimientos de Personas Físicas, Regulaciones Nacionales Internas, Servicios Postales Universales...

Público ha tenido incluso acceso a las notas internas sobre las negociaciones con Israel y Turquía para que se adhiriesen al tratado secreto, algo que en cambio se negó a China y Uruguay cuando lo solicitaron, probablemente temiendo que filtrarían los contenidos del pacto en cuanto comprendieran el alcance de lo que se pretende.

Es revelador el listado de las naciones latinoamericanas que participan en el TiSA, todas ellas fieles aliadas de EEUU como Colombia, México y Panamá (paraíso fiscal que es muy activo en la negociación), así como la exclusión no sólo de los países bolivarianos sino incluso de Brasil y otras potencias regionales de las que Washington no se fía. En realidad, todas las potencias emergentes del llamado BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica) han quedado apartadas del tratado secreto, precisamente porque serán las que más pierdan al aplicarse las condiciones pactadas.

No cabe duda de que se busca impedir el debate que reclamaron muchos países, sobre todo Ecuador, tras el crash financiero sobre las razones que lo provocaron y las soluciones para que no vuelva a producirse. EEUU, Canadá, Australia, Suiza y la UE se opusieron frontalmente incluso a las conclusiones de la Comisión Stiglitz de la ONU, en 2009, negándose a aceptar la evidente relación entre la desregulación bancaria/bursátil y la crisis, y en 2013 bloquearon todo intento de discutirlo en el seno de la OMC.


Entre lo más sarcástico del contenido del TiSA que ahora sale a la luz está la exigencia de transparencia total a las autoridades nacionales, que deberán anunciar de antemano y abrir a discusión previa todas las regulaciones y normativas que se dispongan a aplicar, asegurando así que las grandes corporaciones y los lobbies comerciales internacionales tengan tiempo y recursos para contrarrestar, modificar o incluso impedir esas decisiones soberanas en función de sus intereses.

Una imposición a los estamentos públicos que exigen los que no sólo pactan en secreto su propio modus operandi, sino que incluso pretenden que sus acuerdos ya en vigor permanezcan durante años como top secret, negando a los órganos de la soberanía popular hasta el conocimiento de las reglas que van a aplicar los gobiernos de cada país en sus relaciones internacionales.

En cambio, los acuerdos del TiSA –que se negocian al margen del Acuerdo General de Comercio en Servicios (GATS) y de la OMC– toman en cuenta todas y cada una de las exigencias de la industria financiera de Wall Street y la City londinense, así como los intereses de las grandes corporaciones multinacionales, para las que el tratado no sólo no es secreto sino su propio engendro. Como alertó hace meses la catedrática de Derecho de la Universidad de Auckland (Nueva Zelanda), Jane Kelsey, "el mayor peligro es que el TiSA impedirá a los gobiernos fortalecer las reglas del sector financiero".

Diseñado en estrecha consulta con ese sector financiero mundial, el TiSA obligará a los gobiernos firmantes a apuntalar y ampliar la desregulación y liberalización bursátil causantes de la crisis; les quitará el derecho de mantener y controlar los datos financieros dentro de sus territorios; los forzará a aceptar derivados crediticios tóxicos; y los atará de manos si tratan de adoptar medidas para impedir o responder a otra recesión inducida por el neoliberalismo. Y todo ello será impuesto por unos acuerdos secretos, sin que la opinión pública se pueda enterar de los verdaderos motivos que arrastran su sociedad a la ruina.

A menos que los órganos de la soberanía popular impidan este golpe de Estado económico mundial.


El TiSA atará las manos de los Estados para impedirles regular el mercado de servicios


Los documentos filtrados por Wikileaks prueban que los 50 países firmantes quieren obligar a los gobiernos a dar explicaciones a las empresas, incluso cuando legislen por intereses sociales. El texto plantea imponer topes a la dureza de estas normativas, y este marco será de obligada aplicación a todos los niveles de la administración del Estado

ALEJANDRO LÓPEZ DE MIGUEL
@alopezdemiguel


MADRID.-Si América fue algún día la tierra de las oportunidades, los grandes tratados como el TiSA o el TTIP vienen a servir como escenario idílico para las multinacionales, como su propia tierra prometida. Los documentos del Trade in Services Agreement (TiSA) que hoy negocian 50 países con absoluta opacidad prueban que el acuerdo servirá para restar aún más poder normativo a los estados, en detrimento de las empresas prestadoras de servicios.

El documento reservado al que Público ha tenido acceso gracias a su colaboración con Wikileaks –en exclusiva en España- recoge los posicionamientos de los países que negocian este acuerdo y su intención de desarmar a los estados en lo que respecta a su capacidad reguladora. El texto que hoy está sobre la mesa establece que el tratado afectará a todos los niveles de regulación, de los gobiernos centrales a los ayuntamientos, pasando por las comunidades autónomas e incluso por los colegios profesionales.

De ser ratificado este texto, los gobiernos elegidos de forma democrática deberán avisar al resto de países firmantes y por ende a las multinacionales de las normativas que pretendan aprobar, siempre en aras de la "transparencia", según el documento. Esto permitirá a las empresas anticiparse a esos cambios normativos, y presionar directamente a los gobiernos pidiéndoles explicaciones que estos estarán obligados a facilitarles por escrito, influyendo así sobre su capacidad legislativa.


Son los estados los que estarán obligados a crear estos cauces de comunicación, y deberán responder a los requerimientos de las empresas "sin retrasos innecesarios", como reza el texto. El mismo documento que pretende obligar a los gobiernos a asegurar su "imparcialidad" a la hora de conceder licencias para prestar servicios a las empresas extranjeras, y que les conmina a seguir "criterios objetivos y transparentes", como "la capacidad" de prestar un servicio que pueda tener una empresa, dejando de lado otras razones sociales, medioambientales o culturales.

En este marco de pensamiento neoliberal, los ciudadanos son vistos como consumidores, y son las multinacionales las beneficiadas por un acuerdo que persigue incrementar sus beneficios, en detrimento también de los mercados locales.

Normativas "no más estrictas de lo necesario"

El documento, fechado en febrero de 2014 pero actualmente vigente, establece incluso límites poco claros a estas normativas. "No deben ser más estrictas de lo necesario [burdensome es el término original]". La interpretación de qué es realmente "necesario" queda de nuevo en mano de las empresas. Y el documento final podría beneficiarlas aún más.
Una de las propuestas de Estados Unidos y Australia deja la puerta abierta a que estados y empresas diriman sus diferencias a través de tribunales de arbitraje similares a los que utilizan las empresas cuando pueden agarrarse a un mecanismo de blindaje ISDS.

Esta cláusula de protección de multinacionales es precisamente la parte más polémica del tratado de libre comercio entre Washington y Bruselas, el apartado del TTIP más difícil de vender para la Comisión, la encargada de negociar en nombre de los 28 en ambos acuerdos.

La trampa del lenguaje

El documento está redactado en el lenguaje convenientemente ambiguo de otros textos del TiSA, y hace referencia a términos como "objetividad" o "transparencia", siempre desde la óptica de las empresas.

El análisis de otros documentos sobre el acuerdo demuestra que todos ellos han sido redactados desde la misma óptica neoliberal, y persiguen establecer el marco de desregulación que demandan las multinacionales. TiSA, TTIP, o TTP son sólo los nombres de algunos de estos mecanismos, pero la filosofía que los impulsa es la misma, y su objetivo es idéntico.

Publicado enEconomía