Poder y política en los tiempos de la crisis

La idea de que el mercado libre surge 'naturalmente' (y su corolario que cualquier intervención estatal sobre las relaciones de mercado es 'artificial') es falsa y peligrosa. La realidad es que el mercado es una criatura del poder del estado. Los arquitectos de la nueva generación de acuerdos comerciales lo saben bien.


Hoy se están negociando en secreto los dos acuerdos comerciales más grandes de la historia del neoliberalismo: el Acuerdo transpacífico de asociación económica (ATP) y la Asociación transatlántica para el comercio y la inversión (ATCI). Son acuerdos extraños porque después de la gran orgía de liberalización comercial de los años noventa es difícil concebir qué más se puede hacer para abrir las puertas del libre comercio. La retórica sobre desatar las fuerzas del crecimiento económico se antoja anacrónica en el contexto de una globalización neoliberal que desembocó en el estancamiento y la crisis. Y es que los nuevos acuerdos no tienen casi nada que ver con el libre comercio y casi todo con el objetivo de acrecentar y consolidar el poder de las corporaciones gigantes que dominan la economía del planeta.


La separación entre poder y política es hoy más clara que nunca. El poder de las grandes corporaciones es real, mientras que la política se deja para asuntos más o menos secundarios de la vida pública. Los partidos pueden o no debatir temas triviales, pero las grandes corporaciones son las dueñas del poder y lo hacen sentir a través de su control sobre sus espacios de rentabilidad en materia de salud, alimentación o medio ambiente.


Datos de la Organización Mundial de Comercio (OMC) revelan que el 80 por ciento de las importaciones de Japón no tiene ningún gravamen arancelario. Para países como Malasia o Chile, Francia o Perú, los datos arrojan un cuadro similar: los aranceles se encuentran en niveles históricamente bajos. Es más, muchas barreras no tradicionales también se eliminaron desde la Ronda Uruguay (1986-1994) y nadie puede afirmar hoy que constituyen un obstáculo para el libre comercio.
Si la apertura comercial ya es un hecho en los países de la cuenca del Pacífico y de Europa, ¿cuál es la finalidad de estos nuevos tratados comerciales?


El objetivo debe verse no en términos de eliminar obstáculos, sino en función de acrecentar el poderío de las grandes corporaciones y empresas transnacionales que hoy son responsables de una buena parte del flujo de intercambios comerciales internacionales. Esas entidades son ejes de concentración de un poder que les permite orientar y manipular espacios legislativos, así como servirse de organismos regulatorios en el ejecutivo en muchos, por no decir todos los países del mundo.
Es importante recordar que la crisis global no sólo afecta al sector financiero. La crisis afecta tasas de rentabilidad y cubre con una nube de incertidumbre el futuro de cualquier inversión en los sectores extractivos, manufacturas y servicios. Por eso los nuevos acuerdos comerciales se concentran en capítulos relacionados con la posibilidad de extender las rentas cuasi-monopólicas que les dan los altos coeficientes de concentración en los mercados mundiales de todo tipo de productos. Lo que realmente interesa a las empresas transnacionales que promueven la nueva agenda de la liberalización comercial es permitir el despliegue de su comportamiento estratégico.


El capítulo sobre patentes del acuerdo del ATP permitirá extender la duración de patentes (más allá de los veinte años que hoy se han acordado en casi todos los países) y ampliar el ámbito de los objetos patentables. Esta extensión de los poderes monopólicos que confieren las patentes tiene repercusiones graves sobre la regulación en el sector salud, la alimentación y el medio ambiente. Además, los abusos de las corporaciones se multiplicarán en materia laboral y en todo lo que tenga que ver con su capacidad para mantener y extender sus rentas monopólicas. Los nuevos acuerdos abrirán el camino a los cultivos transgénicos, eliminarán regulaciones que estorban el fracking y quitarán obstáculos a la especulación financiera.


Lo más importante en los nuevos acuerdos tiene que ver con el espacio extra judicial que se abre a las corporaciones. Éstas podrán demandar a gobiernos cuando sientan que alguna medida o regulación afecta negativamente la rentabilidad de sus inversiones. Esto recordará a los gobiernos quien manda. Definitivamente la democracia y el mercado nacional no sólo no son aliados, sino que son enemigos.


La separación entre poder y política es hoy más clara que nunca, como bien señala Zygmunt Bauman. Estamos viendo nacer un nuevo tipo de estado diseñado para mejor servir a las grandes corporaciones. Todo esto recuerda el análisis de Gramsci en sus Cuadernos de la cárcel: La crisis consiste precisamente en el hecho de que lo viejo está muriendo y lo nuevo no puede nacer: en este interregno aparece una gran variedad de síntomas mórbidos. Por eso en el interregno no hay espacio para eso que llamamos democracia.


Twitter: @anadaloficial

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Alianza del Pacífico, la nueva era del capitalismo dependiente  Ulises Noyola Rodríguez

ALAI AMLATINA, 28/04/2015.-La Alianza del Pacífico cumple cuatro años de existencia después de la Declaración en Lima en 2011. Los países miembros (México, Chile, Colombia y Perú) acordaron en dicha reunión los siguientes objetivos: 1) facilitar el libre tránsito de personas; 2) aumentar el comercio intrarregional y la cooperación aduanera; 3) apoyar la integración financiera por medio de la conexión de las bolsas de valores; 4) crear mecanismos para resolver los problemas de la integración regional.

La política comercial de la Alianza del Pacífico está inspirada en el regionalismo abierto de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). El regionalismo abierto postuló que las economías abiertas favorecerían la competitividad de los sectores orientados al exterior y que los proyectos de integración apoyarían la integración productiva de las economías latinoamericanas.

Las empresas trasnacionales de la Alianza del Pacífico fueron apoyadas mediante la liberalización de las transacciones comerciales y financieras a partir de la década de 1990. De esta manera, las políticas de industrialización fueron reemplazadas por el régimen neoliberal que socavó las perspectivas de desarrollo de la región.

Por otro lado, los países miembros liberalizaron 92% del comercio intrarregional como parte del Acuerdo Marco de la Alianza del Pacífico firmado en 2012, mientras que la parte restante se liberalizará gradualmente hasta 2030.

Sin embargo, la integración productiva de la Alianza del Pacífico permanece estancada, ya que el comercio intrarregional representa 3.5% del comercio total, proporción insignificante en comparación con las transacciones comerciales intrarregionales de Mercado Común del Sur (MERCOSUR) y la Unión Europea que representan 15 y 66% del comercio total respectivamente.

Por otro lado, la Alianza del Pacífico no llevará a cabo medidas para fortalecer el mercado interno, factor que desfavorece la integración productiva. El salario mínimo de los miembros no experimentó cambios significativos desde 2009, debilitando la recuperación de las economías nacionales (OIT, Panorama Laboral de América Latina y el Caribe 2014, 2014, http://bit.ly/1Co7Sfx).

Además, la ausencia de mecanismos de financiamiento tales como bancos de desarrollo, fondos estructurales, proyectos de inversión comunes señalan el desinterés de la Alianza del Pacífico por implementar medidas que favorezcan la integración regional.

La prioridad de la Alianza del Pacífico es encontrar nuevos mercados en expansión a causa de la baja rentabilidad que genera el mercado interno para las grandes empresas trasnacionales. De esta manera, los miembros de la Alianza del Pacífico desean profundizar las relaciones comerciales con la región Asia-Pacífico.

Los países de la organización buscan crear nuevas relaciones comerciales centradas actualmente en Estados Unidos que concentró 60% de las exportaciones totales en 2013, debido principalmente a la estructura comercial de México con Estados Unidos (BID, Alianza del Pacífico y el MERCOSUR: sus perfiles de comercio, 2013, http://bit.ly/1GRcZK2).

Sin embargo, las negociaciones serán difíciles debido a la oposición de Estados Unidos al ascenso de los países asiáticos con el papel predominante de China que propuso una zona de libre comercio en el Foro de Cooperación Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés) incluyendo a los miembros de la Alianza del Pacífico en noviembre de 2014.

El establecimiento de esta zona de libre comercio está obstaculizado por el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés), que excluye a China con el fin de blindar a la Alianza del Pacífico ante el inminente ascenso del gigante asiático en Latinoamérica reforzando la hegemonía de Estados Unidos.

La consolidación de la Alianza del Pacífico dependerá de la evolución del papel geopolítico de Washington en América Latina. La estrategia norteamericana pretende aprovechar la debilidad de los procesos de integración y la escasa voluntad política de Brasil de liderar el desarrollo de la región.

De esta manera, Estados Unidos busca aumentar la influencia de la Alianza del Pacífico en América Latina con el objetivo de desarticular los proyectos de integración y cercar a los países latinoamericanos que mantienen una política anti-imperialista contra los intereses de Washington en Latinoamérica.

Por otra parte, la Alianza del Pacífico decidió establecer negociaciones con los miembros del MERCOSUR sin desafiar el rol geopolítico de Estados Unidos en la región. El interés reciente de Chile por estrechar los vínculos comerciales entre la Alianza del Pacífico y el MERCOSUR representa el primer intento de proyectar las relaciones comerciales de los miembros hacia el exterior de la organización.

Las exportaciones de la Alianza del Pacífico al MERCOSUR alcanzaron la cifra de 23,700 millones de dólares en 2013, cantidad que representa 4.2% de las exportaciones totales. La liberalización de las relaciones comerciales entre ambos bloques aumentaría el comercio bilateral en un monto de 8,000 millones de dólares (CEPAL, La Alianza del Pacífico y el MERCOSUR: Hacia la convergencia en la diversidad, noviembre 2014, http://bit.ly/1D0SJmP).

Las relaciones comerciales entre ambos bloques no son recientes, puesto que las empresas trasnacionales de la Alianza del Pacífico establecieron operaciones en los países del MERCOSUR a partir de la década de 1990. La expansión geográfica de los grupos de capital incluyen los sectores de materias primas y servicios con el papel predominante de empresas como América Móvil, Cemex, Falabella, Arauco, LATAM.

La creación del Mercado Integrado Latinoamericano (MILA) también apoya la expansión de las empresas trasnacionales por medio de la integración financiera de los países miembros. La implementación del MILA consistió en la negociación de activos de renta variable de las empresas de mayor capitalización en las plazas financieras de los cuatro países.

La incorporación de la Bolsa Mexicana de Valores al MILA creó la plataforma financiera de mayor importancia en América Latina con una capitalización de mercado de 1,100 millones de dólares superando a la Bolsa de Sao Paulo de Brasil en 2014 (BID, México se integra al Mercado Latinoamericano Integrado, 2014, http://bit.ly/1Pq9M8k). Por lo tanto, la implementación del MILA intentó apoyar la proyección de las bolsas bursátiles de la Alianza del Pacífico, acción que intensificó la competencia entre las bolsas de valores más importantes de América Latina.

Sin embargo, la implementación del MILA estuvo precedida por la contracción del comercio mundial, la caída del precio de las materias primas y la reducción de la inversión extranjera en América Latina. De esta manera, la caída de rentabilidad de las empresas trasnacionales de la Alianza del Pacífico está representada en la pérdida acumulada del índice S&P MILA Pacific Alliance Select (índice que mide el rendimiento de las empresas de mayor capitalización de la Alianza del Pacífico) de 20.92% desde su lanzamiento en julio de 2014.

La caída de Bolsa Mexicana de Valores fue la más representativa ya que posee el mayor peso en el MILA. El gobierno mexicano continuará llevando a cabo operaciones significativas en el mercado de divisas para estabilizar el peso mexicano y facilitar los flujos de inversión intrarregionales. Las operaciones de subastas de dólares del Banco de México fueron insuficientes ya que el peso mexicano acumula una depreciación anual de 17% (Banco de México, Mercado Cambiario, 2015, http://bit.ly/1BSIbTz).

La devaluación de las monedas afectó significativamente la Alianza del Pacífico ya que los miembros deben soportar el déficit en cuenta corriente por la apertura desmedida de las economías nacionales. En consecuencia, la descapitalización de las finanzas públicas aumentó con el encarecimiento de las importaciones.

Además, los países de la Alianza del Pacífico están dispuestos a emprender acciones para equilibrar los saldos negativos de las finanzas públicas con el fin de fortalecer la confianza en los mercados financieros internacionales. De esta manera, la coordinación de la política fiscal será realizada en detrimento de las economías nacionales.

Por otro lado, los miembros de la Alianza del Pacífico acordaron avanzar en ampliar la variedad de los instrumentos negociados en la última reunión en marzo del año en curso. El MILA podría empezar a negociar activos de renta fija que incluyen las obligaciones de los gobiernos nacionales y mayores instrumentos de las grandes empresas.

No obstante, las perspectivas son desfavorables ante la posibilidad del aumento de la tasa de interés en Estados Unidos que seguramente afectará las bolsas de valores en América Latina. De este modo, las consecuencias negativas de la dependencia financiera de las economías de la Alianza del Pacífico aparecerán con el ascenso del dólar y las instituciones financieras de Washington.

Por añadidura, el riesgo de la activación de la línea de crédito flexible por 70,000 millones de dólares otorgada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) permanece presente en México. De esta manera, la adopción de las medidas de ajuste impuestas por el FMI agravaría el panorama económico nacional en 2015.

En conclusión, la Alianza del Pacífico afianzó la nueva era de los proyectos de integración que apoyan la internacionalización de los grupos de capital, sin aportar ningún beneficio a las clases populares en América Latina. La dependencia de las economías de la Alianza del Pacífico se profundiza y pretende aumentar su influencia en Centroamérica con la posible incorporación de Panamá y Costa Rica.

Por Ulises Noyola Rodríguez
Periodista. Contacto: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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¿Cuáles son las mayores economías del mundo? ¿Y las más diminutas?

Siete billones de dólares separan a China de EE UU, así que el gran sorpasso, esperado y temido desde años, aún tendrá que esperar. Las nuevas previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) mantienen a la economía estadounidense a la cabeza del mundo por volumen del producto interior bruto (PIB) medido en dólares corrientes (es decir, sin el efecto de la inflación), hasta 2020. Les siguen Japón, Alemania, Reino Unido y Francia, pero en el cuarto puesto habrá un cambio este mismo año si se cumplen los pronósticos: India superará a Brasil.


Está previsto que la economía brasileña se contraiga un 1% este año, la confianza del sector privado en mínimos, incluso después de que las elecciones presidenciales disiparan la incertidumbre, crece el temor a racionamientos de agua y electricidad. La guinda es la investigación de Petrobras por un caso de corrupción. En cambio, India acelera del 7,2% al 7,5% por el bajo precios del petróleo y un repunte de la inversión. Eso sí, si se mira la riqueza por habitante, la foto cambia radicalmente: los 1.626 dólares de los indios palidecen ante los 11.640 de los brasileños.


Tras Brasil, en la octava posición del mundo, siguen Italia, Canadá, Corea del Sur y Australia en los puestos nueve, 10, 11 y 12. También ahí ha habido otro adelantamiento, de Corea sobre Australia, muy castigada por la caída del precio de las materias primas.


A España la superará México este mismo año, con lo que quedará relegada a la plaza 14. La crisis ha bajado a la economía española seis posiciones, desde la novena plaza que llegó a ocupar. Incluso Rusia, muy castigada por las consecuencias del conflicto con Ucrania, superará a España en 2016.


Pero si esta misma carrera se hace midiendo el tamaño de las economías en paridad de poder de compra (eliminando las distorsiones que crean los diferentes niveles de precios en cada país, especialmente para tener en cuenta el valor de bienes y servicios que no participan en el comercio internacional), las cosas cambian. China ya superó a EE UU y se colocó como primera potencia el año pasado con este baremo, le sigue Estados Unidos, pero en la tercera plaza ya no está Japón, sino India. La economía nipona estaría cuarta, seguida de Alemania, Rusia, Brasil e Indonesia.


En el otro extremo, entre las economías más pequeñas de los 189 países que forman parte del Fondo, destacan Tuvalu, un grupo de islas de la Polinesia (antes llamadas Ellice) y la República de Kiribati, un archipiélago situado al noroeste de Australia. El producto interior bruto (PIB) del primero será de 35 millones de dólares este año y el del segundo de 168 millones. Las Islas Marshall, en tercer puesto por la cola, tendrá un PIB de 195 millones.

 

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Obama sacará a Cuba de la lista de patrocinadores del terrorismo

El presidente estadunidense, Barack Obama, notificó este martes al Congreso que retirará a Cuba de su lista de países patrocinadores del terrorismo, paso clave en su intento por normalizar las relaciones entre los dos países, en una decisión que el gobierno del mandatario cubano Raúl Castro calificó de justa.


Por medio de la presente reporto al Congreso, con respeto, que he propuesto la rescisión de la designación de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo, informó el mandatario demócrata al Congreso, informó la Casa Blanca.


El gobierno del presidente Raúl Castro expresó: el gobierno reconoce la justa decisión tomada por el presidente de Estados Unidos de eliminar a Cuba de una lista en la que nunca debió estar, señaló en un comunibado la directora general de Estados Unidos del ministerio cubano de Relaciones Exteriores, Josefina Vidal, al cierre de esta edición.


Cuba ha exigido reiteradamente al gobierno de Estados Unidos que diera este paso antes de que fueran reanudadas las relaciones bilaterales, así como levantar el bloqueo económico de más de 50 años impuesto por Washington a la isla.
En su solicitud, el mandatario aseveró: el gobierno de Cuba no ha dado ningún apoyo al terrorismo internacional durante los últimos seis meses, y en segundo término: el gobierno de Cuba ha dado garantías de que no dará apoyo al terrorismo internacional en el futuro.


Una funcionaria del Departamento de Estado describió las garantías cubanas como muy amplias y de alto nivel, pero no aportó más detalles.


Obama tomó la decisión después de que el Departamento de Estado analizó la presencia de la isla en la lista, que incluye a Irán, Siria y Sudán.


El Congreso no está obligado a ratificar la decisión de Obama y tiene 45 días para desaprobarla, pero tal votación difícilmente prosperaría.


El anuncio de este martes ocurre días después de que Obama y Castro se reunieron en la séptima Cumbre de las Américas, celebrada en Panamá, en lo que fue el primer encuentro oficial entre mandatarios de los dos países en medio siglo.
Obama y Castro anunciaron sorpresivamente su decisión de reanudar relaciones en diciembre pasado.


Cuba fue incluida en la lista de estados que patrocinan el terrorismo desde 1982, por lo que la Casa Blanca llamó esfuerzos por promover la revolución armada por organizaciones que recurren al terrorismo.


El Departamento de Estado informó que Cuba aparecía en la lista por haber ofrecido refugio a miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, y al grupo independentista armado vasco ETA.


La inclusión en la lista ha sido un asunto especialmente molesto para La Habana, debido a lo que el gobierno cubano ve como antecedentes estadunidenses de apoyar a grupos de exiliados responsables de cometer ataques terroristas en la isla, incluido el atentado a un vuelo de Cubana de Aviación en 1976 proveniente de Barbados, en el que murieron 73 personas.


El secretario de prensa de la Casa Blanca, Josh Earnest, dijo que sacar a Cuba de esta lista no cambia el hecho de que Estados Unidos mantenga diferencias con La Habana.


Nuestras preocupaciones sobre una amplia gama de políticas y acciones de Cuba quedan fuera de los criterios que son relevantes para rescindir la designación de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo, dijo Earnest.


El anuncio generó críticas inmediatas de congresistas de ascendencia cubana, como el senador y precandidato presidencial republicano Marco Rubio, quien calificó la decisión de lamentable porque va a mandar un mensaje muy peligroso a los enemigos y a los terroristas.

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Chocan EU y Ecuador por tema de derechos humanos

El tema del respeto a los derechos humanos enfrentó ayer a los presidentes de Ecuador, Rafael Correa, y de Estados Unidos, Barack Obama, apenas al comienzo de la primera sesión plenaria de la Séptima Cumbre de las Américas.


El presidente Correa inició su intervención reivindicando el respeto a esos derechos humanos en su país, y utilizó ejemplos de la historia de Estados Unidos para referirse a la instalación de los sistemas de tolerancia a las garantías de las personas en el mundo.


Aseguró que en el continente continúan los ilegales intervencionismos, tras rechazar las críticas por la situación de los derechos civiles en su país. Afirmó que si antes las intervenciones se justificaban argumentando la lucha contra el comunismo, ahora se fundamentan en el tema de los derechos humanos.


También recordó cómo en la segunda mitad del siglo pasado Estados Unidos apoyó a los gobiernos militares, pero hoy su actitud de intervención tiene como argumento los derechos humanos, y reprochó la orden ejecutiva de la administración Obama contra Venezuela, porque viola flagrantemente el derecho internacional y la Carta de la Organización de Estados Americanos.


Aseguró que nuestros pueblos nunca más aceptarán la tutela, injerencia e intervención de potencias extranjeras porque su memoria está flagelada por hechos del pasado.


En respuesta, y con la ideología de quien dice no tenerla, el jefe de la Casa Blanca ironizó respecto a referencias planteadas por el sudamericano en el tema de las garantías individuales:


Me encantan las clases de historia que recibo aquí, y conozco varios de estos episodios que se han mencionado. Soy el primero en reconocer que la aplicación de los derechos humanos en Estados Unidos no siempre es congruente y consistente, y estoy consciente de que hay capítulos oscuros en nuestra historia en los que no hemos observado y sí incumplido con los principios e ideales, admitió.


Sin embargo, y aunque no podemos reivindicar la perfección, existe apertura al cambio, y enseguida apostilló: Podemos pasar mucho tiempo hablando de agravios e injusticias pasadas y usar a Estados Unidos como una gran excusa cómoda para los problemas políticos continentales. Sin embargo, eso no es lo que aporta progreso ni va a resolver el problema de los niños analfabetos que no tienen suficiente comida y no hará que nuestros países sean más aptos y competitivos en una economía global.


Antes, el sudamericano arremetió contra las élites latinoamericanas incapaces de comprender que los derechos fundamentales son para todos. Si nos dicen dictaduras es porque no pueden someter nuestros gobiernos a sus intereses y caprichos.


Esos grupos aseguran que en algunos países no existe la libertad de prensa y lo hacen cuando sus medios de comunicación ya no tienen impunidad para manipular la verdad y se desenmascaran sus mentiras; aquellos que están en manos privadas con fines de lucro. Una buena prensa es vital para una verdadera democracia, dijo Correa.


Al defender la necesidad de seguir construyendo la paz, recordó que ésta no es sólo ausencia de guerra, la opulencia de unos pocos al lado de la intolerable pobreza de las mayorías es una bala que persiste en el aire.


Todos los hombres son creados iguales, aseguró, y tienen los mismos derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. En Ecuador y en América Latina también sostenemos esos principios y los haremos realidad no sólo para las élites y en un futuro, sino ahora y para todos.


Aun cuando Obama tocó otros temas, como la responsabilidad de su país de reducir el flujo de armas y la demanda de drogas, no soltó su debate con el mandatario ecuatoriano, miembro de la alianza de izquierdas de la ALBA, y segundo orador en la lista de los 35 mandatarios participantes en la primera sesión de esta cumbre.


Vamos a seguir defendiendo la Carta Interamericana Democrática que dice que los pueblos de las Américas tienen derecho a la democracia y que los gobiernos tienen la obligación de respetar las libertades y los derechos de los ciudadanos.
Para Obama, su país está cumpliendo con el llamado a liberarse de los viejos argumentos, de los viejos resentimientos que demasiado a menudo nos atrapaban en el pasado.


Estados Unidos seguirá hablando abiertamente, aseguró, no porque queramos inmiscuirnos; lo que me interesa es resolver problemas, trabajar con ustedes. Es lo que le interesa a Estados Unidos y por lo que ha invertido tanto en sus relaciones bilaterales y en la convicción de que el progreso mutuo puede lograrse.


Más tarde la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, refutó a Obama respecto a que su país mira al futuro y no se queda atrapado en las argumentaciones teóricas. No nos confundamos; yo sé que al presidente Barack Obama no le gusta mucho la historia, a mí me ayuda a comprender lo que pasa, lo que pasó y, fundamentalmente, a prevenir lo que puede llegar a pasar.
Fernández declaró este sábado que resulta ridículo que EU y Reino Unido, dos potencias mundiales, consideren a Venezuela y a Argentina una amenaza.


La presidenta también resaltó la presencia de Cuba en el cónclave: está hoy aquí porque su pueblo luchó y resistió por más de 50 años con enorme dignidad, pese a grandes sufrimientos y penurias, y porque tuvo líderes que nunca traicionaron sus causas.


En su mensaje, la mandataria alertó sobre los golpes suaves que se gestan en la actualidad contra los gobiernos populares, en los que se utilizan medios de comunicación, acusaciones falsas y conspiraciones con la participación de organizaciones no gubernamentales, que nadie sabe quién las financia, aunque se puede deducir quiénes las dirigen.


Esos grupos trabajan para desestabilizar a los estados que más hacen por el desarrollo social, en cambio no enfrentan a gobiernos que impulsan políticas neoliberales que son las que más pobreza generan, concluyó Fernádez, quien acudió a su última cumbre como presidenta.

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"Tenemos muchas diferencias pero vamos a avanzar"

La frase de Raúl Castro resumió la actitud de amistad de su reunión con Barack Obama en la Cumbre de las Américas, la primera a la que asiste Cuba. Los dos mantuvieron que "hay diferencias", pero que los países pueden hablar. El embargo y la inclusión de Cuba en la lista del terrorismo.


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La palabra "histórico" fue de las más escuchadas durante estos días de Cumbre de las Américas, en Panamá. Pero es difícil encontrar una mejor manera de considerar el encuentro que Barack Obama y Raúl Castro mantuvieron ayer aquí, el primero en más de medio siglo entre un presidente de Estados Unidos y otro de Cuba, que sirvió para ratificar la normalización encarada en el vínculo bilateral. Con todo, ambos se encargaron de subrayar que eso no quiere decir que no sigan manteniendo diferencias en varios campos. "Hemos concluido que podemos concertar en un espíritu de respeto y civilidad. Y, a lo largo del tiempo, juntos podremos dar vuelta la página e iniciar una nueva relación", sostuvo Obama, con Castro sentado a su lado. "Es lo mismo que pensamos no-sotros. Creo que todo se puede discutir y se hace con mutuo respeto a las ideas del otro", avaló el presidente cubano.


El escenario del encuentro no tuvo nada de especial. Se hizo en uno de los austeros docks previstos por la organización de la cumbre para los encuentros bilaterales. Una silla de cada lado y una mesita redonda en el medio, con un florero con flores blancas como mudo testigo. El último encuentro por el estilo databa de 1958. Al otro año ganaba la revolución en Cuba, que en 1961 anunciaba su adhesión al socialismo y en 1962 era expulsada de la OEA.


"Obviamente hay profundas diferencias entre ambos gobiernos. Hablaremos sobre nuestras preocupaciones sobre democracia y derechos humanos, y ellos también hablarán de sus preocupaciones con respecto a la política estadounidense", indicó ayer Obama. Con los traductores a un costado y sus colaboradores sentados a unos metros, los presidentes hablaron brevemente con la prensa. "No hay que hacerse ilusiones, tenemos muchas diferencias. La historia de nuestros países es complicada, pero estamos dispuestos a avanzar en la amistad de nuestros pueblos, en las reuniones que estamos llevando a cabo, abrir nuestras embajadas, visitarnos mutuamente", consideró Raúl Castro.


El encuentro fue el corolario de un proceso que se inició en diciembre pasado cuando se anunció la reanudación del vínculo bilateral. Pocos días después, Panamá invitaba a Cuba a participar de la Cumbre de las Américas por primera vez en su historia. En la edición anterior, realizada tres años atrás en Cartagena de Indias, varios países habían advertido que no volverían a participar si no asistía Cuba. Desde diciembre, hubo tres reuniones de negociadores para avanzar en la normalización de la relación. Todavía falta mucho. Obama consideró ayer que espera que en algún momento puedan anunciar la apertura de la embajada estadounidense en La Habana y la cubana en Washington.


En los últimos días se trabajó en el bordado diplomático para llegar con éxito a la cumbre. Obama y Castro mantuvieron un diálogo telefónico el miércoles y sus encargados de Relaciones Exteriores, John Kerry y Bruno Rodríguez, se encontraron a la medianoche del jueves en Panamá, en un encuentro que ya de por sí era un hito. El cuidado continuó durante la sesión de ayer, donde ambos se refirieron muy respetuosamente al otro.


Sesión


Obama estuvo entre los primeros en hablar en la sesión de presidentes de la cumbre, realizada en el centro de convenciones Atlapa. Raúl Castro lo hizo inmediatamente después. El presidente norteamericano incluyó la normalización del vínculo con la isla como parte del "nuevo período" que prometió iniciar en su primera participación en estas cumbres a sólo tres meses de asumido, en 2009. "La idea es que Estados Unidos no será prisionero del pasado. Más que nada, miramos al futuro", explicó.

Esa intención de pasar por alto la pesada historia de intervenciones norteamericanas en la región fue criticada por varios presidentes, incluyendo Cristina Kirchner. Con todo, no podía ser de otra manera, la reanudación del vínculo de los dos países fue celebrada de manera unánime.


"Las nuevas relaciones entre Estados Unidos y Cuba crearán nuevas oportunidades en la región para la seguridad, prosperidad, salud y dignidad de nuestros pueblos", evaluó Obama en su mensaje, en el que también mencionó las diferencias "significativas" (un término que el presidente norteamericano usa todo el tiempo) entre los dos países. "Nosotros seguiremos hablando de valores universales que para nosotros son importantes", subrayó.


"Ya era hora", dijo Raúl Castro cuando le dieron la palabra. Contó que le habían dicho que los presidentes tenían ocho minutos para hablar. "Pero me deben seis cumbres, así que seis por ocho cuarenta y ocho", dijo. Lo dijo en broma pero lo cierto fue que habló 48 minutos. Hizo un repaso por la historia de Cuba, inseparable del hostigamiento norteamericano, que contó con varios detalles. Por ejemplo, reveló que a John Ke-nnedy lo mataron el mismo día que había llamado a Fidel Castro para iniciar conversaciones. Colocó como un hito la Cumbre de las Américas de 2005 que rechazó el ALCA y consideró "una nueva etapa" en el continente la aparición de la Celac, en 2011, un organismo continental que, a diferencia de la OEA, no integran ni Estados Unidos ni Canadá. En el racconto de la dura historia de agresiones norteamericanas, el presidente cubano se preocupó siempre de dejar a salvo a Obama. "Le pido disculpas porque el presidente Obama no tiene ninguna injerencia en todo esto. Hubo diez presidentes antes que él, todos tienen deudas con nosotros menos el presidente Obama", lo rescató. Por momentos, el tono de Castro recordó al del uruguayo José "Pepe" Mujica. Contó que había leído dos libros biográficos sobre el jefe de la Casa Blanca. "No completos, eso lo haré con más calma", comentó, generando la risas de sus pares. Dijo que consideraba a Obama "un hombre honesto" y que creía que eso se debía a su origen humilde, que era algo que siempre comentaba con los presidentes con quienes se reunía en La Habana. "Estas palabras las medité mucho para decirlas. Incluso las tuve escritas, las quité, las volví a poner y las volví a quitar. Y al final las dije, y estoy satisfecho", concluyó. Obama miraba hacia abajo en ese momento.


Castro planteó los dos principales reclamos que mantienen contra Washington. Uno, que se elimine a Cuba de la lista de países que patrocinan al terrorismo. Se sabe que el Departamento de Estado ya emitió un informe al respecto y la decisión está en manos de Obama, aunque todavía espera el resultado de una ronda de consultas. El otro, "el bloqueo económico, comercial y financiero que se aplica con toda intensidad contra la isla", definió. Pero no sólo le quitó responsabilidad a Obama por esto, sino que instó a "seguir luchando y apoyando" al presidente norteamericano en su intención, cuya decisión final está en manos de su Parlamento.


En un saloncito apartado de un centro de convenciones en Panamá, Barack Obama y Raúl Castro dieron ayer un primer paso. En ese rumbo, puede marcar un antes y un después en la historia del continente. Sí, repetirlo una vez más, "histórico".

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Viernes, 10 Abril 2015 11:31

Cumbre de Las Américas

Cumbre de Las Américas

El presidente Barack Obama dejó en suspenso el anuncio más esperado en la Séptima Cumbre de las Américas que se realiza en la nación istmeña, al menos por hoy. En declaraciones ante un reducido grupo de periodistas con el que se reunió en Kingston, Jamaica, señaló que el documento de revisión que hizo el Departamento de Estado para retirar a Cuba de la lista de naciones patrocinadoras de grupos terroristas se encuentra en la fase final en su escritorio en la Casa Blanca. Pero aclaró que el equipo interministerial responsable de redactar la recomendación definitiva aún no le había enviado la iniciativa. Por esto hoy no haré el anuncio, dijo.


Con esta afirmación dejó abierta la posibilidad de que mañana o pasado mañana se produzca la que podría ser la noticia más importante de la reunión de mandatarios.


Al mismo tiempo, y con el ánimo de reparar agravios de Washington con la comunidad de países latinoamericanos, Obama envió hoy a Caracas al consejero del Departamento de Estado para asuntos hemisféricos, Thomas Shannon, quien se reunirá con el presidente Nicolás Maduro y la canciller Delcy Rodríguez con el afán de reparar el desaguisado diplomático que se generó la semana pasada con la llamada acción ejecutiva de la Casa Blanca, que declaró la crisis de Venezuela como una amenaza para su seguridad nacional.


Después de retractarse, Shannon se disculpó. Maduro declaró, antes de viajar a Panamá, que la rectificación parcial de Obama puede representar una nueva era en las relaciones con Estados Unidos, siempre y cuando Obama explique por qué firmó el decreto y reconozca el error. Finalmente, el ruido de sables entre los dos países cesó.


La lista negra


La lista de naciones que a criterio del Departamento de Estado apoyan organizaciones terroristas ha funcionado durante décadas como instrumento de presión de Washington contra gobiernos antagónicos. La inclusión de Cuba en esta virtual lista negra es un legado del periodo de George Bush que Obama no se atrevió a desafiar durante su primera administración.
El gobierno de Cuba, que desde hace años reclama que se le retire de esta infamante relación, ha puesto como condición para avanzar en la apertura de embajadas de ambos países en La Habana y Washington ser excluido de la lista negra.


Según autoridades del Departamento de Estado, la diplomacia estadunidense estudia desde hace seis meses revaluar la clasificación del gobierno revolucionario isleño.


En sus declaraciones en Kingston, en escala previa a su desembarco en Panamá, Obama aseguró que el informe del Departamento de Estado está basado estrictamente en hechos. Aseguró que su gobierno quiere que la lista antiterrorista siga siendo, como hasta ahora, una herramienta poderosa para aislar a los países que efectivamente patrocinan al terrorismo. A la fecha hay cuatro estados clasificados: Siria, Irán, Sudán y, hasta ahora, Cuba. Obama no descartó que este viernes o sábado aproveche los reflectores de la Cumbre de las Américas para soltar la que pudiera ser la noticia más importante del encuentro. Por lo pronto, hay un gesto. Falta que se concrete en palabras y medidas.


Esta medida, por otra parte, sigue siendo uno de los obstáculos más significativos para la apertura de embajadas en los dos países. Según Obama, el proceso está evolucionando como estaba previsto. Nunca pensé que el cambio se podía dar de la noche a la mañana. Esto tomará algún tiempo.


Reconoció que aún hay diferencias significativas con Cuba debido a su sistema político. Consideró que el proceso podría completarse en el curso de este año o a principios del próximo.


Venezuela, los lazos rotos


En contraste, en la medida en que se aceleraba la distensión de este viejo foco de conflictos entre la Casa Blanca y el gobierno revolucionario de la isla, la víspera la relación de la potencia norteamericana con Venezuela alcanzó un nuevo nivel de crispación política.


Había trascendido que hasta hace pocos días la elaboración de un borrador de declaración final de la Séptima Cumbre estaba trabado ante la insistencia de la delegación venezolana en incluir un extrañamiento por la más reciente andanada de acciones hostiles de Estados Unidos contra el gobierno de Nicolás Maduro. Una de ellas fue la imposición de severas sanciones comerciales (en el contexto de una muy complicada situación económica del país bolivariano). Pero la gota que derramó el vaso fue la acción ejecutiva de Obama, que calificó a Caracas de amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos.
Ante a esta declaración, Maduro se preparó para llegar con la espada desenvainada a Panamá, respaldado por un pronunciamiento de solidaridad con su gobierno firmada por 10 millones de ciudadanos.


En esta ocasión el respaldo de los países de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), que usualmente se alinean con Caracas como uno de los suyos, fue más cauteloso. Para Brasil, Argentina, Bolivia y Ecuador es una situación incómoda. Por una parte, no querrían dar la espalda a Maduro; por otra, dejar que el diferendo Caracas-Washington empañe la reunión restaría peso al alto perfil con el que llega el presidente de Cuba, Raúl Castro, a su primera participación en una Cumbre de las Américas. Sólo el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, se ha decantado con una postura crítica ante la crisis política que enfrenta el mandatario de Venezuela.


Y el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, mantuvo hasta el último minuto en suspenso su decisión de asistir. Hoy, finalmente, resolvió viajar a la cumbre.


En las últimas horas esta situación dio un viraje con el explícito reconocimiento del asesor de Obama en temas hemisféricos, Ben Rhodes, de que Washington en realidad no considera a Venezuela una amenaza para su seguridad nacional, sino que se trató de una declaración pro forma (una especie de no quise decir lo que dije). Fue el comienzo de una operación pro distensión.


Para recomponer el daño del error diplomático de Estados Unidos, el consejero para asuntos hemisféricos del Departamento de Estado, Thomas Shannon, viajó a Caracas para reunirse con el presidente Nicolás Maduro y la canciller Delcy Rodríguez. Es una operación cicatriz que permitiría que la histórica Séptima Cumbre de las Américas concluya con una declaración a la altura de su significado.

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América Latina rebaja sus perspectivas de crecimiento del 2,2 al 1% en 2015

En solo cuatro meses, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha rebajado de forma drástica las previsiones de crecimiento de la región para 2015 del 2,2% a solo un 1%. Este organismo de la ONU cambió sus cálculos a raíz del empeoramiento de las perspectivas de expansión de los países desarrollados, con excepción de EE UU, y por la persistente desaceleración de las naciones emergentes. La caída del precio del petróleo y de otras materias primas exportadas por México y Sudamérica se suma a la mayor volatilidad financiera internacional por el fortalecimiento del dólar y el debilitamiento del euro y el yen para componer un cuadro complicado para América Latina, según la CEPAL.


El organismo que dirige la mexicana Alicia Bárcena no los menciona, pero los conflictos políticos internos en cada país también están dañando el clima económico, según reconocen economistas como el brasileño Francisco Eduardo Pires de Souza, profesor de las universidades federales de Río de Janeiro y Fluminense. El PIB de Brasil, donde se combinan el escándalo de Petrobras, el ajuste fiscal del Gobierno de Dilma Rousseff y el impacto del abaratamiento de los productos básicos, se contraerá este año 0,9%, según ha pronosticado este martes la CEPAL. En diciembre pasado preveía una expansión del 1,3%.


Pese a los beneficios que México recibe del crecimiento de Estados Unidos, la CEPAL ha rebajado su perspectiva de evolución de la economía del 3,2% al 3%. La violencia y el descenso del precio del crudo, que provee el 35% de los ingresos fiscales el país, afectarán a la actividad mexicana. De hecho en estos días, el Nobel de Economía Paul Krugman recomendó al Gobierno de Enrique Peña Nieto que elevara el gasto público.


El organismo de Naciones Unidas ya no prevé un aumento del PIB argentino del 1% en 2015. Ahora habla de un 0% en este año de elecciones presidenciales. Argentina, que padece escasez de divisas desde 2011 y una crisis de deuda desde 2014, se ve afectada por el abaratamiento de la soja, su mayor exportación, y la recesión de Brasil, principal destino de sus ventas externas de manufacturas.


En Colombia, donde el petróleo supone el 7,6% de la economía, la rebaja también ha sido drástica: del 4,3% previsto hace cuatro meses al 3,6% actual, un nivel considerable en este contexto pero lejano a los de los recientes años de bonanza latinoamericana. La perspectiva para Venezuela pasó de una contracción del 1% a una del 3,5%. También afectada por la escasez de divisas, con una inflación mayor a la de Argentina y una dependencia casi absoluta de las exportaciones petroleras (el crudo supone el 41% de los ingresos fiscales), Venezuela además enfrenta su crisis política.


Chile, pese al descenso del precio del cobre y el escándalo de corrupción que afecta a la familia de la presidenta Michelle Bachelet, se mantiene en una previsión del 3% de expansión para 2015. Perú, que también enfrenta sus contratiempos políticos y la caída de las cotizaciones de los minerales, crecería el 4,2%, en lugar del 5% calculado en diciembre.


Los países con mejores perspectivas para este año son Panamá (6%), Bolivia, Nicaragua y República Dominicana (5%). Los demás se encuentran con las siguientes proyecciones: Paraguay (4,2%), Guatemala (4%), Ecuador (3,5%), Costa Rica (3,4%), Honduras, Uruguay y Cuba (3%) y El Salvador (2,2%). Los países centroamericanos y caribeños se benefician de la recuperación de Estados Unidos y el abaratamiento del petróleo que importan.

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Viernes, 03 Abril 2015 07:25

Privados para respaldar al Estado

Privados para respaldar al Estado

La actividad privada que impulsa Raúl Castro, especialmente en el sector servicios, junto al desarrollo de cooperativas, ha crecido en los últimos años. La mayoría de los nuevos pequeños empresarios son jóvenes.

 

El número de trabajadores del sector privado y cuentapropistas en Cuba trepó a 489.929 a fines de febrero pasado, lo que representa una suba de 11.000 personas en los dos primeros meses de 2015, especialmente en el sector servicios, actividad que es promovida por el gobierno de Raúl Castro junto al desarrollo de cooperativas, en el marco de la actualización de su sistema socialista. Al menos un 29 por ciento de los cuentapropistas, como describen las autoridades a los pequeños empresarios privados, son jóvenes, según cifras del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS). Una de las reformas lanzadas en la isla por el gobierno del presidente Castro desde 2008 tiene que ver con la expansión del sector privado, que casi desapareció en Cuba tras la ofensiva revolucionaria lanzada en 1960, pero que se recuperó con lentitud, especialmente, tras la profunda crisis que sufrió la economía cubana a partir de 1992, tras el derrumbe de la Unión Soviética, que era su principal mercado y proveedor de energía y otras mercaderías, en lo que se dio en llamar el período especial.


A fines de 2014, cuando se abrieron negocios privados en 201 actividades diferentes, especialmente en el sector de servicios, se empleaban en ellos más de 476.000 ciudadanos. Al anunciarse en 2010 el programa de extensión del número de privados, las autoridades dijeron que ese sector llegaría pronto al medio millón. Otro objetivo oficial es que en el modelo económico socialista que viene reestructurándose desde hace algún tiempo, los restaurantes y cafeterías lleguen a ser administrados en su totalidad por actores privados, pero que mantengan fuertes vínculos con el Estado.


Según las nuevas cifras difundidas sobre el área de los cuentapropistas, al menos 144.595 son mujeres, 81.215 son trabajadores asalariados de los nuevos negocios y 60.897 jubilados, además de los más de 147.000 jóvenes. Estos números llevaron al diario Juventud Rebelde a comentar que es evidente la aceptación de esta nueva forma de empleo. El Estado cubano alienta además la fundación de cooperativas en diversas esferas, que incluyen la gastronomía, el transporte, el agro, talleres automotrices y otras actividades. Esas entidades están administradas por accionistas que fueron, en muchos casos, empleados de empresas estatales pequeñas que desaparecieron para abrir paso a las cooperativas.


No obstante, el gobierno cubano, que subrayó su intención de fortalecer el socialismo y no destruirlo con la implementación de estos cambios, sostiene que su propósito es que el sector privado cumpla con un papel de apoyo a la economía nacional, y no como centro, lugar que seguirán ocupando las grandes empresas estatales. Otra idea esbozada en el nuevo modelo cubano será mantener la planificación de la economía, un principio marxista, por parte del Estado, sin ignorar el mercado de oferta y demanda, tal como reafirmó este mes Marino Murillo, ministro de Economía.


A mediados del mes pasado, cooperativistas estadounidenses de distintos sectores económicos lanzaron el Grupo de Trabajo Cooperativo Estados Unidos-Cuba para promover el intercambio con sus pares caribeños, en el marco del acercamiento entre ambos países para normalizar las relaciones.


Tal iniciativa, liderada por la Asociación Nacional de Cooperativas y su programa internacional Clusa, tiene como objetivo de contribuir al fortalecimiento del sector cooperativo, según explicó Michael Beal, presidente de la institución. "Queremos trabajar para asegurarnos de que las cooperativas crecen en Cuba", señaló Beal.


La asociación consideró que la decisión del gobierno estadounidense tomada en diciembre, de normalizar las relaciones con Cuba, crea un ambiente único para expandir el negocio de las cooperativas entre ambos países. En este sentido, la organización ofreció funcionar como un recurso técnico y aportar su experiencia en distintos sectores para promover el acceso a los mercados, a la tecnología y a servicios financieros.


"Queremos saber los retos que están experimentando y compartir mejores prácticas", indicó Amy Coughenour, directora de operaciones del programa internacional Clusa de la asociación de cooperativistas. El grupo hizo un viaje exploratorio a Cuba en julio de 2014, planifica otros dos viajes a Cuba para este año, que aún no tienen fecha, y quiere organizar en ese país un foro que les permita generar algún intercambio más sustancial.

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La calidad de la educación: Los léxicos de la deshumanización

 

Edición 2015. Formato: 11,5 x 17,5 cm, 142 páginas
P.V.P: $15.000   ISBN: 978-958-8454-89-4

 

Reseña:

Al revisar algunos giros surgidos de la calidad en la educación, la sopresa es mayor: el énfasis actual es por privilegiar lo mercantil por encima de los ideales de formación, así como de cualquier tendencia humanizada. Tras dicha noción se estigmatiza, ideológicamente se manipula e introduce un sesgo de exclusión, de supresión, al inclinarla hacia el favorecimiento de sectores o grupos sociales específicos, cuyo trasfondo es lo monetario.

 

Rodrigo A. Jaramillo Roldán. profesor titular de la Facultad de Educación de la Universidad de Antioquia,Medellín,Colombia.Coordinador del grupo calidad de la educación y proyecto educativo institutucional y de la Red maestros investigadores de las escuelas normales superiores de Antioquia, Redmena.

 

 

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