José Mujica: "La sobriedad es un lujo para poder ser libre"

"Nuestros intereses nacionales nos tienen atados, nos dividen. Pero los latinoamericanos pertenecemos a una nación común todavía no constituida y que está dividida en varios países", ha afirmado el expresidente de Uruguay, José Mujica, este viernes en Madrid. Ha celebrado que, "por primera vez en 10 o 15 años, los gobernantes de América Latina hablan entre ellos", pero les ha animado a avanzar en la integración. "El mundo no nos va a esperar". El exmandatario ha insistido en la importancia de crear una estructura política capaz de dirigir la globalización, sobre la que ahora mandan "los mercados", y ha vuelto a hacer gala de la austeridad como modo de vida: "La sobriedad es un lujo para poder ser libre".


Más de 300 personas han acudido a Casa de América para escuchar a Mujica en un acto en el que también han participado el director de la institución, Tomás Poveda, y el rector de la Universidad Pontificia de Comillas, Julio L. Martínez. Aforo completo. Ante ellos, el expresidente uruguayo ha lamentado que la globalización carezca de dirección política, con Gobiernos nacionales preocupados "por quién ganará las próximas elecciones". "No tenemos una estructura política para la civilización que hemos desatado. Funciona por los intereses del mercado. Es el problema más dramático de nuestro tiempo", ha apuntado. Por ello, después de enumerar contradicciones como que haya perros en Europa "que comen mejor que ciudadanos africanos", ha instado al ser humano a pensar globalmente: "El hombre puede llevar el agua al Sáhara. Nunca tuvo tantos recursos en la mano. Pero el hombre no razona como especie. Apenas está razonando con intereses nacionales, y eso en el mejor de los casos".


El reto al que ha aludido Mujica constituye un asunto político y no existen excusas. "No podemos escudarnos en falta de recursos en un mundo en el que gastamos dos millones de dólares al minuto en presupuestos militares", ha añadido. En la opinión del expresidente, es preciso atajar los problemas ecológicos y la pobreza de forma global. "Inventamos un comercio de cosas superfluas para poder mantener la economía. Y no tenemos el coraje de aplicar un keynesianismo para los indigentes del mundo. La economía del mundo tiene problemas de demanda, pero de cosas útiles: de casas, de escuelas, de aguas, de medidas contra la desertización... No tenemos que andar inventando un teléfono nuevo todos los meses para que las multitudes vivan pagando cuotas".


"[En América Latina] pensábamos que la salvación vendría por Europa. Pero nos equivocamos. Está metida en su digestión y sus problemas, que no son poca cosa", ha afirmado Mujica. "Ha aparecido China. Lenta, segura, sistemática. Por lo menos la parte de Latinoamérica a la que yo pertenezco, el sur, no puede renunciar a comerciar con China. Se lo ofrecimos a Europa. Pero no lo vieron", ha continuado antes de diagnosticar el problema de América Latina, "le falta estatura". Por eso pidió al papa Francisco, al que considera un amigo –"y lo dice un hombre que no cree en Dios"–, que le diera "una mano en la sesera a los gobernantes" para que construyan la integración. "A la Iglesia católica le tengo respeto político porque es uno de los ejes de la cultura latinoamericana", ha reconocido. "A pesar de todos sus pesares", ha matizado.


Mujica ha instado a trabajar por profundizar en los avances tecnológicos. Aunque ha hecho una advertencia: "Que el esfuerzo técnico no esté alejado de la moral. La ciencia, sin ética que la oriente, no necesariamente es factor del progreso. Puede ser factor de explotación y sumisión".


El exmandatario ha animado a aprender a vivir con lo necesario. "Mi mayor bien es la vida. Las posibilidades de no estar vivo son enormes. No me complica la cuestión material. Ya tengo 80 años. [El dinero] en la mortaja no vale", ha afirmado. "Hay que ser como la mayoría de la gente, y no como la minoría. Allá ellos [los que acumulan dinero]. A mí lo que me interesa es que paguen impuestos y no estafen. Y si ganan más, más les vamos a cobrar para repartir".


Mujica, el hombre "que de joven quería cambiar el mundo" pero ahora se limita a "intentar arreglar la vereda de su país", el dirigente que pasó 15 años encarcelado, dice que se equivocó. "Ser joven tiene muchas ventajas, ser pujante, no tener calambres en las piernas... pero se ve cortito porque se ha vivido poco. Yo creía que la ayuda social simplemente remendaba el sistema. Y yo quería cambiarlo. Pero son dos frentes de lucha. Hay que cambiar el mundo. Pero hay que comprometerse con el que no tiene para comer".

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Boeing lanzará la primera misión espacial comercial tripulada

Boeing acaba de convertirse en la primera compañía privada que podrá realizar misiones comerciales tripuladas con destino la Estación Espacial Internacional (ISS), tras lograr la certificación de la NASA. Es un negocio en el que competirá en un futuro no muy lejano con SpaceX de Elon Musk, que está desarrollando también una cápsula para ir más allá de las misiones de carga. "Se abre paso a una nueva era en la exploración espacial", asegura John Elbon, responsable de esta división en Boeing.

En la práctica, esta certificación significa que la compañía aeroespacial estadounidense está autorizada a realizar la primera misión de servicio bajo el contrato de capacidad comercial de transporte tripulado (Commercial Crew Transportation Capability). Se trata de un contrato valorado en 3.840 millones de euros (4.200 millones de dólares). Boeing ya fue seleccionada en septiembre del pasado año como una de las compañías para construir y operar una nave espacial tripulada que realice misiones de servicio a la EEI.


De esta manera se pretende romper con la dependencia que la NASA tiene hacia las lanzaderas rusas, tras jubilar los transbordadores espaciales en julio de 2011 con el último vuelo del Atlantis. Es algo que está haciendo ya SpaceX en el servicio de carga. La cápsula de Boeing se ha bautizado como la CST-100 y con ella se espera que EE UU retome los vuelos tripulados hacia la Estación Espacial en 2017.


Boeing tiene garantizados dos vuelos comerciales, que podría incrementar a seis. De momento la compañía logró demostrar que el diseño logró el nivel de madurez suficiente para proceder al ensamblaje y realizar las primeras pruebas. "Nuestro enfoque integrado y cálculo para el diseño de naves espaciales, garantiza la calidad, la excelencia técnica y la resolución temprana de los riesgos", aseguran en Boeing.

Acercamiento de India y China desquicia a EU y satisface a Rusia

Ding Gang, editorialista de People's Daily, rotativo oficial del Partido Comunista Chino, truena contra quienes con mentalidad de rivalidades no gozarán la danza del dragón con el elefante ( http://goo.gl/xldd4f ) en el gran baile asiático del siglo XXI.
Ding Gang exhibe que, desde el rotativo semanal alemán Die Zeit hasta la revista británica The Economist, la prensa occidental apuesta a la confrontación de India y China.


Me pregunto la razón por la cual los multimedia de los BRICS hacen tanto caso a la desinformativa prensa occidental, que se ha quedado catatónica ante el irresistible ascenso asiático y el avance del nuevo orden multipolar.


Tal prensa occidental escamoteó la trascendental primera visita del primer ministro de India, Narendra Modi, al mandarín chino Xi Jinping en su ciudad natal, lo cual denota una gran deferencia: asiento de las célebres estatuas de Terracota e inicio legendario de la histórica Ruta de la Seda.


Cuando hace dos años visité Xi'an, capital de la provincia Shaanxi, tuve la oportunidad de degustar su singular gastronomía árabe e islámica.


Xi'an tiene un alto significado histórico y cultural en donde confluyeron los intercambios de las milenarias civilizaciones de China e India y es una de las travesías donde se asentó uno de los vehículos del budismo originario de Benares (India).
También Xi había sido recibido en Guyarat, provincia natal del premier Modi, considerado ejemplar detonador del desarrollo y el estado indio que ha atraído el máximo de inversiones de China, hoy principal socio comercial de India con un intercambio bilateral de 70 mil millones de dólares.


Tampoco hay que desdeñar la impronta cultural de dos notoriedades indias en el inconsciente colectivo chino: Buda y el poeta Tagore.


La prensa occidental profundiza su autismo al escamotear el acercamiento de dos potencias medianas nucleares que ostentan el primer lugar (China: con 17.63 billones de dólares), y el cuarto sitial (India), en el ranking del PIB global medido por el poder adquisitivo, según la CIA.


Si la Unión Europea (17.61 billones de dólares) y Estados Unidos (17.46 billones de dólares) vienen en segundo y tercer lugares, no muy alejados de China, el cuarto lugar (7.28 billones de dólares) de India es muy superior a Japón (4.8 billones de dólares), relegado al quinto sitial.


India es ya miembro fundador del fulgurante Banco de Desarrollo chino (AIIB, por sus siglas en inglés), que traslada el centro gravitatorio de la geoeconomía global a China.


La prensa occidental tiende a abultar los diferendos fronterizos entre los dos gigantes asiáticos con un total poblacional de 2 mil 600 millones (36 por ciento mundial) y el 23.17 por ciento del PIB global. ¡Lo que les falta por recorrer juntos!
Los mandatarios de China e India –que forman parte de los BRICS, cuando Nueva Delhi está a punto de ingresar, con Pakistán e Irán, al Grupo de Shanghai en su próxima cumbre en Ufa (Rusia)– entienden que en lugar de guerrear (ya tuvieron una guerra transfronteriza en 1962), como desean los balcanizadores anglosajones, vale mejor la pena complementarse y quizá hasta aliarse.


El rotativo oficioso chino Global Times considera que cualquiera con algún (sic) conocimiento geopolítico entiende los cambios revolucionarios (¡supersic!) que podrían suceder en el paisaje económico y político en Asia si China e India juntan sus manos, pese a que siempre parezca existir una falta de confianza mutua entre el dragón y el elefante ( http://goo.gl/7R0xKN ).
Global Times admite que –a como está configurada la cadena de oferta global– existe más competencia que complementariedad cuando China es el mayor exportador textil global seguido por India.


En manufactura, también China lleva la delantera, aunque denota una mayor complementariedad, muy similar a la que ha generado con Latinoamérica (exceptuando al México neoliberal itamita): China importa materia prima de India, mientras ha incrementado la exportación de maquinaria y equipamiento a India.


Una área de óptima complementariedad se puede gestar con el ingreso de las telecomunicaciones chinas a India y el posicionamiento de las empresas farmacéuticas indias en China.


Existe un reajuste de las relaciones de China e India que marcan el inicio de un giro gradual de relaciones bilaterales a un esquema más amplio de asociación regional ( http://goo.gl/C0E3fG ).


Por lo pronto, la visita del premier Modi arrojó "un récord de 24 acuerdos –cooperación aeroespacial, explotación mineral, construcción del tren bala, etcétera– por 10 mil millones de dólares", lo cual festeja Russia Today ( http://goo.gl/vvQDWR ).
El premier Modi está consciente de que el siglo XXI pertenece a Asia, como comentó a la televisión china CCTV.


El acercamiento de India y China –que desquicia a Estados Unidos y satisface a Rusia, que ha propulsado el famoso triángulo geoestratégico del RIC (Rusia, India y China)–, trasciende la efímera vulgaridad mercantilista y escala la empatía civilizatoria entre dos de sus máximos exponentes milenarios, como expone The Hindu ( http://goo.gl/hSQtNU ).


La integración de India al Grupo de Shanghai –al unísono de su rival Pakistán y su aliado tras bambalinas Irán– facilitará su incrustación al magnificente proyecto chino de la Ruta de la Seda (terrestre/marítimo) y al corredor geoeconómico con Bangladesh y Myanmar.


Global Times critica el escepticismo del mundo occidental, que determina que las relaciones entre India y China son enfermedades irreconciliables (¡sic!) cuando sin importar cuánta cooperación puedan establecer, las disputas transfronterizas contrarrestarán cualquier progreso ( http://goo.gl/oPzYMS ).


Global Times juzga que es obvio que la élite (sic) occidental no desea el acercamiento de India y China, que confrontará su visión para el futuro de Asia.


Irán –próximo a ingresar al Grupo de Shanghai y que mantiene estupendas relaciones tanto con India como con China– se refocila de que el dragón y el elefante hayan podido manejar en forma exitosa algunas de sus diferencias y hayan introducido un nuevo capítulo en sus relaciones ( http://goo.gl/ApcAvr ).


Una piedra en el zapato es el déficit comercial de 48 mil millones de dólares, que puede ser óptimamente paliado con inversiones de China en India, con participación conjunta en áreas sensibles que no hieran las susceptibilidades nacionales.
Una área de cooperación estratégica ultrasensible es la postura común que han acordado India y China en materia de seguridad alimentaria ante la agónica OMC, según Economic Times de India ( http://goo.gl/OLHR5c ). Esto es sumamente relevante ya que en el seno del G-33, India –que insiste en su inalienable derecho de almacenar alimentos– no había tenido el respaldo de China ni de Indonesia, lo cual marca el inicio de una nueva era de cooperación regional con mentalidad ganar-ganar.


India y China deben cooperar, no solamente para sí, sino para el bien del restante de la humanidad y así requilibrar las nuevas relaciones internacionales del siglo XXI con un enfoque multipolar, plural y civilizatorio: el nuevo Sermón de Benarés del siglo XXI.


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Viernes, 22 Mayo 2015 07:59

La tristeza del blues

La tristeza del blues

Nadie discute que BB King (1925-2015) fue la figura más importante de la historia del blues. El responsable de llevar esa música nacida a principios de siglo XX en los campos de algodón del sur estadounidense a niveles de popularidad a los que nunca se había siquiera acercado y a los que jamás volvería.


Nunca fue el favorito de los puristas del blues, que siempre prefirieron a Howlin' Wolf, Muddy Waters o John Lee Hooker –o a la tríada fundadora: Robert Johnson, Son House y Charlie Patton–, y no comulgaron con su propuesta, más cerca de las viejas big bands de jazz de los años veinte, que del sonido original del Delta. Pero nadie –ni siquiera esos mismos puristas–, discute que fue la figura más importante de la historia del blues. El responsable de llevar esa música nacida a principios del siglo XX en los campos de algodón del sur estadounidense a niveles de popularidad a los que nunca se había siquiera acercado y a los que jamás volvería.

Se llamaba Riley B King (en reiteradas ocasiones dijo no saber a qué nombre correspondía la letra B), pero el mundo lo conoció como BB King.

El hombre que cantó el blues en la Unión Soviética, en China y en Uruguay; en el continente africano y en varias cárceles de su país, siempre pobladas en su gran mayoría por negros; que también cantó en la Casa Blanca –primero para Bill Clinton, más tarde para Obama– y hasta en el propio Vaticano, para Juan Pablo II, murió el pasado 14 de mayo por complicaciones derivadas de una diabetes con la que convivía desde hacía más de tres décadas. Tenía 89 años.

Había nacido el 16 de setiembre de 1925, en una plantación de algodón en Itta Bena, estado de Missouri (donde los hermanos Coen filmaron ¿Dónde estás, hermano?). Ya de niño se destacó por el canto. El gospel y los coros de iglesia llegarían mucho antes que el blues.

King aprendería a tocar la guitarra a principios de la década del 40, primero de manera autodidacta, y luego a manos de Robert Lock­wood Jr, quien le enseñó la técnica single-string –en la que se utiliza una sola cuerda para el punteo–, entonces más emparentada con el jazz. No es casualidad que en más de una ocasión King haya mencionado como una de sus mayores influencias a Django Reinhardt.

Unos años después, instalado en la ciudad de Memphis, tendría un programa de radio que le daría el nombre por el cual se hizo conocido en el mundo entero. El programa se llamó primero The Beale Street Blues Boy, luego Blues Boy y finalmente BB. Su apellido haría el resto.

Fue durante esos años que bautizó a su guitarra –una Gibson negra– con el nombre de Lucille. La leyenda es bien conocida. Una pelea entre dos hombres derivó en un incendio en el lugar donde BB King estaba tocando. Con el lugar en llamas, el músico salió corriendo. Una vez afuera se dio cuenta de que había dejado su guitarra adentro y sin pensarlo dos veces regresó por ella, arriesgando su vida. Los dos hombres murieron en el incendio. Cuando King se enteró de que la pelea había sido por una mujer llamada "Lucille", el músico bautizó con ese nombre a su guitarra. En 1980 Gibson lanzó un modelo especial llamado "BB King Lucille".

En 1951 grabó el que sería su primer hit: "Three O'Clock Blues", que alcanzaría el número uno de los rankings de R&B y que lo llevaría a girar sin parar por todos los rincones de su país y del mundo. Durante décadas promedió más de 300 shows por año y sólo cuando su salud lo obligó disminuyó la cantidad de presentaciones anuales, que nunca fueron menos de cien. En una entrevista que le hizo la Rolling Stone a fines de los noventa, King, sin vanagloriarse, pero sin un atisbo de queja, calculaba que en cincuenta años de carrera había estado sólo tres meses de vacaciones.

Los éxitos nunca escasearon, pero daría el salto definitivo al mainstream con la canción "The Thrill is Gone", grabada en 1969. Muchos le dieron la espalda definitivamente. "Los puristas del blues nunca se interesaron por mí, de todas formas", dijo a la Rolling Stone. "Lo pienso de esta manera: cuando hice 'Three O'Clock Blues', ellos no estaban ahí. La gente que sí estaba fue la que hizo la canción. Y los puristas sólo escribieron sobre eso. Y yo a quien trato de complacer es a la gente."

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La farsa de los tratados de libre comercio

En mis escritos intento evitar términos que puedan parecer sarcásticos u ofensivos para aquellos que sostienen opiniones con las cuales estoy en desacuerdo. Pero, en ocasiones, como en la discusión de los mal llamados Tratados de Libre Comercio, es casi imposible referirse a ellos sin hacerlo en términos que no suenen como insultos. Y ello se debe a la terminología que utilizan y la manera cómo son presentados por los mayores medios de información.


Me explico. En principio, un tratado de libre comercio debería centrarse en facilitar las relaciones comerciales entre países de manera que éstos se beneficien de este incremento de la actividad económica. Ello exigiría que los agentes que participen en el intercambio hubieran tenido en cuenta sus intereses dentro de una dinámica en la que tanto los compradores como los vendedores, así como los inversores y los receptores de la inversión, estén protegidos. Por ejemplo, si una empresa estadounidense invierte en Europa, en caso (extraordinariamente infrecuente) de que la empresa fuera nacionalizada, ésta sería compensada en base a unos criterios regulados a priori que el inversor ya conocería cuando tomó su decisión. Ahora bien, los tratados de libre comercio no tienen casi nada que ver con el libre comercio. En realidad, cualquier obstáculo al comercio prácticamente ya ha desaparecido entre Norteamérica y la Unión Europea. Y es más, las inversiones estadounidenses en Europa, y las europeas en EEUU, ya están protegidas por la legislación actual.


¿Cuál es el objetivo, pues, de estos Tratados? El Premio Nobel Joseph Stiglitz, en su día Presidente del Consejo Económico (Council of Economic Advisers) del gobierno federal de EEUU durante la Presidencia Clinton, lo dice claramente en un artículo reciente, "Investor Protection: The Secret Corporate Takeover", Social Europe Journal (15.05.15). El objetivo es la expansión de tal protección al inversor, a costa de ir reduciendo la protección que los Estados han desarrollado durante estos años después de la II Guerra Mundial con el fin de proteger a sus ciudadanos, tanto como trabajadores, como usuarios y consumidores, y también como residentes en territorios. Una conquista muy importante de los Estados del Bienestar en Europa ha sido justamente el establecimiento de normas (y sanciones cuando estas no se siguen) para proteger la salud de estos trabajadores, consumidores y residentes. Pues bien, esto es lo que los tratados de libre comercio, instrumentalizados por las grandes Transnacionales, están intentando eliminar. Es decir, asegurarse de que los beneficios de tales empresas tengan prioridad sobre la salud ocupacional, ambiental y la protección del consumidor. El Sr. Stiglitz muestra ejemplos de ello. La compañía de tabacos Philip Morris está llevando a los Estados de Uruguay y Australia a los tribunales porque consideran que las leyes de protección al consumidor (que fuerzan que existan notas en el paquete de cigarrillos señalando que el consumo del tabaco puede ser letal) les ha hecho perder muchos ingresos, exigiendo una compensación de los Estados por esta pérdida de ventas. Y estos Estados están desprotegidos precisamente por tratados semejantes a los del libre comercio, que pone a Tribunales Internacionales por encima de los Estados. Se alcanza así la eliminación de la potestad de los Estados a proteger a sus ciudadanos, todo ello bajo el argumento de que el Libre Comercio así lo exige. Aparece así un nuevo escenario en el que estas Transnacionales tienen un enorme poder. En su litigio con los Estados, tienen más recursos legales que los propios Estados, dejando a los ciudadanos desprotegidos frente a vulneraciones de sus derechos. Y a esto le llaman Libre Comercio.


Escribo estas notas desde EEUU, donde han aparecido voces muy potentes, incluso dentro del Congreso de EEUU, en contra de tales tratados mal llamados de libre comercio. En realidad, la oposición de las bases del partido demócrata, mucho más progresistas que las de la dirección de tal partido, han hecho vacilar a algunos de sus dirigentes, como la candidata a la presidencia de EEUU la Sra. Hillary Clinton, que se ha distanciado del apoyo del Presidente Obama a tales tratados. Liderando tal oposición está el también candidato a la presidencia de EEUU el senador socialista Sanders, que está moviendo a la izquierda el debate que está tomando lugar dentro del Partido Demócrata. Sería de desear que una oposición semejante apareciera también en España así como en otros países de la Unión Europea.

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Brasil firmó acuerdos comerciales con China por más de 50 mil millones de dólares

El primer ministro chino Li Keqiang firmó el martes con su par brasileña Dilma Rousseff acuerdos comerciales por más de 50.000 millones de dólares, entre los que se destaca el proyecto de un ferrocarril que atravesará la selva amazónica y la cordillera de los Andes para unir las costas atlántica y pacífica.


"Un nuevo camino a Asia se abrirá para Brasil", dijo la presidenta Rousseff. "Cruzará nuestro país del este al oeste, cortando el camino en el continente sudamericano".


Los mandatarios firmaron un acuerdo en el que también participará Perú para realizar los estudios de viabilidad del proyecto ferroviario que unirá la costa atlántica con un puerto peruano. Aunque Rousseff no reveló muchos detalles de la obra, invitó a las empresas chinas a participar y mencionó los estados de Tocantins, en el norte, y Mato Grosso y Acre, en la Amazonia, como estaciones en el camino.


La construcción de la vía férrea está valuada en 30.000 millones de dólares. China es el principal socio comercial de Brasil, con un intercambio cercano a los 80.000 millones de dólares en 2014.


Las inversiones y proyectos de infraestructura anunciados el martes y que se desarrollarán durante los próximos seis años suman unos 53.000 millones de dólares, dijo Rousseff.


Entre los acuerdos se contempla un financiamiento de 7.000 millones de dólares para proyectos de la estatal Petrobras, envuelta en un escándalo de corrupción que le ha cerrado el mercado de crédito.


El gobierno de China también acordó comprar 40 aviones de la empresa brasileña Embraer y crear un parque industrial automotriz en el estado de Sao Paulo.


Muchas de las inversiones anunciadas se llevarán a cabo por medio del Banco Industrial y Comercial de China.


La visita del primer ministro trajo el compromiso de liberar un embargo impuesto en 2012 que impedía a algunos frigoríficos de carne bovina y aves exportar a China tras ser detectado un caso de la enfermedad de la vaca loca. "Ya alcanzamos muchos frutos y vamos a tener más éxitos", expresó Li.
La llegada de capitales chinos no podía ser más oportuna para los brasileños, cuya economía se reducirá en al menos un 1% este año, según los pronósticos. Rousseff anticipó que viajará a China en 2016 invitada por el presidente Xi Jinping.


Brasilia es la primera escala de un viaje que llevará al primer ministro chino a Chile, Perú y Colombia y que llega en momentos en que todo el continente está sintiendo el impacto de una menor demanda china de sus materias primas.


(Con información de Diario Libre)

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Miércoles, 20 Mayo 2015 08:47

Los halcones de la guerra de Medio Oriente

Los halcones de la guerra de Medio Oriente

La creciente ola de conflictos en Medio Oriente le viene de perillas a la industria armamentista estadounidense en tiempos de recortes presupuestarios del Pentágono. Siria, Irak, Libia y Yemen han abierto el bazar armamentista para un abanico de clientes con altísima liquidez en petrodólares liderados por Arabia Saudita. El Instituto de Estudios de la Paz de Estocolmo (Sipri) calcula que en 2014 el gasto militar en la región fue de casi 200 mil millones de dólares: más del 10 por ciento lo constituye la adquisición de armamentos. "A nadie en la región se le cruza por la cabeza la idea de un control de armas. A la inestabilidad de Siria, Libia, Irak y Yemen se añade ahora una masiva expansión de las fuerzas armadas de Arabia Saudita, los Emiratos Arabes Unidos y Qatar, que Irán percibe como una amenaza directa", indicó a Página/12 desde Estocolmo Pieter Wezeman, investigador senior de Sipri.

 

En la intervención militar contra Yemen este año, Arabia Saudita, al frente de una coalición de seis naciones sunnitas, utilizó aviones de combate F-15 adquiridos a la empresa Boeing, mientras que los Emiratos Arabes Unidos usaron los F-16 de Lockheed Martin. Los aviones de Boeing forman parte de un contrato por 29 mil millones de dólares para la provisión de 84 F-15 a Arabia Saudita, que se completará en 2017. Lockhead Martin ha vendido recientemente un sistema de misiles de defensa a Qatar por 6500 millones, mientras que Raytheon produjo el sistema de defensa Patriot para Arabia Saudita por casi dos mil millones.


Apoyada por la política oficial del gobierno de Barack Obama, la industria de armas estadounidense busca compensar la merma en las ventas al Pentágono que siguió a la ley de control presupuestario rubricada por Obama en 2011 con las oportunidades que abre un Medio Oriente en llamas. Lockheed Martin planea un incremento en las ventas del 25 por ciento en los próximos años que, según la CEO de la compañía, Marillyn Hewson, se conseguirá con la región y Asia.


La política oficial es clave al respecto. En su reciente cumbre en Camp David con líderes del Consejo de Cooperación de Países Arabes del Golfo, conformada por Arabia Saudita, Bahrein, Emiratos Arabes Unidos, Kuwait, Omán y Qatar, Obama les aseguró que el posible acuerdo nuclear con Irán no cambia la política de Washington en la región y que se reforzará "la cooperación militar" y se continuará con el "compromiso de garantizar su defensa ante amenazas externas".


En sus primeros cinco años de gobierno, Obama se comprometió a transferir armas y equipos militares por unos 64 mil millones a los miembros del Consejo. El año pasado y este se comprometió a un suministro similar a Arabia Saudita por 15 mil millones que incluyen una variedad de equipos militares: aviones, helicópteros, radares, bombas racimo, sistemas de defensa, etc. Según algunos analistas, las ventas del período Obama superan las de Estados Unidos durante Richard Nixon al fin de la guerra de Vietnam.


La política oficial de Obama desde su asunción, en enero de 2009, fue la desvinculación de tropas estadounidenses de Irak y Afganistán y una explícita reticencia a intervenir con el uso de fuerzas en el terreno. La política de intervención directa de Bush fue sustituida con el uso creciente de los aviones no tripulados o drones y la venta de armas para que los gobiernos aliados se hagan cargo de los conflictos. Esta estrategia está a la vista en Siria y en el conflicto con Estado Islámico en Irak.


La crisis financiero-económica de 2008 contribuyó. Al anunciar la venta de los 84 F15 a Arabia Saudita, el gobierno proclamó que se crearían 50 mil puestos de trabajo en 44 estados, la mayoría en la planta ensambladora en St Louis. En abril de 2013, el subsecretario de Asuntos Políticomilitares del Departamento de Estado, Tom Kelly, señaló al comité de relaciones extranjeras que el gobierno impulsa la venta de armas "con todo su aparato gubernamental, incluyendo los más altos niveles del Departamento de Estado en representación de nuestras compañías para impulsa las ventas de armas". La producción de los F-15 terminará en 2017, de modo que el gobierno y su complejo militar industrial han estado muy activos en la promoción de ventas tanto a nivel diplomático como en las ferias de armamentos que se realizan en varias partes del planeta (la más grande es la DSEI que se hace bianualmente en Londres). "Los vendedores de armas se comportan como cualquier otro negocio tratando de activar la demanda de armas con técnicas de mercado. Hay buenas razones para pensar que estas técnicas, que cuentan con el apoyo de los gobiernos, contribuyen a la adquisición de armas, en particular en el Medio Oriente, donde las decisiones las toman pequeñas elites que no rinden cuentas ante nadie por sus actos", señaló a Página/12 Wezeman.


Estados Unidos no es el único en beneficiarse con la creciente descomposición del Medio Oriente. Rusia acaba de anunciar el levantamiento de un embargo voluntario de cinco años para la venta de misiles antiaéreos S300 a Irán, acusada por los países del Consejo de armar a los rebeldes hutíes en Yemen. Rusia es el principal proveedor de Bashar al-Assad en Siria que se desangra en una guerra civil de cinco años con más de 200 mil muertos. Según el Instituto Internacional de la Paz de Estocolmo, Rusia es el segundo exportador de armas del mundo, con un 27 por ciento del mercado en los últimos cuatro años: Estados Unidos domina el 31 por ciento, mientras que ningún otro país (Reino Unido, Francia, China) supera el 5 por ciento.


El nuevo paisaje diplomático-militar de Medio Oriente con la cada vez más remota primavera árabe de fondo es una garantía para la rentabilidad de la industria. La incertidumbre en Irak, la desintegración de Siria y Libia, el nuevo foco de Yemen repiten el viejo esquema de las guerras indirectas. El conflicto de fondo es cada vez más los sunnitas liderados por Arabia Saudita frente a los chiítas que encabeza Irán. En Yemen, los hutíes, un grupo chiíta, derrocaron al gobierno de Mohamed Bassindawa, apoyado por Arabia Saudita y Estados Unidos a fines de 2014. La reacción no se hizo esperar: el país está hoy sumergido en una guerra civil. "Estas armas que Estados Unidos vendió fueron usadas en Yemen por los sauditas contra la población civil", indicó al The New York Times Daryl Kimbali, director ejecutivo de la Arms Control Association. Por el momento a nadie parece importarle.

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Poder y política en los tiempos de la crisis

La idea de que el mercado libre surge 'naturalmente' (y su corolario que cualquier intervención estatal sobre las relaciones de mercado es 'artificial') es falsa y peligrosa. La realidad es que el mercado es una criatura del poder del estado. Los arquitectos de la nueva generación de acuerdos comerciales lo saben bien.


Hoy se están negociando en secreto los dos acuerdos comerciales más grandes de la historia del neoliberalismo: el Acuerdo transpacífico de asociación económica (ATP) y la Asociación transatlántica para el comercio y la inversión (ATCI). Son acuerdos extraños porque después de la gran orgía de liberalización comercial de los años noventa es difícil concebir qué más se puede hacer para abrir las puertas del libre comercio. La retórica sobre desatar las fuerzas del crecimiento económico se antoja anacrónica en el contexto de una globalización neoliberal que desembocó en el estancamiento y la crisis. Y es que los nuevos acuerdos no tienen casi nada que ver con el libre comercio y casi todo con el objetivo de acrecentar y consolidar el poder de las corporaciones gigantes que dominan la economía del planeta.


La separación entre poder y política es hoy más clara que nunca. El poder de las grandes corporaciones es real, mientras que la política se deja para asuntos más o menos secundarios de la vida pública. Los partidos pueden o no debatir temas triviales, pero las grandes corporaciones son las dueñas del poder y lo hacen sentir a través de su control sobre sus espacios de rentabilidad en materia de salud, alimentación o medio ambiente.


Datos de la Organización Mundial de Comercio (OMC) revelan que el 80 por ciento de las importaciones de Japón no tiene ningún gravamen arancelario. Para países como Malasia o Chile, Francia o Perú, los datos arrojan un cuadro similar: los aranceles se encuentran en niveles históricamente bajos. Es más, muchas barreras no tradicionales también se eliminaron desde la Ronda Uruguay (1986-1994) y nadie puede afirmar hoy que constituyen un obstáculo para el libre comercio.
Si la apertura comercial ya es un hecho en los países de la cuenca del Pacífico y de Europa, ¿cuál es la finalidad de estos nuevos tratados comerciales?


El objetivo debe verse no en términos de eliminar obstáculos, sino en función de acrecentar el poderío de las grandes corporaciones y empresas transnacionales que hoy son responsables de una buena parte del flujo de intercambios comerciales internacionales. Esas entidades son ejes de concentración de un poder que les permite orientar y manipular espacios legislativos, así como servirse de organismos regulatorios en el ejecutivo en muchos, por no decir todos los países del mundo.
Es importante recordar que la crisis global no sólo afecta al sector financiero. La crisis afecta tasas de rentabilidad y cubre con una nube de incertidumbre el futuro de cualquier inversión en los sectores extractivos, manufacturas y servicios. Por eso los nuevos acuerdos comerciales se concentran en capítulos relacionados con la posibilidad de extender las rentas cuasi-monopólicas que les dan los altos coeficientes de concentración en los mercados mundiales de todo tipo de productos. Lo que realmente interesa a las empresas transnacionales que promueven la nueva agenda de la liberalización comercial es permitir el despliegue de su comportamiento estratégico.


El capítulo sobre patentes del acuerdo del ATP permitirá extender la duración de patentes (más allá de los veinte años que hoy se han acordado en casi todos los países) y ampliar el ámbito de los objetos patentables. Esta extensión de los poderes monopólicos que confieren las patentes tiene repercusiones graves sobre la regulación en el sector salud, la alimentación y el medio ambiente. Además, los abusos de las corporaciones se multiplicarán en materia laboral y en todo lo que tenga que ver con su capacidad para mantener y extender sus rentas monopólicas. Los nuevos acuerdos abrirán el camino a los cultivos transgénicos, eliminarán regulaciones que estorban el fracking y quitarán obstáculos a la especulación financiera.


Lo más importante en los nuevos acuerdos tiene que ver con el espacio extra judicial que se abre a las corporaciones. Éstas podrán demandar a gobiernos cuando sientan que alguna medida o regulación afecta negativamente la rentabilidad de sus inversiones. Esto recordará a los gobiernos quien manda. Definitivamente la democracia y el mercado nacional no sólo no son aliados, sino que son enemigos.


La separación entre poder y política es hoy más clara que nunca, como bien señala Zygmunt Bauman. Estamos viendo nacer un nuevo tipo de estado diseñado para mejor servir a las grandes corporaciones. Todo esto recuerda el análisis de Gramsci en sus Cuadernos de la cárcel: La crisis consiste precisamente en el hecho de que lo viejo está muriendo y lo nuevo no puede nacer: en este interregno aparece una gran variedad de síntomas mórbidos. Por eso en el interregno no hay espacio para eso que llamamos democracia.


Twitter: @anadaloficial

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Alianza del Pacífico, la nueva era del capitalismo dependiente  Ulises Noyola Rodríguez

ALAI AMLATINA, 28/04/2015.-La Alianza del Pacífico cumple cuatro años de existencia después de la Declaración en Lima en 2011. Los países miembros (México, Chile, Colombia y Perú) acordaron en dicha reunión los siguientes objetivos: 1) facilitar el libre tránsito de personas; 2) aumentar el comercio intrarregional y la cooperación aduanera; 3) apoyar la integración financiera por medio de la conexión de las bolsas de valores; 4) crear mecanismos para resolver los problemas de la integración regional.

La política comercial de la Alianza del Pacífico está inspirada en el regionalismo abierto de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). El regionalismo abierto postuló que las economías abiertas favorecerían la competitividad de los sectores orientados al exterior y que los proyectos de integración apoyarían la integración productiva de las economías latinoamericanas.

Las empresas trasnacionales de la Alianza del Pacífico fueron apoyadas mediante la liberalización de las transacciones comerciales y financieras a partir de la década de 1990. De esta manera, las políticas de industrialización fueron reemplazadas por el régimen neoliberal que socavó las perspectivas de desarrollo de la región.

Por otro lado, los países miembros liberalizaron 92% del comercio intrarregional como parte del Acuerdo Marco de la Alianza del Pacífico firmado en 2012, mientras que la parte restante se liberalizará gradualmente hasta 2030.

Sin embargo, la integración productiva de la Alianza del Pacífico permanece estancada, ya que el comercio intrarregional representa 3.5% del comercio total, proporción insignificante en comparación con las transacciones comerciales intrarregionales de Mercado Común del Sur (MERCOSUR) y la Unión Europea que representan 15 y 66% del comercio total respectivamente.

Por otro lado, la Alianza del Pacífico no llevará a cabo medidas para fortalecer el mercado interno, factor que desfavorece la integración productiva. El salario mínimo de los miembros no experimentó cambios significativos desde 2009, debilitando la recuperación de las economías nacionales (OIT, Panorama Laboral de América Latina y el Caribe 2014, 2014, http://bit.ly/1Co7Sfx).

Además, la ausencia de mecanismos de financiamiento tales como bancos de desarrollo, fondos estructurales, proyectos de inversión comunes señalan el desinterés de la Alianza del Pacífico por implementar medidas que favorezcan la integración regional.

La prioridad de la Alianza del Pacífico es encontrar nuevos mercados en expansión a causa de la baja rentabilidad que genera el mercado interno para las grandes empresas trasnacionales. De esta manera, los miembros de la Alianza del Pacífico desean profundizar las relaciones comerciales con la región Asia-Pacífico.

Los países de la organización buscan crear nuevas relaciones comerciales centradas actualmente en Estados Unidos que concentró 60% de las exportaciones totales en 2013, debido principalmente a la estructura comercial de México con Estados Unidos (BID, Alianza del Pacífico y el MERCOSUR: sus perfiles de comercio, 2013, http://bit.ly/1GRcZK2).

Sin embargo, las negociaciones serán difíciles debido a la oposición de Estados Unidos al ascenso de los países asiáticos con el papel predominante de China que propuso una zona de libre comercio en el Foro de Cooperación Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés) incluyendo a los miembros de la Alianza del Pacífico en noviembre de 2014.

El establecimiento de esta zona de libre comercio está obstaculizado por el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés), que excluye a China con el fin de blindar a la Alianza del Pacífico ante el inminente ascenso del gigante asiático en Latinoamérica reforzando la hegemonía de Estados Unidos.

La consolidación de la Alianza del Pacífico dependerá de la evolución del papel geopolítico de Washington en América Latina. La estrategia norteamericana pretende aprovechar la debilidad de los procesos de integración y la escasa voluntad política de Brasil de liderar el desarrollo de la región.

De esta manera, Estados Unidos busca aumentar la influencia de la Alianza del Pacífico en América Latina con el objetivo de desarticular los proyectos de integración y cercar a los países latinoamericanos que mantienen una política anti-imperialista contra los intereses de Washington en Latinoamérica.

Por otra parte, la Alianza del Pacífico decidió establecer negociaciones con los miembros del MERCOSUR sin desafiar el rol geopolítico de Estados Unidos en la región. El interés reciente de Chile por estrechar los vínculos comerciales entre la Alianza del Pacífico y el MERCOSUR representa el primer intento de proyectar las relaciones comerciales de los miembros hacia el exterior de la organización.

Las exportaciones de la Alianza del Pacífico al MERCOSUR alcanzaron la cifra de 23,700 millones de dólares en 2013, cantidad que representa 4.2% de las exportaciones totales. La liberalización de las relaciones comerciales entre ambos bloques aumentaría el comercio bilateral en un monto de 8,000 millones de dólares (CEPAL, La Alianza del Pacífico y el MERCOSUR: Hacia la convergencia en la diversidad, noviembre 2014, http://bit.ly/1D0SJmP).

Las relaciones comerciales entre ambos bloques no son recientes, puesto que las empresas trasnacionales de la Alianza del Pacífico establecieron operaciones en los países del MERCOSUR a partir de la década de 1990. La expansión geográfica de los grupos de capital incluyen los sectores de materias primas y servicios con el papel predominante de empresas como América Móvil, Cemex, Falabella, Arauco, LATAM.

La creación del Mercado Integrado Latinoamericano (MILA) también apoya la expansión de las empresas trasnacionales por medio de la integración financiera de los países miembros. La implementación del MILA consistió en la negociación de activos de renta variable de las empresas de mayor capitalización en las plazas financieras de los cuatro países.

La incorporación de la Bolsa Mexicana de Valores al MILA creó la plataforma financiera de mayor importancia en América Latina con una capitalización de mercado de 1,100 millones de dólares superando a la Bolsa de Sao Paulo de Brasil en 2014 (BID, México se integra al Mercado Latinoamericano Integrado, 2014, http://bit.ly/1Pq9M8k). Por lo tanto, la implementación del MILA intentó apoyar la proyección de las bolsas bursátiles de la Alianza del Pacífico, acción que intensificó la competencia entre las bolsas de valores más importantes de América Latina.

Sin embargo, la implementación del MILA estuvo precedida por la contracción del comercio mundial, la caída del precio de las materias primas y la reducción de la inversión extranjera en América Latina. De esta manera, la caída de rentabilidad de las empresas trasnacionales de la Alianza del Pacífico está representada en la pérdida acumulada del índice S&P MILA Pacific Alliance Select (índice que mide el rendimiento de las empresas de mayor capitalización de la Alianza del Pacífico) de 20.92% desde su lanzamiento en julio de 2014.

La caída de Bolsa Mexicana de Valores fue la más representativa ya que posee el mayor peso en el MILA. El gobierno mexicano continuará llevando a cabo operaciones significativas en el mercado de divisas para estabilizar el peso mexicano y facilitar los flujos de inversión intrarregionales. Las operaciones de subastas de dólares del Banco de México fueron insuficientes ya que el peso mexicano acumula una depreciación anual de 17% (Banco de México, Mercado Cambiario, 2015, http://bit.ly/1BSIbTz).

La devaluación de las monedas afectó significativamente la Alianza del Pacífico ya que los miembros deben soportar el déficit en cuenta corriente por la apertura desmedida de las economías nacionales. En consecuencia, la descapitalización de las finanzas públicas aumentó con el encarecimiento de las importaciones.

Además, los países de la Alianza del Pacífico están dispuestos a emprender acciones para equilibrar los saldos negativos de las finanzas públicas con el fin de fortalecer la confianza en los mercados financieros internacionales. De esta manera, la coordinación de la política fiscal será realizada en detrimento de las economías nacionales.

Por otro lado, los miembros de la Alianza del Pacífico acordaron avanzar en ampliar la variedad de los instrumentos negociados en la última reunión en marzo del año en curso. El MILA podría empezar a negociar activos de renta fija que incluyen las obligaciones de los gobiernos nacionales y mayores instrumentos de las grandes empresas.

No obstante, las perspectivas son desfavorables ante la posibilidad del aumento de la tasa de interés en Estados Unidos que seguramente afectará las bolsas de valores en América Latina. De este modo, las consecuencias negativas de la dependencia financiera de las economías de la Alianza del Pacífico aparecerán con el ascenso del dólar y las instituciones financieras de Washington.

Por añadidura, el riesgo de la activación de la línea de crédito flexible por 70,000 millones de dólares otorgada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) permanece presente en México. De esta manera, la adopción de las medidas de ajuste impuestas por el FMI agravaría el panorama económico nacional en 2015.

En conclusión, la Alianza del Pacífico afianzó la nueva era de los proyectos de integración que apoyan la internacionalización de los grupos de capital, sin aportar ningún beneficio a las clases populares en América Latina. La dependencia de las economías de la Alianza del Pacífico se profundiza y pretende aumentar su influencia en Centroamérica con la posible incorporación de Panamá y Costa Rica.

Por Ulises Noyola Rodríguez
Periodista. Contacto: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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¿Cuáles son las mayores economías del mundo? ¿Y las más diminutas?

Siete billones de dólares separan a China de EE UU, así que el gran sorpasso, esperado y temido desde años, aún tendrá que esperar. Las nuevas previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) mantienen a la economía estadounidense a la cabeza del mundo por volumen del producto interior bruto (PIB) medido en dólares corrientes (es decir, sin el efecto de la inflación), hasta 2020. Les siguen Japón, Alemania, Reino Unido y Francia, pero en el cuarto puesto habrá un cambio este mismo año si se cumplen los pronósticos: India superará a Brasil.


Está previsto que la economía brasileña se contraiga un 1% este año, la confianza del sector privado en mínimos, incluso después de que las elecciones presidenciales disiparan la incertidumbre, crece el temor a racionamientos de agua y electricidad. La guinda es la investigación de Petrobras por un caso de corrupción. En cambio, India acelera del 7,2% al 7,5% por el bajo precios del petróleo y un repunte de la inversión. Eso sí, si se mira la riqueza por habitante, la foto cambia radicalmente: los 1.626 dólares de los indios palidecen ante los 11.640 de los brasileños.


Tras Brasil, en la octava posición del mundo, siguen Italia, Canadá, Corea del Sur y Australia en los puestos nueve, 10, 11 y 12. También ahí ha habido otro adelantamiento, de Corea sobre Australia, muy castigada por la caída del precio de las materias primas.


A España la superará México este mismo año, con lo que quedará relegada a la plaza 14. La crisis ha bajado a la economía española seis posiciones, desde la novena plaza que llegó a ocupar. Incluso Rusia, muy castigada por las consecuencias del conflicto con Ucrania, superará a España en 2016.


Pero si esta misma carrera se hace midiendo el tamaño de las economías en paridad de poder de compra (eliminando las distorsiones que crean los diferentes niveles de precios en cada país, especialmente para tener en cuenta el valor de bienes y servicios que no participan en el comercio internacional), las cosas cambian. China ya superó a EE UU y se colocó como primera potencia el año pasado con este baremo, le sigue Estados Unidos, pero en la tercera plaza ya no está Japón, sino India. La economía nipona estaría cuarta, seguida de Alemania, Rusia, Brasil e Indonesia.


En el otro extremo, entre las economías más pequeñas de los 189 países que forman parte del Fondo, destacan Tuvalu, un grupo de islas de la Polinesia (antes llamadas Ellice) y la República de Kiribati, un archipiélago situado al noroeste de Australia. El producto interior bruto (PIB) del primero será de 35 millones de dólares este año y el del segundo de 168 millones. Las Islas Marshall, en tercer puesto por la cola, tendrá un PIB de 195 millones.

 

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