China: Eje comercial y político para la conformación del ALCAP

ALAI AMLATINA, 22/12/2014.- Del 8 al 10 de noviembre se llevó a cabo en Beijing, China, la reunión de los 21 países miembros del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC) que incluye a Australia, Brunei Darussalam, Canadá, Chile, China, China Taipéi, Hong Kong, Indonesia, Japón, Corea del Sur, Malasia, México, Nueva Zelanda, Papúa Nueva Guinea, Perú, Filipinas, Rusia, Singapur, Tailandia, Estados Unidos y Vietnam. El anfitrión --China- resaltó por su papel de líder global económico y diplomático ante un Estados Unidos debilitado económicamente por la crisis de 2008 y por sus fracasos militares en Medio Oriente. Desde la segunda guerra mundial Estados Unidos viene siendo considerado como el poder hegemónico en todos los planos: económico, político, diplomático, cultural y militar.

China aprovechó su posición de anfitrión para llegar a sendos acuerdos bilaterales con Corea del Sur y Rusia. Con el primero firmó un pacto bilateral para la reducción de las barreras comerciales que abarca 17 áreas, de las que destacan: el comercio electrónico y las compras estatales. Se exceptúan al arroz y al sector automotriz.

Con Rusia reforzó sus acuerdos de gas. El primer acuerdo por el que Gazprom vendería a la firma china CNPC 30,000 millones de metros cúbicos anuales de gas natural a través de la ruta oriental, para los siguientes 30 años, se firmó el pasado mes de mayo entre Xi Jinping y Vladímir Putin. Por ello, no es de sorprender un nuevo memorándum de entendimiento donde Moscú busca reorientar su potente sector energético hacia China, por las recientes sanciones impuestas por Europa y Estados Unidos por el conflicto en la frontera de Ucrania. Dichas sanciones han llevado a un acercamiento comercial, político y militar entre el Kremlin y el gigante asiático. Tan sólo una semana después de la cumbre de APEC, el 19 de noviembre los ministros de defensa de ambos países se reunieron en Beijing con la finalidad de reforzar sus lazos militares y con la aspiración de crear un sistema colectivo de seguridad regional. Desde 1989 --tras los hechos de Tiananmen- y debido al embargo militar decretado por parte de EEUU y la Unión Europea al gobierno Chino, Rusia funge como su principal proveedor de armas; aunque con restricciones a su tecnología militar de mayor avance.

Por otro lado, el camino de la integración comercial mostrado en la Cumbre de la APEC ha planteado una confrontación entre las dos economías mayores del mundo, con Estados Unidos auspiciando el Acuerdo Transpacífico (TTP, por sus siglas en inglés), sin la participación de China pero con la participación de Australia, Brunei Darussalam, Canadá, Chile, Estados Unidos, Japón, Malasia, México, Nueva Zelandia, Perú, Singapur y Vietnam - cuyas economías representan cerca del 40% de la economía mundial-. China de su parte promueve el ALCAP --Área de Libre Comercio Asia Pacifico- entre los integrantes del APEC.

En el contexto de la economía mundial -llena de incertidumbres-, es incuestionable que se han venido gestando incidencias que han contribuido a los cambios tanto geopolíticos como geoeconómicos -especialmente a la luz de la crisis económica internacional- dando como resultado la aparición de nuevos actores e instituciones en la escena internacional. Según el CRIES, en su anuario de integración, "¿Atlántico vs. Pacífico? : América Latina y el Caribe, los cambios regionales y los desafíos globales" (2014), China tiene la potencialidad para financiar el comercio global a las naciones deficitarias por todas las razones vinculadas a su fortaleza económica siendo que no es aún emisor de una divisa.

China también logró reflejar su liderazgo global en materia diplomática y comercial en la cumbre. A Japón le mandó la señal que los dos temas de conflicto entre ellos y Estados Unidos para la conformación del TPP, no serán obstáculo para el ALCAP, por las excepciones que le dio a Corea del Sur. Esto fue a pesar de las disputas territoriales con Japón, siendo este encuentro el primer acercamiento entre los líderes de ambos países asiáticos después de tres años. Las islas Diaoyu, en mandarín o Senkaku, en japonés, según la BBC "Importan porque están cerca de rutas marítimas importantes, ofrecen zonas de pesca ricas y yacen cerca de reservas potenciales de petróleo y de gas. Tienen también una posición estratégicamente significativa, en la competencia creciente entre Estados Unidos y China sobre la primacía militar en la región del Asia Pacífico". El conflicto existe desde el final de la primera guerra -sino- japonesa (1894-1895) cuando pasó de control chino a control japonés. Fueron reclamadas por China en la década de 1970 y continúan en disputa. El mandatario Chino tuvo también una reunión con el presidente Truong Tan Sang de Vietnam, país con el que también ha mantenido conflictos debido a la disputa territorial en el mar del sur de China (Islas Spratly).

Este escenario internacional refleja el papel crecientemente importante que desempeña China dentro de la escena geoeconómica y geopolítica, dejando en claro cómo piensa llevar a buen puerto sus relaciones comerciales y políticas para la conformación de la ALCAP. Este escenario sin duda resulta relevante para América Latina porque por su parte Estados Unidos --actual primera economía mundial- quiere garantizarse el mercado del continente americano asegurando las preferencias comerciales -que aún mantiene- y por su parte China --segunda economía mundial- busca dominar económicamente en Sudamérica, como socio exportador de varios países latinoamericanos y con la apertura de sus bancos en el continente. Es hasta el momento el segundo socio comercial en la cuenca del Caribe, pero su lugar lo mantiene muy cerca a Estados Unidos.

1) http://www.cries.org/wp-content/uploads/2014/11/Anuario-2014-1.pdf

Por Oscar Ugarteche, economista peruano, trabaja en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México. Miembro del SNI/Conacyt. Coordinador del Observatorio Económico de América Latina (OBELA) www.obela.org y presidente de ALAI www.alainet.org


Miriam E. Chaverría Reséndiz, miembro del proyecto OBELA, IIEc-UNAM

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Lunes, 15 Diciembre 2014 16:03

Cuando el comercio no es integración

Cuando el comercio no es integración


Nacida en 2011, la Alianza del Pacífico responde a un modelo de integración hacia afuera que promueve importaciones industriales y exportaciones de productos sin elaborar, gracias a aranceles muy bajos. Algunos la visualizan como el modo de bloquear la expansión de la interconexión China-Brasil a través del Mercosur.

 

"Los tres gobiernos sudamericanos del grupo (Chile, Colombia y Perú) tienen en común no haber firmado el acta de constitución del Banco del Sur, no tener acuerdos comerciales vigentes con el Mercosur, tener Tlc firmados con Estados Unidos y carecer de un sector industrial nacional significativo", escribía el economista Óscar Ugarteche días antes de la conformación de la Alianza del Pacífico, en 2011 (Alai, 26-IV-11).
La Declaración de Lima, firmada el 28 de abril de aquel año por los presidentes Alan García, anfitrión y articulador de la alianza, Sebastián Piñera, Felipe Calderón y Juan Manuel Santos, defiende "la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas", pero advierte a la vez que se trata de establecer la alianza "sobre la base de la homologación de los acuerdos de libre comercio existentes".


La Alianza del Pacífico se fue consolidando rápidamente. Además de la firma del acuerdo marco se llegó a la integración de las bolsas de valores de los tres países sudamericanos a través del Mercado Integrado Latinoamericano, que se terminó de procesar en la novena cumbre, meses atrás, con la incorporación de México. El objetivo era establecer "un mercado regional para la negociación de títulos de renta variable de los tres países", de modo que inversionistas e intermediarios tengan "un mundo de oportunidades" para "comprar y vender las acciones de las tres plazas bursátiles" (www.mercadomila.com). Los fondos de pensiones pueden moverse entre los diversos mercados nacionales sin restricciones.


Miradas antagónicas .


Los cuatro países que integran la alianza representan el 37 por ciento del Pbi regional y la mitad de las exportaciones. Entre los países que tienen el estatuto de observadores figuran, en América Latina, todos los de Centroamérica menos Nicaragua y obviamente Cuba, además de Paraguay, Ecuador y Uruguay. Por otro lado, Costa Rica y Panamá son candidatos a integrarse a la alianza. A ellos se suman más de una decena de observadores de otros continentes, desde el Reino Unido y Alemania hasta China y Estados Unidos.


Un hecho definitorio para ser miembro son los tratados de libre comercio. "Si un Estado observador tiene acuerdos de libre comercio con al menos la mitad de los estados parte, podrá solicitar ser candidato para adhesión a la Alianza del Pacífico", puede leerse en los lineamientos para los observadores.


Aunque los presidentes de los cuatro países latinoamericanos miembros plenos de la alianza se han empeñado en decir que ésta "no es contra nadie", como suele repetir el colombiano Juan Manuel Santos, sus patrocinadores no ocultan sus intenciones. El periodista de la Cnn Andrés Oppenheimer, cercano al gobierno estadounidense, lo dice sin vueltas en El Nuevo Heraldo, de Miami: "La Alianza del Pacífico se está consolidando como un bloque económico con enorme potencial mientras que el Mercosur se está convirtiendo en un comité político y está cada vez más debilitado por disputas internas. El mundo se encamina hacia una economía de superbloques y la Alianza del Pacífico está dando los pasos adecuados para insertarse en la nueva realidad mundial" (Bbc, 21-VI-14). Mario Vargas Llosa, uno de los más entusiastas defensores de la alianza, cree que "tiene un gran futuro y será uno de esos acuerdos que van a funcionar e impulsar la integración económica, social y política de la región" (El Mercurio, Santiago, 25-I-14). El diario madrileño El País se empeña en contrastar las realidades de la Alianza y del Mercosur, con argumentos que son amplificados letra por letra por las derechas (y algunas izquierdas) de la región. La Alianza del Pacífico "ha apostado por la economía de mercado y por los acuerdos de libre comercio", tiene mayor confianza de los inversores internacionales y los organismos de crédito y "los que gobiernan tienen una tendencia menor a caer en la demagogia", sostiene el matutino. Por el contrario, las tres grandes economías del Mercosur (Argentina, Brasil y Venezuela) "son más intervencionistas y son percibidas como menos amigables con el libre comercio y la inversión extranjera" (13-VI-14). El País califica a los gobiernos de Buenos Aires y Caracas como "populistas" que "tienen problemas para controlar la inflación y para conseguir financiación externa". Consciente de la poderosa influencia de su línea editorial, el diario excluye cualquier mención a la violencia en México o Colombia, en contraste con la lupa que pone sobre países como Venezuela.


La alianza en la geopolítica global


Según el coordinador del Observatorio Económico de América Latina, Óscar Ugarteche, en los hechos la alianza incluye a Estados Unidos. "Por los tratados preexistentes Estados Unidos es el quinto integrante de hecho de la Alianza" (Bbc, 21-VI-14), escribe el economista peruano. En su opinión, el Mercosur cuenta con "un proyecto industrial encabezado por Argentina y Brasil mientras que la Alianza del Pacífico es un modelo de crecimiento por la vía exportadora de materias primas. El modelo Mercosur privilegia el mercado doméstico y los salarios, el de la Alianza está más basado en la ventaja competitiva de cara al exterior, que exige restricción salarial".


El Mercosur abarca a 276 millones de personas, 68 millones más que la Alianza, y presenta una renta per cápita de 3 mil dólares más. "La gran pregunta es cuál de los dos modelos es el más adecuado para las necesidades del mundo actual. El debate no es nuevo. Se viene discutiendo desde los años cuarenta. Es posible que en el fondo terminen coexistiendo y complementándose", señala Ugarteche.
Es evidente que la mayor potencialidad de la Alianza del Pacífico es su integración en un conglomerado más vasto, orientado por Estados Unidos como parte de su "cerco" a China: el Acuerdo de Asociación Trans-Pacífico. Según el analista Alfredo Jalife-Rahme, la Alianza del Pacífico "no tiene carácter ofensivo frente a China, sino más bien defensivo", ya que se propone "impedir la penetración china a Latinoamérica" (La Jornada, 26-V-13). En opinión de Ugarteche, en cambio, la Alianza fue creada para "contrapesar la influencia de Brasil en Sudamérica" (Alai, 26-IV-11). Pero ese contrapeso no lo representan los cuatro, ni siquiera México, un país industrializado, sino Estados Unidos, dice, que es la verdadera potencia exportadora en busca de mercados. El economista sostiene que la "integración estratégica" es aquella que llevan adelante los intereses empresariales y que luego formalizan los estados. Por eso busca rastrear la cuestión empresarial y se pregunta qué hace México en el bloque. Por un lado, apunta, este país ya ha sido económicamente cooptado por Estados Unidos a través del Nafta. Por otro, tiene megaempresarios como Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del mundo, con inversiones en los tres miembros sudamericanos del bloque.


Un reciente documento emitido por la Cepal, titulado "Hacia la convergencia en la diversidad", defiende "la gradual convergencia entre la Alianza del Pacífico y el Mercosur", que "constituiría una oportunidad histórica de avanzar hacia una integración de verdadero alcance regional". El organismo de las Naciones Unidas no toma en cuenta, en sintonía con los gobiernos del Norte, otras instancias de integración regional, como la Unasur y la Celac, o bien no las considera relevantes.


Ugarteche responde que la convergencia entre ambos bloques puede ser un modo de "resucitar el Alca bajo una nueva forma". La suma de los dos, escribe, "sesgará los acuerdos hacia los países con el menor arancel", siguiendo el principio de "nación más favorecida" (Alai, 2-XII-14).


En su intervención, la semana pasada, en el seminario internacional Integración y Convergencia en América del Sur, previo a la cumbre de la Unasur realizada en Quito, el ex presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva destacó los problemas que atraviesa la integración regional. "La crisis económica mundial ha tenido un efecto que inhibió las iniciativas de integración", afirmó. Hay una necesidad de los países sudamericanos de integrar sus cadenas productivas, pero también de coordinarse políticamente, y en lo social, dijo. Algunos de los logros mayores de la Unasur fueron la creación de la Escuela de Defensa Suramericana (como parte del Consejo Suramericano de Defensa) y el Banco del Sur, afirmó Lula, y enfatizó que integración implica "construir un pensamiento estratégico latinoamericano y caribeño".
INVERSIONES PARA QUÉ.


Es probable que el acercamiento entre la Alianza del Pacífico y el Mercosur obedezca a los efectos de la crisis mundial que se refleja en la actual caída de los precios de los commodities (el oro perdió un 37 por ciento, la plata más del 60, el petróleo un 40 en apenas seis meses, el cobre un 25 por ciento). El ciclo de los commodities caros puede haber llegado a su fin.
Este año la inversión extranjera directa está cayendo un 23 por ciento en América Latina, poniendo fin a varios años de expansión. La merma se nota sobre todo en los países de la Alianza del Pacífico: México es el más afectado, pero también Chile (16 por ciento menos de inversión) y Perú (menos 18 por ciento). Por el contrario, la inversión extranjera sigue creciendo en Brasil (Cepal, 24-X-14).


En este aspecto los contrastes entre la Alianza del Pacífico y el Mercosur son muy marcados. Según informes de la Cepal, en Chile la mitad de las inversiones extranjeras directas van a la minería y un quinto al sector financiero. En Colombia, más del 50 por ciento se concentra en petróleo y minería, y en Perú la minería absorbe alrededor del 70 por ciento. En Brasil, el país más industrializado de la región, la relación es justamente la inversa: la industria manufacturera absorbe alrededor del 40 por ciento de las inversiones mientras las actividades extractivas concentran apenas el 13. Argentina y Uruguay tienen una situación intermedia entre Brasil y los países andinos.


El caso más preocupante es el de Chile, por su incapacidad de absorber productivamente los flujos de inversión extranjera directa que recibe, toda vez que el 26 por ciento de ellos son reinvertidos inmediatamente fuera del país por las subsidiarias chilenas de empresas extranjeras. La Cepal concluye que el país andino, colocado como modelo a seguir por buena parte de los economistas de la región, es apenas "una puerta de entrada para otros mercados latinoamericanos".


No todo es crecer y vender 

A menudo se confunde la integración con la apertura de mercados. No se trata sólo de exportar, sino de la calidad de las exportaciones, dice Ugarteche. El caso europeo es sintomático. El comercio intrazona, dentro del bloque de la UE, representa desde 1993 alrededor de dos tercios de las exportaciones de sus países miembros. Y eso no ha variado sustancialmente (70,6 en 2011). Por eso se considera que Europa es una economía relativamente autónoma. La región de Asia, convertida en la nueva locomotora del mundo, tiende hacia un comportamiento comercial similar al europeo. En 2011 el 53 por ciento de su comercio era intrarregional, mientras el de América del Norte se elevaba al 48 en el mismo año. Son economías complementarias, lo que no quiere decir que sean simétricas.


En lo que respecta a América Latina, una parte muy minoritaria de sus exportaciones se quedan dentro de la región. Pero con una diferencia sustancial entre el Mercosur y la Alianza del Pacífico. En 2013 el 14 por ciento de las exportaciones del Mercosur eran dentro del bloque (porcentaje que disminuyó desde el ingreso de Venezuela, que exporta casi solamente petróleo). Para la Alianza del Pacífico, el porcentaje es de apenas el 3,5.


En este punto surgen dos consideraciones. Una, que no hay integración sin potenciar el comercio intrazona. Dos, que en el caso del Mercosur el 70 por ciento de las exportaciones dentro del bloque son de productos manufacturados: lo que se vende al exterior tiene valor agregado por mano de obra calificada. El caso más destacado es el comercio bilateral Brasil-Argentina, que en 2013 superó los 35.000 millones de dólares, el 60 por ciento del comercio intrabloque.


Sin integración productiva no hay la menor posibilidad de integración regional, apuntan economistas como el peruano. De lo contrario, la llamada integración es apenas disminución de barreras comerciales que siempre favorecen al más poderoso.
La integración en las cadenas de valor, regionales o globales, puede ser el camino más rápido para el desarrollo industrial, piensa, por ejemplo, Lula. "Un 80 por ciento de las exportaciones mundiales de bienes y servicios corresponde a comercio en cadenas de valor, asociado a la participación de empresas multinacionales", señalaba la Cepal en su último informe. Insertarse en cadenas como la automotriz, la electrónica, la aeronáutica, la de vestimenta, que sean complementarias y no competitivas con los demás países de la región, es uno de los pasos clave de la integración.


"Un factor importante en la conformación de las grandes 'fábricas' mundiales han sido los procesos de integración regional profunda en torno a megamercados. Un ejemplo destacado es la denominada 'fábrica Asia', espacio constituido por China, Japón, la República de Corea, Hong Kong, la provincia china de Taiwán y las diez economías que son parte de la Asociación de Naciones de Asia Sudoriental (Asean). Todas estas economías forman en la práctica una región integrada por medio de los flujos de comercio e inversión extranjera directa, especialmente en el sector manufacturero", destaca la Cepal.


Argentina y Brasil han sido capaces de crear una cadena propia, la automotriz, pero el comercio bilateral incluye más de 20 grupos de productos industriales, intermedios y de consumo final, que supone el 67 por ciento del total intercambiado. "El comercio entre ambos países es altamente intensivo en productos intermedios, con un patrón marcadamente intraindustrial en el segmento de los bienes intermedios industriales y semielaborados", apunta la Cepal. Sólo la cadena automotriz responde por la mitad del comercio entre ambos. A ella deben sumarse desde 2013 la presencia de productos con alto contenido tecnológico, como pequeñas aeronaves (de hasta 15 mil quilos), piezas y partes para la industria aeronáutica y los productos medicinales y farmacéuticos. Otra cadena que los dos mayores socios del Mercosur han sido capaces de construir es la de la industria siderúrgica y metalmecánica. Ambos se vieron beneficiados por ese tipo de intercambio, cuya consolidación supuso decisiones políticas y marchar a menudo contra la corriente imperante. Algo así no se improvisa ni se deja al libre juego de las fuerzas del mercado. En los procesos exitosos de integración, por el contrario, esas fuerzas fueron sofrenadas.

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Cumbre con ausencias y en tensión por la tragedia

La XXIV Cumbre Iberoamericana comenzó ayer en la ciudad mexicana de Veracruz con el reto de su refundación y la ausencia de varios de los 22 presidentes de la región, entre ellos, el venezolano Nicolás Maduro, la brasileña Dilma Rousseff, la argentina Cristina Fernández de Kirchner y el nicaragüense Daniel Ortega. Los presidentes de Bolivia, Evo Morales, y el de Cuba, Raúl Castro, asistían a otros encuentros internacionales. Estas cumbres iberoamericanas han perdido la convocatoria de otras épocas, al surgir organismos de integración regional que han dado respuesta más eficaz a las problemáticas regionales. Ya a la cumbre del año pasado, que se celebró en Panamá, no asistió la mitad de los mandatarios.


"Este mundo no está hecho para andar solo, este mundo está hecho para andar acompañado", dijo la secretaria general iberoamericana, Rebeca Grynspan, en el mensaje de apertura, en el que hizo una defensa de la integración a través de estas cumbres. Grynspan afirmó que ante la proliferación de iniciativas de integración en la región desde la primera cumbre, de 1991, es necesario hacer un esfuerzo de todos para buscar el perfil propio de cada mecanismo. "Lo fundamental aquí es complementar y no competir", afirmó la funcionaria. "El espacio iberoamericano debe orientarse a la construcción de una verdadera ciudadanía iberoamericana". agregó.


El cónclave de mandatarios se celebra hasta el martes bajo el lema "Educación, cultura e innovación". Es la primera Cumbre Iberoamericana a la que acude el nuevo rey de España, Felipe VI. La cita de Veracruz cierra el proceso de renovación que comenzó en Cádiz en 2012 en un intento por salvar al foro de la irrelevancia en la que fue cayendo en los últimos años. El encuentro está marcado además por la política interna que lleva adelante el presidente anfitrión, Enrique Peña Nieto, golpeado por la desaparición de 43 estudiantes en el estado de Guerrero. La identificación de los restos de uno de ellos en un laboratorio de Austria reavivó el caso.


A las ausencias anunciadas desde hace tiempo de Rousseff y Fernández de Kirchner se unieron las del venezolano Maduro, el boliviano Evo Morales y el nicaragüense Daniel Ortega. Al arranque de la cumbre tampoco acudió el cubano Raúl Castro. La reunión tiene la cultura, la educación y la innovación como ejes centrales y, más allá de la previsión de que ponga en marcha un plan de movilidad académica iberoamericano parecido al Erasmus en Europa, se espera que sirva como relanzamiento de unas cumbres a las que cada vez les resulta más difícil competir con foros como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) o la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).


A partir de Veracruz, la periodicidad de las cumbres que desde 1991 reúnen a los países de América latina más España, Portugal y Andorra pasará a ser bienal en lugar de anual. La próxima cita será en 2016 en Colombia. En la cita mexicana no sólo se produce la primera presentación del rey Felipe VI. Lo hace también Rebeca Grynspan como secretaria general iberoamericana. La funcionaria costarricense aludió a la historia común de cinco siglos y a unas raíces que generaron un "tronco de identidades, con un ramaje de diversidad cultural que es parte de nuestro asidero vital". Recordó además un viejo proverbio africano, según el cual "si uno quiere ir de prisa, va solo, pero si quiere ir más lejos, va acompañado".


La cumbre comenzó a sesionar con el objetivo de repensar el bloque regional "construyendo el futuro" y trabajar en un documento que además de los temas de educación, cultura e innovación se pronuncie, a sugerencia de los cancilleres, sobre la reestructuración de las deudas soberanas, los diálogos de paz en Colombia y el bloqueo a Cuba. Veracruz, que además del principal puerto mexicano es un importante destino turístico sobre el Golfo de México, amaneció con el centro histórico vallado, al igual que todo el malecón que rodea al World Trade Center, epicentro del encuentro internacional.


En el mediodía mexicano se produjo el anunciado respaldo del gobierno de España a las reformas anunciadas por Peña Nieto para mitigar el volcán político que puso en erupción la desaparición de los 43 estudiantes. "Creo que ambos compartimos la convicción de llevar adelante las reformas necesarias, por más que sean gestos que no se vean en el corto tiempo, por más que sean usados para atacarnos", dijo el presidente del gobierno conservador español, Mariano Rajoy, ante los más grandes empresarios de la comunicación de México y España reunidos en un Foro de Comunicación, integrado a la cumbre, ante la mirada agradecida del mandatario anfitrión. El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, expresó su disposición a dar a México la ayuda que le pida en relación al caso de los 43 jóvenes desaparecidos en Iguala y descartó que el tema vaya a ser abordado en los documentos finales de la Cumbre Iberoamericana. "Cualquier cosa que ocurra en México, los españoles la sentimos como propia", dijo el ministro, y señaló que "el gobierno está adoptando las medidas que se pueden adoptar en un acontecimiento tan trágico como los que hemos vivido estos días".


El ministro español de Asuntos Exteriores también dijo que no cree que las inversiones se frenen a raíz de lo sucedido en Iguala, un caso que generó conmoción dentro y fuera del país por la participación de policías locales en la desaparición de los jóvenes, en complicidad con el grupo criminal Guerreros Unidos. "Las inversiones mexicanas ahora son tan importantes como las inversiones españolas en México y van a continuar", aseguró el ministro. Destacó que la nación azteca "es un país políticamente muy estable que garantiza la seguridad jurídica de las empresas que aquí invierten con un porvenir brillante, esas relaciones se van a intensificar", advirtió.


Por otra parte, los cancilleres iberoamericanos apoyaron las conversaciones de paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) mediante una resolución emitida en el marco de la cumbre. A principios de noviembre el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, hizo una gira por seis capitales europeas para buscar financiación a la etapa que puede abrirse en Colombia si se consolida el proceso de paz con las FARC. En ese sentido, el ministro español aseguró que llevará el tema al Consejo de Asuntos Generales de la Unión Europea el 14 de diciembre. Fuentes diplomáticas españolas señalaron que el gobierno peninsular respalda la creación de un fondo que financie políticas del posconflicto en ayuda de Colombia.


Aparte de la estancia de Santos en Madrid, el propio Margallo se reunió con la canciller colombiana, María Angela Holguín, en encuentros que tuvieron lugar tanto en la capital española como en Bogotá a fines de noviembre. Tras ese viaje, Margallo estuvo en La Habana, donde tuvo oportunidad de conocer de primera mano el proceso mediante encuentros con representantes de ambas partes.


El presidente de Colombia viajó al puerto de Veracruz para participar en la reunión de Jefes de Estado. "Es una cumbre muy importante y los temas centrales van a ser los temas de educación e innovación, que son dos temas que nosotros hemos asumido como parte de nuestros pilares en materia de desarrollo", dijo el mandatario en el programa semanal de televisión Agenda Colombia, poco antes de viajar. Santos recordó que Colombia será anfitriona de la próxima Cumbre Iberoamericana 2016, por lo cual resaltó que en México "nos entregan en cierta forma la presidencia de la cumbre para los próximos dos años".

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Guerra económica del G-7 vs. BRICS: Putin compra oro

La "guerra multidimensional entre el alicaído G-7 y el ascendente bloque de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (BRICS) prosigue su ineluctable curso en sus diversos rubros, salvo, hasta ahora, el militar/nuclear en forma directa.


A partir de las severas sanciones del G-7/OTAN/Unión Europea (UE) contra Rusia, a consecuencia del conflicto de la martirizada Ucrania, se ha agudizado la guerra económica, de la que ahora se expresa sin tapujos el presidente ruso, Vlady Putin, y que se puede sintetizar con el siguiente marcador deportivo: se dañan mutuamente Moscú y Bruselas y salen beneficiados Pekín (plenamente: mediante la abrupta caída del petróleo) y Washington (hasta cierto punto: mediante la devaluación del euro y las otras divisas del BRICS).


Vlady Putin fulminó que EU no quiere humillar a Rusia, sino subyugarla cuando nadie a lo largo de la historia ha logrado hacerlo ni lo logrará, para luego arremeter contra el abuso del término valores europeos cuando la democracia no es el derecho al golpe de Estado y al genocidio (http://goo.gl/l7hprS).


Más finamente, asistimos a una variante de una brutal guerra financiera mediante di¬visas, metales preciosos (oro) y materias primas (el petróleo) entre el G-7 y el BRICS.


La guerra de divisas la ha acentuado Japón y su delirante abenomics –experimento fallido del pugnaz premier Shinzo Abe, quien sumió a su país en su enésima recesión y ha devaluado artificialmente al yen, para lastimar a China (y, de paso, a Sudcorea)–, mientras el dumping del precio del oro negro lo apuntalan los yihadistas, quienes lo venden a 20 dólares el barril en el mercado negro, muy bien controlado por los rivales del BRICS.


Se puede propiciar un punto de inflexión aparatoso sobre el devenir del oro cuando Suiza celebre un referendo por el Partido del Pueblo Suizo para conservar 20 por ciento de sus reservas internacionales.


En caso de un resultado favorable, el Banco Nacional Suizo será forzado a emprender pletóricas compras de oro en el mercado, lo cual subiría el valor de las reservas de Rusia, cuando las de EU se encuentran en tela de juicio sobre su existencia real, como ha propalado Ron Paul, feroz y veraz representante texano del Partido Republicano y padre de Rand, jefe del ala del Partido del Té.


El escenario de un voto positivo, según Leonid Bershidsky –muy crítico de Rusia a quien fustiga de paranoide–, ayudaría a Moscú a sortear las sanciones y el brutal declive del precio del petróleo.

En espera del crucial voto suizo, Rusia atesora a pasos acelerados su tenencia en oro y al tercer trimestre de este año había ya agregado 55 toneladas: casi 60 por ciento de las compras netas de oro por los bancos centrales, según el Consejo Mundial del Oro.


Las reservas oficiales de oro de Rusia –quinto lugar global detrás de EU (si es que todavía las posee, mientras no se auditen públicamente), Alemania (que pidió su repatriación de las bóvedas de la Reserva Federal que se las entregará a cuenta gotas de aquí a siete años), Francia e Italia– han superado las de China y constituyen más de 10 por ciento de sus reservas totales.

Bloomberg, portavoz de los intereses de Wall Street, se mofa del voto caprichoso del fin de noviembre a solicitud del Partido del Pueblo Suizo y sobredimensiona una encuesta sobre su esperado rechazo, al que se suman el gobierno de Suiza y su banco central de corte monetarista (http://goo.gl/dl4T2X).


¿Por qué Vlady Putin compra oro en forma masiva?


¿Para contrarrestar las sanciones presentes y por venir de EU/OTAN/EU?
¿Se trata de una guerra financiera, como parte consustancial de la guerra multidimensional en curso, para definir uno de los pilares fundacionales del incipiente nuevo orden multipolar?

¿Es posible que la Reserva Federal y el banco central de Japón, dos miembros poderosos del G-7, impriman alegre y antigravitatoriamente billetes de dólares y yenes sin afectar el valor intrínseco de sus divisas que hoy cotizan entre sí en relación inversamente proporcional?

Sergei Glazyev, conspicuo ase¬sor económico del presidente ruso, se ha caracterizado por in¬sistir, a partir del mundo post-Crimea, en la soberanía financiera cuando todas las divisas convertibles de facto –incluyendo el peso mexicano– se encuentran bajo el control unipolar del dólar estadunidense: uno de sus principales atributos de poder global.


Los metales preciosos también se encuentran bajo la férula del binomio bursátil anglosajón Wall Street/La City (Londres), en espera de la emancipación multipolar del otro embriónico binomio bursátil Hong Kong/Shanghai, que también atenderá los arbitrajes de oro que incrementaría su cotización conforme se intensifique la confrontación militar y política entre EU y Rusia –por extensión del G-7/OTAN/UE versus BRICS/Grupo de Shanghai/Unión Euroasiática– hasta que alguien venza de los dos bloques o se acuerde un acomodamiento multipolar del nuevo orden mundial que incluya a las divisas relevantes.
A juicio de Glazyev, quien naturalmente no contempla la derrota del oso ruso en su feroz confrontación, EU no tendrá más remedio que rechazar el pago de su deuda, lo cual afectará la confianza en el dólar y significará el fin de su imperio financiero cuando las divisas nacionales –que no divisas nacionalistas– recuperen su poder perdido para participar en la edificación de un nuevo orden financiero global.


Los críticos anglosajones de Glazyev aducen que hasta ahora se ha equivocado rotundamente cuando el oro ha declinado 16 por ciento, pese a las compras masivas de metal amarillo por Rusia.


Moscú adopta la misma política de China que compra cuando se desploman tanto el oro como el petróleo.

Según el portal Future Money Trends, citado por Russia Today, la tendencia se carga cada vez más en favor del oro y en detrimento de las divisas fiduciarias tipo dólar (http://goo.gl/Rld520).


Lucy Cormac, del Sydney Morning Herald, asevera que detrás de la política de compra de oro por Putin puede estar la anticipación a una posible guerra económica con Occidente(http://goo.gl/75jBmz).

Russia Today cita a algunos blogueros económicos que sospechan que la compra masiva del metal amarillo sería de una "conspiración financiera, en el marco de la cual Rusia cobraría en oro y no en dólares por el petróleo (http://goo.gl/oUVt6R)".

The Economist (22/11/14) –con The Financial Times, perteneciente al Grupo Pearson que controla BlackRock, el mayor banco de inversiones del mundo–, cual su costumbre contumazmente desinformativa, se va a la yugular de las finanzas del oso ruso, a quien diagnostica herido letalmente.

La batalla por el control del alma ucraniana entre EU/OTAN/UE y Rusia ha resucitado la añeja colisión frontal entre el oro (artificialmente devaluado) y el dólar (paradójicamente ¬revaluado).
¿Quién triunfará?


¿Se solucionará con una guerra nuclear o con una dolorosa cuan creativa negociación?

Lo cierto es que no existe marcha atrás.


@AlfredoJalifeR_
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"Es fundamental reeducar lo que comemos y cómo lo comemos"

Llenar la nevera, más allá de calmar estómagos, puede resultar a veces un práctico ejercicio para remover consciencias. Esta es en parte la sensación que queda después de leer 'El negocio de la comida' (Icaria, 2014), un exhaustivo ensayo de la periodista e investigadora Esther Vivas, que desgrana una a una las devastadoras y en la mayoría de casos ignoradas consecuencias de nuestros hábitos de alimentación. Desde la especulación en el precio de los alimentos básicos como el trigo o el arroz, hasta las condiciones laborales de las agricultoras... un recorrido de la tierra al plato por el que la autora denuncia los impactos que el sistema del agronegocio tiene sobre la sociedad, la economía, la salud, el medio ambiente, la igualdad o la pobreza, y en el que, pese al panorama desesperanzador, se exponen modelos de alternativas viables.


En 'El negocio de la comida' denuncia todas las consecuencias que arrastra un sencillo alimento. Después de leerlo da la sensación de que uno no puede salir a comprar sin contribuir a empobrecer ciertos países, contaminar el medio ambiente, enriquecer a especuladores o enfermarse... ¿De verdad es posible un consumo de alimentos responsable?


Evidentemente cuando uno analiza en profundidad el modelo agroalimentario y mira a las entrañas de ese sistema dominado por la agroindustria y los supermercados, a veces puede generar una situación de impotencia por los impactos tan negativos. Desde mi punto de vista lo que es fundamental es tener la información. Tener otras miradas de este sistema agroalimentario y a partir de ahí poder forjar un criterio propio para, a partir de la información, poder pasar a la acción. Necesitamos datos para poder decidir por nosotros mismos. El libro trata de analizar en profundizar la cara oculta de este modelo agroalimentario para indignarnos y poder plantear alternativas al mismo.

Da la impresión, por la dimensión de lo que cuenta, que un cambio de modelo tardaría mucho en llegar...
Yo creo que se pueden empezar a cambiar las cosas aquí y ahora. Una vez conocí a una persona que me decía que cuanto más conocía el funcionamiento de los supermercados y la gran distribución, menos compraba en ellos. Nuestra toma de conciencia implica cambios en nuestra vida cotidiana, siempre en función de nuestras inquietudes e intereses, claro. Pero los cambios, otras prácticas en el consumo, se pueden muchas de ellas llevar a cabo y de hecho muchas ya funcionan. Experiencias de grupos, cooperativas de consumo, huertos urbanos o el consumo ecológico son iniciativas en auge hoy en día y que demuestran que otros modelos son posibles.


En su libro señala un beneficiario claro del mercado alimentario: las multinacionales y grandes empresas. Es innegable su responsabilidad, pero ¿Qué hay de los Gobiernos? ¿Por qué no se están haciendo las normativas adecuadas?
En definitiva lo que vemos es que la administración actúa al servicio de los intereses del agronegocio y de los supermercados. La dinámica de puertas giratorias que vemos en otros ámbitos como el energético, también se dan en la agricultura y la alimentación. Sin ir más lejos, la actual directora de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria, la señora Ángela López de Sá y Fernández, estuvo durante diez años en la directiva de Coca Cola. Hay un claro conflicto de intereses pues, entre quien está al frente de una agencia que tiene que cuidar de nuestra seguridad alimentaria y que viene de una empresa privada que utiliza algunos aditivos alimentarios en sus productos que dejan mucho que desear.
¿Y al resto de la sociedad, nos importa lo que comemos?

Lo que vemos en el contexto de crisis del sistema político y económico es que a pesar de que tomamos conciencia de la supeditación de las políticas sociales y económicas a los intereses de la banca y el poder económico, no sucede lo mismo con el análisis que hacemos de lo que comemos y cómo lo hacemos. La lógica que impera en las políticas de vivienda, por ejemplo, con el apoyo de la mayor parte de la clase política actual, es la que también se da en las políticas agroalimentarias. En definitiva se mercantilizan derechos y necesidades básicas, ya sean viviendas, salud, educación o alimentos.

Muy a menudo se señala a EEUU cuando hablamos de hábitos de alimentación poco saludables. En España siempre se ha aplaudido la dieta mediterránea. Es un país donde a las cadenas de comida rápida les cuesta más asentarse, no gustan tanto. Sin embargo los índices de obesidad infantil no dejan de crecer. Un 20% de los niños españoles son obesos. ¿Qué está pasando en España?

La dieta mediterránea se ha visto sustituida poco a poco por un modelo de alimentación fast food, con azúcares añadidos, grasas saturadas y alimentos procesados que tienen un impacto en nuestra salud. Además esto se ha agudizado con la crisis económica, en la que la pérdida de poder adquisitivo de muchas familias ha llevado a gastar más en comida, pero a comer menos y de peor calidad. Varios estudios evidencian cómo alimentos congelados, bollería, etc, han aumentado su consumo en los últimos años de crisis.

Esto es curioso, porque, aunque la carne y el pescado sí son más caros, otros muchos productos no. Un paquete de lentejas, por ejemplo, es más barato y alimenta a más personas, además de ser más sano, que una pizza congelada.
Sí, yo creo que aquí hay dos elementos. En primer lugar si cogemos una cesta de la compra más saludable, donde no sólo haya fruta y verdura, sino también pescado, carnes, leche, etc. y lo comparamos con una cesta de productos congelados, con bollería y tal, ésta sale más barata, según un informe reciente en Reino Unido.

Pero sí que es cierto que se podría comer bien gastando menos. Lo que pasa a menudo es que no sabemos, no nos han enseñado a cocinar ni a comer de una manera saludable. Y muchas veces hay una tendencia a comprar alimentos procesados porque consideramos que son mejores y porque son los más fáciles y rápidos de comer. Desde este punto de vista, yo creo que es fundamental una cierta reeducación de lo que comemos y cómo lo comemos.


Aquí se ve también una clara cuestión de clase social vinculada a nuestra alimentación. En general, las familias con menos recursos tienden a tener una alimentación de menor calidad, por una cuestión económica, pero también por un elemento educativo, cultural, de no valorar la alimentación.

Sin embargo la gastronomía vive un momento álgido. Por todos lados hay programas y concursos televisivos sobre cocina, blogs de recetas, guías de restaurantes, rutas y ferias. Cocinar está de moda... ¿Esto puede ayudar a cambiar los hábitos de una sociedad?

Bueno, se han puesto de moda unos determinados shows culinarios, pero que se quedan en el espectáculo y no profundizan en la educación y en unos criterios saludables para nuestra alimentación. Pero sí que es cierto que en la sociedad ha ido creciendo el interés por preguntarse qué comemos, o en apostar por una alimentación de más calidad, pero acostumbra a ser un interés de determinadas clases sociales, con personas con determinados estudios, que tienden a invertir y a apostar por una comida de calidad, pero no es una tendencia que llegue al conjunto de la población. Porque depende más de una inquietud individual que de unas políticas activas por parte de la administración. El reto está en que este cuestionamiento del modelo agroalimentario que empieza a aflorar en algunos sectores sea accesible al conjunto de la población, fruto de unas políticas que promocionen comer bien.

Una propuesta: imaginémonos que todos los comedores colectivos públicos apuestan por una alimentación ecológica, de proximidad campesina, en las escuelas, universidades, centros de salud, hospitales, etc. Todo esto nos permitiría no sólo comer bien, sino reactivar todo el sistema productivo campesino a escala nacional y por lo tanto sería una apuesta tanto a nivel social como económica.


En su libro, para explicar todos los factores que influyen en nuestra alimentación y sus alternativas, pasa por los movimientos feminista y ecologista y por otros movimientos ciudadanos y de soberanía popular. ¿No se entienden los unos sin los otros para un cambiar lo que comemos y cómo comemos?


Bueno, la mercantilización de lo que comemos es sólo un ejemplo más de cómo el sistema capitalista convierte nuestras necesidades en privilegios y en objeto de negocio por parte de unas pocas empresas. Es fundamental enmarcar la demanda de otros hábitos de consumo en un cuestionamiento global del sistema. De aquí que las alianzas del movimiento por la soberanía alimentaria, por el comercio justo, por un mundo rural vivo, es imprescindible que se unan con otros actores sociales para un cambio de rumbo de este sistema.


También es cierto que ha surgido un nuevo mercado en torno a lo alternativo. Vemos con frecuencia productos etiquetados como "justos" o "ecológicos". ¿Hay trampa?


Lo que vemos es que el capitalismo, los supermercados, las grandes empresas se visten de verde y de solidario si esto les cubre determinado nicho de mercado o les permite una estrategia de márquetin empresarial. Pero que pongan en sus estantes, o que abran líneas de productos ecológicos o de comercio justo, no implica una transformación o un cambio de estas políticas. No se trata de comprar sólo un producto etiquetado como ecológico o como justo, sino que tenga un componente de transformación social añadida. Hay productos etiquetados como ecológicos pero que igual vienen de América Latina, ¿Dónde está la justicia ecológica con un producto que tiene miles de kilómetros a sus espaldas, a pesar de que su cultivo sea libre de agroquímicos?

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China demuestra su liderazgo global en la cumbre de Asia-Pacífico

China aprovechó este lunes el primer día de la cumbre de la APEC, el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, en Pekín para hacer una demostración de poderío y reafirmar su papel de líder mundial. Abrió la jornada con el cierre de un acuerdo de libre comercio con Corea del Sur y la continuó con la primera reunión entre su presidente, Xi Jinping, y el primer ministro japonés, Shinzo Abe, en un primer paso para normalizar unas relaciones congeladas durante dos años. Y cerró la jornada suavizando tensiones con Vietnam y el propio Estados Unidos, cuyo presidente, Barack Obama, adoptó este lunes un tono muy conciliador.


Pekín se ha planteado la cumbre como una exhibición de su pujanza. Desde la construcción de un lago y toda un gigantesco complejo hotelero para acoger durante unas pocas horas a los líderes de 21 economías que agrupan a más de la mitad del comercio mundial, hasta una ceremonia de bienvenida a los líderes propia de las superproducciones de Hollywood -con alfombras rojas luminosas y fuegos artificiales- en el Cubo de Agua, en la sede de unos Juegos Olímpicos que considera uno de sus principales éxitos diplomáticos.


Un broche de oro para una jornada en la que China cerró varios de los frentes diplomáticos que tenía abiertos. El más espectacular, el apretón de manos y la reunión con Abe, la primera entre líderes de China y Japón en tres años. La coreografía del encuentro fue cuidadosamente calculada para dejar claro que ambos países están aún muy lejos de resolver sus diferencias: al contrario de lo que marca el protocolo chino, fue el primer ministro japonés el que esperó a Xi en el Gran Palacio del Pueblo, y no al revés, y el presidente chino no respondió inicialmente al saludo de su invitado. El apretón de manos fue silencioso y sin sonrisas. Poco importa. El mero hecho de la reunión ya representa un avance y la voluntad de ambos países de reparar unos lazos congelados durante dos años, a raíz de su disputa por la soberanía de las islas conocidas como Diaoyu en mandarín o Senkaku en japonés y cuestiones históricas.

Abe declaró a la prensa que la reunión "representa un primer paso para mejorar las relaciones bilaterales y regresar a la base de una relación mutuamente beneficiosa basada en intereses estratégicos comunes". Por su parte, Xi instó a Abe a "mantenerse en el camino del desarrollo pacífico, seguir una política prudente de Defensa y Seguridad, emprender esfuerzos para aumentar la confianza mutua con los países vecinos y desempeñar un papel constructivo para salvaguardar la paz y la estabilidad regionales".

Al tiempo que parcheaba la relación con Japón, China también cerraba un acuerdo de libre comercio con Corea del Sur, con la que mantiene una excelente sintonía desde la llegada de Park Geun-hye al poder. El pacto, que se negociaba desde hace dos años y ahora debe de ser aprobado por los Legislativos de los dos países, mantiene las barreras para el arroz y los automóviles pero, entre otras cosas, elimina las tarifas chinas para los textiles y la electrónica coreanos. Ambos países mantienen un intercambio comercial en torno a los 228.290 millones de dólares, favorable a Corea del Sur en más de 60.000 millones de dólares.


El comercio juega un papel principal en esta cumbre de la APEC. China presiona en favor de una Zona de Libre Comercio para Asia Pacífico que incluya a toda la región, origen de más de la mitad del PIB mundial. Pero Estados Unidos defiende la Alianza Transpacífica (TPP), compuesta por doce países de la APEC y que excluye a China.


Obama se reunió este lunes en la embajada estadounidense en Pekín con los países participantes en esta alianza. Allí aseguró que percibe "un impulso" para el TPP. Aunque las negociaciones se encuentran estancadas por la resistencia de Japón a abrir su sector agrícola, entre otros puntos, el presidente aseguró que "en las últimas semanas se han logrado buenos progresos".


Pero, aunque promueve una visión sobre la integración comercial regional diferente a la China, Obama se mostró conciliador con Pekín. Debilitado en casa tras el varapalo de las legislativas, optó por la suavidad para reparar unos lazos tensos debido a la mayor asertividad de China en la región, disputas en áreas como la ciberseguridad o los derechos humanos y una enorme desconfianza mutua.

En un discurso ante la cumbre empresarial de la APEC Obama quiso tender puentes hacia China. Aunque la instó a renunciar al "robo cibernético" con fines comerciales o a permitir la libre competencia de empresas extranjeras, también anunció una nueva política más flexible de visados hacia este país, un gesto que generará una importante dosis de buena voluntad en Pekín. El presidente estadounidense se mostró también muy moderado en una declaración sobre Hong Kong, donde afirmó que lo importante es "evitar la violencia".

Continuando los esfuerzos para mostrar su mejor cara durante la cumbre, Xi se reunió también este lunes con el presidente Truong Tan Sang de Vietnam, otro país con el que Pekín ha mantenido fuertes roces este año debido a sus disputas territoriales en el mar del Sur de China. Según Xinhua, la agencia estatal china, ambos acordaron resolver sus diferencias mediante el diálogo. "Las relaciones bilaterales han avanzado continuamente desde que los dos países establecimos relaciones diplomáticas, pese a algunos altibajos", declaró Xi. Por su parte, Truong aseguró que su país "está dispuesto a abordar las cuestiones marítimas mediante consultas amistosas para que esos asuntos no afecten las relaciones con China".

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Acuerdo Transpacífico: consolidación de un sistema abusivo de patentes

Las negociaciones del Acuerdo de Asociación Transpacífico (ATP) siguen su curso sigilosamente y con una falta absoluta de transparencia. En mayo de este año se llevó a cabo la reunión para discutir el borrador del capítulo sobre propiedad intelectual. Los temas principales se relacionan con el régimen de patentes, diseños industriales, marcas, derechos de autor y denominaciones geográficas. Este artículo se concentra en el papel que desempeña el sistema de patentes en el ATP. El siguiente artículo examinará con mayor detalle la relación entre el capítulo de patentes y el derecho a la salud y el medio ambiente.


El régimen de patentes está en el corazón de la evolución del capitalismo industrial. Se basa en una idea sencilla: para que una empresa pueda recuperar los costos de desarrollar nuevos productos o procesos, es necesario otorgarle un monopolio en la explotación de sus inventos. A cambio, la empresa titular de la patente se obliga a divulgar su invento. De este modo, cualquier persona o empresa que quiera utilizar el invento tendrá que acudir a negociar los términos bajo los cuales pueda hacer uso comercial del invento, pero la sociedad en su conjunto se verá beneficiada porque habrá mayor difusión de innovaciones.


Esta narrativa es falsa y engañosa. Primero, el gasto en lo que se denomina investigación y desarrollo experimental no es un costo, es una inversión para desarrollar comercialmente nuevos productos o procesos y capturar las rentas asociadas a la introducción de una innovación. El periodo durante el cual una empresa puede capturar exclusivamente esas rentas depende de muchos factores y, en especial, del monto de las inversiones necesarias para poner en marcha la explotación del invento. Lo único que hacen las patentes es prolongar la duración del plazo en que una empresa captura rentas monopólicas.


Segundo, es engañosa porque el sistema de patentes no es lo que induce a las empresas a innovar. El motor de la inversión en el capitalismo es la competencia intercapitalista y cualquier empresa industrial lo sabe: si una compañía deja de innovar, sus competidores le quitarán el mercado y acabarán por llevarla a la bancarrota. El sistema de patentes tampoco garantiza la difusión de la innovaciones. La gran mayoría de las patentes otorgadas en el mundo nunca llegan a ser objeto de explotación comercial. Además, los abogados de patentes han llegado a dominar lo que se llama el arte de no divulgar, con lo que se cancela la función de las patentes para difundir innovaciones.
Para el capitalismo industrial contemporáneo, el sistema de patentes es un poderoso instrumento para preservar las rentas monopólicas asociadas a cualquier innovación. Por esa razón el régimen mundial de propiedad intelectual se transformó radicalmente a través de su vinculación con los acuerdos comerciales, comenzando con la introducción de este tema en la ronda Uruguay de negociaciones multilaterales que desembocó en la creación de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en 1995. Eso condujo al Acuerdo sobre aspectos de propiedad intelectual relacionados con el comercio (TRIPS), uno de los más importantes acuerdos en el marco de la OMC. En el caso de México, los negociadores del país accedieron a modificar la legislación sobre patentes para hacerle un traje a la medida a las empresas canadienses y estadunidenses aun antes de comenzar a negociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).


El capítulo sobre propiedad intelectual del ATP consolidará los logros de las grandes corporaciones trasnacionales en el sistema mundial de patentes. Por eso lo primero que encontramos en el ATP es la referencia al TRIPS de la OMC. Todos los países enfrascados en las negociaciones del ATP son miembros de la OMC y por lo tanto están obligados en los términos de su acuerdo sobre propiedad intelectual. Es decir, nos encontramos aquí un sistema de patentes fortalecido con esteroides: los plazos de duración de las patentes se han ido aumentando y el campo de patentabilidad se ha ido extendiendo, admitiendo cada vez menos excepciones.


El ATP aplicará, por lo tanto, un régimen en el que la vida de las patentes será de veinte años por lo menos a partir del momento de solicitud. Esta larga duración de las patentes tiene efectos negativos sobre cualquier proyecto de industrialización y, por lo tanto, constituye uno de los peligros más graves que entraña el ATP.


El campo de patentabilidad es amplio, abarcando todos los campos de la tecnología, siempre y cuando se cumplan los tres criterios tradicionales del régimen de patentes (que el invento no esté en el dominio público, sea resultado de actividad inventiva y tenga aplicación industrial). El TRIPS señala que las partes pueden excluir de la patentabilidad a sectores relacionados con la salud humana y animal, así como a plantas y animales (distintos de microorganismos). Pero estas excepciones no han sido suficientes para cuidar el derecho a la salud, un tema eminentemente de derecho público, con el de los intereses privados de las corporaciones en la industria farmacéutica. El protocolo de reformas al artículo 31 del TRIPS, aprobado en 2005, no altera este estado de cosas. La crisis del VIH (y ahora la del virus del ébola) revelan de manera trágica las deficiencias de este sistema y lo insuficiente de sus reformas.


Al igual que los demás acuerdos comerciales, el ATP está siendo construido en respuesta a los intereses de las grandes empresas trasnacionales y no en función de las necesidades de un desarrollo económico digno de los países involucrados. El capítulo sobre patentes del ATP es una prueba de todo esto. No sólo consolida un abusivo sistema de patentes construido como obsequio para las grandes corporaciones trasnacionales. También introduce mecanismos que afectarán el conocimiento tradicional de pueblos y comunidades y otros que pueden perjudicar el medio ambiente. En el próximo artículo examinamos estos otros importantes aspectos del ATP.


Twitter: @anadaloficial

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Alemania confirma la desaceleración de su economía

Hace ya tiempo que los expertos y organismos como el Fondo Monetario Internacional avisan de lo que ayer confirmó el Gobierno alemán: la primera economía del euro está peor de lo esperado. El ministro de Economía, el socialdemócrata Sigmar Gabriel, anunció que este año el PIB crecerá un 1,2% (en lugar del 1,8% pronosticado hasta ahora); la previsión para 2015 asciende al 1,3% (frente al 2% anterior). Esos recortes en los pronósticos provocaron el castigo en los mercados a la deuda española, italiana o griega, ante la constatación de que Europa está ante un largo estancamiento; ya ni siquiera es descartable una tercera recesión. Los datos, tozudos, van de mal en peor. Pero la UE sigue sin cambiar el paso de su política económica, enzarzada en luchas intestinas sobre si es más urgente reformar, estimular o dar margen fiscal a los países con problemas.


Alemania quiere reformas antes de abrir la mano a todo lo demás. Y sigue en sus trece, poco amiga de dar volantazos en la gestión de la eurozona. Gabriel no se limitó a ofrecer un discurso técnico plagado de cifras: aprovechó la presentación del nuevo panorama económico en Berlín para lanzar un mensaje político de primera magnitud. "No hay ningún motivo para cambiar nuestra política económica y fiscal", subrayó. Horas más tarde, su jefa en el Gobierno de gran coalición, la canciller Angela Merkel, insistió en ese discurso de ahorro y de rechazo de nuevas deudas. También el ministro Wolfgang Schäuble marcó esa línea roja ante sus colegas europeos en el Ecofin. La presión internacional —FMI, G-20, OCDE y BCE— no hace mella en Alemania: el mundo entero le pide que invierta, pero Schäuble se agarra al guion de la ortodoxia: "Vamos a invertir, pero sin histerias, sin volver a caer en el déficit público".

 

La inversión es la variable macroeconómica que más ha caído en el conjunto de Europa en lo que va de crisis, casi un 20%. Pero los datos de Alemania son especialmente sonrojantes, con cifras inferiores a las de España y solo ligeramente superiores a las de Portugal, dos países sumergidos en una crisis oceánica. "Que nadie espere grandes planes inversores en Alemania", decía ayer una alta fuente europea. Ante ese panorama en Berlín, los ministros de Economía de la UE reclamaron a la nueva Comisión que acelere sus planes de inversión, un paquete de 300.000 millones de euros para los tres próximos años del que se sabe poco y del que nadie termina de fiarse. "El riesgo es que ese plan no sea efectivo hasta 2017, y necesitamos un impacto significativo en 2015 y 2016 ante los nuevos riesgos que se ciernen sobre la recuperación", resumió el francés Michel Sapin.


Francia, que pide flexibilidad fiscal y a quien todo el mundo señala por su incapacidad para aprobar reformas, chocó abiertamente con Alemania en las reuniones de Luxemburgo. Y ese conflicto amenaza con llegar hasta Bruselas, que presiona para que París recorte algo más su presupuesto. A pesar del riesgo de que la crisis económica se transforme en una crisis política de incierto final, está claro que Berlín se resiste a los virajes: ni siquiera el ala izquierda de la coalición que dirige Merkel está por la labor. El número dos del Gobierno y líder de los socialdemócratas echó un jarro de agua fría sobre aquellos que le reclaman desde su propio partido un giro en la política de austeridad. "Endeudar más a Alemania no va a generar más crecimiento en Italia, Francia, España o Grecia", respondió Gabriel a los que recomiendan que el Gobierno reaccione al empeoramiento de la coyuntura.


Berlín considera que los problemas no son suyos. "Sobre todo Europa", fue la respuesta de Gabriel a la pregunta sobre los factores que explican la desaceleración de la economía alemana. "La crisis geopolítica, fundamentalmente Ucrania, ha aumentado la incertidumbre y el lento crecimiento mundial está pesando sobre la economía", añadió.


Frente a los desafíos externos, el Gobierno ve en casa factores para la esperanza. La demanda interna y el mercado laboral dan señales de fortaleza. Y decisiones adoptadas por la gran coalición, como la instauración de un salario mínimo, contribuirán a aumentar la renta disponible. "Los ciudadanos tendrán más dinero en su bolsillo", se enorgulleció.


El ministro se vio obligado a hacer encaje de bolillos al ofrecer un mensaje positivo cuando las malas noticias se acumulan. El mismo día en que anunciaba una drástica revisión de sus previsiones, otros indicadores como la producción industrial o los índices de confianza mostraban signos de flaqueza. Después de que el PIB retrocediera en el segundo trimestre del año, aumentan los temores de que el país vuelva a entrar en recesión. "No vemos cercana la recesión, pero la economía alemana depende del exterior. Y ahí es donde están los riesgos", explica Jens Ulbrich, el economista jefe del Bundesbank.


El PIB del euro se estancó en el segundo trimestre; tras el revés alemán, no hay un solo dato que haga pensar que el tercero va a ser mucho mejor. El riesgo es ya una tercera recesión: tres socavones en el PIB que en realidad son tres muescas de la misma crisis. "La recesión más grave de la posguerra requiere un amplio acuerdo político", apuntó el ministro italiano Pier Carlo Padoan al cierre del Ecofin. Ese acuerdo, a día de hoy, brilla por su ausencia.

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Miércoles, 15 Octubre 2014 07:20

La Alianza del Pacífico busca socios

La Alianza del Pacífico busca socios

La Alianza del Pacífico va a por más socios en América Latina. Académicos y expertos en este acuerdo han coincidido en que debe expandirse en la región como un instrumento que la reposicione más allá del comercio. En el seminario Impacto sobre Alianza del Pacífico en el contexto actual, organizado por el Fundación Friedrich Naumann para la Libertad en la capital mexicana, los investigadores han concluido que México, Perú, Chile y Colombia han logrado importantes avances en los tres años que la Alianza lleva vigente.

 

Aunque dentro de los primeros logros del acuerdo ha estado el fortalecimiento de las relaciones comerciales entre los socios, los académicos señalan que la Alianza también obliga a los países miembro a cumplir con condiciones de democracia. "La Alianza del Pacífico intenta poner una fórmula para que los países de América Latina implementen no solo el plan comercial sino también un marco de Estado de derecho, derechos humanos y democracia", plantea el investigador del Colegio de México, Gustavo Vega.


Los expertos coinciden en que algunos países sudamericanos, como Venezuela y Ecuador, tendrían mayores dificultades para integrarse, ya que estarían obligados a implementar importantes cambios internos en sus gobiernos. Incluso, señalaron que acuerdos como el Mercosur y el ALBA han limitado las oportunidades de algunos países firmantes, mientras la Alianza se fortalece y mira hacia Asia. "Mientras Mercosur languidece, la Alianza del Pacífico crea una expectativa y una esperanza", apunta Oscar Maúrtua, exministro de Exteriores de Perú.

Los cuatro países concentran a 214 millones de consumidores y el 37% del PIB de América Latina. Juntos han fortalecido a la industria minera y la agricultura al tratarse de países generadores de materias primas. En junio de este año, los países miembros del acuerdo se reunieron en Nayarit (México) y acordaron ampliar sus miras hacia las potencias de Asia y el Mercosur. "La Alianza es un conjunto de oportunidades para que América Latina reclame el lugar que le corresponde porque está en el Pacífico", señala Andrés Molano, investigador de la Universidad de Rosario en Colombia. Desde la creación de la Alianza, los cuatro países han mejorado las transacciones bursátiles y han eliminado visados y aranceles.


La expansión de la Alianza está ya en camino: tanto Panamá como Costa Rica buscan integrarse. Las credenciales del acuerdo son un PIB combinado de 5%, exportaciones 60% mayores a las del Mercosur, un comercio de 22.000 millones de dólares anuales y tener entre ellos al país con el mejor crecimiento de América Latina, Perú. Aunque el comercio podría expandirse aún más, la Alianza del Pacífico es un bloque de países que están dispuestos a competir con China, han señalado los investigadores.

 

Ante el promisorio futuro del acuerdo, también saltan las alarmas en tornos a la seguridad en estos países. Mientra Colombia se encuentra negociando la paz con las FARC en La Habana, México lucha contra la violencia del crimen organizado y el narcotráfico. Mariana Gómez del Campo, senadora del Partido Acción Nacional (PAN, de derecha) y miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores de América Latina, refiere que los países miembros son similares en sus desigualdades y problemas pero que deben trabajar en ello para fortalecer la Alianza. "La seguridad es un tema que no puede ocultarse, parece que hay un empeño por no discutir la política sobre el tema. Pero si el empresario ve inseguridad o la falta de un estado de derecho, no querrá invertir", ha comentado.

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Lunes, 22 Septiembre 2014 08:08

América Latina da la réplica a China

América Latina da la réplica a China

China vende manufacturas baratas a América Latina y Latinoamérica vende materias primas al gigante asiático. La premisa de la relación comercial no ha cambiado pese a que en una década se ha multiplicado por 10 el intercambio bilateral, para alcanzar los 292.000 millones de dólares (224.615 millones de euros) en 2013. Pero el aumento del consumo interno en la segunda economía del mundo abre nuevas oportunidades para tratar de dar más equilibrio a una balanza que es hoy favorable a China. La clave, avisan los expertos, está en agregar valor añadido a los productos latinoamericanos en oferta.

El consumo interno en China apenas representa hoy el 37% del PIB, frente al 54% en India o el 61% en Indonesia. Pero, según las estimaciones oficiales, crecerá entre un 8% y un 11,5% a lo largo de la próxima década. Un porcentaje que supone miles de millones de euros y un crecimiento de la demanda en sectores donde América Latina es competitiva, como los productos alimenticios. Ante ello, el reto es determinar cómo introducir valor añadido en las exportaciones tradicionales latinoamericanas, según señalaba el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno, en el VIII Foro Empresarial anual China-América Latina, celebrado recientemente en Changsha, en el sur de China y del que esa institución es coorganizador.

"Es más fácil producir y exportar productos básicos, pero más difícil ver cómo se le añade valor. Eso depende de la naturaleza del producto y del mercado, en este caso de China... Pero no hay duda de que si nosotros queremos aspirar a tener una relación de estas dimensiones, tendrá que venir un proceso en el que se agregue mucho más valor, no solo a las exportaciones manufactureras sino también al sector servicios. Ahí es aún poco lo que exportamos, pero Latinoamérica tendrá que irse adaptando", explicaba Moreno.


Hoy por hoy, relativamente pocas empresas de la región están implantadas en China pero su tendencia es a aumentar. Un 32% de ellas entró en el gigante asiático en los últimos seis años. Según el informe del BID Inversión Latinoamericana y Caribeña en China: Un nuevo capítulo en las relaciones entre China y América Latina y Caribe, de las 98 compañías estudiadas en el documento, el 56% son manufactureras, y el 48% cuenta con plantas industriales para producir en China. La mayoría se encuadran en el sector de la alimentación o el de la minería.

Según el ministro uruguayo de Economía, Mario Bergara, la clave para el éxito es fomentar el conocimiento mutuo. "Tenemos que entendernos más, saber cómo se hacen los negocios en América Latina y cómo se hacen los negocios en China", afirma. Bergara sabe de lo que está hablando. Su país, de apenas tres millones de habitantes y que hace tan sólo 15 años no tenía prácticamente relación comercial con China, en 2012 vendía 1.838 millones de dólares hacia la República Popular y contaba con un superávit comercial de 176 millones de dólares. Ha diversificado su oferta, que ya no se limita sólo a la carne, su exportación más tradicional; hoy es también soja, pasta de celulosa, pero además servicios de información agropecuaria y software.


Su planteamiento más novedoso es abrirse a las operaciones en yuanes, una oferta que aún no existe en América Latina pero que presenta un enorme potencial. "Hay que tener la mente abierta a ver cómo evoluciona este proceso de internacionalización del renminbi para incorporarlo como un ingrediente del menú más para facilitar, con todas las garantías regulatorias del caso, las posibilidades de financiación y las operaciones bancarias y financieras entre los países de Latinoamérica y China", explicaba Bergara en Changsha.


Las posibilidades no se quedan ahí. Países como Costa Rica aspiran a diversificar su oferta en áreas como el turismo, pero también los servicios corporativos o las tecnologías de la información. Además de presentarse como un destino atractivo para la inversión china también quieren "identificar las escalas de valor en China y procurar que nuestras empresas puedan integrarse en ellas", afirma Alexander Mora, ministro de Comercio Exterior del país centroamericano.


El potencial está sobre la mesa. Según el vicepresidente del Banco Popular de China (PBOC, banco central), Li Dongrong, las reformas económicas que acomete este país "abren una oportunidad para elevar la cooperación y expandir las relaciones comerciales". Pero no sólo hace falta que los empresarios latinoamericanos estén dispuestos a dar el salto cultural, geográfico y de inversión necesario. También hacen falta políticas de Estado en los países latinoamericanos que apoyen esa voluntad de implantación: fomentar el transporte y las comunicaciones, dar apoyo constante a sus empresarios sobre el terreno y ayudarlos a organizarse.


¿Cómo evitar el fracaso? El chino no es un mercado en el que se puedan conseguir grandes negocios de la noche a la mañana. Muchas otras empresas occidentales desembarcaron con grandes ambiciones para acabar retirándose a los pocos años. Y América Latina parte con algunas desventajas, como la distancia geográfica y cultural y un gran desconocimiento mutuo entre las dos economías.


Pero también tienen elementos a su favor en sectores como el de productos alimenticios: el desarrollo económico chino ha disparado la demanda de productos, que crecerá aún más en los años venideros. Es una demanda que —a diferencia de otros sectores manufactureros donde China ya ha desarrollado el suficiente know-how— el gigante asiático no puede abastecer por sí solo.


El presidente de la Cámara de Comercio de México en China, Efrén Calvo, considera imprescindible contar con "soporte chino" y la voluntad política para poder vender a China productos que cuenten con el valor añadido desde el origen. "Lo estamos viendo en casos como Rusia, existiendo una voluntad política se puede lograr. No importa el tamaño de la empresa, tiene que haber voluntad política", explica. Calvo considera clave un plan de negocio meditado: "hay que venir preparado, hacer visitas preparatorias, tener un representante permanente".

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