Por demanda popular, regresa la neutralidad de la red

En enero del año 2011, miles de personas se congregaron en la plaza Tahrir de El Cairo, desafiando por primera vez a la dictadura del presidente egipcio Hosni Mubarak, que llevaba 30 años en el poder. Tanto en las calles, como a través de Internet, se comenzaba a gestar una salida a las décadas de represión y censura de todo intento de oposición al régimen. Seis meses antes, en Alejandría, el joven Khaled Saeed, de 28 años de edad, fue retirado de un cibercafé y golpeado hasta la muerte por la policía. Las fotos de su cadáver, publicadas por su familia, se volvieron un fenómeno viral en Internet, fomentando el descontento. Wael Ghonim, ingeniero informático y activista de Internet, creó una página de Facebook, "Todos somos Khaled Said", que sirvió como plataforma de organización para cientos de miles de personas.


A medida que se incrementaba la multitud en la plaza Tahrir, el poder de Internet como fuerza para el cambio social quedaba demostrado minuto a minuto. En respuesta, Mubarak bloqueó el acceso a Internet y el funcionamiento del mayor servicio de telefonía celular. La descomunal indignación que eso generó lo obligó a reinstaurar ambos servicios.
Esto nos lleva al concepto de neutralidad de Internet: la idea básica de que cualquier persona puede conectarse con otra persona a través de la web, de que los usuarios pueden acceder de igual manera a un sitio web pequeño puesto en marcha desde un garaje, como a los principales portales de Internet como Google o Yahoo. La neutralidad de la red es lo que garantiza la no discriminación en el servicio de Internet.


Durante las últimas dos décadas, mientras Internet florecía y transformaba nuestra sociedad, varias grandes empresas desarrollaron posiciones dominantes e intentaron asumir el rol de "vigías" de Internet, amenazando la neutralidad de la red. Entre ellas, los principales proveedores de servicios de Internet de Estados Unidos: AT&T, Verizon, Time Warner y Comcast. Estas cuatro empresas de telefonía y cable ganan miles de millones de dólares al tiempo que cobran enormes costos y ofrecen, con suerte, un servicio mediocre.


En 2004, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por su sigla en inglés), presidida en ese entonces por Michael Powell, hijo del secretario de Estado, el general Colin Powell, estableció los principios para la llamada "Internet abierta". En la práctica, esos principios favorecían a las mismas corporaciones que se estaban beneficiando de una normativa considerada "light". Powell dejó el cargo para dirigir la Asociación Nacional de Cable y Telecomunicaciones (NCTA, por su sigla en inglés), uno de los principales grupos de presión de la industria del cable, lo que demuestra claramente la corrupción presente entre los reguladores federales y las industrias que presuntamente supervisan.


Casi diez años más tarde, el presidente Barack Obama nombró a Tom Wheeler, ex director de la Asociación Nacional de Cable y Telecomunicaciones, como presidente de la FCC. Wheeler fue uno de los principales donantes de las campañas presidenciales de Obama. Después de que un tribunal federal anulara las normas propuestas durante el mandato de Powell, Wheeler anunció que la FCC establecería otras nuevas. A los defensores de una Internet libre y abierta les preocupó que este ex defensor de las corporaciones pusiera fin a Internet tal como la conocemos y les entregara el poder a las principales empresas de telecomunicaciones y de cable.


El anuncio de Wheeler provocó un masivo movimiento de protesta. Liderados por organizaciones como Free Press y Public Knowledge, un numeroso grupo de personas acampó frente a la FCC durante varios días. Más de cuatro millones de personas enviaron comentarios sobre las normas, convirtiendo a esta solicitud federal de comentario público en la de mayor respuesta por parte de la población de la historia.


Esta semana, en un artículo publicado en el sitio web de la revista Wired, Wheeler hizo una sorprendente revelación. "Originalmente, yo creía que la FCC podía asegurar la apertura de Internet a través de una determinación de 'razonabilidad comercial'", escribió. Esto es lo que tenía preocupados a los defensores de la neutralidad de la red. A los principales proveedores de Internet se les permitiría discriminar, favoreciendo algunos sitios web por encima de otros, siempre y cuando estuvieran dentro de ciertos cánones de "razonabilidad". Wheeler continuó en su artículo de Wired: "Yo propongo que la FCC utilice la autoridad que le confiere el Título II de la Ley de Comunicaciones para implementar y hacer cumplir las protecciones para una Internet abierta".


A lo que se refiere Wheeler con "autoridad conferida por el Título II" es que ha hecho un cambio radical de postura y propondrá normas para que Internet sea regulado como un servicio público básico, como otros pilares centrales de nuestra sociedad tales como el servicio eléctrico, el servicio de agua potable y el sistema telefónico. Imaginen si el agua que sale de sus grifos fuera menos limpia que el agua de la casa de un vecino porque el vecino paga por agua de mejor calidad. Los servicios públicos están regulados. La gente obtiene el mismo servicio, sin discriminación.


Los grandes proveedores de Internet no podrán ejercer discriminación sobre ningún usuario de Internet, ya sea alguien que publique o alguien que busque información en la red. Todos deben ser tratados por igual, sin importar el origen étnico, color, creencias y, quizá lo más importante, lo ricos que sean. Las principales empresas proveedoras de Internet han ejercido enorme presión para crear una Internet de varios niveles y sacar más provecho de este tesoro público. Tom Wheeler y los otros comisionados de la FCC han escuchado, no solo al presidente Obama, sino también a la población del país, a los millones de personas que han exigido el derecho fundamental a comunicarse sin discriminación.
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Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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"América Latina está hipotecando el futuro en sus relaciones con China"

Mientras la presidenta Cristina Fernández firma acuerdos en Pekín, la economía argentina y latinoamericana sigue primarizándose al ritmo de las necesidades del gigante de Oriente, dice este economista argentino Ariel Slipak especializado en las relaciones entre América Latina y China.

 

"Las relaciones con China son una política de Estado", dijo la presidenta Cristina Fernández ante un grupo de empresarios reunidos en el hotel donde se hospeda la comitiva argentina de visita en Beijing. Las relaciones comerciales entre Argentina y China se profundizaron hace diez años, cuando Néstor Kirchner llegó al gobierno.


—¿China es o no una potencia mundial?


—En 2014 China ya se constituyó en el primer productor mundial de manufacturas y el segundo en presupuesto militar, que aunque sea básicamente destinado a salarios, por la cantidad de soldados que tiene, resulta significativo. Con todo eso, además de por sus dimensiones territoriales y población, está presente de manera permanente en el Consejo de Seguridad de la Onu, lo cual le otorga un poder fenomenal en su disputa con las potencias lideradas por Estados Unidos.


—Pero suele presentárselo como país emergente...


—Uno de los argumentos que resultan útiles a la política exterior china es calificarse como país subdesarrollado cuando asiste a algunos foros internacionales, o como una gran economía en expansión cuando lo hace en otros junto a grandes potencias. Sin embargo, como ya es primer productor mundial de manufacturas, es al mismo tiempo una potencia industrial y por ende el principal emisor de gases de efecto invernadero, es decir, sus emisiones de anhídrido carbónico complican la supervivencia del planeta. Por eso mismo, en la última reunión mundial sobre cambio climático se dio el lujo de votar en contra de una moción para reducir esa emisión de gases y reclamó que lo hagan las potencias desarrolladas, porque China se considera un país subdesarrollado. Esas picardías le resultan útiles.


—¿Cuál es la postura china cuando se habla de multilateralismo, teniendo en cuenta su cercanía con América Latina y sus disputas con Washington?


—Cuando se hizo la reunión del G 77 más China en Bolivia, el año pasado, el gobierno de Pekín no envió a ningún representante de primer nivel sino a secretarios y subsecretarios de Estado. Allí, el presidente boliviano, Evo Morales, insistió en que en el documento final del encuentro fuera incluida explícitamente la mención a una nueva construcción del sistema de gobernanza mundial basado en el multilateralismo. China no aceptó esa propuesta y el documento quedó algo más suavizado, con retoques diplomáticos. En realidad a China no le interesa reformular el sistema de relaciones internacionales sino que pretende una reforma del actual esquema para tener mayor participación junto a sus aliados circunstanciales, desplazando a Estados Unidos.


—¿Cuál es el modelo de organización que China propone para un nuevo orden mundial?


—China habla de los cinco principios de cohabitación, que la diferencian, por ejemplo, del imperialismo estadounidense: coexistencia pacífica, respeto por la soberanía y la integridad territorial, no interferencia en asuntos internos de otros países, no agresión e igualdad y beneficio mutuo en la convivencia internacional. Y con ese esquema se mueve en América Latina. Pero cuando en 2008 publicó el Libro blanco sobre sus relaciones con América Latina dejó todo claro en un párrafo. "China y la región son complementarias", dice el documento. La fuerza económica que representa China obliga a los países con los que comercia a reorientar sus factores de producción y ponerlos al servicio de lo que reclama el mercado chino.


—Las balanzas comerciales de los últimos cinco años, por lo menos, indican que las economías latinoamericanas se reprimarizaron en su comercio con China.


—Sí. Esa complementariedad en las intenciones apunta al comercio. Y ahí se solidifican las asimetrías entre China y los países latinoamericanos, especialmente porque todos los países deciden habilitar tratados bilaterales y no regionales, con lo cual pierden fuerza a la hora de negociar frente a un gigante. Es cierto que la relación entre el Mercosur, como bloque económico y comercial, y China es compleja, especialmente porque Paraguay reconoce a Taiwán como país y China mantiene a su vez el reclamo de su soberanía. Esto no sólo va en contra de uno de los cinco principios chinos sino que complica también la relación con los socios locales de Asunción. Esa forma de ejercer el comercio lleva a generar flujos de inversión desde China hacia nuestros países que apuntan a la producción primaria, por un lado, y desde hace poco también a las inversiones financieras, que van a empezar a influir también en esas relaciones bilaterales en breve.


—¿Eso no distorsiona la relación entre las economías latinoamericanas?


—Efectivamente, esa reprimarización de las economías nacionales latinoamericanas y la intervención bilateral de acuerdos con China también traen problemas de comercio interregionales. Por ejemplo, Argentina y Brasil perdieron mercado en Uruguay, Paraguay y Chile con el ingreso de China en la región, porque no hay forma de competir con los precios de los productos chinos. No hay que olvidarse de que la base de la asimetría que generan los chinos está en la capacidad de influir en las balanzas comerciales de nuestros países.


—¿Cuál es la situación de América Latina hoy frente a Europa, Estados Unidos y China?


—China desplazó a Estados Unidos y a Europa de la relación con el Cono Sur en materia comercial. Uno podría decir claramente que estamos pasando del Consenso de Washington al de Pekín. En especial por esa cuestión de los cinco principios chinos que mencionamos antes. Con esa idea de cooperación y horizontalidad declamada por China, la relación se vuelve más fuerte y teñida de una igualdad que no existe en lo fáctico.


—¿Se puede hablar de nuevo imperialismo chino a partir de este avance comercial fulminante en la región?


—No se puede hablar de un imperialismo en el sentido tradicional y moderno del término, incluyendo la cuestión militar, porque no está entre los cinco principios chinos, y porque todavía no es una potencia como Estados Unidos. Washington tiene 12 o 13 portaviones y Pekín uno solo, para que se entienda el concepto. Pero indudablemente la penetración comercial en todo el mundo, especialmente en nuestra región, la hace portadora de una nueva forma de imperialismo con la conquista de mercados internacionales y generando dependencias de diferentes economías. Pensemos que mientras Argentina dice que la relación con China es una política de Estado, las ventas chinas a nuestro país representan el 0,5 por ciento de su comercio, es decir nada. No hay, claramente, relaciones de beneficio mutuo sino de nueva dependencia.


—¿Por qué cree que los gobiernos progresistas ponen tanta expectativa en las relaciones con China?


—No se entiende por qué nuestros gobernantes presuntamente de centroizquierda o nacionales y populares asignan tanta importancia al comercio con China, porque realmente están hipotecando el futuro de la riqueza regional. Por ejemplo, el gobierno de Cristina Fernández logró una inversión desde China para rehabilitar el ferrocarril de carga Belgrano, pero fue hecha con tecnología china por empresas chinas y probablemente para usufructo de nuevas inversiones chinas. No hubo transferencia de conocimiento. Recién ahora, cuando se está negociando la construcción de dos represas hidroeléctricas, la Jorge Cepernic y la Néstor Kirchner, el gobierno está tratando de que sea con un porcentaje de técnicos argentinos y el ingreso de un porcentaje de empresas argentinas a la construcción. Ni siquiera estas obras de infraestructura aportan fuentes de trabajo significativas para el país.

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Jueves, 29 Enero 2015 07:01

La región a ritmo más lento

La región a ritmo más lento

La economía regional creció al 1,1 por ciento en 2014, mientras que anotaría una expansión del 2,2 por ciento en 2015, según lo estimó la Cepal en su informe Panorama Económico y Social de la Comunidad de Estados Latinoamericanos. El organismo mencionó que estas tasas de crecimiento son las más bajas desde 2009, cuando estalló la crisis financiera internacional. Destacó que, pese al menor movimiento económico, la desocupación no anotó un incremento, al tiempo que el gasto público se mantuvo estable en relación con las tasas de la última década. La merma del comercio a nivel mundial, la dificultad de países desarrollados de la Zona Euro para salir del estancamiento, la caída de los precios internacionales de materias primas, entre otros, fueron algunos de los elementos centrales para explicar el menor dinamismo de América latina. Las tensiones del frente externo, con dificultades cambiarias, potenciaron la situación en Argentina, donde se anotó una caída de la actividad del 0,2 por ciento en 2014.


Desde la Cepal apuntaron que la tasa de desocupación regional se ubicó en 6 por ciento en 2014, cuando había sido del 6,2 por ciento el año anterior. "El bajo crecimiento económico redundó en una débil generación de puestos de trabajo. Sin embargo, pese a la debilidad de la generación de empleo, la tasa de desocupación abierta urbana no aumentó, sino que registró nuevas caídas", mencionó la Cepal. Aseguró que este comportamiento de la región se explicó a partir del desempeño de Argentina, México y Brasil. El organismo dependiente de Naciones Unidas también señaló que "la desocupación históricamente baja" no fue el único dato positivo en materia de mercado laboral. Resaltó que el año pasado hubo una baja de la tasa de subempleo horario, mientras que el salario en términos reales avanzó 1,3 por ciento.


El gasto del sector público en los distintos países de América latina fue otra de las variables macroeconómicas analizadas en el documento de la Cepal. "Pese a los diversos vaivenes que ha sufrido el ciclo económico, la tendencia regional ha consistido en un aumento real de los recursos disponibles para el financiamiento de servicios sociales y de transferencias monetarias a los hogares", mencionó. El informe destacó que el gasto social representaba el 13,8 por ciento del Producto a comienzo de los noventa, al tiempo que en 2013 se alcanzó una cifra del 19,1 por ciento.


La desaceleración del crecimiento regional, según el organismo, plantea un fuerte desafío para continuar avanzando en el bienestar social de la población. "Para una población de 623 millones de habitantes (en América latina) todavía hay 167 millones de personas en situación de pobreza, de los cuales 71 millones se encuentran en condición de indigencia. Todo lo anterior medido en términos de ingresos monetarios que es una medida poco exigente", señaló la directora de la Cepal, Alicia Bárcena. Aseguró que restan muchas cosas para hacer en materia de ampliación de derechos. "Los desafíos siguen latentes, la región requiere todavía de profundos cambios estructurales para avanzar en un camino de igualdad y prosperidad para todos", cerró.

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Afloran viejas divergencias en las pláticas de Cuba y EU

Cuba y Estados Unidos mostraron este jueves sus diferencias sobre el tema de los derechos humanos durante el primer encuentro al más alto nivel en décadas, en el que abordaron cómo serán sus futuras relaciones, el papel que desempeñarán sus embajadas y qué principios las regirán, aunque afirmaron que será complicado superar las diferencias.


En este contexto, el presidente estadunidense, Barack Obama, insistió en un mensaje divulgado en YouTube que su objetivo en Cuba es que surja un cambio de mayor libertad con más visitantes a la isla y la influencia que habrá con telecomunicaciones e Internet.


Nadie puede pretender que para mejorar las relaciones Cuba renunciará a sus principios, o que negociará elementos del bloqueo o aspectos de una política fracasada para aplicar cambios internos en nuestro país, declaró Josefina Vidal, directora general para Estados Unidos de la cancillería cubana, tras salir de la primera de las dos rondas de conversaciones de este jueves.


Roberta Jacobson, secretaria estadunidense adjunta del Departamento de Estado para América Latina, y contraparte de este encuentro, reconoció los obstáculos que se oponen a una normalización de las relaciones. Tenemos que superar más de 50 años de una relación que no se basa en la confianza, aseguró en una rueda de prensa por separado.


Ambas partes subrayaron que las negociaciones transcurrieron en un ambiente respetuoso. En su comparecencia ante los medios, hablaron también de las profundas diferencias que existen entre sus países, de que el proceso de normalización de las relaciones será largo, y anunciaron que volverán a dialogar próximamente.


La situación de los derechos humanos es de interés central para su gobierno, aseguró Jacobson. Sí tenemos diferencias en ese tema, profundas diferencias, señaló. Según la diplomática estadunidense, su delegación abordó el tema en las conversaciones celebradas este jueves. Vidal, en paralelo, negó rotundamente que hayan hablado desde ahora de ese tema, pero más tarde el subdirector para Estados Unidos de la cancillería cubana, Gustavo Machín, dijo que sí se analizó el tema de los derechos humanos, y que ambos gobiernos tienen posiciones muy distantes sobre este tema y la democracia.


Como elemento central de nuestra política, presionamos al gobierno cubano para que mejore las condiciones de los derechos humanos, incluida la libertad de expresión y de reunión, indicó Jacobson en una declaración preparada que fue repartida por su equipo al final de la jornada.


"Yo le confirmo que la palabra 'presión' no se usó. Tengo que decirlo", mencionó la jefa de delegación cubana, Josefina Vidal, al responder una pregunta al respecto.


Cuba ha demostrado a lo largo de su historia que, por supuesto, nunca ha respondido ni responderá a presiones, de ninguna parte que provengan, agregó. Le puedo confirmar que tuvimos un diálogo.


En La Habana se especulaba con que la traducción de las palabras de Jacobson del inglés había dado un énfasis mucho mayor a la palabra presión en castellano.


En todo caso, ambos gobiernos dejaron claras sus diferentes interpretaciones en materia de derechos humanos. Mientras Estados Unidos reclamó la falta de libertades individuales en la isla, Cuba replicó vinculando el tema a los derechos sociales.


Tuvimos un intercambio en el que cada parte confirmó posiciones, visiones y concepciones sobre el ejercicio de los derechos humanos, sostuvo Vidal, quien previamente había señalado que también tenía preocupaciones sobre la situación de los derechos humanos en Estados Unidos.


El establecimiento de las relaciones diplomáticas y la apertura de embajadas es solamente parte de la normalización de las relaciones, expresó Jacobson, la funcionaria de mayor rango del gobierno de Washington que visita la isla caribeña desde 1980. Indicó que no hay un modelo para la apertura de embajadas, pero reconoció que la normalización significará abordar las diferencias, como la situación de los derechos humanos tal como los entiende Estados Unidos, con libertad de asociación.


De acuerdo con Vidal, la normalización será un proceso largo que va a requerir trabajo de ambas partes. Manifestó que sería difícil de explicar que Wa-shington abriera una embajada aquí sin sacar a la nación caribeña de la lista de estados terroristas. Acordamos continuar estas discusiones en fecha próxima, expresó.


Resaltó que espera que las nuevas relaciones diplomáticas respeten la igualdad soberana y la autodeterminación nacional. Subrayó que para Cuba esto significa el respecto recíproco al sistema político, económico y social, y evitar cualquier forma de injerencia en asuntos internos.


Vidal insistió en que entre los problemas que deberán resolverse para una plena normalización de las relaciones figura el levantamiento del bloqueo estadunidense. Saludó el anuncio de Obama de solicitar al Congreso, dominado por los republicanos, poner fin al bloqueo impuesto a la isla desde hace más de medio siglo.


Otro funcionario de la cancillería cubana, que dijo no estaba autorizado a dar su nombre, indicó que no hay un plazo establecido para abrir las embajadas, lo cual sería el símbolo más palpable de la normalización de relaciones anunciada por los presidentes Barack Obama y Raúl Castro el 17 de diciembre de 2014.


El secretario de Estado, John Kerry, declaró en Washington que cuando sea el momento apropiado tendré mucho interés en viajar a Cuba para abrir formalmente una embajada y avanzar en nuestros vínculos. Ahora, dijo, se deben discutir las restricciones cubanas a los diplomáticos estadunidenses a viajar a la isla, y aseguró que Washington garantizará a Cuba su representación en Estados Unidos.


Las dos rondas de conversaciones de este jueves estuvieron precedidas de una revisión semestral sobre el tema migratorio, que hasta ahora ha sido el único punto de contacto formal entre las partes por años.


Por la tarde de este jueves, las delegaciones de Cuba y Estados Unidos iniciaron un segundo encuentro dedicado a conversar sobre temas de interés bilateral y de cooperación en áreas como la lucha contra el narcotráfico, prevención de derrames petroleros y salvamento, entre otros. Se informó que ambas naciones cooperan en esas áreas.


En tanto, la revista católica Palabra Nueva, del arzobispado de La Habana, que encabeza el cardenal Jaime Ortega, llamó a los cubanos a no quedar atrapados en los temores y los rencores de medio siglo de confrontación, y aceptar el restablecimiento de relaciones diplomáticas, rotas en 1961 tras el triunfo de la revolución cubana.


La publicación apuntó que mientras en el exilio hay amenazas de entorpecer el diálogo, en la isla "no faltarán los ideólogos que mantendrán levantado el fantasma del enemigo que nos quiere destruir, ahora con su 'poder blando', y tratarán de poner el pie detrás de la puerta para frenar el proceso".

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Arrancan las negociaciones entre Cuba y EE.UU.

 

Luego de meses de negociaciones secretas entre La Habana y Washington, ayer tuvo lugar en la capital cubana el primer día del encuentro entre las delegaciones de Cuba y Estados Unidos. La reunión estuvo centrada en políticas migratorias bilaterales y fue calificada por ambos gobiernos como "provechosa", mientras que hoy se discutirá el proceso de reapertura de embajadas.


En un encuentro a puertas cerradas que se extendió por varias horas y rodeado por una fuerte presencia de medios de todo el mundo, la delegación cubana expresó a la norteamericana su preocupación por su política migratoria con la isla. En particular, se trató la derogación de dos leyes estadounidenses: la conocida como "pies secos-pies mojados" y la conocida como "ley de ajuste". La primera dice que los cubanos que pisan tierra estadounidense pueden quedarse legalmente, mientras que se les prohíbe la entrada a aquellos que son detenidos en el mar, navegando hacia Estados Unidos. La segunda permite a los refugiados cubanos convertirse en residentes permanentes con sólo solicitarlo.
"Es el principal incentivo y estímulo para la migración ilegal y entradas irregulares", señaló Josefina Vidal, directora para EE.UU. del Ministerio de Relaciones Exteriores de la isla, refiriéndose a las dos leyes que La Habana planteó eliminar.


Vidal encabezó ayer el cuerpo diplomático cubano y prestó declaraciones a la prensa al finalizar la reunión. La diplomática cubana explicó que la vigencia de estas normas incentivan el tráfico de personas y la falsificación de documentos cubanos para ingresar ilegalmente a los EE.UU. "La ley 'pies secos-pies mojados' confiere sólo a los ciudadanos cubanos un trato exclusivo único que no recibe otra ciudadanía en el mundo y nos lleva a la conclusión de que es el elemento fundamental que anima a los cubanos a salir", agregó la funcionaria en una conferencia de prensa.
Luego de la reunión, Vidal señaló que ambos países acordaron incrementar la cooperación y la comunicación entre las agencias competentes para enfrentar la inmigración ilegal, la trata de personas y el fraude migratorio. Además, la diplomática cubana dijo a la prensa que la delegación cubana propuso realizar en los próximos meses un encuentro técnico entre expertos sobre el tema de fraude con documentos migratorios.


"Hemos hablado con mucha fluidez, a pesar de que tenemos algunas diferencias en cuanto a nuestros enfoques. Al menos estamos de acuerdo en que estamos en desacuerdo sobre algunos temas", agregó Gustavo Machín, subdirector de la dirección general de Estados Unidos de la cancillería cubana.


Por el lado estadounidense, Edward Alex Lee, subsecretario adjunto para Latinoamérica del Departamento de Estado y cabeza de la delegación estadounidense asumió que la ley de ajuste y la de "pies secos-pies mojados" seguirían por ahora vigentes. "Esta reunión refleja el compromiso de ambos países de lograr migraciones legales, ordenadas y seguras", indicó el funcionario. "Le explicamos al gobierno cubano que nuestro gobierno está totalmente comprometido a mantener la ley de ajuste cubano y las políticas migratorias conocidas como 'pies secos-pies mojados' siguen rigiendo ", agregó.


Los representantes de EE.UU. y Cuba mantuvieron durante la mañana la primera reunión tras el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países, centrados hoy en asuntos migratorios, luego de que el presidente Rául Castro y su par norteamericano Barack Obama anunciaran en forma simultánea el pasado 17 de diciembre la normalización de las relaciones diplomáticas luego de más de 50 años de estar interrumpidas.


El martes por la noche, Barack Obama reafirmó su postura sobre este tema en su discurso sobre el Estado de la Unión. "En Cuba ponemos fin a una política que ha pasado su fecha de caducidad. Si no funciona desde hace 50 años, es hora de probar algo nuevo", dijo el primer mandatario norteamericano antes de pedir a los congresistas el levantamiento del embargo a la isla, denunciado en repetidas ocasiones por Naciones Unidas. Pese a las medidas para reactivar relaciones tomadas por Obama, la ley que codifica el embargo desde 1961 sólo puede ser cambiada por el Congreso, que cuenta con mayoría republicana en ambas cámaras los dos próximos años.


Las negociaciones continuarán hoy. La agenda del día está centrada en la iniciación de contactos encaminados a la normalización de asuntos políticos y diplomáticos, con la reapertura de embajadas como uno de los asuntos prioritarios. Para estas conversaciones, la delegación estadounidense será liderada por la secretaria de Estado para Latinoamérica, Roberta Jacobson, que ayer por la tarde arribó a la capital de la isla. Con la visita de Jacobson al Palacio de Convenciones en La Habana, Washington busca acelerar el ritmo de acercamiento entre ambos países, pese a que no se esperan grandes acuerdos en este primer contacto cargado de significado.


Jacobson es la funcionaria norteamericana de mayor rango que visita Cuba luego del rompimiento de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, en 1961. La funcionaria norteamericana espera también poder reunirse durante su visita con miembros de la sociedad civil y representantes de la disidencia dentro de la isla para escuchar sus opiniones sobre el cambio de rumbo negociado entre Washington y La Habana.


Desavenencias migratorias en la histórica negociación Cuba-EU

Periódico La Jornada
Jueves 22 de enero de 2015, p. 21
La Habana.


Estados Unidos y Cuba cerraron este miércoles una productiva y constructiva discusión sobre migración sostenida en La Habana, en el primer día de las históricas conversaciones para restablecer las relaciones diplomáticas. Sin embargo, la Ley de Ajuste Cubano y la política de pies secos-pies mojados se convirtieron en la manzana de la discordia ante la decisión estadunidense de mantenerlas en vigor y el rechazo de La Habana.


La jefa de la delegación cubana y directora general para Estados Unidos en el Ministerio de Relaciones Exteriores, Josefina Vidal, saludó el constructivo diálogo migratorio, una cita prevista desde antes de que los presidentes cubano, Raúl Castro y estadunidense, Barack Obama, anunciaron la normalización plena de sus relaciones diplomáticas, el 17 de diciembre pasado.


Estos encuentros se realizan regularmente entre ambos gobiernos desde los años 90 tras la crisis de los balseros, pero el de este miércoles precede las pláticas que este jueves sobre la normalización de relaciones.


En este contexto, los temas sobre migración no eran nuevos y resurgieron los diferendos, a pesar del buen ambiente en que se desarrollaron las pláticas en el Palacio de Convenciones.


Cuba criticó la persistencia de la Ley de Ajuste y la política de pies secos-pies mojados. Vidal señaló que esto es el principal estímulo a la emigración ilegal de cubanos a Estados Unidos y para las entradas irregulares desde terceros países.


Vidal indicó que Cuba aspira a una relación normal con Estados Unidos en el área migratoria. Pero agregó que ésta es una política y una ley que confieren sólo a los ciudadanos cubanos un trato preferencial, exclusivo y único, que no recibe ninguna otra ciudadanía en el mundo, y por tanto lleva a la conclusión de que es el elemento fundamental que anima y estimula estas salidas ilegales.


El subdirector para América del Norte del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, Gustavo Machín, quien también consideró que la citada legislación atenta contra el espíritu y la letra de los acuerdos migratorios firmados entre ambos países, añadió: al menos hemos acordado que estamos en desacuerdo sobre algunos temas.


El jefe de la delegación estadunidense en el diálogo migratorio, Alex Lee, declaró ante la prensa que la naturaleza productiva y de colaboración de la discusión de hoy prueba que, pese a las claras diferencias que persisten entre nuestros países, Estados Unidos y Cuba pueden encontrar oportunidades para avanzar en nuestros intereses mutuamente compartidos.


Lee expresó que seguirán vigentes en Estados Unidos la Ley de Ajuste Cubano de 1996 y la política de pies secos-pies mojados.


La Ley de Ajuste concede a los cubanos privilegios que no tiene ningún otro inmigrante en Estados Unidos, mientras la política pies secos-pies mojados, aplicada en los últimos 20 años, permite a los cubanos indocumentados que pisan territorio estadunidense quedarse legalmente en ese país, pero los capturados en el mar son devueltos a la isla.


A pesar de los diferendos planteados, la delegación cubana reconoció que Estados Unidos ha cumplido los acuerdos migratorios en cuanto al otorgamiento de unas 20 mil visas anuales a emigrantes cubanos, así como sobre el incremento de las visas concedidas a ciudadanos cubanos para realizar visitas temporales al país del norte.


También abordaron los resultados de las acciones emprendidas por ambas partes para enfrentar la emigración ilegal, el contrabando de personas y el fraude de documentos. Además, Cuba expresó satisfacción por la reciente realización de un encuentro técnico entre el servicio de guardacostas de Estados Unidos y las tropas guardafronteras cubanas para intercambiar medidas encaminadas a la implementación más eficaz de los acuerdos migratorios.


Por lo demás, Cuba expresó su rechazo a la política estadunidense de alentar a profesionales y técnicos cubanos de la salud a abandonar sus misiones humanitarias en otros países, pues constituye un robo de cerebros. Otra preocupación es que la Sección de Intereses de La Habana en Washington sigue privada desde hace casi un año de servicios bancarios.


Mientras, el delegado Lee dijo que planteó a Cuba la situación de algunos isleños que considera excluibles de tener residencia en Estados Unidos y que desean regresar a la nación caribeña.


La subsecretaria de Estado para América Latina, Roberta Jacobson, la funcionaria de mayor rango de Estados Unidos que visita Cuba en 35 años, llegó este miércoles al mediodía a la isla para participar en las reuniones para normalizar las relaciones diplomáticas y la reapertura de embajadas, en pláticas a partir de este jueves.


Estas conversaciones, en las que Vidal seguirá al frente de la delegación cubana, son resultado del anuncio histórico del 17 de diciembre para normalizar las relaciones que hicieron al mismo tiempo los presidentes estadunidense Barack Obama y el cubano Raúl Castro, luego de cinco décadas de enemistad tras el triunfo de la revolución encabezada por Fidel Castro.


El secretario de Estado, John Kerry, declaró que Cuba y Estados Unidos tienen mucho que negociar antes de normalizar las relaciones.


Esperamos que la política de normalización nos ponga en una posición más fuerte para avanzar en nuestros intereses y valores, sostuvo.


Un funcionario cubano no identificado señaló que el proceso de normalización de relaciones es mucho más largo y profundo, por lo que ahora Cuba sólo está restableciendo los lazos diplomáticos.


En Washington, el senador demócrata de origen cubano Bob Menéndez pidió al gobierno de Obama que se aborde con Cuba la situación de presos políticos, de fugitivos estadunidenses en la isla y las expropiaciones de propiedades estadunidenses durante la revolución.

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Latinoamérica crecerá este año la mitad que los países avanzados

El abaratamiento del precio del petróleo y el crecimiento de Estados Unidos no son la cura para la debilidad que sufre el resto de la economía global, y en concreto Latinoamérica. El recorte que el Fondo Monetario Internacional (FMI) asesta ahora a la región es considerable, de casi un punto, al dejar el crecimiento previsto para la economía en el 1,3% para este año. El organismo confía en que repunte al 2,3% en 2016, pero también en este caso es medio punto menos de lo anticipado en octubre.


La expansión de los países latinoamericanos en 2015 será solo una décima más alta que el pasado ejercicio y se quedará a medio camino de la que registrarán las economías avanzadas, aunque el año que viene se pondrá a su nivel si las condiciones no se tuercen. Irá aún más rezagada frente al rendimiento de la economía global, que crecerá un 3,5% y un 3,7% respectivamente.

 

La rebaja se debe sobre todo al brusco frenazo de Brasil, la primera economía de la región. El FMI rebaja la previsión de crecimiento hasta solo el 0,3% para este año y el 1,5% en 2016, un recorte de 1,1 y 0,7 puntos, respectivamente. A su lado, la rebaja de previsiones que los economistas del Fondo hacen para la economía mexicana es menor, de tres décimas cada año, hasta dejar el crecimiento estimado en el 3,2% para este año y el 3,5% para el próximo.


La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, ya dijo el pasado jueves que "hay factores aún muy poderosos" que siguen poniendo freno al crecimiento económico global, pese a que el abaratamiento del petróleo puede dar un impulso mayor del esperado. En el lado negativo de la balanza, pesan las dificultades por las que atraviesan la zona euro y Japón, la baja inversión, la volatilidad de los mercados y los riesgos geopolíticos.


El petróleo, de hecho, es el ejemplo que sus economías ponen para poner en énfasis la fragmentación que se vive en un mundo interconectado. En palabras de Lagarde, un mismo evento provoca ahora multiplicidad de situaciones y el efecto es diferente entre países y regiones. Pero lo que subyace, en el fondo, es que el crecimiento global "es aún demasiado bajo, demasiado vulnerable y demasiado asimétrico".


El Banco Mundial presentó sus proyecciones hace una semana. Anticipó un crecimiento medio del 2,6% entre 2015 y 2017 para América Latina. Es más optimista que el Fondo, aunque dijo que, este ya decepcionante rendimiento, estará a expensas de cómo progrese China. Es algo que deja también en el aire la institución multilateral que dirige Lagarde, porque su menor crecimiento afecta a los países que le aportan materias primas.


Triple golpe


Las economías de los países emergentes y en desarrollo crecerán este año a una media del 4,3%, ritmo que subirá al 4,7% el que viene, pero también aquí se recorta casi en medio punto respecto a lo que se predijo coincidiendo con la pasada cumbre del FMI celebrada en octubre. Los emergentes pueden sufrir un triple golpe derivado de la apreciación del dólar, del alza de tipos de interés en EE UU y de una mayor volatilidad en el flujo de capitales.


Las expectativas a medio plazo, señala el Fondo, son menos alentadoras aunque apunta que los riesgos para el crecimiento global están más equilibrados que en octubre. Este debilitamiento pone aún más de relieve, según el equipo economista que dirige Olivier Blanchard, la necesidad de acometer reformas estructurales. El abaratamiento del petróleo, además, "ofrece una oportunidad para reformas los impuestos y subsidios a la energía".


En este escenario negativo, la excepción entre las grandes economías es Estados Unidos. Le revisa al alza el crecimiento cinco décimas este año, para colocarlo en el 3,6%, y tres para el próximo, al 3,3%. Esta mejora en las proyecciones se atribuye al efecto del abaratamiento del petróleo en la demanda interna, a la moderación del ajuste fiscal y a los bajos tipos de interés. La apreciación del dólar, sin embargo, reducirá las exportaciones.


La economía china creció en 2014 a su menor ritmo en 24 años



MACARENA VIDAL LIY PEKÍN 20 ENE 2015 - 06:00 CET4

 

El PIB chino creció en 2014 un 7,4 %, el porcentaje más bajo de los últimos 24 años y, por primera vez en 16 años, no alcanzó el objetivo del Gobierno chino, que se había fijado una meta del 7,5 % para el año pasado. La segunda economía del mundo (y que el pasado año se convirtió en la primera al ajustarla por paridad de poder adquisitivo, superando a EE UU, según los cálculos del FMI) no crecía a un ritmo tan lento desde 1990, en pleno efecto de las sanciones internacionales tras Tiananmen.


Con todo, la cifra que divulgó hoy la Oficina Nacional de Estadísticas china superó las expectativas de los analistas, que calculaban un crecimiento del 7,2 %. En el último trimestre del año, según los datos oficiales, el aumento fue del 7,3 %


Los datos confirman la ralentización de la economía china y la pérdida de fuelle de un modelo de desarrollo basado en las exportaciones y el bajo coste que prima el crecimiento por encima de cualquier otra consideración, incluida la salud medioambiental. El Gobierno chino ha asegurado que un índice menor de crecimiento será "la nueva normalidad" en los próximos años, a medida que transforma el antiguo modelo de desarrollo en otro que prime el consumo interno y la sostenibilidad.


Las autoridades económicas chinas tienen previsto divulgar el objetivo de crecimiento para 2015 el próximo marzo, al término de la reunión anual de la Asamblea Nacional Popular, el Legislativo del país. Se espera que esa meta ronde el 7 %, por debajo del 8 % que había sido en los primeros años de la década. En sus previsiones revisadas para este año, el Fondo Monetario Internacional calcula que la economía china crecerá un 6,8 % a lo largo de 2015 y un 6,3 % en 2016.


En una reunión del Consejo de Estado, el Legislativo del país, el lunes, el primer ministro chino, Li Keqiang, subrayó que "el desarrollo chino ha entrado en una nueva normalidad". La economía aún encara presiones a la baja "relativamente fuertes", por lo que a lo largo de este año seguirá siendo una prioridad la aplicación de reformas estructurales que permitan protegerla y continuar un crecimiento sostenible.


Las cifras divulgadas hoy apuntan a un aterrizaje suave del sector inmobiliario, donde la inversión creció un 10,5 % el año pasado, un porcentaje muy inferior al 19,8 % de 2013.

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Sábado, 27 Diciembre 2014 10:03

La ofensiva asiática

La ofensiva asiática

La reciente cumbre de la Apec celebrada en Beijing fue la frutilla de la torta de una febril actividad diplomática que China orienta a conformar un proyecto integral para la región asiática. Las autoridades chinas postulan un Asia autogobernada por los propios asiáticos, es decir, con Washington, como mucho, en segundo plano. ¿Es viable?


La revitalización de la Ruta de la Seda, la Ruta Marítima de la Seda, los corredores económicos de Pakistán y de Bangladesh-India-Myanmar, el Tlc con Seúl y Tokio, el Tlc con los países de la Asean, la triangulación con Mongolia y Rusia, conforman una espiral de iniciativas de integración que ahora se completaría con la propuesta del Área de Libre Comercio para Asia-Pacífico, a culminar en 2025. La economía es la punta de lanza de esta estrategia que tendría su complemento en el Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras y otros fondos sectoriales y multilaterales que facilitarían la conectividad de la infraestructura, tecnología y recursos humanos, soslayando el mayor problema, la falta de fondos financieros, y superando de lejos las posibilidades de los bancos internacionales existentes.


La evolución en la región muestra un doble dinamismo con el discurrir paralelo del crecimiento y la integración. Los acuerdos de libre comercio en el área pasaron de 70 en 2002 a 257 en 2013. Seis de los diez mayores destinos de la inversión china entre 2005 y junio de 2014 fueron países miembros de la Apec. ¿Alguien está en condiciones de dar alcance a China? Beijing quiere llevar la iniciativa y marcar la agenda imponiendo un ritmo difícil de seguir, superando las dinámicas de bloques excluyentes (su Rcep frente al Tpp liderado por Estados Unidos).


En lo político, la propuesta de una "casa común asiática" abierta al exterior y comprometida con un nuevo orden de seguridad debiera permitir incrementar la influencia global propia y del continente y garantizar el acompañamiento de las transformaciones económicas de las últimas décadas con avances que preserven la estabilidad blindando la región frente a dinámicas de diverso signo que la subordinen o la hagan más dependiente de actores externos.

 

En el ámbito de la seguridad, la Conferencia sobre Interacción y Medidas de Construcción de la Confianza en Asia (Cica), vestida de gala en la cumbre de Shanghai de mayo último, concreta una plataforma propiamente asiática para gestionar los contenciosos regionales. Si la Cica logra consolidarse como un sistema de seguridad multilateral que funcione conforme a parámetros no deudores de los criterios y políticas occidentales, en el desarrollo de Asia y del mundo se atisba otro futuro. Pero por el momento nos movemos aún en el plano del simbolismo y de las buenas intenciones. Ahora, bajo presidencia china tras el relevo otorgado por Turquía, la Cica encara el reto de erigirse como principal referencia en materia de seguridad de esa nueva Asia que con el 67 % de la población mundial y un volumen económico equivalente a la tercera parte del global, podría, en sólo tres lustros, representar la mitad del Pbi total del planeta.


En otro plano, la Organización de Cooperación de Shanghai seguiría centrada preferentemente en la lucha contra el terrorismo. Las autoridades de Beijing tienen motivos más que sobrados para temer el contagio terrorista en Xinjiang. Les interesa, en efecto, combatir el extremismo religioso en los países vecinos, incluyendo aquellos de Asia Central donde las conexiones son evidentes con la insurgencia uigur. En línea con el llamado Proceso de Estambul, promovido por Turquía, China apuesta por la reconciliación entre las diferentes facciones afganas como germen de la estabilidad en el país.


La heterogeneidad del continente, a falta de un espíritu de comunidad, y la multitud de complejidades y tensiones que habitan en su seno, aconsejan que cualquier propuesta de entendimiento para la región incorpore valores como el respeto a la diversidad y el diálogo en igualdad de condiciones. Esto obliga a prescindir de tamaños y a desarrollar políticas inclusivas que permitan enfrentar las amenazas comunes eludiendo el regreso de viejos vasallajes.


China encuentra en Japón e India un primer frente de resistencia, ambos poco inclinados a aceptar sus afirmaciones de soberanía y estrategias de influencia. Beijing intenta multiplicar su ofensiva diplomática para hacer contrapeso en la báscula estratégica de Washington, pero cuando sus acciones van acompañadas de conductas desestabilizadoras en los litigios territoriales y mares aledaños, las tensiones se inflaman facilitando la plasmación de alianzas que complican el juego chino, especialmente entre Hanói y Nueva Delhi, que incrementan su cooperación en el campo de la energía y la defensa, pero también involucrando a otros países, como Filipinas.


La preponderancia económica de China le otorga una posición privilegiada pero no le garantiza la confianza de los países vecinos. Su activísima diplomacia de vecindad no puede pasar por alto un diálogo profundo con Estados Unidos sobre el orden futuro de la región a fin de conjurar los riesgos de desestabilización. En cualquier caso, su regreso al centro del sistema internacional pasa por la consolidación primero de su liderazgo en la región inmediata. Y a la vista está, en ello se afana.
* Director del Observatorio de la Política China. En Uruguay exclusivo para Brecha.

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Viernes, 26 Diciembre 2014 20:31

El imperio del consumo

El imperio del consumo

La explosión del consumo en el mundo actual mete más ruido que todas las guerras y arma más alboroto que todos los carnavales. Como dice un viejo proverbio turco, quien bebe a cuenta, se emborracha el doble. La parranda aturde y nubla la mirada; esta gran borrachera universal parece no tener límites en el tiempo ni en el espacio. Pero la cultura de consumo suena mucho, como el tambor, porque está vacía; y a la hora de la verdad, cuando el estrépito cesa y se acaba la fiesta, el borracho despierta, solo, acompañado por su sombra y por los platos rotos que debe pagar. La expansión de la demanda choca con las fronteras que le impone el mismo sistema que la genera. El sistema necesita mercados cada vez más abiertos y más amplios, como los pulmones necesitan el aire, y a la vez necesita que anden por los suelos, como andan, los precios de las materias primas y de la fuerza humana de trabajo. El sistema habla en nombre de todos, a todos dirige sus imperiosas órdenes de consumo, entre todos difunde la fiebre compradora; pero ni modo: para casi todos esta aventura comienza y termina en la pantalla del televisor. La mayoría, que se endeuda para tener cosas, termina teniendo nada más que deudas para pagar deudas que generan nuevas deudas, y acaba consumiendo fantasías que a veces materializa delinquiendo.


El derecho al derroche, privilegio de pocos, dice ser la libertad de todos. Dime cuánto consumes y te diré cuánto vales. Esta civilización no deja dormir a las flores, ni a las gallinas, ni a la gente. En los invernaderos, las flores están sometidas a luz continua, para que crezcan más rápido. En las fábricas de huevos, las gallinas también tienen prohibida la noche. Y la gente está condenada al insomnio, por la ansiedad de comprar y la angustia de pagar. Este modo de vida no es muy bueno para la gente, pero es muy bueno para la industria farmacéutica. EEUU consume la mitad de los sedantes, ansiolíticos y demás drogas químicas que se venden legalmente en el mundo, y más de la mitad de las drogas prohibidas que se venden ilegalmente, lo que no es moco de pavo si se tiene en cuenta que EEUU apenas suma el cinco por ciento de la población mundial.

 

«Gente infeliz, la que vive comparándose», lamenta una mujer en el barrio del Buceo, en Montevideo. El dolor de ya no ser, que otrora cantara el tango, ha dejado paso a la vergüenza de no tener. Un hombre pobre es un pobre hombre. «Cuando no tenés nada, pensás que no valés nada», dice un muchacho en el barrio Villa Fiorito, de Buenos Aires. Y otro comprueba, en la ciudad dominicana de San Francisco de Macorís: «Mis hermanos trabajan para las marcas. Viven comprando etiquetas, y viven sudando la gota gorda para pagar las cuotas».

 

Invisible violencia del mercado: la diversidad es enemiga de la rentabilidad, y la uniformidad manda. La producción en serie, en escala gigantesca, impone en todas partes sus obligatorias pautas de consumo. Esta dictadura de la uniformización obligatoria es más devastadora que cualquier dictadura del partido único: impone, en el mundo entero, un modo de vida que reproduce a los seres humanos como fotocopias del consumidor ejemplar.

 

El consumidor ejemplar es el hombre quieto. Esta civilización, que confunde la cantidad con la calidad, confunde la gordura con la buena alimentación. Según la revista científica The Lancet, en la última década la «obesidad grave» ha crecido casi un 30% entre la población joven de los países más desarrollados. Entre los niños norteamericanos, la obesidad aumentó en un 40% en los últimos 16 años, según la investigación reciente del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Colorado. El país que inventó las comidas y bebidas light, la diet food y los alimentos fat free, tiene la mayor cantidad de gordos del mundo. El consumidor ejemplar sólo se baja del automóvil para trabajar y para mirar televisión. Sentado ante la pantalla chica, pasa cuatro horas diarias devorando comida de plástico.

 

Triunfa la basura disfrazada de comida: esta industria está conquistando los paladares del mundo y está haciendo trizas las tradiciones de la cocina local. Las costumbres del buen comer, que vienen de lejos, tienen, en algunos países, miles de años de refinamiento y diversidad, y son un patrimonio colectivo que de alguna manera está en los fogones de todos y no sólo en la mesa de los ricos. Esas tradiciones, esas señas de identidad cultural, esas fiestas de la vida, están siendo apabulladas, de manera fulminante, por la imposición del saber químico y único: la globalización de la hamburguesa, la dictadura de la fast food. La plastificación de la comida en escala mundial, obra de McDonald's, Burger King y otras fábricas, viola exitosamente el derecho a la autodeterminación de la cocina: sagrado derecho, porque en la boca tiene el alma una de sus puertas.

 

El campeonato mundial de fútbol del 98 nos confirmó, entre otras cosas, que la tarjeta MasterCard tonifica los músculos, que la Coca-Cola brinda eterna juventud y que el menú de McDonald's no puede faltar en la barriga de un buen atleta. El inmenso ejército de McDonald's dispara hamburguesas a las bocas de los niños y de los adultos en el planeta entero. El doble arco de esa M sirvió de estandarte, durante la reciente conquista de los países del Este de Europa. Las colas ante el McDonald's de Moscú, inaugurado en 1990 con bombos y platillos, simbolizaron la victoria de Occidente con tanta elocuencia como el desmoronamiento del Muro de Berlín.

 

Un signo de los tiempos: esta empresa, que encarna las virtudes del mundo libre, niega a sus empleados la libertad de afiliarse a ningún sindicato. McDonald's viola, así, un derecho legalmente consagrado en los muchos países donde opera. En 1997, algunos trabajadores, miembros de eso que la empresa llama la Macfamilia, intentaron sindicalizarse en un restaurante de Montreal en Canadá: el restaurante cerró. Pero en el 98, otros empleados e McDonald's, en una pequeña ciudad cercana a Vancouver, lograron esa conquista, digna de la Guía Guinness.


Las masas consumidoras reciben órdenes en un idioma universal: la publicidad ha logrado lo que el esperanto quiso y no pudo. Cualquiera entiende, en cualquier lugar, los mensajes que el televisor transmite. En el último cuarto de siglo, los gastos de publicidad se han duplicado en el mundo. Gracias a ellos, los niños pobres toman cada vez más Coca-Cola y cada vez menos leche, y el tiempo de ocio se va haciendo tiempo de consumo obligatorio. Tiempo libre, tiempo prisionero: las casas muy pobres no tienen cama, pero tienen televisor, y el televisor tiene la palabra. Comprado a plazos, ese animalito prueba la vocación democrática del progreso: a nadie escucha, pero habla para todos. Pobres y ricos conocen, así, las virtudes de los automóviles último modelo, y pobres y ricos se enteran de las ventajosas tasas de interés que tal o cual banco ofrece.

 

Los expertos saben convertir las mercancías en mágicos conjuntos contra la soledad. Las cosas tienen atributos humanos: acarician, acompañan, comprenden, ayudan, el perfume te besa y el auto es el amigo que nunca falla. La cultura del consumo ha hecho de la soledad el más lucrativo de los mercados. Los agujeros del pecho se llenan atiborrándolos de cosas, o soñando con hacerlo. Y las cosas no solamente pueden abrazar: también pueden ser símbolos de ascenso social, salvoconductos para atravesar las aduanas de la sociedad de clases, llaves que abren las puertas prohibidas. Cuanto más exclusivas, tanto mejor: las cosas te eligen y te salvan del anonimato multitudinario. La publicidad no informa sobre el producto que vende, o rara vez lo hace. Eso es lo de menos. Su función primordial consiste en compensar frustraciones y alimentar fantasías: ¿En quién quiere usted convertirse comprando esta loción de afeitar?

 

El criminólogo Anthony Platt ha observado que los delitos de la calle no son solamente fruto de la pobreza extrema. También son fruto de la ética individualista. La obsesión social del éxito, dice Platt, incide decisivamente en la apropiación ilegal de las cosas. Yo siempre he escuchado decir que el dinero no produce la felicidad; pero cualquier televidente pobre tiene motivos de sobra para creer que el dinero produce algo tan parecido, que la diferencia es asunto de especialistas.

 

Según el historiador Eric Hobsbawm, el siglo XX puso fin a 7.000 años de vida humana centrada en la agricultura desde que aparecieron los primeros cultivos, a fines del paleolítico. La población mundial se urbaniza, los campesinos se hacen ciudadanos. En América Latina tenemos campos sin nadie y enormes hormigueros urbanos: las mayores ciudades del mundo, y las más injustas. Expulsados por la agricultura moderna de exportación y por la erosión de sus tierras, los campesinos invaden los suburbios. Ellos creen que Dios está en todas partes, pero por experiencia saben que atiende en las grandes urbes. Las ciudades prometen trabajo, prosperidad, un porvenir para los hijos. En los campos, los esperadores miran pasar la vida, y mueren bostezando; en las ciudades, la vida ocurre y llama. Hacinados en tugurios, lo primero que descubren los recién llegado es que el trabajo falta y los brazos sobran, que nada es gratis y que los más caros artículos de lujo son el aire y el silencio.

 

Mientras nacía el siglo XIV, fray Giordano da Rivalto pronunció en Florencia un elogio de las ciudades. Dijo que las ciudades crecían «porque la gente tiene el gusto de juntarse». Juntarse, encontrarse. Ahora, ¿quién se encuentra con quién? ¿Se encuentra la esperanza con la realidad? El deseo, ¿se encuentra con el mundo? Y la gente, ¿se encuentra con la gente? Si las relaciones humanas han sido reducidas a relaciones entre cosas, ¿cuánta gente se encuentra con las cosas?

 

El mundo entero tiende a convertirse en una gran pantalla de televisión, donde las cosas se miran pero no se tocan. Las mercancías en oferta invaden y privatizan los espacios públicos. Las estaciones de autobuses y de trenes, que hasta hace poco eran espacios de encuentro entre personas, se están convirtiendo ahora en espacios de exhibición comercial.

 

El shopping center, o shopping mall, vidriera de todas las vidrieras, impone su presencia avasallante. Las multitudes acuden, en peregrinación, a este templo mayor de las misas del consumo. La mayoría de los devotos contempla, en éxtasis, las cosas que sus bolsillos no pueden pagar, mientras la minoría compradora se somete al bombardeo de la oferta incesante y extenuante. El gentío, que sube y baja por las escaleras mecánicas, viaja por el mundo: los maniquíes visten como en Milán o París y las máquinas suenan como en Chicago, y para ver y oír no es preciso pagar pasaje. Los turistas venidos de los pueblos del interior, o de las ciudades que aún no han merecido estas bendiciones de la felicidad moderna, posan para la foto, al pie de las marcas internacionales más famosas, como antes posaban al pie de la estatua del prócer en la plaza. Beatriz Solano ha observado que los habitantes de los barrios suburbanos acuden al center, al shopping center, como antes acudían al centro. El tradicional paseo del fin de semana al centro de la ciudad, tiende a ser sustituido por la excursión a estos centros urbanos. Lavados y planchados y peinados, vestidos con sus mejores galas, los visitantes vienen a una fiesta donde no son convidados, pero pueden ser mirones. Familias enteras emprenden el viaje en la cápsula espacial que recorre el universo del consumo, donde la estética del mercado ha diseñado un paisaje alucinante de modelos, marcas y etiquetas.

 

La cultura del consumo, cultura de lo efímero, condena todo al desuso mediático. Todo cambia al ritmo vertiginoso de la moda, puesta al servicio de la necesidad de vender. Las cosas envejecen en un parpadeo, para ser reemplazadas por otras cosas de vida fugaz. Hoy que lo único que permanece es la inseguridad; las mercancías, fabricadas para no durar, resultan tan volátiles como el capital que las financia y el trabajo que las genera. El dinero vuela a la velocidad de la luz: ayer estaba allá, hoy está aquí, mañana quién sabe, y todo trabajador es un desempleado en potencia. Paradójicamente, los shoppings centers, reinos de la fugacidad, ofrecen la más exitosa ilusión de seguridad. Ellos resisten fuera del tiempo, sin edad y sin raíz, sin noche y sin día y sin memoria, y existen fuera del espacio, más allá de las turbulencias de la peligrosa realidad del mundo.

 

Los dueños del mundo usan al mundo como si fuera descartable: una mercancía de vida efímera, que se agota como se agotan, a poco de nacer, las imágenes que dispara la ametralladora de la televisión y las modas y los ídolos que la publicidad lanza, sin tregua, al mercado. Pero, ¿a qué otro mundo vamos a mudarnos? ¿Estamos todos obligados a creernos el cuento de que Dios ha vendido el planeta unas cuantas empresas, porque estando de mal humor decidió privatizar el universo? La sociedad de consumo es una trampa cazabobos. Los que tienen la manija simulan ignorarlo, pero cualquiera que tenga ojos en la cara puede ver que la gran mayoría de la gente consume poco, poquito y nada necesariamente, para garantizar la existencia de la poca naturaleza que nos queda. La injusticia social no es un error que se debe corregir, ni un defecto que se debe superar: es una necesidad esencial. No hay naturaleza capaz de alimentar un shopping center del tamaño del planeta.

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China: Eje comercial y político para la conformación del ALCAP

ALAI AMLATINA, 22/12/2014.- Del 8 al 10 de noviembre se llevó a cabo en Beijing, China, la reunión de los 21 países miembros del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC) que incluye a Australia, Brunei Darussalam, Canadá, Chile, China, China Taipéi, Hong Kong, Indonesia, Japón, Corea del Sur, Malasia, México, Nueva Zelanda, Papúa Nueva Guinea, Perú, Filipinas, Rusia, Singapur, Tailandia, Estados Unidos y Vietnam. El anfitrión --China- resaltó por su papel de líder global económico y diplomático ante un Estados Unidos debilitado económicamente por la crisis de 2008 y por sus fracasos militares en Medio Oriente. Desde la segunda guerra mundial Estados Unidos viene siendo considerado como el poder hegemónico en todos los planos: económico, político, diplomático, cultural y militar.

China aprovechó su posición de anfitrión para llegar a sendos acuerdos bilaterales con Corea del Sur y Rusia. Con el primero firmó un pacto bilateral para la reducción de las barreras comerciales que abarca 17 áreas, de las que destacan: el comercio electrónico y las compras estatales. Se exceptúan al arroz y al sector automotriz.

Con Rusia reforzó sus acuerdos de gas. El primer acuerdo por el que Gazprom vendería a la firma china CNPC 30,000 millones de metros cúbicos anuales de gas natural a través de la ruta oriental, para los siguientes 30 años, se firmó el pasado mes de mayo entre Xi Jinping y Vladímir Putin. Por ello, no es de sorprender un nuevo memorándum de entendimiento donde Moscú busca reorientar su potente sector energético hacia China, por las recientes sanciones impuestas por Europa y Estados Unidos por el conflicto en la frontera de Ucrania. Dichas sanciones han llevado a un acercamiento comercial, político y militar entre el Kremlin y el gigante asiático. Tan sólo una semana después de la cumbre de APEC, el 19 de noviembre los ministros de defensa de ambos países se reunieron en Beijing con la finalidad de reforzar sus lazos militares y con la aspiración de crear un sistema colectivo de seguridad regional. Desde 1989 --tras los hechos de Tiananmen- y debido al embargo militar decretado por parte de EEUU y la Unión Europea al gobierno Chino, Rusia funge como su principal proveedor de armas; aunque con restricciones a su tecnología militar de mayor avance.

Por otro lado, el camino de la integración comercial mostrado en la Cumbre de la APEC ha planteado una confrontación entre las dos economías mayores del mundo, con Estados Unidos auspiciando el Acuerdo Transpacífico (TTP, por sus siglas en inglés), sin la participación de China pero con la participación de Australia, Brunei Darussalam, Canadá, Chile, Estados Unidos, Japón, Malasia, México, Nueva Zelandia, Perú, Singapur y Vietnam - cuyas economías representan cerca del 40% de la economía mundial-. China de su parte promueve el ALCAP --Área de Libre Comercio Asia Pacifico- entre los integrantes del APEC.

En el contexto de la economía mundial -llena de incertidumbres-, es incuestionable que se han venido gestando incidencias que han contribuido a los cambios tanto geopolíticos como geoeconómicos -especialmente a la luz de la crisis económica internacional- dando como resultado la aparición de nuevos actores e instituciones en la escena internacional. Según el CRIES, en su anuario de integración, "¿Atlántico vs. Pacífico? : América Latina y el Caribe, los cambios regionales y los desafíos globales" (2014), China tiene la potencialidad para financiar el comercio global a las naciones deficitarias por todas las razones vinculadas a su fortaleza económica siendo que no es aún emisor de una divisa.

China también logró reflejar su liderazgo global en materia diplomática y comercial en la cumbre. A Japón le mandó la señal que los dos temas de conflicto entre ellos y Estados Unidos para la conformación del TPP, no serán obstáculo para el ALCAP, por las excepciones que le dio a Corea del Sur. Esto fue a pesar de las disputas territoriales con Japón, siendo este encuentro el primer acercamiento entre los líderes de ambos países asiáticos después de tres años. Las islas Diaoyu, en mandarín o Senkaku, en japonés, según la BBC "Importan porque están cerca de rutas marítimas importantes, ofrecen zonas de pesca ricas y yacen cerca de reservas potenciales de petróleo y de gas. Tienen también una posición estratégicamente significativa, en la competencia creciente entre Estados Unidos y China sobre la primacía militar en la región del Asia Pacífico". El conflicto existe desde el final de la primera guerra -sino- japonesa (1894-1895) cuando pasó de control chino a control japonés. Fueron reclamadas por China en la década de 1970 y continúan en disputa. El mandatario Chino tuvo también una reunión con el presidente Truong Tan Sang de Vietnam, país con el que también ha mantenido conflictos debido a la disputa territorial en el mar del sur de China (Islas Spratly).

Este escenario internacional refleja el papel crecientemente importante que desempeña China dentro de la escena geoeconómica y geopolítica, dejando en claro cómo piensa llevar a buen puerto sus relaciones comerciales y políticas para la conformación de la ALCAP. Este escenario sin duda resulta relevante para América Latina porque por su parte Estados Unidos --actual primera economía mundial- quiere garantizarse el mercado del continente americano asegurando las preferencias comerciales -que aún mantiene- y por su parte China --segunda economía mundial- busca dominar económicamente en Sudamérica, como socio exportador de varios países latinoamericanos y con la apertura de sus bancos en el continente. Es hasta el momento el segundo socio comercial en la cuenca del Caribe, pero su lugar lo mantiene muy cerca a Estados Unidos.

1) http://www.cries.org/wp-content/uploads/2014/11/Anuario-2014-1.pdf

Por Oscar Ugarteche, economista peruano, trabaja en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México. Miembro del SNI/Conacyt. Coordinador del Observatorio Económico de América Latina (OBELA) www.obela.org y presidente de ALAI www.alainet.org


Miriam E. Chaverría Reséndiz, miembro del proyecto OBELA, IIEc-UNAM

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Lunes, 15 Diciembre 2014 16:03

Cuando el comercio no es integración

Cuando el comercio no es integración


Nacida en 2011, la Alianza del Pacífico responde a un modelo de integración hacia afuera que promueve importaciones industriales y exportaciones de productos sin elaborar, gracias a aranceles muy bajos. Algunos la visualizan como el modo de bloquear la expansión de la interconexión China-Brasil a través del Mercosur.

 

"Los tres gobiernos sudamericanos del grupo (Chile, Colombia y Perú) tienen en común no haber firmado el acta de constitución del Banco del Sur, no tener acuerdos comerciales vigentes con el Mercosur, tener Tlc firmados con Estados Unidos y carecer de un sector industrial nacional significativo", escribía el economista Óscar Ugarteche días antes de la conformación de la Alianza del Pacífico, en 2011 (Alai, 26-IV-11).
La Declaración de Lima, firmada el 28 de abril de aquel año por los presidentes Alan García, anfitrión y articulador de la alianza, Sebastián Piñera, Felipe Calderón y Juan Manuel Santos, defiende "la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas", pero advierte a la vez que se trata de establecer la alianza "sobre la base de la homologación de los acuerdos de libre comercio existentes".


La Alianza del Pacífico se fue consolidando rápidamente. Además de la firma del acuerdo marco se llegó a la integración de las bolsas de valores de los tres países sudamericanos a través del Mercado Integrado Latinoamericano, que se terminó de procesar en la novena cumbre, meses atrás, con la incorporación de México. El objetivo era establecer "un mercado regional para la negociación de títulos de renta variable de los tres países", de modo que inversionistas e intermediarios tengan "un mundo de oportunidades" para "comprar y vender las acciones de las tres plazas bursátiles" (www.mercadomila.com). Los fondos de pensiones pueden moverse entre los diversos mercados nacionales sin restricciones.


Miradas antagónicas .


Los cuatro países que integran la alianza representan el 37 por ciento del Pbi regional y la mitad de las exportaciones. Entre los países que tienen el estatuto de observadores figuran, en América Latina, todos los de Centroamérica menos Nicaragua y obviamente Cuba, además de Paraguay, Ecuador y Uruguay. Por otro lado, Costa Rica y Panamá son candidatos a integrarse a la alianza. A ellos se suman más de una decena de observadores de otros continentes, desde el Reino Unido y Alemania hasta China y Estados Unidos.


Un hecho definitorio para ser miembro son los tratados de libre comercio. "Si un Estado observador tiene acuerdos de libre comercio con al menos la mitad de los estados parte, podrá solicitar ser candidato para adhesión a la Alianza del Pacífico", puede leerse en los lineamientos para los observadores.


Aunque los presidentes de los cuatro países latinoamericanos miembros plenos de la alianza se han empeñado en decir que ésta "no es contra nadie", como suele repetir el colombiano Juan Manuel Santos, sus patrocinadores no ocultan sus intenciones. El periodista de la Cnn Andrés Oppenheimer, cercano al gobierno estadounidense, lo dice sin vueltas en El Nuevo Heraldo, de Miami: "La Alianza del Pacífico se está consolidando como un bloque económico con enorme potencial mientras que el Mercosur se está convirtiendo en un comité político y está cada vez más debilitado por disputas internas. El mundo se encamina hacia una economía de superbloques y la Alianza del Pacífico está dando los pasos adecuados para insertarse en la nueva realidad mundial" (Bbc, 21-VI-14). Mario Vargas Llosa, uno de los más entusiastas defensores de la alianza, cree que "tiene un gran futuro y será uno de esos acuerdos que van a funcionar e impulsar la integración económica, social y política de la región" (El Mercurio, Santiago, 25-I-14). El diario madrileño El País se empeña en contrastar las realidades de la Alianza y del Mercosur, con argumentos que son amplificados letra por letra por las derechas (y algunas izquierdas) de la región. La Alianza del Pacífico "ha apostado por la economía de mercado y por los acuerdos de libre comercio", tiene mayor confianza de los inversores internacionales y los organismos de crédito y "los que gobiernan tienen una tendencia menor a caer en la demagogia", sostiene el matutino. Por el contrario, las tres grandes economías del Mercosur (Argentina, Brasil y Venezuela) "son más intervencionistas y son percibidas como menos amigables con el libre comercio y la inversión extranjera" (13-VI-14). El País califica a los gobiernos de Buenos Aires y Caracas como "populistas" que "tienen problemas para controlar la inflación y para conseguir financiación externa". Consciente de la poderosa influencia de su línea editorial, el diario excluye cualquier mención a la violencia en México o Colombia, en contraste con la lupa que pone sobre países como Venezuela.


La alianza en la geopolítica global


Según el coordinador del Observatorio Económico de América Latina, Óscar Ugarteche, en los hechos la alianza incluye a Estados Unidos. "Por los tratados preexistentes Estados Unidos es el quinto integrante de hecho de la Alianza" (Bbc, 21-VI-14), escribe el economista peruano. En su opinión, el Mercosur cuenta con "un proyecto industrial encabezado por Argentina y Brasil mientras que la Alianza del Pacífico es un modelo de crecimiento por la vía exportadora de materias primas. El modelo Mercosur privilegia el mercado doméstico y los salarios, el de la Alianza está más basado en la ventaja competitiva de cara al exterior, que exige restricción salarial".


El Mercosur abarca a 276 millones de personas, 68 millones más que la Alianza, y presenta una renta per cápita de 3 mil dólares más. "La gran pregunta es cuál de los dos modelos es el más adecuado para las necesidades del mundo actual. El debate no es nuevo. Se viene discutiendo desde los años cuarenta. Es posible que en el fondo terminen coexistiendo y complementándose", señala Ugarteche.
Es evidente que la mayor potencialidad de la Alianza del Pacífico es su integración en un conglomerado más vasto, orientado por Estados Unidos como parte de su "cerco" a China: el Acuerdo de Asociación Trans-Pacífico. Según el analista Alfredo Jalife-Rahme, la Alianza del Pacífico "no tiene carácter ofensivo frente a China, sino más bien defensivo", ya que se propone "impedir la penetración china a Latinoamérica" (La Jornada, 26-V-13). En opinión de Ugarteche, en cambio, la Alianza fue creada para "contrapesar la influencia de Brasil en Sudamérica" (Alai, 26-IV-11). Pero ese contrapeso no lo representan los cuatro, ni siquiera México, un país industrializado, sino Estados Unidos, dice, que es la verdadera potencia exportadora en busca de mercados. El economista sostiene que la "integración estratégica" es aquella que llevan adelante los intereses empresariales y que luego formalizan los estados. Por eso busca rastrear la cuestión empresarial y se pregunta qué hace México en el bloque. Por un lado, apunta, este país ya ha sido económicamente cooptado por Estados Unidos a través del Nafta. Por otro, tiene megaempresarios como Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del mundo, con inversiones en los tres miembros sudamericanos del bloque.


Un reciente documento emitido por la Cepal, titulado "Hacia la convergencia en la diversidad", defiende "la gradual convergencia entre la Alianza del Pacífico y el Mercosur", que "constituiría una oportunidad histórica de avanzar hacia una integración de verdadero alcance regional". El organismo de las Naciones Unidas no toma en cuenta, en sintonía con los gobiernos del Norte, otras instancias de integración regional, como la Unasur y la Celac, o bien no las considera relevantes.


Ugarteche responde que la convergencia entre ambos bloques puede ser un modo de "resucitar el Alca bajo una nueva forma". La suma de los dos, escribe, "sesgará los acuerdos hacia los países con el menor arancel", siguiendo el principio de "nación más favorecida" (Alai, 2-XII-14).


En su intervención, la semana pasada, en el seminario internacional Integración y Convergencia en América del Sur, previo a la cumbre de la Unasur realizada en Quito, el ex presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva destacó los problemas que atraviesa la integración regional. "La crisis económica mundial ha tenido un efecto que inhibió las iniciativas de integración", afirmó. Hay una necesidad de los países sudamericanos de integrar sus cadenas productivas, pero también de coordinarse políticamente, y en lo social, dijo. Algunos de los logros mayores de la Unasur fueron la creación de la Escuela de Defensa Suramericana (como parte del Consejo Suramericano de Defensa) y el Banco del Sur, afirmó Lula, y enfatizó que integración implica "construir un pensamiento estratégico latinoamericano y caribeño".
INVERSIONES PARA QUÉ.


Es probable que el acercamiento entre la Alianza del Pacífico y el Mercosur obedezca a los efectos de la crisis mundial que se refleja en la actual caída de los precios de los commodities (el oro perdió un 37 por ciento, la plata más del 60, el petróleo un 40 en apenas seis meses, el cobre un 25 por ciento). El ciclo de los commodities caros puede haber llegado a su fin.
Este año la inversión extranjera directa está cayendo un 23 por ciento en América Latina, poniendo fin a varios años de expansión. La merma se nota sobre todo en los países de la Alianza del Pacífico: México es el más afectado, pero también Chile (16 por ciento menos de inversión) y Perú (menos 18 por ciento). Por el contrario, la inversión extranjera sigue creciendo en Brasil (Cepal, 24-X-14).


En este aspecto los contrastes entre la Alianza del Pacífico y el Mercosur son muy marcados. Según informes de la Cepal, en Chile la mitad de las inversiones extranjeras directas van a la minería y un quinto al sector financiero. En Colombia, más del 50 por ciento se concentra en petróleo y minería, y en Perú la minería absorbe alrededor del 70 por ciento. En Brasil, el país más industrializado de la región, la relación es justamente la inversa: la industria manufacturera absorbe alrededor del 40 por ciento de las inversiones mientras las actividades extractivas concentran apenas el 13. Argentina y Uruguay tienen una situación intermedia entre Brasil y los países andinos.


El caso más preocupante es el de Chile, por su incapacidad de absorber productivamente los flujos de inversión extranjera directa que recibe, toda vez que el 26 por ciento de ellos son reinvertidos inmediatamente fuera del país por las subsidiarias chilenas de empresas extranjeras. La Cepal concluye que el país andino, colocado como modelo a seguir por buena parte de los economistas de la región, es apenas "una puerta de entrada para otros mercados latinoamericanos".


No todo es crecer y vender 

A menudo se confunde la integración con la apertura de mercados. No se trata sólo de exportar, sino de la calidad de las exportaciones, dice Ugarteche. El caso europeo es sintomático. El comercio intrazona, dentro del bloque de la UE, representa desde 1993 alrededor de dos tercios de las exportaciones de sus países miembros. Y eso no ha variado sustancialmente (70,6 en 2011). Por eso se considera que Europa es una economía relativamente autónoma. La región de Asia, convertida en la nueva locomotora del mundo, tiende hacia un comportamiento comercial similar al europeo. En 2011 el 53 por ciento de su comercio era intrarregional, mientras el de América del Norte se elevaba al 48 en el mismo año. Son economías complementarias, lo que no quiere decir que sean simétricas.


En lo que respecta a América Latina, una parte muy minoritaria de sus exportaciones se quedan dentro de la región. Pero con una diferencia sustancial entre el Mercosur y la Alianza del Pacífico. En 2013 el 14 por ciento de las exportaciones del Mercosur eran dentro del bloque (porcentaje que disminuyó desde el ingreso de Venezuela, que exporta casi solamente petróleo). Para la Alianza del Pacífico, el porcentaje es de apenas el 3,5.


En este punto surgen dos consideraciones. Una, que no hay integración sin potenciar el comercio intrazona. Dos, que en el caso del Mercosur el 70 por ciento de las exportaciones dentro del bloque son de productos manufacturados: lo que se vende al exterior tiene valor agregado por mano de obra calificada. El caso más destacado es el comercio bilateral Brasil-Argentina, que en 2013 superó los 35.000 millones de dólares, el 60 por ciento del comercio intrabloque.


Sin integración productiva no hay la menor posibilidad de integración regional, apuntan economistas como el peruano. De lo contrario, la llamada integración es apenas disminución de barreras comerciales que siempre favorecen al más poderoso.
La integración en las cadenas de valor, regionales o globales, puede ser el camino más rápido para el desarrollo industrial, piensa, por ejemplo, Lula. "Un 80 por ciento de las exportaciones mundiales de bienes y servicios corresponde a comercio en cadenas de valor, asociado a la participación de empresas multinacionales", señalaba la Cepal en su último informe. Insertarse en cadenas como la automotriz, la electrónica, la aeronáutica, la de vestimenta, que sean complementarias y no competitivas con los demás países de la región, es uno de los pasos clave de la integración.


"Un factor importante en la conformación de las grandes 'fábricas' mundiales han sido los procesos de integración regional profunda en torno a megamercados. Un ejemplo destacado es la denominada 'fábrica Asia', espacio constituido por China, Japón, la República de Corea, Hong Kong, la provincia china de Taiwán y las diez economías que son parte de la Asociación de Naciones de Asia Sudoriental (Asean). Todas estas economías forman en la práctica una región integrada por medio de los flujos de comercio e inversión extranjera directa, especialmente en el sector manufacturero", destaca la Cepal.


Argentina y Brasil han sido capaces de crear una cadena propia, la automotriz, pero el comercio bilateral incluye más de 20 grupos de productos industriales, intermedios y de consumo final, que supone el 67 por ciento del total intercambiado. "El comercio entre ambos países es altamente intensivo en productos intermedios, con un patrón marcadamente intraindustrial en el segmento de los bienes intermedios industriales y semielaborados", apunta la Cepal. Sólo la cadena automotriz responde por la mitad del comercio entre ambos. A ella deben sumarse desde 2013 la presencia de productos con alto contenido tecnológico, como pequeñas aeronaves (de hasta 15 mil quilos), piezas y partes para la industria aeronáutica y los productos medicinales y farmacéuticos. Otra cadena que los dos mayores socios del Mercosur han sido capaces de construir es la de la industria siderúrgica y metalmecánica. Ambos se vieron beneficiados por ese tipo de intercambio, cuya consolidación supuso decisiones políticas y marchar a menudo contra la corriente imperante. Algo así no se improvisa ni se deja al libre juego de las fuerzas del mercado. En los procesos exitosos de integración, por el contrario, esas fuerzas fueron sofrenadas.

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