Nace Stay Grounded, una plataforma para tratar de frenar la expansión del tráfico aéreo

El pasado 29 de junio fue un día histórico para la aviación comercial. Un total de 202.157 aviones surcaron el cielo en los cinco continentes batiendo todos los récords, tal y como registró la web sueca FlightRadar24, que muestra información en tiempo real sobre la congestión aérea alrededor del mundo. Por primera vez, se batía la astronómica cifra de 200.000 vuelos en un solo día: 19.000 de ellos lo hicieron al mismo tiempo. 

El imparable crecimiento de la aviación comercial ha llevado a más de 100 organizaciones de todo el mundo, entre las que se encuentran las españolas Amigos de la Tierra y Ecologistas en Acción, a crear la red Stay Grounded, una plataforma que ha elaborado un documento con 13 pasos para cambiar el modelo de aviación actual y llevar a cabo una transición hacia un sistema de transporte socialmente justo y ecológicamente sostenible. Durante estas semanas, Stay Grounded organizará en 15 países diversas protestas ciudadanas para detener la construcción o expansión de cerca de 1.200 aeropuertos de todo el mundo.


El lanzamiento de la red coincide con el mes en el que la Organización de Aviación Civil Internacional (ICAO) decidirá sobre CORSIA, una estrategia interna de reducción de emisiones que, si bien tiene el objetivo de alcanzar "un crecimiento de carbono neutral" para después de 2020, está basada íntegramente en la compra de créditos de carbono a proyectos de compensación. Un movimiento que los impulsores de Stay Grounded consideran un “lavado de cara verde” para detener cualquier tipo de posible regulación del sector.


Los datos son contundentes: la aviación es el medio de transporte con mayor impacto climático y es responsable directa del 5% de las emisiones de efecto invernadero en España. De hecho, a pesar de ser un medio de transporte que solo mueve al 10% de la población, supone el 20% de las emisiones del sector del transporte en nuestro país.
Usar el sentido común

“Stay Grounded nace para buscar el sentido común en la aviación actual”, cuenta a El Salto Héctor de Prado, coordinador de Clima y Energía de Amigos de la Tierra. “Se trata de evitar casos como los que conocemos bien en el Estado español, donde se han hecho inversiones astronómicas para aeropuertos fantasma o infrautilizados, como los de Castellón o Ciudad Real. Y al mismo tiempo, el objetivo es frenar los planes de expansión de nuevas terminales y servicios de las infraestructuras aeroportuarias que sí se están utilizando”.
“El cambio climático no está a la vuelta de la esquina: lo tenemos encima”, asevera De Prado. Y frente a ello, toca actuar. “Durante décadas, la industria de la aviación se ha beneficiado de estímulos y privilegios por parte de los países y ha comprado créditos de compensación para poder mantener sus emisiones. Llegado a este momento, esto tiene que cambiar”.


En este cambio, los ciudadanos también han de jugar un papel protagonista. “Mucha gente no es consciente de lo que implica viajar en avión, y creemos que parte del problema es que no hemos sabido transmitir el impacto que conlleva”, reflexiona. ¿Alternativas? “Estamos convencidos de que, por ejemplo, si hubiera una buena conexión de trenes nocturnos entre grandes capitales de España, eso evitaría que mucha gente cogiera aviones. Porque a muchos tampoco les gusta tener que desplazarse a 20 o 30 kilómetros de la ciudad, pasar los controles de seguridad, tener esperar en la zona de embarque… Si existiera la oportunidad de viajar en tren, con conexiones desde el centro de la ciudad, estoy convencido de que una mayoría lo elegiría frente al avión”.


Los impulsores de Stay Grounded son conscientes de que luchan contra gigantes. Aun así, creen que hay esperanza: “El modelo actual tiene vuelta atrás, pero será un poco doloroso para todos. En primer lugar para las empresas, porque hay que empezar a poner impuestos por la quema de combustible fósil y por el número de pasajeros. Lo será para el propio negocio de la aviación, que genera muchos puestos de trabajo. Y por último, lo será también para las personas a las que nos gusta viajar, que estamos disfrutando unos precios muy bajos y que no se corresponden con el impacto real que tiene nuestra manera de viajar”, señala el coordinador de Clima y Energía de Amigos de la Tierra. “Creo que, antes o después, habrá una reducción drástica del número de pasajeros. Es importante que así sea”.

Por Dani Cabezas
El Salto

 

Publicado enMedio Ambiente
Miércoles, 26 Septiembre 2018 07:42

Afianza EU rechazo a la globalidad

Afianza EU rechazo a la globalidad

Fue tal vez la respuesta más efectiva jamás hecha a Donald Trump por la comunidad internacional: la risa.

Al iniciar su discurso ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Trump recurrió a su ya muy común autoelogio: "En menos de dos años mi gobierno ha logrado más que casi cualquier otro en la historia de nuestro país", declaró, ante lo cual se escuchó una cascada de risas en la gran sala. Trump, sorprendido, titubeó, insistió en que "es la verdad" y admitió que "no era la reacción que esperaba".

Lo demás fue un asalto contra lo que representa esta máxima institución multilateral mundial y la afirmación de que Estados Unidos rehusará ceder su "soberanía" ante el orden, leyes y agencias supranacionales, fue recibido en silencio por casi todos los 192 estados miembros de la ONU.

Trump destacó sus supuestos logros económicos, diplomáticos y de seguridad, indicando las negociaciones con Corea del Norte y la cooperación entre países del Golfo Pérsico, sobre todo Arabia Saudita, en la lucha "antiterrorista". En la casa mundial dedicada a la paz, el estadunidense celebró: "nuestra fuerza militar será más poderosa de lo que ha sido jamás".

Ignorando lo que minutos antes había exhortado desde ese mismo podio el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, sobre la urgencia de fortalecer el multilateralismo para abordar los problemas más graves que enfrenta el mundo, Trump proclamó lo opuesto: "Rechazamos la ideología del globalismo y abrazamos la doctrina del patriotismo".

Indicó que ordenó el retiro de su país de varios acuerdos apoyados por la ONU, entre ellos el tratado nuclear con Irán, así como de algunas instancias, como el Consejo de Derechos Humanos y de la Corte Penal Internacional, al afirmar: "nunca rendiremos la soberanía de Estados Unidos a una burocracia global no electa y que no rinde cuentas".

Señaló que su gobierno está haciendo lo mismo en el ámbito económico y comercial, donde las reglas y acuerdos son empleados para tomar ventaja de Estados Unidos, sobre todo por China. Como ejemplo de sus logros en este rubro, mencionó que acababa de concluir un acuerdo comercial con México (no mencionó a Canadá).

Al mismo tiempo que invitó a los otros gobiernos a sumarse a su mantra de la defensa de la "soberanía", procedió a amenazar la de varios países.

Anunció nuevas sanciones contra los colaboradores más cercanos del presidente Nicolás Maduro en Venezuela, donde Trump declaró: "estamos atestiguando una tragedia humana", porque "el socialismo ha llevado a la bancarrota al país rico en petróleo y llevado a su pueblo a la pobreza abyecta", con la ayuda de "sus patrocinadores cubanos". Convocó a los presentes a un esfuerzo para "restaurar" la democracia en ese país.

En un curioso retorno a la guerra fría, en este contexto comentó que "virtualmente todo lugar en que se ha intentado el socialismo o comunismo, se ha producido sufrimiento, corrupción y degradación", por lo que aconsejó que "todas las naciones del mundo deberían resistir al socialismo y la miseria que lleva a todos".

Poco después de su discurso, continuó con su ataque a Venezuela en comentarios a medios, señalando que el gobierno de Maduro "es un régimen que francamente podría ser derrocado muy rápidamente por los militares, si éstos deciden hacer eso".

Explícitamente, refrendó la Doctrina Monroe como política de su gobierno, al decir que en el hemisferio occidental "estamos comprometidos con mantener nuestra independencia de la intrusión de poderes extranjeros expansionistas".

En su discurso ante la Asamblea General, Trump también condenó al régimen de Irán, al cual acusó de ser una "dictadura corrupta" que "siembra caos, muerte y destrucción", y aseguró: "no podemos permitir que el principal patrocinador de terrorismo en el mundo posea las armas más peligrosas del planeta".

También advirtió que intervendrá en Siria si ese régimen emplea armas químicas.

Al ilustrar su defensa de la "soberanía", resaltó como ejemplo que ya está construyendo su muro fronterizo con México.

Notables por su ausencia en la ponencia de Trump: el cambio climático y Rusia.

En el transcurso del día, varios oradores rechazaron la visión de Trump y otros se defendieron de sus amenazas.

El presidente francés, Emmanuel Macron, retomó el exhorto del secretario general ante la Asamblea General contra el aislacionismo y afirmó que el "nacionalismo siempre lleva a la derrota", y pidió a los estados miembros que "no acepten la erosión del multilateralismo", algo que recibió una ovación (Trump no se ganó ni una).

El presidente de Irán, Hassan Rouhani, señaló que el rechazo al multilateralismo es "un síntoma de la debilidad de intelecto; revela incapacidad para entender un mundo complejo e interconectado". Acusó a Trump y a sus aliados de querer derrocar a su gobierno y de violar el derecho internacional, así como sus obligaciones estatales por retirarse del acuerdo nuclear de 2015. Argumentó que "el entendimiento de relaciones internacionales por Estados Unidos es autoritario", y advirtió contra gobiernos que fomentan "nacionalismo extremista y racismo", lo cual comparó con el nazismo.

Mientras tanto, varios líderes sudamericanos –entre ellos los presidentes de Ecuador, Brasil y Argentina–, parecieron responder al llamado de Trump contra Venezuela. En sus discursos criticaron al gobierno de Maduro por violaciones de derechos humanos, y el argentino, Mauricio Macri, anunció que su país presentará ante la Corte Penal Internacional (a pesar de que Trump la declaró "ilegítima") "los crímenes de lesa humanidad de la dictadura venezolana".

El secretario general Guterres, quien declaró que el mundo padece "un desorden de déficit de confianza" ante una ola populista y la fragmentación social, alertó de dos problemas cada vez más urgentes que definirán el futuro inmediato del planeta. "El cambio climático procede más rápidamente que nosotros y si no cambiamos curso en los próximos dos años, arriesgamos un cambio climático desatado", declaró, y advirtió que nuevos avances en tecnología representan tanto oportunidades como riesgos cada vez más peligrosos, sobre todo si se emplean para fines bélicos. Ante estos desafíos, afirmó, la cooperación internacional es más necesaria y urgente que nunca y señaló que "el multilateralismo está bajo fuego justo cuando más lo necesitamos".

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Un millonario japonés compra el primer billete comercial a la Luna

Yusaku Maezawa viajará a bordo de la nave BFR, de SpaceX, la compañía con la que Elon Musk quiere contribuir a que el ser humano se convierta en una especie multiplanetaria

 Yusaku Maezawa se ha convertido en el primer ser humano en comprar un billete a la Luna. El empresario japonés, de 42 años, fundador de las compañías de comercio electrónico Start Today y Zozotown, tiene un billete para el primer viaje tripulado privado al espacio, previsto para el año 2023, a bordo de la nave BFR, de SpaceX, la compañía con la que el multimillonario Elon Musk quiere contribuir a que el ser humano se convierta cuanto antes en una especie multiplanetaria.


Maezaewa, según ha informado él mismo esta noche en la sede de SpaceX en Los Ángeles, no viajará solo. El empresario, coleccionista de arte, que en las subastas del año pasado pagó 110,5 millones de dólares por una obra de Basquiat, ha tenido la idea de invitar a bordo de la nave a entre seis y ocho destacados artistas de todo el mundo, aún por elegir. Un pintor, un escultor, un músico, un arquitecto, un director de cine, un fotógrafo y un diseñador de moda. “Artistas que representen a la Tierra en su viaje a la Luna”, ha explicado. Pasarán una semana en el espacio con todos los gastos pagados y, a su regreso, crearán una obra inspirada por la experiencia. “¿Qué sentirán al ver la Luna y la Tierra desde el espacio? ¿Y qué crearán?”, se preguntaba el empresario. El proyecto se llama Dear Moon (Querida Luna), y ya cuenta con una página web que se ha lanzado esta noche.

“Desde que era un niño, he amado la Luna”, ha asegurado Maezawa. El empresario, dueño de una riqueza estimada en 2.900 millones de dólares, según Forbes, ha irrumpido en el escenario, con una camiseta de Basquiat diseñada por Comme des Garçons, y ha dicho: “¡He elegido ir a la luna!”. Ha comprado, de hecho, todos los billetes. Con la cantidad aportada, previsiblemente tan astronómica como el viaje y que no han querido revelar, Maezawa contribuye a financiar el sueño espacial de Musk, que prevé otras vías de ingresos como la puesta en órbita se satélites comerciales.

BFR (Big Falcon Rocket) es el nuevo cohete de SpaceX, la compañía de Musk que cumple ahora 10 años y que ya ha mandado al espacio una nave que portaba un coche Tesla. BFR, que esta noche se ha presentado con cierto detalle técnico y que está previsto que empiece a realizar pruebas el año que viene, es el prototipo en el que el empresario basa su proyecto de lograr llevar la vida humana de manera permanente a Marte y con el que quiere llegar a la Luna (sin alunizar) medio siglo después de la última misión Apolo.


Un cohete aún no probado

Esta no es la primera vez que Musk ha prometido enviar turistas a la Luna. El año pasado, dijo que dos turistas pagarían por orbitar la Luna en 2018, pero esos planes no se materializaron, informa AFP.


El viaje se llevará a cabo a bordo del Big Falcon Rocket (BFR), que hasta ahora solo se ha mostrado en diseños e imágenes. Mientras la expectativa crece sobre el cohete, Musk tuiteó tres imágenes, mostrando que tendrá una primera parte con motores y sistemas de combustible, y una segunda con la nave en la que viajarán los pasajeros. Musk estimó que su construcción podría tener un costo de unos 5.000 millones de dólares.


Al igual que en los cohetes desarrollados antes por SpaceX, el Falcon 9 y el Falcon Heavy, la primera parte puede separarse del resto del cohete y regresar a la Tierra para un aterrizaje vertical. La nave continuará hacia la Luna, impulsada por sus motores.


La forma del BFR es una reminiscencia de los transbordadores espaciales, las naves que llevaron a los astronautas al espacio 135 veces desde 1981 hasta 2011. Musk ha dicho que quiere que el BFR tenga capacidad para unas 100 personas. El volumen de su área presurizada interior sería comparable a la de un Airbus A380, algo que nunca se ha hecho. También sostuvo que el sistema de lanzamiento podría algún día ser utilizado para colonizar la Luna y Marte, a fin de hacer de los humanos una especie "multiplanetaria", aunque esos destinos tienen distinta complejidad: mientras que un viaje a Marte puede llevar de dos a seis meses, ir a la Luna suele demandar unos tres días.

Washington 18 SEP 2018 - 03:41 COT

El trato a los animales no humanos, una consideración moral

El dualismo filosófico de autores como Descartes ha servido históricamente para desarrollar una lógica del dominio sobre los animales no humanos ajena a su sufrimiento. La consideración empática de este, sin embargo, puede servir de fundamento a una ética animalista que acabe con su explotación.

Desde la filosofía en particular y desde la sociedad en general debe llevarse a cabo una reflexión profunda sobre los valores que rigen nuestra forma de ser, pensar y sentir para desenmascarar aquellos provenientes de una ideología dominante e interesada que se imponen sobre aquellos que son construidos desde la reflexión y el sentir. En consecuencia, algunos filósofos y filósofas consideran que cualquier ética actual debe replantearse la relación que los seres humanos establecemos con el resto de animales y el lugar que ocupamos unos y otros en el mundo. No deja de ser sorprendente cómo en la actualidad se ha logrado un gran avance, al menos teórico, en aspectos morales referentes a las relaciones entre los seres humanos y entre éstos con el medio ambiente, pero en cambio, apenas se cuestiona nuestra relación con los animales no humanos. Es necesario no sólo desarrollar una conciencia exclusivamente ecologista sino también animalista, puesto que el sufrimiento ocasionado a los animales se ha visto multiplicado a un ritmo alarmante en las últimas décadas a causa de la ganadería industrial -que concibe al animal como una máquina de producir carne- y de la investigación tanto militar como farmacéutica.
Filosofía y objetualización de los animales no humanos


Si analizamos esta temática siguiendo un recorrido histórico-filosófico -tal y como hace Alicia Puleo en su obra Ecofeminismo para otro mundo posible- podemos abordarla desde dos perspectivas antitéticas. Por un lado, una visión animalista (1) que considera a los animales no humanos como seres sintientes con capacidad para sufrir, por lo que no puede existir ningún tipo de justificación moral que acepte su sufrimiento; y por otro lado, una visión no animalista y por lo tanto, antropocéntrica y especista (basada, consecuentemente, en la exaltación exclusiva de los rasgos humanos) fundamentada en una contraposición entre lo humano y lo no-humano, degradando y sometiendo a este último y, por tanto, privilegiando al primero.


Esta segunda visión, que es la que ha prevalecido históricamente sobre la primera, se basa en lo que la filósofa australiana Val Plumwood denomina la “lógica del dominio” y que ha ido construyéndose y desarrollándose en diferentes estadios y momentos históricos. Comienza con la asimilación de los dualismos opuestos y jerarquizados mente/cuerpo,

razón/naturaleza teorizados por Platón. Para el filósofo ateniense existen dos tipos de realidades: las Ideas que forman el mundo inteligible (un mundo autónomo y sólo perceptible por la razón) y el mundo de los objetos sensibles y materiales que se captan mediante los sentidos, tal y como lo expone metafóricamente en su conocido mito de la caverna. Según esta alegoría, el mundo que captamos no es más que una caverna donde vivimos como prisioneros creyendo que las sombras que percibimos son los objetos reales. Esta diferenciación entre los dos mundos conlleva una valoración positiva del mundo racional y espiritual frente a una valoración negativa del mundo material y natural percibido por los sentidos.


Este dualismo se radicaliza con Descartes despojando a lo no humano de cualquier capacidad de pensar y de sentir. Este autor racionalista delimita tres ámbitos de la realidad: el yo, Dios y el mundo. El yo o alma (sólo existente en el ser humano) es una sustancia cuya esencia es el pensar, diferente del cuerpo, cuyo atributo es la extensión, el cual forma parte del tercer ámbito de la realidad, el mundo. Con esta delimitación, Descartes considera que las leyes que se aplican al mundo material son unas (leyes mecanicistas), y las aplicadas al mundo del yo son otras. La filosofía cartesiana “des-anima” por completo a la naturaleza y a todos los cuerpos que la componen, considerándola pura extensión y materia cuyo movimiento sirve para explicarlo todo como si del funcionamiento de una máquina se tratara.


El último estadio diferenciado por Plumwood es la completa instrumentalización de la naturaleza, cuya apropiación y desmesurada explotación por parte de los humanos la ha reducido a una posición de mera mercancía.


Esta razón instrumental de dominio y control total sobre la naturaleza ya fue cuestionada en los años 40 por Horkheimer y Adorno en su Dialéctica de la Ilustración, para quienes los fines científicos, técnicos y económicos son perseguidos por un tipo de racionalidad -la instrumental- despojada de cualquier atisbo de criterio moral puesto que no tiene en cuenta los medios e implicaciones éticas utilizados para alcanzar tales fines.


Si filosóficamente el dualismo iniciado por Platón favorecerá una concepción de dominio sobre la naturaleza, históricamente la oposición entre lo humano y lo no-humano se remonta a las culturas antiguas occidentales asimiladas posteriormente por el cristianismo, desplazando a los animales no humanos al puesto más bajo de la Creación. Tal y como observa Alicia Puleo, esta concepción jerarquizada y de superioridad del humano hace que éste sienta un poder sin límites sobre aquellos y que, además, pueda llevar a cabo cualquier acto de crueldad sin ningún tipo de carga moral, sobre todo a partir del terreno allanado por la concepción cartesiana del animal-máquina incapaz de sentir placer ni dolor.


Filosofía y animalismo


Desde una perspectiva animalista podemos remontarnos filosóficamente al hilozoísmo de la escuela jónica presocrática, posteriormente asumido por la escuela estoica, quienes defendían la existencia de una fuerza intrínseca en los seres naturales que hacía que los organismos vivos se desarrollasen al tiempo que constituían una perfecta armonía con el resto de los seres. Las cosmovisiones renacentistas asumirán está concepción animista presocrática y estoica, percibiendo una Naturaleza reconciliada con el ser humano y no opuesta al mismo. Pero esta percepción renacentista pronto será sustituida por el mecanicismo del siglo XVII, al considerar al universo como un máquina, como un reloj sin vida, reducido a una mera extensión.


No obstante, esta concepción mecanicista generará una controversia que trasciende el propio siglo de Descartes. Pensadores como Maupertuis, Bentham y Mill argumentan que los animales son seres sensibles con capacidad de sentir dolor o placer, por lo que causarles el más mínimo dolor sin necesidad es una crueldad y una injusticia, y en esto radica su exigencia ética. Para Jeremy Bentham, por ejemplo, la capacidad para sufrir debe ser tenida en cuenta, ya que si un ser vivo sufre, su sufrimiento debe ser considerado como el sufrimiento de cualquiera y no puede existir ningún tipo de justificación moral que rechace que ese ser sufre y que permita por tanto este sufrimiento. El dolor y el sufrimiento ocasionado a cualquier ser deberían ser evitados para estos autores, independientemente de la especie que sufra o sienta dolor. Un dolor o un sufrimiento es igual de perjudicial para el ser que lo padece, independientemente de si es humano o no humano, por lo que ha de tomarse en consideración.


Este razonamiento ha sido utilizado en la actualidad por autores como Peter Singer o Tom Regan basándose en lo que denominan el principio moral básico de la igualdad de consideración. Para estos autores la igualdad entre animales humanos y no humanos no se fundamenta en la igualdad de características asociadas a la capacidad moral y racional o a cuestiones físicas como la fuerza, sino a su capacidad de sentir dolor y placer. El hecho de que otros animales no formen parte de nuestra especie no nos da derecho ni a explotarlos ni a que podamos ignorar sus intereses como seres sintientes.


La reflexión actual en torno al trato ético a los animales debe liberarse de prejuicios y reflexionarse como un problema ético más. Para estos autores, defender una vida digna de los animales sin ocasionarles sufrimiento no es una cuestión de querer equiparar al ser humano con los animales, pero sí de reconocer que son seres sintientes y apelar a la capacidad de empatía que poseemos tomando en consideración ese sufrimiento, pues no existe justificación moral ni racional para ocasionarles un sufrimiento innecesario. Esta reflexión debe partir de la realidad en la que nos situamos y elegimos. O bien nos situamos en una realidad basada en la idea del dominio, o bien en la idea del respeto. Tal y como expresa Angélica Velasco en su obra, La ética animal ¿Una cuestión feminista?: “Está en nuestras manos el mundo que queremos construir. Elegiremos entre un mundo en el que prevalezca la dominación, la explotación de los Otros, humanos y no humanos, o un mundo en el que nuestros actos estén guiados por la actitud ética de respeto y compasión por todos aquellos con los que compartimos el planeta”.

 

Clara E. Paniego Burillo
Profesora de Filosofía

publicado
2018-09-18 10:00:00


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(1) El “animalismo” como movimiento social se desarrolla a partir de la publicación Animal liberation de Peter Singer en 1975, aunque no hay que olvidar que encontramos predecesores teóricos y filosóficos que han sido invisibilizados u olvidados.

Publicado enCultura
¡Politizar la universidad! El proyecto de la Red de Estudios Críticos Latinoamérica

Hace un año, un puñado de profesores y estudiantes nos reunimos para lanzar un proyecto académico nuevo. En principio, queríamos hacer una editorial alternativa que diera cabida a las voces que, normalmente, no tienen espacio en los portales más robustos de medios de comunicación o en los cerrados circuitos universitarios. En ese momento, no estaba claro qué queríamos o hacia dónde estábamos remando, pero era innegable que no nos faltaban las ganas de reinventar nuestro quehacer, mover las fronteras tan fijas que dictaminan qué es y cómo se hace la investigación en ciencias sociales. Queríamos, quizá en un arrebato de locura, reinventar la academia y, más osado aún, sacarla a la calle. Asumimos que el momento histórico que nos ha tocado en Colombia, que yo elevo sin sonrojarme a acontecimiento, exige una nueva universidad; una que sea más ligera para resituarse y más valiente para lanzarse en una tierra de nuevos desafíos. En este contexto es donde nace REC-Latinoamérica (Red de Estudios Críticos Latinoamérica).

Para nadie es un secreto —aunque muchos lo digan en voz baja— que la universidad está atrapada en las lógicas del mercado o, si se quiere, del neoliberalismo en su cara productiva más obscena. Los profesores están agobiados por cargas horarias y trabajos administrativos que dificultan la labor de investigación y, no menos importante, interrumpen el lazo social con los estudiantes y colegas. La investigación tiene que ajustarse a los estrechos parámetros que impone Colciencias que se verifica en la exigencia cada vez mayor de producción de papers especializados y la disminución acelerada de los libros de divulgación. Políticamente, la consecuencia —¿acaso buscada?— es que toda esta economía de la producción y del ranking ha despolitizado gradualmente a la universidad. La universidad se ha vuelto una burbuja que aísla a los profesores (hacedores de papers y proyectos) y a los estudiantes (clientes y consumidores) de las problemáticas más agudas que enfrentamos como país, como continente y como mundo; sin mencionar, en esta misma vía, la distancia con la región en nuestro país. Pareciese que la universidad anda más afanada por puntuar que por rumiar la realidad política.

Por supuesto, acá no se trata de una nostalgia de la universidad que otrora se comprometió con cambios definitivos en el siglo pasado, tampoco del guayabo de una universidad setentera llena de banderas políticas y mítines, ¡se trata de reinventarla! Partamos del hecho de que el quehacer académico tiene una relevancia política. Y es que —valga afirmarlo abiertamente— la universidad es —podría serlo— un espacio político por excelencia; y por político entiendo el campo en donde los asuntos públicos universales, los que nos atañen a todos, deben ser pensados, discutidos y traducidos en actos. En definitiva, la universidad es un lugar de construcción de sujetos políticos con preocupaciones universales. Creo que en un país como el nuestro, la universidad y los intelectuales vinculados a ella están llamados a tener una voz más activa; no solo como la voz del experto (que ahora abundan en el mercado de la licitación y el proyecto), sino como la voz moral que puede disputar los valores políticos y el sentido común de la vida pública. No hablo de un intelectual faro que tiene la verdad, pero sí de un intelectual orgánico comprometido con la transformación axiológica de la comunidad desde su quehacer académico. Necesitamos hoy, más que nunca, más artículos de prensa y más ruido en la escena pública; necesitamos intelectuales del talante de Julio Enrique Blanco, Luís Eduardo Nieto Arteta, Manuel Zapata Olivella, Quintín Lame, Estanislao Zuleta, Virginia Gutiérrez de Pineda y muchos otros que se arriesgaron a hablar de filosofía, historia y política públicamente; aunque muchos también, es justo decirlo, tuvieron que salirse del sistema por estar en la frontera entre las ideas y la calle.

En este contexto nace REC-Latinoamérica. REC quiere estar en la frontera entre la reflexión académica más rigurosa y las problemáticas más acuciantes de las comunidades. Queremos sacar las discusiones académicas a la calle y asumir las discusiones callejeras por académicas. Además, queremos pensar en red; esto significa que la idea del académico romántico, con mal genio y solitario, con una biblioteca grande, debe ser renovada. El conocimiento se hace y construye entre amigos; en comunidades de discusión horizontales que se oponen a los verticalismos de la universidad tradicional. El investigador REC es alguien que no le teme a hacer uso de los medios masivos de comunicación (Facebook, Twitter, YouTube); que escribe columnas de opinión aquí y allá; que realiza entrevistas sin sonrojarse; que no tiene un lugar de enunciación “superior” con respecto a la cultura popular. Esta es la principal razón del uso del significante “REC”, con toda la ambigüedad —adrede— asociada a las formas de registro en TV y radio.

Asimismo, tenemos una vocación crítica; eso explica nuestro apellido. Y por crítica entendemos el ejercicio que busca desnaturalizar las “verdades” que dan forma y estructuran el discurso social; esta es una de las caras de la vocación política. Sabemos que como intelectuales debemos poner el dedo en la llaga, sospechar, invertir las preguntas y poner la mirada en los lugares más inusuales. Se trata de hacer explícito un ejercicio de lectura que olfatea entre líneas y que no traga entero. Queremos desnaturalizar los discursos que mantienen relaciones de dominación y exclusión con respecto al género, la raza, la orientación sexual y la clase social. Y todo esto, en un contexto que no podemos obviar: el de las herencias coloniales. Igualmente, queremos rescatar toda una tradición de pensamiento colombiano, del caribe y latinoamericano; eso sí, sin caer en purismos y desprecios frente al valor de la tradición moderna-europea. Soñamos con construir —¡con todos los que quieran sumarse!— el centro de investigación, pensamiento y formación más importante de la región con influencia social y política. Estamos convencidos que la disputa por el sentido común es el primer paso para salir del atolladero político en el que nos encontramos. En este escenario, la construcción de una sociedad civil, de sujetos políticos, es la primera tarea que nos exige esta época como académicos. Queremos politizar la universidad y movilizar la sociedad civil.

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El café colombiano afronta su peor crisis en una década

La caída del precio internacional golpea a medio millón de familias cultivadoras

 La tradicional cosecha de café que salpica de rojo las verdes montañas de Colombia, y alcanza su pico de producción hacia final de año, se acerca en esta ocasión con un sabor particularmente amargo. La reciente caída por debajo de un dólar por libra del precio internacional del grano está golpeando a los cultivadores colombianos, que se quejan de la que califican como la crisis más profunda en los últimos 10 años y piden una intervención urgente del nuevo gobierno.

Para el tercer productor mundial, por detrás de Brasil y Vietnam, el café es un asunto de Estado. En muchas regiones de este país atravesado por la cordillera de Los Andes, sigue siendo el cultivo predominante. Con algo más de 900.00 hectáreas cultivadas, es uno de los principales sectores de exportación, detrás del petróleo y la minería, e incluso el Paisaje Cultural Cafetero, repartido entre los departamentos de Caldas, Quindío y Risaralda (centro-occidente), es considerado por la Unesco Patrimonio Mundial desde el año 2011.


La angustia de los cafeteros colombianos se hizo insoportable en la última semana. El lunes, el precio del grano en la Bolsa de Nueva York se cotizó a 97 centavos por libra, el nivel más bajo en 12 años. Los cultivadores, representados por la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), han acusado el golpe. “Esto no es una crisis solamente de las 540.000 familias cafeteras colombianas, es una crisis mundial del café, a estos niveles de precio ninguna caficultura es rentable ni sostenible”, explica Roberto Vélez, el gerente de la FNC. “Al productor hay que pagarle al menos el costo de producción más algo de rentabilidad”, agrega.
La crisis, sostienen los caficultores, tiene un componente de oferta y demanda pero también un componente especulativo de los inversores. Por un lado, Brasil, el mayor productor mundial, ha tenido una cosecha más alta. Por otro, los fondos de inversión han venido empujando los precios a un nivel por debajo de un dólar. “No se puede seguir permitiendo que sean actores ajenos a la industria como los fondos de inversión quienes, en un desaforado afán de lucro, determinen el precio de un producto básico tan importante del cual derivan su sustento 25 millones de familias productoras en el mundo”, reclamó la FNC en un comunicado.


A diferencia de otros momentos críticos para el producto que ha identificado a Colombia ante el mundo, el nivel de producción no está amenazado. El país de Juan Valdez exportó más de 14 millones de sacos en el último año, y la cosecha de 2018 ya está encaminada a una cifra similar, entre 13,5 y 14,2 millones. Esa meta no se ve afectada, pero sí la rentabilidad.
La caída del precio


El precio internacional de referencia para los cafés suaves, detalla la FNC, lleva 22 meses cayendo desde 160 centavos de dólar por libra en noviembre de 2016 a cerca de 108 en julio de 2018. Esa baja se ha intensificado en agosto, con el correspondiente descenso del precio interno. Como consecuencia de la caída del precio interno, la federación calcula que el valor de la cosecha será inferior en 1,5 billones de pesos (unos 500 millones de dólares) al valor de 2017, cuando alcanzó los 7,5 billones de pesos (2.522 millones de dólares). El golpe, advierte, lo sentirán tanto las regiones cafeteras como el desempeño general de la cuarta economía de América Latina.


Los cafeteros demandan medidas de choque del Gobierno del presidente Iván Duque. “Tenemos un precio interno por carga que en algunos momentos y en algunas zonas del país está incluso siendo por debajo de los costos de producción”, reconoció este jueves el ministro de agricultura, Andrés Valencia Pinzón. El mandatario “es muy consciente de esta situación y quiere darle una señal a los caficultores en el sentido de que no los va a abandonar”, aseguró el ministro, sin llegar a anunciar medidas concretas ni descartar subsidios.


Por lo pronto, el llamado de auxilio de los cafeteros será atendido la próxima semana con una reunión de urgencia del Comité Nacional de Cafeteros, la primera desde que Duque asumió el poder el 7 de agosto, donde tienen asiento los recién posesionados ministros de Agricultura, Hacienda y Comercio. Los caficultores han manifestado que esperan obtener un alivio de las deudas, apoyos para continuar con un ambicioso programa de renovación de los cafetales y ayudas puntuales con los fertilizantes. La preocupación por los precios también será abordada en varios encuentros internacionales. Vélez, el gerente de la FNC, visitará Brasil en los próximos días, y en septiembre se reunirá en Londres la Organización Internacional del Café.

SANTIAGO TORRADO
Bogotá 25 AGO 2018 - 06:20 COT

Publicado enColombia
Alemania y Rusia se acercan ante el disgusto gasero del sancionador Trump

No fue menor el segundo encuentro en los tres recientes meses entre Ángela Merkel, canciller alemana de la máxima súper potencia geoeconómica de Europa, y Putin, presidente de Rusia, máxima súper potencia militar convencional y a nivel nuclear supersónico/hipersónico/subsónico (http://bit.ly/2PqXvFW). Ambos se encuentran empatados cuando se mide su PIB por el poder adquisitivo (http://bit.ly/2BqekO8): Rusia ostenta una deuda infinitamente menor que Alemania, pero es boicoteada en los monopólicos circuitos financieristas de Occidente.

El pretexto de la reunión fue la asistencia de Putin en Graz a la boda de la ministra de relaciones exteriores de Austria Karin Kneissl con quien bailó largo y (dis)tendido para luego viajar al castillo veraniego de Meseberg de la cancillería alemana.


Deutsche Welle mitigó las expectativas, mientras Angela Merkel reiteró que su principal intención es mantener un “diálogo permanente con Rusia, pese a los muy serios conflictos en el mundo” (http://bit.ly/2PnXjqV).
Un tema nodal fue el retorno de los refugiados sirios a su país, donde tanto Alemania como Francia participarían en su reconstrucción a cambio de “una reforma constitucional” y de “elecciones”.


Un tema sustancial fue el de Ucrania donde Angela Merkel “favorece el estacionamiento de guardianes de la paz de la ONU en la parte oriental” –el legendario Donbass rusófilo y rusófono– con mediación franco-alemana. Más aún: según Merkel, Ucrania debe jugar su papel de “tránsito” para Europa “pese a la existencia del NordStream2” –proyecto gasero ruso-alemán en el mar Báltico que elude a Ucrania.


Pese a las sanciones contra Rusia –que Merkel ha encabezado en Europa–, debido a su reincorporación de mar Báltico, Putin juzgó que Alemania seguía siendo un socio comercial “primordial” con cinco mil empresas que procuran 270 mil empleos en Rusia cuando el volumen comercial creció 22 por ciento el año pasado.


Alemania y Rusia favorecen el acuerdo del contencioso nuclear con Irán, pese a su abrupta negación por Trump(http://bit.ly/2BuiTaf).


Según Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, el NordStream2 es de naturaleza “exclusivamente comercial”, lo cual han intentado “politizar” otros actores, y detalló que Merkel y Putin “concordaron en que el proyecto debe completarse”.

Putin aseguró a Merkel que Rusia está en favor de una cooperación de mutuo beneficio con Alemania: “Rusia contribuyó y sigue contribuyendo a la seguridad energética de Europa” y “siempre ha sido un proveedor fiable”.


El canciller austriaco Sebastian Kurz, quien también asistió a la boda de la ministra Karin, es muy entusiasta del NordStream2 (http://bit.ly/2ButZMx).


Es inocultable el malestar del Financial Times (18/8/18), rotativo globalista de los banqueros esclavistas Rothschild, pero no deja de reconocer la “relevancia” de la reunión que marca un “punto de inflexión” en la relación bilateral.


A FT no se le escapa que los contactos entre Moscú y Berlín se han intensificado cuando la canciller alemana se ha reunido también con dos importantes personalidades rusas: el ministro de relaciones exteriores Sergei Lavrov y nada menos que el jefe del Estado Mayor Valery Gerasimov, lo cual llamó enormemente la atención.


Los multimedia de EU, con la notable excepción del Wall Street Journal (WSJ) (18/8/18) –muy cercano al sancionador Trump–, desdeñaron con su silencio el espectacular acercamiento de Rusia y Alemania.


WSJ acentuó la “oposición de EU al gasoducto que se cernió en la reunión entre Putin y Merkel” y amenazó que “pueden ser usadas sanciones para detener la terminación del gasoducto NordStream2 entre preocupaciones (sic) de que incrementarían la dependencia de Europa al gas natural ruso”.


Pues hasta ahora las únicas “preocupaciones” externadas han sido las de Trump, quien vituperó a Alemania de haberse convertido en un “vasallo” gasero de Rusia.


La amenaza del periódico WSJ no es menor: “Se encuentra en sus fases avanzadas, al poner en la mira a empresas y potencialmente (sic) a firmas financieras, implicadas en su construcción”.


¿Reanudará Trump su “guerra comercial/financiera” contra Europa por el proyecto NordStream2?

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Miércoles, 15 Agosto 2018 07:13

Por qué el dólar preocupa tanto

Por qué el dólar preocupa tanto

Los investigadores del Conicet analizan la historia social y cultural de la moneda del Norte. Papeles verdes que condensan sentidos políticos y económicos y, en la actualidad, funcionan como termómetro de la dinámica cotidiana del país.

 

El dólar “trepa por las nubes”, “se estaciona” y “se mantiene estable”; “vuelve a escalar” y “explota”. Ninguna estrategia logra atenazarlo, está “indomable”, “escurridizo”, “caprichoso”. Esta batería de adjetivos y verbos es empleada en el discurso mediático toda vez que intentan describirse las características y las acciones que definen el comportamiento de los papeles verdes. El consenso legitima el valor y las representaciones sociales de una moneda que –no conforme con medir los intercambios en Estados Unidos– también funciona como referencia de la economía y la política en países semiperiféricos. En Argentina, los billetes del Norte se constituyeron en un auténtico termómetro social y permiten calcular la eficacia de las decisiones del gobierno de turno.


Los argentinos ahorran, hacen sus cuentas e invierten pensando en el dólar. Pero, ¿desde hace cuánto? ¿Por qué es tan popular? ¿Solo constituye un medio de intercambio, o bien su popularidad emerge gracias a la cantidad de significados y sentidos que condensa en el marco de la relación entre ciudadanos y Estado? A estos interrogantes responden Ariel Wilkis y Mariana Luzzi. Wilkis es decano del Instituto de Altos Estudios Sociales (Idaes), doctor en Sociología e investigador del Conicet. Es autor de los libros The Moral Power Of Money (Standford University Press) y El laberinto de las finanzas. Nuevos estudios sociales de la economía (Editorial Biblos). Luzzi, por su parte, es doctora en Sociología, investigadora del Conicet y profesora en la Universidad Nacional de General Sarmiento. Publicó –junto a Carla Del Cueto– Transformaciones en la estructura social de la Argentina, 1983-2008.


Ambos son especialistas en sociología del dinero y las finanzas y, en la actualidad, concentran sus esfuerzos en la publicación de un libro que versará sobre la historia cultural y social de los usos del dólar en Argentina. El material pretende arrojar nuevas pistas para comprender cómo los retratos de Benjamin Franklin, Abraham Lincoln y George Washington se volvieron tan famosos en el país. Aquí, un adelanto al respecto.


–¿Qué abordaje propone la sociología del dinero?


Mariana Luzzi: –En las últimas décadas, la sociología volvió a interesarse en fenómenos y prácticas económicas que habían pertenecido a los intereses de la disciplina en sus inicios. De hecho, aunque se trata de un área a priori novedosa, a fines del siglo XIX ya había sido abordada por los padres fundadores del campo. Una de las obras más importantes de Georg Simmel fue Filosofía del dinero, de la misma manera que Max Weber se interesó por los orígenes del capitalismo y Émile Durkheim por la división del trabajo. El objetivo, desde aquí, es preguntarse qué es eso que llamamos dinero, cómo circula, cuáles son sus usos legítimos e ilegítimos y cuáles sus representaciones sociales.


Ariel Wilkis: –Los problemas clásicos de la sociología –el poder, la jerarquía, el estatus– pueden ser explorados a partir del dinero. Si la ciencia económica lo define a partir de su transparencia y neutralidad, la ciencia social produce un movimiento inverso, al analizar cómo las prácticas monetarias contribuyen y producen esas diferencias morales y jerárquicas. Esto es: puede funcionar como un punto de entrada para comprender las dinámicas sociales.


–En este sentido, ¿por qué a los argentinos les interesa tanto lo que ocurre con los dólares? ¿En toda Latinoamérica sucede lo mismo?


M. L.: –Si bien Argentina no constituye ninguna excepción, es cierto que nos preocupa mucho lo que sucede con el dólar. En el país, por ejemplo, hace cuarenta años que el mercado inmobiliario está dolarizado y eso no ocurre necesariamente en otras latitudes con historias y trayectorias económicas parecidas. Además, funciona como reserva de valor primordial y como medida de referencia respecto a las monedas nacionales. Pienso que el dólar interesa tanto porque conjuga prácticas económicas, significados y relaciones políticas. Más allá del poder de compra real que cada ciudadano tenga, también opera como un termómetro tanto del estado de la economía así como de las políticas económicas que implementan los gobernantes de turno. Y todo eso hace que su cotización se comunique con la misma asiduidad con que se transmiten los datos del tiempo y el estado del tránsito.


A. W.: –El dólar es una institución política. Cuando los ciudadanos piensan su relación con la moneda también reflexionan acerca de su vínculo con el Estado. Y coincido con Mariana, es un termómetro de la vida social y política: no solo porque los actores financieros tienen capacidad para presionar a los gobiernos a través de mercados cambiarios sino porque también los habitantes, en sus prácticas cotidianas, leen el escenario de poder a partir de lo que acontece con el dólar.


–No obstante, aunque “la fiebre del dólar” parece estallar este año, la ciudadanía se preocupa por la salud de la moneda del Norte desde hace bastante.


M. L.: –Tal cual, en el pasado también formaba de las agendas mediáticas; el asunto es que no aparecía de manera continua. Entre fines de 1950 y principios de 1960, o bien, entre 1975 y 1980, constituyeron dos períodos en que la temática tuvo una cobertura considerable por parte de la prensa. Su emergencia depende de los contextos y el presente (con corridas cambiarias, disminución de reservas y devaluaciones constantes) es muy favorable para que nos preocupemos.


A. W.: –Con la popularización del dólar en Argentina, a principios de los sesenta, no solo la prensa sino también la publicidad comienza a referirse a la moneda y se instala su presencia en los medios de comunicación masiva. Desde aquí, la temática interpela no solo a los “hombres de negocios” sino también a todos aquellos lectores que empiezan a observar cómo funciona el mercado y reciben un discurso pedagógico. Así, los periodistas especializados y los economistas explican al público en qué consiste cada concepto.


–De modo que el asunto del dólar ya constituye un problema desde 1960.

 

A. W.: -Sí, claro, en aquella época los diferentes actores económicos ya habían instalado la necesidad del ahorro y el juego de la especulación vinculada a la moneda extranjera. El dólar constituye un problema crónico a los ojos de nuestro país desde hace más de 50 años. Aunque se trata de un mercado pequeño –ya que no posee el volumen suficiente como para despertar tanta importancia– nadie podría negar que es muy relevante.


–¿Es posible dejar de pensar en los dólares? ¿Cómo quebrar el consenso y la legitimidad de estos papeles extranjeros que valen y significan tanto?


M. L.: –La pregunta, tal vez, no sea tanto si es posible desprendernos de la moneda de Estados Unidos, sino más bien comprender cómo devino en un objeto tan fundamental para pensar las prácticas sociales, económicas y políticas. Nuestra investigación sobre el dólar en Argentina implica un análisis extendido, pues si bien su presencia no tuvo siempre la misma magnitud, su cronicidad es un elemento a destacar. De este modo, si la temática del dólar no es nueva, quizás, los problemas económicos de nuestro país no se vinculen de modo directo con los dólares sino con una redistribución más equitativa de los ingresos.


A. W.: –Se tiende a pensar que cuando los individuos consigan crear un instrumento financiero que les brinde mejores rendimientos que la moneda de Estados Unidos se logrará “desdolarizar” las mentes de los argentinos. No obstante, desde mi perspectiva, esta hipótesis es errónea en la medida en que los sujetos no son seres racionales ni maximizadores de ganancias sino que establecen una relación política con el dólar. De hecho, si los ciudadanos no abandonan el dólar es porque les permitió un aprendizaje de autonomía y escape respecto a sus relaciones con el Estado. Por este motivo, nuestro país conforma una cultura dolarizada.


–En definitiva, su importancia radica en que no solo permite invertir.


M. L.: –Por supuesto, justamente esa es nuestra hipótesis. Si solo sirviera a tales efectos sería fácilmente reemplazable por el primer bono que funcione y brinde confianza en la gente. El asunto es que el dólar cumple un montón de funciones, más allá de la tradicional y transparente de operar como medio de intercambio.


A. W.: –En esta línea, la presencia del dólar no puede ser –solo– leída a partir de variables macroeconómicas, sino que existe un proceso específico de aprendizajes sedimentados que, en definitiva, termina por explicar cómo una moneda externa a un país se expande de la manera en que lo hizo.


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Martes, 14 Agosto 2018 06:53

El ‘complot’ de Trump contra Erdogan

El ‘complot’ de Trump contra Erdogan

La economía turca atraviesa por una grave crisis que no ha surgido de la nada sino que está dirigida desde Washington. En principio, no es una crisis económica más sino que tiene profundas ramificaciones políticas. Sus actores principales son los presidentes Trump y Erdogan.



La situación económica de Turquía se está deteriorando rápidamente y si continúa por este camino podría tener consecuencias políticas de largo alcance, no solo consecuencias para Turquía, sino también para Europa occidental y para el conjunto de la región de Oriente Próximo en particular.

El deterioro se agravó el pasado viernes, cuando el presidente Donald Trump decidió doblar los aranceles por la importación de acero y aluminio turco, unas exportaciones que para Turquía son de gran importancia. Con esta medida, Trump quiere presionar al presidente Recep Tayyip Erdogan para que libere a un pastor evangélico estadounidense detenido en ese país.

El pastor Andrew Brunson está encarcelado en Turquía y sobre él pesa la acusación de haber participado en actividades terroristas. Naturalmente, la influyente comunidad evangélica de Estados Unidos, de la que forma parte el vicepresidente Mike Pence, ha puesto el grito en el cielo y ha obligado a Trump a intervenir.


De momento Erdogan no ha respondido a esas presiones tal y como querría Trump, es decir con la liberación del pastor evangélico. Al contrario, Erdogan no ha dado señales de acatar la orden de su colega estadounidense y mantiene a Brunson en prisión. “Los matones del sistema global”, ha dicho en alusión a Trump, no pueden destruir “las ganancias que hemos pagado con sangre”.


Brunson, de 50 años, fue detenido en 2016, inmediatamente después del fallido golpe de estado contra Erdogan. El pastor ha vivido más de 20 años en Turquía y dirige una minúscula iglesia protestante en la ciudad de Izmir con solo 25 fieles. Las autoridades locales lo han relacionado con el inquietante movimiento Gülen, dirigido por el líder de ese nombre que, para complicar las cosas, reside en Estados Unidos y mantiene unas excelentes relaciones con Israel. Gülen es un movimiento terrorista para las autoridades de Ankara.


Hace solo unos días, el 26 de julio, el vicepresidente Pence habló con Erdogan telefónicamente para pedirle la liberación de Brunson. En el mejor estilo mafioso, Pence le dijo que si no lo liberaba tendría que hacer frente a las “consecuencias”. Sin embargo, el presidente turco se ha resistido a seguir la orden y las “consecuencias” están comenzando a llegar.


Erdogan, que tantas esperanzas suscitó al principio de su carrera política, ha demostrado en los últimos años que no está exento de cometer errores. El más grave de ellos lo ha cometido, sin duda, en Siria, pues probablemente él fue la única persona que tuvo a su alcance evitar la terrible guerra civil que asola aquel país, pero no lo hizo. Al contrario, durante muchos años echó más leña al fuego.


El lunes, Erdogan atribuyó la fuerte caída de la lira en las últimas horas a un “complot” y no a la marcha de la economía. No mencionó directamente a Trump pero sus palabras iban en esa dirección. Erdogan asegura que la economía turca es sólida y considera que se recuperará puesto que la grave crisis por la que atraviesa no tiene que ver tanto con la economía como con la política, y todavía más con la política exterior.


Para Erdogan, el presidente Trump ha clavado un puñal en la espalda de Turquía. El líder turco ha denunciado que a través de las redes sociales hay “traidores” que propagan mentiras económicas y participan en el “terrorismo económico” que Washington ha puesto en marcha. Recientemente dijo que quienes están detrás de la crisis son los mismos que en 2016 quisieron dar un golpe de estado.


El Banco Central de Turquía está facilitando la “liquidez que necesitan” los bancos en un momento tan complicado como éste, pero Erdogan ha prohibido que el Banco Central suba el precio del dinero, como recomiendan los gurús de la economía convencionales. En esta dirección, la canciller Angela Merkel, advirtió el lunes a Erdogan que espera que el Banco Central sea independiente y no reciba presiones del presidente.


Numerosas compañías turcas se han endeudado en dólares en los últimos años. Se estima que la deuda de todas esas compañías asciende a 220.000 millones de dólares, y es evidente que las compañías tienen que hacer un esfuerzo cada vez mayor para devolver los préstamos, especialmente cuando el dólar se encarece rápidamente como ocurre ahora.


Algunos expertos creen que numerosas compañías corren el riesgo de quebrar, y si esto ocurre es muy posible que tenga consecuencia en las economías de Europa occidental. Bancos como el BBVA y otros grandes bancos europeos que tienen fuertes inversiones en Turquía, un país de 80 millones de habitantes, ya han comenzado a resentirse, y la cosa todavía puede llegar más lejos. La tasa de inflación en Turquía es la más alta desde hace 14 años y el euro ha caído a lo más bajo desde hace un año.


Es evidente que Europa tendría que haber salido en defensa de Turquía en este caso, pero el temor de los europeos al imprevisible Trump los tiene paralizados. Ver cómo en el siglo XXI un matón puede hacer y deshacer a su antojo sin que nadie le tosa es un gran espectáculo. Si la situación económica sigue deteriorándose en Turquía, más pronto que tarde influirá en Europa. Es lo que ha advertido una analista, Agathe Demarais, que sigue de cerca y con preocupación lo que está sucediendo en ese país.


Naturalmente, a Trump no le ha gustado nada que Turquía, un país de la OTAN, haya comprado misiles a Rusia en lugar de a Estados Unidos. Además, Erdogan no se ha sumado a la reciente decisión de Trump de imponer sanciones a Irán. Y para terminar, Erdogan acusa de “racismo” al estado judío. Ninguna de estas acciones es del agrado de Washington.

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El jefe del Pentágono inicia su primera gira por Sudamérica

La Casa Blanca busca contrarrestar la creciente influencia de China en la región

 

Con la mirada puesta en China, el secretario de Defensa estadounidense, Jim Mattis, inició este domingo su primera gira por Sudamérica. En sus paradas en Brasil, Argentina, Chile y Colombia, el objetivo del jefe del Pentágono será reforzar las relaciones militares con Washington y frenar la creciente influencia de Pekín en la región. “Estas relaciones son críticas para un hemisferio occidental [el continente americano] colaborativo, próspero y seguro”, señaló el Departamento de Defensa.

La Casa Blanca declaró el 2018 como el “año de las Américas” y, según el Pentágono, la gira del general retirado de los Marines refleja los “fuertes lazos de defensa” con los cuatro países que visitará. Unos lazos que, sin embargo, parecen no interesar al presidente Donald Trump, que no ha viajado a la región. Iba a hacerlo el pasado abril pero canceló su participación en la cumbre de las Américas en Perú para preparar la operación militar contra el régimen sirio por el uso de armas químicas.


La Casa Blanca mantiene una buena relación con sus principales aliados latinoamericanos, gracias en parte a su posición contundente ante la crisis venezolana, pero también ha propiciado tensiones en la región por su política antinmigración y por su deriva proteccionista.


La gira de Mattis, que el pasado septiembre estuvo en México, empieza en Brasil, donde mantendrá reuniones con altos mandos militares y pronunciará un discurso. De ahí viajará a Argentina y Chile para recalar finalmente en Colombia donde se reunirá con miembros del nuevo Gobierno de Iván Duque.


La crisis de Venezuela planeará sobre la gira, especialmente en Colombia pero también en Brasil, que ha reforzado notablemente en los últimos años su cooperación militar con EE UU. De hecho, soldados norteamericanos participaron el pasado noviembre en entrenamientos conjuntos con sus homólogos brasileños como preparación ante posibles crisis humanitarias.


Como parte de su estrategia expansionista, China ha reforzado en los últimos años sus lazos con algunos de los países que visitará Mattis, como Argentina, donde Pekín ha construido una estación espacial. “Nos preocupa que China tiene una forma de hacer negocios que no necesariamente responde de la mejor manera posible a los intereses de nuestros socios en el hemisferio”, explicó a un grupo de periodistas el subsecretario adjunto de Defensa para Asuntos del Hemisferio Occidental, Sergio de la Peña, informa la agencia Efe.


Como también ha hecho en África, Pekín ha disparado en la última década sus inversiones en América Latina y también la concesión de créditos, lo que le permite ganar peso diplomático. “Son generosos con su préstamos, pero si no puedes pagar conseguirán a cambio algún tipo de compensación”, avisó De la Peña.

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