En Canadá, partidarios de China con banderas frente a la Corte Suprema durante el tercer día de una audiencia de fianza para Meng Wanzhou.Foto Ap

La batalla por la hegemonía prosigue en el planeta con su nuevo binomio confrontativo entre globalistas y nacionalistas, en el que concurre la añeja dicotomía de izquierda contra derecha, donde convergen las medievales bifurcaciones de cristianos contra musulmanes –a las que se agregan subfracturas de evangelistas contra católicos y/o cristianos ortodoxos, además de sunitas contra chiítas.

Estas añejas y nuevas dicotomías serán superadas por la nueva guerra tecnológica de la inteligencia artificial que ya empezó entre EU y China, como reflejo de la Cuarta Revolución Industrial y la “Guerra High-Tech de EU vs China” mediante el secuestro judicial de la hija del dueño de Huawei” (http://bit.ly/2E6LhPA).


Réseau Voltaire considera que la verdadera causa es que Huawei utiliza un sistema de encriptación que impide a la NSA de EU interceptar los teléfonos móviles de esa marca china. Fuera del mundo occidental, los gobiernos y servicios secretos de numerosos países han comenzado a equiparse con material de telecomunicaciones de la marca china Huawei para garantizar la confidencialidad de sus comunicaciones(http://bit.ly/2zRihZi).


Existen señales encontradas en la supuesta tregua de la guerra comercial entre EU y China. The Washington Post –propiedad de Jeff Bezos, dueño de Amazon– alega que “Trump está por condenar a China sobre hackeo y espionaje económico”, como disuasión de los intentos de China para desplazar a EU como el principal líder en tecnología (https://wapo.st/2zVslQT), mientras The Wall Street Journal, muy cercano a Trump, anuncia el reinicio de una nueva ronda de negociaciones comerciales del vice-primer chino Liu He con el secretario del Tesoro Steven Mnuchin y el representante comercial Robert Lighthizer para reanudar la compra de productos agrícolas por China (https://on.wsj.com/2zRhyHy).


Asombra que China no haya suspendido las negociaciones pese al secuestro judicial, mientras el juez canadiense a cargo de la detención de la princesa tecnológica Meng Wanzhou, con falacias pueriles –sus negocios con Irán que supuestamente hubieron violado las sanciones de EU.


Según Bloomberg, China está a punto de recortar las tarifas a los carros estadunidenses de 40 por ciento a 15 por ciento, lo cual es una sonada concesión de Pekín (https://bloom.bg/2zSMiYH), y quizá constituya un quid pro quo para la liberación de la princesa china.


Ha quedado claro que lo que está en juego es el liderazgo azorante de Huawei en el mercado 5G donde casi mil 200 millones de personas en el mundo operarán sus redes en 2025, con 30 por ciento proveniente de China que se posicionará como el mayor mercado 5G del mundo, en la nueva era de la economía digital.Ya en 2017 se calcula(ba) su valor en casi 4 billones de dólares, equivalente a la tercera parte del PIB de China(http://bit.ly/2zSlebU).


El portal chino Global Times considera que la persecución de la anglósfera y sus 5 ojos espías –EU/Canadá/Gran Bretaña/Australia/Nueva Zelanda–, a quienes se ha sumado Japón, tendrá efectos negativos sobre Qualcomm, Microsoft e Intel debido a que Huawei es el mayor proveedor del equipo 5G en el mundo.


Nada veladamente Global Times amenaza de que también China puede restringir a las trasnacionales de EU de entrar al mercado chino.


A mi juicio, la verdadera batalla del 5G será librada en Europa (500millones de habitantes), hoy fracturada, e India (más de mil 300 millones de habitantes). Es curioso que la guerra digital por el alma del 5G se haya vuelto también demográfica.


Un editorial del Global Times fustiga que EU y Canadá corren el riesgo de abrir una caja de Pandora y aduce que la detención de Meng es susceptible de provocar un impacto fatal (sic) en el orden global comercial (http://bit.ly/2zRi0Wg).


A mi juicio, China en forma prudente no ha tomado aún represalias deteniendo en forma absurda a los empresarios de las trasnacionales de EU que obtienen la mayor parte de sus ganancias en Pekín (http://bit.ly/2zU5yVv) y quienes no están de acuerdo con la guerra comercial de Trump ni en su forma tan rupestre de negociar.


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Lunes, 10 Diciembre 2018 06:05

Espectros de la globalización

Espectros de la globalización

1. Escenarios. En tiempos de conjuras donde el poder económico domina, bajo atentas miradas espectrales, tanto los servicios intelectuales de la academia orgánica como el contenido de la información que se encargan de distribuir las redes sociales y medios de comunicación hegemónicos, se hace presente el desafío liberador de “atreverse a saber”. Desafío este que nos convoca para la tarea de ampliar los espacios de un pensar crítico, y situado, que contribuya a correr los velos que encubren la realidad opresora en camino a lograr transformarla. En esa perspectiva, el examen de la actual etapa del tecno-capitalismo financiero y de la operatoria que despliega, a través de sus agencias internacionales, con el fin de desmembrar el Estado-Nación, permite comprender el fundamento y sentido final del “modelo de gobernanza global” diseñado por los conglomerados oligopólicos.


2. Poder empresario trasnacional. Ante todo, siempre es ilustrativo recordar que la metáfora optimista de aquella “mano invisible” que conduce a la competencia (anunciado por Adam Smith en el mediodía de la Revolución Industrial europea) derivó, en realidad, en un proceso sucesivo de: acumulación, concentración y centralización de capitales que, desde un primer momento, estuvieron articulados con el sistema financiero y con los prestamistas internacionales “de último recurso”, conforme ya lo expusiera Rudolf Hilferding en 1910. Proceso de “centralización” ese que se ha visto reflejado en múltiples informes, entre los que podemos destacar: los producidos, a partir del año 1905, por la “Comisión de Corporaciones” estadounidense y en los resultados de una investigación realizada en la Escuela Politécnica Federal de Zurich (una de las principales universidades de Europa continental). Investigación que, a partir de cruzar datos correspondientes a 37 millones de compañías e inversores de todo el mundo, permitió establecer el alto grado de concentración e hiperconectividad de la economía mundial, en cuyas entrañas un grupo de 147 consorcios –algunos de ellos con subsidiarias o ramificaciones en Argentina– controla un 40 por ciento del ingreso total de las empresas trasnacionales.


3. Agencias de la globalización. En el devenir del capitalismo (en sus variables neoliberal, del estado benefactor o de democracia blindada fascista), el modelo estratégico de “gobierno global” desterritorializado –en lucha por controlar el aparato estatal y constituir una alternativa ante la pérdida del liderazago norteamericano de los últimos 70 años– tiene como uno de sus objetivos nucleares el desmontar las bases e instituciones del Estado y la Sociedad. Deconstrucción encaminada a conformar un sistema de gestión política, a cargo de empresarios corporativos dominantes, y legitimado en torno a la idea de “soberanía supraestatal difusa”. Proyecto este que da paso a acciones y mensajes destinados a producir subjetividad, en vías a desmantelar los enlaces históricos de identificación singular con nuestros entornos, cultura y convicciones a la vez de invisibilizar los actores colectivos, para centrarse en desacreditar, entre otras, a las instituciones políticas, judiciales, educativas, sindicales, deportivas y organizaciones libres del pueblo. De forma que todo aquello que nos constituye subjetivamente como sujetos e identifica con nuestro país, afectos, el pueblo y sus necesidades, se disuelva.

En rumbo hacia esa “gobernanza global”, las transnacionales actúan mediante agencias como el FMI, OCDE, OMC o el BM (de cuyo seno emergió “Transparencia Internacional”) a la sombra de las cuales se instalan y ejecutan –bajo presión o a cambio de ayuda financiera internacional y prebendas– los mandatos de corporaciones con asiento en EU, UE y Japón. En ese entramado, nada interfiere con un poder que, en pos de optimizar su tasa de ganancia, llega incluso a impulsar decisiones contrarias a los intereses de los propios países donde tienen asentadas sus casas matrices. Tal como ocurrió en el paradigmático caso del embargo de petróleo dispuesto por empresas multinacionales –del Grupo Aramco– sobre las entregas de combustibles al gobierno y fuerzas armadas de EE.UU., con el fin de alcanzar un aumento en el precio de hidrocarburos a resultas de la “Guerra del Petróleo” (maniobra que fuera investigada por la Subcomisión de Compañías multinacionales del Senado norteamericano)


4. Mejor hablar también de ciertas cosas. Con posterioridad a la “Gran depresión” la cuestión de regular las maquinaciones de los conglomerados oligopólicos constituyó una preocupación central en materia de estudio y vigilancia de la criminalidad empresaria. No obstante, a fines del siglo XX –a la saga de las propuestas neoliberales emanadas de la “Comisión Trilateral” y del Departamento de economía de la Universidad de Chicago– la OCDE, enarbola la bandera de los “Códigos sobre liberalización del capital” y con la colaboración de sectores del “establishment” intelectual de las academias norteamericana y alemana, batalló por desviar el eje de atención de las maniobras monopólicas hacia el control de la corrupción y de los delitos políticos de efectos económicos en el ámbito del “global south”. Traslado este que, en muchos casos ha sido impuesto o bien importado de forma mecánica (en una suerte de “tic” por “estar a la moda”) y sin mayor análisis respecto de su real génesis e implicancias. Sin duda, el abuso de poder encaminado a obtener beneficios ilegítimos, por parte del sector privado y funcionarios públicos, resulta merecedor de reproche, tanto por el perjuicio que genera en las arcas del estado como por la deslealtad –cuando no traición ideológico-política– para el conjunto de la sociedad. Pero, además, corresponde poner de relieve que el publicitado abordaje de presuntos actos corruptos o el lavado de activos, está dirigido, en realidad, a distraernos del hecho que las prácticas más perjudiciales sobre la economía, el sistema productivo, el conjunto del cuerpo social y, en especial, los más pobres, son consecuencia de maniobras silentes del oligopolio empresario. Oligopolio que se traduce no sólo en distorsiones en el nivel de precios, deterioro salarial y sobrecostos artificiales en los sistemas de comercialización (cartelizados) de productos básicos, sino que se expresa fundamentalmente en ardides como ser: abuso de información privilegiada, baja reinversión de utilidades y transferencias de dinero “negro” a paraísos fiscales (en especial Norteamérica, que no adhirió a las recomendaciones sobre inspección de cuentas bancarias depositadas en el exterior) evasión fiscal, contaminación del medio ambiente y contrabando. Complots estos que dan forma a los ilícitos económicos más graves y que sin embargo, en un giro hacia un derecho penal económico “marcha atrás”, han quedado ausentes de “atención” por parte de la justicia y la prensa, cuando no ocultados por normas (como la última Ley de “defensa” de la competencia) para pasar a quedar impunes. Los manejos delineados pujan, en definitiva, para que en el caso de gobiernos populares, se vea acotada en forma paulatina, la capacidad de decisión y para poder resolver los conflictos que se suscitan entre el interés de la comunidad y el lucro corporativo. Lo que hace reaparecer y vuelve a instalar, también, el desafío político-criminal de emprender acciones encaminadas a castigar las conjuras disvaliosas de las trasnacio

nales.


* Profesor de la materia Delitos Económicos (UBA). Presidente de la Asociación de Abogados de Buenos Aires (2011-2013).

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Martes, 04 Diciembre 2018 06:12

China y Argentina desafían a EEUU en el G20

China y Argentina desafían a EEUU en el G20

"¿Por qué Xi Jinping fue recibido con más honores que los demás líderes?", se pregunta el diario La Nación, en referencia a la llegada del presidente chino a la cumbre del G20 en Buenos Aires. El periódico constata que fue recibido "en una ceremonia especial, distinta de la que fueron objeto el resto de los jefes de Estado y de gobierno".
Además el presidente Mauricio Macri desmintió a Donald Trump, cuya vocera había asegurado que ambos compartirían que la actividad de China en la región es "depredadora". Por el contrario, Macri aseguró que "la Argentina no ve la presencia de China como una amenaza sino como una oportunidad".


Las razones de ambos hechos hay que buscarlas en la "Asociación Estratégica Integral" entre China y Argentina, rubricada en 2008, que coloca al país asiático como un aliado clave de Buenos Aires. En poco más de dos años Xi y Macri se reunieron cinco veces en las cuales decidieron profundizar la alianza "inyectando una gran fuerza motriz para la cooperación binacional en distintos ámbitos".


Luego de la cumbre del G20 se registró la reunión bilateral entre Xi y Macri, el domingo 2 de diciembre en la residencia de Olivos, donde firmaron 35 acuerdos, muchos de los cuales apuntan a proyectos de largo plazo de más de cinco años. Entre ellos uno para el intercambio de monedas por 9.000 millones de dólares, financiamiento de obras 1.200 millones de dólares y 5.000 millones en inversiones para ferrocarriles, energía térmica, solar, eólica y obras viales.


El hecho de que un gobierno conservador como el de Macri haya continuado y profundizado una alianza iniciada por un gobierno de signo opuesto, como el de Cristina Fernández, revela que estamos ante una alianza de Estado entre ambos países. Este es el primer dato a retener, ya que el tipo de relacionamiento establecido entre ambos comenzó en el terreno comercial, pero se va extendiendo a otras áreas, como las inversiones y las finanzas, y está comenzando a expresarse en el terreno político y geopolítico, como lo manifiesta el discurso de Macri.


La segunda cuestión es que China es el segundo destino de las exportaciones argentinas, luego de Brasil y por delante de Estados Unidos. El comercio creció de forma constante y firme, en particular en el área agroindustrial. China es el primer comprador de carne argentina en el mundo y sus importaciones de soja se expanden a raíz de la guerra comercial con Estados Unidos.


La tercera es que las relaciones entre China y Argentina van mucho más allá del comercio. El embajador argentino en China, Diego Guelar, destacó poco antes del G20 que "la relación con China es muy importante para Argentina, ya que es su máximo inversor y, si se excluye al Fondo Monetario Internacional (FMI), su principal acreedor".

 

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Viernes, 30 Noviembre 2018 07:50

“La cumbre es el mensaje”

“La cumbre es el mensaje”

Será muy difícil alcanzar acuerdos en la cumbre del G 20 en Buenos Aires. La institucionalidad global que acompañó la ortodoxia neoliberal de las últimas tres décadas ha sido dinamitada y las instituciones como el G 20 están perdiendo peso, afirma Jane Kelsey, catedrática en derecho internacional de la Universidad de Auckland. Brecha conversó con ella sobre el interregno en que están las relaciones internacionales comerciales y cómo los movimientos sociales pueden incidir en lo que vendrá.

—Según la agenda oficial, fijada por Argentina, la cumbre del G 20 en Buenos Aires va a tratar los temas del futuro del trabajo, inversiones en infraestructura para el desarrollo, y la agricultura sostenible ¿Pero qué temas dominarán las discusiones?


—Si nos guiamos por lo que hemos visto en recientes cumbres, podemos prever que el encuentro en Buenos Aires será dominado por la relación entre Estados Unidos y China. Ambos países se encontrarán bajo un mismo techo y Trump no querrá perder esa ocasión de pavonearse, y China sentirá que tiene que responder. Eso determinará la agenda para el resto, al igual que ocurrió recientemente en la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (Apec), en Papúa Nueva Guinea.


No estamos en una situación de “business as usual”. Trump ha dinamitado la ortodoxia neoliberal de los últimos 30 o 40 años; la política exterior y las relaciones estratégicas que la acompañaban, y el marco de la institucionalidad global. Entonces, sin duda, independientemente de lo que Argentina haya fijado en la agenda formal, esto dominará el encuentro.


Desde un punto de vista progresista, esto es algo bueno y malo. Es positivo en el sentido de que las disrupciones que hemos presenciado durante al menos una década, y durante más tiempo aun en términos sociales, han alcanzado un punto de no retorno. Las disrupciones ya son tan importantes que será difícil recomponer el viejo modelo. No se trata simplemente de las disrupciones de Estados Unidos, sino de los cambios que hemos visto de parte de China; su construcción de relaciones con otros países y su financiación de infraestructura como parte de su Iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda.


Es algo negativo porque, en lo que suelo llamar el interregno –donde lo viejo muere y lo nuevo todavía está por nacer–, el vacío está siendo llenado, en el caso de Trump, por un autoritarismo popular que finge beneficiar al pueblo, mientras refuerza el poder de las elites y elimina la participación democrática. En otros lugares ese espacio ha sido ocupado por un autoritarismo puro y duro, como en algunas partes de América Latina o en Filipinas, en Asia.


El desafío para los movimientos progresistas o de izquierda en relación con el G 20 es saber aprovechar las transformaciones en este ámbito e influenciarlas.


—¿Cree que también se discutirá en Buenos Aires cómo reformar la Organización Mundial del Comercio (Omc), para restablecerla como el principal foro para negociar acuerdos comerciales internacionales?


—Absolutamente. Este es un claro ejemplo de la turbulencia internacional a la que me refería.


Una de las dinámicas interesantes de Trump es que –tanto con el Tpp (N de E: el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, del que se retiró Estados Unidos en 2017) y la nueva versión del Nafta, como con su enfoque de la Omc– ha dicho que el modelo que dominó durante los últimos 30 años no va a funcionar. Lo irónico del asunto es que sostiene que estas agendas –que fueron establecidas por Estados Unidos para favorecer a los intereses del capital estadounidense– no están generando suficientes beneficios para Estados Unidos, y que deberían generar más. La consecuencia ha sido que países como Argentina, y mi propio gobierno en Nueva Zelanda, están haciendo todo lo posible para volver a estabilizar ese viejo modelo, ya sea a través del Tpp-11 (N de E: así pasó a llamarse, por los 11 países que lo integran, el acuerdo transpacífico, luego de que Estados Unidos renunciara a él) o mediante la Omc.


Esto hace que se esté achicando el espacio para poder llevar adelante una discusión progresista sobre alternativas a la Omc y al viejo modelo de negociaciones multilaterales en materia económica.
En la cumbre del G 20 intentarán alcanzar compromisos para que Estados Unidos vuelva a negociar dentro de la Omc, y hacerla aun más beneficiosa para Estados Unidos. No cabe ninguna duda de que el rescate de la Omc será priorizado en Buenos Aires. Pero de ningún modo será una discusión progresista.


—¿Existe la posibilidad de que la tensión entre China y Estados Unidos, con su guerra de aranceles, se calme en Buenos Aires?


—No. Hay demasiado en juego en este momento. Y las dinámicas que impulsan a cada bando son muy diferentes.


Trump ha dejado claro que su único interés es doméstico, es decir interno. Sus posicionamientos están motivados por sus intereses políticos, alineados con los lobbies empresariales que influyen en su gobierno.
China desearía bajar los decibeles de la enardecida relación actual con Estados Unidos, pero el enfoque de China es externo. El país tiene sus propios objetivos estratégicos que son fundamentales para estabilizarlo internamente. Busca hacerlo a través de la creación de una clase media próspera y de su Iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda, que no se basa en relaciones agresivas, sino en lo que China considera relaciones entre socios, aunque muy asimétricas y en las que China es la parte dominante.


En suma, se trata de dos enfoques muy diferentes. El choque entre Estados Unidos y China no es simplemente un choque de personalidades, ni impacta únicamente en aspectos limitados de la economía –como en el balance comercial–, sino que es un choque entre paradigmas.


Por eso no habrá ningún tipo de reconciliación en el G 20. Es posible que la retórica diluya un poco la ríspida relación, pero también es posible que continúe la guerra verbal que estalló en la cumbre de la Apec (N de E: el 17 y 18 de noviembre pasado) cuando el vicepresidente estadounidense, Mike Pence, hizo unas declaraciones verdaderamente asombrosas, afirmando que Estados Unidos, a diferencia de China, no acosa a países y no usa el endeudamiento para atraparlos.


—El G 20 pronto cumplirá 20 años y hoy parece muy difícil llegar a algún tipo de consenso dentro de este marco. ¿Se han vuelto obsoletos estos foros internacionales, incluso para alcanzar las metas que se proponían inicialmente?


—Trump ha dejado claro que no le gustan este tipo de encuentros. Todavía es difícil predecir qué ocurrirá una vez que deje la presidencia. Pero no convocar a cumbres como estas, abandonarlas, creo que sería un mensaje que generaría una verdadera desesperación en prácticamente todos los países, por mantener estos “circos”. Sobre todo porque son lugares en donde pueden desarrollarse discusiones, y no necesariamente aquellas que luego se ven reflejadas en los comunicados conjuntos con que concluyen estas cumbres.


El G 20 también es bastante importante desde un punto de vista simbólico, porque remplazó al G 7 y al G 8, y reconoció el papel de los Brics. Ahora resta ver cómo los Brics manejarán esta cumbre en Argentina, sobre todo cuando China, Rusia, India, Sudáfrica y Brasil tienen tan poco en común.


Es posible que el eventual documento final consensuado en Buenos Aires sea muy insulso. O puede suceder lo mismo que en la última cumbre de la Apec, donde Estados Unidos se negó a aceptar el documento final, y no lo hubo. También es posible que en el futuro las cumbres culminen con un comunicado final de sólo dos párrafos. En Buenos Aires va a ser difícil lograr un acuerdo sobre algo sustancial. Tal vez se pueda llegar a algún consenso sobre conectividad digital, algo que Argentina puso en la agenda. Pero incluso en este tema será difícil: Estados Unidos ha criticado duramente la estrategia digital de China.
Entonces creo que se seguirán organizando estas reuniones, aunque muchos seguirán cuestionando su utilidad, e incluso que sean funcionales a los intereses de los propios países poderosos.


La cumbre, en sí misma, es el mensaje.


—¿Qué pueden hacer los movimientos sociales críticos de estas instancias para influir en el nuevo rumbo que tomará la agenda de negociaciones internacionales a este nivel?


—Quisiera volver a mi noción de interregno; no cabe duda de que está habiendo un gran cambio. Un cambio impulsado por la turbulencia social y económica, con realineamientos geopolíticos y el auge del autoritarismo. En este interregno, los movimientos progresistas tienen que presentar alternativas capaces de sumar un verdadero apoyo popular. Esto requiere el tipo de compromisos y disrupciones a niveles múltiples, y que han generado cambios en el pasado.


Obviamente, en América Latina hay actualmente enormes procesos que dominarán las discusiones dentro de la izquierda y las respuestas progresistas que se den en Argentina. Pero creo que también es necesario pensar más allá de lo local para determinar qué tipo de programas alternativos queremos imponer en la agenda de los grandes poderes. Y tenemos que recordar que eso lo hemos hecho y logrado en el pasado, las disrupciones que hemos visto, por ejemplo, en el campo del comercio internacional han sido producto del trabajo que hemos llevado a cabo para deslegitimar los grandes tratados. Es preciso que llenemos ese espacio y no dejar que lo hagan los actores de siempre.


—¿Cree que el movimiento internacional antiglobalización tiene una clara estrategia para hacerlo?


—No creo que haya todavía una estrategia clara. De cierto modo, había mucha más unidad cuando luchábamos contra algunos de los grandes acuerdos comerciales, como el Tpp, o incluso anteriormente, por ejemplo con el Alca (N de E: Área de Libre Comercio de las Américas, cuyas negociaciones fracasaron en la cumbre de Mar del Plata, en 2005). Pero esas luchas eran opositoras. Es mucho más difícil plantear alternativas, y estamos muy lejos de formular ideas sustanciales sobre cuáles serían. Incluso en los temas en los que hay consenso, como la oposición a los grandes acuerdos comerciales o al arbitraje internacional de las diferencias entre los estados y los inversores, se están desarrollando muchas alternativas diferentes. Diferentes instituciones y países están haciendo cosas distintas. En los movimientos sociales tampoco hay una línea conjunta.


Las propuestas sobre cómo debería estar organizado el mundo tendrán influencias locales y regionales. Creo, incluso, que es necesario que así sea. Por ejemplo, aquí en Nueva Zelanda el gobierno está hablando de desarrollar una estrategia comercial progresista, pero es la misma de siempre. Entonces organizamos un encuentro con paneles que discutieron los diferentes aspectos que un acuerdo progresista debería tener para este país. Y el resultado fueron propuestas, por ejemplo, con una perspectiva indígena y maorí muy fuerte. Pero necesariamente son diferentes a las que propondría la gente en Vietnam, por ejemplo.
Es necesario que haya discusiones a diferentes niveles para presionar a los gobiernos, para que no se conformen con relegitimar los modelos viejos que han fallado. Estoy segura de que se podría llegar a un acuerdo sobre principios, aunque crear un consenso sobre un programa concreto será difícil.

 

Por Florencia Rovira
30 noviembre, 2018

 

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Viernes, 30 Noviembre 2018 05:42

Trump se acerca a China, pero no tanto

Trump se acerca a China, pero no tanto

El republicano dijo que podrían lograr un acuerdo comercial, pero que él preferiría no hacerlo

En medio de la guerra comercial, el magnate neoyorquino afrimó que el mundo está abierto a hacer un trato, pero que le gusta el acuerdo que tiene ahora con China. Trump y Xi se reunirán mañana con agenda abierta y en un lugar secreto.


El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo ayer que un acuerdo comercial con China estaba “cerca”, pero agregó que él preferiría no llegar a uno, enfriando las esperanzas de un avance en la cumbre del G-20. Trump y el presidente chino, Xi Jinping, se reunirán durante la cumbre en Argentina, que comienza hoy. “Creo que estamos muy cerca de hacer algo con China pero no sé si quiero hacerlo”, les dijo Trump a los periodistas de la Casa Blanca antes de iniciar su viaje a Buenos Aires.


Estados Unidos inició en julio una guerra comercial con el gigante asiático al imponer un aumento de los aranceles a la importación de productos chinos por valor de 34.000 millones de dólares. En septiembre, Washington gravó además un arancel del 10 % a 200.000 millones de dólares de importaciones chinas, que subirá al 25 % en enero de 2019, y ha amenazado con sancionar bienes por otros 267.000 millones de dólares. Las autoridades estadounidenses han renovado en los últimos días sus críticas a China ante la reunión entre ambos mandatarios.


China criticó la agresiva política comercial de EE.UU. “por sus dañinas consecuencias” y aplicó medidas recíprocas a más de 60.000 millones de dólares en importaciones estadounidenses.


Los mercados esperan que se pueda llegar a un acuerdo antes de fin de año, cuando los aranceles estadounidenses aumenten significativamente.


Ayer, Trump también reiteró que los aranceles estadounidenses generaban ingresos fiscales: “Lo que tenemos ahora es que miles de millones y miles de millones de dólares ingresan a Estados Unidos en forma de impuestos”, dijo, resaltando los beneficios de la disputa comercial.


Es más, Trump recomendó a aquellas empresas que sufren los impuestos que trasladen sus fábricas a su país. “Si las empresas no quieren pagar aranceles, que produzcan en Estados Unidos”.


Los economistas y críticos de las políticas comerciales de Trump señalan que los impuestos son pagados por los importadores y, por lo tanto, constituyen un gravamen a la industria y a los consumidores de Estados Unidos que China no paga.


El magnate republicano dijo que creía que Beijing esperaba llegar a un acuerdo. “Creo que China quiere hacer un trato. Estoy abierto a hacer un trato, pero francamente me gusta el acuerdo que tenemos ahora”, dijo.


En una entrevista del diario The Wall Street Journal publicada anteayer, Trump consideró “muy improbable” una postergación de la subida de aranceles al 25 % para bienes por valor de 200.000 millones de dólares importados de China, como quiere Beijing mientras las dos partes negocian.


Señaló que si no se llega a un acuerdo con Xi Jinping para la apertura de su mercado a las exportaciones estadounidenses, proseguirá con su presión comercial sobre la segunda economía mundial gravando otros bienes sobre los que aún no ha aplicado subidas arancelarias.


Se confirmó que Trump y su par chino Xi Jinping cenarán juntos mañana, con agenda abierta y en un lugar secreto.

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El día que la Unión Europea dejó de ser la que era tras aprobar el Brexit

El Consejo de Europa ha aprobado este domingo el acuerdo del Brexit para la salida del Reino Unido de la UE


El acuerdo, fruto del referéndum de junio de 2016, marca un antes y un después en el cuerpo institucional comunitario


Reino Unido nunca fue un socio comunitario como el resto. Siempre ha tenido un ojo puesto en Estados Unidos. Quizá por el idioma, por la insularidad o porque fue metrópoli de los americanos, Londres nunca terminó de entregarse en el proyecto institucional comunitario como los demás.


Londres entró en el proyecto comunitario en 1973, pero en cuanto Margaret Thatcher llegó a Downing Street estuvo mucho más interesada en fundar el nuevo liberalismo con su colega Ronald Reagan que en construir un proyecto Europeo. Reino Unido participó de la creación de la Unión Europea al albur del tratado de Maastricht, pero nunca tuvo una mínima duda de que jamás perdería la libra en favor del euro.


Los británicos estuvieron en el bando ganador en la Segunda Guerra Mundial, sufrieron los bombardeos nazis sobre Londres y son miembros del consejo de seguridad de Naciones Unidas. Pero no han compartido de la misma manera el modelo del Estado del Bienestar continental, ni siquiera el acervo antifascista constituyente de muchos países europeos.
"Por fin podremos decidir que a nuestro país se entra por las habilidades, y no por el país de donde vengas, y nuestros impuestos se gastarán en nuestro país, recuperaremos el control de nuestras fronteras y nuestras leyes, y podremos mejorar la sanidad, nuestros empleos y nuestras empresas", decía este domingo la primera ministra británica, Theresa May, tras la cumbre de jefes de Gobierno de la UE. Es decir: por fin Reino Unido podrá ponerse a sí mismo por delante del resto, por fin será "great again" sin el lastre de la UE, y no se distraerá con los problemas de sus vecinos.


Los 27 han sancionado este domingo el acuerdo de 585 páginas acordado después de año y medio de negociaciones para el divorcio "ordenado", pero eso no quiere decir que Reino Unido el lunes esté fuera de la Unión Europea.


La fecha en la que está prevista la salida de Reino Unido de la UE es el 29 de marzo de 2019, dos años después de que Theresa May pulsara el botón de desconexión comunitaria. Ahora bien, lo que se ha aprobado este domingo permite a May ir al Parlamento británico con un acuerdo respaldado por su Gabinete y por las instituciones europeas con un mensaje añadido. "Este es el mejor y el único acuerdo posible", como ha dicho el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker. Y como ha reproducido May tras el Consejo Europeo.
A partir de aquí, May llevará su acuerdo a Westminster, un acuerdo que se ha calentado aún más en la última semana por el tira y afloja de Gibraltar. Muy sentido para los españoles, pero también para los ingleses, que han recibido munición extra para disparar contra el acuerdo.


La votación en el Parlamento británico se prevé para diciembre, y a Theresa May no le salen las cuentas por el rechazo de parte de su partido, el Conservador; y también por el rechazo del líder laborista, James Corbyn, así como de los unionistas del Ulster, que le sostienen en Downing Street.


May se está fajando por defender las bondades del acuerdo y el pragmatismo de que no se puede alcanzar otro. Si con eso no le basta y pierde la votación, el acuerdo de este domingo seguramente sea papel mojado: May se verá obligada a convocar elecciones. Y, salvo que las ganara con una mayoría más amplia que la que tiene, el 29 de marzo el divorcio será sin acuerdo... A menos que el nuevo Gobierno de Downing Street eche marcha atrás y anule el Brexit o convoque otro referéndum y ganen quienes no quieren irse de la UE.


Este domingo la Unión Europea ha dejado de ser la que era: porque ha aprobado el primer divorcio de su historia, porque ha preparado la salida de uno de los suyos y porque lo que está por venir es territorio desconocido.

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Alfredo Jalife-Rahme

Durante el Foro de la Nueva Economía, en Singapur –organizado por Bloomberg, vinculado a los intereses de Salomon Brothers/Citigroup y Merrill Lynch, cuyo controlador, el israelí-estadunidense Michael Rubens Bloomberg, es un vulgar saltimbanqui de la política: primero demócrata, luego alcalde por Nueva York como republicano, y hoy de nueva cuenta demócrata contra Trump y pro-Hillary–, el nonagenario Kissinger (95 años de edad), arquitecto del acercamiento de EU con China en 1971 (https://amzn.to/2OvSl9Y), comentó que se encontraba "bastante optimista" de que EU y China pudieran evitar un conflicto mayor que devastaría el presente "orden (sic) mundial": "si el orden (sic) mundial se define por un conflicto continuo entre EU y China, tarde o temprano corre el riesgo de salirse de control" (https://bloom.bg/2yWWhvt).

¿Dónde dejó Kissinger a Rusia?

Kissinger aduce que los negociadores comerciales de EU y China "deben evitar empantanarse en detalles y ante todo explicarse uno al otro qué objetivos buscan conseguir, y qué concesiones pueden y no pueden hacer".

El "consejo" de Kissinger es que los "estadunidenses necesitan aprender que no cada crisis es causada por mala voluntad, mientras China debe evolucionar más allá del modelo de ser la principal superpotencia en Asia".

Pareciera que el pérfido Kissinger desea cambiar en forma cándida la naturaleza humana.

El vicepresidente chino Wang Qishan, muy cercano al mandarín Xi Jinping y uno de los teóricos de la exitosa "economía socialista de mercado", comentó que Pekín estaba dispuesta a discutir una solución comercial con EU, pero advirtió que su país no aceptará de nuevo ser "intimidado y oprimido" por las potencias foráneas (http://bit.ly/2yX3VWA).

Qishan recordó que todavía el "comercio era el ancla y el propulsor de las relaciones de China y EU" y advirtió sobre los peligros del "unilateralismo" y "el populismo de derecha".Prometió que China permanecería "tranquila y sobria" y reafirmó su deseo de “trabajar para una solución comercial aceptable para ambas partes (https://bloom.bg/2yTByZs)”.

De su iniciativa –lo cual es muy significativo– Trump conversó con el mandarín Xi Jinping quien será su invitado a una cena, al margen de la Cumbre del G-20 en Buenos Aires.

El mandarín Xi fustigó la "ley de la selva" durante la apertura de la Exposición Internacional de Importación y Exportación en Shanghái, con la presencia de 172 países (https://wapo.st/2yVeDNj), mientras Trump ha llegado hasta a militarizar su disputa comercial con China alebrestando bélicamente a la isla renegada de Taiwán, lo cual representa una "línea roja" para Pekín.

No es fácil trasplantar las "cadenas de suministro" fuera de China, lo cual sería muy costoso y con mucha pérdida de tiempo, además de que no es sencillo encontrar proveedores sucedáneos.

En China no se hacen ilusiones y se preparan a una "nueva guerra fría" con Trump, independientemente del resultado de las elecciones intermedias de EU.

Hay tres placas tectónicas sacudidas: 1. Trump y su "nacionalismo económico", con fuertes reducciones tributarias a la plutocracia de Wall Street, sus "guerras comerciales" en varios frentes y amagos militaristas en la frontera con México e Irán; 2. El zar Vlady Putin con su nueva panoplia nuclear supersónica que le provee una ventaja militar global; y 3. El mandarín Xi con su "triple Ruta de la Seda continental/marítima/Ártico" y su despegue tecnológico con su "Made In China 2025".

El nonagenario henry Kissinger no se ha adaptado a la realidad del "desorden mundial" que expone Richard Haass (https://amzn.to/2yY91lo), mandamás del influyente Council on Foreign Relations, y que abordo en mi libro El Desorden Global en la Era Post-EU (http://bit.ly/2Owrtqx) que será presentado en la FIL de Guadalajara el 25 de noviembre.

Kissinger se equivoca. Ya no hay "orden" mundial, sino que los tres principales actores del planeta han expuesto sus cartas y ahora viene el momento del reajuste/requilibrio de sus "placas tectónicas" para negociar el nuevo orden tripolar del siglo XXI.

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Martes, 30 Octubre 2018 06:25

China le para los pies a Bolsonaro

China le para los pies a Bolsonaro

Horas después de la consagración de Jair Bolsonaro como presidente electo de Brasil, un editorial de Global Times advierte que una actitud intransigente hacia Pekín o una alianza con Taiwán, cosechará más problemas que ventajas para el nuevo Gobierno.


Durante la campaña electoral, Bolsonaro se empeñó en atacar a China y la acusó de querer "comprar Brasil". Fue más lejos al retratar a China, de acuerdo con DefesaNet, como un "predador que quiere dominar sectores cruciales de la economía" de Brasil. Agregó que los chinos no deberían ser autorizados a comprar tierras en Brasil o a controlar industrias fundamentales.


Según el informe de Reuters, una de esas empresas que preocupan al presidente electo es China Molybdenum, que adquirió una mina de niobio (usado en el acero por empresas aeroespaciales y automovilísticas) por 1.700 millones de dólares en 2016. Para Bolsonaro, ese tipo de emprendimientos debería quedar en manos brasileñas, ya que el país controla el 85% del mercado mundial.


Los militares que acompañan a Bolsonaro tienen una posición nacionalista, como la que mantuvo el propio capitán de reserva, que desde siempre se opuso a las privatizaciones de empresas estatales. Ahora se opone a la privatización de Eletrobras, anunciada ya bajo el actual gobierno de Michel Temer, ya que sus compradores podrían ser chinos.


En paralelo, Bolsonaro visitó Taiwán en febrero pasado, siendo el primer candidato presidencial del país en dar ese paso desde que Brasil reconoció a China en 1974. La Embajada china en Brasil emitió un comunicado calificando el viaje como "una afrenta a la soberanía y la integridad territorial de China".


Las actitudes del ahora presidente electo llamaron la atención de Pekín, al punto que hubo por lo menos dos reuniones entre diplomáticos chinos y algunos de los principales asesores de Bolsonaro. Una de ellas fue con el futuro ministro de Economía, Paulo Guedes, en septiembre, para debatir la importancia del relacionamiento bilateral. China es un gran comprador de soja y mineral de hierro y es el principal mercado de las exportaciones brasileñas, muy por encima de EEUU.


El nuevo presidente, que fue saludado con una subida de las bolsas por las reformas planeadas y la prometida reducción del déficit fiscal, tiene escaso margen de negociación, ya que el agronegocio tiene una poderosa bancada en la Cámara de Diputados, que puede llegar al 40%. Aunque la mayor parte de los agricultores lo apoya, quieren mantener buenas relaciones con China, ya que es no sólo el mayor cliente sino que ha crecido su importancia ya que la guerra comercial desatada por Donald Trump está llevando a Pekín a aumentar sus compras en Brasil. "La economía es mucho más importante que la propaganda para conseguir votos", dijo un ejecutivo a Reuters.


Días atrás, Bolsonaro enfatizó que sus aliados internacionales preferidos son Israel, Italia y EEUU. En 2017 atacó a las minorías en una visita al Club Hebraica en Río de Janeiro. Según el diario El País (edición brasilera), la visita formaba parte de "un plan exitoso para aproximarse a empresarios y políticos judíos para el apoyo a su candidatura". Pero esta actitud dividió a la comunidad judía, ya que otras instituciones como la Confederación Israelita de Brasil mostraron un apoyo incondicional a las minorías atacadas por Bolsonaro.


El candidato que se bautizó en el río Jordán en mayo de 2016, afirmó que seguirá los pasos de Trump para trasladar la Embajada de Brasil de Tel Aviv a Jerusalén. Poco después de ese episodio, en el segundo semestre de 2017, quienes apoyaban a Bolsonaro rompieron con las instituciones judías tradicionales creando la Asociación Sionista Brasil-Israel, destacando sus diferencias con las izquierdas.


Otros líderes mostraron su cercanía con Bolsonaro, como Matteo Salvini, ministro del Interior italiano, y el propio Trump, quien luego de una llamada de apoyo dijo que acordaron que "Brasil y Estados Unidos trabajarán cerca en temas de comercio, militares y todo lo demás".


Este clima de euforia fue rápidamente enfriado por el editorial del Global Times del 29 de octubre, titulado '¿Revertirá el nuevo Gobierno brasileño la política de China?'. Se trata de una pieza importante, calculada milimétricamente, suave y amenazante a la vez, como suele ser la diplomacia oriental.


Comienza diciendo que Bolsonaro es un "Trump tropical", recuerda las acusaciones que hizo a China durante la campaña pero, a renglón seguido, destaca que comenzó a cambiar su tono hacia el final, diciendo que "vamos a hacer negocios con todos los países y China es un socio excepcional". Agrega que es "impensable" que Bolsonaro reemplace el comercio Brasil-China por el comercio EEUU-Brasil.


En primer lugar, recuerda que Brasil tiene su mayor superávit comercial con China, de unos 20.000 millones de dólares. "La guerra comercial entre China y los Estados Unidos ha impulsado aún más las exportaciones de soja de Brasil a China", dice Global Times.


En segundo lugar recuerda que el eje de la política de Bolsonaro nunca fue la cuestión internacional sino los asuntos domésticos, para agregar de inmediato que "China nunca interfiere en los asuntos internos de Brasil", cuestión enteramente cierta.


A partir de ahí, Pekín blande la espada. "Su viaje a Taiwán durante la campaña presidencial provocó la ira de Pekín. Si se sigue haciendo caso omiso del principio básico sobre Taiwán después de asumir el cargo, tendrá un costo aparentemente muy alto para Brasil".


En el párrafo clave destaca: "Muchos observadores tienden a creer que Bolsonaro, que nunca ha visitado China continental, no sabe lo suficiente sobre el poder oriental. Pekín debe prestar atención a que atacó a China durante la campaña y creía que una postura hostil hacia el mayor socio comercial de Brasil lo ayudaría a ser elegido".


En buen romance, el Gobierno de China está diciendo que no le teme a las amenazas, pero sobre todo asegura que tiene armas mucho más potentes para responder a una eventual ofensiva de Brasil en cualquiera de los terrenos. En efecto, si China dejara de comprar soja y mineral de hierro, la economía brasileña, que ya enfrenta una situación grave, podría verse en un callejón sin salida.

 

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Los multimillonarios cada vez más ricos. Como nunca en la historia de la humanidad

Los multimillonarios ganaron más dinero en 2017 que en cualquier otro año documentado en la historia. Los más ricos de la Tierra incrementaron su riqueza un quinto, hasta los 8,9 billones de dólares (6,9 billones de libras), según un informe del banco suizo UBS.

Las fortunas de los superricos de hoy han aumentado a un ritmo mucho más alto desde comienzos del siglo XX, cuando familias como los Rothschild, Rockefeller y Vanderbilt controlaban inmensas riquezas. El informe, de UBS y contables de PwC, ha dicho que hay tanto dinero en manos de los ultrarricos que se está creando una nueva oleada de ricos y poderosas familias de varias generaciones.


“Los últimos 30 años han visto mucha más creación de riqueza que la Gilded Age”, ha dicho el informe UBS de millonarios de 2018. “Ese periodo crió a generaciones de familias en los Estados Unidos y Europa que influyeron en los negocios, la banca, la política, la filantropía y las artes durante más de 100 años. Con la riqueza preparada para ser transferida por los emprendedores a sus herederos en los próximos años se están creando las familias de varias generaciones del siglo XXI”.


Los 2.158 multimillonarios del mundo hicieron crecer su riqueza combinada en 1,4 billones de dólares el último año, más que el PIB de España o Australia, mientras los mercados financieros al alza han ayudado a los ya de por sí muy ricos a conseguir el “mayor crecimiento absoluto de todos los tiempos”.
Más de 40 de los 179 nuevos multimillonarios creados el año pasado heredaron su riqueza, y dado el número de multimillonarios por encima de los 70 años, los autores del informe esperan que otros 3,4 billones sean legados durante los siguientes 20 años.


“Ha comenzado una gran transición de riqueza”, ha dicho el informe. “Durante los últimos cinco años, la cantidad traspasada por los multimillonarios fallecidos a los beneficiarios ha crecido una media del 17% cada año, alcanzando los 117 mil millones de dólares en 2017. Solo en ese año, 44 herederos recibieron más de mil millones de dólares cada uno”
“El cálculo es simple. Hay 701 multimillonarios por encima de los 70, cuya riqueza será traspasada a sus herederos y a filantropía durante los próximos 20 años, dada la probabilidad estadística de esperanza de vida media”. Los 30 septuagenarios o más mayores más ricos tienen un valor neto combinado de más de 1 billón de dólares.


David Rockefeller, el último nieto vivo del fundador de Standard and Oil, John D. Rockefeller (quien se convirtió en el primer multimillonario del mundo en 1916), murió el año pasado a los 101 años con una fortuna de 3,3 mil millones. Una subasta del arte y las antigüedades que coleccionaba su mujer –incluidas piezas de Monet, Matisse y Picasso– recolectó más de 832 millones para organizaciones de caridad que ellos apoyaban.


UBS ha dicho que ya no es válido el proverbio según el cual la primera generación hace la fortuna, la segunda la preserva y la tercera la despilfarra. Algunas familias han conservado enormes fortunas durante cinco o seis generaciones, y algunos de sus herederos incluso han aumentado la fortuna total, según el informe.


“Trabajamos con nuestros clientes multimillonarios, muchos de la siguiente generación parecen muy motivados, comprometidos con sus carreras elegidas, el negocio familiar o haciendo el bien social”, de acuerdo al informe.


Un multimillonario dijo a los investigadores: “La nueva generación, nacida en la era de internet, está más dispuesta a correr riesgos. Tienen más información y pueden ser más valientes al probar nuevas ideas y ser emprendedores”.


Un heredero multimillonario de 30 años dijo: “Creo que mi generación quiere alcanzar una vida más holística y deshacerse de algunas de las hipocresías de las generaciones previas. Queremos tener una ganancia pero con impacto. Nuestras inversiones deberían reflejar quiénes somos y qué creemos”.


Sin embargo, no toda la vasta riqueza poseída por ancianos multimillonarios será transferida a sus hijos, porque muchas de las personas más ricas del mundo se han inscrito en el Giving Pledge [Compromiso de donación] para dar al menos la mitad de su riqueza a la caridad.


Más de 180 personas se han registrado en el proyecto desde que fue lanzado por Bill Gates, de 62 años, la segunda persona más rica del mundo con una fortuna de 95 mil millones, y por Warren Buffet, de 88, el tercero más rico con 84 mil millones de dólares


La persona más rica del mundo, Jeff Bezos, que tiene un fortuna con valor neto estimado de 146 mil millones, más que cualquier otra persona en la historia, no se ha inscrito al compromiso. Creó el mes pasado el Bezos Day One Fund, un plan de 2 mil millones de dólares para ayudar a abordar la carencia de hogar y mejorar la educación de los hijos en familias de bajos ingresos.


La persona más rica en el Reino Unido es Sir Jim Ratcliffe, el fundador y presidente ejecutivo de la compañía petroquímica Ineos y un famoso brexiter, que tiene una fortuna estimada en 21 mil millones de libras. Ratcliffe se está preparando para abandonar Gran Bretaña por el Mónaco libre de impuestos, solo unos meses después de que fuera nombrado caballero por sus servicios a los negocios y la inversión.


Ratcliffe no se ha apuntado al Giving Pledge. Su contribución pública más grande ha sido una donación de 25 millones de libras a la London Business School, la cual rebautizó “Ratcliffe” a su edificio principal diseñado por John Nash.


La mayoría de los multimillonarios del mundo están en Estados Unidos, pero el número de gente ultrarrica está creciendo rápidamente en China, donde dos nuevos multimillonarios son acuñados cada semana. “Hace doce años, el país más poblado del mundo era el hogar de 16 multimillonarios”, ha dicho el informe. “Hoy, mientras progresa el ‘Siglo Chino’, el número es 373, casi un quinto del total global”.


Un multimillonario chino dijo a los investigadores: “En ningún otro lugar del mundo puedes encontrar mejores condiciones de crecimiento que en China. El progreso continuado de creación de riqueza está apoyado por las políticas del gobierno que liberan la economía, mientras que la urbanización y un modelo de negocio disruptor ha creado poderosos nuevos emprendedores”.

Por Rupert Neat 

28/10/2018

 



Rupert Neat
Es corresponsal de riqueza en The Guardian, cubriendo a los superricos y la desigualdad. Ha sido previamente corresponsal de negocios en Nueva York. Fue nominado para reportero del año en los British Press Awards de 2012 y lo British Journalism Awards por su investigación, que acabó con la dimisión de Liam Fox como secretario de defensa.

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Ya es legal el consumo de la mariguana para fines recreativos en todo Canadá

A partir de ayer sus habitantes pueden portar hasta 30 gramos de cannabis para su uso personal

Montreal. Tras prácticamente un siglo de prohibición, Canadá se convirtió ayer en el primer país del mundo industrializado y en el segundo, después de Uruguay, en legalizar la venta y consumo de marihuana con fines recreativos, lo que se consideró una reforma histórica que fue celebrada con largas filas de clientes ansiosos, pero al mismo tiempo recibida con cautela por los mercados.

La legalización permite a las 13 provincias y territorios de la nación organizar la venta con diferentes condiciones de un lugar a otro, por lo que hay distintos modelos en todo el país para un mercado valorado en unos 4 mil 600 millones de dólares al año.

Al cumplir su promesa de campaña, el primer ministro Justin Trudeau resaltó que la medida permitirá restringir el acceso de menores a esa droga y sacar dinero de los bolsillos de las organizaciones criminales.

Sin embargo, la oposición conservadora ha multiplicado sus ataques contra la medida, la cual considera precipitada y con riesgo para la seguridad y la salud pública de los habitantes.

Cuando la gente comience a ver las consecuencias culparán por los fracasos a Trudeau, advirtió el líder opositor Andrews Scheer.

Por su parte, el ministro de Seguridad Pública, Ralph Goodale, anunció un plan para perdonar a quienes recién cumplen condenas por posesión simple dealgunos gramos de la hierba.

Según estadísticas oficiales, 16 por ciento de la población canadiense había fumado cannabis en 2017, una proporción superior a los fumadores de tabaco.

Con la legalización, un adulto puede poseer hasta 30 gramos de la droga legalizada desde ayer. Los hogares podrán cultivar hasta cuatro plantas, excepto en las provincias de Quebec y Manitoba, donde sembrar el enervante está prohibido. Se podrá adquirir en tiendas autorizadas públicas o privadas. Según el gobierno canadiense se podrían abrir cerca de 300 puntos de venta a finales de año.

En Quebec y otras provincias, los clientes hicieron largas filas a las afueras de las tiendas, desde la noche previa a que entrara en vigor la despenalización. Sebastian Bouzats, francés de Burdeos, dijo que llegó a Canadá para vivir la experiencia: "Los franceses vendrán todos a fumar aquí", estimó.

"Hace tiempo debió ser legalizada. la fumo desde que tengo 15 años, tengo 33", señaló por su lado Mathieu, quien junto a decenas de personas arribó a una sucural de la calle Sainte-Catherine, una de las principales avenidas de Montreal, desde las tres de la mañana.

El ministro encargado de la reducción del crimen organizado, Bill Blair, señaló que los grupos delincuenciales, no van a desaparecer de la noche a la mañana, pero consideró que a finales de 2018 se habrá eliminado 25 por ciento del mercado negro y cerca de la mitad en el curso de un año.

 

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