Bolsonaro realizó una visita sorpresa a la CIA

El gobernante brasileño fue acompañado por Sergio Moro, quien antes anunció un acuerdo con el FBI. EE.UU. podría dar el estatus a Brasil de aliado extra OTAN.

El presidente Jair Bolsonaro alteró su agenda en Estados Unidos para realizar una visita sorpresa a la CIA un día antes de la reunión de hoy con Donald Trump en la Casa Blanca. Alrededor de las 8 horas de Washington su hijo, el diputado Eduardo Bolsonaro, anunció que se modificaba el programa de actividades para priorizar la visita a “una de las agencias de inteligencia más respetadas del mundo”. El mandatario fue en compañía de su ministro de Justicia y Seguridad Pública Sergio Moro, el ex juez de la causa Lava Jato. Previamente Moro anunció un acuerdo para intercambiar informaciones secretas con el FBI.

Bolsonaro y los funcionarios de la CIA al parecer analizaron la situación en Venezuela. La reunión fue “una excelente oportunidad para conversar sobre temas internacionales de la región”, tuiteó el diputado Bolsonaro electo la semana pasada como jefe de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara baja.


El hijo presidencial es el enlace permanente con funcionarios de la Casa Blanca y grupos de interés que van desde el lobby de las armas, los grupos judeo-evangélicos ligados al secretario de Estado Mike Pompeo, hasta el poderoso pool formado por los anticastristas de Florida.


Seguramente Venezuela estará en el temario a ser tratado hoy por Bolsonaro y Trump durante los veinte minutos que tendrán a solas en el Salón Oval.


Al escoger a Washington como uno de sus primeros destinos internacionales Bolsonaro rompió la tradición respetada por los presidentes civiles que lo precedieron que a poco de asumir embarcaron hacia Argentina. Ese ritual diplomático simbolizó el fin de las desinteligencias geopolíticas que campearon durante las dictaduras, tensiones atizadas por la disputa nuclear.
Bolsonaro asumió el primero de enero, tres semanas después embarcó a Davos, Suiza, donde participó en el Foro Económico Global y hoy cumple su promesa de visitar en primer lugar a Trump. Inmediatamente después viajará a Chile y a fin de marzo partirá hacia Israel.


El ex capitán del ejército habló en Washington de su intención de iniciar un nuevo (viejo) tiempo diplomático y político en su país durante la cena celebrada en la noche del domingo en la embajada brasileña.


“Estamos viviendo una revolución, tenemos que desconstruir muchas cosas (..) si puedo servir para ser un punto de inflexión eso me dejaría muy feliz”.
Junto a Bolsonaro estaba el invitado especial de la velada: el ideólogo de ultraderecha Steve Bannon, inspirador de la estrategia electoral sucia de Donald Trump en 2016. Y consejero del equipo de Bolsonaro el año pasado.


“Lo que siempre soñé fue liberar a Brasil de la ideología nefasta de izquierda”, recitó el gobernante casi en los mismos términos de su discurso de toma de posesión cuando aseguró que su país vivió bajo el yugo comunista durante los últimos treinta años.


“Es con mucha alegría y satisfacción que visito Estados Unidos, me estoy sintiendo casi en casa, y con toda certeza ese sentimiento será materializado en nuestro encuentro con el presidente Donald Trump”.


“Siempre tuve mucha admiración hacia el pueblo norteamericano, en muchas cosas siempre me sirvió de ejemplo”.


Bolsonaro parecía cautivado, incluso posteó que Trump tuvo una deferencia especial al alojarlo en la residencia Blair House, algo concedido a “poquísimos mandatarios”. Por cierto allí fueron hospedados los exmandatarios Luiz Inácio Lula da Silva, Dilma Rousseff y Fernando Henrique Cardoso, informó el diario Estado de San Pablo.


La mayoría de los observadores estima que hoy los presidentes firmarán acuerdos en materia de Defensa. Ayer, en la Cámara Americana de Comercio el canciller Ernesto Aráujo y el ministro brasileño de Ciencia y Tecnología Marcos Pontes firmaron la autorización para quee satélites norteamericanos puedan ser lanzados desde la base espacial de Alcántara, en el estado de Maranhao, nordeste brasileño.


No se descarta, asimismo, que Estados Unidos conceda a Brasil el status de “aliado estratégico extra OTAN”, similar al obtenido por el gobierno de Carlos Menem a fines de la década del noventa.


La eventual inclusión en la lista de países “extra OTAN”, grupo en el que ya hay 17 miembros, permitirá que Brasilia adquiera armamento y acceda a eventuales informaciones secretas.
Otro de los rumores que ganó fuerza desde la semana pasada es el de las tratativas para que empresas norteamericanas puedan extraer uranio en Brasil, y que se firme un acuerdo para proyectos conjuntos en ese rubro.


Franquicia


Bolsonaro volverá de Estados Unidos consagrado como una de las figuras rutilantes del Movimiento, esa hermandad de extrema derecha inventada por Steve Bannon cuyo correlato en España son los neofranquistas de Vox, en Francia el Frente Nacional y en Italia la separatista Liga.


La singularidad del caso brasileño es que, a diferencia de sus primos europeos Bolsonaro se asume como una franquicia de Trump, sin medias tintas. Dispuesto a aceptar todo tipo de imposiciones.


La ultraderechista Marine Le Pen, del francés Frente Nacional, y el ministro del interior italiano Matteo Salvini, líder de la Liga, se han reunido con Bannon, y adhieren a los planteos del Movimiento, sin que por ello acepten abrir sus economías, renuncien a los eventuales acuerdos económicos con China o de energía con Rusia.


En cambio Bolsonaro, en su afán por establecer relaciones intensas con Trump, realiza concesiones inauditas. Como endurecer su posición frente a China por razones ideológicas que derivarán en una reducción de las exportaciones de soja. Ese achique causará perjuicio al agronegocio brasileño y favorecerá a los farmers estadounidenses.


Ayer, en vísperas de la cumbre de la Casa Blanca, Bolsonaro decretó que los viajeros norteamericanos pueden ingresar sin visa a Brasil sin exigir igual trato a los brasileños que viajan a Estados Unidos.

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Las compañías de refrescos copiaron la estrategia del tabaco para atraer a los jóvenes

Los investigadores descubrieron que a medida que el tabaco se enfrentaba a un mayor escrutinio por parte de las autoridades sanitarias, sus ejecutivos transfirieron los mismos productos y tácticas para vender refrescos.


Los conglomerados de tabaco que usaban colores, sabores y técnicas de marketing para atraer a los niños como futuros fumadores transfirieron estas mismas estrategias a las bebidas endulzadas cuando compraron compañías de alimentos y bebidas a partir de 1963, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de California (UC) San Francisco, en Estados Unidos.


El estudio, que se basa en una caja fuerte de documentos secretos de la industria tabacalera que formaban parte de la Biblioteca de Documentos de la Industria de la UCSF, hizo un seguimiento de la adquisición y las campañas de comercialización posteriores de marcas de bebidas azucaradas por parte de dos compañías tabacaleras líderes: R.J. Reynolds y Philip Morris.


De esta forma, los investigadores descubrieron que a medida que el tabaco se enfrentaba a un mayor escrutinio por parte de las autoridades sanitarias, sus ejecutivos transfirieron los mismos productos y tácticas para vender refrescos, según informan en un artículo publicado este jueves en The BMJ.


"Los ejecutivos de las dos compañías tabacaleras más grandes de Estados Unidos desarrollaron colores y sabores como los aditivos para los cigarrillos y los usaron para construir las principales líneas de productos de bebidas para niños, incluyendo Hawaiian Punch, Kool-Aid, Tang y Capri Sun", dice la autora principal Laura Schmidt, del Instituto Philip R.
"Incluso después de que las compañías tabacaleras vendieron estas marcas a corporaciones de alimentos y bebidas, muchas de las líneas de productos y técnicas de marketing diseñadas para atraer a los niños todavía están en uso", señala esta investigadora.


Los jóvenes estadounidenses consumen actualmente un promedio de 143 calorías por día en bebidas azucaradas, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades estadounidenses. Estas bebidas densas en calorías no proporcionan la saciedad de los alimentos y están vinculadas con la obesidad y el síndrome metabólico, un conjunto de afecciones que aumentan el riesgo de enfermedad cardiaca, accidente cerebrovascular y diabetes tipo 2.


Las bebidas azucaradas incluyen la mayoría de los zumos de frutas, las bebidas deportivas y energéticas, los refrescos y otras bebidas endulzadas con azúcares añadidos, como miel, fructosa, glucosa, sacarosa, dextrosa, edulcorante de maíz, jarabe de malta, jarabe de maíz, azúcar moreno y azúcar en bruto.
Conexiones entre las industrias de tabaco y alimentos


Los nuevos documentos, que están disponibles en la Biblioteca de Documentos de la Verdad sobre la Industria del Tabaco de UCSF, un subconjunto de la Biblioteca de Documentos de la Industria de la UCSF, revelan conexiones entre las industrias de tabaco y alimentos.


El gigante del tabaco R.J. Reynolds lideró la transición a las bebidas endulzadas en 1963 cuando compró Hawaiian Punch, de Pacific Hawaiian Products Company. La bebida previamente había sido promovida para adultos como mezcla para cócteles, pero R.J. Reynolds procuró reforzar la mascota "Punchy" de la bebida, una contraparte del personaje de dibujos animados "Joe Camel" que la compañía utilizaba para promocionar los cigarrillos, y lo presentó en juguetes, portadas de libros escolares, cómics, vasos, ropa y anuncios de televisión. Según los documentos de la industria tabacalera, Punchy se convirtió en el "mejor vendedor que jamás haya tenido la bebida".


En los años 60 y 70, la compañía realizó pruebas de sabor con niños y madres para evaluar la dulzura, los colores y los sabores de las extensiones de la línea de productos Hawaiian Punch. Se priorizaron las preferencias de los niños, señalan los autores.


Para 1983, R.J. Reynolds presentó la primera caja de zumos de la nación, comercializada como "un pequeño envase de mano que viene con su propia pajita". Esta innovación fue en gran parte responsable de un aumento del 34% en las ventas, según documentos de la industria.


Mientras tanto, el competidor del tabaco Philip Morris adquirió Kool-Aid, a través de General Foods, en 1985. La compañía cambió su audiencia de marketing de familias a niños, creó su mascota "Kool-Aid Man" y lanzó colaboraciones con juguetes de marca, como Barbie y Hot Wheels. También desarrolló un programa de lealtad Kool-Aid para niños descrito como "nuestra versión de Marlboro Country Store", un programa de incentivos para cigarrillos.

 

"La campaña de estilo Wacky Wild Kool-Aid tuvo un alcance y un impacto tremendos", subraya el primer autor Kim Nguyen, que también trabaja en el Instituto de Estudios de Políticas de Salud de UCSF. "Muchos niños en la década de los 80 soñaban con conseguir un botín de Wacky Warehouse. Lo que realmente es una locura es que el programa para niños de Kool-Aid se inspiró en una estrategia de marketing de tabaco diseñada para construir lealtad con los fumadores", agrega.


Para 2004, Philip Morris había desarrollado al menos 36 sabores probados por niños para su línea Kool-Aid, de los cuales algunos, como "Great Bluedini", se integraban con los personajes de dibujos animados. El gigante del tabaco también adquirió Capri Sun y Tang, y utilizó estrategias de publicidad integradas y enfocadas en los niños para impulsar esas ventas.


Necesidad de regulaciones gubernamentales


La mayoría de los fabricantes de bebidas endulzadas afirman limitar la comercialización a los niños de alimentos y bebidas poco saludables. La industria lanzó tanto la Unidad de Revisión de Publicidad para Niños, para promover la publicidad responsable a los niños, y la Iniciativa de Publicidad de Alimentos y Bebidas para Niños, que afirma que dedica el 100% de la "publicidad dirigida a los niños a alimentos mejores para ti".


"La industria afirma que estas estrategias de marketing inspiradas en el tabaco no están dirigidas realmente a los niños y deben ser excluidas de estos acuerdos dirigidos por la industria", explica Schmidt. "Pero la evidencia citada en nuestra investigación muestra que estas líneas de productos y técnicas de comercialización fueron específicamente diseñadas y probadas en niños", añade.


Los autores concluyen que, dados los altos índices actuales de obesidad infantil, existe una clara necesidad de reemplazar los estándares voluntarios actuales impulsados por la industria con regulaciones gubernamentales bien aplicadas sobre la comercialización de bebidas azucaradas para niños.


"Los padres juegan un papel importante en lo que comen y beben sus hijos", afirma Nguyen. "Sin embargo, no podemos subestimar la influencia de estas corporaciones de bebidas y su publicidad. Ellos desarrollan intencionalmente campañas de marketing que atraen a los niños al hacer que las bebidas sean divertidas y emocionantes", concluye.

15/03/2019 17:43 Actualizado: 15/03/2019 17:43
europa press

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Exxon y Chevron al rescate del fracking en EU

Los medios cercanos a la industria petrolera no podían quedarse callados cuando dos de las magnas trasnacionales de Estados Unidos (EU) Exxon y Chevron "apuestan a largo plazo al auge del gas/petróleo lutita en la cuenca del Pérmico" –en la parte occidental de Texas y el sureste de Nuevo México: "confían en superar los desafíos técnicos y financieros (sic)", según Financial Times (07/03/19), cercano a los banqueros Rothschild con fuertes intereses en British Petroleum (BP) (https://bit.ly/2Cf1ArF).

Exxon es la joya trasnacional de EU (https://amzn.to/2gqobZy). Su anterior director ejecutivo Rex Tillerson fue secretario de Estado con Trump, mientras que en Chevron, Condoleezza Rice, ex asesora de Seguridad Nacional de Baby Bush, pertenece a su consejo directivo.

A juicio de Ed Crooks, Exxon y Chevron “han incrementado sus expectativas de producción en la Cuenca Pérmica para la primera mitad de la década de 2020 (FT; 05/03/19)”: el primero pasaría casi al doble de 600 mil barriles al día a un millón en 2024, mientras el segundo pasaría de 650 mil barriles al día a 900 mil en 2023. Ed Crooks apuesta a que los "anuncios de Exxon y Chevron fueron una señal de que el auge continuará".

Una ventaja de Chevron radica en que es propietaria de la mayor parte de los terrenos en el Pérmico,por lo que evita pagar derechos de extracción. ¿No habrá contado Chevron con información privilegiada debido a sus contactos directos con el nepotismo dinástico de los Bush que nunca cesó de ser petrolero?

Exxon y Chevron se disponen a pasar al liderazgo en el Pérmico después de haber tenido un papel mínimo cuando en forma darwiniana devoraran a las medianas empresas de exploración y producción que se encuentran al borde de la insolvencia.

El virtual rescate de los gigantes petroleros de EU llega en un momento crucial para el futuro del gas/petróleo lutita extraído por el polémico fracking (fracturación hidráulica) que exhibe sus limitaciones técnicas y financieras cuando las empresas petroleras son subsidiadas por la Reserva Federal y los megabancos de Wall Street (https://bit.ly/2F0ZCgu).

Las dificultades del fracking se ensombrecen con el desprendimiento de los billonarios "fondos soberanos de riqueza" de Noruega que anunció la venta de sus activos debido a potenciales riesgos financieros: "reducir la vulnerabilidad a un declive permanente (sic) del precio del petróleo" (https://bit.ly/2NVVtx5)”. ¡Declive "permanente"!

Los "fondos soberanos de riqueza" de Noruega comportan 40 mil millones de dólares de acciones en las tres trasnacionales petroleras anglosajonas Exxon, Chevron y British Petroleum.

Mientras “Wall Street ha perdido su fe (sic) en el gas/petróleo lutita (https://bit.ly/2TLBXJi)”, Bob Dudley, mandamás de BP, contaminadora del Golfo de México, juzgó que el gas/petróleo lutita de EU es "un mercado sin cerebro" y "al contrario de Arabia Saudita y Rusia, que ajustan su producción en respuesta a la abundancia o escasez en el abastecimiento del petróleo, el mercado de lutita de EU responde puramente a sus precios".

Martin Sandbu del FT (08/03/19) juzga que los fondos soberanos de riqueza "permanecerán invertidos en las grandes empresas de energía" y que Noruega "se asegura del precio del petróleo". Juzga que la "desinversión será de limitado significado cuantitativo" ya que "alrededor de 6 por ciento de su portafolio está en empresas energéticas" y que "solamente una fracción será vendida" cuando la desinversión se aplicaría a las empresas de exploración y producción y se mantendrá en British Petroleum y Exxon.

Martin Sandbu arguye que el "precio futuro del petróleo enfrenta un significativo riesgo a la baja" cuando la "revolución lutita y la generación de energía renovable se han desarrollado mucho más rápido".

Por cierto, BlackRock, máximo banco de gestión de activos del mundo, en 2013 era el principal accionista tanto de Exxon (22 por ciento) como de Chevron (15 por ciento), por lo que se descuenta que las dos gigantes trasnacionales petroleras de EU no sufrirán las dificultades financieras de los liliputienses al borde de la quiebra en el Pérmico (https://econ.st/2CdG7zs).

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 Donald Tusk y Jean-Claude Juncker junto al primer ministro chino, Li Keqiang, en la última cumbre bilateral de 2017. REUTERS

La Comisión Europea define al país liderado por Xi Jinping como "un rival sistémico" y le reprocha el blindaje de sus mercados


Europa no se arredra. El repliegue unilateral de EE UU había alentado en China y en otros países emergentes la esperanza de una relación privilegiada con la Unión Europea, que podría necesitar la colaboración de otras potencias para compensar la deriva del gigante liderado por Donald Trump. La necesidad de inversión que padecen muchos socios europeos podía animar, además, políticas de tolerancia hacia regímenes autoritarios, pero con grandes reservas de capital como el chino.


Pero la Comisión Europea, presidida por Jean-Claude Juncker, tiene previsto aprobar este martes un documento estratégico sobre la relación con Pekín en el que lejos de mostrarse complaciente hacia el país de Xi Jinping le plantea numerosas exigencias acordes con su creciente peso político, económico y militar en el planeta.


El documento, al que ha tenido acceso EL PAÍS, servirá de base a la reorientación de la estrategia hacia China que tienen previsto debatir los presidentes de Gobierno de la UE durante la próxima cumbre europea. Y el texto destila un tono beligerante que deja claro que el gigante asiático es un socio tan imprescindible como inquietante.


El documento comunitario define a China como "un rival sistémico", advierte que su expansión militar plantea cuestiones de seguridad para el Viejo Continente "a corto y medio plazo", acusa al régimen comunista de alimentar el sobreendeudamiento y amenazar la estabilidad financiera de los países vecinos de la UE (tanto en los Balcanes como en África) y le echa en cara a Pekín el blindaje de sus mercados para crear "campeones nacionales" mientras impide la entrada de operadores europeos, en particular, en el sector financiero y en la licitación pública.


Bruselas completa su nueva estrategia con la amenaza de un cierre de los mercados a la inversión china si no se producen medidas recíprocas de apertura. Y de manera significativa, completa el documento sobre la nueva estrategia hacia China con una enumeración de las medidas puestas en marcha o que se pondrán para impedir la entrada en los mercados europeos de empresas que se benefician en sus países de una protección estatal desproporcionada. Desde el control de inversión en sectores estratégicos (que entrará en vigor en abril), hasta la elaboración este año de directrices sobre el acceso de empresas de terceros países a la contratación pública en Europa. Todo ello con China en el punto de mira.


La Comisión, sin embargo, no busca el choque frontal con Pekín, como ha hecho Donald Trump desde su llegada a la Casa Blanca. Bruselas mantiene tendida la oferta de lograr un pacto global de inversión con China que se negocia desde 2013 y que, según la nueva estrategia europea, "debería lograr importantes progresos en 2019 con vistas a un acuerdo ambicioso en 2020". Ese acuerdo de inversión es uno de los objetivos clave de la próxima cumbre UE-China, prevista para el próximo 9 de abril en Bruselas.


La Comisión tampoco se suma a la ofensiva de Washington contra Huawei, la compañía china, líder en la quinta generación de telefonía móvil, a la que EE UU quiere cerrar los mercados acusándola de estar sometida a los dictados del gobierno chino. El documento de la Comisión reconoce el carácter neurálgico de las nuevas redes de telefonía y el riesgo de que cualquier punto vulnerable pueda ser explotado para causar "grandes daños". Pero Bruselas se limita a anunciar una recomendación para intentar armonizar el planteamiento de los Estados miembros ante los riesgos de la 5G, sin mencionar para nada a la compañía china.


La divergencia con los planteamientos de Trump no impide, sin embargo, la evolución de la UE hacia unos planteamientos diplomáticos que Bruselas define como "pragmáticos y flexibles". Y al reconocimiento de que "hay una impresión general en Europa de que el equilibrio entre desafíos y oportunidades que plantea China ha cambiado". La balanza de oportunidades sigue pesando mucho, pero la de desafíos resulta cada vez más amenazante a ojos de Bruselas.


"China ya no puede seguir siendo tratada como un país en vías de desarrollo", advierte el documento de la Comisión. "Su creciente presencia en el mundo, incluida en Europa, debe ir acompañado de una mayor responsabilidad en el mantenimiento del orden internacional, con una apertura de su sistema con mayor reciprocidad y no discriminatoria".


El texto de la Comisión reconoce la necesidad de cooperar con el gigante asiático. Pero define a China como "un rival sistémico que promueve modelos alternativos de gobernanza". Y recomienda un endurecimiento en el uso de los resortes diplomáticos, combinando la actuación en diferentes áreas políticas o sectoriales, "para ejercer una mayor presión en la consecución de los objetivos de la UE".


Los puntos sensibles en la relación con China solían girar en torno a la falta de respeto de los derechos humanos y de libertades fundamentales o a la situación del Tíbet, elementos que enturbiaban a veces las cumbres bilaterales. La nueva estrategia de la Comisión muestra que el choque de intereses se ha generalizado y abarca a áreas tan diversas como el cambio climático, la carrera de armamento o las exportaciones agroalimentarias.


El documento que aprobará este martes la Comisión reclama a China, por ejemplo, que haga realidad su compromiso de poner techo en 2030 a las emisiones de CO2 y recuerda a Pekín que, aunque ha suscrito el Protocolo de París contra el cambio climático, está financiando la construcción de plantas eléctricas a base de carbón en muchos países.


En el terreno militar, Bruselas recuerda que China se ha marcado el objetivo de "contar en 2050 con las fuerzas armadas más tecnológicamente avanzadas" del mundo, lo que obliga a la UE a reaccionar en consecuencia. La Comisión advierte de que "las amenazas híbridas intersectoriales, incluidas las operaciones de información, y las grandes maniobras militares, no solo socavan la confianza sino que suponen también un desafío a la seguridad de la UE". Un lenguaje que Bruselas solía tener reservado para lidiar con la Rusia de Vladimir Putin.

Por Bernardo de Miguel
Bruselas 12 MAR 2019 - 02:42 COT

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La Unión Europea vive una crisis de identidad sin precedentes

Asolada por el mutuo interés de EEUU y Rusia por dividir a sus socios y la enigmática y ambivalente política china, Europa no acaba de interiorizar los nuevos riesgos geoestratégicos.


Los socios de la UE parecen haber abandonado su lema de construir más Europa. El sacrosanto principio que confiaron los padres de la Unión a sus herederos para avanzar en los procesos de integración política y económica a partir de valores de solidaridad mutua. Es como si el reloj de la unificación institucional, de la armonización financiera, social, laboral y fiscal, del dinamismo sostenible y de la vanguardia tecnológica y la revolución digital se hubiese parado súbitamente. Aunque su segundero ya certificara un retraso cronológico desde la histórica cita de Maastricht en la que los líderes europeos pusieron en hora la entrada al nuevo milenio con la doble decisión de incorporar a socios del Este continental y de poner en marcha el euro.


Europa deambula como un zombi. Acosada, como está, por las tres grandes potencias nucleares. EEUU ha dejado por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial a su tradicional aliado geoestratégico a su libre albedrío. Y disfruta con su pérdida de identidad. La Administración Trump se siente más cómoda con el perfil autocrático del primer ministro húngaro, Viktor Orban, y con sus homólogos del llamado Grupo de Visegrado -que completan Polonia, Eslovaquia y República Checa- que con el engreído eje franco-alemán, que se atreve a escenificar la crisis transatlántica en foro como el G-20 o el G-8. Incluso con el joven halcón conservador austriaco que preside un gabinete con representantes de la extrema derecha de su país. Con el que Trump compartió la semana pasada cuchicheos durante la visita oficial de Sebastian Kurz a Washington. "Estaba interesado en mi visión sobre las elecciones europeas, Francia, Alemania y el brexit", se jactó el mandatario austriaco, para quien "el objetivo" de su peaje en EEUU era perfeccionar las sensaciones del presidente" americano sobre cuestiones "altamente preocupantes" para él.


"Basta ya de quejarse de Trump; hay que trabajar con él", enfatiza Mark Rutte, el liberal premier holandés, pretendiente, entre bambalinas, a la jefatura del Ejecutivo comunitario y, para no pocos observadores, el nuevo depositario de las esencias británicas en el seno de la UE. Es decir, el político dispuesto a asumir la excepcionalidad del Reino Unido cuando salga de la Unión. O lo que es o mismo: a entorpecer cualquier intento de armonización política y económica.


Una estrategia, la del divide y vencerás, que también comparte, en su finalidad, aunque no tanto en los medios para lograrlo, el Kremlin. Es un secreto a voces que Vladimir Putin desea una crisis institucional de Europa que mermaría su capacidad de influencia y su poder global. La haría más débil. Como Washington, pero desde hace un par de lustros más, ha encendido la mecha desde los territorios orientales. Sintoniza con Orban y su cuadrilla de Visegrado. Mientras abre la espita geoestratégica en las antiguas repúblicas soviéticas bálticas, donde ha puesto en más de un serio aprieto a los mandos militares de la OTAN, y Ucrania, crisis a la que Europa se ha acostumbrado a llegar tarde a cualquier iniciativa contra el Maidan nacionalista y europeísta que Moscú se ha encargado de emprender desde el estallido de las protestas sociales, en noviembre de 2013. En pleno debate sobre el aumento de cuotas europeas a las arcas de la Alianza Atlántica por expresa exigencia de Washington. Usando, para ello, cualquier arsenal. Desde el diplomático, mediante la utilización de la energía como arma exterior o amenazando con los peligros geoestratégicos de la escalada armamentística -y nuclear- iniciada por la Casa Blanca y el Kremlin, hasta las redes sociales, desde las que propaga fake news capaces de, por ejemplo, interceder en el resultado del referéndum sobre el Brexit, en el triunfo electoral de Trump o en la irrupción en el escenario político de partidos ultranacionalistas en Europa o de movimientos secesionistas que, como el catalán, ponen en riesgo la estabilidad de determinados socios de la UE.


El tercer elemento distorsionador es China. Sin duda, el que menor toxicidad emite porque, entre otras cuestiones, comparte con Europa la visión multilateralista, los objetivos de París de lucha contra el cambio climático, y ciertos intentos, demasiado vanos aún, de inculcar una cierta gobernanza a la globalización como antídoto para frenar el nuevo orden instaurado por Trump. Pero que, como sus dos rivales nucleares, practica una diplomacia de doble filo. Porque al mismo tiempo que airea discrepancias con EEUU como las tensiones por el negocio 5-G y la crisis de Huawei, negocia un acuerdo comercial que ponga fin a la escalada arancelaria y ha puesto punto y final al histórico aislacionismo con Rusia, con la que realiza maniobras militares conjuntas en latitudes tan conflictivas como el Báltico o el Mar del Sur de China, puntos de interés estratégico para ambas potencias, que siguen un criterio común de oposición geopolítica a Trump en varios asuntos de relevancia global. Mientras permite el acceso de Moscú, con su implicación apoyada desde Pekín en la Nueva Ruta de la Seda al juego de intereses cruzados en Asia Central, espacio que le fue vedado por China durante las décadas de la Guerra Fría.


La encrucijada europea se agudiza por los nubarrones que se ciernen sobre su economía. Pero no sólo por ello. También hay otros factores que revelan la debilidad política de la Unión

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1.- El enfermo económico mundial. El ciclo de negocios posterior al credit-crunch toca a su fin. O, al menos, se manifiesta con una alarmante debilidad. La austeridad con estímulos monetarios ha finiquitado el ritmo de actividad que había devuelto un relativo bienio de esplendor -desde el ecuador de 2016 hasta el verano de 2018- tras el largo lustro de rescates y de crisis de la deuda entre socios del euro. "La salud económica europea está en seria amenaza", dice Willem Buiter, analista de Citigroup. Con el PIB alemán en encefalograma plano y el de Italia en recesión técnica las previsiones del mercado y las oficiales de la Comisión coinciden en augurar un crecimiento de la zona del euro en el entorno del 1% para este año y el siguiente. "La preocupación actual es Europa, precisa Salman Ahmed, estratega jefe de inversiones en Lombard Odier, porque, en su opinión, "mientras China saldrá de la ralentización con fuertes canales de estímulo, en Europa la caída libre de la actividad se presenciará a gran velocidad". Y sin reformas. Sin un presupuesto común, ni avances en medidas de corrección de las desigualdades sociales como la prestación europea por desempleo, ni la culminación que desea Mario Draghi para la unión bancaria, o la mutualización de la deuda y de los bonos soberanos.


El euro vuelve a estar en entredicho por parte de inversores y economistas de todo el planeta. Porque a la probable cercanía de una nueva crisis, en 2020, se añade una merma del arsenal monetario del BCE para restaurar la compra de activos tóxicos de empresas y países que, por otro lado, desea enterrar definitivamente Berlín, y el aterrizaje, de momento no muy brusco, de la economía china y el agujero presupuestario de EEUU de 310.000 millones de dólares en los cuatro primeros meses del año fiscal 2019 -desde octubre a enero- un calibre un 77% más ancho respecto del ejercicio anterior, y el primer vestigio de que la doble y agresiva rebaja fiscal a las rentas personales y los beneficios empresariales ha deteriorado el cuadro financiero de EEUU que, además, mantiene una deuda billonaria, de más de 21,2 billones de dólares, superior a su propio PIB. Al que hay que sumar otro déficit, en este caso el comercial, que alcanzó a finales de año los 621.036 millones de dólares. Vestigio de que las batallas comerciales desatadas por la Casa Blanca no han cumplido su objetivo ni parece que se justifiquen por criterios de seguridad nacional. Europa se apresta a reducir sus flujos de mercancías, servicios e inversiones a sus dos principales destinos y con su sector exterior en estado menguante. De hecho, el BCE ve ahora, por primera vez en los últimos meses, el mantenimiento de los tipos próximos a cero para todo este año. Al menos. Con el propósito de reanimar la actividad. Y sopesa más ayudas a la banca.


2.- Asuntos internos de gran voltaje. A la creciente falta de sintonía entre Angela Merkel y Emmanuel Macron, se une la rebeldía del gabinete populista italiano que, al cumplirse el primer aniversario de su compleja constitución, no sólo ha conducido a la economía a los números rojos, sino que ha hecho sonar todas las alarmas. El tercer PIB del euro batalla con Bruselas por ganar margen presupuestario para costear las promesas electorales de los dos partidos hegemónicos, la Liga Norte y el Movimiento Cinco Estrellas que, a los ojos de la Comisión, "implican riesgos transfronterizos entre los socios monetarios".


Con niveles de endeudamiento históricos, nunca vistos desde la época de Mussolini, aproximándose al 140% del PIB y un peligro de "contagio" al resto de la zona del euro de su contracción económica, con repunte del desempleo en ciernes. "No subestimemos el impacto de la recesión italiana", admite el ministro de Finanzas francés, Bruno La Maire. Pero lo que más preocupa a los inversores es la montaña de deuda trasalpina y sus necesidades de financiación, estimadas en 1,5 billones de euros, para sanear y recapitalizar su sistema financiero del que han adquirido bonos las principales entidades bancarias alemanas, francesas y españolas, sobre todo. Por un montante de 425.000 millones de euros, según datos de la Autoridad Bancaria Europea.


Sin embargo, el económico-financiero no es el único frente abierto por Italia, que también se ha visto involucrada en un affaire diplomático con Francia, a la que acusa de arrogancia por varios asuntos tan surrealistas como la reclamación de la Mona Lisa de Leonardo da Vinci -ahora en las instalaciones del Louvre- pero que han recibido la exaltación nacional-populista en Italia y, sobre todo, han propiciado una doble llamada a consulta de sus respectivos embajadores. Con cruce de acusaciones. De empresarios italianos a Macron, en una cena privada en Milán, admitiendo que su máxima preocupación es la deriva económica y política de la coalición de su país y que se esconde tras una retórica euroescéptica y anti-inmigración o con tweets de ánimo de Luigi Di Maio, el líder de los Cinco Estrellas, a los chalecos amarillos para que continúen con sus protestas contra el presidente galo.


El frente del sur, con Italia, se une al del Este. Con la Hungría de Orban incitando constantemente a la UE a amenazar con el artículo 7 del Tratado de la Unión, el mecanismo de expulsión de un socio comunitario por no seguir los valores fundacionales de libertad, democracia e imperio de la ley y que el eje franco-alemán se niega a invocar antes de las elecciones europeas del próximo mes de mayo para no levantar una oleada ultranacionalista de mayor dimensión de la que ya se ha extendido por el espacio de Visegrado, el centro y el norte europeo y que ha llegado a España con Vox tras enraizarse durante años en Francia o Italia. Orban pregona el final de la democracia liberal y la instauración de un estado anti-liberal con escasos controles y supervisión al poder. La Eurocámara ha instado al Consejo Europeo a activar la expulsión, pero los líderes de la Unión sólo han amenazado, hasta ahora, con retirar a Hungría y Polonia los fondos estructurales y sus poderes de voto y de veto. Es decir, han eludido imponer medidas ejemplarizantes a socios que se desmarcan de los principios comunitarios.


3.- Cerco del triunvirato: EEUU, Rusia y China. La Casa Blanca ha enterrado el protocolo político que ha imperado en las relaciones transatlánticas. Inicialmente, por las tensiones comerciales entre ambas orillas del océano. Apenas dos años después de que, bajo el segundo mandato de Barack Obama, ambas potencias estuvieran a punto de firmar una pasarela de intercambios con aranceles cero de mercancías, servicios e inversiones. Al inicio de este año, Washington rebajó el estatus diplomático de la delegación de la UE en la capital estadounidense. Trump acaba de señalar a Europa como "muy, muy resistente" con la entrada de automóviles y de productos alimenticios made in US en el mercado interior y culpa a Europa de debilitar la balanza comercial de EEUU. Algo que, hasta el inicio de negociaciones, ha ido dirigiendo desde el inicio de la guerra comercial, primero a Canadá y México y, con posterioridad, a China. Pero Trump también se ha distanciado de Europa en materia de seguridad. Así quedó patente en la posición americana en la reciente cumbre de Múnich. "Tenemos un problema real" con EEUU, admitió el ex embajador alemán en EEUU, Wolfgang Ischinger.


"En la ciudad germana se constató las diferencias tanto de intereses militares, como en estrategias de defensa y, sobre todo, en disputas económicas entre las dos orillas del Atlántico. Con intentos de división. Como la permanente presión a Alemania, Francia y Reino Unido para que abandonen la postura común y se sumen a las sanciones contra Irán tras la retirada unilateral de EEUU del acuerdo nuclear suscrito por Obama. El respaldo de Polonia y Hungría al escudo antimisiles americano bajo protección de la OTAN, mientras atacan a las instituciones europeas que les concede el multimillonario cheque de fondos de cohesión y estructurales, el grado de encarecimiento de las facturas presupuestarias europeas de la Alianza Atlántica, o la persistencia de Reino Unido a tener un papel activo en el futuro Ejército europeo, con independencia del resultado del Brexit. El secretario de Estado, Mike Pompeo, sintetizó a la perfección el interés de EEUU en Europa Central durante su reciente visita a Hungría y Polonia: "A menudo, en el pasado reciente, hemos estado ausentes de esta zona de Europa. Inaceptable. Nuestros rivales se han aprovechado de ello". Dicen los expertos que no sólo se refería a Rusia. También a la UE.


Respecto a China, Europa observa con atención sus programas de estímulo económico. Porque le interesa que sirvan no sólo para espolear su PIB, que crecerá este año un 6,5%, un ritmo que no se veía desde 1990, en plena crisis de Tiananmen, que supuso sanciones económicas globales hacia Pekín, sino también para impulsar un consumo que resulta vital para las exportaciones de la UE. Mientras trata de persuadir a Italia para que tenga un papel activo -y específico- en la Ruta de la Seda. Frente a las dudas que genera en el resto de socios de la UE y, sobre todo, en EEUU y Japón. O se alía con Rusia para percutir en la brecha transatlántica. En Múnich, el miembro del politburó, Yang Jiechi, no tuvo reparos en señalar, delante de Merkel y el vicepresidente Mike Pence, las discrepancias entre EEUU y Europa sobre multilateralismo e inversiones tecnológicas o en criticar a la Casa Blanca por el conflicto de Huawei, su proteccionismo o su propensión al uso de su poder hegemónico. Discurso que gustó a los socios europeos, pero no tanto a EEUU.


4.- Francia y Alemania, rivales energéticos. Por obra y gracia de Putin. Al que el eje europeísta le señala como instigador de las fake news que se propagan por toda Europa y que amenazan con perturbar el debate electoral a la Eurocámara. Amén de otras convocatorias de comicios en procesos democráticos nacionales en los próximos meses. Bajo el argumento de que el jefe del Estado ruso busca que los europeos pierdan la confianza en sus instituciones y en las libertades cívicas con sus ejércitos de bots y granjas de trolls que deslizan esta propaganda divisoria con el beneplácito de los servicios de espionaje; de la ex KGB. Como ya hizo aislando a Reino Unido con el Brexit. Pero si en las redes sociales ha demostrado su habilidad, es en el terreno de la energía donde Putin borda su estrategia exterior. El gaseoducto ruso Nord Stream 2 que no sólo enfrenta a Alemania, deseosa de construir conjuntamente con Moscú una infraestructura de unos 11.000 millones de dólares que garantice el abastecimiento del país, con EEUU, que ve en este proyecto una maniobra geopolítica del Kremlin para influir en Berlín. Sino también entre el propio eje, ya que París, hasta ahora, era reacia a cambiar la directiva europea que exige la aplicación de sus reglas a conductos energéticos con origen en terceros países, como es el caso.


La triple interferencia internacional –de las tres grandes potencias nucleares– está consiguiendo su desafío de dividir Europa. Por mucho que Macron desee unificar los servicios de espionaje y restablecer la cooperación, en la UE se ha instalado un clima de desconfianza mutua. Al que han contribuido también los tibios pasos integradores de las cuatro legislaturas de Merkel y el error del Brexit, si no se convoca otro referéndum, el mejor callejón de salida. O por mucho que el eje franco-alemán se obceque en reforzar, como hicieron Macron y Merkel a finales de enero en Aachen su alianza con un pacto contra el egocentrismo nacionalista y la cruzada euroescéptica

 

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Hegemonía del dólar y el crepúsculo del imperio

Estados Unidos ha dejado de ser una república. Se convirtió en un imperio hace ya varias décadas. Y una parte crítica de su poderío se sustenta en el papel de moneda hegemónica que mantiene el dólar.


La divisa estadunidense comenzó su carrera ascendente en la primera mitad del siglo XX. Durante muchos años su principal contrincante fue la libra esterlina, cuya hegemonía había durado más de un siglo. Pero la libra empezó a declinar con la erosión del imperio británico y la preeminencia del dólar se reafirmó con el régimen monetario establecido al finalizar la segunda guerra mundial.


Para que una moneda aspire a la hegemonía debe ser la divisa más utilizada como reserva internacional. Además, debe tener amplia aceptación como medio de pago en transacciones internacionales y debe fungir como unidad de cuenta en los mercados internacionales de capital y en los más importantes mercados de divisas.


Los productos estratégicos más importantes del mundo, como energéticos y otros del complejo minero y agroalimentario, deben estar cotizados en esa moneda. Todas estas funciones se encuentran íntimamente relacionadas y pueden fortalecerse unas a otras.


Desde 1945 el dólar estadunidense ha desempeñado el papel de moneda hegemónica en el plano internacional, pero periódicamente surgen cuestionamientos sobre la duración de este régimen monetario. La aparición del euro en 1999 y los llamados en 2010 de funcionarios del banco central de China para apartar al dólar de ciertas actividades, han alimentado la idea de que el reinado del dólar estadunidense estaría concluyendo. La crisis financiera de 2008 generó gran inquietud sobre el futuro de la hegemonía del dólar.


Sin embargo, en casi todos los renglones el dólar sigue manteniendo su posición hegemónica. De las reservas mundiales en divisas 62.7 por ciento está constituido por dólares o títulos denominados en esa moneda, mientras las reservas en euros, el competidor más cercano, representan 20 por ciento del total. Por otra parte, de las divisas extranjeras que circulan por el mundo, el dólar estadunidense sigue siendo la más utilizada en transacciones en efectivo. El papel dominante del dólar se basa en un fenómeno de rendimientos crecientes a la adopción, lo que es un fenómeno típico de cualquier moneda exitosa. Entre más agentes en la economía adopten el uso de esa moneda y la acepten como medio de pago, más personas harán lo mismo en el futuro.


Los beneficios de ese estado de cosas no son despreciables. Se calcula que las ganancias por señoraje de esta circulación de dólares permite obtener a la Reserva Federal más de 40 mil millones de dólares anuales, lo que es, en realidad, una cantidad modesta si se le compara con las otras ventajas que la hegemonía confiere al poderío estadunidense. La capacidad de imponer sanciones a países como Irán o Venezuela, por ejemplo, y separarlos de los canales financieros globales se basa en esta hegemonía, y, como dicen algunos analistas, es tan amenazante como dos portaviones nucleares.


La realidad es que, quizás, en la fortaleza del dólar está el talón de Aquiles del imperio. Así como la aceptación del dólar como medio de pago conduce a una mayor adhesión al dólar como reserva de valor en un proceso acumulativo, los signos de debilidad pueden conducir a una mayor fragilidad en un proceso circular de agotamiento. Esos cambios pueden tardar mucho menos de lo que se cree en tiempos normales. Una combinación de acontecimientos podría traer cambios profundos en cuestión de pocos años. La importancia del dólar en las transacciones comerciales a escala mundial ha ido disminuyendo gradualmente, pero esa tendencia podría acelerarse notablemente en los próximos años.


Hoy, los contendientes del dólar más fuertes son el euro y el yuan. El euro sufrió un descalabro con la crisis de 2018, pero ha podido sobrevivir. El yuan chino se fortaleció en 2016, cuando el Fondo Monetario Internacional lo incluyó entre las divisas que sirven para determinar el valor de los derechos especiales de giro. La creación del mercado de futuros chino para el petróleo ha servido para dar un nuevo aliento al yuan, aunque se mantiene su rezago frente al dólar. En síntesis, la irritación europea por lo que se considera el privilegio exorbitante de Estados Unidos, así como las aspiraciones de China, se combinan para constituir la amenaza más seria para la hegemonía del dólar. La próxima recesión podría debilitar el papel del dólar más allá de los remedios que la Reserva Federal podría tratar de implementar.


Sin la hegemonía monetaria, el imperio estadunidense no podría sostenerse. Así, aunque parezca paradójico, la preeminencia del dólar es el talón de Aquiles de éste. Si el fin del imperio británico marcó la terminación de la hegemonía de la libra esterlina, hoy la transición hacia una nueva moneda dominante podría estar marcada por una causalidad invertida: el final de la supremacía del dólar sería el crepúsculo del imperio estadunidense.


Twitter: @anadaloficial

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Viernes, 01 Febrero 2019 06:46

Una recorrida por Caracas

Una recorrida por Caracas

En Caracas se ve movimiento intenso de gente, automóviles, colectivos y motos que se hacen escuchar. Hay precios altos y especulaciones. Las cajas CLAP garantizan la subsistencia de una familia por un precio casi simbólico.

La oposición al gobierno de Nicolás Maduro tiene como uno de sus caballitos de batalla la tan mentada crisis humanitaria. Sostiene que existe una alarmante falta de alimentos y de medicamentos, entre otros. Sin embargo, un recorrido por las principales avenidas de la capital venezolana muestra un imagen que está lejos del escenario que plantean los opositores. Movimiento intenso de gente, automóviles, colectivos y motos, muchas motos hacen de Caracas una capital ruidosa. Los supermercados muestran sus góndolas completas y en las farmacias, algunas ya transformadas en esa especie de boutique donde se consigue de todo, también hay medicamentos. El problema está en los precios, muchos de los cuales son extremadamente altos, fruto de la especulación propia del comerciante que está pegada como una rémora al proceso inflacionario que se retroalimentan entre sí sin solución de continuidad. Sin embargo, Irimaira, una mujer de unos setenta y pico de años, asegura a PáginaI12 que la gente vive, viste y se alimenta porque está “la magia” del venezolano pero también por la fuerte presencia del Estado que ha logrado amainar los embates especulativos y el bloqueo económico que vive el país.


“Por suerte está Nicolás que es el hijo de Chávez, tú sabes”, dice Irimaira desnudando sus preferencias políticas. Camina lento por la avenida Urdaneta, una de las principales vías de comunicación de Caracas, hacia una de las sede de lo que se conoce como Comité Local de Abastecimiento y Producción (Clap), una suerte de caja que contiene alimentos para que una familia se sostenga durante unos 25 días. La CLAP se compra por unos 150 bolívares soberanos, un valor prácticamente simbólico si se considera que un kilo de azúcar se vende en la calle a 2500 bolívares. La caja contiene dos kilos de harina de maíz, dos kilos de caraotas (frijol) negras, un kilo de lenteja, tres kilos de arroz, dos kilos de fideos, un kilo de azúcar, un litro de aceite, cuatro latas de atún, salsa de tomate, mayonesa y un kilo de leche en polvo. Todo eso debe durar unos 25 días para una familia. En la casa de Irimaira hay tres cajas porque allí viven sus dos hijos con sus respectivas familias. “Vivimos, claro que vivimos con la Clap”, dice la mujer que además suma el dinero de los trabajos de sus hijos y un yerno. Reconoce que la situación está difícil pero afirma que “no es culpa de Nicolás”, así llama al presidente, y señala a la oposición como la responsable de los males que vive Venezuela. Cuando se le pregunta si el gobierno no tiene una cuota de responsabilidad ella sonríe. “Nicolás sigue los pasos del comandante Chávez, se puede equivocar pero, coño, es humano. Acá el peo (problema) lo hacen los del Este y el señor Trump”, afirma. ¿Pero qué es la magia a la que hizo referencia al principio? Irimaira sostiene que la magia está en las diferentes formas de ahorrar, de gastar en lo indispensable, de no derrochar y “agradecer a Dios que nos dio al gran mago que fue el comandante Chávez”.


En Caracas también hay supermercados chinos. Una mujer recorre las góndolas y se detiene frente a una caja de 15 huevos. La caja tiene escrito a mano el precio: cinco mil bolívares. Duda y mira su celular. De repente una llamada salvadora porque desde el otro lado de la línea le dicen que encontraron la misma caja a 4200. La mujer dice que está siempre comunicada con su hija y se pasan datos de dónde comprar. Es parte de la magia que decía antes Irimaira pero esta mujer no cree en eso y mucho menos en las bondades del gobierno. Isabel es opositora aunque reconoce que no participa en las marchas y acciones de la oposición porque “no les creo nada”. Es lo que acá denominan una “ni-ni”. Claro que compra las caja CLAP “a pesar de que vengan de Turquía”, dice como refunfuñando. En su casa compran dos porque su hija y su nieto viven con ella. A pesar de la molestia que le genera hablar del gobierno reconoce que las CLAP lograron resolver el momento de desasosiego que se vivió en 2016 cuando las empresas de alimentos y las grandes cadenas prácticamente boicoteaban la economía venezolana. Estas cajas resolvieron ese momento de crisis que todavía hoy la oposición afirma que continúa. La crítica, como la que hizo Isabel, es que las cajas contienen muchos alimentos importados como si fuera una novedad cuando Venezuela importa gracias al petróleo y eso es sinónimo de Pdvsa.


Ayer, las avenidas de Caracas fueron la ruta de una gran movilización de los trabajadores de la petrolera estatal que concluyó frente al Palacio de Miraflores. La empresa fue objetivo de sanciones que aplicó el gobierno de los Estados Unidos contra Venezuela. El petróleo es la principal fuente de la riqueza, ahora y desde siempre, y es lo que le permite al gobierno financiar, por ejemplo, los programas sociales. En ese contexto los trabajadores salieron a la calle a repudiar la medida de la administración de Donald Trump. Edynnsonn, con cuatro enes, enfundado en una camisa roja y Pdvsa bordado en el bolsillo, aseguró que marcha “por la soberanía de Venezuela y por la no injerencia en nuestra patria de los gringos”.

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La derecha intenta crear un bloque a su medida

El presidente de Colombia, Iván Duque, informó ayer que junto a su homólogo chileno, Sebastián Piñera, avanzan en la creación de un organismo de integración que reemplace la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

“Con el presidente de Chile, Sebastián Piñera, hemos venido avanzando en ese final de Unasur y la creación de Prosur, que más que una organización burocrática o al servicio de un gobierno particular, sea un mecanismo de coordinación suramericano”, manifestó Duque durante una entrevista con la emisora colombiana Oye Cali.


“Hemos venido avanzando conversaciones con varios presidentes de América latina para que Unasur llegue a su final y se inicie más bien la construcción de una etapa muchos mas ágil, menos burocrática, más coordinada de cooperación”, agregó el jefe de Estado.


El mandatario detalló que ese bloque comunitario, cuya fecha de inicio de trabajo no precisó, se enfocará en el desarrollo de políticas públicas, según dijo, en defensa de la democracia, la independencia de poderes y la economía de mercados, así como en la inclusión de una “agenda social con sostenibilidad y con debida aplicación”.


En abril del año pasado, Colombia, Perú, Chile, Brasil, Argentina y Paraguay –la mitad de los países miembros– habían anunciado su intención de salirse de Unasur y el pasado 27 de agosto Duque lo hizo efectivo. En ese entonces, el mandatario colombiano había anunciado que el gobierno colombiano había notificado al organismo de integración su decisión de retirarse del bloque al considerar que no había denunciado los que calificó como los tratos brutales del Estado venezolano hacia los ciudadanos de ese país.


Duque calificó, además, la creación de Prosur como importante porque, dijo, es una muestra de que Colombia no sólo defiende la democracia, sino que busca una “mayor coordinación para que termine la dictadura de Venezuela” y para construir mejor escenario de cooperación de los países, según afirmó, comprometidos con la defensa de la democracia en la región.
La creación de este organismo forma parte del trabajo de Colombia para aislar diplomáticamente a Venezuela después de que el presidente de ese país, Nicolás Maduro, asumiera el pasado 10 de enero un nuevo período por seis años.

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Jueves, 10 Enero 2019 06:46

De la guerra a la tregua

De la guerra a la tregua

Las guerras comerciales de 2018, que enfrentaron en diversos momentos a buen número de contendientes –los otros socios del TLCAN, los miembros de la Unión Europea y, desde luego, China– con el instigador de todas ellas, Estados Unidos, se fueron aquietando a lo largo del año en alguna medida. En estas notas catorcenales se analizó su evolución y desenlace, provisional o definitvo. Recordemos, entre otras, dos notas de especial relevancia para la de hoy: Trump y Xi en Mar-a-lago, 20 de abril, y GC: una tregua desmentida, 31 de mayo. En su encuentro de la primavera de 2018 ambos líderes constataron la profundidad y anchura de los abismos que los dividen, que van mucho más allá del intercambio comercial, y acordaron negociaciones a nivel ministerial que resultaron fallidas. Desde el verano, los ruidos intimidatorios y los anuncios de nuevas o más altas barreras arancelarias por parte de Estados Unidos, así como de acciones de represalia por parte de China, fueron más frecuentes que la búsqueda de oportunidades de diálogo y negociación. El encuentro de ambos líderes en el G-20 de Buenos Aires, en diciembre, abrió un nuevo periodo para la búsqueda de entendimientos, inicialmente arruinado por las invectivas de Trump.


La llegada de 2019 tornó imposible seguir ignorando la inminencia de un deadline, que dista sólo siete semanas: a falta de acuerdo, el 2 de marzo se elevarán, en forma autómatica, de 10 a 25 por ciento los aranceles que gravan compras estadunidenses de mercancías de China con valor anual estimado en 200 mil millones de dólares. Nadie duda que las correspondientes acciones de retorsión de China serán también automáticas.


Más que otra vuelta de tuerca, una presión adicional u otra acción disuasoria, esta alza de aranceles punitivos y las inevitables represalias inmediatas constituirían la declaración formal y la primera gran batalla de la guerra comercial del Pacífico, entre las dos principales potencias del planeta. Nadie quedaría a salvo de sus repercusiones y consecuencias. Por ello, hay que pasar, ahora sí en serio, de la guerra a la tregua y a la negociación.


Del 7 al 9 de enero se reunieron en Pekín delegaciones técnicas de los dos países para intentar desbrozar el camino. Se espera que más adelante se reúnan en Washington delegaciones ministeriales. La estadunidense sería copresidida por el representante comercial Robert Lighthizer y el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin. (Quizá el secretario de Comercio, Wilbur Ross, y el asesor sobre Política Comercial e Industrial, Peter Navarro, se sientan desplazados del frente negociador con Pekín). China no ha informado quienes integrarán su delegación, quizá en espera del resultado de las pláticas preparatorias en Pekín. Se interpretó de manera positiva el hecho de que el viceprimer ministro Liu He –principal negociador económico internacional de China, con acceso directo al presidente Xi– acudiese personalmente al inicio de las negociaciones técnicas.


La aproximación de Estados Unidos a esta negociación ha estado dominada por una visión marcadamente optimista de su fortaleza negociadora ante China, subrayada en todo momento por Trump y otros funcionarios. Han dicho también que, en cambio, es muy precaria la posición de China, sobre todo como resultado de las barreras comerciales impuestas por Estados Unidos. Los aranceles han afectado absolutamente a China, la han lastimado mucho, tuiteó Trump la víspera de la reunión de Pekín, según nota de TheWashington Post.
Entre las cuestiones que Washington desearía obtener de China para proclamarse victorioso absoluto en esta guerra comercial –como Trump desea– destacan una reducción sustancial de su défict comercial bilateral, que alcanza a 375 mil millones de dólares; un compromiso formal de China para cesar las prácticas de invasión cibernética que, según acusaciones de Estados Unidos, le han permitido adueñarse de secretos técnicos en industrias de avanzada; aceptar sin reservas las medidas de protección de los derechos de propiedad intelectual de titularidad estadunidense; y, abatir los subsidios a los exportadores que según Washington significan ventajas excesivas e indebidas.


En los pasados meses, casi sin ruido, China anunció y conformó ahora una serie de medidas que, de forma indirecta, parecen responder a esas demandas: modificación de la ley de inversiones extranjeras para impedir que se exijan transferencias de tecnología a los socios locales, sujetándolas a negociación entre las partes; adopción del principio de neutralidad competitiva, impulsado por la OCDE, que asegura que las empresas de propiedad estatal no gozarán de ventajas frente a sus competidoras privadas o extranjeras, y, entre otras acciones, reabrir las importaciones de automóviles, soya y otros productos estadunidenses, afectadas por represalias comerciales.


Con las pláticas de Pekín, parece despejado el camino para la reunión ministerial, que se examinará con oportunidad.

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"El arte de Banksy, Kapoor o Hirst no se opone a los inquietantes progresos de la extrema derecha, al contrario”

La crítica literaria publica un manifiesto titulado Lo que no tiene precio, en el que reflexiona sobre el "realismo globalista" y retrata la "colisión que se produce desde hace años entre el mundo de las finanzas y el arte contemporáneo"


Le Brun ve en estos autores admirados por las multitudes "la base inconsciente de la nueva servidumbre exigida por el capital"

Ocurrió el pasado 6 de octubre. La pieza Niña con globo, de Banksy, se autodestruyó al pasar por una trituradora poco después de haber sido vendida en una subasta en Sotheby's por un millón de libras (más de un millón de euros). Al día siguiente, el artista subió la imagen de la destrucción a Instagram con el texto "se va, se va, se fue" al que sumó una cita de Picasso: "El impulso de destruir también es un impulso creativo". Obtuvo millones de 'me gustas'.


¿Fue una broma? Seguro que no demasiado para el comprador de la obra. ¿Fue arte? Los días siguientes hubo artículos que discutieron aquel acto de Banksy,artista que no se sabe ni quién es ni cómo es, pero que tiene millones de adeptos por todo el mundo. Una exposición ahora en Madrid se hace la misma pregunta:¿Es un genio o un vándalo?


Para la escritora y crítica literaria Annie Le Brun (Rennes, 1942), experta en Sade e inmersa en los últimos años del movimiento surrealista de André Breton, la respuesta es evidente: tiene que ver con una dimensión política de la mercantilización capitalista del arte.


Le Brun acaba de publicar en español el manifiesto Lo que no tiene precio(Cabaret Voltaire) en el que expresa su teoría del realismo globalista, movimiento en el que ubica a creadores como Damien Hirst, Anish Kapoor y el propio Banksy. Como señala en una conversación con eldiario.es, estos artistas son muestra de "la colisión que se produce desde hace veinte años entre el mundo de las finanzas y el arte contemporáneo. Un síntoma particularmente esclarecedor, porque nos hace asistir a la transmutación del arte en dinero y del dinero en arte".


La pensadora teje una comparativa con la presencia de las mismas tiendas y marcas en todas las ciudades del mundo con la de estos artistas, también presentes en los museos de todas las capitales occidentales. "Me parece difícil no ver en ello el arte oficial del neoliberalismo cuya intención no es otra que la de hacer que aceptemos la brutalidad de este mundo así como su deshumanización", sostiene.


La etiqueta de 'realismo globalista' parte de un juego de palabras con el 'realismo socialista' de la Unión Soviética. "En este la intención era imponer la ideología comunista a través de las imágenes de una realidad edificante", manifiesta Le Brun, que, sin embargo, en el arte actual de los Hirst y compañía lo que observa es "una ideología que impone dispositivos e instalaciones, jugando con las sensaciones fuertes a través del gigantismo de obras que actúan a la manera de los efectos especiales. Ello conlleva la suspensión del juicio crítico. Su función es convencer de que no hay manera de salir de ese mundo".


Saatchi, Thatcher y la extrema derecha


En este sentido, Le Brun, que siempre se ha distinguido por ser una crítica incómoda –en los setenta tuvo varios desencuentros con neofeministas al criticar "el jesuitismo de Marguerite Duras" y "el feminismo encorsetado y mojigato de estas militantes", como escribió en el libro Lachez tout- recuerda la historia de Charles Saatchi y Margaret Thatcher.
Saatchi, antes de convertirse en el publicista universal que después fue, era su director de campaña. Él creó el eslogan "There's no alternative" (no hay alternativa). "Y poco después se convirtió en uno de los mayores promotores y coleccionistas de arte contemporáneo. Como si ese arte contemporáneo constituyera la mejor escuela de adiestramiento, susceptible de reconfigurar nuestra sensibilidad para obligarnos a aceptar lo que hay", afirma Le Brun.


Este pensamiento entronca con la última broma de Banksy: "Constituye la mayor victoria del capital de estas últimas décadas. Porque se trata de una destrucción que, en lugar de acabar con el valor de la obra, lo multiplica de forma vergonzosa", sostiene la escritora a la que ha molestado particularmente que hubiera poca indignación ante esta extravagancia. "Es una prueba más de que la domesticación mediante un cinismo compartido se ha convertido en una de las armas más seguras del neoliberalismo para instaurar su orden, excluyendo a todos aquellos que pudieran oponerse a él", asegura.


Para ella, la peor consecuencia de este cinismo ante las obras gigantes de Kapoor o Hirst y la autodestrucción de la obra de Banksy es política. No sólo tiene que ver con el gusto ni es algo baladí sino que detrás subyace una intención. "Como en toda empresa totalitaria, se trata de acabar con la escala individual y por supuesto con todo lo que dependa intelectual y psíquicamente de ella. Es un arte contemporáneo que no se opone a los inquietantes progresos de la extrema derecha, antes al contrario", manifiesta. Le Brun analiza que es ese gigantismo de las obras y el hecho de que las admiren multitudes–todo son siempre grandes números- "la base inconsciente de la nueva servidumbre exigida por el capital".
La búsqueda de la belleza


Le Brun ahonda más allá y también habla en su manifiesto del engaño al que la sociedad está siendo sometida mediante cierta estetización del mundo que no es tal. Un engaño del que, para ella, es responsable la industria de la moda que lo que está provocando, más que un embellecimiento del mundo, es todo lo contrario. Es ahí, además, donde introduce la desaparición de las ideas de Sade sobre el cuerpo y el triunfo del neopuritanismo actual que acaba con cualquier singularidad. En términos más prosaicos: lo que hoy nos venden como belleza es algo uniforme y paradójicamente feo.


"El neopuritanismo participa de esa cosmetización del mundo que multiplica el afeamiento porque, de los labios botoxados a la industria del turismo, del body bouilding a la agricultura bio… todo se reduce a mercados de reparación", manifiesta. Y alerta de que "el cuerpo es la víctima principal. Pues si es remodelado, formateado, aseptizado, como ya lo fue en ciertas épocas, para simbolizar la belleza anodina y superficial de un mundo sin negatividad, se ha convertido al mismo tiempo en rehén absoluto de esa mercantilización". Esta es la clave para que las multinacionales de la moda "neutralicen cualquier signo de rebelión", añade.


¿Qué hacer entonces? ¿Cómo escapar de la servidumbre de este arte y estas formas de la moda? Le Brun se queja de la irresponsabilidad de intelectuales, artistas y agentes culturales por seguir contribuyendo a la exaltación del realismo globalista. Ante ello, conmina: "Nos queda el lujo de rechazar la fealdad de la conformidad que se nos impone. A menudo basta con un pequeño desvío, con pararnos un momento, para evitar las trampas de la percepción cautiva que quieren imponernos". En definitiva, buscar lo que no tiene precio.

30/12/2018 - 20:43h

 

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