Ya es legal el consumo de la mariguana para fines recreativos en todo Canadá

A partir de ayer sus habitantes pueden portar hasta 30 gramos de cannabis para su uso personal

Montreal. Tras prácticamente un siglo de prohibición, Canadá se convirtió ayer en el primer país del mundo industrializado y en el segundo, después de Uruguay, en legalizar la venta y consumo de marihuana con fines recreativos, lo que se consideró una reforma histórica que fue celebrada con largas filas de clientes ansiosos, pero al mismo tiempo recibida con cautela por los mercados.

La legalización permite a las 13 provincias y territorios de la nación organizar la venta con diferentes condiciones de un lugar a otro, por lo que hay distintos modelos en todo el país para un mercado valorado en unos 4 mil 600 millones de dólares al año.

Al cumplir su promesa de campaña, el primer ministro Justin Trudeau resaltó que la medida permitirá restringir el acceso de menores a esa droga y sacar dinero de los bolsillos de las organizaciones criminales.

Sin embargo, la oposición conservadora ha multiplicado sus ataques contra la medida, la cual considera precipitada y con riesgo para la seguridad y la salud pública de los habitantes.

Cuando la gente comience a ver las consecuencias culparán por los fracasos a Trudeau, advirtió el líder opositor Andrews Scheer.

Por su parte, el ministro de Seguridad Pública, Ralph Goodale, anunció un plan para perdonar a quienes recién cumplen condenas por posesión simple dealgunos gramos de la hierba.

Según estadísticas oficiales, 16 por ciento de la población canadiense había fumado cannabis en 2017, una proporción superior a los fumadores de tabaco.

Con la legalización, un adulto puede poseer hasta 30 gramos de la droga legalizada desde ayer. Los hogares podrán cultivar hasta cuatro plantas, excepto en las provincias de Quebec y Manitoba, donde sembrar el enervante está prohibido. Se podrá adquirir en tiendas autorizadas públicas o privadas. Según el gobierno canadiense se podrían abrir cerca de 300 puntos de venta a finales de año.

En Quebec y otras provincias, los clientes hicieron largas filas a las afueras de las tiendas, desde la noche previa a que entrara en vigor la despenalización. Sebastian Bouzats, francés de Burdeos, dijo que llegó a Canadá para vivir la experiencia: "Los franceses vendrán todos a fumar aquí", estimó.

"Hace tiempo debió ser legalizada. la fumo desde que tengo 15 años, tengo 33", señaló por su lado Mathieu, quien junto a decenas de personas arribó a una sucural de la calle Sainte-Catherine, una de las principales avenidas de Montreal, desde las tres de la mañana.

El ministro encargado de la reducción del crimen organizado, Bill Blair, señaló que los grupos delincuenciales, no van a desaparecer de la noche a la mañana, pero consideró que a finales de 2018 se habrá eliminado 25 por ciento del mercado negro y cerca de la mitad en el curso de un año.

 

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Tratados comerciales, jaque mate a la democracia

La democracia es, sin duda, una de las principales víctimas de la profunda crisis actual. Asistimos al desmantelamiento progresivo de principios políticos que no hace mucho tiempo parecían hegemónicos: soberanía popular, derechos humanos, ciudadanía, representatividad, separación de poderes, primacía de lo político sobre lo económico… que se convierten ahora en papel mojado. 

No nos engañemos, estos principios siempre fueron más un relato que una realidad, ocultando en sus prácticas una matriz colonial, patriarcal y clasista, sostenida sobre notables desigualdades y desde el uso de una violencia estructural. Pese a ello, conformaban un modelo de democracia de baja intensidad que permitía, fundamentalmente en el Norte global, ciertos espacios de decisión popular. Precisamente hoy no solo estos, sino incluso el mismo relato del Estado de derecho y de la arquitectura multilateral de defensa de los derechos humanos están en el punto de mira del sistema.


Ya no le son funcionales: el capitalismo es incompatible con la democracia y, para que pueda sobrevivir en un momento especialmente crítico, lanza un jaque mate al imaginario y al modelo vigente desde mediados del siglo pasado. En este sentido, el triángulo conformado por el enorme excedente económico generado por la financiarización de la economía global –que necesita febrilmente encontrar espacios de reproducción–, las escasas expectativas de crecimiento y acumulación para las próximas décadas, así como el colapso ecológico en ciernes fruto del cambio climático y del agotamiento de las fuentes de energía fósil, provoca una tormenta perfecta en la que el poder corporativo –comandado por las empresas transnacionales– impulsa una ofensiva salvaje.


Se pretende así redefinir el proyecto político-cultural del capitalismo para las próximas décadas, en función de un principio básico: para superar este momento crítico, ya nada puede quedar fuera de la órbita capitalista, todo debe convertirse en un espacio de acumulación, sin traba alguna. Toda barrera a los mercados globales y a los negocios internacionales debe ser derribada: barreras geográficas, que impidan avanzar en el viejo sueño húmedo de un único mercado mundial auto-ultrarregulado; barreras sectoriales, que permitan arrasar con todo ámbito público y/o común en favor de lo privado y corporativo; y, por supuesto, barreras políticas, que pongan coto a la soberanía popular frente a la primacía del capital.


En esta lógica se inscribe el creciente autoritarismo, así como el ascenso del fascismo social y político. Por poner algunos ejemplos, hemos visto una Troika capaz de imponer una deuda ilegal e ilegítima al pueblo griego, a pesar del masivo rechazo en referéndum; una policía que reprime con saña en Cataluña frente a una ciudadanía decidida a votar, sin ningún tipo de consecuencia política; una Unión Europea que practica sistemáticamente la necropolítica, y que se pasa por el arco del triunfo el marco internacional de los derechos humanos; un sistema judicial convertido en sujeto político, que permite a los poderes fácticos avanzar allí donde estos no alcanzan, como se ha constatado en Brasil, Ecuador y el Estado español; un sector financiero que impone su poder sobre los pueblos, haciendo que estos acudan al rescate de sus desmanes; unos crecientes espacios de no-derecho, como Guantánamo, que normalizamos; y una extrema derecha que amplía sus espacios –incluso gubernamentales– fomentando la guerra entre pobres y las lógicas excluyentes.


Pero la puntilla a este proceso de desmantelamiento de los mínimos democráticos a escala global tiene nombre propio: los tratados comerciales. Asistimos a una nueva oleada de acuerdos de este tipo (CETA, JEFTA, USMCA, TISA, TTIP, etc.), que pretende completar el proyecto de la globalización neoliberal imponiendo una constitución económica de carácter poliédrico. Hablamos de constitución precisamente porque aspira situarse en la cúspide de la pirámide político-jurídica delimitando, como suelen hacer las constituciones, el marco de lo posible: qué se prioriza y qué no, a qué se le concede valor y a qué no. Hablamos de constitución económica a escala global porque lo que trata de imponer precisamente es la hegemonía indiscutible de la lex mercatoria , la primacía y blindaje de los negocios de las empresas transnacionales a escala internacional. Y hablamos de constitución de carácter poliédrico porque sus contenidos no se plasman en un único documento con su articulado específico, sino que este se vierte en múltiples y muy diversos tratados que, dentro de una estrategia dinámica, flexible y progresiva, incorporan parámetros similares.


Los parámetros compartidos por esta poliédrica constitución económica global se podrían resumir en cuatro apuestas complementarias.


En primer lugar, todos los nuevos tratados sin excepción incorporan una definición ampliada de comercio internacional, que ahora también incluye inversión, servicios, finanzas, bienes naturales, compra pública, comercio digital, innovación, competitividad, etc. Todos estos ámbitos, por tanto, entran indefectiblemente en el marco de los negocios de las grandes empresas, arrebatándolos así del debate político y de la órbita de la soberanía popular.


Además, los acuerdos comerciales posicionan, cual tabla de mandamientos corporativos, una serie de valores de gran exigibilidad, justiciabilidad y capacidad de coerción a escala global, delimitando el nuevo marco de lo posible: el acceso al mercado sin trabas para las grandes empresas se convierte en máxima; la primacía de la seguridad de la inversiones y de los beneficios empresariales se impone al mandato democrático y popular; la armonización normativa a la baja en derechos colectivos se asume como ofrenda en el altar de la competitividad, creando toda una estructura multilateral en su defensa; y se fomenta la mercantilización de todo sector público y/o comunitario, impidiendo en sentido contrario todo proceso de nacionalización, republificación o de propiedad y gestión colectiva sin ánimo de lucro, una vez firmados los acuerdos.


En tercer lugar, los tratados añaden nuevas estructuras regionales y multilaterales favorables al proyecto del poder corporativo, en este caso con la tarea específica de incidir en pos de la convergencia reguladora, esto es, de la desregulación de normativas ambientales, económicas, sociales y laborales. Si los organismos económicos multilaterales y los espacios regionales como la Unión Europea ya incidían en este sentido, ahora contarán con el apoyo incuestionable de estos espacios, con capacidad política de imponer y/o presionar en favor de un comercio y una inversión internacional sin trabas.


En cuarto y último término, la nueva oleada de acuerdos expande el radio de acción de una justicia privatizada en defensa de la inversión extranjera y bajo la égida de los mandamientos corporativos. Se impone de esta manera a escala mundial el modelo de los tribunales de arbitraje, guardianes de los mandamientos corporativos y ajenos a todo principio de igualdad jurídica, en los que una serie de árbitros privados tienen la capacidad de imponer sus laudos a los Estados. Estos pueden ser denunciados por las grandes empresas si vieran sus beneficios pasados, presentes e incluso futuros alterados, mientras que los Estados no cuentan con la capacidad de denunciar a las empresas, inclinando definitivamente la balanza político-jurídica en favor de lo privado frente a lo público.


El círculo se cierra: la nueva oleada de tratados comerciales amputa definitivamente el poder de lo público, de las instituciones. Sus capacidades legislativas, ejecutivas y judiciales están ahora mediatizadas por los mandamientos corporativos convertidos en constitución, subordinadas a todo un entramado multilateral y regional en favor del poder corporativo, y bajo una justicia ad hoc que amedrenta y penaliza a quienes osen salirse del marco de lo posible. Se limita entonces el papel de los Estados a la seguridad y a la desregulación de derechos, mientras que las empresas multinacionales emergen como verdadero gobierno de facto. La democracia, esto es, el poder del pueblo, se relega a la formalidad de gestionar las migajas desechables para el mercado. Una democracia de intensidad mínima, que ahora sí ya empezaría donde terminan los negocios.


Este proyecto sigue vivo, pese al fracaso temporal del TTIP y a la guerra comercial, ya que con matices e intensidades diferentes sigue siendo defendido por las élites globales. Por eso sigue siendo necesario hacerlo descabalgar, impedir su aprobación e implementación. Igual que lo es luchar contra el sistema que lo impulsa, ampliando en sentido contrario la democracia que nos quieren arrebatar: revirtiendo la escala local-global, redefiniendo las soberanías desde miradas inclusivas, implementando procesos de democracia a todos los niveles. Si democracia y capitalismo son incompatibles, sabemos de qué lado estamos.

Por Gonzalo Fernández Ortiz de Zárate*
OMAL / La Marea
Gonzalo Fernández Ortiz de Zárate es autor del libro ‘ Mercado o democracia. Los tratados comerciales en el capitalismo del siglo XXI’ (Icaria, 2018).

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El Banco Mundial recorta drásticamente la previsión de crecimiento para América Latina

El organismo deja la expansión prevista para este año en el 0,6%, más de un punto menos que en junio, y advierte de los riesgos por el coste de la deuda y por la reversión en los flujos de capitales

 

El Banco Mundial habla de “cisnes negros” al analizar la coyuntura global, un término que se popularizó cuando se gestaba el derrumbe del sistema financiero hace una década. Hace seis meses, el organismo con sede en Washington esperaba que América Latina acelerara el crecimiento este año. Ahora lo deja en un anémico 0,6%, medio punto más bajo que en 2017 y lejos del 1,7% que proyectó en junio. Y advierte, también, de los riesgos por el coste de la deuda y la reversión en los flujos de capitales.


“Lamentablemente”, comienza el informe, “la región ha tropezado con algunos obstáculos”. Cita el giro inesperado en Argentina –que se contraerá un 2,5% este año–, la desaceleración en Brasil –que crecerá solo un 1,2% en año electoral–, el deterioro de la ya de por sí crítica situación en Venezuela –que se contraerá un 18,5%– y un empeoramiento generalizado del entorno externo, con una consecuente disminución de las ventas al exterior. Esta suma de factores provocará, en definitiva, que el crecimiento de la región sea finalmente más bajo de lo pronosticado este 2018.


La nueva proyección contrasta con la afirmación, la pasada primavera, de que la región había retomado “finalmente” la senda de un crecimiento cada vez mayor, tras seis años marcados por los retrocesos. La situación para el conjunto de Sudamérica es incluso peor, porque las economías del subcontinente se contraerán una décima y arrastrarán a la baja al conjunto latinoamericano. Si se excluye el ya habitual efecto lastre de Venezuela, crecerían un 1,2%.


La solidez de la economía estadounidense ejerce, por el contrario, de sustento. Especialmente en Centroamérica y, sobre todo, en México, un país muy interconectado con la primera potencia mundial y que se expandirá a un ritmo estable del 2,3%. Los técnicos, sin embargo, siguen viendo la cifra mexicana “por debajo de su potencial”. También es un factor positivo para la región China y la recuperación del precio de las materias primas, lo que explica que Colombia crezca un 2,7%. Perú lo hará un 3,9% y Chile un 4%.


La previsión del Banco Mundial es que el crecimiento repunte tras este bache a una tasa del 1,6% en 2019. Pero esta estimación dependerá de cómo vayan tomando cuerpo “los nubarrones que se ven en el horizonte”. El mayor es la normalización de la política monetaria en EE UU, que ya está provocando una “drástica reversión” en los flujos de capital que entran en la región.


La subida del precio del dinero hace que las inversiones a tipo fijo en EE UU sean mucho más atractivas y se añade a la fortaleza del dólar –la moneda de referencia en lo cruces de toda la región latinoamericana–, que está obligando a algunos bancos centrales de países emergentes a salir a “defender” sus divisas y elevando aún más los costes de la deuda. Es decir, el temor es que la moderación en 2018 sea algo más que una piedra en el camino. “La situación general es preocupante”, admite el informe, que en este punto lanza la voz de alarma por el impacto de las guerras comerciales.


Precariedad fiscal


“El entorno internacional”, insiste el Banco Mundial, “es poco auspicioso”. Carlos Végh, economista a cargo de América Latina y Caribe, reitera que esta fragilidad en la recuperación vuelve a poner en evidencia la necesidad de que se adopten reformas para garantizar que la región puede elevar los muros de contención para resistir choques externos y poder gestionar sus propios riesgos.


El informe hace referencia a la “precaria” situación fiscal de la región; 29 de los 32 países tendrán un balance fiscal negativo. La deuda pública, añade, superó el 60% del producto interior bruto y hay seis países donde está por encima del 80%. Esta situación no hace más que elevar la prima de riesgo. “El acceso y el costo del crédito internacional se complica justo cuando es más necesario”, lamenta, al tiempo que recuerda que esto limita el margen de acción fiscal.


“La región no tiene más remedio que aumentar el ritmo del ajuste fiscal para garantizar las sostenibilidad de la deuda en el corto y mediano plazo”, insiste el equipo de Végh, “especialmente si la entrada neta de capital sigue cayendo”. En este sentido, concluye diciendo que es importante entender la naturaleza de los riesgos para predecir sus efectos y definir una respuesta que los mitigue.


América Latina, por tanto, es una región particularmente expuesta a los riesgos. “Teniendo en cuenta la incertidumbre existente”, opina Jorge Familiar, vicepresidente del Banco Mundial para la región, “es más importante que nunca fortalecerse para afrontar el futuro con mayores garantías”. Eso permitirá también recuperarse más rápido tras el cisne negro. "No se podrá gastar más pero sí habrá que hacerlo mejor", concluye, "para proteger a los vulnerables e incrementar el crecimiento".

 

Nueva York 5 OCT 2018 - 08:24 COT

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Los tratados comerciales de nueva generación: peligro para la estabilidad financiera mundial

Tratados comerciales como el CETA o el acuerdo con Japón son un peligro para las finanzas y la estabilidad económica de todo el planeta, según un nuevo informe.

 

Los tratados comerciales de “nueva generación” aumentan el riesgo de contagio y propagación de futuras crisis. Esta es la principal conclusión a la que llega el informe Financial Regulation challenged by European Trade Policy , realizado por Finance Watch, una organización dedicada a que las finanzas funcionen por el bien de la sociedad, y el Veblen Institute for Economic Reforms francés. 

El estudio recalca que algunos tratados específicos, como el Acuerdo sobre el Comercio de Servicios (TiSA), que consta de unos cincuenta Estados el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS) de 1994, y la integración de los servicios financieros en estos acuerdos comerciales bilaterales reducen la capacidad de los Estados para luchar eficazmente contra la inestabilidad financiera y promover un sistema financiero que satisfaga las necesidades de la economía. El informe llega a estas conclusiones tras analizar los acuerdos bilaterales ya negociados, como el CETA (acuerdo de la Unión Europea con Canadá) y el JEFTA (Acuerdo con Japón), los que aún están en negociación o suspendidos, como el TTIP, así como el TiSA y los posibles efectos de las futuras negociaciones entre Reino Unido y Europa tras el Brexit.


Para Benoît Lallemand, secretario general de Finance Watch, la reciente firma del acuerdo con Japón, el JEFTA, “es la confirmación más reciente y preocupante de que la UE sigue aplicando la misma política comercial, a pesar de las advertencias de los expertos, la sociedad civil y muchas otras partes interesadas”. El Parlamento Europeo, que deberá votar la ratificación del acuerdo con el país nipón, “debería negarse a ratificar dicho acuerdo si quiere evitar posibles efectos negativos sobre la estabilidad financiera y la protección del consumidor”, lamenta Benoît.


Además, alertan, en nombre de la promoción de la innovación, el comercio y la inversión financiera, estos nuevos acuerdos pueden contribuir a promover y proteger los comportamientos especulativos y de riesgo, así como socavar el poder y control de la regulación prudencial, lo que podría alimentar futuras crisis. "Al considerar la regulación financiera como una barrera comercial no arancelaria, los nuevos acuerdos comerciales se oponen a lo que se aprendió de la crisis financiera de 2007-2008”, ha declarado Mathilde Dupré, directora del programa sobre Comercio del Veblen institute. Además, Dupré ha alertado de que los negociadores de estos tratados quieren promover la exportación de servicios financieros a escala mundial y “no están realmente preocupados por los riesgos que estos acuerdos suponen para la estabilidad financiera".


Estos acuerdos comerciales de "nueva generación" pretenden aumentar los intercambios entre regiones geográficas cuyas economías ya están bien integradas. Por lo tanto, se ocupan principalmente con la liberalización de los servicios y la eliminación de las barreras no arancelarias, es decir, mediante discrepancias en las reglas y normas de protección. En el sector financiero el "servicio", explica el informe, implica la creación y distribución de riesgos, y la "regulación" se refiere a la capacidad efectiva de los reguladores nacionales para controlar estas actividades arriesgadas de los agentes transfronterizos.
Otro de los factores preocupantes de estos nuevos tratados son la implementación de mecanismos de cooperación regulatoria. Estos mecanismos hacen que, según sus defensores, sean acuerdos “vivos”, lo que significa que su contenido puede ser desarrollado y ampliado incluso después de su firma.


Según el análisis realizado en el informe, tratar las regulaciones como si fueran obstáculos, tal y como hacen este tipo de tratados, va en contra de las lecciones aprendidas en la crisis de 2008. “Demostramos que estos acuerdos de libre comercio han servido históricamente como un conducto para la liberalización y desregulación que condujo a la crisis financiera de 2007-2008", ha explicado Lallemand.

Por Yago Álvarez
@EconoCabreado

 

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Nace Stay Grounded, una plataforma para tratar de frenar la expansión del tráfico aéreo

El pasado 29 de junio fue un día histórico para la aviación comercial. Un total de 202.157 aviones surcaron el cielo en los cinco continentes batiendo todos los récords, tal y como registró la web sueca FlightRadar24, que muestra información en tiempo real sobre la congestión aérea alrededor del mundo. Por primera vez, se batía la astronómica cifra de 200.000 vuelos en un solo día: 19.000 de ellos lo hicieron al mismo tiempo. 

El imparable crecimiento de la aviación comercial ha llevado a más de 100 organizaciones de todo el mundo, entre las que se encuentran las españolas Amigos de la Tierra y Ecologistas en Acción, a crear la red Stay Grounded, una plataforma que ha elaborado un documento con 13 pasos para cambiar el modelo de aviación actual y llevar a cabo una transición hacia un sistema de transporte socialmente justo y ecológicamente sostenible. Durante estas semanas, Stay Grounded organizará en 15 países diversas protestas ciudadanas para detener la construcción o expansión de cerca de 1.200 aeropuertos de todo el mundo.


El lanzamiento de la red coincide con el mes en el que la Organización de Aviación Civil Internacional (ICAO) decidirá sobre CORSIA, una estrategia interna de reducción de emisiones que, si bien tiene el objetivo de alcanzar "un crecimiento de carbono neutral" para después de 2020, está basada íntegramente en la compra de créditos de carbono a proyectos de compensación. Un movimiento que los impulsores de Stay Grounded consideran un “lavado de cara verde” para detener cualquier tipo de posible regulación del sector.


Los datos son contundentes: la aviación es el medio de transporte con mayor impacto climático y es responsable directa del 5% de las emisiones de efecto invernadero en España. De hecho, a pesar de ser un medio de transporte que solo mueve al 10% de la población, supone el 20% de las emisiones del sector del transporte en nuestro país.
Usar el sentido común

“Stay Grounded nace para buscar el sentido común en la aviación actual”, cuenta a El Salto Héctor de Prado, coordinador de Clima y Energía de Amigos de la Tierra. “Se trata de evitar casos como los que conocemos bien en el Estado español, donde se han hecho inversiones astronómicas para aeropuertos fantasma o infrautilizados, como los de Castellón o Ciudad Real. Y al mismo tiempo, el objetivo es frenar los planes de expansión de nuevas terminales y servicios de las infraestructuras aeroportuarias que sí se están utilizando”.
“El cambio climático no está a la vuelta de la esquina: lo tenemos encima”, asevera De Prado. Y frente a ello, toca actuar. “Durante décadas, la industria de la aviación se ha beneficiado de estímulos y privilegios por parte de los países y ha comprado créditos de compensación para poder mantener sus emisiones. Llegado a este momento, esto tiene que cambiar”.


En este cambio, los ciudadanos también han de jugar un papel protagonista. “Mucha gente no es consciente de lo que implica viajar en avión, y creemos que parte del problema es que no hemos sabido transmitir el impacto que conlleva”, reflexiona. ¿Alternativas? “Estamos convencidos de que, por ejemplo, si hubiera una buena conexión de trenes nocturnos entre grandes capitales de España, eso evitaría que mucha gente cogiera aviones. Porque a muchos tampoco les gusta tener que desplazarse a 20 o 30 kilómetros de la ciudad, pasar los controles de seguridad, tener esperar en la zona de embarque… Si existiera la oportunidad de viajar en tren, con conexiones desde el centro de la ciudad, estoy convencido de que una mayoría lo elegiría frente al avión”.


Los impulsores de Stay Grounded son conscientes de que luchan contra gigantes. Aun así, creen que hay esperanza: “El modelo actual tiene vuelta atrás, pero será un poco doloroso para todos. En primer lugar para las empresas, porque hay que empezar a poner impuestos por la quema de combustible fósil y por el número de pasajeros. Lo será para el propio negocio de la aviación, que genera muchos puestos de trabajo. Y por último, lo será también para las personas a las que nos gusta viajar, que estamos disfrutando unos precios muy bajos y que no se corresponden con el impacto real que tiene nuestra manera de viajar”, señala el coordinador de Clima y Energía de Amigos de la Tierra. “Creo que, antes o después, habrá una reducción drástica del número de pasajeros. Es importante que así sea”.

Por Dani Cabezas
El Salto

 

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Miércoles, 26 Septiembre 2018 07:42

Afianza EU rechazo a la globalidad

Afianza EU rechazo a la globalidad

Fue tal vez la respuesta más efectiva jamás hecha a Donald Trump por la comunidad internacional: la risa.

Al iniciar su discurso ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Trump recurrió a su ya muy común autoelogio: "En menos de dos años mi gobierno ha logrado más que casi cualquier otro en la historia de nuestro país", declaró, ante lo cual se escuchó una cascada de risas en la gran sala. Trump, sorprendido, titubeó, insistió en que "es la verdad" y admitió que "no era la reacción que esperaba".

Lo demás fue un asalto contra lo que representa esta máxima institución multilateral mundial y la afirmación de que Estados Unidos rehusará ceder su "soberanía" ante el orden, leyes y agencias supranacionales, fue recibido en silencio por casi todos los 192 estados miembros de la ONU.

Trump destacó sus supuestos logros económicos, diplomáticos y de seguridad, indicando las negociaciones con Corea del Norte y la cooperación entre países del Golfo Pérsico, sobre todo Arabia Saudita, en la lucha "antiterrorista". En la casa mundial dedicada a la paz, el estadunidense celebró: "nuestra fuerza militar será más poderosa de lo que ha sido jamás".

Ignorando lo que minutos antes había exhortado desde ese mismo podio el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, sobre la urgencia de fortalecer el multilateralismo para abordar los problemas más graves que enfrenta el mundo, Trump proclamó lo opuesto: "Rechazamos la ideología del globalismo y abrazamos la doctrina del patriotismo".

Indicó que ordenó el retiro de su país de varios acuerdos apoyados por la ONU, entre ellos el tratado nuclear con Irán, así como de algunas instancias, como el Consejo de Derechos Humanos y de la Corte Penal Internacional, al afirmar: "nunca rendiremos la soberanía de Estados Unidos a una burocracia global no electa y que no rinde cuentas".

Señaló que su gobierno está haciendo lo mismo en el ámbito económico y comercial, donde las reglas y acuerdos son empleados para tomar ventaja de Estados Unidos, sobre todo por China. Como ejemplo de sus logros en este rubro, mencionó que acababa de concluir un acuerdo comercial con México (no mencionó a Canadá).

Al mismo tiempo que invitó a los otros gobiernos a sumarse a su mantra de la defensa de la "soberanía", procedió a amenazar la de varios países.

Anunció nuevas sanciones contra los colaboradores más cercanos del presidente Nicolás Maduro en Venezuela, donde Trump declaró: "estamos atestiguando una tragedia humana", porque "el socialismo ha llevado a la bancarrota al país rico en petróleo y llevado a su pueblo a la pobreza abyecta", con la ayuda de "sus patrocinadores cubanos". Convocó a los presentes a un esfuerzo para "restaurar" la democracia en ese país.

En un curioso retorno a la guerra fría, en este contexto comentó que "virtualmente todo lugar en que se ha intentado el socialismo o comunismo, se ha producido sufrimiento, corrupción y degradación", por lo que aconsejó que "todas las naciones del mundo deberían resistir al socialismo y la miseria que lleva a todos".

Poco después de su discurso, continuó con su ataque a Venezuela en comentarios a medios, señalando que el gobierno de Maduro "es un régimen que francamente podría ser derrocado muy rápidamente por los militares, si éstos deciden hacer eso".

Explícitamente, refrendó la Doctrina Monroe como política de su gobierno, al decir que en el hemisferio occidental "estamos comprometidos con mantener nuestra independencia de la intrusión de poderes extranjeros expansionistas".

En su discurso ante la Asamblea General, Trump también condenó al régimen de Irán, al cual acusó de ser una "dictadura corrupta" que "siembra caos, muerte y destrucción", y aseguró: "no podemos permitir que el principal patrocinador de terrorismo en el mundo posea las armas más peligrosas del planeta".

También advirtió que intervendrá en Siria si ese régimen emplea armas químicas.

Al ilustrar su defensa de la "soberanía", resaltó como ejemplo que ya está construyendo su muro fronterizo con México.

Notables por su ausencia en la ponencia de Trump: el cambio climático y Rusia.

En el transcurso del día, varios oradores rechazaron la visión de Trump y otros se defendieron de sus amenazas.

El presidente francés, Emmanuel Macron, retomó el exhorto del secretario general ante la Asamblea General contra el aislacionismo y afirmó que el "nacionalismo siempre lleva a la derrota", y pidió a los estados miembros que "no acepten la erosión del multilateralismo", algo que recibió una ovación (Trump no se ganó ni una).

El presidente de Irán, Hassan Rouhani, señaló que el rechazo al multilateralismo es "un síntoma de la debilidad de intelecto; revela incapacidad para entender un mundo complejo e interconectado". Acusó a Trump y a sus aliados de querer derrocar a su gobierno y de violar el derecho internacional, así como sus obligaciones estatales por retirarse del acuerdo nuclear de 2015. Argumentó que "el entendimiento de relaciones internacionales por Estados Unidos es autoritario", y advirtió contra gobiernos que fomentan "nacionalismo extremista y racismo", lo cual comparó con el nazismo.

Mientras tanto, varios líderes sudamericanos –entre ellos los presidentes de Ecuador, Brasil y Argentina–, parecieron responder al llamado de Trump contra Venezuela. En sus discursos criticaron al gobierno de Maduro por violaciones de derechos humanos, y el argentino, Mauricio Macri, anunció que su país presentará ante la Corte Penal Internacional (a pesar de que Trump la declaró "ilegítima") "los crímenes de lesa humanidad de la dictadura venezolana".

El secretario general Guterres, quien declaró que el mundo padece "un desorden de déficit de confianza" ante una ola populista y la fragmentación social, alertó de dos problemas cada vez más urgentes que definirán el futuro inmediato del planeta. "El cambio climático procede más rápidamente que nosotros y si no cambiamos curso en los próximos dos años, arriesgamos un cambio climático desatado", declaró, y advirtió que nuevos avances en tecnología representan tanto oportunidades como riesgos cada vez más peligrosos, sobre todo si se emplean para fines bélicos. Ante estos desafíos, afirmó, la cooperación internacional es más necesaria y urgente que nunca y señaló que "el multilateralismo está bajo fuego justo cuando más lo necesitamos".

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Un millonario japonés compra el primer billete comercial a la Luna

Yusaku Maezawa viajará a bordo de la nave BFR, de SpaceX, la compañía con la que Elon Musk quiere contribuir a que el ser humano se convierta en una especie multiplanetaria

 Yusaku Maezawa se ha convertido en el primer ser humano en comprar un billete a la Luna. El empresario japonés, de 42 años, fundador de las compañías de comercio electrónico Start Today y Zozotown, tiene un billete para el primer viaje tripulado privado al espacio, previsto para el año 2023, a bordo de la nave BFR, de SpaceX, la compañía con la que el multimillonario Elon Musk quiere contribuir a que el ser humano se convierta cuanto antes en una especie multiplanetaria.


Maezaewa, según ha informado él mismo esta noche en la sede de SpaceX en Los Ángeles, no viajará solo. El empresario, coleccionista de arte, que en las subastas del año pasado pagó 110,5 millones de dólares por una obra de Basquiat, ha tenido la idea de invitar a bordo de la nave a entre seis y ocho destacados artistas de todo el mundo, aún por elegir. Un pintor, un escultor, un músico, un arquitecto, un director de cine, un fotógrafo y un diseñador de moda. “Artistas que representen a la Tierra en su viaje a la Luna”, ha explicado. Pasarán una semana en el espacio con todos los gastos pagados y, a su regreso, crearán una obra inspirada por la experiencia. “¿Qué sentirán al ver la Luna y la Tierra desde el espacio? ¿Y qué crearán?”, se preguntaba el empresario. El proyecto se llama Dear Moon (Querida Luna), y ya cuenta con una página web que se ha lanzado esta noche.

“Desde que era un niño, he amado la Luna”, ha asegurado Maezawa. El empresario, dueño de una riqueza estimada en 2.900 millones de dólares, según Forbes, ha irrumpido en el escenario, con una camiseta de Basquiat diseñada por Comme des Garçons, y ha dicho: “¡He elegido ir a la luna!”. Ha comprado, de hecho, todos los billetes. Con la cantidad aportada, previsiblemente tan astronómica como el viaje y que no han querido revelar, Maezawa contribuye a financiar el sueño espacial de Musk, que prevé otras vías de ingresos como la puesta en órbita se satélites comerciales.

BFR (Big Falcon Rocket) es el nuevo cohete de SpaceX, la compañía de Musk que cumple ahora 10 años y que ya ha mandado al espacio una nave que portaba un coche Tesla. BFR, que esta noche se ha presentado con cierto detalle técnico y que está previsto que empiece a realizar pruebas el año que viene, es el prototipo en el que el empresario basa su proyecto de lograr llevar la vida humana de manera permanente a Marte y con el que quiere llegar a la Luna (sin alunizar) medio siglo después de la última misión Apolo.


Un cohete aún no probado

Esta no es la primera vez que Musk ha prometido enviar turistas a la Luna. El año pasado, dijo que dos turistas pagarían por orbitar la Luna en 2018, pero esos planes no se materializaron, informa AFP.


El viaje se llevará a cabo a bordo del Big Falcon Rocket (BFR), que hasta ahora solo se ha mostrado en diseños e imágenes. Mientras la expectativa crece sobre el cohete, Musk tuiteó tres imágenes, mostrando que tendrá una primera parte con motores y sistemas de combustible, y una segunda con la nave en la que viajarán los pasajeros. Musk estimó que su construcción podría tener un costo de unos 5.000 millones de dólares.


Al igual que en los cohetes desarrollados antes por SpaceX, el Falcon 9 y el Falcon Heavy, la primera parte puede separarse del resto del cohete y regresar a la Tierra para un aterrizaje vertical. La nave continuará hacia la Luna, impulsada por sus motores.


La forma del BFR es una reminiscencia de los transbordadores espaciales, las naves que llevaron a los astronautas al espacio 135 veces desde 1981 hasta 2011. Musk ha dicho que quiere que el BFR tenga capacidad para unas 100 personas. El volumen de su área presurizada interior sería comparable a la de un Airbus A380, algo que nunca se ha hecho. También sostuvo que el sistema de lanzamiento podría algún día ser utilizado para colonizar la Luna y Marte, a fin de hacer de los humanos una especie "multiplanetaria", aunque esos destinos tienen distinta complejidad: mientras que un viaje a Marte puede llevar de dos a seis meses, ir a la Luna suele demandar unos tres días.

Washington 18 SEP 2018 - 03:41 COT

El trato a los animales no humanos, una consideración moral

El dualismo filosófico de autores como Descartes ha servido históricamente para desarrollar una lógica del dominio sobre los animales no humanos ajena a su sufrimiento. La consideración empática de este, sin embargo, puede servir de fundamento a una ética animalista que acabe con su explotación.

Desde la filosofía en particular y desde la sociedad en general debe llevarse a cabo una reflexión profunda sobre los valores que rigen nuestra forma de ser, pensar y sentir para desenmascarar aquellos provenientes de una ideología dominante e interesada que se imponen sobre aquellos que son construidos desde la reflexión y el sentir. En consecuencia, algunos filósofos y filósofas consideran que cualquier ética actual debe replantearse la relación que los seres humanos establecemos con el resto de animales y el lugar que ocupamos unos y otros en el mundo. No deja de ser sorprendente cómo en la actualidad se ha logrado un gran avance, al menos teórico, en aspectos morales referentes a las relaciones entre los seres humanos y entre éstos con el medio ambiente, pero en cambio, apenas se cuestiona nuestra relación con los animales no humanos. Es necesario no sólo desarrollar una conciencia exclusivamente ecologista sino también animalista, puesto que el sufrimiento ocasionado a los animales se ha visto multiplicado a un ritmo alarmante en las últimas décadas a causa de la ganadería industrial -que concibe al animal como una máquina de producir carne- y de la investigación tanto militar como farmacéutica.
Filosofía y objetualización de los animales no humanos


Si analizamos esta temática siguiendo un recorrido histórico-filosófico -tal y como hace Alicia Puleo en su obra Ecofeminismo para otro mundo posible- podemos abordarla desde dos perspectivas antitéticas. Por un lado, una visión animalista (1) que considera a los animales no humanos como seres sintientes con capacidad para sufrir, por lo que no puede existir ningún tipo de justificación moral que acepte su sufrimiento; y por otro lado, una visión no animalista y por lo tanto, antropocéntrica y especista (basada, consecuentemente, en la exaltación exclusiva de los rasgos humanos) fundamentada en una contraposición entre lo humano y lo no-humano, degradando y sometiendo a este último y, por tanto, privilegiando al primero.


Esta segunda visión, que es la que ha prevalecido históricamente sobre la primera, se basa en lo que la filósofa australiana Val Plumwood denomina la “lógica del dominio” y que ha ido construyéndose y desarrollándose en diferentes estadios y momentos históricos. Comienza con la asimilación de los dualismos opuestos y jerarquizados mente/cuerpo,

razón/naturaleza teorizados por Platón. Para el filósofo ateniense existen dos tipos de realidades: las Ideas que forman el mundo inteligible (un mundo autónomo y sólo perceptible por la razón) y el mundo de los objetos sensibles y materiales que se captan mediante los sentidos, tal y como lo expone metafóricamente en su conocido mito de la caverna. Según esta alegoría, el mundo que captamos no es más que una caverna donde vivimos como prisioneros creyendo que las sombras que percibimos son los objetos reales. Esta diferenciación entre los dos mundos conlleva una valoración positiva del mundo racional y espiritual frente a una valoración negativa del mundo material y natural percibido por los sentidos.


Este dualismo se radicaliza con Descartes despojando a lo no humano de cualquier capacidad de pensar y de sentir. Este autor racionalista delimita tres ámbitos de la realidad: el yo, Dios y el mundo. El yo o alma (sólo existente en el ser humano) es una sustancia cuya esencia es el pensar, diferente del cuerpo, cuyo atributo es la extensión, el cual forma parte del tercer ámbito de la realidad, el mundo. Con esta delimitación, Descartes considera que las leyes que se aplican al mundo material son unas (leyes mecanicistas), y las aplicadas al mundo del yo son otras. La filosofía cartesiana “des-anima” por completo a la naturaleza y a todos los cuerpos que la componen, considerándola pura extensión y materia cuyo movimiento sirve para explicarlo todo como si del funcionamiento de una máquina se tratara.


El último estadio diferenciado por Plumwood es la completa instrumentalización de la naturaleza, cuya apropiación y desmesurada explotación por parte de los humanos la ha reducido a una posición de mera mercancía.


Esta razón instrumental de dominio y control total sobre la naturaleza ya fue cuestionada en los años 40 por Horkheimer y Adorno en su Dialéctica de la Ilustración, para quienes los fines científicos, técnicos y económicos son perseguidos por un tipo de racionalidad -la instrumental- despojada de cualquier atisbo de criterio moral puesto que no tiene en cuenta los medios e implicaciones éticas utilizados para alcanzar tales fines.


Si filosóficamente el dualismo iniciado por Platón favorecerá una concepción de dominio sobre la naturaleza, históricamente la oposición entre lo humano y lo no-humano se remonta a las culturas antiguas occidentales asimiladas posteriormente por el cristianismo, desplazando a los animales no humanos al puesto más bajo de la Creación. Tal y como observa Alicia Puleo, esta concepción jerarquizada y de superioridad del humano hace que éste sienta un poder sin límites sobre aquellos y que, además, pueda llevar a cabo cualquier acto de crueldad sin ningún tipo de carga moral, sobre todo a partir del terreno allanado por la concepción cartesiana del animal-máquina incapaz de sentir placer ni dolor.


Filosofía y animalismo


Desde una perspectiva animalista podemos remontarnos filosóficamente al hilozoísmo de la escuela jónica presocrática, posteriormente asumido por la escuela estoica, quienes defendían la existencia de una fuerza intrínseca en los seres naturales que hacía que los organismos vivos se desarrollasen al tiempo que constituían una perfecta armonía con el resto de los seres. Las cosmovisiones renacentistas asumirán está concepción animista presocrática y estoica, percibiendo una Naturaleza reconciliada con el ser humano y no opuesta al mismo. Pero esta percepción renacentista pronto será sustituida por el mecanicismo del siglo XVII, al considerar al universo como un máquina, como un reloj sin vida, reducido a una mera extensión.


No obstante, esta concepción mecanicista generará una controversia que trasciende el propio siglo de Descartes. Pensadores como Maupertuis, Bentham y Mill argumentan que los animales son seres sensibles con capacidad de sentir dolor o placer, por lo que causarles el más mínimo dolor sin necesidad es una crueldad y una injusticia, y en esto radica su exigencia ética. Para Jeremy Bentham, por ejemplo, la capacidad para sufrir debe ser tenida en cuenta, ya que si un ser vivo sufre, su sufrimiento debe ser considerado como el sufrimiento de cualquiera y no puede existir ningún tipo de justificación moral que rechace que ese ser sufre y que permita por tanto este sufrimiento. El dolor y el sufrimiento ocasionado a cualquier ser deberían ser evitados para estos autores, independientemente de la especie que sufra o sienta dolor. Un dolor o un sufrimiento es igual de perjudicial para el ser que lo padece, independientemente de si es humano o no humano, por lo que ha de tomarse en consideración.


Este razonamiento ha sido utilizado en la actualidad por autores como Peter Singer o Tom Regan basándose en lo que denominan el principio moral básico de la igualdad de consideración. Para estos autores la igualdad entre animales humanos y no humanos no se fundamenta en la igualdad de características asociadas a la capacidad moral y racional o a cuestiones físicas como la fuerza, sino a su capacidad de sentir dolor y placer. El hecho de que otros animales no formen parte de nuestra especie no nos da derecho ni a explotarlos ni a que podamos ignorar sus intereses como seres sintientes.


La reflexión actual en torno al trato ético a los animales debe liberarse de prejuicios y reflexionarse como un problema ético más. Para estos autores, defender una vida digna de los animales sin ocasionarles sufrimiento no es una cuestión de querer equiparar al ser humano con los animales, pero sí de reconocer que son seres sintientes y apelar a la capacidad de empatía que poseemos tomando en consideración ese sufrimiento, pues no existe justificación moral ni racional para ocasionarles un sufrimiento innecesario. Esta reflexión debe partir de la realidad en la que nos situamos y elegimos. O bien nos situamos en una realidad basada en la idea del dominio, o bien en la idea del respeto. Tal y como expresa Angélica Velasco en su obra, La ética animal ¿Una cuestión feminista?: “Está en nuestras manos el mundo que queremos construir. Elegiremos entre un mundo en el que prevalezca la dominación, la explotación de los Otros, humanos y no humanos, o un mundo en el que nuestros actos estén guiados por la actitud ética de respeto y compasión por todos aquellos con los que compartimos el planeta”.

 

Clara E. Paniego Burillo
Profesora de Filosofía

publicado
2018-09-18 10:00:00


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(1) El “animalismo” como movimiento social se desarrolla a partir de la publicación Animal liberation de Peter Singer en 1975, aunque no hay que olvidar que encontramos predecesores teóricos y filosóficos que han sido invisibilizados u olvidados.

Publicado enCultura
¡Politizar la universidad! El proyecto de la Red de Estudios Críticos Latinoamérica

Hace un año, un puñado de profesores y estudiantes nos reunimos para lanzar un proyecto académico nuevo. En principio, queríamos hacer una editorial alternativa que diera cabida a las voces que, normalmente, no tienen espacio en los portales más robustos de medios de comunicación o en los cerrados circuitos universitarios. En ese momento, no estaba claro qué queríamos o hacia dónde estábamos remando, pero era innegable que no nos faltaban las ganas de reinventar nuestro quehacer, mover las fronteras tan fijas que dictaminan qué es y cómo se hace la investigación en ciencias sociales. Queríamos, quizá en un arrebato de locura, reinventar la academia y, más osado aún, sacarla a la calle. Asumimos que el momento histórico que nos ha tocado en Colombia, que yo elevo sin sonrojarme a acontecimiento, exige una nueva universidad; una que sea más ligera para resituarse y más valiente para lanzarse en una tierra de nuevos desafíos. En este contexto es donde nace REC-Latinoamérica (Red de Estudios Críticos Latinoamérica).

Para nadie es un secreto —aunque muchos lo digan en voz baja— que la universidad está atrapada en las lógicas del mercado o, si se quiere, del neoliberalismo en su cara productiva más obscena. Los profesores están agobiados por cargas horarias y trabajos administrativos que dificultan la labor de investigación y, no menos importante, interrumpen el lazo social con los estudiantes y colegas. La investigación tiene que ajustarse a los estrechos parámetros que impone Colciencias que se verifica en la exigencia cada vez mayor de producción de papers especializados y la disminución acelerada de los libros de divulgación. Políticamente, la consecuencia —¿acaso buscada?— es que toda esta economía de la producción y del ranking ha despolitizado gradualmente a la universidad. La universidad se ha vuelto una burbuja que aísla a los profesores (hacedores de papers y proyectos) y a los estudiantes (clientes y consumidores) de las problemáticas más agudas que enfrentamos como país, como continente y como mundo; sin mencionar, en esta misma vía, la distancia con la región en nuestro país. Pareciese que la universidad anda más afanada por puntuar que por rumiar la realidad política.

Por supuesto, acá no se trata de una nostalgia de la universidad que otrora se comprometió con cambios definitivos en el siglo pasado, tampoco del guayabo de una universidad setentera llena de banderas políticas y mítines, ¡se trata de reinventarla! Partamos del hecho de que el quehacer académico tiene una relevancia política. Y es que —valga afirmarlo abiertamente— la universidad es —podría serlo— un espacio político por excelencia; y por político entiendo el campo en donde los asuntos públicos universales, los que nos atañen a todos, deben ser pensados, discutidos y traducidos en actos. En definitiva, la universidad es un lugar de construcción de sujetos políticos con preocupaciones universales. Creo que en un país como el nuestro, la universidad y los intelectuales vinculados a ella están llamados a tener una voz más activa; no solo como la voz del experto (que ahora abundan en el mercado de la licitación y el proyecto), sino como la voz moral que puede disputar los valores políticos y el sentido común de la vida pública. No hablo de un intelectual faro que tiene la verdad, pero sí de un intelectual orgánico comprometido con la transformación axiológica de la comunidad desde su quehacer académico. Necesitamos hoy, más que nunca, más artículos de prensa y más ruido en la escena pública; necesitamos intelectuales del talante de Julio Enrique Blanco, Luís Eduardo Nieto Arteta, Manuel Zapata Olivella, Quintín Lame, Estanislao Zuleta, Virginia Gutiérrez de Pineda y muchos otros que se arriesgaron a hablar de filosofía, historia y política públicamente; aunque muchos también, es justo decirlo, tuvieron que salirse del sistema por estar en la frontera entre las ideas y la calle.

En este contexto nace REC-Latinoamérica. REC quiere estar en la frontera entre la reflexión académica más rigurosa y las problemáticas más acuciantes de las comunidades. Queremos sacar las discusiones académicas a la calle y asumir las discusiones callejeras por académicas. Además, queremos pensar en red; esto significa que la idea del académico romántico, con mal genio y solitario, con una biblioteca grande, debe ser renovada. El conocimiento se hace y construye entre amigos; en comunidades de discusión horizontales que se oponen a los verticalismos de la universidad tradicional. El investigador REC es alguien que no le teme a hacer uso de los medios masivos de comunicación (Facebook, Twitter, YouTube); que escribe columnas de opinión aquí y allá; que realiza entrevistas sin sonrojarse; que no tiene un lugar de enunciación “superior” con respecto a la cultura popular. Esta es la principal razón del uso del significante “REC”, con toda la ambigüedad —adrede— asociada a las formas de registro en TV y radio.

Asimismo, tenemos una vocación crítica; eso explica nuestro apellido. Y por crítica entendemos el ejercicio que busca desnaturalizar las “verdades” que dan forma y estructuran el discurso social; esta es una de las caras de la vocación política. Sabemos que como intelectuales debemos poner el dedo en la llaga, sospechar, invertir las preguntas y poner la mirada en los lugares más inusuales. Se trata de hacer explícito un ejercicio de lectura que olfatea entre líneas y que no traga entero. Queremos desnaturalizar los discursos que mantienen relaciones de dominación y exclusión con respecto al género, la raza, la orientación sexual y la clase social. Y todo esto, en un contexto que no podemos obviar: el de las herencias coloniales. Igualmente, queremos rescatar toda una tradición de pensamiento colombiano, del caribe y latinoamericano; eso sí, sin caer en purismos y desprecios frente al valor de la tradición moderna-europea. Soñamos con construir —¡con todos los que quieran sumarse!— el centro de investigación, pensamiento y formación más importante de la región con influencia social y política. Estamos convencidos que la disputa por el sentido común es el primer paso para salir del atolladero político en el que nos encontramos. En este escenario, la construcción de una sociedad civil, de sujetos políticos, es la primera tarea que nos exige esta época como académicos. Queremos politizar la universidad y movilizar la sociedad civil.

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El café colombiano afronta su peor crisis en una década

La caída del precio internacional golpea a medio millón de familias cultivadoras

 La tradicional cosecha de café que salpica de rojo las verdes montañas de Colombia, y alcanza su pico de producción hacia final de año, se acerca en esta ocasión con un sabor particularmente amargo. La reciente caída por debajo de un dólar por libra del precio internacional del grano está golpeando a los cultivadores colombianos, que se quejan de la que califican como la crisis más profunda en los últimos 10 años y piden una intervención urgente del nuevo gobierno.

Para el tercer productor mundial, por detrás de Brasil y Vietnam, el café es un asunto de Estado. En muchas regiones de este país atravesado por la cordillera de Los Andes, sigue siendo el cultivo predominante. Con algo más de 900.00 hectáreas cultivadas, es uno de los principales sectores de exportación, detrás del petróleo y la minería, e incluso el Paisaje Cultural Cafetero, repartido entre los departamentos de Caldas, Quindío y Risaralda (centro-occidente), es considerado por la Unesco Patrimonio Mundial desde el año 2011.


La angustia de los cafeteros colombianos se hizo insoportable en la última semana. El lunes, el precio del grano en la Bolsa de Nueva York se cotizó a 97 centavos por libra, el nivel más bajo en 12 años. Los cultivadores, representados por la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), han acusado el golpe. “Esto no es una crisis solamente de las 540.000 familias cafeteras colombianas, es una crisis mundial del café, a estos niveles de precio ninguna caficultura es rentable ni sostenible”, explica Roberto Vélez, el gerente de la FNC. “Al productor hay que pagarle al menos el costo de producción más algo de rentabilidad”, agrega.
La crisis, sostienen los caficultores, tiene un componente de oferta y demanda pero también un componente especulativo de los inversores. Por un lado, Brasil, el mayor productor mundial, ha tenido una cosecha más alta. Por otro, los fondos de inversión han venido empujando los precios a un nivel por debajo de un dólar. “No se puede seguir permitiendo que sean actores ajenos a la industria como los fondos de inversión quienes, en un desaforado afán de lucro, determinen el precio de un producto básico tan importante del cual derivan su sustento 25 millones de familias productoras en el mundo”, reclamó la FNC en un comunicado.


A diferencia de otros momentos críticos para el producto que ha identificado a Colombia ante el mundo, el nivel de producción no está amenazado. El país de Juan Valdez exportó más de 14 millones de sacos en el último año, y la cosecha de 2018 ya está encaminada a una cifra similar, entre 13,5 y 14,2 millones. Esa meta no se ve afectada, pero sí la rentabilidad.
La caída del precio


El precio internacional de referencia para los cafés suaves, detalla la FNC, lleva 22 meses cayendo desde 160 centavos de dólar por libra en noviembre de 2016 a cerca de 108 en julio de 2018. Esa baja se ha intensificado en agosto, con el correspondiente descenso del precio interno. Como consecuencia de la caída del precio interno, la federación calcula que el valor de la cosecha será inferior en 1,5 billones de pesos (unos 500 millones de dólares) al valor de 2017, cuando alcanzó los 7,5 billones de pesos (2.522 millones de dólares). El golpe, advierte, lo sentirán tanto las regiones cafeteras como el desempeño general de la cuarta economía de América Latina.


Los cafeteros demandan medidas de choque del Gobierno del presidente Iván Duque. “Tenemos un precio interno por carga que en algunos momentos y en algunas zonas del país está incluso siendo por debajo de los costos de producción”, reconoció este jueves el ministro de agricultura, Andrés Valencia Pinzón. El mandatario “es muy consciente de esta situación y quiere darle una señal a los caficultores en el sentido de que no los va a abandonar”, aseguró el ministro, sin llegar a anunciar medidas concretas ni descartar subsidios.


Por lo pronto, el llamado de auxilio de los cafeteros será atendido la próxima semana con una reunión de urgencia del Comité Nacional de Cafeteros, la primera desde que Duque asumió el poder el 7 de agosto, donde tienen asiento los recién posesionados ministros de Agricultura, Hacienda y Comercio. Los caficultores han manifestado que esperan obtener un alivio de las deudas, apoyos para continuar con un ambicioso programa de renovación de los cafetales y ayudas puntuales con los fertilizantes. La preocupación por los precios también será abordada en varios encuentros internacionales. Vélez, el gerente de la FNC, visitará Brasil en los próximos días, y en septiembre se reunirá en Londres la Organización Internacional del Café.

SANTIAGO TORRADO
Bogotá 25 AGO 2018 - 06:20 COT

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