¿Una solución?: Firman el reglamento del tren bioceánico que cruzará cuatro naciones de Suramérica

El proyecto, que unirá los océanos Pacífico y Atlántico, le permitirá a Bolivia solventar su mediterraneidad.

Los Gobiernos de Paraguay, Bolivia, Brasil y Perú firmaron de forma conjunta el reglamento interno que finaliza los pasos previos para la construcción del tren bioceánico, informó el Ministerio boliviano de Obras Públicas.


Representantes de los países que integran el Grupo Operativo Bioceánico (GOB) aprobaron los estudios técnicos y confirmaron la viabilidad de este megaproyecto, que unirá los océanos Pacífico (Puerto de Ilo, en Perú) y Atlántico (Puerto de Santos, en Brasil) cruzando Bolivia.


Los países involucrados acordaron, además, financiar los 14.000 millones de dólares estimados para la obra (que debe estar totalmente concluida en 2024), mediante una asociación entre capitales públicos y privados, al tiempo que recibirán el asesoramiento técnico de la Unión Europea.


En la reunión ministerial, Brasil reveló que aspira trasladar a futuro cerca de 40 millones de toneladas de carga en el tren bioceánico, un proyecto al que se ha invitado además a los Gobiernos de Argentina y Uruguay.


Tren: una solución


Bolivia es el proponente de la idea de unir los océanos Atlántico y Pacífico por medio de un corredor ferroviario que puede ayudar a esta nación suramericana a solventar su problema de mediterraneidad (falta de salida al mar) mientras dirime una controversia marítima con Chile.


El diseño del trazado inicial estima que los vagones del tren bioceánico partan desde el puerto brasilero de Santos, ingrese a Bolivia por Puerto Suárez, en el extremo este de esa nación, cruce los municipios orientales de Santa Cruz, Montero y Bulo Bulo, y llegue al altiplano de La Paz. De allí, saldrá a Perú por el Hito 4 (marcador fronterizo), para concluir su recorrido en el puerto de Ilo, a orillas del Pacífico.


Por su parte, Paraguay estará anclado al trazado por medio de un ramal de 500 kilómetros que partirá desde Puerto Carmelo Peralta (al occidente de Paraguay) hasta Roboré, una pequeña ciudad del Departamento boliviano de Santa Cruz.


Gran distancia


Este corredor ferroviario contará con una extensión de 3.755 kilómetros a lo largo de las tres naciones que inicialmente acordaron la obra, y su objetivo fundamental es interconectar el centro de Suramérica con ambos puertos marítimos para facilitar las exportaciones de la región hacia Asia.


El presidente boliviano, Evo Morales, calificó al tren bioceánico como "el 'Qhapaq Ñan' del siglo XXI", según informó la estatal ABI. El 'Qhapaq Ñan' era la red caminera del Tahuantinsuyo (territorio del Imperio Inca) que estaba formada por un sistema de caminos de enormes distancias, y que vinculaba las ciudades importantes de la costa y de la sierra.


Ganando tiempo


De acuerdo con estudios previos, citados por el jefe de Estado boliviano, una vez en marcha el tren bioceánico, Brasil –por ejemplo– demorará 36 días y 8 horas en trasladar sus productos hasta la ciudad china de Shanghai, luego de recorrer 18.651 kilómetros.


Actualmente, la producción brasilera, que debe emplear la ruta del canal de Panamá, demanda 67 días y 13 horas para cubrir 25.913 kilómetros. Cuando lo hace a través del Cabo de Hornos, las mercancías del gigante amazónico recorren 22.616 kilómetros en 58 días y 11 horas.


Los técnicos proyectan que este tren, junto a las mercancías, estará en capacidad de transportar 6,16 millones de pasajeros al año para 2021. Y llegará a 13,35 millones de viajeros en 2055.


En opinión de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), el corredor ferroviario bioceánico "permitirá el desarrollo, explotación e industrialización de los recursos naturales de manera sostenible", ya que serán exportadas "con mejores condiciones que las actuales".


Alternativas


El trazado del tren implica la creación de una "alianza económica muy poderosa entre los países que participan", indicó el documentalista Mariano Vázquez.
Al reiterar que se trata del proyecto más ambicioso emprendido por Evo Morales en sus 12 años de gobierno, destacó que el tren "le permitirá a Bolivia aumentar, exponencialmente, su balanza económica", pero también podrá resolver la dificultad de no tener una salida propia al mar.


"Ante la dificultad de negociar, soberanamente, con Chile una salida al mar, Bolivia ha buscado alternativas al encierro marítimo", apunta el también periodista.
Bolivia, que cuenta con más de 3.000 kilómetros de vías férreas dentro de su territorio, ha ensayado fórmulas para exportar sus productos a través de Perú y también empleando las rutas del Río Paraná, para desembocar en el Río de la Plata.


Tren, mar y Chile


El tren, agrega Mariano Vázquez, "será también una herramienta de presión política y económica", ya que el norte chileno mantiene un fuerte vinculo comercial con Bolivia.


Este mega proyecto "puede suponer una manera de enviar otro mensaje al Gobierno chileno: Tenemos este proyecto alternativo. Cortar toda la relación comercial y desviarla al tren bioceánico, podría perjudicar a Chile".


Por su parte, el analista político Julio Peñalosa Bretel, cree que mientras no se decida el juicio que sigue su curso ante el tribunal de La Haya, Bolivia debe "manejar con pinzas" su relación con Chile.


"Si la corte falla a favor de Bolivia y ordena que ambas naciones se sienten a negociar una salida al mar, Perú, que también es parte de ese antiguo conflicto limítrofe, entrará en juego, ahora también como un actor del tren bioceánico", apuntó Peñalosa.

Publicado: 21 jun 2018 20:19 GMT |

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Facebook admite que registra el movimiento del ratón en la pantalla del ordenador

La red social también detecta “el número de teléfono, la dirección IP, la velocidad de conexión y, en algunos casos, información acerca de los dispositivos que están cerca o en su misma red", según ha confirmado en un documento.


La compañía de Mark Zuckerberg ha revelado, en un documento enviado al Senado de Estados Unidos, cómo recoge datos de los usuarios y de sus hábitos mientras hacen uso de sus dispositivos. El documento, que consta de 228 páginas, ha provocado polémica por la forma de recoger información.


Facebook ha reconocido que monitoriza los movimientos del ratón en el ordenador, un tipo de rastreo conocido como mouse tracking, para, según su versión, "mejorar su interfaz".


Además, también llega a conocer si una ventana está en primer o segundo plano, para "ayudar a saber si se trata de una persona o un robot", según se afirma en el escrito.


"Recopilamos información de y sobre los ordenadores, teléfonos, televisores y otros dispositivos conectados a Internet que usan los usuarios que se relacionan con nuestros productos, y combinamos esta información en diferentes dispositivos que usan los usuarios", escribió Facebook en el documento agregando que la información recopilada se utiliza para "personalizar mejor el contenido (incluidos los anuncios)”.


La red social también detecta “el número de teléfono, la dirección IP, la velocidad de conexión y, en algunos casos, información acerca de los dispositivos que están cerca o en su misma red, con lo que podemos hacer cosas como ayudarles a enviar un vídeo desde el teléfono al televisor”.


Estos métodos se suman a los que hasta ahora se conocía que usaba la compañía para la recopilación de datos como la localización GPS o el acceso a la cámara y a la galería de fotos.

Miércoles, 06 Junio 2018 07:04

Moneda hegemónica: costos y privilegios

Moneda hegemónica: costos y privilegios

Los mensajes desde la Casa Blanca indican que los aranceles impuestos contra las importaciones de China, Unión Europea, Canadá y México tienen como objetivo corregir el gigantesco desequilibrio en las cuentas externas de Estados Unidos. Pero la paradoja es que si el presidente Donald Trump realmente quiere corregir ese desequilibrio tendría que comenzar por reconsiderar el papel de su moneda, el dólar, en el sistema de pagos internacionales.

La hegemonía de la divisa estadunidense sigue siendo innegable. Es la moneda de mayor presencia en las transacciones comerciales y financieras en todo el mundo. Y se mantiene también como la divisa más utilizada como reserva por bancos centrales y en las tesorerías de los grandes grupos corporativos.


Las ventajas que esta posición privilegiada confiere a Estados Unidos son múltiples. La más importante es que permite a ese país mantener un gigantesco déficit crónico en su balanza comercial, sin que eso le imponga una disciplina macroeconómica, como sucede con cualquier otro país. Desde esa perspectiva, el consumidor estadunidense goza de una ventaja sin paralelo. Es por esto que Estados Unidos ha podido mantener durante décadas un crecimiento económico impulsado por el consumo. En el sistema de hegemonía del dólar, el público estadunidense se ha convertido efectivamente en el consumidor de última instancia.


El emisor de la moneda hegemónica recibe un tributo del resto del mundo. Es lo que se denomina el privilegio de señoraje: imprimir un billete de 100 dólares casi no cuesta nada a la Reserva Federal, pero el resto del mundo debe dar a cambio recursos por más de ese valor para obtener ese pedazo de papel.


Pero ese privilegio exorbitante tiene un costo. Al permitir al consumidor estadunidense obtener mercancías de todo tipo a cambio de dólares, el sistema ha ido debilitando la industria en ese país. La demanda de dólares en el mundo provoca la apreciación de esa moneda y el abaratamiento de las importaciones, lo que mantiene activo al consumidor en Estados Unidos y profundiza el déficit comercial que ahora Trump quiere corregir a base de luchar con molinos de viento. En síntesis, el papel de moneda hegemónica terminó al paso de los años por promover la desindustrialización de Estados Unidos. No es el único factor, pero ha sido una fuerza tenaz que ha socavado la base competitiva del sistema industrial estadunidense.


Por otra parte, ese proceso se intensifica cada vez que en medio de una crisis los agentes y gobiernos buscan obtener dólares para usarlos como moneda de reserva. Al aumentar la demanda y el precio de los activos financieros en Estados Unidos, las tasas de interés se reducen y eso incrementa el valor de activos como bienes raíces residenciales y fomenta el consumo. Pero la apreciación del dólar le resta competitividad a la industria manufacturera estadunidense en los mercados mundiales. Al paso de los años, los privilegios de mantener la moneda hegemónica comenzaron a ser dominados por los efectos negativos.


Sin embargo, las ventajas de mantener una moneda como divisa dominante en el mundo son percibidas como muy superiores a los costos. No por nada los países que a lo largo de la historia del capitalismo han gozado de este privilegio han luchado hasta con las uñas para conservar el papel de moneda hegemónica para su divisa. Por eso la historia de la posguerra puede sintetizarse como la larga serie de esfuerzos de Washington para consolidar el papel del dólar como moneda de reserva.


Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos emergió como la potencia económica número uno del planeta. Pero la consolidación del dólar estadunidense como moneda hegemónica necesitaba algo más que poderío económico y militar. Durante los primeros años de vida del nuevo sistema, Estados Unidos buscó controlar y marginalizar el papel del Fondo Monetario Internacional (FMI) al tiempo que promovía el remplazo de la libra esterlina por el dólar para cubrir las necesidades de liquidez de la economía mundial.
La crisis del canal de Suez en 1956 se presentó a Estados Unidos como una gran oportunidad para usar el FMI en su nueva estrategia geopolítica y financiera. Inglaterra seguía siendo la potencia colonial dominante en Medio Oriente, y Washington estaba deseoso de introducir cambios en la región. Para evitar que la libra esterlina fuera objeto de ataques especulativos, la City necesitaba el apoyo del FMI y Washington le pudo ofrecer las garantías necesarias, pero con la condición de que retirara sus tropas del canal y cancelara la invasión. Londres no tuvo más remedio que someterse a los designios de Washington. El dólar se consolidó, pero a la larga la disfuncionalidad del sistema monetario terminó por minar las bases de la competitividad internacional de la economía estadunidense. Hoy, ningún arancel podrá corregir las distorsiones que las fuerzas económicas del sistema monetario internacional han introducido a lo largo de las pasadas siete décadas.


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Hegemonía monetaria: el costo de la transición

Antes de aclarar una mañana de julio 1974, en la base Andrews de la fuerza aérea estadunidense –cerca de Washington–, un avión se aprestaba a despegar hacia Arabia Saudita. A bordo la atmósfera era tensa. El pasajero principal era el nuevo secretario del Tesoro de Nixon, William Simon, y su misión tenía dimensiones históricas: llegar a un acuerdo con la casa real de los saudíes para que las ventas de petróleo se cotizaran y pagaran exclusivamente en dólares estadunidenses. A cambio, Washington daría garantías de protección a Riad contra cualquier amenaza externa.


El acuerdo también buscaba impedir que Arabia Saudita volviera a usar el petróleo como arma económica contra Estados Unidos. El embargo petrolero después de la guerra del Yom Kippur, en 1973, estaba fresco en la memoria en Washington. Pero la finalidad principal era garantizar la demanda artificial de dólares para volver a cimentar el papel hegemónico del dólar estadunidense después de que Washington había terminado con el acuerdo de Bretton Woods. En lugar de ligar el dólar con el oro, el nuevo esquema lo vincularía con el crudo: cualquier país o empresa que necesitara comprarlo tendría que obtener dólares para llevar a cabo esa transacción. La era de los petrodólares proporcionaría la arquitectura del nuevo sistema monetario y financiero internacional.


Desde entonces el mundo ha seguido utilizando el dólar como medio de pago preferencial en las transacciones comerciales y como reserva internacional. Los beneficios para la economía estadunidense son múltiples y bien conocidos. Quizás el ejemplo más reciente es que ese país ha podido exportar al resto del mundo buena parte de los costos del ajuste macroeconómico emprendido para enfrentar la crisis financiera de 2008.


En años recientes el uso de otras divisas como medio de pago y reservas se ha incrementado, pero en el horizonte económico internacional no existe hoy día un contendiente que amenace el papel hegemónico del dólar de Estados Unidos. El euro fue duramente castigado por la crisis financiera, y hasta la unión monetaria estuvo en peligro mortal. En el caso del renminbi hay que observar que mientras no adquiera plena convertibilidad no representará un desafío para la hegemonía del dólar.


Mucho se ha escrito sobre los acuerdos con Arabia Saudita como instrumento para consolidar la hegemonía del dólar. Y no cabe duda de que durante años ese arreglo pudo mantener efectivamente una posición privilegiada para el dólar. Aunque muchos otros mercados de productos básicos y commodities estaban igualmente cotizados en dólares, el vínculo del dólar con el petróleo fue la piedra de toque de la arquitectura monetaria internacional. Para Washington el binomio petróleo-dólar sigue siendo vital: si un país exportador de crudo quiere salir de la esfera del dólar, lo único que tiene que hacer es ver el ejemplo de Irak.


En años recientes es posible que haya disminuido la importancia del petróleo como puntal del sistema monetario internacional. Para comenzar, se han diversificado las fuentes de aprovisionamiento de crudo. Incluso Estados Unidos ha regresado a ser uno de los principales productores de crudo en el mundo, gracias a las nuevas tecnologías de perforación (que hicieron posible el fracking hidráulico). Y con la actual estructura y dinámica de precios del petróleo, es concebible que gigantescos yacimientos de crudo pesado, como los de la cuenca del Orinoco, puedan entrar en operación. Por cierto, no parece que las consideraciones sobre la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero vayan a frenar la explotación de estos y otros campos. Pero queda por ver si las cotizaciones de petróleo y gas natural seguirán siendo dominadas por la divisa estadunidense.


Es posible que en la actualidad la dominación del dólar de Estados Unidos se mantenga más por el hecho de que la economía mundial se encuentra atrapada en un complejo entramado de relaciones financieras y económicas que hacen muy difícil transitar hacia otro sistema monetario internacional. Es claro que los países que detentan reservas en dólares o títulos denominados en dicha moneda tienen todo el interés del mundo en mantener el statu quo de la actual arquitectura monetaria global. Lo mismo se aplica a los grupos corporativos que tienen en su tesorería ese tipo de instrumentos.


La transición a una hegemonía monetaria distinta podría hacerse de manera gradual; por ejemplo, en la medida en que se vaya erosionando el predominio estadunidense en el plano económico y financiero. Pero la historia nos enseña que las transiciones de una moneda hegemónica a otra no se llevan a cabo sin sacudidas tectónicas. La vez más reciente que la economía mundial transitó de una moneda hegemónica a otra (de la libra esterlina al dólar) fueron necesarias dos guerras mundiales y una Gran Depresión. Parece que sólo así, con terremotos geoestratégicos de primera magnitud, es concebible la destrucción del entramado institucional, económico y financiero que soporta un régimen de hegemonía monetaria.


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¿Es posible convertirse en un fantasma digital y borrar todo rastro en internet?

Siempre ha sido complicado desaparecer, aún menos en los tiempos de internet cuando dejamos rastros digitales siempre que nos conectamos

Una madrugada del año pasado, antes de que los pájaros empezaran a cantar, Tio Bucard, su esposa y sus hijos salieron de su casa, situada en un pequeño pueblo de Francia, y se metieron en un todoterreno negro. Mientras Bucard conducía hacia el aeropuerto más cercano, iba mirando por el espejo retrovisor para ver si le seguía Frank Ahearn, un estadounidense de 54 años de barba canosa y grandes gafas de sol.


Bucard (nombre falso) había conocido a Ahearn el día anterior, en el vestíbulo de un hotel de Mónaco cerca de la oficina de Bucard. Ahora había confiado la seguridad de su familia a este antiguo drogadicto del Bronx.


Bucard entró en la zona de aparcamiento del aeropuerto. Él y la familia pasaron a un todoterreno alquilado por Ahearn. Mientras se dirigían a la autopista, Ahearn bromeaba sobre si, mientras la familia permanecía escondida, él cuidaría el reloj de Bucard, un Bentley Flying B Nº 3 valorado en 5.000 libras esterlinas.


El reloj era el recuerdo de un pasado más opulento. Bucard, que recaudaba capital para un fondo de capital privado, se había encontrado en el lado equivocado de un mal acuerdo. Los problemas fueron en aumento y la empresa empezó a incumplir sus promesas de pago. Uno de los inversores que salió perjudicado tenía, en palabras de Bucard, un "pasado oscuro", y muy pronto pasó del enfado a amenazar su integridad física.


Preocupado por su seguridad y la de su familia, Bucard hizo la siguiente búsqueda en Google: "Cómo desaparecer". Ahearn fue uno de los primeros nombres que le apareció. Este profesional había trabajado en el pasado como detective privado y se había especializado en seguir el rastro de personas que no quieren ser encontradas. Ahora se había convertido en un profesional de la "desaparición".


Ahearn ofrece una amplia gama de servicios, que van desde que el cliente pueda recuperar la intimidad perdida en Internet hasta cruzar Europa con el cliente y su familia para que puedan empezar una nueva vida en un lugar seguro.


"Mi idea inicial era desaparecer durante tres o cuatro meses", explica Bucard. "Hasta que pudiera reunir el dinero para pagar a los inversores". Para que no se alarmaran, Bucard explicó a sus hijos que iban a hacer unas largas vacaciones.


El día antes de huir, Ahearn alquiló a su nombre y en Airbnb un apartamento en una ciudad lejana. Cuando la familia Bucard llegó a esta vivienda, Ahearn les compró teléfonos móviles y ordenadores portátiles y les enseñó las reglas de su nueva vida: utilizar aplicaciones de mensajería de texto que no dejen rastro, no utilizar servidores de correo electrónico públicos, pagar en efectivo, no utilizar Facebook.


Tras unos días con ellos, Ahearn dejó a los Bucard en su alojamiento temporal y regresó a Madrid, donde vive con su novia. En su cartera, llevaba la tarjeta de crédito de Bucard.
Cuando aterrizó en España, Ahearn trató de imaginar qué tipo de gastos haría un hombre de la riqueza de Bucard durante unas vacaciones. Fue entonces cuando empezó a utilizar la tarjeta de crédito: ropa de marcas caras, restaurantes y otros caprichos. "Me lo pasé genial con su tarjeta", dice. "Y así, amigo mío, es como se consigue confundir y dejar un falso rastro".


Desaparecer ya no es tan sencillo


Dinero, violencia o un desliz. Cualesquiera que sean los motivos de una persona para querer desaparecer, suelen poder resumirse en estas tres palabras. Con independencia del motivo o de la magnitud del proyecto, sea empezar una nueva vida en el extranjero o eliminar el nombre y la dirección del listín telefónico, nunca había sido tan difícil desaparecer como ahora. En un mundo donde cualquier acto que se lleve a cabo fuera del cobertizo del jardín suele dejar una huella digital. No es fácil regresar al reino de los desconocidos.
Si algo ha quedado claro en los últimos meses es lo mucho que se ha deteriorado el concepto de privacidad. En las "granjas de servidores" protegidas del calor, Silicon Valley reúne una cantidad ingente de información personal. Esto hace años que lo sabemos. De hecho, en 2010 una investigación constató que las aplicaciones de Facebook recababan, sistemáticamente y sin el consentimiento de los usuarios, información para empresas que rastrean a su público objetivo por Internet, incluso de cuentas privadas.


El reciente escándalo de Cambridge Analytica ha mostrado que el problema es mucho más profundo. Quienes descargaron sus archivos de datos personales descubrieron que Facebook y sus aplicaciones asociadas habían estado rastreando llamadas telefónicas, leyendo mensajes y saqueando directorios telefónicos. Esta actitud tolerante y permisiva con la utilización de nuestros datos forma parte de la esencia de las redes sociales.


Este año ha salido a la luz que en 2004, cuando Facebook era una red que se utilizaba en el campus universitario y que servía para que los estudiantes evaluaran el atractivo de sus compañeras de estudio, el fundador de esta red social, Mark Zuckerberg, ya envió un mensaje a un amigo en el que presumía de haber recabado más de 4.000 correos electrónicos, fotos y direcciones de usuarios.


"¿Qué?, exclamó su amigo. "¿Cómo lo has conseguido?".


"La gente los ha facilitado", le explicó Zuckerberg. "No sé por qué. Simplemente confían en mí".


"Jodidos estúpidos", dijo tras una pausa.


Facebook no es el único gigante tecnológico que recaba información personal. Si Google es el motor que impulsa Internet, la información personal es el combustible. A través de su aplicación Google Maps, sabe dónde has estado, cómo llegaste (a pie, en coche, en autobús, en tren), cuánto tiempo te quedaste y si fue o no tu primera visita.
La empresa almacena el historial de búsqueda de un usuario y en todos los dispositivos en los que ha iniciado la sesión, y también cuenta con algoritmos que rastrean los correos electrónicos en busca de indicios de que el usuario podría estar esperando un hijo, está a punto de casarse o ha caído enfermo. Google Lens, anunciado a principios de este mes, es un motor de búsqueda visual que proporciona información sobre las cosas que ve el usuario través de la cámara de su teléfono.


Es probable que Google conozca tu edad, sexo, aficiones, carrera, intereses, estado de tus relaciones, todos los vídeos de YouTube que has visto, todas las imágenes que has buscado, si estás deprimido o no y, posiblemente, incluso los motivos de la depresión que todavía no tienes. Y lo cierto es que no es, ni de lejos, el único dios omnisciente en el panteón digital.


Lo que empezó en la década de los noventa como una misión que traía consigo la esperanza de democratizar la red, se ha convertido en una economía digital que hace microtransacciones de datos personales.


Si esta información estuviera en manos de un gobierno, ya se habrían organizado manifestaciones en defensa de los derechos civiles.
Para la mayoría de nosotros, la comodidad y la calidad de los servicios que nos proporcionan a cambio de nuestros secretos son suficientes para que lo hagamos sin reparos y voluntariamente.


Sin embargo, cada vez hay más usuarios que están examinando el coste de proporcionar información personal; hasta el punto de exigir su derecho a volver a ser unos desconocidos. Se ha convertido en un reto. Es un desafío. La mujer que huye de una relación tóxica, la anciana víctima del robo de identidad, el personaje famoso que se siente acosado, el estudiante que pierde oportunidades laborales por culpa de vídeos que colgó en YouTube en el pasado saben que es un reto difícil.


Un experto en manipulación


Cuando Ahearn consiguió dejar las drogas a los 17 años, descubrió que ya no necesitaba tomar pastillas pero que no sabía qué hacer con su vida. Consiguió un trabajo temporal en una zapatería de Nueva York. Cuando este establecimiento cerró, respondió a una oferta de empleo de un detective privado. Se trataba de un trabajo muy poco glamuroso pero a Ahearn le fascinó.


Lo contrataron para que se hiciera pasar por un empleado de almacén en una tienda de productos de lujo de Nueva York y descubriera a los compañeros que robaban productos. Pilló a quince trabajadores que robaban y más tarde pilló a una banda criminal integrada por treinta hombres que robaba en un almacén de productos electrónicos y de muebles. "Manipulación", explica. "Es una técnica que realmente domino".


Al cabo de un tiempo, la agencia de detectives privados permitió que Ahearn trabajara en la oficina. Allí se sentó junto a un detective que seguía el rastro de personas que se habían escondido. "Rastrear es el arte de encontrar a personas" (que no quieren ser encontradas], explica: "Hay dos tipos de rastreadores: los pasivos, que utilizan bases de datos y directorios, y los agresivos, que intentan localizar a su presa a través de la ingeniería social".


Ahearn escuchaba mientras su colega obtenía información sobre alguien llamando a las compañías de servicios públicos y se hacía pasar por su presa para tener acceso a sus registros telefónicos y datos bancarios hasta que, finalmente, encontraba el posible paradero de su escondite. Ahearn convenció a su jefe para que le diera una oportunidad. "Me hervía la sangre", recuerda. "Es una habilidad que tengo de forma innata".


En 1984, Ahearn dejó la agencia de detectives y empezó por su cuenta una carrera como "rastreador" de personas que se habían escondido. Durante un tiempo le fue muy bien. De vez en cuando se tomaba un descanso (a veces ser tan bueno en algo te acaba afectando). Sin embargo, su negocio entró en crisis cuando las leyes en Estados Unidos cambiaron y "rastrear" a personas pasó a ser ilegal. "La vida pasó a ser más difícil", señala.


Decidió mudarse a Europa, ya que las leyes aquí eran más permisivas, y a finales de los noventa, la situación volvió a cambiar. La omnipresencia de los teléfonos móviles hizo que fuera mucho más fácil rastrear a las personas y la fiebre por las redes sociales dio pasó a una era dorada para el detective. "Te puedo localizar a través del Facebook de tu madre, un blog que escribiste hace tres años o tu cuenta en LinkedIn", señala.


¿Cómo desaparecer?


En 2001, publicó un anuncio en una página web ofreciendo asesoramiento sobre vivir en otro país. Cuando el propietario de la página web señaló que la profesión de Ahearn podía inquietar a los usuarios, muchos de los cuales valoraban el hecho de no ser identificados, Ahearn propuso escribir un post sobre cómo desaparecer.


"Era un artículo muy ñoño, pero triunfó", recuerda. "Empezaron a contactar conmigo personas del mundo entero", afirma. Tras descartar a todos aquellos que buscaban un ayudante o un cómplice ("Si huyes de la justicia, no puedo ayudarte; también me mantengo alejado de los delitos sexuales"), se quedó con un cliente: una mujer que tenía un compañero violento y quería escapar sin dejar rastro. "No quería una nueva identidad, solo quería desaparecer y estar segura de que su marido no podría encontrarla", indica.
Las técnicas que Ahearn utiliza para hacer desaparecer a los clientes son cada vez más sofisticadas y de mayor envergadura. Sin embargo, a diferencia de las empresas que gestionan la reputación de sus clientes, que por regla general intentan que la información que daña la imagen de sus clientes no pueda ser encontrada por los motores de búsqueda de Internet, él prefiere confundir y proporcionar información falsa. No solo crea confusión utilizando la tarjeta de crédito de sus clientes desde puntos alejados de donde se encuentran. "No puedes eliminar la información", señala: "No hay forma de borrarla. La clave está en manipular".


Ahearn explica que a veces empieza por la cuenta de Facebook de su cliente y "crea información" sobre, por ejemplo, Sydney, Australia. "Me hago amigo de usuarios de Facebook en Sydney y más tarde creo cuentas de Facebook falsas de supuestas personas que se hacen amigas del cliente en Australia". Más tarde, empieza a generar conversaciones abiertas entre estas cuentas de Facebook.


"Creas un amigo digital ficticio y haces que cuelgue un post sobre una cena que hizo contigo y otro amigo de Facebook falso la noche anterior. Se trata de ir dejando migas de información para que sigan un rastro falso. Eliminar información no sirve para nada. Ya ha circulado por la red. Tal vez la persona que te está buscando ya había accedido a esa información. Así que en realidad se trata del arte de confundir y así mantienen al depredador ocupado", señala.


Ahearn se ha convertido en las "fuerzas especiales" del negocio de la evaporación, contratado para los trabajos más extremos, mientras que una diáfana oficina en las afueras de Liverpool es la sede de los soldados rasos de esta floreciente industria. En las instalaciones de la empresa Reputation Defender, un equipo de unos 30 jóvenes profesionales buscan en la red información personal que sus clientes quieren eliminar de la red, por ejemplo, números de teléfono, fecha de nacimiento y qué partido político apoyaron en el pasado.


El director ejecutivo de la compañía, Tony McCrystal, ya hacía un seguimiento de la reputación de sus clientes en la red antes de que a esta profesión se le asignara un nombre. Cuando en 2008 empezó a trabajar para esta empresa, que en ese momento se llamaba Reputation 24/7, se convirtió en uno de los primeros empleados de una compañía que solo tenía cinco clientes.


"Nos iba bien gracias al boca-boca, ya sabes, nunca teníamos la seguridad de que estaríamos trabajando el mes siguiente", reconoce. En la actualidad, se trata de una de las principales empresas del sector.


McChrystal afirma que sus oficinas en el Reino Unido reciben unas setenta peticiones diarias, la mayoría de personas que quieren desaparecer de Internet. Hasta la fecha, la compañía ha trabajado para más de un millón de clientes de todo el mundo y el mes pasado fue adquirida por el grupo Stagwell, con sede en Washington, por una suma que no ha sido revelada.


En sus comienzos, McChrystal trabajó para famosos, futbolistas y directivos que querían evitar que nadie pudiera encontrar a través de los motores de búsqueda por Internet información que dañara su reputación: un fracaso empresarial o una aventura amorosa. Sin embargo, explica que en los últimos años la compañía trabaja mayoritariamente para personas "normales" que reciben un informe de los pagos que han hecho con su tarjeta de crédito, quieren tener un informe sobre su reputación o la información sobre ellos que circula en la red. Por unas 600 libras anuales la compañía les facilita una lista con toda la información personal delicada que circula por la red.


"Muchas veces temen un fraude, una suplantación de identidad e incluso, si su dirección está en la red, temen por su seguridad", indica McChrystal. Para un delincuente es muy fácil utilizar las redes sociales para planear un robo. "La hija de un cliente fue a pasar las vacaciones en una casa que la familia tiene en Francia y colgó fotografías de la casa y de ella y sus amigas luciendo joyas caras en Instagram, sin percatarse de que también estaba proporcionando su localización", explica.


No había pasado ni un día cuando alguien entró en la casa y robó joyas por un valor de medio millón de dólares. "Tras el robo, tuvimos que desplazarnos hasta allí y explicarles cómo activar las configuraciones de privacidad de Instagram y Facebook".


Tom Powell, que ha trabajado en la compañía ocho años, dice que a menudo no es un solo dato lo que pone en peligro a un individuo, sino una concatenación de información. "Digamos que me voy de vacaciones mañana", señala. "Un ladrón se entera de mi viaje a través de un post en Facebook en el que menciono cuántos días estoy fuera. Luego busca la dirección de mi casa en 192.com. Más tarde utiliza Google Maps para comprobar con Google Street View si tengo alarma. Tienen días para pasar por la casa y ver si la alarma está parpadeando, y para llevar a cabo un robo. Toda esta información puede ser usada con una finalidad criminal"

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No valen todos los clientes


Al igual que Ahearn, McChrystal y su equipo analizan las motivaciones de los clientes potenciales. "Probablemente recibimos llamadas de dos pedófilos cada día", admite. Este tipo de persona, dice McChrystal, suele afirmar que es víctima de un error de identidad: alguien que tiene el mismo nombre ha sido acusado de algo horrible. "Ese tipo de cosas no ocurre muy a menudo, así que les decimos que tendremos que cotejarlo con la policía, y ahí es cuando termina la conversación".


Los miembros del equipo se remiten a un documento "A quién servimos", elaborado por los abogados de la empresa, que prohíbe trabajar con delincuentes que hayan sido condenados por "cualquier acción más grave que un delito menor", así como con estafadores y personas que han sido acusadas de haber mostrado una conducta sexual inapropiada. "Es un tema que no está abierto a debate. Si te declararon culpable de maltrato, estamos ante una información relevante que no puede ser ignorada".


Google coincide con esta visión. En 2014, el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas dictaminó que los datos "irrelevantes" y obsoletos debían borrarse cuando se solicitaran. En los últimos cuatro años, Google ha recibido más de 600.000 solicitudes (muchas de las cuales fueron presentadas por el equipo de Reputation Defender en nombre de sus clientes) para eliminar casi 2,4 millones de resultados del motor de búsqueda. En muchos casos, Google ha argumentado con éxito que la información es de interés público y que el solicitante no tiene derecho a eliminarla.


Sin embargo, en los últimos dos años, McChrystal, que eliminó su propia cuenta de Facebook hace algún tiempo, ha visto cómo aumentan las peticiones por parte de individuos que no están en peligro ni quieren ocultar información que es nociva para su imagen, sino que simplemente quieren recuperar su anonimato.


"Mi vida era un libro abierto"


Emma Jones contactó con la empresa el año pasado, después de que una de sus mejores amigas fuera víctima de un delito de usurpación de identidad. Cuando Jones se buscó en Google, encontró su nombre y dirección publicados en varias webs de directorios. "No me sentía cómoda con el hecho de que mis datos estuvieran en internet y no había nada que pudiera hacer al respecto", dice. "Tengo hijos pequeños. Sentí que mi vida era un libro abierto".


El equipo que trabajó en su caso elaboró un informe con toda la información de ella y su familia disponible en la red junto con la propuesta de cómo eliminarla o, en el caso de las redes sociales, que fuera privada.


Jones, que trabaja en marketing, representa a un nuevo tipo de cliente: uno sin un problema concreto de privacidad que está lo suficientemente inquieto por las recientes vulneraciones de privacidad en la red como para estar dispuesto a gastar cientos de libras en contratar profesionales para recuperar su anonimato.


Como muchas personas, en el pasado utilizaba Facebook para documentar su vida familiar. "Subía fotos de mis hijos todos los días. No me importaba si mis amigos las encontraban interesantes o no. Ahora prácticamente nunca cuelgo fotos de mis hijos, tal vez de espaldas, pero eso es todo. Debería ser su elección, no la mía. Si mi hija viene a verme cuando sea mayor y me pregunta por qué puse todas esas fotos de ella en Internet, no tengo una respuesta".


La huella que dejas en Facebook


En las últimas semanas, se ha formado un movimiento popular en torno al eslogan Borrar Facebook (Zuckerberg afirma que ha sido un fracaso). A Meg Jayanth, guionista de videojuegos, el escándalo de Cambridge Analytica la empujó voluntariamente a dar la espalda a Facebook. "Había estado considerando la posibilidad de eliminar Facebook durante al menos un año, pero mi preocupación se veía superada por la conveniencia", explica. "Estaba en contacto con amigos y familiares a través de Facebook, y me resistía a no usar esta red social. Las noticias de Cambridge Analytica inclinaron la balanza, no porque fuera inesperado, sino porque dejé las consideraciones de conveniencia atrás y simplemente actué. Estaba harta de sentirme mal por usar un servicio que ya no quería usar".


El proceso de borrar una cuenta de Facebook es deliberadamente confuso. La red social te anima a "desactivar" tu cuenta, en lugar de "borrarla", para dejar una puerta abierta si más tarde te arrepientes de la decisión. El borrado permanente requiere que se realice una solicitud a la empresa. Si te conectas dentro de los 14 días siguientes al inicio del proceso (fácil de hacer por error si tienes la aplicación en tu móvil o cuentas vinculadas que requieren que te conectes a través de Facebook), la compañía cancelará automáticamente tu solicitud.


Para Jayanth, de nacionalidad india, la reciente noticia de que el Departamento de Estado estadounidense está pidiendo a los solicitantes de visado que declaren sus cuentas de medios sociales en sus formularios fue un incentivo adicional. "La idea de que los funcionarios de aduanas puedan tomar decisiones en base a las redes sociales y en función de si apoyas o no al actual gobierno es aterradora. Creo que puede tener un gran impacto en el debate social sobre el poder de las redes sociales".


La experiencia que vivió Tio Bucard el año pasado hizo que reevaluara la privacidad y seguridad de su familia. Nunca regresaron a su casa en Francia.


"Les ocurre a muchos de mis clientes", selaka Ahearn: "El hecho de desaparecer les abre los ojos y empiezan a ser más prudentes y cuidadosos".


Ahearn creó algunas compañías offshore para Bucard, y le ayudó a comprar una nueva casa, automóviles y productos básicos. Estableció un protocolo de comunicación, para que pudiera mantenerse en contacto con su familia y los socios comerciales. Bucard y su esposa decidieron que los hijos no siguieran en el sistema educativo francés y ahora estudian desde casa.


Contrataron un seguro médico privado para no poder ser rastreados a partir de la información de la seguridad social. Mantener una vida de anonimato es un acto continuo de obsesión que a veces se convierte en paranoia.


Bucard ha mantenido a Ahearn contratado. Cada vez que surge un nuevo cliente, Ahearn comprueba la historia de esa persona, para asegurarse de que es quien dice ser, y que no esté conectado de alguna manera con su vida anterior.


Lograr ser completamente invisible es un objetivo inalcanzable a no ser que formes parte de un programa de protección de testigos ("La creme de la creme", según Ahearn. "Si estás en el programa entonces sí puedes desaparecer), incluso para aquellos que nunca han estado en una red social o no tienen una cuenta de Google. En Reino Unido, salvo que no te registres para votar, tu información está disponible y todo aquel que quiera una copia del registro electoral la puede ver.


"La gente cree que el mundo digital funciona de forma paralela al real", señala Ahearn. "En realidad, es lo mismo. ¿Colgarías una foto de tu hijo en una valla publicitaria al lado de una autopista con tu apellido? Por supuesto que no. Sin embargo, la gente lo hace en la red constantemente. No es un problema hasta que se convierte en un problema".

26/05/2018 - 18:41h

Antes la echaban a la basura: La cáscara del café vale seis veces más que sus granos

Si el producto no se queda en ser solo un fenómeno de moda y su demanda sigue creciendo, con el tiempo reemplazará al café, cree una agricultora salvadoreña.

Aida Batlle cultiva café en una granja familiar, sobre las colinas que rodean el volcán Santa Ana, en El Salvador. Al igual que ocurrió por generaciones anteriores, en su finca se le daba poco uso a la cáscara que recubre los granos de café: como mucho, se le utilizaba como un fertilizante barato o, con mayor frecuencia, se botaba como basura.


No obstante, un día, al pasar junto a unas cascaras que se estaban secando al sol, la mujer sintió un buen olor a hibisco y otros aromas florales. Entonces se dio cuenta de que podía extraer algún valor de lo que durante tanto tiempo había considerado basura. Batlle empapó las cáscaras en agua caliente y obtuvo un sabor. "Inmediatamente comencé a llamar a mis clientes para que lo probaran", cuenta la agricultora a la agencia Bloomberg.


Reconocimiento mundial


Pero el momento estelar para la cáscara del café –que contiene poca cafeína y tiene un sabor menos pronunciado que sus granos– no llegó sino más de una década después del descubrimiento de Batlle. Así, recientemente, la célebre red de cafeterías Starbucks introdujo nuevas bebidas endulzadas con jarabe de cáscara, y ofrece en EE.UU. y Canadá un 'relleno de azúcar' hecho con ese producto. Sus competidores, como Stumptown Coffee Roasters y Blue Bottle Coffee, también empezaron a agregar la sustancia a sus menús, como té y como bebida carbonatada.


Gracias a la demanda de estas cadenas, la cáscara de café alcanza a menudo un precio más alto que el propio grano. Batlle afirma que recibe siete dólares por cada libra (450 gramos) de cáscara, mientras que el precio promedio del café es de 1,20 dólares por libra, el más bajo en los últimos dos años, debido a un exceso de oferta de la variedad arábica en el mercado. Resulta entonces que hoy en día las cascaras de café cuestan seis veces más que sus granos.


Según Bloomberg, para el momento es imposible calcular el volumen de ventas de este novísimo rubro, pero es obvio que todavía son pequeñas. Al mismo tiempo, Battle afirma que vende miles de libras de cáscaras de café por año. Si el producto no se queda en solo un fenómeno de moda y su demanda sigue creciendo, con el tiempo reemplazará al café, cree la agricultora. "Especialmente cuando el mercado tiene precios tan bajos [para los granos de café]", señala Battle.

Publicado: 24 may 2018 03:08 GMT | Última actualización: 24 may 2018 03:08 GMT

 

Publicado enSociedad
China cede ante EEUU y acepta reducir el déficit comercial


Pekín promete aumentar las importaciones de productos estadounidenses, aunque sin cuantificarlas


 Estados Unidos y China se han tomado un respiro en su pulso comercial. Con la vista puesta en las espinosas negociaciones para la desnuclearización de Corea del Norte, ambos gigantes han decidido rebajar la tensión en el frente arancelario y, tras dos días de intensas reuniones en Washington, han hecho público un comunicado conjunto en el que Pekín acepta tomar medidas para reducir el déficit comercial de EEUU, cifrado en 375.000 millones de dólares en 2017.


“Para satisfacer las crecientes necesidades de consumo del pueblo chino y su necesidad de un desarrollo económico de alta calidad, China incrementará sus compras de bienes y servicios estadounidenses. Esto ayudará al crecimiento y al empleo en Estados Unidos. Ambas partes acordaron incrementos sustanciales en exportaciones agrícolas y energéticas estadounidenses”, señala la nota.


Esta cesión no implica que el conflicto haya quedado zanjado. Pese a las buenas intenciones, no se han acordado aún cifras y la petición del director del Consejo Nacional de Economía, Larry Kudlow, de que China aumente las importaciones desde EEUU en 200.000 millones tampoco ha sido aceptada. Más que un armisticio, lo que se ha pactado en Washington son las condiciones para un acuerdo. El diálogo continúa y ahora un equipo de Trump viajará a Pekín “para trabajar en los detalles”. “Ambas partes acordaron buscar la resolución de las diferencias comerciales y económicas de una forma proactiva”, indica el comunicado.


La distensión llega dos meses después de que Trump abriese la batalla. El pasado 23 de marzo, el presidente ordenó imponer al gigante asiático aranceles del 25% a importaciones por valor de 60.000 millones de dólares. El argumento de la Casa Blanca para dar comienzo a la guerra comercial es bien conocido. Trump considera que China se ha aprovechado de la apertura comercial estadounidense al tiempo que ha cerrado la puerta a sus productos. Así, mientras que China destina el 18% de sus exportaciones a EEUU (505.000 millones), el gigante asiático solo representa el 8,4% de las ventas al exterior norteamericanas (130.000 millones). El resultado es un déficit para EEUU de 375.000 millones. "El mayor de la historia", como señala Trump.


La andanada arancelaria de EEUU fue respondida en abril con otra similar por Pekín. Eran los primeros compases de lo que se esperaba un pulso a escala planetaria. Pero ambas superpotencias, visto lo acordado en Washington, han decidido evitar la sangre. Pekín ha admitido el desequilibrio y se ha mostrado dispuesto a aumentar las importaciones estadounidenses.


El jefe de la delegación china desplazada a Washington para las negociaciones, Liu He, dio a entender a los medios estatales de su país que, aunque las diferencias comerciales con Estados Unidos son profundas, se ha logrado evitar un mayor conflicto comercial a corto plazo. "Ambas partes no van a librar una guerra comercial y van a dejar de subirse los aranceles respectivos", aseguró a la agencia Xinhua, descartando por tanto la entrada en vigor de unas tarifas que hubieran afectado a un porcentaje significativo del intercambio comercial entre ambos países y que disgustaban a Pekín.


Liu dijo que China "contribuirá a los esfuerzos de Estados Unidos para reducir su déficit comercial", sin detallar cifras concretas que pudieran haber salido de las negociaciones. El alto cargo sustuvo, sin embargo, que "se necesita tiempo" para resolver los problemas estructurales de las relaciones entre ambos países en materia económica y comercial, informa Xavier Fontdeglòria.


En esta cesión ha influido la negociación abierta para lograr la desnuclearización del régimen de Pyongyang. China, que absorbe el 90% de las exportaciones de Corea del Norte, juega un papel fundamental en esta partida. Deseosa de rebajar la tensión zonal, ha contribuido a facilitar el cara a cara entre Trump y el líder norcoreano, Kim Jong-un, que se celebrará el próximo 12 de junio en Singapur. Una guerra comercial con el volátil Trump habría puesto en peligro los delicados equilibrios diplomáticos desplegados y, a la postre, agriado la negociación arancelaria.

 

Washington 20 MAY 2018 - 03:32 COT

Publicado enEconomía
Domingo, 20 Mayo 2018 05:41

Nuevos nacionalismos, nuevos arsenales

Nuevos nacionalismos, nuevos arsenales


El mundo vive una nueva carrera armamentística, esta vez multipolar y tecnológica, marcada por el nacionalismo y la desconfianza en las grandes potencias

 

El pasado 4 de mayo, el almirante John Richardson, jefe de las operaciones navales de EE UU, anunció la reconstitución de la histórica segunda flota tan solo siete años después de su disolución. La unidad naval se había responsabilizado durante décadas de las operaciones en el Atlántico Norte. Fue la que gestionó la dramática operación de control de Cuba durante la crisis de los misiles de 1962, ordenada por el presidente Kennedy para evitar la entrega de cualquier material ofensivo por parte de la URSS al régimen de Castro. También fue la flota que se encargó de sostener la invasión de la isla de Granada ordenada por Ronald Reagan en 1983. En septiembre de 2011, una década exacta después del 11-S, cuando el mundo parecía en otra era geopolítica con respecto a la Guerra Fría, la Administración de Barack Obama procedió a su disolución en el marco de una reorganización de recursos.

Por aquel entonces, el Pentágono no consideraba a Rusia un desafío estratégico y por tanto el Atlántico Norte no era una prioridad; además, Washington se disponía a reducir el gasto militar tras haber alcanzado en 2010 la histórica cifra de 768.000 millones de dólares anuales, según datos del Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI, por sus siglas en inglés).


En pocos años, mucho ha cambiado. Hoy, las nubes de una carrera armamentística se ciernen oscuras en el horizonte global, también en el Atlántico. Tambores de retórica nacionalista retumban en varias latitudes, especialmente en las principales capitales del planeta. Y los síntomas de la nueva fiebre se hallan por doquier.


Dos días antes del anuncio de la resurrección de la segunda flota, el 2 de mayo, el SIPRI informaba de que, según sus cálculos, en 2017 hubo un nuevo incremento en el gasto militar mundial (una subida del 1,1% con respecto al año anterior). El salto sitúa el total en 1,69 billones de dólares, nuevo récord histórico desde que hay datos razonablemente fiables (1991), batiendo la anterior marca global, que se alcanzó en 2011.


Cuatro días después, el pasado 8 de mayo, el presidente Trump anunciaba la retirada de EE UU del pacto nuclear con Irán, firmado por otras cinco potencias. Se trataba de la enésima andanada contra una arquitectura global para el control de armamento que se halla en un equilibro muy precario. En la madrugada del día 10, Israel respondió con vehemencia militar a un supuesto ataque iraní contra el Golán. El ministro de Defensa israelí avisó de que "si en Israel llueve, en Irán diluviará".


El mismo día 10, la canciller alemana Angela Merkel afirmó, en la solemne entrega del Premio Carlomagno, que Europa ya no puede contar con EE UU para su protección; con coherencia, su Gobierno propugna un aumento del gasto militar. Y esta semana se ha visto que incluso la única buena noticia aparente en el panorama —el incipiente deshielo con Corea del Norte— es en realidad una frágil esperanza a la que el riesgo de colapso espera a la vuelta de cualquier esquina.


Nueva carrera armamentística en el siglo XXI


Estas son las pequeñas piezas de un rompecabezas que dibuja un escenario cada vez más claro: el amanecer de una nueva carrera armamentística con características del siglo XXI.


"Sí, estamos en una carrera armamentística. Pero no una clásica. Es una carrera tecnológica, en la que se pugna por la calidad y la precisión, tanto de armas convencionales como nucleares, y no por la cantidad", considera Thomas Countryman, que es presidente de la Arms Control Association y fue subsecretario de Estado para el Control de las Armas y la Seguridad Internacional en la Administración de Obama.


Se trata de una carrera que responde a distintas fuerzas motrices. Al anunciar la reactivación de la segunda flota, el almirante Richardson dio una clave esencial: "Nuestra Estrategia de Defensa Nacional (publicada este año) deja claro que hemos regresado a una era de competencia entre las grandes potencias, mientras el panorama de seguridad se torna cada vez más desafiante y complejo. Por eso reconstituimos la segunda flota".


Tras una época enfocada en las operaciones contra grupos terroristas, la acentuada desconfianza entre naciones poderosas (EE UU, China y Rusia) marca hoy todo el tablero, con una dinámica cambiante, de alta inestabilidad y, por tanto, peligrosidad: una potencia en fuerte ascenso (China), otra en inexorable declive que se niega a aceptarlo (Rusia) y una superpotencia en pleno viraje político que persigue ahora sin ningún complejo sus intereses de forma unilateral y vehemente (los EE UU de Trump).


Guerra Fría


En las tres, el nacionalismo impregna el discurso político como nunca desde el fin de la Guerra Fría. Putin articula toda su trayectoria de poder alrededor de la idea de la orgullosa resurrección de una gran Rusia; Trump alcanza la Casa Blanca bajo el indisimulado mantra del América first frente a los supuestos abusos de los demás; Xi Jinping vira de forma cada vez más acentuada hacia el nacionalismo a medida que se consolida en el poder. El discurso del líder chino de marzo ante la asamblea legislativa anual fue quizá el más explícito en ese sentido desde que llegó al poder. Y en India —un actor de notable peso estratégico en la escena internacional— ocupa el poder un político con un historial de corte nacionalista hindú, Narendra Modi.


La retórica de estos líderes se adentra de manera inquietante en territorio militar. "En el último año ha habido profundos cambios, tanto tecnológicos como políticos. Hemos visto a Trump y Putin alardear de sus misiles casi al estilo norcoreano, algo inconcebible hasta hace poco", señala Ian Williams, investigador asociado y director del programa sobre sistemas antimisiles del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS). Esa es la inquietante música de fondo en el eje principal.


Pero el mundo actual tiene una complejidad adicional. "A diferencia de lo que ocurría en la Guerra Fría, ya no tenemos una competición bipolar, sino una con múltiples frentes: India con China y Pakistán; Corea del Norte con Japón y Corea del Sur; Irán con Israel y Arabia Saudí", dice Williams. India y Arabia Saudí, desprovistos de la tecnología necesaria, son enormes compradores de armamento. Williams y Countryman coinciden en que hay una carrera de armamento y que su carácter es multipolar y tecnológico.


La posición de los principales actores induce a pensar que nos hallamos ante el arranque de una carrera sostenida. El impulso de las principales potencias va en esa dirección.
Estados Unidos, bajo la Administración de Trump, emprende un camino de constante aumento en el gasto militar. Frente a los recortes en la mayoría de Departamentos, el Pentágono goza de un claro fortalecimiento de sus recursos. Para el próximo ejercicio, la Casa Blanca busca un aumento de cerca del 10%. Desde el pico de los 768.000 millones de dólares en 2010, Obama redujo el presupuesto hasta los 600.000 en 2016. Pero con Trump pronto se superará otra vez el umbral de los 700.000.


China, respaldada por su creciente vigor económico y tecnológico, y estimulada por su voluntad de reforzarse como potencia, seguirá sin duda incrementando su inversión militar. En la década transcurrida desde 2008 ha duplicado su gasto, desde los 108.000 millones hasta los 228.000.


Europa, superada la crisis económica y espoleada por la escasa confianza en los EE UU de Trump, también se adentra en una probable senda de mayor gasto, tal y como apunta el Gobierno alemán y como le exige la propia Casa Blanca. Los cuatro grandes países europeos —Francia, Reino Unido, Alemania e Italia— siguen siendo importantes actores militares, con un gasto aproximado de 180.000 millones de dólares anuales.


El tercer mayor inversor del mundo, Arabia Saudí, encarrilado en una política de abierta rivalidad con Irán, con un inusitado activismo regional y con la guerra de Yemen abierta, tampoco aflojará.


Rusia, en cambio, camina a la contra. Tras el espectacular aumento de la inversión bajo el mandato de Putin —desde 20.000 millones en 2001 a 70.000 en 2016—, el Kremlin ha tenido que frenar debido a las graves dificultades económicas vinculadas a las sanciones internacionales y a la caída del precio del petróleo. La actual retórica de Putin parece privilegiar las condiciones de vida de los ciudadanos, frente a la inversión en Defensa. Pero el repunte del precio del petróleo lleva a pensar que pueden abrirse nuevas posibilidades de gasto también para Rusia.


A la propicia disposición hacia la inversión militar y a la retórica nacionalista —que siempre se sabe dónde empieza pero no dónde termina— hay que sumar el desmorone de la arquitectura de control de armas, un grave factor de volatilidad. El entramado de tratados en ese área no solo ha permitido limitar los despliegues, sino que, a la vez, introdujo elementos de control que elevaron la confianza mutua, la predictibilidad de los comportamientos. Varias piezas de ese puzle están desapareciendo.


En cuanto a las armas nucleares, la salida de EE UU del pacto con Irán podría conducir al ala dura del régimen de los ayatolás a reanudar el desarrollo de su programa atómico. Arabia Saudí no tardaría en poner en marcha el suyo si se da el caso. Por otra parte, el tratado entre EE UU y Rusia —conocido como New START— expira en 2021. Las partes no parecen muy inclinadas a renovarlo.


"Todos los presidentes que ha tenido EE UU desde Eisenhower (1953-1961) han tratado de liderar los acuerdos de no proliferación armamentística. Trump ha dejado claro que no quiere asumir ese papel. Le interesa más demostrar su hombría que reducir el riesgo de una catástrofe nuclear. El consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, es muy poco partidario de las políticas de no proliferación", apunta Countryman. "Nos adentramos en el periodo de menor regulación bilateral entre Moscú y Washington en materia de armamento, y eso, sumado a la imprevisibilidad de Trump, resulta alarmante", señala. EE UU ya se retiró en 2002 del Tratado sobre Misiles Antibalísticos.


En cuanto a Rusia, Williams comenta: "Desde los sesenta, Moscú solo se ha interesado por los acuerdos bilaterales para el control armamentístico y la no proliferación en momentos en que sentía que iba perdiendo. Ahora parece que entramos en una fase en la que apenas quedarán acuerdos en vigor, y Putin parece sentirse cómodo en este escenario".


Pero la caída del sistema de control también afecta al sector convencional. "En muchas regiones necesitamos que haya una mayor confianza entre los países rivales. Y eso se consigue con mucha más transparencia y con mucho más diálogo, aunque sea para que cada cual fije sus líneas rojas", advierte Siemon Wezeman, investigador principal del programa sobre transferencias de armas y gasto militar en el SIPRI. "Veamos en qué queda el intento en la península de Corea. Cada vez se avisa y se informa menos de las maniobras militares, y eso es muy peligroso con los niveles actuales de desconfianza. Son muchas las zonas en las que un error militar puede precipitar rápidamente una escalada bélica: India con Pakistán o China, Irán con Arabia Saudí, China con Japón...".


Administración de Obama


Todos estos factores espolean una carrera que, coinciden los expertos, tiene en la primacía tecnológica su estrella polar. En el sector nuclear, EE UU se ha embarcado en una descomunal renovación de sus arsenales, emprendida ya bajo la Administración de Obama (una suerte de condición impuesta por el Congreso para aprobar el New START), valorada en 1,2 billones de dólares hasta 2036, según cálculos de la Oficina Presupuestaria del Congreso.


Rusia, por su parte, alardea de grandes innovaciones en sus arsenales. En el último discurso del estado de la nación, Putin emprendió una amplia digresión en ese capítulo, y presentó una nueva generación de armas, mostrando incluso un vídeo con cabezas nucleares apuntando a Florida, donde Trump tiene una residencia. Entre otras cosas, habló de un supuesto misil de crucero con propulsión nuclear ("nadie en el mundo tiene algo parecido", dijo); de un misil balístico intercontinental capaz de golpear tras sobrevolar los polos; de drones submarinos de alta velocidad armados con cabezas nucleares o convencionales ("prácticamente invencibles"); de misiles hipersónicos lanzados desde aviones de combate. Los expertos tienen profundas dudas sobre la capacidad real rusa en estos dominios, pero el discurso es revelador.


Y China, por su parte, protagoniza grandes progresos. Avanza en la constitución de una flota de alta mar y mejora su tecnología en todo el espectro, lo que le abre también mercados de venta. "China ha invertido muchísimo en innovación y ya produce material muy avanzado y más barato que el ruso o el norteamericano", explica Wezeman, del SIPRI. "Hace 30 años fabricaban basura y hoy venden algunos de los mejores drones que existen. Las opciones de Pekín de competir realmente con Washington y Moscú en el mercado global de las armas pasan por que sea capaz de penetrar en el mercado de Oriente Próximo, que está en plena ebullición y todavía se le resiste".


La carrera amenaza con adentrarse en territorios desconocidos, con hallazgos tecnológicos que pueden ser desequilibrantes. Pero también por resucitar viejas estructuras como la segunda flota de EE UU. Un escenario repleto de riesgos.

 

Madrid 18 MAY 2018 - 12:12 COT

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La ruta de la seda digital del siglo XXI

Uno más uno es mucho más que dos, sostiene Xi Jinping, Presidente de la República Popular China, a la hora de definir el desafío que se han propuesto para actuar y vincularse en un mundo donde el principal déficit es la paz, el desarrollo y la gobernanza global. Se trata de un planteo profundo que intenta modificar la forma en que se adoptan decisiones económicas, políticas, sociales, ambientales, lo que implica un diseño de nuevos mecanismos de cooperación de China con los países del mundo.


La paz, la cooperación, la apertura, la inclusión, el aprendizaje y el beneficio mutuo son los principios de la Franja y la Ruta (OBOR, por sus siglas en Inglés), una de las acciones más osadas que se hayan llevado a cabo a lo largo de la historia de la humanidad en momentos donde el mundo está amenazado por los trazos egoístas y guerreros con que pretende escribir la historia- de sus ambiciones- los EEUU.


Después de más de 2000 años, el regreso de este Marco Polo en su versión digital, el mercader veneciano que recorrió caminos y surcó las rutas marítimas construyendo puentes e intercambiando sedas, piedras y especies entre continentes, abre un nuevo horizonte en un siglo atravesado por renovadas tempestades geopolíticas.


No se trata de un juego virtual, que nos trae del pasado una figura mítica. La osada iniciativa convoca a millones de ciudadanos del mundo y a Gobiernos de distintos continentes a nuevos desafíos en un escenario donde la supremacía del mundo occidental estaría dejando de ser el eje de desarrollo para redefinirse en nuevos equilibrios con países y culturas muy diferentes.


Como en la ruta de antaño convergen hoy la filosofía, el comercio y la posibilidad de la guerra. Y en su versión digital, la ruta no escapa a las actuales tensiones territoriales geopolíticas y, en momentos donde la identidad y la soberanía digital están en disputa, espejo de las contradicciones entre el poder del dinero y la producción de subjetividades a escala planetaria que construye nuevos seres humanos.


China en version digital


La Franja y la Ruta es una propuesta que requiere conectar internamente a China, mejorar su infraestructura tecnológica y garantizar a su vez, la conexión transfronteriza, incentivando el desarrollo impulsado por la innovación; el fortalecimiento de la cooperación en las áreas de la economía digital, la inteligencia artificial, nanotecnología y computación cuántica, y en el incentivo de los grandes datos, la nube y las ciudades inteligentes, temas, todos, que se conectan para formar la ruta de la seda digital del siglo XXI.


La Osa Mayor/Bei Dou


En 2018, la nueva Ruta de la seda alcanzará su dimensión digital. China ampliará la cobertura de su sistema nacional de navegación por satélite a 60 países. Hacia 2020, China quiere competir directamente con el Sistema de Posicionamiento Global (GPS, en sus siglas en inglés) de Estados Unidos, y expandir sus servicios con una red de 35 satélites.


Lo que China llama BeiDou (su término para la Osa Mayor) tendrá aproximadamente 30 satélites, ajustando su precisión por debajo de los 10 metros, aún por detrás del GPS, que puede localizar posiciones a un metro o menos. Y su objetivo, finalmente, será superarlo. Las mejoras se traducen en transmisiones más rápidas y eficaces. Los servicios de navegación también recibirán un impulso. Y BeiDou conecta lo desconectado. La ONU dice que el 62% de las personas en la región Asia-Pacífico no están conectadas actualmente. Además del billón de dólares (838.060 millones de euros) de la inversión en carreteras, China ha gastado cerca de 25.000 millones de dólares (21.000 millones de euros) en BeiDou.


Más de 30 países han firmado acuerdos para incorporar localmente BeiDou. Muchos autorizan a China para que construya estaciones terrestres que mejoren la precisión de BeiDou y su fiabilidad. Además, cuenta con un plan trianual para invertir en proyectos de infraestructuras de información por un importe total de 174.000 millones de dólares que incluye el desarrollo de cables de fibra óptica para conexiones de alta velocidad. Ya, más de 150 millones de smartphones chinos, el 20% del mercado, están equipados con BeiDou, y casi 40.000 pesqueros lo usan para comunicarse. Algunas de las 20 millones de bicicletas y motocicletas chinas lo emplean como servicio de localización.


China ha comenzado a actualizar su sistema de navegación por satélite Beidou con capacidades de cobertura global a través del lanzamiento de nuevos satélites, posicionándose como el cuarto sistema de navegación satelital del mundo, siguiendo el GPS en los Estados Unidos, GLONASS en Rusia y Galileo en la Unión Europea.


Se estima que a finales del 2019 China contará con 18 satélites de tercera generación que desde el espacio cubrirán a todas las naciones involucradas en la iniciativa Bel tan Road (Un camino, una ruta). La Iniciativa de Belt and Road, propuesta por el presidente Xi Jinping en 2013, se refiere a Silk Road Economic Belt y 21st Century Maritime Silk Road. Se estima que beneficia a unos 4.400 millones de personas en 65 países, según el gobierno chino.


Hutong: Impedir el ingreso de los malos espíritus


China cuenta con su propio espacio cibernético a la vez que limita la llegada de los gigantes del ramo, principalmente provenientes de Estados Unidos. Muchos comparan los antiguos distritos o callejones de Beijing, que resaltan por su belleza e historia, con la internet china, llamados Hutong. Las viviendas tienen una pared interior de cara a la puerta de la casa que, a su vez, tiene un patio central. El propósito es impedir el ingreso de los malos espiritus a su interior.


El camino está bloqueado para extranjeros como Google y Facebook — a pesar de los esfuerzos de Mark Zuckerberg — mientras que Alibaba, Baidu y Tencent —conforman las mayores empresas de Internet chinas. Según la consultora Katar en el país asiático predomina WeChat. En su IV estudio anual de medios sociales sostiene que “los medios sociales siguen evolucionando en China, el paisaje de redes sociales se ha vuelto más complejo. WeChat continúa dominando, sin embargo, su crecimiento se ha ralentizado. Weibo, por su parte, ha reaparecido y muchas otras plataformas de medios sociales (nuevas y antiguas) están logrando encontrar valor en el desarrollo de nichos de grupos de usuarios”. En 2017, Tencent se convirtió en el primer gigante tecnológico chino en ser valorado en más de US$500 mil millones. Esto ubicó a la compañía, propietaria del popular servicio de mensajes WeChat, por delante de Facebook. Y ahora ocupa el quinto lugar, detrás de Apple, Alphabet (Google), Microsoft y Amazon. China posee hoy las mas grandes redes sociales y de mensajería del mundo. Entre las plataformas sociales se ubican Wechat con 500 millones de usuarios, QQ, hoy centrada en el entretenimiento y las subculturas jóvenes de China y Weibo, el twitter de China con 340 millones de usuarios.


Año del Perro: China en Latinoamérica


El plan de cooperación 2015-2019 estableció una meta de aumentar el volumen comercial entre China y la región a US$500.000 millones en 10 años, fortaleciendo el desarrollo del comercio de servicios y el comercio electrónico.


El Parque de Cooperación Económica y Comercial China-ALC, situado en la Área de Hengqin de la Zona Piloto de Libre Comercio de Guangdong, abarca tres centros y tres plataformas que desempeñarán diferentes funciones de comercio transfronterizo, investigación de políticas, servicios legales y cooperación financiera. Niu Jing, director de la Área de Hengqin sostiene que "A pesar de la larga distancia entre China y América Latina, los medios tecnológicos de informática nos conectan y a través de ellos vamos a establecer negocios B2B y B2C".


Las empresas dedicadas a negocios de comercio electrónico con América Latina y el Caribe que se establezcan por primera vez en Hengqin y obtengan unos ingresos anuales por encima de los 1.000 millones de yuanes (US$128.637.000), podrán recibir un premio máximo de dos millones de yuanes del gobierno, de acuerdo con un reglamento del gobierno local.


China es el segundo mayor comercial de América Latina y el Caribe, mientras la región es el segundo mayor destino de la inversión directa de China en el exterior, cuyo volumen total superó los US$150.000 millones al cierre de 2016. El volumen comercial entre China y la región fue de US$216.600 millones.


China es uno de los principales socios comerciales de Brasil, Argentina, Chile, Perú y Uruguay, a los que les compra mayormente materias primas.


Para el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), América Latina está en una "segunda oleada" de inversiones, luego de un período de expansión entre 2000 y 2016 en el que el intercambio entre China y Latinoamérica se multiplicó por 17. "La inversión extranjera de China es de más de 100.000 millones de dólares en América Latina y el Caribe", dijo a Reuters el jefe de la División de Comercio e Inversión del BID, Fabrizio Opertti. "Pero ya no es China con soja, carne, petróleo o cobre, sino que también con software. China está invirtiendo en energías renovables y está haciendo investigación y desarrollo. Hay una segunda etapa de inversión en la región".


De la paciencia China a la Inteligencia Artificial


China se encuentra en medio de una auténtica revolución de la inteligencia artificial y ya compite con Estados Unidos, el gran líder del sector. El propio presidente Xi Jinping ha dejado claro que se trata de una prioridad estratégica nacional. Según el detallado plan nacional de desarrollo del sector, la segunda economía del mundo quiere para 2030, ser la referencia mundial en innovación en este sector.


Las empresas planean barcos que pueden recorrer cientos de kilómetros sin piloto; sistemas para dirigir el tráfico en algunas de las ciudades más congestionadas del mundo; identificar enfermedades y tratarlas antes siquiera de que el enfermo haya empezado a notar síntomas.


La economía digital china suma ya 3,4 billones de dólares, el 30% del PIB chino. Sus casi 1.400 millones de habitantes utilizan internet con voracidad: este país cuenta con el mayor número de internautas del mundo, 751 millones, y 1.390 millones de líneas telefónicas, según las cifras oficiales. Todos ellos generan un enorme número de datos, “el combustible de la inteligencia artificial”. Entre 2012 y 2017 invirtió 4.500 millones de dólares en 200 “start-ups” centradas en la inteligencia artificial, según un informe para la consultora Eurasia Group que firman Lee y el analista Paul Triolo. China ya patenta más que ningún otro país en este campo, y ha igualado a Estados Unidos en el número de estudios aceptados para su publicación en las revistas técnicas.
Nano x


La investigación aplicada sobre nanociencia e industrialización de la nanotecnología viene desarrollándose sin pausa en China, donde el número de solicitudes de patentes en el área se sitúa entre los más altos del mundo, señala el informe, elaborado por Springer Nature, el Centro Nacional para la Nanociencia y Tecnología (CNNT) y la Biblioteca Nacional de Ciencias, dependiente de la Academia de Ciencias de China (ACCh). El presidente de la ACCh, Bai Chunli, considera que China tiene ante sí nuevas oportunidades para la investigación y el desarrollo de la nanociencia gracias a la construcción del CNNT y otros centros científicos de influencia mundial. Para indagar en la nanociencia (que es el estudio de la interacción, composición, propiedades y métodos de fabricación de materiales a escala nanométrica), China construye Nano-X, la mayor instalación del mundo para nanociencia, una plataforma de investigación multifuncional para desarrollar ordenadores más potentes y robot más inteligentes. Por lo que se refiere al número de solicitudes de patentes, China ha alcanzado en los últimos 20 años las 209.344, lo que representa el 45 por ciento del total mundial. La investigación de nanomateriales ha crecido gracias a la copiosa financiación gubernamental, así como a los cada vez más investigadores chinos formados en el extranjero que han regresado a China atraídos por las políticas favorables a su vuelta, lo que ha significado avances notables ha logrado China son la nanotecnología de la energía y los nanomateriales catalíticos. En tanto, para los problemas del deterioro medioambiental, está dedicando esfuerzos a la investigación y desarrollo de nuevas energías, así como de tecnologías energéticas y de protección ambiental eficientes. Esto ha convertido a la nanotecnología de la energía en un área prometedora y ha llevado a investigadores chinos a estudiar su aplicación en baterías y en la conversión y almacenamiento de energía. La investigación de nanomateriales catalíticos está considerada como el área de la nanociencia más prometedora para China. Los catalizadores basados en nanoestructuras pueden acelerar las reacciones químicas y podrían ser útiles para las industrias químicas y el refinado del petróleo, apuntan los expertos.


Made in china 2025: La revolución del Robot


Este país concentra un tercio de la demanda de robots en el planeta. La mayoría son usados para industria pesada. China está instalando más robots que cualquier otra nación. Los envíos subieron 27% a unas 90.000 unidades el año pasado, un récord para un solo país y casi un tercio del total mundial; la cifra se elevará a 160.000 en 2019, estima la Federación Internacional de Robótica. Bajo el plan conocido en inglés como Made in China 2025 y un plan de robots de cinco años lanzado en 2016, Beijing planea concentrarse en la automatización de sectores clave como la automotriz, la electrónica, los electrodomésticos, la logística y los alimentos. La "revolución del robot", nombre de la iniciativa china, propone aumentar la participación de los robots de marca china en el mercado del país de US$11.000 millones a más de 50% del volumen total de ventas en 2020, de 31% el año pasado, y producir 100.000 robots al año para 2020, en comparación con 33.000 en 2015. Eso significa que la competencia se intensificará para las empresas extranjeras que suministran 67% de los robots de China, como las japonesas Fanuc Corp. y Yaskawa Electric Corp., según BI.


La propuesta está lanzada. El tablero mundial está agitado. La ruta digital del Marco Polo del siglo XXI sigue su rumbo, sin detenerse.

Referencias:
Federación Internacional de Robótica,

http://spanish.xinhuanet.com/
https://www.digitalbizmagazine.com/la-ruta-de-la-seda-digital/
Artículos de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP)
https://www.humanlevel.com/articulos/redes-sociales-articulos/las-redes-sociales-en-china.html/
CELAC/ https://thediplomat.com/tag/china-celac-forum.

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Cuba y China firman acuerdo para crear empresas productoras de medicamentos

Cuba y China firmaron en Beijing un memorando de entendimiento que propiciará la creación de empresas mixtas en el sector de la salud, específicamente, para producir medicamentos creados en la isla y con reconocimiento mundial por ser efectivos.


El acuerdo lo rubricaron Eduardo Martínez, presidente del grupo BioCubaFarma; y Huang Lianshen, líder de la compañía Guang Xi Fukang Investment, en la sede de la embajada de nación caribeña en Beijing.


Martínez explicó que es un convenio abarcador, pues concibe la creación de firmas mixtas tanto en Cuba como en China para fabricar un grupo importante de medicamentos cubanos novedosos y con patente.


“Se trata de productos destinados a resolver importantes problemas de salud como los infartos del miocardio y cerebrales, el cáncer y las enfermedades neurodegenerativas”, comentó.


El funcionario caribeño destacó que el documento sienta las bases para llevar a cabo una alianza estratégica con este grupo empresarial a corto, mediano y largo plazo encaminado a introducir medicamentos en el mercado chino, pero también en Latinoamérica y otras regiones del planeta.


Añadió que en Cuba las empresas mixtas se establecerán en la Zona Especial de Desarrollo del Mariel, ubicada en el occidente y que fomenta la inversión extranjera directa.


Por su parte, Huang aseguró que la entrada de productos biofarmacéuticos cubanos en China generará un gran impacto en materia social y económica para ambos países.


A su juicio, los medicamentos de la isla tendrán buena acogida entre los pacientes del país asiático, y además servirán de ejemplo y estímulo para la
industria nacional del sector.


La delegación de BioCubaFarma está de visita en ese país con el objetivo de profundizar la cooperación bilateral en la rama de la biotecnología, vigente
desde hace más de 15 años.

15 mayo 2018
(Con información de ACN)

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