Audiencia pública.

“Sin oro se vive. Sin petróleo se vive. Sin carbón se vive. Sin agua se muere”.

“Más de 670 personas en representación de las comunidades y organizaciones, solicitaron a la ANLA, la convocatoria de la Audiencia Pública, con el fin de exponer los argumentos técnicos, jurídicos, sociales y políticos por los que se oponen al desarrollo del proyecto y, además, rechazan los estudios ambientales presentados por la Empresa Emerald Energy”, de China, afirma la carta de convocatoria a la población, de parte de la Vicaría del Sur, de la Diócesis de Florencia...”


Por Ley de 1959, la Amazonia es Reserva Forestal. Pero ANLA anda dando licencias… Como pasó con La Colosa, en Tolima…


Caquetá ha sido víctima de explotaciones económicas que no le han dejado sino pobreza: la quina, el caucho, el cedro, las pieles de tigre y tigrillo, las guerrillas (M-19, FARC y paramilitares), la coca y ahora el petróleo.

 

El proceso hacia la Audiencia pública ambiental


Tres organizaciones, a saber: Las Comisiones por la Vida del Agua del Sur de Caquetá, la Mesa Departamental para la Defensa del Agua y el Territorio y la Vicaría del Sur de la Diócesis de Florencia, “acompañaron y asesoraron a las familias y a las comunidades vulneradas y afectadas en la violación de sus derechos y libertades fundamentales, por la actividad de la empresa y sus contratistas”, comentó Yolima Salazar Higuera, Directora Ejecutiva de la Vicaría del Sur.


Durante largos meses realizaron alertas tempranas, acciones populares, solicitaron medidas cautelares e Iniciativas Populares Normativas, para hacer prevalecer el principio constitucional de precaución. Pero en vano. “Todo a la fecha ha sido infructuoso”. Además impulsaron la realización de un estudio técnico alternativo al que presentó la Empresa Emerald Energy, para solicitar la licencia ambiental.


Ese estudio tiene por título: “Evaluación Geoambiental e Hídrica, del Proyecto de Perforación Exploratoria del Bloque Petrolero EL NOGAL”.


Un resumen, en forma de folleto tamaño oficio, de 61 páginas, fue entregado a cada participante a la Audiencia.


Los hechos.


El Gobierno nacional otorgó el Bloque Nogal para la exploración y explotación de hidrocarburos y sus derivados.

  • ** Desde 2014, Emerald Energy realiza actividades exploratorias, contra la voluntad de las poblaciones de los tres municipios que son afectados: Valparaíso, Morelia y Milán.
  • ** En 2017, Emerald Energy solicitó al ANLA la licencia de exploración llamada El Nogal, que cubre 19.753 hectáreas de los tres municipios: 54.5% corresponde al territorio de Morelia, 40% a Valparaíso y el 5.5% a Milán, para la construcción de 10 plataformas exploratorias multipozos.
  • ** 670 [email protected] solicitaron a la Agencia Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) la convocatoria de la Audiencia pública.
  • ** El 18 de enero de 2018, ANLA aprobó la Audiencia.
  • ** El 8 de febrero próximo pasado, se llevó a cabo una asamblea informativa, en el Polideportivo del Barro la Alameda, en Morelia.
  • ** El jueves 15 de marzo se llevó a cabo la Audiencia Pública, a lo largo de todo el día.

Desarrollo de la Audiencia Pública Ambiental


“Por la Preservación del Patrimonio Ambiental y Cultural de nuestro Territorio. Participemos y presentemos nuestros argumentos a favor del Agua y de la Vida”, se leía en una pancarta.


La apertura se inició a las 9 de la mañana, en el Coliseo Cubierto del Barrio Alameda, en el municipio de Morelia. Este tipo de eventos es organizado y presidido por la autoridad del ANLA. Después de las palabras de declaratoria de la apertura, por parte de la Doctora Orozco (ANLA), resonaron el Himno Nacional y el Himno del Caquetá.


Luego la Doctora Orozco, Subdirectora de ANLA, una señora autoritaria, vertical y a la defensiva, como si le fuesen a “quitar” su poder, anunció las reglas juego. La empresa Emerald Energy tendría 40 minutos para su ponencia. 40 minutos también para la ponencia a nombre de l2a población. Luego, cada persona inscrita, se podía expresar durante tres minutos. Se inscribieron 300 personas, aunque no todas tomaron la palabra.


Brillaron por su ausencia el Gobernador, los parlamentarios (salvo Harry González), los diputados (salvo dos), los alcaldes y los concejales. Varias personas comentaron: “¿Estarán a favor de Emerald Energy? ¿Los habrán comprado? ¿Cuántos millones habrán recibido?


Los tres alcaldes fueron convocados a Bogotá, por el Gobierno nacional. ¿Una forma de sabotear? ¿O para darles instrucciones a favor de Emerald Energy y en contra de la organización popular?


Habló CORPOAMAZONIA. Buen discurso. Palabras-palabras. Los hechos han demostrado que no actúa. Amén de la corrupción, propia de esas corporaciones.


Vale la pena recordar que en la Audiencia Pública de Garzón, Huila, hace dos años, sobre la Represa de El Quimbo, estaban las autoridades civiles, políticas y parlamentarias.


En Morelia se hicieron presentes delegados de la ONU, de la Procuraduría y de la Defensoría del Pueblo. También estuvieron presentes varias ONGs ambientalistas.


En la mesa de presidencia estaba el Obispo de la Diócesis de Florencia, Monseñor Omar de Jesús Mejía, cuya Vicaría del Sur, gran defensora del campesinado, del Medio Ambiente e impulsora de la Audiencia, depende de su autoridad.


En sus breves palabras resaltó el evento como “un espacio de la democracia y para estudiar y proteger el Bioma amazónico. Para escuchar a las partes interesadas. Señores de la Empresa: escuchen a la ciudadanía y sus argumentos sobre el Bloque El Nogal. Señores del ANLA: Tomen una decisión sabia, donde predomine el Bien Común y no el bien particular. Escuchen el sentir del pueblo. Debemos defender el agua y el oxígeno. La Amazonía, como afirma el Papa, es una prueba para defender el Medio Ambiente. Se hace necesario defender la sabiduría de los pueblos amazónicos y el futuro de nuestro territorio”.


Enseguida la subdirectora de ANLA explicó que el Auto de convocatoria había sido ampliamente divulgado en los tres municipios, inclusive en las veredas, por volantes y perifoneo; publicado en el periódico “EXTRA” de Florencia (este periódico NO publicó ningún artículo sobre la realización de la audiencia), y en el diario LA REPÚBLICA. Además, publicitado por afiches, carteleras y por la radio.


Las inscripciones para las intervenciones personales-individuales quedaron abiertas desde el 19 de enero hasta el 9 de marzo.

 

Las ponencias


De parte de Emerald Energy no hubo ningún funcionario de la China. Presentó la ponencia el funcionario colombiano, Jaime González, Coordinador Ambiental, con el título: “Proyecto Exploración de Hidrocarburos convencionales, APE EL NOGAL, con la ayuda de diapositivas, expuestas en pantalla gigante. Han perforado pozos, entre mil y tres mil metros bajo tierra, en 22 veredas. (APE: Área para Explotación de Petróleo).
Compartió una visión super-super positiva. En el fondo, no va a haber ningún daño significativo.


La exposición fue bastante técnica. Cuando hacía alguna afirmación que no correspondía con la realidad, las y los asistentes levantaban un abanico de cartón, que tenía dos hojas y cuatro caras. En una cara, la foto de una torre petrolera y la leyenda: “NO al extractivismo minero energético en la Amazonia”. En otra cara, la siguiente leyenda: “Por una ciudadanía amazónica activa”, y la cita de dos artículos de la Constitución Nacional.


Artículo 8: “Es obligación del Estado y de las personas, proteger las riquezas culturales y naturales de la Nación”.
Artículo 79: “Todas las personas tienen derecho a gozar de un ambiente sano. La Ley garantizará la participación de la comunidad en las decisiones que puedan afectarla”.
Energy no repartió ninguna síntesis o cartilla para los asistentes.

 

La ponencia desde los intereses de las poblaciones y del Medio Ambiente


Esta ponencia analizó el documento de Emerald Energy, recorriendo y analizando el territorio. Un equipo de 17 profesionales, organizados por la ONG “TERRAE”, recorrió municipios y veredas. A la cabeza estuvo el ya muy reconocido geólogo Julio Fierro Morales. Acompañado de 4 geólogas, 2 ingenieros civiles, una ingeniera ambiental, una ingeniera química, dos biólogos, una bióloga, dos sociólogas, una antropóloga, dos economistas, uno de ellos especialista en Derecho minero y energético. Además, dos auxiliares, estudiantes de geología.


La ponencia fue presentada por Julio Fierro y otras personas, con la ayuda de diapositivas. También habló Rodrigo Negrete, reconocido abogado defensor de la causa ambiental.
El estudio fue financiado por la ONG ADVENIAT, organización de la Iglesia católica de Alemania.


El estudio mostró y demostró las falencias, mentiras y errores del documento de la Empresa china Emerald Energy.


Julio Fierro, con toda firmeza, dijo: “ANLA no puede tomar decisiones ante un estudio incompleto. Incompletos los mapas. Energy está sin información de las zonas de recarga de los acuíferos locales. Falta información de las zonas bajas. No toca las partes altas o lomeríos, que son zonas de recarga. Las lomas no se pueden intervenir. Allá se produce el agua. Energy habla del agua a más de mil metros. Terrae se ocupó del agua superficial… Energy no habla de 63 humedales y 9 quebradas… Encontramos 90 datos estructurales que no conoce Energy. A Energy le falta muchísima información. Vicaría del Sur, Terrae y campesinos tienen más información que Energy… No hubo estudio de lagunas… No se pueden conocer ni gestionar los impactos si el conocimiento del territorio es precario”…


Fueron abundantes los aplausos al pronunciar varias frases


Rodrigo Negrete hizo un llamado a respetar los principios de prevención y precaución. “Con ese estudio tan incompleto se debe negar la licencia ambiental. La licencia de ANLA se debe dar con pleno conocimiento… La Sentencia 035 de 1999 sigue vigente. Si no hay certeza científica se debe negar la licencia”…. Aplausos…

 

La palabra de la ciudadanía


Se inscribieron 300 personas para intervenir, pero faltaron unas cincuenta. Cada cual tenía tres minutos.


Hablaron funcionarios colombianos de Emerald Energy (no estuvo presente ninguna persona de China), profesionales y académicos a favor del Medio Ambiente y la ciudadanía de base.


Las-los funcionarios de Emerald Energy perdieron tiempo exponiendo sus títulos y pergaminos, queriendo significar que por sus títulos y pergaminos tenían toda la autoridad para sostener que la Empresa haría todo bien. Se ganaron rechiflas.


Varios profesionales que participaron en la investigación de TERRAE, intervinieron para mostrar las enormes debilidades del documento de Energy, y solicitar la negación de la licencia por parte de ANLA.


Otros profesionales y académicos mostraron la inconveniencia de la explotación de petróleo, desde diferentes ángulos y solicitaron a ANLA no otorgar la licencia.


De la ciudadanía de base, solamente unas quince personas apoyaron la Empresa. La gran mayoría de las personas que hablaron (jóvenes, adultos, tercera edad, hombres y mujeres), estuvo en contra de Emerald Energy.


No es nada fácil sintetizar la riqueza y emotividad de las intervenciones. Transcribo algunas frases:


++ No vamos en contra de nadie. Vamos por la vida de todos. No queremos la licencia ambiental. ¿Qué ganamos con buenas carreteras si se destruye el Medio Ambiente?
++ ¿Que no había organización social? Esta audiencia demuestra que sí hay líderes campesinos (El Documento de la Empresa afirma que hay muy poca o nada de organización social).
++ No somos caperucitas rojas, creyendo lo que dice la loba Energy.
++ No queremos desarrollo del Caquetá con las rentas petroleras, sino recuperando la producción agropecuaria. Estamos encargados de defender el bioma amazónico.
++ En este día histórico para el Caquetá, los políticos ausentes. Los elegidos, ausentes. Ustedes están para defendernos, así como les hemos dado el voto.
++ El estado le cree a las empresas y no a la población y a sus organizaciones. Vamos a decidir a través de la movilización. El ANLA decide desde el escritorio. Nosotros conocemos la realidad.
++ Dos campesinos, en momentos diferentes, mostraron fotos-diapositivas, de las graves heridas que les causó el Ejército, llamado por Emerald Energy, para reprimir marchas en las veredas. En la vereda de La reforma, en Valparaíso, destruyó parte de un taller panelero.
Uno de los oficiales, el coronel Luis Angarita, que golpeó campesinos, es actualmente el Jefe de Vigilancia de Energy!!!
Vale la pena recordar, que varias las multinacionales le pagan al Estado para que les coloquen batallones a su servicio. Hay batallones, inclusive, en alta montaña.
++ Varias personas citaron los casos de la explotación petrolera en Putumayo, Meta y Casanare, para mostrar que la población sale perdiendo. La riqueza se va y les queda la pobreza.
++ En su intervención, un joven lamentó que no pudiera hablar mirando a los ojos de las personas de ANLA, porque la alta tarima le quedaba detrás. El orador miraba al público pero daba la espalda a la mesa de presidencia. Sin embargo, pidió excusas y subió a la tarima, y exclamó: “ANLA mire a los ojos de la gente. ANLA mire a los ojos del pueblo. ANLA mire a los ojos del campesino. ANLA sabe lo que pasa y no entiendo para qué estamos aquí, si ANLA sabe todo lo que pasa”. Las palabras le brotaban del corazón.
++ Sin oro se vive. Sin petróleo se vive. Sin carbón se vive. Sin agua se muere.
++ Un profesor de economía advirtió: “El capítulo 10 del Documento de Energy es una falacia. Utiliza argumentos y datos que no son de la región. Copia estudios de otras regiones.
++ Energy hizo sísmica muy cerca de ríos y de lagunas. Dejó minas enterradas que no explotaron. A ANLA le solicité que retiren las minas en veredas de Valparaíso.
++ Javier García Villalba descubrió “el mico bonito” del Caquetá. Vive en 7 municipios del departamento, y en uno de Cauca. Entre Valparaíso y Morelia existen unos 250 ejemplares del único mico, ciento por ciento, colombiano. Está en peligro de extinción por invasión. Le queda el 20% de su hábitat.
++ Por las chimeneas, encendidas 24 horas, se afecta a las abejas y a otros animales, porque sube la temperatura.
++ El 90% de la población está en contra de la explotación petrolera
++ Energy divide a la población. En Valparaíso hay cuatro veredas muy influenciadas por Energy: Kurdinata, Reforma, Paujila y Florida. Me duele que gente nacida aquí, apoyen a una empresa de otro país, para destruir nuestra naturaleza.
++ Alguna persona recordó que Energy tiene un proceso sancionatorio ante la ANLA, porque construyeron casas no autorizadas y otras obras civiles, colocaron una motobomba, hicieron quemas no autorizadas.


Transcribo algunas frases de una carta que repartió del señor Álvaro Escobar Rodríguez, de Valparaíso, que complementan las frases citadas:


“Hay muchas razones por las que no podemos aceptar la explotación de hidrocarburos en nuestra región:


Somos conscientes del impacto que esta actividad le genera al medio ambiente en general. Como habitantes de la región nos vamos a ver afectados totalmente. Nos van a acabar con los recursos hídricos: nacimientos, quebradas, lagunas, humedales, ríos y en toda forma que se manifiesta el agua.


Nuestras tierras quedan estériles totalmente, no producen nada: se muere la vegetación, la flora, la fauna se desplaza hacia otros lugares, nuestra economía que está representada en la ganadería, fracasa.
No hay ningún sentido que nos traigan a nuestra región tanto desarrollo, electrificación a nuestros municipios, vías pavimentadas, educación organizada para nuestros hijos, salud. Y ahora que vamos a disfrutar disque de todas esas cosas, le resulten dando una licencia ambiental a una multinacional para que vengan y nos desplacen de nuestras fincas, que son las que nos generan los recursos por medio de nuestro trabajo, para mitigar las necesidades de nuestras familias, quedándonos como única opción el desplazamiento. Nos van a mandar a robar, porque después de una situación de éstas, de hambre no nos vamos a dejar morir”…

Y para terminar, algunas observaciones de fondo, del estudio de la Corporación Geoambiental Terrae:


Sobre el agua: “Estos análisis son muy pobres, en el caso de Emerald Energy, y si no se entiende cómo se mueve el agua en las rocas y en los suelos que dan de beber a todos los habitantes del territorio (naturaleza y gente) puede que haya consecuencias muy negativas que la empresa no conoce siquiera (pág. 21).


…Esas rocas arenosas y arcillosas profundas se formaron en mares del mundo del pasado (hace decenas de millones de años)… Son aguas saladas muy diferentes a las aguas de los ríos, la lluvia y las aguas subterráneas más someras que son aguas dulces. Si ambas aguas entran en contacto las aguas dulces se contaminarían haciendo imposible el uso que se hace hoy en día en el área rural de Valparaíso y Morelia…


… ya hemos señalado que la empresa no ha estudiado con rigurosidad la naturaleza del territorio donde quieren entrar… Eso se llama el principio de Precaución y es de obligatorio cumplimiento para las autoridades, las empresas y los ciudadanos… (Págs. 24-25)


… En general las aguas son de buena calidad, situación que debe ser tenida en cuenta para tomar decisiones en cuanto a permitir actividades que las puedan contaminar, como las petroleras.


Con esta información, es posible alertar a que existe el riesgo de que líquidos que vienen de la profundidad entren en contacto con las aguas dulces del subsuelo no profundo y también a las aguas de los ríos, quebradas y chuquias, contaminándolas. También puede pasar que ese riesgo se aumente por la intervención petrolera, ya que esa actividad fractura aún más las rocas profundas o a que puede haber fallas en el hueco de la perforación dejando un camino rápido para unir la profundidad con la superficie.


Las petroleras también pueden volver a meter en el subsuelo las aguas saladas que ellos sacaron, pero nadie sabe en qué capa lo hacen, y además esa práctica ha causado temblores graves en muchas partes del mundo. Si no las inyectan, las riegan en potreros y ríos, causando también la contaminación de aguas y suelos con aguas saladas llenas de químicos naturales que son tóxicos… (pág. 28).


Sobre la selva.


… Tumbar o alterar la selva, trae el riesgo de alterar los beneficios que presta, sobre todo la regulación del agua, mediante la contención de la fuerza de la lluvia y las inundaciones, la retención de los suelos y prevención de su pérdida por la fuerza del agua, así como los alimentos y materiales de uso que provee para la gente.


Actualmente las selvas del Caquetá están muy alteradas, porque los fragmentos de vegetación son cada vez más reducidos, los primeros afectados son los grandes mamíferos, en especial varias clases de micos, que requieren amplias áreas para sus territorios, y las aves (Pág. 44).


… En los terrenos que la petrolera llama el área de influencia directa del APE EL NOGAL, se encuentra un total der 7.162.44 hectáreas correspondientes al 35.7 % del total del área en categorías reconocidas en la norma, como de protección para la conservación y la prevención… En total se tiene un 48% en áreas de protección, respaldadas por la norma vigente en el país… (Pág. 45).

 

Bogotá, martes 20 de marzo de 2018

Publicado enColombia

La minería, a pesar de todo el costo ambiental que acarrea para quienes habitan los territorios bajo explotación, así como para la misma naturaleza y las otras especies que la habitan, es defendida desde el Estado por el dinero que pagan las mineras al fisco nacional. En el caso de Cerrejón, ¿cuánto cancela este grupo minero por estos rubros y cuánto ahorra por exenciones de distinto orden? Las sumas y restas arrojan muchas preocupaciones y revelan algunas verdades que ponen en duda las pretendidas ventajas para el país de ampliar la explotación de carbón en La Guajira.

 


El pasado mes de noviembre la Corte Constitucional tomó la decisión de suspender el desvío del arroyo Bruno en La Guajira que pretendía hacer la empresa Cerrejón para extraer el carbón localizado en el cauce de este arroyo. La Corte argumenta que el proyecto de expandir esta mina puede atentar contra derechos fundamentales de la población local, tales como el agua, la seguridad alimentaria y la salud. Por su parte, la empresa sostiene que las obras de este proyecto fueron aprobadas desde 1998 por el Ministerio de Ambiente e incluidas en el Plan de Manejo Ambiental vigente desde 2005 y aprobado por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla)1. La solicitud específica de desviar este arroyo fue aprobada por la Anla mediante la Resolución 759 del 14 de julio de 2014.


¿Cuánto gana el Estado, en lo económico, por una decisión como la tomada por la Anla?

 

Sin entrar en una discusión jurídica, es bueno tener en cuenta diversos aspectos abordados explícitamente por la Constitución Política y que son relevantes para un análisis económico de la explotación minera:

 

  • Como propietario de los recursos del subsuelo, el Estado debe velar porque los resultados de su explotación deben cumplir con principios de eficiencia, economía, equidad y valoración de costos ambientales (Art. 267). Esto implica realizar análisis económicos de las condiciones en que se lleva a cabo la explotación de estos recursos, para evaluar si el Estado obtiene una contraprestación adecuada por dicha explotación, garantizando una distribución equitativa de las oportunidades y los beneficios del desarrollo y la preservación de un ambiente sano, orientado todo ello al cumplimiento de los objetivos del Estado Social de Derecho (Art. 334).
  • Las regalías constituyen la contraprestación que recibe el Estado por otorgar el derecho a la explotación de los recursos del subsuelo a los particulares (Art. 360).
  • Además de recibir las regalías como contraprestación por la explotación de un recurso del subsuelo, el Estado debe prevenir y controlar los factores de deterioro ambiental, imponer las sanciones legales y exigir la reparación de los daños causados. Es este sentido, las regalías no pueden destinarse para cubrir los costos de dichas obligaciones, ya que ellas deben ser asumidas de manera obligatoria por quienes realizan la explotación de los recursos del subsuelo (Art. 80).
  • Las empresas que participan en la actividad económica no solo tienen derechos, sino que tienen deberes constitucionales que deben cumplir (Art. 333).
  • Todo lo anterior, en cumplimiento del derecho de las personas a un ambiente sano, garantizando su participación en las decisiones que las afecten y protegiendo la integridad ambiental (art. 79).

 

En este contexto, para una evaluación económica de la concordancia de la intervención del cauce natural del arroyo Bruno con los postulados constitucionales enunciados, debemos tener en cuenta el análisis de dos insumos fundamentales:

 

La valoración económica de los costos ambientales, tomando como punto de partida inicial las referencias a este aspecto contenidas en los actos administrativos de la Anla.

 

La contraprestación económica que recibiría el Estado a través de las regalías, tomando como referencia las contraprestaciones que el respectivo operador ha transferido al Estado.

 

Consideraciones que nos obligan a: 1) una reflexión sobre la valoración económica de los costos ambientales; y 2) un análisis de las regalías pagadas por la empresa al Estado.

 

Valoración económica de los costos ambientales

 

Proceder con esta valoración prevista en los estudios de impacto ambiental y en sus respectivos planes de manejo, obliga a evaluar dos componentes centrales: la magnitud de los impactos sociales y ambientales que se generarían como resultado de la actividad propuesta; y los recursos económicos que tiene que invertir el operador de la extracción minera para cubrir los costos requeridos para prevenir, mitigar, reparar o compensar los impactos negativos identificados.

 

Pues bien, al revisar la Resolución Nº 759 emitida por la Anla el 14 de julio de 2014, no se encuentra referencia alguna a la valoración económica de los impactos ambientales y sociales que se generarían con la intervención del cauce del arroyo Bruno. Tampoco hay referencia a cuáles son los recursos comprometidos por parte del operador para implementar el plan de manejo a que se refiere la mencionada Resolución.

 

En relación con el primer aspecto, esta valoración es imprescindible al menos en dos componentes básicos de un plan de manejo: 1) hay ciertos impactos negativos que, por exigente que sea un plan de manejo, no logran ser prevenidos, mitigados ni reparados. En consecuencia, debe recurrirse a una compensación de los mismos. 2) como su nombre lo indica, mitigar un impacto implica que se atenúa su efecto, pero que una porción del mismo prevalece y por tanto también debe ser compensado2.

 

La valoración económica de los impactos a ser compensados, así como de la porción de los impactos mitigados que prevalece, se requiere para determinar si las compensaciones incluidas en el plan de manejo guardan correspondencia con los impactos a compensar. La valoración económica es entonces el procedimiento para adelantar este análisis.

 

Por otra parte, un plan de manejo es una obligación contractual acordada entre el Estado (representado en este caso por la Anla) y el operador (la empresa Cerrejón), donde se fijan las inversiones y los costos de operación requeridos para implementar este plan. Como en cualquier relación contractual de esta naturaleza, la cual implica una inversión a cargo del particular, el acto administrativo debería aludir tanto a los montos a ser asignados, como a la correspondencia entre estos montos y las acciones propuestas.

 

Adicionalmente, el Código de Minas (Ley 685 de 2001) establece en su artículo 280 que la empresa minera debe suscribir una póliza de garantía de cumplimiento minero-ambiental, la cual debe ser aprobada por la respectiva autoridad y que, entre otras, ampare el cumplimiento de las obligaciones mineras y ambientales. Es decir, que ampare el cumplimiento del plan de manejo ambiental, lo cual supone una cuidadosa revisión de los costos de implementación de dicho plan. Nuevamente, los actos administrativos aquí referidos no hacen mención alguna al cumplimiento de esta obligación.

 

La ausencia en el acto administrativo de la Anla de estos componentes de valoración de costos ambientales, llevan a emitir como concepto que es conveniente mantener la suspensión de la intervención del cauce natural del arroyo Bruno ordenada por la Corte Constitucional. Suspensión que debe mantenerse, por lo menos, hasta tanto la Anla como representante del Estado, demuestre, además de otros requisitos imprescindibles, que se está cumpliendo a cabalidad con una adecuada valoración de los costos ambientales que permita tener certeza económica del cumplimento de las obligaciones constitucionales a cargo del operador.

 

 

21

 

 

Las regalías como contraprestación económica a favor del Estado

 

Además de cumplir con todas las obligaciones sociales, ambientales y tributarias que son connaturales a cualquier agente que realice una actividad económica, en el caso de la explotación de recursos del subsuelo existe una obligación adicional, establecida en la propia Constitución Política: el pago de las regalías a favor del Estado, como contraprestación económica por explotación del recurso del subsuelo de su propiedad. Estas regalías, que representan conceptualmente la participación del Estado como propietario de los recursos del subsuelo en las utilidades de su explotación, no deberían excluir el pago de ningún tipo de impuestos. Sin embargo, esto no sucede en el marco de la legislación vigente en el país. En efecto, el Código de Minas prohíbe expresamente (artículo 231) que los departamentos y municipios cobren impuestos directos o indirectos a la actividad minera que se desarrolle en su territorio.

 

En relación con las regalías, uno de los argumentos recurrentes de las autoridades nacionales para impulsar el sector minero es la importancia que ellas tienen para generar ingresos para el Estado. Al respecto, el Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018 plantea la estrategia de consolidar el sector minero como impulsor del desarrollo sostenible del país, con responsabilidad social y ambiental, con el siguiente argumento3:

 

El sector minero es una importante fuente de recursos para la inversión pública y el desarrollo económico del país. Con el fin de aprovechar esta oportunidad de recursos de manera ordenada, aportando al desarrollo social, en armonía con el medio ambiente y con otras actividades productivas, el Gobierno nacional incentivará la inversión privada a través del establecimiento de un esquema regulatorio organizado y transparente, y de la dotación de bienes públicos al servicio del sector, desde una visión territorial y ambientalmente responsable.

 

En esta misma dirección, el Ministerio de Minas y Energía en su Política Minera 2016-2025 plantea que este sector es una fuente de ingresos importante a nivel nacional y local y resalta que “solo con los recursos obtenidos por regalías entre 2010-2015, que ascienden a $9.7 billones, se pueden financiar dos años completos del programa social Familias en Acción”4.

 

Teniendo en cuenta estos argumentos, ¿cómo se han aplicado las regalías al grupo Cerrejón en los últimos años?


Para mirar la evolución de las regalías causadas a favor del Estado por la extracción de carbón por el grupo Cerrejón, se cuantifica el volumen de carbón extraído entre 2002 y 2015, en cuatro contratos reportados a nombre de este grupo (tabla 1); información que se complementa con el valor de las regalías anuales pagadas por el grupo Cerrejón al Estado (tabla 2), para poder analizar el valor pagado por tonelada de carbón extraído, en cada uno de los contratos (tabla 3).

 

 

tablas

 

 

Las cifras indican que efectivamente la empresa ha pagado por regalías sumas importantes, superando en muchos años los 300 mil millones de pesos. No hay duda en ello, pero sí amerita un análisis complementario. En primer lugar, para identificar si esta actividad sí está generando recursos adecuados al Estado es bueno revisar el valor pagado por las regalías correspondientes al denominado contrato Comunidad. Como se observa en la tabla 3, en casi todos los años por este carbón se pagaron regalías apenas simbólicas, de menos de mil pesos por tonelada, mientras que en los otros contratos se pagaron casi siempre por encima de 10 mil pesos e incluso en algunos años por encima de 30 mil pesos por tonelada extraída. Situación originada en el hecho que dicho contrato opera en lo que se denominan “títulos de propiedad privada”, los cuales por decisión de las autoridades nacionales pagan una tarifa apenas simbólica por concepto de regalías. Esta situación tiene serias repercusiones sobre la participación del Estado en las regalías, toda vez que este contrato tiene un peso significativo en la extracción total de carbón en La Guajira, especialmente entre los años 2010 y 2014 cuando alcanzó a representar una quinta parte del total del carbón explotado por este grupo empresarial.

 

Por otra parte, esta empresa se vio favorecida desde el año 2005 por un concepto de la Dian que les permitió a las empresas mineras deducir las regalías como un costo de producción en la liquidación del impuesto a la renta. Concepto que significó importantes ahorros en el pago de impuestos y que recientemente fue declarado nulo por el Consejo de Estado.

 

Estos privilegios para una empresa como el grupo Cerrejón no paran allí. En efecto, entre los años 2002-2011 la empresa se benefició de una norma que estaba especialmente orientada a favorecer las empresas emergentes que operaban en la frontera: la exención del pago de impuestos a los combustibles en las áreas de frontera. Durante este período, los ahorros en costos de combustible le pudieron significar a la empresa sumas que representaron más de tres veces las regalías pagadas en el mismo período de tiempo.

 

Para una síntesis de estos beneficios para una empresa como Cerrejón, y los consecuentes costos para las finanzas del Estado, la siguiente gráfica muestra unas cifras que ilustran esta situación. Por una parte, las barras positivas muestran lo efectivamente pagado por la empresa por concepto de regalías. Y sin contabilizar lo que dejaron de recibir los municipios y el departamento de La Guajira por la exoneración del pago de impuestos territoriales, las barras negativas muestran los tres tipos de beneficios empresariales otorgados a la empresa, en contravía de los intereses colectivos del país: las regalías omitidas en el contrato Comunidad; el impuesto a la renta dejado de recibirse por la deducción de las regalías como costo de producción; y las ventajas que durante muchos años tuvieron de no pagar ningún impuesto sobre los combustibles.

 

En conclusión, como se observa en el gráfico, las ventajas económicas recibidas por la empresa durante muchos años, todas ellas a costa del interés colectivo expresado en las finanzas del Estado, prácticamente han anulado las regalías causadas. De allí que la suspensión de la ampliación de las actividades extractivas que se pretendían realizar en el cauce del arroyo Bruno es más que justificada, por lo menos y entre otras cosas, hasta tanto no se evalúe si esta explotación sí deja algún beneficio para el país. Y por supuesto, que se tengan en cuenta antes de cualquier decisión al respecto, los intereses de las comunidades locales.

 

* Economista. Integrante del Comité Académico del Foro Nacional Ambiental.
1 Cerrejón. Decisión de la Corte Constitucional afecta plan minero de Cerrejón. 19 de diciembre de 2017 (www.cerrejon.com)
2 Como lo expresa el Diccionario de la Real Academia Española, mitigar significa “moderar, aplacar, disminuir o suavizar algo riguroso o áspero”.
3 Departamento Nacional de Planeación, DNP. Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018: Todos por un nuevo país. Bogotá, D.C., 2015, p. 238.
4 Ministerio de Minas y Energía. Política Minera de Colombia. Bases para la minería del futuro. Bogotá D.C., abril de 2016, p. 9.

Publicado enEdición Nº242
Sábado, 20 Enero 2018 09:46

Sin tierra a la vista

Sin tierra a la vista

A continuación algunas de las preocupaciones que nos suscitan las normas y los proyectos que se pretenden implementar con ocasión del Acuerdo Final de Paz:

 

1. Decreto Ley 902 de 2017 “Por el cual se adoptan medidas para facilitar la implementación de la Reforma Rural Integral contemplada en el Acuerdo Final en materia de tierras, específicamente el procedimiento para el acceso y formalización y el Fondo de Tierras”.

 

Hay que decir que, en un primer momento, el gobierno nacional pretendió impulsar un proyecto de ley que no había sido consensuado con las Farc y que excedía lo acordado en el texto final del Acuerdo de Paz; pero gracias a la presión de múltiples organizaciones, parlamentarios y sectores académicos, tuvo que limitar su alcance a la creación del fondo de tierras y el procedimiento para el acceso y formalización.

 

A pesar de las críticas sobre la redefinición de los sujetos de reforma agraria, pasando a una versión diferenciada entre sujetos de acceso a tierras y sujetos de formalización, estos últimos a título oneroso, el Gobierno mantiene la idea de formalizar la propiedad de grandes extensiones de tierra que han sido apropiadas ilegalmente y por medio del despojo y el desplazamiento forzado, por vía de adjudicación de predios baldíos a personas naturales o jurídicas, que puedan solventar los costos del proceso de regulación de los derechos de propiedad.

 

Asimismo, este decreto ley modifica el régimen de baldíos, pues permite que estas tierras cuya destinación ha sido pensada para sujetos sin tierras o con tierra insuficiente, a través de la función social de la propiedad, ahora hagan parte de la oferta de tierras disponibles para personas que no cumplen con los requisitos de vulnerabilidad y pobreza que caracteriza a los sujetos de reforma agraria, puedan tener acceso y eventual propiedad sobre tales bienes a través de figuras jurídicas como la de “derechos de uso” y la adjudicación para el desarrollo de proyectos denominados de utilidad pública e interés social (como las empresas mineras o petroleras).

 

Otro aspecto significativo, que evidencia la desigualdad material que promueve esta norma, es lo correspondiente a los pagos por gastos de formalización, pues el decreto establece que los sujetos de acceso deben cubrir los pagos por los gastos notariales, administrativos y procesales, es decir, por todo el proceso de regulación de la propiedad. Costos que tendrán que asumir los campesinos pobres, haciendo aún más gravosa la concreción de su derecho a la tierra.

 

2. Decreto Ley 883 de 2017 (ordinario) “Por el cual se modifica la Ley 1819 de 2016 para incluir a las empresas dedicadas a la minería y a la explotación de hidrocarburos en la forma de pago de obras por impuestos”.

 

Este decreto permite que empresas mineras, portuarias y de hidrocarburos puedan ser exoneradas de impuestos a través de la financiación de obras de infraestructura (alcantarillado y agua potable, vías, servicios de salud y educación, entre otras). Lo más preocupante de este decreto es que hace depender la implementación de los Pdets y otros programas para la “transformación del campo” de los recursos de agentes privados denominados grandes contribuyentes que promueven el modelo de desarrollo extractivista de minería e hidrocarburos.

 

Esta nueva figura jurídica propicia que los territorios y las comunidades queden sometidas a los intereses de estos sectores empresariales a fin de que lleguen recursos que permitan mejorar sus precarias condiciones de infraestructura, las que deberían estar a cargo de Estado.

 

3. Decreto Ley 893 de 2017 “Por el cual se crean los Programas con Enfoque de Desarrollo Territorial PDET”.

 

A pesar de que carga un enfoque aparentemente participativo y diferencial, que incorpora la perspectiva étnica y cultural de los pueblos y comunidades de los territorios, el decreto no desarrolla ampliamente el funcionamiento de los Pdet, y deja la operatividad y detalles de los planes, a la reglamentación posterior sin participación de las comunidades en los territorios.

 

Aunque el acuerdo final contempla un capítulo étnico, no hay un enfoque real de priorización de estas comunidades de cara a eventuales conflictos entre las comunidades rurales. Además, desconoce a las comunidades negras.

 

4. Decreto Ley 890 de 2017 “Por el cual se dictan disposiciones para la formulación del Plan Nacional de Construcción y Mejoramiento de Vivienda Social Rural”.

 

La administración del subsidio al que se refiere este decreto pueda ser asumida, además del Estado, por particulares privados. Esto mantiene la idea de la privatización de derechos convertidos en servicios, perpetuando así la tercerización de la prestación servicios y derechos básicos, los que debería asumir el Estado en su posición de garante de derechos.

 

5. Ley “Por medio de la cual se crea el Sistema Nacional de Innovación Agropecuaria y se dictan otras disposiciones”.

 

Esta ley tiene un enfoque de desarrollo rural basado en la producción agroindustrial a gran escala en detrimento de las formas de producción propias de las comunidades rurales, sustentadas en economías de base asociativa, bajo criterios de economía comunitaria y protección medioambiental.

 

Otra preocupación es la sustitución del servicio público de asistencia técnica por el de extensión agropecuaria, el cual está orientado al “desarrollo de capacidades de los productores agropecuarios, su articulación con el entorno y el acceso al conocimiento, tecnologías, productos y servicios de apoyo, con el fin de hacer competitiva y sostenible su producción”.

 

Esta sustitución implica que la asistencia técnica que hasta el momento estaba dirigida a los pequeños productores agropecuarios, de manera gratuita, bajo la responsabilidad de los entes territoriales, a través de las Umatas, ahora se orientará bajo las lógicas del “mercado y las cadenas de valor” (artículo 3, numeral 8) con criterios de “gradualidad y temporalidad” (artículo 3, numeral 9) que establecen un monto tarifario “diferencial, decreciente y finito en el tiempo” lo que significa la privatización progresiva de un servicio que hasta ahora era público, gratuito y focalizado para los pequeños productores, que no cuentan con recursos para adquirir asistencias en temas de sostenibilidad y sustentabilidad de la producción agropecuaria.

 

Además, no se contempla un enfoque agroecológico en los procesos de optimización de la producción agropecuaria, como tampoco se contemplan mecanismos de participación de comunidades rurales, ni la incorporación de enfoques diferenciales étnicos, de género y territoriales.

 

6. Proyecto de Ley “Por la cual se modifica la Ley 160 de 1994 y se dictan otras disposiciones” (versión de octubre de 2017).

 

Finalmente, persiste la preocupación ante el trámite de este proyecto de ley que retoma varios de los elementos del Proyecto “de Ordenamiento Social de la Propiedad”, conocido en abril del 2017, que pretendía derogar la Ley 160 de 1994 en su totalidad y crear un nuevo marco normativo agrario.

 

Hay que decir que respecto de la reforma a la Ley 160 de 1994 el gobierno nacional se había comprometido con la Cumbre Agraria a discutir y concertar el contenido del mismo. A la fecha, este proyecto no ha sido presentado a las organizaciones de la Cumbre Agraria, y está en trámite, de manera unilateral, por el Gobierno quien pretende ahondar la concentración de la tierra.

 

Algunos elementos de preocupación son:

 

El Proyecto de Ley, de nuevo, trae una definición de desarrollo integral del campo distinta a la pactada en el Acuerdo Final, pues incorpora al sector minero–energético, de vivienda e infraestructura dentro de las diferentes formas de producción del campo. Contemplar este sector como parte de un enfoque de desarrollo integral del campo, junto con la creación y reafirmación de figuras de “Ordenamiento Social de la Propiedad Rural”, como las Zonas Estratégicas de Interés Agropecuario, las Zonas de Desarrollo Empresarial y las Zidres, da cuenta de la orientación del enfoque reprimarizador, extractivista de desarrollo rural; desconociendo las ya difíciles condiciones en las que se encuentran las comunidades rurales, en especial, las campesinas, acorraladas por proyectos de extracción de recursos minero energético y la agroindustria. Esta orientación va en contravía de lo pactado con las Farc, que buscaba por el contrario, apoyar y proteger “la economía campesina, familiar y comunitaria procurando su desarrollo y fortalecimiento”.

 

Este proyecto promueve, además, efectos contrarios a la democratización de la propiedad rural que busca beneficiar a las comunidades rurales que más lo necesitan, en tanto que legalizaría predios que superen la extensión de una UAF, sin considerar las condiciones socio-económicas del ocupante. Por tanto, este proyecto puede beneficiar a terratenientes que explotan y se benefician de los baldíos de la nación.

 

Como comenta Carlos Duarte, del Instituto de Estudios Interculturales de la Universidad Javeriana de Cali, en un artículo titulado GoodBye Reforma Agraria: “[...] Ley es un despropósito en materia de política agraria, puesto que instaura una regla que restringe las tierras disponibles para adjudicación a campesinos y trabajadores agrarios, beneficiando, directa o indirectamente y sin una justificación razonable a la luz del principio de igualdad, a personas con capacidad económica que realicen actividades categorizadas bajo el amplio universo como “actividades de utilidad pública e interés general””.

 

Ofensiva política

 

De lo anterior se desprenden serías dudas sobre la “democratización del acceso y uso adecuado de la tierra”. Este andamiaje normativo que está construyendo el Gobierno desconoce las reivindicaciones y propuestas que históricamente han enarbolado las comunidades ruarles, pues su enfoque sigue acentuado sobre la idea de “modernización del campo” que privilegia un modelo de desarrollo extractivo y agroindustrial sin contemplación de los impactos sobre las condiciones socio culturales y ambientales de las comunidades rurales y el país en general.

 

De imponerse y perpetuarse este modelo, estaremos abocados a la extensión definitiva del campesinado, quien nunca ha sido reconocido como sujeto de derechos. Además supone un riesgo para la pervivencia física y cultural de las comunidades étnicas, en contravía de la “Diversidad biológica y cultural” de Colombia, uno de los supuestos “pilares”fundamentales del Estado Social de Derecho.

 

La manera como concibe el establecimiento la democratización del campo, bajo el discurso de “Un campo para todos”, no es solo el desconocimiento sino la perpetuación de la desigualdad fehaciente entre los llamados “actores del campo”, pues mantiene las condiciones desfavorables de las comunidades rurales empobrecidas, respecto a los agroindustriales y empresarios, quienes se han visto favorecidos durante décadas por las políticas estatales y también por la guerra. “Un campo para todos” significa olvidar la larga historia de desigualdad allí imperante, inequidad en el goce efectivo de derechos y despojos sistemáticos a sangre y fuego, y desconocer la desigualdad material con la que siempre se han encontrado las comunidades rurales, especialmente las campesinas, respecto a otros actores dominantes del campo, aquellos que siempre han tenido la posibilidad de acumular, de correr la cerca, de tener una vaca cada hectárea y media de tierra, de asociarse, de tener créditos, de ser empresarios del campo.

 

La seguridad jurídica para la inversión que se pregona con este modelo, no es otra cosa que el afianzamiento de las condiciones de favorabilidad gozadas desde siempre por los denominados empresarios del campo para sus proyectos agroindustriales y extractivos; es no tocar ni un poco de la tierra que se han apropiado: mientras de la oferta de tierras se reservan baldíos para ellos, las comunidades rurales siguen profundizando los conflictos cada vez con menos tierras disponibles.

 

En este contexto, debemos resistir e insistir en la lucha por una verdadera reforma agraria y rural integral que supere la desigualdad, restaure la dignidad de los despojados y garantice una verdadera “transformación estructural del campo” que afronte la crisis ambiental, energética, social y cultural a la que nos ha llevado el capitalismo reinante, en el que la vida es apenas una variable económica para sus intereses egoístas.

 

Seguiremos actuando en unidad con los pueblos, comunidades y sectores sociales populares ante instancias de negoción política como la Mesa Única Nacional, ante el Congreso de la República, ante el poder judicial, la comunidad internacional, pero sobre todo, seguiremos resistiendo en los territorios, construyendo proyectos de vida y de paz con las comunidades, pues al parecer la paz del gobierno y del Estado, no es nuestra paz.

Publicado enEdición Nº242
Papa Francisco denunció en Perú actividad destructiva de grandes corporaciones en la Amazonia

El papa Francisco dijo hoy que la Iglesia católica está consciente de los males que afectan a las comunidades aborígenes en la Amazonia y denunció la actividad destructiva de las grandes corporaciones en la región.


En un encuentro con unos cuatro mil integrantes de poblaciones indígenas en el coliseo regional Madre de Dios, de Puerto Maldonado, el sumo pontífice agregó que los pueblos originarios amazónicos nunca han estado tan amenazados en sus territorios como ahora.


Denunció, además, el neoextractivismo o minería ilegal y la tala indiscriminada de bosques, así como la fuerte presión por grandes intereses económicos que dirigen su avidez sobre el petróleo, gas, madera, oro y monocultivos agroindustriales.


Confío en la capacidad de resiliencia de los pueblos y de reaccionar ante los momentos difíciles, pues así lo han demostrado en los diferentes embates de la historia, con sus aportes, su visión diferenciada de las relaciones humanas, el medio ambiente y la vivencia de la fé, sostuvo.


El obispo de Roma señaló que estas amenazas también vienen por la perversión de ciertas políticas que promueven la conservación de la naturaleza sin tener en cuenta al ser humano y exhortó a romper el paradigma histórico que considera la Amazonía como una despensa inagotable de los estados despreciando a sus habitantes.


Existe otra devastación de la vida que viene acarreada con esta contaminación ambiental propiciada por la minería legal: la trata de personas, la mano de obra esclava o el abuso sexual,dijo.


La violencia contra las adolescentes y las mujeres ‘es un clamor que llega al cielo’, afirmó el santo padre.


Añadió que esta región, además de ser una reserva de la biodiversidad, es también una reserva cultural que debe protegerse ‘frente a los nuevos colonialismos’.


El santo padre dijo que en momentos de crisis pasadas, ante los diferentes imperialismos, la familia de los pueblos originarios fue la mejor defensa de la vida, y se nos pide ahora un especial cuidado para no dejarnos atrapar por colonialismos ideológicos disfrazados de progreso.


Francisco llegó hoy alrededor de las 10:15 hora local a Puerto Maldonado, donde fue recibido al pie de la escalerilla del avión por un grupo de líderes de comunidades indígenas.
Decenas de alumnos de escuelas de la localidad lo saludaron con himnos y canciones, además de expresiones de respeto y cariño, y en un momento rompieron las normas del protocolo para la llegada, por el deseo de los infantes de acercarse al ilustre visitante y abrazarlo.


El jefe de El Vaticano regresará a Lima alrededor de las 17:00 horas, antes de que se compliquen las condiciones meteorológicas en la región como está previsto en los pronósticos del tiempo.

19 enero 2018
(Información de Prensa Latina)

Publicado enSociedad
Miércoles, 29 Noviembre 2017 19:29

Racismo estructural contra el pueblo wayúu

Dibujo del resguardo de provincial antes de la mina y después de la mina
La explotación de carbón en el sur de la Guajira, una situación de vida o muerte para los wayúu, pueblo originario que terminó padeciendo todos los efectos negativos derivados de la intervención de una multinacional sobre su territorio, con el aval del Estado colombiano. Sus denuncias en el Congreso de la República, en reciente Audiencia pública, reconfirma la indiferencia estatal ante tan grave situación. Su transporte hacia Bogotá, y de regreso a su territorio, evidencio ante sus cuerpos el racismo latente en nuestro país.

 

El sábado 18 de noviembre, desde el sur de la Guajira arrancó un bus rumbo a Bogotá con una delegación de cuarenta personas provenientes de diferentes resguardos wayúu, tales como: Provincial, Cerritos I y II, Lutamana, Campo Alegre y Tamaquitos I y II. El viaje tenía un propósito concreto: denunciar en el Congreso de la República los efectos que como comunidad padecen por la explotación de carbón en sus territorios (1).


A las 11 de la mañana de aquel día, la delegación conformada por abuelos y abuelas; hombres y mujeres; jóvenes; niños y niñas, esperaban cargados de maletas, bolsas y tulas la llegada del bus que los llevaría a la capital del país.


Para el indio lo peor


Semanas atrás (del 29 septiembre al 1 de octubre) al territorio wayúu viajó la Misión de Observación del departamento de la Guajira, conformada por profesionales y activistas de distintas áreas –salud, medio ambiente, ciencias sociales, derechos humanos, derechos de la niñez, periodistas–, con el propósito de realizar un diagnóstico de las condiciones de vida (acceso al agua potable, derecho a la salud, problemáticas sociales, ambientales, culturales y económicas) de las comunidades que habitan cerca al complejo de explotación carbonífero que actualmente opera la multinacional Cerrejón.


Para la concreción de su propósito, la Misión viajó por la región en un transporte confortable, con aire acondicionado y sillas cómodas. Según lo acordado con la empresa correspondiente, el bus que facilitaría el viaje de la delegación desde la Guajira hasta Bogotá sería igual al dispuesto para la Misión. Acuerdo intermediado por el correspondiente pago en dinero. Pero ni el dinero ni lo acordado pudo hacer valer lo establecido, pues al resguardo de Provincial llegó un bus en pésimas condiciones, algunas sillas no se reclinaban, los asientos estaban sucios y el carro se encontraba lleno de tierra, como si no lo hubieran lavado en semanas. Ante la inconformidad de la comunidad, y la presión de quienes pagaban el servicio de transporte, finalmente, y luego de varios reclamos, el bus fue cambiado en la ciudad de Valledupar por uno que estaba en mejor estado, pero así y todo, aún de inferiores condiciones que aquel que la empresa contratada había dispuesto para transportar a la Misión de Observación.


Una institución indiferente con los indígenas wayúu

 

 

La Audiencia pública citada por el representante a la Cámara, Alirio Uribe, se realizó el lunes 20 de noviembre en el Congreso (2), algunas de las entidades citadas para dicha audiencia eran: Defensoría del pueblo, Procuraduría, Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), Agencia Nacional de Minería, Ministerio de salud, Ministerio del medio ambiente, Ministerio de agricultura, Ministerio de minas y Corpoguajira.
La mayoría de estas instituciones brillaron por su ausencia; en la sesión únicamente participaron la Agencia Nacional de Minas, representada por John Álvarez, y la directora de la ANLA, Claudia González, quienes defendieron el proyecto minero argumentando que Cerrejón tiene un plan ambiental que se cumple desde que inició el proyecto extractivo.


Argumentaron, asimismo, el por qué de las condiciones sociales del departamento, asegurando que todo el Gobierno está trabajando en mejorar las condiciones para las comunidades. Hablaron de proyectos sociales que están llevando a cabo con las comunidades wayúu y los planes medioambientales que certifican que no hay ningún problema en la salud de las personas (Ver recuadro “El estado se hace el de la vista gorda”).
Una denuncia que deja un precedente


Seguido de las ponencias de los representantes del gobierno, correspondió el turno a la Misión de observación que presentó un informe de las condiciones ambientales, sociales, culturales y de derechos humanos en las que se encuentran los indígenas como consecuencia de la explotación minera.


Los testimonios estuvieron a cargo de Claudia Naranjo, quien se refirió a las condiciones de salud allí prevalecientes, dejando en claro que las enfermedades presentes en los territorios cercanos a la mina –brotes en la piel, enfermedades respiratorias, entre otras– y problemáticas sociales de inaplazable resolución –como la desnutrición–, tienen como origen la misma explotación minera. Además, denunció la precaria atención médica que reciben los wayúu y la baja cobertura de salud prevaleciente en la región.


Por su parte, Vilma Gómez se enfocó en la niñez, y planteó la violación de los derechos de los niños y niñas, resaltando los problemas de salud que presentan, con enfermedades derivadas de la explotación minera –polvillo de carbón–, enfatizando, de igual manera, en problemáticas sociales como la desnutrición y el bajo rendimiento escolar.


Asimismo, Natalia Ortiz, antropóloga de la Universidad Nacional, habló de los efectos culturales derivados de la minería entre los pueblos wayúu: su división interna por efecto de los beneficios que garantiza la multinacional a quienes están de su parte, la transformación del consumo y de la economía en el territorio (Ver recuadro “A veces pienso”).


Por último intervino Mercedes Lu, bioquímica peruana, quien realizó una explicación científica de los efectos del polvillo de carbón en los pulmones de adultos, abuelos y abuelas, niños y niñas; llevó muestras de agua del Rio Ranchería y agua lluvia en donde se podía observar un color negro derivado de las partículas de carbón que contenían. Sentenció la urgencia de realizar estudios científicos –que no sean realizados por la multinacional– a través de los cuales se compruebe que los impactos del carbón –como dice la multinacional– son nulos para la salud de la población allí asentada, sino se cuenta con estos estudios el tajo Patilla –el más cercano a los territorios wayúu– debe cerrarse y parar actividad.

 

 

El pueblo wayúu tomó la palabra

 

 

Posterior a los testimonios de la Misión de Observación, al estrado del auditorio destinado para la Audiencia, pasaron diferentes voceros y voceras de los wayúu quienes narraron la situación que viven en el territorio (3), recordando las múltiples problemáticas que viven como consecuencia de la existencia y pervivencia de la explotación minera en sus territorios; dejaron en claro que si continúa esta explotación están sentenciando a muerte a un pueblo entero.


En sus intervenciones, denunciaron, asimismo, las acciones de la multinacional Cerrejón, los bloqueos de tierra que interponen en los caminos tradicionales que conducen hacia el rio para, de esa manera, obstaculizar el paso de los indígenas a su única fuente de agua; la compra de autoridades y lideres wayúu para que hablen a favor de la multinacional; las divisiones internas generadas por los beneficios que otorgan a algunos indígenas para que avalen el accionar de la empresa minera; los ruidos constantes producidos por el funcionamiento de las máquinas y por las explosiones de dinamita; la contaminación de la tierra, el aire y el agua (4).

 

Morro de piedra y tierra para obstaculizar el paso hacia el Rio Ranchería

 

Cactus podrido por contaminación de la tierra

 

Desilusionados por la actitud del Gobierno ante su visita, su palabra subió de tono y le expresaron a los funcionarios de la Agencia Nacional de Minas y ANLA que eran mentirosos, que sus discursos eran muy bonitos pero que nada de eso se cumplía en la realidad. Retaron a que pasaran unas semanas en sus territorios para que vieran y sintieran en carne propia la realidad por ellos padecida.

 

Aprendizajes para el futuro

 


La Audiencia terminó entre el silencio de los funcionarios del Estado y la inconformidad de los wayúu. Los indígenas se devolvieron a su territorio con varios aprendizajes: para el Estado están primero los negocios que la vida de los pueblos; los indígenas son un problema para el desarrollo económico del país; la sociedad reproduce un racismo estructural hacia ellos.


El regreso de la delegación se prolongó durante 30 horas: 3 buses distintos fueron necesarios para llegar hasta Provincial, cada vez que se cambiaba de bus el abordado se dañaba o tenía alguna falla mecánica; tres personas se desmayaron. No importó que en los buses fueran abuelos, abuelas, niños, niñas, jóvenes y adultos, todos tuvieron que padecer y aguantar el irrespeto y el racismo claramente manifiesto por la empresa de transporte.


Un nuevo reto para los wayúu


Ante una institución que los ignora y una multinacional que los despoja, los wayúu deben reinventar la resistencia, es urgente innovar en las formas de actuar en los territorios, de apropiarse y recuperar la cultura. Es necesario pensarse un proceder que vaya más allá de la institucionalidad, que abogue por la autonomía en los territorios, que consolide espacios asamblearios de decisión territorial, donde se concrete poder y se tenga gobierno propio. Un reto que debe pensarse para los años porvenir, donde sea posible la vida digna (Ver recuadro “A futuro que sea”).



Recuadro 1

“El estado se hace el de la vista gorda”

 

 

Desdeabajo (da). ¿Para qué viajó la delegación wayúu a Bogotá?

Yaneth Wariyu (YW). Estuvimos en el Congreso exponiendo la problemática que vivimos frente al complejo carbonífero que tenemos como vecino en el municipio de Barrancas, ya que esto lo que nos ha traído es miseria dentro de nuestras comunidades.

Los niños dentro de la comunidad son los que más están recibiendo el impacto de la contaminación, ya se están enfermando, han fallecido varios familiares; entonces vinimos a que escucharan nuestra problemática.

da. ¿Cuál fue la actitud del Estado frente a la delegación wayúu?


YW. El Estado se hace el de la vista gorda, no nos quiere responder frente a esta problemática, quiere desviar el tema. Tienen las mismas palabras como si estuviéramos hablando con Cerrejón, o sea, todo lo tienen en papel bien bonito, bien maquillado, pero eso en el terreno no se ve



Recuadro 2


“A veces pienso que seguimos todavía en la época de la colonización”

 

 

desdeabajo (da). ¿Cuáles son las problemáticas que viven los wayúu del sur de la Guajira como consecuencia de la extracción de carbón por parte de la multinacional Cerrejón?

María Cristina Bouriyu (MCB). El daño de la dinámica social entre nosotros, que ocasiona una división. Tenemos la problemática de vivir 24 horas recibiendo los residuos tóxicos que emite la actividad minera en nuestro territorio, ocasionando en nuestros niños y en nosotros mismos unos daños o deterioros en la salud, sobre todo ocasionando enfermedades respiratorias, enfermedades en la piel, como escabiosis.

El constante ruido las 24 horas del día y, más que todo, en la noche, cuando lo sentimos con más profundidad; los ruidos nos han traído daños auditivos, daños visuales; los residuos tóxicos que eleva la explotación caen a nuestro río contaminando el agua, la poca agua que podemos tener ya que en el resguardo no tenemos agua potable. Nunca la hemos tenido.


da. Hace unas semanas, el Juzgado Promiscuo del Circuito del departamento de La Guajira falló una tutela y ordenó a la gobernación la Guajira, a la alcaldía de Barrancas y a la empresa Cerrejón garantizar agua potable para el resguardo de Provincial, hasta la fecha, ¿qué ha sucedido con tal fallo?

MCB. La Sentencia 256 de 2015 ordenó que la gobernación de la Guajira, la alcaldía municipal y la empresa Cerrejón nos garantizaran y nos dieran una solución definitiva al tema del agua potable. Desafortunadamente, la Sentencia cumplió su ciclo hasta el 31 de octubre donde nosotros no hemos recibido agua ni en carro cisterna, ni en burro, ni en bicicleta, ni de ninguna manera, para que podamos decir que el estado nos está cumpliendo.


da. ¿Cuál es la respuesta del Estado frente a la audiencia pública?
MCB. La respuesta del Estado frente a la audiencia donde estuvimos presentes en el Congreso no es otra diferente a la que hemos recibido siempre las comunidades indígenas, ya que el Estado siempre hace caso omiso de las necesidades mínimas que tenemos en territorio. A veces pienso que seguimos todavía en la época de la colonización, 500 años atrás, donde los indios siempre fuimos vistos como una cosa, y seguimos siendo una cosa, y por eso el Estado no nos garantiza el derecho a una vida digna.


Recuadro 3


“Bueno a futuro que sea una vida digna”

 

 

desdeabajo (da). ¿Cómo se sintió en la Audiencia?
Eugenio José Epiayu Uriana (EJEU). Nos quedó claro que no somos como muy bienvenidos, porque al Estado no le conviene nuestra presencia acá. Las palabras son muy bonitas, el escrito es muy bonito. Queremos resultados precisos. Como, por ejemplo, que nos digan vamos a cerrar el tajo. Eso sería una respuesta directa


da. ¿Qué esperan para el futuro?
EJEU. Bueno, a futuro que sea una vida digna, una vida sana para todos los que vienen, los hijos, el futuro son ellos, y esperamos eso.

Referencias
(1) Ver nota “al pueblo wayúu se le agota el tiempo” https://www.youtube.com/watch?v=9zDZcgeU1qU 
(2) https://www.desdeabajo.info/colombia/32928-los-wayuu-hacen-un-llamado-de-alerta-ante-el-congreso-de-la-republica.html 
(3) Para conocer las problemáticas que viven los wayúu del sur de la Guajira por causa de la multinacional Cerrejón https://www.desdeabajo.info/ediciones/32957-al-pueblo-wayuu-se-le-agota-el-tiempo.html 
(4) Una historia sobre la situación que padecen los wayúu https://www.desdeabajo.info/ediciones/32956-nos-quitaron-tanto-que-ya-no-podemos-sonar-en-paz.html 

Publicado enColombia
Miércoles, 29 Noviembre 2017 19:00

¡No Cerrejón!, no puede desviar el arroyo Bruno

¡No Cerrejón!, no puede desviar el arroyo Bruno

La Corte Constitucional, una vez más, le dice NO al desvío del arroyo Bruno por parte de la multinacional carbonífera, Cerrejón Limited. El 29 de noviembre la Corte suspendió el desvío hasta que no se realice la consulta previa con las comunidades indígenas de La Guajira que se ven afectadas por esta acción.

 

Las razones por las que Cerrejón quiere desviar el arroyo 700 metros al norte -con lo cual quedaría más cerca de la carretera principal, comprometiendo el bienestar de las comunidades y resguardos de los municipios de Barrancas, Albania, Fonseca y Hatonuevo– son las 35 millones de toneladas del mejor carbón de La Guajira existentes en su cause, que de acuerdo a los comunicados de la multinacional, ayudarían a mantener la producción hasta el 2034.

En contra de tal posibilidad, que llevaría aún más al extremo las pésimas condiciones de vida que ahora llevan los pueblos que allí habitan, los resguardos wayúu de La Horqueta, La Gran Parada y Paradero, presentaron una tutela exigiendo que el arroyo conserve su cauce y no sea desviado para la extracción del mineral, argumentando que tal acción no solo afectaría gravemente los ecosistemas, sino también su bienestar; al arrebatarles el agua, derecho fundamental.

Aceptando su demanda, la Corte ordenó frenar todo tipo de actividad hasta que se programe una consulta previa con las comunidades. Lo que parece una decisión positiva, pero tiene sus bemoles, pues el pueblo wayúu perdió la credibilidad ante tal recurso jurídico por el historial de consultas previas que tienen y la falta de respeto que han recibido por parte del Estado, quien las irrespeta una y otra vez. El pasado 20 de noviembre, en el Congreso de la República, las comunidades que denunciaronsus difíciles condiciones de vida como consecuencia directa de la presencia de Cerrejón, también denunciaron que desde el 2005 no son consultados frente a las acciones de la empresa.

A la fecha, Cerrejón cuenta con todos los permisos requeridos para el desvío del arroyo, expedidos por parte de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales y del Ministerio de Ambiente, situación que despierta la zozobra en las comunidades que desde siempre han escuchado que estas son las instituciones encargados de velar por sus derechos dentro de los resguardos, antes de autorizar cualquier tipo de exploración y explotación.

Estas decisiones por parte de las instituciones autorizadas y responsables, no son más que paños de agua tibia para las comunidades que desde hace 36 años sufren la miseria que genera el modelo extractivo en Colombia. La pregunta por el ¿qué hacer?, permanece más latente que nunca.

 

Lea también:

“Nos quitaron tanto que ya no podemos soñar en paz”: https://www.desdeabajo.info/ediciones/32956-nos-quitaron-tanto-que-ya-no-podemos-sonar-en-paz.html 

Al pueblo wayúu se le agota el tiempo: https://www.desdeabajo.info/colombia/32972-al-pueblo-wayuu-se-le-agota-el-tiempo.html 

Los wayúu hacen un llamado de alerta ante el Congreso de la República: https://www.desdeabajo.info/colombia/32928-los-wayuu-hacen-un-llamado-de-alerta-ante-el-congreso-de-la-republica.html

Agua potable para resguardo wayuu: https://www.desdeabajo.info/colombia/32754-agua-potable-para-resguardo-wayuu.html

"Los indígenas wayúu de Colombia están en riesgo inminente de desaparecer por el hambre y la falta de agua":https://www.desdeabajo.info/colombia/31916-los-indigenas-wayuu-de-colombia-estan-en-riesgo-inminente-de-desaparecer-por-el-hambre-y-la-falta-de-agua.html

 

Y vea

 

Tumaco y la Wajira dos caras de la misma violencia oficial: https://www.youtube.com/watch?v=9zDZcgeU1qU&t=1328s

 

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“Nos quitaron tanto que ya no podemos soñar en paz”

El sofocante calor nos dejó inmóviles y no podíamos seguir nuestro camino... En ese momento el rancho era lo más valioso que teníamos; cuatro troncos clavados en la tierra eran la base de la estructura que nos cubría y servía para tener un poco de sombra. El techo estaba construido con una especie de paja. Me quedé observándola. Me dicen que es una caña que crece en el río y para trabajarla deben dejarla al sol para que se seque, luego, la organizan y tejen para que sirva como sombra.

Sentados en sillas de plástico, nos encontrábamos cuatro personas en silencio, esperando pacientes a que el sol bajara un poco. Yo era el único de la ciudad. Ellos, un niño de tres años que no hablaba español, Moisés Epiayu era su nombre, con sus pies descalzos jugaba con las piedras y su imaginación; Jaleth Epiayu, una joven de unos catorce años, vestía una manta verde con algunos tejidos en el cuello, era ella quien estaba pendiente del menor; Agustina Epiayu, la mayor de todos, tejía una mochila de varios colores. En sus manos se veía la experiencia. Mirada penetrante, a tal punto que parecía que al posar sus ojos sobre alguien veía hasta lo más profundo del alma; su cabeza canosa tenía los recuerdos más asombrosos de ese extraño territorio.

Estábamos sin agua y sin nada que comer. Rompí el silencio y pregunté, “¿falta mucho para llegar al resguardo?”, Agustina, detuvo su labor y se quedó mirándome con algo de gracia en su rostro: “la carretera en donde nos encontramos es la entrada del resguardo”, dijo. Me quede en silencio, pensativo, ¿cómo era posible que ese fuera el resguardo cuando llevábamos caminando más de una hora sin encontrar nada?, ¿era posible vivir en medio de cactus y arena? La mujer interrumpió mis pensamientos diciéndome “antes esta tierra era muy distinta, podía encontrar árboles y mucho verde, pero todo cambió cuando llegaron con sus máquinas y comenzaron a romper la tierra”.

 

Recuerdos de otro tiempo

 

La mujer se quedó mirando la tierra con tal nostalgia que me dejó mudo. Sus ojos brillantes parecían perdidos en otro tiempo, y aunque mirábamos la misma tierra, ella parecía que lograba verla como en el pasado, como cuando no era un árido desierto. Se acomodó en la silla y volvió al tejido de la mochila, en ese momento comenzó el relato que me contaría una pequeña parte del sufrimiento de su pueblo y su territorio.

“Aquí existimos desde el origen. Los primeros habitantes de mi pueblo bailaban, cantaban, reían y soñaban en estas tierras, de ellos venimos, por ellos nos mantenemos. Generación tras generación nuestra cultura pasa de unas a otras, nuestra lengua, nuestros tejidos, nuestros sueños. Hoy en día eso se está yendo. Así cómo ve el suelo, así está nuestra cultura, se está secando, se está muriendo, como también se está muriendo nuestro territorio.

Esa muerte tiene un culpable, o bueno, culpables que no son de aquí, que llegaron hace años desconociendo las leyes y costumbres que dejaron nuestros antepasados. Aquí usted podía encontrar cultivos, podía ver árboles grandísimos que nos servían para estos días de calor, veía los animales caminando tranquilos, pájaros volando y trinando; en el río podía pescar tranquilamente. Se vivía bien. Teníamos tierra, no había límites para caminar.

Por cultura, en nuestro pueblo siempre ha existido la distancia territorial entre familias; por esa época cada familia tenía su casa, de la otra, a una distancia importante. No quiere decir que no nos conocíamos, todo lo contrario, siempre nos estábamos visitando; celebrábamos nuestras fiestas, cultivábamos y teníamos lo necesario. Hoy ya nada es como en ese tiempo, no tenemos cultivos, tierra, ni siquiera agua”.

 

El motor de la destrucción

 

En ese momento Moisés se había quedado dormido en los brazos de su hermana, ella miraba hacia el horizonte y escuchaba la historia de su abuela, historia que de seguro ya conocía de memoria. Mi cuerpo sudaba por el intenso calor, miré al cielo pero no había ni una nube, el sol estaba en su máximo esplendor. Agustina siguió con su relato.

“Hace años comenzamos a sentir que llegaban carros y máquinas a diferentes partes del territorio”. Se quedó pensando y señaló hacia el norte. “Por allá, sí allá, fue la primera vez que los vimos, se veían a muchos kilómetros de aquí. Han pasado casi quince años de eso y hoy ya los tenemos a unos metros de nuestro resguardo, rompieron el suelo, acabaron con todo. La mina valía más que nosotros.

Como le dije, sabíamos que estaban en nuestra tierra, y un día llegaron unos hombres de la ciudad muy bien trajeados; pidieron reunirse con nuestros líderes y autoridades. Entonces se organizó la reunión y allí esos hombres empezaron a hablar de la razón de sus máquinas; decían que nos iban a traer beneficios; que gracias a las máquinas iba a llegar el progreso y podríamos vivir mejor. Nos pintaron un mundo muy distinto al nuestro y nosotros les creímos que era mejor”.

 

“Así empezó nuestra tragedia”

 

El sol había bajado un poco y decidimos volver a caminar rumbo al caserío. Así como su lento caminar, Agustina me seguía contando su historia, sus nietos siempre caminaron delante de nosotros.

“Al pasar el tiempo, la mina empezó a poner cercas a nuestro territorio, decían que ahora eran los propietarios de estas tierras, que las habían comprado. Siempre estuvimos callados, había quienes no estábamos de acuerdo con lo que estaba pasando, pero las autoridades decían que esa era parte de la tierra que necesitaban para sus proyectos, que pronto empezarían a llegar los beneficios, que solamente necesitábamos tener paciencia.

La mina empezó a crecer; cada día sentíamos cómo temblaba la tierra, pero no sabíamos lo que pasaba. Veíamos grandes nubes de humo a kilómetros de nuestras tierras, pero no le hacíamos mucho caso. Solo una persona fue capaz de ir a ver lo que estaba ocurriendo.

Eduardo era mi hijo mayor, a él siempre le gustó caminar día y noche nuestro territorio, caminaba hasta tan lejos que muchas veces regresaba a los tres o cuatro días, vivía muy feliz en esta tierra. Conocía tan bien cada camino que solo con ver la humareda podía saber de dónde salía; por su pensamiento siempre estaba rondando la curiosidad de ir a ver lo que ocurría en ese lugar. Un día se fue sin avisarnos, pues cada vez que tocaba el tema, en la casa le decíamos que era mejor no ir por allá, que no pensara en eso”.

La voz de Agustina se empezó a cortar, se le hizo un nudo en la garganta, siguió caminando sin hablar, yo la acompañaba en silencio. De pronto me contó: “un sueño me despertó esa noche, el espíritu que siempre nos habla me dijo que algo estaba mal, que mi hijo no estaba bien, que le iba a pasar algo y que así empezaría nuestra tragedia. Eduardo apareció muerto cinco días después, lo trajo el río de vuelta con dos disparos en la espalda”. En ese momento la mujer no pudo seguir hablando.

 

La mina dejó de ser amable

 

El resto del trayecto lo hicimos en silencio. Después de un rato aparecieron varias casitas de ladrillo pero no se veía gente. Agustina me llevó a una casa de donde salieron varias personas a recibirnos, todos hablaban en su lengua, no podía entender nada de lo que conversaban. En el lugar nos recibieron con chicha. Moisés y Jaleth nos dejaron y siguieron caminando hacia otra casa que estaba muy cerca. Yo me refrescaba con la bebida en medio de un idioma distinto.

Llegó la noche. En la casa solo tenían un pequeño bombillo que medio iluminaba la parte exterior; doña Agustina me llamó para seguir hablando, me senté en un banquito de madera y preste toda mi atención.

“Nunca respondieron por lo que le había pasado a mi hijo, decían que eso eran por problemas que tenía con otra gente, pero en el pueblo sabíamos que no era cierto, pues a Eduardo todo el mundo lo quería.

Cada día la mina se acercaba más a nosotros. Al poco tiempo escuchamos la primera explosión, el piso volvió a temblar con tanta fuerza que en varias casas sus paredes quedaron agrietadas. La humareda que salió al aire fue tan grande que empezó a venirse hacia nuestro resguardo; desde ahí empezamos a respirar el polvillo de esa mina.

A los pocos meses la gente se empezó a enfermar, los niños tenían tos y quienes vivían en dirección de la mina comenzaron a tener brotes y manchas en sus cuerpos. La tierra también empezó a enfermarse pues las matas se empezaron a secar; la siguiente cosecha de frutas salió dañada, dentro de cada fruta salía una cosa negra. No se salvó nada.

Las autoridades no aguantaron más lo que pasaba y llamaron a esos hombres, esta vez no llegaron tan amables como antes, ahora decían que nosotros solo traíamos problemas y pedíamos plata. Se negaron a escuchar y se fueron, nunca volvimos a hablar con ellos pero ellos no le dieron fin a sus planes”.

 

Nos quitaron todo

 

Una de las mujeres de la casa nos ofreció comida y el relato de la mujer fue interrumpido mientras comimos. Al terminar, doña Agustina siguió su historia.
“Con el pasar de los años la cerca de la mina empezó a llegar al borde de nuestros ranchos. Un día nos taparon los caminos tradicionales para recoger el agua del rio. En ese momento todo el pueblo salió a pedir una explicación y llegó una carta informando que esas tierras también las habían comprado, ahora eran propiedad privada y no podíamos pasar. La opción que nos dieron para el acceso al agua era mandar un camión con agua todos los días para así suplir las necesidades diarias.

Eso nos afectó toda nuestra forma de vida porque allí, en el río, era uno de los lugares donde teníamos toda nuestra vida; pescábamos, cocinábamos, recogíamos el agua para la casa, nos bañábamos, pasábamos parte del día ahí. Si usted insistía con ingresar a esa parte de nuestro territorio, le echaban la policía y el ejército”.

 

La gente se empezó a enfermar

 

“Desde pequeña mi mamá me enseñó a curar porque ella era curandera. A nosotros en los sueños nos hablan los espíritus que nacieron con nosotros, ellos nos dicen cómo trabajar con un enfermo, nos avisan cuando algo malo va a pasarle a la comunidad o a alguien en particular, pero eso cambió con la llegada de la mina porque con tanto ruido de las máquinas, explosiones y temblores de la tierra, soñar se volvió difícil. A tal punto había cambiado todo que ya era casi que imposible encontrar la manera de comunicarme con los espíritus, ellos están bravos con nosotros por haber permitido el daño a nuestra tierra; ya no pueden dormir tranquilos.

Pero la enfermedad avanzaba. El polvillo era continuo, los niños estaban empeorando. La gente me venía a buscar porque sabían que yo heredé los saberes de mí madre. Entonces yo salía a buscar la medicina para sanarles los males pero no la encontraba, es que ya no había nada, todo estaba seco, y pensar que antes nacían hasta en los patios”.

Doña Agustina me mira resignada y termina su historia diciéndome: “es que esa mina nos ha quitado tanto que ya ni podemos soñar tranquilos, ya nos quitó la manera de poder soñar en paz y todo eso pasa porque la gente tiene miedo de pronunciarse, tiene miedo de hablar, las amenazas llegaron, hay señalamientos, y la gente teme y prefiere quedarse callada”.
Un modelo que se profundiza

Cuando doña Agustina terminó de compartirme su historia de vida, la historia propia y la de su pueblo, pensé que la tragedia que desde hace años padecen los wayúu a manos de Cerrejón, de igual manera la viven otros muchos pueblos y comunidades a lo largo y ancho de nuestro país.

Mirando a doña Agustina, en medio de la noche que ahora nos daba un respiro, concluí que los wayúu son un pueblo ocupado, un pueblo violentado hasta el extremo de no poder vivir un pueblo que perdió su tierra y su territorio. Y tienen a su enemigo ahí, al frente, el cual cuenta con todo el favor del poder que reside en Bogotá, pero también en Riohacha, en Cartagena... un poder que miente, que manipula, que amenaza y que, cuando es necesario, mete policía y mete ejército.

Mientras estos pensamientos me rondaban miraba con cuidado a mi alrededor, y nuevos pensamientos me cubrieron, entre ellos el recuerdo de que al poder es posible vencerlo, recordé que en varios pueblos de Colombia sus habitantes decidieron, con imaginación y convicción, decirle ¡basta! a la explotación minera, y ahora respiran con algo de tranquilidad; han ganado una batalla pero las multinacionales volverán a atacar, con el favor del gobierno, por otros frentes. Ellas son insaciables. El gobierno también.

Lo único que los parará definitivamente será la unión de todos en pos de un propósito común: proteger sus territorios, que es uno sólo, proteger sus vidas, que es una sola, así en apariencia parezcamos distintos. Unión con imaginación, unión con creatividad, unión por la vida.

Al terminar de pensar esto miré a doña Agustina y detallé que había terminado de tejer su mochila. Yo también había tejido la mia, dejando hilos sueltos para jalar de ellos, por parte de quien quisiera, en procura de una mochila tan grande como todo nuestro país, como la defensa de un presente con futuro, cimentado en el pasado, también lleno de luchas, de derrotas y de triunfos, finalmente de triunfos.

 

Edición completa periódico desdeabajo N°241

noviembre 20 - diciembre 20 de 2017

Publicado enColombia
Sábado, 25 Noviembre 2017 08:33

Al pueblo wayúu se le agota el tiempo

Al pueblo wayúu se le agota el tiempo

La falta de agua y alimentos, los químicos tóxicos que inunda el aire, la precaria o ausencia evidente de atención médica, la privatización de diversas fuentes naturales de agua, la ocupación del territorio que siempre les dio albergue, todo esto es mucho más hace parte de la realidad que vive el pueblo wayúu desde tres décadas y media, cuando Cerrejón Limited, como maldición, llegó a este territorio. Evidencias de esta realidad.

 

“[...] afirman que lo único que se da bien, y ya ni siquiera, en La Wajira, es la marimba, que lo único que este territorio da con generosidad es el carbón, ese sí lo aprecian”1.

Difícil imaginar pero es realidad. La Wuajira, territorio norte de Colombia, que en muchas estampas aparece como territorio turístico y por gozar, según ciertos estudios pierde su categoría de departamento para registrar como un complejo minero, el cual al 2016, según la Agencia Nacional de Minas, cuenta con 63 títulos mineros de los cuales 53 están vigentes y 10 son autorizaciones temporales. A la espera hay 151 solicitudes de contratos para concesiones y autorizaciones temporales, además de 47 solicitudes de legalización, mientras que solo hay 8 áreas de reserva especial en trámite y 0 declaradas. Las consecuencias de esta realidad, acumuladas en 36 años de presencia de la multinacional Cerrejón Limited están a la vista:

De acuerdo con los informes epidemiológicos presentados cada semana por la Secretaría de Salud y la Administración Temporal del Sector Salud de La Guajira, las cifras de niños muertos por desnutrición aguda en el 2017 van así: 32 del 1 de enero al 7 de octubre de 2017 (Ver imagen 1), y 26 del 1 de enero al 28 de octubre2 (Ver imagen 2). ¿Por qué esto? Por la constante alteración de las cifras, a conveniencia de un Estado ausente y de la insaciable, expansiva y voraz multinacional Cerrejón Limited, responsables de la miseria que desde hace 36 años ahoga a la capital indígena del país.

Estas cifras despiertan una pregunta aún más acuciante, ¿cuántos niños han muerto en los últimos años por desnutrición? Al respecto las cifras tampoco son claras. De acuerdo al Plan de Desarrollo Departamental para La Guajira 2016-2019, durante el año 2014 se reportaron 48 casos, 37 en el 2015 y para abril de 2016 la cuenta iba en 19 casos reportados ante el Instituto Nacional de Salud, sumando un total de 109 decesos en estos tres años. Mientras las cifras de 2017 oscilan según la conveniencia de las instituciones responsables.

La desnutrición es solo una de las causas de estas muertes; enfermedades respiratorias y diarreicas agudas y ETA (Enfermedades transmitidas por alimentos o agua), son otras de las causas, pero las cifras de casos reportados ante alguna IPS-EPS no alcanzan a dimensionar la realidad del pueblo wayúu. La Secretaría de Salud del departamento aún no es clara en sus informes al momento de diferenciar las cifras y las causas de las muertes, de los casos que pueden ser tratados.

Lo más grave del asunto es la sospecha de que las cifras de muertes de niños, mujeres, hombres y ancianos son muchísimo más altas. Para las instituciones encargadas de esta tragedia, al parecer, todo se reduce a una cifra, sin reparar en que sus causas son predecibles y reversibles, muertes que no solo afectan a personas y sus familias, sino a todo un pueblo, el cual languidece, muere lenta pero continuamente.

Prueba de lo anotado son los mapas adjuntos: el Nº 1 hace referencia a los puestos de salud (verde), a los centros de salud (rojo) y a las zonas donde no hay ningún tipo de cobertura médica (azul). El Nº 2, muestra las zonas pobladas del departamento (puntos negros).

Precariedad evidente. Si las cifras oficiales de muertes y casos de enfermedades graves son alarmantes, no hay duda de que la realidad es mucho peor, mucho más cuando las instituciones encargadas no logran dar cuenta de los casos de muertes por desnutrición, nacidos con bajo peso, madres que mueren durante el parto, abortos espontáneos y demás, porque estas personas no tienen la capacidad económica para llegar a una IPS-EPS, para ser atendidos y así ser identificados y, por tanto, reportados.

 

A esto se suma que la muerte de niñas y niños, la falta de agua y alimentos y las precarias condiciones de vida de los wayúu no sea una novedad para el país mediático. El cubrimiento de los medios oficiosos de comunicación, reduce esta realidad a causas como las fuertes temperaturas, la “invasión” por parte de los venezolanos e incluso a los hábitos de vida de los indígenas. En el mejor de los casos, medios como Semana, cuestionan la actividad carbonífera de Cerrejón y sus consecuencias ambientales, culturales y sociales, para al final celebrar los beneficios para la economía colombiana gracias a la explotación y exportación de este mineral.

 

Ahora bien, ¿por qué la incoherencia de los informes presentados hasta la fecha? El Estado colombiano, la gobernación y las alcaldías de los municipios guajiros, bastante temor tienen de que el país haga consciente de lo que ya es un secreto a voces. Además, este departamento no es importante por ser la cuna indígena del país o por ser uno de los territorios más áridos de Colombia, sino por lo que durante siglos ha preservado su subsuelo: una gran riqueza carbonífera, desde hace casi 4 décadas en manos de una multinacional, que con el silencio cómplice del Estado criollo, poco o nada se preocupan por la calidad de vida de las comunidades indígenas vecinas a la décima mina a cielo abierto más grande del mundo, Cerrejón Limited.

Esta multinacional llegó con la promesa de llevar desarrollo y progreso a todo el departamento de La Guajira, con el ideal que una vez Colombia ingresara a la lista de países exportadores de carbón, por fin la pobreza y la falta de oportunidades serían cosa del pasado. Se encontraron con comunidades indígenas dispersas a lo largo y ancho del territorio, con grandes cantidades de chivos que corrían por todas partes, y con arroyos de agua grandes y pequeños, nacientes del río Ranchería; de donde tomaban el agua sin ningún control; estas y demás tradiciones indígenas iban en contravía de la mina.

Pero tal como lo dicta el cliché de colono, Cerrejón llegó despojando, bloqueando, cercando, usurpando y generando terror con las fuertes detonaciones y el movimiento de las maquinarias, en el territorio que el gobierno nacional le puso en bandeja de plata. Todo el proceso de instalación fue una mala sorpresa para los wayúu: en ningún momento les consultaron si estaban de acuerdo con que su territorio fuera explorado y sucesivamente explotado. Fue este el más claro ejemplo de las garantías que brinda el Estado colombiano a las comunidades indígenas, afro, campesinas y demás, reafirmando por vía directa que todo aquello existente en el subsuelo es propiedad del Estado, quien define cómo, cuándo y qué hacer. Una política que atenta contra la vida de cualquier connacional.
Hoy, más de 30 años después, los wayúu mueren lentamente como consecuencia del fenómeno extractivista, proceso que está por encima de cualquier costumbre, tradición y forma de vida. Oficialmente, Cerrejón cuenta con 69,364 mil hectáreas donde puede llevar a cabo sus exploraciones y explotaciones, empero la realidad da la idea de que son más. Desde que está presente en el departamento, muchas comunidades del norte, sur, oriente y occidente del departamento, fueron y están siendo reasentadas, porque en sus territorios ancestrales se halla el carbón que con tanta sed persigue Cerrejón Limited.

La cuna del gran socavón. Maicao, Barrancas, Hatonuevo y Albania son los municipios donde Cerrejón tiene más comprometido el subsuelo–donde al menos existen 60 mil habitantes–, de donde extrajo 32,4 millones de toneladas de carbón3, de las 49.000 toneladas que Colombia exportó en el 2016 (Ver imagen 3).

Para algunos, el empresariado, las clases dominantes y los políticos de oficio, estas cifras son motivo de orgullo y satisfacción, pero para los wayúu son de tragedia, las comunidades reasentadas así lo testimonian. El turno llega para el resguardo Tamaquitos II, cuyos integrantes se enfrentaban a un reasentamiento obligado.

Según estándares internacionales esto es de mostrar (¡?). El pasado 23 de octubre el ranking Merco Talento 20174 ascendió a la multinacional del puesto 62, que ocupó en el 2016, al puesto 27. A su vez, con respecto a ranking de Merco Empresas 2017, la multinacional pasó de ocupar el puesto 79 al 77 en igual periodo de tiempo. Ambos rankings dan por hecho que Cerrejón Limited ha mejorado su reputación e implementación de “buenas prácticas” en el territorio intervenido.(Ver imagen 4).

“Hemos estado por más de tres décadas en La Guajira bajo la premisa de construir relaciones transparentes con nuestros grupos de interés, ser un buen empleador, cumplir con la ley y aplicar los más altos estándares sociales y ambientales. Al tiempo de posicionarnos como un productor y exportador de carbón líder a nivel mundial, estamos enfocados en continuar siendo un aliado clave para el progreso y desarrollo sostenible de La Guajira, fortaleciendo las capacidades entre sus autoridades y comunidades para que lideren las transformaciones sociales de su territorio” dijo, ante la noticia del ranking, la vicepresidente de Asuntos Públicos y Comunicaciones, Lina Echeverri.

Los boletines de prensa de la multinacional, sin descanso y reflejando su lejana percepción de lo indígena, enfatizan el compromiso que tienen con el pueblo wayúu y el medio ambiente. Noticias como la reducción en un 69 por ciento del consumo de agua potable desde el 2009, evidencia un supuesto compromiso serio con el territorio que tanta riqueza le ha dado. Aseguran que el 93 por ciento del agua que utilizan proviene de las aguas lluvias, siendo de mala calidad y no apta para el consumo humano, animal o para el riego de cultivos; aclarando que esta nunca tiene contacto con los acuíferos de los ríos y, por ende, no se contamina el agua que consumen quienes habitan los resguardos.

La cuestión es que esta lluvia de la que habla Cerrejón no es exclusiva para ellos, cae sobre todo el territorio guajiro, contaminando no solo cada cuerpo de agua existente, sino también el aire, situación que enferma a niños, adultos y ancianos; sin contar con los daños colaterales que surte en los pocos cultivos que actualmente pueden sembrar las comunidades. Es esta una razón más por lo que los informes de morbilidad y mortalidad en el departamento son tan imprecisos.

 

La disputa por el agua

 

“–Entre las formas de exterminar un pueblo la más indigna es ahogarlo en su sed. Cuando se quita la única fuente de agua, la conexión con la vida, ¿qué se hace?”5.


Lo que hace décadas fue el descubrimiento del más grande tesoro en Colombia, es hoy para el pueblo wayúu su sentencia de muerte. Así lo certifica la intervención de sus territorios, el despojo de la tierra que les brindaba la vida, la afectación de sus fuentes de agua, el reasentamiento de los pobladores de varios resguardos –llevados a vivir en condiciones que no dan cuenta de sus tradiciones–, la contaminación ambiental que les propicia diversidad de enfermedades, las presiones psicológicas a las que son sometidos, las que llevan a no pocos de sus jóvenes y adultos al suicidio.
En estas circunstancias, los wayúu viven como un pueblo copado, presos dentro de lo que antes era su territorio, sometidos a los dictámenes e intereses de una multinacional que obra con total amparo del Estado central y regional. Es así como Cerrejón no solo es dueño de cada piedra, cactus y gramo de arena que hay dentro y alrededor de la mina, sino que también se siente con el derecho sobre cada gota de agua que se da en el territorio.

Para la muestra más de un botón. Para el 2016, la multinacional había desviado más de 17 cuerpos de agua, y además inició estudios y obras para la desviación de uno de los arroyos más importantes para el norte de La Wajira: el arroyo Bruno. Las comunidades afectadas realizaron diversas acciones en defensa de su fuente de vida, una de ellas, la recolección de 35.000 firmas en contra del desvío, lo que logró eco a nivel nacional e internacional; firmas que fueron entregadas el 1 de diciembre de 2016 ante la Corte Constitucional quien falló a favor de más de 12.000 indígenas que se verían afectados por tal acción. Sin embargo, Cerrejón continúa con sus labores de desvío, porque los 35 millones de toneladas de carbón que guarda el arroyo bajo su lecho es una de sus más grandes excavaciones, mientras la justicia colombiana se hace la de la vista y oídos sordos.

La Wajira como territorio de enclave

De acuerdo al censo del 2005, quienes se reconocen como pertenecientes al pueblo wayúu suman 270.413, de ellas 132.180 hombres y 138.233 mujeres, decidiéndolos como el pueblo indígena más numeroso del país. Sin embargo, el Plan de Desarrollo para La Guajira 2016-2019 reconoce que los wayúu integran 800.000 personas, lo que sugiere que hay 520.000 indígenas no reconocidos por el Estado colombiano.

Hoy por hoy no es Cerrejón quien invade el territorio de La Guajira, según el crecimiento de la multinacional, son los wayúu, mestizos y afro que están en las zonas donde la multinacional pretende ingresar, con lo cual el patrimonio cultural y espiritual prosigue e incrementa su inminente riesgo de desaparecer bajo los intereses privados. La Guajira pierde su categoría de departamento para registrar como un complejo minero, el cual al 2016, según la Agencia Nacional de Minas, cuenta con 63 títulos mineros de los cuales 53 están vigentes y 10 son autorizaciones temporales. A la espera hay 151 solicitudes de contratos para concesiones y autorizaciones temporales, además de 47 solicitudes de legalización, mientras que solo hay 8 áreas de reserva especial en trámite y 0 declaradas. (Ver imagen 6).

Rezan las políticas de producción y de “buenas prácticas” de Cerrejón Limited, que una vez terminadas las 3 etapas para la extracción del carbón, avanzan en un proceso de rehabilitación de tierras, el cual promete conformar y estabilizar un nuevo suelo, con el objetivo de que en “unos pocos” años nazcan bosques similares a los existentes. Esta política les ha merecido reconocimientos a nivel mundial, por ser pioneros en tal iniciativa.

“Cuando la actividad minera concluya en el futuro, quisiéramos ver este laboratorio de bosque seco tropical desarrollado por Cerrejón, convertido en elemento fundamental dentro de la estructura ecológica principal de La Guajira, que garantice la provisión de servicios ecosistémicos y sustente la prosperidad de este noble departamento”, dijo León Teicher Grauman, expresidente de Cerrejón Limited. En caso de que esto sea real, ni una sola hectárea será habitada por el pueblo wayúu, será territorio privado.

Al gobierno colombiano le basta con que Cerrejón se quede en el decir y no hacer. Existen estudios mundiales que comprueban científicamente que una vez concluyen las actividades mineras en un suelo, éste no queda saludable, en pocas palabras, muere. La deforestación, la contaminación del agua y el aire, el exterminio de fauna y flora y pueblos originarios, no son costos que justifican las miles y miles de toneladas de mineral –en este caso carbón– exportadas.

Un S.O.S por La Wajira

Desde hace años el pueblo wayúu dijo ¡basta!, entendieron que la minería los está matando y que si Cerrejón sigue en su territorio hasta el 2034, como está previsto, entonces el pueblo wayúu habrá desaparecido y la tierra será un gran hueco que, producto del calentamiento global, se convertirá en una gran laguna.
La realidad que sobrelleva el pueblo wayúu, la invasión de su territorio y la violación de sus derechos, exige voces de lucha que denuncien la complicidad del gobierno nacional en este genocidio; voces que exijan que se reconozca la grave situación que viven miles de personas, seres humanos ahogados en su sed y en su hambre, usurpados de su territorio e identidad más profunda, aprisionados y controlados para que no alteren el orden minero.

Tras más de 30 años de este criminal proceder, donde están unidos capital privado y un Estado que no prioriza a los suyos, es el momento de trascender las denuncias y poner en marcha acciones que realmente obliguen a las instituciones responsables a dejar a un lado su pasividad, mediocridad e intereses espurios, y detengan el etnocidio que está en marcha en esta parte del país.

 

1 El Palabrero. Philip Potdevin.
2 http://salud-laguajira.gov.co/apc-aa-files/34386462396137383366373566323165/boletin-epidemiologico-semanal-no.-42-la-guajira-2017.pdf
3 Exportaciones de carbón del Cerrejón superaron 32 millones toneladas: http://www.eltiempo.com/economia/sectores/balance-de-las-exportaciones-de-carbon-del-cerrejon-en-el-2016-35297
4 http://www.merco.info/co/ranking-merco-talento
5 El Palabrero, Philip Potdevin.

 

Edición completa periódico desdeabajo N°241

noviembre 20 - diciembre 20 de 2017

Publicado enColombia
Jueves, 23 Noviembre 2017 12:01

Al pueblo wayúu se le agota el tiempo

Al pueblo wayúu se le agota el tiempo

La falta de agua y alimentos, los químicos tóxicos que inunda el aire, la precaria o ausencia evidente de atención médica, la privatización de diversas fuentes naturales de agua, la ocupación del territorio que siempre les dio albergue, todo esto es mucho más hace parte de la realidad que vive el pueblo wayúu desde tres décadas y media, cuando Cerrejón Limited, como maldición, llegó a este territorio. Evidencias de esta realidad.

 

“[...] afirman que lo único que se da bien, y ya ni siquiera, en La Wajira, es la marimba, que lo único que este territorio da con generosidad es el carbón, ese sí lo aprecian”1.

Difícil imaginar pero es realidad. La Wuajira, territorio norte de Colombia, que en muchas estampas aparece como territorio turístico y por gozar, según ciertos estudios pierde su categoría de departamento para registrar como un complejo minero, el cual al 2016, según la Agencia Nacional de Minas, cuenta con 63 títulos mineros de los cuales 53 están vigentes y 10 son autorizaciones temporales. A la espera hay 151 solicitudes de contratos para concesiones y autorizaciones temporales, además de 47 solicitudes de legalización, mientras que solo hay 8 áreas de reserva especial en trámite y 0 declaradas. Las consecuencias de esta realidad, acumuladas en 36 años de presencia de la multinacional Cerrejón Limited están a la vista:

De acuerdo con los informes epidemiológicos presentados cada semana por la Secretaría de Salud y la Administración Temporal del Sector Salud de La Guajira, las cifras de niños muertos por desnutrición aguda en el 2017 van así: 32 del 1 de enero al 7 de octubre de 2017 (Ver imagen 1), y 26 del 1 de enero al 28 de octubre2 (Ver imagen 2). ¿Por qué esto? Por la constante alteración de las cifras, a conveniencia de un Estado ausente y de la insaciable, expansiva y voraz multinacional Cerrejón Limited, responsables de la miseria que desde hace 36 años ahoga a la capital indígena del país.

Estas cifras despiertan una pregunta aún más acuciante, ¿cuántos niños han muerto en los últimos años por desnutrición? Al respecto las cifras tampoco son claras. De acuerdo al Plan de Desarrollo Departamental para La Guajira 2016-2019, durante el año 2014 se reportaron 48 casos, 37 en el 2015 y para abril de 2016 la cuenta iba en 19 casos reportados ante el Instituto Nacional de Salud, sumando un total de 109 decesos en estos tres años. Mientras las cifras de 2017 oscilan según la conveniencia de las instituciones responsables.

La desnutrición es solo una de las causas de estas muertes; enfermedades respiratorias y diarreicas agudas y ETA (Enfermedades transmitidas por alimentos o agua), son otras de las causas, pero las cifras de casos reportados ante alguna IPS-EPS no alcanzan a dimensionar la realidad del pueblo wayúu. La Secretaría de Salud del departamento aún no es clara en sus informes al momento de diferenciar las cifras y las causas de las muertes, de los casos que pueden ser tratados.

Lo más grave del asunto es la sospecha de que las cifras de muertes de niños, mujeres, hombres y ancianos son muchísimo más altas. Para las instituciones encargadas de esta tragedia, al parecer, todo se reduce a una cifra, sin reparar en que sus causas son predecibles y reversibles, muertes que no solo afectan a personas y sus familias, sino a todo un pueblo, el cual languidece, muere lenta pero continuamente.

Prueba de lo anotado son los mapas adjuntos: el Nº 1 hace referencia a los puestos de salud (verde), a los centros de salud (rojo) y a las zonas donde no hay ningún tipo de cobertura médica (azul). El Nº 2, muestra las zonas pobladas del departamento (puntos negros).

Precariedad evidente. Si las cifras oficiales de muertes y casos de enfermedades graves son alarmantes, no hay duda de que la realidad es mucho peor, mucho más cuando las instituciones encargadas no logran dar cuenta de los casos de muertes por desnutrición, nacidos con bajo peso, madres que mueren durante el parto, abortos espontáneos y demás, porque estas personas no tienen la capacidad económica para llegar a una IPS-EPS, para ser atendidos y así ser identificados y, por tanto, reportados.

 

A esto se suma que la muerte de niñas y niños, la falta de agua y alimentos y las precarias condiciones de vida de los wayúu no sea una novedad para el país mediático. El cubrimiento de los medios oficiosos de comunicación, reduce esta realidad a causas como las fuertes temperaturas, la “invasión” por parte de los venezolanos e incluso a los hábitos de vida de los indígenas. En el mejor de los casos, medios como Semana, cuestionan la actividad carbonífera de Cerrejón y sus consecuencias ambientales, culturales y sociales, para al final celebrar los beneficios para la economía colombiana gracias a la explotación y exportación de este mineral.

 

Ahora bien, ¿por qué la incoherencia de los informes presentados hasta la fecha? El Estado colombiano, la gobernación y las alcaldías de los municipios guajiros, bastante temor tienen de que el país haga consciente de lo que ya es un secreto a voces. Además, este departamento no es importante por ser la cuna indígena del país o por ser uno de los territorios más áridos de Colombia, sino por lo que durante siglos ha preservado su subsuelo: una gran riqueza carbonífera, desde hace casi 4 décadas en manos de una multinacional, que con el silencio cómplice del Estado criollo, poco o nada se preocupan por la calidad de vida de las comunidades indígenas vecinas a la décima mina a cielo abierto más grande del mundo, Cerrejón Limited.

Esta multinacional llegó con la promesa de llevar desarrollo y progreso a todo el departamento de La Guajira, con el ideal que una vez Colombia ingresara a la lista de países exportadores de carbón, por fin la pobreza y la falta de oportunidades serían cosa del pasado. Se encontraron con comunidades indígenas dispersas a lo largo y ancho del territorio, con grandes cantidades de chivos que corrían por todas partes, y con arroyos de agua grandes y pequeños, nacientes del río Ranchería; de donde tomaban el agua sin ningún control; estas y demás tradiciones indígenas iban en contravía de la mina.

Pero tal como lo dicta el cliché de colono, Cerrejón llegó despojando, bloqueando, cercando, usurpando y generando terror con las fuertes detonaciones y el movimiento de las maquinarias, en el territorio que el gobierno nacional le puso en bandeja de plata. Todo el proceso de instalación fue una mala sorpresa para los wayúu: en ningún momento les consultaron si estaban de acuerdo con que su territorio fuera explorado y sucesivamente explotado. Fue este el más claro ejemplo de las garantías que brinda el Estado colombiano a las comunidades indígenas, afro, campesinas y demás, reafirmando por vía directa que todo aquello existente en el subsuelo es propiedad del Estado, quien define cómo, cuándo y qué hacer. Una política que atenta contra la vida de cualquier connacional.
Hoy, más de 30 años después, los wayúu mueren lentamente como consecuencia del fenómeno extractivista, proceso que está por encima de cualquier costumbre, tradición y forma de vida. Oficialmente, Cerrejón cuenta con 69,364 mil hectáreas donde puede llevar a cabo sus exploraciones y explotaciones, empero la realidad da la idea de que son más. Desde que está presente en el departamento, muchas comunidades del norte, sur, oriente y occidente del departamento, fueron y están siendo reasentadas, porque en sus territorios ancestrales se halla el carbón que con tanta sed persigue Cerrejón Limited.

La cuna del gran socavón. Maicao, Barrancas, Hatonuevo y Albania son los municipios donde Cerrejón tiene más comprometido el subsuelo–donde al menos existen 60 mil habitantes–, de donde extrajo 32,4 millones de toneladas de carbón3, de las 49.000 toneladas que Colombia exportó en el 2016 (Ver imagen 3).

Para algunos, el empresariado, las clases dominantes y los políticos de oficio, estas cifras son motivo de orgullo y satisfacción, pero para los wayúu son de tragedia, las comunidades reasentadas así lo testimonian. El turno llega para el resguardo Tamaquitos II, cuyos integrantes se enfrentaban a un reasentamiento obligado.

Según estándares internacionales esto es de mostrar (¡?). El pasado 23 de octubre el ranking Merco Talento 20174 ascendió a la multinacional del puesto 62, que ocupó en el 2016, al puesto 27. A su vez, con respecto a ranking de Merco Empresas 2017, la multinacional pasó de ocupar el puesto 79 al 77 en igual periodo de tiempo. Ambos rankings dan por hecho que Cerrejón Limited ha mejorado su reputación e implementación de “buenas prácticas” en el territorio intervenido.(Ver imagen 4).

“Hemos estado por más de tres décadas en La Guajira bajo la premisa de construir relaciones transparentes con nuestros grupos de interés, ser un buen empleador, cumplir con la ley y aplicar los más altos estándares sociales y ambientales. Al tiempo de posicionarnos como un productor y exportador de carbón líder a nivel mundial, estamos enfocados en continuar siendo un aliado clave para el progreso y desarrollo sostenible de La Guajira, fortaleciendo las capacidades entre sus autoridades y comunidades para que lideren las transformaciones sociales de su territorio” dijo, ante la noticia del ranking, la vicepresidente de Asuntos Públicos y Comunicaciones, Lina Echeverri.

Los boletines de prensa de la multinacional, sin descanso y reflejando su lejana percepción de lo indígena, enfatizan el compromiso que tienen con el pueblo wayúu y el medio ambiente. Noticias como la reducción en un 69 por ciento del consumo de agua potable desde el 2009, evidencia un supuesto compromiso serio con el territorio que tanta riqueza le ha dado. Aseguran que el 93 por ciento del agua que utilizan proviene de las aguas lluvias, siendo de mala calidad y no apta para el consumo humano, animal o para el riego de cultivos; aclarando que esta nunca tiene contacto con los acuíferos de los ríos y, por ende, no se contamina el agua que consumen quienes habitan los resguardos.

La cuestión es que esta lluvia de la que habla Cerrejón no es exclusiva para ellos, cae sobre todo el territorio guajiro, contaminando no solo cada cuerpo de agua existente, sino también el aire, situación que enferma a niños, adultos y ancianos; sin contar con los daños colaterales que surte en los pocos cultivos que actualmente pueden sembrar las comunidades. Es esta una razón más por lo que los informes de morbilidad y mortalidad en el departamento son tan imprecisos.

 

La disputa por el agua

 

“–Entre las formas de exterminar un pueblo la más indigna es ahogarlo en su sed. Cuando se quita la única fuente de agua, la conexión con la vida, ¿qué se hace?”5.


Lo que hace décadas fue el descubrimiento del más grande tesoro en Colombia, es hoy para el pueblo wayúu su sentencia de muerte. Así lo certifica la intervención de sus territorios, el despojo de la tierra que les brindaba la vida, la afectación de sus fuentes de agua, el reasentamiento de los pobladores de varios resguardos –llevados a vivir en condiciones que no dan cuenta de sus tradiciones–, la contaminación ambiental que les propicia diversidad de enfermedades, las presiones psicológicas a las que son sometidos, las que llevan a no pocos de sus jóvenes y adultos al suicidio.
En estas circunstancias, los wayúu viven como un pueblo copado, presos dentro de lo que antes era su territorio, sometidos a los dictámenes e intereses de una multinacional que obra con total amparo del Estado central y regional. Es así como Cerrejón no solo es dueño de cada piedra, cactus y gramo de arena que hay dentro y alrededor de la mina, sino que también se siente con el derecho sobre cada gota de agua que se da en el territorio.

Para la muestra más de un botón. Para el 2016, la multinacional había desviado más de 17 cuerpos de agua, y además inició estudios y obras para la desviación de uno de los arroyos más importantes para el norte de La Wajira: el arroyo Bruno. Las comunidades afectadas realizaron diversas acciones en defensa de su fuente de vida, una de ellas, la recolección de 35.000 firmas en contra del desvío, lo que logró eco a nivel nacional e internacional; firmas que fueron entregadas el 1 de diciembre de 2016 ante la Corte Constitucional quien falló a favor de más de 12.000 indígenas que se verían afectados por tal acción. Sin embargo, Cerrejón continúa con sus labores de desvío, porque los 35 millones de toneladas de carbón que guarda el arroyo bajo su lecho es una de sus más grandes excavaciones, mientras la justicia colombiana se hace la de la vista y oídos sordos.

La Wajira como territorio de enclave

De acuerdo al censo del 2005, quienes se reconocen como pertenecientes al pueblo wayúu suman 270.413, de ellas 132.180 hombres y 138.233 mujeres, decidiéndolos como el pueblo indígena más numeroso del país. Sin embargo, el Plan de Desarrollo para La Guajira 2016-2019 reconoce que los wayúu integran 800.000 personas, lo que sugiere que hay 520.000 indígenas no reconocidos por el Estado colombiano.

Hoy por hoy no es Cerrejón quien invade el territorio de La Guajira, según el crecimiento de la multinacional, son los wayúu, mestizos y afro que están en las zonas donde la multinacional pretende ingresar, con lo cual el patrimonio cultural y espiritual prosigue e incrementa su inminente riesgo de desaparecer bajo los intereses privados. La Guajira pierde su categoría de departamento para registrar como un complejo minero, el cual al 2016, según la Agencia Nacional de Minas, cuenta con 63 títulos mineros de los cuales 53 están vigentes y 10 son autorizaciones temporales. A la espera hay 151 solicitudes de contratos para concesiones y autorizaciones temporales, además de 47 solicitudes de legalización, mientras que solo hay 8 áreas de reserva especial en trámite y 0 declaradas. (Ver imagen 6).

Rezan las políticas de producción y de “buenas prácticas” de Cerrejón Limited, que una vez terminadas las 3 etapas para la extracción del carbón, avanzan en un proceso de rehabilitación de tierras, el cual promete conformar y estabilizar un nuevo suelo, con el objetivo de que en “unos pocos” años nazcan bosques similares a los existentes. Esta política les ha merecido reconocimientos a nivel mundial, por ser pioneros en tal iniciativa.

“Cuando la actividad minera concluya en el futuro, quisiéramos ver este laboratorio de bosque seco tropical desarrollado por Cerrejón, convertido en elemento fundamental dentro de la estructura ecológica principal de La Guajira, que garantice la provisión de servicios ecosistémicos y sustente la prosperidad de este noble departamento”, dijo León Teicher Grauman, expresidente de Cerrejón Limited. En caso de que esto sea real, ni una sola hectárea será habitada por el pueblo wayúu, será territorio privado.

Al gobierno colombiano le basta con que Cerrejón se quede en el decir y no hacer. Existen estudios mundiales que comprueban científicamente que una vez concluyen las actividades mineras en un suelo, éste no queda saludable, en pocas palabras, muere. La deforestación, la contaminación del agua y el aire, el exterminio de fauna y flora y pueblos originarios, no son costos que justifican las miles y miles de toneladas de mineral –en este caso carbón– exportadas.

Un S.O.S por La Wajira

Desde hace años el pueblo wayúu dijo ¡basta!, entendieron que la minería los está matando y que si Cerrejón sigue en su territorio hasta el 2034, como está previsto, entonces el pueblo wayúu habrá desaparecido y la tierra será un gran hueco que, producto del calentamiento global, se convertirá en una gran laguna.
La realidad que sobrelleva el pueblo wayúu, la invasión de su territorio y la violación de sus derechos, exige voces de lucha que denuncien la complicidad del gobierno nacional en este genocidio; voces que exijan que se reconozca la grave situación que viven miles de personas, seres humanos ahogados en su sed y en su hambre, usurpados de su territorio e identidad más profunda, aprisionados y controlados para que no alteren el orden minero.

Tras más de 30 años de este criminal proceder, donde están unidos capital privado y un Estado que no prioriza a los suyos, es el momento de trascender las denuncias y poner en marcha acciones que realmente obliguen a las instituciones responsables a dejar a un lado su pasividad, mediocridad e intereses espurios, y detengan el etnocidio que está en marcha en esta parte del país.

 

1 El Palabrero. Philip Potdevin.
2 http://salud-laguajira.gov.co/apc-aa-files/34386462396137383366373566323165/boletin-epidemiologico-semanal-no.-42-la-guajira-2017.pdf
3 Exportaciones de carbón del Cerrejón superaron 32 millones toneladas: http://www.eltiempo.com/economia/sectores/balance-de-las-exportaciones-de-carbon-del-cerrejon-en-el-2016-35297
4 http://www.merco.info/co/ranking-merco-talento
5 El Palabrero, Philip Potdevin.

Publicado enEdición Nº241
“Nos quitaron tanto que ya no podemos soñar en paz”

El sofocante calor nos dejó inmóviles y no podíamos seguir nuestro camino... En ese momento el rancho era lo más valioso que teníamos; cuatro troncos clavados en la tierra eran la base de la estructura que nos cubría y servía para tener un poco de sombra. El techo estaba construido con una especie de paja. Me quedé observándola. Me dicen que es una caña que crece en el río y para trabajarla deben dejarla al sol para que se seque, luego, la organizan y tejen para que sirva como sombra.

Sentados en sillas de plástico, nos encontrábamos cuatro personas en silencio, esperando pacientes a que el sol bajara un poco. Yo era el único de la ciudad. Ellos, un niño de tres años que no hablaba español, Moisés Epiayu era su nombre, con sus pies descalzos jugaba con las piedras y su imaginación; Jaleth Epiayu, una joven de unos catorce años, vestía una manta verde con algunos tejidos en el cuello, era ella quien estaba pendiente del menor; Agustina Epiayu, la mayor de todos, tejía una mochila de varios colores. En sus manos se veía la experiencia. Mirada penetrante, a tal punto que parecía que al posar sus ojos sobre alguien veía hasta lo más profundo del alma; su cabeza canosa tenía los recuerdos más asombrosos de ese extraño territorio.

Estábamos sin agua y sin nada que comer. Rompí el silencio y pregunté, “¿falta mucho para llegar al resguardo?”, Agustina, detuvo su labor y se quedó mirándome con algo de gracia en su rostro: “la carretera en donde nos encontramos es la entrada del resguardo”, dijo. Me quede en silencio, pensativo, ¿cómo era posible que ese fuera el resguardo cuando llevábamos caminando más de una hora sin encontrar nada?, ¿era posible vivir en medio de cactus y arena? La mujer interrumpió mis pensamientos diciéndome “antes esta tierra era muy distinta, podía encontrar árboles y mucho verde, pero todo cambió cuando llegaron con sus máquinas y comenzaron a romper la tierra”.

Recuerdos de otro tiempo

 

La mujer se quedó mirando la tierra con tal nostalgia que me dejó mudo. Sus ojos brillantes parecían perdidos en otro tiempo, y aunque mirábamos la misma tierra, ella parecía que lograba verla como en el pasado, como cuando no era un árido desierto. Se acomodó en la silla y volvió al tejido de la mochila, en ese momento comenzó el relato que me contaría una pequeña parte del sufrimiento de su pueblo y su territorio.

“Aquí existimos desde el origen. Los primeros habitantes de mi pueblo bailaban, cantaban, reían y soñaban en estas tierras, de ellos venimos, por ellos nos mantenemos. Generación tras generación nuestra cultura pasa de unas a otras, nuestra lengua, nuestros tejidos, nuestros sueños. Hoy en día eso se está yendo. Así cómo ve el suelo, así está nuestra cultura, se está secando, se está muriendo, como también se está muriendo nuestro territorio.

Esa muerte tiene un culpable, o bueno, culpables que no son de aquí, que llegaron hace años desconociendo las leyes y costumbres que dejaron nuestros antepasados. Aquí usted podía encontrar cultivos, podía ver árboles grandísimos que nos servían para estos días de calor, veía los animales caminando tranquilos, pájaros volando y trinando; en el río podía pescar tranquilamente. Se vivía bien. Teníamos tierra, no había límites para caminar.

Por cultura, en nuestro pueblo siempre ha existido la distancia territorial entre familias; por esa época cada familia tenía su casa, de la otra, a una distancia importante. No quiere decir que no nos conocíamos, todo lo contrario, siempre nos estábamos visitando; celebrábamos nuestras fiestas, cultivábamos y teníamos lo necesario. Hoy ya nada es como en ese tiempo, no tenemos cultivos, tierra, ni siquiera agua”.

El motor de la destrucción

 

En ese momento Moisés se había quedado dormido en los brazos de su hermana, ella miraba hacia el horizonte y escuchaba la historia de su abuela, historia que de seguro ya conocía de memoria. Mi cuerpo sudaba por el intenso calor, miré al cielo pero no había ni una nube, el sol estaba en su máximo esplendor. Agustina siguió con su relato.

“Hace años comenzamos a sentir que llegaban carros y máquinas a diferentes partes del territorio”. Se quedó pensando y señaló hacia el norte. “Por allá, sí allá, fue la primera vez que los vimos, se veían a muchos kilómetros de aquí. Han pasado casi quince años de eso y hoy ya los tenemos a unos metros de nuestro resguardo, rompieron el suelo, acabaron con todo. La mina valía más que nosotros.

Como le dije, sabíamos que estaban en nuestra tierra, y un día llegaron unos hombres de la ciudad muy bien trajeados; pidieron reunirse con nuestros líderes y autoridades. Entonces se organizó la reunión y allí esos hombres empezaron a hablar de la razón de sus máquinas; decían que nos iban a traer beneficios; que gracias a las máquinas iba a llegar el progreso y podríamos vivir mejor. Nos pintaron un mundo muy distinto al nuestro y nosotros les creímos que era mejor”.

“Así empezó nuestra tragedia”

 

El sol había bajado un poco y decidimos volver a caminar rumbo al caserío. Así como su lento caminar, Agustina me seguía contando su historia, sus nietos siempre caminaron delante de nosotros.

“Al pasar el tiempo, la mina empezó a poner cercas a nuestro territorio, decían que ahora eran los propietarios de estas tierras, que las habían comprado. Siempre estuvimos callados, había quienes no estábamos de acuerdo con lo que estaba pasando, pero las autoridades decían que esa era parte de la tierra que necesitaban para sus proyectos, que pronto empezarían a llegar los beneficios, que solamente necesitábamos tener paciencia.

La mina empezó a crecer; cada día sentíamos cómo temblaba la tierra, pero no sabíamos lo que pasaba. Veíamos grandes nubes de humo a kilómetros de nuestras tierras, pero no le hacíamos mucho caso. Solo una persona fue capaz de ir a ver lo que estaba ocurriendo.

Eduardo era mi hijo mayor, a él siempre le gustó caminar día y noche nuestro territorio, caminaba hasta tan lejos que muchas veces regresaba a los tres o cuatro días, vivía muy feliz en esta tierra. Conocía tan bien cada camino que solo con ver la humareda podía saber de dónde salía; por su pensamiento siempre estaba rondando la curiosidad de ir a ver lo que ocurría en ese lugar. Un día se fue sin avisarnos, pues cada vez que tocaba el tema, en la casa le decíamos que era mejor no ir por allá, que no pensara en eso”.

La voz de Agustina se empezó a cortar, se le hizo un nudo en la garganta, siguió caminando sin hablar, yo la acompañaba en silencio. De pronto me contó: “un sueño me despertó esa noche, el espíritu que siempre nos habla me dijo que algo estaba mal, que mi hijo no estaba bien, que le iba a pasar algo y que así empezaría nuestra tragedia. Eduardo apareció muerto cinco días después, lo trajo el río de vuelta con dos disparos en la espalda”. En ese momento la mujer no pudo seguir hablando.

La mina dejó de ser amable

 

El resto del trayecto lo hicimos en silencio. Después de un rato aparecieron varias casitas de ladrillo pero no se veía gente. Agustina me llevó a una casa de donde salieron varias personas a recibirnos, todos hablaban en su lengua, no podía entender nada de lo que conversaban. En el lugar nos recibieron con chicha. Moisés y Jaleth nos dejaron y siguieron caminando hacia otra casa que estaba muy cerca. Yo me refrescaba con la bebida en medio de un idioma distinto.

Llegó la noche. En la casa solo tenían un pequeño bombillo que medio iluminaba la parte exterior; doña Agustina me llamó para seguir hablando, me senté en un banquito de madera y preste toda mi atención.

“Nunca respondieron por lo que le había pasado a mi hijo, decían que eso eran por problemas que tenía con otra gente, pero en el pueblo sabíamos que no era cierto, pues a Eduardo todo el mundo lo quería.

Cada día la mina se acercaba más a nosotros. Al poco tiempo escuchamos la primera explosión, el piso volvió a temblar con tanta fuerza que en varias casas sus paredes quedaron agrietadas. La humareda que salió al aire fue tan grande que empezó a venirse hacia nuestro resguardo; desde ahí empezamos a respirar el polvillo de esa mina.

A los pocos meses la gente se empezó a enfermar, los niños tenían tos y quienes vivían en dirección de la mina comenzaron a tener brotes y manchas en sus cuerpos. La tierra también empezó a enfermarse pues las matas se empezaron a secar; la siguiente cosecha de frutas salió dañada, dentro de cada fruta salía una cosa negra. No se salvó nada.

Las autoridades no aguantaron más lo que pasaba y llamaron a esos hombres, esta vez no llegaron tan amables como antes, ahora decían que nosotros solo traíamos problemas y pedíamos plata. Se negaron a escuchar y se fueron, nunca volvimos a hablar con ellos pero ellos no le dieron fin a sus planes”.

Nos quitaron todo

 

Una de las mujeres de la casa nos ofreció comida y el relato de la mujer fue interrumpido mientras comimos. Al terminar, doña Agustina siguió su historia.
“Con el pasar de los años la cerca de la mina empezó a llegar al borde de nuestros ranchos. Un día nos taparon los caminos tradicionales para recoger el agua del rio. En ese momento todo el pueblo salió a pedir una explicación y llegó una carta informando que esas tierras también las habían comprado, ahora eran propiedad privada y no podíamos pasar. La opción que nos dieron para el acceso al agua era mandar un camión con agua todos los días para así suplir las necesidades diarias.

Eso nos afectó toda nuestra forma de vida porque allí, en el río, era uno de los lugares donde teníamos toda nuestra vida; pescábamos, cocinábamos, recogíamos el agua para la casa, nos bañábamos, pasábamos parte del día ahí. Si usted insistía con ingresar a esa parte de nuestro territorio, le echaban la policía y el ejército”.

La gente se empezó a enfermar

 

“Desde pequeña mi mamá me enseñó a curar porque ella era curandera. A nosotros en los sueños nos hablan los espíritus que nacieron con nosotros, ellos nos dicen cómo trabajar con un enfermo, nos avisan cuando algo malo va a pasarle a la comunidad o a alguien en particular, pero eso cambió con la llegada de la mina porque con tanto ruido de las máquinas, explosiones y temblores de la tierra, soñar se volvió difícil. A tal punto había cambiado todo que ya era casi que imposible encontrar la manera de comunicarme con los espíritus, ellos están bravos con nosotros por haber permitido el daño a nuestra tierra; ya no pueden dormir tranquilos.

Pero la enfermedad avanzaba. El polvillo era continuo, los niños estaban empeorando. La gente me venía a buscar porque sabían que yo heredé los saberes de mí madre. Entonces yo salía a buscar la medicina para sanarles los males pero no la encontraba, es que ya no había nada, todo estaba seco, y pensar que antes nacían hasta en los patios”.

Doña Agustina me mira resignada y termina su historia diciéndome: “es que esa mina nos ha quitado tanto que ya ni podemos soñar tranquilos, ya nos quitó la manera de poder soñar en paz y todo eso pasa porque la gente tiene miedo de pronunciarse, tiene miedo de hablar, las amenazas llegaron, hay señalamientos, y la gente teme y prefiere quedarse callada”.
Un modelo que se profundiza

Cuando doña Agustina terminó de compartirme su historia de vida, la historia propia y la de su pueblo, pensé que la tragedia que desde hace años padecen los wayúu a manos de Cerrejón, de igual manera la viven otros muchos pueblos y comunidades a lo largo y ancho de nuestro país.

Mirando a doña Agustina, en medio de la noche que ahora nos daba un respiro, concluí que los wayúu son un pueblo ocupado, un pueblo violentado hasta el extremo de no poder vivir un pueblo que perdió su tierra y su territorio. Y tienen a su enemigo ahí, al frente, el cual cuenta con todo el favor del poder que reside en Bogotá, pero también en Riohacha, en Cartagena... un poder que miente, que manipula, que amenaza y que, cuando es necesario, mete policía y mete ejército.

Mientras estos pensamientos me rondaban miraba con cuidado a mi alrededor, y nuevos pensamientos me cubrieron, entre ellos el recuerdo de que al poder es posible vencerlo, recordé que en varios pueblos de Colombia sus habitantes decidieron, con imaginación y convicción, decirle ¡basta! a la explotación minera, y ahora respiran con algo de tranquilidad; han ganado una batalla pero las multinacionales volverán a atacar, con el favor del gobierno, por otros frentes. Ellas son insaciables. El gobierno también.

Lo único que los parará definitivamente será la unión de todos en pos de un propósito común: proteger sus territorios, que es uno sólo, proteger sus vidas, que es una sola, así en apariencia parezcamos distintos. Unión con imaginación, unión con creatividad, unión por la vida.

Al terminar de pensar esto miré a doña Agustina y detallé que había terminado de tejer su mochila. Yo también había tejido la mia, dejando hilos sueltos para jalar de ellos, por parte de quien quisiera, en procura de una mochila tan grande como todo nuestro país, como la defensa de un presente con futuro, cimentado en el pasado, también lleno de luchas, de derrotas y de triunfos, finalmente de triunfos.

Publicado enEdición Nº241