Trump acepta reunirse con el líder de Corea del Norte

Un enviado de Corea del Sur le entrega la invitación al presidente estadounidense en la Casa Blanca
 
El escenario más explosivo del planeta ha cambiado radicalmente. Hace tres meses Kim Jong-un y Donald Trump se insultaban y amenazaban con el holocausto nuclear; hoy van camino de sentarse en una mesa de negociación. El presidente de Estados Unidos ha aceptado "en el lugar y tiempo que se determine" la inesperada invitación del líder de Corea del Norte para reunirse cara a cara. La petición fue trasladada a Trump este jueves por un emisario surcoreano que el martes pasado se reunió en Pyongyang con Kim Jong-un. En el mensaje, el Líder Supremo ofrece la desnuclearización del país y frenar las pruebas nucleares y balísticas. Jamás se ha registrado un encuentro directo entre los mandatarios de ambas naciones.


El anuncio fue realizado por el enviado surcoreano en la propia Casa Blanca. Trump calentó la intervención señalando que iba a ser "muy importante" aunque no dio mayores especificaciones. Cuando el legado surcoreano habló, hizo temblar a Estados Unidos. No solo sacó a la luz la invitación, sino que Trump la había aceptado y que el encuentro estaba previsto para mayo. “Somos optimistas con este proceso diplomático. La República de Corea, los Estados Unidos y nuestos aliados nos mantenemos unidos y esperamos que no se repitan los errores del pasado. La presión continuará mientras Corea del Norte no acompañe sus palabras con acciones concretas”, afirmó el consejero de Seguridad Nacional surcoreano, Chung Eui-yong.


"Kim Jong-un hablaba de desnuclearización con Corea del Sur, no solo congelación. También que no habría pruebas pruebas balísticas durante ese periodo. Se está logrando un gran progreso, pero las sanciones permanecerán hasta se llegue a un acuerdo. La reunión está siendo planeada", tuiteó Trump.


La materialización de una negociación directa entre Estados Unidos y Corea del Norte supone un paso histórico. Representa un triunfo para Trump, pero también una demostración del inmenso poder del eje Pekín-Washington.


En su estrategia para frenar la carrera armamentística de Pyongyang, la Casa Blanca ha blandido su poderío militar y exhibido una asperísima retórica prebélica. A ello ha sumado una escalada sancionadora en la que el apoyo de China, que absorbe el 90% de las exportaciones de Corea del Norte, ha resultado determinante.
Efecto de este cerco combinado, que ha desgastado profundamente al régimen norcoreano, ha sido la búsqueda de una válvula de escape por parte de Kim Jong-un. No solo se ha lanzado a un diálogo directo con el presidente surcoreano, Moon Jae-in, que se celebrará en abril en la zona desmilitarizada, sino que ahora ha ofrecido y logrado una reunión cara a cara con su archienemigo estadounidense. Y al cesto ha añadido la perla más buscada: renunciar al arma atómica a cambio de la supervivencia del régimen. Justo lo que está dispuesto a aceptar Washington, siempre y cuando la desnuclearización sea permanente, y satisface a Pekín, que mantiene a Corea del Norte como glacis frente a su vecino del sur y las tropas americanas.


La posibilidad de que el diálogo fructifere es compleja. Los antecedentes históricos son pésimos. Las amenazas han sido muchas y las conversaciones con legados de Bill Clinton y George Bush hijo terminaron en fracasos. Esa experiencia ha armado de cautela a la Casa Blanca, pero no ha eliminado la esperanza de una resolución diplomática del conflicto. A ello ayudan dos factores clave: China apoya plenamente el diálogo, y el propio Trump, sin rebajar la presión, está dispuesto a este cara a cara. En este sentido, más allá de los insultos, bravuconadas y demostraciones de fuerza, Washington siempre ha mantenido expedita la vía del diálogo.


En diciembre pasado, el secretario de Estado, Rex Tillerson, incluso abandonó la exigencia estadounidense de que Pyongyang renunciase al arsenal nuclear y únicamente pidió un “periodo de calma” para sentarse a negociar. “No es realista decir que sólo pueden hablar si vienen a la mesa listos para renunciar a su programa. Han invertido demasiado en él [...] Estamos dispuestos a hablar con Corea del Norte en el momento que quiera. Estamos dispuestos a una primera reunión sin condiciones previas. Veámonos y hablemos del tiempo si hace falta o de si la mesa debe ser redonda o cuadrada, y luego empecemos a trazar una hoja de ruta”, dijo Tillerson.


Las palabras de Tillerson fueron avaladas por el mismo Trump, quien en una conversación con el presidente surcoreano se mostró dispuesto al diálogo con Pyongyang “en el tiempo apropiado y bajo las circunstancias correctas”. El deshielo propiciado por los Juegos Olímpicos de Invierno en Corea del Sur, así como el viraje de Kim Jong-un, han acabado abriendo la puerta. Sólo falta que ambos líderes la crucen.

Washington 9 MAR 2018 - 03:54 COT

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¿Es viable un acuerdo de paz entre Santos y la guerrilla del Eln?

Los diálogos y negociaciones entre el gobierno del señor Santos y la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional/ELN en la Mesa de Quito se encuentran en el aire y las voces que auguran, con argumentos de mucha consistencia, su parálisis definitiva en los próximos siete u ocho meses se manifiestan con harta frecuencia.

 

Las preguntas que conviene formularse al respecto son las siguientes: ¿Es viable esa negociación con el actual gobierno? ¿Tiene capacidad y campo de maniobra el señor Santos para asumir con seriedad y responsabilidad los compromisos que se construyan en un eventual pacto de finalización del conflicto con dicha organización popular?

 

Responder estas cuestiones demanda examinar objetivamente la coyuntura y el contexto político, social, económico e internacional del país.

 

Tres elementos a considerar. Estado de la implementación de los acuerdos con las Farc; el debate electoral para elegir parlamentarios y presidente; y relaciones con Venezuela.

 

La construcción de la paz a partir de los consensos alcanzados en la Mesa de La Habana se mueve en un espeso y podrido pantano como resultado de la conducta gubernamental y estatal de adulterar los textos de la convivencia. Todo el régimen político neoliberal se aventó contra cada uno de los componentes (agrario, democracia ampliada, Jep, garantías políticas, drogas, victimas) para barrerlos y desviarlos de manera perversa. Poco o nada va quedando de lo que llevo a la precipitada desmovilización y entrega de las armas por parte de las Farc. El ataque fascista acaecido en la esfera pública contra la movilización del nuevo partido político y sus candidatos ha mostrado las peores lacras de la seudo democracia oligárquica. Es increíble el cinismo de la elite gobernante frente a los desmanes callejeros de las pandillas ultraderechistas que bloquean cualquier avance de la pacificación. Complemento de lo ocurrido en las esferas institucionales con la Justicia Especial de Paz, la Reforma Rural Integral y la erradicación voluntaria de los cultivos de coca.

 

El violento y frustrante cuadro de esta paz trucha no es ciertamente un mensaje que estimule y aliente un acuerdo con los elenos, mas con el cuadro sangriento del exterminio continuado de los ex guerrilleros y de los líderes sociales y de los derechos humanos.

 

Esta “paz imperfecta” que tenemos en la actualidad, produce más perplejidades que certezas, así los párrocos de la politología oficial quieran distorsionarlo todo con sus desuetas narrativas a la manera del transitorio Víctor Correa de Lugo y otros parásitos de la consultoría oficial.

 

Lo cierto es que una adecuada caracterización de lo que se está dando hoy en esta materia debería remitirnos más a lo que sucedió en Irlanda del Norte después del Viernes Santo de 1998 hasta el 2010 en que la guerrilla depuso las armas, y menos a la tenebrosa experiencia de Guatemala que implico una derrota estratégica del bloque popular, como parecería estar ocurriendo entre nosotros. Es decir, la perspectiva es la prolongación del conflicto social y armado por muchos años más con disidencias y estructuras insurgentes acumuladas.

 

El ambiente electoral en curso manipulado por los grupos ultras de la derecha para generar miedo y terror entre la sociedad y tapar de esa manera la pavorosa corrupción de los clanes oficialistas volcados en su reproducción y perpetuación tampoco aporta el clima necesario para el funcionamiento de la Mesa de Quito. La perturba y disloca por causa de las ambiciones y metas oportunistas de los actores participantes desde el lado santista, incluyendo ciertos mediadores ya especializados en precipitar y adulterar salidas que como los estamos viendo en el caso de las Farc han ocasionado los problemas de la pervertida implementación.

 

El “agente oportunista” de la paz, solo calcula sus negocios, capitales, votos y cuotas burocráticas, desconociendo y afectando los acumulados históricos y estratégicos del movimiento popular que los elenos han incluido en su Agenda de paz pendiente de nuevos desarrollos en el Quinto ciclo colocado en el congelador por cuenta de la bochornosa manipulación de la Casa de Nariño que se niega a debatir el Cese al fuego y de hostilidades bilateral y a cumplir mínimos de convivencia como la protección efectiva de los líderes sociales masacrados, la eliminación de los grupos paramilitares y la depuración con la reforma democrática de los aparatos militares y policiales.

 

La campaña electoral en curso ha puesto en evidencia la precariedad política del señor Santos restándoles credibilidad a sus agentes emplazados en la capital del Ecuador. Al jefe de la Casa de Nariño se le acabo el combustible y su desgaste es inocultable llevando a pensar en otros momentos para que el Estado y la sociedad en su conjunto asuma con solvencia todos los problemas que implica terminar una guerra.

 

El tema de las relaciones con Venezuela es, desde luego, otro factor que afecta las conversaciones con los elenos en tanto que la política intervencionista y golpista que promueve Santos contra el Presidente Maduro, como un agente del imperio gringo, desenmascara sus reales intenciones en la estrategia de desarme de las guerrillas revolucionarias para impedir cambios estructurales en Colombia.

 

En conclusión son bastante difíciles las condiciones en que se debate la continuidad de los diálogos con los elenos.

 

Es lo que por lo demás explica el Paro armado convocado por dicha organización para exigirle al gobierno y sus delegados que paren la masacre de los integrantes de las Farc y de los líderes sociales, lo que debe incluir la depuración del Ejército y la policía infestados de elementos fanáticos de la ultraderecha fascista.

 

Nota. “Patria o muerte” no es una consigna. Es un diagnóstico.

 

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“El principal avance es que hay diálogo”

El negociador jefe de Santos con el ELN explica lo que falta para un cese del fuego y los detalles de la negociación que comenzó en febrero de este año y tiene con la esperanza a flor de piel al pueblo colombiano que clama por la paz.

 

El jefe del equipo negociador del gobierno en los Diálogos de Paz en Quito habló con PáginaI12 sobre el cese bilateral al fuego que tanto exigen los colombianos. Al respecto la guerrilla del ELN se pronunció esta semana en este mismo diario sobre la inminencia de un alto al fuego bien fuera de forma bilateral o unilateral. Restrepo aclara qué falta para pactar el cese de ambas partes y explica los detalles de la negociación que comenzó en febrero de este año y tiene con la esperanza a flor de piel al pueblo colombiano que clama por la paz. De concretarse un acuerdo de paz con el Ejército de Liberación Nacional, en Colombia habrá terminado la insurgencia alzada en armas y por lo tanto la lucha contra otros grupos criminales, la corrupción y el narcotráfico tendría mejores resultados, se proyecta.


–¿Cuáles son los principales avances de las conversaciones con el ELN?


–El principal avance es que hay diálogo, la mesa existe, continúa, y con manifestaciones de voluntad política de las dos partes de no levantarse de la mesa. Llevamos 6 meses de negociaciones públicas (recuérdese que con las Farc el proceso tomó cerca de 5 años) y en este lapso de tiempo hemos avanzado en la organización misma de las negociaciones en torno a dos mesas: la de participación y la de dinámicas y acciones humanitarias; se ha creado el Gpaac con los países amigos del proceso; y en ambas submesas se han hecho avances concretos como el de diseñar cómo sería un sistema de audiencias preparatorias de los diálogos públicos y un acuerdo para adelantar un programa piloto de desminado humanitario, en algún lugar del territorio colombiano aún por definir.


–Qué falta para pactar el cese al fuego bilateral?


–El cese al fuego bilateral y de hostilidades debe entenderse como un binomio de elementos indisolubles. Por un lado que las partes se pongan de acuerdo (cosa que aún no ha sucedido) en lo que serían los elementos básicos indispensables para que el cese al fuego desde el punto de vista militar sea creíble, verificable y serio. Pero de otra parte, es absolutamente indispensable que el ELN renuncie a practicar, durante el tiempo que dure el ese al fuego las hostilidades contra la sociedad civil, lo que hoy practica este grupo tales como el secuestro, los atentados contra la infraestructura y en general todo tipo de hostigamientos contra la sociedad civil no combatiente que es la destinataria y la razón de ser de un cese al fuego.


–El ELN pone cinco condiciones para el cese... ¿Son viables para gobierno?


–Sobre tres de ellas ya hemos propuesto fórmulas concretas y creíbles (mejorías en la protección de los líderes sociales a través del Sistema de Alertas Tempranas, garantías de suministro de víveres y medicamentos a las comunidades aisladas y golpeadas por el conflicto humanitario y un paquete de medidas que irían en la dirección de aliviar diversos aspectos de la condición humanitaria de los reclusos militantes del ELN hoy en día en las cárceles colombianas). Estamos a la espera de que el ELN presente en la mesa compromisos concretos y verificables, análogos a los que nosotros hemos presentado para viabilizar un cese al fuego y de hostilidades temporal y bilateral como el que estamos estudiando en este momento para la visita del Papa.


–¿Cuál es la principal preocupación del gobierno ahora con respecto a las negociaciones en Quito?


–Más que preocupaciones lo que tenemos es aspiraciones para que la mesa adquiera la dinámica requerida. El ELN debe entender que los tiempos de explorar han terminado y ahora estamos en los de construir y negociar.


–¿Qué buena noticia tiene para el mundo respecto a estas conversaciones?


–Las buenas noticias irán saliendo a la opinión pública en la medida en que haya hechos concretos de paz y de confianza en la mesa, el Gobierno considera que su voluntad política de avanzar hacia una paz completa en Colombia con el ELN, es ya de por sí una buena noticia. El ELN debe tener la lucidez para entender que un gobierno comprometido con la búsqueda de la paz, como el del presidente Santos, es una oportunidad que no debe dejar pasar y que no necesariamente se le va a presentar nuevamente en el futuro.

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“La apuesta es que esas luchas sociales y los procesos de paz se unan en la consigna de que la paz son cambios”

El día 16 de Junio tuvimos ocasión de hablar con el jefe de la delegación de paz del ejército de Liberación Nacional, ELN, comandante Pablo Beltrán, sobre los avances y las dificultades que se están viviendo en la mesa de negociaciones de esta guerrilla con el gobierno nacional en Quito, particularmente, dada la decisión unilateral del gobierno de congelar las negociaciones durante la actual ronda, debido a diferencias de procedimientos. En esta entrevista, el comandante Beltrán entrega la visión de su organización sobre los constantes incumplimientos del gobierno frente a los acuerdos a que ha llegado con las FARC-EP y también a los acuerdos con las organizaciones sociales; sobre el copamiento militar y paramilitar de los territorios en donde ha hecho presencia la insurgencia fariana; sobre la necesidad de ir alcanzando acuerdos sobre una base distinta a la aplicada por las FARC-EP (que nada estaba acordado hasta que todo estuviera acordado), fundada en el principio de que acuerdo alcanzado, debe ser acuerdo implementado; sobre la necesidad de ir alcanzado un clima propicio a la paz con hechos y no solamente con acuerdos en el papel; y sobre la necesidad de la participación social lo más amplia posible como un primer paso para caminar hacia una concepción de paz transformadora, que pueda avanzar hacia las transformaciones fundamentales que el país requiere para superar la violencia armada, política y estructural del actual régimen.


A la luz de los últimos acontecimientos en el país, marcados por el incremento de la violencia y el exterminio a líderes sociales, sobre todo en las zonas rurales del país, así como por el atentado en el Centro Andino (que algunos sectores rápidamente han empezado a utilizar para atacar al ELN sin ningún fundamento sólido y sin mediar una investigación seria e independiente), creemos que esta entrevista constituye una contribución a los esfuerzos de quiénes buscan superar las causas estructurales que alimentan la violencia ciega y caníbal que desangra a Colombia.


1. En un reciente comunicado, ustedes mencionan que, debido a distancias frente al tema de acciones humanitarias, el gobierno unilateralmente ha decidido congelar los acuerdos que se venían alcanzando en cuanto al acompañamiento y participación de la sociedad. ¿Cuáles serían, en pocas palabras, los avances que se han ido logrando, y cuáles serían estas diferencias?


-El principal avance que se ha logrado en esta mesa es la agenda conjunta, sobre todo siendo conscientes que tenemos dos visiones de paz enfrentadas. Entonces tener esa agenda conjunta es el principal avance. Las diferencias, pues que para nosotros el método es de negociar los puntos de vista que tenemos. Y para ellos, les pesa, dada su postura arrogante, y acá aparecen en la mesa con exigencias e imposiciones unilaterales. Pues a nosotros nos toca recordarles, “espere un momento, hagamos aproximaciones de las posiciones iniciales que tenemos cada uno, busquemos líneas medias, y sobre eso, vamos pactando”. Entonces, ese ha sido, dijéramos, el diario, lo cotidiano de las diferencias.


2. El gobierno, por su parte, ha dicho de manera seca que "no se puede hacer pedagogía para la paz si el ELN sigue secuestrando". ¿Cuál es su visión de estas declaraciones?
-Pues establecimos unos acuerdos, entre ellos el de pedagogía de paz, entonces ese tema de las privaciones de la libertad, también se van a discutir y acordar. Pero como no se hace entre los criterios que ellos quieren colocar, que es que nada esté acordado hasta que todo esté acordado, entonces los acuerdos iniciales que podamos ir logrando, los van metiendo a un congelador. Ese es el problema que tenemos en este momento.


3. ¿Qué pasos prácticos proponen ustedes para superar estas dificultades? Si el gobierno exige gestos tangibles de parte del ELN, ¿a qué gestos prácticos creen ustedes que debe comprometerse el gobierno, o qué condiciones deberían cumplirse?


-Pues es que el gobierno se ciña a lo que es una lógica de negociación y no trate de imponer y colocar requisitos. Nosotros hemos dicho, los únicos requisitos que están escritos en la agenda son negociar con seriedad, celeridad y rigurosidad. En ninguna parte aparecen requisitos que si una parte, en este caso nosotros, no hacemos un acuerdo a la velocidad que ellos quieren, entonces el resto se congela. Eso es un invento que se saca la delegación del gobierno. Y pasos prácticos para eso, pues que volvamos a la lógica de lo que es la negociación.


4. Ustedes plantean una metodología muy diferente a la planteada por las negociaciones entre el Gobierno Nacional y las FARC-EP, que se realizaron sobre el principio de que "nada está acordado, hasta que todo esté acordado", principio utilizado en el proceso de paz en Irlanda del Norte. Ustedes han preferido instalar el principio de "acuerdo pactado, acuerdo implementado". ¿Cuál es la razón por la cual optan por este principio?


-Si, evidentemente hemos dicho que acuerdo pactado, acuerdo implementado. Porque, precisamente, colocar el tema de acciones y dinámicas humanitarias, que pertenece al punto quinto, colocarlo en principio, era para ir haciendo acuerdos que alivien la situación de personas no combatientes, que creen un clima de paz, que motiven la participación Entonces, por eso hemos dicho, acuerdo pactado, acuerdo implementado. No podemos ir dejando todo para el final de la negociación, sino que ir creando el clima de paz desde ahora. Dentro de esa propuesta, es que hemos dicho que es necesario pactar un cese bilateral al fuego.


5. El comandante fariano Jesús Santrich, de la Comisión de Seguimiento, Impuslo y Verificación del proceso de paz de las FARC-EP y el Gobierno Nacional ha dicho que deben tener mucho cuidado con los incumplimientos del gobierno, y que el ELN no debe ser ingenuo en este sentido. ¿Cómo interpretan estas palabras?


-Pues primero, que cuando ellos empezaron a negociar eran conscientes que el 80% de los acuerdos de paz del mundo, los Estados no los cumplen. Eso no es ninguna novedad. ¿Qué es la novedad acá? Que pese a que las FARC tenían una expectativa del bajo cumplimiento por parte del régimen, lo que está ocurriendo, es que es mucho más bajo el cumplimiento que los estándares internacionales. Entonces eso ya raya con cuestionamientos a la voluntad política. Porque a ellos les aplican un doble torniquete: por un lado, la extrema derecha, de todas maneras, vive recortando los acuerdos. Y por otro lado, la misma delegación del gobierno, que ya entra en una fase de dispersión y de descohesión de la coalición de gobierno, cada vez está más imposibilitada para cumplirles. Entonces, nosotros somos conscientes del tipo de interlocutor que tenemos y sabemos que hay un interlocutor que está dividido. La mitad quiere el proceso de paz, la otra mitad no lo quiere. Y todo eso introduce una gran de incertidumbre a todo este esfuerzo de solución política.


6. Es un hecho que los territorios históricamente de presencia de las FARC-EP han comenzado a ser copados por el paramilitarismo y por una fuerza pública que llega, muchas veces, con ánimo revanchista y cuya presencia han asociado algunas organizaciones comunitarias al paramilitarismo y a proyectos minero-extractivistas que vulneran a las comunidades. ¿Cómo analizan ustedes esta situación?


-Los territorios que estaban las FARC, están siendo copados por paramilitares y militares. Ha habido un salto en el paramilitarismo. Ese salto se da en un plan coordinado con las fuerzas militares, entonces existe una tenaza legal e ilegal represiva sobre esas zonas. ¿Cómo vemos nosotros esto? Pues es un afán desde la lógica de guerra... según la lógica de ellos, el que copa los territorios, gana la guerra. Entonces están en eso. En ese sentido, pues nosotros estamos recibiendo muchos pedidos de distintas comunidades de donde salió la FARC para que hagamos presencia. Estamos yendo a algunas. No podemos ir a todas. Y estamos yendo es a ayudarle a la gente a organizar su protección, su seguridad, su defensa. No estamos en la idea de ir a crear guerrillas a cada esquina de Colombia. No. En este momento es que a la gente no la maten y no se perpetre un nuevo genocidio. Eso, para nosotros, es un deber, y vamos a tratar de cumplirlo hasta donde más podamos.


7. También hemos visto, pues ha sido reportado incluso por la BBC, que en zonas como el Pacífico, el ELN ha estado enfrentando esta presencia y amenaza paramilitar y delincuencial mediante la confrontación armada con estas bandas. ¿Cuál es la realidad de esta confrontación en el terreno?


-Por supuesto, también desde los frentes guerrilleros nuestros ha habido enfrentamientos, en particular, la disputa por la Costa Pacífica es muy álgida, por una razón muy fuerte: son zonas poco habitadas, de pocas vías de comunicación, con inmensas riquezas de biodiversidad, y un gran puerto... porque esas costas tienen unas ensenadas y unas bahías muy aptas para la navegación. Entonces, toda esa Costa Pacífica es un gran puerto para la exportación de narcóticos. Entonces las bandas se disputan esos puertos, la infantería de marina hace acuerdos con ellos. Los acuerdos son que hagan contrainsurgencia, y a cambio los dejan que trafiquen. Esa alianza es viejísima, desde la época de Pablo Escobar, y todavía se mantiene. Eso explica por qué la producción de cocaína, por ejemplo, está llegando otra vez a las 700 toneladas. Entonces, está volviendo a llegarse a récord histórico de producción y a la par, crecimiento del paramilitarismo, y a la par, asesinatos de líderes sociales. Y esos asesinatos están localizados, exactamente, en las fuerzas alternativas que se oponen al régimen. Entonces sí estamos ante una matanza sistemática, y por tanto sí estamos en el inicio de un nuevo genocidio. Pues, por supuesto que nosotros estamos en función de denunciar eso, de bregar a neutralizarlo, de combatirlo y de hacer un llamado para que prevengamos esta situación y no estemos ante otro genocidio como el de los años ´80 en contra de la Unión Patriótica, o de los años ´90 contra otras fuerzas de izquierda.


8. Después de la reunión de la Habana con la delegación de las FARC-EP, pese a las diferencias que puedan existir entre la visión del ELN y algunos de los acuerdos alcanzados por las FARC-EP, ¿cómo se posicionan ustedes ante este acuerdo y qué rol creen que puede jugar dentro de su propio proceso de paz?


-Pues para nosotros tiene unos avances muy importantes. Para nosotros es decisivo que el acuerdo que se hizo sobre verdad, para que sobre esa verdad cada parte asumamos responsabilidades. Eso para nosotros es fundamental, y pensamos que es un buen camino el que ellos han abierto. ¿Cuál es la desgracia? Que tan pronto se pactó toda esa jurisdicción sobre verdad y asunción de responsabilidades, las clases dominantes se han inventado los miles de trucos y estratagemas para burlar eso. O sea, para que no haya verdad y para no asumir responsabilidades, y para seguir haciendo lo de siempre. Le hemos dicho al gobierno que todas las cosas del modelo que ellos negociaron en la Habana, lo pueden colocar en la mesa nuestra. Pero no lo van a colocar en la mesa nuestra como un acuerdo que nosotros vamos a cumplir. No, que lo coloquen como una parte, como un referente, pero es para que lo discutamos, no para que los aceptemos sin discusión.


9. El país entero se encuentra hoy atravesado por luchas sociales, desde Buenaventura, hasta la Guajira, pasando por Rionegro y los maestros, junto a un fuerte rechazo a la fiebre minero extractivista mediante la acción por consulta popular, como en Cajamarca y Cumaral... ¿cómo evalúan ustedes este contexto y qué rol puede cumplir esta inmensa inconformidad social dentro del proceso de paz que ustedes adelantan con el Gobierno Nacional?


-Efectivamente, Colombia está viviendo una gran explosividad de movilización y protesta social. Eso es importantísimo. Eso denota, primero, que hay un gobierno que les incumple a todos. Segundo, que esos incumplimientos se deben a que el Estado no está en función de las mayorías. O sea, como es un Estado neoliberal, todos los recortes que hay en el funcionamiento del Estado, es al gasto social. Todos los impuestos que se colocan, es en función de los más ricos. Entonces, las protestas de la gente, en últimas, atacan es el corazón del proyecto capitalista neoliberal. Y la desgracia está en que esas calificadoras de riesgo, siguen insistiendo y apretando, no el cinturón, sino el cuello. Fitch, que es una de ellas, hace una semana, dos semanas, dijo que había que apretar más el régimen fiscal. ¿Eso qué quiere decir? Apretar más las clases populares, a los más ricos no los van apretar.


Entonces, la protesta social está es contra todo ese incumplimiento y el modelo neoliberal. ¿Cómo ligar eso a la paz? Es por una vía. En Colombia, hay una consigna, que dice “paz son cambios, paz son transformaciones”. Entonces esa es la apuesta. Que esas luchas y los procesos de paz se unen en la consigna de que la paz son cambios. En esa dirección hay que trabajar.


10. Ustedes han planteado la idea de un diálogo nacional para superar el conflicto social y armado. ¿Cómo creen que podría avanzarse en este sentido en medio de la actual coyuntura? ¿Qué pasos concretos podrían darse en este sentido?


Pues ese es el punto uno de la agenda: promover un gran diálogo nacional, de todos, de todas las clases. Que de ahí salgan unos cambios básicos urgentes. Que el Estado asuma responsabilidad para hacer esos cambios básicos urgentes. Que en ese proceso de diagnóstico de la realidad nacional y de proyectar unas transformaciones básicas, también quede un acumulado organizativo que no se disuelva y que siga exigiéndole al régimen el cumplimiento de los pactos a que se han llegado en la Habana y los que lleguemos acá. Esos son los objetivos que buscamos.


11. Por último, ¿cómo podría contagiarse con este anhelo de paz transformadora del que ustedes hablan a esa inmensa masa de colombianos que permanecen apáticos o que sienten que la paz no les compete, y convertir ese anhelo en movilización social? ¿Cómo llegar a la juventud marginada en los barrios populares, a las dueñas de casa en los grandes centros urbanos, a la población LGBTI que sufre una violencia desgarradora en las zonas excluidas y a un largo etcétera que a lo mejor no ven la paz como un asunto de ellos?


Pues ese es uno de los retos más grandes que tenemos en la izquierda, porque el plebiscito de octubre pasado demostró que a dos tercios de los colombianos no les importa ese tipo de consultas y participación electoral. Esos dos tercios, ese 66% que no vota y que no le interesa, que es indiferente, no ocurre por generación espontánea. Eso es producto del sistema. La gente no cree en la corrupción, la gente no cree en los políticos, en los partidos, en los poderes del Estado. Entonces, es una crisis de la democracia. ¿Cómo se sale de las crisis de la democracia? Con participación, creando democracia directa, democracia participativa... ya que el descrédito de la democracia representativa es tan grande, el problema no es sólo repararla, es crear otras expresiones de democracia. Y el punto uno de la agenda nuestra, que es participación, apunta a eso, a integrar a los sectores organizados para desde ahí, poder incidir y atraer a los sectores apáticos e indiferentes. Es una gran meta, es difícil, pero pensamos que es lograble en la medida que avance este proceso de paz.

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La guerra en Colombia continúa, pese a los esfuerzos de paz con el ELN

El Ejército intensifica sus operativos en respuesta a los atentados de la segunda guerrilla del país mientras continúa la mesa de negociaciones

 

“Hemos dado un golpe estratégico. Estamos en la ofensiva”. Son las palabras de Luis Carlos Villegas, ministro de Defensa de Colombia, tras el operativo militar que el pasado fin de semana acabó con la vida de 10 combatientes del ELN, la segunda guerrilla del país. La explicación se acompañó con el vídeo de la mirilla de una aeronave apuntando a un frondoso bosque cerca de la frontera con Venezuela. Imágenes y declaraciones de la otra guerra de Colombia, la que aun impide que la paz sea una realidad.

Esta operación del Ejército de Colombia, denominada Corsario 3, se desarrolló pocos días antes de que el Gobierno y el ELN celebraran este jueves que llevan 45 días sentados en una mesa de negociaciones en Ecuador en busca de la paz. Tras más de un mes de diálogo, ambas partes han pactado "proteger a las personas no combatientes y a la población civil de los efectos del conflicto armado mediante acciones o acuerdos de carácter humanitario". Además de un programa piloto de desminado humanitario. "Estamos consiguiendo resultados medibles", ha asegurado Juan Camilo Restrepo, jefe de la delegación del Gobierno. "Hay que recordar que el proceso con las FARC duró casi cinco años".

El ELN ha retomado protagonismo en el conflicto de Colombia a falta del otro enemigo, la guerrilla de las FARC concentrada en las zonas veredales y en pleno proceso de desarme. El Ejército ha virado su estrategia militar hacia una insurgencia de unos 2.000 combatientes. Y la opinión pública ha recordado que son capaces de operar también en las ciudades, no solo en las zonas más aisladas del país. La bomba en el centro de Bogotá que acabó con la vida de un policía el pasado febrero fue la demostración. "Vamos a ver más bombardeos y más petardos", dice Carlos Velandia, exdirigente del ELN, ahora gestor de paz en las conversaciones entre el Gobierno y la guerrilla. "Son las reglas del juego: diálogo en mitad de la confrontación".

Aunque parezca una paradoja, esta misma lógica beligerante marcó los primeros años del proceso con las FARC. “El único camino es el cese al fuego”, dice Velandia. El mismo mensaje ha enviado Restrepo la mañana del jueves: "Es un tema que trataremos a partir del 3 de mayo, en el próximo ciclo de negociaciones. Queremos llegar más rápido que las FARC, pero es un punto de llegada no de salida". En el anterior proceso de paz, se alcanzó este acuerdo al final de casi cuatro años de conversaciones. Antes, la guerrilla decretó, de manera unilateral, el final de las hostilidades que forzaron a la otra parte a reaccionar. “El ELN no está en esa disposición”, asegura Velandia, “pero no tienen otra alternativa”.

El experto apunta al final de los secuestros como la primera medida para desescalar el conflicto. “Acumulan odios sociales si siguen con esta práctica”, explica, “quitan oxígeno a la mesa de negociaciones”. Si tomaran esta decisión, según el analista, el Gobierno podría responder acercando presos o mejorando sus pésimas condiciones de vida en las cárceles de Colombia. La llegada de Carlos Antonio Lozada y Pastor Alape, dirigentes de las FARC a Ecuador, adelanta esta dirección. "Esperamos tener conversaciones fructíferas", ha dicho Pablo Beltrán, jefe de la delegación del ELN.

En lo que va de 2017, la segunda guerrilla de Colombia ha realizado menos de 50 acciones, por debajo de las 60 del año anterior, según información de la Fundación Paz y Reconciliación. “No han desatado una ofensiva, pero sí han conseguido mayor visibilidad”, asegura Ariel Ávila, politólogo y analista de esta institución. Velandia suena más pesimista al otro lado del teléfono. “Aquí hay una guerra de aniquilamiento, no hay miramientos con el enemigo”, dice. “Cada golpe es difícil de resistir por una fuerza irregular que tiene delante a un Estado con el potencial de mover 500.000 unidades”.

En este último bombardeo, entre los fallecidos, el Ejército mató a un comandante que lideraba las acciones en parte del Norte de Santander. “No es tan fácil volver a formar a un alto mando, el descalabro es de orden estratégico”, opina Velandia. En esta zona de Colombia, se concentran la mayor parte de la fuerza del ELN y se cree que su máxima autoridad, el COCE, se resguarda en esta región por la seguridad que otorga la frontera con Venezuela. Por estas razones, Ávila no considera que sean ataques tan importantes como los que los militares han asestado a esta guerrilla en el sur del Tolima, otra de las áreas tradicionales de los helenos, de donde ya casi están desaparecidos. "Se pueden recomponer más fácilmente".

Las consecuencias inmediatas vuelven a afectar a los más débiles: a los ciudadanos de estas regiones, las más pobres de Colombia. En el Chocó, en la costa del Pacífico, donde las FARC mandaban, el ELN ya ha comenzado a ocupar territorios y la población ha vuelto a su condición de desplazados. En la frontera con Venezuela, en la región que se conoce como Catatumbo, como en la vecina Arauca, la única forma de Estado sigue encerrada en trincheras.

“La mesa de negociaciones es como un avión, está con los tanques llenos de combustible, en la pista, pero aún no despega. Hay que acabar con esta estrategia de guerra”, concluye Velandia.

Bogotá 6 ABR 2017 - 15:22 COT

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"El proceso que está por abrirse con el ELN no puede ser exprés, de paz barata"

Carlos Alberto Ruiz Socha es asesor jurídico de la delegación de paz del ELN con autorización del Gobierno colombiano y de Noruega, uno de los países garantes. En 1998 y 2000 participó en los encuentros llevados a cabo en Maguncia (Alemania) y Ginebra (Suiza) entre esta guerrilla, el Gobierno y representantes de la sociedad civil para explorar vías de solución al conflicto armado.


Antes de poner rumbo a Quito, donde este martes se instalará la mesa de conversaciones entre el ELN y el Gobierno de Santos tras la liberación del excongresista Odín Sánchez y el indulto a dos presos, el abogado Carlos Alberto Ruiz Socha participó en Bilbo en una conferencia sobre la construcción de la paz. En entrevista con GARA, el asesor jurídico de la guerrilla –autorizado por el Gobierno colombiano y apoyado por Noruega, uno de los países garantes– remarca la importancia de abordar las causas del conflicto, porque «no se trata solo de hablar del tránsito de la guerrilla a la legalidad con garantías y seguridad jurídica, sino de acordar una mínima agenda de lo que llamaríamos la deuda social con los sectores más pobres». Ruiz Socha también ejerció de asesor de las FARC-EP en La Habana.


Las reuniones mantenidas a principios de enero en Quito lograron destrabar el proceso y fijar una nueva fecha para la instalación de la mesa de conversaciones, en suspenso desde el 27 de octubre. ¿Qué ambiente se vivió durante esas jornadas?


Hubo un ambiente positivo, de cordialidad, de respeto por la diferencia y de voluntad por ambas partes de llegar a un acuerdo que destrabara la situación. Era la primera vez que el jefe de la delegación del Gobierno, Juan Camilo Restrepo, se veía con la del ELN. Hubo un talante de diálogo y de ánimo constructivo. El ELN claramente flexibilizó su posición renunciando a postular a los dos comandantes que había propuesto inicialmente y proponiendo, en su lugar, a dos presos lisiados de guerra que caben dentro de la categoría de «delito político» que el Gobierno pedía. También apartó temporalmente la discusión sobre el derecho humanitario. No polemizó y facilitó la fase pública.


Usted también ha ejercido de asesor jurídico de la delegación de paz de las FARC-EP en La Habana. ¿Qué diferencias y similitudes ve entre ambas mesas?


Ambas insurgencias han manifestado una voluntad de superar el conflicto armado por la vía dialogada, señalando la necesidad de abordar sus causas políticas, económicas y sociales, y a sabiendas de que un conflicto tan profundo no se supera de la noche a la mañana. No se trata únicamente de hablar del tránsito de la guerrilla a la legalidad con garantías y con seguridad jurídica, sino de acordar una mínima agenda de lo que llamaríamos la ‘deuda social’ con los sectores más pobres. Eso quedó plasmado en la Agenda de 2012 entre el Gobierno y las FARC y aunque, tras la renegociación por la victoria del «No», hubo muchos recortes a las aspiraciones que se habían formulado, hay un conjunto de compromisos que el Estado debe cumplir. En ese sentido, el ELN considera prioritario hablar de lo que está pasando con los sectores sociales que sufren las consecuencias de un modelo económico y social excluyente. Ambas insurgencias están motivadas por esa idea de transformación social. Las diferencias están impuestas por los tiempos y algunas concepciones. Obviamente, el modelo de diálogo con las FARC no contaba con la sociedad civil como actor protagónico. En el caso del ELN, los diálogos contarán no solo con las dos partes contendientes sino que en la agenda está estipulado que habrá un papel protagónico de las organizaciones sociales. Esa es una primera diferencia, porque en La Habana no estaba concebido así. El propósito de la Agenda con el ELN es ir consensuando una serie de medidas que vayan generando un nuevo clima de entendimiento, porque el ELN ha expresado que solo bajo nuevas circunstancias hablará del tema de las armas. Dicho esto, destacaría que ambos procesos son complementarios. El país tiene que interesarse y luchar por la implementación de lo acordado en La Habana y por articular los diagnósticos y propuestas que surjan de la mesa con el ELN.


La participación de la sociedad es uno de los ejes del diálogo de Quito. Sin embargo, el plebiscito del 2 de octubre registró un récord histórico de abstención, situándose en el 62%. ¿Cómo se pretende activar a una sociedad cuando menos apática?


Sin lugar a dudas, hay una inmensa cantidad de personas que se sienten apáticas e indiferentes. Lo han sido frente a la guerra y existe el riesgo de que lo sean frente a la paz. Es cierto que la abstención puede ser reflejo de esa apatía, pero también de un cansancio que no necesariamente es apatía. Se sienten defraudados por la clase política, por sus rutinas y mecanismos. Existe una cultura que ha banalizado y menospreciado el dolor del conflicto. A una parte de la población no le interesa qué camino se va a tomar, ni en la guerra ni en la paz. Esa apatía generalizada no será vencida de la noche a la mañana, pero puede que en la medida en que los sectores organizados convoquen a otros sectores arrinconados por la cultura de la indolencia y por el analfabetismo político se sientan interpelados y, paulatinamente, participen.


En 2018 habrá elecciones presidenciales en Colombia, los procesos de cambio en los países de la región no atraviesan por su mejor momento, la Casa Blanca ha afirmado que revisará el acuerdo con las FARC... ¿Cómo se vive desde dentro esta complicada coyuntura?


El ELN ha valorado esas dificultades, pero la peor apuesta sería cerrar toda posibilidad porque el entorno es negativo. Aunque es arriesgado lo que se abre, hay mucha fuerza y esperanza por parte de los sectores organizados y también de gobiernos y corrientes progresistas de la región que se identifican con el proceso. Se van a debatir temas difíciles pero, si hay voluntad, serán abordados con rigor para buscar un entendimiento básico, no un cambio radical. Lo que no puede ser, y en eso he sido crítico respecto al proceso de La Habana, es una paz barata que se limita a un proceso de resolución del conflicto armado, en el caso de las FARC parcialmente, porque la extrema derecha sigue atentando contra los movimientos populares. En lo que llevamos de año, han asesinado a ocho líderes sociales. En 2016, fueron 117. Estamos ante una campaña de exterminio.


No percibo una paz positiva en el sentido de que aún no se han producido transformaciones sociales creíbles y fehacientes. No ha supuesto una redistribución básica; en Colombia los sectores pudientes no han sacrificado en lo más mínimo sus expectativas de negocio –más bien han aumentado–. Aun así, es una paz por la que debemos trabajar. Así como el proceso con las FARC duró casi cinco años, el que está por abrirse con el ELN no puede ser un proceso exprés, de paz barata. Debe ser lo más acelerado posible; no se trata de cuánto tiempo dure, sino de que refleje una voluntad real de cambio, y no de engaño.


El Gobierno de Santos es consciente de que puede avanzar mucho pero que, seguramente, quedará una parte pendiente. El ELN tiene una visión a medio y largo plazo y es consciente de que no se negocia con un Gobierno sino con el establishment. No es el mejor momento por los factores internacionales, pero es el que ha tocado.


El ELN ha expresado en reiteradas ocasiones su disposición a dialogar con Álvaro Uribe.


El propio Santos ha invitado al Centro Democrático a ser parte de la delegación gubernamental y el ELN acepta que haya un representante de Álvaro Uribe. Es una fórmula que ya ha ensayado. Personalmente estuve en los diálogos celebrados en Maguncia en 1998, y dos años más tarde en Ginebra, entre el ELN y la sociedad civil. ¿Quiénes estaban ahí? Entre otros, el empresario Sabas Pretelt de la Vega –ministro de Interior de Uribe–. Allí se planteó que el diálogo debía ser entre todo el arco de la sociedad civil y que dentro de ella están empresarios, ganaderos, latifundistas con concepciones de extrema derecha, sindicalistas y defensores de derechos humanos con propuestas de transformación social, porque si realmente se quiere llegar a un consenso sobre los cambios básicos que requiere el país, hay que dialogar con quienes detentan el poder, sea Santos, Uribe, Vargas Lleras... para saber cuáles son sus expectativas y qué están dispuestos a ceder. Esto agrega complejidad al proceso pero también nitidez. La esperanza es que cedan en algo, porque puedes firmar un acuerdo como en La Habana, pero si los poderes fácticos no están dispuestos a ceder en algo, va a ser muy difícil y van a impedir que Santos cumpla. Y si no se abordan los problemas básicos, a la vuelta de diez años tendremos otras expresiones de resistencia más o menos organizadas.


Con la experiencia acumulada a lo largo de casi dos décadas, ¿qué expectativas tiene frente a este nuevo proceso?


Dignificar la política no significa un trato cordial entre las partes contrarias, sino atajar la corrupción o la muerte por hambre de niños. No es decente que se esté asesinando por pensar distinto, por organizar a las comunidades o que estemos haciendo un recuento de niños muertos de hambre: 100 en la Guajira, 70 en el Putumayo y otros tantos en el Chocó, y que nada pase mientras los recursos se pierden en las redes de la corrupción. Debe haber demostraciones de que efectivamente existe un interés por solucionar los problemas básicos de la población más empobrecida. Se trata de que los sectores mayoritarios que han estado excluidos de los beneficios sociales y económicos tengan la posibilidad de plantear sus diagnósticos y que vean cómo sus derechos empiezan a ser respetados gradualmente. Deben de tener la certeza de que ahora sí se les está atendiendo en lo más básico. Eso significaría que estamos en otra dimensión.

Fuente: Gara

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ELN: Cinco países europeos acompañarán diálogos de paz

Alemania, Suiza, Suecia, Holanda e Italia acompañarán la mesa de negociaciones entre el Ejército de Liberación Nacional y el Gobierno de Colombia.

El jefe del equipo negociador del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en los diálogos de paz con el Gobierno colombiano, Israel Ramírez (alias “Pablo Beltrán”), informó este viernes que además de los seis países que fungen como garantes en las negociaciones que se desarrollan en Quito, también habrá cinco naciones europeas acompañantes.

En una entrevista realizada a un canal televisivo de Colombia desde la capital ecuatoriana, Beltrán aseguró que luego de que se efectuara la instalación de la mesa de diálogo, el pasado 7 de febrero, los acuerdos han ido avanzado de manera positiva.

El líder guerrillero destacó que el grupo está poniendo sobre la mesa algunas reglas del juego, y añadió que se están tomando unas primeras decisiones que se firmarían con respecto a la constitución de un segundo grupo con la presencia de la comunidad internacional.

Beltrán agregó que aparte de los seis países que son garantes ya establecidos (Venezuela, Ecuador, Cuba, Chile, Noruega y Brasil), se está constituyendo en la actualidad un segundo grupo con cinco países que integran el continente europeo (Alemania, Suiza, Suecia, Holanda e Italia), y que serán acompañantes.

El jefe negociador del ELN destacó las labores de apoyo de Alemania, en cuanto a la cooperación internacional con el gobierno de Colombia, y que ahora, también lo está haciendo en esta nueva mesa.

La apertura de la mesa negociadora entre el Gobierno colombiano y el ELN puso fin a un proceso de más de tres años de contactos exploratorios que esperaban culminar con el inicio de los diálogos el 27 de octubre del pasado año.

Sin embargo, esa fecha se aplazó hasta que no fuera liberado el excongresista Odín Sánchez, hecho que ocurrió el pasado 2 de febrero.

Con la liberación de Sánchez por parte de la guerrilla, el Gobierno indultó a dos integrantes del grupo armado identificados como Nixon Cobos y Leivis Valero, como un pacto entre las partes.

 

Por: TeleSur | Sábado, 11/02/2017 07:17 AM

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Mesa pública de diálogo entre Colombia y ELN comenzará el 7 de febrero

Las delegaciones del Gobierno colombiano y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) anunciaron este miércoles que se acordó iniciar la fase pública de las negociaciones de paz el próximo 7 de febrero.


En un comunicado conjunto leído en un acto en la cancillería de Ecuador, en la capital Quito, se indicó que el 2 de febrero el ELN liberará a Odín Sánchez Montes de Oca, una de las exigencias del Gobierno colombiano para iniciar la fase pública. Además, ese mismo día se harán efectivos los indultos a dos miembros del grupo insurgente. El texto detalla que ambas acciones serán acompañadas por comisiones humanitarias.


“Los protocolos de liberación ya fueron acordados y para su desarrollo se ha solicitado la participación al Comité Internacional de la cruz Roja”, indica el comunicado.


Asimismo, los gestores de paz se habilitarán “de acuerdo a la fecha y los protocolos establecidos”.


Hoy es con alegría que acogemos el acuerdo humanitario para dar inicio a fase pública de negociaciones entre el gobierno de Colombia y el ELN”, expresó el canciller de Ecuador, Guillaume Long, quien fue el primero en hablar durante el acto realizado en Quito.


Long reiteró el compromiso de su gobierno, del presidente Rafael Correa y de todo el pueblo ecuatoriano “para seguir acompañando esta causa, la causa de la paz, desde Quito volvemos a afirmar que la paz de Colombia es la paz de Ecuador, es la paz de nuestra región”.


El jefe de la delegación del ELN, Pablo Beltrán, dijo esperar que “este acuerdo sea útil para Colombia. Para hacer del continente una zona de paz, y para que los pueblos hermanos como Ecuador dejen de recibir las consecuencias de la guerra”. Además, ratificó que el acuerdo “pertenece a los sectores populares y democráticos de Colombia”.


Beltrán precisó que la fase pública del diálogo iniciará el próximo 7 de febrero “bajo el auspicio del Gobierno ecuatoriano, el presidente Correa y todos los señores garantes”.

 

18 enero 2017|
(Tomado de Telesur)

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Jueves, 29 Diciembre 2016 09:01

Kerry criticó el expansionismo israelí

Kerry criticó el expansionismo israelí

En Washington, el veterano ex senador ofreció su visión en momentos de reciente tensión entre Estados Unidos e Israel, tras un voto el viernes en la ONU de condena a los asentamientos israelíes.

Kerry acusó a Israel de “ocupación perpetua” en Palestina.


El secretario de Estado, John Kerry, defendió nuevamente ayer la solución de dos Estados como “la única vía” para una paz duradera entre israelíes y palestinos, en un discurso que Tel Aviv denunció como “sesgado” en su contra.


En una extensa alocución en Washington, el veterano ex senador y jefe de la diplomacia del presidente Barack Obama ofreció su visión sobre el conflicto en Oriente Medio, en momentos de reciente tensión entre Estados Unidos e Israel tras un voto el viernes en la ONU de condena a los asentamientos israelíes.


Kerry advirtió que una salida con la creación de un Estado israelí y otro palestino está en “grave peligro”, denunciando que elementos de “extrema derecha” del gobierno israelí están llevando a ese país hacia una “ocupación perpetua” de tierras palestinas y a un solo Estado.
Pocos minutos después, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu rechazó los dichos de Kerry y calificó su discurso como “sesgado contra Israel”. “Durante más de una hora, Kerry abordó obsesivamente el tema de las colonias y apenas tocó la raíz del conflicto, la oposición palestina a un Estado judío en cualquier tipo de fronteras”, sostuvo.


En anticipo al discurso de Kerry, Netanyahu había pedido aplazar el examen de nuevos permisos de construcción en Jerusalén Este, ocupada y anexionada por Israel, para evitar aumentar las tensiones con Estados Unidos. Pero paralelamente, un comité israelí aprobó la construcción de un edificio de cuatro plantas para colonos en el centro del barrio palestino de Silwan, de Jerusalén Este, informó una ONG local. Según Kerry, los colonos están decidiendo el futuro de Israel, poniendo en riesgo la paz. “Su intención establecida es clara: creen en un solo Estado, un gran Israel”, denunció el jefe de la diplomacia estadounidense.


La adopción de una resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU de condena a la construcción de colonias israelíes, que Estados Unidos no vetó, por primera vez desde 1979, buscaba “preservar la solución de dos Estados”, explicó Kerry. Pero “si la opción es un solo Estado, Israel puede ser judío o democrático –no puede ser ambos–, y nunca podrá estar realmente en paz”, apuntó el diplomático. “¿Cómo puede Israel conciliar su ocupación permanente con sus ideales democráticos?”, se preguntó Kerry. “Nadie que piense en serio sobre la paz puede ignorar la realidad de la amenaza que los asentamientos presentan para la paz”, añadió.


Según el alto funcionario, el Estado de Israel y la futura Palestina deben establecerse sobre la base a las fronteras de 1967 con ajustes territoriales acordados, con derechos completos para sus ciudadanos y con Jerusalén como capital de ambos, una solución al problema de los refugiados, el fin de la ocupación y la garantía de las necesidades de seguridad israelíes, con un Estado palestino desmilitarizado y el fin de todas las reclamaciones de ambas partes.


En los estertores del gobierno de Obama, Kerry parecía querer dejar clara su postura sobre un proceso de paz entre israelíes y palestinos que frecuentemente abordó, pero que actualmente se encuentra congelado.


Además de soportar la respuesta airada de Israel, Kerry debe defender una política que el futuro presidente estadounidense Donald Trump no parece dispuesto a continuar. El empresario devenido en político designó recientemente como embajador en Israel a David Friedman, quien ya dijo que pretende mudar la embajada estadounidense a “la capital eterna de Israel, Jerusalén”, un gesto que podría acabar con los esfuerzos estadounidenses por la paz.


Poco antes del discurso de Kerry, Trump expresó en Twitter su apoyo al Estado hebreo, según él, víctima de un “trato irrespetuoso” por la administración de Barack Obama. Los israelíes “estaban acostumbrados a tener un gran amigo en Estados Unidos, pero ya no. El principio del fin fue el horrible acuerdo con Irán (sobre la política nuclear), y ahora esto (la ONU). Mantente fuerte, Israel. El 20 de enero se aproxima rápidamente”, apuntó Trump. Netanyahu devolvió el gesto en su cuenta de Facebook: “Presidente electo Trump... ¡Gracias por tu cálida amistad y tu apoyo incondicional a Israel!”.


Poco después de difundida la alocución de Kerry, el secretario general de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Saeb Erekat, declaró que el presidente palestino, Mahmud Abbas, está dispuesto a volver a la mesa de negociación con Israel, pero manteniendo sus condiciones previas. Mahmud Abbas volverá a negociar con un calendario fijado y en base de la ley internacional y de las decisiones relevantes, incluida la última resolución 2334 del Consejo de Seguridad de la ONU si Israel para toda la actividad en los asentamientos, incluido en Jerusalén Este, e implementa los acuerdos firmados previamente, afirmó Erekat.


“Abbas ha escuchado con gran interés el discurso del secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, en el que éste subrayó su compromiso con una paz justa como opción estratégica”, señaló Erekat. El presidente palestino está convencido de la posibilidad de alcanzar “una solución justa, completa y duradera en base a la iniciativa de paz árabe (...) si se garantiza el fin completo de la ocupación y el establecimiento del Estado independiente de Palestina en las fronteras de 1967, con su capital en Jerusalén Este, viviendo en paz y seguridad al lado de Israel”, añadió. También pide que se garantice “una solución a la cuestión de los refugiados y los prisioneros” basada en el derecho internacional y las resoluciones relevantes.


Además, Abbas continuará colaborando estrechamente con Francia para garantizar el éxito de la conferencia internacional que se celebrará en París a mediados de enero para tratar sobre la paz en la región.


En tanto, el movimiento islamista Hamás consideró que el discurso de Kerry, sobre el conflicto entre palestinos e israelíes “no contiene nada nuevo” y “no altera en nada la política” de su país.

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"Un pacto de paz no se puede limitar a la sola negociación entre la insurgencia y el gobierno de turno"

Entrevista concedida a Rebelión por Bernardo Téllez y Aureliano Carbonell, miembros de la Delegación de dialogo del ELN

-1. Hay expectativa por el inicio oficial de las negociaciones en Quito... ¿cuál es la situación actual tras la cancelación por parte del gobierno de la reunión inicial del 27 de Octubre?

-BT: El Ejército de Liberación Nacional, mantiene una firme convicción de paz. La dificultad actual de la Mesa está en el tema de los indultos pactados. Aún con las restricciones que la legislación colombiana le ha hecho al Delito político y sus conexos y especialmente a la luz del DIH, son indultables las acciones que estamos planteando en la Mesa. El gobierno se niega a considerar estos casos dándole una estrecha interpretación al delito político y a sus códigos y haciendo abstracción de que estamos emprendiendo un proceso de paz. El conflicto armado y social es complejo. Requiere de voluntad política de las partes para encontrar caminos de paz. Esperamos que ambas partes reflexionemos y le encontremos salidas a la situación actual.


-2. Uno de los grandes problemas que hubo en la negociación de las FARC-EP fue la escasez de canales de comunicación con los movimientos populares y la sociedad en general, aparte del secretismo de las negociaciones y la falta de una pedagogía de paz real... ¿cómo enfrentarán ustedes esta dificultad y cómo creen que podría ser posible aumentar la participación popular y la información de la sociedad sobre el proceso?

-AC: La oligarquía colombiana nunca ha estado ni estará interesada en la participación de la sociedad y en especial de la participación de los que siempre han estado excluidos de las decisiones políticas y económicas importantes para el país y los colombianos. Esa participación hay que conquistarla. Habrá que arrebatarla. Pero la conquistan principalmente las masas, la gente, el movimiento popular y democrático, la sociedad misma, mediante la fuerza de la opinión, de la movilización, de la unidad, de sus sueños y esperanzas. Claro está que quienes estamos en la Mesa, también tendremos que forcejear y pelearla. Pero teniendo claro dónde está la fuerza principal. El haber logrado en la agenda, incluir el punto de participación, será de gran ayuda para la mayor conexión del proceso con la sociedad y para no dejarlo preso de la secretividad. Pero eso habrá que lucharlo en la Mesa y en especial por parte de la misma sociedad.

-3. Otro de los graves problemas que se enfrentó fue la negociación en medio de las hostilidades... ¿tienen ustedes una propuesta o es viable que el gobierno acepte un cese al fuego con el ELN al iniciar las negociaciones?

-BT: Hemos planteado insistentemente, desde el inicio de los diálogos exploratorios, la necesidad de adelantar las conversaciones en medio de un cese bilateral de fuegos. Para ello hemos planteado que con las acciones y dinámicas humanitarias bilaterales que se trabajaran desde el principio de la Mesa pública, podamos ir construyendo un clima que favorezcan un ambiente de paz, en donde se busque alivio al sufrimiento, pero no solo al de una parte si no al de todas las partes afectadas por el conflicto social y armado. Es necesario recordar y enfatizar que ha sido el gobierno el que siempre ha insistido en negociar en medio de la confrontación armada. Esperamos que las dinámicas y acciones humanitarias bilaterales logren consolidar la posibilidad de acordar un cese bilateral del fuego.

-4. Para nadie es un secreto que está arreciando la violencia en contra de dirigentes populares en Colombia. ¿Qué evaluación hacen ustedes del panorama y cuáles son las garantías que exigirán al gobierno para proteger a los dirigentes y representantes que respalden su esfuerzo por el diálogo?

-AC: Si. Efectivamente. Es paradójico. Estamos en un proceso de paz, se acaban de firmar unos acuerdos entre el gobierno y las FARC, se está trabajando por la instalación de la Mesa con el ELN y la palabra paz anda en los grandes medios de comunicación. Pero precisamente en ese contexto está arreciando la guerra sucia y la actividad paramilitar, preanunciándose una nueva oleada de terrorismo de estado y de exterminio. Le doy estos datos que entregó recientemente la cumbre de paz realizada entre el 7 y el 10 de Diciembre. Este año se han presentado noventa (90) homicidios en contra de defensores de Derechos Humanos y dirigentes sociales. Veintisiete más que el año anterior. Se presume que 71 de ellos fueron causados por paramilitares y 7 por Ejército y policía. La cumbre también registra 302 amenazas individuales o colectivas y 46 atentados este 2016. En el día de ayer, los medios de comunicación informaron de amenazas contra el arzobispo de Cali, monseñor Jesús Monsalve, a través de un panfleto que fue arrojado en la casa de uno de los obispos auxiliares de la ciudad y que dice: "muerte a FARC, Muerte a Santos, muerte a clérigos comunistas".
Todo esto expresa con claridad el carácter tradicionalmente violento y mafioso que ha caracterizado las elites dominantes en Colombia e indica las particularidades que explican por qué en Colombia se ha mantenido la Insurgencia.
Estas elites o su sector dominante, se niegan a sacar el ejercicio de la violencia (institucional y extra-institucional), y el terror mismo, en su actuación frente a las luchas y las esperanzas de las mayorías que en Colombia buscamos transitar hacia otro momento político y hacia un país de mayor justicia y equidad social.


Para presionar hacia otra situación y tener la fuerza para hacerlo, tenemos que convocarnos todas las fuerzas populares, los sectores democráticos, todos los patriotas, a una gran confluencia, a fortalecer lo que nos une y a conformar un gran bloque de pueblo y nación que bloquee la histórica violencia de los de arriba y que empuje a Colombia en otra dirección. También en esta dirección será valiosa la solidaridad y el respaldo internacional.

-5. Se han hecho acusaciones gravísimas, sin entregar mayores datos del quién, cuándo y cómo, en contra del ELN -incluso por parte de dirigentes de izquierda- de atentar en contra de otros militantes de izquierda... ¿son efectivas estas acusaciones?

-BT: Eso no hace parte de nuestra política ni de nuestros criterios. Los grandes medios siempre le han estado haciendo eco a las falsas imputaciones que en contra nuestra, se hacen desde los organismos de inteligencia y otras instituciones del Estado. En el Cauca, es una de las regiones, en las que nos hicieron este tipo de acusaciones. Dijeron que una banda llamada "los monos" y que está responsabilizada del asesinato de varios activistas sociales, estaba en relación con la organización. Ello es totalmente falso. Esa banda trabaja al servicio de la mina "el Ruiz" y asesinó a los dirigentes sociales por que atendiendo a su comunidad, se oponían a la explotación de esa mina en su territorio, por los daños ambientales que ello causa. Son grupos que, al igual que en muchas otras regiones del país, actúan al servicio de las multinacionales mineras y de empresas privadas, sacando de por medio a los dirigentes de las comunidades que se oponen a sus intereses. Eso lo han utilizado en todo el país, por encima de la población que habita en donde están esas riquezas. El interés principal del gobierno nacional y la empresa privada, es facilitar la entrega de las llamadas concesiones mineras a capitales nacionales y extranjeros. En estos días en el departamento de la Guajira han amenazado a una dirigente de la organización de mujeres fuerza Wayuu, (Jakeline Romero) porque se están oponiendo a la desviación del caño Bruno en los territorios donde las multinacionales están explotando el carbón.


Es política de las multinacionales, asesinar y amenazar a quienes sean obstáculo para sus intereses, como si no les fuese suficiente el saqueo que han hecho, son más de 30 años en los que solo han dejado ruina y miseria, hambre, sed y violencia, en la Guajira y a toda Colombia.

6. ¿Qué rol conceden ustedes al movimiento popular y las llamadas organizaciones de la sociedad civil en su propuesta del diálogo nacional?

-AC: Ya lo hemos expresado en respuestas anteriores. En la construcción de un acuerdo de paz ha de ser protagónica la sociedad y en especial los que nunca han tenido voz, ni participación, los excluidos de siempre. Un pacto de paz para que tenga futuro y perspectivas de cambio, no se puede limitar a la sola negociación entre la insurgencia y el gobierno de turno.


-7. ¿Qué rol creen que tienen las mujeres en este proceso de paz?


-BT: Las mujeres han sido una de las mayores víctimas en el conflicto armado colombiano, de las más de seis millones de víctimas, cuatro millones son mujeres, además de eso se suman otras violencias que son propias del modelo capitalista patriarcal, como son la discriminación salarial, el convertirlas en objeto del mercado, la violencia intrafamiliar, los feminicidios, las violaciones de muchos de sus derechos, la explotación y esclavitud sexual, entre otros tantos maltratos machistas a las que son sometidas. Por eso su papel es fundamental en este proceso de paz. Es necesario que las mujeres se empoderen como sujetos políticos relevantes para el futuro de Colombia, ellas como sector social están llamadas a la lucha por enterrar al capitalismo y a construir una sociedad más justa e igualitaria en donde la mujer sea dignificada.


-8. Existe una cierta tendencia a encadenar el proceso de paz al proceso electoral del 2018... ¿Cómo se posicionan ustedes ante esta visión?

-AC: Indudablemente. En los avances o NO hacia un proceso de paz, incidirá de manera importante quien y sobre todo que sectores logren la presidencia. Con los sectores que encabeza el Centro Democrático y que sólo le apuntan a la paz de los sepulcros y a la continuidad de la guerra y el fundamentalismo de la ultraderecha, todo se hará más difícil. Las fuerzas que encabeza Santos están por la continuidad del proceso y quizás por abrir la Mesa con el ELN. Pero ellos no van más allá de lo que podríamos llamar un enfoque de pacificación, en el que las guerrillas dejen las armas y en el que los cambios sean meramente cosméticos. Que algo cambie para que todo siga igual. Si tuviese fuerza una opción de cambios y de construcción de paz, con transformaciones, las condiciones para la solución política mejorarían cualitativamente y Colombia se enrumbaría por otros caminos. Pero eso sólo tendría posibilidades, si se lograse una gran confluencia popular y democrática en la que estuviésemos las principales fuerzas de izquierda, gran parte del movimiento popular y sectores intermedios que pueden acompañar un proyecto de nación, de soberanía y nuevos rumbos.
Pero en cualquiera de las variantes anteriores, lo central para darle continuidad a un proceso de paz y arribar a nuevas situaciones de progreso y futuro, será la fuerza de masas y de nación que logre un movimiento social y de amplio respaldo, por la paz y los cambios. Hacia allá habría que buscar las convergencias y la unidad popular y de nación para que actuase en todos los planos y escenarios.

-9. Para nadie es un secreto las dificultades que ha habido en las relaciones entre las diversas insurgencias colombianas... ¿por qué no se pudo coordinar las negociaciones de paz de ustedes con las FARC-EP e incluso con el EPL? ¿Cuáles serían las circunstancias en las cuáles un entendimiento político en pos de la superación del conflicto armado pudiera ser una realidad?


-BT: Si bien han existido diferencias entre las organizaciones insurgentes, también es cierto que existen caminos comunes, uno de estos caminos comunes es la búsqueda de la paz y la justicia social. Hace algún tiempo desde las FARC y el ELN, veníamos trabajando porque se dieran las dos Mesas y confluyéramos en un solo proceso para trabajar una agenda común de paz, porque ambas Mesas son complementarias en la búsqueda de la solución política al conflicto social y armado, pero el gobierno de Santos no permitió que se instalara la Mesa con el ELN.


Es por eso que el gobierno no cumple con lo pactado el 30 de marzo en Caracas- Venezuela, para evitar la confluencia de las dos Mesas y obligarnos a dialogar por separado, ahora corresponde al movimiento social y a la sociedad colombiana lograr presionar para que se logre un solo proceso que consolide los cimientos de una paz completa.


-10. ¿Alguna última palabra para los lectores de rebelion.org?


-AC: Como estamos terminando este 2016 y llega el nuevo año, desearles logros en el 2017 en la lucha por otro mundo que si es posible. Vienen los años de Trump en la presidencia de los Estados Unidos y quizás una política aún más agresiva del Imperio y de mayor desprecio frente a la destrucción de nuestro propio hábitat. Ya Fidel, como gran visionario y humanista, alertó sobre el grave peligro de la destrucción de la naturaleza para la sobrevivencia de la humanidad. En el continente vendrán nuevas batallas para retomar los senderos que recientemente nos dejaron Chávez y Fidel.

En Brasil y Argentina difícilmente se impondrá una vez más el modelo del pasado, de subordinación a los intereses y a la política imperial, que hoy encabezan Temer y Macri. Vamos marchando hacia un mundo menos unipolar, dada la presencia de China y Rusia y las dificultades de la política y el modelo imperial que encabezan los Estados Unidos.

En Colombia, va un mensaje de aliento para las esperanzas de cambio y un abrazo de hermanos y de lucha, para todos aquellos que desde diversas posiciones, estamos por otro país, por las transformaciones y la paz.

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