Miércoles, 31 Julio 2013 05:27

Sudáfrica: del apartheid a los BRICs

Sudáfrica: del apartheid a los BRICs

En 1964 Nelson Mandela fue capturado, juzgado y condenado a cadena perpetua. El golpe dio la impresión de que el movimiento antiapartheid había sido aplastado definitivamente. Parecía que las fuerzas de seguridad del régimen racista en Sudáfrica podrían hacer frente a cualquier nuevo intento de rebelión. Los inversionistas del Reino Unido, Francia y Estados Unidos incrementaron su presencia en Sudáfrica.

 

Las cosas cambiaron en los años setenta. La resistencia antiapartheid recibió un nuevo impulso con el retiro de Portugal de Angola y Mozambique. Las fuerzas armadas de Sudáfrica y de Zaire (apoyadas por Estados Unidos) trataron de evitar que el izquierdista MPLA tomara el poder en Angola. Sólo la intervención de Cuba evitó la caída de Luanda en manos de los agentes de Estados Unidos y del régimen racista en Pretoria.

 

En lo interno, la desobediencia fue ganando terreno. En 1976 el régimen racista aprobó una ley prohibiendo toda enseñanza que no fuera en inglés y en afrikaans. En Soweto la protesta fue ahogada en sangre, pero su ejemplo condujo a mayores movilizaciones, sabotajes y huelgas. Para principios de la década de los ochenta era evidente que el costo de manejo de los bantustán era ya una carga insoportable. Dotados de una cierta autonomía, los bantustán concentraron a la población negra y funcionaron como centros de reproducción de la fuerza de trabajo, pero la necesidad de mantener altos niveles de vigilancia y control de la población les convirtieron en un estorbo para el desarrollo del capitalismo en Sudáfrica. El sistema de pasaportes internos para la población de “color” se transformó en una hipoteca insoportable.

 


Hasta la década de los sesenta la agricultura y la explotación minera en Sudáfrica necesitaron de una fuerte dotación de mano de obra barata y poco calificada. Pero hacia finales de los años 1970 el impulso a la industria manufacturera fue imponiendo la necesidad de contar con una mano de obra más calificada y un mercado doméstico en expansión. El choque con la política de segregación en los bantustán no podía ser más evidente.

 

El apartheid comenzó a agotar su capacidad de soportar un proceso de acumulación de capital basado en segregación racial. La gran contradicción es que la hiperexplotación basada en el apartheid comenzó a limitar de manera decisiva la expansión del capitalismo sudafricano. La minoría blanca comprendió las señales: era el principio del fin para el apartheid.

 

Entre 1989 y 1993 una complejo proceso de negociaciones abrió la puerta a la transición pacífica a un gobierno de las mayorías. En 1990 el CNA fue legalizado y Nelson Mandela liberado después de 27 años de cautiverio. Las primeras elecciones democráticas en Sudáfrica en 1993 resultaron en la victoria de Mandela.

 


Pero algo fundamental permaneció inalterado en Sudáfrica: la injusta distribución de la propiedad entre la minoría blanca y la mayoría negra. La tierra, las minas, las industrias y el control del sistema bancario y financiero, prácticamente todo quedó en posesión de la minoría blanca (hoy el 87 por ciento de la tierra en Sudáfrica está en manos de blancos). Los beneficiarios de décadas de apartheid conservaron sus activos. El segregación político-electoral desapareció, pero el apartheid económico permaneció intacto. Quizás el éxito de la minoría racista en Pretoria fue lograr separar la rebelión en contra del apartheid de la oposición al capitalismo rapaz.

 

En el interior del CNA las posiciones se polarizaron mientras avanzaban las negociaciones. Chris Hani, el carismático líder del brazo armado del CNA anunciaba una postura más radical en relación a la distribución de la riqueza. Sus discursos fueron alarmando a las potencias occidentales, como queda claro en un cable de la embajada estadounidense en Pretoria y divulgado en abril en el portal de Wikileaks. El contraste con las posiciones entreguistas de Thabo Mbeki no podía ser más claro. Ambos políticos estaban en la recta final para disputarse la herencia de Mandela y el ascenso al poder. Pero Chris Hani fue asesinado el 10 de abril y nunca se sabrá cómo habría sido su influencia sobre Sudáfrica de haber sobrevivido. A la fecha el motivo de su eliminación física es objeto de especulación.

 

En 1999 Mbeki accede a la presidencia de Sudáfrica y bajo su administración no sólo se afianza el régimen de injusta distribución, sino que se consolida el neoliberalismo (en parte con su absurda Nueva alianza para el desarrollo de África). Sus errores en materia de salud pública significaron la muerte de cientos de miles en la epidemia del VIH/Sida. Y por si fuera poco, bajo su mandato se fomentó el mito de los BRICs, una agrupación de cinco ‘países emergentes capaces de transformar la estructura económica mundial’. En realidad, los BRICs constituyen hoy un nuevo vehículo de penetración y saqueo de la base de recursos naturales de África. Con los BRICS estamos de regreso a la Conferencia de Berlín de 1885, cuando las potencias europeas se dividieron el continente para poder explotarlo mejor.

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Sábado, 27 Julio 2013 07:02

La CIA y el control del clima

La CIA y el control del clima

La CIA estadunidense está financiando un estudio sobre geoingeniería (manipulación climática) que durará 21 meses, con un costo inicial de 630 mil dólares. Lo ejecuta la Academia Nacional de Ciencias, con participación de la NASA y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de ese país. (revista Mother Jones 17/7/2013).

 

El interés de la CIA por el clima no es nuevo, pero esta participación es significativa, debido a las implicaciones bélicas que tiene la posibilidad de manipular el clima y a la presión que están ejerciendo los proponentes de la geoingeniería en ese país para avanzar en experimentación de esas técnicas, pese a existir una moratoria en Naciones Unidas contra su aplicación.

 

El proyecto analizará diferentes propuestas de geoingeniería, como manejo de la radiación solar y remoción de dióxido de carbono de la atmósfera; también estudiarán los efectos de la “siembra de nubes” y otras formas de manipular el tiempo atmosférico para provocar lluvia, sequías o controlar huracanes. Según descripción oficial harán una evaluación técnica de los impactos de esas tecnologías, desde el punto de vista ambiental, económico y de seguridad nacional.

 

Estos últimos son los aspectos que preocupan a la CIA, que en documentos anteriores ha calificado el cambio climático y el control del clima como factores de importancia geopolítica estratégica y de seguridad nacional. Pese a ello, los republicanos votaron por desaparecer el departamento de cambio climático de la CIA, lo que según la agencia la motivó a financiar esta iniciativa. Las razones podrían ir mucho más allá, ya que el control del clima es un proyecto militar de larga data en ese país, que realizó experimentos ya durante la guerra de Vietnam, provocando lluvia por meses seguidos para anegar los cultivos y caminos de los vietnamitas. En el mismo sentido, la Fuerza Área estadunidense publicó en 1996 un documento titulado Weather as a Force Multiplier: Owning the Weather in 2025 (El tiempo como multiplicador de la Fuerza: poseyendo el tiempo en 2025), cuyo título refleja claramente sus intenciones.

 

Estos intereses convergen con los de un grupo pequeño pero influyente, de climatólogos y otros científicos de países del Norte, que alegan que la geoingeniería es necesaria porque no se puede reducir rápidamente las emisiones de gases de efecto invernadero (como si sus países no fueran quienes tienen que tomar las medidas principales para ello). O, como declaró David Keith, un conocido promotor de la geoingeniería, porque es un plan “barato y fácil”. (MIT Technology Review, 8/2/2013).

 

Sí, barato y fácil para los que han causado el cambio climático con su sobreconsumo de recursos e industrialización basada en petróleo, porque en lugar de reducir realmente sus emisiones, podrían seguir calentando el planeta y además hacer un jugoso negocio con nuevas tecnologías que manipulen el clima de todos, para bajar o subir la temperatura según convenga a los intereses económicos y bélicos de quienes las controlen.

 


Bajo el término “manejo de la radiación solar”, la meta es disminuir la cantidad de rayos solares que llegan a la Tierra. Por ejemplo, a través de construir enormes nubes volcánica artificiales, inyectándolas con partículas azufradas. Otras propuestas incluyen blanquear las nubes, colocar trillones de espejos en el espacio para reflejar la luz del sol o la más reciente, del mismo David Keith, dispersar ácido sulfúrico desde aviones en la línea ecuatorial para que se mezcle con las nubes. En “remoción de dióxido de carbono” se incluyen otras técnicas, como máquinas o árboles artificiales que absorban carbono de la atmósfera (que por cierto no saben dónde depositarán luego para que permanezca por siempre). La más conocida es la fertilización oceánica: verter nanopartículas de hierro o urea en el mar para provocar florecimientos de plancton, que absorban dióxido de carbono y lo lleven al fondo.

 

Las técnicas de geoingeniería son solamente teóricas salvo alguna, como la fertilización oceánica, de la cual se conocen experimentos legales e ilegales, que mostraron que además de no servir para su propósito –el carbono no permanece en el fondo de mar– los impactos pueden ser enormes, con disrupción de la cadena alimentaria marina, anoxia (falta de oxígeno) en capas marinas, crear algas tóxicas, etcétera.

 

La geoingeniería, para tener impacto en el clima global, tendría que aplicarse a mega escala, disrumpiendo un ecosistema global poco conocido, altamente dinámico y en interacción con toda la vida en el planeta. No existe por tanto una etapa experimental. Lo que se haga en pequeña escala no mostrará la acción sobre el clima global, aunque podría tener impactos negativos graves en la zona o en la región. Y si se hace a gran escala, no es experimental, es despliegue y es irreversible.

 

Por ejemplo, las nubes volcánicas artificiales no se pueden retirar, hasta que las partículas caigan a la tierra, lo cual es tóxico. Esta técnica empeoraría además el agujero en la capa de ozono y la acidificación de los mares, dos problemas globales muy graves. Si realmente lograran disminuir la cantidad de luz solar que llega al Norte, producirían sequía extrema en África y disrupción de los monzones en Asia, colocando en peligro las fuentes alimentarias de 2 mil millones de personas.

 

Imaginen si la CIA pudiera decidir sobre el termostato global. La geoingeniería es tan riesgosa, tanto por sus efectos climáticos como por su potencial uso hostil contra otros países, que lo único sensato es prohibir internacionalmente su uso.

 


Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

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Viernes, 26 Julio 2013 19:33

10 claves del caso Snowden

10 claves del caso Snowden

"Guerra es Paz, Libertad es Esclavitud, Ignorancia es Fuerza"

George Orwell, 1984.

 

Desde hace más de un mes Snowden ha ocupado los primeros lugares de la agenda mediática global, generando debates que van desde la preocupación por la vigilancia y el control orwelliano estadounidense sobre todos nosotros, pasando por la digna respuesta de los países que integran el ALBA y el MERCOSUR ante las agresiones en contra de Evo Morales, hasta llegar a las propuestas de matrimonio de una atractiva ex espía rusa. ¿Cuáles son los principales aspectos que hay que considerar sobre este caso?

 

1. Snowden no es el primero que destapa este tipo de ollas (que en el fondo todos conocen), él viene a ser una especie de D'Artagnan, para convertirse en el cuarto miembro de un grupo de ciudadanos que han denunciado los excesos del imperio norteamericano desde sus propias entrañas, conformado por: 1) Philip Agee, ex agente de la CIA quien después de su retiro en 1968 cuestionó duramente a esta agencia, le anularon su pasaporte, fue perseguido por todo el mundo, en especial por Bush padre, y terminó radicándose en Cuba hasta el final de sus días; 2) Bradley Manning, ex militar estadounidense detenido en condiciones violatorias a sus DDHH desde 2010, por denunciar las masacres llevadas a cabo por EEUU en Irak y Afganistán; y más recientemente, 3) el australiano Julian Assange, el único de este cuarteto que no es estadounidense, quien ya tiene casi un año asilado en la embajada de Ecuador en Londres, por su trabajo en WikiLeaks.

 

2. El 6 de junio el periódico británico The Guardian publicó que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA por sus siglas en inglés) tenía acceso a registros telefónicos y de internet de millones de usuarios de la operadora de telefonía Verizon en EEUU, para justificarse la Casa Blanca defiende la necesidad de registrar las llamadas telefónicas de sus conciudadanos. Al día siguiente, los diarios The Guardian y The Washington Post revelan información clasificada sobre dos programas de espionaje masivo que ejecuta el gobierno estadounidense: el primero (PRISM) le permite a la NSA y al FBI acceder a los servidores de Microsoft, Google, Apple, PalTalk, AOL, YouTube, Skype, Yahoo y Facebook de manera ilimitada y obtener así información personal de sus usuarios, monitorear correos electrónicos y el tráfico de internet; el segundo, es una herramienta que les permite rastrear y registrar datos (Boundless Informant) de llamadas en EEUU, con el apoyo de redes satelitales incluidas las que operan el ámbito comercial. El 9 de junio Snowden revela que él es la fuente de ambos diarios, para ese momento se encontraba escondido en Hong Kong, desde donde había llegado procedente de Hawai. Tres días antes había hecho el famoso video en el que es entrevistado por The Guardian.

 

3. El 13 de junio se inicia públicamente la cacería de EEUU en contra de Snowden, se le persigue penalmente por espionaje, hurto y utilización ilegal de bienes gubernamentales, justificando los programas de vigilancia con la lucha contra el terrorismo. Temen que el ex agente filtre datos a China. Snowden, haciéndole un guiño a los chinos, denuncia el espionaje estadounidense en contra de su gobierno. Este último da un tratamiento parco y prudente al caso, asegurando que actuara conforme a la ley.

 

4. El 22 de junio, el gobierno de EUU solicita formalmente a Hong Kong la extradición de Snowden. Al día siguiente el ex técnico llega a Rusia e inicia contactos con el gobierno ecuatoriano, el cual, entre presiones e interceptación de sus comunicaciones internas, no puede materializar su asilo.

 

5. Gobiernos europeos, entre los que destaca el alemán, conocían de los programas de espionaje y algunos han consentido su uso, de allí la actitud cómplice y servil de España, Portugal, Francia e Italia, quienes agredieron al Presidente Evo Morales, por la sospecha infundada de que Snowden se encontraba junto a él en su avión. Paradójicamente, estos dos últimos países se encuentran entre los gobiernos que han sido objeto de espionaje por los EEUU.

 

6. Snowden solicita asilo a más de 20 países, más de la mitad rechazó formalmente recibirlo. Algunos de ellos se escudaron en la excusa técnica de no poder estudiar el caso por no encontrarse el solicitante dentro de su territorio, resaltan por sus implicaciones con el caso de Evo Morales: Francia, Italia y España.

 

7. Como respuesta a las agresiones en contra de Evo Morales, Nicaragua, Venezuela y Bolivia ofrecen asilo al ex agente de la CIA. Ante tales ofertas EEUU evita pronunciarse. En contraste, Mercosur se solidariza con los tres países del ALBA y reivindica el derecho de asilo político.

 

8. A pesar del acercamiento entre Kerry y el canciller venezolano en Guatemala, en el que se habían manifestado el inicio de relaciones de respeto recíproco, Kerry realiza llamados amenazantes al gobierno venezolano para que éste no le diera asilo a Snowden. Antes, otros funcionarios también habían intentado amedrentar a Rafael Correa, Presidente de Ecuador. Tras Snowden se lanzan públicamente desde Obama, pasando por el vicepresidente Biden y el canciller Kerry, hasta líderes del Senado y del Congreso, al igual que voceros del poder judicial. Posteriormente, el 17 de julio, Samantha Power, ratifica estas posiciones arremetiendo contra Venezuela, Cuba, Rusia e Irán al catalogarlos como "regímenes opresivos", es esa su campaña para representar a los EEUU ante la ONU.

 

9. Luego de haber anulado una primera solicitud de asilo a Rusia (el 25 de junio), debido a la condición que Putin le impuso de no realizar actividades hostiles en contra de sus "socios estadounidenses", al sortear las dificultades de su ruta de vuelo hacia América Latina, el 16 de julio, Snowden acepta las condiciones y solicita formalmente el asilo a Rusia. Por otra parte, este país también ha afirmado que no lo extraditaría a EEUU aduciendo la ausencia de acuerdos bilaterales entre ambas potencias sobre esta materia, además de actuar recíprocamente, ya que EEUU no le ha entregado espías a Rusia en circunstancias similares.

 

10. Después de un mes de la llegada de Snowden a Rusia las informaciones sobre la posibilidad de salir del aeropuerto moscovita de Sheremétievo y regularizar su condición de asilado temporal son aún contradictorias y adornadas con excusas burocráticas. En estos momentos las presiones que ha ejercido EEUU a nivel global por este caso, junto a las informaciones sobre su espionaje a múltiples gobiernos, comienzan a incomodar a diversos países (Brasil, Chile, China, Colombia, El Salvador, Irlanda, Islandia, México, Perú, Rusia, entre otros) a los que les costará un poco seguir siendo solidarios con el Imperio sin sortear las reacciones negativas de sus espiados conciudadanos. Ya diversas organizaciones, entre las que destacan las rusas y las alemanas, así como diversas personalidades, han manifestado abierta y materialmente su apoyo al ex agente de la CIA.

 

Es tragicómico que EEUU, después de todos sus esfuerzos, argumente que Snowden no llegó a acceder a la "información más confidencial", de ser esto cierto ¿se imaginan qué es lo "más confidencial" a lo que el ex técnico no tuvo acceso?

 

ALAI AMLATINA, 26/07/2013.

 

@Keymer_Avila

 

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El conflicto armado en Colombia deja 220.000 muertos desde 1958

Los colombianos que han nacido en los últimos 60 años lo han hecho en un país en guerra. Son pocos los que pueden afirmar que recuerdan a una Colombia sin violencia. Pero contar la historia de ese conflicto no ha sido fácil y se ha hecho de forma fragmentada. Por eso, desde hace seis años el Centro Nacional de Memoria Histórica se dio a la tarea de reconstruirla, de explicar el origen y la evolución de los actores armados ilegales en Colombia, para tener por fin la memoria de un conflicto tan viejo que supera las cinco décadas, pero también por la dignidad de sus víctimas.


 
El resultado es un informe desgarrador que ayer fue entregado al presidente Juan Manuel Santos. Es el ¡Basta ya! —como ha sido titulado— “de una sociedad agobiada por su pasado, pero esperanzada en su porvenir”. Así se lee en su presentación. Es la radiografía de una guerra profundamente degradada, un rompecabezas finalmente armado con datos y testimonios que reflejan la brutalidad de lo que ha sucedido en Colombia y del sufrimiento acumulado.


 
Estremece, por ejemplo, saber que el conflicto ha dejado unos 220.000 muertos entre 1958 y 2012, de los cuales el 81,5% por ciento eran civiles. Y que por cada combatiente han muerto cuatro civiles. También, que de cada 10 colombianos que murieron en los últimos 54 años, tres perdieron la vida por causa de la guerra.

 


El grupo de Memoria Histórica calcula que la cifra de desaparecidos llega a 25.000, algo que rebasa los crímenes de las dictaduras del Cono Sur. Además, hay un saldo de 6.000 niños reclutados, 10.000 personas amputadas por las minas antipersona y casi cinco millones de desplazados. La cantidad de personas que tuvieron que abandonar su hogar a punta de bala y miedo dobla la población de Medellín, que es la segunda ciudad más poblada de Colombia, después de Bogotá.

 


 
La lista de horrores es larga. Entre 1980 y 2012 ocurrieron 1.982 masacres, el 59% cometidas por paramilitares, el 17% por las guerrillas y el 8% por agentes del Estado. En total, dejaron más de 11.000 víctimas. Los investigadores también concluyeron que los asesinatos selectivos han sido la modalidad de violencia que más muertos ha dejado, cerca de 150.000. Esto quiere decir que nueve de cada 10 homicidios fueron asesinatos selectivos. Lo más grave es que el 10% los cometieron miembros de la fuerza pública. Ahora también se sabe que a los cuerpos de 1.530 personas sus victimarios les dejaron marcas de sevicia y fueron exhibidos públicamente como una estrategia para infundir terror. Se llegó a la crueldad tal de despedazar los cuerpos con motosierra y machete, a tener hornos crematorios y escuelas de tortura y descuartizamiento, como fue el caso de los paramilitares.

 


“Después de amarrarlos les llenaban la boca de agua y ahí comenzaban con una motosierra a cortarles todos los miembros del cuerpo. También llegaban y los cogían con unas navajas y les cortaban el cuerpo, los miembros, les echaban ácido, y de ahí con un soplete les quemaban las heridas”, dice una víctima de la masacre de Trujillo (valle del Cauca), uno de tantos testimonios que recoge el informe.


 
Se suma la práctica del secuestro protagonizada principalmente por las guerrillas, que llegó a convertirse en una especie de epidemia. 27.000 secuestros se cometieron en el marco de la guerra. “Vivimos como animales, encadenados (…), dormimos en el piso por años, sin poder limpiarnos, enfermos, sin saber a qué horas lo van a matar a uno”, dice otro testimonio de un exsecuestrado.


 
El filósofo e historiador Gonzalo Sánchez, director del informe y una de las personas que más ha estudiado la violencia en Colombia, resume así esta avalancha de barbarie: “Las cifras que nosotros ahora oficializamos van más allá de los registros que tenían las propias víctimas. Uno va sumando cifras y todos son récords ignominiosos”.


 
El informe también explica las formas de violencia utilizadas por cada uno de los actores del conflicto. “Los paramilitares asesinan más que las guerrillas, mientras que los guerrilleros secuestran más y causan más destrucción que los paramilitares”, dice. Y agrega que la prolongación y degradación que han empleado los grupos armados deja al descubierto uno de los rasgos característicos del conflicto: “La tendencia a no discriminar sus métodos y sus blancos”.


 
El extenso informe se concentra en las dimensiones y modalidades de la guerra, en lo que la motivó y las transformaciones que ha tenido a lo largo de 50 años, en la impunidad y en el gravísimo impacto que ha tenido sobre las víctimas. A estas últimas, este reporte les da por primera vez el espacio que se merecen, luego de haber sido ignoradas. “Las víctimas han tenido que contarse su dolor entre ellas mismas”, dice Sánchez, que trabajó con un grupo de especialistas en el conflicto colombiano.


 
A la soledad de las víctimas se suma que, por haber sido una guerra que se ha concentrado en el campo colombiano y por tan largo tiempo, parece haber sido olvidada. Para quienes viven en las ciudades se trata de una guerra lejana, que está metida entre las montañas. Esto ha provocado una actitud de indiferencia que se ha alimentado por una cómoda percepción de que al país le está yendo bien y de que, a pesar de todo, hay institucionalidad.


 
Al final, este gran examen de la violencia colombiana no se trata de una historia lejana sino de una “realidad anclada al presente”, que busca, como dice el director del informe, convertirse en una herramienta de reflexión para construir —con todos— esa memoria que tanto necesita Colombia.

 


Por Elizabeth Reyes L. Bogotá 24 JUL 2013 - 16:53 CET


 

“Las cifras del conflicto colombiano son el récord de la ignominia”
 

Gonzalo Sánchez, director del informe Basta ya, Colombia: Memorias de guerra y dignidad, habla de por qué se degradó el conflicto colombiano

 

 ¿Cómo es posible? se pregunta una y otra vez el filósofo e historiador Gonzalo Sánchez (1945) a medida que explica lo que el grupo de académicos de Memoria Histórica –que él dirige– encontró a lo largo de seis años. Esta es una entidad pública que se creó cuando ni siquiera se vislumbraba la posibilidad de una salida negociada al conflicto y cuyo objetivo era elaborar este informe que cuenta el origen y la evolución de los actores armados ilegales.


 
Sánchez aclara que lo que le están entregando hoy al país se aparta totalmente de la idea de una memoria oficial y que lo que busca es generar debate. Hoy Colombia recorre otro camino. “Es una afortunada coincidencia. Se materializó aquello que pensábamos desde el principio y era que el informe se pudiera inscribir en algún momento en un horizonte de paz”, dice.


 
Pregunta: ¿Colombia y el mundo se sorprenderán por la dimensión de la violencia?


 
Gonzalo Sánchez: Con una particularidad, las cifras que nosotros ahora oficializamos van más allá que los registros que daban las propias víctimas.


 
P: El prólogo del informe arranca afirmando que el conflicto colombiano rompe todos los cánones de los países en conflicto. ¿Por qué?


 
R: Por el acumulado de expresiones de victimización. En todas hay récords tremendos, dolorosísimos. Cuando decimos que en Colombia hay proyecciones –porque no tenemos los datos exactos- de 39 mil secuestrados, de los cuales 27 mil están relacionados con el conflicto armado, esa es una cifra grande comparada con cualquier conflicto en el mundo. O cuando proyectamos que hay 25 mil desaparecidos. Argentina se sacudió con una tercera parte. Y si se habla del desplazamiento forzado también estamos con otro record con más de 5 millones. Uno va sumando y todos son récords ignominiosos que van más allá de la complejidad de cualquier otro conflicto.


 
P: Se suma la larga duración.


 
R. Es el conflicto –no negociado– más largo en el mundo. Cuando arrancó la investigación tuvimos toda una discusión para definir por dónde arrancábamos. Decidimos por 1958, para decir que esta violencia de hoy está anclada en la de los años 50. Es un conflicto demasiado largo, con demasiadas víctimas y eso hace muy difícil negociarlo.


 
P: ¿Cuáles son las causas del conflicto colombiano?


 
R: El tema agrario es uno de ellos y hay que celebrar que sea tema central en los diálogos de paz. El otro es la exclusión política. Colombia tiene un enorme formalismo democrático, pero que a la hora de la verdad no se practica. Nos cuesta mucho asumir que la diferencia, que la controversia, que el pensar distinto debe ser algo consustancial y natural al debate político. La tercera causa, que hoy se está reconociendo, son los altos niveles de desigualdad. Colombia es un país que prospera pero para muy pocos y eso provoca irritación.


 
P: Una de las grandes conclusiones del informe es que la sociedad civil terminó en el medio ¿Por qué?


 
R: Las guerrillas centroamericanas y las de muchos países se montaron, de alguna manera, más o menos consecuente, con la idea de que eran expresiones de la voluntad de sus pueblos, de sus campesinos. Pero en Colombia el discurso rebelde, que inicialmente fue así, gradualmente se fue desdoblando en apoyo forzado de las poblaciones. Primero acudieron al secuestro y luego a otras formas, como el narcotráfico, que le generaron un flanco de ilegitimidad. Se suma la duración del conflicto. Una comunidad local soporta a un grupo armado dos y hasta cinco años, pero cuando empieza a volverse un conflicto de 10 y más años, ¿cómo aguanta? Los actores armados empiezan a sostenerse a costa de la población, que obviamente reacciona en contra.


 
P: Se suma la degradación de la guerra. ¿Cada grupo lo ha hecho a su manera?


 
Es como una competencia de horrores. Todos masacran, también secuestran y desaparecen a sus víctimas. Pero sí hay unas zonas dominantes de unos sobre otros. Uno de los rasgos de la violencia colombiana es esa multiplicidad de actores y la transformación de unos en otros. Por ejemplo, guerrilleros del EPL y miembros del Ejército se pasaron a ser paramilitares. Aun así hay diferencias. Los ‘paras’ masacran más, mientras la guerrilla secuestra más. Sin embargo, a la opinión pública en este país le irrita más la acción de la guerrilla que la de los paramilitares. Creería que por la fatiga con la insurgencia y el desespero porque el Estado no las atendía.


 
P: ¿Por qué Colombia se demoró tanto tiempo en reconocerlas?


 
R: Me pregunto, cómo es posible que, cuatro o cinco años atrás, no admitiéramos que hubiera conflicto armado cuando las cifras son de ese tamaño. Se necesitaba un cambio mental, un viraje en la manera de ver políticamente lo que estaba pasando. Lo que teníamos en Colombia era un universo gigante de víctimas ignoradas por la institucionalidad, que se contaban su dolor entre ellas mismas. Nos vamos a demorar para entender el sentido del viraje de lo que se materializó con la Ley de Victimas.


 
P: ¿Qué hacer con tanta barbarie?


 
R: El momento (proceso de paz) le da a uno esperanzas. Este conflicto ha llegado a un nivel tal que si se ponen en un contexto latinoamericano resulta totalmente fuera de contexto. El país quiere pensar en otras cosas, hay esta luz política de las negociaciones y uno piensa que aunque no lo va a resolver todo, de pronto si nos puede poner en la ruta de comenzar a asumir de manera distinta los conflictos que vivimos

 

Elizabeth Reyes L. Bogotá 24 JUL 2013 - 21:12 CET2

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Estados Unidos da por enquistada la guerra en Siria

El Pentágono ha desvelado por primera vez las opciones que el Gobierno de Estados Unidos baraja de cara a su intervención militar en el conflicto sirio. En una carta remitida al Congreso el viernes pasado y que se dio a conocer este lunes, el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Martin Dempsey, detalló los elevados costes económicos de cada una de las alternativas, manifestó su cautela ante la posibilidad de que las operaciones vayan a cambiar el curso de la guerra y advirtió sobre los potenciales efectos negativos que éstas podrían acarrear para EE UU, en una muestra de las reticencias de la Administración a involucrarse de manera directa en la crisis siria.
 


“La decisión de una intervención militar es política”, señala la máxima autoridad del Ejército estadounidense en su escrito. “Una vez que hayamos decidido actuar, deberemos estar preparados para el siguiente paso y una implicación más profunda será muy difícil de eludir”, advierte. En junio, el presidente de EE UU, Barack Obama, autorizó el envío, controlado y dirigido por la CIA, de armas ligeras y munición a los rebeldes sirios y prometió más ayuda militar en la confianza de que ese cambio de estrategia -que rompía con sus reservas iniciales sobre una implicación directa por parte de su país en el conflicto- permitiera cambiar el curso de la guerra.

 


Un mes después, con una oposición debilitada y con las tropas leales a El Asad, mejor armadas y organizadas, ganando terreno, la Casa Blanca ha rebajado esas expectativas y muchos congresistas ponen en duda las posibilidades de éxito del plan de intervención militar de la Administración Obama. Este fin de semana un alto cargo del Departamento de Defensa reconocía que la guerra civil en Siria podría durar años, independientemente de que El Asad se mantuviera en el poder, una circunstancia que el Gobierno de EE UU veía inminente al inicio del conflicto pero que, dos años y 100.000 muertos después, no se plantea ni siquiera como una posibilidad a largo plazo. “Mientras haya una mera posibilidad de que cambie el curso de los acontecimientos, El Asad ya no podrá volver a gobernar en la totalidad de Siria”, señaló el portavoz de la presidencia, Jay Carney, la semana pasada.


 
La carta remitida por Dempsey al Congreso es otra muestra de la reticencia de la Administración a una implicación directa en el conflicto. En ella, el general no ofrece garantías de que las opciones militares que allí se enumeran garanticen el derrocamiento del presidente sirio. Únicamente se limita a señalar de manera escueta que “podrían ayudar al objetivo de apoyar a la oposición y poner más presión sobre el régimen”. Dempsey, sin embargo, sí se explaya a la hora de advertir sobre “las consecuencias involuntarias” derivadas de la intervención, entre las que incluye un fortalecimiento de los grupos extremistas y la posibilidad de que la seguridad de EE UU quede comprometida al tener que desviar tropas a Siria.

 


El Pentágono, de acuerdo con Dempsey, planea entrenar y asesorar a la oposición; realizar ataques aéreos limitados; establecer una zona de exclusión aérea; abrir zonas de seguridad en las fronteras con Turquía y Jordania y controlar las armas químicas. Sólo las operaciones de entrenamiento a los rebeldes costarían a las arcas públicas, según la carta, 500 millones de dólares anuales y la zona de exclusión obligaría a destinar 1.000 millones de dólares mensuales durante un año, un desembolso desorbitado en medio de uno de los mayores recortes presupuestarios de la historia del Departamento de Defensa y “en plena incertidumbre fiscal”, recuerda Dempsey. La zona de exclusión, una de las opciones más plausibles, “podría eliminar la capacidad del régimen de bombardear a la oposición”, sostiene el jefe del Estado Mayor Conjunto, pero “podría no servir para reducir la violencia o cambiar el curso de los acontecimientos ya que el régimen se apoya, sobre todo, en fuego de superficie, morteros, artillería y misiles”, advierte el general.

 

Dempsey dio a conocer los planes del Pentágono en respuesta a la solicitud de mayor claridad sobre la estrategia en Siria, que la semana pasada le hizo el senador John McCain, durante la audiencia para la confirmación del general en su cargo como jefe del Estado Mayor Conjunto, McCain, que hace unos meses viajó a Siria para reunirse con líderes de la oposición, ha sido uno de los más firmes defensores de la implicación de EE UU en el conflicto para frenar la sangría provocada por la guerra civil y aplaudió la decisión de Obama de enviar ayuda militar a grupos de la oposición a través de la CIA.


 
Ese programa, que incluye el entrenamiento, el asesoramiento en materia de inteligencia y el envío de armas ligeras y munición a los rebeldes, fue aprobado la semana pasada por los comités de Inteligencia de ambas cámaras del Congreso en medio de enormes reticencias por parte de varios legisladores que dudan de la efectividad de este plan. El respaldo del Capitolio es simbólico pero sirve para autorizar el trasvase de fondos de otras partidas presupuestarias para financiar la operación. La CIA ya está sobre el terreno formando a los rebeldes y las armas se espera que lleguen a principios de agosto, de acuerdo con fuentes de la insurgencia citadas por varios medios estadounidenses.

 

Por Eva Saiz Washington 23 JUL 2013 - 23:25 CET

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Martes, 23 Julio 2013 06:30

¿Qué hará el Papa en Brasil?

¿Qué hará el Papa en Brasil?

Estaba en la programación del Papa anterior, que el nuevo cumple, visitar Brasil. Es parte, claramente, de un plan del Vaticano para intentar recuperar el terreno perdido en las recientes décadas en el continente considerado el más católico del mundo.

 

El papa Juan Pablo II tomó la decisión de alinearse con Estados Unidos y el Reino Unido para protagonizar, junto con Ronald Reagan y Margaret Thatcher, la ofensiva final contra la Unión Soviética y provocar un desenlace favorable al bloque imperialista en la guerra fría. Formó parte de eso la represión y el fundamental adelgazamiento de la Teología de la Liberación, que podría haber sido la versión popular del catolicismo.

 

La fuerte ofensiva del Vaticano contra la Teología de la Liberación mató a la gallina de los huevos de oro del catolicismo y abrió el camino para todas las variantes evangélicas, que ocuparon un espacio que bien podría haber sido llenado por la teología reprimida. En lugar de fortalecerse, la Iglesia católica entró en una profunda y probablemente irreversible decadencia.

 

La visita del Papa a Brasil –considerado el mayor país católico del mundo– tiene como propósito intentar recuperar el espacio perdido en las pasadas décadas, a contramano de las tendencias de adhesión a otras religiones y de expansión de varias corrientes evangélicas.

 

Pero el Papa no trae ningún discurso atractivo, en particular para las nuevas generaciones, que son mayoría en Brasil y América Latina.

 

Más allá de la participación de una relativa cantidad de jóvenes en las manifestaciones de su llegada, nada indica que Francisco pueda recuperar el prestigio y la adhesión al catolicismo en Brasil ni en nuestro continente. En los temas que preocupan a los jóvenes y al mundo contemporáneo, el Papa no tiene nada que decir. Su discurso se ha revelado conservador en los temas básicos que interesan a la juventud y en los que podría renovarse el mensaje de la Iglesia: el papel de las mujeres en esa comunidad, aborto y divorcio, entre otros.
Hay una campaña publicitaria que intenta proyectar una imagen simpática del nuevo Papa, una acción contra la antipatía y la falta de recursos del anterior. Pero ningún otro cambio, además de su imagen.

 

Con el nuevo Papa nacido en Argentina se preveía, ilusoriamente, que a su visita asistirían ya no 2 millones de personas, sino 2.5 millones, esperanza que rápidamente naufragó. Ahora se habla de menos de la mitad y, con certeza, más de 90 por ciento proceden de Brasil.

 

La visita del Papa tendrá un efecto instantáneo, y nada más que eso, producto de la campaña publicitaria de proyectar a un líder conservador en un mundo en el que los estadistas del bloque occidental –Obama, Merkel, Hollande, Rajoy y Cameron, entre otros– tienen imágenes muy deterioradas.

 

Pero, a falta de un discurso atractivo –además de las alusiones demagógicas y vacías sobre la miseria, la paz, la vigorización de la espiritualidad, etcétera–, nada duradero se puede esperar de la visita de Francisco, quien se irá como vino, sin ninguna capacidad de fortalecer a la Iglesia católica brasileña con autoridades oficiales conservadoras e inexpresivas. La derecha sólo conseguirá episódicamente proyectar la imagen simpática del Papa actual, sin ninguna injerencia en la situación de Brasil o de América Latina.

 

Emir Sader, Secretario general de Clacso. Traducción: Ruben Montedónico

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Lunes, 22 Julio 2013 06:42

¿Libertad de prensa?

¿Libertad de prensa?

La prensa libre” es un principio fundamental de la democracia estadunidense. O así se repite aquí. Para Thomas Jefferson, la prensa era el “cuarto poder”, tan esencial como las otras tres ramas del gobierno (ejecutivo, legislativo y judicial) para una democracia funcional. “Nuestra libertad depende de la libertad de la prensa y ésta no puede ser limitada sin que se pierda.”

 

En la Primera Enmienda, escribió el juez Hugo Black, de la Suprema Corte, en el famoso fallo sobre la libertad de prensa en el caso de los Papeles del Pentágono, se estipula “que la prensa libre requiere protección para cumplir su papel esencial en nuestra democracia. La prensa es para servir a los gobernados, no a los gobernantes. El poder del gobierno para censurarla fue abolido para que la prensa permaneciera siempre libre para censurar al gobierno. La prensa fue protegida para que pudiera desnudar los secretos del gobierno e informar al pueblo”.

 

Pero ahora hay un asalto de la cúpula política contra los reporteros y sus fuentes que buscan cumplir esa misión. Algunos afirman que el periodismo de investigación en temas de “seguridad nacional” está bajo un ataque sin precedente por el gobierno de Barack Obama. Señalan que este gobierno ha más que duplicado el número de casos criminales basados la Ley de Espionaje por filtraciones de información “clasificada” a medios y al público que todos los gobiernos anteriores combinados desde 1917 (había tres, ahora son siete con Obama). Todos filtraron información con el objetivo de informar al público lo que ellos consideraban acciones corruptas, ilegales o de abuso en el aparato de seguridad nacional. Ninguno operó como espía de otro poder o interés ni buscó enriquecerse con las divulgaciones.

 

Los casos de mayor perfil público son los del ex contratista de la Agencia de Seguridad Nacional Edward Snowden, quien filtró documentación a The Guardian y el Washington Post que revelaba la existencia de programas secretos masivos de vigilancia de comunicaciones de millones de ciudadanos estadunidenses y de varios países (incluyendo México y Brasil) y del soldado Bradley Manning, cuya filtración –la más grande en la historia– de cientos de miles de documentos oficiales del Departamento de Estado y del Pentágono a Wikileaks, publicados por varios periódicos del mundo (incluyendo La Jornada), podría costarle una condena a cadena perpetua, al acercarse la conclusión de su consejo de guerra.

 

La decisión del gobierno de Obama de aplicar las acusaciones máximas contra Manning tiene –obviamente– la intención de disuadir a otro Manning en el futuro (no funcionó. En medio del consejo de guerra, Snowden, inspirado en parte por Manning, hizo sus revelaciones devastadoras). La semana pasada la juez Denise Lind se negó a retirar el cargo más severo: “ayudar al enemigo”, algo que defensores de la libertad de prensa condenaron no sólo porque lo consideraron injusto. “El fallo sienta un precedente escalofriante: filtrar documentos clasificados a periódicos puede, por sí solo, ser legalmente suficiente para constituir el delito de ‘ayudar al enemigo’”, escribió Yochai Benkler, profesor de leyes de la Universidad Harvard, en The Guardian. “El argumento de la fiscalía (aceptado por la juez) es que filtrar materiales a la prensa, la fuente de esos materiales clasificados, es ‘comunicar con el enemigo’ indirectamente”, agregó.
Al mismo tiempo, la semana pasada el gobierno de Obama logró triunfar en otro caso sobre filtraciones, cuando un tribunal federal de apelaciones declaró, en favor de su argumento, que la Primera Enmienda (libertad de expresión) de la Constitución no protege a reporteros de tener que revelar sus fuentes de filtraciones de información oficiales en casos criminales. El fallo implica que James Risen, reportero de The New York Times, ahora está obligado a declarar en el juicio de un ex funcionario de la CIA acusado de divulgar información clasificada. Risen ha dicho que apelará de la decisión y que no revelará sus fuentes, aun si ello implica su encarcelamiento.

 

“Éste es un día oscuro para la libertad de prensa en Estados Unidos. Esta decisión no sólo es un golpe contra todos los periodistas de seguridad nacional, sino contra el público en general, cuyo derecho a saber seguramente sufrirá por esto”, escribió Trevor Timm, director ejecutivo de la fundación Freedom of the Press, organización clave en las luchas contemporáneas sobre la libertad de prensa.

 

Todo esto dejó en duda los esfuerzos del gobierno de Obama por reparar sus relaciones con los medios con el anuncio, del Departamento de Justicia, la semana pasada, de nuevas normas, que limitan la autorización de obtener información de reporteros sobre sus fuentes. Esto fue resultado del escándalo provocado con la revelación de que el gobierno de Obama había espiado los registros de llamadas de reporteros de la Ap y su intento de obtener una orden judicial para conseguir los correos electrónicos de un reportero de Fox News que realiza investigaciones sobre filtraciones.

 

No son los únicos casos de lo que muchos consideran un intento de silenciar a denunciantes y reporteros que difunden sus denuncias. Son momentos de definición en un país cuyo gobierno no duda en criticar a otros, como fue el caso esta ultima semana. Rusia y Venezuela fueron criticados por la Casa Blanca por la “represión” a la libertad de expresión en sus países, por lo mismo que hace aquí.

 

Se extrañará a la gran periodista veterana Helen Thomas, quien murió la semana pasada, después de más de 60 años cubriendo la Casa Blanca, en los que incomodó a 10 presidentes con sus preguntas impertinentes. Ella comentó en una entrevista: “Respeto la oficina de la presidencia, pero nunca rindo culto a los altares de nuestros servidores públicos. Ellos nos deben la verdad”.

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EE UU presiona en la sombra para frenar la normativa de privacidad europea

La Unión Europea y Estados Unidos libran una batalla incruenta por el control de la privacidad. Conscientes de que el manejo de datos personales constituye la mayor fuente de riqueza y poder en estos días, autoridades y empresas estadounidenses llevan casi dos años presionando contra la regulación europea de protección de datos. El proceso, la mayor campaña de lobby que se recuerda en Bruselas, ha cobrado una nueva dimensión tras conocerse que, además de intentar persuadirlos, EE UU ha espiado a sus socios europeos. Una afrenta a la que Europa ha respondido tímidamente. EL PAÍS reconstruye las presiones secretas ejercidas y revela la capacidad de influencia sobre un dossier que, pese a considerarse prioritario, corre el riesgo de no ver la luz en esta legislatura europea.


 
EE UU decidió apostar fuerte ante los primeros indicios de que la nueva regulación europea de protección de datos podía dañar sus intereses. A finales de 2011, poco después de que la Dirección General de Justicia remitiera un borrador al resto de departamentos de la Comisión Europea, el texto llegó misteriosamente a manos del Gobierno estadounidense. En apenas unos días inundaron los despachos de la Comisión con una detallada respuesta a ese intento por proteger la privacidad de los ciudadanos europeos.


 
“Se espera que estos comentarios les sean útiles cuando consideren la revisión de la directiva europea de protección de datos. Gracias por tenerlos en cuenta”. Esta impersonal pero persuasiva frase pone fin a la carta reservada de nueve folios que la Comisión Federal de Comercio, el organismo estadounidense que vela por la competencia y los derechos del consumidor, hizo circular en los despachos de los directores generales de la Comisión en diciembre de 2011. Faltaba un mes para que el Ejecutivo comunitario anunciara su propuesta y los representantes estadounidenses decidieron trasladar sus cuitas a sabiendas de que los número dos de los comisarios debían pronunciarse en el plazo de 15 días. Conscientes de que el tono empleado excedía los usos oficiales, la misiva —bajo el nombre de “nota informal”— se presentó sin membrete oficial.

 


Pese al anonimato, el texto no pasó desapercibido. Las opiniones comunitarias recogían en buena medida la inquietud estadounidense, según los documentos a los que ha tenido acceso este diario. Algunos de los departamentos más relevantes (Competencia, Interior, Fiscalidad, Mercado Interior, Comercio y la Oficina contra el Fraude, entre otras) emitieron valoraciones negativas, centradas en la idea de que la nueva regulación entorpecería los intercambios entre Europa y otros países.


 
Convencido de que esas objeciones favorecían los cambios en el texto definitivo, EE UU contraatacó en enero con otra carta reservada de 15 folios, esta vez emitida por la Embajada estadounidense ante la UE (también sin membrete). “Hemos oído informaciones de que, tras el proceso de interconsultas, [el borrador] puede experimentar una revisión más amplia antes de ser adoptado. Saludaríamos la revisión más amplia y las consultas”, reza, sin ambages, el documento.


 
La gestación del paquete de protección de datos es la historia de una presión soterrada que ha revolucionado los usos habituales del lobby en Bruselas. Con más o menos matices, la veintena de voces que han accedido a participar en este reportaje —la mayoría con exigencia de anonimato— admiten que las grandes firmas estadounidenses (Google, Microsoft, Facebook, etcétera) maniobran para que la norma europea no cercene su principal negocio: nutrirse de los datos de quienes navegan y explotarlos con fines comerciales. Junto a ellas, la Embajada estadounidense ante la UE y la Cámara de Comercio han llamado a todas las puertas comunitarias para defender sus intereses. Ambas han declinado hablar con este diario.


 
El resultado de este asedio fue que la propuesta final de la vicepresidenta de la Comisión Europea y responsable de Justicia, Viviane Reding, suavizaba algunos elementos controvertidos. Más allá de los cambios, la verdadera victoria de EE UU es haber logrado neutralizar hasta el ridículo la indignación europea que emergió al conocerse en junio que el Ejecutivo de Obama había espiado a empresas y ciudadanos extranjeros (entre ellos europeos), así como el corazón mismo de Bruselas y de algunos Estados miembros. La Comisión se arredró y precisamente hoy, un mes después de lo ocurrido, arranca en Bruselas una ronda formal entre los dos bloques para aclararlo.


 
Las pocas respuestas contundentes que se abrieron paso, como la amenaza francesa de paralizar el acuerdo de libre comercio que negocian ambas potencias, se vieron superadas por la realidad. Varios países, entre ellos la propia Francia, decidieron cerrar su espacio aéreo al avión del presidente de Bolivia, Evo Morales, ante la sospecha de que el gran revelador del espionaje, Edward Snowden, viajaba dentro. La voz de alarma resultó falsa y los países tuvieron que disculparse.

 


“La Embajada estadounidense en Bruselas es muy activa, canaliza muchos intereses comerciales”, asegura un alto cargo de la UE. Otra fuente europea recuerda que el embajador, William Kennard, proclamó el dossier de protección de datos como su prioridad número uno. “No es muy diferente de lo que los diplomáticos europeos hacen en Washington cuando hay una legislación que afecta a Europa. Hablan con miembros del Congreso y de la Administración. Eso es lo que hacen los diplomáticos y es algo bueno”, se defiende Kennard en un comunicado enviado por sus responsables de prensa.


 
Más allá de las misivas, lo que la diplomacia estadounidense considera habitual incluye, en este caso, otros contactos (llamadas directas a miembros de la Comisión o desayunos organizados en la Embajada estadounidense), según fuentes implicadas en el proceso. La mayoría no dejan rastro, pues el personal de la Comisión no tiene obligación —como sí tienen los europarlamentarios— de consignar con quién se reúne.


 
Pasada la primera criba del Ejecutivo comunitario, a principios de año, el lobby se desplazó hacia el Parlamento y los Estados miembros, que deben pactar ahora un texto común. En la Eurocámara la presión se vuelve más transparente porque las enmiendas de los diputados son públicas.


 
El responsable del informe sobre la regulación de protección de datos, Jan Philipp Albrecht, detalla las sutiles estrategias del lobby: contactan con los eurodiputados (o con sus asistentes), los invitan a desayunos, almuerzos de trabajo o jornadas informativas donde expresan sus puntos de vista sobre la regulación. Este eurodiputado asegura haber recibido a unas 200 personas en el último año, entre empresas, despachos de abogados y otros representantes. “Apple, Amazon… toda la industria es muy activa”, asegura. Albrecht lamenta que ese sector se haga oír mucho más que los consumidores. Otra fuente europea asegura haber recibido quejas de la industria por las trabas que la regulación impone a trazar perfiles del consumidor con fines publicitarios.


 
La huella corporativa se detecta fácilmente en la página web de Lobbyplag, un proyecto independiente que reclama transparencia en este proceso. La organización aporta las propuestas de enmiendas presentadas por 43 organizaciones (Amazon, Facebook, Microsoft, la Federación Europea de Banca y hasta Telefónica) a los eurodiputados. Y compara esos textos con las enmiendas finalmente introducidas. Hay casi 200 coincidencias probadas. No es casualidad que el reglamento de protección de datos haya cosechado un récord de enmiendas en la Eurocámara: 4.000.


 
Los dos únicos españoles que aparecen en la lista son Antonio López-Istúriz y Pilar del Castillo, ambos del Partido Popular Europeo. López-Istúriz, algunas de cuyas enmiendas coinciden con las de la Federación Europea de Banca o la empresa Ebay, niega haberse reunido con nadie de la industria —“se puede comprobar en los registros”— y asegura que las propuestas que ha recibido proceden de la Embajada española ante la UE. “Estamos aquí para defender los intereses españoles”, argumenta.


 
Menos evidentes —y probablemente más eficaces— resultan otras influencias. La baronesa Sarah Ludford, representante británica del grupo de los liberales, almorzó a mediados de junio en Estrasburgo con el embajador estadounidense William Kennard. “No fue un encuentro secreto, sino un almuerzo informal y amistoso que me ofreció como despedida [Kennard ha dejado Bruselas]”, se defiende Ludford, a la que muchos de sus compañeros atribuyen dilaciones en el proceso y recelos con esta legislación. La baronesa admite los retrasos, pero los atribuye a que no existe “un buen clima de confianza entre los grupos políticos”.


 
El resultado es que, 18 meses después de que Reding hiciera público su plan, la norma de protección de datos está lejos de ver la luz. Cada institución responsabiliza a las demás, con un sorprendente doble discurso. Al final, la victoria del lobby puede traducirse en la inacción: si el Consejo y el Parlamento no se apresuran, la normativa quedará pospuesta hasta después de las elecciones europeas, en mayo de 2014.

 

Por Lucía Abellán Bruselas 21 JUL 2013 - 17:35 CET

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Sábado, 20 Julio 2013 06:18

Quejas de una Europa espiada

Quejas de una Europa espiada

La Unión Europea (UE) busca endurecer su acuerdo de intercambio de datos con Estados Unidos, indicó la comisaria europea de Justicia, Viviane Reding, pocos días después del escándalo desatado por un programa de espionaje estadounidense que ha indignado a varios países europeos. El programa de espionaje Prism “mostró la necesidad a los europeos de tener reglas más fuertes y estrictas”, señaló Reding antes del inicio de una reunión informal con los ministros de Justicia de la UE en Vilna, Lituania.

 

Bruselas se dispone a revisar las disposiciones del programa “Safe Harbour” (Puerto Seguro), creado por Estados Unidos para facilitar la transferencia de datos personales de la UE a entidades estadounidenses.

 

“Me pregunto: ¿es realmente seguro? Lo que quiero es asegurarme de que los datos de ciudadanos europeos están verdaderamente protegidos”, explicó Reding. “No podemos transferir datos personales de ciudadanos europeos sin su acuerdo”, insistió. La comisaria responde a una iniciativa conjunta de Francia y Alemania, muy preocupados por el escándalo Prism, tras el que pidieron reforzar las reglas comunitarias con normas más severas. “La acción conjunta franco-alemana será muy útil”, aseguró Reding. “Vamos a acelerar las cosas y lo haremos rápidamente”, insistió Reding. En ese sentido, la comisaria espera avances en la reunión formal de ministros de Interior y de Justicia de la UE el 8 de octubre en Luxemburgo.

 

Pero los europeos están muy divididos sobre la propuesta. Los británicos y los holandeses creen que podría ser muy cara. El programa de vigilancia Prism –filtrado por el analista informático Edward Snowden– reveló cómo el servicio de Inteligencia estadounidense y la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) recopilaban sistemáticamente registros telefónicos y realizaban seguimientos del uso de Internet por parte de ciudadanos.

 

Endurecer las reglas europeas es el mejor camino para garantizar la protección de los datos personales de los ciudadanos europeos, incluyendo también “a las empresas de países terceros que operan en la UE, como Google o Facebook”, dijo la comisaria. Prism permite que la NSA acceda a los servidores de grandes compañías de Internet, como Facebook, Google o YouTube.

 

Por su parte, la jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, presionada desde las revelaciones sobre el programa estadounidense de vigilancia Prism, cuya existencia afirma haber descubierto por los medios, declaró el viernes que “Alemania no es un Estado que espíe a sus ciudadanos”.

 

Durante su última conferencia de prensa en Berlín antes de la pausa estival, y cuando faltan dos meses para las elecciones legislativas, Merkel hizo todo lo posible para calmar la polémica creada en Alemania por las revelaciones del ex consultor de inteligencia norteamericano prófugo Edward Snowden. Según una encuesta de Deutschlandtrend publicada el viernes, un 69 por ciento de los alemanes está insatisfecho con la reacción alemana al caso Prism. No obstante, por el momento esta cuestión no tuvo ningún impacto sobre las intenciones de voto.

 

La canciller conservadora, cuyo partido encabeza los sondeos desde hace meses ante la oposición socialdemócrata, se negó a dar respuestas concretas a las preguntas de los periodistas sobre el espionaje. “Quiero decirles inmediatamente y muy directamente que los que han venido aquí hoy, esperando que yo presente los resultados de las investigaciones, han venido con una expectativa equivocada”, dijo la canciller. Sin embargo, prometió que su gobierno está dispuesto a presionar a Estados Unidos, si fuese necesario, para que se arroje luz sobre sus actividades de espionaje en Europa.

 

El endurecimiento tiene como fin fortalecer los derechos de los ciudadanos sobre sus datos personales frente a las grandes empresas de Internet. Los datos personales son el nombre, fotos, contactos, los ingresos en redes sociales y direcciones IP. A eso se suman reglas para la elaboración de datos de las empresas y autoridades. Las multas previstas para las empresas de Internet son, según Reding, un importante medio de presión: “Es lo que necesitamos para que el derecho europeo sea implementado en la práctica”.

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Miércoles, 17 Julio 2013 16:05

Espiar al mejor amigo incondicional

Espiar al mejor amigo incondicional

El espionaje se lleva a cabo contra enemigos o bien contra gente que no es de confianza en manera alguna. Pues bien, el Estado colombiano no es de ninguna confianza para los intereses de los EE. UU. Y por eso exactamente hay que espiarlo.

 

Colombia es, de lejos, el aliado más incondicional de toda América Latina con los Estados Unidos. Es el único país que de manera absoluta ha participado en todas las guerras y misiones militares que los E.U. han organizado.

 

Le declaró la guerra a Alemania en la Segunda guerra Mundial (un dato que no muchos conocen). Estuvo en la guerra de Corea, antes de que E.U. fuera derrotado, por primera vez allá (en Bogotá existía una escultura pública en homenaje a esa ignominiosa participación). Luego participó en la guerra de Vietnam con otras tropas. Mandó tropas al Sinaí y ahí mantiene algunas. Ha enviado soldados del Estado y mercenarios a las dos guerras de Irak. Fue el único país que estuvo con los Estados Unidos y en contra de Argentina en la guerra de las Malvinas (esa que los británicos llaman la guerra de Falkland).

 

(Los nuevos soldados tienden a ser cada vez más mercenarios. El retorno a la vieja Roma imperial y decadente. Aunque se trata, desde luego, de soldados formados profesionalmente en los campos de Colombia, para las guerras alrededor del mundo).

 

Existen en política dos caras que indican en blanco y negro, sin ambages, si alguien es verdaderamente amigo o aliado. Todo lo demás es subsidario y baladí. Una es la de las alianzas, información, formación e incondicionalidad militar. Y la otra, sin duda alguna, es la economía. Vayamos por pasos.

 

En materia militar, se trata del hecho de que la soldadezca, desde los niveles más inferiores hasta los superiores, se formen exactamente en términos de la Doctrina. Así: con mayúsculas. Y la Doctrina la dicta, en últimas, el Departamento de Estado y sus satélites de formación militar. En Colombia en el plano militar, como en la teología de Roma, por ejemplo, la Doctrina es algo que se acata y se sigue, sin cuestionamientos. Ella determina, literalmente, la estrategia y la táctica. Todo lo demás es lo de menos y se deriva de esto.

 

Veamos un contraejemplo: Cuando el gobierno de Chávez decide, hace ya varios lustros, cortar toda la ayuda militar norteamericana, eso significa expulsar a los agregados militares y, literalmente, suspender toda la información —¡toda!— que se toma y existe al interior de las fuerzas militares. Es, sin lugar a dudas, la más radical de las decisiones en materia estratégica. (Digamos, en passant, que los demás gobiernos de Mercosur no han hecho jamás algo semejante. Por esa razón representan menos riesgos para el gobierno de los E.U., y por esa razón no forman parte del llamado "eje del mal", como sí lo es Venezuela. Al mismo nivel de Cuba, Irán y Corea del Norte, Libia y Siria).

 

Y en el plano económico, evidentemente, se trata del hecho de que las políticas económicas nacionales se siguen o están ajustadas exactamente a los intereses de, para decirlo de manera eufemística, las leyes del libre mercado. Bajo proteccionismo nacional, firmas de TLC que afectan estructuralmente la soberanía nacional, manejo cambiario acorde a los organismos financieros internacionales, en fin, seguimiento al pie de la letra de los dictámenes del FMI, el Banco Mundial y la Organización Internacional del Comercio. La maldita trinidad, como lo llama un autor conspicuo (Richard Peet, La maldita trinidad, Ed. Laetoli, Pamplona).

 

No es suficiente con que se le ordenen las políticas nacionales e internacionales, las políticas económicas y financieras, las políticas militares y de seguridad, por ejemplo. Además hay que espiar para confirmar si se hace lo que se ha decidido. Espionaje–por–si–acaso.

 

Pero no nos llamemos a dudas: el espionaje se lleva a cabo contra enemigos o bien contra gente que no es de confianza en manera alguna. Pues bien, en plata blanca: el gobierno nacional, mejor aún: el Estado colombiano no es de ninguna confianza para los intereses de los E.U. Y por eso exactamente hay que espiarlo. De tantas formas como sea posible, todo el tiempo que sea necesario.

 

Así se acumulan pruebas contra políticos, magistrados, empresarios y líderes que en algún momento puedan salirse de los dictados de los E.U. Así se acumulan evidencias que se pueden sacar a la luz púbica cuándo y cómo sea necesario. Que para eso, notablemente, tienen a todos los grandes medios de comunicación a su servicio.

 

Acumular información y usarla de manera contundente: destruir el "buen" nombre, el good-will de cualquier dirigente actual o futuro. Del gobierno o de la oposición.

 

Sin olvidar que se trata de información. Y físicamente, la información no pesa nada. Se guarda en unidades giga, peta, y otras. Por el tiempo que sea necesario, a diferencia de los papeles.

 

Se ratifica ese hecho: en política —en el sentido más amplio y fuerte de la palabra— no hay, nunca, amigos. Sólo aliados. Y los aliados son susceptibles de desconfianza por principio. A los aliados hay que seguirlos y tenerlos cerca: con base en información obtenida por medio de espionaje.

 

No nos llamemos a engaños. A la oposición se la espía constantemente. Líderes políticos y campesinos, académicos e intelectuales, obreros y ONG. Eso no es nuevo para nada. Pero lo verdaderamente importante es que el espionaje en este caso es contra el propio establecimiento, contra la institucionalidad colombiana. Pues espiar significa prevenir. Y controlar equivale a anticipar.

 

El espionaje al Estado colombiano viene de tiempo atrás. ¿Habrá alguna reacción de parte del gobierno o del Estado colombiano?

 

De este gobierno o de los próximos gobiernos nacionales de Colombia no cabe esperar absolutamente ninguna acción en contra del espionaje, largo, sostenido, estructural y sistémico, contra el país. Menos aún de parte del Congreso, el cual sólo se preocupa por sus dádivas económicas. Las élites políticas y económicas nacionales no harán nada. Porque no les preocupa en lo más mínimo. Y porque, la verdad, nada pueden hacer. A un ultraje se responde con argumentos religiosos como paciencia y aceptación. Pasividad —en toda la línea de la palabra—. A lo sumo algún comunicado diplomático; punto. Han pedido explicaciones, pero como quien pregunta por el menú en un restaurante.

 

A una violación se agradece con un beso y un te amo. Al estupro se responde con un: "vuélvelo a hacer cuando quieras. Le estoy comenzando a sacar gusto". La total patología. Síndrome de Estocolmo, síndrome de Snowden, síndrome de NSA. Se escuchan propuestas de identificación para esta anomalía.

 

O como dicen las señoras: "Así paga el diablo a quien bien le sirve".

 

Publicado el Miércoles, 17 Julio 2013 12:55

 

Fuente: http://www.palmiguia.com/opinion/turbulencias/702-espiar-al-mejor-amigo-incondicional

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