Snowden y Assange: ¿conque Washington nos espía?

Las buenas novelas de espionaje responden al principio básico de las grandes agencias de inteligencia: que ficción y realidad se confundan para que el lector (¿el enemigo?) infiera conclusiones con base en las medias verdades y medias mentiras de la trama.

 

La crítica especializada sostiene que el punch se logra cuando la trama remite, por asociación, a hechos históricos o de la realidad. Durante la guerra fría, el género pegó un salto de calidad. Pienso en John Le Carré, maestro de maestros, que antes de ser famoso trabajó varios años en los servicios de inteligencia británicos.

 

Los personajes de Le Carré muestran a veteranos agentes (inteligentísimos y estupendamente reaccionarios) que, así como el mítico George Smiley, son “…individuos derrotados y en decadencia en busca de la verdad o, cuando menos, algún atisbo de ella”. Pero a quienes los agentes jóvenes consultan porque sus jefes han devenido en burócratas sin luces, trepadores amorales u oportunistas despiadados.

 

La fama de Le Carré llegó con la novela El espía que vino del frío (1963), año en que Allen Dulles (jefe de la CIA en los “años pico” de la guerra fría) publicó El arte de la inteligencia. Con menores dotes literarias, Dulles fue un profeta del neoliberalismo: “En la dirección del Estado crearemos el caos y la confusión. De una manera imperceptible, pero activa y constante, propiciaremos el despotismo de los funcionarios, el soborno, la corrupción, la falta de principios…”

 

Sigue: “La honradez y la honestidad serán ridiculizadas como innecesarias y convertidas en un vestigio del pasado. […] Sólo unos pocos acertarán a sospechar e incluso comprender lo que realmente sucede. Haremos parecer chabacanos los fundamentos de la moralidad, destruyéndolos. Nuestra principal apuesta será la juventud. La corromperemos, desmoralizaremos, pervertiremos…”

 

En el otro bando, menudeaban actitudes quizá no tan cínicas y perversas, aunque igualmente letales. Como aquel embajador de la ex Checoslovaquia (elegante bebedor, por cierto) cuando, revisando sin ganas documentos que le había acercado sobre los derechos humanos en América Latina, se le nublaron los ojos con alcohólica ternura: “Me recuerdas al joven que fui, cuando luchaba contra los nazis…”

 

Plagada de escritores que en el siglo pasado sondearon las tribulaciones de una civilización crecientemente acorralada, los críticos aseguran que la obra de Le Carré guarda similitud con las novelas de Kafka y Orwell, donde no hay buenos ni malos, y todos estamos alienados, manipulados… vigilados. Por consiguiente, luchar por la justicia sería ingenuidad.

 


En un filme que al uso de la non-fiction novel (olvidé el nombre) narra la historia de la CIA desde su fundación hasta la implosión de lo que dio en llamarse “países socialistas”, un ex agente que había pertenecido a los “idealistas” de la corporación pregunta a su jefe: “¿para qué luchamos?” Y con golpe preciso a una pelota de golf, el jefe responde: “Poco importa… ¡Ganamos!”

 

Para entonces (y paradójicamente), la CIA y corporaciones menos conocidas, como la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés), habían dejado de ser (si alguna vez lo fueron…) políticamente “inteligentes”. Y hoy, sus mayores esfuerzos se concentran en la rebatiña de las partidas multimillonarias que los gobiernos imperialistas (totalmente en manos de las corporaciones económicas y mediáticas) destinan a la “seguridad”.

 

En América Latina, la CIA cosechó varios “éxitos”. Que posiblemente hubieran sido menos dolorosos sin el apoyo de sociedades derechizadas y ejércitos nacionales asesinos. Pero en los conflictos de las “grandes ligas” (Cuba, Vietnam, Angola, Sudáfrica, así como hoy en Irán y Siria) las cosas fueron y son distintas: de fracaso en fracaso, los imperialistas sufrieron y sufren derrotas políticas y militares sin cuento.

 

En el primer decenio del siglo, los medios hegemónicos occidentales consagraron a Saddam Hussein y Bin Laden como los personajes más malos del mundo. Y a inicios del segundo, el caudillo de Wikileaks Julian Assange y el réprobo de la CIA y la NSA Edward Snowden pasaron a ser los más buenos.

 

La trayectoria de los primeros es conocida. Aunque en el caso de Bin Laden los historiadores tendrán dificultades para reconstruir su probable asesinato en Pakistán (2010), pues casi todos los miembros del comando de marines que lo asesinó perecieron luego en distintas circunstancias. Por el contrario, la de Assange es una nube de pedos, en tanto la de Snowden lo que los medios hegemónicos, la irresponsable Wikipedia y él mismo dicen que fue o es.

 

Así es que, a falta de más, prefiero guardar fuerzas para el acontecimiento noticioso mundial que, seguramente, viene en camino. Mas por ahora me gustaría saber algo más del joven Snowden, quien a los 21 años ingresó como raso a las fuerzas especiales del Pentágono, y a los 29 se las arregló para tener, según The Guardian, “…acceso a todos los que trabajaban en la NSA, a toda la comunidad de inteligencia y a los bienes encubiertos en todo el mundo, las ubicaciones de cada sede, lo que estaban haciendo, etcétera”.

Publicado enInternacional
Cómo opera Estados Unidos en América Latina

Un ex topo de la CIA destapó un peligroso programa de espionaje e intervención política en la región. Quiénes y cómo trabajan para desestabilizar a los gobiernos populares de la Unasur. Edward Snowden no es un héroe, pero la humanidad le debe un enorme favor. Los documentos que el ex topo de la CIA filtró al mundo demuestran lo que hasta acá la política global sabía pero no se atrevía a denunciar: que Estados Unidos no ahorrará en crímenes para seguir siendo lo que es. Un imperio voraz.

 

Los habitantes de América latina podríamos presumir que no necesitábamos de Snowden para saberlo. En esta región, Estados Unidos propició golpes, dictaduras genocidas, políticas económicas predatorias y elites financieras mafiosas con el evidente objetivo de succionar sus recursos naturales, materiales y humanos. La intervención fue tan vasta y letal que en la diplomacia regional aún se intercambia un viejo chiste: “¿Sabe por qué en Estados Unidos no hay golpes de Estado? Porque allí Estados Unidos no tiene embajada”.

 

A pesar de las evidencias históricas, en varios países de Latinoamérica, como la Argentina, abundan quienes creen que la intervención estadounidense en asuntos domésticos es pura ficción. El equívoco fue alimentado por formadores de opinión aliados o cooptados por la diplomacia estadounidense, como lo revelaron los cables difundidos por Wikileaks, donde abundan referencias a los vínculos entre La Embajada y el sistema tradicional de medios que en nuestro país conduce el multimedios Clarín. Un detalle: referirse a la sede diplomática estadounidense como “La Embajada” explicita hasta qué punto se naturalizó a EE.UU. como faro político. Pero no son las sedes diplomáticas las únicas que perpetran las actividades intervencionistas de EE.UU. en la región. El país del Norte cuenta con una compleja red de organismos que, con fachadas varias, fueron y son utilizados para tareas sucias que van desde el espionaje y la formación de cuadros dirigenciales adictos hasta la desestabilización de gobiernos y economías con su consecuente costo político y social.

 

Una de las organizaciones más activas es la United States Agency International Development (USAID), un organismo que EE.UU. creó con la proclamada intención de desplegar tareas humanitarias en los países del Tercer Mundo. Su origen se remonta a la Alianza para el Progreso, creada el 13 de marzo de 1961 por los mismos funcionarios que varios años antes habían alumbrado el Plan Marshall con la intención de poner a su país a la cabeza de la reconstrucción de la Europa de posguerra. La Alianza fracasó a poco de nacer luego de que los países de la región rechazaran las condiciones de la “revolución pacífica y democrática” que pretendía imponer EE.UU. a cambio de los 20.000 millones que prometía invertir. Pero antes de que fuera cancelada, en noviembre de 1961 se fundó la USAID, una de sus agencias que, en las formas, debía vehiculizar parte de las inversiones a programas de desarrollo humanitario, fachada que se mantiene hasta hoy.

 

La fantasía filantrópica le permitió forjar, a través de generosos aportes financieros, una red de fundaciones y ONGs destinadas a difundir los beneficios del alineamiento con EE.UU. y su “american way of life” mediante propaganda y programas de formación. Pero esa es apenas la cara amable de su tarea. Apenas maquillado, el verdadero rostro de la agencia es más hostil: intervenir en los procesos políticos de la región con el pretexto de proteger la seguridad nacional de su país.

 

La militarización de los objetivos de la USAID tocó cumbre en 2010 cuando el presidente Barack Obama incluyó al general Jeam Smith –un estratega militar que estuvo en la OTAN– en el Consejo de Seguridad sólo para que atendiera los programas de “asistencia social” que llevaba adelante la agencia. Y como director adjunto se nombró a Mark Feierstein, cuya hoja de servicios encajaba con los desafíos que EE.UU. percibe en la región: experto en guerras de cuarta generación –o campañas de desinformación–, y dueño de Greenbarg Quinlan Rosler, una firma que ofrece orientación estratégica sobre campañas electorales, debates, programación e investigación.

 

Alérgico a los gobiernos populares que se extienden por América latina, Feierstein probó la eficacia de su método como asesor de Gonzalo Sánchez de Lozada durante la campaña que lo depositó en la presidencia de Bolivia. Goñi, como lo llamaban en su patria, fue el paroxismo del coloniaje político que EE.UU. impartió en los noventa sobre los países del Sur. Criado, educado y formado en suelo estadounidense, Sánchez de Lozada volvió a su tierra de nacimiento para ser presidente de la mano de Feierstein. Duró en el cargo algo más de un año: la denominada “Masacre del Gas”, en 2003, donde murieron más de sesenta personas, lo eyectó del poder y lo devolvió a EE.UU., donde vive como prófugo de la Justicia boliviana amparado por el gobierno que nombró a su amigo Feierstein al frente de la USAID.

 

Las correrías de su director no es lo único que liga a la agencia con Bolivia. El pasado 1 de mayo, el presidente Evo Morales no sabía que el escándalo Snowden lo llevaría a protagonizar una vergonzosa detención en Europa (ver nota aparte). Pero sí sabía de lo que la USAID era capaz. Por eso, en esa jornada emblemática donde los trabajadores celebran su día, el presidente anunció que expulsaba a la agencia de suelo boliviano por “injerencia política” y “conspiración”. Días después, el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, detalló: “No se trata de una agencia inocente de cooperación filantrópica de Estados Unidos a Bolivia y al mundo. La agencia estadounidense sirvió para legitimar las dictaduras entre 1964 y 1982, para promover el neoliberalismo entre 1985 y 2005, además es un factor externo que alimenta la inestabilidad en el país desde 2006”.

 

Uno de los hechos que llamó la atención del gobierno boliviano fue la materialización, en 2007, de un convenio entre el prefecto de Pando, Leopoldo Fernández, y la USAID para llevar adelante “programas sociales” en Bolpedra, Cobija y El Porvenir. El apoyo logístico estuvo a cargo del Comando Sur y la cobertura institucional de la Iniciativa de Conservación de la Cuenca Amazónica. Otro episodio que motivó la expulsión fue la activa participación de la agencia estadounidense vía Wildlife Conservation Society (Sociedad de Conservación de la Vida Silvestre) en la disputa violenta entre los pobladores de Caranavi y Palos Blancos por el lugar de instalación de una planta procesadora de frutas en enero de 2010, a pocos días de que Evo Morales asumiera su primer mandato dentro del Estado Plurinacional.

 

La utilización de fundaciones y ONGs para tercerizar operaciones es una práctica habitual de la USAID. En la Argentina, por caso, hay una decena de fundaciones que operan por cuenta y orden de la agencia estadounidense. Que los movimientos sean más sigilosos no implica que sean menos potentes. Un ejemplo: entre el 8 y el 12 de abril de este año, la USAID financió una cumbre de la derecha internacional. Organizada por la Fundación Libertad –el tentáculo predilecto de la agencia en nuestro país–, a la cita concurrieron el Nobel Mario Vargas Llosa y su hijo Álvaro –reactivos a los gobiernos populares que habitan la región–; José María Aznar –ex presidente español que impulsó la invasión a Irak–; el pinochetista Joaquín Lavín; Marcel Granier, presidente de la emisora venezolana RCTV que apoyó e impulsó el golpe a Hugo Chávez en 2002, y la cubana anticastrista Yoani Sánchez, quien a último momento desistió de la visita.

 

El seminario abundó en críticas contra los procesos emancipadores de la región. Y los expositores, sin sutilezas, pidieron terminar con los gobiernos populares en curso para reemplazarlos por otros más “modernos”, a tono con los conceptos de “democracia” que EE.UU. impuso como doctrina global. No fue, por cierto, un planteo original. Cinco años atrás, en el mismo escenario empachado de prosperidad sojera, se había realizado un seminario similar, con el propio Vargas Llosa como animador principal.

 

Aquel seminario contó con varios “expertos” alineados con las políticas del Consenso de Washington como el periodista de La Nación Carlos Pagni, el ex candidato presidencial Ricardo López Murphy, y Mauricio Macri, regente del Pro y de la Fundación Pensar, co-organizadora del evento.

 

Estas fundaciones, como otras similares que operan en la región, cuentan con el aval financiero del National Endowment for Democracy (NED, Fundación Nacional para la Democracia), financiada oficialmente por el Congreso norteamericano. Pero la vinculación no se agota en los aportes. En los ochenta, mucho antes de ser director de la USAID, el inefable Feierstein trabajó para la NED en Nicaragua. Su objetivo: evitar el triunfo del sandinista Daniel Ortega. Lo logró patrocinando la candidatura de Violeta Chamorro.

 

Las operaciones de la dupla USAID-NED en América latina fueron reveladas por Wikileaks, el sitio que difundió millones de telegramas internos del Departamento de Estado. En uno de ellos, el ex embajador estadounidense en Venezuela, William Brownfield, reveló cómo su país alimentó la oposición a Hugo Chávez con ideas y millones. El telegrama, enviado desde la embajada de EE.UU. en Caracas en noviembre de 2006, detallaba cómo docenas de organizaciones no gubernamentales recibían financiamiento del gobierno norteamericano por intermedio de la USAID y de la Oficina de Iniciativas de Transición (Office of Transition Initiatives –OTI–). Este operativo incluyó “más de 300 organizaciones de la sociedad civil venezolana”, que iban desde defensores de los discapacitados hasta programas educativos.

 

En apariencia, esos programas tenían objetivos humanitarios, pero fue el propio embajador Brownfield quien detalló los objetivos reales de esas inversiones: “La infiltración en la base política de Chávez... la división del chavismo... la protección de los intereses vitales de EE.UU... y el aislamiento internacional de Chávez”.

 

Brownfield escribió que el “objetivo estratégico” de desarrollar “organizaciones de la sociedad civil alineadas con la oposición representa la mayor parte del trabajo de USAID/OTI en Venezuela”. A confesión de partes…

 

En una excepción a su modus operandi, en Paraguay la agencia hizo el trabajo sucio sin intermediarios. Invirtió 65 millones de dólares en el proyecto “Umbral”, un programa que incluyó la confección de un Manual Policial, lo que le permitió hacer pie en una institución que resultaría clave en el devenir político del país. Fue la policía, con una brutal e injustificada represión rural, la que sirvió en bandeja la excusa para derrocar al presidente Fernando Lugo. Ya lo predijo el ministro de la Corte argentina Raúl Zaffaroni: sepultado el partido militar, son las fuerzas de seguridad quienes ejercerán el rol de fuerza de choque de los poderes fácticos de la región interesados en interrumpir procesos políticos que contraríen sus intereses.

 

Las operaciones de la agencia revelan que la verdadera amenaza para la consolidación del proceso político de la región no es el espionaje, sino las decisiones que EE.UU. tome a partir de esa información. Como se demostró en Irak –donde el Pentágono utilizó información falsa para justificar la invasión–, ni siquiera es necesario que los datos sean fiables. Basta con que la CIA o algún organismo similar evalúe que algún país de América latina representa una amenaza para la seguridad nacional estadounidense para que se avance con ataques preventivos hacia esa nación. La avanzada puede ser brutal, como en Irak, o más sofisticada, ejecutando tareas que desestabilicen a un gobierno popular. Una conspiración que nunca descansa.

 

Todos bajo la lupa

 

A partir de las revelaciones de Edward Snowden, el ex empleado de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de los Estados Unidos, se descubrió un manto que confirma la red de espionaje del gobierno de Barack Obama. Todo comenzó cuando le ofreció a The Guardian y The Washington Post la publicación de documentos e información confidencial. Siguió con el episodio del secuestro del presidente Evo Morales luego de visitar Rusia, donde se suponía que estaba Snowden, cuando no le permitieron usar el espacio aéreo de España, Italia, Portugal y Francia por sospechar que estaba escondido en su avión. El hecho mereció el repudio de todos los mandatarios de la Unasur que se reunieron en forma urgente en Bolivia, para brindar apoyo a Evo. Mientras Snowden buscaba asilo político y con Estados Unidos tratando de cazarlo en todo el planeta, hace pocos días volvió a revelar nuevos documentos, esta vez fueron publicados en el diario brasileño O Globo. Se conoció que la red de espionaje de Estados Unidos se expandió por toda América latina, operando fuertemente en Brasil, México y Colombia, pero con una rigurosa vigilancia en países como la Argentina, Venezuela, Ecuador, Chile, Perú y Panamá. Los datos confirman el espionaje vía satélite de comunicaciones telefónicas, correos electrónicos y conversaciones online, hasta por lo menos marzo de este año. El monitoreo se realizaba a través de los programas de software: el Prism (Prisma) que permite el acceso a e-mails, conversaciones online y llamadas de voz de usuarios de Google, Microsoft y Facebook y el Boundless Informant (Informante Sin Límites), que permitían violar toda clase de comunicaciones internacionales, faxes, e-mails, entre otros. Los temas más controlados por los espías fueron petróleo y acciones militares en Venezuela, energía y drogas en México, un mapeo de los movimientos de las FARC en Colombia, además de la agonía y muerte de Hugo Chávez.

 

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner mostró su preocupación en el acto del 9 de julio en Tucumán y señaló: “Me corre frío por la espalda cuando nos enteramos que nos están espiando a todos a través de sus servicios de informaciones. Más que revelaciones, son confirmaciones que teníamos de lo que estaba pasando”. De paso, aprovechó para hacer un llamado de atención: “Los gobernantes de los pueblos de la América del Sur, que hemos dado batalla en esta década incluyendo a millones de compatriotas, tenemos el deber de mirar lo que está pasando y unir nuestras fuerzas”. El viernes se reúnen los representantes del Mercosur y la Presidenta espera “un fuerte pronunciamiento y pedido de explicaciones” al gobierno de Obama.

 


Por Adrián Murano
Revista Veintitrés

Publicado enInternacional
 Siete muertos y más de 200 heridos en una noche de enfrentamientos en El Cairo

Siete personas fallecieron y al menos 261 resultaron heridas la noche del lunes en El Cairo en enfrentamientos entre partidarios del presidente Mohamed Morsi y la policía, según un portavoz de los servicios de emergencia. Los islamistas trataron de cortar varias vías en la capital egipcia, entre ellas el puente 6 de octubre, ante lo cual los agentes cargaron con gas lacrimógeno, primero, y abriendo fuego posteriormente, inicialmente con perdigones, según la versión policial.


 
Al menos 401 personas fueron arrestadas durante los disturbios, según informa la agencia oficial de noticias Mena. "Estas son protestas que comienzan de forma pacífica. El Ejército o la policía cargan y abren fuego y luego arrestan a aquellos a los que han agredido", opina Mohamed Gharib Abdel Aziz, un abogado de los Hermanos Musulmanes que representa a islamistas arrestados en jornadas recientes, tras el golpe de Estado.


 
Los incidentes más graves ocurrieron en la plaza Ramses, en el centro de El Cairo, junto al puente 6 de octubre. Cientos de islamistas lanzaron allí rocas y bombas incendiarias, y trataron de erigir una barricada para cortar el tráfico en una de las arterias más transitadas de la capital egipcia. Dos personas fallecieron allí. Hubo choques también en el distrito de Giza, donde murieron cinco personas. Los partidarios de Morsi han acampado allí, en las inmediaciones de la universidad de El Cairo.


 
Según Khaled el Khatib, jefe del servicio de emergencias del ministerio de Sanidad, 124 personas seguían ingresadas en diversos centros hospitalarios esta mañana, tras los enfrentamientos. La policía reabrió el tráfico junto a Ramses en las primeras horas de la mañana. Diversos partidarios de Morsi se han refugiado en la mezquita de Fateh, en las inmediaciones de la plaza, del mismo modo en que muchos otros se han asentado en la mezquita de Raba al Adawiya, en el distrito de Ciudad Nasser.


 
Los Hermanos Musulmanes han anunciado que mantendrán actos de protesta como estos, contra el golpe de Estado del 3 de julio, en las calles de El Cairo, en una gran campaña de desobediencia civil que ellos defienden que es pacífica. En una marcha ante el cuartel de la Guardia Republicana, el 8 de julio, murieron 55 personas cuando el Ejército y la policía abrieron fuego contra una multitud de manifestantes islamistas durante la hora del rezo.


 
El portavoz de la hermandad, Gehad el Haddad, dijo que los policías emplearon sus armas de fuego contra los manifestantes en Ramses, alcanzando a los fallecidos en la cabeza y el pecho. “Cuanto más siga estrangulando el régimen del golpe militar la voluntad de la ciudadanía, más gente saldrá a las calles a desafiarle sin miedo”, dijo. De momento son miles los acampados en Ciudad Nasser. Los islamistas quieren ampliar sus protestas a más zonas de la capital, para evitar que se les recluya en aquel distrito y se deje de oír su voz a medida que el Gobierno interino se va consolidando.


 
Los nuevos enfrentamientos coincidieron con la visita del subsecretario de Estado norteamericano William Burns, que acudió a El Cairo el lunes para reunirse con los líderes del nuevo gobierno y con el comandante Abdel Fatah al Sisi, artífice del golpe. Burns dijo que Estados Unidos “no impondrá ningún modelo sobre Egipto” y pidió contención a las fuerzas armadas. La hermandad rechazó la visita. “O bien EE UU es cómplice en la planificación y ejecución del golpe militar o a acabado aceptándolo”, dijo en un comunicado.

Publicado enInternacional
Bárcenas, el ex tesorero del PP, hunde a Mariano Rajoy

El presidente del gobierno de España, el conservador Mariano Rajoy, descartó hoy renunciar, en momentos en que Luis Bárcenas, tesorero del Partido Popular (PP) durante dos décadas, ratificó ante la justicia su denuncia de la existencia de una “contabilidad B” en la formación política y que el actual mandatario recibió sobresueldos ilegales cuando era ministro bajo la administración de José María Aznar.

 

Bárcenas decidió por vez primera declarar ante la justicia para contar todas las irregularidades, trama y corrupción en el PP en los últimos 30 años. Entregó un soporte informático con datos, números contables y originales, con lo cual se probaría el pago de sobresueldos ilegales a dirigentes del partido, el financiamiento irregular y el pago de comisiones ilícitas a cambio de la adjudicación de obras públicas.

 

Más aún: ratificó que Rajoy no sólo cobró sobresueldos ilegales durante su etapa de ministro durante los gobiernos de Aznar, sino habría recibido algo más de 50 mil euros en 2009 y 2010, que fueron entregados en un sobre y billetes de 500 euros.

 

Encarcelado en la prisión de alta seguridad de Soto del Real, después de que le detectaron numerosas cuentas bancarias en paraísos fiscales, donde tendría poco más de 50 millones de euros, y de que sus antiguos compañeros de partido le dieron la espalda y lo acusaron de “delincuente”, Bárcenas decidió confesar todas las irregularidades de un partido que actualmente concentra el mayor poder en la historia de la joven democracia española.

 

Su declaración ante el juez instructor de la Audiencia Nacional, Pablo Ruz, es la primera desde que se inició el proceso en su contra, hace cuatro años, en la que colabora con la justicia. Durante cuatro horas contestó las preguntas sobre las que antes callaba y, lo más importante, entregó un soporte informático con los registros de la contabilidad secreta del PP, incluidos algunos “recibís”, que probarían, entre otras cosas, la entrega de 200 mil euros al PP de Castilla-La Mancha cuando lo dirigía la actual secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal.

 

Una de las revelaciones más delicadas de Bárcenas ante el magistrado fue que entre 2009 y 2010 pagó alrededor de 90 mil euros en efectivo, en billetes de 500 euros y en sobres color marrón, al propio Rajoy y a Cospedal. Bárcenas reconoció una de las principales acusaciones del escándalo, que durante décadas se pagaron sobresueldos ilegales a los principales dirigentes del partido, que en muchos casos, además de vulnerar la ley de compatibilidades de la administración pública, habrían violado la legislación fiscal.

 

La mayor parte del dinero negro que manejaba el PP para su financiamiento procedía de las donaciones ilegales que aportaban empresarios “amigos”, quienes “a cambio” recibían las adjudicaciones de millonarios contratos públicos. Y así se cerraba el círculo de la corrupción institucionalizada no sólo en el partido, sino en numerosas administraciones autonómicas, municipales y centrales, sobre todo en las regiones de Valencia, Madrid e islas Baleares.

 

Bárcenas también confesó que durante el proceso judicial recibió varios mensajes del PP y de Rajoy, quien le habría ofrecido, a través de un “abogado cercano”, el pago de medio millón de euros a cambio de que durante su declaración judicial negara la contabilidad paralela y retirara la denuncia por despido improcedente que había interpuesto ante la justicia. Relató que el pasado fin de semana recibió una amenaza velada de otro abogado, próximo al PP, quien le advirtió que si confesaba “todo lo que sabía su mujer iría a prisión, mientras que si guardaba silencio habría maniobras para quitar al ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, del cargo”.
La respuesta

 

Una semana después de que se entregaron los documentos originales de la contabilidad secreta del PP que lo señalaron como uno de los principales beneficiados del sistema de pagos de sobresueldos ilegales, Rajoy rompió finalmente su silencio. Pero lo hizo obligado por las circunstancias, ya que recibió en La Moncloa al presidente de Polonia, Donald Tusk, y el protocolo impone a una rueda de prensa conjunta. Rajoy y su equipo de comunicación hicieron una maniobra que molestó profundamente a los periodistas que cubren la fuente de la presidencia, ya que no dio la palabra al comunicador que le tocaba preguntar en nombre del resto de los compañeros y que tenía previsto hacerle tres preguntas pactadas entre ellos. En cambio, dio la palabra al enviado del periódico ABC, quien habría acordado las preguntas con el equipo de comunicación de la presidencia.

 

Una vez formulada la pregunta a modo, Rajoy leyó su respuesta: “El estado de derecho no se somete a chantaje. Y ni se ha producido ni se va a producir indicación, sugerencia o presión alguna a la justicia”.

 

A la exigencia de ciudadanos y partidos de la oposición de que renuncie, el mandatario respondió: “Aquí hay un gobierno estable que va a cumplir con el mandato que le han dado los españoles en las urnas, y si otros quieren jugar a otras cosas esa es su responsabilidad”. Y finalizó su intervención al asegurar que “no se puede pedir a un presidente del gobierno que esté desmintiendo un día sí y otro también informaciones publicadas. No voy a entrar a eso”. Insistió en que ya dio respuestas abundantes cuando se presentó ante los medios de comunicación a través de una televisión de plasma y sin derecho a preguntas.

 

Para defender lo que calificó de “fortaleza” y “pulcritud” del actual gobierno y del PP, también compareció la número dos del partido, María Dolores de Cospedal. “Tengo que esperar a lo que haga el juez, que es quien debe tomar la decisión, pero hoy me gustaría que se produjera, porque me daría pie a desmentir estas calumnias en sede judicial”, señaló tras reiterar que “son rotundamente falsas” las acusaciones.

 

Abuchean a la reina Sofía

 

Por otra parte, la reina Sofía y el ministro de Industria, José Manuel Soria, fueron abucheados durante una visita en Asturias.

 

La reina saludaba a las personas congregadas en el parador del monasterio de Corias, que acudió a inaugurar en la localidad de Cangas de Narcea, cuando empezaron los abucheos de más de un centenar de mineros.

Publicado enInternacional
“Está en juego la libertad del individuo”

A finales de la semana, dos ONG con sede en Francia, la Liga de Derechos Humanos (LDH) y la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH), presentaron una querella contra X (desconocidos) ante el fiscal de la República apuntando hacia la NSA norteamericana y varias empresas transnacionales de Internet: Google, Yahoo!, Facebook, Microsoft, Paltalk, Skype, YouTube, AOL y Apple. Las dos ONG consideran que estas empresas están implicadas en el espionaje mundial que Washington organizó a través del sistema Prisma y cuya metodología fue revelada por el ex agente de la CIA y la NSA Edward Snowden. Hasta ahora, esta es la única acción emprendida en Europa contra Estados Unidos o sus empresas. Todo el sistema político del Viejo Continente se escondió como conejos asustados ante la prepotencia tecnológica de la Casa Blanca. Colmo del ridículo y la servidumbre, el gobierno socialista (en fin...) del presidente François Hollande impidió, junto a Italia, España y Portugal el sobrevuelo del territorio francés al avión del presidente boliviano Evo Morales: algún servicio secreto inepto hizo circular la información según la cual Snowden estaba en el avión de Morales. Más vergonzoso es el papel que desempeñó la prensa ante una violación tan colonial del derecho internacional. Burlas, títulos como “los latinos están enojados”, o boicoteo de la información marcaron la cobertura de este escándalo. Sobran los dedos de una mano para contar, en Francia, los diarios que mencionaron la última cumbre del Mercosur y la convocación de los embajadores de los países concernidos por el bloqueo del avión.

 

En esta entrevista con Página/12 realizada en París, el abogado Patrick Baudouin, presidente de honor de la FIDH, explica las bases de la querella judicial en Francia y analiza tanto la prepotencia norteamericana como el perfil de lacayo de Washington que adoptó la Unión Europea.

 

–Este episodio de espionaje planetario, violación del derecho internacional contra un jefe de Estado y perfil bajo de Europa es un caso de escuela. Sin embargo, pese a su amplitud y a sus múltiples conexiones, sólo ustedes recurrieron a la Justicia contra los implicados.

 

–Es asombroso, en efecto, que la nuestra sea la primera querella presentada. El juicio lo iniciamos porque las revelaciones de Snowden permitieron descubrir la existencia de un sistema de vigilancia generalizada a escala planetaria a través de Internet. La NSA, la CIA y el FBI pueden ingresar en los programas de los gigantes de la informática como Google, Yahoo!, Facebook, Microsoft y otros y colectar los datos. Esto les permite conocer el nombre del autor, del destinatario y el contenido de los mensajes. Pero esto no se limita al territorio norteamericano sino que Estados Unidos se adjudica el derecho de poner en práctica ese sistema en todo el mundo, en Europa, en América latina, en Asia. Esto es intolerable porque se opone totalmente a las legislaciones nacionales. Lo que está en juego acá es la libertad del individuo. Nuestro juicio apunta a la Agencia Nacional de Seguridad, la NSA, la CIA y, por complicidad, apunta también a los gigantes de la informática. Estos no pueden ignorar lo que pasa. Google, Facebook y los demás dicen hoy que, tal vez, si el espionaje tuvo lugar, fue sin que ellos se dieran cuenta. ¡ Es una broma! Desde luego, la base legal de la querella está constituida por las revelaciones de Snowden. Lo más increíble está en el hecho de que los mismos responsables de estos abusos no ponen en tela de juicio la información sobre los mismos. Estados Unidos no negó la veracidad de las revelaciones, no. Al contrario. Washington dijo: “Señor Snowden, usted es culpable por haber dicho la verdad. Y nosotros no queremos que esa verdad sea dicha”.

 

–Las cifras sobre el volumen de datos colectados es de ciencia ficción: son miles de millones de informaciones.

 

–Desde que el sistema Prisma se puso en funcionamiento hubo 97 mil millones de comunicaciones controladas en todo el mundo. Entre diciembre de 2012 y enero de 2013 en Francia se controlaron dos millones de comunicaciones. Y lo que nosotros queremos saber con este juicio es cuántas de esas dos millones de comunicaciones fueron utilizadas y con qué fines. Lo escandaloso no reside en activar un sistema de vigilancia en torno de personas ligadas al terrorismo o al crimen organizado, no. Todo Estado democrático debe protegerse y tener sistemas de control. Lo escandaloso está en que, en nombre de esa lucha contra el terrorismo, se violaron todas las reglas. En vez de controlar a las personas que pueden ser peligrosas se controló a todo el mundo, sin medida. La libertad de cada ciudadano ha quedado así en tela de juicio. Podemos imaginar qué pasaría si esos medios llegan a manos de gobiernos dictatoriales. Nada nos garantiza que, mañana, en España o en Francia, no haya un gobierno de extrema derecha, autoritario, dictatorial, el cual va a recurrir a esa información para controlar a todos los individuos. En Libia hemos visto que el coronel Khadafi tenía un sistema así que le permitió detener a los opositores y torturarlos. Nosotros buscamos precisamente limitar la amplitud de esos sistemas. Queremos que se tome conciencia del riesgo que esos dispositivos hacen correr a la libertad individual.

 

-En medio de este escándalo, el diario Le Monde reveló que Francia tenía también un sistema de vigilancia semejante.

 

–En efecto. Los llamados Estados democráticos reaccionaron tímidamente cuando las revelaciones de Snowden salieron a la luz. Podemos preguntarnos si esa reacción tímida no se debe precisamente al hecho de que los responsables de esas democracias no se sienten un poco responsables porque actúan de la misma manera.

 

–América latina fue también objeto del mismo espionaje. Estamos de nuevo frente a un imperio al que nada puede oponerse y que, con su potencia tecnológica, atropella todo el planeta.

 

–El imperialismo norteamericano es una práctica bien conocida en América latina. Y justamente, lo que provocó un shock en Europa Occidental fue que esta historia fue como un descubrimiento. En América latina el imperialismo y sus consecuencias son una constante. En Europa no. Hay algo que puede ser ventajoso en todo esto: que la movilización y la reacción se activen en todas partes contra el imperialismo norteamericano. En contra de lo que se cree, no hay ningún ocaso del imperialismo norteamericano. Creo, al contrario, que la potencia de Estados Unidos nunca fue tan importante como hoy. Desde los atentados del 11 de septiembre Estados Unidos pasó por alto todas las reglas y las leyes. Hay varios artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que han sido violados de manera constante y en toda impunidad. Es eso lo que nosotros queremos denunciar. Y esperamos que en otros países haya otras ONG u otras personas que hagan juicio contra los responsables del espionaje.

 

–Europa, en vez de actuar contra Estados Unidos, terminó por castigar a América latina cuando bloqueó el avión del presidente boliviano. Es una forma de abuso colonial y de servidumbre ante la Casa Blanca.

 

–Sí, absolutamente. Si este episodio fuera una película sería cómica, pero no lo es. Se trata de política internacional. Entre los países que impidieron el sobrevuelo de su territorio Francia se ridiculizó con esta historia. Hubo, de hecho, un miedo inmediato de molestar a Estados Unidos y provocar con ello medidas de retorsión. Para evitar un problema con Estados Unidos por el posible paso de Snowden en un avión se decidió prohibir el sobrevuelo del territorio. Aquí tenemos la prueba evidente de que somos como un remolque de Estados Unidos. Incluso un gobierno socialista, de quien hubiésemos esperado una actitud menos admirativa que la de su predecesor, el conservador Nicolas Sarkozy, repito, incluso un gobierno socialista sigue la misma línea. Lamentablemente, en Francia y en muchos países europeos seguimos siendo los sirvientes de lo que aún hay que continuar llamando el imperialismo norteamericano. Es una ilustración desastrosa.

Publicado enInternacional
Snowden puede causar a EU su “peor pesadilla”

Edward Snowden “tiene suficiente información para causar más daño” a Estados Unidos, declaró el periodista Glenn Greenwald, quien recibió las filtraciones del ex contratista de la Agencia de Seguridad Nacional estadunidense (NSA, por sus siglas en inglés), por lo que Washington “debe estar de rodillas todos los días rogando que nada le ocurra, porque si algo le pasa toda la información será revelada y esa sería su peor pesadilla”.

 

Greenwald, estadunidense y columnista del diario británico The Guardian, en declaraciones al periódico argentino La Nación señaló que el objetivo del joven, de 30 años, quien se encuentra varado en el aeropuerto Sheremetyevo de Moscú desde hace casi tres semanas, “es dejar al descubierto programas informáticos que personas en todo el mundo utilizan sin saber a qué están exponiéndose y sin haber aceptado conscientemente ceder sus derechos a la privacidad. Tiene una enorme cantidad de documentos que serían muy dañinos para el gobierno de Estados Unidos si fueran hechos públicos”, afirmó.

 

Snowden, buscado por la Casa Blanca luego de haber revelado el pasado 5 de junio a los diarios The Guardian y The Washington Post detalles del programa de espionaje conocido como PRISM, que tiene acceso directo a contenidos de usuarios de redes sociales y programas de Google, Facebook, Apple, Microsoft y otros gigantes de Internet, dijo el viernes que solicitará formalmente asilo temporal a Rusia, hasta que pueda partir a otro destino. Venezuela, Bolivia y Nicaragua le han ofrecido refugio.

 

“Lo más importante es no terminar en custodia de Estados Unidos, cuyo gobierno demostró ser extremadamente vengativo para castigar a los que revelan verdades incómodas, en cuyo sistema judicial no se puede confiar cuando se trata de personas acusadas de poner en peligro la seguridad nacional”, declaró Greenwald a La Nación.

 


Washington acusó a Snowden de espionaje y le revocó su pasaporte, al tiempo que ha presionado a varios países para que no le otorguen asilo o lo ayuden a viajar.

 

El gobierno del presidente ruso, Vladimir Putin, expresó que si el fugitivo quiere refugio transitorio debe dejar de filtrar información sobre Estados Unidos y no dañar los lazos entre ambas naciones.

 

“No hay muchos países en el planeta que tengan la capacidad y voluntad de desafiar las demandas de Estados Unidos. Pero Rusia es uno de ellos y lo ha tratado bien hasta ahora”, añadió.

 

Greenwald afirmó que si bien es una posibilidad que alguien trate de matar a Snowden, advirtió que el joven “ya distribuyó miles de documentos y se aseguró de que varias personas alrededor del mundo tengan el archivo completo.

 

“El gobierno de Estados Unidos debe estar de rodillas todos los días rogando que nada le ocurra a Snowden, porque si algo le pasa toda la información será revelada y esa sería su peor pesadilla”, advirtió.

 

El periodista dijo tener mucha información relacionada con América Latina. “Para cada país que tiene un avanzado sistema de comunicaciones, por ejemplo de México a Argentina, hay documentos que detallan cómo Estados Unidos recoge ese tráfico informativo, los programas que se utilizan para captar las transmisiones, la cantidad de intercepciones que se realizan por día y mucho más”, detalló

 

Reuters y Afp

Publicado enInternacional
Sábado, 13 Julio 2013 06:29

Condena islamista al golpe en Egipto

Condena islamista al golpe en Egipto

Los islamistas egipcios volvieron ayer a manifestarse en El Cairo de forma masiva, empeñados en condenar el reciente golpe militar y lograr la restitución del depuesto presidente Mohamed Mursi. Los simpatizantes de Mursi continuaron protestando en la plaza Rabea al Adauiya, feudo islamista del este de la capital egipcia y escenario de una sentada constante en las últimas dos semanas. Lo que empezó como una forma popular de defender la legitimidad de Mursi, elegido en las urnas en junio de 2012, frente a las protestas que pedían su dimisión, se ha convertido en un intento, por ahora infructuoso, de que el islamista vuelva al poder.

 

Grandes pancartas contra el golpe de Estado del 3 de julio y fotografías del depuesto mandatario, retenido desde entonces en un lugar desconocido, inundaron la plaza y sus alrededores, adonde los asistentes llegaron procedentes de distintas zonas del país. Precisamente ayer, tanto Estados Unidos como Alemania pidieron la puesta en libertad desiursi. “No nos quedaremos tranquilos hasta llevar a hombros a Mursi al palacio presidencial”, aseguró la manifestante Nagla, cartógrafa de profesión y que acudió acompañada de su familia desde la provincia de Sharqiya, en el delta del río Nilo. Nagla afirmó que estaba decidida a permanecer “con mucha paciencia hasta el final” tras ocho días de acampada. “Somos gente pacífica y si no se nos tiene en cuenta habrá una escalada de las manifestaciones y tomaremos el control de todas las plazas de Egipto”, afirmó Nagla, quien reclamó un gobierno civil y no militar.

 

La mayoría de los asistentes se resguardó bajo la sombra de las tiendas de campaña mientras cumplía con el ayuno de Ramadán, mes en el que los musulmanes conmemoran las primeras revelaciones divinas del Corán que recibió el profeta Mahoma. Absteniéndose de tomar líquidos y otros alimentos desde la salida hasta la puesta del sol, los manifestantes recurrieron a echarse agua por encima o taparse la cabeza con gorras y paños húmedos. Otros prefirieron seguir los discursos políticos cerca del escenario principal, junto a la mezquita. En sus inmediaciones también se encontraban algunos dirigentes de los Hermanos Musulmanes, como el clérigo islamista Safwat Higazi, sobre quien pesa una orden de arresto de la Fiscalía por supuestamente haber incitado a la violencia que causó el lunes pasado 51 muertos frente a la sede de la Guardia Republicana.

 

“Todas esas acusaciones son falsas y carecen de pruebas”, aseguró Higazi, confiado en que las fuerzas del orden no irrumpirán en la plaza para detenerlo. La cofradía se resiste a reconocer a las nuevas autoridades y a dialogar con ellas, incluido el primer ministro, Hazem el Beblawi, que no ha descartado ofrecer a los islamistas algunas carteras.

 

El clérigo insistió en que cualquier diálogo pasa por el regreso al poder de Mursi, que en ese caso “podría celebrar elecciones anticipadas presidenciales si así quiere o convocar un referéndum para que el pueblo decida sobre ellas”.

 

El miembro de la ejecutiva del partido Libertad y Justicia, brazo político de los Hermanos, Mohamed el Beltagui, se mostró igualmente dispuesto a admitir un adelanto electoral “desde la legitimidad”. Y puso como condiciones “la vuelta del presidente elegido, de la Shura (Cámara alta del Parlamento) y de la Constitución”, actualmente suspendida. El responsable, también buscado por la Justicia, denunció que los islamistas están siendo objeto de detenciones, órdenes de arresto y asesinatos, en alusión a los confusos sucesos frente a la Guardia Republicana.

 

El Beltagui condenó los últimos ataques contra las fuerzas armadas en el Sinaí, como los que ayer causaron la muerte de un policía, al tiempo que los consideró una “consecuencia del golpe de Estado”. Por otro lado, una multitud se congregó en la céntrica plaza Tahrir para romper el ayuno con la comida del iftar, en un acto convocado por el movimiento Tamarrud (rebelión) y el Frente de Salvación Nacional, contrarios a Mursi.

 

Un golpe de Estado cívico-militar derrocó a Mursi el pasado 3 de julio luego de multitudinarias protestas que pedían su renuncia y la celebración de elecciones anticipadas. Las Fuerzas Armadas tomaron el poder y designaron al titular del Tribunal Constitucional, Adly Mansour, al frente del Ejecutivo y estipularon un calendario para reformar la Constitución y anticipar los comicios. El presidente de facto disolvió el Parlamento y nombró como primer ministro al economista liberal Hazem Beblawy.

 

El Beltagui negó que el primer ministro de facto se haya contactado con la organización para ofrecerles formar gobierno. “No entiendo cómo Beblawy llama a los Hermanos Musulmanes a que participen en el gobierno si su régimen nos acusa de ser asesinos”, agregó.

Publicado enInternacional
Viernes, 12 Julio 2013 06:27

El retorno del movimiento social

El retorno del movimiento social

Las movilizaciones de junio en Brasil pueden constituir un viraje de larga duración. Son las primeras grandes manifestaciones en 20 años, desde 1992 contra el entonces presidente Fernando Collor de Melo, que fue forzado a dimitir. Ahora las cosas son diferentes: el movimiento es mucho más amplio, abarcando cientos de ciudades, los sectores más organizados se proponen metas de mayor alcance con una orientación anticapitalista y no estamos ante una explosión puntual sino ante la masificación de un extenso descontento.

 

Lo anterior permite aventurar que probablemente estemos ante el comienzo de un nuevo ciclo de luchas impulsado por organizaciones diferentes a las del periodo anterior. ¿Pero cuáles fueron los movimientos anteriores?

 

En la década de 1970 se produjo un verdadero terremoto social en Brasil, mirado desde abajo, en pleno régimen militar. Las comisiones de fábrica encarnaron un nuevo sindicalismo de rechazo a la estructura vertical del sindicalismo oficial. Las huelgas en São Bernardo do Campo y otras ciudades del cinturón fabril de São Paulo quebraron el control del régimen, un movimiento que cuajó en la creación de la Central Única de los Trabajadores (CUT) en 1983. En 1979 los campesinos sin tierra retomaron las ocupaciones como herramientas de lucha, con la ocupación de las haciendas Macali y Brilhante que se consideran el origen del MST (Movimiento Sin Tierra). En 1980 se crea el Partido de los Trabajadores (PT).

 

Las grandes creaciones del movimiento popular brasileño comenzaron por pequeños movimientos de resistencia y lucha, y por actores, digamos, marginales desde el punto de vista de la gran política. La creación del PT es la conjunción de tres corrientes: los derrotados de la lucha armada de los 60 y 70, las comunidades eclesiales de base –que nunca separaron ética de política– y el nuevo sindicalismo, en el contexto de un amplio movimiento popular por la libertad. Como señala Chico de Oliveira, el mayor sociólogo de Brasil, esas conjunciones son muy raras en la historia, y son irrepetibles.

 

Dos décadas después las cosas han cambiado radicalmente. El estrato superior del sindicalismo se ha convertido, a través de los fondos de pensiones, en aliado del capital financiero y de las multinacionales brasileñas. El PT es un partido tradicional más, que en nada se diferencia de los partidos de la derecha, con algunos de los cuales cogobierna. La política de lo posible llevó al partido de Lula a ensuciarse en sonados casos de corrupción como el mensalão, mensualidad que se pagó a parlamentarios para votar con el gobierno. Sólo el MST mantuvo en alto sus banderas, aun pagando el precio de un mayor aislamiento.

 

El mismo año que Lula llegó al gobierno más de 40 mil jóvenes ganaron las calles de Salvador (Bahia), contra el aumento de los pasajes del transporte urbano en un movimiento de 10 días conocido como Revolta do Buzu (en referencia a los autobuses). Al año siguiente, en 2004, otra movilización masiva en Florianópolis luchó contra los altos precios del transporte, la Revolta das Catracas (molinetes). Los aparatos estudiantiles negociaron con el poder municipal pasando por arriba del movimiento, generando un profundo rechazo.
En 2005 en el Foro Social Mundial de Porto Alegre se creó el Movimento Passe Livre (MPL) con grupos en todas las grandes ciudades. Se trataba de pequeños núcleos que funcionaban con base en los principios de horizontalidad, autonomía, federalismo y apartidismo, pero no antipartidismo. De ese modo rechazaban las organizaciones jerárquicas y centralizadas, dependientes del Estado y del gobierno, que hegemonizaban el campo popular. El MPL no era el único movimiento de este tipo. La Central de Medios Independientes (CMI, o Indymedia Brasil), el Movimiento Sin Techo (MTST), los desocupados (MTD), los cartoneros y agrupaciones estudiantiles autónomas y libertarias en las universidades y algunos secundarios, conformaban un vasto arco iris.

 

El MPL se destacó por movilizar decenas de miles de personas en las calles, por la pésima calidad de los transportes urbanos, en general privados, y por sus precios abusivos. Hacia 2008 surgen los Comités Populares de la Copa, que analizaron las consecuencias que tienen para la población las obras para el Mundial de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016. Al igual que los otros, son pequeños grupos de composición heterogénea que comenzaron a trabajar con las comunidades de las periferias urbanas y pobladores de favelas amenazados por las megaobras.

 

Lo más importante es que en esos grupos fue naciendo una nueva cultura política y de protesta. Algunos le llaman acción directa. En todo caso está inspirada en los cuatro ejes mencionados, creció y se expandió por fuera de las instituciones y no tiene vocación de convertirse en aparato organizativo separado de la gente que lucha y se moviliza ni de participar en las elecciones. En una larga década de consenso consumista, lubricado por políticas sociales que congelaron la desigualdad, esa nueva cultura se fue arraigando en los márgenes de la acción social y desde allí comenzó a expandirse.

 

En el semestre anterior a las grandes movilizaciones de junio, esos modos de hacer consiguieron victorias en una decena de ciudades, en la resistencia a las obras del Mundial y en la reducción del precio del transporte. Esa cultura pasó de convocar cientos a movilizar decenas de miles. Como se sabe, la represión policial y la prepotencia de la FIFA hicieron el resto. Cuando la gente empezó a desbordar las grandes avenidas, todo Brasil sabía que las obras para el Mundial forman parte de una reforma urbana segregacionista urdida por el capital especulativo. Luchan por el derecho a la ciudad que el capital les niega.

 

Ahora sabemos que hacia 2003, en Bahia, comenzó la lenta fragua de una nueva camada de movimientos. Pero no debemos olvidar que todo empezó por pequeños grupos de jóvenes, en los márgenes del sistema político y a contrapelo de lo instituido.

Publicado enInternacional
América latina está enojada y Europa un poquito

Cunde la indignación en los países de América latina por el atropello propinado al mandatario boliviano Evo Morales al permitir y luego prohibir al avión presidencial el espacio aéreo de España, Francia, Italia y Portugal para su regreso a La Paz. El pretexto, manifestado con todas las palabras por el embajador de EE.UU. en Viena, fue que transportaba a Edward Snowden, el ex técnico de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés) que denunció la existencia de un mundo donde cada quien es espiado. Washington también afirmó en su momento que Irak estaba atiborrado de armas de destrucción masiva. No se encontró una ni por equivocación.

 

Esa actitud de los cuatro países europeos no sólo tiene el aire del patrón maltratando a un inferior, también denota un cariz de desdeñoso racismo. Porque para esta gente, ¿qué es Bolivia? Un país pequeño, de poco peso internacional y encima gobernado por un indígena. Cabe dudar mucho, pero muchísimo, de que se intente alguna vez aplicar semejante violación a las convenciones internacionales de Chicago y de Viena a la aeronave de México, Argentina o Brasil que transportara a sus presidentes. Las disculpas por este escándalo –Portugal adujo “razones técnicas”, el galo socialista Hollande lamentó “el contratiempo”– son tan flacas que dejan ver los huesos de la mentira. Con la soberbia ibérica que lo caracteriza, Rajoy manifestó que España no tenía por qué pedir disculpa alguna.

 

La irritación latinoamericana toca niveles más altos cuando Snowden da a conocer, por ejemplo, documentos que muestran a Brasil convertido en base de operaciones de la NSA. A solicitud de Bolivia, Nicaragua, Venezuela y Ecuador, se llevó a cabo el martes una sesión extraordinaria de la Organización de Estados Americanos, que condenó a los cuatro países europeos y les exigió explicaciones de lo actuado.

 

Mientras EE.UU. amenaza con considerar enemigo al país que brinde asilo a Snowden y exige su inmediata captura a Rusia y a Venezuela, Bolivia y Nicaragua que le ofrecieron cobijo, la irritación también se expresa en algunos países europeos que ahora saben, gracias al ex de la NSA, que también son espiados, en especial Alemania. La Merkel se le quejó a Obama: una acción de esa naturaleza, le dijo, es inaceptable entre “socios y amigos”. El tema es qué le resulta inaceptable a la canciller: que su país sea espiado o que los servicios alemanes, que trabajan de consuno con la CIA, conocieran el programa de espionaje, pero no recibieran ninguna información.

 

El importante semanario germano Der Spiegel señaló que esa clase de espionaje nada tiene que ver con la seguridad nacional y que no sólo es una mera intrusión en la privacidad de la gente, sino también en la correspondencia diplomática y las estrategias negociadoras en materia de comercio (www.spiegel.de, 7-7-13). Y no sólo: el espionaje de las grandes empresas permite a EE.UU.aprovechar avances tecnológicos que aún no posee. Alemania es el blanco número uno en la materia. La ministra de Justicia, Sabine Leutheusser-Schnarrenbeger, señaló que esos métodos eran propios de la Guerra Fría. Sólo que ahora entre “socios y amigos”, no agregó.

 

El gesto alemán parece haber dado a Hollande más energía condenatoria que en el caso Snowden: “Pedimos que esto se acabe de inmediato... Tenemos la evidencia suficiente para pedir una explicación”, se envalentonó (www.alterney.org, 6-7-13). Es que, como señalara The New York Times: “Una lectura atenta de los documentos de Snowden muestra hasta qué punto la agencia furtiva (la NSA) desempeña ahora dos nuevos papeles: es una masticadora de datos, con un apetito (capaz) de recolectar, y almacenar durante años, una asombrosa variedad de información. Y es una fuerza armada de inteligencia con ciberarmas destinadas no sólo a monitorear computadoras extranjeras sino también, si fuera necesario, a atacarlas” (www.nytimes.com, 7-7-13).

 

Mientras la Casa Blanca exige la cabeza de Snowden a toda costa, la Sam Adams Associated for Integrity in Intelligence acaba de concederle su premio anual por “su decisión de revelar la vastedad de la vigilancia electrónica que el gobierno de EE.UU. ejerce sobre los habitantes del país y de todo el mundo” (www.middle-est-online.com, 9-7-13). Se trata de una organización curiosa: la mayoría de sus integrantes son ex agentes de alto rango de los servicios de inteligencia estadounidense que, desde luego, conocen y acatan la necesidad legítima de mantener en secreto determinados documentos. Piensan, a la vez, que cuando se guardan secretos para ocultar actividades inconstitucionales es su deber apoyar a quienes tienen el valor de filtrar la verdad. Así, proclamaron a Snowden ganador del Premio Sam Adams 2013. Bregan por un espionaje con ética.

Publicado enInternacional
Miércoles, 10 Julio 2013 06:24

Un liberal asume como premier de Egipto

Un liberal asume como premier de Egipto

Las autoridades de facto de Egipto nombraron ayer a un premier interino, lograron 8000 millones de dólares de ayuda de países árabes y el apoyo inicial de Estados Unidos a su plan de transición política, tomando un poco de aire un día después de la jornada más cruenta desde el golpe de Estado de la semana pasada. El anuncio de la designación del economista liberal Hazem Beblawy como primer ministro y del líder político y Premio Nobel de la Paz Mohamed El Baradei como vicepresidente llegó horas después de que las autoridades interinas presentaran un cronograma para enmendar la Constitución y elegir Parlamento y presidente el año próximo.

 

El calendario demuestra la voluntad del ejército de seguir adelante con sus planes pese a la persistente resistencia callejera de los islamistas Hermanos Musulmanes, que exigen que se reinstale en su puesto al presidente Mohamed Mursi, dirigente de ese movimiento derrocado por los militares el 3 de julio. El cronograma se conoció el lunes a la noche, horas después de que el ejército abriera fuego en El Cairo contra una multitud de personas que protestaba contra el golpe y matara a 51 manifestantes islamistas, desatando una ola mundial de condenas que puso a los golpistas, que buscan el reconocimiento internacional, bajo intensa presión.

 

Beblawy, de 76 años, fue ministro de Finanzas en uno de los gabinetes formados después de la revuelta que derrocó al ex presidente Hosni Mubarak, en marzo de 2011, cuando el ejército tomó el mando de la transición política. Pero renunció en octubre de 2011 por su desacuerdo con la actuación del ejército en la masacre de 26 manifestantes coptos (cristianos egipcios) en enfrentamientos con los militares. Beblawy es uno de los dirigentes fundadores del Partido Socialdemócrata, que nació tras la revolución contra Mubarak. El partido de Beblawy es una de las facciones laicas del Frente de Salvación Nacional, movimiento que agrupa a fuerzas opositoras y que motorizó las masivas protestas para exigir la renuncia de Mursi que precedieron a su destitución por las fuerzas armadas.

 

En el caso de El Baradei, que ahora fue designado vicepresidente interino a cargo de las Relaciones Exteriores, ya había sido el primer candidato para encabezar el nuevo gobierno de transición y su designación llegó inclusive a ser anunciada, pero el rechazo del mayor partido salafista, Al Nur, frenó su nombramiento. En un hecho importante, el nombramiento de Beblawy sí fue aceptado ayer por Al Nur, que fue aliado de Mursi y los Hermanos Musulmanes, pero que apoyó el golpe de Estado de la semana pasada.

 

El nombramiento de un premier y el anuncio del plan de transición también buscan responder positivamente a llamados de Estados Unidos y otras naciones a un rápido retorno a la democracia. La Casa Blanca se declaró alentada por el plan para la transición en Egipto anunciado por el presidente interino Adly Mansour, pero siguió sin aclarar si considera un golpe de Estado el derrocamiento de Mursi, lo que obligaría a Washington a suspender su ayuda de 1500 millones de dólares anuales a Egipto. “Estamos cautelosamente alentados” por la declaración de Mansour, dijo el vocero de la Casa Blanca, Jay Carney. El portavoz reiteró el llamado a todos los egipcios a evitar la violencia y protestar pacíficamente.

 

En otro espaldarazo vital para las autoridades de facto, Arabia Saudita y Emiratos Arabes Unidos (EAU) anunciaron ayer ayudas por 8000 millones de dólares al gobierno interino egipcio. La ayuda de EAU, una donación de 1000 millones y un préstamo sin intereses de 2000 millones, fue anunciada tras una reunión en El Cairo entre Mansour y el consejero de seguridad nacional emiratí, Huzaa Bin Zaid al Nahyan. Arabia Saudita, paralelamente, aprobó un paquete de ayuda para El Cairo de 2000 millones depositados en su Banco Central, 2000 millones en productos energéticos y 1000 millones en efectivo, informó ayer el ministro de Finanzas saudita, Ibrahim Alassaf.

 

Los acontecimientos llevan bastante alivio a un ejército que había quedado en el ojo del huracán tras la matanza del lunes, de los 51 seguidores de Mursi frente al edificio de la Guardia Republicana, donde se cree que estuvo o está preso Mursi.

 

En medio de una verdadera guerra mediática donde las acusaciones cruzadas están a la orden del día, los seguidores de Mursi convocaron para ayer a nuevas manifestaciones, pero bien entrada la noche no había habido grandes protestas ni hechos de violencia. Los Hermanos Musulmanes hicieron conocer también ayer su rechazo al calendario electoral propuesto por Mansour. La brutalidad vivida durante toda la jornada del lunes, la cantidad de muertos y heridos, más de 400, la inmensa mayoría islamistas que cayeron bajo el fuego de los militares egipcios, tuvo una tregua en la madrugada, aunque la bronca y la indignación continuaron flotando en el ambiente durante todo el día. Fue así que no sorprendió que desde esos sectores convocaran ayer a ganar nuevamente las calles en la cairota plaza Rabaa al Adaweya y en Nasr City, donde se perpetró la masacre de la víspera.

 

Aunque la gente nunca dejó las calles, no sólo por el campamento con más de medio millar de improvisadas tiendas, sino también porque en los alrededores de la mezquita de Rabaa al Adaweya continuaron los funerales de muchas de las víctimas del lunes. Así, bajo un sol calcinante y con 36 grados de temperatura, se mostraban féretros, algunos de ellos sin la tapa y otros envueltos en la bandera egipcia, pasándolos entre los brazos alzados y al grito de “venganza, venganza”.

 

En respuesta a la convocatoria de los islamistas, unos 4000 partidarios del golpe se concentraron ayer en la plaza Tahrir, epicentro de las revueltas contra Mursi y Mubarak, para respaldar pacíficamente el plan de transición anunciado el lunes a la noche y contrarrestar posibles protestas de los Hermanos Musulmanes. La televisión estatal, antes utilizada a placer por el gobierno de Mursi, es el medio elegido para replicar la desacreditada versión del ejército de que los soldados dispararon ayer para evitar un ataque de “terroristas” contra la Guardia Republicana. Allí sólo pueden verse imágenes asépticas brindadas por el ejército, en las que se ve gente caminando en el lugar donde tuvo lugar la represión como si nada hubiese pasado, así como de militares heridos, pero casi ningún islamista y mucho menos muertos de los seguidores de Mursi.

 

Desde el otro lado, al quitársele los medios estatales y perseguir fuertemente a los que están contra el golpe de Estado, el espacio propagandístico quedó reducido a las redes sociales, aunque el poder de inserción que tienen no es menor, como quedó demostrado desde la revuelta contra Mubarak. Así, el único medio equilibrado que por estos días parece haber quedado en Egipto es el diario AlWatan, que publica información de ambos sectores y no dudó en denunciar que Estados Unidos estuvo detrás del golpe de Estado.

Publicado enInternacional