Para la ONU, la tortura de Assange es psicólogica

Pidió a EE.UU. que cese la persecución política del fundador de WikiLeaks

Según la máxima autoridad en tortura del organismo, el ciberactivista australiano estuvo expuesto a una prolongada tortura psicológica.

 

El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, detenido en el Reino Unido, sufre síntomas propios de “tortura psicológica”, dijo ayer el relator especial de la ONU sobre la Tortura, quien pidió el cese la “persecución colectiva” en su contra, sobre todo de Estados Unidos.


Melzer visitó el jueves a Assange en la prisión de Londres donde cumple condena por haber incumplido en 2012 las condiciones de la libertad condicional para refugiarse en la embajada de Ecuador. De manera paralela, el ciberactivista australiano, de 47 años, enfrenta un juicio de extradición a Estados Unidos, donde el Departamento de Justicia quiere llevarlo a juicio bajo la acusación de espionaje.


Assange no compareció el jueves a una audiencia de extradición por estar mal de salud, y luego WikiLeaks advirtió que su fundador estaba física y mentalmente deteriorado y que perdió mucho peso desde que fue encarcelado, hace siete semanas. Aunque no está aislado, Melzer expresó su preocupación por los límites a sus encuentros con abogados y la falta de acceso a documentos que serían clave para su defensa. Acompañado por dos médicos, Melzer constató que “es obvio que el contexto extremadamente hostil y arbitrario contra Assange le ha terminado afectando”, informó en un comunicado el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.


“Además de los problemas físicos, Assange mostraba todos los síntomas típicos de una exposición prolongada a la tortura psicológica, entre ellos un estrés extremo, una ansiedad crónica y un intenso trauma psicológico. Las pruebas son abrumadoras y claras”, prosiguió. “Assange estuvo expuesto de forma deliberada y durante varios años a varias formas de trato o castigos crueles, inhumanos y degradantes”, alertó Melzer, quien acusó a todos los gobiernos implicados en este caso de no adoptar las medidas básicas para que se respeten “los derechos humanos más básicos y la dignidad” del periodista. En este sentido, consideró que “al mantener una actitud de complacencia en el mejor de los casos, y de complicidad en el peor, estos gobiernos han creado una atmósfera de impunidad”.


Assange se refugió en la embajada de Ecuador de Londres para no ser llevado a Suecia, que lo requería en relación a presuntos delitos sexuales que él siempre ha negado. Este mes, Suecia reabrió el caso contra Assange, que había cerrado en 2017 por falta de pruebas. El australiano siempre mantuvo que le daba miedo que Suecia lo entregara a Estados Unidos, donde temía por su vida. El mes pasado, Assange fue detenido por policías británicos poco después de que el actual presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, revocara el asilo diplomático.

 

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Jueves, 30 Mayo 2019 09:25

La JEP, con vida. Hasta ahora

La JEP, con vida. Hasta ahora

El 29 de mayo no fue un buen día para el gobierno Duque ni para su partido. Sin duda. Dos fallos judiciales obligaron, a quienes pretenden un total entierro de tercera para los Acuerdos de Paz firmados en La Habana con las Farc, a pasar tragos amargos. Uno de los fallos da al traste con la pretendida reforma de la Justicia Especial de Paz (JEP), y el otro le otorga la libertad a Jesús Santrich, reconocido por la Corte Suprema de Justicia como congresista electo y, por lo tanto, con fuero, lo que remite su caso ante esta Corte.


En el primero de los fallos, la Corte Constitucional ratificó que en debate surtido en el Congreso semanas atrás, las pretensiones reformistas del Ejecutivo habían sido derrotadas y que las sumas de su Mesa Directiva, que alegaba que el quórum era de 96 no corresponde a la realidad pues el mismo se ajusta en 94 ya que Iván Márquez y Aida Merlano, elegidos pero no posicionados por diferentes circunstancias, no pueden ser sumados.


El fallo llevará al Centro Democrático, seguramente, a buscar otras vías para persistir en su propósito de explosionar la JEP, una instancia que teme el uribismo, amedrantado ante el posible ventilador que prenda alguno de los cientos de militares y paramilitares que tomarán asiento ante esta instancia del proceso de paz. Pretensiones de este partido unipersonal que también ayudarán a crispar la coyuntura nacional en la medida que los días pasen y se acerquen las elecciones territoriales. Atizar el odio contra las Farc, reclamar su total sometimiento –más allá de lo firmado en La Habana–, situarlos como narcotraficantes, maniobrar con denuncias de todo tenor, algunas seguramente ciertas pero en su gran mayoría fake news. Toda una estrategia electoral a la que no renunciarán. Aquí no se trata de divide y reinarás sino de miente, manipula, confunde, potencia odios y vencerás.


En todo caso, toca esperar el desarrollo de esta coyuntura para ver si al final logran su cometido.


Se abre la jaula


Por otro lado, la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, tomando como base lo ya fallado por el Consejo de Estado, al revisar el caso de Jesús Santrich, reconoció de manera unánime su fuero como congresista, y ordenó su inmediata libertad.


Las reacciones no se hicieron esperar, y el presidente Iván Duque, sin poder ocultar el odio que profesa contra los miembros de la otrora Farc, sin reparar en la división de poderes que dice respetar, ladró: “Santrich es un narcotraficante”.


El fallo de la Corte regresa el proceso de este mando fariano a una instancia inicial, toda vez que ahora los magistrados revisarán las denuncias, pruebas y demás, para tomar una decisión ante el supuesto delito del que le acusan, y la solicitud de extradición que ahora los Estados Unidos deberá tramitar ante esta instancia judicial.


El fallo, de otro lado, desnuda todas las arbitrariedades cometidas por la fiscalía en cabeza de Néstor Humberto Martínez, jurista que dicen que es y que por lo tanto debía ser consciente que sus procedimientos no se compadecían con la legalidad que siempre reclaman para la “democracia” colombiana. De acuerdo con esto, Santrich no podía ser detenido como lo fue, ni mantenido preso durante todos estos meses. “Justicia” al servicio del poder. Justicia para someter.


En este caso, como en la mal contenida rabia del Presidente colombiano, queda al desnudo que la única paz que buscan en el alto gobierno y por parte de los círculos de poder que lo rodean, es el del sometimiento y humillación de sus enemigos, ojalá su muerte, eso sí, hay que lograr que pase como un “falso positivo”.


En ambas decisiones de los jueces, el establecimiento descansará cuando logre revertir los fallos, en el primer caso extirpando la JEP, en el segundo depositando al mando fariano en un ataúd norteamericano, perdón, en una cárcel gringa.

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Las grandes empresas tecnológicas y el capitalismo de vigilancia

Mientras que antes era el mundo social y natural el que se veía subordinado a la dinámica del mercado, ahora, según nos dice, ha llegado el momento de sacar rentabilidad de la extracción de nuestra propia experiencia humana.


Hace unos años, después del colapso financiero de 2008, Matt Taibbi, de la revista Rolling Stone, describió a Goldman Sachs, el gran titán del capitalismo financiero, como “un gran calamar vampiro que envuelve el rostro de la humanidad y mete a la fuerza inexorablemente su conducto sanguíneo en cualquier cosa que huela a dinero”. Según Shoshana Zuboff, autora de Surveillance Capitalism: The Fight for a Human Future at the New Frontier of Power (“Capitalismo de vigilancia: la lucha por un futuro humano en la nueva frontera del poder”), diez años después, podríamos decir lo mismo, e incluso cosas peores, acerca del capitalismo de vigilancia.


Pero esta vez, es un calamar más grande y mete ese conducto sanguíneo a través de los móviles, las televisiones inteligentes, las tabletas y, dentro de poco, los hogares inteligentes; llega hasta el último rincón de nuestra privacidad individual y colectiva. Lo que se suponía que nos iba a liberar y que iba a estar a nuestro servicio, que era lo que esperaba Tim Berners Lee, el creador de internet, ha evolucionado a lo que él mismo definió como “un motor de injusticia y división movido por fuerzas poderosas que lo usan para sus propios planes”. El registro y mercantilización de nuestros datos, la estructura depredadora de perfiles de usuarios y de vigilancia está en el ADN del capitalismo de vigilancia. Cambridge Analytica solo es la punta del iceberg.


Zuboff señala en su brillante libro que el capitalismo de vigilancia, dominante, furtivo y omnipresente, ha explotado la experiencia humana para recoger materia prima gratuita y traducirla en datos conductuales. El excedente conductual (nuestras emociones, miedos, voces y personalidades) alimenta la “inteligencia de las máquinas” pensantes y luego se reconfigura en productos predictivos. Son productos diseñados especialmente para anticiparse a lo que vas a hacer hoy o la semana que viene a través de la modificación conductual. Pero el capitalismo de vigilancia no solo predice, sino que también nos anima influyendo en nuestro comportamiento a través de anuncios específicos personalizados e intrusivos.


Como dice la autora de un modo tan memorable, una vez que buscamos en Google, Google (y el resto) nos busca a nosotros. La lógica despiadada de las exigencias de la rentabilidad de las grandes tecnológicas nos ha desposeído digitalmente. Mientras que antes era el mundo social y natural el que se veía subordinado a la dinámica del mercado, ahora, según nos dice, ha llegado el momento de sacar rentabilidad de la extracción de nuestra propia experiencia humana.


Nuestros datos, que se han ido recopilando con remordimientos en los últimos años sin nuestro consentimiento real, se han convertido en un arma contra nosotros con eficiencia militar, según declaró Tim Cook, de Apple nada menos, al crear un perfil digital que permite que las empresas nos conozcan mejor que nosotros mismos.


¿Rebuscado o poco convincente? Considera lo siguiente


Los rastreadores de emociones portátiles tienen sensores integrados que miden y rastrean las señales biométricas de su portador (la temperatura de la piel, la frecuencia cardíaca y el pulso). Estos datos se envían a un aparato vinculado mediante tecnologías inalámbricas, como Bluetooth. Entonces se compilan enormes conjuntos de datos que, sin duda, se pueden analizar mediante algoritmos con el objetivo de detectar patrones y correlaciones a partir de los que se pueda predecir el comportamiento futuro. Quizás, cada vez que nos sintamos tristes, nuestros teléfonos nos den un chute de oxitocina o serotonina.


Todo esto se comercializa como bienestar para el consumidor, pero, en realidad, es una agresión a nuestros yos inconscientes que ayuda a los negocios a vender productos oscuros y a aumentar sus ingresos. Extraen esas microemociones y esas sensaciones más íntimas en tiempo real para obtener beneficios.


¿Te parece extraño? Vayamos un poco más lejos. Amazon patentó hace poco un diseño “de ahorro de trabajo” para llevar en la muñeca, que monitoriza las manos de los operarios de almacén y los impulsa con más rapidez a prácticas de trabajo más eficiente mediante vibraciones ultrasónicas. No hace mucho, este era el tipo de cosas que aparecía en la ciencia ficción distópica; ahora, una supervisión electrónica a distancia muy restrictiva que haga que los trabajadores no se salgan de los roles asignados se ve como una posibilidad.


Hace veinte o treinta años, la gente se hubiera indignado ante tales propuestas y vulneraciones de la persona. A finales de los ochenta, los verdes alemanes pelearon con el estado a cuenta de un censo nacional: el eslogan era “Solo se cuentan las ovejas”. En 1983, el Tribunal Constitucional alemán sentenció que las preguntas del censo propuesto eran intrusivas e innecesarias y que se podía producir un abuso de la información. Los tiempos han cambiado.


Hace poco, dos miembros del sacerdocio de la élite digital, Tom Cook y Mark Zuckerberg, exigieron más privacidad y una mayor regulación de internet. Zuckerberg, además, prometió que Facebook “iba a avanzar gradualmente hacia servicios privados y encriptados que permitieran a los usuarios confiar en que lo que hablan entre ellos permanezca seguro”.


Los dos anuncios son desvergonzados, interesados y cínicos y se ejercen en la dirección equivocada. Los principios de confianza, privacidad y comportamiento ético nunca han sido una prioridad cuando desarrollaban su hegemonía digital, social y cultural. Han hecho muy poco por proteger nuestros datos. En realidad, legalmente hablando, son sus datos, y siempre tuvieron la intención de que fuera así. Las leyes que protegen nuestros datos están siendo, desde hace mucho tiempo, socavadas por un laberinto de contratos online y términos y condiciones que nadie lee y que a los que podríamos llamar eufemísticamente un marco regulatorio laxo.


Como muchas de las sedes europeas de las grandes tecnológicas estadounidenses se encuentran en Irlanda, la comisión de protección de datos irlandesa es, de facto, la normativa europea desde que se materializó el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD). Aun así, el comisionado irlandés dijo el año pasado que no iban a investigar el rastreo secreto por parte de Google de la localización de los usuarios de Android. Supongo que es mejor no molestar demasiado al imperio con ideas de privacidad y derechos y libertades de los individuos. Hace unos años, el antiguo taoiseach (primer ministro irlandés) Enda Kenny dijo que Irlanda era el “mejor país pequeño” del mundo en el que hacer negocios. Quizá se refería a eso.


Silicon Valley, que siempre ha sido una especie de religión cienciológica digital poblada por gente que utiliza el dialecto propio del Atlántico medio como lengua franca, ha roto a sabiendas el pacto social, y ahora que los han pillado y sus beneficios podrían verse mermados, exige que haya una regulación.


Zuckerberg vino a Dublín hace poco y, en un reportaje del Irish Times, que parece un boletín de prensa de Facebook, dijo de las leyes de privacidad en Europa y el RGPD: “Creo que es una buena base que codifica muchos de los valores importantes de las personas, para que puedan elegir cómo son tratados sus datos...”. Facebook ha crecido despiadadamente gracias a una campaña casi religiosa de recogida de datos casi a cualquier precio. Embriagado por las mediciones del comportamiento y rastreando nuestras interacciones, se ha comportado como ese calamar gigante que chupa la sangre, oliendo el dinero donde sea que se agarre a esa curiosidad y debilidad humana.


Los datos que se usan (y esto significa que son recabados sin piedad, explotados y vendidos al mejor postor) no son más que una desviación de las relaciones públicas, lo que sería irrisorio, si no fuera tan obvio. Somos nosotros, y nadie más, los que debemos decidir cómo se usan nuestros datos, si es que se van a usar.


Esto no es más que propaganda interesada de Zuckerberg. Mentiras del departamento de Relaciones Públicas de Silicon Valley para intentar mejorar su “imagen corporativa” empañada. Después de todo, hasta cuando desactivas el rastreo, Facebook te sigue rastreando. Asimismo, te persigue por internet a través del código que implanta en tu navegador. Adiós a la tan aclamada promesa de Zuckerberg de remodelar Facebook y convertirla en una plataforma «“centrada en la privacidad”.


Lo que es aún más irrisorio, Facebook paga al Daily Telegraph como parte de su campaña de marketing para que cuente historias positivas sobre la plataforma bajo el título: “Ser un humano en la era de la información”. Como Orwell podría haber dicho sobre esas piezas propagandísticas: no podríais inventároslo.


Shoshanna Zuboff señala exactamente que los oligarcas digitales son los capitalistas sin escrúpulos del siglo XXI. Su modelo de negocio está basado en el “adormecimiento psíquico” y en nuestra percepción inconsciente de lo que han estado haciendo.


Que las grandes tecnológicas exijan ahora una normativa es una estrategia de los de relaciones públicas cínica, porque durante años se han opuesto a que existiera una normativa, puesto que dificulta la “innovación”, y la privacidad ya no es, según Zuckerberg, una regla social. Sin embargo, las tecnologías con las que ganan miles de millones solo han sido posibles gracias a las cuantiosas ayudas estatales y a contratos de investigación públicos. Sin el presupuesto de defensa de los Estados Unidos, o lo que es lo mismo, el dinero de los contribuyentes estadounidenses, varias generaciones de ordenadores no se habrían construido. Dicho de otro modo, es el capitalismo de Estado reestructurado como emprendimiento de libre mercado.


Lo que escribió Noam Chomsky en 2009 lo explica bien:


“El núcleo de la economía depende en gran medida del sector estatal, y eso está claro. Por poner como ejemplo el último boom económico, que estuvo basado en la tecnología de la información. ¿De dónde ha venido? De los ordenadores y de internet. Los ordenadores e internet estuvieron casi en su totalidad en el sistema estatal durante unos 30 años (investigación, desarrollo, adquisición, otros dispositivos) antes de que, por fin, se cedieran a empresas privadas para que se lucraran con ellos”.


La relación Silicon Valley / Estado está en desarrollo y aún es recíproca. Eric Schmidt, ex CEO de Google, ahora es el presidente del Consejo de Innovación en Defensa creado por el Pentágono y constituido por expertos procedentes de Silicon Valley, profesores universitarios y la industria de defensa estadounidense para “innovar” (otra vez esa palabra) y analizar el uso de la inteligencia artificial en la guerra, entre otras cosas. La innovación, en este momento, es en realidad un recurso retórico y un poder otorgado para violar nuestra privacidad y cosas peores.


Es sorprendente que otro miembro de la junta, el profesor de Derecho de Harvard Cass Sunstein, propusiera hace unos años la idea innovadora y propia de Huxley de la “infiltración cognitiva”, idea que supone que “los agentes del Gobierno (y sus aliados) podrían entrar en salas de chat, redes sociales en línea e, incluso, en grupos reunidos en espacios físicos e intentar socavar teorías de la conspiración filtradas planteando dudas sobre sus hipótesis objetivas, su lógica causal o consecuencias por actuaciones políticas”. El camino al infierno se ha pavimentado con buenas intenciones y efectos inesperados. Quizás. O quizás, no. A lo mejor, su momento, por fin, ha llegado.


Se podría decir que hay privacidad para los ricos y el panóptico de las redes sociales para todos los demás. No es, ni más ni menos, que la devastación gradual de la libertad humana, como la fábula de la rana en el agua hirviendo, y ha pasado incluso antes de que nos demos cuenta de lo que estaba pasando.


¿Por qué es importante todo esto? La vigilancia constante crea una cárcel para la mente. Las innovaciones de vigilancia de las grandes tecnológicas golpean directamente a lo que nos hace humanos: nuestra privacidad, nuestra voluntad, nuestra autonomía y nuestra necesidad de soledad.


Sin soledad, ¿cómo podemos comprender quiénes y qué somos? Sin ella, no podemos ser totalmente humanos y, sin duda, nunca podemos ser totalmente libres.


Reagan, Thatcher, Blair y otros nos dijeron que el capitalismo neoliberal iba de la libertad y la liberación del individuo de la economía y de la libertad económica. Internet nos prometió una emancipación similar y, aun así, hemos acabado en un capitalismo de vigilancia.


El artículo de Richard Barbrook y Andy Cameron titulado The Californian Ideology now, publicado hace más de veinte años, parece extraordinariamente profético. En él, advertían de que “las tecnologías de la libertad se están convirtiendo en las máquinas de dominación”. Tim Berners Lee estaría de acuerdo. De una forma estrambótica para todos nosotros, la ideología californiana de individualismo libertario de la disconformidad y el capitalismo de libre mercado han convergido y se han transformado en un capitalismo de vigilancia rapaz.


El utopismo tecnológico es la nueva ortodoxia digital del día y la “innovación” se ha convertido en la representante de la intrusión profunda en nuestra privacidad, e incluso, como nos advierte Ruboff, en la conciencia que tenemos de nosotros mismos. La doctrina de la inevitabilidad tecnológica de Silicon Vally, añade la autora, “trae consigo un virus convertido en arma del nihilismo moral programado para dirigirse a la capacidad humana de tomar decisiones y borrar del texto de la posibilidad humana la resistencia y la creatividad”.


Como se ha dicho en otro lugar, el modelo de negocios de las grandes tecnológicas no es compatible con nuestros derechos, valores humanos ni con nuestras democracias. Y lo que es más importante, no es compatible con la propia idea del ser humano. Zuboff termina este libro providencial con una advertencia que deberíamos tener en cuenta:


“No está bien que nuestros movimientos, emociones, expresiones y deseos sean catalogados, manipulados y, después, utilizados para llevarnos en manada de manera subrepticia a través del tiempo futuro para beneficio de alguien”.


En este momento, hay asimetrías de conocimiento sin precedentes con multimillonarios como Eric Schmidt y Zuckerberg, pues ellos saben muchísimo sobre nosotros, pero nosotros sabemos muy poco de ellos. Como señala Zuboff: “Aspiran a que nadie les cuestione su poder para saber, para decidir quién sabe y quién decide”.


Pero ¿y si surge de todo esto un monstruo burocrático, estatal y corporativo? Este monstruo, como advierte David Samuels, de la revista Wired, tiene capacidad para “rastrear, clasificar, enloquecer, manipular y censurar a los ciudadanos”, algo similar al Estado-Gran Hermano de China. ¿Y si la libertad digital que creíamos tener no es libertad en absoluto, sino un tipo de tiranía disfrazada de libertad? ¿Y si durante nuestra somnolencia digital inducida el calamar monstruoso ya ha llegado?

 
Traducción: Isabel Pozas González.

publicado
2019-05-30 06:26:00
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Junqueras, líder del ERC preso por sedición, durante una comparencia en el Congreso español. Imagen: EFE

El Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria de la ONU considera contraria a los DD.HH. la prisión preventiva de los dirigentes catalanes.

 

Un grupo de trabajo de la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha pedido este miércoles la liberación inmediata de los líderes independentistas catalanes en prisión, en un informe que ha sido cuestionado por el gobierno español. El Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria del organismo internacional considera contraria a los derechos humanos la prisión preventiva dictada contra los dirigentes catalanes Oriol Junqueras, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart. Los tres elevaron su situación a principios del año pasado a ese órgano, que en sus conclusiones insta a España a poner en marcha una “investigación exhaustiva e independiente” de las circunstancias en torno a la “privación arbitraria de la libertad” de los imputados.
El abogado británico que representa a los políticos catalanes, Ben Emmerson, afirmó en una rueda de prensa en Londres que el Gobierno español no debe ignorar la comunicación del grupo de trabajo. Si lo hace, “estará cometiendo de manera continuada y flagrante una violación de la ley internacional”, sostuvo el letrado, que ha defendido en otros casos al fundador del portal de filtraciones WikiLeaks, Julian Assange.


El Ejecutivo español, por su parte, ha trasladado a la ONU su “malestar” por el informe y ha pedido una auditoría sobre el funcionamiento del grupo de trabajo que lo ha publicado, según indicó el embajador de España en la capital británica, Carlos Bastarreche. El diplomático consideró, en un encuentro con medios de diversos países europeos en su residencia en Londres, que la comunicación del grupo de trabajo supone “una clara interferencia” al proceso judicial que se sigue contra los líderes por la organización de un referéndum independentista en 2017 declarado ilegal. Expresó asimismo su “preocupación” por “el uso de un grupo de la ONU” en lo que considera “una campaña de desinformación”.


Fuentes del Ejecutivo español han puesto en duda por su parte la imparcialidad del documento, al considerar que sus redactores no conocen los delitos de los que están acusados los dirigentes independentistas, entre otros los de desobediencia, malversación y rebelión, que les pueden acarrear entre 17 y 25 años de cárcel. Esas fuentes sostienen que el grupo de trabajo cree que en España es legal la convocatoria de un referéndum de independencia y critican que los autores no tienen en cuenta “el principio de separación de poderes ni la independencia judicial”.


El documento divulgado ayer solicita al Gobierno que le proporcione información sobre las medidas de seguimiento que espera que ponga en marcha respecto a las “recomendaciones” que ha formulado. El grupo pide al Ejecutivo que le proporcione esos datos en un plazo de seis meses a partir de la fecha de transmisión de este dictamen, aunque afirma que se reserva el derecho de emprender su propio seguimiento si se señalan a su atención nuevos motivos de preocupación en relación con el caso.
Para Emmerson, el informe es la “última palabra” de un grupo amparado por la autoridad de la ONU a fin de interpretar las obligaciones que marca la legislación internacional. “Si los jueces en Madrid les condenan a penas de cárcel, aunque sean de una semana, España estará en curso hacia una colisión con las Naciones Unidas”, consideró el abogado.
El documento hecho público ayer “está acreditando una vulneración flagrante de derechos de los dirigentes catalanes”, expresó por su parte la presidenta de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Elisenda Paluzie.


El texto del grupo de trabajo se ha difundido después de que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos rechazara una demanda del ex presidente catalán Puigdemont contra la decisión del Tribunal Constitucional, de anular el pleno del Parlament del 9 de octubre de 2017, en el que se declararía la independencia de Cataluña.

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Miércoles, 29 Mayo 2019 06:24

Ideología reversa

Ideología reversa

Cada vez que los líderes del tercer mundo se propusieron nacionalizar los recursos naturales de sus países, se los acusó de “vende patrias” y de pretender “introducir ideas foráneas”, como si existiese alguna idea que no tuviese algo de foráneo.

Las dos acusaciones han sido, por generaciones, dos clásicos de la cultura popular cuyos orígenes no son difíciles de rastrear siguiendo los rastros del interés económico internacional. Cuatro casos archiconocidos fueron cuatro presidentes electos democráticamente y depuestos por similares golpes militares precedidos por similares estrategias de desestabilización y seguidos de similares dictaduras: Jacobo Arbenz, cuando intentó nacionalizar una pequeña fracción de tierras en Guatemala en manos de la United Fruit Company; Mohammad Mossadegh, cuando intentó cumplir su promesa electoral de nacionalizar el petróleo en manos de British Petroleum en Irán; Patrice Lumumba, cuando intentó conservar los recursos minerales de Katanga en el Congo en manos de las empresas belgas; y Salvador Allende, cuando intentó nacionalizar el cobre y la banca en Chile en manos de empresas estadounidenses (algunas de estas terribles políticas, como la redistribución de tierras, ya habían comenzado con el presidente anterior, el conservador moderado y rival de Allende, Eduardo Frei Montalva).


Otros ejemplos abundan, pero casi todos hundidos en el generoso olvido de los pueblos. Todos fueron acusados, por las potencias coloniales de su momento, de querer entregar sus países al poder extranjero y de promover ideas extranjeras. Como solución a sus planes de nacionalización, primero la propaganda y luego las armas lograron devolver los recursos nacionales a manos de empresas privadas extranjeras con la obvia asistencia de gobiernos extranjeros que en todos los casos, y de forma documentada, actuaron como extensión de los negocios privados en nombre del interés general.


Esta operación de subasta de países se llevó a cabo o se consolidó con la imposición de “ideas extranjeras”, para nada espontaneas ni producto de ningún debate democrático, sino como parte de un plan deliberado por parte de las potencias extranjeras.


Por ejemplo, cuando en los años 50s se hizo evidente el sostenido crecimiento de la izquierda en Chile, se comenzó el envío de estudiantes de Economía de la Pontificia Universidad Católica de Chile a/y desde la Universidad de Chicago. No a cualquier departamento sino a estudiar bajo el directo tutelaje de Milton Friedman y Arnold Harberger, los ideólogos de la reacción contra la corriente iniciada por el cuatro veces presidente de Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, por la cual la superpotencia volvió, por unas décadas, a políticas sociales (New Deal, Nuevo Acuerdo). En 1958 Jorge Alessandri le había ganado a Allende por una mínima diferencia de votos y en 1964 la CIA financió exitosamente la campaña electoral de Frei contra Allende. En 1970 el dinero no fue tan efectivo y Allende terminó ganándole a Jorge Alessandri, por lo cual la MIMO (Mafia Internacional de Millonarios Organizados) recurrió al mismo Plan B de todos los casos anteriores: golpe de Estado y dictadura militar para “salvar al país” de alguna amenaza de moda contra la libertad.


Gracias a esta dictadura y a otras en América Latina, los Chicago Boys, los economistas entrenados en la ideología de Friedman, tuvieron carta libre para actuar en Chile y en otros países. Este grupo, sus ideólogos y sus apologistas, centraron y centran hoy sus elogios en la idea de que son ellos quienes han promovido el “libre mercado” y las “libertades individuales”.


Ambos, libre mercado y libertades individuales son ideas muy nobles y positivas. Si no fuese por la hipocresía con la que se las ha aplicado sistemáticamente. No hubo y nunca habrá libre mercado bajo el tutelaje neocolonial y neo imperialista sino lo contrario. Mucho menos hubo libertades individuales, ya que estas políticas necesitaron múltiples dictaduras militares primero y más tarde dictaduras bancarias sobre países arruinados y endeudados por las dictaduras anteriores. El libre mercado y las libertades individuales significaron, bajo estas políticas, libertad de algunos mercados para imponer sus condiciones e intereses sobre otros, y libertad de algunos, de unos pocos individuos para decidir sobre otros individuos, sin excepciones una abrumadora mayoría. Este discurso, esta efectiva manipulación ideoléxica, es semejante al mito que celebra la independencia de Texas de México aduciendo que fue para gozar de “mayores libertades políticas” sin aclarar que se trataba de “mayores libertades de unos a esclavizar a otros”, ya que el gobierno mexicano había regalado tierra a los inmigrantes anglosajones sin haber legalizado la esclavitud, verdadera fuente del “milagro económico” del sur estadounidense.


Pinochet no solo no fue acosado económicamente por Nixon, como lo fuera Allende, sino que además recibió todos los beneficios posibles (morales, ideológicos, militares y económicos) de la superpotencia. Pese a todo, la pobreza y el desempleo no solo continuó creciendo en el llamado “Milagro económico chileno” (mito propagado y diseminado por la poderosa ultraconservadora Heritage Foundation, fundada por Paul Weyrich, Edwin Feulner y Joseph Coors) sino que además, en los 80s, el país se sumergió en una dolorosa crisis económica que ocurrió simultáneamente en otras dictaduras menos exitosas del continente.


Quienes entregaron al país y sus recursos naturales tan codiciados por las exitosas compañías occidentales a fuerza de una dictadura sangrienta, no se los llamó “vende patrias” sino “salvadores de la libertad”. Las ideas indoctrinadas como un dogma incuestionable (cuestionado en todas las universidades de Estados Unidos, menos en el departamento de Friedman) por una simple decisión estratégica de las agencias de Estados Unidos, no se las llamó “ideas extranjeras”.


Fue una operación perfecta, o casi perfecta. Otro típico caso de “ideología reversa”. La mafia neoliberal (a través de sus voceros más pobres, es decir fanáticos) se encargó siempre de acusar a cualquier grupo universitario o de activistas sociales o de intelectuales críticos de practicar las ideas del teórico marxista italiano Antonio Gramsci. Sin embargo, si bien la izquierda tradicional fue gramsciana por su análisis de la realidad y por su natural resistencia crítica al poder (que se expresa y consolida por el sentido común prefabricado), la derecha internacional fue siempre gramsciana en la aplicación del poder a través de las ideas colonizadas.


Se puede ocupar un país, se puede imponerle un gobierno títere por un tiempo limitado, pero si el objetivo es permanecer, la única forma posible es colonizar las ideas de un pueblo hasta inocularlas con un interés parasitario que con el tiempo terminarán adoptando como propias. Tan propias que cualquier cosa que suene diferente, como la recuperación soberana de sus recursos, será aplastada con calificativos como “ideas foráneas” –y sus propulsores “vende patrias”.


Pero a toda esta ingeniería de las ideas que define nuestro mundo hay que sumarle un aliado fundamental: ese miedo que es parte de la condición humana, ese miedo de un mendigo que es capaz de matar y morir por conservar las pocas pero sonantes monedas que le tiró un buen señor a la salida de la iglesia y que le costó todo el día ganar.


El 19 de mayo de 2019, en Morehouse College de Atlanta, el multimillonario invitado a dar el típico discurso moralizador de graduados, Robert F. Smith prometió pagar la deuda de los estudiantes por haber estudiado. La audiencia estalló en llanto. Un gesto noble, sin dudas. Con sus viejas trampas, por lo expuesto desde hace veinte años...

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Martes, 28 Mayo 2019 06:25

Críticos neoliberales

Críticos neoliberales

Para Michel Foucault el poder siempre ha estado ahí. Estructurando con su discurso las mentes de los humanos desde que aparecen en este mundo; educando, persuadiendo, catequizando, seduciendo, sujetando, acogotando. El poder funda y es garantía de orden. Lo ejercen la familia, la escuela, la iglesia, el arte, el poder político y el económico, la cultura en general. El poder más eficiente es el invisible, porque normaliza. Se instala y se presenta como "natural" o "normal". Nos estructuran muchos poderes coherentes e incoherentes entre sí, y por eso somos contradictorios. Pequeñas, grandes, predominantes formas de poder conviven, cambian, nos cambian, o las adoptamos con frecuencia sin elegirlas.

No hay un ser humano "previo" engañado o reprimido por las estructuras de poder. Uno que podría despojarse de todas las formas de poder que lo han estructurado y recuperar una supuesta "humanidad original" libre de toda estructuración.

El capitalismo avanzado global, posindustrial, financierizado, en el que vivimos, llegó armado del discurso neoliberal: una enorme canasta de "certezas", un poder por (no tan) largo tiempo incontestable.Ese discurso logró instalarse el último me¬dio siglo como lo natural, lo normal. Ha es-tructurado no sólo a los sectores dominantes que lo personifican, sino también a vastas porciones de las sociedades. Lo hace mediante la operación mercantil cotidiana "normal" que a todos abarca, y mediante la operación financiero/bancaria y la bursátil. Lo hace mediante los "valores", los "héroes" y los winners, individualistas y consumistas,presentes sin cesar en los medios de comunicación. Lo hace con sus intelectuales normalizados en ese discurso.

En México los críticos neoliberales de la 4T desesperan. Sin cesar, día a día, subrayan las "barbaridades" o los"errores" cometidos por el gobierno de AMLO. Como criaturas del discurso neoliberal sólo les es dado leer el mundo de ese modo. No señalan los errores cometidos por el gobierno en el ejercicio de intentar alcanzar los cometidos que se ha propuesto el programa de la 4T, no, esos no los registran; detectan como errores las acciones confusas o discordantes con la operación "normal" de una "democracia moderna". Ya se sabe, de la mano de la "democracia" va el "libre mercado", una libertad fundamental stricto sensu.

El capitalismo neoliberal ha entrado en etapa histórica de agonía, pero esos críticos no tienen otro asidero que sus mantras. Continuarán en ellos, indefectiblemente. Fueron parte del poder pero ahora se les escapa de las manos. Intentan desde ya recuperarlo, y por eso no cesan. Combatir cada día el discurso y los hechos de AMLO es su modus vivendi.

El capitalismo neoliberal ha sido la peor versión del capitalismo. El libre mercado ha sido siempre el modelo de la anarquía por antonomasia. El libérrimo mercado neoliberal fue el acto de soltar a los caballos salvajes desbocados a galopar sin freno en todas direcciones. El resultado fue la hiperconcentración de la riqueza como nunca en la historia; la tumba de la convivencia social –en todas partes– como nunca en la historia; el arrasamiento del planeta como nunca en la historia. La prueba mayor del decaimiento del capitalismo neoliberal y su discurso es ver ahora cómo el centro neurálgico mundial de ese sistema, Estados Unidos, abandona el vertedero que dominaba dejando al capitalismo en una noche negra e ignota.

El comportamiento canalla de Trump en Siria, o en Irak, y ahora también en América Latina forma parte de ese recogimiento sobre sí mismo que el imperio procura devastando aún más al resto del planeta en lo que pueda. La guerra económica contra China y Rusia es evidencia de debilidad, no de poderío. El nacionalismo gorila no sólo se instaura en el imperio. También en Europa avanza y el grito de sálvese el que pueda resuena por el orbe.

Donde hay poder hay resistencia y, por tanto, conflicto. Las atrocidades cometidas por el neoliberalismo del subdesarrollo en México machacaron a las mayorías encima de la ignominia de siempre que venían sufriendo. La injusticia histórica acumulada desembarcó el 1º de julio pasado en la forma de una posibilidad (por ahora no más que eso) de mejorar la vida. No sabemos en qué medida ni a qué proporción de los excluidos llegará el alivio; pero la oportunidad no podía perderse.

Los críticos neoliberales son insensibles al dolor de la sociedad de los excluidos, como ordena el canon del individualismo vigente. Pero se van quedando con un discurso vacío, pues el sistema que tantos bienes les obsequió hace agua irremediablemente.

Esos críticos esperan recuperar el poder perdido, pero esperan estérilmente. No ha¬brá vuelta atrás; pero los excluidos en busca de concretar su nueva posibilidad, nada tienen asegurado tampoco. La búsqueda de nuevos arreglos sociales y políticos es para todos. Largo es el camino, pero la con¬dición de alerta respecto al poder en todas sus formas debe ser continua y sin desmayo.

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Martes, 28 Mayo 2019 06:08

Escalada contra la democracia

Escalada contra la democracia

No formo parte del equipo de las pitonisas. Prefiero guardar el pesimismo para días mejores. No obstante, preveo tiempos difíciles para Brasil, a menos que nuestra indignación se transforme en movilización. Tal como van las cosas, nuestra frágil democracia se encuentra amenazada, y nuestra libertad de expresión, amordazada.


Las señales no son promisorias. Nada indica que la economía brasileña saldrá en breve del atolladero en que se encuentra. Los desempleados suman más de 13 millones. Los pronósticos del PIB para 2019 se encogen con cada nuevo cálculo. Al inicio del gobierno actual se creía que crecería 2,2%. Ahora se prevé 1,7%. Brasil retrocede.


Aunque se apruebe alguna reforma de la Seguridad Social (que no afecte a la camada de arriba, claro), nada indica que vengan del exterior inversiones sustanciales. Nuestro país está desacreditado. ¿Quién se aventura a embarcarse en un navío averiado? Y en el mundo existen otras opciones para los inversionistas. Prefieren multiplicar su capital en economías robustas y confiables.


¿Cómo sentirse seguro con un gobierno que se desdice todos los días? En menos de cinco meses contradijo sus promesas de campaña. El corporativismo y la tendencia ideológica hablan más alto que la competencia. El ministro que se precie de serlo debe ponerse la casaca del recluta y tragarse en seco las órdenes del comandante. No se admiten la contradicción, el pluralismo, el debate democrático.


Se baila al ritmo leninista: un paso adelante, dos atrás. La embajada brasileña trasladada a Jerusalén permanece en Tel Aviv. La soberanía del país se inclina ante la suspensión unilateral de visas para los estadounidenses. La cultura es sofocada por la falta de recursos. Las acciones de Petrobras y del Banco de Brasil caen, porque el gobierno “no intervencionista” veta el aumento del diesel y la publicidad del banco.


A los que se apoderan fraudulentamente de tierras, los que destruyen la selva y los que invaden territorios indígenas se les concede licencia para matar. Ante los paramilitares se mira hacia otro lado. Ante los corruptos amigos de la familia se hace silencio. Cuando al padre, presa de un frenesí, no le conviene manifestar algo, le pasa al hijo la tarea, aun cuando implique ofender al general electo vice del capitán.


El desmonte es general. Se extinguen los consejos federales; no hay médicos en muchas localidades antes atendidas por cubanos; disciplinas que enseñan a pensar, como la filosofía y la sociología, desaparecen de los currículos; se toleran los paramilitares; en Brasilia, no son autoridades abiertas al diálogo las que reciben a los indios, sino la Fuerza Nacional, como si se tratara de una manada de fieras escapadas de la selva para avanzar sobre el Planalto.


El clima es de repudio a la democracia. ¿Hasta cuándo se tolerarán el Tribunal Supremo Federal y el Congreso Nacional? ¿Y la libertad de prensa? Ochenta tiros del Ejército asesinaron a dos ciudadanos inocentes y el hecho se considera irrelevante.


En los corredores del gobierno cunden el miedo y la inseguridad. El ministro de Economía habla de obtener un billón de reales con las reformas, y horas después el presidente reduce la cifra a 800 mil millones. El secretario de Hacienda Federal anunció nuevos impuestos y fue desautorizado al día siguiente de su entrevista. Impera la ley del silencio. Quien pretenda aferrarse a la teta del gobierno, que cierre las boca. El gobierno actual sabe destruir, pero no sabe construir.


¿Las encuestas comprueban que la aprobación al Planalto cae cada mes? Puro “fake”, clama el gobierno y asegura que la aprobación es del 98%. Solo se excluye el 2% de la gente envenenada por el marxismo cultural. Gente que no respeta la familia, aunque el acusador haya tenido tres. Gente que está a favor de los derechos de los homosexuales y contra la libertad de posesión y portación de armas.


El rey está desnudo. Pero no resulta conveniente admitirlo en público. Que todo ciudadano cubra sus ojos indignados con los colores vivos de esa policromía ministerial de 22 tonos de gris.


Por Frei Betto 
www.freibetto.org/> twitter:@freibetto.
Traducción de Esther Perez

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El nuevo totalitarismo: Estados Unidos y la guerra neocortical

Desde la antigüedad hasta nuestros días la fiebre imperial por dominar el mundo ha sido una obsesión. Sin embargo, los deseos totalitarios han terminado en desastre. Baste recordar el Tercer Reich. Alemania y su pueblo, imbuidos de un sentimiento de superioridad étnico-racial, construyeron un ideario para la dominación mundial. Su trágico final no ha sido lección suficiente. Tampoco el lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima y Nagasaki. En esta carrera imperialista, Estados Unidos toma el relevo de las naciones autoproclamadas defensoras del orden mundial, su contrapartida: la extinción de la especie. Con una sed ávida de ganancia, explotación y violencia, su prepotencia no encuentra límites. Si se cumplen los pronósticos, Estados Unidos no saldrá victorioso, su ambición nos conducirá al colapso. Lo peor, su incapacidad para dar marcha atrás. El pueblo estadunidense y su establishment se consideran parte de una misión redentora a la cual no pueden renunciar. La divina providencia les señala como la nación elegida para dominar el mundo.

Para hacer posible el sueño de la dominación perfecta, se busca el control de las emociones, los sentimientos y los deseos, sin necesidad de recurrir a la invasión militar de los territorios conquistados. Estados Unidos se ha convertido en la primera potencia capaz de forjar un totalitarismo, bajo el sentimiento de vivir en libertad, anulando la conciencia y la voluntad de los individuos. El uso de la violencia es relativizado, aunque sin renunciar a ella, se busca un acatamiento de las órdenes de manera disciplinada, rápida y acrítica. Es la llamada guerra de la no letalidad. Las armas no letales se encuentran en las tecnologías de la información. Una guerra donde se trata de descifrar cómo piensan los seres humanos y cuáles serían sus respuestas ante determinados estímulos, situaciones de estrés o estados de guerra. Parafraseando a Sun Tzu, el saber hacer la guerra para Estados Unidos buscaría: "someter al enemigo sin librar batalla alguna".

Los estados con "vocación de dominación totalitaria" se han erigido portadores de progreso, imponiendo costumbres, lengua, religión y bandera. En el siglo XXI, las tecno-ciencias se han puesto al servicio de los intereses del totalitarismo estadunidense. La cibernética, la informática, las neurociencias, la matemática aplicada, se unen para configurar la estrategia de dominación sistémica. Estados Unidos crea mecanismos de sumisión que van más allá de la tierra conquistada y dominada. Sentirse y sa-berse sojuzgado conlleva resistencia. Pocos se dejan avasallar. Los gobiernos cipayos presentan límites. Cuando la soberanía y el derecho de autodeterminación son pisoteados, emerge un nacionalismo liberador que arrastra consigo toda forma de dominación extranjera. El sentimiento antinazi y rechazo a la dominación alemana fue motivo para que pueblos enteros emprendieran la tarea de expulsar a los ejércitos invasores. Franceses, holandeses, belgas, soviéticos, yugoslavos, británicos, republicanos españoles, entre otros, más allá de sus convicciones políticas, se unieron en la gran batalla antinazi y antifascista. El sueño de Hitler se transformó en su peor pesadilla cuando el mundo entero se opuso a sus delirantes planes de dominación. Pero el Tercer Reich sólo contaba con armas convencionales como única forma de lograr su objetivo. Potencia de fuego. Su desarrollo estaba constreñido a lograr el máximo de destrucción. Los misiles V-1 y V-2 llegaron tarde y fueron insuficientes. Los campos de concentración, las cámaras de gas, las matanzas selectivas, eran un hándicap. Para cumplir las órdenes los soldados alemanes eran drogados, actuaban bajo la acción de estupefacientes. Así, era poco probable cumplir el sueño nazi de un imperio alemán de mil años. Tampoco ayudaba mucho la forma de dominación. Humillar a las poblaciones conquistadas, y vivir bajo la bota del ejército alemán no era una salida en el medio plazo.

Por el contrario, en la guerra neocortical, Estados Unidos emplea mecanismos y dispositivos más eficientes. Busca romper lo único que puede generar resistencia activa, la mente del enemigo, aliados y subordinados. Se trata de paralizar, regular, anular la voluntad y la capacidad de comprensión. Trasformar los humanos en autómatas sin capacidad de pensar y actuar al margen de las órdenes dadas. Obediencia y sumisión. Así se expresa Richard Szafranski, coronel de USAF: "para hacer operativa esta guerra neocortical Estados Unidos debe restructurar a escala mundial sus aparatos de colecta y diseminación de información, colocar en red las diversas agencias de inteligencia y sus capacidades de análisis". Se trata de modelar el comportamiento del enemigo, sin afectar a los organismos, pero destruyendo la capacidad y voluntad de liderazgo. El control de las redes por los gigantes estadunidenses está en consonancia con la guerra neocortical. De lo contrario ¿Cómo entender la petición de Juan Guaidó y cipayos venezolanos de una intervención militar estadunidenses en su territorio? ¿Cómo explicar la sumisión de Europa Occidental a los delirios de Trump para dominar el mundo sin resistir? ¿Las nuevas sanciones contra Cuba? El mundo occidental se mueve al ritmo que marca el imperialismo estadunidense, convencido de vivir en libertad. El nuevo totalitarismo se impone. Es necesario resistir.

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Lunes, 27 Mayo 2019 06:27

Los niños (otra vez)

La madre del migrante guatemalteco Carlos Hernández Vásquez muestra en un celular la imagen de su hijo, quien falleció el pasado día 20 estando bajo custodia de la Patrulla Fronteriza, en Texas, y es el sexto menor que muere mientras estaba al cuidado de las autoridades estadunidenses, quienes aseguran que padecía influenza.Foto Afp

Es imposible no gritar, escribir con lágrimas de furia, gritar otro poco y cansar a la gente por tanto gritar, escribir y gritar: ¡los niños, carajo!

La crueldad es parte integral de la política violenta del régimen actual estadunidense, y sus consecuencias para los menores de edad es lo más inaguantable (si es que hay grados de aguante). Noticias recientes como ejemplo:


Las autoridades federales detectaron otros mil 700 casos de niños inmigrantes separados a la fuerza de sus padres, además de los casi 3 mil ya anteriormente identificados, y eso que se esperan aún más casos, mientras otros están perdidos en el sistema.


Por lo menos seis inmigrantes menores de edad han fallecido estando bajo custodia de las autoridades federales estadunidenses. El caso de una niña salvadoreña de 10 años, quien falleció en septiembre, apenas fue revelado la semana pasada; los otros cinco son guatemaltecos, el más reciente, un adolescente de 16, quien falleció de influenza en un centro de detención el lunes pasado.


El gobierno está considerando una nueva política antimigrante para familias con niños detenidos en la frontera: los padres tendrán que optar entre aceptar la separación de sus hijos de manera indefinida o acordar suspender los derechos de los niños para que sean encarcelados junto con ellos. Todo esto a pesar de que pediatras y sicólogos han declarado que la encarcelación de niños tiene consecuencias traumáticas para ellos.


Pero no sólo son los inmigrantes los que sufren estas políticas, y no sólo es este régimen que las impulsa (aunque se distingue para ser aún peor que los gobiernos pasados); la crueldad hacia los niños en este país es amplia, profunda y estructural: en el informe anual más reciente del Childrens Defense Fund, se calcula que 13 millones de menores –uno de cada cinco en el país– viven en la pobreza. Ningún niño debería tener que preocuparse sobre de dónde llegará su próxima comida o si tendrá donde pernoctar cada noche en el país más rico de la Tierra, señala el informe.


Por otro lado, la violencia por armas de fuego mata a niños tanto en casa como en el extranjero. En las por lo menos nueve guerras en que participa Estados Unidos ahora, los niños –como en toda guerra– siempre son los que más sufren. En casa, las balas fueron la segunda causa de fatalidades de jóvenes entre uno y 19 años de edad; este país es el líder del mundo en mortalidad de menores de edad por armas de fuego. En 2017, 2 mil 462 niños de edad escolar murieron por armas de fuego, más que el doble del total de muertes de militares estadunidenses desplegados en el mundo.


Y para acabar, los niños hoy viven bajo pronósticos del fin del mundo por una crisis ecológica de tal magnitud que los expertos y científicos advierten que sin cambios radicales, sobre todo en frenar la producción de hidrocarburos, dentro de los próximos 12 años, los efectos ambientales serán catastróficos e irreversibles para el planeta.
El antídoto


Ante todo esto, y con los adultos en el poder que, en los hechos, obviamente odian a los jóvenes, hay avisos de una rebelión de los niños en este y otros países. El pasado viernes, cientos de miles de niños abandonaron las clases para participar en una de las mayores movilizaciones a escala mundial para exigir acciones sobre el cambio climático; los estudiantes en este país ahora encabezan el movimiento para el control de las armas; veteranos de guerra jóvenes están entre los disidentes más feroces contra las políticas bélicas de este país; los dreamers y otros jóvenes migrantes están entre los líderes de la resistencia a la guerra contra sus comunidades; y ahora la mayoría de los jóvenes reprueban el capitalismo y favorecen un sistema económico y político más justo y sustentable (algunos se atreven a llamarlo socialismo).


Esa rebelión de los niños podría rescatarnos a todos.


PD: en relación con la columna de la semana pasada, una nueva encuesta de Gallup registró que más de cuatro de cada 10 estadunidenses hoy día creen que el socialismo sería bueno para su país.

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Guerra fría, imperialismo, telón de acero

Se ha abierto una fase de desglobalización, con consecuencias imprevisibles


Conceptos como guerra fría, imperialismo, telón de acero son los más utilizados ahora para describir el estado de animosidad permanente que se ha instalado entre una potencia emergente, China, y la superpotencia mundial, EE UU. Recuérdese que la Guerra Fría fue el enfrentamiento entre EE UU y la Unión Soviética, tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, en ámbitos como el económico, político, social y hasta militar; que el imperialismo era la fase superior del capitalismo y se manifestaba en ideas como la superioridad y dominación entre países; o que el telón de acero trataba de la frontera ideológica y política entre Europa occidental y Europa oriental.


¿Qué ha ocurrido? Que a la guerra comercial, considerada hasta ahora de baja intensidad, entre Washington y Pekín, con subidas mutuas de aranceles, se le ha añadido un conflicto tecnológico de gran significación mundial: la firma china Huawei ha sido incluida en una lista negra por Donald Trump, por lo que a partir de hacer efectiva esa decisión ninguna empresa norteamericana podrá venderle ni soft¬ware nihardware sin licencia estatal. Huawei es una de las sociedades más agresivas en el desarrollo de la tecnología 5G, que, según los expertos, va a cambiar la visión económica del planeta en poco tiempo.


La primera incógnita es si China establecerá una reciprocidad con Apple u otra gran empresa tecnológica americana. Y más allá, si esta confrontación se extenderá a otros sectores, incluido el de la deuda pública (China es el gran comprador de bonos americanos). Al final de la reflexión está la lucha por la hegemonía tecnológica —y a través de ella, política— de los dos grandes países.


Se demuestra así que Trump está dispuesto a utilizar todas las armas de la política para contener la rivalidad de un país que se incorporó a principios de siglo a las reglas de la Organización Mundial de Comercio, aprovechándose de ellas en lo que le interesaba, pero sin cumplir con el resto de las normas de la competencia internacional (entre ellas, aplicando el dumping social y una mínima protección social a sus ciudadanos).


En otro momento de la historia, con gobernantes distintos a estos, el resto de los países occidentales no hubieran tenido dudas del lado en el que se situarían; hoy esto está mucho más difuso, como muestra la recepción de la tecnología china 5G en muchos países europeos, así como la buena acogida a las inversiones multimillonarias relacionadas con la red de infraestructuras chinas conocidas como Ruta de la Seda. Trump asusta.


El investigador Federico Steinberg ha sido de los más incisivos (‘La guerra tecnológica y el nuevo imperialismo’, diario Expansión, 21 de mayo). Describe lo que sucede como un neoimperialismo en el que tanto EE UU como China utilizarán su poder para debilitar al otro (lo que Joan Robinson denominaba “políticas de perjuicio al vecino”), obligando a los demás países a tomar partido y someterse a las normas del imperio al que se adhieran, y siendo las amenazas estadounidenses a las empresas europeas que hagan negocios con Irán o Cuba parte de esa clave neoimperialista. Recuerda Steinberg que los actuales líderes imperiales, Trump, Xi Jinping y Putin, “no son precisamente admiradores de la democracia liberal”.


El profesor Dani Rodrik, de la Universidad de Harvard, ha tratado de matizar en sus últimos textos la idea de que todo libre intercambio de bienes y servicios trae beneficios al conjunto de las partes. En uno de sus libros (Hablemos claro sobre el comercio mundial, editorial Deusto) pone numerosos ejemplos de una globalización mal gestionada en la que no se logra un equilibrio entre la apertura económica y el derecho a la gestión del espacio político de los Estados. En todos ellos los protagonistas actúan como representantes del “capitalismo de Estado”. Ahora, el temor es que la tensión acabe en dos sistemas tecnológicos incompatibles entre sí, lo que obligaría al resto del mundo a elegir. Ello supondría una fase de desglobalización que podría semejarse a la que se desarrolló en el periodo de entreguerras, con el resultado padecido por todos.

Por Joaquín Estefanía
25 MAY 2019 - 17:00 COT

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