MÚSICA DESDE OTRAS COORDENADAS

Antecedentes: En la cuar­ta cumbre de Nue­va Delhi se debió haber formalizado el "banco BRICS" (Bajo la Lupa, 28/3/12) que echó reversa de manera intempestiva.

 

Hechos: La quinta cumbre en Durban, Sudáfrica, anunció la creación del evanescente "banco BRICS", mientras la prensa británica arremete furibundamente contra el grupo ( FT, 25/3/13) –Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica)– y los multimedia de Estados Unidos (EU) los desprecia, con la huérfana excepción de The Washington Post (26/3/13).

 

No hay que echar las campanas al vuelo: el proyecto de un "banco BRICS" (idea de India) no se concreta aún por falta de un acuerdo sobre las cuotas de participación (que Rusia desea sean de 10 mil millones de dólares por miembro), la divisa prevaleciente (¿el yuan?) y su sede (China desea Shanghai). La doble fuerza tanto geoeconómica (segunda superpotencia a punto de desbancar a EU en dos años) como geofinanciera (primeras reservas: 28.45 por ciento del total global) de China son apabullantes: lo cual se refleja en las reñidas negociaciones tras bambalinas.

 

De los 4.3 millones de millones de dólares (trillones en anglosajón) de reservas foráneas del bloque pentapartito, sólo China dispone de 3.5 millones de millones: ¡81.4 por ciento! El "banco BRICS" avanzó como proyecto, pero no se concretó y será hasta la sexta cumbre de Brasil, quizá, cuando se implemente una idea genial del incipiente orden multipolar.

 

La capitalización del "banco BRICS" sería del orden de 50 mil millones de dólares para financiar proyectos de infraestructura con una reserva colectiva de divisas por 100 mil millones (idea de Guido Mantega, ministro de Finanzas de Brasil, para paliar la "guerra de divisas"), lo cual colisiona de facto con el FMI y el BM, que favorecen aberrantemente a EU y Europa por encima de los BRICS y los derelictos países en vías de desarrollo.

 

China y Brasil acordaron usar sus divisas (yuan y real) mediante 30 mil millones de dólares en swaps para su ca­da vez más relevante intercambio comercial (75 mil millones de dólares en 2012). Esta parece ser la tónica que operará en el seno del "banco BRICS" con las cinco divisas respectivas en lugar de una sola para sus acuerdos comerciales bilaterales/multilaterales, donde el yuan se hubiera llevado de calle a las demás, en espera también de su convertibilidad global, sin contar la presión de la OTAN encabezada por EU, para la revaluación de la divisa china.

 

Lo ideal sería crear una "divisa BRICS" apuntalada a pro rata por las cinco divisas de sus miembros para no crear molestas inequidades. El ministro de Finanzas de Sudáfrica, Pravin Gordhan, exultó que los BRICS "habían realizado un muy buen progreso para la instalación del banco". Una cosa es "progresar" y otra es concretar cuando el lanzamiento del "banco BRICS" puede tomar varios años para el inicio de sus operaciones.

 

El mediocre comercio interno –menos de 1 por ciento del comercio global– en el seno del bloque pentapartito no refleja aún su enorme potencialidad cuando se compara a su participación con 26.4 por ciento del PIB global.

 

De 27 mil millones de dólares de su comercio interno en 2000 (antes de su creación), casi se multiplicó por 10 el año pasado y puede duplicarse a más de 500 mil millones en 2015. Se ventilan las abruptas discrepancias entre comercio, economía y finanzas de los BRICS cuando las "inversiones foráneas directas" (FDI, por sus siglas en inglés) alcanzaron 263 mil millones el año pasado, 20 por ciento de los flujos globales de FDI: más de 3.3 veces el monto de hace 13 años ( Bloomberg, 26/3/13).

 

En medio de la decadencia financierista a ambos lados del Atlántico Norte, el bloque pentapartito se ha percatado de su potencial geopolítico –no sólo geoeconómico/geofinanciero–, por lo que cuenta con crear su propio consejo de negocios y su centro de pensamiento ( Global Times, 26/3/13).

 

Las necesidades de financiamiento interno de los BRICS son colosales y se calcula que requieran 4.5 millones de millones de dólares en los próximos cinco años y 15 millones de millones para las próximas dos décadas. Su Hao, director del Centro de Investigación Asia-Pacífico de la Universidad de Relaciones Exteriores de China, comentó que el objetivo del quinteto es "construir un nuevo orden mundial multipolar", aunque aún no asume su papel en forma decisiva, ya que su método es "empujar por cambios de manera lenta e incremental", en un proceso de "largo plazo".

 

El ministro de Finanzas chino, Lou Jiwei, diluyó el vino de los comensales al especificar que sólo se pusieron de acuerdo sobre el "establecimiento (sic) del Banco de Desarrollo" –debido a "la gran demanda para financiar la infraestructura"–, pero sin discutir la inversión inicial de cada país para su participación bancaria, idea que quizá prospere en 2014 en Brasil. Adujo que el "banco BRICS" sería "complementario (¡supersic!)" al BM y al Banco de Desarrollo Asiático; exageradamente precavido, insinuó que "el ambiente externo era desfavorable (¡supersic!) a los BRICS" con "la presente situación económica global muy complicada (¡supersic!)": crisis de la deuda en Europa y la impresión hiperinflacionaria de dólares por la Reserva Federal ( People’s Daily, 27/3/13).

 

A juicio de Yu Jianhua, profesor de Relaciones Internacionales de la Academia Social de Ciencias de Shanghai, en la óptica china los BRICS "deben servir de suplemento (sic) en lugar de sustitución" del G-20. Los académicos chinos van más allá del "banco BRICS" y sugieren instaurar un acuerdo interno de libre comercio entre los miembros del quinteto ("BRICS como fuerza global", China Daily, 27/3/13). China no desea confrontación con la OTAN en el ámbito geofinanciero y adopta una postura de prudente gradualismo en espera de ver pasar el cadáver de su enemigo frente al pórtico de su casa.

 

Pese a su notable convergencia geoestratégica (Bajo la Lupa, 24/3/13), la cosmogonía y el cronograma de China y Rusia (con su mira puesta en la próxima cumbre del G-20 en Moscú) están desfasados y desincronizados ante la dinámica del quinteto. Rusia opera más en su ambiente geopolítico –el zar Putin visualiza los BRICS como "elemento clave del mundo multipolar emergente" y "un mecanismo pleno de cooperación estratégica" (ITAR-TASS, 22/3/13)– que China, que se mueve como pez en el agua en la geoeconomía. Rusia desea profundizar las relaciones del grupo, sin la incrustación de nuevos miembros en los próximos cinco años, mientras China busca su acelerada expansión llegando hasta un tratado de libre comercio.

 

Conclusión: No son cosas sencillas de resolver en tan pocos años y un paso en falso de cualquiera de los miembros puede ser muy costoso. Pero tampoco se puede perder mucho tiempo cuando EU libra simultáneamente una "guerra de divisas" y promueve la "guerra de los capitales" para refinanciar desde la periferia desahuaciada a Wall Street (Bajo la Lupa, 27/3/13). Los BRICS ostentan un persuasivo paraguas nuclear (Rusia) y un notable poderío geoeconómico (China), pero exhiben su vulnerabilidad geofinanciera todavía dominada por la dupla anglosajona.

 

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Domingo, 31 Marzo 2013 07:30

Brasil y el precio de la fe

La alianza entre fe, dinero y poder existe desde siempre, por supuesto. Al fin y al cabo, en muy tempranas eras quedó claro que explotar a los desvalidos, desesperados y miserables es seguro y rentable. Tanto es así, que la Iglesia católica sentó los precedentes en materia de enriquecerse mediante la fe. Los nuevos evangélicos, sin embargo, supieron ser más ágiles y seductores, y en las pasadas tres o cuatro décadas rápidamente se llenaron de dinero y también de poder político.

 

Hoy día son requeridos por todos los partidos brasileños en búsqueda de alianzas. El Frente Evangélico Parlamentar es la segunda mayor bancada en el Congreso brasileño, superada solamente por la de los Ruralistas, que defienden –con la frecuente adhesión de los evangélicos– los intereses del agronegocio

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Entre las muchas sectas, una merece destacarse. Basta con recordar que la más actuante y lucrativa multinacional brasileña no es la estatal Petrobras, ni la minera Vale, y menos aun el banco Itaú. Es la Iglesia Universal del Reino de Dios, secta pentecostal creada en un garaje de suburbio en Río de Janeiro por un antiguo funcionario de correos llamado Edir Macedo, que en 1977 se autotituló obispo.

 

A propósito: conviene recordar que en Brasil es muy fácil conquistar ese título. Hay cursos por correspondencia, y un diploma de pastor vale cerca de 250 dólares. El de obispo es más caro –unos 400 dólares–, pero el retorno es seguro y rápido.

 

Las leyes brasileñas aseguran exención de impuestos, y la libertad de culto está asegurada por la Constitución. Basta con registrar una Iglesia para empezar a gozar de los beneficios constitucionales. Fue lo que hizo Edir Macedo hace 36 años, cuando creó lo que hoy es un gigante en el comercio de la fe.

 

Su secta está presente en Argentina y Costa Rica, en Panamá y México, en Uruguay y Colombia, en Ecuador y Puerto Rico, en Portugal e Inglaterra, en Angola y Mozambique, en Estados Unidos y en Japón, en India y Rusia. En total, la Universal del Reino de Dios actúa en más países que la cadena McDonald’s.

 

En Brasil, además de poseer 5 mil templos, es dueña de la segunda mayor red nacional de televisión; controla cinco grandes diarios de provincia; tiene más de 80 emisoras de radio que cubren 75 por ciento del territorio nacional; una agencia de turismo, otra de publicidad, otra de taxis aéreos, y un sinfín de empresas. Todo eso, gracias a las contribuciones de los fieles.

 

La Universal del Reino de Dios es un fenómeno, pero no es el único. Más y más iglesias pentecostales brotan cada semana como hongos después de la lluvia.

 

El poder económico de los evangélicos alimenta su capacidad de movilizar fieles y, en consecuencia, su poder político. Marcelo Crivela, un sobrino de Edir Macedo igualmente autonombrado obispo, obtuvo como dádiva el esdrújulo ministerio de Pesca en el gobierno de Dilma Rousseff. Jamás vio un pescado crudo en la vida, pero ganó la cartera gracias a que su partido aceptó integrar la alianza de respaldo a la presidenta.

 

En el Congreso, la bancada cuenta con 68 diputados y tres senadores. Entre ramos tradicionales y sectas nacidas de la nada, la Asamblea de Dios tiene 22 parlamentares, la Iglesia Bautista 11, la Presbiteriana ocho, la Universal siete, y las demás reúnen otros 20 escaños. Son neopentecostales el líder del PMDB, mayor partido brasileño y principal aliado del PT, en la Cámara de Diputados, y los ultraconservadores evangélicos se muestran especialmente activos en las comisiones parlamentares.

 

Una de ellas, la de Derechos Humanos, está presidida –gracias a la desidia de los demás aliados– por el pastor Marcos Feliciano, del PSC, partido vinculado a la Asamblea de Dios. Feliciano es un fundamentalista rabioso que enfrenta procesos judiciales por racismo y homofobia. Peor: de los 18 miembros de la comisión que trata de temas como el derecho al aborto, al casamiento entre personas del mismo sexo, la ley de prostitución o la defensa de los homosexuales, 14 son evangélicos ultraconservadores.

 

La tendencia nítida es que el poder económico de las sectas evangélicas se fortalezca, y que al mismo tiempo aumente su actuación como grupo de presión social y, por lo tanto, de fuerza política. De los 42 millones de fieles brasileños, la inmensa mayoría pertenece a las clases sociales más bajas, que ahora son llamadas de emergentes, gracias a los programas de inclusión llevados a cabo primero por Lula y ahora consolidados por Dilma Rousseff. Grandes industrias concentran sus atenciones en ese segmento y se aconsejan con líderes religiosos para lanzar productos direccionados especialmente a los evangélicos. De celulares a computadoras, de jabón de tocador a publicaciones, los fabricantes buscan presentar productos diferenciados para atraer esa inmensa clientela.

 

En la política es más fácil. Lo que quieren los evangélicos es lo mismo que los demás: poder, espacio. Y, por lo visto, son cada vez más exitosos en sus afanes.

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Domingo, 24 Marzo 2013 07:01

El Papa de las crisis

El Papa de las crisis

ALAI AMLATINA, 22/03/2013.- Las crisis se suceden y sus efectos se acumulan, en lo económico y también --en sus más amplias acepciones- en lo político, social y ambiental. Una civilización, la del "capitalismo industrial", está transformándose en un retrogrado sistema plutocrático, en un sistema financiero-rentista de explotación que se ha apoderado del poder y que utiliza sin empacho alguno todos los medios necesarios --incluyendo la violencia y la corrupción-, para destruir los avances y conquistas logrados desde finales del siglo 19 por las luchas de los pueblos.


 
Basta mirar lo que desde hace años sucede en la Unión Europea (UE), donde uno tras otros los pueblos --Irlanda, España, Portugal, Grecia, Italia y ahora Chipre, sin contar lo sucedido en los países Bálticos, en los Balcanes y Europa Central-, son despojados de las conquistas sociales, económicas y políticas en nombre de la austeridad fiscal que favorece a los acreedores, a la plutocracia dominante. Lo mismo en Estados Unidos (EE.UU.), Canadá y otras "países del capitalismo avanzado".


 
Todas las herramientas de contestación que los pueblos tenían a su alcance, como ser los partidos políticos, los sindicatos, el sistema mismo de la democracia representativa, los tribunales, la prensa, etcétera, han sido inutilizadas por el "nuevo orden".


 
Nadie puede sorprenderse que los resultados electorales que no coinciden con las directivas del "nuevo orden" --que serán cada vez más frecuentes- sean descalificados y que los pueblos que "votaron mal", como hace pocas semanas en Italia, o las legislaturas que no aceptan los dictados, como ahora en Chipre, se vean amonestados o directamente amenazados por los tecnócratas y gobernantes de la UE, por el FMI y los centros financieros, que exigen seguir el dictado y callarse la boca.


 
Nada funciona como antes, el sistema está atascado. La inseguridad social, por el desempleo, la baja de salarios y pensiones, la "flexibilidad laboral" y el aumento de la extracción rentista, entre otras cosas más, está disolviendo el "tejido" social de los "países avanzados", y en particular de los países de la periferia, donde el catolicismo tiene antiguas raíces.


 
Es imposible no constatar que vivimos en un desestabilizador "estado permanente de excepción", donde las certitudes anteriores ya no son o pronto dejarán de ser válidas, y en el cual las nuevas exigencias del presente son social e individualmente inaceptables. Un mundo dirigido por políticos y tecnócratas y amparado por instituciones creadas para servir exclusivamente a las empresas e intereses de las oligarquías que forman la plutocracia dominante.


 
En fin, y no para terminar, hoy nosotros y el nuevo Papa vivimos en un mundo que está siendo empujado --como escribieron Thomas Leif y Chris Hedges- hacia la distopía (antiutopía) que constituye la mezcla del totalitarismo absoluto de George Orwell con los "paraísos artificiales" de Aldous Huxley (1).


 
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*La constante Capital-Trabajo en las encíclicas papales*


 
Desde las primeras décadas del siglo 19, cuando la Primera Revolución Industrial revela su potencial y las secuelas destructivas en el terreno social en Inglaterra, Alemania y Francia, clérigos y laicos de las iglesias cristianas comenzaron a denunciar la situación de explotación y miseria de los trabajadores, y a plantear la necesidad de una doctrina social cristiana (2).


 
En 1891, cuando en Europa aun se sentían los efectos de las sucesivas crisis económicas, financieras y monetarias del capitalismo industrial que conforman la llama "Larga Depresión" -1873 a 1896-, con el desempleo y las hambrunas de millones de europeos alimentando tanto los movimientos socialistas, anarquistas y comunistas, como la emigración masiva hacia las Américas, el papa León XIII dio a conocer su encíclica Rerum Novarum, también conocida como Derechos y Deberes del Capital y el Trabajo, o sea la Doctrina Social de la Iglesia.


 
Esa Larga Depresión fue producto (como la que vendrá en los años 30 del siglo 20) del derrumbe de una fase de liberalismo económico, de mercados autorregulados que por las revoluciones tecnológicas (en los años 30 está en su apogeo la Segunda Revolución Industrial) incentivaron las especulaciones y burbujas financieras, que llevó a rapiñas coloniales, guerras e inmensos desastres sociales, al proteccionismo comercial y al corporativismo.


 
Enfrentada a esa gran crisis del capitalismo industrial y a una crisis interna por el desfase de la Iglesia con la transformación económica, social y política de la época, la encíclica de León XIII recoge y extiende las reformas que Otto von Bismarck, Canciller del Imperio Alemán, había adoptado bajo el consejo de asesores y clérigos cristianos entre 1883 y 1889 con el objetivo de frenar el creciente movimiento socialista (2).


 
A partir de Rerum Novarum y por medio de otras encíclicas se establecen en la Doctrina Social de la Iglesia los principios de conciliación entre los patronos y los obreros que --para frenar el ascendente movimiento socialista y comunista- marcarán el rumbo de los partidos reformistas hasta la llegada del neoliberalismo: derechos de los trabajadores a un salario justo; al descanso; a un ambiente de trabajo y a procesos de manufactura que no sean dañinos para la salud física o la integridad moral; al respeto en los lugares de trabajo de la conciencia o la dignidad del trabajador; a los apropiados subsidios que son necesarios para la subsistencia de los trabajadores desempleados y de sus familias; a pensiones y a seguros para la vejez, la enfermedad y de los accidentes de trabajo; a la seguridad social en los casos de maternidad; y, finalmente, el derecho a reunirse y a formar asociaciones.


 
León XIII, que en 1878 había emitido una encíclica para denunciar el socialismo como "una peste moral", porque reclamaba la igualdad de todos y atentaba como la inviolable naturaleza del derecho a la propiedad, en 1891 estableció de facto "una Carta de Derechos de la clase trabajadora en todos los países, derechos que están basados en la naturaleza del ser humano y de su trascendental dignidad" (3).


 
No se debe subestimar los impactos de Rerum Novarum y de las legislaciones de Otto von Bismarck sobre las sociedades y las nuevas responsabilidades de los Estados en esa fase del capitalismo industrial (y de la carrera inter-imperialista para apropiarse de colonias), pero definitivamente nunca solucionaron el problema de fondo en la inherentemente contradictoria relación entre el capital y el trabajo.


 
Cuarenta años más tarde, en 1931, cuando Pío XI da a conocer su encíclica Quadragesimo Anno, el problema ha empeorado por las luchas revolucionarias en la década y media que la antecede, y por la polarización política que se produce cuando los partidos políticos tradicionales fracasan en dar soluciones a la crisis monetaria, económica y financiera. Son las fuerzas de extrema derecha que avanzan para enfrentar al creciente movimiento de izquierda que propone la revolución social.


 
Para lograr el "orden social", es decir los términos de conciliación en la relación Capital-Trabajo e impedir revoluciones sociales y los avances del comunismo y del socialismo, Pío XI predica la conciliación y da su apoyo al corporativismo (Estado-patronos-sindicatos) que el fascista Benito Mussolini estaba implantando en Italia.


 
De Pío XI a Benedicto XVI, todos los Papas reafirmaron y reacomodaron un poco los principios de la Doctrina Social de la encíclica de León XIII sobre la relación Capital-Trabajo, tratando de adaptarse a los cambios que el desarrollo tecnológico y la concentración del capital fue imponiendo en el modo de producción capitalista, y que modificaban la fundamental relación Capital-Trabajo.
 


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*¿Un Papa para la crisis estructural del capitalismo industrial?*


 
Pero si el objetivo compartido del Vaticano y el Capital ha sido la conciliación para "domesticar" la naturaleza brutal de la relación Capital-Trabajo y así impedir la revolución social que nace de la explotación, la naturaleza del capitalismo lo lleva, por su parte, a traicionar constantemente ese objetivo porque su esencia es revolucionar constantemente los medios de producción para reducir el empleo de la fuerza de trabajo humana y aumentar la plusvalía, e inevitablemente aumentar la producción y el desempleo, mudar la producción a países o regiones con mano de obra más barata, y así de seguido en un proceso que inevitablemente lleva a crisis económicas y financieras cada vez más graves, a una mayor concentración monopólica, a ampliar la utilización de la automatización y a más desempleo...


 
Como reconocen algunos analistas y economistas, entre ellos Paúl Krugman, ha llegado el momento de pensar que en la relación Capital-Trabajo son los robots los que les están ganando la guerra a los trabajadores.


 
El desolador panorama que describimos al comienzo es el producto de esa revolución en el modo de producir, que no solamente reduce de manera creciente la cantidad de fuerza de trabajo necesaria --y por lo tanto la masa salarial-, sino que al proceder así está creando un obstáculo cada día más grande para ampliar el consumo y, de esta manera, la conversión de los "valores de uso" producidos en mercancías, y por lo tanto incapacidad de realizar la tasa de plusvalía, con el inevitable descenso en la tasa de ganancia de las empresas.


 
Este proceso existe, en grados de desarrollo diferente, en los "países avanzados" del capitalismo industrial y en la periferia cercana, como es el caso en la UE.


 
Por lo tanto la realidad de la relación Capital-Trabajo que existía en 1891 o en 1931 no corresponde, al menos desde hace dos décadas, con la realidad en los "países centrales", con Japón como primer ejemplo porque fue el país que más avanzó en la automatización de la producción y el primero en caer en una "depresión controlada" desde la crisis de comienzos de los años 90 del siglo 20.


 
Lo que ahora se define como "desempleo estructural" es, para ponerlo con otras palabras, un desempleo permanente acompañado de la total inseguridad laboral, y por consiguiente inseguridad de ingresos, de vivienda, etcétera, para el resto de la sociedad. Por esa razón ya se abrió la válvula de escape que es la emigración: 20 mil españoles emigran mensualmente a otros países, por citar un caso.


 
Esta realidad, que defino como un "proceso de disolución social", no tiene solución dentro del capitalismo. No hay receta económica que permita reactivar las economías en términos de creación de empleos dentro del sistema actual, y por lo tanto tampoco es posible ya la conciliación Capital-Trabajo pregonada desde León XIII.


 
Esta es la realidad que en los países del "capitalismo avanzado" enfrentará el Papa Francisco, quien curiosamente proviene de un país y una subregión donde la realidad económica, política y social es muy diferente, y eso debido tanto al desfase de los países sudamericanos respecto al desenvolvimiento del capitalismo industrial como al saldo de la experiencia neoliberal aplicada a partir de mediados de los 70 (Chile y Argentina), que provocó el nacimiento de fuertes movimientos sociales de protesta donde colaboraban masivamente y codo a codo cristianos y no cristianos, marxistas y no marxistas.


 
En la mayoría de países sudamericanos la experiencia neoliberal terminó en un desastre total a finales del siglo 20, llevando a comienzos de este siglo a la elección de gobiernos nacionalistas y progresistas, al rechazo de las políticas neoliberales y, en los últimos años, a la adopción de políticas de desarrollo económico nacional destinadas a combatir la pobreza y crear empleos, y en lo regional a la creación de organismos de cooperación para el desarrollo, como la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños).
 


Así pues, Habemus Papa que viene de una región que trabajosamente busca salir de los desastres del neoliberalismo y que en pocos años, con políticas contrarias a las promulgadas por la UE, el FMI y EE.UU., ha logrado reducir sustancialmente la pobreza y mejorado la calidad de vida de millones de ciudadanos. Una región, además, donde la mayoría de los países están tomando en serio la democracia, al punto que nuestro querido Hugo Chávez nunca dijo no a un reto referendario o electoral, con gobiernos que bregan para hacerla efectiva para todos, no solo para los ricos.


 
¿Usará el Papa Francisco la experiencia de su país y de la región --que él mismo designa como la Patria Grande, lo que me cae muy bien-, y sus propias vivencia como "villero" para abrir un debate sobre los cambios que hay que hacer a la Doctrina Social de la Iglesia? Un debate de la Iglesia y en el sentido más amplio, incluyendo a curas y laicos que viven la situación real, y no solo entre la cúpula ¿Lo hará? Hay algo más que este Papa tiene naturalmente, porque ya dejó de ser pecado en Sudamérica, y es el potencial de ser un caudillo, un dirigente de masas, y así de poder explicarle al mundo de los feligreses de manera sencilla, llanamente, con sentimiento y convicción, los urgentes cambios que deben ser efectuados, y en los cuales deberán ser llamados a participar.


 
En realidad no tiene mucho que escoger, ya que el futuro de la Iglesia católica está seriamente comprometido sin esos cambios que permitan reubicarla en un mundo que está experimentando grandes cambios económicos, sociales, y de genero, un mundo que más pronto que tarde deberá contemplar una transformación social inédita, el comienzo de la construcción de sociedades pos-capitalistas.


 
Para ello el Obispo de Roma --como él quiere que lo nombren-, en tanto que jefe de Estado deberá también sacudir con fuerza el aparato del Vaticano para que caigan los corruptos y bandidos, podarlo para que no le quite sol y nutrientes a las iglesias que tienen raíces locales, y hacer que quienes queden practiquen la humildad a la cual él mismo está acostumbrado.

 
La Vèrdiere, Francia.


 
*/- Alberto Rabilotta es periodista argentino - canadiense./*
 
Notas
 
1.- Esta distopía es formulada, entre otros, por Thomas Leift
 
Enter the Fifth Estate http://www.eurozine.com/articles/2010-12-31-leif-en.htmly tambien por Crhis Hedges en "2011: A Brave New Dystopia"
 
http://www.truthdig.com/report/item/2011_a_brave_new_dystopia_20101227/
 
2.- Para combatir al emergente movimiento socialista y reducir la emigración de los jóvenes alemanes hacia las Américas, el Canciller Otto von Bismarck hizo adoptar las leyes que establecieron el seguro de salud, el seguro para los accidentes y la incapacitación laboral, y un fondo de pensiones para los trabajadores.
 
3.- Ver "Catholic Social Teaching and the Welfare State",
 
http://the-american-catholic.com/2009/03/23/catholic-social-teaching-and-the-welfare-state/
 
y el muy detallado análisis titulado "Strengths and Weaknesses of the Tradition Around Rerum Novarum", de Bruce Duncan, en http://www.frbruceduncan.com/index.php?option=com_docman&task=cat_view&gid=38&limit=10&limitstart=0&order=hits&dir=ASC&Itemid=30

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Los ojos del mundo están sobre Israel: ¿habrá algo que ver?

¿Irá a ser tragedia, farsa o turismo? Obama es un turista, o al menos eso dice Davy Crockett, amo de la frontera periodística de Estados Unidos y rey filósofo del New York Times (alias La Gazeta de Thomas Friedman*). Pero se equivoca. El ganador del Premio Nobel de Oratoria será al menos un súper turista quien tendrá a su disposición 10 mil cicerones armados, tanto israelíes como estadunidenses tan sólo en Jerusalén. Ahora, señor presidente, ante nosotros tenemos el muro. No, no Ese Muro, nos referimos a la pared otomana, la empalizada en torno a la Torre de Damasco.

 

Pero desde luego, si en realidad quiere ir a ver la Natividad, Obama tendrá que echar al menos una ojeada ¿verdad? Al verdadero muro (alias "barda de seguridad", "barrera", etc,etc). Cierto: Berlusconi aseguró que nunca lo vio; Mussolini al menos habría notado las dimensiones fascistas de la construcción. Pero ahí lo tienen: el "acercamiento" del presidente tiene la intención de “involucrar a la gente, sobre todo a los jóvenes. Por encima de sus líderes hablaréis a la juventud. El problema es que ni la juventud israelí ni la palestina parecen tenerle mucha confianza a este fulano.

 

Aquí sí tenemos que sentirnos mal por Obama. Qué otro jefe de Estado hubiera tenido como preludio a su viaje a Israel reuniones con todos los líderes de la comunidad judía en Estados Unidos a quienes prometió, e insistió, en que del viaje no surgiría ninguna iniciativa de consideración, les dijo que no se preocuparan porque no va a pasar nada. Es un poco como si el duque de Wellington, camino a Waterloo, prometiera que no iba a haber mucha batalla, y que antes del show va a charlar con el mariscal Ney, para garantizar que las cosas no se salgan de control.

 

Porque todos recordamos, la Humillación del Santo Barack, ¿no es cierto? Cuando el año pasado, en la Casa Blanca, parloteó sobre las fronteras de 1967 y Netanyahu lo paró en seco y le dijo que lo olvidara. Obama sólo se sentó, calladito como Mimsy de los Borogroves** tras ser destruido por Smiter*** Benjamin. Y no se habló más de las fronteras de 1967 ni de la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU 242.

 

De cualquier forma, Obama se ha dejado asesorar por el consejero que ha demostrado ser el peor fracaso en política exterior estadunidense desde Joseph Kennedy; el muy aclamado y e irremediable, Dennis Ross.

 

Tendremos que tolerar las frases hechas ya acostumbradas, claro, ya sea de San Barack o de los sapos de la prensa que lo acompañan. Ese tristemente célebre proceso de paz, sin importar en qué estado se encuentre dicho "proceso" hay que "encarrilar nuevamente", o tal vez escuchemos sobre la "hoja de ruta" que presumiblemente no podrá "retomar su camino sobre las vías" por que los trenes no avanzan sobre el asfalto. Y no olvidemos Irán, país sobre el cual Israel tiene "todas las opciones sobre la mesa", según nos reiterará nuestro héroe. ¿Por qué "sobre la mesa", por Dios? Las opciones están en búnkers, y tal vez en esos silos que son inmencionables, improbables y peores que hablar de sexo, en los que Smiter Benjamin resguarda más de 250 misiles nucleares. Pero entonces se nos recordará, sin duda, de todos los Macbeths que hay regados por la región. No, no el decapitador de Riad, claro, porque el es nuestro amigo, pero desde luego el loco de Teherán, el apocado Mursi y el tipo ese que está en el palacio de Damasco, al igual que todos los salafistas y calibanes (¿o se dice talibanes?), que están esperando el momento de destruir a la civilización occidental (a la que Israel, por supuesto, pertenece ¿cierto?).

 

Oh, si, existe un riesgo de ridículo si Obama no se cuida. Los israelíes han escondido a los palestinos muy lejos, atrás del Muro aquél; y el único verdadero líder histórico palestino que Obama conocerá (olvídense de Abbas) es el viejo Gran Mufti; el mismo que aparece en una foto con Hitler en el monumento al Holocausto Yad Vashem, Husseini contaminó a cada palestino de nazismo hasta el final de los tiempos.

 

¿Se irá a aparecer Blair? Dios, por favor no. Ya hay suficiente sangre de Cristo regada por el firmamento de Medio Oriente para que encima llegue el doctor Fausto. Sí se pregunta uno si alguien se atreverá a mencionar el hecho de que un pueblo, el de los palestinos, está siendo ocupado por otro pueblo, el de los israelíes, que cuentan con el apoyo incondicional de otro pueblo: el de San Barack y su banda de hombres felices. Tal vez su verdadera intención es soltar todo el "proceso de paz" y salir huyendo. El repliegue de la política exterior de Estados Unidos, como la retirada de Napoleón de Moscú o la de los británicos de Dunkirk. Siente uno pena por los palestinos. Y por los israelíes también.

 

Traducción: Gabriela Fonseca

 

*Columnista del diario The New York Times especializado en temas de política internacional.

**Personaje del cuento de ciencia ficción Mimsy were the Borogroves publicado en 1943 por el autor británico Lewis Padgett. Mimsy es una palabra inventada con la combinación de los adjetivos "miserable" (desgraciado) y flimsy (frágil, débil). (N de la T).

*** Nombre de un buque de guerra británico de la Segunda Guerra Mundial. (N de la T).

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Jueves, 21 Marzo 2013 06:33

Tras las huellas de una estafa

Tras las huellas de una estafa

La policía francesa allanó ayer el domicilio parisiense de la directora general del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, a raíz de una investigación abierta por el proceso de adjudicación de una indemnización millonaria al empresario Bernard Tapie. “Estas investigaciones sirven para aclarar la verdad, contribuirán a la exoneración de toda responsabilidad penal de mi cliente”, declaró el abogado defensor de Lagarde, Yves Repiquet, quien agregó: “Mi cliente no tiene nada que ocultar”.

 

Bernard Tapie es un famoso especialista en rescatar empresas en bancarrota, que compró Adidas en 1990, cuando esta firma deportiva atravesaba problemas financieros. En 1992, Tapie declaró la quiebra y el entonces banco estatal Crédit Lyonnais quedó a cargo de la venta de la empresa, la cual finalmente pasó a manos de Robert Louis-Dreyfus. Tapie, un ex ministro de izquierda que luego se alió con Sarkozy, demandó al Estado argumentando que el Crédit Lyonnais lo estafó al vender Adidas. Inicialmente, una corte francesa falló en contra de Tapie en 2006, pero el caso seguía abierto cuando Sarkozy llegó a la presidencia, en 2007. Para cerrar la causa, la entonces ministra de Economía de Sarkozy, Christine Lagarde, aceptó retirar los procedimientos judiciales y enviar el caso a un panel de arbitraje de tres miembros, desestimando algunas voces en su ministerio que le indicaron que el asunto debía seguir en la corte.

 

El tribunal arbitral, jurisdicción privada, condenó en julio de 2008 al Consorcio de Realización, ente público que administraba el pasivo del Crédit Lyonnais, a pagar a Tapie 285 millones de euros de indemnización que con los intereses se acercaba a los 400 millones. La cifra sorprendió a varios diputados socialistas, que acabaron acudiendo a la Justicia para denunciar el procedimiento. Interrogada por los propios diputados en 2008, Lagarde afirmó que tomó ella misma la decisión del arbitraje, así como la de no presentar recurso después del arbitraje. Explicó que fue una decisión personal tomada sin haber recibido órdenes del entonces presidente.

En 2011, el fiscal general del Tribunal de Casación recurrió al Tribunal de Justicia, dada la condición de ministra de Lagarde en la época de los hechos. El fiscal le reprochaba el haber recurrido a un arbitraje privado cuando se trataba de dinero público, de estar al tanto de la parcialidad de algunos de los jueces arbitrales, de haber hecho modificar el protocolo inicial para integrar en él la noción de perjuicio moral (lo que permitió a Tapie recibir 45 millones), y de no haber ejercido un recurso contra el arbitraje controvertido, cuando varios especialistas la exhortaron a ello. Además, la acusan de dar instrucciones de votación a los representantes del Estado en el consejo de administración del ente público a cargo del asunto. En el documento se sostiene que “bajo la apariencia de regularidad de un procedimiento de arbitraje se esconde una acción concertada para otorgar a Tapie una indemnización que no habría podido obtener por la vía judicial”.

A pedido de los jueces de la Corte de Justicia de la República, única instancia habilitada en Francia para juzgar a ministros por actos ocurridos en el ejercicio de sus funciones, la policía procedió ayer a un allanamiento del domicilio de Lagarde en el distrito XVI de París. Por el mismo caso, la policía también se presentó recientemente en los domicilios del entonces secretario general del Elíseo, Claude Guéant, del propio Tapie y de Stéphane Richard, que dirigía el gabinete de Lagarde cuando se produjo el arbitraje. Si se demuestran los hechos, Lagarde podría ser condenada a una pena máxima de diez años de cárcel y a 10.000 euros de multa.

Es debido a una investigación abierta cuando Christine Lagarde era ministra de Finanzas de Sarkozy. La acusan de beneficiar a un empresario para que pudiera cobrar una millonaria demanda contra el Estado francés.

La policía francesa allanó ayer el domicilio parisiense de la directora general del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, a raíz de una investigación abierta por el proceso de adjudicación de una indemnización millonaria al empresario Bernard Tapie. “Estas investigaciones sirven para aclarar la verdad, contribuirán a la exoneración de toda responsabilidad penal de mi cliente”, declaró el abogado defensor de Lagarde, Yves Repiquet, quien agregó: “Mi cliente no tiene nada que ocultar”.

Bernard Tapie es un famoso especialista en rescatar empresas en bancarrota, que compró Adidas en 1990, cuando esta firma deportiva atravesaba problemas financieros. En 1992, Tapie declaró la quiebra y el entonces banco estatal Crédit Lyonnais quedó a cargo de la venta de la empresa, la cual finalmente pasó a manos de Robert Louis-Dreyfus. Tapie, un ex ministro de izquierda que luego se alió con Sarkozy, demandó al Estado argumentando que el Crédit Lyonnais lo estafó al vender Adidas. Inicialmente, una corte francesa falló en contra de Tapie en 2006, pero el caso seguía abierto cuando Sarkozy llegó a la presidencia, en 2007. Para cerrar la causa, la entonces ministra de Economía de Sarkozy, Christine Lagarde, aceptó retirar los procedimientos judiciales y enviar el caso a un panel de arbitraje de tres miembros, desestimando algunas voces en su ministerio que le indicaron que el asunto debía seguir en la corte.

El tribunal arbitral, jurisdicción privada, condenó en julio de 2008 al Consorcio de Realización, ente público que administraba el pasivo del Crédit Lyonnais, a pagar a Tapie 285 millones de euros de indemnización que con los intereses se acercaba a los 400 millones. La cifra sorprendió a varios diputados socialistas, que acabaron acudiendo a la Justicia para denunciar el procedimiento. Interrogada por los propios diputados en 2008, Lagarde afirmó que tomó ella misma la decisión del arbitraje, así como la de no presentar recurso después del arbitraje. Explicó que fue una decisión personal tomada sin haber recibido órdenes del entonces presidente.

En 2011, el fiscal general del Tribunal de Casación recurrió al Tribunal de Justicia, dada la condición de ministra de Lagarde en la época de los hechos. El fiscal le reprochaba el haber recurrido a un arbitraje privado cuando se trataba de dinero público, de estar al tanto de la parcialidad de algunos de los jueces arbitrales, de haber hecho modificar el protocolo inicial para integrar en él la noción de perjuicio moral (lo que permitió a Tapie recibir 45 millones), y de no haber ejercido un recurso contra el arbitraje controvertido, cuando varios especialistas la exhortaron a ello. Además, la acusan de dar instrucciones de votación a los representantes del Estado en el consejo de administración del ente público a cargo del asunto. En el documento se sostiene que “bajo la apariencia de regularidad de un procedimiento de arbitraje se esconde una acción concertada para otorgar a Tapie una indemnización que no habría podido obtener por la vía judicial”.

A pedido de los jueces de la Corte de Justicia de la República, única instancia habilitada en Francia para juzgar a ministros por actos ocurridos en el ejercicio de sus funciones, la policía procedió ayer a un allanamiento del domicilio de Lagarde en el distrito XVI de París. Por el mismo caso, la policía también se presentó recientemente en los domicilios del entonces secretario general del Elíseo, Claude Guéant, del propio Tapie y de Stéphane Richard, que dirigía el gabinete de Lagarde cuando se produjo el arbitraje. Si se demuestran los hechos, Lagarde podría ser condenada a una pena máxima de diez años de cárcel y a 10.000 euros de multa.

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Costo de la guerra: ¿vidas o tesoros perdidos?

¿Qué vale la vida de un niño comparada con las antigüedades de Siria? Cualquier reflexión sobre los desastres arquitectónicos de Siria debe incluir esta pregunta. El niño, diría una persona humanitaria, vale todas las columnas de Palmira. Un historiador de sangre fría tal vez sugeriría que se podría sacrificar al niño a cambio de la herencia de todos los niños futuros. Por desgracia, los dos son objeto de destrucción en Siria.

 

El incendio de la mezquita de los Omeyas en Alepo, las ciudades romanas del norte –que han adquirido nuevos fantasmas ahora que miles de refugiados se ocultan entre las ruinas–, son las víctimas más recientes de la guerra de la arqueología.

 

Emma Cunliffe, de la Universidad de Durham, resume el dilema en el número más reciente de la revista British Archeology. Si hay entre 60 y 70 mil miertos y la nieve invernal sepulta las tiendas de los refugiados, “¿qué importa el legado histórico frente a tan trágica desolación?”

 

Cunliffe, quien desarrolla metodos para llevar la cuenta del daño a los sitios arqueológicos de Medio Oriente, ha producido un notable informe imparcial, en el que culpa tanto al régimen como a los rebeldes. Si bien todavía no en la escala de Irak después de 2003, “parecen haberse establecido (del lado opositor) redes que dan vuelta a la inspeccion oficial. Decomisos de varios miles de artefactos sin marcar en la frontera siria, entre ellos alfarería, monedas, mosaicos, estatuas... sugieren que la extensión del saqueo podría ser vasta”. Tal vez, indica, llega a más de mil 88 millones de dólares.

 

En tanto, en Palmira parece que las balas del gobierno han dañado los pilares romanos y que vehículos oficiales han usado los caminos del antiguo imperio –tal como los Humvees de EU hollaron las vías de Babilonia en 2003–, mientras en Homs la catedral de Hum-al-Zennar, uno de los templos más antiguos de la ciudad, yace en ruinas, luego que sus fieles fueron abatidos y dispersados, y su antigua liturgia aramea fue silenciada. Era una de las iglesias más antiguas del mundo; databa del año 59 y contenía un cinturón que según se decía había pertenecido a la Virgen María. Si se quiere buscar un responsable, habría que preguntar quién fue el primero en usar armas de fuego en el baño de sangre en Siria.

 

Desde que The Independent on Sunday dio publicidad en gran escala a la destrucción de la herencia siria, ambos bandos en la guerra han usado el daño en favor de su causa. Oficiales del Ejército Sirio Libre han prometido prevenir saqueos –afirmación dudosa, dado que los mercados de Jordania están ahora inundados de oro, mosaicos y estatuas de Siria– y hasta han usado la Palmira romana en un video de propaganda en YouTube. Fue producido por el Centro de Medios de la ciudad de Tadmor (Palmira), y en él se ve a un jinete que cruza la pantalla llevando la bandera verde, blanca y negra del ESL frente a las columnas de la Vía Máxima.

 


Resulta interesante que el propio ministro de Antigüedades del gobierno sirio, el profesor Maamoun Abdul-Karim, ha llamado a los sirios a proteger los tesoros arquitectónicos del país porque “es responsabilidad de todos trabajar juntos para cuidarlos”. Si bien reconoció el daño causado a algunos sitios romanos en el norte, elogió a los aldeanos locales por expulsar a los saqueadores. Al parecer los locales se dieron cuenta de que una ciudad sin antigüedades jamás ganará dinero del turismo.

 

El ministro también afirma que el grueso de los tesoros ha quedado resguardado en “lugares seguros”. Pero, ¿dónde están esos lugares? Y si son tan seguros, ¿por qué los desplazados internos no han corrido en masa hacia ellos?

 

Un prominente arqueólogo libanés me dice –y esta es una de las características más perturbadoras de esta trágica cacería de tesoros– que los contrabandistas ahora trabajan para las mismas redes creadas por los saqueadores. En el ámbito internacional se ha formado un gusto por estos tesoros, y ahora los compradores demandan a las bandas iraquíes que usen los mismos métodos en Siria. El Washington Post ha estado investigando las rutas de contrabando de los rebeldes, y los insurgentes declararon a ese periódico que una sola carga puede generar 50 mil dólares para comprar armas. “Unos días somos combatientes, y otros días somos arqueólogos”, declaró un rebelde de la ciudad de Idlib al diario.

 

Varios arqueólogos (de los legales) han sugerido que sus apelaciones a la OTAN –incluso al ministro británico de Defensa– lograron que los pilotos intentaran no dañar sitios arqueológicos romanos en Libia en 2011, cambiando de municiones para evitar salpicarlos de metralla mientras atacaban a las legiones de Kadafi. Pero sobre Siria no vuelan aviones de la OTAN, y dudo que los pilotos de ese país lleven el mensaje del ministro Abdul-Karim en la cabina. Entonces, volvamos a la vieja pregunta: ¿cuánto vale la vida de un niño?

 

Traducción: Jorge Anaya

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Lunes, 18 Marzo 2013 06:38

Libertad condicional

Libertad condicional

Acada rato llegan a este país disidentes de diversas naciones para denunciar ante foros académicos, de derechos humanos e instancias oficiales, como el Congreso, que sus gobiernos violan los derechos a la libertad de expresión y de prensa. Piden solidaridad para presionar a sus gobiernos a que respeten los convenios internacionales sobre este rubro y son aplaudidos por su valentía, mientras el gobierno estadunidense se pronuncia guardián mundial de estos derechos básicos, promueve la libertad de expresión como parte de su retórica diplomática, sobre todo contra países que no están alineados con Washington, y organiza foros en los que incluye el uso de los nuevos medios cibernéticos como nuevas herramientas de la "libertad".

 

Pero es probable que lo que más se necesite es que periodistas y promotores estadunidenses de la libre expresión viajen a otros países para solicitar la solidaridad de otros pueblos y enfrentar la creciente represión y limitación de la libertad de expresión que se ha ejercido aquí durante la última década. De hecho, lo más difícil en el caso estadunidense es justo que aquí, a diferencia de otros países donde es clara la violación de estos derechos, prevalece el mito oficial de la libertad de expresión. Los límites a esta libertad se revelan cuando se trata de cuestiones muy delicadas, donde el derecho de la sociedad a saber qué hace su gobierno se subordina a lo que el gobierno dicta como necesario para "proteger" a esa sociedad, lo que llaman "seguridad nacional".

 

Tal vez el suceso más claro para mostrar estos límites es el caso de Bradley Manning, quien ha aceptado responsabilidad por la mayor filtración de documentos oficiales secretos en la historia de este país, y a quien el gobierno ha enjuiciado por dar a conocer a los ciudadanos la historia de las guerras que se libran en su nombre. "Este juicio no se trata simplemente de la fiscalización de un soldado de 25 años que tuvo la osadía de reportar al mundo externo las matanzas indiscriminadas, los crímenes de guerra, la tortura y el abuso por nuestro gobierno y nuestras fuerzas de ocupación en Irak y Afganistán. Es un esfuerzo concertado por el estado de seguridad y vigilancia para extinguir lo que queda de una prensa libre, que tiene el derecho constitucional de revelar crímenes cometidos por quienes están en el poder", escribe el veterano periodista y premio Pulitzer Chris Hedges.

 

Hedges, quien fue reportero de guerra del New York Times y cubrió conflictos desde el mundo árabe a América Latina, escribió en Truthdig.com que de ahora en adelante los individuos que se atrevan a intentar que el público se entere de la verdad serán, como en el caso de Manning, acusados de "ayudar al enemigo". Agregó que “todos aquellos dentro del sistema que revelen hechos que desafían la narrativa oficial serán encarcelados, como John Kiriakou, el ex analista de la CIA que por revelar el uso de la tortura por el gobierno estadunidense empezó a cumplir una condena de 30 meses… Hay un término para designar a estados que crean estos vacíos de información: totalitarios”.

 

Cabe recordar casos como el reciente suicidio del activista cibernético Aaron Swartz, quien se dedicaba a usar sus talentos digitales para revelar y exponer intentos de control de Internet por el gobierno y las empresas, al enfrentar un juicio que podría acabar con su encarcelación por décadas, o Jeremy Hammond, que enfrenta 30 meses de cárcel por hackear presuntamente el sitio Stratfor, o el ex funcionario de la Agencia de Seguridad Nacional Thomas Drake, quien fue investigado por revelar la recaudación secreta de datos sobre ciudadanos estadunidenses. También está lo que alega Julian Assange, de que Estados Unidos busca extraditarlo y enjuiciarlo por las revelaciones en Wikileaks, temor que no carece de bases, especialmente cuando muchos altos funcionarios y legisladores lo han acusado de atentar contra la seguridad nacional de Estados Unidos, y el propio vicepresidente Joe Biden una vez lo llamó "terrorista de alta tecnología".

 

Estos casos, sobre todo el de Manning, según algunos expertos en leyes, tienen una intención: intimidar y hasta aterrorizar a informantes y periodistas que consideren revelar información sobre asuntos de "seguridad nacional".

 

Hedges, junto con el documentalista Michael Moore, el intelectual Noam Chomsky y Daniel Ellsberg, el famoso funcionario que filtró los papeles del Pentágono –hasta ahora la filtración más grande de documentos secretos– durante la guerra de Vietnam, se han sumado a demandas legales contra el gobierno por una ley que, acusan, puede ser utilizada contra periodistas al criminalizar toda interacción con lo que se considera "enemigos" de Estados Unidos, bajo amenaza de la detención militar indefinida, y otra que permite la intervención de comunicaciones personales de estadunidenses por agencias del gobierno sin autorización judicial.

 

Y esos esfuerzos no se limitan a territorio nacional. Por ejemplo, está el caso de Abdulelah Haider Shaye, el periodista de Yemen que en 2009 reveló un ataque aéreo estadunidense que mató a 14 mujeres y 21 niños y está encarcelado debido a la intervención de Obama para evitar que el presidente de ese país lo exculpara, como reveló The Nation el año pasado. El semanario afirmó que mientras el gobierno de Obama ofrece retórica sobre la libertad de prensa, "ha minado los derechos de periodistas y los informantes que los ayudan, cuyo trabajo a veces ha puesto al gobierno en una luz negativa".

 

Ante la promesa de Obama de hacer que su gobierno "sea el más transparente en la historia", no pocos preguntan si eso lo determina el gobierno o el pueblo. "Nuestra libertad depende de la libertad de la prensa, y esa no se puede limitar sin que se pierda", afirmó Thomas Jefferson.

 

O sea, libertad condicionada por las autoridades no es libertad.

 

(Para mayor información sobre el caso de Manning y Wikileaks, ver Wikileaks en La Jornada )

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Sábado, 16 Marzo 2013 11:01

Un papa en el patio trasero

ALAI AMLATINA, 15/03/2013.- La jerarquía del Vaticano posó sus ojos en América del Sur, la región donde combatió a muerte (textualmente) a los teólogos de liberación. Alineada con los poderosos, lo que no le impide hacer guiños populistas hacia los pobres, está a punto de tomar posición ante la integración regional y los gobiernos progresistas.

 

“Lo peor que podría pasarle a Sudamérica sería la elección de un papa de aquí”, escribía el periodista Martin Granovsky horas antes de que los cardenales ungieran a Jorge Bergoglio para ocupar el sillón de Pedro. En la medida que los progresistas han sido barridos de las jerarquías eclesiales, si el nuevo pontífice fuera sudamericano, especulaba el periodista, no sería “un estímulo para los cambios que se producen en los dos grandes países de Sudamérica desde 2003” (Página 12, 13 de marzo de 2013).

 

Pocas cosas hay más terrenales que el gobierno de la iglesia católica. Muchas páginas se han escrito sobre las estrechas relaciones del Vaticano con el fascismo y el nazismo, con el régimen de Francisco Franco, sobre sus millonarias inversiones en negocios turbios, por no decir mafiosos, de la ligazón de algunos de sus más encumbrados jerarcas con la Logia P-2, y del cogobierno de facto que ejercieron con la última dictadura militar argentina.

 

Existe una geopolítica vaticana que no ha sido enunciada, que no cuenta con encíclicas que la avalen, pero que se puede rastrear por su actuación en algunos momentos decisivos de la historia. En se sentido, existen datos suficientes que confirman la intervención vaticana en la misma dirección que lo hacían los poderosos del mundo. La elección de Bergoglio tiene un tufillo de intervención en los asuntos mundanos de los sudamericanos, a favor de que el patio trasero continúe en la esfera de influencia de Washington y apostando contra la integración regional.

 

Antecedentes no faltan: en la década de 1950 la actitud del Vaticano hacia el régimen de Franco coincidió, con notable exactitud, con la apertura de Washington hacia el dictador; en la década de 1980, los intereses de la superpotencia en una Centroamérica sacudida por guerras internas fueron acompañados y acompasados por la diplomacia vaticana, con notable sincronía.

 

Pio XII, el anticomunista

 

Es ya un lugar común recordar la profesión de fe democrática del Vaticano cuando agonizaba el régimen fascista de Benito Mussolini, al que Pío XI había dado su bendición (animando a los católicos italianos a votarlo en 1929) al señalar que fue “un hombre enviado a nosotros por la Providencia”. Su sucesor, Pío XII, el papa de la guerra fría, profundizó el anticomunismo y defendió la excomunión de los católicos que votaran por los comunistas.

 

Lo más notable de ese período es el profundo viraje del Vaticano hacia la potencia hegemónica que nació con el fin de la Segunda Guerra Mundial. Viraje y convergencia que tienen en el año 1953 un nudo más que simbólico.

 

El triunfo de Franco en la guerra civil española, con el apoyo de las fuerzas armadas de Mussolini y de Adolfo Hitler, provocó un agudo aislamiento de España luego de la derrota del Eje en 1945. La posguerra española fue particularmente penosa para su población ya que ese aislamiento la dejó fuera del Plan Marshall con el que Estados Unidos lubricó, con miles de millones de dólares, la recuperación de la devastada Europa.

 

Pero la península ibérica es un espacio geopolítico decisivo para el control del Mediterráneo y del norte de África, ya que el Estrecho de Gibraltar es la puerta de entrada a dos continentes. El desmoronamiento de las potencias coloniales en Asia y África, que detonó la guerra de Argelia desde 1954, sumada a la tradicional independencia de Francia que bajo la influencia de Charles de Gaulle tomó distancias de a política militar de Estados Unidos, llevó a Washington a buscar un acercamiento con la dictadura de Franco.

 

En 1953 se firmaron convenios hispano-estadounideses que diseñaron una alianza militar que se plasmó en la instalación de tres bases militares en Rota, Morón y Torrejón de Ardoz. En 1955 España ingresó en la Naciones Unidas y en 1959 el presidente Dwight Eisenhower visitó a Franco para afianzar las relaciones. A cambio, España recibió ayuda económica y el apoyo para salir de su aislamiento internacional.

 

El mismo año, 1953, el Vaticano puso su granito de arena para ayudar al régimen a superar su aislamiento. Pío XII firmó un concordato con Franco que daba base jurídica al llamado nacional-catolicismo, la ideología del régimen peninsular que de hecho lo legitimaba ante los católicos del mundo. Esta convergencia de acciones entre la máxima autoridad católica y el nuevo hegemón global habría de ser moneda corriente en los años siguientes, de modo muy particular en América Latina.

 

Juan Pablo II, la guerra contra el sandinismo

 

En 1983 Juan Pablo II realizó una gira por Centroamérica, cuando en la región arreciaban guerras de alta intensidad entre regímenes dictatoriales aliados de Washington y fuerzas sociales y políticas de izquierda. En Guatemala el régimen de Efraín Ríos Montt perpetró esos mismos años un gigantesco genocidio contra la población indígena y en El Salvador los escuadrones de la muerte de la ultraderecha asesinaban opositores, entre ellos al arzobispo de San Salvador monseñor Óscar Arnulfo Romero. En Nicaragua gobernaba el sandinismo desde el triunfo de la revolución en 1979, duramente acosada por los Estados Unidos que financiaban bandas terroristas, conocidas como la contra, para desestabilizar al gobierno.

 

En Guatemala el papa se reunió con el dictador genocida que pocas horas antes de su llegada había mandado fusilar a cinco guatemaltecos y un hondureño. En El Salvador también se reunió con los gobernantes, aunque fue a rezar a la tumba de Romero. Sin embargo, sus palabras más duras no estuvieron dirigidas a los asesinos sino a los sacerdotes de la teología de la liberación. “No vale la pena dar la vida por una ideología, por un evangelio mutilado, por una opción partidista”, dijo en clara alusión a algunos sacerdotes que se habían enrolado en la oposición.

 

En todas sus vistas, estuvo también en Honduras y Costa Rica, entre otros países, habló a favor de la paz. Menos en Nicaragua. El país estaba conmovido por la primera acción importante de la contra que asesinó a 17 jóvenes. Por el contrario, la imagen del papa Juan Pablo II reprochando a Ernesto Cardenal por ser ministro del gobierno sandinista, arrodillado frente a su santidad en señal de respeto, dio la vuelta al mundo y se ha inscrito en el imaginario de muchos cristianos latinoamericanos.

 

Ernesto Cardenal consideró que Juan Pablo II “lo que menos quería era una revolución apoyada masivamente por los cristianos como la nuestra, en un país cristiano, y por lo tanto una revolución muy popular. Y lo peor de todo para él que fuera una revolución con sacerdotes”.

 

La misa campal fue un desastre. El papa se permitió criticar al sandinismo abiertamente y los asistentes, se estima que había medio millón de personas, lo terminaron abucheando. “El pueblo le faltó el respeto al Papa, es verdad, pero es que antes el Papa le había faltado el respeto al pueblo”, escribió luego Cardenal quien enfatizo que se negó a condenar los crímenes de la contra.

 

En Centroamérica volvieron a coincidir las estrategias del Pentágono y del Vaticano, punto por punto, lugar por lugar. Mención especial merece la convergencia de intereses contra el clero progresista y de izquierda. El Documento Santa Fe I, emitido en mayo de 1980 por un think tank ultraderechista dirigido a influenciar en la presidencia de Ronald Reagan, tiene entre sus principales propuestas atacar a la teología de la liberación. “La política exterior de Estados Unidos debe comenzar a enfrentar (y no simplemente a reaccionar con posterioridad) la teología de la liberación”.

 

Geopolítica regional

La elección de un papa latinoamericano puede ser interpretada, desde un punto de vista geopolítico, como reflejo del ascenso de las potencias emergentes y de la consolidación del papel de la región sudamericana en el mundo. Sin embargo, el nuevo pontificado tiende a reforzar la política de los Estados Unidos en la región, parece destinado a colocar un palo en la rueda de la integración regional y aislar así a Brasil y a Venezuela.

 

Lo que está en juego en la región, lo que habrá de marcar su futuro, no es el destino de los curas pederastas, ni la permanente disminución de la cantidad de católicos, ni el matrimonio igualitario ni el aborto, sino la afirmación de Sudamérica como un polo de poder en un mundo cada vez más caótico. Eso pasa, inevitablemente, por una integración orientada por Brasil en base a dos alianzas estratégicas decisivas con Argentina y Venezuela.

 

El capital transnacional hizo su apuesta hace tiempo por la desestabilización de Argentina, objetivo compartido por la Casa Blanca. En este caso no se trata del petróleo como sucede con Venezuela, sino de una lectura correcta por parte del poder estadounidense de los objetivos trazados por Brasil para la integración regional. El punto neurálgico, como señala el diplomático Samuel Pinheiro Guimaraes en su libro Desafíos brasileiros na era dos gigantes, es la alianza entre los dos principales países de la región, porque juntos tienen la capacidad de arrastrar al resto y de neutralizar las injerencias externas.

 

Ese punto lo ha comprendido el presidente José Mujica, quien ha hecho esfuerzos por alinear al Uruguay en la alianza que hoy encarna el Mercosur. También la entendió derecha argentina que echó las campanas al vuelo y pronostica que el papel de Bergoglio en la región será similar al de Juan Pablo II en la caída del comunismo. “El impacto que tiene para un país que un conciudadano sea elegido sumo pontífice no requiere demostración. Basta recordar lo que significó la coronación de Karol Wojtyla para Polonia y, en general, para el socialismo real. Un tsunami”, escribió en La Nación el columnista Carlos Pagni, un ultraderechista que fue acusado por la Delegación Argentina de Asociaciones Israelitas (DAIA) de representar “una clara expresión antisemita asociable a la peor tradición del nazismo” a raíz de un artículo en el que aludía a la descendencia judía de un alto funcionario gubernamental.

 

El nuevo papa está en condiciones darle a la derecha argentina la legitimidad popular e institucional que nunca tuvo, en un momento decisivo para la región, cuando la última apuesta de Washington para recuperar protagonismo, la Alianza del Pacífico, naufraga sin rumbo. Su pontificado no incidirá sólo en su país natal; aspira a influir en toda la región. Uno de los primeros viajes de Francisco I será a Brasil en julio, pero puede convertirse en una gira regional. Será el momento de aquilatar la estrategia vaticana en este período de transición hegemónica.

 

Por Raúl Zibechi, periodista uruguayo, escribe en Brecha y La Jornada y es colaborador de ALAI.

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Jueves, 14 Marzo 2013 07:04

Un ersatz

Un ersatz

Entre los centenares de llamados y mails recibidos, elijo uno. “No lo puedo creer. Estoy tan angustiada y con tanta bronca que no sé qué hacer. Logró lo que quería. Estoy viendo a Orlando en el comedor de casa, ya hace unos años, diciendo ‘él quiere ser Papa’. Es la persona indicada para tapar la podredumbre. Es el experto en tapar. Mi teléfono no para de sonar, Fito me habló llorando.” Lo firma Graciela Yorio, la hermana del sacerdote Orlando Yorio, quien denunció a Bergoglio como el responsable de su secuestro y de las torturas que padeció durante cinco meses de 1976. El Fito que la llamó desconsolado es Adolfo Yorio, su hermano. Ambos dedicaron muchos años de su vida a continuar las denuncias de Orlando, un teólogo y sacerdote tercermundista que murió en 2000 soñando la pesadilla que ayer se hizo realidad. Tres años antes, su íncubo había sido designado arzobispo coadjutor de Buenos Aires, lo cual preanunciaba el resto.

 

Orlando Yorio no llegó a conocer la declaración de Bergoglio ante el Tribunal Oral Federal 5. Allí dijo que recién supo de la existencia de chicos apropiados después de terminada la dictadura. Pero el Tribunal Oral Federal 6, que juzgó el plan sistemático de apropiación de hijos de detenidos-desaparecidos, recibió documentos que indican que ya en 1979 Bergoglio estaba bien al tanto e intervino al menos en un caso a solicitud del superior general, Pedro Arrupe. Luego de escuchar el relato de los familiares de Elena de la Cuadra, secuestrada en 1977, cuando atravesaba el quinto mes de embarazo, Bergoglio les entregó una carta para el obispo auxiliar de La Plata, Mario Picchi, pidiéndole que intercediera ante el gobierno militar. Picchi averiguó que Elena había dado a luz una nena, que fue regalada a otra familia. “La tiene un matrimonio bien y no hay vuelta atrás”, informó a la familia. Al declarar por escrito en la causa de la ESMA, por el secuestro de Yorio y del también jesuita Francisco Jalics, Bergoglio dijo que en el archivo episcopal no había documentos sobre los detenidos-desaparecidos. Pero quien lo sucedió, su actual presidente, José Arancedo, envió a la jueza Martina Forns copia del documento que publiqué aquí, sobre la reunión del dictador Videla con los obispos Raúl Primatesta, Juan Aramburu y Vicente Zazpe, en la que hablaron con extraordinaria franqueza sobre decir o no decir que los detenidos-desaparecidos habían sido asesinados, porque Videla quería proteger a quienes los mataron. En su clásico libro Iglesia y dictadura, Emilio Mignone lo mencionó como paradigma de “pastores que entregaron sus ovejas al enemigo sin defenderlas ni rescatarlas”. Bergoglio me contó que en una de sus primeras misas como arzobispo divisó a Mignone e intentó acercársele para darle explicaciones, pero que el presidente fundador del CELS alzó la mano indicándole que no avanzara.

 

No estoy seguro de que Bergoglio haya sido elegido para tapar la podredumbre que redujo a la impotencia a Joseph Ratzinger. Las luchas internas de la curia romana siguen una lógica tan inescrutable que los hechos más oscuros pueden atribuirse al espíritu santo, ya sean los manejos financieros por los que el Banco del Vaticano fue excluido del clearing internacional porque no cumple con las reglas para controlar el lavado de dinero, o las prácticas pedófilas en casi todos los países del mundo, que Ratzinger encubrió desde el Santo Oficio y por las que pidió perdón como pontífice. Ni siquiera me extrañaría que, brocha en mano y con sus zapatos gastados, Bergoglio emprendiera una cruzada moralizadora para blanquear los sepulcros apostólicos.

 

Pero lo que tengo por seguro es que el nuevo obispo de Roma será un ersatz, esa palabra alemana a la que ninguna traducción hace honor, un sucedáneo de menor calidad, como el agua con harina que las madres indigentes usan para engañar el hambre de sus hijos. El teólogo brasileño de la liberación Leonardo Boff, excluido por Ratzinger de la enseñanza y del sacerdocio, tenía la ilusión de que fuera elegido el franciscano de ancestros irlandeses Sean O’Malley, que carga con la diócesis de Boston, quebrada por tantas indemnizaciones que pagó a niños vejados por sacerdotes. “Se trata de una persona muy vinculada a los pobres porque trabajó mucho tiempo en América Latina y el Caribe, siempre en medio de los pobres. Es una señal de que puede ser un papa diferennte, un papa de una nueva tradición”, escribió el ex sacerdote. En la Silla Apostólica no se sentará un verdadero franciscano sino un jesuita que se hará llamar Francisco, como el pobrecito de Asís. Una amiga argentina, me escribe azorada desde Berlín que para los alemanes, que desconocen su historia, el nuevo papa es tercermundista. Menuda confusión.

 

Su biografía es la de un populista conservador, como lo fueron Pío XII y Juan Pablo II: inflexibles en cuestiones doctrinarias pero con una apertura hacia el mundo, y sobre todo, hacia las masas desposeídas. Cuando rece su primera misa en una calle del trastevere o en la stazione termini de Roma y hable de las personas explotadas y prostituidas por los poderosos insensibles que cierran su corazón a Cristo; cuando los periodistas amigos cuenten que viajó en subte o colectivo; cuando los fieles escuchen sus homilías recitadas con los ademanes de un actor y en las que las parábolas bíblicas coexisten con el habla llana del pueblo, habrá quienes deliren por la anhelada renovación eclesiástica. En los tres lustros que lleva al frente de la Arquidiócesis porteña hizo eso y mucho más. Pero al mismo tiempo intentó unificar la oposición contra el primer gobierno que en muchos años adoptó una política favorable a esos sectores, y lo acusó de crispado y confrontativo porque para hacerlo debió lidiar con aquellos poderosos fustigados en el discurso.

 

Ahora podrá hacerlo en otra escala, lo cual no quiere decir que se olvide de la Argentina. Si Pacelli recibió el financiamiento de la Inteligencia estadounidense para apuntalar a la democracia cristiana e impedir la victoria comunista en las primeras elecciones de la posguerra y si Wojtyla fue el ariete que abrió el primer hueco en el muro europeo, el papa argentino podrá cumplir el mismo rol en escala latinoamericana. Su pasada militancia en Guardia de Hierro, el discurso populista que no ha olvidado, y con el que podría incluso adoptar causas históricas como la de las Malvinas, lo habilitan para disputar la orientación de ese proceso, para apostrofar a los explotadores y predicar mansedumbre a los explotados.

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Xi Jinping es elegido presidente de China

Xi Jinping ha culminado su ascenso a la cumbre. El líder chino, que ocupó en noviembre pasado la secretaría general del Partido Comunista Chino (PCCh) y la presidencia de la Comisión Militar Central —los dos cargos de verdadero poder en el país—, ha sido nombrado este jueves presidente del país. Se hace así con el tercero de los títulos que tenía su predecesor, Hu Jintao, con lo que se cierra la transición de poder a la quinta generación de dirigentes, tras las de Mao Zedong, Deng Xiaoping, Jiang Zemin y el propio Hu.

 

La designación de Xi como presidente —con 2.952 votos a favor y uno en contra— se ha producido en el marco de la sesión anual del Parlamento en el Gran Palacio del Pueblo, en Pekín, en la que se prevé que mañana viernes el viceprimer ministro Li Keqiang ascienda a la jefatura de Gobierno, en sustitución de Wen Jiabao.

 

La secretaría del PCCh es la fuente real de poder en China, pero el puesto de presidente incrementará el papel y la proyección internacional de Xi, ya que al igual que Hu y Jiang no solo es el jefe del partido sino también el jefe de Estado.

 

El nombramiento de Xi como presidente —oficialmente por cinco años, aunque, salvo grandes sorpresas, mantendrá el cargo 10 años— estaba sellado desde que llegó a la cúpula del PCCh en el congreso del partido en noviembre pasado. En los meses transcurridos, el mandatario se ha comprometido a conservar el gobierno único comunista, mejorar la vida de la población, implementar ambiciosas reformas económicas y poner freno a la corrupción, una lacra que se ha convertido en una de las principales fuentes de malestar social y en un peligro para la supervivencia del PCCh, según han reconocido sus dirigentes. Desde que Xi tomó el poder, han salido a la luz una ristra de casos de corrupción de funcionarios de nivel medio y bajo, que han sido aireados con profusión por los medios de comunicación estatales.

 

El nuevo presidente ha asegurado que no solo irá a por “las moscas” sino también a por “los tigres” de alto rango, una declaración que ha sido recibida con escepticismo por un sector de la población, que considera que un puesto de poder en China es sinónimo de corrupción. La agencia estadounidense Bloomberg publicó el año pasado que la familia de Xi había acumulado cientos de millones de dólares en activos, lo que plantea dudas sobre su capacidad para llevar a cabo reformas que puedan amenazar sus intereses empresariales. El informe no mencionaba ningún delito por parte de Xi Jinping.

 

La corrupción está arraigada en muchos ámbitos de la sociedad china, y existe una resistencia a la puesta en marcha de medidas contra la corrupción entre quienes se han beneficiado de sus conexiones políticas para enriquecerse.

 

El ascenso de Xi marca la segunda transferencia de poder pacífica, tras la de Hu, en las más de seis décadas de gobierno comunista. Este jueves, ha sido nombrado también el vicepresidente chino: Li Yuanchao, un reformista liberal y aliado del ya expresidente Hu Jintao. Su designación rompe con la tradición de los últimos años, porque Li no forma parte del Comité Permanente del Politburó, el órgano de máximo poder del país, compuesto por siete miembros, aunque sí está en el Politburó.

 

Xi se hace con las riendas del país poblado y segunda economía del mundo en un momento especialmente delicado: cuando el modelo de desarrollo que ha permitido sacar a cientos de millones de personas de la pobreza está agotado, las desigualdades sociales han alcanzado un nivel peligroso, la degradación ambiental es fuente creciente de protestas, y la población, cada vez más informada y conectada, reclama mayores derechos sociales y políticos.

 


Xi Jinping, un ingeniero químico de 59 años y poseedor de un doctorado en teoría marxista, es hijo de Xi Zhongxun, uno de los grandes revolucionarios chinos. Considerado un reformista cauto, forma parte de la generación de los ‘príncipes’, término con el que son conocidos los descendientes de los altos líderes y exlíderes del PCCh.

 

Los diputados han aprobado también el plan de reestructuración gubernamental anunciado el domingo pasado, con el que el nuevo Gobierno quiere mejorar la eficiencia y luchar contra la corrupción. El plan implica la reducción del número de ministerios y agencias de nivel similar de 27 a 25 y la supresión del poderoso Ministerio de Ferrocarriles.

 

Por Jose Reinoso Pekín 14 MAR 2013 - 07:00 CET

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