MÚSICA DESDE OTRAS COORDENADAS

Domingo, 16 Diciembre 2012 06:08

Egipto: retornan los tanques proscritos

Egipto: retornan los tanques proscritos

Lo que advenga en el barómetro del mundo árabe, Egipto –90 por ciento sunitas y 10 por ciento coptos cristianos de sus casi 100 millones de habitantes– definirá la orientación teológica regional, amén de su relevante cuan compleja cartografía geoestratégica: canal de Suez, río Nilo, mayor población árabe, principal aliado militar árabe de Estados Unidos, acuerdos de Campo David con Israel, acercamiento con Irán y Turquía, alianza con Hamas, etcétera.

 

Debido al control multimediático global promovido por la desregulada globalización neoliberal financierista se suele sucumbir en las categorías grotescas de la dominante hegemonía lingüística “occidentaloide” de reducir la cruenta colisión de los sectores de la polarizada sociedad egipcia entre islámicos “moderados (sic)” –los Hermanos Musulmanes–, quienes buscan implementar la omnímoda ley coránica de la Sharia, y los “laicos” (¡súper sic!), quienes supuestamente anhelan la “democracia liberal” y los “derechos humanos” al estilo de su aplicación muy sui generis en las dos costas del Atlántico norte.

 

Luego con tour de force acrobático, los maniqueos lingüistas de la perniciosa propaganda globalista “occidentaloide” agregan marginalmente a los salafistas, con una hermeneútica más estricta de la Sharia y una demografía nada despreciable, a la extrema derecha de los Hermanos Musulmanes, dejando en el vacío semántico a la entelequia fantasmagórica de Al Qaeda (para muchos “Al CIA”).

 

Mel Frykberg, de IPS (15/12/12), sucumbe también al tóxico maniqueísmo “occidentaloide”, pero agrega ingredientes más apegados a la realidad al aducir preocupantemente que se dibuja “una guerra civil en el horizonte”.

 

Frykberg cita a Gamal Nkrumah (hijo del ex presidente de Ghana, Kwame, y de madre egipcia del rito copto cristiano), hoy politólogo del legendario semanario cairota Al-Ahram: “Egipto se encamina a una batalla política prolongada. La presente situación es insostenible. Parece dirigirse a una guerra civil: la carta desconocida son los militares, y es incierto qué rumbo tomarán”.

 

Los militares aún constituyen la piedra de toque de la nación egipcia desde el derrocamiento de la monarquía en 1953 y difícilmente dejarán que la conflagración degenere a una guerra civil.

 

Tampoco hay que ser genios para percatarse que la infantería, conformada por devotos feligreses islámicos, se inclinaría del lado de los Hermanos Musulmanes, a diferencia de los mandos medios y altos, más proclives a la coexistencia intercomunitaria y algunos hasta partidarios de los revolucionarios primigenios, lo cual llevaría a su peligrosa fractura de facto.

 

¿Segundo golpe de Estado (en realidad, serían tres con el “golpe dentro del golpe” de Nasser a Neguib) rectificativo después de casi 60 años, con bendición tácita de Obama, quien tendría que escoger entre su alianza con los Hermanos Musulmanes en el mundo árabe (Egipto, Siria, Jordania, etcétera) y el ejército egipcio, dependiente del Pentágono, que regresaría por la puerta triunfal?

 

¿O dejarán los imprescindibles militares que Egipto se balcanice en una entidad sunita confederada de Hermanos Musulmanes/salafistas y otra de los coptos cristianos al sur, en la cercanía de Sudán, otro país fracturado?

 

El presidente egipcio Muhamed Morsi, gran triunfador de la enésima guerra reciente de Gaza –gracias a su invaluable mediación entre los Hermanos Musulmanes de Hamas y el gobierno desfalleciente de Bibi Netanyahu, quien se desprendió de su gravoso canciller Avigdor Lieberman (ex saca borrachos de antros en Moldova, quien renunció por presuntos desfalcos)–, se engolosinó y a los pocos días se arrogó por decreto alarmantes poderes autocráticos, que sometían al Poder Judicial, y cuyos jueces se insubordinaron insólitamente, lo cual fue aprovechado por la oposición heteróclita de “laicos”, mujeres y coptos cristianos, aterrados de sufrir persecuciones teológicas de la Sharia.
Ante las violentas protestas, Muhamed Morsi no tuvo más remedio que cancelar su decreto autocrático y solicitar “increíblemente” la protección del ejército para impedir la toma del palacio presidencial por los ultrajados manifestantes, quienes se sienten despojados de haber detonado la Revolución de las Pirámides y que, por la ley del número democrático/demográfico, les fue arrebatada en las urnas por los muy hábiles Hermanos Musulmanes, quienes permanecieron a la expectativa para acabar controlando parlamento y presidencia.

 

Las revoluciones muchas veces no saben para quiénes trabajan.

 

Muhamed Morsi sabe que la ley del número democrático/demográfico lo favorece (90 por ciento de sunitas): se dio el lujo de modificar cosméticamente su decreto autocrático para apaciguar las veleidades judiciales y se apresuró a convocar un referendo para una nueva Constitución, cuyo anticipado resultado no requiere la oficialización de los votos de los devotos islámicos, a lo que se preparan lúgubremente los coptos cristianos, según Christophe Ayad, de Le Monde (15/12/12): “Los coptos votan masivamente contra la nueva Constitución”. So what?

 

Se anticipa que los coptos (quienes se ostentan como descendientes de los faraones) y laicos serán aplastados por la ley del número democrático/demográfico.

 

Nathan J. Brown, de Foreign Affairs (9/12/12), desmenuza las sinuosidades hieráticas de la Constitución, para concluir que los “laicos” saben que corren a su derrota.

 

Brown juzga que la Constitución de Muhamed Morsi /Hermanos Musulmanes, que deja en el aire la supervisión de los militares por los civiles, “introduce dos nuevos elementos”: 1) la provisión de que el centro teológico Al-Azhar (icono del

sunismo) será consultado en materia de ley islámica, y 2) “los principios de la Sharia islámica (principal fuente de legislación desde 1980)”.

Marina Ottaway, de Carnegie Endowment for International Peace, considera que está en juego “La selección entre dos tiranías” (National Interest, 29/11/12): “el lado de los Hermanos Musulmanes que luchan por el voto”; y el otro, “la élite judicial”, que cuenta con el apoyo de los rescoldos de Mubarak; ambos han recurrido al plebiscito de la violencia en la calle.

 

¿Opción entre “tres tiranías”, si se agrega el golpe de Estado rectificativo y antes no se disloca también el ejército?

 

Lo peor de la cíclope cosmogonía “occidentaloide” es que se pretenda que los musulmanes cesen de ser islámicos.

 

Se profundiza la islamización de Egipto concomitante a su descristianización –análoga al destino de los cristianos en Líbano, Siria e Irak (gracias a las guerras religiosamente petroleras del episcopalista Daddy Bush y el metodista Baby Bush), justamente mediante la ley del número democrático/demográfico a través de las urnas electorales y/o funerarias.

 

Muhamed Morsi y los Hermanos Musulmanes aplican una “democracia islámica” –que sustenta una teocracia moderna, de acuerdo con su idiosincrasia muy respetable para quienes profesamos el “diálogo de las civilizaciones”–, que hoy conviene a la OTAN por las nuevas coordenadas geopolíticas y que nada tiene que ver con la aún utópica “democracia” que no existe siquiera en “Occidente”: cuándo y dónde deben prevalecer imperativamente ante todo el respeto y los derechos inalienables de las “minorías”, absurdamente excluidas como cuerpo extraño de un cuerpo integral, frente a la implacable tiranía del número demográfico y aleatorio de las urnas electorales y/o funerarias.

 

La seudodemocracia “occidental” es aún barbárica.

Twitter: @AlfredoJalife

http://Alfredojalife.com

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Miércoles, 12 Diciembre 2012 06:44

¿Más revolución o error de estrategia?

¿Más revolución o error de estrategia?

Al hilo de la huelga general convocada para mañana por el más importante sindicato tunecino, el autor critica la participación de la izquierda en una falsa polarización binaria (laicismo versus islam) que podría desembocar en una involución fatal. Tesis exportable también a Egipto.

 


Mañana jueves 13 de diciembre Túnez vivirá la segunda huelga general de su historia. La primera, en 1978, bajo Habib Bourguiba, acabó con decenas de muertos en las calles de la capital. La UGTT, fuerza sindical mayoritaria del país y actor siempre decisivo, no llamó a la huelga general contra Ben Ali (sólo dos horas de paro el 12 de enero de 2011) ni contra Mohamed Ghanouchi, el ministro recedista que encabezó el primer gobierno provisional, ni contra Caid Essebsi, el ex-ministro bourguibista que dirigió el país hasta las elecciones del 23 de octubre de 2011, cuando el proceso revolucionario estaba abierto y se podían haber forzado transformaciones estructurales más profundas. Lo hace ahora contra el primer gobierno salido de las urnas y en un contexto de creciente división política y social.

 

La propia excepcionalidad de la convocatoria, y sus resonancias simbólicas, dan buena medida del grado de confrontación al que se ha llegado. ¿Por qué esta huelga? Una vez restablecida la normalidad en Siliana, tras la revuelta reprimida por la policía y el intercambio de acusaciones, el pasado martes 4 de diciembre la celebración del 60 aniversario del asesinato de Farhat Hached, fundador de la UGTT y figura nacional reconocida por todas las fuerzas políticas, acabó en una batalla campal. Aunque distintas versiones, todas muy ideologizadas, contribuyen a oscurecer los hechos, pueden afirmarse sin vacilación al menos dos cosas: que partidarios de Nahda se reunieron con ánimo provocativo delante de la sede sindical, en la plaza de Mohamed Ali, y que los insultos recíprocos derivaron en una violenta reyerta a bastonazos ante la indiferencia de la policía, otras veces tan diligente y fogosa y que en este caso sólo intervino lánguidamente una hora después.

 

Aunque Nahda condenó la violencia y negó toda relación con la concentración islamista, la respuesta de la UGTT y de todos los partidos de la oposición ha sido justamente dura e injustificadamente demagógica. Acusaciones vociferantes respondidas por otras no menos vociferantes -y marchas y contramarchas de repudio y sostén- se han sucedido sobre el fondo de una serie de huelgas regionales de protesta -Gafsa, Sidi Bouzid, Sfax- y han conducido finalmente a la decisión de la dirección ejecutiva del sindicato de llamar a la huelga general. ¿Cuáles son las reivindicaciones? No se trata de denunciar el modelo económico del gobierno ni la entrega de recursos nacionales a las multinacionales extranjeras ni el desprecio político y policial por las demandas sociales de los más desfavorecidos; ni tampoco de apremiar a los diputados de la constituyente a terminar la carta magna y convocar lo antes posible nuevas elecciones. El propósito declarado de la huelga es exigir la persecución judicial de los agresores y la disolución de las Ligas de Defensa de la Revolución, que la oposición identifica con las “milicias” del antiguo régimen y que Nahda considera, al contrario, una garantía contra cualquier tentación de retorno a la dictadura. Podrán considerarse desafortunadas o provocativas, pero lo cierto es que las últimas declaraciones de Rachid Ghanouchi, el lider islamista, no son, como se ve, disparatadas: se trata, sí, de una “huelga política” encaminada a “derrocar al gobierno”.

 

Todas las huelgas son en realidad políticas. La cuestión es preguntarnos de qué política estamos hablando. Al igual que en Egipto, la revolución ecuménica y democrática tunecina llevó al gobierno, a través de elecciones limpias, a un partido islamista contra el que inmediatamente se erizaron, unas veces con razón y otras sin ella, fuerzas muy dispares que, en este frontón cerrado, convergen cada vez más en una oposición homogénea y visceral. Esta polarización, alimentada de manera interesada por ambas partes, ha desembocado, igual que en Egipto, en una división bipolar que impide ver las maniobras entre bastidores. Hasta ahora la UGTT había tratado de jugar un papel de mediación, por encima de los partidos, llamando la atención sobre la necesidad de consensuar la gestión del país en una situación muy frágil en la que ni siquiera se ha establecido todavía el nuevo pacto social y jurídico. Ahora, con su llamada a la huelga general, la UGTT se inclina por la oposición y consolida y legitima una división binaria que no es de ninguna manera evidente que beneficie a la izquierda.

 

Todas las otras divisiones -pobres/ricos, derecha/izquierda- han quedado suspendidas en favor de un conflicto sumario entre dos fuerzas esquemáticas: gobierno y oposición. Cada una de las partes reclama para sí la legitimidad de la revolución y acusa de contrarrevolucionario al adversario. Lo cierto es que la izquierda misma está contribuyendo a trazar esta absurda línea neta, alimentando una serie de asociaciones fraudulentas: así el gobierno se identifica siempre con islam, dictadura, Qatar y EEUU y la oposición, en cambio, por una infantil inversión binaria, con laicismo, democracia y soberanía nacional. Nada menos cierto. No hay que olvidar que del gobierno forman parte otros dos partidos, laicos y “progresistas”, y que, si tienen poco poder o ninguno, pueden al menos forzar su disolución; de hecho Moncef Marzouki, presidente de la república y líder del CPR, ha amenazado con dimitir y retirar a su partido de la coalición gobernante. En cuanto a la oposición, ¿de qué estamos hablando? En estos momentos el grupo más fuerte es sin duda Nidé Tunis, el equivalente de nuestro PP, refugio de los empresarios y políticos de la dictadura, cuyo programa discrepa muy poco del de Nahda en política económica y política exterior. Como prueba de esta peligrosa bipolarización creciente, esta misma semana se han sumado a la coalición derechista el Partido Republicano (el antiguo PDP) y al-Masar (antes Tajdid), los dos partidos “de oposición democrática” con representación en el parlamento de Ben Ali. Más inquietante aún: se han unido asimismo dos partidos de la izquierda marxista, el Partido Socialista de Izquierdas y el Partido del Trabajo Patriótico Democrático. Y si el Frente Popular (con sus doce pequeños partidos de izquierda) mantiene su independencia formal, alimenta también -a veces de manera muy demagógica- esta confrontación frontal llamando al “derrocamiento del régimen” (“isqat al-nitham”). Contra la “dictadura islámica”, como en tiempos de Ben Ali, todo estaría justificado, incluso las alianzas contra natura.

 

Se dirá que la UGTT, la “tercera fuerza” y la decisiva, tiene desde hace un año una dirección renovada, sin islamistas y escorada a la izquierda. Por eso mismo debería seguir siendo por el momento una “tercera fuerza”. Sin constitución, sin justicia transicional, sin depuración de los aparatos policial y judicial, con el sector más pobre de la población en ebullición, pero poco organizado y politizado, ¿la prioridad de la izquierda debe ser derrocar al gobierno de la mayoría electoral? Apoyando esa política de confrontación ciega, ¿la izquierda no contribuye a islamizar el islamismo y a redignificar el bourguibismo y el benalismo? ¿Nos es favorable -a la izquierda- la actual relación de fuerzas? En Túnez no hay una dictadura islámica y es muy improbable que la haya. Pero una involución fatal puede auparse a lomos de ese fantasma. Contra el islamismo, a mi juicio, sólo hay dos alternativas: o una dictadura policial que los convertirá de nuevo en víctimas violentas y de la que será también víctima la izquierda, junto con todos los derechos y principios democráticos conquistados, o una desactivación política a través de un doble proceso mucho más largo: dejar que se deslegitimen gobernando, bajo una presión incesante pero lúcida, y apropiarse poco a poco de sus bases sociales, que son en realidad las de la izquierda. Las buenas estrategias necesitan tiempo -que es el tiempo de las poblaciones mismas-; en esta zona del mundo, ya lo sabemos, los atajos suelen llevar al poder a los que pueden cumplir sus promesas: orden, seguridad, estabilidad, libertad para los negocios.

 

Santiago Alba Rico
Gara

 

Fuente original: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20121212/377297/eu/Mas-revolucion-o-error-estrategia

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Jueves, 06 Diciembre 2012 06:34

Protesta y violencia en las calles de Egipto

Protesta y violencia en las calles de Egipto

Al menos tres personas murieron y unas 221 resultaron heridas ayer en El Cairo. Fue el resultado del enfrentamiento entre manifestantes que apoyan al gobierno y opositores del presidente egipcio, Mohamed Mursi.

 

La violencia comenzó a media tarde, cuando miles de miembros de la Hermandad Musulmana, el movimiento del cual procede Mursi, llegaron al lugar frente al Palacio Presidencial, donde unos 300 opositores acampaban desde el martes en una continuación de varios días de protestas contra el presidente. Los islamistas acudieron al lugar tras un llamamiento de Mahmud Ghoslan, portavoz de los Hermanos Musulmanes, quien convocó a una manifestación en la sede presidencial para “proteger la Constitución y la legitimidad”. Los islamistas se enfrentaron con los opositores con piedras y palos, los echaron de la zona cercana a la entrada principal al Palacio donde se habían instalado y tiraron abajo las carpas que habían levantado. Además, cubrieron con pintura graffitis antiMursi que los manifestantes opositores habían pintado en los muros del Palacio Presidencial el día anterior y, según los reporteros, también atacaron a periodistas.

 

La edición digital del diario egipcio Al Ahram informó que Mursi se retiró del Palacio Presidencial cuando comenzaron los enfrentamientos, un día después de haber dejado el edificio mientras unas 100 mil personas protestaban afuera contra sus recientes medidas. Tras ser echados, los opositores se dispersaron por calles aledañas, desde donde gritaron consignas contra Mursi y contra la Hermandad Musulmana. La violencia se reanudó unas tres horas más tarde, cuando ambos bandos se arrojaron bombas molotov y piedras luego de la llegada de más detractores del presidente. Los partidarios de ambos bandos, además, se enzarzaron en peleas cuerpo a cuerpo. Al caer la noche, la zona frente al Palacio Presidencial quedó ocupada por unos 10 mil islamistas.

 

También hubo protestas opositoras fuera de El Cairo y la Hermandad Musulmana dijo que dos sedes de su brazo político, el Partido Libertad y Justicia (PLJ), fueron incendiadas en las ciudades de Ismailiya y Suez (nordeste de Egipto) por manifestantes contrarios a Mursi, informó la agencia de noticias oficial Mena. El Ministerio de Salud dijo que al menos 221 personas resultaron heridas en los enfrentamientos.

 

Antes de los choques, el vicepresidente egipcio, Mahmoud Mekki, dijo que el referendo de ratificación de la Constitución se hará el 15 de diciembre, la fecha que fijó Mursi aunque, en un intento por contener la crisis, agregó que el gobierno está abierto a discutir enmiendas a la Carta Magna antes de la consulta popular. La oferta de negociaciones, sin embargo, fue rechazada por los principales líderes opositores, que en rueda de prensa prometieron continuar su “lucha” hasta que Mursi revoque sus nuevos poderes, suspenda el referendo constitucional y dé marcha atrás con la Constitución, que fue aprobada a las apuradas el viernes por una Asamblea dominada por islamistas. Fue en medio de los enfrentamientos cuando los líderes de la oposición –unidos en el llamado Frente de Salvación Nacional– rechazaron la oferta del vicepresidente. En conferencia de prensa conjunta, el Premio Nobel de la Paz Mohamed el Baradei, el ex secretario general de la Liga Arabe Amro Musa y el ex candidato presidencial Hamdin Sabahi señalaron que “el régimen, autoritario y represivo, pierde legitimidad día a día”. Musa aseguró que el país atraviesa una situación grave, pero que la oposición permanecerá unida, mientras que Sabahi acusó a Mursi de haber perdido toda la legitimidad. Por su parte, El Baradei subrayó que la nueva Constitución es inválida y pidió al presidente que anuncie cuáles son las bases para el diálogo nacional. “La pelota está ahora en su campo”, declaró.

 

Más allá de expresar su apoyo al presidente en las calles, los islamistas lanzaron ayer una ofensiva judicial contra la oposición. El fiscal general nombrado por Mursi en noviembre, Talaat Ibrahim Abdullah, ordenó investigar a cuatro dirigentes opositores, entre ellos el Nobel Mohamed el Baradei y el ex secretario general de la Liga Arabe Amre Mussa. La medida se produce tras una demanda presentada por el ex legislador Mohamed al Omda, quien denunció a ambos y a los también opositores Sayed al Badawi, presidente del partido Wafd, y al activista de izquierda Hamdien Sabbahi por “incitación de los ciudadanos a la subversión”. El martes, el fiscal general ya había presentado otra denuncia por “espionaje para Israel” contra los mismos cuatro dirigentes y contra el presidente del sindicato de jueces, Ahmed al Sind. En la acusación se afirma que los cinco tramaron junto con la ex ministra del Exterior israelí Tzipi Livni un complot para provocar “crisis internas” en Egipto.

 

La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, urgió ayer a todas las partes a resolver sus diferencias mediante el diálogo

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Miércoles, 05 Diciembre 2012 06:46

“Cambiamos las relaciones de poder”

“Cambiamos las relaciones de poder”

Rafael Correa llega a paso firme a la sala de entrevistas del Hotel Alvear, relajado y de buen humor, encabezando una nutrida comitiva de asesores y encargados de seguridad. Saco azul marino, camisa blanca con bordado étnico y cuello Mao, ojos verdes bien abiertos, saluda, toma asiento, invita a preguntar. Recién presentado como candidato a la reelección frente a una oposición fragmentada y débil, con su reciente notoriedad mundial por dar asilo al fundador del sitio de megafiltraciones Wikileaks, parece un tono más sereno que en su última visita hace dos años, cuando vino a presentar un libro en medio de una fuerte disputa con periodistas de su país por un editorial calumnioso y un libro de investigación sobre su hermano. Antes de almorzar con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y de recibir el premio Rodolfo Walsh de la Universidad de La Plata a la libertad de expresión, contestó corto, conciso y sin fastidio distintas preguntas de Página/12 sobre su relación con los medios, los resultados de su receta económica y cómo erradicar la corrupción. También se mostró como un admirador de la presidenta argentina y del ex presidente Kirchner, expresó su apoyo a los procesos de integración regional, manifestó su rechazo al accionar de los fondos buitre y explicó por qué busca un nuevo mandato presidencial.

 

–¿La ley de medios de Argentina fue inspiradora del proyecto de ley en Ecuador?

 

–Probablemente el proceso ecuatoriano empezó antes que el argentino. La Constitución aprobada en las urnas en octubre de 2008 con el 63 por ciento del pueblo ecuatoriano ordenaba como plazo máximo un año para aprobar una nueva ley de comunicación y los medios la han bloqueado sistemáticamente. No conozco a fondo la ley argentina, pero tenemos conceptos claros: por supuesto que se requiere una ley de comunicación para regular y tener control social de algo tan importante como la comunicación –que puede hacer o deshacer sociedades– y dentro de ella, la información.

 

–¿Por qué la ley ecuatoriana está trabada en el Congreso?

 

–Porque cuando les conviene, ellos (los medios) son los fundamentalistas de la democracia, están por encima del bien y el mal. Hay un derecho fundamental para la sociedad que es la información. Maravilloso. Si es tan importante, debe haber un control social. Pero al final del día no quieren ninguna clase de regulación ni de responsabilidad, ésa es una doble moral. Caen en la contradicción de que privilegian una ley de la dictadura, donde está todo eso que supuestamente rechazan. Incluyendo un organismo regulador con mayoría del oficialismo, algo que no está en la nueva ley. En cambio, en la ley de la dictadura está el organismo regulatorio, sólo que esa parte de la ley no se cumple, porque toca intereses. Cuidado, estamos hablando de una ley de comunicación, que incorpora medios escritos, audiovisuales, etc.; pero la comunicación no es de los medios, es de los pueblos. Ese es el concepto de la ley de comunicación que se está tratando en el Ecuador y que para desbloquearla en la Asamblea incorporamos una pregunta en la consulta popular de 2011, donde nuevamente el pueblo ecuatoriano ordenó la aprobación de la ley. Sigue bloqueada y esto pone en evidencia la contradicción de los poderes fácticos, que hablan de democracia y de Estado de Derecho cuando les conviene y cuando no, son los primeros en bloquear la manifestación soberana del pueblo ecuatoriano.

 

–¿Usted no cuenta con mayoría para aprobarla?

 

–No, tenemos la minoría más grande. Por eso es que se ha podido bloquear. En las próximas elecciones presidenciales y legislativas, que se darán el 17 de febrero, queremos tratar de lograr esa mayoría. Porque no es sólo la ley de comunicación, también está bloqueado el código penal, leyes muy importantes que esperamos aprobar con mayoría propia.

 

–Se están dando elementos comunes en la relación de gobiernos progresistas con los grandes medios privados. ¿En qué momento se está en la pelea por el control del espacio radioeléctrico?

 

–Nosotros no estamos peleando por ningún control de medios, ni de espacio radioeléctrico. Queremos tener una verdadera libertad de expresión y una verdadera comunicación social. Existe un conflicto de base: negocios privados con fines de lucro proveyendo un bien fundamental como la información. Si es que al mejorar la calidad de ese derecho disminuyen las utilidades de negocio, por definición prima el bien privado, no el bien social. Es un conflicto que tiene que tener claro la sociedad para superarlo. ¿Cómo se hace? Una forma es democratizando los medios de comunicación, creando medios fuera de la lógica de mercado. Eso significa crear medios públicos, comunitarios, sin fines de lucro. Hay que avanzar en todas esas estrategias. Pero aquí nadie está contra la libertad de expresión. Sí contra el problema latente para la democracia y el Estado de Derecho: el estado de opinión que nos quieren crear negocios privados dedicados a la comunicación, que tienen un poder enorme. Además coluden entre ellos.

 

–¿Le parece que haber querellado a periodistas le puede estar frenando la aprobación de la ley?

 

–Probablemente. Pero ése es el mejor ejemplo de lo que estamos diciendo. Que con su poder mediático había una ley no escrita de que estos señores estaban por encima de la ley. En un Estado de Derecho se persiguen delitos, no personas. En el Ecuador había cerca de tres mil juicios por injurias, yo fui denunciado por injurias por los opositores. Nunca se habló de falta de libertad de expresión hasta que se querelló por injurias a un periodista y entonces sí se dijo: atentado a la libertad de expresión. En Ecuador no se persiguen personas, periodistas, bomberos, se persiguen delitos, y todos debemos ser iguales ante la ley. Ahí sí se está rompiendo el Estado de Derecho.

 

–¿Cuál es su balance sobre lo que hizo y lo que le falta hacer en un próximo mandato?

 

–Tenemos la responsabilidad de continuar con este proceso que ya es leyenda en Ecuador, que está transformando el país. Las carreteras, las hidroeléctricas, los puertos, aeropuertos, escuelas del milenio, hospitales. Estamos transformando un Estado burgués en Estado popular, cambiando las relaciones de poder. ¿Por qué América latina, teniendo todo para ser la región más próspera del mundo, tiene todavía pobreza y miseria generalizada? La respuesta es compleja, uno de los enigmas del desarrollo. En parte se debe a la clase de poderes que nos han dominado. Colón cuando “descubrió”, entre comillas, a América, se encontró con una región que tenía más recursos naturales, ciencia, todo, y no nos desarrollamos. Parte de la respuesta viene de la clase de poderes que nos han dominado. En Ecuador ya no nos dominan los banqueros, ya no nos dominan las burocracias internacionales como el Fondo Monetario y el Banco Mundial. Tampoco los países hegemónicos. En Ecuador manda el pueblo, y ése es el punto para el desarrollo. Pero todavía falta, debemos consolidar ese proceso. Tengo que aceptar el reto de ser quien aspira a cumplirlo. Si pudiera haber otra persona que lo garantice más de lo que yo puedo hacerlo, bienvenido sea y me hago a un lado. Mi movimiento político creyó que era yo quien ofrecía más garantías de victoria y tengo que aceptar esa responsabilidad.

 

–A propósito de los distintos liderazgos en la región, ¿cree que el proceso de integración depende de la permanencia de Hugo Chávez en Venezuela, Rafael Correa en Ecuador o Cristina Fernández en Argentina?

 

–Las personas y los liderazgos siempre son importantes. Sin embargo, yo creo que uno de los grandes avances de la región es que independientemente de la orientación política de los gobiernos –derecha, izquierda–, tenemos denominadores comunes, como la defensa de la democracia y una vocación integracionista. Esa ha sido una agradable experiencia en estos años de gobierno. Independientemente de si Chile tiene un gobierno de izquierda o de derecha, el denominador común es la aspiración a crear la patria grande. Las convicciones y fundamentos en la región superan a los personas y los liderazgos en estos momentos.

 

–¿Cuál es su opinión sobre el proceso que se está dando en Argentina?

 

–Es un proceso tremendamente exitoso. Admiro mucho a Cristina, es una mujer extremadamente brillante. Y admiro los últimos gobiernos argentinos, me refiero al de Néstor Kirchner y el de ella. Se recuperó el orgullo argentino, la autoestima que estaba por los suelos. ¡Recuerden lo que fue la época de Menem! A nivel económico, es una Argentina renaciendo de las cenizas como el Ave Fénix, de las cenizas a las que llevó el neoliberalismo. El colapso de la convertibilidad fue un oscuro capítulo de la larga y triste noche neoliberal. Admiro el proceso argentino y a su Presidenta. Admiro también a Néstor, fundador de Unasur, un convencido integracionista. El primer secretario general de Unasur.

 

–Unasur respaldó la postura argentina de limitar el accionar de los fondos buitre. ¿Qué puede decir al respecto?

 

–¡Por supuesto! Si eso no hace otra cosa que demostrar la supremacía del capital financiero sobre los pueblos. ¡Fondos marginales! Cuando gana el capital especulativo, ellos celebran; cuando pierden, ahí tenemos que perder todos. Lo que tratan es, utilizando la instancia jurídica –que siempre está en función del gran capital en determinados países al menos–, buscar el máximo de rentabilidad de sus inversiones especulativas. Por supuesto que América latina debe rechazar de forma contundente esas acciones.

 

–Apelando a su formación como economista, quisiera preguntarle por qué sus dos vecinos, al norte y al sur, lograron resultados macroeconómicos superiores a Ecuador aplicando recetas neoliberales.

 

–(Se sonríe) Felicito a esos vecinos. Cuidado que el fin último no son los resultados macroeconómicos, menos aún los indicadores neoliberales de la economía ortodoxa. El fin último es el ser humano. Veamos cuánto se redujo la pobreza y se logró equidad, o la propia tasa de crecimiento del empleo. El salario real, también. Insisto: es fácil manipular las cifras macroeconómicas: si yo mañana les digo a las empresas petroleras que vengan e inviertan y se pueden llevar todo el petróleo, verán que triplico la inversión, y duplico la tasa de crecimiento, pero no queda nada en el país. ¿De qué nos sirve ese crecimiento? ¿Cuántas veces los indicadores macroeconómicos son conceptos vacíos? Lo importante es ver la repercusión de esos indicadores en el nivel de vida de la gente. Si usted quiere, incluso para una situación como la de América latina, el continente más inequitativo del planeta, con pobreza y miseria, el mejor indicador de desarrollo y de la calidad de las políticas públicas sería la reducción de pobreza absoluta. De acuerdo con la propia Cepal en su último informe, Ecuador en 2011 fue de los dos países que más redujo la pobreza en la región.

 

–¿Qué aportaría la incorporación de Ecuador al Mercosur y cómo prevé la dinámica de las relaciones?

 

–Ya tenemos diferentes relaciones con todos los miembros del Mercosur y creo que sería altamente beneficioso para el bloque tener un miembro con costa en el Pacífico, sería la salida hacia el Pacífico. Por supuesto, para Ecuador presenta ventajas que estamos estudiando, y ciertos riesgos como para ya tomar una decisión definitiva. Hemos sido invitados, nos sentimos honrados y estamos analizando la propuesta.

 

–¿Qué opina del proceso de paz en Colombia?

 

–Es de las mejores noticias de los últimos años. Una decisión política histórica y valiente del presidente Santos. Desde Ecuador la apoyamos de corazón y hacemos votos para que el proceso de paz llegue a un fin exitoso y se termine la guerra fratricida en Colombia, una guerra de medio siglo que ha afectado a Ecuador –en vidas, en recursos–, pero sobre todo costó demasiada sangre en Colombia. Para buscar la justicia social hay otras alternativas, ya se derramó demasiada sangre.

 

–¿Cómo están las relaciones con Estados Unidos?

 

–Bien, siempre que se desenvuelvan en un marco de mutuo respeto, dignidad y soberanía, maravilloso. Es nuestro principal socio comercial. Yo he vivido en Estados Unidos, es un país que aprecio mucho. Tengo dos títulos en universidades norteamericanas, viví cuatro años con mi familia en Estados Unidos. Fueron años de lo más tranquilos y felices. He sido profesor universitario y siempre me gustó más aprender que enseñar. Me dieron una beca, me pagaban por aprender. Tengo gratísimos recuerdos de Estados Unidos.

 

–¿Le han dado alguna señal con respecto a las preferencias arancelarias?

 

–Se renovaron un año. Es algo que debemos superar en la región andina. Cada año vivimos en ascuas a ver si nos renuevan o no. Es una pequeña porción de exportaciones que se benefician para nuestro país. Ecuador es uno de los países más exitosos en la lucha antidrogas, el único país andino sin sembrío de drogas y está en medio de dos de los mayores productores de coca del mundo, Perú y Colombia. Las preferencias arancelarias se crearon en el gobierno de Clinton como compensación a la lucha antidrogas, una lucha que es costosísima. Pero poco a poco se transformó en un instrumento de política exterior: te portas mal, te las quito. Ecuador no se va a someter a esa clase de amenazas. Si nos dan las preferencias, en buena hora; si no, también.

 

–¿Cómo se combate la corrupción?

 

–De muchas formas. La lucha contra la corrupción no es sólo del presidente, es del pueblo. Y América latina ha sido muy tolerante con la corrupción. Si un vecino asume una función pública y al poco tiempo vemos que adquiere bienes que no puede justificar, no podemos aceptarlo. Debemos ser los más duros autocríticos, hemos tenido antivalores y hemos sido tolerantes con diferentes formas de corrupción como la mentira. Es antinatural la mentira, y es parte de este problema. Si un político miente en otras partes del mundo, no gana ni media elección. Si un periodista miente, pierde su trabajo. La lucha contra la corrupción es de todo un pueblo, no sólo de los políticos. Por supuesto que hay estrategias muy concretas para esa lucha, como las leyes para evitar el enriquecimiento público y privado también. En eso estamos. Se aprobó en la consulta popular sancionar el enriquecimiento ilícito de funcionarios públicos y también del sector privado, si no puede justificar de dónde proviene su ganancia. Hay que transparentar las compras públicas, se pueden aplicar muchas políticas de transparencia. También se necesita de un Poder Judicial honesto y que sancione. Pero, sobre todo, que haya conciencia en la sociedad, que exista una sanción moral.

 

–¿Y la ejemplaridad?

 

–Por supuesto, el ejemplo deben darlo los líderes.

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Miércoles, 05 Diciembre 2012 06:35

Advertencia al presidente egipcio

Advertencia al presidente egipcio

El Cairo, 4 de diciembre. El presidente egipcio, el islamita Mohamed Mursi, fue obligado hoy a abandonar el palacio de gobierno Al Ethadeys, en esta capital, ante la intensidad de las protestas de unas 10 mil personas, que rechazaron la convocatoria a un referendo constitucional para el próximo 15 de diciembre.

 

Varios cientos de manifestantes, muchos de los cuales forman parte de grupos laicos y de izquierda, se reunieron en las cercanías de la residencia presidencial egipcia en lo que calificaron como una “última advertencia” a Mursi.

 

Algunos opositores pudieron acercarse al palacio después de haber cortado las alambradas que protegían el edificio. Varias personas trataron de escalar las paredes, pero otras se los impidieron.

 

La policía antidisturbios usó gases lacrimógenos para intentar dispersarlos, pero no tuvo éxito; luego se retiró. Según el Ministerio de Salud, 18 personas sufrieron heridas leves, principalmente por la inhalación del gas.

 

Dos fuentes dijeron que Mursi, postulado a la presidencia por la Hermandad Musulmana para las elecciones de junio pasado, abandonó el palacio presidencial debido a las protestas.

 

“El presidente dejó el palacio” de Al Ethadeys, declaró un funcionario de la presidencia que pidió el anonimato. Una fuente de seguridad también señaló que el mandatario salió del edificio.

 

Un video colocado en Internet por la red de información alternativa egipcia Raasd muestra a un convoy que abandona el palacio de Al Ethadeys, bajo la protección de la policía antidisturbios, mientras manifestantes gritan “cobarde” y “vete”.

 


Advertencia al presidente egipcio



Reportes sin confirmar refieren que el presidente está dispuesto a suspender algunos de los artículos más polémicos de proyecto de Constitución, pero ningún medio oficial lo confirmó, indicó la agencia Prensa Latina.

 

Mursi desató una ola de protestas cuando el 22 de noviembre emitió un decreto mediante el cual amplió considerablemente sus poderes, con lo que puso sus decisiones a salvo de toda acción judicial, con el que busca evitar que un sistema judicial, aún dominado por personas asignadas por el derrocado Hosni Mubarak, impida la compleja transición política en Egipto.

 

En reiteradas ocasiones el mandatario ha declarado que la medida es de carácter “temporal” hasta que esté redactada la nueva constitución.

 

“Lárgate” o “el pueblo quiere la caída del régimen”, gritaron los manifestantes este martes; muchos de ellos agitaron banderas egipcias y acusaron a la Hermandad Musulmana, a la que pertenece el mandatario, de haber “vendido la revolución”.

 

“Nuestras marchas son contra la tiranía y el nulo decreto constitucional, no nos retractaremos en nuestra posición hasta que nuestras demandas sean satisfechas”, afirmó Hussein Abdel Ghany, vocero de los opositores.

 

También hubo muestras de rechazo en las ciudades de Alejandría, Sohag y Minya.

 

Al caer la noche, el número de manifestantes disminuyó. Muchas personas abandonaron el lugar o indicaron querer replegarse en la plaza Tahrir, en el centro de la ciudad, ocupada por militantes anti Mursi.

 

Precisamente en la plaza Tahrir, cientos de personas realizaron un plantón por décimosegundo día consecutivo para repudiar el decreto de Mursi, así como el borrador de constitución que, según dispuso el sábado, se votará en un referendo el 15 de diciembre.

 


Un grupo de personas se reunió cerca de la casa del mandatario en un suburbio de El Cairo, gritando consignas contra su decreto y contra la Hermandad Musulmana.

 

La policía cerró la calle para impedir que se acercaran más, dijo una fuente de seguridad. No hubo reporte de heridos o daños.

 

Plantón frente a tribunal

 

Otro plantón continuaba frente al Tribunal Constitucional en el sureño distrito Maadi de la capital.

 

La corte anunció el domingo pasado la suspensión por tiempo indefinido de sus sesiones, después que miles de islamitas rodearon su edificio cuando iba a analizar la legalidad de la Asamblea Constituyente.

 

El diario Al Ahram, que citó fuentes judiciales que no identificó, dijo que el presidente del tribunal, Maher Buheiri, y otros magistrados ingresaron en el recinto bajo escolta de seguridad, pero no decidieron si reanudar las audiencias.

 

El Supremo Consejo Judicial Egipcio anunció que nominará jueces y fiscales para certificar la consulta y criticó al gremio de magistrados por “sobrepasar su autoridad” al declarar el paro.

 

A las manifestaciones de este martes se unieron los periódicos independientes más leídos de Egipto, que no publicaron sus ediciones en protesta a lo que llamaron la “dictadura” de Mursi.

 

El presidente islamita, que enfrenta la crisis más grave de su mandato de seis meses, no ha mostrado señales de ceder.

 

El jefe del Estado asegura que su decreto del 22 de noviembre es “temporal”, a la espera de que entre en vigor la nueva Constitución; defiende que el objetivo es acelerar las reformas democráticas con un poder ejecutivo fuerte.

 

La oposición lo acusa de arrogarse poderes “dictatoriales” y le exige que anule su decreto y la convocatoria del referendo.

 

Las autoridades responden que la consulta se mantiene y convocaron a los egipcios residentes en el extranjero a votar a partir de este sábado 8 de diciembre.

 

Los detractores del proyecto de nueva constitución, adoptado a marchas forzadas por una instancia dominada por los islamistas, aseguran que no protege derechos fundamentales como la libertad de expresión y temen que abra la puerta a una aplicación más estricta de la ley islámica o sharia.

 

Pese a las más recientes protestas, hasta el momento ha habido sólo una respuesta limitada al llamado de la oposición a una campaña de desobediencia civil en el país más poblado del mundo árabe y su centro cultural, donde muchos desean un retorno de la estabilidad.

 

Los islamistas, que ya han expulsado al ejército del mando político, sienten que llegó su momento para delinear el futuro de Egipto, un aliado de Estados Unidos, cuyo tratado de paz con Israel es una piedra fundamental de la política de Washington en Medio Oriente, según algunos analistas.

 

Estados Unidos pidió a los manifestantes que expresen “sus opiniones pacíficamente” y que se les dé “espacio para protestar”, indicó Mark Toner, portavoz del Departamento de Estado.

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Insurrección global de los pueblos en el “complejo mundo post hegemónico”, según Brzezinski

En mi reciente ponencia en Brasilia ante los comités de Defensa y Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, durante el seminario Estrategias de defensa nacional (ver Bajo la Lupa, 2/12/12), expuse las dos altas vulnerabilidades geoestratégicas de la semiperiferia/periferia frente a lo que queda del núcleo del caduco orden unipolar: las finanzas y las (tele)comunicaciones, ambas oligopólicas e inextricablemente imbricadas.

 

Las (tele)comunicaciones, ya no se diga las finanzas, pertenecen al máximo orden jerárquico geoestratégico y/o de la “seguridad nacional” a inicios del siglo XXI, que reclaman su pluralidad y democratización frente al ultrasectarismo del control oligopólico/totalitario.

 

Con enfoque geoestratégico, aludí a la reciente confesión perturbadora durante su conferencia en Sopot (Polonia) de Zbigniew Brzezinski, ex asesor de Seguridad Nacional de James Carter e íntimo de Barack Obama, sobre las “extensa resistencia populista (sic)” que “descarrila (sic) el nuevo orden mundial” y su “amenaza al control externo (sic)”, según reporta Paul Joseph Watson, de Infowars (26/11/12).

 

El “nuevo orden mundial” no es más que la decadente unipolaridad geoestratégica de Estados Unidos que se subsume en la desregulada globalización financierista.

 

Zbigniew Brzezinski se ha convertido en el geoestratega más crítico dentro de la cúpula del poder estadunidense –en referencia a su inexorable decadencia– que condensó en su reciente libro Visión estratégica: EU y la crisis del poder global (ver Bajo la Lupa, 5/2/12).

 

Después de la relección de Obama, Brzezinski ha endurecido su discurso frente al intratable hiperbelicismo mesiánico de Israel y ha advertido que “EU no debe seguir a Israel como una mula (¡supersic!) estúpida” (Kevin Barrett, truthjihad.com, 27/11/12, y Russia Today, 29/11/12).

 

El portal europeo de estrategia dedefensa.org (28/11/12) se detiene en la conferencia El papel de Occidente (sic) en el complejo mundo post hegemónico, que impartió Zbigniew Brzezinski en Sopot (Polonia: su tierra de origen), que delata la “insurrección del mundo” y fustiga la “alucinación compartida” de que el siglo XXI sea el siglo estadunidense, tesis peregrina de los fundamentalistas neoconservadores straussianos de PNAC que hundieron a Estados Unidos en sus guerras fracasadas de Afganistán e Irak bajo el doble signo de la islamofobia y la israelofilia.

 

Según Brzezinski, el dominio de Estados Unidos ya no es posible, debido al cambio social acelerado empujado por “las comunicaciones (sic) instantáneas como la radio, la televisión e Internet”, que en forma acumulativa han estimulado “un despertar universal de conciencia política masiva”.

 

Zbigniew Brzezinski aduce que “el incremento del activismo populista (sic) en todo el mundo prueba ser hostil al dominio externo (sic) del género que prevaleció en la era del colonialismo y el imperialismo”, por lo que “la resistencia populista persistente (sic) y altamente motivada de pueblos políticamente despiertos (sic) y resentidos (sic) históricamente al control externo (sic) ha probado ser crecientemente difícil de suprimir”.

 

Dejando atrás las fijaciones sobre el “populismo” de Brzezinski, ¿se trata de una redición de la revuelta generalizada de 1848 en Europa, con la tecnología de las redes sociales 164 años más tarde?

 

A juicio del think tank europeo de estrategia, el término “post hegemónico” significa que “nadie (¡supersic!) puede ostentar un significativo control geopolítico de una región, alianza o imperio, no se diga del mundo”, cada vez más “complejo”, característica de la multipolaridad incipiente.

 

Dedefensa traduce que para Zbigniew Brzezinski “la era de la geopolítica concluyó” y ha sido sustituida por “la era de las comunicaciones” y su “nueva era sicopolítica”. Muy discutible.


¿No será más bien que el mundo post moderno introdujo una nueva dimensión a la geopolítica clásica ahora con las nuevas comunicaciones, donde en última instancia existen controles y propietarios catastrales?

 

La geopolítica clásica no finiquitó sino que se volvió más compleja y, sobre todo, multidimensional, donde resulta imperativa la formulación de una geopolítica del binomio finanzas/(tele)comunicaciones vinculada al dominio global y/o a la “seguridad nacional”.

 

Hasta el portavoz del neoliberalismo global, The Economist (1/12/12), se preocupa del dominio de los “cuatro gigantes de la era Internet” (Google, Apple, Facebook y Amazon): “nunca antes el mundo había visto empresas crecer tan rápido o extender sus tentáculos. Apple es el coloso del capitalismo”.

 

Suena interesante que la conferencia en Sopot de Zbigniew Brzezinski –uno de los pioneros de la desregulada globalización financierista– en el Foro Europeo para las Nuevas (sic) Ideas (EFNI, por sus siglas en inglés) –que aboga por la transformación de la Unión Europea en un superestado (sic) federal de corte fiscalista más que “democrático”– haya permeado dos meses más tarde en un sitio eminentemente antiglobalista como infowars.com, que se aprovecha de la oportunidad para lanzar un llamado a la movilización: “Resistan. ¡Aguanten en la línea! (…) Estamos ganando (…) Nos lo dijo Zbigniew Brzezinski”.

 

Participaron en la invitación de Sopot: Lech Walesa Institute’s Civic Academy, Intel Business Challenge Europe y Konkordia.

 

Dedefensa.org cita el rotativo Gazeta Swietojanska (27/11/12) que colocó en YouTube la intervención de Brzezinski y comenta que “las declaraciones de Zbigniew Brzezinski son un punto alto en la información que concierne la evolución de las relaciones internacionales”.

 

En forma coincidente se han expuesto al más alto nivel geoestratégico visiones alarmantes en la transfrontera de Polonia y Rusia en fechas recientes.

 

Dedefensa.org (4/12/12) reseña dos artículos concomitantes sobre la evolución del pensamiento ruso que merecen un escrutinio especial: “Rusia y los tiempos nuevos” y “Rusia puede cambiar su imagen para buscar nuevos aliados”.

 

En forma sucinta, el think tank europeo de estrategia considera que “la reflexión rusa es la más avanzada (sic) sobre la identificación de las necesidades fundamentales de cambios estructurales (sic) en la organización del mundo” y reconoce que “la crisis es colosal de la que nadie (sic) distingue el término ni la identifica con precisión”, cuando el presidente Vlady Putin aduce que el mundo está fuera de control (dedefensa.org, 11/7/12).

 

Tales “tiempos nuevos” y su incipiente nuevo orden mundial para los próximos 20 años (¡supersic!) fueron abordados por el Consejo de Política Extranjera y la Defensa en Moscú.

 

Llama la atención que también en Brasil la geoestrategia sea abordada por el binomio defensa/política exterior, mientras en el “México neoliberal” existe confusión mental al colocar a un financierista –sin prejuzgar de sus atributos– en la cancillería.

 

La revuelta también alcanza a los pensadores libres que quedan en “Occidente”: desde los países escandinavos, John Galtung, rector de TRANSCEND Peace University, diagnostica “El declive de la influencia tanto global de EU como regional de Israel” (IPS, 4/12/12).

 

El mundo va que vuela a la multipolaridad con “metarregionalismos” y/o balcanizaciones simultáneas. Pero antes habrá que transitar por la caída del otrora gigante unipolar que arrojará muchos cadáveres y estragos en su trayecto fatídico.

 

alfredojalife.com

Twitter: @AlfredoJalife

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Los medios disputan el poder en Latinoamérica

Con los grandes grupos de comunicación construidos en dictaduras y fortalecidos bajo el influjo neoliberal de los ’90, Latinoamérica vive un clima de confrontación con estos poderes fácticos. Brasil, Chile, Ecuador, México y Venezuela son ejemplos de cómo las corporaciones económicas buscan suplir la voluntad popular con la planilla del rating.

 

Allende los Andes

 

El derrocamiento de Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973, fue precedido por una intensa campaña de difamación que preparó la escena para la asonada militar del Gral. Augusto Pinochet. El diario El Mercurio, propiedad del empresario Agustín Edwards, entonces vicepresidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), probó cuán eficiente puede ser la prensa a la hora de conspirar contra un gobierno que amenace sus intereses y los de sus socios.

 

El premio a tal nefasto servicio se mide hoy en los “22 periódicos que pertenecen a Edwards, con el apoyo del grupo Matte, que proporciona el papel, pero además posee 14 estaciones de radio en las principales ciudades del país y una agencia de noticias”, señala el periodista transandino Ernesto Carmona. El otro importante diario de circulación nacional pertenece al banquero Álvaro Saieh, del Consorcio Periodístico de Chile S.A. (Copesa), quien además de poseer cadenas de supermercados, hoteles y bancos, es también propietario de los medios “La Tercera, La Cuarta, Qué Pasa, Paula, Pulso, La Hora, El Diario de Concepción, el Grupo Dial, las radioemisoras Duna 89.7, Paula FM 106.9, Carolina 98.3, Beethoven 96.5, Zero 97.7 y Radio Disney 104”, detalla Carmona y agrega otras cifras demostrativas de los cruces entre rubros bien disímiles con la función de informar: el 67% del Canal 13, de la Universidad Católica, pertenece al grupo Luksic, el más poderoso del país merced a su rama en la minería del cobre explotada con ventajas tributarias únicas de Chile. El grupo Bethia (Falabella) concretó en 2012 la adquisición de Megavisión Canal 9”. Por si fuera poco el control que sobre la información ejercen las ricas minorías chilenas, el desembarco extranjero encontró en el propio presidente Sebastián Piñera un facilitador de lujo. “Piñera”, cuenta Ernesto Carmona, “vendió su estación Chilevisión a Turner Broadcasting System, una compañía más del mega grupo AOL-Times Warner-CNN de Estados Unidos”.

 

La cobertura periodística de las multitudinarias protestas estudiantiles que ocuparon las calles de Santiago y las principales regiones chilenas desde principios del 2011, desnudaron el papel connivente de los órganos de prensa con la derecha gobernante. Fueron los mismos estudiantes quienes encararon a movileros y cronistas para reclamarles por priorizar la difusión de imágenes con disturbios al informar sobre las marchas.

 

Las 8 familias de Ecuador

 

 Rafael Correa impulsa una Ley Orgánica de Comunicación, que está establecida por la Constitución de 2008 pero aún no se ha podido poner en vigencia. Cuando el mandatario ecuatoriano intentó ponerle límites a los bancos se encontró con una furiosa oposición lanzada desde la prensa, controlada por las mismas entidades financieras que a su vez son parte de una telaraña empresaria que atraviesa las principales actividades económicas del país. En un trabajo de la Comisión para la Auditoría de Frecuencias de Radio y Televisión del 2008-2009, quedó en evidencia que el control sobre los medios de comunicación en Ecuador estaba en manos de 8 familias: Vivanco, Eljuri, Pérez, Alvarado Roca, Mantilla, Egas, Martínez y Mantilla-Anderson. Entre ellas, los nexos filiales se confunden con los comerciales y así, como en una matrioska rusa, detrás de radios, canales de televisión de aire y cable, proveedores de servicios de internet, más los principales periódicos, aparecen compañías de turismo, agrícolas, firmas bancarias, industrias alimenticias, estudios jurídicos y shoppings. Vínculos que según sus dueños no afectan al periodismo pero los hechos demuestran lo contrario. La prueba está en cómo se informaron los hechos que convirtieron el intento de derrocamiento de Correa y su magnicidio, en el 2010, en una simple sublevación policial por reclamos gremiales. En el contexto de la campaña electoral por su reelección, el mandatario ha renovado la disputa por el cumplimiento de la norma que regule la propiedad de los medios de comunicación y esta vez cuenta con el respaldo de la consulta popular que la aprobó el 7 de mayo del 2011.

 

O ’Globo o mais grande

 

La Red Globo es hoy el mayor grupo de comunicación de Suramérica (posee 340 canales de comunicación en todo Brasil) y está entre los cinco más importantes del mundo; su origen y crecimiento se remonta a los tiempos de la dictadura militar. Globo mostró su capacidad de manipulación en plena democracia al moldear, sostener e implantar al neoliberal Collor de Melo como Jefe de Estado y luego participó abiertamente en su destitución.

 

Con Folha de Sao Paulo, Jornal do Brasil y Estado de Sao Paulo, las revistas Veja, Isto É y Época se reparten el mercado comunicacional y casi sin fisuras coinciden editorialmente a la hora de atacar tanto a Lula como a su sucesora Dilma Rousseff. Ejemplo claro de esa estrategia ha sido la amplificación, durante los comicios estaduales de octubre pasado, del bautizado por ellos “El juicio del siglo”, en el que se condenó a funcionarios de Da Silva por la causa del mensalão o compra de votos en el parlamento. El intento por ligar al Partido de los Trabajadores (PT) con la corrupción y así minar las posibilidades de triunfo de sus candidatos, fracasó al alzarse el PT con gobernaciones y municipios clave como San Pablo.

 

Televisa en problemas

 

La mayor productora televisiva de habla hispana del mundo pasa por uno de los momentos más difíciles de su historia. Aquel que se remonta a los tiempos en que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) gobernaba México de manera absoluta e imbatible. Emilio Azcárraga Milmo, su fundador, se jactaba públicamente de ser un “soldado del PRI”. Pero la identificación partidaria no le impidió avanzar en la monopolización de la comunicación. Según Jenaro Villamil, autor de Si yo fuera presidente. El reality show de Peña Nieto, “en el sexenio de (Felipe) Calderón, Televisa termina como la cadena que tiene el 70% de la publicidad en televisión; más del 52% de la publicidad general de todos los medios; el 65% de las concesiones de tv abierta; el 55% de los abonados en TV de cable, y el 80% en TV de satélite”. Junto a TV Azteca controlan el espectro audiovisual e incluso comparten negocios de telefonía. Además de ser dueño del principal estadio y de dos equipos de fútbol (América y Necaxa), Televisa posee casinos y participa en la producción de medicamentos. Sin embargo, a pesar de que logró poner a otro presidente del PRI, Enrique Peña Nieto, la irrupción del movimiento juvenil #Yosoy 132 que surgió de las universidades privadas mexicanas, puso en jaque su posición dominante al ser cuestionada la injerencia que tuvo en la candidatura de Nieto y las maniobras para instalarlo en la opinión pública.

 

Chávez no se va

 

El caso venezolano siempre fue paradigmático, por la virulencia opositora de los grandes medios y la decisión de ir a fondo sobre los monopolios informativos de parte del gobierno bolivariano.

 

Modesto Emilio Guerrero, periodista venezolano y autor del libro Medios y Poder en Venezuela, asegura a Miradas al Sur que tras el golpe de Estado en abril del 2002 el mapa de medios se modificó en la nación caribeña. “Sobre todo desde 2006, por tres razones”, precisa, “la primera, salió del aire RCTV porque no le renovaron la Licencia. Segunda, surgieron más 500 medios comunitarios, algunos con raíz social y fuerza política local, y tercera, comenzó a conformarse un real sistema de medios públicos estatales de por lo menos 15 medios, con 5 televisoras estatales, 3 diarios y 7 redes de emisoras radiales. Lo nuevo, lo más dinámico son los comunitarios y algunos medios públicos. Ejemplos de ello, son Aporrea, que actualmente registra más de un millón 180 mil lecturas cada 30 días, y el diario Ciudad Ccs, que en menos de dos años pasó de 40.000 ejemplares a 140.000; hoy es el más leído de Caracas”.

 

Tal vez convencido de la imbatibilidad de Hugo Chávez, el Grupo Cisneros, que con Venevisión a la cabeza pasó de ser la principal trinchera antichavista a la mesura en la confrontación. Como si hubiera una tregua pactada con Miraflores. “Efectivamente”, afirma Guerrero, “Cisneros negoció en persona con Chávez un pacto de no agresión en 2004. Ejerce su derecho a hacer antichavismo, pero moderó sus formas groseras, ya no publican graph o declaraciones de señoras llamando a asesinar al Presidente, o pidiéndole a Dios que se lo lleve. Esa tarea la continuó Globovisión (del grupo Zuloaga), pero también ha debido cuidarse por las docenas de demandas y juicios reiterados de Comités de usuarios de TV y del Estado. El acuerdo con Cisneros fue favorable al gobierno. Cisneros corría el riesgo de perder jugosos negocios comerciales desde Estados Unidos.”

 

Publicado por lalineadefuego el noviembre 28, 2012 · Dejar un comentario
Miradas al Sur <sur.infonews.com>

25 NOVIEMBRE 2012

Fuente original: http://sur.infonews.com/notas/los-medios-disputan-el-poder-en-latinoamerica

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Jueves, 29 Noviembre 2012 06:19

Un periodista indignado

Un periodista indignado

El lunes 26 trascendieron los resultados de las primarias para renovar la representación del Likud gobernante en el Knesset o Asamblea unicameral israelí en las próximas elecciones del 22 de enero: el incremento del vuelco a la derecha más dura fue inesperado para muchos (www.ynetnews.com, 27-11-12). De los tres ministros, y a la vez representantes, considerados parte del ala más moderada del Likud (www.haaretz.com, 28-11-12), sólo uno tendría la posibilidad de ser reelecto, el ministro sin cartera Benny Begin, aunque es el número 20 de la lista. Los otros dos, Dan Meridor y Michael Eitan, seguramente no.

 

Sus bancas serán ocupadas por extremistas de derecha como Moshe Feiglin, que calificó a Hitler de “genio militar sin paralelo. El nazismo elevó a Alemania de un estatuto físico e ideológico bajo a otro fantástico” (www.haaretz.com, 10-12-08). Extrañas palabras en boca de un israelí judío que, sin duda, será parlamentario y por primera vez. Sorprenderían menos si las pronunciara el presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad. Los partidos de oposición se las verán negras y cabe preguntarse si los votantes del centro y de la izquierda tendrán fuerzas suficientes para contrarrestar semejante fanatismo. ¿O será un reflejo de lo que realmente piensa la opinión pública de Israel?

 

Una encuesta polémica realizada por la importante agencia local Dialog mostraría que tal vez sí. Más de dos tercios de los israelíes no árabes interrogados opinaron que millones de palestinos no deberían tener derecho a voto si Israel anexara los territorios de Judea y Samaria administrados por el gobierno israelí en Cisjordania (www.guardian.co.uk, 23-10-12). El 74 por ciento se pronunció por que en Cisjordania se establecieran caminos para israelíes, por un lado, y caminos para palestinos, por el otro, y el 58 por ciento piensa que Israel ya está aplicando el sistema de apartheid a los palestinos; claro que para esta encuesta fueron entrevistados sólo 503 israelíes judíos de una población total de casi 6 millones, aunque hay hechos que les dan la razón (www.tomdispatch.com, 25-11-12).

 

Otros datos del sondeo de Dialog que publicó el diario israelí Ha’aretz (23-10-12) indican que un 59 por ciento manifestó que los israelíes judíos deberían tener preferencia sobre los israelíes árabes en la contratación de personal para las instituciones oficiales y el 49 por ciento declaró que los primeros deberían ser mejor tratados que los últimos. El 42 por ciento no quiere vivir en el mismo edificio que habitan vecinos árabes y otro tanto se opone a que sus hijos compartan la escuela con niños árabes.

 

El tema de la posible anexión de Cisjordania o de las zonas con más asentamientos israelíes ilegales en ese territorio palestino adquirió espesor en estos últimos meses, señala The Guardian: “Ehud Barak, ministro de Defensa, se pronunció por la anexión de las tierras que se encuentran entre la Línea Verde internacionalmente reconocida y el muro construido por Israel”. Son terrenos palestinos y el primer ministro Benjamin Netanyahu proclamó que su gobierno seguiría construyendo edificios en un distrito árabe de Jerusalén, en respuesta a las críticas que la Unión Europea formulara días antes a tal decisión. El premier israelí dejó en claro el tema: “Hemos construido en Jerusalén, estamos construyendo en Jerusalén y seguiremos construyendo en Jerusalén” (www.huffing tonpost.com, 23-10-12).

 

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas declaró en agosto de 1980, en su resolución 478, la nulidad de la anexión israelí de Jerusalén Este, poblada por una mayoría árabe, donde la Autoridad Nacional Palestina demanda establecer la capital de su futuro Estado. La casi totalidad de la comunidad internacional trasladó sus embajadas a Tel Aviv en repudio a la anexión, pero el gobierno israelí no se digna cumplir ni una sola de las decenas de resoluciones de la Asamblea General de la ONU que condenaron la ocupación militar de los territorios palestinos en 1967 primero y ahora la ocupación de hecho. Para qué, si la Casa Blanca lo apoya.

 

La quinta parte de la población de Israel es árabe y casi la mitad de los entrevistados por Dialog juzgó que sus connacionales árabes deberían pasar a la jurisdicción de la Autoridad Palestina y un tercio estimó que lo mismo debía ocurrir con las ciudades árabes en territorio israelí. La visión más extrema fue la de los judíos ultraortodoxos: un 70 por ciento apoyó la prohibición legal del derecho a votar de los árabes y el 95 por ciento que se los discriminara en los lugares de trabajo. Gideon Levy, el columnista de Haaretz que comentó la encuesta, no ocultó su indignación: “Los propios israelíes se autodefinen abiertamente, sin vergüenza ni culpa, como racistas nacionalistas”. “Si una encuesta similar se diera a conocer sobre la actitud hacia los judíos en un país europeo –señaló–, Israel hubiera desatado un infierno. Cuando se trata de nosotros, la norma no se aplica.”

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Martes, 27 Noviembre 2012 06:07

Mursi dijo que no dará marcha atrás

Mursi dijo que no dará marcha atrás

El presidente islamista egipcio, Mohamed Mursi, mantiene sin cambios un controvertido decreto que amplía sus poderes tras un encuentro con la jerarquía judicial del país destinado a intentar salir de la crisis política más grave desde su elección, en la víspera de manifestaciones de opositores en todo Egipto. La validez de la declaración constitucional que blinda los poderes del jefe de Estado será examinada el próximo 4 de diciembre por la Justicia. Los partidarios del mandatario, que también iban a protestar, anularon anoche su llamado a manifestarse hoy para “evitar enfrentamientos” con los opositores.

 

Los disturbios que sacuden al país desde hace varios días dejaron un muerto.

 

El portavoz de la presidencia egipcia, Yaser Ali, afirmó que “no va a haber reformas” del acta constitucional, aunque precisó el significado de algunos polémicos artículos, durante una rueda de prensa tras la reunión que mantuvo Mursi con los magistrados en El Cairo. Ali precisó que las decisiones declaradas inapelables y definitivas en el primer artículo del acta son solo las de soberanía e insistió en que esta medida es provisional y terminará con el anuncio de una nueva Constitución y la elección de una nueva Cámara baja del Parlamento.

 

Mursi precisó a los jueces que sólo eran irrevocables las decisiones que conciernen a los temas relacionados “con sus poderes soberanos”. Mursi reafirmó igualmente el carácter temporario del decreto. Antes del encuentro, el ministro de Justicia, Ahmed Mekki, sugirió que Mursi estaba dispuesto a restringir el ámbito de sus decisiones que escapan a todo recurso ante la Justicia, para calmar la rebelión de los magistrados y la cólera de la oposición.

 

Durante la reunión con el jefe del Consejo Superior de Justicia, Mohamed Metuali, y otros seis jueces, Mursi expresó su respeto a la autoridad judicial, sus miembros y sus competencias, e insistió en su independencia como garantía de seguridad para los ciudadanos. Según Ali, los jueces y el presidente expresaron su determinación de evitar la discordia entre el Poder Judicial y el Ejecutivo.

 

El Consejo Superior de Justicia, que no valoró el encuentro, calificó el domingo de “agresión sin precedentes contra la independencia del Poder Judicial” la declaración constitucional, aunque pidió a los magistrados que no sigan la huelga convocada por el Club de Jueces. Este decreto ha tensado la relación entre Mursi y el Poder Judicial y desencadenado numerosos disturbios en Egipto, que hasta el momento se han saldado con un muerto y más de 440 heridos, según los datos difundidos ayer por el Ministerio de Sanidad.

 

Pero incluso antes de que comenzara el encuentro, un tribunal administrativo de El Cairo anunció que estudiará el 4 de diciembre los pedidos de anulación del controvertido decreto. Este procedimiento desafía las mismas disposiciones del decreto presidencial, que prohíbe todo examen por la Justicia de las decisiones del mandatario.

 

Los Hermanos Musulmanes, formación a la que pertenece el presidente, anularon una manifestación convocada para hoy “para evitar todo enfrentamiento o disturbios”, declaró Ahmed Sobei, miembro del Partido de la Libertad y la Justicia (PLJ), brazo político de la cofradía islamista.

 

En la plaza Tahrir de El Cairo, donde desde el viernes se yergue una aldea de carpas, un cartel proclama: “Prohibido a los Hermanos Musulmanes”.

 

Los partidarios del presidente participaron ayer en los funerales de un joven islamista que murió el domingo por la violencia en Damanhour, en el delta del Nilo, mientras que los opositores a Mursi se reunieron en una mezquita de Tahrir para las exequias de un militante muerto durante la noche por las heridas que recibió en las protestas de la semana pasada. El juez Abdelmequid al Moqanan, vicepresidente del Consejo de Estado, explicó que alegan que el jefe de Estado no tiene derecho a tomar estas medidas sin recurrir a un referéndum supervisado por los jueces.

 

Mientras tanto, los representantes de los medios de comunicación egipcios se retiraron de la Asamblea Constituyente, dominada por islamistas, que está elaborando una nueva Constitución para el país, debidos a que se ignoraron todas sus propuestas para proteger la libertad de prensa.

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Jueces alzados en contra del “faraón” Mursi

Los jueces se sumaron ayer a la oposición en su rebelión contra la decisión del presidente egipcio, Mohamed Mursi, de blindar sus poderes. Atacados ayer con gases lacrimógenos, los opositores se movilizarán el martes, día en el que también habrá una marcha a favor del mandatario.

 

Mursi promulgó una declaración constitucional el jueves con la intención, precisamente, de esquivar a los jueces en la redacción de la nueva Constitución. En consecuencia, el poderoso Club de Jueces, la principal asociación de magistrados del país, decidió ayer suspender el trabajo de todos sus afiliados en tribunales y fiscalías y expulsar a quien no secunde el paro. Mediante un comunicado, la organización instó al Consejo Supremo de la Justicia, máximo órgano de gobierno de la judicatura, a que “retire la confianza” a quienes no detengan su trabajo. Con esta medida de fuerza, los jueces pretenden que Mursi dé marcha atrás de inmediato y anule su declaración constitucional. Asimismo, la asociación exigió que la retractación incluya todos los decretos difundidos el jueves, especialmente el que destituyó al fiscal general, Abdelmeguid Mahmud.

 

En su acta constitucional, Mursi se otorgó la potestad de cesar al fiscal general, lo que hasta ahora era una prerrogativa judicial y reemplazó a Mahmud, criticado como un resabio del régimen del dictador Hosni Mubarak, por el juez Talaat Ibrahim. El propio Mahmud habló ayer ante la Asamblea General del Club de Jueces, entre gritos de “ilegítimo” referidos a Mursi y anunció que piensa recurrir ante los tribunales. En un comunicado difundido por la agencia oficial Mena, tras una reunión de urgencia, este órgano judicial exhortó al mandatario a apartarse de todo lo que afecte al Poder Judicial y sus prerrogativas. “El Consejo Supremo de Justicia es el encargado de todos los asuntos de la Justicia y los jueces, por lo que lamenta el anuncio de esa declaración constitucional”, agregó el texto. Por el contrario, otra asociación de jueces minoritaria y vinculada con los Hermanos Musulmanes, el Movimiento de Jueces por Egipto, anunció en cambio su respaldo a la declaración constitucional, porque esta “apoya la estabilidad del país y fortalece la seguridad y la integridad del país”.

 

No hay duda de que, después de la aparente tregua que siguió a la elección de Mursi en junio, su controvertida decisión ha conseguido devolver el juego político a la calle. Cuando parecía que había pasado el tiempo de las manifestaciones masivas y las acampadas en Tahrir, la polarización del país entre islamistas y las fuerzas laicas, liberales y revolucionarias ha recuperado escenas propias del pasado. Decenas de tiendas de campaña continúan instaladas en la emblemática plaza cairota a la espera de que el martes se celebre una nueva manifestación multitudinaria. Los indignados de Tahrir coinciden en su apelativo para el presidente: el nuevo faraón. Hamdi Abulmaati, miembro del partido de la Constitución, que encabeza el Premio Nobel de la Paz Mohamed el Baradei, dijo que con sus últimas resoluciones, Mursi se ha convertido en el nuevo faraón de Egipto y el pueblo rechaza sus decisiones. “Cumple totalmente con una agenda estadounidense”, dijo Abulmaati.

 

En este contexto, las fuerzas de seguridad egipcias lanzaron ayer en El Cairo gases lacrimógenos para dispersar a los opositores al presidente, que organizaron una sentada para protestar contra las nuevas prerrogativas. Pequeños grupos de manifestantes seguían ocupando la plaza, tras haber huido de los gases lacrimógenos y refugiado en las calles adyacentes poco antes. “Egipto ingresa en una nueva revolución ya que nuestra intención no era reemplazar a un dictador por otro dictador”, declaró un manifestante, Mohamed al Gamal, aludiendo a la revuelta popular que derrocó a Mubarak en febrero de 2011. Asimismo, para contrarrestar los efectos de la caída en picada de la popularidad del presidente, los Hermanos Musulmanes –partido al que Mursi perteneció antes de asumir la presidencia– convocó ayer a una contramanifestación de apoyo al presidente egipcio en la céntrica plaza cairota de Abdin para el martes, día en que la oposición ha instado a los ciudadanos a protestar de forma masiva contra las últimas resoluciones presidenciales. Además, el grupo convocó a manifestarse hoy en todas las plazas después del rezo de la tarde para expresar su apoyo a estas resoluciones.

 

En los escasos cinco meses que lleva como presidente, Mursi ya se topó en dos ocasiones anteriores con los jueces. En julio, el presidente ordenó la restauración de la Cámara baja, que había sido disuelta por el Tribunal Constitucional, para tener que dar marcha atrás sólo tres días después, enmendado por la más alta corte del país. De igual forma, ya intentó destituir al fiscal general en octubre, enviándolo como embajador al Vaticano, para luego rectificar a las 48 horas, tras comprobar que el movimiento no era legal.

 

La decisión causó particular inquietud de Estados Unidos y Europa, que consideraron la medida del jefe de Estado islamista como un refuerzo de sus ya amplios poderes y contraria a la democratización del país, el más poblado del mundo árabe. La portavoz del Departamento de Estado estadounidense, Victoria Nuland, dijo en un comunicado que las aspiraciones de la revolución de 2011 era garantizar que el poder no estuviera concentrado en manos de una sola persona o de una institución. “Estados Unidos quiere en Egipto una Constitución que conlleve los contrapoderes, que respete las libertades fundamentales y los derechos individuales, con un derecho que esté conforme a los compromisos internacionales del país”, dice el texto. Por su lado, la Unión Europea pidió al presidente egipcio que respete el “proceso democrático” y señaló que las decisiones tomadas no iban en la “buena dirección”, según un comunicado oficial.

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