MÚSICA DESDE OTRAS COORDENADAS

Viernes, 23 Noviembre 2012 06:42

Todo el poder para Mursi

Todo el poder para Mursi

El presidente egipcio, Mohamed Mursi, decretó una enmienda constitucional que impide la apelación de sus decisiones ante cualquier instancia judicial y ordenó que se vuelva a juzgar a su antecesor, Hosni Mubarak, por la represión mortal de la revuelta que lo derrocó. La decisión del islamista Mursi, adoptada tras haber recibido una ola de elogios de Estados Unidos y otros países por haber logrado una tregua entre Israel y Hamas, fue criticada por la oposición, que acusó al mandatario, que ya ejerce el Poder Ejecutivo y el Legislativo, de haberse proclamado “nuevo faraón” de Egipto.

 

Modificando la Constitución que rige de manera provisional desde la caída de Mubarak, en febrero de 2011, Mursi también decretó la inmunidad del panel encargado de redactar una nueva Carta Magna respecto de cualquier fallo judicial a favor de su disolución. Los miembros cristianos y progresistas de la Asamblea Constituyente renunciaron al órgano la semana pasada en protesta por lo que consideran un secuestro del panel por parte de los Hermanos Musulmanes, el poderoso movimiento islamista del cual procede el presidente.

 

Los renunciantes acusan a los Hermanos de querer sacar adelante un texto con un sesgo islamista que restrinja los derechos de las mujeres y otras libertades individuales y margine a la minoría cristiana. Varios tribunales estaban examinando pedidos de disolución de la Asamblea Constituyente. El líder egipcio también decretó que todas las decisiones que haya tomado desde que asumió, en junio, hasta que se adopte la próxima Constitución y se elija un nuevo Parlamento –en el segundo trimestre del año próximo– no estarán sujetas a ninguna apelación ante la Justicia o ante otra autoridad.

 

También prohibió que cualquier tribunal disuelva la Cámara alta del Parlamento, que tiene pocos poderes reales y que también está controlada por los islamistas. Mursi no sólo ejerce el Poder Ejecutivo, ya que también detenta la autoridad legislativa desde que un fallo judicial anterior a su asunción, el 30 de junio, disolvió la Cámara baja del Parlamento, dominada por los Hermanos Musulmanes. Con el control de dos de los poderes del Estado, el mandatario había tenido frecuentes choques con el tercero, el Judicial, en los últimos meses.

 

“Hoy Mursi usurpó todos los poderes del Estado y se nombró nuevo faraón de Egipto”, escribió el líder reformista Mohamed El Baradei en su cuenta de Twitter. “Un gran golpe a la revolución que podría tener consecuencias funestas”, agregó. El mandatario también emitió otro decreto que ordena que se vuelva a enjuiciar a Mubarak, pidiendo nuevas investigaciones y juicios contra aquellos que ocuparon cargos políticos o ejecutivos en el antiguo régimen y están acusados de matar a manifestantes.

 

Mubarak fue condenado a cadena perpetua por no haber evitado la represión ilegal, que dejó más de 800 muertos en 18 días de revuelta. Sin embargo, muchos egipcios se sintieron muy molestos por el hecho de que no se lo haya condenado por haber ordenado la represión y porque no se haya dictado pena de muerte contra su ex jefe de seguridad Habib el Adly. En declaraciones a la cadena de televisión Al Jazeera, el portavoz presidencial, Yaser Ali, explicó que las medidas no implican que se vaya a restaurar la Cámara baja, sino que se celebrarán nuevas elecciones.

 

El Tribunal Constitucional tenía previsto pronunciarse próximamente sobre la validez de la actual Asamblea Constituyente, cuya composición ha sido recurrida por decenas de demandas. Con su resolución, Mursi se quita de en medio también a uno de sus rivales en el estamento judicial, el fiscal general del país, Abdelmeguid Mahmud, y somete la designación de este cargo, que hasta ahora correspondía a los propios jueces, a la institución presidencial.

 

El nuevo fiscal general será el magistrado Talaat Ibrahim Mustafa, de 54 años, gracias a una nueva ley que fija con carácter retroactivo, en cuatro años, el tiempo máximo para desempeñar este cargo. El conflicto entre Mursi y la magistratura se remonta hasta casi el momento de su elección como presidente. En una de sus primeras decisiones, el pasado julio, el mandatario ya revocó la disolución de la Cámara baja, para tener que rectificar sólo tres días después, tras recibir la negativa del Constitucional. También tuvo que dar marcha atrás en octubre, cuando cesó al fiscal general y 48 horas después se vio obligado a retractarse.

 

Mientras tanto, el ex candidato presidencial Amro Musa señaló que Egipto “entra en una etapa diferente, que no es la de la democracia que esperábamos o de la soberanía de la ley que pedíamos. Que Dios nos proteja”, exclamó.

 

La sucursal en Alejandría del influyente Club de Jueces, la principal asociación que agrupa a los magistrados egipcios, convocó a una reunión de urgencia para analizar las decisiones presidenciales, especialmente la destitución del fiscal general. “El Estado de Derecho está a prueba con estas resoluciones”, dijo Ezzat Awa, presidente de esa organización, y agregó que es posible que se convoque una asamblea general del órgano.

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"Hay que abordar la manera en que los movimientos piensan a sí mismos"

En Quito estuvieron Michael Hardt y Antonio Negri y nos concedieron esta entrevista a dúo. Ya sea para polemizar o coincidir con ellos, los dos pensadores de la política han estado en el centro del debate académico de izquierda en los últimos años, por sus reflexiones sobre la noción de imperio y las iniciativas multitudinarias de resistencia

 

"El trabajo de Negri aporta con nuevas nociones para la comprensión de la izquierda, el poder, el sistema de producción, el rol de los trabajadores y el accionar desde la movilización y la organización social" dice  el sitio web de  Flacso/Quito, en relación con la reciente  visita de Antonio Negri a la capital, para una conferencia. Se trata de uno de los pensadores europeos más citados de los últimos años -nacido en Padua en 1933, con preocupación  sobre todo por  Marx y Spinoza-, conocido  fuera de los espacios académicos especialmente a raíz de la publicación de  "Imperio" (2000), que se convirtió, no sin polémica de por medio, en un best seller, y al que siguieron "Multitud" y "Commonwealth", para completar la trilogía  que trabajó  con su par norteamericano Michael Hardt (Washington D.C. 1960), filósofo político y profesor de la Duke University, quien hace años pasó algún tiempo en  Centroamérica vinculado con diversos proyectos sociales, y también estuvo de visita en Quito la semana pasada.

En una espaciosa sala de la Universidad, sentados apaciblemente,  ambos aguardaban al mediodía del pasado miércoles el inicio del diálogo, que comenzó pasando  revista a una de las nociones fundamentales en  su  trabajo compartido, la de  "Multitud". Recordábamos entonces   un evento histórico que contribuyó,  parcialmente, a configurarla:  la batalla de Seattle, en que  un amplísimo colectivo heterogéneo (campesinos, anarquistas, sindicalistas, universitarios...) hizo colapsar -el 30 de noviembre de 1999- una cumbre de la OMC.

Su idea de "Multitud", al tratarse de "una multiplicidad de singularidades" en que se respeta "la diferencia en la unidad" y que genera una "hibridación virtuosa" (marcada por  las migraciones, las tecnologías de la comunicación, las diferencias socioculturales,  de género, etcétera) se desmarca de la categoría clásica de "masa" y la noción abstractizante de "pueblo"... Pero a estas alturas, y luego de los tantos comentarios que ha suscitado su teorización, ¿cuál es su postura sobre las potenciales formas de liderazgo y articulación para concretar el proyecto multitudinario de resistencia al capitalismo global (a ese "Imperio", según han dicho, "sin centro y sin afuera")? Recordando que la "Multitud", según su perspectiva, plantea una operatividad sin liderazgos, cosa que ha recibido no pocas críticas...

MH: Debemos recordar que la inspiración para el desarrollo del concepto de "Multitud" no proviene solamente del movimiento antiglobalización de Seattle, sino, por ejemplo, de los movimientos latinoamericanos. Pensemos en el trabajo del grupo Comuna, en Bolivia, con su lectura de la guerra del gas y del agua, que sembraba una referencia de pluralidad en el sentido de formas diversas de trabajo, diferentes colectivos étnicos, etcétera. Está, también, desde luego, la referencia tutelar de Spinoza, pero lo que hicimos fue un abordaje a la naturaleza de varios movimientos recientes, en muchos lugares...

De cualquier manera, la pregunta es pertinente: hay que ver si los movimientos organizados en forma multitudinaria son capaces no solamente de una protesta, de una energía destituyente del poder actual, sino si se trata de una energía constituyente de otra forma social. Y ante eso, claro, podemos dar una respuesta teórica; pero lo más importante sería trabajar con los movimientos y ver qué están haciendo; suscitar un modo de acercarse no solo a sus prácticas sino a la manera en que ellos mismos se piensan, a la manera en que están teorizando.

Ahora, por otro lado, no veo el concepto de "Multitud" como alternativo al de clase, sino un modo de pensar la clase hoy; es decir, tomarla no como una realidad homogénea, sino reconocer su diversidad interna como factor relevante. De allí que la perspectiva de René Zavaleta nos llamara la atención en la medida en que, para él, en algún momento, fue una lástima que la sociedad boliviana fuera tan "abigarrada", que planteara una forma multitudinaria de lucha, pues pensaba que hubiese resultado mejor una forma social homogénea que pudiera luchar como clase. El grupo Comuna invierte este "principio", afirmando precisamente la lucha multitudinaria para una sociedad abigarrada.

Ocurre lo mismo con el concepto de pueblo: no hay oposición, si pensamos el pueblo desde la pluralidad. ¿Y de qué manera se puede luchar como un pueblo multitudinario, que reconozca la diferencia en su composición?... Mmm, quizás estamos hablando de una transformación bien radical del populismo...
En cuanto a la cuestión del liderazgo, pues va de la mano con una reconsideración profunda de la idea de democracia y de genuina participación... Insisto en que se debe observar la experiencia de los movimientos sin liderazgos visibles... Reflexionemos sobre 2011: las luchas en Túnez, Egipto, Grecia, España e incluso Estados Unidos experimentan esta   ausencia  de liderazgos centralizadores...

... Quisiera darle la vuelta a esa reflexión  desde la perspectiva de Rancière, quien plantea que obviamente la acción -dicho en marxista- es la que incide en la "situación inmediata" de las colectividades (menciona puntualmente una huelga de camioneros y una huelga de hambre de inmigrantes árabes en Francia), pues   así se sugieren los "otros mundos posibles de la política", pero que esos mundos, esos relatos, solo pueden sostenerse, afianzarse, si pasan a través de lo que llama "la máquina de  las interpretaciones" en tanto "campo polémico". ¿Cómo creen que está funcionando hoy esa máquina de interpretaciones, ese campo polémico? ¿Qué abordaje crítico -desde este punto de vista- resulta preciso para tratar aquellas irrupciones de supuesta resistencia antisistémica recientes (los Indignados, Yo soy 123, Occupy Wall Street, etcétera...)?

AN: Para dar una respuesta exhaustiva me parece que debemos remitirnos al momento de la crisis, que a partir de 2008 se vuelve general, y gira por supuesto  alrededor de la deuda. Se forma entonces una convención financiera y, por lo tanto, un acuerdo alrededor de los mercados, que impone evidentemente el pago a todos los países endeudados. Esta imposición capitalista incide sobre las formas de producción, abriendo también nuevas formas de explotación. Por ejemplo, es claro que en América Latina el dinero para pagar la deuda se encuentra en el extractivismo (agrario, minero y, sobre todo, petrolero, aunque este es el más antiguo).

Todo eso determina, además, modificaciones en la forma del Estado. Se cierra, en cierta medida, un período en el que los movimientos influían más visiblemente  en la agenda. En los países árabes, por citar el caso, se pone en juego una profundización de la colonialidad ya conocida... Pero en Europa el problema es mucho más sencillo: lo que está en juego es el Estado de Bienestar; se plantea que el Estado tiene que ser privatizado, y detrás de esto hay una verdadera patrimonialización  de dicho Estado y de los mercados. Los gobiernos se traducen, en este sentido, en puros trámites de los mercados... ¡Aquí los populismos y otras cosas se los dejamos a (Ernesto) Laclau!...

Es interesante entonces la referencia a Rancière, pues es claro que él entendió -en términos seguramente trascendentales- el paso "de la política a la policía". Y es el momento en que los movimientos tratan de recuperar la política, en un proceso alrededor de los puntos críticos y fundamentales. Primero, lo económico: recuperar la naturaleza, la vida... Y en términos políticos, la restitución de una forma de democracia que se desmarque de las "versiones" actuales de representación,  absolutamente corruptas por el mercado.

... Pero cuando vemos que en Egipto se vuelve a un gobierno militar, que el movimiento madrileño es disperso, que el  mexicano poco pudo hacer frente a un monstruoso aparataje electoral, ¿cuál es el impasse -en términos de organización interna sobre todo- que no permite que la opción multitudinaria termine de cuajar y tenga la efectividad que debería?

AN: ...¡La historia pues! La determinación en las relaciones de fuerza... estamos en una situación maquiavélica... ¡No entiendo tu estupor!

MH: ... Mi respuesta apresurada -y quizás que no vale nada- es que hay que fortalecer la idea de una estrategia que se va construyendo, que está en proceso...

En ese sentido, entonces, de toda esta constelación de movimientos recientes, ¿cuál les parece el más interesante?

AN: Es indudable que el movimiento de los Indignados es tremendamente interesante. Los españoles están generando cosas valiosas -que se replican o tienen eco a nivel europeo, desde luego-; pensemos en la huelga del 4 de noviembre, y el hecho de que, como colectivo, el español posee el reconocimiento de la población. No se trata de un movimiento entre tantos, sino de uno que compone. Son llamativas, además, en España,  las formas no clásicas de institucionalización que asumió una colectividad que lucha por temas tan sensibles como el de las casas, las hipotecas y los desahucios (organizaciones barriales autónomas, marcadas por la cooperación). Se trata de la construcción de momentos alternativos en términos políticos, allí donde el gobierno de Rajoy golpea.

Creo también que el movimiento Occupy ha influido visiblemente en la agenda de la elección norteamericana...

MH: ...Ha propiciado sobre todo un lenguaje acerca de la pobreza y la riqueza... Pero compartimos tu preocupación, y en nuestro último libro, "Declaración", tocamos el tema: ¿cómo puede suscitarse un proceso constituyente desde dentro de los movimientos?... Claro, no dejamos de reconocer nunca que el camino recorrido por muchos de ellos es ya, de por sí, muy valioso, y que hay características puntuales que deben destacarse...

AN: ...Pensemos, por ejemplo, en lo que pasa aquí, en Ecuador... tengo la impresión de que este llamado al Uno, a una suerte de discurso único o aglutinador, el énfasis sobre el Estado, el líder, esta sensación de que los movimientos no son prácticamente nada si no se acoplan a este Uno, todo esto funciona como una suerte de censura del discurso político en términos de movimientos... ¡El movimiento indígena, por citar un caso, es una cosa enorme sin necesidad de ese Uno del Poder, y esta pluralidad hay que entenderla!... Me parece ver aquí, a veces, desde el poder, una neutralización de los significados y los significantes.

Circunscribiendo, entonces, el análisis a América Latina, quisiera recordar que Michael Hardt expresó alguna vez que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional era una "gran máquina de producción de lenguaje" (algo de eso pudo ser incluso lo que molestó a Octavio Paz, quien se quejaba, desde una suerte de conservadurismo ilustrado, del carácter "performativo" del movimiento). ¿Qué tipo de lenguaje les parece que está generando ahora  la llamada "izquierda latinoamericana  en el poder"? ¿El chavismo, por ejemplo, para utilizar una referencia  al uso luego de un sonado proceso electoral?

AN: El lenguaje de Chávez es el viejo lenguaje de la izquierda latinoamericana. Creo que no se ha dado cuenta de que es apenas uno de los protagonistas de la modificación de la situación venezolana, y se ha quedado prisionero de su propio lenguaje. Es indudable que el discurso generado desde el kirchnerismo (el de Néstor) o desde Bolivia, es mucho más abierto... o el de Uruguay... por no hablar del discurso agudo, inteligente, del partido de Lula.

Es una paradoja, entonces, que el de Chávez se haya vuelto una suerte de discurso del transformismo, en la medida en que si consideramos aquel panorama donde  la agenda política no está ya marcada  por los movimientos sino por un eje que vertebra desde mercados hasta gobiernos, el lenguaje de Chávez termina por hacerle el juego a esta circunstancia, pues se trata, el suyo, de un proyecto político que surgió para  afianzarse y tomar forma abiertamente desde las bases, desde abajo, y terminó cerrado, determinado desde arriba, desde la élite de dicho proyecto...

MH: ...Se debe considerar que hace diez años las luchas y movimientos latinoamericanos inventaban un nuevo lenguaje para la izquierda mundial. Hablo del anti- neoliberalismo, luego, de la Marcha de Mar del Plata. Creo que hay una diferencia entre la invención de un lenguaje de los movimientos hace diez años y la cosificación, o mejor dicho, la "esclerosis" de ese mismo lenguaje hoy.

En su libro "Commonwealth" la noción de lo "Común" constituye una  "crítica de fondo al concepto mismo de propiedad"; ¿podrían ampliar esta idea? ¿Dónde encuentran, de manera concreta,  la "encarnación" de esa forma de comunidad?

AN: Sabemos que ya desde viejos códigos, tanto orientales como occidentales, la propiedad está dividida entre pública y privada. En cada caso lo que cambia es la titularidad. En las sociedades liberales capitalistas la propiedad pública es funcional a la privada; y en los regímenes socialistas, pues al contrario. Lo Común entonces es un concepto diverso... En el Derecho Romano, por ejemplo, existe como posibilidad de acceso universal, de uso libre que se somete no a un principio de propiedad sino de administración.

Hoy, la producción, en el régimen del capitalismo cognitivo y de la fuerza de trabajo cognitiva, se vuelve cada vez más común. Basta pensar en las condiciones de producción de lenguajes que son inevitablemente comunes (pues de lo contrario no serían lenguajes). Hablo, obviamente, de códigos y valores comunicativos. Si quieres verlo de otra manera, hoy, por ejemplo, la propiedad privada está sujeta a una lógica de los servicios. Si para poseer debo a su vez ser poseído por el servicio de agua, de luz, de sanidad, el mismo concepto de posesión se va vaciando en una sociedad donde la producción se vuelve cada vez más común...

MH:  ...Pero hay otras fuentes, más allá de la ley romana. Por mencionar una: el comunismo andino de Mariátegui. Recordemos que en "Los siete ensayos" habla del libre acceso a la tierra, de la tierra como un espacio sujeto a la administración de la comunidad. Entonces, resulta interesante cotejar todas las fuentes y nociones de lo Común... Pero es una referencia que toma fuerza en relación, sobre todo, con el capital inmaterial que vemos cada vez más a menudo circulando: códices, lenguaje, ideas...

Valores simbólicos, "afectivos"... Señor Hardt, usted ha dicho que es necesario reincorporar el término "amor" en el vocabulario político. Ha expresado que el amor se redujo al espectro íntimo y cualquier mención sobre él en relación con la cosa pública parece restarle seriedad al debate político. Mencionó, sin embargo, momentos históricos en que el amor tuvo una connotación política:  San Pablo y sus cartas, por ejemplo. Creo que resulta inevitable la mención de otro momento: la contracultura sesentera (XX) sobre todo norteamericana, y europea en segunda instancia. Muchos, de todas formas, optan apenas por hablar socarronamente de Lennon cantando "All you need is love" o ver apenas puerilidad en Mayo del 68, ¿pero no hay cosas que sacar en limpio de la experiencia de mediados del siglo pasado -desde la noción de comunidad, la resistencia estudiantil o incluso las indagaciones estéticas- para efectos de la agenda antisistémica actual? ¿Se miran a sí mismos de esa manera, históricamente, los movimientos norteamericanos?

MH: Bueno, hay muchos ejemplos, distintos entre ellos. Debemos recordar, por citar uno, que  Martin Luther King hablaba, ya en los primeros años de la década del sesenta, de crear una "Beloved Comunity". Pero creo que sería más preciso pensar hoy, de manera puntual,  en la carta del "Che" -¿del 63?- sobre el nuevo hombre en el socialismo, en la que dice que todo revolucionario verdadero debe basarse en un sentimiento de amor, tomando en cuenta básicamente  dos vertientes: amor al pueblo -como base de todas las acciones revolucionarias-, pero también haciendo énfasis en un amor que fue difícil para los revolucionarios, un amor íntimo, para la familia, para los hijos... Y creo que es importante restituir en nuestro vocabulario de lucha reivindicativa  una idea del amor como vínculo de la acción política, más allá del sentimentalismo con el que se lo ha contaminado... que es un sentimentalismo que no tiene el "Che", desde luego, ni Spinoza...

AN: ... Recordemos que la última parte de la "Ética" de Spinoza está dedicada al amor intelectual como clave que recompone la singularidad en la multitud. Diego Tatian es un profesor cordobés que en Argentina ha trabajado mucho, desde hace ya algún tiempo,   el concepto del amor intelectual como el coágulo pacífico en el seno de la multitud.

...  Pero el "Che"  también habló del odio "como factor de lucha".   Hoy, pocas tentativas de reivindicación que han optado por la lucha armada cuentan con legitimidad moral (pienso en las guerrillas colombianas); sin embargo, por otro lado podemos volver a Schmitt cuando plantea que la  política implica un punto antagónico de confrontación, de fricción, casi insalvable -cuando de una verdadera transformación se trata-. Hace ya bastante tiempo, en entrevista con este diario, Gianni Vattimo comentaba  que los gobiernos de varios países europeos habían redireccionado su presupuesto de "seguridad", ya no priorizando la compra de gran armamento militar sino herramientas policiales antidisturbios y demás, como sabiendo que la confrontación que se venía no sería con algún país vecino sino con colectivos ciudadanos internos... Hemos hablado del amor como término político importante, pero ¿qué tipo de atención hay que prestarle, desde esa óptica, 
a la violencia? ¿Se puede? ¿Se debe?

AN: ¡¿Por qué tenemos nosotros que dar una respuesta a eso?! ¡Son los movimientos los que dan la respuesta!... Nosotros somos apenas portavoces, y ni siquiera esto... ¡Si algún aspecto de los movimientos les molesta, pues tienen que hablar con ellos!

MH: Ah... es, sin duda, un tema difícil; pero podría decir en primera instancia, y en términos abstractos, teóricos, que no considero el amor y el odio como opuestos, y ciertamente tampoco el amor y la violencia...  El amor está atravesado de violencias, de rupturas, y la respuesta a esta cuestión debe surgir de la práctica... Esto quiere decir que los movimientos tienen que repensar cuáles son las fuerzas disponibles y adecuadas en términos de los usos de la violencia...

AN: El cuestionamiento no es sobre la violencia, sino sobre su legitimidad. Todo el discurso ha girado siempre sobre ese aspecto, considerando que el Estado se arroga el monopolio de la violencia. No se trata de "calificar" la violencia a secas, sino la necesidad de ella. Para calificarla a secas (más, menos intensa, etcétera)  tienes como catálogo todo el infierno dantesco.

 

Por Fabián Darío Mosquera. El Telégrafo

Publicado por lalineadefuego el noviembre 19, 2012

 

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Martes, 20 Noviembre 2012 13:29

La tierra, en el foco nacional

Una vez más. Como en 1936, con la Ley 200; en 1944, con la Ley 100; en 1948-1953, con la ofensiva armada de los terratenientes; en 1961, con la Ley 135; en 1973, con el Pacto de Chicoral; en 1985-2010, época de despojo en medio de la inmensa ofensiva paramilitar, la tierra se sitúa en el centro del debate nacional.

 

En verdad, nunca ha dejado de estarlo. Desde la Colonia, cuando los invasores desalojaron de sus territorios a los pueblos originarios, pasando por la etapa de guerra de liberación contra España, cuando algunos generales amasaron inmensas extensiones de tierra al aprovechar la pobreza de oficiales que, a manera de pago por sus servicios, habían recibido títulos sobre terruños que no tenían con que trabajar ni mantener, y en años posteriores, cuando sobre un marco de servidumbre y de señorío las capas oligárquicas concentraron y controlaron las mejores tierras, siempre como factor de ostentación y de poder social y político.

 

Ahora, cuando 2012 se acerca a sus últimas calendas, la tierra es el primer aspecto por abocar y discutir dentro de la agenda acordada entre el Gobierno y la insurgencia de las farc, con un temario que incluya aspectos como "Política de desarrollo agrario integral. Acceso y uso de la tierra: a) Tierras improductivas. Formalización de la propiedad. Frontera agrícola. Protección de zonas de reserva; b) Programa de desarrollo con enfoque territorial; c) Infraestructura y adecuación de tierras; d) Desarrollo social; salud, educación, erradicación de la pobreza; e) Estímulo a la producción agropecuaria y la economía solidaria y cooperativa. Asistencia técnica. Subsidios. Créditos. Generación de ingresos. Mercadeo. Formalización laboral; y f) Sistema de seguridad alimentaria". Agenda basta, a pesar de no incluir otros aspectos sustanciales como tierra y cultivos ilícitos; tierra y vivienda rural y urbana; tierra y minería; tierra y medio ambiente.

 

Para acercarnos a la problemática que por estos días se debate en La Habana, con propósitos ilustrativos enfocamos algunos aspectos que con toda seguridad serán factor de diversas miradas. ¿Se producirá un acuerdo que por fin permita el acceso de los pobres del campo a la tierra, como su propiedad y garantía de vida digna?

 

 

 


























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Publicado enEdición N°186
Martes, 20 Noviembre 2012 11:11

Érase una vez lo inevitable

Nadie detenta el poder si no es endosado por otros
Humberto Maturana, en "La democracia es un arte".

 

Erase una vez un gobernante
y érase una vez
un gobernado
El gobernante: hábil, acucioso
El gobernado: dócil y dudoso
–diríamos que casi perezoso–

Transcurrían los días dulcemente
entre las leyes, perspicacias
y dobleces del uno
y los trámites, las quejas,
los reclamos
del otro

Entre los lujos, los negocios, las ganancias
y las alianzas
las deudas, ignorancias, pretensiones
y las culpas
comúnmente matizadas por fiestas y reuniones
visitas al doctor, rezos constantes
–por miedo y por estrés–
y los cumpleaños
puntualmente
algunas exigencias del gobernado al gobernante

–Por costumbre y para medir fuerzas–
un poco más de sueldo, un poco más de tiempo
audazmente
promesas de
estudiar la situación
y un último modelo de automóvil
–ofrece el gobernante–,
una cuenta de ahorros
nominales
y un crédito para
ahogarse
en pequeños
porcentajes
¡Qué tunante!

Y ahora la exigencia del gobernante
para el gobernado
trabajar un poco más
de lo hasta ahora estipulado
–garantizar la producción,
así el empleo–
y ahorrar para el futuro
–de quién, bien no se sabe–

Así será un alegre jubilado
y pagar tan solo un poco más
para que alguien le cuide
lo ganado

¿Un tercero en escena?
Complicado
¡Tampoco es suficiente!
Se necesita un cuidador
para el que cuida
¿Quién lo contratará?
El gobernante por supuesto
¡Qué talante!

Y ¿quién lo pagará?
El gobernado
¿Qué cuidará el cuidador?
–que no se entere nadie–
“Cuidará que el gobernado
No se gaste tan solo en él
Lo poco que ha ganado”
–el gobernado ha dado el queso
para que lo cuide el gato–
Tontamente

“Estoy muy ocupado, estoy cansado,
que alguien me ayude no está mal
y para eso son los gobernantes
–¿para eso?–
Para que pongan orden
para que me defiendan
Así ha sido siempre
por los siglos de los siglos
–Amén, yo agregaría–

Y si cobran por eso pues que cobren
si yo tengo trabajo
si yo ahorro…y hay crédito
todo va bien seguro”
¿Y si ya no hay trabajo?
No, ¡No me tiente!

¿Por qué la duda así tan de repente?
El gobernante me dará trabajo
A él no le conviene… yo lo voto…    
yo…


¿Y si el cuidador se lleva
lo ganado?
Para eso está el que cuida
al cuidador
–nosotros sabemos
que para eso no está–
¿Y si se juntan?
¿Quiénes?
El que cuida
y el cuidador
Para eso está el
gobernante
¿Y si se juntan?
¿Quiénes?
Ah, ya sabe usted
pues…
pues para eso…
Veo que duda
Para eso…
nosotros…

¡Un momento!
El gobernado es usted, no yo
Pues para eso…
finalmente
para eso está Ud.
¡y sus cojones!

Publicado enEdición N°186
Lunes, 19 Noviembre 2012 06:44

Israel, la peor amenaza contra sí mismo

Terror, terror, terror, terror, terror. Ahí vamos de nuevo. Israel va a erradicar el terror palestino” –es lo que lleva 64 años diciendo que hace, sin éxito–, en tanto Hamas, la más reciente de las mórbidas milicias de “Palestina”, anuncia que Israel ha “abierto las puertas del infierno” al asesinar a su líder militar, Ahmed Jaabari.

 

Hezbolá anunció varias veces que Israel había “abierto las puertas del infierno” al atacar Líbano. Yasser Arafat, quien fue un superterrorista, luego un súper estadista –después de capitular en el jardín de la Casa Blanca– y después otra vez un superterrorista, al darse cuenta de que fue engañado en Campo David, también fanfarroneó sobre las “puertas del infierno” en 1982.

 

Y los periodistas escribimos como osos bailarines, repitiendo todos los lugares comunes usados en los 40 años pasados. El asesinato de Jaabari fue un “ataque selectivo”, una “incursión aérea quirúrgica” –como las “incursiones aéreas quirúrgicas” israelíes que mataron a casi 17 mil civiles en Líbano en 1982; los mil 200 libaneses, la mayoría civiles, de 2006, o los mil 300 palestinos, la mayoría civiles, en Gaza en 2008-9, o la mujer encinta y el bebé muertos por las “incursiones aéreas quirúrgicas” en Gaza la semana pasada– y los 11 civiles muertos en una casa de Gaza este domingo. Por lo menos Hamas, con sus cohetes Godzilla, no menciona nada “quirúrgico” al respecto. Su objetivo es matar israelíes… cualquier israelí, hombre, mujer o niño.

 

Como es también el verdadero objetivo de los ataques israelíes en Gaza. Pero no digamos eso o seremos nazis antisemitas, casi tan malignos, perversos, indecibles, diabólicos y criminales como el movimiento Hamas, con el cual –una vez más, por favor no mencionemos esto– Israel negoció alegremente en la década de 1980, cuando alentó a esa cáfila de mafiosos a tomar el poder en Gaza y así decapitar al exiliado superterrorista Arafat. El nuevo tipo de cambio en Gaza entre muertes palestinas e israelíes ha llegado a 16:1. Se elevará, por supuesto; en 2008-9 fue de 100:1.

 

Y también creamos mitos. La más reciente guerra israelí en Gaza tuvo un éxito tan asombroso –en “erradicar el terror”, claro– que sus unidades supuestamente de élite no lograron encontrar ni siquiera a su soldado capturado Gilad Shalit, quien finalmente fue sacado a la luz el año pasado por Jaabari en persona.

 

Jaabari era el “casi secreto líder número uno” de Hamas, según la agencia Ap. Pero, ¿cómo podía ser casi secreto si conocíamos la fecha de su nacimiento, detalles de su familia, los años que estuvo preso en Israel, durante los cuales cambió su lealtad de Fatah a Hamas? Por cierto, ya que estoy en eso, esos años de prisión en Israel no precisamente convirtieron a Jaabari al pacifismo, ¿verdad? Bueno, nada de lágrimas entonces; era un hombre que vivió por la espada y murió por la espada, destino, que, desde luego, no afligirá a los guerreros del aire de Israel que asesinan civiles en Gaza.

 

Washington apoya el “derecho de Israel a defenderse” y luego clama una espuria neutralidad, como si las bombas israelíes en Gaza no vinieran de Estados Unidos tan seguramente como que los cohetes Fajr-5 vienen de Irán.

 


Entre tanto, el lastimero William Hague afirma que Hamas es “el principal responsable” de la guerra. Pero no hay pruebas de ello. Según The Atlantic Monthly, el asesinato israelí de un “discapacitado mental” palestino que se extravió en la frontera pudo haber sido el principio de esa guerra. Otros sospechan que la provocación pudo haber sido el asesinato de un muchacho palestino; pero éste fue muerto por los israelíes cuando un grupo armado palestino intentaba cruzar la frontera y se topó con tanques israelíes, en cuyo caso los palestinos –no de Hamas, por cierto– pudieron haber desatado las hostilidades.

 

Pero ¿no hay nada que detenga esta estupidez, esta guerra insensata? Cientos de cohetes caen sobre Israel. Cierto. Miles de hectáreas son robadas a los árabes por Israel –sólo para judíos– en Cisjordania. Ya no queda siquiera tierra suficiente para un Estado palestino.

 

Pero nos alientan a olvidarnos de eso. Nos dicen que sólo hay chicos buenos y malos en este escandaloso conflicto, en el cual los israelíes afirman ser los buenos ante el aplauso de los países de Occidente (que luego se preguntan por qué muchos musulmanes no quieren mucho a los occidentales).

 

El problema, extrañamente, es que las acciones israelíes en Cisjordania y su sitio de Gaza acercan precisamente el suceso que Israel proclama temer día con día: la destrucción de su Estado.

 

En la batalla de cohetes –no menos los Fajr-5 de Irán y los drones de Hezbolá–, los dos bandos se adentran en una nueva ruta bélica. Ya no se trata de tanques israelíes cruzando la frontera libanesa o la de Gaza: ahora son cohetes, drones de alta tecnología y ataques por computadora –o “ciberterrorismo”, si son cometidos por musulmanes–, y la materia humana que queda destrozada por el camino será menos relevante que en los tres años pasados.

 

El despertar árabe toma ahora su propio curso; sus líderes comenzarán a seguir el ánimo de su público. Lo mismo hará, sospecho, el pobre anciano rey Abdalá de Jordania. Las payasadas estadunidenses por la “paz” del lado israelí ya no valen nada para los árabes. Y si Benjamin Netanyahu cree que el arribo de los primeros cohetes Fajr iraníes demanda un gran estallido israelí en Irán, y luego Irán devuelve el golpe –y quizá los estadunidenses también– y atrae a Hezbolá, y Obamá se ve arrastrado a otra guerra de Occidente contra musulmanes, ¿qué ocurrirá después?

 

Bueno, Israel pedirá un cese del fuego, como hace de rutina en las guerras contra Hezbolá. Volverá a rogar el apoyo indeclinable de Occidente en su lucha contra el mal, Irán incluido.

 

¿Y por qué no elogiar el asesinato de Jaabari? Por favor, olvídense de que los israelíes negociaron hace menos de 12 meses con el propio Jaabari, por mediación del servicio secreto alemán. No se puede negociar con “terroristas”, ¿o sí? Israel llama Operación Columna de Defensa a su más reciente baño de sangre. Columna de Hipocresía, más bien.

 

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya

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Domingo, 18 Noviembre 2012 06:42

Venezuela: el paisaje (pos)electoral

Venezuela: el paisaje (pos)electoral

Venezuela vive un tiempo electoral casi permanente. Aún no bajó el polvo de las elecciones presidenciales del 7 de octubre (7-O) y el 16 de diciembre (16-D) el país ya elegirá a los gobernadores (el 14 de abril de 2013 habrá elecciones municipales).

 

Desde que Hugo Chávez asumió el poder hace 14 años hubo 16 elecciones y referendos. Él triunfó en 15, incluidas las pasadas cuando fue relecto por tercera vez al derrotar por 11 por ciento (y en 80 por ciento de los municipios) al derechista Henrique Capriles Radonski de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

Los escuálidos (derechistas) estuvieron seg

uros de su victoria. Los periodistas opositores (como ello mismos admitían) ya escribieron columnas para el día 8 (“¡el primero sin Chávez!”) felicitando a Capriles, aunque sólo una de nueve encuestadoras le daba el triunfo.

 

Esta parte del país se creyó sus propias construcciones mediáticas y luego se sumergió en un trauma poselectoral. Cómo me dice Roberto Hernández Montoya, jefe del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG) y comentarista político, no querían ver la realidad y se dejaron engañar por sus dirigentes.

 

Algunos opositores se arrecharon con Capriles por haber reconocido el resultado (sic) y encima antes de contar los votos casilla por casilla (sic). Dicen que hubo un fraude (sic) y que Chávez es un “presidente ilegítimo” (sic).

 

Teodoro Petkoff, ex guerrillero y ex ministro, uno de los principales voceros antichavistas, jefe del diario Tal Cual me dice que no hubo fraude como tal, sino mucho “ventajismo” y “trampas”. Que la oposición luchaba “contra toda la maquinaria del Estado”. Sobre el resultado simplemente comenta: “Chávez aún tiene más gente que nosotros”.

 

Pero a parte de los que respetan el voto como Petkoff, hay dentro de esta oposición “democrática” sectores golpistas que apoyaron lo electoral sólo porque esta vez creyeron poder vencer. “Ahora quisieran dar otro golpe como el de 2002, pero no tienen la capacidad” –dice Hernández Montoya.

 

Vuelven a apostar a la muerte: si Chávez no se murió hasta el 7-O “como aseguraban las fuentes bien informadas de Miami”, se morirá pronto. Según la Constitución si el presidente fallece en los primeros cuatro años, el vicepresidente asume el poder y convoca nuevas elecciones en 30 días; pasado este tiempo el vicepresidente completa el mandato (artículo 233).

 

Al mismo tiempo los llamados a la abstención el 16-D, fruto del trauma (ya les salió caro el boicoteo de las elecciones parlamentarias en 2005) se mezclan con los llamados a enfrentar al gobierno que irá por los siete estados gobernados por la oposición. Chávez ganó en 22 de los 24 estados, entre ellos en Miranda, gobernada por Capriles, que se vislumbra como el centro de batalla (es cierto que sus votos no se transferirán automáticamente a los candidatos chavistas, pero tampoco será el caso de la oposición que acaparó los suyos, sobre todo gracias a la “tarjeta unitaria”).

 


Capriles tras el fracaso nacional buscará su relección y enfrentará a Elías Jaua, hasta el mes pasado el vicepresidente (cambiado por ex canciller Nicolás Maduro). Pero primero tendrá que tratar con la desbandada en sus filas.

 

Según Petkoff “la unidad está garantizada”. Pero algunos integrantes de la MUD, los viejos partidos de la Cuarta República –AD y COPEI– están descontentos con la hegemonía de Primero Justicia (PJ), el partido de Capriles y su liderazgo.

 

En Miranda el Movimiento al Socialismo (MAS), el partido que Petkoff fundó en los 70 y del cual salió cuando este apoyó a Chávez (luego MAS pasó a oposición) retiró su apoyo a Capriles y se lo dio a Jaua. Las razones: PJ es sectario e intolerante y Capriles se preocupaba sólo por la presidencia: “de su gestión no queda nada”.

 

Un ejemplo: uno de los temas de la campaña 16-D es la delincuencia (la tasa de homicidios en 2011 fue de 62 por 100 mil habitantes, en Caracas más alta), un problema grave que afecta a todo el país y data de hace varias décadas, aunque la oposición dice: “culpa de Chávez”. Pero curiosamente dónde creció más fue en Miranda (que abarca el este de la capital).

 

Muchos ya dieron por sentado el triunfo de Capriles. Pero el chavismo aprendió la lección de Diosdado Cabello (ahora jefe del parlamento), cuya gestión en Miranda fue un desastre y que perdió el estado. Postula a Jaua, un candidato muy popular, respaldado por movimientos sociales. Y él mismo Capriles degradando el alcance de su figura genera sentimientos encontrados entre sus seguidores. Insiste en que Miranda “demostrará cómo será el país del futuro”, pero las pugnas en la MUD hacen sospechar que él mismo puede no tener uno y puede compartir la suerte de Manuel Rosales, el primer candidato consensuado de la oposición, que acabó en la nada.

 

Incluso los opositores temen que el camino a la victoria será “empedrado y angosto”, algo que “se debía evitar” (El Universal, 21/10/2012). Además el estado ya tenía un candidato elegido en las primarias de febrero, las mismas que ganó Capriles (lo que cuestiona los tan promocionados “principios democráticos”). Esta derrota sería más dañina que la de 7-O y el segundo revés ya lo eliminaría del paisaje electoral.

 

Ahora los chavistas hacen las apuestas: a la muerte política de Capriles mediante el voto el 16-D.

 


Maciek Wisniewski, periodista polaco

Caracas, octubre de 2012

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El Partido Comunista Chino encumbra a una nueva generación de líderes

Los 2.270 delegados que desde el jueves de la semana pasada participaban en el 18 Congreso del Partido Comunista Chino (PCCh) en Pekín han votado este miércoles la composición del Comité Central –organismo integrado por 200 miembros, más unos 170 sin derecho a voto-, con lo que ha quedado clausurado el acontecimiento político más importante de China, que tiene lugar cada cinco años. Los integrantes del Comité Central se reunirán este jueves por la mañana para decidir el Politburó (25 miembros) y, dentro de este, el Comité Permanente del Politburó, actualmente compuesto por nueve personas, pero que podrían quedar en siete. Los delegados han aprobado la modificación de la Constitución del Partido Comunista Chino para incluir el concepto de "desarrollo científico" impulsado por Hu Jintao.
 


A la cabeza del Comité Permanente, máximo órgano de poder del PCCh, y por tanto del país, se da por seguro que estará el actual vicepresidente de China, Xi Jinping, de 59 años, que será designado secretario general del partido en sustitución de Hu Jintao. El otro líder que también seguirá en el nuevo Comité Permanente es Li Keqiang, de 57 años, actualmente viceprimer ministro. Claros candidatos a entrar en el Comité Permanente -cuya composición exacta no se conocerá hasta mañana- son el viceprimer ministro Wang Qishan; el también viceprimer ministro y jefe del partido en Chongqing, Zhang Dejian, y el ministro de propaganda, Liu Yunshan. Todos ellos, así como Xi y Li, han sido nombrados miembros del Comité Central.


 
“El congreso ha elegido a un nuevo Comité Central del partido y ha sustituido a líderes mayores por otros más jóvenes”, ha asegurado Hu en el discurso de clausura en el Gran Palacio del Pueblo, en Pekín. “Estamos convencidos de que todas las decisiones y planes adoptados y todos los logros conseguidos en el congreso son de una importancia histórica de gran alcance” y “tendrán un papel importante para guiar el desarrollo completo de la gran causa del socialismo con características chinas”.


La transición a la quinta generación de líderes chinos –tras las de Mao Zedong, Deng Xiaoping, Jiang Zemin y Hu Jintao- culminará en marzo del año que viene durante la sesión anual de la Asamblea Popular Nacional (el Parlamento), cuando Xi ocupe la presidencia del país y, salvo grandes sorpresas, Li Keqiang, de 57 años, sustituya en la jefatura de Gobierno a Wen Jiabao. Hu y Wen concluirán entonces sus 10 diez años en el poder. Se prevé que Xi y Li sirvan también dos mandatos de cinco años.


 
Los nuevos dirigentes del país más poblado y segunda economía del mundo tendrán que hacer frente a una larga lista de desafíos: la corrupción, un entorno económico difícil debido a la crisis global, unas relaciones tensas con sus vecinos asiáticos, la degradación medioambiental, el agravamiento de la crisis de Tíbet, y, en particular, la necesidad de reformas económicas y políticas, que permitan seguir creciendo a China a un fuerte ritmo y respondan a las crecientes protestas de una población cada vez más informada y reivindicativa.
 


La reunión del Comité Central de este jueves para elegir el Politburó y el Comité Permanente es esencialmente un formalismo. Aunque los delegados tienen alguna influencia en las decisiones, las figuras que ocuparán los máximos órganos de poder ya han sido determinadas por un núcleo duro, constituido por los más altos dirigentes del PCCh en activo y algunos de los jubilados, como el expresidente Jiang Zemin, quien en la apertura del congreso en el escenario del Gran Palacio del Pueblo ocupó un lugar privilegiado entre Hu Jintao y Wen Jiabao.
 


El escándalo Bo Xilai
 


Tras días de discursos, retórica, eslóganes y muestras de unidad en el partido, el congreso ha aprobado también el informe del ‘estado de la nación’ que leyó Hu en la apertura del cónclave. Un informe en el que lanzó una seria advertencia sobre la grave amenaza que representa la corrupción para el PCCh. “Si no somos capaces de gestionar bien este problema, podría ser fatal para el partido y causar incluso el derrumbe del partido y la caída del Estado”.


 
Otra incógnita que queda por despejar es si Hu Jintao conservará su puesto como presidente de la Comisión Militar Central, que controla el Ejército Popular de Liberación –integrado por 2,3 millones de personas-, lo que le permitiría mantener una gran influencia en el partido. Su predecesor, Jiang Zemin, retuvo el cargo dos años después de haberle pasado a Hu el testigo como máximo líder del PCCh.


 
La celebración del 18 congreso del partido ha estado marcada por el mayor escándalo político que ha vivido China desde las manifestaciones de Tiananmen, en 1989. En los últimos meses, Bo Xilai, alto dirigente y estrella ascendente, ha sido purgado después de que uno de sus colaboradores desvelara que la mujer de Bo había asesinado a un empresario británico. Sus partidarios aseguran que ha sido víctima de las luchas entre las diferentes facciones del partido. Bo, que era un claro candidato a entrar en el Comité Permanente del Politburó en este congreso, ha sido desprovisto de todos sus cargos y está pendiente de juicio, acusado de corrupción e intentar ocultar el crimen de su esposa, entre otros.

 

Jose Reinoso Pekín 14 NOV 2012 - 09:05 CET

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Viernes, 09 Noviembre 2012 06:10

China, potencia naval del siglo XXI

China, potencia naval del siglo XXI

La era de Hu Jintao al frente de China no solo será recordada por el avance económico del gigante asiático, sino también por su afán por convertirlo en una potencia militar. Para conseguirlo, el presidente no escatimó esfuerzos para ampliar y modernizar las Fuerzas Armadas y, muy especialmente, la Marina de Guerra, incluyendo la aviación naval y la infantería de marina.


 
En diciembre del año pasado, Hu expuso claramente la intención del gobierno de “acelerar la modernización de la marina” y de disponer de una fuerza militar con una “preparación intensiva para el combate”. El presidente justificó esta política por la necesidad de “salvaguardar la seguridad nacional y la paz mundial”.


 
Para cuando Hu declaró esta vocación de potencia naval, la Armada china ya había sacado músculo con ejercicios militares frente a las costas de Taiwán y en otros puntos del Mar de la China meridional, donde tiene conflictos territoriales con varios vecinos.


 
El último y más sonado de estos roces fue el enfrentamiento que han protagonizado Pekín y Tokio por la soberanía de las islas Senkaku / Diaoyu. El archipiélago está deshabitado, pero se encuentra cerca de importantes rutas navieras, alberga ricos recursos de pesca y bajo sus aguas yacen recursos petrolíferos sin explotar.


 
Sonado también fue el envío por parte de Pekín de un acorazado al mar Mediterráneo para proteger la evacuación de sus nacionales durante la guerra en Libia, considerado como una de las mayores exhibiciones del creciente poder naval y de que China se prepara para proteger sus intereses lejos de sus fronteras, sobre todo en África.


 
Recientemente China entró a formar parte del reducido número de países que cuentan con portaviones, adquiriendo a Ucrania el buque Varyag y que el año pasado ya fue botado con bandera china y rebautizado Liaoning. Más tarde, comenzó a circular por las publicaciones especializadas la imagen de un nuevo proyecto de portaviones chino totalmente revolucionario, dotado de un doble casco —tipo catamarán—, que ofrece posibilidades inéditas de maniobrabilidad y funcionalidad. El proyecto disparó las alarmas del almirantazgo estadounidense.


 
Sin duda la Marina se lleva la parte del león dentro de las fuerzas chinas ya que cuenta, además del portaviones, con otros 600 buques. Aunque la cifra es bastante inferior a la estadounidense (2.300 navíos), la Marina china tiene una potente capacidad de fuego que rebaja mucho esa diferencia numérica. En cuanto a submarinos, China ha dado un salto cualitativo y cuantitativo enorme. En los últimos años ya ha sido capaz de producir submarinos nucleares —hasta hace bien poco solo disponía de submarinos de propulsión diésel— que ha exhibido sin tapujos en sus aguas.
 


En enero pasado, China realizó con éxito un vuelo de prueba de su avión J-20, un cazabombardero invisible para los radares. Lo hizo además coincidiendo con una visita oficial del secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates. “La aeronave, denominada J-20, voló por unos 15 minutos en los alrededores de la ciudad de Chengdu”, indicó la edición electrónica del diario chino Global Times. El diario informó de que la aeronave estaba equipada con la más avanzada tecnología stealth (furtiva) y tiene capacidades similares al caza estadounidense F-22 Raptor. Tras conocerse la prueba, un portavoz de Exteriores chino declaró que la política armamentista del país tenía “un carácter defensivo”, para intentar aplacar la cada vez mayor preocupación de Occidente.


 
Algunos análisis publicados recientemente en diferentes portales de defensa dan algunas pistas de cuál es la estrategia militar china a medio y largo plazo. El Ejército de Tierra destinado a la defensa continental se apoya sobre el número de hombres que está siendo sistemáticamente reducido si se lo compara con el aumento del papel de la Marina de Guerra y a la Fuerza Aérea. En número de carros de combate y vehículos blindados, los chinos están muy por debajo de Rusia y EE UU, con menos de 7.500 frente a los más de 20.000 y casi 10.000 de rusos y estadounidenses, respectivamente. Y es que gran parte del aumento de los recursos destinados al Ejército de Tierra chino se están utilizando para mejorar los salarios de los militares, muy bajos frente a los salarios medios del trabajador chino en las grandes urbes.

 

El País Madrid 9 NOV 2012 - 03:17 CET

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Domingo, 04 Noviembre 2012 06:13

La Arenosa y su herencia

La Arenosa y su herencia

La irrupción de Frankenstorm (por Frankenstein y storm, tormenta) terminó de trastornar un proceso electoral que ya era de difícil pronóstico. El sistema por el cual se definirá si Barack Obama seguirá otros cuatro años en la Casa Blanca o dejará su lugar a Mitt Romney es un monstruo con costuras no menos visibles que el fenómeno sin precedentes bautizado Sandy, aunque el acarreo de arena no forma parte de su tortuosa personalidad. La votación indirecta, por electores en un colegio que sigue las mismas proporciones por estado que los representantes en el Congreso, permite que el candidato más votado a escala nacional no acceda a la presidencia, cosa que ya ocurrió cuatro veces en la historia. (La Argentina modificó ese sistema en 1994. Esto reforzó el peso de la provincia de Buenos Aires, que recibía sólo el 27 por ciento de los electores y ahora ejerce todo el poder de su padrón, que pasa del 38 por ciento del total. En cambio, la incidencia de los diez distritos más pequeños decreció del 23 al 3,6 por ciento, aunque de ellos hayan surgido cuatro de los presidentes del último cuarto de siglo. Una reforma federal de la Constitución debería considerar el regreso al viejo sistema. El Colegio Electoral atenúa el impacto demográfico; la elección directa lo potencia, aunque no parece que la reforma haya beneficiado a algún partido, en un sistema con una hegemonía nítida.) Es presumible que en Estados Unidos el esquema argentino favorecería a los demócratas, cuya fortaleza reside en los grandes estados de ambas costas, y no a los republicanos, que son inconmovibles en los estados centrales, con menor densidad poblacional y predominio de las tradiciones conservadoras.

 

En debate

 

Los candidatos sostuvieron tres debates. El primero puso en carrera a Romney, quien eligió como compañero de fórmula a una estrella del ultraderechista Tea Party, el diputado Paul Ryan. Esto le permitió apartarse de los extremos caricaturescos de conservadurismo a los que apeló para dejar atrás a sus contendientes por la candidatura republicana, Rick Santorum, Newt Gingritch y Ron Paul, una colección de desaforados intolerantes, al gusto de Fox News (o, traducido, radio Diez). Después de cuatro años en los que decepcionó casi todos los fervores que había encendido, Obama llegó al primer debate cargado con una dosis de realismo que debía bastarle para minimizar al primer mormón con aspiraciones presidenciales. Pero ocurrió todo lo contrario. Lejos de las posiciones estridentes de las primarias, el financista y ex gobernador de Massachusetts se mostró como un moderado centrista, lo cual desconcertó a Obama, quien debió improvisar ante la movilidad del oponente. Esto no se repitió en los dos debates siguientes, que trajeron sendas victorias a Obama, pero lo que Romney consiguió en el primero era irreversible: había dejado de ser un personaje marginal e inviable. La política exterior no es lo que diferencia a Obama y Romney, como quedó claro en el debate que le dedicaron. El presidente dijo que su rival hablaba más fuerte para disimular que decía lo mismo que él y se burló cuando Romney denunció que la US Navy tenía menos naves hoy que hace ocho décadas. También hay menos bayonetas y caballos en el Ejército, y además hoy tenemos unos barcos que van por debajo del agua y otros en los que aterrizan aviones, le respondió el presidente. Obama se propone disminuir en diez años el gasto militar del 4,2 al 2,6 por ciento del PIB; Romney se niega a cualquier merma por debajo del 4 por ciento. Ninguno puede ilusionar a los americanos al sur del Río Bravo, pero Romney es más temible, porque tiene negocios en la región, está en relación con algunos de sus gobernantes más reaccionarios y es uno de los inversores en el fondo buitre que anda a la caza de naves argentinas en Africa, pecados de los que Obama es virgen. El voto de la creciente minoría hispana, que ya es el 16 por ciento de la población, se inclina más que nunca a favor de Obama, que sigue prometiendo una ley migratoria decente, pese a las tensiones que enfrentan a los descendientes de africanos y de españoles, como competidores por empleo escaso. Es impactante que los aviones no tripulados conducidos desde Nevada como un videojuego para matar personas a miles de kilómetros en países con los que Estados Unidos no está ni siquiera en guerra, como Yemen, no formen parte de la discusión electoral, mientras la CIA presiona para expandir su uso en el norte de Africa. De los miles de bajas causadas de este modo, incluyendo ancianos y niños, sólo unas pocas docenas han sido identificadas con la difusa calificación de terroristas, según el cálculo publicado hace dos semanas en el sitio libertario antiwar.com. Todas las semanas, Obama en persona recibe la lista de candidatos y autoriza estas ejecuciones extrajudiciales. Pocas cosas me asombraron más en este viaje que la resignación de sectores progresistas y humanistas, que llegan a consolarse con que la intervención del comandante en jefe sea un elemento moderador que evite la discrecionalidad de quienes compiten en este sombrío campo, el Pentágono y la CIA. Esta imperturbabilidad se extiende a cuestiones que afectan a la propia población, como la ley que permite grabar en secreto conversaciones internacionales de ciudadanos estadounidenses sin orden judicial. El lunes 29, mientras llegaba el huracán, la Corte Suprema escuchó los argumentos a favor del director de Inteligencia Nacional James Clapper, y las objeciones de la American Civil Liberties Union y Amnesty, que representan también a periodistas y abogados.

 

Un desastre

 

Mientras buscaba la candidatura de su partido, Romney propuso suprimir el organismo federal que se encarga de coordinar la asistencia en casos de desastre y devolver esa función a los estados provinciales o, mejor aún, a las empresas privadas. La agencia fue creada por el demócrata Jimmy Carter, el demócrata Bill Clinton la elevó al rango de ministerio, el republicano W. Bush la degradó a mero tentáculo de la secretaría de seguridad nacional, decisión insensata arrasada por el huracán Katrina, y Obama le devolvió el rol que cumplió en los últimos días, coordinando las actividades de rescate y apoyo. La propuesta de acabar con ella es insostenible, cuando se hace autoevidente que no sólo los más desfavorecidos (ese 47 por ciento que según Romney viven de la ayuda estatal y no pueden esperar nada de él) no podrían superar este tipo de catástrofe sin el sostén del denostado Big Government. Tampoco se las arreglarían solos los pequeños empresarios arruinados por el fenómeno. El soplo furioso del huracán barrió con muchos árboles que tapaban el bosque y mostró lo que se discute en esta elección: el tipo que gobierna quiere extender los servicios sociales para los más pobres y el tipo que aspira a reemplazarlo reduciría los impuestos a los más ricos (como él mismo) con los que se pagan aquellos gastos. Mientras Obama sobreactuaba su rol presidencial y era reemplazado en los actos de campaña por Bill Clinton, Romney lidiaba con los periodistas que le pidieron sin éxito que ratificara o rectificara su propuesta de supresión de la agencia federal de manejos de emergencia. El fenómeno Clinton es impresionante. Hace unos años asistí a un acto en Harlem en el que lo presentaron como “el primer presidente negro de los Estados Unidos”, con más amor del que nunca despertó Obama. Su presencia en los actos levantó el tono emocional de la campaña, pero el problema es que su nombre no aparecerá en las boletas de votación. Más importante para el presidente es lo que el huracán produjo en el gobernador republicano de New Jersey Chris Christie y el intendente de Nueva York Michael Bloomberg. New Jersey es el estado vecino a Nueva York, donde Sandy causó una devastación sin precedentes. Más bajo que Obama y con el doble de su circunferencia, el blanco Christie también aspira a la reelección, por lo que, como el presidente, repite que su única preocupación es la gente que sufre y no los comicios de pasado mañana. Por eso archivó su alineamiento activo con Romney y pasó parte de la semana a no más de cincuenta centímetros de Obama, ofreciendo consuelo y prometiendo ayuda. En los peores momentos, Bloomberg dio varias conferencias de prensa por día, con datos y advertencias útiles para los ciudadanos. Es una figura inclasificable en el mapa político estadounidense. Comenzó como periodista en el servicio de finanzas de Reuters, al que luego desplazó con el que lleva su nombre. Fue demócrata, luego republicano y hace cinco años se declaró independiente. Lleva una década al frente de la ciudad y cada cuatro años se especula con una candidatura presidencial que hasta ahora no parece haberle interesado. Pese a tener una de las mayores fortunas del mundo, es partidario de un Estado activo y no como retórica política. Su pronunciamiento a favor de Obama fue uno de los grandes golpes de efecto a pocas horas del cierre de la campaña. No sólo porque ambos coincidieron en el hiperactivismo posterior, sino porque reconoció que Obama es el único de los candidatos con propuestas para atenuar el calentamiento global, por el que se prevé que siga aumentando la intensidad y la frecuencia de calamidades meteorológicas. (Es imposible para un argentino no comparar las respuestas del auténtico ingeniero Bloomberg ante Sandy con las del alcalde porteño, frente a un Serenito de mucha menor gravedad. A Mauricio Macrì no se le ocurrió otra cosa que acusar por el daño de las inundaciones al gobierno nacional, como si administrara una pequeña intendencia que nada puede hacer por si misma. Macrì alardeó con la ayuda siempre prometida y no siempre

 

entregada a los comerciantes inundados y aventuró que tal apoyo ¡no existía en ningún otro lugar del mundo!)

 

Cuestión de swing

 

Romney tuvo que inventar algo que lo mostrara como un hombre sensible. En los estados que pueden ser decisivos, pidió socorros de emergencia para las víctimas del desastre, pese a que se había anunciado que eso no era ni necesario ni conveniente, por los problemas logísticos que creaba. Parecería que La Arenosa dejó mejor parado a Obama, pero dada la mecánica del Colegio Electoral, la definición puede surgir una vez más de los llamados swinging states, es decir aquellos que oscilan entre ambas fórmulas. Esta vez son Florida, Colorado, Iowa, Missouri, Nevada, Virginia, Carolina del Norte, Ohio y Pennsylvania. La clave para la victoria de Obama fue que el entusiasmo suscitado por su candidatura quebró la línea descendente por la que cada vez menos personas ejercían su derecho. La exaltación ha mermado con los años, incluso entre los descendientes de africanos, cuya situación socioeconómica no ha mejorado durante su mandato. El debate acerca de si Obama está en falta con ellos como presidente negro o como líder del partido demócrata, que es el de los más pobres, es teórico y el efecto es el mismo en cualquier hipótesis: esta vez habría menos electores ansiosos por acudir a las urnas en su apoyo. Si a esto se suma el huracán, que golpeó sobre todo en estados de firme arraigo demócrata, la perspectiva no mejora. En todo caso, el actor Michael Moore inició una movilización en Twitter porque una encuesta actualizó lo que siempre se supo: entre quienes no piensan ir a votar, una amplia mayoría jamás apoyaría a Romney, pero tal vez sí a Obama.

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Lunes, 29 Octubre 2012 06:36

Lula, el hacedor obcecado

Lula, el hacedor obcecado

Comunicándose por momentos con señas debido a un tumor en la laringe, Lula persuadió a la cúpula del PT, hace un año, para que el ignoto Fernando Haddad sea el candidato a la alcaldía de San Pablo. Estaba solo. Le habían diagnosticado cáncer el 28 de octubre de 2011, el 30 comenzó las sesiones de quimioterapia, y esa misma semana citó a sus compañeros para machacar en la idea que más de uno veía como un capricho: la postulación de ese graduado en Derecho, Economía y Filosofía, autor de una tesis doctoral sobre nuevas lecturas de Marx, que nunca había disputado un cargo mayoritario. Finalmente, la dirigencia petista acató la candidatura del ahijado político de Lula en noviembre del año pasado y la oposición adscripta al ex presidente Fernando Henrique Cardoso, líder del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), conmemoró anticipadamente lo que imaginó sería una derrota humillante del PT en los comicios de ayer en esa ciudad estado de 11 millones de habitantes que es San Pablo.

 

Dueño de una sensibilidad política impar, Lula se empecinó no sólo en defender a este profesor de 49 años que ayer fue electo con más del 56 por ciento de los votos, sino en nacionalizar el pleito. Era prácticamente el único petista convencido de que su partido era capaz de vencer en San Pablo y así asestar un gancho al hígado de la derecha, que había hecho de la mayor metrópoli sudamericana una trinchera de resistencia al proyecto iniciado en 2003 con la llegada del mayor partido de izquierda latinoamericana al Palacio del Planalto (Presidencia).

 

Esa obstinación puso a Lula al borde del ridículo mediático.

 

Desde la empresa de ntretenimientos, noticias y desinformación Globo, el partido de facto (PSDB), cuyo norte político ha sido desplumar el experimento petista como sea, surgió la interpretación, diseminada con fuerza viral en los círculos políticos, de que el ex tornero mecánico estaba debilitado por su enfermedad y esto le hizo perder su sentido de la realidad al pretender que el “poste” Haddad se torne un candidato viable.

 

Globo basaba su argumentación en un dato cierto: el candidato a intendente electoralmente era nadie, ya que hace 90 días sólo el 3 por ciento de los paulistanos sabía de su existencia.

 

A lo largo de la campaña, el multimedios ninguneó a Haddad con el mismo script adoptado en 2010, cuando su línea editorial fue mostrar a la entonces candidata presidencial Dilma Rousseff como una “ex terrorista” sin luces, tesis urdida por Fernando Henrique Cardoso, que la despreció por ser una “marioneta de Lula”. Cardoso y Globo erraron en el diagnóstico: Dilma demostró tener identidad propia y venció las presidenciales con 56 millones de votos frente a José Serra, del PSDB, el mismo candidato que ayer cayó ante Fernando Haddad en San Pablo.

 

Si la elección de Rousseff hace dos años se debió en gran parte al ex mandatario, la de Haddad fue una obra que él proyectó y montó pieza por pieza, desde el llano, sin contar con la visibilidad que le daba el ejercicio de la presidencia.

 

Lula es un hacedor obcecado y es el verdadero vencedor de la elección de ayer, a la que llegó a definir como una “guerra” ante el bloque conservador que había tomado como bandera de campaña el escándalo de corrupción conocido como “Mensalao”, ocurrido durante su gobierno entre 2003 y 2005.

 

La quimioterapia afectó el timbre y la sonoridad de su voz, pero esto no le impidió participar como un militante de base en decenas de actos a favor de Haddad y de decenas de candidatos a alcaldes en todo el país antes de la primera vuelta del 7 de octubre. Luego de un breve receso el 17 de octubre, cuando viajó a Buenos Aires para reunirse con la presidenta Cristina Fernández, el 19, Lula ya estaba animando otro mitin en San Pablo de cara al ballottage celebrado este domingo.

 

La vigencia política de Lula luego de dejar el gobierno es otro dato inusual en Latinoamérica: en las recientes elecciones presidenciales de México, el mandatario saliente Felipe Calderón fue derrotado por la oposición. Algo similar ocurre en Colombia, donde el ex presidente Alvaro Uribe vio como su proyecto belicista fue dejado de lado por su sucesor, Juan Manuel Santos, en los incipientes diálogos de paz con las FARC.

 

“Quiero agradecer del fondo de mi corazón al presidente Luiz Inácio Lula da Silva; le debo al presidente Lula la confianza y el apoyo sin los cuales hubiera sido imposible lograr el éxito en esta elección”, dijo Haddad frente a sus correligionarios antes de los festejos en la Avenida Paulista.

 

Luego, Haddad, agradeció a la presidenta Dilma que el viernes había celebrado por anticipado en una fiesta privada junto a Lula, quien el sábado cumplió 67 años.

 

El triunfo en San Pablo y la buena elección del partido gobernante en las 5568 comunas que fueron a elecciones el 7 de octubre, de las cuales 50 tuvieron ballottage ayer, también fue un espaldarazo para la mandataria, de 64 años, al cumplirse la primera mitad de su gestión.

 

Haddad conquistó la confianza de Lula gracias a su gestión como ministro de Educación entre 2005 y 2012, cuando implementó un programa de becas para estudiantes pobres, el Prouni, el cual permitió que un millón de jóvenes pudieran llegar a la universidad. Ahora deberá demostrar que es competente para gobernar San Pablo, y si lo hace, se perfilará como un referente de la nueva generación petista, esa que Lula imagina podrá gobernar el país en la próxima década. Esa es la apuesta de largo plazo del fundador del PT.

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