Jueves, 09 Febrero 2012 18:14

Terremoto mediático en América Latina

Caracterizado por la concentración en unos pocos grupos, la ausencia de medios públicos relevantes y las relaciones opacas con el poder político, el ecosistema mediático de América Latina está cambiando radicalmente. Claves para entender cómo serán la prensa y las comunicaciones en el siglo XXI.
Ministerio de Defensa chino rechaza acusaciones "infundadas"
Pekín, 9 de enero. El Ministerio de Defensa de China advirtió hoy a Estados Unidos que sea "cuidadoso en sus declaraciones y acciones", cuatro días después de que el presidente Barack Obama dio a conocer una "revisión estratégica de defensa" que declaró prioritario el reforzamiento de las bases militares estadunidenses en Corea del Sur, Japón y Australia, como fórmula para compensar el poder bélico chino en la región Asia-Pacífico.

"Hemos tomado nota de que Estados Unidos publicó esta guía para su estrategia de defensa, y observaremos atentamente el impacto que tenga en la región Asia-Pacífico y en el desarrollo de la seguridad global", dijo el vocero del ministerio, Geng Yansheng.

"Las acusaciones contra China desde Estados Unidos son totalmente infundadas", dijo Geng, y agregó que Washington debe ser "cuidadoso en sus declaraciones y acciones".

La directriz militar estadunidense planea reducir el ritmo de crecimiento de la infantería y fortalecerá la naval y la fuerza aérea. Mantendrá grandes bases en Japón y Corea del Sur y desplegará marines, buques y aviones en el norte de Australia.

El gobierno chino ha tomado medidas encaminadas a modernizar sus fuerzas militares en años recientes.

El vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Liu Weimin, aclaró hoy que esa "modernización es un factor positivo a la hora de mantener la paz y estabilidad regionales". La actualización no supondrá una amenaza para ningún país, agregó.

Los funcionarios chinos evitaron comentar la decisión estadunidense en los últimos cinco días, pero la prensa local difundió la versión de que Estados Unidos pretende rodear China.

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Martes, 10 Enero 2012 11:46

Goldman Sachs gobierna España

Goldman Sachs gobierna España
Apoco de andar el siglo XXI, las pistas son esclarecedoras. Ya nadie se llama a engaño. La crisis ha sido una buena excusa para desarticular el pobre Estado de bienestar que acompañó el llamado milagro español, que –todo hay que decirlo–, era más paternalista que afincado en políticas keynesianas de redistribución de la renta y pleno empleo. Su origen lo encontramos en los gobiernos tecnócratas, conocidos popularmente como gobiernos del Opus Dei. Fue el momento de la modernización del franquismo. No será la vieja guardia franquista quien se siente en los consejos de ministros a partir de fines de los cincuenta del siglo XX. La nueva camada del franquismo muta hasta hacer imperceptible la ideología fascista que la precedía. Muchos de sus cachorros no compartían sus aspectos más repulsivos, la tortura y represión. Con un discurso ambiguo, a la muerte del dictador, 1975, son quienes dan vida a reforma política. Ya nada se les resistía. Franquistas de corazón, crearon una realidad ficticia para impedir la ruptura democrática. Su estrategia fue señalar la existencia de un búnker político donde se agazapaba el franquismo y cuyo poder radicaba en el control sobre las fuerzas armadas creadas por la dictadura fascista. Identificado el enemigo, el resto eran aliados y compañeros de viaje en la transición. Lo inteligente, para evitar un golpe de Estado, era aislar a la oligarquía política y apoyar a la burguesía reformista. Cualquier otra opción estaba fuera de lugar. El capital financiero e industrial brindó su apoyo y financió la aventura política, en esa época agrupados en la Trilateral. Así surge el periódico El País, dirigido por Juan Luis Cebrián, franquista pragmático de última generación. Los gobiernos de Adolfo Suárez contaron con sus parabienes. Cuando ganó el PSOE, en octubre de 1982 –recuérdese, tras el golpe de Estado apoyado desde la Casa Real, conocido como la operación De Gaulle–, se ratificaron los acuerdos con el Vaticano, se renunció a la reforma agraria, tanto como a una restructuración del sistema universitario y educacional, cuestión que sigue pendiente en pleno siglo XXI y, lo más destacado, se dio el visto bueno a la OTAN y la CEE.

El mito de la derecha golpista y el búnker había cumplido su objetivo y podía ser desechado. Tras la caída de Adolfo Suárez se disolvió la Unión de Centro Democrático y se formó el Partido Popular, cuyo primer presidente, considerado hasta ese momento el más franquista de los franquistas vivos, Manuel Fraga Iribarne, se transformó en un político de centro derecha, padre de la Constitución y demócrata convencido. El nuevo partido, apellidado "popular", será la suma de socialcristianos, democristianos, liberales, conservadores, falangistas y franquistas. Su aparición busca atraer a las nuevas generaciones de la derecha española. Es el llamado peregrinaje al centro. Tras años en la oposición, el mal hacer de los últimos gobiernos de Felipe González y el PSOE, con los escándalos financieros, los GAL y la corrupción, facilitó su llegada al gobierno de la nación; corría el año 1996.

José María Aznar, político gris, se transformaría en el primer presidente de gobierno de la derecha posfranquista. Su llegada no alteró el itinerario diseñado por los grupos económicos y empresariales. Todo marchaba según lo previsto. Los cambios introducidos estaban a tono con los tiempos. Privatizaciones, desregulación y reforma del mercado laboral. La profundización de la receta neoliberal, impulsada en tiempos del PSOE, supuso un aumento de la conflictividad social y varias huelgas generales. Pero nada debutó la máquina. Haciendo oídos sordos, los políticos continuaron el itinerario marcado por el capital financiero, cuyo costo fue el recorte de derechos sociales, políticos y económicos de las clases trabajadoras.

Bajo la última etapa expansiva del capitalismo central, las reformas neoliberales se justificaron como necesarias para no perder el tren del progreso. Aznar se vanagloriaba de ser el alumno más listo de la clase, cumplía a rajatabla los designios del G-7, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Los empresarios, contentos, y la clase política obtenía matrículas de honor. Nadie se planteó quién era el profesor y cuál el plan de estudio. Aznar, alumno modelo, no formaba parte del claustro de profesores. Ni sus deseos de figurar y sentirse protagonista durante la segunda guerra del Golfo cambiaron su estatus; siguió siendo un alumno sumiso. Al final de su etapa, la burbuja financiera e inmobiliaria que sostenía la endeble economía española campaba a sus anchas. Crecía sin oposición alguna. La banca Sachs se frotaba las manos. Con la entrada de José Luis Rodríguez Zapatero, en 2004, las grandes empresas trasnacionales, clientes de Goldman Sachs, terminan por actuar bajo sus principios. En Estados Unidos Goldman Sachs ya gobernaba. La crisis la hizo más grande. En medio de la algarabía de las hipotecas basura y las primas de riesgo, pasaron a la ofensiva. Era el momento de invertir la relación entre poder económico y el político. Ahora serían ellos quienes asumieran directamente el poder formal. Sus asesores y empleados pasarían a ser secretarios de gobierno, ministros, diputados, etcétera. Los parlamentos se transforman en comparsas y bailan a ritmo de Telefónica, Repsol, Iberdrola, BBVA, Santander y su valedor Goldman Sachs. Nada más comenzar la recesión en España comenzaron a dar órdenes un gobierno débil y sin personalidad. Las reformas laboral y de pensiones, junto al despido libre y el trabajo basura se imponen sin rechistar. El triunfo del Partido Popular encumbra a un partido dependiente del Banco Central Europeo y la dupla Merkel, Sarkozy a Mariano Rajoy, otro alumno modélico, como inquilino de La Moncloa. Y para que no queden dudas de quién gobierna en España, nombrará a un asesor de Goldman Sachs como ministro de Economía. Y como señala el manual del banco, el ascenso de sus empleados "depende sólo de su capacidad del rendimiento y de la contribución al éxito de la empresa... No hay sitio entre nosotros para los que anteponen sus propios intereses a los de la firma... El lucro es importante para nuestro porvenir". Ya sabemos quién manda en España: Goldman Sachs, conocido bajo el apodo genérico de "los mercados". Corren malos tiempos para la ética política.
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Mitos fundamentales sobre la inmigración
En casi todos los países y a lo largo de diferentes épocas, las clases más conservadoras han estado siempre en los extremos de la pirámide social. En Estados Unidos la retórica conservadora ha logrado captar parte de los sectores de los extractos más bajos de la sociedad, no recurriendo a liberar a los ricos de impuestos (para esto está la ideología del “trickle down”) sino creando el demonio del inmigrante ilegal. No hay nada mejor para canalizar las frustraciones de las clases más bajas que crear enemigos tribales dentro de la misma clase.

Así se han aprobando leyes como en Arizona y en Georgia, que criminalizan a “los sin papeles”, lo que ha provocado la fuga de muchos trabajadores indocumentados de un estado a otro. Como resultado, los pequeños y medianos empresarios del área de la construcción y sobre todo de la actividad agrícola se quejan que no hay brazos para levantar las cosechas. Solo en la costa oeste los puestos de recolectores sin ocupar superan los cientos de miles. Claro, hay que trabajar sin aire acondicionado.

Innumerables estudios (ej. Damian Stanley y Peter Sokol-Hessner, NYU; Mahzarin Banaji, Harvard Univ., etc.) han demostrado que el miedo al otro es prehistórico y provoca reacciones negativas hasta en la persona más pacífica cuando se le presentan diferentes imágenes de diferentes rostros. No obstante, aquellos que entendemos que existe cierto grado de evolución humana, no defendemos un rasgo milenario por el sólo hecho de ser milenario. Podemos asumir que el amor y el odio, el temor y la solidaridad, como lo sugieren las mayores obras de arte, son emociones irreductibles, no cuantificables por principio y definición, y seguramente inmanentes a todos los seres humanos a lo largo de la historia. Pero no las formas en que los individuos y las sociedades se relacionan para desarrollarse y evolucionar. Si no hay progreso histórico en cada individuo (cualquier tibetano del siglo V puede ser social y moralmente superior a un habitante contemporáneo de Rio o Filadelfia), en cambio podemos esperar que sí lo haya en una sociedad dada que es capaz de aprovechar la experiencia histórica, propia y ajena. Si en los primates existe la mentira, la explotación y las jerarquías sociales y políticas (Frans de Waal, etc.), ello no es un indicio de que estas estructuras (culturales) sean insuperables sino, a juzgar por las diferencias entre algunos hombres y un orangután, todo lo contrario. Al menos que los conservadores propongan a los monos como pruebas, no de una posible evolución sino de la imposibilidad de evolucionar.

En la problemática de la inmigración inevitablemente juegan estos elementos primitivos, aunque maquillados con retóricas cargadas de preceptos ideológicos sin una racionalidad mínima. Por lo tanto son mitos, creencias indiscutibles (es decir, realidades) para determinados grupos, producto de repeticiones, sobre todo mediáticas.

Mito I: Con los inmigrantes aumenta la criminalidad


Falso. Diferentes estudios de diferentes universidades (Robert Sampson, Harvard University; Daniel Mears, Florida State University; Public Policy Institute of California, PPIC, etc.) han demostrado claramente que a un incremento de la inmigración sigue un descenso de la criminalidad. También se ha observado que sobre todo la primera generación de inmigrantes es menos propensa a la violencia que la tercera, muy a pesar de las mayores necesidades económica que suele sufrir la primera generación. La relación inversa entre violencia e inmigración latina, puede resultar paradójica, considerando la violencia brutal que existe en las sociedades de las que proceden estos inmigrantes. Paradoja que, como toda paradoja, es apenas una contradicción aparente con una lógica interna; obviamente, muy fácil de explicar.

Mito II: Los inmigrantes le quitan los trabajos a los nacionales


Falso. En todos los países del mundo siempre se ha buscado a alguna minoría débil para descargar todas las frustraciones de cada crisis. En Estados Unidos algunos desempleados se quejan de que los inmigrantes ilegales les quitan los trabajos, lo cual resulta una muestra de época inteligencia y probablemente de mala fe: es mejor quedare en casa o salir a comer a un restaurante con el dinero del Estado que ir a hacer trabajos duros que sólo aquellos inmigrantes pobres (los ricos no emigran) son capaces de hacer.

Los inmigrantes más pobres no hablan inglés (en ocasiones, los mexicanos y centroamericanos ni siquiera hablan español), no conocen las leyes, no tienen papeles para trabajar, son perseguidos o viven escondiéndose y aún así consiguen trabajos que los “pobres americanos” no pueden conseguir. ¿Cómo hacen?

Por el contrario, estudios serios demuestran que la inmigración ayuda a crear nuevos puestos de trabajo (Gianmarco Ottaviano, Università Bocconi, Italia; Giovanni Peri, University of California). Según un estudio de Pew Research Center, en los tres últimos años la inmigración ilegal latinoamericana a Estados Unidos ha caído 22 por ciento, sin que esto haya significado un descenso de la tasa de desempleo. De hecho, sólo los inmigrantes indocumentados aportan más de medio millón de consumidores al año.

Mito IV. Los inmigrantes ilegales son una carga porque usan servicios públicos que no pagan.


Falso. Cualquier ciudadano desocupado o que gane menos de 18.000 dólares anuales hace uso gratuito de cualquier servicio médico y de muchos otros servicios públicos y privados, como vivienda y pensiones. Los trabajadores sin papeles acuden a un servicio sanitario en última instancia (The American Journal of Public Health) y en muchos casos pagan por consultas y tratamientos. Muchos ni siquiera denuncian robos y abusos. Ningún camionero pretendería lucrar con su máquina sin llevarla alguna vez al mecánico, pero muchos ciudadanos que se benefician de los trabajadores indocumentados esperan que éstos nunca acudan a un hospital, a pesar de que los trabajos que hacen suelen ser los más peligrosos e insalubres.

Según la National Academy of the Sciences de Estados Unidos, los números muestran que estos inmigrantes aportan más de lo que toman de la economía nacional. Según el economista Benjamin Powell, estos trabajadores aportan 22 billones de dólares anuales y su legalización fácilmente aumentaría esa cifra.
En términos globales, el principal factor que pone en ventaja a Estados Unidos con respecto a las demás economías desarrolladas (incluida la emergente China) radica en su todavía alta tasa de trabajadores jóvenes, en gran medida debido a la alta tasa de natalidad entre la población hispana y a la inmigración misma, sin la cual programas como el Social Security serían insostenibles en un futuro cercano.

Mito V. Los indocumentados no pagan impuestos.


Falso. Los indocumentados pagan impuestos de muchas formas, directas o indirectas. Según cálculos de los últimos años, cada inmigrante ilegal paga miles de dólares en impuestos, mucho más que muchos ciudadanos inactivos. En total, el Social Security recibe más de 9 billones de dólares anuales de estos contribuyentes que probablemente nunca reclamarán ninguna devolución en forma de pensiones o beneficios. Actualmente hay cientos de billones de dólares aportados por trabajadores fantasmas (Eduardo Porter, New York Times; William Ford, Middle Tennessee State University; Marcelo Suárez-Orozco, New York University).

Mito VI: Los inmigrantes ilegales tienen poder corporativo.


Falso. Los inmigrantes no nacionalizados, sobre todo los ilegales, no votan en ninguna elección. En muchos casos ni siquiera pueden votar en las elecciones de sus países de origen, aunque sus millonarias remesas nunca han sido rechazadas ni despreciadas.

El slogan de “latinos unidos” es un buen negocio para las grandes cadenas de medios hispanos en Estados Unidos, pero esta unión es muy relativa. Aunque hay un sentimiento de “hispanidad” dentro de cualquier mundo “no hispano”, lo cierto es que las rivalidades, rencores y chauvinismos solapados surgen apenas “el otro no hispano” desaparece del horizonte tribal. También los estatus legales e ideológicos son, en casos, radicalmente inconciliables. Basta con considerar un trabajador mexicano ilegal y un balsero cubano, protegido por ley.


majfud.org
Julio 2012, Jacksonville University
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Sábado, 11 Junio 2011 08:32

El dilema político de Barack Obama

El presidente de Estados Unidos está considerado la persona que en lo individual tiene más poder en el mundo moderno. Para su pesar, lo que Barack Obama está aprendiendo es que tiene todavía un enorme poder de hacer daño. Pero que virtualmente no cuenta con poder para hacer el bien. Pienso que se da cuenta de ello, y no sabe qué hacer. El hecho es: hay muy poco que pueda hacer al respecto.

Tomemos su preocupación particular más grande en este momento –la segunda revuelta árabe. Él no la inició. Es obvio que le tomó por sorpresa cuando comenzó, y como a casi todo mundo. Su respuesta inmediata fue pensar, correctamente, que implicaba graves peligros para el ya de por sí tambaleante orden geopolítico en la región. Estados Unidos buscó todas las maneras posibles de limitar el daño, mantener su propia posición y restaurar el "orden". No se puede decir que Estados Unidos haya tenido mucho éxito. Todos los días y de todas las formas la situación se ha tornado más desordenada y ha quedado más allá del control de Estados Unidos.

Barack Obama es, por convicción y personalidad, el centrista por excelencia. Busca el diálogo y el arreglo entre los "extremos". Actúa con la debida reflexión, y realiza las decisiones importantes con prudencia. Está en favor de un cambio ordenado, lento —que no amenace el sistema básico del cual él no sólo es una mera parte sino la figura central designada y el jugador individual más poderoso.

Hoy él está constreñido desde todas partes para asumir su papel. No obstante, continúa intentando jugarlo. Obviamente se dice a sí mismo, ¿qué más podría yo hacer? Lo que ocurre como resultado de lo anterior es que los otros jugadores (incluidos aquéllos que alguna vez fueron sus aliados subordinados) lo desafían abiertamente, y sin vergüenza, y al salirse con la suya le restan aún más su poder.

Netanyahu se dirige al Congreso estadunidense, que con entusiasmo aplaude interminablemente su peligroso sinsentido en aras de sus propios intereses, cual si fuera la rencarnación de George Washington. Esto fue una bofetada directa en la cara de Barack Obama, pese a que Obama, al hablar ante la American Israel Public Affairs Commitee, ya había retirado su tímido intento de proponer como base de una solución entre israelíes y palestinos el regreso a las fronteras de 1967.

El gobierno saudita ha dejado muy claro que hará todo lo que esté en su poder para defender los regímenes existentes en el mundo árabe y está enojado ante el hecho de que Obama conceda en ocasiones hablar en el lenguaje de "derechos humanos". El gobierno de Pakistán le dice con mucha claridad a Obama que, si intenta ser rudo con ellos, cuentan con un amigo más firme en China. Los gobiernos ruso, chino y sudafricano le han dejado claro a Obama que, si Estados Unidos intenta convocar la acción del Consejo de Seguridad en contra de Siria, no tendrá su apoyo y probablemente no pueda siquiera lograr la mayoría simple de votos: ecos del fracaso de Bush en 2003 con la segunda resolución en torno a Irak. En Afganistán, Karzai está llamando a la OTAN para que le ponga un alto a los ataques con los llamados vuelos no tripulados o drones. Y el Pentágono está sintiendo presión para salir de Afganistán sobre la base de que es demasiado costoso seguir ahí.

Si alguien pensara que la debilidad estadunidense es un asunto exclusivo de Medio Oriente, echemos un vistazo a Honduras. Estados Unidos respaldó virtualmente el golpe contra el ahora ex presidente Zelaya. Debido al golpe, Honduras fue suspendido de la Organización de Estados Americanos (OEA). Estados unidos ha luchado duro por hacer que se le restaure a Honduras una plena membresía en la OEA sobre la base de que el nuevo presidente fue formalmente electo. Los gobiernos latinoamericanos resistieron esto porque a Zelaya no se le había permitido retornar pese a que se le retiraron todos los cargos falsos.

¿Qué ocurrió entonces? Colombia (supuestamente el mejor amigo de Estados Unidos en la región) y Venezuela (supuestamente la némesis de Estados Unidos en América Latina) se unieron y juntos arreglaron con el gobierno hondureño en el poder que Zelaya regresara en sus propias condiciones. La secretaria de Estado Clinton sonrió sombría ante este rechazo de facto de la diplomacia estadunidense.

Finalmente, Obama está en problemas con el Congreso en relación a la guerra con Libia. De acuerdo a la ley de Poderes en Tiempo de Guerra, Obama podría comprometer tropas en Libia (sin el respaldo explícito del Congreso) sólo durante 60 días. Ya pasaron los 60 días y no ha habido acción por parte del Congreso. Continuar con la acción en Libia es claramente ilegal, pero Obama no ha logrado conseguir el respaldo. Sin embargo, Obama continúa comprometido con las acciones en Libia. Y el involucramiento estadunidense podría crecer. Así que puede hacer el daño, pero no el bien.

Entretanto, Obama se concentra para la relección. Tiene buenas posibilidades de lograrla. Los republicanos se mueven más y más a la derecha, y políticamente no hay duda de que se están excediendo. Pero una vez que se relija, el presidente de Estados Unidos tendrá menos poder que hoy. El mundo se mueve a paso rápido. En un mundo con tantas incertidumbres y actores impredecibles, la más peligrosa "arma suelta" resulta ser Estados Unidos.

Por Immanuel Wallerstein
Traducción: Ramón Vera Herrera

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Viernes, 20 Mayo 2011 06:31

La estrategia del arriba

Cualquier plan de acción de los movimientos antisistémicos debe partir de una comprensión lo más completa y abarcativa posible de los objetivos estratégicos que persiguen los grupos dominantes, o sea la tecnoburocracia que maneja los principales hilos del poder global. No se trata de erigir una estrategia alternativa en relación de simetría, sino de comprender cómo planean las clases dominantes perpetuarse en el lugar actual, para prepararnos y maniobrar en consecuencia.
 
En los últimos años va cobrando cuerpo la opción fascista. El nacimiento y expansión del Tea Party en Estados Unidos, el ascenso de la extrema derecha en Francia y la derechización hasta límites peligrosos de algunas derechas europeas como la española, son señalas de alerta. En América Latina la consolidación de la oligarquía colombiana en el poder estatal y el probable retorno de los Fujimori al gobierno son síntomas más que preocupantes.
 
Por fascismo no entiendo una ideología, sino la militarización y exterminio de los de abajo organizados en movimientos. Es evidente que esos pasos se pueden dar sin dejar de pronunciar frases democráticas y que el exterminio lo pueden realizar gobernantes salidos de las urnas, toda vez que el sistema político ha sido reducido a un ejercicio electoral que no se traduce en cambios estructurales. Haití, Colombia y México nos enseñan que militarización, exterminio y democracia son enteramente compatibles. La reciente propuesta de Douglas Fraser, jefe del Comando Sur, para abrir un nuevo frente de guerra en el sur de México y en el triángulo Guatemala-El Salvador-Honduras, que define como la zona más letal del mundo fuera de las zonas de guerras activas, enseña quiénes toman las grandes decisiones que nos afectan.
 
La tendencia más importante que vive la humanidad es la concentración de poder. Estamos ante el poder más concentrado que conoce la historia, y ese enorme poder es el que permite una brutal concentración de riqueza y la cada vez mayor concentración de pobreza en la mitad de la población mundial. Tan grande es ese poder que escapa al control de los estados. Ese enorme poder trasnacional utiliza algunos estados muy poderosos, como Estados Unidos, para perpetuarse en la cúspide. Para ese poder, la humanidad es hoy un estorbo, como ya lo han dicho los zapatistas en La cuarta guerra mundial, un texto de rigurosa actualidad que ya tiene 10 años.
 
Fernand Braudel señalaba que hasta el siglo XVIII la demografía había conocido periodos de flujo y reflujo más o menos constantes, con raras y excepcionales situaciones de equilibrio. Sólo a partir del siglo XVIII se produjo una ruptura de las fronteras de lo imposible y la población comenzó a crecer sin que se haya registrado, en casi tres siglos, retroceso alguno (La dinámica del capitalismo). Este es uno de los datos duros del mundo actual: la enorme expansión de lo que William I. Robinson denomina como población global superflua, que en su opinión ya representa un tercio de la humanidad (Al Jazeera, 8/5/2011).
 
Ese tercio excluido es uno de los objetivos del poder. Y lo es de diversas formas: es el tercio de la población de Brasil que es asistido con el programa Bolsa Familia; el mismo tercio que se alimentaba en comedores populares durante el régimen de Alberto Fujimori administrados por su clientelismo mafioso. Y así sucesivamente. La contracara, por supuesto, es la militarización de las favelas brasileñas y el asesinato de 70 mil peruanos en la misma década, además de la esterilización forzosa de 300 mil mujeres indias. En cada país y región pueden hacerse números y concluir cuántos sobran y cómo se están implementando programas para neutralizarlos/asesinarlos.
 
En Colombia, por ejemplo, la guerra desplazó a 4 millones de campesinos de sus tierras y provocó cientos de miles de muertos. Lo más terrible es que el genocidio sigue adelante, como lo viene denunciando la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (ACIN). La guerra y la militarización al servicio de lo que Robinson denomina como acumulación militarizada se realizan desde hace algunos meses bajo los nuevos modales democráticos esbozados por el presidente Juan Manuel Santos, que siendo ministro inventó los falsos positivos (civiles asesinados por el ejército para hacerlos pasar como guerrilleros muertos en combate) y ahora funge a la vez como amigo de la Unasur y de la Alianza del Pacífico, dos proyectos antagónicos.
 
Para los movimientos anstisistémicos, comprender que la variante genocida de los de arriba va ganando mayores espacios supone mirar la realidad de frente, no para paralizarnos sino para definir con mayor nitidez las formas de acción. Distraer fuerzas en disputas pequeñas no tiene el menor sentido. Hay quienes tienen aún la ilusión de que los de arriba pueden tolerar otra política sin antes neutralizar o dinamitar los espacios colectivos. No debemos enzarzarnos en disputas verbales sobre los caminos a seguir. Dividen y paralizan; debemos crear e inventar.
 
Los hechos muestran que es necesario crear espacios para que los de abajo nos relacionemos, podamos debatir y cuestionar, organizar y movilizar. Lo que viene sucediendo estos días en la Puerta del Sol de Madrid o en el barrio Exarxia de Atenas, siguiendo más o menos los mismos pasos que llevaron a ocupar la plaza Tahrir en El Cairo, muestran que es un camino tan necesario como posible. Un camino distinto al de la tradicional huelga seguida de manifestación para presionar al poder, que no mira arriba sino horizontalmente, que busca tejer vínculos no sistémicos para delinear el mundo otro.
 
Estos movimientos suelen ser criminalizados, perseguidos y reprimidos. Los de arriba pueden optar por la masacre como han hecho tantas veces y siguen haciendo ahora en Medio Oriente. Se impone la necesidad de defender estos espacios, una tarea en la que los movimientos van muy a la zaga del poder. Pero que deberán abordar antes de que sea demasiado tarde.

Por Raúl Zibechi
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Viernes, 15 Abril 2011 06:19

EE.UU. La gran estafa o el Inside Job

La producción cinematográfica Inside Job, ganadora del último Oscar (2011) por el mejor documental, ha sacudido muchas conciencias, sobre todo las de aquellos que confiaron en que con la llegada del presidente Barack Obama a la Casa Blanca, EEUU cumpliría con las reglas del juego, se comenzaría nuevamente a regular el sistema financiero y se pondría fin a la "avaricia de Wall Street". Sin embargo, es poco o nada lo realizado. Según el documental, las tímidas reformas de Obama no han avanzado en las comisiones del Congreso o han sido bloqueadas por los poderosos manipuladores al servicio de los intereses financistas que controlan tanto la esfera política como el mundo académico para legitimar sus mensajes falsos.
 
Inside Job, según el periodista español Ramón Muñoz, deja en evidencia que Obama no ha perseguido a los "avaros" que provocaron el colapso financiero y crisis económica. Los mismos siguen especulando con productos financieros “tóxicos” como las hipotecas “basura” (subprime) o los CDO. Además, Obama puso al mando de su equipo económico a los mismos que presidieron el inmenso fraude contra la economía mundial y ha causado tanto daño a millones de familias en el mundo entero. Los mismos que fueron reclutados por el expresidente George W. Bush, siguen en sus puestos.
 
El supuesto rescate de los bancos que costó varios millones de millones de dólares consistió en traspasar los ahorros y los impuestos de los contribuyentes a los propietarios de las instituciones financieras más grandes de EEUU. En cambio, los especuladores no han asumido responsabilidad alguna. El gran “atraco” fue orquestado por un trío de personalidades muy conocidas, con la aprobación de la Casa Blanca. Comenzando con Ben Bernanke, actual presidente de la Reserva Federal y mano derecha por muchos años del presidente anterior, Alan Greenspan. Seguido por Timothy Geithner, actual secretario del Tesoro, y presidente de la Reserva Federal de Nueva York por muchos años. Además, Lawrence Summers, entre 2009 y 2011 fue director del Consejo Nacional Económico de la Casa Blanca y por muchos años presidente de uno de los bancos más grandes de Wall Street.
 
El capitalismo reformado de rostro social que presentó el presidente Obama en las reuniones del G-20, tras al estallido de la crisis, sólo fue una máscara que logró engañar al mundo por un breve período. En EEUU los lanzamientos de familias de sus viviendas han alcanzado niveles récord en 2010 y 2011. De igual manera, siguen creciendo las bonificaciones multi-millonarias para los ejecutivos de las agencias de calificación como Moody's o Standard & Poor's, que avalaron las especulaciones más atrevidas y las hipotecas basuras, precipitando el desastre financiero. También, más allá de EEUU, sobre todo en Europa, varios países (los PIGS) se han convertido en blancos de los financistas para arrancarles hasta el último suspiro a sus habitantes.
 
En el Wall Street Journal, Paul Farrell está insistiendo en que los ricos tienen que comenzar a contribuir a la recuperación de las economías más maduras. En la actualidad, los pobres y los trabajadores son los únicos que pagan impuestos. En EEUU los ricos han logrado que los gobiernos de turno los exoneren de sus obligaciones. Incluso, como se ha visto en el caso de Wisconsin, los ricos le están secuestrando sus ahorros y fondos de pensiones a los maestros, policías y a todos los trabajadores. "Los súper ricos, agrega Farrell, no se preocupan por usted", porque viven al margen de la crisis, envueltos en una burbuja en la que "disfrutan de vacaciones en los mejores resorts, tienen el mejor masajista y los mejores cirujanos". Farrell concluye recordándole a los trabajadores – especialmente a los más jóvenes – que aún hay “tiempo para prepararse ante la revolución que se avecina, la depresión".
 
Inside Job describe como los grandes capitalistas y el gobierno de EEUU conspiraron para intentar frenar la caída de las enormes ganancias de las empresas trasnacionales norteamericanas. Mientras que las industrias emblemáticas de EEUU caían una tras otra, a partir de la década de 1970, los capitalistas comenzaron a invertir sus ganancias en actividades especulativas cada vez más arriesgadas. La banca financiera tiró por la borda todas las regulaciones y el gobierno en Washington eliminó las leyes que impedían que los especuladores se adueñaran de la economía.
 
La especulación combinada con la política de guerra y la “externalizacion” de la industria a China (donde existe una masa de fuerza de trabajo barata), colocó a la economía de EEUU sobre el precipicio. Sólo faltaba que colapsara la burbuja inmobiliaria para que se viniera abajo todo el edificio en 2008. Todavía no hay propuesta racional de recuperación. Tampoco existe – por el momento – grupo social con una alternativa capaz de movilizar al pueblo norteamericano.

Por Marco A. Gandásegui, h, docente de la Universidad de Panamá e investigador asociado del Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA) Justo Arosemena. http://marcoagandasegui10.blogspot.com
 
Panamá, 14 de abril de 2011.
 
 
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Martes, 15 Marzo 2011 07:19

Consorcios vs. pueblos

Cuando está uno en el Ártico, por lo menos hay que tratar bien al anfitrión. El gigantesco consorcio petrolero anglo-holandés Royal Dutch Shell recibió una dura lección al respecto cuando planeaba instalar dos pozos de perforación en el mar de Beaufort, en Alaska, hace un par de años. Había gastado 84 mdd en arrendamientos en la costa y satisfecho a las autoridades. Pero no había logrado granjearse a los inupiat, un grupo inuit (esquimal) al que le preocupaba que los rompehielos y los barcos perforadores lastimaran a las ballenas de Groenlandia, de las que ellos dependen. Sus líderes y grupos ambientalistas demandaron a las autoridades reguladoras estadunidenses por no acatar una ley de 1970 referente a impactos ambientales. Eso les permitió arrancar varias concesiones a Shell, entre ellas un compromiso de detener toda operación frente a la costa durante la temporada de migración y caza de los cetáceos en caso de que comiencen las perforaciones.

Mucho se ha dicho de los conflictos entre los estados del Ártico a causa del repliegue del casquete polar, que ha vuelto accesibles por primera vez muchos recursos naturales. Pero hasta ahora las disputas habían sido de un tipo diferente. La experiencia de Shell en Alaska se repite alrededor del Polo Norte. Y esos conflictos se volverán más comunes. Grupos indígenas consideran gran parte de la costa ártica como su territorio natural (ver mapa) y están dispuestos a defender sus derechos. A finales de febrero, representantes de los inuit se reunieron en Ottawa para definir una postura común en cuanto al desarrollo de recursos en el Alto Norte.

De hecho, los países que rodean el Ártico no tienen mucho por lo cual discutir. Los recursos en tierra yacen dentro de fronteras claramente delineadas, y los submarinos –estimados en 83 mil millones de barriles de petróleo, más de las reservas probadas actuales de Rusia– están en su mayoría en aguas poco profundas bajo jurisdicción de los estados costeros. "No hay competencia por los recursos del Ártico, ni apetito para el conflicto", señala Michael Byers, autor del libro Who owns the Arctic? (¿Quién es dueño del Ártico?). En vez de ponerse a pelear, dice, el año pasado Noruega y Rusia concluyeron el año pasado una disputa de décadas.

En contraste, el potencial de conflicto con pueblos originarios es muy alto. Los inuit en particular viven en zonas abundantes en recursos naturales, y si bien son una pequeña minoría –se estima que hay 160 mil esparcidos en el Ártico–, han logrado cierto grado de poder. Groenlandia, territorio de Dinamarca con preponderancia de población inuit, asumió autonomía en 2009, la cual le dio el control de sus recursos. Nunavut, vasto territorio del norte de Canadá, fue creado una década antes mediante un acuerdo con los inuit.

Más aún, los inuit están decididos a no dejarse hacer a un lado. Han ampliado su poder uniéndose en el Consejo Circumpolar Inuit (CCI), organismo creado en 1977. Han empleado su pertenencia a diversos órganos de Naciones Unidas para comparar notas con grupos indígenas de todo el mundo. Han hecho equipo con otros pobladores del Ártico, como los sami de Escandinavia y los dene del noroeste de Canadá, y han buscado asesoría legal experta para formular su postura común, la cual darán a conocer en mayo.

Los inuit no se oponen al desarrollo, pero quieren asegurarse de que ocurra en sus términos. Esto significa proteger el ambiente, pero también recibir la parte que les corresponde. "Durante siglos las tierras y aguas del Ártico han sido explotadas por todo mundo, excepto los inuit. Ahora es nuestro turno", expresó Kuupik Kleist, primer ministro de Groenlandia, en una reunión en Ottawa. El territorio cuenta con el petróleo y el gas que tiene frente a sus costas para acelerar su camino hacia la independencia. El año pasado permitió que continuara la exploración mientras otros se detenían luego del desastroso derrame de petróleo en el Golfo de México.

Otros delegados hablaron con desdén de compañías que hace algún tiempo indujeron a los inuit a firmar pactos leoninos. En un caso una empresa proveyó a comunidades pobres de Rusia con una caja de vodka y un poco de comida. En otro, una firma de Canadá trató de comprar acceso a un depósito de níquel en Quebec ofreciendo dinero en efectivo y dos removedores de hielo para la pista de patinaje local.

Sin embargo, fueron los relatos de éxito inuit los que más atrajeron a los delegados. Un ejemplo es la mina Red Dog, en el norte de Alaska. Creada como coinversión entre el operador, Teck Alaska, y los inupiat de la localidad, ha metido mucho dinero a las arcas de la etnia: 146 mdd tan sólo en 2010. Puede ser que tales acuerdos parezcan muy onerosos para el apetito de muchas compañías explotadoras de recursos naturales que tienen sueños árticos. Sin embargo, la creciente interconexión entre los inuit hace improbable que acepten menos en un país cuando saben lo que sus hermanos en otros lugares han recibido.

Los inuit saben que no siempre obtendrán lo que quieren, por ejemplo en Rusia, donde los derechos de los yupik, otro grupo inuit, están consagrados en la constitución, pero son erosionados por el gobierno. Por otra parte, los sucesos en Medio Oriente sólo elevarán la ambición por su petróleo y su gas. "Nos guste o no, el desarrollo va a ocurrir", señala Edward Itta, el líder inuit que arrancó las concesiones a Shell.

Fuente: EIU
Traducción de texto: Jorge Anaya

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Viernes, 11 Febrero 2011 07:18

Aferrado al poder

Para el horror de los egipcios y del mundo, el presidente Hosni Mubarak –demacrado y aparentemente desorientado– apareció en la televisión estatal anoche para negar toda exigencia de sus opositores, al anunciar que va a quedarse en el poder durante por lo menos cinco meses. El ejército egipcio, que ya prácticamente había iniciado un golpe de Estado, quedó confundido con el discurso del presidente, que había sido ampliamente publicitado –tanto por sus amigos como por sus enemigos– como un discurso de adiós después de treinta años de dictadura. La inmensa multitud en la plaza Tahrir se volvió loca de enojo y resentimiento.

Mubarak trató –increíblemente– de aplacar al pueblo furioso con una promesa de investigar los asesinatos de sus opositores en lo que él llamó “los infortunados y trágicos eventos”, aparentemente ignorando la furia masiva dirigida a su dictadura de tres décadas de corrupción, brutalidad y represión. El viejo originalmente había parecido listo para abandonar, enfrentado al fin con la furia de millones de egipcios y el poder de la historia, apartado de sus ministros como un bacilo. Sólo a regañadientes su propio ejército le había permitido decir adiós a la gente que lo odiaba.

Sin embargo, en el mismo momento en que Hosni Mubarak se embarcó en lo que se suponía que iba a ser su discurso final, dejó en claro que tenía la intención de aferrarse al poder. Después del discurso, el ministro de Información del presidente insistió en que Mubarak no se iría. Hubo quienes, hasta el último momento, temieron que la ida de Mubarak fuera una acción cosmética –aunque su presidencia se había evaporado frente a la decisión del ejército de tomar el poder horas antes del discurso presidencial—.

La historia puede decidir más adelante que la falta de fe del ejército en Mubarak hizo que éste perdiera efectivamente su presidencia después de tres décadas de dictadura, de torturas a manos de la policía secreta y de corrupción en el gobierno. Confrontado aun por mayores manifestaciones en las calles de Egipto hoy, ni siquiera el ejército podía garantizar la seguridad de la nación. Sin embargo, para los opositores de Mubarak hoy no será un día de alegría y de regocijo y victoria, sino un potencial baño de sangre.

Pero, ¿fue ésta una victoria para Mubarak o un golpe de Estado militar? ¿Puede Egipto ser libre? Para los generales del ejército que insistieron en su partida fue una jornada tan dramática como peligrosa. ¿Son ellos, un Estado dentro del Estado, los verdaderos guardianes de la nación, defensores del pueblo, o continuarán apoyando al hombre que ahora debe ser juzgado casi por insania? Las cadenas que atan a los militares a la corrupción del régimen eran reales. ¿Van a apoyar a la democracia o cimentarán un nuevo régimen de Mubarak?

Aun cuando Mubarak todavía estaba hablando, los millones en la plaza Tahrir rugían su furia. Por supuesto que los millones de egipcios valientes que lucharon contra todo el aparato de la seguridad del Estado gobernado por Mubarak debieran haber sido los vencedores. Pero como lo demostraron los hechos de ayer a la tarde muy claramente, fueron los altos generales –que disfrutan del lujo de las cadenas hoteleras, los shoppings, las propiedades y las concesiones bancarias del mismo régimen corrupto– los que permitieron que Mubarak sobreviviera. En una reunión del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas Egipcias que no presagiaba nada bueno para Mubarak, el ministro de Defensa, Mohamed Tantawi –uno de los amigos más cercanos al dictador—, aceptó cumplir con las exigencias de los millones de manifestantes por la democracia, aunque no llegó a decir que el régimen mismo sería disuelto. A Mubarak mismo, comandante en jefe del ejército, no se le permitió asistir.

Pero esto es un Medio Oriente épico, uno de esos momentos cruciales cuando el pueblo árabe –olvidado, castigado, infantilizado, reprimido, a menudo golpeado, torturado demasiadas veces, ocasionalmente ahorcado– todavía lucha por darle un empujón a la gran rueda de la historia y sacarse de encima el peso de sus vidas. Anoche, sin embargo, la dictadura había ganado. La democracia había perdido.

Todo el día, el poder de la gente había crecido en la misma medida en que el prestigio del presidente y su partido vacío colapsaban. Las enormes multitudes en la plaza Tahrir comenzaron ayer a moverse por todo el centro de El Cairo, aun moviéndose detrás de los portones de hierro de la Asamblea del Pueblo, instalando sus carpas frente al edificio seudogriego del Parlamento, unidos en el reclamo de nuevas y justas elecciones. Hoy planeaban entrar al Parlamento mismo, tomando por asalto al símbolo de la falsa “democracia” de Mubarak. Feroces discusiones entre la jerarquía del ejército –y aparentemente entre el vicepresidente Omar Suleimán y Mubarak mismo– continuaban mientras las huelgas y los paros se extendían por todo Egipto. Se estimaba que más de siete millones de manifestantes estaban en las calles de Egipto ayer –la mayor manifestación política en la historia moderna del país, mayor aun que los seis millones que asistieron al funeral de Gamal Abdul Nasser, el primer dictador egipcio cuyo reinado continuó a través de la vana y finalmente fatal presidencia de Anwar el Sadat y las tres mortales décadas de Mubarak—.

Era demasiado temprano anoche para que los millones en la plaza Tahrir entendieran las complejidades legales del discurso de Mubarak. Pero el discurso había sido condescendiente, interesado e inmensamente peligroso. La Constitución egipcia insiste en que el poder presidencial debe pasar al presidente del Parlamento, un incoloro amigote de Mubarak llamado Fatih Srour, y las elecciones –justas, si esto se puede imaginar– llevadas a cabo dentro de los próximos 60 días. Pero muchos creen que Suleimán puede querer gobernar por alguna nueva ley de emergencia tras echar a Mubarak del poder, sacando a relucir una fecha para una nueva y fraudulenta elección y otra terrible época de dictaduras.

La verdad, sin embargo, es que los millones de egipcios que han tratado de derrocar a su Gran Dictador tienen por su Constitución –y por el Poder Judicial y todo el edificio de las instituciones gubernamentales– el mismo desdén que tienen por Mubarak. Quieren una nueva Constitución, nuevas leyes que limiten los poderes y el ejercicio de los presidentes, nuevas y prontas elecciones que reflejen “la voluntad del pueblo” más que la voluntad del presidente y el presidente de la transición, o de los generales, brigadieres y los matones de la seguridad estatal.

Anoche, un oficial militar que vigilaba a las decenas de miles que celebraban en El Cairo tiró su rifle y se unió a los manifestantes, como otra señal de la crecientes simpatía de los soldados egipcios comunes por los manifestantes de la democracia. Habían sido testigos de muchos sentimientos similares del ejército durante las últimas dos semanas. El momento crítico llegó la noche del 30 de enero, cuando, ahora resulta claro, Mubarak ordenó al Tercer Ejército Egipcio que aplastara a los manifestantes en la plaza Tahrir con sus tanques después de volar aviones rasantes de combate F-16 sobre los manifestantes.

Se podía ver a muchos de los altos comandantes en tanques sacándose sus cascos para usar sus celulares. Estaban, se sabe ahora, llamando a su propia familia militar pidiendo consejo. Padres que habían pasado sus vidas sirviendo en el ejército egipcio les decían a sus hijos que desobedecieran, que nunca debían matar a su propia gente.

Por lo tanto, cuando el general Hassan al Rawani les dijo a las multitudes ayer a la noche que “todo lo que ustedes quieren será realizado –todas sus exigencias se cumplirán—”, la gente gritó: “El ejército y el pueblo están juntos, el ejército y el pueblo están unidos”. Anoche, la corte de El Cairo evitó que tres ministros –hasta ahora anónimos, aunque casi seguramente incluyen al ministro de Interior– abandonaran Egipto.

Pero ni el ejército ni el vicepresidente Suleimán pueden enfrentar la mucho mayor manifestación planeada para hoy, realidad que le fue transmitida a Mubarak por el mismo Tantawi, en presencia de Suleimán. Tantawi y otro general –que se cree que es el comandante del área militar de El Cairo– llamaron a Washington, según un alto oficial egipcio, para darle la noticia a Robert Gates en el Pentágono. Debe haber sido un momento aleccionador. Durante días la Casa Blanca había estado observando las masivas manifestaciones en El Cairo, temerosa de que se pudiera convertir a Egipto en un mítico monstruo islamista, asustada por la posibilidad de que Mubarak se fuera, y aún más asustada porque se quedara. Los hechos de las últimas doce horas no fueron una victoria para Occidente. Los líderes estadounidenses y europeos que se regocijaban ante la caída de las dictaduras comunistas se sentaban desanimados mirando los extraordinarios y esperanzadores hechos en El Cairo –una victoria de la moralidad sobre la corrupción y la crueldad– con el mismo entusiasmo con que muchos dictadores de Europa oriental miraban la caída de sus naciones del Pacto de Varsovia.

Por Robert Fisk, d
e The Independent de Gran Bretaña. Especial para Páginal12. Traducción: Celita Doyhambéhère.
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"Mubarak, haz como Ben Alí, lárgate". La joven egipcia Hela Halou pide en Facebook la dimisión del octogenario líder de este país árabe y numerosos internautas secundan sus gritos virtuales. "¡Sí, lárgate! [...] Fletemos un avión y metamos a Mubarak y las demás momias dentro", añade Ahmed, mientras otro participante de la red social invita a la acción: "Hermanos y hermanas de Egipto, tenemos que luchar. No temáis a la policía".

El derrocamiento del régimen tunecino de Ben Alí ha desatado la euforia en internet entre miles de jóvenes urbanos del norte de África. Hastiados de regímenes autoritarios y corruptos que no les ofrecen oportunidades económicas e impiden que sus reclamaciones se asomen a los medios tradicionales, han encontrado en las nuevas tecnologías un aliado para burlar la censura y expresarse sin cortapisas.
Un nuevo símbolo

La red popularizó el acto deses-perado de Mohamed Buazizi, el tunecino de 26 años que se quemó a lo bonzo, y lo ha convertido en el símbolo de la Revolución de los jazmines. Los tunecinos han arrancado los carteles oficiales de Ben Alí y pegado sobre ellos la fotografía de Buazizi, un fotomontaje que airean en las protestas. Su gesta ha ido aún más allá y ha saltado la frontera. Dos marroquíes ayer y otras diez personas en los días previos en Argelia, Egipto y Mauritania, han seguido su ejemplo.

"Buazizi se ha convertido en un símbolo brutal, una muestra de la desesperación extrema de un joven sin expectativas de futuro, dispuesto a acabar con su vida a pesar de que el suicidio, por motivos sociales y religiosos, es un estigma para los musulmanes", explica Haizam Amirah Fernández, investigador principal para el Mediterráneo y Mundo Árabe en el Real Instituto Elcano.

Muchos magrebíes pueden identificarse con Buazizi. La crisis económica ha aumentado el desempleo juvenil, empeorando aún más sus condiciones laborales y complicando la posibilidad de emigrar a Europa. Los jóvenes ven cómo sus bajos sueldos menguan más y más a medida que el precio de los alimentos y de la factura energética se dispara, mientras sus corruptas élites políticas siguen malversando fondos públicos y haciendo ostentación de su riqueza.

"Frustración acumulada"

"El régimen de Ben Alí era anacrónico en un país con ciudadanos educados y conscientes", subraya Senén Florensa, director general del Instituto Europeo del Mediterráneo (IEMed). También lo son, a ojos de poblaciones cuya media de edad no supera los 30 años, los regímenes de Marruecos, Argelia, Libia y Egipto, liderados por una gerontocracia sorda a su malestar. "La frustración acumulada de aquellos que han estudiado y, en cambio, ven que no pueden tener la misma vida que sus padres tiene que acabar estallando", predice Amirah.

"Pero hay que recordar que las protestas de Túnez no son las primeras. Entre 2004 y 2005 hubo protestas en Egipto, en 2008 en Marruecos, en Argelia este año... Y no trajeron una revolución como la que estamos viendo", subraya Barah Mikail, investigador senior de FRIDE .

Los expertos coinciden en que la revolución tunecina es un aviso serio para los autócratas árabes y traerá cambios simbólicos; "medidas cosméticas por parte de los regímenes", en palabras de Amirah. Aún así, las diferencias entre este país y sus vecinos impiden pensar en un efecto dominó que borre las dictaduras de la región. "Al menos a corto plazo", matiza Mikail, "hasta que se vea si Túnez es capaz de dar el salto a la democracia, algo que aún no es seguro".

La principal diferencia es el rol del ejército, "que en Túnez decidió no apoyar a Ben Alí", agrega el analista de FRIDE. Ahmed Driss, director del centro de Estudios Internacionales y Mediterráneos de Túnez, comparte su punto de vista: "El régimen, al ver que no podía contar con los militares ni aplastar las protestas, se vio abocado a su final. Es díficil que este dato fundamental se reproduzca. Por ejemplo, en Libia, el ejército no tiene ninguna razón para retirar su apoyo a Muamar Gadafi. Además, la población en países como Libia y Marruecos no se ha levantado aún."

Capacidad de decisión política

El respaldo militar es también clave en Argelia, informa Guillaume Fourmont. A diferencia de Túnez, el ejército argelino "no ha sido marginado por las autoridades, sino que participa en el proceso de decisión política", explica Amel Boubekeur, especialista del Magreb en la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS) de París.

En Argelia, continúa, "el poder no está en las manos de un solo hombre, como en Túnez. Está mucho más difuso. Nadie está muy seguro del poder de maniobra de Buteflika".

"No hay que olvidar que Argelia vive en estado de emergencia y que las manifestaciones están prohibidas", recuerda la analista. En otras palabras, en caso de revueltas, el ejército atacará a la población, como hizo ayer, cuando los militares reprimieron una marcha prodemocrática de 300 personas. "Hay varios heridos y numerosos arrestos", dijo Said Sadi, líder de la protesta.

En Egipto, las fuerzas armadas apoyan a Hosni Mubarak pero, sobre todo, "están en contra de que los Hermanos Musulmanes [la principal fuerza opositora] lleguen al poder y formen un Gobierno islamista", explica Mikail. "Todos los partidos opositores han sido perseguidos y diezmados desde las legislativas de septiembre pasado y no hay una alternativa fuerte a Mubarak", agrega. Por eso, concluye, habrá que esperar hasta las elecciones presidenciales o a la muerte de Mubarak para ver si la indignación ciudadana precipita un cambio.

Silencio en Europa

"La revolución tunecina se ha producido desde el interior, sin ayuda de Europa. [...] Además, se ha tratado de un movimiento social sin instrucción alguna de partidos políticos", destaca Ridha Tlili, experto en transiciones democráticas de la universidad de Túnez.

Tras haber puesto a este país como ejemplo una y otra vez, la UE guarda silencio. Florensa, ex embajador en Túnez, cree que "Europa tiene que apoyar claramente la transición democrática". Al otro lado del Mediterráneo, el bloguero Anuar Dilou disiente: "La UE fue cómplice de un régimen criminal. Esperemos que ahora no sea hipócrita y se quede al margen".

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