El extraordinario actor y director de cine cómico nació en Londres en 1889 y murió en 1989, siempre siguió a su madre por los escenarios de variedades.

 

El cine cómico no nació con Chaplin ni terminó con él, pero sí es la excepción en la manera de representar las debilidades y tristezas humanas y provocar la risa como una suerte de catarsis ante la adversidad. El cine cómico del período mudo nació en 1895 en Francia con la película El regador regado, de los hermanos Lumière; vendrían después otros dos famosos: Charles Prince y Max Linder.

 

Fue aquella la época de los personajes que presentaban al 'bobo', con su cara de asombro al que todo el mundo le hacía bromas para burlarse, y de los efectos llamados "de persecución", en que los cómicos corrían en círculos de manera loca hasta estrellarse, y en que después se arrojaban tortas a la cara y la ropa.

 

Pero Max Linder hizo cambios, comenzando porque inventó un personaje con un traje particular: un caballero con una prenda negra entre abrigo y capa o capote, abrochado por delante pero abierto en la parte inferior, que se llama redingote; además, pantalones a rayas y chaleco de fantasía. Esa elegancia producía risa por las cosas que hacía o le hacían. Linder utilizó más los caracteres psicológicos de sus personajes que las técnicas de la persecución, con el fin de producir situaciones grotescas.

 

Los años pasan y el cine cómico de los Estados Unidos se impone paulatinamente en la década de 1940, con Bob Hope y Red Skelton. Estos artistas están ligados al genio de la producción de cine cómico, como el canadiense Mack Sennett, quien lanzó a Chaplin y también a Ben Turpin y Harold Lloyd. Dice la crítica que el mundo de Sennett era absurdo pero no mágico. Las técnicas que usó, como la "persecución frenética", están en los montajes rápidos, de la sobreimpresión, de parar la acción súbitamente, etcétera, en la medida en que le sacaron partido a la cámara y lo llevaron a esa situación en que, además, la risa provenía más del aspecto físico del personaje que de lo que hacían: el bobo, los medio idiotas, el gordo, la muchacha ingenua que se ríe por todo, grupos de muchachas todas casi iguales, en fin. A Sennett le interesaba que sus personajes aparecieran lo más estúpido posibles, apoyados en volteretas, tiradas de tortas, persecuciones y saltos absurdos, recursos que a los cuales los graciosos de hoy usan mucho en escenarios y circos.

 

De otra parte, Buster Keaton, también canadiense y alumno de Sennett, creó un personaje que nunca reía, así fuera muy estrafalaria la acción, actitud que se explica porque el actor le imprimió un ingrediente especial a su personaje: la melancolía, algo esencial en Chaplin. Por su lado, el estadounidense Lawrence 'Larry' Semon (1889-1928), muerto relativamente joven, tuvo mucha audiencia entre los niños debido a sus acrobacias y frenéticas aventuras. Su personaje era un héroe que defendía a los débiles, a los oprimidos, así saliera maltrecho de su aventura, elemento éste muy cercano a Chaplin: la defensa del pobre.

 

En 1910, Charles Chaplin se trasladó a Estados Unidos y trabajó en la compañía Karno, donde interpretó a un borracho en la película Una noche en un teatro de variedades. Luego se fue a trabajar con la compañía Keystone, de Sennett. El director se llevó una mala impresión de Chaplin porque éste no usaba las persecuciones frenéticas de Sennett sino, por el contrario, recursos pantomímicos, de gestos sencillos y limpios, y pequeños recursos alusivos.

 

Como anotamos, tomando como ejemplo a Max Linder, Chaplin fue creando poco a poco un personaje –Charlot– que se haría famoso en este mundo y que entraría en la galería celestial de los cómicos: un dandi de zapatos rotos, con bastón, sombrero y bigotito del tipo cepillo. Las películas de Chaplin tratan de los sueños dulces y amargos de los seres humanos, con un sentido muy poético sobre cada tema, satírico con la sociedad y tremendamente melancólico, como en la película Carlitos músico ambulante (1915), un vagabundo –hoy diríamos indigente– que es rechazado por todos, y se aleja solo y triste.

 

Los historiadores del cine consideran que es a partir de 1916, con la compañía Mutual, cuando Chaplin logra conmover, ya que el tema de la pobreza, el humillado, la rebelión del débil, logra verdaderos actos de lirismo y auténtica poesía. De esa época son los filmes Carlitos bombero y Carlitos prestamista, donde Chaplin hace de empleado de una casa de empeño; asimismo, Carlitos callejero presenta al violinista callejero que se enamora de una gitana pero tiene miedo de expresarle su amor; mientras La calle de los líos, considerada una de sus grandes películas, muestra a Carlitos como exladrón y ahora policía que pone orden en una calle de verdadero peligro.

 

En 1918, Chaplin trabaja para la First National Picture, donde filma Vida de perros, cinta tremenda contra la prestación obligatoria del servicio militar. Allí, Charlot prefiere vivir en la calle con su fiel perro. En Armas al hombro, el pequeño héroe, convertido en soldado, se burla de los sufrimientos propios de las trincheras, haciendo que se entienda la guerra de otra manera.


Después de la Primera Guerra Mundial, Chaplin sigue trabajando con temas desgarradores en que el pobre siempre tiene sueños y esperanzas pero casi nunca los alcanza, y lucha contra las adversidades de la vida sin alcanzar satisfacción alguna. De esta época es la película The kid, El niño o el pibe (1920), considerada una de las obras de cine más hermosas de toda la historia. Carlitos, vidriero ambulante, encuentra a un niño abandonado por su madre y lo recoge, y los dos aprenden a trabajar juntos: el niño rompe a pedradas los vidrios de las ventanas y Carlitos después pasa y los cambia. Luego, el niño encuentra a su madre, una mujer rica, que los lleva a que vivan mejor. La película es una dura crítica a la sociedad despreocupada por la niñez abandonada.

 

Más tarde, Charles Chaplin, Mary Pickford, Douglas Fairbanks y David Wark Griffith fundan su propia compañía, la United Artists, y con ella el inglés logra otra obra maestra: La quimera del oro (1925), para muchos críticos de intenso dolor, como cuando Charlot se come sus zapatos, escena muy cómica pero muy dramática. En 1931 aparece su filme Luces de la ciudad, crítica a una sociedad que destruye al individuo. En 1936, Tiempos modernos se perfila como una crítica despiadada al mundo mecanizado, en el cual el individuo es simplemente un número en la cadena de producción. En 1940, El gran dictador, película que se asume como en contra del nazismo, que lo es en cierta forma, se refiere a todo régimen político y formas políticas organizadas; en 1945, Monsieur Verdoux, la película que expone cómo, si un poderoso comete un crimen, la justicia lo trata bien, pero si una persona del común comete la misma falta recibe todo el peso de la ley, y se le declara "un peligro para la sociedad"; en 1952 se presenta Candilejas, un canto al amor por la vida, la libertad y el amor. En 1957 llega lo último de Chaplin: es Un rey en Nueva York, desesperado desquite contra los poderes de los Estados Unidos, que durante la más dura época macartista lo expulsaron por ser de mente crítica.

Publicado enEdición 209
Jueves, 08 Enero 2015 07:48

Los 90 años de Ernesto Cardenal

Los 90 años de Ernesto Cardenal

Ernesto Cardenal cumple 90 años en este mes de enero. Desde sus inicios ya podemos advertir ese poder descriptivo que ha caracterizado su poesía, el registro de hechos, a veces a manera de inventario, que exalta lo cotidiano.

La naturaleza narrativa de esta poesía, que la acerca a las fronteras de la prosa y no pocas veces traspasa esas fronteras, es lo que se ha dado en llamar exteriorismo, término que puede prestarse a confusiones, pues parecería negar la dimensión íntima que esta poesía tiene, y que alcanza a plenitud cuando entra en el territorio místico, que es el de la confesión.

Lo que Ernesto hace es utilizar los elementos del mundo exterior, ese que creemos visible y palpable, para trasegarlos hacia la intimidad y hacer que nos hablen al oído y nos enseñen que aun lo más prosaico posee un misterio. Una poesía que se aleja de la abstracción para acercarnos a las emociones, y tiene una memoria visual.


Desde entonces se encamina ya hacia la poesía narrativa, y así llegará en 1957 Hora 0, relato de las dictaduras tropicales de Centroamérica en tiempos de las repúblicas bananeras. Es aquí donde la historia presente comenzará a entrar en su poesía.

Y desde ese registro, que se puede ver y tocar, pasará en Gethsemani Ky, publicado en 1960, a darnos el relato en contrapunto de su vida de novicio en un monasterio trapense de Kentucky. A partir de allí empezará a vivir una religiosidad a fondo que con el tiempo lo llevará al terreno del misticismo liberador y al compromiso político desde la fe.
Luego vendrán sus Epigramas, publicados en 1961 pero escritos en los años anteriores a su entrada a la trapa. Entre ellos figuran algunos de sus poemas más populares, sobre todos los de tema amoroso, de ingeniosa precisión.


Por mala salud no pudo seguir en el monasterio trapense, pero continuó sus estudios sacerdotales y fue ordenado en 1965, cuando fundó la comunidad cristiana del archipiélago de Solentiname, en el Gran Lago de Nicaragua.

De este tiempo son los Salmos, escritos en el tono admonitorio de los del Antiguo Testamento, pero llevando los suyos a los asuntos de la vida moderna: la opresión, los sistemas totalitarios, el genocidio, los campos de concentración, las amenazas del cataclismo nuclear, la inmoralidad del poder económico, la soledad del hombre moderno.


La muerte en 1962 de Marilyn Monroe, uno de los íconos del siglo XX, inspiró uno de sus poemas más famosos. Esta elegía cuenta la vida de la muchacha que como toda empleadita de tienda soñó ser estrella de cine, y abre una profunda reflexión sobre la fabricación de los ídolos del espectáculo a costa de los propios seres humanos elevados a los altares de la fama.

Luego vendría, en 1966, El estrecho dudoso. Apegándose a la letra de las crónicas de Indias y los documentos administrativos de la Corona, y a la vez iluminándolos, revive episodios de la conquista fijados alrededor de la obsesión por el estrecho dudoso, el paso hacia la mar del Sur buscado tan afanosamente desde entonces, asunto pernicioso que ha tenido mucho que ver con la historia de Nicaragua, donde la ambición por el canal interoceánico sigue causando estragos.

Su compromiso con los pobres, y por la liberación, iba en la comunidad de Solentiname más allá de las palabras. Cuando en octubre de 1977 los guerrilleros atacaron varios cuarteles militares, entre los que participaron en el asalto a la guarnición de San Carlos, un puerto ubicado en la confluencia del Gran Lago con el río San Juan, se hallaban los muchachos de la comunidad campesina de Ernesto.


Al sobrevenir el triunfo de la revolución, en 1979, fue nombrado ministro de Cultura, y entró en conflicto con el Vaticano, que exigía su renuncia, igual que la renuncia de los demás sacerdotes que ocupaban cargos en el gobierno. Cuando el papa Juan Pablo II visitó Nicaragua en 1983, se hizo célebre la fotografía del momento en que, con el dedo alzado en señal de admonición, el pontífice reprende a Ernesto.


Permaneció en ese cargo hasta 1987, cuando renunció, en medio de amargos conflictos con Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo. En La revolución perdida, el tercer tomo de sus memorias, que apareció en 2004, puede leerse su juicio, que es también profético por implacable, sobre quienes malversaron aquel proceso en el que él se comprometió a fondo, desde su fe y desde sus convicciones espirituales.

En adelante su escritura comenzará a dar ese vuelco trascendental que lo lleva hasta el Cántico cósmico, de 1989. Es cuando alcanza las alturas de la poesía mística, esa comunicación solitaria con la divinidad que se convierte en una relación de pleno erotismo, el alma que se acopla con su creador en el más exaltado de los gozos, tal como San Juan de la Cruz y Santa Teresa.


Pero en su ascensión mística hay una ambiciosa exploración del origen del universo; y así como antes ha aprovechado los documentos de la historia para componer sus poemas narrativos, ahora lo que utiliza son los textos científicos, de la física cuántica a la astronomía, la geología, la biología, la antropología, para componer su crónica del universo.

En esta visión monumental, donde todo se funde y se condensa, junto a la mística como íntima vivencia personal del poeta entra la exploración científica de los cielos, y entran también los recuerdos de su propio pasado, la vieja Granada de su infancia, las muchachas que amó en la adolescencia, los episodios de su juventud.

Un gran final de fiesta que funde los misterios de la creación y los de la existencia, el cosmos y el microcosmos, y va de los agujeros negros a la célula, de las galaxias perdidas a los protones, y la mirada mística busca en el Creador la explicación de todas las cosas, amor, muerte, poder, locura, pasado y futuro, formas todas de la eternidad.
Masatepe, enero de 2015

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Publicado enMedio Ambiente
Lunes, 24 Noviembre 2014 16:10

El amor está vivo en la poesía

El amor está vivo en la poesía

La Casa de Poesía Silva, organizó este año un concurso que tituló El amor en la poesía. El único requisito era escribir un poema y enviarlo a los organizadores. Un jurado de lujo, conformado por los poetas Eduardo Uribe, de la Universidad de los Andes, Carmen Millán, del Instituto Caro y Cuervo y Giovanni Quessep, el veterano y respetado poeta radicado en Popayán se encargó de leer y evaluar los poemas presentados. Con lo que no contaba la Casa de Poesía y los jurados fue la inmensa acogida que tuvo la convocatoria. Más de dos mil quinientos poemas llegaron para disputarse los cinco premios de dos millones de pesos cada uno. El 23 de octubre pasado el jurado otorgó cinco premios y cinco menciones. Todos los poemas ganadores alcanzaron una excelente factura. No es fácil producir versos de amor en nuestra época actual sin caer en el lugar común, en lo trivial, en lo melodramático.

Compartimos aquí, en estas páginas tres poemas de los diez destacados por el jurado. El poema ganador, "El amor como un río", tiene evocaciones de Aurelio Arturo y una cadencia insistente de reclamo, de añoranza, de desbordada ansiedad. El segundo premio, el poema titulado "Despacio", es una lenta y mesurada despedida, económica en lenguaje, en metáforas pero intensa en la vivencia. La segunda mención, "Noviembre en poniente", es una larga meditación, en el ocaso de la vida, sobre el amor que fue, del ser que amó intensamente a su pareja y que hoy vive la nostalgia en medio de una lluvia que no cesa.

 

EL AMOR COMO UN RÍO


Cristina Maya

El amor como un río sin fronteras ni límites,
el desvelado amor que aún palpita en el vacío de la noche,
en el rincón oscuro, en el refugio donde el fuego se aviva,
en la inquietante ondulación del aire.
Amor que no se atreve, que mira de soslayo, que se esconde,
amor de la mirada, que ansía, que deleita y delira,
amor que aguarda siempre, que olvida las palabras,
que solo pronuncia un mismo nombre repetido.
Amor a la distancia estando cerca, amor sombrío, el de la noche extinta.
Amor que imagina lejanos mares,
naufragado en una playa de noches siderales, "de lejanos relámpagos,"
el siempre ausente, el que vuelve y se aleja:
"Como otra nave entre tus naves, regresa siempre mi nostalgia."
El que divaga en tumultuosas calles, en extranjeros mundos.
El de las tierras desiertas, el de la muerte.
El de las noches con "una estrella de menta que enciende toda sangre."
Amor taciturno, como una flecha hincada en la piel,
aprisionado en la estancia secreta,
en un bosque de almendros donde la primavera nunca muere,
amor que no claudica, el que se vierte en la primera sangre
y aguarda en la alcoba entre los blancos velos.
Amor traicionado, tormentoso, el de los amantes furtivos,
el que se niega, y se oculta...
Amor perdido, ignorado,
olvidado por siempre entre las fechas de un oscuro almanaque.
El que nos punza y nos hiere,
el que nos acoge y redime.
El amor como un río,
que no cesa,
que no cesa...

 

DESPACIO


Andrea Halaby Fernández

Te voy a olvidar despacio.
Te voy a ir borrando como se borran
las palabras sordas en una carta de
amor, con cautela para no romper la
hoja o dejar marcas. Te voy a ir
soltando de los hilos que nos tejen,
de uno en uno, deshaciendo nudos y
deshilachando hebras, despacio,
con suavidad precavida. Te voy a
dejar ir por las ranuras de mis dedos
entreabiertos, como la arena que se
escapa de a poquitos,
grano a grano,
segundo a segundo.
Te voy a olvidar despacio, aunque
me demore una vida entera.

 

NOVIEMBRE EN PONIENTE


Philip Potdevin


L´amore piu non è quella tempesta.
GIUSEPPE UNGARETTI

 

Y el vello del fruto que tortura
los dedos del amor
YANNIS RITSOS

 

Tu non m'abbandonare mia tristeza
sulla strada
EUGENIO MONTALE

 

 

NOVIEMBRE y sus tripas no se saciarán jamás
Se hermanaron con esta comarca hace tres meses... ¿o cuatro?
Como el huésped que se rehúsa a marchar a pesar de la escasez
Como la dolencia que se acomoda para ser cargada en un largo viaje.
No hay cabida para más cruces en la hoja del almanaque
Como víctimas de la pandemia que se procrean sin fin.

Estos setos no se riegan con líquidos vestigios
Estos parques no se cierran a las rejas de la noche
Estos bosques no se talan con hachazos al alma
Estos jardines se podan con el granizo de mediodía.

Noviembre se atravesó en el camino de los vientos y se detuvo
En el lodazal de la cordillera que escurre por los desfiladeros
Como un largo suicidio que no termina de triunfar.
El ancho agosto parió noviembre, monstruoso, acéfalo, ruin
... hay sospecha que diciembre no germinará, y por su lado
Enero aguarda agazapado en las grutas de los conspiradores.

El cielo ha tendido el manto de las nubes en su patio trasero
El cielo ha represado la catarata para llenar la alberca con el solsticio
El cielo: inmóvil, pesado, plomizo, obstinado e indiferente.
Las encías del cielo supuran la sanguaza dulzona de la garúa
Que se cuela por entre los pañolones y las franelas y las conciencias
Y frutece en el licor que nos embriaga de coléricas evocaciones.

Se respira la borrasca que asfixia el sendero
Y amenaza fulminar el aleteo de las ideas.
Las raíces del sol se pudren en el pantano de aquellas Victorias' Regias
A la espera de un resquicio de luz filtrado por la fisura del verbo divino.
Un manojo de rosas marchitan el pergamino de la frente resquebrajada
Sin siquiera enterarse del rocío del Aleluya.
Y el sol claudica la canícula
Al lacayo ciego que preconiza la Era de las Tempestades.

Estos años...
Estos años de frenesí y dolor crecieron a la sombra de un alcaparro dorado.
Estos años vieron cosechar la vid avinagrada de hojas grandes y manchadas.
Alguien dijo, a tu lado y casi en murmullo:
El amor,
El amor, duro y reseco como las hebras de una picadura deshidratada.
El amor de los arreboles de octubre se ha olvidado del silencio de la casa.

Y...¿qué fue de octubre y septiembre?
¡Siguieron de largo sin reparar en esta estación!
Solo noviembre se aclimata en los Anales de este hogar
Con sus madrugadas de jaquecas y agrieras.
Son treinta, cuarenta, cincuenta y tantos carnavales
Con sus miércoles de ceniza y cuaresmas y domingos de Resurrección
Con gusto a aceitunas rancias abandonadas en un platillo sobre el mesón.
Los astros chupan con avidez las colillas de las luciérnagas
Para impedir que la noche se derrumbe invicta sobre el techo de la casa.
En inútil esfuerzo pues el cielorraso desfondado ya inventó la Vía Láctea.

¿Viste?
Tu pareja se ha ausentado de tu lado
Para refugiarse en las antípodas de la casa.
Ha marchado por un café que hierve desde el amanecer,
Ha marchado por una revista sin carátula leída mil y cien veces en el retrete.
Ha preguntado antes de izarse desde la mecedora: ¿Llamaron?
Escribieron, dices, pero desde que llegó noviembre no abro el correo.
Diles, dice, que de tanto extrañarlos reinventamos sus caras, sus manos, sus voces.
Las imágenes de infancia perdieron su color y hoy son casi daguerrotipos.

Escucha.
Son dos almas que conversan sin palabras. Que se adivinan en gestos
Que reclaman con una mirada
E insultan sin hablar.

Calla.
Entran dos filas de lagartijas y sapos a entonar su cantata profana
Juntos han orquestado los versos de Safo y Catulo y los goliardos
Para reclamar a la noche el contrapunto del amor desenfrenado.
El cascarón baboso de la cigarra caerá del tronco lavado por la lluvia
Sin dejar huella de dónde solfeó en pretéritos equinoccios.
¿Es acaso ese el sol detenido a quince grados sobre el horizonte?
¿Se levanta o se pone?
Se pone, la rosa de los vientos marca el poniente,
Siempre el poniente.
Aguarda.
El amor reivindica la posesión del cuerpo
Ese cuerpo extenso ha prescrito a tu favor
tras años de uso, con ánimo de señor y dueño
...posesión tranquila e ininterrumpida.

¿Acaso lo olvidaste, hermano mío?
¿Acaso niegas el silbido, el ulular, el clímax, las cumbres y los valles?
Portas como medallas las manchas de las sábanas aposentadas tras cada batalla.
El placer ha hipotecado sus salmos a los acreedores de la noche
El placer se ha enmohecido como un mudo video erótico
En busca inútil de dos cuerpos fofos, foscos, fláccidos
Como el cuello de una tortuga que sobrevive al paso de los conquistadores
Que mide un tiempo sin tiempo, que espera un día sin esperanza.

¡Ay! de los albaricoques de los años mozos
¡Ay! del fragor de los cuerpos lacerados a mordiscos
Resaca de los invidentes que brindan en la última cena
Olvido del caníbal saciado de las vísceras de su prójimo,
Deseo del anciano tras el efebo que se escurre de la multitud.

Apenas sobreviven postales, retratos mutilados, reclamos de infidelidades,
Los juramentos y promesas han muerto enredados en los atrapasueños.
La casa se deshoja en el deslío de noviembre.
Cada hijo marchó con un catre, un libro, una taza.
Ya no hay libros.
Cada amigo se llevó tres, cuatro.
El último huésped ayer tomó prestados los siete que quedaban.
Ya no hay vida más allá de la agonía de las revistas de poesía.
El esqueleto de las bibliotecas bailotea en las sombras del candil
Y no importa,
A los casi ciegos nos estorban los libros.

Hace dos noches encendía el fuego con la obra inédita
Si bien es cierto que todo valía la pena...para el fuego.
El fuego ha celebrado y brincado hasta el amanecer
Los versos eróticos, los que mejor crepitan en las brasas.
Los versos épicos han humedecido y se niegan a arder,
Los versos a los amigos se abrazan en llamas azuladas.

Noviembre desdentado masca su papilla de recuerdos y sollozos.
Quizá alcance a escucharse tras su rumiar el clamor de mi bramido:
¡Yo amé!

La llanura del muro alguna vez vestido de blanco ostenta una plantilla
De allí cuelga una cintica tricolor que da fe que de allí colgó un tiple
Entonaba las guabinas y los pasillos y la contradanza y el bunde.
Yo sentado en las rodillas de mi abuelo aunque el murió en el treinta y tres
Y yo nací en el cincuenta y algo.
Y aun así recuerdo cada nota.

Abro la ventana y ha cesado de llover.
Cada charco refleja una luna diferente
Cada charco atrapa una nota de lejanía
Cada cristal añora el repiqueteo de la lluvia.
El abrazo, el gesto, la prenda, el beso, la caricia, el gemido.
Todos salen a celebrar con su canturreo el fin de noviembre.
Noviembre partió y ha dejado sus lodos secos y pestilentes
Como el pescado rancio en un congelador descompuesto.

Estas llagas no se cicatrizan con caricias.
Estas arrugas no se bruñen con el sol venidero,
Estas lágrimas no se enjuagan con la risa de infantes.
Estas manos se deshacen en tristeza y desapego.

¡Yo amé!

Publicado enEdición 208
Domingo, 06 Abril 2014 10:10

Quince canciones de Silvio Rodríguez

Quince canciones de Silvio Rodríguez

1. La Canción de la Trova

Es la canción con la que me autodefiní. No era baladista ni cantautor, como dictaba la moda, sino trovador, como los antiguos, como Sindo Garay y Miguel Matamoros.


2. La Era Está Pariendo un Corazón


Es la primera que me inspira el Che, y se convierte en suceso interpretada por Omara Portuondo. También es la primera que trasciende las fronteras de Cuba: el argentino Pino Solanas la incluye en su documental "La Hora de los Hornos".


3. Canción del Elegido


Creo que está entre las canciones donde cristalizó una suerte de lenguaje personal. También fue la primera que el pueblo cubano incluyó en su argot. Cuando alguien preguntaba "¿Cómo estás?", a veces se decía: "Aquí, matando canallas..." No en balde fue también la primera que hicieron suya los rumberos.


4. Epistolario del Subdesarrollo


No fue la primera canción crítica que hice, pero fue de las más escandalosas e incomprendidas. Varias veces me echaron a la calle por cantarla. Pocos vieron que tras aquella diatriba contra nuestras miserias locales había un desgarrado nivel de autoexigencia y un desafío al llamado primer mundo.


5. Esta Canción


Es la más descarnada. La hice el día que cumplí 21 años, durante un decepcionante festival de la canción en Varadero. Quedé tan agotado y vacío que nunca más intenté algo parecido, como una experiencia por la que sólo se transita una vez.


6. Ojalá


Recuerdo la mañana en que la estaba escribiendo, en el "Playa Girón". Emilia fue la llave de ingreso a aquella música y palabras vertiginosas. Era un momento intenso, una conciencia plena de lo que estaba hallando. Andaba y desandaba los dos metros y medio del camarote con la guitarra sobre el pecho, cantando aquella aparición, chocando con todo, con la vista nublada. Entonces no entendía aquellos sentimientos de fiera enjaulada. Al cabo de los años, viendo la respuesta que Ojalá provoca en tantos públicos, me pregunto cómo aquella mañana tan solitaria de alta mar pudo llegar hasta el futuro.


7. Playa Girón


Fue la primera vez que jugué a hacer una canción panfletaria para desarticular esa categoría, explicitando el proceso de elaboración. Estuve a punto de titularla "Arte Poética", pero le dejé "Playa Girón" en homenaje a aquellos pescadores que libraban una batalla en cierto sentido tan crucial como la de Bahía de Cochinos.


8. Oleo de Mujer con Sombrero


Soy culpable de haberla separado de sus hermanas, porque es la segunda de la tetralogía "Exposición de mujer con sombrero". Junto con Ojalá, La Maza y algunas otras, es de las canciones que más piden. Pasan cosas fabulosas con ella: la gente se enamora. En ese sentido es lo más cercano a la función de un bolero que he conseguido.


9. El Papalote


Le guardo un especial cariño porque describe recuerdos de infancia en mi pueblo y la vida de aquel hombre, que hacía papalotes y que al cabo de los años me hizo comprender a la gente anónima que es importante para los niños. En realidad trata de muchos temas; entre ellos hay un toque a la discriminación racial, sin subrayarlo, que es parte de un viejo propósito que siempre tuve: hablar de cosas cruciales como si fuera sin querer, sin ser didáctico, sesgadamente, como la mayoría de las veces nos enseña la vida real.


10. Pequeña Serenata Diurna


Entre varias canciones mías donde lo personal y lo colectivo se funden, esta creo que es la que mejor lo consigue, por su transparencia. Creo que fue un resumen, tras hacer otros muchos intentos, entre los que también pudiera contarse Te Doy Una Canción. Usé la paráfrasis de un título de Mozart porque creí encontrarme ante el mismo dilema que él en su Pequeña Música Nocturna: nombrar cosas grandes en un espacio ínfimo.


11. Sueño con Serpientes


"Es una canción sin familia", me dijo Sabina, y quizá tenía razón. La escribí de madrugada, porque la soñé: soñé las serpientes tragándome y soñé la música medio árabe que tiene, con el bajo en clave de son y todo. La cita de Bretch se la puse como brújula, porque si hoy resulta misteriosa, cuando la hice era desconcertante. Entonces parecía demasiado críptica, y yo necesitaba de un recurso para darle sentido. Y confieso que el sabio de Bretch empezó su ayuda por mi mismo.


12. Rabo de Nube


La escribí en la ciudad de México, a fines de los 70, una tarde en que me quedé solo en la casa de un amigo que nos daba albergue, a Noel Nicola y a mí. Pero la tenía escrita en la percepción desde que era niño y la había intentado varias veces. En Girón-Preludio le pasé la mano, pero la dejé ir. Me parece que todo el que ha sido niño y ha visto un tornado, ha sentido fascinación por el poder de la naturaleza. En Cuba la gente del campo les llama rabo de nube. Lo demás es crecer, vivir el mundo y darse cuenta de lo necesarios que serían, si barrieran con todas las tristezas. Para mi esta canción significa comunicarme con un sentimiento de todos, seamos de donde seamos y pensemos como pensemos. Algunos jazzistas se han fijado en ella: hay versiones de Charles Lloyd, de Chucho Valdés, de Charlie Hyden y de otros.


13. Unicornio


Cuando apareció la canción, el diario "El Mercurio", de Chile, hizo una encuesta preguntando qué era el unicornio para cada entrevistado. Isabel Parra me trajo la página y leerla fue estremecedor. Cuánta razón había en cada una de las interpretaciones: una señora hablaba de su esposo muerto, una niñita lloraba su cachorro perdido... Creo que descubriendo todo aquello me di cuenta de lo que había escrito. Con Unicornio sucedieron otras cosas extrañas: la escribí a finales de 1980, o en enero del 81, no recuerdo. Lo que sí sé es que el disco fue editado en el 82. Y resultó que el año siguiente, 1983, fue nombrado como año mundial del unicornio por la UNESCO. Entonces comenzaron a aparecer libros, almanaques, agendas, y hasta se hicieron peregrinaciones al museo de Los Claustros, en New York, donde se encuentran los cincos famosos tapices de los unicornios. Para colmo, unos pocos meses después, un ingeniero genético inglés consiguió un cabrito con un solo cuerno en la frente. Todo eso fue, y sigue siendo, un gran misterio para mi.


14. Oh Melancolía


Era una canción que necesitaba hacer. Llevaba años trabajando con Afrocuba, dándole preferencia a los ritmos, y mi espíritu añoraba la lírica. El tema se me ocurrió en un ensayo que detuve inmediatamente, para correr a mi casa a desarrollarlo. No me fue fácil, estuve tres meses dándole vueltas. Pero uno acaba sabiendo reconocer cuando tiene cierto tipo de materia prima entre manos y entonces no ceja. Puse en práctica todo lo que sabía, pero afortunadamente el tema mismo era algo que no sabía, que me había inducido el azar. Y el azar es una de las fuerzas más descomunales de la naturaleza. Según los físicos, de ahí nacen las singularidades, como el Big-Bang... Bueno, está claro que no creé el universo con Oh Melancolía, pero mi modesto universo musical creció con ella.


15. Casiopea


Cintio Vitier y Fina García Marruz me dijeron que era la canción que más les atraía de "Rodríguez". Qué satisfacción sentí. Porque a mi me pasaba lo mismo. El tema de los exilios. Todos somos exiliados de algo. La misma vida se encarga de exiliarnos de sitios como la niñez. Qué elemental y qué controvertido. Casiopea y Ala de Colibrí son de esas canciones que por momentos se me escapan (hay otras), y puede que algún día les descubra otros significados, como me pasó con Unicornio. Esta ignorancia de mi mismo me ha llevado a pensar que acaso soy un mostrador de sugerencias, porque el mundo se encarga de completar la dimensión de lo que expongo. Es probable que mi utilidad consista en ser vehículo, herramienta de la que algo se sirve para que la gente no olvide aspectos de sí misma.


(Tomado del blog de Silvio Rodríguez, Segunda Cita)

Publicado enInternacional
Lunes, 24 Marzo 2014 16:53

Poe. Cía. Ltda.

Esto no es nada, porque es algo, un algo, un todo que se integra Al TODO que es Dios, ósea poesía, ósea nada o todo, como se le dé la gana, un presente oceánico o un viento fétido o nada, un todo y los todos, es decir Él todo en un todo que es la nada. Mejor dicho, esto es solo un poco de su inquietante locura, que es la mía y la de todos, es un regalo de la nada. Viene a usted en palabras, en renglones y en sonidos que llamo poesía.


Pero si rechifla de estos versos, si cree que esta locura de poesía no se compara con la magnitud de lo que usted conoce, si cree que no le pertenece, pues compárele más bien con lo que tiene entre sus piernas, esta poesía es una poesía húmeda y peluda, procede de donde proviene la vida, viene del cuerpo y sus placeres, nace con el único fin de excitarle, de embarazarle, quiere quedarse pegada en las paredes de su baño o de vivir con el aroma de las sabanas de su cama.


Anímese, estalle ese monstruo que llaman cerebro y escriba con sus cesos la destrucción de la razón. Utilice esa tinta que le da su cuerpo para poner la vida de rodillas y morir como usted mande. O si quiere no me haga caso, pinte lo que quiera o no pinte, la verdad no me importa, yo por mi parte me iré, pero con usted, para que siempre me recuerde o para que nunca me olvide, y con mis calzones rotos, los cuales amo tanto.

 


Calzones rotos

 

Repulsivos condenados
pobres mis yiyos rotos
relegados a contener tanto tiempo
esta máquina de mierda,
heridos por esta vida terrorista
de apariencias y flatulencias perpetuas,
Mis narizones
ustedes que fueron albergue del goce,
último bastión contra la civilización
¡Libérense!¡Renazcan!
Libres ustedes seremos libres los dos,
serán mi estandarte de la victoria,
ondearan mis cucos en el aire y no le temeré más a mis interiores.
Caminaremos lado a lado como hermanos,
ya no seremos dos desconocidos,
ya no dirán más: ¡Allá viene él!
Sino: ¡Allá vienen él y sus cucos!
Y cuando te canses de recorrer el mundo
y solo queden tus trapos sin forma
nos fundiremos en uno
seré un hombre completo,
nunca más estaré solo,
yo y mis calzones rotos.

 


Vida salvaje

 

Como la ballena y su larga vida
el topo y su vida subterránea
el cisne y su vida migratoria
el elefante, con su pesada vida
el perezoso que sabe lo que es vida
el ácaro que vive en todas partes
el gato que vive sus siete vidas,
y el homosapiens,
que no tiene vida.

 

Retrato de alguien

 

Empecemos por delinear su transparencia,
esa que le hace pasar desapercibido entre todos
la que le permite mirarse al espejo sin remordimientos.

Démosle color,
ese que le da su camuflaje tan único,
que le hace tan especial.

Quiero que se vea bien su piel y su sudor
con cada uno de sus milimétricos cabellos,
allí se escapan las recompensas de todos sus méritos.
También los bolsillos de sus pantalones
Allí se refugian y se encarnan sus más grandes temores.

Sigamos con su historia y su presente
La traición de todas sus esperanzas.

Retoquemos-le las alas,
clavadas en la cruz.
Y sus manos, con las que trabaja,
pero con las que nunca vuela,
porque siempre están trabajando.

No olvidemos sus enfermedades
tóxicos que llaman mercancías
y pestes que parecen órdenes.

Miremos las plantas de sus pies
cansadas por el largo viaje y su pesada carga.

Dibujemos su máscara,
Llena de adornos y cadenas
de buenas actitudes, de servidumbre.
Resaltemos bien su boca,
que se vean sus gritos de dolor,
sus lamentos de arrepentimiento,
sus besos de consuelo.

Por último quiero hacer explícitas,
Su pose y su mirada
Son chistosas,
Este alguien parece estar totalmente convencido
De que este retrato,
Será una bella obra de arte.

 

SUICIDIO

 

PUM!

 

¡AL PAREDÓN!

 

Por su cabeza endurecida
Por sus balas de cañón
Por sus oficinas y noticieros caros
Por su libido de poder
Por su vida marchita

¡AL PAREDÓN!

Que me condenen por tentativa de homicidio agravado
Y por porte ilegal de armas de duelo.
Yo les condeno por asalto general a mano armada
Y en algunos casos, desbaratada.

¡Que suenen los tambores!
Pelotón de Fusilamiento ¡A sus posiciones!
Alisten sus lápices y sus dedos escopeta,
Recarguen señalamientos, lenguas y escupitajos
¡Jirmes!
Pre-parados...
Apunten...
¡Juego!

 

MI CREDO

 

Les hablo yo, Hermanos
Que soy mi pastor y mi rebaño
Ser temporal y recinto de la única verdad sideral
No reconocida por este mundo efímero

Un solo Dios: Yo y el camino
Un solo propósito: la libertad, la justicia y el amor
El templo del cuerpo: sus pisadas
El templo del alma: el lecho del cuerpo
El otro mundo: el sueño

Id pues, a rezar a sus camas
Que son, deliciosos altares
Dormid y resucitad
Vivid en armonía
Como la ameba, unicelulares
Y rogad porque no os lleve el diablo
Que es uno solo:
El camino y yo

 

Huele a elecciones

 

Fo! Que olor tan fétido
Fo! Que horrible hedor
Fo! ¿Quién se peyó?
Fo!..Fósforos por favor!

 

Sin título

 

Salgo derrotado del pozo de los hombres
Entiendo su naturalidad indómita
Estremecida, temerosa, hambrienta,
Su religión del espectáculo
Salgo al combate, la muerte es mi convicción
Hablo en nombre de los soldados del amor,
Quienes se crean sí mismos
Por lo que soy un amante, no un guerrero
Y por lo que prefiero una muerte excitante
A todos mis enemigos
Que tiemblen de orgasmos y de dolor
Que vivan!
Y que no descansen en paz

 

Si paso

 

Si paso y tú no me haces caso
Me siento
Si me siento y tú no me haces caso
Te hablo
Si te hablo y tú no me haces caso
Te toco
Si te toco y tú no me haces caso
Me voy
Y Si me voy, y tú, aun así no me haces caso
Vuelvo a pasar
Hasta el confín de los tiempos
Hasta morir feliz, amante
Hasta saber que nunca me rendí
Y que tú
Tampoco.

Sábado, 22 Marzo 2014 11:51

El grito y el eco

El grito y el eco

 

Porque a veces pareciera que el asunto
de la paz o de la guerra es solo
de los poderosos o de quienes los confrontan, porque a veces parecemos dormidos,
con pesadillas, pero dormidos o sordos
o abstraídos, porque a veces el demonio
del tedio, de lo inevitable, como el sino
de la tragedia griega nos arrastra,
nace este canto para que lo visible se nos
enrostre y como un mosquito nos zumbe
y nos obligue a buscar un remedio...
o una excusa.

 

No estoy allá y sin embargo...

 

¿El grito?
¡Nadie lo oye!
Solo se presiente

 

Un ejército de fríos cuchillos
recorre la piel
Y luego se evapora tras
Un irascible movimiento de la testa
coronada por indecibles pensamientos

 

Pero el grito no cesa
No del todo
El eco avanza entre farallones cotidianos

 

Y a veces
Nos mira de frente
Con la dignidad de quien ha sobrevivido
A un cataclismo

 

Hay eco en las húmedas y recónditas pupilas
En las espaldas corvas
En los temblores del cuerpo
En los pies descalzos
En los colores de fiesta
Que suavizan los raídos vestidos
De quienes deambulan
Como minúsculos espíritus chocarreros

 

Por una ciudad gris que desconocen
Desolados, solos
Borrados de los ojos y los oídos
Sacados de la piel
Y a veces maldecidos.

 

El grito del mortero feroz
Se repite, se repite, se transporta
En buses somnolientos
Que recorren las calles de esta
Mi ciudad, fecunda y terrible.

 

El grito se repite
En la voz desdentada
De quien vende un dulce
A cualquier precio
-voluntario-

 

El eco se ensancha
En la palabra temblorosa
De la mujer encinta
Que narra historias
-"a cambio de una moneda"-
Que le contaban sus abuelos
A la luz de acrisolados leños
Cuando ella aún soñaba
Con la grupa de un caballo al galope.

 

El grito se repite
En el jadeo de quien intenta
Convencerse que la ciudad
"no deja morir a nadie de hambre",

 

El eco estalla
En el canto-ruego
Que antes acompañó a manadas
De vacunos en los llanos prodigiosos
Y que se aleja cada tanto
Del arpa que le acompaña
Para rozar el corazón de quien le escucha,

 

El grito cálido y casi acariciante
Se aposenta
En el dulce roce de las manos
Y la voz de aquel muchacho
Que intenta
Sacar chispas de rap o de hip hop
En un acento de "vos" y "eh avemaría"
Que lo delatan

 

El eco horada
En el remolino de indignación
Que revuelve mi pecho
En cada encuentro

 

Pero el grito del mortero
Ese que tiende cada tanto
Cuerpos en el campo de cosecha
que ahora es camposanto

 

Ese grito
Nadie lo escucha
Solo lo presienten

Publicado enEdición Nº200
Martes, 18 Marzo 2014 17:12

Poesía ignorada y olvidada

 

Una gran obra rescatada del olvido ahora en 4 tomos ilustrados.
 

 

 Dos frases resuenan en las páginas de Poesía ignorada y olvidada de Jorge Zalamea Borda:

"En poesía no existen pueblos subdesarrollados" y "El don de la poesía no tiene límite de espacio ni tiempo".El hecho poético trasciende las fronteras materiales de las naciones a través de los mitos, los ritos y los símbolos de oralidades y escrituras ancestrales.Esta obra atestigua la nominación poética de la naturaleza, del cosmos y de las cosas, creada por los pueblos olvidados e ignorados en distintos confines de la geografía.Los aborígenes norteamericanos, los polinesios, los huitotos, los africanos y los asiáticos, desfilan en un recuento pletórico a lo largo del compendio meticuloso y gozoso que emprende la aventura poética de este autor.

 

 

 

 

   

Tomo1 - 90 páginas             Tomo2 - 100 páginas                                                Tomo 3 - 70 páginas       Tomo 4 - 76 páginas    

 

Formato: 17 x 24 cm

Edición 2014

P.V.P.: $ 40.000

 

 

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Lunes, 24 Febrero 2014 18:39

Salvajismo literal

Carlos Cancio, "Boricua"

Ni por qué el mundo, ni por dónde, no quiero tachar a nadie. ¿Qué pasa si solo acaricio a quien quiero que gane? No quiero tachar ni que me tachen, no más equis en los tarjetones ni en los exámenes; yo fabrico mi verdad en una máquina polvorienta, dulces teclas de Gonzala, a dónde iremos cuando se acabe el mundo ¿Saldremos en los créditos?

 

Mamá... ¿Puedo fundar un movimiento literario para establecer la burla como la mejor forma de descrédito al arte existente?

 

Ella os escribe lo siguiente:


Yo, Graciela Torrado, con cédula de ciudadanía, autorizo a mi hijo para que haga llorar a otros niños.

A continuación la búsqueda del llanto de los más veteranos, duro y a la cara con las almas arrugadas que están capando cementerio.

 

Habemus Papam

 

Dedicado a Hugo
que me inspiró con un mal chiste
y a Alejito Ordoñez
que es un mal chiste.

 

La gente pedía a gritos a un nuevo dios porque el papá de Jesús, que según decían nunca tuvo un pene, ya estaba viejo. Me acuerdo que yo lo miraba con misericordia acostado en el lecho limosnero aterciopelado con uno de sus últimos tanques de oraciones y los ojos desgarrados.

 

No era el mismo que conocí con el pelo largo, presencia asexuada y mañitas raras caminando por los pasillos del departamento de filosofía de la Universidad Nacional, estaba más acabado y ya no se interesaba por las mónadas ni por las monitas de psicología.

 

Pobre dios, se creía lo suficientemente hembra para darle la vida al todo y le quedó grande la parte, desde que todo empezó a oler a muerte le tocó pedirle ayuda a las ováricas que sí sabían fabricar nuevos seres y hasta gozando.

 

Me acuerdo también del entierro, todo el mundo diciendo que estaba vivo, principio y fin, alfa y omega, y él que aborrecía el griego clasedesiete, mortal para el sueño largo que siempre sostenía, griego de Zeus, dios del raye, mala vibra politeísta.

 

A dios le gustaba el caldo de papa boyacense y el jugo de ambrosía con tres de azúcar. El dulce y el apego a la heroína fue lo que lo puso como estaba, sí, porque maría y las otras viejas eran puras madres solteras, heroínas del hoy que él se inyectaba a punta de mentiras.

 

Me acuerdo del día en que me dijo que yo debía ser su heredero, me advirtió que nadie le iba a creer a un vivo semejante que era el continuador del legado de la... de dios, me dijo que yo mismo debía purgar los intestinos de Colombia a punta de burla, mamagallismo, y postmamagallismo, que no lo llamara, que él se iba para el infierno a pasar un par de milenios en tierra caliente.

 

El viejo murió ebrio, se metió en el gaznate tres botellas de güisqui de mala calidad que compró en Cali y para comprobar si estaba o no ciego encendió el televisor envenenándose con las palabras gurisáticas del aparato. Después de envenenado siguió canaliando y pidió soledad para sus últimos ratos.

 

Cuando volví lo encontré arropado, con las manos entre la cobija cuatro tigres, el televisor sintonizaba un canal para adultos, bello cuadro de la decadencia.

 

Decía la voz de pepe pillo en mi cabeza ¿será que si hay un falo santo? ¿Será que su mástil sobresaldrá vivo del barco muerto y roído que es su esqueleto? La curiosidad, después de matar al gato, me apuntó a la cabeza y me dijo que si no la saciaba me volaba la sien, no tuve más remedio que levantar a los tristes tigres.

 

Su mano más izquierda, al momento de la muerte, rodeaba adoratriz a su divino miembro, supe de golpe fuerte que el paro cardíaco llegó cuando venía al mundo el zumo pontífice.

 

Fue entonces cuando dije: ¡Habemus Papam!

 

Renato D no sentidos

 

Para los meditadores metafísicos
Gordis, Geo y Garnica.

 

Golpean la puerta
¿Cuál puerta?
No hay puerta

 

¡Abre por favor!
-Gritan desde afuera-,
Afuera no existe,
Ni adentro ni afuera,
No golpean

 

Golpean,
No golpean,
Sonidos aparentes,
Sonido engaño,
Sonido sentidos

 

Corro hacia la cocina
¿Cuál cocina?
La de los cuchillos.
Tomo el cuchillo,
Ni existe ni lo tomo
Me corto los oídos inexistentes
Duele que el dolor me engañe

 

Alguien abre la puerta
¿Cuál puerta?
No es nadie,
Es alguien

 

-¡Renato! ¡Suelta el cuchillo!

 

Me duele,
No me duele,
No me quites el cuchillo

 

Me engañas genio maligno.

 

Razonamiento geométrico

 

La forma más fácil de llegar
De un punto a otro
Es poniéndolos
Como puntos seguidos

 

Pronto esperen saber más de nosotros.


Salvajismo literal.

Publicado enEdición N°199

     

Formato: 17 x 24 cm

90 páginas

Ilustrado

 

Formato: 17 x 24 cm

100 páginas

Ilustrado

 

Formato: 17 x 24 cm

70 páginas

Ilustrado

 

Formato: 17 x 24 cm

76 páginas

Ilustrado

 

Dos frases resuenan en las páginas de Poesía ignorada y olvidada de Jorge Zalamea Borda: "En poesía no existen pueblos subdesarrollados", y "El don de la poesía no tiene límite de espacio ni tiempo".

 

El hecho poético trasciende las fronteras materiales de las naciones a través de los mitos, los ritos y los símbolos de oralidades y escrituras ancestrales. Esta obra atestigua la nominación poética de la naturaleza, del cosmos y de las cosas, creada por los pueblos olvidados e ignorados en distintos confines de la geografía.

 

Los aborígenes norteamericanos, los polinesios, los huitotos, los africanos y los asiáticos, desfilan en un recuento pletórico a lo largo del compendio meticuloso y gozoso que emprende la aventura poética de este autor. 

Jueves, 19 Diciembre 2013 07:28

La niña de Guatemala

La niña de Guatemala

"Quiero, a la sombra de un ala,/ contar este cuento en flor:/ la niña de Guatemala,/ la que se murió de amor..." El patriota, luchador, político, pensador y enorme poeta cubano que fue José Martí tuvo todo tipo de incidentes y de accidentes espirituales en su pletórica y agitada existencia de sólo 42 años. Estimado ya por sus contemporáneos, el Maestro, el Vidente, el Profeta, el Apóstol, fue un grande y misterioso desconocido, como lo son todos los hombres de genio, y quedan de su existencia enigmas desentrañables y hechos cotidianos que las multitudes a las que dedicó su persona no pudieron ni pueden percibir. Una de las antólogas de testimonios sobre él, Carmen Suárez León, escribe: "Sólo por sus amigos o hasta conocidos circunstanciales podemos saber de sus gustos gastronómicos, su don conversador, su fino trato, el impacto de su voz, la calidad de su mirada o la movilidad de sus manos". Claro, también, que sus muchos biógrafos, en el afán por enaltecer la figura y ponerla fuera de cualquier territorio humano (hasta cierto punto, legítimo en su caso), esquivan la presente historia o, cuando no pueden hacerlo, la difuminan, pudorosamente.


En marzo de 1877, Martí llega a Guatemala y poco después es nombrado catedrático de literaturas (española, francesa, inglesa, alemana e italiana) y de Historia de la Filosofía en la Escuela Normal Central. Quien la dirigía, José María Izaguirre, un cubano que debió exiliarse por haber seguido a Carlos Manuel de Céspedes, líder independentista y primer presidente de la República de Cuba en Armas, había sido protegido por el presidente guatemalteco Justo Rufino Barrios, liberal y reformador, y encomendado en la dirección de la escuela y en la educación de jóvenes. La escuela había alcanzado nombradía internacional, por lo que su fama llegó a toda América latina y por ende a México, donde comenzaba la larga dictadura de Porfirio Díaz. De allí, como cuenta Izaguirre, llegó una vez "un joven procedente de esa república solicitando plaza de profesor. Su porte era decente, su exterior simpático y su manera de expresarse fácil y agradable. Me cayó bien. Le pregunté quién era y cuáles eran sus aptitudes para el magisterio, a lo cual me respondió:


–Soy cubano, vengo de México y me llamo José Martí. Mis aptitudes para el magisterio...


–¡José Martí! –le interrumpí yo–. Ese nombre no me es desconocido: lo he visto como el del autor de un folleto en que se habla de los martirios que el gobierno español hace sufrir a los pobres cubanos que manda a los presidios de Africa. Acaso...


–Sí, señor, yo soy el autor de ese folleto y el mártir a quien el mismo se refiere.


–Pues bien, señor Martí, su doble merecimiento de cubano y mártir le hacen acreedor a toda mi simpatía: cuenta usted con la colocación que solicita".


Acto seguido, Martí le dijo que quería ser franco y que, de aceptar la generosa oferta, debía consignar que estaba comprometido para casarse a los pocos meses en México con una joven cubana; que para ello necesitaría más adelante alrededor de un mes y que estaría de vuelta para continuar con la enseñanza. Izaguirre se lo concedió, y efectivamente Martí asumió el cargo, a los pocos meses se marchó por algunas semanas y volvió con su reciente esposa.


"Ella dio al desmemoriado/ una almohadilla de olor./ El volvió, volvió casado/ ella se murió de amor..." Pero en el interín había establecido una relación, no se sabe de qué grado aunque por las consecuencias se supone, con "la niña de Guatemala", María, una adolescente de buena familia, perteneciente al grupo de hijas del matrimonio García Granados, en la casa que él frecuentaba con asiduidad desde su llegada al país centroamericano, y a quien además daba clases en la Academia de Niñas de Centroamérica. El mismo Izaguirre nos informa: "Entre las hijas del general Miguel García Granados (ex presidente y líder de la revolución liberal) había una llamada María, que se distinguía de sus hermanas como la rosa se distingue de las otras flores. Era alta, esbelta y airosa: su cabello negro como el ébano, abundante, crespo y suave como la seda; su rostro, sin ser soberanamente bello, era dulce y simpático; sus ojos profundamente negros y melancólicos, velados por pestañas largas y crespas, revelaban una exquisita sensibilidad. Su voz era apacible y armoniosa, y sus maneras tan afables, que no era posible tratarla sin amarla. Tocaba el piano admirablemente, y cuando su mano resbalaba con cierto abandono por el teclado sabía sacar de él notas que parecían salir de su alma y que pasaban a impresionar el alma de sus oyentes. (...) desde que Martí frecuentaba la casa, se notó en ella cierta tristeza que nadie se explicaba, así como el silencio en que se encerraba delante de él. Era evidente que algo pasaba en su interior; pero ese algo nadie se lo explicaba y quizás ella misma ignoraba la causa de lo que le pasaba".


Hasta aquí, la "versión Izaguirre", algo tradicional y recargada, no sólo por la prosa de la época sino también por los excesos del Romanticismo. Pero hay otras: un estudioso y casi biógrafo de Martí que se llamó Manuel Isidro Méndez, español que se avecindó en La Habana y quedó deslumbrado por la personalidad intelectual y humana de Martí, precisa que el poeta escribe esos versos en el momento en que rompe con Carmen Zayas Bazán y ella lo deja e, inclusive, va al consulado español en Nueva York a "pedir protección" de su esposo –"un desafecto de España"– para poder regresar a Cuba. Y aporta (he aquí la gran contribución) algún documento de los días de aquel retorno, como esta carta de "la niña": "Hace seis días que llegaste a Guatemala, y no has venido a verme. ¿Por qué eludes tu visita? Yo no tengo resentimiento contigo, porque tú siempre me hablaste con sinceridad respecto a tu situación moral de compromiso de matrimonio con la señorita Zayas Bazán. Te suplico que vengas pronto, Tu niña."


"Se entró de tarde en el río/ la sacó muerta el doctor./ Dicen que murió de frío/ yo sé que murió de amor." Ella, sostienen, de 17 años, se ahoga voluntariamente en el río. Sin embargo, el poema no ha sido tomado por los críticos en un sentido único, y no unánimemente consideran que, de parte de Martí, sea humilde y doloroso. Gabriela Mistral hasta le enrostra el hecho de estar "jactándose" de que una muchacha haya muerto de amor por él. Pero la gran poeta chilena no tiene en cuenta que el poema IX de los Versos sencillos, conocido como "La niña de Guatemala", sólo se publica (y, presumiblemente, se escribe) en 1891, es decir catorce años después. Cuando ya su matrimonio con Carmen Zayas Bazán estaba destruyéndose, y es probable que aquel amor de juventud, frustrado por la palabra empeñada, haya vuelto a su memoria con matices de arrepentida idealización: "Era su frente ¡la frente/ que más he amado en mi vida!". Así nació una de las tantas piezas maestras que dejó Martí a la lengua y a la poesía latinoamericana (y a la canción, puesto que fue extensamente musicalizada): "Callado, al oscurecer,/me llamó el enterrador;/ nunca más he vuelto a ver/ a la que murió de amor".

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