Automatización del trabajo y proletariado inmaterial

El sujeto político de una determinada fase histórica debería construirse a partir de un análisis de la organización capitalista del trabajo en dicha fase, y no desde una postura de voluntarismo político basada en la tradición de las luchas efectivas en épocas anteriores.

 Uno de los principios clave del operaismo italiano fue relacionar el análisis objetivo de la organización del trabajo con la formación de la subjetividad obrera de forma bidireccional, de modo que “con cada transformación de la composición técnica del trabajo, los trabajadores utilizan los medios a su disposición para inventar nuevas formas de revuelta y de autonomía respecto al capital y, en respuesta a esto, el capital se ve forzado a reestructurar las bases de producción, explotación y control, transformando de nuevo la composición técnica”. 

CRISIS DE LA LEY DEL VALOR


Durante las dos primeras revoluciones industriales la cooperación obrera en la fábrica se reducía básicamente a la coordinación de tareas manuales simples dentro de un sistema mecánico predefinido, en el que cada individuo era intercambiable y ejercía únicamente las tareas que la técnica mecánica de la época no estaba en condiciones de realizar por sí misma. La cooperación se limitaba a representar una especie de coreografía previamente diseñada por la dirección técnica de las plantas de producción. Con el desarrollo de la Tercera y Cuarta Revoluciones Industriales, dicha forma de trabajo dejó de ser hegemónica. Debido a la progresiva automatización del trabajo mecánico el ámbito hegemónico de la producción de valor pasó a ser el trabajo inmaterial. Esto es, la producción de conocimiento, o I+D+i. En este caso la cooperación necesaria para la producción de valor ya no reside en la mera repetición de actos dentro de un sistema formal cerrado diseñado previamente, sino que lo que interesa producir antes que nada son nuevos sistemas automatizables cuya ejecución material pueda ser realizada sin necesidad de intervención humana. Ahora bien, la producción inmaterial es siempre una producción social, abierta, informal y creativa cuyo principal material –el lenguaje– es uno de los bienes comunes por excelencia imposible de ser producido exclusivamente de modo individual y sin interacciones afectivas. Lenguaje y conocimiento son intrínsecamente intersubjetivos.


El valor producido por este tipo de trabajo no es posible medirlo a partir de la simple suma aritmética de horas de trabajo empleadas por cada uno de los implicados en el proceso de producción. La ley del valor expuesta por Marx en el Libro I de El capital que explicaba el beneficio capitalista –la relación de explotación– “como relación entre tiempo de trabajo necesario y plustrabajo” ha entrado en crisis. En el trabajo inmaterial la explotación laboral no puede medirse como exceso de plustrabajo respecto al trabajo necesario, sino como simple dominio y usurpación del valor producido por parte de cualquier tipo de gestor no directamente productivo. Además, la producción de conocimiento no es algo que hagamos únicamente durante nuestro horario de trabajo. El lenguaje, al igual que cualquier otro de los comunes (materiales o inmateriales) es algo que co-producimos a escala ecológica (hábitat) por el mero hecho de vivir, razón por la cual es imposible distinguir entre tiempo de trabajo y tiempo de ocio o descanso. Según Negri, una vez dentro de la Cuarta Revolución Industrial, el principio marxista de fundamentar la propiedad del valor producido en el trabajo no puede continuar siendo entendido como la lucha por un “salario justo” desde un punto de vista individual, sino que el objetivo último de dicha lucha –el empoderamiento de los productores– únicamente puede hacerse ya como Renta Básica Universal, esto es, como “un salario social y un ingreso garantizado para todos”.

REDEFINICIÓN DE LA LUCHA HEGEMÓNICA


Un ejemplo de este cambio de paradigma lo encontramos en las transformaciones experimentadas por las luchas obreras en las empresas que han implementando más intensamente la automatización del trabajo. Los días 21 y 22 de marzo, la planta de Amazon en San Fernando de Henares (Madrid) vivió la primera huelga de esta empresa en España. Mientras que las huelgas previas a la Tercera Revolución Industrial fueron siempre huelgas autónomas de desgaste crónico y paralización exclusiva de la fuerza de trabajo humana empleada directamente por la fábrica, la huelga de los días 21 y 22 mostró en mucha mayor medida su dependencia con el resto de ámbitos de la sociedad, siendo sintomática la llamada realizada por la plantilla de Amazon-Madrid animando al conjunto de los ciudadanos a realizar un boicot a las compras a través de Amazon desde el día 14 de marzo hasta la finalización de la huelga. Esta progresiva pérdida de autonomía del ámbito laboral como separado del resto de dimensiones de la vida social no sería sino un síntoma más de la ascensión de un nuevo sujeto político hegemónico que, debido precisamente a la integración de las nuevas tecnologías en su propia constitución, ha devenido mucho más flexible, informe y cambiante, y que Negri denomina multitud. Un sujeto múltiple capaz de autovalorizarse de forma autónoma mediante su propio trabajo cooperativo, sin necesidad de recurrir a organizaciones formales preestablecidas tanto en lo económico (sindicato) como en lo político (Partido).


Mientras que en la Primera Revolución Industrial, la forma hegemónica de lucha obrera “era simplemente interrupción de la continuidad del poder de los patrones” mediante el uso de la revuelta, en la Segunda, con el leninismo, “la gestión directa del poder se concibió como alternativa al poder de mando de los patrones”. Por su parte, mientras que en la Tercera la batalla se centró, ya a nivel social, en la lucha contra la privatización de los servicios públicos garantizados por un Estado capitalista, en la Cuarta debería empezar a pensar cómo aprovechar la eliminación del trabajo físico promovida por la automatización, empleando toda la energía psíquica y creativa liberada para organizar un sistema de libre acceso a los medios de producción del conocimiento, garantizando dicho acceso con una Renta Básica Universal autoorganizada internacionalmente.

Desde luego, todo ello no quiere decir que haya que abandonar a su suerte a una gran parte de la población que todavía forma parte del sistema de producción material propio de las dos primeras revoluciones industriales. Lo único que quiere decir es que debemos empezar a pensar sin las barandillas del pensamiento marxista tradicional el nuevo horizonte de las luchas que se anuncia. Tal y como hicieron Marx y Negri en sus respectivas épocas, nosotros deberíamos empezar a analizar el nuevo proyecto de dominio de la producción inmaterial que el capital está llevando a término mediante el desarrollo de la Inteligencia Artificial y la Industria 5.0.


En respuesta al rechazo individual al trabajo, el capital introdujo la automatización en la fábrica. Como consecuencia, el proletariado inmaterial está en condiciones de apropiarse y controlar directamente la producción de valor inmaterial, siempre y cuando tenga acceso al empleo de la Inteligencia Artificial. La lucha por la propiedad de los medios de producción está deviniendo lucha por el acceso a la automatización de la producción misma del conocimiento.

Por ENRIQUE CANO / JORGE LEÓN CASERO
PROFESOR DE INGENIERÍA MECÁNICA Y PROFESOR DE FILOSOFÍA. UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA

PUBLICADO
2018-04-10 09:30:00

Publicado enCultura
El dilema de una «continuidad con cambios»

En solo tres semanas de mandato, Lenín Moreno ha marcado algunas diferencias con el gobierno de su predecesor Rafael Correa. ¿Hasta dónde llegará el cambio de narrativa?

Han pasado poco más de tres semanas desde que asumió la presidencia del Ecuador Lenín Moreno, promovido por el partido Alianza País (AP) que lleva ya diez años en el ejercicio público. Estos primeros días de gestión han estado marcados tanto por acciones estratégicas que van pautando la línea de la nueva administración, así como por conflictos al interior del partido de gobierno, en una coyuntura de reestructuración de mandos y sectores. Se trata de un proceso de transición en el que emergen, inevitablemente, los límites intrínsecos de AP como un conglomerado de fuerzas dentro del cual entran en disputan diversos proyectos políticos.


Las primeras acciones y posicionamientos del nuevo gobierno son fundamentales, considerando la expectativa social respecto al menos tres temas centrales, producto de la situación política del país. El primero tiene que ver con la necesidad –del gobierno, AP y Moreno- de ir (re)construyendo no solo legitimidad sino también popularidad. El segundo, se refiere a la capacidad de llevar a la práctica el discurso de cambio abanderado en campaña, sobre todo en temas como la apertura al diálogo y el replanteamiento de las prioridades económicas y políticas del Estado. Finalmente, la tercera tiene que ver con la necesidad de constituir una identidad diferenciada de la gestión previa de Rafael Correa, en función de una demanda social que le apuesta a una «continuidad con cambios», pero también de un proceso de debilitamiento de AP como proyecto hegemónico.
El gobierno comprendió el escenario y sus desafíos, constituyendo una agenda estratégica que pareciera responder a varias de las críticas y demandas que vienen acumulando la sociedad civil, sectores y grupos específicos de interés. En ese sentido, Moreno ensaya un estilo más conciliador y un liderazgo menos omnipresente. Así, marca significativas diferencias con el formato que caracterizó a Rafael Correa a lo largo de una década, que condicionó muchas de las relaciones entre el sector público y otros actores políticos, sociales y económicos.


Más allá de las intervenciones de Moreno propias de la agenda presidencial, los principales temas tratados durante estas semanas, sus negociaciones, soluciones o diagnósticos, han sido expuestos públicamente por los ministros o funcionarios encargados. La voluntad de diversificar vocerías, reduce la carga personalista de la política y la gestión pública. De esta manera, se refuerza la imagen de un gobierno más amplio en el que otros cuadros del oficialismo –en el Ejecutivo y el Legislativo- van ganando visibilidad.


Asimismo, la idea de la centralidad del diálogo para una gestión incluyente que viene posicionándose desde la campaña, continúa vigente tanto en Moreno como en su gabinete. Se han abierto varios frentes de trabajo y/discusión sobre diversos temas, evidenciando la disposición política de impulsar una administración más participativa. Además, la priorización de asuntos es también sugerente. No es casual que el primer conversatorio al que llama el presidente sea con la prensa; lo mismo sucede con los sectores productivos.


Finalmente, resulta relevante destacar una medida importante simbólicamente en cuanto a los cambios en el estilo de liderazgo y relacionamiento. Durante la década de gobierno de Rafael Correa, un elemento característico de su mandato fue un espacio semanal de rendición de cuentas -trasmitido por radio y televisión- en el que durante cuatro horas, detallaba sus actividades de la semana. Este recurso fue constantemente criticado por algunos sectores sociales, la oposición política y los medios de comunicación con el argumento de que era la plataforma en la que, de manera más clara, se expresaban las características autoritarias y conflictivas del gobierno. Además, iniciada la crisis, se reprochaba también el costo que tenía realizar cada uno de estos espacios considerados como propaganda política. Entre sus primeras acciones, Moreno decidió reemplazar este recurso por un informe semanas de no más de 20 minutos en el que se relatan las actividades llevadas a cabo por él y el resto de autoridades del gobierno, sin su intervención directa. Esta iniciativa, igual que las otras, ha sido valorada como positiva y, sobre todo, como muestra más de una forma diferente de liderar.
Más allá del estilo y de aquellos aspectos que tienen que ver con la figura de Moreno, se distinguen también otros elementos que van dando forma al nuevo gobierno y que expresan lo que, por ahora, se puede entender como una estrategia de diferenciación que, a largo plazo, podrá evaluarse en su traducción en la política pública. Se trata de temas como la conformación del gabinete, instancias de diálogo anunciadas o ya constituidas, iniciativas que empiezan a impulsarse o declaraciones a las que se debe presentar atención para ir desentrañando el momento político que vive Ecuador.


El entorno cercano: aperturas, retornos y permanencias


Por el compromiso de «cambio con continuidad» que suponía el triunfo de Lenín Moreno, la conformación del gabinete ministerial suscitó gran expectativa. Además, la composición de los equipos de trabajo de un nuevo gobierno develan también asuntos de orden político que tienen que ver con la distribución de fuerzas al interior de un partido, así como con los acuerdos que van estableciéndose con otros actores durante la campaña.


No cabe aquí un análisis exhaustivo de la constitución del gobierno, sin embargo es posible destacar algunas características importantes. En primera instancia, lo más significativo en relación al gabinete ministerial -así como a cargos cercanos al presidente- es la presencia de figuras que fueron parte del momento originario de AP, del diseño e impulso del proyecto o de sus primeros años1. Algunos se mantuvieron vinculados temporalmente a la anterior administración; no obstante, otros se había separado por diferencias de diversa índole y hoy regresan, dándole fuerza a una fracción específica al interior del movimiento.


Paralelamente, se conservan también cuadros de AP que llevan ejerciendo distintas funciones de manera ininterrumpida durante estos diez años y que son quienes han ido conformando la estructura de militancia de alto rango del partido. Incluso, cabe destacar que en carteras fundamentales -como son el Ministerio de Electricidad y Energía Renovable, el Ministerio de Minería y la Secretaria de la Gestión Política- se mantendrán a la cabeza los mismos funcionarios actuantes en el gobierno anterior.


El gabinete y los distintos cargos –e incluso candidaturas- que AP ha tenido designar, reflejan claramente la situación del partido que experimentó varias rupturas previas incluso al proceso electoral. Hoy la organización se encuentra en una situación de ajuste y ordenamiento de las diferentes facciones que la componente, en medio de un proceso de reestructuración de su correlación de fuerzas interna. Del desenlace de este proceso, que sin duda será conflictivo, dependerán, en parte, los límites y alcances del proyecto de Moreno.


Más allá de las condiciones de AP, otra características relevante en la conformación del equipo de gobierno de la nueva administración es que revela una apertura a ciertos sectores sociales y empresariales que se encontraban al margen de la administración pública hasta ahora2. Su composición evidencia un escenario más abierto al diálogo político y menos afín a los perfiles tecnocrático de la administración de Correa.


La agenda: encuentros y desencuentros; reformas y persistencias


La gestión de gobierno de las últimas semanas tiene algunos hitos fundamentales que marcan no solo prioridades de acción, sino también instancias en las cuales se desmarca de lo que se venía haciendo hasta ahora. La mayoría de iniciativas impulsadas están incorporadas en el discurso de Moreno desde la campaña y tienen que ver con temas como la austeridad y eficiencia en el gasto público, el estado de la economía y el fisco, una gestión inclusiva y participativa, el control y sanción frente a la corrupción, así como el afianzamiento y mejora de la política social.


Una de las medidas que apunta a fortalecer la idea de cambio del nuevo gobierno -tomada en el paquete de los diez primeros decretos presidenciales- promovió una reforma institucional a través de la eliminación o reemplazo de ciertas entidades, bajo el argumento de que ya cumplieron su función. Así, Moreno establece un ruptura inicial con la que se va diferenciando y consolidando una identidad propia. Más allá de su sentido práctico, se trata de una jugada estratégica que responde a algunas de las críticas que venían instalándose en el debate nacional durante los últimos meses respecto el tamaño del Estado, no solo en relación a la crisis, sino también a la función que desempeñaban organismos públicos sin un mandato claro3.


Asimismo, la nueva administración le apuesta a un diálogo prioritario con algunos de los actores que han estado en conflicto con AP hasta ahora o con los cuales no se establecieron canales de comunicación efectiva. Tal es el caso de los sectores productivos del país que mantuvieron una relación con Rafael Correa marcada por discrepancias y altos niveles de conflictividad. El actual gobierno anunció durante su primera semana la creación de un Consejo Consultivo Productivo y Tributario encargado de articular el diálogo público-privado, conformado de manera paritaria. Dando un giro al discurso oficial, Moreno ha destacado la importancia de contar con un sector privado que funcione como pilar de la economía del país y su proceso de reactivación.


Frente a esto, organizaciones empresariales y productivas han manifestado ya su interés y dicen tener listas las agendas y propuestas. Se entrevé así una predisposición diferente. Está por verse su real impacto; sin embargo, la aproximación y las condiciones de debate expuestas inciden en el imaginario social a la hora de caracterizar positivamente los pasos que da al nuevo gobierno.


Algo similar sucede con los medios de comunicación, que fue otro tema sensible durante las anteriores administraciones de AP. En este sentido, resulta sugerente el conversatorio organizado por Moreno con representes de la prensa en su primer lunes en funciones. Tras haber afirmado en su discurso de posesión que buscará una relación «fresca y dialogante» con la prensa, durante este encuentro instó tanto a los medios, como a los periodistas, a construir consensos en torno a las propuestas para modificar la Ley de Comunicación; Ley que ha sido especialmente controvertida y que tanto AP, como Rafael Correa, han defendido e impulsado durante varios años4.


Moreno sostiene que la Ley es buena pero que debe ser mejorada. Los sectores involucrados piden la revisión de aquellos artículos que pueden resultar excesivamente restrictivos y/o punitivos. De esta manera se abre otra línea de diálogo que el mandatario apuntala anunciando además que él y sus ministros deberán acudir

permanentemente a los medios de comunicación para informar sobre su gestión, posicionándolos nuevamente como interlocutores válidos.


Resulta significativo el hecho de que el presidente exhorte públicamente a su gabinete a mantener una relación directa con la prensa. Como se ha dicho, su estilo tiende hacia un manejo menos personalista de la política. Varias han sido las señales en este sentido durante las últimas semanas en temas de relevancia nacional en los cuales, sus respectivos ministros han sido voceros activos en medios y redes sociales.


En esta misma línea, otro tema que no ha estado exento de conflictos y críticas en años anteriores fue el proceso de reforma educativa impulsado a fin de mejorar la calidad de la formación superior en el país. La ausencia de debate, socialización o involucramiento de las universidades y docentes en el diseño de la propuesta, así como los excesivos requisitos impuestos a un sistema universitario que requiere de mucho más tiempo para poder responder, fueron las principales razones expuestas por los involucrados. Hoy destacan no solo los diálogos impulsados recientemente desde la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación con varios sectores universitarios, sino también la presentación de una reforma a la Ley de Educación Superior que incluye temas que han sido especialmente polémicos durante los últimos años5.


Los espacios de debate, así como los interlocutores que va reconociendo el gobierno, dan cuenta de un nuevo escenario en el país. Aunque está por verse hacia dónde van los diálogos y las reformas, hoy se leen como una señal de apertura, al igual que los cambios en el discurso y/o manejo de áreas fundamentales. Tal es el caso del Ministerio de Finanzas, en donde se gestiona la respuesta a uno de los principales desafíos que enfrentará Moreno: la situación económica del país.


Desmarcándose del discurso que se venía sosteniendo hasta ahora por el oficialismo, la administración de Moreno ha ido posicionando una perspectiva diferente en el manejo de las finanzas nacionales. Se ha destacado la importancia del sector privado y su convivencia en armonía con la economía popular y solidaria como cable a tierra en relación al proyecto original de AP; se reconoce el déficit fiscal y la necesidad de buscar una solución al respecto; se destaca la importancia de impulsar las reformas necesarias para atraer la inversión extranjera directa, así como el acercamiento a organismos de crédito internacional que permitan al gobierno cumplir con sus objetivos.


Además, el Ministro de Finanzas dio un giro significativo –incluso simbólicamente- al abrir la posibilidad de que el dinero electrónico sea manejado por la banca, con el fin de que cumpla con su objetivo de reducir la demanda de dinero físico. Correa fue categórico al afirmar que eso no era una posibilidad, al punto que a día de hoy ha expresado públicamente sus críticas respecto de la postura que ha tomado la nueva administración6.


Finalmente, un asunto esencial a ser destacado, sobre todo por la clara distancia que marca respecto de la administración anterior, es la relación del gobierno con las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. En una reunión con los altos mandos de ambas instituciones y los ministros vinculados al tema, Moreno explicitó su intención de establecer una relación descongestionada y fluida desde el respeto a sus instancias institucionales. A su vez, en medio de un discurso en el que reiteró su confianza frente a dichas instituciones, les encargó su seguridad, posicionándolas como las únicas fuerzas a cargo de dicha función. Esto sucede en el marco de la creación de un servicio de protección presidencial, como guardia civil armada, impulsado por Correa antes de dejar su cargo que generó molestia en militares y policías.


En definitiva, todas las iniciativas, declaraciones y medidas tomadas durante estas semanas no expresan todavía lineamientos de política pública. Marcan prioridades y un estilo de gobierno, determinan una hoja de ruta, establecen voluntades políticas. Permiten identificar las rupturas inmediatas entre ambas administraciones e incluso al interior del partido y sus distintas facciones. Se requerirá de un seguimiento no sólo para poder evaluar acciones más concretas sino también para determinar las características del gobierno a largo plazo.


La lucha anti corrupción como escenario de fondo


Las últimas semanas han estado marcadas por las gestiones que se realizan a nivel nacional en torno al caso Odebrecht. Hasta antes de la posesión de Moreno, no había ni resultados ni acciones contundentes. En esta coyuntura, el tema de la corrupción se ha convertido en objeto de disputas políticas por protagonismo, así como también en un recurso para la desmarcación. Se trata de un mecanismo de legitimación potente, dada la coyuntura.


Moreno ha respondido con una visión global del problema que se evidencia en la convocatoria a todos los poderes del Estado para debatir una estrategia conjunta. La Estrategia Nacional por la Transparencia y la Lucha contra la Corrupción será el instrumento en el que se definirán tanto políticas como acciones concretas para enfrentar y prevenir la corrupción.


A esto se suma, paralelamente, la conformación de un Frente de Transparencia y Lucha contra la Corrupción, creado por al gobierno y conformado por representantes de la sociedad civil, la academia y la administración. Esta iniciativa tendría cuatro atribuciones: proponer estrategias y mecanismos para la prevención de la corrupción en el sector público y privado; exhortar a las entidades correspondientes para activar y aplicar los mecanismos de control e investigaciones; proponer iniciativas de educación que promuevan una cultura de transparencia y presentar propuestas de políticas y normas.


Así, nuevamente, se evidencia una postura de trabajo colectivo y la centralidad del diálogo en los procesos impulsados desde lo público. Sin embargo, no todas las personas convocadas a ser parte han aceptado y se trata de una iniciativa que ya ha recibido críticas porque existen otras instituciones del Estado con el mismo mandato, porque se considera que hay otras medidas que deben llevarse a cabo antes y que serían más efectivas, porque una parte significativa de sus miembros son militantes de AP y eso genera un desbalance.


La corrupción es un tema que aún tiene mucho trabajo por delante y que no genera consensos. El bloque oficialista en la Asamblea no ha logrado ponerse de acuerdo frente a temas relacionados, el gobierno no consigue una convocatoria representativa que apoye su línea de acción y, entre medio, se suscitan lecturas contrapuestas entre algunos sectores de AP, incluyendo al ex presidente Rafael Correa. Es un tema que deja muchos elementos pendientes y que demandará de un seguimiento. En este sentido, cabe destacar que de sus resoluciones dependerá buena parte de la credibilidad del nuevo gobierno. Existe una significativa expectativa social al respecto que responde a una evaluación del sistema judicial nacional y de la autonomía e independencia de las funciones del Estado.


Los pendientes


Se han marcado ya algunas pautas respecto de temas de gran relevancia; pautas que evidenciarían una coherencia con el discurso de campaña que prometía mantener pero, sobre todo, mejorar lo alcanzado. Empero, frente a esto hay también algunos asuntos que permiten avizorar la extensión de los conflictos que viene arrastrando el oficialismo con determinados sectores. Se trata de asunto en los que el gobierno de Moreno aún no ha tomado una posición clara o, frente a los cuales, se han dado pasos que parecen seguir la tendencia de la última década.


La primera ley aprobada por la nueva Asamblea –de mayoría AP- fue la ley que abre la puerta a los transgénicos en el país, fuertemente criticada por agrupaciones indígenas y ambientalistas. Será difícil encontrar espacios de diálogo con dichos sectores si el gobierno no muestra una voluntad de cambio. Está por verse si los temas vinculados a medios ambiente –como por ejemplo, las concesiones petroleras en el ITT o la explotación minera y maderera- son asuntos que entran en la línea de continuismo o en la cambio. No hay una política consistente aún e incluso se evidencian contradicciones7.


Existen, por otra parte, algunos temas pendientes que han estado en el debate pero que aún no queda clara cuál será su concreción; tal es el caso de un pedido de amnistía para 177 personas e indulto para otras 22 por parte de la CONAIE, bajo el argumento de que se trata de dirigentes que ejercieron el legítimo derecho a la resistencia en el 2015 frente a medidas tomadas por el régimen de Rafael Correa. La organización ha condicionado la posibilidad de un diálogo con el gobierno a las resoluciones de estos casos que consideran actos de persecución política. Tanto la Asamblea, como el Ejecutivo, han manifestado que se analizará cada caso por separado para determinar la pertinencia de acceder a sus pedidos. A día de hoy, se ha dado el indulto a un líder indígena de la Amazonía. Moreno lo anunció diciendo: «¡Buenas noticias! El diálogo empieza a dar frutos.»


Finalmente, entre sus primeros decretos, Moreno elimina el Plan Familia, que fue la iniciativa pública impulsada por Rafael Correa para la prevención del embarazo adolescente, desde una perspectiva de recuperación del rol central de la familia. Dicha política fue un punto de quiebre importante con sectores sociales vinculados a temas de género que trabajan sobre la salud sexual y reproductiva. Su perspectiva, profundamente conservadora, generó un retroceso en las cifras, así como en la concepción de la política pública que no debería legislar a partir de una carga moral o de la imposición de valores y creencias.


Moreno afirmó que habrá un cambio de enfoque con una orientación desde la libertad con corresponsabilidad. Esto ha generado una reacción positiva en sectores que llevan años en conflicto con Correa por sus límites en cuanto a la comprensión de asuntos vinculados a las problemáticas de género. Las organizaciones de la sociedad civil vinculadas al tema están a la expectativa de poder intervenir no solo en el diseño e implementación de una estrategia integral sobre sexualidad, sino también respecto de muchas de muchas deudas pendientes en términos de derechos.


A poco menos de un mes de iniciadas las actividades del nuevo gobierno, estos son solo algunos de los temas pendientes, sobre todo, con actores sociales con los cuales el gobierno de Correa no logró establecer consensos ni diálogos. La relación que Moreno y su equipo establezca con dichos sectores, será también una expresión del alcance de sus reformas.


En definitiva


Este repaso por las primeras tres semanas de gobierno de Lenín Moreno evidencia, sobre todo, una disposición al diálogo y la inclusión de otros sectores. En alguna medida, se ha ido marcando el camino para el cumplimiento de sus objetivos en términos de llevar a la práctica el discurso de cambio y constituir una identidad, así como una línea de gestión, diferenciadas de la de Rafael Correa. La posibilidad de alcanzar tanto legitimidad como popularidad -propias y consistentes- demandará de más tiempos y de la concreción de aquellos pasos iniciales que se han ido dando.


Cabe destacar el hecho de que existe una expectativa de diversos sectores sociales y políticos por la apertura de un nuevo tipo de relacionamiento desde el Estado y el gobierno con las demandas sociales. Bajo dichas condiciones, hay una mayor concurrencia de actores y el escenario político se amplía en términos no solo de participación, sino también de posibilidad de representación.


No obstante, paralelo a la construcción de un escenario que pareciera más incluyente, varios son los temas que van generado distancias entre la actual y la anterior administración de AP. Moreno y su equipo se han esforzado por formular una política de gobierno nueva así como una «marca» propia. En esa línea, se han planteado varias reformas legales, se han abierto espacios de discusión a sectores que antes estaban fuera o en confrontación con Correa, se han modificado asuntos que fueron bandera central de la década pasada.


En medio de dicha coyuntura de construcción y consolidación de gobierno, hay una excesiva presencia de Correa en el escenario nacional. En la medida en que están en debate varios elementos que provocan lecturas contradictorias y/o confrontadas, el ex mandatario se ha encargado de exaltar las diferencias en redes sociales permanentemente, cuestionando a la actual administración, a la bancada de la Asamblea e incluso al partido.


Esta intervención supone una distorsión en el espacio de actuación de Moreno y su equipo. Además, evidencia públicamente las rupturas el interior de AP, debilitando el proyecto y generando cuestionamientos a su actual espacio de gestión pública.


Bajo estas condiciones, la naturaleza del cambio y la resolución de estas tensiones y distintas narrativas, están por verse. Ambos factores marcarán el futuro del gobierno de Moreno. Han pasado solo tres semanas, quedan cuatro años que definirán tanto la situación del país en relación a un proyecto que generó profundos cambios pero que necesitaba de correcciones; así como la situación de un partido al que le urge un trabajo interno de estructuración y de desarrollo orgánico que le permita, entre otras cosas, gestionar sus problemas y disputas constantes.

 

Por Manuela Celi Moscoso
Nueva Sociedad


Notas:

1. Para información general sobre cada uno de los ministros, remitirse a http://www.elcomercio.com/actualidad/ecuador-miemb...
2. Una de las designaciones significativas es la de Humberto Cholango -expresidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, una de las organizaciones que más conflictos tuvo con la administración de Rafael Correa- como titular de la Secretaría del Agua. Los efectos de su gestión serán fundamentales en la medida en que se relaciona con dos temas sensibles: la relación de AP con las minorías étnicas -y sus organizaciones- y el manejo de un recurso fundamental que ha generado ya conflictos significativos.
3. Tal es el caso de los Ministerios Coordinadores, la Secretaría del Buen Vivir y la Secretaría General de la Administración.
4. Poco antes de dejar su cargo, Rafael Correa advirtió ya respecto de una arremetida para eliminar la Ley y pidió tanto a la Asamblea, como al futuro gobierno, evitar que el poder mediático introduzca una agenda. Con Moreno ya en funciones, Correa ha vuelto a manifestarse, esta vez en contra de la línea del gobierno en relación al tema.
5. Como por ejemplo los mecanismos de nivelación y admisión, la autonomía y capacidad de autorregulación de los centros educativos, los grados académicos exigidos a los profesores, entre otros.
6. El dinero electrónico es una forma de pago a través del teléfono celular en la que no se requiere del uso de papel moneda. Entró en vigencia hace casi tres años y, desde entonces, ha sido fuertemente criticado por sectores de oposición que advierten que podría tratarse de una moneda paralela que pone en riesgo la dolarización. Fue además objeto de disputa con la banca privada a la cual Correa se negó a darle el manejo de este tipo de transacciones. Se trata de uno de los proyectos emblemáticos de la anterior administración.
7. Como por ejemplo el posicionar el tema de los pueblos en aislamiento voluntario como una prioridad del gobierno. A través de la firma de un convenio interinstitucional se ha manifestado la voluntad de elaborar un plan de acción que incluye medidas para la protección de los recursos naturales en su entorno. Habrá que ver si esto no entra en conflicto con procesos de explotación petrolera, por ejemplo.

Publicado enInternacional
“Si no nos unimos, somos boleta”

El ex presidente uruguayo conversó con periodistas sobre la situación en el continente y en particular la crisis en Venezuela. Dijo que la solución no es que se vaya Maduro y que podría terminar en “una intervención gringa”.

 

El ex presidente uruguayo José “Pepe” Mujica afirmó que Latinoamérica es rica en recursos naturales, pero aún así mantiene una deuda social que es necesario reparar “si nos unimos, porque, de lo contrario, somos boleta”. El ex mandatario, conocido popularmente por su manera despojada y coloquial de expresarse, participó en la mañana del sábado de una charla en la sala ATE-Casa España, organizada por Apyme en Santa Fe, pero antes conversó con los periodistas acerca de la situación en el continente y, particularmente, de la crisis en Venezuela. El ex jefe de Estado señaló que el problema en el país caribeño no se resuelve por arte de magia, manifestó que “si no llegan a un acuerdo van a llegar a lo peor”. “Que se vaya el presidente Nicolás Maduro no es la solución tampoco”, consideró.


Asimismo, remarcó que uno de los principales problemas de Venezuela reside en que no produce alimentos, ya que se acostumbraron a vivir de lo que generaba el petróleo, y eso se resuelve trabajando la tierra. Mujica puso el acento también en los hechos de violencia cotidianos, que en los últimos 40 días causaron al menos 39 muertos en distintas circunstancias. “La gente les patea (protesta) y se les va la mano, yo no soy partidario de los presos políticos; no hay negociaciones, no atemperan. Están todos locos. Nadie habla, nadie razona, todos los días hacen manifestaciones, pero hay que laburar”, sentenció el ex presidente uruguayo.


Luego, volvió a referirse a la delicada situación que atraviesa Venezuela. “¿Cómo sostenés la olla si no trabajás?, es como una actitud deportiva de las manifestaciones, de la represión, que genera para los dos lados graves pérdidas. Esto puede terminar en una intervención ‘gringa’, porque ellos se creen que son el veredicto de la democracia”, indicó. En cuanto a la situación regional, insistió en que “si bien somos ricos en recursos naturales, tenemos una deuda social, nuestra inteligencia desperdigada y el único recurso inagotable es el conocimiento, pero en nuestras universidades ni se mira, no se coordina una masa crítica y a la integración hay que construirla”, agregó.


El referente del Frente Amplio también hizo una referencia a las políticas neoliberales. “Siento temor por la historia, por el endeudamiento, porque algún día hay que pagar y ahí viene el ajuste, esa película ya la vi muchas veces. No deben desembocar en confrontaciones abiertas, Se pueden tener muchas diferencias, pero que la sociedad no pierda la tolerancia, la convivencia”, expresó. “Eso significa que hay que tener política, y política es negociar. Y negociar es aprender a ceder para la conveniencia colectiva. Nadie tiene la verdad absoluta”, consignó.


Finalmente, Mujica destacó que en el mundo, las principales potencias invierten en comprar conocimiento. “Así lo hacen China, Japón, Estados Unidos. Ellos saben adonde va el mundo. Los latinoamericanos debemos unirnos, ser propietarios de conocimiento y no usar el de otros. Necesitamos vertebrar la inteligencia de nuestros países, para que trabajen para si mismos y no para las multinacionales”, afirmó. “Eso necesita voluntad política, gobiernos que se pongan y que los trabajadores asuman su rol, darse cuenta que su propio porvenir esta en juego”, concluyó.


Hace diez días, en un encuentro que compartió con Luiz Inácio Lula da Silva en la apertura de un congreso regional del Partido de los Trabajadores (PT) en San Pablo, Mujica recomendó a Brasil emprender una reforma política ante la gran cantidad de partidos que hay en el gigante sudamericano, pues “no puede haber 30 proyectos de país” ya que hacen muy difícil la gobernabilidad. También instó a los trabajadores brasileños a no cometer los mismos errores que la burguesía paulista y a buscar aliados en todo el continente porque la batalla será larga.

Publicado enInternacional
Jueves, 17 Marzo 2016 05:49

Lengua sin fronteras

Lengua sin fronteras

Se celebra en Puerto Rico el séptimo Congreso Internacional de la Lengua, y al responder acerca de la utilidad de una convocatoria como esta, empiezo por decir que se trata de celebrar un idioma que hablan más de 400 millones de personas, dato que puede parecer un lugar común, pero del que no puedo prescindir.


El castellano, español, o castilla, como aún se dice en las lejanías rurales de Centroamérica, es la tercera lengua del mundo, tras el chino mandarín y el inglés, sin tomar en cuenta a aquellos que lo usan como segunda lengua, o lo hablan de manera insuficiente, con lo que este universo se abriría a 560 millones, según cálculos de los entendidos.


Los números pueden parecer superfluos, pero lo primero que explican es que, con semejante envergadura, no puede ser una lengua a la defensiva, en proceso de fragmentación, ya no digamos de extinción. Toda lengua es un organismo vivo, que disfruta o padece de buena o mala salud. En el caso del español se trata de una lengua agresiva, en permanente mutación y transformación, que avanza cubriendo distancias; y más que una lengua agresiva, o además de eso, o por eso, es una lengua invasiva.


Las lenguas tienen su propia dinámica. Tomemos el inglés, por ejemplo. Una hermosa lengua literaria en el ámbito contemporáneo, sin duda, y podemos comprobarlo sin necesidad de alejar nuestra mirada del Caribe insular donde se alzan las espléndidas voces de Derek Walcott y V. S. Naipaul. Ambos, junto a Saint-John Perse, Gabriel García Márquez y Miguel Ángel Asturias, completan nuestro santoral de premios Nobel del Caribe, si no es que incluimos también a William Faulkner, igualmente del Caribe, el espejo más revuelto de imaginaciones en América.


El inglés domina las torres de control de los aeropuertos, y ahora la comunicación digital. Y la cultura que produce tecnología es la que designa por ley natural sus instrumentos y procedimientos. Así, el español abre sus valvas para recibir esas palabras ajenas y volverlas propias.


De esa misma cultura anglosajona recibimos también la avalancha de términos que tienen que ver con el insaciable mercado, con las modas y los espectáculos, el comer y el vestir, la música de punta, la parafernalia del cine y la televisión, y demás artilugios enlatados, o descodificados, manufacturados en inglés.


Y es también una lengua invasiva, que afecta y modifica a la lengua española con una fuerza que no puede ser ignorada. La afecta y modifica, pero no la sustituye, ni menos la extingue. Es una lingua franca de los menesteres tecnológicos, de la terminología del mundo digital y del comercio, pero para tantos millones que hablamos español no lo es ni en la literatura, ni en la calle, ni en la intimidad de los hogares, aun entre los más de 50 millones que hay dentro de Estados Unidos, la segunda comunidad de hispanohablantes más grande después de México.


Al hablar de la calidad expansiva del español me refiero al fenómeno de las migraciones hacia Estados Unidos, motivadas sobre todo por razones de pobreza y marginación, o de violencia, y que tienen un carácter traumático en cuanto afectan el tejido social y familiar (basta citar a los países de Centroamérica), y crean una resistencia xenófoba que raya en la locura, si no recordemos el muro orwelliano, o soviético, que pretende levantar el señor Trump.


El español es una lengua que atraviesa fronteras bajo la necesidad. Es la necesidad la que somete a quienes emprenden el éxodo, expuestos a iniquidades, despojos, asaltos, secuestros, y a la muerte, por asfixia, hacinados dentro de vagones de carga o furgones, por sed e insolación en la travesía del desierto. O asesinados. La lengua es también un pasajero clandestino del tren de la muerte que va de Tierra Blanca a Sonora.


En ningún otro momento como ahora, el español ha estado sometido a tan amplios traspasos culturales, determinados por la globalización, y cada vez más es territorio de los jóvenes que dominan las cotas demográficas en proporciones nunca antes vistas, y que, además, son los que más emigran. Pero al atravesar la frontera en busca del sueño americano, ocurre un choque cultural, que es también un choque de lenguas, que nunca deja de ser creativo, y que termina en fusión.
¿Es el mismo español? Ya no. Pero no es cierto que a resultas de su encuentro con el inglés se haya corrompido o degradado. Términos que un día ofenden el oído, mezclas de vocablos, adopciones de palabras, neologismos, terminan entrando indefectiblemente en las páginas del diccionario, porque la lengua no expresa sino la vida. Marqueta por mercado, grosería por grocery, tuna por atún, soques por calcetines, sopa por jabón, carpeta por alfombra, un día reclamarán carta de legitimidad.


Surgirán más expresiones, más palabras híbridas o neologismos desconcertantes. Pero tampoco el español del Río de la Plata fue nunca ya el mismo después de mezclarse con el italiano, lengua de inmigrantes, ni, mucho antes, el español peninsular siguió siendo el mismo después de tantos siglos de mezclarse con el árabe.


El español de los conquistadores tuvo su primer encuentro con el taíno y después, al expandirse, entraría en tratos con tantas lenguas aborígenes más; y con las lenguas de los esclavos africanos, y el francés y el holandés y el inglés corsario en el Caribe, y cuando el lenguaje oral se trasladó al lenguaje escrito pasó a reflejarse en la lengua de los cronistas. El asombro de Oviedo frente a los frutos del trópico americano, y el de Bernal Díaz del Castillo frente a la Gran Tenochtitlán, se resuelve en frases que no ignoran ya las palabras americanas.


Esa lengua desde la que vengo, y hacia la que voy, en la que escribo, se halla en continuo movimiento y me lleva consigo de una a otra frontera, de uno a otro territorio, reales o verbales.


Una lengua que es capaz de ser siempre otra siendo siempre la misma.


San Juan de Puerto Rico, marzo 2016
sergioramirez.com
Facebook: escritorsergioramirez
Twitter: sergioramirezm
Instagram: sergioramirezmercado

Publicado enCultura
Lunes, 09 Noviembre 2015 06:42

De cara (y barbijo) al cambio climático

De cara (y barbijo) al cambio climático

La reunión Cumbre en París, a fines de noviembre, intentará mejorar el estrepitoso fracaso de la Cumbre de Copenhague, en la que no se llegó a ninguna conclusión ni compromisos. Qué se juega en esta reunión y cuáles son las expectativas.



Ya no caben palabras para definir la frontera que marcará la cumbre sobre el clima que se llevará a cabo en París a finales de noviembre (COP21). A su manera, entre reuniones preparatorias, militancia de las ONG y la sociedad civil e informes sobre el estado del calentamiento global, la cumbre ya empezó. No hay responsable político, científico o religioso que no admita que París será la última oportunidad. El postulado es paradójico porque, de hecho, la oportunidad ya se perdió hace rato. Cristina Figueras, la secretaria ejecutiva de la convención marco de la ONU para el Cambio Climático, asegura que "no se evitará el cambio climático". A lo sumo, en París, si hay acuerdo, se podrá hacer que las variables del clima sean mas "manejables".

Nada más. Según un estudio elaborado por el Climate Action Tracker (CAT, organización científica independiente con sede en Londres), los planes de acción climática presentados hasta ahora por 156 de los países miembros de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático no evitarían que el calentamiento global del planeta llegue a los 2,7º C. La batalla del calentamiento global está entonces perdida de antemano y lo único que estará al alcance en la capital francesa será atenuar la hecatombe provocada por la descontrolada actividad humana. Y, tal vez, ni siquiera eso.


"En el cambio climático se juega el destino de la humanidad", repite Cristina Figueras. Los fabricantes de autos como Volkswagen y sus trampas masivas para esconder el nivel real de contaminación que provocan sus autos, o bancos como el BNP Paribas, que gastan más dinero en financiar las energías fósiles antes que las renovables, no parecen tener la misma conciencia global sobre ese destino planetario. De hecho, lo que se hará en París es decidir la sustitución del protocolo de Kioto, uno de los primeros andamios de la diplomacia internacional destinados a luchar contra el calentamiento climático pero cuyos postulados perdieron toda fuerza. Lejos de generar un consenso para preservar la humanidad y sus tesoros naturales, el cambio climático es objeto de una guerra interna al capitalismo donde se combaten dos visiones antagónicas entre preservación y derroche. Dentro de ese antagonismo entra otro: el que opone a los países más industrializados responsables supremos del calentamiento global, con los países menos desarrollados, a quienes se les exige un esfuerzo similar al de las potencias contaminantes con escasas compensaciones. Cerca del 90 por ciento de la contaminación global está regida por acuerdos escasamente aplicados, sobre todo por los tres bloques cuyas emisiones de gases de efecto invernadero representan el 50 por ciento del total: China, Estados Unidos y la Unión Europea.


París 2015 retoma los objetivos boicoteados en la cumbre que se celebró en Copenhague en 2009. Aquel encuentro fue un vergonzoso fracaso. El sector más liberal logró dejar fuera de juego a todo el sistema de las Naciones Unidas. El texto final de la cumbre de Copenhague había sido redactado por Estados Unidos y China. Venezuela lo rechazó, junto a Cuba, Bolivia y Nicaragua. Copenhague fue una tomada de pelo a toda la comunidad internacional. El difunto presidente venezolano Hugo Chávez decía: "Cambien el sistema, no el clima". Aquella declaración final no incluía ningún compromiso explícito sobre el porcentaje de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, no fijaba metas, no establecía plazos concretos o procedimientos de verificación, no era vinculante. En Copenhague quedó registrado para la historia cómo los países altamente desarrollados, principales emisores de gases de efecto invernadero y responsables de su expansión desde la era pre-industrial, trataron de imponer su ley.


Por consiguiente, lo que quedó sepultado en Copenhague y las cumbres posteriores se juega ahora en París. En lo concreto: hacer bajar la temperatura del planeta en unos dos grados, establecer quién tiene la mayor responsabilidad en ese objetivo, repartir los esfuerzos de forma justa y financiar los costos de las transformaciones en los países menos ricos. El reto es tanto más grande cuanto que, según la ONU, las proyecciones marcan que, de aquí a 2100, la temperatura subirá alrededor de tres grados. Incluso en un horizonte más cercano, de aquí a 2030, el termómetro no cesará de subir. Se calcula que ese ascenso será menor gracias a los compromisos que se adopten de cara al período que va de 2025 a 2030. El proceso requiere transformaciones profundas y, sobre todo, el trastorno de industrias energéticas que no se dejarán doblegar así nomás.


Nada permite afirmar que París sea la cuna del nacimiento de una nueva humanidad. La pugna entre los países industrializados, la controversia política que separa a republicanos y demócratas en Estados Unidos con respecto a este tema, los gigantescos intereses económicos que están en juego, los lobbies que conspiran contra el planeta y la indolencia generalizada ante las catástrofes climáticas que acechan a los países menos desarrollados no ofrecen ninguna garantía de éxito. Habrá acuerdo, sin dudas, pero éste será mínimo, lejos, muy lejos de las necesidades estructurales del cambio climático.

Porque lo que corre como una suerte de espada de Damocles sobre la cabeza de la humanidad es el modelo de desarrollo, depredador e injusto. Para cambiar el clima se impone transformar el sistema y allí está el límite. Los planes de acción climática presentados hasta ahora ante la ONU para recortar la emisión de gases que causan el cambio climático son insuficientes para alcanzar el objetivo de no superar los dos grados de incremento de la temperatura global del planeta. Queda, además, el tema de la financiación de las medidas y los consiguientes 100 mil millones de dólares que hacen falta para crear el fondo verde, fondo al cual China, uno de los grandes contaminantes del planeta, en principio no participa. Lo menos que se puede esperar entonces es que se evite otro episodio bochornoso como el de Copenhague donde, entre la feroz represión policial contra los manifestantes y un casi golpe de Estado contra los compromisos, se aprobó la inacción que permitió a los grandes países contaminantes seguir liquidando la vida en la Tierra.

Publicado enMedio Ambiente
2015: Crisis económica, paz y movilización social

Llegamos al 2015 y tres grandes procesos signaran su curso. Proceso de paz, crisis económica y elección de alcaldes y gobernadores.

 

Los diálogos de La Habana entre Santos y las Farc seguirán siendo eje primordial en el movimiento de la sociedad y el Estado. Se cerrará satisfactoriamente el tema de las víctimas y tomará plena forma el "fin del conflicto" con debates de mucho espesor. Ya hay un trecho recorrido en materia de cese al fuego y hostilidades. Una comisión de militares y guerrilleros ha realizado un encomiable trabajo para llevar a la práctica aspectos muy puntuales en la materia. Un asunto clave, desde mi enfoque, será el tratamiento de los ajustes institucionales para la paz que debe contemplar una reforma a fondo del Estado y su gobierno para ampliar los alcances de la construcción de una democracia en los términos pactados en materia de participación, pluralismo y garantías para los nuevos movimientos políticos y sociales. La política elevará su nivel en las conversaciones merced a la audaz iniciativa de la delegación plenipotenciaria de los revolucionarios, tal como lo registramos con la decisión del cese unilateral y definitivo del fuego y las hostilidades. La paz no tiene vuelta atrás y ya se ha dibujado el perfil de la Colombia de los próximos 30 años, como ocurrió al inicio del Frente Nacional de 1958 y con la Constituyente de 1991 que ya agotó sus recursos e instrumentos neoliberales.

 

La crisis económica con sus impactos fiscales tendrá consecuencias demoledoras en millones de colombianos. El desplome económico nacional es un escenario asociado a la prolongación de la gran crisis bancaria del 2008, pues sigue la recesión en el plano global, hoy en su sexto momento, detonado por la impresionante destorcida de los precios del petróleo apalancada por la ralentización de los Brics y la Unión Europea, y las maniobras geopolíticas de los gringos empeñados en asfixiar a Putin, a Venezuela y en sembrar el caos planetario. Serán 12 meses con desajustes en las cuentas del Estado: caída de los ingresos petroleros, severos desajustes en la balanza comercial, recortes en las inversiones en carreteras y viviendas, incremento de la deuda externa, disfuncionalidad del gasto militar, pinchada de la burbuja inmobiliaria, caída del PIB y recorte masivo de subsidios, como los de familias en acción, bonos juveniles y para los adultos. Crecerá la pobreza, miseria y segregación social de los sectores más débiles de la sociedad, pues los ricos no cederán en sus privilegios y la casta burocrática y política proseguirá en el saqueo de los patrimonios públicos a través de la mermelada en Regalías y los cupos presupuestales autorizados por el señor Santos y su camarilla presidencial.

 

Como lo han señalado algunos, esta tormenta enlazada con la volatilidad de los precios del petróleo tirará a la lona gobiernos y propiciará agudas rebeliones sociales. No lo descarto en Colombia.

 

Hasta el 25 de octubre todo el país vivirá una intensa agitación pública por cuenta de la elección de 1.113 alcaldes municipales y 32 gobernadores departamentales. Estas autoridades locales son elegidas gracias a acuerdos pasados del Estado con las guerrillas revolucionarias. Las negociaciones de las Farc con Belisario Betancur en 1986, dejaron como saldo la elección directa de los burgomaestres locales. La Constituyente de 1991 ordenó la elección ciudadana de los gobernadores. Son conquistas democráticas que es preciso consolidar y profundizar. La resistencia campesina y revolucionaria, el movimiento popular, deben integrarse plenamente a este proceso planteando programas de cambio y reivindicación de los derechos sociales, políticos y económicos de la multitud y sus singularidades. Hay que exigir garantías y señalar la manipulación clientelista de los gamonales locales y regionales favorecidos con las prebendas del señor Santos. La paz debe ser la principal bandera de los candidatos alternativos y de origen popular. Un elemento importante de este escenario es exigir, en el caso de Bogotá, la elección directa de los alcaldes locales y la creación de 20 nuevas localidades.

 

Es un escenario agitado en el que se dará la presencia de los movimientos sociales. La multitud se expresará con sus diversas problemáticas. Las de la salud, educación, tierra, vivienda, empleo, los derechos indígenas, los de los afros, los de las mujeres, jóvenes y tercera edad. Seguirá adelante el movimiento de las constituyentes por la paz y municipales. Millones de bogotanos harán sentir su inconformidad por el desastre de Trasnmilenio afectado por la mediocre administración del señor Petro y sus ineptos equipos de gestión atrapados por el clientelismo y la microcorrupción. En Medellín crecerá la movilización ciudadana contra el Pot neoliberal. En Barranquilla se sentirá la exigencia por la autonomía de las localidades. En Calí las masas populares demandarán la paz, mejoras en la movilidad y efectividad de los derechos sociales. En Bucaramanga crecerá el repudio a la corrupción. En Cúcuta se amplía la movilización por los derechos humanos. En el eje cafetero el ambientalismo marchará por la defensa de la naturaleza y contra el extractivismo minero. Las masas campesinas e indígenas del Putumayo, Huila, Caquetá y Tolima, radicalizaran sus pliegos agrarios y contra los proyectos mineros depredadores como el de la Colosa. En el Meta y los Llanos orientales reclamarán equidad con las regalías petroleras.

 

El movimiento social debe pedir garantías para su acción. De gran importancia es el acceso democrático a los grandes medios de comunicación monopolizados por conglomerados de la oligarquía dueña del Estado.

La Ceja, 28 de diciembre de 2014.

Publicado enColombia
Las elecciones del 5 de junio del 2011 han dividido el Perú en dos: los que creen en una actitud ética en la política y los que piensan que la ética no importa sino solo sus intereses, parafraseando eso de que Estados Unidos no tiene amigos sino intereses.  Además, la derecha financiera y minera ha mostrado con su accionar que la depresión salarial está bien. El Perú tiene una participación salarial de 22% del PIB versus 45% en Chile y 40% en Brasil, ambos países donde nunca se cayó el salario en el PIB desde antes de los inicios de los ajustes en los años 80. El único otro país con una participación salarial tan baja es México donde cayó de alrededor de 40% a 29% del PIB.
 
La reacción de los especuladores en bolsa ha sido un retiro de la bolsa de Lima que hizo que se desplomara 12% a la mañana siguiente a las elecciones. PPK (Pedro Pablo Kuczynski) lo advirtió y en esa advertencia lo hizo realidad. Hizo terrorismo económico y se materializó. Como el anuncio de que van a escasear las latas de lecha del supermercado. El Perú completo queda advertido de cómo va a actuar la derecha.
 
Lo que se espera de Humala primero y por sobre todo es una actitud ética en la política que tanto Fujimori como García han hecho lo posible por desacreditar. García ha llegado a demoler su propio partido político con el objetivo de perpetuarse en el poder, siendo o no presidente. Ya demolida el APRA con su larga historia, el Perú puede emprender un nuevo rumbo político en general sin el temor de los retrocesos que tanto daño le han hecho. Atrás quedó para siempre “El antiimperialismo y el APRA” de Haya de la Torre y toda la literatura que a ratos permitían ver en ese partido uno progresista y relativamente autónomo de los poderes económicos más primitivos. El final de la vida del APRA fue cuando García le jugó en contra de todo a lo que simbolizaban desde los años 30. Ganó la apuesta García y perdió el partido. RIP.
 
Humala tiene por delante todo tipo de retos. El primero será quedarse en el asiento presidencial cuando la derecha ha hecho una campaña sucia incluyendo llamadas telefónicas a casas de votantes  hasta el día de las elecciones para denunciar el “peligro Humala”. PPK, hombre de varios pasaportes incluyendo el peruano, salió como terrorista económico a denunciar que se desplomaría la bolsa de Lima por el resultado electoral. CNN le dio cabida a esta tontería que encubre que las bolsas del mundo han tenido en las últimas siete semanas una racha de caída solo superada en el año 2004. Es fácil culpar a Humala de que llueva o deje de llover y lo van a hacer. Como culpan a la alcaldesa Susana Villarán –por la Comisión de la Verdad–. Hemos visto que la libertad de expresión sirve para decir lo que los dueños de los medios y sus socios quieren decir. El titular de El Comercio del lunes 6 de junio fue “Un resultado que llama a concertar, Humala 50.9%, Keiko0 49.1%”. El resultado fue 51.5% versus 48.5% y eso era lo que había salido del conteo rápido y de las proyecciones del conteo inicial pero mejor era una noticia falsa para forzar el argumento de que el poder no lo van a perder.
 
Para concertar tienes que tener ánimo de concertación y eso la derecha no lo tiene. Es una derecha falangista, racista, fóbica, oscurantista e ignorante, pegada al Opus Dei que aunque católico extrañamente carece de valores éticos, a no valorar el conocimiento; y que ha permitido que el Perú se coloque y alinee con los regímenes más retardatarios en la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, que se reeligiera a Alan García; y que la hija de un delincuente corra a las presidenciales, para beneficio de lavarle la cara a los 75 presidiarios, que están en la cárcel con su padre. Es una derecha que ha rifado una política exterior digna y la ha sustituido por un mamarracho. ¿Podrá Humala recuperarle la dignidad a la cancillería peruana? ¿Podrá recuperarle la fe en la política a los peruanos?
 
El Perú está en un momento expectante del crecimiento económico. Tal vez ponerle impuestos a la renta a las inversiones en bolsa sería un acto para afectar las riquezas que se están apilando sin impuestos en el nombre del libre mercado. Eso realmente espantaría los capitales golondrinos de la bolsa y tal vez terminaría con las burbujas especulativas y ayudaría a ajustar el tipo de cambio. Promover que el MILA (las bolsas de Bogotá, Lima y Santiago) que inició sus operaciones el lunes después de las elecciones se articule con la bolsa de Sao Paulo quizás sería otro acto simbólico.
 
Hay que recordar que el impuesto a las transacciones financieras (ITF) se instituyó en 2002 para financiar la educación en el Perú cuya meta de gasto debe de ser 6% del PIB. El ITF fue reducido por PPK en 2003 cuando era ministro porque distorsionaba el mercado, dijo. Quizás sea hora de recuperarlo a los niveles que tuvo al inicio en el 2002 y que tanto impacto positivo observó en la recaudación tributaria. ¿Podrá Humala recuperar el nivel de la educación pública perdida hace varias décadas? ¿Podrá recuperar la universidad pública a niveles reconocibles?
 
El regreso del Perú a Sudamérica es lo más significativo, empero. Eso es positivo para el país y para la región como un todo porque consolida el bloque regional progresista. Esto podrá facilitar el proceso de UNASUR que la derecha peruana detesta por razones ideológicas y pondrá al país a la par con sus vecinos en la Comisión de coordinación macroeconómica de UNASUR, en el Banco del Sur, en el uso de la moneda nacional para el comercio exterior y nivelará los aspectos políticos y migratorios del espacio así como consolidará el Consejo de Defensa Suramericano. La batalla contra la derecha peruana en estos campos será tenaz.
 
Para todos Humala es una interrogante y Fujimori una certidumbre. El futuro nos espera a todos los y las peruanos/as que deberemos de enfrentar los retos del futuro. La familia peruana debe de reunificarse dice Mario Vargas Llosa, pero escuchándolo a de Soto, eso es muy difícil. El horizonte peruano ha cambiado para mejor, para el regreso de la ética en la política y para la recuperación de la dignidad nacional. Esa, no se cotiza en bolsa.
 
Por Oscar Ugarteche, economista peruano, trabaja en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México. Es presidente de ALAI y coordinador del Observatorio Económico de América Latina (OBELA) http://www.obela.org
Publicado enInternacional
Martes, 29 Junio 2010 06:52

La tinta sobrevive

La letra impresa vivirá más de lo que la gente piensa, asegura Mathias Döpfner, director de la compañía alemana Axel Springer. Tal vez sea así en Europa central. El editor de Bild y Die Welt registró hace poco el primer trimestre más lucrativo de su historia. El margen de utilidad de sus periódicos nacionales alemanes es un asombroso 27%. La firma se expande hacia Polonia. Si los periódicos están en crisis, dice Döpfner, entonces le gusta la crisis.

Hace un año la mera supervivencia de muchos periódicos parecía dudosa. Se había vuelto claro que los jóvenes, en particular, consiguen gran parte de sus noticias en Internet. Los lectores saltaban de nota en nota y rara vez pagaban. También la publicidad se traslada a la red, pero no a los sitios web de los periódicos. Más bien es absorbida por los motores de búsqueda. El mercado de los avisos clasificados ha sido invadido por sitios gratuitos en línea, como Craiglist. El sentido común decía que una recesión profunda acabaría con los periódicos, que tienen altos costos fijos en periodistas y rotativas.

Caen circulación y anuncios

En algunas formas el dolor ha sido mayor de lo que los analistas esperaban. La Asociación de Periódicos de EU reporta que la publicidad impresa y en línea ha caído casi 35% a partir del primer trimestre de 2008. La circulación también ha disminuido de manera alarmante. Sin embargo, casi todos los periódicos han sobrevivido, si bien a veces con alguna ayuda de los tribunales de quiebras. Empresas periodísticas estadunidenses como McClatchy se han mantenido rentables pese al descenso en ingresos. Algunas valen ahora 10 veces más que en la primavera de 2009, si bien están lejos de las alturas que alcanzaron antes de la recesión.

El fuerte aumento del precio del ejemplar ha ayudado, pero en su mayor parte los periódicos han sorteado la crisis con base en recortes. El año pasado McClatchy redujo su nómina en 25%. Muchas publicaciones cerraron corresponsalías y otras obligaron a los periodistas a irse sin indemnización. También ha habido algunas ingeniosas adaptaciones. En otra empresa estadunidense, Gannett, 46 títulos locales ofrecen ahora las noticias nacionales e internacionales de USA Today, el periódico nacional de la firma. Un grupo de periódicos de Nueva Jersey produce en común sus editoriales y reportajes especiales. Bob Dickey, quien dirige los periódicos comunitarios de Gannett, explica que se han dado cuenta de que no hay necesidad de pensar siete veces qué decir acerca del derrame de petróleo en el Golfo.

Otro bono inesperado es que el gasto en papel –el segundo en volumen en muchas firmas, detrás de la nómina– se ha desplomado hasta en 40%, porque un bache global en las materias primas ha deprimido los precios. Las compañías periodísticas usan menos papel e imprimen menos palabras en menos páginas. Los lunes en particular, los diarios son a veces tan delgados que es difícil lanzarlos desde un auto o bicicleta a la puerta de una casa.

La posibilidad de que los precios del papel tengan una fuerte subida una vez que la economía mundial se acelere es sólo uno de los peligros que enfrentan las empresas periodísticas. Podrían verse abrumadas por costos de jubilación. Los lectores podrían de pronto negarse a pagar precios altos por productos más delgados. Sin embargo, también es posible que la publicidad comience a recuperarse de los niveles severamente deprimidos actuales. Si eso ocurre, los márgenes de utilidad se inflarían con rapidez.

Fuera de EU le ha ido mejor a esta industria, según muestra un reporte de la OCDE en la materia. Los periódicos japoneses, los de mayor circulación en el mundo, pierden lectores poco a poco, pero tienen un enorme tramo por recorrer en la caída, y es de suponerse que los conglomerados mediáticos a los que pertenecen los protegerán. Fuera del mundo de habla inglesa los periódicos enfrentan a menudo menos competencia de los agregadores de noticias en línea y otros inventos tecnológicos. En países como Alemania, han sufrido lo que Paul Zwillenberg, socio de la firma Boston Consulting Group, llama un solo golpe de infortunio: recesión, pero sin rápido cambio estructural.

En mercados emergentes hay que mirar con detenimiento para detectar algún signo de crisis. En Brasil la publicidad decayó sólo por breve tiempo durante la recesión. La circulación total de periódicos en ese país se elevó en un millón de ejemplares en los 10 años pasados, a 8.2 millones. La creciente clase media brasileña es adicta a un puñado de nuevos diarios baratos, cargados de asesinatos y bikinis. En 2003 sólo tres de los 10 principales diarios brasileños eran tabloides; hoy son cinco.

El énfasis en dar a los lectores lo que quieren leer, en vez de lo que arrogantes nociones de responsabilidad cívica sugieren que deben leer, es parte de una tendencia global. Los periódicos se vuelven más distintivos y más enfocados a su clientela. Más que tratar de llevar el mundo a tantos lectores como sea posible, están abriendo nichos. Propietarios y directivos tratan de identificar valores distintivos e invertir en esas zonas el dinero con que cuentan.

Muchos periódicos en EU se han concentrado en las notas y deportes locales, dejando lo demás a diarios mayores o a agencias como Associated Press. Varios rehúsan entregar ejemplares a suscriptores ubicados lejos del centro urbano, porque es caro llegar a ellos y tienen menos atractivo para los anunciantes. También cortejan a pequeñas empresas locales con tecnologías que les permiten diseñar en forma económica sus propios anuncios. En suma, la prensa metropolitana se vuelve prensa de ciudad. Eso podría ayudarla a largo plazo. Jim Chisholm, analista de la industria periodística, señala que a los pequeños diarios locales les ha ido mejor que a los regionales en muchos países, como EU.

Los editores de periódicos esperan que el énfasis en contenido distintivo facilite la transición de la distribución impresa a la digital. Sea que la plataforma sea un teléfono inteligente, una computadora de tablilla como la iPad o la Internet abierta, la clave del éxito para muchas publicaciones será contar con una corriente dual de ingresos. Como lo hacen en su edición impresa, tendrán que atraer publicidad y lectores dispuestos a pagar. Hasta ahora los pocos que han persuadido a sus lectores de pagar por noticias en línea tienden a distinguirse por su contenido especializado. El Financial Times (copropietario de The Economist) y el The Wall Street Journal tienen posiciones líderes en las noticias de negocios y financieras, y sus sitios de acceso pagado funcionan bien. Periódicos más pequeños tendrán que explotar sus ventajas en áreas como deportes locales.

La supervivencia de los periódicos no está garantizada en absoluto. Todavía enfrentan grandes obstáculos estructurales: aún no está claro, por ejemplo, si los jóvenes pagarán por las noticias en alguna forma. Sin embargo, la recesión trajo consigo una impresionante e inesperada capacidad de adaptación. Si los periódicos pueden mantenerla en tiempos mejores, tal vez puedan contemplar algo más que la mera supervivencia.

Fuente: EIU
Traducción de texto: Jorge Anaya
 
Publicado enInternacional
En la sala del hotel porteño recibe con una sonrisa. ¿Café?, ¿coca?, dice, vestido de traje oscuro. Cuando se sienta apenas se ve en su cara una señal de cansancio. Hace minutos Alvaro García Linera dejaba la Facultad de Derecho en donde dio una charla después de recibir el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires. Antes, se había reunido con la presidenta Cristina Fernández. El vicepresidente de Bolivia podría ser un personaje de una novela revolucionaria: fue guerrillero, estuvo preso y hoy forma parte de un proceso de transformación estructural de su país que, según afirma, será a largo plazo una sociedad comunitaria, poscapitalista. García Linera dice que en Argentina encontró un hermano y que se decepcionó con Obama. “Sigue el chantaje, sigue la presencia de distintos despachos del Estado norteamericano y sus intermediarios para entrometerse en nuestro país reclutando dirigentes sociales, inculcándoles una formación deformada del concepto de democracia y de desarrollo.”

–En las elecciones del domingo pasado el gobernante Movimiento Al Socialismo (MAS) ganó, pero no avanzó todo lo que hubiera querido hacia el Oriente del país. ¿Esto a que se debió?

–Yo diría que se avanzó mucho. En el 2005, el presidente Evo obtuvo el 54 por ciento del electorado, en gobernaciones sacamos el 18 por ciento y logramos tomar el control de tres prefecturas. Hoy nuestro voto de gobernaciones llega al 53 por ciento, pasamos de tres a seis. Hubiéramos querido avanzar más, pero en términos realistas es una triplicación del porcentaje y una duplicación del número de gobernaciones. Igual sucedió en municipios: en 2004 llegamos a obtener 100 alcaldías de un total de 330, hoy solamente como MAS tenemos entre 240 y 250 municipios. Quisiéramos tener los 330, ¿quién no?, pero es una fuerte presencia territorial en el país, incluso en regiones de la zona del Oriente en donde teníamos cero de presencia como en Santa Cruz, en donde ahora vamos a bordear las 26 alcaldías.

–¿Y qué pasó con la alcaldía de La Paz, que quedó en manos del ex aliado del MAS, Movimiento Sin Miedo?

–Nos hubiera gustado ganar. En 2005 ni siquiera ganamos la prefectura y un años antes perdimos la alcaldía. Lo que pasa que en elecciones municipales y regionales entran en juego otros elementos. No se pusieron en juego proyectos de sociedad, de Estado ni de economía, sino el ámbito doméstico de la gestión municipal. Más que una elección de carácter político ha sido una votación en torno de personalidades locales vinculadas con la capacidad de gestión local. La oposición presentó un candidato con una buena experiencia, frente a la candidata nuestra que no tenía esa trayectoria.

–Parece evidente que fuera por la ruptura con el MSM y este llamado del presidente a votar solo por el partido gobernante.

–Es probable que haya influido esta separación. Mayor experiencia, mayor conocimiento de ellos. Hicieron una gestión interesante en alcaldía y la gente votó la continuidad. Fue una victoria del MSM pero, como le dije, en ningún momento estuvo en juego un proyecto de sociedad, sino en el desarrollo urbanístico de las ciudades.

–¿Qué responde a las críticas que se le hace al gobierno de que existe un personalismo de Evo Morales y que el partido se transformó en el único posible?

–En ningún momento el MAS tiene la intención de convertirse en partido único, porque incluso internamente es una coalición de múltiples movimientos: campesinos, indígenas, barriales, obreros, en sí mismo es la expresión de la amplia diversidad clasista y cultural de nuestra sociedad. Adentro hay pluralidad, nosotros estamos convencidos de la importancia de la pluralidad política. Buscamos una mayor presencia territorial para mejorar la gestión. Tuvimos gobernadores que se dedicaron a hacer golpes de Estado y no a gestionar. Habiéndose resuelto el gran debate político estructural de qué tipo de sociedad deseamos construir quisiéramos que avance la industrialización, porque tenemos buenos recursos. Queremos que la modernización avance rápido, sin los obstáculos que tuvimos en 2007, 2008 y 2009.

–¿Y hacia dónde va este proceso socialista?

–Son tres pilares de transformación estructural que han sido definidos por la Constitución: la plurinacionalidad, el régimen de autonomías y la economía social comunitaria. Inauguramos una Constitución que establece que nuestro Estado es plurinacional, que las culturas, los idiomas y los saberes diversos de la población tienen igualdad y el reconocimiento en el ámbito público. Esto tiene que volverse práctico en el ámbito escolar, en la publicación de textos, en el aprendizaje del idioma indígena por parte de los funcionarios públicos; es un proceso de descolonización lingüística, cultural y conceptual. La desconcentración del Estado es el Estado autonómico. Celebramos la elección de gobernadores en la que la asamblea departamental fue electa y no elegida a dedo. Y no solamente elegir autoridades. Es hacer acuerdos y pactos fiscales, compatibilizar funciones, en España andan 30 años mejorando ese proceso. El tercer eje es el de la economía social comunitaria, de una modernidad tridimensional, que es en el ámbito de los recursos naturales procesos de industrialización acelerada. Minerales, gas, agua: uso y gestión industrializada, primera dimensión. Segundo, que las empresas pequeñas vean potenciados sus emprendimientos y lo tercero es lo comunitario. Que sea un uso común de los recursos naturales. Potenciar, irradiar y liberar las fuerzas comunitarias que existen en las estructuras agrarias. En la medida en que las tareas las conduzcan los movimientos sociales, puede llevar a un horizonte socialista poscapitalista, como horizonte a largo plazo.

–¿Cuánto afecta este proceso la crisis mundial?

–Bolivia ha sido la economía que más creció el año pasado en América latina por dos motivos. El primero es el énfasis en la importancia del mercado interno a través de la ampliación de la demanda, las políticas sociales a los más excluidos, a los asalariados, a los sectores agrícolas, que han ampliado el consumo de bienes y de servicios y eso ha dinamizado la economía. La mitad del crecimiento se debe a la propia dinámica de la demanda interna. Una parte del excedente económico de la explotación de los recursos naturales se la retiene en el país. En el 2005, el porcentaje de la ganancia del gas con el que se queda el Estado era del 30 por ciento, actualmente es entre el 68 y el 80. El otro tema son las reservas internacionales. Cuando llegamos al gobierno eran de 1700 millones de dólares, hoy tenemos 8500 millones de dólares. Hay una retención al excedente que le permite, aun en tiempos de crisis, disponer de flujos monetarios que pueden ser utilizados por el Estado para dinamizar la economía tanto en las exportaciones como supliendo la caída de precios o en el ámbito del consumo interno. Crecimos 3,5 por ciento, sin crisis hubiéramos crecido más. Redujimos la pobreza extrema en ocho puntos en tres años.

–¿Cómo ve las relaciones con Argentina?

–Muy cordiales. No podemos dejar de valorar el espaldarazo que nos dieron el Gobierno y el pueblo argentinos en momentos complicados. Una vez en la confrontación con las empresas petroleras, cuando hicimos la nacionalización que nos permitió aumentar la retención, las empresas amenazaron con detener la explotación de los campos y el gobierno argentino dijo que nos apoyaba, financieramente si era necesario. Otra vez fue cuando se dio el golpe de Estado en el 2008 por parte de la coalición cívica y rápidamente se realizó un encuentro de emergencia de la Unasur para respaldar la democracia en Bolivia. Aquello fue decisivo para derrotar las tendencias golpistas y antidemocráticas. Argentina es un hermano que acompaña los procesos de transformación en el marco de la soberanía.

–¿Cómo ve la región, ahora que en Chile cambió el signo político y es probable que suceda en Brasil?

–Es un momento excepcional para América latina. Hay una oleada general de desneoliberalización de sus estructuras económicas y políticas, unos más radicalmente y otros menos. Un nuevo protagonismo del Estado, un reforzamiento de las políticas sociales en el país, una búsqueda de equilibrio entre gestión y recursos estratégicos. Es probable que quizá en algún país se dé un retroceso. Eso es justamente lo previsible. Los países no son soldados, tienen ritmos distintos, pero hay un humor colectivo, un sentido de hacia dónde se tiene que ir. El sentido de la época es hacia adelante. El hecho de que cada uno de nuestros países busca vías propias abandonando el recetario neoliberal de los noventa hace que cada país enfrente de mejor manera el bajón de la economía mundial.

–¿Mejoraron las relaciones con Estados Unidos con la administración Obama?

–No. Lamentablemente, no. La nueva gestión de Obama trajo esperanza porque creíamos que podía haber un giro de timón en esa actitud antagonista y en momentos conspirativa que tuvo la administración Bush contra nosotros. Pero no sucedió. Encontramos una continuidad de esas políticas: sigue el chantaje, sigue la presencia de distintos despachos del Estado norteamericano y sus intermediarios para entrometerse en nuestro país reclutando dirigentes sociales, inculcándoles una formación deformada del concepto de democracia y de desarrollo, promoviendo divisiones al interior de los movimientos sociales, dejando de lado sus responsabilidades en la lucha contra el narcotráfico, haciendo que recaigan todos los gastos en nuestro país. Y en otras partes del continente Estados Unidos incrementa su presencia militar con las bases en Colombia, el aumento de efectivos en Perú, el uso de fuerzas armadas de modo innecesario en la crisis haitiana. El apoyo al golpe en Honduras. No vemos un cambio de actitud con el continente y menos hacia Bolivia. Continúa la actitud contenciosa y agresiva. Pese a ello nosotros tendemos la mano.

–En Argentina se aprobó una ley que apunta a desmonopolizar los medios de comunicación. ¿Prevén impulsar algún proyecto en este sentido?

–Fue un gran avance lo que aprobó Argentina. En Bolivia hay un debate interno de los periodistas para modificar la legislatura sobre los medios de comunicación. Más que la concentración de medios, existe una partidización que es igual de nefasta. Ante el colapso de los partidos tradicionales, algunos medios, amparándose en la libertad de expresión, convirtieron sus canales de televisión y radios en plataformas de campaña política permanente. Hemos denunciado ese hecho y esperado un debate del gremio de los periodistas. Lo vemos saludable. En algún momento ese debate en la sociedad civil podría trasladarse a una norma legal. Es importante que emerja como iniciativa de la sociedad civil para que no sea asumida como una intromisión.

Por Mercedes López San Miguel

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Publicado enInternacional
Para Marco Aurelio García, el libro Brasil, entre pasado y futuro no ambiciona llenar un vacío, “que sólo puede llenar un movimiento más intenso de la sociedad”, sino que sólo pretende llamar la atención el sobre Brasil actual: “Gran parte de la llamada intelectualidad progresista, en la que me incluyo a mí y a Emir Sader, está si no callada, al menos un poco retraída. El actual espacio de debate ha sido ocupado por infraintelectuales de derecha, decididos a hacer de su mediocre actividad intelectual una manera de fabricarse una carrera en los principales medios de comunicación del país.” 
 
Río de Janeiro.- El lunes 22 de marzo se celebró en la Universidad Estatal de Río de Janeiro (UERJ) el lanzamiento del libro Brasil, entre pasado y futuro, acto que se convirtió en un animado debate sobre las perspectivas de la izquierda al final del gobierno de Lula. Coordinadores de su edición, el sociólogo y secretario ejecutivo de Clacso, Emir Sader, y el asesor especial de la Presidencia para Asuntos Internacionales, Marco Aurelio García, hicieron un llamado a la sociedad para discutir las posibilidades de profundización, en el periodo post Lula, de los logros económicos y los derechos sociales alcanzados por el actual gobierno.
 
“En las grandes transformaciones que Brasil experimentó en su pasado, siempre hubo un cierto grado de simultaneidad entre la reflexión sobre el país y las manifestaciones artísticas. Esto sucedió en los años 30, a finales de los años 50 hasta mediados de los 60, y sucede en los momentos vividos en los últimos años”, dijo García. Después de citar algunas “contribuciones inestimables”, como las de Gilberto Freyre, Sérgio Buarque y Caio Prado en los años 30, y las de Raymundo Faoro y Celso Furtado a finales de los años 50, García hizo público un lamento: “Resulta curioso que en la actualidad, cuando estamos experimentando una transformación más intensa gracias a los cambios en la economía y la estructura social del país, el pensamiento brasileño sea tan pobre.”
 
El libro, según García, no está destinado a llenar un vacío, que “se llenará sólo a partir de un movimiento más intenso de la sociedad”, sino que pretende llamar la atención sobre el actual Brasil: “Gran parte de los llamados intelectuales progresistas, en los que me incluyo a mí y a Emir [Sader], están si no en silencio, sí sumidos en una cierta timidez. El ámbito del debate actual ha sido ocupado por subintelectuales de derecha que han decidido convertir su mediocre actividad intelectual en una manera de fabricarse una carrera en los principales medios de comunicación del país. Cada día te tropiezas con esa pobreza intelectual, cuando no con la ira que este sector expresa en sus ideas.”
 
Según Emir Sader, realizar un análisis del gobierno de Lula es fundamental para que Brasil siga avanzando. “Toda valoración del gobierno de Lula, habrá de reconocer que ha sido un período de profundos cambios. Vivimos una etapa en la que lo viejo insiste en perdurar y lo nuevo tiene dificultades para encontrar su manera de existir. Lo viejo es el neoliberalismo, y lo nuevo es lo que va a superar el neoliberalismo”, dijo.
 
En Brasil, el enfrentamiento con el neoliberalismo, según Emir, ya se está produciendo, pero puede ir más allá: “Ellos proponen un ajuste fiscal, nosotros proponemos dar prioridad a las políticas sociales; ellos proponen un acuerdo de libre comercio, nosotros proponemos la integración regional. Se trata de dos pasos importantes, pero hemos llegado a un cierto límite, no sólo porque esté finalizando el mandato de Lula, sino porque tenemos que pensar más profundamente cuál es el Estado y la sociedad que queremos, pensar en cuáles son las transformaciones que Brasil necesita y cuál es el bloque social, político y cultural que puede llevarlas a cabo.”
 
Para ello, dice el sociólogo, es preciso que tenga lugar un amplio debate en la sociedad: “Podemos ganar las elecciones, según parece, simplemente comparando un gobierno con otro. Pero hemos tenido un gobierno relativamente moderado y que, sin embargo, recibió una dura reacción de la derecha. Imagínate lo que va a pasar con las transformaciones que se avecinan. Tenemos que democratizar la relación entre el Estado y la sociedad, y crear nuevos vínculos entre el poder político y las movilizaciones sociales “.
 
Emir afirma que hay nuevos sectores sociales que están llegando a la ciudadanía económica y social. “Ahora es preciso alcanzar la ciudadanía política. La tarea más importante de la izquierda, hoy, es restablecer sus relaciones con los nuevos sectores sociales. El gobierno está cumpliendo su parte al desarrollar políticas económicas y sociales distributivas que están cambiado positivamente el mapa de la desigualdad en Brasil. Pero, quién tiene que organizar y apoyar a estos sectores son los movimientos sociales y los partidos políticos. El Estado está fomentando derechos fundamentales que antes no existían, ahora necesitamos nuevos sujetos políticos para cambiar la configuración. No hay manera de hacer una política de esta envergadura para luego tener que negociar con Temer y Stephanes (1) en un universo minúsculo. Es preciso desarrollar temas económicos y sociales que superen los obstáculos que actualmente enfrentan, por ejemplo, la política agraria y la política de comunicaciones.”
 
Avanzar la democracia
Marco Aurelio García está de acuerdo en que la sucesión de Lula es una oportunidad para el avance de la democracia en el país: “Estamos haciendo cambios en el marco democrático y con la profundización de la democracia, lejos de las visiones apocalípticas de algunos que afirman que el país está al borde de un proyecto totalitario. Los que esto afirman pueden repetirlo todos los días, y seguirán repitiéndolo, pero se enfrentarán al descrédito de la sociedad brasileña, que ya se ha dado cuenta de que la opinión pública no es la opinión publicada. Hay una discrepancia mayor cada día, y quien insista en esta tesis corre el riesgo de aislarse políticamente cada vez más.”
 
Decir que el actual gobierno se ha limitado a continuar la política económica del gobierno del PSDB, como afirma García, es otro argumento condenado al fracaso: “El gobierno de Lula tiene puntos importantes de ruptura con la política anterior. No hay una ruptura total, pero es un salto sustancial, y una preparación de futuros cambios más relevantes “.
 
Transformaciones
Emir Sader señala algunos cambios que, en su opinión, todavía tienen que producirse: “El banco central, de hecho, sigue siendo independiente. Lula está a favor del Corinthians (2) y de que las tasas de interés no suban. Tenemos que acabar con este juego de tensiones, porque la política monetaria debe estar vinculada a un mayor desarrollo político. Brasil sigue teniendo la tasa de interés más alta del mundo.”
 
Otro problema grave pendiente de resolución, ha dicho Emir, es el modelo de la agroindustria: “No es un asunto que pueda resolverse mediante un decreto. La producción de soja para la exportación y el uso de organismos modificados genéticamente (OMG) no se limitan a algunas grandes empresas, sino que afectan también, desgraciadamente, a gran número de pequeñas y medianas empresas. Este gobierno ha hecho más cosas al respecto de lo que se dice por ahí, pero debemos ir más al fondo del asunto.”
 
“Otro factor es algo que no depende del gobierno, pero espero que llegue a depender de él, como es la democratización de la prensa. No habrá democracia en Brasil mientras no se constituya una opinión pública democrática formada por las múltiples voces del país, y no sólo las de cinco o seis familias propietarias de empresas y financiadas en gran medida por las agencias de publicidad. Las empresas privadas están impulsadas por la dinámica del beneficio”, dijo Emir.
 
Avanzar en la democratización de los medios de comunicación debe ser una de las tareas fundamentales de un eventual gobierno de Dilma Rousseff, según Emir: “Los medios manejan la opinión pública, en Jardins, en Sao Paulo; en la Zona Sul de Río de Janeiro, sólo que la gente ya no los respeta. La gente vota a quien realiza política social, sólo que en la vida cotidiana no hablamos de las cuestiones más importantes del país. En un momento dado, parecía que Renan Calheiros era el principal problema en Brasil; luego llegó el turno de Sarney. Hay que permitir que estas nuevas fuerzas sociales dispongan de una prensa política dirigida a ellas, que hable de su mundo y que les permita expresarse.”
 
Derrota estratégica
Emir Sader admite que “no faltarán quienes digan que es un libro oficialista”, pero defiende la reflexión sobre el Gobierno. “Teníamos razón cuando, en un momento difícil al comienzo de este gobierno, elegimos este espacio para continuar. Pensamos que era posible que el gobierno cambiase, y el gobierno cambió para mucho mejor. Aquellos que afirmaron que el gobierno había mordido la manzana de la traición y que había sido expulsado del paraíso de la izquierda, y que querían crear una alternativa revolucionaria estaban equivocados. No sólo teóricamente, sino que también desaparecieron de la escena política. Fue el fracaso de un diagnóstico equivocado.”
 
El camino, según el sociólogo, es profundizar en los logros alcanzados: “El que se pregunte si Dilma estará a la izquierda de Lula debe darse cuenta de que el Lula está más a la izquierda de que lo que estuvo a comienzos de su mandato. Tenemos que profundizar lo que tenemos ahí, con mucho debate y mucha movilización. Estamos en un momento extraordinario, en vísperas de infringir una derrota estratégica importante de largo plazo a la derecha, y de ganar un gran espacio de avance. Ahora ya no se trata de la herencia maldita, sino de una herencia bendita. Tenemos que ganar las elecciones, pero tenemos que ganarlas para transformar Brasil. El gobierno de Lula será un paréntesis o será un puente para finalmente salir del atraso. Creo que estamos en condiciones de avanzar hacia la superación del neoliberalismo.” 

Por Mauricio Thuswohl
Carta Maior www.cartamaior.com.br
 
Traducido por S. Seguí
 
 
Economistas y políticos brasileños pertenecientes al Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que forma parte de la coalición gubernamental. (N. del t.)
Club de fútbol paulista. (N. del t.)
Fuente: http://www.cartamaior.com.br/templates/materiaMostrar.cfm?materia_id=16478
 
Publicado enInternacional