Sábado, 19 Diciembre 2020 05:57

2020, el año que vivimos peligrosamente

2020, el año que vivimos peligrosamente

Termina un año de crisis pandémica y comienza una larga marcha de vacunación y crisis económica, con el desempleo creciendo y la producción y el turismo descendiendo.

Pocas cosas positivas podemos escribir a modo de balance de este 2020. Quizá la principal sea que la grave crisis de salud asociada a la pandemia ha dejado en nuestras sociedades una reivindicación de la necesidad de la vuelta del Estado después del desmantelamiento neoliberal de lo público.

La pandemia que asola al mundo podemos calificarla, tomando la caracterización de los sociólogos Marcel Mauss y Norbert Elías, de “hecho social total”, la superposición de la estructura social y la estructura emotiva, en un hecho que pone en juego la totalidad de la sociedad y sus instituciones, y modifica tanto lo micro como lo macro de un mundo globalizado que ya estaba en crisis antes de 2020.

Pero de todo lo negativo, y más allá de lo evidente, la crisis de salud que ha dejado ya más de un millón y medio de muertos en el mundo, es necesario sub-rayar el aumento de la desigualdad que nos deja la pandemia. Según Naciones Unidas1, 142 millones de personas en América Latina, una cuarta parte de la población de la región, se halla en riesgo de contraer Covid-19 por la falta de acceso al agua potable, el uso de combustibles nocivos dentro de los hogares, y la desnutrición. Al mismo tiempo un informe de Oxfam2, señala que la fortuna de las 73 personas que en América Latina tienen más de mil millones de dólares ha crecido en más de 50 mil millones de dólares desde el comienzo de la pandemia.

A la crisis económica se le une un caos geopolítico sin ningún liderazgo regional ni mucho menos global (Naciones Unidas ni está ni se le espera), en un mundo donde no sólo se agota el modelo neoliberal como paradigma, sino incluso el concepto de democracia, un mundo donde crece la polarización y se da un auge de la ultraderecha ante la falta de propuestas desde la izquierda para salir de la crisis.

Y por si esto no fuera poco, las crisis previas a 2020 se siguen profundizando. El cambio climático es ya una realidad y si no hacemos algo pronto, estamos a punto de alcanzar el punto de no retorno y el calentamiento global hará que en no tantos años sea inviable vivir en una buena parte del planeta, comenzando por las costas, alrededor de las cuales vive 50 por ciento de la población del planeta. Pero no va a ser necesario esperar muchos años para ver grandes migraciones, que ya son una realidad en América Latina, África o Asia.

Es probable que ya no volvamos a la normalidad que conocíamos. La pandemia ha golpeado el modo de producción y nuestro sistema de vida en general. Hemos visto a lo largo de 2020 como el home office se instalaba en nuestras vidas, lo que acelera la revolución tecnológica y la implementación del 5G, pero también abre la puerta a que GAFA (Google, Apple, Facebook y Amazon) tengan mucha más presencia en nuestras vidas que el propio Estado.

Mientras tanto, en Estados Unidos se da un cambio de partido, que no de gobierno, pues van a seguir gobernando Wall Street y el complejo industrial-militar, y aunque va a continuar siendo la mayor potencia financiera y militar del mundo, dueño de los océanos (con flotas en cada uno de ellos) y del espacio, su hegemonía está en declive. El maquillaje es claro: un negro a cargo del Pentágono, una mujer dirigiendo la comunidad de inteligencia y un latino al frente de Seguridad Nacional. Pero la política seguirá siendo la misma, quizá con un pequeño y soft ( power) maquillaje en los casos de Venezuela, y sobre todo, Cuba.

Pero el movimiento Black Lives Ma-tters continúa ahí, latente, planteando sus demandas antirracistas, al igual que las revueltas antineoliberales y antipatriarcales (la ola verde feminista) que surcan América Latina y el Caribe.

Una región, nuestra América, que la Cepal calcula va a recuperar los niveles económicos prepandemia hasta 2024, y si el crecimiento se estanca, la mejora no se va a producir en toda la década que comenzamos. La propia Cepal reconoce que la contracción que sufrimos es la peor de los últimos 120 años.

Ante esto, sólo queda apostar por dejar lo más atrás posible el modelo de desarrollo neoliberal, e impulsar modelos de justicia social, ambiental y de género que nos permitan, junto con otro modelo de desarrollo, poder vivir la nueva normalidad del siglo XXI pospandemia.

1 Covid, hambre, pobreza y desigualdad: la combinación mortal que enfrenta América Latinahttps://news.un.org/ es/story/2020/07/1477571

2 Aumentan los milmillonarios de América Latina a medida que la región más desigual del mundo se hunde bajo el impacto del coronavirushttps://www.oxfam.org/es/notas -prensa/aumentan-los-mil-millonarios-de-america -latina-medida-que-la-region-mas-desigual

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Donald Trump anunció que Estados Unidos aprobó la vacuna de Moderna contra el coronavirus

La vacuna contra el coronavirus desarrollada por la empresa farmacéutica Moderna fue aprobada en Estados Unidos. Así lo anunció el propio presidente de ese país, Donald Trump, quien dijo que su distribución comenzará "de inmediato".

"La vacuna de Moderna ha sido abrumadoramente aprobada. La distribución empezará de inmediato", escribió Trump en un mensaje en su cuenta personal de la red social Twitter. "Europa y otras zonas del mundo golpeadas fuerte por el China Virus --Alemania, Francia, España e Italia, en particular--. ¡Las vacunas están en camino!", agregó el mandatario estadounidense en una publicación posterior.

Trump se adelantó así a la Agencia de Medicamentos y Alimentación de Estados Unidos (FDA) en el anuncio de la decisión final en torno a la aprobación de la vacuna contra el coronavirus desarrollada por Moderna. La vacuna había conseguido ya la luz verde del Comité Asesor de Vacunas y Productos Biológicos, donde el jueves fue respaldada con 20 votos a favor, una abstención y ningún voto en contra. La mayoría de los miembros de ese comité consideraron que la vacuna de Moderna aporta unos beneficios que superan los riesgos para las personas adultas.

El pronunciamiento de ese comité asesor era el último paso antes de la definición de la FDA sobre el uso de emergencia de la vacuna de Moderna en el marco de la lucha contra la pandemia de coronavirus. La perspectiva es que tras la aprobación, la vacuna empiece a ser distribuida a partir de la próxima semana.

Horas antes del anuncio de Trump, su vice, Mike Pence, se aplicó la vacuna de Pfizer. Lo hizo en un acto público en el Centro Médico Walter Reed, en la Casa Blanca, que fue transmitido en directo por televisión. "No he sentido nada", dijo Pence tras haberse inoculado y destacó la importancia de la operación Velocidad Endiablada, el programa puesto en marcha por la Casa Blanca para impulsar el desarrollo de la vacuna contra el coronavirus.

"No se equivoquen: es un milagro médico", afirmó Pence en referencia a la vacuna de Pfizer, que ha comenzado a distribuirse esta semana. "Creo también que la historia recordará que esta semana fue el comienzo del fin de la pandemia de coronavirus", destacó.

Pence, quien está al frente del Grupo de Trabajo de la Casa Blanca contra el coronavirus, exhortó a los ciudadanos estadounidenses a seguir cumpliendo con el distanciamiento social, el lavado de manos y el uso de la mascarilla para evitar contagiarse. "El camino en este momento de desafío es la vigilancia y la vacuna", advirtió.

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Un hospital temporal en Khayelitsha, Sudáfrica, el 21 de julio de 2020.Mike Hutchings / Reuters

La mutación, denominada temporalmente 'variante 501.V2', se estaría propagando más rápido que en la primera ola, pero todavía no se sabe si causa patologías más graves.

 

Una nueva versión del virus SARS-CoV-2 fue identificada en Sudáfrica, informa el Departamento de Salud del país.

La cepa, que recibió la denominación temporal 'variante 501.V2', se detectó en muestras ya durante la primera ola. Sin embargo, se observa cada vez más frecuentemente desde hace dos meses y es responsable ahora de entre el 80 y 90 % de los casos de covid-19 en el país. Asimismo, se ha detectado fuera de Sudáfrica, en particular en el Reino Unido y Australia.

En cuanto a sus posibles efectos epidemiológicos, las autoridades sanitarias sudafricanas indican que es demasiado pronto para determinarlo. No obstante, resaltan que está impulsando la segunda ola de la enfermedad en el país y que sería más contagiosa de lo normal, por introducir una mayor carga viral en el organismo.

"Los datos preliminares sugieren que el virus que ahora domina en la segunda ola se está propagando más rápido que el de la primera. No está claro si esta segunda ola tendrá más o menos muertes; en otras palabras, la gravedad aún no está muy clara. Esperaríamos que fuera un virus menos severo, pero no tenemos evidencia clara en este momento. No hemos visto señales de alerta en nuestra información actual sobre muertes", cita el comunicado del ministerio al epidemiólogo Salim Abdool Karim.

"Todas estas cepas diferentes se extendieron de forma rutinaria en Sudáfrica durante nuestra primera ola y posteriormente. Lo que se volvió bastante diferente, y lo que no esperábamos, es lo rápidamente que esta variante se ha vuelto dominante", agrega el científico.

Entre tanto, las autoridades sanitarias del país africano llaman a no entrar en pánico. "Nada superará la rígida implementación del uso de máscaras, el uso de desinfectante de manos y lavado con jabón y el distanciamiento", advirtió el ministro de Salud sudafricano, Zweli Mkhize. Precisó además que la mutación no cambia las pautas del tratamiento de pacientes y no requiere medidas restrictivas adicionales.

Respuesta de la OMS

La jefa de la unidad de enfermedades emergentes de la OMS, Maria Van Kerkhove, indicó que la organización vigila la situación derivada de la nueva mutación.

"Estamos trabajando con ellos, mediante nuestro grupo de trabajo sobre la evolución del virus SARS-CoV-2. Están cultivando el virus en el país y están trabajando con investigadores para determinar cualquier cambio en el comportamiento del virus en sí y en términos de transmisión", dijo la científica durante una conferencia de prensa en línea, según Reuters.

Sudáfrica es el país africano más afectado por la pandemia. Según los datos de la Universidad Johns Hopkins, la nación ha acumulado 901.538 casos, de los que 24.285 han acabado fatalmente.

Publicado:18 dic 2020 22:52 GMT

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Viernes, 18 Diciembre 2020 08:31

Los cuidados entre los de abajo

Los cuidados entre los de abajo

En los momentos críticos afloran potencialidades que estaban encubiertas en los pliegues de la vida cotidiana y que resultaban invisibles para los observadores. Así como las grandes marejadas sacan a la luz lo que permanecía bajo la superficie, durante las tormentas sociales, económicas y políticas, reaparece la potencia de la acción colectiva y comunitaria.

La pandemia está siendo la oportunidad no sólo para los de arriba, que aumentan ganancias de forma exponencial y hacen avanzar sus proyectos neoliberales extractivos, sino también para los de abajo que van profundizando lazos solidarios y avanzan en nuevas formas de organización.

Las tramas comunitarias que parecían haberse evaporado en las grandes ciudades, cobran forma en miles de iniciativas de cuidados colectivos en las que la ayuda mutua y la solidaridad permiten sobrellevar los dolores de la pandemia ante la ausencia de los estados, secuestrados por las clases dominantes.

La solidaridad nace de los vínculos comunitarios y de cercanía que los pueblos han conservado. La Ciudad de México cuenta con 765 mercados y 3 mil 150 tianguis, según un trabajo del Centro de Estudios Casa de los Pueblos: El rostro oculto del ombligo de la luna (https://bit.ly/2LGCWrI).

"Espacios de intercambio, pero también de convivencia y socialidad", los define un trabajo del Centro Educativo y Cultural Cama de Nubes y de Fernando González*.

Quisiera conocer cómo ha sido la vida cotidiana de los tianguis a lo largo de este año tremendo, cómo se han desplegado los tejidos comunitarios en barrios y colonias, en los territorios donde los sectores populares siguen haciendo sus vidas en común contra viento y marea.

En Uruguay se formaron en los primeros meses de la pandemia más de 700 ollas populares y comedores comunitarios, cuando arreciaba la desocupación y la población que sobrevive en la informalidad estaba impedida de trabajar. Además surgieron coordinadoras de ollas con la voluntad de seguir trabajando cuando finalice la emergencia.

El trabajo realizado por un grupo de docentes y estudiantes de la Universidad de la República y del sindicato bancario, "entramados solidarios en tiempos de crisis", consiguió rastrear estos espacios y dialogar con la mayoría de ellos. El primer dato es la distribución espacial, ya que las ollas populares nacieron y continúan vivas en los territorios históricos de las organizaciones de trabajadores.

Los datos recogidos dicen: cada olla funciona, en promedio, tres días a la semana, sirve alrededor de 180 platos diarios y en ellas trabajan unas ocho personas, de forma solidaria, sin remuneración. El 43 por ciento de las ollas son organizadas por vecinos que se juntaron expresamente para esa tarea, aunque la mayoría tenía militancia social y barrial previa.

Trece por ciento de las ollas populares fueron creadas por sindicatos, colectivos militantes (no partidos), centros culturales y cooperativas de vivienda o trabajo. Unas cuantas funcionan en clubes deportivos y sociales en los barrios populares y apenas una minoría están vinculadas a partidos, iglesias y ONG (menos de 5 por ciento).

Más de un tercio de estos emprendimientos declararon la intención de seguir con algún tipo de actividad territorial, ya sea vinculada a la alimentación o a otras iniciativas, destacando el deseo de construir "centros comunitarios". En total, trabajan 6 mil 100 personas en las ollas de Uruguay, a quienes podemos encuadrar como militantes sociales de sus territorios, una cifra importante en un país de poco más de 3 millones de habitantes.

La presencia de mujeres es ampliamente mayoritaria (57 por ciento), predominan las y los jóvenes (59 por ciento), y una parte considerable no tiene trabajo estable, lo cual se corresponde con el perfil del activismo social en el mundo.

¿Cómo consiguen los alimentos?: 80 por ciento son donaciones de personas que habitan en el barrio, 61 por ciento proviene de pequeños comercios (misceláneas o tiendas familiares). La instituciones y el Estado tienen una participación mucho más pequeña. La mayoría de las ollas participan en algún tipo de coordinación que en general no trasciende la propia ciudad y suele ser inestable.

El trabajo destaca la importancia de "la memoria de los momentos de crisis" y de las "tramas comunitarias" prexistentes, que son renovadas por las nuevas experiencias. En años recientes hemos constatado la importancia de estas iniciativas de base en todas las geografías del continente.

A partir de estas constataciones, me parece necesario preguntarnos. ¿Cómo se hace política desde las tramas comunitarias urbanas?, ¿cómo podemos colaborar en su permanencia y potenciar su embrionaria tensión emancipatoria y anticapitalista?

Siento que pueden ser una base para construir algo mayor, desde la reproducción colectiva de la vida. Si no lo hacemos, llegarán los funcionarios del Estado y de los partidos para reconvertirlas en eslabones del capital.

* Territorialidades indígenas en la Ciudad deMéxico , inédito aún

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La contaminación del aire ha sido reconocida en el certificado de defunción de Ella Kissi-Debrah, fallecida en 2013. — THE ELLA ROBERTA FAMILY FOUNDATION

Un tribunal de Reino Unido ha dictaminado la primera muerte por contaminación del aire en el mundo a una niña de nueve años que vivía a 25 metros de una carretera con altos niveles de polución.

 

Después de tres años de sufrir convulsiones y tras 27 visitas al hospital por problemas respiratorios, Ella Kissi-Debrah, de tan solo nueve años de edad, fallecía en 2013 por una supuesta "insuficiencia respiratoria aguda y asma grave". Su madre, Rosamund Addo-Kissi-Debrah, y la pequeña vivían en Lewisham, un municipio al sureste de Londres, a tan solo 25 metros de una carretera muy concurrida. Este miércoles, la justicia británica ha reconocido que los altos niveles de contaminación de la zona son la causa de su fallecimiento, convirtiendo el caso en el primero en el mundo que señala la contaminación atmosférica como la causa de una muerte humana.

"Este veredicto es para ella y para otros niños que podrían sufrir ataques severos de asma. Creo que su legado podría ser traer una nueva Ley de Aire Limpio y no solo estoy hablando solo del Gobierno británico sino de los gobiernos de todo el mundo, para que se tomen este asunto en serio", declaró Adoo-Kissi-Debrah a los medios tras la sentencia del tribunal. Según informa Fundación para el Clima, el juez de instrucción, Philip Barlow, comprobó que los niveles de contaminación del aire de la vivienda de la niña superaban los límites legales establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Tras la muerte de su hija, Rosamund Addo-Kissi-Debrah cofundó la fundación Ella Roberta Family, que lleva a cabo varias campañas para conseguir un mejor tratamiento del asma y en defensa del aire limpio, y considera este veredicto como un hecho "histórico". Finalmente, "después de siete años de lucha, la contaminación del aire ha sido reconocida en el certificado de defunción de Ella", aplaude, a su pesar, Adoo-Kissi-Debrah.

 

MADRID

16/12/2020 22:07

VIVIANA CALERO GÓMEZ

 @vivi_calero

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La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, durante una conferecia en el Vaticano, el 5 de febrero de 2020.

Kristalina Georgieva indicó que las proyecciones económicas para la región son mucho peores que para los mercados emergentes y el resto del mundo.

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, planteó este martes que América Latina necesita reformas estructurales para una mejor recuperación de la crisis provocada por la pandemia de covid-19.

En una entrevista en línea concedida a la organización estadounidense Council of the Americas, la titular resaltó que Latinoamérica "está particularmente golpeada" por la infección.

"América Latina tiene el 8% de la población mundial pero, lamentablemente, el 20 % de las infecciones, el 30% de las muertes […] El otro lado de la crisis, el aspecto económico, como era de esperar, dado el impacto, también es bastante dramático. Proyectamos para 2020 que la economía mundial se contraiga un 4,4%, en los mercados emergentes un 3,3% y en América Latina un 8%", dijo Georgieva. En cuanto a las prognosis para 2021, estimó que las economías latinoamericanas crecerán un 3,6%, mientras que el mundo en total lo hará en 5,2% y los mercados emergentes en 6%.

En cuanto a las respuestas de los gobiernos de la región a la pandemia, la directora del FMI aseveró que han adoptado varias medidas positivas. En particular, bajaron las tasas de interés, aumentaron el gasto público y recortaron impuestos. No obstante, los criticó por no haber financiado suficientemente los sistemas sanitarios de sus países.

Asimismo, Georgieva resaltó las consecuencias negativas de la inequidad presente en muchas sociedades latinoamericanas.

"América Latina ha mejorado […], pero sigue siendo la región más desigual. […] La desigualdad de oportunidades significa que una parte de la sociedad simplemente no está alcanzando su máximo potencial, lo que es […] malo para el gobierno en su conjunto", afirmó la jefa del FMI.

"Y eso sólo se arregla con políticas estructurales, con reformas estructurales", agregó Georgieva.

Publicado:16 dic 2020 04:34 GMT

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Lunes, 14 Diciembre 2020 06:04

Vacunas

Vacunas

Los gobiernos están aprobando con rapidez el uso de las vacunas contra el Covid-19. Se han desarrollado varias de ellas. Son tres las que se consideran generalmente, las creadas por: Pfizer, Moderna y Astra Zeneca (véase la útil reseña publicada sobre ellas en https://elpais.com/ciencia/2020-11-23/ las-diferencias-abismales-entre-las -vacunas-de-pfizer-moderna-y-oxford.html ?prm=enviar_email).A esas habría que añadir la Sputnik V, de Rusia.

En medio de la larga pandemia y sus severas consecuencias en materia de salud, el alto número de los fallecimientos producidos, las presiones sobre los sistemas sanitarios, los efectos adversos en la educación y los muy altos costos económicos y cuyo saldo negativo aún no se conoce, la disponibilidad de vacunas resulta un suceso relevante.

Hay, sin embargo, elementos de suspicacia al respecto. Una tiene que ver, por supuesto, con su eficacia. Fueron desarrolladas con mucha celeridad tratándose de un producto complejo con las características de una vacuna y que, usualmente, requiere de más pruebas clínicas que fueron obviadas y una idea de sus consecuencias en lo que se llama inmunidad de rebaño y en distintos individuos.

En este caso, según se sabe, no se conocen suficientemente las formas variadas en las que ataca el virus al cuerpo humano; así se registran casos que van desde los asintomáticos –pero contagiosos–, los leves, los difíciles, los graves, hasta los que provocan consecuencias duraderas y, claro, los que producen la muerte.

En cuanto a la relación de esto con el patrón de los contagios también hay vacíos. Esto se asocia con la forma agresiva en que se propaga el virus y las recurrentes acciones de prevención impuestas por las autoridades.

También se vincula con las reacciones de ciertos grupos que ven en la vacunación una forma de represión de las libertades individuales, que se ligan sobre todo con las medidas de confinamiento, pero también con el simple uso de un cubrebocas, que es un medio de obstaculizar la propagación del virus, aunque haya un negacionismo testarudo al respecto entre algunos gobernantes y segmentos de la población.

La investigadora belga Els Torreele que trabaja ahora en el Instituto para la Innovación y la Utilidad Pública en Londres, donde se investiga sobre la reforma del sistema mundial de desarrollo de medicamentos, critica en una entrevista la falta de transparencia en la creación de las vacunas contra el Covid-19.

Primero, apunta Torreele al hecho de que se gasten más de 4 mil millones de euros de dinero público en un resultado económico privatizado. Hay, pues mucha inversión pública, pero el control sigue en el ámbito privado, es decir: propiedad intelectual, fijación de precios, ensayos clínicos y los datos que se hacen públicos.

Al respecto, señala que en el Reino Unido el gobierno aprobó recientemente el uso de la vacuna de Pfizer a partir de información publicada en una nota de prensa de la propia empresa. Claro que la pregunta obvia es acerca de la función de los órganos especializados en salud y regulación de los gobiernos y cómo actúan. Hay incógnitas acerca de la duración del efecto de inmunidad que generan las vacunas y de las posibilidades de una nueva fase de contagios.

La vacuna de Pfizer, recientemente autorizada por Cofepris en México debe mantenerse a temperaturas ultra frías de alrededor de 70 grados bajo cero. ¿Existe esa capacidad de almacenamiento, mismo que se vincula directamente con los medios efectivos de distribución en el desigual territorio del país? Por otra parte, está el proceso mismo de vacunación; esta vacuna se administra en dos dosis con diferencia de 21 días y la inmunidad se alcanza hasta una semana después de la segunda dosis. Hay que repetir el proceso y hacer que la gente vaya dos veces a inyectarse.

El problema logístico será enorme y las posibles fallas, desastrosas. Y, sin embargo, en el planteamiento que se ha ido creando por largo tiempo con respecto a la naturaleza misma de la pandemia, las consecuencias que ha provocado y en buena medida la discutible gestión política emprendida, estamos encaminados a seguir el curso de las decisiones que se han tomado con respecto de las vacunas y en un contexto de mucha incertidumbre.

Cuando menos, estemos conscientes de la situación en que estamos ahora y admitamos que no tenemos muchas opciones. Pero sí tenemos el derecho de exigir a los responsables de la gestión de esta etapa de la pandemia y de la vacunación una efectiva responsabilidad con la población.

Gobierno y ciudadanos, a los que no se puede forzar a vacunarse, hemos de estar conscientes de lo que todo esto significa, en cuanto a las expectativas que se generan, el desempeño y cumplimiento de todas las partes involucradas en el proceso y las adaptaciones que esta nueva etapa va a exigir, sobre todo ahora que la nueva ola de contagios y fallecimientos se ha agravado.

En materia de la economía y en el marco de la pandemia, el gobierno ha rentabilizado lo que se ha llamado como una “austeridad subsidiada”, por medio de las abundantes remesas que se reciben y el aumento de las exportaciones demandadas por la industria de Estados Unidos. En cuanto a la cuestionable gestión de la pandemia y ahora el proceso de vacunación, no hay de donde subsidiarse.

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Las tres salidas a la pandemia según Boaventura de Sousa Santos

"El capitalismo no funciona sin sexismo y sin racismo"

 

El sociólogo y ensayista portugués Boaventura de Sousa Santos es el gran pensador actual de los movimientos sociales, autor de una extensa obra en la que se destacan títulos como "Una epistemología del sur", "Democracia al borde del caos: Ensayo contra la autoflagelación" y "El fin del imperio cognitivo" se ocupa desde hace décadas de radiografiar la vida y los modos de subsistencia de las comunidades más vulnerables, un radio de acción que lo llevó a documentar desde las condiciones de un campo de refugiados en Europa hasta las formas de organización de las comunidades originarias de Amazonia o los barrios populares de Buenos Aires.

Sousa Santos nació hace 80 años en la ciudad portuguesa de Coímbra, donde reside la mitad del año tras haberse jubilado como docente de la Facultad de Economía. Obtuvo un doctorado en sociología de la Universidad Yale y dio clases también en la Facultad de Derecho de la Universidad de Wisconsin-Madison (Estados Unidos), donde pasa la otra mitad del año. En sus textos desmenuza los conceptos clásicos de las ciencias sociales para entender el mundo y los revitaliza con el objetivo de construir saberes "que otorguen visibilidad a los grupos históricamente oprimidos".

"El capitalismo no funciona sin racismo y sin sexismo -destaca el pensador-. Por el contrario, la resistencia no está articulada, está fragmentada, es por eso que muchos partidos de izquierda, con vocación anticapitalista, han sido racistas y sexistas. Incluso algunos movimientos feministas han sido racistas y han sido pro-capitalistas. El problema que enfrentamos es una dominación articulada y una resistencia fragmentada. Así no vamos a salir adelante porque sabemos que la intensificación del modelo es lo que agrava la vida de la gente".

Con un lenguaje directo que atraviesa toda su obra, propone un modelo de intelectual como agente de cambio, Sousa Santos analiza la refundación del estado y la democratización de la democracia . Se considera un "optimista trágico" , por eso cree que la pandemia es una gran oportunidad para replantear el modelo neoliberal, que considera agotado.

--¿Qué futuro podemos esperar después de la pandemia? ¿Cómo seremos capaces de pensar y de construir el mundo post pandemia?

--La pandemia ha creado tal incertidumbre que los gobiernos, los ciudadanos, los sociólogos y los epidemiólogos no saben qué va a pasar. Acabo de publicar "El futuro comienza ahora: de la pandemia a la utopía" y lo que planteo es que esta pandemia marca el inicio del siglo XXI. Tal como el siglo XIX no empezó el 1 de enero de 1800, sino en el 1830 con la Revolución Industrial, o el siglo XX en 1914 con la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa de 1917, el XXI comienza para mí con la pandemia, porque va a inscribirse como una marca muy fuerte en toda la sociabllidad de este siglo. Y lo será porque el modelo de desarrollo, de consumo, de producción que hemos creado, ha llevado a que no sea posible en este momento, por más vacunas que existan, poder salir de ella.

Entraremos en un período de "pandemia intermitente": confinamos-desconfinamos, donde el virus tendrá mutaciones, habrá una vacuna eficaz y otra no, vendrán otros virus. El neoextractivismo, que es una explotación de la naturaleza sin precedentes, está destruyendo los ciclos vitales de restauración, y por eso los hábitats se ven afectados con la minería a cielo abierto, la agricultura industrial brutal, los insecticidas y pesticidas, la contaminación de los ríos, el desmonte de los bosques... Esto, junto al calentamiento global y la crisis ecológica, es lo que hace que cada vez más los virus pasen de los animales a los humanos. Y los humanos no estamos preparados: no tenemos inmunidad, no tenemos cómo enfrentarlos.

--Hay conciencia sobre la gravedad? ¿Hay salidas?


--Veo tres escenarios posibles y no sé cuál resultará. El primero es el que pusieron a circular fundamentalmente los gobiernos de derecha y de extrema derecha -desde el Reino Unido a los Estados Unidos y Brasil- sosteniendo que esta pandemia es una gripe, que no tiene gravedad, que va a pasar y la sociedad regresará rápidamente a la normalidad. Claro que esta normalidad es el infierno para gran parte de la población mundial. Es la normalidad del hambre, de otras epidemias, de la pobreza, de las barriadas, de la vivienda impropia, de los trabajadores de la calle, de los informales. Es un escenario distópico, muy preocupante. Porque esa "normalidad" significa regresar a condiciones que ya la gente no aguantaba y colmaba las calles de muchos países gritando "basta".

El otro escenario posible es lo que llamo el gatopardismo, en referencia a la novela de Lampedusa, de 1958; la idea es que todo cambie para que todo siga igual. Las clases dominantes hoy están más atentas a la crisis social y económica. Los editoriales del Financial Times son un buen ejemplo de este segundo escenario. Dicen muy claramente que así no se puede continuar. Habrá que moderar un poco la destrucción de la naturaleza y cambiar en algo la matriz energética. Es hacer algunas concesiones para que nada cambie, y que el capitalismo vuelva a ser rentable. Por ello la destrucción de la naturaleza continuará y la crisis ecológica podrá ser retrasada pero no resuelta. Europa se encamina un poco por ese escenario cuando se habla de una transición energética, pero me parece que no va a resolver las cosas. Va a retrasar quizás el descontento, la protesta social, pero no va a poder saldar la cuestión pandémica.

El tercer escenario es, quizás, el menos probable, pero también representa la gran oportunidad que esta pandemia nos ha dado. Es la posibilidad de pensar de otra manera: otro modelo civilizatorio, distinto del que viene desde el siglo XVII y que se profundizó en los últimos 40 años con el neoliberalismo. Con el coronavirus, los sectores privilegiados quedaron más tiempo en sus casas, con sus familias, descubrieron otras maneras de vivir. Claro que fue una minoría, el mundo no es la clase media que puede cumplir con el distanciamiento social, lavarse las manos, usar las mascarillas... la gran mayoría no puede. Esta es la gran oportunidad para empezar una transición hacia un nuevo modelo civilizatorio, porque es imposible hacerlo de un día para otro. Y esa transición empezará en las partes donde haya más consensos. Hace mucho tiempo que este modelo está totalmente roto, desde un punto de vista social, ético y político. No tiene futuro. Es un cambio social, de conocimientos, político y cultural.

Difícil saber cuál escenario prevalecerá. Quizás tengamos una combinación de los tres; en algunas partes del mundo el primero, en otras el segundo, y en algunos países mayores avances. La política del futuro dependerá, fundamentalmente, de qué escenario prevalezca. Es el conflicto vital en las próximas décadas.

--El modelo de transición alimenta la esperanza de una sociedad distinta, pero presupone también replanteos y construcciones políticas diferentes, en términos ideológicos, económicos, modelos de desarrollo, sociales, culturales, diversos. ¿Cuáles serían las utopías frente a tantas distopías?


--Lo peor que el neoliberalismo nos ha creado es la ausencia de alternativa. La idea de que con el fin del socialismo soviético y de la caída del muro de Berlín solo queda el capitalismo. E incluso el capitalismo más antisocial, que es el neoliberalismo dominado por el capital financiero. En Argentina tuvieron una experiencia muy dolorosa con los fondos buitres. Hemos vivido estos 40 años en confinamiento -pandémico y político- encerrados en el neoliberalismo. La pandemia nos da una esperanza de que podemos salir del confinamiento. Nos obliga a confinarnos y simultáneamente nos abre las puertas a alternativas. Porque devela que este modelo está completamente viciado; hay un capitalismo corsario que ha hecho más millonarios a quienes ya lo eran. El dueño de este sistema que estamos usando (Zoom) puede ganar 1500 millones de dólares en un mes y hasta el confinamiento poca gente lo usaba o conocía. O el caso de Jeff Bezos, con Amazon. El aumento de las compras online lo convirtieron en el primer trillonario del mundo. Él y otros siete hombres de Estados Unidos tienen tanta riqueza como los 160 millones más pobres de ese país, que conforman más de la mitad de su población. Esa es la actual concentración de la riqueza en un capitalismo sin conciencia ética. La palabra que se me ocurre en este momento es robo. Hubo robo. Y las falencias de este modelo obligan a cambiar la política y eso nos da una esperanza. Lo que más me molesta hoy en día es la distribución desigual entre el miedo y la esperanza. En las barriadas del mundo las clases populares tienen sobre todo miedo. Luchan, siguen luchando, creativamente. Por ejemplo durante la pandemia protegieron sus comunidades. Pero abandonadas por los estados en gran parte de los países, tienen muy poca esperanza.

--Hablaba del peso que hoy tienen las empresas digitales al haberse convertido en las mayores empresas del planeta, incluso superando en dimensiones económicas y poder a muchísimos países. ¿Las GAFA significan un cambio en la matriz del neoliberalismo actual de cara al futuro? ¿Cómo influye este cambio en nuestras vidas?


--Antes de la pandemia ya estábamos todos hablando de la cuarta revolución industrial, dominada por la inteligencia artificial, la robótica y la automoción. Con las impresiones 3D, la robotización, el enorme desarrollo de las tecnologías digitales, nos volvemos cada vez más dependientes de ellas. El tema es determinar si estas tecnologías son de bien público o de unos pocos propietarios. Ese es el problema ahora. Hay sistemas públicos –por ejemplo el de la ONU- que están impedidos de ser ofrecidos al mundo. Las empresas se niegan porque pretenden seguir con sus negocios. Y son muy pocas... Google, Apple, Facebook, y Amazon (GAFA) y Ali baba en China. Son estas las grandes compañías tecnológicas que hoy dominan el mundo y que no aceptan ser reguladas por nadie. En este momento, por ejemplo, la discusión en el Congreso en los Estados Unidos es clara: Mark Zuckerberg ha dicho que no acepta ser regulado. Y como tienen tanto poder, estas empresas desde su arrogancia pretenden autorregularse de acuerdo a sus intereses.

--Al mismo tiempo su poder traspasa el económico y juega un papel fundamental en la política. Las fake news desparramadas en las redes sociales y la desinformación colaboran a la degradación de pilares estructurales de las democracias.

--Claro, por supuesto. Y además la contradicción es esta... en muchas partes del mundo, por ejemplo en Brasil, en Reino Unido con el Brexit, en el Parlamento Europeo, las fake news y el uso de las tecnologías digitales para producir noticias falsas tuvieron un papel fundamental en los resultados electorales. Bolsonaro -por ejemplo- nunca sería presidente de Brasil sin ellas. ¿Twitter intervino en ese momento como hoy lo hace con Trump en Estados Unidos? No, porque el dueño de Twitter no era brasilero. Twitter intervino cuando era la democracia de Estados Unidos la que estaba en juego. Si fuera la de Bangladesh, la de Sudáfrica, o de Portugal, no importa... es libertad de internet. Pero si estamos en los Estados Unidos, ahí no, ahí vamos a cerrar. Eterna contradicción. Claro que eso puede llevar a una regulación más amplia a nivel global de las redes, pero obviamente que estamos en otro paradigma, en el que tenemos que trabajar con estas tecnologías y al mismo tiempo luchar contra todo el sistema de noticias falsas.

--¿Es posible lograrlo? ¿Desde qué mecanismos?


--Esa es la pregunta. Nosotros partimos en esta transición muy desgastados, muy empobrecidos políticamente, porque la política se empobreció muchísimo en los últimos 40 o 50 años. Porque la política es construir alternativas. En su momento el socialismo y el capitalismo tenían cosas en común, por ejemplo, su relación con la naturaleza. Pero había una opción; con la caída del muro de Berlín nos quedamos sin opción, y entonces los políticos se confinaron al capitalismo y se volvieron mediocres. La política dejó de tener interés -incluso para los jóvenes-, la gente se distanció bastante de ella. Hace poco hablé con algunos que trabajan en vivienda en Brasil, que están interesados en darle una casa digna a la población que está sin techo, casi no participaron en las últimas elecciones municipales. Porque decían mira, vamos a elegir uno u otro, no cambia nada, y ese es el peligro. Que la gente piense que los cambios políticos no cambian nada, que son una forma de gatopardismo. La política tiene que volver a construirse. Pienso que de ahora en adelante lo que deberá diferenciar a la izquierda de la derecha será la capacidad entre los grupos políticos de crear alternativas frente a al capitalismo, alternativas de una sociedad distinta, que puede ser de diferentes matices. Quizás sea una sociedad que vuelva a los intereses de los campesinos y los indígenas del continente. Que tenga una relación más armónica con la naturaleza. El capitalismo no puede tener una relación armónica, porque el capitalismo tiene en su matriz la explotación del trabajo, la explotación de la naturaleza. Entonces la izquierda tiene que tomar una dimensión paradigmática de cambio para otra civilización; la derecha, en cambio, va a gerenciar el presente siempre con los dos primeros escenarios. Esa va a ser la diferencia a futuro.
--Usted habla de varios conceptos que ayudarían a transformar las formas de construcción política. Salir de la idea de la utopía como un "todo" para reemplazarla por la de muchas y variadas utopías acordes a la diversidad de realidades y sueños. ¿Cómo se hace para diversificar, segmentar, construir distintas utopías y al mismo tiempo potenciar un proyecto global, que sea capaz de estructurarlas, potenciarlas, unirlas?


--Para mí lo crucial de nuestro tiempo es exactamente esa asimetría entre la dominación que no es simplemente capitalista, sino también colonialista y patriarcal. El capitalismo no funciona sin racismo y sin sexismo, a mi juicio. Por el contrario, la resistencia no está articulada, está fragmentada, es por eso que muchos partidos de izquierda, con vocación anticapitalista, han sido racistas y sexistas. Incluso algunos movimientos feministas han sido racistas y han sido pro-capitalistas. Y algunos movimientos de liberación anti-racial han sido sexistas y han sido pro-capitalistas. El problema que enfrentamos es una dominación articulada y una resistencia fragmentada. Así no vamos a salir adelante porque sabemos que la intensificación del modelo es lo que agrava la vida de la gente, de un modo de dominación que lleva a los otros. En Brasil cuando se intensifica la explotación capitalista, con Temer y después con Bolsonaro, se incrementó de una manera brutal el genocidio de los jóvenes negros en las periferias de las ciudades. Aumentó la violencia doméstica en contra de las mujeres y el feminicidio. O sea, la dominación es particular. Necesitamos de sujetos políticos globales además de los locales, y además de los nacionales. Esta articulación es posible porque cuando los movimientos -Chile o los Black Lives Matter por ejemplo- parten de una demanda, sea feminista o anti-racial, al mismo tiempo, cuando ganan importancia, traen las otras demandas, el hambre o de la desigualdad social. Hoy el movimiento Black Lives Matter tiene una dimensión feminista también, y obviamente de oposición a este modelo capitalista tan desigual e injusto. Yo pienso que tiene que haber un cambio. En la dimensión local hay que volver a las barriadas. Hoy son los pastores evangélicos quienes hablan con la gente y les dicen que hay que votar a la derecha. Por eso pienso que no es solo la organización, sino tambien la cultura politica la que necesita cambios.

--¿Qué prácticas y estrategias deberían modificar o reforzar los partidos y los movimientos sociales frente a esta nueva etapa? ¿Están preparados para el cambio?


--¿Si me preguntan si los partidos opositores tienen ese perfil hoy? No, no lo tienen. Deben cambiar. Los partidos de izquierda se acostumbraron a esta dialéctica oposición-gobierno, ¿no? Y durante 40 años esa dinámica no tuvo alternativa civilizatoria, no se pudo pensar nada más allá del capitalismo. Independientemente del perfil ideológico de los gobiernos, hasta marzo las primeras páginas de los periódicos eran ocupadas por los economistas y las finanzas. Ahora con la pandemia son los médicos, los epidemiólogos, los virólogos. La pandemia nos obligó a cambiar. Entonces, creo que hay que ver otro modo de hacer política y otra manera de gerenciar la política. Yo pienso que parte de las izquierdas deben acostumbrarse a ser oposición para luego saber reconstruir. Tienen que ayudar a mejorar la vida de la gente. Pero las instituciones actualmente no permiten eso, porque tenemos todo un entorno global que no te deja, por ejemplo el capitalismo financiero. Entonces tendremos que encontrar otra forma de gobierno y hay que empezar a pensar en esa dimensión global.


¿Y cuál sería el rol de las oposiciones? ¿Cómo construirse desde otras lógicas?


--La política de gobierno es una parte de la política: fuera de eso tienes que tener otra política que es extra institucional, que no está en las instituciones sino en la formación de la gente, en la educación, en las calles, en las protestas pacíficas. Miren lo que está pasando en Chile antes de esta pandemia; fueron las mujeres, sobre todo, y los movimientos sociales. Ellos tuvieron un papel fundamental para traer a las calles cosas que la política misma no estaba dispuesta a hacer. Los partidos de izquierda, por increíble que parezca, no habían incluido en sus proyectos la causa mapuche cuando los mapuches habían sufrido con huelgas y asesinatos, y habían sido la oposición a los gobiernos de Chile. Y todavía están abandonados. Es necesario una protesta y un movimiento popular constituyente, donde las mujeres tengan un papel muy importante para tener en la política una gestión plurinacional. Los partidos son importantes pero los movimientos son igual de importantes. Tiene que haber una relación mas horizontal entre ambos.

--¿La protesta, la calle, sigue siendo una de las principales herramientas de visibilización y resonancia política?

--Las comunidades siguen teniendo una gran creatividad y esto forma parte de un movimiento de izquierda reconstruida, más abierta a toda esta creatividad comunitaria. No son simplemente las calles y las plazas, es la vivencia comunitaria que tendremos que intensificar. Porque las calles no son un emporio de las izquierdas, en esta década vamos a ver calles llenas de gente de extrema derecha. Yo vi a la extrema derecha entrar en las manifestaciones en Brasil. Las consignas de la izquierda, aprovechadas por la extrema derecha, y después dominando toda la protesta. Aquí en Europa sabemos muy bien eso, los Estados Unidos hoy, la gente contra Biden que no es propiamente de izquierda, y por otro lado los Prat Boys de la extrema derecha organizada y militarizada que ocupa las calles, y que va a hacer la política extraconstitucional, de las calles, de las protestas.

--En Argentina se ha hablado mucho de "la grieta" como si fuera un fenómeno "nacional", único. Cuando se mira al mundo la polarización, sin embargo, parece ser el signo de estos tiempos. ¿Cómo afecta esta situación el funcionamiento de la democracia?


--A mi juicio, durante mucho tiempo la teoría democrática, la idea más valiente, más segura, era que las democracias se sostienen en una clase media fuerte. Claro que yo, estando en Portugal, trabajando en África y en América Latina, no veía clases medias fuertes, lo que realmente veía era desigualdad social. Siempre me sentí como un demócrata radical, o sea, la democracia es mala porque es poca. Hay que ampliar la democracia en las calles, en las familias, en las fábricas, en la vida universitaria, en la educación. Entonces esta idea de que la polarización es contraria a la democracia, me parece que es cada vez más evidente cuando hablamos de democracia liberal. Sólo tiene sentido, o se refuerza, con una democracia participativa, con otras formas de participación de la gente que no sean democracias electorales, porque si son solo democracias electorales van a seguir eligiendo anti demócratas como Trump, Bolsonaro, Iván Duque, como tantos otros. Por eso la democracia muere democráticamente, por elección, por vía electoral. Hitler ganó dos elecciones en 1932, antes de su golpe. Creo que hay que fortalecer esa democracia con democracias participativas. La polarización, la desigualdad, provienen de esta polarización de la riqueza sin precedentes que hoy tenemos. A mayor desigualdad en la vida económica y social, más racismo, más discriminación y más sexismo. Entonces estamos en una sociedad en retroceso a nivel mundial, en retroceso reaccionario, donde el capitalismo es cada vez más desigual, más racista y más sexista. Esta es la realidad que tenemos hoy.

--¿Como sería la forma de avanzar hacia una mayor participación, imprescindible para recomponer las democracias, con la exclusión social que arroja un modelo tan concentrado y desigual?


--Tenemos que pensar en la transición. Y hoy debemos contar con políticas sociales, romper con el neoliberalismo, y para eso es necesario una reforma fiscal. Es inaceptable que los pobres y la clase media paguen 40% de impuestos, y los ricos el 1%. Que Trump haya erogado de impuestos federales 765 dólares, es impensable. Tiene que haber una reforma fiscal para dar políticas de educación, de salud. La otra cuestión es política, necesitamos una reforma constituyente. Las constituciones que tenemos congelaron una sociedad segmentada, no solo desde un punto de vista capitalista sino también racista y sexista. Tenemos que refundar el Estado. Los únicos países que tuvieron reforma política fueron Bolivia y Ecuador, e igual fracasaron. La misma idea fracasa muchas veces antes de tener éxito, antes de hacer historia. Los derechos de la madre Tierra, por ejemplo, no tuvo muchos resultados en Ecuador, pero veamos lo que pasó en Nueva Zelanda. Jacinda Arden, la primera ministra, una mujer fabulosa, la líder mundial en este momento después del Papa diría yo, esta señora promulgó una ley sobre los derechos humanos del río sagrado de los indígenas, y no fue simplemente eso, ha dado plata para regenerar, revitalizar los ciclos vitales del río. Es una revolución que no logró efecto en Ecuador, en Bolivia, en Colombia, como sí en Nueva Zelanda. Debemos articular los conflictos sociales con esa idea de Naturaleza porque esta es territorio, cultura, memoria, pasado, espíritu, conocimiento, incluso sentimiento paisaje".

Pienso que las constituyentes van a ser un marco del futuro para deslegitimar el neoliberalismo y volver a la soberanía popular que va a permitir la soberanía alimentaria, que muchos países no tienen hoy. soberanía industrial, ¿cómo es posible que los Estados Unidos no produzcan mascarillas ni guantes, ni respiradores? Por eso, ¿es un país desarrollado? No sé. Sudáfrica ha defendido mejor la vida de la gente que los Estados Unidos.

--El gobierno de Alberto Fernández comenzó en diciembre y tres meses más tarde debió enfrentar la pandemia, a la que se sumó la herencia de un país endeudado y una economía destruida. ¿Qué nos recomendaría a los argentinos, a los latinoamericanos, en este momento?


--Yo soy un intelectual de retaguardia, no de vanguardia. No doy consejos: mi solidaridad, que es grande, es conversar con la gente. Yo pienso que es un continente en el que siempre ha habido una creatividad política enorme, y estas experiencias han dejado cosas muy interesantes. He hablado de Chile, también Bolivia, las elecciones ahora en Brasil. Alberto Fernández es un caso muy interesante y los describe mi último libro, porque es el único presidente que llega al poder y después viene la pandemia. Viene con un programa, pero el programa se vuelve la pandemia. Alberto Fernández tuvo un coraje enorme para enfrentarla. Un gran problema es la herencia brutal de neoliberalismo, de destrucción del Estado, de las políticas sociales, de la economía. Esa herencia es brutal y lleva tiempo la reconstrucción. Además, es una sociedad muy movilizada, con movimientos sociales y populares fuertes, el de mujeres es fortísimo y en estos días se expresa en la lucha por el aborto legal. Hay toda una sociedad muy creativa, y eso se nota. Esta es una gran oportunidad para repensar un poco la política y para volver a una articulación continental; yo pienso que la idea de matriz de articulación regional, como el ALCA, o UNASUR, fueron muy interesantes. Esta semana mirá lo que China y los países asiáticos están haciendo: el más grande conjunto de libre comercio, de articulación económica. Sin los Estados Unidos, y sin Europa; es mucho más grande que cualquier acuerdo europeo, mucho más grande que el tratado entre Estados Unidos, México y Canadá. Entonces, ¿por qué no entender que el continente no es el patio trasero de los Estados Unidos? Y tiene que tener más autonomía, porque son todos de desarrollo intermedio, de mucha población. Hay que reinventar y en este momento, sobre todo, hay que hacer una autocrítica. A las personas de izquierda no les gusta, porque viene de la época de Stalin, pero la autocrítica es la auto reflexión, es repensar las izquierdas.

América Latina: el patio trasero


Para entender los procesos políticos latinoamericanos, Boaventura de Sousa Santos pone la lupa en las asimetrías, en lo cultural. Estudia las democracias tribales, mira las economías urbanas, critica los sistemas educativos, se enfoca en lo múltiple, lo pluricultural. Sostiene que el Estado tiene que ser refundado porque esta democracia liberal ha llegado a su límite. Dice que las izquierdas del Norte global sean eurocéntricas no es novedad, pero que las izquierdas del sur sean racistas con los pueblos indígenas y afrodescendientes, es producto de la exclusión que produjo el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado.

--¿Cómo deberían plasmarse estos cambios en América Latina, la cual aparece como una Región en disputa?

--Es esperanzador lo que está ocurriendo y nos tiene que llevar a reflexionar. Por ejemplo, el caso de Bolivia, es el único país que tiene la mayoría indígena del continente, 60% de la población. Yo pienso que los occidentales de izquierda, nosotros los blancos de izquierda, intelectuales, no entendemos los pueblos indígenas. Hay que ser muy humildes, porque no tenemos conceptos. Cuando ganó el MAS de nuevo, la sorpresa fue enorme, porque no imaginaban que los indígenas volverían tan rápido al gobierno. Porque no entienden el alma indígena. Después de la salida de Evo reconstruyeron el MAS, los liderazgos, se animaron de otra manera, con otra gente.

--¿Hubo reflexión? ¿Hubo aprendizaje?

--Estamos repensando todo y las cosas están cambiando. El contexto internacional de esos años hasta el 2014 permitió que en algunos países de América Latina como Brasil o Argentina la gente fuera menos pobre, sin que los ricos dejaran de enriquecerse. Hubo políticas de redistribución por parte de los gobiernos populares pero el ciclo de las comodities cambió y los modelos entraron en crisis. Cualquiera que hayan sido los errores cometidos en los procesos populares, sabemos que no pueden repetirse. Porque los precios de los commodities no están como estaban, porque las condiciones son muy distintas, y porque hay una deslegitimación de todo el modelo neoextractivista. La agricultura industrial tiene que disminuir, puede ser una transición, pero debe lograrse; si no diversificamos la economía, es un desastre. Eso ya lo sabemos. Me parece que ahora estamos en un punto de repensar las cosas. Con Alberto Fernández en Argentina, AMLO en México, son las dos esperanzas. AMLO es un poco más complejo que Alberto, a mi juicio. Tenemos bastantes avances en Chile, y la corriente para iniciar el proceso constituyente, que va a ser muy conflictiva de aquí en adelante. Entonces me parece que las cosas están cambiando, y que de alguna manera en América Latina se están dando respuestas porque la gente está, los movimientos sociales siguen luchando, aunque sea en pésimas condiciones como en Colombia.

* Bernarda Llorente es la presidenta de la agencia Télam.

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La ONU reconoce oficialmente las propiedades medicinales del cannabis

La iniciativa sigue la recomendación de la OMS y ha salido adelante con los votos a favor de la Unión Europea y varios países del continente americano. La decisión no despenaliza el uso recreativo

 

La ONU ha aprobado este miércoles uno de los mayores cambios en política de drogas de las últimas décadas al reconocer las propiedades medicinales del cannabis y eliminar esa planta de la clasificación de los estupefacientes más peligrosos, aunque su consumo con fines recreativos sigue prohibido.

La mayoría simple de los 53 Estados de la Comisión de Estupefacientes –el órgano Ejecutivo de la ONU en políticas de drogas– ha decidido retirar el cannabis y su resina de la Lista IV de la Convención sobre drogas de 1961.

En ese convenio, el cannabis estaba hasta ahora clasificado en las listas I y IV, esta última reservada a las drogas más peligrosas y bajo control más estricto, como la heroína, y a las que se otorga escaso valor médico.

El consumo con fines recreativos seguirá prohibido en la normativa internacional al continuar en la Lista I junto a sustancias bajo control pero con propiedades terapéuticas, como la morfina.

Todos los Estados de la Unión Europea (UE), con excepción de Hungría, y numerosos de América han sumado una mayoría simple de veintisiete votos para aprobar el cambio, mientras que gran parte de los países de Asia y África se ha opuesto, con notables excepciones como la India o Marruecos. En total, veinticinco votos en contra y una abstención, Ucrania.

Un cambio de facilitará la investigación

Este cambio facilitará la investigación con cannabis, que cuenta con principios activos que han mostrado resultados prometedores en el tratamiento ante algunos efectos del parkinson, la esclerosis, la epilepsia, el dolor crónico o incluso el cáncer.

Hasta ahora, la investigación médica con cannabis era posible de forma limitada, ya que la inclusión en la Lista IV actuaba como freno debido a las restricciones y la inseguridad jurídica por los diferentes criterios aplicados en cada país.

Alrededor de cincuenta países han puesto en marcha programas de cannabis medicinal y esta decisión de Naciones Unidas impulsará ese tipo de políticas, así como una mayor investigación sobre las propiedades curativas de la planta.

"Esto dará un nuevo impulso al cannabis medicinal. Y en aquellos países que siguen de cerca o incluso adoptan automáticamente la posición de la ONU en su legislación nacional es probable que conduzca a un mayor acceso al cannabis para la investigación", ha explicado a EFE Martin Jelsma, analista del laboratorio de ideas Transnational Institute.

Argentina, añade el experto, es un buen ejemplo, ya que decidió en noviembre legalizar el autocultivo de marihuana para uso medicinal y permitir la venta de sus derivados con fines terapéuticos, amparándose en la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que ha sido ahora oficialmente adoptada.

El valor de las acciones de algunas empresas internacionales relacionadas con el cannabis medicinal ya había experimentado una gran subida días antes de la votación.

"Descolonizar" las políticas de drogas

La votación se ha producido casi dos años después de un dictamen de la OMS que reconocía la utilidad médica del cannabis y recomendaba su retirada de la Lista IV y mantenerlo en la I.

La recomendación adoptada ahora se basaba en el primer estudio crítico de la OMS sobre cannabis, la droga más popular del mundo, con unos 200 millones de consumidores, según estimaciones de la ONU.

La OMS es la responsable de valorar científicamente para la comisión tanto las posibles propiedades terapéuticas como el daño que genera la adicción de drogas bajo control internacional.

La clasificación del cannabis se ha realizado con informes de los años 50 cuyas conclusiones científicas han quedado desfasadas y que mostraban "actitudes racistas y coloniales", según Jelsma, que considera que la OMS debería revisar también las propiedades de la hoja de coca.

"Bolivia y Argentina podrían solicitar conjuntamente una revisión crítica (en la OMS) de la hoja de coca", ha agregado el experto sobre esa planta, que tiene una gran importancia cultural para los pueblos andinos.

División internacional

La votación ha estado precedida de un enorme debate y varios aplazamientos en los últimos dos años debido a las diferencias entre aquellos Estados a favor del cambio y los que demandaban mantener el statu quo.

Los países de la UE –excepto Hungría– junto a otros como Argentina, Canadá, Colombia, Estados Unidos, México, Uruguay y Ecuador han respaldado seguir el criterio científico de la OMS.

Los Estados que han votado en contra del cambio –liderados por Rusia, China, Brasil y Pakistán– consideran que relajar ahora el control del cannabis envía el mensaje equivocado en un momento en el que algunos países, como Canadá o Uruguay, han legalizado el uso recreativo de la marihuana, violando tratados internacionales. Otros países, como México, Luxemburgo o Israel, tienen iniciativas legales en curso en la misma línea.

Los Estados que han votado en contra, opuestos a cualquier cambio, entre los que también se encontraban Cuba y Venezuela, consideran que esta decisión banaliza el consumo de cannabis y minimiza los daños para la salud que produce, como un incremento de ciertos trastornos mentales.

Esa división muestra un sistema internacional de control de drogas cada vez más polarizado y en el que es muy complicado encontrar acuerdos de mínimos, aunque sean basados en criterios científicos, sostiene Jelsma.

2 de diciembre de 2020 19:11h

Página12

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Reino Unido aprueba la vacuna de Pfizer y BioNtech y será el primer país del mundo que inicie la vacunación

Cuenta con el visto bueno de la Agencia Reguladora de Productos Sanitarios y Médicos.

 

Los reguladores británicos han aprobado la vacuna contra la covid-19 desarrollada por la empresa estadounidense Pfizer y su socio alemán BioNTech para su uso en el Reino Unido. Con el visto bueno de la Agencia Reguladora de Productos Sanitarios y Médicos (MHRA, en inglés)), el Reino Unido se convierte en el primer país del mundo en iniciar la vacunación de la población contra el coronavirus la próxima semana, según informó este miércoles el ministerio británico de Sanidad.

En los ensayos clínicos, de los que se informó en las últimas semanas, la vacuna ha demostrado ser un 95% efectiva y con buenos resultados para todas las personas, tanto jóvenes como ancianos. "El Gobierno ha aceptado hoy la recomendación de la Agencia Reguladora de Productos Sanitarios y Médicos (MHRA) de aprobar para su uso la vacuna contra la covid-19 Pfizer/BioNTech. Esto sigue a meses de rigurosos ensayos clínicos y un exhaustivo análisis sobre los datos por parte de los expertos de la MHRA", señaló un comunicado divulgado por el Ministerio de Sanidad.

Los expertos del organismo regulador "han concluido que la vacuna cumple con los estrictos niveles de seguridad, calidad y efectividad", añadió la nota. El ministro británico de Sanidad, Matt Hancock, dijo este miércoles en su cuenta de Twitter que "la ayuda está de camino" y agregó que la Sanidad británica (NHS, en inglés) está preparada para "empezar a vacunar a principios de la próxima semana".

"El Reino Unido es el primer país del mundo que cuenta con una vacuna aprobada clínicamente para su suministro", agregó. Se espera que el llamado Comité Conjunto sobre Vacunación e Inmunización (JCVI, en inglés) publique su recomendación sobre qué grupos serán los primeros en recibir la vacuna, pero se espera que sean los ancianos y el personal sanitario. El Reino Unido ha alcanzado un acuerdo con la farmacéutica Pfizer para la compra de cuarenta millones de dosis.

02/12/2020 08:23 ACTUALIZADO: 02/12/2020 08:50

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