1. Liberales, ortodoxos y escépticos en el debate del Siglo

En el debate mundial sobre la sociedad poscapitalista del Siglo XXI hay tres grandes tendencias: la gente del pasado, la del futuro y Hugo Chávez. La tendencia del pasado está compuesta por socialdemócratas, liberales, escépticos y la ortodoxia del Socialismo del Siglo XX. El grupo del futuro abarca aquellos que construyen el paradigma del Socialismo del Siglo XXI. Hugo Chávez maniobra entre los dos tiempos: usa un discurso del futuro y realiza un proyecto del pasado.

2. Gramática, política y praxis de transformación (I)

La profunda diferencia política entre el grupo del pasado y él del futuro se expresa en su lenguaje. Los representantes del ancién regime, tanto del capitalismo como del socialismo histórico, hablan del Socialismo en el Siglo XXI. Los representantes del futuro hablan del Socialismo del Siglo XXI. La diferencia entre ambos términos no es trivial: expresa posiciones políticas cualitativamente distintas que tienen profundas implicaciones para la praxis de transformación capitalista actual.

3. Gramática, política y praxis de transformación (II)

Nomen est omen, el “nombre expresa el destino”, decían los romanos. Una interpretación no metafísica de esta frase significa que el mundo real codifica para la producción de su manifestación simbólica. Tal codificación, es decir, la transformación de contenidos en códigos, opera con base en legalidades y eventos aleatorios. En nuestro contexto, su decodificación puede realizarse con la gramática. Ésta nos permite dilucidar la relación entre lenguaje, intereses y praxis política.

El modelo conceptual que prefieren usar los ortodoxos, liberales, socialdemócratas y escépticos cuando se refieren a la sociedad poscapitalista, es el Socialismo en el Siglo XXI. Prefieren utilizar la preposición “en”, porque no expresa más que una relación temporal entre dos contenidos, en este caso, el Socialismo y el Siglo XXI. No hay ninguna determinación del contenido institucional y de clase de la nueva civilización, sino simplemente un paralelismo abstracto entre dos fenómenos. El Socialismo del Siglo XXI puede ser cualquier cosa. Estamos buscando, pero nadie sabe lo que es. 

El uso del artículo “del”, en cambio, precisa la referencia del sustantivo, transformándolo de desconocido y abstracto a concreto. Por eso, los artículos también son llamados determinantes. En nuestro contexto, la determinación del contenido del fenómeno a través del artículo significa, que el paradigma del Socialismo del Siglo XXI es conocido y que, por lo tanto, no hay necesidad objetiva de languidecer en la relación temporal y abstracta de “en el” Siglo XXI. 

4. Los obispos versus la ciencia

Las implicaciones para la praxis de transformación política anticapitalista de hoy, son profundas. La primera posición, llamémosla agnóstica, es, a mi juicio, científicamente insostenible. Equivale, en términos de epistemología científica a la postura del Vaticano ante el paradigma de Galileo. En términos políticos bloquea el camino de la transición, porque mientras no se conoce el paradigma de la nueva sociedad, no se puede formular su programa de transición. Y sin programa de transición, no puede haber esfuerzo colectivo, coordinado y consciente, hacia un fin común.

5. E pur si muove – y sí, la tierra se mueve

Decir que conocemos el paradigma del Modo de Producción del Socialismo del Siglo XXI y de su superestructura política, no significa, como afirman los sofistas, que se conozcan en detalle sus futuras instituciones. Afirmar esto sería absurdo para un Sistema Adaptativo Complejo (CAS, complex adaptive system) como la sociedad y la historia humana. Igualmente sería absurdo negar que en la fase de transición las particularidades nacionales le darán fenotipos variados a los Socialismos del S21 nacionales y regionales.

Pero, lo que no se puede negar es que toda formación socio-económica tiene un “ADN” propio, que es su Modo de Producción. Y ese modo de producción del S21, su configuración económica determinante, lo conocemos y lo hemos explicitado muchas veces, como la economía democrática-popular sostenible de equivalencia, basada en el valor de trabajo (time inputs); con su superestructura política de la democracia participativa.

6. Fidel y los misterios de la teoría

Las razones del agnosticismo varían. Entre los socialdemócratas y liberales, es su carácter de clase. Son pro-capitalistas y quieren un régimen burgués. Diferente es el caso de Fidel. Nadie puede dudar que ha luchado toda su vida por un régimen anticapitalista y que lo quiere honestamente. ¿Cuál es, entonces, la razón de su pretendido agnosticismo? La respuesta está en la sentencia de Marx, de que “todos los misterios, que inducen la teoría hacia el misticismo, encuentran su solución racional en la praxis humana y en la comprensión de esa praxis”. 

La esencia de la praxis cubana es el modelo soviético, que es incompatible con la evolución hacia la fase superior del socialismo: el Socialismo del Siglo XXI. La incesante agresión del imperialismo ha aprovechado brutalmente ese modelo inherentemente anti-participativo de Stalin, frenando toda evolución endógena hacia un nuevo sistema de dominación clasista, más democrático y participativo: mucho más cercano a Marx y Engels, y mucho más lejos de Stalin. 

7. Estabilidad versus Evolución

Terrible dilema él de Fidel. Conoce la verdad, pero considera que por razones de estabilidad no debe debatirse. A la luz de la dialéctica histórica, incluyendo los acontecimientos en el mundo árabe, esa priorización de la “estabilidad” sobre la evolución, parece un error fatal.

En la entrega del lunes, 11 de abril, profundizamos ese análisis, incluyendo a Evo, Hugo Chávez y Rafael Correa.
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Domingo, 13 Marzo 2011 07:20

Los estadólatras

Aunque hay algunos que se dicen hasta socialistas, en realidad son nacionalistas, identifican el Estado con el gobierno como si fueran sinónimos, especialmente cuando este último es burgués nacionalista y confunden además al gobierno con el Líder, Jefe Máximo o Conductor, o lo que sea, porque tienen rasgos comunes con todos los cesaristas que son nacionalistas e igualmente verticalistas. Por otra parte, creen ciegamente en el cartelito de No molestar a quien conduce, cualesquiera sean las maniobras del conductor y, por último, cuando se declaran socialistas y marxistas, conciben al socialismo como un mosaico, una suma de socialismos nacionales.

Son conservadores y lo opuesto del marxismo, para el cual la lucha de liberación (nacional y social) tiene un carácter histórico mundial y que considera que el Estado y la idea de la unidad nacional son expresiones de la alienación y que lo político es la esencia de la vida social y en ésta –y no en los círculos gobernantes– hay que concentrar el análisis y depositar las esperanzas de cambios democráticos e igualitarios.

Son, además, mecanicistas y aplican fórmulas eternas. En los años 20 la rebelión de tribus y clanes de Argelia y del Rif marroquí contra Francia y España fue apoyada por la izquierda revolucionaria mundial, al igual que la defensa de la Etiopía feudal y esclavista del Negus Haile Selassie en los años 30 contra el colonialismo invasor de los fascistas italianos. Trotsky llamó también a apoyar al México de Lázaro Cárdenas ante la amenaza de invasión angloestadunidense. Los estadólatras deducen de todo esto que siempre, en todo conflicto entre un país semicolonial y el imperialismo, lo primero y esencial es oponerse a éste. Por eso no faltaron los que, en Argentina y en los gobiernos progresistas de Perú de los militares nacionalistas (o en el gobierno revolucionario de Cuba, por ejemplo) se alinearon junto a la dictadura militar argentina (que estaba en guerra con su propio pueblo y era proimperialista), cuando ésta, para mantener su poder tambaleante, intentó la diversión de la guerra de las Malvinas. Las Malvinas, sin duda, son argentinas y serán recuperadas algún día, pero argentinos –dijimos entonces– eran también los 30 mil desaparecidos, los exiliados, los torturados, y lo esencial era derrotar a la dictadura para poder comenzar a construir un régimen democrático e independiente del imperialismo. Los estadólatras de izquierda cometen hoy en Libia el mismo error malvinense.

Es cierto que a río revuelto, ganancia de pescadores, y es cierto que el imperialismo estadunidense, en competencia con los imperialismos europeos, trata de sacar provecho de la rebelión contra la dictadura de Muammar Kadafi, para apoderarse del petróleo que hoy está en manos de franceses e italianos. Pero los pescadores no provocan la creciente del río. Ni los niños pueden creer en la teoría conspirativa según la cual la CIA y el Mossad israelí provocaron una rebelión de millones de personas que va desde Marruecos hasta Yemen y los emiratos árabes y que ya derribó al tunecino Ben Ali, agente francés, y al egipcio Mubarak, agente de Estados Unidos y principal sostén de Israel y carcelero de los palestinos de Gaza, ni pueden aceptar tampoco que esas agencias están destruyendo voluntaria y conscientemente todo el dispositivo creado por Washington, con los acuerdos de Campo David y el fortalecimiento de las tiranías árabes.

Kadafi es indefendible, entre otras cosas porque, desde 1986, además de dictador y sostenedor de las demás dictaduras de la región, es un agente del imperialismo y se ha convertido en un gran inversionista con dinero robado. Buscar una salida política y una mediación, en cambio, es necesario y correcto… pero a condición, sin embargo, de buscarla donde sea factible –por ejemplo, la Liga Árabe– y no proponiendo una comisión encabezada por un ex presidente imperialista cuyo hermano estuvo además en negocios turbios con Kadafi.

No hay otro camino digno que apoyar la rebelión, buscar un cese el fuego, cortar así de raíz los pretextos para una intervención militar de Estados Unidos, por su cuenta, contra las Naciones Unidas, donde el veto chino y ruso le impediría contar con el consenso de esa organización, y en contra de la voluntad de sus socios italianos y franceses en la OTAN. Si Kadafi aplastase a la rebelión mal armada, no sólo su dictadura sería aún más feroz sino que también aumentaría su dependencia del imperialismo. Si, en cambio, dejase el poder mediante una salida negociada, existe el riesgo de que un debilísimo gobierno de transición se someta a las grandes potencias imperialistas, a las cuales debe vender el petróleo y de las cuales debe comprar alimentos y tecnología.

En la sociedad libia –donde en los últimos 40 años no han habido sindicatos independientes, partidos, ni un periódico independiente– las solidaridades son de clan, de tribu, regionales. La religión, salvo en el caso de la secta nacionalista y xenófoba de los Senoussi, que no tolerará una ocupación o intervención extranjera, y que se opone a Kadafi, no es un factor decisivo. En la dirección de los rebeldes hay, por lo tanto, desde ex ministros de Kadafi (Al Jalil), proestadunidenses, hasta ex militares nasseristas (Al Hariri) encarcelados durante 17 años por sus ideas a la izquierda de Kadafi. Hasta ahora esa dirección se ha opuesto a la intervención imperialista y ha dicho que la combatiría, pero si fuese acorralada no se sabe qué podría hacer. En cambio, si triunfase, podría formar un gobierno muy moderado frente al capital extranjero. Pero el pueblo libio sentiría su propia fuerza y, bajo la influencia de la izquierda tunecina, comenzaría una rápida evolución. Sobre todo porque la estabilidad de la producción petrolera y la dominación imperialista en la región han sido gravemente dañadas por la rebelión, que es necesario profundizar.

Por Guillermo Almeyra
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1. La oferta del Embajador

“Explíqueme lo que es el Socialismo del Siglo XXI” decía el embajador libio, un hombre preparado y culto, y después “le extiendo una invitación de mi gobierno”. Terminada la explicación se produjo el siguiente diálogo.

“Le ofrezco que organice un congreso mundial sobre la sociedad postcapitalista y el Socialismo del Siglo XXI”, dijo. “¿En dónde sería?”, le pregunté. “Donde Usted quiera.” Y, “¿Cuántos fondos habría?” “Los fondos que sean necesarios.” “¿Quién escoge a los invitados?” “Usted”, respondió. Todo sonaba bien, pero como en la política, al igual que en los negocios, nada es gratis, inquirí: “¿Hay alguna condición para organizar ese congreso mundial?” “La única condición es que la discusión del Libro verde del ´Hermano líder de la Revolución´ (Gadafi) sea parte del Congreso.”

2. El Libro Verde

Me preguntó si conocía el Libro verde, que trata de la democracia directa-popular (Yamahiriya), de la superación capitalista por el “socialismo natural” o “ islámico” y de la “tercera teoría universal”. Le decía que lo había leído durante el movimiento estudiantil en Alemania, cuando se distribuía gratuitamente, imitándose la política del gobierno chino que repartía sin costo el “Libro rojo” de Mao Tse Tung. Y que recordaba que, como el “Justicialismo” de Juan Domingo Perón en Argentina, pretendía ser la Tercera Vía ---la alternativa entre capitalismo y comunismo--- para los países del Tercer Mundo.

Que era, pues, un epicentro de la gran conflagración “fría” entre el capitalismo y el Socialismo del Siglo XX (URSS, China, Cuba), y la búsqueda de una nueva civilización secular y postcapitalista. Me dio la obra en inglés, alemán y castellano con la petición de que volviera a leerla.

En encuentros posteriores me invitó a Trípoli, donde el gobierno del Coronel Gadafi había confirmado la invitación para que visitara el país y que me garantizaba que podía hablar personalmente con el líder de la revolución.

3. Gadafi y los límites del bonapartismo “socialista”

Volví a leer los tres tomos de la obra de Gadafi y a informarme más sobre la situación de la Gran Yamahiriya Árabe Libia Popular Socialista del Coronel, y llegué a dos conclusiones: 1. Que las intenciones originales de igualdad social, antiimperialismo burgués y de la Patria Grande Árabe (panarabismo) de Gadafi, eran auténticas --- como en la mayoría de los miembros del coronelísmo árabe inspirado en Gamal Abdel Nasser; pero que su “socialismo natural” no era un paradigma científico capaz de hegemonizar el Movimiento de los No-Alineados del Tercer Mundo y guiarlo contra el imperialismo, ni tampoco, una base teórica adecuada para construir la sociedad postcapitalista; 2. Que su ecléctica teoría (Corán, democracia popular, economía “socialista”) de la democracia directa había quedado en Libia, en el papel. Que a tres décadas de la declaración de la Yamahiriya no había construido el poder popular en Libia, sino un régimen autocrático que navegaba sin rumbo civilizatorio en las aguas negras de la Tercera Vía que, al fin y al cabo, son las aguas negras del capitalismo.

4. Lecciones del fracaso de Gaddafi

Las lecciones de los levantamientos en el mundo árabe, el Magreb y el Mashreq, y del fracaso de Gadafi, son evidentes.

1. No hay Tercera Vía entre capitalismo y socialismo. Aunque la idea es muy popular entre militares progresistas-nacionalistas de América Latina y del Mundo Árabe (Perón, Gadafi, et al.), no es más que una ideología pequeñoburguesa sin fundamento científico alguno. La gente que la usa es o ilusionista (el bonapartismo) o manipuladora (Tony Blair, Anthony Giddens et al.).

2. Cuando una fuerza social o estatal progresista toma el poder con la intención de llegar a la sociedad postcapitalista (socialismo), necesita disponer de o desarrollar un proyecto estratégico racional y científico de transformación que guía su praxis política. Asimismo, tiene que mantener su carácter de vanguardia, lo que solo es posible con una auténtica y significativa participación protagónica de las masas.

Donde no se dan esas condiciones, el sujeto de transformación involuciona y retorna a formas feudales del ejercicio del poder ---entre ellas, la transferencia monárquica del poder a los hijos de la dinastía fundadora, la prohibición de criticar al Rey y la exclusión fáctica del poder de las masas--- como vemos en los regímenes postnasseristas árabes (Mubarak, Quaddafi, Al-Assad) y también, en el Socialismo del Siglo XX, como en Corea del Norte y Rumania.

3. El problema estructural de los levantamientos en el Magreb y Mashreq, detrás de las causas inmediatas del desempleo, la inflación, etc., es el problema generacional. Ningún líder revolucionario socialista ha formulado con más claridad ese “falla geográfica” de las revoluciones, por donde hace erupción la energía transformadora, que Mao Tse Tung. Cuando la nueva generación no asimila y defiende los valores de la generación fundadora, no hay fuerza en el mundo capaz de sostener los regímenes construidos sobre ellos, reflexionaba el líder de la Revolución China. Esa verdad es confirmada hoy día nuevamente en la región árabe, donde el orden regional de la post-guerra fría se derrumba y el castigo de la historia a los sistemas que no evolucionan se evidencia: tanto al coronelismo progresista, como antes al Socialismo del Siglo XX.

4. La lección para los intelectuales es que hay momentos en que hay que rechazar las dulces mieles de las ofertas de los Estados ---premios, cámaras, prebendas financieras y, sobre todo, poder--- sea el Estado que sea. Todos los gobiernos pretenden cooptar a la intelligentsia y no escatiman incentivos para lograrlo. El intelectual crítico debe mantener su independencia ante ese constante peligro de erosión moral.

5. Y los pueblos deben evitar la trampa de la dependencia intelectual y cooptación de los líderes y gobiernos siguiendo la consigna de la Ilustración: Autoridad, discurso y proyecto, que no pueden sustentar su racionalidad y legitimidad, pierden el derecho a gobernar.
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Martes, 22 Febrero 2011 18:09

No hay ni habrá socialismo en Venezuela

1. No hay “socialismo” en Venezuela

El 21 de junio de 2009, el ex ministro de Industrias Básicas y Minería, Víctor Álvarez, tras analizar “las cifras oficiales" del Producto Interno Bruto (PIB) venezolano, concluyó que “luego de diez años de revolución”, la economía    "se ha hecho más capitalista".  De hecho, el aporte del sector público cayó de 34,8% en 1998 a 29,1% en 2008, explicó el también ex presidente de la CVG y del estatal Banco de Comercio Exterior, Bancoex.  (www.aporrea.org, 21.6.) El 14 de diciembre de 2010, el ex ministro constató que “al hacerse la economía venezolana más capitalista, en ese sector se recrudece también la explotación de los trabajadores. En 1998 al factor trabajo le tocaba el 39.7% del nuevo valor creado, superior al 36.2 % que le tocaba al capital. Diez años después, su participación cayó a 31.69 % mientras que la de los capitalistas subió a 49.18%”. (www.aporrea.org, 14.12.2010).

En una reciente reflexión (enero, 2011) sobre el carácter de clase del Estado venezolano, Álvarez llegó a la conclusión de que “El nueve Estado revolucionario aun no ha sido construido”; afirmación tan trascendente como las anteriores, si consideramos que una nueva civilización no puede construirse con el Estado de la civilización anterior.

2. El sexenio perdido

Esa evolución económica es “totalmente contradictorio con los objetivos que se ha planteado el Gobierno de transformar la economía capitalista en una socialista", constata el ex ministro. La pregunta, por lo tanto es: ¿A qué se debe esa “contradicción total” entre lo que planteó Hugo Chávez y lo que resultó? La respuesta se encuentra en las condiciones principales que determinaron su praxis durante el periodo en cuestión, 2004-10.

El polígono de planeación socialista del Presidente estaba determinado por las siguientes variables: 1. La correlación de fuerzascon la debilitada derecha proporcionaba al Presidente el suficiente poder objetivo, para iniciar la construcción de la institucionalidad del Socialismo del Siglo XXI; 2. Existía ya un paradigma científico de una economía postcapitalista del Siglo XXI que Chávez conocía y que estaba a su alcance; 3. Este paradigma permitía la elaboración de una estrategia sistemática de transición ---es decir, no de trial and error---al Socialismo del Siglo XXI; 4. El Presidente carecía de un equipo político con vocación o hegemonía postcapitalista.

3. La contradicción se aclara

Si las condiciones objetivas para la construcción de las instituciones económicas antisistémicas existían durante el prolongado cenit del poder del Presidente (2004-2010), si la historia le proporcionó el poder político y el conocimiento científico necesarios, ¿por qué Hugo Chávez no los aprovechó para el proyecto declarado, sino que realizó una política del ancien regime, del capitalismo, tal como ilustran las estadísticas? Hay solo dos respuestas posibles: o no había voluntad, o no había capacidad subjetiva real para la transformación socialista. El hecho es, que desaprovechó la oportunidad histórica, sustituyendo la transición científica a la nueva civilización por un conglomerado de consignas de la retórica cristiana, de la ética y de Bolívar, ejecutadas improvisadamente dentro del keynesianismo y la superestructura burguesa. Cambió el plato de oro de la Primera Revolución del Socialismo del Siglo XXI por un plato de lentejas de reformas.

4. No habrá socialismo en Venezuela

¿Habrá alguna posibilidad de que este sexenio perdido para el Socialismo del Siglo XXI serecupere en los años venideros? No hay razones para tal supuesto, pese al discurso presidencial de la “radicalización”. El Presidente sigue en el 2011 sin estrategia y equipo socialista, pero en peores condiciones objetivas internas y externas para transitar hacia el Socialismo del Siglo XXI. Y, si en su cenit de poder (2004-2010) no realizó las transformaciones socialistas tantas veces proclamadas, menos lo hará ante las elecciones del 2012, que solo puede ganar desplazándose hacia el centro político. Usará el “socialismo” como táctica discursiva, para asustar en determinadas coyunturas a la burguesía y activar a las masas y la burocracia chavista, como en la escenificación de la Ley Habilitante; pero, su línea estratégica seguirá siendo el desarrollismo burgués.

5. Chávez sin estrategia, ni equipo para el Socialismo 21


Chávez no tiene un plan de cambio estratégico socialista ni organizaciones de vanguardia. En talescondiciones la reelección del Presidente se convierte en el centro de la agenda política---no la transición hacia una sociedad postcapitalista--- y los cambios se realizan tanteando por “ensayo y error”.

Las seis “líneas estratégicas” para los dos años venideros, “cruciales para la Revolución Bolivariana” (H. Ch.),reflejan esa verdad. Definen la “esencia de la batalla” como“la transición de la cultura política capitalista a la militancia socialista“---una frase idealista y vacía que recicla la gastada quimera del „hombre nuevo“---dentro de una mezcolanza de deseos, apelaciones, idealismos y redundancias, que nada tienenque ver con unprograma serio de transición hacia una sociedad postcapitalista sin clases.

Las “seis líneas” son, como las Comunas, la Quinta Internacional Socialista, los seis motores, los tres R y los tres R al cuadrado, intentos de construir una línea de evolución de un fenómeno que el Presidentellama “socialismo cristiano y bolivariano”.En la estadística trazamos una línea de tendencia en una nube de datos empíricos mediante técnicas matemáticas. Pero, no hay línea de evolución socialista en el “Socialismo del Siglo XXI venezolano”. La única que existe es la del desarrollismo burgués, mencionada por Víctor Álvarez. Lo demás es una nube de palabras, reminiscente de la “evolución democrática del socialismo” soviético (Perestroika) de Gorbachov.

Congruente con esta situación es el hecho de que en el gabinete del Presidente no haya revolucionarios comunistas. Sería redundante. Si no se pretende realizar una transición socialista, ¿para qué tener cuadros socialistas en el poder?

6. La izquierda-sin alternativa frente a Hugo Chávez

La Izquierda en Venezuela nunca ha pedido explicaciones al Presidente sobre la contradicciónentre su discurso socialista y su praxis, esencialmente, porque no existe Izquierda en Venezuela que se atreva a interpelar al Presidente. Peor, tampoco tiene un proyecto viable de Socialismo del Siglo XXI. Pese al dramático abandono de la economía estatizada en Cuba y la introducción de mecanismos de la economía de mercado, pese a la devastadora crítica de Rosa Luxemburgo a las cooperativas y las severas limitaciones y fracasos históricos de la cogestión obrera, la Izquierda venezolana no pide más que la generalización de las erráticas estatizaciones y cogestiones obreras,que el gobierno realiza.

La razón de esa anacrónica actitud es evidente. Todo proyecto científico-real del Socalismo del Siglo XXI significa la ruptura política con el Presidente. Y ninguno de los cuatro políticos que encabezan la Izquierda en Venezuela, está dispuesto a pagar este precio. Mientras persista tal situación, la alquimiadominará en la escena de izquierda venezolana; pero, por supuesto, como pálido reflejo de la hegemonía presidencial.

7. ¿Qué hacer?

¿Significa lo anterior que aquellos que quieren el Socialismos del Siglo XXIdeben romper con Hugo Chávez? De ninguna manera. En primer lugar, su política del Estado de Bienestar, de la integración latinoamericano y del antiimperialismo, es necesaria y progresista. En segundo lugar, cualquier gobierno que lo reemplace---al igual que en Bolivia, Ecuador, Brasil, Paraguay, Cuba y Argentina---será peor para la gente y la Patria.

La lección política de la última década de la Patria Grande es obvia. Si los pueblos quieren salir del capitalismo y entrar al Socialismo del Siglo XXI, tienen que conquistarlo ellos mismos. Sus gobiernos y Estados están en otro proyecto histórico.

21-2-2011 a las 2:43

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El presidente de la Asamblea Nacional de Cuba, Ricardo Alarcón, expresó que Cuba debe adecuar su modelo económico a la situación mundial actual, para de esa manera garantizar una profundización de la Revolución.

En entrevista concedida a teleSUR, Alarcón indicó que los cambios en el mundo obligan a Cuba a “adecuar, actualizar el modelo social, de manera que la Revolución continúe, se profundice, para construir un futuro mejor”.

Con respecto a ese proyecto de adecuación de la economía de Cuba, el líder del Parlamento del país antillano indicó que “no se van a privatizar la educación, ni la salud pública, ni se va a desmantelar el sistema de seguridad y asistencia social del que disponen y disfrutan todos los cubanos”.

En ese sentido explicó que “la etapa que vive Cuba y la realidad que vive el mundo obliga a los cubanos precisamente a salvar recursos, a ahorrar, a administrar mejor lo que tenemos, para poder seguir garantizando a todos el mínimo que nadie más fuera de esta Isla puede contar por seguro”.

Recordó que, en la actualidad, Cuba es objeto de un bloqueo económico impuesto unilateralmente por Estados Unidos en la década de 1960, lo cual también motiva al Gobierno cubano a modificar el modelo económico.

“Cuba es el único país de la tierra que es víctima de una guerra económica que cumple más de 50 años ya. Es en esas condiciones que tenemos que ajustar nuestro modelo”, dijo Alarcón en su diálogo con teleSUR.

A continuación, teleSUR ofrece el texto de la entrevista a Ricardo Alarcón:

P: ¿En qué momento se encuentra actualmente la Revolución?, ¿a dónde va?

R: Estamos en una fase muy importante en la que nuestro país trata de ajustar su proyecto económico y social tomando en cuenta los factores del mundo que la rodea, sobre la base de 50 años de experiencia y, hay que decirlo, de muchas realizaciones pero al mismo tiempo en un mundo que ha cambiado mucho y que nos obliga a adecuar, a actualizar -decimos nosotros- el modelo económico social nuestro, de manera de que la Revolución continúe, se profundice, no se trata de un regreso al pasado, eso es imposible, sino de construir un futuro mejor.

Raúl ha dicho que en estos momentos se trata de transformar conceptos erróneos en el socialismo y acerca del socialismo y dijo que tenía plena conciencia de los errores cometidos, ¿En qué falló la Revolución?

Los revolucionarios son, después de todo, seres humanos, y el socialismo es una aventura, es como un viaje hacia lo desconocido, hacia lo inexplorado. El capitalismo tiene una historia mucho más larga que el socialismo y nadie puede poner en duda que ha acumulado una cantidad de fracasos que lo sufren, lo sienten, centenares de personas en todo el mundo.

La aventura del socialismo es mucho más breve históricamente hablando, y además no nos olvidemos de que el socialismo cubano se ha tenido que realizar o intentar realizar durante medio siglo en condiciones de hostilidad extrema. Hoy Cuba es el único país de la tierra que es víctima de una guerra económica que cumple más de 50 años ya. Es en esas condiciones que tenemos que ajustar nuestro modelo. 

Alarcón, hay quienes ven una contradicción entre la política de justicia social que el Estado siempre ha tratado de garantizar en Cuba y algunas medidas de carácter social que tienen que ver con la eliminación de subsidios. ¿Qué opina sobre eso?

Nosotros estamos obligados a adoptar con el consentimiento de la gente mediante discusión paciente y pondedara con todos, la eliminación de algunas cosas que nos parecen excesivas en términos de gratuidad y ventajas para nuestra población, a las que nos hemos acostumbrado demasiado durante medio siglo, pero la idea precisamente es salvar las grandes conquistas que esa población ha alcanzado.

Aquí no se va a privatizar la educación, ni la salud pública, ni se va a desmantelar el sistema de seguridad y asistencia social del que disponen y disfrutan todos los cubanos, sin excepción. Ahora bien, la etapa que vive Cuba y la realidad que vive el mundo nos obliga a los cubanos precisamente a salvar recursos, a ahorrar, a administrar mejor lo que tenemos, para poder seguir garantizando a todos el mínimo que nadie más fuera de esta isla puede contar por seguro. 

Alarcón, las palabras de clausura del presidente Raúl Castro en la Asamblea Nacional fueron calificadas de apocalípticas por los enemigos de la Revolución y de esperanzadoras por los amigos de la Revolución. ¿Cuál es su valoración del discurso de Raúl en un momento como éste, cuáles son las principales ideas que pudieran estar en ese discurso?

Fue un discurso profundo, necesario, y además posiblemente uno de los dicursos de la historia de Cuba en los que el orador ha estado más identificado con el público, con la gente. Te puedo decir que he recibido hasta llamadas telefónicas de viejos amigos, que hacía años que no hablaba con ellos, para expresarme su sentimiento, su emoción, su identifiación plena con esas palabras.

Fue un discurso muy crítico, no fue autocomplaciento en absoluto, y por supuesto que la Revolución Cubana tiene muchas cosas de las cuales deberá estar siempre orgullosa, y los cubanos estaremos siempre orgullosos de lo que hemos alcanzado, pero no se trata de eso.

Para superar las deficiencias, para vencer los errores, para mejorar, hay que concentrar la atención en los defectos, en lo que anda mal, en lo que podemos y debemos superar con el concurso de todos y todas, y como se trata de eso, era muy importante, y creo que Raúl lo logró brillantemente, identificarse plenamente con lo que nuestra gente siente, con las preocupaciones de la gente y creo que ese es el gran mérito fundamental del discurso de Raúl, valiente, honesto, íntegro y sobre todo representativo del sentimiento común de la población cubana.

Ya comenzaron los debates, en el pueblo, sobre estos lineamientos a la política económica y social del país. Usted como presidente de la Asamblea Nacional del poder popular en Cuba, ¿qué información tiene sobre lo que más le preocupa al pueblo cubano en este momento?

En realidad se trata de un debate, de una discusión muy abierta, en la que muchas veces están presentes preocupaciones puntuales de problemas, dificultades, obstáculos en un lugar en concreto donde tiene lugar la discusión; y junto a eso los grandes temas generales, las preocupaciones más universales.

Yo creo que por una parte estos temas concretos de cada lugar son preocupaciones legítimas, comprensibles de nuestra gente o de algunos sectores de la población que tienen que preguntarse cómo va a ser la vida, las condiciones de su trabajo, su desenvolvimiento en la sociedad en condiciones que en muchos aspectos van a ser muy nuevas, sobre todo para la gente más joven. Los que tenemos ya cierta edad recordamos que Cuba no siempre tuvo este tipo de modelo económico.

El "cuentapropismo" en nuestro país existió siempre en un sector muy importante en nuestra economía y lo fue hasta el año 1968, ya bien entrada la revolución y ahora va regresar, regresa como un factor importante en la economía cubana pero con una gran diferencia: no serán trabajadores "informales", como les dicen en latinoamérica, serán trabajadores que tendrán salud, asistencia médica y seguridad social; incluso, jubilación y licencia por maternidad garantizada. ¡Es una gran diferencia!

Por primera vez va a haber una Conferencia Nacional del Partido Comunista Cubano en 2011, después del Congreso del partido, ¿qué se espera que se trate en esa reunión?

Decidimos separar en dos momentos dos cuestiones claves de la sociedad cubana. En primer lugar el Congreso se va a concentrar en los problemas de la economía y en los ajustes del modelo económico social cubano, y la conferencia del partido se va a concentrar sobretodo en la cuestión del papel del partido en la sociedad cubana, de su organización, de sus métodos y estilos de trabajo, área en la cual -el propio Raúl lo ha dicho con mucha claridad- también tenemos que hacer muchos ajustes.

Es decir, ver cómo se desarrolla en este mundo de hoy el trabajo político, ideológico, que es la función fundamental del partido, en condiciones nuevas y diferentes, y también que permita erradicar, eliminar, ciertas rutinas, esquemas, modos de hacer las cosas en las que tambien hacen falta cambios de concepto y de enfoques, que nuestra militancia seguramente lo manifestará. 

El VI Congreso del partido debe ser "por Ley de la vida", dijo Raúl, el último en los que estará la mayoría de los que integraron la generación histórica de la Revolución, Raúl también llamó a recuperar las ideas de Fidel. ¿Cuál es el principal desafió al que se enfrenta la Revolución en este 2011?

El principal desafío es la batalla económica, es cómo lograr perfeccionar una sociedad bloqueada, hostigada, la única del planeta en este momento que enfrenta una guerra económica. Luego, el desafío que tiene todo ser humano, todo ser viviente, que es precisamente la vida, que plantea unas limitaciónes biológicas y que plantea una renovación constante.

Es cierto que la generación histórica, la que participó en la lucha que condujo al derrocamiento de Batista y a la instauración del poder revolucionario, se va agotando, va terminando, pero no nos olvidemos que a esa generación le ha sucedido otra que también ha combatido, los jóvenes que pelearon en Angola, en playa Girón, los jóvenes que hoy mismo están cumpliendo misiones, internacinalistas que cumplen misiones muy delicadas en América Latina, en África, en Asia, en cualquier parte del mundo.

Es decir, ha habido una continuidad en el espíritu revolucionario inicial, por supuesto, con los cambios inevitables que implica la evolución generacional. Nadie puede pensar o imaginar que los hijos y nietos tengan los mismos gustos o estilos que los padres o abuelos, pero que tengan el mismo patriotismo y convicciones básicas, por supuesto que apostamos por eso. 

Alarcón, ¿En qué momento se encuentra el proceso de los Cinco jóvenes presos en Estados Unidos?

Este año, 2011, va a ser crucial en este sentido porque en primer lugar el año comienza con un momento decisivo en el proceso extraordinario llamado habeas corpus que deberá dilucidarse sobre el caso del compañero Gerardo Hernández Nordelo.

El gobierno de Estados Unidos tiene como plazo el 31 de enero para responder a la petición que se presentó para que sea declarado inocente y se elimine todo cargo contra él, después habrá la respuesta de la defensa y en algún momento del año 2011 deberá producirse la decisión final, la última, no hay otra posibilidad en el sistema estadounidense, incluso ésta es la que llaman "proceso extraordinario", por eso nos parece muy decisivo este momento para él, el principal acusado de los Cinco, porque tiene la condena mucho más severa.

Los demás seguirán su proceso legal también, tienen secuencias distintas en el tiempo, de manera que será un año muy importante en la batalla legal, final en la práctica. Pero más importante que eso es que será el año en el que se pueda quebrar la muralla de silencio que ha cubierto este proceso y que es la única razón por la cual se sigue cometiendo esta injustica.

El gobierno del presidente Obama que prometió cambios tiene este año y el próximo, los que le quedan como presidente, ojalá sea reelegido, vamos a ver qué pasa. Él tiene que tomar la decisión, la única que puede hacer, y sabe perfectamente que la soluicón es que retire la acusación contra los cinco compañeros

Dos acusaciones, conspiración para cometer espionaje, que el tribunal desestimó pues saben que no existió, y el otro cargo contra Gerardo es conspiración para cometer asesinato en primer grado. El señor Obama lo único que tiene que hacer es solicitar la petición de emergencia que presentó el gobierno de Bush en mayo del 2001 donde dijeron por escrito que no tenían pruebas para sustentar esa acusación ¿Qué más le hace falta?.

Lo único que falta es voluntad política y ésa hay que generarla con la opinión pública y para eso hace falta que otros medios de información imiten a teleSUR y dejen de ocultar la verdad, dejen de ocultar las cosas importantes y permitan al pueblo de Estados Unidos conocer la verdad de este caso.

Muchas gracias, Alarcón, por sus palabras a teleSUR
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Caracas, 2 de enero. El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, aseguró que en 2011 su gobierno profundizará y fortalecerá la legalidad para revertir definitivamente las asimetrías macrosociales, que son propias del modelo capitalista, tras advertir que nadie va a impedir la marcha del país hacia el socialismo.

En su primera columna del año, Las Líneas de Chávez, el mandatario aseguró que con la Ley Habilitante –con la que pretende acelerar el proceso hacia el socialismo– se abre un camino cierto hacia el buen vivir.

Aseguró que en 2011, cuando se cumplirán 200 años de la independencia venezolana, serán inocuas las pretensiones de las fuerzas contrarrevolucionarias de impedir la marcha de nuestro pueblo hacia el socialismo. No les vamos a permitir que conviertan al país en un caos. Pido a Dios que ni ningún compatriota se deje llevar por los tambores de la guerra de la extrema derecha, apuntó.

Aseguró que 2011 será el año de la conformación del gran Polo Patriótico –alianza de fuerzas que apoyan a su gobierno–, con miras a conseguir que su proyecto revolucionario vaya más allá de los comicios de diciembre de 2012, cuando buscará la relección.

No obstante, admitió que una de las grandes batallas de este año será en la Asamblea Nacional. “La responsabilidad histórica de cada uno de nuestros legisladores y legisladoras es grande. Hay que derrotar a los politiqueros pitiyanquis en el terreno de las ideas y, al mismo tiempo, hay que despejar todos los obstáculos para el pleno ejercicio del pueblo legislador”, comentó.

Asimismo necesitamos un gran centro de luces y de acción capaz de reunir a todas las fuerzas populares más allá del Partido Socialista Unido de Venezuela, señaló el presidente a tres días de que arranque el periodo legislativo en el que el partido de Chávez contará con mayoría simple, 98 diputados de la alianza revolucionaria –97 socialistas y un comunista–, mientras la opositora Mesa de la Unidad contará con 65 escaños y dos el Partido Patria.

En los últimos cinco años el oficialismo mantuvo un dominio absoluto de la cámara y antes de concluir el pasado periodo aprobó la Ley Habilitante, la cual permitirá al mandatario gobernar mediante decretos durante 18 meses.

La oposición sostuvo que, aunque es minoría en la cámara, luchará por promover iniciativas legislativas en favor de las mayorías del país. Chávez dio su apoyo para que la nueva asamblea sea presidida por Fernando Soto Rojas, quien como militante de izquierda participó en la lucha guerrillera en los años 60.

La Ley Habilitante permitirá al mandatario legislar en nueve ámbitos considerados estratégicos para la nación, como ordenación territorial, desarrollo integral y uso de la tierra urbana y rural, Además, atención a necesidades vitales, como la generada por las lluvias de noviembre pasado.

De igual forma podrá dictar decretos sobre infraestructura, transporte y servicios públicos, así como en el ámbito financiero y tributario, seguridad ciudadana y jurídica, defensa integral de la nación y cooperación internacional.

Pl, Dpa y Notimex
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Domingo, 12 Diciembre 2010 07:16

Cuba: dos opciones falsas y una rechazada

La estatización de la economía no es sinónimo de socialismo. Éste requiere la participación valiente, ardorosa, consciente, de los trabajadores, y una modificación profunda en las relaciones en la sociedad y en el poder entre los que mandan y los que obedecen, de modo de ir debilitando el viejo Estado y reforzando y creando uno nuevo, democrático. La alternativa a la estatización no es tampoco la economía de mercado, ni siquiera el mercado controlado por el Estado sobre todo cuando éste no tiene la capacidad técnica de crear polos económicos de punta y de control sobre los demás sectores.

Había otra opción, o sea sincerar hace decenios la situación económica, exponer los problemas reales ante todos, buscar que todos los trabajadores y la población en general estuviera informada, fuera protagonista. Esa opción fue descartada y la prensa y los medios de información cubanos ocultaron sistemáticamente los problemas y la magnitud de los mismos durante años. La creencia de que la Unión Soviética y los países de Europa oriental eran socialistas y, además, durarían eternamente, no sólo llevó a imitar métodos desastrosos sino también a mantener a Cuba en una situación de exportadora de azúcar, níquel y trabajadores, dependiente del CAME o Comecon, retardando eternamente la adopción de medidas de fondo para evitar los errores iniciales, como la estatización de todas las empresas minúsculas y los servicios y el ocultamiento de la desocupación inflando las plantillas, para que todos tuviesen cómo ganarse la vida. La vía de la participación, de la democracia social, de la autogestión social generalizada, jamás se practicó, un poco por la imposición de centralismo, para defenderse de la guerra que libra contra Cuba el imperialismo, otro poco por errores políticos evitables.

La dirección cubana, nacida de una revolución democrática y antimperialista, no claudicó ante el imperialismo y con valentía defendió la independencia de la isla y por eso tiene consenso mayoritario, pero la descomposición de la economía bajo el impacto de los huracanes y de la crisis mundial desarrolló en el seno de la alta burocracia y en las capas privilegiadas de la sociedad tendencias al acomodamiento con el capitalismo mundial y al desarrollo del mercado. El sector del gobierno que quiere hoy iniciar un camino chino (apertura al mercado controlado por el Estado y un partido fuerte) libra un combate contra esa tendencia claudicante, que tiene detrás de sí todo el peso del capitalismo y del mercado mundial y que se apoya en la desilusión de vastas capas de la población cubana.

La batalla no está ganada de antemano porque en Cuba, a diferencia de China, hay muy pocos campesinos, la población es más vieja, no existen capitales cubanos en el exterior que, por nacionalismo, inviertan en la isla, no hay, tradicionalmente, una cultura de la innovación y del trabajo como en el país asiático y la productividad es baja no sólo porque los salarios son simbólicos sino también porque muchas fábricas tienen una tecnología obsoleta de origen soviético, costosa en energía y en reparaciones.

Las decisiones adoptadas a espaldas de los trabajadores, las reglas y normas que todo el mundo sabe que son diariamente violadas porque no hay otro modo de subsistir, las desigualdades planteadas por el sistema de dos monedas y por los privilegios relativos de sectores de la burocracia, desgraciadamente redujeron la capacidad de reacción y de intervención de los trabajadores, los desgastaron y desmoralizaron. El resultado es que el mismo gobierno tiene que advertir que se podrá hablar sin temor a represalias al convocar a una discusión amplia de las decisiones (por otra parte ya adoptadas y que figuran en la Gaceta Oficial desde octubre).

Sabiendo que no tiene mucho sentido discutir lo ya resuelto y temiendo abrir la boca, en las asambleas de discusión reina el silencio, se vota por unanimidad, y poquísimos intervienen. ¿Hay realmente unanimidad ante las drásticas medidas o el gobierno enfrenta una mezcla de resignación, impotencia y protesta mal digerida? El sector chino podrá imponerse pero al acecho están los burócratas precapitalistas o candidatos a ser capitalistas, como los de la ex Unión Soviética, porque no hay un control y una presión de masas que hagan posible la dirección de los primeros y que impidan a la vez el desarrollo y el sabotaje de los que reciben aliento del mercado para afirmar sus privilegios.

Por supuesto, cuando el barco hace agua no es el momento adecuado para discutir por qué se está en esa situación y de quién es la responsabilidad principal sino que hay que dedicarse a hacer posible y poco costosa en términos políticos incluso la menos peor de las opciones para salir del trance, la militar-tecnocrática china. Hay que evitar el agravamiento de la crisis económica cubana y su transformación en crisis política porque si bien hoy no hay una participación masiva y decidida en la propuesta de soluciones ni confianza en proponerla, en la lucha en las cumbres del aparato estatal y partidario entre las dos tendencias mencionadas, la nacionalista antimperialista tenderá posiblemente mañana a apoyarse en algún momento en los trabajadores. Lo grave, hasta ahora, es que las nuevas medidas que están siendo aplicadas golpean sobre todo a los sectores más pobres y débiles, que son la base de apoyo de la Revolución. Una política de gran austeridad, que empiece por reducir salarios y privilegios de sectores burocráticos, civiles y militares, en las instituciones y las empresas, podría demostrar a la población que las medidas adoptadas, en general, son una imposición de la crisis y que el gobierno hará de modo de que ésta no afecte sólo a los pobres. Si hay un cambio en la política de las informaciones, podría reconstruirse en parte la credibilidad de las afirmaciones oficiales.

Por Guillermo Almeyra
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1. Dialéctica de la crisis

La función positiva de toda crisis es que revela la inviabilidad de un modelo. Remueve las ilusiones y escombros ideológicos que bloquean la visión estratégica del futuro. En este sentido, las crisis sistémicas del capitalismo mundial, del modelo de Cuba y del modelo de Venezuela abren el camino al Socialismo del Siglo XXI.

2. Fin de ilusiones y opciones

Europa/Estados Unidos: la crisis capitalista ha dejado claro que los gobiernos del Primer Mundo no son más que lacayos del Gran Capital. Mientras cientos de millones de personas se han hundido en la pobreza, las empresas estadounidenses han tenido en el tercer cuartal de 2010 las mayores ganancias en su historia registrada, gracias a la política del gobierno Obama. En la Unión Europea, el desmontaje  del Estado de bienestar va acompañado de la amenaza de su más alto funcionario, J. D. Barroso, Comisario de la UE, de instalar dictaduras militares en Portugal y España, si los sindicatos ofrecen demasiada resistencia. En consecuencia, dos ideologías
primermundistas cardinales se tambalean: a) que la  lucha de clases ha terminado y, b) que el Estado burgués garantiza para siempre la paz social, el bienestar y  la democracia. 

Cuba: las últimas ilusiones sobre la viabilidad del Socialismo del Siglo XX se cayeron con las drásticas medidas de economía de mercado implantadas en la isla; el reconocimiento de Granma de que las mayorías del país practican una “economía de subsistencia”, y la afirmación del Presidente de la Asamblea Nacional, Ricardo Alarcón, en China, de que Cuba  “aprovechará la experiencia de desarrollo en reforma y apertura” de China. 
Venezuela: La crisis del modelo venezolano  ---que flota a la deriva en el mar de sus contradicciones---  está acabando con las ilusiones “socialistas” del desarrollismo burgués latinoamericano. Queda limitado el mérito socialista de Hugo Chávez a haber divulgado el concepto del Socialismo del Siglo XXI, sin sustanciación institucional o científica alguna posterior. Es el merito que Marx/Engels le conceden a Hegel.

Las opciones políticas estructurales son, por lo tanto: para el Primer Mundo, dictaduras abiertas del capital, regímenes parlamentarios neoliberales o Socialismo del Siglo XXI; para el Tercer Mundo, desarrollismo socialista (NEP/Lenin, China) o burgués (Venezuela) con Socialismo del Siglo XXI. Entre esas opciones tienen que escoger las clases sociales, Partidos y Estados.

3. La Tricontinental del Socialismo del Siglo XXI 

En un reciente debate del Bloque Regional de Poder Popular-Scientists for a Socialist Political Economy (BRPP/SSPE), hubo consenso en cuanto a que el progreso del Socialismo del Siglo XXI requiere de tres catalizadores: 1. una mayor integración de las fuerzas anticapitalistas de América Latina, Europa y Asia; 2. la consolidación de una vanguardia científica mundial  que trabaja sobre el modo de producción postcapitalista y la transición, 3. la vinculación del Socialismo del Siglo XXI con las masas.

4. Los ejes geopolíticos de la Tricontinental

La importancia de América Latina en el desarrollo del proyecto mundial postcapitalista radica en que tiene  los movimientos sociales más activos, conscientes y combativos de todos los continentes. Europa, a su vez, aporta el conocimiento científico más avanzado sobre la economía política y el modo de producción del Socialismo del Siglo XXI (Escuela de Escocia/Escuela de Bremen). China es clave, porque es uno de los dos decisores del grupo G-20 y el único país poderoso gobernado por un Partido Comunista. Si la reactivación de la lucha de masas en Europa continúa, es preciso integrar también su izquierda partidista, sindical y juvenil al triángulo estratégico de la evolución postcapitalista.

5. Vanguardia y epistemología naif

Uno de los más grandes logros de la ideología burguesa y del dogmatismo del Socialismo del Siglo XX ha sido la destrucción de la teoría revolucionaria del Estado y de la vanguardia. El resultado destructivo es bicéfalo: la sumisión acrítica, casi religiosa de las masas y de los miembros del Partido del Estado ante el líder histórico, por una parte, y la idolatría acrítica y anarquoide de la “democracia de base”, por otra. Ambas actitudes son ingenuas porque niegan la dialéctica entre las necesarias jerarquías de poder.

La primera representa el abuso de poder de un liderazgo que pretende eternizar una coyuntura histórica favorable que le permitió conquistar el Estado. La segunda pertenece a la epistemología naif, porque niega la estructura objetiva del universo: que el cosmos está organizado en escalas y jerarquías de complejidades, dimensiones e interacciones. De la negación de ese hecho ontológico nace la ilusión anárquica de que una sociedad puede organizarse simplemente de manera horizontal o que las masas pueden auto-organizarse adecuadamente, sin delegar información, coordinación y poder a instancias superiores e intermedias. Un simple ejemplo de la ley de escala revela lo absurdo de esta pretensión. Si tres personas discuten, no necesitan moderador ni reglamento. Si son trescientas, ambos son funcionalmente imprescindibles, para impedir el caos y el abuso.

6. Vanguardia, verdad y mayorías

El auténtico liderazgo de vanguardia nace de la verdad. Por eso, a veces no coincide con la lógica de las mayorías. Si Einstein sostiene que el espacio es curvado y cien físicos presentes dicen lo contrario, Einstein tiene razón, porque expresa la verdad objetiva frente a un atraso en el conocimiento de sus colegas. Lenin tiene razón cuando dimite al Comité Central y convoca, en octubre de 1917, a la insurrección armada inmediata, acusando de  idiotas y traidores a aquellos que quieren esperar la “mayoría ´formal´de los bolcheviques” en un futuro congreso del Partido. 

7. Líder y masas

Es la dialéctica del liderazgo. El conocimiento y la audacia superior (a la Media) de la avantgarde   ---en lo político y militar frecuentemente con un fuerte aspecto intuitivo---   salva en la crisis. Muchos líderes derivan de ese talento su reclamo a la eternización de su  conducción. Las masas deben reconocer ese talento, pero deben defender su autonomía rectora, por el bien del proceso. ¿De qué se deriva su autonomía rectora? Del hecho, de que en tiempos de evolución normal no se requieren las calidades de liderazgo que caracterizan al solitario héroe rescatador, sino la dirección y retroalimentación colectiva. De ahí la sabia construcción de la dictadura romana.

8. Vanguardia y Foros Sociales

Recién discutí con el amigo Alexander Buzgalin, quien publicó en el año 2000 en Cuba un breve libro intitulado, El futuro del Socialismo, sobre el problema de la transición al postcapitalismo y la vanguardia. Él tiene mucha esperanza en los foros sociales, como el Foro Social Europeo (FSE). Después de mi participación en los Foros de Atenas, Paris, Londres y Quito, no comparto su optimismo y he dejado de participar en esos eventos. No veo que de las “escuelas de verano” (Ramonet dixit) nazca la Revolución Mundial anticapitalista, ni tampoco, que inquieten mayormente a los amos del Capital. De hecho, los amos los financian.

Toda vanguardia nace en torno a un paradigma, es decir, una verdad objetiva que sirve como centro de gravitación epistémica y en su caso, política, del homo sapiens. En la actual superación del capitalismo, ese paradigma es el Modo de Producción del Socialismo del Siglo XXI, es decir, el genoma de la economía y sociedad postcapitalista. Como en todo proceso de evolución, los modelos disfuncionales son absorbidos por la historia.

30.11.2010   
 
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Pintor, cineasta, escritor y cantautor. Luis Eduardo Aute (Manila, 1943) es uno de esos artistas tan completos que da la sensación de que podría hacer cualquier cosa. Durante sus 42 años de carrera ha mostrado una preocupación por la sociedad que lo ha llevado a ser considerado, además, un crítico de los críticos. De sus 14 nuevas canciones, ha dedicado algunas al declive de la televisión o la dictadura de las nuevas tecnologías, al amor y hasta al cine de Buñuel.

Intemperie, título del álbum, "tiene un denominador común: el estado de ánimo de los tiempos que corren, o más bien que no corren", comenta Aute. Se trata de una sensación, la de estar en manos de lo que designa esta intemperie "en la que puede ocurrir algo en cualquier momento", explicó a Público.

El nuevo rumbo de la política cubana le parece positivo: "Se incentivará la iniciativa privada desde unas bases sociales definidas donde se cubren las primeras necesidades del ser humano", señala el autor de la canción Al Alba. Para él, el capitalismo está agotado y ha tenido como consecuencia la acuciante crisis. "Por eso, intentar refundar el capitalismo me parece absurdo, lo que hay que hacer es reflotar y refundar el socialismo", explica el cantautor.

El barco de la política

Comparar la política con un barco parece la mejor opción para comprender su forma de entender el mundo: "El occidental es un barco que se hunde y el único proyecto que hay es poner parches para que tarde en hacerlo". Sin embargo, ve en América Latina cierta esperanza, pues allí cree que están construyendo el barco, "unos de una manera más moderada y otros más radical, pero construyen", argumenta.

Presume de no tener móvil. "No sé hasta qué punto nos servimos de las tecnologías o ellas se sirven de nosotros", comenta el artista mientras apagaba un cigarro. Sin pudor, se somete al tabaco. "Sí, por eso no quiero más. Si pudiera, lo dejaría, aunque hay épocas en las que el tabaco me deja a mí", concluye Luis EDuardo Aute.

Por ROCÍO PONCE 10/11/2010 22:37 Actualizado: 11/11/2010 10:00
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–¿Cómo interpreta las excarcelaciones que Cuba anunció y comenzó a llevar a cabo con la mediación de la Iglesia?
–No son las primeras excarcelaciones de presos políticos en Cuba. Son presos contrarrevolucionarios a los que se les atribuyen causas que van más allá del pensamiento: causas muy vinculadas con acciones precisas. Cuando el papa Juan Pablo II visitó nuestro país hubo una excarcelación importante a solicitud del Vaticano.
 
–Son momentos históricos distintos...
–Sí, pero el hecho novedoso no es la liberación, sino que por primera vez se le reconoce a la Iglesia un papel como mediador y la Iglesia asume ese rol con una motivación humanitaria. El régimen cubano ha sido demasiado duro a veces en cuanto a admitir el criterio de oposición. Pienso que si esto es una señal de que va a haber un cambio de política hacia mayores flexibilidades es mucho mejor.
 
–¿Usted los considera “presos políticos”?
–Sí y no. En Cuba hay una serie de delitos que están definidos y enmarcados en una Constitución y también definidos por una trayectoria histórica. Van cincuenta años de una política de cerco y hostigamiento de Estados Unidos. Por ejemplo, a juicio de las autoridades cubanas, la vinculación con la embajada norteamericana es una vinculación con el enemigo. Estados Unidos se define como enemigo en relación con nosotros. Son presos políticos y se definen como presos contrarios al régimen. Yo no recuerdo que a Cuba se le haya podido atribuir complicidad o responsabilidad en ningún acto de terrorismo, sin embargo Estados Unidos le da un tratamiento preferencial a Posada Carriles, un connotado terrorista.
 
–Están las Damas de Blanco, están los que se definen como periodistas y logran el apoyo de organizaciones de periodistas en el mundo, que los señalan como presos de conciencia. ¿Cómo es la vida en Cuba respecto de los critican o se oponen a la revolución?
–Pienso que la política cubana y la filosofía sobre la que ésta se construye tienen que avanzar a niveles mayores de tolerancia de las posiciones que se oponen y que piensan en contra. Me acuerdo de una frase de Jean-Paul Sartre cuando visitó Cuba que decía: “A mí no me preocupa tanto que no se puedan pronunciar los que estén en contra, me preocupa que no se puedan pronunciar los que estén a favor”.
 
–¿Cómo fue formar parte de la experiencia de la revista Pensamiento Crítico?
–Un grupo de jóvenes nos dedicamos al estudio del marxismo en los años sesenta. El leninismo como doctrina oficial del Partido Comunista soviético no se correspondía con la producción de un pensamiento a la altura de nuestras experiencias revolucionarias.
 
–Tras la caída de la Unión Soviética, ¿pensaron que podía caer el socialismo en Cuba?
–El grupo fue bastante coherente, fueron pocos los disensos que se produjeron tanto en los ’70 como más adelante en los ’80 y ’90. Todos pensamos que el derrumbe socialista coincidía con algunas de nuestras inquietudes, no presumimos que hayamos pronosticado que iba a suceder, pero nuestras inquietudes eran en cuanto al carácter excesivamente escolástico del marxismo soviético implantado a partir de los ’70 como doctrina oficial. Ahí es que desaparece el pensamiento crítico y nuestro grupo. A nosotros no nos reprimieron, pero nos pusieron un límite para ejercer el pensamiento crítico. Tenía que ser un pensamiento único.
 
–Y ustedes ya eran muy críticos de la URSS.
–Sí, nuestro grupo, que se formó en un departamento de filosofía. A través de la reflexión criticamos a la Unión Soviética. El Che criticó el modelo de modo más integral por medio de la práctica y de la política económica. No pudimos tener una vinculación con el Che, porque éste ya estaba involucrado en el proceso de salida, de dedicación a las luchas guerrilleras. Después de la desintegración del socialismo soviético, de ese modelo, hay un impacto muy fuerte en el nivel mundial y en los países que pertenecían a ese sistema. En el caso de Cuba es un impacto muy fuerte en muchos sentidos, en primer lugar, en el económico. Se demostró que habíamos desarrollado una conexión que nos hacía más dependientes. A partir de 1986, Cuba no pudo pagar sus compromisos de deuda a los países acreedores occidentales y se le cerraron los créditos en divisas convertibles, que implicaban un 15 por ciento de los créditos y se paralizaba el 30 por ciento de la economía. Eso hizo que la curva de crecimiento cubana hiciera una meseta. La caída cubana empieza con la caída del socialismo soviético; a raíz de ello, se incrementó la dependencia ineficiente. La capacidad importadora cubana entre en el perído ’91-’93 había caído en un 80 por ciento. Esta caída también implica una crisis de paradigma.
¿Cuál es la hipótesis del sentido común?

–Que el socialismo fracasó.
–Que si fracasó en el centro, aquí no tiene futuro. Hay una crisis de paradigma y se suscita un debate sobre el tema de salvarlo.
 
–¿Cómo se lo rescata?
–Hay que reinventar el socialismo del siglo XXI. Primero subrayo que la solución a los problemas del mundo no va por otro camino que no sea el socialismo, el mundo del capital, no. No puede ser un socialismo construido sobre los patrones del siglo XX. Hay que repensarlo sobre la realidad que estamos viviendo. Volver a Marx y estudiarlo críticamente. Pero Marx no nos va a dar la respuesta a esta problemática, ni Lenin, ni Fidel. La nueva generación tiene la obligación de reaccionar ante los retos que la historia plantea. Tenemos que vivir el socialismo sobre una base de reinvención continua, y estar dispuestos a aplicar correcciones y experimentos.
 
–¿Qué diferencia hay de liderazgo entre los hermanos Castro?
–No hay diferencia ideológica, los dos son afines a un mismo proyecto de transformación revolucionaria. La revolución cubana tuvo cuatro figuras: Fidel, Raúl, el Che y Camilo Cienfuegos. Raúl quizá no tenga el genio político de Fidel, pero es más pragmático y más administrativo. Raúl está en disposición de avanzar en un proceso de reformas que flexibilice la estructura de la economía.
 
–Raúl dijo hace poco que el gobierno quiere reducir el empleo público y fomentar el trabajo por cuenta propia. ¿Podría haber cambios sustanciales en la isla?
–Ha habido demasiada reticencia en avanzar en un proceso de reformas hacia un patrón de eficiencia socialista. El patrón capitalista, por el contrario, somete todo a la ganancia. A veces hay un exceso de prudencia en los dirigentes cubanos.
 
–¿Prudencia en aquellos que hicieron la revolución frente al imperio? ¿La prudencia les llegó con los años?
–Creo que sí. A mí me separan diez años de los protagonistas. Tendría que haber habido un proceso más seguro, más fiable, más sistemático de relevo generacional que no ha habido. Vemos que siguen gobernando los mismos líderes y se sigue armando el aparato sobre la base de una presencia muy fuerte del liderazgo de los sesenta.
 
–Cuando aparecen jóvenes los apartan. El ex canciller Felipe Pérez Roque y el ex vicepresidente Carlos Lage se vieron obligados a renunciar el año pasado...
–Esos apartamientos estuvieron vinculados a actos de corrupción o enriquecimiento indebido.
 
–Cuba sigue teniendo problemas económicos fundamentales. ¿Por qué no se pueden resolver?
–La economía cubana tiene un problema de desestructuración muy fuerte que es la resultante de la caída del campo socialista que el desamparo y el aislamiento le generó, combinado con las reformas que al mismo tiempo generan corrección y se superponen con las anomalías. Todo aquello que pueda no ser administrado por el Estado tiene que empezar a encontrar las formas de otras estructuras. Se va hacia la racionalización de plazas en el puesto estatal y a la apertura de sectores pymes, a formalizar todo aquello que no tiene por qué estar en manos del Estado. Eso va a contribuir a balancear el desempleo. Creo que hay que avanzar en procesos más efectivos de cooperativización. Propiedad familiar en unos casos, cooperativas en otros. En el interior del país hay que desarrollar las vías de una propiedad comunitaria local que también sea descentralizada y permita que las ganancias se queden y contribuyan al Estado con los impuestos. Se debería generar un sistema de impuestos con espíritu socialista, lograr que los que generan más ingresos contribuyan más. Lo contrario de lo que sucede en el capitalismo, que el Estado suele no tocar a los ricos para que se mantengan felices y aprieta a los de abajo. ¿Hasta qué punto tiene Raúl un abanico de fórmulas? No lo sé. ¿Hasta qué punto va a tener margen y tiempo para aplicarlas? Tampoco lo sé.
 
–A un ciudadano cubano, ¿cuánto le alcanza el salario para vivir?
–La economía cubana es muy sui géneris, tiene virtudes e irregularidades. Crea muchos amparos. El salario cubano significa muy poco en términos monetarios. Para tener una alimentación básica existe una cobertura, que se ha achicado por las limitaciones productivas. El cubano vive con 30 o 40 dólares al mes, pero no tiene que pagar ni preocuparse por la salud y la educación; los servicios básicos como el agua y el gas cuestan muy poco. Yo pienso que las gratuidades podrían ser diferenciadas. Y que algunos servicios, por ejemplo una cirugía estética como la implantación de mamas, podría ser pagada. El Estado creó un proteccionismo que es muy difícil de costear. Ahora bien, dar marcha atrás es algo que la población no va a querer: no pagar la salud o la educación es visto como un derecho incuestionable.
 
–¿Por qué no es posible leer medios alternativos en la isla?
–No estoy de acuerdo que no haya otras voces, no hay que tenerle miedo a la confrontación. Tener que defender las posiciones que uno tiene. Los cubanos nos enteramos a veces de lo que pasa en el país por la prensa extranjera. Pero los dirigentes no lo ven así. Es una política que yo cambiaría.
 
–¿Qué opina del socialismo del siglo XXI venezolano?
–Son los diez primeros años en los que Chávez hace un esfuerzo por mantener bajo control del Estado los sectores empresariales, por afirmar un esquema de apoyo popular para el sistema que está aplicando y para allanar el camino a una sucesión posible. El proyecto venezolano está en una fase inicial, no es exacto, no se parece a otros, como los proyectos que se dan en Bolivia y en Ecuador.
 
–¿Tenía alguna expectativa con Barack Obama?
–Obama es lo mismo en objetivos que Bush, con el agravante de que es inteligente y sagaz. El cambio latinoamericano es progresista en general, para hablar también de Argentina el kirchnerismo –aunque no sea la revolución bolivariana ni la revolución ciudadana de Ecuador, pero es un cambio positivo que se entronca–. Argentina se llenó de gloria en la cumbre de Mar del Plata cuando Néstor Kirchner plantó posición de bloqueo a la iniciativa estadounidense del ALCA como proyecto continental. Estados Unidos ha tratado de buscar vías laterales, pero el obstáculo que le pusieron los pueblos latinoamericanos no tiene precedentes. Imagínate lo que sería ahora afrontar esta crisis si los países se hubieran articulado al proyecto del ALCA. Estaríamos perdidos. Ante todo este cambio, la administración Bush quedó maniatada. Y Obama llega a la presidencia y hace un acuerdo con Colombia para instalar siete bases militares. Y deja que se orqueste un golpe de Estado a Honduras. Nuestros países tienen que encontrarle la vuelta a los momentos en que Obama quiere esconder o disimular su posición y aprovecharla.
 
–Entonces, desde su mirada no hay ninguna posibilidad de que se levante el embargo.
–No. Si la llega a haber, va a ser porque hay una presión que no se pueda contener. Puede ser que le convenga suavizar algunos puntos del embargo. También si Obama es presionado al interior de Estados Unidos. Hay muchos norteamericanos que quieren viajar a Cuba. Sería una medida para mejorar su imagen en el país.
 
–A raíz de las señales que dio la isla con estas excarcelaciones que mencionamos al principio, con el paso por La Habana del canciller español Miguel Angel Moratinos, ¿podría Europa modificar su posición común?
–España tiene una posición buena con Cuba dentro de la comunidad europea. Europa tendría que estar dispuesta a ocupar un protagonismo que le cuesta asumir frente a Estados Unidos. Mejorar la relación con Cuba sería estar en disposición de realizar un gesto de soberanía europea dentro del concierto de las fuerzas mundiales. Vamos a pensar en voz alta: quizá si Obama hiciera algún gesto de flexibilización, Europa tomaría ese camino.
 
Por Mercedes López San Miguel
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