La crisis actual significó el fin del neoliberalismo, de la hegemonía norteamericana y conducirá al fin del capitalismo.

–La mayor equivocación de esta visión es considerar que un modelo, una hegemonía o un sistema social termina sin que sea derrumbado y sustituido por otro cuando el sur del mundo –u otro bloque– proponga alternativas y sea capaz de construirlas. El neoliberalismo no ha terminado, se modera con grados de apoyo estatal.

Se puede y se debe cambiar el mundo sin tomar el poder.

–El proyecto de transformaciones profundas de la sociedad por la base sin que desemboque en la alteración de la relaciones de poder, no conduce a ningún proceso real de transformaciones de las sociedades latinoamericanas. Por el contrario, los movimientos sociales –como los bolivianos– que transformaron su fuerza social en fuerza política, son los que protagonizan procesos reales de cambio en el mundo.

El Estado nacional se convirtió en un elemento conservador.

–Los gobiernos progresistas de América Latina se están valiendo del Estado sea para regular la economía, para inducir el crecimiento económico, para desarrollar políticas sociales –entre otras funciones–. Son los gobiernos neoliberales los que desdeñan al Estado y transforman sus funciones en mínimas, dejando espacio abierto para el mercado. Los procesos de integración regional y de alianzas en el sur del mundo tienen también a los estados como protagonistas indispensables.

La política se tornó intrascendente.

–Falsa afirmación. Los gobiernos progresistas de América Latina rescataron el papel de la política y del Estado. Si no hubieran hecho eso, no podrían reaccionar como lo hacen ante la crisis.

En nuestras sociedades hay millones de inaptos para el empleo.

–Esta afirmación, originalmente de Fernando Henrique Cardoso, buscaba justificaciones para los gobiernos oligárquicos: que gobernarán siempre sólo para una parte de la sociedad, excluyendo a los más pobres ahora bajo el pretexto de un supuesto desempleo tecnológico que prescindiría de gran parte de los trabajadores. Los gobiernos progresistas asocian el reimpulso al desarrollo económico con la elevación constante del empleo formal y el aumento del poder adquisitivo de los salarios.

Los movimientos sociales deberían mantener su autonomía en relación a la política.

–Los movimientos sociales que obedezcan a esa visión abandonarán la lucha por la construcción de hegemonías alternativas, aislándose, cuando no desapareciendo de la escena política, cuando se pasa de la fase de resistencia a la de construcción de alternativas. Hay que recordar que movimientos como los indígenas de Bolivia formaron un partido –el MAS–, lucharon y eligieron a su principal líder como presidente de la república. En otros países, los movimientos sociales participan en bloques de fuerzas de apoyo a los gobiernos progresistas manteniendo su autonomía, pero participando directamente en la lucha por la construcción de una nueva hegemonía política.

Solamente se sale del neoliberalismo a través del socialismo.

–Hay quienes afirman que como el capitalismo ha llegado a su límite con el modelo neoliberal –sea por la mercantilización general de las sociedades, sea por la hegemonía del capital financiero–, sólo se saldría de él con el socialismo. No se tienen en cuenta las regresiones en los factores de la construcción del socialismo, del Estado, de la política, de las soluciones colectivas, del mundo del trabajo, entre otros. Las transformaciones introducidas por el neoliberalismo –entre ellas, la fragmentación social y el modo de vida norteamericano como forma dominante de sociabilidad– representan obstáculos que sólo podrán ser vencidos en una larga y profunda lucha política e ideológica, para volver a colocar el socialismo a la orden del día.

La alternativa a los gobiernos de Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay sólo está a la izquierda y no a la derecha.

–El fracaso de los intentos de construcción de alternativas radicales a la izquierda de esos gobiernos, confirma que la polarización política se da entre los gobiernos progresistas y las fuerzas de derecha. Esta situación ha llevado a que frecuentemente sectores situados a la izquierda de esos gobiernos, tengan objetiva e incluso conscientemente que aliarse con el bloque de derecha, terminando por definirse sin equidistancia de ambos bloques, viendo al bloque progresista como enemigo fundamental.

Los actuales procesos de integración son de naturaleza capitalista.

–Esa visión descalifica todos los procesos de integración regional, porque no se realizarían mediante una ruptura con el mercado capitalista internacional, porque representarían integraciones en el marco de sociedades capitalistas. Se incluirían no sólo Brasil, Uruguay, Paraguay y Argentina, sino también Venezuela, Perú, Bolivia, Ecuador. Se deja de comprender la importancia de la creación de espacios de intercambio alternativos a los tratados de libre comercio. No se entiende la importancia de la lucha por un mundo multipolar, debilitando la unipolaridad imperial norteamericana. No se entiende cómo la Alba promueve formas de intercambio alternativas al mercado, a las reglas de la OMC, en la dirección de lo que se llama  comercio justo, solidario, de complementariedad y no de competencia.

Existe una izquierda buena y una mala.

–Quien sostenga esta posición quiere dividir a la izquierda, intenta cooptar a sus sectores más moderados y aislar a los más radicales. La izquierda es antineoliberal y no está a favor de los TLC, privilegia las políticas sociales y rechaza los ajustes fiscales con los matices que tiene cada uno de los gobiernos progresistas.

El periodo actual es de retroceso en América Latina.

–Algunos sectores, con criterios desvinculados de la realidad concreta, difunden visiones pesimistas, desalentadoras, de América Latina. A veces, usan el criterio de la posición que ocupan los movimientos sociales en cada país en relación con la constitución de los gobiernos para definir si hay avances o no, en vez de definir la naturaleza de esos movimientos en función de la posición que tienen en relación con esos gobiernos. Subordinan lo social a lo político, sin darse cuenta de los extraordinarios avances del continente, mayores si se comparan con la década anterior y con el marco internacional profundamente marcado por el predominio conservador. Es un pesimismo producto del aislamiento social, de quien está al margen de las formas concretas por las cuales avanza la historia en el continente.

En elecciones como la uruguaya, la brasileña y la argentina, para la izquierda da lo mismo quien gane.

–Se dice eso como si la victoria de Lacalle o de Mujica representaran la misma cosa, o como si el retorno de los tucanes o la victoria de Dilma Yousseff tuviera el mismo sentido, como si la sustitución de los Kirchner por Duhalde, Reuteman, Cobos o algún otro prócer de la derecha argentina significaran lo mismo para el país. Consideran que se trataría de contradicciones interburguesas, sin mayor incidencia, desconociendo el alineamiento de las principales fuerzas políticas y sociales de cada uno de los dos campos, pero sobre todo las posiciones de profundización y extensión de las procesos de integración regional o de los TLC, de prioridad de las políticas sociales o de ajuste fiscal, del papel del Estado, de la actitud en relación a las luchas sociales, al monopolio de los medios privados, al capital financiero entre otros temas, que diferencian claramente a los dos campos.

El nacionalismo latinoamericano contemporáneo es de carácter burgués.

–Desde que comenzaron a resurgir ideologías nacionalistas en América Latina con Hugo Chávez, hubo gente que se apresuró a compararlo con Perón, a descalificarlo como nacionalismo burgués o simplemente como nacionalismo que nada tenía que ver con la lucha anticapitalista, etcétera. Usaron aquí también clichés sin hacer análisis concretos de las situaciones concretas. El nacionalismo de gobiernos como los de Venezuela, Bolivia y Ecuador –que recuperan para el país los recursos naturales fundamentales de que disponen–, son parte integrante de la plataforma antineoliberal y anticapitalista de esos países. Cada fenómeno adquiere naturaleza distinta, según el contexto en que está inserta cada reivindicación, conforme cada gobierno asume un carácter diferente. En el caso del actual nacionalismo, en América Latina está promoviendo, además de lo anterior, procesos de integración regional que le dan un carácter no sólo nacional sino latinoamericanista.

Por Emir Sader

(Publicado en Punto Final, edición número 712, 25 de junio, 2010)

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo., http://www.puntofinal.cl, http://www.pf-memoriahistorica.org
Publicado enInternacional
Jueves, 10 Junio 2010 06:31

Socialismo y Libertad

El socialismo es estructuralmente más justo que el capitalismo. Sin embargo en sus experiencias reales no supo aunar la cuestión de la libertad individual y corporativa. Rodeado por naciones y presiones capitalistas, el socialismo soviético cometió el error de abandonar el proyecto originario de democracia proletaria, basado en los soviets, para perpetuar la herencia maldita de la estructura imperial zarista de Rusia, ahora eufemísticamente denominada "centralismo democrático".

En países como China se le niega a la nación la libertad concedida al capital. Allí el socialismo asumió el carácter esdrújulo de "capitalismo de Estado", con todos los agravantes, como la desigualdad social y los bolsones de miseria y pobreza, sobreexplotación del trabajo, etc.

No sorprende, pues, que el socialismo real haya caído en la Unión Soviética después de 70 años de vigencia. El excesivo control estatal creó situaciones paradójicas, como el adelantamiento de los rusos en la conquista del espacio, mientras que no consiguieron ofrecer a la población bienes de consumo elementales de calidad, un mercado minorista eficiente y una pedagogía de formación de los llamados "hombre y mujer nuevos".

En ese escenario Cuba es una excepción. Se trata de una cuádruple isla: geográfica, política (el único país socialista de la historia de Occidente), económica (debido al bloqueo impuesto criminalmente por el gobierno de los EE.UU.) y huérfana (con el fin de la Guerra Fría y la caída del muro de Berlín en 1989 perdió el apoyo de la extinta Unión Soviética).

El régimen cubano está adelantado en lo tocante a la justicia social. Prueba de ello es el hecho de que ocupa el lugar número 51 en el Índice de Desarrollo Humano establecido por la ONU (Brasil ocupa el 75) y no presenta bolsones de miseria (aunque haya pobreza) ni tiene una casta de ricos y privilegiados. Si hay quien se lanza al mar con la esperanza de una vida mejor en los EE.UU. se debe a las exigencias, nada atractivas, de vivir en un sistema de compartir. Vivir en Cuba es como vivir en un monasterio: la comunidad tiene precedencia sobre la individualidad. Se necesita gran dosis de altruismo.

En cuanto a la libertad individual, nunca fue negada a los ciudadanos, excepto cuando representó una amenaza a la seguridad de la Revolución o significó prácticas económicas sin el debido control estatal. Es innegable que el régimen cubano tuvo, a lo largo de cinco decenios (la Revolución cumplió 50 años el 1 de enero de 2009), sus fases de sectarismo, tributo a su aproximación a la Unión Soviética.

Pero nunca fueron prohibidas las denominaciones religiosas, ni cerrados los templos, ni perseguidos por razones de fe los sacerdotes y pastores. La visita del papa Juan Pablo II a la isla en 1998, y su positiva apreciación de las conquistas de la Revolución, especialmente en las áreas de salud y educación, lo comprueban.

Mientras tanto, el sistema cubano da señales de que podrá aunar mejor la cuestión de socialismo y libertad a través de mecanismos más democráticos de participación popular en el Gobierno, la flexibilización del monopartidismo, mayor rotación en el poder, de modo que las críticas al régimen puedan llegar a las instancias superiores sin que se confundan con manifestaciones contrarrevolucionarias. Sobre todo en el área económica Cuba tendrá que repensar su modelo, facilitando a la población el acceso a la producción y consumo de bienes que abarcan desde el pan de la panadería de la esquina hasta las empresas mixtas con inversiones extranjeras.

En el socialismo no se trata de hablar de "libertad de" sino de "libertad para", de modo que ese derecho inalienable del ser humano no ceda ante los vicios capitalistas que permiten que la libertad de uno se amplíe en detrimento de la libertad de los otros. El principio "a cada uno según sus necesidades, de cada uno según sus posibilidades" debe orientar la construcción de un futuro socialista en que el proyecto comunitario sea de hecho la condición de realización y de la felicidad personal y familiar.

Por Frei Betto
Adital
Publicado enInternacional
El método para transitar a la economía del Socialismo del Siglo XXI requiere la combinación de tres políticas: su planificación y ejecución democrática (autogestión coordinada); la medición del valor de sus productos y servicios (valorización) mediante unidades de tiempo (valor de trabajo) y, el intercambio de equivalencias.

Las tres políticas tienen que realizarse de manera combinada, porque el salto cualitativo hacia el modo de producción del Socialismo del Siglo XXI solo se produce como resultado de sus sinergias. Medidas individuales en una economía de mercado, como en Venezuela, no tendrán éxito.Un análisis comparativo de los modos de producción del Socialismo del Siglo XX y del Socialismo del Siglo XXI explican las razones de este modelo tridimensional o trimodal.

1. La economía del Socialismo del Siglo XX, llamado en la Alemania socialista (RDA) también „el socialismo realmente existente“, no fue planeada democráticamente, sino por elites--al igual que en el capitalismo. En „el socialismo realmente existente“, la planificación la hacían unos cinco mil tecnócratas y políticos del Partido Único y en el capitalismo la hacen unos cinco mil megacapitalistas, burócratas y políticos. La esencia es la misma: las mayorías están excluidas.

2. La regulación y dirección de la economía del „socialismo realmente existente“ se realizaba via una combinación de precios administrativos y precios de mercado, no mediante el valor de trabajo y el intercambio de equivalencias. Los precios administrativos fueron determinados por el Estado a raíz de consideraciones sociales, políticas y militares y, en forma secundaria, económicas. Los precios de mercado se tomaron del mercado mundial y se adecuaron a los parámetros nacionales.

3. La no-determinación del valor de los productos y servicios por su valor de trabajo (time inputs) y su respectivo intercambio por el principio de equivalencia, significaba en la economía monetarizada del „socialismo realmente existente“ que no se podía abolir el sistema de trabajo asalariado. Significaba también que los trabajadores no tenían el derechoal pleno valor creado por su trabajo, sino solo a la parte salarial y algunos servicios sociales que las elites les asignaban. Pero, si no se acaba con el trabajo asalariado, como insistían Marx y Engels, no se puede acabar con el capitalismo; como tampoco se puede acabar con él mediante la estatización de los medios de producción, sino sólo mediante su socialización (Vergesellschaftung). Hoy sabemos que esasocialización tiene que ser trimodal: planificación y ejecución democrática, valorización por el tiempo de trabajo e intercambio de equivalencias.

4. El tipo y el volumen de los „fondos socialmente necesarios“ (Marx/Engels) como salud, educación, defensa etc., no fueron decididos por las mayorías, sino por las elites. El Socialismo del Siglo XX, al igual que el capitalismo, no permiten que las mayorías deciden por plebiscito, por ejemplo, lastasas de impuestos, ni tampoco, si prefieren impuestos directos o indirectos. Para las mentes stalinistas al igual que para las capitalistas es inconcebible, que las masas conducen democráticamente a la economía, pese a que son ellas las que generan el plusproducto social.

5. La propiedad y el poder fáctico sobre el plusproducto social es ejercido en „el socialismo realmente existente“ por el Estado, no por los productores inmediatos. Pero, el Estado es siempre una estructura de violencia que responde a la distribución del poder de la sociedad. Cuando las elites se enajenan de las mayorías, éstas dejan de ver al Estado como su Estado. En consecuencia, la fábrica, la tierra y los servicios de la economía estatal se convierten en una fuerza externa alienada e impositiva. Sin identificación entre trabajadores y propiedad productivano se defiende el sistema cuando entra en crisis. Por eso, los trabajadores del „socialismo realmente existente“ actuaron ante la caída del sistema comolos campesinos hindúes ante las conquistas externas: con indiferencia atentista o inclusive, como protagonistas de su destrucción (Polonia).

6. Científicamente no tiene sentido llamar al modo de producción del Socialismo del Siglo XX, "capitalismo de Estado“. Porque sin una clase de propietarios particulares del capital que actúa por ganancia y opera el mecanismo cibernético del sistema (mercado), el concepto pierde su capacidad analítica. Tampoco conviene llamar a ese modo de producción socialista,por que carece de los tres principios distintivos de la economía política socialista.

7. La combinación de los tres principios constitutivos de la Economía Política del Socialismo del Siglo XXI, la planificación y ejecución democrática (autogestión coordinada), el valor del trabajo como unidad de valorización de productos y servicios y, la equivalencia como principio de todos los intercambios, es la esencia política-económica del modo de producción del Socialismo del Siglo XXI (A. Peters), y, por lo tanto, de su modelo de transición. Para obtener el efectosinergético a nivel nacional y regional, las tres políticas tienen que llevarse a cabo coordinadamente y en cabal consideración de las fuerzas antagónicas a nivel nacional, regional y mundial.

8. Este modelo trimodal de transición hace la explotación laboral imposible y cambia cualitativamente la importancia de la propiedad sobre los medios de producción. La forma de propiedad se vuelve secundaria, porque la planificación democrática de los rubros y volumenes de producción y la determinación de los precios y salarios por el valor del trabajo, junto con su intercambio en forma equivalente, quitan a eventuales propietarios formales---Estado, cooperativas, individuales--- la capacidad de abusar de la propiedad. La determinación plebiscitaria de los impuestos, a su vez, impide el abuso confiscatorio del Estado.

9. El sistema burgués utiliza dos mecanismos principales para apropiarse del valor creado por los trabajadores: 1. los dueños de los medios de producción se apropian del valor en forma de ganancia, interés y renta de la tierra; 2. el Estado, el „capitalista colectivo virtual“ (ideell, Marx/Engels), se apropia del valor en forma de impuestos. Ambos mecanismos quedan bloqueados en el modelo de transición. La „expropiación de los expropiadores“ (Marx/Engels) ya no se realiza primordialmente sobre la estatización de la propiedad privada, sino sobre el derecho y el poder socio-político de apropiación del valor cabal generado por los trabajadores, por parte de los trabajadores.

10. Las características principales del modo de producción del „socialismo realmente existente“ son: una economía centralmente planificada por una elite; dirigida mediante precios administrativos y de mercado; con metas de obtener un plusproducto, más no una ganancia (Profit) y, por lo tanto, no-crematística; basada en el sistema asalariado ymonetarizado. Se trataba de un modo de producción sui generis que se estancó en la transición de la crematística capitalista hacia el socialismo. Al no evolucionar, colapsó y regresó a su punto de origen. Ese experimento de evolución planificada requiere de un concepto científico adecuado, urgentemente.

11. La economía del „socialismo realmente existente“ no se alejó lo suficiente de la autoritaria crematística capitalista como para convertirse en un modo de producción socialista en el sentido del Socialismo temprano, de Marx/Engels, Bakunin, RosaLuxemburg y Lenin. Pero, ni burguéses, ni stalinistas pueden parar las leyes de la evolución. Decía una canción cubana: „Carlos Marx está enojado, cheque de Engels no ha llegado.“ Bueno, al fin y al cabo siempre llegó, de tal manera que el prócer pudo realizar su gran obra de transformación.

Hoy, las condiciones objetivas para la nueva civilización son incomparablemente mejores que durante los últimos dos siglos. Por eso, Karl Marx en su tumba del Highgate Cemetery en Londres ha de estar de fiesta: El cheque de la historia está llegando al Socialismo.
Publicado enInternacional
Tuve el privilegio de conversar durante tres horas el pasado jueves 15 con el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela Hugo Chávez, quien tuvo la gentileza de visitar una vez más nuestro país, procedente esta vez de Nicaragua.

Pocas veces en la vida, tal vez nunca, conocí a una persona que ha sido capaz de dirigir una Revolución verdadera y profunda durante más de 10 años; sin un solo día de descanso, en un territorio de menos de un millón de kilómetros cuadrados, en esta región del mundo colonizada por la península Ibérica, que durante 300 años dominó sobre una superficie 20 veces superior, de inmensas riquezas, donde impusieron sus creencias, su lengua y su cultura. No se podría escribir hoy la historia de nuestra especie en el planeta ignorando lo ocurrido en este hemisferio.

Bolívar, por su parte, no luchó sólo por Venezuela. Las aguas y las tierras eran entonces más puras; las especies variadas y abundantes; la energía contenida en su gas y su petróleo, desconocida. Doscientos años atrás, al iniciarse la lucha por la independencia en Venezuela, no lo hacía sólo por la independencia en ese país, lo hacía por la de todos los pueblos del continente aún colonizados.

Soñó Bolívar crear la mayor República que haya existido y cuya capital sería el istmo de Panamá.

En su insuperable grandeza, El Libertador, con verdadero genio revolucionario, fue capaz de presagiar que Estados Unidos -limitado originalmente al territorio de las 13 colonias inglesas- parecía destinado a sembrar de miseria la América en nombre de la libertad.

Un factor que contribuyó a la lucha de América Latina por la independencia fue la invasión de España por Napoleón, quien con sus desmedidas ambiciones contribuyó a crear las condiciones propicias para el inicio de las luchas por la independencia de nuestro continente. La historia de la humanidad es sinuosa y llena de contradicciones; a su vez, se torna cada vez más compleja y difícil.

Nuestro país habla con la autoridad moral de una pequeña nación que ha resistido más de medio siglo de brutal represión por parte de ese imperio previsto por Bolívar, el más poderoso que existió jamás. La inmensa hipocresía de su política y su desprecio por los demás pueblos lo han conducido a situaciones muy graves y peligrosas. Entre otras consecuencias están las pruebas diarias de cobardía y cinismo, convertidas en prácticas cotidianas de la política internacional, ya que la inmensa mayoría de las personas honestas de la Tierra no tienen posibilidad alguna de dar a conocer sus opiniones, ni de recibir informaciones fidedignas.

La política de principios y la honestidad con que siempre ha expuesto la Revolución Cubana aciertos y errores -y de modo especial determinadas normas de conducta nunca violadas a lo largo de más de 50 años, como la de no torturar jamás a un ciudadano- no conoce excepción alguna. De la misma forma, nunca ha cedido ni cederá ante el chantaje y el terror mediático. Son hechos históricos más que demostrados. Se trata de un tema sobre el que podría argumentarse ampliamente; hoy simplemente lo señalamos para explicar por qué nuestra amistad y nuestra admiración por el Presidente bolivariano Hugo Chávez, un tema sobre el cual podría extenderme considerablemente. Basta citar en esta ocasión algunos elementos para explicar por qué afirmé que constituye un privilegio conversar horas con él.

No había nacido todavía cuando el ataque al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953. Tenía menos de cinco años cuando el triunfo de la Revolución el Primero de Enero de 1959. Lo conocí en 1994, 35 años después, cuando ya había cumplido 40 años. Pude observar desde entonces su desarrollo revolucionario durante casi 16 años. Dotado de excepcional talento, y lector insaciable, puedo dar testimonio de su capacidad para desarrollar y profundizar las ideas revolucionarias. Como en todo ser humano, el azar y las circunstancias desempeñaron un papel decisivo en el avance de sus ideas. Es notable su capacidad de recordar cualquier concepto y repetirlo con increíble precisión mucho tiempo después. Es un verdadero maestro en el desarrollo y divulgación de las ideas revolucionarias. Posee el dominio de las mismas y el arte de transmitirlas con asombrosa elocuencia. Es absolutamente honesto y sensible con relación a las personas, sumamente generoso por naturaleza. No necesita elogios y acostumbra en cambio a prodigarlos generosamente. Cuando no estoy de acuerdo con alguno de sus puntos de vista o cualquier decisión suya, simplemente se lo trasmito con sinceridad, en el momento adecuado y con el debido respeto a nuestra amistad. Al hacerlo, tomo sobre todo en cuenta que es hoy la persona que más preocupa al imperio, por su capacidad de influir en las masas y por los inmensos recursos naturales de un país al que han saqueado sin piedad, y la persona a la que con todo rigor golpean y tratan de restar autoridad. Tanto el imperio como los mercenarios a su servicio, intoxicados por las mentiras y el consumismo, corren una vez más el riesgo de subestimarlo a él y a su heroico pueblo, pero no albergo la menor duda de que una vez más recibirán una lección inolvidable. Más de medio siglo de lucha me lo indica con toda claridad.

Chávez lleva la dialéctica dentro de sí mismo. Nunca, en ninguna época, ningún gobierno hizo tanto por su pueblo en tan breve tiempo. Me complace de modo especial transmitirle a su pueblo una calurosa felicitación al conmemorarse el 200 Aniversario del inicio de la lucha por la independencia de Venezuela y de América Latina. Quiso el azar que el día 19 de abril se conmemore también la victoria de la Revolución contra el imperialismo en Girón, hace exactamente 49 años. Deseamos compartir esa victoria con la Patria de Bolívar.

Me complace saludar igualmente a todos los hermanos del ALBA.

Fidel Castro Ruz

 
Publicado enInternacional
Domingo, 04 Abril 2010 08:12

Cuba, democracia y socialismo

Por un lado está la cínica y mentirosa campaña desenfrenada de la CNN y de todos los medios y gobiernos de derecha contra el sistema político cubano. Es evidente el lazo que existe entre el Departamento de Estado y la manifestación en Miami dirigida por la cantante Gloria Estefan, hija de un ministro del dictador Batista, que contó con la participación del terrorista y multiasesino Posada Carriles en apoyo a las llamadas Damas de Blanco y el huelguista de hambre Guillermo Fariñas que, como éstas, pide la intervención de la ONU, de la OEA y de Estados Unidos, no sólo en Cuba sino también en Venezuela, para respaldar a la oposición proimperialista.
 
Los que mantienen el centro de tortura en Guantánamo se erigen ahora en defensores de los derechos humanos. La guerra no declarada contra Cuba desde 1959 –que pasó por la provocación con incendios, la siembra de enfermedades, el intento de invasión, la cobertura a grupos de bandidos mercenarios, el bloqueo, la amenaza de guerra atómica– entra ahora en otra fase, tratando de aprovechar la crisis mundial capitalista que golpea duramente a la isla para derribar al gobierno resultante de la revolución, que es uno de los principales miembros de la Alba, junto a Venezuela, Ecuador, Nicaragua y Bolivia, que también están en la mira de Washington.
 
Por tanto, la defensa de Cuba y del derecho a la autodeterminación y la lucha contra el bloqueo, inmoral e ilegítimo, más que nunca está en el orden del día. Porque este uso capitalista e imperialista de la crisis busca cerrar el camino a una alternativa y, para ello, debe combatir todo lo que suene a izquierda, empezando por la Alba, y abarcando también a los gobiernos de Brasil, Paraguay, Argentina y Uruguay, que están lejos de ser izquierdistas y mantienen políticas neoliberales levemente modificadas.
 
Por eso, dicho sea de paso, se equivocan gravemente quienes sostienen que Brasil es nada menos que imperialista y que en ese país y en otros similares el enemigo central sería una supuesta nueva clase (¡no propietaria del capital financiero ni de los medios de producción!) formada por la fusión entre funcionarios corruptos y capitalistas locales. No ver qué hacen el capital financiero y Estados Unidos y centrar, en cambio, la atención sólo en los errores o barbaridades de los gobiernos progresistas, incluyendo el cubano, ayuda poderosamente a las vestales de la democracia que pontifican desde el Departamento de Estado y desde la CNN cubriendo las bases en Colombia o la IV Flota o la Iniciativa Mérida.
 
Por el otro lado están las torpezas políticas y la brutalidad de grupos burocráticos que creen que la oposición se combate con la policía y los aparatos. En efecto, una cosa es combatir con todos los medios las conspiraciones y las acciones delictivas, y otra asfixiar la expresión pública de ideas, incluso reaccionarias, y alabar –como lo hacen los periodistas cubanos– los méritos de la unanimidad (en la Asamblea o en los medios). En tiempos de Lenin y hasta la guerra civil, por ejemplo, los partidos y los medios de información capitalistas u opositores eran legales. La unanimidad presupone, en cambio, que alguien decide qué se dice, qué se vota, qué se publica. Pero ni la clase obrera ni la sociedad son homogéneas ni pueden ser unánimes.
 
Sin discusión democrática no hay socialismo, porque éste es resultado de la información, la maduración y la participación directa de los trabajadores y el pueblo, que deben criticar, controlar, sugerir, proponer, exigir. La democracia, además, es para quien piensa diferente, no para quien lo hace como uno; incluso para los delincuentes y los proimperialistas y contrarrevolucionarios que no cometan delitos. Y el socialismo lo construye la sociedad, en las contradicciones, resolviéndolas, y no la burocracia partidaria o militar. Las ideas falsas se combaten con ideas mejores para convencer; las acciones concretas conspirativas o delictivas, en cambio, con la fuerza estatal.
 
Cuando hay delincuentes comunes, marginales, por tanto, antisistémicos, que se inmolan al servicio de la oposición de derecha y cuando comienza a haber suicidios (como las huelgas de hambre extremas o los monjes budistas que se queman en Tailandia), es evidente que algo anda muy mal. La represión abierta u oculta es desaconsejable ante este problema, que es político, no policial. Y lo peor que se puede hacer es fusilar (como sucedió con los que secuestraron en ferryboat hace unos años) u organizar, con el aparato de la Juventud Comunista, multitudes indignadas para acallar a las escasas fuerzas ultrarreaccionarias que se quieren manifestar. Eso da más combustible a la ofensiva imperialista (que de todas maneras está allí) y confunde a los defensores de Cuba y a todos los que, en sus países, defienden sus derechos de disentir, publicar y manifestarse (que son constitucionales), y combaten la represión y la ilegalización de sus ideas y organizaciones.
 
La democracia y el socialismo sólo son posibles con la autogestión y la autorganización de vecinos, obreros y campesinos, para discutir todos los problemas y, además de los planes gubernamentales, sus propias ideas y soluciones locales. La prensa, en lugar de alabar la funesta unanimidad, debería dar voz a la gente en cuyo nombre habla y decide el aparato burocrático. Además, no puede haber aumento de la producción y la productividad agrícolas sin ese tipo de democracia y de autogestión, que dé rienda suelta a la creatividad y a las críticas.
 
Si se quiere quitar base a las maniobras imperialistas y contrarrevolucionarias, hay que transformar radicalmente y mejorar la vida cotidiana, con mayor producción voluntaria y con mayor democracia. La economía de Cuba y su Estado aún siguen siendo capitalistas, pero intentan dar las bases para el socialismo. Por tanto, hay que enterrar los métodos contrarrevolucionarios aprendidos en el pasado en la práctica y los manuales de los burócratas que, en nombre de un supuesto marxismo, encerraban en manicomios a sus opositores y son hoy, abiertamente, grandes capitalistas y mafiosos.

Por Guillermo Almeyra
Publicado enInternacional
Venezuela disfruta de las vacaciones forzosas decretadas por Hugo Chávez ante la "emergencia eléctrica" que sufre el país. Pero ni siquiera la Semana Santa ha apaciguado el terremoto que sacude las entrañas de la Revolución Bolivariana. "El proceso revolucionario está pésimo. Es rara la vez que el presidente me oye". Quien así habla no es un dirigente de la oposición. Alberto Müller Rojas, ex vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y su máximo responsable durante años, ha unido su voz al rosario de críticas de las últimas semanas. 

Y es que al líder bolivariano se le acumulan los problemas. Y son tantos que se ha visto obligado a pedir clemencia divina. Por supuesto, sin perder su estilo made in Chávez: "¡Dios es bolivariano! ¡Dios no puede ser escuálido [opositor]! La naturaleza está con nosotros", ha dicho. 

Crisis energética galopante, restricciones de agua causadas por la peor sequía en 50 años, devaluación del bolívar con una pérdida adquisitiva del 40%, inflación que supera el 20% y una violencia urbana galopante: con 16.047 homicidios en 2009, 123.091 desde la llegada de Chávez, Caracas lucha por encabezar el ranking de ciudad más violenta del mundo. Pareciera que en el camarote de los Hermanos Marx de la Revolución Bolivariana ya no cupieran más problemas. Pero sí 

La deserción de Henri Falcón

Las convulsiones y deserciones en el PSUV tienen nombre propio: Henri Falcón, el gobernador más popular, compañero de travesía bolivariana durante 14 años, abandonó el partido para alistarse en Patria Para Todos (PPT). 

En pocas horas, Falcón pasó de héroe a villano. "Henri, fascista, no eres socialista", le cantaron en una reunión. Y eso que el PPT es un partido aliado. "Es que él nunca fue un verdadero socialista", insistió a Público Ana Elisa Osorio, destacada dirigente del PSUV. "Se negó a tocar los intereses de la oligarquía. Él no apoyó las expropiaciones". 

Muy distinto piensa Heinz Dieterich, creador del concepto de socialismo del siglo XXI y antiguo gurú de Miraflores (ahora sustituido por el británico Alan Woods, defensor del marxismo). Dieterich hizo público su desamor, en una entrevista para El Nacional, defendiendo "el acto de civismo y de valor" de Falcón. "Si un funcionario piensa que el modelo de gobierno genera desastres, si ve que viaja en unTitanic y el capitán no ve el iceberg, está obligado a asumir su responsabilidad". El intelectual europeo, que critica el mimetismo de Chávez con el régimen cubano, destacó que "la devaluación del bolívar fue un desastre. El racionamiento eléctrico es otro ejemplo. Se necesita gente técnica y con la autonomía moral para decir no al presidente".

Traición a la Revolución

Estas discrepancias retratan el actual momento de la Revolución. "Es un modelo autocrático, hegemónico y marxista, decidido por él", afirma sin rubor Ismael García, líder del opositor Movimiento Por la Democracia Social (Podemos). "Venezuela se salió del rumbo de la democracia", insiste García, quien acompañó a Chávez durante ocho años e incluso capitaneó a los 300 hombres que retomaron Miraflores tras el golpe de Estado de 2002. "Yo sí soy un revolucionario, yo sí soy de izquierdas; Chávez no. Él ha traicionado a la Revolución", añade. 

Todo esto cuando faltan cinco meses para las elecciones parlamentarias y las encuestas castigan la línea de flotación del chavismo: el 60% de la población atribuye la crisis eléctrica a la falta de planificación del Gobierno y el 66% considera sus medidas poco acertadas. En un solo año, Chávez ha perdido 13 puntos de popularidad, según Datanálisis.

Todos los terremotos tienen réplicas y estas suceden en el seno del Gobierno: Chávez ha destituido a siete ministros, incluido el vicepresidente. La razón: escándalos de corrupción bancaria, desencuentros y, sobre todo, un presidente disgustado con su equipo. Esta rotación continua "es una potestad del presidente, estos cambios son muy habituales en la Revolución", explica Osorio. "En el partido no manejamos sus razones". 

"Por debajo de Chávez existen las típicas rencillas de cualquier partido", analiza para Público Teodoro Petkoff, líder intelectual de la oposición. "Son disputas buscando el favor del caudillo. No se discuten las ideas". 

Animal político

El delfín Diosdado Cabello capitanea el grupo político y económico más poderoso. El canciller Maduro y su mujer, la presidenta del Parlamento, lideran otro. Frente a ellos, los ministros económicos, Alí Rodríguez y Rafael Ramírez. Y en Caracas, el alcalde de Libertador, Jorge Rodríguez, por un lado, y Freddy Bernal, ex primer edil, enfrentados a muerte. "Todos están por debajo de Chávez, ninguno se atrevería a discutir su poder", desvela Petkoff.

Con tal aluvión de problemas, los opositores más optimistas, heridos por su ceguera histórica, dan a Chávez por derrotado. Grave error: el comandante es un animal político que mantiene un porcentaje muy alto de apoyo popular y un cordón umbilical casi mágico con el pueblo, siempre engrasado por su carisma y por la mastodóntica maquinaria mediática del Gobierno. 

Pero antes de que llegue el 26-S, Chávez tendrá que apaciguar el torrente de críticas internacionales tras la detención de tres opositores. Dos de ellos el ex candidato presidencial Oswaldo Álvarez Paz, quien permanece en prisión, y el presidente de Globovisión, Guillermo Zuloaga, por unas declaraciones públicas. Y el tercero, Wilmer Azuaje, primer diputado que pierde su inmunidad en 11 años, tras un incidente confuso con una policía. Azuaje militó en el chavismo hasta que denunció la corrupción y el nepotismo de la familia Chávez en Barinas. 

¿Llegará la calma tras la tempestad? Eso busca Chávez, quien conserva muchos amigos, tanto dentro como fuera del país. El dictador bielorruso Lukashenko se paseó con él por Venezuela, incluso compartió alguno de los cacerolazos recibidos en marzo por el líder bolivariano. A Putin se le espera este viernes y al presidente chino, Hu Jintao, en unos días. Incluso en EEUU hay algunos dispuestos a partirse la cara por él, entre ellos una cara valorada en unos cuantos millones de dólares, como la del actor Sean Penn: "Esas mentiras [llamarle dictador] deberían llevar a la cárcel a quienes las pronuncian", castigó el actor a los medios de comunicación de su país. 

Por DANIEL LOZANO - 01/04/2010 
 
Publicado enInternacional
Debido a que el capitalismo es un sistema universal, su antítesis también lo tiene que ser. La tricontinentalización del SXXI es un paso fundamental en esa dirección.

1. La crisis de la Izquierda y de los Foros Sociales

Los foros globales de la Centroizquierda social y liberal-cultural como el Foro Social Mundial (FSM), Attac y En Defensa de la Humanidad están perdiendo cada vez más audiencia e importancia. Tres factores explican su agotamiento: 1. la crisis económica capitalista no se ha convertido en crisis política y, en consecuencia, las masas no han acudido a ella; 2. los intelectuales liberales, socialdemócratas y cristianos que dominan esos Foros, no tienen un Proyecto Histórico antisistémico para ofrecerle a las masas una alternativa cualitativamente diferente; siguen siendo, en las palabras afirmativas del intelectual español Ignacio Ramonet, „Escuelas de Verano“; 3. sus demandas originales de reforma hoy día son parte del debate general (mainstream) de los gobiernos capitalistas y del capital financiero. Hemos „dejado de ser vanguardia“, dice uno de los fundadores de Attac Alemania, Sven Giegold, citado por el Financial Times.

Se evidencia, una vez más que sin un Proyecto Histórico que tenga carácter de vanguardia no puede haber un movimiento de transición civilizatorio. El peligro emergente es que las masas se desplazarán hacia la derecha---el fascismo perfumado de los Berlusconi, Aznar, Westerwelle, Palin y Piñera---cuando la crisis mundial arrecia.

2. Nace el Movimiento mundial del Socialismo del Siglo XXI

Un elemento de esperanza ante esta amenaza es que durante los años 2008/9/10 hemos logrado dar un salto cualitativo en la construcción mundial del Socialismo del Siglo XXI. Tal avance se manifiesta en tres aspectos: los Programas Regionales de Transición postcapitalista; el progreso de la teoría científica del SXXI y la constitución de la Tricontinental del Socialismo del Siglo XXI, con la integración de nuevos científicos y nuevas alianzas políticas.

3. Vehículos de transformación: Programas Regionales hacia el Socialismo XXI

Carente de una propuesta antisistémica y cegada por su carácter de clase y estadista-clientelar ---tanto burgués como del Socialismodel Siglo XX--- esa izquierda no encuentra los vehículos de movilización social, pese a que están delante de sus ojos: Programas de Transición Regional y Nacional hacia la Economía Política y Democracia Participativa postcapitalista. La conjugación de las condiciones nacionales-regionales con los principios institucionales de la nueva civilización en un programa de transición, permite concentrar las energías y conocimientos de las víctimas de la crisis y de los ciudadanos en una perspectiva de praxis política inmediata, concreta y verdadera. Con esa lógica el BRPP-SSPE dio a conocer en octubre del 2008 en Caracas el programa de transición de economía política para América Latina y en febrero del 2010, en Berlin, el respectivo programa para la Unión Europea. Y sigue trabajando en esta línea programática.

4. El progreso teórico y social: la base del avance

El progreso del paradigma científico del Socialismo del Siglo XXI, junto con el desamparoteórico de la Izquierda liberal y clientelista---que hacen nacer fantasmas y propuestas irrisorias como la „V. Internacional“---han llevado a la dramática ampliación de nuestro trabajo, tal como hemos informado en múltiples portales (www.socialismoxxi.org, www.puk.de). Mientras los trabajos de nuestros investigadores en micro y macroeconomía política siguen avanzando estamos preparando un ensayo sobre un tema que ha causado (injustificadamente) mucha polémica: La pregunta, si en la economía de equivalencias y su transición un neurocirujano debe ganar lo mismo que un barrendero.

Esta problemática (trabajo complejo y simple en Marx)no presenta dificultades científicas ni didácticas, hecho por el cual la aclararemos pronto en estas páginas.

5. La nueva Tricontinental

La creciente configuración tricontinental del Movimiento Mundial por el Socialismo del Siglo XXI se manifestó en la capital alemana, Berlín, el 19 de febrero, cuando tres organizaciones internacionales presentaron el programa político-económico de Transición al SXXI para Europa: el Bloque Regional de Poder Popular/ Scientists for a Socialist Political Economy (SSPE); la Asociación Mundial de Economía Política (WAPE), con sede en Hongkong, y la organización mundial Transcend Internacional – A Network for Peace and Development, encabezada por el Profesor Johan Galtung.

Esas actividades tricontinentales continúan en abril en Uruguay (Frente Amplio) y Brasil; en el mismo mes en un Congreso Internacional en Moscú sobre los temas "Reactualización de la Economía Política” y "Lenin on Line. Towards the 140´sanniversary of Vladimir Ulianov", organizado por el ProfesorAlexander Buzgalin; en mayo en el Congreso Mundial de WAPE,“La crisis del capitalismo y su solución: el Socialismo del Siglo XXI”, en Suzhou/Shanghai; en junio en un Congreso Internacional de la Fundación Rosa Luxemburg, en Berlin, y en agosto en El Salvador, organizado por el BRPP regional.

6. La doble transición hacia la emancipación de la humanidad

Estamos viviendo el fin de dos grandes ciclos históricos: la crematística y el capitalismo. Fue hace 2700 años cuando el virus de la crematística---la economía mercantil de explotación, guerra y rapiña---infectó el genoma de la evolución social de la especie, destruyendo las pequeñas comunidades agrarias de equivalencia en Grecia y Asia Menor, en un proceso descrito y condenado por Sócrates, Platón y Aristóteles.

Posteriormente, la patología produjo el esclavismo, la explotación centralizada de las comunidades agrarias, el feudalismo y el capitalismo. Hoy día vivimos su última fase, el capitalismo cibernético. La antítesis de esa patología de 2700 años es el Socialismo del Siglo XXI. Decir que el Socialismo del Siglo XXI es la alternativa del capitalismo es, por lo tanto, correcto, pero reduccionista. El Socialismo del Siglo XXI es la antítesis a la economía crematística de mercado, cuya última fase es el capitalismo.

Debido a que el capitalismo es un sistema universal, su antítesis también lo tiene que ser. La tricontinentalización del SXXI es un paso fundamental en esa dirección. Y en el desarrollo de su paradigma científico-ético ha encontrado el principio activo para la destrucción del virus de la crematística. Esa es su misión histórica. 
Publicado enInternacional
El patriarcado aporta al capitalismo recursos y servicios que se producen en la esfera doméstica y que permiten una eficaz reproducción de la vida de las personas, la socialización para la adquisición de las pautas de comportamiento adecuadas a la clase social que les corresponda en el capitalismo y la renovación generacional de [email protected] y [email protected] El capitalismo aporta al patriarcado recursos materiales mercantiles, que sirven de materia prima y de medios de producción para el trabajo doméstico, pero también la base ideológica para que en la esfera de producción tengan lugar las suficientes relaciones patriarcales para que el patriarcado social no se debilite.

Patriarcado y capitalismo son dos sistemas que se alimentan mutuamente, aunque sus relaciones cambian históricamente. Por ejemplo, del culto a la domesticidad y a la mujer del hogar de mediados del siglo XX, se ha pasado a la obligación de ser productiva (funcional al modo de producción capitalista) para las mujeres del siglo XXI, sin cambios en la organización social de la reproducción y cuidado de la vida. La contribución económica de las mujeres a la familia se ha vuelto indispensable en el capitalismo avanzado, apoyada ideológicamente por la filosofía de derechos individuales iguales para hombres y mujeres, sin tiempo, sin historia y sin circunstancias, sin diferencias genéricas y sin responsabilidades por la reproducción de la vida.

El contrato social moderno capitalista fue excluyente, individualista, jerarquizador y conflictivo. La prioridad acumuladora y expansionista del sistema capitalista es destructiva. Un nuevo pacto social debe poner la vida, su sostenibilidad y su reproducción ampliada en el centro de la organización socio-económica, destronando a la hoy dominante lógica del beneficio y haciendo responsable del mantenimiento de la vida al conjunto social. Esto implica que todas las personas tenemos el derecho humano a ser cuidados y derecho a cuidar y a no cuidar. Toda persona ha de ser, o de poder ser, parte de una red amplia y horizontal de cuidados; o de múltiples redes colectivas y autogestionadas. La forma en que nos organicemos para sostener materialmente el bienestar humano nos incumbe tanto a varones como a mujeres.

La concepción liberal de la democracia ha sostenido la ficción de que el ciudadano es autónomo, autosuficiente y establece relaciones contractuales. Pero de hecho, la realidad cotidiana hace evidente que todas y todos dependemos unos de otros y necesitamos soporte humano a lo largo del curso de vida, la visión de los cuidados visibiliza esto.

Los cambios se centran en la transformación cultural de las formas de trabajo de producir y cuidar la vida, y de consumo. Todo eso supone la transformación del significado de qué es trabajar, de los límites entre trabajo y no trabajo, visibilizando la diversidad del trabajo, en los trabajos de cuidados. El mundo del trabajo se expande a través del flujo de la vida. La economía debería cambiar su sentido a fin de garantizar la sostenibilidad de las vidas personales y comunitarias, preguntándose por lo que se produce, cómo se produce y cómo se distribuye. La economía para la vida se ocupa de las condiciones que hacen posible la vida a partir del hecho de que el ser humano es un ser natural, corporal, necesitado (sujeto de necesidades). Se trata del ser concreto, sexuado, en sus circunstancias. El ser humano es un ser situado, que requiere cuidado para su supervivencia y perfección. Y ésta es una responsabilidad común y pública.

El socialismo significa la preeminencia de lo social, y con ella de lo solidario y lo humano por encima de lo crematístico, en contra del capitalismo que tiene como centro la ganancia, el individualismo y prioriza la competitividad. Oponiéndose a la separación de lo público y lo privado, que legitima la explotación particular de la vida. Socialismo significa compromiso con una idea fuerte de igualdad, no relacionada con la propiedad o los derechos civiles, que diverge de la idea liberal que afirma que “todos somos iguales ante la ley”, y como decía Marx, ahí empieza la desigualdad, porque somos desiguales en la realidad. El objetivo es la igualdad sustantiva y no meramente formal, esto significa la transformación de todo el orden social hacia un orden desjerarquizado y desmercantilizado. Se propone superar el valor económico como medida de la vida social y del intercambio entre los seres humanos, incluyendo en el valor social el imperativo ético de reproducción de la vida humana.

Necesitamos otra lógica para asegurar el futuro. En el siglo XXI ha de cambiar la organización social y cultural de los cuidados, desde una óptica de derechos y corresponsabilidad societal y familiar. Se trata de maternizar a la sociedad y a los hombres, y desmaternizar a las mujeres. Todas y todos necesitamos y tenemos derecho al cuidado, y todas y todos podemos hacerlo. La idea fuerza en torno al cuidado es la valoración de la dimensión empática y solidaria del cuidado que no conduzca al descuido ni está articulado a la opresión. Se trata de que las sociedades todas, incluyendo estado y organizaciones sean responsables por atender, mantener y proteger a sus integrantes, especialmente a los están en sus circunstancias de fragilidad. El socialismo debe ser una sociedad del cuidado, para lo cual hay que crear condiciones objetivas y subjetivas.

La vía imaginada por las feministas y las socialistas utópicas desde el siglo XIX y puesta en marcha parcialmente en algunas sociedades tanto capitalistas como socialistas y tanto en países del primer y del tercer mundo, ha sido la socialización de los cuidados, que consiste en la transformación de algunas actividades domésticas, familiares y privadas en públicas. Estos programas han significado mejoría para la vida de las mujeres, liberación de tiempo para el desarrollo personal, la formación, el arte, el amor y las pasiones, la amistad, la política, el ocio, la diversión, el deporte y el autocuidado, incluso, una mejoría en la calidad de vida y en la autoestima.

Sin embargo, las actividades de cuidados no pueden socializarse todas completamente, hay tareas que por sus características intrínsecas es más conveniente y mejor que continúen siendo realizadas en los hogares. Y es indispensable una armonización entre la vida personal-familiar y laboral, para lo cual son indispensables jornadas laborales escalonadas y que consideren la vida. Tiempo para vivir y tiempo para trabajar remuneradamente en forma equilibrada, son necesarios para que mujeres y hombres puedan realizar corresponsablemente las actividades de reproducción ampliada de la vida. Se trata de repensar el mundo y la organización social desde los valores y la experiencia histórica femenina.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons , respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes

Por Alba Carosio
Rebelión
 
Publicado enInternacional
"La descentralización es la mejor arma para luchar contra el burocratismo y la corrupción", así lo considera la investigadora Marta Harnecker, directiva del Centro Internacional Miranda, quien, en entrevista con Últimas Noticias, aseguró que el mismo Carlos Marx recomendaba descentralizar todo lo que se pudiera. 

¿Hemos sabido que estás terminando un libro sobre América latina y el socialismo del siglo XXI y que allí planteas como uno de sus rasgos característicos el de la descentralización. Nos ha parecido importante esa afirmación ahora que se está instalando el Consejo Federal de Gobierno, ¿qué nos puedes decir al respecto? 

Para mí el rasgo más fundamental de lo que llamamos socialismo del siglo XXI es el protagonismo popular, pero éste se transforma en una mera consigna si la gente no tiene la posibilidad de pronunciarse y adoptar decisiones en los espacios donde participa (consejos comunales, comunas, centros de trabajo, centro de estudio, grupos de interés). Si el Estado central lo decide todo, no pueden darse iniciativas locales. 

Según Itsván Mészáros -el escritor húngaro tan citado por el presidente Chávez- fue un exceso de centralización del Estado soviético lo que determinó que tanto los soviets como los consejos de las fábricas quedaran sin poder efectivo y lo que produjo burocracia. 

¿Burocracia? 

Bueno, yo creo que una mejor palabra sería burocratismo. 
Creo que es importante recordar que Lenin murió preocupado por la "úlcera burocrática" que afectaba al aparato estatal soviético. Pero Lenin siempre atribuyó esas deformaciones burocráticas a una herencia del pasado. Yo particularmente pienso que ese diagnóstico era errado y que, al serlo, impedía aplicar una correcta terapia a esa enfermedad. 

A mi entender, la causa más profunda del burocratismo -y mucho más trascendental que las herencias del pasado, que sí las hay, por supuesto- radicaba en la excesiva centralización del Estado soviético. 

¿Por qué según usted la excesiva centralización genera burocratismo? 

Si para poder operar en una localidad debes esperar que tu propuesta sea aprobada a nivel central, ya te imaginarás lo que eso implica. Los dirigentes de alto nivel tienen tantos problemas que atender, tantos papeles que leer, que pasa bastante tiempo antes de que puedan leer y aprobar lo que tú les mandas, si llegan a hacerlo. 

Conozco la situación de Cadafe-Mérida, cuando se unificó la empresa eléctrica, una medida positiva, que se suponía iba a aligerar la gestión local, pero ocurrió lo contrario. Fue tal la centralización de la toma de decisiones que ahora para poder reparar un vehículo o comprar un repuesto es necesario recurrir a una persona en Caracas, que debe autorizar la reparación o la compra, y pasan meses sin que llegue la respuesta. 

No sé si aquí en Venezuela se sabe que una de las grandes lecciones que se obtuvo al no lograrse la meta propuesta por Fidel Castro para la zafra azucarera de 1970 en Cuba -una meta por lo demás excesivamente alta según el análisis de muchos técnicos- fue justamente el comprender que era imposible que el Estado socialista pudiera administrar todo centralmente y mucho menos en un país subdesarrollado como Cuba y que para lograr un funcionamiento más efectivo del Estado era necesario crear espacios para que el pueblo pudiese controlar dicho funcionamiento. 

Las experiencias históricas me han convencido cada vez más que la descentralización es la mejor arma para luchar contra el burocratismo y la corrupción, ya que aproxima la gestión de gobierno al pueblo y permite que se ejerza un control social sobre el aparato de Estado. 

Yo entiendo lo que tú quieres decir pero ¿por qué hablar de socialismo, acaso éste no ha sido siempre un modelo muy centralista?

Efectivamente el socialismo real, o lo que Chávez llama el socialismo del siglo XX, para diferenciarlo de su propuesta, fue muy centralista. Pero esa no fue la concepción inicial de Marx. 

Cuando el estudia la experiencia de la comuna de París sostiene que ha descubierto el nuevo Estado que deberá impulsar el socialismo. No puedo referirme aquí a todas sus características, pero sí queda claro al leer ese texto que Marx consideraba que es necesario descentralizar todo lo que se pueda descentralizar, guardando como competencias del Estado central sólo aquellas tareas que no puedan ser realizadas a nivel de las comunas. 

Recuerda que proponía que el régimen comunal se aplicara a toda Francia y que estas comunas deberían auto administrarse. 

¿Pero esta propuesta de descentralización no debilita el estado central? 

Mira, en esto yo concuerdo con Marx, el régimen comunal descentralizado que el propone convierte la unidad de la nación en una realidad mucho más sólida que aquella unidad que pretendía encarnar el Estado anterior. 

La descentralización impulsada por el neoliberalismo es la que tiene por objetivo debilitar al Estado nacional, pero esta concepción socialista de la descentralización, al fortalecer a las comunidades, a las comunas, que son los cimientos del Estado nacional, contribuye de hecho al fortalecimiento del Estado central. Y nadie puede dudar que hoy día, frente a la contraofensiva imperialista nuestros países necesitan un Estado central fuerte para defender nuestra soberanía y conducir el país hacia la nueva sociedad que queremos construir.

Fuente: http://www.aporrea.org/actualidad/n149991.html
Publicado enInternacional
Viernes, 18 Diciembre 2009 06:50

La hora de la verdad

Las noticias que llegan de la capital danesa reflejan caos. Los anfitriones, después de concebir un evento en el que participarían alrededor de 40 mil personas, no tienen forma de cumplir su palabra. Evo, que fue el primero de los dos Presidentes del ALBA en llegar, expresó profundas verdades que emanan de la cultura milenaria de su raza.

Aseguró, según las agencias de noticias, que tenía un mandato del pueblo boliviano de bloquear cualquier acuerdo si el texto final no satisface las alternativas. Explicó que el cambio climático no es la causa sino el efecto, que estábamos en la obligación de defender los derechos de la Madre Tierra frente a un modelo de desarrollo capitalista, la cultura de la vida frente a la cultura de la muerte. Habló de la deuda climática que los países ricos deben pagar a los países pobres, y devolverles el espacio atmosférico arrebatado.

Calificó de ridícula la cifra de 10 mil millones de dólares anuales ofrecidos hasta el año 2012, cuando en realidad se necesitan cientos de miles de millones cada año, y acusó a Estados Unidos de gastar trillones en exportar el terrorismo a Irak y Afganistán, y crear bases militares en América Latina.

El Presidente de la República Bolivariana de Venezuela habló el día 16 en la Cumbre a las 8 y 40 a.m., hora de Cuba. Pronunció un discurso brillante, que fue muy aplaudido. Sus párrafos eran lapidarios.

Impugnando un documento propuesto a la Cumbre por la Ministra danesa que presidía la Conferencia, expresó:

“…es un texto que viene de la nada, no aceptaremos ningún texto que no venga de los grupos de trabajo, que son los textos legítimos que se han estado negociando estos dos años”.

“Hay un grupo de países que se creen superiores a nosotros los del Sur, los del Tercer Mundo…”

“…no nos extrañemos, no hay democracia, estamos ante una dictadura”.

“…venía leyendo algunas consignas que hay en las calles pintadas por los jóvenes…  Una: ‘no cambien el clima, cambien el sistema’… Otra: ’si el clima fuera un banco, ya lo habrían salvado.’”

“Obama [...] recibió el Premio Nóbel de la Paz el mismo día que envió 30 mil soldados a matar inocentes a Afganistán”.

“Apoyo el criterio de los representantes de las delegaciones de Brasil, Bolivia, China, solo quería apoyar [...] pero no me dieron la palabra…”

“Los ricos están destruyendo el planeta, ¿será que se van a otro cuando destruyan este?”

“…el cambio climático es sin dudas el problema ambiental más devastador de este siglo.”

“…Estados Unidos llegará si acaso a 300 millones de habitantes;  China tiene casi cinco veces más población que Estados Unidos.  Estados Unidos consume más de 20 millones de barriles diarios de petróleo;  China llega apenas a cinco o seis millones de barriles diarios.  No se puede pedir lo mismo a Estados Unidos y a China.”

“…reducir la emisión de gases contaminantes y lograr un convenio de cooperación a largo plazo [...] parece haber fracasado, por ahora.   ¿La razón cuál es?  [...] la actitud irresponsable y la falta de voluntad política de las naciones más poderosas del planeta.”

“…la brecha que separa a los países ricos y pobres no ha dejado de crecer pese a todas esas cumbres y promesas incumplidas y el mundo sigue su marcha destructiva.”

“…El ingreso total de los 500 individuos más ricos del mundo es superior al ingreso de los 416 millones de personas  más pobres.”

“La mortalidad infantil es de 47 muertes por cada 1000 nacidos vivos pero en los países ricos es de solo 5.”

“¿…hasta cuándo vamos a permitir que sigan muriendo millones de niños por enfermedades curables?”

“Dos mil 600 millones viven sin servicios de saneamiento.”

“El brasileño Leonardo Boff escribió: ‘Los más fuertes sobreviven sobre las cenizas de los más débiles.’”

“Juan Jacob Rousseau decía … ‘Entre el fuerte y el débil la libertad oprime.’  Por eso es que el imperio habla de libertad, es la libertad para oprimir, para invadir, para asesinar, para aniquilar, para explotar, esa es su libertad.  Y Rousseau agrega la frase salvadora: ‘Solo la Ley libera.’”

“¿Hasta cuándo vamos a permitir conflictos armados que masacran a millones de seres humanos inocentes con el fin de apropiarse los poderosos de los recursos de otros pueblos?”

“Hace casi dos siglos un libertador universal, Simón Bolívar dijo: ‘Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca.’”

“Este planeta vivió miles de millones de años sin nosotros, sin la especie humana; no le hacemos falta nosotros para que él exista, pero nosotros sin la Tierra no vivimos…”

Evo habló en la mañana de hoy jueves. Su discurso será también inolvidable.

“Deseo expresar nuestra molestia por la desorganización y por las dilaciones que existen en este evento internacional…”, dijo con franqueza al inicio de sus palabras.

Sus ideas básicas:

“Cuando preguntamos qué pasa con los anfitriones, [...] nos dicen que es Naciones Unidas; cuando preguntamos qué pasa con las Naciones Unidas, dicen que es Dinamarca, y no sabemos quién desorganiza este evento internacional…”

“… estoy muy sorprendido porque solamente tratan de los efectos y no de las causas del cambio climático.”

“Si nosotros no identificamos de dónde viene la destrucción del medio ambiente [...] seguramente nunca vamos a resolver este problema…”

“…están en debate dos culturas: la cultura de la vida y la cultura de la muerte; la cultura de la muerte, que es el capitalismo.  Nosotros, los pueblos indígenas, decimos, es el vivir mejor, mejor a costa del otro.”

“…explotando al otro, saqueando los recursos naturales, violando a la Madre Tierra, privatizando los servicios básicos…”

“…vivir bien es vivir en solidaridad, en igualdad, en complementariedad, en reciprocidad…”

“Estas dos formas de vivencia, estas dos culturas de la vida están en debate cuando hablamos del cambio climático, y si no decidimos cuál es la mejor forma de vivencia o de vida, seguramente este tema nunca vamos a resolverlo, porque tenemos problemas de vivencia: el lujo, el consumismo que hace daño a la humanidad, y no queremos decir la verdad en esta clase de eventos internacionales.”

“…dentro de nuestra forma de vivencia, el no mentir es algo sagrado, y eso no lo practicamos acá.”

“…en la Constitución está el ama sua, ama llulla, ama quella: no robar, no mentir, ni ser flojos.”

“…la Madre Tierra o la Naturaleza existe y existirá sin el ser humano; pero el ser humano no puede vivir sin el planeta Tierra, y, por tanto, es nuestra obligación defender el derecho de la Madre Tierra.”

“…saludo a las Naciones Unidas, que este año, por fin, ha declarado el Día Internacional de la Madre Tierra.”

“…la madre es algo sagrado, la madre es nuestra vida; a la madre no se alquila, no se vende ni se viola, hay que respetarla.”

“Tenemos profundas diferencias con el modelo occidental, y eso está en debate en este momento.”

“Estamos en Europa, ustedes saben que muchas familias bolivianas, familias latinoamericanas vienen a Europa.  ¿A qué vienen acá?  A mejorar sus condiciones de vida.  En Bolivia podía estar ganando 100, 200 dólares al mes; pero esa familia, esa persona viene acá a cuidar a un abuelo europeo, a una abuela europea y al mes gana 1 000 euros.”

“Estas son las asimetrías que tenemos de continente a continente, y estamos obligados a debatir cómo buscar cierto equilibrio, [...] reduciendo estas profundas asimetrías de familia a familia, de país a país, y especialmente de continente a continente.”

“Cuando [...] nuestras hermanas y hermanos vienen aquí a sobrevivir o a mejorar sus condiciones de vida, son expulsados, existen esos documentos llamados de retorno [...] pero cuando los abuelos europeos hace tiempo llegaban a Latinoamérica nunca eran expulsados.  Mis familias, mis hermanos no vienen acá a acaparar ni minas, ni tienen miles de hectáreas para ser terratenientes.  Antes nunca había visas ni pasaportes para que llegaran a Abya Yala, ahora llamada América.”

“…si no reconocemos el derecho de la Madre Tierra, en vano vamos a estar hablando de 10 000 millones, de 100 000 millones, que es una ofensa para la humanidad.”

“… los países ricos deben acoger a todos los migrantes que sean afectados por el cambio climático y no estarlos retornando a sus países como les están haciendo en este momento…”

“…nuestra obligación es salvar a toda la humanidad y no a la mitad de la humanidad.”

“…el ALCA, Área de Libre Comercio en las Américas. [...]  no es Área de Libre Comercio en las Américas, es un área de libre colonización en las Américas…

Entre las preguntas que sugería Evo para un referéndum mundial sobre el cambio climático estaban:

“… ¿Está usted de acuerdo con restablecer la armonía con la naturaleza, reconociendo los derechos de la Madre Tierra?…”

“… ¿Está usted de acuerdo con cambiar este modelo de sobreconsumo y derroche, que es el sistema capitalista?…”

“… ¿Está usted de acuerdo con que los países desarrollados reduzcan y reabsorban sus emisiones de gases de efecto invernadero…?

“… ¿Está usted de acuerdo en transferir todo lo que se gasta en las guerras y en destinar un presupuesto superior al presupuesto de defensa para el cambio climático?…”

Como se conoce, en la ciudad japonesa de Kyoto, en el año 1997 se firmó el Convenio de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que obligaba a 38 países industrializados a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en un determinado porcentaje con relación a las emitidas en 1990. Los países de la Unión Europea se comprometieron al 8%, y entró en vigor en el año 2005, cuando la mayoría de los países firmantes ya lo habían ratificado.  George W. Bush, entonces presidente de Estados Unidos -el mayor emisor de gases de efecto invernadero, responsable de la cuarta parte del total de estos-, había rechazado el convenio desde mediados de 2001.

Los demás miembros de Naciones Unidas siguieron adelante. Los centros de investigación continuaron su tarea. Es evidente ya que una gran catástrofe amenaza nuestra especie. Quizás lo peor sea que el egoísmo ciego de una minoría privilegiada y rica pretenda lanzar el peso de los sacrificios necesarios sobre la inmensa mayoría de los habitantes del planeta.

Esa contradicción se refleja en Copenhague. Allí miles de personas están defendiendo con gran firmeza sus puntos de vista.

La fuerza pública danesa utiliza métodos brutales para aplastar la resistencia; muchos de los que protestan son arrestados preventivamente. Me comuniqué con nuestro canciller Bruno Rodríguez, que estaba en un acto de solidaridad en la capital de Copenhague, junto a Chávez, Evo, Lazo y otros representantes del ALBA. Le pregunté a quiénes estaba reprimiendo con tanto odio la policía danesa, retorciéndoles los brazos y golpeándolos repetidamente por la espalda. Me respondió que eran ciudadanos daneses y de otras naciones europeas y miembros de los movimientos sociales que demandaban a la Cumbre una solución real ahora para enfrentar el cambio climático. Me dijo, además, que a las 12 de la noche continuarían los debates de la Cumbre. Cuando hablé con él era ya de noche en Dinamarca. La diferencia horaria es de seis horas.

Desde la capital danesa, nuestros compañeros informaron que lo de mañana viernes 18 es peor. A las 10 de la mañana se suspenderá durante dos horas la Cumbre de Naciones Unidas y el Jefe del Gobierno de Dinamarca sostendrá un encuentro con 20 Jefes de Estado invitados por él a discutir con Obama “problemas globales”. Así denominan la reunión cuyo objetivo es imponer un acuerdo sobre el cambio climático.

Aunque en la reunión participarán todas las delegaciones oficiales, sólo podrán opinar “los invitados”. Ni Chávez, ni Evo, por supuesto, se encuentran entre los que pueden emitir su opinión. La idea es que el ilustre Premio Nobel pueda pronunciar su discurso preelaborado, precedido por la decisión que se adoptará en esa reunión de transferir el acuerdo para fines del año próximo en la Ciudad de México. A los movimientos sociales no se les permitirá estar presentes. Después de ese show, en el salón principal del evento proseguirá la “Cumbre” hasta su ingloriosa clausura.

Como la televisión transmitió las imágenes, el mundo pudo contemplar los métodos fascistas empleados en Copenhague contra las personas. Jóvenes en su inmensa mayoría, los manifestantes reprimidos se ganaron la solidaridad de los pueblos.

Para los jefes del imperio, a pesar de sus maniobras y sus cínicas mentiras, está llegando la hora de la verdad. Sus propios aliados creen cada vez menos en ellos. En México, como en Copenhague y en cualquier otro país del mundo, encontrarán la resistencia creciente de los pueblos que no han perdido la esperanza de sobrevivir.

Fidel Castro Ruz
Diciembre 17 de 2009
6 y 46 p.m.
Publicado enInternacional