De una forma u otra, los 120.000 activistas llegados de todo el mundo al Foro Social Mundial (FSM) que se celebra en la ciudad brasileña de Belém son de izquierdas. De todas las izquierdas: antiguas y modernas. Unas izquierdas sin horizontes en las que se dan cita viejos leninistas, nuevos ecologistas, anarquistas con banderas negras, curas progresistas e incluso asociaciones de prostitutas. Muchas izquierdas con una sola pregunta: ¿qué hacer con el capitalismo? Y una novedad: por primera vez, ninguna de esas izquierdas ha quemado banderas estadounidenses, como ocurría en ediciones anteriores a este encuentro, concebido como alternativa al Foro Económico Mundial de Davos (Suiza). El que ahora se desarrolla en Belém, que en años previos parecía agonizar víctima de la euforia neoliberal de un mundo cada vez más rico, ha resucitado con fuerza gracias a la crisis financiera mundial, que ha cambiado el reparto de la baraja.

Sin embargo, aunque la pregunta sobre el futuro del capitalismo es el denominador común de los debates y conferencias del foro, no existe consenso acerca de cómo o con qué sustituirlo.

En las discusiones se perfilan dos tendencias: por un lado, la de quienes quieren sustituir el capitalimo por otro sistema económico, sin especificar cuál. Algunos, como el Movimiento de los Sin Tierra (MST), abogan por una vuelta al socialismo. ¿Pero qué socialismo? Eso ya es más difícil de definir, a pesar de que varios expertos, como el sociólogo francés Ignácio Ramonet, pidió que el FSM emprenda batallas comunes con los Gobiernos de ruptura con el capitalismo, como los de Venezuela, Bolivia y Ecuador.

"Mercado socialmente responsable"

La segunda tendencia, más moderada, es la defendida por uno de los creadores del foro, Oded Grajew, quien propone como alternativa al sistema que se ha roto lo que califica de "capitalismo socialmente responsable". En vez de mercado libre, pide un "mercado socialmente responsable, con una democracia más participativa". No rechaza la existencia de empresas privadas, pero siempre, puntualiza, "que sean controladas socialmente".

Junto a la pregunta de qué hacer con el capitalismo, otro interrogante suena con fuerza en el foro de Belém: ¿dónde tenían los Gobiernos del mundo esos miles de millones de dólares que ahora se sacan de la manga para salvar el sistema financiero y de los que carecían cuando se trataba de invertir en educación o sanidad?

Si desde su primera edición, en 2001, el foro social se presentó como contrapunto al de Davos, este año el antagonismo no puede ser más evidente y puntual.

El Partido de los Trabajadores (PT), que gobierna en Brasil y al que el foro acusa de haber renunciado a sus raíces de izquierda, ha movilizado a 3.000 militantes para preparar un clima favorable a la llegada del presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, que este año ha preferido asistir al encuentro de Belém en lugar de al de Davos. Según alguno de sus asesores, parece que el presidente arremeterá con fuerza contra el capitalismo y contra los que han originado la crisis financiera internacional.

No ha sido aún confirmada la participación de Lula en el debate previsto entre los Sin Tierra y los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez; Bolivia, Evo Morales, y Paraguay, Fernando Lugo. El MST, al parecer, no ha invitado a Lula, con quien mantiene numerosas diferencias.

Por, Juan Arias
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Cuando tuvo en sus manos el título de economía de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil no se fue a una empresa, ni a crear un negocio próspero. Tampoco se lanzó a la piscina especulativa mundial, donde muchos economistas u hombres de finanzas han construido grandes fortunas, dejando en el más negro infortunio a este mundo de inicios del siglo XXI.

Tras graduarse, incluso con una mención especial del tribunal académico, postergó sus sueños de maestría y doctorado para subir 3 600 metros de altura sobre el nivel del mar hasta llegar a la zona de Zumbahua, poblado del cantón Pujilí en la provincia de Cotopaxi. Allí arrimó el hombro a los duros trabajos del campo, fue maestro impartiendo clases de matemáticas elementales y organizó microempresas agrícolas.

Al escucharle decir que aquella fue una de las mejores experiencias de su vida, a nadie puede extrañar que el hoy Presidente Rafael Correa Delgado, suscriba las ideas del socialismo del siglo XXI, que lo defina como la supremacía del ser humano sobre el capital; que declare inmoral e ilegítima la deuda externa de su país, expresando un concepto enarbolado por nuestro Comandante en Jefe hace más de 20 años: nuestros pueblos ya la han pagado muchas veces.

Esa misma modestia y preocupación por su pueblo, por Latinoamérica y con una visible y manifiesta emoción cuando habla de Cuba, presidió la entrevista exclusiva que concediera a Granma, haciendo un alto en el intenso programa de la visita que realizara la pasada semana a nuestro país y que por temas, pudiera resumirse en:

CUBA

La historia ha sido testigo del acercamiento de nuestros pueblos, de unas relaciones excelentes. Tuvimos un presidente, que es el mayor referente para nuestra Revolución Ciudadana, que fue Eloy Alfaro. El exigió a la corona española la independencia de Cuba, incluso estuvo dispuesto a mandar un destacamento de soldados a Cuba. Se conoció con José Martí, hubo intercambio epistolar entre ellos. El padre de uno de nuestros héroes nacionales, Alfredo Calderón, fue cubano. Muchos de nuestros hombres de estado y referentes históricos, Vicente Rocafuerte, Juan Montalvo, vivieron en La Habana o pasaron por ella. Después, en 1959, la Revolución cubana hizo que miráramos a esta tierra con orgullo. Luego las presiones de Estados Unidos condujeron a que rompiéramos relaciones diplomáticas en 1961; pero las relaciones entre pueblos hermanos continuaron.

Desde 1979 cuando se reanudaron, hemos tenido un gran vínculo a todos los niveles, pero con nuestro gobierno se ha profundizado muchísimo más por las coincidencias ideológicas, por las cosas en comunes que tenemos.

SU VISITA

Obviamente esta visita ayuda a fortalecer aún más esas relaciones. Y nuestro deber es sacar cosas concretas, ha habido viajes anteriores, visitas de estado, de presidentes de la República, se firmaron bonitos convenios, pero quedaron en nada, esta vez vamos a cumplir las cosas. Hay áreas donde podemos tener fructíferos intercambios de cooperación, por ejemplo, en el impresionante desarrollo que tiene Cuba en educación, salud y biotecnología.

Hemos sentido un gran aprecio por El Ecuador y por nuestro gobierno, aprecio que es recíproco.

Vivimos momentos muy emocionantes, como el 8 de enero, cuando en el acto donde celebramos el 50 Aniversario de la llegada de Fidel a La Habana, conversé con los familiares de los Cinco Héroes cubanos, presos en Estados Unidos. Yo no sabía que estaban allí, conozco bien ese caso, lo inhumano e injusto de las drásticas condenas. Tuve la inmensa oportunidad frente a sus esposas, madres e hijas, de testimoniarles mi solidaridad y el compromiso de que Ecuador hará todo lo que esté a su alcance para seguir denunciando este caso, presionando para que se corrija esa injusticia.

Imborrable la emoción de compartir con los que asaltaron el Moncada, los que vinieron en el Granma, con los héroes de la caravana de la Libertad, con los familiares del Che, todos allí con el Comandante Raúl Castro... Más que hablarles de algo, fue tan solo transmitirles el orgullo y la admiración que sentimos por ellos, el honor que era conocerlos.

AMÉRICA LATINA HOY EN LO POLÍTICO, SOCIAL Y ECONÓMICO

Insisto en la idea de que América Latina no está viviendo una época de cambios, sino un cambio de época. Si usted compara la América Latina de hoy, sus gobernantes, sus líderes con la América Latina de hace 10 años, la diferencia es enorme. Acuérdese de la América Latina de los Menem, de los Color de Mello, de Fujimori, de los Jorgito Endara en Panamá... hoy tenemos gobiernos más autónomos, más soberanos, más progresistas; los gobiernos neoliberales se derrumbaron como castillos de naipes, por ahí sobreviven unos que otros, pero en general ha habido muchas victorias sucesivas de gobiernos de izquierda.

Eso hace que coincidamos en muchas cosas y como nunca antes se viva una voluntad y un espíritu integrador, pero integración que debemos materializar en hechos concretos, tangibles, en beneficios de nuestros pueblos. En este sentido hay una Latinoamérica más unida, con más coincidencia, con más espíritu integrador y una muestra palpable de eso fue la reunión de Salvador de Bahía, donde Cuba ingresó al Grupo de Río, eso era impensable hace 10 años, había que pedir permiso a cierto poder del Norte.

En lo social creo que falta mucho y no se va a lograr ese mucho mientras sigan los mismos modelos de antes, no es con más capitalismo, con más neoliberalismo, con más mercados que se van a solucionar esas cosas. América Latina necesita un modelo alternativo y en algunos países Ecuador, Paraguay, Bolivia, Venezuela, está tratándose de hacer.

En lo social, lamentablemente, creo que América Latina no ha avanzado mucho, tenemos que avanzar mucho más rápido. Y en lo económico tampoco, todavía tenemos sistemas muy vulnerables, muy dependientes y nos cuesta caro por ejemplo, una crisis que no hemos producido nosotros en la cual no hemos sido autores, ni cómplices, ni nada, somos tal vez de las principales víctimas de esta crisis. Entonces el gran desafío es crear modelos más autónomos, menos vulnerables, un desarrollo verdaderamente endógeno y como parte esencial de esa estrategia ir a una integración regional que nos hace menos vulnerables a factores externos.

Creo que en lo político está cambiando, pero en lo social y económico todavía nos falta muchísimo por andar.

PROCESOS DE INTEGRACIÓN EN LA REGIÓN

Hay cosas muy buenas que están sucediendo, yo siempre pongo el ejemplo de UNASUR, porque de los intentos de integración es el de mayor universo, es decir, no son solo los países andinos o los países del cono Sur, es toda América del Sur y porque —y tal vez sea lo más importante—, a diferencia de procesos como la Comunidad Andina de Naciones (CAN) o MERCOSUR, que han estado imbuidos solo en el plano comercial de forma prácticamente excluyente, o sea básicamente haciendo grandes mercados, UNASUR plantea una integración completa en lo social, económico, político, incluso en lo institucional.

Por ejemplo incluye tener ciudadanía regional, tener sistemas de seguridad social comunes, políticas sociales comunes, políticas económicas comunes, estrategias comunes en organismos multilaterales. Ojalá pronto podamos construir esa nueva estructura o arquitectura financiera regional, con un banco de desarrollo, con un fondo de reserva, con una moneda común incluso. Es un intento integracionista que va mucho más allá del plano comercial y eso para América Latina es muy positivo.

ECUADOR FRENTE A LAS ELECCIONES DEL PRÓXIMO ABRIL

Nosotros estamos viendo al enemigo, es lo que siempre digo, se lo he dicho al Comandante Raúl Castro. La burguesía cubana se fue del país, los enemigos están fuera básicamente y muy claramente identificados. En Ecuador, la burguesía se quedó adentro y trata de torpedear todos los procesos de cambio desde adentro, a través de una llamada prensa libre que en verdad es prensa en función de ciertos privilegios e intereses; a través de supuestas cámaras de producción; a través de ciertos sectores de la iglesia; a través de supuestas organizaciones sociales. Nuestro proceso lleva menos de dos años y no se imagina todos los obstáculos y ataques que hemos tenido que enfrentar.

La propia crisis económica de la que hablamos es usada ahora contra el pueblo para inventar todas las falacias y mentiras por parte de esa prensa (que un 80% está contra nosotros), de esas cámaras, de esos grupos pseudosociales. Agarran a alguien que pierde su empleo y le dice que es culpa del gobierno, que lo van a sacar de la pobreza, etc. El panorama es complejo, será difícil, van a hacer lo imposible por desestabilizarnos, lo imposible por hacernos perder las elecciones. Ese es el desafío, pero nuestra respuesta será más democracia. Pondremos nuestros cargos siempre a consideración del pueblo ecuatoriano cuantas veces sea necesario.

Lo que me dice de nuestro alto índice de popularidad es cierto, somos un gobierno con un gran capital político que ha despertado un gran apoyo popular, lo sabemos. Pero no podemos engañarnos, todo eso puede cambiar, no será un proceso fácil. La oligarquía sabe que está siendo derrotada, los grupos de poder saben que están siendo derrotados por sucesivos procesos electorales en Ecuador, y van a poner toda la carne al asador para tratar de desestabilizar al gobierno y hacernos perder las elecciones.

EL CHE EN LA DESPEDIDA

Realmente para mí el Che es algo muy especial. Es un referente, es uno de los grandes hombres que ha dado la humanidad. para nosotros será muy representativo, muy significativo, muy emocionante poder visitar ese mausoleo, momentos antes de partir de Cuba.

¿Qué significa eso? Significa ajustar cuentas con la historia, rendir homenaje a un gigante latinoamericano, pero también significa un símbolo de lo que quiere ser la Revolución Ciudadana en Ecuador, esa clase de sacrificio al extremo, darlo todo por los ideales que nos sostienen, darlo todo por el servicio a los demás, darlo todo por la solidaridad. Así que es también un símbolo y un mensaje de que nuestra Revolución Ciudadana es Alfarista, Bolivariana, pero también Guevarista.

Por, Oscar Sánchez Serra
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La Revolución Cubana está próxima a su medio siglo. Teorizar desde cualquier ángulo sobre ella se vuelve un ejercicio difícil pero apasionante. El proyecto político y social cubano, me atrevo a decir que gatea todavía, busca situarse en un mundo áspero y contradictorio. Con enemigos poderosos y grandes amigos en todo el mundo. Cuba sigue su camino. Mas en su andar, importantes pensadores desde las más extremas y moderadas posiciones opinan sobre ella. Aurelio Alonso, actual subdirector de la revista Casa de Las Américas es uno de ellos. Sobre un críptico laberinto hurga en los intersticios de los grandes retos que hoy enfrenta nuestra nación, 50 años después de haber escogido un destino diferente. Este sociólogo y reconocido pensador intenta darnos algunas claves de la Cuba actual.

¿Qué sintió Aurelio Alonso como pensador y persona cuando supo que se derrumbó el campo socialista y la URSS?
-Para mí -como para casi todo el mundo- fue algo totalmente inesperado y sorpresivo, pero si en algún lugar del mundo ha habido una comprensión racional del derrumbe y no una comprensión por claudicación fue en Cuba, porque nosotros sabemos que en algunos países de ese campo, como Polonia y Hungría, se había desarrollado ya una proyección reformista muy fuerte hacia una economía de mercado.

"En los años 60 el proyecto cubano trató de desarrollarse con una cierta autonomía, lo cual no pudo realizar con éxito, y tuvo que adherirse al CAME
y alinearse al sistema soviético. Pero ya el Che Guevara casi había pronosticado el derrumbe del sistema socialista, algo que en general se veía muy difícil y poco probable. Yo pienso incluso hoy que el sistema podia haberse reformado desde adentro sin haberse desestructurado.

"Para nosotros la caída en lo económico fue una catástrofe y en lo politico provocó una crisis de paradigma. Se había asumido el criterio que ese sería
nuestro modelo de desarrollo, y de repente se desmorona, motivo por el cual muchos pensaron que aquí también iba a caer el socialismo. No obstante, para los dirigentes cubanos se retuvo con claridad la opción de resistir por todos los medios este embate. Que esto era necesario y posible a la vez."

¿En algún momento usted pensó que aquí también se caería el socialismo?
-Sí, yo siempre pensé que podía caerse, como pienso que todavía puede caerse. Si algo demostró el campo socialista fue que la irreversibilidad del sistema no era una ley inviolable. Esa falsa idea de que habíamos llegado a una sociedad superior y que no era reversible fue totalmente errónea. Esto lo asume Fidel en el 2005 en un discurso -que resultó alarmante y sorpresivo porque nunca él había reconocido posibilidades al fracaso- cuando habla que
nuestro socialismo podíamos destruirlo nosotros mismos, y menciona la corrupción. Yo hablaría de mucho más que de la corrupción, hablaría de burocracia, de inmovilismo y de la rutinización de nuestro sistema.

"Pienso que la destrucción del sistema siempre es posible y hay que salvarlo todos los días, rehacerlo todos los días, perfeccionarlo todos los días,
incluso lo que no se haga hoy puede ser un lastre para el mañana. Este ha sido un problema serio del socialismo cubano: que ha estado entrampado desde afuera por un bloqueo externo pero también desde adentro por una cuota de incertidumbre muy alta."

Usted, en una entrevista para el periódico mexicano La Jornada, habla de reinventar el socialismo. ¿Qué significa para Aurelio Alonso reinventar el socialismo en Cuba?
-La primera vez que yo usé esta palabra fue en Chile en el año 2003, cuando digo que el futuro del mundo debe ser socialista pero que había que reinventarlo, no solamente en Cuba sino también los proyectos de socialismo que nacen hoy en América Latina en el marco de sociedades que están intentando cambios radicales y revolucionarios, como lo son Venezuela, Bolivia y ahora el caso de Ecuador.

"Estos son países que tienen que reinventar, no pueden asumir ningún esquema anterior, ni el modelo soviético ni el actual modelo chino que es muy controversial debido al alto compromiso alcanzado con el mercado en esa sociedad, lo cual ha generado mucha incertidumbre en determinados sectores, en cuanto al rumbo futuro. Para encauzar esas experiencias socialistas de hoy hay que pensar en reinventar. Se ha vuelto un verbo clave.

"Nuestro socialismo también hay que reinventarlo, mirando críticamente a la experiencia del sistema en el siglo XX. Por ejemplo en el plano económico debemos decir que de una economía que está muy estatizada debemos llegar a una economía más flexible donde el Estado no pierda su poder económico. Es decir, ni el control integral del aparato económico nacional, ni su protagonismo empresario, como inversor principal, en sectores que resulten clave. Pero que deje espacios a otras formas de propiedad, como pueden ser formas de propiedad cooperativa, y también una mayor presencia de la economía familiar. Y ni siquiera excluir la posibilidad de otras en las cuales ni hayamos pensado. Los esquemas atentan contra la imaginación.
"Todo esto debe implementarse con un balance donde ninguna de las formas no socializadas o menos socializadas imponga una norma de mercado a las más socializadas. Buscar una configuración que provea eficiencia, pero no en los términos cuantitativos de la economía de mercado, sino con una concepción nueva de la eficiencia, orientada a hacer sustentable al sistema en su conjunto.

"Ahora, ¿qué camino habría que tomar? ¿Qué tiempo puede demorar? ¿Cómo se puede hacer? Esas son preguntas más concretas que requieren respuestas más concretas. Y respuestas más concretas implican el manejo de muchas variantes que no están a mi alcance. Pero no tengo duda en cuanto a la necesidad de romper la identificación de lo estatal con lo socializado o socialista.

Habría mucha más tela por donde cortar, por supuesto."

¿No hay una idea implícita también en ese término de fracaso?
-Claro que sí. Hay dos cosas: está el significado del fracaso del modelo anterior y está no perder de vista también los aportes reales de aquel modelo. Empezando por la Unión Soviética, que de un imperio más feudal aun que capitalista, sostenido por el mujik (el campesino), se convirtió en menos de medio siglo en la segunda potencia mundial. No todo fue fracaso en aquella economía, de la cual pueden extraerse experiencias importantes, siempre teniendo en cuenta que el conjunto del modelo no se sostuvo, ni en lo económico ni en lo político. En lo político porque el socialismo, que es el único régimen mundial donde la sustentabilidad depende de la democracia, no ha sido capaz de crearla.

"El capitalismo puede vivir sin democracia, fíjate que donde primero se implanta el modelo neoliberal en América Latina es en el régimen de Pinochet, el capitalismo usa los mecanismos de institucionalización política que le son convenientes y rentables en cada lugar sin ningún escrúpulo. E incluso aplica patrones autoritarios, y a veces de corte fascista, al amparo de esa institucionalidad que llama democrática por sostenerse en regímenes electorales y de alternacia gubernamental.

"Al capitalismo no le interesa crear una verdadera democracia, pero al socialismo sí, y eso fue lo que faltó en Moscú, donde si hubiera habido un verdadero poder popular, el gobierno soviético hubiera podido asumir un esquema de reformas mucho más radical encaminado a sostener el sistema socialista. No radical en renunciar al mismo. Todo eso falló porque no había un poder popular, el pueblo no tenía ningún poder, desde un nivel comunitario hasta los más altos niveles estatales, en la toma dedecisiones."

¿Cuáles son entonces los problemas del proyecto democrático cubano?
-Creo que debemos partir de reconocer que hemos armado un proyecto demasiado estatizado, muy burocratizado con un nivel muy limitado de participación popular en los sistemas de decisiones de todo orden. Esto puede definir a grandes rasgos el problema, pero que tiene muchas expresiones puntuales e institucionales. Por ejemplo existe un sistema de poder popular donde la Asamblea Nacional –que electoralmente es muy democrática, pero los elegidos tiene un poder muy limitado para tomar cualquier decisión- se reúne solo dos veces al año y vota cosas que ya han sido tramitadas. Esas votaciones unánimes te dan la medida de lo insustancial de su gestión.

¿Habría que refundar entonces la democracia cubana actual?
-«Refundar» no es la palabra, refundar significa volver a fundar, un diseño distinto, liquidando todo lo anterior. Yo creo que hay que transformarlo críticamente, tener una posición más crítica por parte de los actores políticos, en todos los niveles, de poder hacia la organización del poder.

  El papel del partido a mi juicio debería ser transformado: el partido no puede dirigir al Estado, es el pueblo el que debe dirigir al Estado. Martí usaba unas palabras que siempre me han impresionado, él hablaba de un partido para formar la república no para dirigir la república, para Martí el partido debe tener un papel más ético, más de vanguardia.

"Esto nos lleva al análisis de que son dos cosas distintas un partido-vanguardia y un partido-poder. Si nos montamos en una estructura de poder ya estamos rebasando el papel de la vanguardia; y si nuestro propósito es articular la garantía, la reproducción y el perfeccionamiento de la vanguardia dentro del proyecto, nuestra aspiración no puede traducirse en el ejercicio del poder, ya se refiera a administrar con eficiencia, o cualquier dispositivo que releve al pueblo de la responsabilidad de las decisiones.

"No son ideas antagónicas, pero tampoco coincidentes, incluso pueden contraponerse en algunas cosas porque ejercer el poder crea intereses corporativos, entonces quieres estar en el Partido para poder ejercer el poder. Es toda una dinámica de intereses y compromisos de acuerdo al papel que juegan las instituciones."

¿Cree usted en la superación de una férrea mentalidad de plaza sitiada sin subestimar nunca la inteligencia del enemigo?
-Eso es muy difícil. Para superar esa mentalidad de plaza en estado de sitio debe dejar de existir el estado de sitio real. Esta mentalidad de plaza sitiada se crea porque somos una verdadera plaza sitiada. Los últimos 15 años son la prueba más clara de ello: cómo los Estados Unidos han cambiado toda su política hacia el antiguo campo socialista excepto hacia Cuba. Y comienzan el hostigamiento hacia esos regímenes latinoamericanos que se aproximan o siguen proyecciones antiimperialistas, afines a las de Cuba.

"La política de cerco existe y el centro principal se está desplazando hacia Venezuela. Este país es, más que Cuba, objeto previsible de una possible invasión, por los intereses norteamericanos allí, puesto que Venezuela es uno de los suministradores más de petróleo a los Estados Unidos, y esta asentada geográficamente sobre las segundas reservas de petróleo más grandes del mundo."

En varios de sus artículos sobre la sociedad cubana y el impacto de la crisis de los 90 usted dice que Cuba tiene una crisis de inserción debido al mundo al cual se enfrenta. ¿Ha logrado el país insertarse en la dinámica global contemporánea a la vez que protege su modelo?
-Yo hablo sobre la crisis de inserción que provocó la caída del llamado «campo socialista», porque hasta el año 1989 Cuba no padecía esta crisis debido a su inserción dentro de un sistema internacional. La inserción siempre ha sido un problema para nuestro país, los primeros años de la revolución fueron de ruptura y búsqueda de un camino independiente de inserción en el mercado mundial, el cual no logramos. Ya entonces se pueden identificar los elementos propios de una primera crisis de inserción hasta que Cuba opta por ingresar al CAME y obtiene una asociación internacional articulada, orgánica y estable. También una nueva situación de dependencia.

"Este sistema (el del CAME) no llegó a dominar una porción suficientemente elevada de la economía mundial. Además se montó sobre un equívoco, puesto que no llegó a ser un sistema distinto, en términos de mercado, al sistema capitalista dominante, es decir, al mercado mundial, sino es una forma de integrarse desde una perspectiva colectiva a la economía mundial.

"Cuba vive a partir de ahí un momento económico provechoso, aunque nos volvimos también más azucareros, más dependientes de un mercado cautivo con pocas posibilidades de salirnos de ese sistema. En la época actual hemos ido logrando una inserción policéntrica, ya que no dependemos de ningún centro en particular. Me atrevería a caracterizar la articulación económica internacional a partir de tres contrapartes: Venezuela, China y algunos países desarrollados."

¿Cómo ve Aurelio Alonso el socialismo del siglo XXI que Chávez nos propone?
-Esa es una teorización. Confieso que yo también he usado ese término, pero lo cierto es que no se sabe todavía cuál es, o cuales serán los socialismos de este siglo porque solo han pasado siete años. Yo creo que hay una correlación de fuerzas que demuestra condiciones favorables, como nunca hasta nuestros días, para reiniciar una búsqueda del socialismo en América Latina. Por ahí viene el verbo «reinventar», y como todavía habrá mucho que reinventar, le hago un cierto rechazo a que alguien venga a estratificar modelos como si tuvieran la verdad en la mano.

"Nosotros no podemos ponernos a construir modelos en abstracto, tampoco significa que no podamos teorizar pero debemos hacerlo de manera progresiva. Las condiciones de los países que vayan a construir ese socialismo saliendo de profundas complicaciones de dependencia neoliberal como son los países latinoamericanos, deben ser sobre la base de una serie de pasos, de construcciones distintas a una sociedad como la cubana de economía muy estatizada. Quizás los objetivos sean similares pero los puntos de partida, los caminos, las estrategias tienen que ser distintas.

"Incluso nosotros no debiéramos ver, a ultranza, como un pecado capital, privatizar. Venezuela parte, de hecho, de una sociedad hiperprivatizada, y no creo que los procesos nacionalizadores que se hagan necesarios puedan orientarse a la desprivatización masiva. También existen condiciones diferentes para los países que parten con una cantidad enorme de recursos materiales, naturales y los que no. Nunca van a ser iguales tampoco las condiciones en que pueda triunfar un proyecto socialista en un país capitalista desarrollado, necesariamente serán condiciones diferentes. El dilema no está en teorizar o no teorizar, sino en si construimos modelos o no construimos modelos, a partir incluso de experiencias evaluadas como exitosas."

¿Hasta qué punto le hizo daño a nuestra economía copiar el modelo soviético y adoptar una excesiva centralización?
-Eso es muy difícil de decir. Habría que preguntarse también hasta que punto la economía hubiera subsistido si no adopta el modelo soviético. No se trataba solamente de acogerse a un modelo sino de adaptarse a las exigencias de un conjunto de países para poder insertarse. La cuestión no era «si no te adaptas al modelo no te ayudamos», era «si no te adaptas no tienes manera de insertarte».

"Este modelo le hizo daño y le hizo bien al país, porque nos permitió salir de la crisis de principios de los 70 y a partir de ahí obtuvimos una dinámica de desarrollo estable. Uno de los grandes daños fue en el aspecto financiero, pues había que buscar en el resto del mercado fuentes de financiamiento no contempladas en el CAME, y nos acogimos al flujo de la corriente crediticia en eurodólares que ofrecía el mundo desarrollado en esos años. Como es sabido, esto generó un proceso de endeudamiento que desbordó la capacidad de pago del país en divisa convertible.

"También habría que considerar que nuestras políticas de inserción han estado ligadas a instrumentos jurídicos y no a una dinámica mercantil. Se montaban fábricas que después no funcionaban o funcionaban a muy baja capacidad por no hacerse las previsiones pertinentes. Fíjate que la crisis de la economía cubana no empieza en realidad con la caída del campo socialista, empieza con la carencia de recursos financieros para saldar los cumplimientos de la deuda externa en divisa convertible en los primeros años de los 80.

"En el año 1985, Cuba tiene que decirle a los acreedores occidentales capitalistas que no puede pagar y para poder acceder a nuevos préstamos los acreedores le exigen al país una fuerte reducción del gasto público y un programa de privatización que priorizara la eficiencia económica por encima de los gastos sociales. Una versión de las «políticas de ajuste» del FMI y el Banco Mundial, características de las ataduras de la dependencia neoliberal. Cuba no acepta y declara la moratoria de la deuda.

"Los créditos capitalistas significaban alrededor del 16% de la entrada de divisas al país, pero ese 16% afectaba al 35% de la economía cubana. Los convenios con los países del CAME se basaban en lo que esos países te podían dar, que no coincidía siempre con lo que se necesitaba; en tanto, los créditos capitalistas significaban la entrada de divisas al país para buscar ofertas de acuerdo con tus necesidades. La moratoria de la deuda con los acreedores occidentales trajo como consecuencia que el nivel de dependencia de Cuba al CAME se elevara de aproximadamente un 65% hasta cerca de un 90% en 1989."

¿Qué cambios estructurales más urgentes necesita la economía cubana para un despegue de sus fuerzas productivas?
-En primer lugar debemos enrumbar la mirada hacia la subsistencia. Siempre hemos rechazado aplicar un modelo de subsistencia, pero los principales gastos del país siguen siendo los combustibles y los alimentos. Nunca se podrá llegar a la total suficiencia, pero no se puede depender en 50 o 60% de importaciones en esos rubros. En este país hay mucha tierra sin cultivar.

Está la famosa anécdota de Raúl de que solo veía marabú en su viaje a Camaguey. Evidentemente hay un problema estructural que requiere un cambio estructural.

"Hay un 30% de los productores agrícolas que hoy garantizan más del 60% de la producción de alimentos, y estos son los productores privados y las cooperativas con mayor autonomía en sus decisiones. Son los menos atenazados por los suministros del Estado, por el compromiso de entrega al Estado, por la elección de sus cultivos por parte del Estado, por los precios que impone el Estado. Yo no soy un experto en esos temas pero sí hay mucha gente que ha escrito sobre eso y tiene sus puntos de vista.

"Creo que habría que ponerle un poco más de atención a los críticas. Hay que generar cambios en la agricultura que garanticen un mayor autoabastecimiento. Yo pienso que el socialismo del siglo XX fue tan estatista de vocación en todas partes, que hoy nos cuesta adoptar otras formas de propiedad como la cooperada y la privada."

¿Considera la negación del mercado como la negación del desarrollo?
-Mira, el mercado no es el capital pero el capital sí hizo al mercado. Las economías de mercado avanzan hasta que el capital se cae. Debe buscarse la desconexión entre mercado y capital y a su vez el mecanismo de reducción del peso específico del mercado como dispositivo de conducción de la economía.

Yo no creo en el «socialismo de mercado». Tú no puedes dirigir la economía socialista mediante el mercado. La economía socialista debe estar dirigida de manera global por una institucionalidad social representativa de los intereses de la población y que domine al mercado.

"Al mercado hay que acudir para armar una lógica de eficiencia sin comprometer el proyecto social. Una eficiencia no dictaminada por las leyes del mercado sino por una lógica montada en los intereses superiores de la sociedad, dentro de la cual el mercado provea también, con sus mecanismos, aseguramientos armónicos con el interés global del proyecto. El mercado de que hablo no puede convertirse en una concesión al interés privado en detrimento del interés social, sino subordinarse a él."

Desde que Raúl asumió la presidencia del país se habla de cambios, básicamente. ¿Cómo pudiéramos diferenciar la personalidad de Raúl con la de Fidel?
-Fidel es el estadista más brillante del siglo XX. Ha sido el jefe de Estado que ha demostrado la mayor capacidad para resolver la subsistencia social en las condiciones más adversas posibles y mantener un consenso para el sistema. Las revoluciones generan personalidades: ahora mismo, en Ecuador nadie sabía quien era Correa hasta hace dos años y este ha adquirido una talla de estadista impresionante. Raúl no es Fidel. Creo que Raúl tiene condición de estadista, como la tuvo el Che, y Dorticós y Carlos Rafael Rodríguez. Es una opinión muy personal. Diría incluso que Raúl aventaja en algunos aspectos a Fidel, yo creo que Raúl es mejor administrador, y mucha gente lo cree en Cuba. Él tuvo un peso decisivo en muchas de las reformas que se implementaron en los años 90 y que sirvieron para contener el desplome de la economía cubana.

¿Cuán cerca o cuán lejos está el final del laberinto cubano tras la caída del Muro?
-No se sabe dónde está el final del laberinto, ni siquiera la salida del laberinto está todavía clara. La salida ha tenido un proceso de reinserción que le debe mucho a la política de resistencia, pero también a los cambios que se están produciendo en América Latina y a la crisis del sistema imperialista. Estamos en una época de grandes incertidumbres, no podríamos precisar aun los caminos de esos proyectos y cómo van a enfrentarse al imperialismo. Un imperialismo que nos gusta calificar de agonizante pero que, incluso en su agonía, no se quedará de brazos cruzados. Seguramente van a repetirse las agresiones armadas, las cruzadas, las invasiones.

"Por lo tanto el principal aliado que van a tener los pueblos de la América Latina será la resistencia de los invadidos. En cuanto a Cuba debemos pensar que la situación de plaza sitiada puede durar 100 años más. El sitio es un componente real de nuestro laberinto."

Por Waldo Fernández Cuenca
Publicado enInternacional
Jueves, 05 Mayo 2011 11:40

Dos pasos adelante, uno atrás

Dos pasos adelante, uno atrás

Lógicas de superación de la civilización regida por el capital

Prólogo de István Mészáros
258 páginas




Isabel Rauber señala en el presente libro, de manera resuelta y propositiva, lo que considera el principal reto que afronta la humanidad en los tiempos actuales: la construcción de una nueva civilización.

Para avanzar en tal dirección, revisa agudamente la experiencia de construcción del socialismo que lideró Lenin, identificando errores y limitantes.

El debate que plantea no se queda en el pasado. Con vocación admirable se adentra en el presente, estimulando la polémica en torno a la forma de construir una nueva sociedad: ¿“Desde arriba”, con el impulso del Estado? ¿Desde abajo, con la dinámica social, popular, como principal motor del cambio?

Esas reflexiones la llevan a encarar el método, a preguntarse por el sujeto del cambio, a revisar las formas de asumirlo, todo ello como síntesis de un esfuerzo intelectual–militante, sostenido durante varias décadas; reflexiones estimuladas por su participación en procesos sociales de países del Caribe, América Latina y África, producto de lo cual han visto la luz diversas obras que anteceden y soportan la presente.

Sin duda, es ésta una obra provocadora que servirá para ahondar en el debate que provoca en diversidad de sectores sociales la experiencia que viven en la actualidad países como Venezuela, Bolivia y Ecuador.

 

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Sábado, 11 Diciembre 2010 16:27

¿Socialismo real o capitalismo de Estado?

Mucho se ha hablado acerca del marxismo post-Marx y de los diferentes intentos por hacer realidad las propuestas de una nueva sociedad, experiencias que devinieron en fracasos en cuanto a su cometido de traer una esperanza para la gente, como quedó en evidencia durante la década de los 90 del siglo XX con la caída del Muro de Berlín, el desplome de la Unión Soviética y el desmembramiento del Bloque de Europa Oriental. No escapa de esta caracterización la sociedad china, donde claramente se tomó la decisión de “modernizar la economía” como uno de los propósitos gubernamentales post-Mao. En la actualidad, se conoce por los medios, propietarios de minas huyen cuando se declara la tragedia.

Lo que dice la Historia

La humanidad ha vivido períodos de ascenso revolucionario del proletariado, como la gloriosa Comuna de París, cuando el pueblo raso estuvo en el poder desde el 18 de marzo de 1871 hasta el 28 de mayo del mismo año, constituyéndose en el primer estado obrero en la Historia. En ese lapso, los trabajadores parisienses le pusieron fin a la dominación burguesa y se gobernaron a sí mismos. La Revolución de Octubre de 1917 en Rusia inició un proceso que, con la conformación de los consejos de obreros, logró organizar una gran alianza de repúblicas bajo el nombre de Unión Soviética, experiencia que se extendió por cerca de 70 años. El derrocamiento del zar, con el fin de formar un Estado ajeno al capital, junto con la caída de la monarquía durante la Revolución Francesa de 1789, se constituyen en avances históricos para el ser humano en cuanto a la instauración de concepciones antropocéntricas y al derecho que le asiste en el sentido de ser feliz aquí y ahora.

Con estas acciones se rompió la “fe en la monarquía” y “la veneración supersticiosa del Estado”, es decir, su carácter sagrado. Aunque aún persisten las interpretaciones fetichistas que conducen a la aceptación de la imparcialidad social de las instituciones estatales y también a considerar que el poder reside en los cargos públicos, o sea, en el Ejecutivo, la curul, el cetro, la corona o la banda presidencial, lo cual es muy válido en nuestra sociedad y otorga la investidura pero para la oligarquía.

Continuando con las experiencias, Lenin mismo discrepó desde el momento de la definición de las nuevas políticas económicas y de los planes quinquenales. El desenvolvimiento de los sucesos mostraría la validez de sus preocupaciones. Crear cosas nuevas es muy difícil porque en la mentalidad de las personas está presente lo que éstas aceptan tradicionalmente por autoridad y, si este concepto no se reproduce, entienden que no hay gobierno. De ahí que el zar sólo pueda ser reemplazado por otro zar y el emperador por otro emperador.

Este es el riesgo que se corre en América Latina, donde hay que evitar que la oligarquía sólo pueda ser cambiada por otra élite. Como para acabar de confundir las interpretaciones, en países como Chile, España, Francia, se han elegido gobiernos ‘socialistas', que dejaron intactas las relaciones de producción, que, como se aprecia, no son fáciles de cambiar por que son reales, globales y obligantes, ¡además del peso paradigmático de lo ideológico! Baste esta nota para, con mejores palabras, dar más precisión a la idea: “Según la concepción filosófica, el Estado es la “realización de la idea”, es decir, traducido al lenguaje filosófico, el reino de Dios sobre la Tierra, el campo en que se hacen o se deben hacer realidad la eterna verdad y la eterna justicia. De aquí nace una veneración supersticiosa del Estado y de todo lo que con él se relaciona, veneración supersticiosa que se arraiga en las conciencias con tanta mayor facilidad cuanto que la gente se acostumbra desde la infancia a pensar que los asuntos y los intereses comunes a toda la sociedad no pueden gestionarse ni salvaguardarse de otro modo que como se ha venido haciendo hasta aquí, por medio del Estado y sus funcionarios bien retribuidos” (Engels, introdución a La guerra civil en Francia, de Marx).

Cuestionamientos

Algunos de los trabajos de la intelectualidad interna de los países comunistas hablaron del “socialismo real” como una forma de considerar el tipo de sociedades que surgieron en esta parte del planeta, formadas en condiciones geopolíticas muy particulares y en las que se involucra el reparto imperialista de regiones y países, que fue lo que caracterizó a las dos Guerras Mundiales.

Estos análisis cumplieron su papel en el cuestionamiento social, que valoraron las experiencias de los luchadores revolucionarios que las fundaron, pero hoy se nota un vacío en cuanto al conocimiento de los estudios de las relaciones económicas predominantes en estas sociedades.

Desde el comienzo, Lenin discrepó de las ansias de poder de algunos bolcheviques, quienes no tenían un amplio conocimiento del marxismo, como se tiene ahora, porque muchas obras de Marx no se conocían. La interpretación simplificada de “reducir el socialismo al concepto de plan” condujo a que se definiera que “nacionalización y propiedad estatal es socialismo y propiedad privada es capitalismo”. Por tanto, si el Estado es el propietario ya de por sí la sociedad es socialista. Se olvidó que el capitalismo es una relación social entre personas, en la cual lo característico es el hecho de que la capacidad de trabajo es una mercancía.


Cuando en Rusia aparecieron la presión de “plan quinquenal en cuatro años” y el stajanovismo, surgieron también contradicciones entre los administradores y la clase obrera; entre la intelligentsia industrial y técnica, y los trabajadores rasos. Las grandes masas de obreros vivían limitadas y se sacrificaban por tener una gran nación, pero realmente lo que hicieron realmente hicieron fue fortalecer un poderoso Estado controlado por la élite. De modo que continuó la lucha de clases al igual que bajo el capitalismo.

El propio Lenin clasificó al proceso de 1905 como una “revolución burguesa con método proletario”. Durante el período de la Nueva Democracia, Mao dijo que, como partido, tenían que impulsar el capitalismo. Hoy, los dirigentes chinos reconocen la presencia del capitalismo en su modelo social. Una cosa es aceptar el devenir social y otra manipular, engañar y hacer pasa algo por lo que no es.

Nota sobre la realidad rusa como URSS

En las sociedades capitalistas, los principales clientes son los capitalistas porque “bajo el capitalismo, los medios de producción constituyen la mayor parte de los sectores de la producción social y, por ende, también del mercado. Esto es lo que Marx denominó ‘verdadero ser del capital'”.

El valor de la producción industrial bruta (precios fijos desde 1926-1927) revela el siguiente desarrollo proporcional desde el primer plan quinquenal en Rusia:





(Tomado de Marxismo y libertad, Raya Dunayevskaya, pág. 272).
Son muy enfocados los análisis de Raya Dunayevskaya acerca de las desviaciones del marxismo, y son de gran valía para prevenir los rumbos equivocados, como se puede estudiar en su denominada trilogía de la revolución: Marxismo y libertad. Desde 1776 hasta nuestros días (1958), Filosofía y revolución. De Hegel a Sartre y de Marx a Mao (1973) y Rosa Luxemburgo. La liberación femenina y la filosofía marxista de la revolución (1981). A partir de la filosofía se analiza la economía y se rescata el humanismo marxista. Se espera que estas notas contribuyan a un debate que permita aclarar nuestras opciones como país.


Publicado enEdición 164
Jueves, 04 Junio 2009 11:29

Socialismo o barbarie

Socialismo o barbarie

 

Edición 2009.Formato 15 x 23 cm.114 páginas
P.V.P: $25.000   ISBN:978-958-8454-06-1

 

 

Reseña:

Socialismo o barbarie. Alternativa al orden social del capital, resume el pensamiento político de István Mészáros. En esta obra, el autor precisa que: “solamente con un abordaje socialista radical del problema del cambio sistémico-estructural se puede ofrecer una solución viable e irreversible al desafío histórico sin precedentes que no podemos eludir más en las presentes circunstancias”. Y precisa, “Ser radical es agarrar firmemente el problema en sus raíces para introducir los cambios globales que tanto se necesitan”. Reflexión pertinente y anticipada del integrante de la Escuela de Budapest, ante la crisis estructural que sobrelleva el sistema mundo capitalista. Sólo soluciones estructurales pueden sacarnos de esta terrible situación, resume la posición radical del alumno de George Lukács.

El socialismo, tal como lo define el filósofo húngaro, consiste en “instituir un orden socioeconómico y cultural no antagónico, racional y humanamente dirigido, plenamente consciente del significado fundamental de la ‘Economía’, como economización verdaderamente seria de los recursos, en interés de la satisfacción humana sostenible, dentro del marco de una planificación global dirigida activamente por todos los individuos”.

 

 

István Mézáros. es uno de los más importantes intelectuales marxistas en la actualidad.Nacio en Hungria (19 de diciembre de 1930) Se graduo en Filosofía en la Universidad de Budapest.

Entre sus obras más difundidas tenemos: Beyond capital, Towards a theory of transition (1995); Marx's Theory  of alienation (1970); The work os Sartre: Search for freedom (1979); Philosophy, ideology and social science (1986); The power of ideology (1989)

Mézáros hizo parte de la Escuela de Budapest construida alrededor de la figura de George Lukács.Dentro de los propósitos intelectuales de Lukács siempre estuvo el de renovar el proyecto de Marx y escribir un "Capital" para su momento,reactivando sus categorías a fin de analizar el mundo contemporáneo, su lógica inherente y sus nuevos conceptos.Le correspondió a István Mézáros la tarea de realizar esta monumental empresa."Más allá del capital" (1995) es una continuación de la obra de Marx en la explicación de la naturaleza del capital y su dinamica; además presenta con rigor la transición del orden social del capital hacia el socialismo, mediante la crítica de las sociedades poscapitalistas y la redefinición del proyecto socialista.

Si "Más allá del capital" es la obra más importante de István Mézáros, su corolario político de combate es esta pequeña obra escrita en 1999 y títulada "El siglo XXI: ¿Socialismo o barbarie?, nombre inspirado en el célebre dilema planteado por Rosa Luxemburgo.

 

 

 

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