Una manifestante, durante su arresto, este domingo en Hong Kong. En vídeo, crónica de las protestas. GETTY IMAGES | ATLAS

Decenas de miles de personas salieron este domingo a las calles, en la mayor manifestación desde hacía un mes en Hong Kong, para protestar contra el Gobierno chino en una concentración que, a tramos, contó con incidentes de violencia. Centenares de policías salieron de las bocas de metro, de callejones, de furgonetas enviadas por la Comisaría central para detenerlos, en una operación de limpieza por todo el centro de la antigua colonia que se prolongó durante horas y que dejó claro el profundo cisma que se ha creado no solo entre manifestantes y los Gobiernos de Hong Kong y Pekín; también, entre la Policía local y los ciudadanos de a pie.

Los altercados entre ambas partes fueron los más violentos hasta la fecha en tres meses de protestas. Los dos lados han endurecido sus tácticas en vísperas de los festejos con los que China quiere celebrar por todo lo alto los 70 años de la República Popular —uno más que los que llegó a cumplir la ahora difunta Unión Soviética—. Los manifestantes están dispuestos a aguar la fiesta; la Policía y el Gobierno autónomo, a impedírselo.

Que los altercados de este domingo, el décimo séptimo de protestas en la antigua colonia británica, iban a tener una escala mucho mayor que en fines de semana previos quedó claro desde primera hora de la tarde. Ya antes de comenzar la manifestación, para la que el grupo convocante no había pedido autorización previa de la Policía, los agentes lanzaron varias rondas de gases lacrimógenos en la cabeza de la marcha, en Causeway Bay, uno de los grandes núcleos comerciales hongkoneses.

Los manifestantes también habían dejado claro que querían hacerse oír más que nunca, en la ciudad y en el exterior. El lema oficial de la marcha era “contra el totalitarismo global”; muchos jóvenes portaban distintas banderas —Estados Unidos, la Unión Europea, Alemania, España, Irlanda, Estonia, Senegal— y lemas en varias lenguas. La imagen del presidente chino, Xi Jinping, se había transformado en una alfombra sobre la que los movilizados pateaban con entusiasmo; abundaban los carteles en los que las estrellas de la bandera nacional china se habían convertido en una esvástica. Todos los manifestantes ocultaban su rostro en mayor o menor manera.

Las cargas policiales comenzaron a mitad de recorrido, en lo que pareció un cambio de táctica con respecto a otras ocasiones. Grupos de jóvenes radicales habían cubierto con carteles y pintadas negocios supuestamente de propiedad prochina, roto cristales y lanzado cócteles molotov contra la boca de metro de Wan Chai, una de las más concurridas en la isla de Hong Kong. Los antidisturbios dispararon abundantes rondas de gas pimienta y balas de plástico; una hirió a una periodista indonesia.

En la cabecera de la manifestación, en torno a los edificios de Gobierno, los antidisturbios —conocidos popularmente como los raptors— utilizaban cañones de agua, más rondas de gases lacrimógenos, más balas de plástico. El gas pimienta aún seguía flotando en el ambiente minutos después de que, finalmente, cargaran contra los manifestantes y detuvieran a decenas de ellos. La escena se repitió en diversos puntos de la ciudad, mientras el público increpaba ruidosamente a los agentes y estos —devolviendo a veces los insultos— trataban a su vez de impedir el trabajo de los periodistas, intentando deslumbrarles con luces o —en alguna ocasión— lanzando gas lacrimógeno en lo que pareció un gesto intencionado.

“Mira en lo que se han convertido”, sollozaba Sophia, una joven menuda. “Mi abuelo, mi abuela, son partidarios de China. Puedo entenderlo. Ellos me dan sus argumentos e intentan razonar. Esta Policía no solo es que defienda a China. No razona, nos ataca, nos insulta, han perdido por completo su ética profesional”.

Una investigación sobre la violencia policial es una de las demandas principales de los manifestantes, que reclaman también sufragio universal, la puesta en libertad de los detenidos en las protestas y que se retire la descripción de “disturbios” a las manifestaciones. Hasta ahora, la única reivindicación que se ha visto cumplida ha sido la retirada del proyecto de ley de extradición cuyo trámite desencadenó las movilizaciones el pasado 9 de enero.

A lo largo de las avenidas del centro de Hong Kong, la Policía seguía avanzando para retirar las barricadas, algunas incendiadas, que los manifestantes habían dejado en su retirada. Tras ellos, centenares de ciudadanos les seguían increpando.

 Hong Kong 30 SEP 2019 - 00:21 COT

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La activista medioambiental sueca Greta Thunberg, de 16 años, durante su intervención en las Naciones Unidas. Nueva York, EE.UU., 23 de septiembre de 2019

Lanzamiento del cohete portador ruso Soyuz FG con la nave espacial Soyuz MS-15 a bordo desde el cosmódromo de Baikonur (Kazajistán), el 25 de septiembre de 2019. Shamil Zhumztov, Reuters).

 

Vista del glaciar alpino Planpincieux, situado en el valle de Aosta, en el noroeste de Italia, el 25 de septiembre (Flavio Lo Scalzo, Reuters)

 

Una rana sobre una hoja de loto después de la lluvia. Lalitpur, Nepal, 26 de septiembre de 2019. (Navesh Chitrakar, Reuters).

 

Incendio a bordo de un barco pesquero ruso en el puerto de Tronso, Noruega, 26 de septiembre de 2019, (Reuters).

 

 

Preparativos para el 70 aniversario de la fundación de la República Popular de China, Shangái, China 26 de septiembre de 2019. (Aly Song, Reuters).

 

La radiografía de un menos que resultó herido por las fuerzas de seguridad indias durante una protesta en Srinagar, Jammu y Cachemira, La India, 23 de septiembre de 2019. (Danish Siddiqui, Reuters).

 

Incendio en la selva amazónica brasileña. Itaituba, Pará, rasil, 26 de septiembre de 2019, (Ricardo Moraes, Reuters).

 

Mitin de Elizabeth Warren, precandidata demócrata a las elecciones presidenciales del 2020 en EE.UU. Nuevo Hampshire, EE.UU, 26 de septiembre de 2019, (Brian Snyder, Reuters).

 

Protesta contra el cambio climático celebrada en Valparaíso, Chile, 27 de septiembre de 2019, (Rodrigo Garrido, Reuters).

 

Reserva natural de Nalibokski, Bielorrusia, 27 septiembre de 2019, (Vasily Fesenko, Reuters).

 

Una manada de capibaras en medio de la prolongada sequía en el departamento de Santa Cruz, Bolivia, 27 de septiembre de 2019, (David Mercado, Reuters).

 

Una aurora boreal en el cielo de la región de Laponia, Finlandia, 27 septiembre de 2019, (Alexander Kusnetsov, Reuters).

 

La orangután llamada ‘Sandra’ del ecoparque de Buenos Aires, Argentina, 26 de septiembre de 2019, (Natacha Pisarenko, AP).

 

El mausoleo de Adriano, también conocido como castillo de Sant‘ Angelo. Roma, Italia, 24 septiembre de 2019, (Andrew Medichini, AP).

 

El presidente de EE.UU, Donald Trump, durante una reunión multilateral sobre Venezuela en Nueva York, 25 de septiembre de 2019, (Evan Bucci, AP).

 

Las secuelas del huracán Dorian en las islas Ábaco, Bahamas, 27 septiembre de 2019, (Ramón Espinosa, AP).

 

Sede del Banco Central Europeo. Fráncfort, Alemania, 28 de septiembre de 2019, (Michael Probst, AP).

 

Un sadhu, u hombre santo hindú, se refugia de la lluvia debajo de un carro en la localidad de Prayagraj. Uttar Pradesh, la India, 28 de septiembre de 2019, (Rajesh Kumar Singh, AP).

 

Primeras nevadas en la provincia de Alberta, Canadá, 28 septiembre de 2019, (Jeff Mcintosh, AP).

 

Este hombre se ve obligado a campar debido a que el huracán Dorian destruyó la casa donde vivía, Abaco, Bahamas, 28 septiembre de 2019, (Ramón Espinosa, AP).

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▲ La activista sueca Greta Thunberg encabezó ayer una marcha multitudinaria en Montreal, Canadá, donde dijo que burlarse de los niños muestra que el mensaje por el medio ambiente se ha vuelto "demasiado potente", en respuesta a sus críticos, incluido el presidente Donald Trump. Organizadores afirmaron que la protesta global de este viernes reunió a 6 millones en varias ciudades del mundo. En Italia se calcula que un millón tomó las calles. La imagen, en Turín

Montreal. La joven activista sueca Greta Thunberg encabezó ayer una marcha multitudinaria en Montreal para pedir a los líderes mundiales hacer más por el medio ambiente y respondió a sus críticos, que incluyen al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al decir que burlarse de niños muestra que el mensaje se ha vuelto "demasiado potente" como para tratar de silenciarlo.

Organizadores afirmaron que la marcha global de ayer reunió a 6 millones de personas, un incremento en la participación respecto de las movilizaciones del viernes pasado en que se contabilizaron 4 millones.

En medio de una atmósfera festiva, casi medio millón de personas marchó durante la tarde en el centro de la capital de Quebec, en la que participó el primer ministro, Justin Trudeau. Otras ciudades canadienses también fueron escenario de protestas.

"Somos al menos 500 mil. ¡Pueden sentirse orgullosos de ustedes!", exclamó la activista de 16 años al dirigirse a los participantes y aseguró que "varios millones" de personas se manifestaron en todo el mundo.

Durante una breve rueda de prensa previa a la marcha, la activista afirmó que, como la mayoría de la dirigencia política, Trudeau "no ha hecho lo suficiente" por el medio ambiente. Sin embargo, ante la pregunta, enfatizó que prefería no "señalar a individuos" sino más bien "enfocarse en una visión colectiva".

"Mi mensaje para los políticos de todo el mundo es el mismo: escuchen y actúen en función de lo que dice la ciencia", exhortó Thunberg, quien se reunió con Trudeau en la mañana. El primer ministro afirmó que estaba "completamente de acuerdo" con ella.

Cuando se le preguntó acerca de las críticas de que ha sido objeto por parte de Trump y otros, Thunberg respondió: "Hoy hacemos demasiado ruido y la gente tiene problemas para lidiar con eso e intentan callarnos. Debemos tomarlo como un cumplido".

Las protestas iniciaron en Nueva Zelanda, donde alrededor de 40 mil jóvenes marcharon hacia el parlamento en Wellington en una de las concentraciones más grandes jamás realizadas en ese país.

En Italia, un millón de personas, en su mayoría jóvenes, se manifestaron en 180 localidades desde Milán a Palermo contra el cambio climático, señalaron los organizadores. Una marcha multitudinaria recorrió las calles de Roma, donde los asistentes mostraron carteles con lemas como "Cambien el sistema, no el clima".

Activistas ambientales embadurnaron la pirámide de vidrio del Louvre con una espesa melaza en protesta –dijeron– por las actividades dañinas para el medio ambiente de la petrolera Total, un patrocinador del museo francés.

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El Consejo de Derechos Humanos (CDH) de la ONU votó a fravor de crear una comisión para investigar violaciones de DD.HH. en Venezuela Imagen: EFE

La inicitiva tuvo origen en una resolución impulsada por el Grupo de Lima. El embajador venezolano, Jorge Valero, criticó la medida y sostuvo que no será apoyada por su gobierno.

El Consejo de Derechos Humanos (CDH) de la ONU dispuso organizar "una misión internacional independiente" para investigar eventuales violaciones a los derechos humanos en Venezuela, lo que incluye las "ejecuciones extrajudiciales" y "torturas" que figuran en el informe de la ex presidenta chilena Michelle Bachelet. La inicitiva tuvo su origen en una Resolución impulsada por el Grupo de Lima. El embajador de Venezuela , Jorge Valero, criticó la medida y sostuvo que no será apoyada por su gobierno.

La misión especial investigará “tratos crueles, inhumanos o degradantes" ocurridos en Venezuela desde 2014, y presentará sus resultados al CDH dentro de un año, según señaló en un comunicado. El texto “condena enérgicamente la extendida represión y persecución política en Venezuela" y reseña que el informe presentado este año ante el mismo Consejo por Bachelet, Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, documenta al menos 6.000 muertes en operativos de seguridad desde 2018.

La Resolución fue presentada por el Grupo de Lima, integrado por Estados de la región entre los que se incluyen Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Guatemala, Guyana, Honduras, Paraguay y Perú. Se aprobó con 19 votos a favor, 7 en contra y 21 abstenciones, entre ellas las de México y Uruguay. También contó con el voto favorable de España y otros miembros de la Unión Europea que integran ahora el CDH. El texto insta a las autoridades venezolanas a cooperar con este nuevo mecanismo y con los expertos de la ONU a quienes han autorizado a ingresar en el país. Por otro lado, urge al gobierno de Maduro a "liberar inmediatamente a todos los presos políticos".

“Venezuela debe someterse al escrutinio internacional a través de un mecanismo de rendición de cuentas, como la comisión aprobada hoy, ya que el drama venezolano no puede seguir aumentando", dijeron los representantes del Grupo de Lima en el debate previo a la votación. “El liderazgo del Grupo de Lima ha sido crucial para redoblar la presión sobre las autoridades venezolanas y establecer este órgano de investigación independiente”, expresó por su parte el director para las Américas de Human Rights Watch, José Vivanco. “El mensaje enviado por el máximo órgano de derechos humanos de la ONU deja en claro que, si Venezuela no cumple con sus compromisos y no pone fin a los abusos, la comunidad internacional adoptará medidas incluso más contundentes para que los responsables rindan cuentas”, señaló.

El embajador venezolano en Ginebra, Jorge Valero, anunció que la misión investigadora y otras disposiciones estipuladas por la resolución "no contarán con el consentimiento" del gobierno de Nicolás Maduro. “Es una hostil iniciativa que vulnera los principios de respeto a la soberanía y la no injerencia en los asuntos internos de los Estado", dijo. "Además es una muestra palpable de lo que significan la manipulación y el uso politizado de este Consejo y sus mecanismos", señaló. Valero sostuvo que Venezuela ya está apoyando las investigaciones que encabeza Michele Bachellet, por lo que “sería un claro despilfarro de los escasos recursos disponibles” apoyar la Resolución del Grupo de Lima, a los que no dudó en criticar: "son vergonzantes súbditos del Gobierno de Donald Trump, que siguen al pie de la letra las instrucciones del imperialismo norteamericano". Y se refirió a la doble vara que rige la política internacional para ciertos países. “Entre los promotores de la Resolución hay gobiernos que violan acuerdos de paz avalados por la ONU. Gobiernos cuyas máximas autoridades tienen vínculos con el narcotráfico y el paramilitarismo”, sentenció.

Venezuela se comprometió a brindar a Bachellet “acceso ilimitado a todas las regiones y centros de detención” y facilitar la “presencia permanente” de representantes de su oficina en el país, a través de otra resolución, adoptada por el CDH el 26 de septiembre. Asimismo, pidIó a la Alta Comisionada que informe sobre las investigaciones “a fin de que los responsables rindan cuentas y las víctimas obtengan reparación”. El próximo paso formal le toca al titular del CDH, el senegalés Coly Seck, que deberá elegir los miembros de la comisión. 

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Sábado, 28 Septiembre 2019 05:13

El caso Greta

El caso Greta

Fachada, idiota útil, zombie, instrumento de Soros y muchas otras variantes son usadas para destruir el desafío de la adolescente sueca que moviliza a todo el planeta. Qué se juega en el debate sobre el calentamiento global.

 

Se podría hablar de “El caso Greta”, y no precisamente por su síndrome de Asperger, que fue una de las negaciones que esgrimieron muchos repentinos críticos que aparecieron en las redes sociales y en los comentarios de los diarios. En todo el mundo. Cuando hablemos de la grieta es hora de adherirles a las cuestiones domésticas la conciencia de que la polarización es global. Y en ese sentido es bueno lijarla, lustrarla, hacerla menos cortante; la lógica amigo-enemigo no es la nuestra.

Las burlas y las subestimaciones no vinieron solamente de ese extremo, con notas de color, trolls y posteos desde otras posiciones políticas. La gretafobia ve en la adolescente sueca, en el mejor de los casos, a una idiota útil, a alguien que no sabe lo que dice, a un instrumento de Soros o Rockefeller, cuando no a una “zombie”. “Es mentira que tiene Asperger, el Asperger es mentira”, decía un comentario que me dejaron en mi muro. Como advirtiéndome que lo de la niña de enojo expresionista que miró a Trump con ojos irritados y habló con la voz temblorosa por la indignación es pura “fachada”.

Escribí hace poco sobre la teoría de la fachada, inventada por el divulgador abusivo de Darwin, Thomas Huxley. Fue la piedra basal de una de las corrientes filosóficas que se fueron extendiendo con diversos matices a los largo de estos últimos siglos. Consiste básicamente en creer que la condición humana es lo malo, que el pez grande se come al chico, que el hombre es el lobo del hombre, en fin, que cualquier cosa que nos sea propuesta basada en buenas intenciones o en solidaridad es, básicamente, una “fachada”, una careta, algo que simula ser bueno pero que es malo. “Rásquese la espalda de un altruista y se verá brotar la sangre de un hipócrita”, dejó escrito un discípulo de Huxley, un especialista en babosas.

Ese fue uno de los mecanismos que comenzaron a llover el lunes, después de que Greta hablara en la ONU. La nota que este diario publicó nuevamente el martes --un perfil que resistía muy bien los meses-- había sido escrita en marzo, cuando por acá nadie hablaba de Greta Thunberg. Yo la había descubierto esa misma semana. Su imagen, tan nítida, con esas trenzas escandinavas, ya circulaba desde antes, pero no la alcanzaba el contenido. Recién en marzo ese contenido llegó, porque no se trataba de Greta sola sino de lo que políticamente ya había provocado: lo que dos años antes había comenzado por una nena rara que había decidido hacer huelga ella sola faltando a la escuela todos los viernes, en marzo explotó en las manifestaciones de estudiantes secundarios de más de cien países. Vi las fotos de las marchas en muchas ciudades. Algunas eran grandes, otras no tanto, pero las había no sólo en las capitales sino también en otras ciudades chicas y en pueblos pequeños. Esta vez fueron multitudes. Miles de caras nuevitas ya involucradas en el movimiento Viernes por el Clima, estaban reclamando que se tuvieran en cuenta los datos científicos que la propia ONU admitió como eje de su último Informe sobre el calentamiento global.

Greta y cada uno de esos chicos lo dicen claramente: lo que piden es que los gobiernos escuchen a los científicos, a los especialistas, a los que vienen alertando sobre una necesaria decisión política en relación a la emisión de gases tóxicos. Van hasta ahí, pero es obvio que esas decisiones políticas tan radicales como las que está demandando el aceleramiento de las extinciones y las catástrofes deben considerar un cambio en el modelo de desarrollo. Y si una cadena lógica, un camino hacia un desarrollo sustentable o sostenible (¿Cuántas veces escuchamos esto y no pasa nada, porque es una frase que ya está vaciada de significado?), y no tardaremos en llegar a la discusión sobre el tipo de sistema en el que queremos vivir. La primera y básica respuesta es: en uno que nos permita vivir.

Eso solo, eso simple, eso casi obvio, intentó ser obturado por miles de mitos que salieron a destrozar la figura de Greta (que usó pañales de bebé, que comió algo envuelto en plástico, que denunció a la Argentina entre otros países porque es una agente imperialista, en fin, la lista es larga), es lo que trajo a la orilla esa adolescente que irrita tanto a tanta gente, porque es sueca, blanca, logró hablar en los estrados del poder: insisten en que es una distracción o una nueva grieta. Le dieron de lo lindo tallando ellos mismos esa nueva grieta inexplicable, porque del calentamiento global duda Trump, duda Bolsonaro, dicen que es un invento de la izquierda, en fin, hay ahí abajo una construcción de fake news y líneas argumentales tan débiles que es increíble que prendan como soja.

Se han burlado de su síndrome de Asperger con una crueldad inconcebible. Así como Le Figaro divulgó en marzo el comentario que decía que “Da vergüenza ver a tantos jóvenes dejarse conducir por una zombie”, aquí no faltaron los comentarios equivalentes. Me imagino a los familiares de niños son ese síndrome o a esos mismos niños leyendo “zombie”. Y me imagino la armadura que debe sostener incólume a esa niña, que lo toma con humor pero que está a la vista: sufre.

Greta es rara y ella lo dice y cuenta cuándo fue que se lo diagnosticaron, dice que se asume como una persona común pero que a veces es diferente. El rasgo más directo de ese síndrome es la imposibilidad de metaforizar. La literalidad con la que afrontan el lenguaje. El lunes, cuando habló con ira, con un enojo que se le salía por los ojos y le hacía temblar la voz, ¿qué había ahí? ¿Una fachada?

Me quedo con lo que Greta (haya usado o no pañales descartables cuando era un bebé, se haya sacado o no una foto con Lagarde), trajo a la superficie y no lo estamos tomando porque estamos discutiendo si Greta es o no una impostora. A esa pregunta nos inducen los verdaderos hipócritas. Deberíamos usar el tiempo en escuchar a los científicos para tener una idea más clara de lo que significa hoy la emisión de gases, qué relación tiene eso con los incendios en la Amazonía, cuántas especies están extinguiéndose ya, cómo será la aceleración de las próximas extinciones, y qué alternativas puede haber a la contribución al desastre. Y habrá que discutirlo y dar debates honestos y lo más justos para todos.

Lo que no se puede negar es que el calentamiento gobal existe, que no es un invento de la izquierda. Existe como el hambre que niegan y como los muertos que niegan. Y las nuevas generaciones hacen bien en ponerse este tema al hombro, porque en principio ya han logrado su primer cometido. En un mundo plagado de medios de comunicación que financian los que han ocultado todo lo que ellos mismos han hecho, hoy este tema es el principal que nos atañe como especie, porque de él depende el futuro sin metáforas, literalmente. Miles de activistas latinoamericanos, muchos de pueblos originarios, están siendo asesinados. Greta no habló de “los suecos” sino de los que sufren y mueren por causas derivadas de un modo de producción.

 Todos los activistas primero pelean por eso: por lograr que el problema esté en la agenda. Como eso ya está, ahora a defenestrar a Greta. Vimos muchas veces la misma película. Deberíamos saber más sobre cuál es el proyecto de la derecha para esta región, que ya está arrasada y en llamas, y por qué están asesinado a los líderes ambientalistas de la región. Eso también forma parte de la agenda que trae Greta, trae a los activistas asesinados, deja servido todo para que lo abordemos, pero no lo abordamos porque Greta aparece en una foto saludando a Al Gore, al que le montaron la cabeza de Soros. A Cristina le contaban las carteras o le inventaban joyas de Bulgari. Pero según parece, no terminamos de comprender que cuando el aparato global de acción psicológica sale al ruedo, es porque le teme al que está demonizando, porque roza alguna verdad que lo incomoda.       

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Viacarra acusó a la oposición de  utilizar el Parlamento “para buscar impunidad” frente a cargos de corrupción. Imagen: EFE

El presidente anunció que le pedirá a ese Congreso un voto de confianza, el cual si le es negado le permitiría cerrarlo y llamar a elecciones legislativas.

“Está en peligro la democracia”, señaló el presidente Martín Vizcarra en un breve mensaje al país dado ayer, refiriéndose así a las últimas decisiones del Congreso controlado por el fujimorismo. Ha sido una acusación directa a la mayoría parlamentaria formada por el fujimorismo y sus aliados, a los que acusó de utilizar el Parlamento para actuar en contra de la democracia “para buscar impunidad” frente a cargos de corrupción. Después de lanzar esa grave acusación, el presidente anunció que le pedirá a ese Congreso un voto de confianza, el cual si le es negado le abriría las puertas para cerrarlo constitucionalmente y llamar a nuevas elecciones legislativas. Pero congresistas de la mayoría pretenden negarle esa facultad. Conversaciones por chat entre legisladores fujimoristas filtradas a la prensa, revelan sus intrigar para dar un golpe parlamentario que destituya al presidente.

La reacción de Vizcarra contra el Congreso se dio un día después que la mayoría parlamentaria archivara en comisiones, sin siquiera debatir en el pleno, el proyecto presidencial para adelantar -de 2021 a 2020- las elecciones legislativas y presidenciales, y de la decisión del Congreso de elegir este lunes, en un procedimiento express marcado por serios cuestionamientos, a seis nuevos miembros de los siete magistrados que integran el estratégico Tribunal Constitucional (TC), una maniobra del fujimorismo denunciada como un intento de copar el TC, cuestionamiento al que se sumó Vizcarra. Pero en su mensaje, esperado desde el jueves cuando el Congreso rechazó su propuesta de adelantar las elecciones generales, el presidente no dijo una palabra de este tema, que todos suponían sería el asunto central de ese pronunciamiento. Un silencio sorpresivo, y revelador de la falta de respuesta del Ejecutivo frente al duro golpe que le encajó el Congreso en este tema, que el propio presidente había definido como crucial.

Vizcarra anunció que el pedido del voto de confianza al Congreso irá amarrado no a una insistencia para adelantar las elecciones, como muchos esperaban, sino a una propuesta para cambiar el mecanismo de elección en el Congreso de los magistrados del TC. Con esto pretende bloquear la cuestionada elección de sus nuevos miembros, programada para este lunes. Legisladores de la mayoría parlamentaria, con el apoyo de algunos constitucionalistas amigos, reaccionaron rápidamente desconociendo las facultades presidenciales para pedir un voto de confianza relacionado a este tema. Congresistas que no forman parte de esa mayoría y otros expertos han opinado en sentido contrario y han pedido que el Congreso suspenda el proceso de elección del Tribunal Constitucional. La mayoría asegura que no cederá en su intención de elegir un nuevo TC. Se abre un nuevo escenario de enfrentamiento y grave crisis política.

El TC está llamado a ser el árbitro en cualquier controversia entre el Ejecutivo y el Legislativo sobre asuntos constitucionales, como la legalidad o no del pedido de un voto presidencial de confianza respecto a determinado tema y por lo tanto sobre la procedencia o no de un eventual cierre del Congreso como resultado de la negativa de ese voto de confianza. Con un TC bajo su control, la mayoría parlamentaria se asegura para qué lado decidirá ese árbitro.

Pero este tribunal, última instancia jurídica, también es clave en la lucha contra la corrupción. En el TC está pendiente de resolverse un pedido de Keiko Fujimori -procesada por lavado de activos en relación al financiamiento ilegal de su campaña electoral con dinero de Odebrecht- para que se anule su prisión preventiva. Una actual magistrada del TC ha denunciado que le ofrecieron continuar en el Tribunal si votaba a favor de la libertad de la jefa del fujimorismo. Los fujimoristas presionan, pero no tienen la seguridad de ganar la libertad de Keiko en el actual TC. Si no lo consigue, podrían presentar una nueva solicitud en ese sentido para que resuelva el nuevo tribunal conformado a su medida. Y también se vendrían para ese nuevo TC pedidos para liberar a otros políticos procesados por corrupción e incluso una solicitud para liberar al ex dictador Alberto Fujimori, condenado por crímenes de lesa humanidad y corrupción.

En medio de esta guerra de poderes, al presidente Vizcarra le ha faltado decisión y capacidad de reacción para defender su propuesta de adelanto de elecciones. Para el fujimorismo y sus aliados era clave bloquear el adelanto de elecciones porque eso habría significado perder un año antes de lo previsto su actual mayoría parlamentaria, desde la cual actúa para blindar a sus dirigentes acusados por corrupción. Eso ya lo consiguieron. Ahora van por más.

Como trasfondo de esta lucha de poderes está una ciudadanía indignada contra una clase política envuelta por los escándalos de corrupción. Una ciudadanía que exige “que se vayan todos” y que dirige su bronca principalmente contra el Congreso. Horas después de conocido el cajoneo del proyecto de adelanto de elecciones, manifestantes se movilizaron en rechazo a esa decisión del Congreso. Las encuestas revelan que el adelanto de elecciones tiene un respaldo mayoritario del 70 por ciento, mientras el Congreso que archivó esa posibilidad tiene una aceptación de apenas el ocho por ciento. Se anuncian nuevas marchas de protesta para el lunes, día clave en el que el fujimorismo pretende elegir un Tribunal Constitucional a su medida, un objetivo central para sus intereses de ganar poder e impunidad, y arrinconar al presidente Vizcarra.

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 La directora designada del FMI, Kristalina Georgieva, el miércoles en Washington con el ministro de Economía de Argentina, Hernán Lacunza. @KGeorgieva

Las obligaciones en divisa representan el 58% del PIB y condicionan al Gobierno que surja de las elecciones de octubre

 

La deuda externa es lastre muy pesado para la economía argentina. Según datos oficiales, los vencimientos en dólares se duplicaron desde 2017, hasta representar el 58% del Producto Interior Bruto (PIB) del país sudamericano. Con los mercados de crédito cerrados, la subida de la deuda corresponde en su mayor parte al rescate de 57.000 millones de dólares que el FMI dio a Argentina el año pasado. El peso de la deuda será el principal condicionante del Gobierno que asuma el 10 de diciembre próximo.

Según las estimaciones del INDEC, la oficina de estadísticas oficiales, la deuda en dólares representaba hace dos años el 30,4% del PIB; en 2018, esa relación subió hasta el 43,2% y al 58% en junio de este año, hasta los 283.500 millones de dólares. La CEPAL ya había advertido a mediados del año pasado que sumados los vencimientos en moneda local la deuda pública argentina superaba el 80% del PIB. Desde entonces, esa relación ha empeorado.

El escenario no puede ser más complicado. La subida de la deuda coincidió con una bajada de la actividad económica (este año el PIB argentino caerá más de 2%) y la pérdida de valor del peso frente al dólar. En septiembre de 2017 se necesitaban 17,7 pesos para comprar un dólar, contra 59 de la última cotización del mercado. Días después del triunfo del peronismo en las elecciones primarias del 11 de agosto, un ensayo general de las presidenciales del 27 de octubre, el Gobierno de Mauricio Macri asumió que no podría pagar los vencimientos inmediatos de la deuda y pidió más tiempo al FMI. Lo llamó “reperfilamiento”.

La estrategia ha chocado hasta ahora con los técnicos del FMI. Tras una serie de reuniones en Nueva York y Washington con los enviados argentinos, el director interino del organismo, David Lipton, dijo que cualquier renegociación deberá esperar al resultado de las elecciones. El Fondo quiere saber con quién tendrá que negociar durante el año próximo. Ese hombre será, casi con seguridad, el peronista Alberto Fernández, ganador de las primarias con más de 4 millones de votos de ventaja sobre la candidatura de Macri.

Fernández limitó hasta ahora sus referencias a la deuda externa como un lastre que deberá cargar desde el primer día de su eventual Gobierno. Dijo además que cumplirá con los compromisos, pero sin dar detalles. Algo de su plan se develó el jueves, durante un discurso que dio ante los integrantes de la Fundación Mediterránea, un grupo de pensamiento creado por el exministro de Economía Domingo Cavallo, padre en la década del 90 de la convertibilidad del peso con el dólar. El escenario elegido fue todo un dato político.

El candidato peronista dijo que buscará para la deuda argentina una salida “a la uruguaya”, esto es con extensión de plazos pero sin la quita de capital que caracterizó al canje de bonos impuesto durante el kirchnerismo. "No va a ser tan difícil hacer lo que hizo Uruguay” en 2003, dijo Fernández. “He hablado con varios fondos de inversión: es ganar tiempo y no hacer quitas (…) Necesitamos ganar tiempo para crecer”, explicó. Para Fernández, Argentina se encuentra en “default”, como insisten las calificadoras de riesgo, aunque se lo quiera ocultar detrás de un “reperfilamiento”. “En el fondo, lo que decimos es que no podemos pagar”, dijo.

Uruguay estaba en 2003 muy golpeado por el colapso económico de Argentina. Su deuda en dólares y en moneda local ascendía entonces al 100% de su PIB y el Gobierno del presidente Jorge Batlle consiguió posponer durante cinco años todos los vencimientos del 40% de los bonos, al mismo interés y sin quita de capital. A cambio realizó un ajuste durísimo, con devaluación de la moneda, déficit fiscal cercano a cero y hasta un impuesto del 10% a los salarios públicos y privados. El plan logró ordenar las cuentas a largo plazo, pero en el corto le costó el poder al partido Colorado, que sólo un año después perdió las elecciones ante el Frente Amplio de Tabaré Vázquez. El debate en Argentina es hasta donde el país está preparado para algo semejante.

Buenos Aires 27 SEP 2019 - 13:50 COT

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Viernes, 27 Septiembre 2019 06:13

Las vueltas del neoliberalismo

Las vueltas del neoliberalismo

La crisis del pensamiento crítico, o sea nuestra forma de comprender el mundo para poder actuar transformándolo, ha llevado a los analistas a multiplicar conceptos poco precisos que suelen ser más descriptivos que analíticos, por lo que inducen a confusión. Neoliberalismo es uno de los conceptos que están siendo utilizados de manera menos rigurosa.

Entre muchos profesionales de la política y del pensamiento se ha difundido una idea que asocia el neoliberalismo a un tipo de gobierno "fundamentalista del mercado", cuando su acepción debería apuntar en una dirección estructural: es el capitalismo en el periodo en el que la acumulación por desposesión se ha convertido en hegemónica.

El geógrafo marxista David Harvey, quien acuñó el concepto de acumulación por desposesión/robo, asocia esta modalidad del capital a las políticas neoliberales promovidas por el Consenso de Washington: las privatizaciones, la dominación del capital financiero, la distribución regresiva de la renta y la generación de crisis para acelerar los tres procesos anteriores.

En América Latina el neoliberalismo tuvo un primer periodo privatizador, en el cual fueron desguazadas buena parte de las empresas estatales, traspasadas a precios muy bajos a multinacionales del norte. Las privatizaciones fueron enfrentadas por una amplia alianza de los sectores populares y las clases medias, generando una oleada de movilizaciones que se tradujo en la caída de una docena de gobiernos derechistas, desde el Caracazo de 1989 hasta la segunda guerra del gas en Bolivia en 2005.

Deslegitimadas las privatizaciones y las dirigencias políticas que las promovieron, el neoliberalismo trasladó el núcleo de la acumulación por despojo a otros terrenos que ahora llamamos extractivismo: agronegocio, minería a cielo abierto, obras de infraestructura y especulación inmobiliaria urbana. Estamos ante lo que la socióloga Maristella Svampa denominó “consenso de las commodities”, aunque suelo optar por una definición desde abajo que la nombra como "cuarta guerra mundial".

El problema que observo, es que muchos analistas sostienen una definición mucho más restringida de neoliberalismo, que asocian a la mayor o menor participación del Estado en la economía y en la sociedad. De ese modo, se suele sostener que cuando asume un gobierno "estatista", real o discursivo, ya entraríamos en un periodo "posneoliberal".

Definir las cosas de este modo, creo que induce a confusiones. Los cambios de gobierno no afectan al modelo neoliberal, sino tocan apenas aspectos laterales del mismo. Por ejemplo, se suele mentar que las políticas sociales compensatorias son parte del nuevo periodo posneoliberal. Sin embargo se ignoran dos hechos centrales.

Uno: esas políticas no las inventaron los gobiernos progresistas o posneoliberales, sino el Banco Mundial para desarticular los movimientos antisistémicos. Dos: las políticas sociales benefician al sector financiero, al promover la bancarización de los beneficiarios. En ambos casos, refuerzan el neoliberalismo: debilitan a quienes pueden enfrentarlo y fortalecen al capital financiero.

Pero lo más importante es que el neoliberalismo, siendo la fase actual del capitalismo, no puede ser derrotado votando, eligiendo nuevos gobernantes, sino desarticulando las bases sobre las que se asienta: el poder concentrado del capital financiero que utiliza el aparato estatal como escudo y espada, más allá de los gobernantes de turno.

Sostengo que salir del neoliberalismo implica una crisis fenomenal, porque el poder construido por el capital es tan sólido que sólo puede ser derrotado en un largo periodo de autorganización de los pueblos, recuperando los mediosde producción e instituyendo formas devida no capitalistas, con poderes no estatales que las defiendan.

Una de las consecuencias más nefastas del neoliberalismo es que ha consolidado el poder de uno por ciento. Este poder amurallado en las instituciones estatales como las fuerzas armadas, que ha sometido a sus intereses al narcotráfico y otras formas de la acumulación por despojo, no puede ser desarticulado sin un cambio radical en la relación de fuerzas. Algo que nunca se consiguió votando, ni en plazos cortos.

El capital en el periodo neoliberal se ha blindado, aprendiendo las lecciones de las revoluciones triunfantes. Por eso no será nada sencillo desalojarlos del poder, tarea en la que han fracasado tanto las opciones electorales como las armadas. ¿Acaso China y Vietnam no son neoliberales?

Un problema adicional es el que denuncia Darío Aranda en una brillante nota (https://bit.ly/2mDPbbU). El extractivismo, el neoliberalisomo, son política de Estado. Los gobiernos conservadores pactan con las empresas multinacionales la entrega de los bienes comunes. Los progresistas hacen lo mismo.

El modelo extractivo primario exportador, es la continuidad entre unos y otros. Aunque los progresistas aseguren que al llegar ellos al gobierno ya no hay neoliberalismo. Que le pregunten a los pueblos.

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¿Sueñan los niños con vengadores eléctricos?

Fue en Jerusalén donde nació Amos, en 1939, en el barrio de Kerem Abraham (polvorientos tejados de fibrocemento, cardos rencorosos). Su casa era muy pequeña, no más de 30 metros cuadrados, tenía una habitación que ejercía de dormitorio, comedor y recibidor, y un pasillo que parecía haber sido excavado con cucharas de postre, para unir la cocina con la letrina. Dentro de un cubo de alambre, una bombilla esparcía virutas de luz sucia. Todavía no existía el Estado de Israel.

Leandro nació 62 años más tarde, en 2001, en Ciudad Oculta, Villa 15, Lugano, Ciudad de Buenos Aires (baldes con agua sobre jazmines en latas de choclo, cacerolas enganchadas en los primeros pisos de ladrillos huecos sin revocar, el Elefante Blanco --Perón lo soñó como el hospital más grande de Latinoamérica, la “Libertadora” lo abandonó y Macri lo demolió--, que miraba desde sus doce pisos, como un soltero sin dientes y despechado). La casa, 30 metros cuadrados, tenía dos habitaciones, una cocina y un baño sin ducha. La electricidad no faltó nunca, porque estaban “colgados” a la red de suministro. La pasta base, el “paco”, acababa de incorporarse a la vida cotidiana.

Amos era menudo, parecía vacío de músculos. A veces se escapaba con sus amigos a la zona de descarga de Tnuva, donde los pioneros bajaban desde las montañas con camiones hasta el tope de tomates y de naranjas. Ellos vivían una vida desmedida, olían a lejanía, tenían una idea de cómo hacer un mundo mejor y combatían al fuego de los asaltantes extranjeros con su fuego insobornable.

Leandro, el “Peti”, siempre fue chiquito, con una cara apenas ovalada donde sobresalían los ojos, con sus pestañas sumisas. Solía hacer caminando las 35 cuadras que hay hasta la orilla del Riachuelo, y allí, con sus amigos, jugaban a construir puertos, a desafiarse el uno al otro con empresas viscosas, como cruzar a nado hasta Villa Jardín, Lanús (agua marrón grisácea, jaspeada de verde petróleo, indolentes tarros de insecticida). Aprendió rápido a decir “te voy a matar”, sin que sonara como cosa de nene.

Entre las paredes de su casa de Jerusalén, Amos soñaba con ser --de grande-- un libro de tapas duras, forrado con piel de cabra y coloreado de rojo cereza, con un gran sello dorado. El piso de losas era el mar Mediterráneo; una estantería, la costa europea; la mesa sería África; algunos naipes, Chipre, Sicilia y Malta; una libreta mutaba en portaaviones y tres o cuatro grapas, sigilosos submarinos. Batallaba, moría combatiendo y luego regresaba a la vida, ya en otra escena, como el vengador ansiado, rubicundo y gesticulante.

El “Peti” nunca jugó a las escondidas con sus amigos. Se iba “de caravana” por la villa, miraba con codicia las armas de los mayores, con sus ojos tímidos y negros como la turmalina; ya vivía con su madre en Villa Jardín, Lanús. Soñaba con comprarle una casa más grande. Con un televisor que había pispeado en un negocio. Con armar la familia que nunca había tenido. Le fue quedando más cerca la Beretta 92 que la pelota de 32 gajos. Cuando cumplió los 7 años, le enseñaron a tirar. A los 8 aprendió. A los 9 lo mandaron a robar. No tuvo necesidad de vengarse de su padre, por los maltratos a su mamá: ya lo habían matado cuando tenía 5 años, en un ajuste de cuentas.

Una noche --Amos andaría por los once años-- su madre insomne retiró la manta, se acostó a su lado y lo abrazó y lo besó hasta despertarlo. Jugarían a contar historias, un ciclo ella, luego él. Ternura y tibieza, mientras sobre Jerusalén pasaban salvas de truenos roncos y al ras. “Cuando Zeus supo que Prometeo había conseguido robar para los hombres una chispa del fuego que el dios les había negado como castigo” (la voz dulce y sonriente de la madre), “...y luego salieron del ánfora de Pandora las enfermedades, la soledad, la injusticia, la crueldad y la muerte” (el niño, ensoñado y vehemente). El niño que quería ser un libro cuando fuera grande. Con los años los escribió, entrelazando caleidoscopios con mazorcas calientes de maíz, collares de coral con fantasmas empecinados.

Cuando no hay ternura, falta una viga maestra en la matriz primaria de un sujeto. ¿De dónde, entonces, saca el individuo el sujeto? El “Peti” cometió su primer homicidio a los 11 años. “Yo disparé primero, sino me iba a matar él”. Cuando algo falta, se desmorona lo que debía sostener. ¿Cómo puede haber consciencia de un acto, donde no hay todavía persona que lo lleve a cabo? El problema de las drogas es que las drogas nunca son la respuesta al problema. Un comisario de Villa Diamante dijo que “...solía andar con pistolas de alto calibre. Y no dudaba: disparaba. Era chiquito, tenía cara de asustado. Ni siquiera demostraba rebeldía, parecía más bien sumiso”.

Amos Oz murió en 2018 a los 79 años. Dejó una veintena de libros, traducidos a 42 lenguas. Inició su carrera durante los ’60 y fue premiado con el “Príncipe de Asturias de las Letras”. Candidato al Nobel, se hizo célebre por “Una historia de amor y oscuridad”, novela que llevó al cine la directora y actriz Natalie Portman.

 El “Peti” murió por una venganza en 2018, 4 encapuchados, 3 balazos 9 mm, en la manzana 12 de la Villa 15, en Ciudad Oculta. Se había escondido allí luego de aterrorizar Villa Jardín, de que le probaran dos asesinatos y le adjudicaran una decena más. Tenía 17 años.

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Viernes, 27 Septiembre 2019 05:52

Cambio climático mental

Cambio climático mental

Nietzsche lanza un desafío pretendiendo cambiar el valor del movimiento partiendo del niño que juega a orillas del mar, imagen del niño como representante de la regresión, del retorno al origen, emergencia de la concepción de ‘‘un después”, un porvenir, una plenitud por alcanzar; giros que se ‘‘redimen” y el olvido como regalo de la memoria.

El niño que ‘‘juega” con el mundo, dice Rovatti, tiene un aspecto ultrahumano, cada uno de nosotros puede rememorar de sí mismo un tramo, detener la imagen, percibir en ella un cierto valor de permanencia que pertenece al acervo de las cosas sencillas, aquellas sencillas maravillas que acontecen cotidianamente como el brillo del sol, el murmullo del mar, la lluvia que cae, y yo agregaría la voz de un cande andaluz que dice: ‘‘como el rayo de luna, yo sólo quiero caminar, como corre la lluvia en el cristal, como el río corre hacia el mar”. Eso que hemos perdido y trato de rescatar mentalmente.

Y así entre la lluvia y el mar, la memoria y el olvido evoco las palabras de Nietzsche: ‘‘Inocencia es el niño y olvido, un nuevo comienzo, un juego, una rueda que gira por sí sola, un primer movimiento, un sagrado decir de sí que sí” (Así hablaba Zaratustra, ‘‘De las tres metamorfosis”).

Pero al mismo tiempo en todos nosotros se ocultan muchos falsos niños. Más el niño de ‘‘verdad” no se avergüenza de su llanto y lo torna risa, porque sus ojos son capaces de adivinar, y sonreír por ello, al distinguir y presentir las nuevas conchillas que la próxima ola le obsequiará. Ese niño de ‘‘verdad” me parece a mí el niño aquel del poema de Federico García Lorca:

‘‘El niño busca su voz. (La tenía el rey de los grillos). En una gota de agua / buscaba su voz el niño”. Y así como dice Guillén, haciendo alusión a la obra de García Lorca:

El niño que existe en el poeta –y los dos son uno– dispone las palabras en combinaciones caprichosas, como si estuviese jugando en una playa con piedras y conchas. Así jugaba Federico, entre su imaginación y sus manos, con el mundo.

¿Existirá la posibilidad del cambio climático y que nuestros descendientes jueguen a la orilla del mar en este juego de los países compitiendo a ver quién llega primero al infierno?

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