Hardt y Negri: ‘Asamblea’, o cómo cartografiar los últimos ciclos de luchas (I)

Tomando como punto de partida Asamblea, el título más reciente de Hardt y Negri, recorremos la producción conceptual con la que ambos autores analizan los últimos ciclos de luchas.

Ahora que se cumplen dos décadas desde la publicación de Imperio (2000), Michael Hardt y Antonio Negri completan con su última obra, Asamblea (2019), el análisis que durante estos últimos años han llevado a cabo sobre las resistencias y los contrapoderes capaces de poner en cuestión los intentos del capitalismo por monopolizar las relaciones políticas, sociales y económicas.

El recorrido de los autores comienza así con la entrada del nuevo milenio, no solo analizando sino también acompañando el ciclo de luchas surgido alrededor del movimiento por una globalización alternativa, en el marco del capitalismo en fase avanzada y en plena ofensiva e intento de expansión del modelo neoliberal. Unos años más tarde, y ante la necesidad de poner el foco sobre las alternativas que se pueden dibujar ante un poder que se pretende imperial, los autores saludarán en Multitud (2004) la formación de una nueva subjetividad colectiva atravesada por la heterogeneidad y con un potencial creativo capaz de descentrar las formas de atribución de valor propias de la extracción capitalista. De la misma manera, siguiendo en esta línea de destituir las relaciones propias del capitalismo para constituir un nuevo orden de relaciones a todos los niveles, en Commonwealth (2009) los autores trabajarán sobre el concepto del común como espacio ontológico propio de la multitud y en el que esta subjetividad, esta inteligencia colectiva, es capaz de dar lugar a nuevas formas de riqueza encarnadas en el ámbito de la producción material y, en general, en la creación de formas de vida.

De esta manera, y después de elaborar en Declaración (2012) una crónica urgente sobre la ola de revueltas que emerge en 2011 en distintas partes del mundo ―de las primaveras árabes al 15M, pasando por Occupy Wall Street―, en Asamblea los autores llaman la atención sobre la necesidad de analizar los problemas de organización que surgen alrededor de los movimientos sociales y políticos, así como de encontrar formas de articulación para las nuevas relaciones que, en cada nuevo ciclo de luchas, desde principios del siglo XX ―y aun antes, si orientamos el punto de referencia hacia acontecimientos como el alzamiento zapatista― se han dado como alternativa al orden impuesto, a escala global, por el sistema capitalista.

En este sentido, con Asamblea se trata de poner a trabajar la producción conceptual a la que han dado lugar Hardt y Negri a lo largo de la serie de textos precedentes, cerrando así una línea de análisis que nos permite recorrer la línea roja ―en ocasiones latente y subterránea― de las revueltas que durante las últimas décadas han puesto en duda la estabilidad sistémica neoliberal. De esta manera, poniendo el foco en las experiencias concretas de los movimientos sociales, así como en las nuevas formas de actividad orientada a la producción de valor, Asamblea sistematiza un conjunto de respuestas a la principal cuestión que atraviesa tanto la obra conjunta de los autores como la importante producción anterior de Negri, y que se puede analizar a través de dos ejes entrelazados: el problema de la organización de las luchas, si miramos hacia el interior de los movimientos políticos y sociales; y el problema de la institución, si miramos hacia el exterior, hacia la conformación de las relaciones en el campo social.

Abordamos, en este texto, el marco en el que los autores desarrollan su obra, con el fin de explicitar desde qué posición tratan Hardt y Negri de pensar el presente. Para una segunda entrega, reservamos el análisis de los dos ejes que acabamos de mencionar: el relativo a las líneas de organización, con las que dotar de mayor fortaleza a las luchas, y el relativo a la creación institucional bajo premisas disimétricas a las del poder capitalista.

Nuevos ciclos de luchas, nuevos instrumentos para el análisis

Los elementos que acabamos de apuntar aparecen como resultado de un proceso de renovación del cuerpo teórico y de los mecanismos de intervención del marxismo. Por esta parte, Asamblea se expresa de manera explícita ―como se puede ver en los apartados titulados “Debates marxistas”― y, de manera más o menos clara, en los demás capítulos. Los autores inciden, con este trabajo de actualización del análisis y de las prácticas marxistas, en lo que constituye una constante en su producción. Asimismo, en la obra de Negri, con títulos como Los libros de la autonomía obrera (1970-1978) o Marx más allá de Marx (1979) ―así como en la trayectoria militante del autor, cuya experiencia se puede seguir en grupos como Potere operaio o Autonomia―, se encuentra también presente la necesidad de recuperar, desde una lectura abierta y crítica, los principales elementos con los que el marxismo ha analizado las relaciones de producción y de poder dentro del sistema capitalista.

Por este lado, si bien en las últimas décadas las condiciones en que se dan los procesos de producción han mutado, al mismo tiempo que lo han hecho los medios necesarios para la creación de riqueza, la explotación sigue presente como signo ineludible de la expropiación que el poder capitalista lleva a cabo sobre la sociedad en su conjunto. Como señalan los autores de manera clara en Asamblea, este proceso de privatización de los beneficios que lleva a cabo el capitalismo tiene en la actualidad un carácter abiertamente parasitario, en la medida en que el tipo de actividades que se realizan ya no necesitan, en muchas ocasiones, ni de la organización ni de los medios que antes disponía el capitalista.

El poder de mando global se ejerce ahora sobre procesos de producción de tipo intelectual, afectivo ―en un sentido amplio― con capacidad para funcionar de manera cooperativa y autónoma. A esto se refieren Hardt y Negri cuando recuerdan los cambios que han llevado, a partir del año 68, a la constitución de una nueva fuerza de trabajo cuya producción solo se puede entender en términos sociales y desde la cooperación colectiva, y que surge como resultado del declive progresivo del obrero masa propio de la producción fordista y del obrero especializado propio de la gran industria. Asimismo, el avance de las nuevas tecnologías y su aplicación a los procesos productivos ―cuyo ejemplo más destacado se encuentra en la robotización o la toyotización de las actividades― ha provocado un cambio sustancial en las luchas: si las posibilidades de éxito por parte del movimiento obrero se encontraban en un principio en la capacidad por hacerse con los medios de producción, el tipo de trabajo que se desarrolla en la actualidad implica que en muchas ocasiones la fuerza de trabajo disponga de los medios necesarios, no solo para llevar a cabo su actividad sino, además, para hacerlo sin necesidad de intermediación alguna. Hardt y Negri toman como punto de partida el análisis que expone Marx en los Grundrisse sobre la mecanización de la producción, alertando del peligro de caer en planteamientos ingenuos respecto de la tecnología. Dicho de otro modo, la liberación del proletariado no depende tanto de los avances tecnológicos como de la capacidad de apropiación que muestre sobre estos avances y sus potencialidades productivas.

De hecho, las posibilidades de supervivencia por parte del sistema se encuentran en buena medida ligadas a su capacidad de conformar, de manera estructural, un modelo de subjetividad compatible con las exigencias del gobierno neoliberal. Siguiendo las huellas del análisis que lleva a cabo Foucault sobre el poder, Hardt y Negri parten así desde una concepción de carácter biopolítico. El poder se cierne sobre la vida en su conjunto en la medida en que no trata solo de incidir en sentido extensivo, ocupando la totalidad del territorio, sino también en sentido intensivo, es decir, mediante la conformación del medio y de las subjetividades que lo han de habitar. El poder capitalista, si bien necesita mantener centros de mando e instaurar ciertas jerarquías, se distribuye así de forma inmanente. Con esto el sistema no solo trata de determinar las relaciones de producción ―lo que el marxismo clásico entiende por el ámbito de la infraestructura― sino también, y de manera acompasada, las relaciones de reproducción ―lo que desde la perspectiva marxista clásica se inserta en el ámbito de la superestructura―.

En en este contexto, la ley del valor ya no solo debe captar las relaciones que se dan entre los muros de la fábrica y, por tanto, en espacios de tiempo delimitados y sobre unidades simples de producción, de carácter objetivo y susceptibles, por tanto, de ser contabilizadas en términos de valor de cambio. La huella de la explotación sobre la actividad de la fuerza de trabajo, tal y como quedaba albergada en la mercancía, resulta, así, cada vez más tenue para el análisis. De esta manera, un análisis sobre la ley del valor que trate de responder a las condiciones del contexto actual, debe captar el resultado de la extracción de beneficios que el capitalismo lleva a cabo a gran escala, sobre el conjunto de las relaciones que constituyen el campo social, sin límites en el tiempo y en un espacio abierto para la acción. Por decirlo con el “Post-scriptum sobre las sociedades de control” de Deleuze, que los autores citan en más de una ocasión, el análisis sobre el valor producido y su alienación se debe dar en un contexto en el que la vieja fábrica deviene al fin alma empresarial, capaz de propagarse por la sociedad en su conjunto. Esto es, en definitiva, lo que Hardt y Negri definen como la subsunción ―por absorción, colonización, captura― real de las formas de vida por el capital.

Nuevos ciclos de luchas, nuevos objetivos

En todo caso, los autores rechazan la determinación teleológica, finalista que la dialéctica clásica reserva para los cambios en la sociedad. En términos eminentemente materialistas, para Hardt y Negri solo las relaciones que se dan en el campo social, así como la capacidad de orientación y organización de las rupturas y los acontecimientos que se liberan con cada nuevo ciclo de luchas, pueden decidir el alcance de los procesos de cambio. De la misma manera, teniendo en cuenta el contexto biopolítico y la necesidad por parte del sistema capitalista de eliminar todo espacio de exterioridad, los autores rechazan que sea la confrontación directa con el poder de mando el único motor de las transformaciones sociales. Esto no implica abandonar el antagonismo como elemento alrededor del cual explicar las relaciones de fuerza en el seno de la sociedad. De lo que se trata es de entender tal antagonismo en términos positivos, de creación de alternativas, y no solo desde la necesidad de combatir de manera frontal los embates del poder.

En este sentido, si bien en muchas ocasiones es necesario crear diques de contención frente a la violencia que se genera desde los poderes establecidos, o que segregan los grupos de extrema derecha, a medio y largo plazo se trata de abrir espacios que escapen de la influencia del sistema; espacios que, en todo caso, no se deben configurar desde la pureza de las identidades políticas, como reductos para una minoría militante, sino como territorios amplios en los que articular las distintas singularidades que caen bajo las exigencias del sistema y que, al mismo tiempo, pueden vivir bajo parámetros de relación y de producción que dejen atrás la explotación neoliberal.

Es de esta manera que cabe entender nociones como la de éxodo, en este caso por el lado de la construcción de subjetividades subversivas y, pues, desde la posibilidad de conjugar las resistencias con la creación de alternativas. De manera más exacta todavía, se trata de hacer que las resistencias constituyan en sí mismas, al menos de forma germinal, un indicio sobre las relaciones que se pueden articular más allá del radio de acción del modelo neoliberal. Como se puede leer en distintas partes de su obra, los autores recuerdan la afirmación de George Jackson, miembro del partido Black Panther, que exhortaba a no olvidar tomar un arma antes de emprender cada nueva huida. Este elemento supone, de hecho, una de las líneas que Hardt y Negri no han dejado de explorar a lo largo de su producción: la utilización de la fuerza en sentido democrático y, así, como una forma de combatir los efectos negativos que el modelo neoliberal inocula, de manera estructural, sobre la población en su conjunto. Pero sobre todo, así se puede entender la importancia que conceden los autores a las acampadas que surgieron alrededor de las protestas de 2011 y que sirvieron para poner en duda las bases del sujeto que el neoliberalismo ha construido los últimos tiempos, contando con los materiales que disponen los medios de comunicación de masas, los instrumentos de control avanzado, la deuda como mecanismo de alienación de la riqueza o el modelo representativo en el ámbito de la decisión política.

Hardt y Negri recuperan, pues, para su última obra uno de los aspectos principales de su pensamiento: la prioridad ontológica de las luchas y la producción de los movimientos sociales y políticos sobre los intentos de control y extracción de beneficios que pone en juego el poder capitalista. Esto coincide con la afirmación radical de la inmanencia que los autores reivindican en el conjunto de su producción. Siguiendo en este caso los pasos de Spinoza ―y de la lectura que lleva a cabo Negri sobre la obra del autor de la Ética en La anomalía salvaje (1981)―, la constitución ontológica del ámbito de lo social depende de unas composiciones de cuerpos determinadas ―atravesadas por un conjunto de discursos―, entre las cuales circulan una serie de afectos de distinto tipo. En definitiva, la acción de la multitud tiene la capacidad de dar lugar a la vida en su totalidad; de la misma manera que el capitalismo, en la medida en que incide sobre la vida extrayendo y privatizando la potencia creativa de la multitud, se define en última instancia como un poder de muerte. La distinción propia del marxismo entre el trabajo vivo ―por el que el proletariado crea un conjunto de relaciones capaces de transformar la realidad― y el trabajo muerto ―por el que el capitalista extrae la plusvalía―, resuena así en el análisis que llevan a cabo los autores. Al fin y al cabo, como recuerda Negri en una de las entrevistas que ha concedido con motivo de la publicación de Asamblea, “ya no podemos seguir moviéndonos sobre la base de una crítica que no sea colorida, que no esté cargada de los sabores de la vida”.

Por Miquel Martínez  / Josep Artés

Profesores de Filosofía


publicado

2020-02-07 10:00

Publicado enSociedad
Población Civil bajo múltiples manipulaciones

Nuevamente nuestra Comunidad de Paz de San José de Apartadó acude ante el país y el mundo para dejar constancia de los últimos hechos que la afectan profundamente.

Como en todos estos 23 años de resistencia civil, nuestra Comuidad de Paz sigue expresando sus preocupaciones sobre la continuidad de la violencia en el territorio de su entorno y dejando constancias sobre las agresiones que atentan contra sus derechos y su dignidad. Es un hecho que el paramilitarismo sigue presente y con dominio progresivo de la región, gracias a la tolerancia y complicidad de las instituciones. Ahora los paramilitares han implantado un plan de reclutamiento, tanto de personas adultas como de menores de edad, en el corregimiento de San José y sus veredas. Los reclutados están siendo llevados a los municipios de Chigorodó, Mutatá (corregimiento La Fortuna) y otros lugares del Urabá Antioqueño y del Chocó, para recibir entrenamiento militar, según lo relatan los pobladores.

Lo más preocupante es la inutilidad de la presencia del ejército y de la policía en san José de Apartadó. Desde 2005 están allí, en una gran base militar y un costoso búnker policial, violando el Derecho Humanitario y las sentencias de la Corte Constitucional que prohíben que se ubiquen en medio de la población civil y a escasos metros de los colegios. Además  están conviviendo con los paramilitares y permiten que estos realicen trabajos de reclutamiento, cobros de impuestos ilegales y permanentes amenazas contra nuestra Comunidad de Paz. Ya en las últimas semanas se ha sabido que los reconocidos paramilitares  alias “RENÉ” y alias “El BURRO” se la pasan en San José acompañados de hombres armados que les prestan seguridad para que ellos puedan realizar los trabajos de reclutamiento y de extorsión, la mayoría de la veces en medio de la presencia militar y policial.

Los hechos de los cuales dejamos constancia son los siguientes:

  • El domingo 19 de enero de 2020, en horas del día, según pobladores de San José, el paramilitar conocido en la zona como “RENÉ”, quien ha asumido la comandancia de dicho grupo armado ilegal en el corregimiento de San José y sus veredas, llegó hasta un establecimiento público junto al paraje El Puente del centro urbano de San José de Apartadó, con varios hombres armados con armas cortas, lugar en el cual   hay presencia permanente de fuerza pública. Al parecer “RENÉ” esta allí coordinando la extorsión a los comerciantes.
  • El sábado 25 de enero de 2020, en horas del día, se conocieron fuertes amenazas de muerte por parte de los paramilitares que hacen presencia en las veredas Mulatos, La Resbalosa, La Hoz y Rodoxali, de San José de Apartadó, contra Hugo Molina, miembro de nuestra Comunidad de Paz. Según los paramilitares, lo amenazan por no ceder en la entrega de títulos de propiedad de una finca que fue expropiada por los mismos paramilitares a la familia Molina, la cual residen en la zona de Rodoxalí, donde se encuentra la dicha propiedad.
  • En la semana del 20 al 26 de enero 2020, un paramilitar conocido como “EL BURRO”, al parecer comandante encargado del reclutamiento forzado de jóvenes menores de edad en la zona de San José de Apartadó, para luego llevárselos a Chigorodó y al Chocó a entrenamiento militar, con el fin de escoltar y proteger a comandantes que antes fueron integrantes de las FARC-EP y ahora se desempeñan como comandantes paramilitares, conocidos como alias “LEÓN” o “LA FIERA” y alias “SOPA”. Otros comandantes paramilitares, también ex integrantes de las FARC-EP, presentes en la zona y conocidos como alias “EL BURRO”  y alias “RENÉ”, habían enviado a alias “RAMIRO”, paramilitar instalado en la vereda la Union de san José, y a otros jóvenes, al parecer reclutados en otras zonas, para escoltar a sus mandos, y según informaciones del mismo “Ramiro”,  ya varios de ellos han sido asesinados. Alias “EL BURRO” estuvo durante toda esa semana y semanas anteriores transitando en motocicleta desde Apartadó hasta el corregimiento de San José, y al mismo tiempo espiando nuestra Comunidad de Paz durante sus pasos por los alrededores de nuestro asentamiento central.
  • El lunes 27 de enero de 2020  nuestra Comunidad de Paz fue informada de un nuevo plan de invasión a nuestra finca La Roncona, propiedad que nuestra Comunidad de Paz posee pacíficamente desde hace 22 años, para lo cual tiene evidentes derechos de posesión y que ahora se encuentra bajo un litigio jurídico interpuesto por la familia Jaramillo, la cual había enajenado ese predio hace muchos años. Según las informaciones recibidas, la invasión la está impulsando el mismo nuevo Alcalde de Apartadó, Felipe Cañizalez, quien está invitando a los actuales invasores de una finca de la Alcaldía de Apartadó, comprada por dicha Alcaldía en el casco urbano de San José en el período más intenso del conflicto armado, para que invadan más bien el predio de nuestra Comunidad de Paz, para lo cual, se dice, ha concertado ya con la familia Jaramillo, familia que había vendido ese predio hace más de 20 años. Todo muestra que el Alcalde quiere evadir sus responsabilidades de buscar terrenos para familias que no poseen tierra y recurrir a la perversa estrategia de invadir predios poseídos legalmente por nuestra Comunidad de Paz hace más de 22 años.
  • Este mismo lunes 27 de  enero de 2020, el señor Elkin Ortiz, poblador que vive en San José, en la finca de la Alcaldia de Apartadó, volvió a incursionar en nuestra finca La Roncona para dañar cercas y cultivos, como lo había hecho en otras ocasiones impulsado por los mismos paramilitares y ha manifestado que ahora se tomará el lugar, lo que hace sospechar que se encuentra integrado al supuesto plan que tiene la Alcaldía de Apartadó, en cabeza del Alcalde Felipe Cañizalez, de invadir nuestro predio para ubicar allí a los invasores de dicha finca de la Alcaldía.
  • El martes 28 de enero del 2020, en horas de la mañana, nuestra Comunidad de Paz fue informada de un supuesto plan que tendría la Junta de Acción Comunal de la vereda la Unión de destruir el monumento que nuestra Comunidad de Paz construyó en memoria de los 6 miembros de nuestra Comunidad asesinados el 8 de julio del 2000 por militares de la Brigada XVII en conjunto con paramilitares. Dicho monumento fue construido en el mismo sitio del holocausto, convertido desde entonces en lugar sagrado de la memoria ensangrentada de nuestra Comunidad y en acuerdo con los familiares de las víctimas masacradas allí. No entendemos por qué la Junta de Acción Comunal se ensaña ahora contra nuestra memoria sagrada. Se dice que la Junta Comunal, en lugar de salvaguardar la memoria de las víctimas, quiere acoger la oferta de la Alcaldía de Apartadó que al parecer ha ofrecido construir allí una placa polideportiva, con el propósito, difícil de ocultar, de borrar la memoria de nuestras víctimas. Según se nos informó, la Junta está buscando la asesoría de la Policía y de la Defensoría del Pueblo en el proceso de destrucción del monumento. 
  • El miércoles 29 de enero de 2020, a las 5: 50 horas de la tarde,  un grupo de 5 militares uniformados y con armas largas, de la base militar de San José de Apartadó, incursionaron en las entradas de nuestro asentamiento de San Josesito de Apartadó, trayendo con ellos a una persona mayor, de nombre  Jaime Montoya, quien supuestamente venía por un dinero que había solicitado y que en días anteriores había estado pidiendo, alegando que nuestra Comunidad tenía mucho dinero. Todo muestra que los paramilitares lo indujeron a ello encontrando así un pretexto para incursionar en nuestro predio junto con la fuerza pública y que los mismos militares se valieron de una persona mayor para penetrar en nuestros predios privados en búsqueda de informaciones y ubicación de las viviendas de las familias de nuestra Comunidad de Paz.
  • El domingo 2 de febrero de 2020, A las 18:00 horas, de nuevo el señor Elkin Ortiz ingresó a nuestra propiedad privada de la finca La Roncona, esta vez en compañía de un ex combatiente de las FARC-EP, quien también vive en el casco urbano de San José, al parecer impulsados por los paramilitares, causando más destrozos en cercas y cultivos.
  • El lunes 3 de febrero de 2020, en horas del día, la Junta de Acción Comunal de la vereda Mulatos Medio envió a dos arrieros con ocho mulas que llevaron cargas de arena y las depositaron en nuestro asentamiento Aldea de Paz Luis Eduardo Guerra, desconociendo la posesión que nuestra Comunidad de Paz ha mantenido legalmente por 15 años en ese sitio sagrado, donde fue masacrado nuestro líder histórico Luis Eduardo Guerra y su familia en 2005. El hecho de descargar allí esa arena está revelando que existe un plan de invasión violenta de nuestro predio, dirigido por fuerzas que van más allá de una junta comunal, pero que curiosamente coincide con otros planes de MEMORICIDIO, como el que se está destapando en la vereda La Unión, como plan perverso de borrar la memoria de las víctimas, para lo cual instituciones oficiales están asesorando a grupos de población civil en esos planes inconfesables..
  • El martes 4 de febrero de 2020en horas del día, de nuevo la Junta de Acción Comunal de la vereda Mulatos Medio, volvió a descargar viajes de arena en nuestro asentamiento Aldea de Paz Luis Eduardo Guerra, completando ya 19 cargas depositadas en un predio que no les pertenece.

Es claro que los paramilitares están utilizando  a la población civil para agredir a nuestra Comunidad de Paz, ya sea para dañar nuestras cercas y cultivos, como en el caso de nuestro predio La Roncona, ya  para penetrar en nuestros predios y buscar informaciones, como en el caso de la manipulación del Sr. Montoya por militares y paramilitares, ya para invitar a invadirnos, como lo está haciendo el Alcalde de Apartadó, ya para planear la destrucción de nuestros espacios sagrados y borrar la memoria de nuestras víctimas, como en los casos de las juntas comunales de La Unión y de Mulatos Medio. El paramilitarismo tiene todo el control sin ser molestados por nadie así lo han manifestado los mismos paramilitares, se la pasan organizando planes para amenazar a integrantes de nuestra Comunidad y para controlar y extorsionar a todo nuestro entorno campesino con impuestos ilegales y todo tipo de amenazas y extorsiones. Ya no saben cómo más agredirnos. Lastimosamente la fuerza pública se está prestando para todo eso o al menos para tolerar todos esos planes mediante las políticas de “oídos sordos” y “brazos caídos” y todas las demás formas de complicidad activa y pasiva.

El próximo 21 de febrero será la conmemoración de los 15 años de la masacre de Mulatos y La Resbalosa, hechos que aún siguen en la impunidad, pues los culpables siguen siendo exonerados de manera escandalosa. En efecto, el 30 de diciembre de 2019, la Magistrada CLAUDIA ROCÍO SALDAÑA, de la Sala de Definición de Situaciones Jurídicas de la JEP, emitió la Resolución 008169, en la cual suspende órdenes de captura y deja en libertad a 3 de los victimarios ya condenados por la Corte Suprema en Casación, y les otorga el privilegio de acogerse a los procedimientos de la Jurisdicción Especial para la Paz –JEP- a los 10 militares que ya habían sido condenados por la horrenda masacre, pasando por encima de la misma Ley Estatutaria de la JEP, pues dichos victimarios no habían cumplido el requisito más elemental de comprometerse con la JEP a revelar la verdad sobre el horrendo crimen. La JEP asume así una política de impunidad abierta y desafiante, no solo por violación de su mismo Estatuto legal sino por vincular al procedimiento de justicia transicional privilegiada a quienes perpetraron crímenes de barbarie sin ninguna relación con el conflicto armado, pues sólo con argumentos muy absurdos o con manipulaciones en exceso perversas, podrían alegar que miembros de nuestra Comunidad de Paz, conformada precisamente para no participar en el conflicto armado ni colaborar con ninguno de sus actores, y sus mismos niños inocentes, participaban en alguna fuerza beligerante. Por encima, pues, del derecho, aun en sus versiones más arbitrarias, y en contra de toda racionalidad, la JEP se sitúa en contravía de toda justicia y de toda ética. Nuestra comunidad de paz siempre estará al lado de una verdadera justicia que brinde un verdadero alivio moral a quienes hemos sufrido en carne propia el flagelo de la guerra y del terrorismo de Estado y no una justicia que encubra a los autores intelectuales de la barbarie y premie a los responsables del horror y además les brinde mecanismos que los exonere de  toda culpa.

Sólo nos queda agradecer nuevamente de corazón a todas aquellas personas y organizaciones que han creído en nuestra resistencia, y nos han acompañado físicamente, moralmente  y políticamente, desde el país y el mundo. Hoy los invitamos a no desfallecer porque su apoyo desde la distancia nos fortalece y nos llena de valor para seguir adelante.

Comunidad de Paz de San José de  Apartadó

5 de febrero de 2020

Publicado enColombia
Venezuela reconoce una inflación del 9.500% en 2019

En un gesto inusual, el Banco Central revela datos sobre la economía local. Maduro logra desacelerar el alza de precios a costa de una brutal contracción económica

La hiperinflación en Venezuela sigue causando estragos. En 2019 llegó al 9.585%, según ha informado el Banco Central de Venezuela a través de su página web. El precio de los alimentos aumentó 80 veces el año pasado y el de los bienes relacionados con la salud, 180 veces. Cualquiera que haya ido últimamente a un supermercado, una farmacia o una consulta médica en Venezuela es consciente de lo que ha revelado el Banco Central. Costear la vida diaria es la mayor preocupación de muchos venezolanos. En los anaqueles de las tiendas hay productos disponibles, pero solo una pequeña porción de la población puede pagarlos.

Las nuevas cifras de inflación sigue siendo brutales, más en una economía moribunda como la venezolana. No obstante, revelan una desaceleración respecto al índice de precios al consumidor de 2018, que se ubicó en 130.060%, según la misma data oficial.

La inusual revelación se hizo a través de la página web del ente sin mayor explicación de parte del Gobierno. El dato ni siquiera fue mencionado en la reciente rendición de cuentas que hizo Maduro ante la Asamblea Nacional Constituyente. Para algunos economistas, la difusión de la cifra es parte de la política de liberación económica que comenzó a aplicar Maduro el año pasado, como última medida para enfrentar la deriva en la que está sumida el país luego de 15 años de controles.

"El año pasado el motivo de revelar cifras podía ser otro, más relacionado con condiciones de sus socios comerciales para obtener más endeudamiento. Hoy, tiene que ver más con la tendencia de liberalizar la economía y darle un marco a la empresa privada para fijar precios y estructuras de costos y que tome la batuta para lograr cierto abastecimiento. El gobierno ha empezado a reconocer, sin decirlo, que no puede mantener el gasto público con la reducción de la renta petrolera", señala el economista Luis Bárcenas, de la firma Ecoanalítica.

Las cifras, sin embargo, no muestran que la apertura corresponda a un verdadero golpe de timón. El Gobierno de Maduro tiene un pulso con la hiperinflación a través del recorte del gasto público y de la reducción total del crédito. En Venezuela, la tarjeta de crédito es un objeto en desuso, pues ningún banco puede ofrecer financiamiento por las restricciones que ha impuesto el Banco Central de Venezuela al encaje legal. La dolarización informal también le ha favorecido en ese forcejeo contra los precios. "Las personas no tienen la misma capacidad de compra, por lo que las empresas bajan los precios o no los suben tan agresivamente porque se encuentran con un consumidor con menos dinero para gastar".

El país todavía no supera la hiperinflación. En 2020 podría seguir en el deshonroso primer lugar entre los países con más inflación del mundo y donde la economía se ha contraído dos tercios desde que llegó Maduro al poder. Se prevé que este año su desempeño continuará achicándose un 10%, de acuerdo a la estimación del Fondo Monetario Internacional divulgada a finales de enero.

El desequilibrio entre el alza de la tasa de cambio y de los precios ha venido produciendo lo que los economistas llaman el encarecimiento de la vida en dólares, que la gente llama erróneamente como una inflación en la moneda extranjera. Bárcenas señala que entre 2018 y 2019, tomando en cuenta el porcentaje de inflación revelado por el BCV, el poder adquisitivo del dólar -en el que se hacen ya 60% de las transacciones- se redujo un 20%. Al cierre del año pasado necesitabas 0,25 dólares más para adquirir lo mismo que en 2018 comprabas con 1 dólar.

En contrasentido con la dolarización, la Constituyente de Maduro ha anunciado recientemente reformas en las leyes tributarias que imponen penalizaciones adicionales de entre 5% y 25% a las transacciones que se hagan en dólares o criptomonedas distintas al petro. La medida buscaría, además de forzar el uso del petro, pescar algo del flujo de divisas que se mueve actualmente en la economía. "El deterioro del bolívar es tal que la gente igual va a preferir usar dólares aún pagando un impuesto adicional".

Por Florantonia Singer

Caracas 6 FEB 2020 - 04:15 COT

Publicado enEconomía
Jueves, 06 Febrero 2020 05:42

La desesperación por ser feliz

Maneki ineko, obra de Elisa Insúa.

La promesa de felicidad capitalista, la autoayuda y el psicoanálisis

A diferencia de la autoayuda --y de los laboratorios y la religión-- el psicoanálisis no promete la felicidad, advierte el autor. En rigor, agrega, no promete nada y ahí radica su potencia, su posibilidad.

 

Nadie sabe qué es ser feliz a menos que la felicidad se defina en la triste versión de ser como todo el mundo.

Jacques Lacan

El programa que nos impone el principio de placer, el de ser felices, es irrealizable.

Sigmund Freud

Y hay que impedir que juegues para el enemigo.

Luis Alberto Spinetta

Podríamos preguntarnos para qué sirven las narrativas de autoayuda cada vez más presentes en el mercado. Un mercado necesitado de ofrecer nuevos objetos de consumo que renueven la cada vez más deteriorada promesa de felicidad que el capitalismo --junto a su gran aliado, la tecnociencia-- busca mantener viva a través de una proliferación de objetos de uso que agotan su fascinación con la velocidad con la que van aumentando las exigencias de navegación web. La respuesta podría ser: sirven para “agarrarse de algo”. “Agarrarse” es un término, un significante que nos interesa porque acentúa el carácter del objeto y su presencia en el mundo, en tanto “el mundo” --al decir siempre velado de la discursividad neoliberal-- siempre es el mundo capitalista, y más específicamente, el financiero. Dentro de ese “mundo” están los objetos que nos reenvían al sentido, en la medida en que las velocidades digitales de las operaciones financieras y los movimientos espasmódicos de las valorizaciones de bolsa y de bonos son el modelo alienante con el que se “modeliza” lo que se denomina “el estado de ánimo”. Esto muchas veces --o todas-- se lleva hacia el terreno delimitado por otro significante ultrapresente: la “autoestima”. Agarrarse de algo para recomponer una autoestima –diríamos-- completamente sometida a los vaivenes de la cotización en bolsa y la especulación financiera, tal como si el “ánimo” se hubiera convertido en una acción más altamente volátil a los vaivenes de los logros o los fracasos “productivos”. Teniendo al dinero como fetiche, todo se reduce a una escala de valorización en esos términos. Se trata de agarrarse de algo, entonces, como en la religión, cuando dios tiende una mano a través de sus consejeros en la tierra. Exactamente eso: consejeros de una religión “sin cielo”, es decir, sin fe.

También sirven para mantener la ilusión de que la felicidad es posible por medio de un aprendizaje o por medio de recetas: es una pedagogía. Luego, sirven para crear la idea de que somos todos iguales y que la felicidad sólo depende de factores “objetivos” e independientes de los condicionamientos sociales, históricos, políticos. En ese sentido se sostienen en pretensiones a-políticas. Sirven para sostener que uno mismo puede ser el artífice de su vida --paradójico desde el momento en que está necesitando el libro escrito por otro--.

Sirven también para sostener una promesa y una esperanza. Y las esperanzas son lo primero que habría que perder. La ficción pone a jugar una verdad en relación a la esperanza. Por ejemplo Zama, de Antonio Di Benedetto, que por fin encuentra lo más parecido a la libertad ahí donde alguien dijo No a sus esperanzas o Sara Gallardo en Los galgos, Los galgos cuando dice “congoja y contrición sin esperanza, y en eso reside el único consuelo”. Lacan decía que había visto a la esperanza llevar a gente al suicidio. Tan sólo algunos ejemplos en los que la esperanza sólo eternizaría una ilusión que nunca se concreta, cifrando la peor atadura y dependencia a un Ideal. La autoayuda, en ese sentido, proporciona la tranquilidad --momentánea y precaria-- de que se podría suprimir el dolor de existir, que se podría vivir sin afectación. Aunque más que tranquilidad, proporcionan una anestesia, un adormecimiento que, lejos de liberarnos, nos encorseta aún más.

Desesperación y anestesia

En ese sentido, más que una idea de la felicidad, estas narrativas tienen una buena idea de la desesperación. Hay mucha desesperación, y para el mercado, es como echarale nafta al fuego del consumo. ¿Desesperación por qué? Por agarrarse de algo. Tal vez esa desesperación se retroalimenta en la medida en que se le ofrezcan objetos como promesas de calma, sobre los que se repite el acto de consumo, sin tener en cuenta --porque queda siempre velado-- que la desesperación se presenta porque ningún consumo satisface algo de lo que se llama consumación, o realización del deseo. Es interesante lo que Freud dice respecto de los sueños que interpreta: son realizaciones de deseo. Pero eso sucede en la noche, en esa “otra vida” u “otra escena” en la que el sujeto suspende forzosamente la compulsión al consumo. Durante el día, desesperarse por ser feliz, accionar y accionar, producir y producir, cumplir con el deber, ser un soldado de la felicidad. Y la noche le muestra la solución, solamente por tener un sueño: más que consumir, consumar, realizar, satisfacer algo de ese deseo que necesita de un sueño en la clandestinidad de la noche para manifestarse, para tener lugar.

Vivimos en una época de discursos higienistas que pretenden una especie de asepsia emocional, se pretende vivir rechazando la afectación. Se pretende que la toxicidad siempre es del otro, es de afuera. Hoy se escucha que ante cualquier dificultad se recomienda “un clona”, “un rivo”, “un cuartito”. En esos nombres, en esos apodos, hay un gesto de banalización absoluta, hay una ilusoria domesticación de la medicación y, a la vez, de la angustia. Hay muchísima bibliografía actual que intenta leer los efectos de este consumo masificado y sin control de ansiolíticos, el consumo como primera opción --no estamos hablando de casos en los que sí se requiere medicación--. También la ficción, que siempre está un paso adelante leyendo estos efectos, pone en evidencia la constante pretensión de anestesiar los cuerpos y los efectos nefastos de ello. Empezando por la clásica Un mundo feliz, pasando por la película Equilibrium --que narra un mundo en el que es obligatorio por ley la inyección diaria de un fármaco que suprime emociones-- o la más reciente Black Mirror (por mencionar tan sólo algunos de los ejemplos), muestran los peligros de un mundo que, sin emociones, entre otras cosas, deja vía libre a los discursos totales y absolutos. El humor, en su filo político, también viene a subrayar un estado de cosas: los más recientes: Capusotto con Rovotril o con Nicolino Roche y sus pasteros; o el humorista Martín Garabal con el video llamado Rivo Chill-Clonazeparty.

La idea de felicidad, entonces, no está para nada desprendida de la ideología, es netamente ideológica. De hecho, Franco Berardi la llama “ideología felicista” que, además, está en total relación con el modelo productivo. Sara Ahmed, en La promesa de la felicidad, muestra el modo en que la noción de felicidad entró, en los últimos años, en los gobiernos y en las promesas de campaña. Se trata, nada menos, que de un nuevo imperativo: el de la superación personal y la voluntad. Como bien señala la autora, no deja de ser un nuevo mandato y una técnica disciplinaria. A su vez, es un paradigma normalizador ahí donde señala, siempre desde la moral, qué es lo correcto y qué no, qué es “normal” y qué no lo es.

El psicoanalista no desespera

La relación entre psicoanálisis y felicidad es muy estrecha dado que, como Freud señaló en El Malestar en la cultura, el fin y el propósito de los hombres es aspirar a la felicidad, ser felices y no dejar de serlo. Lo que sugiere Freud es que la felicidad no está en los planes de la Creación, o, como dice Lacan leyendo a Freud “para esa felicidad no hay absolutamente nada preparado en el macrocosmos ni en el microcosmos”. Por otra parte, Lacan advierte que la demanda de las personas que nos consultan es una demanda de felicidad --aunque se manifiesta bajo formas diversas--. Ahí, el psicoanálisis es un poco aguafiestas y resultaría deseable que los analistas estemos advertidos de ello. Porque la apuesta analítica se encuentra en las antípodas de la promesa de la felicidad. A diferencia de la autoayuda --y de los laboratorios y la religión-- el psicoanálisis no promete la felicidad. En rigor, no promete nada y ahí radica su potencia, su posibilidad. El encuentro con un análisis quizás haga vacilar certezas que creíamos inamovibles y suscite una vida un poco menos atada a algo que suponíamos nuestro destino. Algo fundamental que vino a mostrar el psicoanálisis es que no hay deseo sin angustia. No hay posibilidad de habitar una vida más acorde a un deseo sin pasar por la angustia. La angustia es el único afecto que no engaña, decía Lacan, en el sentido en que nos posiciona en coordenadas subjetivas un poco más verdaderas y menos alienadas al Ideal. Es ahí que pueden aparecer ciertos efectos felices. Lejos de hacer una apología del malestar o de poner en juego una mirada escéptica, y mucho menos cínica, el psicoanálisis viene a darnos la posibilidad de que cese la obligatoriedad del mandato de felicidad. Es por eso que un analista no desespera, porque no consume nada de lo que el analizante le ofrece. Suspende la desesperación por la felicidad capitalista y hace de su acto la mínima acción de sostenerse en un dispositivo que se abstiene de convertirse en una gran boca que chupa o en un gran culo que caga, o en una tremenda mirada que absorbe, o en la voz de dios que se entretiene con sus modulaciones. El analista es un lugar agujereado. La no desesperación del analista aguarda sin esperar nada más que la palabra del analizante. Al final, el psicoanálisis nos posibilita la experiencia anti-capitalista de que es posible vivir sin desesperación. Y que si algo tiene que ver con la felicidad, eso sería poder salirse de la fila desesperada para ser tomado como objeto de consumo, para evaporarse en el “horno” de la línea de montaje, incluso en sus versiones digitales. El campo concentracionario de la vida diaria que --al modo de Phillip Dick-- se revela ante sus ojos como si se cayera un decorado y el “detrás de escena” quedara a cielo abierto. Cuando Freud dijo que el psicoanálisis hace de las miserias neuróticas infortunios cotidianos, mostró las escasas pretensiones de la praxis. Y es ahí donde radica el alivio de un análisis. Porque le quita al sufrimiento su épica, saca a alguien del lugar coagulado de víctima de su historia. Pasar de las miserias neuróticas al infortunio cotidiano es, finalmente, hacer que algo pase ahí donde no pasaba nada. Finalmente, la libertad tendrá algo que ver con haberse librado, al menos en parte, de lo que el capitalismo ha naturalizado después de instaurarlo con éxito: la desesperación por ser feliz.

Alguna vez Lacan dijo, y se puede leer en ese mismo sentido, que no hay que empujar un análisis muy lejos, que “cuando un analizante piensa que él es feliz de vivir, es suficiente”. Y ese feliz de vivir no es vivir feliz, sino vivir un poco más consecuentemente con lo que uno cree que desea; es vivir sin melancolizarse en la idea de que la felicidad es una fiesta de los otros a los que nunca estamos invitados, esa fiesta que siempre nos deja afuera. Feliz de vivir es aceptar la fragilidad de vivir sin garantías. 

José Luis Juresa y Alexandra Kohan son psicoanalistas.

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Medio Oriente: guerras, tensiones y acuerdos

El concepto geográfico de Medio Oriente fue cambiando a la par del tiempo histórico. Podríamos decir que esta zona, que recibe su nombre luego de la caída del imperio Otomano, es el punto de encuentro de tres continentes: Europa, África y Asia. En ese espacio conviven cuatro civilizaciones que se transformaron en estados modernos: Turquía, Israel, Egipto e Irán (Persia). Además, es el lugar de origen de las tres religiones monoteísta: Judaísmo, Cristianismo e Islamismo. Su importancia gravitacional en términos geopolíticos se determina porque es una vía de comunicación del Mar Mediterráneo con el Mar Negro y el Mar Rojo, junto otras rutas marítimas y terrestres con Asia. Su importancia estratégica se debe a la cantidad de recursos energéticos que posee y las capacidades humanas que se manifiestan.

Casi todos los países comparten una religión madre, el islamismo en todas sus acepciones y uno solo el judaísmo con sus matices. El resto de las confesiones cohabitan en diferentes países en pliegues minoritarios.

Luego de la Segunda Guerra Mundial la región ordenó su mapa en distintos países, algunos con una impronta histórica, otros solo en experimentos cartográficos, donde el desafío fue construir una identidad de nación. Cuestión casi ausente en el mundo Árabe de la península Arábiga y en la medialuna fértil, donde hoy continúan conflictos de naturaleza étnica, religiosa, tribal y política. 

También perdura, en la región, otro conflicto invisibilizado que se prolonga en el tiempo: el Kurdistán como territorio y los kurdos como pueblo. El primero abarca una amplia faja de territorio con una población de 36 millones con cultura y lengua (kurdish) propia. Se expande a lo largo de la frontera de Turquía y Siria, atravesando el norte de Irak y llegando a la región caucásica del norte iraní. Estas cuestiones producen enfrentamientos dentro los países involucrados, pero es en Turquía donde la problemática tiene una dimensión mayor porque ahí vive el 45% de la población kurda. 

En este contexto está la presencia de Israel en la región con su tradición religiosa, cultural e institucional diferente si la comparamos con el mapa mayoritario de la zona. Con el paso del tiempo los israelíes mejoraron su posición regional a través de una estrategia que combinó su capacidad militar convencional, buena información para prevenir ataques contra su territorio más el arte diplomático de negociación bilateral con cada uno de los países árabes, comenzando por Egipto, continuando con Jordania y el Líbano. Mantiene una situación de guerra permanente con Siria, sobre todo después que Israel se apoderó, durante la guerra de los Seis Días, de las Alturas del Golán y del Mar de Galilea, reserva estratégica de agua dulce en un espacio desértico. Las virtudes señaladas hicieron del Estado de Israel, tras estar constantemente en el límite del abismo, no solo una potencia regional en todos los sentidos, sino que además hoy se plantea acciones diplomáticas en zonas ajenas a su pertenencia geográfica de modo de intensificar su presencia global. En ese marco regional se presenta como agente diferenciador en materia religiosa, política y económica. Sosteniendo no solo la defensa de los intereses de Occidente, sino también sus valores.

Una realidad objetiva determina que en el Medio Oriente se convive con guerras intra-árabes como las de Siria e intra-religiosas como las de Yemen contra Arabia Saudita, más los conflictos entre palestinos e israelíes en los territorios de Gaza y Cisjordania. La reconfiguración del nuevo escenario de Medio Oriente impone renovar categorías para definir a las naciones relevantes. La nueva geopolítica energética sobre combustibles fósiles define la presencia y retirada de países en la región. La capacidad adquirida sobre las tecnologías del shale oíl por parte de EE.UU, hace más relativa su presencia. Pero Medio Oriente contiene otros actores que influyen donde cada uno es parte del conflicto, pero también necesario para la solución. Las influencias de Arabia Saudita, Israel, Turquía, Irán y Egipto como participes territoriales; la constante resistencia de los pueblos sin estado como los kurdos y palestinos; la renovada presencia regional de Rusia protegiendo el régimen de Bashar al-Asad en Siria y consolidando un alianza con Turquía de enorme importancia geopolítica, hacen de la región el centro gravitatorio del balance mundial. Los intentos para probar una solución pacífica fueron explorados en un sinfín de oportunidades, con algunos buenos resultados temporarios.

En algún momento de su vida política, el ex primer ministro israelí Ben Gurión sostenía que el equilibrio en Medio Oriente se alcanzaría cuando las viejas civilizaciones constituidas en Estados modernos se pongan de acuerdo en una agenda común. En las capitales como Tel Aviv, Ankara, El Cairo, Riad y Teherán están las llaves de la paz. 

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Evo Morales se presenta a senador en Bolivia para las elecciones de mayo

Morales encabeza la candidatura de su partido por la región de Cochabamba, donde comenzó su carrera política, en una lista que debe confirmar el órgano electoral

 

Evo Morales figura en la candidatura al Senado por el Movimiento al Socialismo (MAS) para las elecciones de mayo en Bolivia, en una lista presentada este lunes después de denunciar una "persecución política" para impedir que se inscribiera.

Morales encabeza la candidatura de su partido a la Cámara de Senadores por la región boliviana de Cochabamba, donde comenzó su carrera política como diputado en 1997, en un listado que debe ser aún habilitado por el Tribunal Supremo Electoral de Bolivia.

El expresidente y su partido habían denunciado una persecución política para impedir la candidatura, con acciones como un intento esta misma jornada de detener a uno de los abogados que está apoderado por Evo Morales desde Argentina para presentar la documentación ante el órgano electoral.

El propio Morales publicó que el abogado, Wilfredo Chávez, estaba "a buen recaudo" después de que "la dictadura" intentara detenerlo para "eliminar al MAS" del proceso para las elecciones del 3 de mayo. Wilfredo Chávez escribió en esta red social que fue objeto de un "intento" para detenerlo con el fin de impedir que inscribiera las candidaturas del MAS.

Se encuentra en Argentina desde diciembre

Evo Morales se encuentra desde el pasado diciembre en Argentina, donde ha solicitado refugio y desde donde ejerce como jefe de campaña del MAS. La posibilidad de que fuera candidato a senador o diputado se barajaba desde hace días, tras plantearla su partido desde la región de Cochabamba, donde Morales se dio a conocer como sindicalista cocalero antes de dar el salto a la política.

Este lunes concluía el plazo para inscribir listas electorales, que ahora tiene que revisar el órgano electoral para determinar si cumplen o no los requisitos.

La candidatura de Morales es cuestionada desde que transcendió la posibilidad de que la presentara, pues uno de los requisitos es residir de forma permanente al menos desde dos años antes en la circunscripción electoral por la que se presente el candidato.

Evo Morales cuando era presidente acudía a votar a un centro de votación en que estaba inscrito en el Chapare, una zona cocalera de Cochabamba, pero lleva fuera de Bolivia desde que el 11 de noviembre salió hacia México, donde estuvo asilado antes de viajar después a Argentina.

Morales anunció su renuncia tras un golpe de Estado para derrocarlo el pasado noviembre. Un informe de la Organización de Estados Americanos (OEA) afirmó que hubo "operaciones dolosas" en las elecciones del 20 de octubre, que alteraron "la voluntad expresada en las urnas". 

Por EFE / eldiario.es

04/02/2020 - 08:16h

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Las asambleas llegaron a Chile para romper con el modelo 

Vecinos que se cruzaban sin hablarse ahora se juntan en las plazas para compartir “la once”, la merienda chilena, mientras discuten sobre cómo construir un sistema político que los incluya.

 

Si un año atrás alguien le hubiera planteado a un chileno que en pocos meses iba a encontrar asambleas en su barrio para opinar y decidir sobre el futuro del país, seguramente no lo hubiera creído. Pero está pasando. En Chile el 18 de octubre de 2019 marcó un antes y un después. El levantamiento social que empezó con los estudiantes secundarios saltando los molinetes del subte fue adquiriendo nuevas formas de organización. 

Uno de los fenómenos más extraordinarios son las miles de asambleas que se crearon en cada rincón del país. Como en la Argentina del 2001 los vecinos se reúnen para opinar sobre la realidad y tomar medidas concretas contra el modelo represivo de Sebastián Piñera.

“Empezamos a cuestionarnos la forma en que vivimos”

A pocas cuadras de la Plaza de la Dignidad, la denominada “zona cero” de las manifestaciones en Santiago, se reúne la asamblea Marín. Priscila Rojas de 37 años es una de las vecinas que forma parte de los encuentros. “La asamblea surgió como lo hicieron casi todas, de manera espontánea a raíz de la rebelión popular del 18 de octubre, luego de que el gobierno saliera a reprimir a los estudiantes y sacara a los militares de la calle”, explicó Priscila. Los cacerolazos fue la forma en que la gente de a pie hizo escuchar su oposición a la terrible represión que recién comenzaba. “Un caceroleo tras otro llevó a que los vecinos espontáneamente empezáramos a conversar entre nosotros. Y ahí surgieron las asambleas. Vivir en un modelo tan neoliberal como tiene Chile significa no solamente establecer relaciones económicas, sino que también es una forma de vida, una forma de encontrarnos cotidianamente, que era muy individualista. Las asambleas vienen a romper con eso”, sostuvo Rojas.

De repente Santiago pareció el escenario de una película surrealista: decenas de vecinos se empezaron a juntar en las esquinas o en las plazas, ocupando el espacio público. Carlos Villalobos, de 43 años, también forma parte de una asamblea en Santiago. En diálogo con PáginaI12 intentó expresar lo que significa para él formar parte de este momento único. “Es en una ruptura total con la cotidianeidad a la que estábamos sometidos. Por eso el ambiente que se vive es muy especial y de mucha alegría. Hay una recuperación del sentido de lo humano desde la rebelión, desde la apropiación de los espacios por parte de nuestras comunidades”, sostuvo Carlos.

Pero las asambleas lejos de ser espacios ideales están llenas de contradicciones y tensión. Aceptar la mirada del otro y construir comunitariamente es todo un desafío. “En mi asamblea hay gente de todas las edades, con formaciones muy distintas. La verdad es que hay de todo. Y lo que se ve es un vaciamiento de contenidos en el discurso normal de las personas. Pensá que llevamos apenas unos meses y un vecino común y corriente que a lo mejor se abstenía de participar políticamente, hoy se muestra interesado en el devenir del país. Y por lo tanto está ensayando su opinión”, expresó Villalobos. Pero la necesidad de decirle basta a los atropellos que el sistema económico chileno descarga sobre el pueblo es lo que potenció el encuentro. “Empezamos a cuestionarnos el sistema que nos impusieron desde hace más de 30 años. Ese es uno de los temas que no podíamos evitar en cada encuentro. También nos juntamos para resistir la enorme represión que estábamos viendo en ese momento y que todavía sigue”, dijo Rojas.

“Los Carabineros parecen un ejército de ocupación extranjero”

A los pocos días de producirse el levantamiento social en todo Chile, Piñera declaró el toque de queda y decidió sacar a los militares a las calles. La imagen de los camiones cargados de soldados recorriendo todo el país fue un duro golpe para la memoria de muchos chilenos. Durante esos días y hasta hoy, se vive una represión sanguinaria, con miles de denuncias por violación a los derechos humanos. Si en Santiago la represión fue violenta, con todos los medios de comunicaciones informando a diario, apenas si cabe imaginarse cómo habrá sido en las zonas menos visibilizadas del país. Andrea González de 30 años, forma parte de la Asamblea Marga Marga ubicada de Quilpué, una zona de valles verdes ubicada entre Santiago y Viña del Mar. González cuenta que la comisaría de su ciudad es tristemente célebre por tener el mayor de número denuncias a nivel nacional por el accionar de sus efectivos. “Aquí hubo violaciones, torturas, vejámenes, incluso secuestros, principalmente de menores y mujeres. Desde nuestra asamblea entendimos que no nos podíamos quedar en la denuncia. Entonces decidimos hacer protestas frente a las comisarías, vigilar el actuar de Carabineros. Nos instalamos afuera de la comisaría. Dormimos ahí para poder hacer presión e impedir de alguna manera que violentaran y violaran a nuestros niños”, contó González.

Enfrentar el miedo encarnado en los cuerpos que dejó la dictadura militar de Augusto Pinochet es un gran desafío para buena parte de la población chilena. “Muchos de nuestros adultos se mostraban muy asustados. Lo que nosotros llevamos viviendo hace 100 días ellos lo vivieron 17 años, y con situaciones mucho más horrorosas de las que nosotros podamos imaginar. Sin embargo, desde las asambleas decidimos hacer algo por que entendimos que ese miedo fue uno de los motivos por los que Chile se demoró tanto en levantarse”, explicó Rojas. “Estamos frente a una especie de ejército de ocupación extranjero que considera a la ciudadanía su enemiga”, graficó Villalobos para dar una dimensión de lo que generan los carabineros.

“Hicimos todo lo que el modelo nos exigió para llegar al éxito”

La crítica profunda al sistema neoliberal es el denominador común en las asambleas. La gente habla desde su cansancio. No quieren vivir más endeudados, no entienden por qué hay que pagar tanto por los servicios básicos mientras una elite se llena los bolsillos. Es la famosa dignidad la que reclama el pueblo chileno en las calles. Y las asambleas son el espacio para expresar su hastío con la política partidaria. “Lo que aparece en nuestras asambleas es la necesidad de construir una nueva institucionalidad que permita al pueblo tomar decisiones. Una democracia participativa, no una democracia representativa”, argumentó Villalobos. Fuera de Santiago la Asamblea Marga Marga también pone en agenda la necesidad de denunciar los graves conflictos socioambientales que genera el modelo chileno. “El desarrollo inmobiliario está arrasando con los bosques nativos y avanza sobre la vegetación de nuestros cerros. Tenemos que entender que son el sustento para habitar con dignidad nuestro territorio”, sostuvo González.

El pueblo de Chile dijo basta. En base a la organización y la unión, las asambleas están decidas a no repetir las recetas que sólo enriquecieron a unos pocos. Así lo expresa Priscila la asambleísta de Santiago: “Nosotros somos la generación que hizo todo lo que el modelo nos exigió para llegar al éxito, para tener la vida que tanto promete el neoliberalismo. Pero nos dimos cuenta que aún así no resulta. Si seguimos ese camino nuestros viejos se van a seguir muriendo pobres. Esto no da para más. Es resistir o resistir”.

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Venezuela: Perspectivas económicas para el año 2020

De forma sintética podríamos resumir algunas de las posibles tendencias a observar en el año 2020. Este devenir estimado, se construye con base a una probable continuidad de la senda por la cual transcurrió el país en el último año y que merece un análisis concreto. La extraordinaria dificultad que extraña la proyección en cuestión, dificulta en extremo la certeza que pudiera adquirir nuestra apreciación del comportamiento de las variables que examinamos en prospectiva. A pesar de ello, esperamos que este ejercicio sea útil a todo aquel que entiende que otro es país es posible y urgente.

“De la experiencia de una desmesurada catástrofe humana que ha durado demasiado tiempo debe nacer una sociedad de la que toda la humanidad se sienta orgullosa” Nelson Mandela

Ámbito internacional: 29

La directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, a quien nadie puede acusar de: “marxismo cultural”, ha advertido este 17 de enero de 2020 que la economía global corre un grave riesgo de sumirse de nuevo en una Gran Depresión, impulsada por la creciente desigualdad y una fuerte inestabilidad del sector financiero (Russia Today). La severa desigualdad en la distribución de los ingresos y las fuertes asimetrías en la riqueza, han alcanzado niveles récord.

La ampliación de la brecha de desigualdad económica que el economista Thomas Piketty ha explicado en obras como: “Capital e Ideología” y el “Capital en el Siglo XXI”, se ha venido consolidando de manera dramática. Ello ha venido a dificultar severamente un mundo ahogado en una riqueza que ha producido en exceso, como diría Fourier. Lo que Marx llama: sobreacumulación de capital y sobreproducción de mercancías, amenaza con explotar en el mediano plazo. Es decir, hay demasiados capitales sobrantes, enormes montos que no pueden valorizarse en el mercado y que empiezan a deambular sin conseguir beneficios. El Banco Central Europeo lleva años prestando a interés cero, es decir, tasas de interés reales negativas. La Reserva Federal igualmente presta a intereses cercanos a cero desde hace años. Dichas operaciones de ampliación de liquidez tratan de “lubricar” los engranajes del mercado y evitar las crisis cíclicas que llevan años postergándose. Aunado a ese mustio horizonte, gravísimos problemas como la emergencia climática y el emerger de guerras comerciales (China vs. EEUU) amenazan con un futuro nebuloso para la relación social llamada: capital.

El precio del más importante de los commodities: el oro, ha crecido en casi 400 % en los últimos diez años. La Onza del dorado alcanzó la cifra de $ 1.557,67, lo que puede indicar una tendencia a buscar un refugio sólido ante acciones y títulos que parecen dar rendimientos cada vez menores. El petróleo, a pesar del boom de precios experimentado en el cénit del conflicto: Irán-EEUU, parece haber disminuido sensiblemente de precio hasta llegar al: $ 54,7, es bastante probable que el precio de petróleo pueda seguir disminuyendo y perder una buena parte de su precio actual, en lo que resta del año. La debilidad de la demanda puede venir aparejada con una sobre oferta petrolera, a pesar de los fuertes problemas que arrastran países exportadores como Siria, Irán y por supuesto Venezuela. La OPEP considera que la demanda puede incrementarse ligeramente. A nosotros nos cuesta ver que ese crecimiento se dé en el mediano plazo. El auge de las energías alternativas puede ser un factor de sustitución muy importante a tener en cuenta, más aún con los endurecimientos en las normativas que rigen el uso de combustibles fósiles, por sus dañinos efectos en el medio ambiente y el boost que conceden al cambio climático.

Colapso macroeconómico: 

Alejandro Werner, director para el Hemisferio Occidental del FMI, ha dicho que la contracción económica venezolana es la más alta de los últimos 50 años, en un país no afectado por conflictos bélicos o desastres naturales. El 2019 será, sin duda alguna, el sexto año consecutivo de caída del Producto Interno Bruto (PIB) venezolano. La actividad económica reflejó una contracción de 43%, según José Guerra, para el período 2018-2019. Partiendo de la última cifra del PIB publicada (I Trimestre de 2019) vemos un descenso intertrimestral (IV Trimestre 2018-I Trimestre de 2019) de -24 %. Este impresionante decremento se debió a la triada: caída en la exportación petrolera (desinversión más agudización de las sanciones), fuerte inestabilidad política (affaire: Juan Guaidó) y un apagón eléctrico masivo de larga duración (días).

En nuestras estimaciones del PIB para el año 2019, creemos que la economía pudo haber descendido alrededor de un 6 % a lo largo del 2019, motivado fundamentalmente al descenso paulatino en la extracción de petróleo (enero 2019-diciembre 2019) de 39 %, según fuentes secundarias dadas a la OPEP. Sin embargo, creemos que las medidas económicas de liberalización, apertura y flexibilización de controles, pudieron haber ayudado a frenar un poco esa caída. Siendo moderados, es normal pensar que el PIB del 2019 pudo haber disminuido en un catastrófico: 30 %. Ello significaría que la caída acumulada del PIB para el período 2013-2019 alcanzaría la cifra de: 67 %. Tal indicador nos ubicaría en el puesto número nueve entre las crisis económicas más destructivas del mundo en los últimos 70 años. En 2020 Venezuela entrará en su séptimo año de contracción económica, según Asdrúbal Oliveros. Según el FMI, la economía venezolana se reducirá en 2020 hasta en un 10%, la mayor caída de entre todos los países del orbe (BBC).

En el sector comercial parece haber una inesperada sensación de bonanza, según FEDECAMARAS puede que en el 2020 se presente: “un resurgimiento de la economía influenciada por las fuerzas del mercado” (BBC). Si bien es cierto, que Venezuela todavía puede seguir decreciendo, si políticas económicas progresivas no entran en escena con mucha mayor fuerza, es bastante posible pensar, de acuerdo a nuestras prospecciones, que el PIB puede subir ligeramente este año 2020. De operarse ciertas aperturas en el área petrolera, y sobre todo en el sector gasífero que diariamente quema más gas que lo que exporta Bolivia.

Dolarización informal en ciernes y desastre monetario

La firma Ecoanalítica supone que más del 53% del total de las transacciones en el país se realizan en divisas (BBC).  Aunque a nosotros nos parezca exagerado, es notorio el auge de la utilización de divisas en la economía, y como muchas personas están guardando divisas en efectivo en sus casas (El Nacional). Por todo ello, es muy probable que de alguna manera el gobierno legalice la apertura de cuentas en divisas, que poco a poco se abrirán paso a la posibilidad de intercambios intrabanco, y luego interbanco, en aras de tratar de abaratar los costos de las remesas y facilitar (por motivos tributarios) las transacciones en el ámbito bancario nacional. Dichas transacciones podrían ser sujetas a impuestos indirectos como: el Impuesto al Débito Bancario (IDB) o el Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF).

Posiblemente se avance en solucionar problemas relativos a la cambiabilidad de las divisas como medio de pago. Todo ello devendría en una formalización de una circulación bimonetaria, en la cual el dólar sirva para pagos de montos elevados y el bolívar para montos chicos. El petro como experimento aún parece demasiado enrevesado para una implantación masiva. Ni hablar que su creación inorgánica funciona exactamente igual que el dinero fiduciario y en su despliegue demuestra el mismo efecto inflacionario. Sin embargo, el petro puede erigirse como una unidad de cuenta con motivos puramente tributarios. Es decir, el gobierno prevé otro año de inflación alta y considera que anclando los cobros de los servicios públicos al petro (a su vez indexado con el tipo de cambio bolívar-dólar) podría de alguna forma conjurar los efectos negativos en la tributación, que su propia política monetaria inflacionista le imprime a la economía.

El feroz encaje legal de 100 %, más el tosco encaje marginal de 60 %, tiene a la banca completamente amarrada. Estas medidas restrictivas han destruido por completo la capacidad de ésta para ofrecer créditos. Sin préstamos no puede haber apalancamiento financiero posible para ninguna actividad económica y no puede haber créditos al consumo. Por ello es imposible recuperar a la economía si esta situación no cesa. En ese sentido vemos que el multiplicador bancario en los últimos cuatro meses del año 2019 se situó en 1,04; con lo cual por cada bolívar emitido por el BCV, la banca (privada y pública) apenas otorgó cuatro centavos en crédito. El multiplicador bancario oscilaba entre 3,5 y 4 hace unos poco años. Esta situación parece haber llegado a un punto de extrema preocupación ya que asfixia a un sector muy importante en la economía.

Las Reservas Internacionales (RI) ahora solo alcanzan a alrededor de $ 800 millones en efectivo y otros $ 200 millones adicionales en otros activos líquidos (Panorama). Otros $ 5,2 millardos están expresados en oro que por las sanciones se hace muy difícil de enajenar, y que de hacerlo, trae consigo una trama muy poco transparente de operadores y comisionistas (que como pasa con la comercialización petrolera bajo sanciones) que inflan costos, y diluyen el beneficio a la nación por todas las actividades que se realizan en las sombras. Según Bloomberg, el país posee en RI la cantidad más baja desde julio de 1989. Las RI también incluyen aproximadamente $ 400 millones de los derechos especiales de giro que están enganchados en el FMI, y que serían esenciales para emplearlos en ayuda humanitaria. Ayuda real, es decir, no para la corrupción consuetudinaria ni para promover insurrecciones militares. Todos esos recursos deberían ser inmediatamente puestos por una comisión internacional y una subcomisión mixta nacional, al servicio de atender las grandes falencias que atacan a la población más vulnerable. Tristemente no hay voluntad política en los bandos en disputa para llegar a acuerdos humanitarios.

Petróleo y oportunidades de crecimiento y recuperación

La extracción petrolera cerró en alrededor de 687.000 barriles diarios, lo que denotó una contracción acumulada de 40,2 % respecto a diciembre de 2018 y de 41,3 % con relación a octubre de 2018. La extraordinaria crisis petrolera, fuertemente agudizada por las sanciones, se debe a factores concretos como: corrupción extrema, subsidios extremos, bajos salarios, éxodo laboral y fuerte desinversión. Aunque es previsible que esos problemas de alguna forma se atenúen, lo más probable es la continuidad de una apertura petrolera que ofrezca más ventajas y garantías a la inversión. Una liberalización progresiva que haga más atractiva la extracción de petróleo para las transnacionales que puedan (como muchas otras) esquivar las sanciones. Ello no traería consigo una retracción de la fuerza productiva de PDVSA, más bien podría incrementarla en el corto plazo. Todo ello sería factible si se logra resolver la compleja trama jurídico-burocrática que frena a la inversión.

La posibilidad de vender petróleo a futuro, titularizar el petróleo de algunos campos y hacer joint ventures con los muchos inversionistas que se quieren acercar, es una alternativa que procesos burocráticos y una pesada legislación frenan. Con sólo llevar al mercado bursátil el 10 % de las reservas probadas de petróleo convencional (ligero, mediano, etc.) Venezuela podría obtener alrededor de 240 mil millones de dólares. Eso sería alrededor de cinco veces el lacónico PIB de 2019, un verdadero milagro económico surgiría. Ello haría innecesario acudir a organismos multilaterales y daría un gran piso para una auditoría de la deuda, con una renegociación exitosa. De nuevo,  parece no haber voluntad política para impulsar medidas económicas concretas. El Gobierno de Estados Unidos renovó licencias que le permiten a la petrolera Chevron y a empresas de servicios asociados como: Halliburton, Schlumberger, Baker Hughes y Weatherford International seguir realizando actividades económicas en Venezuela. Por tanto, decimos que las sanciones no impiden realizar importantes acuerdos para realizar inversiones cuantiosas en el país. Incluso el BCV fue liberado de sanciones que le prohibían contactos formales con multilaterales, ello abre una ventana de posibilidades muy interesantes. Claro está, lo ideal sería la eliminación total de las grotescas sanciones económicas que asfixian a la economía y que son completamente inútiles para el cambio político. Desgraciadamente eso no parece factible en el horizonte cercano. El propio presidente de la muy opositora: FEDECAMARAS, afirmó que las sanciones económicas tienen el mismo efecto destructivo que las expropiaciones masivas que, según ellos, promovió el gobierno a partir de 2007.

Como guinda al pastel que promete aperturas y liberalizaciones, Bloomberg ha filtrado información relativa a conversaciones del gobierno bolivariano con Rosneft (Rusia), Repsol (España) y ENI (Italia), que giran en torno a otorgar participaciones mayoritarias y el control de fragmentos importantes de la industria petrolera. La idea sería transferirles propiedades petroleras controladas por el gobierno y reestructurar parte de la enorme deuda de Petróleos de Venezuela SA. Se podría estar tramando una privatización oscura y corrupta, al estilo de los saqueos posteriores a la caída de las economías centralmente planificadas de Europa del este, en la cual activos mil millonarios se rematen a precios viles. Ello podría ser también una substanciosa oferta para los lobbies petroleros colindantes a la administración Trump. Las reuniones del afamado abogado de Trump: Rudolph Giuliani, con empresarios cercanos al gobierno y del ámbito energético, podrían ser una señal. Es decir, puede que PDVSA sea una pieza, apetecida e interesante, de una negociación política ante la crisis nacional y bisagra de una posible transición que iniciaría de una manera nefasta para el futuro del país.

La minería avanza a lamentables pasos en el sur del país. En el sur se desarrolla el funesto Arco Minero del Orinoco (AMO), ahí se realiza un sanguinolento (Costa del Sol) combate entre grupos irregulares armados por el control de la explotación de una riqueza mineral que escasamente tributa al fisco. La enorme contaminación de la mega minería a cielo abierto y la minería artesanal con mercurio, destruye grandes reservas ambientales completamente irrecuperables. Contamina agua dulce y aniquila hábitats que en su proyecto integral, ocupa un área casi tres veces del tamaño de Holanda. El cierre completo de esas actividades es imprescindible. Una recuperación de la industria petrolera, a niveles mínimos, sería mucho más beneficiosa que el ingreso fiscal que en el mejor de los casos se pudiera recibir en el AMO. Ni hablar que la destrucción ambiental sería mucho menor.

Mercado inmobiliario, comercio y soluciones bursátiles

El mercado inmobiliario parece tener un auge substancial, aunque obviamente muy lejano al boom visto en tiempos de otrora. Luego que el PIB en el sector construcción decreciera en un asombroso: 97 % (BCV) para el período 2013-2018, es más que probable que éste indicador haya mejorado, por el tan cacareado “efecto rebote”. El asunto es que la demanda de inmuebles y oficinas de lujo, y de locales comerciales de gran tamaño podría ser aún muy baja. La construcción pudiera estar más asociada a una inversión enfocada hacia el futuro, aprovechando la baratura relativa de la construcción en el país, por los bajos salarios, el elevado subsidio a los servicios y la excepcionalidadfiscal que implica el pago de impuestos en bolívares cada vez más endebles.

El ámbito comercial pareciera experimentar una cierta expansión que en el 2020 debería, si los incentivos se expanden, sostenerse. El negocio del comúnmente llamado “bodegón” no representa nada más que la expresión de un severo proceso de desindustrialización postrentístico, y por ende, una trágica caída en la escala productiva. Cientos de mercancías que en el país se producían a buen precio, ahora se importan y se venden como artículos de lujo a montos mucho más elevados que los que tenían cuando en el país se fabricaban. Por lo anterior, y por los beneficios tributarios que ahora reciben, el “bodegón” no es propiamente expresión de progreso o recuperación. Es apenas una forma en la cual se tratan de captar las divisas que ingresan al país por vías no convencionales. Aunque aún es parece lucrativo como negocio, podría estar llegando a su techo de rentabilidad en un período no muy lejano. El incremento en la cantidad de bodegones parece ser un tanto excesivo, ya que atienden a una demanda solvente muy reducida. Una recuperación gradual de las industrias locales, podría reducir drásticamente el margen de beneficios en ellos. Si aún lo anterior estaría lejos de activarse,  una creciente competencia podría atacar aún más los ingresos a los ingresos posibles. Inversiones en el área productiva podrían ser mucho más atractivas en estos momentos, dadas las mismas condiciones favorables que el sector inmobiliario ostenta.

La inversión en el mercado de valores parece ser un territorio bastante llamativo para que las empresas puedan financiarse a bajo costo y de manera expedita. Ante la tremebunda escasez de dinero y las trabas ligadas a un desmedido encaje legal, el sector bursátil ofrece alternativas atractivas. La capitalización de las empresas venezolanas es prácticamente nula. Menos del 1,25 % de su capital está titularizado. En países como Chile, es más del 100 %. Por ende, un proceso de apertura bursátil agresivo podría ser un factor coadyuvante en la recuperación económica, si se ofrecen los estímulos correctos y las engorrosas trabas burocráticas estatales se reducen drásticamente. La apertura de acciones tipo B o C en las industrias hidrocarburíferas, podrían ser una muy valiosa fuente de inversión. Si con prisa el mercado abre espacios a las emisiones en divisas, el crecimiento pudiera ser exponencial. Legalmente, esta posibilidad es completamente viable gracias al convenio cambiario número 1.

Hiperinflación e indexación salarial 

Para el año 2019 la inflación anual según la comisión de finanzas de la AN fue de: 7.374,4 % (AN), y la inflación alcanzada en diciembre de 2019 fue de: 33,1 %. El número es escandalosamente elevado y por muy lejos el peor resultado del planeta, la inflación mundial fue de apenas 3,48 % (Statista). A pesar de ello, el guarismo de 2019 es mucho más bajo (99 % menor) que la inflación de 1,6 millones por ciento que estimó la AN para el año 2018. Este año 2020, salvo por el inicio confuso (e inflacionario) que trajo el petro, la inflación debería ser más baja, si la tendencia del gobierno se reafirma y la emisión alocada de dinero para cubrir el déficit fiscal se reduce. Este año 2020, en la segunda semana, el gobierno ha disminuido en un importante: 2,76 % la Liquidez Monetaria, lo que ha controlado el disparar del tipo de cambio, que fue motivado a un más que esperado incremento de: 205 % en la base monetaria en los últimos cuatro meses de 2019. Ello trajo consigo un incremento del dólar paralelo en: 250 % en ese mismo período. Un sobreajuste en el tipo de cambio, impulsado por la mar de comerciantes tratando de comprar divisas con los bolívares “creados” a través de la repartición de millones de petros.

Nuestras estimaciones de la inflación del año 2019 nos ofrecen resultados mucho más moderados que los que brinda la AN. Si la inflación se repite a un ritmo similar en los últimos meses del año, digamos a los tres meses previos, la inflación arrojaría un 3.921 %, aproximadamente. Si la inflación se comporta de forma similar a la expansión de la liquidez monetaria, la inflación de 2019 sería de: 4.943 %. Ambos guarismos parten de la inflación oficial que el BCV reflejó hasta septiembre. El incremento porcentual en el tipo de cambio fue de: 6.217 %, lo cual parece indicar que la inflación final del año 2020 podría estar en alrededor de: 5 mil por ciento, si el comportamiento es similar al del año 2017.

Si los aumentos de salario son muy bajos ($ 3 ó $ 4 adicionales al mes, por incremento) y si el gobierno continúa con la política de ofrecer reducidos bonos a través del carné de la patria, como compensación por el escueto salario, es probable que la ampliación en la base monetaria sea considerablemente menor en el 2020, por ende, la inflación también debería ser más baja.

Lo ridículamente bajo del salario es un tenebroso incentivo a la inversión productiva con miras a la hechura de productos de manufactura simple y con orientación a la exportación. Lo indigno del salario ha hecho que muchos entes privados paguen muy por arriba del sueldo mínimo. Sin embargo, en el sector público la rigidez salarial es tremenda, millones de personas devengan remuneraciones míseras y tienden a abandonar masivamente sus cargos y luego a migrar. La emigración amenaza con alcanzar los 6 millones de venezolanos, diríase, un 20 % de la población total, una exportación del bono demográfico descomunal, que a su vez ha causado una fuerte escasez de mano de obra calificada en muchos ámbitos. Esa situación ha acentuado un terrorífico deterioro en la educación y atenta gravemente contra el futuro de la nación. Miles de profesores y maestros han renunciado y los que quedan trabajan sin materiales para impartir conocimiento. No hay actualización tecnológica ni impulso a las carreras técnicas. Se dejaron de dar becas por concurso y sólo hay algunos beneficiados por la vía del clientelismo político.

Una propuesta relativa a la indexación salarial se hace cada vez más necesaria. El salario se podría ajustar cada mes, en la misma variación que el tipo de cambio expresa. Algo similar podría darse si se pagan los salarios en petros y éste es plenamente convertible a bolívares o divisas en un mercado completamente transparente, libre y abierto. Pero para que ello suceda, ha de correr bastante agua por el río. Igual es en el ámbito sindical, ahí hay miles de contratos colectivos vencidos, encarcelamiento de sindicalistas que protestan (Rubén González, Rodney Álvarez, entre otros) y un rosario de violaciones flagrantes a los derechos laborales más elementales. Esta situación es gravísima.

Presupuesto nacional y contracción procíclica 

El último presupuesto aprobado por la AN fue en 2015, para el período 2016. De ahí en lo sucesivo no ha habido publicación detallada del presupuesto nacional. Los economistas que publican dígitos relativos al déficit fiscal, ofrecen estimaciones gruesas. Aunque todas ellas concuerdan en que los déficit fiscales ciclópeos (de más de dos dígitos) se han reducido notoriamente, gracias a una mengua tremenda en el gasto público. Dicha rebaja es muchísimo más dramática que cualquiera que hubiera sugerido el halcón más liberal del FMI. Esta acción refuerza el ciclo recesivo de la economía y empeora gravemente su capacidad de recuperación. En circunstancias de crisis, lo necesario es aplicar medidas contra cíclicas que estimulen a la economía, que la calienten. Las medidas contractivas congelan aún más a los más impávidos números de decrecimiento, empeoran la situación, como ya se ha visto en muchos casos de economías “rescatadas” por organismos multilaterales.

En esa onda contractiva vemos que el “esbozo” de presupuesto de la nación para el 2020 afirma que será apenas de: 5.439 millones de $ (Crónica Uno), lo presentado no está desglosado, fue más un bien un “anuncio” que no ofrece información estadística de utilidad. Aunque la Vicepresidente afirma que es 41 % más alto que el del año 2018 y que se invertirá el 75 % en “inversión social”, es de hacer notar que ese bosquejo de presupuesto, es quizás 10 veces más bajo que el presupuesto de 2011. En una Venezuela de extrema pobreza, esto trae consecuencias de dolorosa gravedad. Podríamos estimar de manera conservadora que la economía actual es la mitad de lo que era en 1998. Partiendo de lo anterior, diríamos que el PIB en 2019 amerizó en 45 mil millones de dólares. Casi lo mismo que la economía boliviana y muy lejos de los 60 mil millones de dólares de la economía uruguaya, que tiene diez veces menos población que Venezuela. Aún así, el gasto público presentado a la ANC sería de apenas un 12,5 % del PIB. Mucho más bajo que el promedio mundial: 26,6 % (Banco Mundial). Obviamente, el 12,5 % es mucho más chico que el promedio del gasto público como porcentaje del PIB en la Unión Europea, que alcanza el 35,8 % (Banco Mundial).

Es preocupante que la crisis energética se barra por debajo de la alfombra. La crisis de generación eléctrica no es más severa porque la extracción del petróleo y la producción industrial son alrededor de 80 % más bajas en que en el 2011. Una posible reactivación sería imposible si no se genera energía suficiente. En estados más allá la capital, los racionamientos de luz planificados son extremadamente severos, y peor aún, ya ni siquiera se corresponden con el cronograma, en muchos sitios sobrepasan las 4, 6, 12 y hasta 24 horas sin luz. Así es imposible trabajar. Lo mezquino del presupuesto no alcanza para invertir en la infraestructura mínima que la energía requiere. Esto es gravísimo.

La crisis en la salud requiere ingentes recursos que un presupuesto tan rácano no puede abarcar. El blackout hospitalario es realmente alarmante. Escasean materiales tan sencillos como: gasas, vendas e inyectadoras. No hay fármacos disponibles y los millones de empleados públicos tienen pólizas de salud que “cubren” gastos de salud equivalentes a 4 dólares, simplemente indignante e inaceptable.

Corolario y elegía

La inestabilidad política e inseguridad jurídica parecen cabalgar con comodidad. Los embates entre ambos bandos políticos parecen dejar daños colaterales que todos subestiman. La mentalidad de: “hay que sacrificarse para que yo siga al poder; o: no importan los daños, lo importante es que yo acceda al poder”, se reafirma desconsoladamente en el espacio. Ello es una traba formidable para la recuperación de la economía y para la consecución de un acuerdo social donde las partes depongan sus intereses personales en aras de las necesidades del país. La política de “tierra arrasada” reina en los débiles cerebros amigos de las soluciones salvajes. Aspiramos, sin evidencia alguna, a que el entendimiento y la razón puedan erigirse entre un océano de: barbarie, riñas estériles y pírricas

Por Manuel Sutherland 

01/02/2020

“victorias”.

Manuel Sutherland, economista, magister scientiarum en Ingeniería Industrial y director del Centro de Investigación y Formación Obrera (CIFO).

Publicado enEconomía
Cómo el pensamiento económico dominante, causante de tanto sufrimiento, se reproduce: Davos

A raíz del 50 aniversario del establecimiento del Foro Económico de Davos (World Economic Forum), el senior editor de la sección de opinión del New York Times, el Sr. Kevin J. Delaney, escribió, el pasado 21 de enero, un artículo titulado “Davos has a credibility problem” (Davos tiene un problema de credibilidad) que debería distribuirse ampliamente en España, donde en amplios círculos y esferas económicos, así como en los establishments políticos y mediáticos, Davos goza de gran prestigio y credibilidad, una virtud esta última que el Sr. Delaney demuestra –con gran detalle y contundencia– que tal fórum no posee.

Este año, alrededor de 3.000 hombres (solo una minoría son mujeres) de negocios, de los cuales (según el artículo del New York Times) 100 son milmillonarios (“billonarios” en inglés), junto con dirigentes políticos, predominantemente de gobiernos y partidos de derechas, y representantes de fundaciones y think tanks financiados en su gran mayoría por grandes empresarios filántropos, como Bill Gates, George Soros y otros, dedicados a promover los méritos del capitalismo, se han reunido (como hacen cada año)  en un bello rincón de los Alpes, Davos, para discutir los grandes temas del año, centrándose en aquellos que consideran una amenaza para el mundo (capitalista) y para la ideología que promueven, el neoliberalismo.

Según el artículo del New York Timesel fundador y director ejecutivo de dicho fórum, el Sr. Klaus Schwab (al cual la televisión pública TV3, de la Generalitat de Catalunya –gobernada por una coalición liderada por JxCat, un partido liberal–, le dedicó un reportaje favorable de una hora y media el pasado martes), parece ser consciente de que el orden económico internacional actual, que tiene a Davos como su referente, está sumido en una profunda crisis. Y la evidencia clara y convincente que muestra Kevin J. Delaney así lo prueba. Según una encuesta global de la compañía Edelman, el 56% de la población mundial cree que el sistema capitalista es más dañino (debido al gran sufrimiento que ha causado a la población) que beneficioso para sus intereses. Y un 50% indica que este capitalismo le ha afectado personalmente de una manera negativa. Es más, aunque el 82% de los entrevistados subraya que cree que el mundo empresarial debería pagar un salario digno, solo el 31% cree que así lo hace. Esta falta de confianza e impopularidad del mundo empresarial va acompañada de una desconfianza, incluso más acentuada, hacia las autoridades públicas (Estados y partidos gobernantes), al ser percibidas estas como excesivamente influenciadas por las élites económicas y financieras que constituyen aquel mundo empresarial.

En realidad, un informe realizado por el mismo Foro Económico de Davos, publicado la semana pasada, sobre el enorme crecimiento de las desigualdades en el mundo (considerado como uno de los mayores problemas hoy) indica que tal crecimiento ha generado un enorme aumento del rechazo del orden económico que ha generado una gran concentración de la riqueza, la cual se percibe que ha sido alcanzada a costa del bienestar de la mayoría de la población, que ha sufrido un aumento de su precariedad y una pérdida de la dignidad, debilitando con ello el orden social, al destruir la confianza en las instituciones y en los procesos políticos, erosionando con ello lo que el Sr. Kevin J. Delaney define como el “contrato social”. Lo que no dice el informe del Foro de Davos, sin embargo, es que esta situación la creó precisamente la aplicación de las políticas neoliberales que han sido promovidas por el mismo, conocido coloquialmente como el Vaticano de la religión laica dominante en los mayores centros del pensamiento económico hoy en el mundo: el neoliberalismo.

¿Cuáles han sido, según Davos, las causas del éxito económico de un país? ¿Qué es lo que hace a un país más competitivo que otro?

Tras la retórica oficial de Davos (que pretende presentarse como una comunidad económica sensible a las necesidades del mundo) aparecen con claridad los valores reales que lo sostienen. En el informe más importante que publica cada año (Global Competitiveness Report 2019), donde evalúa la economía de todos los países del mundo, agrupándolos según su nivel de competitividad, coloca a los países que han sido gobernados durante más tiempo desde la II Guerra Mundial por coaliciones de partidos de izquierdas –los países escandinavos– al final de la lista, apareciendo como los peor valorados y definiéndolos como países que, a pesar de admitir que tienen economías exitosas, tienen puntos flacos que deberían corregir. Así se considera que países como Finlandia, Suecia, Dinamarca y Noruega tienen una excesiva rigidez en sus mercados laborales, por lo que se sitúan al final de tal indicador, mientras que EEUU, Reino Unido, Qatar y Arabia Saudí (países con sindicatos muy débiles o inexistentes) son considerados como los líderes en esta variable de flexibilidad laboral. Un tanto igual ocurre en la categoría de “protección del empleo” (hiring and firing practices), que permite situar a los países escandinavos de nuevo a la cola en cuanto a competitividad, al ser demasiado difícil despedir a los trabajadores. Un tanto igual ocurre en cuanto a los impuestos a la Seguridad Social de sus trabajadores, que el empresariado tiene que pagar, una variable considerada negativa para la competitividad, y así un largo etcétera. Este documento económico (que es, en realidad, un panfleto político) presenta de una manera clara y grosera lo que Davos considera que son los puntos débiles que existen en la economía que deberían cambiarse para mejorar su competitividadNo debería ser ninguna sorpresa que la mayoría de la población mundial, según la encuesta citada por el New York Times, rechace lo que Davos representa.

La respuesta de Davos a esta pérdida de legitimidad del capitalismo que representa: el trumpismo

Ni que decir tiene que al senior editor de opinión del New York Times le preocupa también la pérdida de legitimidad del sistema económico mundial y cree que para salvar el capitalismo actual hay que cambiar el comportamiento del gran mundo empresarial y redefinir sus objetivos, que no pueden ser solo el aumento de beneficios de los accionistas y/o gestores, sino que debe incluir el servicio a las comunidades donde están ubicados, una actitud que podría ser digna de aplauso, excepto que, como señala el Financial Times (el periódico más inteligente y astuto políticamente del mundo empresarial), esta petición de responsabilidad social es semejante a pedirle peras al olmo, pues la economía mundial está prácticamente paralizada en la actualidad, y no es el momento de pedir sacrificios a los centros de poder económico y financiero.

Frente a esta situación, amplios sectores de este mundo de las grandes empresas económicas y financieras, incluyendo su Vaticano, Davos, se sienten amenazados, y su respuesta, en este momento, parece estar más encaminada a intentar canalizar el enfado popular a través de los movimientos de ultraderecha –a fin de parar a las izquierdas– que no a hacer sacrificios para evitar o reducir el enfado popular. Hay que recordar que en los años treinta del siglo XX la ultraderecha representada por el fascismo fue la respuesta del mundo empresarial frente a la amenaza que representaban las izquierdas contestatarias con el sistema que estaba en crisisLas ultraderechas utilizaron entonces y utilizan ahora los temas identitarios y culturales (el nacionalismo extremo, el imperialismo nostálgico, la homofobia, el odio al otro, el racismo y el machismo) para ocupar el espacio que ocupaba antes el conflicto central del mundo del trabajo contra el mundo del capital. Y esto es lo que está ocurriendo hoy. Para ocultar su clasismo, intentan desviar la atención del conflicto capital-trabajo hacia otras áreas que podrían tener capacidad de movilización en amplios sectores de la población en contra de las fuerzas contestatarias con el capitalismo.

En EEUU esta ultraderecha hoy es el trumpismo, que es la versión en el siglo XXI del fascismo del siglo XX. Y lo que es más que preocupante es que el apoyo al trumpismo se está extendiendo rápidamente en el mundo empresarial, como se vio por el caluroso recibimiento que la asamblea de los personajes más ricos del mundo dio al presidente estadounidenseel cual fue presentado por el citado fundador y actual director ejecutivo, Klaus Schwab, como “el Presidente que orienta sus políticas hacia crear ‘inclusiveness’ (es decir, inclusión, integración) para todo el pueblo americano”. Esta frase provocó una protesta del editor antes citado del New York Times, que denunció la hipocresía y falta de credibilidad del Sr. Schwab, pues, al mismo tiempo que se presenta como el hombre que quiere humanizar el capitalismo, acoge a la persona que representa el mayor ejemplo del capitalismo extremo (esto es, de capitalismo sin guantes) responsable de que las desigualdades se hayan disparado, alcanzando niveles sin precedentes. En realidad, Donald Trump no ha dudado en desregular el ya muy poco regulado mercado de trabajo estadounidense (que a su vez adolece de una muy escasa protección social) o desmantelar el muy poco desarrollado Estado del Bienestar mediante unas reformas fiscales enormemente regresivas que provocaron que de los 335 mil millones de dólares de recortes surgidos de las reformas fiscales de 2017, 205 mil millones fueran a parar a manos del 20% de la población con más renta y solo 40 mil millones llegaran al 60% de la población con rentas más bajas. Definir a Trump como benefactor de toda la población estadounidense e integrador de todos sus componentes es de un cinismo superlativo, lo cual contrasta con la imagen que el programa de TV3 dio de Klaus Schwab: la de un hombre rico con buenas intenciones que podría ser seducido y convencido por Greenpeace para que haga algo en cuanto a la enorme crisis social y ambiental que sufre el mundo.

Una última observación: la frase característica del pensamiento económico dominante es que “no hay otra alternativa”, cuando la realidad muestra que sí la hay

El reportaje favorable a Davos de la televisión pública TV3 (de clara sensibilidad neoliberal, además de secesionista) intentó transmitir el mensaje de que ese foro, a pesar de sus defectos, es una institución a la que las fuerzas progresistas tienen que intentar convencer en cuanto a la bondad de sus propias propuestas. Así, como acabo de citar, el programa termina con la portavoz de Greenpeace hablando con el fundador y director de Davos del mérito de sus propuestas. No excluyo la posibilidad de que, a nivel personal, toda persona tenga que ser considerada educable. Ahora bien, considero que el mensaje del programa de TV3 refleja un entendimiento limitado, cuando no incorrecto, de la realidad. Como ocurre con la mayoría de los temas económicos, estos esconden, en realidad, temas políticos. Y la gente normal y corriente lo sabe. De ahí que la máxima responsabilidad de lo ocurrido (y su mayor rechazo), como muestran las encuestas de opinión popular, recaiga en las autoridades políticas. La enorme crisis de legitimidad del capitalismo se debe a que se ha percibido que las instituciones políticas han sido instrumentalizadas por los poderes económicos, y ahí está el problema. Greenpeace debería acudir a estas instituciones políticas y denunciarlas por no representar sus intereses, denunciando a las formaciones políticas y medios de información que promueven el neoliberalismo hoy y el trumpismo mañana.

La historia de la humanidad demuestra que todos los problemas económicos (la Gran Depresión o la Gran Recesión, por ejemplo) son, en realidad, problemas políticos, determinados por el enorme dominio de grupos económicos y financieros que tienen un abusivo control de las instituciones políticas y mediáticas. En realidad, la enorme crisis económica (que continúa todavía) podría haberse previsto fácilmente (como hicimos algunos) como consecuencia de las políticas públicas iniciadas por el presidente Reagan en EEUU y la Sra. Thatcher en el Reino Unido, unas políticas que se hicieron suyas no solo partidos conservadores y liberales, sino incluso partidos socialdemócratas a través de la Tercera Vía. La correlación de fuerzas dentro del Estado está determinada por unas fuerzas políticas que utilizan el discurso económico en su intento de despolitizar lo que es profundamente político. La famosa frase de todos los neoliberales ha sido que “no hay alternativas”, una afirmación que es muy fácil de demostrar (aunque muy difícil de presentar en los medios) que no es cierta. Hay siempre alternativas. Y para ello hay que romper con el “determinismo económico” (sustituido con gran frecuencia por el determinismo tecnológico) y luchar por esas alternativas. El mayor problema que existe hoy es la sensación de impotencia que tiene la población en contra de lo poderes económicos y financieros, los cuales están convencidos de que no hay otra manera de organizar las relaciones sociales y económicas. Pero España acaba de demostrar como en tan solo seis años un partido inexistente ha pasado a gobernar el Estado con otro partido de izquierdas, abriendo toda una serie de esperanzas que podrán materializarse si la población se moviliza.

Por VICENÇ NAVARRO

FEBRERO 3, 2020

Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas

Universitat Pompeu Fabra

Publicado enEconomía
Lunes, 03 Febrero 2020 05:47

Rebelión antineoliberal

Rebelión antineoliberal

La noticia principal de la contienda electoral presidencial que arranca este lunes con elecciones internas en Iowa –y que seguirá durante los próximas meses en cada estado para culminar con la coronación de los candidatos presidenciales de ambos partidos nacionales– es que Bernie Sanders, el senador socialista democrático, va ganando.

Se sabe que va ganando no sólo porque ya alcanzó al precandidato demócrata de la cúpula, Joe Biden, en las encuestas nacionales y está adelante en varias encuestas estatales claves, ha acumulado más donaciones que todos los además y triunfa sobre Trump en cada sondeo, sino porque las cúpulas se están alarmando, y mucho.

Algunos señalan que la dirección del Partido Demócrata está más obsesionada ahora en frenar a Sanders que en derrotar a Trump, elaborando mecanismos para obstaculizar su triunfo en la convención demócrata mientras Hillary Clinton, Barack Obama y John Kerry, entre otras figuras del partido, alertan sobre su “amenaza” y advierten, a pesar de indicaciones contrarias, que el electorado no apoyará sus “ideas radicales” y menos el “socialismo”.

Para Sanders y sus seguidores sólo comprueba el potencial real de su movimiento. “Somos su peor pesadilla”, señaló el senador esta semana, recordando que su campaña está fomentando una “revolución política” para un rescate popular de esta democracia de las manos del uno por ciento más rico y sus políticos que la han secuestrado.

Aquí continúa una pugna que se inició en 2016 entre el futuro y el presente del Partido Demócrata, con candidatos como Joe Biden y el multimillonario Michael Bloomberg –quien ha indicado que se lanzó en parte para evitar la candidatura de Sanders (no es un misterio de que uno de los representantes más reconocidos del uno por ciento esté preocupado)– ofreciendo un retorno a la era pre-Trump. Pero el movimiento de Sanders (y parte de las filas en apoyo de Elizabeth Warren) están invitando a otro futuro, no a un retorno.

Y es que esto es más que sólo una batalla dentro de un partido, es una rebelión antineoliberal. Tiene sus antecedentes inmediatos en los movimientos altermundistas que originaron contra el TLCAN y el llamado “consenso de Washington” en los 90, pasando por expresiones como Ocupa Wall Street, pero también con algunas raíces aún más antiguas con el movimiento socialista de hace un siglo, pasando por los grandes movimientos sindicales y culturales durante la Gran Depresión, como también en las luchas de los años 60, donde Martin Luther King, poco antes de ser asesinado, declaró que la esencia de la lucha social no se limitaba al racismo, sino que se necesitaba una “revolución moral” contra la injusticia económica y el poder imperial de su país.

Desafiando a las cúpulas políticas y económicas de este país, Sanders, con su consigna “no yo, nosotros”, resume una campaña electoral basada en las solidaridad social, algo que explica por qué el candidato presidencial más viejo goza del mayor apoyo entre los jóvenes, quienes, si participan en grandes números, podrían determinar la elección. También hay otras señales de que esta campaña es diferente: el candidato judío goza del apoyo de las únicas dos diputadas federales musulmanas, el único que resalta que es hijo de inmigrantes (https://www.youtube.com/watch?v=xuYR1dwPzJE), quien habla abiertamente de la clase trabajadora, y quien ha votado siempre en contra de guerras, acuerdos de libre comercio (incluyendo el T-MEC) y otros asuntos promovidos por las cúpulas. (Para más información sobre sus propuestas específicas: https://berniesanders.com/es/?nosplash).

Los jóvenes con Sanders son sólo parte de una coalición multirracial que se está rencontrando con luchadores sindicales, granjeros, ambientalistas, indígenas, veteranos militares antiguerra, y todos los que enfrentan ahora las consecuencias de un experimento neoliberal que fue impulsado por ambos partidos, desde Reagan hasta Obama.

Ante ello, esta es la vanguardia de una potencial rebelión electoral que busca no sólo derrotar a Trump o revertir sus políticas, sino transformar al país más poderoso del mundo. (https://www.youtube.com/watch?v=Ikgh4JbAWUU).

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