Un sistema de reconocimiento facial Sheila Scarborough / Flickr

El sesgo racial de estos algoritmos de identificación de personas se convierte en el detonante de que empresas como Amazon o IBM den de lado una tecnología señalada por sus abundantes controversias éticas

 

El sesgo racial no es la única controversia que rodea a la tecnología de reconocimiento facial. Diversos estudios han detectado que estos algoritmos de identificación no solo funcionan peor con caras de personas negras, sino con cualquier rostro racializado. También se equivocan más con las mujeres que con los hombres. Además, su uso por la policía en entornos abiertos es cuestionado por organizaciones de defensa de los derechos digitales, que denuncian que "es como ponernos a todos en una rueda de reconocimiento constante". Las dudas se acumulaban desde hace años, pero cuando IBM argumentó el lunes que abandonaba toda relación con esta tecnología por "justicia y equidad racial" en pleno auge del movimiento Black Lives Matter, muchos lo vieron como el primer dedo que señala a un emperador desnudo.

"IBM empieza, muchos más deben seguirla", adelantó Joy Buolamwini, investigadora del MIT y autora de uno de esos estudios que han destapado las vergüenzas de este tipo de inteligencia artificial. "Supone un reconocimiento de que la tecnología de reconocimiento facial, especialmente la implementada por la policía, se ha utilizado para socavar los derechos humanos y dañar específicamente a las personas negras, así como a las personas indígenas y otras personas de color", recalcó Buolamwini, fundadora de la Liga de la Justicia Algorítmica.

"No hay justicia sin justicia algorítmica" es el mantra de esta organización, que denuncia cómo la inteligencia artificial puede profundizar sistemas discriminatorios sexistas o racistas. Para IBM era más fácil sumarse a este discurso que para su competencia. Aunque estaba en la carrera, su tecnología de reconocimiento facial no tenía una gran cuota de mercado. Otras como Microsoft, Facebook, Google o Amazon la han desarrollado y vendido más intensamente. Pero su potencial era ser el primero de una serie de movimientos en cadena que empujara a las demás.

Así se ha demostrado cuando Amazon, uno de los principales proveedores de estas tecnologías a policías y agencias de seguridad en todo el mundo, ha decretado un año de moratoria para usar su servicio en estos ámbitos. "Abogamos por que los gobiernos establezcan regulaciones más estrictas para regular el uso ético de la tecnología de reconocimiento facial" durante ese período, ha pedido la multinacional en un escueto comunicado dos días después de que IBM diera el primer paso.

El movimiento Black Lives Matter ha desencadenado "la tormenta perfecta" contra los algoritmos de reconocimiento facial, expone Gemma Galdón, consultora tecnológica y fundadora de la Fundación Éticas. "Lo que está pasando ahora es solo la puntilla. Hay problemas de mucho más calado que el sesgo racial con el reconocimiento facial, porque es una tecnología fallida en algunos ámbitos. Puede funcionar con 'niveles aceptables' en entornos cerrados (y con 'niveles aceptables' quiero decir con tasas de error del 30%) pero en entornos abiertos estábamos viendo tasas superiores al 90%, por lo cual básicamente es una tecnología inútil", concluye.

Sobre la decisión de IBM y Amazon, la experta afirma que "es evidente que el motivo principal no es ético, pero han leído bien el momento actual para cambiar el paso". Por un lado, "IBM tiene una tecnología que ahora mismo no es competitiva, por lo que corta una línea de inversión que tampoco estaba muy claro que funcionara apuntándose un tanto en temas éticos y de privacidad", expone. Amazon, por su parte, se adelanta a un movimiento que las autoridades podrían obligarla a realizar igualmente, ya que el reconocimiento facial se encuentra "en un vacío legal" que podría resolverse con la prohibición de uso policial.

El Congreso estadounidense está analizando esta cuestión. No solo está empujado por la denuncia de la sociedad civil y el discurso corporativo de las empresas que se han sumado a ella. También está respaldado por expertos técnicos. "El uso policial de tecnología de reconocimiento facial debería ser prohibido en este momento", ha expuesto Timnit Gebru, científica de datos y colíder del equipo de inteligencia artificial ética de Google, en una entrevista con el New York Times.

Los motivos van más allá de que esta tecnología funcione peor en unas personas que en otras. "Hay otro llamado sesgo de automatización. Si la intuición le dice a una persona que el sistema no ha reconocido bien a un sujeto, pero el ordenador le dice que es él con un 99% de precisión, es más probable que crea en el ordenador que en su propia impresión", explica. "También hay un desequilibrio de poder. El reconocimiento facial puede ser completamente preciso, pero aún así puede usarse de una manera que sea perjudicial para ciertos grupos de personas si se implementa sin transparencia".

España es uno de los dos únicos países de Europa, junto a Bélgica, donde no está autorizado el uso de reconocimiento facial por parte de la policía o en investigaciones judiciales, según un análisis de la organización Algorithm Watch de diciembre de 2019. No obstante, en Marbella se prueba una tecnología denominada "reconocimiento corporal": "Estos sistemas utilizan el estilo de caminar o la ropa de las personas para rastrearlos. Podrían reconocer caras, pero la función está deshabilitada por ahora, a la espera de una autorización legal para activarla", explicó la organización.

Por Carlos del Castillo

11/06/2020 - 22:15h

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 Lanzamiento de Crew Dragon de SpaceX en el Centro Espacial Kennedy de la NASA.Foto Ap

Arden 30 ciudades en EU por el homicidio de George Floyd, mientras que la Bolsa de Wall Street, a unas cuadras de los disturbios en Nueva York, sigue su alza desacoplada de la economía, y Trump descuelga un éxito mayúsculo con el ensamble de SpaceX, propiedad del excéntrico inventor multinacional sudafricano-canadiense-estadunidense Elon Musk, con la Estación Espacial Internacional (ISS).

El programa ISS –satélite artificial habitable en la órbita baja de la tierra a una altitud de 400 kilómetros– es de carácter multinacional donde participan cinco agencias espaciales: 1. NASA (EU); 2. Roscosmos (Rusia); 3. ESA (Europa); 4. CSA (Canadá) y; JAXA (Japón).

Desde su lanzamiento en 1998 y el arribo de sus residentes en el año 2000, ISS, 20 años después, ha recibido 239 cosmonautas/astronautas y turistas de 20 diferentes países (https://go.nasa.gov/3eK5tWt).

Marc Thiessen, quien colabora para The Washington Post, propiedad de Jeff Bezos, quien tiene su proyecto de privatización del espacio Blue Origin (https://www.blueorigin.com/), alucina que el éxito de SpaceX es un pequeño paso para el hombre y un gigante paso para el capitalismo (https://wapo.st/3dsqXXJ).

Marc Thiessen soslaya la participación de la NASA, una agencia gubernamental (sic) de EU –con un presupuesto de 22 mil 629 millones de dólares al año con 17 mil 373 empleados–, que prestó a sus dos astronautas Doug Hurley y Bob Behnken para reunirse con otro astronauta prestado Chris Cassidy de EU y dos cosmonautas rusos (https://www.nasa.gov/).

Se trata de una colaboración híbrida y/o de una asociación pública/privada entre el gobierno de Trump, quien se ha vuelto un fanático de la carrera en el espacio, y el audaz innovador Elon Musk, quien inició su odisea hace 18 años en California con un puñado de empleados y una banda de mariachis (https://bit.ly/36WoouI).

Hoy SpaceX, con ocho mil empleados,vale más que su empresa de carros eléctricos Tesla, con una capitalización de mercado de 32 mil 800 millones de dólares (https://cnb.cx/2XoTZln): su valor bursátil es 47 por ciento superior al presupuesto anual de la NASA que no cotiza en Bolsa.

Marc Thiessen arremete contra el socialismo terrenal en EU y contrasta la hazaña de SpaceX y el poder de la libre empresa con la izquierda (sic) que aboga una intervención gubernamental sin precedente en casi (sic) cada sector de la economía de EU, desde la salud a la energía.

Luego Thiessen opera una grotesca pirueta al comparar, medio siglo después, el descenso a la luna del Apolo 11 con la reusabilidad del cohete Falcon 9 que regresó a una barcaza en el océano Atlántico. Es como comparar la imprenta de Gutenberg con la Era Digital.

Trump acudió dos veces a Florida para presenciar el lanzamiento de la cápsula Crew Dragon que había sido pospuesto por mal tiempo la primera vez.

MARC Thiessen llega hasta a comparar en forma muy banal los costos para lanzar un hombre “privado (sic) –que no lo es porque es de la NASA– en el espacio en 170 millones de dólares por asiento, frente a 67 millones de dólares de la cápsula Crew Dragon, con lo cual deduce en forma bizantina que el sector privado (sic) lo hace mejor, más barato, más rápido y más eficientemente que el gobierno, debido a la competencia.

Cita una pléyade de empresas privadas –Orbital ATK, United Launch Alliance, Virgin Orbit y Blue Origin– que compiten con SpaceX y su único criterio es el de los costos que, por cierto, llevaron a la fenecida globalización a su debacle.

Thiessen pierde la brújula terrestre y espacial al ignorar que cualquier empresa privada en EU, de cualquier magnitud que sea, forma parte intrínseca de la unidimensionalidad geoestratégica del país al que pertenece.

Ya hace cuatro años Michael Byers, también del The Washington Post, había nombrado a Elon Musk como el presidente (sic) de Marte (https://wapo.st/2yWyO0C), donde contempla establecer una colonia ante el riesgo de la extinción humana. Falta ver si lo dejan los rusos, y ahora los chinos.

Es lamentable que la portentosa colaboración en el espacio entre dos superpotencias de la talla de EU y Rusia en el ISS no se pueda replicar 400 kilómetros más abajo de su órbita terrenal.

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Lunes, 01 Junio 2020 06:25

El capitalismo de la vigilancia

El capitalismo de la vigilancia

Mientras en medio de la emergencia sanitaria del Covid-19 millones de personas en el orbe, presas de la desinformación y la manipulación e inoculadas por el miedo, viven en un traumático confinamiento cuasi total –sometidas a profilácticas medidas disciplinarias equivalentes al estado de sitio, la ley marcial o el toque de queda−, se estaría desarrollando un proceso totalitario de reingeniería social, cuyo objetivo fundamental sería desencadenar una restructuración económica, social y política global, que según algunas hipótesis será regida por un nuevo "gobierno mundial" (o "soberanía supranacional"), controlada por una élite de poderosos especuladores financieros y banqueros de Wall Street; las grandes firmas farmacéuticas y petroleras, incluidas sus fundaciones "filantrópicas" y sus laboratorios de pensamiento ( think tanks); el complejo militar industrial; las grandes compañías tecnológicas digitales y los medios de comunicación corporativos.

Es la tesis de Michel Chossudovsky, director de Global Research, para quien la desconexión de los recursos humanos y materiales de los procesos de producción, desencadenado por el confinamiento y paralizó a la economía real, fue un "acto de guerra"; una "operación planificada cuidadosamente", donde no hay nada espontáneo o accidental, y forma parte de un plan militar y de inteligencia de Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), cuya intención es debilitar a China, Rusia e Irán, y desestabilizar el tejido económico de la Unión Europea.

Profesor emérito de Economía de la Universidad de Ottawa, Chossudovsky se basa en las declaraciones del secretario de Estado estadunidense, Mike Pompeo, quien en un aparente lapsus deslizó el 20 de marzo, en CNN, que el Covid-19 era un "ejercicio (militar) en vivo", una "operación". Dijo: “No se trata de represalias… Este caso está avanzando: estamos en un ejercicio en vivo para hacer esto bien”. A lo que el presidente Donald Trump, que estaba a su lado, en palabras que pasarán a la historia, respondió: "Nos lo deberías haber dicho".

Estuviéramos o no ante una fake pandemic inducida y con independencia de que el Covid-19 sea un arma de destrucción masiva derivada de un virus que estudios científicos descartan sea un arma biológica, la disputa por las narrativas con fines geopolíticos y de control de zonas de influencia entre las potencias, en particular, EU y China, ha tenido, en la emergencia, ganadores y perdedores.

Entre los ganadores se encuentra Larry Fink, presidente de BlackRock, el fondo de inversión más grande del planeta, a quien recurrió la Reserva Federal (Fed) de EU para gestionar miles de millones de dólares de bonos y compras de activos respaldados por hipotecas, como una medida para estabilizar los mercados y amortiguar el impacto financiero de la crisis del coronavirus.

Según el analista Pepe Escobar, Black­Rock posee 5 por ciento de Apple; 5 por ciento de Exxon Mobil; 6 por ciento de Google; es el segundo mayor accionista de AT&T (Turner, HBO, CNN, Warner Brothers), y el principal inversor en Goldman Sachs. BlackRock es más grande que GoldmanSachs, JP Morgan y Deutsche Bank juntos. A su vez, Fink, su presidente, ha estado asesorando al presidente Trump sobre cómo navegar con los efectos de la pandemia, y para todos los propósitos prácticos, será el "sistema operativo" de la Fed y el Departamento del Tesoro. En otras palabras, será el administrador del fondo para los sobornos.

Otros ganadores fueron el gerente de Amazon, Jeff Bezos, quien en sólo tres semanas de la pandemia incrementó su riqueza en 25 mil millones de dólares; el gerente de Tesla y SpaceX, ElonMusk –quien declaró que el confinamiento social fue una "infracción fascista" a su derecho de hacer ganancias−, aumentó su riqueza en 5 mil millones de dólares; Eric Yuan, gerente de Zoom, que acumuló 2.58 mil millones de dólares, y el cofundador de Microsoft, Steve Ballmer, quien ganó 2.2 mil millones.

Amazon, Google (hoy Alphabet), Microsoft, Apple, Zoom, junto con Facebook, de Mark Zuckerberg (dueño de Instagram y WattsApp), y otras corporaciones del Silicon Valley de California −ligadas al aparato de seguridad nacional de EU− forman parte de lo que la economista Shoshana ­Zuboff, de Harvard, ha denominado "capitalismo de la vigilancia", modelo que trasciende a esas firmas de tecnología digital en redes y se propagó a la economía "normal".

El modelo lo fraguó Google en la coyuntura del 11/S de 2001 –y luego lo propagó Facebook−, y su lucrativa fórmula permite predecir (y modificar) el comportamiento de los internautas a través de un algoritmo de "caja negra" (una suerte de maquinaria invisible). Los motores de búsqueda de esas plataformas retienen la información, lo que permite a esas compañías, según Zuboff, predecir las acciones de los consumidores en el mundo real (en casa y trabajo, en su vida diaria) con el único propósito de beneficiar a las empresas. Así, más allá de los "me gusta" y los clics virtuales −y sin que lo sepan− las "experiencias" de los usuarios se convierten en "materias primas" que permiten crear "datos" personales (nuestras caras, voces, personalidades, emociones, creencias políticas y religiosas) y elaborar "perfiles" para adelantarse a "comportamientos futuros" y manipular así a millones de personas; como ocurre en la coyuntura del Covid-19 y la "nueva normalidad", en detrimento de nuestra autonomía humana y soberanía individual.

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"Es la primera vez en la historia de la técnica que existen sistemas con el poder de mandar."

El filósofo francés critica a las nuevas tecnologías y a quiénes las endiosan

Desliza su denuncia en el momento más excesivo de la fascinación humana por las inteligencia artificial, desnudando la endeblez del transhumanismo futurista.

 

Desde París. Desafiar la modernidad es un gesto reservado a muy pocos. Algunos lo hacen desde la nostalgia del pasado porque son como viudos de un tiempo ido, otros, en cambio, deslindan los engaños, desarman las narrativas y los espejismos con los cuales los sistemas someten al presente del mundo. Eric Sadin pertenece a la segunda dinastía. Este filósofo francés forma parte del muy estrecho grupo de pensadores que sustentan una reflexión crítica sobre las nuevas tecnologías. Sadin tiene un pensamiento propio, una reflexión auténtica sobre lo que está realmente en juego dentro de la tecno ideología. Sus libros son una fuente imperdible de denuncia y reflexión y no uno de esos tediosos inventarios sobre tecnología que se limitan a enumerar sin entender el fenómeno. La elegancia de Eric Sadin está, entre muchos atributos, en que sus ensayos son en tiempo real y no un posteriori critico, un diagnóstico post morten. Sadin desliza su reflexión en el momento más excesivo de la fascinación humana por las nuevas tecnologías. Lo hizo en 2011 con el libro "La société de l'anticipation : Le Web Précognitif ou la rupture anthropologique"(La sociedad de anticipación: investigación sobre las nuevas formas de control). El libro se publicó en francés dos años antes de que se conociera el espionaje mundial orquestado por los servicios secretos norteamericanos y revelado por el ex agente de la CIA y de la NSA Edward Snowden. En 2013 publicó "La Humanidad aumentada" (Editorial Caja Negra), donde exponía cómo las capacidades cognitivas de los sistemas digitales estaban gobernando los seres y las cosas. En 2015, apareció "La Vida Algorítmica, Crítica de la razón digital", un ensayo donde Sadin abordaba el proceso de captación y explotación de los datos digitales con el único fin de identificar correlaciones y comportamientos. En 2016, Caja Negra tradujo otro de sus libros más contundentes, La siliconización del mundo. El libro era una suerte de alegato desconstructivo de uno de los mitos más mastodónticos de la modernidad: la Silicon Valley. Allí se forjó el modelo técnico-económico dominante aceptado con una mansedumbre global espeluznante. Era, en ese momento, un contrataque feroz contra un modelo que se presentaba a si mismo como un buen operador del progreso de la condición humana, pero que, al final, como con el conjunto de las tecnologías de la información, sólo maniobraba en beneficio de intereses privados. En 2020 Caja Negra publica en las próximas semanas otro ensayo de Sadin donde el pensador francés desmonta otra gran mentira del siglo XXI: la Inteligencia Artificial. El título del ensayo declara sin rodeos sus intenciones: "La Inteligencia Artificial o el desafío del siglo. Anatomía de un antihumanismo radical" (traducción de Margarita Martínez).

Allí donde los medios baten la crema de un nuevo ser humano reparado de todas sus imperfecciones, Sadin le sigue la pista pasando del otro lado del espejo. Encuentra una impostura monumental cuyos contenidos desgrana en esta entrevista realizada en París. Se ha deslizado una tragedia global muy enriquecedora que da la razón a los análisis de Eric Sadin. La pandemia del coronavirus desarmó todas las retóricas sobre la utilidad humana de las nuevas tecnologías. No sirvieron ni para identificar el virus, ni para los pasos posteriores de la infección.

--La Inteligencia Artificial es, en los medios, poco menos que el nuevo El Dorado del horizonte humano. Sin embargo, usted ve en ella un proceso de deshumanización al mismo tiempo que un engreído discurso salvador y un trastorno mayor de los comportamientos humanos.

--Desde hace algunos años se expandió la idea de que la nueva lucha económica mundial se concentraba en la Inteligencia Artificial. Había dos ideas implícitas. La primera es que la Inteligencia Artificial era el horizonte económico ineluctable. La otra, que la IA ofrecería un montón de soluciones a muchísimos problemas individuales y colectivos. Esta idea se convirtió, entre 2015 y 2020, en la nueva doxa mundial que era preciso respaldar de forma masiva. Se produjo, en suma, una suerte de excitación colectiva a partir de la cual se estableció como una suerte de verdad probada, como un horizonte obligado. Nada puede ser menos verosímil. Son discursos entusiastas y luminosos muy alejados de la realidad. Se trata de una impostura. Desde el año 2010 estamos viviendo un cambio de estatuto. Las tecnologías digitales dejaron de ser un útil destinado a conservar, indexar o manipular la información para tener otra misión: se encargan de hacer un peritaje de lo real. Es decir que tienen por vocación revelarnos, a menudo en tiempo real, dimensiones que dependían de nuestra conciencia. Podemos recurrir al ejemplo de la aplicación Waze que se encarga de señalar el mejor recorrido para desplazarse de un lado a otro. Esa capacidad de hacer peritajes a velocidades infinitamente superiores a nuestras capacidades humanas caracteriza la Inteligencia Artificial. El sentido escondido de esto está en que la IA es como una instancia que nos dice la verdad. Y la verdad siempre reviste una función performática. Por ejemplo, la verdad religiosa enuncia dogmas e interpela a obedecerlos. La Inteligencia Artificial enuncia verdades con tal fuerza de peritaje que nos interpela a obedecerlas. Estamos entonces viviendo un momento donde las técnicas se dotan de un poder de mando. El problema radica en que nos plegamos al peritaje, nos conformamos con eso y ejecutamos las acciones correspondientes. Es la primera vez en la historia de la técnica que existen sistemas con el poder de mandar. Lo que ocurre de gravísimo es que esto tiene como objetivos responder a intereses privados u organizar a la sociedad de forma más optimizada.

--Este poder es, no obstante, apenas una etapa de ese proceso que funciona como una cadena de mando.

--Sí, el primero es el que acabo de describir: la técnica que da ordenes. Existe también el estado incitativo, que es como un primer nivel blando, digamos. Ese estado incitativo empezó a desarrollarse con la aparición de los Smartphones y las aplicaciones que nos aconsejaban sobre cosas cada vez más amplias de la realidad. Haga esto y no lo otro, vaya a este lugar que es mejor que el otro. Esto empezó con el IPhone y estaba ligado a la geolocalización. Su misión consistía en incitar a la gente a consumir. Es lícito reconocer que toda la esfera tecno industrial dio muestras de una genialidad sin igual. Inventaron constantemente nuevas cosas, forjaron discursos, supieron difundirlos y fueron y son una instancia de seducción desproporcionada. Algunos años después aparecieron los asistentes digitales virtuales, es el caso de Siri por ejemplo. Luego irrumpieron los altoparlantes conectados cuya particularidad es la de mantener una relación casi natural, intima, corpórea, con los usuarios gracias al conocimiento evolutivo de nuestros actos. Es turbador. La base de estos sistemas es el mismo: conducirnos a decidir esto o lo otro en función de la verdad enunciada. Encima, desde no hace mucho, esos sistemas hablan. La potencia de influencia de estos dispositivos es impresionante. Hablan, hacen peritajes, formulan, sugieren y dan órdenes. El grupo L’Oreal produce espejos conectados que, según el análisis de un rostro en el espejo, aconseja ponerse este producto, consumir este otro o ir a descansar a la montaña. La primera consecuencia de estas tecnologías es la mercantilización general de la vida. Esto le permite al liberalismo económico no verse confrontado por ninguna barrera y poder mercantilizar sin trabas el conocimiento de nuestros comportamientos. Casi a cada segundo y a escala planetaria, el liberalismo nos sugiere la mejor acción posible, es decir, la operación mercantil más pertinente. Vemos muy bien que el milagro de la Inteligencia Artificial no es para nosotros sino para la industria.

--Es, en suma, un gran mercado regulado por la tecnología y la información que estos dispositivos nos roban.

--Todos estos aparatos incitativos están destinados a que el liberalismo se desarrolle sin trabas. En la misma lógica, del estado incitativo pasamos al estado imperativo. En campos como el de los recursos humanos ya existen robots que dialogan con los candidatos a un puesto y que luego deciden entre cuatro o cinco quiénes son los mejores en función de criterios de optimización: obedientes, creativos, trabajadores, etc, etc, etc. Otro problema radica en que estos sistemas no son estáticos, aprenden y se desarrollan y, por consiguiente, tendrán más poder. Ese estado imperativo lo encontramos igualmente en los bancos o los seguros. Nadie cree hoy que son los seres humanos quienes deciden sobre las tarifas o el otorgamiento de un crédito. Después hay otro estado que debería ser objeto de muchos más estudios y movilizaciones: se trata del estado coercitivo. Este estado se despliega sobre todo en el mundo del trabajo mediante el desarrollo de sensores que supervisan y evalúan a la persona constantemente y, en tiempo real, miden las situaciones y aconsejan sobre los gestos que deben hacerse. En Amazon, por ejemplo, el personal no recibe órdenes de un jefe sino señales provenientes de estos sistemas que no sólo reducen la subjetividad humana, sino que, encima, reducen a los trabajadores a la categoría de robots de carne y sangre. Esta Inteligencia Artificial no sólo posee capacidades de análisis sino también de retroacción, es decir, indicar, sugerir, ordenar, prescribir.

--Gracias al canto de las sirenas de ciertos medios –el caso de El País en España es vergonzoso—estas dimensiones perversas son invisibles. La gente sigue creyendo que la Inteligencia Artificial es un útil de progreso humano cuando, en lo esencial, es un instrumento de explotación al servicio de las empresas.

--Efectivamente, todo esto no no ve…no se ve la extensión de la Inteligencia Artificial en nuestras sociedades. Desde 2010 se habla mucho acerca de cuántos empleos o profesiones se destruirán con la Inteligencia Artificial, pero se habla muy poco de las nuevas modalidades de gestión que la IA ha introducido en las prácticas de hoy en el seno de las empresas. La velocidad exponencial en la que todo esto se desarrolla no sólo quiere decir que se va cada vez más rápido, sino, ante todo, que se nos niega el derecho de determinarnos libremente en la pluralidad de la contradicción. Estamos inmersos en un movimiento exponencial de todas las cosas. En los años 70, la automatización de las fábricas se desarrolló en los puestos de trabajo muy expuestos o nocivos. Se podía decir que, al menos, era por una buena causa: la salud, la preservación de los operadores del peligro y la protección de la psicología de las personas. En cambio, la sustitución que se expande actualmente concierne a oficios o profesiones donde se requieren muchas competencias. La gente tuvo que estudiar durante años y años, con pasión. Hoy las reemplazan por sistemas de Inteligencia Artificial.

--Hay entonces una dimensión mítica que resulta de una hábil construcción del liberalismo y no de una necesidad o de un progreso humano.

---Sí. La Inteligencia Artificial vehicula la promesa de estar llamada a substituir nuestras inteligencias naturales. No, es un abuso de lenguaje. Lo que se busca aquí es poner los asuntos humanos bajo el doble imperativo de la mercantilización integral de la vida y de una optimización continúa de nuestras vidas colectivas. Eso es lo que se está implementando. Yo convoco a que se hagan valer otros modos de racionalidad frente a este modelo. Con el modelo de racionalidad de la Inteligencia Artificial se promueve un anti humanismo radical con el cual se quiere instalar una suerte de utilitarismo generalizado y de higienismo social. La Inteligencia Artificial nos deshumaniza porque limita nuestra capacidad a juzgar y elegir libremente, traba la libre expresión y la autonomía humana en beneficio de sistemas que propagan su propia luz, muy distinta a la idea de soberanía y autonomía del individuo que surgió durante el Siglo de las Luces. Ese es el corazón del anti humanismo reinante.

--Sin embargo, un cataclismo ha ocurrido, y ahora bien real: la expansión de la pandemia de coronavirus vino a decapitar todas las mitologías de la Inteligencia Artificial y las tecnologías de la información. No sirvieron para nada, en ninguna de las fases de la crisis sanitaria mundial.

--¡ Absolutamente ! Justo cuando hay organismos de seguridad que lo vigilan todo por todas partes, cuando estamos supuestamente al corriente de todo de forma inmediata, hemos asistido a la vulnerabilidad de la información. Lo sabíamos todo al instante gracias a un sistema de vigilancia y de alarma planetario pero el virus sorprendió a todas las potencias. Se produjo un colapso del mito. La voluntad de controlar la información sobre todas las cosas fracasó. La pandemia fue como una burla a la vez absurda y trágica a nuestra voluntad de controlarlo todo que impera desde finales de la Segunda Guerra Mundial. El desarrollo de las tecnologías digitales apuntaba a amplificar nuestro control, pero el coronavirus demostró su estado de invalidez, demostró que las soluciones no se originan en el control absoluto de las cosas sino en la atención a las fallas, con una sensibilidad en la relación con las cosas. Otro de los mitos que se quiebran es el de ese delirio que circula desde hace unos cuantos años sobre el transhumanismo. El sentimiento de híper potencia que ha caracterizado a las industrias digitales en los últimos 10 años quedó reducido a la nada. La tecnología no puede reparar todos los defectos humanos. Se creó el mito en torno a los empresarios ligados a las nuevas tecnologías como si fueran capaces, por si solos, de modificar el curso de la vida terrestre. Eso es lo que hemos visto. El transhumanismo promovido por Silicon Valley debía crear un súper hombre a partir de tecnologías milagrosas. Esos discursos delirantes no merecían que se les diera tanta importancia.

--El transhumanismo y los evangelios tecnológicos fueron fagocitados por el estado más elemental de la condición humana: la enfermedad.

--La velocidad con la cual se irradiaron las tecno ideologías nos prohibió prácticamente formular una critica, como si fuera un destino ineluctable de la condición humana. El transhumanismo postula la idea de que Dios no terminó la creación, que el mundo está lleno de defectos y que el primer vector de esos defectos somos nosotros, usted, yo, los seres humanos, que no serían más que desechos, que estarían constituidos por una falibilidad fundamental. Las tecnologías exponenciales tienen entonces esa misión: reparar los defectos. Ese es el sueño del hombre perfecto. Pero nuestra misión no es ésa sino, más bien, no negar lo real y tratar de elaborar una armonía justa. El coronavirus nos enseña que ha llegado la hora de dejar de estar buscando someter la realidad. Debemos partir de la existencia y no querer controlarla todo el tiempo, debemos apreciarla en función de nuestros principios, es decir, la dignidad, la solidaridad. Las proyecciones futurológicas no tienen cabida. Hay que terminar de una buena vez por todas con esa insoportable ideología del futuro que ocupó todos los espacios. Hay que terminar con el discurso de las promesas y ocuparse más de una política del presente, una política de lo real, de lo que se constata. A partir de estas condiciones y de nuestros principios decidimos cómo construir mejor y con incertidumbres nuestro porvenir común. No es lo mismo un porvenir común que un futuro de fantasías que no hace más que responder a intereses tan estrechos como privados.

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Sábado, 23 Mayo 2020 06:41

La amenaza tecnototalitaria

La amenaza tecnototalitaria

La conectividad digital no es algo nuevo, pero, desde el inicio de la pandemia del Covid-19, se ha instalado en la cotidianidad de nuestras vidas físicamente distanciadas y de nuestros trabajos en la Red. Cada vez estamos más interconectados al tiempo que más aislados socialmente.

El tecnototalitarismo, entendido como el control total de las vidas privadas por la tecnología, tampoco es nuevo. Desde la Segunda Guerra Mundial se han ido perfeccionando técnicas de interceptación de informaciones y de control de las comunicaciones electrónicas en aras de la Seguridad Nacional. Más recientemente, los análisis de los Big Data han acaparado la atención y la denuncia sobre la invasión de los poderes políticos y del mercado en nuestra privacidad. Se ha abierto un debate sobre la legitimidad de la utilización de nuestros datos en las estrategias futuras de control social para la configuración de los vínculos sociales. De igual manera, las denominadas fake news no son solo un producto de las redes sociales, porque siempre hubo mentiras y bulos en la época de la prensa en papel, pero ahora se han intensificado. La crisis pandémica ha acelerado también algo que ya estaba ahí, es decir, la digitalización e incluso la robotización de muchos puestos de trabajo, con cambios profundos en la estructuración social.

Pero lo novedoso en este momento está en la ontologización que se está haciendo de las nuevas tecnologías y de la inteligencia artificial, en su consideración como un nuevo actor político y social con capacidad para incidir en la realidad. Se abre, a su vez, un debate acerca de las acciones que pueden ser justificadas como necesarias y las injustificables por violar derechos y libertades. Asistimos a un renovado debate en torno a las utopías o las distopias digitales, centrado en si el trabajo en red (especialmente, en el ámbito sanitario, educativo, …) y la utilización de las tecnologías avanzadas de vigilancia son o no los únicos que pueden salvar nuestras vidas en posibles pandemias futuras.

El error, a mi juicio, está en considerar las tecnologías como un sujeto en sí mismo, bueno o malo, amigo (tecnofilia) o enemigo (tecnofobia), olvidando que en realidad son un instrumento o un medio de comunicación y de interconexión. Es cierto que nos observan, pero también observamos. También es cierto que las grandes empresas tecnológicas no han sabido o no han podido predecir la actual pandemia y sus consecuencias sanitarias y económicas.

Una cosa es constatar los cambios tecnológicos acaecidos en las últimas décadas, que han conducido a una compresión del tiempo y el espacio como nunca antes se dio, y otra muy distinta es asumir determinadas prescripciones ideológicas (por ejemplo, la desregulación financiera o la laboral, la vigilancia de alta tecnología…) como si fueran una consecuencia ineludible de un determinismo tecnológico o mecanicista. Precisamente son esas prescripciones ideológicas las que nos abocan a un totalitarismo, pero no simplemente tecnológico, sino también financiero, capitalista o del mercado.

En realidad, el denominado tecnototalitarismo responde a la construcción ideológica y al proyecto financiero, empresarial y comercialmente diseñado por las grandes corporaciones tecnológicas globales, que ha permitido, por ejemplo, la racionalización a escala global de las crecientes desigualdades socioeconómicas, de etnia o de género como hechos inevitables.

Estamos ante una nueva ficción universal y universalizable, que intenta imponer una ideología pantecnológica impulsada por las grandes empresas tecnológicas, al servicio de intereses privados sin límites ni controles, y que sitúa a las sociedades del siglo XXI en un déficit democrático difícil de superar.  Este triunfo de la razón tecnológica implica una inversión ideológica que nos lleva a creer que vivimos en un tecnototalitarismo, contra cuya fuerza compulsiva no podemos hacer nada, aunque se vean afectados nuestros derechos fundamentales, libertades públicas y privacidad individual, y aunque pongamos en riesgo las estructuras democráticas liberales de las sociedades del siglo XXI.

Por María José Fariñas Dulce

Profesora de Filosofía del Derecho. Universidad Carlos III de Madrid

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China actualiza el “arte de la guerra” (híbrida)

¿Puede EEUU declarar la guerra a China si su industria está prácticamente en el suelo?

 

En 1999, Qiao Liang, entonces coronel de alto rango de la fuerza aérea del Ejército Popular de Liberación –y Wang Xiangsui, otro coronel de alto rango– causaron un tremendo alboroto con la publicación de «Unrestricted Warfare: El Plan Maestro de China para destruir a Estados Unidos». En realidad el libro «Guerra Sin Restricciones» era esencialmente un manual del Ejército de Liberación Popular para la guerra asimétrica: una actualización del Arte de la Guerra de Sun Tzu.

En el momento de la publicación original – con China todavía muy lejos de su actual influencia geopolítica y geoeconómica- el texto solo sostenía un esquema defensivo en materia militar, muy lejos del sensacionalista «destruir Estados Unidos» añadido al título por los editores norteamericanos en 2004.

Ahora Qiao Liang es director del Consejo de Investigación sobre Seguridad Nacional, y ha dado una reveladora entrevista a la revista Zijing (Bauhinia) con sede en Hong Kong.

El General Qiao no es un miembro del Politburó y sus opiniones no representa la política oficial, pero todos los analistas con los que hablé están de acuerdo en que los puntos más importantes de su entrevista constituyen el pensamiento de muchos dirigentes del Partido Comunista de China.

Revisemos algunas de la opiniones del General Qiao

 

Bailando con los lobos

 

El grueso de su análisis se concentra en las deficiencias de la industria estadounidense: «¿Cómo puede EE.UU pretender hacer una guerra contra la mayor potencia manufacturera del mundo cuando su propia industria está prácticamente en el suelo?»

Refiriéndose al Covid-19 y a los ventiladores mecánicos da un ejemplo: «De las más de 1.400 piezas necesarias para un ventilador, más de 1.100 deben ser producidas en China, incluyendo el montaje final. Ese es el problema de los EEUU. hoy en día. Tiene tecnología de punta, pero no tiene los métodos ni capacidad de producción. Así que tienen que confiar en la producción china».

El General Qiao descarta la posibilidad que Vietnam, Filipinas, Bangladesh, India y otras naciones asiáticas puedan reemplazar la mano de obra China: “¿Cuál de estos países tiene más trabajadores cualificados que China? ¿Qué país ha invertido tanto en recursos humanos como China en los últimos 30 años? ¿Qué país está educando a más de 100 millones de estudiantes de nivel universitario? La capacidad de toda esta gente altamente preparada está todavía lejos de ser utilizada para nuestro desarrollo económico».

“Es cierto, dice, que incluso en tiempos de epidemia y dificultades económicas el poder militar de los EEUU, es capaz de interferir directa o indirectamente en la cuestión del estrecho de Taiwán y bloquear o sancionar a China impidiendo su comercio con Occidente». En consecuencia, argumenta, es «bueno» que China se comprometa con la causa de la reunificación, «pero es malo si se hace en el momento equivocado. Sólo debemos actuar en el momento adecuado. No podemos permitir que nuestra generación cometa el pecado de interrumpir el proceso de renacimiento de nuestra nación”.

El General Qiao aconseja: «Aunque la soberanía territorial está ligada a los intereses fundamentales de una nación. Hay otros tipos de soberanía: la soberanía económica, financiera, alimentaria, de defensa, de recursos, biológica y cultural …y todas están vinculadas a la supervivencia de las naciones y son componentes de la soberanía nacional».

En el caso de la reunificación con Taiwán opina: «más allá de la guerra, hay que tener en cuenta otras opciones. Hay medios para actuar en la inmensa zona gris que hay entre la guerra y la paz. Incluso hay operaciones militares que no llevan a la guerra, pero que puedan implicar un uso moderado de la fuerza».

El General Qiao da un ejemplo gráfico, «si tenemos que bailar con lobos, no debemos bailar al ritmo de los EE.UU». Debemos tener nuestro propio ritmo, e intentar romper su ritmo, minimizar su influencia. Si el poder norteamericano está blandiendo el garrote, es porque ha caído en una trampa.»

En resumen, para el General Qiao, «China debe mostrar primero su determinación para resolver la cuestión de Taiwán, y luego aplicar la paciencia estratégica oriental, aunque: “partimos de la premisa es que debemos desarrollar nuestra capacidad estratégica para resolver la cuestión de Taiwán, incluso usando la fuerza en cualquier momento.»

 

China se saca los guantes

 

Considerando el análisis del General Qiao es casi indiscutible que Beijing responderá ojo por ojo a la guerra híbrida desarrollada por el gobierno de los Estados Unidos. Al parecer China se saca los guantes definitivamente.

Así que a efectos prácticos como respuesta a la ofensiva de Trump contra Huawei, el gobierno Chino apuntará a Apple, Qualcomm, Cisco y Boeing, incluyendo “la suspensión de hacer negocios en China». Beijing está dispuesto a responder firmeza las amenazas de Donald Trump.

Una matriz de racismo tóxico y de inveterado anticomunismo es responsable del sentimiento anti chino predominante en los Estados Unidos (que abarca al menos el 66% de toda la población) Aconsejado por Steve Bannon, el presidente Trump se apropio de este sentimiento para utilizarlo como el tema central de su campaña para la reelección.

El objetivo estratégico es ir tras China en todos los campos. El objetivo táctico es forjar un frente anti-China con todo Occidente: un antiguo cerco –pero al estilo de la moderna guerra híbrido– centrado en la guerra económica.

Esto implica una ofensiva concertada, para tratar de bloquear los mercados regionales a las empresas chinas, incluyendo los embargos. Ahora la congelación de los activos chinos en los EE.UU ya no es una propuesta descabellada.

Estados Unidos está dispuesto a atacar sistemáticamente cada posible ramificación de las Nuevas Rutas de la Seda –puertos, energía, interconexión digital, ruta de la seda de la salud-. Por tanto, aquellos que soñaban que el Covid-19 podría ser el pretexto ideal para una nueva Yalta –uniendo a Trump, Xi y Putin– pueden hacer descansar en paz sus ilusiones.

La «contención» se pondrá en marcha sin más. Un ejemplo claro son las declaraciones del Almirante Philip Davidson –jefe del Comando Indo-Pacífico- que acaba de exigir 20 mil millones de dólares para construir un «robusto cordón militar» desde California hasta Japón con «redes de ataque de precisión de alta supervivencia» y «fuerzas conjuntas rotatorias para contrarrestar la renovada amenaza que enfrentamos a lo largo y ancho de la cuenca del Pacífico”. El Almirante Davidson asevera que «si Estados Unidos no cuenta con una disuasión convencional válida y convincente, China y Rusia se pueden envalentonarse y afectar nuestros intereses en la región.».

 

Que pasará en el Congreso del Pueblo Chino

 

Desde el punto de vista de los analistas del Sur Global, la actual y peligrosa Nueva Guerra Fría, es básicamente una manifestación del progresivo fin de la hegemonía de occidente sobre el planeta.

Aún así, el hegemón norteamericano exige a decenas de naciones que se posesionen a su favor con el clásico «quien NO está con nosotros o está CONTRA nosotros».

En la sesión anual del Congreso Nacional del Pueblo, que comienza este viernes, veremos cómo China se ocupará de su máxima prioridad: la reorganización interna después de la pandemia.

Por primera vez en 35 años, Beijing se verá obligada a renunciar a parte de sus objetivos de crecimiento económico. Esto significa que el objetivo de duplicar la renta per cápita para 2020 -en comparación con 2010- se tendrá que aplazar.

Lo que debemos esperar es que se apruebe el énfasis en el gasto interno y en la estabilidad social – por encima de la lucha por convertirse en un líder mundial… aunque esto no implique pasar por alto este objetivo.

Después de todo, el Presidente Xi Jinping dejó claro que “China no practicará la lógica de las Grandes Farmacéuticas en el desarrollo y despliegue de la vacuna contra el Covid-19, cuando esté fármaco disponible». Al contrario “China convertirá la vacuna en un bien público mundial asegurando su acceso a los países en desarrollo”.

Internamente, Beijing impulsará las empresas estatales que son fuertes en la innovación y asunción de riesgos. Esto es muy importante porque China siempre ha desmentido las predicciones de los «expertos» occidentales. Por ejemplo, en Abril las exportaciones aumentaron un 3,5 % cuando los expertos preveían una disminución del 15,7 %. El superávit comercial fue de 45.300 millones de dólares, cuando los expertos pronosticaban sólo 6.300 millones.

Pekín parece identificar claramente que Occidente, especialmente los EEUU, se está sumergiendo en el territorio de una nueva Gran Depresión mientras la República Popular China está a punto de reavivar su crecimiento económico. El centro de gravedad del poder económico sigue moviéndose, inexorablemente, hacia Asia.

¿Guerra híbrida? Adelante.

Por Pepe Escobar | 22/05/2020

Fuente: https://observatoriocrisis.com/2020/05/20/china-actualiza-el-arte-de-la-guerra-hibrida/

Publicado enInternacional
Una grúa espacial recupera un satélite a 36.000 kilómetros de altura

El primer servicio en órbita que reduce la basura espacial culmina con éxito tras el acoplamiento con una nave sin apenas combustible.

 

Un gran satélite de comunicaciones, de la empresa Intelsat, estaba quedándose sin el combustible imprescindible para seguir funcionando en la órbita geoestacionaria de la Tierra, a casi 36.000 kilómetros de altura. Hacia allí se dirigió en octubre pasado un satélite grúa, el primero de la historia, con la misión de prolongar su vida.

En febrero, consiguió acoplarse con el Intelsat-901, en lo que fue la primera operación de este tipo en la historia espacial comercial. Lo impulsó con sus propulsores hasta una nueva posición sobre el Atlántico, corrigió la leve inclinación de su órbita y, a primeros de abril, el Intelsat-901 volvió a funcionar como repetidor de banda ancha para los clientes de la empresa, que lo ha confirmado ahora.

Por delante le quedan cinco años más de vida, gracias al combustible y las actividades de control de su "salvador" robótico, al que permanecerá acoplado durante ese tiempo.

Con esta primera operación de rescate de un satélite comercial se inicia una nueva era en la que, además de proporcionar combustible, las grúas espaciales robóticas podrán también arreglar averías y montar extensiones en las naves en órbita, además de reposicionarlas, entre otras posibilidades. Es algo que no se pudo hacer con el telescopio espacial Hubble, que acaba de cumplir 30 años en órbita y que tuvo que ser reparado y actualizado en cinco misiones tripuladas que supusieron verdaderas hazañas.

La pionera ahora es la empresa Northrop Grumann, conocida contratista militar de Estados Unidos, con su MEV-1 (Vehículo de Extensión de la Misión, según sus siglas en inglés), de su filial SpaceLogistics. "Este acontecimiento histórico, subrayado por el primer acoplamiento de dos satélites comerciales en órbita y el posterior reposicionamiento del conjunto, demuestra el valor de negocio que MEV ofrece a sus clientes", ha dicho Tom Wilson, vicepresidente de la división espacial de la empresa.

"Ahora que MEV-1 ha cumplido con éxito la misión de recuperar el satélite Intelsat-901, continuaremos liderando el futuro del servicio en órbita mediante nuestra hoja de ruta tecnológica plurianual para ampliarlo a labores de inspección, montaje y reparación", ha dicho.

Existen otros proyectos parecidos pero todavía no se han plasmado, mientras las empresas espaciales meditan sobre la viabilidad de negocio real de estas actividades, a pesar de que también contribuyen a no aumentar la basura espacial que suponen los satélites grandes, varias decenas de los cuales dejan de funcionar todos los años.

La Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa de Estados Unidos (DARPA), tiene un programa en esta área y acaba de escoger a Northrop Grumann como socio comercial para aumentar la capacidad de estos vehículos en los próximos años tanto para clientes comerciales como para los Gobiernos.

Intelsat, que es el mayor operador de satélites del mundo, va a pagar unos 13 millones de dólares al año por la labor del satélite auxiliar, pero desarrollarlo y concretarlo ha sido, sin duda, mucho más caro y solo ahora se puede empezar a recuperar lo invertido.

El Intelsat-901 fue lanzado en 2001 con una masa de 4,7 toneladas y una vida útil de 13 años, largamente superada. Como sus compañeros de serie, es muy grande y muy caro y su recuperación merece la pena a la empresa. Por eso Intelsat ya ha encargado un segundo MEV para otro de sus satélites, lanzado en 2004, que saldrá hacia la órbita este año a bordo de un cohete europeo Ariane V desde la Guyana Francesa.

Por ser la primera vez que se hacía, la operación de recuperación del Intelsat- 901 se planeó con mucha prudencia. El vehículo recién lanzado a bordo de un cohete ruso Protón utilizó su propulsión eléctrica para trasladarse lentamente a la órbita cementerio de los satélites geoestacionarios, situada unos centenares de kilómetros por encima de la normal.

Allí se dirigió también el Intelsat al que le quedaba poco combustible. De esta forma, si se producía algún roce o choque durante la aproximación y el acoplamiento de ambos, a una velocidad de 11.000 kilómetros por hora, el resto de los ingenios operativos en órbita geoestacionaria no sufrirían las consecuencias de la basura espacial consiguiente.

El acoplamiento fue puramente mecánico, como un enchufe, en la tobera del motor principal del Intelsat, motor que solo había utilizado para llegar a su órbita. A partir de ahora las citas serán directamente en la órbita normal geoestacionaria.

Los MEV llevan combustible para operar durante unos 15 años. Cuando la grúa espacial termine su misión actual, elevará el satélite viejo a la órbita cementerio, lo dejará allí y se dirigirá a recoger a un nuevo cliente a casi 36.000 kilómetros de altura.

28/04/2020 07:20

Cómo funciona la aplicación del Gobierno colombiano que será obligatoria para salir a la calle

Por medio de CoronApp el Gobierno planea diseñar su estrategia de “aislamiento inteligente” para cuando termine la cuarentena. Esta ampliación funcionará como un “pasaporte de movilidad” para los ciudadanos

El Gobierno colombiano lanzó una aplicación para centralizar y monitorear toda la información referente al desarrollo del coronavirus en el país y que será obligatoria para la movilidad de las personas en la calle una vez termine el periodo de cuarentena decretada hasta el 27 de abril.

La aplicación se llama CoronApp Colombia y con ella se busca facilitar los protocolos de protección y mitigación del virus en el país. De acuerdo con la ministra de las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicaciones), Sylvia Constaín, la aplicación ya cuenta con un millón de descargas en todo el país, pero se está promoviendo una campaña llamada “Por tu vida, por mi vida”, para instar a todos los colombianos a descargarla en su celular.

CoronApp Colombia es totalmente gratis y no consume datos, es decir, es zero rating, y entre sus diferentes aplicaciones sirve para que las personas puedan reportar en tiempo real la aparición de síntomas, identificar si hay motivos de alerta, u obtener información sobre los centros de atención más cercanos.

De acuerdo con la ministra Constaín en un futuro cercano esta aplicación funcionará como “un pasaporte de movilidad, en momentos en los que se busque reactivar la economía”.

En concreto, mediante CoronApp los ciudadanos podrán soportar los permisos para transitar por las calles en los casos de excepción que definió el decreto de cuarentena nacional. La aplicación permitirá escoger entre una de las 35 excepciones que a la fecha se tienen para transitar por las calles y con ella se entregarán los detalles e información que validan esas reglas.

La aplicación entregará al usuario información sobre cuidados en casa, consejos de salud mental y podrá mantenerlo actualizado sobre los nuevos casos, recuperados y demás estadísticas del coronavirus en el país. Pero, sobre todo, le servirá al Gobierno para recopilar datos y diseñar la estrategia de “aislamiento inteligente” que ya ha sido mencionada varias veces por el presidente Iván Duque en sus alocuciones sobre los siguientes pasos a tomar en el plan de mitigación de la emergencia sanitaria.

Duque ha dicho que después de la cuarentena muchas medidas de aislamiento social van a mantenerse, pero otras se van a flexibilizar, permitiendo que ciertos sectores de la economía empiecen a reactivarse y gradualmente retomen a sus actividades regulares.

“Es muy importante, que todos los colombianos, sin excepción, descarguemos CoronApp porque es parte de la estrategia de prevención”, expresó el Consejero Económico de transformación digital Víctor Muñoz.

Él explicó que gracias a los datos recopilados por CoronApp se van a poder tener reportes diarios y en tiempo real de los colombianos que estén presentando síntomas, permitiendo hacer trazabilidad en mapas de calor que identifiquen las zonas de mayor riesgo. Esto le ayudará a las autoridades a priorizar en la recolección de muestras, también a endurecer controles de ser necesario.

Además, los usuarios podrán recibir alertas y notificaciones si han pasado más de 15 minutos cerca a una persona diagnosticada positivo por coronavirus durante los últimos 7 o 15 días.

Todo lo anterior será la piedra angular de la estrategia de “aislamiento inteligente”, por lo que el Ministerio de las TICS reitera la importancia de que todos los colombianos descarguen la aplicación y de que sean honestos y transparentes con su uso.

Aplicaciones similares se están usando en países como Estados Unidos, España, Corea del Sur y Singapur, y el Gobierno colombiano está alianza con ellos para la coordinación de las estrategias derivadas de su uso. Incluso ha conversado con Apple y Google para que CoroApp sea respaldado por sus plataformas.

Aunque innovadora, los anuncios alrededor de la aplicación no han estado exentos de polémica, pues surgen grandes interrogantes sobre el manejo que se hará de los datos recolectados. No se ha especificado, por ejemplo, cuanto tiempo quedará almacenada la información entregada por los ciudadanos ni qué se hará con ella una vez pase el perÍodo de la emergencia.

Al respecto de esto el consejero Muñoz dijo que el manejo de los datos se hará cumpliendo con “todos los protocolos de ciberseguridad y habeas data" y que toda la información recolectada será encriptada. Dijo también que para los “mapas de calor” y demás estrategias de monitoreo estadístico los datos serán anonimizados.

Por Jorge Cantillo

15 de abril de 2020

desde Bogotá, Colombia

Publicado enColombia
Jueves, 26 Marzo 2020 06:37

Los hacendados de la pandemia

Los hacendados de la pandemia

La declaración de pandemia por el Covid-19 ha puesto todo de cabeza. Pero no tanto como para que los gobiernos cuestionen las causas reales por las que surgió este virus y el hecho de que mientras supuestamente se trabaja para contenerlo, otros virus y pandemias se siguen formando.

Hay tres causas concomitantes y complementarias que han producido todos los virus infecciosos que se han extendido globalmente en las últimas décadas, como la gripe aviar, la gripe porcina, las cepas infecciosas de coronavirus y otras. La principal es la cría industrial y masiva de animales, especialmente pollos, pavos, cerdos y vacas. A ésta se le suma el contexto general de la agricultura industrial y química, en la que 75 por ciento de la tierra agrícola de todo el planeta se usa para la cría masiva de animales, principalmente para sembrar forrajes con ese destino. La tercera es el crecimiento descontrolado de la mancha urbana y las industrias que la alimentan y por ella subsisten.

Las tres juntas son causa de la deforestación y destrucción de hábitats naturales en todo el planeta, que también implica desplazar comunidades indígenas y campesinas en esas áreas. Según la FAO, a nivel mundial, la expansión de la frontera agropecuaria es responsable de 70 por ciento de la deforestación, pero en países como Brasil, la expansión de la frontera agropecuaria es culpable de 80 por ciento de la deforestación.

En México vimos como se originó la gripe porcina en 2009, a la cual le pusieron el aséptico nombre de Gripe A H1N1, para desvincularla de su puerco origen. Originó en la fábrica de cerdos llamada Granjas Carroll, en Veracruz, entonces co-propiedad de Smithfield, la mayor productora de carne a nivel global. Smithfield fue comprada en 2013 por una subsidiaria de la mega empresa china WH Group, actualmente la mayor productora de carne porcina del mundo, ocupando el primer lugar en ese rubro en China, Estados Unidos y varios países europeos.

Aunque el virus de la gripe porcina no es un coronavirus, la mecánica de cómo llega a convertirse en epidemia/pandemia es similar a las otras enfermedades zoonóticas (es decir que tienen origen animal). Enormes cantidades de animales de cría confinados, hacinados e inmunodeprimidos, alientan que el virus mute rápidamente. A esos animales se les da continuamente antibióticos y antivirales, además de estar expuestos en ambiente y alimentación a diversos pesticidas desde que nacen hasta el matadero. Tanto para que engorden más rápido como para tratar de que no se enfermen, en condiciones absolutamente insalubres para cualquier ser vivo.

Tal como explica Rob Wallace, biólogo evolutivo y filogeógrafo, del Instituto de Estudios Globales de la Universidad de Minnesota, que ha estudiado por más de 25 años el tema de las epidemias del último siglo, los centros de cría animal son el lugar perfecto para la mutación y reproducción de los virus. Los virus pueden saltar entre especies, y si bien pueden originar en especies silvestres de aves, murciélagos y otras, es la destrucción de los hábitats naturales lo que los empuja fuera de sus áreas, donde las cepas infecciosas estaban controladas dentro de su propia población. De allí, pasan a las áreas rurales y luego a las ciudades. Pero es en los inmensos centros de cría animal donde hay mayores chances de que se produzca la mutación que luego afectará a los seres humanos, por la continua interacción entre miles o millones de animales, muchas diferentes cepas de virus y el contacto con humanos que entran y salen de las instalaciones. El aumento de la interconexión de los transportes globales, tanto de personas como de mercancías -incluyendo animales- hace que los virus mutantes se desplacen rápidamente a muchos puntos del planeta.

Un aspecto complementario: como mostró Grain, el sistema alimentario agroindustrial es responsable de cerca de la mitad de los gases de efecto invernadero que producen el cambio climático, cambio que también hace que migren las especies, incluso mosquitos que también pueden trasmitir algunos virus. Especialmente la cría intensiva de animales es responsable de la mayor parte de esas emisiones. (Grain, 2017)

Claro que aunque conozcamos lo que lo produjo, no cambia que este virus existe y tiene consecuencias ahora, y es importante cuidarnos y sobre todo a los más vulnerables por diversos factores. Aún así, no está de más recordarnos que según informa la Organización Mundial de la Salud, el 72 por ciento de las muertes en el mundo son por enfermedades no trasmisibles, varias de las cuales están ligadas directamente al sistema alimentario agroindustrial, como enfermedades cardíacas, hipertensión, diabetes, obesidad, cánceres digestivos, malnutrición.

Pero el enfoque de acción en emergencia y la búsqueda de supuestas vacunas implicando que la pandemia se podría controlar por medios técnicos, oculta las causas y promueve la perpetuidad del problema, porque vendrán otras epidemias o pandemias mientras las causas sigan sin tocarse. En algunos países, las industrias agroalimentarias, principales productoras de los virus, se ven incluso beneficiadas por las epidemias, al ser consideradas por los gobiernos como “industrias básicas” para la sobrevivencia. Lo cual es una falaz mentira, ya que es la producción campesina, indígena y de pequeña escala, incluso urbana, la que alimenta a 70 por ciento de la humanidad. Son los agronegocios los que nos dan comida basura y llena de agrotóxicos, que nos enferman y debilitan ante las pandemias, al tiempo que siguen acaparando tierras campesinas y áreas naturales. (ETC, 2017)

En la emergencia, surgen otros jugosos negocios para algunos, tanto empresas como bancos. Algunas, como las farmacéuticas, las productoras de insumos para la protección sanitaria, las empresas de ventas en línea y de producción de entretenimiento, se enriquecen ridículamente con la declaración de pandemia. Otras empresas tienen pérdidas – que trasladan a las y los trabajadores y a la sociedad de muchas maneras, incluso en aumento de precios– pero serán las primeras en beneficiarse de subsidios gubernamentales, que bajo el discurso de que hay que rescatar “la economía”, la mayoría de los gobiernos no duda en favorecerlas antes que a los sistemas de salud pública devastados por neoliberalismo o a los millones de personas que sufren la pandemia no sólo por el virus, sino porque no tienen casa, o agua, o alimentos, o perdieron su empleo, o trabajan a destajo y sin ninguna seguridad social, no tienen acceso a diagnósticos, ni médicos, o están en caravanas de migrantes, o refugiados en algún campamento, hacinados en albergues o en la calle.

En este contexto, también surgen formas de solidaridad desde abajo. Junto a ellas es necesario enraízar un cuestionamiento profundo a todo el sistema alimentario agro-industrial, y una valoración profunda y solidaria de todas y todos los que desde sus milpas, huertas y comunidades nos alimentan y previenen las epidemias.

25 marzo 2020

Publicado enMedio Ambiente
"No necesitamos una tercera revolución en los métodos de hacer una guerra." Imagen: EFE

Entrevista a la Premio Nobel de la Paz en 1997 por su lucha contra las minas antipersonales

A horas de su llegada a Buenos Aires para participar de la "Campaña para Detener a los Robots Asesinos", Williams repudia al presidente Donald Trump y remarca la importancia del movimiento feminista en el mundo.

 

Su libro autobiográfico, "My name is Jody Williams", fue traducido al español con el particular título de "La hippie que llegó a ser Nobel de la Paz". A la ganadora del prestigioso premio en 1997 por su militancia contra el uso de minas antipersonales no le molesta esa definición. Al contrario, la reivindica: "Si ser hippie quiere decir ser una activista informal e incapaz de decir palabras bonitas solamente para caerle bien a otros, entonces sí, soy una hippie".

Jody Williams nació el 9 de octubre de 1959 en Brattleboro, pequeño pueblo del estado de Vermont, Estados Unidos. Se formó en Relaciones Internacionales, pero las mejores experiencias las vivió en su recorrida como voluntaria por países de América Central. A horas de llegar al país para participar de la "Campaña para Detener a los Robots Asesinos", Williams dialogó con Página/12. A lo largo de la entrevista, revela la importancia de la guerra de Vietnam en la elección de su vida militante, manifiesta su rechazo hacia el presidente Donald Trump y remarca la importancia de que el movimiento feminista siga creciendo a nivel mundial.

-En su autobiografía de 2013, usted dice que la religión ocupó un lugar importante en su vida.

- Mi abuela maternal nació en Italia y crecí en una casa católica y sí, eso fue una parte importante de mi infancia y de mi juventud. Pero la iglesia no podía o no quería contestar preguntas difíciles y siempre decía que teníamos que aceptar cosas inexplicables por fe. Yo no creo en esa idea de fe. No acepté no tener respuestas a mis preguntas. Soy espiritual, pero no creo en el Dios de la iglesia.

- ¿La guerra de Vietnam significó un quiebre a la hora de elegir su vocación?

- Mi experiencia con Vietnam fue algo que me abrió los ojos en cuanto a la historia de los Estados Unidos. Aprendí que el país no es un país pacífico, sino uno de lo más intervencionistas en la historia. Vietnam me dio ganas de intentar buscar un camino para influir en la política externa del país.

- Usted trabajó en distintos países de Centroamérica como voluntaria. ¿Cómo recuerda esa experiencia? 

- Allí aprendí lo que es ser activista. Entendí que el trabajo avanza por nosotros, no por mí. O sea, una persona solita no cambia el mundo para beneficio de todos. Para lograr eso, es necesario trabajar con otros con la misma visión y determinación de hacer de la visión una realidad. Después de mi labor humanitaria en la región, empecé a trabajar en la campaña antiminas.

- La llevo al momento en que usted recibió el Nobel en 1997 por su lucha contra las minas antipersonales y las bombas de racimo. ¿Cómo se enteró que había ganado?

- Estaba con mi novio (ahora esposo) Steve Goose y mi familia en Vermont. Steve y yo nos conocimos en la campaña antiminas. El nueve de octubre es mi cumpleaños y habíamos ido a Vermont para festejarlo. El diez de octubre hacen el anuncio del Nobel de la Paz. ¡Fue un regalo inesperado! Y me costó procesarlo, porque sigo siendo introvertida por naturaleza.

- Ha sido muy crítica del Premio Nobel de la Paz otorgado a Barack Obama en 2009. ¿Cómo se explica que haya recibido ese premio?

- Obama mismo sabía y sabe que no merecía ese premio. No hizo más que sentarse a esperar un mundo sin armas nucleares, pero luego procedió a modernizarlas. Una total hipocresía. Creo que el Comité del Nobel estaba tan feliz de ver algo diferente de George W. Bush en el poder, que se dejó llevar. Pero no se dieron cuenta de que iban en la dirección equivocada.

- Usted se unió a otras mujeres ganadoras del Premio Nobel, entre ellas la guatemalteca Rigoberta Menchú, para trabajar por la paz. ¿Cómo surgió la idea?

- En 2005, nos dimos cuenta de que eramos varias mujeres que habíamos conquistado el Nobel de la Paz. Entonces decidimos juntarnos y usar la influencia y poder del Nobel para apoyar a organizaciones de mujeres en zonas de conflicto. Trabajamos para hacer un mundo con paz sostenible, y ya llevamos casi quince años de trabajo exitoso.

- El feminismo como movimiento no para de crecer en el mundo. ¿Cuáles son los principales desafíos que observa en la actualidad?

- Lamentablemente, los desafíos siguen siendo esencialmente los mismos en todo el mundo. Los hombres controlan la mayor parte del poder, y parecen creer que el poder es de alguna manera finito. Y si las mujeres tienen algún poder, eso significará que los hombres tendrán menos poder. Es un razonamiento absurdo.

- En Argentina existe una fuerte campaña para que el Congreso apruebe el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. ¿Está a favor del derecho a abortar?

- Absolutamente. Las mujeres debemos tener control sobre las decisiones que nos afectan. Eso quiere decir control sobre nuestros cuerpos, nuestro dinero, nuestras vidas. Yo no voy a obligar a otra mujer a tener un aborto. Pero al mismo tiempo, no quiero que otra gente me diga que no puedo tomar esa decisión. Me indigna que los hombres crean que tienen ese derecho.

- El año electoral arrancó con fuerza en Estados Unidos. Usted nació en Vermont, estado por el cual Bernie Sanders es senador. ¿Le genera alguna esperanza su precandidatura demócrata?

- En este momento es el líder del espacio demócrata. Sinceramente, mi esperanza más grande es vivir la derrota de Trump en las elecciones de noviembre.

- ¿Pero cree que Trump puede ser vencido en las presidenciales del próximo tres de noviembre?

- Siempre ha tenido presunciones de ser un rey. Con los resultados del impeachment en el Senado parece que de veras cree que es el rey. Creo que puede ser vencido, pero también creo que puede ganar y si es horrible hoy, no puedo imaginarlo si ganara en noviembre.

- Sus críticas hacia el presidente parecen ir en línea con lo que llama "excepcionalismo estadounidense".

- Todo el mundo ya sabe que los gringos se creen los dueños del mundo y eso proviene de la creencia de que el país y su gente, los blancos obviamente, son excepcionales en el mundo. Por eso, todo lo que hace Estados Unidos contribuye al bienestar de todo el mundo, incluso cuando el mundo no se da cuenta de eso...

Este miércoles 26 de febrero a partir de las 10:30 horas, en el Auditorio del Centro Cultural de la Ciencia, Williams brindará una conferencia en Buenos Aires como parte de la Campaña para Detener a los Robots Asesinos junto a la directora de la división Armas de Human Rights Watch, Mary Wareham, la ingeniera de software, Laura Nolan, la investigadora del CONICET, Vanina Martínez, y la Coordinadora de la Red de Seguridad Humana en Latinoamérica y el Caribe, María Pía Devoto.

- ¿Cómo podría explicarle a los habitantes de la región, no habituados a ese tipo de discusiones, cuál es la importancia de frenar la actividad de estos robots asesinos?

- Desde la Campaña nos preocupa pensar que las armas autónomas decidirían quién vive y quién muere, sin intervención humana, algo que cruza los límites morales. El mundo ya es lo suficientemente peligroso. No necesitamos una tercera revolución en los métodos de hacer una guerra. Y menos cuando serían guerras impredecibles, ya que los seres humanos quedarían fuera de decidir quién vive y quién muere. Sería un desarrollo completamente asqueroso.

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