MÚSICA DESDE OTRAS COORDENADAS

Sábado, 19 Febrero 2011 09:06

El difícil paso del tecnozoico al ecozoico

Las grandes crisis conllevan grandes decisiones. Hay decisiones que significan vida o muerte para ciertas sociedades, instituciones o personas. La situación actual es la de un enfermo al cual el médico le dice: O controla usted sus altas tasas de colesterol y su presión o tendrá que enfrentarse a lo peor. Usted elige.

La humanidad como un todo tiene fiebre y está enferma; debe decidir: o continuar con su ritmo alucinado de producción y consumo, garantizando siempre el crecimiento del PIB nacional y mundial, ritmo altamente hostil a la vida, o enfrentarse dentro de poco a las reacciones del sistema-Tierra que ya ha dado claras señales de estrés global. No tememos un cataclismo nuclear, no imposible pero sí improbable, que significaría el fin de la especie humana. Recelamos, eso sí, como muchos científicos advierten, de un cambio repentino, abrupto y drástico del clima que diezmaría rápidamente muchísimas especies y pondría en grave peligro nuestra civilización.

Esto no es una fantasía siniestra. El informe del IPPC de 2001 indicaba ya esta eventualidad. El informe de la U.S. National Academy of Sciences de 2002 afirmaba «que recientes evidencias científicas apuntan hacia la presencia de un acelerado y vasto cambio climático; el nuevo paradigma de un cambio abrupto en el sistema climático está bien establecido por la investigación hace ya diez años, sin embargo este conocimiento está poco difundido y es escasamente tomado en cuenta por los analistas sociales». Richard Alley, presidente del U.S. National Academy of Sciences Committee on Abrupt Climate Change comprobó con su grupo que, al salir de la última glaciación, hace 11 mil años, el clima de la Tierra subió 9 grados en solo 10 años (datos tomados de R.W.Miller, Global Climate Disruption and Social Justice, N.Y 2010). Si eso sucediera con nosotros tendríamos que enfrentarnos a una hecatombe ambiental y social de consecuencias dramáticas.

¿Que es lo que está en juego con la cuestión climática? Están en juego dos prácticas con relación a la Tierra y a sus recursos limitados, que fundan dos eras de nuestra historia: la tecnozoica y la ecozoica.

En la tecnozoica se utiliza un potente instrumento, inventado en los últimos siglos, la tecnociencia, con la cual se explotan de forma sistemática y cada vez con más rapidez todos los recursos, especialmente en beneficio de las minorías mundiales, dejando al margen a gran parte de la humanidad. Prácticamente toda la Tierra ha sido ocupada y explotada. Ha quedado saturada de toxinas, elementos químicos y gases de efecto invernadero hasta el punto de perder su capacidad de metabolizarlos. El síntoma más claro de esta incapacidad suya es la fiebre que se ha hecho presente en el Planeta.

En la ecozoica se considera a la Tierra dentro del proceso evolutivo. Desde hace más de 13,7 mil millones de años el universo existe y está en expansión, empujado por la insondable energía de fondo y por las cuatro interacciones que sostienen y alimentan cada cosa. Es un proceso unitario, diverso y complejo que produjo las grandes estrellas rojas, las galaxias, nuestro Sol, los planetas y nuestra Tierra. Generó también las primeras células vivas, los organismos multicelulares, la proliferación de la fauna y de la flora, la autoconciencia humana por la cual nos sentimos parte del Todo y responsables del Planeta. Todo este proceso envuelve a la Tierra hasta el momento actual. Respetado en su dinámica, permite a la Tierra mantener su vitalidad y su equilibrio.

El futuro se juega entre quienes están comprometidos con la era tecnozoica con los riesgos que encierra y quienes, asumiendo la ecozoica, luchan para mantener los ritmos de la Tierra, producen y consumen dentro de sus límites y ponen su interés principal en perpetuarse y en el bienestar humano y de la comunidad terrestre.

Si no damos este paso difícilmente escaparemos del abismo que espera delante de nosotros.

- Leonardo Boff es teólogo y filósosfo
Fuente: http://servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=423
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Ya son más de 2.000 robots de combate en suelo Afgano luchando junto a los soldados de carne y hueso, según el teniente coronel Dave Thompson del Cuerpo de Marines, encargado de controlar los robots.

Si sus cifras son correctas, esto quiere decir que uno de cada 50 soldados de EE.UU. en Afganistán no es un ser humano. Y un número creciente de robots se unen a las filas en la línea de batalla, en una estrategia que pretender reducir el costo en soldados en una guerra que se prolonga ya demasiado.

Pero hay un pequeño problema , frecuentemente el desplazamiento de estos robots en el campo de batalla es bastante torpe. Y no hay muchas esperanzas de que mejore a corto plazo.

Los primeros “Groundbots” se usaron para hacer incursiones participando entre las unidades de desactivación de explosivos. El técnico en explosivos podía ponerse a cubierto y dirigir el robot a control remoto o ” PackBot” para desactivar un artefacto explosivo peligroso.

Sin embargo, un tercio de los 1.400 robots desplegados en Afganistán en 2009 y 2010 no fueron usados por el escuadrón antibombas, Thompson señaló durante una presentación en una feria comercial de Washington que: “Los robots no son sólo para los equipos de desactivación de artefactos explosivos … Y ahora las tropas están utilizándolos de maneras que no esperábamos. “

Por ejemplo, al menos una unidad envió sus vehículos robóticos M-160 - un vehículo sobre orugas equipado con un “látigo” para detonar las minas enterradas - para explotarlas antes de que pasara un vehículo equipado con detectores de bombas. Para despejar la ruta de minas. Thompson mostró un video donde se puede ver un vehículo M160 siendo destruido por una bomba, y como se informó a la Defensa Nacional. “Eso evitó que el vehículo destruido fuese un transporte con sus ocupantes”.

Estos robots también se utilizan para inspeccionar vehículos que se acercan los puestos de control, explicó Thompson. Muchos otros usos para los vehículos terrestres no tripulados se mantienen secretos, añadió.

Y a se han entregado casi 2.000 robots en la zona de guerra, pero ¿cuántos de ellos están guardados en un depósito solo porque son demasiado débiles para el combate, demasiado torpes para contribuir a la lucha, o simplemente innecesarios?

En otras palabras, para los robots de tierra el futuro próximo se limitará a las misiones en que los operadores humanos puedan supervisarlos de cerca - a diferencia de los drones voladores, algunos de los cuales ya pueden volar muchas misiones con muy poca supervisión humana. No vamos a ver a corto plazo convoyes de vehículos totalmente robóticos o francotiradores robot.

Eso es porque en el suelo, “incluso una ramita en el camino es un obstáculo”, explicó un investigador del Ejército. Considerando que, en el aire, los robots por lo general se puede moverse prácticamente con total libertad, sin chocar con nada. Es justo decir que este “sentido y evitar” es el problema principal de los desarrolladores de robots militares para operaciones terrestres.

A pesar de algunos resultados prometedores en una importante prueba de la Infantería de Marina el año pasado, el Pentágono todavía no sabe cómo capacitar a sus robots terrestres para ser verdaderamente independientes.

8 FEBRERO 2011 
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Es argentina y está radicada en Estados Unidos desde que emigró tras la Noche de los Bastones Largos. Ahora asesora en el país al programa oficial de distribución de netbooks a estudiantes. Aquí evalúa ese plan, analiza cómo debe cambiar la dinámica en las escuelas con la utilización de las computadoras y advierte cuáles son los nuevos desafíos para padres y docentes.

–¿Cómo llegó a la ciencia?

–Me llamo Nora porque mi padre estaba muy entusiasmado con la obra de Ibsen y había leído Casa de Muñecas, donde la protagonista es una mujer que se da cuenta de que tiene que ser inteligente e independiente si quiere ser buena madre. Por ese personaje me puso Nora. Mi padre me ayudó y me apoyó muchísimo con la ciencia. El era contador, y había querido ser matemático pero con la depresión del ’30 se tuvo que poner a trabajar y no pudo.

–¿Con las nuevas tecnologías cambió el sentido del saber?

–Absolutamente. Le voy a dar un ejemplo: yo ya tengo mis años y con los años vienen algunas molestias. Antes de ir al médico, yo voy a Internet y averiguo todo lo que puedo respecto de ese tipo de síntoma que tengo. Entonces, cuando voy al médico ya sé qué preguntar. Es totalmente distinto. Y eso pasa con todas las cosas. Cuando uno va a comprar algo, primero va a Internet y se fija dónde existe, qué precios tiene, qué condiciones, qué diferencias hay y después decide dónde ir a comprarlo. El acceso a la información es mucho más general y público que lo que era antes. No hay tanta diferencia entre el especialista y el laico. El usuario es un productor al mismo tiempo. Es una democratización del acceso a la información enorme. Lo que hay que tener cuidado es de preparar a la gente para evaluar la información. Aquello sobre lo cual hay que educar evoluciona al mismo tiempo que evolucionan las herramientas para vivir, para trabajar.

–Pero todavía hay amplios sectores excluidos del acceso a las nuevas tecnologías...

–Sí y no. Le voy a dar casos de Estados Unidos y de Africa. De aquí no tengo. Si uno habla de tecnologías como computadoras, sí. Pero si uno habla de tecnología como teléfono celular, ya casi no existe. En Africa hay países que casi no tienen infraestructura de caminos y mucha gente no tiene dirección, o mejor dicho, su dirección es el número de teléfono portátil. En Estados Unidos las máquinas para juegos son muy baratas. La gente de pocos recursos en general tiene acceso a games machines que pueden ser utilizadas como entrada a la computación, y hay accesorios que se pueden agregar a la televisión, que no son muy caros, que permiten entrar a Internet. Es cierto, hay mucha gente que está aislada de ese acceso a la información, pero no es una cuestión insoluble, no es como si hubiera de proveer de grandes recursos y computadoras. Lo único que hace falta es dar electricidad. Con los teléfonos celulares que existen en este momento hay acceso a cualquier cosa.

–¿Qué le parece el programa Conectar-Igualdad?

–Lo que es muy interesante de Conectar-Igualdad es que potencia o empodera a los estudiantes y los maestros –en inglés diría empower– para que accedan a la información ellos mismos y la manejen, que es una manera de crear una capacidad de cambio en el sistema muy diferente de la tradicional de preparar al maestro para que dé información.

–¿Basta con entregar computadoras?

–Por supuesto que no. Cuando la gente me pregunta si las computadoras ayudan a la educación, yo lo que les pregunto es si el lápiz ayuda a la educación. ¿Ayuda? Depende de cómo se use. Lo mismo sucede con la tecnología. Cuando empezaron a aparecer las computadoras en Estados Unidos hace ya unos cuarenta años, hubo un investigador que hizo un estudio muy interesante: encontró que en las escuelas de muchos recursos, donde los chicos pertenecían a familias más bien pudientes y la escuela tenía recursos, los chicos aprendían a programar las máquinas. En las de pocos recursos, había máquinas –porque había un programa por el cual se entregaban PC a escuelas carenciadas– pero se usaban para que los chicos practicaran conocimientos básicos, es decir, la máquina los controlaba a ellos. En las escuelas de muchos recursos, los estudiantes tenían el control de las computadoras. Este ejemplo muestra la diferencia de cómo hay que usar las computadoras. En el programa Conectar-Igualdad, la gente entiende que hay que potenciar al usuario, y fundamentalmente profesionalizar al maestro.

–¿Qué tipo de capacitación necesitan los docentes?

–Por empezar, saber usar la máquina. No es muy difícil, ése no es un problema. Lo que más necesitan son ejemplos y apoyos para saber cómo usarla en la enseñanza, que no es lo mismo que usarla para la comunicación. Cuando la gente habla de las competencias del siglo XXI, habla de competencias de comunicación. Son las cosas que saben los chicos que usan los teléfonos portátiles. Pero para utilizar la computadora en la enseñanza tienen que aprender una nueva pedagogía y algo muy importante, para lo cual necesitan apoyo institucional, que es entender cuál es su rol: no es proveer de información a los alumnos sino ayudarlos a interpretar la información y a darle un contexto en el cual integrarla. Es decir, el docente ya no se para al frente y da una clase para la cual aprendió de memoria lo que leyó en un libro, sino que simplemente tiene que sentirse lo suficientemente cómodo como para que cuando el chico le hace una pregunta, le da la respuesta, o la va a buscar o le dice: “Mañana te digo”. Y eso depende de que el director de la escuela entienda cuál es el cambio. Hay ejemplos muy interesantes en Estados Unidos. Los padres como los directores tienen unas expectativas de lo que es un aula bien manejada: tradicionalmente, es aquella en la que los chicos están sentados y callados, escuchan y toman notas. En las aulas de la nueva pedagogía, donde los chicos están más en control de su aprendizaje, están muchísimo más entusiasmados. ¿Qué pasa cuando los chicos están entusiasmados? Hablan y hacen ruido. A veces, los directores y los padres dicen: “Los chicos no están aprendiendo y el maestro no está haciendo nada”. Al contrario. Lo que pasa es que la gente espera que el maestro enseñe pero no que el chico aprenda. Y hay que pasar el énfasis a que el chico aprenda y el maestro –y también el padre– lo ayude a aprender.

–¿Cómo debería cambiar la dinámica de la clase, entonces?

–Todos los maestros saben que cuando los chicos están interesados, aprenden. Y la tecnología les interesa a los chicos. El buscar las cosas que a ellos les interesan los hace pasar más tiempo estudiando. Hay estudios que han demostrado –y a mí me parece genial–, que cuando los chicos empiezan a usar bien la tecnología para hacer sus investigaciones, para buscar cosas, para conectarse con otros chicos, aumenta el número de libros que sacan de la biblioteca.

–¿Por qué? ¿Cómo es eso?

–Porque tienen interés en saber. Y al mismo tiempo escriben mucho mejor. Cuando escriben, muchas veces es para conectarse con otros chicos, por eso les interesa que los otros los entiendan. Si los otros chicos no les entienden empiezan a preocuparse por dónde va la coma. Antes, por ejemplo, si mis hijos escribían bien, lo que obtenían era que su mamá los felicitara. Lo peor que les podía pasar es que el maestro me dijera que escribían bien porque entonces, yo, su mamá, los avergonzaba delante de mis amigos, diciendo cosas sobre su escritura. Es decir, es una cuestión de interés y motivación. No se puede forzar a la gente a aprender.

–En muchos colegios en la Argentina, todavía el alumnado tiene clase de computación un par de horas por semana, como una materia específica. ¿Qué opina al respecto?

–Eso es lo que no hay que hacer. No tiene que haber clase de computación. No hay una clase de lápiz, ni de diccionario. ¿Por qué, entonces, va a haber una clase de un método de acceder a la información? La matemática aplicada tiene que ver con acceso e interpretación de datos. Sin calculadora es muy difícil hacer una suma de más de diez números. ¿Por qué no ver qué pasa con una suma de más de 40 números? El detalle puede hacerlo la máquina, el concepto y la interpretación es lo que tiene que hacer el estudiante y el maestro. No puede ser que la computadora se use por diez minutos al final del día a modo de premio. Eso no sirve para nada: es lo mismo que darles un caramelo. Por eso, lo importante en el programa Conectar-Igualdad es darles la máquina para que los chicos se la lleven a la casa, la usen allí, aprendan las cosas con sus hermanos y sus padres, y los maestros, también se las lleven a sus hogares, para hablar con sus hijos.

–A veces, a los padres de los nativos digitales les resulta difícil balancear el uso hogareño que hacen los chicos de las pantallas y otras actividades como el deporte. ¿Qué aconseja?

–Como todas las cosas se debe resolver con sentido común. A los chicos les interesa la tecnología. Le voy a contar algo que leí que no tiene nada que ver con esto. Familias de inmigrantes llegaban hace muchos años a Estados Unidos de lugares donde no había teléfonos. Entonces, cuando sonaba el aparato era un desastre porque pensaban que sólo se llamaba para dar malas noticias. Llevó tiempo hasta que los padres se acostumbraran a que los amigos llamaban por teléfono a los chicos, y que el teléfono era una forma muy distinta de comunicarse a la carta. Bueno, esto es lo mismo. Los chicos usan la computadora para conectarse con otros chicos. Si están todo el tiempo haciendo juegos individuales está mal. Si las usan para conectarse con otros chicos, siempre y cuando salgan después a hablar con otros chicos, está muy bien. En estos momentos, en una ciudad cercana a donde yo vivo hay un problema con los celulares en las aulas. Hay cuatro puntos de vista. A los maestros les molesta porque no saben qué está haciendo el chico con su teléfono y los quieren sacar; la dirección de la escuela dice que no se pueden tener; los padres se oponen porque es una manera que tienen de ponerse en contacto con sus hijos, de saber dónde están, y que están bien; y los chicos dicen: “¿Cómo no vamos a tener teléfonos? Si la maestra me hace una pregunta y no entiendo, yo voy y busco en Internet, hago un cálculo, me ayuda a entender qué está pasando en el aula”. Y también es cierto que si la madre o un amigo les mandan un mensaje, lo miran. Las reglas de uso no se han establecido porque es muy nuevo.

–En Argentina, en general, está prohibido tenerlos o usarlos en el aula.

–Yo creo que no es necesariamente lo mejor, porque uno quiere que si tiene que hacer un cálculo, lo hagan bien. No tienen que hacer todo de memoria. El tema es poner las reglas. Eso lleva tiempo.

–¿Cómo debería reflejarse la incorporación de las nuevas tecnologías en la enseñanza del siglo XXI?

–Cambió la ciencia, cambió el acceso a la información. ¿Cuál es la definición de alfabetización científica? Lo que la gente tiene que saber para poder hablar con el experto. Yo no tengo que saber hacer física pero tengo que saber suficiente de física como para entender qué le pasa a mi auto cuando voy a hablar con el mecánico. Una cosa, entonces, es el acceso a la información, evaluarla. La información no es más una cuestión que está seleccionada en una enciclopedia. La información existe positiva y negativa en la web. ¿A quién se le tiene confianza en la web? ¿A quién no? ¿Cómo se interpreta? Eso es algo que hay que aprender. Otra cosa: habría que enseñar los modelos de simulación que se están utilizando para encontrar soluciones a los problemas sociales, ambientales, económicos que hay en la sociedad, para que la gente haga su propia experiencia. El problema fundamental que tiene la educación actual es que la gente aprende de memoria algo que se resolvió hace más de un siglo, y no tiene manera de relacionarse con la ciencia que está viviendo en este momento. Y eso no tiene que ser así porque existe la tecnología que permite a cualquier persona entender qué es un experimento. No es una cuestión sólo de tecnología: es una manera de pensar.

–¿Qué se sabe del impacto de las nuevas tecnologías en el aprendizaje?

–Le voy a contar sobre un estudio muy interesante. El Consejo de las Escuelas de las grandes ciudades está formado por los superintendentes de los sistemas escolares de Miami, Chicago, Nueva York, entre otras ciudades importantes. Ellos realizaron un estudio muy bueno: tomaron en cada ciudad dos grupos de escuelas, apareadas por datos demográficos. A todas las escuelas les dieron CD Rom con enciclopedias y la misma preparación a los maestros. El estudio se hizo cuando las computadoras todavía no eran portátiles y estaban fijas en las aulas. A la mitad de las escuelas en cada ciudad les dieron acceso a Internet, a la otra mitad, no. Paralelamente contrataron a unos diez expertos en evaluar composiciones escolares. A los chicos les dieron tres meses para escribir un ensayo sobre Martin Luther King. Las escuelas tenían en su mayoría alumnado negro. Al cabo de los tres meses, mezclaron los ensayos y se los dieron a los expertos para que los calificaran. En general, los ensayos eran parecidos, pero había un par de aspectos que los diferenciaban. Los de los chicos que habían tenido acceso a Internet mostraban el aspecto positivo y negativo en relación con la temática, y además, su propia posición. Lo que hicieron los chicos fue aprender, no memorizar qué había hecho Martin Luther King, que es lo que les daba la enciclopedia. En la web encontraron a los racistas y tuvieron que desarrollar sus propios argumentos en contra de ellos. Es una manera de pensar mucho más profunda. Lo mismo pasa en la ciencia. Lo que se sabe es que si uno le da el mismo examen a chicos que utilizaron máquinas y a aquellos que no, puede ver que aprendieron lo mismo. Pero si uno hace preguntas más profundas, entonces ve la diferencia. Si uno no mide lo apropiado, no encuentra ningún avance. Hay estudios que dicen que las computadoras no hacen nada en la educación. Pero se basan en usar la computadora diez minutos dos veces por semana. Por supuesto, eso no hace nada. El punto es usar bien las máquinas en la pedagogía. Un estudio muy interesante que apoyamos desde la National Science Foundation –el equivalente al Conicet– era un grupo que hizo una investigación en las escuelas que usaban bien las computadoras. Estudiaron qué hacían bien los maestros en esas escuelas, en un montón de estados y luego sacaron un libro con las mejores prácticas. Una me quedó muy grabada. Tenga en cuenta que correspondía a una escuela con estudiantes negros. La maestra decía: “Yo mucho de tecnología no sé pero cuando tengo un problema en la clase con la computadora pregunto por un IBM, Important Black Men, y un chico me lo resuelve”. Con esta estrategia, que juega con el nombre de la empresa, hay valorización del estudiante y del conocimiento, y a la vez el maestro tiene claro que su obligación es ayudar y enseñar y no resolver un problema técnico, que lo puede resolver el chico que tiene mucha más facilidad con la tecnología. Un problema extendido es que los periodistas no profundizan su conocimiento sobre ciertas cosas. En Estados Unidos, por ejemplo, hablan de los tests estandarizados, que todo el mundo en las escuelas y fuera de ellas sabe que no son suficientes para evaluar si los chicos aprendieron cosas que importan. Es lo mismo que pasaba con los ensayos que le comenté: lo que hay que evaluar es cómo piensa el chico. Eso es lo importante.

–Finalmente, ¿le sirvió la ciencia para ser independiente?
–Absolutamente (se ríe).

Por Mariana Carbajal
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John Donahoe, consejero delegado de eBay, tiene estos días tantos motivos para alegrarse como para echarse a temblar. Nadie lo diría al verlo sonreír despreocupado, encaramado en sus casi dos metros de altura. Hace unos días firmó la adquisición del mayor club de compras online de moda en Alemania, Brands4friends, por 152 millones de euros. Pero la realidad es que a eBay, icono de Internet, fundada en 1995, le cuesta brillar como antaño. Sus ingresos avanzan tímidamente, su valor en Bolsa está lejos de los años dorados y la sombra de Amazon crece demasiado alargada. “Que una compañía esté ahora de moda no quiere decir que vaya a ganar en el futuro”, precisa.

A sus 50 años, los tres últimos al frente de eBay, le ha tocado la misión de sustituir a Meg Whitman, la superejecutiva que transformó eBay de empresilla a gigante con 15.000 empleados y 8000 millones de dólares (6100 millones de euros) en ingresos anuales. Quizá para reivindicarse no tarda ni dos minutos en sacar su as de la manga: PayPal. El sistema de pagos online, comprado por eBay en 2002, es un cohete. Supera los 90 millones de cuentas activas y supone el 37 por ciento del negocio de eBay.

–Es difícil superar los logros de Meg Whitman. ¿Se siente presionado por las posibles comparaciones?

–En absoluto. Mi objetivo es construir una compañía que dure décadas. Meg hizo un gran trabajo y yo quiero hacer lo mismo, dejar una firma saneada a quien venga detrás.

–Mucha gente ve eBay como una página web de subastas de productos de segunda mano. Pero desde su llegada en 2008 eso ha cambiado. ¿Cómo?

–Hace tres años, un 70 por ciento de eBay eran subastas de productos usados y un 30 por ciento compraventa de objetos nuevos con precios fijos. Hoy es al revés, casi un 70 por ciento son precios fijos y el resto subastas. No somos nosotros quienes hemos empujado ese cambio, son los compradores y los vendedores.

–¿Usa un Kindle?

–No, me gusta más el iPad, con él puedo leer y comprar en eBay (risas).

–Le pregunto porque Amazon parece estar muy fuerte. Tienen tres veces más ingresos, diversifican con Kindle...

–Respeto mucho a Amazon y a Jeff Bezos, pero el comercio electrónico no ha hecho más que empezar, no dominará una sola compañía, habrá varios ganadores. Hace cinco años todos daban por muerto a Amazon, le llamaban Amazon.bomb. eBay tiene 90 millones de clientes activos que generan 60.000 millones de dólares (45.750 millones de euros) en transacciones. Eso es más que cualquier otra compañía de comercio electrónico, incluida Amazon.

–Entonces, ¿por qué llaman a eBay el Yahoo! del comercio electrónico?

–Queremos cerrar el hueco entre nuestro crecimiento y el de Internet. Las compañías exitosas se deben reinventar cada cinco o diez años y eso es lo que estamos haciendo. Más de 25 millones de pequeños negocios utilizan eBay para vender. Y los compradores acceden al mayor almacén online de productos rebajados fuera de inventario.

–Vendieron Skype y ahora el servicio crece como nunca. ¿Se arrepiente?

–No, Skype era un negocio genial, pero no tenía sinergias con eBay ni PayPal. En Internet las cosas cambian muy rápido y tienes que centrarte para ser exitoso. Ahora estamos centrados en PayPal y el comercio electrónico, son dos actividades muy complementarias.

–¿Fue la compra de PayPal un acierto?

–Fue una de las compras más inteligentes en la historia de Internet. Cada negocio ayudó al otro a mejorar. Las sinergias que había entonces entre eBay y PayPal siguen existiendo hoy.

–¿Cómo cree que compraremos online en el futuro?

–Lo haremos de muchas maneras a medida que la frontera entre online y offline desaparece. Los productos nos llegarán cómo y cuándo querramos. Por ejemplo, si me gustan unas zapatillas deportivas Nike de talle 44, puedo filtrar toda la sección de moda en eBay con esas preferencias y recibir alertas cuando haya nuevos modelos disponibles.

–¿Desaparecerán monedas, billetes y tarjetas de crédito?

–Sí, creo que la cartera física pasará a ser digital y los teléfonos celulares inteligentes se convertirán en las nuevas billeteras digitales. La gente almacenará su información financiera en la nube y podremos utilizar el móvil para comprar en cualquier parte.

Donaciones incómodas

Donahoe y su entorno más cercano en eBay han optado estos días por la estrategia corporativa preferida en casos de tormenta mediática: dejar que escampe. Y remitir a PayPal en todo. Está por ver si es lo más sensato. No es la primera vez que PayPal bloquea la cuenta de Wikileaks. El pasado enero la organización liderada por Julian Assange culpó al sistema de pagos online de haber congelado su cuenta. “Es la segunda vez que ocurre”, escribieron. Con el último bloqueo, ya van tres.

“Nuestra difícil decisión se basó en la creencia de que Wikileaks estaba empujando a varias fuentes a publicar material clasificado, lo cual es una probable violación de la ley por parte de la fuente”, dice Marc Jaugey, portavoz de PayPal en Europa.

El resto de preguntas quedan sin respuesta, en el limbo de lo incómodo. La firma insiste que no han obedecido órdenes del Departamento de Estado y sobre los ataques de denegación de servicio (DDoS), Michael Barret, jefe de seguridad de PayPal, es tajante: “Nuestra web ha ido algo más lenta, pero el servicio siempre ha estado disponible. Asegurar lo contrario es simplemente falso”.

Por Manuel Angel Méndez *

Especial de El País de Mdrid para Página/12.
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Miércoles, 03 Noviembre 2010 18:50

Telepresencia casi en tiempo real

La telepresencia, la capacidad de proyectar una escena en movimiento en tiempo real en un lugar diferente de donde se está realmente produciendo y sin necesidad de utilizar gafas especiales, está cerca de hacerse realidad, y a todo color. La tecnología de hologramas se basa en una batería de cámaras, un láser y un polímero especial para almacenar y crear las imágenes. La capacidad de refresco de imágenes del dispositivo es ya de solo dos segundos, casi tiempo real, según sus inventores, de la Universidad de Arizona (EEUU). De momento han presentado un prototipo con una pantalla de 25 centímetros, pero ya han probado con éxito una versión mayor de 43 centímetros.

"La telepresencia holográfica significa que podemos grabar una imagen en tres dimensiones en un sitio y mostrarla en otro, en tiempo real, en cualquier lugar del mundo", explica el líder del equipo, Nasser Peyghambarian. La holografía es capaz ya de proporcionar imágenes de excelente resolución en tres dimensiones y gran escala, destacan los investigadores, "pero hasta ahora no tenía la capacidad dinámica de actualización ". Los dos principales obstáculos, señalan, estaban en la insuficiente potencia de cómputo -en el caso de los hologramas generados por ordenador- y en la falta de un medio de grabación holográfica dinámica y de suficiente tamaño. Peyghambarian y sus colegas de la Universidad de Arizona -en colaboración con la empresa NDT, de California- publican su avance en la revista Nature, que destaca el trabajo en la portada y lo califica de "primicia de la telepresencia tridimensional".

La imagen tridimensional dinámica ha despertado un gran interés popular en fenómenos como la película Avatar o la utilización de periodistas holográficos haciendo entrevistas en la CNN durante las últimas elecciones presidenciales estadounidenses, apuntan los investigadores en su artículo. Pero puntualizan que esos efectos poco tienen que ver con la holografía. El problema, añaden, es que la cantidad de información necesaria para generar un holograma de alta calidad es tan grande que la posibilidad de reproducir video en tiempo real se ha visto limitada por el tamaño o por la resolución.

Con la nueva tecnología, la imagen o escena original se graba con una batería de cámaras corrientes de manera que cada una capta el objeto desde una perspectiva. Cuantas más cámaras se utilicen, mayor calidad tendrá el resultado final. La información grabada se trasmite al destino, donde se codifica en pulsos de luz láser que interfieren con otro láser que sirve de referencia. El patrón de interferencia resultante se graba en un polímero especial (la pantalla) en el que se crea y almacena la imagen. Cada pulso de láser registra un hogel (pixel holográfico o versión tridimensional de un pixel) individual en el polímero, que refresca los hologramas cada dos segundos.

El holograma se desvanece por sí solo al cabo de un par de minutos o segundos (dependiendo de las condiciones del experimento) o puede borrarse al grabar una nueva imagen tridimensional.

Supongamos que quiero hacer una presentación en Nueva York", explica Peyghambarian. "Todo lo que necesito es una batería de cámaras aquí en mi despacho de Tucson y una conexión rápida de Internet, en el otro extremo, en Nueva York, tendrá que haber un dispositivo tridimensional que utilice nuestro sistema de láser y todo está controlado automáticamente por el ordenador. A medida que se transmiten las señales de la imagen, los láseres las inscriben en la pantalla y las presentan en una proyección tridimensional en la que aparezco yo dando la charla".

El sistema, aseguran estos especialistas carece del problema habitual de las vibraciones en este tipo de dispositivo. Tampoco exige un control especial de temperatura y de ruido. La industria del entretenimiento y el mundo de la publicidad son usuario potenciales de esta tecnología, pero también la telemedicina, pro ejemplo, se beneficiaría de ella ya que, por ejemplo, con ella podrían teleparticipar en intervenciones quirúrgicas médicos ubicados en cualquier parte del mundo.

La revista Nature recuerda que este mismo equipo ya presentó hace un par de años un sistema similar, pero entonces era monocromo y con un tiempo de refresco de la imagen de cuatro minutos.

A.R. / M.R.E - Madrid - 03/11/2010
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Lunes, 27 Septiembre 2010 06:40

Árboles en el bosque

Cada vez que se cierra un periódico siento como si alguien talara un árbol frente a mi ventana, y que así mi paisaje personal se va quedando desolado. Alguien que no recuerdo, para mi malestar y tormento, se ha atrevido a anunciar el año exacto en que los periódicos impresos dejarán de publicarse, predicciones que yo quisiera que dependieran de las ciencias ocultas, a las que no respeto, y no de cálculos basados en proyecciones estadísticas de la disminución constante de los lectores de diarios.

Éste es un asunto personal, porque los diarios forman parte de mi propia esencia ciudadana, y de mi esencia cultural. Están talando un bosque que es mío, y dejando cada vez más huecos por los que se cuela la luz cruda que anuncia el páramo donde ni siquiera vuelve nunca a llover. Trato de tener valor y decirme a mí mismo que no soy anticuado, que si es cierto que me quedaré sin diarios los artilugios de lectura electrónica me servirán lo mismo, que se trata de invenciones amables que tienen la ventaja de no manchar los dedos de tinta. Pero si no dejan la tinta en los dedos, tampoco cruje el papel al pasar las hojas, ni tampoco tienen ese aroma de la propia tinta fresca. Ése es precisamente el problema.

Ahora le ha tocado el turno de caer bajo el hacha al Jornal do Brasil, que fue fundado hace 120 años y dejó de publicarse el 31 de agosto de este año. Las razones de su cierre son las mismas, o parecidas, que han hecho sucumbir a otros periódicos alrededor del mundo, números en rojo en su contabilidad, pérdidas cada vez más crecientes, falta de anunciantes, baja dramática en la circulación. Es decir, la quiebra, o la amenaza de quiebra. Ahora, como ha sucedido también en otros casos, el Jornal pasa a publicarse nada más en edición digital, y en el obituario con que es despedido de sus viejos lectores se ensaya la excusa piadosa de que el equilibrio ecológico del planeta sale ganando, porque ya no habrá que cortar tantos árboles para convertirlos en papel; desde luego que la edición electrónica no gasta papel. Ni tinta.

El diario The Post-Intelligencer, de Seattle, tenía casi 150 años cuando cayó, dejando en la orfandad a su último reducto de 120 mil lectores, y en la calle a 120 periodistas que no caben en la planilla de la edición electrónica. The Christian Science Monitor, fundado a comienzos del siglo XX, dejó de publicar en 2009 sus ediciones diarias para reducirse a una sola de fin de semana, y entró también a formar parte de la familia de los periódicos electrónicos, cada vez más numerosa. Porque la lista no acaba allí, y cada vez se presentan más candidatos a ser derribados.

Los grandes nombres de la prensa tradicional tanto en Estados Unidos como en Europa se encuentran casi sin excepción bajo amenaza de quiebra, y ya tienen un pie bien asentado en el terreno electrónico, que por el momento parece ser más firme. Le Monde, por ejemplo, una de las insignias del periodismo mundial, pierde dinero todos los días en su edición de papel, pero no le va mal en su edición electrónica, hacia donde lectores y anunciantes están emigrando. Y lo mismo pasa con otro de los monstruos clásicos, The New York Times, que se vio obligado a ofrecer en prenda su propio edificio en Manhattan en garantía de un préstamo de urgente necesidad para salvarse de la bancarrota, y en cuyo favor ha acudido el magnate mexicano Carlos Slim.

¿Es que llega a su fin de verdad la era de los dinosaurios de papel? En las sociedades desarrolladas, donde el número de líneas de Internet crece cada día y las noticias son transmitidas a través de los teléfonos celulares, el acceso a la lectura electrónica se ha vuelto casi universal. Allí el hábito, o el placer, de leer periódicos impresos, se va reduciendo al mundo de los adultos. En la cultura de los jóvenes, leer el diario por la mañana es una costumbre que deja de existir, y cuando los adolescentes de hoy sean adultos las noticias impresas no formarán parte de sus recuerdos, ya no digamos de su universo cultural. Si para ellos la idea de que alguna vez existió la televisión en blanco y negro parece una broma, la idea de los periódicos que se vocean en la calle, o que se compran en los quioscos, o se reparten a domicilio, podría llegar a parecer otra broma a los adolescentes del futuro.

En América Latina, el proceso parece ser en general diferente, si exceptuamos casos como el de Brasil. Con un acceso mucho menor de la población a las conexiones electrónicas, y con los celulares limitados en su mayoría a su función básica de servir como teléfonos, y no para leer en línea, los diarios no parecen tan amenazados de inmediato en su existencia, al menos por razones de pérdida acelerada de lectores y anunciantes.

Las amenazas pendientes sobre los diarios, más que tecnológicas, vienen a ser de naturaleza política, y provienen del poder autoritario que no admite la crítica ni acepta que la libertad de expresión es un valor fundamental de la sociedad, sin el que ninguna convivencia ni ningún sentido de democracia es posible. Y como el poder autoritario de corte populista está hoy en auge, se multiplican las leyes que buscan reprimir la libertad de expresión como en Bolivia, Venezuela o Ecuador, o que tratan de monopolizar el control de la fabricación o comercio del papel, como en Argentina, o se fraguan falsos conflictos sindicales dentro de los periódicos, como en Nicaragua; o en fin, se persigue y se reprime a los dueños de los medios y a los periodistas.

Si la amenaza de la sustitución de la lectura en el papel por la lectura electrónica depende del avance de la tecnología, y por tanto de la modernidad, está otra, la que trata de colocar a los periódicos bajo la mordaza, o de cerrarlos, es una amenaza arcaica. No es nada nuevo, pero precisamente por eso es temible.

Es otro tipo de hacha, esta vez siniestra, la que busca derribar los árboles.

Por Sergio Ramírez

Formentor, Mallorca, 2010.

http://sergioramirez.com
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Teherán, 22 de agosto. Irán presentó hoy su primer avión bombardero no tripulado, que se suma a una serie de nuevos aparatos militares de tecnología y fabricación nacional, en una ceremonia dedicada a mostrar la capacidad de respuesta de la República islámica, ante un eventual ataque extranjero.

Es el símbolo del progreso de la industria de defensa de Irán, afirmó el ministro de Defensa, Ahmad Vahidi, durante la ceremonia en la que el presidente Mahmud Ahmadinejad afirmó que este avión puede de ser un mensajero de la muerte para los enemigos, pero antes que nada un mensajero de la salvación, la paz y la amistad que sirva para evitar conflictos y agresiones.

Ahmadinejad dijo que este aparato es capaz de recorrer largas distancias a gran velocidad. Con esto, dijo, su país entra en el pequeño club de naciones, entre ellos Estados Unidos, Francia e Israel, capaces de fabricar este tipo de aeronaves.

El avión, llamado Karrar (atacante, en persa), tiene un alcance de mil kilómetros y una velocidad de 900 kilómetros por hora. Puede transportar cuatro misiles indetectables por los radares y dos bombas de más de 110 kilos.

Teherán ha anunciado en los últimos meses nuevos armamentos y equipos militares, lo que incluye sistemas de misiles, lanchas rápidas y submarinos. En los próximos días prevé inaugurar dos líneas de producción de lanchas rápidas Seraj y Zolfagar, equipadas con lanzamisiles.

El viernes pasado realizó con éxito el ensayo del misil tierra-tierra Qiam, presentado como un proyectil con aspectos técnicos nuevos y una capacidad táctica única. Irán, uno de los mayores productores de petróleo y gas en el mundo, con una extensa costa sobre el golfo Pérsico, cuenta en su arsenal con decenas de misiles de mediano alcance, capaces de cubrir una distancia de 2 mil kilómetros.

El Karrar fue presentado un día después de que técnicos rusos e iraníes comenzaron a cargar combustible dentro de la primera central nucleoeléctrica en Bushehr, uno de los puntos de su programa de desarrollo nuclear que no le genera conflictos con potencias occidentales, como sucede con sus actividades para enriquecer uranio, base del energético que alimenta reactores de plantas generadoras de electricidad, pero también útil para fabricar armas.

Afp, Reuters y Dpa
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Martes, 03 Agosto 2010 07:05

Grandes invenciones de la humanidad

La puerta giratoria

La puerta que gira fue inventada en Berlín, en 1881, para evitar el frío, el viento, la nieve, el polvo y el ruido.

Más de dos siglos después, sirve también para circular, gira que te gira, entre los negocios, la política y la guerra.

Algunos casos más o menos recientes, en los Estados Unidos:

Robert McNamara encabezó la empresa Ford, donde hizo lo que pudo contra la naturaleza y contra los peatones distraídos, hasta que un giro de puerta lo lanzó a dirigir la matanza de Vietnam, durante unos cuantos años, y culminó su carrera exterminando países desde el Banco Mundial;

Donald Rumsfeld fue jefe de gabinete del gobierno de los Estados Unidos, desde allí la puerta giratoria lo arrojó a una fábrica de Monsanto, la serial killer multinacional, donde legalizó venenos que habían sido prohibidos, hasta que la puerta giró nuevamente y apareció conduciendo la guerra de conquista del petróleo de Irak;

Dick Cheney encabezó el Pentágono en el gobierno de Bush Padre y regaló jugosos contratos militares a su empresa Halliburton, y de ahí pasó al gobierno de Bush Hijo, donde se ocupó de la demolición y la reconstrucción de Irak en beneficio de Halliburton, siempre en el centro de su generoso corazón.

Y el vaivén de la puerta no paró.

A mediados del año 2009, el presidente Obama colocó a Michael Taylor a la cabeza del organismo público que controla los alimentos y los medicamentos que se venden en el país. Taylor ya había trabajado allí. Había sido él quien dio el visto bueno a las hormonas transgénicas para vacas lecheras, que pueden producir cáncer, y había autorizado que esa leche se vendiera sin ninguna advertencia en el envase. Monsanto expresó su gratitud otorgando a Taylor el cargo de vicepresidente de la empresa.

El paraguas

Hace unos dos mil cuatrocientos años, los chinos usaban paraguas de varillas plegables.

El modelo no ha cambiado mucho, pero hay ciertos instrumentos, de uso más exclusivo, que se usan para atravesar las grandes tormentas históricas.

Esos paraguas extraordinarios salvaron a los altos ejecutivos que perdieron sus empleos, durante la crisis que está castigando al mundo.

En cifras redondas:

Robert Eaton, directivo de Chrysler, recibió un consuelo de ciento treinta millones de dólares;

Lee Raymond, de la petrolera Exxon, trescientos cincuenta millones de dólares;

Robert Nardelli, de la constructora Home Depot, doscientos diez millones;

Hank McKinnell, de la farmacéutica Pfizer, doscientos millones.

Lloyd Blankfein, de la financiera Goldman Sachs, no perdió su empleo, pero tuvo que reducir su salario anual, que era de unos cincuenta millones de dólares: lo que le quedó alcanzó para evitar que la crisis lo ahogara.

El semáforo

El primer semáforo funcionó, desde fines de 1868, frente al Parlamento británico.

En nuestro tiempo, otros semáforos, mucho más poderosos, dirigen el tráfico mundial.

En casi todos los países del norte, la luz roja impide la circulación de herbicidas, pesticidas y abonos químicos que contengan abamectina, acefato, carbofurano, cihexatina, endosulfato, forato, fosmet, lactofem, metamidofós, paraquate, parationa metílica, tiram y tricloform.

En casi todos los países del sur, la luz verde da la bienvenida a esos mismos agrotóxicos, venenosos para la salud humana, que los países del norte les venden.

¿Quién maneja los semáforos?

¿Quién gobierna a los gobiernos?

El ascensor

Según dicen, el primer ascensor fue un sillón con roldanas, que el gordísimo rey inglés Enrique VIII inventó, hace siglos, para evitar las escaleras del palacio.

Más modernos ascensores utilizó Silvio Berlusconi para subir hacia el poder absoluto en Italia.

En el año 1984, Bettino Craxi, socialista, presidente del Consejo de Ministros, firmó un decreto-ley que bendecía el monopolio de Berlusconi sobre la televisión privada.

Craxi lo había conocido en un crucero, donde Silvio animaba a los pasajeros con sus chistes y sus canciones. Atraído por su insuperable vulgaridad y su extraordinario mal gusto, Craxi le juró amistad eterna y eterna televisión.

La tele fue el principal ascensor de Berlusconi hacia el poder político. El fútbol también ayudó, desde que compró el club Milan y ganó varias torneos. Electo y reelecto varias veces por el voto popular, ejerció el gobierno de Italia y del Milan, se convirtió en uno de los hombres más ricos del mundo y en el campeón mundial de la impunidad, atravesó invicto una infinidad de procesos judiciales y no estuvo ni un solo día preso, mientras convertía sus vicios en admirables virtudes y sus estafas en hazañas dignas de aplauso.

El chivo expiatorio

Según antiguas tradiciones religiosas, un macho cabrío cargaba los pecados de todos y era castigado con la expulsión al desierto.

Esa invención ha servido y sigue sirviendo para descargar sobre espaldas ajenas la responsabilidad de nuestras desgracias y nuestras culpas.

Algunos pueblos, como por ejemplo los judíos y los gitanos, vienen trabajando de chivos expiatorios desde hace mucho tiempo.

A mediados del año 2008, la revista italiana Panorama, que pertenece a Berlusconi, tituló, en portada: Nacidos para robar.

Se refería a los gitanos; y según las encuestas, la opinión pública coincidía con este veredicto genético.

Poco antes, Alfredo Mantovano, viceministro del gobierno de Berlusconi, había desarrollado la idea, en la televisión de Berlusconi:

–Los gitanos son una etnia inclinada al robo y al secuestro de niños.

O sea: ladrones y, para peor, ladrones de niños.

La Justicia italiana no había comprobado la veracidad de ninguna denuncia de secuestro de niños por gitanos; pero ese detalle carecía de importancia.
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Miércoles, 14 Julio 2010 06:25

El Software Libre no es un capricho

Pese al Decreto 3390, que establece la migración de la administración pública venezolana a software libre, abundan instituciones gubernamentales que ondean la bandera de Microsoft, alegando que no pueden afectar su operatividad, aunque este argumento incluso comienza a desmontarse cuando grandes corporaciones norteamericanas como Google, han ordenado a sus empleados no usar el software del gigante de Redmon, y están demostrando que es posible competir en el voraz mercado de los teléfonos inteligentes, con su sistema operativo Android, basado en GNU-Linux, por lo que es falso afirmar que el software libre es peor. 

Entonces, si el software libre es mejor, ¿qué está ocurriendo en Venezuela? Gilberto Mora, jefe de la oficina de integración tecnológica del CNTI, analiza el por qué de esta lenta evolución hacia tecnologías libres. 

¿Por qué usar software libre? 

Usar software libre es un arma de liberación, ya que permite tener el control, en cambio con el software privativo, independiente de la casa o la marca, no se sabe qué sucede en lo interno de tu computadora. Incluso, en un paso más adelante, está el hardware libre, donde hasta el software que hace funcionar el hardware también es libre. Y no se trata de una utopía, porque ya los equipos de Lemote operan sobre esta filosofía. Ese es el punto de máximo de libertad. 

¿Y de qué me sirve saber qué hace el software con mi computadora? 

Primero porque te permite saber si lo que tu quieres que haga lo está haciendo cómo tu quieres que lo haga, ya que hay gente que bajo el compromiso de una comunidad ya desarrollaron el sistema operativo, dejando el código a la vista, de manera que cualquiera pueda verificarlo. No hay trampas ocultas. No hay esquemas en donde cualquier cosa adicional puede pasar. 

Todo está a la vista, o lo puedes revisar tu mismo. Todo es transparente. Mientras que bajo el software privativo, simplemente, confías que la compañía a la que se le compró la licencia, ha hecho las cosas como dice que las hizo. 

Además usando software libre los costos disminuyen, ya que no hay que pagar la licencia. Simplemente descargas un paquete, evalúas si funciona, y si no puedes buscar otra opción. También el software privativo suele exigir cada vez más recursos de hardware para funcionar, en cambio el software libre puedes usar lo que quieras y como quieras, sin necesidad de disminuir las prestaciones. 

Si es gratis, ¿de qué come el modelo libre? 

La mayoría de las aplicaciones son desarrolladas por programadores ad honorem, que no cobran el programa, sino por el servicio, porque bajo el modelo libre la sustentabilidad cambia. No requiere una inmensa corporación que ofrezca soporte, por ejemplo, en el caso de los Infocentros el soporte lo proporcionan cooperativas locales, lo que genera un buen servicio a un costo muy bajo, con respuestas más rápidas y con calidad, ya que el conocimiento no esta cerrado sino es un bien de la comunidad. Se estima que en el modelo privativo los tiempos de respuestas son cada 21 días, mientras que bajo software libre son de 2 horas y hasta menos, como ocurre con la lista de Canaima. 

Y si el software libre es mejor, ¿por qué pese al Decreto 3390 muchas instituciones todavía no han migrado? 

El ser humano es resistente al cambio. Sucede que muchos que han trabajado toda su vida con software privativo y se les dice ahora que deben usar tecnologías libres, se sienten incómodos, y aunque KDE (se parece a Windows) y Gnome (se parece a Mac), resulta que hay cosas nuevas que aprender. El mundo libre ofrece una alternativa de herramientas de productividad de calidad, a nivel de correo electrónico, bases de datos y el CNTI es un ejemplo de que es posible usar sólo software libre. Pero las personas le tienen miedo al cambio, por lo que hacemos muchas charlas para que los funcionarios públicos entiendan que no tendrán que hacer cambios drásticos que afectarán su modo de trabajar. Pero si el jefe de soporte técnico no entiende que sí se puede hacer, obviamente tampoco podrá convencer a los que trabajan con él de que el software libre es mejor. Ciertamente, hay muchos dolores de cabeza que con software libre se eliminan, como los virus, los spiware, etc. 

Tampoco se puede ignorar que si tienes años asistiendo a eventos de casas privativas que te dicen que su producto es muy bueno, y haces tu vida alrededor de ese “casi” gratis, pero cuando hubo que pagarlos se trataba de cifras exorbitantes, estas amarrado a ese producto al que te costó bien caro certificarte, haz hecho cursos, y te lo conoces, entonces surge la resistencia al cambio en una administración pública que tiene más de 20 años trabajando con software privativo y nosotros en seis años queremos que cambien su mentalidad. Realmente nos ha costado pero vamos a buen paso. La gente poco a poco está entendiendo que no se trata de una ley, sino que el software libre es mejor. 

¿Por qué crear Canaima, si ya existía Ubuntu, Debian y muchos más? 

Ubuntu tiene muchísimas prestaciones, por ejemplo, prácticamente todos los dispositivos que se conectan a GNU-Linux funcionan bajo Ubuntu, pero tiene también sus tiempos de maduración. Y nosotros nos preguntamos por qué usar Ubuntu que depende de una corporación, Canonical, entonces si Canonical decide cerrar, perderíamos toda la independencia que habíamos conquistado. Y si tenemos un personal capaz de hacer software en Venezuela, por qué no escribir nuestro propio camino. Por eso, decidimos desarrollar una versión que tuviese lo mejor de Ubuntu y lo mejor de Debian. No dependemos de que alguien nos dé, un sistema operativo. 

Si bien es cierto, que nuestra base es Debian, resulta que detrás de Debian no está una empresa, sino una comunidad, al igual que ocurre con Canaima, porque aunque desde el CNTI hemos impulsado el desarrollo de Canaima, no depende del CNTI, sino de una comunidad. Y en este momento es la vitrina de la región, porque somos percibidos como los pioneros. 

Prensa YVKE Mundial/ Ciudadccs
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En un futuro no muy lejano, los seres humanos serán capaces de implantarse memorias RAM neuronales que les permitirán almacenar grandes cantidades de recuerdos e información con la que podrán aprender en tiempo récord habilidades nunca antes imaginadas, guardar información confidencial o comerciar con ella. Así lo afirma el estudio Los Trabajos del Futuro, elaborado por la consultora FastFuture, que anticipa que en las próximas dos décadas el mundo se parecerá más a las películas cyberpunk de los años noventa, como Matrix o Johnny Mnemonic, que a la realidad tal cual la conocemos hoy en día.

Para implantar los microchips que hagan las veces de disco duro del ordenador humano harán falta cirujanos de aumento de memoria, una de las profesiones más demandadas en 2030, junto a policía del clima, farmagranjero o arquitecto espacial. Según el futurólogo y presidente de FastFuture, Rohit Talwar, "es el momento de comenzar a reciclarse y pensar en qué querremos ser de mayores".

Las previsiones hablan de que dentro de 20 años la población mundial aumentará unos 1.500 millones de personas hasta llegar a los 8.300 millones. La comida y el agua comenzarán a escasear y será necesario hacer frente a la amenaza del cambio climático, cada vez más presente.

"Los campos claves de crecimiento serán la biotecnología, la nanotecnología, las tecnologías verdes y la educación on-line", explica a Público Talwar, quien para elaborar sus predicciones ha contado con la colaboración de 453 expertos de 58 países en seis continentes. En la investigación han participado compañías líderes en los sectores de consumo, tecnología e innovación, entre ellos, IBM, Intel, Nokia, Panasonic, Pepsi, Pfizer, Samsung, Shell o Siemens. Su idea era identificar los sectores emergentes en 2030 partiendo de la evolución de las actuales tendencias políticas, económicas, sociales, demográficas, medioambientales y científicas.

En la lista definitiva de empleos de ciencia ficción, confirma Talwar, "aparecen trabajos que no existen todavía", junto a empleos minoritarios ya creados pero que "en el futuro serán predominantes". Estas nuevas profesiones servirán para dar soluciones a los problemas que se plantearán en los próximos años, como las hambrunas. Gracias a los farmagranjeros, especialistas con conocimientos biotecnológicos que permitan modificar genéticamente los cultivos, se podrá producir más cantidad de alimentos y con mayores propiedades nutritivas y terapéuticas. Además, el efecto invernadero y la creciente tendencia de algunos países a provocar fenómenos atmosféricos como la lluvia de forma artificial obligarán a que el medio ambiente sea vigilado día y noche, misión para la que se creará un cuerpo internacional de policías del clima.

Medicina regenerativa
Con el previsible acelerón que vivirá el cambio tecnológico en los próximos 15 años, la inteligencia artificial y la robótica también facilitarán la aparición de profesiones como la de fabricante de partes del cuerpo. La medicina regenerativa ya está dando sus primeros pasos y en el futuro se necesitarán personas que combinen medicina, robótica e ingeniería para decir adiós a las lesiones crónicas y a las minusvalías.

Sin embargo, para el autor del estudio, estas no serán las profesiones mejor pagadas, "sino las que tengan que ver con el espacio". Talwar afirma que el siglo XXI será el de la conquista del universo, para lo que harán falta pilotos, guías turísticos e incluso arquitectos espaciales.

"A medida que el turismo espacial vaya en alza, la gente querrá estar cómoda en el espacio", explica Regina Peldszus, una de las pioneras de la arquitectura estelar. A sus 27 años, Peldszus recrea cómo serán los habitáculos de los cohetes del futuro desde su despacho en el Centro de Diseño Aeronáutico de la Universidad de Kingston, en Londres. Para ello, esta alemana de nacimiento y británica de adopción se inspira en sus tres películas de ciencia ficción preferidas: 2001, de Stanley Kubrick; Solaris, de Andrei Tarkovsky; y Alien, de Ridley Scott. Su imaginación le ha valido la nominación como una de los 25 diseñadores que cambiarán la arquitectura en 2010, según la prestigiosa revista inglesa Blueprint Magazine. A pesar de que su profesión parece de otro mundo, su principal objetivo es más que mundano: conseguir que viajemos cómodos al espacio.

Otro reto al que nos enfrentaremos en los próximos años, este más cercano a la sociedad actual, será el progresivo envejecimiento de la población. El estudio The future at Work, elaborado por el Departamento de Trabajo de EEUU y la corporación Rand, anuncia que la principal economía del mundo será la primera en enfrentarse al problema. La llegada a la edad de jubilación de la generación de los baby boomers, nacidos entre 1946 y 1960, forzará la aparición de especialistas médicos en la tercera edad. No sólo se limitarán a cuestiones clínicas, sino también a la salud mental, psicología o ejercicio físico.

En cualquier caso, muchos trabajadores actuales quizá comprueben al jubilarse que su trabajo ya no existe. "Vamos a vivir un enorme cambio en el mercado laboral. Algunos trabajos desaparecerán y otros sobrevivirán, pero con enormes cambios", adelanta el consultor y futurólogo estadounidense Alvin Toffler, autor de los libros Future Shock y Revolutionary Wealth.

Entre los trabajos que Toffler da por extinguidos para 2030 se cuentan el de cajero de supermercado, que será sustituido por las cajas automáticas y el dinero digital, o el de dependiente de tienda de discos, a quienes las descargas de Internet ya han empezado a jubilar antes de tiempo. Otros, como los pilotos de combate, deberán reciclarse en capitanes de aeronaves espaciales y dejar las guerras para las máquinas.

Por ROBERTO ARNAZ Los Angeles (EEUU) 12/06/2010 22:53 Actualizado: 12/06/2010 23:45
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