Jueves, 12 Diciembre 2019 06:50

La elección más importante en décadas

La elección más importante en décadas

Gran Bretaña se juega el Brexit y el modelo económico

Boris Johnson y Jeremy Corbyn compiten por el gobierno y por el futuro político.

El Reino Unido celebra mañana la elección más importante en décadas. En juego está el Brexit rápido y posiblemente catastrófico que promete Boris Johnson o el menos traumático del laborista Jeremy Corbyn, que incluye un nuevo referendo y la posibilidad de permanecer en la Unión Europea (UE).

En juego también el futuro político de ambos y de las tendencias que encarnan: el perpetuo giro a la derecha de los conservadores desde el referendo pro-Brexit y el proyecto más a la izquierda del laborismo en toda su historia. Más a mediano plazo esta elección puede ser clave para la integridad del Reino, para su supervivencia como unión de tres naciones (Inglaterra, Escocia y Gales) y una provincia (Irlanda del Norte).

Las encuestas nacionales le dan una clara ventaja a Boris Johnson (unos 12 puntos). Si el cómputo final refleja estos sondeos, Johnson obtendría una mayoría absoluta y el parlamento podría ratificar su acuerdo de separación de la UE: el Reino Unido dejaría de pertenecer al bloque europeo el 31 de enero.

Si una vez más las encuestas la pifian y Boris Johnson solo queda con una primera minoría o si Corbyn da un batacazo que no predice nadie, el laborismo podría formar un gobierno de coalición o lograr un acuerdo alternativo con los principales partidos de oposición para renegociar con la UE un nuevo acuerdo y luego someterlo a un referendo que incluiría dos opciones, un Brexit "a la Corbyn" (bien distinto del de Johnson) o permanecer en la UE como si nada hubiera pasado.

En caso de una clara victoria de Johnson, los días del líder laborista estarían contados: el cambio de guardia se produciría en semanas, a más tardar en marzo. El primer ministro concretaría su principal promesa de campaña (“get Brexit done”) pero, contrario a lo que dijo en campaña, no se librará del “tema europeo”. El acuerdo que consiguió Johnson en octubre con la UE solo establece los términos de la salida del Reino Unido del bloque: no estipula qué tipo de relación tendrán una vez completado el proceso. En campaña Boris Johnson aseguró que antes que finalice el proceso de transición en diciembre del año próximo habrá negociado un tratado de libre comercio con la UE. Sería un caso único: la negociación de este tipo de tratados con la UE tiene una duración promedio de siete años.

En caso de derrota, el futuro de Johnson estará en la cuerda floja. No será primer ministro, pero quizás intente mantenerse como líder conservador: todo dependerá de la magnitud de la debacle. No deja de ser una paradoja que por más de una razón el Reino estará más Unido con un Johnson derrotado que con uno vencedor.

Escocia votó mayoritariamente a favor de permanecer en la UE en el referendo de 2016: salir del bloque europeo por una decisión predominantemente inglesa atizará la demanda de un nuevo referendo sobre su independencia. En Irlanda del Norte los unionistas pro-británicos, conservadores de toda la vida, rechazan el acuerdo al que llegó Johnson con la UE porque significa en los hechos una frontera aduanera entre la provincia y el resto del Reino Unido. En términos comerciales, Irlanda del Norte estará más unida a la República de Irlanda que a Inglaterra, Escocia y Gales. Según los unionistas, el comienzo del fin del Reino Unido.

El sistema electoral británico y la posibilidad de voto táctico vuelven imprevisible el resultado final. En el Reino Unido se votan los diputados que representarán en el parlamento a cada una de las 650 zonas electorales en que se divide el Reino. Cada zona es una batalla que se define por el sistema “first past the post”: el que gana la zona, se lleva el escaño. El que pierde, aunque sea por un voto, se queda sin nada.

Con este sistema, el voto táctico puede inclinar la balanza en unos 50 escaños. El mismo Boris Johnson corre peligro en su escaño de Uxbridge y South Ruslip, oeste de Londres. Un grupo local liberal-demócrata está haciendo campaña para favorecer al candidato laborista, Ali Milani, un joven de 27 años que, a diferencia de Johnson, nació y creció en la localidad. Johnson tiene una mayoría de cinco mil votos, exigua para las pasiones en juego. Si pierde su escaño no podrá ser primer ministro por más que los conservadores obtengan una mayoría parlamentaria, escenario político que jamás ha sucedido en el Reino Unido. 

La elección dependerá del peso que tengan en cada zona los temas locales y los grandes debates nacionales, encabezados por el Brexit y el NHS (Servicio Nacional de Salud). El voto joven será también clave. Más de dos millones de menores de 35 años hicieron el trámite del registro en el consejo electoral, indicación clara, pero no definitiva, que están dispuestos a desafiar el duro invierno británico para llegar a los centros de votación. En las elecciones de 2017, el 66 por ciento de los votantes de 18 y 19 años y el 55 por ciento de los treintañeros se inclinaron por el laborismo. Una repetición de estos porcentajes, podría cerrarle la puerta de 10 Downing Street a Boris Johnson y abrírsela, contra viento y marea, a Jeremy Corbyn.  

Por Marcelo Justo

Desde Londres

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Asambleas Territoriales: poder popular en formación

Una mirada focalizada en los territorios donde se asientan más de cien asambleas en Santiago de Chile, permite acercarse a los modos como la organización popular tiende a construirse como poder alternativo al Estado y el mercado.

La Villa Olímpica es un barrio heterogéneo, a media hora del centro, donde se combinan casas y edificios de cuatro y cinco pisos, con escasas torres de gran altura. Predominan profesionales y sectores populares cuya principal referencia espacial es la avenida Grecia. Dentro de la villa hay varias placitas y espacios verdes, donde los niños juegan y las familias aprovechan para airearse fuera de viviendas siempre insuficientes.

La Asamblea popular Villa Olímpica se formó el mismo día que comenzó el estallido, el 18 de octubre, con la expresa decisión de “proyectar una dinámica de poder local autónomo”, como destaca su primer boletín informativo. A diferencia de los cabildos, convocados por las instituciones, la asamblea territorial “es un espacio permanente de organización”, inspirado en la horizontalidad, la autonomía, la autogestión y la auto representación.

Las decenas de vecinos y vecinas que la integran se reúnen a diario y han creado diversas comisiones. La Comisión de Movilizaciones se encarga de organizar las manifestaciones locales y de “cuidarnos de la represión policial y militar”, además de coordinarse con otros territorios de la zona. La seguridad y la autodefensa de los participantes son las principales tareas asignadas.

La Comisión de Abastecimiento organiza la olla común, en un comedor comunitario al que asisten hasta 200 personas. De esta comisión surgió la huerta comunitaria y agroecológica para “producir alimentos de calidad” que sustenten la olla colectiva. Gestiona los residuos orgánicos del comedor comunitario y ya cultiva plantas medicinales.

También asumió la red de abastecimiento La Kanasta, surgida en el barrio hace cuatro años, pero que ahora fue engrosada con más vecinos. Se trata de una propuesta de “economías social, solidaria, descentralizada y anticapitalista”, que realiza compras directas para eludir los intermediarios y organiza compra de verduras a productores comunitarios.

Otra de las comisiones se encarga de los vínculos, convocó un cabildo local al que asistieron algo más de 200 personas, el sábado 2 de noviembre. Los vecinos participaron grupos de debate donde expresaron los más diversos malestares y debatieron sobre la posible nueva Constitución para Chile. Uno de los mayores temores que pusieron en común en los grupos de trabajo, fue que la violencia de Carabineros y fuerzas armadas alcanzara a niños y niñas ya que son los más desprotegidos frente al terrorismo del Estado.

La Comisión Jurídica asiste a los detenidos por la policía y difunde lo que debe hacerse en caso de detención o represión. La Comisión de Cultura gestiona encuentros y actividades con artistas y puso en marcha un pasacalles por el barrio y comunidades cercanas, Levantaron el Espacio Libertario de [email protected] Niñ@s con talleres y muestras diarios, interviniendo con telas y colores el espacio de la plaza.

Más de 420 artistas respondieron a sus llamados como creadores y facilitadores de talleres. Realizaron un gran concierto con la banda argentina Las manos de Filippi, una jornada cultural, coreos ciudadanos, festival del acordeón un Réquien por Chile con 200 músicos y coristas “en homenaje a las víctimas del Estado.

La quinta es la Comisión de Salud que trabaja en base a los aportes de vecinos con experiencias en el área sanitaria. La asamblea de Villa Olímpica participó en los tres encuentros de la Coordinadora Metropolitana de Asambleas Territoriales que se vienen realizando casi semanalmente.

Hay más actividades, como el taller de mecánica básica de bicicleta para mujeres y las jornadas en memoria de Camilo Catrillanca, al cumplirse el primer aniversario de su asesinado el 14 de noviembre.

La formación de poder popular territorial es un largo proceso que nunca finaliza. En numerosos barrios de Santiago el proceso de organización popular comenzó en algún momento de este estallido que ya lleva más de 50 días, y recoge las mejores experiencias de organización territorial urbana, nacidas en la década de 1950, que se desplegaron de forma exponencial antes del golpe de Estado de Pinochet, en setiembre de 1973.

Este tipo de organizaciones locales, multiplicadas por miles, es lo que está cambiando el mundo, porque cambia la vida del sector social llamado a superar esta sociedad capitalista.

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La historia secreta de la guerra de Afganistán

- Responsables políticos y militares de los gobiernos de EEUU sabían que no podían ganar la guerra de Afganistán, mientras en público se afirmaba que la victoria era posible

- The Washington Post publica los resultados de un estudio con testimonios que revelan que eran muy conscientes del fracaso de la ocupación

 

Casi 50 años después de la difusión de los Papeles del Pentágono sobre la guerra de Vietnam, The Washington Post ofrece ahora una serie de documentos que dejan patente el fracaso de la ocupación militar de Afganistán y la dramática diferencia entre la realidad y las declaraciones públicas de los responsables políticos y militares de las Administraciones de George Bush y Barack Obama.

Lo que se ha escrito en muchos artículos periodísticos desde hace 18 años aparece ahora confirmado por quienes tenían como misión ganar esa guerra, aunque ni siquiera tenían claro qué significaba la idea de ganar ni contaban con una estrategia viable. 

Mientras políticos y generales afirmaban que se estaban haciendo "progresos constantes" en la guerra, en ocasiones con la intención de justificar el envío de más tropas, los que sabían qué estaba sucediendo en ese país sabían que sólo estaban ocultando fracaso tras fracaso.

Se trata de 2.000 páginas con transcripciones y notas de las entrevistas con más de 600 personas con conocimiento de lo ocurrido. Revelan que "se ha mentido de forma constante al pueblo norteamericano", en palabras de John Sopko, la persona que dirigió el proyecto de revisión de la guerra a través de un organismo llamado Oficina del Inspector General para la Reconstrucción de Afganistán, conocido por las siglas SIGAR. El proyecto se llamó 'Lecciones aprendidas' y su principal objetivo era descubrir qué había fracasado. Esa oficina ha publicado varios informes, pero sin incluir los comentarios más críticos ni la mayoría de los nombres de los entrevistados. El periódico ha conseguido tener acceso a esos documentos, no a todos, gracias a la Ley de Libertad de Información.

Algunas frases son tan gráficas como sarcásticas, el tipo de comentarios que no aparecen en los informes oficiales. "Después de la muerte de Osama bin Laden, dije que Osama estaba probablemente riéndose en su tumba submarina al ver cuánto dinero nos estábamos gastando en Afganistán", dijo Jeffrey Eggers, exmilitar con experiencia en los SEAL y asesor en la Casa Blanca con Bush y Obama.

Más grave es la confirmación de las mentiras ofrecidas a la opinión pública para dar una imagen falsa y benévola de la ocupación. En definitiva, para sostener que se estaba ganando la guerra y que los actos violentos de los talibanes sólo reflejaban su nivel de "desesperación". En un reflejo casi idéntico a lo que ocurrió en Vietnam, las estadísticas se distorsionaban por razones políticas. "Cada dato era alterado para presentar la mejor imagen posible", dijo Bob Crowley, teniente coronel del Ejército y asesor de operaciones de contrainsurgencia.

"Era imposible crear buenas métricas. Intentamos usar el número de tropas (afganas) entrenadas, niveles de violencia, control del territorio, y ninguna ofrecía una imagen precisa", dijo en 2016 un alto cargo del Consejo de Seguridad Nacional no identificado. "Los datos fueron siempre manipulados durante toda la duración de la guerra".

La prioridad era justificar la presencia –a veces, aumento– de las tropas en Afganistán y que ese despliegue estaba dando los resultados deseados. Eso era especialmente acuciante en los años de Obama cuando el presidente fue convencido de aumentar el número de soldados a pesar de que se mostraba al principio reticente sobre la utilidad de la medida y había prometido sacar a todas las tropas antes del final de su presidencia. Una vez adoptada esa política, la Administración no podía reconocer en público que los resultados eran ínfimos o contraproducentes.

La ausencia de una estrategia

Ni siquiera con una total superioridad de medios, es posible ganar una guerra que se prolonga con la ocupación posterior sin una estrategia definida. Los testimonios recogidos en el estudio inciden en la falta de un conocimiento real de la realidad política de Afganistán, por no hablar de su historia, así como del objetivo general de la misión y de las consecuencias de las acciones propias.

"Carecíamos de una comprensión básica sobre lo que es Afganistán. No sabíamos lo que estábamos haciendo", dijo en 2015 el general Douglas Lute, que dirigió el programa antidrogas en ese país en las dos administraciones. "¿Qué estamos intentando hacer aquí? No teníamos ni la más ligera idea de lo que nos estábamos proponiendo hacer".

"Los extranjeros leen en el avión 'Cometas en el cielo' (la novela de Khaled Hosseini que ha vendido millones de ejemplares en todo el mundo) y creen que son expertos en Afganistán. Nunca escuchan. Lo único en que son expertos es en burocracia", dijo el exministro Mohamed Essan Zia, uno de los pocos afganos interrogados para este estudio. 

"Estamos intentando hacer lo imposible en vez de conseguir lo posible", opinó Richard Boucher, responsable del Sur de Asia en el Departamento de Estado entre 2006 y 2009.

Ni siquiera había una idea clara sobre quién era el enemigo –cómo había surgido y cuáles eran sus puntos vulnerables– sin la cual era imposible derrotarle. "¿Por qué convertimos a los talibanes en el enemigo cuando habíamos sido atacados por Al Qaeda?", se preguntaba Eggers.

Después de que Al Qaeda fuera eliminada en ese país, EEUU, con el apoyo de la OTAN, tuvo como prioridad la formación de un Gobierno estable, la celebración de elecciones y la protección de los derechos de las minorías, entre otros asuntos. Se vendió la ocupación como un intento de impedir que en el futuro otro grupo yihadista volviera a utilizar el país como base para lanzar atentados terroristas contra EEUU y Europa. El primer ministro británico, Gordon Brown, llegó a decir que se estaba combatiendo contra los terroristas en Afganistán para no tener que hacerlo en las calles de las ciudades europeas.

Sin embargo, los talibanes afganos nunca tuvieron una idea de yihad global, a diferencia por ejemplo de algunos grupos talibanes paquistaníes, y enfocaron su lucha de la misma forma que lo habían hecho las tribus afganas contra los británicos en el siglo XIX y los muyahidines contra los soviéticos en el siglo XX: expulsar a las tropas extranjeras que querían imponer ideas ajenas a las tradiciones locales.

Si bien su Gobierno había sido dictatorial, cruel y caótico, los talibanes se habían convertido en la principal fuerza política y militar de los pastunes afganos, el grupo étnico más numeroso del país. Representaban a una parte de la sociedad afgana de la que no se podría prescindir si se pretendía diseñar desde fuera su futuro.

"Un gran error que cometimos fue tratar a los talibanes igual que a Al Qaeda", dijo Barnett Rubin, quizá el único auténtico experto en Afganistán que trabajó en el Departamento de Estado. "Los principales líderes talibanes estaban interesados en dar una oportunidad al nuevo sistema, pero nosotros no les dimos esa oportunidad". 

El periódico recuerda que Zalmay Khalilzad, que fue embajador de EEUU en Afganistán, está dirigiendo las negociaciones con los talibanes, hasta ahora sin éxito. En el estudio, aparece su opinión en 2016 sobre el error en no reconocer a sus dirigentes como interlocutores. "Quizá no fuimos lo bastante ágiles o inteligentes en contactar con los talibanes al principio, al pensar que estaban derrotados y que debían ser llevados ante la justicia, en vez de alcanzar algún acuerdo o reconciliación con ellos". 

Entre 2002 y 2004, la actividad militar de los talibanes fue relativamente escasa por haber sido arrollados por el poder del Ejército norteamericano y la mayoría de sus líderes, obligados a huir a Pakistán o a zonas aisladas del país. Después, todo cambió, Washington pasó a centrarse en la ocupación de Irak y los talibanes recuperaron su fuerza. Su objetivo era hacer imposible la reconstrucción del país y lo consiguieron. Los norteamericanos comprobaron demasiado tarde que sus enemigos no podían ser derrotados militarmente. 

Como ejemplo de la falta de interés de Bush en Afganistán, el Post ofrece un breve texto no conocido de su secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, sobre el día en que propuso al presidente que se reuniera con el jefe de las Fuerzas Armadas y con el general Dan McNeill, jefe de las tropas en Afganistán. "Él (Bush) dijo: '¿Quién es el general McNeill?'. Le dije que era el general al mando en Afganistán. Dijo: 'Bueno, no necesito reunirme con él'", escribió Rumsfeld. 

El periódico recuerda que el mismo día del discurso de Bush en un barco de guerra con la gran pancarta "Misión cumplida" en Irak –1 de mayo de 2003–, Rumsfeld anunció en Kabul "el fin de las principales operaciones de combate" en Afganistán.

Cuando en 2009 Al Qaeda ya no era una amenaza en el país, los responsables de la Casa Blanca obligaron a incluir el nombre del grupo terrorista en los planes estratégicos, porque era la única forma de vender a los norteamericanos la necesidad de mantener allí a miles de soldados. En uno de esos documentos, se dijo que "no se trataba de una guerra en el sentido convencional" con el fin de obviar las dudas legales sobre la ocupación que existían dentro del propio Gobierno estadounidense.

Un Estado corrupto desde su cúpula

Todos los soldados del mundo no iban a conseguir levantar un Estado sobre las cenizas de una guerra que había acabado con un régimen que en realidad tampoco estaba al frente de un Estado moderno. Los norteamericanos optaron por inundarlo de dinero con proyectos muy alejados de la realidad económica del país y que sólo contribuyeron a extender la corrupción a todos los niveles. 

"Afganistán no es un país volcado en la agricultura", explicó Rubin. "La mayor industria es la guerra. Luego, la droga. Luego, los servicios. La agricultura está abajo, en el cuarto o quinto puesto".

El cultivo de opio era la principal fuente de ingresos de amplias zonas del país. Pagar a los agricultores para que quemaran esas cosechas sólo servía para que al año siguiente aumentaran su producción. Destruirlas sin darles los recursos para cultivar otros productos que tuvieran una salida comercial hacía que los habitantes de esas zonas se entregaran a los talibanes, que permitían esos cultivos a cambio de un impuesto.

EEUU se ha gastado 9.000 millones de dólares en solucionar ese problema desde 2001. Afganistán fue el origen en 2018 del 82% de la producción global de opio, según datos de la ONU. La extensión cultivada es cuatro veces superior a la de 2002.

Washington puso en el poder a Hamid Karzai, un dirigente pastún que había tenido un cargo menor durante un tiempo en el gobierno de los talibanes y al que trajeron del exilio. Vendido como un moderado, sus modales suaves y declaraciones pragmáticas hicieron que la mayoría de los medios de comunicación occidentales lo considerara la gran esperanza.

"Nuestra política consistía en crear un fuerte Gobierno central, lo que era idiota porque Afganistán no se caracteriza por tener una historia de gobiernos centrales fuertes", dijo en 2015 una fuente no identificada del Departamento de Estado. 

El resultado terminó siendo la creación de una estructura central corrupta, cuyo poder se basaba fuera de la capital en el apoyo a señores de la guerra, algunos elegidos en elecciones amañadas, que también reclamaban para ellos y sus partidarios una parte del botín. 

Según el testimonio del coronel Christopher Kolenda, destinado en Afganistán en varias ocasiones, Karzai acabó formando una cleptocracia pocos años después de llegar al poder. "Me gusta usar una analogía con el cáncer. La pequeña corrupción es como el cáncer de piel. Hay formas de tratarlo y puedes acabar bien. La corrupción dentro de los ministerios, al más alto nivel, es como el cáncer de colon. Es peor, pero si lo pillas a tiempo, quizá salgas bien. La cleptocracia, sin embargo, es como un tumor cerebral. Es fatal". 

Al permitir ese escandaloso nivel de corrupción, los norteamericanos destruyeron la legitimidad que pudiera tener el Gobierno. Todos los puestos importantes en la Administración –incluidos el Ejército y la Policía– podían comprarse con dinero. Y más tarde, los beneficiados necesitaban compensar con los sobornos los fondos invertidos. 

Una de las consecuencias fue la existencia de miles de "soldados fantasma", un hecho conocido, y que también se produjo en Irak. Los mandos militares recibían fondos para mantener un regimiento o una división. Una buena parte de sus soldados sólo existían sobre el papel. Eran números por los que recibían dinero que coroneles y generales se embolsaban para pagar a tropas imaginarias. 

La lectura de los testimonios sorprende a veces por lo mucho que recuerdan a experiencias históricas anteriores en las que otros imperios pensaron que un país tan atrasado como Afganistán sería fácil de someter.

En 2009, el periodista Steve Coll trazó las similitudes entre la invasión soviética de Afganistán en 1979 y la norteamericana en 2001. Los soviéticos fueron incapaces de convertir sus logros tácticos gracias a su inmensa superioridad militar en una estrategia exitosa a largo plazo porque no pudieron detener la ayuda que los muyahidines recibían desde Pakistán, y a través de ese país de Estados Unidos. Nunca pudieron imponer su ideología en un país marcado por el peso de la religión y las instituciones tribales. No lograron establecer la unidad política del país. Les fue imposible poner en práctica una estrategia de reconciliación nacional que terminara provocando la división entre las fuerzas de sus enemigos. 

Es un resumen que se ajusta bastante bien a los problemas de EEUU en ese país décadas después.

 

Por Iñigo Sáenz de Ugarte 

09/12/2019 - 21:38h

Actualmente, 13.000 soldados norteamericanos permanecen en Afganistán.

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De Argelia a Iraq, los pueblos del mundo árabes vuelven a revelarse abiertamente

 Estamos asistiendo a la segunda oleada de protestas y rebeliones en el mundo árabe. La primera comenzó en diciembre de 2010 y provocó la caída de las dictaduras de Túnez, Egipto, Libia y Yemen. También provocó disturbios en Bahrein y Siria, por no hablar de numerosos movimientos de protesta en Marruecos, Argelia, Iraq y Sudán. Luego vino la contrarrevolución, cristalizada dramáticamente en Egipto con en el golpe de julio de 2013 financiado por Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos. Combinación de represión con inyección de capital fresco –de los países del Golfo o de los ingresos del petróleo– y algunas concesiones más o menos formales, pareció confirmar que el viejo orden se mantenía utilizando la amenaza de guerra civil como elemento disuasorio frente a los manifestantes de todos los sectores.

Y sin embargo, quienes una vez más, particularmente en Occidente, albergaban la esperanza de que la “estabilidad” volvía han tenido que cambiar de opinión. En 2019 se ha reavivado la llama revolucionaria: en Sudán un levantamiento popular derrocó la dictadura de Omar Al Bashir, casi treinta años en el poder; en Argelia, una enorme oleada de protestas frustró la candidatura para un quinto mandato de un presidente decrépito y ha seguido exigiendo el fin de un “sistema” que ha desangrado al país; el pueblo iraquí se está levantando para denunciar el sistema impuesto por Estados Unidos en 2003 sostenido por Irán y apuntalado en el confesionalismo y la corrupción. Y finalmente los libaneses, hartos de los mismos males, han salido a las calles exigiendo “que se vayan todos”. Incluso los egipcios, controlados y aplastados por un aparato represivo sin parangón en la historia del país, salieron a la calle a protestar en septiembre en manifestaciones modestas pero extendidas al Cairo, Suez, Alejandría y Mahalah Al Kubra.

El Estado por encima de la ciudadanía

Esta segunda ola se nutre de las mismas razones que la primera: estructuras de poder autoritarias que abusan del pueblo deteniendo a la gente arbitrariamente y no sólo por razones políticas, encarcelando, brutalizando, y torturando; situaciones sociales insoportables marcadas por un desempleo generalizado, sobre todo entre los jóvenes, y enormes disparidades que se agravan cada día. Oriente Próximo es la región más desigual del mundo. La injusticia social está en el centro del movimiento, más incluso que en 2011.

Estos hirak [ movimientos], como se denomina a todos estas revueltas, han aprendido las lecciones del pasado: rechazan la lucha armada a pesar de la brutalidad de la represión –como en Iraq y Sudán–, impiden los intentos de dividir a los manifestantes por sesgos confesionales, y desacreditan el fantasma de las “conspiraciones extranjeras”. Asimismo han tomado conciencia de que la verdadera confrontación no está entre supuestos sectores laicos y supuestos islamistas. Pero se enfrentan a una gran dificultad, un obstáculo que sortearon en 2011-2012: imaginar un nuevo orden económico y social.

Cuando el mundo árabe cambió

Para comprender la dificultad de esta tarea debemos remontarnos al final de la Segunda Guerra Mundial, a los años de la descolonización y a las luchas por una verdadera independencia política aunada a la exigencia de eliminar las bases militares y la influencia occidentales. Las antiguas colonias o “protectorados” también se comprometieron a recuperar sus recursos naturales, construir un poderoso sector público y aplicar la reforma agraria. Este proyecto se materializó de Egipto a Iraq y de Argelia a Siria. El desarrollo de los sistemas de educación y salud mejoró considerablemente las condiciones de vida de los sectores más empobrecidos de la población. A estas opciones se sumó una política exterior independiente dirigida a la no alineación. A pesar del alto precio a pagar –un aparato policial omnipresente y la drástica reducción de las libertades civiles– la mayoría de fuerzas políticas hicieron suyo ese programa en los años sesenta y setenta, tanto si estaban en el poder como en la oposición.

Sin embargo, la derrota de los países árabes en junio de 1967 en su guerra contra Israel, la muerte del presidente Gamal Abdel Naser en 1970 y del presidente argelino Huari Bumedian en 1978, así como la intensificación de la crisis del “sistema socialista” representado por la URSS, marcaron un punto de inflexión. Y con la llamada crisis del petróleo de 1973, las monarquías del Golfo aumentaron su influencia en la región.

A escala internacional, la globalización económica y el triunfo del neoliberalismo hicieron que el “consenso de Washington” [1] se impusiera al resto del mundo, y los criterios del Fondo Monetario Internacional (FMI) se convirtieron en la única vía hacia el desarrollo. “No hay alternativa”, proclamó Margaret Thatcher. Los planes elaborados por el FMI, aprobados por el Banco Mundial y la Unión Europea, se aplicaron sin tener en cuenta las consecuencias sociales.

Con su política de infitah [apertura económica], el presidente egipcio Anwar El Sadat comprometió a su país en una dirección que pronto siguieron otros. El sector público paralizó su actividad, a veces simplemente se vendió a intereses privados. A partir de entonces, las élites miraron a Washington y dieron la espalda a las “viejas” reclamaciones nacionalistas y a su apoyo al pueblo palestino. Las libertades civiles retrocedieron porque los diversos cuerpos policiales seguían dominando toda la actividad política.

Los políticos se mantienen unidos

Este modelo neoliberal basado en el libre comercio ha resultado desastroso para la gente común. En lugar de asumir las tareas del sector público, el sector privado ha invertido todos los beneficios de su saqueo en paraísos fiscales. Millones de jóvenes bien formados no han encontrado buenos trabajos en sus países y muchos han emigrado en muchos casos poniendo en riesgo sus vidas. La caída del mercado en 2008 confirmó que la naturaleza de la crisis no se limitaba al mundo árabe, como demostró Grecia o Chile. Y mientras tanto, la amenaza del calentamiento global probablemente volverá a esta región en inhabitable.

Estrecha es la puerta

Hoy empieza a surgir una nueva cultura política democrática que requiere programas económicos que no pueden reducirse a “paga tus deudas y abre tus mercados”. Sin embargo, ya no hay ningún otro modelo disponible, excepto el capitalismo de estado a la manera china, lo que implica trampas inhumanas como la subcontratación y la explotación feroz de mano de obra local, un modelo que ya no se puede poner en práctica fácilmente hoy en día porque la subcontratación está pasada de moda, los mercados se están cerrando y la emigración es cada vez más peligrosa para quien la emprende.

¿Qué hacer? Contrariamente a lo que muchos dirigentes occidentales imaginan, la estabilidad no puede restaurarse sin transformaciones políticas profundas. Mantener a las élites actuales en el poder significa agravar el caos que afecta directamente a organizaciones radicales como Al Qaeda, ISIS o algún otro movimiento que aún no ha nacido. El otro camino, estrecho, escarpado y lleno de obstáculos, es el de la nueva cultura pluralista emergente y el desarrollo de economías nacionales basadas en la satisfacción de las necesidades reales de las personas. Y esto requiere una ruptura con la lógica neoliberal y el libre comercio desenfrenado.

Por lo tanto, se plantea la cuestión, tanto para Francia como para la UE, de si vamos a acompañar estas opciones o nos vamos a aferrar a un dogma anticuado que sólo puede empeorar una inestabilidad por la que también nosotros tendremos que pagar un alto precio.

Nota:

  1. Nota del editor: “El Consenso de Washington” se refiere a un acuerdo tácito entre el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) apoyado por el Tesoro de Estados Unidos, para proporcionar ayuda financiera a los países en desarrollo en dificultades sólo a condición de que adopten principios de estricta disciplina presupuestaria, reorientando el gasto público hacia sectores que garanticen un rendimiento positivo de la inversión, reformando sus leyes tributarias, desregulando sus mercados y garantizando la estabilidad monetaria.

Por Alain Gresh y Jean Pierrer Sereni

Orient XXI

Traducción para Rebelión de Loles Oliván Hijós.

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Miércoles, 27 Noviembre 2019 05:55

Develan más de 140 líneas de Nazca en Perú

Develan más de 140 líneas de Nazca en Perú

La enorme figura tallada de un mono con la cola enroscada en espiral; imágenes geométricas inmensas de un cóndor y un colibrí; una araña gigantesca: las líneas de Nazca en Perú —de dos mil años de antigüedad— han asombrado y desconcertado a los observadores modernos desde que fueron vistas desde el aire, por primera vez, el siglo pasado.

Ahora se han descubierto otras 143 imágenes grabadas en una planicie desértica en la costa, aproximadamente a 400 kilómetros al sureste de Lima, la capital de Perú. Los investigadores japoneses que las encontraron combinaron el trabajo de campo con las herramientas tecnológicas más modernas: fotografía satelital, escaneo tridimensional y, en un caso, la inteligencia artificial.

De acuerdo con el grupo de investigadores de la Universidad de Yamagata, los grabados, o geoglifos, recién descubiertos representan formas humanas y una gran variedad de animales, incluyendo camélidos (un grupo de mamíferos entre los que se encuentran las llamas y las alpacas), gatos, peces y serpientes.

La semana pasada, la universidad declaró que las formas, algunas de las cuales se cree que datan de al menos el año 100 a. C., fueron identificadas principalmente en el lado occidental de la zona, mediante trabajo de campo (recolección de restos de loza, piedras y tierra) y análisis de escaneos en alta resolución. Las figuras de mayor tamaño miden más de 90 metros.

Uno de los geoglifos fue descubierto como resultado de la colaboración entre el equipo de investigación de la universidad y Watson, el sistema de inteligencia artificial de IBM.

Cuando la universidad e IBM Japón analizaron la información recolectada con el programa Watson Machine Learning Community Edition, identificaron varios candidatos de figuras “biomorfas”. La universidad dijo que los investigadores eligieron una de esas imágenes y, después de realizar exploraciones en el terreno en 2019, descubrieron una figura humana de cinco metros que estaba de pie, cuya existencia se desconocía hasta ese momento.

Las líneas de Nazca abarcan un área de aproximadamente 450 kilómetros cuadrados y se cree que fueron grabadas en la tierra entre el año 500 a. C. y 500 d. C. Las formas se pueden ver mejor desde el aire y es imposible distinguir muchas de ellas al nivel del suelo.

La UNESCO ha declarado las líneas de Nazca un Patrimonio de la Humanidad que da testimonio de “la cultura, la tradición y las creencias religiosas y mágicas”, las habilidades artísticas y técnicas, y los sistemas de uso de la tierra de las sociedades precolombinas de Sudamérica.

Masato Sakai, profesor de antropología cultural y arqueología andina, quien dirigió el equipo de investigación, habló en un video acerca del descubrimiento y destacó la importancia de que estos trazos enigmáticos sean más visibles para garantizar su supervivencia.

“Lo más importante no es el descubrimiento en sí”, dijo Sakai, agregando que las líneas se “enfrentaban a una crisis de destrucción”.

“Deben someterse a un proceso de limpieza”, comentó. “Si se hacen visibles por completo, serán protegidas como un patrimonio cultural importante”.

En 2014, activistas de Greenpeace dejaron marcas en el sitio protegido después de entrar en la zona para montar un mensaje que fomenta el uso de energías renovables. Y, hace casi dos años, de acuerdo al ministro de Cultura de Perú en ese momento, una persona fue arrestada por dañar tres líneas de los geoglifos con un camión que se desvió deliberadamente de la carretera Panamericana, que atraviesa el sitio arqueológico. Todas las obras de Nazca fueron creadas eliminando la capa superior más oscura de la tierra para revelar la arena blanca que está por debajo.

Los descubrimientos recientes están clasificados en dos categorías que tienen tamaños y propósitos distintos.

De acuerdo con la universidad, el grupo figurativo, que representa imágenes animales y antropomórficas, incluye figuras que por lo general abarcan menos de 50 metros. El otro grupo, el de figuras más abstractas y geométricas, incluye imágenes mucho más grandes. La mayor de ellas mide más de 100 metros de longitud.

Parte de la fascinación con las líneas de Nazca proviene del misterio de su función.

En Chariots of the Gods?, un éxito de ventas de 1968, el autor suizo Erich von Däniken sugirió que las figuras quizá sirvieron como marcas de aterrizaje para extraterrestres.

Pero los arqueólogos creen que algunos de los grabados tenían una función en rituales astronómicos. El equipo de la Universidad de Yamagata aseguró que las figuras geométricas representaban lugares donde la gente celebraba ceremonias en las que se rompían piezas de cerámica. Por otra parte, se cree que las imágenes figurativas, más pequeñas, que se descubrieron en zonas cercanas a caminos o pendientes, eran marcas de viaje, “diseñadas para ser vistas”.

Los investigadores planean usar otro sistema de IBM, llamado PAIRS, para organizar la información recolectada durante los últimos diez años y realizar más trabajo en el terreno para hacer un mapa de los geoglifos.

Asimismo, esperan resolver los misterios que siguen existiendo en torno a las antiguas e inmensas figuras y formas.

“A partir de un entendimiento más profundo y detallado sobre el lugar en el que se encuentran las figuras y el momento en el que fueron utilizadas”, afirmó la universidad, “los investigadores buscan obtener un panorama más claro de las personas que hicieron y usaron estos geoglifos”.

26 noviembre 2019  

(Con información de The New York Times)

Martes, 26 Noviembre 2019 05:49

Batacazo en Hong Kong

Batacazo en Hong Kong

 Los candidatos antirégimen chino consiguieron una aplastante victoria en las elecciones municipales celebradas el domingo en Hong Kong. Con una participación récord del 71,2 por ciento, casi tres millones de personas acudieron a las urnas en un momento clave para Hong Kong, una antigua colonia británica que se encuentra envuelta en una de las mayores revueltas de su historia desde que fue devuelta a China en 1997. La oposición al gobierno obtuvo 396 de los 452 escaños (cerca del 90 por ciento de las bancas de los consejos de distritos) lo que supone un claro rechazo a los candidatos proChina y, por ende, a la administración de la líder de Hong Kong, Carrie Lam. La debilitada gobernadora admitió el aplastante triunfo de la oposición y aseguró en rueda de prensa que escuchará a la población "con la mente abierta". Reconoció que "pese la difícil situación social, las elecciones se desarrollaron de manera pacífica y segura".

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 Participantes en una protesta contra el gobierno de Sebastián Piñera en Antofagasta, Chile, el pasado jueves.Foto Afp

En tres sendos artículos expuse el papel primordial del litio como mineral geopolítico: (https://bit.ly/2OcWsLg), (https://bit.ly/35t0p43) y (https://bit.ly/2XKF3wr ).

El especialista en petróleo y geopolítica F. William Engdahl exhibe la confrontación de Estados Unidos y China por el litio que explica los disturbios en Chile y el golpe en Bolivia: las tensiones de Estados Unidos y China por los planes económicos chinos probablemente también incluyan contrarrestar la influencia de China para controlar las principales reservas estratégicas de litio (https://bit.ly/2se0afb).

Según Engdahl, la demanda de litio es enorme en China, en la Unión Europea y en Estados Unidos cuando desarrolla su propia geopolítica nada disímbola al control del petróleo. China domina el nuevo Gran Juego global para el control del litio cuando las entidades chinas controlan casi la mitad de la producción global de litio y 60 por ciento de la capacidad de producción de baterías eléctricas.

Para Pekín, el litio es una prioridad estratégica (https://bit.ly/2pKXiFD) cuando, según Goldman Sachs –que califica el carbonato de litio como la nueva gasolina–, China podría suministrar 60 por ciento de los carros eléctricos en el planeta.

La rivalidad de China y Estados Unidos alcanzó a Australia y Chile, donde prevalece la minera del oro blanco Albemarle de Estados Unidos. Hoy el mayor productor de litio del mundo, la australiana Talison Lithium Inc., es controlada por la empresa china Tianqi, que maneja más de 46 por ciento de la producción mundial del litio.

La empresa minera china CAMC Engineering Co. opera una amplia planta en Bolivia para producir cloruro de potasio, debajo de cuya extracción se encuentra la más extensa conocida reserva de litio en el mundo en el Salar de Uyuni. Ya en 2014, Linyi Dake Trade de China había construido una planta piloto de batería a base de litio en el mismo lugar (https://bit.ly/2Od2HP2).

Nueve meses antes del litio-golpe, el presidente Evo Morales apadrinó la asociación estratégica de Xinjiang TBEA Group Co. Ltd. de China (con 49 por ciento) y la empresa estatal de litio boliviana (YLB), por 2 mil 300 millones de dólares (https://reut.rs/2qHevjz).

Engdahl teme que el gobierno golpista de extrema derecha-evangelista de Bolivia anule los acuerdos de litio con las empresas chinas.

Engdahl comenta que “la cancelación de la Cumbre de la APEC el 16 de noviembre (…) cobra otro significado” cuando, además de la reunión bilateral entre Trump y el mandarín Xi, estaba considerada para realizar acuerdos comerciales esenciales entre China y Chile: el mandarín Xi “planeaba ser acompañado por una delegación de 150 (sic) líderes empresariales”, en la que destacan el reforzamiento de la exportación del cobre chileno que se ha desplomado a la mitad en una década (https://bit.ly/2QLmwPl), así como la participación de Pekín en la explotación del litio en Chile, que puede constituir el objetivo de las intervenciones de Estados Unidos pese al neoliberalismo pinochetista del acorralado presidente Sebastián Piñera.

Los alienígenas a los que hizo alusión la esposa de Piñera, en relación a la ola de las masivas protestas de millennials, pueden formar parte de las revoluciones de color incitadas por Estados Unidos para impedir la explotación del litio chileno por China, cuya empresa Tianqi está asociada a la chilena SQM.

Justamente abordé al respecto que “tampoco es improbable, desde el punto de vista geopolítico –círculos cercanos a la presidencia chilena afirman que los disturbios y la desestabilización son orquestados desde el extranjero y con objetivos muy precisos–, que a manos foráneas, que siempre se han entrometido en Chile, no les convenga la reunión bilateral de Trump con Xi, reunión que quizá sirva para anunciar su acuerdo comercial que daría un respiro a la economía global” (https://bit.ly/2ribXbG).

Por cierto, en 2017 se registró un incremento sustancial de acuerdos para la explotación del litio global, en los que México (¿Sonora?) aparece con 5 por ciento de los contratos en la fase aciaga del itamita neoliberal Luis Videgaray, quien manejaba a su antojo los recursos inalienables del país

(https://bit.ly/35szFAQ).

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Jueves, 21 Noviembre 2019 06:45

En el alumbramiento del mundo multipolar

En el alumbramiento del mundo multipolar

Damos por supuesto que el mundo que nos espera, y que se está gestando ante nuestros ojos, será multipolar, es decir con diversos centros de poder con mayor o menor nivel de tensión, equilibrio y consenso entre ellos. Pero lo que se vislumbra como inexorable en general, presenta un montón de matices y problemas cuando se observa en concreto.

I -Desde el fin de la guerra fría y de su mundo bipolar, la relación entre el Occidente hegemónico y ese conglomerado de potencias emergentes que denominamos BRIC´s es la principal tensión geopolítica del mundo actual.

Esa tensión se deriva de una situación en la que Occidente quiere mantener su dominio en solitario, o con el mínimo de concesiones posible a los nuevos actores, sometiéndolos si fuera posible a su vasallaje, mientras que los emergentes reclaman su lugar y la reforma de las instituciones de gobierno global para afirmar un control plural.

Así, se da por supuesto que el mundo que nos espera, y que se está gestando ante nuestros ojos, será multipolar, es decir con diversos centros de poder con mayor o menor nivel de tensión, equilibrio y consenso entre ellos. Pero lo que se vislumbra como inexorable en general, presenta un montón de matices y problemas cuando se observa en concreto. Eso concierne tanto al “declive” de Estados Unidos como al “ascenso” de los aspirantes a ser factor de un nuevo orden/desorden mundial. Por eso me gusta definir el momento presente de nuestro mundo como el de “los dolores del parto del mundo multipolar”.

Empecemos por caracterizar el “declive americano” como algo objetivo y al mismo tiempo relativo. Objetivo porque, por ejemplo, el peso de la economía de Estados Unidos en el PIB mundial que era del 45% al término de la Segunda Guerra Mundial y de alrededor del 25% en los años setenta, es hoy del 17%. Al mismo tiempo, China, el principal emergente, que antes de la revolución maoísta tenía una población con niveles de subsistencia inferiores a los de la India colonial o el África subsahariana, con una esperanza media de vida de 36 a 40 años y un 80% de analfabetismo, tiene hoy un PIB que es el 18% del mundial (aunque el PIB per cápita de los chinos sea siete veces más pequeño que el de los estadounidenses). O sea, que hay una tendencia clarísima de ascenso y descenso.

Pero a la vez relativo porque esa evolución no ha impedido que Estados Unidos haya fortalecido su liderazgo en las finanzas, la innovación tecnológica (la revolución digital es “made in USA”) y en influencia cultural.

Como dice Regis Debray, antes había una civilización europea y una cultura americana en Estados Unidos que formaba parte de ella. Hoy hay una civilización americana y diversas culturas europeas que forman parte de ella. Incluso en Francia la nación europea más celosa de su identidad, el avance de la americanización social está siendo arrollador. En los últimos veinte o cuarenta años, Europa y el mundo se han “americanizado” de una forma tan dinámica como considerable.

Conforme el peso del PIB de Estados Unidos en la economía mundial disminuía, ha ido aumentando la presencia del inglés (y un idioma contiene determinada estructura de pensamiento), de la manera de hacer mercantil y de negocio americana, con su mentalidad y su lógica, por no hablar de la industria del entretenimiento o de la religiosidad de las iglesias cristianas norteamericanas.

Mientras vemos como, pese a su enormidad, la preponderancia política y militar de Estados Unidos (que dedica cerca del 40% del gasto militar mundial, más que la suma de los ocho siguientes, cinco de los cuales son sus aliados, y mantiene 800 bases militares en más de 40 países) no alcanza para ser incontestada y dibuja un mundo más bien multipolar, en lo cultural, ideológico y económico lo que se dibuja se parece a un cuadro más bien monopolar: las reglas del juego y las instituciones internacionales que regulan la economía global, así como los modelos culturales son “americanos”, son propiedad de los hegemónicos. En términos de usar la economía como instrumento de coerción y poder político en las relaciones internacionales, su control es firme.

Además, si examinamos esa economía mundial desde el punto de vista social, vemos que hay un vínculo de interés bastante estrecho, de clase podríamos decir, entre los más ricos de Estados Unidos y los de Rusia, China, India, Brasil, etc. Ese internacionalismo de los super ricos está estructuralmente dominado por Estados Unidos.

Veamos ahora los emergentes, también para relativizarlos.

II – ¿Quiénes son esos candidatos llamados a ocupar los espacios del relativo declive de Estados Unidos? Se trata de países y conglomerados como: América Latina (con Brasil en primer lugar), India, África del Sur, Rusia, la Unión Europea y naturalmente China.

Hace unos años, América Latina emitía fuertes impulsos autonomistas, con Brasil como uno de los más respetados y activos miembros de los BRIC´s. Pero Lula y sus epígonos fueron sustituidos por Bolsonaro, un típico gobernante alineado con Washington, en un episodio con conexiones en Estados Unidos que se parece más a un golpe de estado que a un proceso electoral en el que el candidato más popular y mejor situado para vencer fue encarcelado con acusaciones y métodos manifiestamente abusivos. Argentina, Ecuador, por no hablar de Venezuela, han conocido procesos parecidos. El caso de Bolivia sugiere todo un replanteamiento del clásico golpe de estado. Tras el pequeño deshielo de Obama, Cuba vuelve a estar asediada. ¿Qué queda del bolivarismo y su vector de emancipación continental?

India y África del Sur apenas tienen papel autónomo en el mundo. India está enfrascada en su peligroso conflicto con Pakistán (peligroso porque Pakistán se parece mucho a un estado fallido y ambos contendientes son potencia nuclear). En la esfera mundial la cuestión es si India que compra armas a Rusia y tiene disputas y recelos con China, se dejará implicar en una alianza regional liderada por Estados Unidos contra China.

Rusia se ha recuperado solo en parte de la degradación de la época de Yeltsin, pues si por un lado ha restablecido un orden interno fundamental que ha detenido la degradación de la vida social, ha colocado en su lugar a los magnates que querían privatizar su Estado y sintonizan con esa “internacional de los super ricos”, y se ha hecho respetar militarmente en su entorno inmediato rodeado por la OTAN, pagando un doloroso precio de sanciones, por el otro ha hecho todo eso manteniendo y perfeccionando el sistema político fundado por Yeltsin. Y eso es una construcción arcaica de tipo autocrático, disfuncional con respecto a la modernidad y que contiene muchas fragilidades y contradicciones en su sistema político y económico, con elecciones sin apenas alternativa que generan protestas internas y sanciones económicas de Occidente que perjudican a su élite social. La estabilidad futura del régimen ruso es un gran tema. Y en ese contexto su enérgico comportamiento exterior está plagado de riesgos. Todo eso sin contar con que la estructura económica rusa sigue girando alrededor de la exportación de materias primas y que el papel de gasolinero de China casa mal con la viva ambición de soberanía y autonomía mundial del estado ruso.

La Unión Europea es, más que nunca, una orquesta desafinada en dinámica desintegradora. En mi opinión como resultado del liderazgo nacionalista-exportador alemán. Hasta ahora se ha demostrado incapaz de cualquier posición exterior autónoma y ha sido comparsa del hegemonismo de Estados Unidos actuando como el ayudante del Sheriff. En ese contexto hablar de un papel europeo autónomo en el mundo parece ciencia-ficción. Sin embargo la ambición está en el discurso. Sobre el papel, la nueva Presidenta de la Comisión, la alemana Úrsula von der Leyen, quiere posicionar a la UE como, “poder mundial autónomo entre Estados Unidos y China”. Macron dice que, “podemos ser o aliados intrascendentes de uno u otro, o decidirnos a desempeñar nuestro propio papel”. Pero estos llamamientos gallitos contrastan con la demostrada práctica de impotencia y seguidismo exterior, en Siria, ante el frustrado acuerdo con Irán -pisoteado por Trump, con su humillante amenaza de sanciones que ha hecho retirarse a las empresas europeas- ante las revelaciones de espionaje generalizado por parte de la NSA, o ante la retirada americana del acuerdo (INF) sobre limitación de armas nucleares tácticas en Europa que tanto perjudica al continente. Y, además, si en Francia y en Alemania hay gestos y proyectos hacia la autonomía internacional, en el flanco oriental de la UE toda una serie de estados que logran influencia explotando el fantasma del peligro ruso, se sienten muy confortables como vasallos de Washington y se resistirán a todo cambio…

Así que, con este cuadro general, ¿Quiénes son los aspirantes a ser polos de la multipolaridad que damos como cosa segura?

Desde luego, queda China. Ese país es el único candidato que presenta condiciones para consolidar su potencia, pero con ese cuadro general de averiados aspirantes lo que se vislumbra más que una multipolaridad, ¿no parece anunciar más bien una nueva bipolaridad de China con Estados Unidos, o de Euroatlántida y Eurasia?

Una vez problematizado este asunto, volvamos a los conceptos monopolar / multipolar: ¿Qué significan exactamente?

III – La alternativa monopolar/multipolar es a la gobernanza del mundo algo parecido a lo que régimen de partido único o sistema de pluralismo político representa para un Estado. El primero supone la primacía del dictado de uno, el poder de la fuerza y la imposición, lo que comúnmente denominamos dictadura. Lo segundo supone instituciones internacionales de consenso y parlamento, refrendo, equilibrios, controles, diplomacia y multilateralismo que redundan en un sistema que calificamos como democrático.

La paradoja es que los partidarios del régimen de partido único, del diktat, en la gobernanza del mundo, del unilateralismo y de la utilización de la fuerza militar, son los estados que se proclaman democráticos y plurales de puertas adentro, mientras que entre los BRICs hay algunos que son definidos como “dictaduras”, bien por ser literalmente sistemas de partido único (China), bien porque sus tradiciones autocráticas no han sido capaces de ir más allá de una “democracia de imitación” (Rusia). Y pese a eso son mucho más prudentes, previsibles y pacíficos en su proyección internacional.

Más aún: los partidarios del hegemonismo y del intento monopolar, con Estados Unidos en cabeza, fueron en su día, tras la Segunda Guerra Mundial, los promotores/fundadores de ese rudimento de Parlamento de la Humanidad que es el sistema ONU que hoy tienden a marginar y eludir.

Los motivos de esta aparente contradicción tienen que ver con la tradición colonial e imperialista de las grandes naciones democráticas, en las que el pluralismo, el voto y el parlamentarismo de puertas adentro siempre fue compatible con el racismo y la más cruda coerción antihumanista y explotadora de puertas afuera en las colonias. Cada gran nación colonial occidental tiene aquí su particular historia, pero en todas ellas esa violencia dominadora (se le denominaba “civilizadora”) dejó su impronta y contribuye a compatibilizar democracia interna con dictadura exterior.

Para acabar hablemos del problema EE.UU.

IV– En la tensión geopolítica entre hegemónicos y emergentes que hemos comenzado caracterizando como la principal del mundo actual, la industria mediática occidental suele presentar a China como el gran factor de incertidumbres, pero si analizamos el asunto en serio veremos que los problemas vienen más bien por Estados Unidos.

Por su peso y protagonismo en el mundo de hoy el caso de Estados Unidos es particularmente relevante en esa serie que tiende a la dictadura exterior.

La “nación democrática” y “faro del mundo moderno” por excelencia, habría sido muy diferente sin la mala escuela de más de un siglo de imperialismo, que tomó el relevo a la conquista del propio país con la eliminación de su población autóctona y a la expansión territorial hacia el sur a expensas de México.

La liberalidad en masacrar poblaciones -en el siglo XIX usando fusiles contra lanzas, hoy con drones, misiles y bombas guiadas por satélite- refleja algo más que la clásica insensibilidad hacia las vidas de los otros típica del colonialismo y el imperialismo. En el caso de Estados Unidos e Inglaterra, actúa también la mentalidad de países que nunca fueron derrotados y ocupados por una potencia extranjera. O sea, no es solo el desacomodo y disgusto de quien es dominante y se siente venir a menos, sino también algo biográfico.

En Estados Unidos, el recuerdo de los 500.000 muertos de la guerra civil de mediados del XIX queda lejano y ha sido borrado de la memoria. A ello hay que sumarle otro aspecto crucial de esa “biografía nacional”: el desequilibrio de fuerzas en el propio continente americano.

A diferencia de Europa donde las grandes potencias rivales estaban igualadas, lo que impedía guerras sin riesgos, en el Nuevo Mundo la preponderancia de Estados Unidos siempre ha sido aplastante. En la biografía de Estados Unidos la guerra es siempre una guerra sin riesgo ni sufrimiento contra adversarios débiles y lejanos.

Esa experiencia hay que cotejarla con la gran potencia sin tradición expansiva que China ha sido históricamente, con su Gran Muralla, símbolo de toda una actitud, y con la vivencia de su vía crucis sufrido desde principios del XIX hasta mediados del XX a manos de las potencias imperialistas. Hay que cotejarla con la experiencia de esa gran civilización colonizada que ha sido India o con la memoria biográfica, viva y reciente, de los 27 millones de muertos al ser agredida de Rusia. En cualquier caso, esa especificidad biográfica de Estados Unidos unida al desagradable desasosiego de su relativo declive, complica sobremanera el actual tránsito desde la catastrófica hegemonía en solitario hacia el mundo multipolar con varios centros de poder en equilibrio y coloca en el centro del problema la cuestión de la reformabilidad de la actitud exterior de Estados Unidos:

Ese país que no ha conocido derrota ni invasión parece muy mal dotado para cambiar de conducta internacional y reformar su militarizada economía, sus instituciones y su gigantesco aparato de propaganda y entretenimiento patológicamente obsesionado con la violencia. Muy mal dotado para contribuir a un sistema que garantice el desarrollo pacífico de la humanidad cuando los intereses de sus principales potencias no coincidan. Mal dotado, en suma, para contribuir a un sistema internacional menos injusto y más inclusivo.

¿Sabrá adecuarse al nuevo cuadro mundial que se dibuja con la potente emergencia de países como China y otros, sin provocar una nueva gran guerra? ¿Será capaz de regresar a la diplomacia y a la práctica de los acuerdos este país que los está rompiendo todos y que está acostumbrado a imponer su voluntad por medios militares, sin pagar precio alguno en riesgos y sufrimientos?

No lo sabemos. Pero de eso depende que el mundo avance hacia una nueva multipolaridad que no se base en el puro equilibrio de fuerzas, como era el caso en el siglo XIX y parte del XX, sino que tenga un carácter integrador y unificador. Un sistema que avance hacia esa relativa democratización en sus relaciones internacionales y hacia el relativo igualitarismo que necesitamos para afrontar los retos del siglo. Me refiero, claro, a las tres grandes cuestiones: cambio global, proliferación de los recursos de destrucción masiva e incremento de la desigualdad social y territorial.

Por Rafael Poch de Feliu

Blog personal

(Publicado en Ctxt)

(*) Este texto sigue las notas de la conferencia impartida el 5 de noviembre en el Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado de Madrid.

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Un manifestante en Hong Kong sostiene la bandera de EE UU. Vincent Yu AP

El texto pone bajo revisión anual el estatus especial del territorio autónomo y desata las críticas de China

El Senado de Estados Unidos aprobó este martes por unanimidad un proyecto de ley que supone un espaldarazo a los activistas de Hong Kong, que llevan cinco meses en pie de guerra contra el Gobierno y por la democracia, y establece sanciones a las autoridades responsables de abusos de derechos humanos. Como medida de presión, la legislación también contempla someter a un examen periódico el estatus especial otorgado por Washington a este territorio autónomo en materia de comercio, que es independiente del marco con China. El departamento de Estado tendrá que ratificar cada año si, en efecto, Hong Kong sigue siendo lo suficientemente autónomo de Pekín como para justificar ese acuerdo especial.

La Cámara de Representantes ya había aprobado el mes pasado una versión muy parecida de este proyecto legislativo, bautizado como Ley de Derechos Humanos y Democracia de Hong Kong, así que es previsible que ambas cámaras armonicen sin muchos problemas los textos y presenten el proyecto común al presidente de Estados Unidos para su firma. Donald Trump ha mantenido un perfil bajo a lo largo de estos meses de protestas en Hong Kong y no ha dicho esta boca es mía sobre esta proyecto de ley, que supone un nuevo frente con el régimen de Xi Jinping en un momento de negociaciones comerciales complejas.

Republicanos y demócratas, irreconciliables en el grueso de la política interna estadounidense, se han puesto de acuerdo en este frente. Este martes aprobaron también una medida que prohibiría la venta de gases lacrimógenos, balas de goma y otros equipamientos para las fuerzas de seguridad hongkonesas. El respaldo al proyecto de ley es tan amplio que podría superar un veto de Trump. "Hoy, el Senado de Estados Unidos envió un mensaje claro a los hongkoneses que luchan por sus libertades tan preciadas: les escuchamos, seguimos apoyándoles y no nos quedaremos sin hacer nada mientras Pekín socava su autonomía", dijo el senador republicano Marco Rubio.

De momento, China ya ha protestado. El objetivo de Estados Unidos es "apoyar a los extremistas y elementos antichinos que están tratando de causar estragos en Hong Kong (...) para lograr su siniestro propósito de obstaculizar el desarrollo de China aprovechando el problema de Hong Kong", dijo el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Geng Shuang, en un comunicado recogido por AFP.

El País

Washington 20 NOV 2019 - 02:58 COT

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Varios manifestantes, en las inmediaciones de la Universidad Politécnica de Hong Kong, el 18 de noviembre de 2019. THOMAS PETER (REUTERS) / VÍDEO: ATLA

 El Gobierno autónomo insinúa por primera vez la posibilidad de aplazar las elecciones municipales previstas para este fin de semana

El cerco de la policía a la Universidad Politécnica de Hong Kong no da señales de abatirse pese a los choques de gran fiereza que han ocurrido en las últimas 24 horas. Varios centenares de jóvenes permanecen rodeados en el campus, cada vez más exhaustos y con unos avituallamientos que disminuyen. Los agentes de policía que acotan la zona, aparentemente convencidos de que tienen allí atrapados a los manifestantes más radicales, insisten en que detendrán a todo aquel que se encuentre dentro. Desde hace una semana impiden la entrada y, sobre todo, la salida, a cualquiera que no demuestre una razón profesional para estar en la zona acotada.

La policía parece haber adoptado en las últimas horas la táctica de esperar a que el cansancio, el aislamiento y la falta de suministros vayan haciendo mella entre los estudiantes y que los últimos acaben por entregarse. Ello después de haber advertido de que responderá con fuego real si los estudiantes utilizan “armas letales” en su defensa de la universidad. El lunes, un agente había sido herido en un gemelo por la flecha lanzada por uno de los manifestantes.

"El asedio de la policía contra la Universidad Politécnica es la confrontación más violenta hasta el momento en las protestas de Hong Kong. Al crear un cerco y disparar gas lacrimógeno y balas de plástico contra quienes intentan escapar, la Policía de Hong Kong nuevamente agita las llamas de la violencia, cuando deberían intentar apagarlas", ha indicado Amnistía Internacional.

Cada intento de los estudiantes por abrir una brecha por la que salir, o cada maniobra de distracción de sus simpatizantes desde fuera, recibe como respuesta una lluvia de rondas de gas lacrimógeno y de balas de plástico. Los jóvenes responden con el lanzamiento de adoquines y cócteles Molotov.

Por la mañana, un intento de los estudiantes de salir en masa acabó con unos pocos que lograron escapar; otros, detenidos; la mayoría, en retirada a cubierto ante un aire cargado de sustancias lacrimógenas. A lo largo del día se repitieron escaramuzas similares, todas con el mismo resultado. Según la policía, ha detenido a 51 personas con chalecos reflectantes que los identifican como administradores de primeros auxilios o prensa. Aunque, según su versión, los primeros desconocen cómo suministrar la asistencia más básica y los reporteros carecen de acreditación (no necesaria para ejercer antes de que comenzaran los cinco meses de protestas contra el Gobierno y en favor de la democracia). Desde el inicio de las manifestaciones, la cifra de arrestos ya roza los 4.500.

Esta tarde salían en ambulancia una veintena de jóvenes que necesitaban hospitalización, bien por heridas o bien por hipotermia después de haber quedado empapados por el agua de los cañones con los que la policía ha intentado abrirse paso.

Entre los jóvenes rodeados en la Politécnica podrían encontrarse hasta un centenar de alumnos de secundaria, según han puesto de relieve un grupo de directores de instituto que reclaman que se les permita sacar a sus estudiantes del cerco. La policía insiste en que todo aquel que salga de la zona será detenido y acusado de provocar disturbios, un cargo que puede acarrear hasta 10 años de prisión. Varias docenas de padres han organizado una sentada en uno de los puntos de control de la policía para pedir la liberación de sus hijos.

Soldados

Este fin de semana, por primera vez desde que comenzaron las movilizaciones en junio pasado, soldados del cuartel del Ejército Popular de Liberación chino (EPL) salieron a las calles de Hong Kong públicamente para limpiar algunos de los destrozos dejados por los encontronazos. Según afirma este lunes el periódico South China Morning Post, esos soldados pertenecen a unidades de élite experimentadas en Tíbet y Xinjiang, donde se han llevado a cabo contundentes campañas de represión contra las minorías tibetana y uigur.

La aparición de los soldados en las calles, aunque en ropa deportiva y en un área extremadamente limitada, ha causado una fuerte polémica en Hong Kong. Los simpatizantes de los manifestantes apuntan que el principio “un país, dos sistemas” que rige la antigua colonia británica prohíbe que las tropas chinas participen en tareas internas hongkonesas —aunque sean, aparentemente, tan inocuas como retirar adoquines— si no lo pide expresamente el Gobierno local. Algo que este Ejecutivo no ha hecho, según han precisado sus portavoces. Preguntado sobre la presencia de esas tropas, un portavoz de Defensa chino, Wu Qian, indicó en Bangkok (Tailandia) que “restablecer el orden” en las calles de la antigua colonia británica “es la tarea primordial”.

Máscaras

Los manifestantes sí se han apuntado un importante triunfo legal y moral. El Alto Tribunal de Hong Kong ha declarado inconstitucional la ley que prohíbe llevar máscaras en actos públicos o contra las órdenes de la policía, impuesta desde el 4 de octubre. “Las restricciones que impone a los derechos fundamentales […] van mucho más allá de lo que es razonablemente necesario”, han indicado los jueces, que han dado así la razón a los legisladores de la oposición pandemócrata que habían interpuesto un recurso contra la medida.

La policía ya ha anunciado que dejará de exigir el cumplimiento de la norma, muy polémica —y muy poco respetada— desde su nacimiento el pasado 4 de octubre. Para aprobarla sin pasar por el Legislativo autónomo, el Gobierno local invocó una vetusta ley de la era colonial que concede poderes extraordinarios al ministro principal en casos de grave amenaza nacional.

La tensión, agravada desde que la semana pasada los manifestantes declararan una campaña para multiplicar los incidentes de protesta, ya amenazaba con ensombrecer las elecciones municipales previstas para el fin de semana, en las que se espera un fuerte voto de castigo al gobierno local que encabeza Carrie Lam: una encuesta que publicaba el periódico Mingpao en octubre solo concedía al bloque pro-Pekín un 6% de los votos.

Este lunes, por primera vez, el Ejecutivo fue explícito sobre la posibilidad de aplazarlas, una posibilidad que los manifestantes siempre han temido. Según la cadena de televisión RTHK, el secretario para Asuntos Constitucionales, Patrick Nip, ha subrayado que los incidentes de la última semana han hecho “menos probable” la celebración de los comicios el día previsto. Precisamente, una de las demandas de los estudiantes esta última semana exigía garantías de que no se aplazaría la cita con las urnas. Posponerla podría elevar aún más los niveles de violencia de los últimos días.

Por Macarena Vidal Liy

Pekín 19 NOV 2019 - 03:55 COT

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