En el 140 aniversario del establecimiento de la Comuna de París, el ayuntamiento de la capital francesa montó una impactante exhibición en su histórico edificio de gobierno (Hôtel de Ville), del 18 de marzo al 28 de mayo de este año: La Commune 1871, Paris capitale insurgée. Por medio de fotografías, documentos, pinturas y cédulas museográficas, complementados por conferencias de especialistas, conmemoró ese efímero pero trascendente "asalto al cielo", el primer gobierno autogestionario de los trabajadores en la época contemporánea.

La exhibición contaba con una introducción: París combativo y humillado, que cubría el periodo de septiembre de 1870 a febrero de 1871, en el que Napoleón III declara una guerra contra Prusia que lo hace capitular y provoca la caída del imperio; la proclamación de la República; el sitio de los alemanes sobre la capital, defendida por las milicias ciudadanas organizadas en la Guardia Nacional que se niegan a aceptar la rendición incondicional. Es el París patriota y republicano, de la defensa nacional, que se rebela frente al sometimiento de la Asamblea de Versalles.

París libre e insurreccionado y la formación de la Comuna se inician el 18 de marzo, cuando Adolfo Thiers, "jefe del Poder Ejecutivo de la República Francesa", ordena el envío de tropas para el rescate de los cañones emplazados en Montmartre y comprados por los habitantes de la ciudad por suscripción popular. Oficiales y soldados se niegan a disparar sobre la multitud y fraternizan con los insurrectos, fusilando incluso a dos de los generales que venían al mando.

El Comité Central de la Guardia Nacional se instala en el Hôtel de Ville y convoca a elecciones para el gobierno de la Comuna el 26 de marzo. Se eligen 83 miembros con un perfil social excepcional: 33 obreros, cinco pequeños patrones, 14 empleados y 12 periodistas, artistas y miembros de las profesiones liberales, con el acompañamiento de activistas blanquistas, que forman el elemento motor, los revolucionarios independientes y los miembros de la I Internacional. Se estima que al menos 300 mil parisinos, entre hombres, mujeres y niños, denominados "comuneros", dieron sustento y participaron en el movimiento.

La exhibición mostraba los decretos del gobierno revolucionario: autonomía de las comunas y alianza de las adheridas al pacto federal para garantizar la unidad francesa; autogestión de las fábricas abandonadas por sus propietarios; laicidad del Estado; regreso de las herramientas empeñadas por los trabajadores; abolición del trabajo nocturno, la guillotina y los intereses de las deudas; establecimiento del derecho a la educación gratuita; igualdad de salario entre hombres y mujeres; concesión de pensiones a las viudas de los miembros de la Guardia Nacional; remplazo de la leva y el ejército regular por la integración de las milicias populares a través de la Guardia Nacional, entre otros.

Dirigentes y seguidores de la Comuna daba cuenta de los nombres y fotografías de los más connotados líderes (incluyendo mujeres como Luise Michel), mientras que París de las barricadas: la capital construye sus defensas daba inicio con el decreto del 8 de abril que crea una comisión a cargo de la construcción de las barricadas; esto se hace posible con el trabajo conjunto de obreros bajo la dirección de jóvenes ingenieros unidos al movimiento. Más tarde, cuando las tropas de Thiers emprenden la represión, los comuneros levantan más de 900 barricadas en la batalla para defender su barrio, o simplemente su calle.

La semana sangrienta: París a fuego y sangre es la sección en la que se narran los acontecimientos trágicos de los siete días que van del 21 al 28 de mayo, cuando son masacrados más de 20 mil parisinos por el ejército regular y tiene lugar la más importante destrucción de edificios y monumentos que la ciudad haya sufrido en toda su historia. Las ejecuciones masivas de federados se multiplican en todas las barricadas, reducidas una a una por la acción mortífera de las tropas, que inexorablemente avanzan en la toma de la ciudad. Los postreros combates se libran en el cementerio de Père Lachaise, donde son fusilados sumariamente los últimos insurrectos. Thiers ordena dejar en exhibición los cadáveres "como un espectáculo que servirá de lección."

París reprimido: arrestos, condenas y deportaciones da cuenta de las secuelas represivas que siguieron, con un estado de sitio que perduró por cinco años. Los miles de prisioneros, hombres, mujeres y niños, mantenidos hacinados en las cárceles existentes que, al rebasar su capacidad, son sustituidas por los primeros "campos de concentración" que se registran en la historia contemporánea. La mayoría de los miembros del consejo de gobierno son condenados a muerte o caen durante los combates, miles de personas son deportadas y sometidas a trabajos forzados en las más lejanas colonias francesas de ultramar, como Nueva Caledonia.

La exhibición cerraba con París en ruinas, borrando las trazas de un drama, que mostraba el más importante conjunto iconográfico de los inmuebles incendiados durante la semana sangrienta, así como los esfuerzos de las clases dominantes por reconstruirlos como una "revancha" contra la memoria de la insurrección de los trabajadores de París. La construcción de la Basílica del Sagrado Corazón, en las combativas alturas de Montmartre constituyó una suerte de exorcismo para hacer desaparecer los demonios libertarios de las clases populares y recordar a la posteridad que la autoridad, el orden y la propiedad de los poderosos deben prevalecer, a cualquier costo.

Flores rojas fueron depositadas en el Muro de los Federados, que perpetúa el recuerdo de los hombres y las mujeres que se atrevieron a soñar en un mundo de libertad, justicia e igualdad.

Por Gilberto López y Rivas
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Decenas de miles de trabajadores y simpatizantes suspendieron sus labores y prácticamente tomaron el Capitolio estatal en Wisconsin para protestar por un intento del gobernador de destruir los sindicatos del sector público –parte de un asalto antisindical a nivel nacional– en un conflicto que algunos comparan con lo sucedido en Egipto.

El nuevo gobernador republicano Scott Walker y la legislatura controlada por su partido impulsan una iniciativa de ley para anular pensiones, elevar el pago de seguro médico y limitar el derecho a negociar un contrato colectivo sólo de salarios, entre otras medidas para debilitar a los sindicatos públicos y sus conquistas logradas a lo largo de décadas. Walker señaló que estaba dispuesto a desplegar a la Guardia Nacional si los sindicatos se atrevían a realizar acciones para detener estas iniciativas.

Ante ello, desde el martes maestros, trabajadores de hospitales públicos, enfermeras, trabajadores de mantenimiento, de reclusorios y de salubridad pública se concentraron en el centro de Madison, la capital estatal, apoyados por sindicalistas de sectores privados que se sumaron en solidaridad, y durante dos días rodearon el Capitolio y miles ingresaron al edificio gubernamental coreando: "a cerrar esto" y "libertad, democracia, sindicatos".

Miles de estudiantes y profesores suspendieron clases en las universidades estatales en protesta contra la iniciativa. Además miles de maestros de escuelas públicas se reportaron "enfermos" y no asistieron a sus centros de trabajo para sumarse a las protestas, obligando el cierre de las escuelas públicas en la capital y varios distritos más del estado. Estudiantes de preparatorias y secundarias, en lugar de gozar sus días libres, se sumaron a las marchas y protestas, coreando "apoyamos a nuestros maestros, apoyamos la educación pública", y al llegar a la plaza del Capitolio fueron recibidos con ovaciones por miles de universitarios.

Por lo tanto, no pocos observadores comentan que Wisconsin se parece a Egipto, y los propios manifestantes así lo proclamaban. En algunas de las mantas y pancartas se leía: "Hosni/Walker" (en referencia al gobernador). "Protesta como un egipcio". "Si Egipto puede obtener la democracia, ¿por qué no Wisconsin?" "Esta es nuestra plaza Tahrir".

Lo que ocurre en Wisconsin, comentó Noam Chomsky, "tal vez es el inicio de lo que verdaderamente necesitamos aquí (en Estados Unidos): un levantamiento de democracia; ya que la democracia aquí ha sido casi eviscerada", dijo en entrevista con el programa Democracy Now!.
"Qué glorioso es estar en Madison, Wisconsin, esta semana, donde el pueblo se ha levantado en rebelión contra los republicanos neandertales que buscan destruir los sindicatos del sector público e imponer daño masivo a sus trabajadores. Aquí no se trata de balancear el presupuesto. Se trata de destruir los sindicatos como una fuerza política y económica", escribió Matthew Rothschild, editor de la revista nacional The Progressive con sede en Madison. Es, añadió, "la zona cero de la lucha contra todo eso, y los de Wisconsin están realizando la cosa más cercana a una huelga general que jamás he visto en mi vida"

Los sindicatos nacionales ofrecen recursos y personal para apoyar a sus secciones estatales, reconocen que si se logra impulsar esa ley en Wisconsin, será replicada en otros estados donde los gobernantes intentan reducir sus déficit presupuestales –que se han multiplicado como consecuencia de la crisis económica– trasladando los costos a los trabajadores del sector público. Iniciativas parecidas se impulsan en Ohio, Indiana, Tenesí, y también versiones menos drásticas pero que imponen severos recortes presupuestales a sindicalistas del sector público –sobre todo maestros– en estados gigantescos gobernados por demócratas como es el caso de Nueva York y California.

Tal ha sido el tamaño de las manifestaciones que algunos legisladores estatales republicanos ya reconsideran su apoyo a la iniciativa del gobernador, mientras que esta mañana todos los demócratas del senado estatal se esfumaron y con ello la cámara alta se quedó sin quórum, lo que imposibilitó un voto sobre la iniciativa que el gobernador desea quede aprobada para mañana. Otros consideran que a pesar de las protestas, esperan aprobar la medida muy pronto.

Hasta el presidente Barack Obama ha expresado su simpatía con los trabajadores en la pugna en Wisconsin. En entrevista con una radio de la entidad dijo que las medidas del gobernador para obstaculizar negociaciones de contrato colectivo “generalmente parecen más como un asalto a los sindicatos… Estos son maestros, bomberos, trabajadores sociales y policías. Hacen muchos sacrificios y una gran contribución, y creo que es importante no denigrarlos o sugerir de alguna manera que todos estos problemas presupuestales son a causa de los empleados públicos”.

Harold Meyerson, columnista del Washington Post, escribió que "mientras los trabajadores estaban ayudando a derrocar al régimen en El Cairo, un gobierno estatal en particular estaba procediendo a derrocar a las organizaciones de trabajadores aquí en Estados Unidos". Concluyó que los conservadores estadunidenses frecuentemente expresan su admiración por la valentía de los trabajadores de otros países al protestar contra regímenes autoritarios. “Sin embargo, permitir que trabajadores en casa ejerzan sus derechos amenaza con minar algunos de nuestros propios regímenes (republicanos en particular) y no se debería permitir. Ahora que el gobernador de Wisconsin ha emitido sus órdenes de marcha a la Guardia, podemos discernir un nuevo patrón de solidaridad represiva, desde el faraón… del Medio Oriente al faraón… del Medio Oeste”.

David Brooks
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Washington, 6 de diciembre. La Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos aceptó considerar la validez de la mayor demanda colectiva de la historia, presentada por un millón y medio de empleadas y ex empleadas de Wal-Mart.

La mayor instancia judicial estadunidense debe examinar el caso en la primavera de 2011 y anunciar antes de junio si da el visto bueno a esta demanda por discriminación sexual, cuyos reclamos podrían ascender a miles de millones de dólares.

La Suprema Corte no decidirá si Wal-Mart cometió discriminación en cualquiera de sus 3 mil 400 establecimientos de Estados Unidos (incluidos los Sam’s Club), sino si se puede proceder con la demanda, que desde hace varios años está en los tribunales.

En 2001 siete empleadas de esa cadena de supermercados presentaron una denuncia por discriminación. Afirmaron "recibir menor paga que los hombres en puestos comparables, pese a una mejor calificación y mayor antigüedad", es decir, una menor promoción para ascender en el escalafón.

En 2007, en primera instancia, un juez federal las autorizó a representar en su nombre a todas las empleadas de Wal-Mart desde diciembre de 1998, cerca de 1.5 millones de personas.

La decisión fue confirmada en abril por el tribunal de apelaciones de San Francisco, California, por estrecha mayoría de seis votos contra cinco, y es actualmente apelada por Wal-Mart ante la Suprema Corte al considerar que las denuncias son "demasiado diversas", lo que impide manejarlas como causa común.

“Nos complace que el tribunal supremo haya decidido admitir a revisión este caso tan importante. La confusión (en el caso de las trabajadoras) es perjudicial para todos –empresarios, trabajadores, empresas de todos los tipos y tamaños–. Esta cuestión es muy importante y va más allá de este caso particular. Esperamos con interés el examen del tribunal de justicia de la apelación”, difundió la empresa en un comunicado que publicó en su portal de Internet.

Se trata de "la mayor demanda colectiva de la historia, por varios grados de magnitud, contra una empresa", estimó la cadena, y recordó que están en juego "miles de millones de dólares".

En agosto pasado la cadena divulgó un boletín en su página electrónica, en el que señala que "Wal-Mart es un lugar excelente para que trabajen las mujeres y ha sido reconocido como líder en el fomento de la promoción y el éxito de las mujeres en su fuente de trabajo".

Se estima que la determinación de la Corte de unificar en una sola acusación las múltiples denuncias repercutirá en otros casos de demandas colectivas contra empresas semejantes a la cadena. Por ello, la firma ha recibido apoyo de otras multinacionales estadunidenses como Bank of America y Microsoft, que habían pedido a la Corte que no admitiera la unificación de las demandas en lo que se llama class-action, es decir, un proceso legal a favor de un grupo de personas.

Afp

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La huelga contra la reforma del sistema de pensiones en Francia continua hoy por tercera jornada consecutiva en los transportes públicos, en particular en los trenes, en la educación y en la mayor parte de las refinerías del país. Si bien los paros en los ferrocarriles parecen ir remitiendo, no ocurre lo mismo en la educación, donde está aumentando, y en las plantas de carburante, la mayoría de ellas bloqueadas y el resto con la producción a medio gas. El Gobierno ha llamado a la calma al país, entre cuyos habitantes crece el nerviosismo y el miedo a la escasez de combustible.

Los datos son que ocho de las 12 refinerías que hay en la Francia metropolitana siguen paralizadas y dos más mantienen una actividad baja, lo que según los sindicatos amenaza con provocar problemas en el abastecimiento. Sin embargo, el ministro de Transportes, Dominique Bussereau, ha asegurado a los conductores y transportistas que no hay nada que temer porque el suministro está garantizado y hay reservas para un mes. Sin embargo, algunas gasolineras han informado de que se están quedando sin gasolina por culpa de consumidores que acaparan combustible por si acaso. Ante esta situación, informa Le Parisien, Bussereau ha pedido que no se llenen los tanques si realmente no se necesita.

Entre 342 y 500 liceos en huelga

En cambio, porcentaje de huelguistas ha vuelto a reducirse tanto en la Sociedad Nacional de Ferrocarriles (SNCF) como en la red de transporte metropolitano de París (RATP), de acuerdo con los datos de las alteraciones del tráfico facilitados por ambas empresas a primera hora de la mañana. Según el programa presentado por la SNCF, hoy circularán de media en torno al 40% de los trenes de alta velocidad (TGV), un tercio de los de largo recorrido de día, la mitad de los regionales y un porcentaje similar de los cercanías en la capital.

Una portavoz de la compañía ferroviaria, que ayer situó en un 24% a los huelguistas (frente al 40% del martes), ha subrayado que las anulaciones de trenes hoy iban a ser claramente inferiores a las de ayer. La portavoz ha reconocido que, por tercer día consecutivo, no circularon los trenes durante la noche, lo que incluye los que conectan con España, y esta tarde se decidirá en las asambleas de trabajadores si ocurrirá lo mismo esta la noche. La RATP ha indicado que esta mañana funcionaba con normalidad el metro, los autobuses y los tranvías, pero en la línea B de trenes de cercanías (que atraviesa de norte a sur París y conecta con los aeropuertos Charles de Gaulle y Orly) sólo hay un tercio de los normales.

En cambio, según informa Le Parisien, no se está debilitando la movilización en los liceos, al contrario, está creciendo. Esta mañana, son 342 escuelas en las que la actividad está "perturbada en algún grado", lo que supone el 7,9% de las 4.302 que existen en el país, según ha anunciado el ministro de Educación. Sin embargo, el sindicato UNL ha contabilizado 500 liceos "movilizados", la mitad de ellos bloqueados. A pesar de que el Gobierno ha apelado solemnemente a la responsabilidad de los convocantes para que no llamen a los estudiantes a la huelga, hoy se han celebrado además manifestaciones estudiantiles de jóvenes de secundaria y de universitarios en varias ciudades y en algunas de ellas se han registrado enfrentamientos con la policía, añade Le Monde. En los altercados se ha registrado un herido leve en un barrio de las afueras de París víctima de una pelota de goma lanzada por los agentes.

La suma de los estudiantes a la movilización era uno de los principales temores del Gobierno, que sabe que las protestas se pueden radicalizar. Los sindicatos tienen previsto reunirse esta tarde para decidir si, además de las manifestaciones del próximo sábado, convocan una nueva jornada de protesta la semana próxima, probablemente el martes o el jueves. Entre esos días se espera que el Senado esté acabando la tramitación de la ley que eleva la edad de jubilación voluntaria de 60 a 62 años, y de 65 a 67 años para los que no hayan cubierto el periodo de cotización y quieran tener una pensión completa. Nada parece indicar que el presidente francés, Nicolas Sarkozy, vaya a echarse atrás, a pesar de que el martes un millón de personas marcharon contra esta política durante la séptima jornada de huelga. Sarkozy reiteró ayer la idea de que su Gobierno no hará ninguna nueva concesión en este asunto pese a las movilizaciones. Un sondeo publicado hoy asegura que el 54% de los franceses es favorable a una huelga indefinida como la que paralizó el país en 1995 e hizo que el Gobierno de Alain Juppé renunciara a reformar las pensiones.

14/10/2010

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Miércoles, 13 Octubre 2010 06:47

Masiva movilización del gremialismo francés

Los sindicatos plantaron ante Nicolas Sarkozy la mayor movilización social de su mandato. Los lustrosos bronces de las estatuas de Diderot y Danton reflejaron como nunca las imágenes de la poderosa manifestación que, desde Montparnasse, recorrió parte de París a través del Boulevard Saint Germain hasta la Plaza de Bastilla. En la séptima manifestación del año organizada contra la reforma del sistema de jubilaciones, los sindicatos sacaron a la calle más gente que en las otras movilizaciones: tres millones y medio de personas según las organizaciones sindicales, un millón doscientas mil según la policía.

La patética batalla de las cifras orquestada por el Ejecutivo para desacreditar la amplitud del movimiento social no convence a nadie y hasta un sindicato de policía salió al paso para protestar por la instrumentalización de las cifras. La manifestación parisiense arrancó a la una y cuarto desde Montparnasse y a las seis de la tarde la gente seguía desfilando por París en una festiva protesta a la que se le agregaron muchos estudiantes. Obreros, empleados públicos, gente del sector privado, enfermeros, empleados del correo, universitarios, jubilados y otros tantos miles de trabajadores vieron desfilar junto a ellos a adolescentes que se sumaron esta vez a las marchas de forma muy activa.

Indiferente a los reclamos de la calle, el gobierno recalcó que la reforma se llevaría a cabo y acusó a los socialistas de haber instrumentalizado a los bachilleres con el único objeto de que crezca el número de manifestantes. En una reunión a puertas cerradas con miembros del partido presidencial UMP, el primer ministro, François Fillon, tildó de “irresponsable” a la izquierda por haber motivado a los adolescentes para que salgan a la calle. A su manera inocente, los jóvenes fueron ayer los actores de la marcha, tanto por el número creciente, por la algarabía que sembraron en las manifestaciones como por la influencia que pueden tener en el rumbo de la política. En 2006, a raíz de las protestas contra el Contrato de Primer Empleo, el CPE, diseñado por el ex primer ministro Dominique de Villepin, la juventud francesa logró que el gobierno de entonces diera marcha atrás. Nicolas Sarkozy no cederá esta vez. La reforma es todo un símbolo del tramo final de su mandato. Sus ministros optaron por la estrategia de siempre: denigrar y confrontar, la ironía y la descalificación, incluso cuando las calles del país se llenaron a lo largo de las 240 manifestaciones como nunca había ocurrido desde que comenzaron las protestas a mediados de año. La primera secretaria del Partido Socialista, Martine Aubry, advirtió al gobierno sobre lo que podía venir: “Hay un enfrentamiento entre el país y el gobierno. Y aún puede ser más importante”. El primer ministro reiteró ayer que no se cambiaría de rumbo y que la reforma iría “hasta el final”.

El meollo de la confrontación social tiene un eje: el aumento de 60 a 62 años de la edad mínima para jubilarse y de 65 a 67 años la edad para gozar de una jubilación plena. Los socialistas franceses encontraron en esta disputa un fructuoso argumento para atacar al gobierno y una ocasión ideal de aparecer unidos. Los sondeos muestran cada semana un apoyo creciente a los sindicatos, al tiempo que los índices de aprobación de Nicolas Sarkozy se disparan hacia abajo. Martine Aubry dijo el martes que la reforma era “un concentrado de lo que aporta el gobierno: ineficacia en la política, injusticia flagrante y una suerte de ahogo democrático”. La ex candidata socialista a las elecciones de 2007, Ségolène Royal, juzgó que “los franceses entraron en resistencia. Si esta reforma pasa hará que se derribe uno de los primeros pilares del modelo social francés”. Nadia sabe qué rumbo tomará el conflicto. Por séptima vez consecutiva, los sindicatos probaron que detentan un considerable poder de convocatoria. Los gremios han sabido organizar huelgas sin penalizar demasiado a los usuarios y han introducido otra idea: la manifestación familiar. Este sábado está prevista una nueva jornada de protestas, pero sin huelgas y en familia. A esto se le suma un dato concreto: a partir de ahora las huelgas serán renovables en los transportes públicos y en el sector de la refinería, ya muy afectado por los paros.

El presidente francés está convencido de que, pese a su creciente impopularidad, la validez de la reforma será aceptada por la sociedad y que, por consiguiente, el país le reconocerá el coraje que tuvo al aplicarla. Ese es uno de los argumentos que entran en juego en la ya lanzada campaña para su reelección 2012. Sarkozy cuenta también con el calendario. El Senado está debatiendo la reforma y terminará su examen final esta semana. Hacia finales de octubre empiezan las vacaciones de Todos los Santos y, según calcula el gobierno, allí se impondrá la paz social. Luego, hacia la primera quincena de noviembre está previsto un cambio de gobierno con un gabinete más hacia el centro y otro primer ministro. Quedará así instalado el dispositivo electoral ideal. Los ataques contra los inmigrantes y extranjeros, la aprobación de nuevas leyes contra la inmigración intervinieron en la primera mitad del año. La Francia más de derechas sabe que tiene un presidente que vela celosamente por identidad. La segunda fase del plan se completa con la reforma del sistema de jubilaciones y la tercera se plasmará en torno del nuevo gabinete. Sarkozy siempre dijo que se representaría a la presidencia si tiene un nuevo sueño que proponerles a los franceses. Ese sueño es todavía un enigma.

Por Eduardo Febbro
Desde París
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La Habana, 28 de septiembre. El gobierno de Cuba exigirá a sus trabajadores demostrar eficiencia y productividad para conservar el empleo y a los despedidos les pagará una compensación que en su escala máxima llegará a 60 por ciento del salario durante cinco meses, anunció hoy el diario oficial Granma.

El matutino expuso una nueva política laboral, que evalúa al trabajador sólo por sus rendimientos. Así quedó descartada tácitamente la línea anterior, llamada integralidad, según la cual las mejores oportunidades se otorgaban considerando también criterios políticos, como la reacción del empleado ante las convocatorias sindicales.

Preparando el terreno para el despido masivo de más de medio millón de empleados públicos en los próximos seis meses, el diario precisó que la permanencia en la plaza se basará en la idoneidad demostrada, que mide eficiencia, calidad, productividad, conocimientos, disciplina y calificación, todo relacionado con el resultado concreto del trabajo, evitando cualquier manifestación de favoritismo, de discriminación de género o de otro tipo.

Los despedidos recibirán un mes de salario, a partir del cual, si no consiguen empleo, también cobrarán 60 por ciento en una escala según la antigüedad, que termina a los cinco meses para quienes tenían más de 30 años de servicio.

Esta fórmula también modifica una política anterior, en la cual había un seguro de desempleo que en algunos casos se prolongaba indefinidamente. El diario precisó que los inconformes con la decisión de su caso podrán reclamar ante los tribunales de trabajo.

Hay centros laborales con más vigilantes que empleados productivos y para hacer el trabajo de uno hay tres contratados, señaló Granma. Es el resultado de deficiencias en la planificación de la economía y la situación financiera internacional. Ahora se trata de lograr al menos un balance de 80 por ciento del personal directamente ligado a la producción.

El diario recordó que el entorno internacional de Cuba está condicionado por el bloqueo comercial de Estados Unidos y luego el derrumbe soviético. Pero ya en los años 80 había exceso de personal y enfoques paternalistas que desestimulan el trabajo, provocan altos índices de ausentismo e indisciplinas. El país ha mantenido su política social, pero no se ha logrado una expresión productiva en correspondencia con ese esfuerzo.

La eliminación de las plantillas infladas, subsidios excesivos y gratuidades indebidas, unida a liberar al Estado de un grupo de actividades, deben permitir el financiamiento de los incrementos de salario en el futuro inmediato, dijo el vicepresidente y ministro de Economía, Marino Murillo, citado por el periódico.

Granma recordó que los despedidos tienen alternativas como su reubicación en el sector público, si hay plazas disponibles y el trabajador cumple los requisitos; el autoempleo y la microempresa privada, cuyas líneas generales se anunciaron el fin de semana pasado; el cultivo de tierras en usufructo y otras, como el arriendo de la vivienda.

Los despidos serán ejecutados por el jefe del centro de trabajo, en consulta con el sindicato y según la recomendación de un comité de expertos, integrado por trabajadores electos en asamblea y otros designados por la empresa.

En este proceso nadie quedará a su suerte, añadió el diario. El procedimiento deja a salvo los derechos de pensión por edad, enfermedad o invalidez y trámites de ayudas económicas excepcionales de la seguridad social.

Evo Morales defiende el modelo de Cuba

El presidente boliviano Evo Morales defendió hoy el sistema cubano, y afirmó que si Cuba no tuviera bloqueo económico (impuesto por Washington) sería modelo de país en contraste con la crisis que viven las naciones de Europa o Estados Unidos, reportó Afp desde La Paz.

Por qué miramos solamente a Cuba, por qué no a otros países. Hay problemas en Francia, hay problemas en España, en Hungría, tantas movilizaciones, hasta policías parando, añadió.

Gerardo Arreola
Corresponsal
Miércoles 29 de septiembre de 2010, p. 22
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LO QUE DEBERÍA HACERSE

Existe hoy en el mundo un grave problema. La tasa de crecimiento económico de EEUU y de la Unión Europea (UE) -que representan la mitad de la economía mundial- ha descendido de una manera muy notable. En realidad ambos continentes tuvieron, incluso, un crecimiento negativo del cual se están recuperando muy lentamente, primero EEUU y ahora los países de la UE-15. El crecimiento en este último grupo de países es muy bajo, bastante menor que el de EEUU, aunque éste tampoco puede echar campanas al vuelo todavía. En Mayo se crearon sólo 20.000 nuevos puestos de trabajo en EE.UU., comparados con los 217.000 del mes anterior. En cambio, varios países en vías de desarrollo están creciendo de una manera muy acentuada, y el que más crece es China, nada menos que un 8,7% al año (en 2009). China, pues, es el que crece más y muy por detrás está EEUU, y bastante más atrás está la UE. ¿Por qué este gradiente de crecimiento? La respuesta es fácil de ver y tiene dos componentes. Uno es el estímulo económico y la forma en que se está realizando tal estímulo. China se gastó el 8% del PIB en inversiones públicas encaminadas a crear empleo. EEUU un 5%, con un tipo de estímulo que favoreció la creación de empleo público y privado. En cambio, en la UE el estímulo fue mucho menor (2,3% del PIB) y consistió predominantemente en rebajas de impuestos que tienen escaso impacto en la creación de empleo. En EEUU, voces influyentes como la del consejero económico del presidente Obama, el Sr. Larry Summers, están pidiendo ahora un segundo estímulo de 200.000 millones de dólares (los sindicatos –AFL.CIO- están pidiendo 400.000 millones de dólares). En la UE, en cambio (aunque sea difícil de creer), se está reduciendo el gasto público, lo cual es una larga nota de suicidio económico. Pero como las economías no mueren (es decir, no se colapsan), a no ser que alguna fuerza las empuje para que se caigan y sean sustituidas por otro sistema (lo cual no es probable que suceda), entonces lo que probablemente ocurrirá es que crecerán muy poco con un sacrificio generalizado entre las clases populares. Por cierto, es posible que esto ocurra también en muchos países presionados por el FMI, el mayor portavoz neoliberal, que está imponiendo recortes muy sustanciales de los gastos públicos, condenando –como denuncia un informe reciente de UNICEF- a la miseria a aquellos países (ver la segunda parte de este artículo).

El otro componente de la respuesta es que el grado de recuperación de un país depende del grado de control que el estado tenga sobre el capital financiero. A mayor control, mayor recuperación. El Estado chino controla el sector financiero, mientras que en la UE, es al revés, el sector financiero parece controlar los Estados. Lo que debería hacerse es que el Estado controlara al sector financiero. Sin que ello ocurra, es difícil predecir una rápida recuperación.

Lo que estoy diciendo es obvio, pero que sea obvio no es garantía de que se haga, pues hacerlo implica una voluntad política de enfrentarse al capital financiero, que es a lo que los políticos de la UE no se atreven. En su lugar, sacan agallas y se enfrentan a los más débiles. Lo que Joseph Stiglitz ha definido como enfermiza obsesión europea con los mercados laborales, quiere decir que el capital financiero continúa muy fuerte y el mundo del trabajo continúa muy débil en los países de la UE. Ahora bien, tales reformas no tendrán ningún impacto sobre la disminución del empleo -el mayor problema de la UE-. Todo lo contrario, lo perjudicarán.

LO QUE REALMENTE ESTÁ OCURRIENDO EN LA UE

Estamos viendo que en España y en la Unión Europea se están desarrollando las políticas neoliberales que los grandes grupos empresariales y financieros han deseado que se realizaran durante muchos años y que, ahora, aprovechando la crisis (que las empresas financieras crearon), están presionando a los Estados para que éstos las impongan a las clases populares. La “crisis” es la excusa para, por fin, poder reducir el estado del bienestar y desregular los mercados de trabajo y, con ello, debilitar a los sindicatos, y así conseguir una disminución de los salarios. Para alcanzar lo primero –la reducción del estado del bienestar- se está utilizando el argumento de la disciplina fiscal, que para ellos significa la eliminación del déficit fiscal del Estado y la disminución de su deuda pública a base de reducir el gasto público (incluyendo el gasto público social). Para alcanzar lo segundo (debilitar los sindicatos y bajar los salarios), se subraya la necesidad de aumentar la competitividad a fin de poder estimular la economía mediante las exportaciones de los productos nacionales. En este esquema, las voces neoliberales –que solían utilizar a Estados Unidos como su punto de referencia- ahora toman a Alemania como modelo, presionando para que los países de la UE copien sus medidas. En aquel país, las rentas del trabajo han disminuido muy acentuadamente a costa de un exuberante crecimiento de las rentas del capital, basadas en la banca y en las empresas exportadoras.

Estas medidas neoliberales se presentan como necesarias para salir de la crisis. Sin ellas, supuestamente, los países de la UE –incluyendo España- no saldrán de la crisis en la que se encuentran. Es importante ser consciente de que las mismas voces neoliberales utilizaron los mismos argumentos antes de que se presentara la crisis. Si leen, como yo hago, los documentos del Fondo Monetario Internacional, del Banco Central Europeo y del Banco de España, así como los informes de la OCDE y de la patronal española, verán que estas recetas neoliberales se han estado implementando desde los años ochenta. Sus documentos son extremadamente previsibles. Leído uno, leídos todos. Todos han estado diciendo lo mismo. El último documento es un informe del Deutsche Bundesbank que no tiene desperdicio. Dice que, a no ser que tales políticas se apliquen, la economía europea se hundirá. Y promueven, una vez más, las políticas neoliberales, con el respaldo del FMI. Parece que, por fin, lo han conseguido.

LAS CONSECUENCIAS POLÍTICAS DEL FMI Y DE LA UE

La Unión Europea –dominada por la banca alemana y la banca de los otros países del centro de la UE-15-, asistida por el Fondo Monetario Internacional, ya ha estado aplicando estas políticas desde hace años en los países bálticos como condición para admitirlos en la Eurozona. Los resultados han sido desastrosos. Se calcula que el PIB de estos países se reducirá un 20% desde que tales reformas se iniciaron en 2007. Ningún país (desde que EEUU perdió el 25% de su PIB durante la Gran Depresión) ha experimentado una situación semejante. El FMI asume con excesivo optimismo y falta de realismo que tales economías se recuperarán. Pero incluso utilizando sus proyecciones, reconocen que en Lituania el PIB será en 2014 un 7,1% más bajo que el del año 2007; en Estonia un 9,1%; y en Letonia un 14%. Mientras, en todos ellos el desempleo se ha disparado y está entre el 15% y el 20%. Estas recetas, por cierto, han dado siempre los mismos resultados en todos los países en que se han llevado a cabo. Latinoamérica es el continente que más las ha sufrido como consecuencia de que el FMI impuso sus recetas a un gran número de países, siendo los casos más conocidos los de Argentina y Bolivia. En aquellos países la intervención del FMI determinó un descenso del PIB y un aumento espectacular de la pobreza. En realidad, estos casos son ejemplo de políticas enormemente impopulares, por ser dañinas para los intereses de las clases populares, siendo a la vez, sumamente ineficientes. De ahí el enorme desprestigio del FMI (que llegó a cuestionarse incluso el valor de su permanencia) y el surgimiento de gobiernos de izquierda, que prácticamente expulsaron al FMI de sus países. Argentina, con el gobierno Kirchner en 2001, cambió radicalmente sus políticas económicas, abandonando las políticas neoliberales del FMI, y en lugar del desastre que el FMI había vaticinado, después de seis meses desde el inicio de políticas keynesianas, creció un 9% durante los siguientes seis años. En 2008 la economía argentina había crecido enormemente, habiendo aumentado su tamaño un tercio de su volumen.

Una situación semejante ocurrió en Bolivia, donde el Gobierno Morales cambió radicalmente de políticas, pasando de políticas neoliberales a políticas tradicionalmente expansivas de gasto público, nacionalizando a la vez el gas y el petróleo. Bolivia es hoy uno de los países con mayor crecimiento en América Latina.

¿Por qué estas políticas neoliberales tan nocivas continúan proponiéndose? La explicación que se ha dado con mayor frecuencia es la persistencia de un dogma –el dogma neoliberal reproducido en el Consenso de Washington y su versión europea, el Consenso de Bruselas- en los forums financieros y las instituciones políticas que influencia. Pero la pregunta que debe hacerse es por qué esta ideología continúa promoviéndose. Y la respuesta es obvia. Estas políticas se continúan implementando porque sirven a los intereses de las clases financieras y empresariales. El hecho de que consideren que la reducción del déficit y de la deuda es el objetivo más importante de sus políticas es porque la reducción de la protección social y el elevado desempleo debilita enormemente a la clase trabajadora, y les refuerza a ellos, aumentando sus beneficios. Como consecuencia de las políticas neoliberales, las rentas del capital han aumentado alcanzando niveles sin precedentes y las rentas del trabajo han descendido. Y esto es lo que cuenta para ellos. Todo lo demás es secundario.

Pero para poder hacerlo, necesitan presentar tal práctica como necesaria, siendo asistidos en esta labor por instituciones neoliberales que configuran la sabiduría convencional económica, promovida en la mayoría de medios de información y persuasión, ocultando a la vez realidades bochornosas que muestran no sólo sus incompetencias sino también sus incoherencias. El FMI, que está imponiendo a los países enormes sacrificios salariales y grandes reducciones de los beneficios sociales (tales como retrasar la edad de jubilación) paga a sus funcionarios salarios astronómicos (a pesar de sus claras deficiencias), permitiéndoles que se jubilen a los 51 años (si, lo ha leído correctamente, 51 años) pagándoles pensiones que sobrepasan los 100.000 dólares estadounidenses. No hace falta añadir más comentarios. 

Por Vicenç Navarro
Sistema Digital
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Miércoles, 30 Junio 2010 07:36

Madrid colapsó por una huelga del metro

Una virulenta huelga en el servicio de subterráneos dejó ayer paralizada la capital española. Los sindicatos se negaron a poner en marcha los servicios mínimos, la policía intentó infructuosamente asegurar al menos el servicio que conecta la ciudad con el aeropuerto y el gobierno de centroderecha que gobierna la región anunció sanciones a los trabajadores. En el País Vasco un paro general culminó con tres detenidos y multitudinarias manifestaciones en los grandes núcleos urbanos. Desde las centrales sindicales advirtieron al gobierno socialista que lo visto es apenas un anticipo de lo que se espera en septiembre, cuando se lleve a cabo la primera huelga masiva contra la administración de Rodríguez Zapatero.

La huelga había sido decidida la noche anterior en una áspera asamblea sindical y el motivo principal es el rechazo de los sindicatos al recorte del cinco por ciento de los salarios aplicado por el gobierno de Esperanza Aguirre, auténtico halcón del Partido Popular con aspiraciones presidenciales. Los trabajadores decidieron ignorar la obligación legal de mantener servicios mínimos, algo inusual y calificado por la prensa local de “medida salvaje”, lo que transformó a Madrid en un auténtico infierno. La red de subterráneos es una de las más grandes del mundo y mueve cada día 2,2 millones de viajeros. Sin ella, la ciudad colapsó.

La respuesta del gobierno local, en coordinación con el ministro del interior de Rodríguez Zapatero, Alfredo Pérez Rubalcaba, fue desplegar una cantidad inusual de policías e intentar infructuosamente mantener el contacto con el aeropuerto internacional de Barajas. A dos días del comienzo del mes de julio, inicio de la temporada veraniega en la península, el paro afecta los intereses turísticos, núcleo duro de la golpeada economía española.

Mientras los sindicatos anunciaban que la huelga había sido un éxito absoluto –no circuló ni un solo metro durante muchas horas– y exhibían su voluntad de continuar hoy con ella, el gobierno nacional tenía que hacer frente a otro conflicto, esta vez un masivo paro general en todo el País Vasco motorizado por los sindicatos nacionalistas. A tono con la tradición política vasca, a la huelga no le faltó nada: piquetes en las entradas de polígonos industriales y grandes empresas, carreteras cortadas, una catenaria de ferrocarril saboteada, escaramuzas con la policía, manifestantes detenidos. Cada vez está más claro que con la llegada del verano no sólo se ha recalentado la atmósfera. Según los sindicatos regionales, el paro tuvo un seguimiento del 75 por ciento, el gobierno socialista en Bilbao lo cifró en el 22 por ciento de la actividad privada y un 8,65 por ciento en la administración pública.

Por si no fueran suficientes los problemas, las huelgas de ayer sorprendieron al gobierno del PSOE mientras se encontraba enredado en la áspera disputa política que se ha abierto entre sus propias filas a propósito de la sentencia del Tribunal Constitucional que dejó sin efecto parte del estatuto autonómico de Cataluña. La reforma del “estatut” es una fuerte apuesta electoral de los socialistas que gobiernan en Barcelona y que aspiran a renovar mandato en las elecciones de la próxima primavera y el texto había sido impugnado ante el Tribunal Constitucional por el Partido Popular. Luego de años de disputa y fallos que nunca llegaban a buen puerto, el lunes se conoció al fin la sentencia que ha dejado satisfecho a Zapatero, preocupado al PP y muy enojados a los socialistas catalanes, que la “acatan pero no aceptan”.

Con grandes frentes políticos y sociales abiertos, a nadie le sorprendió la caída de la Bolsa de Valores. El Ibex madrileño cayó ayer el 5,45 por ciento, la tercera mayor caída de un año pródigo en descensos vertiginosos. La causa, según los principales analistas económicos, es la fragilidad de la banca privada. El BBVA, uno de los principales bancos del país, cayó el 7,24 por ciento y el Santander, un 6,79 por ciento.

Pero los españoles mucha cuenta no se dieron porque estaban esperando a su selección, que anoche se enfrentaba a Portugal. La espera ayudó a disimular molestias y temores de una jornada desquiciada, la primera de lo que promete transformarse en un caliente verano político en la península.

Por Oscar Guisoni
Desde Madrid
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Domingo, 01 Noviembre 2009 10:40

El laboratorio uruguayo

En las elecciones del domingo pasado en Uruguay votó 90 por ciento del electorado (o sea, sacando los ausentes, sobre todo en el exterior, prácticamente todos los que están en condiciones de votar). La principal incógnita, con vistas a la segunda vuelta, el último domingo de noviembre, es pues si los trabajadores uruguayos en Argentina son capaces de repetir el gran esfuerzo realizado e incluso de acudir aún en mayor número a las urnas (esta vez viajaron 40 mil de los 500 mil expatriados, sobre una población de 3.5 millones) y, secundariamente, si los votantes de Asamblea Popular lo harán ahora por el Frente Amplio (FA), y cómo se dividirán los votos del Partido Independiente entre la abstención, el voto en blanco, el frente de la derecha (Partido Nacional más los Colorados) e incluso el Frente Amplio. Porque el ex presidente Luis Alberto Lacalle, candidato del Partido Nacional (Blanco) y ahora de los Colorados, es muy resistido por su corrupción en las filas de su propio partido, y naturalmente entre los colorados, adversarios tradicionales de los blancos.

El FA obtuvo 47.96 por ciento de los sufragios y los dos partidos derechistas principales, unidos, 46.09. Por eso la gran campaña mediática, a escala internacional y nacional a favor de Lacalle y también para lograr que la derecha del Frente Amplio (representada por el candidato a vicepresidente, Danilo Astori) modere aún más su política y obligue a hacer lo mismo a José Pepe Mujica (con el pretexto de ganar votos centristas), alejando así a electores de izquierda que votaron en blanco o por Asamblea Popular.

Mario Benedetti, el gran escritor uruguayo recientemente fallecido, decía que su país era la única oficina pública que había ascendido al rango de República, queriendo significar con eso que la mayoría de la población depende directa o indirectamente del Estado y pertenece a las llamadas clases medias, urbanas o rurales (ya que su industria ha sido arrasada y la mayoría de los trabajadores industriales uruguayos están en el exterior). Pero eso no quiere decir que en Uruguay no haya lucha de clases, que en este caso se expresa en el apoyo popular al FA a pesar de la gran moderación de la candidatura y del gobierno del mismo y del neoliberalismo de Astori, el hombre que proponía, como ministro, un Tratado de Libre Comercio con Washington y reducir la acción del Mercosur, y al cual Mujica le da manos libres para la futura conducción económica.

Durante el siglo XIX y la mitad del siglo XX, en las guerras civiles que ensangrentaron Uruguay se enfrentaron los campesinos con la oligarquía comercial montevideana, aliada –y adversaria– de la de Buenos Aires. El capital estadunidense, argentino y brasileño posee los bancos, la mitad de la tierra y de las propiedades inmobiliarias, y controlando la mayoría de los medios, forma la opinión pública. El capital nacional, es cierto, es muy débil, casi inexistente. Pero la formación social no es plebeya ni clasemediera porque el capital internacional controla el país, que es un paraíso fiscal, como las islas Caimán, para los capitales que escapan a las regulaciones de sus respectivos gobiernos. Hay y siempre hubo una oligarquía, antinacional y ligada al capital extranjero. Y no existe una supuesta cultura plebeya sino la versión plebeya de la cultura conservadora de las clases dominantes.

El triunfo del No en el plebiscito para la anulación de la Ley de Caducidad (que es una amnistía real a los dictadores, torturadores y asesinos) y el rechazo a la concesión del voto a los obreros y otros emigrados, que representan casi un tercio de la población adulta total del país, expresa ese conservadurismo que pesa incluso sobre una parte de los votantes del Frente Amplio. Con dicho conservadurismo cuenta la derecha. En realidad, desde el punto de vista del balotage, todo reside en si la totalidad de los conservadores votará por los corruptos y reaccionarios o por la política más que moderada del FA.

Los capitalistas no se asustan ante la moderación del discurso democrático liberal de Pepe Mujica ni le temen al programa del Frente Amplio, el cual plantea como meta reproducir la política laica, progresista, nacionalista e industrialista del viejo Batlle y Ordóñez en la primera década del siglo pasado cuando en estos 100 años todo ha cambiado, en Uruguay y en el mundo.

Le tienen miedo, en cambio, al hambre de transformaciones sociales que anima a más de la mitad de los uruguayos, o sea a los que votaron por el Frente Amplio y a todos los obreros y trabajadores que no pudieron hacerlo porque están en el exterior. Temen también la presión que sobre la moderadísima fórmula Mujica-Astori pueden ejercer sus votantes y, también, los aliados del FA en los gobiernos del Mercosur que se defienden de un posible viraje diplomático si en Montevideo triunfase un gobierno proimperialista –al igual que en Chile– y si en Paraguay hubiese un golpe de tipo hondureño contra el frágil y jaqueado gobierno de Fernando Lugo.

De modo que los medios de derecha, uruguayos o internacionales, tratarán de consolidar y organizar la debilísima mayoría conservadora que se expresó en los plebiscitos para darle una base a Lacalle y fragmentar al Frente Amplio. Será por eso muy importante el aumento de la contrapresión de la politizada izquierda y de los trabajadores que harán de todo para asegurar el triunfo del Frente Amplio esperando que éste sea un gobierno de izquierda.

Por Guillermo Almeyra


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Mientras estudiaba medicina en Viena, Wilhelm Reich participó de un seminario de sexología. A partir de esa formación encontró que la teoría de Freud era la superación de todas las existentes. En 1920 pasó a ser miembro de la Sociedad Psicoanalítica de Viena. Finalizó sus estudios en 1922 y, en el mismo año, se inauguró el dispensario psicoanalítico de Viena, donde atendió hasta 1930. La experiencia adquirida en el dispensario le brindó la posibilidad de realizar críticas técnicas sobre la terapéutica analítica, conducta que le valió la reacción negativa de algunos colegas.

El 15 de julio de 1927 se produjo una huelga y una concentración de trabajadores en Viena en la que la represión por parte de la policía dejó un saldo de cien muertos. Este episodio influenciaría fuertemente a Reich, que el mismo día ingresó a Socorro Obrero, organización del Partido Comunista. El sustrato de formación intelectual de Reich y sus lecturas de autores como Mehring, Kautski y Engels, sobre temas sociológicos y etnológicos, hicieron eclosión ante la experiencia de la realidad brutal e inmediata.

En 1929 creó la Sociedad Socialista de Consejo Sexual y de Sexología, conformada por cuatro psicoanalistas y tres ginecólogos. Así contó Reich su experiencia en ella: “Durante dos años, me vi hasta tal punto acosado por las experiencias abrumadoras de la miseria sexual del pueblo que me sentí presa cada vez más del conflicto que se suscitaba en mí entre el hombre de ciencia y el político; sobre todo, cuando los centros de higiene sexual me hubieran puesto en contacto con los hijos e hijas de obreros, de empleadas y campesinos” (Constantin Silelnikoff, La obra de Wilhelm Reich, Siglo XXI editores, México, 1971).

Esta asociación estaba dirigida a prevenir la neurosis. El pasaje de la terapéutica individual a la acción social se dio gracias al contacto con el sufrimiento y las patologías de la gente que acudía al dispensario psicoanalítico. La relación entre la producción social de las neurosis y la represión sexual fue cada vez más patente para Reich. Por lo tanto, en el año 1931, reunió varias de las organizaciones que se ocupaban de la sexualidad con el fin de politizarlas: podrían lograrse así mejores condiciones de vida para las masas. El PC alemán también participó en esta empresa, estuvo de acuerdo con el programa de Reich y le entregó la dirección. Así surgió la Asociación Alemana para una Política Sexual Proletaria, más conocida como Sexpol. La asociación intentaba “radicalizar la acción de las masas”, luchando contra el matrimonio y la familia burguesa como causantes de la represión sexual. Atacando radicalmente sus causas podrían prevenirse las neurosis.

Pero el éxito alcanzado por la asociación, y la manifestación de las inquietudes del pueblo en materia sexual, provocaron que el PC acusara a Reich de “sustituir la política económica por la política sexual” y tratara de desmantelar la organización. Tras la publicación de su libro Psicología de masas del fascismo, en 1933, fue expulsado del PC. Casi simultáneamente, fue excluido de la Asociación Psicoanalítica Internacional sin ninguna explicación por parte de sus autoridades. A partir de 1934 sus investigaciones se orientaron cada vez más a la búsqueda empírica de la libido, energía biológica que movilizaría al ser humano. En 1939 llegó a Estados Unidos, donde continuó sus investigaciones que lo llevaron a descubrir el orgón. Por negarse a destruir los acumuladores de orgón y las publicaciones de su instituto fue encarcelado y murió en prisión, de una crisis cardíaca, en 1957. El ser social de Reich lo condujo a ser el tipo de científico que fue en su primera etapa; las presiones y limitaciones le fueron impuestas desde varios flancos: fascismo, stalinismo y macarthismo.

Wilhelm Reich es un verdadero psicólogo social, porque parte de un análisis científico de la sociedad. Que la sociedad esté dividida en clases significa que los individuos no son todos iguales económicamente y, por lo tanto, la relación que cada uno tenga con las normas, reglas y representaciones depende de su pertenencia de clase. Si pertenece a la clase dominante, estarán hechas a su medida y estará en mejores condiciones para producirlas. Si es un obrero, estarán destinadas a evitar que tome conciencia de su condición de explotado y que actúe en consecuencia. Así, plantea una superación con respecto a la antonomía individuo-sociedad: no son los individuos autónomos e independientes los que producen las ideas entre todos, ni la sociedad en general, como un ente abstracto que ejerza coerción sobre la totalidad de las personas. Además, Reich estaba interesado –en su práctica médica como en su acción política revolucionaria– en erradicar el sufrimiento que en los sectores más vulnerables provocan las patologías psíquicas derivadas de la sociedad capitalista.

En Psicología de masas del fascismo plantea que la tarea de la psicología materialista dialéctica es “aprehender la esencia de la estructura ideológica y su relación con la base económica de donde ha surgido”; entender lo que él llama el “factor subjetivo de la historia”. El libro está dedicado a explicar por qué ganó el nazismo en Alemania, cuáles fueron las condiciones que posibilitaron que las masas pequeñoburguesas apoyaran su ascenso y por qué la clase obrera aceptó esto. Si bien nombra el fracaso de la II Internacional y la derrota de los levantamientos revolucionarios de 1918 a 1923 fuera de Rusia, su crítica está dedicada a las acciones del Partido Comunista: según Reich, como la dirigencia del partido no comprendía la estructura ideológica de las masas, no lograba una mayor inserción en la clase obrera.

Reich encontró en la estructura ideológica de la clase obrera la contradicción entre una postura revolucionaria y una traba proveniente de la atmósfera burguesa. La cuestión central era “averiguar qué es lo que impide el desarrollo de la conciencia de clase”. Ante este problema, Reich interpretó, en consonancia con las ideas freudianas, que la familia es la que cumple el rol de la represión sexual en los niños. Pero, a diferencia de Freud, quien creía que la represión sexual funda la cultura, Reich consideraba a la familia burguesa como “el primero y principal lugar de reproducción del sistema capitalista”. El resultado de esta represión perpetuada en el seno familiar sería la inhibición moral, que impide la revuelta contra la explotación por la burguesía.

En el caso de la pequeña burguesía, el modo de producción familiar implica un estrechamiento del lazo familiar que potencia la represión sexual. La importancia que tienen en el discurso nacionalista términos como “madre patria”, “la nación como una gran familia”, demuestran la relación existente entre el nazismo y su base de masas pequeñoburguesas. En cambio, el proletariado no sería tan permeable al discurso nacionalista, ya que su modo de producción es colectivo. Sin embargo, Reich observa que el proletario se puede identificar con la pequeña burguesía, porque se halla contaminado por la ideología pequeñoburguesa. La vergüenza de reconocerse proletario es uno de los efectos de la moral sexual que reprime la sexualidad y culpabiliza al sujeto, inhibiendo el desarrollo de su conciencia de clase y acercándolo a posturas fascistas.

 Por Nicolás Robles López *
* Integrante del Club de Amigos de la Dialéctica-Ceics. Extractado de un artículo aparecido en la revista El Aromo.
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